Fatima, la primera vez

Ya estaba cansado de estudiar, los exámenes preuniversitarios me habían consumido las últimas 3 semanas y mi verga ya quería salir de su estado de reposo. La tarde era calurosa por lo que estudiaba en bóxers sin camiseta. Me conecté a una página donde se anuncian travestis; debo deciros que me encantan las chicas con un gran falo, un buen par de tetas y de piel morena….Me dedique a agrandar las imágenes de las que mostraban su pollón en erección ó tan solo morcillón como decimos aquí en España. De pronto ocupando toda la pantalla de mi ordenador apareció ella, una diosa de ébano, preciosa de cara, estilizada, de caderas dibujadas, un culo algo prominente pero no exagerado, grandes senos con unos pezones marcados y erectos y un falo grueso y largo, en semi erección, colgante, de manera que era visible entre sus piernas en las fotos en que posaba de nalgas semi flexionada. Que hermosa y que calentura me estaba produciendo. Vi su móvil de contacto, tarifas y que estaba en mi ciudad por lo que no me lo pensé dos veces y la llame, aunque me produce cierto recelo que se graben mi móvil pero no admitía “ocultas”.
Su timbre de voz aun no era del todo femenino si bien se me antojo un acento cálido y amigable:
“Si? Quien sois? Estáis hablando con Fátima”
Al principio me temblaba todo incluidas las palabras, pero al rato consiguió que me sintiera tan cómodo que quedamos para tener sexo esa tarde, en su piso.
Después de ducharme e higienizarme bien salí con mi auto en dirección al anhelado sexo. Llegue a su portal, llame al interfono y sin mediar palabra se escuchó la el eléctrico zumbido de apertura de la puerta. Al llegar a su piso y tocar el timbre apareció ella con una gran sonrisa “hola mi cielo, no te demoraste nada” y a modo de saludo me dio un beso en los labios.
“Hola Fátima” le dije devolviéndole el beso
Vestía conjunto de lencería de encaje blanco, resaltando su oscura piel. A través de las copas de seda del sujetador se transparentaban sus negros pezones y el tanga blanco apenas contenía su falo. Se le marcaba todo el glande con su surco de la corona.
“Wow que guapa eres. Escultural y divina” exclamé sin rubor ni miedo a parecer frio y pedante. Pague religiosamente lo estipulado se giró y enfatizó:
“Sígueme”
Caminaba delante mío y yo admiraba ese culo prieto, con unas nalgas que pedían ser manoseadas, mordidas, cacheteadas…Se estiró de lado en la cama y acariciándose un pecho al unísono que se mojaba sensualmente los labios paseándose la lengua por encima dijo “y mi chico no se me va a mostrar?” tardé dos segundos en quedar en bóxers, entonces ella se sentó en la cama frente a mí y mordisqueo mi verga por encima de la tela. Noté que mi erección era progresiva y se me escurrió la polla por la apertura del bóxer, succionó mi glande un segundo y paró para acabar de desnudarme. Se puso de pi e frente a mí y aproveche para acariciar esos pechos, ella se liberó del sostén y entonces pude mordisquear esas oscuras cerezas.
“Que gusto me estás dando…sigue así, comete mis pezones cielo” Estiraba el cuello hacia atrás a la par que sus gemidos eran cada vez más altos y la respiración más entrecortada.
Acaricié su verga por encima del tanga y la noté gruesa y dura, crecía progresivamente, pensé que la debía liberar, introduje mi mano en el tanga, le acaricie todo el miembro suavemente de arriba abajo y el falo respondía hinchándose e hinchándose. Le empecé a bajar el tanga y al agacharme para acabar esa operación quedo ante mí su gran tesoro, una polla negra con un glande más claro, como una seta, bien delimitado por un profundo surco. Resistirme fue imposible y le bese todo el mástil por los 2 lados salivándolo con mis labios para pasados 2 minutos pasar la lengua por ese glande bien henchido y lamer el orificio haciendo círculos con mi lengua.
“Chúpamela toda, por favor, me tienes a mil nene, cómete a papito” No me lo tuvo que repetir, pero esos 18 cm me atragantaban a cada empujón que ella daba, pero lo estábamos disfrutando y no me importaba. Mientras engullía ese mástil le acariciaba ambas nalgas trayéndola más hacia mí; en eso me coge por los pelos separándome un palmo de mi golosina y volteándose me indica que me coma ese culo que tan bien había acariciado. De cuatro en el borde de la cama y yo arrodillado en el suelo tenía ante mí a la diosa del sexo. Se separaba ella misma las nalgas y su ano se contraía solo, pedía ser besado, lamido, comido. A la par podía ver su tiesa verga a través de los muslos y me quede atónito ante esa “foto” mientras le acariciaba los grandes testículos que poseía. Tan bien depilada y suave toda ella que la lengua patinaba sola, la pusiese en las nalgas, en los huevos ó en su ano.
Mi pene a punto de estallar pedía dedicación para él, por lo que comencé a masturbarme y súbitamente note el precum recorriendo mi interior fálico “no puedo más Fátima, me voy a correr, no pueeeedo!!!!” Me incorporé y derrame toda mi leche sobre su culo y espalda, el contraste con su piel hacía que mi semen fuera más blanco aún. Me unté la polla con mi propio semen y ella enseguida intuyó mis intenciones
“No mi cielo, no puedes enterrarme tu néctar …nos debemos proteger. Que rápido te has venido, pero la tarifa es hasta aquí príncipe. Si quieres más paga más”.
Ese comentario me volvió al mundo real, le iba a pedir que me dejara mamársela y beberme su corrida pero opté por vestirme y con un “chao hasta pronto” dejé el piso, satisfecho pero con ganas de más.

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