MI JEFE ME OBLIGA A SER SU ESCLAVA ( POR SUMISA ABUSADA)

En un viaje de trabajo, mi jefe me obliga a ser su esclava para conservar mi trabajo

Hola, soy una chica de tez blanca, delgada, con unas buenas tetas y un par de nalgas que aunque no grandes, si bien redondas y firmes, mantengo mi coñito rosado bien depilado y listo para obedecer caprichos. Hace un mes me fui a un viaje de trabajo, mi novio no quedo muy convencido de dejarme ir, pero luego de una buena cogida por mi culo, lo convencí de dejar que cumpliera con mi trabajo, fueron 4 días de trabajo intenso donde no tuve tiempo ni de distraerme un poco, solo la ultima noche, los compañeros decidieron hacer la despedida en el bar del hotel

Luego de bañarme y arreglar mi cabello, me puse un diminuto tanga y un bresier haciendo juego en encaje negro y un vestido corto muy ceñido al cuerpo, sandalias de tacón y baje al bar, ya todos estaban reunidos y al entrar mi jefe me miro de forma lasciva, como queriendo desnudarme, nunca me había visto vestida así, ya que para la oficina mi ropa es muy formal, me hizo espacio a su lado y me senté.

La noche transcurrió entre baile, tragos y algún toqueteo disimulado de mi jefe, que mas que gustarme me incomodaba, el es un viejo feo, bajito y panzón, nada agradable!, pero no me queje puesto que era mi jefe y no quería molestarlo. El final de la noche, había tomado demasiado y estaba muy ebria, mi jefe se ofreció a acompañarme a mi habitación y todos nos despedimos, al llegar al lobby mi jefe me dijo

-Estas muy ebria, apenas son 2 pisos, subamos por las escaleras, un poco de movimiento, te ayudara a despejar

– ok- dije mientras me tambaleaba a la escalera de emergencia, al entrar note que la luz era muy tenue- casi no puedo ver!- le dije tratando de devolverme

-yo si veo, sube adelante, yo te cuido- empecé a subir y sentí que me sujetaba por las nalgas y que a la vez intentaba subir mi falda para mirar, por mi estado me pareció gracioso que aquel viejo estuviera espiando mi divino trasero así que trate de moverlo un poco mas insinuante mientras subía, el llagar el descansó del 1er piso, mi jefe me empujo hacia la pared

-estas muy buena zorrita!

-que pasa?- pregunte alarmada

– súbete el vestido!

-no quiero, suélteme!- intenté salir, pero su cuerpo me aprisionaba contra la pared

-oye bien, pedazo de zorra!, si quieres conservar tu trabajo, te vas a quitar ese vestido y a hacer lo que yo mande, o a partir de mañana tendrás que empezar a buscar trabajo

-suélteme!- grite cono si no me importara lo que el viejo asqueroso me había dicho

-ok, estas despedida, ZORRA!- me soltó y empezó a subir dejándome parada allí, en mi ciudad no es fácil conseguir trabajo y menos con las oportunidades y el dinero que me ofrecía el mió, así que cuando ya iba el por la mitad de la escalera lo llame

-licenciado!, espere!- el viejo giro sobre sus talones y me miro con una sonrisa de triunfo

-te convenciste?

-no puedo perder mi trabajo- dije con rabia y timidez a la vez

– jajajaja, pedazo de puta!, te iba solo a meter mi polla por el coño un ratito aquí mismo, pero ahora quiero que subas a mi habitación!- siguió subiendo y yo camine tras el, solo imaginarme lo que me esperaba con aquel viejo panzón me daba nauseas!, llego a su habitación y entro primero que yo, al pararme en la puerta titubee, pero el grito desde dentro

-termina de entrar pedazo de puta!- entre y me detuve en medio de la habitación- escucha bien zorrita, no quiero forzarte a nada, solo daré las ordenes y tu decides si las cumples o no, en el momento que no quieras, te vas, y no regresas mas al trabajo y listo!, tu decides!, ahora quítate el vestido- empecé a sacarme el vestido, sintiendo la mirada sádica de el sobre mi cuerpo- waooo!, eres una puta divina, quítate el bressier!- obedecí quitando mi brasier y dejando salir mis grandes y redondas tetas, intentando cubrirlas con mis manos- saca las manos puta!, sube los brazos para verlas bien!- subí mis brazos dejándolas totalmente expuestas, el se acerco y con sus dedos agarro mis pezones apretándolos muy fuerte

-ahhhh!, me hace daño!- grite, sin moverme

-esto es una caricia suave para lo que te viene!, dime, ya te han cogido por el culo?- no respondí, pero sus dedos empezaron a retorcer mis pezones haciendo salir mis lagrimas

-si- dije muy bajo

-si que?- grito el preguntando nuevamente

-si me han cogido por el culo!!!- grite intentando que dejara de torcer mis pezones

-entonces eres una buena puta que me voy a gozar toda!

-por el culo es doloroso, por favor por ahí no!

-tu cállate y obedece!, eso vendrá después, arrodíllate!- me arrodille frente a el y vi como comenzaba a abrir su pantalón, sacando de el una verga, no muy grande pero si muy gruesa, estaba dura y mojada- mira lo que te vas a tragar putica!- dijo pasándola por mi cara dejándola toda mojada- saca la lengua!- saque mi lengua y empecé a lamer la punta de su verga, el sabor me desagradaba y mientras mas lamía mas se mojaba, de pronto la empujo dentro de mi boca tomándome por las orejas y obligándome a meterla hasta mi garganta, sentí que me ahogaba quería vomitar!, empezó a meterla y sacarla de mi boca, mientras gemía y con sus manos cacheteaba mis mejillas

-cométela puta, cométela!!!- de pronto sentí que toda su leche se descargaba en mi boca, no resistí y la saque para escupirla en el piso, al escupir sentí una fuerte cachetada- ninguna puta bota mi leche!, lámela del piso!

-no quiero!- dije molesta

-muy bien!,entonces lárgate!- dijo señalando la puerta, agache la cabeza hasta el piso, saque mi lengua y empecé a lamer hasta dejarlo totalmente limpio- así se hace putica de mierda!, quédate así en cuatro patas como estas- camino hasta la cama y debajo de ella saco un maletín que al abrir me extraño ver cosas que no conocía, vino hacia mi con algo peludo y un látigo- relájate por tu bien por que no voy a lubricar – abrió mis nalgas

Y así al seco empezó a meter un consolador grande y grueso dentro de mi culo que terminaba en una cola de caballo que quedaría colgando fuera de el

-ayyyyyy!!!!, viejo asqueroso me estas rompiendo el culo, sácalo, sácalo, por favor!!!!- rompí a llorar, pero mis gritos y suplicas lo excitaron mas aun y lo empujo todo de una sola ves dejando mi culo como el de una yegua con cola y todo

-empieza a gatear!

-no puedo moverme, me duele mucho!- dije sin dejar de llorar

-gatea!-dijo empujándome con su pie y haciéndome caer de lado

Como pude me incorpore y empecé a gatear sintiendo aquel consolador desbaratar mi culo, tenia ganas de defecar de lo profundo que me lo había metido, de pronto sentí q metía una bola en mi boca y la cerraba en la parte trasera de mi cabeza, ahora no podía hablar, seguí gateando, y de pronto sentí como el látigo caía sobre mis nalgas, di un ligero salto y gatee mas rápido, intentando escapar de su castigo, pero sentí como el látigo me golpeaba y el a la vez tomaba fotos de mi ultraje, no paraba de llorar e intentar escapar gateando por toda la habitación- ah puta tan llorona!, ahora soy tu amo y me vas a obedecer siempre, esto es para que sepas quien manda!- no podía gritar, me había puesto la bola para que nadie pudiera escucharme y salvarme de aquel castigo, cuando ya mi cuerpo estaba rojo y adolorido, dejo de pegarme y me dijo levántate!- saco la bola de mi boca y se asomo por la ventana

-fantástico!, aun están ahí!, ven puta- me acerque y le dije

– la ventana esta abierta, me pueden ver

-esta ventana da al jardín trasero, pero si te van a ver, hay dos jardineros trabajando y te voy a coger recostada de la ventana para que puedan verte y gozarte, inclínate en la ventana

-por favor, eso me avergüenza!, no quiero mostrarme a esos hombres!-suplique

-no te he preguntado si quieres, te voy a mostrar porque eres mi puta y hago contigo lo que quiero, inclínate o termina de irte- me incline sintiéndome humillada, mis enormes tetas colgaban haciendo apuntar mis pezones hacia los hombres que al percatarse de mi presencia dejaron de trabajar para mirarme y hacerme gestos vulgares con sus caras y lenguas, mi jefe saco bruscamente el consolador que aun permanecía dentro de mi culo

-ahhh!- me queje y esto hizo sonreír a los jardineros

-te están dando duro perra!- dijo el mas viejo mientras se sobaba la verga dentro de su pantalón, mis lagrimas salían sin control, me sentía usada, humillada y apenada, mi jefe me ordeno que tocara mis tetas mientras se desvestía, con pudor comencé a hacerlo y los jardineros me miraban

-duro perra, apriétalas!- gritaban, yo obedecía y las apretaba fuerte, de pronto sentí que mi jefe abría mis nalgas y empezaba a chupar mi culo, en ese momento perdí la vergüenza, aquello me producía un placer inmenso, su lengua entraba profundo y me hacia gemir y manosear mis tetas juntándolas y bajando mi cabeza para pasar mi lengua por mis pezones, los jardineros empezaron a masturbarse, pero ya no me importaba, los dejaba verme, gozarme y mientras mas cochinadas me gritaban mas caliente me ponía, me vine por 1era vez y empecé a gemir fuerte y a contorsionar mi cuerpo, mis tetas se bamboleaban, mi jefe se coloco detrás de mi y sin mas me empujo toda su verga en mi culo ya aporreado por el inmenso vibrador

-ayyyyy!- grite, pero pare mi culito para recibirla toda, me daba fuertes embestidas, empecé a gemir viendo como los jardineros se corrían frente a mi, y pronto sentí como mi culo se inundaba de leche y mi jefe empezaba a darme nalgadas, mientras se corría dentro de mi, me saco la verga y nos separamos de la ventana, no sin antes mirar e los jardineros y dedicarles una sonrisa

-ya puedes irte zorra- dijo mi jefe recuperando su seriedad y don de mando

-voy el baño a asearme

– deja tu ropa interior aquí, ponte tu vestido y te vas sin asearte, escurriendo leche- tome mi vestido me lo puse, me puse mis sandalias y sin hablar camine a la puerta

– espera puta!, recuerda que tengo unas fotos muy comprometedoras, si llegas a decir algo, las muestro a todos

-si, señor-

Salí de su habitación y entre a la mía, el culo me ardía, me quite el vestido y me para frente al espejo abriendo mi culo para revisarlo, tenia muestras de leche y algo de sangre y el orificio estaba bastante rojo y abierto, me sonreí y me dirigí al baño para asearme. Aun conservo mi trabajo, pero mi jefe nunca mas ha intentado usarme, y confieso que a veces deseo que ese gordo panzón vuelva a dominarme

MI AMIGA Y YO VIOLADAS

Mi amiga y yo soliamos quedar todas las tardes para ir a dar un paseo por el barrio. El buen tiempo se acercaba y soliamos caminar durante horas contandonos nuestras cosas. Yo tenia 18 y ella 19 años. La verdad es que las dos somos bastante atractivas.

Mi amiga y yo soliamos quedar todas las tardes para ir a dar un paseo por el barrio. El buen tiempo se acercaba y soliamos caminar durante horas contandonos nuestras cosas. Yo tenia 18 y ella 19 años. La verdad es que las dos somos bastante atractivas.

Ella es alta, delgada, con una larga melena rubia, unos ojos verdes que hacen enloquecer a quien los mira, unos labios muy grandes (aunque no muy carnosos) y unos pechos realmente exhuberantes.

Yo, por el contrario, soy bajita, morena de pelo rizado, unos grandes ojos color miel y una pequeña boquita de labios carnosos y apetecibles.

Pues bien, decidimos ir a un gran parque que no queda demasiado lejos de nuestras casas, con la intencion de tumbarnos en el cesped disfrutando de aquella agradable tarde. Nos lo estabamos pasando muy bien, riendo y acordandonos de viejos momentos. Tanto, que no nos percatamos de la hora que era hasta que notamos que el sol se habia escondido timidamente y empezaba a anochecer. Le propuse a mi amiga volver a casa, pero ella dijo que se lo estaba pasando tan bien que preferia quedarse un ratito mas y yo accedi, aunque no me hizo mucha gracia. Serian cerca de las 12 pm, cuando me levante y le dije que nos fueramos, ya que no podia llegar muy tarde porque mi madre me mataria. Ella era mayor que yo, y le daban permiso para llegar al dia siguiente si queria, pero me entendió y se levantó también.

El parque era muy grande, ya no había nadie, y solo se veía lo que las farolas llegaban a alumbrar. Tuve la sensación de que alguien nos estaba siguiendo, pero mi amiga me decía que eran paranoias mías.

De repente, sentimos como dos hombres muy altos y fuertes, nos tapaban la boca con una de sus manos mientras con la otra nos sujetaban por la cintura. Conseguí ver los ojos de mi amiga, que expresaban el terror que estaba sintiendo en ese momento. Sin decirnos nada más que “ni se os ocurra gritar ni intentar escapar, o será peor…” nos empujaron hasta una caseta que hay en el medio del parque.

Tenían la llave de un candado que siempre esta alli puesto, abrieron y nos hicieron entrar. Nos miraban fijamente, creo que la cara de temor que teniamos les estaba excitando al maximo.

Nos dijeron que nos desnudaramos, nosotras nos miramos y decidimos obedecer. Muy lentamente nos quitamos los tops, los jeans y las sandalias, quedando en ropa interior (la mia negra, la de mi amiga roja). Ellos respiraban cada vez mas rapido, deslizando sus miradas por nuestros cuerpos semi-desnudos. Mis piernas empezaron a temblar, cuando vi que uno de ellos se acercaba y me arranco el sujetador. Empezó a tocarme las tetas muy fuerte, apretandolas entre sus grandes y fuertes dedos. Yo queria gritar, pero el miedo no me dejaba hacerlo. Noté que mi sexo se empezaba a humedecer, mientras vi como el otro chico hacia lo mismo con mi amiga.

Nos quitaron el tanguita que llevabamos y empezaron a manosear nuestros coñitos ya humedos, yo trate de cerrar las piernas porque no queria que me tocara, lo que enfadó al hombre. Me agarró del pelo inclinando mi cabeza hacia atras y me dijo que iba a ser su putita, y que mas me valia hacer todo lo que el quisiera si no queria llevarme una buena paliza “por mala”. Sin soltarme el pelo se desabrocho el pantalon con la otra mano y saco su polla enorme y bien dura ya. Me empujo la cabeza hacia su miembro intentando meterla en mi boca. Yo la cerraba muy fuerte, y me movia para que no lo hiciera, entonces me pegó un bofetón y me la metio de golpe hasta el fondo de la garganta. Me agarro la cabeza con sus dos manos, yo ya estaba arrodillada enfrente de el, y empezó a moverse muy rápido, follandome la boca sin compasión. Me atragantaba varias veces, mi saliva escurria por la comisura de mis labios, pero nada le importaba. Yo le escuchaba gemir, y decia que le encantaba follerse mi boquita, que yo era una buena puta que sabia mamarla y que me iba a tragar toda su leche.

Notaba su verga muy dura, cada vez más, hasta que noté mi boca llenarse de un liquido muy caliente y espeso que salia a chorros de su polla. Me la sacó de la boca y me pidió que la abriera mostrandole sus jugos dentro. Asi lo hizo, cosa que aprovechó para escupir dentro diciendome que me iba a tragar todos sus liquidos. Cerré los ojos y tragué sin pensarmelo.

Miré a mis espaldas, alli estaba mi amiga chupando rabo como la mas puta. A ella no le sujetaba la cabeza, y era ella la que se encargaba de moverse rapida y ritmicamente comiendose la polla del otro tio entera. La saco antes de terminar, para hacerlo sobre su preciosa cara. Ella puso cara de asco, entonces el le preguntó:¿Qué, acaso no te gusta, preciosa? Pues vas a saborearla, veras como cambias de opinion…

Pasó su polla por la cara de mi amiga recogiendo el semen que acababa de expulsar y se la metio de nuevo a la boca, pidiendole que se la limpiara como nunca antes se lo habia hecho a ningun otro chico. Ella obedecia.

Pensé que todo había acabado, pues los dos ya habían terminado…Pero me equivocba.

Nos agarraron de nuevo y nos inclinaron sobre una mesa que habia al fondo de la caseta. Y los hombres cambiaron de victima, ahora el que estaba tocando a mi amiga se colocó detrás de mi y empezó a sobarme, mientras me decía al oido que iba a follarme hasta correrse dentro de mi. Nos ataron con unas cuerdas que tenían alli preparadas, ahora yo luchaba salvajemente para que no lo hicieran, y entre sollozos les pedia que nos dejaran ir, que no diriamos nada…Pero eso no les importaba demasiado, ya estaban excitados de nuevo y no permitirian que nos marcharamos sin antes haber introducido sus pollas en nuestro interior.

Nos abrieron de piernas brutalmente, y senti como una gran polla recorria mi coñito, sin llegar a entrar. De arriba a abajo, es cierto que me gustaba, pero ¡Dios! no podia dejar que esos tipos me follaran. Me angustiaba pensarlo, me movia intentando evitar el roce de su sexo con el mio, pero estando atada era imposible. Solo conseguia excitarlos más, poniendo resistencia. Me metio la puntita de esa gran polla, que al instante se humedeció con mis flujos.

Y repentinamente note esa polla en la entrada de mi culo…empecé a gritar como una loca que dejaria que me follara el coño todo el tiempo que quisiera, pero que por favor no me la metiera por el culo (ya que con mi novio lo habia intentado y habia sentido mucho dolor, con lubricantes y todo…). Un miedo horrible me recorrio todo el cuerpo, el lo debió notar en mi voz entrecortada y en mi mirada, se apartó un poco y me la metió de un golpe. Noté como se estrellaban sus huevos en mis nalgas, y grité lo más fuerte que pude, un dolor horrible me recorria por dentro cada vez que su polla se movia por dentro de mi culo, una y otra vez. El hombre me decia que mi culo era una delicia, tan pequeñito y prieto, y que queria venirse dentro.

Yo lloraba desconsolada por tanto dolor, hasta que se corrió. Cuando la sacó, algunas gotas chorreaban cayendo al suelo desde mi culo dilatado. El otro hombre se habia follado a mi amiga, ella gemia no supe distinguir si de placer o dolor. La desataron y de los pelos la arrodillaron delante de mi entrepierna, haciendola lamer mi culo dolorido y chorreando semen y sangre. Ella se nego, la agarraron entre los dos y el que la habia follado se la metio por el culo muy duro, mientras el otro buscaba la entrada de su coño ya dilatado con la polla de su compañero. Vi perfectamente como esas dos pollas reventaban a mi amiga, que gritaba desconsolada y forcejeaba con los dos hombres que la bombeaban al mismo ritmo. Cuando se corrieron, cogieron una botella de whisky que tenian en una pequeña nevera y empezaron a beber. Mi amiga estaba tirada en el suelo exhausta, sin poder moverse, y yo seguia atada con mi culo dolorido deseando que todo acabase.

Uno de los dos chicos me miro, y vio mi coñito bien cerradito. Le dijo al otro que como buena puta tenia que irme con todos los orificios bien abiertos, pero ninguno de los dos le quedaban ganas de follar. Miraron esa gran botella de la que bebian y se acercaron riendose. Empezaron a jugar con mi coño, acariciando mi clitoris con el tapon de la botella, y cuando menos me lo esperaba me metieron gran parte en mi coñito apenas follado antes.

Senti un gran dolor, pero a medida que la movian en mi interior me hacia gozar, empece a gemir mientras uno metia la botella el otro hacia circulos sobre mi clitoris excitado enormemente. Consiguieron que me corriera y gritara de placer, se miraron mutuamente y se fueron sin decir nada. Cuando mi amiga volvio en si, me desató y huimos de aquel sitio deseando que todo hubiese sido una pesadilla, pero no lo fue…

Mi mujer follada por cuatro jovencitos al aire libre

Nuestra segunda ocasion se presento sin planearlo, buscando un lugar donde descansar, nos encontramos a cuatro jovenes que por 50 euros se follaron a mi mujer.

Mi mujer se inicio a follar con extraños haciendolo con dos campesinos, relatado aqui en “Dominacion Mujer” De esta primera experiencia no mencionamos nada entre nosotros, seguimos con nuestra vida normal y para nada altero nuestra relacion conyugal, yo trataba por todos los medios de demostrar que lo que hicimos era parte de la vida intima de cada pareja y que no existen tabues en el sexo, si los dos estan de acuerdo.

Tampoco nos desesperamos buscando la proxima ocasion, estas se presentan solas y donde menos se espera, Ana siguio exhibiendose en publico como de costumbre enseñando su entre pierna, a veces con bragas y otras sin ellas.

Pasaron seis meses, andabamos buscando un lugar apartado en el campo, por la provincia de Cadiz, nos habian aconsejado que era idoneo para ir de merienda y pasar un Domingo tranquilo, el lugar era desconocido para mi y andabamos perdidos siempre terminabamos en el mismo lugar, el rio, la arbolada y las ruinas de lo que un dia fue un lindo cortijo.

Ana estaba furiosa “Ya te dije que teniamos que ir a la playa” se quejaba, seguro que todo el mundo estaba en la playa pues no encontraba a nadie para preguntarle por el dichoso lugar, pare el coche me encendi un cigarro para mantener la calma y me puse a mirar el mapa del lugar tratando de orientarme.

“Mirame si viene alguien tengo que mear” dijo Ana mientras salia del coche, se fue hacia mi lado por parecer el lado mas protegido, a mi que me encanta ver mi mujer mear la miraba de reojo disfrutando como se alzaba la falda, bajaba las bragas a las rodillas y se ponia de cuclillas.

Cuando alce la vista de Ana pude observar como varias personas desde las ruinas del cortijo a escasos cincuenta metros controlaban todos los movimientos de mi mujer Instintivamente la iba avisar de la situacion, pero el morbo me detuvo y senti un verdadero placer que otros vieran como meaba mi mujer.

Ana se seca el coño se pone de pie muy pausadamente se coloca las bragas y baja el vestido, ella estaba de frente al coche por consiguiente los mirones estaban disfrutando del culazo de mi mujer, que de paso tengo que comentar tiene unas buenisimas nalgas.

Ana regreso a su asiento, yo seguia a lo mio, disimulando que estaba mirando el mapa, si se hubiese fijado a mi entre pierna se daria cuanta que la poya no me entraba en los pantalones, los mirones emprendieron camino que los acercaria al lugar donde estabamos parados, me hice el despistado y deje que fuese Ana la que se percatara de la

presencia de extraños.

“Mira cariño alguien se acerca” “Espero que no me hayan visto” dijo alarmada, yo mire

haciendome el sorprendido, eran cuatro jovenes de muy corta edad “No te preocupes son tan solo unos chiquillos” conteste “Bueno tan chiquillos no son, seguro que esos ya follan” yo me quede sorprendido por la contestacion y sin pensarlo le pregunto ¿Te gustaria que te follaran? hubo una pausa de silencio, Ana los miro y contesto “Si a ti no te molesta a mi tampoco” ¿Como? pregunte sorprendido “Lo que oyes”.

Me baje del coche creyendo que en cualquier momento me iba llamar y decirme que era broma, pero no, me vi delante de unos nerviosos jovenes que no sabian si salir corriendo o quedarse, el hielo lo rompi pidiendo indicaciones de donde estabamos y como salir de alli, me pusieron educadamente al corriente de la situacion y para darles un poco de confianza les pregunte que era lo que llevaban en unos sacos que portaban los dos mas mayores, “Caracoles” venian de recoger esos bichitos con cuernos que tanto le gusta a los franceses.

“Bueno ¿Os gusto el culo de mi mujer? silencio absoluto, uno el que parecia el mayor “Nosotros no hemos visto nada” “Que no pasa nada” dije para tranquilizarlos,

“Nosotros solo pasabamos y no quisimos….” le corte con la pregunta “Si la fallais os doy 50¤” ¿Esta UD de broma? pregunta otro, saque un billete de 50¤ y se lo di al mayor ¿Y ella que dice? pregunta este, sin saber que hacer con el dinero “Nada, esta esperando” ¿La quereis ver?

Ana tenia la vista fija en el salpicadero del coche, parecia que tenia vergüenza “Mira cariño estos chicos te vieron mear les gusto tanto tu culo, que ahora te quieren follar” Ana me mira y pasa la vista por los cuatro jovenes sin mencionar palabra, abri la puerta del coche para que la vieran mejor y los invite a que se acercaran.

“Vamos cariño enseñales las tetas” cabizbaja comienza a desabrochar la camisa, se la abre hacia los lados, con una mano baja el sujetador y con la otra se saca uno de sus enormes pechos y a continuacion le sigue el otro, los chavales hacen unos cuantos comentarios sorprendidos del tamaño de las tetas de mi mujer.

“Saca las piernas fuera del coche y abretelas” la vista era excitante, Ana tetas de fuera abierta de piernas enseñando sus braguitas rosa, eran tan finas que dejaban trasver la mata de vello moreno de mi mujer, invite al de la voz cantante que le tocara las tetas, este no se hizo de rogar y asi fueron manoseandola uno tras otro, los pezones se le habian puesto rigidos y la humedad del coño de Ana comenzo a notarsele en las bragas, era obvio que estaba disfrutando, me acerque a ella le eche mano al frontal de las bragas y se las separe para dejar expuesto su coño bien a la vista de los sorprendidos niños.

Ellos nos indicaron el lugar mas discreto para follarse a Ana, “Acompañales mientras cojo la manta” le digo a mi mujer. Ana seguia a los chicos, se habia tapado las tetas con la camisa sin preocuparse de meterlas en el sujetador, yo les seguia a corta distancia y notaba como uno de los jovenes mientras caminaban le sobaba las tetas, otro le habia metido la mano por el vestido para tocarle las nalgas, lo abrian visto en alguna pelicula pono.

El lugar era lo que en su dia fue el jardin del cortijo, extendi la manta en el suelo y ordeno “Vamos puta tumbate ahi” Ana se sento, se libro del sujetador, se recosto sobre la manta, alzo la falda a la cintura y se abrio de piernas, las bragas en ese momento las tenia empapadas, los chicos se quedaron sin saber que hacer “Vamos chicos darle una buena sobada” dos fueron al coño y un tercero a las tetas el cuarto el mas pequeño se quedo a mi lado disfrutar del panorama.

Los gemidos de Ana comenzaron de inmediato, la avian apartado las bragas hacia un lado y entre los dos le introducian los dedos y le abrian el coño, mientras que el otro le comia las tetas y la besaba la boca.

Le dije al mas espabilado “Metele el puño dentro a la puta” el joven con dificultad por falta de experiencia le fue introduciendo la mano dentro de Ana, la auto lubricacion era tal que la mano desaparecio por completo, siguiendo mi indicacion el chico se la folla con el puño, al de las tetas Ana habia conseguido extraerle la poya y le estaba dando una buena mamada, mientras lo hacia el chico le estruja con fuerza las tetas y le tira de los pezones, Ana deja de mamarla, se incorpora, le coje el brazo de chico que le tenia el puño introducido en el coño y le ayuda en el vaiven asta que le se viene en un estruendo orgasmo.

“Sacate la poya y follala” Ana en esta ocasion no pedia que se pusiesen condones sabia que a esa edad no le transmitirian ninguna infeccion, Ana se acosto nuevamente en la manta se saco las bragas se abrio bien de piernas y la penetro uno de los jovenes, mientras lo hacia le chupaba las tetas, a veces con el entusiasmo las mordia, al principio Ana lo reprimia, asta que se puso cachonda de nuevo y ya el dolor se habia convertido en placer, le dije al segundo que se le volviera a meter en la boca, me encantaba ver a mi mujer ser follada por uno mientras le da una mamada a otro, era la primera vez que veia a Ana mamarsela a otro, yo no podia aguantar mas tenia la poya en la mano y me estaba masturbando, aguantandome para no correrme.

Se corre el del coño, al sacarse de encima de mi mujer un hilo de leche sale de su coño, “Tu Turno, follala bien” tal y como estaba, la penetra el segundo, este chico en particular a pesar de no ser el mas grande, era el que la tenia mas grande la poya, era exageradamente grande y Ana lo noto de inmediato, dejo de chuparla y se concentro en follar al pequeño, lo abrazaba y le sujetaba su cara contra sus tetas y lo rodeaba con sus piernas, asta que llego su segundo orgasmo de igualmente ruidoso, reanudo la mamada al otro joven que al poco rato se le corre en la boca, Ana se atraganta y tiene que cesar de follar para escupir la leche que no se habia tragado.

Ana se habia puesto de rodillas para aclarar la garganta, aquel culo era demasiado atractivo para dejarlo sin follar, me puse a su lado le abri las nalgas “Follatela por el culo” le dije al que se quedo a medio follar, el chico se coloca detras de Ana le coloca la punta del nabo en el ano y se lo introduce casi de golpe, haciendo que Ana soltase un gemido de dolor, esta se desploma en su vientre y el joven sobre ella, el chico la folla por el culo como un desesperado haciendo caso omiso de las protestas de Ana pidiendo que cesara, la descarga no tardo mucho en llegar.

El pequeño miron que asta entonces no habia participado no dejaba de tocarse la pirula por encima de los pantalones “Vamos enseñanos lo que sabes hacer” a pesar de los animos de sus amigos el pequeño de todos, no se decide, “Niño tumbate en la manta” el peque obedece, Ana esta a su lado y lo mira con compasion “Sacale la poya y dale una mamada” Ana me mira incredula “Vamos termina con el y vamonos de aqui” insisto, Ana sin ganas saca la picha del joven se la frota en las tetas y comienza a hacerle lo que sin dura era su primera mamada, la poya del chico desaparecia en la boca de mi mujer.

“Ana follatelo” “No eso no” protesto Ana, tuve que insistir un par de veces y Ana paso una pierna sobre el pequeño y deslizo el miembro en su coño, Ana comenzo con su movimiento de vaiven, todo el jugo de Ana y lechada de los otros estaba dejando pringando al pequeño, Ana le coje las manos y se las pone sobre sus tetas para que las acaricie y el pequeño se corre estrujando con fuerza los pechos de Ana.

Cuando estabamos preparados para marcharnos al de la mamada se le antoja follar a Ana, “Por favor nunca he follado y que queria probarlo” Ana a estas alturas estaba cansada y dolorida, las tetas las tenia moradas y con marcas de las mordidas, el coño escocido por la introduccion del puño, pero a insistencia del joven y con mi ayuda, Ana luego de limpiarse un poco, se pone de rodillas y le pide que la penetre por el culo, el joven se la mete con suma facilidad ya que el tamaño de su poya no era como la de su amigo. Ana responde moviendo el culo como una perra, las tetas colgando con su vaiven me ponen a 100, me pongo de rodillas delante de ella se la meto en la boca, y le descargo toda mi leche “Tragala puta tragala” se trago mi esperma y de inmediato se corre el chico en su culo.

Fue para mi la mejor experiencia, Ana dice que la suya a sido otra que ya os contare.

Ana y Paco

NUNCA JUEGUES CON EXTRAÑOS

La historia de como me converti en el perro de una mujer perversa.

Era lunes. Como cada dia, me levante temprano para tomar el autobus que me llevaria a la facultad. Estaba cansado, no sin motivo: la mitad de la noche anterior me la habia pasado visitando paginas sobre Dominacion/sumision, visitando chats, y viendo videos con los que masturbarme para saciar mis ganas de ser de una vez por todas, convertido en el perro obediente de un Ama estricta…en efecto, ese era mi pequeño secreto.

En la cola del autobus, y ensimismado en la musica que sonaba por mi discman mi vista se fijo, por casualidad, en una hermosa e imponente silueta femenina. El sol me daba de frente por lo que no podia verle la cara, pero si podia distinguir una hermosa melena ondulada, un cuerpo cubierto por un largo abrigo de cuero y unos pies calzados en unas botas de un tacon extraordinariamente alto. Me quede absorto mirando fijamente esa bella imagen, por lo que entre la falta de sueño y el sol dificultandome la vision no me di cuenta de que ella tambien me estaba mirando fijamente. Enseguida baje la vista avergonzado puesto que imagine que fui bastante indiscreto al mirarla por tanto tiempo.

Una vez dentro del bus, me dirigi como siempre hacia el final, donde me gusta ponerme a escuchar musica y ver el paisaje desfilar, sin embargo no pude llegar: una hermosa mujer me agarro del brazo y me hizo un gesto para que me sentara a su lado. Enseguida me di cuenta de que se trataba de la misma mujer a la que estuve escudriñando unos minutos antes. Era realmente guapa, tenia unos labios carnosos pero no demasiado gordos, su mirada penetrante resaltaba aun mas por sus ojos verdes perfilados de negro y su larga melena color azabache le daba aspecto de una bella y peligrosa amazona. Tenia los labios pintados con carmin rojo y me fije que llevaba las uñas pintadas de negro. Aquel aspecto misterioso y tremendamente atractivo me excito enseguida…¿ Como rechazar aquella invitacion? Me sente a su lado con un timido y ridiculo “gracias”.

Habian pasado cinco minutos desde la salida del bus y aun no habia abierto la boca cuando de repente note una presion sobre mi miembro por encima de los vaqueros…¡aquella hermosa mujer estaba sobandome el paquete! No me lo podia creer; se me puso dura enseguida y ella al notar mi reaccion, apreto aun mas, lo que hizo que me estremeciera y soltara un pequeño gemido. Me gire para verla y ella estaba sonriendo maliciosamente. Se acerco a mi oido lentamente-podia oler su perfume, casi me desmayo de la impresion, estaba increiblemente caliente- y entonces me susurro –“ hoy vas a ser mi puto perro chaval, calladito y sigueme a donde yo vaya”- ¡Dios! ¡No podia estar pasando, era mi sueño hecho realidad y con una tia que estaba buenisima!

Al cabo de un rato (ella no habia dejado de apretarme y sobarme la polla en todo el viaje) me hizo un gesto dando a entender que esta era nuestra parada. Nos bajamos. Ella iba delante, guiandome en el camino con cada paso suyo, con cada taconazo que daba y que retumbaba como pequeños golpes que marcaban mi nuevo destino. Golpes que no dudaba en seguir; cada paso suyo era una sentencia que indudablemente yo debia cumplir.

Por fin llegamos a su casa y nada mas entrar, mientras ella se despojaba de su abrigo y dejaba al descubierto un cuerpo escultural protegido por un traje negro muy escotado, me dijo que me desnudara. Obedeci torpemente porque aquella excitacion que llevaba encima no me dejaba razonar, tenia la polla a punto de explotar. Me miro de arriba abajo, se acerco y me acaricio todo el cuerpo dejando para el final mi polla erecta, a la que solo le dedico dos caricias. Acto seguido se acerco a un armario del que extrajo una fusta.

-“abre las piernas, baja la espalda y pon las manos contra la pared”- me ordeno.

-“ Si señora…”-conteste

Acto seguido de acabar mi contestacion recibi un fuerte flagelazo en las nalgas. Grite mas por la impresion que por dolor.

-“ Esta por desobedecerme…creo recordar que te dije que estuvieras calladito. Solo me hablaras cuando te pregunte. Ahora vas a recibir tu merecido…¿sabes porque?”- me dijo.

-“ No…no señora”- conteste casi temblando de excitacion e impresion.

-“Porque eres un niño malo. ¿No te enseñaron a no jugar con desconocidos? Yo me encargare de educarte como el perro que eres…ya veras como no se te olvida en la vida”-

Y entonces empezo a azotarme, primero lentamente, luego mas rapido y mas fuerte. Ella repetia a cada golpe lo puta que yo era y que era yo el que le habia obligado a que me diera tal escarmiento. No se cuantos azotes me dio pero llego un momento en el que ya no pude mas y tuve que suplicar clemencia a mi Educadora.

-“Esta bien…creo que estas aprendiendo la leccion. Sin embargo no hemos hecho mas que empezar”- replico

Dejo la fusta pero me ordeno seguir en la misma posicion…”Ahora te dare con mi mano”, me dijo. Y empezo a azotarme en cada nalga.

-“Quiero que los cuentes puta”.

-“Si señora…uno, dos, tres……………….quince, diecisesis……..veintiocho, veintinueve, treinta…”

-“Bien, creo que ya es suficiente”- me dijo.

El culo me quemaba a horrores, pero no me sentia nada mal en absoluto, al contrario, me sentia satisfecho por haber recibido mi merecido.

Entonces me cogio suavemente para que me incorporara…su dulce tacto hizo que me estremeciera y tuviera unas ganas increibles de adorarla y obedecerla para siempre. Me acaricio mi dolorido culo, que debia estar al rojo vivo. En ese momento, se recosto en el sofa, se remango el traje dejando ver el coño mas hermoso y mas humedo que habia visto en mi vida; estaba totalmente depilado y rebosaba rios de jugos vaginales.

“-Como ves, llevar bragas me resulta incomodo…ahora ven aqui y chupa este tesoro hasta que me corra”-

No dude ni un instante, me arrodille y hundi mi cara contra ese coño divino. Lo chupe, lo lami, me restregue por el, me tragaba todo lo que salia y seguia pidiendo mas. Mi polla chorreaba tanto liquido preseminal que parecia que me habia corrido. Entonces Ella empezo a estremecerse y a respirar cada vez mas intensamente mientras se acariciaba el cuerpo…era evidente que se iba a correr…En ese momento duplique mis esfuerzos y chupe como el mejor de los perros podia chupar. Me encariñe con su clitoris, le dedique un pequeño homenaje a cada uno de sus labios y di cobijo en mi boca a todos sus olorosos jugos.

“-Ah…me voy a correr cabron…ni se te ocurra parar o apartar la cara…dios….”-me dijo

Entonces exploto en mi cara. Me lleno de su intensa corrida, me marco como su perro con la corrida de su coño.

Entonces, despues de haberse recuperado y darme un fugaz beso en la boca me dijo que me tumbara en el sofa. Ella se fue hacia una habitacion mientras se quitaba el vestido. Al cabo de un rato volvio con una pequeña bolsa. Al abrirla saco un guante de latex que se coloco en la mano derecha y un tubo de vaselina. Hecho un buen pegote en la mano cubierta por el guante y otro tanto en mi ano…entonces empezo a realizar suaves masajes en mi ojete mientras me masturbaba y chupaba con movimientos cortos pero rapidos el capullo de mi polla. Me aviso de que no me corriera aun, tarea extremadamente dificil para mi en ese momento, pero asenti sin decir palabra…Sabia lo que conllevaria si desobedecia una orden suya. De repente, senti como me metia un dedo por el culo y lo movia rapidamente …adelante, atras, adelante, atras…Era la primera vez que desvirgaba mi culo, y me sento tremendamente bien. A sus movimientos yo respondia con gemidos..mi polla iba a estallar, creo que ella lo noto y dejo de chupar, pero en cambio me metio dos dedos mas. Tenia tres dedos abriendome el culo…adelante, atras….sin parar.

-“Bien cachorrito, ahora creo que estas listo…”-me dijo

Y entonces saco un StrapOn de unos 16 cm de largo y mas o menos 3 dedos de ancho. Me quede atonito ante tal aparato ¿Acaso iba a follarme con eso? Estaba demasiado excitado como para articular palabra, solo gemia como un perro.

Se lo ato a la cintura, apunto y de un movimiento lento de cadera empezo a perforarme el culo y a follarme como una loca.

-“ ¿Te gusta puta? ¿Te gusta que te folle el culo cabron?”- me dijo

-“siii….follame Ama…por favor, no pare…dios…ahhh”-solo podia hablar entrecortadamente ante tal cumulo de placer que sentia en mi cuerpo. Era como si yo fuese demasiado pequeño para soportar tanto placer junto que iba a explotar.

-“Hazte una paja, venga…correte para mi, quiero ver tu leche…¡venga, dame tu leche!- Grito. La mire y estaba apretando los dientes y mirandome fijamente. Llevaba follandose mi culo un buen rato. Su larga melena estaba revuelta y parecia una Diosa salvaje.

Empece a bombearme la polla rapidisimamente y no tarde ni un minuto en correrme brutalmente. Todo mi semen salpico mi cuello y mi cara mezclandose con la corrida de mi Ama aun presente en mi rostro. Grite de placer, a lo que ella, dejo de follarme, se incorporo rapidamente encima de mi cara y empezo a hacerse un dedo…ella tampoco tardo ni un minuto en correrse de nuevo sobre mi inundandome de su placer.

Despues de esto, estuvimos recuperandonos durante un momento, ella jugaba con mi pelo y yo no podia dejar de adorarla.

-“Estas sucio…vamos a lavarte”. Me dijo –“Ven, te llevare a la ducha”

La segui obedientemente, hasta llegar al baño.

-“tumbate en la bañera, te voy a limpiar un poco la cara”- En su cara, habia dibujado un malicioso rostro que no llegaba a entender…

Hice caso y me tumbe en la bañera, desnudo, con el culo follado y con la polla dura de nuevo. En ese momento, ella entro tambien, se puso a horcajadas encima de mi y abrio un poco su majestuosa vagina. El pelo se le caia hacia delante y le ocultaba ligeramente la cara.

-“Vamos a ducharte un poco guarro”- dijo sin dejar de mirar hacia abajo que era donde estaba yo.

Y en ese instante, solto un gemido y comenzo a orinar sobre mi cuerpo. Aquel liquido impacto sobre mi abdomen y empezo a deslizarse por mi polla. Estaba caliente y olia muy fuerte. Me senti como una puta, tan humillado y sometido…pero me gusto. Ella seguia meandome y empezo a subir poco a poco: primero el pecho, luego el cuello y empezo a mearme en la cara y el pelo. Aquello me produjo en principio una sensacion fuerte de rechazo, pero al cabo de un rato y al oir (puesto que no podia abrir los ojos por el escozor) los gemidos de placer di mi Dueña emepze a ponerme cachondo de nuevo.

-“Pajeate niño malo”-fue lo unico que oi de entre sus gemidos.

Empeze a masturbarme mientras sentia como su meada se deslizaba por mi cuerpo…no pude mas y me corri de nuevo, gruñendo profundamente.

Cuando paro de mear, se limpio, me miro complacida y me ordeno que me duchara rapido, cogiera mis cosas y me fuera.

-“ Nos veremos en otra ocasion…has sido un buen perro..ah, y no me busques, si te necesito ya lo sabras, o de lo contrario no volveras a verme”- Esas fueron sus ultimas palabras antes de retirarse al otro cuarto de baño para ducharse ella tambien.

Cuando sali de alli pese a no saber cuando iba a volver a verla, no me sentia triste. Al contrario, me sentia feliz…feliz de ser su puto perro.

Safari Salvaje

Un grupo de jovenes de safari fotografico se extravian, observando y participando uno de ellos en una autencia macumba sexual africana.

Estando yo y mi curso de viaje de fin de curso por Kenia, nos adentramos en tierra salvaje con nuestras camaras de fotos en mano para “cazar” a todo animal que se nos pusiese por delante.

En nuestro grupo solo ibamos seis alumnos, Carlos, Pepe, Mariela, Suzana ,Cristina y yo. Todos acabamos de cumplir 14 , por lo que nuestro aventura africana nos tenia encandilados.

Pero todo cambio el chofer tomo un camino equivocado y se desvio de la ruta, se hacia de noche y decidio llamar por radio al resto del grupo para informarles que estabamos bien que acampariamos y que mañana nos veriamos en el hotel de Nairobi.

Nos acomodamos como pudimos en el vehiculo todos apiñados, Suzana se apoyo en mi para dormir, y pude notar sus duros pezones morenos clavarse en mi pecho, la situacion hizo que mi polla empezara a empinarse por el pantalon, pero ella ni se inmuto. Yo estaba realmente mal asi que sali a desahogarme, me aleje unos 50 metros y empece a pajearme furiosamente sin compasion , pero de pronto escuche voces un poco mas alla, la curiosidad me hizo acercarme , se observaba un fuego y una treintena de personas alrededor, me acerque sigilosamente movido por la curiosidad.

Me acerque tanto como para ver de cerca a aquel grupo de negros, guerreros mandinga de increible corpulencia con todo el cuerpo pintado de lo que me parecia dibujos de guerra, todos miraban al brujo un negrazo enorme gordo tripon y con una enorme mascara en su cara, este ordeno a varios hombre algo, y a la nada aparecieron cada uno con una chica en los hombros, estaban semidesnudas por lo que pude observar el bamboleo de sus tetillas y sus culazos en los cuales casi se deslumbraba el conejo de ebano mi polla volvio a dar señales de vida, me la agarre con fuerza y me di unos cuantos restregones.

Al colocarlas en medio de todos pude apreciar que no tendrian mas de 14 o 15 años, eran 6 todas de piel muy oscura y pezones punzantes, menos una gordita con unas tetazas enormes y muy bajita , pues apenas le llegaba al ombligo al mandinga de al lado, el resto era extremadamente delgadas , y dos de ellas muy niñas todavia pues apenas despuntaban sus pezones.

El brujo se acerco a ellas y una a una le fue sobando tanto las tetas como el coño, algunas emitieron timidos quejidos que fueron contestados con alguna sonrisa del gordo enorme, cuando llego a la gordita , le quito el taparabos que llevaba, le dio la vuelta poniendola de espaldas al resto, y dijo algo que hizo reir a la veintena de mandingas que alli habia reunidos, dicho esto se metio la mano en su taparabos y saco una verga de proporciones nunca vista , empezando a restregarsela a la niña por todo el rostro, el resto le animaba con irreproducibles palabras, las otras cinco se apiñaron unas con otras observando con terror lo que estaba pasando.

La negra gordita se quedo perpleja al ver semejante nardo intentando entrar en su oronda boca, la cual trago el enorme pollon del brujo, tras darle un empujon la gordita cayo de culo con las piernas abiertas llorando con la boca llena de sabor de rabo, el tripon salto sobre ella y de un pepinazo brusco y salvaje le enterro la lanza carnosa hasta sus mismos cojones, dando la gordita un grito desgarrador, desde mi posicion podia observar claramente como se la metia, como esa polla terrible se enterraba por completo en aquel obeso pero pequeño cuerpo , su tetazas negras con pezones como platos no paraban de balilar al son de los embites, hasta que de pronto el tripon se quedo extasiado y se corrio como un salvaje sin sacarla siquiera del hasta hoy virginal conejo. Cuando se levanto pude observar otra vez aquella inmensa lanza, ya curvandose, y de como del conejito negro salian una cantidad de lefa increible manchando todo el suelo.

El brujo se acerco ahora al resto del grupo de chicas, todas temblorosas, las miro y se fijo en la mas pequeñita y delgada de ellas, apenas mediria metro y medio y no mas de 40 kilos, negrisima, con unos pequelos e incipientes pezones puntiagudos y pude observas hasta un poco de vello en su brillante coñito. Su boca era desproporcionada, con unos labios enormes y carnosos.

El brujo llamo a un grupo de sus hombres, y tras dar un violento grito, estos cojieron a la niña, la desnudaron y empezaron salvajemente a manosearla , sobarla , chuparla, de arriba abajo, su coño , su culo , sus muslos todo fue relamido por aquellas bestias de mas de dos metros, los cuales empezaron a desnudarse mostrando orgullos unos cipotes que nada tenian que desmerecer a los de un caballo, mas grandes aun y muchisimos mas gordos que la del brujo.

Dos de ellos la cojieron a la negrita por pies y manos , y le abrieron sus largas y finas piernas, quedando a la vista su raja que pude ver ligeramente rosada desde la distancia, se acerco uno de ellos con la polla en la mano , y se acerco hasta la entradita, dios mio van a matarla pense, apoyo la enorme cabeza del pollon, y empujo un poquito, la negrita se retorcio pero todo era inutil, el vergajo se estaba abriendo paso a traves de ella hasta que pego un respingo metiendosela hasta los huevazos que colgaban tras su enorme polla de caballo africano increiblemente ese coñito se la trago entera, pense yo en lo bien que estaban preparadas las jovenes de por aqui para la marcha pollera.

Se veia claramente que el nardo negroide era tan grueso como casi su pierna, en eso que la abrazo y se la llevo ensartada, se acerco a otro mandinga q estaba ya con la polla preparada, y tras juntarla de grasa animal, se agacho el nuevo semental y le relamio su negrisimo ojete la chica se asusto pues se imaginaba lo que le esperaba, se coloco detras y primero se acerco a la joven por detras diciendole algo al oido, pude observar como su polla se pego a la espalda de la negrita, dios mio que cacho polla casi le llegaba a los hombros, en eso que le abre las nalgitas con sus enormes manos, y le coloca el amoratado capullo en la entradita de su canijo culo, y tras varios intentos y gritos de panico de la chica consiguio meterle la cabeza de la polla, era increible como podia soportarlo, seguia metiendo mas y mas , hasta que la parte mas gorda del tronko de su polla se estanco en el recto de la negrita, su ojete no daba mas de si, asi ensartada lloraba sin parar, viendo como era empalada con aquellos pedazos de pollas.

Empezaron a moverse freneticamente, hasta que el de atras en un movimiento realmente salvaje se la empitono entera, follandosela sin piedad, hasta que se corrieron ambos en su interior, la chica se desmayo, los mandinga la dejaron en el suelo tumbada de lado, con el culo mirando hacia mi, pude observar claramente como se lo habian dejado , cabria una pelota de tenis sin dificultad, de su interior salia un rio de leche a borbotones mezclados con algo de sangre y restos de excrementos provenientes de su violado culo.La chica murmuraba algo debilmente.

Entonces el brujo se acerco al fuego y escupio en el saliendo una enorme llamarada, los veinte hombres entraron como en trance, saltaban aullaban danzaban, todos estaban ya desnudos con sus enormes pollas golpeandose el estomago y pecho, se abalanzaron sobre el grupo de chicas y tras lanzarlas al suelo , se las fueron follando como animales, por delante por detras, se corrieron en sus bocas, caras, tetillas, por todos lados fueron penetradas y regadas con el nectar que emanaba de sus cipotes.

Yo no aguantaba mas, y viendo que la negrita pequeña seguia aturdida, me acerque a ella sigilosamente la voltee un poco poniendola boca abajo, y se la endiñe por el culo, tras pocos movimientos me corri dentro de ella de manera brutal.

Pero estaba realmente asalvajado, me escupi en la mano, y se la hundi en su ojete, aprete con fuerza hasta que cedio ante mi empuje, hasta la muñeca se la meti, la voltee otra vez, colocandola de nuevo de medio lado , y con mi otra mano, se la meti por su negrisimo coño. Empece un mete saca, que me excito de sobremanera, me sente encima suya le acerque mi polla a su boca y tras cuatro o cinco replieges de la funda, me corri en su cara, ella solo miraba, como de mi nabo salia leche que le regaba todo su rostro.

En eso pude observar como las demas chicas eran salvajemente montadas, por dos , tres y hasta cuatro madingas a la vez.

Me aleja rapidamente de alli, entrando en el vehiculo de nuevo, a la mañana siguiente reanudamos nuestro viaje por el polvoriente camino, cuando a lo lejos vimos a un grupo de jovenes, eran ellas, iban desnudas, llenas de lefa, y la mas pequeña caminaba torpemente, no me extrañaba despues de la enculada que sufrio su culo iba a estar dolorido durante largo tiempo.

Chantaje a Ana

Ana, la esposa de un amigo, visita a Jaime porque al enviudar se habia encontrado con problemas que queria solucionar. Es una mujer muy hermosa, que se encontraba sola, y revisando los documentos cae en la trampa que Jaime le ha preparado.

Despues de casi diez años que no tenia noticias de mi amigo de la infancia Carlos, me llamo su mujer, Ana, para decirme que venia a verme por si le podia solucionar un pequeño problema.

Dada mi condicion de gerente de una empresa de inversiones financieras estaba acostumbrado a este tipo de favores por lo que no le di la menor importancia, incluso se me olvido el dia previsto para la visita. Aquel dia, mientras subia la escalera a las dependencias superiores se me fue la mirada detras de unas impresionantes piernas que asomaban de una minifalda.

Eran de una extraordinaria esbeltez, bien formadas y de muslos bronceados y perfectos. Toda una bendicion. Como soy especial para las mujeres, no se me paso por alto aquella hembra, asi que subi pensando la suerte que tienen algunos. Media hora despues, y ya en mi despacho, mi secretaria me anuncio que la Sra. Ana se encontraba esperando por lo que le ordene que la hiciera pasar. Mi sorpresa fue cuando la hermosa mujer que vi en la escalera era la mujer de mi amigo Carlos. Ahora me fije bien, era alta, esbelta, rubia platino, de ojos verdes claros penetrantes y boca sensual.

Era sumamente atractiva. Despues de los saludos correspondientes la invite a sentarse no sin antes mirarla de arriba abajo pues llevaba un traje de una sola pieza, por encima de la rodilla que dejaba bien señalados todos sus atributos de mujer. Cuando me dio la espalda se me fue la vista detras de aquel hermoso culito donde su ajustado traje hacia que se le trasparentara un tanga que le formaban dos hermosos cachetes. De la misma manera, sus senos se mostraban firmes y bien remarcados.

Durante la explicacion de sus necesidades me conto que habia enviudado hacia seis meses, que no tenia familia, por lo que se encontraba sola y tenia un problema economico con mi empresa que espera solucionar para trasladarse a otra ciudad. Yo, en vez de atender a las explicaciones, estaba fijandome en aquellas hermosas piernas cruzadas que dejaban al aire dos hermosos muslos y las carnes de la canal de aquellos preciosos senos que su amplio escote empezaba a mostrar.

Yo me debatia entre mis pensamientos, y las divagaciones a las explicaciones de mi bella anfitriona cuando descruzo las piernas dejandome ver sus braguitas. Mi polla empezo a endurecerse. Ella permanecio con las piernas juntas pero su corto vestido se le habia subido y mostraba el triangulo de sus braguitas. Era una vista maravillosa.

Jaime no parecia muy concentrado. Sus explicaciones eran difusas. Entonces decidir sacar los documentos y mostrarselos para atraer su atencion. El se levanto y se sento en el sofa junto a mi, primero a cierta distancia pero despues se fue arrimando. Note que su pierna estaba pegada a la mia y que estaba mas pendiente de mis senos que de los documentos.

De tanto tiempo estar sentada el vestido se me habia subido y mis muslos estaban al aire al mismo tiempo que mi escote dejaba ver parte de mi sujetador y toda la parte frontal de mis senos. Pense que con esa vista Jaime prestaria mas atencion. Eran armas de mujer. Entonces insistio que tenia que ver la casa, que iria mañana y que ahora me acompañaria a casa para saber mi direccion. Nos levantamos y salimos. Antes me invito a tomar una copa, cosa que acepte pensando que cuanto mas me relacionara con el, mejor seria para la solucion del problema.

Mientras estabamos en el bar no podia quitarme de la cabeza aquella hermosa mujer. La miraba de arriba abajo analizandole todos sus encantos. -¿Como pudo el idiota de mi amigo Carlos encontrar una mujer de tal calibre?-. Su culito era redondo y estaba bien situado, por lo que no fue dificil imaginarmelo sin braguitas.

De la misma manera, sus senos, que se remarcaban en el vestido, se me antojaron bien formados, firmes, con hermosos pezones que se endurecerian nada mas tocarlos. Pero lo que mas me gusto fueron sus labios carnosos, sensuales, perfectos para abrazar pollas. Ante tanto derroche de fantasia mi polla se estaba empalmando de una manera bestial, por lo que decidi de sentarnos para que no lo notara.

La conversacion fue amena. Ella pretendia ser amable. Se llevaba el dedo a su barbilla y se tocaba los labios en un afan de querer entender mejor las cosas, cosa que volvia a excitarme. Lo mismo que su mirada penetrante, como queriendo algo mas. Una de las veces me levante y al pasar detras de ella me lleve una grata sorpresa al comprobar que por su espalda sobresalia del pantalon las braguitas. No perdi detalle de sus encajes.

Jaime resulto ser amable. Insistio en acompañarme a casa, a lo que accedi encantada. Vivia a pocos kilometros de la ciudad y mi vida transcurria en el ambito de mis obligaciones caseras, y como no tenia familia nadie debia esperarme. Era el primer hombre que me acompañaba a casa desde que murio Carlos. El me abrio la puerta para montarme en el coche y espero a que me sentara. En ese momento, al abrir las piernas, mis braguitas quedaron a la vista, cosa que a Jaime no se le paso por alto.

En el trayecto de nuevo le rogue por la necesidad que tenia de solucionar el problema. El se mostro muy interesado. Quedamos que al dia siguiente se pasaria por casa para terminar de comprobar la documentacion.

Cuando llegamos a su casa me apresure a abrirle la puerta. Sabia que al apearse me mostraria de nuevo sus braguitas. Y asi ocurrio pero esta vez, cuando sali de mi letargo comprobe que ella me miraba a los ojos. Se habia dado cuenta de mi artimaña y sin embargo no le importo. Nos despedimos con un beso en la mejilla quedando para el dia siguiente. Se me hizo la boca agua cuando la vi alejarse de espaldas, con ese hermoso culito.

De regreso a casa mi mente se puso a pensar en la situacion. Tenia en mis manos a una mujer que estaba buenisima, sola y desamparada, con meses de inactividad sexual, que ademas lo unico que habia conseguido era que estuviera empalmado toda la mañana. Practicamente la tenia en mis manos y por otro lado, a Marta, mi mujer, que era bisexual, seguro que le encantaria “conocer” a Ana. Por lo que decidi elaborar un plan para que cayera en mis manos, y en las de mi mujer.

Llamaron a la puerta muy temprano. Era Jaime. Me pillo en ropa de casa, a pesar que me hubiese gustado ponerme un poco mas presentable. Llevaba puesto un traje de una sola pieza, sin sujetador y con la falda muy corta. Pero no me preocupo. Paso al salon, donde se acomodo en el sofa. Empece a buscar los papeles. Como soy mujer experimentada con las miradas de los hombres sabia que Jaime no separaba la vista de mi culito cada vez que le daba la espalda.

En una ocasion, despues de agacharme le vi la cara descompuesta, comprendi que le habia mostrado mis muslos y quien sabe si las braguitas tambien. El permanecia con la carpeta encima de sus pantalones, seguro que para esconder su abultado paquete. Analizo por encima los documentos, sin perder de vista mis senos, que quedaban practicamente en libertad al no llevar sujetador.

La visita era rapida. El plan ya estaba elaborado y aquella visita solo sirvio para aumentar mi ansia. Despues de no perder detalle de sus encantos y de volver a verle las braguitas, me puse a cien cuando la llamaron por telefono y en una alocada conversacion se descuido dejando las piernas abiertas y enseñandome todo el frontal de sus braguitas.

Hasta se le notaba su hermoso monte. Asi estuvo un buen rato. Mi polla estaba que iba a explotar. Me entraron ganas de abalanzarme sobre ella y follarla alli mismo, pero me contuve. Eso ya llegaria. Asi que cuando colgo la cite para el dia siguiente en la oficina, a ultima hora, cuando ya todos se han ido. Y me marche con los documentos bajo el brazo convencido que ya habia caido en mis redes.

Me parecio una hora muy extraña de visita por lo tarde que era. En la oficina apenas habia nadie, pero entre decidida a conocer las nuevas noticias que me habia prometido. Cuando entre y nos saludamos rapidamente empezo con divagaciones sobre lo dificil de la situacion. Mi preocupacion crecia.

Me invito a levantarme y analizar con el los documentos que aparecian repartidos sobre la mesa. – Esto es muy dificil de arreglar -, – aquello se puede conseguir pero tiene su dificultad- etc… Mientras tanto se arrimaba cada vez mas. Concluyo diciendo que no habia solucion pero que se podia hacer algo si yo colaboraba. – ¿Como puedo colaborar?- le pregunte angustiada. Y el respondio que si estaba dispuesta a realizar ciertos favores, que en la vida todo hay solucion si se quiere, …. Al principio no sabia donde queria llegar pero lo comprendi en el momento que su mano se planto en una de mis nalgas.

Solo pude reaccionar con un no rotundo, pero el me sujeto y continuo con sus propuestas deshonestas. Se pego detras y note la fuerte ereccion de su verga sobre mis nalgas. Me encontraba analizando la situacion. Era un chantaje. No tenia eleccion. Si no aceptaba me encontraria en un gran lio. Mientras yo analizaba la situacion el paso a meter la mano entre mis piernas, recorriendo mis partes intimas y apretando fuertemente para arriba, buscando llegar hasta mi coño. Yo estaba paralizada. A pesar de mis suplicas, el siguio con su tarea. Notaba su aliento en mi nuca y su verga totalmente erecta en mi culo.

Como se dejaba hacer comprendi que se encontraba entregada. Le comente que aquello solo consistiria en un par de dias y despues todo se solucionaria. Ella no reacciono, por lo que lo considere como un asentimiento. Inclinandome sobre ella roce con mis labios sus sienes mientras asia sus brazos inmoviles en sus costados, espere una reaccion por su parte, pero solo senti que su corazon se aceleraba. Deslice mi mano derecha hasta sus caderas para rodear su delgada cintura y aproximarla a mi a la vez que alzando su barbilla, empece a besar su rostro, ella no respondia a mis caricias. Le susurre que deseaba.

Entonces le di la vuelta poniendome de frente, buscando su boca. Sin decir palabra, la bese en la boca, le mordia los labios. Ella se dejaba pero intentaba mantenerlos cerrados. La mordi un labio. Poco a poco los fue abriendo, momento que aproveche para introducirle mi lengua. Entraba y salia con rapidez y empece a jugar con la suya. Mis manos ya se habia apoderado de su culito y subia la falda. Ella permanecia rigida, por lo que le pedi que se relajara.

– Por favor… dejame… en paz… no quiero… – balbuceaba mientras podia zafarse de mi lengua.

– Relajate -le pedia – me tienes loco. Una mujer como tu esta hecha para follar.

Su falda estaba totalmente levantada. Mi mano que se deslizaba circunvalando el perimetro de su braguita ceñida. Ella permanecia con los ojos cerrados pero su lengua empezaba a jugar con la mia. Mis manos se habia apoderado de sus nalgas que no dejaba de magrearlas mientras apretaba su culo contra mi cintura para que pudiera sentir entre sus piernas la dureza de mi polla.

Estaba muy excitado y solo pensaba en follar con aquella hermosa mujer. En el momento que note que se daba por vencida, pose una mano sobre uno de sus senos, primero por encima de la ropa. Su cara aparentaba ahora cierta relajacion. Subi la blusa y para mi sorpresa no llevaba sujetador, por lo que me apodere de su seno pudiendo sentir la suavidad de su piel y segui tomandole su pezon. Ella permanecia con la cabeza para atras, dejandome actuar.

Despues baje la cabeza para besarselas. Ella queria taparlas con sus manos, pero yo se las separare mientras la amenazaba diciendole que nunca se volviera a tapar delante mia. Le bese los senos apasionadamente, se los lami cuanto quise sin olvidarme de sus ricos pezones, que se pusieron duros al momento.

A pesar de mis suplicas y negativas Jaime no paraba de tocarme. Sentia sus manos por todo mi cuerpo. Ahora me estaba bajando las braguitas desde mi culito, dejandolo al aire, elogiando “el buen culo que tienes” mientras sus manos se aferraban a mis nalgas. Me sentia totalmente humillada. Intentaba continuamente de persuadirle de sus intenciones, pero siempre obtenia como respuesta obscenidades y no paraba de manejar sus manos. Tocaba mis pechos con mucha suavidad y la otra mano me separo las bragas y la coloco en mi tupido coño.

No sabia como reaccionar y me quede quieta, sin decir palabra. Jaime lo tomo como una aceptacion por mi parte y apartando los pelitos, me metio un dedo en el chocho, mientras que con el pulgar, me masajeaba el clitoris. Despues de un buen rato tocandome cuanto quiso me hizo sentar en el sofa. Me quito la falda. Ahora comprendi que aquello no quedaria en un simple morreo, por lo que decidi zafarme. El me sujeto con fuerza y tomando mi cara me dijo que si queria solucionar mi problema tenia que pasar por un par de polvos. Que no me pediria nada mas y que no era demasiado. Mis pensamientos no sabian donde acudir. Me encontraba a su voluntad. El tomo mi mano a la puso sobre su polla, guiandola en un suave masaje sobre su pantalon.

Me encontraba trastornada, estaba haciendo una cosa que no queria hacer. Empezo a besarme en la boca de manera salvaje. Su lengua entraba y salia. Se apodero de mis senos, que ya estaban a su libre disposicion y me dijo que le sacara la polla. Como no reaccionaba me lo repitio. Al final accedi. Baje la cremallera de su pantalon, busque entre sus calzoncillos y al final la saque al terreno de juego. Se veia enorme y practicamente casi no podia rodearla con mi mano.

Me encontraba totalmente excitado. Ella me libero la polla pero se quedo con la mano parada por lo que tuve que iniciarla en un movimiento masturbatorio. Le pedi que lo hiciera con suavidad mientras yo ponia mis manos sobre sus muslos subiendo para apoderarme de su coño. Ella permanecia con las piernas cerradas, por lo que con un ademan las abrio a la primera. La situacion era excitante para ambos. En un continuo magreo ella se atareaba con mi polla y yo con su coño mientras nuestras lenguas no dejaban de jugar.

Se encontraba entregada. Notaba que su respiracion se hacia mas profunda y que su lengua se movia ahora con mas soltura. No estaba dispuesto a parar asi que la extendi sobre el sofa y baje mi cabeza besando los senos mientras con los dedos de la otra mano le recorria la raja de su coño. Su mano seguia masturbando mi polla. Ella acabo por tenderse en el sofa. Estaba excitada pues su respiracion ahora era profunda. Baje la cabeza al estomago y segui bajando, muy pausadamente, buscando alcanzar su tesoro.

Entreabri sus piernas hasta que su braguitas se desbordo de vello apareciendo los sensuales pliegues de sus labios. Contemple con verdadera veneracion la tan anhelada vulva. Pase la lengua rapidamente por su raja, de abajo a arriba, asegurandome que su clitoris se llevaba un buen lametazo. Ella permanecia en silencio casi suplicante, sin atreverse a rechazarme. En ese momento la obligue a incorporarse un poco y empece a sacarle la blusa. Ella levanto sus brazos, sin resistencia, permaneciendo recostada en el sofa con los ojos cerrados. Despues quise desprenderla de sus braguitas.

Ella se incorporo aferrandose al elastico impidiendome proseguir mientas volvia a suplicarme que la dejara. La respuesta fue pronta, de un manotazo le separe las manos y la empuje para que permaneciera recostada en el sofa. – Te voy a comer el coñito. Vas a disfrutar como una loca – le dije mientras le sacaba las braguitas. Le abri las piernas y contemple aquel tesoro.

Tenia un chochito precioso, de una adolescente. Su vello era abundante pero estaba bien cuidado, formando un perfecto triangulo, y bien afeitado, dejando ver perfectamente los labios. Era lo que esperaba encontrar por el bulto que le formaba su braguita. No me pude contener y cai de lleno sobre el con mi boca.

Me encontraba atemorizada ante la excitacion de Jaime. Con las piernas abiertas, a su disposicion, se encontraba violandome sin ningun tipo de pudor. Empezo a jugar con mi bello, con la punta de la lengua lo fue recorriendo de un extremo a otro, pasando por los labios de mi chochito, llegando casi al agujero de atras. Como no me encontraba relajada, dejo su tarea por un momento para pedirme que me tranquilizara mientras me besaba los labios. Le rogue una vez mas que me dejara, pero el bajo besando mi cuerpo, parandose en mis pezones, en mi ombligo y en mis bellos.

Paso la lengua a lo lago de toda mi raja y volvio a subir buscando mi clitoris. Poco a poco, separo los pliegues de mi vagina con mi lengua para comenzar a recorrer el interior de mi chochito que ya empezaba a emanar sus fluidos. Su lengua exploraba a fondo mi sexo, llegando hasta mi clitoris. Mi cuerpo se encontraba ahora mas relajado, producto de la excitacion que empezaba a tener. En ese momento intento introducir un dedo por mi culito. Eso no estaba dispuesta a permitirlo, asi que le agarre la cabeza, separandola de sus tareas y rogandole una vez mas que me dejara tranquila.

– No, no, por ahi no, por favor, me va a doler, por ahi no, te lo suplico.

– Tranquila, mujer, tranquila, te dolera un poco al principio, pero te aseguro que pronto descubriras un mundo nuevo.

Me dio un manotazo quitando mi mano de su cabeza. Y siguio comiendo el coño mientras su dedo empezaba a perforar mi culito. Sudorosa y excitada despues de tantos meses de inactividad note como se acercaba el climax, por lo que empece a dar pequeños movimientos, cosa que no se le paso por alto a Jaime.

Estuve relamiendo su vulva y sus mas intimos pliegues hasta que chorreaba ya la saliva por sus muslos y la fina piel de sus ingles se encontraba irritada por el sudor y la piel de mi barba vespertina. Empezaba entonces Ana a exteriorizar calladamente el placer que le estaba originando con mi insistente lameteo y la falange de mi dedo introducida en su lindo culito.

Yo que estaba totalmente excitado quise introducirle mi polla en aquel bien lubricado chochito, por lo que me incorpore apuntando mi aparato. En ese momento ella intento incorporase, diciendo que no permitiria que la follara y tal y tal. Tuve que agarrarla por la cara, apretandole fuertemente en los cachetes mientras le decia:

– Tu haras lo que yo te ordene. Si te digo que folles, follaras. Si te digo que me la mames, me la mamaras.

Acto seguido la obligue a recostarse en el sofa y le abri las piernas. Apunte mi instrumento a la entrada de su coño y tras pasarle varias veces mi capullo por su raja se lo introduje, suavemente para no violentarla. La primera embestida fue rapida y profunda, yo sentia como se abria paso en el interior de su chocho, que estaba perfectamente lubricado con los jugos que estaba soltando, el ligero dolor paso a ser un placer. Acomode mi cuerpo y el de ella para conseguir una mayor penetracion.

Empece a bombear con toda mi excitacion, aumentando el ritmo conforme mi polla se adaptaba a sus estrecheces. Ella empezo a dar pequeños gemidos cuando a cada golpe de riñones mi polla entraba y salia, no se si de dolor o de placer. Cosa que comprendi cuando la mire a la cara. Se encontraba relajada, con los ojos cerrados, inmortalizando aquel momento. Sin duda estaba disfrutando de lo lindo. Entonces me recai sobre ella buscando su boca. Mi sorpresa fue cuando nuestros labios y lenguas se fundieron en un apasionado beso.

Esa circunstancia hizo que mi excitacion aumentase, por lo que aumente el ritmo de mis envestidas. Ella ahora casi gritaba. Despues de tantos meses de inactividad sexual se encontraba al borde del climax. Una indescriptible oleada de placer nos invadio al mismo tiempo. Ella dio un gran suspiro y mientras que su cuerpo experimentaba un tremendo e insospechado orgasmo yo empece a correrme con grandes convulsiones.

En repetidos y placenteros espasmos descargue mi esperma en su interior. Ella seguia con su respiracion profunda dando tambien pequeños movimientos que acercaban su coño a mi polla. Caimos derrotados los dos.

Despues de follarme me dijo que el plan era ir el sabado a su casa, a bañarse en la piscina, donde me presentaria a su esposa y todo mi problema se arreglaria. Eso esperaba despues de haberme humillado como nadie lo ha hecho.

tres putas para un perro

Entre el Placer, la vergüenza y el asco; hay un dominio absoluto del placer, pérdida de la vergüenza, ausencia total de voluntad, pérdida de prejuicios y no te queda el más mínimo decoro.

Mi nombre es M B, y tengo 43 años, y aunque no soy algo espectacular, creo que estoy bastante bien, tengo unos pechos y un culo muy deseables, aunque estoy un poco gordita, pero mis piernas son bonitas.

Me considero una viciosa del sexo, mi marido así me enseño, llevándome por caminos poco normales y a veces hasta muy difíciles, o hasta separarme así lo creía, pero ahora lo hecho de menos y no me atrevo ni a hacerlo sola ni decírselo a mi compañero, así que voy a tratar de gozar con el recuerdo y que todo el mundo compruebe que clase de mala bestia era él.

Hace 20 años, mejor dicho los hará el mes de agosto, me hizo pasar por infinidad de humillaciones y sometimientos, aunque tengo que reconocer que a todos accedí voluntariamente, o al menos eso creo ahora, aunque en aquellos días yo no estaba nada segura de que no me estaría obligando a hacer algo que no quería.

En ese año me fui de vacaciones con mis padres y nos fuimos en dos tandas, primero mis padres y los niños, tengo tres, y después yo y el perro, ya que mi marido trabajaba durante todo el mes.

Así que M llevó a mis padres y a los niños al pueblo mientras yo me quedaba reparando las cosas, y me llevaría a mí y al perro, la semana próxima.

En principio era de ir el viernes a la tarde y regresar el domingo a la noche, pero adelantó la vuelta al sábado.

Tenía la costumbre de llamarme por teléfono y ponerme cachonda, con historias porno, la mayoría sacadas de vuestras páginas, en aquel entonces yo no lo sabía ya que lo he averiguado hace un par de semanas. Me hacía estar por casa desnuda o con ropa interior y tocándome para él. O bien me decía como y donde me tenía que tocar; haciéndome introducir objetos, que previamente el había seleccionado, en el coño o en el culo, e irle contando lo que sentía; y siempre con la premisa de que los orgasmos sólo podía tenerlos delante suyo o con él; aunque en circunstancias especiales, según me viera o sintiera en mi actuación, y de manera excepcional me podía autorizar sin estar él presente. Pero como el decía me lo tenía que ganar a pulso.

Siendo de esa manera, me trasladaba a estados muy difíciles de describir, pero donde mi voluntad desaparecía, para dejar paso a una única voluntad, la suya. Dejándome yo ir, por derroteros y caminos impensables en otras circunstancias; siempre muy degradantes y humillantes para mi, pero en los cuales yo me volvía loca; llegándome a masturbar muchas veces con el recuerdo, a pesar de la vergüenza y humillación que experimentaba con dicho recuerdo; pero sentía placer, a pesar de que no me llegaba a realizar plenamente, ya que siempre acababa imponiéndose su orden, de nada de orgasmos sin mi presencia o sin mi autorización; y con el claro perjuicio, de que quedaba a su disposición y en sus manos, después de estas masturbaciones, como si hubiera sido él quien me hubiera preparado.

Ese sábado me llamó y me contó como una mujer lo hacia con un perro, un Terranova como el nuestro, y me hizo ir introduciendo una berenjena pequeña en el coño, y tocarme los pezones y el clítoris con miel; me hizo tumbar encima de la cama, embadurnarme el coño y las tetas con miel, y masturbarme una y otra vez, hasta que casi no podía aguantar el orgasmo, momento en el que me tenía que poner unas pinzas en los pezones y pellizcar el clítoris, para evitar la remontada final.

Así una y otra vez hasta perder la cuenta, mientras me contaba como el perro le comía el coño a la señora, que primero se resistía a este capricho de su amante, luego las tetas y el culo volviendo a su coño, así una y otra vez hasta que ella se entregaba a su amante, para que la poseyera, por todos sus agujeros para al final ser ofrecida al perro.

Cuando perdida la cuenta del tiempo, dominada por el placer, estaba a punto de entregarme a un orgasmo; apareció M, y sujetándome el pezón derecho, es mucho más sensible que el izquierdo, y con la otra mano me introdujo de golpe la berenjena, de forma que me pareció que me reventaba, diciéndome, “no irás a llegar ahora que estoy yo aquí”, mantén este precioso orgasmo.

Entonces mi mano, como si no fuera mía, pellizco el clítoris hasta arrancarme un grito de dolor, e impedirme de nuevo alcanzar el tan deseado y necesitado orgasmo. Luego él me empezó a acariciar los pechos, besarme, masturbarme el clítoris, diciéndome expulsa eso que tienes en el coño, que ni tan siquiera es carne.

Entre grandes esfuerzos, muchos dolores y un placer indescriptible, conseguí expulsar la berenjena, cosa que me resultó harto difícil y laboriosa, dada su particular forma; y en mi oído solo resonaba su voz diciendo, para que Ayax te coma ese coñito y ese culito y te vuelvas loca de placer, necesitas liberar el coñito al menos.

La berenjena salió disparada, y mi sensación de vació, de insatisfacción, de que necesitaba algo más en mi coño, un trozo de carne como el rabo de M, se hizo insostenible, así como mi voluntad que desaparecía, al ser depositada en sus manos; para mi en ese momento sólo había una cosa, placer, necesidad de placer, y deseo de más placer, pero sobre todo y ante todo un deseo de satisfacerle al máximo, gozando con su placer. Como muchas otras veces, me había convertido en su objeto sexual, como él gustaba de decir, su oscuro objeto del deseo.

Me hizo levantar de la cama, sujetándome los pechos desde atrás, apretándome los pezones, hasta que se deslizaban de entre sus dedos, por los efectos de la miel, haciéndome experimentar un gran placer que se trasformaba en un dolor insoportable, para volver a convertirse en un placer indescriptible.

Me situó delante de la mesilla donde estaba el frasco de la miel, yo lo cogí y llené mi mano de miel, con la que masajeé mis pechos, aprovechando que se soltaban los pezones de su presa, llevando el placer hasta extremos nunca antes alcanzados. Cuando me hizo abrir las piernas e inclinarme hacia delante, yo experimenté una extraña sensación acompañada de un placer desbordante; a la vez que una idea se abría paso entre las brumas de mi cerebro, embotado por el inmenso placer que estaba experimentando.

La sensación que se trasformaba en deseo, era que me iba a llevar con el Terranova y me iba a entregar a él. Sin saber muy bien lo que hacía y por qué lo hacía, mis manos se llenaron de miel de nuevo, y con ellas llené mi concha, hasta rebosar.

Su voz sonó en mi oído mientras, comía mi oreja, diciéndome, muy bien, ahora coge el frasco y vamos al bacón. Sin soltar mis pezones, sin permitirles descansar de la tortura que les estaba infringiendo, me condujo suavemente hasta el balcón; donde me planté con el deseo de que sucediese lo que me había contado en su historia.

Nada más asomarme al bacón el Terranova se acercó y yo me abrí todo lo que pude de piernas, a la vez que depositaba el tarro de miel en la mesa que allí había.

Mi marido, me apoyó en la pared, que estaba muy fría, y cogió al Terranova del cuello y le frotó el morro contra mi concha, el al principio se resistía, pero al notar el dulce de la miel que empezaba a salir de mi concha, licuada por mis flujos, empezó a chupar y lamer, de una forma, como nunca antes me habían chupado o comido mi concha.

Mi marido me volvió a coger los pezones y morréandose conmigo me dijo, si te gusta, no lo desatiendas, necesitas más miel. Mis manos buscaron el frasco y me volví a untar, así varias veces.

Entonces M, me dijo, necesitas más placer y más intimidad; a cuatro patas, como la perra que eres en este momento; ofreciendo el coño y el culo llenos de miel, a la lengua lasciva del perro, es casi todo lo que necesitas; aunque en esa posición corres el riesgo de que el perro te coja, confundiéndote con una perra, para eso necesitas la intimidad, por que es lo que deseas hacer, es lo que necesitas hacer y por que en definitiva es lo que vas a hacer.

Me dejo sóla en el bacón con el Terranova, Aiax, se llamaba, y sus palabras en mis oídos. Separé a Aiax un poco, me coloqué de rodillas y me unté concha y culo; el placer que me dio su lengua, fue algo nuevo que no había experimentado nunca; seguí untándome hasta acabar el contenido del frasco; y me sentía nerviosa, enfadada, esperaba una acometida de Aiax que no acababa de producirse.

Entonces se asomo M, diciéndome, quien es más perro, tú o él; a lo que sin dudarlo respondí, tú, haz que me monte de una vez. M se rió, cogió a Aiax y lo situó en mi espalda, sujetando sus patas delanteras; sentí su herramienta frotándose en mis nalgas, hasta que se deslizó en mi concha. Mi deseo venció a mis temores y lo recibí dentro de mí.

Al cabo de un rato, mi marido nos separó, me cogió del pelo y sin dejarme levantar me llevo al cuarto, con Aiax a mi cola, lamiéndome coño y culo.

Me tumbó en la cama, atravesada, de forma que mi culo se apoyaba en el borde lateral de la misma y mis piernas quedaban colgando. Yo intuyendo lo que M quería, abrí todo lo que pude, y en aquella postura, mis piernas, al segundo tenía la cipote de Aiax de nuevo en mi coño; M me sujetaba la cabeza en alto y dominaba de nuevo mis pechos, sus manos aparecieron, no sé como, untadas de miel, unto con ellas mis pechos, y mientras Aiax, me penetraba, lamía mis pechos; mi morro era untado de miel también, así como mi cuello.

Las lametadas de Aiax, fueron ascendiendo, abandonando mis pechos, que volvieron a ser retomados por mi marido, y yo casi al borde del orgasmo, pero sin conseguir alcanzarlo, sin querer alcanzarlo, me encontré con que Aiax me lamía mi morro, mi boca, que yo acabe ofreciéndole abierta y morréandome con él, no sin un temor a que me mordiese.

Mi marido, apretándome más y más los pezones, me dijo, ahora, tu que nunca has recibido el semen en tu boca, vas a recibir el de Aiax, mientras yo le sustituyo en tu coño, por que todavía no ha llegado el momento de que se venga dentro de tu concha.

Sustituyó sus piernas por una almohada que me mantenía la cabeza levantada; e hizo que el perro pusiera su sexo en mi boca, que se abrió para recibirlo; y él se deslizo penetrando mi concha y corriéndose en ella, haciéndome alcanzar el orgasmo más grande de mi vida, me dejó boqueando y sorbiendo la cipote de Aiax, que justo se venía también en aquel momento, sorbí gran parte de su leche, sintiéndome llena por arriba y por abajo y completamente insatisfecha a pesar del placer experimentado.

Mi marido se salió inmediatamente de mi concha, me arrastró hacia el otro lado de la cama, y me puso miel en las manos, me sujeto los pezones e introdujo su cipote en mi boca; a la vez que yo sentía la imperiosa necesidad de seguir chupando y me untaba la concha de nuevo con miel, que Aiax se apresuraba a lamer, junto con mis flujos y la leche de mi marido.

Entonces M me dijo, te voy a lavar la boca, pero que no se caiga ni una gota; retiró su cipote un poco y empezó a soltar un chorro diciéndome mi pis es el mejor limpiador; se estaba meando en mi boca, Aiax comiéndome la concha, mis pezones en sus manos, y mis manos sujetando mi clítoris, maltratándolo para no venirme en un nuevo orgasmo. Recogí hasta la última gota de su meada en mi boca.

Mi marido separó el perro y lo llevó al bacón. Regreso, se tumbó en la cama a mi lado, diciéndome, eres más perra de lo que creía y esperaba. De camino al pueblo, volverás a coger con Aiax en un lugar donde no te pueda oír chillar nadie. Y así tendrás quien te coja todos los días en el pueblo y en mi ausencia.

Mi marido se durmió.

Me desperté el domingo a la mañana, muy excitada, con la cipote de M en la boca, sorbiéndola con delirio y pasión, como si en ello me fuera la vida, sorbiendo lo que de ella salía y que a penas podía tragar. M, me dijo bebe, es un buen desayuno.

A continuación, yo estaba en periodo de descanso con los anticonceptivos, me dijo vas a tener el hijo que tanto deseas; pero vas a comportarte como la perra que eres y deseas ser; te pasarás esta semana, antes de irte con tus padres y los niños, desnuda en casa, sólo te vestirás cuando yo te diga y con lo que yo te diga, y únicamente para salir a la calle. En casa sólo llevarás tu collar, me dijo señalando a la mesilla de noche, donde estaba un collar de Aiax; si te parece bien pontéela y si te parece mal dilo.

Yo acepté, sin contestar poniéndome el collar. Nada más terminar de ponerme el collar, sujeto la correa y tiró de mí, que le seguí por el pasillo a cuatro patas, diciéndole, te gusta así, tu perra. M, me miró y se echó a reír. Me llevó al balcón, donde Aiax nada más verme se puso a lamerme la entrepierna y el culo. Se subió a mi espalda con la ayuda de M que le sujetaba las patas delanteras para que no me arañase, e intentaba penetrarme; la intensa excitación con la que había despertado, y que había ido en aumento desde que me había despertado, me hizo moverme de manera que me pudiera penetrar, hasta que sentí la polla de Aiax dentro de mi; jadeaba loca de placer.

Entonces M me dijo si sigues así vas a tener un hijo de perra; y yo con mucho morbo y placer le respondí, un hijo de perra o de puta que más da, lo importante, lo es que deseo desde hace mas de 3 años un hijo.

M retiró el perro de dentro de mí y me situó de tal forma que Aiax soltó su leche en la parte baja de la espalda, y me condujo a la habitación, del mismo modo que me había traído, a cuatro patas, soltó la correa del collar y salió dejándome sola, tumbada en la alfombra, boca abajo.

Me quedé dormida, pensando en masturbarme, pero sin atreverme a hacerlo; y me desperté, mucho más excitada que a la mañana, tumbada sobre la alfombra, con el sonido del timbre de la puerta de la calle; y en ese preciso instante en el que me despejaba, abrió la puerta de la habitación mi hermana, que me miró y volvió a cerrar la puerta, al verme como estaba, llamando a continuación.

Mi hermana, volvió a abrir la puerta de la habitación, y entró, yo ya estaba encima de la cama, tapada con la sábana. Mi hermana Ester, me miraba de forma extraña y yo no sabía que decirle, pues sabía lo que había visto y además me di cuenta de que me seguía viendo con el collar de Aiax.

Me preguntó si había reñido con M, o si me encontraba mal; dejándole ver mis pechos con unos pezones como flechas y notar la terrible excitación que me dominaba; le dije que estaba mejor que nunca y que no había reñido con M.

Sentí una imperiosa necesidad de masturbarme, con el semen reseco de Aiax, en mi espalda; y mientras hablaba con mi hermana me masturbé, dándose ella perfecta cuenta de lo que yo hacía. Justo en el momento de tener el orgasmo, Ester se despidió y salió de la habitación.

Pude oír como hablaba con M, que le decía que estaba muy rara desde hacia dos días, y que seria por la ausencia de los niños; mi hermana algo le dijo y M respondió que a la tarde no, que me sacaría a pasear; que tenía toda la semana para venir, ya que yo no iba a salir, hasta que nos iríamos de vacaciones o él me sacara a pasear.

Me sentí insultada, humillada, pero sobre todo tuve un nuevo sentimiento, un sentimiento de sometimiento, de dependencia.

Justo con el ruido de la puerta al cerrarse detrás de mi hermana, entro M en la habitación diciéndome que había estado muy bien y lo había hecho como se esperaba de una perra como yo. Me sujetó del collar, esperó a que bajase de la cama, y acercó mi cara a su bragueta; yo se la abrí con los dientes, cosa que nunca antes había hecho, y sacando su cipote me puse a chuparlo hasta que descargo su leche en mi boca, seguía chupando, pero M me detuvo, diciéndome, por ahora ya has bebido bastante; retiró su cipote de mi boca y me dijo descansa que luego te sacaré a pasear perra.

Cerró las puertas del armario, diciéndome, si viene alguien lo recibes tal y como estás, sin ponerte nada encima, y no abras la puerta a nadie. Te traeré ropa de casa de tu madre para el paseo de la tarde.

Cuando M volvió, traía una faja de cuerpo entero, de esas que tienen media pierna y apenas escote, y un vestido de esos que son ajustados en el pecho y luego de caída y que llegan por la rodilla, y unos zapatos de plataforma, toda era ropa de mi madre, de hacia años, mi madre en esa época iba a hacer 45 años y sería ropa de cuando tenia 25 ó 30 años. Me dijo que con aquello me tenia que vestir para salir a la calle y que iríamos a casa de mis padres.

Me vestí con la ropa a duras penas, ya que mi madre es mas baja y delgada que yo, apenas podía estar derecha con la faja, ya que ella es 12 cm más baja; además pesaba, por aquel entonces 20 Kg. menos que yo, y su talla de sujetador era de 95 contra la 115 que yo usaba. M me miró me dijo que muy bien, el vestido me quedaba a media pierna, justo tapaba las perneras de la faja.

Me llevó a la cocina, y me dijo desnúdate, haciendo entrar a Aiax de la terraza, y ponte delante del frigorífico y ábrete de piernas. Le obedecí con una extraña sensación, y un gran placer. Aiax, me lamió la entrepierna, su lengua de atrás adelante, me inundó la concha de flujos, llevándome al inicio de un gran orgasmo; en ese momento M, me dijo abre el frigorífico y selecciona lo que necesites dentro de ti, y piensa en el placer que te dará llevarlo dentro hasta casa de tu madre.

Obedecí y abriendo el frigorífico, me sorprendí a mi misma, eligiendo el pepino más grueso y rugoso, así como el calabacín más grueso. M acercó una silla; yo al borde del orgasmo, puse un pie encima, forzando la apertura de mis piernas y me introduje el pepino en el culo, el dolor interrumpió el placer evitando el orgasmo, entonces la necesidad de placer hizo que me introdujera el calabacín hasta lo mas profundo de mis entrañas, y de nuevo su frialdad, pospuso el orgasmo que tenía en puertas.

M me hizo poner la faja, cuando iba a cubrirme el pecho, hecho sobre mis pezones una gran cantidad de gel, estaba helado, su frío hizo ponerme los pezones igual que puntas de flecha, así estaba yo, como una flecha a punto de ser lanzada. Me acabé de vestir. Me puso la correa colgada del collar, deslizándola entre los pechos, de manera que terminaba justo en mi concha, haciéndome sentir su contacto por encima de la faja. Estaba llena, y me costaba andar con lo que llevaba dentro.

Salimos de casa y nos dirigimos a casa de mis padres, que está aproximadamente a un kilómetro, en la otra punta del pueblo, cruzando el centro del pueblo y cruzándome con muchas amistades y conocidos. Me hizo bajar por las escaleras desde el cuarto piso, me sentía perforada y a punto de alcanzar el orgasmo, también me sentía muy mareada; al llegar al portal me hizo mirar en el espejo antes de salir, mis pezones estaban que se salían, pero lo demás era aparentemente normal, aunque la vestimenta me hacia parecer una puta que esta buscando clientes. M me dijo eso es lo que eres, aunque a ti te corresponde que nadie se entere, así que no te vallas a correr en la calle.

Al salir del portal y darme el sol en la cara, empecé a sentir una extraña sensación que me embargaba todo el cuerpo, pero sobretodo, hacía que desease desnudarme allí mismo, y empezar a frotar los pechos sin parar, quisiera arrancarme los pezones. El gel que me había puesto en el pecho, lo comprendí en aquel momento, era del que se usa para los tirones musculares, y mientras había estado con el frío del frigorífico, sólo había sentido su helada caricia, que había puesto mis pezones en punta, pero ahora sentía su fuego abrasador; pero además la gran cantidad que había depositado en el interior del sujetador, hacía que sintiera también el frío de su contacto.

Era como si me metieran el pecho en agua helada, para a continuación lavármelo con agua hirviendo, y a continuación con agua helada otra vez, perdía la noción del tiempo y lo que deseaba era placer, el que me daba a cada paso el pepino que llevaba en el culo y el calabacín de mi concha. Con el placer que sentía y por alcanzar un orgasmo, me hubiera dejado hacer cualquier cosa en medio de la calle, allí mismo.

Nos encontramos unos amigos, y estuvimos charlando un rato con ellos, a mi me pareció una eternidad haciendo un inmenso esfuerzo por no venirme. Me encontraron rara y M dijo que era por que echaba de menos a mis padres y a los niños, y estaba con la cabeza en otro lado. Me di cuenta que ellos me miraban que me comían, y ellas me prestaban mucha atención.

Llegamos a casa de mis padres, y en la misma puerta del portal, M me hizo sacar la correa y dársela; no hizo falta que me dijera nada, me coloque a cuatro patas y subí los escalones que nos separaban del principal, espere así a que abriera la puerta y en cuanto abrió entre, me retuvo en el umbral con un tirón de la correa. Me palpo la entrepierna y dijo tienes mucha capacidad apenas te asoman.

Me llevó hasta la cama de mis padres y allí a cuatro patas, me introdujo su cipote en la boca, diciéndome bebe, no dejes de tragar sórbetelo todo lo que salga. Se orinó en mi boca, y yo presa de un placer extraño le obedecí, disfrutando de lo que me daba.

Caminando por la calle apenas había podido evitar el venirme, pero en ese momento me vine con todas mis fuerzas. Quedé con la insatisfacción de un polvo a medias. M me dejó allí en el cuarto de mis padres, a cuatro patas sin saber que hacer, mientras mi cuerpo recuperaba todo el placer del primer momento.

M, me dijo, llama a tus padres. Así como estaba no me parecía lo mas apropiado, era como si ellos me pudieran ver, así se lo dije; y él me respondió, eso es, que te vean, que vean a su perrita, aunque tendrás suerte ya que no te verán, pero te notaran, que casi será lo mismo, disfrútalo. Obedecí, cogió el teléfono mi padre, yo seguía a cuatro patas; mientras M movía lo que yo tenia dentro, el calabacín y el pepino. Me costaba muchísimo mantener la conversación, ya que tenía la impresión de que mi padre estaba notando todo, como si lo estaría viendo. No pude evitarlo y me vine.

Enseguida se puso mi madre, preguntándome que me pasaba, en ese momento, M me lo retiró todo, de golpe, me vine de nuevo sin poder evitarlo, la vergüenza, me hizo dejar el teléfono; pero M, con su cipote, ubicado a la entrada de mi culo, susurrando en mi oreja me decía, sigue, sigue, como que no pasa nada; pero lo malo es que pasaba todo y de todo.

Entonces mi madre me preguntó, estás sola, M que estaba escuchando, me dijo dile que sí; y yo sin dudarlo le contesté, sí, estoy sola, porque lo preguntas. Mi madre me dijo, porque acabas de correrte, y antes hablando con tu padre has hecho lo mismo. ¿Qué te pasa? ¿No estas satisfecha?. El cipote de M, me estaba cogiendo por el culo y era la primera vez, me hacia mucho daño, pero me daba un placer indescriptible, que me emborrachaba y me dejaba sin voluntad.

M susurro a mi oído, no, no creo que me pase nada, salvo que mi marido, lleva más de un mes que se queda a medio polvo, y estoy muy excitada, en cuanto me siento, junto las piernas, siento necesidad de tocarme. Mi madre respondió, pues tócate y descárgate. M movió el cipote haciéndome alcanzar un nuevo orgasmo. Y volvió a susurrar en mi oído, gracias mamá, que yo repetí a mi madre.

Mi madre, me dijo, bien ahora, que ya te has desahogado podemos hablar, yo le dije que sí, notando como el cipote abandonaba, mi culo para cojerme la concha, eso si desde atrás. Y me ponía de nuevo a mil por hora, pero esta vez además me oprimía los pezones, controlándome el placer.

Estuve hablando un buen rato con mi madre, mientras M, cargaba de placer mi cuerpo, moviendo su cipote dentro de mi concha como si de un par de perros se tratara. De nuevo mi madre se percató de la situación, y me preguntó, ¿Tan mal estás?, ¿Qué haces?. M respondió en mi oreja, estoy como una perra en celo, yo cuando me quise arrepentir ya lo había dicho. Mi madre me respondió, tienes que controlarte; M susurró en mi oreja, estoy tumbada en tu cama, y dejo volar la imaginación, y te veo echando un gran polvo, no podía dejar de repetir lo que él me decía; noté una cierta excitación en mamá; cuando me respondía, en esa cama yo he pasado grandes momentos.

Entonces M continuó susurrándome, estas sudorosa y cabalgas sobre el gran cipote de un negro, pidiendo más, mientras el juega con tus tetas, y te dice que goces que no se vendrá dentro de ti, que no te preñara, que se vendrá en tu boca; y que cuando se la pongas en forma de nuevo, te pondrá a cuatro patas como una perrita y te romperá el culo, y te dará opción a decir donde quieres la lechecita de nuevo; lo repetí todo de un tirón, de corrido, casi como la corrida que estaba a punto de tener. Mi madre dijo, estoy a punto de venirme, me has puesto muy cachonda, sigue, sigue no te pares.

Entonces M, dijo, para que yo repitiera, que ya era su boca, ¿Dónde estas mama?, mi madre respondió, en la habitación, ¿sola? dije yo, trasmitiendo las palabras de M; mi madre dijo sí, le he mandado a tu padre casi al principio; me encontré diciendo, con gran placer, que desilusión, era como si estaríais cogiéndome los dos, papá y tú. De nuevo trasmití una pregunta, ¿te estás masturbando?, mi madre respondió, si me he quitado las bragas y he estado a punto de venirme sintiendo la leche del negro.

M dijo, vete a la cocina y búscate una legumbre, una zanahoria, un pepino, un calabacín, una berenjena, y mastúrbate con él, como yo estoy haciendo; mi madre me preguntó, ¿qué tienes tu metido?, M respondió y yo repetí como un lorito loco de placer, cuando me digas lo que te has metido tú, te lo diré. Mientras mi madre, colgaba el teléfono para ir a buscar su herramienta, diciéndome, ahora mismo te llamo, no te vallas; M me retiró el cipote de la concha diciendo, ves lo puta que es tu mamá, seguro que si te lo cuento no te lo creerías, pero más puta es tu hermana. Introdujo el cipote en mi boca y se vino. Cuando llamó mi madre, ya M tenía el cipote tieso de nuevo.

Cogí el teléfono y mi madre me dijo tengo una zanahoria en la concha, no es muy grande, pero me da muchísimo placer; M dijo, puta muévela bien como el cipote de un negro, repitiendo iba percibiendo la calentura de mi madre. Pero M, no se detuvo allí, decía metetela más profunda, que te va a llenar de leche, va a inundar tu concha y dejarte preñada, te va a dar un hijo de puta.

M me cogió el culo por delante, llevando mis piernas hasta mi cabeza, diciendo, te rompo el culo, pero detente, por que sino me vengo en tu coño y te hago un hijo de puta. Mi madre salvajemente excitada, dijo préñame, dame ese hijo de puta. Yo respondí, esta vez llena el culo de la perra de tu hija, pero la próxima, llenará la concha de la puta de su madre, preñándola, y no como esa puta berenjena que ahora tienes y que apenas te da placer.

M dijo mamá, mi marido se me ha corrido en mi culo como si sería tu concha, yo lo repetí y mi madre respondió, pues dile que yo lo gocé como si me hubiera inundado y tuviera posibilidades de preñarme; la berenjena se ha desecho y todo. Entonces M le dijo a mi madre, cogiendo el auricular, esta noche te armas con algo más sólido y menos maduro y a las tres de la mañana nos llamas para completar el polvo, y así lo haremos toda la semana, y cuando yo valla a llevar a Beatriz, no, pero cuando esté de vacaciones ahí, tal vez te lo haga realidad; pude percibir claramente como se corría mi madre antes de colgar el teléfono.

M me dijo busca en el armario de tu madre y busca una faja, si hay mas ajustada que la que llevas, ponte lo mas ajustado que encuentres dentro del culo y el coño; quiero oírte gemir, más de dolor que de placer, y ponte la ropa mas provocativa que veas. Vuelves a salir de paseo y tendrás que correrte en la calle, incluso alguno como el que no quiere la cosa te toque el culo o las tetas, tal vez alguna, disfrútalo, y no digas nada. No te olvides que eres una perra y para eso llevas la correa puesta.

Obedecí, me introduje en la concha, un gran pepino, que no me dejaba doblar, y en el culo, a duras penas, pude introducirme una gran berenjena; me arrodillé, y mamé su cipote, limpiándolo, y me vestí para salir; estaba agotada, y el espejo me devolvía la imagen de una puta cualquiera.

Sin embargo mi excitación iba en aumento pensando en el paseo que iba a dar a continuación; y sobre todo, en mi madre, como estaría, y si sería cierto, que como M decía, llamaría, esperando un nuevo orgasmo. Sin embargo, el placer casi se me corto en seco, cuando M dijo, y mañana a la tarde empezarás con tu hermana; ha quedado muy impresionada con la visita de hoy y con lo que le cuente tu mama, lo estará más, hoy y sobre todo mañana, te visitará, tendrás que masturbarte con ella, cogerla y volverte loca con ella; pero sobre todo volverla loca a ella.

A las tres de la mañana, yo estaba profundamente dormida, relajada y descansada, ya que dormía sin nada puesto, ni fuera, ni dentro; solo el collar del perro que tendría que llevar hasta llegar al pueblo donde pasaría las vacaciones; me desperté sobresaltada con el teléfono, hice intención de levantarme, mejor dicho me levanté, y tuve intención de salir de la habitación, M me sujeto del collar tirándome al suelo, a la vez que me decía, ya no te acuerdas de que de la habitación no puedes salir sin correa, a la vez que golpeaba con esta mis nalgas de una forma suave, pero contundente, sentía un agudo picor en las nalgas; y además tienes que salir a cuatro patas como la perra que eres ahora.

Le dije que llamaban por teléfono y que podía ser algo urgente; M me respondió que lo realmente urgente era que me acostumbrase a hacer lo que me decía; que quien llamaba era mi madre, que estaba muy caliente. Yo le respondí que motivo de más para no perder la ocasión; M dijo, tranquilamente, volverá a llamar, la calentura le obligará.

Al momento, volvía a sonar el teléfono; M ya me había puesto la correa y yo estaba a cuatro patas, me dirigí a la sala para coger el teléfono, pero mi marido me obligó a entrar en la cocina, cogió un refresco, abrió la puerta del balcón, y sacó el frasco de la miel. El teléfono se volvió a callar. Yo con gran pena y frustración, pero sobretodo deseo, dije, ahora sí que ya no llamará; M simplemente dijo, poniéndome delante el frasco de miel, vete untando, estate preparada para cuando llame de nuevo, que lo hará dentro de cinco minutos.

Justo al cabo de cinco minutos sonó el teléfono, M me hizo esperar, antes de cojerlo, a la tercera llamada. Entonces cogí y pregunté quién; mi madre al otro lado del teléfono, contestó muy nerviosa, quien va a ser, yo, no quedamos que llamaba a esta hora; que estabais haciendo. Yo que me estaba untando el coño y el culo con miel, tal y como me había dicho M, le iba a contestar; cuando sus manos cogieron mis pechos y apretaron mis pezones arrancándome un quejido de dolor.

M susurraba a mi oreja, ¿Cómo estas mamá?, yo repetí y ella contestó, muy excitada y nerviosa, ¿Dónde esta tu marido?, M respondió, aquí junto a mi, haciéndome preparar para coger, ¿y tú que haces?, ¿estás vestida?, ¿Dónde estás?. Mi madre respondió, estoy en el cuarto de la plancha que es el más alejado y menos ruidoso de la casa, y estoy con el camisón, el sujetador y la braga, también he cogido un calabacín, para jugar. M dijo que se quite el sujetador y el camisón, pero no la braga, que se meta el calabacín con la braga puesta, yo así lo trasmití, mientras Aiax comenzaba a lamer la miel, y yo a perder la compostura. Por otro lado, la situación de mi madre, la previsión de mi marido sobre su comportamiento, me tenían desconcertada, y me hacían sentir mas excitada todavía si cabe posibilidad de ello.

Me encontré, escuchándole a mi madre decir, solo tengo la braga puesta y tengo metido el calabacín en la concha, y parece que me la va a reventar. Yo con el susurro en mi oreja de lo que tenía que decir, me volví a sorprender diciendo, pues coge un par de pinzas y póntelas en los pezones, y sentirás lo que yo estoy sintiendo con las manos de M; mientras seguía untándome más miel en el culo y en la concha, para satisfacer la lengua de Aiax, en definitiva mi placer.

Susurré al teléfono y esta vez por iniciativa propia; estoy perra, estoy preparada para que Aiax me monte, no sé si por el culo o por el coño, por donde me coja es lo de menos, lo importante es que me coja ya, pero M no lo permite todavía; y tú ¿Cómo estás? Mi madre respondió, sin esperar un segundo, como si estaría tumbada a tu lado y tu marido me tuviera penetrada y a punto de venirme.

Tal fue mi rabia por lo que decía, que le dije, si te tiene penetrada, pero no te vas a venir tú, sino que se va a venir él y en tu concha, y te va a preñar, puta, haciendo de ti una auténtica perra, que es como sientes y lo que eres; noté como se venía mi madre, justo en el momento que Aiax me penetraba el culo, mi madre colgó, M me sujetó la cara y metiéndome su cipote en la boca, me dijo déjala, que ya ha colgado, y es tu hora del biberón, primero agua y después leche.

Empezó a orinar en mi boca y yo a tragar como una posesa. Al acabar, después de que yo hubiera sorbido bien el cipote, dejándolo seco y reluciente; coincidiendo con la llegada de Aiax, me separó de él he hizo que le mamase el cipote, sorbiendo su leche.

A continuación, cogió el teléfono y me lo dio, diciendo llama a tu madre, dile que vuelva al cuarto de la plancha y que coja junto al calabacín, una buena zanahoria, una faja, si ha llevado de cuerpo entero y sino un bañador, ese ajustado y prieto que tiene de piscina y el bote de laca para el pelo, así como el dentífrico.

Llamé, tardó un poco en coger el teléfono, y lo hizo con un enfado alto, le dije lo que M me había mandado y protestó, entonces mi marido me quitó el teléfono, a la vez que volvía a penetrar mi culo, y dijo, hoy es la segunda vez que se la meto por el culo a Beatriz, la segunda vez desde que la conozco, esta casi tan puta como tu, y no voy a dejar que ninguna de las dos baje la calentura, sois mis perras, y en el fondo os gusta y estáis disfrutando con ello. Tú ahora que tienes el coño lleno de leche, aprovecha y mastúrbate con la zanahoria, pero pellízcate los pezones, bien pellizcados.

Le oí a mi madre contestar, si soy una perra, y estoy puta, pero no te pertenezco; tengo los pezones cogidos con la pinza, tal y como me mandaste antes, y el coño con la leche de mi marido, pero no me dejaste venir, cabrón, me interrumpiste, pero ahora me voy a venir, más y mejor con más fuerza; M con suavidad, dándome el auricular, le dijo, ahora que estás ardiendo, y tienes la zanahoria bien mojada y lubrificada y te caen los jugos en el culo, no te vas a venir todavía y menos sin mi permiso, te vas a meter la zanahoria en el culo hasta el fondo, el calabacín en la concha; te pondrás el bañador o la faja, sin soltar las pinzas de los pezones, y luego me dices.

Escuché a mi madre responder, estoy llorando, no sé si de dolor o de placer, tengo la zanahoria metida en el culo hasta el fondo, el calabacín, me hace daño en el coño, por su gran tamaño, tanto a lo largo, como en el grueso, los pezones parece que me los van a cortar, me estoy poniendo la faja, y estoy esperando a venirme a que tú lo digas; me muero de dolor y de placer; si estarías aquí, dejaría que me penetrases y que me preñases incluso.

Mi marido le respondió, ya te penetraré y te preñaré también, antes de que dejes de ser mujer tendrás un hijo mío; pero ahora te vas a acostar tal y como estás, con tu marido, y mañana al levantarte, sin quitarte nada, lo primero que vas a hacer es hablar con Ester, que visite a la perra de su hermana, que la encontrará como tal, y después y desde la calle, de una cabina, me llamas a mi. Mi madre respondió, soy tu puta, soy tu perra y estoy a tu disposición cuando quieras, pero no me intimides con el embarazo; gozaremos los cuatro, cuando y como quieras tú, pero por favor déjame venirme ahora, no me humilles haciéndome sentir como una puta, al lado de mi marido, cogiendo toda la noche contigo. M le respondió, cada cosa a su tiempo, y ya llegará el tiempo de cada cosa, y no te sientas mal, pero eres una puta y no te olvides o pienses otra cosa, tendrás un hijo de puta. Colgó.

Yo lloraba de la rabia, de la humillación, sabía que mi madre estaba haciendo lo mismo. M me dijo, a la cama perra, que mañana tendrás trabajo con tu hermana y necesitas descansar. Se rió diciendo, tres putas para un perro, no me lo puedo creer.

Tal y como mi marido había previsto, mi hermana vino de visita a primera hora de la tarde, no llamó, abrió con su propia llave, y se presentó en la habitación, y al verme en la cama, tumbada, preguntó con morbo, ¿las perras no duermen en la alfombra?, a lo que yo respondí, si no tienen una cama, o su amo no las autoriza sí. Se sentó en la cama y acarició mi cuello, bueno el collar que tenia puesto, estaba en bata, y al abrirse ésta vi que no tenía nada debajo, aunque sus pezones estaban muy tiesos y ella muy excitada. Sonó el teléfono y mi madre al otro lado me dijo, dale marcha a tu hermana, no se opondrá, ya que esta a punto de venirse, y lleva días a régimen; y cuando venga tu marido me llamáis y me contáis.

Las tres perras estábamos en la perrera, esa fue la idea que tuve en aquel momento, me parecía imposible, pero era así, y nada mejor que el tiempo para demostrarlo, iríamos de placer en humillación y de humillación en placer; y cada cual sería más perra, más puta y más obediente con mi marido, hasta que nos separamos.

Un año mas sigo siendo sumisa

Un viernes más que el calendario marcaba 17 de enero, un cumpleaños más y una celebración más, todo parecía ser igual a otros años, pero mi mente, mi cuerpo e inclusive me atrevería decir mi alma sabían que no era así, dentro de mí se vivía un mar de sentimientos, me sentía como en una montaña rusa, bajadas y de repente subidas interminables que provocaban que las pendientes se maximizaran, sentía esa inquietud latente que te provoca delirios que te sales de ti misma; esa necesidad inmensa de sentir, de ser explorada y explorar, de entrega, de darte sin ningún perjuicio o señalamiento alguno, solo ser tu misma y sentir.

Cerré los ojos, a repasar todo, en efecto todo estaba preparado, desde el vestido hasta el perfume que usaría, cada detalle estaba controlado, ¡entonces! ¿Qué me tenía así? Alisté la bañera, encendí velas aromáticas, me preparé un Martini y me sumergí, como lo estaba desde que me levante está mañana, sumergida en pensamientos lujuriosos y en Él.

Lista para todo, sin miedos, sin dudas, sin nada más que un vestido que cubría mi cuerpo, salí tome un taxi, le indiqué: al club Vértigo, se puso en marcha, veía las luces de la calle, me parecía me indicaban el camino, conforme nos acercábamos eran más brillantes y luminosas, se me hizo eterno llegar.

Al entrar al club, las preguntas me venía una tras otra, la ansiedad me provocaba un desconsuelo jamás sentido…

¿Qué me tiene inmersa en esta sensación?

¿Será la música?

¿Los cuerpos en movimiento?

¿Su olor?

Era algo embriagante, adictivo, todo me daba vuelta, mi cuerpo sudada, se balanceaba involuntariamente, parecía sin rumbo, era como si el camino me los indicase otra persona, obediente a otros impulsos, sólo tenía claro que debía seguir mi instinto, ese ardor que me quemaba mi piel, torturaba mi alma, que me delataba, la transpiración provocaba que desvariara, además la mezcla de olores me volvía loca, hacía que me transportará casi involuntaria a dónde sin duda he sentido el mayor placer de mi vida.

Mi respiración era entrecortada se me secaba la boca, inconsciente de mis movimientos sacaba mi lengua para humedecer mis labios, era aquel aire caliente que salía de mis adentros eran parte de un juego de sensaciones, pues por momentos la boca se llenaba de saliva, cual perra en celo, jadeante y deseosa, entre más me acercaba a aquel lugar podía sentir su olor, aquel olor fresco que tanto me provocaba, que se adentraba en lo más profundo de mi ser, mi coño se humedecía, palpitaba, caliente e hinchado.. uffff cada bocanada producía que me mojase más!

Pase cerca de él, se me dibujó una sonrisa picarona, mis ojos eran insinuantes y mi boca húmeda era una pincelada de cómo podía estar mi coño, de mi brotaba un olor embriagador lo podía sentir y cada vez me ponía más deseosa, mi lenguaje corporal me dejaba al descubierto, solo deseaba que me usaran pero no cualquiera, nunca había deseado a alguien como a Él… mi Amo.

Sólo basto una mirada para que lo siguiera, camine detrás de Él, cada segundo se me hacía eterno, el pasillo parecía que pronunciaba mi nombre en el estado de alucinación que me encontraba, sus paredes se achicaban haciendo que me faltara un poco el aire, eran mil sensaciones en instantes, hasta llegar a una pequeña oficia cerca de la cocina. Al cerrar la puerta, caí a sus pies, los besé; Él imponente, exquisito, sugerente, sublime, no hacía falta que pronunciara palabra alguna, yo sabía que hacer, me sacaba la ropa, el vestido me estorbaba, ¡Me asfixiaba! no llevaba bragas tenía prohibido usar bragas cuando lo visitaba.

Me tomo del cabello jalándolo hacia atrás sólo para dejar en descubierto mi rostro, lo escupió! mientras me preguntaba :

-¿Quién eres?-

A lo que sin pensarlo le respondí, soy tu perra, tu puta fiel…

En ese instante me arrastro tirándome del cabello, llevándome a otra habitación, me empujo, y me caí al suelo más excitada que nunca, pues sabía que pronto mi Señor me usaría.

Sujetó mis manos hacia la espada, quedado arrodillada a sus pies, me exigió me levantase y quedara viendo hacia la pared; es ahí cuando el placer y el miedo se unen, provocando un estado de inquietud latente, los minutos se te hacen horas, mi ser y mi piel solo desean complacer, me siento incapaz de mover un solo músculo.

De pronto, puedo escuchar que se acerca, mi corazón late se acelera, mis pechos se encuentran hinchado, firmes y exquisitos, el estado de excitación es incontrolable, sólo deseo decirle que necesito ya servirle, que me use y rogarle que lo haga, que no aguanto más, necesito sentirlo, cada segundo a su lado me hará recordarme que vivo para Él y le pertenezco.

Entonces, una voz aguda de extraño acento me ordena:

-¡¡Cuenta perra!!-

Siento el primer azote en mis nalgas, se me escapa un pequeño gemido y mi cuerpo se estremece del dolor y me dispongo a contar.

Uno… Cierro los ojos pues el placer que me provoca, me hipnotiza.

Dos… un grito se me escapa ahogando mi piel.

Tres… fue más fuerte, lo que acelera mi respiración.

Cuatro… es notable el dolor y placer en mi semblante.

-¡Cuenta más fuerte perra!- (Me ordena)

¡¡Cinco!!… sudor, lágrimas y gemidos se mezclan.

Seis… Ufff sale de mí un gritillo agudo.

Siete… me deja temblando, ya la sensación es muy intensa.

Ocho… -¿De quién eres?- Y me sale una vocecilla entrecortada ¡Soy tu perra! ¡Le pertenezco mi Señor! No pare por favor le suplico.

Nueve… Puedo sentir como por mi rodilla baja mi flujo, caliente, muestra de lo fuera de mi que me encuentro.

Diez…. Ufff por mis mejillas brotan las lágrimas.

Es cuando siento su caricia, su roce es inconfundible el calor de sus manos es intenso, excitante, me acaricia las nalgas, seguidas de un golpe a mano abierta, el solo sonido del golpe.. ¡Plas! ¡Plas! Me pone como perra en celo, más deseosa, inquieta, desesperada de que me embestida, de sentir su polla dura y rica dentro de mí, sintiendo que soy suya, entregada, viva y mujer.

Mi Amo empieza a acariciarme el culo, siento algo frío y metálico; Mi piel se eriza y por instinto hago a quitarme, lo que provoca que mi Señor me tome del cabello, sujetando de tal manera que no pueda moverme, ordena me tumbe sobre mesa, abre mis piernas, las amarra una a una a las patas, luego con otra cuerda , ata mis manos y las estira, lo que hace poco a poco quede de puntillas, tanto mi coño como mi culo queda a su disposición, siento sus dedos, los pasa por mi coño empapado, caliente y sensible, le da palmaditas suaves pero rápidas, pican, luego pasa sus dedos por mi culo mojándolo, siento como juega con movimientos circulares, se acuesta sobre mí, lo siento, siento su polla dura, su pecho sudoroso, su olor, su aliento caliente por mi nuca.

Comienza a darme pequeños mordiscos por lo largo de la espalda, uffff brota de mi boca gemidos, jadeo sin control -¡Dime que eres mi perra! Ruega que te use ¡pídelo! ¡Anda! ¡Ruega- El deseo hace que se me entrecorte la voz, pero no dudo en decirle que muero por sentirlo todo dentro de la mí, que vivo para y por Él, que me haga sentir quién es mi Señor y es cuando me penetra con un dildo por mi coño ufff!!!! Se me escapa un pequeño grito acompañado de gemidos, mientras lo hace me pide que repita lo puta que soy y que le pertenezco, en cada embestida deja claro quién es y quién soy yo ante Él.

Inmóvil, dócil y más deseosa que nunca, siento como me embiste, de mi coño sale más fluidos espesos, calientes, corren por mis piernas y una dulce sensación de humedad me reconforta, luego puedo sentir como la saca del coño y me sodomiza por el culo.-¡Di que eres mía perra! ¡Dilo!- Ya no puedo, mi cuerpo tiembla, entonces le digo: Señor por favor ¿me puedo correr? -¡¡No, no puedes!! ¡Aguanta suplica perra!- Mi AMO por favor!! Mi leche es suya, soy suya, soy su puta, su zorra y su perra.. le suplico tome mi leche, es suya ¡Deme más polla!, sienta lo puta que soy para Ud. Siento su peso sobre mí y suelta en un grito de placer -¡Córrete Perra!!!!- Uff salen de mi gemidos, mi cuerpo se contrae, mis piernas y brazos se endurecen, es como si me tomasen me elevaran y me dejasen caer de una y de pronto ¡exploto! Siento como sale de mi cuerpo todo, es tanto lo que siento que me provoca llanto, mi cuerpo tiembla, mi respiración es muy acelerada y es cuando mi AMO se convierte en mi Todo, besando mi espalda, mi nuca , mi cuello empieza a desatarme, acariciando mis muñecas susurrando a mi oído – Mi niña, tranquila estoy a tu lado- En un acto espontaneo, involuntario, casi instintivo busco sus brazos y sin querer alzo mi cara y puedo ver el placer en su semblante, lo miro y le doy las gracias por permitirme ser parte de Él ¡Qué más regalo que eso! Sigo siendo su sumisa y el mi Señor.

Humillado por una adolescente

Los hechos que relato ocurrieron hace poco más de un año atrás. No le he contado a nadie lo que viví y creo que nunca lo haré por temor y vergüenza, pero la verdad es que no resisto más con esto dentro y creo que una forma de desahogarme es escribirlo y contarlo anónimamente.
Hace poco más de 1 año conocí a una chica, de nombre Sofía, con la que empecé a salir y al poco tiempo ya estábamos de novios. Todo iba muy bien y me sentía muy contento, yo había cumplido hacia poco 23 años y ella tenía 20. Yo era y soy un chico muy tímido y nunca había estado con una mujer.
Más o menos al mes de que estábamos saliendo, Sofía me invitó a su casa a conocer a su familia. Fue un día sábado y cuando llegué a su casa estaba su papa, su mamá y su hermana Camila, una adolescente de 18 años, muy linda, con unos enormes ojos azules. Cuando la vi ese día debo reconocer que me llamó mucho la atención y la encontré hermosa. Camila se veía algo mayor para su edad y era casi de mi estatura (yo mido 1,70), es una chica gruesa, voluptuosa, de grandes senos, caderas anchas, piernas gruesas y curvas marcadas. Me sentí muy atraído a ella y creo que sentí química mutuamente entre ella y yo, a pesar de que era bastante menor que yo.

Debo reconocer que debido a que en la escuela nunca tuve chicas, las colegialas siempre me llamaron la atención y tenia el deseo y la frustración por no haber podido estar nunca con una cuando era menor.

Todo siguió bien hasta que de pronto, cada vez que iba a casa de Sofía, sentía que Camila se me trataba de insinuar… no expresamente, de hecho ella era una niña callada y tranquila, pero eran miradas o cosas que me decía. Yo me sentía incomodo porque ella me atraía. Varias veces cuando fui a casa de Sofia, ella llegaba de la escuela y la veía con su uniforma, su faldita corta de colegiala y su camisa que le quedaba algo apretada por sus generosos pechos. Creo que por lo menos unas tres veces me sorprendió mirándola con deseo.

En fin, el tiempo siguió pasando y cada vez que iba a casa de Sofia y estaba Camila nos mirábamos y notaba como cada vez más ella se me insinuaba y me provocaba. Por ejemplo, una vez pedí prestada la computadora de la casa para revisar algo y ella se me acercó cuando estaba sentado en el escritorio y se inclinó detrás mio para ver que estaba haciendo y sentí como intencionalmente apoyó sus senos en mi espalda. Yo obviamente me corrí y me sentí muy incomodo. Otra vez había entrado al baño y estoy seguro de que ella sabía que yo estaba ahí y de imprevisto abrió la puerta y me vio mientras orinaba, sé que lo hizo a propósito.

En fin, así siguió transcurriendo el tiempo unos meses. Con Sofía por otro lado no pasaba mucho, ya que era una chica muy conservadora y además como yo era tímido se hacia difícil que pudiéramos llegar a algo más, así que yo seguía siendo virgen.

Ya había llegado el verano y Sofia me invito a bañarme en la piscina de su casa. Cuando terminamos, fui a su habitación a cambiarme y adivinen que…. Camila entro sorpresivamente a la habitación y por poco me ve desnudo ya que alcancé a taparme con la toalla. Esa vez me enojé y fui incluso duro con ella, le dije que me daba cuenta lo que hacía y que tuviera cuidado porque si le decía a su hermana ella se iba a enojar, que ella era muy chica para estar haciendo esas cosas y que mejor me dejara tranquilo. Ella se avergonzó y se sonrojo al verse sorprendida y al haberla encarado… De ahí en adelante su actitud conmigo se tornó mas áspera y cuando me miraba notaba resentimiento en su mirada.

Ya habían pasado casi seis meses desde que había conocido a Sofia y la relación con ella iba bastante bien. Ya habíamos tenido mas acercamiento físico, aunque no habíamos consumado aún el acto sexual.

Era el mes de Enero y Sofía me contó que se iba de vacaciones con sus padres a la casa de unos tíos en el campo por un par de semanas, así que no nos veríamos por ese tiempo. Su hermana Camila se iría con una amiga a la playa y no quedaría nadie en la casa. Como ya me había ganado confianza en la familia de Sofía, me encargaron ir a la casa para alimentar a la mascota de la familia, una perrita Beagle.
Fue un día martes en la tarde que fui a la casa, ingresé y tome la comida de la perrita que habían dejado, la alimenté y estuve un rato con ella. De pronto sentí un impulso repentino por ir a la habitación de Camila. Entré a su habitación y miraba su cama y sus cosas, realmente era una habitación de una adolescente normal, con muchas cosas de niña. Me acerqué a una gaveta y abrí el primer cajón, lo primero que capturó mi atención fueron unos calzones blancos que evidentemente eran de Camila. Los tome y los llevé a mi cara, tome su aroma y tuve inmediatamente una erección. Me excité tanto que en un minuto estaba recostado en su cama masturbándome con su calzoncito. Fue un gran desahogo para mi.
A los dos días volví a ir a la casa. Entré nuevamente y, tome la comida de la perrita y pasé directo al patio de la casa. En ese momento estaba agachado llenando el recipiente de comida y de pronto siento que alguien me toma por la espalda y coloca un paño sobre mi boca y nariz. Reaccioné rápidamente, muy asustado. Salté hacia adelante y realicé un giro para ver quién estaba ahí. Lamentablemente con el susto tropecé en la maniobra y caí al piso. En eso veo a Camila… creo que tan sorprendida como yo, e inmediatamente siento un fuerte mareo. Trato de ponerme de pie y no pude, en eso Camila se vuelve a abalanzar sobre mi y vuelve a colocar el paño sobre mi cara. Yo no tenía fuerzas suficientes para apartarla y realmente no recuerdo que pasó ya que perdí el conocimiento.

No sé cuanto tiempo habrá transcurrido, pero cuando desperté estaba acostado en la cama de Camila, completamente desnudo y con mis manos atadas a la espalda. Ella estaba sentada en una silla al lado de la cama y vestía su uniforme de colegiala. En su mano derecha sostenía una regla rosada. Me tomó unos segundos darme cuenta de la situación en la que estaba, trataba de hacer memoria y entender como había llegado hasta ahí. No sé que cara habré puesto cuando tomé conciencia y me vi desnudo y atado frente a ella, pero debe haber sido de total espanto ya que Camila se comenzó a reír. Le pregunté qué pasaba, qué me había hecho y que me soltara.
Ella me dijo -“tranquilo, vamos con calma” y prosiguió , -“en primer lugar, te adormecí usando cloroformo, por eso no recuerdas nada…. y no, no te soltaré”.
Yo no sabía que decir, le pregunté que estaba haciendo en la casa si se suponía que estaría de vacaciones, a lo que me responde -“Lamentablemente los padres de mi amiga tuvieron un problema y tuvimos que devolvernos pronto del viaje, yo sabía que vendrías a ver a nuestra perrita, así que te tendí una trampa”.
Yo estaba perplejo, por qué me haces esto? le pregunté. – “Porque no me gusta que me digan qué no puedo hacer y no me den en el gusto, así que te daré una lección”, me respondió.

-“Pero ya basta de conversación” prosiguió – “sé que viniste antes a nuestra casa y estuviste revisando mis cosas. En mi gaveta dejé intencionalmente unos calzones y sé que tu los sacaste, porque los dejé doblados de una forma especial y cuando volví ya no estaban así”
Yo, evidentemente, negué con la cabeza. En ese momento, con la regla, me da un golpe en los testículos que me dolió mucho.

-“No me mientas, sé que los tomaste!. ¿te masturbaste en mi cama y con mis calzones? Dímelo!”

Yo volví a negar y ella se acercó y empezó a darme golpes en mi pene y testículos con la regla – “Confiésalo!” me gritaba. Sentí mucho dolor y lancé un grito.
-“Dime la verdad o tu castigo será mucho peor”

Yo tuve que reconocer que lo había hecho. “sí, tome tus calzones y me masturbé con ellos en tu cama” le dije tartamudeando y sintiéndome totalmente humillado.

-“Eres un pervertido. Te gustan mis calzones verdad?”

Yo asentí con la cabeza. Camila se puso de pie y metió sus manos por debajo de su faldita y se quitó los calzones. Noté que eran los mismos calzones blancos que uso para tenderme la trampa.
-“los recuerdas?” me preguntó con expresión de burla.
Los tomó y los frotó por mi cara y sentí su aroma, el delicioso aroma de su entrepierna. En ese momento tuve una erección y ella lo notó. Una sonrisa se dibujó en su cara. – “Pervertido”-, me volvió a llamar.
Luego, introdujo los calzones en mi boca y con un pañuelo me amordazó.

Me tomó del pelo y me tuve que poner de pié, con mucha dificultad. Desnudo, atado y amordazado, me empujó por la espalda y me dirigió hacia afuera de la casa, al patio trasero. Yo trataba de hablar pero no podía decir nada. Me quedé parado ahí sin saber que pasaría. Camila va dentro de la casa y en unos segundos aparece con unas cuerdas. Me acercó a uno de los pilares que sostenía el techo del patio y me ató contra el, de modo que quedé totalmente inmovilizado.

Luego tomó mi pene, que estaba erecto, y con su mano suave y tibia corrió la piel hacia atrás, dejando expuesta la cabeza. Retrocedió dos pasos hacia atrás, con la regla en sus manos y me miraba. Yo estaba algo pasado en kilos y tenía algo de barriga.
Ella se acercó y con la regla tocó mi barriga -“estas un poco gordito” dijo sonriendo. Luego, con la regla sostuvo mi pene, poniéndola por debajo de este. Yo respiraba agitado y estaba asustado. Me preguntó:
-“Eres virgen, cierto?”
Yo no quise responder que sí porque me daba vergüenza, así que negué con la cabeza. Inmediatamente me dió un fuerte golpe en la cabeza de mi pene con la regla. -“No me mientas! sé más de lo que crees. Yo converso con mi hermana y ella me lo dijo. Yo sé que eres virgen” y prosiguió -“Te gustan las colegialas, verdad?. Te sorprendí mirándome muchas veces cuando estaba con mi uniforme”.
Yo ya descubierto, asentía avergonzado con la cabeza.
-“Apuesto a que muchas veces te masturbaste pensando en mi, verdad?” y nuevamente yo asentía, totalmente humillado.

-“Quiero que sepas que no te daré placer, y que esto está apenas comenzando”. Entró a la casa y volvió a los segundos con su teléfono celular. Llamó y noté que comenzó a hablar con una amiga y le decía -“el plan salió a la perfección, pueden venir lo antes posible?”
Luego terminó la llamada y me dijo:
-“Si ahora te sientes humillado, espera un rato, porque vendrán dos amigas de mi colegio” Yo quise hablar y suplicarle por favor que no me hiciera esto, pero no podía hablar por la mordaza. Ella solo me veía y disfrutaba mi sufrimiento.
Pasaron cerca de 20 minutos y llegaron sus amigas, dos chicas delgadas, una de la estatura de Camila y la otra era mucho más baja. Ambas eran muy lindas y se veían un poco menores que Camila. Cuando llegaron al patio y me vieron atado y desnudo se miraron entre ellas con cara de sorpresa y se reían de forma burlona.
Yo no podía hacer absolutamente nada para cubrirme, estaba totalmente expuesto.
Camila sonreía de placer y dijo -“esta es la sorpresa que les tenía, yo misma lo dominé, lo desnudé y lo amarré” y sus amigas me apuntaron con sus dedos y se reían a carcajadas. La mas baja de sus amigas decía riendo -“que patético, un hombre grande totalmente sometido y humillado por una niña” y no paraban de reírse.
Se turnaban para darme golpes con la regla en mi pene, en mis testículos y en mi barriga. Sabían que además de dolerme, me hacia sentir tremendamente vejado y humillado. La verdad es que a pesar de la vergüenza que tenía, la situación me provocaba mucha excitación, mi pene estaba totalmente erecto.
Luego de que se aburrieron de golpearme con la regla, las tres se pusieron de rodillas frente a mi, quedando sus bocas a la altura de mi pene. Hacían como que iban a pasar la lengua por mi pene o darle besos pero solo acercaban su cara y retrocedían, me preguntaban si lo quería…. yo estaba muy excitado y trataba de decir que sí, pero la mordaza no me dejaba. Pero ellas solo se burlaban y les complacía ver como yo estaba completamente entregado, suplicándoles que me tocaran.

Después de que se cansaron de molestarme, Camila me soltó del pilar donde estaba amarrado y me hicieron tirarme al piso, acostado boca arriba, las manos aun atadas a mi espalda y amordazado. Ponían sus pies sobre mi, en mi cabeza, en mis genitales y en mi estómago. Camila puso su pie sobre mi cuello y me comenzó a ahogar, yo trataba de moverme pero no podía. Ellas se reían y les causaba placer verme revolcándome en el suelo desnudo y a merced de ellas. Yo no podía creer lo humillante de la situación.
Luego, Camila se sentó en el suelo y entre sus muslos sujeto mi cuello, comenzando a asfixiarme. Yo me retorcía en el suelo y trataba de suplicarle que se detuviera. Sus amigas miraban y se reían. No podía soportar la manera en que estaba siendo humillado, por una muchacha y además frente a otras dos jovencitas que no paraban de reírse y burlarse de mi.

Me tuvieron un buen rato ahí y luego me entraron a la casa, me sentaron en una silla y me dejaron atado ahí. Camila me miró sonriendo y dijo -“Ahora iremos al centro comercial a tomar unos helados, no te muevas de acá” y me dejaron ahí.

Pasó más de una hora cuando volvieron. En ese rato mi pene se había “adormecido” y se veía muy pequeño, sobre todo por la posición en que estaba sentado, lo que a las tres les causó mucha gracia y apuntaban con el dedo a mis genitales y se reían.

Luego me desataron de la silla y me tiraron al suelo, nuevamente boca arriba. Las tres se pusieron de rodillas al lado mio y Camila le ordenó a una de sus amigas que me quitara la mordaza y Camila dijo -“Espero que estés aprendiendo tu lección. Quiero que me ruegues perdón y digas lo patético que eres. Dime que tienes un pene pequeño y que eres un debilucho que no se puede defender de una niña”.- Sus amigas parecían disfrutar la escena y me miraban con expresión burlona.
Yo le pedía perdón, que nunca quise hacerla enfadar y le rogaba para que me soltaran. Ya sin un mínimo de dignidad, le dije entre sollozos que mi pene era pequeño y que me sentía muy humillado por haber sido dominado por una niña.
Las tres adolescentes se miraban entre ellas y reían a carcajadas.

A esas alturas, Camila se sentía totalmente poderosa frente a mí y creo que quiso demostrarme cuán dominado me tenía, porque colocó una mano sobre mi boca y con la otra tapó mi nariz, comenzando a asfixiarme. Yo luché y corrí cara, logrando soltarme -“no te resistas!!”- me dijo, y me dio una bofetada.
Inmediatamente se puso de rodillas por detrás de mi cabeza y la sujetó entre sus piernas, de modo que no podía moverla. Le ordenó a sus amigas a que cada una tomara una de mis piernas, abriéndolas y las levantándolas hacia mi abdomen, lo que dejó mis genitales y mi ano expuestos.
Con su mano izquierda tapó mi boca y con la regla en su mano derecha, comenzó a darme golpes en mis genitales y en mi ano.
Me castigó duramente y no podía moverme, me tenían completamente inmovilizado.
Luego de golpearme durante varios minutos, Camila comenzó a asfixiarme nuevamente con sus manos, pero ya no podía mover mi cabeza. Trataba de luchar pero era inútil, las tres niñas me tenían completamente dominado y me estaban asfixiando. Comencé a marearme por la falta de aire y pensé que me iba a desvanecer. Justo en ese momento Camila me deja respirar, alcanzo a tomar un poco de aire y vuelve a asfixiarme. No resistía más y pensé que me matarían. Recuerdo que empecé a pensar que nunca hubiese imaginado morir así, pensaba en qué diría mi familia y amigos, que dirían los periódicos… algo así como “JOVEN MUERE HUMILLADO Y TORTURADO POR TRES JOVENCITAS”. Y pensaba que sería muy indigno morir así y que sería motivo de burla en todo el mundo.
Cuando estoy a punto de desmayarme, Camila me suelta y vuelvo a respirar. Lloraba y les suplicaba por favor que no me mataran.
Ella me dijo -“te daré una oportunidad de vivir, pero dependerá de ti que lo logres”
Me pusieron de rodillas y con un cordel largo ataron mi cuello fuertemente y el otro extremo de la cuerda lo ataron a la pata de la cama muy tenso, de modo que me estaba estrangulando.
Camila se sentó en una silla frente a mi, con las piernas cruzadas y sus pies quedaron a la altura de mi pene. Me ordenó -“quiero que te masturbes en mis zapatos, no te soltaré la cuerda hasta que hallas acabado. Si quieres vivir tendrás que humillarte. Tu vida o tu dignidad”.
Mis manos estaban atadas a la espalda así que solo podía moverme y frotar mi pene sobre su zapato. Mi pene estaba muy duro, había estado contenido toda la tarde y solo quería acabar. La soga en mi cuello estaba muy tensa y sentía que me estaba poniendo rojo y me estaba mareando. Por algún motivo eso me excitaba aún más. Yo continuaba frotándome contra su pie. Sus amigas miraban toda la escena. La situación era realmente humillante; yo desnudo, amarrado y de rodillas en el suelo con una soga alrededor de mi cuello, frotando mi pene para eyacular mientras tres hermosas niñas me miraban.
No resistí más y acabé. Las tres adolescentes reían, mientras que yo estaba llorando por la mezcla entre impotencia, la humillación y el desahogo.
Soltaron la soga y caí rendido al suelo, sobre mi propio semen, sollozando. -“Espero que hayas aprendido tu lección”, dijo Camila.

Luego de eso, me soltaron, me vestí y me fui de ahí.

Cuando Sofía volvió de su viaje, le tuve que inventar una excusa para terminar con ella, obviamente no podía seguir con ella después de lo que su hermana me había hecho. La ruptura no fue fácil, pero finalmente ella entendió.

Hace unos pocos días vi a Sofia en el centro comercial. Andaba con otro chico tomada de la mano y se veía muy contenta. Yo me sentí muy mal por eso ya que ella realmente me gustaba.

En cuanto a mí, después de lo que pasó me volví más retraído con las mujeres. La humillación que sufrí dañó mucho mi autoestima y no he vuelto a salir con nadie y sigo siendo virgen.
Cada vez que veo a una colegiala, mi pene se erecta y me acuerdo de vejación a que fui sometido.

sometida por puta parte II

(Ver parte I PARA ENTENDER)

Esa tarde llegué a mi departamento muy excitada por lo que me había dicho Ricardo, si bien me había quedado con las ganas de una buena penetración de su vergota, así que decidí preparar todo para la noche, solo tenía dos horas, por lo que arreglé un poco la casa rocié con perfume la sala y la habitación puse música suave me di una ducha , acomode el sofá de la sala frente justo a la entrada del departamento y me acomodé sobre el totalmente desnuda en cuatro patas y con mi culo bien parado (y con vaselina) de cara a la puerta que había dejado sin llave. Luego de unos minutos, sentí que el elevador subía pensé que era él por lo que con mis manos abrí lo mas que pude las nalgas de mi culo, la puerta se abrió, era él, al verlo le dije – ven papito mira como te espero soy oda tuya hazme lo que quieras- Ricardo al principio se sorprendió dudó un segundo y luego saco su enorme miembro y comenzó a penetrarme fuertemente mientras decía – Así me gusta putita quiero que todos los días me recibas así, desde hoy en adelante vas a ser enteramente mía zorrita—El solo sentir su tamaña verga penetrándome me hizo excitar sobre manera sentía sus 25 centímetros como taladraban mi culo, me estaba partiendo en dos yo gemía de placer a pesar del dolor y al escuchar sus palabras, no dude un segundo y le respondí –Siii siii seré tu puta, tu esclava lo que quieras, pero no me dejes sin tu verga ahhhh ahhh asiiii ahhhh— mientras empezaba a correrme. El empezó a tocarme las tetas con una mano y con la otra me tomo del cabello y me empujaba para atrás haciendo que yo me clavará entera su verga y me decía —-Muy bien puta ve preparándote porque te voy a maltratar las veces que quiera y no tendrá derecho a opinar salvo que yo te lo ordene puta de mierda —– y yo —- Siiii siiii hazme lo que quieras ahhh ahhh asii—– y el dialogo siguió así
Ricardo: Te encanta mi verga eh putita pues si tanto la quieres a partir de hoy yo soy tu señor Álvarez y yo te llamaré puta, porque eso serás entendiste?
Yo: siiii siii entendí señor Álvarez ahhhh ahhhhasiii
El Señor Álvarez: ahh que bien coges puta muévete muévete que quiero romperte el culo sii asii así ahhhh
Yo; siii asiii rómpame el culo señor Álvarez es todo suyo ahhhh sii asiiii aaahhh como me gusta
Señor Álvarez: Muy bien puta veo que aprendes rapidito eso me gusta toma, toma (cacheteándome las nalgas con fuerza)
Yo: ayyyy ayyy sii señor Álvarez ayyy aprenderé todo rápido ayyy ahhhh ahhh (mientras me corría por segunda vez)
Señor Álvarez: Estas bien excitada puta, vamos muévete asiii ahhhh no voy a parar hasta rebalsar tu culo de leche ¿entendiste putita?
Yo: Sii siii quiero toda su leche en mi culo Señor Álvarez ahhhh siiii
Y así seguimos un buen rato, en el cual me corrí dos veces más hasta que por fin el señor Álvarez eyaculo en mi culo, eso me excito mas aun, me volví a correr.
Señor Álvarez: muy bien putita ahora date vuelta y mamamela que lo haces muy bien.
Obedecí de inmediato comenzando a lamerle la cabeza de su verga, enseguida cent un tirón del pelo que me hizo atragantarme con su miembro, comencé a hacer arcadas pero pude controlar la situación y seguí chupando su hermosa verga mientras él decía.
Señor Álvarez: Así toda putita atáscate con mi verga y ahora me vas a escuchar putita.
Acto seguido me dio dos cachetadas mientras yo seguía chupando
Señor Álvarez Eso es puta sigue chupando a partir de hoy yo decidiré sobre tu vida ¿entendiste puta? (otra cachetada en mi cara). Yo asentí con la cabeza sin parar de chupar, al contrario de lo que pensaba la situación me excitaba cada vez más.
Señor Álvarez: Escúchame bien puta vas a seguir trabajando donde lo haces de manera normal, es al único lugar que podrás Salir sin mi autorización ¿entendiste puta? Y tomando me de los pelos sacándome su verga de mi cara hizo que le contestara
Yo: Si señor Álvarez como usted diga
Señor Álvarez: Muy bien puta para mañana quiero que te empieces a vestir como lo que eres una puta, así que quiero que tires vendas o cambien toda tu ropa decente, por minifaldas, playeras escotadas, pantalones ajustas ropa traslucida, y ropa interior sensual. Al trabajo iras así vestida pero sin topa interior, y en casa solo usaras la lencería, si alguna de tu ropa no me gusta serás castigad ¿a entendiste puta?
Yo: Si Señor Álvarez
Señor Álvarez (dándome otro cachetazo) sigue chupando puta (obedezco) vas a borrar todos los contactos de tu celular y tendrás solo mi número. Deberás contestar cada vez que te llamo como máximo al segundo timbrazo ¿entendiste puta de mierda?
Yo asintiendo con la cabeza.
Señor Álvarez muy bien ahora (sacándome de su verga de los pelos) dime ¿quieres que te coja?
Yo: Siii si señor cójame por favor
Señor Álvarez: (cachetazo) Señor Álvarez Puta aprende, pues ahora no te voy a coger hasta que me escuches ¿entendiste puta?
Yo: si señor Alabares
Señor Álvarez: Bien cuando yo llegue a este departamento siempre debe haber comida y bebidas para mi, mañana quiero tener varias fotos tuyas desnudas y con lencería y con tu próximo sueldo compraras tantas cámaras de video como ambientes allá en este departamento para que yo pueda saber que estas haciendo todo el tiempo entendido?
Yo: Si Señor Álvarez
Señor Álvarez: Muy bien puta ahora me voy si quieres que te coja solo cumple lo que te ordenado, luego recibirás mas instrucciones, bien puta ya asi como estas desnuda bajas a abrirme la puerta y luego puedes descansar, mañana vendré a las 7 de la tarde si cumpliste tendrás tu recompensa y si no tu castigo, vámonos puta
Me levante tome mis llaves y baje junto al Señor Álvarez le abrí la puerta rápidamente cuando estaba por cerrarla al Señor Álvarez cuando él me dijo chúpamela de nuevo aquí, me arrodille y comencé a chupársela, estuvimos el tiempo suficiente así para que pasaran algunas personas por la calle y vieran el espectáculo luego el Señor Álvarez me dijo Ya está bien puta retírate.
Salí corriendo hasta el elevador subí a mi departamento, me senté en mi sofá y me empecé a masturbar, estaba empapada gemía como una puta mientras me repetía a mi mismo seré tu puta señor Álvarez