Violada por dos amigos de mi marido

Hace cinco años que estoy casada con mi Guillermo.

El tiene 30, yo 25, y hemos estado siempre muy unidos disfrutando de sus logros comerciales, que han permitido terminar nuestra casa con algunos agregados, como pileta de natación, gimnasio, sauna, y lo mas reciente la salita de juegos con mesa de pool, el verdadero hobby de Guille.

Todo bien, salvo que se vino con unos cuantos amigos a la inauguración de su sala de juegos. La pasaron muy bien después del asado toda la tarde jugando al pool. Yo pensé que todo terminaba allí, pero equivocada estaba ya que organizo una reunión para el sábado pasado.

Me comenzó a molestar la idea de que eso se repitiera y pasara a ser moneda corriente, ya que el entusiasmo de Guille, era tal que me pidió que les preparara refrigerios y atendiera a sus amigos, procurando que no les faltara bebidas frescas y algo para picar. Sabiendo que Guille es celoso, quise romper su costumbre de invitar a los amigos, vistiéndome de una manera bastante provocativa.
Ayudada de mi buen físico, aquellas prendas eran ideales para atraer las miradas masculinas. Axial que desde temprano visite varias veces la salita, llevando cositas frescas pero calentando el ambiente, evidentemente los ojos de los amigos de Guille, me perforaban la piel bien expuesta. Pero Guille ni se inmutaba, tal era el embobamiento que tenia con su mesa de pool.
Se quedarían allí por la noche, y hasta prepararon cuchetas para dormir.

Las horas pasaron, estuve mirando TV, y cuando la noche ya entraba, decidí irme a mi cuarto. Los hombres seguían en la salita de juego. El ruido a los golpes de taco y bolas se sentía constantemente. Me prepare para darme una ducha, tirada en la cama me quede dormida mirando una película aburrida que ya había visto.

Pero algo sucedió.

Ellos tomaron mas de la cuenta, sucediendo lo que es común, Guille se puso ebrio, con el resultado de siempre, le vino sueño y se tiro en una de las cuchetas que había previsto para sus amigos. Yo ni me entere, en mi dormitorio, durmiendo despatarrada tirada en la amplia cama, semi desnuda como para ir a la ducha.

Y que pasó?

Que los amigos de Guille se fueron, menos dos. Que cerraron la puerta a los que se fueron, comprobaron que mi marido dormía profundamente, subieron a nuestro dormitorio para encontrarse con el espectáculo que daba yo, con aquella posición, mostrando mis nalgas desnudas.

Sentí unas manos separando mis piernas en la penumbra, ya que apagaron el televisor, mas pensé en Guillermo y lo deje actuar alegrándome de que se dignara a darme un poquito de fiesta.
Aquel gesto de abrirme las piernas, fue facilitado por mi maniobra de abrirme de para en par, lo que permitió recibir de lleno en mi rajita una boca hambrienta de sexo.

El impacto fue formidable, agradable y prometedor. Lleve mis manos para tomar la cabeza de Guille?.. pero aquel pelo rizado no era el de mi marido.
Al instante que recibía la sorpresa de comprobar que el que lamia mi concha no era mi marido, recibí un empello sobre mi torso, de quien aprisionaba mi cuerpo con firmeza.

Tranqui, Yami, soy Roberto, ?.. y Lucio, que te vamos a dar lo que anduviste buscando.
– Nooo, dije?.. pero su boca aprisiono la mía?. Y la otra boca me hacia perder la razón y la lógica.

Entre besuqueos y manoseos sobre mis pechos, Roberto me contó que Guille dormía la mona, que ellos estaban solos y que estaban muy locos por lo que había yo provocado esa tarde.
Me afloje sin resistencia, porque yo también había sentido que mi provocación hacia ellos tenía como correlato una sensación de ganas de cogermelos.

Moví mi pelvis demostrándole a Lucio que mis planes eran de colaboración total. Separe mis ropas para que me tuvieran desnuda y respondí con besos y algunas caricias hacia Roberto.

Mi calentura aumentaba rápidamente, tanto que no bien desprendió su pantalón aquel amigo, manote un hermoso aparato. Roberto me ofrecía su verga, mientras terminaba de quitarse su ropa?..

Y yo le succionaba el aparato tan entusiasmada que el debía retirarlo por instante para no dejarse correr tan rápidamente.
-Que bien la chupas zorrita?.. que rico, que rico?.
– A mi también me la va a chupar? Pregunto Lucio, acercando su verga.

Nada dije, la tome con cariño y me la lleve a la boca, inclinando mi cuerpo sobre el.
Roberto fue hacia atrás, y pensé que tomaría ahora el, el lugar de su amigo?. Pero fue su enorme aparato el que sentí entrar en mi rajita, expuesta, caliente y ofrecida.

Sentí estupor porque era la primera vez que engañaba mi marido, pero el goce de tener aquel pedazo dentro me evito entrar en divagues filosóficos, para si entrar en divagues de contorneos sexuales.

Llegue ahogada por el miembro que tenia en la boca, a jadear una tremenda acabada con el aparato de Roberto, el que me la metía hasta los huevos y la sacaba casi toda otra vez para ensartarme todita?.

Me giraron, me pusieron en cuatro, haciéndome probar una y otra las vergas en la boca, mientras uno me ensartaba desde atrás.
Que manera de coger que tenían esos hombrecitos !!!
Fácilmente estuvieron metiéndomela más de una hora seguida. Yo perdí todo sentido y me preste a ponerme en todas los poses que ellos pretendieron de mi.

Hasta me sorprendi a mi misma cuando me preguntaron si la quería en la colita?. Y yo respondí ?.. si que quiero.
Se fueron a la madrugada. Yo quede exhausta, feliz pero con sentimientos encontrados.
Me sorprendí despertarme con Guillermo a mi lado. Me levante para darme la ducha, rogando que no se diera cuenta de la fiesta que me habían dado sus amigos.

Esa semana fue de inquietud, pero al parecer mi marido no se percato de nada, porque me comunico que el sábado volvían sus amigos a otra jornada de pool.
Fue cuando reaccione y le conté a Guille que sus amigos me habían gozado el sábado anterior en su propia cama.
Me miro, sonrío, y soltó su mejor frase: No me vas a correr con eso, lo haces para molestarme, mas no vas a impedir que vengan, pues, los conozco muy bien.

Mi ansiedad fue en aumento, mas no bien llegaron ellos, cruzamos algunas palabras y comprendí que todo estaba en orden.
Todo en orden, en cuanto a Guillermo, mas me comunicaron que todo seguiría en orden si yo no levantaba la perdiz, ni delataba nada.

Ellos serian solo tres ese sábado, y los tres irían a mi cama?. Luego de dejar bien dormido a mí marido.
– No, tres no, dije.
– Si, Mauricio es un chico joven al que lo vamos a hacer debutar.

Un novato, pensé, puede llegar a ser divertido.
Esa noche, temprano aun?. Lucio sonriendo me dijo? Arriba mi niña, espéranos arriba que te vamos a llenar de regalitos para que surja esa potra que tenés escondida.
Subí, me prepare, perfumadita, bien sexi para recibir al novato.
Subieron los tres, comenzando ellos a dar una lección a su joven amigo, mostrándole lo que me hacían, para que el chico luego lo hiciera.
Me sentí tremendamente puta, sirviendo de madama para el debut de Mauricio, gozando lo que los tres me hacían.
Tuve algo de miedo, ya que Mauri, estaba muy bien armado, a pesar de su joven edad. Pero eso no fue nada comparada a la sorpresa que me dio, cuando me comenzó a coger, porque cogia, cogia y cogia sin parar a pesar de sacarme orgasmo tras orgasmo.

Fue tal la paliza que me dio, que quede floja, tremendamente floja, para cuando me hicieron la tripleta; Montada en Mauricio, Roberto metió su aparto en mi colita, mientras yo chupeteaba por enésima vez la verga de Lucio.
Roberto y Lucio acabaron por última vez, pero Mauricio necesito de toda mi imaginación para moverme y moverme para hacerlo estallar.

Hoy día es una rutina, las visitas periódicas de los amigos de Guille. Ese trío de amigos vienen a jugar al pool casi todos los sábados.
El que me visita entre semana, al medio día, es el joven Mauricio, que viene a tomar clases de pool femenino haciendo sentirme una reina indecente en sus brazos inagotables, tacada tras tacada.

Adelaida y Rodolfo…Hermanos

Relatado por un amigo de ambos…

Adelaida era la única mujer entre sus hermanos, desde chica siempre fue coqueta, aunque no era tan bonita, si sería muy agradable tener un “encuentro” con ella, tenía una tetas grandes y apetecibles, un culo bien dotado, que cuando se movía era capaz de desbaratar una cama…

El mayor de sus hermanos se llama Rodolfo y era (sigue) soltero, era integrante de un equipo de beisbol amateur, cada domingo jugaban y al terminar siempre, por obligación Rodolfo y sus amigos terminaban el día tomándose unas cervezas y por qué no… también unos tequilas…

-al igual que otros de sus compañeros a Rodolfo siempre se le pasaban las copas, había ocasiones en que alguno de sus amigos lo iba a dejar a su casa, otras veces alguno de su hermanos venían por él, esto era cada domingo…

-como dije, Adelaida era una coqueta, estaba en esa edad en que las mujeres quieren tenerlo (o sentirlo) todo, era una provocadora, para ser concretos… me coqueteaba a mí, pero sabía que a ella no le importaba un noviazgo, lo que Adelaida deseaba era tener una buena verga que le quitara sus “ganas”, si es que acaso se las quitaba, y era eso lo que me detenía, sabía que si me involucraba con ella sería muy difícil quitarmela después y Adelaida era amiga de mi novia…

-también me detenía la amistad que yo tenía con sus padres y hermanos, no se me hacía correcto que yo que por una “calentura” perdiera esas amistades, sin embargo, día con día Adelaida me provocaba…

-a veces paseando por el parque en mi bicicleta me la encontraba, me decía que la subiera en mi bici, yo aceptaba y ella se subía en la parte de adelante y quedaba entre mis brazos, a proposito pegaba su trasero a mí y mi “amigo” reacciona al contacto de su culo, por arriba ella frotaba sus tetas en mis brazos, me provocaba a más no poder, con la confianza que nos teníamos y sabiendo como era yo le decía:
-“lástima que tus hermanos son mis amigos si no…”…
A-“si no qué”…
-“para qué te haces, ya sabes para qué”…
A-“y que tiene que sean tus amigos”…
-“no estaría bien que yo “anduviera agarrándome” a su hermana”…
A-“¿les tienes miedo o qué?”…
-“no, pero no se me hace correcto”…
A-“pues cuando te animes ya sabes, yo te estaré esperando”
-“haber que pasa después”…

-a pesar de las ganas que yo le traía a Adelaida, pudo más la amistad y mi relación que mi calentura (en ese momento), pero ella siempre andaba en celo y había quien no la iba a rechazar, el caso es que como a sus 18 o19 años Adelaida resultó embarazada, alguien le había hecho “el favor completo”, y era alguien de nosotros (los amigos de rodolfo), cuando sus hermanos se enteraron, uno de ellos le pegó por lo que había hecho, sólo Rodolfo salió en defensa de ella, Adelaida confesó quien era el responsable y también ese amigo sufrió las cosecuencias, ¡uufff, de la que me había salvado!…

-Adelaida dio a luz y el único que la apoyó en todo fue Rodolfo, al principio ese apoyo parecía normal, pero con el tiempo ya era exagerado el “apoyo” que le daba a su hermana, Adelaida y sus hermanos vivían (excepto uno) en la misma propiedad, con sus padres, sin embargo cada uno de ella uno tenía su casa separada de la de los demás, Adelaida por ser la única mujer vivía con sus padres, pero después de su error la corrieron y Rodolfo le permitió vivir en su casa a ella y a su hija…

-los años pasaron y Adelaida regresó a vivir con sus padres sin embargo, la relacíon entre Adelaida y Rodolfo no terminó, eran muy unidos, demasiado diría yo, Rodolfo parecía el padre de la niña, la llevaba para allá y para acá, le daba dinero a su hermana, a cualquier lugar (fiestas, bailes etc.) siempre iban juntos, quien no los conociera hubiera dicho que eran marido y mujer …

-a pesar de aquello, Adelaida seguía provocándome, ella estaba mejor que nunca, sus atributos se habían desarrollado más, estaba buenísima, ella ya trabajaba y siempre me decía que la llevara a su trabajo o que la fuera a recoger (creo que ella prefería lo último), cuando se veía con mi hermana siempre le decía: ¿y mi novio?, yo aguantaba, yo aguantaba…

-un domingo después de jugar (beisbol) como lo acostumbrábamos nos fuimos a beber, después de algunas horas Rodolfo estaba casi ebrío, el tequila había hecho efecto en él, yo sólo tomaba 5 o 6 cerveza y estaba sobrio, tal vez eran entre las 6 y 7 de la tarde cuando vimos venir a Adelaida, venía por su hermano, al llegar lo regañó y le dijo que venía por él…

-siendo el amigo de más confianza Adelaida me pidió que le ayudara con su hermano, Rodolfo llevaba su ropa deportiva en una bolsa y su bicicleta, me puse la bolsa en la espalda, con la mano izquierda agarré la bicicleta y con la mano derecha sostenía a Rodolfo, Adelaida lo sostenía del otro lado, Rodolfo nos pasó el brazo por el hombro a cada uno, y así nos fuimos…

-Adelaida me dijo que llevaríamos a Rodolfo a la casa del hermano que no vivía con ellos porque estaba más cerca, ese hermano estaba en U.S.A., óbviamente nadie vivía en esa casa aunque de vez en cuando alguien de ellos se quedaba ahí para cuidarla, en fin nos dirigimos a esa casa…

-platicando íbamos cuando al mirar a Adelaida, vi como la mano de Rodolfo agarraba una teta de su hermana, no creí lo que había visto y disimulé pero al voltear de nuevo volví a ver lo mismo, Rodolfo acariciaba un seno de Adelaida, ella rápidamente sujeto la manó de su hermano y continuamos caminando…

-pensando en lo que había visto, llegamos a la casa, solté la bicicleta, entramos y acostamos a Rodolfo, Adelaida me dio las gracias y mientrás le quitaba los tenis a su hermano yo salí, pero como a una cuadra de la casa recordé que llevaba la bolsa de Rodolfo y regresé, al pasar por la ventana y mirar por un lado de la cortina quedé atónito, vi como Rodolfo abrazaba y besaba a su hermana…

-la cama estaba justo donde la ventana, sólo me seaparaba de ellos la pared, no podían verme pues ya estaba obscuro y en el exterior no había luz alguna, veía y escuchaba claramente lo que aquellos hermanos hacían y decían, por un momento pensé que por estar medio borracho hacía tal cosa y que Adelaida lo iba a rechazar rotundamente, pero no, en seguida vi como metía su mano bajo el vestido de hermana quien al parecer le agradaban las caricias de su hermano, aunque la escuché decir:
A: “no Rodolfo, estás borrachooo”…
R: “¿y qué?”…
A: “pero somos hermanooos”…

-Rodolfo continuaba besándola y acariciándola, luego comenzo a bajarle las bragas a su hermana, ella al principio se negaba a continuar…
A: “Rodolfo nooo, nos van a ver”…
R: “no te preocupes, nadie viene aquí”…
A: “noooo”…

-su hermano no se iba a detener y Adelaida se estaba excitando ante esas caricias prohibidas, tanto se excitó que terminó por quitarse ella misma sus bragas, en seguida desabrochó y le bajó los pantalones a su hermano hasta las rodillas, al ver ese pene erecto lo agarró y comenzó a masturbarlo mientrás ella frotaba su vulva en la pierna de su hermano…

-Rodolfo “calientísimo” y con la polla al máximo le dijo a su hermana:
R: “ya móntame”…

-Adelaida ni tarda ni perezosa se “montó” encima de su hermano y agarrando su verga se la fue introduciendo lentamente, al estar todo ese miembro dentro de ella comenzo a moverse lentamente, luego más rápido, y más y más, parecía una máquina moviéndose…
A: “aahhh aahhh aahhh aahhh aahhh aahhh”…
R: “así así muévete mamacita muévete muévete”…
A: “pinche perro te aprovechas de mí aahhh aahhh aahhh”…
R: “mejor di que te encanta la verga “perra” puta”…

-Adelaida se movía y se movía, era una “perra en celo” arriba de su hermano, gemía y gemía hasta que…
A: “aahhh aahhh me vengo me vengo me vengooooo”…
R: “vente perra vente”…
A: “aayyy aayyy aayyy aayyy aaaaayyyyy aahhh aahhh aahhh”…

-Adelaida agotada quedó sobre el pecho de Rodolfo quien le dijo:
R: “me gusta como coges hermanita”…
A: “aayyy no sé por qué me gusta tanto la vergaaa”…

-Rodolfo acostó a su hermana, se quitó completamente sus pantalones y se disponía a sacarle el vestido a su hermana pero esta:
A: “no, no me lo quites”…
R: “por qué”…
A: “porque no, si me “quieres” que sea así”…
R: “está bien”…

-Rodolfo separó las pierna de Adelaida y ya entre ella penetró a su hermana, comenzó a “bombearla” sin respeto y sin piedad, Adelaida le decía que la penetrara “suavecito”, que no fuera tan brusco con ella, Rodolfo no hacía caso a lo que su hermana le decía y la penetraba brutalmente, su hermana gemía y gemía al sentir la polla de su hermano taladrando su vagina, el caliente hermano desabrochó la blusa de Adelaida y dejó al descubierto sus suculentas tetas, sin sacarle la verga a su hermana comenzó a chuparle y mamarle sus chiches, ella se retorcía de placer…
A: “aayyy aayyy sigue sigue aahhh aahhh”….

-sus piernas rodeaban la cintura de él y lo jalaban para hacer más ruda la penetración, Adelaida se movía al ritmo de su hermano, cuando Rodolfo la embestía ella levantaba la cadera y lo recibía, sus sexos chocaban de placer, luego de algunos minutos así…
R: “voltéate”…

-Adelaida se puso de perrita, el tremendo culo que le ofrecía a su hermano era espectacular, su hermano le clavo la verga en la vagina…
A: “aaahhhh aaahhhh sí sí métela métela más más aahhh aahhh”…

-Rodolfo seguía penetrando su puta hermana, había momentos en que él se encimaba sobre la espalda de ella y jugueteaba con sus tetas, su verga entraba y salía de esa “hambrienta” vagina, luego de unos minutos Rodolfo iba a “explotar”…
R: “aahhh ya me voy a veniiir aahhh”…
A: “vente manito vente, lléname de tu “leche” llénameee”…
R: “¿deveras te lo echo?”…
A: “sí sí, échamelo todo todo aahhh aahhh”…
R: “¿y si te embarazo?”…
A: “no te preocupes mañana tomo mis pastillas”…
R: “ah bueno así sí”…

-Rodolfo embistió a su hermana decenas de veces, ella sólo gemía, deseaba sentir la caliente “leche” de su hermano, Rodolfo empezó a descargar todo lo que traía…
R: “aahh aahh aahh aahh aahh aahh aaaaahhhhhhhh”…
A: “mmhhh mmhh mmhhh mmhhh mmhhh mmmhhhhhh”…

-al terminar ambos cayeron sobre la cama, Rodolfo abrazó a su hermana y así quedaron, yo regresé a la calle y desde ahí grité -“Adelaidaaaa”… Adelaida salió rápidamente sin reparar en que estaba un poco despeinada y me dijo:
A: “¿qué?”…
>: “se me olvidó dejar la bolsa de Rodolfo”…
A: “ah, dámela”…
>: “¿ya se durmió?”…
A: “ya, ya está dormido”…
>: “bueno, ya me voy”…
A: “gracias manito”…

-yo me fui de ahí, lo que había visto no me extañaba pues el incesto era algo “normal” para mí, Adelaida y Rodolfo aun siguen solteros y creo que continuan su relación sexual, a pesar de ello ella siguió coqueteándome y un día no se me iba a “escapar”, Adelaida pasó por donde estábamos y me dijo que la acompañara, mis amigos me incitaron a ir y yo estando un poquito ebrió me dieron “ganas” y la fui a seguir, era lo que ella quería y en el rincón de algun lugar terminamos cogiendo, sinceramente me excitaba lo de ella y su hermano, finalmente nos volvimos amantes durante algún tiempo…

-sin avisar Adelaida se fue a vivir otro estado con una tía, había resultado embarazada otra vez, al menos yo… no sé quien es el padre de su hijo, puede ser de su hermano, puede ser mío, o tal vez sea de otro wey, sólo Adelaida sabe quien “la llenó”, o a lo mejor ni ella lo sabe…

-espero que mi relato les haya gustado adios…

Patricia la colegiala que hace pajas por dinero

PATRICIA HACE PAJAS POR DINERO (CONTADO POR ELLA)

Hoy ha sido un día muy lucrativo para mí. He hecho una buena recaudacion, aunque lo mío me ha costado. Pero las cuentas no se equivocan: 12 pajas x 10 euros cada una = 120 euros. Ya tengo dinero para esas botas tan chulas que venden en el Corte Inglés de mi barrio. Bueno, para las botas y para algún caprichito más.

Os estaréis preguntando cómo termina una ganando dinero de esta forma. Y es que era joven, necesitaba dinero… Jejeje.

Hablando ya en serio, esto surgió en el colegio, en esas edades en las que los niños empiezan a tontear con las niñas, cuando las palmaditas en el trasero empiezan a convertirse en rutina, los pechos empiezan a crecernos a nosotras y los más lanzados consiguen algún beso o algún magreo mientras se juega a las “tinieblas”. Supongo que también es durante esta época cuando los chicos comienzan a sentir ese morboso interés por la ropa interior femenina. De modo que no era difícil que al darme la vuelta en el pupitre y mirar al compañero de atrás le pillara frecuentemente intentando ver qué braguitas llevaba aquel día.

Y es que, como ya muchos sabrán, la ropa es muy traidora para con nosotras y, cuando nos sentamos, dejan ver más de lo que deberían. Un día, un poco enfadada, le dije en tono jocoso:

– Si quieres mirar, paga.

La respuesta me dejó alucinada, pues nunca pensé que tuviera tanto poder oculto.

– Cuánto?

Obviamente le mandé a la mierda, pero más tarde, aquel mismo día por la tarde, estuve pensando acerca de ello y llegué a una conclusión: dinero fácil. Al día siguiente, tras un par de regateos, llegamos a un acuerdo: por la mísera cantidad de dos euros, le enseñaría las bragas en exclusiva. Cuando sonó el timbre del recreo, el chaval no cabía en sí de nervios, excitación o qué se yo. Nos retrasamos con excusas ante nuestros amigos y entonces, seguros de estar solos, fuimos a los baños. Una vez allí, levanté mi faldita tableada, idéntica a la de todas mis compañeras (por desgracia, en mi colegio era obligatorio el uniforme) y Juanmi, que así se llamaba el chico en cuestión, estuvo cerca de cinco minutos mirando cada centímetro de mis partes bajas. Lo cierto es que aquella mañana, a pesar de que tenía planeado aceptar la oferta, no había caído en ponerme alguna de mis mejores braguitas, de modo que eran unas de las más vulgares: blancas y bordadas. Pero a él pareció no importarle.

Aquello se repitió durante varios días. Al cabo de un par de semanas, ya casi le había enseñado todo mi repertorio de ropa interior, pero me sorprendió ver que me había traído unas bragas de su hermana. Quería que me las pusiera el día siguiente. No me negué. Luego me trajo un tanga (casualmente, fue el primero que me puse) y también acepté. Recuerdo el tiempo que estuvo con la mirada fija en mis nalgas. También trajo algunas braguitas más atrevidas, con transparencias, que dejaban intuir la sombra de mi vello púbico. Al principio le devolvía las prendas limpias, pero con el paso del tiempo, me pidió que no las lavara. Volví a aceptar. Un día, todo avergonzado, me dijo que no iba a traerme más braguitas de su hermana, pues le había pillado. Gracias a dios, no le dijo nada de lo nuestro, sólo que las cogía. Y entonces se trajo a un amigo.

A mí no me hizo gracia que fuera contando aquello, pues era un secreto (más bien secreto a voces, porque aquello se fue extendiendo rápidamente después de aceptar que estuvieran los dos), pero era el doble de dinero por hacer lo mismo.

Su amigo era más lanzado y tenía mucha labia. Yo además estaba en pleno crecimiento y mis caderas se iban ensanchando y mis pechos iban creciendo. No era la que más tetas tenía de la clase (Marisa gastaba ya una 90!), pero no estaba mal provista. Y ese fue el siguiente paso, enseñar las tetas. Los primeros días sólo en sujetador, pero luego me convencieron con un pequeño plus. Yo, poco a poco, iba reuniendo un dinerito cada vez más importante, que me daba para todos mis caprichitos, sobre todo en cuestión de ropa. Algo que siempre me negué a enseñar, fue el coño. Me ponía tangas semitransparentes o muy ajustados (ya míos, por supuesto), pero nunca lo enseñé. Ahí estaba el límite. Pero mis tetas las conocían ya sobradamente todos los de la clase, e incluso alguno de otras.

Intentaron convencerme para que me dejara magrear los pechos, pero me negué a aquello. Entonces me hicieron una oferta irrechazable: diez euros por tocarles yo a ellos. Y así es como he llegado hasta aquí. Llevo casi un mes haciendo pajas, pero hoy ha sido un día especialmente lucrativo, como ya he dicho antes. Se ve que estaban más salidos que de costumbre.
Para empezar, sin siquiera haber empezado las clases, ya he hecho la primera paja del día. En la urbanización donde vivo, también está la casa de algunos compañeros de clase. Pues uno de ellos, el Juanmi, ya me estaba esperando en la puerta de mi casa para acompañarme “al colegio”.

Me ha llevado a su garaje y allí se ha sacado la polla con una espléndida erección mañanera.

– Me he levantado empalmado, pensando en ti. Y pensé que qué mejor que si fueras tú misma quien me bajara el empalme.

Sonreí ante tal afirmación y procedí a comenzar mi trabajo. Paseé mi mano por el tronco suavemente, terminando haciéndole cosquillas en el glande con las uñas. Un poco de líquido seminal ya asomaba por la punta y aproveché para usarlo de lubricante, si bien fue poco y tuve que recurrir a la saliva. Escupí en mi mano y empapé bien su pene. Mi mano derecha subía y bajaba vertiginosamente por toda la longitud de su polla mientras con la izquierda me sujetaba a su culo. En menos de cinco minutos de paja intensa, comenzó a escupir semen como una manguera. Casi todo fue a parar al suelo, aunque un poco goteó sobre la falda de mi uniforme. Me limpié con tranquilidad, me lavé las manos y nos fuimos al colegio.

Ya en clase, cayeron otras tres pajas más. En cada cambio de profesor, se turnaban para ponerse en el pupitre a mi lado. Ni bien pasaban cinco minutos en los que el profesor empezaba a soltar un aburrido rollo, el que estuviera a mi lado tomaba mi mano y la situaba en su paquete. Yo metía la mano dentro y comenzaba a acariciarlo. Cuando estaba ya erecta, les bajaba la cremallera y sacaba su polla bajo el pupitre, comenzando a pajearles a ritmo lento, suavemente. Incluso si daba la casualidad de que el profesor nos preguntara algo a él o a mí, yo continuaba masturbándole, disimulando en lo posible. Alrededor de diez minutos tardó cada uno, para terminar en una corrida que salpicaba el suelo, la mesa y mi mano, que quedaba completamente impregnada de leche.

Al final de las tres clases, un gran charco de esperma, cúmulo de los tres chicos, yacía bajo el pupitre.

En el recreo, me fui directamente a uno de los extremos del patio, donde hay como una especie de muro, cerca de las vallas y los árboles proyectan su sombra. Cuando llegué, ya me estaban esperando dos chicos de un curso superior. Nos sentamos en el suelo, uno a cada lado y yo en el medio, se sacaron las pollas, y los empecé a pajear a la vez. Ambos aprovechaban y cada uno era dueño de uno de mis pechos, los cuales manoseaban y apretaban a placer, pero por encima de la ropa. Esta era de las pocas veces que masturbaba a dos chicos a la vez. Requiere práctica, pero es mucho más excitante. Sentir resbalar las manos mojadas de saliva sobre dos miembros al mismo tiempo, las respiraciones agitadas de los dos, y además el ruido característico del recreo. Cuando su orgasmos estaban ya cerca (lo notaba porque empezaban a agarrarme con fuerza los pechos), tuve cuidado de donde se corrían, pues ya una vez me pusieron perdida mientras se la hacía a dos chicos a la vez, en aquella misma posición, pero la experiencia me evita volver a pasar por esos tragos. No obstante, las manos sí me las dejaron bastante pringosas, por lo que procedí a limpiármelas con un kleenex. Me pagaron y se marcharon. Apenas pasaron cinco segundos cuando llegó otro.

Juanmi es otro habitual. Es repetidor y de un curso superior y posee la polla más grande que nunca he visto. Lleva mucho tiempo intentando convencerme para que también haga mamadas, pero yo me niego continuamente. Siempre me dice algo mientras estoy a lo mío.

No sé cómo consigo mantenerle a raya, la verdad, porque tiene mucha autoridad en todo el colegio.

– Bueno, te has decidido ya? Por fin vas a chupármela?

Fue lo primero que me dijo, al tiempo que posaba una mano en mi pecho derecho y la otra se aferraba a mi culo. Le respondí que no y se rió.

– Siempre igual! Bueno, pues ponte a lo tuyo, que sólo quedan diez minutos de recreo.

Se quedó apoyado sobre las verjas, semisentado, y yo me puse de rodillas delante de él. Su inmensa polla emergió morcillona delante de mí. Apenas cuatro caricias fueron suficientes para endurecerla lo suficiente como para que las venas se marcaran por todo el tronco. Dejé caer mi saliva sobre su capullo y él intentó acercarme la verga a la boca. Le miré a los ojos y el soltó una carcajada.

– Tranquila preciosa, era broma!

A otros ya les había dejado a medias por pasarse de la raya, pero con él era distinto. No podía hacerlo, no me sentía capaz. A pesar de ello, y como nunca llegaba a pasarse demasiado, yo seguí con lo mío. Volví a echar saliva sobre su miembro y la extendí con la mano derecha. Di unos rápidos zarpazos para endurecer un poco más su instrumento y empecé con los movimientos lentos pero duros, agarrando firmemente la verga, subía y bajaba, arrastrando la piel del glande, que cubría y mostraba alternativamente todo su capullo enrojecido. Tras esto, mi mano izquierda también entró en juego, tocando sus huevos delicadamente pero con firmeza.

Como no teníamos mucho tiempo, pues el recreo llegaría a su fin en poco tiempo, decidí comenzar con el plato fuerte. Coloqué las dos manos sobre su polla y empecé a pajearle a dos manos. Giraba hacia los lados las manos al mismo tiempo que subían y bajaban, y en algunos momentos, situaba la palma de la mano sobre el glande, rodeándolo por completo y rozándolo. Esto les volvía particularmente locos. Cercano ya a eyacular, me aparté del medio y desde su izquierda continué con la paja. Gruesos y largos chorros de esperma comenzaron a brotar de su increíble miembro para ir a parar al suelo. En ese momento tocaba el timbre para volver a clase.

Las dos últimas clases del día transcurrieron sin novedad alguna. La líbido (o el bolsillo) parecía más calmada. Además, eso me venía bien para descansar la muñeca, porque hay que ver los músculos que estoy echando en los brazos, jejeje.

En la hora de la siesta tenía concertadas otras tres pajillas más. A uno de ellos ya lo conocía, pero los otros dos eran colegas suyos. Habíamos quedado en su casa, que estaba vacía a aquellas horas.

Antes de tocarles, primero quisieron que les mostrara las tetas. Si aún no estaban empalmados, se pusieron rápidamente en posición de firmes. Había que verlos, se les caía la baba prácticamente.

Me pidieron que les pajeara con las tetas al aire. No era lo normal, pero no me importó hacerlo. Para ello, me desprendí de la camiseta y del sujetador. Me senté al lado del que estaba sólo en uno de los sofás y comencé a desabrocharle los pantalones. La erección era evidente y su polla saltó para saludar nada más verse liberada y yo, que soy muy educada, le di la mano gustosamente para corresponder el saludo. Sus ojos permanecían clavados en mis tetas mientras mi mano se deslizaba lentamente por su verga. Tomé una de sus manos y la situé en mi teta izquierda, donde se mantuvo quieta, agarrada durante unos instantes. El chaval alucinaba. De pronto, me agarró firmemente y vació sus huevos en mi mano. Me limpié la mano pringada de semen y me acerqué al siguiente.

Él mismo se la había sacado ya. Su verga temblaba de la propia excitación. Sus manos, esta vez sin invitación de ningún tipo, fueron directos a mis tetas, las cuales empezó a tocar con lujuria. Entre tanto, yo esparcía saliva (voy a tener que hacerme con un bote de crema, que si no me voy a deshidratar, jeje) por su miembro. Con este no tuve escrúpulos y empecé a ritmo fuerte y terminé a ritmo fuerte, con las dos manos, igual que con Juanmi, apretando con fuerza y de forma rápida. Ni siquiera pasaron cinco minutos y ya estaba corriéndose como un poseso. Cuando me giré, vi que el de antes volvía a tenerla dura. Al parecer, en mi postura, mis bragas también habían quedado a la vista, y él solito comenzó a machacársela. Me fui hacia el último, que era el dueño de la casa y al que yo ya conocía de clase. Decidí jugar un poco, pues me sobraba aún un poco de tiempo, y me senté de espaldas encima de él, de forma que su verga quedaba justo debajo de mi culo. Y al tiempo que miraba al primero con carita viciosa, empecé a mover mi trasero de forma circular, restregándome sobre el miembro del chico.

Podía notarla durísima bajo mi pequeño culito. Me retiré un instante, el justo para darme la vuelta y bajarle los pantalones, dejando su verga al aire, tiesa como un mástil, y volví a repetir lo mismo de antes. La faldita tableada cubrió su miembro, que quedó más cerca de un conejito que nunca en su vida y repetí el acto de frotamiento con mi culo. Noté una extraña sensación de excitación mientras sentía su polla húmeda rozarse con mis muslos y mis nalgas a través de las finas braguitas, pero cuando mejor me lo estaba pasando, sucedió algo inesperado por mí: empezó a correrse.

Aunque me retiré apresuradamente, le dio tiempo a soltar tres chorros, uno que me pringó la parte de atrás de las bragas, dejándome el culo empapado, otro que manchó la falda del uniforme por dentro y otro que fue a parar a mi muslo izquierdo, por el cual estuvo goteando un buen rato. Me limpié y me quité las bragas mojadas de semen y me marché bastante enfadada por lo sucedido, aunque lo cierto es que la culpa fue mía.

Cuando llegué a casa, aparte de ponerme unas braguitas y una falda limpias, me lavé a conciencia para no dejar ni rastro de semen. Cogí mi cartera y me fui a clases de inglés. Para llegar a la academia, cojo el autobús y, normalmente suelo coincidir con otro chico de mi colegio que va a la misma academia. Hoy también hemos coincidido y cuando ha ido a sentarse en los asientos del final, he comprendido que tenía otro trabajito. Allí atrás, nadie podía ver cómo mi mano le pajeaba lentamente. Se corrió poco antes de nuestra parada, y dejó el regalito en el respaldo del asiento.
Cuando volvía ya de clases de inglés, me he encontrado con otro compañero, el cual me ha pedido que le acompañara a casa para hacerle también a él una paja. La verdad es que ya estaba un poco cansada, pero he aceptado. En su casa estaba su hermano, pero se encontraba hablando por teléfono desde su cuarto, por lo que no nos molestaría en un buen rato. Pasamos directamente a su cuarto y, tras ponerse cómodo, yo comencé a tocarle la verga. Quería acabar cuanto antes, así que me esforcé en exprimirle bien, pero no había manera.

Yo ya estaba cansada de un día tan ajetreado (no es lo normal que haga tantas pajas, pero ha surgido así…) y lo único que quería era que se corriese de una vez. Él estaba sentado al filo de la cama y yo a su lado.

– Acércate, quiero sentir tu aliento en mi polla.

Me soltó de pronto. No sé por qué lo hice, debí haberme olido el pastel, pero no, estaba demasiado cansada como para pensar fríamente. Así que me puse de rodillas en la alfombra y acerqué mi cara a su miembro para que sintiera mi aliento sobre su verga, pero la que sentí fui yo, sentí los disparos de esperma sobre mi cara. Ni siquiera me moví; me quedé paralizada. Una eyaculación me llegó hasta el pelo y se deslizaba por mi frente. En el hoyuelo de mi ojo derecho, se acumulaba otro cuajarón de esperma. De igual forma, según iba goteando hacia abajo, se acumulaba bajo mi nariz, encima del labio superior. Y mi suéter azul marino recibió el resto de la corrida. Ninguno de los dos dijo una palabra y nos mantuvimos así durante cinco largos minutos en los que él único movimiento que hizo él fue el de guardarse la polla. Reaccioné de pronto cuando se abrió la puerta de la habitación. Como una exhalación, metí la cabeza debajo de la cama, como si estuviera buscando algo.

– Mario, que mamá dice que…

Se calló de golpe. Traté de imaginarme mi postura desde la puerta de la habitación. Con el culo en pompa, medio metida bajo la cama. Era casi seguro que el hermano pequeño de Mario estaba recibiendo una interesante panorámica no sólo de mi culo, sino también de mis braguitas.

– Qué estáis haciendo?

– Nada, cotilla! Está buscando un boli que se le ha caído bajo la cama. Qué querías?

– Que mamá dice que no viene a cenar.

– Vale, pues largo!

Cuando oí cerrarse la puerta, salí de debajo. Me limpié con una camiseta lo mejor que pude, sin decir una sola palabra. Me dio el doble de lo acordado, por lo que seguí callada. Simplemente cogí el dinero y me fui. De camino a casa, sólo he pensado en las botas que me voy a comprar mañana mismo y, con lo que sobre, seguramente me pase por Victoria’s Secret a comprar alguna braguita bonita, que hace tiempo que no renuevo mi ropa interior.

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MI ESPOSO ME PERMITE SER SEXI

Como de costumbre siempre visto muyyyy sexi para salir, y mas aun cuando voy a mi trabajo, lo que a mi esposo le produce placer, un día me vestí con un pantalón blanco pegado, una tanga con pedrería y una blusa rosa escotada con un sostén muy delgado, fui al trabajo y como estaba muy caliente me agachaba para que me vieran mis compañeros, me encanta que los hombres me coman con la mirada me excita de sobre manera, estaba yo super empapada, hasta tenía miedo que se me transparentara en el pantalón, pero no fue así.

un día que me fui de antro con una amiga, me puse una minifalda de mezclilla super corta y una blusa sin mangas pegada lo que se marcaban perfectamente mis tetas paradas y grandes, siempre uso tacón por que realza mi figura y unas medias al muslo, me veía yo impresionante, el taxista era un tipo de 40 0 mas años, traía en la parte trasera unos trajes que dijo tenía que entregar, y que por el momento los pasaría a la cajuela, mi amiga le dijo que no había problema que nos íbamos adelante las dos, me subí yo primero y después mi amiga, por el tamaño de mi mini se me subió hasta enseñar la tanga por delante, el taxista tenía una visión completa de mis piernas, el final de mis medias y el principio de mi tanga, al cambiar velocidades rozaba mi pierna, yo estaba super caliente y mojada, cruce mi pierna sacando mi colita para que la viera mas, el no perdió el tiempo obvio cada que cambiaba de cambio me rozaba con la parte externa del a mano toda mi colita, me hice un poco más hacia atrás fingiendo que estaba incomoda, quedando toda mi colita cubierta solo por mi tanga quedo prácticamente encima de su mano, continuo cambiando de velocidad y rosándome las nalgas, yo estaba a reventar de calentura, siguió cambiando la velocidad y con el dedo rozaba la entrada de mi vagina empapada y abierta, era tanta mi excitación que eche la cabeza hacia atrás y me mordía un labio, mi amiga veía la cara de puta encantadora que debía de poner, seguimos así unas cuadras, el taxista ya tenía lo mas que podía por la incómoda posición de su mano dos dedos en mi conchita y estaba empapada su mano, yo estuve a punto de bajarme a darle una buena mamada de lo caliente que estaba, pero en ese momento llegamos a nuestro destino y tuvo que sacar su mano, yo me acomodé la mini falda y comencé a buscar en mi bolso para pagarle a lo cual me dijo: No se preocupe señorita esta vez yo invito, mejor le dejo mi número por si quieren que las venga a recoger a la salida, tomé su tarjeta y le dije: con gusto nos dejamos re coger por ti, reímos las dos y nos bajamos moviéndonos como verdaderas putitas en busca de un hombre, Al fin llegamos a la discoteca, Martha conocía muy bien al dueño pues había sido su novia hace tiempo y nos atendían muy bien, además que como bien saben siempre con bien recibidas las chicas en lugares de ese tipo, y más si esas chicas vienen con minifalda y están muy buenas, jajaja, en el antro me puse a bailar junto al barandal dándole a todas las personas un espectáculo increíble, se veía toda mi vagina con el hilito de la tanga desde la parte de abajo, varios chicos se paraban abajo para verme, así estuve unos 15 minutos y nadie se atrevía a hablarme hasta que alguien me tomó del tallo y comenzó a bailar detrás de mí, me gustó el atrevimiento así que no dije nada, solo le movía mi culito para sentir su paquete que ya se comenzaba a levantar, el me tomaba de la cintura y quería bajar sus manos a mis nalgas pero yo no se lo permitía, le tome ambas manos y solo lo dejaba sobar la parte de mi vientre y el principio de mis tetas, estuvimos así unos quince minutos y me zafé de él para dirigirme a los sanitarios, tenía bastante calor.

Un día fui con mi esposo, al cine. Yo iba con un vestido muy corto y ceñido, de tirantes, de color azul marino, con un escote bastante grande, y unos zapatos de tacón de unos 15 cm. Además no llevaba sostén, por lo que cada vez que daba un paso o me movía un poco mis pechos se bamboleaban bastante. Debajo del vestido sólo llevaba una tanga minúscula, que era más que nada, un poco de hilo con un trozo de tela.

Bueno, en eso estábamos. Fuimos al cine y elegimos una película para adultos. En la sala casi no había gente, sólo unos cuantos hombres jóvenes. Mi esposo y yo nos sentamos en una de las filas centrales, para poder ver bien la pantalla sin que nos doliese el cuello, y empezó la película.

Conforme pasaron los minutos me fui calentando. Los protagonistas de la película tenían cuerpos espectaculares y creo que hablo en nombre de toda la sala cuando digo que me los follaría si pudiese. El caso es que cuando llegamos a la mitad de la película no pude resistirlo y le metí la mano en el pantalón a mi esposo, que se quedó un poco sorprendido pero no dijo nada. Al cabo de unos segundos pareció calentarse también y se las apañó para acariciarme los pechos por encima del vestido primero, y introduciendo los dedos por el escote y manoseándome los pezones después. Yo seguí calentándome más y más, así que bajé de mi asiento, me arrodillé frente a mi marido, le abrí la bragueta y dejé salir su enorme verga. Mide más de 20cm, así que sobresalía mucho por encima del pantalón. Nada más verla terminé de ponerme caliente y empecé a lamerla, chupándole la punta y haciendo que gimiera de gusto. Cuando terminé de mamársela se corrió en mi boca y sentí el sabor de su semen en el paladar.

Me chupé los labios y después le di un beso a Héctor en los labios, noté que los hombres empezaban a mirarme con deseo lo que me hizo aumentar mi excitación al sentirme deseada. Así que antes de volver a sentarme en mi asiento, teniendo en cuenta que todos los presentes me miraban, me metí la mano por debajo del vestido y levanté un poco el hilo del tanga de mi culo. Seguidamente, sin dejar que nadie perdiera detalle, lujuriosamente me chupé el dedo que había estado en contacto con mi culo y lo relamí con gusto, poniendo cara de viciosa. A estas alturas todos estaban ya más calientes que yo y seguro que tenían ganas de cogerme. Héctor me miraba, divertido, pero también tenía una expresión libidinosa.

En mi trabajo….., el 90% de los hombres…me devoran con la mirada…. todos se fijan en mis nalgas. Yo imagino que tratan de imaginar las pantaletas que traigo yo solo me rio..y los dejo que me vean…al fin por ver no pasa nada…solo que no quieran tocar por que entonces si hay problema bueno si esta guapo no…yo creo que si lo dejo que me manosee.

soy fanática de las tangas e hilos dentales…por que son mas provocativas, me hacen sentir sexi y a los hombres les encanta ver como se marcan en los pantalones, lo que provoca en mi una supermega excitación, siempre uso tanguitas me encanta sentir el hilo entre mis nalgas, y a cada paso que doy disfruto como rosa en mi culito….todo esto le platico a mi esposo lo que nos provoca mucha lujuria y llegamos a tener unos mega encuentros sexuales.

A mí cuñada solo por el culo

A mi cuñada me la cojo una vez al año, y solo por el culo
Relato de sexo anal e infidelidad

Cada año, por semana santa, la familia nos reunimos en la casa de nuestra abuela Verónica.
Esta construida en las tierras que han pertenecido a ella y a mi finado abuelo desde hace décadas. El terreno es de unas 20 hectáreas y está cerca de un pueblo de pocos habitantes por lo que cuando la familia se reúne dicen en el pueblo, felices por el ambiente festivo que les contamina, que “ya son las fiestas de Santa Verónica”

Yo soy, de los de la familia, quien más la visita a lo largo del año, por lo que he habilitado una parte de la casa para mi uso exclusivo. Los cuartos que utilizo están un tanto aislados, lo que acentué cuando remodelé ya que me gusta andar a mis anchas, desnudo o andrajoso, además de que me agrada mucho la soledad la mayor parte del tiempo que vacaciono o descanso.

En semana santa, cuando ya la mayor parte de la familia ha llegado, salgo de mi cubil más tiempo de lo normal; paseo con ellos por el campo o el pueblo, andamos a caballo, vamos al río, asamos comida, etc. Me gusta pasarla con mi gente pero ya a media tarde me harto y me meto a mis habitaciones a dormir o simplemente a descansar del ruido y la gente.
Eso hice el miércoles santo, me puse bajo la ducha y me dejé acariciar por el chorro de agua. Mi ducha es enorme, era un cuarto adjunto a lo que ahora es mi recamara y mide 5 por 5 metros de lado. Me gusta así ya que me da una enorme y gratificante sensación de libertad, una ventana da a un pasillo y eso permite que por las tardes no solo entre el sol, sino el perfume de un jardín también medio escondido de la casa, el cual cuido de manera exclusiva cuando estoy en la casa.

Estaba a punto de enjabonarme luego de largo rato de mojarme con los ojos cerrados y la cara echada hacia atrás, cuando escuché la voz de Betty, mi cuñada, la esposa de mi hermano Juancho: ¿no te da vergüenza cuñado, estar bañándote desnudo a la vista de todo mundo?

Afortunadamente yo estaba de espaldas a la ventana, donde ella estaba por la parte de afuera, por lo que pude sonreír complacido por su presencia “cuñadita” le dije “el cuerpo es lo más natural del mundo” Ella tuvo que atravesar varios cuartos y un par de puertas semi escondidas, además de recorrer un pasillo casi laberintico, para llegar hasta ahí. “Eres un cínico” me dijo, giré para mirarla a la cara: “¿tú crees?” le pregunté entre desafiante y mordaz al mostrarle mi erección “pues claro que si” dijo ella al tiempo que fijaba su vista en mi pene “si me ayudas a enjabonarme, te juro que me visto lo más pronto posible”

“Estás loco” me dijo antes de voltear su cara al a su derecha lo que me permitió admirar su hermoso perfil “si buscas la entrada” le dije burlón, “acuérdate, tienes que salir al jardín, seguir la pared de tu izquierda, girar en la esquina y entrar por la primera puerta; aunque creo que tiene pestillo y comprenderás que así desnudo y sin haberme enjabonado, no puedo salir en este momento a abrirla”
“No quiero entrar a tus habitaciones” me dijo dando tono irónico a la palabra habitaciones “quiero entrar al jardín, hace tiempo que no lo veo”
“ah pues, detrás de la columna, por tu lado derecho, esta la salida al jardín”

Ella no cambió su expresión adusta, eso me encanta de ella, hace las cosas más extravagantes sin que su rostro muestre signo alguno “ah, sí, ya me acordé, te veo al rato en la cena cuñado, a ver si ya te vestiste”
Me reí en silencio ya que adivinaba su siguiente paso. Me enjaboné sin prisa y dejé que el chorro abundante me masajeara la piel. De pronto sentí sus manos en mi pecho y su boca en mi espalda; se había saltado la cerca tal como hace dos años. Esta ya desnuda y su lengua caliente se deslizaba lentamente de un lado a otro.
Cerré los ojos y disfruté en silencio incluso cuando llegó a mis nalgas y su lengua exploró entre ellas; se levantó después de un buen rato y me hizo girar para mirarme a los ojos “te he extrañado” sus ojos profundamente negros me miraban fijamente, como si me reclamaran todo el año de no habernos visto.

Tomé su rostro con mis manos y la besé durante mucho rato; ella me devolvió el beso con la misma pasión. Luego me dijo: “cógeme”. La cargué y la llevé a la cocina, la senté en la enorme mesa de madera gruesa de mi finado abuelo e hice a un lado lo que estorbaba, luego la cargué de nuevo para ponerla boca abajo “no, no, no, no… ah no” me dijo mientras trataba de girar su cuerpo “por el culo no, ya te dije el año pasado que ya no quiero por el culo, ¡cuñado…!”
La miré sin contestarle, la empujé de la espalda para que se pusiera en la posición que más me gustaba de ella: boca abajo, con las piernas colgando y su enorme, carnoso culo apuntando hacia arriba “¡no! ¡no! ya te dije, te ordeno que no” me dijo retorciéndose y apoyándose con las manos para levantarse “por favor cuñadito, esta vez normal ¿si?”

La empujé para obligarla a que se estuviera quieta y tomé mi verga con la otra mano, me acerqué a su culo y la encaminé a mi objetivo “ya, ¡ya! ¡no! de veras cuñado, nunca me has cogido normal, ¡eres un enfermo! ¡ya!”
Sus ruego me enardecían, su culo me volvía loco de deseo “cuñado, mira…” se levantaba lo que mi mano le permitía y volteaba su cabeza para mirarme “ok, ok, te dejo por ahí… pero dame poquito por delante ¿si? y te juro que luego me dejo por donde quieras”
La cabeza de mi pene toco su orificio, estaba apretado como siempre, caliente… “¿ya se lo diste a alguien más?” le pregunté antes de comenzar a empujar “no, a nadie, es tuyo, pero… por favor, esta vez no, me dejas oda a dolorida y con ganas de coger bien”

“¿Y no te gusta?” la cabeza de mi pene comenzaba a entrar; no empujaba desenfrenado, lo hacía con cuidado pero firmemente, como siempre. “si me gusta, me gusta mucho, ya sabes cabrón ¡te odio!” dijo lo último casi gritando y es que la punta de mi pene casi entraba ya “¡ay, maldito! ¡te odio, te odio!” me decía gritando y retorciéndose “¿por qué nunca me coges normal? ¡eres una bestia!”
Me detuve y me incliné hacia ella: “¿no te gusta que mi verga te entre?”
“Si” me dijo en voz baja “pues ya casi te entra la cabeza ¿quieres que pare?”
“No” me contestó en el mismo tono que el anterior pero moviendo la cabeza ahora.

Empujé y por fin entró la punta, ella suspiró hondo y levantó las nalgas, yo comencé a moverme despacio, casi milimétricamente, ella a gemir “ay, ay” emitió, siempre, cada año lo hace cuando lo hacemos, ay es el sonido que me encanta de ella por la forma en que lo hace “ay papito, así, despacio, déjame sentirla toda”
“¿Quieres todavía por la concha?”
“Si, ¡no!, bueno, al ratito, no te vengas… pero como tú quieras…”
“Todo un año espero tu culo” le dije respirando con fuerza, “todo un año deseando cogerte por el culo”
“Si papi, menos platica, métemela más”
“cabrona” le dije sonriéndole cínicamente a su espalda, ella giró su cabeza lo más que pudo para mostrarme su sonrisa maliciosa, lo que me motivó a clavársela hasta donde pude; ella cerró los ojos y gimió, quizá de dolor, quizá de placer “¡ah! no sabes cuánto extrañaba tu verga” dijo entre resoplidos “¿en tu culo?” le pregunté, “¡si! en mi culo”
La saqué casi toda y volví a arremeter, ella gimió con más fuerza “¡ah!… ¡si!… ¡si!, ¡en mi culo, mi culo te extraña todo el año!”

Ya estaba distendido, por lo que empecé a meterla y a sacarla y ella a gemir constantemente “¿de verdad no se lo has dado a nadie, a tu marido?” La sensación de su culo apretado, lo caliente que estaba por dentro, su sumisión, sus gemidos y el placer que mostraba en cada arremetida exacerbaban mis sentidos, mis palabras salían entrecortadas “¡no! a nadie… ¡ah!, ah nadie, ni siquiera a tu hermano ¡ah!” me dijo retorciéndose; tomó mis muñecas, yo la sostenía de la cintura, e hizo fuerza para que pudiera penetrarla más profundamente “con nadie más lo hago mi amor, solo contigo, te lo juro y… y mi culo solamente es tuyo” La mesa comenzó a moverse por mi embestidas, y eso que es una mesa de madera pesada y gruesa, sus gemidos eran ya gritos de placer, pedía más y más y yo ya estaba a punto de venirme.

“Te voy a llenar el culo de leche… te lo voy a llenar cuñada”
“¡Si!, ¡si!” dijo mientras tenía otro orgasmo
La cargué y la llevé a un sillón donde medio nos recostamos, ella recargada en mi hombro: “eres un bruto” me dijo con los ojos cerrados “me encanta”, sonrió sin abrirlos.
“¿Dónde está mi hermano?” Fue con Jacinto, Luis, Sarah, Julio y no sé quien más al rancho del tío Laureano; preguntó por ti”
“¿Quería que los acompañara?”
“Si, pero dijo: seguramente esta en sus cuartos escondidos, masturbándose” reímos a carcajadas “voy a andar mallugada como un mes, pero vale la pena mi amor” dijo mientras ponía su mano en mi mejilla para poder besarme, su tono era cariñoso, casi ronroneante.

“Entones, podemos vernos el mes próximo, voy a tu ciudad si quieres”
“No, tu solo quieres darme por atrás y no quiero pasarme los meses toda molesta de ahí, si quieres, nos vemos, pero ya sabes por dónde quiero”
“No” le dije con el mismo tono perentorio, “tu culo es riquísimo, siempre que nos veamos te daré solo por ahí”
“Entonces, mi amor, será hasta el próximo año” sonreía entre coqueta y maliciosa.
“¿El mismo día?”
“Si quieres…”
“Pues aun estamos en miércoles santo” le dije dirigiendo mi mirada a mi verga ya semi tiesa”
“¡No!”
“Si” le dije, ahora sonriendo malicioso yo

“No papi, por atrás no, por favor… por delante ¿si? ya me la metiste por atrás…” mientras protestaba la obligué a que se acostara completamente “papi… no… de veras, dame por delante…”
La besé y le elevé la pierna con mi brazo, luego tomé mi pene y busqué su culo; despegó su boca de la mía: “papi, mi amor, no, te lo ruego, por el culo no…”
Encontré su agujerito que estaba aun abierto, empujé, lo que provocó que ella exhalara profundamente, “¡ah! ¡te odio! ¡te odio!…”
Me moví con energía, sacándola y metiéndola “¿quieres que la saque?”
“¡No!”

Yo travesti, mi mamá lesbiana…

Desde las primeras masturbadas supe que lo mío era homosexual, y un día de pajas reiteradas especialmente deseando verga, sin más trámites ensarté mi culo con las modestas dimensiones de una vela. El dolor fue inesperado, pero aumentando mi excitación, dejaba ver una puta enloquecida que acababa eyaculando verdadero semen por primera vez…

Ya nada volvería a ser igual, inmediatamente enviciada también descubriría la voluptuosa sensación introduciéndome otros objetos y hortalizas, pero al fin y al cabo solo resultaban ser insuficientes paliativos apenas calmando mis renovadas ansiedades… La carne es la carne, y una verga gobernada por otra voluntad entrando y saliendo de mi culo ya era obsesión.

Afortunadamente como hembra caliente, tendría ciertas características evidentes sintiéndome halagada cuándo llegó a mí el mote de “la mariquita de la escuela”, colmándome de calenturientas expectativas imaginando cuándo y cómo sería la escena siendo yo una hembra bien cogida.

-“Y tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe”…Una mañana saliendo de la ducha preparándome para la escuela, casualmente pasaría desnuda frente al espejo deteniéndome observando intrigada cuál sería mi apariencia escondiéndome la verga entre las piernas entrecruzadas. El shock emocional fue impresionante exacerbando mi alma calentona, el espejo reflejaba una nenita tal cual me imaginaba. Inmediatamente con obnubilado apetito busqué el consolador circunstancial de mi noche anterior: Una zanahoria que por su grosor exagerado solo había utilizado la puntita, y lubricándola convenientemente sin notar dolor alguno totalmente me ensarté semejante vegetal, momentos en que mi madre extrañada por la tardanza, golpeándome la puerta me sacaría de semejante abstracción.

En realidad se hacía tarde, y vistiéndome con premura me crucé con ella a la salida tratando ocultar mi turbación, mi culo dolorido que recién entonces percibí, y buscando evitar cualquier pregunta que no sabría responder.

Ese día concurriría a la escuela como si nada me estuviera sucediendo, pero lejos estaría de ser así, la paja inconclusa, y las sensaciones de culo palpitante provocando repetidas erecciones, me tenían totalmente alterada.

Promediando la jornada pensé en la paja aliviadora, y con esas intenciones me dirigí a los baños, ignorando que mis movimientos atentamente estaban siendo escudriñados por alguien que sin ninguna otra expresión, muchas veces en “accidentales roces involuntarios”, al igual que otros chicos, vagamente demostraba no serle sexualmente indiferente, pero mi timidez y fingida indolencia ante los “casuales toqueteos” impedía que alguien abiertamente me encarara…Pero ahora, captando mi estado tal vez más que evidente, decidió seguirme y colocándose al lado mío simulando utilizar los mingitorios, me sometió a un rapto de total enajenación exhibiendo como al descuido su verga totalmente erguida, provocando en mí el acto totalmente compulsivo con el que tomé esa verga entre mis manos, y con un hilillo de temblorosa voz exclamé “¡qué delicia! ¿Te gustaría dármela por el culo?” No hicieron falta más palabras, en rápido entendimiento acordamos encontrarnos después de clase en un cuartucho, depósito de trastos viejos casi abandonado en los fondos de la escuela.

Y allí fue, totalmente desnuda evitando la paja por largas horas contenida, impaciente esperé a mi amigo que inopinadamente se presentó con otro más, y lejos de amedrentarme o disgustarme, anhelante me entregué a lo que surgiera, recibiendo un inolvidable polvo por el culo, mientras pajeándome furiosamente surgían las ganas demenciales de tragar golosamente todo el semen de la otra verga que mamaba.

Pronto los detalles de aquel acontecer sería vox populi en la escuela, volviéndome entonces en la hembra de un grupo que se expandía en donde dándome por atrás, a nadie incomodaba el semen chorreando de mi culo, mientras tragando todo, otros me atoraban acabando directamente en mi garganta.

Después de ese diario regodear, con el culo inundado protegido por un paño para no gotear, y en la boca todavía el salobre intenso de múltiples mamadas, llegaba a mi casa excitada pensando que por algunas horas estaría sola, y en mi dormitorio podía entregarme a la paja estando travestida con la excitante lencería sustraída a mi mamá, una hembra de formas armoniosas que apenas la sabía en la ducha, espiaba a escondidas pajeándome con el culo penetrado fantaseando que esa exuberante anatomía era la mía.

Ataviada con un breve baby doll de nylon negro cuyas transparencias dejaba traslucir los encajes del liguero también negro, sosteniendo medias de igual color y material, deleitándome frente al espejo miraba enajenada esa deliciosa conversión, aumentando mi lascivia viendo cuándo a horcajadas sobre consoladores cada vez más audaces parados en el suelo, muchas veces venciendo dolorosamente las primeras resistencias escapando semen de mi culo encharcado, siempre terminaba con todo colocado, iniciando la delirante cabalgata hasta quedar totalmente extenuada,

Ya ninfómana irreversible con días pletóricos de puro sexo arrebatado, algunas noches antes de dormir, especialmente si por alguna paja “especial” todavía perduraba mi culo bien abierto y dolorido, volvían mis ganas de coger, entonces, debía esperar altas horas de la noche tratando evitar que alguna involuntaria exclamación fuera escuchada.

Así, mi rutina se hubiese mantenido inalterable indefinidamente, de no ser por la oportunidad en qué, esperando el momento propicio para lo mío, escuché los gemidos indudables del placer sexual provenientes del dormitorio de mi madre, que divorciada mucho tiempo y sin pareja conocida, la supuse otra pajera en soledad … Y excitada ensartándome todo lo que tenía preparado, sigilosamente me levanto para espiar cómo se lo hacía, imaginando que mirado copiaría sus maniobras uniéndonos las dos en la misma cumbre del erotismo femenino.

Pero mi sorpresa fue mayúscula, en los momentos culminantes echada en la cama haciendo “tijeritas”, mi madre se encontraba enredada entre las piernas de otra mujer, luego incorporándose cuidadosamente se abrazaron besándose furiosamente entre los estertores del placer que se estaban prodigando. Luego dejándose caer rendidas en lados opuestos, respirando profundamente gimiendo de placer, desapareció dentro de ellas el consolador de dos cabezas que en todo momento las mantuvo unidas, y calmosamente se quedaron dormidas.

… Ya en mi cama, todavía conmovida por tal manifestación, bebiendo mi propio semen expulsado en cantidad excepcional, me reponía de la casi anoxia que me produjo tanta excitación, y como ellas con todo colocado también quedé dormida.

Al día siguiente preparándonos el desayuno, saludé a mamá como si nada, cuándo aparece su joven parejita envuelta en el kimono que mi madre tenía antes de acostarse, justificando su presencia con el violento temporal desatado en la víspera “estando ella casualmente de visita”.

En casa no teníamos comodidades para huéspedes por lo que obligaría a las mujeres pernoctar en la misma cama, avivando tal vez, después de prolongadas abstinencias (por lo menos en la que suponía yo), eróticas tentaciones. Esas serían mis íntimas razones para justificar una eventual irreflexión de mi mamá dejándose seducir por una lesbiana, de no ser por el refinado y seductor perfume que mi madre exhalaba desde su evidente desnudes bajo el kimono que ahora cubría a su amiguita, ese par de magníficas tortilleras lo tenían todo preparado.

Pensando en eso, sentí que humedecía las intimidades de mi penda femenina, y sin aguantar más ocultación con el lejano y formal trato entre las mujeres, exploté exasperada declamando todo lo presenciado entre ellas, agregando además, morbosamente detallas todas mis experiencias de putona ante la sorpresa y turbación de las mujeres. Pero mi madre solo tardó segundos en rehacer su compostura, señalando que hacía tiempo suponía mis inclinaciones, sospechas confirmadas plenamente un día que accidentalmente descubriera entre mis cajones su erótica lencería, un gran pote conteniendo vaselina, y una variedad de objetos para usos indiscutibles, y por pruritos incomprensibles prefirió callar. Pero ahora “con todo aclarado entre nosotras” podríamos continuar cada cual atendiendo lo suyo siendo solamente necesario guardar las apariencias ante los demás, pues ella era catedrática en un exclusivo colegio de fuerte conservadorismo victoriano, y su portentosa amiguita una colega.

Sabiéndome liberada en mi casa de cualquier censura, poblé mi armario con lencería comprada para mi talla incluyendo zapatos de tacones aguja, y travestida levemente maquillada con afeites de mi propiedad, peinando el pelo enmarcando mi rostro de manera particular, era realmente una excepcional putita avivando mi lujuria caminando frente a los espejos, para nuevamente terminar acuclillada furiosamente cabalgando sobre el consolador con que me paseaba ensartada.

Sin que nadie todavía me hubiese visto travestida, excitadísima pensé lo bueno que sería agregar ese nuevo elemento a mi disfrute, por lo que propuse a mis amigos para la “nueva reunión”, que esperaran mi señal dándome tiempo para prepararles una sorpresa…

Nunca imaginé que gozaría tanto vistiendo el recatado uniforme de las chicas ante mis amigos, que de entrada no reconocieron a la que diariamente disfrutaban, sumándome a la demencia general cuando en lencería y tacones, la mayoría encontró razones más que suficientes para tenerme las veces que aguantaran, haciendo resonar en mis oídos susurros agitados ensalzando mis dotes de mujer. Ese día sin parar ni siquiera para un resuello, enloquecida recibí vergas por todos lados… yo me dejaba… ignorando cuántos serían rivalizando para ser el siguiente en tener mi cuerpo, creándose tal alboroto alrededor del escondrijo que no tardó en ser notado por el portero de la escuela, un sujeto de unos 40 años que vivía solo y nos sorprendió en plena actividad.

El desbande general fue inmediato, quedando sola sin habla paralizada frente aquél hombre sin saber qué hacer, pero notando a través del pantalón su pene erecto, me tranquilizó un poco dándome más confianza cuándo me ordenó que vistiendo el uniforme colegial, cambiando por mesura pública solamente los tacones, de inmediato lo acompañara a su casa de lo contrario las autoridades del colegio conocerían mis andanzas.

No era necesario aquel chantaje, “abierta” a nuevas experiencias con solo pedírmelo ya era su esclava, así se lo hice saber, y superando algunos temores iniciales a ser reconocida, finalmente travestida por las calles nadie advirtió mi verdadera condición, tomándome como cualquier otra pupila que saliendo de la escuela iba en compañía de su padre, sin suponer lo que ni yo misma sospechaba en qué terminaría aquel paseo.

Apenas traspasada la puerta de su dormitorio liberándome de la ropa de calle, respirándose una atmósfera de puro sexo exaltado empezó mi instintiva actuación. Desfilando frente al macho acentuando el balanceo de mis caderas caminando sobre mis tacones, el hombre salta sobre mí cuál fiera sobre su presa, arrojándome sobre la cama besándome por todos lados con desesperación, y al percibir con su lengua introducida el sabor característico de mi boca mamadora, gritándome “¡putaaa!” levantó mi lábil camisón descubriendo los pálidos y minúsculos pezones para retorcerlos entre sus dedos estirándolos como queriéndolos arrancar para luego mordisquéalos y succionarlos dejando erecciones evidentes rodeadas por cárdenos chupones, mientras yo arqueada me dejaba hacer retorciéndome de placer.

Acto seguido, baja por mi vientre siempre besándome, enloqueciéndose ante la extremada suavidad de mi pubis cuidadosamente depilado, según técnicas espiadas en mi casa.

Ya morbosamente transfigurado por la calentura, me tumba boca arriba en el borde de la cama, acomodándome una almohada bajo mis nalgas levantando mis piernas sobre sus hombros, coloca mi agujero en ángulo perfecto para penetrar. Pero cuándo solícito trató lubricar mi entrada con vaselina en la punta de su verga, el semen que empezó a brotar de mi culo relajado, fue como si expresara toda la precocidad de mi desenfreno, estimulando al máximo su perversa inclinación y de un zaque me ensartó todo lo que tenía.

Mi alarido fue desgarrador, un dolor quemante taladraba mis entrañas y llorando pedí perdón implorando que cesara esa tortura, pero el macho lejos de escucharme, parecían ser mis gritos un acicate para darme con mayor furor, cuando de repente aparecieron las mismas vibraciones que gozaba en algunas inserciones, pero este dolor multiplicado en cada movimiento, terminaría elevándome a la exquisitez sexual jamás experimentada.

Ya consciente de lo que más me seducía abracé a mi macho, atenazando fuertemente su cintura con mis piernas emprendiendo un endemoniado movimiento a mis caderas, y el cálido torrente que en ruidosos borbotones inundaba mis más profundas intimidades no tardaría en llegar, mientras yo me desarmaba en el orgasmo provocado por cogida semejante y mi verga friccionada contra su vientre…

Después, un largo e indeterminado tiempo de pacífico sopor, cuándo percibí a mi hombre masturbando levemente mi verga adormecida que inmediatamente reaccionó, pidiendo que hiciera lo mismo con la de él, pero yo lo quise mamar, y recién entonces caí en cuenta de la bestialidad que había tragado, jamás imaginé ni en mis más calenturientas fantasías que algo así podría existir, mucho menos sospechar de mi capacidad sexual para recibir semejantes dimensiones. Instintivamente palpé mi culo, siendo perceptible un reborde alargado semiabierto quedando en mi mano un coloreado flujo seminal… ¡Estaba rota!… ¡Con el culo partido, por fin estaba realmente desvirgada! Me calentó ese pensamiento y empecé a pajearme nuevamente… Mi hombre al ver que todavía tenía ganas, poniéndome en cuatro apoyada en los codos, “mi concha” ansiosa espontáneamente separó “sus labios” pero aun abierta como estaba, sentí mucho cuando entró, y gritando dolorida llegamos con desesperación a otro final glorioso quedándome inmóvil sin ganas de hacer nada más.

De regreso a mi casa con las piernas temblorosas casi negándose sostener mi peso, y la concha inflamada que dolía al caminar, morbosamente satisfecha repasaba lo realizado: A los 13 años de edad estaba definitivamente reventada y a pesar de sentirme tremendamente dolorida, esa misma noche muy viciosa no pude contener la tentación de “sufrir” pajeándome nuevamente. Al día siguiente, una pregunta cómplice y socarrona de mi progenitora me sorprendió “¿Degeneradita, qué grosor usaste anoche? gritabas más que yo recibiendo mi primer fisting anal” –Como siempre mamá, muy caliente gozaba nada más, tranquilamente respondí. Y la idea de ser fisteada quedó instalada en mi más cercana perspectiva.

Hoy a los 25 años de edad hormonada desde los 14, mis tetitas y pezones desarrollándose, habituada a un plug de 10 cm de grosor soy completa con una vulva alargada que a todos enloquece y a mí también, aprovechando mi cuerpito de jovencita bien formada para hacerlo muy rentable, pero mucho más porque me gusta el sexo con locura siendo además la forma de estar todo el día cogiendo en cualquier forma que me lo quieran proponer, incluyendo el fisting que gozando me hace morder la almohada, preparándome para coger después, haciendo que los machos acaben dentro mío con nuestros cuerpos bien pegados sin movimientos aparentes, solamente masajeando y succionando pija con la musculatura de mi concha perfectamente entrenada.

Cojiendose al pendejo de la clase

Albertó tímido y reservado es violado por 3 hombres, uno de ellos un compañero de escuela, narracion sobre violacion, humillacion y sodomia.

Las escuelas son pequeñas junglas citadinas, en ellas existen depredadores y presas, el más fuerte siempre se aprovecha del más débil, éste es el caso de Alberto, un chico de 12 años, tímido, callado y con pocos amigos, y por ende fácil de humillar, Héctor su contraparte es un chico rebelde, con poco interés en sus estudios, incluso lleva años perdidos debido a expulsiones y materias reprobadas, sin contar los años que perdió en la primaria actualmente tiene 16 años y en una semana cumplirá 17,

El es el abusivo del salón, el macho alfa de su grupo. A pesar de que Alberto nunca se había metido con nadie, su poca comunicación con los demás le habría hecho presa fácil de este abusivo, comenzó como burlas, después con pequeñas agresiones, (empujones, poner el pie para que callera), pero finalmente llegó lo inevitable, Alberto harto de los maltratos de su compañero decidió darle un puñetazo, hubiera sido mejor que nunca lo hubiera hecho, todo mundo en el salón empezó a gritar ¡pelea!, ¡pelea!, el rostro de su contrincante se pinto de rojo, y una expresión de completa furia se dibujo en su rostro, ¿cómo era posible que aquel imbécil lo golpeara?, se acerco al chico que apenas se había dado cuenta de lo que había hecho y sintió un puñetazo que lo tumbo en el suelo, si bien ya había una marcada diferencia por la edad e ambos chicos, Héctor practicaba boxeo con algunos de sus amigos, así que sabía perfectamente como noquear a un pendejo como Alberto, cuando lo vio caer, no dudo, se sentó sobre su pecho y comenzó a golpearlo a puño limpio nuevamente, de pronto le ocurrió algo inesperado, aquella situación además de agradarle lo éxito, provocándole inmediatamente una erección, cada golpe dirigido a la cara de aquel muchachito era una oleada de excitación, no se conformaba sólo con golpearlo, deseaba bajarle los pantalones en ese mismo momento y penetrarlo, pero lamentablemente no podía hacerlo enfrente de su público, le encantaba sentir el dominio sobre su contrincante, pero no podía exponerse a que sus compañeros vieran el bulto que se había formado en su entrepierna, así que decidió terminar aquella pelea le propino un último puñetazo pero antes de levantarse repago su pubis en la cara del muchacho y simuló embestirlo oralmente, esto provocó risas entre sus demás compañeros, Alberto noto la erección de su agresor, pero estaba demasiado lastimado como para reaccionar inmediatamente, después de este espectáculo, se quedo un momento más en el suelo, estaba a punto de llorar, pero solo unas cuantas lagrimas se asomaron en su rostro, no estaba dispuesto a demostrar más debilidad a su agresor se sentó en su silla y lo contempló, Héctor por su parte tenía el corazón acelerado tanto por la pelea como por la excitación que sentía, aun mantenía aquella erección, su mente empezó a fantasear con penetrarlo, con humillarlo todavía más.

Los días fueron pasando y su agresor empezó a molestarlo de diferentes maneras, si bien aún continuaba humillándolo ya no lo empujaba, en lugar de eso ahora cada vez que Alberto se encontraba de espaldas Héctor no dudaba en llegarle por atrás y simular que lo penetraba analmente, incluso en una ocasión Héctor se había bajado los pantalones aprovechando la ausencia de un profesor, y mientras Alberto se encontraba distraído coloco su pene cerca del su rostro, también el vocabulario había cambiado, palabras como pendejo e idiota se habían hecho menos frecuente y palabras como maricón y puto habían ido en aumento. Esto provocaba que Alberto se sintiera cada vez más triste y solo, la mayoría de sus compañeros se reían de estas situaciones, otros no estaban muy conformes, pero tampoco hacían el menor gesto para poder ayudarlo, estaba completamente solo.

Una semana después Alberto se dirigía hacia su hogar envuelto en sus pensamientos, sin prestar atención al mundo que lo rodeaba no sabía que sería interceptado por 3 chicos, al primero que reconoció fue a Héctor, a los otros dos nunca antes los había visto, pero eran mucho más grandes que su agresor, y con pinta de maleantes,
-Qué onda putito a dónde vas- pregunto Héctor en tono de burla.
-Voy para mi casa, quieres que te de mi dinero- al decir esta palabra los tres sujetos rieron, al parecer sabían algo que el chico desconocía completamente.
-Pues mira mariconcito, queremos que nos acompañes a un lugar más privado, para que estemos los cuatro juntos, comprendes- antes que lograra escapar uno de sus agresores le había pasado un brazo en la espalda, como si fueran viejos conocidos, no faltó quien pensara que estaban asaltando al muchacho, pero al verlos irse juntos aquellos pensamientos se disiparon, nuevamente nadie ayudaría al pobre de Alberto.

Una vez en aquel lote baldío los tres sujetos se entretuvieron un rato golpeando al muchacho, primero le dieron un fuerte puñetazo en el estomago, lo que le saco todo el aire de sus pulmones, luego en su rostro magullado, no faltaron las patadas, después de un rato al ver que su presa estaba ya bastante herida la hincaron, Héctor fue el primero en ponerse de frente al chico, se sobaba el pantalón, -Te acuerdas de esto-, se saco su miembro erecto y lleno de lubricante por la reciente pelea, -Ahora abre la boca que te lo vas a tragar-, al ver que no obedecía las ordenes que le indicaron uno de aquellos delincuentes le dio un fuerte zape en la nuca, aquel muchacho no tenia opción, abrió su boca y en sus pensamientos rogo que aquello terminara rápidamente, el primer contacto de ambas pieles seria inolvidable para ambos, Alberto sintió repulsión cuando aquel miembro se introdujo en su boca, la piel del prepucio era suave y lisa, pero a la vez el tejido esponjoso le proporcionaba una características firme y rígida

Héctor al sentir el contacto de su verga con aquella húmeda y tibia cavidad entrecerró los ojos casi poniéndolos en blanco, no solo el contacto de su pene con la garganta del chico le producía placer, le excitaba verlo por fin hincado ante él, humillado, golpeado, y además sabia que pronto estrenaría aquel culito, lo tomo por los cabellos fuertemente y en menos de 5 minutos ya estaba eyaculando una considerable cantidad de semen, el muchachito no deseaba tragarse el semen de su agresor, así que cuando sintió el pene escupiéndole en su garganta intentó sacarlo de su boca, pero su violador lo tenía fuertemente sujeto, gran parte del semen se había adentrado hasta las veceras de Alberto, la estimulación en la garganta de aquel chico le provocó lagrimas, no solo era la nausea que sentía, también el dolor físico y emocional que sentía, cuando por fin sacaron aquel miembro de su boca escupió el resto del semen y un hilo de saliva mesclada con esperma se quedo en su mentón, -Tu turno Gato-, el apodo de aquel sujeto se debía a que de aquellos 3 amigos él había sido el primero en haberse puesto un tatuaje en la espalda con la forma de una pantera (sin embargo al no ser de alguien profesional, aquel dibujo asemejaba más a un gato), ahora tenía otro de la santa muerte en el pecho, y muchos otros en todo su cuerpo, su piel era un lienzo dominado por dragones, letras, demonios y símbolos tribales, masturbándose llevo su miembro a la boca del muchacho y sin ordenarle que abriera su boca lo introdujo en su cavidad oral -Así hermosa chúpame la verga, quiero que me hagas una mamada, pero sabrosa, entiendes putita, así, así chupa, aaahhhh-, las embestidas del Gato eran más potentes que las de Héctor, además su verga era más larga pero no más grueso, y le provocaban al muchacho arqueadas cada vez que aquel miembro intentaba llegar hasta sus entrañas, sintió de pronto como alguien le empezaba a bajar los pantalones, -Nooo por favor!!!-, fueron las suplicas de aquel pobre diablo, nunca había sido violado, pero sabía que debía de ser doloroso, un puñetazo en la cara fue su respuesta, Te dije que me lo mamaras puto, anda que esperas hijo de tu reputa madre, -Auxiliooooo!!!, Ayudenmeee!!!!-, dos puñetazos más lo hicieron callarse por un momento, empezó a forcejear inútilmente para escapar de sus atacantes pero era inútil, -Ayudenme por favoooor!!!!!-, recibió una nueva golpiza, que lo aplacó momentáneamente, el tercer sujeto al que le decían Talachas debido a su empleo como mecánico le tapo loa boca metiéndole un calcetín que se había quitado, el Gato se acerco a su oído y acariciándole los cabellos de su cabeza le dijo como advertencia, -Pinche puto de mierda, no me dejaste venirme en tu boca, pero ya verás cómo me voy a divertir en tu culo-.

Inmovilizado por completo, el primero en penetrarlo fue Héctor, era la primera vez que penetraba a alguien así que no sabía que primero debía de haberlo lubricado con un escupitajo de saliva, esto solo provocó risas de burla entre sus otros 2 compañeros al ver como intentaba meter su grueso miembro en aquella apretada hendidura y como esto le provocaba espasmos de dolor a pobre chico, -Jajajajaja pinche chaleco ya te lo chingaste y ni salivita le pusiste, (el apodo de Héctor provenía precisamente de su afición por el box, al resistir como un chaleco antibalas los golpes que sus otros dos compañeros le propinaban durante su entrenamiento)-, si bien antes se había masturbado, lo que sentía ahora era incomparable, la presión, la suavidad, la humedad, todos estos factores lo hacían sentirse en medio del cielo, tomo esas nalguitas por la cintura y empezó a embestirlo con más fuerza,

Si alguien en algún momento le hubiera dicho a Alberto que relajando sus esfínteres anales hubiera evitado todo el dolor que sentía ahora hubiera sido el mismo resultado, tenia tanto miedo que todos sus pequeños músculos se contraían involuntariamente, para ser sólo un chico de 17 años Héctor poseía una magnifica herramienta, un machete que exigía estrenarse en aquellas jóvenes y ricas nalgas, no deseaba terminar muy rápido así que turnaba sus movimientos rápido y después lento, desde una vista posterior se podía contemplar las piernas y los glúteos de Héctor contrayéndose cada vez que introducía su miembro en aquella cavidad desgarrada, -Ahí está, así maricon apriétame las nalgas, me estoy viniendo- gemidos salieron de la garganta de aquel agresor en el mismo instante en que su verga daba escupitajos de semen, -Que rico culo te cargas perra, tu turno Talachas-, la actitud de aquellos sujetos no concordaba con la situación, estaban destrozando una vida, sin embargo parecí como si sólo estuvieran compartiendo una botella de vino, se turnaba a su víctima como si esta hubiese perdido su condición humana, ahora no era más que un simple juguete sexual – No cabrón ahora me toca a mí- el Gato aun estaba resentido por no haber eyaculado en la boca de aquel pobre pendejo, se situó atrás de Alberto y le metió su miembro de una manera brusca y agresiva, aquel pobre chico ya no hacía nada, apenas y dio una sacudida cuando aquel miembro volvió a entrar en su ano, sintió que lo tomaban de los cabellos y alguien se acercaba a su oído – Te duelo puta, quieres que te haga sangrar tu pinche cola- la historia volvió a repetirse, el dolor regreso y no por que se tratase de una verga más gruesa, las estacadas eran más amplias, sentía casi como aquel miembro salía por completo de su ano y regresaba furioso hasta las profundidades de su colón, deseaba morir en ese mismo instante, deseaba que un rayo cayera del cielo y destruyera a sus agresores, pero eso no pasaría, aquella situación había generado dos fuerzas opuestas, uno de sus agresores ahora sentía afecto hacia él, y el otro deseaba torturarlo hasta matarlo. El Talachas no participo en la violación, Héctor paso por segunda vez pero esta vez cogiéndolo con más cuidado, el Gato le dio una patada en la cara antes de que los tres se retiraran,

Bueno estimados lectores espero que disfruten de mis relatos tanto como yo disfruto haciéndolos

maestra de prepa y puta de sus alumnos

mi profesion es el magisterio, doy clases en una preparatoria a un grupo mixto de chicos y chicas, yo mujer casada de 35 años, muy atractiva, de buen cuerpo mis medidas 100-65 115, muy nalgona y caderona, tetas grandes, y bonito rostro, mido 1.68 de estatura, si a esto le anexamos los tacones altos, estoy mas bien voluptuosa y con muchas curvas, y como me gusta mucho vestir con ropa sexy sin ser ropa muy atrevida, de igual manera se resaltan mis curvas, por mi anatomia he sido siempre muy deseada y acosada sexualmente por los hombres, motivo de los celos de mi esposo pero de regocijo mio, pues mi ego y autoestima soy muy altos al sentirme deseada por los hombres

Mi esposo por cuestiones de trabajo, pasa mucho tiempo fuera de casa viaja mucho, y dura hasta semanas fuera, para ser exacta, pasa nadamas conmigo una semana de cada mes, en los dias que el esta en casa aprovechamos para tener sexo, pues sabemos que van a ser varios dias sin poder cojer, tres semanas sin cojer y yo que soy tan fogosa, era una tortura tener que esperar tanto tiempo sin sexo, que comence a sentir deseos de conseguirme un amante que me atendiera sexualmente durante las ausencias de mi esposo, en 10 años de casada siempre me habia mantenido fiel a mi esposo y no crei atreverme a ponerle el cuerno, en el grupo al que le doy clases hay un grupito de jovenes desmadrosos como en todo salon de clases, 5 de mis alumnos son los que siempre estan echando relajo, no estudian y no entregaban trabajos, que me vi en la nesesidad de castigarlos unos dias ya que cuando terminaba la clase a ellos no los deje salir del salon como a todos los demas alumnos,

Los deje hasta que me terminaran el trabajo de ese dia y yo me quede en el salon con ellos mientras terminaban, cada que yo escribia en el pizarron escuchaba que cuchicheaban en voz baja, me di cuenta que me veian con morbo y hablaban de mis nalgas, pues al escribir yo en el pizarron les daba la espalda y con mi falda muy pegada se me veian mis nalgas en todo su esplendor y con los altos tacones como que se me veian mas paraditas, yo no hacia caso pero sabia que me veian con morbo mis nalgas y no se por que, talvez por tantos dias sin sexo o no se el caso es que al sentirme deseada por ellos, se comenzo a humedecer mi raja, aparte ellos me hablaban en doble sentido y me decian que yo era muy bonita, piropos que me halagaban internamente, pero yo mantenia mi postura, esos castigos de dejarlos despues de clases se hicieron algo cotidiano, incluso yo trataba de vestir sensual y pasaba casi todo el rato escribiendo en el pizarron dandoles la espalda para que se deleitaran viendo mi grande culo, hacer eso me calentaba, me calentaba calentar a mis alumnos, en la casa aveces me masturbaba, madurando la idea de buscarme un amante, el grupito de mis alumnos desmadrosos acostumbraba reunirse despues de clases en el departamento de uno de ellos, vivia solo ya que sus padres le rentaban ese departamento por que ellos vivian en otra comunidad y el como estudiaba le rentaban ese espacio, ese lugar era su lugar de reunion donde tenian sus parrandas y de vez en cuando se llevaban a algunas chicas a cojer, esto lo sabia yo, porque los escuchaba cuando platicaban de eso,

Un dia me dijeron que el sabado era el cumpleaños de uno de ellos y lo iban a festejar en ese departamento y que les gustaria invitarme a festejar con ellos que iban a invitar tambien a unas de sus compañeras y que seria una reunion algo asi como escolar donde podian tocar temas de la escuela y que mejor si los acompañaba su maestra y yo pense (si como no apoco van a tratar asuntos de la escuela, si ni en la propia escuela lo hacian) dijeron que iban a tomarse unas copitas y una comida en honor del festejado, yo de inmediato presenti que sus intensiones al invitarme eran otras, pero aun asi les dije que lo iba a pensar y les confirmaba mi asistencia el viernes o sea un dia antes de dicha reunion, yo internamente pense (estos lo que quieren es cojerme) y nadamas pensar en eso me puso caliente y comence a fantasear en que me cojian todos ellos, pero despues pense que a lo mejor nadamas me lo estaba afigurando y que su reunion podia ser lo que ellos decian, en los dias siguientes yo estaba atenta a ver si los escuchaba invitar a sus compañeras de clases como lo habian comentado, pero nada, no se comentaba nada de esa reunion hasta que se retiraban los demas alumnos y se quedaban solos conmigo en el salon, durante esos dias estuve pensando en su invitacion y pense que seria bueno asistir para despejarme un poco de mi rutina diaria y el viernes que me preguntaron sobre mi asistencia les confirme que si, que si me gustaria acompañarlos aunque fuera un rato, y volvi a recalcarles “bueno y pues como dicen que van a asistir varias de las alumnas me voy a sentir comoda” y respondieron que si, me explicaron como llegar y me dijeron la hora y les dije que si, que estaria puntual en el departamento, ese dia lleve a mis 2 hijos con mi mama para que me los cuidara como lo hacia diario cuando estaba en la prepa dando clases

Me esmere mucho en mi arreglo personal, me puse una falda a medio muslo tan pegadita que con mis nalgotas parecia querer reventar, bajo la falda una tanguita de hilo dental, y ligueros con medias, con mis inseparables tacones altos, blusa tambien pegadita con lo que destacaban mis tetas grandes, me maquille y me perfume, me vi en el espejo y me veia muy atractiva, tal parecia que iba a una cita de amor, iba a abordar mi coche pero a ultima hora pense en mejor irme caminando, pues no me quedaba muy lejos y sentia la necesidad de sentirme admirada, en el trayecto a su departamento me sobraban piropos de los hombres con los que me cruzaba, algunos piropos bonitos y otros muy atrevidos y vulgares pero que me hacian sentirme vanidosa, llegue y me pasaron y en el interior no habia nadie aparte de ellos 5, les pregunte ” y las muchachas?” me respondieron que a lo mejor no tardaban en llegar, pero eso solo confirmaba mis sospechas que eso de que iban a llegar las muchachas era mentira, y que no iba a llegar nadie mas, me sirvieron una copa muy cargada y luego otra, con lo que me empece a sentir mareada ya que no estoy acostumbrada a tomar, paso el tiempo y nada que llegaron las chicas y me dijeron que a lo mejor se habian arrepentido de ir, y yo les respondi que no importaba, que festejaramos los que estabamos, que yo los iba a acompañar un rato nadamas porque ya me estaba mareando con el tequila, estabamos los 6 en la sala tomando y uno de ellos me empezo a decir que me veia muy bien con esa falda, yo lejos de molestarme les pregunte que si deveras les gustaba como se me veia la falda y contestaron que si, que me pusiera de pie y me diera una vueltecita para poder verme mejor como se me veia, yo con el alcohol ingerido me deshinibi y me puse de pie en medio de la sala donde estaban ellos sentados y me puse a modelarles moviendome sensualmente para que me admiraran, con lo que se pusieron como loquitos, hasta se les caia la baba de estarme viendo moverme sensualmente, uno de ellos empezo a decir ” mucha ropa, mucha ropa” y los demas lo corearon, y yo no se por que lo hice pero, comence a moverme muy sensual mientras iba desabotonando mi blusa, y siguiendome con la falda, qudando en ropa interior, con mi brasier, la tanga, las medias y el liguero

Entonces me fui arrimando de uno por uno bailandoles asi de cerquita casi poniendoles mis nalgas cerca de sus rostros ya que estaban sentados, mientra me movia muy sensual, lanzaron un wwaauu cuando me quite el brasier dejando mis grandes tetas al aire y las movia de un lado para el otro bamboleandose libremente, quise recobrar la cordura hasta que vi que tenian sus vergas bien paradas debajo del pantalon, incluso 2 de ellos ya la tenian de fuera y se la jalaban con ganas, al ver eso me detuve en seco y les dije “perdon muchachos no se que me paso, que van a pensar de mi” me quise vestir pero mi ropa no estaba, me la escondieron, y yo les dije que me regresaran mi ropa, que ya me tenia que ir, pero ellos se hacian tontos preguntandose unos a otros que donde estaba la ropa de la maestra y nadie sabia, uno de ellos dijo que siguiera bailandoles que los tenia muy calientes, que no era justo que los calentara y los dejara asi con la verga parada, que les sacara la leche de sus vergas y hasta entonces me iban a dar mi ropa

Yo me quise hacer la enojada para que me la devolvieran pero no me sirvio de nada, y les dije “esta bien. lo voy a hacer” pero con 2 condiciones, la primera es que de lo que pasara en el departamento no iba a salir ningun comentario en la prepa, o sea que no queria que fueran a andar de bocones platicando, y la segunda era que les iba a sacar la leche pero que nadamas los iba a masturbar con mis manos, aceptaron y se terminaron de desvestir, quedando desnudos con sus vergas paradas, tome una con cada mano y los empece a masturbar, agarraba unas y luego otras, mi raja empezo a mojarse al tenerlos asi, no lo podia creer como se dieron asi las cosas yo mujer madura masturbando a mis jovenes alumnos los cuales no pasaban de los 18 años, yo fui quien rompio con mis propias condiciones, pues les habia dicho que nadamas los iba a masturbar con mis manos, pero al tenerlas en las mismas me fui inclinando y empece a mamar una verga y otra, yo sentada en el piso y ellos 5 alrededor mio con sus vergas alrededor de mi rostro

Me acomode de a perrito y no se ni quien fue el que me penetro por mi raja, mientras yo mamaba otra verga y tenia otra en cada una de mis manos, perdi la nocion de todo y me entregue a ellos sin reservas ni prejuicios, me monte en uno que me penetro la raja mientras otro me cojia por el culo, y yo brincando de una verga a otra, siempre tuve mis ocupados mi raja, culo y boca con una verga, todos ellos pasaron por cada uno de mis agujeros, me trataron como a una puta, dejandome llena de su leche, sentia escurrir sus mecos en mi ano y en mi raja y en mi cara, quede desfallecida en el piso, y los cabrones no conformes con eso, estando yo acostada en el piso y ellos de pie, se empezaron a orinar los 5 en mi cara y mi cuerpo, me senti tan humillada que me orinaran, pero mientras lo hacian yo me daba dedo en mi raja terminando en un intenso orgasmo, me bañe me vesti y me fui a mi casa, tan cojida y tan feliz, el lunes en la clase yo me sentia apenada, pero ellos como si nada, discretamente me dijeron que aver cuando lo repetiamos otra vez y por supuesto que acepte, de esa vez hace ya 6 meses y actualmente me siguen cojiendo entre todos una o dos veces a la semana,

Ellos han cumplido al guardar discrecion, el problema es que apenas hace unos dias me confirmo mi ginecologa que estoy embarazada, que tengo pocas semanas de embarazo y no se que hacer y la verdad no se ni quien es el padre, puede ser de mi esposo o de cualquiera de mis alumnos, por lo pronto pienso seguir cojiendo con ellos mientras se pueda, ya que me cojen tan rico que creo que si dejaran de hacerlo me deprimiria mucho, pues el que me cojan asi se a vuelto como una adiccion para mi, me da pena por mi esposo pues creo que el no se merecia que lo traicionara asi, pero pues lo echo echo esta y que remedio, por lo pronto le voy a decir a mi esposo que estoy embarazada, pienso que le va a dar mucho gusto enterarse que otra vez va a ser papa

LA REUNION DE AMIGOS DE MI MARIDO

DIARIO DE UNA ESPOSA PUTA Y MUY INFIEL.

Esta historia resulto muy perversa, mi adiccion a las cogidas, al sexo, a los hombres no cesa. espero que les guste.

Todo comenzó un domingo en la mañana que mi marido invito a unos amigos para estrenar nuestra casa nueva a ver un partido de futbol justo a medio dia, nuestro hijo lo deje muy temprano con sus abuelos ese dia, vestia un pans, tennis y una playera por debajo de la chamarra del pans. Llegue a las once a la casa y ya estaban 2 amigos de mi marido ahí, a uno ya lo conocía y al otro no. Les llamare Rogelio y esteban, eran hombres atractivos , divorciados, uno recientemente, que es al que conocía, eran delgados y eran de piel blanca y pelo castaño, los dos de buena estatura.

Mi marido iba a salir a llevar unas cosas a mi cuñada que le urgían, que no tardaba nada y me dejo sola con ellos, yo estaba muy amable con ellos como siempre y fui a la cocina y pensé que estuviera de lujo tener un trio, hace tiempo que no tenia uno y me empecé a calentar, ellos estaban en la sala de juegos en un sofá muy cómodo pero mi marido no iba tardar. Justo recibí increíblemente una llamada de mi marido que había tenido un pequeño accidente de automóvil, solo afectación material y en lo que llamaba al seguro y eso iba a tardar unos 30 minutos. Tome la decisión rápidamente de seducirlos y coger, estaba cachonda y tener en mi casa a dos hombres me excita.

Me senté junto a ellos, los tome de los muslos y empecé a bromear y reír, ellos me seguían la corriente, no había mucho tiempo y tuve que ser directa y decirles que si hacíamos un trio, que guardáramos el secretito, que no aguantaba las ganas de sexo intenso. Mientras acariciaba su entre pierna notaba como se ponían sus penes duros entre sus pantalones. Rogelio me empezó a besar que estaba a mi izquierda y esteban me tocaba el busto, luego voltee y esteban me dio otro beso y Rogelio me empezó a quitar la chamarra, total que entre los dos me dejaron el dorso descubierto y me empezaron a chupar mis pezones mientras acariciaba sus vergas y agradecía que estuvieran bien dotados.

Rogelio me besasa y agarraba mis tetas mientras esteban me quito el pantalón y mis calzoncitos, el comenzó a darme sexo oral, gemia de placer al chuparme el clítoris con su lengua, en eso Rogelio se desnudo y me dio su verga para mamar, estaba super exitada, cambiaron de lugar ahora esteban me dio verga a mamar mientras Rogelio chupo mi vulvita morena. Rogelio se sentó y me puse de ladito para mamársela de nuevo fue cuando esteban me empezó a joder, al fin tenia a dos hombres dándome verga y placer. Me cogieron muy duro, tuve orgasmos intensos, ya no recuerdo la cuenta, se alternaban para metérmela y yo seguir mamando su verga llena de mis jugos, me sentaba en sus vergas y al que esperaba se la mamaba como en las películas porno. Mientras estaba sentaba en la verga de esteban, Rogelio me acomodo para darme sexo anal, mi culo no estaba tan limpio como me gusta para mis amantes pero no le importo y con salivita intento meterla, me dolia un poco pero dilate mi ano y la metio todita. Estaba en pleno placer con esas dos vergas adentro y al terminar un orgasmo y ellos cogiéndome con lujuria sono mi celular, estaba segura que era mi marido, los tuve que parar he ir rápido a contestar, mi celular estaba en la cocina, mi marido me dijo que en 5 minutos llegaba, el me noto agitada y le invente que estaba acarreando cosas a nuestra recamara, si supiera que estaba en plena acción con sus amigos.

Ellos estaban muy excitados todavía y les rogué que ya terminaran rápido, esteban me puso de misionero y me dio duro y rápido, Rogelio se la jalaba y le mamaba sus huevos. Esteban eyaculo rápido y me baño de semen toda mi pancita, Rogelio me la metio en el culo en posicion de perrito pero no eyaculaba, bueno se me hacia que estaba tardando, esteban ya se estaba vistiendo y por fin llego, saco su verga y me dejo lleno de semen la raya de mis nalgas y mi espalda, los dos estaban llenos de semen. Escuche el carro de mi esposo entrar a la cochera, agarre mi ropa y me fui corriendo a mi recamara en el segundo piso y me meti al baño, escuche que fue directo a la sala de juegos y al parecer Rogelio se alcanzo a vestir porque oi risas y platica normal creo yo.

Subio al segundo piso y me llamo con un leve grito, conteste que estaba en el baño que pronto bajo, que me iba a arreglar para la reunion , uuuf estuvo cerca, mucha adrenalina, fue emocionante. Me di una ducha y baje después, ya había mas gente y bueno era una reunión de hombres y solo estaba para atender lo que se ofreciera. Me acerque discretamente a Rogelio y le pedi que guardara el secreto, que fue un favorcito para pasar el rato, se dirigio a esteban, sonrieron y me dijeron que no me preocupara. Fue stresante pero jamas lo olvidare, fue muy excitante y lujurioso, a veces veo a Rogelio y nos intercambiamos sonrisas aunque no ha habido la oportunidad de volver a coger. Espero que les haya gustado. Gracias.

mostrándole la verga mi suegra

Le mostré la verga a mi suegra, les contaré una de las anécdotas más caliente que tenido a lo largo de una larga vida de pervertido sexual.

Yo tengo alrededor de 25 años de casado y soy una persona que al igual que muchos de ustedes, vive en un estado de calentura constante, y cualquier situación me provoca un pensamiento erótico o sexual el cual no puedo contener o al menos tener una fantasía cachonda. Pues bueno les contaré como en una ocasión le mostré la verga a mi suegrita y resultó algo extremadamente caliente.

Hace alrededor de 8 años mi mujer, mi suegra y yo tuvimos que ir a la cd. de Monterrey a la graduación de un cuñado que se especializaba en una rama de la medicina, la invitación no contemplaba un sitio para hospedarse, por lo que decidimos que al llegar a Monterrey lo primero que haríamos sería encontrar un hotel cerca de donde se llevaría a cabo el festejo, cosa que resultó por demás imposible ya que en esos días la ciudad albergaba a una gran cantidad de visitantes por un evento a nivel nacional e internacional, así que iniciamos nuestra peregrinar por cuanto hotel encontráramos para ver si existían cuartos disponibles, ya entrada la noche por fin encontramos una habitación con dos camas y decidió mi mujer que era mejor esa opción que seguir buscando ya entrada la noche.

Así que nos dirigimos a nuestra habitación, muy cómoda y reconfortarle por cierto, les comento que mi suegra hoy en día es una mujer de aproximadamente 70 años, por lo que para ese entonces ya era una mujer grande de edad, ella es viuda desde hace unos 20 años y nunca se volvió a casar ni siquiera a tener una relación con otro hombre ya que ella es una mujer muy discreta, les comento que de joven fue muy hermosa y con un cuerpo muy bien proporcionado y pese a su edad en aquel entonces sus enormes tetas y gran culo le hacían ver como una mujer interesante.

Al llegar a nuestra habitación decidieron que ella tomaría una cama y nosotros la otra ya que según a insistencia mía le había comentado a mi mujer que durmiera con ella, cosa que ella no aceptó y decidió dormir sola, como ya era tarde y teníamos hambre sería mejor cenar algo ligero y dormir para esperar le largo día que se vendría, sin embargo no quiso bajar a cenar prefiriendo darse un baño, nosotros bajamos a cenar y regresamos con algunos alimentos para ella, mientras los comía pude observar sus enormes pezones que abultaban su improvisada bata de dormir, un blusa blanca y larga semitransparente, parecía que ella no tenía inconveniente que se notara su silueta y los enormes botones que sobresalían, mi mujer quizás lo noto pero no dijo nada y se metió a bañar, mientras yo platicaba animadamente con ella y sin despegar la mirada de sus enormes tetas y cuando pasaba frente a mi intentaba ver su entrepierna y nalgas que se dibujaban perfectamente en la blusa, mi verga empezó a abultarse al ver tan ricas tetas, les comento que mi mujer las tiene redondas y no muy grandes, pero mi suegrita hacía gala de unas enormes tetazas con el pezón parado obscuro y grande además de un poco caído señal de la edad pero sin duda se veían pesadas y robustas, llego mi turno para entrar al baño, me bañé y salí con un short sin calzones y con la toalla en los hombros, ella observaba el televisor acostada cómodamente en su cama y mi mujer ya estaba cobijada y tapada hasta el rostro, cuando me metí entre las sabanas observe que mi mujer se había puesto una sudadera, unos pants y debajo de ellos calzones lo que sería imposible hacer algo con ella, recordé las tetas de mi suegrita y disimulé para ir de nueva cuenta al baño intentando notara mi bulto de la entre pierna, mientras lo hacía me comentó que si quería podía cambiar el canal de la televisión y le contesté que solo la vería un rato mientras me llegaba el sueño, yo sé que ella tiene problemas para conciliarlo, y se recostó de lado volteando hacia la pared y dándome la espalda me dijo, buenas noches, y se acomodó entre las almohadas , yo quedé al lado del pasillo y mi mujer al lado de la otra pared ya con el sueño muy profundo, yo inicie agarrándome la verga por encima del short,

Ya estaba muy dura y empezaba a salirme los primeros líquidos seminales por lo caliente de estar a solo un par de metros de mi suegrita y la verga a todo lo que daba, como estaba solo tapado por una sábana blanca decidí descubrirme y sacar la verga del short, entonces apague el televisor y la obscuridad cubrió el cuarto, sin embargo por la parte del baño entraba una línea de luz que iluminaba parte de mis pies y las piernas cubiertas de mi mujer y podía notar que la silueta de mi mano agarrando la verga se veía lo bastante claro, así estuve sobándome la verga decidí quitarme el short y cubrirme un poco con la toalla, pero continuaba sobando me verga que estaba al cien y yo por supuesto decidido a sacarme la leche y arrojarla en la toalla, en eso estaba cuando mi suegra giró un poco y acomodó la almohada para poner su rostro enfrente al mío, yo fingí que no me daba cuenta y seguí sobando mi verga descubriéndola totalmente, agarraba mis huevos y los apretaba para que sobresaliera mi verga de mis manos y quedara sola y dura, de reojo miraba como su respiración estaba agitada y tenía los ojos semi cerrados, al no escuchar algún ruido o reclamo continúe acariciándome , jalándome la verga y con la luz tenue pegando en mis piernas estaba a punto de estallar cuando ella realizó un sonido con la garganta para pasar saliva y un profundo suspiro, no cabía duda que estaba observándome y no hacia ningún movimiento por evitarlo, sentí un poco de temor de sacarme la leche y que ella lo observara, en mi interior pensaba que ya era bastante y que al día siguiente tendría que verla a los ojos, así que deje descansar un poco mi verga y subí las manos por encima de mi cabeza dejando solo la toalla en mis piernas y la verga grande pero no tan dura descubierta,

Así estuve por unos minutos cuando de pronto me suegra se endereza y se pone enfrente de mi a tan solo escaso un metro sentada en el borde de la cama, por mi cabeza pasaron muchas cosas, si se había molestado y despertaría a mi mujer, si me diría algo, yo ya no pude o no quise taparme y me quedé estático inclusive sentí como mi verga disminuía de tamaño, ella hizo un esfuerzo para ponerse de pie y lentamente lo hizo, limpiando su cara frente a mí, entre su cama y la nuestra y caminó hacia el baño encendió la luz y esta iluminó la gran parte de mi cuerpo desnudo, de nueva cuenta como encendida por un flujo de energía que corría por mi columna y salía de entre mis huevos y el culo empezó a endurecer mi verga, cerró la puerta sin hacer ruido y escuche claramente el enorme chorro de orines que salía, se escuchaba como chocaba con gran fuerza con el agua del escusado y poco a poco disminuía hasta llegar a escuchar unas cuantas gotas, una pausa y se abre la puerta la luz ilumina de nuevo mi cuerpo, mi verga y yo conteniendo la respiración con los ojos entrecerrados y la boca un poco abierta fingiendo un placentero sueño, ella no apaga la luz y da un paso hacia adelante, yo ya no cabía dentro de mí, la adrenalina me haría cometer un error, estuvo alrededor de un minuto observando mi verga inclusive se hizo a un lado para dejar pasar la luz, mi verga palpitaba y la moví con un impulso salido desde mi culo, ella regreso al baño apagó la luz y se acostó de nuevo dándome la espalda y tapándose la cabeza con una almohada.

Deje que pasara una hora aproximadamente me acomodé la toalla y me dirigí al baño pero antes voltee hacia donde estaba su maleta la tomé la metí al baño la abrí con mucho cuidado hasta que dentro de una bolsita encontré sus pantaletas y su brasier saqué los calzones y los olí mientras me sacaba la leche oliendo esa rica humedad proveniente de en medio de su calzón arrojé una cantidad de leche en el lavabo y la última gota de leche la unté en medio de ese calzón húmedo, regresé todo a su lugar me puse el short me metí entre la sabanas y dormí profundamente, por la mañana cuando tuve mi primer contacto visual con ella estaba charlando con mi mujer y en ese momento escuché que le dijo-Yo dormí como si no hubiera dormido en varios días , muy a gusto y sin despertarme para nada, con esa frase entendí que SEGÚN ELLA NO HABÍA VISTO NADA, espero les guste este relato.