Fantasias lesbicas con mi vecina

La primera vez que había visto a mi vecina no se limaba las uñas detrás de la ventana apurando la quejumbrosa luz del atardecer otoñal. Lo único que tenía en común era el escenario. La primera vez que la había visto salía de la ducha y la toalla que rodeaba su cuerpo jugaba a no perder el equilibrio con su vaivén en busca de prendas. Yo la observaba atrincherada tras la cortina de mi ventana hasta que el lienzo resbaló lentamente por su piel, de forma casual, dejando al descubierto la línea de su perfil.
Sin embargo, no era ese el detalle que me venía a la mente como un vendaval cuando saciaba mi deseo atormentado en la soledad de mis sábanas. Cuando mis manos recorrían la orografía de mi dermís, el recuerdo que surgía en mi mente era el de su voz escapando entre los labios, un buenos días en la escalera, tan casual como la caida de la toalla, tan suave y rítmico como las curvas de su cuerpo. Imaginaba aquellos labios gruesos sin llegar a ser groseros resbalando por mi mentón hasta alcanzar el cruce cin el cuello y el lóbulo de la oreja, donde la calidez del aliento dejaba escapar el susurro de otras palabras de ansia y deseo. Aquella sensación se colaba en mis entrañas rebelando el vello de todo mi cuerpo, incitando a mis manos que comenzaban a danzar por los recovecos de mi desnudez en busca de la excitación de mis pezones, bajo la mirada de soslayo de aquella boca que los recorría cadenciosamente, dejando escapar una lengua que se entretenía en revolucionar la circulación de la sangre con su meticuloso periplo. Cerraba los ojos y me dejaba arrullar por el sonido de mi respiración cada vez más pesada como si se tratara de la suya que crecía en excitación mientras avanzaba entre besos y suaves mordiscos por mi vientre, dejando un leve rastro de saliva hasta perderse entre mis piernas. Aquel calor iba craciendo hasta tornarse en fuego confundido entre gemidos incontrolados de una lengua que ahondaba entre los labios de mi sexo saciando su sed con la mirada sostenida del tramo de escalera. Arrebataba la contorsión de mi espalda en la entrega constante e imparable de su presión creciente en ritmo y fuerza que se perdía en lamento agitado y en tembloroso abandono. El sueño vencía la postrera imagen de una sonrisa ascendente en triunfal regocijo de aroma a sexo y placer que enredaba mis miembros apartándolos del vacío de la desnudez de mi lecho.

Me gusta que miren a mi mujer

Cuando las vueltas de la vida comenzaron a mostrar su lado opaco, una idea mía, que hasta hacía unos días resultaba anormal, ridícula y sucia para mi mujer, trajo un aire de erotismo que, sin lugar a dudas, tiró por la borda años de rutina.

Desde siempre tuve la fantasía de que mi mujer sea vista por otros hombres. En realidad por mujeres también aunque no sé a ciencia cierta si a las mujeres les gusta ver a otras mujeres. De todas formas la idea me agrada y mucho. Concretamente no es que pretenda que la vean a mi mujer en acción, me conformo con que puedan ver el lado “perra” que ella tiene adentro. Es algo que me calienta mucho. Ella es muy formal, tiene un trabajo muy serio que requiere el título de abogada y siempre tiene que atender asuntos graves, serios y urgentes. Sin embargo, siguiendo mis peticiones usa solo tangas del tipo hilo dental.

La petición mía se debe a que me encanta que, de vez en cuando, al agacharse pueda escapársele por detrás, esas tiritas que forman una “T” en sus uniones y tal vez, ese momento, pueda ser visto por otras personas.

Si bien ella cumplía a rajatablas el usar solo ese tipo de tangas, lo cierto es que terminaba haciendo trampa toda vez que usaba calzas con remeras largas que llegaban hasta la mitad de su cola y por ende, al agacharse o inclinarse, la tanga jamás se escapaba y si se le escapaba, quedaba tapada con la remera.

Todas esas peticiones mías, como se imaginarán, demandaron años de peleas ya que yo le vivía reclamando que muestre más y ella decía que se ponía lo que yo le pedía, y cuando yo le contestaba que si bien ella se lo ponía no era la forma en que yo quería que la usara, a lo que ella me decía que yo cada vez quería más cosas y que eso que quería era imposible. En fin. Pero mis pedidos eran para que ella se vista así en los momentos en que no pudiese ser vista por personas conocidas, por ejemplo en un bar, por la calle, en un supermercado, en un consultorio médico, etc… Mi intención era ver cómo ella, disimuladamente, calentaba a otros. Pero ella, a todos mis pedidos, interponía su profesión diciéndome que yo estaba loco al pretender eso ya que seguramente iba a dañar su imagen.

Así fuimos aminorando nuestras relaciones día a día hasta llegar a un promedio de 1 o 2 veces mensuales.

Todo fue así hasta que el viernes pasado, al levantarme para ir a trabajar, (demás no está mencionar que trabajamos juntos y que tenemos la misma profesión) la observé y vi que se puso, una vez más, esa pollera de cuero que le llega hasta media pierna, con medias oscuras. Digo “una vez más” porque ya parecía su uniforme, lo usaba casi todos los días.

Hasta ahí todo normal. Desayunamos, y nos fuimos al trabajo. Nuestras oficinas se encuentran separadas por un pasillo, pero con la salvedad que las paredes son vidriadas, tapadas solo por unas cortinas que dejan ver lo que pasa dentro. Al llegar, cada uno fue a su oficina y ella le pidió a uno de los empleados que fuera a buscar una carpeta y que se la llevara. Cuando el empleado volvió con la carpeta golpeó su puerta pero ella se encontraba hablando por teléfono por lo que no lo atendía. Entonces me paré y fui hasta su puerta, la abrí y de dije al empleado que pase y se la deje sobre su escritorio. Ella no veía porque estaba de pie, hablando por teléfono y mirando por una ventana hacia afuera. Mientras el empleado entraba miré atentamente su espalda y noté con sorpresa que por debajo de la camisa blanca que llevaba puesta no tenia nada. Es decir, se veía claramente que no llevaba corpiño. Guauu. Jamás había logrado convencerla de algo así, a tal punto que ya hacía años que había desistido de pedirle que no lo use. La imagen era angelical pero infernal al mismo tiempo. Se veía una mujer de espaldas, con un rayo de sol de entraba por la ventana y que al atravesar la fina tela de la camisa, dejaba ver la piel absolutamente desnuda. Ante tal situación lo primero que hice fue mirar al empleado. Él, obviamente también había visto lo mismo pero no dijo ni hizo nada. Simplemente dejó la carpeta, se dio media vuelta y salió. Yo cerré la puerta y me fui a mi oficina. Pasados unos minutos, veo que el mismo empleado vuelve pero esta vez con una taza de café en sus manos y nuevamente golpeó la puerta pero esta vez pasó de inmediato. Al ver eso miré desde mi escritorio a través de las cortinas que nos separaban por las paredes vidriadas y pude ver que mi mujer estaba sentada en su escritorio y al recibir al empleado se paró, tomó la taza y le agradeció. Luego, al igual que antes, el empleado salió. Yo me moría por saber qué había logrado ver el empleado por lo que con la excusa de preguntarle si quería que fuéramos a almorzar a un restaurante, fui a su oficina y entré. Intenté seguir el mismo camino que el empleado y pararme en la misma ubicación. Al hacerlo casi muero por lo que vi. Se distinguían muy claramente sus pezones. Si bien no tiene las tetas muy grandes, tienen el tamaño justo como para que no cuelguen. No le dije nada. Ella me miró como intentado ver si ya me había dado cuenta a la vez que me dijo que le gustaría ir a comer asado a un lugar cercano. Luego de eso salí y moría por ver la cara de todos los que entraban y salían de su oficina. No lo podía creer. Llegadas las 11 de la mañana fuimos a una reunión en donde había dos abogados más. Sin embargo, para ir a la reunión, se puso su chaleco, que si bien se lo dejó abierto, impedía que los demás adviertan que no llevaba corpiño. De todas formas lo entendí y hasta me hubiese dado vergüenza por ella que no se lo ponga. En la reunión nos sentamos en sillones separados por una mesa ratona. Estábamos sentados enfrentados y ambos compartíamos los sillones con otra persona. O sea que ella tenía un abogado a su lado y yo a otro a mi lado. En un determinado momento ella se puso de pie para tomar unos papeles de su maletín y se sentó rápidamente. Al hacerlo, lo que ví, me impidió volver a concentrarme. Abrió por un instante sus piernas y no sólo no llevaba medias hasta la cintura (usó por primera vez las medias con portaligas) sino que no llevaba tanga. Estaba absolutamente en bolas. Si bien la acción duró un segundo, fue más que suficiente como para que yo logre verla. Ignoro si el colega que estaba a mi lado pudo verla, pero muero por saberlo. Cuando salimos de la reunión le dije que la había visto, que se lo agradecía y que moría por revolcarla pero que me aguantaría hasta la noche. Ella, simplemente me miró, se rió y me dijo que eso no era nada. Que al salir de la oficina iba a ir a tomar masajes a un lugar que solo había masajistas hombres. Se imaginan mi cabeza durante todas esas horas. Al salir me dijo que me quede tranquilo y que iba a intentar filmar la sesión con su celular. Me fui a mi casa y la esperé para cenar. Siendo las 20.00 horas entró en la casa, dejó caer su chaleco y observé que ya no tenía puestas las medias. Me acerqué y mientras la besé aproveché a manosearla por debajo de su pollera confirmando que aún estaba sin tanga. Incluso note su culo aceitado. De inmediato me dijo que le gustaría que comiéramos mirando el video que filmó en su sesión de masajes. Así, apague las luces, serví la comida en el living, y conecté su celular al proyector que tenemos instalado. El video que tenía una duración de 55 minutos inició y se veía que ella ya estaba dentro de la cabina y el masajista era un chico joven, muy musculoso, el cual estaba vestido solo con un short de futbol negro. Luego, el chico le pidió que se saque la ropa y se acueste boca abajo. Ella se paró frente a él, de espaldas y se sacó primero la pollera, dejando ver que no llevaba tanga, luego se quitó la camisa y por último las medias. Se acostó boca abajo y él se paró a su costado, quedando de frente en relación a la imagen captada por el celular. Lo primero que hizo el masajista fue desparramar el aceite por todo el cuerpo. Incluso se escuchó que en vos muy baja le dijo que era aceite tibio. Luego comenzó a masajearla sin dejar lado (ni agujero) por tocar. La manoseó por todos lados. Incluso pude ver como el masajista le abrió las piernas y no dejaba de mirarle el culo. De paso, con la excusa del masaje, pasó sus dedos en no menos de 1000 veces por la zona. En fin… Pero lo que vino después fue mortal. Le pidió que se diera vuelta, boca arriba, y se paró por detrás de la cabeza de ella. Luego, desde ahí, comenzó a masajearle las tetas y fue bajando hacia la cintura, pero más que eso, lo que me hizo casi explotar fue que él, para llegar hasta esas zonza, debió inclinarse y al hacerlo le refregaba su pito por la cara a mi mujer. Su miembro, que estaba bien erecto y se había salido del short, lo frotaba por toda la cara. Era como que el pibe la masajeaba con sus manos y a la vez, con su pito. Ella, en ningún momento abrió su boca, pero sin embargo pude ver que varias veces asomó la puntita de su lengua intentando saborearlo. En un determinado momento, él ya no disimulaba y abandonó el masaje para directamente masturbarla. Primero frotaba su clítoris y labios mayores con ambas manos. Luego, mientras con una mano continuaba con dicha tarea, con la otra introducía dedos en su vagina y en su culo. Así siguió un rato hasta que la mano que frotaba la parte externa comenzó a aumentar el ritmo y la presión. Recordemos que mientras hacía eso, frotaba su miembro contra su cara. Ella se dejó manosear así hasta llegar al orgasmo. Luego le pidió que frenaran. Él, medio que no entendió y le dijo, ¿me vas a dejar así? A lo que ella le dijo que sí. Que estaba apurada y que tal vez otro día lo dejaría terminar, pero después lo miró con una sonrisa y le dijo que si él quería terminar tenía que llamarla, pedirle un turno y pagarle, tal como ella lo había hecho. Finalmente el video terminó y cuando él la miró, ella estaba sentada con sus piernas abiertas y con su mano derecha frotaba su vagina con un pepino que había traído escondido desde la cocina. Lo que vino después se los contaré en el próximo relato, pero desde ese día no paramos de coger y contarnos nuestras fantasías. Ah, luego de finalizar el video me confesó que hacía varios días que llevaba sin usar ropa interior, que era la segunda vez que iba a tomar masajes, siempre con masajistas diferentes, y que comprendió qué era lo que yo esperaba de eso y que no solo le gustó hacerlo sino que hasta la calienta también. Dijo que imaginarse que yo me caliento viendo como otros u otras se calientan al verla, hace que se moje toda y se inspire para pensar nuevas aventuras.

Vendiendo a mi esposa

Todo comenzó de manera casual un día conduciendo por Blvr.Artigas llevaba a mi mujer, era de noche.
Ella observó a las prostitutas de las esquinas y como se acercaban a los coches y subían en algunos de ellos, luego preguntó, -“¿Has contratado los servicios de alguna de esas chicas alguna vez?”-.
-“Sí, cuando era soltero, debuté con una de ellas”-, le conté.
-“¿Con una callejera de estas, como fue?”-, preguntó ella.
-“No, no fué con una de estas, ella tenía lugar propio era “Peluquera”, tenía unos 25 años y yo 17, era cerca de Avda.Italia y Francisco Simón, Ana María se llamaba, un amigo que era cliente de ella bastante mayor que yo le pagó por sus servicios, hacíendome el favor”-, le expliqué.
-“¿Como, como…pagas fuera ropa y punto?”-, preguntó ella.
-“Bueno, sí, lo hacen por dinero, pero el trato y el momento dependen de varios factores por ejemplo, lo que pagues, el tiempo, si le gustas a la chica si está motivada y se implica, son mujeres ellas sienten más o menos , pero sienten”-, respondí.
-“¿Cómo fue tú momento?”-, preguntó ella riendo.
-“Muy bueno, Ana María fué muy dulce, besos caricias, se desnudó, me desnudó y me enseño cada rincón de su cuerpo, eran tiempos anteriores al Sida, así que no había uso de condones, ella te lavaba y permitía que te derramaras dentro de ella, con la ovbia sensación del coito natural”-, le expliqué.
Ella escuchó atentamente, se mordió sus labios, le causaba morbo imaginandome cogiendo con otra y no lo olvidó.
Una noche, después de hacer el amor con mi mujer, ella me confiesa una fantasía que tiene hace unos días.-“Me gustaría coger por dinero con un desconocido como lo hicistes tú”-, me dice.
-“¿Qué dices, pagar a un tipo para que cojas con él, estás loca?”-, preguntó asombrado.
-“! No ¡, no un Gigoló, yo en plan puta, que me paguen a mí para cogerme, esa es mi fantasía”-, explica ella.
-“¿Te vas a dejar coger por un desconocido?”-, le pregunto.
-“¿No me has pedido verme coger con otro?, ahora no seas egoísta con mi sueño”-, me replica.
-“Bueno, sí, yo pensaba en un amigo, alguien sano de confianza”-, le digo dudando ya.
-“¿Qué más dá?, ¿A las putas que te has clavado no las conocías de antes no?”-, añade ella.Tiene razón y guardo silencio.
No hablamos del tema, intento dejar pasar un tiempo para ver si cambia de idea.
Un día cerca de 18 de julio y Gaboto, en pleno centro encontramos una mujer madura esperando levante en una esquina, una meretriz conocida, ella se acerca y entabla conversación.
-“¿Disculpa, cuanto cobras?”, le preguntó mi mujer, dejando claro que no era para hacerle competencia.
-“400 pesos la mamada, 500 media hora, 1000 la hora, incluye mamada y las terminaciones que quieras, no doy la cola, todo con preservativo y los besos son aparte.”,-explica la mujer, luego me mira y añade, -“Parejas 1500 pero a ustedes se los puedo dejar en 1000”-.
Le dimos las gracias y nos fuimos, ella mi mujer seguía en sus trece.Al otro día al volver del trabajo, me la encuentro probandosé una mini, pero mini-mini falda ajustada que no dejaba mucho a la imaginación y unos tacos de aguja, parecía una trola.
-“Bueno yá basta, si vamos a hacerlo será a mi manera, debes obedecer todo lo que te diga es un ambiente diferente y encuentras todo tipo de hombres, con todo tipo de deseos, pueden estar enfermos e infectarte algo o hasta violarte, ¿de acuerdo?”-, le digo.
-“Está bien, lo que tu digas,¡ huy…que emoción, que aventura!”-, añade ella.
Tras pasar unos días medito al detalle un plan, reviso los diarios y hago un cronograma, horas más tarde… listo.
-“Bueno este és el plan, como no quiero que nadie conocido te vea vestida de puta y no usar nuestra casa, iremos lejos, alquilaremos por el fin de semana próximo, una habitación en un hotel de Maldonado, hay ese fin de semana una convención latinoamericana de oftamología en el Conrad, a eso de las 19hs hacen una pausa hasta el otro día y se desperdigan todos los hombres por los bares de la zona, muchos a levantar, andan desahogados de dinero, son los indicados, ¿que te parece?”-, le digo.
-“Perfecto”-, responde ella.
-“Buscaré un candidato y te haré señas para ver si te gusta, si es así, voy a ser tú Fiolo, tú Chulo, yo le contaré algunas cosas falsas sobre ti, tú debes seguirme la corriente, no negar nada de lo que te afirmen que dije, él hombre me va pagar a mí, luego se irán al hotel, donde yo abre llegado antes y escondido en el armario los veré y filmaré para nuestro deleite luego, estaré cerca por cualquier cosa”-, le conté.
-“Pero me tienes que decir que no estás dispuesta hacer en la cama por dinero con un desconocido, hasta donde piensas llegar”-, le interrogo.
-“Será mi debut como puta, al igual que tu lo hiciste todo, yo tambíen lo haré todo lo que esté dispuesto a pagar”-, me explica.
-“¿Sin?”-, pregunto preocupado.
-“! También quiero sentirlo todo igual que las mujerzuelas de tu época ¡”-, replica.
Llegamos a la ciudad temprano, dejamos los bolsos en la habitación y salimos a Punta del Este, dimos una vuelta por la ciudad y miramos varios bares del entorno, miramos a ver si descubríamos alguna Escort dentro, vimos un par de sospechosas, ese sería nuestro bar.
Salimos de compras por una feria de la ciudad, ahí conseguí algunos implementos para mi disfraz.
En el hotel nos vestimos, yo con vaqueros unas zapatillas coloridas y poco discretas, una camisa rosa mosqueta abierta casi hasta mi ombligo, unos lentes oscuros y espejados, un arete, muchas pulseras gruesas y una cantida exagerada de anillos.Ella primero se baño y no dejó un pelo en su cuerpo del cuello hacia abajo, un conjuntito interior de tanga y sostén, imitando piel de leopardo, medias negras, minifalda tipo cuero muy corta y justa, tacos de aguja negro, una camisa roja sanguina con un generoso escote, se pintó un poco exagerada, su boca bien roja, su pelo suelto y una carterita con una larga cadena y tan pequeña que solo caben condones en ella, realmente parecía un furcía.
A escondidas y en forma discreta, salimos del hotel, subimos al coche y nos decimos las últimas palabras.
-“¿Estás segura de lo que vas a hacer?”-, le digo por última vez.
-“¿Si miles de mujeres lo hacen y lo han hecho, porqué no probar yo?”-, me contesta.
Llegamos cerca del bar a eso de las 19:15, era julio, pleno invierno, poca gente en Punta y era casi noche.Entramos el camero miró de arriba abajo a mi mujer río y no hizo ningún comentario.Ella se acerco a la barra se sentó en un taburete cruzó provocativamente sus piernas y pidió un BloodyMary.
Yo me senté a un par de metros en una mesa donde podía ver todo el bar.
Media hora más tarde empezarón a llegar los asistentes al congreso, impecablemente vestidos con formal traje y corbata.Muertos de sed, el acohol corría como agua mientras todos hablaban de sus actividades.
Poco a poco el ánimo de bebida fue disminuyendo y los asistentes empezaron a levantar sus miradas del fondo del vaso para ver a quienes les rodeaban.
Dos hombres uno de 50 o 55 años y el otro de 45 a 50, no le quitaban la mirada a mi mujer de sus piernas.Ella me dio a entender que el mayor no le gustaba pero que el otro, menor en edad estaba, “Interesante”, pude ver como este hombre jugaba con su alianza de casado y la misma en segundos desaparece de su anular.Luego se acerca a ella y susurra, -“¿Cuánto?”- ella lo mira le sonríe y le indica mi presencia, -“Arregla con él, guapo”-.
El hombre se acerca a mi mesa, había mordido el anzuelo, llega, saluda y sin vuentas le digo, -“¿Te quieres coger a mi chica?”-.
-“Sí, esta muy rica, ¿Cuánto pides?”-, añade el hombre.
-“La tarifa es en U$S, 200 la hora, 500 la noche, y el especial de 1000”-, añado.
El precio no era un problema, así que el hombre preguntó por el servicio especial.
-“¿Qué incluye el de 1000 U$S?”-, curioso pregunta.
-“Todo lo que aguantes en todos lados y “Sin”, natural”-, agrego.
-“¿A pelo sin goma?, ¿No es un riesgo?, entienda soy casado y no quiero llevarme una enfermedad a Bs.As, ¿Es sana?”-, pregunta , interesado y preocupado.
-“La cuido como si fuera mi mujer, sí es sana es nueva en esto, nadie ha pagado antes el especial, así que serías el primero, ¡ Ah debes acabarle fuera no toma pastillas¡”-, le aclaro.
-El hombre se relame, veo como crece un gran bulto en sus pantalones de vestir, saca 10 billetes de U$S 100 y me los entrega, -“Me la llevo”- dice riendo.Salen los dos y suben a un taxi.Yo tomo el coche acelero y trato de llegar antes.
Llego escasos cinco minutos antes que ellos, me escabullo sin que el gerente del hotel me vea, entro en la habitación tomo la Sony, verifico su batería y memoria, para luego esconderme dentro del armario.
Llegan ellos.Entran en la habitación, ella sentada al borde de la cama cruzada de piernas espera, mientras él sin prisas se desnuda.
-“¿Cómo te llamas?”-, pregunta él.
-“Laura”- , inventa ella.
-“¿Eres nueva en esto?”-, interroga él.
-“Sí, casi amateur”- responde riendo mi mujer.
-“¿Cómo te cuidas?”-, pregunta él.
-“Siempre uso condones pero hoy haré una excepción, no podrás acabar dentro de mi rajita ¿Sabes?”- dice ella siguiendo el guión pactado.
-“Sí, sí yo te aviso antes”-, respode el hombre percetiblemente excitado.
-“¿Cómo te llamas y de donde eres?”-, pregunta ella.
-“Me llamo Carlos soy de Mar del Plata pero vivo en Bs.As, soy médico, oculista, trabajo en una pre-paga”-, aclara el hombre.
-“¿Casado?”-, pregunta ella.
-“Separado”-, miente él para no enfríar y enfriarse pensando en su mujer e hijos.
Yo filmo al detalle dentro del caliente armario, me pongo cada vez más caliente y morboso esperando la acción.
-¡Estás muy rica, eres un desperdicio, una mina así de puta!-, dice alterado el médico.
-“Gracias, pero tengo que hacer algo para comer”-, sigue ella la actuación.
El hombre se ha dejado los boxers, a pesar de sus casi 50 años mantiene un físico parejo sin vientre y buzarda.Ahora el trata de desnudarla a ella, la besa mi mujer responde al pasional beso del “Cliente”, ella le toma de sus manos y le ayuda a que la desnude.
Cae la mini, luego la camisa, ella solo de medias y conjunto de leopardo, despacio una a una el “Cliente” tira de sus medias, descubriendo sus jovenes y torneadas piernas.Luego le saca el sujetador, las tetas talla 90 con sus pezones erectos quedan al descubierto, los mira murmura.
-“! Qué bien ¡, a ver ahora que hay debajo de esto”-, procediendo a tirarle de los costados del tanga, para descubrir su pubis prolijamente rasurado, su rajita rosada.
Con ella desnuda y tirada sobre la cama el se quita los boxers, dejando al descubierto una gran pija de 22 cm.
-“! Es grande ¡”, susurra ella.
-“Espera zorra que la tengas dentro”-, dice el sin modestia.
El hombre la besa, recorre todo su cuerpo con sus boca y lengua, luego de morderle los pezones, baja al pubís de ella, con sus manos expertas, abre la vulva la examina, la mira trata de asegurarse su salud, luego introduce su lengua entre los labios de la concha de mi mujer que ya empieza a mojarse, la recorre toda, la hace gemir
-“¡Humm, así, se siente bien!”-, gime ella.
-“No sabes ni hueles a puta”- dice el con curiosidad y agrega.
-“Tu conchita está sanita, ni hongos, ni granos, nada, bien cerradita y firme”-.
-“Hace poco que estoy en esto, ¿Cómo solemos oler, según tú?”-, pregunta ella.
-“El sabor de tu piel, debería reflejar, el uso de cremas y resequedad, deberías oler a perfumes baratos, tu conchita debería reflejar el uso seguido”-, añade él.
Ella entonces le dice que se ponga boca arriba, tomará el pene del hombre mirando al cielo, lo masturbará lentamente, lo lamerá y morderá toda la verga a lo largo de su extensión.Chupará fuerte e intenso.Durante 30 minutos, luego cuando és está a punto de estallar le dirá.
-“Ven aquí y abre grande esa boca de puta”-.
Ella arrodillada en la cama y el parado, apunta su verga hacia la boca abierta de ella, un grito masculino y un chorro blanco salta el vacío desde el glande de su verga hacia la cara y la boca abierta de mi esposa.
Blanca su cara, sus dientes cubiertos, su lengua no se ve bajo la capa de semen, cierra entonces su boca y hace desaparecer como acto de magia el esperma de su boca.Luego se van a lavar al baño.
Vuelve la “Zorra” y su “Cliente” a la cama, tratan de reponer energías durante 20 minutos en los cuales hablan de temas banales.
Cuando el hombre a recargado, ella lo monta, lo jinetea de forma experta, pero no puede fingir los orgasmos vienen solos, ya lo nota, excitada siente como una corriente de endorfinas recorre todo su cuerpo, se tensa, se contrae y mira al cielo, grita, -“Ya…ya…viene, sigue no pares, así…humm, viene…acaaaaaaboooooooo, aaaaaaahhhhhhhhhhhhhh”-.mientras el juega con sus tetas.
-“! Que bien finges los orgasmos, ojalá fueran reales ¡”-, murmura él.
-“Ahora dame la colita”-, pide él.

Vendiendo a mi esposa.
No sé como va a reaccionar mi mujer, pues solo lo habíamos hecho una vez y le dolió.
Ella duda por un momento, pero decide obedecer y se pone en cuatro, rogando, -“! Despacito por favor ¡”.
El ríe y unta con saliva su pene apunta con precisión médica al esfínter, empuja, poco a poco el trono del falo duro, desaparece dentro de mi esposa, ella gritará de dolor, -“Haaaayyyyyyyy”, él se excita y la goza, esos gritos no son fingidos, los 22cm han desaparecido dentro, él mete su mano en la concha de ella y masturba con destreza su clítoris, a la vez que mete y saca su pija del culo abierto de ella.
Mi mujer mira hacia donde estoy yo, pero no es para pedir ayuda, le veo una sonrisa en su cara, placer y dolor se juntan en uno.Y llegará al primer orgasmo con una penetración anal y con un desconocido.
-“Ahhhhhhhhhhh, así dame la leche, siíí, acaba”-, le rogo ella.
El hombre ruge, descargando en contenido, blanco, viscoso de sus huevos dentro de los intestinos de mi mujer.Luego él saca su verga mojada y la seca contra los glúteos de ella.Ha pasado más de hora y media.
El se va a lavar y vuelve despues de unos minutos cansado y dispuesto a irse, empieza a juntar sus ropas y mi mujer le dice.
-“! Has pagado por toda la noche, no te vayas ya ¡, ¿No quieres echarte otro polvito?”-, le recuerda ella.
-“Si serás putarraca extraña, cualquiera estaría contenta de ganarse 1000US$ en un par de horas, más si el cliente se va antes de lo previsto”-
Eso excita al hombre, que deja de juntar sus ropas, se acerca a ella la empuja sobre la cama, y le separa sus piernas las levanta hacia su cabeza, dejando su rajita expuesta, toma su verga erecta y la hunde en la vulva, hasta chocar con el útero, con fuertes embestidas la posee, ella penetrada vaginalmente, goza y goza, se suceden los orgasmos de ella, 1,2,3 cada vez mas intensos y seguidos.El jadea fatigado, sudán, sus cuerpos brillan, ella le recuerda, -“Dentro no”-, el asiente con la cabeza, sigue con el ritual carnal, ella gemirá, apretará con sus manos las sábanas, la cama parece venirse abajo.
-“! Ahhhhhhh…hummmmmm….ahhhhhhhggggggggaaahhhhhhhh”-, llegando a tal intenso orgasmo, que su grito tapará al de él al derramarse enteramente dentro de ella, llenando su matriz de leche caliente.Consumando el acto carnal, el coito en todo su nombre.
Ella mira para donde estoy su cara es de gozo, siente la humedad recorrerla dentro, ríe y luego se hace la enfadada.
-“¿Acabaste dentro?”-, le pregunta ella mirando toda la leche que salía a raudales de su concha aún abierta.
-“¿Porqué no me avisaste?”-, con cara de enfado.
-“! No pude contenerme…tu orgasmo…tú…¡”, se excusa él.
-“¿Eres un hijo de puta, que hago yo si me has preñado?”, pregunta ella, fingiendo, toma pastillas hace más de dos años.
El hombre se viste, saca 50 US$ de la cartera y se los da ella.
-“! Para la píldora post-coito¡”, le dice él.
-“¿Donde quieres que encuentre una farmacia abierta ahora?”- le reclama ella.
-“Si preñandoté te saco 9 meses de las calles estaré feliz, toma mi tarjeta, si se te complica cruza el charco a Bs.As, búscame y te daré un laburo decente, no pareces puta, deja esto a tiempo”-, agrega el tipo.
Se viste y se va, 2hs 30 minutos, han pasado, me acerco a la cama, mi mujer ríe, le ha gustado la experiencia, arruga los 50 US$ y la tarjeta, los tira a un rincón y me dice, -“No es mal tipo el porteño”-, veo como de su concha sale el esperma del desconocido, blanco, pegote, caliente aún.
Beso a mi mujer.
-¿Satisfecha, gozaste?-, le pregunto.
-“Sí, muchísimo”-, responde complacida.
Me saco el disfraz de chulo, fiolo y excitado por el morbo de verle cogiendo, le hago el amor a mi mujer desnuda, oliendo al perfume de Carlos, hundo mi pene el la llena concha de leche del argentino y acabo a los minutos mezclando mi esperma con el del desconocido.Cogemos durante 2 horas, luego nos duchamos, guardamos los disfraces y nos vestimos normal.Pagamos el hotel y volvemos felices a Montevideo, luego del debut de mi mujer, todo grabado para nuestro posterior deleite.Tomo los 700 U$S, restantes y se los doy a mi mujer, le digo, -“Te los has ganado en buena ley con el sudor de tu concha”-,se compró ropa, como verdadera puta.FIN.

probando ser puta por un dia

Mi nombre es Laura. Soy morena, de 1’69 de altura. Llevo el pelo por los hombros, castaño oscuro. Tengo un cuerpo normalito, quizás debería rebajar un par de kilos. Y 100 de pecho, siempre he estado muy orgullosa de ellos. Bueno, y tras esta pequeña introducción de mi aspecto para que os hagáis una idea de mi, empezaré con el relato.Siempre he fantaseado con ser puta. Así, como suena. Quizás parezca un poco fuerte, pero es así. Nunca lo he hecho porque no me he atrevido a ello. Demasiada vergüenza, demasiado peligroso, demasiados prejuicios. Un día, chateando, un chico me abrió privado con la siguiente frase:-T intresan 500€ por acrtlo knmigo y mi ermano?Al principio le seguí la corriente, todo empezó como una broma, y, bueno… A veces no sé dónde tengo la cabeza. Cada vez me excitaba más la idea, hasta tal punto que acabé por aceptar.Y así llegué a este portal. Quedaba lejos de casa, no conocía el barrio, así que llegué algo tarde. Piqué al timbre de abajo, hecha un manojo de nervios. Una voz masculina me contestó:-¿Quién?Me quedé callada, ¿Y ahora que le respondía?-Soy yo… Eh… LauWest.Aquello sonaba muy raro, pero ni siquiera sabía si aquel chico iba a recordar mi nombre, por lo que le dije mi nick en el chat.Sin decir nada, apretó el botón y la puerta soltó algo así como un quejido grave. Empujé, y entré dentro.Cuarto piso. Mi primera intención era subir por las escaleras, pero lo mejor era no llegar sudando y casi sin aliento, así que tomé el ascensor. Mientras subía, me acicalaba en el espejo. Nunca he sido muy coqueta, es cierto, pero no nos habíamos visto por foto, y no quería desagradarles mucho. Me hice la coleta, para volverla a deshacer, me gusto más con el pelo suelto, y mi novio siempre me dice que me queda mejor así. Me sequé el sudor de la frente. Alisé mi camiseta roja, y, lista. Cuarto piso.Salí del ascensor mirando a ambos lados. Una de las puertas estaba abierta, número 2, esa era.Piqué despacio, con mi puño tembloroso, y una voz, desde el interior, me invitó a entrar.Pasé precavida, a fin de cuentas no conocía a aquella persona.Cerré la puerta tras de mi, y busqué con la mirada la procedencia de aquella voz.-Hola –escuché.Venía del pasillo. Me aproximé, y de las sombras que le otorgaba la oscuridad de la estancia, salió.Era un chico joven. Según él, tenía 25 años. Pelo castaño y algo despeinado, le caía sobre los ojos y no dejaba de apartárselo en un gesto repetitivo. Era más alto que yo (no hace falta mucho para eso), y estaba delgado, quizás un poco de más. Tenía un acento chulesco que no acababa de agradarme.-Mi hermano está en el baño, sale ahora mismo- dijo, acercándose más a mí.-Soy Alex, encantado –prosiguió.-Yo soy Laura –contesté educada, quitándome el bolso y dejándolo en el suelo.Una puerta se abrió y se cerró de golpe, de nuevo, del pasillo apareció alguien.-Hola –dijo- soy Victor.Víctor era más joven, tenía 23 años, y más coqueto. Acababa de salir de la ducha, e iba sin camiseta. Su torso estaba aún húmedo. La imagen de mi misma lamiendo aquel torso mojado me vino a la cabeza.Me miraban de arriba abajo, no parecía disgustarles por lo menos, así que me sentí algo aliviada.-Siéntate –me dijo Alex- iré a por algo de beber. ¿Quieres el dinero ahora o te lo damos luego?-Luego está bien, no te preocupes.Obedeciendo, tomé asiento, y Víctor se sentó a mi lado. Mirábamos la pantalla de la televisión. Estaba muerta de la vergüenza y muy incómoda. De repente, una mano acarició mi cabello, me giré de golpe y me encontré con su cara muy cerca de mi. Me acerqué aún más y dejé que mis labios sintieran los suyos, mientras deslizaba mi mano por el torso que momentos antes había deseado lamer.Escuché pasos, y cubitos de hielo golpeando el cristal de las copas. Alex dejó los vasos en la mesa más próxima, y se unió a nosotros sin decir nada.Se sentó detrás mía, y, sin quitarme el suéter, intentaba desabrocharme el sujetador, mientras yo seguía disfrutando de los labios de Víctor, tan carnosos, tan suaves… Una vez fuera, introdujo sus grandes manos bajo mi camiseta, acariciándome los pechos, agarrándomelos con fuerza, y lamiendo mi cuello.Giré mi cabeza y empecé a besarle a él, mientras con mi mano derecha buscaba, a tientas, el paquete de Víctor.De repente, el timbre de la puerta sonó.Los dos se miraron y Alex salió a abrir la puerta. Poco después entró con otro chico, éste más mayor, quizás rondaba los 30. Vaya, no recordaba que esto no iba a ser tan sólo un trío. No era lo que habíamos hablado y eso no me gustaba. Esto debió reflejarse en mi cara, porque Víctor se apresuró a decir:-No te preocupes, te pagaremos más.La verdad es que en ese momento el dinero me daba bastante igual, nunca había sido lo que me interesaba. N me acababa de gustar la sorpresa, pero ya que estaba allí… Miré hacia el hombre y asentí con la cabeza. El recién llegado me miró, mostró una leve sonrisa y me obligó a sentarme en el sofá, para luego bajarme los pantalones, quedándome sólo con el tanguita y el suéter.Tanto Alex como Víctor se lanzaron a mis pechos, levantándome la camiseta, y quitándomela con cierta brusquedad. Yo, tomando un poco el control, aparté a Víctor, y me dispuse a recorrer su torso con mi lengua, no quería quedarme con las ganas de hacerlo. Él estaba recostado, yo, a cuatro patas sobre él cruzaba su pecho con mi juguetona boca, mientras el recién llegado (más tarde me enteraría de que se llamaba Cristian), agarraba con fuerza mi culo y me azotaba. Alex se estaba empezando a desnudar. Fui bajando hasta dar con la cremallera de su pantalón, la cual no tardó mucho en bajar él mismo. Posó su mano en mi cabeza, y me guió hasta su sexo. Era larga, aunque no muy gorda, pero estaba muy dura. Me metí su capullo en la boca y empecé a juguetear, creando en él una mueca de placer. Alex me bajaba el tanguita, y Cristian deslizaba sus dedos por mi coño, haciendo que me mojara enseguida. El más jóven de estos, empezó a tocarme los pechos, mientras yo seguía acariciando la polla de Victor con mi lengua. De golpe, noté una lengua en mi coño, esto me hizo gemir. Alex, ya desnudo del todo, se puso de pie, apuntándome con su miembro tieso, y, poniendome cómoda, alargué mi mano y empecé a masturbarle, al mismo ritmo que chupaba la polla de su hermano. Estaba increíblemente excitada, tres hombres estaban disfrutando de mí, y yo de ellos. Victor cambió de sitio, y se dispuso a penetrarme por detrás, mientras Cristian se sentó, y me agarró fuerte del cabello, metiéndome de golpe su polla en la boca, y marcándome, con fuerza, el ritmo que quería que llevara. Me la clavó hasta los huevos mientras me decía cosas como “sigue chupando, zorra”, consiguiendo que me excitara aún más, y que chupara su polla con más ganas. De golpe, noté la polla de Victor entrar en mi coño, de manera directa. No necesitaba más juegos, mi coño estaba ya muy abierto y mojadito. Su polla salía y entraba con rapidez, embistiéndome de vez en cuando, haciendo que la polla de su amigo entrara entera en mi boca. Alex se había apartado de mi lado, y se masturbaba mientras miraba la escena. Víctor sujetaba mi cintura, y, de vez en cuando, me estiraba del cabello, haciéndome gemir de placer y dolor a la vez, mientras su dura polla no dejaba de penetrarme, a una velocidad que, de haber seguido así, hubiera conseguido que me corriera enseguida.Alex, cansado de masturbarse, agarró mi cabeza y me pusó de pie, besandome salvajemente en la boca, y sentándose él en el sofá. Entonces me subió encima de él, para que le cabalgara. Me acomodé y me metí su polla poco a poco. Sintiendo primero su capullo, y luego bajando. Me ponía muy cachonda notar como iba entrando. Con una de mis manos libres empecé a masturbar a Victor, que me besaba de vez en cuando, girando mi cara hacia él. Cristian me acariciaba el clítoris, mientras lamía mis pechos, que subían y bajaban al ritmo que me penetraba Alex. De repente, noté sus manos agarrándome con fuerza de la cintura, clavándome las uñas. “Me corro”, repetía. Si, quería que se corriera dentro de mi y me dejara llena de él. En nada, sentí su semen caliente derramarse en mi. Sus manos me soltaron y se dejó caer hacia atrás. Me bajé, me arrodillé frente a a Cristian, y puse su enorme polla entre mis tetas,haciendolas ir al son de arriba y abajo. Alex se había retirado a la ducha, y Víctor me estimulaba desde detrás, mientras se masturbaba a la vez. Cristian no tardó mucho en correrse, llenándome las tetas de su leche, salpicándome en la boquita y parte de la cara. Sólo quedaba Víctor, el cual me sujetó con fuerza, me tiró encima del sofá, abrió mis piernas y colocándose encima de mi, me folló, sin dejar de gritar lo perra que era. Él acabó en poco tiempo, y volví a sentirme llena de semen. Estaba cachonda, follada y llena de semen, ¿Qué más podía pedir?Alex salió del baño, y viéndome en esa situación, se acercó y tiró un sobre sobre mi estómago:-Ahí tienes 600 euros, ya puedes irte.Le pedí permiso para ir al baño, no quería volver a casa por la calle llena de semen por todo el cuerpo. Cuando acabé de acicalarme, me vestí y salí del baño lista para irme a casa. Al salir por la puerta me encontré con los tres de golpe, con una sonrisa en cada una de sus caras…-Vaya, parece que esto no ha terminado

Una mañana en el bosque

Estaba en la cama con un hombre y una mujer y yo era el centro de atención. Las manos de él masajeaban mis pechos y pellizcaban mis pezones, mientras esa dulce niña rubia de tetas enormes me chupaba el clítoris a la vez que introducía un dedo en mi vagina……. Pip, pip,pip.
No!! Eso no podía ser el despertador, justo ahora no!! Estaba a punto de tener mi orgasmo… Maldita sea…
Mi marido empieza a levantarse de la cama y yo estiro un brazo para retenerlo, mi clítoris esta palpitante por el sueño erótico y no pienso dejarlo escapar.
-¿Amor mío quieres que juguemos un ratito?- Intento coger su pene pero él se da media vuelta me mira y dice – Hoy tengo una reunión muy importante a primera hora nena, lo dejamos para esta noche- Vaya hoy no es mi día pienso…..Quizá podría quedarme en la cama y masturbarme pero justo en ese momento entra la doncella y nos anuncia que el desayuno está servido. Al final desisto me pongo en pie y voy en pijama hacia el salón donde un suculento desayuno me espera.
Mientras tomo mi zumo recién exprimido, pienso que el ser humano tiene una gran facilidad de acostumbrarse a las cosas buenas. Hasta hace un par de años mi vida era muy diferente a la de ahora y tenía que ganarme el pan de maneras muy “diversas”, hasta que conocí a Roberto, mi salvador….tiene 15 años más que yo pero tanto dinero en el banco como para que no se acabe nunca y a mis 23 añitos eso es un caramelo difícil de no saborear.
Mientras pienso todo eso recuerdo que hoy me levante muy cachonda y decido ir a las caballerizas escoger un buen caballo y dar un paseo por el bosque para que mi sexo roce muy fuerte con la silla de montar y se me pasen un poco estas ganas de polla que tengo.
Decido adentrarme en el bosque y galopar sin rumbo, nuestra casa está rodeada de pinos y encinas, mi marido es dueño de muchas hectáreas de bosque virgen, muchas veces pienso que la chupada que le hice a mi marido en nuestro primer encuentro sexual fue el detonante para que cayera rendido a mis pies, hombres……
Freno un poco al caballo y lo pongo al trote, mi clítoris, mi vagina, mi vientre siguen contraídos y empiezo a darme cuenta de que tengo una gran necesidad de aliviar esa tensión que tengo, entro en un claro y me bajo del caballo, siempre llevo una mantita y hoy me alegro de tenerla más que nunca.
Amarro a Furioso en un árbol y me alegro de a ver escogido a ese caballo hoy, es fuerte y dominante.
Estiro la manta en el suelo, oohh estoy tan cachonda….estoy un poco nerviosa por lo que va a pasar. En este bosque es sumamente improbable de que me encuentre con alguien pero nunca se sabe, aunque eso aumenta mucho más mi libido. Me tumbo en el suelo y la pinaza cruje a mis espaldas, es una sensación maravillosa, el olor a bosque, los rayos del sol filtrándose entre las ramas, la brisa….empiezo desabrochando mis pantalones de amazona, no pienso quitármelos, solo me los bajare por las rodillas, me hare una paja rápida, tendré un orgasmo maravilloso y me iré por donde he venido.
Cuando acerco los dedos a mi sexo húmedo, mi cuerpo sufre un estremecimiento brutal, empiezo haciendo círculos sobre mi clítoris y mi chochito se humedece cada vez más, la sensación es tan fuerte que no creo que aguante mucho sin correrme, así, que meto dos dedos dentro de mi y los muevo hacia dentro y hacia fuera sin control, mi cuerpo empieza a sufrir convulsiones pero……… escucho un ruido, pisadas, no no no, hay alguien observando?
Me incorporo de un salto y veo a un hombre vestido de forestal que me observa con deseo y lujuria pero su rostro cambia y de repente parece contrariado, quizá sabe quién soy…….
-Lo siento- Se apresura a decir –No sabía que estaría usted aquí, soy el guarda bosques-
-No pude evitar mirarla, aunque no era mi intención asustarla-
Yo estaba de pie paralizada, con los pantalones bajados y observando al intruso, el único pensamiento que rondaba por mi cabeza era que, por segunda vez hoy me había quedado a las puertas del orgasmo. Estaba furiosa con ese hombre y no pude más que observarlo, ya que de momento no era capaz de reaccionar
Tendría unos 35 años más o menos, piel morena de pasar muchas horas al sol, cuerpo musculoso, alto, en fin, muy atractivo. De repente me fije en su entrepierna y note una abultada erección. Se me paso por la cabeza que me encantaría chupársela…… me estaba volviendo loca?
-Me llamo Marco y le pido disculpas otra vez- Se dio media vuelta y se disponía a marcharse cuando de mi boca salió su nombre para llamarlo, porque hice eso?
-Marco, perdona pero yo no me he presentado- Me acerque a él y sin decir una palabra más me agache y acaricie su miembro a través del pantalón.
Su cara era una mezcla de asombro y satisfacción. Desabroche el cinturón de sus vaqueros y abrí su bragueta para descubrir que tesoro escondía ese hombre que cada vez me parecía más guapo.
-Madre mía- Dije cuando vi su polla dura y recta entre mis manos, era grande, potente se le notaba entrenada,-¿quieres que te la chupe?- pregunte.
El solo sonrió, cogió mi cabeza suavemente y guio mi boca hasta su verga palpitante, su sabor era delicioso, un poco salada, pero a mí me encanta el sabor a polla. Estuve chupando un buen rato mientras me tocaba y acariciaba mis pechos.
-Vamos a la manta- dijo
Empezó a desnudarme suavemente – Tienes unas tetas increíbles- Y empezó a chuparme sin control los pezones, me los mordía y me hacía un poco de daño, pero me encantaba. Bajó su mano y empezó a meter un dedo en mi agujerito, estaba muy mojada, muy cachonda, necesitaba que me penetrara ya y que lo hiciera muy fuerte, necesitaba su polla dentro de mí y no podía esperar más.
Me puse a cuatro patas y le rogué que me la metiera –¿Ya quiere que la penetre señorita Ortega? Oohh es el apellido de mi marido, este tipo me conoce, mi mente se nubla por un momento pero el deseo puede más y le suplico que me folle todo lo fuerte que sepa.
De repente su picha empieza a rozar mi coñito y mis jugos van lubricando su pene, está haciéndose de rogar – Maldito cabrón!! Vamos métemela!!-
La primera embestida me dejo sin aliento, mi vagina chorreaba de placer, el noto mi fuego interior y se puso a bombear de una manera frenética, notaba su polla dura dentro de mí, no aguantaría mucho más, así que le pedí que me follara más fuerte. Giro mi cuerpo y me tumbo sobre el suelo de espaldas, cogió mis piernas y las puso sobre sus hombros, su polla dentro de mi otra vez moviéndose sin parar – Vamos nena, córrete para mí- Dios, sus palabras, su polla, el bosque, me hicieron entrar en una espiral….. Mi cuerpo empezó a temblar, convulsiones en todo mi ser anunciaban que el orgasmo se estaba apoderando de mí y de repente estallo….
Me corro de una manera salvaje… mi mente todavía no se ha recuperado cuando él me incorpora del suelo y obliga que me arrodille delante de él, mete su polla en mi boca y me folla hasta la garganta, es muy grande y me hace daño pero no puedo reaccionar porque todavía estoy bajo los efectos de mi orgasmo, sigue fallándome fuerte y me tira del pelo mientras mueve sus caderas y me folla la boca sin compasión, su rostro es duro y severo ahora, siento como todo su cuerpo se tensa y unos gemidos salen de su boca, está a punto de correrse y quiere hacerlo en mi boca, intento resistirme pero él no me deja escapar, me sujeta fuerte la cabeza y esto le provoca más placer…….. De repente mi boca se llena de un líquido viscoso y caliente, él está retorciéndose de placer y su corrida es muy abundante, me mancha toda la cara con su esperma y restriega su polla por todo mi rostro.
Nos tumbamos unos minutos en la manta sin decir nada.
Se levanta y empieza a vestirse mientras yo lo observo- Eres un gran amante- Le digo.
-Tú eres muy buena follando y me encantaría repetir. Todos los jueves estoy en esta zona a esta misma hora, te esperare-
-¿Acaso crees que esto va a volver a pasar?- Le digo indignada
Mientras se marcha me mira sonriendo y en su rostro hay absoluta seguridad de que el próximo jueves me encontrara allí.
Lo veo desaparecer entre los árboles, yo sigo desnuda encima de mi mantita manchada de semen y mi mano vuelve a deslizarse directamente a mi entrepierna………

Tan solo es una paja

Con mi pareja hacía un tiempo que recurríamos en conversaciones con la temática de la sexualidad y de lo rutinario de nuestra vida sexual, de los gustos o fantasías que teníamos ambos y la posibilidad de poder concretarlas.

Ese sábado se nos ocurrió invitar a unos amigos a cenar, finalmente por distintas razones la mayoría no pudo venir por lo que a la hora de la cena sólo apareció un ex compañero de la facultad de mi chica con quien yo había pegado buena onda y nos llevábamos bastante bien. No era la primera vez que venía a casa y, por lo que ocurriría ese día, no sería la última.

Pizza, cerveza, vino… veíamos la tele, pasábamos por la compu… risas y buen humor. Cuando la botella de vino quedó vacía y las risas ya eran carcajadas por cualquier cosa, el muchacho descubrió la botella de tequila y propuso hacer unos shots. Trajimos el limón y la sal correspondientes y comenzó la ronda. En la segunda vuelta, el compañerito, entre risas propone que mi mujer le sostenga con la boca el limón para que el se lo saque con su propia boca, mi novia me miró asombrada, pero descubrí que detrás de ese asombro había excitación y curiosidad. Fue un instante de miradas que dijeron todo, todas las charlas que teníamos podían comenzar a tomar un rumbo preciso y real en ese mismo instante.

Fueron segundos y ambos aprobamos la idea. La cuestión no fue gran cosa, ella se puso el limón en la boca, el pegó el sorbo de tequila, y le sacó el gajo y sus labios se rozaron un breve instante, pero eso disparó nuestra excitación a los cielos. La charla derivó en temas sexuales, el flaco me confesó que cuando conoció a mi mujer se la quiso levantar, que era muy linda (todo eso lo sabía de antes por boca de ella que oportunamente me había contado). La cuestión es que, no sé por que motivo comenzamos a hablar de cine y surgió el tema de las películas de Rocky… Y teníamos una disputa con el pibe si la pelea con Mr. T era en Rocky 3 o 4. Nosotros (mi chica y yo) decíamos que era en la 4 y el pibe aseguraba que era en la 3. El asunto es que en la discusión el muchacho me propone:

– Si tan seguros están de que es en la 4, les apuesto que, si tengo razón, vos me dejas que ella me haga una paja adelante tuyo – dijo señalándome.

Nos reímos pensando que era un chiste de borrachos, ella me decía dale, apostále total tenemos razón, pero si ganamos que el se ponga en bolas en el balcón y salude al primero que pase… Bueno, dale, y estrechamos los tres las manos. Recurrimos nuevamente a Internet y descubrimos que el flaco tenía razón. Al principio fueron todas risas, luego el compañero insistió sobre el pago e invitó a que brindemos con otro shot de tequila. Después del trago nos volvió la excitación. No cruzamos una sola palabra con mi chica, sólo nos miramos y sonreímos al imaginar la esa situación.

– Bueno, voy por la cámara – dije – esto habrá que registrarlo.

Y ambos estallaron en una carcajada…

-Y yo me voy a poner algo mas cómoda y un poco mas arreglada – dijo mi novia – no pensarán que voy a salir así en el video, ¿no?

Mientras ella se cambiaba y yo preparaba la cámara, el muchacho se acomodó en el sillón y yo le alcancé un preservativo

– ¿No pensarás ensuciarme todo? – dije – Encima que te presto la mano de mi mujer, no me vas a dejar tu regalo en el sillón.

Ella apareció con un camisón corto, que dejaba al descubierto su diminuta bombacha calzada en su bellísimo trasero, sin corpiño y lista para pagar su deuda…

– ¡Eh! Es sólo una paja, nada más, ¿eh? – le dije con sorna a mi novia.

Abrimos el futón, el se acostó y bajó sus pantalones y calzoncillos dejando al descubierto su miembro, mi chica se acomodó y se sentó sobre sus muslos, de frente a él y le colocó el preservativo. Yo preparé mi cámara pero el flaco me la arrebató y dijo

– Yo filmo, vos limitate a mirar y nada más

Tomó la cámara, la encendió y dio la orden:

– Cuando quieras, bebe.

Me recosté al lado de ambos y veía como ella le sacudía la verga a su compañero mientras ambos me dedicaban enormes sonrisas.

– Mmm.. qué durita – decía mi chica y aumentaba la frecuencia de su mano.

El pibe estiró una de sus manos y comenzó a acariciarle las tetas a mi mujer:

– ¡Epa! Eso no estaba acordado – dije inquieto.

– Dejálo que me gusta – me interrumpió ella.

El muchacho metió sus dedos en el escote del camisón y pellizcaba los pezones de mi novia y ella los masturbaba con mas fuerza, ya no había mas risas, era todo excitación… los tres estábamos muy excitados, pero sólo uno iba a acabar en ese momento.

Su verga comenzó a hincharse más y la respiración comenzó a hacerse más fuerte, entonces su jugo comenzó a llenar el preservativo. Cuando acabó se echó la cabeza para atrás y dijo

– ¡Qué buena paja, por Dios! Qué mano que tenés, nena! – me miró y me dijo – ¡Qué pedazo de mujer que tenés, hermano, cómo te envidio, gracias!.

– Gracias a vos – fue mi respuesta..

Esa noche tuvimos sexo con mi novia como nunca.