El placer de una manoseada

El interior del vagon quedando bastante apretados y casi sin movimiento, como pude me movi hacia su lado derecho, quedando mi verga entre su pierna y su nalga, dandose cuenta de inmediato que la traia bien erecta y dura.

Hola, estoy que les voy a relatar es 100% real, y me sucedio en la estacion del metro la raza de la direcion indios verdes universidad, dejenme describirme soy un hombre de 28 aÑos de edad, tez morena clara, esbelto, mido 1.70, y simpatico, bueno les dire que todo comenzo como a las 08:00 horas de la maÑana un dia jueves, me disponia a arribar el metro, pero como siempre estaba a reventar, todos los vagones llenos, y por lo tanto la mayoria de las personas se encontraban de mal humor o con demasiada prisa, asi deje que pasaran como 4 trenes, hasta que vi una mujer de unos 25 aÑos, media como 1.64 , morena clara, de muy buen ver, y una cara presiosa,.

En fin todo un biscocho, y tambien esperando algun vagon del metro con un espacio para subir, claro que ella estaba del lado de los vagones que nos corresponden a los hombres y me dije esta chica vestida asi algo anda buscando y al verla ahi vestida con una blusa blanca, y una falda corta, color negra (como a la mitad de sus presiosos muslos) y medias color negras, se me paro de inmediato la verga, por lo que me puse inmediatamente atras de ella, y no fui el unico, ya que inmediatamente ya habia como 15 hombres mas que querian sentir sus ricas nalguitas, en fin, yo fui el que quedo en mejor lugar, por lo que al llegar el metro todos los de atras nos empujaron hacia el interior del vagon quedando bastante apretados y casi sin movimiento, como pude me movi hacia su lado derecho, quedando mi verga entre su pierna y su nalga, dandose cuenta de inmediato que la traia bien erecta y dura.

Como pude comenze acariciar sus nalgas por encima de su falda, que rico es sentir las nalgas de una chica y de acariciarla sin su concentimiento, primero fue como no queriendo tocarla, asi suavecito por encima tocandoasl unicamente con las yemas de los dedos, despues la acaricie con mas confianza y paseaba la palma de mi mano de una nalga a otra, pero yo ya estaba caliente y queria mas asi que empeze a tocarle por el frente y por encima de su falda, despues comence con sus muslitos y viendo que ella aceptaba las caricias, subi mi mano y la meti por debajo de su falda acariciando todo sus muslos que estban calientitos, es delicioso sentir la textura de sus pantimedias y asi estuve un rato disfrutando de esas hermosos muslos, luego dirijio mi mano a su panochita y la empeze a cariciarla suavemente sobre su monte de venus, sentia su calor de su panochita y de sus nalguitas en mis manos, de vez encuando ella volteaba para todos lados, me imagino que para buscar al responsable de tan osadas caricias pero era imposible saber quien de todos los que estabamos en ese momento era el responsable, por lo que no me preocupaba y seguia acariciandola a placer.

Lo unico que ella sabia era que yo le repegaba mi verga en su pierna, cada vez mas excitado por el placer prporcionado por esas nalguitas y su panochita, me puse mas caliente y pensando que hacer para tocarla mas directamente sobre su piel, por lo que me dispuse a meter mi mano bajo sus pantimedias y su calzonsito, sabiendo que esto pudiera molestarla y gritara pidiendo alguna ayuda, cosa que no sucedio, ahhhhhh, que delicia fue tocar sus nalguitas fuera de toda prenda y al cobijo del anonimato, las acaricie muy rico, pasandole un dededo por la division de cada nalguita y sintiendo su calor, por lo que aproveche para meter mi otra mano por delante, lo hice despacio, tocandole suave y elegantemente el borde superior de su pantimedia y su calzon, levantando un pocoe introduciendo primero un dedo por encimita tratando de alejar esas prendas de su rica piel y asi poco a poco, y lentamente fui metiendo toda mi mano dentro de su calzon, casi me vengo al sentir los pelitos de su panocha que rico fue eso, con mas confianza me ti toda la mano, y pude tocar toda sus vellitos pubicos, por lo que me puse a jugar un rato con ellos, pienso que la chica ya estaba excitada por que ella se dejaba hacer, puse un dedo en su vulva y empeze a masajearle su clitoris, ya ibamos a llegar a la estacion tlatelolco pero hubo una descompostura a medio tunel antes de llegar a la estacion y las luces del vagon se apagaron que dando unas pocas encendidas, por lo que el vagon se oscurecio bastante, empeze con mas ganas mi labor y lebaje como pude sus medias y su calzon hasta las rodillas la chica como que se saco de onda pero no dijo nada, solo volteo para todos lados y eso fue todo, deje de acariciarle sus nalgas y como pude baje el zipper de mi pantalon y me saque la verga repegandosela piel a piel.

Eso fue lo mas exquisito, ella se sobresalto y bajo una de sus manos y tomo mi verga y ya no importandome que supiera quien era el que la estaba manoseando le meti el dedo en su vulvita rica y caliente como la lava, ella racciono frotando mi verga en su pierna y haciendome una chaqueta, y yo en agradeciemiento, le segui metiendo el dedo en su panochita y acariciandole sus nalguitas, en eso el metro comenzo su marcha y llegamos a la estacion tlatelolco pero nadie bajo, llegamos a la estacion guerrero y por lo contrario subio mas gente, pero ella y yo seguiamos en lo nuestro, como sabiamos que en la siguiente estacion la mayoria de la gente baja, suspendimos lo nuestro y le levante sus calzonsitos y sus pantimedias y trate de acomodarle la falda y bajamos todos en hidalgo, posteriormente bajamos ella siguio su camino no sin antes darme su telefono y un beso de despedida, posterioremnte les contare lo demas

Mis cuatro hijas se convirtieron en prostitutas

Tuve seis hijos en mi vida. Me llamo Bibiana y empecé todo esto cuando cogía con mi novio Lalo. Siempre me gustaron los mayores, y yo tenia trece y el 18. Cogiamos mucho pero cuando terminamos empecé a mirar a otros lados y en una de esas ocaciones fue mi tio el que me encontró y le gustó mucho cogerme en medio de mi despecho. Y después, sin que el otro se enterara, fue su padre, o sea mi tio, y de este ultimo quedé embarazada a los 18. Por suerte me encontré con otro novio, que también se llamaba Lalo y creyó que el hijo que tenía en mi vientre era suyo. Él era treinta años mayor que yo, pero eso no le quitaba el amor a nuestra relación.
Cuando mi primer hijo cumplió tres años, nació mi segundo hijo, lo cual es chistoso porque cumplen el mismo día. Vivíamos felices hasta que dos años después mi esposo lalo murió desafortnadamente en un accidente en una carretera. Yo me quedé sola con los niños hasta que Martín, el mayor cumplió trece, y me di cuenta de que le gustaba masturbarse viendo revistas de muchachas. Lo supe porque las encontré con las paginas todas pegadas por sus mecos. Pero lo peor fue cuando me encontré unos calzones mios con manchas de semen debajo de su cama. Yo había conservado mi buen cuerpo de mi juventud, había ido mucho al gimancio y todo el tiempo salíamos a hacer algún deporte, así que seguramente se habían acostumbrado a ver a su sexy mamá en ropa ajustada deportiva, pero Martin ya me veía como una mujer y no como una madre. Y por extraño que eso pareciera, me excitó, y me tomé muchas fotos desnuda de forma compulsiva y las escondí. Tiempo después encontré a esas también llenas de mecos debajo de su cama. Entonces, cuando fue su cumpleaños numero catorce de los dos cenamos en casa y cuando Mauricio se fue a dormir o sea el menor yo me desvestí y fui a ver a Martín.
“Amor sé que te la has jalado con mis fotos y mis calzoncitos, pero mejor permíteme que te la jale yo. Una madre sabe como hacer esta clase de cosas”. Entonces le bajé el pantalón y empecé a masturbar su pene que, aunque no era muy grande como el de su padre, o sea mi tio, era demasiado para alguien de esa edad. Se le paró de inmediato y se lo empecé a jalar y después usé mis senos. “se siente rico?” y en eso me cayó un chorro en la cara. Yo mejor abrí las piernas y me subí en su verga. Estabamos en la cama. Se metio su verga completa y empecé a subir y a bajar de inmediato. Él no sabía qué hacer, pero yo lo guiaba. Le decía que ya era un hombre y que debía de cumplir su deber conmigo. Fui primero lento y después rápido, muy rápido y mepecé a gozar mucho que empecé a gritar. Eso despertó a Mauricio, que fue a ver qué ocurría. “Mami, que le haces a Martin” “Ay bebé, ven, bajate primero el pantalón y ven” así lo hizo y vino conmigo con su verga también parada. Hice que los dos se pusieran de pie y empecé a chuparse a los dos alternadamente mientras con una mano le estimulaba a uno y con la otra mano me acariciaba el clítoris. Entonces me levanté e hice que Mauricio me metiera su verga por la pucha y se la seguí chupando a Martín. Les dije que me la metieran y medio sacaran, y así lo hicieron y supe que les estaba gustando, en especial cuando se vinieron los dos, uno en mi coño y el otro en mi boca.
Ese fue el principio de nuestros eventos sexuales. Les dije que lo guardaran en secreto, en especial cuando después me embaracé de alguno de ellos cuatro veces. Cada diez meses tuve una niña hasta que hice que me dejaron de coger cuando empezaron a hace rsu vida por su cuenta cerca de los 18. Aun quedaba dinero de mi esposo difunto y también trabajaba, además de que cuando mis hijos empezaron a trabajar me daban dinero para mantener a mis hijas. Entonces, cuando cumplí 54 me enteré de que mis hijas la pasaban mal económicamente, y que necesitaban un empleo urgentemente, las cuatro. La mayor tenía 22 en ese entonces y la menor 19. Yo trabajaba de prostituta, pero ellas eran muy bonitas, así que pensé que podían ser modelos o, si se iban por mi lado, prostitutas de lujo.
Y así fue. La primera fue la menor que se dio cuenta de que podía cobrar por sexo y que luego los millonarios le pedían que los acompañara. Ella, Natalia fue la más emprendedora porque puso, con sus hermanas, un pequeño negocio de mujeres de compañía. La mayor si logró atrapar a uno rico y se quedó a vivir con él, y ya tienen un hijo, pero las demás siguen cogiendo con quien les diese más. Tienen una modalidad entre ellas que se trata de que subastar a una de ellas para todo lo que se deseara. Parecen llevar una buena vida con el dinero que se ganan.
Mientras que yo… digamos que me encontré con mi tio y le hice revivir muchas de las cosas que vivimos. Le gustó saber que su hijo siguió la tradición y me hizo otro hijo, que fue alguna de mis hijas. Ya saben que de tal palo tal astilla.

Cojiendo a Ainara en el Taller

Esto paso hace casi 1 año, me llamo Enzo y tenia 18 años, mi compañera Ainara al igual que yo tenia 18 años en ese momento.

..Levante la mano- Y no lo hice.

Era un dia viernes por la tarde, al ir a un colegio Técnico tenia doble turno y por la tarde me tocaba taller, el profesor nos había dividido en 2 grupos para el trabajo de este dia.

Éramos 7, algunos compañeros habían faltado aunque en realidad eramos 20 debido a que era el ultimo año y bueno, muchos se cambiaron, repitieron, abandonaron.. etc.

Tenia 3 compañeras, 3 compañeros y yo en la clase de la tarde, parecía que por la mañana se habían arreglado el resto para no ir por el calor y hacer trabajos que otros tenían pendientes para aprobar.

Cuando nos encontramos con el profesor a las 13hs dijo que teníamos que armar unos carteles y soldar unas mesas y sillas, decidio dividirnos en 2 grupos y al ser 7, uno iba a quedar desnivelado, el mas grande iba a quedarse en el taller haciendo los carteles y el otro a soldar…

Tuve la suerte de quedarme con el grupo mas grande y en él, habían quedado mis 3 compañeras: Ainara, Abigail y Melisa.

Al dividir los grupos, el profesor nos dio todas las indicaciones y dijo que iba a quedarse con el grupo de soldadura, para asegurarse que no cometan errores y que no vagueen. Él confiaba totalmente en nosotros, además de tener el trabajo mas complejo de los grupos.

Ya eran casi las 2 cuando el profesor se fue con los demás a supervisar y me quede con mis 3 compañeras haciendo el cartel, ellas querían darle cierta forma extraña y decorarlo bien prolijo (algo innecesario creo hasta el día de hoy), solo había 1 mesa y estaba en medio del taller, el cual estaba alejado del resto del colegio…

Luego de haber cortado las laminas para doblarlas, escribir y pintarlas, tuve que llevarlas a la mesa, en donde me esperaba una pregunta inesperada…

-Por que no levantaste la mano?- Me pregunto entonces Ainara
Eh? de que estas hablando?- Le respondí
-Dale no te hagas Flor me lo conto todo.- Me dijo llenándome de intriga
Que Flor? no se que pregunta decís.- Seguía sin entenderla
-Ahhh, la que hizo la profesora a la mañana “Cuantos de ustedes saben usar un preservativo?” Vos no levantaste la mano. Por que?- Hasta que logre entender…
Bueno, simplemente quería ver a la profesora haciendo la demostración de como usarlo.- Mi respuesta la hizo reír junto con Melisa.

Luego de eso seguimos hablando pero de otro tema, parecía que a Abigail le molestaba un poco, tal vez por “la mala educación” mía.

Cuando eran casi las 3, llegamos a la parte de darle forma y profundidad a las letras en la lamina, de esto se encargaba Ainara y Abigail, Melisa estaba sin hacer nada.. algo que era muy de ella, se la pasaba escuchando música y nada mas.

Mientras trataba de darle las formas correctas en la lamina de chapa, llego a escuchar el coro de una canción “pose, pose, pose”, al ver que repetia esto, me acerque a Ainara por atrás ya que estaba inclinada junto con Abigail en la mesa central para darle las formas y profundidad a cada letra..
Esperé a escuchar nuevamente el coro “pose, pose, pose” y en ese instante al ritmo de la música, la apoyaba por atrás aprovechando su posición de 90º.
Era algo medio normal que hagamos estas cosas, nos conocíamos hace años y era algo que nos medio unía entre la amistad.

-Que haces? hay que terminar esto rápido.- Me dice Abigail
-Dejalo, no esta haciendo nada…- Me defendió Ainara
Ves Abi, siempre interrumpiendo buenos momentos vos.- Le dije haciendo reir a Melisa y Ainara

Segundos después vuelvo a escuchar el coro “pose, pose, pose” y nuevamente repito mi acción, apoyo por atrás a Ainara aprovechando su posición de 90º, pero esta vez solo se limita a reírse, ignorando prácticamente mis movimientos.

La canción termina y vuelvo al otro extremo de la mesa para ayudarlas con la profundidad de las letras, hasta que Ainara me pide ayuda…

-Podes venir Enzo?, no llego yo- Me pide Ainara, casi suplicando porque no llega.
Y no puedo hacerlo desde acá? o tengo que ir al otro lado?- Le digo casi burlándome de su falta de alcance
-Dale ven a ayudarme!!…- Y voy instantáneamente.

Ella tenia que marcar los puntos para la unión de letras, al darme vuelta por la mesa pude ver como se levantaba su guardapolvo dejando al descubierto parte de su espalda y su calza negra mostrando su ropa interior color blanco.

Alado de ella haciendo lo mismo estaba Abigail, pero ella si llegaba… su pantalón era Jean y no tenia tan buen culito como Ainara, sin embargo si tenia mas tetas que ella, de frente podía ver como chocaba contra la lamina.

Me acerco por atrás de Ainara, pero al verla de esa forma no pude soportar que la verga se me pare y me quede centímetros atrás.

-Dale acércate, así me ayudas con los puntos- Me pidió Ainara
Bueno esta bien, pero no digas nada…

Me puse alado de Ainara y pude ver que estaba mal posicionado, la única manera era estando de su lado, así que le pedí que salga. Ainara salió pero yo tampoco pude marcar los puntos, necesitaba ayuda de otra mano.
Ainara pudo verlo y me saco casi empujando, pero me dijo que si nos poníamos uno atrás del otro entonces iba a poder marcar los puntos…

Entonces Ainara se puso nuevamente en su posición de 90º contra la mesa y se me paro otra vez la verga al 100, sin embargo ya le había dicho “no digas nada”, una clave que habíamos arreglado tiempo atrás…
Me acerque por atrás y pude sentir mi verga en medio de su culito, cruce mis manos uniendo ambos brazos y mi cabeza quedaba a la misma altura, entonces pude llegar a ver una leve sonrisa dibujada en Ainara, entonces Abigail preguntó:

-Por que le dijiste “no digas nada”? Díganme.- Ordenó prácticamente Abi
-Yo puedo notar cuando a Enzo se le para- Respondió Ainara sin pensarlo
Mentira, es mentira- Y me ruborice por un segundo
-Ahhh tampoco es que fuera a cojer acá en el colegio.- Comento Abi burlándose
Que, pensas que le tengo miedo al colegio? jajaja- Le respondí de forma altanera
-Es verdad, no podría hacerlo el pobrecito…- Dijo retándome Ainara
Ah no?, Queres que te muestre si tengo miedo?- Lo dije ya pensando en la demostración…

Sin esperar a escuchar la respuesta, procedí a demostrar si le tenia miedo a cojer en el colegio…

Mientras dejaba las herramientas baje mis manos directamente a la calza de Ainara y le dije a Melisa que revisara por la puerta que el profesor no venga.
Ella hizo caso mientras miraba lo que hacia con una sonrisa traviesa…

Ainara simplemente se quedo quieta y no respondió mi pregunta.
Apenas vi que Melisa se paro en la puerta a ver si venia el profesor, tome la calza de Ainara con ambas manos y se la baje hasta un poco mas arriba de las rodillas, cruce un pie entre sus piernas y las separé de un empujón.
Ella dejo las herramientas tiradas y puso sus manos de frente a la lamina, debajo de sus tetas sin poner resistencia alguna…

Una vez con la calza abajo pude ver su tanga blanca y la baje al nivel de la calza, mientras se la bajaba también baje la cabeza y pude ver su perfecta concha depilada, totalmente lisa. Mientras subía la cabeza para ponerme en posición le pase la lengua para sentir su sabor, algo que me gustaba saber de todas las que cojia…

Alado estaba Abigail mirando muy sorprendida, seguramente no esperaba que hiciera esto, asi que me baje los Jeans dejando a la vista el bóxer empinado.
Mientras Abi miraba me baje el bóxer y al recordar que no tenia preservativo alguno, escupí mi mano derecha y lubrique toda la concha de Ainara, tuve que escupir 2 veces y entonces la penetre sin aviso alguno…

Al levantar la cabeza miraba a Melisa mordiéndose el labio inferior y a Abi con la boca abierta, tal vez impresionada por mi acción, mientras tanto Ainara disfrutaba de mi mete-saca con leves gemidos sobre la mesa…

Al tener esa posición perfecta de 90º podía llegar hasta el fondo y notar como gozaba al llegar a ese punto final.
Le daba de forma lenta ya que teníamos mucho tiempo… y era muy excitante cojerme a una amiga de tantos años con una concha tan bien conservada para sus 18 años.

Masomenos 10 minutos después Melissa avisa de forma alarmante que el profesor venía, entonces aceleré el ritmo con todo, sabiendo que desde el punto que se ve el profesor hasta el taller había menos de 50metros…
Entonces llegaba el punto de acabar pero al ser tan excitante y el poco tiempo que teníamos no pude controlarlo y la acabe saliendo de Ainara, se veía como chorreaba el semen hacia sus piernas mientras me ponía el bóxer y los jeans al mismo tiempo.
Y ella al mismo tiempo subiendo su tanga blanca y su calza negra, me fui al frente de la mesa y Abi siguió marcando las letras rápidamente.

El profesor llegó y dijo que eran 4:30, teníamos que prepararnos para irnos, que por este día ya era suficiente y que terminemos la semana que viene.

Luego de dar el aviso, el profesor se fue con el otro grupo y nosotros fuimos a recoger nuestras cosas… entonces pude ver por delante a Ainara y noté como se le pegaba la calza y se mojaba su entrepierna y concha.
Al parecer había acabado mas que de costumbre y le chorreaba por las piernas, en ese momento solo pensaba en “ojala no quede embarazada”, era algo que pensé luego de hacer todo sin un preservativo.

Acordamos entre los 4 guardar el secreto, aunque tampoco les haría bien contarlo, y tampoco me perjudicaría a menos que Ainara quede embarazada.

Mientras salíamos del colegio llegue a decirles: “Ven que no tenía miedo? jajaja”
Sin embargo esta no era la primera vez que cojia en el colegio, 2 años atrás habia tenido mi primera vez en el colegio…

Hasta el día de hoy a veces nos juntamos y cojemos solo por placer.

CENA SORPRESA

Soy Inés tengo 30 años morena de 1,70 de estatura y un cuerpo proporcionado. Ayer tarde después de trabajar me fui a casa y me puse un poco fresca con una camisa larga abrochada menos los dos botones de arriba y con braguitas, sin sujetardor pues no esperaba a nadie y a ver un rato la tele en el sofá. Sobre las 8 me llamó un sobrino que hacia tiempo que no lo habia visto que venia con su novia. Subieron ellos dos y se sentaron en el sofá y yo en el sillòn individual a un lado y su novia a mi lado y él al otro lado.

Ella que se llamaba Carmen iba vestida con una falta corta por arriba de las rodillas y un sueter escotado que se le veian muy bien el par de tetas grandecitas para la edad que tenia, 17 años.

Mi sobrino con 20 años cuerpo de deportista un pantalon corto y una camisa. Estuvimos hablando un rato de varias temas y de vez en cuando Carmen que apoyaba las manos en sus rodillas me hacia ver claramente sus dos tetas al margen que practicamente con la falda corta le veia los muslos.

Pienso que cuando se inclinaba hacia adelante lo hacia sin pensar nada, unas veces se apoyaba la espalda en el respaldo y otra hacia adelante. A la tercera vez que lo hizo me quedé mirando las tetas con disimulo pues hablaba con su sobrino , de vez encuando intervenia ella.

Me di cuenta tambien que Carmen observaba mas veces que yo por mis botones desabrochados que se veian mis tetitas. Cruzabamos las miradas. Yo notaba un cosquilleo por mi cuerpo. Después de un rato les dije que se quedarán a cenar y les pareció bien sobre todo a Carmen. Cuando fuimos a la cocina me di cuenta que no tenia cervezas y mi sobrino Carlos se brindó a bajar a por ellas, le dije que bien así Carmen se pondría un poco fresca también.

Cuando se bajó Carlos le dije a Carmen que viniera a la habitación y le dejaria una camisa e iria más fresca. Yendo hacia a la habitación por el pasillo yo iba delante y ella detras y en un momento que quise decirle algo de la cena, iba tan cerca de mi que al girarme tropece de cara con ella. Oh Carmen , perdona, y me contestó que le habia gustado el tropiezo pues con mis 30 años tenia un cuerpo muy apetecible, nos quedamos mirando y me dio un beso en la boca, la verdad yo no giré la cara, lo recibi bien.

Ya en la habitacion se quito el sueter y el sujetador y le deje una camisa blanca mía , pues cuando se la puso y antes de abrocharla no se que me ocurrió, pues iba con el móvil para dejarlo en la mesita y le dije de hacerle una foto a sus pechos, le gustó pues me dijo nadie se la habia hecho y así lo hice despues se la enseñé. Antes de abrocharse nos abrazamos y nos dimos un beso en la boca mas intenso mientras con una mano le apretaba una teta que no me cabia en la mano despues pellizcaba el pezón.

Nos fuimos a la cocina para ir preparando la cena y ella me ayudaba a poner la mesa. En breves instantes toco Carlos pues venia con las cervezas.

Cuando entró a la cocina y las dejo en la nevera, observó a su novia y le dijo que se habia puesto muy fresca y con un buen escote que se le veian bien sus tetas, se acercó, la abrazó y le dio un beso en la boca. Después le decia, Carlos has visto que tipo que tiene tu tia y lo atractiva que está, realmente con la camisola se me veian muy bien casi toda la pierna y por la camisa se le veia el escote. Tia, pues tiene razón Carmen, me acerqué a darle un abrazo un poco largo pues era familiar y el se arrimó un poco más pues noté un bulto entre sus piernas fruto del abrazo que le dió a su novia antes, pensé,

Al separarse, su novia se dio cuenta del pequeño bulto. Entraban y salián de la cocina para llevar la cena al comedor. Yo me quedé un poco pensativa en lo que habia notado, era mi sobrino. En unos de los viajes entró Carmen sola y el estaba en el comedor sentado tomado una cerveza y me dijo que lo habia excitado un poco pues después de abrazarte le toqué ese bulto que lo tenia bien aumentado de tamaño. Carmen me abrazo por detras cogiendome las tetas , me giré y la besé en la boca. Me dice, Inés, que has hecho esta noche que nos has puesto a los dos muy excitados y creo tu también estás así.

Nos sentamos para cenar ellos dos en una parte de la mesa y yo en la otra. La verdad que tanto Carmen como yo ibamos frescas y escotadas pues a las dos se nos veian las tetas discretamente. Tia, dice Carlos, te importa que me quite la camisa. No, puedes hacerlo. Después de ver su cuerpo y pensar en el abrazo y el bulto noté un no se qué, que Carmen se dio cuenta y estiró el pie por bajo de la mesa y tropezó con el mio y nos miramos.

Durante la cena haciamos algún que otro viaje a la cocina, cualquiera de los tres. En uno que hizo Carlos al ir a sentarse cogió a Carmen del cuello y le beso en la boca y le puso la mano en el escote y le apretó una teta. Era normal era su novia.

Después de esa acción , le dije , Carlos ya entiendo ese achuchón a las tetas de Carmen. Y eso por que tía ? Le digo hazme un favor traeme el móvil que está en mi habitación y te enseñaré una foto. Al traermelo , noté que se acercó por el lado de la silla y se arrimó de tal forma que volví a notar el bulto en mi brazo, cosa que no le di importancia. Cuando buscaba la foto observé que desde arriba estaba observando mis tetas y al enseñarsela esclamó ¡¡¡ esas son de Carmen !!! al instante puso su mano en mi escote y apretó una y dijo me gustan las dos, las de Carmen y las tuyas, tia ,yo no hice ningún gestó y al sacar la mano del escote me levanto mi cabeza y me dío un beso en la boca y se fue a su asiento. Ninguno hicimos ningún comentario.

Ya tomando el café, les dije que después de lo que se habia bebido y tal como estaba la policia haciendo controles de alcoholemia, sería mejor que os quedarais a dormir los dos y mañana pronto os vais a trabajar.

La tía tiene dos habitaciones con cama grande, la mia y otra. Carmen y yo pensamos irnos a la cama y Carlos dijo que mientras terminaba el café, la copita y el cigarro se quedaba un rato tranquilo en el sofa.

Mi habitación es la última y a mitad del pasillo la otra. Cuando nos fuimos las dos, me di cuenta que Carmen se venia conmigo, lo le dije nada, nos desnudamos del todo y nos acostamos. Que cuerpo mas precio que tenia Carmen eran 17 añitos.

Empezamos a tocarnos, despues a darnos besos , no cesabamos por todo el cuerpo, se puso Carmen boca arriba y yo desde la boca iba bajando con mis besos, me paré en sus tetas me gustaban con locura las besaba las mordia las mojaba con mi lengua y con el pezon los mordia y los succionaba y empezaba a gemir. Al ir bajando se abrió de piernas y puse mi boca en su coñito , ahi disfrutaba por todas partes hasta le ponia mi lengua por dentro de su vagina una y otra vez, despues tenia su clitoris en mi boca. Lo chupaba, lo mordia, mientras que le ponia dos deditos dentro de su vagina, dentro y fuera sucesivamente hasta que estaba notando sus espasmos y llego al orgasmo dando un gemido fuerte, me mojo todos mis dedos que despues los puse en su boca hasta pasar su campanita y chuparlo.

Carlos desde el comedor preguntó que pasaba. Contestamos que nada. Ahora me puse yo boca arriba y Carmen me besaba mucho en la boca mientras jugaba con mis tetas y con una mano acariciaba mi coñito , mi clitoris y me metia tres dedos dentro de mi vagina, pronto me llegó un orgasmo pero con una mano mia también acariciaba su coñito y el orgamos le vino enseguida con gemido y nos quedamos las dos exhaustas boca arriba.

Con el nuevo gemido , Carlos vino enseguida a mi habitación y nos encontró desnudas. ¿Tia, que haceis asi ? Yo le contesté, mientras venias nos hemos entretenido y ahora que estás , esperando ver y notar ese bulto que en dos ocasiones me has hecho notar, pues desnudate, Carmen te ha visto desnudo y la has follado y ahora la tía quiere saber lo que es la polla del sobrino. Ni corto ni perezono y como chico aplicado me dijo , pues vas a probarla.

Se puso en medio de las dos y empezó a besarme intensamente en la boca mientras me apretaba las tetas y pellizcaba los pezones y Carmen habia cogido su polla que empezó a masajearla hasta que se la puso gorda y dura.

Se inclinó Carmen y se la puso en la boca mojandola toda y hasta los huevos se los ponia en la boca, cuando ya la tenia bien preparada , le dijo, Carlos la tienes a punto para que se las metas toda a tu tia y sepa como es tu polla. Yo ya estaba boca arriba se bajo, me abrio las piernas y primero la pasó varias veces por el clitoris y por los labios hasta que una vez en la puerta de la vagina de un empujon me la metio hasta dentro del todo que me hizo dar un gemido de dolor y placer.. No cesaba de meterla y sacarla hasta el fondo. Era enorme y gorda yo creo que mediría 15,16 o 17 cms. Pero como entraba !!! .La metia tan seguida que estaba notando que me iba a venir el orgasmos con la polla de mi sobrino y me decia , te gusta tía, has probado alguna vez una polla como la mia , yo le decia sobrino apreta fuerte mas y mas y mas rapido hasta que me llegó el orgamos pero noté como latia su polla dentro de mi y dejaba salir toda su leche en mi vagina , entonces cerré las piernas y que verga mas dura notaba dentro de mi. En todo ese rato Carmen no me dejo jugaba con mis tetas apretandolas fuerte y mordiendo fuerte mis pezones, me besaba sin parar, aunque de vez en cuando besaba a Carlos , Carmen.

Cuando termino la sacó y me la puso toda en la boca que yo se la limpie de toda la leche que le quedaba.

Se puso boca arriba Carlos , y Carmen empezó a chuparla otra vez, no bajaba el nivel , Carlos en forma, pero yo me sente en su boca y a medida que me chupaba todo mi coño iba saboreado su leche que iba saliendo. Cuando Carmen se la preparó otra vez, era experta poniendosela dura a Carlos, se sentó encima de ella y con una abertura de piertas le entro hasta el final ella no se quejó lo habia hecho muchas veces. Mientras Carlos chupaba mi coño y se follaba a Carmen , nosotras dos que nos quedamos de cara nos besabamos y nos tocabamos las tetas constantemente. Carmen estuvo cabalgando con su polla y volvia a estar a punto de correrse pero , yo quise , saborear toda su leche. Se levantó Carmen y me levante yo y fui directa a ponermela en la boca, empece a masjearla con los labios, con la lengua y con la mano se la meneaba, mientras Carmen jugaba con Carlos y disfrutaba con sus tetas.

Ya muy mojada intente que me pasara la garganta, no podia , me daban arcadas y no pasaba , se la chupe intensame hasta que note que empezó a latir dentro de mi boca y me estaba dejando toda su leche, casi me ahoga. Me tragué toda su leche.

Después empezamos a jugar los tres y al poco rato Carlos ya la tenia empalmada otra vez. Yo le decia a Carlos, no sabia que tenia un sobrino tan fuerte y como aguantas.

Se puso Carmen boca arriba , yo a cuatro patas pero con la boca de Carmen en mi coño y mi boca en su coño tambien y abierta de piernas. Carlos se puso detras de mi y mientras estabamos jugando con un sesenta y nueve y iba preparando mi culito , primero Carmen le chupaba un dedo y me lo metia en mi culo, lo meneaba , metia y sacaba, depues le dio dos a Carmen para que los volviera a chupar y mojar , entraban en mi culo muy bien como yo tenia mi vagina muy mojada sin sacar los dedos de mi culo me la metio por la vagina , que placer notar llena la vagina y mi culo a la vez. Despues me la metio toda su polla en mi culo, pocas veces habia notado una verga así dentro de mi culo. Estuvo metiendo y sacandola un buen rato mientras con los masajes de Carmen y mio en los coñitos estabamos a punto tener el orgamos. Note latir fuerte la polla de Carlos en mi culo y como me lo llenaba de leche, cuando la dejo toda, la sacó y cuando me levante un poco salia de mi culo y como Carmen estaba bajo fue tragandosela toda.

Cuando terminamos, le dije a Carlos que cuando quiera venir a casa tiene la puerta abierta igual que Carmen. No noté la diferencia de follar con mi sobrino que con un amigo. Mi sobrino buenisimo.

Dormimos, al día siguiente desayunamos y se fueron. Carmen en un rincon me dijo que vendria un dia sola sin que se enterara Carlos.

Esto fue lo que pasó con una visita de mi sobrino Carlos con su novia Carmen.

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NOVATO EN FIESTAS DE MENORES

Soy chileno, vivo en la capital, tengo 40 años, mido (+) 1.70 y soy bastante delgado gracias a que practico natación y montañismo, soy casado hace 15, tengo dos hijastras Ema de 18 y Ana de 12 años, era un buen esposo, un buen proveedor, sin vicios, cariñoso y estricto con mis hijas, estaba bien catalogado en mi trabajo, ERA un buen hombre… era. Mi esposa pasaba por una etapa de inapetencia sexual, la cual yo suplía con trabajo y la crianza de mis hijas. Ayudaba a mi hija mayor a entrar a la Universidad, y Ana estaba en octavo básico. Estaba en la edad de la rebeldía, rebeldía que yo cortaba con castigos y reprimendas. Había escuchado que se escapaba a las fiestas para menores y, sin que ella sepa, le había colocado un GPS a su celular, para vigilarla. Un día, en pleno invierno, cuando anochecía muy temprano, los profesores me avisaron que no había llegado a la escuela, pedí permiso para salir antes del trabajo y me fui tras ella.
PRIMERA PARTE
(5) El GPS me llevó hasta una casona antigua, con un letrero que decía fiestas para menores. Dentro, la música se escuchaba estridente. Entré buscando a mi hija, pensando que le daría unas bofetadas frente a todos sus amigos, para que aprendiera a escaparse de casa e irse a un lugar tan peligroso.
Al entrar me llevé una sorpresa: no era el tugurio oscuro, decadente y maloliente que esperaba encontrar, era un salón muy amplio, limpio, bien ventilado, con potentes extractores de aire, alucinantes luces, una larga barra de licores y un escenario central al medio de la pista. Todo muy bien organizado. Comencé la búsqueda de mi hija.
Al avanzar me dí cuenta lo sórdidas que son las fiestas actuales, en comparación con las mías. Habían chic@s de entre los 10 a 17 años, algunos se dedicaban a pasearse, tomar a alguien que le gustara y besarlo, no importando si era o no de su mismo sexo. Habían chico@s besándose de a 2, 3 o más personas a la vez. Otras chicas estaban en los rincones y, entre la penumbra se lograba vislumbrar que estaban de rodillas dando un sexo oral. (6)Otras chicas se dejaban manosear o que las “perrearan”, mientras conversaban con otras amigas, como si tal la cosa. En el escenario central unas strippers de 18 a 20 años, bailaban desnudas o tenían sexo en vivo, con musculosos stripper masculinos. El ambiente estaba cargado de erotismo y la falta de sexo con mi esposa, provocó que me excitara. Rogué porque mi hija no estuviera aquí.
Cuando avanzaba hacia una escalera para subirme y ver mejor desde la altura, una mano me tomó y me arrastró debajo de ésta, alguien me abrazó por el cuello y me dio un beso. No había que ser un genio para darse cuenta de que era una jovencita. Era gordita, pero usaba colonia de adolescentes y su ropa estaba a la moda reguetonera. La aparté y le dije que era un viejo de 40 que buscaba a su hija, ella dijo algo pero con el ruido no la escuché y me fui. Caí en la cuenta que, dada mi contextura física y mi altura, sumado a la oscuridad y las fugaces luces, podría ser confundido con un chiquillo. De noche, todos los gatos son negros.
Siguiendo la búsqueda de mi hija, me metía a una pieza, apenas alumbrada por una luz roja carmesí. (9)Dí un vistazo y cuando me iba, cuando otra mano me agarró y me llevó para adentro. Era una figura bajita y muy delgada y, se lograba vislumbrar en la penumbra, una carita linda, aunque los rasgos no eran nítidos.
Por la música alta, tuve que gritarle:
_”Espera, no soy alguien de tu edad, soy un viejo, estoy buscando a mi hija”,
_¿Que edad tienes?, preguntó ella,
_Tengo 40, y soy bastante feo para alguien de tu edad, – le dije medio en serio, medio en broma-,… por cierto, ¿ que edad tienes?,
_Tengo 16, me mintió,
_¿De verdad?, a mi me parece que tuvieras 12, le dije con una sonrisa,
_Bueno… tengo 11…
Me abrazó por el cuello y me besó, colgándose de mí. Insistí en alejarla, pero ella me aferró con fuerza. La falta de sexo pasó la cuenta.
Habían pasado MUCHOS años, desde la última vez que abracé un cuerpo femenino esbelto, y la cintura de ésta chiquilla era como de una modelo. Esa sensación de fragilidad y sensualidad, su colonia fresca, su labios mojados, sus dedos cosquilleándome la nuca, su cuerpo pegado al mío, sobajeándose, sus gemiditos, sus jadeos, su corta edad, menor que mi hija… lograron erotizarme y que me naciera una fuerte erección, dureza que ella sintió en sus muslos al rozarme(7).
_”MMMHHH”-gimió fuerte- lo tienes bien duro… y grande… viejito rico”, me susurró al oído, agarrándome el bulto y masajeándolo a su entero antojo. Eso, sólo logró que me pusiera mas caliente. No lo pensé mucho para bajar mis manos y tantear su culo. Quedé sorprendido, pues bajo el ajustado leggins y sus 11 añitos, había un culo bastante grande para su menudo cuerpo, con nalgas gordas, redondas, gorditas y bien paraditas, unas auténticas almohadas de carne que mis manos apenas lograron abarcar. La manoseé a mi antojo, palpando cada centímetro de esa suave carne.
Cegado por la calentura, le dí un beso caliente, la suma de 40 años de besar mujeres de verdad, perras calientes que se lo devoran a uno, mis manos la recorrían entera, mi boca le comía el cuello y le mordisqueaba los pezones por encima de la tela, la acariciaba con suavidad y de golpe la estrujaba contra mí. (8)Y, parece que eso le gustó mucho a la niñita, porque se volvió loca restregándose contra mí y manoseándome el pico, buscando la forma de sacarlo del pantalón.
_”Me dejaste muy caliente,… papito rico”, me dijo al oído. Yo mismo me saqué el pene y se lo mostré: 19 cms de largo y 6 cms de diámetro, duro como una rama de roble. La niña se puso de rodillas y enseguida me lo empezó a chupar. Y sabía como hacerlo. Con una mano estrangulaba la base del miembro, hinchándolo y dejándolo muy sensible, con la otra masajeaba el tronco y el glande, escupiéndolo y apretándolo, después se lo metía a la boca, sentía como sus mejillas se hundían por la succión, su lengua apretaba mi cabeza contra el paladar, se metían por el agujero de la uretra, me daba una seguidilla de exquisitos chupones, me lo raspaba con sus dientes, se lo sacaba y lo arañaba entero con medida fuerza, y lo volvía a repetir. (0)NUNCA mi mujer me lo había chupado tan bien… y ésta pendeja, me estaba haciendo alucinar, sumado al morbo a que estábamos en un espacio público, rodeados de otros adolecentes.
Me concentré y regulé mi respiración todo lo que pude para no correrme. Ella chupaba y chupaba hasta que se cansó y me reprochó que no le haya tirado mi leche adentro. Le dije que era muy aguantador, cosa que a ella le gustó mucho. Me preguntó si andaba en auto y le dije que sí. “Vamos, llévame a dar un paseo”. La tomé de la mano y nos fuimos. (5)Con las luces de la calle la pude ver mejor. Debía medir como 1.40 cm, cabello castaño, piel blanca, ojos claros, mirada caliente, coquetas pecas en la nariz respingada, labios gruesos y bien delineados, tetas chiquitas y con forma de limón, cintura marcada, vientre con cero grasa, piernas bonitas dotadas de muslos gruesos y bien torneados, culo grande y rico. Una joyita.
Nos subimos al auto y ella se me quedó mirando.
_”De verdad que eres viejo… te felicito, estás bien conservado… y no eres tan feo como me decías… y besas rico… y lo tienes grande”, me dijo en un susurro ronco, mirándome directo al bulto. Yo sonreí humildemente, me presenté y le pregunté su nombre y su edad. Se llamaba. Me lo volví a sacar y ella se agachó a chupármelo.
_”No quieres quedarte con las ganas… ufffff…de verdad me quieres sacar leche”, le dije, pero ella solo gimió y siguió chupando. Estábamos así, el auto bajo la sombra del árbol, las siluetas de otros chicos dibujándose contra las luces de la calle… entonces ví a mi hija. Estaba a unos 7 mts de mí, recostada contra un árbol, sus manos estaban en su espalda. La luz de un poste le pegaba de lleno, le veía su rostro angelical y coqueto. (8)Frente a ella había una muchacha de unos 17 a 19 años, la cual tenía un cuerpazo impresionante, alta, con pechos enormes y turgentes, cintura estrecha, culo grande, piernas lindas, iba vestida como una puta, chaqueta de mezclilla corta, mostraba una cadena que llevaba en su sexy vientre, y su minifalda roja era tan corta que siempre estaba mostrando su ropa interior blanca. Un par de botas altas y blancas terminaban el cuadro.
La muchacha se acercó mas a mi hija y le rodeó la cintura con sus manos, Ana se dejó hacer, la abrazó por el cuello y se dieron un largo y ardiente beso. La muchacha no perdió tiempo, le desabrochó el jeans y le metió una mano en el culo y otra en la conchita de mi hijita.
Mi hija.. lesbiana… (2)dejándose comer por una mujer 8 años mayor… una mezcla de ira, sorpresa y placer, (gracias a la incesante chupada de Eva), me invadió el cuerpo, nada podía hacer en ese momento. No podía ir y hacerle una escena, seguido por una mocosa de 11 años con rastros de mi semen en la boca. No me quedaba otra que seguir observando.
Eva estaba concentrada chupándome, provocándome oleadas de placer. Mi hija le comía el cuello a su pareja y sus manitos iban desde el culo de ésta, hasta sus grandes tetas. Le quitó la chaqueta, le levantó la polera y descubrió las tetas, las que no llevaban sostén. (8)Parecían operadas, eran perfectas: gordas, paraditas y con pezones erectos. Mi hija se las engulló y devoró con devoción, haciendo que la otra echara la cabeza hacia atrás y le acariciara el cabello tiernamente.
Eva se apartó de mí, alegando que se le había acalambrado la boca, y que mis dedos en su conchita la habían calentado demasiado. “Quiero pico”, me reclamó. Le dije que se sacara el leggins y los calzones y se subiera sobre mí, mientras yo acomodaba el asiento. No quería dejar de vigilar a mi hija.
Se quitó la ropa y levantando su cintura se abrió la conchita con los dedos. “Mira- me dijo- ¿te gusta… te gusta la conchita de una niñita de 11 años?, me preguntó con tono muy cachondo.
_”Se vé bien rica… veamos que sabe hacer”, la provoqué. Eva se montó sobre mí, agarró mi pedazo, lo acomodó en la entrada de su conchita y comenzó a bajar muy lentito, haciendo presión y buscando la entrada para meterlo. Tardamos un poco, refregué la punta del glande sobre sus mojados labios vaginales y encontré el punto exacto, presioné un poco y entró la punta. Eva gimió muy rico y comenzó abajar. Su conchita se sentía muy caliente, apretada, mojada y tenía un suave aroma a mujer caliente. (2)Ella jadeaba y se quejaba mientras se penetraba solita. Al final, sentí con nitidez cuando toqué su cérvix.
_”Ohhhhhh, concha de tu madre…nunca me había comido un pico tan rico… me tienes llena… ¿te lo comí todo? (moví la cabeza negativamente, sólo había penetrado la mitad), mierda… creí que me lo había comido todo… no te muevas… déjame a mi solita… quiero hacerlo a mi gusto”.
_”Eva… mi pico es tuyo… haz lo que quieras con él”, le susurré al oído, logrando que la niña soltara una risita pícara. Lentamente comenzó a subir y bajar. Dios… la conchita parecía una tenaza al rojo vivo, me quemaba el pene, me dolía… y me moría de ganas por reventarle su conchita a clavadas. Era la mejor concha que me había comido en toda mi vida. La de mi mujer ni se le acercaba, la concha de esa mujer no servía para nada.
Eva subía y bajaba suavemente. Me acomodé para ver en que estaba mi hija. La ví de rodillas, la muchacha tenía las tetas al aire, los calzones por los tobillo y la cabecita de mi hija entre sus piernas… la joven movía sus caderas en círculos y de adelante para atras, echaba la cabeza para atrás y tenía una enorme sonrisa en la cara… mi hijita de 12 años se la estaba comiendo viva. Un orgullo morboso me invadió.
_”Eso así… cométela así…que sufra… que goce”, comencé a susurrar y Eva creyó que se lo decía a ella, por lo que comenzó a aumentar la velocidad, los jadeos y sus gemidos. La joven tomó la cabeza de mi hija y la levantó, le dio vuelta el cuerpo, le bajó el jeans junto con los calzones y enterró su cara en el culo de mi hija.
_”Uffff,… pero que puta… mira que metérselo así…”, susurré. Eva sonrió, diciendo que era porque lo tenía grande y grueso para ella. Mi hija movía el culo en círculos y echaba la cabeza para atrás. Nunca había observado el cuerpo de mi hija. Es muy bonito, tiene lindas piernas, un culo grande y gordo, si bien no tiene pechos grandes y algo de pancita. Con razón se la estaban comiendo rico. La joven terminó de comerle la concha a mi hija, se acomodó la ropa y le dijo algo al oído a Ana, se retiró por unos segundos y regresó con un chico. Por la estatura era un chico de no mas de 12 ó 13 años. Los presenta, mira para todos lados, asegurándose de que nadie la observe… y se quita toda la parte de arriba. Toma la cabeza del chico y la cabeza de mi hija y hace que cada uno le chupe una teta.
Eso me encendió muchísimo, gemí fuertemente y, desobedeciendo a Eva, le agarré el culo y comencé a metérselo con mi propio ritmo, lento pero haciendo presión en el fondo.
_“Ahhhhhhh, nooooo…. ouhmmm, no me lo metas así… me voy a correr muy pronto”, me reclamó la niña, pero no le hice caso y seguí follándomela a mi gusto.
La joven se dejó querer unos minutos con las bocas de esos niños. Después tomó las caras de ambos y los pegó a la suya. Se estaban dando un beso entre los tres. La joven manoseaba los genitales de ambos, sacó el pene del chico y empezó a pajearlo. Era un pene largo para un chiquillo, como de unos 15 cms, calculé, y muy delgado. Se arrodilló, lo puso entre sus tetas y le comenzó a hacer una paja rusa. Mi hija observaba todo atentamente, con una mano engarfiada a su conchita. Pasados unos minutos, soltó al chico, tomó a mi hija, la agachó hasta que su cara le quedó a la altura de su pene, y ella se acomodó arrodillándose detrás de ella. Mi hija comenzó a chupar al chico de inmediato, y la joven volvió a chupar a mi hija.
Mi hija era bisexual.. era toda una putita insaciable… cómo la mocosa que me estaba montando… tenían 11 y 12 años…pero se sentía tan rico, era tan morboso, tan excitante. La calentura me daba mareos, tomé la carita de Eva y me la comí a besos, jadeando ruidosamente, mirando de reojo como mi hija estaba con un chico y una joven al mismo tiempo. Mis caderas comenzaron a moverse solas, mas rápido, mas fuerte, mas profundo, Eva comenzó a quejarse, a gemir con fuerza, una sonrisa le cruzaba la cara.
La joven soltó a mi hija, tomó al muchacho y lo tiró al prado, se montó sobre él y comenzó a cabalgarlo. Mi hija puso su culo sobre la cara del maldito pendejo. Estaba celoso, mi hija era puta con todos, menos conmigo… pero ya iba a solucionar eso. Llegando a casa le iba a decir lo que ví y le iba a chantajear… ya que la madre no me satisfacía, entonces lo iba a hacer la hija. Agarré el celular, enfoqué lo mejor que pude (los saltos de Eva sobre mí, hacían rebotar el auto) y grabé a mi hija.
Eva había agarrado ritmo propio, levantaba su culo hasta casi sacarme de ella y lo dejaba caer con todo su peso, tenía los ojos cerrados, la carita roja, los labios hinchados, la boca abierta y sonriente, comenzaba a reir, se mordía los labios, jadeaba, gemía, de sus ojitos salían unas lagrimas.
_”Ay…ay..ayayayayayyyyy…que rico… tu pene… tan duro… papito… dime que soy tu hija… sé mi papito… eso ,así… culéame rico…ahhh…ouhmmmmm”, gemía Eva, mientras bajo el árbol, la joven se salía del chico, tomaba a mi hija, la ponía encima de ella formando un 69, le abría el culo con sus manos e invitaba al chico que la penetrara. El chico no perdió el tiempo y se lo metió de un solo golpe y hasta el fondo. Mi hija lanzó un fuerte grito que escuché perfectamente, echó la cabeza para atrás sacando su lenguita y volvió a hundir su carita en la concha de la joven.
Eva hacía crujir el auto, su ritmo era endemoniado y rápido, me estaba dando muy duro, yo resoplaba intentando controlarme, pero mis caderas se habían acompasado a su ritmo. “Me corro..me corro…me corro”, me repitió en un hilo de voz, casi llorando. En un segundo de locura ensalivé 2 de mis dedos y se los metí de golpe dentro de su culo. Eva lanzó un fuerte grito, se levantó echando la cabeza para atrás, pude sentir como los músculos vaginales se contraían estrujando mi pedazo, echó la cabeza para atrás, un hilillo de saliva se le escapó por la comisura y se dejó caer hacia atrás. Su espalda chocó contra el claxon, el cual sonó alertando a todos alrededor. En un intento por apagarlo, pasé a encender la luces por accidente. Mi hija, la joven y el chico quedaron alumbrados por los focos, en cosa de segundos escaparon.
Eva estaba ida, la saqué del claxon y la coloqué en el asiento del copiloto. La tapé con una mantilla y la dejé descansando. Salí del auto, acomodé mis ropas, cerré el auto y tomé aire fresco. Pensé en todo lo que había hecho y en lo que había visto. Había descubierto muchas cosas esa noche: mi hija de 12 años era una puta bisexual, yo era un degenerado al que le gustó follarse a una niña de 11 años, mi mujer no servía de nada en la cama… ¿Qué haría ahora?.
Eva se recuperó, se vistió en el auto y salió. Me abrazó por el cuello y me dio un gran beso de agradecimiento.
_”MMMHHH… esto tenemos que repetirlo papito… no sabía que los viejos culeaban tan rico… eres MUUUUCHO mejor que mi pololo…¿quieres ser mi pololo (novio)?”, me preguntó con una sonrisa malévola y divertida.
_Debo confesarte que para tener 11 añitos,… eres muy caliente y me dejaste con ganas de más… creo que podríamos probar ser pololos… podría enseñarte muchas cosas.
Nos volvimos a besar, entramos al auto y tuvimos un segundo encuentro. En eso nos dieron las 10 de la noche, estuvimos dos horas y media en total, follando bien rico. Ella me dio su número de whatsapp y se fue a su casa.
Yo volví a mi casa, mi hija ya estaba allí. Mi mujer estaba fuera de la casa, en una cena de trabajo. Hablé francamente con Ana. Le dije que la había seguido, que la había visto, que la había grabado, que yo fui el que le tocó el claxon, y que le diría todo a su madre. Ella se puso a llorar, jurándome que jamás volvería a hacerlo, que fue un error, que su madre no debía saberlo, que ella haría lo que yo le dijera para guardar el secreto. Le dije que le iba a pensar.
Al día siguiente recibí una foto de Eva. Era una foto de su culo en calzoncitos y una invitación para visitarla en su casa el día sábado. Era hija única, sus padres saldrían de paseo y la dejaban a cargo de una prima de 20 años pero se ponían de acuerdo para que ella se fuera con uno de sus novios a “pasarlo bien”, a cambio de que Eva quedara sola en casa. Tener sexo, con una putita de 11 años, en casa de sus padres, en su cama infantil… era muy sucio, morboso, tentador y por lo mismo delicioso.
Había entrado en éste mundo, me nació la curiosidad de saber si otras niñas en el mundo hacían las mismas cosas y me puse a investigar por internet. Allí supe que había un programa llamado ARES, que era gratuito y que por allí, hombres y mujeres intercambiaban fotos y vídeos de sus amoríos con niñ@s, pero que éste comenzó a cobrar. Lamenté mi suerte, me hubiese gustado ver a niñas de todo el mundo haciendo cositas ricas. Habría compartido las fotos que Eva me envía todavía.

Aventuras sexuales de una esposa liberal

Nicole me dio, morbosa, un beso en los labios. Estaba igual de preciosa que el día que la conocí. Rubia, el pelo corto , con unos enormes ojos azules, nariz recta, boca de labios sensuales, delgada pero con un par de lolas de las que hacen que la gente se quede extasiada mirándolas. Una remera azul cielo, unos jeans negros y unas sandalias negras de taco alto era su vestimenta.
– Ha pasado un montón de tiempo. Quedamos en vernos…y algo más,… pero no me llamaron. Así que cuando tu marido me propuso este trabajo y me preguntó por otra chica, yo le dije que por qué vos no jugabas ese rol de putita de lujo. La verdad es que me apetecía verte.-
Estábamos en la confitería del hotel Sheraton con un cortado cada una , teníamos por delante tres días escasos para estar juntas y vivir una divertida , sexy y perversa aventura que sólo al malvado de mi marido se le podía haber ocurrido y también sólo una esposa como yo habría aceptado.
Cuando conocimos a Nicole pensamos en hacer un trío con ella, pero la vida se complicó. Vinieron mis padres, luego los de mi marido, la llamamos, estaba de viaje, viajamos nosotros, me lié con una vecina peruana, ( a mi me marido no le gustaba , decía que era muy machista y un poco tonta, tenía razón) me quedé embarazada, nació la niña, luego apareció Vero mi vecina, mi amiga, mi amante. En fin que en cuatro años no habíamos vuelto a vernos y teníamos una cuenta pendiente.
-Mi marido ha dicho que volverán a media tarde , son las doce, qué querés que hagamos.- pregunté , al fin y al cabo la prostituta profesional era ella.
– Nada de lo que estás pensando… para eso habrá tiempo. Lo mejor es que subas tu maleta a mi habitación, vemos lo que has traído por si necesitas algo y hay que comprarlo. Después nos ponemos los bikinis y a la pileta, una ensaladita y a esperar a los machos. Ayer, a la noche, le dije a Joe , que vos eras una amiga mía que te ocuparías de Lalo y que vendrías hoy. Que Lalo tenía que dormir con su “jermu” antes de salir de viaje. Por eso lo normal es que dejes el maletín en nuestro cuarto.-
– Vos mandas…¿ cómo es Joe?.-
– Pues un tipo de unos cincuenta, ni feo ni guapo, cubano de Miami, habla bien español y poco más….Porque ayer , venía derrotado, y después de la cena , sólo me pidió que le hiciera una mamada. La tiene gorda. Hoy , tu marido ha venido con el alba , y se han ido. Esto es una aventura para vos,… para mí un trabajo, que espero sea divertido y lo pasemos bien. Así que abre tu mente y vamos a ver que has traído y luego a darnos un chapuzón.-
Subimos al cuarto de ella y el tal Joe, yo había llevado una maleta de las que puedes llevar contigo del avión. La abrí, Nicole miró lo que contenía.
Una pollera azul con vuelo, ocho dedos por encima de la rodilla, dos blusas una de lino negra y otra de seda blanca, un vestido corto, rosa con flores rojas estampadas que se anuda en el cuello y deja la espalda desnuda y que no necesita plancha. Tres tangas blanca, negra y color carne con corpiños de aro y calados a juego, dos bikinis , uno blanco, otro negro, que se podían usar como ropa interior. Unas sandalias de taco bajo, por si había que andar y unas medias negras de red que se fijan al muslo. Un lápiz de labios, rímel para las pestañas, dos aros grandes de plata y nada más.
– Lo demás lo pone el hotel, peines , cepillos de dientes. Creo que con esto y con lo que llevo puesto, ( llevaba un jean negro y una remera rosa) , me da para estos días hacer mi papel de….-
– De puta, no te cortes. Vienes a trabajar de puta, aunque sea con tu marido. A lo mejor tenemos que comprar algo, en función de como se de la cosa. Anda, vamos a ponernos el bikini para ir a la pileta.-
Nicole empezó a desnudarse, yo la imité, llevábamos el mismo número de prendas, remera, corpiño, jeans, tanga , así que nos quedamos como Dios nos trajo al mundo a la vez.
Había un espejo grande, vi nuestros cuerpos reflejados en él y no pude menos que decir:
-Nicole, ¿no crees que no tengo ni edad ni cuerpo para ese rol?. Tengo 38 años y dos hijos.-
-¡Que falsa sos!. Estás muy bien, pero que muy bien, tienes buenas lolas, no tenés tripa, la cola levantada, vamos te das un aire a la Hayek, que dicho sea de paso es mayor que vos. Estás suculenta.-
-Como dice mi marido, ahora me he puesto voluptuosa, que es como decir gorda y encima soy bajita. Vos si que estás preciosa, pareces la Stone de joven.-
– Elena, no te preocupes , que además vas a estar con tu marido…o.. ¿es que esperas otra cosa? . A mi , tu chico me encanta. Así que si querés vicio , vicio tendrás. Pero estas muy linda, apetecible.-
– No es eso, es que me da vergüenza hacer un mal papel a tu lado. Vos sos un monumento.-
A todas nos pasa que cuando estamos con otra mujer, nos comparamos y si es mucho más hermosa, pues nos acompleja, eso me pasaba a mí.
Un fondo económico quería comprar un edificio que la empresa de mi marido tenía en construcción. El venderlo de una tacada era una operación muy buena. Al enviado del fondo le gustaban las putas, y le había pedido a mi marido una, así él había vuelto a contactar con Nicole. Pero el tipo sostenía que era imposible negociar si él cogía y el que negociaba con él iba de puro, que también tenía que viajar con otra gata. Y ahí entraba yo, como la putita contratada para mi marido.
Había algo más, Lalo y yo, llevábamos una temporada sólo cogiendo, sin los múltiples juegos a los que él me había habituado y que me encantan. Mientras nos poníamos el bikini y bajábamos a la pileta pensé que toda aquella aventura tenía que ver con un juego erótico que nos iba a permitir reverdecer nuestra pasión.
Nicole y yo almorzamos, tomamos el sol y nos bañamos. A medida que pasaba el tiempo me iba encontrando más segura. No era una jovencita pero viendo cómo me miraban los hombres que estaban en la pileta, podía hacer mi papel de puta fina.
Avisaron a Nicole, fuimos a la habitación, allá nos esperaban Joe y mi marido.
Nicole me presentó . Joe me estudió como un tratante al ganado que va a comprar y me dio un beso en la mejilla, aprovechando para ponerme las manos en la cintura y apretarme contra él, después las manos bajaron a mi cola, apenas cubierta por el bikini.
-Es una mujer muy bien armada.-
Mi marido miraba divertido, me separó del americano y me besó, casi en la boca. Recorrió con el índice el camino de mi ombligo a mis senos, bordeando el top. Un escalofrío me recorrió, mis pezones se pusieron duros, ese jugar a que no nos conocíamos y que había pagado por mí, para hacer lo que quisiera conmigo, me estaba excitando, así que me pegué a él y le comí la boca.
-Creo que tienes razón, es una gata muy caliente. Gracias , Nicole, por traerme esta joyita. Joe, son las seis , quedamos abajo a las ocho y media para ir a cenar y ver un espectáculo de tango. Creo que voy a aprovechar que esta nena está pidiendo guerra. –
Mi marido agarró mi maleta, me tomó por la cintura y salió camino de su habitación. Estaba enfrente de la del americano. Yo estaba empapada de lujuria. Abrió y como si fuera un paso de baile me hizo girar hacia la cama. Yo me tumbé, antes que él se acercara , ya me había bajado la bombacha de la malla.
-Por favor, fóllame.-
Necesitaba que me poseyera. No se hizo rogar, estaba tan caliente como yo. Se había abierto la bragueta y la polla asomaba poderosa. Tiró de mí de modo que sólo me quedó la espalda en la cama, me agarró por los tobillos, me abrió y entró en mi. Su verga se deslizó en mi vagina húmeda y sentí contra mis labios púbicos la tela de sus pantalones. No se preocupó de mi placer, sólo del suyo en un mete y saca salvaje, pero no hacía falta, porque yo apenas necesitaba que me follara un poco, me había ido poniendo cachonda durante todo el día, antes de que él acabara yo ya me había venido. Mi marido estalló apenas unos segundas tras de mí. Nos quedamos abrazados.
-Elena, ¿ cómo estás? . ¿ te atreves a seguir?-
-Si, cariño. Creo que esta aventura nos viene bien. Nos va a poner las pilas , a unirnos más…-
-A darme cuenta que tengo una putita en casa, no sólo a una madre maravillosa y una esposa de comerla.-
-Bobo.. hablando de madre. Vamos a llamar a casa para ver como están los niños, aunque seguro que mis padres dicen que estupendo.
Llamamos como si estuviéramos en Uruguay, donde íbamos a ir el día siguiente. La casa estaba en orden.
La boca de mi marido iba recorriendo mi vientre hasta llegar al top del bikini, lo soltó dejando mis senos al aire, sus dientes me mordisquearon los pezones. Mi mano bajó hasta el clítoris, me empecé a masturbar. Quería hacerme una paja, y que Lalo me viera, que se diera cuenta que en el juego de los próximos días su mujer iba a ser una fiera de sexualidad.
– Me encanta ver como te pajeas. Eres una putita que sabe lo que me gusta .-
El me imitó tocándose la pija que volvió ponerse dura.
– Chúpamela. –
Le obedecí sin dejar de masturbarme, él me agarró la cabeza para que llevara el ritmo salvaje que deseaba. Mi orgasmo llegó, y entonces le agarré la polla y le masturbé al tiempo que se la mamaba.
Me llenó la boca con su semen y me tiró de los pelos para que le besara y poder saborear su propia leche.
Nos quedamos un rato abrazados. Había sido muy rápido pero intenso. Le miré los pantalones abiertos y me reí.
-Ya te puedes cambiar y en Uruguay llevarlos al tinte , están perdidos de babas y flujos. –
Se desnudó, mientras yo abría la cama, luego nos juntamos mimosos. El tiempo pasó sin darnos cuenta, faltaba media hora para la cita cuando corrí a la ducha , me lavé , cuando salí a secarme el pelo entró Lalo.
– Tienes la ropa encima de la cama.-
En verano llevo el pelo a lo paje, apenas tres dedos bajo las orejas, como es liso, no tengo problema para peinarme. Me di rimel en las pestañas, me pinté los labios y me puse los aros, desnuda me acerqué a la cama para vestirme. Cuando vi la ropa, me di cuenta que mi marido quería seguir con el juego. El corpiño de aros, color carne y transparente, la tanga del mismo color, la pollera azul marino y que al sentarme muestro mas medio muslo, en cuanto me cruzo las piernasy la blusa blanca, semitransparente, que se me ciñe como un guante, remarcando mis curvas.
Cuando me vestí , con las sandalias de taco alto, me dí cuenta que era una bomba, bajita , pero mortal de pura sexualidad.
Mi marido iba en vaqueros como dice él, camisa azul cielo y el saco gris del ambos que llevaba antes del polvo salvaje.
Bajamos al bar, Nicole y Joe nos esperaban. Ella con un vestido camisero corto, semiabierto, que dejaba ver sus piernas y el canal de los senos. Joe iba de traje negro y camisa blanca . Estaban tomando un güisqui. Ella me besó en la boca, al igual que a Lalo, Joe no se quedó atrás y también me besó aprovechando para tocarme la cola. Acabaron su copa mientras mi marido iba a ver si estaba listo el remise que nos iba a llevar a Señor Tango, un lugar para turistas que quieren ver un espectáculo típico argentino.
Mi marido se sentó adelante y el americano entre nosotras dos. Nos pasó los brazos por el hombro, de modo que las manos cayeran sobre nuestros pechos. Sus dedos en la oscuridad del coche buscaron mi pezón derecho, y lo apretó tomando posesión como si fuera de su propiedad. Nicole me miró, recordándome que yo era un puta, así que no podía decir nada. Yo no pensaba protestar, es más me encantaba el rol que estaba jugando.
Cuando llegamos , al bajar, Joe le dijo a mi marido:
– Tu nena tiene unas tetas fabulosas.-
Lalo sonrió y me tomó del brazo, yo me recosté sobre él para que notara mi cuerpo que ya estaba pidiendo guerra. La mesa estaba cerca del escenario, nos sentamos y enseguida nos sirvieron champagne.
– Porque disfrutemos en los negocios , tanto como con nuestras gatitas.-
Dijo mi marido al brindar. Sabe ponerme cachonda, a mi lo de gatita me pone, saca la putilla que hay en mí.
Nicole aclaró agarrando mi mano sobre la mesa:
-Acá a las chicas como nosotras se las suele llamar gatas.-
Pensé en mi apodo literario y sonreí, Joe lo tomó como una invitación y me puso la mano encima de la pierna,me subió un poco la pollera hasta que me tocó arriba del muslo. La tenía cálida, seca, no pude evitar que me gustara y me excitara. Mi marido se dio cuenta y le imitó con la pierna desnuda de mi compañera.
Lalo ordenó la cena sin preguntarnos, ya sabía lo que le gustaba a su cliente. Mientras comíamos y bebíamos empezó el show, estábamos en silencio, con muy baja luz. De vez en cuando las manos desaparecían bajo la mesa. Mi compañera se había centrado en su cliente, tocándole y haciendo que la tocara. Lalo me agarró la mano y me la puso encima de su verga y metió la suya entre mis muslos. La comida, el vino, la música y el tocamiento iban a la vez. Nos estábamos poniendo más y más calientes.
Joe sacó dos píldoras, se metió una en la boca , bebió un trago y le dio otra a mi marido que le imitó.
– No es viagra, es una pastilla que te la pone como un caballo.- dijo en voz muy baja. A mi me hizo gracia la expresión, y me hizo recordar, cuando era poco más que una niña, como me excitaba ver cuando los caballos cubrían a las yeguas, en el campo de mis tíos.
Acabó el show, dada la mesa que teníamos, y que nosotras destacábamos, los artistas nos sacaron a bailar. Yo no soy buena en el tango , me di cuenta que Nicole sí, y cosa curiosa también el americano, mi marido es como yo poco dotado para la danza. El bailar para él es un principio de meter mano.
Yo estaba deseando volver al hotel y destrozar a mi chico, pero nuestros compañeros eran bailones y se pegaron unas piezas en la pista.
Mientras mi marido pagaba, su cliente quiso saber cuanto costaba, Nicole me obligó a salir a la pista, sólo quería dar el espectáculo de dos mujeres en el tango que es algo terriblemente erótico. Ella me tenía que llevar. Mientras me besuqueaba la oreja me susurró:
– Elena, vos has nacido para esto. Tenés un cuerpo y unas ganas de puta aficionada que asusta.-
Al separarnos fui yo la que le di un pico en los labios.
Nos esperaba el remise. Mi marido adelante, atrás entró Nicole, luego yo que quedé como una loncha de jamón en un sandwich, con Joe a mi izquierda. Apenas arrancó el coche, mi compañera se recostó en mí y me agarró la mano llevándola a su entrepierna, tenía el tanga empapado. Pero antes de que me diera cuenta el americano entró en acción. Tomó mi mano libre y la puso sobre su bragueta, casi doy un brinco al sentir la dureza de la tranca y al tiempo me metió la mano entre los muslos tocando mi sexo a través de la mojada telita del tanga.
El viaje fue un infierno de placer, yo pajeaba, ellos me pajeaban, y yo cada vez más caliente, a punto de estallar. Justo en el cruce de la 9 de julio y Libertador, los dedos de Joe retiraron un poco mi tanga buscando mi cueva que rezumaba pasión. Yo le imité metiendo dos dedos en la concha de Nicole. Los sacamos al girar en Retiro para entrar en la rampa del hotel. Lamí los dedos saboreando la intimidad de mi compañera , al tiempo que el americano hacia lo mismo.
Bajamos, mi marido lo citó para la mañana siguiente para poder ir Aeroparque, me tomó de la mano, y subimos a nuestro piso. Yo estaba deseando coger, estaba totalmente cachonda, necesitaba que me la clavara.
Nicole se soltó de Joe, que la llevaba del hombro y vino hacia nosotros que estábamos junto a la puerta de la habitación, me dio un pico en los labios y BESÓ a mi marido. Lo he puesto con mayúsculas porque fue un devorarle, con los ojos cerrados, empotrada a él, metiendo su muslo entre las piernas de Lalo , para restregar bien su polla. Mi chico me miró con morbo, supe lo que quería.
El americano tiró de mí para besarme, y yo me dejé hacer, pegada a él, mi lengua buscó la suya en un morreo profundo, mis tetas se incrustaban en su pecho, sus manos apretaron mis nalgas haciendo que nuestras pelvis entraran en contacto, yo me movía sintiendo la dureza de su verga contra mí. Estaba con los ojos cerrados, sabiendo que mi marido me miraba y se estaba poniendo a mil.
Ellos nos separaron para poder ir cada pareja a su habitación, al hacerlo y cuando todavía estaba a su alcance Joe me dio un azote fuerte en el culo diciendo:
– Futuro socio , ¡menuda hembra te llevas.! –
Apenas entramos nos besamos con una pasión morbosa que hacía tiempo no vivíamos.
– Por favor, cogeme bien cogida.-
– Nena, es lo que estoy pensando y además no sabes cómo la tengo, esa pastilla te la pone como un caballo.-
– Sabes que yo soy tu yegua.-
Nos separamos mirándonos con hambre. Él se quitó el saco, yo la pollera, él la camisa, el pantalón y los mocasines mientras yo me quitaba la blusa. El calzoncillo era una tienda de campaña, sonreí viendo su enorme erección. Me solté el corpiño, y moví los hombros para que mis lolas entraran en oscilación. Tenía los pezones duros y grandes, estaba empapada, él se quitó los calcetines sin dejar de mirarme y relamiéndose los labios con aire de sátiro.
Y al tiempo fueron al suelo tanga y calzoncillo.
Uauuu, tenía la polla dura, hermosa, dispuesta a la batalla , le guiñé un ojo, y me fui simulando un trote hacia la cama, me puse en cuatro e imité un relincho.
– Tu yegua te espera.-
No tuve que esperar, se paró tras de mí , apoyó el glande en la puerta de mi vulva y entró de un golpe. Yo estaba tan mojada que el ariete se deslizó con toda facilidad hasta el fondo, Sentí el golpe de sus huevos contra mi carne ardorosa.
Me agarró por la cintura y empezó a clavarme su estaca una y otra vez, me movía llevando un rimo despiadado, casi la sacaba y luego la metía hasta lo más profundo de mi sexo.
Yo estaba cachonda perdida y no necesité mucho de aquel mete y saca para entrar en el camino del orgasmo que me llegó como un torrente.
– Gatita, ¡cómo estabas de caliente!. Se ve que te va el papel de putilla.-
– Me va porque a ti te excita , te gusta ver como es de golfa tu mujer.-
La tenía dentro, llenándome, habíamos parado. Había descargado su leche dos veces en la tarde , así que le iba a costar volver a soltar su semen, pero aquella pastilla milagrosa se la había dejado como una piedra y decidí aprovecharla a tope.
Moví el culete para que se diera cuenta que su nena quería más.
– Tu potra necesita su macho. ¡Dame más!, mi vida.-
Me dio un par de azotes , no fuertes pero sí sonoros, y fueron como la señal de salida en mi carrera. Fui yo la que empezó a ir a delante y atrás haciendo que la viga de carne dura me recorriera la vagina llenándome de placer. Lalo estaba quieto, era yo la que estaba cogiendo como una bestia lujuriosa.
Mi marido comenzó a darme nalgadas al ritmo de mis acometidas, como a una yegua para animarla al galope. Yo cada vez iba más deprisa, volvía a estar avanzando hacia otra explosión de lujuria.
– ¡ Cómo gusta! ¡ Qué lindo!….aaaayyyy….ay…ay…ayyy ay..ay.-
– ¡Hostias ! Esa pastilla es como un milagro….¡Qué pedazo de yegua eres!…Te vas a volver a correr…¿Verdad, nenita?-
– Siiii….estoy empezaaaando.-
Mi marido con la polla hasta dentro se movió en cortos empujones que hacían que su cipote llegara al fondo de mí. Y volví a venirme y él con la tranca dura.
Yo no podía más, me di cuenta que el pucho me impedía seguir corriendo aquella carrera de sexo. Así que salí de mi macho, me paré frente a el y lo besé.
– Tumbate y deja que tu mujer te ordeñe.-
La polla de Lalo estaba mojada de mis flujos y apuntaba al cielo, la agarré por el glande y empecé a masturbarle con rapidez , quería que soltara toda la leche que le quedaba. Era un acto higiénico, que buscaba descargar su tensión, evitar que tuviera un dolor de testículos de puro calentón.
Mi arriba y abajo era fácil, la mano deslizaba con suavidad por su verga lubricada, y yo de nuevo me estaba excitando, aquella paja me ponía, así que con la derecha se la meneé y con la izquierda me dediqué a hacerme un dedo, el índice en mi clítoris.
– Elena , me voy a correr.-
Me la puse en la boca, para beberme su semen y aceleré mi paja, no quería acabar mucho más tarde que él.
– YA, ¡Dios que gusto!-
Su leche me llenó la boca, mi marido me tiró del pelo para que mis labios acudieron a los suyos. mientras me besaba , yo seguía tocándome hasta que me estremecí en la acabar del placer.
– Nena, estos días van a ser pletóricos….pero mañana salimos del hotel a las siete y media, y son casi las dos.-
– Las maletas están hechas, y creo que con todo lo que hemos cogido nos vamos a dormir en un tris tras.-
Y lo hicimos. Por la mañana , nos duchamos a la carrera, nos vestimos y salimos camino del automóvil que nos llevaría al aeropuerto. Facturamos las maletas de Lalo, Joe y Nicole, la mía era pequeña y no era necesario hacerlo, y con las tarjetas de embarque en la mano, nos tomamos unos café con leche y unas medias lunas.
Embarcamos, los dos hombres juntos hablando de trabajo, nosotras medio dormidas, apoyadas la una en la otra.
Mientras recogíamos el equipaje , mi marido buscó el coche que nos esperaba en el que metimos las maletas y fuimos hasta el hotel: otro Sheraton, Nos acompañaron a la recepción , pidieron las llaves y nos dieron unos besos de despedida.
– Chicas , nosotros estaremos liados hasta tarde. Os dejaremos un aviso donde cenamos, creo que en el Mercado del Puerto. – nos dijo mi marido, andando hacia la salida.
– Tengan unos dólares por si quieren comprar algo. – Y nos dio 200 dólares a cada una, al tiempo que añadía .- Si quieren, deshagan las maletas.-
La mujer de la recepción nos dio las llaves y nos preguntó si queríamos que nos subieran el equipaje, dijimos que sí y yo añadí que me mandaran yerba, un termo con agua , estaba segura que mi marido había traído el mate.
Llegamos a las habitaciones, se veía el río, estaban juntas, había una puerta cerrada de comunicación entre ellas.
Nos vemos en un rato. Necesito tomar mate y hacer de cuerpo…con las prisas no he evacuado por la mañana.-
Elena, no te hagas la fina, que vas a hacer es cagar y el mate ayuda. Luego vemos qué hacemos…pero te quiero decir una cosa..Joe quiere garchar contigo, por eso te ha dado el dinero, marcando el territorio. Cuando estés lista , me vienes , dejo la puerta de comunicación abierta.-

LILA, MI PRIMERA PUTITA

Las siestas veraniegas eran el momento del baño en las acequias, de agua marrón por la tierra que arrastraban, y tibia por el sol.
Frente a la casa donde yo vivía estaba la de una finca vecina, ocupada por los que trabajaban allí, con tres hijos, la mayor se llamaba Lila y tenía entonces 12 años.
Lila tenía pezones hinchados de preadolescente, que se le notaban bajo el vestido sobre el cuerpo sin más ropa que esa, no usaba bombacha y andaba siempre descalza. Llevaba el negro pelo largo y lacio hasta más debajo de la cintura, suelto y salvaje, lo que le daba aspecto de atorrantita. No creo que fuera realmente linda, pero sí erótica para mí con mis 11 años en que recién había tenido mis primeras eyaculaciones y vivía con la pija al palo haciéndome hasta cuatro pajas diarias mirando fotos de pies y piernas de mujeres en las escasas revistas de ese tiempo.
Así la conocí ese verano a Lila, la pendeja de enfrente, que me tenía caliente. La miraba buscando verle las tetitas puntudas por el escote del suelto vestido y las anchas patas morenas de dedos abiertos, sucios de tierra y carnosos, que me excitaban también lo mismo que su cuerpo, que parecía pedir pija.
A Lila la deseaba sin esperar poder cojérmela, yo a esa edad ni soñaba con cojerme a una mujer, y menos a una pendeja de 12 años como Lila, hasta que una siesta de ese verano sucedió lo inimaginable.
Por una especie de túnel existente en la casa de enfrente pasaba el canal que llevaba el agua para riego, y más atrás, la casa tenía un patio al cual se abría el canal, al que, agachándome, veía desde mi casa.
Esa siesta, mirando por el túnel, alcancé a ver cuerpos morenos desnudos bañándose en el canal dentro de la casa de enfrente. Miré más detenidamente y pude ver a Lila, toda desnuda, jugando en el agua con el hermano de unos 7 años y la hermanita más chica, de 3 años.
La pija se me puso dura en segundos. Me quedé mirándola mientras me la agarraba, pronta a tirar una acabada destinada a la pendeja desnuda.
Por esa calle de campo no pasaba nadie en la siesta, así que salí, crucé la calle y me puse a espiarla desde más cerca, desde la boca del túnel, ahora a unos pocos metros de Lila, que en esos momentos se quedó sola en el agua porque sus hermanos se fueron adentro de la casa. Saqué mi pija por la pernera del corto pantalón y estaba a punto de dedicarle a Lila una espantosa paja, cuando ella me vio por el hueco del túnel.
Me asusté pensando qué haría ella, pero para mi sorpresa me sonrió desde adentro, me hizo señas de que entrara por el túnel y me llamó: Vení!
No dudé. Me metí en el agua arrastrándome y fui hacia ella, que ahora se había sentado en el fondo del canal, toda desnuda y con las tetitas al aire, y seguía llamándome despacito: Vení, no hagás ruido!
Veía su cuerpo desnudo mojado, con el largo pelo chorreando, cubierta apenas hasta la cintura por el agua y sus incipientes tetas con esos pezonazos marrones, carnosos y bultudos, y sin saber qué iba a pasar, llegué hasta ella, que me seguía sonriendo con malicia.
Llegué al patio interno de la casa y no había nadie a la vista. En ese momento Lila vio mi pija dura y sin sorprenderse, se rió en silencio y me la agarró con una mano. Sabés cojer? me preguntó. Tenés una buena pija, pibe! decía, y me la apretaba.
Yo no sabía qué hacer, pero Lila sí. Esa pendeja resultó ser una experta. Rápidamente me sacó el pantalón y me dejó desnudo frente a ella, porque era lo único que yo llevaba puesto. Amasó mi pija con una mano, con la otra me agarró de la cabeza, acercó su boca a la mía y se me prendió con un chupón infernal, pasándome su saliva y mordiéndome el labio inferior.
En seguida se puso boca arriba en el agua y prácticamente me acostó encima de ella, que se tendió en el fondo del canal sin dejar de chuponearme, abrió los muslos y susurró: Vení cojeme! Meteme esa pija! Sabés cojer? Sos lindo pendejito… yo te enseño…
Me soltó y guió mi dura pija hacia su vulva todavía sin pelo, se la puso en la raja y se me apretó, toda desnuda, haciéndome sentir sus pezones contra mi pecho.
Ella misma hizo que mi pija entrara toda en su cuerpo mojado. Yo no hice nada, Lila lo hizo. Tenía la concha carnuda pero angosta, me apretó abriéndome su raja mojada y sentí que estaba entrando en ella. Me produjo un placer nuevo, indescriptible, cojerla sintiendo cómo sus carnes adolescentes me apretaban la pija, pero se la metí toda en segundos, ayudado por ella, que se clavaba mi pija mientras se movía debajo. Empezó a gemir agarrándome de la cintura y enterrándome sus uñas. Lila me cojió, ella misma se la hizo clavar, me hizo acabarle adentro dos veces en minutos sin sacársela, y me daba su espumuda saliva en mi boca como una puta salvaje mejor que las que conocí muchos años después.
La gocé tremendamente, con su cuerpo de niña y puta a la vez, al final yo también la agarré con desesperación y le puse bien adentro una tercera acabada, aplastándola contra el fondo del canal, medio sumergida en el agua. Mientras la sacudía con furia, con ese acabotazo adentro, esa vez Lila, gorgoteando y casi ahogándose con sus ojos clavados en los míos, consiguió lo que buscaba, un tremendo orgasmote, y también gozó sacudiéndose y trepidando medio sumergida en el canal, reventada contra el fondo de cemento. Lila era una pequeña puta experta a pesar de sus 12 años. Me resoplaba en el oído, diciéndome: Meteme esa pija, pendejo, cojemeee! dame tu leche, pendejo!
Y cuando la hube llenado de leche por tercera vez, Lila se paró desnuda en el fondo del canal para que la viera entera desnuda: se dio vuelta para que le viera la espalda rasguñada al sacudirla contra el fondo, luego, de nuevo de frente a mí, se abrió la concha mostrándome los restos de mis brutales acabadas y sus pezones mordidos, y luego me echó, diciéndome: si yo te gusto, volvé mañana que voy a estar sola! Ahora no puedo seguir cojiéndote porque en cualquier momento va a aparecer mi madre y si nos ve, me va a matar a palos! Volvé mañana, pendejo lindo, que te voy a cojer hasta dejarte medio muerto!
Agarré mi pantalón empapado, con la pija todavía chorreando las tremendas acabadas, y poniéndomelo como pude, salí por el túnel. Ya afuera, miré hacia adentro y la vi a Lila toda en bolas mirándome y sonriendo, con los negros pelos empapados y los muslos bien abiertos mostrándome su concha, de la que chorreaban mis acabadotas.
Después de esa siesta, me la cojía a Lila casi todos los días. En vez de entrar por el túnel, Lila se iba a la viña, se desnudaba toda para mí, mostrándome su conchota abriéndosela con ambas manos, y me hacía cojérmela hasta cinco veces seguidas, la llenaba de leche y ella misma me decía que era mi puta. Mi puta de 12 años, la mejor puta de mi vida, la que me enseñó a cojérmela como a una demonia. A veces me la cojía desnuda en los surcos llenos de agua y barro, donde la hundía y la sacaba con el cuerpo todo empastado, marrón de barro y blanco de mis acabadas. Se lavaba el barro que a veces hasta le llenaba la bocota y se reía diciéndome: “Te enseñé a cojer, pendejo lindo! Te gusta tu Lila, no?”
Lila me hacía explotar; cuando ella podía, nos pasábamos dos o tres horas cojiendo como animales hasta que no podíamos más y ella se iba guiñándome los ojos en promesa de más cojidas.
Me la cojí más de cien veces en todas las formas que imaginábamos, ella misma me entregó sus tripas una tarde de tormenta, bramando casi tanto como los truenos de la tormenta al ser trepanada. Con cara de degeneradita, me dijo: “Querés probar mi culo, Papito? Mi mamá grita de noche cuando la agarran los machos y le dicen que se la van a dar por culo, pero al rato grita de contenta, y los tipos se la clavan a muerte! Y mi mamá dice que dándosela por culo no se preña y que le gusta!” Y Lila esa tarde me entregó su culo, recibió pija en sus tripitas por primera vez y gritó, pero se la aguantó porque se la enterré con desesperación y le tiré lechota bien adentro.
El aguacero nos lavó el barro y nuestros jugos y también la sangre que me regaló al abrirle ferozmente las tripitas. A Lila el dolor de esa clavazón no le importó, bramó entregándome sus vísceras en medio de la tormenta, clamando por que le enterrara mi pija sin piedad en las tripas.
Y lo que tenía que pasar, pasó. Antes del fin de ese verano, a Lila la preñé. Cojíamos como desesperados, cómo no la iba a preñar! Pero cuando me entregó el culo ya estaba preñada. El preñe no la sorprendió, Lila sabía por instinto de hembra que su vientre ya era fértil, se la habían cojido desde los 8 años, pero fueron mis pastudos lechotazos los que la preñaron apenas fue fértil sin que ella lo supiera, pero lo esperaba. Ella sólo quería cojer, pero se preñó con mis acabadas casi diarias y no le importó. Mi hermosa puta Lila lo tomó naturalmente, me mostraba sus tetas que se hinchaban semana a semana, sus pezones que crecían y se ponían granuludos y su conchota carnuda todavía sin pelos se le iba poniendo bultuda, protuberante y saliente. No necesitaba excitarme, yo vivía al palo con ella, cuando nos encontrábamos yo ya iba con la pija dura como una estaca y Lila me la sobaba y se la metía en la boca, pero mis acabadas siempre las quería dentro de su conchota, muy carnuda y protuberante como un bulto partido al medio. Cuando me mostró la panza que le estaba creciendo, me dijo: “Me preñaste, pendejo! Me llenaste la concha con tus lechotas, te gusto así? Voy a ser Mamita, te gusta?” Y yo le decía que sí y la tiraba al suelo y le enterraba pija a matar. Me gustaba verla así, embarrada o sucia con tierra, con los pelos revueltos y la boca salivuda abierta, escupiéndome sus salivotazos y mostrándome la lengua con esa hermosa cara de putita atorranta. La mejor de mis putas! Me la cojía con más ganas mientras más cochina se ponía, y me enamoré de esa mi puta la Lila de 12 años.
Lila no se hizo problema con el preñazo, la madre sabía que la pendeja cojía, y la aceptó preñada. La madre era una desesperada por las pijas y no evitaba los preñes, sólo deseaba recibir machos. Además sabía que era yo el que se la reventaba a su hija y no le importaba, así que después me la cojía a Lila preñada adentro de la casa, en la cama, cuando los hermanos no estaban. La panza de Lila empezó a crecer cada vez más y con ella sus ganas de cojer aumentaron; ella se me mostraba toda en bolas y me la montaba varias veces al día: desnuda en la tierra, embarrada en el suelo, hundida en el canal, aplastada contra la cama, retorciéndola contra el piso, encaramada en las ramas de un árbol y hasta colgada del árbol más grande. La gozaba ensartándola a lo animal, y Lila cada vez era más puta conmigo. Inventó cosas que ni una puta callejera hace. Cuando ya estaba bien panzotuda me enseñó a cojérmela por la boca: una tarde empezó a mamarme la pija como casi todas las veces, pero esa vez siguió embocándosela y se la tragó entera, agarrrándome de la cabeza hasta que se la atravesó en la garganta a pesar de sus convulsiones y vomitadas, y no se la desclavó hasta que me tragó la pija entera y se comió mi lechotazo. Cuando ya era una pelota con un preñe de 7 meses, me entregó por primera vez el culo, me dijo “con tu preñazo tengo la concha muy blanda, pero por atrás también se puede, es más estrecha, dámela por ahí, haceme sufrir tu pijota, pendejo, te va a gustar!”, se puso boca abajo, levantó las ancas de potra puta sobre el globote de su panza, abrió los muslos y me hizo que le entrara toda mi pija en las tripas.
Me la monté a Lila así, ella gritó, se retorció y le dolió, pero me entregó sus tripas a fondo arañando el barro del suelo hasta que la llené con tres acabotazos en pocos minutos.
Desde esa vez, le enterraba pija todos los días en esas tripas calientes y Lila gritaba roncamente cuando la empalaba así. Le dolía pero eso le gustaba y la excitaba más. Casi enseguida consiguió tener orgasmos infernales ensartada por culo, y sólo me soltaba cuando me la había cojido varias veces así y ella alcanzaba uno de esos orgasmotazos de puta animal, despatarrada en el barro.
Antes del mes, Lila ya estaba panzuda. Las tetas le crecieron, los pezones se le pusieron negros como la tinta y carnudos, eran una teta enorme negra en la punta de sus tetas morenas, estaba hermosa con su preñazo. Creo que fue por ser tan pendeja que tuvo un preñazo descomunal, a los dos meses ya era una pelota con una pendeja detrás.
Pero cuando ya era un globo de carne, salvajemente hermosa ahora con su tremendo preñe de 9 meses, las tetas hinchadas manando leche y la concha pulpuda y roja como una sandía, con los largos pelos salvajes hasta más debajo de la cintura, se la llevaron y nunca más la vi. Hasta la tarde antes de que se la llevaran, cojimos como animales. Después supe que la habían llevado como puta y se la cojían hasta 30 veces por noche, y que vivió preñada permanentemente, con su vientrote globotudo, y que parió 17 pendejitas en sólo 12 años que trabajó de puta y llegó a ser famosa por sus acabotiadas descomunales, y vivió recibiendo furiosamente las pijotas más tremendas de toda la región.
Pero el recuerdo de las cojidas con Lila me quedó para toda la vida. Durante años le dediqué espantosas pajas a Lila, todavía sintiéndola en bolas arriba mío como en aquella primera siesta.
Mucho después tuve a otra puta a la que me cojo haca más de 10 años, se llama Alejita, y de ella cuento en próximo relato…

LA DIRECTORA DE LAS ANIMADORAS DEL BASKET

Nos dirigíamos mi amiga y la jefa de animadoras del equipo de basket de mi ciudad al chalé de la directora, que financiaba a los jugadores y al grupo de animadoras que bailábamos en los descansos de los partidos. Esta mañana Lorena, mi jefa, nos había dicho que la directora nos quería conocer para definitivamente hacernos titulares como animadoras. Ibamos las tres con el traje de animadoras; es muy sexy. Se trata de animar a los chicos. Llevábamos las tres unas faldas muy cortas, de color rojo y blanco, enseñando las piernas y los muslos casi hasta las bragas. Los polos era de color rojo con una “S”, grande y blanca, a la altura del pecho. Era la inicial del equipo de basket. Nuestra jefa es mayor que nosotras; debe tener unos treinta y cinco años, es morena y tiene una figura de infarto. Mi amiga se llama Raquel, tiene el pelo negro y es muy guapa. Yo soy Conchi, rubia y con una larga melena. Somos mi amiga y yo muy jovencitas: catorce años. No conocíamos a la directora del equipo. Llamamos a la puerta del chalé y nos recibió una señora muy guapa de unos cuarenta y cinco años. Era muy alta, con melena rubia y un bonito traje de chaqueta con un abierto escote. Nos dijo muy simpa´tica que pasásemos y nos llevó a su despacho. Nos sentamos mi amiga y yo; mientras mi jefa se quedaba de pie al lado de mi amiga. La directora también se sentó, nos miró y sonrió muy simpática. Nos pregúntó si nos gustaba bailar para los chicos y si queríamos seguir en el equipo. Le contestamos que sí. Luego la directora comenzó a hablar de forma que no se la entendía mucho lo que nos quería decir. Parecía que estaba insinuando que para ser fijas del equipo teníamos que acostarnos con ella. Mi amiga y yo nos miramos asombradas de la proposición. La directora dijo a mi amiga que se quitase el conjunto, quería vernos desnudas para decidir quien la gustaba más. Mi amiga se negó con la cabeza. La directora dio una orden a la jefa de animadoras y comenzó a subir la falda de mi amiga, dejándola solo con el sostén y la braga blanca. Mi amiga estaba asustada y enfadada. La jefa de animadoras tocó con sus manos las tetas de mi amiga e intentó tocar su braga; pero mi amiga se lo impidió con la mano. Mi amiga se protegía las tetas con una mano y su sexo con la otra. Estaba muy enfadada y se negaba a mantener sexo con una mujer. La directora me miró a mi. Yo tenía la cabeza baja y no hablaba. Me dijo que me levantase y que me sentase encima de sus rodillas. Yo acepté indecisa sin decir palabra. Ella me abrazó por la cintura y me acarició el pelo. Luego bajó su mano y la metió por debajo de mi falta entre mis muslos. Se rio. Mi jefa y mi amiga nos estaban mirando. La directora dijo a mi jefa que se llevase a mi amiga a un dormitorio e hiciese el amor con ella. La directora me había elegido a mí. Mi amiga se negaba a ir con mi jefa, pero al final de mala gana accedió a irse con ella. Nos quedamos la directora y yo solas. La directora comenzó a acariciarme mi larga melena y dio vueltas a mi pelo hasta juntarlo en mi cabeza y con su mano apretando me acercó la cara a la de ella. Yo estaba asustada y sin levantar la vista. Me preguntó si quería acostarme con ella y yo no la contesté. La directora tenía una cara preciosa, su madurez la hacía más bella y era una mujer dominante. Me atrajo hacia ella intentando besarme, yo torcí la cabeza, pero ella agarrándome de pelo me empujó hacia ella y buscó mi boca, que beso apasionadamente. Yo me separé y con mis manos quité su saliva de mis labios. Ella sonrió. Yo no quería continuar pero ella me cogió del pelo y me forzó a abrir mi boca y ella acercó la suya sacando su lengua y tocando la mía. Me besó juntando su boca a la mía, con pasión y a mi empezó a agradarme la sensación de sus besos, su lengua buscando la mía, su saliva dentro de mi boca. Me separé resignada y pensativa. Ella cogió sus dedos y me los metió en la boca profundamente y luego me hizo chupar sus dedos. Ella ponía cara de satisfación. Me agarró del pelo me hizo levantar y me llevó tirando de mi melena al dormitorio.
En el dormitorio de pie, la directora me acarició y me atrajo hacia ella. Quería convencerme que me gustaría lo que iba a hacer, yo me mantenía callada y con la cabeza baja. Ella me sonreía. Me besó en la boca y me empujó a la cama, donde caí. Ella me miró y sonrió. Se quitó la chaqueta y se quedó con un sujetador color granate que sujetaba sus grandes senos. Yo estaba en la cama acostada mirándola. Ella se acercó decidida y metió sus manos entre mis muslos, subiéndome la faldita y enseñando mi braga blanca. Yo le dije que no quería continuar, que no siguiese; pero ella parecía no escuchar. Comenzó con su mano a acariciar mi braga. Yo estaba muy nerviosa y asustada. Ella se reía. Bajó su boca y comenzó a besar mis ingles alrededor de mi braguita. Yo la miraba y quería irme de allí. Luego pasó suavemente su boca por mi braga deteniéndola en mi sexo; pero se separó. Me cogió de las piernas y me dio la vuelta, quedando en la cama de medio lado, enseñándola mi culo. Ella se puso detrás de mí y se apretó a mi cuerpo. Bajó su mano a mi braga y tiraba de la goma haciendo que la braga se separase y me diese golpecitos en el culo. Lo hizo repetidas veces. Yo no decía nada. Luego me hizo poner mi pierna encima de su cuerpo y con su mano rozaba mi braga por los extremos, acariciándome. Luego la llevó a mi sexo y lo acarició suavemente, ante mi angustia y mi temor a que ella continuase. Me volvió a besar. Se sentó en la cama y me dijo que me quitase el conjunto de animadora. Indecisa comencé a subir mi falda y el polo y me lo saqué por la cabeza. Me quedé solo con la braga blanca que me llegaba a la cintura. Ella me observaba satisfecha sentada en la cama. Me dijo que me acostase y yo apoyándome un poco la cabeza en la pared y la almohada me tumbé. Yo estaba asustadísima, nunca lo había hecho. La directora me dijo que me quitase las zapatillas de deporte. Me las quité y me quedé en braguita y calcetines blancos. La directora me observaba complacida. Yo estaba senta sentada en la cama e intentaba ocultar mis pequeños senos con mi larga melena. Ella me dijo que me quitase también los calcetines; lo que realicé. Me acoste y ella se aproximó a mí y empecé a pasar suavemente su mano por mi braga. Yo con una mano tapaba mi pecho y con la otra intentaba detener la mano de la directora sobre mi braga. Yo la miraba pidiéndola que no siguiese; pero ella no me oía. La directora decidida me cogió con la mano de la braga y estiraba intentando ver mi sexo. Yo con mi mano me resistí e impedí que siguiese. Se sentó en la cama y me hizo sentarme delante de ella. Me miró mis pequeños senos y me besó dulcemente en la boca,después apasionadamente. Yo empecé instintivamente a responder también y la devolvía los besos. Me gustaba. Me metió los dedos en mi boca y me hizo chupárselos. Luego me echó sobre la cama. Yo puse mis manos ocultando mis tetitas. Ella lentamente comenzó a bajarme la braga, ante mi miedo y dejó mi braga un poco más abajo de mi sexo, sin quitarmela completamente. La directora se quedó extasiada mirando mi la raja de mi pequeño coñito y acercando su boca echó saliva sobre mi clitoris. Luego con su dedo bajó la saliva desde mi clitoris por la rajita de mi conchita. Subía y bajaba su dedo por mi agujerito. Yo la miraba asustada. Se puso a mi lado y con su mano comenzó a acariciar todo mi sexo, metiendo su mano en mi vagina una y otra vez. Se incorporó y lentamente me bajó la braga totalmente y me la quitó dejándola tirada en la cama. Yo estaba resignada. Ponía una mano en mi pecho y otra en mi sexo, pero la quité. Ella se incorporó y me abrió las piernas ofreciéndola a la vista todo mi coño. Ella bajo su cabeza y se quedó mirándolo. Acercó su boca a mi coño y besó mi clitoris y mi rajita. Yo empezaba a sentir sensaciones nuevas. Luego con sus dedos me abrió mis labios vaginales y empezó a chupar en mi clitoris y dentro de mi vagina, metiendo su lengua. No paraba de chuparme mi sexo. Que gusto empezaba a notar. Según me chupaba mi concha ponía su manos en mi barriguita y yo con mi mano agarraba la suya y apretaba. Ella seguía con su boca lamiéndome mi coño y metía sus dedos en mi boca haciendo que se los chupase. No paraba. Había veces que me dolía, pero me gustaba más. Yo no paraba de gemir y sollozar de placer, hasta que grité y me corrí. -AAAhhhhhhhhhhhhhhh- Ella se levantó y yo miré mi sexo que echaba un chorro de flujo vaginal. La directora de pie se quitó el sujetador dejando sueltas sus enormes tetas y se bajó de forma sexy la braguita. Se quedó completamente desnuda. Se acercó y se echó en la cama al lado mío. Me besó apasionadamente en la boca y yo le respondí con la misma pasión. Luego bajó su boca a mis tetas y chupó mis pezones. Me hizó tocar con mis manos sus grandes tetas. Me gustaba, estaba muy excitada. Me dijo: -Ahora me lo harás tu, ¿verdad?- Me incorporó y me ofreció sus pechos, que besé. Luego ella me besó muy excitada en la boca. Me agarró del pelo y abriéndose de piernas me bajó la cabeza hasta su coño y me invitó a chupárselo. Yo miré su concha asustada y no me atrevía. Me agarró con fuerza de mi pelo y apretó mi cabeza contra su coño. Yo empecé a chuparlo al principio con miedo, pero poco a poco me gustaba más y seguí chupando su clitoris y su raja con mucha fuerza. La directora gemía de placer y con sus manos se acariciaba sus tetas. La chupé el coño por lo menos quince minutos hasta que ella me agarró fuertemente con sus manos la cabeza y dio un grito y se corrió en mi boca sus flujos: -¡Aaaahhhhhhhhhhhhh. Luego me incorporé y la besé sus pezones y nos besamos después apasionadamente las dos en la boca, metiendo nuestras lenguas y mordiéndonos. Luego la directora me hizo incorporame y metí mis piernas entre las suyas. Acariciaba su coño con el mío. Ella se puso a moverse y restregaba su clitoris con el mío, dándome mucho placer. Me daba manotazos en el culo y me decía. _Y decías, que no te gustaba,guarra. Me volví a correr de placer. Ella se levantó y me abrió las piernas y volvió a chuparme mi coño sin parar. Yo gritaba de placer y de dolor. Lloraba de gusto. Ella me besaba en la boca. Sabía que me había seducido y poseído. Luego me puso en posición 69 y nos chupamos los coños como locas, la directora me metía sus dedos por la vagina y por el agujerito del culo. Nos corrimos de nuevo las dos. La que más parecía disfrutar era mi directora. Nos quedamos abrazadas en la cama y ella cariñosamente me dijo: -Te has ganado ser animadora del equipo de basket.

AÑOS PERDIDOS

Abro los ojos, el sol de la mañana entra por la ventana y pega en mi rostro, el perfume de las sábanas cosquillea en mi naricita, bostezo, me desperezo. El ambiente está tibio, abrazo mi almohada, estoy contenta, no estoy sola, hay alguien a mi lado, puedo sentir su presencia a mis espaldas, cierro los ojos con fuerza y trato de revivir cada segundo de la noche que acaba de irse, me siento tan feliz, tan llena, descubro que he desperdiciado más de treinta años de mi vida…

Me llamo Georgina, vivo en una de las principales ciudades de Argentina, soy ingeniera industrial y ocupo un importante puesto en una multinacional sojera, hace más de diez años que trabajo en ese lugar.

Con poco más de veinte años contraje matrimonio con Leandro, un compañero de trabajo con el que nerviábamos hacía un tiempo, no fue una buena experiencia, no coincidíamos mucho con nuestros horarios, nuestro sexo no era bueno, en verdad era yo la que fallaba y el me lo hacía notar haciéndome sentir muy mal, me resigné a no conseguir orgasmos y en un tiempo descubrí que mi mayor placer estaba en mi soledad, masturbándome como adolescente.
Más tiempo pasaba y nuestras diferencias se hacían más evidentes, las grietas se agrandaban y en poco tiempo nos convertimos en dos extraños, el empezó a frecuentar a mujerzuelas y a mí no me importaba.
Un día Leandro me dijo que lo estaban ascendiendo y debería trasladarse a Brasil, fue la excusa perfecta para poner fin a nuestra relación, separamos nuestras cosas, lo tuyo es tuyo y lo mío es mío, nos despedimos como amigos y cada uno siguió su camino.

Tiempo después el destino me unió a Sebastián, mi novio de la infancia, el también venía de fracasar con su esposa y nos dimos una segunda oportunidad. Pero como en las películas las segundas partes generalmente no son buenas.
En la cama las cosas no mejoraron para mí, no estaba a gusto, Seba tenía un pene descomunal, y la verdad que no me agradaba para nada, me dolía la vagina en cada penetración y ni siquiera pensar en sexo anal.
Pero el problema en este caso pasó por algo peor, su ex esposa, era demandante, lo llamaba a diario, con problemas, siempre un problema, que necesitaba dinero, que algo se había roto en la casa, o un problema con el auto, siempre había un motivo. Me sentía molesta y celosa, Seba no parecía ser lo suficientemente valiente para cortar esos lazos y en algún punto sospeché que las cosas seguían vivas entre ellos, así que un día le pedí terminar con la relación, hasta que el tuviera en claro que es lo que realmente quería.

Julieta estaba al tanto de todos estos detalles, raramente mezclaba mi vida personal con mi vida laboral, pero Julieta era diferente, y terminamos siendo grandes amigas y mi confidente. Ella era mi profesora particular de inglés, mi puesto en la empresa requiere que domine el idioma por lo que venía día por medio, solo un par de horas.
Con el tiempo, nos fuimos haciendo amigas, y nuestro encuentro laboral se transformó en encuentros fuera de la empresa, a tomar un café, a pasear, a cenar y a charlar cosas de mujeres.

Ella es mucho más joven que yo, delgada, bastante delgada, de tez cobriza y ojos miel, un poco más alta que yo, de voz suave y pausada, con un cabello envidiablemente enrulado y largo hasta la cintura, parece una leona, lo mueve de lado a lado dejando impregnado en el lugar su rico perfume.
Es coqueta, siempre con aros, gargantillas, sus dedos llenos de anillos, uñas esculpidas, sus labios pintados y sus ojos delineados.
Tiene un lunar muy sexi sobre su labio superior y una sonrisa compradora, sus palabras carecen de estridencia y su mirada es tan dulce y tranquila que reflejan una serena noche despejada, llena de estrellas.
Suele vestir con ropas holgadas y bastantes formales, pantalones rectos, camisas y trajecitos que por un lado tapan su trasero y por otro disimulan un tanto sus pequeños pechos.

Ayer salimos del trabajo y fuimos a su casa, me había invitado a compartir un té, eran cerca de las siete de la tarde, y palabra va, palabra viene, no nos dimos cuenta de cómo pasaba el tiempo y lo que sucedía afuera, ya había anochecido cuando nos sorprendió un estridente aguacero, de golpe, viento, truenos, relámpagos, abrí la puerta para irme lo antes posible y el viento me la arrancó de la mano haciendo que se cerrara con estridencia, ella me tomo del hombro y me dijo.

– Georgi, quédate a dormir, no te vas a volver con este tiempo…

Lo cierto es que tenía casi una hora de viaje y estaba realmente asustada, quedé pensativa, ella volvió a insistir

– Dale, nos damos una ducha calentita y preparo algo rico para cenar, te presto algo de ropa, no te preocupes.

Asentí con una mueca de mis labios, de alguna manera ella me intrigaba demasiado. Yuli, como yo la llamaba fue a llenar la tina, me dijo que ella se bañaba primero, luego yo así mientras tanto ella preparaba la cena, puso música suave y me indicó un cajón en su dormitorio donde había ropa interior, que eligiera como si fuera mía, se marchó al baño y la sentí meterse en el agua.
Me senté al borde de la cama y abrí el cajón que me había indicado, a un lado había mezcladas varias bombachas y corpiños, pero para mi sorpresa, al lado, había varios juguetes sexuales, de distintos tamaños, preservativos, lubricantes, y revistas de contenido sexual explícito.
Tomé algunas, empecé a hojearlas, eran todas lésbicas, solo mujeres con mujeres, caí en la cuenta que no sabía nada sobre la sexualidad de Yuli, y no solo eso, jamás le había conocido un novio. Las imágenes invadían una tras otra mi cerebro y se pegaban en mis neuronas, me sentí sobresaltada, excitada, confundida, acomodé las cosas como las había encontrado, para que ella no sospechara mi intromisión.
Tiempo después apreció en el cuarto, con un toallón envolviendo su cuerpo y una toalla en sus cabellos, me miró y me dijo:

– Listo amigucha, ya cambié el agua para vos, está calentita y esperándote…

Solo llevé una tanga puesto que sus diminutos sostenes no hubieran podido contener mis generosos senos, además confieso que no me sentía cómoda usando ropa interior que no fuera mía, por más limpia que estuviera siempre me pareció algo demasiado íntimo y personal para compartirlo, pero dadas las circunstancias no encontré mejor opción. Me sumergí en el agua, y mi mente estaba perdida, reflexionando, pensando, buscando respuestas que no tenía, bajé mi vista y mis pezones duros emergían como dos islas en el mar, me avergoncé y me sumergí casi por completo tratando de borrar mis pensamientos, pero no podía, tenía deseos de tocarme, me sentía hervir, pensamientos insanos poblaban mi mente.
Evidentemente mi amiga había visto algo en mí que le hacía albergar posibilidades, ella me había dejado una trampa tendida y estaba probando mi reacción, al mandarme a ese cajón me estaba mandando a descubrir sus secretos y yo había pisado el palito.
Dejé asomar mis pechos nuevamente fuera del agua, no podía detenerme, mis manos jabonosas comenzaron a acariciarlos, mis dedos índices llevaban mis pezones de lado a lado, en mi mente ella me hacía el amor, cerré mis ojos, relajé mi respiración, me estaba masturbando…

Los nudillos de Yuli me golpeando la puerta me sacaron del letargo, me dijo que me pondría una bata, que me incorporara, sobresaltada, le pedí unos minutos para sobreponerme, lo hice tímidamente dando la espalda a la puerta, quedé desnuda mirando a la pared y le permití ingresar.
La sentí a mis espaldas cubriéndome con una suave tela esponjosa, comenzó a secar mis cabellos, se sentía tan bien, mis pezones seguían duros…

Pronto las cosas cambiarían, ella bajó la bata descubriendo mi espalda nuevamente, empezó a pasar sus dedos por mi piel y luego sus labios siguieron el juego, me ericé al sentir sus delicados besos, entonces me dijo:

– Es esto lo que viniste a buscar?

No respondí, pronto pego su cuerpo al mío, sentí la tibieza de sus pechos en mi espalda, cerré los ojos, entendí que estaba desnuda, una mano pasó bajo mi brazo y con dulzura llegó a mi pecho derecho, comenzó a jugar con él, a acariciarlo, a deleitarse con mi pezón, volvió a susurrarme al oído:

– Qué grande y hermoso que es!

Su otra mano me rodeó por el otro lado, pasó por mi vientre, por mi ombligo y bajó lentamente para acariciar los ralos bellos de mi pubis, me sentía encender, me estaba entregando, respiré con cadencia, sus besos llegaron a mi nuca, a los lóbulos de mis orejas, giré mi cabeza en silencio, su aliento me comía, sus besos llegaron a la comisura de mis labios, me abrí en su búsqueda, mi lengua buscó con desesperación la suya, encontré su humedad, giré sobre mi misma, frente a frente, nos besamos con pasión, nuestras lenguas se encontraron, sentí su respiración sobre la mía, sus manos recorrieron mi cuerpo, las mías el suyo, sentí su temperatura, sus diminutos pechos parecieron rendirse ante el gran tamaño de los míos, acariciamos mutuamente nuestros pezones, se sentía sabroso, sentía la electricidad correr por mi cuerpo…

Me secó con premura las piernas y casi corriendo fuimos al dormitorio para enroscarnos sobre el colchón, nunca había estado con otra mujer, la dejé tomar la iniciativa, bajó un poco, se detuvo varios minutos para comer mis pezones, para jugar con mis pechos, para comerme lentamente, me estaba derritiendo…
Bajó un poco más, sabía dónde iba, me acomodé y abrí mis piernas para ella, ofreciéndole todo mi sexo, quería que me lo comiera, recliné mi cabeza para observarla, Yuli mojó un pulgar con su saliva para empezar a jugar con mi clítoris, luego el de la otra mano, sentí la yema de su dedo acariciar mi esfínter, el universo pareció detenerse en ese instante, un dedo rodeaba una y otra vez mi botoncito, con paciencia, con cadencia, el otro bordeaba en círculos el orificio de mi trasero, por todo su contorno, pronto deseaba que me penetrara, pero no lo hacía, supliqué:

– Diablos mujer! haz algo, ya no puedo soportarlo…

Yuli estiró su mano hasta el cajón y tomó un vibrador doble, un pene pequeño y otro de mayor tamaño, el grande comenzó a meterse en mi húmeda cueva, poco después, el menor llenó lentamente mi hueco trasero, me sentí invadida por ambos lados, la vibración empezaba a sacudirme, a baja velocidad, llevé mi mano a mi clítoris, no lo soportaba más, mis gemidos tapaban el ruido del vibrador, ella solo me miraba y disfrutaba con mi placer, me retorcí, mordí la almohada, exploté como nunca había explotado en mi vida.
Me sentí rara, una lágrima mitad placer, mitad confusión escapó de mi ojo, ella sacó el juguete de mis agujeros, levantó mi pierna derecha y coló las suyas entre las mías.
Con la fiereza de un tifón comenzó a refregar su vulva contra la mía, tenía la voracidad de una bestia en celo, ella gritaba, yo gritaba, parecíamos estar en trance…
Mi clítoris siguió explotando el suyo también, estaba exhausta…

Pero Yuli no estaba conforme, tomó un arnés con un pene enorme y me lo puso, me causó gracia, nunca me había sentido con un pene colgando, lo moví de un lado a otro, curioso…
Me pidió que le hiciera el amor, fui sobre ella y le llené la vagina, tuve que aprender a moverme como hombre, me rodeó con sus piernas y me hizo empujar más profundo, gritaba, entre gemidos me suplicó:

– Besame, por favor besame…

Acallé sus gritos con mis labios, cerré y comí su boca, acaricié su cuerpo transpirado, recorrí sus femeninas curvas, dejé sus labios, fui a sus pezones…

Después de un buen rato Yuli me dijo al oído:

– Quiero que me sodomices…

Estaba dispuesta a todo, se puso en cuatro patas, su delgado trasero apuntó a mi lado, tomé lubricante y unté su esfínter, un dedo, dos, tres, su anillo amarronado cedía con suma facilidad, apoyé el juguete en él, era peligrosamente grueso, pero se hizo evidente que ella no tenía reparos…
Pronto pasó la cabeza y luego más de la mitad del tronco, la tomé por las caderas y me moví con fiereza, era raro, me sentía dueña del juego, Yuli gritaba más todavía, me estaba volviendo loca…
Después de cinco minutos sin parar no tenía más fuerzas, me retiré, el juguete había dejado un cráter en su trasero, su esfínter parecía latir tratando de cerrarse, pero era solo un reflejo, ella me obligó a metérselo nuevamente, pero ahora solo me quedé quieta dejando que ella se moviera, adelante y atrás, una y otra vez, me tiré hacia atrás rendida, llena de placer, llena de amor.

Pero ella parecía una ninfómana, volvió sobre mí, pasó una pierna a cada lado sentándose sobre mi vientre, su sexo húmedo se refregaba sobre mi ombligo, apreté sus pequeños pechos, avanzó un poco, juntó su sexo con mis pechos, luego se decidió a avanzar un poco más, sus rodillas ya estaban a los lados de mi cabeza, su aroma a mujer invadió mis fosas nasales, su vagina llegó a mis labios, sabía la teoría pero desconocía la práctica, con la ventaja de ser mujer y saber lo que le gusta a una mujer besé su intimidad, enterré la lengua en su túnel de amor, probé su jugo, me sentí hervir, quería darle todo el placer que necesitara, comí su clítoris, pasé por detrás mis manos, dos dedos fueron a su vagina y otros dos a su cola, mis ojos me dejaban ver desde abajo su rostro, sus facciones de placer, sus manos acariciando sus pechos, mis oídos recibían sus gemidos, su respiración agitada, percibí los espasmos involuntarios de los últimos orgasmos que me entregaría esa mujer…

Eran las dos de la mañana, no había tiempo ni deseos de cenar, ambas estábamos ‘llenas y satisfechas’, fuimos al baño, ella apagó la música y las luces.
No acostamos juntas, desnudas, abrazadas, no dijimos palabras, solo recuerdo que nos acariciamos dulcemente y nos besamos hasta quedarnos dormidas.

Tengo los pezones duros, sigo desnuda, mi vagina está mojada, caliente, acabo de pasar la noche más loca de mi vida, no sé cómo llegué a este punto, lo cierto es que ya no quiero volver atrás. Miro el reloj, son casi las nueva de la mañana, por primera vez en años estoy faltando a mi trabajo, no me importa.
Giro sobre mi misma, el sol acaricia ahora mi espalda, Yuli está de costado, mirando a mi lado, frente a frente, profundamente dormida, la miro, acaricio sus largos cabellos, su rostro refleja tranquilidad, como siempre, es tan hermosa.

Medito, perdí muchos años de mi vida, ahora empiezo a vivir mi vida…

La historia que terminas de leer es ficticia
Si tienes comentarios, sugerencias al respecto puedes escribirme a:
dulces.placeres@live.com
Gracias

Laurita la hija de mi amigo

Hola Quiero comapartiles una gran experiencia que apenas hace unas semanas me toco vivir., omitire nombres y lugares por cuestiones de privacidad… Bueno resulta que mi aamigo a quien llamare Carlos somos del mismo poblado de un estado Mexicano Pero aca en Estados Unidos nos volvimos a juntar el vive a como una hora de camino de donde yo vivo., Bueno un fin de semana decidi salir de la Ciudad para desestresharme un poco de la misma, me lleve a mi hijo de 12 años tambien para que jugara con los hijos de amigo.

Al llegar de sorpresa ya que no le habia avisado que hiba a visitarlo pareciera que ya me estaba esperando con una rica carne asada en el patio de su casa alli estaba el junto con su esposa, Me invito una cerveza que con gusto asepte por la enorme sed que llevaba y debido al inmenso calor de verano que estabamos pasando…

Era una tarde maravilosa con musica tipica de nuestro poblado de Mexico, las cervezas se nos habian terminado asi que fuimos por otros dos 18 de 2 x laguers., al regresar continuamos con la fiesta ya estabamos los 4 medios entonados si.. mi amigo yo su hermano de el y su esposa los dos chiquillos jugaban muy contentos.

Hasta aqui todo hiba bien no habia nada de malicia ni por mi mente pasaba algo fuera de lugar, Hasta que aparecio Laurita Wooow que me dejo con la boca abierta, ya no era la niña que hace unos años atras habia visto toda sucia., Se habia convertido en una linda adolecente toda una mujercita bien formadita traia un minishorsito donde casi se le podia apreciar casi el bello nacimiento de sus redonditas pompis bien paraditas duritas, Una preciosidad de culito verdad buena, su blusita blanca de tirantes casi se le podian vislumbrar ya unos buenos pezoncitos que para su edad ya las tenia bastantes desarrolladitas esas ricas bubies deliciosas duritas virgenes aun listas para ser masajeadas.

Su cordial saludo me volvio a la realidad de mi ensueño., Hii como a estado don Braulio? Bien bien Laurita pero vaya mira como as crecido le conteste recorriendola de pies a cabeza, Pero como siempre uso lentes oscuros no lo noto., A lo cual ella me contesto lanzando un lijero brinquito ayy sii eso dice mi papi ahora que voy a cumplir mis 15 añitos., Tenia que hacer grandes esfuerzos para disimular lo mucho que me encantaba esta huerquilla cabrona por respecto ami amigo y asu familia alli presente., Ellos ya estaban un poquito mas borrachos…

A quienes ya con la peda les dio por baylar y Laurita se fue a jugar con los otros dos niños cual si fuera la misma niña de siempre pero ahora ya mas buenisima la cabroncita., No podia apartar de ella mi vista cada vez que se agachaba para verle ese redondito traserito., rico riquisimo solo pensaba la verga ya con la peda y con esa bella vista se me puso mas dura que el mismo acero muy disimuladamente me la acomodaba para que no lo notaran mis amigos.

Su hermano no aguanto mucho se fue a su cuarto a dormir ya bien briago el wey lo llevo mi amigo casi cargando, solo quedamos los tres, ellos seguian baylando yo sentado mirandole el culito a Laurita, Pero de pronto me dice mi amigo ey cabron quieres baylar? PUES SI WEY pero con quien solo que con la escoba jajaja le dije riendome., Entonces el llamo a Laurita ey mija venga y bayle con este cabron.

Hasta queria lanzar un gritote de alegria al escuchar eso tal pareciera que los dioses habian leido mi pensamiento, Pero me controle disimule un poco mis ganas., Laurita muy obediente vino ami, Pero no sin antez lanzar una condicion ami amigo., Ay apa pero ami no me gusta esa musica de banda ya sabe que ami me gusta la bachata., Pues ponga su disco mija le contesto, fue ella quien conecto su Ipho con su musica una vez ya con esas canciones tan sensuales el ambiente se puso tenso se podia percibir un ambiente muy cogelon ya que mi amigo se puso cachondo besando a su esposa ya a tal grado de acariciarles las nalgotas a la futura comadre.

A tal grado que se olvidaron de mi y de Laurita esta era mi opurtunidad para al menos pensaba en darle unas lijeras manoseadas., Alli la tenia bien abrazadita muy pegadita junto ami podia sentir sus senos bien duritos pegados ami pecho podia sentir lo tibiecito de su entrepierna alli donde se encontraba su panochita, Yo a pesar de que estaba algo tomado pero aun si trate de no sobrepasarme con ella aun a pesar de mis enormes ganas de cogermela.

Por respecto ami amigo y sobre todo que no fuera a sacarse de onda por andar de pasado con su hija., trate de despegarme un poquito de ella Pero Laurita se apego mas fuerte ami como diciendome abrazame fuerte, voltie a ver ami amigo para ver sino me miraban pero ellos seguian en su cachondeo, entonces trate de ponerme la verga en forma de punta ya que la tenia lista la coloque mero en su panochita la volvi a tomar de la cintura y le di un tremendo arrimon para que sintiera la verga, lanzo un lijero gemido pero con una sonrrisita casi tierna anjelical., Era obvio ya a su 14 añitos ya la panochita le cosquilleba queriendo probar las delicias de la verga.

Note que le habia gustado esas punteadas de verga en su panochita., Muy inocentemente me pregunto que que era eso que tenia alli abajo., le pregunte si queria verlo, solo asintio con su cabezita diciendome que si era obvio ya Laurita ya estaba cachondita, Pero no podia hacer mucho con mi amigo alli, Solo le dije que luego se lo enseñaba que hiba a ir al baño a orinar., y que luego fuera ella., y asi lo hicimos rapido me agarro el rollo.

me fui yo primero mire a mi amigo ya sentado en la mesa bien dormido ya era casi la media noche los chiquillos se fueron a dormir a la casita donde vivia el hermano de carlos misma que estaba alli mismo pegada a la de el., la comadre se acosto en una hamaca tambien se quedo super dormida, Bueno me meti al baño desde alli podia ver hacia fuera a travez de la ventana, desde alli le hice de señas a Laurita para que se viniera, la muy cabrona ya sabiendo lo que hacia se paro tratando de no despertarlos se vino muy despasito.

al llegar al baño se paro en la puerta aun con cierto temor la note., le volvi a preguntar si de verdad la queria ver., ella solo entrelezaba sus brazitos mirando hacia los lados y con sus mejillas bien sonrojadas y con cierta risita timida e inocente no se animaba., para animarla me la saque del pantalon dejando mi verga ante su vista al completo descubierto, Cuando la miro mire como cambio su carita a una de asombro pero mordiendose su labio inferior, ya no aguato mas vino ami y con su manita temblorosa me la agarro.

de inmediato de inmdeiato la abraze con tal furia nos dimos unos besotes tan salvajes mientras no paraba con mis dos manos apretando ese rico culito lo queria devorar alli mismo con mi boca., le baje su shorsito para poder apreciar alli de cercas esa delicia de culito., lo lami a mi antojo su panochita aun con unos lijeros vellitos rubios apenas lo estaba emplumando que delicia sus virginales fluidos sus primeros fluidos., Laurita aprisionaba mi cabeza contra su panochita lo estaba disfrutando tambien.

Te gusta Laurita como te lo mamo? Siiiiii siii me gusta esto., Me pare y alli recardita en la pared la tenia la coloque de tal manera donde yo pudiera estar al pendiente de alla afuera por si acaso mis amigos despertaban pero ellos seguian durmiendo la mona., le segui metiendo dedo y lengua en el culo a Laurita a tal grado de hacerla jemir pero le tapaba su boquita con mis besos haciendola tragarse sus enormes suspiros.

Me pare y con la punta de verga se la empeze a tallar por todo su culito se la colocaba entremedio de sus nalgas como una salchicha en hot dog., que rica vista ante mis tenia que bien lucia ese culito con mi verga alli entremedio, la voltie de frente ahora le frote su clitoris con la cabezota de mi verga ya estaba super mojada lista para recibir la estocada de su torero., Le preguente Laurita quieres que te lo meta? Siiii pero que no me duelaaaa siiiii!!!! No te preocupes te lo metere muy despasito te va a doler un poquito pero luego ya veraz que te va a gustar.

pero no vayas a gritar le decia muy despacio y si despierta tu papa luego corres a tu cuarto le dije., okay siiii ya metamelo plisss casi me suplico de inmediato la abri un poquito mas de piernas pero de inmediato las volvia a cerrar obvio nunca habian sido abiertas por un hombre para penetrarla., La tuve que cargar un poquito para montarmela y asi no volviera a cerrar ya que la tenia bien abierta se lo fui metiendo lentamente batalle por un momento pero de nuevo de un ligero empojoncito justo en el centro se lo meti hasta senti como que algo trono dentro de ella me abrazo tan fuerte y aguantandose las ganas de llorar me enterro las uñas en mis espaldas.

Despues de eso con su mismo peso se fue dejando caer hasta tragarse toda mi verga., misma que ya adentro la sentia super apretadisima y caliente por su fluidos, Una vez pasado el dolor ahora sii me dedique a darle verga a todo lo que da claro sin descuidar alla afuera que no fueran a despertar, la disfrute ami antojo a la Pequeña Laurita pero la posicion que mas me ponia como loco era la de ponerla paradita de frente a la pared con su culito bien paradito, el mirar entrar y salir mi verga de esa delicia les juro que si no enloqueci por poquito me vuelvo, el mirar correr nuestros fluidos mezclados con una lijera sangre de su desvirgacion por sus piernas., ya apunto de venirme se la saque por temor a preñarla y se los avente todos los mecos en sus rosadas pompis, Me vine como nunca en mi vida ma habia venido.

alli tenia bien abrazada de espaldas con mi verga aun bien parada entremedio de sus ricas nalgas., nos asomamos para ver como estaban sus papas y los miramos como muertos solo nos reimos bien empapados de sudor ella con su shorcito y su calzoncito aun de niña en la mano y yo solo con mis pantalones en la rodilla., de nuevo nos volvimos a mirar a los ojos mutuamente casi nos dijimos sigamos cogieendo puso su ropa en la tapa del baño y nos volvimos a besar otra vez como dos locos, la volvi a colocar de frente a la pared.

le hice aun lado su pelo para besarle toodo su cuello sus orejitas mientras le apretaba sus duros pezones., Ahora era ella quien solita paraba a todo lo que da su culito ese culito que se habia vuelto insaciable de verga., Ante tal suculenta invitacion mi verga de nuevo se volvio a poner dura como el acero las venas que lo recorren parecian estallar de tanta precion sanguinea., Esta vez ya conociendo y ya con el caminito preparado solita se fue deslizando por esa aun estrecha panochita., casi podia sentir cuando llegaba al tope, lo sentia y lo notaba cuando Laurita tambien lo sentia ponia sus dos manitas hacia atraz como indicandome hasta aqui lanzando un gesto de dolor y placer, la dejaba que se acoplara a mi verga para despues darle de lento a rapido sus buenas culeadas ya despues ella solita se daba unos sentones barbaros queriendo tragarsela toooda.

ya a punto de correrme y para no venirme dentro de ella se la colocoba entremedio de sus nalgas ella me lo aprisionaba a tal grado que casi lo sentia como si tuviera dentro de ella y asi me volvi a correr bañandola todas sus pompis de lechita calientita. Bueno ya una vez que terminamos ya esta vez la mande asu habitacion para que se limpiara las huellas de esas cogidotas que le habia proporcionado.

pero no sin antez de quedar de acuerdo en una proxima visita me dio su numero de telefono y muy en lo secreto nos mantenemos en contacto recordando ese inolvidable momento ella me dice que nunca me olvidara porque fui el primer hombre en su vida… Una vez que todo paso volvi a donde ellos estaban para borrar toda huella de lo que habia pasado y para no levantar sospechas de como me habia cogido a su hija en su propia casa.

fui los levante y los lleve asu habitacion mi amigo desperto ya un poco mejor., Que paso cabron me dormi me dijo, Si yo tambien vengo despertando le dije mintiendole, vente vamonos a tu cuarto., Ellos se metieron y yo me quede solo en la sala hasta el siguiente nos paramos como las diez pero ya su esposa tenia el desayuno listo., todos desayunamos como una linda familia miraba ami pequeña Laurita ya un poquito diferente como que el brillo de la inocencia de una niña habia desaparecido ahora parecia yaaa toda una mujercita hecha derecha.

lista para hacer feliz a su macho., Solo nos cruzabamos lijeras miradas cargadas de completa complicidad por lo que habia pasado entre nosotros., ya cuando me venia espero un momento que no me vieran para despedirme de ella apretandole ese culito que ahora es mio., Le dije que pronto volveria y que no se le olvidara que este culito es mio y de nadie mas y que no dejara que nadie lo agarrara, Ella me correspondio igual agarrandome la verga y tambien la muy cabroncita me dijo lo mismo y tu tambien esto es mio nadamas eeh me dijo., Siii solo tuyo le dije rapido porque ya venia alguien., disimulamos como si nada y asi fue esta experiencia que tuve con esta bella chiquilla., asepto comentarios les dejo mi whatsap tengo algunas fotos de ellas mismas que ella misma me manda por ese medio. 0014696847372