Mi Tia Loli, Yo y Popi nos fuimos a dormir

Despues de cenar y recoger la mesa, nos pusimos comodas en el salón y tomamos un cafetito, mientras recordabamos lo que habíamos hecho aquella tarde de sexo y lujuria.

Las dos solo llevabamos unas bragas limpias, a mi Tia Loli los pechos se le ladeaban por el peso, estabamos recostadas en los sillones y con las piernas abiertas y relajadas.

Lisa ¿estas muy cansada?

Un poco, pero muy satisfecha y relajada.

Pues yo me lo he pasado muy bien y me he corrido toda.

El que se ha corrido como un loco ha sido Popi, pobrecito le hemos sacado hasta la última gota.

No sufras cariño, el se repone muy rapido.

No me hubiera creido nunca, que hubiera podido llegar tan lejos en el sexo.

UY! hija si supieras lo que he llegado hacer yo a solas con el.

Yo con aquella coversación me estaba mojando de nuevo, y mi Tia Loli ponia una cara de cachonda sabiendo que si seguia contandome aquellas intimidades yo me iria calentando y volveriamos a empezar nuestra relación inconfesable.

¿ Has hecho cosas más guarras? Loli.

Por supuesto reina, pero yo las llamaria satisfactorias y deseadas.

O sea que te lo has follado a fondo.

Si, me ha llenado todos mis agujeros y me los chorreado de leche.

Mi Tia Loli sin parar de contarme como y por donde se la había follado, se ladeo las bragas y empezo a jugar con sus pelos negros y brillantes por el flujo que estaba soltando su coño, yo mientras la escuchaba le miraba la entrepierna con descaro y deseo de comerselo en profundidad.

Cariño, me parece que nos estamos poniendo en forma, ¿Porque no nos vamos a la cama?

Yo sin contestarle, me levante y cogiendole la mano mojada de flujo, la incite que me siguiera hasta la alcoba, Loli acepto seguirme mientras me tocaba el culo por encima de las bragas, hundiendo su mano entre mis nalgas.

Cuando llegamos a la cama, antes de tumabarnos nos miramos una a la otra con deseo, mientras nos bajamos las bragas una a la otra, cuando las tuve en mi manos las mire y despues olerlas profundamente, empece a lamer el flujo pegajoso.

Loli me sonrio he hizo lo propio con las mias, y con la otra mano busco mi chocho abierto y hambriento, yo me deje tocar y gemi al sentirme penetrada por sus dedos hasta el fondo, yo le meti el brazo entre sus piernas y mi mano buscó su culo.

Sin dejar de tocarnos, nos dejamos caer sobre la cama sin dejar de masturbarnos y urgar nuestras intimidades, tiramos las bragas al suelo y nuestros labios se buscarón, iniciando una morreada profunda y nuestras lenguas empezarón una danza lujuriosa y humeda por nuestras salivas, el sonido de la danza penetrante me volvio loca y cachonda a tope.

Loli dejo de besarme y levantando sus brazos, dejo a mi vista sus pezones erectos y oscuros, y me ofrecio sus axilas para que las lamiera con deleite, ya que era uno de sus puntos erogenos que lo noté por sus gemidos y sus movimientos.

De sus axilas pase a sus pezones y mi lengua empezo a darles vueltas mientras sus pezones se endurecian más y más y mis labios se los chupo como si fueran unos pequeños penes erectos.

De pronto Loli se quedo rigida, cuando le llego un orgasmo enorme soltando un chorro de flujo espeso y pegajoso que le bajo por sus opulentos muslos, mientras se apretaba su chocho con sus manos, cuando acabo de escurrirse se quedo quieta y traspuesta sobre la cama, yo me quede a su lado esperando que se recuperara de su extasis.

Lisa me has matado cariño, ufffff hacía mucho tiempo que no había tenido un orgasmo parecido ha sido fantastico.

¿Te hecho disfrutar de verdad? Loli.

La lamida ha sido profunda y maravillosa, date la vuelta cariño que voy hacer que te venga uno a ti.

Que guarra eres, como sabes mi punto debil.

Me coloque con los pechos sobre la cama con las piernas abiertas, quedando a su merced para que me diera el gusto que yo estaba deseando, me abrio las nalgas con suavidad y su dedo indice empezo a rozarme mi ano peludito y arrugadito, yo al sentirlo abri aún más mis piernas para ofrecerle mi culo totalmente, poco a poco su dedo me sodomizando hasta dentro del todo, mientras su lengua lo lamia mientras entraba y salia cada vez más rapido, mientras yo no paraba de gemir.

De pronto Loli cambio el dedo por la lengua la cual penetro totalmente, mientras yo me masturbaba con una mano entre mis pelos vagianles, la otra me excitaba mis pezones erectos y arrugados.

Lisa ¿te gusta?

Mucho no pares por favor sigue dandome.

Cariño estas muy dilatada ¿ quieres una sopresa?

Haz lo que te de la gana, pero dame gusto, quiero mearme sin parar.

POPI ven cariño, que Lisa te necesita.

Yo me quede pasmada pensando con lo que se avecinaba, estaba entre el miedo y el deseo, Popi salto encima de la cama y Loli le dejo sitio para que me oliera, el lo hacía con deseo y su lengua empezo a lamer sin parar, Loli aprovecho su deseo y empezo a pajearle hasta sacarsela fuera totalmente, dejo que sin parar de lamerme le follara su boca con aquella pija que chorreaba sus labios, de pronto su lengua rasposa revento mi culo, y ayudado por Loli busco la entrada de mi culo con su verga mojada, su capullo inflamado coronó mi esfinter y con la ayuda de mi engrase natural, me la metio hasta los huevos y empezo una monta desenfrenada, yo gemia y llegue a gritar pidiendo más y más, me gustaba ser su perra.

De pronto mi ano me ardido de dolor, cuando el me embolo y quedo pegado a mi, sus patas temblaban al estar casi en el aire al estar abotonado a mi culo, Loli le ayudo a pasar la pata y nuestros culos quedarón pegados, mientras gozabamos hasta el extasis, esto duro bastante rato, hasta que de pronto se aflojo y la saco de mi interior.

Yo salte de la cama como un resorte y corri al lavabo a soltar lo que tenia dentro, una vez satisfecha mi necesidad, me duche con Loli, una vez aseadas volvimos a la cama y paso lo que paso.

Mi tía solitaria

Esta historia paso cuando tenia 16 años yo en ese tiempo vivía con mi tía, me llamo Isaac, soy de México, ahora tengo 22, en ese entonces yo estaba en la preparatoria y me fui a vivir con mi tía pues allí estudie viví con ella durante tres años que han sido los mejores tres años de mi vida, ella hasta ahora sigue siendo una mujer muy atractiva, bien cuidada, mide 1.70, morena, cabello largo y lacio castaño, unos senos y un culo que muchas mujeres envidian, ella ahora tiene 38 años, tiene un hijo de 9.

Bueno continuando con la historia, al terminar yo la secundaria me fui a vivir con mi tía a otro estado pues allí es donde yo estudiaría, ella vivía y vive con mi tío y su hijo pequeño. Los primeros meses pasaron tranquilos sin ninguna anormalidad, mi tía cuidando de su hijo, mi tío trabajando, yo lo veía todo normal.

Al tercer mes yo ya tenia varias amigas con derecho, con una de ellas fue mi primera vez y la de ella pero eso es para otro momento jajaja (una historia interesante), bueno volviendo al tema, conforme iban avanzando los días me fui dando cuenta de que mi tía estaba decaída, desanimada, que era a lo contrario de cuando llegue, ella era feliz, sonreía mucho y ya no era así, llegue a pensar que era por mi culpa al irme a vivir con ellos y lo medite por varios días.

Después de 2 semanas pensándolo sucedió algo que aclaro mis dudas sobre si por mi ella estaba así y era todo lo contrario a lo que yo creía. una noche me levante para ir al baño que queda justo al lado de la recamara de mis tíos, pude escuchar como peleaban, escuchaba como mi tía le decía a mi tío que la tenía abandonada que ya no la atendía,
mi tío le respondía que era por los viajes de trabajo que el tenía, el es ingeniero y se la pasa viajando a pueblos y demás para ver como andan los proyectos que el tiene, bueno en fin, al escuchar el motivo del porque mi tía estaba tan desanimada era pues que estaba necesitada sexualmente.

A partir de que escuche las necesidades de mi tía me dije “que tío tan estúpido tengo al dejar a esa mujer tan hermosa, no cualquier hombre tiene una mujer tan bien dotada, hermosa, y no lo aprovecha” y desde ese entonces empece a ver a mi tía como una mujer y no como mi tía. Me empece ha pajear pensando en ella, en como sería tener ese hermoso culo a mi disposición, esos senos grandes haciendo me una paja, me la pasaba pensando en ella en su escultural cuerpo, cuando tenia sexo con mis amigas pensaba en que eran mi tía me la imaginaba gimiendo y gritando de placer era lo mejor, mis amigas me decían que había mejorado si antes era bueno ahora era mejor y todo esto era por pensar en como se lo haría a mi tía, después de eso todas mis amigas se peleaban por tener un momento a solas conmigo aunque sea solo faje.

Un día al llegar de la escuela escuche unos sonidos inusuales en la casa no sabia que era, se escuchaban en el segundo piso pensé que algo había pasado, cuando llegue al segundo piso vi que todo estaba tranquilo mi primito dormía en su recamara, pero los sonidos no cesaban y me di cuenta de que venían de la recamara de mi tía la perta estaba a medio cerrar y me asome un poco para ver que pasaba y para mi sorpresa lo que pasaba en la recamara de mi tía era algo que pensé que nunca vería, mi tía haciéndose una paja, no lo podía creer era una imagen hermosa, ella acostada en su cama desnuda de la cintura para abajo, con una mano tenia un pequeño vibrador y que metía por su vagina la cual estaba super mojada y con la otra mano amasándose las tetas, era espectacular, al momento de ver tal imagen me empalme enseguida mi verga quedo dura nunca la había tenido así de dura y si pensarlo dos veces me baje el cierre del pantalón y saque mi verga y me comencé a pajear viento tremendo espectáculo, mi tía se metía y sacaba el vibrador de su vaginita hermosa, ponía una cara tan excitante, traba gemidos ahogados, debía ser para no despertar a su hijo, era espectacular, de un momento a otro se bajo la blusa y el brasier y dejo que salgan a relucir esos pechos que tanto había deseado ver eran grandes un pezón chico y erizado, parecía una diosa era hermosa, yo me seguía haciendo una paja, hasta que escuche que mi tia entre gemidos dijo “haay si asii isaaquito siii mas duroo sii asiii” yo me quede quieto en shock, no lo podía creer mi tía se hacia una paja pensado en mi.

Después de eso seguí haciendo mis pajas pero ahora pensaba en como hacer para tener sexo con mi tía. Lo pensé como por una semana y se me ocurrió como hacerle. Un día llegue y comencé a platicar de varios temas random y de allí comencé con el tema de que la veía desanimada.

Yo: tía hace tiempo que la veo desanimada, ¿por qué no sale y se divierte? tal vez así se animaría un poco mas no?
Tía: si, tienes razón creo que debo salir a divertirme, tienes razón, pero no puedo dejar solo al niño y no tengo con quien salir.
Yo: y ¿por qué no sale con sus amigas? eso estaría bien ¿no?
Tía: tienes razón pero sera muy difícil que pase.
Yo: bueno tía piénselo, yo solo lo decía por que la he visto muy desanimada. bueno me voy tengo mucha tarea, pero piénselo tía.

Tres días después mi tía me pregunto que si me podía quedar a cuidar a mi primito que porque ella tomo mi consejo y hablo con unas amigas y quedaron en que saldrían, yo le dije que con gusto que no se preocupara, ella con una sonrisa me dio las gracias, se dio un baño, vistió y se fue.

Ya entrada la noche por hay de las 2am escucho que llega mi tía bajo a verla y estaba pasada de copas y parecia que si e divirtió micho, al verme se acerco a mi y me dijo.

Tía: isaaquito, sabes tu tío me tiene muy abandonada ya casi ni me toca y con eso de que siempre esta viajando me siento sola y pues desde que llegaste, no se porque me han dado ganas de tenerte pero me daba mucha vergüenza decirte.
Yo: tía wow esto es repentino, no se que decir
Tía: bueno te comprendo porque ya con un hijo y como estoy ahora quien me desearía no?
Yo: pero que dice tía si usted es hermosa y tiene un cuerpo que muchas mujeres envidiarían.
Tía: hay isaaquito que cosas dice hacer que me avergüence.
Yo: pero es la verdad tía de seguro muchos hombres desearían tenerla.
Tía: y tu…… esto…… tu no me desearías?
Yo: emm…. bueno para serle sincero si, si la deseo.

Después de oír lo que dije ella se abalanzo hacia mi y me dio el tan deseado beso con esos labios carnosos y suaves, yo le correspondí el beso, nos besábamos como dos locos, era un beso pasional, con euforia, deseo, nuestras lenguas jugaban, duramos así como 10 minutos, después ella se alejo y me sentó en el sofá, ella comenzó a quitarse ese vestido entallado que le marcaba todas sus curvas, ella no llevaba brasier y se notaba que estaba super excitada sus pezones estaban durisimos, se termino de quitar el vestido y tenia una tanguita roja que hacia que se le marquen sus labios vaginales y se veía que ya estaba mojada, se acerco a mi y me bajo el short y el boxer, saco mi pene erecto y duro como diamante, al verlo sorprendida me dijo “es mas grande y gruesa que la de tu tío” sus ojos brillaban y sin mas ni mas se la metió a la boca, subía y bajaba, hacia círculos con su lengua en la punta de mi verga, se la metía hasta la garganta, lamía el tronco uff la mejor mamada que me han dado, le dije.

Yo: tíaaaa me vengooo me vengoooo!!!
Tía: veente en mi boca, quiero probar tu leche,alimentamee

Me vine en su boca 1.2.3.4 chorros le leche en su linda boquita ella se los trago todos, me levante y le dije que se sentara, ella me obedeció y le quite si tanguita le vi esa hermosa vagina que tanto deseaba linda brillante por todos los fluidos que brotaban de esta era una hermosa vista, no lo dude y me deleite con esta, era suave, sus fluidos sabían maravilloso, le pasaba la lengua por toda su rajita entre sus labios se la metía en su hoyito ella gemía como una loca, “SIII ASIII OOOOHHH SIGUEEEEE NNO PARESS HAA UQE RICOO” yo le seguía lamiendo su rajita, su clítoris, le besaba sus labios y ella seguía en el éxtasis “AHHH AHHH SIII DIOOSS QUE RICOO ME VENGOOO ISAQUIITOO ME VENGOOO SII DIOOOSS!!!!!!” ella se vino en mi boca todos sus jugos salieron dsiparados hacia mi boca, eran deliciosos, tenia un olor riquísimo, ella tenia espasmos en el cuerpo y gemía, ella se recupero y mi verga ya estaba dura de nuevo, la acosté el en sofá y poco a poco le fui metiendo mi verga en si hoyito primero la cabeza se la embarraba en toda su vagina le preguntaba “¿quiere que se la meta?” y ella me respondía “SIIII MÉTEMELA TODA LA QUIERO SENTIR TODA SII MÉTELA MÉTELA!!” me excitaba escucharla suplicar por mi verga y muy despacio se la fui metiendo, iba entrando poco a poco se sentía tan caliente y húmedo y comencé con un lento mete y saca ella gemía y decía “SII ASII MÉTELA TODAA SII ASIII AAAAH AAHH AHHH SII HAYY SIII MAS RAPIDOOO SII AHHH ESTAN GRUESA AHHHH SIII MAS RAPIDOOO HAYYY SII AAHH”

Aumente la velocidad y le daba duro una envestidas duras y firmes mi verga entraba justo en si vagina, sentía como su vagina me compensaba a succionar ” TIIAA OOHH SIII, TIIAA SU VAGINA ME SUCCIONA AHHH SIII AHHHH” allí ella se vino, sus gemidos eran hermosos “AAAHHHHH SIIIII QUERICOOOOO ISAAQUIITOO AAAAAAAAAAAAAAAAAHH!!!!!!” cayó rendida en sofá, la gire y la puse a gatas yo no había terminado y se la penetre de nuevo y le daba unas envestidas y se oía como mis testiculos chocaban con si cuerpo “CLAP CLAP CLAP CLAP..” ella gemía y gemía “OHH SI OOHH SIII AHHH” yo ya me estaba viniendo “TIAAA AAHH SII ME VENNGOO MEE VENNGOO” ella me decía “ACABA DENTRO SII DAME TU LECHE SIII AHHHH AAAHHA AAH!!!” me vine dentro sentía como mi leche se mezclaba con sus fluidos “OOOHHH SIII AHHH!!!!!” ella se vino por tercera vez “AAAAHH SIII SIENTO COMO TU LECHE MEEE LLENAA AAAAHHHH!!! después de eso nos acostamos en el sofá ella me abrazaba y me decía:

Tía: hay isaaquito que rico estuvo hacia ta tiempo que no la pasaba así tu tío desde que que tuvimos al niño no me lo hacia con ganas, pero tu aahh, eso estuvo magnifico, ¿seria mucho pedir que lo sigamos haciendo??
Yo: si, estuvo muy rico y no hay problema tía por usted lo que sea con gusto.
Tía: entonces a partir de hoy seras mi amante ok?
Yo: si, eso seria magnifico.

desde esa noche cada vez que se iba mi tío de viaje teníamos sexo, lo hacíamos por toda la casa, en la cocina, en el baño, el patio, en su cuarto, en la escalera, comedor, en la sala de nuevo, en todos lados y así fue mi estancia en casa de mi tía, ahora regrese a mi estado natal y pues vivo en un departamento cerca de casa de mis padres y cada vez que mi tía viene a visitarlos nos vemos y lo hacemos, es como un sueño des pues de todo la sigo gozando y creo que cada vez es mejor.

bueno esa fue mi historia espero que le haya gustado y estaré contento de leer sus comentarios y pronto habrá mas historias e mi vida, me gustaría saber que piensan pues soy nuevo en esto jajaja bueno saludos. gracias por leer.

Gozos y sombras de Verena

Violada en su infancia, finalmente encuentra y mata al hombre, yendo a parar a una cárcel en la que se convierte en favorita de la patrona del pabellón

Verena se dirigía a la parada de omnibus para volver a su casa desde el colegio, cuando vio que en la misma dirección se detenía un automóvil y desde la ventanilla la saludaba la conocida cara de Claudio, el mejor amigo de sus padres desde antes que ella naciera.
Contenta, se dirigió al vehículo y saludó con un beso en la mejilla a ese amigo a quien le decía tío, recibiendo alborozada la invitación a subir para que la aproximara a su casa. La cordialidad y gentileza de Claudio, tratándola como a una señorita y no una nena, interesándose en sus estudios en ese ultimo grado y cuáles eran sus proyectos para la secundaria, la alegraron y contándole locuaz su intención de hacerlo en una escuela técnica para tener una salida laboral antes de la Universidad, no tomó en cuenta el desvió que él hacia del camino habitual y cuando se lo hizo notar, Claudio le dijo que quería mostrarle la nueva casa que había alquilado.

Efectivamente, minutos después se detenía ante un hermoso chalet a cuya cochera entró el auto y bajándose, la invitó a acompañarlo; a pesar de lo desolado del barrio, los amplios ambientes y la todavía dispersa distribución de los muebles le gustaron y alegre recorrió los diversos cuartos de la casa, para terminar en el living donde Claudio se derrumbó en un sillón para indicarle que lo hiciera junto a él.
A pesar de su doce años, Verena era precoz en todo, desde la inteligencia que le permitía cursar a esa edad el séptimo grado hasta en lo físico, ya que cerca del metro cincuenta, su cuerpo delgado había comenzado a mostrar redondeces adolescentes y, aunque minimamente, sus tetitas se hacían evidentes a través de la ropa, también sentía cosquilleos y picores que la desconcertaban en el bajo vientre y una sudoración tan exagerada que su madre había tenido que prestarle remeras y desodorante; ella no lo ignoraba y por los síntomas sabía que su menarca estaba próxima e inspeccionaba curiosa su entrepierna para buscar rastros de esa vellosidad que ya alguna de sus amigas mostraban jactanciosas en el baño de la escuela.
Orgullosa de esa apariencia, se preocupaba en acentuarla por su forma de peinarse, la elección de prendas ajustadas que resaltaran ese busto incipiente y la sólida redondez de sus ancas, así como destacaba la hondura de sus ojos verdes con leves sombras de maquillaje y un sutil labial destacando la naciente morbidez de los labios.

Todo aquello no había pasado inadvertido a Claudio quien la codiciaba de manera enfermiza desde sus primeros años y ahora estaba dispuesto a convertir en su esclava sexual a aquella criatura que ni siquiera era mujer; conociendo lo creída y pizpireta que era, él le pasó cariñosamente un brazo sobre los hombros para atraerla junto a sí, al tiempo que alababa su crecimiento e intencionadamente le preguntó cuantos pretendientes tenía en la escuela y aunque sí, era cierto, los chicos parecían empeñados en agasajarla, en un arranque de falsa modestia, le dijo que desgraciadamente nadie se fijaba en ella.
Claudio se dio cuenta de que ese coqueteo le venía de perilla a sus intenciones y ya sin ambages, dejó que la otra mano se asentara exigente sobre el bultito del pecho; súbitamente, como un golpe revelador, Verena supo.

Adolorida pero sobre todo asustada porque su inteligencia le hacía prever un triste futuro y tal como se lo exigiera Claudio, justificó esa media hora de retraso diciéndole a su madre que había pasado por lo de una compañera por una tarea; sin embargo, la inquietud por lo que pasara la atormentó durante toda la tarde y esa noche, mientras cenaban, atropelladamente, les constó confusamente como Claudio había abusado de ella.

Para su sorpresa, no solo sus padres y su hermano menor tomaron a risa su relato, sino que el padre le reprochó severamente por poner en duda la honestidad de un hombre como Claudio que la viera nacer y hasta la cuidara cuando ellos salían de noche; apabullada por esa mezcla de reto con burla de su familia, se encerró confundida en su cuarto y repasando en detalle lo sucedido, encontró que si bien era cierto que no existiera en Claudio deseo alguno de lastimarla y lo que le hiciera había estado impregnado de ternura, no era menos cierto que en el futuro ya no se conformaría con eso y que, para su desconcierto, en su cuerpo se manifestaran más agudamente aquellos picores, calores y cosquilleos y que había experimentado un placer desconocido para ella.

Pasaron los días y aunque Claudio concurrió a su casa, siguió tratándola con el mismo cariño acostumbrado y hasta escuchó a sus padres comentarle el relato suyo y juntos desestimaron jocosamente a acusación de la chiquilina justamente, como eso, las fantasías de una niña en su confusa conversión en mujer; convencida que no debía jamás volver a hablarlo con ellos, se encerró en un mutismo que a sus padres les pareció propio de la desorientación de su edad y de esa forma transcurrieron dos meses.

Y así, fue transcurriendo el tiempo en el que ella fue creciendo y desarrollándose como mujer; un poco más alta que el promedio, tenía una figura espigada en la cual resaltaba el volumen pleno de unas tetas macizas y unas nalgas contundentes, en parte naturales y en gran medida gracias al manoseo y traqueteo al que Claudio la sometía no menos de dos veces por semana.

Afortunadamente, cuando tenía diecisiete, regresó su hermano mayor, aquel que siete años atrás viajara a Buenos Aires, tanto para estudiar agronomía y veterinaria como para tomar distancia de esos padres que parecían resumir esa paternidad a darle casa y comida pero desentendiéndose de sus metas y ideales.
Encontrando que la situación no había cambiado en absoluto e indignado por la actitud asumida con respecto a Verena, quien volcara en él lo angustioso de esos años de sometimiento, decidió buscar dentro de la provincia donde instalar un proyecto de granja ictícola y junto a su mujer, llevó con ellos a la jovencita para que encontraría refugio a su dolor por tanta humillación.
Preocupado porque esas relaciones que, aun consentidas mansamente fueran obligadas y el maltrato pudieran haber afectado la psique de Verena, se preocupo en llevarla dos veces por semana a una psicóloga de la ciudad y de esa manera, la cerril muchachita comenzó a conocer un mundo distinto de relaciones.

De la mano de la mujer, unos diez o doce años mayor que ella, fue relajándose y por primera vez alguien escuchó con verídica crudeza todos y cada uno de los detalles de la vilezas que Claudio cometiera durante esos años; conscientemente, Verena ignoraba que el homosexualismo es tan frecuente en las mujeres como en los hombres y que, aunque la abstinencia se les hace más llevadera, por su sensibilidad y sed afectiva se ven inclinadas a tener relaciones fuertemente emotivas con otras, siendo muy natural que finalmente se desplacen al plano de lo sexual, especialmente en casos como el suyo, donde por tratarse de un abuso a tan temprana edad, se encuentran lastimadas y vulnerables emocionalmente, desarrollando una aversión con respecto a todo lo masculino.

Consecuentemente, en sus confesiones volcaba todo el resentimiento hacia Claudio y la amargura de su inocencia perdida, cosa que era aprovechada por Olivia para alimentar esos sentimientos y con sus modales afectuosos y su voz seductoramente educada, iba condicionándola para lograr su objetivo, cosa que consiguió porque la mente fértil de la muchacha que por primera vez tenía en quien volcar su necesidad de cariño y comprensión, respondió acumulando en su mente y cuerpo un secreto deseo tan hondo hacia la mujer que, cierta tarde, incapaz ya de refrenar sus impulsos, sentada junto a la psicóloga, extendió una mano para sujetarle la barbilla y dejar que sus labios buscaran con dulzura la mórbida boca.
Fue un instante mágico, nunca había imaginado que besar a otra mujer y particularmente a Olivia, le fuera tan placentero y dejando escapar el aire cálido de su pecho, continuó con los tenues roces de los labios a los que la psicóloga respondió gratamente sorprendida de la misma forma y así, sin siquiera tocarse ni pronunciar palabra, se sumieron en un ralentado intercambio de besos, mezclando sus alientos y dejando sólo a los labios prodigarse en exquisitos contactos de sutil levedad.

Olivia no iba a ser tan cruel de dejar tomar la iniciativa a la inexperta jovencita y revolviéndose en el sillón, la arrastró consigo para emprender una alucinante sesión de besos y caricias con las cuales iba despojándola con voluptuosidad intencionalidad de su poca ropa, ya que en la chacra, aquella solía vestir solo prácticos pantaloncitos, remeras cortas y borceguíes por las alimañas; en su afán, Verena colaboró ahora sí con vehemencia a la vez que se desvivía por sacarle a ella lo que llevaba y pronto, ambas lucían su esplendida desnudez con la excepción del calzado.
Aunque desfogaba su homosexualidad con pacientes femeninas y el lesbianismo era ya un hábito para ella, por primera vez en su vida, el vértigo mareaba a la psicóloga y en su vientre, en lenta maceración, bullía el ardor de un caldero. Con un hondo suspiro de angustia, se tendió junto a la muchacha para restregar su cuerpo joven contra el suyo; las dos se agitaban suavemente y manos y bocas se multiplicaron, tocando, acariciando, rasguñando, lamiendo y rozando con los labios las pieles pero sin concretar nada, sin ni siquiera llegar a aproximarse a los lugares secretos que derrumbarían, inevitablemente, las barreras del goce contenido.

Brazos y piernas se retorcían, enlazaban, anudaban y desanudaban, pero había un algo mágico entre ellas, un fluido cósmico que las atraía y rechazaba al mismo tiempo, que las unía y separaba magnéticamente; las pieles cobraban reflejos de barniz y las tetas bamboleaban pendulares en una suave levitación que sólo servía para demostrar lo excelso de su belleza. Olivia paladeaba con su lengua la piel, hundía los dedos entre los muslos vírgenes y rozaba el abismo de las canaletas pélvicas, fatales y palpitantes.

Los cuerpos manifestaban la expansión del deseo, convertido en el acezar de dos seres que se necesitan, que se mimetizan en el éxtasis del amor. El húmedo vello del pubis de Verena, fragante de ásperos e íntimos aromas permitía avizorar como el sexo palpitaba pulsante con un movimiento casi siniestro, buscando ávidamente llenar el vacío que lo habitaba.
Olivia descendió y a ese contacto, circularon por su sangre los humores del universo y correteó sobre la espalda de la joven dividida por el ondulante canal que se hacía más profundo y oscuro al llegar a los glúteos. Verena sentía que sus glándulas enviaban órdenes secretas al cuerpo y las mucosas del útero buscaban a través de la vagina los labios ardorosos de la vulva, rezumando en fragantes fluidos.

Las manos de Olivia habían subido hacia la nuca, acariciándola con dedos sabios mientras la boca besaba tiernamente la carne trémula y Verena tuvo que sofocar el grito histérico que inundaba su garganta, crispada por un loco deseo. El sufrimiento de la espera cambio de signo y se diluyó en placer, gozo y tortura simultáneos al tiempo que acariciaba el cuerpo incitante que ondulaba el frenesí. Exaltada, acompañaba cada movimiento fascinada, gemía de angustia y los copiaba, los repetía como una sombra sólida de ese deseo hecho carne y prolifera la abundancia de sus caricias, cubriéndola con su saliva, abrazada a sus muslos y trazando sobre la piel blanquecina las rojas estrías de las uñas.

Sollozando, las dos mujeres se retorcían y sus besos eran cada vez más ardientes hasta que, voluptuosamente, unidas en un bramido como síntesis trémula del goce y cuando creían estar alcanzando las más altas cumbres del placer y la satisfacción plena, el deseo y la pasión reaparecieron en la sangre con una intensidad formidable. Y volvieron reanudar todo hasta saciarse en el límite de sus fuerzas y los cuerpos ardían con mayor fogosidad, con una avidez que nada ni nadie podría colmar ni saciar.

Las pieles se fundían y accedían al otro cuerpo sin dejar de ser ellas mismas. Los cuerpos estaban unidos por una única y salvaje energía que los recorría en un proceso incesante que, a medida en que abría nuevas zonas desconocidas, se apresuraba a dejar atrás para acceder a la incertidumbre de otra nueva. El contacto de sus cuerpos las dejaba presas del vértigo, besaban las pieles cubiertas de sudor y sus carnes se convertían en una esponja ávida de goce. Locamente enronquecidas, de sus labios resecos por la fiebre pasional, surgían súplicas obscenas invocando cópulas admirables mientras los cuerpos brillantes y las lenguas morbosas se enredaban en una lucha estéril en la que cada una pretendía vencer y ser vencida simultáneamente.
Sin una decisión explícita, las mujeres decidieron dar fin a la impaciente y dulce espera; Olivia tomó entre sus manos el rostro abotagado por la conmoción de la jovencita y acariciando los cortos cabellos, depositó tenuemente sus labios sobre la frente de la joven. Apenas rozando con la piel interior de los labios entreabiertos, descendió hasta los ojos y allí enjugó las lágrimas que la joven no podía contener. Luego bajó por las mejillas y tocó, apenas, los labios jadeantes de la joven que, ante ese contacto se estremeció como si alguna arma terrible la hubiera hendido.

La imperiosa lengua tremolante de Olivia penetró el húmedo antro buscando con fiereza de combatiente a la replegada de Verena que, primero esquivó los embates de la invasora para luego reponerse y atacar con dura voracidad de ayuno; tomando a Olivia por la nuca, desunió las bocas chorreantes de saliva y empeñó la lengua en una batalla feroz en la que prescindieron de todo contacto de los labios.
Atacándose como dos serpientes, sostuvieron un singular combate que las sumió durante largos minutos en un vehemente goce en el que los sentimientos eran salvajes, primitivos y elementales. Las dos jadeaban temblando como azogadas, ahogándose en el intercambio de salivas y se afanaban en la tarea de lamer y chupar las lenguas como si fueran penes, obnubiladas por las inéditas sensaciones que eso les provocaba.

Finalmente, la lengua de Olivia se desprendió de esa mareante tarea y comenzó a recorrer el cuello de la muchacha mientras los labios chupaban tenuemente y los dientes mordisqueaban la tersa piel; descendió a las trémulas laderas de las tetas, ya cubiertas de un intenso rubor y aguda, la lengua se apoderó del agitado seno en círculos morosos que, finalmente, la llevaron a adueñarse del pezón, lamiéndolo primero con irritante lentitud y cuando la joven se arqueaba envarada por la angustia, lo envolvió entre los labios para chuparlo fieramente.
Estremecida por el deseo y sumida en roncos gemidos, Verena extendió sus manos parta asirse a las colgantes y turgentes tetas de Olivia, acariciando y estrujándolas con rudeza mientras sus piernas se agitaban convulsivamente como si buscaran alivio al ardiente fuego que sentía brotar del vértice. Devenida en una medusa golosa, la boca recorrió pertinaz cada uno de los pliegues del abdomen, lamiendo y sorbiendo como una ventosa la piel. Se detuvo por un momento en el ombligo y se paseó por la delicada comba del vientre hasta tomar contacto con el vellón del sexo, totalmente empapado.

Olivia se acomodó invertida para tomarla por los muslos, separando y encogiendo sus piernas, comenzando a besar suavemente las ingles, acercándose con cruel lentitud al ahora chorreante sexo de la muchacha que, arqueada y tensa, esperaba ansiosamente sentir en su cuerpo aquel contacto desconocido que ahora deseaba. Acezando fuertemente abrió los ojos y, como amplificados, vio a cada lado de su cabeza los fuertes muslos y las hermosas nalgas ejercieron tal atracción que comenzó a besarlas, lamerlas y chuparlas casi con devoción. Olivia separó con dos dedos los labios de la vulva y la lengua se apresuró a instalarse sobre las rosadas carnes para después envolverlas entre los tiránicos labios, estregándolas rudamente.
Verena se sacudía espasmódicamente hamacando su pelvis como apurando el momento de la penetración. La lengua de Olivia avanzó vibrante y penetró los pliegues internos, bajó hasta la entrada a la vagina, la excitó y alzándole las nalgas con las manos engarfiadas se deslizó por las cálidas mucosas sintiendo la febril temperatura y finalmente, se instalo en la fruncida apertura del culo.

Las entrañas de Verena parecían disolverse en estallidos de placer casi agónico y no pudiendo resistir por más tiempo el influjo, hundió su boca en la concha palpitante de la psicóloga, chupando y lamiendo con voracidad, sorbiendo con fruición los jugos íntimos de quien había vuelto a concentrarse en esa fuente de placer inagotable que el rosado manojito triangular de carnosa piel le proponía. Las manos de ambas se aferraban a las nalgas y los cuerpos formaban una ondulante masa que se agitaba acompasadamente al ritmo de su vehemencia.

La vehemencia de la posesión mutua les había hecho soslayar la potencia de sus eyaculaciones y seguían debatiéndose a la búsqueda de ese algo más, esa sensación inédita y presentida que las satisficiera. Sin dejar de chupar la concha de la jovencita, Olivia metió suavemente dos dedos en la vagina. Dedos que, expertos, entraban y salían, buscaban, hurgaban, rascaban y acariciaban en todas direcciones dentro de la sensibilizada cavidad hasta encontrar en la cara anterior y casi junto a la apertura de la entrada, esa callosidad áspera a la que estimuló, sintiendo como a ese contacto incrementaba su volumen. El goce era tan intenso que Verena, para sofocar los gritos que se agolpaban en su garganta, hundió con desesperación su boca en la concha de la mujer, restregando contra ella sus labios y lengua.

Esta parecía haber perdido el control y penetró profundamente esa vagina acostumbrada a los desmanes de la poderosa verga de Claudio y cuando los músculos se dilataron cediendo complacientes, con mucha suavidad inició un vaivén, adelante y atrás, atrás y adelante en una alucinante danza que llevó a Verena a emitir sonoros gritos de satisfacción reclamándole por más y la intensidad del placer la llevó a clavar, rugiendo como un animal, los dientes en la pierna de la mujer, sintiendo como dentro suyo crecían unas tremendas ganas de orinar y una mano gigante tiraba dolorosamente de todos sus músculos hasta que, de pronto, se desplomó exánime, como fulminada.

Luego de esa encantadora tarde en compañía de Olivia, Verena recuperó en parte su tranquilidad y recibió alborozada esa relación con la psicóloga que le era diametralmente opuesta a la que se viera obligada a sostener con Claudio, sin saber que el destino le tenía preparada una trampa que modificaría totalmente su futuro como mujer.

Paralela y rápidamente, se habituó a esa vida semi agreste a cuarenta y siete kilómetros de la ciudad en que instalaran los piletones donde criar surubies, pacús, dorados y sábalos que, al tener peso comercial, eran gratamente recibidos por los comerciantes a causa de la creciente escasez en los ríos; la selva que rodeaba el lugar, los obligaba a adoptar cambios en su vestimenta y costumbre, como las de utilizar borceguíes altos para evitar mordeduras de alimañas como arañas o serpientes y el uso imprescindible del cuchillo de monte a la cintura.
Casi tres años después y ya inmersa en esa maravillosa conjunción de sentimientos con satisfacción sexual que hallaba en Olivia, metida de lleno en aquel trabajo que estaba cambiando su vida, Verena había ido a la ciudad a comprar unas herramientas en el almacén de ramos generales, cuando al salir del mismo cargando una caja, tropezó con Claudio y sintiendo toda la descarga de su odio invadiéndola, sacó el cuchillo y como lo hiciera ya tantas veces con otras alimañas, lo hundió en la entrepierna del hombre.

Afortunadamente para este y por pocos centímetros, la cuchillada no interesó la femoral, pero de todas maneras, ella fue detenida y juzgada, con lo que seis meses después ingresaba al penal; cuando Verena hizo su entrada al pabellón, se sintió blanco de todas las miradas de las demás reclusas quienes parecían desvestirla con sus ojos y recordando el consejo de su abogada, sobre que el lesbianismo era una de las cargas que formaban parte de la pena y que para su bien, se aviniera a lo que le impusieran si quería un transcurrir tranquilo, sin hacer evidente su nerviosismo, eligió un camastro que creía desocupado pero fue rápidamente desalojada por una mujer que la condujo del brazo hacia otro al tiempo que le decía que ahí, quien mandaba y elegía donde dormir era ella. Y que ella era Lucy, la patrona del pabellón, por lo que a partir de ese momento Verena sería la elegida para ser su enamorada personal, atendiéndola en todo cuanto ella quisiera, con especial dedicación en lo sexual
Conduciéndola cariñosamente con una mano sobre el hombro, la llevó a la otra punta del pabellón donde funcionaba el comedor y haciéndola sentar a su lado, fue haciéndole conocer mientras comían las normas de convivencia establecidas entre las reclusas, tranquilizándola en cuanto al acoso de las demás que, al ser ella su favorita, la dejarían en paz.

Después de la cena y cuando descansaba tendida en su cama, se apagaron las luces salvo una pobre lamparita que oficiaba de luz nochera. Sorprendida por la súbita oscuridad, se desvistió para colocarse una larga remera que solía usar como camisón. Tendida en la penumbra pensaba en cuándo la mujer la haría suya y esta no la hizo esperar; corporizándose junto a la cama, le dijo que se corriera y acostándose de lado junto a ella, acercó su cara para darle un inesperado y suavísimo beso que apenas rozó sus labios.
Lucy era una mujer de cuerpo elegante, alto, con pechos no muy grandes y un culo espectacular; luego de ese prólogo y en tanto palpaba sus nalgas amorosamente, profundizó sin violencia el beso estremeciendo a Verena por la hondura del deseo que transmitía.
Todavía con el pecho conmovido, permitió sin resistirse que la mujer fuera subiéndole lentamente la remera para dejar sus tetas a la vista y, con extrema delicadeza, la acomodó boca arriba. Después de liberarla de la trusa, que no se limitó a quitarla sino que la llevo a su rostro para olerla hondamente e inclinándose entre sus piernas que ella abriera instintivamente, pasarle por la concha la prenda arrugada, no sólo para limpiarla sino también para excitarla y ante sus mimosas quejas, multiplicó el frotar para luego meter dos dedos envueltos en el rasposo genero del refuerzo.

Paralizada, Verena dejaba que los acontecimientos sucedieran sin oponerse, como siempre lo había hecho. Totalmente desnuda, se sentía tan inerme y expuesta que sólo podía aguardar la actitud que tomaría la mujer, la que, terminada esa “caricia” de comprobación de su entrega, con una hábil contorsión se desembarazó de la holgada camisa, mostrándose en toda su espectacular desnudez; la solidez de su cuerpo superaba lo imaginado por la muchacha y, si bien en proporción menor a las de ella, sus carnes se mostraban contundentes, no sólo por el tamaño sino por lo perfecto. Lo que la asombró fue la ausencia total de vello, otorgándole a su piel un aspecto limpio y pulido, casi de marmórea tersura.
Lucy, tal el nombre la patrona, estaba fascinada por el espectáculo sublime que la desnudez juvenil que Verena le proporcionaba. Con los ojos obsesivamente fijos en la masa de gelatinoso temblor que eran las tetas, sus dedos, finos y sensitivos, fueron deslizándose sobre la delicada piel, estableciendo una corriente estática que pasaba de la una a la otra, haciendo que la de Verena se erizara y estremeciera en tics espasmódicos imposibles de reprimir.

Mientras las yemas de los dedos recorrían obsesivamente cada rincón del cuerpo, Verena estallaba en explosivos raccontos de su relación con Olivia cuyo recuerdo asestó una dentellada de pasión a su vientre. Ahora era cuando la experiencia se hacía carne en su cuerpo y, aun sin ella proponérselo, este respondía con las sensaciones exacerbadas. La caricia de Lucy era exasperante, lenta y leve, como si varias mariposas curiosamente inquietas se deslizaran morosas por los mínimos intersticios y oquedades de la piel.
En la medida en que los dedos se escurrían hacia las piernas y jugueteaban con sus tobillos y empeines, un fuerte cosquilleo que se había instalado en los riñones arqueaba su columna y por ella subía picante hacia la nuca, instalando un cielo de luces multicolores en su mente y diminutas explosiones de placer fluían hacia el pecho para invadir finalmente al sexo de una angustiosa sensación de espera.

Como una sacerdotisa del vicio, la mujer convocaba con sus pases a los más oscuros demonios que yacían escondidos en lo profundo de sus entrañas. Las uñas cortas y afiladas, habían reemplazado a la suavidad de las yemas y como perversos cuchillos rascaban tenuemente la piel en espirales de hipnótico sometimiento. Subieron a lo largo de las piernas, contorneándolas en infinitos surcos de placer y cuando llegaron al vértice que las unía, estas se abrieron como dos alas para comenzar a agitarse en suave e insistente reclamo instintivo pero las uñas, eludiendo todo contacto con el sexo, subieron por las canaletas de las ingles, ya pletóricas de sudor y se entretuvieron en la oquedad profunda del ombligo.

Finalmente, escalaron empeñosas por las laderas de las tetas rascando sañudamente la superficie de las aureolas y se clavaron en los endurecidos pezones. Con los ojos dilatados por la ansiedad y con un ronco estertor surgiendo desde el pecho hacia los labios, súbitamente resecos y afiebrados, vio como Lucy se montaba ahorcajada sobre ella y hundiendo las manos entre los cortos mechones de su cabello humedecido por la transpiración, aferraba fuertemente su cabeza para aproximar la suya a recorrer en menudos y ardientes besos todo su rostro.
Los labios rozaron apenas los suyos que se abrían estremecidos y trémulos. La punta de la lengua, ávida y traviesa se agitó tremolante, mojando con su saliva el interior de los labios y finalmente la boca toda envolvió angurrienta a la suya, empeñándose en una succión desesperada que la hizo abrazar fuertemente por el cuello a la patrona, sumándose a la lid que la boca le estaba reclamando. Las lenguas se enzarzaron en un singular combate en el cual, chorreantes de espesa saliva confundían sus alientos y se mordían recíprocamente en medio de agudos gemidos histéricos.

Verena era consciente de que desde los otros camastros las demás reclusas estaban pendientes del accionar de la patrona con esa joven de carnes firmes y frescas; excitada por ese insólito auditorio, se dejó llevar por Lucy y comprometió el mejor esfuerzo por complacer y ser satisfecha. La mujer se dio cuenta como todo su cuerpo se relajaba y se le entregaba dócilmente. Su boca se despegó con renuencia de los grandes labios táctiles y recorrió en suaves chupones pequeños la gelatinosa textura de las grandes tetas, empeñándose en provocarle redondos hematomas sobre la superficie que coronaba a las aureolas en tanto que su mano sobaba concienzudamente al otro seno y tomando entre sus dedos al pezón, comenzó a apretarlo en dura fricción que paulatinamente aumento en intensidad, convirtiéndolo en verdadero retorcimiento.

Otra vez el dolor volvió a constituirse en fuente de placer para Verena, quien sintió en el mismo fondo de la matriz el reclamo atávico del puro goce y aferrando la cabeza entre sus manos, la apretó contra su pecho mientras le suplicaba que no cesara y que incrementara lo que hacía. Lucy parecía haber perdido el control y con un fervor digno de mejor causa, mientras clavaba fieramente las uñas sobre la mama, mordisqueó rudamente la que tenía entre los labios.
Con la cabeza clavada en las sábanas y el cuello tensado a punto de estallar, Verena sacudía con desesperación la pelvis en vana cogida mientras clavaba sus uñas en la espalda de la patrona y por la intensidad de sus broncos gemidos, aquella comprendió que estaba alcanzado el orgasmo. Abandonando sus tetas, hundió la cabeza en la entrepierna que se sacudía convulsivamente para acceder a los suculentos labios de la concha inflamada y pulposa. Los labios y la lengua penetraron entre los oscurecidos pliegues, esforzándose con denuedo en lamer y chupar al pequeño manojo de carne en su interior, mordisqueando enardecidamente al endurecido clítoris al tiempo que con su dedo pulgar lo estimulaba desde el Monte de Venus.
Verena sentía como sus jugos internos irrigaban la vagina desde el útero y los labios de la vulva segregaban los humores que la mojarían placenteramente; perdido todo recato, le exigía roncamente a la mujer que la llevara a la cúspide del goce, haciéndola acabar. Entonces, dos largos dedos se introdujeron en la encharcada vagina y se extendieron sobre el rugoso interior, rascando, hurgando en las espesas mucosas a la búsqueda del punto que ella, como mujer, sabía disparaba las sensaciones más espléndidas de goce.

Cuando la sensibilidad de sus yemas detectó la pequeña callosidad, la excitaron lentamente y comprobando que a su estímulo se inflamaba adquiriendo volumen, multiplicando los gemidos y las convulsiones ventrales en la joven, se dedicó con esmero a restregarla hasta sentir como ella se relajaba y entre sus dedos escurrían las mucosas que parecían haberse licuado en cálidos jugos; mientras con el dedo pulgar castigaba al clítoris, la boca bajó hacia la apertura dilatada de la vagina y hundió su lengua en el oscuro ámbito, sorbiendo con fruición la generosa marea que rezumaba. El pulgar de la otra mano, dispersando esos líquidos, masajeó suavemente la negra y fruncida entrada al culo. Dilatándola con ternura, fue introduciéndose con lentitud entre los esfínteres que fueron cediendo complacientes y comenzó un entrar y salir que fue incrementándose en la misma medida en que el calor intenso del orgasmo la iba cubriendo de transpiración.

Ante sus jadeos, ayer y retorcimientos desesperados, Lucy fue introduciendo dos dedos a la vagina encharcada, ejecutando un corto movimiento copulatorio y de a poco, fue añadiendo los otros al tiempo que los empujaba hacia dentro cada vez un poco más; aunque Olivia se lo hiciera antes, aun la asombraban dos cosas, la una era la elasticidad de sus músculos que se distendían sin dolor ante el ensanchamiento brutal y la otra, era que eso no sólo no le provocaba sufrimiento alguno sino que la introducía a un placer nuevo y distinto; advertida de su complacencia, Lucy fue plegando bajo la palma a meñique y pulgar y formando una cuña con los cinco dedos, logró que paulatinamente, superara el obstáculo de los nudillos que hicieron rechinar los dientes a Verena y cuando estuvo dentro, la mujer lo cerró en un puño que movió como un pequeño ariete socavando el canal vaginal y después de unos momentos en que ella expresaba su satisfacción en medio de rugidos, gemidos y fogosos corcoveos, abrió los dedos como un abanico para realizar un movimiento circular de la muñeca, lo que enardeció a Verena y en medio de sus gritos desesperados de que la condujera a la satisfacción total, alternó esos giros con la acción del puño.

La joven había alcanzado largamente su orgasmo y percibía que en las otras camas se producía una extraña migración de oscuras siluetas, seguramente en busca de sus amantes mientras desde la dulce relajación corporal, disfrutaba de la febril actividad de la mujer con una enorme sonrisa de satisfacción y acariciando su negra cabellera, la incitó a proseguir sometiéndola a tan excelso disfrute en medio de un torrente de involuntarias frases amorosas.
Jadeando violentamente por el esfuerzo, esta se había derrumbado sobre su concha, obnubilada por las últimas contracciones explosivas de su eyaculación en tanto que Verena volvía a sentir como desde el fondo de las entrañas se encendían los fogones del deseo y una lava ardiente la invadía. Enceguecida por el despertar de una salvaje necesidad sexual tras tantos meses de abstinencia total desde que fuera detenida, se incorporó y tomando a la desmadejada Lucy entre sus brazos, la acostó en el centro del camastro.

Poniéndose invertida sobre ella, comenzó a besarla con lujuria en la boca, introduciendo su lengua voraz cargada de saliva mientras sus manos sobaban y estrujaban a conciencia las hermosas tetas de la patrona, la que volviendo a recobrar la conciencia, la abrazó con desesperación y ambas se trabaron en una dulce contienda amorosa.
El tiempo se había detenido. Todo parecía suspendido; moviéndose en ralentti, los dedos acariciaban y estrujaban las carnes con insólita ternura y los labios famélicos se extasiaban en la succión del beso o de los pechos. Ambas semejaban estar contagiadas por idéntica inquietud apremiante, sus cuerpos tan disímiles vibraban al unísono y acoplándose con justeza se complementaban, se fusionaban buscando con denuedo la miscibilidad de sus jugos, sus salivas, sus sudores y sus pieles.
Arrullándose mutuamente en ronroneantes e indescifrables susurros, ondulaban y rodaban sobre el camastro, ora arriba, ora debajo. Como si un mandato silencioso las compeliera, se deslizaron simultáneamente a lo largo de los vientres y las bocas se extasiaron en el sometimiento de las soberbias e inflamadas, abultadas y mojadas conchas; Lucy, lamiendo y sorbiendo la vulva de Verena y esta, deslumbrada por la de la mujer, que se dilataba en una especie de latido siniestro, ansiando conocer el sabor de quien sería de ahora en más su ama.
Recorrió morosamente los labios casi ennegrecidos por la acumulación de sangre que les daba tumefacción, cubriéndolos de incontables besos y luego, la delicada punta aguzada de su lengua se deslizó entre ellos, humedeciéndolos aun más y solazándose en la succión de los rosados pliegues interiores que emergían entre ellos. El sabor y el aroma de los jugos femeninos parecían enajenarla y, separando los labios con los dedos, hundió su boca en el óvalo deslizando la lengua repetidamente sobre la tersa superficie.

Atrapando entre sus labios los arrepollados pliegues, fue macerándolos en lenta succión para concentrarse más tarde en el clítoris que se alzaba desafiante y que fue adquiriendo volumen en la medida que ella lo ceñía entre sus labios, mordisqueándolo con cierta saña hasta hacerle adquirir el tamaño de un dedo meñique.
Tomándolo entre los dedos, lo estrujó en fiera masturbación al tiempo que sus uñas se sumaban al suplicio de los dientes, provocando que su nueva amante, enloquecida de placer, hiciera lo propio con el suyo para iniciar una simultaneidad de crueldades recíprocas en las cuales se castigaban y torturaban mutuamente de manera aberrante, perversa, desenfrenada y brutal.
Rugiendo como posesas, se penetraban violentamente con los dedos y allí dentro, arañaban y herían a la otra en procura del placer propio. Los dientes mordisqueaban pliegues y clítoris al tiempo que las manos sumaron dedos a las penetraciones, conforme los músculos vaginales cedían mansamente para que, en forma ahusada, los cuatro se deslizaran dentro de sus vaginas.
Desenfrenadamente fuera de control y en demoníaca porfía, parecían querer devorarse una a la otra, chupándose vorazmente en medio de bramidos de placer y palabras cariñosas. Desorbitadas, introdujeron dos dedos en los culos y así, en medio de la infernal hordalía de una doble cópula, alcanzaron simultáneamente el orgasmo y se desplomaron exhaustas, trémulas y agotadas, sumidas en la roja inconsciencia de la satisfacción total.

Después de un largo rato, con los sentidos todavía embotados por la bruma casi corpórea que inundaba su mente y mientras en su cabeza se entremezclaban las imágenes recientes con las de Olivia, Verena presintió de una manera animal e instintiva la delicada caricia que la boca provocaba en la corva de sus piernas encogidas y como respondiendo a algún misterioso llamado, un colosal cosquilleo se instalaba en su bajo vientre. Los labios se escurrían ligeros por la tersa piel de los muslos interiores y otra vez recreaban la alquimia simbiótica que las había conducido a los más altos niveles del placer. Con los ojos aun cerrados y acezando quedamente, comprobó como desde el fondo de la vagina crecía una sublime y fascinante exaltación que generaba el fermento irrefrenable del deseo.

La boca de Lucy se posesionó del sexo entreabriendo los labios con sus dedos, dejando expuesto el manojo de pliegues que lentamente fue refrescando y excitando con la punta vibrátil de la carnosa lengua. Recuperada totalmente la consciencia, y con la lengua humedeciendo sus labios, Verena comenzó a sobar y estrujar entre los dedos sus propios pechos, rascando la superficie de las aureolas y clavando las uñas en los pezones mientras los retorcía sin piedad.
La mujer maceraba codiciosa entre sus labios y dientes al clítoris, estirándolo de una manera inusitada y provocando en ella roncos bramidos de satisfacción. Tremolante, la lengua transitó hacia abajo, se entretuvo por un momento en el pequeño pero altamente sensibilizado agujero del meato y luego fustigó las crestas que festoneaban como un umbral carnoso el ingreso a la ardiente caverna. Tal vez motivados por los generosos líquidos o los efluvios aromáticos del canal, los labios chuparon como una ventosa insaciable el agujero y la lengua frenética se introdujo en la umbría hondura recogiendo golosa los humores que manaban lentamente.

Con las manos aferrando el borde del lecho, Verena clavaba la cabeza en él mientras la sacudía a los lados, hundiendo el filo de los dientes en los labios resecos, sintiendo que los músculos del cuello estallarían por la fuerte tensión, dedicó esa entrega final de su sexualidad a la mujer como un homenaje al amor que sintiera por Olivia, de quien nunca pudiera despedirse.
De alguna manera ignorada por ella, Lucy se había hecho de un consolador y ahora, luego de deslizarlo a lo largo de la concha inflamada para humedecerlo, restregando rudamente al clítoris con la cabeza y en medio de su exaltada ondulación, lenta y morosamente, fue penetrándola. El tamaño no la disgustó y sus músculos vaginales se dilataron para recibir al invasor, ciñéndolo después como si fueran un apretado guante carneo sin importarle las laceraciones y excoriaciones que su ríspida superficie le ocasionaban.

Sin dejar de chuparle el clítoris, Lucy se ocupó porque la verga la penetrara hasta sentirla golpear contra el cuello uterino. Una vez allí y mientras le otorgaba un lento vaivén, la fue moviendo en forma circular, variando el ángulo de la penetración y rozando con la testa hasta el último rincón de la vagina. Finalmente, adquirió un ritmo que encegueció a Verena quien, a la par de mover sus piernas con aleteos espasmódicos, exhalaba quejumbrosos bramidos acariciando la cabeza de la patrona mientras le rogaba para que intensificara la profundidad de la penetración y le hiciera alcanzar un nuevo orgasmo.

Después de la increíble penetración de la mano, su cuerpo era un maremagnum de sensaciones encontradas. Por un lado la prepotencia y la crudeza de la penetración la contraían, crispándola y por el otro, el mismo dolor le provocaba tanto placer que superaba largamente el sufrimiento, sumergiéndola a un mar de dulces explosiones que escurrían entre sus carnes y con ganchudas garras parecían querer separar los músculos del esqueleto para entregarlos al volcán ígneo de sus entrañas.
Cuando sentía en su nuca, riñones y vejiga que estaba por llegar al clímax, Lucy retiró la gruesa verga de su concha y ya se erguía para recriminárselo indignada, cuando ella la apoyó sobre los esfínteres del culo y, lenta pero sin dudarlo, la introdujo tan suavemente que parecía no moverse. El dolor puso un estallido blanco en su cabeza junto al alarido espantoso de su pecho y, nuevamente, descubrió que junto al sufrimiento más terrible llegaba el más maravilloso de los placeres.
Superados los esfínteres, el falo provocaba escándalos de placer allí por donde inauguraba el camino. Alienada por el disfrute, Verena encogió las piernas y tomándolas entre sus manos llevó las rodillas casi hasta los hombros, facilitando la intrusión al culo y en medio de poderosos rugidos, alcanzó uno de los orgasmos más satisfactorios de su vida. Mientras su vientre se estremecía en convulsivos espasmos y contracciones vaginales, el fluir de sus humores inundó la boca sedienta de Lucy.

Cuando aun su llanto del dolor-placer la conmovía y el hipar de los sollozos la ahogaba, la mujer se colocó entre sus piernas, cruzándolas hábilmente con las suyas para establecer un íntimo contacto de los sexos; dilatando al sexo con los dedos, consiguieron un chasqueante restregar y así, debatiéndose estrechamente, empujaron sus cuerpos uno contra el otro hasta que volvieron a sumirse en el tiovivo del placer mientras miríadas de luces multicolores deslumbraban su entendimiento. Durante un largo rato y ya sin violentas penetraciones, sino entregando lo mejor que cada una tenía para dar, complementando el roce brutal de los inflamados pliegues con excelsas manipulaciones a clítoris y culos, se prodigaron en un goce que, lentamente las fue sumiendo en la irrealidad del agotamiento total.

Una paja con mi amigo del cole

Como a las 13 me inicié en pajearme con otra persona

En ese tiempo ambos teniamos 13 años, mi amigo se llama Felipe el era alto y gordo, el más grande de la promoción. Era mi amigo desde hace un tiempo y no reiamos mucho de todo. Un dia en el recreo me dice para ir a su casa que su mamá iba a salir y que para ir a su casa que también iba a ir Miguel un amigo nuestro, yo accedí y quedamos en reunirnos a las 4 pm. Para ello yo tuve que ir a mi casa y mi mamá me pidio que le acompañase a un lugar y le mandé un mensaje a mi amigo diciendole que iba a llegar un poco tarde, me dijo que normal. A eso de las 5:30 llegué a su casa y me abrio la puerta Miguel, me sorprendio verlo, estaba medio agitado y con las manos mojadas.

Pasé y me di con la sorpresa que Felipe se estaba corriendo la paja, era la primera vez que veia su pene, era tremendo de unos 17 cm mas o menos, lo más raro es que estaba doblado para un lado así que solo me reí y comenzamos a hacerle bromas a Felipe por su pene que era doblado. Al parecer Miguel ya había terminado de pajearse pues tenia las manos humedas solo estuvo un rato porque lo llamó su papá y se fue.

Me quede solo con Felipe, para esto Felipe ya había acabado. Comenzamos a hablar de distintas cosas después de las chicas del cole y al final terminamos hablando de sexo, entre una de esas me preguntó si mi pene también estaba para un lado, yo le dije que no, que era la primera vez que veía un pene así, me reí un poco, y me dijo para ver mi pene. Ya nos teníamos algo de confianza pero nunca me lo había visto, el mío era más pequeño de unos 15 cm erecto.
Le dije que me daba verguenza porque era más pequeño. Me dijo que no había problema, que Miguel la tenía pequeña también y que todo era normal. Que siempre se reunían para ver unas pornos en su casa y que como ya eramos más amigos que por eso me invitó. Yo ya la tenía media parada, así que cambio de tema y me dijo para ver un porno, le dije que ya.

Era la primera vez que veía una porno con otra persona, siempre veíamos unas revistas que vendían en una esquina, pero luego las llevabamos cada uno a nuestras casas. Nunca me había masturbado junto a otra persona, me dio morbo la experiencia asi que dije por que no? y comenzamos con lo nuestro. El se bajo el pantalon y el calzoncillo dejando ver su enorme pedazo, yo me metí la mano debajo del pantalon y comencé a pajearme.

El me vio y me dijo: No pues! así no disfrutas nada… Tienes que bajarte todo el pantalon y con una mano agarrarte los huevos así y con la otra coger tu polla.
Así comenzó a mostrarme con su polla cómo debía pajearme y distintas técnicas. Yo ya estaba cachondo así que me bajé el pantalón y el calzoncillo y deje al descubierto mi polla.
Él al verla me dijo: Vaya! no la tienes tan pequeña tampoco, tu polla está bien, ya vas a ver que va a crecer más y más. Te envidio porque Miguel y tú la tienen recta y yo media doblada.
Nos reímos un poco de eso. Y como ya estábamos en más confianza le enseñé una de mis técnicas que es lubricar un poco mi pene y con la palma de la mano dar movimientos circulares en la cabeza del pene. Lo hicimos los dos al mismo tiempo y eso produjo gemidos entre nosotros.

Me dijo: Tú sí que sabes como pajearte, no me sabía esa de la palma de la mano. Ahhh que ricoo, siiii. AHHHH (Comenzó a hacerse una)

Yo le dije: Siiii, es bien rico. y seguí con lo mío. Al rato de estar viendo en la pelicula como la penetraban dos a la vez a la chica le dije: creo que ya me voy a venir!!

Me pasó un pedazo de papel y me dijo pontelo en la cabeza de tu polla y sigue pajeandote, muevete como si estuvieras follando. Le hice caso y sentí una explosión de placer que me movio todo.

El al instante se vació también y desde ese día cada vez que su mamá salía me llamaba para corrernos la paja.

Mi vecina, la señora Isabel

Hola lectores. Quiero relatarles como conseguí cogerme a la vecina más linda y caliente del barrio, siendo ella casada y sin un pasado de haber engañado a su marido.

Hola a todos, me dicen Jimy, en esa ocasión tenía 23 años, soltero, de buen físico, estaba bien proporcionado donde ya saben, mis casi 7.5 pulgadas me hicieron popular en la prepa, donde tuve oportunidad de tener a varias compañeras en mi cama. Pero mi amor prohibido siempre fue la vecina que llamaremos Isabel (su segundo nombre). La conocí cuando ellos se mudaron al barrio, estaba casada con un economista, yo tenía ya 17 años y con solo verla se me paraba la verga, ella es una morena de ojos verdes, con unas lindas tetas que sin ser ostentosas, eran bellisimas, su culo era regordete en forma de corazón que eran el centro de mis miradas y de mis pajas nocturnas, sus pies pequeños y casi perfectos, sus piernas llenitas en los muslos. Creo que todo chico del barrio se hizo alguna paja en ese entonces por doña Isabel, que tenía unos treinta y cuatro años en ese entonces.

Isabel me conocía desde los 17 como indiqué, de alguna forma yo le caía bien y charlabamos en la calle o aveces me invitaba a su casa a merendar, todo normal, a ella no se le conocía aventura alguna, era una señora honorable en todo el sentido. Sin embargo, el destino suele cambiar todo. Su esposo fue contratado por el gobierno central y debía estar en la capital por largas temporadas, aveces dos meses, aveces tres meses, pues iba al extranjero frecuentemente a especializarse o recibir capacitación y la dejaba sola. Alli fue mi puerta de entrada, yo comencé a hacerle compañia y ella empezó a tener confianzas conmigo. Para mi ya eso era ganancia porque podía estar con mi amor prohibido por casi días enteros, verla en condiciones que nadie, excepto su marido la había visto, por ejemplo verla en shorts mientras hacia los quehaceres del hogar, blusas escotadas, sus atuendos para dormir, usaba unas minúsculas tanguitas para ello. Yo vivía con la verga parada, pero trataba de ocultarla para no perder su confianza.

En una de esas ocasiones en donde su marido se ausentaba por largo periodo, resulta que uno de esos días era su cumpleaños, ese día la vi molesta, al parecer al esposo se le habia olvidado la fecha, pero no a mi, le compré un pequeño pastel y se lo llevé por la tarde, asi también le compré un regalo también, que era un prendedor que era de oro de 10 k, que era todo lo que podía yo ahorrar, trabajaba con mi padre, pero el no me trataba como un empleado y me pagaba menos. Isabel se puso muy contenta. Me quedé con ella hasta que fue de noche, fue cuando ella sacó una botella de vino y me dijo que la había comprado para tomarla en su cumpleaños, ya que ella no tomaba. La botella la consumimos rapido, y ambos estabamos más liberados, empezamos a charlar y yo empecé a hablar de lo bella que era, de lo dichoso que tenía que ser su marido al tenerla como esposa, total la llené de halagos, Isabel se mostró atenta, pero estaba triste por la nostalgia de su cumpleaños y la indiferencia de su esposo.

En una de esas, nos abrazamos y mis labios rozaron los de ella, -Jimy!!, que haces?- me dijo. Yo con los vasos de vino me animé a decirle que ella me atraía mucho desde pequeño, pero que nunca me había aniimado a decirselo, Isabel quedó en silencio, pero luego me dijo que eso no esaba bien, que ella era casada y que nunca le había fallado a su marido, luego cambió de tema y se me ocurrió más tarde poner música y la saqué a bailar, la música era como merengue y yo le daba vueltas y la pegaba a mi, en una de esas, nuestras bocas quedaron de nuevo muy cerca y la besé, ella quiso separarse, pero yo lo impedí, y el beso continuó, que rico ese beso, pareciamos que nos queriamos comer el uno al otro, no conocía esa faceta de doña Isabel.

Luego ella se separó y dijo que eso estaba mal. Nos sentamos, la jalé y le dije que le iba a dar su verdadero regalo, la comencé a besar en los labios, luego las mejillas, las orejas y el cuello, Isabel decía que no, lo repetía varias veces, pero yo no dejaba de besarle su fina piel, con mucho cuidado fui desabotonando su blusa y pude tocar sus bellos senos y su sostén era tan delgado que podía palpar sus pezones que rapidamente se erectaron, ella me retiró la mano, pero yo insistí y meti mi mano dentro de su sostén y pude acariciar sus tetas mientras que mis labios se comían su cuello. Isabel repetía -no Jimy, no Jimy!-, pero yo no iba a desaprovechar la ocasión.

En un movimiento rápido mi boca bajó a sus senos, los mamé con deseo y le chupé los pezones, Isabel gemía y seguía repitiendo que no, que me detuviera, pero no me obligaba a hacerlo, asi que fui mamando por turnos sus tetas, nunca me hubiera imagido haciendo esto con doña Isabel. Le chupé los senos lo mejor que pude, ella estaba muy excitada, yo el doble, le metí una mano debajo de su falda a la rodilla, toqué sus muslos con mucha lujuria, llegué hasta su braguita y ella me retiró la mano, volví a insistir y ahora no opuso resistencia, toque su sexo sobre la delgada tela de su braga, sus labios vaginales se podían palpar sus protuberancias, al mismo tiempo mis labios buscaron los suyos, ahora nuestras lenguas se entrelazaron, ella estaba muy caliente, inclusive abrió un poco sus piernas para favorecer la entrada de mi mano a su chuchita.

Mis dedos se metieron por debajo de su braga, toqué sus escasos vellos que cubrían su rajita, mis dedos jugaron con sus labios vaginales y localizaron la entrada de su vagina, ella puso su mano sobre la mía y trató de impedir que yo siguiera tocando su sexo, pero yo seguía en lo mio, uno de mis dedos se introdujo en su chuchita, ella gritó -Jimy!!, bebé que me estas haciendome?-, yo ya tenía una ereccion y posiblemente mis calzoncillos mojados, asi que tomé a Isabel y la cargué en peso y caminé asi hasta su dormitorio y la coloque sobre la cama, ella vió mis intenciones de poseerla, me dijo que no estaba bien, que ella no quería fallarle a su marido, yo le rogué que quería hacerla mia, ella que estaba igual de excitada que yo me dijo que solo fuera sexo oral, que le prometiera que no habría penetración, finalmente le prometí que no la penetraría.

Nos desnudamos y yo fui el primero que la besó toda, desde los labios, pasé por el cuello, luego bajé a sus senos y ahora los mamé con paciencia sin prisa, le lamía toda su carne y luego con la punta de la lengua le hacía circulos en sus pezones, para luego tomarlos con los labios y chuparlos, Isabel gemía y se contoneaba en la cama, luego bajé al vientre plano y lo lamí, use la lengua para deslizarme desde allí pasando por una linea de pelitos púbicos y llegué primero a su clitoris, le pasé la lengua varias veces allí, ella aumentó sus gemidos y me jalaba los cabellos, seguí bajando y el olor a hembra caliente era notorio, pase la lengua entre sus labios vaginales, Isabel estaba mojadísima, pude sentir el sabor de su calentura, abri sus labios vaginales y lami de arriba a abajo y viceversa, cuando llegaba a su clitoris mis labios lo tomaban y los apretaban, Isabel tuvo con este tratamiento una corrida tremenda, gritó y gimió de gusto. Yo estaba hipnotizado con su rajita y no dejaba de comermela.

Por fin ella me pidió clemencia, me puso boca arriba y se metió entre mis piernas, tenía una carita sonriente y ojos de deseo, me comenzó a lamer la polla por todo el tronco sin meterla en su boca, llegó hasta mis cojones y me hizo vibrar cuando me pasó su lenguita por debajo de mis guevos, exquisito. Luego volvió a mi glande al cual le hizo varios circulos en el glande y luego engulló mi erección, mi verga es larga como dije, pero Isabel se las ingeneaba para comersela casi completa y meterla en su boquita. Isabel me dio una mamada de pelicula, yo aveces la detenía para no hacerme llegar tan rapido y detener esa felación extraordinaria, ella lo entendió y bajaba las revoluciones y luego seguía comiendomela como quería. Por fin ya estaba al borde y se lo dije, ella siguió como si nada y comencé a eyacular, ella lo sacó de su boca cuando sintió mis chorros de esperma y se lo pasó por la cara, mi leche parecía escarcha navideña en su bello rostro. Luego ella se fue al tocador a arreglarse, salió vestida al tiempo que yo me ponía también la ropa, me dijo que había estado maravilloso, yo me sentía muy a gusto por eso, y también me dijo que yo era un chico travieso y caliente. Me despedí de ella con un beso en la mejilla, yo sabia que esto se tenía que repetir.

Y no pasó mucho tiempo para repetirlo, a los tres días de eso, alli estabamos en la cama, siempre ella me decía que penetración no!, asi que esa segunda vez, hicimos una 69 deliciosa, yo metido entre sus muslos chupando a placer aquella rica chuchita mojada y caliente, la hice terminar en mi boca y ella me regaló mucho fluido vaginal que bebí sin reparos. Ella me hizo llegar minutos después y se tragó parte de mi esperma, aunque no me lo dijo yo lo sé. Yo era dueño de ese cuerpazo, pero no podía cogerla, pero con ese sexo oral que nos dabamos no lo sentía necesario, al menos esas primeras veces.

La tercera vez fue más sofisticada, ella hincada yo de pie con la verga al aire, ella se pasaba mi verga por los labios y me decía en susurros que mi verga era muy grande, la pasaba por sus labios, luego se la metía y yo le tomaba la cabeza con las manos y casi le follaba la boca, como si fuera una vagina. También en esa tercera ocasión, la puse hincada sobre su sofá con el culo para afuera y por primera vez le comí la redondez de su ano, nunca había imaginado que tal parte de cuerpo de una mujer fuera tan exquisito y erótico, y ella se moría de placer, la hice llegar a uno de sus dos orgasmos de ese día, a través de comerle el culo.

Y sucedió algo. Regresó su marido y por supuesto toda esa semana no la vi, no me imaginé lo enamorado que ya estaba de doña Isabel, que fue una semana depresiva para mi, no quería nada, estaba de mal humor, en ocasiones lloraba sin motivo, estaba enamorado!!. Pasó la semana y su marido desapareció como siempre, yo no quería ir a su casa, sabía que debieron tener sexo casi todos los días. Yo estaba triste.

No fui a la casa de doña Isabel toda la semana siguiente, no tenía animos. Crei que todo estaba perdido. Un día recibí una llamada llegando a casa, era Isabel, estaba llorando, me dijo que si podía llegar, yo fui corriendo, ya era tarde, alli estaba bella como siempre, pero llorando, no me quiso decir, solo se recostó en mis brazos para llorar, sabía de algún modo que era por su marido.
Luego empezaron los besos, eran muy efusivos y cargados de deseo, pronto nos fuimos quitando la ropa como en otras ocasiones, quedamos en cueros, luego ella tomó la iniciativa y dejándome sentado ella se arrodilló entre mis piernas y comenzó a lamerme la verga, lentamente, como ella sabía que me gustaba empezar, lamió mi tronco y se deslizó hasta mis cojones los cuales lamió y chupó, su mano al mismo tiempo me pajeaba, que rico, como lo había extrañado le dije, ella me sonrió y siguió comiendome la verga con largos y profundos chupones, me puso a mil rapido.

Luego de que me dejó una erección durisima, se fue colocando hincada a la orilla del sofá, como a mi me gusta comerle su chuchita y su culito. Me fui detras y comencé a comerle el culo con mucha lengua y saliva, ella gemía y me decía que no dejara de chuparselo, eso me ponía muy caliente, mi verga goteaba el piso de la casa. Le mamé como nunca el aro de su culito y luego le lamí su chuchita, como nunca lo había hecho, le metí un dedo en su rajita mientras le comía el culo, Isabel no dijo nada ni se opuso, eso era bueno para mi, ella más que oponerse gemía como endiablada, diciendome que le gustaba como se lo comía.

Me puse de pie y con la calentura que tenia, le puse mi verga en su rajita y se la frote directamente en sus labios vaginales, ella gritó y me decía si, si, si, como si me pidiera por fin que la hiciera mia, tome mi verga con la mano y se la dirigí a su vagina y pude sentir la redondez de la misma, empujé y por fin después de meses, la penetré!, ella volvió a gritar, más no se opuso, segui empujando y mi verga se fue deslizando en su interior, era caliente y húmeda, como lo había imaginado tantas veces, la forniqué duro apenas sentí que se la metí toda, me aferré de sus bellas y voluminosas nalgas y me pistonie duro, cada empellón le sacaba gemidos y gritos a Isabel, por fin mis sueños húmedos estaban cumplidos, me estaba cogiendo a mi amor prohibido. Yo no dejaba de ver como su chuchita se tragaba el largo de mi verga y sus nalgotas como adorno.
-Papi, papi!!, me corro, me corro!!- gritó Isabel y sentí como su rajita se llenaba de más liquidos, mi verga salía brillosa de su interior por tanto jugo que segregaba ella.

Mientras seguía cogiendomela rico, puse uno de mis dedos a tocar e intentar meterselo en su ano, ella lo sintió cuando le deposité medio dedo entre su culito, ella en lugar de oponerse comenzó a mover su trasero como cogiendose mi dedo, eso me encantó e hizo que atrevidamente le sacara la verga de la chuchia y se pusiera en la entrada de su culo, se la fui empujando lento pero duro, ella gritó -papi te gusta mi culo?, te lo quieres coger?-, y mi glande abrió esa rica cavidad de su cuerpo, era muy estrecha, hasta pensé detenerme, pero estaba tan caliente y excitado que no me detuve, seguí metiéndosela y el tronco de mi verga fue atravesando su ano, ella gritando y yo diciendo -qué rico!, qué rico!!- y por fin se la tuve a la mitad, dejé de moverme, me agaché hacia ella y le besé la espalda un poco transpirada. Sentía que su ano me apretaba el tronco de forma deliciosa; luego me empecé a mover dentro de ella, Isabel se volteo y me dijo que me fuera despacito, que no acostumbraba hacerlo por allí. Me puse a pistonearle muy lento, pero era genial, por demás exquisito.

Después de varios minutos dándole despacio, vi que mi verga ahora quedaba más floja, por fin su esfinter se había dilatado, asi que eso me permitió moverme más rapido, me la cogí cada vez más duro y ella comenzó a gemir y gritar como cuando la cogía por la rajita, o sea la estaba gozando ella.

Yo ya no aguanté y me vine a chorros dentro de su culito, grité varias veces, un latigazo por cada grito, cuanto tiempo habia deseado este momento, inundé los intestinos de Isabel, tanto que su recto me devolvía parte de mi leche. Por fin me calmé.
Y antes que ella buscara su ropa, la cargué y la llevé a su dormitorio y le dije al oido, -no he terminado contigo, fueron muchos años los que aguanté y hoy se terminó la espera-, ella se abrazó a mi y la acosté en la cama, mientras nos recuperabamos nos besamos y acariciamos, no le pregunté el por qué estaba llorando, temi que perdieramos el momento averiguando eso.

Como estabamos sudados, transpirados y con olor a sexo, ella me invitó a bañarnos juntos, fue una delicia, nuestro baño duró como una hora, nos besamos,nos frotamos, nos acariciamos y tuvimos sexo oral, ella me comió la verga para ponerla durita, yo me hinqué y ella levantó la pierna para que yo le comiera todita su rajita y luego se puso de espaldas para que le hiciera los honores a su abiertito culito, me devoré ambas partes y la hice llegar a un sonoro orgasmo metiendole un dedo en su culito y otro en su rajita mientras me comía su clitoris, fue epico.

Luego a la cama a follar como desesperados, la cogí en no se cuantas posiciones, cambiabamos cada cinco o diez minutos, nos reíamos, inventamos algunas poses, que nunca habíamos hecho, la cogí de nuevo tanto por la raja como por el culo. Me corrí esa noche en ambos orificios y el tiempo pasó como agua en las manos, oí que mi teléfono movil sonaba, eran mis padres, preocupados de no saber de mi, eran ya las 2 de la madrugada y yo no dejaba de hacer el amor con Isabel. Eso solo fue el inicio de algo bueno.

Mi relación amorosa siguió con Isabel, no podíamos estar más de tres días sin hacer el amor. Eramos amantes, pero profundamente enamorados uno del otro. A los casi once meses de ese inicio, ella le propuso el divorcio a su marido, y en el no quiere darselo, ya no vive en la casa, ahora yo comparto su cama.

Mi primita la venezolana, el comienzo de todo

Sin conocernos con mi prima Maira de tan solo 14 añitos, todo termino en sexo.

Todo comenzó cuando unos tíos que se encontraban perdidos de la familia por fin aparecieron luego de muchos años, los localizamos por una red social. Entonces para rencontrarse quedaron en venir de Venezuela a Cúcuta (Colombia), y ps así lo hicieron el día llego y mi tío llego con su familia (cosa que no estaba en los planos), al llegar ps a mi se me hizo normal es mas me daba como fastidio, y de golpe tenia a mi papa encima, que ayúdele a su tío con las maletas, que tráigales agua que una cosa y otra, de verdad que me tenia bien cansado con la cansoneria, pero de a poco fue cambiando cuando empecé a platicar con mi primita.

Yo me llamo Jorge tengo 24 años y ps soy un tipo normal, un poco atlético, 1,70 de estatura, eso si hago mucho ejercicio en el parque, barras pero sobre todo abdominales, y mi primita es 10 años menor que yo, ella mide 1,50, pero para su edad, dios santo que si estaba bien buena, tenia unas bebes de copa 34 b, y unas nalguitas bien redonditas y de abdomen plano, pero lo que mas me llamaba la atención es su carita que es de tez blanca, ojos azules (cielo) y unos LABIOS que dios como los deseaba cuando hablábamos, son rosaditos y carnuditos ricos definitivamente, y todo junto es como tener una modelo al lado.

Al llegar esa noche como a las 2300 hras mi padre y mi tío se abrazaron lloraron y hablaron hasta la madrugada y yo ps me quede con mis prim@s hablando, (ellos son 3, 2 mujeres y un hombre Karla, Maira y José nombres inventados, cada uno con 12, 14, y 16 años respectivamente) sobre todo con mi prima ya que mi primo ps estaba mas emocionado pineando con la novia que de hablar y mi primita Karla ps estaba cansada y casi que dormida, así que yo solo hablaba con Maira, y así transcurrió la noche hasta que decidieron que era hora de dormir ps estaban cansados, entonces mi prima en eso dice que ella aun no tiene sueño y yo que estaba ya emocionado hablando con ella ps tambien me quede despierto con el pretesto de hablar con ella, y como estabamos en la sala no vieron problema, nosotros seguimos hablando del colegio de los amigos de lo que ella queria estudiar, me preguntaba como es la vida en la Universidad y como es la vida en Colombia, en fin, todo esto hasta que llego la hora de hablar del sexo, ella se paso y se sento en el sofa, al lado mio y me pregunto por mi novia, y yo ps le dije que estaba en la casa descansando, a lo que ella replico,

Maira(M): pero primo cuentame tu con ella que o que???
lo cual me dio pie, a lo que estaba esperando ps no era ningun niño
Yo(J): que o que prima?? que quieres saber, quieres saber si tenemos sexo o que???
a lo cual ella se sonrojo y como que se hizo la desentendida
M:nooooo primo para nada lo que quiero saber es si tu tienes una relacion seria???
Y: ahhhhhhh ps como me lo preguntastes de ese modo, ps la verdad que si primita en el momento si tengo una relacion seria.
M: ahhhhhhh

En eso ella se levanto toda achantada y fue a acostarse con el pretesto de que estaba con sueño ya, entonces nos despedimos, pero al momento de irse a la habitacion ella me pidio el favor de que la acompañara al baño porque le daba miedo, y yo ps accedi, ella entro al baño y se cambio, pero cuando salio todo cambio, salio con su pijamita, era en cachetero que no dejaba nada a la imaginacion se le veia esa cuquita que se queria salir y por detras ese CULO que dios santo las nalguitas se salian un poco y cuando míro asia arriba y le veo esas bebes con su pesonsitos parados me quede como bobo y mi pene se estremecio enseguida y se voltearon los papeles ahora era yo el achantado porque ella se dio cuenta y solo atino a decir
M: primo mi carita es arriba (con un poco de pena y lujuria)
y yo ps no atine a decir sino
Y: primita, estas como quieres no??? disculpa si te hago sentir mal pero tu estas muy hermosa.
M: gracias. Ahora me ire a dormir
Y: Claro, hasta mañana.

En eso me acerco a darle un beso, y para cuando me acerco le pego el beso en la boca, a lo que ella no protesto por el contrario me sonrio y se fue a dormir, yo me quede en el baño con mi pene empalmado, me di un baño para que se me pasara pero no, nada se pudo hacer entonces decidi salir para vestirme, pero mi sorpresa fue mayuscula cuando salgo y veo a mi prima esperando afuera del baño, y en eso ve mi pene totalmente parado se volteo dandome la espalda y solo atina a decir
M: que pena primo.

y yo acercandome por detras me acerque y le dije
Y: tranquila primita no hay problema, imposible que no hallas visto uno??
M: ps la verdad que no primo, mi papa no me deja tener novios.
Y: jajjajaja si claro y a escondidas??
M: ps Jose mi hermano no hace sino acecharme, y como vamos al mismo colegio no se despega de mi.
Y:mmmm
en eso la tomo de los hombros y la volteo para que me de la cara
Y: tranquila prima que yo no te hare nada que no te guste

En eso me acerco a su linda boquita y la empiezo a besar y ella me responde al beso, y mi pene tambien responde al sentir su lengua jugando con la mia, y la empiezo a acariciar por el cuello y a besar el cuello y ella empieza a suspirar de pasion, y justo cuando me disponia a bajar mi mano siento que se levanta alguien, entonces ella se mete al baño y yo entro a la sala que gracias a dios estaba la luz apagada porque era mi tio que se habia levantado, el me saluda y yo a el, y me despido ps estaba en toalla y con la carpa arriba, esa noche la pase con mi pene empalmado, ni siquiera un pajaso me hice, pero me alentaba porque los deseos de ella no eran distintos a los mios asi que trate de dormir un rato y esperar a que amaneciera a ver que sucedia.
Cuando amanecio mi papa se levanto como de costumbre a eso de las 0600 hras y yo ps me quede en cama, yo escuche el ruido afuera de todos hablando pero no hice caso y me quede dormido, como a eso de las 1030 hras me llamo mi papa que iba a salir con mi tio y su familia para que conocieran Cúcuta, y yo le dije que estaba cansado y que no iria y el ps no le dio importancia y salio de la habitacion, en eso pasaron unos 10 o 15 minutos y de nuevo entra mi papa y me dice, Jorge tu prima Maira tambien se queda, por que esta dormida, y yo por dentro me reia de la alegria y mi pene a la par, y yo le conteste haciendome el casidormido que no se preocupara que salieran que no habia problema.

A los 5 minutos salieron, y yo me quede en cama esperando a que no se fueran a devolver para pasarme a la habitacion de prima, pasados como 10 minutos me levante y me asome a la habitacion y alli estaba ella dormida boca abajo y se le veia media nalga, y a mi se me veia la carpa de circo que se notaba a leguas, entonces tome impulso y me entre a la habitacion y sente al lado de la cama y empece a tocarla ella solo se movia y yo seguia tocandola por la espalda hasta llegar a las caderas hasta que porfin abrio los ojos y me vio, al principio como que se apeno y se tapo con la cobija pero luego fue sediendo, entonces yo la salude
Y: hola primita como amaneciste
M: bien bien primo,
en eso me acerco a besarla y ella me dice
M: primo no me he cepillado
Y: igual yo primita ya somos dos
y avanzo de nuevo y ella no se corre esta vez y me responde al beso, la verdad es que e amanecido con mujeres y amanecen con un aliento que dios, pero con mi primita ni se noto, hasta dormida se veia hermosa, y estabamos en el beso cuando de repente siento que su mano se tropieza con mi pena a lo que ella toda sonrojada me dice
M: que pena primo no fue mi intencion que pena
Y: tranquila primita no hay problema.
y ella me voltea a ver el paquete y me dice
M: primo pero como que estas mal jejejeje
Y: tu me pones asi

Y la tomo y me acuesto sobre ella y la empiezo a besar y ella me responde, y ya estando sobre ella empiezo a besarle el cuello y a bajar a sus bebes que en ese punto ya tenian sus pesoncitos parados se le notaban a travez de la camisa semitrasparente que tenia, y de vez en cuando empujaba mi sexo sobre el suyo y ella solo suspiraba de placer, es entonces cuando decido meter mi mano por debajo de la blusa y empiezo a tocar sus pechos y ella empieza a meter a como pueda su mano para palpar mi pene, entonces la tomo y la monto sobre mi para que a ella le quede mas facil y para poder quitarle la camisa, pero justo en ese momento ella me dice
M: Jorge no estoy segura, me da miedo porque me han dicho que duelo
Y: ps si no estas segura no te preocupes, dejamos las cosas asi y ya no pasara mas nada
Es entonces cuando me levanto y cuando voy saliendo ella me dice
M: Jorge, tenme paciencia por favor, es que yo nunca lo he hecho
Y: tranquila, no pasa nada, no hay problema, si tu no quieres es tu decisión
No habia acabado de decir eso cuando ella se avalanzo y empezo a besarme de nuevo
M: primo me da miedo pero las ganas me pueden
Y: tranquila Mairita que no te hare daño te lo hare con amor

En eso estabamos cuando ella misma se separa, me mira y se quita el bluson, se acerca a mi y toma mi mano y la lleba a sus pechos, lo cual me excito, los tome con cariño para no asustarla y los empece a besar y ella solo se retorcia mientras yo succionaba sus pesones y los mordia con cuidado y al mismo tiempo empece a bajar mi mano hasta llegar al cachetero y pude sentir lo humeda que estaba su cuevita ya que el cachetero estaba completamente mojado, entonces a como pude le corri el cachetero y empece a tocarle la cuevita se sentia sensacional la humedad que tenia en su cuquita y fue entonces cuando de a poco la lleve al borde de la cama y acoste y fui bajando hasta llegar a su cuevita era hermosa apenas si se asomaban unos bellitos ps estaba rasuradita, primero se la chupe con su cachetero puesto y sus jugos vaginales aunque estaban mesclados con miaditos eran espectaculares le metia la lenguita en su cuevita y me deslizaba hasta llegar a su botoncito (clítoris) y fue entonces cuando empece a succionarlo y besarlo haciendo presion sobre el a lo que mi prima empezo a mover sus caderas y a gemir, tomaba mi cabeza y la apretaba sobre su cuquita

M: ahhhhhhhhhhh primo que ricooooooooo nunca me habian tocado ahiiiiiiiiiiiii que rico se siente, ahhhhhhhh primo ahhhhhhhhhhhhhhh
Fue entonces cuando me empezo a tomar del cabello y me lo halaba y en ese momento supe que estaba por venirse y fue entonces cuando baje de nuevo a su cuevita para recibir ese nectar tan delisioso
M: primooooooo primooooooooooooooooo ahhhhhahhhhhhhhhhhhhhhahhhhhhhhhhhhhhhh
En ese momento ella termino y quedo sobre la cama como desmayada sin fuerzas y fue en ese momento en el que aprobeche para besarla y darle un poco de sus jugos a que los probara y asi estubimos hasta que ella se recupero besandonos acariciandonos hasta que ella se monto sobre mi y empezo a bajar hasta llegar a mi miembro, yo solo suspiraba y la miraba como tomo mi pantaloneta y saco mi pene por un lado y lo tomo con sus manos y me dijo
M: primooo que grande la tienes (ya que mide cerca de 20cm x 13cm largo y ancho respectivamente, medido por mi novia) casi que ni cabe en mis manitas
Y entonces empezo a hacerme una paja magistral y solo veia como a mi miembro se le asomaba y se le escondia el glande y sus jugos seminales, en eso yo le digo
Y: dale primita dame una mamada
M: mmmmm pero es que no se como es
Y: dale hazle como si tubieras un boli (helado, vikingo)

Fue entonces cuando lo tomo y de a poco lo fue llevando a su bok fue espectacular ver como entraba y salia brillantico de su boca aunque solo entraba el glande, ella lo sacaba, pasaba la mano y tomaba mis jugos seminales con su dedo y luego se los chupaba cosa que me ponia a mil, y en ese momento me lebanto de la cama la acuesto a ella con la cabeza al borde, como lo habia visto en videos porno, y le pido que me la chupe de ese modo a lo cual ella accede, y asi empiezo yo a moverme y veo que ya le entra la mitad, y ella solo me ve con sus ojos llorosos, pero yo sigo ya no me importa nada y se la empiezo a meter mas y mas hasta que casi no se ve mi pene y aunque a veces sus dientes me rascaban mi pene ni me importaba, hasta que veo que mi prima esta toda roja y llena de baba en su cara hasta su pelo, fue entonces cuando la sente en la cama y de nuevo la puse a chupar, ella no decia nada solo lo mamaba, fue entonces cuando senti que me venia despues de unos 10 o 15 minutos y le dije
Y: primita me vengo ahhhhhhhh me vengo
M: dale primito no te detengas dame tu lechesitaaaaaa
Y: mmmmmm prima pero hambrienta de lecheeeee estas ahhhhhhhhhhhh

En eso le suelto toda mi leche que salia a chorros y ella hacia todo lo posible para pasarselo, pero aun asi se le salia por las comisuras de sus labios y le caian en sus pechos entonces yo los tomaba con mi pene y le decia
Y: mira prima aquí hay mas toma
M: mmmmmm primito que rica que es tu lechesitaaaaa como me gusto yo que pensaba que era asqueroso
Y: y te gusto primita??
M: me encanto primo tanto que quiero mas y mas
Y me la mamo hasta que le saco la ultima gota, pero dios que si era excitante ver a mi primita mamandomela con sus labios carnuditos rosados y viendome con esa carita de angel con ojos azules fue genial….

Bueno señores fue el comienzo de todo, si quieren saber mas comenten y voten para saber si fue de su agrado.
ANDR’SVILK’R

DE PUTAS CON MI HIJA…. POR UNA NOTA

Penes, tetas, culos, semen y fluidos por todos lados

Hola me recuerdan??? Soy Dona, anteriormente les había hablado sobre mis experiencias sexuales con mi hija de 19 años, hoy les voy a relatar lo que hicimos juntas con sus profesores.
Mi hija no es muy brillante en los estudios, eso para mí no es ningún problema, una tarde llegó del colegio llorando, me contó que sus profesores de física y química no le ayudarían a pasar de curso.

Fue así que decidimos ir a visitarlos al siguiente día a la salida del colegio, debíamos seducirlos así que nos esmeramos en nuestro aspecto, mi hija me rasuró la vagina cuidadosamente, claro sin dejar de chupármela de vez en cuando, para no mentirles tuvimos un rico rato de sexo oral.
Mi hija se puso su uniforme de mini muy corta, bajo esta tenía un hilo rojo de encaje, su blusa casi transparente que dejaban ver su brazier de copa, se hizo dos moños en su cabello y estaba lista.

Por mi parte utilicé una falda hasta la rodilla, con un liguero abajo que sostenía mis medias nylon, decidí no llevar interior para sentirme más sexi, mis senos se separaban por dos correas de algodón a manera de sostén pero sin copas, a este lo cubría una blusa gruesa para disimular.
Ya listas y dispuestas fuimos directo al colegio, mi hija ya había pedido audiencia con ellos, nos estaban esperando, los saludamos cariñosamente y ellos nos lo permitieron, después de hablar un rato decidimos ir los cuatro a un motel.

Nos subimos al auto de uno de los maestros, mi hija se sentó adelante, era evidente la lujuria que sentía el profe, especialmente cuando ella abrió las piernas, yo miraba desde atrás como él extendía su mano directo a sus piernas, pero ella sin descaro la movió rápida y fuertemente hasta su boca y chupó sus dedos como si se tratara del mismo pene, giró un poco y sacó uno de sus senos se su brazier, no era necesario sacarse la blusa ya que era transparente y el lujurioso lo podía ver sin dificultad, fue obvio cuando su órgano creció y
Entonces mi hija bajó hasta él, lo sacó y lo lamió suavemente, se separó de él y metió su propio dedo en su vagina, ya estaba muy caliente.
El profe solo la veía e intentaba manejar con cuidado, con una mano porque la otra la tenía en su pene masturbándose.

Por mi parte no estaba nada tranquila tampoco, mi acompañante había metido ya su mano bajo mi falda y al notar que no tenía nada puesto utilizaba sus dedos para acariciar mi vagina y para que pueda hacerlo mejor, me acosté con las piernas abiertas hacia él, por lo que tenía una vista perfecta de mi parte más erótica.
Así llegamos al motel, ya en el cuarto todos juntos dimos rienda suelta al gozo llevamos a los hombres a la cama, los recostamos y paradas frente a ellos nos besamos y acariciamos, mi hija encarnaba a una colegiala muy zorra y yo a la experta prostituta, mi nena me quitó la blusa y mis senos erectos se veían decorados con las correas negras yo le quité la falda y jugué con su hilo y su ano, hicimos la 69 y ellos no podían más del placer que sentían al vernos follar.

Nuestros admiradores habían sacado sus penes fuera de sus pantalones por el orificio del cierre, eso nos gustó tanto que dejamos de tocarnos y los succionamos fuertemente.
El ambiente del motel y todo lo que nos proponía era mágico y no podíamos desaprovecharlas tomé la crema que estaba en el buró y la puse en mi trasero invitando a cualquiera allí presente a lamerlo, que rico fue sentir tres bocas chupándome el ano.

Uno de los chicos quiso penetrarme pero no se lo permití aun, quería jugar más, me levanté y encendí la cámara para observar en la gran pantalla como teníamos sexo, ninguno de los cuatro teníamos ya ropa, tomé con mis manos los dos penes mientras con mi boca besaba la vulva de mi hija, ella tenía ya mucho placer y me empujo sentándose en mi boca e invitando a los hombres a que me penetren al mismo tiempo, así lo hicieron, uno me lo metió por la vagina y el otro por el ano.
A esas alturas todos perdimos la decencia, escuché decir a uno de ellos “te voy a romper el culo puta”
Ya podrán imaginar el placer que yo sentía pero quería que mi hija sienta lo mismo, cambiamos de lugar y me separé por completo para observar mejor como la cogían, mientras miraba me metía uno de los juguetes que ofrecía el lugar.

Decidí apagar la cámara para proyectar en la gran pantalla una de las películas porno que allí habían, la puse con volumen muy alto y fue delicioso culiar así, viendo orgias igual a la que estábamos haciendo, vaginas, penes, mamadas, metidas, semen y fluidos vaginales por todo el lugar…. Mmmmm que placer!!!!
Uno de los hombres se apartó para traer una botella de licor, la derramó sobre nuestras vaginas y se pusieron a lamer como perros, nosotras hicimos lo mismo con sus vergas.
Nos sirvieron vino en unas copas pero antes de dárnoslo se lo pusieron en la punta de su pene, mientas nosotras uníamos nuestras vaginas y las frotábamos como unas locas, ellos se pajeaban hasta botar sus chorros de leche en las copas, solo entonces nos las entregaron, con vino y leche.

Para nosotras no hubo problema, mi hija se la derramó en su vagina mientras yo chupaba y saboreaba, yo en cambio se la pasé directo de mi boca a la suya.
Los hombres estaban exhaustos pero mi hija y yo aun deseábamos más, ella se recostó en el pecho de uno, con la vagina muy cerca de su boca, yo metí uno de los vibradores por su culo y ella con una mano se metió otro en la vagina, mientras con la otra mano se masturbaba riquísimo.

Luego de un rato de auto placer, se corrió como nunca, llenando de líquido la cara del profe, él lo saboreó y continuó lamiéndole su cosita a mi hija.
Yo que era la última, fui hasta la tina, me recosté y me metí el vibrador mientas veía en la pantalla del baño como cuatro hombres follaban a una chica… fue ahí donde me corrí.

Los pies de mi empleada Miriam

Que yo sepa siempre me han gustado los pies de las chicas, yo soy una persona bien timida para conquistar chicas yo creo que es por eso, bueno no lo se, pero lo que si se es que me encantan los pies de las princesas. Desde que tengo uso de razon una vez me estaba comiendo las uñas. en la casa de mi abuelita. mi tia me observo lo que estaba haciendo y me dijo: para la proxima que te comas las uñas de las manos te voy a hacer que te comas las uñas de mis pies. Eso me lo dijo segun ella como un castigo, pero al ver sus pies en sandalias me gustaron tanto que asentaron las iniciaciones de mi fetichismo por esta hermosa parte del cuerpo de las mujeres.

Vino a vivir a mi casa una empleadita llamada Miriam, muy inocente por cierto ella hacia las labores domesticas y yo siempre la veia trabajando mientras veia tv. Un buen dia la vi en sandalias y me impresiono sus piesitos. eran tiernitos parecian suaves y cuando se empiñaba para alcanzar algo q no alcanzaba mi boca se llenaba se agua. Asi que empeze a rodar mi plan, lo primero q tenia q hacer era ganarme su confianza y asi lo hice, primero las conversaciones eran timidas luego ya con el correr de los dias empezabamos a reirnos de algunas bromas, de ahi ya la empezaba a molestar y empezamos el ansiado juego de manos.

Como era niña todavia, unos 12 a 13 años, agarro confianza rapido y siempre me molestaba, eso me convenia asi que habia llegado el dia esperado. Una mañana nadie estaba en casa todos se habian ido a hacer sus labores diarias y me quede solo yo son ella, era como un sueño pues empeze a masturbarme pensando en lo que iba a hacer con ella, y de repente toco la puerta de mi cuarto con la escoba pues estaba barriendo y se escucho un LEVANTATE OCIOSO jajajajaj .. se empezaba a reir asi que de un salto me levante y me cambie ella ya habia ido a la sala, asi que me fui directo a ella y le dije ¿porque me molestas ah? y ella al ver que la queria agarrar se me escapo de las manos y se fue a su cuarto y se encerro. Espere pacientemente a que salga disimulando que no le iba a hacer nada. Al poco rato que estaba viendo television le dije que venga rapido que estaban presentadose el grupo menudo (con Andy, Ashley, etc) y ella como era loquita por ese grupo vino pero temerosamente, le dije que no le iba a hacer nada a lo que fue mentira porque mis deseos de comerme sus pies hizo que en un movimiento agil la agarrara de los brazitos. Ella empezaba a reirse y decirme que la soltara a lo que la cargue y la eche en el muble, me dijo: por favor la ultima vez que te molesto si? dejame por favor …. pero lo que mas me exitaba era que eso me lo decia carcajeandose. El mundo se detenia cuando le dije que le iba a hacer cosquillas pero que estaba decidiendo donde hacerle, ella rapidamente me suplico que no le hiciera en sus pies… esas palabras hicieron que me emocionara mas y me avalance a sus zapatillitas y le saque una, confieso que me costo trabajo porque ella pataleba mucho, despues le agarre el otro piesito y le quite la segunda zapatillita asi que al no aguantarme mas como un leon le agarre sus piesitos con unas medias bien de niñas, floreaditas rosaditas, y le quite con tanta desesperacion que el impacto fue grandeeeee….. que pies para tan lindos, era un sueño ver esos piesitos tan bellos, eran rosaditos, su textura era suave y su olor bien ricooooo. Ella no paraba de reirse y me daba gritos y hacia fuerza por patalear. Mis manos empezaron su labor de torturadores, elle me suplicaba piedad piedad …. yo tenia verguenza de morder esas dulzuras asi que le dije en mi exitacion que no habia desayunado… ella me dijo MUERETE DE HAMBRE ENTONCES!”!!!!

Esas palabras eran las indicadas y fueron las que estaba esperando. Le dije asiiii noooooo ahora vas a ver me voy a desayunar tus pies!!!!! ella dijo: ke cosaaaaa has dicho ? no creo que lo hagas!!!! y ella creia que no lo iba a hacer, senti q el mundo se detuvo cuando esos deditos empezaron a entrar en mi boca llena de agua como la de un animal rabioso, ella movia sus deditos desesperadamente y empece a succionar cada dedito agarrandola con fuerza porq no dejaba de patalear, ella se reia con mas energia y no paraba de decir: PIEDAD PIEDAD POR FAVOR NOOOOOOOOOO, senti como mi pene llegaba al extasis y al orgasmo y cuando introduje sus ricuras bien adentro de mi boca tanto que su talon apenas se notaba se me vino todooooo . Despues senti deseos de descansar porque estaba exahusto por lo que se me habia venido, deje de agarrar sus piesitos y las saque de mi boca.

Ella me empezaba a golpearme con sus manitos y me decia: mira lo que me has hecho me has dejado marca oye loco, yo me reia y me fui a realmente a desayunar mi pancito con mantequillita que habia en la cocina. No fue la primera vez ya les contare otra historia!!!!.

MI NUERA ES MI AMANTE

Soy un hombre divorciado de 45 años, tengo un hijo de 22 casado con una mujer espectacular de 21 años. Ellos hace dos años están casados, tuvieron un tras pies económico y aceptaron mi ofrecimiento de venirse a vivir en mi apartamento.

Después de mi separación mi hijo decidió vivir conmigo, el antes de casarse estudiaba y trabajaba, la muchacha con quien se caso es una mujer espectacular, proporcionada en todo sentido, unos senos espectaculares, una cintura de avispa y un trasero redondito y parado, es de piel color canela y ojos verdes, cabello castaño aunque a veces se lo pinta de colores y siempre lo lleva suelto y le cae al hombro. Desde cuando era novia de mi hijo y la conocí yo también quede prendado de ella, tan es así que cuando decidieron casarse les ofrecí que vivieran los dos en mi apartamento que les cedía la alcoba principal y yo me iba al otro cuarto, pero ellos decidieron armar su propio hogar; sin embargo les sobrevino una crisis y ambos se quedaron sin trabajo al mismo tiempo, yo les volví a hacer la oferta, vendan las cosas que compraron y se vienen a mi apartamento y con el dinero que reciban de la venta sobreviven unos días y por la vivienda no se preocupen que acá lo tienen todo, al final no les quedo mas opción que aceptar mi oferta.

Yo me emocione porque como les había dicho a mi también me había prendado mi nuera y saber que la iba a tener cerca y que había la posibilidad de espiarla y contemplarla en toda su belleza hacia que de solo pensarlo se me parara, después de algunos meses mi hijo consiguió un trabajo bastante duro pero como el dijo tenia que despegar la aguja, yo ya vivía con la libido alborotada a toda hora, porque todas las noches me paseaba por el pasillo y en algunas de ella oia sus gemidos y lo que se decían, ummmmmmm, me masturbaba de lo mas lindo, mi hijo por el trabajo que había conseguido salía del apartamento mas temprano que yo y ahí me daba el gusto de ver a mi nuera en unas piyamas que algunas de ellas se le notaba todo, sus pezones, su aureola sus nalgas porque usaba tanguitas de esa que se meten en la raja, se le notaba su raja depiladita.
Cualquier dia regrese al apartamento a media mañana para recoger unos papeles y ufffff lo que vi me dejo perplejo, mi nuera en la habitación subida en la cama mirándose al espejo, arrodillada subia y bajaba se tocaba las nalgas y los senos y gemia, busque la forma de acomodarme y poder mirar mejor y que ella no me viera cuando lo logre me di cuenta que se estaba masturbando con una zanahoria, esta era larga y gruesa, me dije para mis adentros que puta que es mi nuera le gusta bien gruesa, ella subía y bajaba, movía las caderas en círculos se apretaba los pezones recogía con los dedos jugos vaginales y los lamia.

No quería que me viera, con mucho cuidado me salí del apartamento y con una erección que no sabia como disimularla. Cuando calcule que ella había terminado volví al apartamento haciendo ruido, efectivamente ella había terminado y estaba en la cocina, creo que mi mirada me delato ella se turbo un poco porque note que se le pusieron duro los pezones, me pregunto que porque había llegado tan temprano le dije que solo iba a buscar unos documentos, me entre en la pieza de ellos y me metí en el baño buscando algo untado de sus jugos y lotería ella no había recogido la zanahoria, esta estaba envuelta en papel plástico con que envuelven los alimentos, tenia humedad no se había secado totovía y ummmmmmm la cogí la olí, la lamí por todos los lados y comencé a masturbarme, cuando sentí que ella entro en la habitación y me llamo, no sabia que hacer, le dije que estaba muy apurado y por eso me metí a su baño, cuando termine de masturbarme deje la zanahoria en el sitio donde ella la había puesto y salí, me pregunto que si había encontrado los papeles le dije que si que me iba a tomar un vaso de agua y ya salía, cuando estaba en la cocina ella llego, la note toda turbada pero ni ella hizo comentario ni yo dije nada.

A partir de esa fecha se me volvió obsesión y creo que ella se dio cuenta de cómo la miraba, una mañana me levante tarde, ese día no iba a ir al trabajo y cuando llegue a la cocina encontré a mi nuera sentada llorando, me le acerque y le pregunte que te pasa y me respondió que solo eran cosas, que ella estaba muy preocupada porque no había vuelto a conseguir trabajo, me acerque donde estaba sentada y le acaricie la cabeza diciéndole cosas como para calmarla, yo estaba en piyama que es un short y una camiseta de algodón, pegue mi cuerpo a su hombro pensando que cuando ella sintiera mi verga dijera algo o me rechazara, pero no fue así, mi verga fue creciendo y armo carpa en el pantalón de la piyama la punta tocaba su pezón que estaba duro, la apretaba contra mi y de pronto me dice, huy suegrito si usted supiera porque lloraba, le dije cuéntame, me dijo es que hoy amanecí con ganas de sexo y Carlos (así se llama mi hijo) no me quiso hacer nada, y usted mire lo que me esta proponiendo, y paso su mano por mi verga y la apretó a su seno, no sabía qué hacer ni que responder fueron los segundos más largos de mi vida, al fin reaccione y le dije tienes que tenerle paciencia tu sabes que el trabaja duro, pero hagamos un trato, cuando quedes así no te deprimas me dices y yo te colaboro, ella se rio y eso me corto un poco y se me bajo la erección, ella al notarlo me la volvió a acariciar y la apretó con su mano eso me tranquilizo y mi verga volvió a ponerse dura, disimuladamente me fui bajando el pantalón de la piyama hasta que mi verga quedo por fuera me quede quieto esperando su reacción y oh! sorpresa la agarro y la guio hacia su boca y comenzó a lamerla, pasaba sus labios por la punta, sacaba la lengua y me la lamia, se la metió en la boca y la succionaba fuerte yo gemía de placer, la cogí de un brazo y la hice que se pusiera de pie y la abrace y se la empecé a sobar en la raja ella lanzo un pequeño gemido que me dio pie para besarla hasta llegar a su boca la cual ella abrió para sacar su lengua y comenzar a jugar con la mía, mis manos buscaron sus senos los masajeaba, apretaba con la yema de los dedos sus pezones y ella soltaba unos gemidos profundos, abrazados nos fuimos desplazando a mi habitación, ahí le fui quitando la ropa hasta que estuvo completamente desnuda me separe un poco de ella para contemplar esa hermosura, ella se tocaba los senos y su pubis, me desnude, nos acomodamos en la cama hicimos un 69 ummmmmmmmmmmm que delicia esos jugos que ella botaba, mis líquidos preseminales ella se los untaba en los labios, sentía mi punta recorre sus labios su lengua salir y lamerme la punta ohhhhhhhhhh que ricura.

Toque su culito con un dedo y ella dio un brinquito y soltó un gemido, se estremeció del orgasmo que acababa de soltar y yo me extasié con la cantidad de jugos vaginales que boto en ese orgasmo, me voltie para besarla en la boca, fue una delicia ella con sus labios untados de mis jugos y yo con la boca llene de los de ella, nos dimos un beso bien fuerte, mi mano toco su conchita y mis dedos se deslizaba adentro y afuera. Mi boca fue bajando por su cuello hasta llegar a sus senos, le chupe como un bebe los pezones ella gemía, se contorcsionaba, le había metido dos dedos en su chocho y con la punta del otro le tocaba su culito, ella me empujo para que quedara boca arriba y se me subió agarro mi verga se la sobo por toda la rajita yo levantaba la pelvis para ensartarla pero ella se subia y se seguía sobando la unta por toda la rajita y se detenía en el clítoris y se daba masajes con mi punta que mujer para ser jugosa, le goteaban sus jugos, de pronto se dejo caer sobre mi verga y se la enterró toda, que placer ummmmmmmm, cuando esa mujer empezó a mover sus caderas me transporto a las nubes, se movía de una manera deliciosa sentía como si tuviera chupadera en su concha como apretaba de rico en cada movimiento, le tocaba los senos, recogía de sus jugos y le pasaba los dedos por sus labios ella los lamia hasta que comenzó a temblar y gemir mas fuerte había llegado a su orgasmo, se abrazo a mi y dejo de moverse, entonces fui yo quien me movía y ella seguía temblando casi sin respiración.

Nos dimos vueltas y ahora ella quedo boca arriba puse sus piernas sobre mi hombre y me di gusto mirando su concha de labios vaginales gruesos, su culito que se veía apretadito, le sobe mi verga por la raja y le unte saliva en su culito le acaricie con la punta la entrada ella seguía gimiendo de placer, le unte mas saliva en su culito y empuje mi verga ella grito, me dijo que parara que era virgen por ahí y que le dolía mucho, le dije relájate que ya se te pasara, seguí empujando mi verga despacito hasta metérsela toda, ella seguía llorando, le abrí un poco las piernas y con los dedos le acariciaba el clítoris, eso le fue dando placer y olvidándose del dolor comenzó a moverse nuevamente, y yo bombeaba ese culito divino, me dijo suegro quiero tu leche en mi boca, yo estaba a punto de explotar se la saque y ella se la metió en la boca la lamia la chupaba hasta que no aguante más le dije me vengo y ella se unto toda mi leche en su cara y volvió a meterse mi verga en su boca y chupaba hasta sacarme toda la leche que tenia, nos quedamos acostados un rato

Ella me empezó a decir que yo había sido el segundo hombre en su vida, que solo había tenido relaciones con Carlos y conmigo, le pregunte que siendo tan fogosa como aliviaba las tensiones, me conto que se masturbaba y que cuando estaba muy alborotada se metía o una zanahoria o un pepino, le dije que porque no compraba un consolador, me dijo que eso seria muy duro para Carlos, que mejor se metía la zanahoria y así el no se daba cuenta de nada, le dije hagamos un trato, unos de estos das vamos a una tienda de sexo y compramos el juguete que te a ti te guste yo lo guardo en mi habitación en un sitio que tu lo puedas sacar cuando quieras, pero si yo estoy presente solo basta que me digas y tenemos sexo todo el que tu quieras. Llevamos un año viviendo así.

DURMIENDO CON MI TIA EN EL RANCHO

DE AQUELLOS AÑOS EN QUE LA SEXUALIDAD DESPIERTA EN UNO Y ALGUNA VEZ SENTIMOS MORBO POR ALGUN FAMILIAR Y MAS SI COMPARTES UNA RELACION CERCANA.

ASI COMIENZA ESTE RELATO CON MI TIA.

todo empezo cuando tenia 16, yo siempre fui un chico alto y delgado, me imagino que para ese entonces era el tipico chavito reseco que no causa mayor exitacion en una mujer.

y yo tengo una tia que para ese entonces ella tenia casi 30 años, guapa estatura media, de cuerpo no una diosa pero si bien repartido el cual desde esa edad me habia despertado el morbo, pues sus tetas eran normales, pero su cintura bien moldeada, y con un culo parado y asi unas caderas amplias y bastante ricas.

siempre de esa edad me gustaba pasar mis vacaciones en la casa de mis abuelos que era en un pueblo no muy lejano a mi ciudad. cerca de ese pueblo mis abuelos tenian un ranchito donde tenian algunos animales y sembradios los cuales siempre habia que ir a cuidar.

esas vacaciones llegue a casa de mis abuelos y mi tia vivia ahi con ellos, ella era solterona, ya habia tenido novios y me imaginaba que le pegaban sus cogidas por que como era posible que esa mujer con ese culo no hubiera probado verga ya. cuando estabamos en la casa a mi me dejaban dormir donde fuera puesto que la casa era grande a veces dormie en la sala en unos colchones, a veces en un cuarto y otras hasta en el sofa.

mi tia dormia en un cuarto grande donde habia dos camas una matrimonial(en esta dormia ella) y una individual(para cuando habia familia y no alcanzaban las camas) que siempre estaba desocupada. en ese cuarto habia un baño y yo a veces usaba ese baño y en ocasiones al entrar la veia durmiendo las siestas de la tarde ahi tumbada nalgas para arriba.

yo tenia una relacion de bastante confianza con mi tia ella algunas veces me cuido cuando niño y eso hacia que hubiese buenos lazos por lo que yo podia muchas veces dormir en esa cama individual y ella en la suya, cosa que cada vez que lo hacia me ponia a mil, pues les contare que mi tia tenia una particularidad en ese tiempo, cosa que a mi desde entonces me pone muy cachondo. ella usaba muchas veces en la casa cuando estaba solo con mis abuelos y conmigo, ropa comoda se ponia sus playeras y lo que mas me gustaba era que se ponia unos shorts de algodon, asi como tipo licras , ceñidos al cuerpo de color blanco, mmm nada mas de acordarme me pone caliente.

me encantaba verla pasear por la casa, haciendo el aseo de esta con esas licras blancas, pues muchas veces no le importaba y el calzoncito que usaba era de otro color cosa que se le marcaba o se le traslucia, colores rojos, negros y muchas veces unos minicalzones que pensaba que se los ponia para que se la cogieran mas facil.

habia noches que me era imposible dormir en ese cuarto pues muchas veces me iva a dormir a la camita y ella llegaba deespues, se metia al baño a cambiarse y cuando menos me lo esperaba salia con esas licras blancas mmm creo que tenia varias pues las usaba muy seguido. primero se tumbaba en la cama leyendo alguna revista con la luz prendida y obviamente boca abajo con el culo parado dando un espectaculo fenomenal y pues es cuando aprovechaba e iva al baño y pasar juto a los pies de su cama y contemplar ese hermoso culo redondo anchito de caderas y aunque a veces tambien usaba calzones blancos se le transparentaban.

yo no podia dormir esas noches queria ir a su cama y agarrarle el culo pues muchas veces no se tapaba y como no me atrevia muchas veces solo fui al baño en la madrugada prendi la luz de este y dejaba la puerta entre abierta de modo que la luz iluminara un poco ese culo y asi me masturbaba casi a sus espalda y era por fin que dormia.

ibamos seguido al rancho pues habia cosas que hacer como la engorda que siempre se sacaba del ganado asi que los animales al corral y a darles de comer ahi. siempre lo hacian unos primos que tenia ahi en el pueblo y ellos se encargaba de todo pues en la epoca de la engorda habia que quedarse ahi a dormir en el rancho por que hay que dar de comer hasta en la madrugada. yo muchas veces me fui con ellos a quedarme y pues tambien sabia el teje y maneje de dar de comer a los animales.

el rancho estaba a 7 km de ahi y muchas veces ivamos en camioneta y otras en bicicleta. una tarde mis primos fueron a la casa de los abuelos y comentaron que tenian una salida a una fiesta el fin de semana asi que avisaban con tiempo para ver quien relevaba su puesto ahi en el rancho para dar de comer a los animales.

de momento no habia nadie mas que yo y pues me ofreci a que yo me quedaba solo ahi en el rancho a dormir pues yo ya sabia como estaba el desmadre. mis abuelos dijeron que no pues tenia solo 16 y que yo solo en el rancho les daba pendiente.

mi tia estaba ahi y es cuando comento que ella el fin de semana no tenia nada que hacer y que yo y ella nos podiamos ir a quedar a lo que mis abuelos asinteron mejor que si. que ya dos personas era menos riesgo y pues yo ya sabia donde estaba la escopeta.

llego el fin de semana y yo ancioso pues pensaba que de viernes a domingo estaria a solas con mi tia y me imaginaba muchas cosas.

en la tarde del viernes le pregunte a mi tia que quien nos iria a dejar al rancho a lo que contesto que nadie que nos iriamos en bicicleta. pense que cada quien llevaria una pero sorpresa solo nos llevariamos una que era tipo vagabundo con esos asientos largos y pues no puse objecion sabia que llevaria a mi tia pegada a mi.

hicimos una mochila con ropas a lo cual vi que echo ella varias licras blanca y casi no mas de ver eso me puse durisimo. me dijo que yo me llevara la mochila en la espalda a lo que conteste que pues mejor ella se la pusiera en la espalda, ya que yo la llevaria en la bici, cosa que me dijo que no que ella era la que me llevaria, que yo iria atras.

nada mas de escuchar eso casi tengo una ereccio, tener ese culo pegado a mi en esa bici.

como ya era tarde ese camino se ponia solo asi que decidimos irnos cuando, yo estaba afuera con la bici mi tia salio de la casa con una de sus tantas licras blancas y yo no lo podia creer, yo me hice para atras en el asiento y ella monto la bicicleta y de momento deposito su culo cerca de mi verga e iniciamos el viaje.

como todo camino de terraceria, hay muchos hoyos y pues de repente saltabamos uno y caiamos en otro de modo que en un momento quedamos en el asiento pegados el uno al otro y sentia en cada bache que caia que se me sentaba en la verga, la cual la tenia durisima, me hacia un poco a retirarme para disimular y caiamos en otro hueco y practicamente llego un momento que mi verga era aplastada por ese culo riquisimo hasta que llegamos.

ya era oscuro y mi tia preparo algo de cafe y charlamos y cumpli con la fane del ganado en un rato y nos disponiamos a dormir, habia dos camas en la casita del rancho y las dos tenian tela mosquitera, ella se fue a uno y yo a otra y pues cuando se durmio me masturbe en favor de ese culo que habia sentido.

di de comer en la madrugada y despues en la mañana. mi tia se levanto e hizo cafe y unos ricos huevos recien puestos de las gallinas con uns ricos frijolitos que tenian ahi resecos, mmm que sabroso.

transcurrio normal el dia y despues de la comida del ganado de la tarde me perdi un rato viendo unos cotorros en el monte.

cuando iva hacia la casa escuche a mi tia cantando y escuchaba que caia agua y pense que mi tia estaba sacando algunos cubos para algo de la manguera que venia por una techumbre que era del cual se le daba algua a los animales.

cuando un poco puder ver mas me di cuenta que mi tia se bañaba con todo y ropa, playera y licra y le grite “hey esta buena elgua” y ella me contesto que siii que me la recomendaba, ya cuando estuve en el corral me di cuenta de algo que me dejo como idiota, me acerque a ver como se bañaba mi tia y me cuenta de algo que la muy puta se estaba bañando con esa licra blanca pero que debajo de ella no traia calzones pues por el agua se le marcaba se mono lleno de pelos y para ese entonces sus pezones ya estaban bien marcados en la blusa.

me decia, ven prueba el agua esta rica ben sientela, yo pensaba que queria sentir otra cosa.

segui sin moverme ye estaba todo cortado y en eso me dice “te pasa algo” y yo nooo nada y me dice ella “entonces por que esa cara” y yo no cual es la de siempre y me di la vuelta para retirarme y me dice asi riendo ahhh le tienes miedo al agua.

me fui a la casa me queria masturbar pero pues no lo hice me aguante, al rato otra vez cumpli con la tarea del rancho y me iva a dar de cenar y ella paseando con esas licras blanca el cual note que debajo de esta traia un mini calzon de color blanco tambien pero se le notaba.

se agachaba, pasaba moviendo el culo y todo. hasta que llego la noche y otra vez a dormir y cuando me dirijia a la cama me dice oye vente aca a dormir conmigo pues como esta muy desolado me siento muy sola aqui.

asi que sin decir nada le dije que si, me fui a poner una playera y un shorts, me recoste de un lado y cerramos la tela de los mosquitos, paso un rato y no podia dormir, me movia de un lugar a otro y es eso se movio y me dijo que que me pasaba y le dije que hacia mucho calor, me dijo que me quitara el shorts que me quedara en boxers y pues obedeci, paso un rato y sin dormir volteaba y en la oscuridad le veia ese culo rico parado como estaba boca abajo, y despues de un rato me recline, me quede asi un rato, no se movio y me atrevi, acerque un poco mi cara a su culo como si le fuera a dar un beso , pero fue para olerle su entrepierna,me llego un olor a sexo rico.

creo que sintio algo a lo cual me retire y me quede sentado y se dio vuelta y se reclino y me dijo qe tienes y dije que no podia dormir, me dijo hay mijo ven te voy a sobar el pecho para que tranquilices, me recosto y me empezo a sobar el pecho, despues la panza y me metio la mano debajo de la camisa y despues me dijo te toca a ti.

se dio vuelta , se puso boca abajo y me dejo al aire ese rico culo, empece tembloros a sobar su espalada
sus ombros y despues de un rato meti su mano debajo de la blusa acariciando sue espalda desnuda. segui y en unos minutoes me dijo “truename la espalda” y yo como, me dijo hay asi con tus manos aprietame. pues intente de lado y no se podia bien, intente hasta que me dice” subete en mi y yo con cara de como y ella ” hay comi te montaras a un caballo y asi me truenas mejor.

me subi y yo tembloroso le empece a hacer presion con las manos en su espalda y como estaba casi montado en su culo al reclinarme mi verga que estaba bien parada en ocasiones se le encajaba en las nalgas y me acordaba del mini calzon que traia y mas dura se me ponia. le masajeaba los hombros y por eso me tenia que inclinar hacia ella quedando practicamente encima de su culo con mi verga para el cual ella ya empezaba como abrir las piernas dejando que mi verga se metiermas mas en ese culo.

ella sola se quito la blusa y me dijo que siguiera, ya tenia un rato ahi cuando me dijo sobame la cadera, me sente casi en sus muslos y empece sobando la cadera pero para ese entonces le ponia cachondes y ella sentia como levantaba el culo en cada sobada.

me empece a atrever y le empce a sobar un poco mas ya del lado de las nalgas y como vi qe ella mas arqueba la cintura senti que le gustaba al grado que empece mas a masajearle las nalgas y ella se abria mas de piernas.

me toma las manos asi boca abajo como esta y me dice espera y pense ya la cague. me dice bajame la licra para que me des mas rico el masaje. yo no lo podia creer le levante la cadera un poco y le empce a bajar la licra y ahi es cuando pude observar el diminito calzon que apenas le tapaba el culo
le dije hasta las piernas tia? me dijo noo quitala toda. la quite y desues me dijo ahora si sigue con el masaje, yo tenia la verga durisima casi goteando, me volvi a trepar en sus muslos y segui en las nalgas ella se arqueba y movia el culo circularmente, disimuladamente. despues baje las manos a la altura de sus ingles y masajeaba lentamente ella abria mas la piernas y despues me atrevi a tocarle un poco mas donde le sentia ese calzoncito, senti como estaba mojada y entonces me fui sentando de modo que le alcanzara a masajear los hombros y despues de un rato ya estana igual que al principio casi acostado encima de ella ensartandole la verga en su culo.

ya para entonces mi tia movia su culo en circulos en mi verga y abriendo y cerrando un poco las nalgas cuando de repente me dice quitame la pantaleta y yo obediente. se la baje y se la saque, me volvi a subir y tome la misma posicion, mi verga se ensartaba en su culo ya desnud solo nos separaba el boxer, y parecia que me lo aprisionaba con las nalgas, empezo a gemir y a apretar las sabanas y llego el momento en que me dice, “quitate ya el boxer” me lo quite como de rayo y me vuelo a trepar en esa posicion, ya practicamente le metia la verga entre sus nalgas y como yo chorreaba de liquito seminal empce a chorrearle el culo y mi pene se estaba haciendo una paja entre sus nalgas ya de plano abrio mas las piernas y gemia y me dice “metemela por favor y la levante de la cadera y se la acomode en ese mono lleno de pelos y se la clave cosas nada dificil por lo mojada..

mi tia gemia como gata en celo y yo le empce a bombear y me decia cosas como ” me exito que se te paro la verga en la bici, cogeme hasta que te vengas” cosa que me ponia mas caliente, cuando senti casi que me venia bajaba el ritmo y ella como una perra me decir no paresss dale mas fuerte. asi segui hasta que le dije con la voz cortada y jadeando ” tia me voy venir” me dice espera y me retiro, me dice “metemela por el culo ” para que no me preñes y ademas te encanta siempre te veo mirandomelo y yo ni tardo ni perezoso , se la acomode en la entrada mientras ella se abria las nalgas con las manos y yo lo acomode en su culo y me fui dejando caer poco a poco sentia como me iva metiendo en las entrañas de mi tia como ese culo me apretaba el pene como queriiendom ordeñar y empcece el mete y saca y ella gimiendo como una gata hacia gemidos como “mggg mmmmmm, hayyy siii papii cogeme” y yo cogiendome ese rico culo que siempre quice ccogermelo abria mas las piernas de modo qe mas me ensartaba en ese culo y me decia que se lo metiera todo hasta el fondo hasta que le dije tia me voy a venir y me contesto siiii vente dentro de mi culo vente mijooo y yo no aguante mas y revente llenandole el culo de leche, ella se revolcaba por un orgamos que estaba teniendo.

me quede un rato encima de ella y despues me despegue y nos quedamos dormidos apaciblemente.

despues cada vez que podiamos en su cama le metia unas cogidas a mi tia hasta que por fin se caso. cosa que no lo puedo olvidar.