Mi prima recién divorciada me entrega su culo

Contaba en esa época con 22 años mi prima tenía por ese entonces unos 32, era casada y tenía tres hijos, recién estaba separada ya que su marido la había engañado y ella no se lo perdonó y lo echó de la casa, como al mes de esto ella llegó a mi casa y entre todo lo que conversamos me confió que sentía muy sola, yo le dije que tratara de volver con su marido, lo cual descartó por completo, como teníamos bastante confianza nos contábamos bastantes cosas me preguntaba por mis conquistas pero yo no daba mayor detalle, en eso estábamos cuando de pronto noté que cruzaba demasiado las piernas, pensé que estaba nerviosa, en uno de esos cruces se me ocurre mirar no sé por qué encontrándome con un fondito blanco apenas visible, sin lugar a dudas eran sus pantaletas, me incomodé y giré la vista rápidamente pero mi prima esbozó una sonrisa casi imperceptible, me sentí muy mal, seguimos conversando y de repente se lleva el vaso de cerveza a los labios muy lentamente, al tiempo que descruza las piernas dejándolas separadas, instintivamente mis ojos se posaron en la separación que dejaron sus piernas y mi sorpresa fue tal, al ver que su calzón estaba metido dentro de sus labios vaginales y no se veía sino una mata negra mezclada con parte de su calzón blanco, mi excitación fue tan grande como mi incomodidad, me sentí mal por excitarme con mi prima y me molesté por haber mirado me levanté rápido al baño y me olvidé por completo que andaba con un traje de baño así que ya se imaginaran que al ponerme de pie, parecía una carpa de campaña, me sonrojé y partí raudo al baño, me sentí humillado, al volver, muuuuy al rato, mi prima se reía en forma sarcástica pero casi imperceptible, y miraba hacia mi pedazo de carne de reojo, bueno dije esto es insólito y me olvidé, al despedirse me dio un beso como si nada hubiese pasado y se fue.

Como siempre me invitaban a almorzar un día fui a casa de mi primita Vero, y conversamos de todos los temas yo me había olvidado de lo que había pasado hace poco pero cuando conversábamos y yo me percaté de su escote y cómo se veía ese delicioso par de senos me vino a la mente lo de la cruzada de piernas y mi erección no se hizo esperar, mi mente ya no veía a esta mujer como mi prima si no como una mujer y qué mujer mientras ella me hablaba de lo mal que se sentía sola y cuanta falta le hacía la compañía de su marido, yo no hacía más que mirar y soñar de reojo con ese par de tetitas, me imaginaba un par de pezones grandes y morenos, mi prima es color canela pelo corto una cintura envidiable para cualquier quinceañera y por supuesto un buen culito, que estaba sostenido por dos buenas piernas, con algo de piel naranja pero casi nada.

En este éxtasis estaba cuando ella me dice fuerte ¡¡¡ primo!!! , me incorpore y le pedí disculpas, en qué piensas primito, me dijo. Ahí se me ocurrió mi venganza dulce por lo del otro día.

– La verdad es que pensaba en una amiga con la cual salgo. – Qué pasa con ella. – Tenemos un problema íntimo que no me atrevo a contarte. – Dale primo si tenemos confianza no me decepciones – Bueno te contaré pero es íntimo así que no te sonrojes eh (por lo que me contaba yo sabía que ella estaba muy caliente y ya no sabía qué hacer). Mira tenemos relaciones con mi pareja pero a ella no le gusta que le dé por detrás y yo quiero probar, el otro día estábamos haciendo el 69 y comencé a meterle el dedo al ano ella como estaba súper mojada ni se dio cuenta cuando le pasaba la lengua pero cuando metí el dedo se enojó y bueno la verdad no sé si estaré mal yo o ella – Ay primito esto sí que es fuerte pensé que era algo más doméstico, uff no sé qué decir espera… – – (antes de que siguiera la corte para contarle más, estaba transpirando), Sin más le dije, el otro día, mientras ella estaba sentada arriba mío, tú sabes que así la penetración es mejor y Uds. se mueven a su antojo, bueno mientras ella subía y bajaba yo le metí el dedo anular despacio y no me dijo nada, cuando ella llegó al orgasmo yo la di vuelta le puse las piernas a la altura del hombro y la penetré estábamos en eso cuando se me ocurrió metérselo por detrás, como yo mientras se lo metía estaba mirando cómo entraba y salía y vi su ano me calenté y lo saqué y se lo puse en la entrada quise presionar y ella se molestó, desde ahí no la he buscado, crees que es mi culpa, tal vez como eres mujer puedas ayudarme. – A todo esto ella estaba sudando mientras yo le contaba al tiempo que prendía un cigarro y movía las manos y piernas de un lado para otro, yo sabía que ya no daba más de lo caliente que estaba.

– Mira primito yo e… Este la ver… la verdad estoy un poco impresionada y sólo te puedo decir que yo nunca lo he hecho por ahí pero creo que en el amor no deberían haber secretos, y tal vez si conversas bien con ella, particularmente a mí me han dado ganas de hacerlo por ahí pero de vergüenza nunca le dije al Pepe, qué hubiera pensado de mí. Así que tal vez conversando se arreglan las cosas.

– Voy a intentarlo Vero te cuento qué pasa luego, y tu dime qué vas a hacer. – – Primo yo te quería decir si…- en eso llegaron sus hijas del colegio y se acabó la conversación así que pasado un tiempo me fui.

Como a la semana la llamé y le dije prima te contaré algo.

– Dime primo qué pasó y cuándo vienes tengo ganas de hablar contigo hoy las niñas no vienen sino hasta la noche. – – Esta semana imposible, pero escucha, hablé con Tana (mi pareja) y le dije que eso era algo normal en una pareja y bueno todo lo que se me ocurrió comenzamos a hacerlo y como el otro día cuando la tenía con las piernas al hombro le puse el glande en la entrada del ano que previamente había lubricado y agrandado un poco y se lo metí muy despacio hasta el tallo mismo y comencé un mete y saca salvaje primita no sabes cómo gozamos y todo te lo debo a ti tengo que agradecértelo, ya te contaré con detalles hoy es casi imposible que vaya para allá porque me juntare con ella le quedo gustando parece pero si puedo alcanzo un beso y cuídate.

– Primo espera yo que…

– Te llamo luego tengo que colgar bye primita.

– Click y colgué, ya estaba lista para la foto así que compré una botella de champagne y me encaminé a casa de mi prima.

Cuando toqué demoró en abrirme, cuando lo hizo vi que se había retocado un poco, sus ojos se iluminaron y se alegró mucho de verme.

– No pensé que vendrías primo qué pasó con tu enamorada. – – Acompañó al papá a una reunión y yo no quise ir así que aproveché y dije le compraré algo a mi dulce prima por el consejo que me dio y que tanto me sirvió (acto seguido le di un gran beso en los labios agarrando cada mejilla con mis manos como de cariño, pero con toda la lujuria y pasión que pude). – – Primo … pero.. qué … qué haces me avergüenzas guau uffff de nada primo. – – Es que estoy contento hace tiempo quería hacerlo por ahí y lo conseguí es tan apretado y caliente y sólo lo conseguí por ti gracias a todos tus consejos. – – De nada primito pero mejor no me cuentes más por favor. – – Por qué, le dije, pensé que teníamos confianza

– Sí pero… no sé es que no sé mejor tomamos un café te prepare algo. – – Para qué si tenemos un rico champagne es mi regalo abrámoslo – al tiempo que lo habría lo movía un poco cuando salió la empapé a ella y a mí. – – Ay primo mi falda y blusa me las mojaste, esta rica mmmm

– Tranquila prima se secan no hay problema, esta rica de verdad eh, la compré para ti.

– Me siento halagada, gracias

– Todavía no le dije al tiempo que le daba de mi copa en sus labios… prima la otra vez me asaltó una duda cuando conversamos en mi casa ( la tomé de las manos y la senté en el sofá). – – Cuál duda loquito. – – Cuando te vi no recuerdo si eran negros o castaños, en el mismo momento le tomé las rodillas y se las levanto poniendo sus pies a la altura del sofá y comienzo a abrirle las piernas descaradamente

– Negro o casta… pero qué…esta…primo… – Mi dedo índice ya estaba metido hasta el fondo en su vagina y mi lengua también lamía y succionaba sus labios vaginales con salvaje pasión.

– Primo noooo…por fa… ayyyyyyyyyyyyy

No había mas conversación, sus manos agarraban con fuerza mi cabeza y la empujaban hacia adentro como queriendo meterla dentro también, mi dedo ya no daba más así que lo cambié por el anular mientras seguía bebiendo sus jugos que salían de su interior estaba empapada le saqué el calzón y seguí sopeándola hasta que me quité los pantalones, me incorporé y le saqué la blusa, mientras me apoderaba de sus senos y pezones y los chupaba como niño, la penetré con toda mi energía todo el pene se clavó derecho y sin problemas en su más que lubricada entrada, mientras bombeaba una y otra vez más chupaba sus tetas ella estaba extasiada sólo gemía una y otra vez sentía cómo la leche caía por mi tallo erecto y empapaba mi pendejos, la levanté del sofá con sus piernas rodeaba mi cintura y mi carne dentro de ella la tomé y me senté en el sofá quedando ella lista para cabalgar comenzó y subía y bajaba, mi glande estaba por estallar estaba rojo fuego, sus ojos estaban blancos, sus gemidos eran aullidos cuando comencé a sentir la leche hirviendo, me paré desenvainé el sable y la puse arriba del sofá con las manos apoyadas en el respaldo, tomé su cintura y le acomodé el culo para que quedara paradito y listo para ser sodomizado, con mi carne al rojo y mojada hasta el nacimiento se lo pasé por el ano le pasé la lengua y metí un dedo y luego otro ella sólo se movía con la cabeza apoyada en el respaldo sólo esperaba nerviosa el momento de la incrustación, saqué mis dedos y tomé el pene y lo dirigí hacia la entrada negra y oscura metí la cabeza y ella se arqueó miró para atrás como pidiendo piedad, eso bastó para llenar mi lujuria, de un sopetón se lo incrusté hasta el fondo un gemido y un ayyyyyyyy prolongado sellaron la desfloración anal de mi prima Vero, lo metí y lo saqué con fuerza una y otra vez, bombeé hasta que mi leche no aguantó más pero yo quería derramarla en su concha adentro así que antes que eyaculara la penetré por la vagina la leche salió de inmediato bañando su interior se la entregué toda, cuando derramé todo mi líquido dentro de ella la volteé y comenzamos a besarnos como enamorados, fue un polvo magnifico.

– Te gustó prima

– Lo anhelaba tanto por qué no te decidiste antes.

– Quería que estuvieras bien caliente, además como somos primos tenía mis dudas. – – Yo también pero con lo que me contaste quedé calentísima.

– Por eso lo hice, dime te gustó por el ano. – – La verdad me encantó pero fuiste un poco bruto, me sentía llena un poco incómoda al principio pero me gustó bastante. – Tu mirada me cautivó para metéterlo de una vez por completo, a ver déjame hacerle cariño – comenzamos a besarnos tiernamente y así fue como le di a mi prima por lado y lado, dejándola saciada por un rato, cuando le besé las manos sentí un sabor especial.

Primita qué hacías antes que llegara yo – al tiempo que le chupaba el dedo anular.

Bueno me dejaste tan caliente que me estaba masturbando pensando en ti ya no aguantaba más, la otra tarde cuando te fuiste también me masturbé pensando en que me hacías una sopita.

Ven amor que te voy a dar de nuevo por el chiquitín – la tomé de nuevo de la cintura y la senté arriba mío le dije tú misma póntelo lo agarró con la mano y se lo clavó en el ano presioné y entró poco a poco se sentó por completo y mi pene desapareció dentro de su orificio sus ojos ya estaban blancos, se movía como desesperada su culito estaba subiendo y bajando mi pedazo de carne sólo era un sable ardiente que llenaba aquel hoyo negro, cuando el orgasmo le llegó se dobló de placer me besó en los labios y me agradeció la saqué de encima y la acosté me acomodé y se lo metí por la concha sus labios vaginales se abrían ante semejante extraño, se tragó todo el nabo, comencé a metérselo ,con las manos tomaba sus pantorrillas y quedaba totalmente expuesta ante mí se lo metía una y otra vez cuando sentí que ella se venía se la hundí hasta el fondo y se lo movía sin sacarlo de un lado a otro, incrustado y sólo lo movía en forma circular, cuando llegó yo estaba listo se lo saqué me paré en el sofá tomé su rostro tierno en mis manos metí mis dedos en su boca se la abrí y le metí la pichula por completo sin preguntar, bastó sólo un par de chupadas y le entregué todo mi semen a sus entrañas no lo saqué hasta que sentí que se atragantaba con tanta leche, fue una tarde llena de sorpresas y orgasmos la pasamos salvaje.

Adolescente se vuelve loca con su propia hermana

Mi nombre es Eva, esta historia ocurrió hace algunos años, y es mi propia historia. Desde que he sido muy joven me he dado cuenta que no soy normal. Siempre me he sentido atraída hacia las maneras de ser, de actuar de los chicos y me identificado con ellos más que con mis compañeras. Cuando fui siendo mayor, me di cuenta que los chicos no me llamaban en absoluto la atención, y no puedo negar que, sobre todo al principio, me pusiera a salir con alguno, pero era más bien por intentar ser como mis amigas y para cubrir el expediente.

En cambio, qué decir de las chicas. Siempre me han gustado. Me metía en el servicio con ellas para verlas mejor, todo su cuerpo, me empapaba de sus desnudos en los vestuarios. Siempre me controlé. No quería que nadie supiera de mis inclinaciones. Así llegué hasta los diecisiete años.

Tengo que decir que la culpa de todo lo que pasó en esta historia es de mi hermana Paloma. Vivíamos en Sevilla junto a mis padres. Cuando yo tenía dieciocho años, ella tenía veinticinco. Os llamará la atención esta diferencia de edad. Se debe a que fui lo que se llama “un despiste”. De todas formas, no somos mas que nosotras dos. Ella era muy distinta a mí. No digo físicamente, pero sí en carácter.

Paloma y yo somos de pelo negro y ojos marrones. Yo soy más alta que ella ahora, pero entonces éramos casi iguales. Eso sí. Yo con diecisiete años era un palo de delgada, y ella a sus veinticinco años, no voy a decir que estuviera gorda, ya que gorda no ha estado nunca, sino que tenía las carnes muy bien puestas. Yo solía vestir con ropa de deporte, pues me ha gustado mucho tener fuerza y estar ágil y he hecho siempre deporte. Ella era en cambio muy coqueta, aunque siempre con elegancia.

Yo siempre he usado una melena que no me cubra el cuello, mientras ella luce siempre una cabellera que ha veces lleva suelta y otras veces con coleta, falda por encima de la rodilla, camisas que desabrocha, zapatos de medio tacón.

La coquetería de Paloma no está tanto en su forma de vestir como en su carácter. Le gusta que la mimen, ser el centro de atención, sentirse admirada. Siempre ha tenido un montón de pretendientes, y siempre ha jugado con ellos, como pretendía jugar conmigo. Yo en cambio soy seria de carácter, y aunque soy la menor, tengo que decir que por el carácter de mi hermana he sentido a menudo que me faltaban los mimos de mi familia.

Como quiera que fuera, como tengo un carácter tímido, no me atreví, en un principio a buscar mi media naranja dentro de mi mismo hemisferio. Mi hermana era muy femenina. Se paseaba frecuentemente en braguitas delante mía. Sólo en braguitas, o en un camisón que siempre se me antojaba trasparente. El cuerpo de mi hermana era totalmente distinto a los que había visto en los vestuarios. Era una mujer hecha y derecha.

Empecé a masturbarme pensando en los senos que se le veían a través del camisón, o cuando al salir de la cama, se ponía una camiseta. En las nalgas contenidas por las siempre inmaculadas y blancas bragas, que temblaban al pasear mi hermana por el pasillo, en los muslos que le asomaban cuando se sentaba a mi lado en el sofá.

El verano de 1995 tuve que quedarme en Sevilla preparando la selectividad, pues me habían cargado en junio. Le hice la puñeta en parte a mi familia, pues mientras yo me quedaba en Sevilla estudiando, con mi padre que tenía que trabajar, mi madre y Paloma se fueron a un apartamento que tenemos en la playa, en Matalascañas, Huelva. Mi padre y yo íbamos a visitarlas los fines de semana.

Me cundían los días estudiando y también le hacía de comer a papá, y le planchaba y lavaba. Por las tardes me iba a hacer footing, y después de correr, cuando estaba en la ducha, me masturbaba, pensando en mi hermana. Me divertía pensar que le provocaba a Paloma el mismo placer que yo me provocaba a mí misma con el dedo.

Cuando mi padre y yo íbamos a la playa, yo era una esponja que absorbía todo lo significaba sexualidad en Paloma. Sus top-less. Sus paseos con una toalla alrededor del cuerpo, las noches con nuestros amigos comunes. Cada gesto, cada movimiento me excitaba.

Un fin de semana coincidimos mi hermana y yo, que iba con mis amigas, en la misma discoteca. Era una discoteca cercana a la playa. Yo la vi a ella y me disponía a saludarla cuando me di cuenta que se le acercaba un chico con el que parecía mantener una relación “especial”. Yo lo conocía. Era Mariano, un amigo suyo de hacía tiempo. Era claro que estaban saliendo.

Mi hermana estaba dando un espectáculo delante de mis amigas. Se besaban a brazo partido y dejaba que Mariano la toqueteara por todas partes. Yo estaba roja de vergüenza… y de celos.

– La muy guarra. Se lo voy a decir a mi madre nada más llegar.- No paraba de repetirme y de decirles a mis amigas. Mis amigas la disculpaban. Pero se que esa noche no pararían de hablar de ello y de reírse de mí, por mi hermana.

En un momento dado salieron de la discoteca. Yo, los seguí. Les dije a mis amigas que iban a pedirme una cerveza a la barra, pero lo cierto es que lo que hice fue seguir disimuladamente a mi hermana y Mariano. Se metieron en el coche de Mariano, pero en lugar de arrancar, vi que seguían besándose.

No debí hacerlo, pero tras estar espiándole un rato, comencé a acercarme, primero deprisa, pero conforme estaba más cerca, me iba parando divisar la cabeza retrepada de Paloma. La cabeza de Mariano no aparecía por ninguna parte. Me interesó lo que sucedía, así que di una pequeña vuelta para acercarme mucho sin que me vieran. Allí estaba. Paloma tenía la camisa abierta y el sujetador desabrochado. Sus pechos desnudos aparecían como manchas claras en la penumbra. Mariano tenía la cabeza entre las piernas. No pude ver si mi hermana se había quitado las bragas o no, pero sí que mi hermana tenía el “eso” de Mariano, que asomaba en la bragueta desabrochada, en la mano.

Esa noche lloré al llegar a casa. No tenía más motivo para llorar que los celos. Paloma me lo notó y me quiso sonsacar, pero no le dije nada.

El caso es que desde ese día, la obsesión por mi hermana fue creciendo. Y en un momento dado de la semana que transcurrió a continuación me propuse hacerla mía. No sabía cómo lo haría, pues yo no tenía experiencia ni nada. Quiso la casualidad que cayera en mis manos unas revistas porno que mi padre había comprado y que dejó debajo del colchón, para que yo no las viera, pero claro, al hacerle la cama, las vi.

En las revistas aparecían fotos muy claras de cómo una chica tiene que tratar a otra, a parte de algunos relatos que me parecieron algo bestiales. Me empapé de todo aquello, todas las mañanas me veía las revistas y no paraba hasta que no me masturbaba. Mamá me encontró más delgada que de costumbre el fin de semana siguiente. Un buen día, las revistas desaparecieron. Supongo que las compró papá en un mal momento.

Comencé a cambiar de actitud con Paloma. Procuraba quedarme a solas con ella. Un día entré al cuarto de baño mientras ella se duchaba, y me dediqué a hablar con ella y a observarla mientras se enjabonaba. Me pidió que le diera por detrás, y yo la enjaboné. Luego le alargué la toalla. ¡Qué magnífica mata de pelo negro cubría su sexo! Y en medio, se distinguía la hendidura que esconde a su clítoris. Qué lindos pezones, que estaban rugosos por el agua que le había caído y el frío que pasaba mientras le entregaba la toalla lentamente.

Comencé a tomar por sistema la medida de entrar en el baño cuando ella estaba, especialmente si no estaban Papá, que no lo hubiera visto bien. Un día escuché el chorrito de pipí a través de la puerta. Entré. Creía que me echaría una bronca, pero no me dijo nada. No le pareció mal. Comencé a pintarle las uñas de las manos, también la convencí para que se pintara las de los pies. Comencé a ayudarle a depilarse (Yo no me he depilado en mi vida). Indudablemente, le comencé a echar crema bronceadora y protectora donde no llegaba su mano.

Primer intento

Un día, la playa estaba vacía, ya que nos alejamos mucho de la urbanización, por que Paloma quería hacer top less. Me dijo que le echara cremita por todo el cuerpo. Estaba tentadora. De espaldas al sol, me ofrecía un trasero redondo y moreno en parte. Comencé a broncearle las pantorrillas, mientras pensaba si hacer o no hacer lo que estaba pensando. Sus pantorrillas dieron paso a sus muslos. Los amasaba intentando inculcar una presión y un ritmo que le aseguraran a mi hermana que aquello era un reclamo sexual.

Le pedí permiso para darle crema en el trasero. Aceptó. Le dije que le apartaría el bañador para extenderla bien. No me contestó. Comencé a embadurnarle de crema las nalgas y el interior de los muslos. Me sentía excitada y mi respiración se aceleraba. Estaba segura de que si hablaba, Paloma lo notaría, así que pasé a extenderle la crema por la espalda.

Mi mano se escurría por los laterales, deseaba tocarle los senos. Cada vez mis manos iban más hacia abajo. Esperaba que de un momento a otro Paloma diera media vuelta, y me quitara el bote o me cortara el rollo de alguna manera. Pero en lugar de eso, se dio la vuelta, para que le extendiera la crema por la parte delantera.

Comencé por la cara, primero por la frente, luego por la mejilla, la barbilla y alrededor dela boca. Calculaba mentalmente los efectos que le produciría. Luego le di crema en el cuello y en los hombros, el ombligo, y finalmente, las tetas. Mi mano se llenó de crema que extendía sobre todo el pecho de Paloma sin distinción. Luego comencé a rozar sus pezones con la palma de mi mano. Paloma me miró con desaprobación.

-Es…la zona…más sensible – Le dije con la voz entrecortado por la excitación, queriendo explicarle lo que sólo podía explicarse de otra manera bien distinta. Si mi hermana hubiera sido de otra manera, me hubiera quitado la crema y me hubiera mandado a hacer puñetas, pero es una calentona. Le gusta sentirse admirada y deseada, y aunque no dudo que aquello era nuevo para ella y le pilló desprevenida, actuó incitándome.

Pasé a extenderle la crema en las piernas, pero por delante. Evidentemente, ella estaba tumbada con las piernas entreabiertas. Mis manos le acariciaban la parte interior de los muslos, cada vez más cerca del conejito, hasta que la rocé un par de veces con la muñeca. Mis manos incluso se posaron y pude sentir la calidez de su sexo. Comencé a darle con el dedo en la ingle, hasta que conseguí mi objetivo: introducir un dedo a través del bañador. Yo jadeaba de excitación. Ella se levantó de repente y se dirigió al agua. Me quedé compuesta y sin novia.

No tardé en seguirla Había cierto oleaje, y ella se divertía esquivando las olas, a lo cual me sumé yo. Intentaba acercarme a ella, y cuando estaba cerca, abrazarla, pero se chafaba siempre. Yo insistía. Conseguí tocarle un par de veces la suave piel de las nalgas. Hasta que me gritó:

-¡Eva!¡Vale ya! ¡Déjame tranquila de una puta vez!-

Salió del agua, cogió sus cosas y se fue. Me fui detrás de ella, pero dejando pasar el tiempo, quería que si se lo contaba a mis padres, que me recibieran con toda la violencia que requería la situación. Vamos, quería saber nada verles la cara a mis padres si se lo había contado a no.

Mi hermana no le contó nada a mis padres. ¡Qué alivio! Pero en cambio, hubo un cambio radical en su actitud. Se cerraba con llave al entrar en el baño, dejó de darse los paseos que tanto me excitaban. Incluso me hablaba con frases cortas. Estaba enfadada conmigo.

Me di un tiempo en la persecución a la que sometí a Paloma. Seguí masturbándome mientras pensaba en ella, o viceversa. Pero al final del verano, mi mamá y Paloma volvieron de la playa. Era mitad de agosto. Surgió un problema en las tierras que tenemos en Córdoba y mi papá se vio obligado a ir hacia allá dos fines de semana seguidos. Comenzó entonces el acoso a Paloma de nuevo.

Me ponía a ver revistas porno, aquellas que tenía escondidas papá, delante de ella. Me paseaba desnuda para que me viera, e incluso, más de una vez me pilló masturbándome. Vamos, que me puse a masturbarme delante de ella, mientras clavaba mi mirada en sus ojos oscuros. Ella se ruborizaba siempre. Una de las veces coincidió que yo estaba en el baño y ella entró. Comencé a hacerle posturitas. Ella no quería mirarme, pero me miraba. Cuando salí de la bañera, ella se miraba delante del espejo, y al pasar a su lado, le di un achuchón, y restregué mi cuerpo contra su trasero. Cerró la puerta tras de mí. Sentí la ducha. Salió en toalla hacia su cuarto. Si me abalanzaba sobre ella y le quitaba la toalla tras tirarla al suelo ¿Qué haría?

La seguí por el pasillo, encantada de observar el rítmico movimiento de sus caderas, hasta que entró en su cuarto y escuché cerrar el cerrojo. Pensé en ese momento que Paloma nunca sería mía. Me acerqué al baño, desesperada y vi sus braguitas en el suelo del baño.

Cogí sus braguitas y las olí. Olían a sexo… y pude ver una manchita húmeda en la tela que tapaba su almejita. ¡Paloma se excitaba al verme!

La gran lotería me tocó al siguiente fin de semana. El jueves, Paloma, tras una larga conversación telefónica con Mariano, comenzó a llorar. Se encerró en su habitación. Fui a consolarla. Me la encontré sentada en la cama. Llorando.

-¿Qué te pasa, Palomita?- Le decía mientras me sentaba a su lado y le besaba la cabeza, triste yo también de ver a mi hermana tan desangelada.

-Nada, que todos los chicos son iguales. Este cabrón nada más irme de la playa se ha liado con Nuria, y me ha dicho que lo nuestro ha acabado.-

-Pero si estabais tan bien hasta hace unos días. Eso ha sido la zorra esa que se ha metido por medio-

Paloma comenzó a llorar desaforada. Algo había detrás que no me quería decir. Le costó reconocer que no se llevaba bien con Mariano. Había tenido sobre todo, un problema de relaciones sexuales. Lo habían estado haciendo durante el verano. Ella no se había corrido ni una vez. Era incapaz de llegar al orgasmo.

-Pero mujer. ¿A quién se le ocurre ponerse a hacerlo en un coche a la salida de una discoteca?- Paloma se quedó sorprendida de que supiera aquello.- Yo estoy segura de que tú, en condiciones normales te corres como la primera.-

Paloma me miraba desconsolada, pero ya no gimoteaba al menos.- ¿Crees eso realmente? ¿Cómo lo voy a saber yo? ¿Qué más me da ya, si Mariano me ha dejado?-

Yo, esto de los chicos lo he tenido siempre muy claro. Le dije a Paloma.- Mira, tonta, Si ese te hubiera querido, te hubiera llevado a un sitio más romántico. Y no te preocupes, que detrás de ese vendrán más.- Comencé a besarle las sienes y la beberme las lágrimas que le caían por la mejilla. Mientras, mi mano se posó en su muslo. La respuesta negativa no se hizo esperar.

-Déjalo, Eva. Llevas razón, pero tengo que desahogarme. No me agobies- No la agobié.

Al día siguiente, seguía en el mismo plan lloroso por más que mamá se empeñaba en animarla. Mamá no sabía, lógicamente todo el problema. Yo me hice mi plan. Paloma pasaba por un momento malo y yo me tenía que aprovechar. Ese fin de semana era vital para mí.

Pero por poco me lo chafa todo papá, pues al ver la cara de Paloma, se empeñó en que fuéramos todos a la casa de Córdoba. Yo le eché por achaque que tenía que estudiar para la selectividad. Al quedarme yo, por fuerza tenía que quedarse Paloma.

Estuve toda la tarde del viernes con Paloma. Estuvimos como en los viejos tiempos. La depilé las piernas y le afeité el sobaco. También le ayudé a hacerse las tiras. Le ayudé a pintarse las uñas de los pies. Yo pensaba que me iba a comer a un bomboncito la noche siguiente. Nos quedamos viendo la tele. Pusimos la película más erótica que porno de la noche, pero fue suficiente para ver que Paloma se divertía viendo aquellas escenas y no le daba ninguna repugnancia las escenas de lesbianas, aunque, eso sí, se ponía colorada.

Me masturbé pensando en las perrerías que pensaba hacerle a mi hermana la noche siguiente. No podía apartar de mi mente la imagen de la entrepierna de mi hermana, cubierta apenas con las bragas mientras le hacía las tiras. Hasta mi nariz llegaba el aroma de su sexo mezclado con el perfume de la ropa recién lavada.

Por la mañana me percaté de que Paloma no cerró la puerta al meterse al baño. Entré y me ofrecí a enjabonarla. Paloma se dejaba enjabonar todo el cuerpo, y tan sólo me apartó la mano cuando quería adentrarme con la esponja entre las piernas. Luego cogí la manguera y comencé a enchufarle por las zonas donde tenía jabón. Por todas las zonas. No opuso resistencia, hasta que su excitación fue ostensible

-Déjalo ya, Eva.- No quería presionarla, por no echarlo todo a perder. Le ofrecí la toalla, y ella vino a mis brazos a refugiarse de la frescura del ambiente.

Nos preparamos de comer. Nunca he dado tantos besos en la cara a mi hermana como mientras preparamos aquella comida. Luego comimos y le propuse a Paloma la idea de preparar una fiesta para esa noche. Aceptó, así que compramos refrescos y una botella de ginebra. Paloma se reía de que una deportista como yo fuera a beber algún combinado.

También compramos pan de molde para hacernos unos montaditos. La tarde pasó en la cocina. Nos pusimos a preparar los montaditos. Cada vez que podía, como de broma, le pegaba a Paloma un achuchón, que ella me devolvía. Cada vez los achuchones eran más fuertes. Entre achuchón y achuchón nos fuimos bebiendo los primeros combinados. Yo era la que los servía, y no los servía iguales.

Paloma pronto tenía más que un puntillo. Por eso, cuando tras un achuchón que me pegó, yo la agarré por la espalda, noté que la resistencia que ponía era más ficticia que real. Le mordí en el hombro, siempre como de cachondeo, y ella echó el culo para atrás, pero se encontró con mi pelvis. Sólo le dije una cosa: -Vete preparando, que esta noche vamos a tener movida.-

No contestó ni sí ni no, sólo sonrió con malicia. Lo tuve entonces muy claro. Le puse un par de combinados más. Comimos la una sentada frente a la otra. Yo llevaba mi típico pantalón de chándal y una camiseta, debajo de la cual no llevaba nada. Paloma vestía una falda y una camisa de botones, con unas zapatillas. No me gustaba como vestía para esa ocasión, por eso, tras tomarnos los montaditos , le dije que íbamos a bailar, pero que era necesario que cambiara de aspecto.

La llevé de la mano a su dormitorio y le saqué del armario una ropa que mi hermana no se ponía desde hacía diez años. Eran faldas que le quedaban mucho más cortas y suéter que le quedaban súper ceñidos. Después, mientras ella comenzaba a cambiarse, fui al cuarto de mamá y le saqué unos zapatos de verano, de esos que son tres o cuatro tiras cruzadas, con un tacón muy alto.

Al volver a su cuarto, pude verla en ropa interior. Le ordené que se quitara el sostén, ya que no lo necesitaba con el suéter. Luego fui a buscar unas bragas mías, y le ordené que se las pusiera. No quería violentarla, así que salí de la habitación, pero sólo al comprobar que comenzaba a cambiarse las bragas. Yo también me cambié. Me puse una camisa blanca de papá, que me estaba anchísima y unos pantalones del traje, que me estaban igual. El conjunto remataba con unos zapatones. Cuando llegué, Paloma comenzó a reírse al ver mi aspecto estrafalario. Luego me dijo, de broma. -No le da vergüenza, hacer esperar a una dama.-

Puse un disco de Carlos Gardel y nos pusimos a bailar tangos. Imagínense. Ella con esos zapatos de tacón y la falda cortísima. Yo con aquella ropa anchísima. Aquello me sirvió para que con el meneo, Paloma estuviera todavía más mareada, y de paso, para que le perdiera el miedo a mi contacto.

Tras los tangos pusimos un disco muy romántico, de Roberto Carlos, que sabía que le encantaba. Comenzamos a bailar agarradas, con los zapatos de mamá, ella estaba muy alta. Comencé a hablarle.

-Querida mía. Creo que la adoro. No puedo vivir sin Usted.- Ella se reía. SU risa me exasperaba. Me ponía nerviosa.

– ¿Qué le ocurre?. Se ríe de un caballero- Mi cara se acercaba a la suya. De pronto, una de las manos que caballerosamente conservaba en la cintura la agarró de la nuca y acercó la boca suya contra la mía.

– Eso ha estado muy mal, muy mal.- Me dijo tras el primer beso. Pero no opuso ninguna resistencia al segundo beso. Esta vez fue ella la que llevó la voz cantante, introduciendo su lengua en mi boca. Yo quise morderla con mis labios pero se escurrió.

Como antes me había comido los montaditos, ahora empezaba a disfrutar el trabajo del día anterior. Mis manos comenzaron a subirle la falda y a acariciarle el trasero, En efecto, mis bragas le estaban minúsculas a Paloma. Sentí el frío de sus nalgas, que se calentaban rápidamente en mis manos. Tiré de ellas hacia lados opuestos y sentí como las bragas se le iban metiendo entre los cachetes. Ella con sus manos se limitaba a agarrarse por detrás mía.

El suéter señalaba los pezones de Paloma, ahora mejor que nunca. Nuestras bocas no paraban de pelear entre sí, intentando conquistar cada una el territorio de la otra.

La boca de Paloma me sabía a miel. Era un caramelo que tenía que deshacer en mi propia boca. Metí una pierna entre las suyas y se la clavé en el sexo. Sentía la excitación de Paloma en que cada vez se entregaba más. Ahora era yo la que había triunfado en al lucha por su boca. Mi lengua se introducía en cada rinconcito.

-Hoy vas a saber lo que es un orgasmo, putita- Le dije al verla entregada. Ella me escuchaba concentrándose sólo en mis caricias. Notaba mi propia excitación como un peso en el vientre. Le di un tirón al suéter que se desgarró. No nos importó, por lo viejo que era. No conseguí mucho, así que volví a tirar de él, y ahora si asomó uno de sus senos. Rápidamente lo agarré con las manos, presionándolo, y me lo llevé a los labios.

Lamí ese seno varias veces, alrededor de la aureola. De pronto, me metí el pezón en al boca y miré a Paloma a la cara, entornado la vista. Paloma me miraba placenteramente y hasta agradecida. Comencé a sentir crecer la punta del pezón entre mis labios y apretar estos a la vez. Jugué con él como si quisiera arrancárselo de un mordisco, moviendo la cara hacia un lado u otro. Paloma comenzó a susurrar un ronco gemido. Mi otra mano se adentraba por detrás en la zona trasera de su sexo.

Me incorporé. Noté el muslo que había entre las piernas de Paloma un poco húmedo y me acordé que los pantalones eran de Papá, así que rápidamente me los quité, sin quitarme los zapatones. Me costó. Por poco me caigo, pero salieron. Paloma se desabrochó la falda mientras tanto y calló al suelo. Mis braguitas, por delante no le cubrían ni la mitad de la barriga. Se le adivinaban los dos labios del sexo, y pensé que debían de estar acariciándole el clítoris. Se iba a quitar el suéter, pero se lo impedí. Me gustaba verla así, con el suéter roto y un seno al aire.

Comenzamos de nuevo a bailar, pero esta vez más tranquilos. La besaba en el canal del pecho, en los hombros, en el cuello. Paloma me musitaba susurrando palabras de reprobación, que no servían sino para ponernos más calientes a las dos.

Le di un beso cuando pasaron unas cuantas canciones, le dije que fuéramos a su dormitorio. Ella fue delante. Yo veía media espalda desnuda y un culo con los dos cachetes desnudos por lo pequeñas de las bragas. Mantenía el equilibrio como podía con los altos tacones. Me fui desabrochando los botones de la camisa de papá, y me deshice de ella, dejando al descubierto mis pechos pequeños y bien puestos. Paloma se quería quitar los zapatos, pero yo no la dejaba.

Llegamos a su cuarto. Me fui a abrazar a ella, pero cuando estaba próxima a mí, le di un empujón que la hizo caer de golpe sobre la cama. Paloma me miró confusa y sorprendida, pero se podía adivinar su excitación.

-Te voy a hacer una mujer.- le dije, mientras ella se llevaba las manos al pelo, alisándoselo, esperando la próxima jugada. Me coloqué de rodillas frente a ella y tras besarla en la boca y el cuello, volví a disfrutar de la excitación de su pezón. Mientras, de un tirón terminé de romperle la costura del otro tirante y comencé a manosear con fuerza el seno recién descubierto. Paloma me daba besos en la sien mientras repetía mi nombre -Eva, Eva, Evaaaa-

Puse la mano sobre el sexo de Paloma, apenas cubierto por las bragas, y lo encontré empapado. Me acordé entonces de la negativa y la oposición que había encontrado hacía unas semanas, y decidí vengarme. Agarré las bragas por la parte trasera del cuerpo de Paloma, y tiré de ella con fuerza. Sentí como se agitaba su cuerpo y se abrían sus piernas, buscando seguro un poco de sosiego para su almejita.

Comencé entonces a besarle entre los muslos, mientras ella acariciaba tiernamente mi cabeza. Tiré de sus piernas hacia arriba para que se tumbara sobre la cama, y deposité sus piernas sobre mis hombros. Comencé a bajarle las bragas. Las bragas se enrollaban sobre sí mismo al discurrir a lo largo de su muslo.

Se las terminé de bajar, pero se la dejé enganchadas en las pantorrillas. Paloma sólo conservaba en su sitio los zapatos de mamá, y yo tenía puestas mis bragas y los zapatones de papá. Me empeñé en meter la cabeza entre las piernas, que se me abrían sumisas. Allí estaba el tesoro con el que había estado soñando. Pude ver más abajo otro agujero con el que nunca había ni soñado en poseer y que ahora era mío.

Comencé de nuevo a besarle los muslos, mientras mi mano se le acercaba lentamente, hasta llegar a su tesorito. Por otras parte, yo mismo comencé a acariciar mi sexo, metiendo mi mano por debajo de mis bragas. Separé los labios que tapaban su clítoris, y acerqué ambos dedos por cada lado de su botoncito. Cuando estaba así, mi boca se abalanzó sobre él, lamiéndolo con la lengua violentamente. Paloma se retorcía de placer y podía sentir en la palma de mi mano como su almejita soltaba el líquido viscoso con sabor a mar y a miel.

Me recordaba a un osito goloso que le roba la miel a las abejas. Las convulsiones de Paloma eran cada vez más violentas. Empezó a soltar unos alaridos casi exagerados. Tuve miedo de que nos escucharan en toda la casa, pero ya no me podía detener.

Para terminar de follarme a mi hermana, así, tal como estaba la mano, con la palma vuelta hacia su sexo, comencé a introducir lentamente el dedo pulgar. Mi hermana reventó de placer al sentir el dedo pulgar introducirse en su húmeda almejita. Yo seguí moviéndolo esperando prolongarle el orgasmo hasta el fin de sus días, o al menos hasta que me viniera a mí, como así sucedió al poco tiempo. Entonces perdí los papeles y me limité a restregar mi cara contra su sexo y su monte de venus mientras repetía el nombre de mi hermana.

Nos quedamos así un rato, hasta que decidimos ducharnos. Nos duchamos juntas, por supuesto. Le enjaboné de nuevo, mientras ella aguantaba la lluvia bajo su cabeza pacientemente. Había conquistado un agujero de mi hermana, pero aún me quedaba por conquistar el otro. Metí la esponja entre las nalgas de Paloma, mientras nos miramos con mirada cómplice. Le di fuerte entre las nalgas. Mi hermana estaba prácticamente abrazada a mí, y nos besábamos de vez en cuando. Entonces la cogí de la cintura para obligarla a ponerse de espaldas a mí. La cogí de los senos mientras le mordía la oreja, y luego, la puse contra la pared. Yo me puse de rodillas, frente a sus nalgas y hundí mi cara entre ellas.

El agua bajaba por su espalda y lo inundaba todo. Entonces le separé las nalgas para acariciar con mi lengua su agujero. Mi sorpresa fue observar a la puta de mi hermana separarse ella misma las nalgas.

Entonces comencé yo misma a acariciarme de nuevo y a posar la otra mano sobre su sexo. No duramos mucho tiempo así, porque ella se empeñó en acariciarse el clítoris, aunque yo le aparté varias veces la mano violentamente. Así que tuve que quitarme la mano de mi sexo y separarle la nalga que dejó libre. De nuevo le introduje el dedo, primero el corazón, pero luego también el índice. Ella los rozaba con los dedos con que se acariciaba el clítoris. No tardó en ponerse a chillar, esta vez bajo la lluvia. Dejé de lamerle el ano, para lamerle la parte trasera de su almejita. Créanme que a Paloma le fallaron las piernas y fue escurriéndose en mí hasta quedar en cuclillas entre mis piernas.

Nos secamos, comimos y dormimos en su cama. Bueno, dormimos a ratos. Nos tumbamos desnudas en la cama y nos clavamos las piernas en nuestros sexos mientras nos acariciamos. Como yo no me había corrido, y estaba muy excitada, me tumbé encima de ella y comencé a moverme entre sus piernas, rozando mi clítoris contra el suyo, cada vez más rápido hasta que me corrí. Pero la cosa no acabó ahí, ya que volví a masturbarla con mis dedos, un rato más tarde.

El fin de semana pasó. El domingo las dos estábamos avergonzadas. Al pasar la borrachera nos entró la resaca. Pero la resaca no duró mucho. Un día me puse a estudiar de noche en la habitación de Paloma. Paloma se acostó con las bragas ortopédicas de siempre y un camisón de monjita. Mi papá me dijo que era mejor que fuera a estudiar a otro sitio donde no molestara a Paloma. Pero Paloma intervino. -Déjalo, papá, si no me molesta.- No tardaron en dormirse mis papás cuando yo estaba de rodillas junto a la cama de Paloma, “ordeñándole la almejita”.

Desde aquella noche, mi hermana era mía, pero lo teníamos que hacer de espaldas a mis papás. Esperábamos a los fines de semana. Mi hermana se deshizo de los complejos estúpidos y pronto encontró a otro chico con el que se comportaba como una verdadera puta en la cama. Yo, por mi parte, encontré pronto mi media naranja en mi mismo hemisferio.

Paloma se ha casado y tiene un hijo. Me parece que sus relaciones conyugales empiezan a ser aburridas en el plano sexual. De vez en cuando nos miramos como con cierta complicidad. Tal vez sea el momento de visitar a mi hermana un día que no haya nadie en su casa.

Soldado va de visita a casa de sus tíos

La historia que estoy a punto de contarles es real y excitante, permítanme decirles antes que empiece, recomendarles a las personas que sufren de sobre excitación que lean dos veces este relato ya que es la mejor experiencia que he tenido y ustedes no creo que tengan la misma suerte.

Resulta que gracias al entrenamiento en las fuerzas armadas, tengo un físico excepcional, no es que quiera presumir pero mido 1,87 metros. Tengo un pene que mide 21.3 cm, ojos azules, cabello castaño oscuro y soy teniente del mejor grupo elite de comandos paracaidistas. Mientras estuve como cadete en la escuela superior, tuve muchas amantes gracias a mis atributos físicos como en especial, la esposa de mi coronel Jarrín, y la hija del mismo coronel, pero cuando supe que mientras realizaba mi curso de comando y de selva, el cual duró 12 meses, mi tío Alfonso se había casado con una chica que al decir de mis padres era muy bonita pero poco inteligente, entonces nació en mí mucha nostalgia por mi tío ya que con el pasé gran parte de mi niñez, antes de que él se cambie a vivir a la ciudad de Guayaquil, fue entonces cuando me decidí a visitarlo en el mes de agosto ya que tenía, cinco días de franco como premio por obtener la primera antigüedad en los dos cursos que realicé.

Mi ansiedad por conocer a mi nueva tía era tan grande que la llamé por teléfono, ella tenía una voz muy dulce y tierna y al instante que contestó me impactó, pero astutamente empecé a seducirle sin antes preguntar por mi tío, entonces ella se sobresaltó y me dijo que era la señora de Cruz y que yo debía ser su sobrino, entonces yo pedí disculpas y le dije no se podía saber lo que puede pasar entre un hombre y una bella mujer, entonces colérica ella colgó el teléfono.

Como tenía que presentarme en la II división del ejército, no era problema para mí, pasar tres días en casa de mi tío, así que llegué hasta el terminal terrestre y al bajar del bus, estaba allí mi tío Alfonso con dos mujeres, la primera era su esposa de nombre Anita y la segunda la hermana de ella llamada Carolina, esta última tenía como quince años, pero unas tetitas pequeñas con unos pezones que apuntaban al alto cielo, un culito mediano pero redondo, el short que estaba puesta le dada una forma a la conchita que parecía dos hemisferios dispuestos a ser explorados. Pero mi tía tenía puesto un vestido desde los tobillos hasta el cuello, sin ningún partido y con una mirada de sorpresa al verme, pero lamentablemente el poco ceñido que tenía el vestido, sólo me dejaba ver que ella tenía, unas tetas tan grandes y redondas pero con unos pezones rozados que parecían ser virginales, el culo, para qué hablar del culo, este era hermoso de forma grande pero bien formado, además mi experiencia me decía que aún era virgen por el ano y la misión, era de desvirgar esa obra de arte, por delante del maldito vestido se podía notar una rajita en forma de fruta es decir dispuesta para comer, ya que tan sólo al andar se comía el vestido que estaba puesta, al momento de saludarle disimuladamente le bajé la mano por todo el abdomen hasta llegar casi al trasero y me dijo en el oído que nada se puede saber y me besó en la mejilla.

Poco tiempo después fuimos hasta el departamento en el que vivían, pero para sorpresa tenían tan solo dos dormitorios, un baño, una cocina comedor y una sala, pero como Carolina estaba de visita, Alfonso me pidió que duerma en la sala y después salió para su trabajo, dejándome a solas con esas dos muñecas a las cuales, quería culiarles hasta que no pueda respirar, entonces empecé la operación conquista, primero a Carolina y luego a mí “tía”, ya que durante más de seis años no había visto a Alfonso, y gracias a mi trabajo no lo volveré a ver en un buen tiempo no creo que a él, le moleste que le enseña Anita el arte del sexo.

Entonces me saqué la camisa que tenía puesta y fui hacia la cocina en donde estaban las dos conversando, antes de abrir la puerta, pedí prestada la ducha y cuando me vieron semidesnudo, las dos como en coro respondieron es toda tuya, cuando entré al baño me llamó la atención el tipo de puerta, ya que estaba dividida en dos partes, la primera inferior era de madera y la segunda era de vidrio que tenía unas figuras que no permitían ver a través, pero sí dejaban ver una silueta, al empezar a desnudarme noté que alguien estaba tras la puerta del baño, entonces le puse al maso a mil por hora y empecé a pajearme muy lento, cuando de repente escuché unos gemidos que llegaban a ser como gritos entonces de puro maldito entré a la ducha.

Luego de ducharme me cubrí sólo con una toalla y salí a la sala, estaba sólo Anita ya que Carolina había salido a pasear y ella estaba sentada en un sillón y para sorpresa me di cuenta que no podían sacar los ojos del paquete que estaba bajo de mi toalla, entonces pregunté en dónde podía cambiarme y de inmediato contestó que en su dormitorio.

-Y le dije ¿nadie sabe lo que puede pasar?

De puro desgraciado, me quité la toalla y ella empezó a gritar como loca, gracias a la experiencia me acerqué a ella la tomé de la cintura y como no es muy alta la elevé hasta que su conchita quedara ajustada a mí pene, la besarla mientras le acariciaba las tetas y le sacudía para que sienta el gran paquete casi en dentro de su vagina.

Ella me dijo que respetara su calidad de mujer casada, pero poco duró esta oposición porque de repente sentí que ella tenía una mano en mi verga y me estaba masturbando, esta acción fue la gota que derramó el vaso de agua, con furia rompí el maldito vestido largo, hasta que se quedó sólo en bragas y con las tetas al aire, yo de inmediato la apoyé en el filo del sofá y procedí a succionar esa conchita y la masturbarle las tetas, cada metida de lengua decía: -Por qué mi marido no sabe hacer esto, mientras que yo comía de ese sabroso jugo ya que es tan natural y sexual, ese olor tan especial que hace que los verdaderos hombres sientan excitación y deseo de destrozarle las entrañas con la verga que está tan erguida y caliente, una vez que se corrió por primera vez la volví a elevé y con furia la llevé hasta la pared y le penetré con toda la fuerza que tenía, hasta el día de hoy puedo sentir el cálido interior de esa mujer, para serles sincero tenía una vagina estrecha, pero muy lubricada, esto permitió que yo sienta la mejor sensación con el sube y baja de mi glande, dentro de ella, puedo sentir que tenía puesto un diafragma en el cuello de útero porque en cada penetrada podía sentir resistencia a que mi pene entre y además los gritos de placer que ella emitía hacía que mi excitación, retrace el acto de terminarle, dejarle todo mi semen para que viva en su interior por siempre.

¡¡¡Ahhhhhhyyyy, ohh eres el mejor!!! Ahahahahahah, fue lo único que escuché mientras cumplía con el mejor trabajo que sé hacer que es el de satisfacer a una mujer con movimientos lentos y profundos,

Me corro mi amor me corro dentro de ti, a lo que ella contestó que no tema y para ser sincero fue lo mejor, porque toda la libertad que tenía para correrme me hacía sentir en familia, luego ella se corrió por segunda vez, entonces aproveché esa salsa de líquidos para recubrir mi pene de lubricante, este era el mejor momento para culearle por el ano, mi sueño se estaba por hacerse realidad pero claro está, que tenía que trabajarlo porque como dije anteriormente era virgen, primero empecé besando ese tercer ojo que estaba tan cerrado y rígido que sólo hacía que me excite aún más, con todo el coraje del mundo la recosté en el suelo y en una perfecta pose 69 empecé a lubricar ese culito, primero le mandé un dedo. Mete y saca, luego le envié otro dedo, hasta que pude sentir el calor que tenía ese culo, luego con el semen con el cual le manché a Anita le pasé por el contorno del ano.

Y le dije que de aquí en adelante, sólo quería anal, y así fue porque le puse en una pose perrito y empecé a cabalgarle, apenas le puse mi glande en la entrada sentí cómo se estremeció.

Luego de un grito que estaba entre la frontera de el dolor y el placer, le clavé toda la pija hasta que la sentí llorar, era la primera mujer que lloraba del placer, fue el mejor excitante que pude tener ya que con eso mi pene llegó al mayor tamaño y empecé a follarle con bestialidad que no pude sentí que de alguna manera para evitar la penetración anal, ella se sacó mi verga y se la metió toda en la boca, para serles sincero el sexo oral no me gusta mucho pero no podía creer que mi tía, era la mejor mamona que había conocido hasta ese momento al poco rato me corrí por tercera vez y ella fue la encargada de atragantarse y limpiar todo el material que expulsé.

Luego de todo esto los dos quedamos totalmente rendidos, al poco rato nos vestimos y esperamos a que llegue Carolina, claro que el más ansioso era yo, pero aún tenía dos días para follarme a esa jovencita que me tenía soñando.

Yo Analuci R. cogida por mi primo

Todo esto sucedio un dia que fuimos al rancho, el dia era algo fastidioso y le dije a mi primo que vayamos a caminar, como el igual estaba aburrido acepto, fuimos a caminar a los alrededores el camino el de terraceria y no pasan automoviles ahi, cuando estabamos caminando mi primo saco un condon y me lo enseño yo les dire que es ese tiempo tenia 15 años y me gano la curiosidad de ver el condon y lo saque del empaque, cuando lonsaque mi primo lo agarro y lo inflo un poco y comenzo a untarmelo en las nalgas jugando, el me dijo que su verga llenaba ese condon y yo no le crei y le dije que se lo ponga, tarde mas en decirlo y ya habia sacado su verga era grande y gruesa me dijo que le ponga el condon yo andaba caliente y se lo puse el me empezo a pasar su verga en mis nalgas y en mi vagina yo traia pantalon y se sentia rico, me quite la blusa y mi primo me hizo mamarsela se sentia rico tener esa verga en mi boca lo saboreaba lo masturbe y el me bajo el pantalon yo traia una tanguita con orillas verde neon y la telita blanca con azul el la hizo a un lado y poco a poco me la iba metiendo, primero solo la cabezita y ya luego toda ahi empezo el mete saca, yo solo me agarre de un arbol y me la iba metiendo el me decia -oh prima que rico culito tienes muevelo mas- yo amaba que me hablara asi y me movia mas en un momento el me volteo y me abrazo, pense que ya habia terminado pero nooo, me cargo y me la metio de nuevo, que rico se sentia tener toda su verga dentro de mi vagina yo sentia que me iba a estallar cabalgaba esa verga tan bien mientras mi primo me lamia las tetas de un momento a otro mi primo se quito el condon y me bajo me hizo arrodillarme y mamarsela ahora estaba mas rica esa verga la chupaba entera y lo masturbaba mientras el me agarraba el cabello y me hacia mamarla mas rapido yo solo le mamaba la verga y sus huevos tan ricoos mmmmmm y grandes mmmm solo recordarlos me calientan, cuando mi primo me saco mi primo su verga de mi boca se masturbo un momento frente a mi y se vino en mi cara, imaginense todo su semen en mi cara y en mi boca llego hasta mis tetas no podria creerlo luego de eso se la mame un momento mas, pero tenia que quitarme la leche de mi primo de mi cara por que teniamos que ir al rancho y ahi estaba tooodaaa mi familia, el me quito la tanga y me la paso en la cara para limpiarme ya que me quito todo la tanga quedo mojadita con semen yo me la puse, que rico sentir mi tanga asi mi vaginita y mi culo tenian todo el semen de mi primo ya ñuego me cambie y fuimos al rancho de nuevo yo lave mi cara por que el semen que quedo se endurecio y quedo dura mi cara, ya luego me sente a su lado y le jugaba la verga y el mi vagina debajo de la mesa mientras estabamos ahi.
Espero que le haya gustado este relato… Yo me llamo Analuci Romero
Tengo 18 actualmente y soy una putita de mi primo espero que califiquen bien mi relato si no baja de 9 les paso whatsapp para el siguiente

El día que me coji a mi mama

Empiezo diciendo que esto sucedió cuando yo tenía 15 años, soy hijo único, mi madre y mi padre tenían 45 y 48 años respectivamente. lo que les voy a contar sucedió el día que fui Chambelan de mi prima. Mis padres se había divertido mucho en la fiesta y tomaron más de la cuenta, entonces yo tuve que manejar de regreso a casa aunque tenia poca experiencia en eso, mi papá se recostó en el asiento trasero y mi mamá en el copiloto me costó mucho trabajo subirla y ahí empezó mi inolvidable aventura, fue una delicia subir a mi mamá por que le rose sus tetotas al subirla y aprovechando la borrachera que traía le arribaba mi verga en ese gran culo que se cargaba, en ese momento me quede con las ganas de tocarla mas pero ya camino a casa mi mama se quedo bien dormida y con las patas abiertas y como traía una falda corta se le miraba su tanga yo me sobaba la verga pensando en como era la panocha de mi mama, muchas veces me la había jalado imaginando que me cojia a mi mamá y hoy la tenia a mi merced, por lo menos para tocarsela y mirarla, empeze acariciandole su pierna y la fui subiendo hasta llegar a su tanga tanga blanca,se la sentia mojada y eso me éxito mas, mi papá hizo ruido y voltee a verlo eso me puso nervioso y me dio temor que descubriera mi atrevimiento pero no paso nada y ahora subi mi mano y le empezó a tocar las tetas, unas tetas tan grandes como melones por que mi madre es un poco llenita, solo pude acariciarlas por encima pero bastó para que se me pusiera más dura, cuando me di cuenta ya estaba frente a la casa, pensé que hacer… y primero baje a papa y solo lo deje en la sala ya que pesaba mucho y estaba perdidamente borracho, regrese por mamá y todavía estaba dormida la intente despertar pero estaba igual que mi papa así que me aproveche y la ayude a salir del carro pero tocándole su culote y sus chichotas, le pegaba mi verga y ella pensaba que era mi papa por que susurrando me dijo cojeme como puta flaco,(así le decía de cariño) y eso me puso más cachando, era la oportunidad de cojer ya que nunca había cojido, solo me la chaqueteaba, la metí a la casa y con mucho trabajo la subí por la escalera y ala mitad me ofreció sus labios pensando que era mi papa, la bese apasionadanamente y ella correspondió igual, la recoste en la cama boca arriba con sus rodillas colgando, ella dijo ya mamamela, sin perder tiempo me metí debajo de su falda y solo haciendo de lado la tanga empeze a lámer su panocha, el olor de sus pelos a orina, sentirla mojada y gimiendo, me éxito muchisimo, mi verga estallaba de lo dura que estaba le levanta la falda y al quitarle la tanga vi esa maravillosa mata de pelos que le cubrían la panocha y al levantarle las pierna descubrí que le llegaban hasta el culo, senti que me venia de solo mirarla, ella preciono mi cabeza entre sus piernas y yo mamaba como desesperado después le abri su blusa y empese a mamar esas chichotas grandisimas le mordía el peson dulcemente y me decía mas flaco más, yo no pronunciaba palabra alguna pero quería decirle eres una puta mamá y ahora mamamela, y sin decirle nada le puse la verga en la boca, empezó a besarla a tocarla hasta que se la hundió en la boca fue genial sentir como se la trago toda, después se puso boca abajo y quedaron sus nalgotas apuntando a mi, le habri el culo y lo tenia lleno de pelos lo Fruncia como invitándome a probarlo y sin pensarlo se lo empese a mamar, era delicioso meter mi lengua en su cola ella solo gemia, (mi mamá era una gran puta) en su inconcicia decía ya cogeme el culo y le puse el pitó justo en la entrada de su cola ella empezó a empujar el culo diciendo cojeme el culo ya cogelo, le llene el culo de saliva y se lo fui metiendo poco a poco mientras ella se quejaba de placer y movía sus nalgotas haciendo que mis huevos se estrellaron en su cola, era increíble ver como se tragaba toda mi verga su culote entraba y salia, se retorcia y yo le acaricianba sus nalgotas después de eso la puse otra ves boca arriba y me coloque frente a ella y levante sus piernotas hasta mis hombros y mi verga se empezó a perder dentro de la panocha peluda de mi mama, ella movía su culo rítmicamente y yo mete y saca, me decía palabrotas que creía que mi mamá nunca diria y a cada frase como meteme el Chile o ese camote es mio me exitaba más y más, yo arremetia con más ganas el culo y panocha de mi mama y ella no paraba de gemir y pedir pito, se metía los dedos en la boca, yo me recoste encima de ella y mamaba sus tetotas, la besaba como desesperado mientras mi verga se la cojia, retorcia como puta, me decía dame toda tu leche, llévame el culo de leche, hasta que en un largo y ruidoso gemido me mojo la verga y llego al órgasmo desvaneciendose y yo descargue toda la leche dentro de mi mamá, nunca pensé que cojerme ami mamá fuera tan rico. Después me apresure a vestirla y me fui, al otro día se despertaron con una cruda espantosa y aunque mi mamá no dijo nada creo que algo sospecha pero no mencionó nada. Esto fue real y hoy día tengo 25 años y ya estoy casado pero aun masturbo pensando en el día que me cojia a mi mamá.

Adelaida y Rodolfo…Hermanos

Relatado por un amigo de ambos…

Adelaida era la única mujer entre sus hermanos, desde chica siempre fue coqueta, aunque no era tan bonita, si sería muy agradable tener un “encuentro” con ella, tenía una tetas grandes y apetecibles, un culo bien dotado, que cuando se movía era capaz de desbaratar una cama…

El mayor de sus hermanos se llama Rodolfo y era (sigue) soltero, era integrante de un equipo de beisbol amateur, cada domingo jugaban y al terminar siempre, por obligación Rodolfo y sus amigos terminaban el día tomándose unas cervezas y por qué no… también unos tequilas…

-al igual que otros de sus compañeros a Rodolfo siempre se le pasaban las copas, había ocasiones en que alguno de sus amigos lo iba a dejar a su casa, otras veces alguno de su hermanos venían por él, esto era cada domingo…

-como dije, Adelaida era una coqueta, estaba en esa edad en que las mujeres quieren tenerlo (o sentirlo) todo, era una provocadora, para ser concretos… me coqueteaba a mí, pero sabía que a ella no le importaba un noviazgo, lo que Adelaida deseaba era tener una buena verga que le quitara sus “ganas”, si es que acaso se las quitaba, y era eso lo que me detenía, sabía que si me involucraba con ella sería muy difícil quitarmela después y Adelaida era amiga de mi novia…

-también me detenía la amistad que yo tenía con sus padres y hermanos, no se me hacía correcto que yo que por una “calentura” perdiera esas amistades, sin embargo, día con día Adelaida me provocaba…

-a veces paseando por el parque en mi bicicleta me la encontraba, me decía que la subiera en mi bici, yo aceptaba y ella se subía en la parte de adelante y quedaba entre mis brazos, a proposito pegaba su trasero a mí y mi “amigo” reacciona al contacto de su culo, por arriba ella frotaba sus tetas en mis brazos, me provocaba a más no poder, con la confianza que nos teníamos y sabiendo como era yo le decía:
-“lástima que tus hermanos son mis amigos si no…”…
A-“si no qué”…
-“para qué te haces, ya sabes para qué”…
A-“y que tiene que sean tus amigos”…
-“no estaría bien que yo “anduviera agarrándome” a su hermana”…
A-“¿les tienes miedo o qué?”…
-“no, pero no se me hace correcto”…
A-“pues cuando te animes ya sabes, yo te estaré esperando”
-“haber que pasa después”…

-a pesar de las ganas que yo le traía a Adelaida, pudo más la amistad y mi relación que mi calentura (en ese momento), pero ella siempre andaba en celo y había quien no la iba a rechazar, el caso es que como a sus 18 o19 años Adelaida resultó embarazada, alguien le había hecho “el favor completo”, y era alguien de nosotros (los amigos de rodolfo), cuando sus hermanos se enteraron, uno de ellos le pegó por lo que había hecho, sólo Rodolfo salió en defensa de ella, Adelaida confesó quien era el responsable y también ese amigo sufrió las cosecuencias, ¡uufff, de la que me había salvado!…

-Adelaida dio a luz y el único que la apoyó en todo fue Rodolfo, al principio ese apoyo parecía normal, pero con el tiempo ya era exagerado el “apoyo” que le daba a su hermana, Adelaida y sus hermanos vivían (excepto uno) en la misma propiedad, con sus padres, sin embargo cada uno de ella uno tenía su casa separada de la de los demás, Adelaida por ser la única mujer vivía con sus padres, pero después de su error la corrieron y Rodolfo le permitió vivir en su casa a ella y a su hija…

-los años pasaron y Adelaida regresó a vivir con sus padres sin embargo, la relacíon entre Adelaida y Rodolfo no terminó, eran muy unidos, demasiado diría yo, Rodolfo parecía el padre de la niña, la llevaba para allá y para acá, le daba dinero a su hermana, a cualquier lugar (fiestas, bailes etc.) siempre iban juntos, quien no los conociera hubiera dicho que eran marido y mujer …

-a pesar de aquello, Adelaida seguía provocándome, ella estaba mejor que nunca, sus atributos se habían desarrollado más, estaba buenísima, ella ya trabajaba y siempre me decía que la llevara a su trabajo o que la fuera a recoger (creo que ella prefería lo último), cuando se veía con mi hermana siempre le decía: ¿y mi novio?, yo aguantaba, yo aguantaba…

-un domingo después de jugar (beisbol) como lo acostumbrábamos nos fuimos a beber, después de algunas horas Rodolfo estaba casi ebrío, el tequila había hecho efecto en él, yo sólo tomaba 5 o 6 cerveza y estaba sobrio, tal vez eran entre las 6 y 7 de la tarde cuando vimos venir a Adelaida, venía por su hermano, al llegar lo regañó y le dijo que venía por él…

-siendo el amigo de más confianza Adelaida me pidió que le ayudara con su hermano, Rodolfo llevaba su ropa deportiva en una bolsa y su bicicleta, me puse la bolsa en la espalda, con la mano izquierda agarré la bicicleta y con la mano derecha sostenía a Rodolfo, Adelaida lo sostenía del otro lado, Rodolfo nos pasó el brazo por el hombro a cada uno, y así nos fuimos…

-Adelaida me dijo que llevaríamos a Rodolfo a la casa del hermano que no vivía con ellos porque estaba más cerca, ese hermano estaba en U.S.A., óbviamente nadie vivía en esa casa aunque de vez en cuando alguien de ellos se quedaba ahí para cuidarla, en fin nos dirigimos a esa casa…

-platicando íbamos cuando al mirar a Adelaida, vi como la mano de Rodolfo agarraba una teta de su hermana, no creí lo que había visto y disimulé pero al voltear de nuevo volví a ver lo mismo, Rodolfo acariciaba un seno de Adelaida, ella rápidamente sujeto la manó de su hermano y continuamos caminando…

-pensando en lo que había visto, llegamos a la casa, solté la bicicleta, entramos y acostamos a Rodolfo, Adelaida me dio las gracias y mientrás le quitaba los tenis a su hermano yo salí, pero como a una cuadra de la casa recordé que llevaba la bolsa de Rodolfo y regresé, al pasar por la ventana y mirar por un lado de la cortina quedé atónito, vi como Rodolfo abrazaba y besaba a su hermana…

-la cama estaba justo donde la ventana, sólo me seaparaba de ellos la pared, no podían verme pues ya estaba obscuro y en el exterior no había luz alguna, veía y escuchaba claramente lo que aquellos hermanos hacían y decían, por un momento pensé que por estar medio borracho hacía tal cosa y que Adelaida lo iba a rechazar rotundamente, pero no, en seguida vi como metía su mano bajo el vestido de hermana quien al parecer le agradaban las caricias de su hermano, aunque la escuché decir:
A: “no Rodolfo, estás borrachooo”…
R: “¿y qué?”…
A: “pero somos hermanooos”…

-Rodolfo continuaba besándola y acariciándola, luego comenzo a bajarle las bragas a su hermana, ella al principio se negaba a continuar…
A: “Rodolfo nooo, nos van a ver”…
R: “no te preocupes, nadie viene aquí”…
A: “noooo”…

-su hermano no se iba a detener y Adelaida se estaba excitando ante esas caricias prohibidas, tanto se excitó que terminó por quitarse ella misma sus bragas, en seguida desabrochó y le bajó los pantalones a su hermano hasta las rodillas, al ver ese pene erecto lo agarró y comenzó a masturbarlo mientrás ella frotaba su vulva en la pierna de su hermano…

-Rodolfo “calientísimo” y con la polla al máximo le dijo a su hermana:
R: “ya móntame”…

-Adelaida ni tarda ni perezosa se “montó” encima de su hermano y agarrando su verga se la fue introduciendo lentamente, al estar todo ese miembro dentro de ella comenzo a moverse lentamente, luego más rápido, y más y más, parecía una máquina moviéndose…
A: “aahhh aahhh aahhh aahhh aahhh aahhh”…
R: “así así muévete mamacita muévete muévete”…
A: “pinche perro te aprovechas de mí aahhh aahhh aahhh”…
R: “mejor di que te encanta la verga “perra” puta”…

-Adelaida se movía y se movía, era una “perra en celo” arriba de su hermano, gemía y gemía hasta que…
A: “aahhh aahhh me vengo me vengo me vengooooo”…
R: “vente perra vente”…
A: “aayyy aayyy aayyy aayyy aaaaayyyyy aahhh aahhh aahhh”…

-Adelaida agotada quedó sobre el pecho de Rodolfo quien le dijo:
R: “me gusta como coges hermanita”…
A: “aayyy no sé por qué me gusta tanto la vergaaa”…

-Rodolfo acostó a su hermana, se quitó completamente sus pantalones y se disponía a sacarle el vestido a su hermana pero esta:
A: “no, no me lo quites”…
R: “por qué”…
A: “porque no, si me “quieres” que sea así”…
R: “está bien”…

-Rodolfo separó las pierna de Adelaida y ya entre ella penetró a su hermana, comenzó a “bombearla” sin respeto y sin piedad, Adelaida le decía que la penetrara “suavecito”, que no fuera tan brusco con ella, Rodolfo no hacía caso a lo que su hermana le decía y la penetraba brutalmente, su hermana gemía y gemía al sentir la polla de su hermano taladrando su vagina, el caliente hermano desabrochó la blusa de Adelaida y dejó al descubierto sus suculentas tetas, sin sacarle la verga a su hermana comenzó a chuparle y mamarle sus chiches, ella se retorcía de placer…
A: “aayyy aayyy sigue sigue aahhh aahhh”….

-sus piernas rodeaban la cintura de él y lo jalaban para hacer más ruda la penetración, Adelaida se movía al ritmo de su hermano, cuando Rodolfo la embestía ella levantaba la cadera y lo recibía, sus sexos chocaban de placer, luego de algunos minutos así…
R: “voltéate”…

-Adelaida se puso de perrita, el tremendo culo que le ofrecía a su hermano era espectacular, su hermano le clavo la verga en la vagina…
A: “aaahhhh aaahhhh sí sí métela métela más más aahhh aahhh”…

-Rodolfo seguía penetrando su puta hermana, había momentos en que él se encimaba sobre la espalda de ella y jugueteaba con sus tetas, su verga entraba y salía de esa “hambrienta” vagina, luego de unos minutos Rodolfo iba a “explotar”…
R: “aahhh ya me voy a veniiir aahhh”…
A: “vente manito vente, lléname de tu “leche” llénameee”…
R: “¿deveras te lo echo?”…
A: “sí sí, échamelo todo todo aahhh aahhh”…
R: “¿y si te embarazo?”…
A: “no te preocupes mañana tomo mis pastillas”…
R: “ah bueno así sí”…

-Rodolfo embistió a su hermana decenas de veces, ella sólo gemía, deseaba sentir la caliente “leche” de su hermano, Rodolfo empezó a descargar todo lo que traía…
R: “aahh aahh aahh aahh aahh aahh aaaaahhhhhhhh”…
A: “mmhhh mmhh mmhhh mmhhh mmhhh mmmhhhhhh”…

-al terminar ambos cayeron sobre la cama, Rodolfo abrazó a su hermana y así quedaron, yo regresé a la calle y desde ahí grité -“Adelaidaaaa”… Adelaida salió rápidamente sin reparar en que estaba un poco despeinada y me dijo:
A: “¿qué?”…
>: “se me olvidó dejar la bolsa de Rodolfo”…
A: “ah, dámela”…
>: “¿ya se durmió?”…
A: “ya, ya está dormido”…
>: “bueno, ya me voy”…
A: “gracias manito”…

-yo me fui de ahí, lo que había visto no me extañaba pues el incesto era algo “normal” para mí, Adelaida y Rodolfo aun siguen solteros y creo que continuan su relación sexual, a pesar de ello ella siguió coqueteándome y un día no se me iba a “escapar”, Adelaida pasó por donde estábamos y me dijo que la acompañara, mis amigos me incitaron a ir y yo estando un poquito ebrió me dieron “ganas” y la fui a seguir, era lo que ella quería y en el rincón de algun lugar terminamos cogiendo, sinceramente me excitaba lo de ella y su hermano, finalmente nos volvimos amantes durante algún tiempo…

-sin avisar Adelaida se fue a vivir otro estado con una tía, había resultado embarazada otra vez, al menos yo… no sé quien es el padre de su hijo, puede ser de su hermano, puede ser mío, o tal vez sea de otro wey, sólo Adelaida sabe quien “la llenó”, o a lo mejor ni ella lo sabe…

-espero que mi relato les haya gustado adios…

Mi tia no sabia las cositas que me hacia su marido

Quiero relatarles mi inicio en el sexo en manos del esposo de mi tia, a mis apenas 13 anos de edad.

Yo tenia como 13 años, era una pre adolescente, mi cuerpo iba cambiando rápidamente, en mi caso desarrolle antes que mis amigas, mis senos ya eran notables, pequeños pero duritos, mis caderas iniciaron a ensancharse un poco, y para acabar mi madre me enseño a delinearme los ojos y arreglarme pura señorita, los ojos los tengo verdes, mi piel es blanca rosadita, me gustaba que mis amigos y parientes me halagaran porque me estaba poniendo bonita y mujercita.

Mi tia Consuelo esta casada con Jose Carlos un hombre en ese entonces de unos 40 años, es bastante atractivo y desde que mi cuerpo fue cambiando el fue uno de los que no quitaba los ojos de mi, se portaba muy atento y me compraba cositas para agradarme.

Previo a lo que les relatare, una noche fuimos al cine entre familias, mis padres y hermanos con mi tia Consuelo y el tio Jose Carlos y su familia, pero el auto de mis tios se averió, por lo que todos nos pasamos al auto de mis padres, todos íbamos apretados y algunos nos tuvimos que ir en las piernas de otros, el tio Jose Carlos rápidamente me dijo que yo me tenia que ir en sus piernas en la parte de atras del auto, como mi tio me cae bien me fui con el, sin imaginarme sus intenciones. Nosotros vivíamos en un poblado aledaño a la ciudad, por lo tanto eran unos 45 minutos de viaje.

Muchos se fueron durmiendo al instante, otros tardaron mas, yo llevaba una falda un poco arriba de las rodillas, mi tio me agarro de la cintura y me puso sobre su bulto, el cual yo veia que con el tiempo se ponia duro en mi colita, en ese momento les digo yo habia notado algo raro. Luego me hice la dormida, pues sentia algo no normal, pues mi tio me restregaba contra sus piernas y su bulto en el pantalon, luego note que su respiración era quebradiza, como excitado. Al ver que yo estaba dormida, mi tio en lugar de calmarse siguio peor, me di cuenta que me fue jalando el vestido debajo de mis ponpas, no sabia porque lo hacia, pero luego me di cuenta que al sacármelo, su bulto tenia contacto directo con mi cuquita, solo la tela de mi braguita y de su pantalón evitaban el contacto completamente directo.

Los demás de la parte trasera del auto ya estaban dormidos. Luego volvi a sentir como mi tio me levantaba un poco en peso, sentí como iba abriendo el cierre de su pantalon y se sacaba su pene y me sentó encima de nuevo, yo ya podia sentir bien su duro falo tallandome la cuquita, me restregaba contra su pelvis, cuando llevaba unos cinco minutos haciéndome eso, y yo aun haciéndome la dormida, por primera vez en mi vida me fui excitando sexualmente hablando, senti ahogarme, como no respirar bien, una descarga como eléctrica me recorrió el cuerpo y desembocaba en mi cabeza y en mi cuquita. Y para acabar senti las manos de mi tio ponerse en mi cintura, luego subió y me comenzó a tocar mis senos sobre mi blusa, buscando mis pezones, los acariciaba o les hacia un circulo alrededor.

Oi la respiración de mi tio, parecía que estaba muy excitado, y yo lo estaba también por primera vez en mi vida. No conforme mi tio Jose Carlos, metio una de sus manos debajo de mi blusa, aparto mi sostén que era solo de elástico y senti como sus dedos tocaban mis tetitas, me acariciaban muy rico. El tio siguió tallandome la cuquita y sus expertas manos tocando mis senos, Hasta que allí senti el primer orgasmo de mi vida, tuve que aguantarme mucho para no gemir o gritar alli mismo, creo que el no se dio cuenta de eso, no lo se bien. Pero a los cinco minutos de eso, llegamos por fin a la casa.

Todos se despertaron, en cuenta yo me hice la que estaba despertando, mi tio ya se había guardado su paquete, apenas Sali del auto corri a los baños de la casa diciendo que tenia ganas de hacer pipi, adentro pude ver mi braguita mojadita, con un liquido viscoso transparente, eran mis primeros juguitos eyaculados de mi cuquita.

Mi tia Consuelo trabaja y su esposo Jose Carlos lo hace también, pero el tenia vacaciones atrasadas y las pidio para fin de año y yo estaba de vacaciones escolares. Mis padres tambien trabajan los dos.

Después de esa experiencia en el auto, mi tio Jose Carlos me puso mas atención y yo en mi camita me ponía a pensar y a analizar lo sucedido en ese viaje, honestamente me había gustado esa experiencia. Dias después, me invito a su casa, estaba solo, me dijo que jugariamos, yo normalmente iba a jugar con mis amigas de otras casas, pero ese dia acepte ir con mi tio, llegue a su casa y el se esmero en atenciones, me dio helado, me saco algunas cosas a regalar, yo me sentia bien con el, ademas como les digo, que lo del auto en realidad me gusto y de alguna forma queria saber que mas me enseñaria mi tio Jose Carlos.

A pedido de el comenzamos a jugar de papa y mama con el tio Jose Carlos, solo que me dijo que jugáramos a la verdad como debia jugarse eso. Yo le dije que no sabia como era a lo verdadero, pero acepte. Para iniciar, el desayunaba y se iba a trabajar, cuando se iba me tomo de la cintura y me dio un gran beso en la boca, eso me sorprendio y se sonroje, el al ver eso me dijo, -dijimos que jugaríamos a la verdad!-, y yo asentí con la cabeza, me dejo su sabor en los labios. Al poco rato hizo como que entro como si regresara del trabajo, de nuevo, pero esta vez yo ya estaba preparada, nos dimos un rico beso mas duradero.

Luego hicimos como que cenábamos y hablamos de cosas triviales que hablan los mayores del trabajo y de la casa. Luego me dijo que nos fueramos a dormir, me llevo a la habitación, alli me saco un blusón del ropero y me dijo que me lo pusiera, que estábamos jugando a la verdad, me comence a quitar mi ropita y luego me dijo que todo, que solo me debía dejar el bluson, el también se quitaba la ropa, el se quedo en calzoncillos y yo me quede en cueros solo con un bluson flojo que me llegaba a las rodillas. Yo me sentia incomoda, pero mi instinto y mi curiosidad de mujer se anteponía.

Ya acostados el se fue casi encima de mi y me beso, me dijo que asi lo hacian los papas con las mamas, senti su lengua jugar con mis labios y entrar en mi boca, el me dijo que hiciera lo mismo, fue mi primer beso de lenguita y fue muy rico sentir como nuestras lenguas viscosas se entrelazaban una con otra, entraban en mi boca y luego en la boca de el. Pero no todo eran besos, mi tio levanto mi bluson y metió sus manos que llegaron a mis tetitas y las acaricio como lo hizo en el auto. De pronto mi tio solto mi boca y con un movimiento rapido, senti como su boca envolvia uno de mis senos, lo empezó a mamar y usaba su lengua para tallar mi pezón, senti que la habitación me daba vueltas, gemi y me queje, quise soltarme, pero solo fue instintivo, yo quería seguir sintiendo esas caricias de mi tio con su lengua en mis bubis. Luego el tomaba mis pezones con sus suaves labios y las chupaba sacándome varios gemidos, sentí como mi cuquita se mojaba con la vez en el auto.

Mi tio me saco el bluson totalmente y me quede toda desnuda en la cama, siguio mamando mis tetitas, pero una de sus manos la puso en mi entrepierna, me acaricio los muslos y subió para ponerla sobre mi cuquita, yo temblé y dije -no tio, por favor!-, pero lo hice timidamente, eso pareció animar mas a mi tio y me abrió las piernas, sus dedos tocaron y jugaron con mis tiernos labios vaginales, sus labios en mis senos y su dedos en mi cuquita, rapidamente lograron que me mojara, sentí como si estuviera orinandome un poco, los dedos de mi tio se impregnaron de mi pequeña eyaculación y dejando un rato mis senos se chupo los dedos mojados con los juguitos de mi cuquita, saboreándolos frente a mi ojos. Yo estaba gimíendo fuerte en ese momento, en verdad la estaba gozando pero con una mezcla de miedo y sensualidad, pero esa combinación era muy excitante.

La boca y la lengua de mi tio siguió por mi cuerpo, fue bajando de mis tetitas por mi estomago, luego mi vientre, puje cuando senti su lengua pasar lamiendo mi vientre, luego fue bajando derechito a mi cuquita, el se fue colocando dentro de mis piernas, para que yo no pudiera cerrarlas, luego levanto mis muslos y tuvo a su disposición mi cuquita ya chorreadita (asi la sentia yo). Mi tio comenzo a lamer mi cuquita como un perrito, mi tio daba lengüetazos por todos lados, en poco tiempo se volvio loco entre mis piernas, su lengua se metia en todos lados en mi cuquita, tomaba mis labios vaginales con sus labios bucales y los chupaba causándome que me corriera como loca (aunque no sabia que eso era un orgasmo en ese momento), yo gritaba y queria soltarme de su boca, pero el me sujetaba de las piernas o de las caderas obligándome a seguir con su castigo sexual, el orgasmo me hizo sentír como cansada por momentos.

Crei que eso seria todo, pues mi tio se quito de mi cuquita, pero solo fue para irse colocando encima de mi, me tomo de los tobillos uno con cada mano y me abrio mas las piernas, por primera vez en ese momento vi su verga, estaba parada, era gorda y su cabeza era enorme, la tomo con la mano y la froto contra mi cuquita, la froto varias veces y luego la puso en la entrada de mi vagina, suavemente comenzó a presionar contra mi cuquita, mi entrada cedió y dejo entrar su cabezon, luego inicio a bombear, en eso senti un dolor fuerte, su verga habia comenzado a entrar en mi cuquita, no sabia que el dolor habia sido causado por la perdida de mi himen, luego siguió bombeando y poco a poco fue entrando en mi rajita, debo decir que el mayor dolor habia pasado, aunque se sentia un poco cada vez que me penetraba, pero no era tan fuerte, ademas yo estaba excitadisima y eso aminoraba todo. Me siguió metiendo su verga lentamente, y nunca llego a metermela toda en esa primera vez, pero si me metió al menos la mitad de su falo gordo. El ya no insistió en metérmelo mas adentro sino se puso a follarme, hundiendo su verga, metiendo y sacándola de mi rajita.

Como he leído en otros relatos, que se siente mucho dolor al inicio, luego viene una sensación de que algo se frota sobre una pequeña herida, pero luego la naturaleza es sabia, y la excitación es tan grande que sobrepasa de magnitud tu dolor, pues me excite tanto que cerraba los ojos para disfrutarlo, aunque no penetro completamente mi tio Jose Carlos, yo sentía llena mi rajita, luego el se fue poniendo encima de mi echándome mas su peso al tiempo que me levanto ambas piernas con sus brazos y se puso a besarme la boca y a mamarme de nuevo los pezones, yo no aguantaba mas, gemi y grite fuerte, me embargaba otro orgasmo, ahora lo se bien, parecía que iba a perder el conocimiento. Mi tio se puso a darme duro, la cama rechinaba, hasta que, ahora fue el quien gimio fuerte, sentí que el me orinaba por dentro de mi cuquita, sentí lo caliente de su eyaculación, el muy idiota se corrió dentro de mi (en ese momento ni lo pensé), como mi cuquita estaba dilatada totalmente, estaba muy susceptible y sentí el palpitar de la verga de mi tio, cada latido de su musculo se traducía en un chorrito de semen que estallaba dentro de mi rajita. De milagro que mi tio no me embarazo a la primera.

Los dos terminamos mojados de sudor, fue entonces que mi tio, me dijo que nos meteriemas a la ducha, que seguía el juego de papa y mama. Yo estaba confundida, eso si la había gozado sexualmente hablando. Desnudos nos fuimos a la ducha, no puedo decir que sangro mucho mi himen, pero si, el agua de la ducha reflejaba un poco un color rojizo en ocasiones. Yo estaba muda, no decía nada, fue mi tio quien siempre hablo, me preguntaba si la había pasado bien, yo no contestaba, realmente después de gozarla estaba avergonzada con sentimiento de culpa, era el marido de mi tia. Nos bañamos desnudos, mi tio no dejaba de verme y fue cuando me dijo:

-Siempre me haz gustado sobrina, y esto no es juego, me haz hecho muy feliz hoy!-, yo le dije que también me había gustado, pero que el era esposo de mi tia. –Hay cosas que no se pueden cambiar, pero me gustas mucho preciosa-. Y asi quedo ese primer dia.

Mi cuquita me dolio por dos días seguidos. En esos días no quería ver a mi tio Jose Carlos. Me daba vergüenza. Ni tampoco podía ver a mi tia Consuelo. Me daba pena.

Mi tio los siguientes días no hallaba la forma de hablar conmigo, estaba preocupado de que le dijera a alguien lo sucedido. Dos semanas después de eso, me contaron que estaba en cama por unos cálculos renales, y mi tia como se iba a trabajar no podía atenderlo todo el tiempo, entonces mi mama me pidió que atendiera a mi tio esos días que ni mi tia ni otro familar tenia tiempo.

Alli lo vi de nuevo, al parecer ya estaba mejor, le dio mucho gusto verme. Me comento que le daban unos cólicos horribles. –Pobre tio- le dije, pero luego el tomandome de la mano, me dijo que si con eso pagaba lo que me había hecho, bien cobrado estaba. Alli la cosa cambio para mi.

-Es cierto lo que me dices tio?, deveras te sacrificarías por mi?- le pregunte
Ya no hubo respuesta, el se sento en la cama, me dijo que me sentara a su lado, y abrazandome me jalo para besarme y empezó de nuevo todo.

En la cama nos besamos mucho, el fue quitándome la ropita, yo me deje hacerlo. Luego de dejarme en cueros, me dijo que me pusiera a horcajadas en cuatro sobre su cama, y se puso atrás de mi, se puso a besarme las nalguitas y poco a poco paso su lengua en mi ano y luego me chupo mi rajita, yo empece a como a chillar de gusto, la experiencia de mi tio me estaba poniendo en el cielo de nuevo, su lengua jugo con mi culito, siempre había pensado que ese lugar era sucio, pero mi tio me enseño que es una zona de placer, pues me hizo llegar a una corrida allí en cuatro, luego se puso delante de mi y sacándose la verga me pidió que se la chupara, yo no sabia hacerlo aun, pero el me fue indicando como comérsela a chupones y al rato era mi tio quien cerraba los ojos de gusto. Se la mame tan bien que estaba tan excitado que algunas gotas de semen salieron por el orificio de su verga, me trague todo lo que salió por allí.

Luego de eso, se volvió a poner atrás de mi, me dijo que no me moviera, tardo unos segundos en ponerse un condón, y asi en cuatro me fue penetrando, a diferencia de la primera vez, esta vez no me dolió casi nada y me luego de metérmela casi completa me empezó a bombear su verga, yo sentía que de nuevo mi rajita se dilataba para permitir el acceso de ese estilete de mi tio. Gritaba y gemía como una loca a los pocos minutos de haber iniciado, mi tio me empezó a dar duro y se aferraba a mis nalgas y me penetraba profundo, en esa posición sentí que su verga me llegaba a mi estomago. Los rechinidos de la cama eran estruendosos, parecía como se se iba a derrumbar debajo de nosotros. Grite a pulmón abierto, me estaba viniendo a chorros y mi tio no dejaba de follarme todo el tiempo.

En eso estaba cuando el me dijo que cambiáramos de posición y el se acostó primero y luego me pidió subirme sobre el y sobre su verga, era la primera vez que me cogía asi y hoy por hoy es la posición que mas me gusta en el sexo, donde la mujer es la que pone el ritmo y domina la penetración.

De nuevo me costo meterme su verga en mi cuquita a pesar que la tenia dilatada y abierta, pero después de que me la metí, instintivamente me puse a moverme encima, restregando mi sexo contra su verga, el me dijo después que lo había cabalgado muy rico. Yo misma me provoque yo misma una inolvidable corrida exprimiéndole su verga y lo lleve a su explosión, el tio grito y me tomo de la cintura moviendo el ahora la pelvis de arriba para abajo, luego hubo calma, mi tio estaba como muerto. Yo también me acosté a su lado y su verga con el condón puesto empezó a reducirse de tamaño.

Mi tio me siguió cogiendo todas las vacaciones de ese año, no se cuantas veces lo hicimos, pero fueron bastantes. Hubo días de dos veces. Y también se quedo con mi desfloración de mi ano. Aunque no me gusto mucho, solo lo hacíamos por allí cuando los dos estábamos muy excitados y teníamos mucho tiempo solos.

Luego el empezó a trabajar y yo al colegio. Ahora podíamos vernos menos, pero cuando me llegaba a traer en su auto, me llevaba a un bosquecito que había camino a casa y hacíamos el amor debajo de la sombra de unos arboles. A los quince años tuve novio pero no dejaba de entregarme a mi tio. Tuve sexo con el hasta los dieciocho y como pocas veces sucede, fueron pocos los que sospecharon algo entre nosotros. Finalmente dejamos de vernos. El me enseño todo lo relacionado al sexo.

Dándole a mi niña todo el amor que necesita

Esta es la historia de cómo hallé el amor pleno con mi querida hija de 16 años. Espero que les agrade.

Más o menos como a los 22 años comencé a ver como todos mis amigos “caían”. No paraba de escuchar que uno ya había tenido hijos, o que se había casado, o que se había juntado con alguien. Cada vez, un inseparable compañero de juerga desaparecía. En fin, cumplidos apenas los 27 años, era el único que seguía soltero y sin hijos. Tenía amigos que, incluso, ya se habían casado por segunda vez. Veía sus vidas y, definitivamente, no quería eso para mí: nada de fiestas (o sólo unas cuantas, y de vez en cuando), poco tiempo, poco dinero, y estar amarrado a una persona. Me prometí a mí mismo que nunca llegaría a eso. No sé si fue por inercia, o por presión de familiares y amigos, pero un par de meses antes de cumplir los 28, me casé. Un poco más de un año después nació nuestra primer y única hija. Al principio, me convertí en un hombre hogareño.

Estuve así con mi familia aproximadamente hasta que mi hija cumplió los tres años. Después todo cambió. Me harté de mi vida hogareña y regresé a las fiestas, al alcohol, al sexo casual, en fin, a mi antigua vida. Eso sí, sin descuidar nunca económicamente a mi familia. Si bien casi nunca estaba con ellas, mi orgullo era que nunca les faltó nada, materialmente hablando. Nunca falté a mi responsabilidad como proveedor. Era lo que siempre decía, cuando la gente quería juzgar mi manera de vivir. No podía decir que era un buen marido, en absoluto, ya que había engañado a mi esposa en decenas de ocasiones. Pero estaba convencido de ser un buen padre…hasta que llegó la adolescencia. Cuando cumplió los 12 años, el día de su fiesta ella arremetió en mi contra como jamás lo hubiera sospechado. Yo le decía lo mismo de siempre, que no se quejara, que siempre había tenido un techo bajo el cual dormir, comida, y todos los servicios que nuestra moderna sociedad nos puede ofrecer. Ella me reclamó la falta de atención durante tantos años, ante lo cual le dije que sólo exageraba, que no fuera tan llorona. La discusión subió de tono, hasta que me dijo: “eres un idiota”. Estaba tan ofuscado que mi única reacción fue darle una bofetada. Ella sólo lloró, y salió de la casa corriendo. Mi esposa me reclamó duramente lo sucedido; yo sólo la ignore, e hice como si no hubiera pasado nada. Unas semanas después, vino el divorcio. La situación me tenía tan tenso, que llegué a decirles que me alegraba de ello, que por fin dejarían de estorbarme y podría vivir mi vida feliz. Es de lo que más me he arrepentido.

Un par de meses después comencé a extrañarlas horriblemente, y me di cuenta del grave error que había cometido. No sólo de lo acontecido en aquella ocasión, sino del abandono en que las tuve durante 9 años. Durante un año no tuve contacto con mi hija. Ella se rehusaba a tener cualquier contacto conmigo. No quiso que estuviera con ella cuando cumplió sus 13 años. Estaba desesperado, y no sabía como recuperar el amor de mi hija. Cuando al fin accedió a que nos reencontráramos, yo corrí apresurado y con lágrimas en los ojos a abrazarla; pero ella parecía indiferente. Le pedí perdón, le rogué que me abrazara, lo cual hizo, pero con mucha frialdad. Pero no me iba a dar por vencido, estaba dispuesto a recuperar el amor de mi hija. Poco a poco fui ganando su confianza nuevamente, pero seguía siendo muy distante. Para cuando cumplió sus 15 años, había pasado con ella más tiempo que el que pasé antes de que me divorciara de su madre. Como no quiso una fiesta de 15 años (como es la costumbre acá en México), su madre y yo cooperamos para un viaje que iba a hacer a fin de año con un grupo de amigos a Europa, a la casa de la madre de uno de sus compañeras, que era de origen alemán. Después de dos años de verla, sin falta, cada fin de semana, se me hicieron eternos esos dos meses que estuvo lejos. Cuando fui a recogerla al aeropuerto sentí una emoción incontenible, ella me abrazó, pero seguí notando en sus abrazos distancia, una cierta frialdad. Pensé que el tiempo que pasábamos juntos no era suficiente, por lo que decidí que en las próximas vacaciones de verano (en las cuales coincidía su cumpleaños) iríamos solos ella y yo a la casa de campo que me había heredado un tío fallecido no hace mucho. Se lo comenté, y ella pareció de acuerdo aunque, como siempre, indiferente. Pasó el tiempo, y por fin llegó el día: pasé por ella y, lleno de esperanza, emprendimos el trayecto hacía la casa de campo. Nunca me hubiera imaginado lo que iba a pasar ahí.

Llegamos un lunes por la tarde-noche. Nos instalamos. No había luz eléctrica, así que tuvimos que hacer todo el ritual de encender la fogata. Mientras hacíamos todo aquello, notaba en ella esa extraña actitud: parecía que le gustaba estar conmigo, pero a la vez, estaba ausente; eso me hacía sentir muy mal. Ya bien entrada la noche, nos sentamos junto a la fogata en silencio, de esos silencio calmados y reconfortantes. La abracé. La abracé fuerte, pero también tiernamente; tal vez más de lo que lo había hecho nunca. Ante mi sorpresa, ella comenzó a llorar. Le pregunté qué le sucedía, a lo cual ella sólo me dijo:

-¿Por qué?

-¿Porque qué? – Le respondí torpemente.

Ella sólo sollozó y me dijo:

-¡Me hiciste mucha falta!.

No pude evitar que me salieran unas lágrimas, y la abracé, tan fuerte y tiernamente como antes y le dije:

-Lo sé, mi amor, lo sé. Perdóname, fui un estúpido ¡un idiota! Pero te juro, mi niña, te lo juro por mi vida que nunca volveré a faltarte- Y lo dije de corazón.

Esa noche dormimos abrazados junto a la fogata. Al otro día lo primero que vi fue su hermosa sonrisa. Nunca me había sentido tan feliz. Durante el día desempacamos algunas cosas que habíamos dejado pendientes la noche anterior, arreglamos unas cuantas cosas más de la casa, y fuimos a dar una caminata. Me di cuanta, con gran dicha, que su actitud había cambiado, ahora era cálida y cariñosa; simplemente no podía ser más feliz.

Al otro día fuimos a nadar una laguna que estaba como a media hora de la casa. Cuando la vi en su traje de baño no lo podía creer: su cuerpo era realmente precioso. Me sentí culpable, ya que no pude evitar verla como mujer. Todo el día traté de sacarme eso de la cabeza, pero no pude. Mi felicidad se había transformado en culpa. No podía creer que hubiera mirado con esos ojos a mi hija, ¡a mi niña! En la noche ella me preguntó qué me pasaba, que me veía raro. Le dije que no me pasaba nada. Por supuesto, ella no me creyó, y se acercó, se acostó en mis piernas y, con una voz cálida y tierna me volvió a preguntar qué me pasaba. Sus ojos se veían bellísimos alumbrados por la luz de la fogata. Y no sólo eso: su hermosos cabello. sus bellos labios, su delicado cuello, su piel tersa….no podía evitar pensar que era la mujer más hermosa de todo el mundo. No pude decir nada. Ella se me quedo mirando, y sonrió. No entendí muy bien esa reacción, pero antes de que se me ocurriera algo, ella me dijo:

-Papá, ¿te puedo contar algo?

-Claro que sí, hija, dime- le contesté.

-Bueno, es sobre el viaje de diciembre…bueno es sobre un chico…

Cuando dijo eso, sentí como una escalofrío que me recorría todo el cuerpo ¿Qué era aquello? ¿Sería miedo a abordar el tema? O tal vez…¿celos? Ella prosiguió:

-Bueno, es que cuando llegamos allá, Miguel, un chico de la escuela, me dijo que le gustaba mucho. Yo ya lo sabía, pero en el momento no sabía como reaccionar. Él también me gustaba a mi, así que sólo me deje llevar. Como era una casa grande, simplemente nos metimos a uno de tantos cuartos que había. Estaba muy nerviosa. Era la primera vez que iba a estar con un chico. Él se acerco a mi, y comenzó a besarme y a tocarme, y yo también comencé a explorar su cuerpo con mis manos, y con mis labios.

Mientras mi tierna niña me contaba todo esto, empezó a tocarse, lo cual me prendió bastante, no podía creer lo que estaba pasando. Y justo cuando pensé que estaba a punto de escuchar cómo mi hija había perdido su virginidad, me dijo algo que me dejo helado:

-Pero ya cuando estébamos a punto de hacerlo, me acordé de ti

-¿De mí?

-Sí. Me acordé que de niña siempre me gustaba verte desnudo. Me gustaba ver tu cuerpo. Me gustaba tu pene. Y cuando vi el de Miguel no se parecía en nada, él lo tenía muy chico

Este último comentario me hizo reír, pero no podía evitar sentirme terriblemente incómodo con todo aquello. Y siguió:

-Yo siempre soñé que mi primera vez iba a ser con un hombre como tú. Y Miguel no se parece a ti. Él no es tan varonil, no tiene tu fuerza, ni tu porte…ni es tan sexy como tú

Tras decir esto me guiñó el ojo, e hizo como si me mandara un beso. Lo hacía con tanta coquetería que me espantaba. Pensé que estaba bromeando con aquello. Sin dejarme decir nada, se incorporó. y me beso muy cerca de la boca. Me dio las buenas noches y se fue a dormir a uno de los cuartos de la casa. Yo me quedé toda la noche en el mismo lugar, tratando de asimilar lo ocurrido.

Al otro día ella se levantó a medio día como si nada, me besó en la mejilla, y me preguntó qué íbamos a desayunar. Casi mecánicamente le señalé unas latas de atún que estaban sobre la mesa.

-¡Ay, papá! ¿Me vas a dar atún en mi cumpleaños?

“Mierda”, pensé. Había estado tan ocupado pensando en lo de la noche anterior, que incluso había olvidado que era su cumpleaños. Muy nervioso le dije que iba a ir a un poblado cercano a comprar algunas cosas, que le iba a preparar algo bueno. Ella se acercó y me dijo:

-No te preocupes papi, este día va a ser muy especial.

Puso sus brazos al rededor de mi cuello, como si me fuera a besar apasionadamente. Me beso en la mejilla y me dijo:

-Anda, ve a comprar lo que querías, yo también me voy a preparar.

Como zombie salí de la casa y me subía al auto. Tenía más de 25 años que una mujer no me ponía nervioso, pero ella lo había logrado. Llegué al pueblo y comencé a buscar la tienda. Como en otras ocasiones ya había ido con mis primos y mis hermanos, ya me conocían en el lugar. Cuando llegué a la tienda me saludo el dueño, me preguntó por mis primos y mis hermanos, a lo cual le contesté que esta vez no habían venido.

-¡Ah!, ¿Con que ahora se trajo a la chicuela pa’ usted solo, condenado? -Me dijo riéndose.

-Algo así, Don José- Le contesté, con una risa nerviosa.

Me puse a caminar por el pueblo. No hay mucho que ver, pero yo sólo quería pensar. Mi conclusión fue que tal vez yo estaba exagerando y malinterpretanto todo. Ella de seguro sólo estaba jugando y yo ya estaba pensando en cosas que no. Sin darme cuenta, se me fueron las horas. Ya estaba empezando a caer la noche, así que regresé rápido, para festejarle su cumpleaños número 16 a mi querida niña. Al llegar la llamé. Me dijo que la esperara un poco, que aún no estaba lista, me puse a sacar de las bolsas todo lo que había comprado. Unos cuantos minutos después, ella me llama a la habitación. Lo que vi me dejo pasmado, Ella estaba recostada en la cama con un conjunto de lencería extremadamente sexy: un ajustado corsset, una diminuta tanguita, unida a un provocador liguero, y unas medias que le hacían ver unas piernas preciosas. Para rematar, tenía de esos guantes largos que cubren hasta arriba del codo, y unas zapatillas que combinaban perfecto con todo.

-¿Te gusta, papi? Yo sé que sí- Me dijo mientras pasaba una mano sobre su bien torneado culito

-¿Qué significa esto?- Le pregunté, francamente confundido y aturdido.

-Significa que hoy me vas a dar el mejor regalo de todos, papá. Me vas a hacer mujer.

Mi verga ya no tenía ninguna duda, y estaba más que dispuesta a poseer a aquella mujer, pero yo me sentía francamente horrorizado ante la idea de tener relaciones sexuales con mi hija.

-Esto no puede ser- Le dije, y salí de la habitación.

Ella me alcanzó, me jaló del brazo, me abrazó, y me besó. Jamás olvidaré aquel momento. Si bien estaba nervioso y confundido, fue muy hermoso. Nunca me habían besado con tanta dulzura. Se apartó de mi, para ver mi reacción, a lo cual ya simplemente le pude decir:

-Mi querida niña, sé que fui un pésimo padre, y lo siento mucho. Estos últimos años he tratado de remediar mis errores. He tratado de ganarme tu amor y, sin duda, he logrado mucho. No te voy a mentir, mi niña hermosa: te deseo, y te deseo mucho. Mas no quiero dejarme llevar por esto ¿Qué clase de padre sería si tengo relaciones sexuales con mi hija de 16 años? Pero no es lo que yo quiera lo que importa, sino lo que tú quieras. Y, si esto es lo que quieres, mi vida, es lo que tendrás.

-Quiero que seas mi hombre, papá, eso es lo que quiero. Quiero que me ames, en cuerpo y alma, como nunca has amado a ninguna otra mujer…

Ya no me pude contener más, y la besé. Interrumpí por unos instantes el dulce contacto entre nuestros labios para encender la fogata, pues la noche ya estaba cayendo sobre nosotros. Entonces todo fue perfecto. Mis manos recorrieron suavemente cada centímetro de su juvenil anatomía. Besé su boca, su cuello, y fui bajando. Quité el corsset que aprisionaba sus bien formados pechos y se mostraron ante mi, espléndidos, firmes, pero a la vez suaves, perfectamente formados. Me acerqué a ellos y los besé, pase mi lengua por todos ellos, deteniéndome en sus pezones. No sé cuanto tiempo me quedé en ellos, pudieron haber sido segundo o días: incluso el tiempo se había marchado de ahí; estábamos solo nosotros dos.Seguí bajando por su torso, hasta llegar a su ombligo. Un poco más me entretuve ahí. Baje hasta llegar al sagrado monte de venus, cubierto de un delicado follaje juvenil. Lo rodeé, de momento. Me fui hacia sus piernas, bellas y bien torneadas, las besé, las disfruté, como había hecho con el resto de su cuerpo, hasta que ya no pude más: le quite la tanguita, que ocultaba el último de sus secretos, y se mostró ante mi en toda su belleza el sagrado templo de venus. Sin dudar me lancé a él. Comencé a besar al rededor de los labios. Era una cuestión casi ritual: preparaba el camino, para llegar adecuadamente al centro del altar. Llegado el momento indicado, dirigí mi lengua directo a aquel pequeño centro de placer, mientras introducía un dedo en la conchita de mi nena, para darle más placer. Me quedé ahí hasta que tuvo su primer orgasmo. No exageraría si dijera que ver a mi niña gozando de esa manera me dio a mi tanto placer como el que ella estaba experimentando.

-Papi, quiero regresarte el favor- Me dijo

Tomó mi verga entre sus manos y la empezó a masajear, como hipnotizada. Empezó a darle besitos tímidos en el glande, y recorría con su lengua el tronco de mi verga. Muchas veces había estado con mamadoras expertas, pero no se comparaban en nada con lo que me hacía sentir la exploración inexperta de mi niña. De repente, se decidió y se la metió a la boca y comenzó a mamarla ¡Qué sensación! Estuve a punto de venirme en su boca pero la alcancé a detener a tiempo. Había llegado la hora de desflorar a mi nena. Ella se recostó con sus piernitas abiertas, entregándome el tesoro de su juventud.

-Estoy nerviosa, papá ¿Me va a doler?

-No te voy a mentir, mi amor, sí te va a doler. Pero no te preocupes, tu papi se va a encargar de que sea lo menos doloroso, y lo más placentero posible posible.

Coloqué mi glande en la entrada de su virginal vaginita. Intenté meterla, pero apenas hubo entrado, ella dio un grito de dolor y se apartó.

-Tranquila, mi niña preciosa. Relájate, voy a volverlo a hacer, con más cuidado, ¿Vale, mi amor?

Ella asentó con la cabeza, y volvió a acercar su cadera hacía mi. Volví a empezar a introducirla, muy lentamente. Mientras, veía en su carita muecas de dolor, hasta que llegó el momento fatal, y rompí definitivamente el sello de su virginidad. Ella dio un grito de dolor, e inmediatamente empezó a sangrar. Me recosté sobre ella, la abracé, la besé y simplemente le dije:

-Te amo

Ella me abrazó, y pasó sus piernas por encima de mi cadera. Comencé a meter y sacar, suavemente, mi miembro de aquel recién desvirgado altar. Lo hice lento, hasta que vi que el dolor empezaba a desaparecer de su rostro; entonces comencé a hacerlo cada vez con más intensidad. Ella gemía, pero estaba seguro que era de placer, y ya no más de dolor. Continué haciéndolo con pasión desbordada, hasta que ya no me pude contener más, y descargué dentro de ella, con un placer increíble. Me quedé dentro de ella, y nos seguimos besando, hasta que mi pene regreso a su tamaño original. Entonces me recosté a su lado, la besé en la mejilla y le dije:

-Hija, te he dado lo que querías. Te amo más de lo que he amado a ninguna otra mujer. Y ten por seguro, mi niña hermosa, que te amaré hasta el último de mis días.

Cientos de veces había hecho lo mismo, mas nunca lo había disfrutado de aquella manera. Nunca me había perdido así en el acto. No era sólo el roce de mi verga con el interior de una vagina, era algo más, algo mucho mejor: era la perfecta armonía de dos cuerpos, como si fuéramos un sólo ser a plenitud. Muchas veces había tenido sexo, pero aquella noche, por primera vez, hice el amor.

La paja que me hizo mi sobrinita

La sorpresa que me dio mi sobrinita curiosa

Al descubrir esta página web, me he animado a contar mi historia que ocurrió hace 10 años. La verdad es que, pensándolo ahora mismo, no se me ocurriría hacer lo mismo que hice entonces…

Los protagonistas de esta historia somos yo, que tenía entonces 20 años, y mi sobrina Sonia que tenía entonces 10. Aunque hayan pasado 10 años desde entonces (ahora tengo 30 y mi sobrina Sonia tiene 20), sigo acordándome de aquellas cosas…, pero ni por asomo se lo recuerdo a Sonia, con quien me llevo muy bien. Aquellas “cosas” son tabú, cosas de la infancia y primeros descubrimientos sexuales de la adolescencia por parte de Sonia y un agradable recuerdo para mi. Pero… ¿qué pasó?. Pues tampoco gran cosa… Os cuento:

Yo con mi hermano, mi cuñada y mi sobrina Sonia me llevaba (y me llevo) muy bien, nos visitamos a menudo y nos conocemos muy bien. Una vez que iba en el coche de mi hermano con su mujer y Sonia, comentaron sus padres de cachondeo una frasecita de Sonia sobre compañeros suyos de clase que hacían “pajillas” en el autobús del colegio. Bufff, risitas en el coche y sonrojo de Sonia. Me acordé de mis años del colegio cuando varios compas del colegio se hacían pajas en plena clase tapándose solo con un libro (pero se les veía como movían el brazo. Entonces no lo pensábamos, pero seguro que el profesor se daba cuenta, jejejeje). Seguimos el trayecto en el coche y la conversación cambió y se olvidó. Pocos días después, estando yo en casa de mi hermano, tras un chapuzón en la piscina (era verano), se me acercó mi sobrina Sonia muy seria, como queriéndome preguntar algo…, pero que no empezaba.

Yo: ¿? ¿qué querías?
Sonia: jeje, nada… bueno, si… , no…, jaja
Yo: ¿si, no?. Como no te aclares…
Sonia: que si te puedo preguntar algo…
Yo: ¿Qué?, ¿qué pasa?
Sonia: jaja, es sobre lo del otro día. A mis padres no me atrevo, jajaja
Yo: ¿Qué sobre el otro día?. ¿qué pasa con tus padres? (yo no tenía ni idea de qué quería decirme. Me imaginé que intentaba pedirme algo para que yo se lo pidiera a sus padres porque no se atrevía a pedírselo directamente). ¿Les digo algo?
Sonia: No, no, no, jejeje. Es lo que dijeron en el coche……. (yo estaba callado)…. Sobre las pajillas…

Entonces empecé a sonreír como para intentar quitar hierro a la situación, porque Sonia se estaba poniendo nerviosita.

Yo: Ah… jejeje, las pajillas, jejeje… Bah, si no me enteré de nada (me intentaba hacer el “sueco” y… la verdad, es que no sabía que decir porque de aquella conversación en el coche, yo no sabía nada más que esas pocas palabras que se dijeron. Me callé un rato… y, como veía que la chica no sabía que decir, la dije): qué pasa… qué me tienes que decir que no dices a tus padres?
Sonia: Ná… es que…
Yo: Es sobre las “pajillas” que viste?
Sonia: Psi…
Yo: ¿Y qué me querías contar?. ¿Fue en el autobús?. ¿Lo viste bien?. ¿Te decían algo?. ¿Sabes qué hacían? (le hacía varias preguntas a la vez, porque no sabía bien qué quería)
Sonia: Ná… Sí. En el autobús. También en el cine del cole. Me llaman y me dicen que vaya… jejeje.
Yo: No les hagas ni caso. Porque si no, te van a molestar mucho y no te van a dejar en paz. Mejor les haces una risa despectiva y te vas
Sonia: Ah. Vale

Sonia se quedó con una carita como un poco decepcionada cuando oyó mi consejo. Yo se lo daba en serio, aunque estuviera riéndome y tomándolo un poco en broma.

Yo: ¿Qué pasa, que te gustaba mirar de reojo?. Jajaja. Puedes mirar de reojo, pero que no te lo noten, jejeje. Y además, menudas pajas birrias serán las de tus compañeros de clase, jajajaja

(aquí metí la pata al menospreciar las pajas de sus compis, porque a Sonia le empezó a picar la curiosidad…)

Sonia: ¿Por?
Yo: Son niños pequeños salidorros, jajaja
Sonia: ¿Tú te haces pajas? (a mi me entró entonces una risa y no sabía que decir)
Yo: jejeje. ¿Por qué me preguntas eso?, jejeje
Sonia: ¿Sí o no?
Yo: Alguna vez…
Sonia: ¿Con más gente como “ellos”?
Yo: Noooo. Cuando era pequeño también había un grupito que se hacía pajas en clase y en el cine… pero yo no era de ellos. En público, no.
Sonia: Ah. Pero… te haces pajas entonces, ¿no?
Yo: jajajaja
Sonia: ¿Puedo ver alguna?

(y yo seguía riéndome… pero ahora no sabía por dónde salir)

Sonia: Dí. Solo para mi, y yo no digo nada, ¿eh?
Yo: ¿Te gustaría?. ¿Por qué?
Sonia: Si me gustaría… No se… ¿puedo?
Yo: Es que… (me empezaba a poner nervioso). Como tú quieras… (pasaron unos segundos en silencio con sonrisitas… y yo ya me estaba empezando a excitar sexualmente). ¿Qué hago? … … … (no dice nada Sonia. Solo sonríe). ¿De verdad me quito el bañador?
Sonia: Si

Entonces, la suerte está echada. Compruebo que no nos puedan descubrir porque mi hermano y su mujer también están en la casa. Vamos a otra habitación más discreta y allí, le vuelvo a preguntar a Sonia:

Yo: Entonces, ¿me bajo el bañador y me haces una paja?
Sonia (con sonrisa picarona): Si.

Pues, dicho y hecho, me bajo un poco el bañador, le enseño los pelos del pubis y la digo “¿A que estos pelos no los tienen tus compañeros de clase?”. Y después, voy bajando mi bañador hasta abajo quedando yo completamente desnudo. No tenía todavía la polla tiesa, pero si un poco morcillona.

Sonia: Halaaaa
Yo: jejeje, mucho más grande que lo que habías visto, ¿a que sí?
Sonia: Siiii (me acerqué a ella y le puse mi polla cerca de su cara. Ella miraba la polla, los huevos y eso me excitaba por lo que la polla empezó a empinarse)
Yo: Ahora me vas a hacer una paja. Mira que dura y que grande se va a poner. A ver tu mano. Agarra mi polla (y, con un poco de cuidado, Sonia alzó la mano y me agarró la polla. En ese momento, mi polla dio un brinco como si estuviera viva)
Sonia: jejeje, que caliente está…… y que grande. ¿Y ahora que hago? (la pobre estaba nerviosa y obnubilada, jajaja. Le agarré su mano que estaba sobre mi polla)
Yo: Mira, haz así: sube, baja…. así (y con mi mano guiaba la suya sobre mi polla, que se había descapullado completamente mostrando mi glande en todo su esplendor. Ella no quitaba ojo a mi glande)
Yo: ¿te gusta?, ¿te gusta más que los de tu clase, a que sí?
Sonia: Siiii. Es mucho más grande y es más distinta (decía mientras subía y bajaba su mano por mi polla)

Como no estábamos solos en la casa, yo estaba agudizando el oído por si acaso alguien se acercaba a la habitación para subirme corriendo el bañador. La situación no era perfecta y se lo advertí a Sonia.

Yo: Aquí no podemos estar mucho tiempo, pero en otro momento me pajeas hasta sacarme la leche
Sonia: Eso sí que no lo he visto nunca. Lo he oído pero nunca lo he visto. Espera: vamos al sótano y allí te pajeo, ¿vale? (el sótano estaba más lejos y daba un poco más de seguridad, así que, me subo el bañador, intento disimular la super-erección que tengo y procuro no pasar a la vista de nadie… Y llegamos al sótano). Aquí no nos van a pillar, jejejeje. Bájate el bañador (y mi polla morcillona, vuelve a ponerse en pie. Vuelve a agarrarme la polla Sonia y vuelve a pajearme. Entonces, me coloco más cómodamente y ella se acerca mucho a ver, con mucho detalle, como es mi aparato reproductor, pene, glande, huevos…)

Tras un rato pajeándome, la digo que mis huevos están a punto de soltar leche…
Yo: Sonia, sigue así…… que ya noto la leche q va a salir. Mira, mira…. (y no me quise cortar nada. Como Sonia también estaba en bañador, ni me retiré cuando mi pene empezó a eyacular). Ya sale, ya saleeeeee

Y, zas, zas, zas…. Unos chorrazos de semen que fueron a parar a su cuerpecito y chorreando por su mano. Yo me encargué de chupar el semen que caía en ella diciendo “que rico. Tienes que probarlo”. La di un poco de un churretón de semen para que lo probara como yo.
Yo: Y otro día tienes que bebértelo todo de mi polla. El semen tiene muchas proteínas, vitaminas y sales minerales. No hay que desperdiciarlo (eso decía para intentar convencerla para que me chupara la polla en otra ocasión…. Y vaya que sí resultó, jejeje)

Y, tras intentar limpiar un poco los restos de semen, me subí el bañador y volvimos los dos a la piscina para intentar disimular esas manchas en el bañador de Sonia.

A ella le gustó mucho…, pero yo me quedé pensativo si había hecho bien… Tras varios días, Sonia volvió a pedirme que si podía hacerme una paja…, y para entonces ya no opuse tanta resistencia, jeje. En esos meses de verano, Sonia me pajeó varias veces más, se tragó mi semen y empezó a chuparme la polla en la tercera ocasión que vino a pajearme… así que no puedo quejarme de ella. Sus curiosidades sobre las “pajillas” de sus compañeros de clase quedaron saciadas con mi polla, más accesible y más discreta para ella, porque yo no iba a decir nada. Tras varios meses, ya no me volvió a pedir más que me desnudase para ella, y yo no hice ninguna referencia más. Han pasado 10 años desde entonces, y no se ha vuelto a hablar del tema. Su curiosidad quedó saciada.

mi mama y yo compartimos a los amantes

soy hija unica tengo 22 años me llamo lucia, fisicamente estoy muy bien, me considero bonita, tengo tetas grandes y nalgas paraditas, atributos que herede de mi madre, pues ella con sus 40 años de edad, es muy atractiva y dicen mis amigos que demasiado buenota y nalgona, cuando salimos mi mama y yo, todas las miradas y piropos de los hombres, van mas a ella que a mi, lo que me daba un poco de envidia de la buena, pero a la vez me sentia orgullosa de tener a una mama tan bonita y atractiva

mi madre enviudo hace 3 años que murio mi padre, la muerte de mi padre fue muy dolorosa para nosotras dos, nos dejo practicamente solas en el mundo, pero mi madre fue quien mas lo sintio, duro mucho tiempo deprimida, incluso casi no salia ni hacia vida social, fui yo quien la animo a levantarse, le dije que ella era muy bonita y atractiva y que no faltaria un hombre bueno con el que pudiera rehacer su vida, como que con mis consejos cambio de actitud y se esmero mas en su arreglo personal y comenzo a salir mas, casi siempre acompañada conmigo ya que casi no tiene amistades, yo estaba saliendo con un muchacho, era mi novio y todos los dias iba a verme a la casa y nos poniamos unas cachondeadas barbaras en su coche, incluso varias vecez me cojio en el asiento trasero de su coche, estacionado en plena calle frente a mi casa, mi novio era insaciable y yo cada que iba a verme procuraba salir con falda corta sin ropa interior para que no batallara al cachondearme, en una de esas estabamos en el coche y me saco las tetas y las comenzo a mamar, no me percate que mi madre estaba viendo desde la ventana lo que haciamos, cuando mi novio se retiro y yo entre en mi casa,

mi madre me reprendio por lo que hacia con mi novio en el coche y me dijo que no podia hacer eso, que nos podria ver algun vecino y me iban a tachar de puta, me dijo que cuando viniera mi novio a casa, seria mejor que lo pasara y podriamos platicar en la sala, yo le respondi que estaba bien que asi lo iba a hacer, pero en mi interior no me gusto mucho la idea, pues en la casa no podriamos cachondearnos agusto sabiendo que mi mama estaba en casa y podria descubrirnos en cualquier momento, pero no me quedo de otra y cuando llego mi novio le comente eso y lo pase a la casa, hasta ese entonces mi novio no conocia a mi mama y los presente, claro me di cuenta del impacto que mi madre causo en mi novio, se quedo con la boca abierta al ver el cuerpo lleno de curvas de mi mama, tambien note que a mi madre le agrado mi novio, lo que hizo que me sintiera celosa, pero refleccione y me dije que no pasaba nada, era normal pues mi madre es muy atractiva, despues de las presentaciones y un poco de platica entre los tres, se retiro mi madre dejandonos solos,

fue cuando mi novio hizo el comentario de lo atractiva y el muy buen cuerpo que tiene mi mama, dijo que ahora entendia de donde habia sacado yo el cuerpo que tengo, le dije que si me seguia diciendo eso me iba a poner celosa, platicamos un rato y medio cachondeamos pues estabamos pendientes que no fuera a venir mi mama, en los dias sucesivos seguimos asi, pero mi madre respetaba nuestra intimidad ya que nunca nos molesto ni nos interrumpio cuando iba mi novio, si acaso lo saludaba cuando llegaba y luego se retiraba a su habitacion y ya no salia de ella hasta que se iba mi novio, eso nos fue dando confianza para cachondearnos a plenitud, uno de esos dias me recoso en el sofa, abrio mis piernas y me chupaba mi raja y mi culito y yo le baje el pantalon y me acomode en un 69 mamandole la verga, mientras el me lamia mi raja y metia un dedo en mi culo, fue cuando me percate de que mi mama nos estaba espiando oculta tras una cortina que esta en una puerta que da a las habitaciones de la casa, como que me saque de onda al ver que ella nos espiaba pero tambien me dio mucho morbo saber que ella nos veia, que no dije nada, hice como que no me di cuenta de nada y segui mamandole la verga a mi novio, el ni cuenta se daba de lo que pasaba, yo solita me empine y pare el culo y le dije a mi novio que me cojiera como quisiera, me cojio de un modo y de otro, yo nadamas gemia y le pedia mas,

de reojo volteaba a ver el escondite de mi madre, sabia perfectamente que ella veia y escuchaba todo lo que pasaba en el sofa, cuando terminamos mi novio se fue y lo fui a despedir a la puerta, momento que aprovecho mi madre para retirarse a su habitacion, yo me puse a pensar que mi madre nos espio desde siempre y yo creia que no se daba cuenta de lo que me hacia mi novio, cuando mi nivio se fue me dio un poco de pena saber que mi madre me vio, pero a la vez el saber que ella nos espiaba me calento, le dije a mi mama que ya me iba a dormir y me dijo que estaba bien que ella tambien iba a dormir, me fui a mi habitacion, todavia estaba muy caliente y por curiosidad sali de mi habitacion muy despacio, todo estaba silencioso, me dirigi a la habitacion de mi madre y pude escuchar sus gemidos, claro estaba que se estaba masturbando,

saber que mi mama estaba caliente porque nos vio hizo que se mojara mi raja y me fui a mi habitacion y tambien me masturbe, no dije nada y todo continuo como si nada, pero cada que cojia con mi novio en el sofa sabia que ella nos veia, y un dia sin poder contenerme afronte a mi mama y le dije que la habia visto que nos estaba espiando, ella al escucharme cambio de color y al principio lo nego pero al verme tan segura lo acepto y me pidio disculpas, me dijo que la entendiera, que tenia sin tener sexo desde que murio mi padre y que un dia que iba con nosotros sin querer vio lo que haciamos y eso la exito y le llegaron las ganas de probar hombre, que estaba muy deseosa de un hombre y que al vernos ha estado pensando en buscar un hombre que le quite las ganas pero que no sabe con quien a pesar de tener muchos admiradores, pues es muy reservada, yo la escuchaba atentamente sin interrumpirla, me conmovio su sinceridad y su franqueza y le pregunte abiertamente que si le gustaria que se la cojiera mi novio, ella me escucho y me dijo que no, que como podia pensar eso, que el era mi novio y que ademas era muy joven para ella, que hasta podria ser su hijo, yo le respondi que el que fuera mi novio no me importaba mucho pues nos cachondeabamos rico pero no me pensaba casar con el y por lo de que era mas joven que ella le dije que era mucho mejor pues tenia toda la energia de la juventud, yo me daba cuenta de que le agradaba la idea pero ella dijo que a lo mejor ella no le gustaba a el y yo le dije, claro que le gustas, que no te has dado cuenta de como te mira, le dije mira mama piensalo, yo estoy dispuesta a compartirlo contigo, si te decides me dices y tu dejalo todo en mis manos,

me respondio que estaba bien, que si deseaba mucho hacerlo, aunque ya despues no me iba a poder mirar a los ojos sin sentir pena conmigo, yo le respondi que no se preocupara que antes que todo estaba ella para mi, lo planeamos para esa misma noche, cuando llego mi novio ella lo saludo como de costumbre, mi novio no sabia nada de lo que tramabamos pero para el no paso desapersivido que ella lucia espectacular, vistiendo muy sexy con sus tacones altos y minifalda, mi mama se retiro a su habitacion y mi novio hizo el comentario de lo guapa que se veia mi madre, comentario que me facilito el decirle, le pregunte que si deveras le parecia guapa mi mama y respondio que si, que era una mujer muy sensual y que su madurez le daba un toque todavia mas exquisito, a bocajarro le pregunte, te la quieres cojer? el se sorprendio con mi pregunta y respondio, que eso seria para el como un sueño imposible de alcanzar, le dije que ella estaba muy necesitada de macho y que yo le pedia de favor a el que esa noche se la cojiera a ella en lugar de a mi, no creia lo que le proponia, y le dije que era en serio, le dije que se metiera en la habitacion de mi madre, que yo lo esperaba en la sala, incredulo se dirigio a su habitacion, entro y cerro la puerta tras de si,

despues de un rato empece a escuchar gemidos de mi mama, yo tenia sentimientos encontrados, pero estaba muy caliente y me empece a masturbar mientras mi novio se cojia a mi madre, salio casi despues de una hora y me dijo que mi mama era un volcan, que era la mejor noche de su vida, le dije que nadamas fuera discretoy que el lo sucesivo le esperaban otran noches asi de candentes, me dio un beso de despedida y se retiro, mi mama salio de su habitacion y me dio las gracias, esa noche me quede a dormir con ella mientras me platicaba lo que habian echo, me conto con lujo de detalles y me dijo que el le habia dicho que le gustaria cojernos a las dos juntas, y yo le pregunte a mi mama que ella que opinaba de eso y respondio que seria algo muy cachondo aunque le daba pena, al dia siguiente le llame a mi novio y le dije que viniera a casa hasta el fin de semana a verme, que le tenia una sorpresa, no le adelante nada aunque me insistia que le dijera cual era la sorpresa, el sabado cuando llego lo esperabamos ansiosas las dos, vestidas muy putas, con una ropita muy sexy que compramos en un sexshop para la ocacion, puse musica sensual y le empezamos a bailar, haciendole un striptips, mientras lo desnudabamos entre las dos, ya desnudo se sento en el sofa con las piernas abiertas y su verga muy dura, caimos de rodillas y le mamamos la verga entre las dos,

unas mamadas mi mama y unas mamadas yo, y las dos chupandole la verga, casi como si nos estuvieramos dando un beso mi mama y yo, nadamas separados nuestros labios por la verga de el, deje que mi mama se la mamara mientras to le chupaba los huevos, mi mama se acosto en el sofa y el le dio la verga en la boca, fue cuando mi novio me pidio que le chupara la raja a mi mama, cosa que no esperaba pues nunca habia pasado por mi mente hacerlo con otra mujer y mucho menos con mi mama, el vio mi indesicion y le pregunto a mi mama que si ella queria que se lo hiciera y mi mama nadamas movio la cabeza afirmativamente, sin pensarlo mas abri las piernas de mi mama y pase mi lengua por su vagina, sentia como se estremecia y temblaba y senti en mi boca su orgasmo, que rico sabia la raja de mi madre, me le monte a mi mama en un 69, mientras mi novio detras de mi penetraba mi vagina, sentia la lengua de mi mama en mi clitoris, los huevos de el rebotaban en el rostro de mi madre en cada embestida, luego puso a mi mama de a perrito y se la cojio mientras yo le mamaba las tetotas que tiene, me puse de a perrito junto a mi mama y el nos cojia a una y a otra mientras nos besabamos nosotras de lenguita, el aviso que iba a terminar y le dije que lo hiciera en el rostro de mi mama, le dejo toda la cara llena de leche mientras yo masajeaba sus huevos como queriendole exprimir hasta la ultima gota de semen,

despues con mi lengua limpie el rostro de mi mama, mientras nos besabamos compartiendo su leche con nuestras lenguas, el se quedo toda la noche, los tres en la cama de mi mama, se retiro en la mañana todo deslechado, desde esa noche nos siguio cojiendo a ambas, lo mas importante es que nosotras descubrimos nuestra bisexualidad y desde entonces dormimos juntas amandonos intensamente, con el tiempo termine con mi novio, y he tenido otros novios, pero para aceptarlos como mis novios, la condicion es que tiene que cojernos a las dos y ellos encantados de la vida, pues son pocos los hombres que tienen una oportunidad de cojerse a dos hembras fogosas y sensuales y mas siendo madre e hija, aveces salimos a buscar machos para las dos, hemos estado ya con muchos hombres jovenes y maduros, y cuando no tenemos a nadie a la mano nos amamos nosotras solas