mi tio luis me desvirgo

lo que les relato a continuacion es 100% real fue la mejor expericiencia de mi vida

Bueno la verdad esto paso ya hace algunos años pero hasta hora me anime a contarlo
Comienzo diciendo que soy un tipo normal mido 1.83 tengo ojos verdes peso 80kilos soy acuerpado por ese entonces tenia 17 años y vivia con mis padres somos una familia de clase media tenemos una finca hermosa a la cual acostumbran a ir todos mis familiares incluyendo a mi tio luis es el medio hermano de mi padre es un año mayor que yo mide 1.80 pesa por lo menos 84 kilos tiene unas piernas de infarto y un pene delicioso no sabia que me gustaban los hombres asi que por nuestras edades nos acostumbramos a jugar juntos y contarnos todo era un domingo por la tarde cuando llegamos todos a la finca de mi familia que queda cerca de la ciudad bueno mi tio y yo llegamos nos acomodaron juntos en un cuarto por aquello del espacio bn ya pasada la tarde bajamos a la piscina y pasados algunos minutos comenzamos a jugar y entre juego y juego mi tio cada vez se juntaba mas a mi pegando aquel miembro que en por encima calcule en unos 19centimentros yo disimulaba y me pegaba mas el lo noto y me dijo en el oido que sabia que era mi tio pero que desde algun tiempo me miraba con otros ojos que cuando estabamos solo se empalmaba mirando mis rendondos gluteos yo me quede frio ya que nunca habia tenido una experiencia con otro hombre y eso me asusto no le dije nada solo lo mire con una sonrisa picara estuvimos por lo menos otra media hora cuando le dije que ya no queria bañar mas que queria ir a dormir el me dijo que al rato me alcanzaba yo me fui algo enojado a las duchas un pequeño baño que esta junto a la piscina me desnude para bañarme y cambiarme de ropa fue ahi cuando entro mi tio y me dijo ohhhhh por dios sobrino si que estas bueno yo me rei fue entonces que mire su entre pierna y que estaba super empalmado ufffffffff

Confienzo que casi me tiro a chupar entonces me incorpore y le dije bueno y tu te vas a quedar ahi parado mirandome ven duchate el no se nego y procedio a desnudarse mis sospechas eran ciertas tenia una verga rica algo venosa gruesa y con el glande rojo intenso ya que se explotaba no pude resistir mas me olvide de los moralismos y me tire a chupar aquella verga era deliciosa mi tio solo gemia de placer el me acariciaba el pelo los gluteos yo gemia de placer y pense que nunca se atreveria a darme un beso ya que el era un tipo bien macho con barba y cuerpo atletico lo cierto fue que nos fundimos en un beso apasionado no puede ser mala suerte la mia cuando mi padre a lo lejos me llamaba que susto el mio pense que nos descubririan bueno lo cierto fue que sali al encuentro con mi padre queria presentarme algunos de sus amigos que ya se encontraban algo ebrios me quede un rato mas entonces sali al encuentro con mi tio que saco una excusa y se fue a nuestro cuarto

Yo me fui al cuarto en el camino pensaba que estara pensado mi tio de mi mis padres si se enteran bueno mas tarde que nunca llege al cuarto mi tio estaba dormido o por lo menos eso pense yo bueno yo me acoste a su lado sin decir nada solo podia pensar en lo sucedio algunas horas atras bueno ya estaba a punto de dormirme cuando senti a mi tio acercandose a mi la verdad fue que me puse caliente de solo imaginarme esa verga dentro de mi recorriendo cada rinco de mi virgen ano bueno lo cierto fue me empezo a besar de una forma que no me podia resistir a nada fue en esos besos que me propuso hace un 69 yo acepte fue en este 69 que senti uno de los mejores placeres cuando senti esa lengua que queria acabar con mi ano el me la metia hasta donde mas podia y yo solo gimia de placer entonces el saco su 80 y tantos kilos y de una forma fuerte pero nu brusca me volte y me ordeno ponerme en cuatro patas

Yo no queria de solo pensar en el dolor de perder mi viginida mi tio me dijo en el oide desde este dia seras mio como yo sere tuyo siempre estaras para mi y para todo lo que yo quiero y acerco su vergota a la entrada de mi ano y de un empujon me la metio toda yo grite de dolor y placer hasta llore pero me calmo besando mi espalda y dejando su verga quieta dentro de mi pasados un minuto empezo a mover lentamente su pelvis y fue en ese momento que senti placer ya viendo mi cara de felicidad y uno que otro gemido empezo un mete y saca violento yo solo gemia como una puta uffffffffffff pasados 5 minutos me dijo me vengo me vengo y yo quiero sentir tu leche dentro mi los dos nos vinimos al mismo tiempo quedamos tumbados en la cama besandonos hasta que nos quedamos dorminos abrazados y desnudos
continuara………….
espero que les guste no tengo experiencia con los relatos comenten y les relatare el dia que mi tio me presento un amigo para que hicieramos un trio

la santa iglesia

esta es la triste historia de los abusos de la iglesia en el cuerpo de una mozuela que actualmente es una gran puta

Acudiste nuevamente a la iglesia para encontrarte con el padre confesor, el estaba como esperándote por que le prometiste fervorosamente cumplir con la cita. Con esa mueca libidinosa el padre contaba las horas para escuchar de nuevo los pecados que te atormentaban. Por fin entraste al espacio donde se encontraba el confesionario. Lucias un vestido sencillo, de tela de lino que enmarcaba tu grácil cuerpo de púber, apenas doce años ya para trece el numero de la suerte, que suerte pero para el sacerdote.

En cuanto te miro sus ojos mostraron un brillo lujurioso, anhelante, su aliento entrecortado – haj haj haj- denotaba el impulso contenido desde el día domingo anterior en que le pediste que escuchara nuevamente aquella continuación de la confesión de tus inicios de zoofílica –el amor a tu mascota que él interpreto como el sacrilegio de la entrega que no de cuerpo pero si de espíritu al demonio del contacto intimo con la bestia- que la iglesia castigaba en otros tiempos con la hoguera, pero que en la actualidad es tan común como acariciar un perro o un gato.
Y bien hija mía, dime tus pecados, -espeto el prelado acercándose sospechosamente a tu cuerpecito -casi de niña pero despuntando las primeras redondeces que te hacían sentir culpable por aquello de que los chavos mas grandes que tu, te pedían un beso o pensaban en el favor de una caricia en los huevos- y que en parte motivaba aquel acercamiento a Dios, capullo aun pero con la carga psicológica de ser una futura ramera.

Padre me confieso que estuve acariciando a mi mascota, pero a la hora de darle de comer, me movía insistentemente la cola y como estaba agachada comenzó a lamerme mis cositas y sentí unas cosquillas que no me dejaron dormir, y tuve pesadillas donde soñaba que mi Roky me hacia suya, y era una pesadilla que se fue convirtiendo en un sueño que no he podido apartar de mi. Por eso recurro a usted para que con su intervención, dios y la virgencita me perdonen y me pongo en sus manos padres para que usted me ponga la penitencia.

¡Hija mía! has cometido sacrilegio y pecado mortal, no tanto por el animalito te haya olido tus partecitas, sino porque tu cabeza no puede apartar esos pensamientos pecaminosos del camino correcto de dios. ¡hay de ti! Yo no creo que alcances el perdón a tus pecados, esos pensamientos van mas allá de lo que yo pueda lograr y creo que te estas condenando de por vida.
¡no padre! Usted tiene que ayudarme, es usted la primera persona que sabe de mi pecado y necesito que usted se apiade de mi, debe pedir por mi por que si no lo hace, ya no quiero vivir este infierno, siento que en cualquier momento alguien mas lo va a saber…….Si Dios y el cielo no puede perdonarme y si usted no hace algo, no quiero vivir en esta pesadilla los días que me quedan, entonces ya no quiero vivir ¡ya no!

El sacerdote gozó hasta las últimas lagrimas que tu vertiste y mascullaba quien sabe que cosas en Latín y te abrazo atrayéndote a su regazo. Que dirá la gente que te conoce?, no quisiera saberlo.
Respondiste tu: No padre, usted me debe ayudar, me pongo en sus manos. Hare lo que usted me pida, rezare lo que haya que rezar, lo que usted me pida.
Lo que yo te pida?, pon atención a lo que me estás diciendo.
Si padre lo que usted me pida.

El recinto se quedo en silencio por un momento, el padre te dijo: reza hija mía, reza mucho (que de nada te va a servir porque yo seré tu guía en esta tu aventura de lujuria y concupiscencia pensó para sí), yo me retiro un momento para pedirle a nuestro creador para que te imponga la penitencia que salve tu alma, que te libre del pecado. Acto seguido se alejo del lugar.
A los 10 minutos, regreso para interrumpir tus plegarias que eran de verdadero arrepentimiento y culpa en tu corazón.

Hija mía, estoy compungido, la penitencia es muy larga y dolorosa y no sé si tú quieras avenirte a los designios del señor: el considera que tu mente está perdida porque descubrió los rincones más abyectos de los instintos humanos y que para redimirte tendrás que purgar tus culpas en una serie de flagelaciones y castigos que purifiquen tu alma, la única condición es que no lo sepa nadie más, será como el secreto de confesión y también que no hagas preguntas de por qué o para que. Tu aceptación deberá ser incondicional y sumisa para que seas salva y puedas entrar al reino de los cielos.
¿en verdad padre? En verdad me perdonara?
Siempre y cuando cumplas con lo que el te pida.
Yo me entregare a los castigos y torturas que el me tenga deparado para que mi alma y mi cuerpo sea salvo.
Momento, tu alma si, pero tu cuerpo es el que va a sufrir, tu carne es la que se sacrificara para redimir la culpa de tu alma.

De acuerdo padre así lo hare
Lo que sigue son las escenas más humillantes en la historia del mundo, el apoderamiento del espíritu por el hombre mismo, el arrancar de las entrañas de un cuerpo núbil, los alaridos mas espeluznantes en aras de la culpa, del pecado, del escarnio y la mentira.
El cura que era un padre más o menos joven – de unos treinta y seis años – alto, corpulento pues se daba a la buena comida y bebida y hacia un poco de ejercicio y gimnasia para apagar las llamas de la hoguera que representaban los ayunos de la carne y el tormento de la pasión, bien parecido y quizá por lo mismo tu lo habías elegido para que el fuera tu confesor, en ese sentido existía comunión; te hizo pasar a sus aposentos y te dijo:

es voluntad de mi padre que apagues este fuego que desde hace mucho tiempo me consume y no me deja vivir en paz, eres la elegida por él para que me salves.
Tú asentiste y se dibujo una sonrisa pensando que ya te estabas ganando el perdón que te prometiera. Hare lo que me pida padre.
Ni una palabra de esto a nadie.
No padre, lo guardare como un dulce secreto para siempre.
Ahora contare yo misma mis aventuras.
Me condujo a sus aposentos y yo me deje conducir pensando en el tipo de penitencias que me impondría, pero ni por un momento llegue a sospechar lo que urdía la mente de aquel engendro que dios había puesto en mi camino.

El padre hablo: Aquí en el centro de mi cuerpo, al igual que en el centro del tuyo, tengo un instrumento que me atormenta, que no me deja dormir en paz desde hace tiempo, mas o menos como el que a ti te puso en mi camino. Quiero que apagues aunque sea un poco el fuego que me consume para que sea perdonado yo también.
Aquello era impresionante, le colgaba la verga de entre las piernas ( yo no había visto ni en sueños una así), quizá porque era de raza negroide, pero aquello era escalofriante, contuve la respiración y después comencé a respirar agitadamente, me acerque poco a poco como reflexionando si aquello valía la pena ( y concluí que era además una buena oportunidad de satisfacer mi curiosidad que me aguijoneaba desde aquella noche en que me entregue en sueños a mi mascota).
Quiero que me lo toques.

yo largue mi linda mano, regordeta aun con mis uñas bien recortadas y comencé a acariciar aquella piel del capullo que escondía una cabeza como el fruto de flor amarilla que crece en el patio de mi casa y que es como la cabeza de aquello que veía). Mediría como veinticinco cm y aun estaba dormida, colgaba pues: las bolsas de los testículos llegaban a la mitad. Pensaba: no será que por esto que se decidió a ser sacerdote? Esto es verdaderamente cosa del diablo.

Conforme lo comencé a acariciar, aquello se fue poniendo duro y como a desenrollarse, pues estaba inicialmente un poco torcido. Comenzó a levantarse y como a palpitar, tratando de llegar al ombligo, crecía y se engrosaba aun mas. Finalmente tuve que emplear ambas manos y apenas podía asirla, era un fenómeno. Media ya erecta alrededor de los 30 cm y era tan gruesa como la del burrito que mi papa tenía en el rancho. Un verdadero garrote. Yo no podía ni hablar, el lo sabia y me dijo:
no hables, comienza a besarla y luego me la chupas.

Cuando ya llevaba unos minutos de hacerlo, se puso lisa la piel violácea que cubría aquella cabeza, palpitaba verdaderamente, el resto del cuerpo estaba lleno de venas como un bejucal, estaba caliente, aquello estaba muy caliente. Ahora le besaba la cabeza y no podía ni introducírmela en la boca, hasta que me di mis mañas y casi se me desarticula la quijada. Me ahogo, me ahogo! Decía y el ya me había tomado de los cabellos y me bombeaba con aquella serpiente. Vomité el jugo que me había tomado temprano. Me dio unas servilletas y me limpie la boca. Me agarro las manitas y me instruyo de cómo masturbarlo, yo estaba temblando de la emoción, estaba aprendiendo como ser una putita dentro de la iglesia. Reflexione: habrán mas putitas como yo en la iglesia? Si yo lo pensaba seguramente mi respuesta era si.

Me costaba trabajo seguir con aquello porque la mandarria se me escapaba de las manos, de tanto respingo y saliva, se me resbalaba como una anguila, como una mojarra tilapia.
Me aparto bruscamente y se abalanzo hacia mí sobre un sofá amplio, allí sin quitarme el vestido prácticamente me bajo los tirantes y me subió la parte inferior del mismo, así que sin quitármelo, expuso ante sus ojos mis atributos, los pechitos que me venían brotando y que con la emoción resaltaba la areola y el pezón hasta sentir dolor cada vez que me rozaba o besaba, la panochita que solo tenía un pequeño bozo sobre la horquilla de los labios mayores.

Como si él fuera muy diestro, mientras me metió un dedo en la boca que yo comencé a chupar, con la otra mano me toqueteaba los pezones, con la cara metida entre las piernas comenzó a chuparme el clítoris haciendo que me quebrara prácticamente del cuello, colgando la cabeza en el borde del sofá y dejando a su capricho mis pechos y las piernas abiertas que exponían a su lengua mis labios virginales que ya estaba muy hinchados – creo que también los labios de mi boca estaban hinchados pues no soltaban su dedo. No pude soportar mucho tiempo, comencé a sentir un cosquilleo por mi espalda que recorrió todo mi cuerpo: el cuello, mis pechos detrás de mis orejas, mi vientre mis piernas en fin, se dirigía hacia el centro de mi cuerpo, mi pelvis, mi pubis, mi clítoris. Ha!, ha!… un orgasmo, y después otro porque el no se movía de su posición, estaba yo desfalleciente.

Cuando comenzaba a desentumirme, cambio de posición y aprovechando la gran cantidad de lubricante natural que manaba de entre mis labios vaginales – junto con la saliva por el depositada- me penetro bruscamente acomodando los primeros 5 cm de su verga enorme. No entraba mas por el diámetro pero el seguía empujando con el mete saca que finalmente fue relajando mis paredes vaginales. No lo puedo creer, a punto de desfallecer comencé otra vez a sentir la misma descarga que había precedido la penetración y me abandone al dolor- no podía ser mayor al pecado cometido- lo vi sobre mi entregado al loco frenesí como un macho cabrío con una seguidilla que he visto en los perros en brama, escuchando el ruido característica al penetrar su gran verga en mi chochito que ya se había dilatado enormemente de tal suerte que esta se perdía hasta el fondo de mi vagina y no lo podía creer.

Pero así era. Yo lo abrazaba por la espalda y el casi me estrangulaba pues me tenia asida del cuello. Casi no podía respirar y eso enardecía mi cuerpo, mis senos, mis nalgas, mi clítoris, todo, todo, el comenzó a contorsionarse y en sendas sacudidas de su pelvis y su abdomen, sentí inundada la vagina escuchando como un chorro de agua el exceso de semen que escapaba de los bordes de mis labios menores, el casi lloraba, ay, ay, ay, decía me aprietas, me matas. Yo sin saberlo le estaba dando una venida con chuchito, comprimiéndole el pescuezo de la verga rítmica y acompasadamente durante un buen rato, hasta que el rodo del sillón quedando tirado viendo el cielo, con los ojos en blanco y quejándose. Yo me pare sobre su cara conteniendo el esfínter de mi vagina y ya estando a pocos centímetros de su rostro, le vacié el contenido de todos los jugos mesclados dentro de mi vagina (semen, efluvios míos y también algo de mi sangre) como era impresionante la cantidad de semen acumulada quien sabe desde cuanto tiempo atrás.

Con sorpresa para mi en ningún momento sintió asco, sino que comenzó a beberlo y en el clímax de mi entrega y complicidad, yo me incline para besarle la boca y en el límite de lo patológico comenzar a pasarnos el elixir de nuestro primer encuentro -que aun tengo girando alrededor de mi cabeza y se ha vuelto otro sueño circular que me alimenta mientras lo vuelvo a visitar- y después para terminar comencé a verter mi orín sobre su cuerpo para lavar los restos de la leche que todavía quedaba impregnada.

COMO COJI BURRAS A MI CORTA EDAD

A mi corta edad, miraba a mi propio hermano Miguel como se satisfacía con los animales de la casa o finca pero el gozaba y lo pasaba súper bien él se veía muy complacido cada vez que se culiaba a cualquier animal de la casa yo pensaba que lo que hacia mi hermano era algo pecaminoso pero al verlo allí desnudo dándole pija a la burra en verdad mi pija también se me paro con ánimos de darle a algo o alguien pero como todavía ni si quiera sabía lo que era masturbarme pero a mi hermano gracias por enseñarme.

Era una tarde como cualquiera cuando trabajábamos en el campo con mi papa yo tenía apenas como 11 años y nos transportábamos en animales en aquel tiempo y a mí me tocaba regresarme con mi hermano Miguel y él siempre era el último que estaba listo para regresar y me decía espérame a aquí que yo voy a llevar la burra a que tome agua antes de que nos vallamos y yo obedecía y me quedaba donde él me decía hasta que un día estando sentado , mire una culebra y corrí para donde él se había ido con la burra y él estaba tan excitado que no se percató que yo le llegue por detrás y mire que no tenía ropa y estaba cogiendo con la burra y la verdad yo me asuste al verlo sin ropa y cogiendo a un animal pero me regrese sin decir nada y lo espere, pero eso quedo en duda para mi corta edad y cada vez que él se iba a darle agua a la burra yo me iba con cuidado y lo miraba como se cojia a aquella burra y la verdad me excitaba bastante tanto que yo hacía como que me masturbaba sin saber nada de sexo……

hasta que un día me descubrió que lo miraba y me llamo que viniera donde estaba el y me dijo que si en verdad quería ver de cercas lo que él hacía y bien apenado le dije que no pero él me puso a un lado de él y mire como se cjio la burra y eso me éxito bastante… y me dijo que yo tenía que hacer lo mismo y le dije que no y él me dijo que era de la única manera que yo me haría hombre y si quería que mi verga me creciera del el tamaño que ella tenía era la única forma y me obligo a hacerlo la arrimo a unos ladrillos y me subió a cogerme a la burra que más que cogérmela me embarre de mecos todo mi chilillo y fue así como yo me empezó a coger la burra pero sin saber que era lo que era una vaciada de mecos, tan ignorante estaba que pensaba que era a ella la que le salían los mecos pero tenía que reventarle algo adentro pero como mi pito era muy chico no podía suceder hahaha….

fue hasta como cuando tenía como 13 años cuando ya tenía mi verga más grande y bien gruesa y me empezaban a brotar los primeros bellos cuando un día se fueron todos a trabajar y me dejaron a mí para llevarles comida y me dejaron la burra y cuando mi mama se fue al mercado aproveche a meterle mi verga a la burra, pero con mucho miedo de que regresara y me cachara cuando me fui a llevar comida me fui buscando un arroyo donde nadie me pudiera ver y no aguantaba las ganas de meterle la verga a la burra y fue cuando me baje y me la saque y me puse un poco de saliva en la cabeza y se la metí pero me dio mucho miedo porque me empezaron a temblar mis piernas y lo saque y me fue rápido porque me asuste y pensé que tal vez era porque era de mañana y así bastante calor

Así paso como una semana y no me animaba a hacer nada de nada con ella hasta un domingo que fueron todos a misa y me quede yo porque estaba dormido y desperté y lo primero que me paso por la cabeza que lo podía hacer otra vez con la burra y me encuere y la pues de un lado que no me miraran y así estuve cogiendo por unos 15 minutos cuando sentí la tembladera otra vez y me asuste pero venia acompañada de una sensación muy bonita y seguí dándole duro hasta que sentí como un líquido blanco y trasparente salía de mi verga y venia acompañado de una sensibilidad jamás sentida fue allí cuando creí ser un hombre a mis 11 años hahaha después de esa vez me cojia la burra como 2 veces por día y cada vez que encontraba una oportunidad… después de eso le seguí con una becerra que tenía mi padre y fue lo mejor que me pude haber cogido… después de eso me cojia las gallinas, las perras, yeguas,puercas,chivas…y todo lo que se dejara pero creo que fue una de mis mejores experiencias durante mi adolescencia y si tuviera la oportunidad de hacerlo lo volvería hacer créanme que el que no se ha cogido una animal no sabe lo que se pierde …..

Luego les contare otras historias tengo demasiadas con mis amigos y yo y lo bien que la pasamos culiandonos todas estas hembras nombradas muy pronto les estaré publicando mas ok.

ME CULIE LAS CEBRA DE UN CIRCO

para los panas zoofilicos de la red no se quien lo abra hecho con una cebra pero es rico igual a culiarse una burra y o yegua, resulta que hace 15 días atrás llego un circo acá al pueblo yo no le preste atención hasta que pude ver que tenía 2 cebras madre e hija fue como a las 11 de la mañana viniendo de compra del pueblo pedí permiso para pasar y me dejaron yo andaba montado en mi yegua que la cargaba para el rio bañándola y dándole sus buenas cogida de las cuales ya le había pegado 2 me llamo José Emilio, para los que ya me conocen.

bueno pase y vi las chuchita de madre e hija el cual me puso cachondo son negra y pequeña ambas ajustaditas y de labios muy fino algo increíble pero cierto, EL MORBO ME PUSO A 100 X 100%, con ganas de meterme y cogerlas pero como sabrán allí está todo el personal del circo me puse a hacerme una mente de como haría así que me fui para la casa la cual es un fundo que tengo retirado como a 45 minutos del pueblo allí tengo dos burras madre e hija también las cuales me hacen gozar al máximo cada día creo que soy afortunado así que me despedí y me fui pensando en ellas 2 iba full cachondo pensé en volver a cogerme la yegua por allí mismo pero me dije a mi mismo coge la burra a lo que llegues a la casa así fue el camino me pareció más largo pero llegue al llegar quite la montadura a la yegua y me fui a comer.

bueno terminado de comer le dije a mi mama voy por leña ya casi no hay a bueno hijo me dijo somos ella y mi hermano especial y yo, así que me fui y saque a la burrita la cual ya tiene 4 meses y algo más y le coloque el sillón de madera agarre el machete y agarre rumbo al rio que pasa por los potreros de la casa yo iba más alegre que muchacho comiendo moco y en pleno camino le decía hay amor esta cachuera que me hicieron agarrar las cebras me la pagas tu linda ya retirado pero muy retirado de la vista de la casa solo potreros abrí una brocha y metí a mi burrita la cual iba a gozar un mundo de placer, la lleve debajo de una mata de mamon muy sombría para los dos allí la amarre al tronco en una raíz corte paja para que comiera y disfruta mascando más con mi guevo adentro y dándole duro.

Bueno me quite todo el bóxer ya está todo chorreado de baba me exprimí el guevo y la baba me la unte en todo el guevo ya listo me fui detrás de ella y empecé a acariciarla por las ancas y luego a meterle dedo la verdad les digo ella me hace gozar que jode ya que tiene la chuchita apretadita y calientica y queda sobre saliente en el tronco de mi guevo que gusto esgarre bastante saliva y le puse en la chuchita y termine por ponerme yo,….

Le coloque mi cabeza en la entrada y poco a poco se la fui metiendo hasta cuando ya la tenía hasta mita se encorvo la burra y se lo saque ella se meo al terminal allí en el abre y cierra de su chuchita se lo metí de nuevo que sabroso es sentir esa apretadera que da así hasta llegarle a la mitad allí se volvió a encorvar fue cuando de un solo empujón se lo metí todo solo vi cuando empezó a mascar y volteo para atrás yo me quede inmóvil al sentir los apretones en mi tronco y empecé a darle guevo a meterlo y sacarlo con fuerza ella se hacía para los lado y yo allí pegado en cada envestida que le daba como ya había culiado yo sabía que la iba a culiar por un buen rato se lo sacaba le lo pasaba entre los labio vaginales al cual ella abría y cerraba votando líquidos emblanquecidos los cuales aproveche y restregué en mi guevo y se la metí de nuevo allí fue lo más duro que le di pegado a ella encorve mi cuerpo y arreguinde bien duro a sus ancas hasta que le dije ya siento que voy acabar mami así que me acomode los mas que pude y ella encorvada con las patas abierta yo la agarre duro por las ancas y empecé a llenarle la chucha de leche de la buena termine y allí me eche en su lomo ella solo apretaba su chuchita como una loca y miraba hacia atrás ya al sentir que mi guevo estaba calmado se lo saque ella allí encorvada de patas abiertas empezó a abrir y a cerrar votando líquido y leche luego mea con ambas cosa fue algo rico en verdad es algo que siempre gozo yo con mi burrita y su madre las yeguas y las terneras.
Yo orine me vestí y fui y corte leña amarre se la coloque a la burra y me fui a casa ese otro día me fui al circo otra vez en mi yegua un chamo del circo me pregunta mira chamo tú tienes finca si le dije bueno mira el jefe está pagando para que le bañen las cebras ya que esta noche ellas entran en el acto principal me imagino que tu bañas a tus animales claro que si le respondí pasa hablar con el pase eran las 9:45 am, el tipo me dijo bueno hijo te pago 200 bolos por cada una ok pero como hago bueno las montamos en el cubículos y las llevamos solo tú nos guías y como a las 5 de tarde las pasamos a buscar ok le dije a bueno y te voy a regalar 15 entradas para ti y algunos de tus amigos ok le dije.

Salí con él y busco a 2 de sus trabajadores para que se encargaran de embarcar las cebras yo Salí afuera a esperarlos para guiarlos hasta mi casa yo iba que no me lo podía creer ya mi guevo brincaba de alegría chucha de cebra que plato exquisito exclusivo de áfrica para mí que bueno salieron y comencé a correr la yegua hasta llegar a la casa las cebras eran dócil y muy mansas me dieron jabón esponjas y champú equino para las dos.

Mi mama me dice y eso hijo no nada mama me van a pagar por bañarlas 400 bolívares que te parece muy bien hijo y a donde las vas a bañar hijo bueno al rio dije a ok hijo come primero si tengo hambre en verdad mama, comí repose un rato ya a las 11 las tome a ambas con el bolso de sus implemento de limpieza para irme pero me dije me voy a montar en la madre para ver si no me tumba me monte pero a la verdad era mansa, me fui con ambas al llegar al rio me quite la ropa y me acerque a la madre la sobe y se quedó quieta al llegarle a su chucha levanto su rabo señal que se la culiaban en el circo la hija era como de 3 meses más o menos agarre me desnude me fui a la hija al ponerle la mano atrás brinco y tiro patadas a si le dije conque tu todavía no te han rota ese virgo yo si mami agarre la ate a un árbol que está a la orilla del rio saque una cuerda de amarrarle las patas a las vacas para ordeñarlas y le amarre las patas cuando le puse la mano atrás apretó el rabo ha difícil pero serás mía se lo aparte y le metí dedos ya mi guevo votaba baba solito de las ganas que tenia de culiar les aclaro que en la noche ni en la madrugada culie no me dieron ganas como que mi guevo sabía que iba a estar metido en esas chuchas de cebra bueno me eche saliva y empecé a dedarla con un frenesís hasta que ella se encorvo y se meo ok ya estas me puse saliva y le coloque la cabeza en esa chuchita palpitante abriente la cual me masajeo muy sabroso la cabeza

Luego se la fui metiendo poco a poco que ricura que gozo que apretadita estaba la hija de puta al tenerla a la mita se lo empuje de un solo coñaso ella se encorvo mas algo le chasqueo por dentro y me dolió mi guevo pero me dije ya te jodiste amor te desvirgue allí empecé a meterlo y a sacarlo como loco pero ella casi se iba de lado así que se lo saque y le quite la soga de las patas ella solo abría y cerraba su chuchita votando líquido y baba con algo de sangre me sentí un macho vernáculo me puse saliva otra vez y se lo volví a meter ella solo se encorvo y apretaba mi guevo que calorcito rico que apretadas me estaba dando cosa más grande sentía yo que mi rayas negras con blancos de otro país me iba a deslechar tanto placer y gozo me llevo a un frenesís de loco que no entendía como bueno hasta que sentí que ya le iba acabar hasta que le vacié toda mi leche dentro de su chucha y quede allí pegado hasta que se me enfrió mi guevo la solté y agarre y me tire al rio me di un buen baño y fui y la busque ella todavía con su rabo alzado y el mico chorreante la metí al rio y le di un baño la chucha la tenía como hinchada algo que no le pare como decimos acá bolas.

La saque ya limpia y la puse a comer mire mi teléfono y vi que ya eran las 2:30 así de que me fui y busque la mama y la metí al rio a bañarla cuando la estoy enjabonando le puse la esponja por la cola a lo que ella sintió eso alzo su cola y empezó abrir y cerras esa chucha lo cual me causo otra erección pero como esta ya llevaba guevo si le iba a dar duro para terminar antes de que se me hiciera tarde la eche más a la orilla lave su chucha con la esponja y bastante jabón la enjagüe y le puse saliva mi guevo daba brincos puse saliva y se lo metí de un solo empujón hasta las bolas ella se encorvo y empecé mi faena del meter y saca a todo mi ritmo duro y más duro y más mis guevo chasqueaban en esa chucha hasta que se lo saque ella meo con babas y se lo volví a meter y fue darle y darle paloma hasta que sentí que iba acabar hasta que le eche mis chorros de leche adentro que cosa más rica se lo saque ella se encorvo de nuevo y dijo a votar mi leche con mea con leche, la bañe la saque me vestí ya eran las 3:25 y me fui a la casa más contento que mono comiendo cambur llegue a casa las puse debajo de un árbol le mire la chuchita a la cebrita y la tenía entre abierta y un poco hinchada, me fui colgué el chinchorro comí y luego a descansar mis piernas de la faena del día hasta que se hizo las 5 y llegaron por ella vino el chamo que me dijo que estaban buscando uno para bañarlas mi mama le ofreció café el chamo fue a mirarlas que estuvieran bien limpias cuando me llamo y me dijo verga pana tu si eres un hijo de puta me comiste la chuchita que tantas ganas le tenía que dices le dije si hazte el pendejo yo también cojo las poni del circo las burras y la cebra vieja pero me cogiste a la virgencita cabron a bueno a ti quien coño te manda no culiarla cuando debías bueno el otro señor me llamo pasa algo malo hijo nada solo me pregunto qué en donde las bañe le dije que en el rio bueno me pagaron y me dieron los tiques y bueno fuimos los de casa y repartí en el pueblo tiques y la función de mis cebras por un día ya que en los 2 días siguiente se fueron.

Espero le encante este relato que yo viví ha a propósito hay quienes no creen en lo que nos pasan en nuestra vida de zoofilia por favor atenerse hacer comentarios entonces ok. Hasta la próxima cuando narre más de mi vida zoofilicos.

Pajero, o el sutil sabor del semen

Recuerdos de cuando era pequeño y descubría la sexualidad de los mayores

Al ver esta web, me he animado a escribir mis recuerdos de cuando descubrí la sexualidad masculina adulta, cuando era pequeño y no tenía ni idea de nada de esto nada más que de habladurías del colegio.

Bueno…, antes no había la facilidad de internet para ver cuerpos desnudos, así que la primera vez que los veía en alguna foto, algo se me revolvía por dentro (ya fueran desnudos femeninos o masculinos)… Me invadía una mezcla de vergüenza y ganas de ser invisible para poder seguir mirando esas fotos (o que yo tuviera aquellas revistas porno de hace 10 o 20 años). En fin…, que la primera vez que vi un cuerpo desnudo de verdad, de frente y adulto (mi hermano no cuenta porque le veía el culo de vez en cuando de refilón) fue cuando estaba yo viendo una competición deportiva de mi hermano (atletismo) con mi familia y tenía ganas de ir al lavabo. Mi hermano me llevó a los lavabos que estaban en el vestuario, y… cuando iba por allí vi un tío que, o iba a la ducha o volvía… y que estaba completamente desnudo.

Fue la primera vez que vi un cuerpo desnudo, con sus genitales peludos, su gran pene flácido, sus huevos colgando… Seguía mirando de reojo hasta que le perdí de vista. No pasaron muchos meses cuando hice con mi hermano el típico juego de la “comparación” (no sé si será típico… pero lo hicimos). Comparación… de penes. Era una cosa de risa, jeje, porque yo tenía 10 años y mi hermano 15, así que, me ganó de calle. El caso es que, acordamos enseñarnos el pene cuando nos acostamos por la noche, para que nuestros padres no nos molestaran. Era verano, y era fácil quitarse el pijama. Resultado: una penita de pene mío sonrosado y pequeñito y un gran pene flácido peludo con grandes pelotas el de mi hermano. Ya le dije que es que él era mayor… y por eso lo tenía más grande (rápidamente me subí el bóxer del pijama, jaja), y me contestó que si quería verlo crecer, todavía se haría más grande.

Pos vale. “Agarrame la polla”, me dijo, y yo le hice caso. “Y ahora, sube y baja”, me dijo mientras me sujetaba mi mano contra su polla. Subí y bajé por su pene… que empezó a expandirse y endurecerse mientras asomaba el glande por debajo del pellejo. Eso me excitaba verlo y me ponía nervioso. No sabía qué hacer ni cómo reaccionar. Mi hermano me enseñó un poco cómo funcionan los genitales de los hombres (jeje, él ya lo era, o por lo menos tenía genitales de hombre desarrollado) mientras mi mano subía y bajaba por esa polla tiesa como un palo. Unos ruiditos de la habitación de mis padres hicieron que nos fuéramos corriendo a nuestras camas y apagáramos la luz. Mi madre fue al lavabo y no queríamos que oyeran nada. Se acabó aquel espectáculo que me dejó conmocionado (jeje, el niño que ve por primera vez unos cuerpos adultos desnudos se suele poner nervioso, y eso me pasó a mí)

Varios días después, volvió mi hermano a pedir que nos bajáramos los bóxer… pero yo puse mis pegas (no tenía ganas de desnudarme…) a lo cual él me dijo que no había problemas, que se los bajaba él solo. Y volvimos a la clase de “anatomía”, y cómo son las relaciones sexuales, los huevos (los testículos), la leche (la lefa, el semen…. Jeje, cuanta palabrería). El caso es que mi hermano quería que le pajeara hasta que saliera el semen, y yo estaba esperando. Después de unos 10 minutos o un cuarto de hora pajeando, me dijo que estuviera atento a la punta de su capullo que de ahí saldrían unos chorros de leche disparados…….. que es lo que pasó. Jejejee, siendo yo heterosexual en la actualidad, todavía recuerdo aquellos momentos con emoción.

Había mucha diferencia entre el pene de mi hermano y el mío o los penes de mis compañeros de clase, que había visto alguna vez y que eran tan ridículos como el mío. Pero el de mi hermano era peludo, con grandes huevos (es que yo los tenía tan poca cosa…). El caso es que, hablando mi hermano con un amigo y conmigo delante, salió un poco el tema de las pajas… y a mí se me fue un poco la lengua… de modo que se enteró el amigo de mi hermano que yo le había hecho alguna pajilla, jejeje. Este amigo se lo tomó de broma que “a ver cuando le hago una a él”. Yo me reí también….. pero pasados varios días, me pidió discretamente si podría hacerle una paja a él. Yo no decía nada….. estuve así varios segundos…, porque…, me excitaba la idea, pero no quería convertirme en el hazmerreir si se corría la noticia.

Al rato, le hice prometer que no dijera nada a nadie y…. entonces se lo podría hacer. Me dijo que al día siguiente que fuera por su casa…. Yo, mitad me gustaba hacer eso, y mitad no tenía ganas de exponerme tanto… pero al día siguiente, me fui a su casa y ahí estaba él, el amigo de mi hermano, solo en su casa (su familia no estaba en casa en ese momento). Me preguntó que no habría problema y que no diría nada: “¿Empezamos?”. “Vale”, contesté. Estaba medio desnudo (de cintura para arriba), y entonces se quitó los shorts…., y luego me miró y se bajó los bóxer enseñando un buen pene también bien desarrollado. Estaba flácido pero era anchote. Me dijo si sabía cómo hacer una paja……….. y le respondí que sí, creo que sí. Le agarré la polla y bajé el pellejo para ver el glande…., que empezó a hincharse. Empecé con el sube y baja hasta que salió todo el glande, brillante, hinchado. Tras un rato pajeandole, me dijo que si no me importaba que le diera un chupetón al glande, para pajearlo mejor… Yo, como estaba bastante excitadillo…, me lo pensé unos segundos y sin decir nada, le pegué un lametón. Luego, seguí con la paja… y paré y me metí todo el glande en la boca. Le mojé bien el capullo con mi lengua mientras seguía pajeando. Por supuesto que todo esto le pareció perfecto al amigo de mi hermano. “¿Quieres leche?”, me dijo entonces. “¿Ya?”, respondí, pensando que iba a correrse ya. “No, todavía no me voy a correr, pero te pregunto si quieres leche, si ya la has probado la de tu hermano”. Respondí: “No, no la he probado. ¿A qué sabe?”, contesté sin negarme a ello, aunque no me atrajese la idea por aquello de no excederme. “No sé”, contestó, “pero parece que debe estar rico”.

En ese momento se oyó la cerradura de la puerta de su casa, y yo me asusté. “No te preocupes, que no son mis padres sino mi hermano”. Yo respondí: “nos van a pillar….!!!”. Se puso los shorts sin los bóxer y fue a la puerta a ver a su hermano… Vinieron los dos al salón y allí estaba yo. Este hermano suyo era un año más pequeño (14 años tenía, y 15 el amigo de mi hermano. Les voy a poner un nombre ficticio porque si no, me voy a hacer un lío: el amigo de mi hermano, de 15 años, se llamaba “Luis”, y su hermano de 14, que ahora estaba entrando en su casa, “Javier”). De primeras, Luis (el amigo de mi hermano, jeje) me dijo delante de Javier que el “secreto” no iba a salir de aquella habitación. Su hermano era sagrado y no diría nada a nadie. Javier preguntaba “¿quéeeee?, ¿de qué habláis?”… y es que Luis no quería perderse aquella paja que le estaba haciendo por nada del mundo, y se lo iba a contar a su hermano Javier para que aquello pudiera continuar. Yo estaba intranquilo y Luis me lo notaba. Dijo Luis a su hermano: “es que….. se ofreció a…” y se señalaba el bulto hinchado que tenía bajo el bóxer, “… pero es un secreto que no debes decir a nadie”. Y Javier, riéndose decía: “jajaja, ¿y yo qué?”. Luis me tranquilizaba diciendo que de ahí no saldría nada… y que por qué no le pajeaba también a su hermano. Yo hice un gesto de hastío… pero en el fondo me gustaba, siempre que aquello quedase en secreto. “Vaaale”, dije, y entonces Luis se bajó los shorts y sacó su polla que mantenía en una media erección. Javier empezó a reírse y a quitarse la ropa como su hermano. En un momento estaban los dos en pelotas, uno con la polla tiesa y el otro con la polla creciendo a marchas forzadas. Aunque Javier tuviese un año menos que su hermano, en la polla no se notaba porque también era gorda, peluda y con grandes huevos.

Empecé de nuevo el zis zas como una zambomba… con los dos hermanitos recostados en el sofá y yo pajeando a ambos con sus pollas enhiestas y duras como palos. Ya que estábamos así en confianza, empecé a chupar primero la polla de Javier (el nuevo), que dio un suspiro de satisfacción, como que no se lo esperaba… y tras un rato, chupé la polla de Luis, como había estado haciendo antes de que Javier entrase en escena. Tras un rato, Luis no podía más y me avisó que iba a echar la leche, para que me la bebiera. Como estaba excitadillo… pues no me negué y empecé a chuparle la punta como las tías de las fotos porno, jajaja. Empezó a eyacular Luis y me entraba en la boca y me salía un poco por los labios. Saboreé el semen de Luis y….. tampoco sabía a gran cosa. No estaba muy dulce… Más bien estaba solo…, pero no me dio asco. Tras la corrida de Luis, me quedé solo con la polla de Javier mientras Luis se sentaba en un sofá. Con Javier, la paja fue frenética, chupando y pajeando al mismo tiempo….. y éste no me avisó cuando empezó a correrse brutalmente. Zas, un chorro en mi cara y mi ropa, que hizo que yo reaccionase y me metiese su polla en mi boca para que siguiera corriéndose dentro (y así no me manchaba más). Me lo tragué todo ya con la experiencia de la primera corrida de Luis y le limpie la polla a Javier con lametones.

“¿Te ha gustado?”, me dijo Luis, refiriéndose tanto a la experiencia pajera como al semen que me habían dado. “Sí”, respondí, “¿y a vosotros?”. “Perfecto, pajeas muy bien”, me dijeron ambos.

Durante varios meses, no me negué a las proposiciones que me hacían los hermanitos Luis y Javier, y en aquel año me entretuve pajeándoles y bebiendo su leche unas cuantas veces. Ahora ya han pasado muchos años desde entonces (más de diez), ya nos hemos hecho mayores (sobre todo yo) y aquellas experiencias infantiles (por mi parte) han quedado como un recuerdo excitante de cómo descubrí la sexualidad masculina de primera mano y a qué sabía el semen, que no es cosa que todos los hombres sepan.

Menina de 14

De como una peladita de 14 años me enloquecio hasta poder poseerla.

Tengo que contarle a alguien esto. Soy un tipo normal de 30 años casado con 1 hijo de 4 años. Hace poco armamos un paseo con algunos amigos y fuimos a una finca que alquilamos a las afueras de la ciudad. Queda a 2 horas de camino. Al paseo fuimos aproximadamente unas 18 personas cada uno con sus familias. Yo con mi señora mi pequeño y los otros amigos con sus familias. Uno de mis compañeros llevo un amigo que yo no conocía, él tenía una hija de 14 años.

Como cualquier paseo llegamos nos cambiamos y empezamos a beber. Al segundo día luego de la fiesta de la noche anterior. Sobre las 9 de la mañana todos estaban dormidos aun de la resaca y solo los niños estaban ya despiertos y jugando en la piscina, yo estaba frente a esta con aun un poco de la borrachera del día anterior. Me quede mirando como jugaban los muchachos. Isabel, la niña de 14 años estaba con ellos. Ella es una morena de rostro fuerte atractiva con un deje de adolescente irritante y con una mirada de me importa todo nada. No me agrado la peladita. Veo que entra al baño y se cambia para ir a la piscina. Me llamo la atención que no tenía vestido de baño. Se había dejado un short blanco y una camiseta un poco suelta de mangas cortas. Como estaba jugando a lanzarse repetidas veces al agua, siempre salían del lado en el que yo estaba. Así que me quede mirándola bastante tiempo. La camiseta mojada resaltaba sus peoncitos y no podía dejar de verlos. Sobre las 12 del día todos despertaron y empezaban a hacer el almuerzo (un asado). Isabel quedo con las mismas ropas que luego el sol secó Yo ya estaba muy caliente y no dejaba de verla. Me ponía las gafas para que nadie más notara como la observaba. Ella si lo noto y me miro terriblemente mal. Como con cara de este verde que me mira.

Luego del asado la gente se enrumbo de nuevo. Solo que para las 8 ya todos estaban caídos. Mi mujer estaba con mi hijo y quiso acostarse temprano para el domingo ir a misa en el pueblo (Ella es muy católica). Isabel se bañó se colocó un camisón corto y un short del mismo color. Se le veían sus rizos aun húmedos. Y sentada frente al tv mirando la tele. Yo me acerque y le dije que si podía acompañarla. Haga lo que quiera me respondió. Allí me quede. De cuando en vez la miraba de arriba abajo. Solo pensaba en sus pequeñas téticas duritas que había visto en la mañana. En una de esas miradas a mí se me empezó a poner duro el pene. Isabel se dio cuenta, me abrió los ojos con cara de susto. Y le pique un ojo. La niña se paró y se fue a su cama sin decir nada. Yo me quede un rato y seguí acariciándome el pene sobre el pantalón. Me acomode mi aparato cosa que quedara erecto pero sin quitarme la ropa y con la punta de mi pene en el ombligo me acariciaba el glande con la punta de los dedos. Al rato llegaron todos y después fuimos a dormir.

Sobre las 2 de la mañana me desperté y fui al baño. Al salir vi que estaba Isabel en la sala. Allí empecé a tocarme mirándola. Me temblaba todo pensando que me vieran pero al tiempo me excitaba. A los dos minutos me di cuenta que estaba despierta y se estaba haciendo la dormida. Me aleje como si fuera para mi cama y me quede espiándola un rato. A los dos minutos abrió los ojos se descubrió y vi que esta criatura estaba era masturbándose, ella metía las manos en su short y con la otra mano se acariciaba un seno. Vi todo masturbándome hasta que termino y ella luego se pasó a su cuarto. No me vio. Fui a la cama y trate de dormir pensando en ella.

El lunes festivo quedamos de ir a ver unas cascadas como a 1 hora de trayecto. Como mi carro era muy bajo para poder meterlo por trocha, nos acomodamos en las camionetas. Yo notaba como Isabel me evitaba, pero para fortuna mía la bajaron de uno de los carros y la subieron al vehículo donde iba yo. En el puesto de atrás íbamos 4 personas, No muy cómodos a los 20 min le dije a mi señora que porque no la subía en las piernas para ir mas cómodo a lo que ella me respondió. Porque no llevas a Isabel que es más liviana. Ella no quería. Pero mi mujer la convenció que iba a ir más cómoda. Paramos nos acomodamos y arrancamos. Cuando entramos a la trocha el sube y baja con esta niña sentada en toda mi verga hizo que se me pusiera muy dura. Ella lo noto allí mismo y me miro de nuevo muy mal. Solo que esta vez coloque cara de avergonzado y le dije si quieres paramos y volvemos a como estábamos si no estás cómoda. Ella miro mi mujer y dijo: “No hay problema sigamos así que ya vamos a llegar”. Los 10 minutos siguientes fueron increíbles yo tenía la respiración agitada miraba para afuera y ella con sus nalguitas sobre mi pene. No aguante y termine viniéndome en el pantalón. Hice mil maromas para que nadie lo viera. Trate de secarme con unas servilletas y afortunadamente el pantalón era oscuro y no se notó. Con agua de una botellita me limpie y durante el día se secó.

El regreso nos acomodamos de forma diferente y termine sentado en el puesto de adelante solo. Esa noche empacamos y nos alistamos para regresar todos. En la finca estaban todos en frente de la piscina y yo me quede alistando maleta. Cuando vi que Isabel salió del baño envuelta en una toalla corriendo al cuarto. Yo aproveche y me metí al baño. Estaba tomando mis cosas de aseo personal cuando veo en una esquina la ropita de ella que había tenido en el día envuelto en una esquina. Me agache y busque y encontré sus cacheteros. Los tome y empecé a olerlos. Olían a sexo (o eso quería pensar yo). Allí me pegue el susto de mi vida cuando oigo a mis espaldas ¿Usted que está haciendo? Me gire y era Isabel. Se me acerco me rapo los cacheteros y se entró al cuarto. Estaba muerto del susto de que fuera a hacer esta niña. Me quede muy intranquilo y finalmente salimos todos trate de acercarme pero me evitaba por todo lado. Mi mujer también me pregunto que me pasaba. Le dije que eran cosas del trabajo. Nos alistamos y salimos. Llegue a la ciudad con el corazón en la mano.

Esa misma noche me metía internet tratando de encontrar a Isabel en Facebook. Para hablar con ella. La agregue y le escribí un mensaje que decía que me perdonará que por favor no le dijera a nadie que lo que pasaba era que me gustaba. A los 10 min respondió. ¿De verdad le gusto? Allí empezamos a chatear.
-Si Isabel me gustas mucho. Por eso te miraba tanto en la piscina.
-Pero usted está casado que quiere con alguien de 14 años.
-Yo sé que es una locura pero pues yo no pedí esto. Solo sé que me llamaste mucho la atención.
– Vale… fresco que no le voy a decir a nadie. Chao.
Yo me fui a dormir tranquilo. En los siguientes meses seguía mandándole mensajes de cuando en vez pero no me respondía.

Pasaron 6 meses. Y nos invitaron a un bautizo de unos amigos y o sorpresa la familia de Isabel estaba allí. Igual que Isabel. Ella estaba con un pantalón de dril café y una camiseta de esqueleto verde con un saquito gris encima. Busque la oportunidad y en la cocina estaba ella. Entre y le pregunte que porque me había ignorado todo este tiempo. Me respondió. Porque esto no puede ser. Me acerque le puse las manos en el hombro y apreté mi pene contra su culito y al oído le dije: “ te acuerdas de haber estado así de cerca” ella asintió con la cabeza.
– Te molesto esa vez?
– No, dijo con la cabeza.
– Y ahora te molesta? ( ya la tenía dura y me restregaba contra ella)
– No, dijo de nuevo con la cabeza mirando al suelo.
– En esas la llamaron. Me miro y me dijo hablamos por Facebook me dio un pico en la mejilla y se fue.

Yo me fui al baño me masturbe. Y esa noche le hice el amor a mi mujer pensando que era Isabel.
La siguiente noche entre a internet y chateamos. Ella solo me repetía que no podía ser que yo era mayor que ella, que yo que le veía. Y solo le repetía que me encantaba. Así pasó una semana. Y un día me anime caerle de sorpresa a la escuela. Sobre las 3 de la tarde salió ella. Iba a coger el bus que le llevaba a casa cuando pare al lado y le pite. Que yo la llevaba. Miro al cielo, le dije que si me iba a hacer rogarle. Hiso un gesto con la boca de ok. Y subió. Le dije que fuéramos a comer algo. Fuimos al centro comercial y me estacione en el último sótano. No me baje del carro sino que le dije que nos quedáramos un rato allí. Ella tenía puesta una faldita de cuadros medias blancas, y una camisa de botones blanca y un saco de botones del mismo color de la falda. Me acerque y le dije que si me daba un pico como el de esa vez me acerque mientras le ponía la mano sobre uno de sus muslos. Ella miro a todos lados y después me dio un pico.

Dame otro. Y yo ya estaba nuevamente con mi pene muy duro y se me notaba dentro del pantalón. Ella me dijo. Usted como que se arrecha muy rápido. No soy el único, le respondí mientras rosaba mis dedos sobre sus téticas.
Ella se sobresaltó y me dijo Oiga que le pasa?.. déjeme ya en mi casa.
-No te pongas así. Yo sé que te gusta.
No respondió nada.
-Yo te vi ese día en la finca cuando estabas en la sala.
Y que!?, me di cuenta.
-No, yo vi todo lo que hacías.
Marica usted que vio?
Vi cómo te tocabas y te consentías. (Seguí poniéndome muy caliente), Sabes yo también me acaricie en ese momento.
-Quieres ver como lo hacía. Y antes de que me respondiera me abrí la cremallera y me saque el pene. Ella no decía nada.

Ven tócalo, le tome la manito y con un poquito de resistencia la lleve a mi pene. Sentía que temblaba. Y empezó a acariciarme. Yo después de un rato le subí la faldita a sus muslos y lleve lentamente mi mano a su vagina sobre sus cacheteros blancos. Le rozaba la yema de los dedos y empecé a sentirla mojadita. Luego desabotone su camisa y metí mi mano acariciando esos pezoncitos que tenía tantas ganas de besar. En ese tiempo ella nunca soltó mi pene.

Allí le dije. Que porque no me besaba abajo. Nunca lo he hecho. Respondió. Yo te enseño. Y la tome de la nuca y la fui llevando lentamente a que se la metiera en la boca. Sentí sus labios tocando mi glande. Mi pene mojado en su saliva sintiendo su lengua lamer la punta de mi pene. Le susurraba que quería hacerle el amor.
Ella me miro con su clásica malacara y me dijo ¿aquí?
No, aquí no, vamos a otro lado. Lo pensó un rato y dijo. Soy virgen.
Y quieres perder la virginidad conmigo?
-Si, si quiero. Me va a doler?
No, y te va gustar mucho, más que cuando te tocas.

OK pero no me puedo demorar mucho. Antes de 1 hora estas en casa Le respondi.
OK déjeme entonces le digo a mi mama que me voy a la casa de Cata y llamo a Cata para que me haga el cuarto. (Ella nunca me tuteaba)

10 minutos después estábamos saliendo y yendo a un lugar cerca al aeropuerto al que uno puede entrar en carro . Le pedí que se cubriera con mi chaqueta para que nadie la viera. Entre en el sitio y subimos al cuarto.

Gire y le vi sentada con sus dos piernas juntas y con el llavero en sus manos jugando con las llaves muy nerviosa.
Me arrodille frente a ella y le dije. Nada que no quieras se va a hacer. Si en algún momento te arrepientes o no quieres me dices y se acaba. Es tu palabra y fin.

Ella me miro y me dijo. Pero si quiero. Al término de esa frase metí las manitos debajo de su falda y acariciaba sus muslos. Le pedí que se recostara. Y le baje su ropita interior. Estaba súper mojada. Le empecé a dar besitos por la pierna subiendo a su vagina y sentía como temblaba. Le di un besito en el clítoris y con la lengua empecé a lamer esa cuquita rosadita joven. Le quite el saco le desabroche el sostén. Se lo baje. Besaba sus pezones masajeaba sus téticas. Y me puse sobre ella y al tiempo que nos besábamos ponía la punta de mi pene a la entrada de su cuquita. (No me puse condón, no quiera perderme esa sensación). Le dije al oído que si estaba lista. Y sin que me respondiera empecé a metérselo muy despacio. Ella empezó a gemir y con sus débiles manos empujaba mi pecho para que no se la metiera. La sacaba un poquito y volvía y entraba. Hice eso por lo menos unas 10 veces solo entraba la puntica del pene en su húmeda vagina. Llego un punto en el que se acostumbró y en ese momento se la metí hasta el fondo. Gimio muy fuerte me tomo de la cabeza y me abrazo super duro. Ella grito y le dije que si estaba bien. Ella solo dijo sigue sigue.

Le hice el amor delicioso unidos los dos yo dentro de ella con mi pene en su vagina y ella aruñandome la espalda y mordiéndome el pecho. Sentía sus senos muy duros. Llego un punto en el que no aguante más y llegue dentro de ella. Deje todo mi semen dentro de ella. Para cuando acabe ella ya había tenido un orgasmo y estaba cercano al otro. Así que baje me metí debajo de su falda y le chupe su clítoris hasta que tuvo el segundo orgasmo.

Terminamos nos vestimos y la deje en la casa. En el camino ella solo me cogía el brazo me tomaba la mano. Una cuadra antes de dejarla pare para que nadie nos viera. Nos besamos y me dijo al oído te quiero. Se había enamorado de mi.

Afortunadamente ella no se embarazo y los siguientes meses fue de mucha lujuria y sexo. Ahora nos cuidamos mucho. Lo hacemos 1 o dos veces por semana y siempre vamos al mismo lugar.

Padre Bogotano

Nunca pense que mi hija fuera a despertar tanto deseo como el que ella me provoca

No quiero entrar en muchas descripciones de mí porque finalmente lo que voy a contar es lo más reprochable del mundo. Tengo una criaturita de 12 años que se llama Natalia. Su madre y yo estamos separados hace 2 años y tiene la custodia de la niña. Yo tengo hoy 36 años y vivo en un apartamento en el norte de la ciudad. Los fines de semana yo tengo la custodia de Natalia. Ella los viernes llega del colegio en la ruta y el lunes sale de acá para el colegio y esa noche llega a la casa de la mama que queda en la zona occidental de la ciudad.

Natalia es una niña de pelo negro muy parecida a la mama. Ya está muy desarrollada para su edad y tiene unos senos muy grandes por lo que es la envidia de sus compañeritas según entiendo. La relación con ella es buena (no la mejor) y la separación con la mama ya está superada por lo que llevamos una vida tranquila sin mayor tropiezo. Natalia es muy introvertida y es de pocas amistades pero si es muy madura para su edad.

Esta historia empieza realmente hace un año. Natalia siempre ha sido de mayor confianza con migo que con la mama. Yo soy quien más la consiente y le cumple todos sus caprichos. Mientras que Martha en verdad es quien la educa y la pone en su lugar cuando hace algo que no debe. Esto origino que ella tuviera más confianza conmigo. Como decía paso hace un año que Natalia empezó a desarrollarse. Fue uno de esos fines de semana cuando un día se me acercó y me comento que su pecho le dolía le molestaba. Con Martha la llevamos al médico y nos dijo que era normal, que solo le estaban creciendo sus senos y que ya debía empezar a utilizar brasier.

Ella no quería ir con la mama. Así que la lleve al shoping y le pedí q una de las vendedoras la asistiera. Dentro del cambiador me llamo y me pidió que entrara, estaba con la camisa tapándose y se veía que tenía puesto el sujetador que la vendedora le había traído. Ella me decía que le incomodaba y que creía que se lo había puesto mal. Le dije ya te llamo a la vendedora. No Papi mira tú rápido. Me incomodo la cosa pero finalmente nunca le decía no a la niña. Vale déjame ver Naty. Se descubrió y efectivamente le tallaba. Ya le quedaba pequeño el que le habían traído entonces le pasamos uno de una copa más grande. Ella lo midió y ese le sirvió.

Esa semana me sentía raro pensando en esa situación. La revolvía con la idea de la confianza que teníamos sumada a la situación para mi incomoda de estar mirándole la ropa interior a la niña. Allí quedo la cosa. Durante el año ella fue creciendo y desarrollándose más y ya era costumbre que la acompañara a comprar sus cosas. Nunca más entre al vestidor pero si se los colocaba sobre la ropa y me pedía que le ayudará a elegir los colores.

Hace 8 meses fui a Estados Unidos a un seminario de la empresa y aproveche y le compre en Victoria Secret cositas para Natalia. Saque de un cajón de promociones tangas y cacheteros muy juveniles. Amarillos con letreros de I feel pink, otros más sensuales en encaje, y hasta una tanga estilo brasilera (no supe en ese momento porque le compre eso a mi hija) otros transparentes y brasieres de Victoria Secret de última colección. Así como unos perfumes y unas cremas. 200 USD gaste y fue una ganga.

Al volver le di su regalo. El fin de semana como siempre que se quedaba en el apartamento. Ella entro se cambió y de pronto escuche un grito. Salte a ver qué pasaba y pues nada ella estaba con un jeen descaderado con el brasier más sexy que había comprado. Semitransparente en los senos con bordado negro en las copas. Y me quede mirando. Amor que paso. Ella solo gritaba y me decía esto esta divino Pa gracias. (El grito era el típico de una adolescente festejando algo que le gusta) Me dijo sal sal que voy a terminar de cambiarme. Ok Salí, y me fui pensando que buena esta. COMO! Me sobresalte ahí mismo. Me agarre morboseando a Naty. Pero es que se le veían esas tetas tan deliciosas.

Ella salió y tenía puesto un saquito y por el tirante del sostén supe que se había dejado puesto el que le había visto. Fuimos a cenar y el resto del fin de semana siguió todo muy normal.
El viernes siguiente llegue del trabajo un poco más tarde de lo normal por el trabajo y llegue al apto muerto del cansancio. Y ella estaba tirada en el tapete aun con la uniforme boca abajo viendo tele. Yo le dije que si ya había comido, me respondió que no. Que si le molestaba una pizza porque estaba muy cansado y no quería salir. Que no había problema. Ella llamo la pizza y yo entre a darme una ducha. Salí me coloque la pijama (suelo no colocarme ropa interior con la pijama). En esas ya había llegado la pizza. Ella me grito mientras me secaba si podía empezar sin mí. No le vi problema. Al salir ella estaba en frente del sofá viendo una novela y ella sentada en flor de loto. Me quede frente a ella y empecé a comer.

La cosa es que en ese momento gire a verla la iba a llamar la atención por sentarse así como estaba sentada. Le iba a decir que una señorita no se sienta así. Cuando es que la faldita la tenía recogida y se le veía la tanguita roja brasilera que yo le había comprado. No dije nada. Me quede callado comiendo la pizza espiándola cada vez que podía. Si!, se me paro la verga de verla así. AL rato fue se cambió y salió con un shorcito y un camisón viejo largo mío que usaba para dormir. Ella dormía en la única cama que había, conmigo en una cama doble. (no había comprado nunca una cama pues hasta ese día no veía nada de malo en ello. Pase la noche en vela yo con una erección. Que solo me bajo a la mañana siguiente cuando me masturbe en el baño pensando en mi hija. En la ducha en el piso estaba la tanguita roja que había usado el día anterior. La cogí estaba húmeda la envolví en mi pene y me masturbe llenando de semen la zona donde ella tenía escasas horas atrás su rajita. Tal vez sumada a la idea que estaba soltero y sin ninguna relación hace ya varios meses pero me consumió la lujuria de una forma que desde ese día nunca más vi a Natalia igual.

La cosa fue entonces que hacer. Pasee la semana planeando que hacer. Y me anime a emborracharla. Ese día pase por una tienda de ropa íntima y le compre otro juego de ropa para dormir un babydoll Negro de 3 piezas. Shorcito transparente mallado con una topsito ceñido a los senos y suelto en el abdomen con una levantadora corta a la cintura en seda negra. Compre unos tequilas y aguarde que fuera el sábado. El viernes llego como siempre. Se puso a hablar por teléfono con una amiga y le comente que porque no iba a la peluquería que había quedado de invitar a cenar una amiga y quería que la conociera y la viera muy bonita. Ella me dijo siiii súper papi. Conociste a alguien cuéntamelo todo. (No había nadie,) Si amor mañana te la presento.
El sábado en la noche me arregle dispuse del apto compre unos pasabocas y ella se puso un vestido negro de tacones y se arregló el pelo de forma corta muy elegante. Antes de iniciar la noche le dije que le tenía un regalo. Que estaba sobre la cama. Ella fue lo miro y saco el baby doll y dijo esto está muy lindooo . Pero no es como para una señora. Señorita le respondí y tú ya no estas para estar usando camisetas viejas mías. Pa pues muchas gracias.

Pasaron las horas y actué como angustiado y ella me preguntaba y tu invitada?.. Le dije con tristeza… parece que me dejo plantado. Ya la llame y no me responde. Qué raro Pa. Sera que se perdió?. Mmmm espera llamo de nuevo. Fui marque a información. Y hable actuando diciendo.
Hola Susana, como estas? Pensé que te había pasado algo. Te perdiste?…….. no no me habías dicho. Aaaa ok lo siento. Si no hay problema puede ser para otra oportunidad. Y colgué. Fui me senté en la sala y le dije. Parece que solo cenaremos los dos. Que paso Pa? Cuéntame.. no hay mucho que decir. Que el ex novio apareció y estaban hablando y que nada. Dejáramos la cena para después. Hay Pa como lo siento. Que hacemos… vamos a cine?.. No amor deja así. No dale hagamos algo. Igual cenemos comamos acá. No tengo hambre tesoro. No no puedes quedarte así. Porque no te tomas un tequila que eso te anima. La mire y le dije bueno ok.

Ella fue me sirvió y me tome uno en fondo blanco. Y ella se sirvió agua y decía brindemos por nosotros los más lindos del mundo. Chin! Sono la copa y brindamos. Amor pero un brindis no puede ir sin algo de verdad o no cuenta. Y le serví un tequila. En serio puedo?.. Si mientras no se lo digas a tu mama. No cero promess que se queda entre nos.
Y se tomó el tequila. Bastaron 2 copas para tener a Naty toda prenda. Ella me decía hay Papi estoy ya toda happy. Aproveche y le dije porque no nos empijamamos ya. Siiii así me estreno lo tuyo. Ella fue se cambió y cuando regreso yo ya le tenía la copa llena y yo ya estaba también enpijama.

Sobre la media noche Natalia estaba lo suficientemente ebria le dije que nos fuéramos a dormir. Nos metimos a la cama. Le di un abrazo y así nos quedamos. Al ver el reloj eran las 3 de la mañana yo aún estaba un poco prendo y Natalia estaba total y completamente dormida. Prendí la luz de mesa y le hable a Natalia. Amor despierta. Amor como sigues. Natalia? Hola. Le di palmadas en la cara la empuje. Nada, estaba muy tomada. Sin sentido.

Descubrí la cobija y allí estaba mi criaturita de 12 años con un babydoll. Abrí el sobretodo de seda. Moví su bracito y me senté del otro lado de la cama. Miraba y miraba esos senos tan ricos. Los acaricien un rato y tome la mano de ella y se la puse para que agarrara mi pene, ya lo tenía muy duro. Le abrí los labios un poco y allí puse la punta de mi pene. Retrocedí y pensé que no podía abusar de mi niña. Tenía que ser algo que ella también quisiera. Me acosté de nuevo a su lado y me masturbe mirándola. Me deje el pantalón a la mitad y me unte crema de manos en todo el pene y me masajeaba mirando su cuerpecito.

Eyacule y fui al baño. Apague la luz y me acosté a dormir. En la mañana siguiente cuando ella despertó abrió los ojos me miro y me dijo Hola Pa. Me dio un beso en la mejilla pero no desperté. Yo aún la tenía entrepiernado (tenia nuevamente una erección, que aún no notaba). Paaaa se paró y se cogió la cabeza diciendo que le dolía. Yo no respondí. Ella empezó a empujarme Paaaa párate que me duele la cabeza. Dame algo. Seguía ignorándola.

Ella fue me descubrió y allí, me vio el pene parado debajo de la Pijama. Ella empezó a reírse y dijo… Nooo que es eso. Paaaaa despiértate. Yo no me movía. Al rato se quedó callada y note que aún estaba allí. Cuando siento una mano que me toca el pene. Mi chiquita estaba curioseando el pene de su padre. Lo molesto un rato y todo se quedó callado. Ella volvió y me tiro un vaso de agua y allí por acto natural salte. Por fin! Estas peor que yo. El domingo estuvimos de resaca. Y el lunes se fue al colegio.

Ok cual iba a ser mi siguiente treta. Esa semana amplié el canal de cable para que también incluyeran los de adultos. El viernes llegue y todo normal. Solo que ahora notaba que siempre que podía ella me veía la entrepierna buscaba mi bulto. Le dije que me iba a dormir temprano porque estaba cansado. Ella me dijo que si se podía quedar mirando una peli.. Le dije que la colocara en bajo para no despertarme. Y me quede haciéndome el dormido. Ella vio una película de acción y cuando termino empezó a cambiar de canales. Hasta que llego al canal de adultos. De una lo quito y sentí que giro a verme. Y me decía Pa estas dormido?. No respondí.

Ella dejo el canal. yo tenía un ojo entreabierto y vi que estaban dando una película que se llamaba el confesionario. Un sacerdote que de penitencia ponía a sus mujeres fieles a entregarse a la carne del padre. Miro casi por 30 min. Cuando sentí que apago el tele. Y apago la luz. Me quede quieto mirando. Naty estaba dándome la espalda. Y estoy casi seguro que se estaba acariciando. Le oía respirar rápido. Al rato se paró al baño y de allí no salió en un rato.

La mañana siguiente. Desperté primero y me metí a bañar. Deje la puerta abierta para que ella me viera desnudo. Salí cogí la toalla y estaba ella entrando al baño a ducharse. Le pedí que no echara llave para poder sacar algo de la ducha. Le espiaba y vi que a la salida de la ducha se estaba secando y se quedó mirando en el espejo desnuda. En esas entre ella se tapó. Y le dije que pasa amor. Que me estoy secando Pa. Amor yo te traje al mundo yo te he visto de pequeña toda la vida. No te preocupes. Si pero ya estoy más grande dijo ella. Y eso que?. Pues que ahora tengo algo que antes no. Le respondí. Te refieres a tus senos? Si asintió con la cabeza.
No te preocupes. Y aproveche para preguntarle.
-Natalia y tu si te chuequeas?..
Chuqeuarme que?.
-Los senos amor. Has visto los comerciales de cáncer contra el seno?
Sí, pero nunca me he chuequeado.
-A pues siempre a la salida del baño deberías cogerlo de practica revisarte.
Pero no sé cómo.
-MMm vale ven yo te enseño. Párate frente al espejo.
Pero me vas a ver Pa.
-Te da pena frente a tu papa estas cosas. Pensé que nos teníamos confianza.
No sí, pero me da pena.
-No seas bobita. Ven. Párate frente al espejo.

Ella me dio la espalda y tapándose se colocó sus pantys blancos con una florecita en el frente. Se paró a mi lado y le baje la toalla. Luego me hice detrás de ella y le pedí que alzara los brazos. Le decía mira debes buscar acá y empecé a masajearle los senos. En un momento estaba yo cebado masajeando sus téticas grandes (enormes para una nena de 12 años) y note sus tetillas duritas. Le di beso sensual en los hombros y una palmadita en la cola diciéndole listo vístete y salimos.

Ella se terminó de arreglar con la puerta abierta. Desde ese día siempre los fines de semana la esperaba a la salida de la ducha para ayudarle a sus chequeos. Ella ya acostumbrada me decía Pa me vas a chequear. Iba y hacia el mismo ejercicio. Le daba su besito y su palmadita. Ya era costumbre hasta que se cambiara frente a mí. Yo de igual manera me cambiaba frente a ella. Sentía que me miraba con mucha curiosidad,

Yo investigaba en verdad métodos de control y se los aplicaba. Empecé también a investigar en internet sobre ginecología y sobre los exámenes de revisión que les hacían. En una de esas mañanas de control le pregunte que hace cuanto no iba al ginecólogo. Ella me dijo que solo había ido 2 veces desde que empezó su menstruación. Deberías ir por lo menos 4 veces al año, eso es sano. Ella me pregunto y porque no me chuequeas tú? Bueno siempre un medico será mejor que tu Papa, pero si amor yo podría. Si quieres el viernes cuando llegues del cole miramos eso. Ese viernes ella llego y se sentó saque el compu como si fuera a hacer una consulta y le empecé a preguntar. Bueno.

– Cuando fue tu última menstruación?
– Hace 10 días.
– Eres Virgen?
– Obvio Pa.
– Solo te pregunto lo mismo que te van a decir allá.
– OK
– Que tan frecuente te masturbas?
– Que es eso?
– Mmmm pera. Te muestro ( Prendí el canal de adultos y pase hasta que mostraran a alguien masturbándose, deje en un canal de una nena cheerleader que estaba de piernas en el baño gimiendo teniendo un orgasmo) Voy a dejar para que veas mientas seguimos es educacional ok?
– Mmm ok (lo dijo no muy convencida)
– Que tan frecuente te masturbas?
– No lo hago.
– Amor dime la verdad.
– Bueno a veces no es mucho
– Y como lo haces.
– Así parecido como la niña de la película

Vale ven recuéstate y abre las piernas. Ella se subió la faldita y yo le baje la tanguita amarilla (era una de las que yo le había regalado)
Las que te compre en estados unidos?
Si pa son mis favoritas.
OK déjame ver. Tenía la vagina peladita. Y empecé a explorar y le dije que la tenía muy seca. Yo olía su vagina quería devorármela ahí mismo.
Como así Pa. Dijo ella. Pues que es bueno que este lubricada y eso se logra con la estimulación le respondí
Mmm vale. Ya terminamos?
Si amor.
Y me fui a cambiar. Ella me dijo entonces y a ti quien te revisa?
Amor yo me reviso yo mismo. Y miro que este de buen color que no tenga algo raro.
Y también te estimulas Papi? Si amor. Pero pues a mi edad uno casi no hace eso. Disfruta mas es de compañía de la pareja.
Pero tú no tienes ahora?
Si yo sé.

Mmmmmm hay que conseguirte una novia.
Amor no necesito una, yo soy feliz así contigo acá y no quiero que nadie me quite eso.
Tan lindo me dio beso y repitió. Necesitas una novia.
Esa noche dormimos abrazados toda la noche. Yo vivía ahora con una erección permanente y ese día tenía a mi bebe dándome la colita y yo abrazándola. Mi pene lo tenía sobre sus nalguitas y empecé a presionarla. Ella se movía y se me pegaba más y más. Así pasamos toda la noche.

A la mañana, fiel a nuestra rutina ahora antes de entrar a bañar hice el ejercicio de revisar sus senos. Los acariciaba cada vez más y más descaradamente y ahora agregaba que chuequearamos su vaginita. Me lleve la sorpresa al meterle la manito en sus labios que estaba muy mojada.
Naty y esto? Porque estas así? Te estuviste masturbando anoche?.
No Papi.mmm eres tu cuando me examinas.
Yo te produzco eso?
Si Pa. Amor eso es normal. De hecho yo estoy igual.
Puedo mirar?

Si amor la confianza es de ambos lados. Y me baje el pantalón de la pijama. Estaba con el pene afuera delante de mi bebe erecto con la punta mojada. Aquí es donde uno debería estimularse. Como en la película del otro día. Pues si quieres mi vidita nos consentimos antes de entrarnos a bañar.
Ella titubeo y le di el besito y esta vez no le di la palmadita en la nalga sino que se la cogí suavemente y se la apreté una vez.
Ella me dijo que bueno. Se fue a la cama y se metió a las cobijas. Me acosté a su lado. Puse el canal de videos porno y pase canal hasta que hubiera una escena erótica de masturbación. Yo no me cubrí sino que empecé a subir y bajarme el glande mirándola a ella. Y ella me miraba miraba la pantalla y bajo las cobijas se tocaba. Levante las cobijas y le dije que me dejara verla para saber si lo hacia bien.

Ella trataba de imitar a la mujer de la pantalla. No amor así no . Ven déjate guiar. Me puse en el cabecero de la cama y le pedí que se acostara sobre mí. Tome su manita y empecé a darle círculos sobre su vagina. Con mi otra mano acariciaba su seno. Ella empezó a gemir. Yo perdí la cabeza por completo y quería hacerlo ya con ella.

Me acosté le dije que se sentara sobre mí que le iba a enseñar otra cosa. Ella se paró y me miraba mucho el pene. Se sentó conmigo acostado boca arriba teniendo mi pene durito a centímetros de la vagina de ella. Yo con la llema de mis dedos seguía consintiéndola. Ella me dijo en ese momento. Y no puedo ser yo tu novia Papi. Si amor si puedes respondí.
La acosté en mi vientre y empecé a sobar la punta de mi pene sobre ella sobre su pancita. La acosté y me puse en sus piernitas y le dije que iba a hacer algo que le iba a gustar mucho. Le abrí los labios de la vagina y metí solo la puntica de mi pene. Metía y sacaba la puntica. Ella me decía que rico Papi. Métemela toda que rico. Si mi amor. Y se la metí despacito. Era el coño mas sabroso que había yo sentido en mi vida. Era súper mojado apretadito. Yo podía sentir como sus paredes vaginales apretaban mi pene adentro era delicioso. Ella grito un momento y le dije.. Tranquila solo va a doler una vez. Ya no eres más virgen amor.

Que ricooooo papa dale dale.. Sí que rico. Estaba yo culiandome por fin a mi criatura. Dándole una y otra vez ya casi iba a llegar así que saque el pene y mire a mi hija patiabierta frente a mí y empecé a eyacular sobre su barriguita. Me abrazo me beso y me dijo que si podíamos hacerlo de nuevo. No lo creía ella era un polvazo. Si amor vamos a hacerlo de nuevo cuantas veces quieras. La alce la lleve a la ducha nos enjabonamos le limpie el semen y le empecé a hacer el sexo oral. Luego le enseñe a ella como hacerlo. Bajo el agua caliente ella arrodillada se metía mi pene en la boca y lo chupaba. No hizo falta mucho para que tuviera mi verga erecta de nuevo. Hicimos el amor de nuevo en la ducha y luego al salir de nuevo en la cama.

Dormimos desnudos. Y el mañanero fue el mejor. Ella se alisto para el colegio salió de la ducha hice su revisión en los senos. Le toque la vagina le masajee la colita. Ella me hizo un pajazo en ese momento. Se vistió se puso el uniforme y cuando iba a salir. Le dije que esperara, que no quería aun soltarla. Y me dijo me haces el amor de nuevo antes de irme al cole. Si mi amor. Levante su faldita y en la sala se sentó sobre mí solo que esta vez ella se metió mi pene sola. Se abrió los botones de la camisa y empezó a moverse en círculos sobre mi pene. Yo le mordía y le mordía los senos. Mi niña era un a putita muy arrecha igual que su padre. Que delicia. Los mejores polvos de mi vida me los heche ahí con mi hija. Llegue dentro de ella. No pude contenerme.

Le pedí que fuera nuestro secreto, Me dijo no te preocupes que no soy boba. Me dio beso y me repitió que súper ser tu novia. Te amo papi. Y se fue.
Ella se acaba de ir y estoy anonadado. Que experiencia tan maravillosa.

Mi Tia Loli, Yo y Popi nos fuimos a dormir

Despues de cenar y recoger la mesa, nos pusimos comodas en el salón y tomamos un cafetito, mientras recordabamos lo que habíamos hecho aquella tarde de sexo y lujuria.

Las dos solo llevabamos unas bragas limpias, a mi Tia Loli los pechos se le ladeaban por el peso, estabamos recostadas en los sillones y con las piernas abiertas y relajadas.

Lisa ¿estas muy cansada?

Un poco, pero muy satisfecha y relajada.

Pues yo me lo he pasado muy bien y me he corrido toda.

El que se ha corrido como un loco ha sido Popi, pobrecito le hemos sacado hasta la última gota.

No sufras cariño, el se repone muy rapido.

No me hubiera creido nunca, que hubiera podido llegar tan lejos en el sexo.

UY! hija si supieras lo que he llegado hacer yo a solas con el.

Yo con aquella coversación me estaba mojando de nuevo, y mi Tia Loli ponia una cara de cachonda sabiendo que si seguia contandome aquellas intimidades yo me iria calentando y volveriamos a empezar nuestra relación inconfesable.

¿ Has hecho cosas más guarras? Loli.

Por supuesto reina, pero yo las llamaria satisfactorias y deseadas.

O sea que te lo has follado a fondo.

Si, me ha llenado todos mis agujeros y me los chorreado de leche.

Mi Tia Loli sin parar de contarme como y por donde se la había follado, se ladeo las bragas y empezo a jugar con sus pelos negros y brillantes por el flujo que estaba soltando su coño, yo mientras la escuchaba le miraba la entrepierna con descaro y deseo de comerselo en profundidad.

Cariño, me parece que nos estamos poniendo en forma, ¿Porque no nos vamos a la cama?

Yo sin contestarle, me levante y cogiendole la mano mojada de flujo, la incite que me siguiera hasta la alcoba, Loli acepto seguirme mientras me tocaba el culo por encima de las bragas, hundiendo su mano entre mis nalgas.

Cuando llegamos a la cama, antes de tumabarnos nos miramos una a la otra con deseo, mientras nos bajamos las bragas una a la otra, cuando las tuve en mi manos las mire y despues olerlas profundamente, empece a lamer el flujo pegajoso.

Loli me sonrio he hizo lo propio con las mias, y con la otra mano busco mi chocho abierto y hambriento, yo me deje tocar y gemi al sentirme penetrada por sus dedos hasta el fondo, yo le meti el brazo entre sus piernas y mi mano buscó su culo.

Sin dejar de tocarnos, nos dejamos caer sobre la cama sin dejar de masturbarnos y urgar nuestras intimidades, tiramos las bragas al suelo y nuestros labios se buscarón, iniciando una morreada profunda y nuestras lenguas empezarón una danza lujuriosa y humeda por nuestras salivas, el sonido de la danza penetrante me volvio loca y cachonda a tope.

Loli dejo de besarme y levantando sus brazos, dejo a mi vista sus pezones erectos y oscuros, y me ofrecio sus axilas para que las lamiera con deleite, ya que era uno de sus puntos erogenos que lo noté por sus gemidos y sus movimientos.

De sus axilas pase a sus pezones y mi lengua empezo a darles vueltas mientras sus pezones se endurecian más y más y mis labios se los chupo como si fueran unos pequeños penes erectos.

De pronto Loli se quedo rigida, cuando le llego un orgasmo enorme soltando un chorro de flujo espeso y pegajoso que le bajo por sus opulentos muslos, mientras se apretaba su chocho con sus manos, cuando acabo de escurrirse se quedo quieta y traspuesta sobre la cama, yo me quede a su lado esperando que se recuperara de su extasis.

Lisa me has matado cariño, ufffff hacía mucho tiempo que no había tenido un orgasmo parecido ha sido fantastico.

¿Te hecho disfrutar de verdad? Loli.

La lamida ha sido profunda y maravillosa, date la vuelta cariño que voy hacer que te venga uno a ti.

Que guarra eres, como sabes mi punto debil.

Me coloque con los pechos sobre la cama con las piernas abiertas, quedando a su merced para que me diera el gusto que yo estaba deseando, me abrio las nalgas con suavidad y su dedo indice empezo a rozarme mi ano peludito y arrugadito, yo al sentirlo abri aún más mis piernas para ofrecerle mi culo totalmente, poco a poco su dedo me sodomizando hasta dentro del todo, mientras su lengua lo lamia mientras entraba y salia cada vez más rapido, mientras yo no paraba de gemir.

De pronto Loli cambio el dedo por la lengua la cual penetro totalmente, mientras yo me masturbaba con una mano entre mis pelos vagianles, la otra me excitaba mis pezones erectos y arrugados.

Lisa ¿te gusta?

Mucho no pares por favor sigue dandome.

Cariño estas muy dilatada ¿ quieres una sopresa?

Haz lo que te de la gana, pero dame gusto, quiero mearme sin parar.

POPI ven cariño, que Lisa te necesita.

Yo me quede pasmada pensando con lo que se avecinaba, estaba entre el miedo y el deseo, Popi salto encima de la cama y Loli le dejo sitio para que me oliera, el lo hacía con deseo y su lengua empezo a lamer sin parar, Loli aprovecho su deseo y empezo a pajearle hasta sacarsela fuera totalmente, dejo que sin parar de lamerme le follara su boca con aquella pija que chorreaba sus labios, de pronto su lengua rasposa revento mi culo, y ayudado por Loli busco la entrada de mi culo con su verga mojada, su capullo inflamado coronó mi esfinter y con la ayuda de mi engrase natural, me la metio hasta los huevos y empezo una monta desenfrenada, yo gemia y llegue a gritar pidiendo más y más, me gustaba ser su perra.

De pronto mi ano me ardido de dolor, cuando el me embolo y quedo pegado a mi, sus patas temblaban al estar casi en el aire al estar abotonado a mi culo, Loli le ayudo a pasar la pata y nuestros culos quedarón pegados, mientras gozabamos hasta el extasis, esto duro bastante rato, hasta que de pronto se aflojo y la saco de mi interior.

Yo salte de la cama como un resorte y corri al lavabo a soltar lo que tenia dentro, una vez satisfecha mi necesidad, me duche con Loli, una vez aseadas volvimos a la cama y paso lo que paso.

Mi tía solitaria

Esta historia paso cuando tenia 16 años yo en ese tiempo vivía con mi tía, me llamo Isaac, soy de México, ahora tengo 22, en ese entonces yo estaba en la preparatoria y me fui a vivir con mi tía pues allí estudie viví con ella durante tres años que han sido los mejores tres años de mi vida, ella hasta ahora sigue siendo una mujer muy atractiva, bien cuidada, mide 1.70, morena, cabello largo y lacio castaño, unos senos y un culo que muchas mujeres envidian, ella ahora tiene 38 años, tiene un hijo de 9.

Bueno continuando con la historia, al terminar yo la secundaria me fui a vivir con mi tía a otro estado pues allí es donde yo estudiaría, ella vivía y vive con mi tío y su hijo pequeño. Los primeros meses pasaron tranquilos sin ninguna anormalidad, mi tía cuidando de su hijo, mi tío trabajando, yo lo veía todo normal.

Al tercer mes yo ya tenia varias amigas con derecho, con una de ellas fue mi primera vez y la de ella pero eso es para otro momento jajaja (una historia interesante), bueno volviendo al tema, conforme iban avanzando los días me fui dando cuenta de que mi tía estaba decaída, desanimada, que era a lo contrario de cuando llegue, ella era feliz, sonreía mucho y ya no era así, llegue a pensar que era por mi culpa al irme a vivir con ellos y lo medite por varios días.

Después de 2 semanas pensándolo sucedió algo que aclaro mis dudas sobre si por mi ella estaba así y era todo lo contrario a lo que yo creía. una noche me levante para ir al baño que queda justo al lado de la recamara de mis tíos, pude escuchar como peleaban, escuchaba como mi tía le decía a mi tío que la tenía abandonada que ya no la atendía,
mi tío le respondía que era por los viajes de trabajo que el tenía, el es ingeniero y se la pasa viajando a pueblos y demás para ver como andan los proyectos que el tiene, bueno en fin, al escuchar el motivo del porque mi tía estaba tan desanimada era pues que estaba necesitada sexualmente.

A partir de que escuche las necesidades de mi tía me dije “que tío tan estúpido tengo al dejar a esa mujer tan hermosa, no cualquier hombre tiene una mujer tan bien dotada, hermosa, y no lo aprovecha” y desde ese entonces empece a ver a mi tía como una mujer y no como mi tía. Me empece ha pajear pensando en ella, en como sería tener ese hermoso culo a mi disposición, esos senos grandes haciendo me una paja, me la pasaba pensando en ella en su escultural cuerpo, cuando tenia sexo con mis amigas pensaba en que eran mi tía me la imaginaba gimiendo y gritando de placer era lo mejor, mis amigas me decían que había mejorado si antes era bueno ahora era mejor y todo esto era por pensar en como se lo haría a mi tía, después de eso todas mis amigas se peleaban por tener un momento a solas conmigo aunque sea solo faje.

Un día al llegar de la escuela escuche unos sonidos inusuales en la casa no sabia que era, se escuchaban en el segundo piso pensé que algo había pasado, cuando llegue al segundo piso vi que todo estaba tranquilo mi primito dormía en su recamara, pero los sonidos no cesaban y me di cuenta de que venían de la recamara de mi tía la perta estaba a medio cerrar y me asome un poco para ver que pasaba y para mi sorpresa lo que pasaba en la recamara de mi tía era algo que pensé que nunca vería, mi tía haciéndose una paja, no lo podía creer era una imagen hermosa, ella acostada en su cama desnuda de la cintura para abajo, con una mano tenia un pequeño vibrador y que metía por su vagina la cual estaba super mojada y con la otra mano amasándose las tetas, era espectacular, al momento de ver tal imagen me empalme enseguida mi verga quedo dura nunca la había tenido así de dura y si pensarlo dos veces me baje el cierre del pantalón y saque mi verga y me comencé a pajear viento tremendo espectáculo, mi tía se metía y sacaba el vibrador de su vaginita hermosa, ponía una cara tan excitante, traba gemidos ahogados, debía ser para no despertar a su hijo, era espectacular, de un momento a otro se bajo la blusa y el brasier y dejo que salgan a relucir esos pechos que tanto había deseado ver eran grandes un pezón chico y erizado, parecía una diosa era hermosa, yo me seguía haciendo una paja, hasta que escuche que mi tia entre gemidos dijo “haay si asii isaaquito siii mas duroo sii asiii” yo me quede quieto en shock, no lo podía creer mi tía se hacia una paja pensado en mi.

Después de eso seguí haciendo mis pajas pero ahora pensaba en como hacer para tener sexo con mi tía. Lo pensé como por una semana y se me ocurrió como hacerle. Un día llegue y comencé a platicar de varios temas random y de allí comencé con el tema de que la veía desanimada.

Yo: tía hace tiempo que la veo desanimada, ¿por qué no sale y se divierte? tal vez así se animaría un poco mas no?
Tía: si, tienes razón creo que debo salir a divertirme, tienes razón, pero no puedo dejar solo al niño y no tengo con quien salir.
Yo: y ¿por qué no sale con sus amigas? eso estaría bien ¿no?
Tía: tienes razón pero sera muy difícil que pase.
Yo: bueno tía piénselo, yo solo lo decía por que la he visto muy desanimada. bueno me voy tengo mucha tarea, pero piénselo tía.

Tres días después mi tía me pregunto que si me podía quedar a cuidar a mi primito que porque ella tomo mi consejo y hablo con unas amigas y quedaron en que saldrían, yo le dije que con gusto que no se preocupara, ella con una sonrisa me dio las gracias, se dio un baño, vistió y se fue.

Ya entrada la noche por hay de las 2am escucho que llega mi tía bajo a verla y estaba pasada de copas y parecia que si e divirtió micho, al verme se acerco a mi y me dijo.

Tía: isaaquito, sabes tu tío me tiene muy abandonada ya casi ni me toca y con eso de que siempre esta viajando me siento sola y pues desde que llegaste, no se porque me han dado ganas de tenerte pero me daba mucha vergüenza decirte.
Yo: tía wow esto es repentino, no se que decir
Tía: bueno te comprendo porque ya con un hijo y como estoy ahora quien me desearía no?
Yo: pero que dice tía si usted es hermosa y tiene un cuerpo que muchas mujeres envidiarían.
Tía: hay isaaquito que cosas dice hacer que me avergüence.
Yo: pero es la verdad tía de seguro muchos hombres desearían tenerla.
Tía: y tu…… esto…… tu no me desearías?
Yo: emm…. bueno para serle sincero si, si la deseo.

Después de oír lo que dije ella se abalanzo hacia mi y me dio el tan deseado beso con esos labios carnosos y suaves, yo le correspondí el beso, nos besábamos como dos locos, era un beso pasional, con euforia, deseo, nuestras lenguas jugaban, duramos así como 10 minutos, después ella se alejo y me sentó en el sofá, ella comenzó a quitarse ese vestido entallado que le marcaba todas sus curvas, ella no llevaba brasier y se notaba que estaba super excitada sus pezones estaban durisimos, se termino de quitar el vestido y tenia una tanguita roja que hacia que se le marquen sus labios vaginales y se veía que ya estaba mojada, se acerco a mi y me bajo el short y el boxer, saco mi pene erecto y duro como diamante, al verlo sorprendida me dijo “es mas grande y gruesa que la de tu tío” sus ojos brillaban y sin mas ni mas se la metió a la boca, subía y bajaba, hacia círculos con su lengua en la punta de mi verga, se la metía hasta la garganta, lamía el tronco uff la mejor mamada que me han dado, le dije.

Yo: tíaaaa me vengooo me vengoooo!!!
Tía: veente en mi boca, quiero probar tu leche,alimentamee

Me vine en su boca 1.2.3.4 chorros le leche en su linda boquita ella se los trago todos, me levante y le dije que se sentara, ella me obedeció y le quite si tanguita le vi esa hermosa vagina que tanto deseaba linda brillante por todos los fluidos que brotaban de esta era una hermosa vista, no lo dude y me deleite con esta, era suave, sus fluidos sabían maravilloso, le pasaba la lengua por toda su rajita entre sus labios se la metía en su hoyito ella gemía como una loca, “SIII ASIII OOOOHHH SIGUEEEEE NNO PARESS HAA UQE RICOO” yo le seguía lamiendo su rajita, su clítoris, le besaba sus labios y ella seguía en el éxtasis “AHHH AHHH SIII DIOOSS QUE RICOO ME VENGOOO ISAQUIITOO ME VENGOOO SII DIOOOSS!!!!!!” ella se vino en mi boca todos sus jugos salieron dsiparados hacia mi boca, eran deliciosos, tenia un olor riquísimo, ella tenia espasmos en el cuerpo y gemía, ella se recupero y mi verga ya estaba dura de nuevo, la acosté el en sofá y poco a poco le fui metiendo mi verga en si hoyito primero la cabeza se la embarraba en toda su vagina le preguntaba “¿quiere que se la meta?” y ella me respondía “SIIII MÉTEMELA TODA LA QUIERO SENTIR TODA SII MÉTELA MÉTELA!!” me excitaba escucharla suplicar por mi verga y muy despacio se la fui metiendo, iba entrando poco a poco se sentía tan caliente y húmedo y comencé con un lento mete y saca ella gemía y decía “SII ASII MÉTELA TODAA SII ASIII AAAAH AAHH AHHH SII HAYY SIII MAS RAPIDOOO SII AHHH ESTAN GRUESA AHHHH SIII MAS RAPIDOOO HAYYY SII AAHH”

Aumente la velocidad y le daba duro una envestidas duras y firmes mi verga entraba justo en si vagina, sentía como su vagina me compensaba a succionar ” TIIAA OOHH SIII, TIIAA SU VAGINA ME SUCCIONA AHHH SIII AHHHH” allí ella se vino, sus gemidos eran hermosos “AAAHHHHH SIIIII QUERICOOOOO ISAAQUIITOO AAAAAAAAAAAAAAAAAHH!!!!!!” cayó rendida en sofá, la gire y la puse a gatas yo no había terminado y se la penetre de nuevo y le daba unas envestidas y se oía como mis testiculos chocaban con si cuerpo “CLAP CLAP CLAP CLAP..” ella gemía y gemía “OHH SI OOHH SIII AHHH” yo ya me estaba viniendo “TIAAA AAHH SII ME VENNGOO MEE VENNGOO” ella me decía “ACABA DENTRO SII DAME TU LECHE SIII AHHHH AAAHHA AAH!!!” me vine dentro sentía como mi leche se mezclaba con sus fluidos “OOOHHH SIII AHHH!!!!!” ella se vino por tercera vez “AAAAHH SIII SIENTO COMO TU LECHE MEEE LLENAA AAAAHHHH!!! después de eso nos acostamos en el sofá ella me abrazaba y me decía:

Tía: hay isaaquito que rico estuvo hacia ta tiempo que no la pasaba así tu tío desde que que tuvimos al niño no me lo hacia con ganas, pero tu aahh, eso estuvo magnifico, ¿seria mucho pedir que lo sigamos haciendo??
Yo: si, estuvo muy rico y no hay problema tía por usted lo que sea con gusto.
Tía: entonces a partir de hoy seras mi amante ok?
Yo: si, eso seria magnifico.

desde esa noche cada vez que se iba mi tío de viaje teníamos sexo, lo hacíamos por toda la casa, en la cocina, en el baño, el patio, en su cuarto, en la escalera, comedor, en la sala de nuevo, en todos lados y así fue mi estancia en casa de mi tía, ahora regrese a mi estado natal y pues vivo en un departamento cerca de casa de mis padres y cada vez que mi tía viene a visitarlos nos vemos y lo hacemos, es como un sueño des pues de todo la sigo gozando y creo que cada vez es mejor.

bueno esa fue mi historia espero que le haya gustado y estaré contento de leer sus comentarios y pronto habrá mas historias e mi vida, me gustaría saber que piensan pues soy nuevo en esto jajaja bueno saludos. gracias por leer.

Gozos y sombras de Verena

Violada en su infancia, finalmente encuentra y mata al hombre, yendo a parar a una cárcel en la que se convierte en favorita de la patrona del pabellón

Verena se dirigía a la parada de omnibus para volver a su casa desde el colegio, cuando vio que en la misma dirección se detenía un automóvil y desde la ventanilla la saludaba la conocida cara de Claudio, el mejor amigo de sus padres desde antes que ella naciera.
Contenta, se dirigió al vehículo y saludó con un beso en la mejilla a ese amigo a quien le decía tío, recibiendo alborozada la invitación a subir para que la aproximara a su casa. La cordialidad y gentileza de Claudio, tratándola como a una señorita y no una nena, interesándose en sus estudios en ese ultimo grado y cuáles eran sus proyectos para la secundaria, la alegraron y contándole locuaz su intención de hacerlo en una escuela técnica para tener una salida laboral antes de la Universidad, no tomó en cuenta el desvió que él hacia del camino habitual y cuando se lo hizo notar, Claudio le dijo que quería mostrarle la nueva casa que había alquilado.

Efectivamente, minutos después se detenía ante un hermoso chalet a cuya cochera entró el auto y bajándose, la invitó a acompañarlo; a pesar de lo desolado del barrio, los amplios ambientes y la todavía dispersa distribución de los muebles le gustaron y alegre recorrió los diversos cuartos de la casa, para terminar en el living donde Claudio se derrumbó en un sillón para indicarle que lo hiciera junto a él.
A pesar de su doce años, Verena era precoz en todo, desde la inteligencia que le permitía cursar a esa edad el séptimo grado hasta en lo físico, ya que cerca del metro cincuenta, su cuerpo delgado había comenzado a mostrar redondeces adolescentes y, aunque minimamente, sus tetitas se hacían evidentes a través de la ropa, también sentía cosquilleos y picores que la desconcertaban en el bajo vientre y una sudoración tan exagerada que su madre había tenido que prestarle remeras y desodorante; ella no lo ignoraba y por los síntomas sabía que su menarca estaba próxima e inspeccionaba curiosa su entrepierna para buscar rastros de esa vellosidad que ya alguna de sus amigas mostraban jactanciosas en el baño de la escuela.
Orgullosa de esa apariencia, se preocupaba en acentuarla por su forma de peinarse, la elección de prendas ajustadas que resaltaran ese busto incipiente y la sólida redondez de sus ancas, así como destacaba la hondura de sus ojos verdes con leves sombras de maquillaje y un sutil labial destacando la naciente morbidez de los labios.

Todo aquello no había pasado inadvertido a Claudio quien la codiciaba de manera enfermiza desde sus primeros años y ahora estaba dispuesto a convertir en su esclava sexual a aquella criatura que ni siquiera era mujer; conociendo lo creída y pizpireta que era, él le pasó cariñosamente un brazo sobre los hombros para atraerla junto a sí, al tiempo que alababa su crecimiento e intencionadamente le preguntó cuantos pretendientes tenía en la escuela y aunque sí, era cierto, los chicos parecían empeñados en agasajarla, en un arranque de falsa modestia, le dijo que desgraciadamente nadie se fijaba en ella.
Claudio se dio cuenta de que ese coqueteo le venía de perilla a sus intenciones y ya sin ambages, dejó que la otra mano se asentara exigente sobre el bultito del pecho; súbitamente, como un golpe revelador, Verena supo.

Adolorida pero sobre todo asustada porque su inteligencia le hacía prever un triste futuro y tal como se lo exigiera Claudio, justificó esa media hora de retraso diciéndole a su madre que había pasado por lo de una compañera por una tarea; sin embargo, la inquietud por lo que pasara la atormentó durante toda la tarde y esa noche, mientras cenaban, atropelladamente, les constó confusamente como Claudio había abusado de ella.

Para su sorpresa, no solo sus padres y su hermano menor tomaron a risa su relato, sino que el padre le reprochó severamente por poner en duda la honestidad de un hombre como Claudio que la viera nacer y hasta la cuidara cuando ellos salían de noche; apabullada por esa mezcla de reto con burla de su familia, se encerró confundida en su cuarto y repasando en detalle lo sucedido, encontró que si bien era cierto que no existiera en Claudio deseo alguno de lastimarla y lo que le hiciera había estado impregnado de ternura, no era menos cierto que en el futuro ya no se conformaría con eso y que, para su desconcierto, en su cuerpo se manifestaran más agudamente aquellos picores, calores y cosquilleos y que había experimentado un placer desconocido para ella.

Pasaron los días y aunque Claudio concurrió a su casa, siguió tratándola con el mismo cariño acostumbrado y hasta escuchó a sus padres comentarle el relato suyo y juntos desestimaron jocosamente a acusación de la chiquilina justamente, como eso, las fantasías de una niña en su confusa conversión en mujer; convencida que no debía jamás volver a hablarlo con ellos, se encerró en un mutismo que a sus padres les pareció propio de la desorientación de su edad y de esa forma transcurrieron dos meses.

Y así, fue transcurriendo el tiempo en el que ella fue creciendo y desarrollándose como mujer; un poco más alta que el promedio, tenía una figura espigada en la cual resaltaba el volumen pleno de unas tetas macizas y unas nalgas contundentes, en parte naturales y en gran medida gracias al manoseo y traqueteo al que Claudio la sometía no menos de dos veces por semana.

Afortunadamente, cuando tenía diecisiete, regresó su hermano mayor, aquel que siete años atrás viajara a Buenos Aires, tanto para estudiar agronomía y veterinaria como para tomar distancia de esos padres que parecían resumir esa paternidad a darle casa y comida pero desentendiéndose de sus metas y ideales.
Encontrando que la situación no había cambiado en absoluto e indignado por la actitud asumida con respecto a Verena, quien volcara en él lo angustioso de esos años de sometimiento, decidió buscar dentro de la provincia donde instalar un proyecto de granja ictícola y junto a su mujer, llevó con ellos a la jovencita para que encontraría refugio a su dolor por tanta humillación.
Preocupado porque esas relaciones que, aun consentidas mansamente fueran obligadas y el maltrato pudieran haber afectado la psique de Verena, se preocupo en llevarla dos veces por semana a una psicóloga de la ciudad y de esa manera, la cerril muchachita comenzó a conocer un mundo distinto de relaciones.

De la mano de la mujer, unos diez o doce años mayor que ella, fue relajándose y por primera vez alguien escuchó con verídica crudeza todos y cada uno de los detalles de la vilezas que Claudio cometiera durante esos años; conscientemente, Verena ignoraba que el homosexualismo es tan frecuente en las mujeres como en los hombres y que, aunque la abstinencia se les hace más llevadera, por su sensibilidad y sed afectiva se ven inclinadas a tener relaciones fuertemente emotivas con otras, siendo muy natural que finalmente se desplacen al plano de lo sexual, especialmente en casos como el suyo, donde por tratarse de un abuso a tan temprana edad, se encuentran lastimadas y vulnerables emocionalmente, desarrollando una aversión con respecto a todo lo masculino.

Consecuentemente, en sus confesiones volcaba todo el resentimiento hacia Claudio y la amargura de su inocencia perdida, cosa que era aprovechada por Olivia para alimentar esos sentimientos y con sus modales afectuosos y su voz seductoramente educada, iba condicionándola para lograr su objetivo, cosa que consiguió porque la mente fértil de la muchacha que por primera vez tenía en quien volcar su necesidad de cariño y comprensión, respondió acumulando en su mente y cuerpo un secreto deseo tan hondo hacia la mujer que, cierta tarde, incapaz ya de refrenar sus impulsos, sentada junto a la psicóloga, extendió una mano para sujetarle la barbilla y dejar que sus labios buscaran con dulzura la mórbida boca.
Fue un instante mágico, nunca había imaginado que besar a otra mujer y particularmente a Olivia, le fuera tan placentero y dejando escapar el aire cálido de su pecho, continuó con los tenues roces de los labios a los que la psicóloga respondió gratamente sorprendida de la misma forma y así, sin siquiera tocarse ni pronunciar palabra, se sumieron en un ralentado intercambio de besos, mezclando sus alientos y dejando sólo a los labios prodigarse en exquisitos contactos de sutil levedad.

Olivia no iba a ser tan cruel de dejar tomar la iniciativa a la inexperta jovencita y revolviéndose en el sillón, la arrastró consigo para emprender una alucinante sesión de besos y caricias con las cuales iba despojándola con voluptuosidad intencionalidad de su poca ropa, ya que en la chacra, aquella solía vestir solo prácticos pantaloncitos, remeras cortas y borceguíes por las alimañas; en su afán, Verena colaboró ahora sí con vehemencia a la vez que se desvivía por sacarle a ella lo que llevaba y pronto, ambas lucían su esplendida desnudez con la excepción del calzado.
Aunque desfogaba su homosexualidad con pacientes femeninas y el lesbianismo era ya un hábito para ella, por primera vez en su vida, el vértigo mareaba a la psicóloga y en su vientre, en lenta maceración, bullía el ardor de un caldero. Con un hondo suspiro de angustia, se tendió junto a la muchacha para restregar su cuerpo joven contra el suyo; las dos se agitaban suavemente y manos y bocas se multiplicaron, tocando, acariciando, rasguñando, lamiendo y rozando con los labios las pieles pero sin concretar nada, sin ni siquiera llegar a aproximarse a los lugares secretos que derrumbarían, inevitablemente, las barreras del goce contenido.

Brazos y piernas se retorcían, enlazaban, anudaban y desanudaban, pero había un algo mágico entre ellas, un fluido cósmico que las atraía y rechazaba al mismo tiempo, que las unía y separaba magnéticamente; las pieles cobraban reflejos de barniz y las tetas bamboleaban pendulares en una suave levitación que sólo servía para demostrar lo excelso de su belleza. Olivia paladeaba con su lengua la piel, hundía los dedos entre los muslos vírgenes y rozaba el abismo de las canaletas pélvicas, fatales y palpitantes.

Los cuerpos manifestaban la expansión del deseo, convertido en el acezar de dos seres que se necesitan, que se mimetizan en el éxtasis del amor. El húmedo vello del pubis de Verena, fragante de ásperos e íntimos aromas permitía avizorar como el sexo palpitaba pulsante con un movimiento casi siniestro, buscando ávidamente llenar el vacío que lo habitaba.
Olivia descendió y a ese contacto, circularon por su sangre los humores del universo y correteó sobre la espalda de la joven dividida por el ondulante canal que se hacía más profundo y oscuro al llegar a los glúteos. Verena sentía que sus glándulas enviaban órdenes secretas al cuerpo y las mucosas del útero buscaban a través de la vagina los labios ardorosos de la vulva, rezumando en fragantes fluidos.

Las manos de Olivia habían subido hacia la nuca, acariciándola con dedos sabios mientras la boca besaba tiernamente la carne trémula y Verena tuvo que sofocar el grito histérico que inundaba su garganta, crispada por un loco deseo. El sufrimiento de la espera cambio de signo y se diluyó en placer, gozo y tortura simultáneos al tiempo que acariciaba el cuerpo incitante que ondulaba el frenesí. Exaltada, acompañaba cada movimiento fascinada, gemía de angustia y los copiaba, los repetía como una sombra sólida de ese deseo hecho carne y prolifera la abundancia de sus caricias, cubriéndola con su saliva, abrazada a sus muslos y trazando sobre la piel blanquecina las rojas estrías de las uñas.

Sollozando, las dos mujeres se retorcían y sus besos eran cada vez más ardientes hasta que, voluptuosamente, unidas en un bramido como síntesis trémula del goce y cuando creían estar alcanzando las más altas cumbres del placer y la satisfacción plena, el deseo y la pasión reaparecieron en la sangre con una intensidad formidable. Y volvieron reanudar todo hasta saciarse en el límite de sus fuerzas y los cuerpos ardían con mayor fogosidad, con una avidez que nada ni nadie podría colmar ni saciar.

Las pieles se fundían y accedían al otro cuerpo sin dejar de ser ellas mismas. Los cuerpos estaban unidos por una única y salvaje energía que los recorría en un proceso incesante que, a medida en que abría nuevas zonas desconocidas, se apresuraba a dejar atrás para acceder a la incertidumbre de otra nueva. El contacto de sus cuerpos las dejaba presas del vértigo, besaban las pieles cubiertas de sudor y sus carnes se convertían en una esponja ávida de goce. Locamente enronquecidas, de sus labios resecos por la fiebre pasional, surgían súplicas obscenas invocando cópulas admirables mientras los cuerpos brillantes y las lenguas morbosas se enredaban en una lucha estéril en la que cada una pretendía vencer y ser vencida simultáneamente.
Sin una decisión explícita, las mujeres decidieron dar fin a la impaciente y dulce espera; Olivia tomó entre sus manos el rostro abotagado por la conmoción de la jovencita y acariciando los cortos cabellos, depositó tenuemente sus labios sobre la frente de la joven. Apenas rozando con la piel interior de los labios entreabiertos, descendió hasta los ojos y allí enjugó las lágrimas que la joven no podía contener. Luego bajó por las mejillas y tocó, apenas, los labios jadeantes de la joven que, ante ese contacto se estremeció como si alguna arma terrible la hubiera hendido.

La imperiosa lengua tremolante de Olivia penetró el húmedo antro buscando con fiereza de combatiente a la replegada de Verena que, primero esquivó los embates de la invasora para luego reponerse y atacar con dura voracidad de ayuno; tomando a Olivia por la nuca, desunió las bocas chorreantes de saliva y empeñó la lengua en una batalla feroz en la que prescindieron de todo contacto de los labios.
Atacándose como dos serpientes, sostuvieron un singular combate que las sumió durante largos minutos en un vehemente goce en el que los sentimientos eran salvajes, primitivos y elementales. Las dos jadeaban temblando como azogadas, ahogándose en el intercambio de salivas y se afanaban en la tarea de lamer y chupar las lenguas como si fueran penes, obnubiladas por las inéditas sensaciones que eso les provocaba.

Finalmente, la lengua de Olivia se desprendió de esa mareante tarea y comenzó a recorrer el cuello de la muchacha mientras los labios chupaban tenuemente y los dientes mordisqueaban la tersa piel; descendió a las trémulas laderas de las tetas, ya cubiertas de un intenso rubor y aguda, la lengua se apoderó del agitado seno en círculos morosos que, finalmente, la llevaron a adueñarse del pezón, lamiéndolo primero con irritante lentitud y cuando la joven se arqueaba envarada por la angustia, lo envolvió entre los labios para chuparlo fieramente.
Estremecida por el deseo y sumida en roncos gemidos, Verena extendió sus manos parta asirse a las colgantes y turgentes tetas de Olivia, acariciando y estrujándolas con rudeza mientras sus piernas se agitaban convulsivamente como si buscaran alivio al ardiente fuego que sentía brotar del vértice. Devenida en una medusa golosa, la boca recorrió pertinaz cada uno de los pliegues del abdomen, lamiendo y sorbiendo como una ventosa la piel. Se detuvo por un momento en el ombligo y se paseó por la delicada comba del vientre hasta tomar contacto con el vellón del sexo, totalmente empapado.

Olivia se acomodó invertida para tomarla por los muslos, separando y encogiendo sus piernas, comenzando a besar suavemente las ingles, acercándose con cruel lentitud al ahora chorreante sexo de la muchacha que, arqueada y tensa, esperaba ansiosamente sentir en su cuerpo aquel contacto desconocido que ahora deseaba. Acezando fuertemente abrió los ojos y, como amplificados, vio a cada lado de su cabeza los fuertes muslos y las hermosas nalgas ejercieron tal atracción que comenzó a besarlas, lamerlas y chuparlas casi con devoción. Olivia separó con dos dedos los labios de la vulva y la lengua se apresuró a instalarse sobre las rosadas carnes para después envolverlas entre los tiránicos labios, estregándolas rudamente.
Verena se sacudía espasmódicamente hamacando su pelvis como apurando el momento de la penetración. La lengua de Olivia avanzó vibrante y penetró los pliegues internos, bajó hasta la entrada a la vagina, la excitó y alzándole las nalgas con las manos engarfiadas se deslizó por las cálidas mucosas sintiendo la febril temperatura y finalmente, se instalo en la fruncida apertura del culo.

Las entrañas de Verena parecían disolverse en estallidos de placer casi agónico y no pudiendo resistir por más tiempo el influjo, hundió su boca en la concha palpitante de la psicóloga, chupando y lamiendo con voracidad, sorbiendo con fruición los jugos íntimos de quien había vuelto a concentrarse en esa fuente de placer inagotable que el rosado manojito triangular de carnosa piel le proponía. Las manos de ambas se aferraban a las nalgas y los cuerpos formaban una ondulante masa que se agitaba acompasadamente al ritmo de su vehemencia.

La vehemencia de la posesión mutua les había hecho soslayar la potencia de sus eyaculaciones y seguían debatiéndose a la búsqueda de ese algo más, esa sensación inédita y presentida que las satisficiera. Sin dejar de chupar la concha de la jovencita, Olivia metió suavemente dos dedos en la vagina. Dedos que, expertos, entraban y salían, buscaban, hurgaban, rascaban y acariciaban en todas direcciones dentro de la sensibilizada cavidad hasta encontrar en la cara anterior y casi junto a la apertura de la entrada, esa callosidad áspera a la que estimuló, sintiendo como a ese contacto incrementaba su volumen. El goce era tan intenso que Verena, para sofocar los gritos que se agolpaban en su garganta, hundió con desesperación su boca en la concha de la mujer, restregando contra ella sus labios y lengua.

Esta parecía haber perdido el control y penetró profundamente esa vagina acostumbrada a los desmanes de la poderosa verga de Claudio y cuando los músculos se dilataron cediendo complacientes, con mucha suavidad inició un vaivén, adelante y atrás, atrás y adelante en una alucinante danza que llevó a Verena a emitir sonoros gritos de satisfacción reclamándole por más y la intensidad del placer la llevó a clavar, rugiendo como un animal, los dientes en la pierna de la mujer, sintiendo como dentro suyo crecían unas tremendas ganas de orinar y una mano gigante tiraba dolorosamente de todos sus músculos hasta que, de pronto, se desplomó exánime, como fulminada.

Luego de esa encantadora tarde en compañía de Olivia, Verena recuperó en parte su tranquilidad y recibió alborozada esa relación con la psicóloga que le era diametralmente opuesta a la que se viera obligada a sostener con Claudio, sin saber que el destino le tenía preparada una trampa que modificaría totalmente su futuro como mujer.

Paralela y rápidamente, se habituó a esa vida semi agreste a cuarenta y siete kilómetros de la ciudad en que instalaran los piletones donde criar surubies, pacús, dorados y sábalos que, al tener peso comercial, eran gratamente recibidos por los comerciantes a causa de la creciente escasez en los ríos; la selva que rodeaba el lugar, los obligaba a adoptar cambios en su vestimenta y costumbre, como las de utilizar borceguíes altos para evitar mordeduras de alimañas como arañas o serpientes y el uso imprescindible del cuchillo de monte a la cintura.
Casi tres años después y ya inmersa en esa maravillosa conjunción de sentimientos con satisfacción sexual que hallaba en Olivia, metida de lleno en aquel trabajo que estaba cambiando su vida, Verena había ido a la ciudad a comprar unas herramientas en el almacén de ramos generales, cuando al salir del mismo cargando una caja, tropezó con Claudio y sintiendo toda la descarga de su odio invadiéndola, sacó el cuchillo y como lo hiciera ya tantas veces con otras alimañas, lo hundió en la entrepierna del hombre.

Afortunadamente para este y por pocos centímetros, la cuchillada no interesó la femoral, pero de todas maneras, ella fue detenida y juzgada, con lo que seis meses después ingresaba al penal; cuando Verena hizo su entrada al pabellón, se sintió blanco de todas las miradas de las demás reclusas quienes parecían desvestirla con sus ojos y recordando el consejo de su abogada, sobre que el lesbianismo era una de las cargas que formaban parte de la pena y que para su bien, se aviniera a lo que le impusieran si quería un transcurrir tranquilo, sin hacer evidente su nerviosismo, eligió un camastro que creía desocupado pero fue rápidamente desalojada por una mujer que la condujo del brazo hacia otro al tiempo que le decía que ahí, quien mandaba y elegía donde dormir era ella. Y que ella era Lucy, la patrona del pabellón, por lo que a partir de ese momento Verena sería la elegida para ser su enamorada personal, atendiéndola en todo cuanto ella quisiera, con especial dedicación en lo sexual
Conduciéndola cariñosamente con una mano sobre el hombro, la llevó a la otra punta del pabellón donde funcionaba el comedor y haciéndola sentar a su lado, fue haciéndole conocer mientras comían las normas de convivencia establecidas entre las reclusas, tranquilizándola en cuanto al acoso de las demás que, al ser ella su favorita, la dejarían en paz.

Después de la cena y cuando descansaba tendida en su cama, se apagaron las luces salvo una pobre lamparita que oficiaba de luz nochera. Sorprendida por la súbita oscuridad, se desvistió para colocarse una larga remera que solía usar como camisón. Tendida en la penumbra pensaba en cuándo la mujer la haría suya y esta no la hizo esperar; corporizándose junto a la cama, le dijo que se corriera y acostándose de lado junto a ella, acercó su cara para darle un inesperado y suavísimo beso que apenas rozó sus labios.
Lucy era una mujer de cuerpo elegante, alto, con pechos no muy grandes y un culo espectacular; luego de ese prólogo y en tanto palpaba sus nalgas amorosamente, profundizó sin violencia el beso estremeciendo a Verena por la hondura del deseo que transmitía.
Todavía con el pecho conmovido, permitió sin resistirse que la mujer fuera subiéndole lentamente la remera para dejar sus tetas a la vista y, con extrema delicadeza, la acomodó boca arriba. Después de liberarla de la trusa, que no se limitó a quitarla sino que la llevo a su rostro para olerla hondamente e inclinándose entre sus piernas que ella abriera instintivamente, pasarle por la concha la prenda arrugada, no sólo para limpiarla sino también para excitarla y ante sus mimosas quejas, multiplicó el frotar para luego meter dos dedos envueltos en el rasposo genero del refuerzo.

Paralizada, Verena dejaba que los acontecimientos sucedieran sin oponerse, como siempre lo había hecho. Totalmente desnuda, se sentía tan inerme y expuesta que sólo podía aguardar la actitud que tomaría la mujer, la que, terminada esa “caricia” de comprobación de su entrega, con una hábil contorsión se desembarazó de la holgada camisa, mostrándose en toda su espectacular desnudez; la solidez de su cuerpo superaba lo imaginado por la muchacha y, si bien en proporción menor a las de ella, sus carnes se mostraban contundentes, no sólo por el tamaño sino por lo perfecto. Lo que la asombró fue la ausencia total de vello, otorgándole a su piel un aspecto limpio y pulido, casi de marmórea tersura.
Lucy, tal el nombre la patrona, estaba fascinada por el espectáculo sublime que la desnudez juvenil que Verena le proporcionaba. Con los ojos obsesivamente fijos en la masa de gelatinoso temblor que eran las tetas, sus dedos, finos y sensitivos, fueron deslizándose sobre la delicada piel, estableciendo una corriente estática que pasaba de la una a la otra, haciendo que la de Verena se erizara y estremeciera en tics espasmódicos imposibles de reprimir.

Mientras las yemas de los dedos recorrían obsesivamente cada rincón del cuerpo, Verena estallaba en explosivos raccontos de su relación con Olivia cuyo recuerdo asestó una dentellada de pasión a su vientre. Ahora era cuando la experiencia se hacía carne en su cuerpo y, aun sin ella proponérselo, este respondía con las sensaciones exacerbadas. La caricia de Lucy era exasperante, lenta y leve, como si varias mariposas curiosamente inquietas se deslizaran morosas por los mínimos intersticios y oquedades de la piel.
En la medida en que los dedos se escurrían hacia las piernas y jugueteaban con sus tobillos y empeines, un fuerte cosquilleo que se había instalado en los riñones arqueaba su columna y por ella subía picante hacia la nuca, instalando un cielo de luces multicolores en su mente y diminutas explosiones de placer fluían hacia el pecho para invadir finalmente al sexo de una angustiosa sensación de espera.

Como una sacerdotisa del vicio, la mujer convocaba con sus pases a los más oscuros demonios que yacían escondidos en lo profundo de sus entrañas. Las uñas cortas y afiladas, habían reemplazado a la suavidad de las yemas y como perversos cuchillos rascaban tenuemente la piel en espirales de hipnótico sometimiento. Subieron a lo largo de las piernas, contorneándolas en infinitos surcos de placer y cuando llegaron al vértice que las unía, estas se abrieron como dos alas para comenzar a agitarse en suave e insistente reclamo instintivo pero las uñas, eludiendo todo contacto con el sexo, subieron por las canaletas de las ingles, ya pletóricas de sudor y se entretuvieron en la oquedad profunda del ombligo.

Finalmente, escalaron empeñosas por las laderas de las tetas rascando sañudamente la superficie de las aureolas y se clavaron en los endurecidos pezones. Con los ojos dilatados por la ansiedad y con un ronco estertor surgiendo desde el pecho hacia los labios, súbitamente resecos y afiebrados, vio como Lucy se montaba ahorcajada sobre ella y hundiendo las manos entre los cortos mechones de su cabello humedecido por la transpiración, aferraba fuertemente su cabeza para aproximar la suya a recorrer en menudos y ardientes besos todo su rostro.
Los labios rozaron apenas los suyos que se abrían estremecidos y trémulos. La punta de la lengua, ávida y traviesa se agitó tremolante, mojando con su saliva el interior de los labios y finalmente la boca toda envolvió angurrienta a la suya, empeñándose en una succión desesperada que la hizo abrazar fuertemente por el cuello a la patrona, sumándose a la lid que la boca le estaba reclamando. Las lenguas se enzarzaron en un singular combate en el cual, chorreantes de espesa saliva confundían sus alientos y se mordían recíprocamente en medio de agudos gemidos histéricos.

Verena era consciente de que desde los otros camastros las demás reclusas estaban pendientes del accionar de la patrona con esa joven de carnes firmes y frescas; excitada por ese insólito auditorio, se dejó llevar por Lucy y comprometió el mejor esfuerzo por complacer y ser satisfecha. La mujer se dio cuenta como todo su cuerpo se relajaba y se le entregaba dócilmente. Su boca se despegó con renuencia de los grandes labios táctiles y recorrió en suaves chupones pequeños la gelatinosa textura de las grandes tetas, empeñándose en provocarle redondos hematomas sobre la superficie que coronaba a las aureolas en tanto que su mano sobaba concienzudamente al otro seno y tomando entre sus dedos al pezón, comenzó a apretarlo en dura fricción que paulatinamente aumento en intensidad, convirtiéndolo en verdadero retorcimiento.

Otra vez el dolor volvió a constituirse en fuente de placer para Verena, quien sintió en el mismo fondo de la matriz el reclamo atávico del puro goce y aferrando la cabeza entre sus manos, la apretó contra su pecho mientras le suplicaba que no cesara y que incrementara lo que hacía. Lucy parecía haber perdido el control y con un fervor digno de mejor causa, mientras clavaba fieramente las uñas sobre la mama, mordisqueó rudamente la que tenía entre los labios.
Con la cabeza clavada en las sábanas y el cuello tensado a punto de estallar, Verena sacudía con desesperación la pelvis en vana cogida mientras clavaba sus uñas en la espalda de la patrona y por la intensidad de sus broncos gemidos, aquella comprendió que estaba alcanzado el orgasmo. Abandonando sus tetas, hundió la cabeza en la entrepierna que se sacudía convulsivamente para acceder a los suculentos labios de la concha inflamada y pulposa. Los labios y la lengua penetraron entre los oscurecidos pliegues, esforzándose con denuedo en lamer y chupar al pequeño manojo de carne en su interior, mordisqueando enardecidamente al endurecido clítoris al tiempo que con su dedo pulgar lo estimulaba desde el Monte de Venus.
Verena sentía como sus jugos internos irrigaban la vagina desde el útero y los labios de la vulva segregaban los humores que la mojarían placenteramente; perdido todo recato, le exigía roncamente a la mujer que la llevara a la cúspide del goce, haciéndola acabar. Entonces, dos largos dedos se introdujeron en la encharcada vagina y se extendieron sobre el rugoso interior, rascando, hurgando en las espesas mucosas a la búsqueda del punto que ella, como mujer, sabía disparaba las sensaciones más espléndidas de goce.

Cuando la sensibilidad de sus yemas detectó la pequeña callosidad, la excitaron lentamente y comprobando que a su estímulo se inflamaba adquiriendo volumen, multiplicando los gemidos y las convulsiones ventrales en la joven, se dedicó con esmero a restregarla hasta sentir como ella se relajaba y entre sus dedos escurrían las mucosas que parecían haberse licuado en cálidos jugos; mientras con el dedo pulgar castigaba al clítoris, la boca bajó hacia la apertura dilatada de la vagina y hundió su lengua en el oscuro ámbito, sorbiendo con fruición la generosa marea que rezumaba. El pulgar de la otra mano, dispersando esos líquidos, masajeó suavemente la negra y fruncida entrada al culo. Dilatándola con ternura, fue introduciéndose con lentitud entre los esfínteres que fueron cediendo complacientes y comenzó un entrar y salir que fue incrementándose en la misma medida en que el calor intenso del orgasmo la iba cubriendo de transpiración.

Ante sus jadeos, ayer y retorcimientos desesperados, Lucy fue introduciendo dos dedos a la vagina encharcada, ejecutando un corto movimiento copulatorio y de a poco, fue añadiendo los otros al tiempo que los empujaba hacia dentro cada vez un poco más; aunque Olivia se lo hiciera antes, aun la asombraban dos cosas, la una era la elasticidad de sus músculos que se distendían sin dolor ante el ensanchamiento brutal y la otra, era que eso no sólo no le provocaba sufrimiento alguno sino que la introducía a un placer nuevo y distinto; advertida de su complacencia, Lucy fue plegando bajo la palma a meñique y pulgar y formando una cuña con los cinco dedos, logró que paulatinamente, superara el obstáculo de los nudillos que hicieron rechinar los dientes a Verena y cuando estuvo dentro, la mujer lo cerró en un puño que movió como un pequeño ariete socavando el canal vaginal y después de unos momentos en que ella expresaba su satisfacción en medio de rugidos, gemidos y fogosos corcoveos, abrió los dedos como un abanico para realizar un movimiento circular de la muñeca, lo que enardeció a Verena y en medio de sus gritos desesperados de que la condujera a la satisfacción total, alternó esos giros con la acción del puño.

La joven había alcanzado largamente su orgasmo y percibía que en las otras camas se producía una extraña migración de oscuras siluetas, seguramente en busca de sus amantes mientras desde la dulce relajación corporal, disfrutaba de la febril actividad de la mujer con una enorme sonrisa de satisfacción y acariciando su negra cabellera, la incitó a proseguir sometiéndola a tan excelso disfrute en medio de un torrente de involuntarias frases amorosas.
Jadeando violentamente por el esfuerzo, esta se había derrumbado sobre su concha, obnubilada por las últimas contracciones explosivas de su eyaculación en tanto que Verena volvía a sentir como desde el fondo de las entrañas se encendían los fogones del deseo y una lava ardiente la invadía. Enceguecida por el despertar de una salvaje necesidad sexual tras tantos meses de abstinencia total desde que fuera detenida, se incorporó y tomando a la desmadejada Lucy entre sus brazos, la acostó en el centro del camastro.

Poniéndose invertida sobre ella, comenzó a besarla con lujuria en la boca, introduciendo su lengua voraz cargada de saliva mientras sus manos sobaban y estrujaban a conciencia las hermosas tetas de la patrona, la que volviendo a recobrar la conciencia, la abrazó con desesperación y ambas se trabaron en una dulce contienda amorosa.
El tiempo se había detenido. Todo parecía suspendido; moviéndose en ralentti, los dedos acariciaban y estrujaban las carnes con insólita ternura y los labios famélicos se extasiaban en la succión del beso o de los pechos. Ambas semejaban estar contagiadas por idéntica inquietud apremiante, sus cuerpos tan disímiles vibraban al unísono y acoplándose con justeza se complementaban, se fusionaban buscando con denuedo la miscibilidad de sus jugos, sus salivas, sus sudores y sus pieles.
Arrullándose mutuamente en ronroneantes e indescifrables susurros, ondulaban y rodaban sobre el camastro, ora arriba, ora debajo. Como si un mandato silencioso las compeliera, se deslizaron simultáneamente a lo largo de los vientres y las bocas se extasiaron en el sometimiento de las soberbias e inflamadas, abultadas y mojadas conchas; Lucy, lamiendo y sorbiendo la vulva de Verena y esta, deslumbrada por la de la mujer, que se dilataba en una especie de latido siniestro, ansiando conocer el sabor de quien sería de ahora en más su ama.
Recorrió morosamente los labios casi ennegrecidos por la acumulación de sangre que les daba tumefacción, cubriéndolos de incontables besos y luego, la delicada punta aguzada de su lengua se deslizó entre ellos, humedeciéndolos aun más y solazándose en la succión de los rosados pliegues interiores que emergían entre ellos. El sabor y el aroma de los jugos femeninos parecían enajenarla y, separando los labios con los dedos, hundió su boca en el óvalo deslizando la lengua repetidamente sobre la tersa superficie.

Atrapando entre sus labios los arrepollados pliegues, fue macerándolos en lenta succión para concentrarse más tarde en el clítoris que se alzaba desafiante y que fue adquiriendo volumen en la medida que ella lo ceñía entre sus labios, mordisqueándolo con cierta saña hasta hacerle adquirir el tamaño de un dedo meñique.
Tomándolo entre los dedos, lo estrujó en fiera masturbación al tiempo que sus uñas se sumaban al suplicio de los dientes, provocando que su nueva amante, enloquecida de placer, hiciera lo propio con el suyo para iniciar una simultaneidad de crueldades recíprocas en las cuales se castigaban y torturaban mutuamente de manera aberrante, perversa, desenfrenada y brutal.
Rugiendo como posesas, se penetraban violentamente con los dedos y allí dentro, arañaban y herían a la otra en procura del placer propio. Los dientes mordisqueaban pliegues y clítoris al tiempo que las manos sumaron dedos a las penetraciones, conforme los músculos vaginales cedían mansamente para que, en forma ahusada, los cuatro se deslizaran dentro de sus vaginas.
Desenfrenadamente fuera de control y en demoníaca porfía, parecían querer devorarse una a la otra, chupándose vorazmente en medio de bramidos de placer y palabras cariñosas. Desorbitadas, introdujeron dos dedos en los culos y así, en medio de la infernal hordalía de una doble cópula, alcanzaron simultáneamente el orgasmo y se desplomaron exhaustas, trémulas y agotadas, sumidas en la roja inconsciencia de la satisfacción total.

Después de un largo rato, con los sentidos todavía embotados por la bruma casi corpórea que inundaba su mente y mientras en su cabeza se entremezclaban las imágenes recientes con las de Olivia, Verena presintió de una manera animal e instintiva la delicada caricia que la boca provocaba en la corva de sus piernas encogidas y como respondiendo a algún misterioso llamado, un colosal cosquilleo se instalaba en su bajo vientre. Los labios se escurrían ligeros por la tersa piel de los muslos interiores y otra vez recreaban la alquimia simbiótica que las había conducido a los más altos niveles del placer. Con los ojos aun cerrados y acezando quedamente, comprobó como desde el fondo de la vagina crecía una sublime y fascinante exaltación que generaba el fermento irrefrenable del deseo.

La boca de Lucy se posesionó del sexo entreabriendo los labios con sus dedos, dejando expuesto el manojo de pliegues que lentamente fue refrescando y excitando con la punta vibrátil de la carnosa lengua. Recuperada totalmente la consciencia, y con la lengua humedeciendo sus labios, Verena comenzó a sobar y estrujar entre los dedos sus propios pechos, rascando la superficie de las aureolas y clavando las uñas en los pezones mientras los retorcía sin piedad.
La mujer maceraba codiciosa entre sus labios y dientes al clítoris, estirándolo de una manera inusitada y provocando en ella roncos bramidos de satisfacción. Tremolante, la lengua transitó hacia abajo, se entretuvo por un momento en el pequeño pero altamente sensibilizado agujero del meato y luego fustigó las crestas que festoneaban como un umbral carnoso el ingreso a la ardiente caverna. Tal vez motivados por los generosos líquidos o los efluvios aromáticos del canal, los labios chuparon como una ventosa insaciable el agujero y la lengua frenética se introdujo en la umbría hondura recogiendo golosa los humores que manaban lentamente.

Con las manos aferrando el borde del lecho, Verena clavaba la cabeza en él mientras la sacudía a los lados, hundiendo el filo de los dientes en los labios resecos, sintiendo que los músculos del cuello estallarían por la fuerte tensión, dedicó esa entrega final de su sexualidad a la mujer como un homenaje al amor que sintiera por Olivia, de quien nunca pudiera despedirse.
De alguna manera ignorada por ella, Lucy se había hecho de un consolador y ahora, luego de deslizarlo a lo largo de la concha inflamada para humedecerlo, restregando rudamente al clítoris con la cabeza y en medio de su exaltada ondulación, lenta y morosamente, fue penetrándola. El tamaño no la disgustó y sus músculos vaginales se dilataron para recibir al invasor, ciñéndolo después como si fueran un apretado guante carneo sin importarle las laceraciones y excoriaciones que su ríspida superficie le ocasionaban.

Sin dejar de chuparle el clítoris, Lucy se ocupó porque la verga la penetrara hasta sentirla golpear contra el cuello uterino. Una vez allí y mientras le otorgaba un lento vaivén, la fue moviendo en forma circular, variando el ángulo de la penetración y rozando con la testa hasta el último rincón de la vagina. Finalmente, adquirió un ritmo que encegueció a Verena quien, a la par de mover sus piernas con aleteos espasmódicos, exhalaba quejumbrosos bramidos acariciando la cabeza de la patrona mientras le rogaba para que intensificara la profundidad de la penetración y le hiciera alcanzar un nuevo orgasmo.

Después de la increíble penetración de la mano, su cuerpo era un maremagnum de sensaciones encontradas. Por un lado la prepotencia y la crudeza de la penetración la contraían, crispándola y por el otro, el mismo dolor le provocaba tanto placer que superaba largamente el sufrimiento, sumergiéndola a un mar de dulces explosiones que escurrían entre sus carnes y con ganchudas garras parecían querer separar los músculos del esqueleto para entregarlos al volcán ígneo de sus entrañas.
Cuando sentía en su nuca, riñones y vejiga que estaba por llegar al clímax, Lucy retiró la gruesa verga de su concha y ya se erguía para recriminárselo indignada, cuando ella la apoyó sobre los esfínteres del culo y, lenta pero sin dudarlo, la introdujo tan suavemente que parecía no moverse. El dolor puso un estallido blanco en su cabeza junto al alarido espantoso de su pecho y, nuevamente, descubrió que junto al sufrimiento más terrible llegaba el más maravilloso de los placeres.
Superados los esfínteres, el falo provocaba escándalos de placer allí por donde inauguraba el camino. Alienada por el disfrute, Verena encogió las piernas y tomándolas entre sus manos llevó las rodillas casi hasta los hombros, facilitando la intrusión al culo y en medio de poderosos rugidos, alcanzó uno de los orgasmos más satisfactorios de su vida. Mientras su vientre se estremecía en convulsivos espasmos y contracciones vaginales, el fluir de sus humores inundó la boca sedienta de Lucy.

Cuando aun su llanto del dolor-placer la conmovía y el hipar de los sollozos la ahogaba, la mujer se colocó entre sus piernas, cruzándolas hábilmente con las suyas para establecer un íntimo contacto de los sexos; dilatando al sexo con los dedos, consiguieron un chasqueante restregar y así, debatiéndose estrechamente, empujaron sus cuerpos uno contra el otro hasta que volvieron a sumirse en el tiovivo del placer mientras miríadas de luces multicolores deslumbraban su entendimiento. Durante un largo rato y ya sin violentas penetraciones, sino entregando lo mejor que cada una tenía para dar, complementando el roce brutal de los inflamados pliegues con excelsas manipulaciones a clítoris y culos, se prodigaron en un goce que, lentamente las fue sumiendo en la irrealidad del agotamiento total.