Mi madre me pilla con sus zapatos

Mi familia esta compuesta por cinco miembros. Mi padre es médico cardiólogo y tiene 55 años. Mi madre, siete años menor, trabaja como abogado en un bufette en nuestra ciudad. Mi hermana de 20 y mi hermano de 23 completan el “nido”.

Todo comenzó en el puente del Pilar, el doce de octubre, que este año coincidió en jueves. Mis dos hermanos se largaron de acampada, aprovechando los último días buenos antes de la época de lluvias. Mi padre llevaba toda la semana en un congreso en Lyon y no regresaría hasta el domingo a la tarde. Yo estaba indeciso entre irme unos días con unos amigos a una casa rural o quedarme con mi madre, ya que no me gustaba la idea de dejarla sola todos esos días, aunque ella me insistió en que no le importaba lo más mínimo, que quería descansar. En fin, al final decidí quedarme ya que lo de la casa rural se fue al traste. No me importó mucho, pues el puente no se presentaba tan aburrido, con dos fiestas en sendos pisos el miércoles y el viernes. Así de paso acompañaría a mi madre para que no estuviese tan sola.

El miércoles había quedado a once de la noche para la fiesta. Mi madre también se estaba preparando para salir a cenar con unos amigos. A las diez me dijo que se iba. Me vino a dar un beso de despedida

-Estás guapísima mamá -le dije-.

La verdad es que mi madre se conserva bastante bien para la edad que tiene. Pero lo que le hace más atractiva es que se cuida mucho. Viste muy elegante, con faldas rectas hasta la rodilla, y botas o zapatos de tacón a la última moda. Ella es morena, con el pelo liso peinado al estilo de Ana Rosa Quintana, delgada y más bien alta.

-Gracias cielo. Pásalo bien en la fiesta y no bebas mucho.

-Vale. Chao.

Al cabo de unos minutos me di cuenta de lo silenciosa que estaba la casa. Esto me excitó y decidí masturbarme con una de la múltiples películas porno que tengo grabadas del plus, antes de salir de marcha.

Puse la película y comencé con el meneo. La película era americana. En una de las escena una chica le acariciaba con el tacón de su zapato el coño de otro chica. Me puse a cien. Paré la película. Se me había ocurrido algo muy sucio. Me fui a la habitación de mis padres. Abrí el armario empotrado y busqué unos de los zapatos de mi madre que tanto me gustaban. Eran unas sandalias de charol rosa fucsia desnudas en el talón y con un tacón negro recto bastante alto. Me las llevé al salón. Me desnudé por completo, puse la película otra vez. Me puse los zapatos. La sola visión de mis pies con los zapatos me hizo recuperar la erección que había perdido al parar la película. Me imaginaba poder follarme a una chica únicamente vestida con esos zapatos. Me saqué uno y me metí el tacón en la boca. Lo chupé. Estaba a punto de estallar. El olor a cuero me excitaba mucho. Abrí las piernas y empecé a acariciarme la entrada del ano con el tacón. Al cabo de un minuto no pude más y eyaculé como un bestia, salpicándome todo el torso y uno de los zapatos con mi semen. Era la primera vez que lo hacía y me dejó totalmente extasiado.

Me duché y me vestí para la fiesta.

La mañana siguiente estaba totalmente cabezón. Bebí bastante y fumé como un carretero. Me desperté a eso de las doce y media. Mi madre no estaba. Me duché, desayuné algo, me tomé dos aspirinas y un Almax y me puse a ver la tele tirado en el sillón, dispuesto a no mover ni un músculo hasta la hora de la comida.

A las dos llegó mi madre de hacer footing con una amiga. Me dijo que no había hecho nada de comer y que me vistiera que nos íbamos a almorzar a un restaurante que está cerca de casa. Me puse rápidamente unos vaqueros y una camisa, ya que sabía que mi madre se iba a poner toda elegante y no quería destacar demasiado con mi chándal de los domingos cosecha del 92.

En efecto, mi madre estaba radiante. Vestía un jersey sin mangas y con cuello de cisne de color violeta, que hacían destacar sus aún aceptables y no muy grandes pechos. Por abajo llevaba y falda recta de color violeta con pequeñas florecitas blancas. La fina tela de la falda dejaba entrever que llevaba un tanga por debajo. Completaba la vestimenta unas medias negras y unas babuchas negras de tacón alto. Estaba elegantísima y muy sexy.

Cuando llegamos al restaurante el camarero nos dijo que teníamos que esperar un poco, ya que tenían que prepararnos la mesa, y nos sugirió que lo hiciésemos tomando un aperitivo. Mi madre me miró con cara de interrogante y yo asentí. Nos pusimos en la barra, yo de pie y ella sentada en una banqueta. Los hombres que pasaban se quedaban mirando pasmados en la dirección de las piernas que mi madre mantenía cruzadas haciendo verdaderos equilibrios. Aprovechando que mi madre miraba hacia la calle yo también clavé mis ojos en sus piernas y zapatos. Me di cuenta de que me estaba empalmando. Me quedé totalmente pasmado mirando sus muslos cruzados, sus delgados tobillos y sus zapatos. Mi madre se dio cuenta y me dio un cachete en la nuca.

¿Qué haces? -me dijo mi madre-.

Na, na na nada… mamá -le contesté yo, aún con el susto en el cuerpo-.

Nos pusimos a comer y al cabo de unos minutos ya me había olvidado de lo sucedido en la barra.

La mujer de mi amigo me pide que le depile el coño

Mi mejor amigo se llama Juan Mateos, nos conocemos desde hace mucho tiempo y hemos llegado a tener una confianza casi absoluta. Se parece mucho a mí, hasta en lo cachondo, pues ambos nos hemos “enganchado” a las páginas de sexo de Internet y comentamos entre los dos lo más interesante, nos enviamos las fotos que más nos han gustado y cosas así.

Sin embargo, Mateos es muy estricto respecto a sus posesiones… con lo que también me refiero a su preciosa mujer Mª Victoria. Ella es una delicia, un poco chapada a la antigua, pero encantadora, algo rellenita pero perfectamente proporcionada. Respecto a su mujer, mi amigo no permite la más ligera insinuación o comentario, lo que, visto le que me ha ocurrido con ella, me puede acarrear más de un problema. Claro que eso sólo si se entera, por lo que los nombres son lógicamente supuestos, ante el peligro de que pueda leer esto que escribo, porque tengo la necesidad de contarlo.

Resulta, que en una de nuestras charlas comentamos Mateos y yo, después de ver una serie bastante amplia de fotos de tías buenas bajadas de Internet, todas ellas con el chochete perfectamente recortadito, que, donde se ponga una mujer con el coño depilado, que se quite lo demás.

Ciertamente esto lo dijimos plenos de convencimiento porque, no sé si a todos los tíos, pero a nosotros dos, nos vuelven locos. Las mujeres deberían ser conscientes de la diferencia que hay de cuando abren sus piernas y nos enseñan la raja envuelta en una mata de pelos, que ocultan lo más caliente de su anatomía, a la visión espléndida de un chochito carnoso, brillante, sin un solo pelo, que parece estar diciendo ¡CÓMEME!. De veras, he tenido la fortuna de probarlo y la diferencia es abismal, en un caso estaba deseando terminar para escupir los pelos de la individua que se me quedaron en la garganta y que en alguna ocasión me han hecho incluso vomitar (¡qué apropiado para un momento así!) y en el otro, la misma tía pero esta vez “afeitadita”, me tuvo que separar la cabeza de entre sus piernas después de media hora y tres orgasmos sin cansarme de su almeja, que pese a conocerla como la palma de mi mano, parecía aquel día una desconocida para mí.

Pues bien, retomando el hilo de la historia, de aquella conversación sobre los chochetes afeitados, surgió otra más pícara con la que pretendí hacerle un favor a mi amigo. Él me había dicho que su mujer era totalmente contraria a afeitarse los bajos fondos y que él nunca se lo propondría, pero yo pretendía darle una alegría, así que una noche que habíamos cenado y nos habíamos tomado algunas copas (no sé si de más), fui poco a poco subiendo el tono de la charla entre los cuatro -mis amigos, mi mujer y yo- hasta llevarla al lugar que yo pretendía. Mi mujer sin saberlo colaboró mejor de lo que yo esperaba ya que estaba totalmente sin avisar de mis intenciones.

El caso es que planteé la idea que ya he dicho de que las partes nobles tanto del hombre como de la mujer debían ser objeto de atentos cuidados, especialmente cuando se trata de mantener la pasión, a lo que mi mujer repuso, un tanto alegre por lo que había bebido, que tanto ella como yo nos afeitábamos periódicamente los genitales, pero que en ambos casos yo era el ejecutor de la depilación tanto de ella como la mía, además matizó casi entrando en detalles que yo tenía un pequeño cortapelos que era magnífico y no irritaba nada, dejando el pubis perfectamente delimitado y recortado, afeitando por completo el resto de los pelos hasta el final de la raja del culo. Ni que decir tiene que aquel día, entre la conversación y las copas todos nos pusimos tan cachondos que a punto estuve de enseñarles la polla entera, porque me obligaron ante la incredulidad de que yo estuviera afeitado a enseñarles algo y me quedé en el pubis y parte de un huevo por el lado de los calzoncillos. Cuando vieron el pubis rapado al 1,5 y perfectamente recortado, y el cuero de los cojones perfectamente afeitado, cambiaron la cara y lo que creían cachondeo, pasó a cachondez. La suerte estaba echada, quería sembrar en Victoria la idea de que aquello era una cosa normal y, conociéndola, no tardaría en llevarlo a cabo, con la consiguiente alegría para Mateos, sobre todo después de lo que había puesto yo en juego. Claro que aquella noche cayó un polvo de antología, con mi mujer, por supuesto.

Después de aquello suponía que pasaría algo, pero lo que no esperaba es que un día Victoria me llamara al móvil para que fuera a verla, con algo de urgencia. Por suerte o por desgracia yo estaba desocupado aquella mañana y sin intuir nada fui a verla en un salto. Tras entrar a su casa y saludarla con un par de besos en las mejillas, le pregunté sin ambages qué pasaba, a lo que, con mucho misterio, cerró la puerta y casi susurrando me dijo que necesitaba que le hiciera un favor.

– Lo que te haga falta, -le dije, no sin cierta preocupación por el tono de la petición.

– Sé que puedo confiar en ti y quiero darle una sorpresa a Mateos por su cumpleaños… -comenzó

Más tranquilo pensé que se trataba de buscarle o recomendarle algún regalo o prepararle una fiesta sorpresa, lo que justificaba en cierto modo el misterio. Pero…

– … así que quisiera que me ayudaras con cierta operación que no me atrevo a hacer, además como tú tienes más experiencia, querría que me ayudaras a depilarme.

Así de sopetón, se me tuvo que quedar una cara que no me atrevo a describir. Estúpidamente, dije:

– ¿Depilarte?, ¿¿¿el qué??? -como si a esas alturas no lo supiera, además el color de mi cara lo revelaba a las claras.

– Mira, Ramiro, sé que puedo confiar en ti y que, conociéndote como te conozco, no te aprovecharás de la situación. Me ha costado mucho decidirme, pero es que me gustaría darle una sorpresa a Mateos y tú sabes lo que le gusta, además me ha dicho Paula que tienes mucha habilidad, ya sabes a lo que me refiero, depilarme el Monte de Venus… ¿lo harás por mí?

Creo que el corazón se me salía por la boca en ese momento, ¿cómo iba a ser capaz de hacer eso con la mujer de mi mejor amigo?, además, con lo buena que estaba ¿cómo iba a mantener la sangre fría para no hacer algo que me costaría muy caro?, pero, con lo que me había dicho y tras el trabajo que le habría costado decidirse a pedírmelo, ¿cómo le iba a decir que no?

Esa fue mi respuesta: – ¿Cómo te voy a decir que no? -dije con voz temblorosa. – Pues vamos, no hay que perder el tiempo. Pero, una cosa: Nadie lo debe saber, ni tu mujer ni mi marido… ¿estamos? – Claro, claro…

Decidida se fue para el dormitorio y, haciendo caso a su indicación, la seguí. Lo tenía todo preparado, hasta se había comprado un pequeño cortapelos parecido al mío (supongo que le habría preguntado a mi mujer), una toalla encima de la cama, un barreño con agua caliente, espuma de afeitar, cuchillas nuevas, crema hidratante…

Mientras miraba todo aquello me di cuenta que ella estaba también muy nerviosa quieta delante mía sin saber qué decir o hacer…

– ¿Vamos?…

Haciendo un esfuerzo por dominar el temblor de mis manos, dije:

– Venga, lo primero es que te desnudes… (como si no lo supiera)

Hubiera bastado que se desnudara de cintura para abajo, pero me hizo caso literalmente y se quedó completamente desnuda, mostrándome un cuerpo precioso, pero prohibido. Me obligué a no mirarla con lujuria, pero era prácticamente imposible, tenía los pechos preciosos, con un tamaño grandote y rollizo, pero firmes y “desafiantes”, la exploración fue detenida por la cándida mirada de sus ojos color miel. No podía mirarla como lo estaba haciendo, se me encendió una luz en el cerebro. Después de haber doblado toda su ropa y dejarla delicadamente encima de una silla, volvía a quedarse mirándome con dulzura… Tenía que tomármelo como algo “profesional”.

– Vale, échate en la toalla…

Se tumbó suavemente y pude ver que había intentado cortarse el pelo ella misma antes de llamarme. Comprendí entonces por qué me llamó. Lo había hecho fatal, dejándose unas calvas que iban a ser difíciles de arreglar.

– Vaya, se ve que lo has intentado… -dije intentando dar un toque de serenidad al ambiente.

– Sí, pero ya ves lo mal que me ha quedado, lo que pasa es que me da más vergüenza ir a cualquier sitio de estética que decírtelo a ti, y no creas que no me da vergüenza estar así…

Esta frase la dijo acompañada de una apertura de las piernas que dejó al descubierto toda su intimidad. Tenía unos labios rosados y perfectos y a mí me iba a dar algo.

De pronto, me entró un arrebato de responsabilidad y le dije que aquello no podía ser, yo no podía estar allí de ese modo con la mujer de mi mejor amigo… todo había sido una equivocación. Pero no contaba con su talante. Era una mujer de las que cuando toma una decisión no hay en el mundo nadie que sea capaz de hacerla desistir y donde había llegado era una vía sin retorno. Así me lo hizo comprender.

– Mira, yo estoy tan nerviosa como tú, pero tómalo de esta forma. No estamos haciendo nada malo, aunque nunca deberán enterarse tu mujer ni mi marido. Además entre nosotros hay confianza, ¿no?, hay cosas más comprometedoras que hemos hecho y de las que hemos hablado y no ha pasado nada, así que manos a la obra que no tenemos todo el día.

Y tal como lo dijo me tomó la mano y la colocó en su vientre, dejándose caer hacia atrás, dándome a entender la única opción que tenía. Sin mediar más palabras, comencé a humedecerle toda la zona púbica y después separé sus piernas con mis manos para hacer lo mismo con el contorno de los labios y las ingles. Descubrí que tenía el sexo bellísimo, bastante hinchado, lo que revelaba la notoria excitación que le provocaba, igual que a mí, la situación, pero sobre todo, lo que consiguió enardecerme hasta un grado casi insostenible fue el aroma que emanaba y que llegó hasta mí nada más separarse mínimamente los labios de su coño.

Seguía sin creer que me estuviera pasando aquello, pero no cabían más discusiones. Así que me dispuse a hacerle un buen trabajo y, ¡qué coño!, disfrutar de él.

Me dediqué a seguir humedeciendo con agua templada toda la zona, por supuesto con la mano desnuda, lo que puede decirse que era acariciarle todo el vientre, con dulzura, y las ingles, rozando levemente los labios de su coño que para entonces estaba entreabierto por culpa un poco de la postura, las caricias, los nervios y sobre todo las dimensiones que estaba tomando su clítoris.

Recorté todo el contorno con el cortapelos para dejar el pelo con el tamaño deseado. Aquello empezaba a arreglarse, tomando forma y quedaba francamente bien. Después recorté con la cuchilla de afeitar, poniendo algo de espuma, rasurando lo que sobraba hasta quedar totalmente liso y definido el triángulo “redondeado” de pelillos que había pensado para ella.

Ahora venía lo difícil. Afeitar completamente los lados del coño, para lo que tenía que proteger las zonas más delicadas, así que con la mano entera tapé los labios del chochete, estirando la piel para poder afeitar la zona hasta la ingle.

Mientras lo hacía le miré a la cara. Todo este tiempo habíamos estado muy callados y tensos y hasta casi me asusté cuando la vi que me miraba con unos ojos de infinita comprensión, tranquilidad… el caso es que aquella mirada con la media sonrisa que la acompañó, me terminó de relajar y pude decirle

– “¿Todo bien?, ¿no te está molestando?”, a lo que ella contestó.

– No lo puedes hacer mejor, cualquiera diría que me estás acariciando y la cosa es que no me disgusta del todo, ¡voy a tener que contratarte!

– “Ni se te ocurra”, le dije y seguí afeitando. Con un lado había acabado y levanté la mano para ver cómo quedaba… Perfecto. No pude evitar contemplar el coño que mi mano había estado tapando y cuya fragancia se habría quedado allí. Mientras miraba el hilillo blanquecino que resbalaba hasta su ojete y que delataba su total excitación, me acerqué la mano a la cara simulando rascarme en la frente (porque ella, semi-incorporada, no dejaba de mirarme) y aspiré el aroma intenso del coño de Mª Victoria. Aquello era un pecado, pero había llegado casi a marearme y a esas alturas por mi cabeza ya pasaba de todo. – Terminé la obra, volviendo a tapar con la mano y rasurando la otra parte hasta que quedó verdaderamente perfecto y apetecible. Para terminar la hice ponerse en cuatro patas, con el culo muy abierto y le afeité todo el perímetro del ojete.

– Ahora, -le dije- te voy a dar con una crema hidratante para que no se te irrite -y, acto seguido, la empecé a acariciar con la mano pringada de crema (y con lujuria, debo reconocerlo) por todas las partes que le había afeitado, comprobando que la excitación de ella, lejos de extinguirse, había aumentado soltando líquido de su interior hasta formar un cerco en la toalla sobre la que se había efectuado toda la operación.

Al pasar poniéndole crema una de las veces por la ingle, con los sentidos ya trastornados, le rocé conscientemente el clítoris, notando un respingo y un audible aunque pequeño gemido de Mª Victoria (mentalmente la llamaba así para olvidar que era la mujer de mi mejor amigo).

Lo volví a pasar una y otra vez y al notar su “colaboración”, sabiendo lo que iba a pasar, le dije:

– Mira, después de esto los dos tenemos un calenturón tremendo. Yo me haré un pajote y tú otro, pero creo que me gustaría ayudarte con lo tuyo. Como, total, nadie se va a enterar, ¿verdad?, yo no puedo resistirme a probarlo…

Mientras le decía aquello y después de que se lo dije, no hacía falta que hablara, su mirada volvía a hacerlo por ella… así que me lancé y suavemente deposité la lengua en la entrada de su agujero, saboreando lentamente el líquido que emanaba. La excitación era tanta que tuve una pequeña eyaculación, un par de sacudidas, sólo lamiendo lentamente su chocho.

Ella se dejaba hacer y, suave pero firmemente, se abandonó a mis manos. Mientras, yo le levantaba las piernas y dejaba aún más al descubierto toda su parte íntima. Estaba completamente abierta y además exponiendo su depilado ojete, al que también comencé a prestar atención.

Las chupadas se hicieron más intensas penetrando con la lengua en sus dos orificios, hasta que cuando vi que comenzaba a estremecerse, me dirigí al clítoris, succionándolo frenéticamente, lo que la hizo terminar casi chillando. No había tardado mucho, pero la excitación del momento y el morbo, lo justificaba.

Al terminar, abrió los preciosos ojos que tanta confusión me causaban ese día y con ternura me dijo que me merecía un premio, por lo bien que lo había hecho todo (remarcando aquel “todo”)

Le dije que no quería penetrarla y que no hacía falta nada más, que me había gustado tanto como a ella y que podíamos dejarlo así, pero ella no quiso y me acarició por encima de los pantalones, soltando poco a poco la ropa hasta dejar mi nabo al descubierto.

Sin decir más nada, comenzó a chupármela muy despacio, tanto como yo lo había hecho con ella y sin dejar de mirarme a la cara. De vez en cuando la sacaba de su boca y la restregaba sobre su lengua, pasando a continuación la mano por todo el humedecido glande.

Al poco se introdujo todo lo que pudo en la boca y me agarró por los cachetes del culo, abriéndolos y cerrándolos al mismo compás que la metía y sacaba de su cavidad bucal. En una de las veces, con la misma suavidad me empezó a acariciar el ojo del culo con la yema de un dedo, y no sé si fue esa inesperada caricia, pero el caso es que noté que iba a explotar y se lo indiqué.

Ella me miró una vez más indicándome que no importaba, por lo que me dejé llevar y terminé soltando cinco chorros de leche blanca y espesa a su boca que seguía mamando con el mismo ritmo hasta que posando una mano en su mejilla le hice saber que debía parar.

Escupió en una servilleta de papel lo que tenía en la boca (no se lo había tragado, y eso me gustó, pues me indicó que lo dejó caer en su boca para que yo no parara de disfrutar la mamada, que ha sido una de las mejores que me han hecho en mi vida y así la recordaré).

Me vestí mientras ella miraba en el espejo cómo había quedado su depilado y precioso coño, mientras me decía que le quedaban ganas de que se la metiera.

– Pero esas ganas te las va a mitigar con creces Mateos cuando llegue después y prefiero que las cosas se queden así, porque esto no ha pasado…

– Sí que ha pasado, Ramiro, aunque nadie lo sepa nunca ni se repita jamás, quiero que sepas que recordaré lo que has hecho como si hubieras sido mi amor de juventud, como se recuerda a un novio de la adolescencia, eres un encanto.

Y me dio un suave beso en los labios.

Mi sobrina me inicio en el Mundo Lesbico y yo la inicie en el Fetichismo

Mi sobrina se había separado y estaba pasando un mal momento, me vino a visitar para hablar del tema, y me confeso que el
motivo de la separación había sido el que su marido, la había sorprendido con una amiga en la cama.

Mari mi sobrina ya había cumplido los treinta y yo estaba muy cerca de los cincuenta, sus inclinaciones las había llevado en secreto, hasta que se descubrio sus gustos.

Ella me confeso que no podia dejarlo porque era maravilloso, y yo le confese que no lo había probado nunca, pero que era un tema que me ponia caliente al pensar que algún día lo lo podía experimentar.

Loli (que así me llamo) no sabes lo que te pierdes, el sexo con una mujer es tan diferente que te vuelve loca.

Lo supongo pero no he tenido nunca una ocasión para experimentarlo.

Si quieres lo podemos probar y sino te gusta lo dejamos y en paz.

No te importaria hacertelo conmigo.

No, porque si te soy sincera, me he masturbado más de una vez pensado en ti.

No me mientas, si soy una vieja.

¿Y que? pero tu cuerpo es muy sexual y tu mirada destila lujuria al mirarme.

Si te digo la verdad, yo tambien tengo un secreto, que es el fetichismo con mi ropa intima.

O sea que cuando te masturbas usas tus bragas como afrodisiaco.

Si, y me gusta jugar con ellas mientras me excito.

Eso tiene mucho morbo, ¿ y no has probado nunca con prendas de otra mujer?

No, y no creas que no lo he pensado, pero no he tenido ocasión.

Si quieres yo te ayudo en tu fetichismo y tu pruebas el lesbico conmigo.

Bueno pero! tu tienes que ser mi maestra y yo te dire lo que me gusta.

Cerramos la puerta del piso con llave, y nos fuimos a mi suite, nos desnudamos lentamente mientras las manos de Mari me
acariciaban mi cuerpo con suavidad, cuando vi sus pechos tersos y sus pezones erectos y duros, me gusto y mi mano rozo
sus pezones, ella gimio al sentirse acariciada en su punto erógeno, y me metio una mano dentro de las bragas buscando
mi vagina peluda y mojada por el momento intimo.

¿Te gusta? Loli.

Mucho no paro de mojarme, no se lo que me pasa pero estoy muy caliente.

Es sexo solamente, sacate las bragas y damelas quiero olerlas y chupar el flujo que has soltado.

Toma, pero dame las tuyas, que lo estoy deseando.

Nos tumbamos en la cama una al lado de la otra, oliendo y lamiendo nuestras bragas sucias, sin dejar de chupar la prenda
Mari empezo a tocarme dentro de mi coño con dos dedos, yo hice lo propio con el de ella penetrandola hasta dentro.

Mari dejo de lamer mis bragas y busco lentamente mi boca con la suya he iniciamos un morreo profundo, nuestras lenguas
se encontrarón y empezarón una humeda danza. Restregabamos nuestras tetas y Mari me busco mis humedas axilas y
las acaricio esas caricias me hicierón llegar al extasis, soltando una meada de un flujo espeso y pegajoso.

Loli te has corrido mucho cariño.

Ufffff hacía tiempo que no me corria tanto es que me has tocado mi punto debil.

Espera y veras cuantos puntos debiles tienes, lo que pasa es que nadie te los ha buscado.

Mari dime uno tuyo, quiero darte gusto a fondo.

De verdad quieres saberlo.

Si me gusta estar contigo intimamente y sin tabues.

Me gusta mucho! que mi amante me lama mis pelitos anales, hasta que se dilate un poquito mi culito, ¿te da asco?

No, ahora ya no me molesta nada de nada, solo quiero que disfrutemos de nuestros puntos erógenos.

Mari se dió la vuelta y puso sus nalgas en pompa, yo se las separe y me amorre mi cara en su raja trasera, mi lengua urgo
en su culo mientras mi nariz aspiraba con deseo sus olores intimos, ella empezo a moverse restregando su coño sobre la
cama o sea iniciando una paja por fricción.

Yo meti mi mano en mi coño pajeandome sin miramientos, mientras le comia el culo hasta dentro, mi lengua le entraba
hasta dentro, y su arrugadito ano me volvio loca lamerselo.

Sigue Loli no pares, disfurta y hazme disfrutar soy tuya guarra.

Abre más el culo puta, que te voy a reventar de gusto.

Follame el culo, meteme dedos por favor.

Yo le meti dos dedos y empece a darle vuletas en su interior, ella se movia alocadamente mientras soltaba una corrida de flujo enorme, el olor a pescado invadio el ambiente de la habitación, nos estabamos corriendo como perras en celo.

Yo cuando saque los dedos de la enculada, se los ofrecí para que me los mamara como si se tratara de una buena polla, y ella los chupo con deseo.

Loli! ¿te imaginabas que pudieras llegar tan lejos con una mujer?

No por supuesto, y si te soy sincera me entusiasma lo que hacemos.

Ven que nos haremos una tortilla, abre las piernas y aprieta tu chocho contra el mio y muevete.

Nuestros labios vaginales se encontrarón y nuestros pelos se pegarón, mientras nos moviamos como posesas y gemiamos
como putas del gusto que nos estabamos dando meandonos nuestros coños con un flujo profuso.

La primera en llegar al orgasmo fué Mari y solto un chorro de una mezcla de toda clase de fluidos, yo me aguante un poco
pero al fin solte una alarido y me fuí toda.

Nos quedamos estenuadas sobre la cama, sudadas y llenas de flujo, nos abrazamos y la somnolencia nos invadio y así
estuvimos un buen rato.

Amantes de los culos sucios

Una pareja de esposos y su criada se entregan a exquisitas sesiones de sexo sucio

Salíamos de la fiesta un tanto ebrios y excitados. Mi mujer me susurraba al oído mientras caminábamos hacia la casa: “papito, esta noche me vas a culiar rico mientras yo le chupo el culo a Tencha que nos debe estar esperando haciéndose la dormida”. “Claro mamita”, respondí yo, “pero también tengo ansias de tu culo y de tu mierda”.

Tencha era nuestra criada, una mujer de 50 años con un culo enorme, unas tetas grandes y un clítoris descomunal, como una pequeña verga. Hacía rato formaba parte de nuestras inclinaciones sexuales, de nuestro vicio por el sexo, por los culos, por la mierda. Cuando llegamos nos fuimos directamente a la alcoba de Tencha. Aparentaba dormir bocaabajo, con una pierna recogida y muy abierta. Podíamos verle el ojo del culo con pequeños grumos de mierda. Mi mujer se abalanzó sobre Tencha y empezó a chuparle el culo. “Acaba de cagar y no se ha limpiado el culo”, dijo mi mujer excitada. “Dame esa lengua sucia”, le dije a mi mujer que me la ofreció con prontitud. Saboreé la lengua y me deleité con los pedacitos de mierda que se habían adherido a ella. Mi mujer siguió chupando a Tencha .

Yo le bajé los calzones a mi mujer y metí mí nariz en ese ojo del culo que tanto amaba. Un pedo con algo de mierda inundó mi nariz. Yo respiré profundo para embriagarme con ese olor que empezó a llenar la habitación. Tencha hizo como que se despertaba . Mi mujer le dijo “Tencha, eres una puerca, no te has limpiado el culo”, Tencha le respondió: “el señor me dijo que no lo hiciera porque esta noche ustedes venían a limpiármelo con la lengua”. Yo saqué la nariz del culo de mi mujer y la acerqué a la boca de Tencha. “Chupa mi nariz Tencha, saborea el culo de tu señora a través de mi nariz…”. Nuestra criada besaba mi nariz impregnada, mientras mi mujer ahora mordía el clítoris enorme de Tencha, cosa esta que excitaba mucho a la criada. “Señor, quiero su verga untada del culo de la señora”, dijo Tencha y yo, sin esperar otro pedido, hundí la verga en el culo de mi mujer y de inmediato me la engrasó con mierda dura y olorosa. “Ah, papito, calíbrame la mierda” dijo mi mujer levantando la cabeza. Yo bombeé fuerte por unos minutos y luego saqué mi verga con unos buenos pedazos de mierda sólida adherida a ella.

Tencha estaba muy excitada y decía obscenidades mientras mi mujer seguía mordiéndole el gallo y con tres dedos clavados en el culo de la criada. Metí mi verga untada en la garganta de Tencha que la recibió como si fuera un bombón de rico chocolate. La criada estaba ahora como poseída, me chupaba con ansia viciosa y metía dos dedos en las profundidades de mi culo. Sentí que me cagaba, saqué la verga de la garganta de Tencha y puse mi culo en su boca y cagué….Un bollo grueso y largo y marrón y oloroso entró en su boca…

De inmediato mi mujer mordió más fuerte el gallo de la criada y ésta, a pesar de tener en su boca el zurullo, lanzó un grito ronco y ahogado…Se había venido la muy sucia…Mi mujer se abalanzó a la boca de Tencha y le quito con la suya un pedazo del bollo de mierda. A su vez, mi mujer pasó a mi boca el pedazo que había tomado. Lo saboreé por unos segundos y volví a pasarlo a la boca de mi mujer que lo escupió también después de degustarlo. Tencha también había escupido el pedazo de zurullo que aún quedaba en su boca y nos decía que éramos los señores más sucios y puercos del mundo, pero los más placenteramente viciosos , los mejores culiadores, los mejores amantes de los culos sucios.

Mi mujer también se vino después que Tencha cagó en su boca y yo bombeaba su culo que tanto amaba y al que dejé lleno de leche espesa y caliente.

Los pies de mi empleada Miriam

Que yo sepa siempre me han gustado los pies de las chicas, yo soy una persona bien timida para conquistar chicas yo creo que es por eso, bueno no lo se, pero lo que si se es que me encantan los pies de las princesas. Desde que tengo uso de razon una vez me estaba comiendo las uñas. en la casa de mi abuelita. mi tia me observo lo que estaba haciendo y me dijo: para la proxima que te comas las uñas de las manos te voy a hacer que te comas las uñas de mis pies. Eso me lo dijo segun ella como un castigo, pero al ver sus pies en sandalias me gustaron tanto que asentaron las iniciaciones de mi fetichismo por esta hermosa parte del cuerpo de las mujeres.

Vino a vivir a mi casa una empleadita llamada Miriam, muy inocente por cierto ella hacia las labores domesticas y yo siempre la veia trabajando mientras veia tv. Un buen dia la vi en sandalias y me impresiono sus piesitos. eran tiernitos parecian suaves y cuando se empiñaba para alcanzar algo q no alcanzaba mi boca se llenaba se agua. Asi que empeze a rodar mi plan, lo primero q tenia q hacer era ganarme su confianza y asi lo hice, primero las conversaciones eran timidas luego ya con el correr de los dias empezabamos a reirnos de algunas bromas, de ahi ya la empezaba a molestar y empezamos el ansiado juego de manos.

Como era niña todavia, unos 12 a 13 años, agarro confianza rapido y siempre me molestaba, eso me convenia asi que habia llegado el dia esperado. Una mañana nadie estaba en casa todos se habian ido a hacer sus labores diarias y me quede solo yo son ella, era como un sueño pues empeze a masturbarme pensando en lo que iba a hacer con ella, y de repente toco la puerta de mi cuarto con la escoba pues estaba barriendo y se escucho un LEVANTATE OCIOSO jajajajaj .. se empezaba a reir asi que de un salto me levante y me cambie ella ya habia ido a la sala, asi que me fui directo a ella y le dije ¿porque me molestas ah? y ella al ver que la queria agarrar se me escapo de las manos y se fue a su cuarto y se encerro. Espere pacientemente a que salga disimulando que no le iba a hacer nada. Al poco rato que estaba viendo television le dije que venga rapido que estaban presentadose el grupo menudo (con Andy, Ashley, etc) y ella como era loquita por ese grupo vino pero temerosamente, le dije que no le iba a hacer nada a lo que fue mentira porque mis deseos de comerme sus pies hizo que en un movimiento agil la agarrara de los brazitos. Ella empezaba a reirse y decirme que la soltara a lo que la cargue y la eche en el muble, me dijo: por favor la ultima vez que te molesto si? dejame por favor …. pero lo que mas me exitaba era que eso me lo decia carcajeandose. El mundo se detenia cuando le dije que le iba a hacer cosquillas pero que estaba decidiendo donde hacerle, ella rapidamente me suplico que no le hiciera en sus pies… esas palabras hicieron que me emocionara mas y me avalance a sus zapatillitas y le saque una, confieso que me costo trabajo porque ella pataleba mucho, despues le agarre el otro piesito y le quite la segunda zapatillita asi que al no aguantarme mas como un leon le agarre sus piesitos con unas medias bien de niñas, floreaditas rosaditas, y le quite con tanta desesperacion que el impacto fue grandeeeee….. que pies para tan lindos, era un sueño ver esos piesitos tan bellos, eran rosaditos, su textura era suave y su olor bien ricooooo. Ella no paraba de reirse y me daba gritos y hacia fuerza por patalear. Mis manos empezaron su labor de torturadores, elle me suplicaba piedad piedad …. yo tenia verguenza de morder esas dulzuras asi que le dije en mi exitacion que no habia desayunado… ella me dijo MUERETE DE HAMBRE ENTONCES!”!!!!

Esas palabras eran las indicadas y fueron las que estaba esperando. Le dije asiiii noooooo ahora vas a ver me voy a desayunar tus pies!!!!! ella dijo: ke cosaaaaa has dicho ? no creo que lo hagas!!!! y ella creia que no lo iba a hacer, senti q el mundo se detuvo cuando esos deditos empezaron a entrar en mi boca llena de agua como la de un animal rabioso, ella movia sus deditos desesperadamente y empece a succionar cada dedito agarrandola con fuerza porq no dejaba de patalear, ella se reia con mas energia y no paraba de decir: PIEDAD PIEDAD POR FAVOR NOOOOOOOOOO, senti como mi pene llegaba al extasis y al orgasmo y cuando introduje sus ricuras bien adentro de mi boca tanto que su talon apenas se notaba se me vino todooooo . Despues senti deseos de descansar porque estaba exahusto por lo que se me habia venido, deje de agarrar sus piesitos y las saque de mi boca.

Ella me empezaba a golpearme con sus manitos y me decia: mira lo que me has hecho me has dejado marca oye loco, yo me reia y me fui a realmente a desayunar mi pancito con mantequillita que habia en la cocina. No fue la primera vez ya les contare otra historia!!!!.

Mi vecina, 13 años y su primera mamada

Este relato es 100% real y en él revelo hasta dónde una joven de 13 años se hizo adicta a mi semen y lo ha consagrado su “fetiche”

Mi nombre es Ignacio, tengo 32 años, abogado, y vivo con mi novia en Montevideo, Uruguay. La historia que voy a contar, y que aun continúa, es totalmente real. La protagonista de este relato es mi vecina Lucía, que al momento de comenzar con esta “hermosa locura sexual” contaba con tan sólo 13 años de edad.

Lucía es una joven que actualmente tiene 16 años, es de estatura mediana, cabello castaño claro, ojos color miel, delgada, tiene poco pecho pero tiene un culito paradito y respingón. Si bien no es una chica muy atractiva de cara, su culito hace que tenga un cierto atractivo, el cual hace lucir muy bien con unos jeans ajustados. Obviamente, a los 13 años no tenía su culo formado como ahora, supongo que con el correr de nuestras prácticas sexuales tal vez haya tomado esa hermosa forma que hoy tiene.

Lucía era una chica muy madura para tener 13 años. Solíamos tener charlas con ella sobre política, por ejemplo, donde nunca ocultó sino que mostró con orgullo su afinidad al socialismo. Charlas que incluso en varias ocasiones incluían a mi novia, ya que ella también solía salir conmigo (cuando no trabajaba) por las tardes al jardín de nuestra casa donde desde allí conversábamos con Lucía, quien se encontraba en el jardín de la suya. Mi novia trabaja hasta tarde, y a veces llega a casa entrada la noche, por lo cual era frecuente que tres o cuatro veces por semana charlara yo solamente con Lucía. Ella sí salía todos los días al jardín de su casa donde se encontraba con una amiga con quien también ella solía charlar sobre chicos, del liceo (o secundario como se le dice en algunos países), o de algunos programas de televisión. Esa amiga no era tan madura como ella, más bien era una chica que si bien creo que también tenía 13 años representaba dicha edad por el tipo de conversación semi infantil que mantenía.

Lucía tenía muchos roces con sus padres pues a la edad de 13 años estaba con ganas de salir a bailar, a discotecas, y los padres no la dejaban porque es una joven aun muy chica para eso. Y en verdad, a pesar de la madurez de Lucía, los padres tenían razón. Hoy día, y con 16 años, ya sale con sus amigos los sábados por las noches. Las charlas con ella eran tan frecuentes que a veces se tornaban en confesiones de su parte. Un día, por ejemplo, hablando sobre sus posibles candidatos me dijo que le gustaban los hombres afeitados, que usan traje, camisa, y corbata, y que se peinan con gel el pelo corto. Casualmente, ése es mi perfil ya que por mi profesión me veo obligado a utilizar ese vestuario, además de que uso lentes que de alguna forma me dan un aspecto intelectual que considero interesante. Ese comentario me hizo preguntarle enseguida (y medio en broma y medio en serio) si yo le gustaba, y me dijo entre sonrisas tímidas y cómplices que sí, aunque sabido es que nunca prosperaría una relación entre un chico de 29 años y una chica de 13, por lo tanto, esa confesión quedó en eso, pues nunca más se volvió a tocar el tema. Además, y con lo enamoradizas que son a veces las chicas de la edad de Lucía, era probable que el gusto que sentía por mí rápidamente se le esfumara al conocer a otro chico. Lucía se fijaba siempre en chicos mayores que ella, quizás producto de su propia madurez que hacía que descartara casi de plano los chicos de su misma edad o de algunos pocos años mayores. Además de no perder de vista que ya de por sí las mujeres maduran antes que los hombres y por lo común suelen enamorarse de chicos más grandes.

Lucía siempre decía que los chicos de su edad estaban para la estupidez, que no se podía charlar de cosas serias con ellos, que sólo piensan en los juegos electrónicos, en las computadoras, en fumar, o emborracharse, sin preocuparse por tener alguien al lado ni de cuidar a su novia.
Luego de toda esta introducción hecha a los efectos de que conozcan mejor a Lucía, paso ahora a relatarles cómo se fue dando esta locura que estamos viviendo.

Como aquí en Uruguay hasta hace tres o cuatro años no era muy frecuente que la gente contara con un acceso ilimitado a internet desde su casa, Lucía solía ir al cybercafé del barrio unas tres a cuatro veces por semana con una o dos amigas más, a divertirse. Las veía allí porque a veces tenía que ir al cybercafé a imprimir algún documento de mi profesión ya que de vez en cuando mi impresora se atascaba y no me lo permitía. También la escuchaba pedirle plata a su mamá para ir al cybercafé con las amigas, lo cual hacía que yo supiera que estaba por ir allí. Nunca supe qué es lo que buscaba en el cybercafé, es decir, a qué páginas web entraba a navegar. Ni tampoco me importaba. Además, es imposible ver si no te paras de frente al monitor qué es lo que está haciendo el usuario en ese momento porque las computadoras en ese cyber están (si bien una al lado de la otra) separadas en cabinas por unas tablas de madera que hace imposible que quien está al lado o en diagonal a la máquina sepa en qué página está navegando el usuario porque no se ve la pantalla. Las veces que la veía allí la saludaba con un beso en la mejilla (lógicamente, yo quedaba de frente a la pantalla) pero no miraba la pantalla. De hecho, no soy un tipo curioso. Un cierto día como tantos en los cuáles charlábamos un rato por las tardes, Lucía vino hacía mí y me dijo lo siguiente (trataré de reproducir el diálogo lo más fiel posible, aunque obviamente no recuerdo las palabras textuales):

Lucía: ¿viste ayer en el cyber qué era lo que estaba viendo?
Yo: No, nunca miro lo que hacen los demás.
Lucía: Ok. Menos mal.
Y Lucía se fue. Me quedé pensando, ¿qué estaría viendo esta chica por internet?. Al otro día la volví a ver, pero esta vez en la carnicería. Y no me pude contener preguntarle por qué me preguntó si yo había observado lo que ella estaba mirando en el monitor del cyber. El diálogo fue más o menos así:
Yo: ¿Por qué me preguntaste ayer si yo había visto lo que vos estabas viendo en el cyber?
Lucía: Porque … lo que estábamos mirando no está bueno que lo sepa todo el mundo. Y conste que entramos allí por decisión de Carolina (su amiga).
Yo: Ok, está bien.
Como les dije, no soy un tipo muy curioso ni ando encima de la gente para que me cuente qué hace. Pero, inesperadamente, ella me dijo.
Lucía: Está bien, a vos te voy a contar, pero no le digas a mis papás ni a nadie, ni siquiera a tu novia, tiene que quedar entre vos y yo porque si se entera alguien más me van a matar.
Yo: Ok, escucho.
Y me contó nomás. Estaban viendo fotos y videos cortos (de esos de 1 a 2 minutos) pornográficos. Y que desde hacía unos pocos meses iban al cyber con Carolina y otra amiga a ver eso. Por ello es que iban tan seguido al cyber a divertirse que, como les dije, debían ser unas tres a cuatro veces por semana. Lucía me contó que todo comenzó cuando Carolina revisó su correo y uno de los mails que le envió un amigo de ella (o compañero del secundario, no sé bien quién fue) le mandó una foto de una chica chupando una pija. Esa foto tenía en su parte inferior una dirección web. Cuando vieron eso quedaron petrificadas, aunque a Lucía no le causó sensación de asco, sino de curiosidad. Obviamente, a pesar de tener 13 años sabía bien que a los niños no los trae la cigüeña de París, y que la práctica de sexo oral existe y es real. De hecho, en los primeros años de liceo o secundario (en los comienzos de la adolescencia) existe una materia denominada Educación Sexual y Reproductiva que tiende a informar a los jóvenes sobre las prácticas sexuales y sus riesgos, y ni que hablar que el sexo oral tiene sus riesgos. Esa fue su primer foto porno que vio. Y decidieron entrar a esa dirección web que lucía debajo de la foto aprovechando la privacidad de la estructura del cyber. Y me contó que vieron de todo. Incluso videos caseros en youtube. La consecuencia de todo esto (pensaba yo para mis adentros) no podía ser otra que el llegar a su casa y aguardar el momento ideal para pegarse una flor de masturbada. A los 13 años ya muchas niñas empiezan a explorarse, y a veces antes aun. Y se lo pregunté. La conversación fue más o menos así:
Yo: ¿Te masturbás luego de ver las fotos?
Lucía: Sí, a veces, ¿está mal eso? Todas las chicas de mi edad lo hacen. ¿Vos no te masturbaste alguna vez?
Me dio esa respuesta intentando convencerse ella misma de que lo que hacía era lo más normal del mundo entre chicas como ella, e incluso me preguntó si alguna vez yo no me masturbé, como queriéndome decir que si no lo había hecho yo no era normal o era un extraterrestre.
Yo: Claro. Alguna vez lo hice. Todos los hombres lo hacemos.
La conversación terminó cuando ambos doblamos la esquina y cada uno fue a su casa con la compra de la carnicería.
Pasaron unos días donde estuvimos conversando nuevamente, inclusive con mi novia, aunque, lógicamente, nada de pornografía. Sólo conversación normal, incluyendo fútbol (somos hinchas del mismo equipo) y algo de política y de los vecinos ya que por aquél entonces se avecinaban unas elecciones de Concejal de Barrio. Hasta que unas semanas más tarde nos volvimos a ver, pero esta vez solos. Mi novia llegaría unas dos o tres horas después. Y en el medio de la charla, mientras yo aprovechaba la caída del sol para cortar el pasto, se aproxima hacia la reja perimetral de mi casa y me llama a que vaya a su lado pues quiere decirme algo confidencial. El diálogo fue algo así (insisto en intentar repetir lo mejor posible la conversación, a fin de que pueda traducir la fidelidad de lo sucedido):
Lucía – ¿Ése líquido blanco y medio espeso que les sale a ustedes de la pija, es el semen?
Yo: Sí –contesté, un tanto sorprendido por la pregunta- ¿Estuviste viendo porno de nuevo? ¡Je!
Lucía: Sí –entre sonrisas cómplices y tímidas- Me imaginé que era eso porque fue lo que aprendimos el año anterior en el liceo. ¿Y tu novia se lo bebe?
Yo: ¿Eh…? –contesté yo, ya más que sorprendido- ¿Por qué me preguntás eso?
Lucía: Porque la mayoría de las veces las chicas que veo se tragan el semen, o se lo ponen en la boca y lo escupen.
Yo: No te voy a contestar si mi novia hace eso –le contesté, un tanto enojado por el atrevimiento de su pregunta- Pero muchas mujeres sí lo hacen.
Lucia: entonces, si no me querés decir si tu novia hace eso, es porque se la bebe, sino no tendrías por qué ocultármelo.
Yo: ok, tú ganas, se lo bebe. Pero no le digas esto a nadie, ni menos a ella, porque me va a matar.
Lucía: ok, trato hecho, dime, ¿es rico el semen y por eso se lo tragan?
Yo: no sé. Yo nunca probé semen. Eso de que las chicas traguen semen es un morbo de los hombres. A algunas les gusta, otras lo hacen sólo por satisfacer a sus parejas. Yo nunca recibí quejas de que mi semen fuera feo, presumo que el semen de nadie es feo. ¿Ese tipo de fotos y videos es lo que más te gusta ver en el cyber?
Lucía: sí, y otros también, pero después te digo. Gracias, Nacho (así me llama ella a veces).

Y se despidió de mí con un beso. La verdad, estaba yendo un poco lejos este asunto de ver porno en el cyber.
Pasados unos días nos volvimos a ver, esta vez en el supermercado. A la salida del supermercado nos pusimos a conversar nuevamente sobre pornografía. Me contó que estaba muy curiosa por seguir investigando sobre sexo y pornografía, y que se masturbaba cada vez más seguido. Parecía evidente que se le estaba tornando una adicción. Le dije casi con voz paternal que lo mejor que podía hacer era ponerse de novia con algún chico que le gustara, y con el tiempo comenzar a probar ella misma por sus propios medios lo que se siente. Ella me dijo, inmediatamente y como algo que tenía muy asumido y no pensaba modificar, que quería llegar virgen al matrimonio. Lo cual, a mi criterio y por obvios motivos, es más que lógico. Le dije que eso hoy en día ya no es tan así, que la práctica del sexo es una actividad cada vez más liberal, que no está mal visto tener relaciones antes de casarse, todo ello en un tono no de imposición, sino de sano consejo. Me puse como ejemplo diciéndole que yo tuve varias novias antes de mi actual novia, que con todas ellas tuve relaciones y nuca me casé con ninguna, y que con mi novia había mantenido relaciones sexuales infinidad de veces antes de casarnos. Además, le dije como sugerencia que podía perfectamente mamársela a su novio, probar su semen si es que tanta curiosidad le daba, y llegar virgen al matrimonio pues no había necesidad alguna de invadir la vagina para hacer sexo oral.
Volvieron a pasar unas semanas, cuando comenzó la locura que hoy día seguimos viviendo. Lucia seguía yendo al cyber con la misma frecuencia que antes. Y uno de esos días la volví a ver ya que fui al mismo a imprimir una demanda que tenía que presentar al día siguiente en el juzgado, pues mi impresora había terminado de romperse. La ví y la saludé, cuando escuchó que la saludaba de lejos y me acercaba a darle un beso en su mejilla, me di cuenta que minimizó la ventana que tenía abierta. Me hice el desentendido, la saludé, y nada más. A los pocos días le pregunté (ya con más confianza) qué estaba viendo ese día que minimizó la ventana. Me dijo que eran una serie de fotos de una jovencita que se la metían por el ano y le daban en semen en la lengua. Y ahora viene lo que resulta interesante, y que fue puntapié inicial de toda la locura sexual que llevamos (como siempre, trataré de repetirlo lo más fiel posible):
Lucía – ¿puedo pedirte algo sin que te enojes? Pero es sólo entre vos y yo, por favor que no salga de acá.
Yo: ok, dale.
Lucia: estuve pensando eso que me dijiste de que puedo llegar virgen al matrimonio pero darme algunos gustos antes. ¿Me dejarías probar tu pija y tu semen?
Yo no sabía qué contestar. No esperaba esa pregunta. Quedé perplejo. No esperaba que se hubiera decidido a realizar lo que siempre acostumbraba ver por internet. Y menos que el afortunado sería yo.
Yo: dejame pensar, mañana te contesto. No es fácil para mí. Imaginate que estoy con mi novia, me conoce todo el barrio, y si alguien se enterase de esto no sólo me divorciaría, sino que además me mandarían a la cárcel, no olvides que sos menor. Y todo esto, además, implicaría que pierda mi trabajo en el buffet y que todo el ambiente de abogados y quizás escribanos se enterasen de esto.
Lucía: ok, te lo pido a vos porque te tengo confianza y sé que no hay riesgos. Estoy curiosa y tengo ganas de saber qué se siente. Ya no quiero verlo más en fotos o videos, quiero saber qué se siente. No se me ocurre a qué otra persona pedirle. ¡Porfi, no te enojes!
Yo: no me enojo, lo pienso y mañana te contesto, pero ¿por qué no te empeñás en conocer algún chico y hacerlo vos por las tuyas? No lo tomes a mal. No te estoy rechazando, pero no me parece bien lo que me pedís. Lo pienso bien y mañana te contesto.
Lucía: pero quiero probar ahora, me da mucha curiosidad. No quiero esperar a enamorarme de alguien para recién después probar. Las ganas las tengo ahora, mañana no sé qué pueda pasar. Además sé que vos no le dirías nada a nadie porque sos el primero en perjudicarse.
Y bien, al otro día, volví a ver a Lucía. Ese día mi novia llegaría tarde en la noche, y estuve charlando en Lucía un rato. También con su madre quien se asomó a conversar con nosotros. La madre es una excelente persona, y muy buena vecina, pero justo en ese momento estaba estorbando conversando de cosas que no nos importaban, como por ejemplo, que andaba un gato metido en el fondo de su casa y no lo podía sacar porque se le subía al limonero. Luego que la madre se fue (pasó como una media hora para que se fuera) Lucía me miraba y no me decía nada. Estaba esperando la respuesta. La noche anterior yo ya había pensado todo. Y se lo dije.
Yo: ok, Lucía. Te voy a dar a probar lo que me pedís. Pero por favor que esto sea un pacto de sangre. No digas nada a nadie porque me puede costar muy caro.
Lucía: ok, ¿y cómo hacemos?
Yo: Mañana mi novia llega más tarde, así que decile a tu madre que a la tardecita vas a ir al cyber. En realidad, nos vamos a encontrar en la esquina y vamos a ir al fondo de la casa que está deshabitada, a dos cuadras de acá. ¿Te parece bien?
Lucía: ok, ¿demoraremos mucho?
Yo: Presumo que una media hora, más o menos. Eso sí, yo entro primero, y vos después a los pocos minutos, porque si nos ve algún vecino entrando juntos a ese lugar va a pensar que es para hacer lo que realmente vamos a hacer, y eso es lo que no puede pasar.
Lucía: ok, buenísimo.

Y se despidió de mí con un beso en mi mejilla.
Llegó la hora pactada y ya estábamos en la esquina. Entonces, yo comencé a caminar hacia la casa deshabitada, que queda a una cuadra de esa esquina. Comencé a caminar adelantándome a ella para que no pareciera que íbamos juntos. Entré a la casa mirando a los cuatro lados que nadie me viera, y a los pocos minutos entró ella. Entramos por una ventana rota que está semi abierta. Nos fuimos para una de las habitaciones del fondo. Aun había luz solar a pesar de ser tarde (era verano, y aquí en Uruguay se adelanta el uso horario una hora en esa estación, lo cual hace que el día rinda más en cuanto a la luz solar). Ya estábamos allí, prontos para nuestra primera experiencia juntos. La conversación se fue desarrollando más o menos de la siguiente forma:
Yo: ¿estás pronta?
Lucía: Sí, estoy nerviosa, pero me gusta la idea de esconderme para esto.
Yo: ahora yo me quito el pantalón, el calzoncillo, y vas a ver mi verga. Vos ponete de rodillas, y te aconsejo que primero empieces por acariciarla, tocarla, y luego que sientas cómo es al tacto, seguí por darle unos besitos en la punta y en el costado, lamela un poco, así te vas acostumbrando al gusto. Y cuanto te sientas con suficiente coraje, abrí la boca lo más grande que puedas y metete la cabeza de la pija adentro, ¿ok? Jugá con tu lengua en la cabeza. Yo sé que son muchas cosas y capaz que no te acordás, pero a medida que vaya pasando todo yo te voy repitiendo. No tomes a mal que yo te diga cómo hacerlo, lo que pasa es que si vos lo hacés como a vos te parezca te puede dar arcadas, horcajadas, y tal vez te resulte todo desagradable. La idea es que te guste, ¿no es así?
Lucía: sí, gracias por explicarme, no creo que me acuerde de todo, pero vos guiame, yo después me manejo sola.
Y así empezó Lucía. Arrodillada frente a mí con su cara de colegiala (mitad niña, mitad adolescente) comenzó a acariciarme la pija, la tocaba, le dije que si quería podía tocarla con las dos manos. Ella estaba temerosa y hacía todo con una mano sola. Le dije que se relajara y que usara sus dos manos. Luego empezó a depositar suavemente sus jóvenes labios en la cabeza de mi pija, y en el costado de la misma. Me la besó unas cuantas veces. Le dije que sacara la lengua un poco y que la lamiera, para acostumbrarse al gusto. Lo hizo, y lamió mi pija desde el tronco hasta la cabeza, porque me dijo que así había visto hacerlo a una chica en un video en internet. Siguió unos segundos, hasta que en un momento se escondió la cabeza de mi pija en su boca. Abrió grande su boquita juvenil y se engulló un poco más allá de la cabeza de mi verga. Así, empezó a chupar. Empezó con un mete y saca suave, despacio, como tratando de conocer un territorio que por primera vez estaba explorando, con la temerosidad y respeto que se tiene a lo desconocido. Trató de ir más al fondo (seguramente ya empezando a enviciarse con la pija) pero se la sacó de la boca y empezó a toser. Había hecho una arcada por haberse atorado o atragantado. Le dije:
Yo: tranquila, no te apures. Lo estás haciendo muy bien. No tenías necesidad de engullirla toda. Dale más despacio.
Lucía: ok, disculpa, me perdí. ¡Je!
Era obvio que le estaba gustando. Ella misma estaba siendo la protagonista de aquellos videos tan excitantes que veía en el cyber. Me moría de ganas por decirle que me lamiera las bolas, pero no quería que hiciera demasiadas cosas ya que era su primera vez y tampoco quería que se estresara demasiado. Con lo que estaba haciendo era más que suficiente para su primera vez. Además, capaz que ella no quería hacer eso y tal vez me tratara como un pervertido, o pensara que me quería abusar de ella y su curiosidad. A medida que seguía chupando, se la metía cada vez un poco más adentro, y más rápido. También note cómo se la sacaba de la boca y la lamía, y la volvía a besar, seguramente imitando a alguna de las actrices porno que vio, o por qué no a alguna chica amateur. Así estuvimos unos 5 a 10 minutos, que para mí fueron súper excitantes. Entonces, le dije:
Yo: estoy por acabar, ¿cómo querés probar el semen?
Lucía: dámelo en la lengua, ¿te parece bien?
Yo: ok, pero sólo te voy a dar el primer chorro. La idea es que pruebes semen, no que te embarre la boca con él.
Lucía: no, embarrame, llename la lengua de semen.
Yo: mirá que te podés atragantar.
Lucía: no importa, lo quiero todo.
Yo: ok, pero no lo bebas hasta que yo no haya derramado hasta la última gota.

Yo estaba muy excitado y no me resistí a su pedido, aunque estando en mis cabales le hubiera derramado en su lengua nada más que el primer chorro porque lo que importaba era eso, que probara semen y no que la embarrara. Evidentemente, Lucía estaba poseída por la calentura extrema que debía tener debajo de sus jeans ajustados (que por otra parte me encantan cómo le quedan porque le marcan bien su culito paradito y respingón) y quería toda la leche, igual que lo que veía en los videos. Y así fue. Le avisé que estaba por acabar, sacó su boca de mi pija y sacó la lengua al máximo. Yo empecé a pajearme mi verga mojada por la saliva de la colegiala. Y el semen empezó a salir a borbotones. Cinco chorros de semen bien blanco, espeso, viscoso, y caliente fueron a dar directamente a la lengua de Lucía, el resto fue lo que caía desde mi pija hacia abajo, y que quedaba colgando de la cabeza; todo ello también fue a descansar a su lengua. Una vez que todo el semen cayó en su lengua, le dije que podía beberlo. Metió su lengua dentro de su boca y tragó la leche, aunque creo que antes de tragarla hizo un gesto como de haberla saboreado en la boca. Luego que tragó el semen, le pregunté:
Yo: ¿y? ¿qué te pareció?
Lucía: está riquísimo todo esto de chupar la verga y tragar el semen. Tengo una calentura que no aguanto más. Llego a casa y me hago una paja aunque esté mi madre adelante.
Yo: ¡Je! Vamos rápido, antes de que alguien nos vea. Primero salí vos, y esperame en la esquina, en unos minutos salgo yo.
Lucía: ok, dale. Te espero.

Y así salimos, ella antes que yo (mirando previamente que nadie nos viera) adelantándome ella en la caminata de dos cuadras hasta casa. Nos despedimos desde lejos con una leve levantada de brazo. Ella entró a su casa, y a los pocos segundos, yo en la mía. La historia había empezado. Y no terminaría allí porque no solamente hasta el día de hoy sigue chupándome la pija y tragándose mi leche, (y en algunas ocasiones lo hizo más de una vez en el día) sino que además mantenemos encuentros donde la ayudo a masturbarse metiéndole un dedo en el ano. Estas historias las contaré en otros relatos. Agradezco comentarios, tanto de chicos como de chicas.
Saludos a todos los lectores y, particularmente, a todos quienes formamos parte de esta comunidad.
Ignacio.

Mi tía Lucia

Les contare cuando mi tía Lucia me pillo masturbándome con sus bragas y tacones.

Quiero contarles con una buena cantidad de detalles este fetiche que he ido desarrollando a lo largo de los años porque espero que así como me caliento escribiendo esto, se calienten al leerlo.

Este fetiche de oler bragas usadas y tacones usados empezó cuando estaba en la casa de una amiga y tenia tirada una braga, mientras no se daba cuenta yo me la iba metiendo en el bolsillo y cuando llegue a casa la oli, tenia el aroma a ella, tenia el aroma a mujer que rodeaba toda su concha y cabe decir que me di unas buenas pajas con esas bragas. Ahora bien, con oler tacones usados es por el mismo fetiche que tengo, me encantan los pies, olerlos, acariciarlos, lamerlos, masajearlos uff es una sensacion incomparable y pues los tacones tienen el aroma que a mi tanto me gusta, igualmente, aroma a mujer.

Yo vivo en casa de mis padres y la casa adjunta es la de mis tías, se puede decir que es una misma casa pero vivimos cada quien por cuenta propia. Tengo 3 tias, Mónica que tiene 52 años, la mediana, Lucia de 49 años (de la que les voy a contar el relato) y la menor Andrea de 47 años. Monica es alta, pelo negro, buen cuerpo, delgada, atletica, tetona, buen culo, piernuda y lindos pies. Lucia es alta tambien, pelo castaño, muy buen cuerpo, mas culona que tetona, muy piernuda y bellos pies. Andrea tiene las tetas mas hermosas que he visto, es alta igual que sus hermanas, pelo castaño, culona no tan tetona y unos pies de infarto.

Una tarde en la que mis tres tias habian salido logicamente habian dejado la casa sola y por esa razon me habia pedido que le cuidara las plantas y que le diera de comer a un perico que ella tenia. No vi la razon por la que negarle el favor entonces llegue hice lo que me pidio y me quede curiosiando entre toda la casa nada mas porque estaba aburrido pero se me vino a la mente registrar la ropa de mis tias, la ropa interior precisamente y los tacones de aguja por supuesto.

Fui a cada cuarto y entre a un paraiso, habian tangas, bragas, bragas de encaje, de todo tipo y los tacones eran una maravilla, tacones abiertos, cerrados, de plataforma, de aguja, altos, bajos, yo me encontre con el paraiso. Primero fui al cuarto de Andre, tenia una tanga azul, roja y unas bragas negras usadas que olian a su aroma mmm, meti mi nariz hasta el fondo y no tuve mas remedio que masturbarme, se sentia olor a orin, a fluidos, a su concha y esa mezcla, es la mezcla que hace un especial aroma que a mi tanto me atrae. Pase a lamer el hilo del culo, lo chupe con todas las ganas y masajeaba con mi lengua la parte donde siempre estaba su conchita tan rica, no pude controlarme, me desenfrene oliendo tacones de aguja tambien, agarre unos negros con aguja muy fina y olian a sus lindos pies, olian a una noche de baile, olian a su uso constante donde sus pies imprimian el olor haciendo un aroma tan exitante que no se puede resistir.

Me pase oliendo y lamiendo durante unas dos horas talvez, y ese fue el problema, que no senti la nocion del tiempo y derrepente, me recuerdo que estaba echandome una paja deliciosa oliendo unos tacones de Lucia, unos tacones de aguja azules y unos parecidos solo que en color cafe, uff tenian el mejor olor del mundo, sin duda alguna la que mejor olor tenia era Lucia, mientras me pasaba una tanga muy usada por mi boca y con la otra mano me echaba la paja con una tanga de Monica, total, estaba apunto de correrme y entro Lucia, al cuarto, ella habia regresado temprano de donde habia ido y grito mi nombre al entrar sorprendida al entrar al cuarto y yo ya no tenia control para parar, segui masturbandome pese a que ella estaba ahi parada preguntandome que demonios hacia hasta que deje caer una increible cantidad de leche en el tacon derecho azul, ufff la mejor para de mi vida hasta ahorita.

Entre tantas sensaciones, de sorpresa, confusion, exitacion, miedo, solo le mire fijamente a los ojos a Lucia y ella me pregunto: ¿Que crees que estas haciendo con mi ropa y zapatos?

Quiero una explicacion inmediatamente aunque sea cual sea no te vas a salir ganando de este lio tremendo. No me dio tiempo de subirme el boxer ni el pantalon por lo que decidi explicarle el bolas, con mi polla llena de leche y todavia empalmada por la situacion que estaba sucediendo, mientras le explicaba mi aficion y mi descontrol al ver tan irresistibles tacones y tangas que decidi oler su aroma de mujer y mientras le explicaba solamente para endulzar su oido porque yo sabia que estaba muy enojada, pude notar que se metio dos dedos a la concha, mientras se masajeaba y hacia cara de seria, yo le contaba y sabia que estaba tocandose pero yo no le dije nada por miedo de que me respondiera todavía peor.

Me dijo: ponte el boxer y ven a la sala cuando limpies todo este desastre. Asi lo hice y me dirigi hacia la sala, ahi estaba ella muy pensativa acerca de la escena que acababa de ver, me dijo: no me opongo a la masturbacion, te tengo que ser honesta si te quiero corregir, yo tambien me masturbo pero hay que encontrar el placer en el sexo. Mientras me explicaba se me empalmo otra vez y 19cm no son faciles de esconder, por eso me dijo: Vaya que despues de una paja no se te duerme lo que tienes. Ya con un tono mas tranquilo. Perdon tia Lucia pero al hablar de esto pues esa es la reaccion. le dije y le solte una sonrisa como para romper el hielo. Me dijo: ¿Y porque te gusta oler los pies? ¿Que le encuentras de exitante? No solo los huelo, los lamo, los chupo, los beso, los acaricio, los masajeo, me encantan demasiado y le encuentro cada detalle exitante, le dije. Ven acercate, me dijo un poco mas seria. Huele mis pies. Al oir esas palabras lo primero que paso es que se me puso dura hasta el tope y a medida que los olia, que olia ese aroma directamente ya no del tacon, ahora era contacto directo no me resisti a darle unos besos y a meter mi boca en el dedo gordo, me los quito y me regaño diciendo: Bueno tampoco te dije que te pasaras de oler, solo te queria dar tu gustito porque se que no eres un chico con vicios y te portas bien y pues espero que este incidente no vuelva ocurrir porque no sere tan condesentiente la proxima vez, asi que espero que no haya proxima vez.

No tenga pena Tia Lucia, aunque no le puedo prometer que no lo seguire haciendo, es demasiado delicioso para mi, dije con autoridad aclarando las cosas. Bueno, es cierto, solo hazlo con discreción. Me despedi y me fui disculpandome una vez mas y asi fue como me respondio y me dio seguimiento a un sin fin de fantasias que pues puede que en otra ocasion cuente: No tengas pena, ahora ya se quien me va a dar un masaje de pies cuando este cansada.

Solto una risa que la encontre muy morbosa y solo le respondi, asi va a ser, cuando quiera tia. Me despedi y pues esa vez fue el principio de muchos goces con los pies de mi tia Lucia que al tanto pensar en ellos, me provoca una paja jeje. Espero que les haya gustado y bienvenidos sean los comentarios y votaciones.

Una delicia el SCAT

Hola, soy Paty y tengo un relato.

El viernes pasado vino a verme una amiga para ayudarle con sus problemas en su matrimonio, ya que su esposo la engañaba con varias mujeres y mi amiga deseaba un consejo de mi parte. La invité a tomar un tequila para relajarnos y después de varios empezamos a mirarnos. Le dije que no entendía como su esposo la engañaba, ya que era hermosa, y le toqué sus mejillas, después el cuello y bajé mi mano hasta su pecho, que es grande, nos miramos y nos fuimos acercando poco a poco hasta que no pudimos evitar besarnos. Fue maravilloso para las dos, ya que era su primera vez con otra mujer, y yo le dije “no te preocupes yo te enseñaré todo del sexo, hasta lo más profundo y extremo”.

Ella dijo “todo, todo lo que sepas del sexo, quiero ser una gran puta, quiero cojer con todos y todo, por favor hazme lo que quieras mi amor”.

Después de algunos días de cojer sólo entre las dos, la llevé a un bar donde yo tenía amigos, invité a nuestra mesa a tres tipos negros, altos y muy fornidos, les dije que mi amiga quería sentir lo bueno de la vida, y fuimos al departamento de uno de ellos. Ahí estaba lleno de pornografía, revistas, películas y objetos. Mis amigos se sacaron sus enormes vergas y le dieron una tremenda cojida a mi amiga, ella lo disfrutó muchísimo.

Otro día fuimos con un amigo que tenía un perro gran danés y estaba bien educado para las chicas. Entre mi amigo y yo le abrimos las piernas a mi amiga y el perro empezó a lamerle el coño, ella gritaba de placer. Se puso en cuatro y le ayudamos al perro para que le metiera la verga por el coño primero, después por el culo, y finalmente le mamó la verga hasta sacarle la leche. Mi amiga me dijo que disfrutaba mucho sus nuevas experiencias y quería saber si yo tanía más secretos.

Nos fuimos a mi departamento y nos desnudamos, nos abrazamos, nos besamos. Le dije vamos al baño que tengo algo para ti. Se sentó en sanitario y yo le dije “ahora vas a sentir la mejor lluvia dorada, relajate”, y empecé a orinarla, las tetas, la cara y todo sobre su cuerpo, me decía que rico, más, más mi amor, soy una cerda puta”, después me di la vuelta y le puse el culo en su cara, le dije meteme la lengua en el culo, y así lo hizo, no pude contenerme y empecé a cagar, abrió la boca y recibió mi enorme trozo de mierda, nuevamente me di la vuelta y la besé, compartimos la mierda y le dije ahora quiero la tuya. Me acosté y puso su culo sobre mi cara, abrí la boca y se cagó en mí. Nos batimos completamente en mierda y tuvimos varios orgasmos. Fue maravilloso. Ahora quiere más y con más personas. Lo vamos a planear.

norma, las tetas mas gigantescas que vi en mi vida

norma es una gorda que tiene gigantomastia (pechos exageradamente grandes)y tuve la oportunidad de cogerlas y chuparlas

Norma es una amiga de mi madre, es gorda, de tetas exageradamente grandes (tiene gigantomastia, o sea, busto exageradamente desarrollado). A los 17 años, cada vez que venia a mi casa me pasaba todo el tiempo mirándole sus melones, ella le decía a mi madre que yo era bonito y, que estaba enamorada de mí.

Me hablaba y mimaba mucho, yo le miraba mucho los pechos, y al no decirme nunca nada, se los miraba sin sacar la vista de ahí. Ella me invitaba a tomar mate a su casa, lo cual iba, y como siempre le miraba sus melones.

Un día estábamos tomando mate, ella se levanta , llevaba puesta una blusa rosita que al pasar por la luz se le traslucía y dejaba ver sus gigantes tetas con un corpiño gigante(con los que cada vez que iba a su bañoy dejaba alguno colgado los pasaba por la verga haciéndome una paja) lo cual me produjo calentura, a la vez que era impresionante ver semejantes pechos y me quede con la boca abierta, ella se dio cuenta y me dice, “arielito, no me mires así ¡¡ me haces poner incomoda”, se ríe y luego me dice, son muy grandes no? , le digo que si afirmando con la cabeza sin sacar la vista de sus melones.

Me acaricia la cara y me pone la cabeza entre sus semejantes melones acariciándome la cabeza.

Ella seguía pasando delante de mí con su blusa transluciéndosele sus gigantes melones .se pone un poco incomoda y me dice. “Arielito me voy a cambiar la blusa, me haces tener vergüenza,”se va la pieza, yo voy al baño y cuando salgo me asomo a la pieza, lo que vi no lo podía creer, ver esa mujer gorda con los pechos mas grandes que vi en mi vida, llevaba puesto un corpiño gigante de color rosita, me meto a la pieza y me quede con la boca abierta mirándoselas, y se me puso bien parada la pija, intenta taparse pero era imposible ocultar esos pechos, sonríe y me dice,”¿ porque te gustan tanto mis pechos? soy una mujer gorda . me acerque y se las empecé a tocar , ella no decía nada, le pedí que se quite el corpiño, se lo saca y pude ver como le llegaban a la panza, eran muy gordas las tetas, con unos pezones gigantes rosados del tamaño de mi mano, se las empecé a manosear y se las chupe ,estuve 1 hora mimándole y chupando esas tetas gigantescas.

Ella me acaricia la pija que estaba muy dura y me sienta en la cama, me saca el pantalón, mi pija queda muy parada y ella pone mi pija entre sus semejantes melones e intuitivamente se las cogi ( no sabia que se podía hacer eso), de la calentura la hice poner boca arriba y me subí encima de sus pechos y le cogi sus gigantes tetas con fuerza, al rato eyacule en sus melones y desparrame el semen con mis manos haciéndole masajes ,a ella le gusto mucho eso, luego se las limpie con su corpiño y también me limpie la pija masturbándome con su corpiño (me lo lleve de recuerdo y hasta el día de hoy me masturbo mucho con ese corpiño ), al rato le toco su culo gordo por encima de la pollera, se la saco y le saco también su bombacha enorme, nuca pensé que iba a querer coger una gorda , pero estaba muy caliente ,la agarre por atrás y la moví de atrás, luego la puse en cuatro patas y se la metí por detrás, ella se pone boca arriba y me dice, metemela ,se la metí por la concha eyaculandole adentro .A partir de ahí a cada un par de días la visitaba y le chupaba los melones, le eyaculaba en los pechos y le metía otro polvo en la concha, me gustaba mucho cogerla de atrás, me había enamorado también de su culo enorme y termine reemplazándole su concha por coitos anales, asi que en conclusión , me cogia a una vieja gorda las veces que podía por las tetas , la concha y mas todavía por su culo .esa es mi historia con norma , la gorda que me hizo que actualmente coja gordas tetonas y culonas con mucha calentura

Pies, meadas, cagadas y sumisión con mis 3 amigos los dominantes

Primer relato!!

La vasta rutina que nos acompañó durante todo un año sirvió de detonante para un acontecimiento sin precedentes en mi vida. Último curso en el colegio, cuatro amigos con los 18 años recién cumplidos deciden hacer un viaje a Milán con la intención de arreglar los lazos que se habían ido malgastando y rompiendo, fruto del paso de los años. Pero pasó algo.

(Los nombres en clave serán Fuckers (yo), Jin, Mayo y Mob (mis amigos), por cuestiones de privacidad).

Viernes, 19 de junio de 2009

Todo había sido planificado al detalle. Los cuatro amigos pasarían unos días en un hotel de Milán. Salían de su ciudad con el trenhotel el día 19, y volverían con el mismo trenhotel el día 23.

Jin: entonces, quedamos a las 19h en la estación, ¿no?

Fuckers: sí, supongo que nos veremos por allí.

Mob: ¿tendremos tiempo para coger el tren?

Fuckers: de sobras, el acceso al andén es un momento y vamos con mucha antelación.

Mayo: bien, allí nos vemos.

Cuando llegó la hora los amigos se encontraron en la puerta de la estación.

Fuckers: veamos, vía 2. Estamos en el coche 5, cabina número 34.

Mob: ¿bajamos ya o no?

Jin: sí, venga.

En media hora ya estaban dentro del tren, esperando que marchara a Milán, sorprendidos de las escasas dimensiones de las cabinas.

Fuckers: joder, dos literas en tan poco espacio.

Estaban los cuatro cambiándose, cuando Mob, para hacer la gracia, puso su pie sobre la cara de Fuckers.

Mob: qué, te gusta?

Fuckers: pues sí, mira como se me pone (les enseña el empinado pene).

Jin: no me jodas que te van esas cosas, buah, ¿y si jugamos un poco contigo?

Fuckers: ¿cómo?

Mayo: tú calla, puto maricón (y le pegó una patada en los huevos).

Jin: chicos, poneros las deportivas. Bueno, tú desnúdate aquí delante.

Fuckers: como queráis, vosotros sois ahora mis amos.

Mientras él se quitaba la ropa, los demás se le reían. Era humillante, él en ese estado indefenso y ellos burlándose.

Mob: pero túmbate en el suelo. Con lo sucio que está te mancharás un poco.

Mayo le puso los pies (con las deportivas Munich puestas) en la cara a Fuckers.

Mayo: límpialas.

Fuckers tuvo que lamerle las suelas de las deportivas. Cuando estaban bien húmedas, Mayo le obligó a arrancárselas con la boca.

Fuckers: sí, amo.

Mayo: ahora, arráncame los calcetines con tu boca y lámeme los pies.

Fuckers: sí, mi amo.

Los pies de Mayo eran bonitos, y el esclavo disfrutó mucho.

Mob: déjamelo un poco, le voy a escupir en la boca.

Mob le escupió una flema y un montón de saliva. Fuckers tragó todo.

Jin: yo quiero seguir esto en el baño. Espera un momento, te voy a poner correa.

Jin cogió un cinturón de su maleta y lo ató al cuello de Fuckers a modo de correa.

Jin: te llevaremos al baño del tren en este estado, desnudo y atado.

Mayo: ponle nuestros calcetines sucios en la boca, para que no hable.

Mob: ¡sí, eso, jaja!

Jin: y si alguien nos pilla, les decimos que es nudista y le gusta ir así, que si hay algún problema volvemos, le vestimos y ya está.

Mayo: si te pegamos una patada en el culo quiero que goces. (en ese momento le pegó una).

Jin: bueno, ya estamos. Cerrad la puerta, que no nos vean.

Mob: ¿qué le vas a hacer aquí?

Jin: ¿tenéis ganas de cagar?

Mob y Mayo: sí.

Jin: pues hacedlo los dos y no tiréis la cadena.

Jin: ahora, mete la cabeza en el wc y rodéate de las mierdas.

Fuckers: sí, como quieras.

Mayo: cómo le gusta. Come un poco.

Fuckers: sí.

Mob: qué asco me das, desnudo, atado y comiendo mierda del váter. Te voy a sacar una foto y luego la subiré a internet para reírme un poco de ti.

Mayo: yo la pasaría por Tuenti a todos los de clase.

Jin: sí, yo haría eso.

Mob: vale, ya verás qué corte le dará a este inútil.

Pero a Fuckers le daba igual, se iría a la uni y quizás no volvía a verles, y si lo hacía pues… creo que él no quería pensar en eso entonces.

Jin: vale, mánchate un poco la cara con la mierda y saca la cabeza del wc. Ponte un trozo en la boca y te hacemos la foto.

Se la hicieron.

Jin: ¿y si le tiramos de la cadena?

Mob: sí, con la cabeza bien adentro.

Jin puso su pie sobre la cabeza de Fuckers, haciendo fuerza para que no sacara la cabeza del wc sucio. Entonces Mayo tiró de la cadena.

Mayo: te voy a mear en la boca. Desde ahora, siempre que tenga ganas de mear tú serás mi wc.

Mob y Jin: y el mío también.

Mayo: muy bien, todas las gotitas.

Mob: yo me iría ya a dormir, mañana a las 8 de la mañana llegamos.

Mayo: sí, pero ahora Fuckers vuelve solo. Si te ve alguien no es cosa nuestra.

Ellos se metieron corriendo en la cabina y le dejaron ahí. Cuando llegó, se encontró su cama desmontada. Habían quitado el colchón y guardado las sábanas para ellos.

Mob: tú duermes en el suelo. Si tenemos ganas de mear te lo echaremos encima.

Allí durmió, desnudo, con frío e incómodo. A las 4 de la mañana despertó y alguien le había meado encima.

Sábado, 20 de junio de 2009.

Jin: qué aspecto tienes. Has dormido muy mal.

Mayo: sí, y un pelín mojado, he sido yo.

Mob: sobre tu ropa, te la hemos quitado de la maleta y guardado en la nuestra. Te la administraremos como queramos.

Fuckers: ¿con qué ropa salgo hoy del tren?

Mayo: tras mucho pensar, hemos decidido que lleves un pijama.

Mob: te lo hemos tuneado. Le hemos escrito comemierda, cerdo, el esclavo, lluvia dorada, lamedor de pies…

Fuckers miraba atónito su pijama. Estaba lleno de firmas desagradables y tuvo que salir así a la estación. El hotel estaba al lado de la estación.

Mob: la cama de Fuckers la ponemos en la bañera.

Mayo: vale, así tenemos más espacio.

Jin: pero sin sábanas eh, solo el colchón y ya está.

Mob: claro, las sábanas para nosotros.

En ese momento movieron el colchón sin sábanas a la bañera y colgaron el cartel de no entrar a limpiar para que nadie molestara.

Primera noche de hotel.

Mob: te vamos a violar aquí. Desnúdate y déjate hacer.

La situación era similar a esta: Fuckers estaba desnudo en el suelo de la habitación, a cuatro patas. Jin le ponía los pies en la cara y le obligaba a chuparlos, y eventualmente le pegaba alguna torta. Mayo prefirió ir por detrás, y le estuvo penetrando el puño hasta que Fuckers no aguantó más. Mientras, Mob le hacía un footjob con los pies y, cuando quería, le cogía del escroto y le hacía daño.

Cuando la situación avanzó, le pusieron boca arriba. Estaba tumbado mientras: Jin le cagaba enormes mierdas directamente del ano a la boca. Mayo le vomitó encima y le esparció los vómitos por el cuerpo. Mob le pisaba la polla y los huevos con el pie.

Cuando Fuckers estaba agotado, le obligaron a hacer lo más raro: comerles las uñas de los pies y tragarlas. Si lo hacía mal o alguna uña quedaba mal cortada, le caía una torta.

Mayo: yo ha le he dado mis vómitos. Mañana le toca a otro y pasado a otro.

Jin: yo se los daré en el tren de vuelta, o sea que Mob se los dará mañana.

Mayo: Mob, acuérdate de cenar algo fuerte y potente para vomitarle muchos grumos y trozos encima.

Mob: vale, beberé poco y comeré mucho.

Mayo: bueno, vamos a dormir. Tú, esclavo, vete a tu bañera y no molestes. Si sales del baño te pegaremos luego.

La noche fue para Fuckers muy excitante. Le gustó mucho lo que le hicieron sus propios amigos. Por la mañana Mayo le despertó pegándole una patada.

Mayo: venga, vamos a ducharte. Quita el colchón y túmbate.

Empezaron a bañarle con unos trapos que resultaron ser sus ropas. Cuando terminaron le hicieron vestirse con un bañador marca-paquete y una camiseta sin mangas.

Segunda noche de hotel.

Mayo: si esta noche no has cenado es porque te daremos nosotros de cenar. Hemos traído comida aquí.

De la mochila salieron panes, bizcochos, ensalada, jamón de york, queso, cereales, cerezas, filetes de lomo y zumo de naranja. Comida de sobras para varios días.

Mob: comerás lo que nosotros te demos de nuestra boca, previamente masticado y mezclado con la saliva. Es decir, una vez estemos a punto de tragar la comida, te escupiremos la bola para que te la tragues.

La experiencia fue desagradable al principio, pero muy divertida después. Algunos alimentos daban más respeto que otros, por ejemplo el queso bien masticado que Fuckers tuvo que tragar.

Jin hizo un bocadillo con jamón y queso y le hizo tragárselo entero previamente masticado. Mayo se metía cantidades enormes de cereales en la boca y, una vez convertidos en una masa desagradable a la vista, la escupía a la boca y se la hacía tragar poco a poco, para que todos los grumos se disolvieran por la boca. Y Mob comía el lomo y se lo devolvía. Luego, tocaba el postre. Los tres cogían cerezas, escupían el hueso en el cuerpo de Fuckers y seguían el mismo proceso con el resto de la cereza que con la comida. Por último, se metían un trago de zumo en la boca y se lo escupían en la cara. Fuckers estaba lleno.

Mob: ahora es mi intervención.

Mob cogió un tubo que conectaba su boca con la de Fuckers, se provocó el vómito y obligó a tragar los litros de vómito caliente a Fuckers. Fue algo directamente de la boca.

Jin: este está muy lleno.

Mayo: que se vomite encima.

Fuckers: sí, amos, estoy a vuestras órdenes.

Fuckers se metió los dedos en la garganta y se vomitó encima.

Mob: hueles muy mal tío, vete al baño pero no te duches. Dormirás vomitado y mañana te bañarás.

La noche fue mala para él, pues el olor no le dejaba dormir.

Vuelta en trenhotel.

Pasadas las vacaciones había que volver a casa.

Jin: el trenhotel sale tarde, a las 23h.

Fuckers: ¿podréis dejarme comer mucha mierda? Me habéis dado poca.

Mayo: no he cagado todavía para que tragues kilos y kilos, y además Jin te vomitará.

Mob: yo te penetraré mucho y muy fuerte.

Jin: y yo te agarraré los testículos con mis pies hasta que grites de dolor.

Entraron a la cabina y el tren marchó.

Mob: te vamos a violar. Yo por el culo, y Jin y Mayo por la boca.

Fue difícil para Fuckers. Mayo tenía muy grande la polla. Consiguieron eyacular a la vez, causando un gran orgasmo en Fuckers.

Mayo: ahora te cagaré en la boca. Si no tragas te pegaré una torta. Mientras Jin te pellizcará los huevos.

Mob: y yo me subiré encima tuyo desnudo, y empezaré a mearte.

Fuckers nunca tuvo una experiencia parecida. Muy cercana al sado y con 3 conocidos. Fue muy estimulante. Mayo cagaba sin parar y no dejaba casi respirar a Fuckers, que tragaba las enormes cagadas masticando a toda prisa. Cuando quería, Mayo le pegaba una fuerte torta en la cara y a veces le pisaba con fuerza con los pies. Pero es que mientras Fuckers pasaba ese mal trago, Jin le cogía de los testículos y se los pellizcaba con fuerza mirándole con cara de superioridad. Y por si fuera poco, mientras el esclavo se coordinaba para hacer todo esto Mob, aprovechándose de ser el más delgado y pequeño, se le subía encima de la tripa, meándole cuando quería.

Jin: me toca potarte encima.

Jin juntó su boca a la de Fuckers y empezó a vomitar. Fue algo directo, de boca a boca. Mob aprovechó para masturbarse y, una vez corrido, le ordenó a Fuckers que le tragara el semen directamente del cuerpo.

Mob: tengo ganas de pisarte más aún.

Mob puso plana la polla de Fuckers y puso su pie derecho encima, haciendo fuerza. El pie izquierdo lo metía en la boca de su esclavo que chupaba sin parar.

Fuckers gritaba de dolor, y para evitarlo le metieron calcetines sucios en la boca.

Mayo: ha estado bien, me va esto del sado.

Jin y Mob: y a nosotros.

Mob: si os puedo contar un secreto, os diré que ya había practicado estas cosas con otros chicos y chicas de clase, casi todos somos amantes del scat, fetiches y tal.

Jin: yo tengo otra sorpresa. Me han llamado los de clase y me han dicho que por lo menos 30 personas coincidiremos en la misma universidad.

Fuckers: yo sé que hay más amantes de la sumisión y fetichismo en clase, así que para otra vez podemos quedar con todos y montar esto a lo grande.

En septiembre confirmaron que todos iban a la misma universidad, y empezó el vicio para ellos y ellas. Pero eso es otra historia.