Bebo la orina de mis compañeras de trabajo y me pillan

Todo comenzó un día en el que mi ex-novia y yo estábamos en plena faena, en un perfecto sesenta y nueve, ella arriba y yo abajo. En un momento dado, motivada por el frío o por lo que fuera, ella estornudó, escapándose le un poco de pis directamente en mi boca. Confundido y sorprendido por la situación yo me lo tragué mientras que ella se ponía roja como un tomate y se levantaba para pedir reiteradas disculpas. Ella estaba más que avergonzada, es una chica muy pudorosa y el hacer un sesenta y nueve ya era mucho para ella, cuánto más lo que acababa de pasar. Como comprenderéis, de lo avergonzada que estaba ya no hubo forma de reanudar lo que estábamos haciendo por más que hablé con ella; y acabó marchándose de mi casa, dejándome con una excitación física y mental tremenda.

Otro tema muy distinto era yo. Aquello había resultado ser una delicia en mis labios, un manjar para mi paladar, el mejor de los elixires para mis papilas gustativas. Nunca hubiese podido imaginar que aquello me pudiese gustar tanto. Cierto es que había oído hablar de la lluvia dorada, pero de ahí a poder saborearla directamente del cuerpo de una mujer había un abismo.

A partir de ese día aquella situación se convirtió en una obsesión para mí. Mi único objetivo era volver a repetir la experiencia, pero no un sorbo, como fue la vez pasada, sino todo el contenido de su vejiga. Día tras día se lo decía a Susana (así se llama mi ex-novia), pero ello en vez de acercarme a mi objetivo me apartaba cada día más. De hecho no volvimos a practicar el sesenta y nueve nunca más. Y nuestra relación se enfriaba al mismo ritmo que yo me calentaba pensando en poder repetir la experiencia. Hasta que llegó el día, dos semanas después, en el que me dijo aquello de: “discrepancias irreconciliables en cuestiones de sexo” y se marchó para no volver más, quedándome yo solo con mis pensamientos y fantasías.

En aquel entonces, al igual que hoy, vivía solo en un piso de alquiler, pequeño, pero suficiente para mí. Tengo un trabajo que me proporciona un sueldo que me permite pagar el alquiler y mantener mis gastos, sobre todo si casi cada día voy a comer a casa de mis padres que viven a quince minutos caminando de mi curro, con lo que no tengo que preocuparme ni de la comida ni de la cena, la cual mi madre me da en un bol de plástico cada día.

Hasta ese día no había tenido ni teléfono en casa, ya que con el móvil me bastaba, pero a las pocas semanas de dejarme Susana ya tenía ordenador y una conexión de fibra óptica de 300 megas instalada y funcionando a todo trapo. El repetir aquella experiencia líquida se había convertido en una obsesión para mí, quería saber más y empecé a navegar por internet con dos únicas palabras en mi mente “lluvia dorada”. Pude encontrar muchas páginas dedicadas al tema, pero pocas gratuitas. Ello no quitó que pasase varias horas al día pegado al ordenador viendo videos y leyendo relatos de mujeres meando sobre hombres. Lo que más me excitaba no era tanto el mear uno sobre el otro, sino el que el hombre pudiese saborearlo y bebérselo.

Eso me había obsesionado, yo quería volver a probarlo, volver a saborear ese elixir, ese líquido destilado saliendo del manantial de una mujer, saciar mi sed y mi lujuria con el “agüita amarilla” de una hermosa hembra.

En el trabajo somos diez personas, nueve mujeres (con edades comprendidas entre los veinte y los cuarenta años, incluida mi jefa) y yo. Es por eso que tenemos dos váteres, uno para ellas y otro para mi, aunque están juntos en el mismo lavabo, puerta con puerta, compartiendo la pica para lavarnos las manos. Como soy yo el único hombre en la empresa, en ocasiones, si está ocupado el de mujeres utilizan, el de hombres.

Mi puesto de trabajo está al lado de la puerta del lavabo, con lo que puedo ver quién entra y sale y el rato que pasa dentro. Mi fantasía ya era obsesión y sólo pensaba en lo que estaban haciendo dentro cada vez que entraban, imaginándome saboreando sus efluvios, incluso en alguna ocasión pensando que era yo el váter sobre el que meaban, pudiendo saciar mi sed, con lo que obtenía una tremenda erección.

El viernes de hace dos semanas, en un momento que estaba muy concentrado en mi trabajo no me fijé que habían entrado dos de mis compañeras en el lavabo, y cuando mi vejiga me reclamó ser vaciada me levanté de mi puesto y fui al lavabo para cambiar el agua al canario, pero al entrar descubrí que ambos estaban ocupados, así que decidí volver a mi puesto y esperar a que salieran para utilizar el mío. Pero en cuanto me dispuse a salir, se abrió la puerta del váter de hombres, saliendo de él una de mis compañeras, concretamente Silvia, la que se sienta en la mesa que está al lado de la mía, también muy cerca del lavabo. Así que sin pensarlo me metí dentro y mientras que con una mano levantaba la tapa del váter, con la otra iba a echar el pestillo de la puerta cuando: ¡Sorpresa! ¡No había tirado de la cadena del váter!

Estaba petrificado, tenía ante mí un váter lleno de líquido amarillo calentito que acababa de dejar mi compañera. Por mi mente pasaron miles de cosas, pero había una que no salía de ella: hincarme de rodillas en el suelo y beberme ese líquido. Como soy hombre sufrí un momentáneo atrofiamiento de mi cerebro, ya que toda mi sangre se acumuló en un único punto de mi cuerpo: mi erecto pene. Sin saber cómo me encontré de rodillas al lado del váter, metiendo la mano en el preciado líquido y bebiendo de ésta. Lo que pude saborear, a pesar de estar un poco aguado, era más de lo que yo podía resistir, era una delicia, un placer para mis sentidos, el mejor líquido que pudiese beber. Yo ya no pensaba más que en acabarme aquél líquido, así que metí las dos manos y haciendo un cuenco las llené y me las llevé a la boca para volver a saborear ese elixir. En esto estaba cuando escuché:

¿Pero qué haces cerdo?

Con la sorpresa no había terminado de cerrar la puerta y la había dejado entreabierta. Era otra compañera, Olga, la encargada de una de las dos secciones, que estaba en el váter de al lado y había terminado sin que me diese cuenta y al salir me había visto en tal posición, bebiendo el pis de Silvia. Con el grito apareció en escena Silvia acompañada de mi jefa: Carla.

(Carla) ¿Qué pasa aquí?

(Olga) Que he pillado a este cerdo bebiendo del váter.

(Silvia) Pues seguro que eso es mío, porque me acabo de dar cuenta de que no había tirado de la cadena.

(C) Vaya, así que tenemos un cerdo sediento entre nosotras. ¿Te gusta lo que estás bebiendo?

Yo no podía contestar, no sabía qué contestar, con el empalma miento que llevaba no tenía riego suficiente en el cerebro para pensar racionalmente y necesitaba un tiempo que no tenía para aclarar mis idear y emitir sonidos coherentes por mi boca, ya que hasta ese momento sólo había podido emitir un único monosílabo: Eeeeeh.

(C) Levántate y contesta.

(O) Viendo esa tienda de campaña en su pantalón, creo que no hace falta que conteste.

Yo me había puesto de pié y como no me había dado tiempo a que se me bajase el empalmamiento, se me marcaba un gran bulto en el pantalón, el cual respondió por mí a su pregunta.

(C) Ya veo que sí te gusta y por el bulto del pantalón parece que bastante.

En ese momento se les cambió la cara a todas, pasando de sorpresa-enfado, a rabia-venganza, y no sé cual de ambas expresiones me preocupaba más.

(C) Silvia, sal y haz un cartel que ponga: “Fuera de servicio” y lo cuelgas en la puerta del lavabo y si alguien te pregunta algo di que se ha roto una tubería y que no se puede utilizar en lo que resta de tarde y vuelves a entrar. ¡Rápido!

Silvia salió y volvió a entrar en menos de un minuto, el cual se me hizo eterno, de pié ante aquellas dos mujeres que me miraban de arriba abajo y compartían entre ellas sonrisas cómplices, mientras que yo me arrepentía cada vez más de haberme arrodillado ante el váter y haber probado de aquél néctar de mujer.

(C) Así que te gusta beber del váter. ¿hace mucho tiempo que lo haces?

(Yo) No, es la primera vez.

(O) ¿Seguro?

(Y) Sí, de verdad, es la primera vez que lo hago.

(C) Pero no es la primera vez que lo pruebas ¿Cierto?

(Y) No, la primera vez fue hace unos tres meses con mi novia.

(O) ¿Y lo has seguido haciendo hasta hoy?

(Y) No, no he vuelto a tener ocasión, ella me dejó dos semanas después.

(S) No me extraña, yo hubiese hecho lo mismo con un depravado como tú.

(O) Me parece que acabamos de encontrar una mina de oro con este chaval. (Ambas son mayores que yo)

(C) Pues sí Olga, y esto hay que explotarlo al máximo. Camilo, me parece que te has metido en un buen problema. En este momento tienes dos opciones. O pides la baja voluntaria sin protestar y no vuelves a aparecer por aquí en tu vida, aun que eso no te garantiza que te pongamos una demanda por acoso sexual, con lo que ello significaría: la cárcel, o aceptas lo que te propongamos sin rechistar.

(Y) ¿En qué consiste…?

(O) Eso da igual, ¿Aceptas o te marchas?

Hacía unos días había leído en el periódico que a un hombre por poner una cámara en el vestuario de mujeres le habían metido en la cárcel y lo mío no pintaba mejor que aquello. No quería ir a la cárcel pero tampoco sabía lo que ellas me propondrían. Lo que estaba claro es que eligiese lo que eligiese iba a tener consecuencias nefastas para mí.

(Y) Vale, acepto ¿De qué se trata?

(C) Sabia decisión.

(O) Para empezar toma este vaso, ya sabes lo que tienes que hacer con él.

(C) Y que no quede ni una gota.

Me estaban ordenando que continuase bebiendo del váter. No salía de mi asombro. Estaba totalmente paralizado con el vaso en la mano, mirándolas a las tres sin saber qué hacer. Estaba claro que Silvia estaba sólo como espectadora y que tanto Carla como Olga eran expertas en mandar y organizar, ya que en cuestión de minutos y sin decir una palabra entre ellas, habían urdido un plan para mí.

(O) ¿A qué esperas?

La voz de Olga me hizo despertar de mi letargo, haciendo que me dirigiese nuevamente al interior del váter para obedecer sus órdenes.

(S) Me parece que mis meados le gustan demasiado, vuelve a estar empalmado.

Silvia tenía razón en parte, no eran sus meados, eran los meados de cualquier mujer, pero en este caso eran los suyos los que provocaban en mí una erección de campeonato. Así que me incliné e introduciendo el vaso en el váter lo llené de ese líquido amarillo y me lo bebí, pudiendo saborear nuevamente el preciado líquido destilado por mi compañera.

(C) Como veo que te encanta y estoy seguro que te has quedado con sed, vas a seguir bebiendo hasta que yo te diga. Silvia, ve a los chinos de aquí al lado, compra un embudo grande y vuelve a entrar, pero trae también una botella vacía de litro y medio que llevo todo el día sin mear.

No podía creer lo que estaba oyendo, mi jefa me iba a ofrecer toda su orina, sus meados, su pipí, su elixir destilado, su “agüita amarilla”… a mí. Aquello superaba todo lo que yo me había imaginado en estos tres meses. Justo cuando terminaba de vaciar el váter aparecía Silvia por la puerta con la botella y el embudo, dándoselos a Carla en cuanto entró. Mi jefa se quitó las braguitas quedándose con la falda puesta, puso el embudo dentro de la botella y se puso en cuclillas ante mí, levantándose levemente la falda para poder ver si se llenaba la botella, ya que al llevar todo el día sin mear podría tener más de litro y medio almacenado.

(C) ¡Espera! Son menos cuarto, Olga, sal y di a todas que ya se pueden marchar a casa, que como es viernes y el lavabo se ha estropeado que se marchen todas, y no hace falta que fichen, que ya lo haré yo por ellas a las seis. En cuanto se marchen cierras la puerta de la calle con llave y vuelves a entrar. Te espero.

Tal y como Olga salió y dio la noticia se oyó un poco de alboroto y los tacones de todas alejándose hacia la puerta de la calle. No habían pasado ni dos minutos y Olga había vuelto a entrar.

(O) Ya se han marchado todas, he cerrado la puerta con llave y he apagado las luces de la entrada.

(C) Muy bien Olga. Me parece que he cambiado de planes y la botella no me va a hacer falta. ¡Estírate en el suelo boca arriba! Y pobre de ti que me toques o que no te bebas todo lo que te voy a dar.

Yo me tumbé en el suelo esperando lo que intuía que iba a pasa: ¡Iba a mear directamente en mi boca! Y no me equivoqué demasiado, pero en vez de hacerlo directamente lo hizo ayudada por el embudo. Así que me puso el embudo en la boca, se volvió a levantar la falda, pudiendo contemplar esta vez un coño completamente depilado, se puso encima de mi boca mostrándome ese maravilloso coño y se agachó hasta quedar en posición.

(C) ¡Traga y que no se llene el embudo! No me gusta parar cuando estoy meando. Como me toque parar te prometo que tus pelotas sufrirán mi ira.

Aquellas palabras penetraron en mi mente como una orden, así que me dispuse a tragar con la mayor rapidez que pudiese. Y no tuve que esperar demasiado, ya que en unos segundos, enfrente de Olga y Silvia, se puso a mear en el embudo. En esa posición no podía ver cómo salía ese líquido destilado del coño de Carla, pero lo que estaba saboreando compensaba con creces cualquier ausencia de visión e incluso los insultos que recibía por parte de las tres.

(S) Cerdo, nunca hubiese podido creer que alguien fuera tan puerco como para beberse los meados de otro.

(O) Pero no ves el paquete que tiene en el pantalón, si encima está disfrutando ¿Pero se puede ser más puerco?

(C) Se está llenando el embudo, bebe más deprisa o se lían a darte de patadas en las pelotas hasta que se te baje el empalmamiento.

(O) Qué pena que no me quede nada, porque me estoy poniendo cachonda y me encantaría darle de beber.

(S) ¡Olga! ¿Tú también?

(O) Pues claro ¿Pensabas a caso que esta es la primera vez? No bonita, no. Esto es algo que de tanto en tanto hemos podido practicar con nuestras respectivas parejas. No olvides que Carla y yo somos amigas desde el instituto y tenemos muchas cosas en común fuera de la oficina, tanto que desde hace más de medio año compartimos piso.

(C) Me parece que este cerdo nos va a servir muy bien a partir de ahora.

Cuando Carla vació su vejiga completamente, hasta la última gota de su destilada esencia, en mi sedienta boca, se limpió con el papel que ya tenía preparado Olga para ella, se levantó poniéndose nuevamente las braguitas y, arreglándose la falda, continuó con sus planes para mí:

(C) Olga, llama ahora mismo a Juani y dile que quiero que vengan mañana por la mañana y que adapten el cuartito de limpieza para este cerdo.

(O) Esto va a ser mucho mejor que con el anterior.

¿Anterior? Por eso supo enseguida qué es lo que tenía que hacer y cómo, esa soltura y falta de vergüenza a la hora de descubrir sus intimidades y ponerse a mear frente a sus subordinados: no era la primera vez que lo hacía.

Mientras que mi mente asimilaba las palabras de Carla y Olga y los acontecimientos sucedidos, mis papilas gustativas se recreaban una y otra vez en saborear aquél manjar, elixir procedente del manantial de esa mujer. Todavía me quedaba el sabor de su “agüita amarilla” y lo estaba disfrutando. Nunca en mi vida me hubiese imaginado que podría hacer realidad de esta manera tan brutal mis fantasías de saborear el néctar destilado por mujer alguna, directamente del manantial.

(C) Levanta cerdo. Como habrás comprobado, no tengo ningún reparo en mearme en tu boca, más bien es algo que tanto a Olga como a mí nos fascina y siempre que hemos tenido oportunidad lo hemos hecho con nuestras respectivas parejas. Incluso llegamos a tener a un cerdo en casa para las dos por un mes, pero un buen día desapareció y no hemos vuelto a saber nada de él. Así que tú le vas a substituir. El lunes llegarás dos horas tarde al trabajo. En cuanto llegues vienes directamente a mi oficina, allí te estaremos esperando Olga, Silvia y yo y tendremos una chala en la que te explicaremos cuáles serán tus nuevas funciones y puesto de trabajo.

(O) Para que se te quite cualquier idea de no venir el lunes a trabajar, te voy a mostrar las fotos que te he estado tomando con el móvil sin que te dieras cuenta, en las que se te ve muy bien la cara y todo lo que has estado haciendo, pero en las que no se nos reconoce a ninguna de nosotras. Así que si no quieres que esto llegue a otras personas, como por ejemplo un juez, más te vale que aparezcas por esa puerta el lunes a las once en punto.

(C) ¿A quedado claro?

(Y) Sí, muy claro. El lunes a las once de la mañana en su despacho.

(O) Y tú Silvia ni una palabra de todo esto a nadie.

(S) La verdad es que después de ver a Carla mearle en la cara a Camilo y cómo le crecía el paquete me he calentado y yo también quisiera probar.

(C) No te preocupes, si aparece el lunes, que aparecerá, tendrás muchas ocasiones para hacerlo y disfrutar con ello tanto como lo hacemos nosotras. Y tú, cerdo, ya puedes largarte.

Cogí mis cosas y me fui para casa intentando asumir lo que había pasado y lo que podía pasar a partir del lunes. Tan sólo por un instante pasó por mi cabeza el hecho de no volver al trabajo, de dejarlo todo y buscarme otro curro, e incluso el gastarme parte de los ahorrillos en irme de vacaciones un mes a algún sitio muy lejano, para no hacer nada y olvidarme de todo, mientras que las cosas se enfriasen, especialmente mi cabeza, la cual estaba en ebullición con tantos acontecimientos seguidos. Pero enseguida comprendí que esa no era una opción, ya que estaba pillado y no tenía otra salida que enfrentarme a la realidad y hacer frente a mi nueva situación en el trabajo, al servicio personal de Carla, Olga y Silvia.

Cuando llegué a casa, con el calentón que llevaba, me hice una paja de campeonato recordando lo que hacía menos de media hora acababa de vivir, saboreando una y otra vez los restos de su orina que quedaban en mis papilas gustativas. Cuando ya me había desahogado y calmado de la excitación, me dediqué a limpiar un poco el piso, cenar, ducharme y ver un rato la tele, o más bien hacer zapping en la tele, porque ver no vi nada que mereciese la pena; tampoco encendí el ordenador, ya que ya había tenido bastante dosis de sexo atípico esa tarde. Así que me fui a dormir bastante temprano.

Esa noche tuve una y otra vez el mismo sueño, aun que como sueño que es no tiene demasiado sentido, pero resumiendo el sueño más o menos iba así: Yo estaba en una habitación muy grande sin ningún mueble salvo una cama, tamaño matrimonio, de esas estilo Luís XVI, con columnas de metal y techo de lona, con cortinas en los laterales, en la que estaba tumbado, desnudo y atado a las cuatro columnas, con las piernas y los brazos abiertos. De repente se abre la puerta que está a los pies de la cama, al lado izquierdo de la misma y aparece una mujer, la cual no reconozco al no distinguir su cara (es un sueño) y dirigiéndose a mí me dice:

Tienes sed, me parece que hoy no te hemos dado ni de comer ni de beber.

Y subiéndose a la cama, desnuda de cintura para abajo, plantó su rasurado coño sobre mi cara y se dispuso a mearme directamente en la boca, pudiendo yo saborear ese néctar de mujer.

Muy bien cariño, veo que tenías mucha sed, no has derramado ni una gota.

Y dicho esto se bajó de la cama y se marchó por donde vino. Inmediatamente salida ésta de la habitación entró otra mujer a la cual tampoco reconocí y siguiendo el mismo patrón que la anterior, se subió a la cama y me plantó su también depilado coño en mi boca, para darme de beber su preciado líquido, obteniendo yo una erección inmediata.

¡Vaya! Parece que el nene tiene hoy ganas de guerra. Pues espero que tengas mucha sed porque hoy he estado todo el día bebiendo mucha agua pensando en ti, así que hazme feliz y bébete todo lo que te dé.

Como comprenderéis me bebí todo, todo, todo. Creo que está de más decir que aquello a pesar de ser un sueño lo estaba disfrutando como si fuese real, como si realmente tuviese encima de mi boca ese peloncete coño dispuesto a darme de beber, ese manantial de “agüita amarilla” destilada especialmente para mí.

Muy bien, ahora que ya hemos saciado tu sed, es hora de saciar tu hambre.

Y con un ligero movimiento puso su culo donde antes tenía su coño, para darme de comer tal y como antes me había dado de beber: con lo destilado por su cuerpo, pero en esta ocasión en forma sólida. Yo abrí bien grande mi boca y me dispuse a alimentarme con lo que aquél cuerpo me ofrecía.

Este sueño se repetía una y otra vez, como si pudiese ver en él el futuro que me esperaba: perder mi libertad y ser alimentado por las deposiciones y orines de bellas mujeres.

Cuando me desperté tenía un empalmamiento tremendo, quizás motivado por todo el líquido que había bebido y acumulado durante la noche (Je, je, je)

Para no aburriros explicándoos mis horas de búsqueda en internet sobre los efectos de la ingesta en grandes cantidades de orina humana, os diré que acabé dándome de alta en un par de páginas de dominación femenina en el que incluían un montón de vídeos de lluvia dorada y scat, algo que duró todo el fin de semana, descansando lo justo para comer, dormir un poco e ir al lavabo.

El lunes llegó y con él el momento de la verdad, el momento de enfrentarme a Carla, a Olga y a Silvia. A las once en punto, dos horas más tarde de la hora habitual de entrada, abrí la puerta y sentí como si todas las miradas se dirigiesen hacia mí, como si todas supiesen lo que había pasado el viernes y lo que iba a pasar ahora. Así que con la mirada fija en el suelo, fui raudo hacia el despacho de mi jefa Carla. Allí me estaban esperando las tres, felices y alegres, como si les encantase la idea de verme aparecer. Y en verdad así era, ya que los planes que habían urdido para mí entre Carla y Olga durante el fin de semana, no era para menos.

(C) Pasa, cierra la puerta y siéntate… El que estés aquí hoy después de lo que ocurrió el viernes, nos da pie a pensar que te encanta que una o varias mujeres te dominen y especialmente que se meen sobre ti. Pues como jefa que soy tengo la obligación de atender a las necesidades de mis empleados y facilitarles en la medida de lo posible su trabajo, dándoles un escenario apto para el mismo, velando por su seguridad y salud.

Como bien sabes hoy entramos en campaña y vamos a estar trabajando a tope, tanto que en ocasiones no vamos a tener ni tiempo para ir al baño a mear, así que desde este momento pasas a ser nuestro nuevo “váter portátil”. A partir de hoy tu puesto de trabajo será la mesa que está al lado del cuarto de la limpieza. En cuanto recibas un mensaje por el ordenado de alguna de nosotras, dejarás lo que estés haciendo y te dirigirás inmediatamente al puesto que se te requiera y metiéndote bajo la mesa beberás lo que cada una de nosotras te ofrezcamos, utilizando un embudo y un tubo, como estos, que todas tenemos en nuestras mesas.

Tranquilo todas ya saben lo que pasó el viernes, a las nueve en punto hemos tenido una reunión las nueve y les hemos explicado todo. Ellas están encantadas y por eso todas tenemos una botella grande de agua sobre la mesa, para que todas podamos utilizarte esta misma mañana.

Algunas están un poco nerviosas por hacerlo en público, por eso hemos adaptado el cuarto de limpieza, instalando un váter muy original para que lo puedan hacer en la intimidad. ¿Queda claro? ¿Alguna pregunta?

(Y) Me parece que no tengo nada que decir, ya lo habéis pensado todo vosotras por mí.

(O) Cierto. Tus responsabilidades habituales seguirán siendo las mismas que hasta ahora, con este añadido de “váter portátil”, con lo que tu sueldo y jornada laboral no variará.

(C) Pues si no tienes ninguna pregunta, síguenos que te enseñaremos tus nuevos puestos de trabajo.

Salimos del despacho y fuimos hasta mi nueva mesa, por el camino pude darme cuenta de que casi todas vestían falda y que realmente todas tenían una botella grande de agua sobre sus mesas y algunas ya estaban casi vacías, con lo que no tardarían en requerir mis servicios. Eso hizo que antes de llegar a mi mesa ya tuviese una erección considerable pensando en estar metido debajo de sus mesas pudiendo absorber sus esencias.

Debo decir que ninguna de ellas fuma y que al ser bastante jóvenes todas ellas están bastante sanas, algo que me tranquilizaba. La mayoría son separadas o divorciadas, salvo dos que están casadas y una que tiene pareja estable, las únicas tres que venían con pantalón y que a demás sus botellas estaban por empezar, lo cual me hizo sospechar que ellas no requerirían de mis servicios.

(O) Este es tu nuevo puesto de trabajo, la mesa es distinta, pero el ordenador es el tuyo.

Y abriendo con llave la puerta del cuarto de limpieza…

(C) ¡Y éste es el nuevo váter! Especialmente hecho para ti y por ti. Para que lo puedas utilizar con aquellas que no quieran o puedan utilizarte debajo de su mesa. ¡Hoy va a ser el mejor lunes de trabajo en mucho tiempo!

El mencionado váter no era otra cosa que la estructura de una silla bastante alta de hierro, en la que se había instalado una tapa de váter transparente y debajo de esta se había instalado un recipiente de plástico transparente con forma de gran ensaladera de la que salía en el centro un tubo de goma también trasparente bastante ancho que llegaba hasta unos veinte o veinticinco centímetros del suelo. El artilugio estaba instalado contra una de las paredes, con lo que se suponía que al meterme debajo e introducirme el tubo en la boca, quedaba totalmente inmóvil, sobre todo si pensamos que en esa posición quedaba como el estrado de toda aquella que lo utilizase conmigo, para que pudiese descansar sus pies sobre mi pecho o barriga y no le quedasen colgando por los lados.

Para ellas iba a ser el mejor lunes en mucho tiempo, pero para mí iba a ser el mejor día de mi vida.

Le dejo el semen a mi hermana

Nunca he sido de esos que les ponen las bragas de su hermana. O que la espían, o se la cascan pensando en ella. Por eso, lo que a otros puede parecerles una situación súper excitante, como encontrar ropa usada en el suelo y olerla, a mí me repugna.

Cuando aquel día estaba llegando a casa no hacía más que pensar en la comida. Subía las escaleras imaginándome el guiso que nuestra madre nos había dado en un taper. Pero al abrir la puerta, lo primero que vi fueron sus bragas en el suelo. No es que se me cortara el hambre, pero sentí una punzada de rabia en la boca del estómago. Las cogí con resignación, y las eché al cesto. Una vez más, me juré que era la última que hacía ese gesto, sabedor de que incumpliría la promesa. Por el estado de la cocina, ella ya había comido y se había ido rápidamente a trabajar: la mesa a medio recoger y los platos por supuesto sin fregar.

Me tocó a mí limpiar y ordenar todo después de comer. Bueno, la verdad que siempre me toca. Ella es algo mayor que yo (veintinueve, yo veinticuatro), y trabaja, mientras que yo estoy terminando la carrera. Pero que ella trabaje no es motivo para que pase de hacer las cosas de casa; aunque cuando se lo digo es como predicar en el desierto.

Cuando ella empezó a estudiar, nuestros padres le cogieron un piso de alquiler en la ciudad donde estaba la universidad. Al iniciar yo la carrera, fui a vivir con ella, a pesar de algunas quejas por su parte al principio. No entiendo muy bien aquellas protestas; le viene bien que esté allí ya que casi siempre me he ocupado de las labores del hogar.

Por la noche escuché que llegaba y salí de mi cuarto a recibirla. No me gusta discutir, pero le tenía que llamar la atención (sabía que sería en vano).

– Marta, te has dejao otra vez las bragas por ahí –le reñí.

– Joder enano haberlas dejao que ya las recogía yo ahora –sus defensas siempre eran en esa línea-. Además, si te dejas tú los gayumbos los recojo y no te digo nada. ¡Pero nunca los dejas porque eres taaaan ordenado jajajaja! –soltaba una risotada o una chanza y así acababa las discusiones.

Mientras me hablaba colgó el bolso y se despojó de la chaqueta; se dirigía a su habitación evidenciando que le resbalaba lo que le dijera. Pero no estaba dispuesto a rendirme tan fácilmente y la seguí.

– ¿Y los platos qué, eh? –le recriminé.

– Joder tío siempre te lo digo, déjalos y ya los frego yo cuando llegue –replicaba mientras se descalzaba y se bajaba los pantalones. Eso es otra cosa que me toca las narices: se desviste y se pasea medio en pelotas delante de mí como si nada.

– Sí hombre claro, y están los vajillos ahí hasta la semana que viene –repuse, al tiempo que ella seguía quitándose prendas.

– Hala maño no me des más el coñazo que me voy a duchar –dijo ya en ropa interior.

Entonces se desabrochó el sujetador y sus pechos quedaron al descubierto. Me di la vuelta contrariado para no verla, porque no me gusta que haga esas cosas, algo que ella sabe de sobra.

– ¡Hostia Marta…!

– ¡Jajaja toma ya! –se burló lanzándome el sostén a la cabeza-. ¡Como si no me las hubieras visto nunca! ¡Da gracias que no me quito las bragas y las dejo tiradas otra vez y te enseño el culo! –exclamó alejándose por el pasillo en dirección al cuarto de baño, entre risas.

Era verdad lo que decía, no era la primera vez que le veía las tetas, puesto que se cambiaba sin ningún pudor, sobre todo la parte de arriba. El coño también se lo tenía visto, aunque menos veces. Y no porque le diera vergüenza, sino porque sabía que me hacía sentir incómodo con sus costumbres poco recatadas. Era normal que estuviera por casa sólo con bragas y una camiseta, sin nada debajo; o que meara con la puerta abierta. Y le gustaba hacerme “calvos” a menudo.

Después de cenar me senté en el sofá a ver la tele. Ella estuvo un rato en su habitación, hablando por WhatsApp con sus amigas, y luego vino. Estaba en pijama, que constaba de un pequeño pantalón corto y una camisa abotonada. Se sentó con los pies en el sofá, y empezó a mirarse los dedos descalzos. Llevaba algo en la mano. Era un cortaúñas. Lo comenzó a usar: clic. Clic. Clic.

– ¡Marta no me jodas…! –le espeté.

– ¿Qué? –preguntó sin mirarme mientras seguía con su labor. Clic, clic, clic.

– Coño cómo que “qué”, pues que no te cortes aquí las uñas.

Pero siguió en silencio cortándose las uñas. Clic, clic, clic.

– Sabes que me las tengo que cortar después de ducharme porque están más blandas –dijo al fin con toda la parsimonia y tranquilidad del mundo.

– ¡Coño pero no aquí rediós!

De nada sirvieron mis protestas, porque continuó con lo que estaba haciendo. Sólo podía esperar a que acabara.

– ¡Toma, pal bocata jajajaja! –dijo mientras me lanzaba un trozo de uña del dedo gordo-. ¡Esa era grande, eh! ¡Jajajaja!

– ¡Qué cerda eres! –le insulté, cogiendo el trozo de uña y tirándoselo a ella, pero acabé riéndome también.

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Días después de aquello, llegaba a casa después de estudiar toda la tarde en la biblio. Entré y el piso estaba en silencio, por lo que pensé que mi hermana no estaba. Dejé la mochila y fui al váter a mear. Justo al entrar me la encontré completamente desnuda, sentada en el bidé espatarrada. Llevaba algo blanco en el coño.

– ¡Hostia puta…! –proferí dándome la vuelta rápidamente y saliendo. Lo que hacía era afeitarse el pubis.

– ¡Joder qué susto me has dao enano! Me estoy afeitando el coño –dijo Marta.

– ¡No jodas! ¿En serio? ¡No me había dao cuenta! Pensaba que te estabas haciendo la permanente. No te jode –ironicé.

– ¡Jajajaja! Idiota. Anda entra. Va que me tapo –me pidió.

– Que no tía que no entro. ¿Qué quieres? Además, podrías cerrarte la puerta.

– Que esta cuchilla no corta y necesito una tuya poooorfiiiii –suplicó desde su frío trono.

– Pffff… ¡joder! –bufé, pero sabía lo que me tocaba-. Anda tápate un poco que te doy una.

– ¡Gracias enano!

Entré sin mirarla, interponiendo la mano entre mis ojos y ella. Abrí el mueble del lavabo con la mano libre, y cogí un par de cuchillas desechables nuevas. Efectivamente, se estaba tapando, pero sólo con las manos, y únicamente el coño. Pasaba de ocultarse los pechos. Yo seguía con una mano delante cubriendo en la medida de lo posible su visión. Inevitablemente, le veía las tetas, no muy grandes, pero bonitas de verdad. Simétricas, blanquecinas, y con pezón rosado de chica joven. Aparté de ahí la mirada; pero al cogerme las cuchillas que le ofrecía, se destapó parcialmente el sexo y vi pelos mezclados con crema de afeitar. Sin querer, o queriendo, moví imperceptiblemente la palma y le intenté ver más, ver la raja. Pero como ella aún tenía ahí una mano, apenas pude distinguir nada.

– Anda toma, jodida nudista enferma –dije al tiempo que me cogía las cuchillas.

– Que soy tu hermana tío, que no pasa nada porque me veas en pelotas.

– ¡Que te den! –grité saliendo ya del baño.

– ¡Reprimido! ¡Jajajaja! –escuché su carcajada mientras me alejaba.

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Tal y como comentaba al principio, nuestra madre nos deja comida los findes para que tengamos durante la semana. Normalmente, los viernes, volvemos al pueblo a pasar allí el fin de semana. Yo más veces que ella, porque mi hermana se suele quedar y sale por las noches en la ciudad. No es que yo no salga, pero prefiero hacerlo por el pueblo, con los amigos de siempre.

El día siguiente de verla en el bidé, con espuma de afeitar en sus bajos, era viernes. Pero no fui al pueblo; tenía que estudiar y me pasé toda la tarde en la biblioteca. Mi hermana debía de haber salido como siempre, con los compañeros del trabajo al acabar la jornada, o con alguna amiga.

El caso es que después de estudiar, fui a cenar y tomar algo con unos colegas para despejarme. Se me hizo un poco tarde, sería la una o las dos de la noche cuando volví a casa. Al girar la llave, y abrir la puerta, me encontré a Marta a cuatro patas en el sofá; un tío jadeante se la follaba desde atrás.

– Es que no me jodas… -murmuré cabreado, enfilando el camino a mi habitación.

– ¡Hostia! –exclamó Marta; aún llegué a ver que se separaba del tío.

Desde mi cuarto escuché algunas voces en tono bajo; luego pasos, y por último nada. Debían haberse ido a terminar a su dormitorio. Estaba enfadado, y no porque se follara a un tío –podía hacer lo que le diera la real gana, sólo faltaba-, sino porque lo hiciera en el sofá. Y con la poca precaución de que llegara yo y me encontrara el espectáculo porno. Así que me desvestí y me dormí.

Por la mañana, hacia las once, sentí golpes en la puerta. Toc toc. Abrió Marta sin esperar respuesta. Iba en bragas y camiseta.

– Enano… se puede?

Al igual que cuando golpeó la puerta, se metió en mi cama sin esperar a que contestara. No lo hizo con ánimo libidinoso ni provocativo; desde pequeños hemos dormido muchas veces juntos o nos hemos metido en la cama del otro si está cabreado, triste, preocupado, etc.

– Me perdonas…? –me rogó tumbada a mi lado, bajo las sábanas-. Que pensaba que te habías ido al pueblo con los papas… -mientras hablaba, me rozaba constantemente con los pies en las piernas, desde la rodilla hasta el empeine, y vuelta a empezar.

– Hmmm… -vacilé, girándome hacia el otro lado. El motivo no era “hacerme el duro”, sino que físicamente estaba duro: tenía una erección matutina casi dolorosa, y no quería que la notara.

– Hala, veeengaaa… -imploraba.

– Así que por eso te afeitabas el otro día el chocho, ¿no? ¡Jajaja! –bromeé al fin.

– ¡Jajajaja claro querido Watson!

– Bueno, pero no folles con tíos en el sofá por favor. ¡Que no quiero sentarme encima de la corrida de alguno! –le pedí.

– Vaaaale jajajaja –aceptó al tiempo que me daba un empujón. Al devolvérselo, le di sin querer con la polla dura en la tripa, y se dio cuenta-. Uy. ¡Uy! ¡Si estás empalmao! ¡Jajajaja! ¡Esto sí que no me lo esperaba!

– ¡Quita imbécil! –dijo algo nervioso.

– Jajajaja vale vaaaale, te dejo tranquilo –y salió de la cama-. ¡…Para que te la casques a gusto pensando en lo que viste anoche jajajaja! –y me agarró durante un par de segundos el miembro por encima del calzoncillo, simulando hacer una paja-.

Mientras se iba, se bajó la braga un palmo, enseñándome el culo mil veces visto, pálido, redondo y perfecto, y de esa guisa se alejó andando.

– Capulla… -mascullé.

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Esa misma noche había quedado con unos amigos de la facultad. Tenía ganas de juerga después de tanto estudio. Le dije a mi hermana que saldría, más que nada para que tuviera cuidado si traía a alguien a casa.

– Vale enano, yo también he quedao con estas –me informó.

– Pues si eso te doy toque por la noche a ver donde estáis, pero vamos que creo que estaremos por el Casco así que no creo que te vea.

– Vale vale, nosotras iremos a la Zona como siempre –apuntó Marta.

Salí con mis amigos, como habíamos previsto, por los bares del Casco. Nos echamos unos cuantos cubatas, y ya íbamos con el puntillo. Estando en un garito no muy grande, pero lleno de tías, vi un grupo de féminas con el que pensé que tendría posibilidades, y me quise acercar. Pero en ese momento me pegaron un tirón de la camisa. Me giré y era Marta.

– ¡¡Eeehhhh ese enanoooo!! –yo estaba cascao, pero era evidente que ella iba peor.

– ¡Hombre! ¡Al final no habéis ido a la Zona…! –tenía que hablar a gritos, para que me oyera con la música alta del bar.

– ¡Nooo, al final aquí! –exclamó mi hermana.

Me cogió de las caderas y se puso a bailar sensual. Yo la acompañé, agarrándola por la cintura. Pero ella cada vez se refrotaba más; apretaba su cuerpo con el mío y podía sentir sus tetas que se chafaban contra mi pecho. Le seguí el juego y acaricié sus hombros y brazos, tal y como lo haría con una chica a la que me quiero ligar. Entonces me puso ambas manos en el culo y apretó, y me atrajo contra sí. Ahí ya me pareció que se estaba pasando un poco.

– Marta… qué haces tía… -le susurré al oído.

– Calla –me ordenó, y continuó con su cadencia.

Dejó el culo y se puso a manosearme el pecho y la espalda. Me parecía mal lo que hacía, pero me estaba excitando bastante. Era como cuando le intenté mirar el coño cuando se afeitaba: no quería y la conciencia me decía que no, pero no lo podía evitar.

– Ven, que te voy a presentar –dijo entonces.

Sentí alivio porque pensé que así acababa esa situación tan públicamente erótica, a la vez que incómoda.

Pero me equivocaba.

Me cogió de la mano y me guió hasta su grupo. Eran cuatro chicas, todas guapas y pretas, de unos veintiocho o treinta años.

– Esta es Susi, Carolina, Elena, y Sandra –dijo, mientras yo iba una a una dándome dos besos-. Y este es… ¿oye cómo te llamabas?

– Marta pero qué dices… -inquirí extrañado.

– ¡Jajaja que cómo te llamas! –repitió mi hermana.

Estaba flipando, así que me acerqué para hablarle al oído.

– ¿Marta qué coño haces? ¿No les has dicho que soy tu hermano? –le pregunté de cerca.

– Jajaja noooo… Así es más divertido, ¿no? –contestó riendo.

Me volvió a coger de las manos y desistió de seguir con las presentaciones a sus amigas, que observaban sonrientes como pensando “esta ya ha ligado”. Bailó mirándome a los ojos, y continuó con su sobeteo por mi cuerpo. Me puso las manos en el culo otra vez, y apretó. Yo, que ya daba por imposible el recriminárselo y que me hiciera caso, opté por hacer lo mismo. Le cogí fuertemente el culo, y se lo sobé bien, desde la pierna hasta la rabadilla, estrujándolo. A ver si así se quedaba pillada y dejaba de calentarme. Pero ante mi sorpresa, no hizo nada; parecía disfrutar.

Recostó su cabeza contra mi pecho, bailando despacio. Me besó por encima de la ropa, subió hacia arriba… buscaba mi boca. Ella tenía los ojos cerrados, y se acercaba. Volví a hacer algo en contra de mi voluntad; bueno, realmente mi voluntad era besarla. Le correspondí con mis labios, que se juntaron con los suyos y juguetearon, húmedos ambos. Ella estaba ardiente y me besaba con pasión, cogiéndome la cara tiernamente con las manos. Yo atraía su cuerpo contra el mío, mordiéndole el labio inferior. Entonces ella abrió más la boca, ofreciéndome su lengua. Eso no quería hacerlo, creía que ya habíamos tenido bastante; pero nuevamente, sucumbí. La lengua de mi hermana se entrelazó con la mía y perdí la noción del tiempo. Ya no sabía si mis colegas aún estaban allí o se habían ido, ni me importaba.

Fuimos a la barra a por dos cubalibres. Nos los bebimos mientras bailábamos; pero ya sin morrearnos.

– Marta, estás pirada, yo no sé qué coño… -empecé a decir.

– ¡Calla atontao! –me exhortó con su habitual autoritarismo. Bebió lo que quedaba de su ron-cola.

Se puso a bailar otra vez, pero se tropezó y tuve que agarrarla por las axilas para que no diera con sus huesos en el piso.

– Venga Marta, se acabó, te llevo a casa. Vas borracha –esta vez fui yo el del tono imperativo.

– Halaaaa nooooo… no me quiero ir aún… -suplicaba, pero no opuso resistencia.

Se despidió de sus amigas, que parecían recelosas de que se viniera conmigo, como si pensaran que me iba a aprovechar de ella o algo así.

– ¿Estás segura, Marta? –escuché que le decía una de ellas.

– Sí sí, no os preocupéis, tranquilas –le respondió mi hermana.

Otra se dirigió a mí, con semblante serio:

– Ten cuidao eh chaval, no te pases –me advirtió.

– Tranquila, conozco a su hermano de sobra –le contesté.

– Bueno, pues cuídala –sentenció.

“No lo sabes bien”, pensé.

Nos fuimos andando, para que con el paseo se le pasara (se nos pasara, que yo también llevaba lo mío) el ciego.

Ya en casa, la acompañé a su cuarto y le llevé agua; no hizo falta que le ayudara a desvestirse porque en el intervalo en el que fui a la cocina a por una botella, ya estaba en bragas y camiseta, y medio dormida.

– Quédate a dormir conmigo, enano… – murmuró con los ojos cerrados.

– Que no coño, mira lo que ha pasao antes en el bar –me negué, con más cabeza que otra cosa.

– Brrbmpf vengaaaa… -balbuceó, pero yo ya me iba a mi habitación.

Me acosté pensando en lo que había pasado, y me costaba creerlo; era como si una cortina de irrealidad se cerniera ante mis ojos. Pero no me costó nada dormirme, por el estado etílico que tenía.

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Por la mañana desperté con la boca algo pastosa, y tras unos segundos de desconcierto, me vino el recuerdo como una bofetada de realidad. “Madre mía la que se lió anoche; espero que no nos viera nadie conocido…”. Me incorporé para coger mi vaso de agua de la mesilla, pero topé con algo.

– ¡Coño! ¡Qué haces aquí! –dije sobresaltado; era Marta con lo que había chocado.

Emitió unos sonidos aún dormida, “ggrrrrmppfff”.

La zarandeé levemente del hombro, para que se despertara. Entonces abrió los ojos y sonrió.

– Buenos días, enano… -dijo con un hilo de voz, aún casi en sueños.

– ¿Has venido a mi cama? –pregunté tontamente.

– Jijiji siii… -respondió risueña.

Unos rayos de luz entraban por la ventana, y pude ver una expresión de felicidad en su bello rostro. No sé si se debía a que el alcohol aún corría por sus venas.

– Bueeeeno vaaaale, pero déjame dormir que aún tengo sueño –dije, girándome hacia el otro lado.

– ¡Jijijiji vale! –accedió mi hermana.

Se apretó a mí y me abrazó, rodeándome por la espalda. La notaba muy cerca; sus pechos se oprimían detrás de mí. Tan próximos los sentía, que me pareció que estaba sin ropa. Lo comprobé, pasando la mano desde sus piernas hasta los hombros, para llevar si llevaba algo puesto aunque fuera abajo. Todo lo que toqué fue su piel; estaba desnuda por completo.

– Marta… -empecé a decir.

– ¿Siii…? –contestó somnolienta.

– Que estás en pelotas.

– Sí… -respondió a media voz.

Me puse nervioso y el sueño se me pasó de golpe. Entrelazó sus piernas con las mías, y se puso a juguetear con los pies. Me empezó a besar la espalda sobre la ropa, y sus manos se metieron dentro de la camiseta. Me acariciaba los pezones mientras seguía con los besos, y no pude controlar la polla, que se me puso dura muy rápido.

– Martaaa… -protesté a modo de reprimenda, pero era inútil.

– Quiero acabar lo que empezamos ayer… No te creas que no me acuerdo por ir borracha… -en ese momento su mano pasó a mi paquete, húmedo de lubricación; primero por fuera, y en seguida la metió dentro y me agarró el miembro.

Se puso de rodillas, me quitó la camiseta, y nos besamos apasionadamente. Creía que lo de la noche anterior había sido un error tonto de borrachera, y que no se repetiría, pero ya veía que no.

Me bajó los calzoncillos y quedé desnudo. Me besó en la boca, y fue bajando lamiendo mi cuello, mi pecho, mi ombligo.

– Te voy a hacer la mejor mamada de tu vida –amenazó.

– No… Eso sí que no… -dije sin convicción.

Se la metió en la boca, y empezó a chupar con fruición. Disfrutaba tanto o más que yo, y lo hacía a la perfección. Cada vez me excitaba más, y tenía que contenerme para no correrme. La sacaba y la lamía por los lados; le daba besos; succionaba los testículos. Combinaba con movimientos de mano, momentos en que se acercaba y nos besábamos con lengua. Entonces, colocándose arriba, procedió a introducirla en el coño; y yo, aunque una vez más no quería, no podía evitarlo.

– ¡Espera! –le pedí.

– ¿Qué…? –dijo mi hermana con los ojos cerrados, con el pene ya en su interior.

– Un condón… espera que cojo uno… de la mesilla… -sugerí entre jadeos.

– No hace falta enano… tomo píldora… hmmmm… -dijo mientras resoplaba.

Me incorporé para estar aún más de cerca de ella, y la abracé. Ella me correspondió y nos besamos salvajemente, chupando el cuello y pasando la lengua por la cara, mientras cabalgaba encima de mí.

Estábamos extasiados; mi goce era doble: por una parte, por disfrutar de un sexo fantástico; por otra, que fuera con mi hermana y darle placer a ella. Por sus gestos y gemidos, y la manera de besarme, intuí que ella sentía lo mismo.

– Madre mía… qué diferencia con el de ayer… -resollaba mi hermana. Con eso tuve la seguridad de que ella estaba sintiendo lo mismo que yo.

– Sí sí, pero… yo casi no puedo más Marta…

– A mí me queda muy poco… uffff… si te corres tú seguro que me corro contigo… -dijo.

Al decir ella eso, marqué el paso, hasta que comencé a sentir el delicioso cosquilleo previo a los espasmos, y me corrí en su interior con un fuerte grito al que se unió el de mi hermana. Me arañó la espalda con las uñas mientras tenía su orgasmo, lo que aumentó mi placer que todavía palpitaba.

Nos quedamos así, sentados y unidos en un abrazo, no sé cuánto rato. No hablamos, ni siquiera nos besamos. Sólo nos quedamos muy juntos, sintiendo el calor del otro.

Por fin, nos tumbamos; ella me acariciaba el pelo.

– Vaya marrón, ¿no? –reflexioné.

– Hombre marrón marrón… yo más bien lo veo blanco –bromeó una vez más Marta, señalando el hilillo de semen que le salía de la vagina.

– Jajaja, qué idiota eres… Te quiero mucho Marta.

– Y yo a ti, enano.

Infiel con mi nueva jefa

Pues antes que nada, buenos días, esta es la primera vez que escribo una historia de sexo que es real, por que a mi me paso.
Tendra unos 5 años trabajaba para una empresa privada, teniendo una jefa muy guapa que digo guapa buenisima, muy seria, 1.65 de estatura, morena clara, buenas nalgas, y pechos de muy buen ver, les contare que despues de 7 meses de trabajar para ella, la relación se fue haciendo mas estrecha, realizabamos actividades juntos mas a menudo, incluso salias a otros lugares para cuestiones de trabajo juntos, cierto día, estando en una reunion de trabajo en otro estado, terminamos pero teniamos que quedarnos al dia siguiente a realizar otras actividades, asi que decidimos salir a comer, nos recomendaron un buen restaurant nada elegante, pero si muy bonito y acogedor, asi que decidimos ir, ella ordeno primero e incluyo un trago, asi que yo tambien lo hice, mientras comiamos conversamos primero de trabajo, pero gradualmente como transcurria el tiempo, fuimos hablando de cosas mas personales, hasta llegar al punto de tocar temas sexuales, asi transcurrio la comida, varios tragos y al final cada quien a su habitacion, me recoste para despues darme una ducha y luego me volvi a recostar para mirar la televisión, cuando sono mi movil, era ella, diciendome que estaba algo aburrida que no podia dormir que si queria ir a su habitación a conversar, asi que pronto sali de mi habitación y ya estaba tocando a su puerta, me recibio, entre y cual fue mi sorpresa al verla recien duchada, su piel fresca y ese olor que me exicto al sentirlo en mis sentidos, su perfume o loción no se que era pero olia a diosa, ella estaba con ropa muy comoda obvio como para dormir, pero pude darme cuenta que no traia sosten, por lo que de rrepente se le marcaban esos ricos pezones, charlamos un rato y seguimos hablando de cosas personales, hasta que toco el tema de hablar de sexo, dentro de la charla ella me pregunto que si que me parecia como mujer, por supuesto le dije que era una reyna, ella me pregunto que si me gustaba y que si me gustaria tener relaciones con ella, yo respondi que por supuesto, lo unico que me pregunto antes es que si estaba seguro por que ella era muy exigente y le gustaba que la complacieran y le hicieran de todo, a lo que le respondi que no se preocupara que seguro estaba que la haria feliz, comenzamos por darnos unos besos muy cachondos, mordi sus labios, metia mi lengua en su boca intentando llegar hasta el fondo de su garganta insinuando que asi meteria mi verga en su vagina, creo que ella sentia lo mismo ya que cada vez mas se exitaba, quite su blusa y mire sus senos riquisimos los cuales chupe, bese, lami, mordi hasta dejarlos rojos incluso con algunas marcas, le quite el pants de algodon que trai y mi sorpresa fue que no tenia ropa interior a lo cual sonrriendo le dije, asi que ya sabias lo que querias verdad querias coger conmigo, respondiendome que si que andaba caliente pues ya tenia dias sin sexo y queria sentir una buena verga que la hiciera genir y que la llenara de leche, nuevamente me acerque a ella la tome por la cintura y empece a besarla, luego la tome suavemente del cabello e hice que se incara para que me mamara la verga, la acerque a mi verga bien dura para que me la chupara y cuando estaba ya casi por metersela en la boca la sujete de los cabellos para que no la pudiera alcanzar y asi estuvimos jugando hasta que deje que me la chupara, deje que me chupara solo la cabeza, luego el cuerpo de mi verga, luego se la meti toda hasta la besa de mis huevos sin dejar nada afuera y fuertemente la tome de los cabellos para que no se la pudiera sacar, mire sus ojos llorosos pues le llego hasta la garganta y eso me exitaba mas, asi que la saque de su boca y luego se la pase por los labios, le daba unos golpecitos con la cabeza de mi verga en las mejillas en la boca, se la restregue por toda la cara y eso la exitaba, asi que deje que ella se sirviera sola y que la chupara como quisiera, la chupo de mil maneras me chupo hasta los huevos, era exitante, luego la recoste sobre la cama y nuevamente le pase la verga por toda la cara, luego por sus pechos, y asi fui bajando hasta llegar a su panochita que estaba bien mojadita y escurriendo liquidos, empeze a besar su panochita a jugar con mi lengua, besando, chupando y mordiendo su clitoris y viendo como se retorcia y gemia de placer continue chupando toda su vagina sus labios y metiendo mi lengua una y otra vez dentro de su vagina y sintiendo como cada vez mas y mas ecurrian esos deliciosos jugos ella gimiendo me decia ya damela, asi que continue chupando su panochita, luego de un rato de estar asi, decidi meterle mi verga primero me subi sobre ella y se la deje ir hasta el tronco, luego me tire sobre la cama y ella me monto estabamos super exitados primero se subio encima de mi de frente, luego se volteo y me dio la espalda mientras cabalgaba sobre mi verga inclinadose hacia adelante, por lo que mientras mi verga entraba y salia de su panochita empece a jugar con mi dedo alrededor de su culito pues eran tanto los liquidos que derramabamos que hasta su culito estaba mojado, por lo que con un dedo segui jugando con el borde de su culito, de rrepente empezo a cabalgar mas y mas rapido y a gemir con mas fuerza, era seña inequivoca de que estaba a punto de venirse, asi que me sali de esa posicion y la puse de perrito, aquello era excitante ver sus ricas nalgas, totalmente abiertas para que le entrara toda mi verga, era exitante, asi que la empine lo mas que pude y empece a cogerla a bombearla fuertisimo, mientras la cogia con mi verga por su panochita le seguia jugando el borde de su culito asi hasta que se mojo tambien del culito y pude introducir mi dedo, segui cogiendomela por su panochita rica, fuertemente el sonido del plaff, plaff, plaff al chocar sus nalgas con mis huevos era realmente exitante, asi continuamos, no por mucho tiempo ya que ella exploto de placer derramando aun mas liquidos deliciosos y gritandome dame de tu lechita termina, anda dame tu lechita, le di unas 4 o 5 embestidas mas y pare, asi como estaba de perrito hacerque mi lengua a su culito esta vez queria romperle ese rico culito que tambien tenia, asi que empece a jugar con mi lenguasu culito, luego le meti un dedo, luego dos, sintiendo como estaba exitada acerque mi verga a su culito restregandosela, luego le meti la verga en el culo, pero solo hasta la cabeza, luego se la saque nuevamente pues estaba tan exitado que sabia que si se la dejaba ir me vendria en segundos, asi que se la saque y segui chupandole el culito y metiendo uno o dos dedos hasta que despues de un rato le puse la cabeza de mi verga en la puerta de su culito y sin mas ni mas se la deje ir toda, por lo que solto un grito entre dolor y exitacion, pero como la tome de los hombros no le di oportunidad de salirse, asi continue bombeandole el culito despues de un ratito, nuevamente empezo a gemir, diciendo me voy a venir, me vengo, tiramela papi, tiramela, esas palabras fueron exitantes asi que continue bombeando su culo cada vez mas y mas fuerte hasta que los dos nos venimos casi al mismo tiempo, explotando de placer y dejandole lleno todo su culito de leche, por ultimo nos dimos una buena ducha tibia juntos, esta vez ya solo con besitos y caricias tiernas, saliendo de la ducha nos abrazamos y nos quedamos dormidos en su habitación, y al día siguiente no se hablo mas del tema, aqui nada había pasado, esa fue la primera de muchas experiencias con mi jefa, espero les guste y si asi fuera poder contarle alguna de las otras noches, días y mañanas de buen sexo que tuve con mi jefecita.

Con una chica virgen de 22 años

Les contaré sobre la amistad que tengo y sobre nuestros actos de casi todas las noches (5/7).
Siendo amigos, que compartimos nuestros deseos con el otro.
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Antes de que me diera cuenta había trabado una amistad con una mujer unos años mayor que yo; una devota estudiante universitaria; atenta, cariñosa y con una altura de casi 1.50m; aunque para ser pequeña está muy bien proporcionada con unos notables pechos y unas caderas muy firmes.
Quizás fue un azar, pero me había dicho que aun a su edad, no había tenido relaciones, aunque bien, siempre que lo necesitaba se masturbaba cada noche cuando su estrés era demasiado.

Ella tenía a un amigo que la atrapo en sus momentos más débiles, tras ver accidentalmente un poco de Hentai se calentó y él le puso mano encima; ya para la noche regreso a su casa, y al día siguiente me cuenta que estuvo a punto de hacerlo pero su miedo le gano y solo se dejó masturbar. Le había tomado un afecto y siempre le decía que tuviera cuidado; fue así como a los tres días me dice que ya ha sentido un pene en su boca. Ella durante sus tareas empezó a ser tocada por el mismo compañero que ahora, le pidió solo chupársela: ella creo que no pudo con sus instintos y accedió, y no hubo más que ese pene en su virgen boca. Ella empezaba a experimentar con su sexualidad.

Ya para este punto me había convertido en algo similar a un juguete: cada noche le ayudaba a masturbarse, cada noche le calentaba hasta el punto de desear hacerlo.
Me dejo conocer ese lado pervertido que ella tenía, y bueno al final ella era muy atractiva, casi irresistible con esas caderas cubiertas solo por faldas y esos firmes y redondos pechos cubiertos solo por una bruza apretada.
Cada noche usaba unas insinuaciones para calentarla y cuando le miraba y me sonreía apenada sabía que era tiempo de usar las manos en ella.

Lentamente tomaba sus manos y subía por sus brazos hasta llegar a sus hombros: con mis dedos la sujetaba fuerte para sentir si se oponía, cosa que nunca hizo: termine llevando mis dedos a su barbilla para alzarla y hacer que fijara su vista en mí.
Me acerque para besarla y tumbarla en su cama; me deslice por su cuello lentamente y entre lamidas y besos empecé a tocarla mientras tiraba de su falda, malla y ropa interior para desnudarla mientras ella sentía como besaba su cuello y como me deslizaba hacia lo visible de sus pechos.

Ya era costumbre, de nosotros esto: yo le quitaba su ropa y usaba su cuerpo a mi gusto.
Lamia su cuello mientras metía mis manos debajo de su bruza para desabrochar su sostén y sacarlo para dejarla solo con su bruza puesta, miraba sus duros pezones y alzaba su bruza para lamerlos: usando la punta húmeda de mi lengua para lamer la aureola del pezón y chuparla con mis labios mientras me montaba sobre ella para imponer mi imagen. Separaba sus piernas con mis rodillas lo que dejaba a su vagina húmeda y caliente frente de mí, secretando sus jugos por la excitación que tenía.

Me dedique a besar su piel a lamer la sensibilidad de su cuerpo mientras mano derecha sujetaba su seno izquierdo al tenerla recostada; usaba mi mano izquierda para flotar su clítoris, para moverlo en círculos mientras presionaba contra ella, deslizando mi dedo medio entre sus labios húmedos de su vagina. Gemía ya incontrolable, le gustaba que le tocara; mordía su bruza para intentar callar sus gemidos, mordía sus labios al besarla y separarme para escucharla.

Su cuerpo se calentaba más y más; y apenas estábamos comenzando. Acerque su vagina a mí y como aún era virgen introduje mis dedos dentro de ella para penetrarla, lentamente, rascando las paredes de su interior y presionado su clítoris con mis labios al bajarme a chuparlo. Mi lengua sentía como su órgano caliente se prendía al sentir mis dedos y al sentir como la yema de mis dedos le tocaban su himen.
Yo me la comí, usaba mi lengua para consentir su clítoris y usaba mis labios para sujetarlo y tirar de éste para lamerlo dentro de mi boca; baje mis labios a su vagina para penetrarla con mis dedos junto con mi lengua que entraba en ella mientras yo respiraba sobre su clítoris.

Sentía como sus sabores llenaban mi boca mientras más duro lo hacía, y por sus gemidos no resistí el darle todo, movía mis dedos dentro de ella mientras me tomaba sus jugos, incluso cuando me pedía detenerme no lo hacía, hasta que siento que se termina sobre mi rostro. Ahí fue cuando le di un aire para respirar mientras solo me dedicaba a limpiarla con mi lengua. Ya no tenía fuerzas, había terminado y se había mojado demasiado.
Así eran nuestras noches; hasta que un día tuvo que regresar a casa de ese amigo para una tarea: resulto que ella me dijo que ya no haría nada con él, que se controlaría. Y así fue, ahora fue su amigo el que le puso mano contra sus deseos y llevándola a casi ser violada por su amigo que quería el resto del dulce.

Yo sé lo había dicho: eres como un dulce, nadie puede solo probarte una vez y no querer repetir.
Terminaron peleados y con la amistad rota, algo que el chico sufrió. Aunque por ella…
Bueno digamos que durante una semana, estuvimos jugando a ver cuánta de mí pasión podía aguantar. No estaba triste y no estaba para nada estresada, si no esperaba las noches para que le ayudara a dormir.
La Virgen de 22 años, seguían siendo la devota estudiante que no fallaba, pero al llegar a casa, caía víctima de sus deseos. Le dije que hacerlo durante una semana terminaría siendo adictivo (incluso ahora).
Podía verla y besarla, podía verla sentada jugando sus videojuegos y me acercaba para tocarla, ya no le molestaba mientras fuera yo. Le gustaba que le besara y que le diera ese placer.

Fue hasta la segunda semana de estar haciéndolo sin parar, mañana y noche que en la tarde de un domingo me confeso que yo siempre terminaba calentándola, le preguntaba sí lo haría conmigo, y me dijo que sí; se notaba tan apenada que bueno, no evite besarla; me conto antes de empezar sobre uno de sus fetiches: ser atada con sus manos en la espalda.

Era extraño, pero viendo como ya estaba de caliente, porque le tendría que decir no.
Me incline sobre ella y ahí mismo frente a su consola empecé a tocar sus pechos mientras besaba su cuello, mirando como empezaba a perder su juego; acariciaba sus pechos sobre su ropa, sabía dónde estaban sus pezones y no fe fue difícil empezar a tocarlos sobre su ropa. Para cuando perdió el juego dejo su control a un lado y se dejó tocar, abriendo ligeramente sus muslos para que mi mano izquierda entrar bajo de su faldita para acariciar su ya húmeda vagina.

Le preguntaba cosas para avergonzarla como: esperabas hacerlo, mira lo mojada que te pusiste y apenas te he tocado, pareces estar en celo estas semanas. Esa última me la respondió al decirme: sí, tú me pones así, solo contigo entro en celo. Solo conmigo entraba en celo, un celo que le impulsaba a tener cada vez que me sentía besarla.

Le quite la bruza y deje su sostén sosteniendo sus senos mientras sus mallas y su calzón húmedo se los quite dejándola solo con su faldita. La puse contra el suelo y empecé a besarla mientras introducía mis dedos en su vagina caliente y le masturbaba, gemí gustosa al sujetarme mientras chupaba y acariciaba sus pechos. Le hice esto hasta hacerla terminar; cuando no podía seguir la puse en cuatro y deje su pecho restado contra el suelo mientras le alzaba su trasero para mí.

Toda su entrepierna estaba mojada, con fluidos hasta las rodillas, cuando me acerque y abrí los labios de su vagina miré como le salía el calor de su cuerpo. La virgen me entregaba su cuerpo, mi lengua entro en su vagina para ser la primera en adentrarse y en hacerla gemir sin parar. Cuando intento levantarse tome sus brazos y tire de ellos para llevarlos a su espalda y con el cargador de su teléfono amarre sus muñecas a su espalda.
– No es como si quisieras que me detuviera – le dije cuando me miraba tímida de reojo, yo mordía sus suaves y grandes nalgas mientras me acercaba a los labios de su vagina para comérmelos; flotaba su clítoris con mis dedos y junto a mi lengua dos dedos entraban en su apretada vagina para moverse dentro de ella, con mi lengua mojaba mis dedos que tocaban el himen, junto con mi lengua al lamer su virginidad. Así le trate hasta hacer que terminara nuevamente.

Ella me pedía no parar, que se sentía muy bien, estar así, cuando termino parecía seducida por el placer así que la tumbe sobre su espalda, y la tome de la cintura para acomodarla. Me quite mi pantalón y bóxer para sentarla sobre mis piernas, con sus manos en su espalda me miraba tímida al sentir la punta caliente de mi pene contra los labios vaginales que se abrían al introducir solo la cabeza.
– Ahora te haré mía – le dije al inclinarla sobre mí e insertar lentamente mí pene hasta que desapareció dentro de ella. Le abrace con fuerza para pegar su pecho al mío mientras besaba y chupaba su cuello.
Solo gemía, ya su vagina estaba tan húmeda que no se opuso a mí pene al entrar, y empecé a moverme para penetrarla mientras acariciaba su espalda y nalgas mientras me movía, acariciando su ano con un dedo al pasar por éste y apretando sus nalgas al levantarme con ella encima y penetrarla al suspenderla. Era virgen sí, lo era. Pero me besaba como si eso fuera lo correcto, gemía feliz al llevarla a su cama y embestir su útero con fuerza y velocidad.

– Terminaré dentro – le dije al poner su espalda contra la cama y tener sus piernas abrazando mi cintura; yo besaba su cuello y al decirlo le mire a los ojos sonriente al sentir como eso hacía que se apretara más – no es como si no quisieras eso, ¿verdad?, ¿lo quieres dentro? – le decía con malicia al lamer su cuello y besar sus orejas; ella no podía hablar claramente y le tomo un tiempo poder responderme
– S-sí, hazlo adentro. Quiero sentirlo dentro de mí – me respondió al embestirla en el ángulo perfecto para que mi semen se fuera lo más profundo de su vientre. Nos besamos uniendo nuestras lenguas dentro de su boca y en lo que me abrazaba con sus piernas con fuerza para no dejarme ir
Termine dentro de ella, dejando en lo más profundo de su vagina, dentro de su útero. Ella se corrió al sentir mi semen y termino agotada y casi sin fuerzas, solo me incline y la desate para que se recostara mejor y viera como extraía mi pene erecto de su interior y lo flotaba contra su clítoris.

Me sonrió y me acerque diciéndole: límpialo; ella me miro con pena y con un tono de lujuria en su lengua al lamer la punta de mi pene y seguido empezar a limpiarlo con su lengua para luego estar chupándome el semen que aun tenia dentro y dejarlo libre de sus jugos y de mi semen que en su vagina ahora le calentaba.
Le puse su pijama cuando se quedó dormida al estar chupándome y la arrope para irme de su casa, para dejarla descansar y regresar otro día.
Desde ese día siempre que me invita a su casa, a hacer tarea o ayudarla, siempre termina con su vientre lleno de mi semen. Solo espera no quedar embarazada ya que cuenta sus días seguros para que pueda dejarme terminar dentro de ella tanto como pueda, dejándome en su casa hasta que llega para desde que regresa de su casa poder hacerlo. E incluso, si terminara embarazada, no creo que importe mucho ya que ha dormido feliz durante varios días.

Tome a la virgen de los 22 años, para mí solo, para explorar su virginidad y tomar su libido para mí; solo resta cumplirle el deseo de hacerlo anal, que ya me ha confesado. Y sí, ella disfruta mucho de que termine dentro. Aunque sus días seguros se terminan, y tendré que usar el condón: aun así, me queda una noche más, donde ella se entregue a mí, siempre que quiere hacerlo.
– Lame bien el pene que te dejara embarazada – le digo cuando me la chupa, y ella solo se sonroja diciendo que en su momento me pedirá hacerlo, que hasta entonces solo en días seguros.

No somos novios, solo amigos que comparten del sexo apasionado (constantemente.)
Aunque muchas veces se pone afectuosa. Es muy linda y adorable, y se convierte en otra al hacerlo.
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Y decía que nunca lo haría con alguien menor que ella jeje
Mi lujuria crece siempre que ella me dice que quiere que le haga el amor. Y no me falta la imaginación para llevarla al placer. Y en un punto dejamos de pensar en las horas que lo hacemos y nos perdemos en pura pasión sin limite.

Espero les haya gustado.

tres adolescentes cachondos

Una orgia a toda regla de familiares el cual el mayor tiene 16 años.Miren mi historia.

Buenas.Mi historia sucedio en mi pueblo junto con mi primo.Sucedio asi:

Cada verano vamos al pueblo mi primo y yo.Cuando teniamos yo 13 años y mi primo 12 un dia,estabamos jugando en el corral de mia buela cuando le dije a mi primo.Voy a hacer pis.El me dijo que me acompañaba que el tenia ganas tambien.

Fuimos a hacer pis los dos juntitos y pegados cuando terminamos de hacer pis mi primo me cojio mi pene y dejo la mano ahi.Yo sin saber porque le puse mi mano en su pene notando el glande mojado y suave.

Desde aquel dia nos tocabamos el pene.Paso un año y yo con 14 ya tenia buen pene para mi edad y mi primo estaba en lo suyo tambien.Un dia compartimos cama por la noche ya que no habia mas.Nos toco la habitacion mas alejada.Nos hicimos pajas hasta muy tarde.

Hacerse pajas ya se convirtio en un ritual y el verano pasado con 15 años teniamos un buen cipote y ya haciamos de todo.Nos pajeabamos,nos la chupabamos y hasta nos corriamos y dabamos masajes con nuestro propio semen.Hace poco fui a extremadura donde vive mi primo y me quede en su casa donde tambien estaba su primo.Eramos tres chicos yo con 16 ya mi primo con 15 y su pirmo con 12.Un dia estando solos en casa viendo una peli, oi a mi primo y a su primo hablar de que se habian hecho pajas juntos.Por la noche nos toco dormir a los TRES JUNTOS!! en una cama de matrimonio.eran las 12:30 y todos acostados ya.Mi primo estaba dormido y el primo de mi primo tambien.

Yo estaba excitadisimo y le empece a palpar el pene de mi primo y su culo.Mi primo decia que le dejara en paz…yo insisiti….pero nada.Era ya muy tarde y ya habia desistido cuando le dije a mi primo que que hora era.Este se levanto medio dormido y me dijo que eran las 2:00.Yo me iba a acostar con mi excitacion por el suelo,cuando mi primo me habla y me dice que tiene su pene aplastado.Yo sin hacer nada me pego a el y se saco el pene.Me puse super cachondo.

Nos empezamos a pajear super cachondos y a chuparnosla sin hacer mucho ruido porque el primo de mi primo estaba durmiendo.Al rato se levanta el primo de mi primo y nos ve chupandonosla.Se quito todo y se apunto al festin pajeandoos ya los tres y chupandola uno a cada uno.Yo eleji la de mi prmo de 16,5 cm.

Al rato se corre mi primo y yo como nunca imagine me corri con una cantidad que no imagine.El primo de mi primo nos cojio el semen y nos dio un masaje en el glande.Me dio mucho placer.

Al rato quedaban restos de semen en nuestros penes.Mi primo me limpio el mio y yo le quite el resto del semen del suyo con mi boquita.Hora final:las 6:45 y sin dormir nada.

me encanto vivir ese momento

las tangas de mi hija

Mi esposo y yo tenemos 20 años de casados y la verdad es que el sexo ya era cosa de rutina una ves a la semana o en ocasiones hasta dos o tres semanas sin coger porque ya no se le para. pero ocurrió una noche que él salió al baño y después de un rato regresó sumamente excitado y me puso una cogida de las que hacia tiempo no me ponía y así varias veces pero siempre después de regresar del baño.entonces curiosa por ello me dispuse a espiarlo cuando iba al baño, como la puerta tiene una rendija junto a la pared por ahí que veo como mi esposo sacaba las tangas sucias de mi hija de 19 años del cesto de ropa y las olía, se la pasaba por la verga que después de olerlas se le ponía tan parada como cuando nos casamos y las embarraba de su semen, cuando las guardó en el cesto y ya iba a salir, me fui corriendo a la cama y me hice la dormida, entonces como otras veces llegó y me puso otra cogida fenomenal. por fin había yo descubierto el secreto de como él lograba que se le parara la verga. Quise reclamarle pero la verdad tampoco quería perderme de esas cogidas ademas de que ahora a mi me excitaba ver como él restregaba su verga en la tanga de mi hija, como la deja llena de semen. La verdad me excita tremendamente al grado de que un viernes que mi hija llegó bien tomadita de una fiesta, yo la llevé a acostar, la desvestí, acomodé las cobijas para taparla pero la deje desnuda sin tapar. Mi esposo dormitaba y cuando regresé él me preguntó por ella, e dije que estaba tomadita y que ya se había acostado, despues de unos minutos le dije ve a echarle un ojito para ver si está bien, fue y como se tardaba me asome cautelosamente y ví lo que yo esperaba… le estaba chupando la vagina con su tanga en la mano, por demas decir que regresé escurriendo, al rato llegó y me ha puesto una super cogida. Sé que me van a criticar pero eso es lo que nos funciona. Un día mi hija estaba haciendo la tarea en la mesa cuando nosotros estabamos acostados con la puerta abierta, mi hija tenía las piernas abiertas ye desde la cama se le veian los calzones, mi esposo creyendo que yo dormía se se destapó y comenzó a masturbarse viendole los calzones. ella disimuladamente también lo veía dandome la impresión de qu no es la primera ves de que él se deja ver cuando se masturba, cuando mi esposo tarda en cogerme me masturbo recordando esa escena.

La Culombiana parte 2

Parte2:
Y llego mi mujer y me decía : en donde estabas? Subí por la ropa que no ves?
Y dijo me voy a dormir ya que estoy cansada. Y yo le dije que estaban bien !
Ya que no me importaba lo que hiciera ya que ahora tenía en mente otra cosa!
Y me encerré en el baño y saque de mi pantalón aquella prenda tan diminuta y con olor a ella! A Karina! Mmm que delicia! Me Empezé a hacer una chaqueta de lujo! Nunca me había venido tan rico! Imaginándome que le chupaba su clítoris y sus nalgas ! Oh esa Culombiana si que estaba de diez !! Me vine pero no en la prenda ya que quería conservar ese olor cito tan particular y guardé esa tanga en una bolsa de ziploc de esas que tiene selló hermético , y la guarde en mi cajón privado donde tenía mi colección privada y eso mantenía el olor incluso por meses lo juro!

Y así me la pase durante unas semanas esperando el fin de semana para robarle esas tanguitas!
Y un fin de semana iba subiendo la escalera para ir a los lavabos a tender la ropa , que yo me ofrecía muy seguido para que mi mujer no subiera. Escuche su voz hablando con alguien! Y subí a hurtadillas sin hacer ruido y ahí estaba ese mujeròn en toalla de baño y lavando ropa! En el lavabo! De puntitas con unas sandalias Flip o para de gallo, y con el celular en la oreja y el hombro mientras tallaba . Una toalla en la cabeza y cada vez que se agachaba un poco por el cloro. Se le alcanzaba a abrir la bata se le veían unas nalgas deliciosas !! Mi verga se me paro de inmediato y ella no se dio cuenta de que la espiaba en la esquina del pasillo !
Tengo que tener esas nalgas a como de lugar!
Y despertó el fetichista morboso que llevaba dentro! Así que saqué mi celular y me pusé a sacarle fotos por detrás acercándome con mucho cuidado de no hacer ruido y yo estaba en shorts y camisa de algodón y unas sandalias así que mi erección de muy difícil de disimular.

Me puse en cunclillas y agachado detrás de ella y escondido en un lavabo tomándole fotos a su riquísima panocha , traía ropa interior pero esas piernas morenas eran todo un espectáculo ! Y miraba de vez cuando cuidando de que no me fueran a ver los vecinos de otras azoteas , o que alguien subiera.
Que ganas de llegarle por atrás así nomás! Y en eso lloro su bebe y yo salí casi corriendo de ahí sin que se diera cuenta y me escondí en el pasillo y cuando subía de nuevo busque una toalla y la mojé en el lababo para tenderla según yo y en eso salió ella aún con bata y la saludé y le pedí una disculpa por verla así! Y prendió otro cigarro y me dijo con descaro! Y sin pena. Que se ve? Se me ve algo? Y abrió un poco su bata enseñando pierna y un poco de calzón! Y le dije; yo no nada! Y se la cerrò! Y dijo: pue ahí esta !
Y le die con voz temblorosa : que te pasò ahí? Y Karina dijo: en donde? Aquí y le senale su pie y me agaché y con el dedo la toque en su pie y le dije! Aquí en tu Pie traes un moretón ! Y la empezó a sobar suavemente y le dije no te duele? Y dijo ah si ya no! Fue un golpe que me di! Y su piel estaba erizada ya que acaba de salir de bañar y el aire se la ponía así. Y le Empezé a subir la mano a la pantorrilla y le dije haces ejercicio? Yo sin soltárla! Y me dijo: no para nada! Uff! Pues todas las de tu tierra son agraciadas por que todas tiene muy buen cuerpo ! Jeje! Y ella se atacó de riisa! Y me dijo te parece? Y yo si pues mira tus piernas bien torneadas! Y yo tocando levemente!
Y dijo bueno te dejo por que tengo que amantar a mi bb. Y se metió a su depa.
Y yo me quede ahí y vi en el tendedero un brasier con dos copas con velcro que se quitan para amamantar y eso me puso más cachondo ! Y al pasar dejo la puerta entreabierta y mi es citación era cada vez mayor! Se ene agolpaba la sangre en la. Cabeza y le toque la puerta y le dije: disculpa, no me regalarías un cigarro de esos que fumas de tu país? Y me antreabrio la puerta Y con esa mirada fría me dijo : pasa. Y ahí cojelos! Y cuando lo estaba prendiendo . Me dijo:
! Que tu quieres eh! se que estas ocupada con tu bb pero …. Quería ver si podríamos platicar u rato etc..conocernos mejor etc… Y me dio una mirada discreta hacia mi paquete que estaba tieso . Y me senté en su sillón y dijo regreso enseguida . Y cuando regresò traía puesta una blusita de seda y un shorts con sandalias . Y me dijo :
Pero si será descarado como todos lnhinbres!
Tu tienes mujer !
Si pero ya te diste cuenta que no me ateniense ni me hace caso.
Seguro me ha de poner los cuernos que se yo!
Jajaja este pone los cachos eh! Y yo que tengo la culpa eh!
Y me le pedí su baño y cual era mi sorpresa que ahí tirada en la regadera otra tanguitas y unas zapatillas ! Y me puse a olerlas junto con las zapatillas y decidí llevarme la tanga!

Y salí y me vio el paquete y me dijo ! Pues la traes a todo ! Pues que tramas !? Y me bajò el short y se me salió la tanga que traía escondida..
Y dijo como así?! Me estas robando?
Eres un sucio!

Y ella con tono fuerte me dijo: no te hagas el idiota conmigo! Tu crees qe soy una pendeja? Se que tu me haz estado robando mis prendas.! Eh! Lo se muy bien me desnudas con la mirada! Y siempre se me desaparece una . Estoy segura que eres tu ahora! se me puso enfrente mujeròn ya que mide bastante , media 1:75 descalza! Y me pegò tremendas chichotas al frente y me diò una cachetada que me dolió! Y yo le pedí disculpas pero no sirvieron de nada ya que forcejeamos un poco por que se quitó su sandalia y me empezó a pegar con ella en la espalda con gran fuerza y me dejò la espalda roja!
Y me agarrò con fuerza del pito y los huevos y dijo : a mi nadie me roba y pretende burlarse de mi!
Le dije hago lo que quieras pero no me acuses !
Y dijo mierda!!
Ya ves lo que hiciste! Me tiraste la leche!
Y miré su camisa empapada y su brasier todo empapado y se le veían los pezones!
Eres un Culicagao!! Mi niño ya tono leche y ahora que voy a hacer con esta?
Y de repente se bajò el short y se quitò la pantimedia que traía puesta y me la embarro en la cara. Y dijo te gusta el olor eh! Le gusta eh!! Pues cómetela y me abrió la boca y me la metió ! Y yo me la lleve a la nariz! Y dijo eres un hijo de puta! Le gustan mis chichis eh! Pues agarrelas!!
Con que le gusta cojer y cojer eh!?

Pues a ver su es cierto ?!
Ahora verás de donde soy!
Ya escuché qe su mujer no le cumple eso!
Y por eso molestas a las demás!
Pues saberte una cosa ! Que yo no soy ninguna Puta eh! Yo cojo con quien quiero !
Y me abrió la boca y me agacho al piso y me dijo . Toma hijo de puta eh! Abra bien la boca y empezó a sacarse la leche y me embarro toda la cara! Y agarre esas tetas !! y Empezé a mamarlas como Loko! Y dije por dios! Que rico sabe! Se llama Calostro pa que tu sepa!
Y sabía como a a agua con azúcar y era espesa y de color amarillento!
Y Empezé a chupar y lamer esa leche tan rica que me estaba ofreciendo y chupaba sus pezones y salía más y más y no parecía tener fin !
Se llenó los pies de leche y dijo:
Ande: llámelos como perro !
Y lamí sus pies llenos de leche y oara mi fue como dos fantasías en una ya que soy fetichista de pies!

Y ella empezó a gemir de placer!
Esa Culombiana era de fuego !!

Y le Empezé a meter un dedo en su ano al mismo tiempo que chupaba a y gemía como lo ramera! Y me paró y me jalo del pito a su recámara! Ah que dolor entremezclado
Con placer! Y me acento a la cama, y nos tumbamos en la cama y saco mi verga y la empezó a mamar como desesperada y me tiraba leche en toda mi verga y se la chupaba y lamía ! Y la Culombiana también bebía de su propia lechita! Y yo amasaba esas tremendas tetas morenas con pezones grandes talla 34C ! Y así estuvimos durante horas y duraba muchísimo más que con mi mujer!
Y se sentaba en la verga y montaba como un potro salvaje u cada vez más y más rápido y duro!! Sólo veía esas tetas brincando en el aire! Y gemía como una auténtica puta ! Y me dijo:
nunca olvidarás cojer con una Colombiana!!
Y si !! Le metía lengua en su cono bastante abierto ! Se notaba que le daban por culo muy seguido!
No me costó trabajo meterle la verga hasta el fondo ! Pero eso si su panocha lubricaba muy rápido y si apretaba muy rico ! Y la agarre por el cuello y me puse por detrás y se la Empezé a meter por el culo a lo que pensé me diría que no! Y sólo decía así papito!!
Y le dije ponte esa tanga que tanto me excita la amarilla!
Ah sucio que eres! Y
Apenas se la puso la Empezé a penetrar por detrás con todo y tanga! Así sin hacerla de lado le Empezé a meter la cabeza de mi verga con todo y tanga ! Mmm que rico!! Y dijo! Que haces?? Y sin decir nada se la empujaba con todo y tanga como si tuviera un condón puesto y sólo escuchaba como pujaba! Gemía! Y decía!
Hijo de puta! Que rico esta esto!
Nunca me la habían metido así!
Y le dije al oído!
Yo creo que si por que eres una puta!
Y le dije mi puta!
Y ella dijo: si cojéme soy tu puta !

Aghjjj ! Y me le hice a un lado la tanga y le llene el bollo de mi leche caliente! Y empezó a convulsionarse como poseída y y se la saque y se la metí en la boca ! Y la chupo toda hasta dejarla limpia ! Y yo me quede con esa tanga como recompenza de ese encuentro!
Y volví a sus tetas a maravillosas ! Y le dije que quien se la cojia aparte de mi!?
Y dijo nadie que te importe: soy libre y si. Dueño !
Y le dije:
Mientes!! Te largas el fin de semana y t llevas maletas y siempre t recibe el mismo auto!
Seguro cojes con tue jefe del trabajo verdad putita?

Y lejos de enfadarla me dijo con descaro así es! Soy su puta de fines de semana! Y VIP como ves?
Ah si pues ahora serás mi puta de toda la semana ! Y te vendré a cojer todos los días y a la hora que yo quiera y se la deje ir u la abrí de patas y se clavé tus a hasta el fondo ! Traía la pucha rasurada y eso me excitò más !!

Y así fue en verdad! Cuando mi mujer se descuidaba o no estaba yo llegaba temprano del trabajo para estar a solas con mi Culombiana ! Nadie se enteran ya que es. Ese edificio nadie estaba ya que todos trabajábamos todo el día ! Y a veces faltaba a trabajar para estar con ella! Con mi Culombiana!
Que ya les contaré más adelante de como me la fajaba en público y me la cojia en privado !

La Culombiana

Parte1.
Hola a todos!
Les relataré una aventura que tuve con mi vecina a la que llamaré la Culombiana!
Con todo respeto a la gente de allá pero ella tenía tremendo culo! Y aparte ella era de allá ! Espero no me juzguen ya que si estas leyendo esto y hasta el final! Entonces eres tan pervertido como yo y te estarás masturbando seas hombre o mujer!
Que eso estaría rico ! Escuchar a una mujer decirme que se excito con mi relato . Que parecerá inventado pero graváis a dios fue real! Y mi mujer ni se enteró !
Pues bien todo comenzó una tarde de Abril muy calurosa! El termómetro marcaba 35grados!

Mi mujer y yo vivíamos hace 5 años ya de esto en unos departamentos en la zona norte de la cuidad de México . Que no diré más detalles de lugar ni nombres ya que por obvias razones , pudiera estar leyendo esto ahora o algún conocido jeje! O incluso ella!

Mi mujer es de buenas curvas, todo mundo dice eso de su mujer pero la mía si cumplía con las normas de calidad! Jaja! Es de esas mujeres que a más de un hombre hace voltear a verla cuando vamos en la calle.
La regla general de las mueres es o tiene mucha pompa o tienen mucha bubi! Y las que tienen ambas pes ya la hicieron!
Mi mujer la verdad no tenía mucha teta ya que tiene una talla 33B, ni mucho ni poco lo normal.
Pero si tenía unas piernas que me prenden y muy buen trasero !
Me gusta cuando los hombres la voltean a ver descaradamente o disimuladamente en la calle! Y más cuando se pone esos mallones apretados Mmm se ve muy rica la verdad!
Pues una tarde escuche en el pasillo Mucho ruido y salí a ver que pasaba , y vi gente cargando muebles hacia el último departamento que quedaba en la parte de arriba del edificio .
Teníamos vecinos nuevos al parecer.
Nosotros vivamos un piso abajo de este departamento, realmente pequeño era de sólo 4 pisos el edificio y eran departamentos amplios excepto el de arriba.
Mi mujer trabajaba y ya no estaba y yo ese día no fui a trabajar por la gripe.
Y mi curiosidad por saber quien sería mis nuevos vecinos se hizo más grande cuando escuche unos tacones por el pasillo subir y bajar. Y escuchaba a una mujer darle órdenes a gritos por que así hablaba esta mujer llamada “Karina” me gusta ese nombre! 🙂

Y escuche su acento bastante peculiar e inmediatamente supe que era Colombiana la nena!
Me hice el aparecido allá por la azotea en donde quedaba su depa. Y casualmente estaba yo tendiendo la ropa y pues vi todo el espectáculo , qe era ver ese tremendo culote ! Y esta mujer si cumplía lo que les decía anteriormente , tenía unas hermosas tetas , cinturita y culote y piernotas! Traia una camisa sin mangas de algodón pegado tabú sus desbordantes tetas se le salían , tenía una curva deliciosa! Unos Jeans de mezclilla amarillos y unas zapatillas de tacón bajo . Tenía el pelo castaño obscuro. Ojos grandes y castaño obscuro también . Nariz recta y de bolita. Una s pecas hermosas en sus hombros y cara. Labios carnosos ! Traía un bebé de brazos y noté lo enorme de sus pechos así que supuse que estaría así por el embarazo!

Y le dien hola que tal! (Pregunta estúpida) pero fue lo primero que se me ocurrió : eres nueva? Y ella sólo prendió un cigarro y dijo :aja! Y con una pose de perdonavidas y me mirò despectivamente y dijo: Y tú que? Vives aquí? Y le dije en tono nervioso que si! Que seríamos vecinos y le di la mano u me la apretó con fuerza! Mucho gusto Karina ! quieres un cigarrito? Y yo ya no fumaba pero, no me atreví a rechazarle nada a ese mujeròn ! Y se lo acepté y nos fumamos juntos ese cigarro. Y le dije . Esta fuerte! Y ella me dijo: Es de mi tierra !
Yo le die: Colombia! Y ella se sorprendió , como así? Tu sabes?
Y le dije que anteriormente teníamos unos unos cubanos y otros Colombianos u ya sabía diferenciar los diferentes acentos . Y dijo a vale. De hecho juraría que eres de Cali. Y ella se emocionó : así es chico! Muy bien! Le dije no debería de fumar! Y dijo molesta: lo dices por el bebe!? Mira ya me aguanté 9 mese sin fumar así que créeme que lo nesecito !
Bueno t dejo tengo mucho que ordenar como podrás ver!
Y me ofrecí a a
moverle los muebles pesados y ella aceptó y así conocí su depa y algo de sus cosas. Y dije que chica tan confianzuda , tendría unos 30-35 años aprox . Y alcancé a ver de reojo cuando abrió unas bolsas y se le cayeron sus prendas , entre ellas unas íntimas y lejos de darle pena , las recibió como si nada y me pidió que le pasará una que se había caído cerca de mi! Y al recomería vi una pantaleta bastante sexy ! Y me despidió y ahí acabo la cosa. Ese día.

Llego mi mujer cansada del trabajo y yo me quede toda la tarde caliente pensando en ese par de tetas y ese culo! Así que me puse cachondo con mi mujer y ella me parto de súbito . estas enfermo me vas a contagiar. Y yo me enoje ya que no hicimos nada esa noche!

Paso una semana y yo sin ver a la vecina! Sólo escuchaba sus tacones arriba de muerto depa u eso me traía excitado todo el tiempo ! Y mujer decía! Que lata! La vecina nueva hace mucho ruido! Usa tacones todo el día! Seguro ha de ser bien zorra!
Y esas palabras sólo hicieron que me calentara más ! Ya que en efecto tenía un cuerpazo que traía loca a toda la colonia y lo mejor es que yo la tenía cerca! Y el taco de ojo era espectacular!

Esa noche hacia mucho calor , y se me subía lo cachondo. Estábamos a 20 grados por la noche era bastante así que ver a mi mujer ahí acostada en la cama acostada y con ese shorcito y esa camisa de algodón de tirantes como la de la vecina me hizo pensar en ella! Mi mujer no se parecía en nada a Karina pero tenían el pelo igual , rizado y a los hombros. Y me puse detrás de ella para dormir , y mi verga ya estaba bien parada ya que había visto esa nalguitas moviéndose por el pasillo una hora antes y esa imagen me ponía a mil! Así que me imagine que esas nalgas de mi mujer serían las de Karina. Y ella me rechazo y me dijo que me estuviera quiero por que hacia mucho calor !
Y me quedé con las ganas!

Y así estuvimos varias semanas discutiendo por qe mi mujer no quería hacerlo, era un día si y otro no y así . Y cuando lo hacíamos ella parecía muerta . Que si hubiera sido un Necròfilo lo hubiera disfrutado más ! Ya que mientras mi lengua hurgaba su panocha, dejaba escapar un ligero quejido de placer pero no como antes , ya no lo disfrutaba como antes!

Y una mañana. Discutimos y y mi mujer se molestò por que quería el mananero, u Empezé a besarla mientras mis manos apretaban ese culito y me dijo casi a gritos! Cojer cojer! Es lo único en que piensas!?? Todo el día quieres estar haciéndolo! Y así estuvimos un rato hasta que me harté! Y salí del depa a despejarme a la calle y en eso venía bajando la vecina y me saludò como siempre y me saludo apenada y desviando la mirada. dijo que tengas buen día! Y le dije igual gracias!
Rayos! Seguro escucho nuestros gritos ! Que pena ! Ajena!
Y la seguí con la mirada sin que se diera cuenta varias cuadras ya que ese día iba vestida muy rico , lo que se pusiera la hacía ver deliciosa! Ese día llevaba un pantalón de vestir azul Marino un saco del mismo color con una blusa a rayas tipo ejecutivo , seguro iría a trabajar. Y ese pantalón ajustado le hacía ver un culazo de miedo! Y así la seguí hasta que tomó un taxi y ya la perdí !

Regresaba de trabajar y mi mujer no se encontraba, sólo había un recado avisando que llegaría en la noche.
Ya eran las 9:30 y no llegaba y yo deje la ropa arriba tendida . Así que subí a quitar la ropa del tendedero. Y se me cayeron las pinzas , y al estar agachado recojiendolas. Vi una un cesto de ropa sucia abajo de un lavadero y escondida detrás una bolsa negra amarrada!
Y el lababo estaba justo enfrente del depa de la nueva vecina . En las ventanas de Karina. Por lo que supuse serían de ella. Y la luz apagada de su depa. Y me puse a hurgar u revisar ese cesto de ropa sucia y si efectivamente ! Eran de ella! Vi esa blusita a rayas que le vi el otro día y aún olía a ese perfume tan rico a frutas que traía , como a durazno o jazmín! mi corazón dio un vuelco ya que soy Fetichista de hueso colorado y quise averiguar que más habría ahí !?

Y cual pirata encuentra un tesoro, al abrir la bolsa negra encontré lo que yo sospechaba . Una colección completa de ropa interior de mi vecina ! Y sucias como a mi me gustan! Parecía niño en dulcería ! Me puse a olerlas una por una !
Entre pantaletas y tangas!! De todos los colores , olores y tamaños ! La más pequeña que encontré era de hilo dental o tipo brasileño , de color rosa! Mm que delicia! Una tenía rastros de sangre ya seca y lejos de darme asco me excito a mil ese olor cito tan peculiar ! Era muy diferente al de mi mujer.
Este era un poco salado yo y dulce a la vez!
Una tenía rastros de heces fecales ya secas también y me fascinò!

Pensé en llevarme todo el motín pero.. Me vería muy obvio y se darían cuenta, ya que en ese edificio vivían la mayoría puras mujeres y un anciano . Así que las sopechas recaerían en mi!
Así que elejí la que más me gustò! La más pequeña de color blanco . Así no se daría cuenta espero, que si me llevaba una de color llamativo .
Y volví a “enterrar” mi motín !
Continuara….

Mi experiencia en el transporte

Cierto día regresaba de la facultad por la noche. Tomé un transporte diferente por que iba a la casa de un amigo, yo vestía de negro, zapatos de niña de primaria (color negro) medias transparentes a media pierna, un vestidito de encaje negro y una mascada. Podía sentir las miradas de los sujetos que estaban a mi alrededor, el transporte se iba llenando cada vez más, hasta que en algún momento estaba algo apretado entonces a lado mio había un sujeto que he de confesar no era feo, él me miraba y yo me hacia la que no sabía, entonces tomé el apoyo de un asiento para no caerme por que el conductor conducía como loco, fue entonces cuando él se comenzó a acercar un poco más a mi hasta que mi mano y su pene se encontraron por “accidente” entonces sentí como la tenia de dura, me ruboricé y no podía mirarlo, fue entonces que moví mi mano a manera de acariciar discretamente lo que tenia muy cerca, cada vez se iba poniendo más y más parada, me mordí tanto mi labio que casi me sangra, la verdad es que quería sacarle la verga y que la frotase contra mi trasero el cual vestía una tanga con un moñito rosa, quería tenerla. El sujeto solo me miraba con rostro de querer desnudarme, me excitó un montón. Me comenzaba a poner mojada, podía sentir como algo escurría levemente entre mis piernas, me puso muy caliente el simple hecho de pensar en masturbarnos en el transporte rodeados de tanta gente. Total que al bajar del bus giré mi mano y le apreté el enorme bulto que tenia y solo escuché como se quejó de placer cerca de mi oído mientras pasaba frente suyo restregando mi trasero y su falo durísimo. Adiós chico guapo y caliente.

culeada por un negro viejo

Hola me llamo Mabel manriquez, tengo 18 años y esta es la historia de cómo fue la mejor de mis experiencias sexuales con un hombre de 55 años gordo (panzon) senti mas morbo y para variar negro.

Esto ocurrió con un señor llamado Sergio, el es grande de cómo unos 1.97 de estatura y unos 58 años, gordo (por no decir panzón) y para variar de raza negra, con cabello encrespado y belludo en por todo el cuerpo ( pechos, piernas y nalgas) es amigo de mi supuesta pareja.

Hace poco mi supuesto enamorado me invito a salir a bailar y luego me presento a sergio, El siempre fue muy decente y amigable conmigo, pero desde a quel dia que le dije entre tragos que me gustaban los maduros y sobre todo de raza negra, su trato conmigo comenzó a ser muy diferente, recuerdo una vez que tuvimos una fiesta en casa, el se acerco a charlar conmigo y de repente me susurró al oído que yo estaba muy buena y que de nada mas verme se le erectaba el pene………. Eso fue muy exitante para mi, ya que yo tambien me alucinaba verlo desnudo y se me estremecía la piel y los bellos se me paraban.

Y casos como ese siguieron siendo tan comunes, que hasta llegue a masturbarme imaginándome ser culeada por semejante negraso. Nunca se lo dije a mí supuesto enamorado, pues pensé que al decirlo el lo llamaría la atención y a la vez sergio ya no quería hablarme y que lo podía manejar sola, además de que comenzaba a darme cuenta de que pudiera realizar mis fantasías con sergio ya que presentaba todos mis requerimientos de un amante.

Pero una noche ocurrió algo muy importante para mí, hubo una reunión en mi casa, de puros amigos de mi Papá, yo estaba arreglándome para salir y necesitaba un rimel de mi Mama ”Ximena olivares” que tenia así que me dirigí a su cuarto y empecé a oír ruidos extraños que venían del baño de mis Papas, se oían voces, pero no sabia de quienes eran, entonces me dirigí hacia el patio trasero, puse una cubeta, y me asome por la ventanita del baño.

Eran mi Mamá y Sergio, ella estaba sentada en el excusado, mientras le chupaba el pico a Sergio, me espante y quise bajarme, pero la curiosidad no me dejaba, así que seguí viendo, me quede sorprendida al ver el pico que tenia Sergio y de cómo mi Mamá se lo chupaba y lo pajeaba con mucha rapidez, como si estuviera desesperada, después le agarraba los huevos y se los metía a la boca, de pronto note que yo ya estaba excitada por todo lo que estaba viendo, no lo podía creer, me seguía impactando el tamaño de ese pene, ¿como mi Mamá se lo metía en su boca?, era demasiado grande, y siguió masturbándolo y tragándose por varios minutos, hasta que Sergio comenzó a gemir muy raro, y mi Mamá dejo de mamarlo y empezó a masturbarlo rapidísimo, entonces Sergio soltó un grito y de su gran pene comenzaron a brotarle los espermas y mi Mamá los empezó a lamer y a chupar, así que me baje y me fui a mi cuarto, mas excitada que preocupada por mi Papá y a la vez en ese momento quería llamar al negro que me hiso felis la primera vez pero no pude y dejame contarles que el pene de sergio era el mas grande de todos los que vi y toque.

Jamás mencione nada del asunto del baño, pero desde esa noche, todo había cambiado para mi. Comencé a masturbarme pensando en el pene de Sergio, conseguí películas y revistas porno de full interracial para salir de la duda sobre el tamaño, tambien compre un consolador de color negro y comencé a metermelo para ver que tan profunda era y asicomense a tener interés por los penes grandotes, de hecho, organice un súper archivo en mi compu con las fotos de los negros con los penes mas grandes de la red.

Pero aquel gran día llego, hace como 5 meses, un jueves por la mañana, mi disque novio me vino a dejar a la casa después del trabajo, me fui a mi cuarto y prendí la tele, en eso tocaron el timbre, fui a ver y era Sergio, le abrí la puerta y lo invite a pasar, me dijo que se le había hecho tarde, por tanto trafico, y que ya no alcanzo a mi enamorado en su casa por lo que vino a buscarlo pensando encontrarlo conmigo, yo cordialmente le pedí que lo esperara aquí y aun sabiendo que mi enamorano no llegaría a la casa, a lo que el acepto, se sentó y le ofrecí un vaso con refresco.

Era la oportunidad perfecta, la casa sola, yo y Sergio solos, pero pensé que el no se atrevería a decirme lo de siempre, estando los dos solos, así que me subí a mi cuarto resignada y puse una película para bajarme lo caliente que me había puesto la presencia de Sergio.

Mientras me masturbaba, pensaba en bajar y seducir a Sergio, mientras mas me calentaba, más me decidía a bajar, pero me daba mucho miedo.

Estaba casi por terminar, cuando abrieron la puerta, era Sergio, hasta lo caliente se me quito, me subí mis panties rapidísimo pero, no alcance a quitar la película. El entro y volteo a ver la tele y me dijo ¿ves películas porno? Yo muerta de vergüenza le dije que no, que me la había encontrado tirada, seguimos viendo la película por unos minutos y me pregunto ¿te gusta lo que sale ahí? yo le dije rápido que no, pero mi corazón comenzaba a latir cada vez mas rápido y me empecé a excitar, Sergio estaba tan cerca de mi, y me pregunto ¿te gusta el pene de ese Señor? Yo ya un poquito mas caliente le respondí con la cabeza que SI, eso me hizo ponerme mucho mas cachonda, y me pregunto, justo lo que yo mas había estado deseando desde hacía un año, ¿quieres ver el mío?

Yo sin dudarlo le respondí, SI, el se empezó a desabrochar su pantalón, entonces comencé a ponerme nerviosisima de tan solo recordar cuando estuvo con mi mama, y cuando comenzó a bajarse los boxers, me quede sin respiración.

De pronto apareció ese RIQUISIMO PICO que tanto tiempo me había hecho alucinar, y la respiración me volvió, era mas grande de lo que pensé, media unos 35cm mas o menos, y el Sr. Sergio me pregunto ¿ que te parece? Yo, sin vergüenza alguna le respondí: BUENISIMO.

Y sin pensarlo mas me pare, lleve a Sergio al sillón, lo senté, me hinque frente a el, le abrí las piernas, tome su pico entre mis manos y comencé a mamárselo, mmmmmmmmmmm, por fin pude sacar toda mi lujuria, estaba grandísimo, apenas cabía en mi boquita, era mas ancho que mis brazos, se lo mame de arriba abajo, poco a poco sentía como se iba parando totalmente, se estaba poniendo durísimo, empecé a masturbarlo con mis manos mientras se lo mamaba, era tan largo que le podía hacer las dos cosas al mismo tiempo, estaba muy sabroso, con razón mi Mamá se lo chupaba tan desesperada.

Sergio, me pidió que me pusiera de pie, entonces me desabotono mí blusa, mientras yo lo ayudaba a quitármela, el saco mis tetas del sostén y comenzó a chupármelas, me decía que tenia las mejores tetas, eso hizo que me sintiera muy bien, porque mis tetas no son muy grandes, me las succionaba bien duro, me dolía y mas cuando me las mordía, que rico me las chupa Sergio, le decía yo, pero ya no podía aguantar mas, así que le dije: déjeme mamarle su pitote Sergio, por favor, así que el se acomodo otra vez, abrió sus piernas y se la mame de nuevo por varios minutos mas.

Entonces me volvió a pedir que me pusiera de pie, así que lo hice, metió su cabeza debajo de mi falda, tomo mis panties con sus manos y las rompió, eso hizo que me calentara mas todavía, tomo una de mis piernas la subió al sillón y comenzó a chuparme mi zorra , totalmente rasurada, mmmmmmmmmmm, me la chupaba riquísimo, me estimulaba el clítoris con su lengua tan rico, que me hizo venirme unas 4 veces, de pronto me tomo de la cintura y me volteo, me empezó a chupar mi culo y a mordérmelas también, en eso, sentí que su lenguota trataba de alcanzar mi colita, y como no llegaba muy bien, así parada abrí mis piernas, lo mas que pude y sentí como sus manos abrían mis pompis y su lengua por fin llegaba a mi anito, era una sensación riquísima, muy diferente que con mis amigos cariñosos tube, jamás me había sentido tan excitada, por fin estaba con un hombre de verdad.

Me voltee y me agache, el se paro totalmente y yo comencé a mamarle su pico otra vez, esta vez si le chupe los huevos, mi excitación era tan grande, que me sabían riquísimos, lo masturbe y se la mame por unos minutos, hasta que ya no aguante mas, le dije: métamelo ya Sergio, ya no aguanto, ya lo quiero sentir dentro de mi, y el me dijo claro nena, con muchísimo gusto.

Me acosté en mi cama, le abrí las piernas, y el se me encimo, sentía toda su panzota sobre mi, después coloco su pico junto a mi shoro y comenzó a empujar, poco a poco, y muy lentamente sentía su vergota dentro de mi, comencé a sentir placer y dolor al mismo tiempo, que dolor tan riquísimo el que me causaba el rico pitote que me estaban metiendo, pronto el dolor se hizo tan fuerte que hasta solté un gran grito, Sergio me pregunto: ¿ya la sentiste toda mami? Le dije: Si, hasta adentro, siento que me parte en dos.

Entonces comenzó a bombearme, lentamente, poco a poco iba subiendo el ritmo, hasta que empecé a sentir rico, oooohh!! Riquisimo le dije, y me pregunto: ¿ahí sientes rico?, le dije que muy rico, entonces sin sacarme su vergota, se apoyo en sus rodillas y se echo para atrás, y fue cuando todo lo bueno comenzó, empezó a bombearme con el mismo ritmo, y poco a poco fue subiéndolo, hasta que comencé a gritar, aaaaaaaaaahh aaaaaaaaaaahhh, aaaaaaaaaaaaahhh, y cada vez me bombeaba mas rápido, hasta que por primera vez en mi vida, tuve un orgasmo, que me duro como 1 min. gritaba como loca, y el siguió culeandome hasta que se me bajo.

Me pidió que me pusiera como perrito, y me empezó a montar desde arriba, me dijo que esa era su pose fuerte, y lo comprobé, sentía que su pico me estaba destrozando mi vaginita y lo sentía mas adentro que estando acostada, el comenzó a cogerme durísimo otra vez, asta que alcancé el siguiente orgasmo, sin mencionar los gritos de loca que me hacia dar, luego me saque su pitote y me di la vuelta para chupárselo un rato mas, me recosté en la cama justo debajo de el y comencé a mimárselo por unos minutos mas.

Sergio se acostó en mis almohadas con su vergota totalmente parada, que sin decirme nada, me pare en la cama, camine hasta estar arriba de el, abrí mis piernas y empecé a bajar, hasta que me metí su penezote, y comencé a mecerme pero era muy doloroso, así que mejor me puse a dar brinquitos por un buen rato, luego me dijo que me volteara y sin sacarme su pene, me di la media vuelta, me tomo por los pechos y comenzó a bombearme sin que yo me moviera, me decía que casi me cabía toda, y lo podía sentir, y así me estuvo cogiendo unos 10 minutos mientras me besaba y me chupaba mis tetitas, luego empezó a gemir y me dijo que ya se iba a venir, entonces me pare y me puse enfrente de el, tome ese rico pitote y comencé a masturbarlo y a chuparlo, quería ver sus espermas, quería sacárselos, sentirlos, olerlos, lamerlos, quería verlos brotar de lo rico que sentía el pitote de Sergio al estar dentro de mi, al estar haciendo me el amor tan rico.

Y justo cuando le estaba mamando los huevos, Sergio soltó un grito y bruuuumm, que salen disparados sus espermas, tome con mis dos manos su pico y lo seguí masturbando hasta que le saque hasta la última gota, para después lamerlos, mmmmmmmmmm que rico.

Después nos vestimos y Sergio se fue, desde ese tiempo para acá, he visto a Sergio 4 veces mas, pero solo me ha cogido 2 veces, que después les voy a contar.