Pajero, o el sutil sabor del semen

Recuerdos de cuando era pequeño y descubría la sexualidad de los mayores

Al ver esta web, me he animado a escribir mis recuerdos de cuando descubrí la sexualidad masculina adulta, cuando era pequeño y no tenía ni idea de nada de esto nada más que de habladurías del colegio.

Bueno…, antes no había la facilidad de internet para ver cuerpos desnudos, así que la primera vez que los veía en alguna foto, algo se me revolvía por dentro (ya fueran desnudos femeninos o masculinos)… Me invadía una mezcla de vergüenza y ganas de ser invisible para poder seguir mirando esas fotos (o que yo tuviera aquellas revistas porno de hace 10 o 20 años). En fin…, que la primera vez que vi un cuerpo desnudo de verdad, de frente y adulto (mi hermano no cuenta porque le veía el culo de vez en cuando de refilón) fue cuando estaba yo viendo una competición deportiva de mi hermano (atletismo) con mi familia y tenía ganas de ir al lavabo. Mi hermano me llevó a los lavabos que estaban en el vestuario, y… cuando iba por allí vi un tío que, o iba a la ducha o volvía… y que estaba completamente desnudo.

Fue la primera vez que vi un cuerpo desnudo, con sus genitales peludos, su gran pene flácido, sus huevos colgando… Seguía mirando de reojo hasta que le perdí de vista. No pasaron muchos meses cuando hice con mi hermano el típico juego de la “comparación” (no sé si será típico… pero lo hicimos). Comparación… de penes. Era una cosa de risa, jeje, porque yo tenía 10 años y mi hermano 15, así que, me ganó de calle. El caso es que, acordamos enseñarnos el pene cuando nos acostamos por la noche, para que nuestros padres no nos molestaran. Era verano, y era fácil quitarse el pijama. Resultado: una penita de pene mío sonrosado y pequeñito y un gran pene flácido peludo con grandes pelotas el de mi hermano. Ya le dije que es que él era mayor… y por eso lo tenía más grande (rápidamente me subí el bóxer del pijama, jaja), y me contestó que si quería verlo crecer, todavía se haría más grande.

Pos vale. “Agarrame la polla”, me dijo, y yo le hice caso. “Y ahora, sube y baja”, me dijo mientras me sujetaba mi mano contra su polla. Subí y bajé por su pene… que empezó a expandirse y endurecerse mientras asomaba el glande por debajo del pellejo. Eso me excitaba verlo y me ponía nervioso. No sabía qué hacer ni cómo reaccionar. Mi hermano me enseñó un poco cómo funcionan los genitales de los hombres (jeje, él ya lo era, o por lo menos tenía genitales de hombre desarrollado) mientras mi mano subía y bajaba por esa polla tiesa como un palo. Unos ruiditos de la habitación de mis padres hicieron que nos fuéramos corriendo a nuestras camas y apagáramos la luz. Mi madre fue al lavabo y no queríamos que oyeran nada. Se acabó aquel espectáculo que me dejó conmocionado (jeje, el niño que ve por primera vez unos cuerpos adultos desnudos se suele poner nervioso, y eso me pasó a mí)

Varios días después, volvió mi hermano a pedir que nos bajáramos los bóxer… pero yo puse mis pegas (no tenía ganas de desnudarme…) a lo cual él me dijo que no había problemas, que se los bajaba él solo. Y volvimos a la clase de “anatomía”, y cómo son las relaciones sexuales, los huevos (los testículos), la leche (la lefa, el semen…. Jeje, cuanta palabrería). El caso es que mi hermano quería que le pajeara hasta que saliera el semen, y yo estaba esperando. Después de unos 10 minutos o un cuarto de hora pajeando, me dijo que estuviera atento a la punta de su capullo que de ahí saldrían unos chorros de leche disparados…….. que es lo que pasó. Jejejee, siendo yo heterosexual en la actualidad, todavía recuerdo aquellos momentos con emoción.

Había mucha diferencia entre el pene de mi hermano y el mío o los penes de mis compañeros de clase, que había visto alguna vez y que eran tan ridículos como el mío. Pero el de mi hermano era peludo, con grandes huevos (es que yo los tenía tan poca cosa…). El caso es que, hablando mi hermano con un amigo y conmigo delante, salió un poco el tema de las pajas… y a mí se me fue un poco la lengua… de modo que se enteró el amigo de mi hermano que yo le había hecho alguna pajilla, jejeje. Este amigo se lo tomó de broma que “a ver cuando le hago una a él”. Yo me reí también….. pero pasados varios días, me pidió discretamente si podría hacerle una paja a él. Yo no decía nada….. estuve así varios segundos…, porque…, me excitaba la idea, pero no quería convertirme en el hazmerreir si se corría la noticia.

Al rato, le hice prometer que no dijera nada a nadie y…. entonces se lo podría hacer. Me dijo que al día siguiente que fuera por su casa…. Yo, mitad me gustaba hacer eso, y mitad no tenía ganas de exponerme tanto… pero al día siguiente, me fui a su casa y ahí estaba él, el amigo de mi hermano, solo en su casa (su familia no estaba en casa en ese momento). Me preguntó que no habría problema y que no diría nada: “¿Empezamos?”. “Vale”, contesté. Estaba medio desnudo (de cintura para arriba), y entonces se quitó los shorts…., y luego me miró y se bajó los bóxer enseñando un buen pene también bien desarrollado. Estaba flácido pero era anchote. Me dijo si sabía cómo hacer una paja……….. y le respondí que sí, creo que sí. Le agarré la polla y bajé el pellejo para ver el glande…., que empezó a hincharse. Empecé con el sube y baja hasta que salió todo el glande, brillante, hinchado. Tras un rato pajeandole, me dijo que si no me importaba que le diera un chupetón al glande, para pajearlo mejor… Yo, como estaba bastante excitadillo…, me lo pensé unos segundos y sin decir nada, le pegué un lametón. Luego, seguí con la paja… y paré y me metí todo el glande en la boca. Le mojé bien el capullo con mi lengua mientras seguía pajeando. Por supuesto que todo esto le pareció perfecto al amigo de mi hermano. “¿Quieres leche?”, me dijo entonces. “¿Ya?”, respondí, pensando que iba a correrse ya. “No, todavía no me voy a correr, pero te pregunto si quieres leche, si ya la has probado la de tu hermano”. Respondí: “No, no la he probado. ¿A qué sabe?”, contesté sin negarme a ello, aunque no me atrajese la idea por aquello de no excederme. “No sé”, contestó, “pero parece que debe estar rico”.

En ese momento se oyó la cerradura de la puerta de su casa, y yo me asusté. “No te preocupes, que no son mis padres sino mi hermano”. Yo respondí: “nos van a pillar….!!!”. Se puso los shorts sin los bóxer y fue a la puerta a ver a su hermano… Vinieron los dos al salón y allí estaba yo. Este hermano suyo era un año más pequeño (14 años tenía, y 15 el amigo de mi hermano. Les voy a poner un nombre ficticio porque si no, me voy a hacer un lío: el amigo de mi hermano, de 15 años, se llamaba “Luis”, y su hermano de 14, que ahora estaba entrando en su casa, “Javier”). De primeras, Luis (el amigo de mi hermano, jeje) me dijo delante de Javier que el “secreto” no iba a salir de aquella habitación. Su hermano era sagrado y no diría nada a nadie. Javier preguntaba “¿quéeeee?, ¿de qué habláis?”… y es que Luis no quería perderse aquella paja que le estaba haciendo por nada del mundo, y se lo iba a contar a su hermano Javier para que aquello pudiera continuar. Yo estaba intranquilo y Luis me lo notaba. Dijo Luis a su hermano: “es que….. se ofreció a…” y se señalaba el bulto hinchado que tenía bajo el bóxer, “… pero es un secreto que no debes decir a nadie”. Y Javier, riéndose decía: “jajaja, ¿y yo qué?”. Luis me tranquilizaba diciendo que de ahí no saldría nada… y que por qué no le pajeaba también a su hermano. Yo hice un gesto de hastío… pero en el fondo me gustaba, siempre que aquello quedase en secreto. “Vaaale”, dije, y entonces Luis se bajó los shorts y sacó su polla que mantenía en una media erección. Javier empezó a reírse y a quitarse la ropa como su hermano. En un momento estaban los dos en pelotas, uno con la polla tiesa y el otro con la polla creciendo a marchas forzadas. Aunque Javier tuviese un año menos que su hermano, en la polla no se notaba porque también era gorda, peluda y con grandes huevos.

Empecé de nuevo el zis zas como una zambomba… con los dos hermanitos recostados en el sofá y yo pajeando a ambos con sus pollas enhiestas y duras como palos. Ya que estábamos así en confianza, empecé a chupar primero la polla de Javier (el nuevo), que dio un suspiro de satisfacción, como que no se lo esperaba… y tras un rato, chupé la polla de Luis, como había estado haciendo antes de que Javier entrase en escena. Tras un rato, Luis no podía más y me avisó que iba a echar la leche, para que me la bebiera. Como estaba excitadillo… pues no me negué y empecé a chuparle la punta como las tías de las fotos porno, jajaja. Empezó a eyacular Luis y me entraba en la boca y me salía un poco por los labios. Saboreé el semen de Luis y….. tampoco sabía a gran cosa. No estaba muy dulce… Más bien estaba solo…, pero no me dio asco. Tras la corrida de Luis, me quedé solo con la polla de Javier mientras Luis se sentaba en un sofá. Con Javier, la paja fue frenética, chupando y pajeando al mismo tiempo….. y éste no me avisó cuando empezó a correrse brutalmente. Zas, un chorro en mi cara y mi ropa, que hizo que yo reaccionase y me metiese su polla en mi boca para que siguiera corriéndose dentro (y así no me manchaba más). Me lo tragué todo ya con la experiencia de la primera corrida de Luis y le limpie la polla a Javier con lametones.

“¿Te ha gustado?”, me dijo Luis, refiriéndose tanto a la experiencia pajera como al semen que me habían dado. “Sí”, respondí, “¿y a vosotros?”. “Perfecto, pajeas muy bien”, me dijeron ambos.

Durante varios meses, no me negué a las proposiciones que me hacían los hermanitos Luis y Javier, y en aquel año me entretuve pajeándoles y bebiendo su leche unas cuantas veces. Ahora ya han pasado muchos años desde entonces (más de diez), ya nos hemos hecho mayores (sobre todo yo) y aquellas experiencias infantiles (por mi parte) han quedado como un recuerdo excitante de cómo descubrí la sexualidad masculina de primera mano y a qué sabía el semen, que no es cosa que todos los hombres sepan.

Una paja con mi amigo del cole

Como a las 13 me inicié en pajearme con otra persona

En ese tiempo ambos teniamos 13 años, mi amigo se llama Felipe el era alto y gordo, el más grande de la promoción. Era mi amigo desde hace un tiempo y no reiamos mucho de todo. Un dia en el recreo me dice para ir a su casa que su mamá iba a salir y que para ir a su casa que también iba a ir Miguel un amigo nuestro, yo accedí y quedamos en reunirnos a las 4 pm. Para ello yo tuve que ir a mi casa y mi mamá me pidio que le acompañase a un lugar y le mandé un mensaje a mi amigo diciendole que iba a llegar un poco tarde, me dijo que normal. A eso de las 5:30 llegué a su casa y me abrio la puerta Miguel, me sorprendio verlo, estaba medio agitado y con las manos mojadas.

Pasé y me di con la sorpresa que Felipe se estaba corriendo la paja, era la primera vez que veia su pene, era tremendo de unos 17 cm mas o menos, lo más raro es que estaba doblado para un lado así que solo me reí y comenzamos a hacerle bromas a Felipe por su pene que era doblado. Al parecer Miguel ya había terminado de pajearse pues tenia las manos humedas solo estuvo un rato porque lo llamó su papá y se fue.

Me quede solo con Felipe, para esto Felipe ya había acabado. Comenzamos a hablar de distintas cosas después de las chicas del cole y al final terminamos hablando de sexo, entre una de esas me preguntó si mi pene también estaba para un lado, yo le dije que no, que era la primera vez que veía un pene así, me reí un poco, y me dijo para ver mi pene. Ya nos teníamos algo de confianza pero nunca me lo había visto, el mío era más pequeño de unos 15 cm erecto.
Le dije que me daba verguenza porque era más pequeño. Me dijo que no había problema, que Miguel la tenía pequeña también y que todo era normal. Que siempre se reunían para ver unas pornos en su casa y que como ya eramos más amigos que por eso me invitó. Yo ya la tenía media parada, así que cambio de tema y me dijo para ver un porno, le dije que ya.

Era la primera vez que veía una porno con otra persona, siempre veíamos unas revistas que vendían en una esquina, pero luego las llevabamos cada uno a nuestras casas. Nunca me había masturbado junto a otra persona, me dio morbo la experiencia asi que dije por que no? y comenzamos con lo nuestro. El se bajo el pantalon y el calzoncillo dejando ver su enorme pedazo, yo me metí la mano debajo del pantalon y comencé a pajearme.

El me vio y me dijo: No pues! así no disfrutas nada… Tienes que bajarte todo el pantalon y con una mano agarrarte los huevos así y con la otra coger tu polla.
Así comenzó a mostrarme con su polla cómo debía pajearme y distintas técnicas. Yo ya estaba cachondo así que me bajé el pantalón y el calzoncillo y deje al descubierto mi polla.
Él al verla me dijo: Vaya! no la tienes tan pequeña tampoco, tu polla está bien, ya vas a ver que va a crecer más y más. Te envidio porque Miguel y tú la tienen recta y yo media doblada.
Nos reímos un poco de eso. Y como ya estábamos en más confianza le enseñé una de mis técnicas que es lubricar un poco mi pene y con la palma de la mano dar movimientos circulares en la cabeza del pene. Lo hicimos los dos al mismo tiempo y eso produjo gemidos entre nosotros.

Me dijo: Tú sí que sabes como pajearte, no me sabía esa de la palma de la mano. Ahhh que ricoo, siiii. AHHHH (Comenzó a hacerse una)

Yo le dije: Siiii, es bien rico. y seguí con lo mío. Al rato de estar viendo en la pelicula como la penetraban dos a la vez a la chica le dije: creo que ya me voy a venir!!

Me pasó un pedazo de papel y me dijo pontelo en la cabeza de tu polla y sigue pajeandote, muevete como si estuvieras follando. Le hice caso y sentí una explosión de placer que me movio todo.

El al instante se vació también y desde ese día cada vez que su mamá salía me llamaba para corrernos la paja.

Una semana en el hospital

Cuando me operaron del brazo, el izquierdo, tuve que una semana la en el hospital, siendo testigo de los secretos que guardan cada una de sus noches.

Un suspiro, y volteé a mi izquierda sintiendo el dolor punzar en mi brazo. Las luces ya se había apagado y mi lugar en cama, en la pared quese encontraba frente a la puerta, ubicada en la esquina y el lugar más oscuro de la habitación.
Mi costumbre siempre ha sido autocomplacerme con mi buena amiga derecha, y el espaco donde estaba, el que mis compañeros de cuarto durmieran y el que el pasillo estuviera desierto debido a que en la pared frente mío había un vidrio que permitía ver el exterior me ayudaban a confirmarlo.

Embargada en la necesidad, comencé con una caricia profunda en mi entrepierna cubierta solamente con la bata para pacientes azul palo.
Me acomodé boca arriba y mi vista empezó a nublarse en tanto miraba el techo, aumentando la profundidad de mis caricias. La puerta se abrió de azote y rápidamente me hice la dormida, aunque me mantuve en la misma posición, sin quitar la mano de donde la tenía.

Quien fuera que hubiera entrado, sin pudor ni demora sacó su miembro y lo dirigió a la boca de una de las pacientes, menor que yo, habría de tener ocho o nueve años.
Me sorprendí cuando la niña introdujo entero aquella masculinidad y sola sin necesidad de aprobación comenzó el sobe y baja, a la vez que se arrodillaba y comenzaba a mansturbarse, encendiéndome de igual manera.

Como pude y tratando de que no me descubrieran, introduje mi mano dentro mis labios vaginales y de una comencé a apretar mi clítoris. Sentí mis dedos arder por la repentina calentura y los jugos secretar entre mis manos. Dejándome llevar por el ambiente sexual que comenzaba a reinar la habitación.

-Sin deseos de sonar morbosa, espero los haya calentado y si no, el próximo si lo hará.
Nota: Nada de lo que escriba es real. Haya si lo creen o no.

Como follarse a la almohada

Los recursos sexuales en aquellos tiempos de la represión sexual

Como follarse a la almohada

En mis largos días de viajes por todas las tierras de España desarrollando mis labores comerciales; alojado en aunque confortables hoteles de cuatro estrellas, fríos de sentimientos, ya que dormir en un hotel por muy lujoso que sea, hacerlo sin dama, resulta triste y desolador. A los hoteles se va a follar, y una vez bien follado, a dormir.

Y como el hambre, (en este caso hambre sexual), agudiza el ingenio; cansado de tanta “paja” monótona, una noche abrazado a la almohada, pensando en mil aventuras amorosas, de súbito me vino una idea luminosa: ¡Coño! Y porque no me follo a la almohada de la que estoy abrazado.

La idea me sedujo. Debo aclarar, que, la cama era de matrimonio, por lo que la almohada era de la dimensión adecuada: más o menos de la talla de una mujer de un metro sesenta centímetros. Una almohada de cama individual no sirve para follarla, ya que no se puede maniobrar de forma que sea más real la follada. Me explico.

Primero; la almohada no debe ser ni muy dura ni muy blanda, porque si es muy blanda, el agujero que hay que hacer “para meterla” no resulta lo suficiente compacto para “sentirla dentro”; y si es muy dura, no se puede hacer bien el “coñito artificial”.

Una vez dado con la almohada ideal, se maniobra de la siguiente forma: En uno de los cuatro picos que tiene toda almohada, el dedo pulgar de una mano, introducirlo hasta lo más profundo que se pueda, de tal modo, que el pico se haya invertido, es decir: que en vez de pico, lo que hay hora es “un coñito”. ¡Bien!

Colocar la almohada entre las piernas, de modo que la polla se introduzca en ese orificio, con las piernas hacer presión a la almohada de modo que “el pijo” quede bien aprisionado. La otra parte de la almohada, ya hemos dicho que es de 1,60 cm por lo que queda justamente a la altura de tu cara; así puedes abrazarla, besarla, y cuando venga el orgasmo, hasta morderla.

Una vez la almohada debajo, bien abrazada, sólo queda follarla con los movimientos clásicos de, mete y saca. Puedo asegurar, que me he follado bastantes almohadas y me han dado un gusto terrible. Además son tan agradecidas, que una vez folladas no te piden nada.

Masturbacion nocturna…

Hola cariño,te contare lo que sucedio anoche en mi habitacion…

Me fui acostar ,pero no tenia con que jugar, recorde que tenia una botella de plastico duro,asi que la saque le unte lubricante y me aplique un poco en mi clit. ,no me entraba la maldita botella,pero me la meti de una mientras me tocaba…

Comence a mojarme mas,como la botella no era tan larga como la de vidrio no pude hacer lo de la pared(colocar mi culo contra la pared y en medio la botella,ejerciendo presion para metermela).

Pero hice algo mejor; al lado de la puerta de mi habitacion,esta un buro, un mueble pequeño de 2 cajones que va al lado de la cama…

Como sabia irian a buscarme para preguntarme por la tarta que el perro se comio,(deje una tarta en el patio y el perro se la comio,no dije nada para que no nos regañaran)

Me fui a sentar ahi a oir que decian mientras me masturbaba,oia a mi mama, a mi papa y a mi hermana, en otro momento tanto ruido me hubiese cortado el rollo

pero iba tan salida, que segui masturbandome,cuando estaba apunto de correrme…me levante.

Y fui a la came me sente en la esquina con un pie sobre la cama el otro en el suelo y moviendome con un va y ven, primero lento, luego rapido,corte cuando estaba apunto de correrme y me recoste sobre la cama.

Comenze a meter y sacar la botella y salive y puse la saliva en mis dedos pero de mi boca al coño se cae la saliva y comence a imaginar que era tu semen,asi que de nuevo comence a llamarte,primero por tu nombre,luego te decia ven cariño,comeme el coño,si eres bueno te puedo preparar un postre…comeme papi vamos, al decir eso como siempre, entre gemidos y con voz entre cortada me ponia aun mas caliente.

Luego volvi a ponerme saliva en el coño y comence a decir,llename de tu saliva,quiero sentirme muuuuuy humeda…luego me dio sed…pero no podia parar,ya iba demasiado caliente para ir por agua,asi que segui hablando,sabes que cariño ahora quiero que me des de beber tu saliva…

Y entre saliva y saliva mi coño se humedecia,asi que podia meter mas la botella y bommmmm termine corriendome,entre espamos,gemidos y sudor,termine tan cansada, que me quede asi,con la botella dentro,hasta que mi vagina empezo a contraerse y la expulso.

Me dio calor y seguia sudando,baje a ducharme,mi madre me miraba raro pense habia dejado lubricante en mi boca o saliva en mi cuello o nose…pero no dijo nada y me meti a bañar…

En el baño volvi a tocarme recordando lo que minutos antes habia hecho y…me corri de nuevo,aunque esta vez fue mas rapido y lo disfrute menos porque en el baño no puedo hablarte cariño,no debo ,si mis padres me escuchan pensaran ya estoy mas loca,si es que se puede…

EL MEJOR ORGASMO DEL MUNDO GOZANDO SOLA DE MI CUERPO

He conseguido tener un orgasmo en el que he podido mezclar a mis dos hombres, los que por separado me hacen gozar, pero que imaginandolos a la vez me han hecho rozar la locura

Tumbada en mi cama… una noche de calor… la ventana abierta… corre algo de brisa… sola desde hacia dos dias… mi novio de viaje… mi amante con su esposa… pienso en los dos, en como me hacen el amor, cada uno a su manera, mi novio es sensual, pero le gusta que yo lleve la iniciativa, que sea yo quien lo excite y quien comience a volverlo loco, nos gusta imaginar situaciones, inventar, ser los personajes de nuestra propia historia. Mi amante… pasional, le encanta dominarme porque sabe que es lo que mas odio, es impulsivo, descarado y juega con el morbo de que podemos ser descubiertos, sabe que eso me vuelve loca.

Pienso en los dos, en como mi vida se ha convertido en un juego de riesgos, en como soy capaz de satisfacer a los dos, si antes era solo una niña modosita que apenas queria hacerlo con su novio porque le daba vergüenza, todo mejoro cuando conoci a mi amante, andaba todo el dia “revolucionada” y eso afecto a mi relacion de pareja, aumento la calidad y la cantidad de sexo, me volvi una loba que necesitaba desahogar la excitacion continuada que uno y otro hacian que sintiera. ¿Como explicar que se necesita a dos hombres? Uno te aporta la calma y el otro la tormenta, me dan vida, los necesito, me excitan…

Ahora estoy aqui sola en mi cama, se que ellos tambien piensan en mi, saben que estoy sola en este momento y seguro que desearian hacerme el amor, se que soy capaz de volverlos locos, me encanta hacerlo, a veces incluso los excito a la vez sin que uno se de cuenta que se lo hago tambien al otro. Pienso esto y mis pezones se ponen de punta, ¿estaran imaginando como me hacen el amor? Siento un hormigueo en mi entrepierna, tengo una bata de seda muy fina y un tanga de encaje debajo, paso mi mano por encima del tanga, mi clitoris esta muy hinchado, esta pidiendo que alguien o algo lo calme, me gustaria sentir la calida lengua de mi novio, esa lengua que me recorre despacito mi raja, que empieza desde atras hasta llegar al clitoris, haciendo una parada en mi coñito y metiendose como si fuera una pequeña polla, cuando sale de ahi se va directa a mi clitoris y ahi empieza a hacer pequeños circulos hasta que se decide a darme pequeños mordiscos en mi preciada y placentera bolita, mmm… tambien… me gustaria ser calmada ahora mismo por la mano imprevisible de mi amante, la mano que suele entrar por sorpresa bajo mi falda en la oficina y que es capaz de hacer que me corra en dos minutos con toda la ropa puesta y sin apenas moverme, llega, se pone enfrente, eleva un poco mi falda, desplaza mi tanga y va tocando mi coño como si quisiera quitarmelo, primero lo amasa con toda la palma de la mano, luego… mmm… introduce dos dedos en mi coño, mientras con la parte de la mano mas cercana a la muñeca, me frota el clitoris en movimientos circulares.

La situacion comienza a desatarse sin poder remediar el final, estoy tan mojada de solo pensarlo que necesito quitar mi tanga, al moverme mi bata roza mis pezones, rosados y grandes, estan duros como piedras y ese roce me produce un escalofrio de puro placer. No puedo creer que me haya puesto asi, estoy boca arriba sobre la cama, me he desnudado completamente, la mano derecha acaricia mi coño que esta completamente depilado, la mano izquierda dibuja circulos sobre mis pechos, circulos como los que ellos me hacen, en eso si se parecen, saben ponerme las tetas mas tersas aun de lo que las tengo, saben hacer que mis pezones parezcan dos garbanzos rosados y saben la consecuencia que produce en mi coño que chupen las aureolas de mis pezones, me mojo… mmmm… estoy mojando la cama, necesito que algo me perfore… estoy abandonada al placer, ya no puedo parar. Cojo un vibrador que hay en mi mesa de noche, no necesito lubricarlo, con lo mojada que estoy entrara perfectamente. Siiii entra muy suave y despacio, me doy la vuelta en la cama, ahora mis tetas rozan el colchon, elevo un poco el culito para poder moverme con mayor facilidad, mmmm… muevo con fuerza el vibrador, quiero correrme de una forma brutal, oohhh estoy a punto de llegar, mis movimientos son terribles, no puedo parar de moverme, una mano empujando el vibrador hacia dentro y hacia fuera, otra dandome fuertemente en el clitoris, siento mis tetas rozar con la sabana…

Un minuto, ha pasado un minuto y he caido extasiada, no puedo moverme, el orgasmo recorre todo mi cuerpo, lo siento en cada terminacion de mi cuerpo. Es una sensacion inmensa, he conseguido tener un orgasmo en el que he podido mezclar a mis dos hombres, a los hombres que por separado me hacen gozar, pero que imaginandolos a la vez me han hecho rozar la locura. Ahora la paz… siento pasar el aire de la noche… me duermo y sigo soñando con ellos, lo que ocurrio al despertarme ya os lo contare…

Me encanta conocer a quienes me leen.

Autor: Ariadnna

ariadnna_mm@yahoo.es

La “inocente” curiosidad de un niño de 8 años

Cuando la conoci yo tenia casi los ocho años.

Mi madre, debido a los numerosos viajes que tenia que realizar junto a mi padre, la contrato como mi nueva niñera.

Realmente, siempre he tenido niñeras, con la diferencia de que mi madre las supervisaba estando siempre en casa. Sin embargo, ahora la cosa era distinta: estabamos solos.

Aunque a decir verdad, aquello no me sorprendio. No me produjo pesar. Ni me queje. ¿Quien iba a hacerlo, con una niñera tan bonita? Porque, a pesar de ser solo un mocoso, distinguia muy bien entre las mujeres bellas. Y nunca he tenido mal gusto…

Ella tendria unos 21 años, castaña con el pelo ondulado, cortado en una graciosa melena escalonada con la que ni siquiera conseguia hacer una coleta. Tenia los ojos pardos: ese color que no se sabe si es gris, verde o marron; me hipnotizaba con ellos cada vez que me miraba. Y su sonrisa, traviesa por su juventud, contagiaba a cualquiera que la viera.

Su altura, que rondaba el metro sesenta y cinco, no era mucho mayor que la mia, y eso me envalentonaba (como a cualquier chiquillo en mi situacion) a desafiarla cometiendo mis peores travesuras. Una de las que mas me hacia disfrutar, aunque ella no se daba cuenta, era observarla mientras se cambiaba de ropa en la habitacion de mis padres. Y la verdad es que no es muy prudente que digamos desnudarse en una habitacion dejandose la puerta entornada. Pero, ¿que iba a pensar ella de un crio como yo?

Cada vez que la veia subir a la habitacion, con su bolsa deportiva para ponerse algo mas comodo, yo la seguia con sigilo, espiando silenciosamente tras la ranura de la puerta abierta. Y a traves de aquel maravilloso espejo de mi izquierda, podia contemplar curioso las maravillas escondidas bajo la ropa de la mujer que se desnudaba frente a la cama, a mi derecha.

Tal vez, dicho asi no parezca gran cosa, pero para un niño de siete años eso es toda una aventura. Y asi fue para mi durante los seis primeros meses de su estancia conmigo…

Mi madre solia ir con mi padre a trabajar, pero en varias ocasiones, ya que el tenia que defender a algun estafador ante el tribunal supremo, ambos se trasladaban de ciudad.

Normalmente yo me lo pasaba de miedo con mi tio y sus amigos. Si, eran todos mayores que yo, pero para entonces ya me consideraban parte de su grupo, tocandome el fantastico papel de “niño mono”. Y digo fantastico porque aquel papel me permitia aprovecharme de las muchachas mas inocentes en las situaciones mas naturales. Por ejemplo: cuando me sentaban en sus rodillas, haciendo eso que les gusta tanto de comportarse como si fueran expertas con los niños, siempre acababan abrazandome; y tarde o temprano me pedian un besito. Y yo, gracioso e “ingenuo”, se lo daba en la boca. Ellas reian y me pedian que lo repitiera, y lo hacia encantado tantas veces como fuera necesario; al igual que apoyar mis manos en sus pechos…

Era verdaderamente agradable sentir la suavidad de los senos bajo la piel de mis manos. Y notaba que a ellas no les molestaba en absoluto. Porque, en efecto, un niño rubio muy claro, de ojos azules y algo revoltoso vuelve locas de remate a todas las mujeres: tengan la edad que tengan.

Incluidas mis niñeras. Y Caroline tampoco se salvaba. Lo veia en su forma de mirarme, tan dulce; tan directa. No era como las demas. Ella jugaba conmigo siempre que yo queria. Daba igual a que juego fuera. Y como ya mencione, yo no era un niño corriente; mi juego favorito siempre fue fingir ser mayor, para aprender a relacionarme en serio con las mujeres. Y ella me lo permitia. Es mas, me instaba a hacerlo para “entrenarme”, como decia ella, “para ser el perfecto seductor”.

Cuanto mas me enseñaba a tratar con las mujeres, mas lejos queria llegar yo en los juegos. Hasta el punto de que ella llego a sorprenderse de mi madurez a la hora de actuar en muchas situaciones en las que, segun me conto, muchos hombres adultos hubieran metido la pata. Eso me alentaba a seguir aprendiendo mas sobre ellas; las mujeres eran un oceano de secretos por descubrir, y cada vez navegaba mas hondo, adentrandome en su universo prohibido.

Como Caroline insistia en que un niño como yo no debia aprender segun que cosas, me las arregle para conseguir aprenderlas desde otras fuentes. Me interesaba mas que nada por escuchar las conversaciones entre mujeres del grupo de mi tio, y como no me consideraban “peligroso”, no censuraban ni tan siquiera sus relatos mas intimos.

Pero mi tio si sospechaba que algo me traia entre manos. Asi que decidio observarme para averiguar mis intenciones. Sin embargo, afortunadamente cuando descubrio lo que yo hacia tanto tiempo entre mujeres ya era tarde, pues habia pasado mas de tres meses escuchando como fantaseaban ellas sobre sus relaciones sexuales perfectas. Y habia tomado buena nota de los detalles que implicaban el exito de un hombre en terrenos tanto de seduccion como de cama. Sinceramente, no llegaba a entender muy bien por que los hombres adultos tenian una idea tan lejana y equivocada de lo que desean realmente las mujeres. Por ello me propuse seriamente romper el molde.

No fue dificil asimilar perfectamente la teoria de toda la informacion que habia acumulado. Pero la practica ya era otro cantar… ¿Como diablos iba yo a practicar todo esto con ocho años sin que me tomaran a pitorreo y con una mujer preferiblemente mayor?

Mientras yo me devanaba los sesos intentando encontrar la solucion a mi problema, Caroline tuvo que venir a cuidarme durante el fin de semana porque mis padres tenian que viajar a Irlanda para trabajar en un juicio importante. Ella misma me dio la noticia cuando me levante el Sabado por la mañana para desayunar. Y me extrañe de que ni siquiera mi madre me lo hubiera avisado, pero tampoco le di mayor importancia.

Me sirvio el desayuno y me puso los dibujos animados de la tele mientras ella terminaba un trabajo para la universidad. Yo nunca la molestaba mientras estudiaba, asi que permaneci callado, mas atento a lo que ella hacia que a la television. Y ella me lo agradecio con un beso en la frente al terminar. Me pregunto que queria hacer aquel dia, pero como yo no tenia ni idea, me dijo que me lo fuera pensando mientras ella se daba una ducha.

Yo asenti y segui desayunando, volviendo a centrar mi atencion en los dibujos cuando ella subio las escaleras.

Mi octavo cumpleaños habia sido hacia una semana escasa, y aun estaba deseando jugar con mis nuevos juguetes. Pero una escena de la serie de la television distrajo mi atencion. Ya no recuerdo muy bien que fue lo que me hizo tener ese flash de imaginacion, pero parecio que mis hormonas despertaban de pronto, recordando que Caroline habia dicho “ducha”. Asi que deje rapidamente los restos del desayuno en la cocina y subi de tres en tres las escaleras, con la malicia enmarcada en mi sonrisa.

No fue hasta casi llegar al piso de arriba cuando oi algo que me hizo parar: un gemido de mujer. Fue muy leve, pero basto para confirmarme plenamente que era de placer.

El instinto me previno de que permaneciera en completo silencio, a la escucha; sin moverme de donde estaba. Entonces escuche varios mas, de la misma indole, que extrañamente venian de mi habitacion.

Me sorprendi: ella siempre se duchaba en el cuarto de mis padres; nunca entraba en mi habitacion si no era para ayudarme a hacer deberes o para jugar conmigo. Pero ya se sabe que la curiosidad de un niño es mas fuerte que la sorpresa. Y yo tenia la sensacion de que aquel sonido (tan agradablemente interesante) tenia mucho que ver con aquellos emocionantes relatos de las amigas de mi tio.

Oi que Caroline estaba dentro de la ducha, asi que entre en la estancia enmoquetada sin hacer apenas ruido. Desde alli, los gemidos se escuchaban mejor, y tambien se apreciaba un leve jadeo que, sin saber por que, me acelero el corazon y no de miedo. Me coloque pegado a la pared, al lado izquierdo de la puerta con mi cama entre la puerta abierta del baño y yo.

Nunca habia visto a una mujer completamente desnuda: lo maximo habia sido verlas en ropa interior, que era lo que yo encontraba interesante. Asi que aquella vision me perturbo.

Entre la tenue neblina dejada por el vapor del agua caliente vi lo que me parecio la imagen mas atractiva del mundo. Su cuerpo, mojado por el agua que caia sobre su cabeza, era perfecto y armonioso. La curvatura de sus pechos acaparo mi mirada embelesada. Una de sus manos recorria suavemente aquella zona, tan sensible que inmediatamente respondia a sus caricias endureciendose, estremeciendose ante ese contacto tan delicioso.

Luego, mi mirada siguio el recorrido descendente de su cuerpo, centimetro a centimetro. Desee tocar su piel en aquel mismo momento; hacerla disfrutar mas intensamente de lo que lo hacia en aquel instante. Pero el pensamiento desaparecio de mi mente cuando fije mi vista en su otra mano, que acariciaba lentamente una zona del cuerpo femenino por completo desconocida para mi.

Un niño no necesita ver los senos de una mujer para saber que son tiernos y suaves; sin embargo, aquella zona era imposible de calificar y definir si no se habia visto nunca. Para mi fue frustrante darme cuenta de que, a pesar de todo lo que creia haber aprendido sobre ellas, las mujeres eran mucho mas de lo que ni siquiera habia logrado imaginar.

En un principio me desilusione al comprobar que mi nivel de entendimiento sobre ese maravilloso mundo era todavia unicamente la superficie de todo lo que intuia detras. Pero luego, contemplando el lento pero ritmico movimiento de la mano de Caroline mas abajo de su vientre, me senti euforico porque habia descubierto la verdad mas obvia, y a la vez mas oculta sobre las mujeres: su disfrute, su alegria, su ternura, su placer, se convierte automaticamente en el nuestro por mas que intentemos resistirnos a aceptarlo.

Era una sensacion especial, mas que emocionante, contemplar a aquella mujer acariciandose desnuda, bajo el agua; olvidandose de que el resto del universo seguia su curso mientras ella gemia dentro de la ducha. Y yo me excite de sobremanera al contemplar tan erotica vision. No pude evitarlo, pero tampoco me preocupo: ella disfrutaba, y yo con ella.

Fue en aquel momento prodigioso, tan lleno de magia que no podia compararse con nada, cuando quede por completo paralizado al ver que ella abria los ojos. Me vio, pegado a la pared, mirandola con las mejillas encendidas de excitacion, descubierto por sorpresa en mi descaro.

No sabia que hacer: ¿y si se enfadaba? Pero tampoco podia apartar la vista de ella, con la misma expresion, como si contemplara la mas linda escultura del planeta…

Para mi sorpresa, ella sonrio algo azorada. Cerro el grifo del agua y se coloco la toalla envolviendo su cuerpo mientras salia del baño en direccion hacia mi.

Algo en mi interior me grito que no me fuera; que me quedara alli para escuchar lo que queria decirme. Y yo la contemple mientras se acercaba, mirandome a los ojos y sonriendo. Se paro frente a mi y se quedo callada, extrañada de mi antinatural falta de vergüenza o apuro. Sonrei con deleite. Habia logrado sorprenderla; causarle curiosidad.

Pero entonces, ella hizo algo inesperado: se quito lentamente la toalla, ofreciendo de nuevo ante mi la imagen de su cuerpo.

-“ Te gusta mirarme, ¿verdad?”- me pregunto bajito.

No supe que decir. Pero mi manera de mirarla lo dijo todo sin necesidad de usar palabras.

-“ Aprendes demasiado deprisa, pequeño…”- sonrio ella.

–“ ¿Que es lo que quieres”

Ni siquiera yo lo sabia. Pero mi instinto me pedia que me acercara mas a ella. Todo lo cerca que pudiera. Y que acariciara su piel, que besara su cuerpo.

Temeroso de su reaccion, tuve el valor de extender mi mano lentamente hasta su abdomen. Ella no me detuvo, con expresion impasible. Pero yo note como encogia el estomago ante mi contacto. Volvi a sonreir. Luego, con toda la delicadeza de la que fui capaz, acaricie su piel tal y como habia anhelado.

Ella me miraba indecisa. Tenia miedo y yo no sabia por que. Asi que, mientras notaba la calidez humeda de su piel mojada, reflexione acerca de todo lo que habia descubierto. Quizas estaba haciendo algo mal; quizas lo que hacia no le gustaba.

Me atrevi a subir la mano con la que la acariciaba, y roce suavemente uno de sus pechos. Ella no pudo contener un suspiro, y yo di respuesta a mi pregunta: si que le gustaba.

-“ Pero David… ¿Que estas haciendo?… “- pregunto en un susurro.

A mi se me pasaron por la mente varias respuestas, pero no dije nada. En vez de eso sonrei, y mi otra mano bajo hacia aquella parte que me resultaba desconocida: la acaricie igualmente. Ella gimio.

Era una sensacion distinta a todo lo que habia probado. Su piel alli era humeda, y estaba practicamente ardiendo. Aquello me satisfizo sin saber el motivo. Pero cuando ella puso su mano sobre la mia, algo me dijo que habia logrado tenerla bajo mi control.

Movio mi mano, presionandola en el centro de su sexo mientras ella gemia. Y yo me acerque mas a ella para poder besar su pecho.

Note como me acariciaba ella mientras tanto, y senti un torrente de sensaciones nuevas por todo mi cuerpo. Me gusto, sin duda. Queria algo mas. Queria aquellos relatos intimos que habia escuchado. Y me propuse conseguirlo en aquel mismo instante. Con Caroline.

Como se masturba mi mujer

La oí llegar por el pasillo, en verano siempre anda medio desnuda y le encanta subirse la ropa y enseñarme las tetás o su coñito

Eran cerca de las cinco una tarde de verano húmeda en nuestro piso de Barcelona, yo me encontraba navegando por Internet, mirando paginas porno y leyendo relatos, ella estaba en otra sala viendo la televisión y quejándose del calor, cuando hace calor todo su cuerpo se humedece.

La oí llegar por el pasillo, en verano siempre anda medio desnuda y le encanta subirse la ropa y enseñarme las tetás o su coñito.

Se puso al otro lado de mi mesa dispuesta a trabajar, y volvió a quejarse del calor, empezó a desperezarse y distraídamente se acarició el pubis, me sonrió y siguió acariciándose lenta y perezosamente, sus manos iban de sus pechos a su coño y volvían a subir, empezaba a apretarse las tetas mas fuerte cada vez que se las tocaba, me miraba a los ojos sonriendo y un instante después los cerraba concentrándose en sus caricias.

La excitación comenzó mojar todo su cuerpo y fue estirándose como una gata en la silla acariciándose muy fuerte los pechos con una mano y restregándose también con fuerza todo el chocho por encima de la braga.

Sus piernas estaban estiradas y juntas para un instante después abrirse de manera obscena empezando a meter un dedo en el coño a través de las bragas.

Me dijo… no pierdas detalle de cómo se hace una paja una mujer, se bajo la braga dejándola a media pierna, y empezó a masturbarse lenta y firmemente, y se fue animando, su mano derecha acariciá el chocho cada vez mas fuerte y mas rápido, mientras su mano izquierda se apretaba las tetas casi hasta gritar de dolor, poco a poco la mano que acariciaba el coño fue subiendo el ritmo, era ya tan rápido que casi no la veía, de repente paraba un momento para coger fuerzas y volver con un ritmo cada vez mas bestia, empezó a emitir quejidos y sus piernas eran como dos columnas, abría la boca y respiraba cada vez mas fuerte, todos sus gestos se volvieron brutalmente obscenos, se acercaba a una corrida bestial, comenzó a chuparse los dedos de la otra mano como si de una polla se tratara.

Empezó a correrse, sus piernas no podían estar mas tiesas, su mano empapada apretaba el coño y tuvo la primera convulsión, su cuerpo parecía movido por fuerzas invisibles, después de esa otra y otra hasta 4 mas, poco a poco se fue relajando y dándose pequeños toques en el clítoris emitía grititos dando pequeñas sacudidas.

Su cara reflejada la corrida que acababa de tener y me sonreía con cara de viciosa satisfecha.

La presentación de Camila

Quisiera utilizar este escrito-relato a modo de presentación e introducción para mis futuras actividades en este sitio que me ha acompañado ya varios años, desde mi adolescencia hasta estos días de joven ya no adolescente. Perdón, no sé en qué categoría debo etiquetarme. ¿En cuál debe de ir una mujer de veintidós años? Esa será mi edad el próximo mes. Innumerables ocasiones he entrado acá con la necesidad de acompañar con letras mi libido en éxtasis, mi cada vez más creciente ansiedad de placer y experimentación. Desde mis veinte años comparto departamento con una amiga, su nombre es Renata. Vivo bien, no me hace falta nada, ningún apartado económico por el cual quejarme. Esto gracias a mis padres. Sí, soy una niña de papá. Esto me provoca numerosas ideas en mi cabeza que, espero, ir contando poco a poco por aquí. Encuentro esto como una perfecta manera de desahogar mis pensamientos.

No soy una mujer voluptuosa, no soy una bomba sexy llena de curvas y despampanantes atributos. Por mis parejas anteriores puedo decir que soy una chica guapa, con un rostro “angelical”, cuerpo natural con lindas formas, mi 1.75, la inquietante blancura de mi piel, mis verdes ojos, mi vanidad de closet, una atracción por la moda y la elegancia, el interés en cuidar mi cuerpo y una buena herencia genética, probablemente ha sido lo que ha alimentado esa idea. “La clásica chica que les presentas a tus papás como tu novia en las comidas de los domingos; no la vieja que te coges de mil formas entre tanto para aligerar tensiones”. Supongo que debo agradecer por mi rostro y relativo buen físico a mis aventureros y viajeros padres que decidieron quedarse a vivir en México. Ah sí, de ahí soy. Nací en Argentina y viví mi infancia allá, pero después de ir dando tumbos por el mundo recaí en la Ciudad de México, lugar que considero mi verdadero hogar.
Bueno, sola me encontraba yo algún sábado de Enero, sin ningún plan y sin Renata alrededor. Ella sí tiene una vida social activa, tiene novio y salió con él.
Yo estaba acurrucada en mi sala mirando alguna deprimente película de Godard, la cual cumplía perfectamente su misión. Al terminar, aburrida y triste caminé directamente a mi habitación, me tiré en mi comodísima cama y cerré mis ojos. Como suele ocurrir cuando una persona cierra sus ojos por convicción y no gracias al cansancio y necesidad de dormir, empecé a repasar mi vida. Las altas y las bajas. Los momentos alegres y las desventuras. El qué hubiera pasado si tal y esas dudas existenciales aún presentes en mí. Después de horas llegué al apartado amoroso y sexual, aventuras y bellezas que he tenido la fortuna de probar. He de declararme una mujer bisexual que disfruta su sexualidad sin tabús ni traumas.
Recordé mis acostones favoritos, mis personas favoritas, mis películas, fotografías y relatos eróticos que marcaron mi sexualidad. Pronto me descubrí mordiéndome delicadamente mi labio inferior, la piel de gallina, mi mano en mis senos por encima de mi suéter y ese inquietante cosquilleo en los muslos y entrepierna. Me había excitado. Velozmente encendí mi teléfono y me dirigí a mi sitio de videos favoritos, elegí uno y comenzó a reproducirse. Solo subí el volumen y lo dejé de lado, lo que pasara en la pantalla no me importaba. Solo quería escuchar los gemidos de la actriz como respuesta a las duras embestidas y nalgadas que su fornicador le estaba proporcionando. Qué delicia, necesito ser ella en este instante.

Los gemidos y demás sonidos corporales estaban en pleno apogeo cuando mi mano ya se había deslizado por debajo de mi suéter. Tocaba con una delicadeza y suavidad, ajena a mi acompañamiento sonoro, mi abdomen y poco a poco subía mis manos hasta mi brasier. Disfruto los detalles, me encanta la lencería, Disfrutaba tocar el encaje, el algodón y la tela y amasar con ternura mis pechos. Iba acariciando mi teta derecha con la punta de mi dedo índice y al poco tiempo mis movimientos me llevaron a sentir mi erecto y rosado pezón, mientras mordía con más fuerza mi labio. Mi mano izquierda se encontraba inquieta y acariciaba mis muslos y piernas por encima de mi pantalón. El cosquilleo en mi entrepierna ya era brutal. Pedía a gritos una caricia, un lengüeteo, un aliento, un dedo ajeno, un falo. A falta de lo anterior, mi fría y delicada mano me ayudaría como en otras tantas veces. Pronto las caricias subieron de mis piernas a mi pelvis y encantada pude sentir mi calor, deslicé mis dedos hacia el botón del pantalón y lo desabroché.

Acomodé mi cabeza en una almohada, y mi espalda baja en otras dos. Bajé mi cierre y encontré mi ropa interior. Bajé un poco mis pantalones y toqué mi encaje. Estaba absolutamente empapada. El video debía ir por la mitad, y la chica seguía jadeando y gritando por más y más. Mi mano derecha ya no solo se encargaba delicadamente de uno de mis pechos, iba y venía de uno a otro y de mi boca a mis pezones, los humedecía, amasaba y tocaba con la furia del apetito sexual extremo. Más abajo, una traviesa mano izquierda se introdujo debajo de mi negro calzón. Mi pelvis completamente depilada estaba ardiendo y con una humedad impresionante, pase un par de dedos por mis jugos y rápidamente me los llevé a mi boca, me encantan mis jugos, me encanta sentir mi dedo en mi boca, acariciarlo con mi lengua, jugar con él e imaginar además que es un erecto miembro masculino. Le estaba practicando una felación a mi dedo, pero mi cabeza me hacía pensar que lo que tenía dentro era el pene más delicioso del mundo.

Mis tetas seguían siendo muy bien atendidas por mi mano derecha, a la que pronto se le unió la izquierda. Mis caderas tomaban vida propia y comenzaban a agitarse y moverse con furor. Comprendí que esa parte de mi cuerpo me demandaba mucha atención. Bajé ahora mi mano derecha y de un golpe introduje un dedo en mi vagina. Mi gemido fue precioso. Me sumé a mi banda sonora de fondo y comencé a jadear y a pedir por más, justo como la actriz. Me estaba follando, me estaba encantando, mis tetas se sentían riquísimas y suaves, yo cada vez me mojaba más y pronto un dedo fue insuficiente, metí otro y luego otro, con tres dedos en mi cálido interior y mis jugos brotando como primeriza mis gemidos ya habían sepultado a los de mi teléfono.

“Ummmmm, sí, qué delicia, qué rico me estoy follando. Quiero más”
– Eran las palabras que dulce y extasiadamente salían de mi boca sin control.

Una de mis manos se aferró con fuerza a mis senos, mis labios y boca se apretaron y comencé a levantar mis caderas, estas iban y venían en un vaivén loco de arriba abajo con mis tres dedos dentro. El orgasmo estaba cerca. El orgasmo llegó, yo estallé y grité llena de placer. Un grito genuino y natural producto de una deliciosa sesión. Mi “Aaaaahhhhhhhh” fue largo, mis jugos abundantes y mi satisfacción fue total.

En el video la mujer ya se había puesto de rodillas pidiendo el semen de su hombre, aquel que le había proporcionado una cogida tremenda, aquel que le puso el culo rojo de tantas nalgadas, aquel que estaba a punto de gritar de placer como yo, mientras se vaciaba en la cara de la mujer, así como yo lo hice a mitad de mi cama y en mis hábiles y fieles dedos.

Soy Camila, esta fue mi presentación. Pronto escribiré más de mis andanzas.

Una paja fenomenal….

Buenas, hoy voy a narrar una historia de autosatisfaccion, ya que aunque uno este casado, siempre nos hacen falta esos momentos a solas para despertar nuestra lujuria y autosatisfacer nuestra mente y cuerpo con los deseos reprimidos y que no se realizan con nuestras parejas.

Todo empieza una tarde solitaria en la casa, veo la TV, pero no hay nada bueno que ver, yo solo en mi cama tengo mi mano metida entre mi boxer y mientras paso canal a canal, con mi mano empiezo a masajearme mi verga junto con mis guevas y me comienza una exitacion monumental, entonces pienso “es el momento de pajearme”, pero no quiero lo normal de masajearmelo, regarme, luego limpiarme y ya; quiero algo fuera de lo comun, asi que me levanto y lo primero que hago es buscar una pelicula porno y colocarla en el DVD, luego voy al baño y descuelgo un espejo grande que tenemos y lo llevo a la habitacion y lo recuesto en la cabecera de la cama, busco en el escaparate de mi esposa algun objeto que me pueda servir para uno de los propositos que mas adelante lo sabran, saco el tubito de lubricante de mi mesita de noche, con toda la paciencia me desnudo por completo y me recuesto en la cama observando la peli porno por un rato y mi verga empieza a crecer cual mastil de barco, me deleito por un ratico viendo la clavada de que le dan dos tipos a una mona espactacular en la pelicula, le dan de todas las forma, por todo lado y en todas las poses imaginadas, mientras me sobo muy suavemante mi verga con mis manos y la impregno del fluido seminal que expulsa por la punta.
Ya bien excitado me pongo con las piernas bien abiertas en la pared de la cabezera y como lo podran recordar hay puse el espejo, o sea que puedo verme desde mi orificio anal, pasando por mis bolas y hasta la punta de mi verga…
Con esta vista mia, la excitacion crece y empiezo a masajearme la verga y con el fluido que expulsa me restriego todo, las guevas, toda la extencion de mi tronco y con unos de mis dedos tambien juego con mi orificio anal y obviamente observando este rico expectaculo por el espejo que me da la mejor vision de ese momento de fantasia; mientras escucho y veo de reojo la pelicula, paso al siguiente momento de calentura y destapo el lubricante, saco una buena cantidad y la unto en toda mi verga y hasta mi entrada anal, la cual cuido bien de dejar bien lubricada y con uno de mis dedos empiezo a introdurcirme y el lubricante ayuda a que este resbale bien entre las parades de mi culo y se meta todo y empiezo a realizarme una autoclavada y con mi otra mano masajeo mi verga, guauuuuuuu que sensaciones la que siento y que ricura este momento, despues de unos cinco minutos estimulandome siento que estoy listo y quiero massssss….
Entonces cojo un cepillo de cabello que si recuerdan lo saque del escaparate de mi esposa, el cual tiene un mango redondo de mas o menos un centrimetro de diametro, lo unto todo de lubricante y adivinen???, lo llevo a la entrada de mi culo y con mi esfinge ya relajado y abierto por el juego realizado por mi dedo, le apunto al centro y empiezo suavemente a introducir este artefacto en mi cavidad anal, cuando llega al tope, yo entre excitado y sin creerlo siento como ese palo de unos 22 centrimetro de largo esta todo introducido en mi culo y siento la punta punzando lo mas profundo de mi entrañas, hay dios mio estoy que reviento…
Por supuesto no olvidaran el espejo, por lo cual no me he perdido ninguna imagen de mi autoculeada, asi que ahora con mi mano derecha empiezo a mover la piel de mi verga con mas vehemencia y queriendo ya botar el semen que se represa en el interior de mis bolas, y con la otra mano cojo el consolador casero improvisado y lo muevo imitando un mete y saca que me lleva al cielo, el fluido seminal que es expulsado por la punta de mi erecta verga lo recojo y me lo unto por el cuerpo, primero mis pezones, mi pecho, mi vientre, mis bolas, en fin. Mi verga sigue bombeando bastate fluido y yo sigo jugando con el y en algun momento de mi gran excitacion llevo con mis dedos ese fluido a mi boca y me deleito con el sabor de mi esperma, que es bien trasparente y espeso, ayayayayayayayayayayyyyyyyy, enloquesco conmigo mismo y sigo viendo por el espejo la clavada que me ofrece ese cepillo por el culo y como entra y sale de este sin dejar de darme una satisfaccion del otro mundo, creo que llega la hora y subo aun mas mis piernas contra la pared y dejo mi verga casi enfrente de mi cara de lo arqueado que me encuentro, levantando al maximo mis caderas y sigo manipulandola pero esta vez si con ganas de que expulse todo lo que tiene reservado, me dejo mi consolador todo introducido y me masajeo mi verga con ambas manos, el momento cumbre esta por llegar, no aguanto mas… mis manos aprietan con vigor pero a la vez con la excitacion que ese momento conlleva y ahhhhhhhhh……. sale de mis entrañas un chorro de semen que se impregna desde mi vientre hasta mi barbilla y yo manipulo mi palo al maximo hasta ver que no sale una gota mas de mi verga y me empiezo con toda la excitacion que aun expulsa mi mente y cuerpo a restregarme ese liquido espeso y blancusco en todo mi cuerpo sin medir reparos, paso mis manos y regojo estos liquidos y los unto por mi pecho, mi cuello, lo restriego en mis bolas y por todo el tronco de mi verga aun erecta, entonces hagarro el consolador improvisado insertado todavia en mi culo y lo saco lentamente sintiendo ese palo salir centimetro a centrimetro de mis entrañas, por el espejo veo el agujero abierto que me ha quedado despues de semenjante violada que le he hecho a mi culo, regojo algo de semen que todavia tengo y lo llego a ese hoyo negro para tratar de introducirlo en el, me palpita la verga de la excitacion, y llevo mis manos llenas de estos fluidos directo a mi boca y me saboreo todo chupando dedo x dedo y sintiendo el sabor de mi semen, lo cual me excita al maximo…
Descanso por unos segundos y observo que mi verga aun no pierde su explandor y me la comienzo a menear, pero esta vez con un desenfreno descomunal, como queriendo despellejarla y no tardo en pegarme la segunda corrida en menos de nada y este chorro llega directo a mi cara de la fuerza que llevaba y la vuelvo a restregar, pero esta vez solo en mi cara e incluso absorbo buena parte de estos fluidos y los trago sintiendo ahora si esta espesa masa pasar por mi garganta, dirigiendose a mi interior “esto de tragar mi semen no es nurevo, ya que con una amante lo practique y me gusta experimentarlo”. En fin, sigo recorriendo mi cuerpo con las manos llenas de semen y hecho una ultima ojeada por el espejo a mi culo y llevo un dedo a el para masajear y diluir el fluido seminal que aun tiene en su entrada, todo mi cuerpo se empieza a poner pegachento ya que el semen comienza a secarse, asi que doy por terminada mi paja y me levanto, llevo el espejo de vuelta al baño e ingreso a la ducha… Espero les haya agradado este relato que es real, me gustan solo las mujeres pero la autoestimulacion es muy relajante y placentera, ya que uno puede realizar y hacer lo que el momento le indique, gracias…