Fotografiando desnudos

Lentamente se lo bajé un poco hasta dejarle la cabeza afuera, se la escupí y enseguida se la chupé apenas

Tengo una casa de fin de semana a 300 kilómetros de la ciudad y llamé a una decoradora para que haga unos diseños.

Salimos el sábado para volver el domingo, yo iba en mi carro y ella con su asistente en el suyo, pero gran parte del viaje hasta la casa es por camino de tierra, hacía mucho tiempo que no llovía así que era todo una gran polvareda molesta para viajar por esa zona. A mitad de camino la mujer que es asmática decidió volver, así que le pidió a su asistente que siguiera viaje conmigo para al menos tomar fotografías de todo el lugar y ella pudiera ir diseñando algo basándose en las fotos.

No puedo describir al asistente, su nombre es Julio. 1.85 mts, muy buen cuerpo, ojos pequeños pero muy sonrientes en todo momento, su sonrisa parecía de publicidad de pasta dentífrica, labios carnosos y rojos y dientes blancos y grandes.

De muy buen humor, no le molestaba para nada la polvareda del camino, no protestaba por el calor y se notaba que disfrutaba a pleno del viaje, sonriendo siempre y devorando el paisaje en todo momento. Noté que transpiraba demasiado, le dije que se podía quitar la ropa y que lamentaba que la refrigeración del carro no funcionara.

Ni lerdo ni perezoso el buen Julio se quitó la camisa, calzado y pantalones, quedando en unos deliciosos bóxer blancos ajustaditos. Hice lo mismo. Yo no sabía si ver a la ruta o ver semejante adonis. Muy peludo, nunca había visto a alguien con tanto pelo, hermosas piernas bien musculosas, panza bien trabajada, nada de grasa, lindos pechos en donde entre el pelo se veían asomar sus tetillas rosadas. Manos grandes, brazos fuertes, y un bulto bastante pronunciado.

Qué más se puede agregar? Que es el tipo de hombres que todos soñamos para vivir abrazados todo el tiempo, esos que uno no quiere perder por nada del mundo. A esta altura mi cabeza volaba a mil y apostaba lo que sea que Julio es un perfecto amante. Me alegré que la mujer se haya ido, también que en la casa ese fin de semana no hubiera nadie, para tranquilidad de la diseñadora había mandado a decir al cuidador que ese fin de semana no estuviera.

Le dije mientras seguíamos viaje que tengo una piscina de natación y me contestó que no traía shorts de baño, le mentí entonces que yo tampoco pero como estaríamos solos no habría problemas de nadar desnudos, entonces le conté de mi profesión de fotógrafo y que me permitiera tomarle fotos para una supuesta muestra de desnudos en donde yo todavía por falta de tiempo no había preparado nada, Julio me dijo que no tiene problema alguno siempre y cuando no le retrate su rostro porque es bastante vergonzoso y no quería que nadie lo reconociera.

Bueno, pensé, se viene un inolvidable fin de semana. No creo que se haya dado cuenta de mi homosexualidad porque no se me nota para nada, además soy bastante disimulado cuando miro a los hombres. Quizás él no es gay o nunca haya tenido una relación con un hombre, pero confiaba en las distintas bebidas alcohólicas que tengo en mi casa, además de yerbas “especiales” que crecen por la zona y que le invitaría a fumar, todo esto inevitablemente rompería resistencias. El trecho final hasta la casa no hablamos, el polvo suspendido en el aire dentro del carro afectaba nuestras gargantas.

Contemplaba a mi compañero de viaje con su pelo negro lleno de polvo gris, lo mismo su cuerpo donde las gotas de transpiración lo recorrían y se secaban, dejándole marcas que yo ansiaba limpiar con mi lengua. No pude evitar acariciar su brazo con la excusa de explicarle cómo puede hacer para ir sacándose de encima el polvo que se le iba pegando al cuerpo. Su brazo era fuerte, musculoso y parecía que ardía, no por el sol sino aparentemente el fuerte calor que emanaba de su cuerpo constantemente era natural.

Ansiaba lamerlo entero, meter mi cabeza en la raja de su culo y sentir en mi cara su calor y sus olores. Si de su brazo salía tanto calor, me imaginaba que su sexo hervía. A pesar del calor y el polvo e n la ruta, aceleré el carro pues no veía la hora de llegar y verlo desnudarse. A las dos horas y muy cansados llegamos. Mientras yo abría las ventanas de la casa, él salió a conocerla. Necesitábamos una siesta para recuperar energías y pensé en inventarle alguna historia de sabanas sucias en donde él no podía dormir en las otras habitaciones sino conmigo en la cama doble, lo busqué pero lo encontré acostado en el diván profundamente dormido.

Verlo así, en bóxer y con semejante hermoso cuerpo y con libertad de poder contemplar cada centímetro porque él dormía, me excitó mucho, me quitó el cansancio del viaje y acerqué la palma de mi mano a su cuerpo para sentir su delicioso calor. Sin tocarlo casi, pero muy cerca de su cuerpo, sintiendo el roce de sus pelos en mi mano. Fue hermoso, recorrí todos sus milímetros, pies, piernas, brazos, su cara, su cuello, su pecho, dejando su sexo para el final, como postre. Entonces acerqué mi mano.

Como me imaginé su sexo ardía, a pesar de tener el bóxer puesto yo podía sentir el calor que emanaba. Quería morderlo, me contenía para no saltar sobre él. Su bulto seguía marcando presencia. Aunque no lo tocaba podía sentirlo. También acerqué mi boca a su boca, nuestros labios casi se tocaban, su boca entreabierta, su olor a fresco. Olí su nariz, recorrí con mi nariz sus axilas transpiradas, tenía un olor delicioso. Baje mi cabeza hasta su polla, cerré mis ojos y aspiré profundamente, ese olor a hombre era tan fuerte y rico que mi polla estaba como nunca antes había estado, enorme, más grande y gorda que nunca.

Julio seguía durmiendo (o si no lo hacia lo disimulaba muy bien) y me quité mis slips mientras seguía oliéndole el cuerpo. Apoyé mi polla en su mano entreabierta. No hubo ninguna señal. Apenas me pareció que cerró su mano levemente para tocármela, o quizás yo con mi calentura acerqué demasiado mi polla a su mano.

El riesgo de que se despertara y se molestara era mi autocontrol para no arrojarme sobre él y meter su polla entera en mi boca, chuparle su culo y cada rincón de su cuerpo.

Empecé a masturbarme mientras seguía oliéndole su pene. Le pasé mi lengua desde su nacimiento hasta la punta, suavemente para no despertarlo y lo suficiente para yo sentirlo. La cabeza de su pija se notaba enorme, a pesar del bóxer. Lentamente se lo bajé un poco hasta dejarle la cabeza afuera, se la escupí y enseguida se la chupé apenas. Entonces acabé, de mi pinga salía litros de leche calentísima que como pude la puse en mis manos y me la tragué. Parte de la leche tiré sobre la polla de Julio. Se la chupé y él apenas se movió.

Evidentemente se hacía el dormido y lo disfrutaba tanto o más que yo, pero por otra parte por mis estúpidos miedos al rechazo evitaba besarlo con toda pasión sus bellos labios o meterle mi polla en su boca para que tragara el resto de mi leche que seguía saliendo. Me fui a arrojarme a la piscina. El agua fría me tranquilizaría un poco. Me tiré de cabeza e hice un largo pero buceando.

Cuando llegué al extremo opuesto saco mi cabeza fuera del agua y me encuentro los pies de Julio en el borde. Levanto la mirada despacio para ver sus piernas, sus rodillas y me detengo en su sexo. Estaba desnudo totalmente y su polla erecta, apuntando hacia el cielo. Sigo subiendo y veo su rostro y su sonrisa perfecta, mirándome. “Me encantó lo que pasó adentro. Vengo por más.” Es todo lo que me dijo. Se agachó, apenas pasó su lengua por mi boca, me dio la espalda y metió parte de su cuerpo en la piscina, hasta su cintura y con sus brazos fuertes se sostenía para no caer, dejándome todo su culo a la altura de mi cara.

Sacó su pierna derecha afuera, o sea que solo otra pierna quedó adentro, su culo y por su postura bien abierto quedó a milímetros de mi cara y mi lengua que no pudo quedarse quieta y arremetió. Le metí la lengua bien adentro de su agujero. Con mis manos me ayude para abrir lo más posible sus nalgas y poder chuparle más adentro de su agujero caliente. Le pasé mi lengua por arriba y por abajo, él se inclinó quedando sus bolas y su pene apoyado contra el borde de la piscina que yo chupé como nunca antes había chupado.

Su pene era mucho más grande de lo que me imaginaba. Le chupaba todo su culo con todas mis ganas, él respiraba hondo, se notaba que estaba muy caliente, le metí un dedo en el culo y él se acercó más para atrás de la calentura, entonces le metí dos dedos más. Con los golpes del agua de la piscina no podía lubricarlo bien, a pesar de mi saliva pero a él no le importaba el dolor, así que lo tomé de la cintura y lentamente hice que fuera hundiendo su cuerpo en la piscina, mientras yo le hacia sentir mi polla erecta por sus piernas, y mientras él bajaba mi polla subía hasta encontrar su culo.

Apoyé mi polla ahí. Julio nuevamente se balanceó para atrás como diciéndome que lo penetrara. Yo empujé la polla un poco pero me costaba metérsela porque tenia el agujero virgen y a pesar de su calentura, el agua no ayudaba a que hubiera lubricación, entonces él puso su mano hacia atrás, buscándome la polla, me la tomó, separó sus piernas más, sacó para atrás mas su cola, y ayudándose con su mano metió mi polla en su culo. Yo empuje con fuerzas, él grito pero volvió a tirarse para atrás, quería que se la metiera entera y así lo hice.

Julio se agacho reclinando su cuerpo fuera de la piscina y dejó que yo bombeara con todas mis fuerzas, se la metía y sacaba sin parar, era tal mi calentura que hasta mis bolas quería metérselas. Él me pedía que lo hiciera mas fuerte mientras se quejaba de placer. Y yo volví a acabar, todo adentro de él, que se contorsionaba de dolor y placer. Subí de un salto al borde y me acosté boca abajo.

Julio se acostó sobre mí y esto fue solo el principio de ese fin de semana que terminó convirtiéndose en diez días inolvidables donde Julio lo que nunca hizo fue tomar las fotografías de la casa pero yo sí de él. Ah! Me confesó que fue su primera vez.

Seducido y enviciado por 2 curas

Me parecía increíble lo que estaba pasando. Cuando me di cuenta, ya tenía metida una polla en mi culo y otra en mi boca. Me sentí putón, putón.

Siempre fui a un colegio de curas. Hice todos mis estudios allí hasta que llegué a la

Universidad. Os voy a explicar una experiencia el último año que estuve allí. El colegio era

sólo de chicos, por lo que íbamos bastantes salidos. Sobretodo hacíamos comentarios de las

profesoras que teníamos. La mayoría eran para aburrirse, pero siempre había la que estaba

bien y sobre ella caían los comentarios más calientes. Aparte teníamos los profesores y los

curas. Yo jugaba en el equipo de fútbol del colegio. Teníamos entrenamientos varios días

después de clase y el partido con otro colegio el sábado por la mañana. El entrenador era el

padre Ramón y tenía ayuda de otro cura llamado padre Rafael. Eran muy buenas personas y

siempre estaban por nosotros. Yo había estado en el equipo de fútbol desde hacía unos años, y la verdad era que me lo pasaba muy bien.

La rutina era siempre la misma. Salíamos de las clases y nos íbamos al vestuario a cambiar.

Luego entrenábamos y al final a las duchas, cambiarnos y a casa. Desde hacía unos días,

notaba que el padre Ramón estaba mucho por mí. Cuando llegaba me preguntaba como había ido el día, bromeaba conmigo y me dejaba jugar más minutos que de costumbre. También notaba cuando entrenaba y estaba haciendo ciertos ejercicios gimnásticos que el padre Ramón y el padre Rafael me miraban y se reían entre ellos.

Cierto día el entrenamiento fue muy duro y en un ejercicio que hice me lastimé el pie. No era nada grave, pero me molestaba un poco cuando caminaba. El padre Ramón me dijo que si no podía continuar con el entrenamiento que lo dejase, pero como ya faltaba muy poco para acabar y no me molestaba en exceso, continué. Cuando acabamos, el padre Ramón me dijo que quería verme el pie y comprobar que no tenía nada. Me lo estuvo mirando junto con el padre Rafael. Juntos decidieron que lo mejor era que me hicieran unas friegas en el pie para que no fuera a más. Me dijeron que me darían unas friegas antes de la ducha y luego otras después. Yo insistí que no era necesario, que no me dolía en exceso, pero al final accedí previendo males mayores.

Me dieron el primer masaje y me pareció que fue bastante largo. Tanto que cuando me fui a

las duchas todos mis compañeros se habían ido a casa. Me estaba duchando y mientras, iba

sintiendo que entre los dos iban hablando en voz baja y riéndose. Cuando salí iba con la toalla tapándome el cuerpo. Hice la intención de ponerme la ropa interior, pero el padre Ramón me dijo que no era necesario, ya que igual después me tenía que volver a duchar. Me pareció raro, pero confié en él.

Me hizo sentar en una silla, al tiempo que levantaba el pie para hacerme el masaje. Empezó

con su tarea. Al cabo de unos minutos, noté cómo su mirada estaba fijada en mi pene. No

hace falta decir que al sentarme y levantar mi pierna, me quedé todo desnudo delante de

ellos. Al principio me sentí un poco incómodo y miré al padre Rafael. Cual no fue mi sorpresa cuando me lo encontré también mirando mi pene y con la mano metida en su pantalón tocándose el suyo.

Me quedé bloqueado y pensativo. Pero me pareció una escena divertida. No sé por qué, pero sonreí y miré a los dos con cara divertida. No me reconocía. A mí me gustaban y me gustan las mujeres, pero me estaba gustando que esos dos me mirasen. De repente, noté cómo el padre Ramón pasó de masajearme el pie, a ir subiendo por la pierna. Y sus dedos empezaron a acariciarme. Me excitó. No lo puedo negar. Estaba sorprendido por mi reacción, pero la escena me gustaba.

Sus dedos empezaron a ir subiendo y mi respiración empezó a ser más intensa. Pensé que iba a parar y me vestiría, me iría y nos olvidaríamos del tema. Sin embargo, el padre Ramón me miró y puso su mano en mi pene. Este ya empezaba a estar hinchado, y al poner su mano, se me puso tiesa.

En ese momento el padre Rafael le dijo al padre Ramón: “vaya, ya te lo dije que a este le

gustaría”. El padre Ramón me guiñó un ojo me empezó a mover mi polla. Yo les dije que no sé qué me pasaba, que nunca había hecho algo así con hombres y que sería mejor que me fuera. El padre Ramón me dijo que no me preocupase, que me iba a gustar mucho lo que me iban a hacer. Que me relajase y disfrutase.

Me parecía increíble lo que estaba pasando. Estaba en el vestuario con un cura que me la

estaba meneando y con otro que me miraba de forma lasciva. El padre Ramón me dijo que

hiciera todo lo que me iban a ordenar y me prometió que cuando acabasen yo mismo pediría otra vez que me lo hicieran.

El padre Ramón se puso de pie y se desabrochó sus pantalones. Se los bajó y le apareció un

rabo como nunca lo había visto. Era enorme y muy regordete. Todavía no estaba empalmado, pero sus dimensiones me alucinaron. Yo nunca había visto un rabo como ese, y me quedé embobado sin apartar la vista. Se quitó toda la ropa y me dijo que me acercase.

Me puso de rodillas en un banquillo del vestuario y me dijo que cogiese con mis manos su aparato. Lo hice. El primer contacto con su polla me gustó. Toda mi mano rodeó su pene y como si lo hubiera hecho toda la vida se la empecé a menear. Su polla se empezó a poner dura. Era grande y yo estaba muy excitado. A continuación me cogió mi cabeza y la acercó a la punta de su nabo. Era obvio que lo que quería era que se la mamase. Y así lo hice. Me empecé a meter aquel capullo en mi boca. Él me iba guiando. Yo se la chupaba y me la iba metiendo dentro de la boca. Ese sabor salado que tenía me estaba gustando. Tanto que tenía la polla totalmente dura y mis huevos me empezaban a hacer daño.

Mientras se la mamaba le iba mirando a la cara, y le veía disfrutar. Eso fue lo que más me

gustó y me excitó. El padre Ramón miró al padre Rafael y le dijo: “creo que hemos descubierto a toda una putita que le gustan las pollas más que los caramelos; mira como me está mirando; se lo está pasando en grande”. Cada vez más me iba metiendo ese pedazo de polla en mi boca, cuando noté que las manos del padre Rafael me estaban acariciando mi culito. Me pidió que me pusiese de cuatro patas porque me quería dar placer. Así lo hice y él me empezó a chupar mi ano. Era delicioso. Mis huevos ya estaban a reventar de la leche que estaba generando. Pero para leche la que el padre Ramón me dio cuando se corrió dentro de mi boca. Me dijo “trágatela toda perra que seguro que te gusta”. Yo cuando oí eso, ajusté mis labios y me dispuse a tragármela toda. Me costó, porque la cantidad era mucha, pero lo hice. Y mientras lo hacía oía como gemía de placer.

Cuando acabé con la mamada de uno, me cogieron y me dieron la vuelta para que mirase al

padre Rafael. Fue en ese momento cuando desnudo, descubrí una polla todavía más grande

que la me acababa de comer. Era larga y enorme. Ya estaba empalmada, pero sus dimensiones me asustaron. Nunca pensé que pudiera existir un pollón como aquel. Y a decir verdad, no lo he vuelto a ver en ningún otro hombre. El padre Rafael me dijo que me la metiera en la boca, pero era tan grande que apenas me entraba. Lo fui intentando hasta que poco a poco mi boca cedió y me pude meter toda su puntita. Él me cogió la cabeza y me empezó a follar la boca. Yo empecé a sentir ganas de vomitar, pero lo pude controlar. Y mientras yo estaba con esa faena, no me había dado cuenta que el padre Ramón me había puesto crema en mi ano y que ya tenía metido tres dedos.

Estaba salido. Era un placer inmenso. Me sentí guarro. Mejor dicho, me sentí guarra y puta

dándoles placer a aquellos dos machos. El padre Rafael no hacía más que llamarme perra y que me la metiera más adentro. Estaba tan excitado que pensé que cuando se corriera no me

podría tragar toda su leche. Sin embargo, todavía quedaba para eso. Antes, el padre Ramón

me dijo que me preparase para sentir la mejor experiencia de mi vida. Y acto seguido me

empezó a romper el culo con su enorme polla. Me dolió mucho, pero me la metió muy

lentamente y se iba parando a medida que daba empujoncitos. Cuando me di cuenta, ya tenía metida una polla en mi culo y otra en mi boca. Me sentí putón, putón.

El padre Ramón se empezó a mover lentamente hasta que cogió ritmo y me la metía y sacaba del culo dándome mucho placer. Mientras el padre Rafael me cogió fuertemente la cabeza y empezó a bombear su leche. Fue tal la fuerza de bombeo que casi me hace vomitar. Sin embargo, cogido como estaba por sus manos, no tuve más remedio que tragarme toda la leche. Fue delicioso.

Cuando me sacó su polla de la boca, el padre Ramón continuaba metiendo y sacando su polla. Era increíble. Yo empecé a gemir y a pedir más. Entonces, y con los huevos doloridos por tanto placer que me estaban dando, me corrí. Sin hacer nada, mi pene empezó a bombear toda la leche que tenía dentro. Yo acabé gritando de placer. Y mientras oía los comentarios que me decían: “mira a esta perra que se está corriendo sin tocarle”, “vaya putón que está hecho”, “a partir de ahora nosotros te vamos a dar por culo siempre que queramos y te va a gustar”, “dale, dale, que parece que todavía no está satisfecho”.

Cada vez más el padre Ramón iba acelerando su penetración. Miré al padre Rafael con malicia y noté que ya tenía otra vez empalmada aquel pedazo de verga que apenas me había podido meter en la boca. Y me decía: “mírala bien porque te va a destrozar ese culito que tienes y te va a dar mucho placer”. Entonces, noté como el padre Ramón gemía más, me apretaba con fuerza contra él y se corría. Fue delicioso sentir su semen dentro de mi culo y como bombeaba con fuerza.

Cuando acabó me la sacó y de tanto semen que me había metido se me empezó a salir y a

resbalar por mis piernas. El padre Rafael me dijo que me levantase, que me iba a partir el

culito. Que lo que me había hecho el padre Ramón era prepararme el camino para la traca

final. Entonces él se estiró en el banquillo con toda su verga tiesa y dura. Y me dijo que me

sentase encima de ella. A mi me pareció que me iba a hacer mucho daño, pero me insistió y

me puse de pie encima de él. Me agaché poco a poco hasta apuntar su polla a la entrada de

mi ano. Él me dijo que no me preocupase que me aguantaría con sus manos para que entrase poco a poco. Le hice caso y noté cómo sus manos me abrían el culo y me cogían.

Entonces noté su punta que entraba por mi agujerito. Aunque ya me habían dado antes por el culo, su punta era tan gorda que encontró resistencia. Yo me agaché un poco más descansando el peso en sus manos. Y entonces, cuando ya tenía media puntita dentro (y sintiendo mucho daño), el padre Rafael me soltó y yo caí a plomo metiendo toda su polla dentro de mi ano. Solté un grito por el dolor inmenso que sentí. Él me dijo que no me moviera hasta que se me pasase. Esperé y a medida que iba pasando el tiempo me iba cambiando la sensación de dolor por placer. Entonces me empecé a mover despacito.

“Venga putita, muévete así que te estoy rompiendo tu culito”, me iba diciendo. A medida que iba oyendo todas esas palabras me estaba poniendo más cachondo y mi movimiento empezó a ser rítmico. Subía y bajaba cada vez más rápido. Era delicioso. Yo no hacía más que gritar de placer mientras aquel cabrón me la iba clavando cada vez más. Bajaba y subía y chocaba con sus huevos cada vez que me dejaba caer. En eso, el padre Ramón se me acercó y me empezó a mover mi polla. Yo estaba muy salido, y sólo oía que me decían: “así, sigue así putita” y cosas como “zorrita”, “mariconazo”, “putón”. Todo un placer.

El padre Ramón me hizo correr pero no me dejó parar, y yo seguía para arriba y para abajo con aquel inmenso pollón dentro de mí. Entonces noté como el padre Rafael me dijo que se iba a venir. Me senté y empecé a apretar mi culito. La sensación debió ser tal que me

empezó a bombear toda su leche con tal intensidad que creí que me llegaba hasta el

estómago. Estuvo un rato bombeando y cuando acabó me empecé a mover de nuevo. Quería que se le pusiese de nuevo tiesa sin sacarla para que me continuase dando placer.

El padre Rafael me dijo que no continuase, que la tenía muy sensible y no podía aguantar, a lo que le contesté que tal como me había dicho al principio, quería más y me la tenía que dar. Entonces él me dijo que si es lo que quería que me lo iba a dar. Así, yo seguí moviendo y noté como aquella bestia de polla se volvía a poner dura dentro de mí. Fue una sensación increíble. Cuando ya la tenía toda dura, empezamos de nuevo con más ritmo. Entonces, me

dijo que parase y que sin sacármela me pusiera a cuatro patas. Quería que el padre Ramón,

que estaba otra vez con su estaca tiesa, me follase por la boca. Dicho y hecho. Me puse a

cuatro patas y se la empecé a comer.

Como disfruté. Me estaban enculando bien enculado y me estaban follando por la boca de

forma brutal. Y digo bien porque el padre Ramón me metía su polla con fuerza por la boca y el padre Rafael no hacía más que meterla con brutalidad por el culo. Sus palabras eran: “te voy a partir el culito que tienes guarra”, “que eres más putón que las gallinas”. De pronto sentí que el padre Ramón se corría en mi boca y al mismo tiempo el padre Rafael me inundaba con su semen. Follado por dos tíos y corriéndose al mismo tiempo.

Acabamos extasiados por el esfuerzo, pero yo acabé además feliz. Nunca había sentido nada tan intenso y tan placentero, y fue genial. Luego nos duchamos los tres y aproveché para hacer una mamada más a cada uno como limpieza final. Y nos vestimos y nos fuimos porque era muy tarde. Como podréis adivinar, hubo muchas más sesiones de masaje con esos padres, y como podéis imaginar también, jugué muchos partidos como titular.

Espero que os haya gustado esta mi historia de un putón que todavía busca pollas para que le rompan el culito.

P.D.: Espero sus comentarios.

Pajas con Ulises

Un amigo de mi padre, me enseñó a encontrar mi propia satisfacción de una manera extraordinaria

Ulises era un amigo de mi padre, tendría unos cuarenta y tantos años y yo unos dieciséis cuando me sorprendió en el baño de su casa pajeándome. Pero para que ustedes sepan como sucedió eso debo

decir que él tenía dos hijos de mi edad con los cuales yo compartía muchos de mis juegos y salidas.

Era viudo hacía unos tres años, su esposa había fallecido de cáncer de ovarios y él se había dedicado a sus hijos, no le conocimos a ninguna nueva pareja… Ese día como tantos fui a su casa a buscar a sus hijos pero todavía no habían llegado.

Ulises estaba solo y me hizo pasar al dormitorio de ellos para que hiciese tiempo mirando algunas revistas porque él estaba muy ocupado reparando una radio. Empecé a buscar entre los libros de mis amigos y atrás de ellos encontré una revista porno con parejas hetero haciendo las mil una maravillas. Con esa edad quien no se excita viendo esas imágenes, la verga se me puso a mil, por lo que decidí ir al baño para hacerme un paja y calmarme un poco la calentura que me había dado la visión de esas fotos.

Estaba en lo mejor, con la mano apretando la cabeza y tirando del “cuerito” para darme más placer pero al estar tan entretenido con eso no me di cuenta de que abrían la puerta. Era Ulises que venía a orinar y se sorprendió mucho de verme allí haciendo eso, yo quedé rojo de vergüenza con la pija en la mano, empapada y totalmente baja. El se quedó mirándome y yo a él.

-Omar!!! Así no se hace la paja!!!

No atiné a decir nada, quedé duro como una piedra pero lo que antes estaba duro se encongió tanto que casi desapareció de mi cuerpo.

Oímos la puerta de la calle, seguramente eras sus hijos que volvían.

-Después hablaremos de esto. Yo te voy a enseñar como se hace.

Después que me dijo eso, guardé mi pija, salí del baño y supongo que él se habrá puesto a orinar. Me encontré con sus hijos y por supuesto no conté nada del mal momento que había pasado al ser sorprendido por su padre en esa actitud tan vergonzosa.

Como la curiosidad es más fuerte que todo, a los pocos días llamé a Ulises y le pregunté si era cierto que me iba a dar clases. Por supuesto que era cierto, así me lo dijo y me citó para que fuese a su casa al otro día un rato antes de que llegasen sus hijos. Me dio un sermón, diciéndome entre otras cosas que con mi mano podía darme todo el placer que quisiese y que tenía que llevar un ritmo perfecto de correrla sobre mi glande y hacia atrás de modo que cada zona de mi verga debía sentir el placer en toda su superficie.

Con toda esa charla previa mi pija comenzó poco a poco a crecer y crecer dentro de mi slip, hasta que me dolió de lo dura que se me puso. Ulises me salvó a tiempo diciéndome:

-Bueno, si vas tener tu primera lección, empezá sacando la pija y

mostra,me como la agarrás.

La liberé de su encierro, ya con algún rastro de líquido pre seminal, y empecé a acariciarme los huevos, a darme un buen masaje en ellos porque los tenía muy apretados dentro de mi ropa y necesitaban un poco de soltura…

-Por lo que veo sos muy veloz, ya tenés toda la cabeza mojada!!

Me puse muy nervioso, no solamente por las indicaciones de Ulises, sin porque tenía vergüenza de él, era amigo de mi padre, padre de mis amigos y… me atraía un poco pero no podía decírselo a pesar de que estaba de pija dura en su presencia y él mirándomela muy entusiasmado con lo que me iba a enseñar.

-No sólo la pija tenés que manipular, primero pellizcate los pezones y comenzá a gemir bajito como que te está gustando lo que te estás haciendo.

Mis manos dejaron momentáneamente la pija y se fueron a pellizcar la parte indicada por Ulises. A los pocos segundos de pellizcarme mis pezones comenzaron a ponerse duros y mi garganta empezó a gemir por el inusitado e inesperado placer que mi cuerpo estaba recibiendo a través de las terminales nerviosas de mis tetillas. Empecé a gemir como una perra, imaginando un sinfín de cosas y de placeres hasta ese momento desconocidos para mi y que Ulises con sus indicaciones había abierto la puerta para poder penetrar a ese recóndito sitio de mi cerebro donde esos estímulos lo excitaban.

Mi culo comenzó a dilatarse porque luego de chuparme un dedo lo empecé a meter por allí mientras Ulises hacía lo mismo con su culo para que yo viese como se hacía esa delicada forma de llegar a los confines del placer. Y después, cuando ya no podía más, mi mano comenzó a subir y bajar por mi pija, ya casi morada, con ganas de escupir toda la leche rica que atesoraba dentro. Con la otra mano hice un círculo con mis dedos y me pajeé en la cabeza de la verga, muy suavecito…

Hasta que terminé por tener la esperada eyaculación e inundé todo alrededor mío con mi lechecita caliente, deseando que alguien me enculase furiosamente, que me rompiera el culito, que acabase dentro mío para hacerme disfrutar. Al poco rato vi que la mano de Ulises sacudía muy fuertemente su pija y con unas convulsiones muy fuertes acompañadas por unos gemidos de placer, expulsó una gran cantidad de leche.

Cuando todo pasó y recobramos la normalidad me dijo:

-Vení, vamos a lavarnos las manos y las pijas ya que empieza a derretirse la leche y si no la sacamos inmediatamente vamos a quedar todos pegoteados. Realmente estaba fascinado con la paja que me había enseñado a practicar Ulises, pero necesitaba algo más… La próxima vez que fui, Ulises me dijo:

-Ya que viniste te voy a enseñar a hacer el tirabuzón.

Poné la pija entre las palmas de las manos y deslizalas en direcciones opuestas como retorciendo, pero hacélo con suavidad porque te va a doler. Fui muy torpe al querer hacer eso y no pude hacerlo por lo que Ulises trajo un poco de aceite, me la untó con él

y con sus manos una a cada lado de mi verga empezó a hacerme lo

que me había explicado.

Realmente cada vez que retorcía mi verga me daban unas tremendas ganas de expulsar toda mi leche, pero Ulises se daba cuenta de la tensión que estaba soportando mi pija y por esa razón disminuía el torneado aflojando la tensión y la excitación. Un momento después su verga estaba totalmente fuera de sus pantalones chorreando precum en gran cantidad, Ulises tomó mis manos y me dijo:

-Estoy muy excitado y tengo ganas de acabar…hacémelo y demostrame que aprendiste a hacer el tirabuzón.

Tomó mis manos y las guió a su verga, la cual no necesitó de ningún lubricante, como había necesitado la mía porque estaba totalmente empapada y pegajosa por sus fluídos naturales. Como mis manos no daban el ritmo de la paja tirabuzón que él requería para llegar al grado máximo de excitación, apoyó sus manos sobre las mías y las fue guiando hasta que empezó a jadear y de su verga asomó una generosa cantidad de líquido blanquecíno que me pegó en la frente

porque yo me encontraba agachado entre sus piernas. Cuando Ulises se recobró del momento de placer que había disfrutado me vio la frente y exclamó:

-Lo siento! No me di cuenta. Esperá que te limpio.

Mi relación con Ulises cada día se ponía más caliente pero se limitaba solamente a eso: pajas de todas clases. Otro día que fui a su casa me enseñó a hacerme una paja “Exprimidor de limón” pero con la variante que yo sostenía mi pija por el tronco y él con su mano ahuecada me retorcía la cabeza al mismo tiempo que con su otra mano se sostenía el tronco de su verga y yo tímidamente trataba de enroscar el glande con mis dedos.

Solamente pajas y más pajas me enseñó a hacer Ulises en los dos o tres meses que disfrutamos pajeándonos mutuamente pero cuando intenté algo más… explotó y todo terminó entre nosotros. Ahora con los años y la experiencia sospecho que Ulises era un gay no asumido o no salido del armario como les dicen ahora, porque pajearnos mutuamente no lo encontraba mal pero una relación más completa entre dos hombres (en este caso un hombre y un adolescente) lo puso descontrolado.

Sucedió que con la Paja exprimidor de limón nos excitamos mucho pero ninguno de los dos podía tener una eyaculación por lo tanto intenté chupársela y cuando tuve el glande dentro de mi boca me dio un manotón sacándome la boca de su verga.

Luego me insultó terriblemente tratándome de degenerado y un sinfín de cosas más.

Para mi descargo le dije que los dos hacíamos cosas de maricas porque nos tocábamos las pijas y algo más para buscar el orgasmo que nos hiciese gozar plenamente.

No aceptó ningún alegato, solamente dijo que él me estaba enseñando a pajearme sin intenciones de tener una relación homosexual conmigo. Se las dio de macho conmigo y tal vez fuese cierto porque al poco tiempo se casó, jamás los vi con un hombre ni oi ningún comentario sobre él y algún tipo. Lo seguí viendo porque era amigo de mi papá y yo de sus hijos, pero nunca más estuvimos a solas y si lo estábamos él trataba de alejarse o de buscar la forma de eludirme. Ahora Ulises es abuelo y poco se de él…

Como siempre espero comentarios y fotos.

Una putita de gimnasio

Resulta que conocí a Alejandro unos meses atrás, a través de un chat, nos dimos el Skype y estuvimos chateando un rato pero no pasó nada más , en ese momento yo no podía quedar, pues venían unos amigos a cenar a casa y la cosa quedó en un “bueno, pues ya nos diremos algo cuando podamos otro día” alguna vez me habló sin estar yo conectado, un escueto “hola” pero sin respuesta, pero un día, al abrir el programa me salió un mensaje suyo “te he visto en el gimnasio” al principio me puse un poco nervioso, pues no recordaba la cara de ese chico, miré la descripción que me hizo de sí mismo el primer día que hablamos, 1,78 de altura, 73kg de peso, fibrado, moreno, 21 años, buena polla y buen culo… la verdad es q no tenía ni idea de quién podía ser, así que dos días después, cuando volví a entrenar iba buscando con la mirada a alguien así, pero nadie me encajaba con la descripción, me duché y salí como siempre, terminándome mi batido de proteínas y ya fuera, cuando me iba a encender un cigarro, un chaval se me acercó y me pidió fuego, le di mi encendedor y al devolvérmelo me guiñó un ojo y me dijo muy decidido “sígueme”.

Tenía que ser él sin duda, coincidía con la descripción, aunque no recordaba bien su cara había algo que me resultaba familiar. Comencé a caminar detrás de él, unos dos pasos, lo suficiente como para poderle mirar el culo, respingoncete y muy bien puesto, llevaba puesto un pantalón de chándal y en la parte de arriba una camiseta de tirantes y un chaleco de chándal, lo cual dejaba ver sus brazos, bien torneados, la verdad es que estaba muy bueno… y yo muy nervioso. De repente se paró delante de una moto negra, sacó del portaequipajes un casco y me lo ofreció con un gesto a la vez que me decía

-“¿vamos a dar una vuelta?”

-“vamos” dije yo sin dudarlo

Y metió a presión su mochila en el mismo lugar donde antes estaba el casco que yo me estaba poniendo, me subí, arrancó y en el primer semáforo me preguntó

-¿en tu casa o en la mía?

-como prefieras, le dije yo

-pues vamos a la tuya, que me dijiste que tenías consoladores

Empecé a recordar detalles de la conversación, le gustaba y mucho que le dieran caña pese a asegurar no tener mucha experiencia con tíos y decía tener novia, así que fui guiándole hasta mi portal, entramos sin hablar y en el ascensor le comenté

-pues no me suena haberte visto ningún día por el gym

-ya, es que fui el otro día a informarme y eso y te ví salir, por eso te escribí y como el otro día saliste a esta hora más o menos, pues me he decido a…

Dejó la frase sin terminar, se acercó a mi paquete y empezó a acariciarlo mientras su boca buscaba la mía, y así, entramos en mi casa ya a tono. Nada más cerrar la puerta tire la mochila al suelo y lo puse contra la pared, comiéndole la boca, ese niñato iba a ver lo que era bueno

-¿me vas a hacer todo lo que me dijiste que me harías?

-¿y que te dije? Pregunté

– Pues que me ibas a tratar como a una puta zorra

Una sonrisa maliciosa y morbosa se dibujó en mi cara, lo cogí de la nuca para echarle la cabeza hacia atrás para luego hacerle poner de rodillas en busca de mi rabo. Me desabrochó la bragueta y empezó a comérmela con ganas y yo poco a poco fui embistiendo a golpe de cadera esos morritos que tenía. Se le notaba algo torpe por la falta de experiencia pero sin duda me estaba haciendo una mamada de campeonato. Poco a poco me fui quitando la ropa y él hizo lo mismo con el chaleco y la camiseta, notaba como cada vez se iba excitando más y más, hasta que se puso en pie y me dijo

-Esto es lo que te mola,no?

Y se bajó el chándal, quedándose en suspensorio y medias de fútbol. ¡Qué cabronazo! Pensé yo. La verdad es que no recordaba mucho de aquella conversación, pero el parecía tenerla grabada a fuego. Tenía el culito perfecto, piel morena, la cantidad justa de vello , más poblado al llegar a la entrepierna, y qué cuerpazo, sus músculos empezaban a ganar volumen y estaba para comérselo enterito. Empecé a frotarle el ojete con mi polla , mientras gemía y se mordía los labios del gusto, así que no lo dudé mucho y con apenas un poco de saliva me decidí a reventárselo. Fui metiéndosela poco a poco, pero decididamente. Costaba, se notaba que no estaba muy acostumbrado, sus gemidos eran una mezcla de dolor y placer, así que cuando ya estaba toda dentro la saqué de golpe, para meterla de nuevo otra vez, pero con más fuerza y de una sola embestida.

Estuvimos durante un buen rato dándole entre el pasillo y la entrada, su culo cada vez se abría más y cada vez se movía más y más hasta que me dijo

-Méteme un consolador mientras te la como

Joder qué vicio tenía el chaval pensé mientras le indicaba con la mirada que fuese al dormitorio, allí me puse de rodillas en mi cama, sentado sobre mis talones, dejando toda mi polla a descubierto para que me la siguiera chupando como antes. Vaya si lo hizo, esta vez con muchas más ganas todavía si cabe, notaba su lengua como se regodeaba con mi glande, rodeándolo una y otra vez, y metiéndosela hasta la garganta, a veces incluso hasta le daban arcadas, pues voy bastante bien servido. Estábamos los dos ya muy a tope, cuando empecé a buscar en el cajón uno de mis consoladores y cogí uno de unos dieciocho o diecinueve centímetros, Alejandro lo miraba de reojo y aprovechando eso le di un buen escupitajo para que estuviese lo suficientemente bien lubricado como para seguir reventándole el culo. Me incorporé un poco y busqué su agujerito y …toma! De una clavada todo adentro. Su espalda se arqueo, levantando el culo y su cabeza también hizo lo mismo, clavándome una mirada de dolor pero sobretodo de morbo y placer, su boca gemía y había dejado de comer lo que estaba comiendo, pero su mano seguía ahí pajeándome con todas sus ganas, lo mire fijamente y me ponía muchísimo el ver esa boquita tan carnosa jadeando entreabierta, este quería caña y caña iba a llevar así que le volví a escupir, esta vez dentro de su boca, noté que eso le puso muchísimo y volvió a mamármela y esta vez era él quien con la mano que le quedaba libre se metía y sacaba el consolador del culo.

-Haz conmigo lo que te dé la gana, tío. Estoy a mil

Este no sabía con quien se la estaba jugando. Me incorporé y me puse detrás de el, quitándole las medias pero dejándole el suspensorio puesto, notaba su erección y el precum manchándolo, pero ahora era momento de disfrutar de su culito. Con una de las medias le amordacé la boca y con la otra le até las manos por las muñecas, a modo de esposas, cogiéndole de ahí para hacer más efectivas mis embestidas ya con mi polla dentro de su culo y el consolador arrojado al lado de su cuerpazo. Lo notaba gemir y gemir aunque sus gemidos fuesen ahogados por la media entonces empecé a deshacer el nudo. Lo que no se imaginaba ese niñato que iba tan de machito eran las intenciones de librarle de mi mordaza, pues no eran para que pudiese gritar a gusto, si no para descargarle toda mi lefa en su boca, y fueron unos cuantos trallazos de los buenos. Consiguió deshacer el nudo de sus manos y sacarse la polla por un lateral del suspensorio para empezar a masturbarse y sacar lo que llevaba dentro. Aun no le había visto la polla y la verdad es que no estaba nada mal, bastante larga y gruesa aunque no se la ví mucho rato, pues se corrió enseguida por la excitación que llevaba.

Fui al baño a lavarme un poco y al volver a la habitación lo vi vistiéndose poco a poco, con la respiración muy alterada todavía, de repente, miró su móvil y exclamó

-¡¡ostia, que tarde es!! ¡¡Que había quedado con mi novia!!!

Y apresuradamente se fue en busca de su chica, recién descargado, con el culo destrozado y dilatado todavía y el aliento a mi lefa.

Mi niñito gay me sedujo

Me llamo Meny, soy de cd Juarez, soy chofer de camion de pasajeros, asi q viajo constantemente desde Mexico abarcando de Tijuana hasta Nuevo Laredo, como la mama de mijo trabaja toda la semana, cada q puede el niño viaja conmigo, casi cada dos semanas, aunque tambien mira seguido a su papa biologico q a veces nos acompaña en los viajes, se llama Lazaro y el chavo tiene 28, hicimos buena mancuerna pal cotorreo, me platica q desde chavo era caliente, por eso tuvo a Alex joven.

Alex es el niño y desde q era pequeño me di cuenta de sus gustos, tiene 12 años, yo tengo 35 y me junte con su mama cuando el tenia 8, un dia le comente a Lazaro q se me hacia medio especial, el se rio y me dijo: simon Meny, Alex es jotito pero asi lo quiero, me contesto con cara picara, asi quedo, es bastante abusadillo el mocoso le respondi a Lazaro, bastante listo y lo mejor es aventado y le gusta pasarla suave.

Estando en Chihuahua capital, sali con Alex por unas cervezas pal calor, cuando de pronto miro a Eric, un amigo chofer de 32 años q tambien no desaprovecha oportunidad de meter la verga donde lo inviten, vive en Chihuahua precisamente, deje de verlo porque se fue un tiempo a Chicago pero ya volvio…

-Q onda mi Eric como estas? Cuando volviste?- Lo salude con gusto.
-Eeehh mi Meny, ya hace casi un año, ya ando en el trailer.- Respondio entusiasmado.
-Q mi Eric, ya sabes q eres como mi carnal. Q? Nos echamos estas cheves?- Le pregunte.
-Simon Meny, deja yo llevo otras pa q sea la charola.-
-Sale pues.- Le dije mientras pensaba el cotorreo q se nos venia.
-Como estas Alex?- Le pregunto al chavillo.
-Pues checa Eric.- Alex contesto coqueto.
-Ay mijo, siempre de voladito.- Lo reprendi jugando. El ya me conoce de jugueton.
-Dejalo carnal q se haga abusado, oye vamonos rapido porque deje encargada a Rosita con la vecina.-
-Subete pues wey.-
Y nos fuimos a su casa.

Rosita es una sobrina de la q Eric se habia hecho cargo, ya q su hermano q es papa de la niña y se fue a Chicago y se la dejo a Eric desde los 6 años (Ahora tiene 13 la niña), de la mama creo q nunca se hizo cargo y ya no supieron de ella.

Llegamos a la casa, comimos, los niños jugaron, ya llego la noche y le dijo Rosita a Alex: porque no se quedan aqui?, mira Meny, todavia tienen cerveza y Alex y yo queremos seguir jugando, verdad Alex?
-Si papi, vamos a pasarla suave?- Dijo el niño.
-Pos ya estas Meny.- Dijo Eric, voy por otras cheves ya pa no salir.
-Pos ya rugiste mi rey.- Le dije a Eric, mientras yo preparo aqui el ambiente.
-Sobres mi Meny, vamos a cotorrear sabroso, voy de cuete.

Y pos ya todavia no iba Eric por las cheves cuando ya los niños habian puesto una pelicula de accion, q como siempre Eric y yo los dejabamos q la vieran un rato, ya como a los 10 minutos, le dice Rosita a Alex: Dile a tu papa q ya se venga, asi ya cuando llegue mi tio ya nomas se nos una al reventon.

Ya en la pelicula estaban encuerados, mamando y cochando, a Rosita le gustaba tener peliculas porno, y ya me empeze a calentar y me meti acompañarlos al cuarto de la tele.
-Esa peli es nueva Rosita?- Le pregunte.
-Si Meny, esta mas suave q las otras, es de orgias, te gusta Alex?- Le dijo la niña a mi chavillo.
-Si, mira papi, las dos señoras le maman la verga juntas.-

Vengase Meny dejenos le mamamos la verga en lo q llega mi tio, se le antoja?.- Me pregunto Rosita, con esa voz q ella sabe q me desarma, claro q quiero les respondi, y rapido la niña me desabrocho el zipper q ya tenia tremendo bulto, mientras Alex me invito a recostarme en la cama, y en lo q Rosita me chupaba la verga, Alex me desabrochaba la camisa para empezar a acariciar mi pecho con sus labios y su lengua, haciendome estremecer de calentura.
Asi duramos como 10 minutos en eso llega Eric con las otras cheves.
-Queee, conque empezaron sin mi eeeehh.-
Guardo de volada la cerveza, trajo una pa mi y otra pa el y me dice:
-Salud carnal, porque estamos reunidos de nuevo. Aunque falta tu papi Lazaro mijo.- Le dijo Eric al niño.
Y el chavillo respondio: Pero yo se q ustedes se encargaran de q piense ahorita en el, verdad Rosita?
-Claro, verdad tio?
-Simon mija, Meny y yo los vamos a cochar y a hacerlos gozar como siempre ay luego q Lazaro se ponga a mano con ustedes.

Y ya no dijimos nada, Eric se encuero pero como de rayo, luego tomo a mijo y casi le arranco la ropa de lo caliente q se puso cuando llego y nos vio en accion, y le habrio las nalguitas para darle tremendo masaje con la punta de la lengua. El chavillo nomas me veia con los ojos casi blancos, le agarre su carita y le meti mi lengua hasta el tope, mientras la niña se daba vuelo lambiendo mis wuevos; Eric y yo nos veiamos con la cara roja de tanto gozo y eso q estabamos empezando apenas.
En eso Eric me acomodo la panocha de la niña en mi boca, para ver como nos aventabamos un 69, y yo de ver como Rosita le echaba ganas pa mamar mi verga q estaba roja y brillosa, lambia su rajita con mi lengua, queria q ella sintiera lo q yo con su boquita, y oia como la chavilla gemia con la boca llena de mi verga. Eric empezo a besar la espalda de la niña, fue bajando hasta q le abrio sus nalguitas para hacerla enloquecer lambiendo su colita con la lengua, la chiquilla gritaba enloquecida, y yo chupaba mas su panochita, y ella gemia mas q la pelicula porno.
Alex se encargaba de mamar verga, mamaba la mia luego la de Eric una y otra vez, hasta q sentimos q se acomodo las dos vergas, era un placer q no puedo describir, ya pa esto Eric se incorporo y me jala la cabeza, me dice bajito: mira carnal, y volteo para ver (y sentir q es lo mas delicioso) como los dos nos maman vergas, wevos, todo y juntan sus lenguas para ponernos a mil, y ya me dice Eric, puedo carnal?, eso era pedir permiso para meterle la verga a Alex; simon, ya Eric, y ya sobre mi acostado en la cama, Rosita si fue acomodando poco a poco hasta que ya mi verga no se miro, para luego moverse subiendo y bajando sus caderas, metiendose toda mi riata en su panocha, q le escurria baba poniendo los wuevos mojados
de su flujo, mientras Eric empino a mi chavillo y cuando le iba a ensartar la verga, le dije, ehh carnal dale unos pasones con tu verga pa q se la dejes ir de chingazo, pero mi compa muy listo, le dio dos tres metidas a la mocosa y ya bien remojada la verga, entonces siguio alex, los dos pompeando a los mocosos q nomas gemian, decia Alex aaaaahhhhh dame mas Eric, como gozo; y la niña no se quedaba atras, asi cochame Meny, mientras se daban tremendo jainiadon (besos calientes en la boca) con lengua y todo, aaaahhh, aaahh yaaaa, ya no aguanto, dijo Eric, y aventando la leche adentro del culito de Alex, y Rosita me dijo: metele la verga ahora tu, asi dale mas mecos, no me dijo dos veces, Eric me lo acomodo y apenas se la meti le avente la leche adentro, casi me desmayo y cuando le saque la verga, me traje los mecos mios y los de Eric, eran un chingo y con esta calentura no era para menos.

Y asi despues de recibir cada quien un beso de cada uno de los chavillos, lleno de lujuria y ganas de que los siguieramos cochando, nos trajeron una cerveza a cada quien, aaahh pero sin quitar la pelicula de cochaderas, ya sabian q ibamos a seguir cochando toda la noche como otras muchas veces.

Ya tenemos 4 años q estos chavillos nos sedujeron, 4 años q nos citamos Eric, Lazaro y yo para q nos disfruten a los 3 juntos ya sea en casa, en los camiones, en moteles, no nos ha faltado donde darles lo q solo un hombre sabe dar a la hora de cochar, o bueno es lo q ellos dicen, aunque yo me resistia a caer en sus redes, hasta despues de 8 meses q Alex anduvo queriendo seducirme, ya no pude mas, aunque de vez en cuando hemos invitado a algun amigo q ellos nos sugieren, y tambien Alex me ha invitado a estar con un par de amiguitos femeninos q ya estan puestos para el otro encerron con mis compas (uno de 10 años y el otro 9 y medio) q dice mijo batallo para convencerlos d q me enseñaran sus metodos con los q acosan y seducen a cuanto hombre adulto les gusta para q los hagan gozar en la cama, ay q Lazaro les cuente luego como nos dieron este sabroso regalo estos chiquillos calientes, y eso q falto la verga del papa de Alex….

Como chupe mi primera polla

Hola soy nuevo en esta pagina y os contare como disfrute de primera polla.Hoy estaba dando un paseo por un parque cuando ya cansado de andar me senté en unos bancos en una zona un poco apartada cuando de repente se me acerca un hombre de unos 60 años y me empieza a manosear….era una zona de cruising al cabo de unos instantes empiezo a besarle y el a mi cuando llega una persona y tenemos que parar y cambiarnos de sitio. Nos cambiamos y cuando me siento el se queda de pie delante mia en esto que le digo que se la saque y empiezo a meneársela le mediría unos 20 centímetros y al cabo de unos segundos me la meto en la boca al poco le digo que se saque los huevos y empiezo a lamérselos también al mismo tiempo que le pajeo y le beso con lengua,al cabo como de unos 15 minutos noto como empieza a correrse en mi boca. Cuando a terminado le miro a los ojos y me lo tragué todo.. Hemos quedado para esta vez llegar más lejos y que me desvirgue mi culito y que me vuelva a follar mi boquita de guarra

Relato con SHEMALES

Esta es una historia ficticia, pero muy parecida a una ke me contaron.. Bueno, la cosa esta en que un chico bien parecido y guspo, hizo una cita con AMIGA via cel.. Ella lo invito a su casa, Cogerian toda la noche.. La chica le pregunto que si no le gustaban las cosas mas.. por decirlo distintas… El chico solo dijo… Tal vez.. No se que tan distintas cosas hagas tu?? Bueno.. total ahi quedo la cosa… El chico a la hora indicada, llego a la casa de la chica.. Era morena claro.. delgadita.. con unos muy bueno pechos.. y pompas antojables… Tan pronto abrio la puerta, el chico abrio tremendos ojotes.. parecia un sueño estar con una chica asi..Pasate mi rey.. le dijo… Ella vestia con minifalda azul de mezclilla, playerita azulita claro, zapatillas altas.. y bajo la blusita se le noto, el tirante del bra.. color rosita..El chico entro, se sento en un sillon.. y al oir mas voces en uno de los cuartos.. pregunto.. Hay alguien mas contigo Alejandra???

Si papito.. tengo reunion con 4 amigas muy especiales, y si quieres te las presento papi.. Bueeeno… Salieron las otras 4 chicas muy sensuales… con falditas, zapatillas, buenas pompas, buenos pechotes, unas blancas, otras morenas… Todas unas leidys.. 5 en total, solas con el chico..
Se le presentaron, se le sentaron muy juntas.. y lo besabas y abrazaban todo… Lo encuararon, y solo lo dejaron en BIKINI color cafe a rayas…
eN LOS BESOS ABRAZOS Y CARICIAS, EL NOTO QUE NINGUNNA DE ESAS CHICAS ERAN MUJERES.. todas eran… HOMBRES… SHEMALES.. hombres muy femeninas pero con grandes…. PENES…. El chico ya queria irse, pero no lo dejaron, lo obligaron a meterse a una recamara y ahi lo encerraron por un tiempo.. Desde afuera le decian.. no te dajremos salir, ni irte.. hasta que hagamos cosas ricas contigo…
El chico ya no podia irse, sin ropa mas que su bikini.. Porfin.. entraron las 5 shemales.. y lo SOMETIERON A TOOOODOOO… Primero,, todas sacandose sus vergas de su diminitus bikinis y tangas bajo sus falditas.. obligaron al chico de a una en una a mamarles las vergas a todaaasss… Lo tenian muy sometido…Le entraba una verga a la boca,, le salia y le entraba otra.. en lo que el estaba de cuclillas en la cama mamando alguna verga… las chicas por detras de el, en su espalda.. le arranacaron el bikini de un tiron.. y le manoceaban la espalda, el tracero, sus pompas y… su raya.. Decian entre ellas… Aeste joto nos lo vamos a coger todas…
El chico mame y mame… pobre… las vergas esran muy largas…
El chico nunca antes habia mamado verga alguna.. le daba hazco mamar.. tener vergas metidas en la boca, hasta el fondo de su garganta.. le daban arcadas,, tenia ganas de volver el estomago… NO QUERIA MAS VERGA… Era un chico bien parecido, guero, delgado, de unos 23 años.. sometido por 5 shemales… Ha de ser un total morbo que shemales.. 2, o 5.. te tengan sometido a mamarles las vergas… Las chicas por detras le tocaban el tracero y la raya.. y le decian.. Querias coger.. nooo??? Pues ahora te vamos a coger a ti.. Creias que vendrias a cogerte a una PUTA… Pues.. mira ahora… quien es el PUTITO….

Poco a poco se fueron quitando sus ropas las SHEMALES… falditas, zapatillas, bras… y algunas en tangas o bikinis, otras asi nomas encueradas.. El chico termino por gustarele estar mamando vergas… Se las saboreaba, sabia que ya no podria hacer nada.. y se tendria que dejar a su sometimiento, al grado quiza.. de dejarse… COGER…

Pronto, le dijeron.. ahora si PUTITO.. a coger.. Nos vas a dar las nalgas… y a atodas…
La primera verga que le entro de a senton.. le dolio mucho.. le ardio la raya mucho.. HIZO cara de dolor.. pero ya pronto fue de placer… Sentonas ricos en la primera verga.. mientras mamaba uno o dos mas a la vez.. Se safo de la primera, y a sentarse en la segunda.. Se estaba dndo ricos sentones… y mamando mientras las otras vergas… Termino por gustarle la verga de todaaas… La unica que no se pudo clavar bien, fue la de ALEJANDRA.. esa chica que lo habia invitado a su casa a coger… Esa verga, no le entro mucho.. era demaciada verga..
Despues de mamar todas, y de encajarse en todas esas pijas.. lo acostaron en la cama, y haciendose todas tremendas pajotas.. se le vinieron en la cara, en la boca.. en fin.. lo dejaron bien lleno de leche.. y.. bien abierto de las pompas…
Terminaron, y le dijeron.. COGES RICO PUTITO…
Bueno… ya hicieron de mi lo que querian nooo??’ ya me van a dejar ir?? Me dan mi ropa porfa???

Jajajjaja.. tu ropa???? esa ya no te la vamos a dar.. Mira.. en primero.. tu calzon,, esta todo roto.. Asi que te tienes que poner unas tangas de nosotras si quieres ponerte algo bajo el pantalon..
Le dieron una tanga de hilo y encajes a los lados y enfrente…PONTE LA TANGA PUTITOOO.. O.. MAS BIEN… PUTITAAAA….

sE LA PUSO SIN MAS NI MAS… lUEGO.. ME DAN MI PANTALON PORFE??
No.. tampoco te lo vas a poner.. Ten.. ponte unos de nuestros shortcitos… Se lo puso.. luego una playerita tipo TOP de mujercita.. y una camiceta blanca… su tenis y asi lo sacaron dee esa casa en donde sufrio rico y sabroso.. de esas 5 SHEMALES… Me gustaria asi… a ustedes NOOO???’

Hasta ponto… CESAREO.

Se lá mame al MOTOTAXISTA

Un día viernes llegue tarde a la parada de buses que me llevan a casa y ya había salido el ultimo, en frente esta la estación de MOTOTAXISTAS, vi uno bien guapo, moreno, musculoso y me le acerque meneando mi colita, y en mi voz mas atipladita le pedí que me llevara hasta mi casa en la zona rural, y tu k me das me pregunto interesado y ACOMODANDOSE el paquete entre las piernas de sus jeans apretados, lo que tu quieras le respondí mirando su buen paquete, porque dinero tengo solo para el autobús que ya se fue. Una buena mamada me pidió y yo asentí, cerquita de casa te la doy,.

Me monto frente a el, me dio un casco y se sentó detrás de mi, yo me acomode mi cola para encajarme su rico paquete, el chamo dio un suspiro y arranco la moto, para donde vas MARIKITA me dijo al oído, sigue la ruta del bus le conteste y salió del pueblo a la oscura carretera en busca del bus al cual alcanzó y paso. Coño MARIKITA tienes un culito k provoca, me dijo después de un rato en que yo sentía su pija clavada entre mis nalgas,.

Al rato llegamos al tiradero antes de casa, un gámelotal desde el cual salen ricos gemidos casi todas las noches y donde los CHAMOS vamos a ver y pajearnos. Metete por aquí y apaga el motor, anduvo un trecho mas y ya lejitos de la carretera y escondido entre el monte paramos en un claro . Los gemidos lo calentaron mas y bajándome de la moto me hizo arrodillarme frente a el y me pego la cara a su bulto y me dijo mamamelo marica, su olor a macho era un iman, le desabotone la bragueta pegue mi cara a sus JEANES y me intoxique con el aroma de su sexo.

Abrí la bragueta y salió la verga mas rica que había conocido hasta ese momento, laga grande gruesa moren con un hongo fabuloso mojadito de precum, una delicia para mi boquita hambrienta de macho caliente. Le bese la puntita del glande, se estremeció y le salió una perla de líquido que inmediatamente le puse la lengua y saboree, que rica es le dije, dame mas, el chamo se estremeció y le salió otra y otra y así estuve calentándolo y gozando sus gemidos y comentarios morbosos, después le lamí su tronco saladito, sus bolitas velludas con olor a semen, ricas y por ultimo le comencé a mama el guebo. El chamo estaba en extasías diciéndome que ni su novia se lo había mamado tan bien.

En eso ja boom unos centellas os iluminaron cielo y tierra y comenzó un diluvio, rápido a casa le dije y arrancamos en la moto llegando a casa en cinco minutos totalmente mojados. Agarre al CHAMO por el brazo y entrando a casa salude a mama y le presente a mi compañero de estudios que venia a hacer un trabajo conmigo en la mañana, rápido quítense esa ropa mojada y vengan por una so pita caliente y unas arenas. Me lleve al CHAMO a mi cuarto sorprendido por el cambio de plan y le dije esta noche te lo termino de mamar y me coges.

Nos quitamos la ropa mojada y nos metimos juntos a la ducha caliente, yo lo enjabone a el y el a mi, su verga no dejaba de estar durísima botando mas liquido y buscando la raja de mi culo, mas tarde me coges ahora a comer, y así salimos en monos de dormir por el frío que hace alli. Nos sentamos a la mesa y comimos los tres, teníamos hambre y el chamo se porto dulce con mama, que le ofreció simpático, especialmente después que fregamos la vajilla y el le dio un beso de buenas noches a mama igual que yo.

Mama y yo dormíamos en aposentos bien separados por el salón comedor así que nos encerramos en mi pieza, coño chamo me dijo que frío pega aquí y afuera no cesaba la tormenta con viento helado, ven metete en la caña conmigo le conteste y el me agarro por la cintura me medio culeo con su pinga siempre dura y me metió en la cama, me levanto la pierna, ensalivo mi culito y me comenzó a meter su gruesa macana lentamente poco a poco hasta tenerme totalmente ensartado en su estaca, que divino me la metió , le gemí mucho y alabe su metida, el chamo estaba gozando. Coño Marinita k RIKO es tu culito, tan apretadito, mejor que la cuchara de mi jeva y yo feliz echando parlante y ostras para sentir ese guebo y gozar.

Te voy a preñar mapriquita, me voy! Préñame que soy tuya mi MACHO rico y así senti su primera lechada de la noche, cuando se le salió de mi orto, me voltee y se la mame, cosa mas rica cubierta de su deliciosa crema de leche. Se le puso dura y me cogio por la boca hasta volver a eyacular, aquello fue divino sentir sus fuertes chasquidos de esperma CALIENTITA en mi boca, después de chuparme las teticas me abrí las piernas y me cogio montado sobre mi como si fuera su hembra. Así me hizo sentir, su hembra, su mujer!

Tenía tiempo sin coger así , como hembra, lo bese y abrace con pasión, el chamo se puso loquito, me dijo que yo era su chama ahora y que me cogeria toda la noche y así fue. No se cuantas veces, pues se dormía abrazado de mi y al rato me volvía a coger, que semental mas arrecho. Cuando amaneció me vilivi a coger, la caña estaba vuelta un desastre de manchas de semen por todos lados, semen suyo y mío, pues me había provocado varios orgasmos anales también y me había corrido con ganas.

Antes que mama despertara metimos toda la ropa de cama y la nuestra a la lavadora, nos dimos una buena ducha, se puso ropa mía y salimos a preparar desayuno. Mama estaba fascinada con mi nuevo amigo el mototaxista y después de desayunar anunció que se iría casa de mi tía a pasar el día y nos dejaba estudiar tranquilos. El chamo me apretó la nano bajo la mesa de alegría y ofreció llevarla al pueblo en la moto. Se fueron felices y a la hora volvió el chamo y me miro con ojos de lujuria.

Pues yo ya estaba vestida como una mujercita para complacerlo y darle cuerda a su imaginación, la mua y la de ustedes mis lectores. Ya se imaginan que día mas divino e inolvidable pasamos, quedamos locamente enamorados y prendidos el uno del otro. Y fue el comienzo de un año de felicidad para los dos.

La torre

En una página de Internet dónde aparece un listado de zonas interesantes para los que nos gusta el cruising había visto una playa que describían como un lugar ideal para jugar un rato, donde siempre había alguien esperando a ser invitado a unos matorrales cercanos para, como se suele decir “lo que surja”.
Hacia allí me dirigí ese sábado esperando que surgiera algo para calmar un poco mi inquieta polla, pero cuando llegué lo único que vi fueron caravanas aparcadas al borde de la playa con familias cuyos niños jugaban en la playa, parasoles, sillas, mesas… Ciertamente, la play está bastante apartada y es muy discreta, pero aquello parecía un camping familiar.
Después de la decepción inicial me quedé un momento contemplando la alegre escena y pensé que todos tenemos derecho a pasarlo bien como nos apetezca y casi añoré poder hacerlo de ese modo yo también. Imaginé que al ser fin de semana la clientela de la playa era distinta a los otros días.
Cogí el coche y regresé por el mismo camino de tierra por el que había se llega y que va bordeando acantilados a lo largo de los cuales había visto un par de torreones de vigilancia costera de otras épocas, cuando por lo que se dice, estas costas debían defenderse de los moriscos.
Al pasar por delante de uno de ellos que tenía el aspecto de haber sido restaurado no hace muchos años, me picó la curiosidad de subir a lo alto y ver la panorámica desde arriba. Hay una escalera de hierro de varios tramos ya bastante oxidada por el viento y el salitre que sube hasta la base de la torre que se asienta sobre un peñón.
Comencé a subir la escalera desde donde se empezaba a dominar el camino que bordea la costa por uno y otro lado y a lo lejos vi una figura solitaria que se acercaba caminando hacia la torre. Me paré en el primer rellano de la escalera y esperé a que estuviera más cerca para poder verla mejor. Cuando conseguí distinguir algo pude ver que era un hombre con el torso desnudo y unos pantalones hasta las rodillas tipo Bahamas a un lado de los cuales colgaba lo que parecía una camiseta con un extremo metido en la cintura elástica. Iba parando de vez en cuando haciendo fotos de la costa y del mar, que ese día estaba radiante.
Apoyado en la barandilla del rellano de la escalera esperé para asegurarme de que me había visto y luego con deliberada lentitud fui subiendo hasta el siguiente rellano. Él seguía caminando y parándose a tomar fotos hasta que estuvo ya casi al lado de la torre. Me paré de nuevo en la barandilla de la base de la torre y vi que ya se acercaba, pero por su paso me dio la impresión de que iba a pasar por delante y seguir más allá por el camino. Quizás, pensé, va hacia la playa de dónde yo vengo.
Ya había pasado casi por delante de la torre cuando giró hacia la izquierda en ángulo recto y se dirigió hacia la escalera.
Si tenía intención de subir a la torre, lo lógico habría sido dirigirse hacia ella antes de llegar, ya que hay una explanada grande donde aparcan los coches, y no girar como lo hizo cuando ya casi la había superado. Eso me hizo pensar que en un principio había dudado de acercarse al ver una figura solitaria en lo alto y que luego, antes de alejarse, había decidido hacerlo de repente. Todavía sin saber si iba a “surgir” algo, simplemente el hecho de que no hubiera pasado de largo y subiera era esperanzador.
Desde la base de la torre hay una escalerilla de mano que acaba en otro rellano y comencé a subirla asegurándome de que él viera por donde iba yo. Una vez arriba llegué a una sala en forma de túnel y por el otro lado, por el lado del mar, entraba la luz de un balcón de piedra desde donde se dominaba todo el mar y la costa por uno y otro lado.
La vista era espectacular, pero eso no me distrajo del posible encuentro con el que yo ya estaba fantaseando. Como era de desear, al cabo de unos minutos apareció su cabeza por la abertura de la escalerilla, cruzó el oscuro túnel y se acercó al balcón.
“Hola”.
“Buenas”. Era algo más alto que yo y bastante delgado, aunque por encima de la cintura de los pantalones se veía una barriguita de esas que produce la inactividad física. Cuarenta y algunos años y con acento del norte de España.
“¡Vaya vista!” Dijo mientras seguía haciendo fotos con su móvil.
“Impresionante, sí”.
Después de hacer unas fotos más, se dirigió hacia dentro.
“Hay otra escalera que sube arriba”, me dijo mientras iba hacia ella.
“¿Ah, sí? ¡Vaya!” Yo, con la oscuridad de ese pasadizo y la luz del balcón no la había visto y le seguí por una escalera de piedra que subía por la pared de la torre.
La parte superior era una superficie circular con un muro de un metro más o menos a lo largo del cual había un banco también de piedra que rodeaba todo el muro.
Si hubiéramos estado en un edificio incluso de más altura en una ciudad rodeados de otros edificios y calles la sensación no habría sido la misma y aunque habitualmente no me afecta la altura, las olas contra las rocas y la extensión del mar me produjeron cierto vértigo. Me senté en el banco cerca de donde él estaba haciendo más fotos sin interesarse en nada más, aparentemente. Mi pierna estaba a un par de palmos de la suya, pero él sin interesarse por nada más fue al otro lado de la terraza y continuó haciendo fotos mientras iba haciendo exclamaciones de agrado por el espectáculo.
Ahí pensé que ese no iba a ser un día “productivo” y ya se me estaba yendo de la cabeza la esperanza de pasar un rato agradable cuando me fijé que él, mientras sostenía el móvil con una mano, con la otra que yo no podía ver se estaba colocando bien el paquete. Eso pensé al principio, pero tardaba mucho rato en hacerlo y aunque no podía ver la mano, el codo que sobresalía por el lado hacía unos movimientos muy sugerentes.
Volví a motorizarme. Ahora sí parecía que nos habíamos entendido.
Fue haciendo fotos a lo largo del muro hasta que se puso de perfil y pude comprobar que no me había equivocado. La parte de debajo de la cintura abultaba ahora bastante más que antes. Llegó al mismo lugar donde había estado antes, es decir a un par de palmos de mi pierna y se paró sin dejar de mirar la pantalla del móvil, pero ahora ya estaba claro: era muy tímido o quizás quería probar algo nuevo que nunca antes había hecho pero que quería probar.
Sentado como estaba, abrí las piernas hasta que noté el contacto de mi rodilla contra su pierna y él no la apartó, aunque sentí cierto temblor nervioso en ella. Parecía muy indeciso, así que decidí por él.
Acerqué mi mano y se la puse por dentro del muslo acariciándolo de arriba abajo hasta que por debajo de sus bermudas hice contacto con sus huevos que colgaban por debajo de su tiesa polla. Él, sin dejar de hacer fotos y sin mirar hacia mi mano, se estremeció un poco al ponerla yo encima de su paquete haciendo un poco de presión, pero no se movió de donde estaba.
El lugar era ideal. No podía subir nadie sin que nosotros lo escucháramos y el muro ocultaba la visión desde debajo de la torre, así que sin más le puse una mano en la cadera y le acerqué hacia mi. Le bajé los pantalones y los calzoncillos y salió el premio.
Para su delgadez iba bien provisto, aunque sin ser muy grande, tenía una polla bien tiesa y atractiva, cuya cabeza inmediatamente comencé a chupar y a lamer suave y lentamente metiéndomela cada vez más en la boca hasta que sentí en mi nariz los pelos de su pubis, que estaban evidentemente recortados. Mientras le hacía la mamada él por fin dejó el móvil de lado, cerró los ojos y se concentró en mis labios y mi lengua sin dejar de estremecerse. Me dio la impresión de que era la primera vez que se la chupaba un hombre, cosa que unos minutos más tarde confirmé
Le lamí los huevos dejándoselos llenos de saliva, me tragué toda su verga y la mantuve dentro de mi boca haciendo sonidos con la garganta para que vibrara su glande (cosa que a mi me gusta que me hagan y hasta he llegado a correrme así), pero él, aparte de sus temblores no se movía en absoluto.
Le puse las manos en sus caderas apretándolas contra mi al mismo tiempo que avanzaba la cabeza hasta que él mismo pilló el ritmo y me estuvo follando la boca un rato. Él solamente se estremecía y gemía entrecortadamente.
Me la saqué de la boca y me levanté.
“Venga, ahora tú ¿vale?” Le dije susurrando.
“Es que yo, nunca…” Dejó la frase sin acabar mirando hacia el mar.
“Bueno, pruébalo y si no te apetece, pues lo dejamos”. Le dije para asegurarle de que lo que hiciéramos, lo haríamos porque a los dos nos apetecía, aunque él seguía estático.
Hice que se sentara y me bajé yo los pantalones dejando visibles mis braguitas fetiche que ese día me había puesto para que me dieran suerte.
Le puse las manos en la cabeza y apreté contra mi bulto frotando su cara sobre él. Luego me bajé las braguitas y le acerqué mi polla a su boca. Todavía dudaba, pero no se apartaba, así que se la metí yo en la boca y comencé a mover el culo adelante y atrás suavemente. Él no sabía ni que hacer ni donde poner las manos. Le cogí una y se la puse debajo de mis testículos y la otra en mi culo. Entonces reaccionó y comenzó a acariciarme el trasero y a chupar primero lentamente y poco a poco más ansiosamente, como si hiciera mucho tiempo que lo hubiera deseado y no hubiera podido hacerlo.
Tuve que decirle que tuviera cuidado con los dientes, ya que en alguna de las embestidas que daba con la cabeza me rascaba y a partir de entonces fue una mamada genial.
No paraba de hacer sonidos de placer, parecía que finalmente se había desinhibido y se notaba que disfrutaba con mi polla en la boca. Yo también me dejé llevar un rato. Cerré los ojos y me concentré en su boca y en la mano que me clavaba los dedos en el culo.
Yo había encontrado lo que buscaba aquella mañana, pero pensé que para él, aquel iba a ser un día de descubrimiento de nuevas formas de placer con las que era evidente que había fantaseado en más de una ocasión.
Bajé la cabeza un poco.
“¿Quieres que te folle? Llevo condones”.
Se sacó mi polla de su boca y respiró profundamente, como si le faltara el aire.
“No sé…” Era persona de pocas palabras, pero se entendía lo que quería decir.
“Te repito lo de antes. Si no te apetece paramos”.
No contestó, con lo que entendí que asentía, pero no hizo ningún movimiento, así que le hice levantar suavemente, me puse detrás de él apretando mi polla contra su culo y poniéndole las manos sobre la espalda le indiqué que se inclinara hacia delante y se apoyara en el muro.
Me saqué del bolsillo uno de los dos condones que llevaba y me lo puse mientras podía ver un ligero temblor en sus piernas.
Siempre he disfrutado cuando el otro o la otra también disfruta, pero aunque él no estaba muy cooperativo, en el fondo entendí que era lo que él estaba deseando y a mi también me producía cierta excitación saber que mi polla sería la primera que exploraría aquella cueva.
Me salivé la mano y se la pasé por la grieta de sus nalgas tanteando con el dedo que se usa en esos casos aquel pequeño volcán que fue abriendo su cráter a medida que lo masajeaba hasta que gracias a mi saliva y a que él parecía que lo aceptaba de perlas se deslizó dentro la punta del dedo sin encontrar resistencia.
Me imaginé que, aunque fuera cierto que esa sería la primera vez que alguien le sodomizaría, estaba bastante acostumbrado a introducirse objetos por el ano esperando que llegara la ocasión de meterse algo más real.
Poniéndole una mano en el hombro para que no se retirase al hincarle mi juguete dirigí éste hacia la entrada y le hice un masaje con la punta apretando hacia dentro y sujetándole por el hombro, pero no hizo falta. Él mismo empujó hacia atrás hasta que entró el glande. Dejé caer un poco más de saliva sobre mi tronco y poco a poco fui entrando. Ahora su reacción era distinta. Al mismo tiempo que yo apretaba, él empujaba el culo hacia atrás intentando que entrara más adentro y como entendí que eso era lo que estaba pidiendo a gritos, dí un empujón metiéndola toda de golpe y me quedé quieto notando las palpitaciones de su esfínter.
Luego le agarré la polla que seguía tiesa con una mano y con la otra le cogí los huevos y empecé a follarle el culo suavemente mientras le pajeaba.
“Parece que te gusta, ¡eh! Seguro que en este culito han entrado algunas cositas antes, ¿verdad? ¿Cómo te gusta hacerte pajas? Seguro que te metes algún consolador o alguna zanahoria grande, ¿a que sí?” Le iba diciendo este tipo de cosas en la oreja y por su reacción supe que esas palabras le ponían cada vez más cachondo mientras yo movía el culo hacia delante y hacia atrás sin prisa pero sin pausa. Gemía y no precisamente de dolor. Creo que su fantasía se había convertido en realidad mejor de lo que él esperaba.
“Voy a correrme. ¿Quieres que me corra en tu culito, eh? ¿Quieres que me corra?” Le dije cuando noté que estaba a punto de llegar al mismo tiempo que aceleraba las embestidas de mi pelvis contra su culo.
“¡Díme que sí, díme que sí…díme que te gusta y que quieres que me corra!”
“¡Sííí…me gusta, me gusta…quiero que te corras!” Al fin, con la respiración entrecortada habló y al mismo tiempo que lo decía solté mi leche en el condón dentro de aquel culo que ya no era virgen y que había disfrutado mucho al dejar de serlo.
“Ufff…” Respiré con un suspiro relajante.
Saqué mi instrumento poco a poco y él se quedó como estaba recuperando la respiración que se le había cortado en los últimos segundos.
Me senté en el banco y él dejó de apoyarse en el muro mostrando su polla que se alzaba con una dureza que probablemente pocas veces había tenido.
“No puedes irte así, déjame que haga algo, ¿vale?” Como siempre he pensado que es injusto que uno acabe bien y el otro se quede sin el gustito y sin esperar que contestara. me levante de nuevo, me puse detrás de él y le abracé apretándome contra su culo, pellizcándole un pezón con una mano y masturbándole con la otra, pero esta vez con la intención de que se corriera.
“¿Así? ¿Te gusta así?” Le pregunté para que me indicara si era de ese modo como llegaba a correrse.
“Mmmm…” eso fue lo único que dijo asintiendo con la cabeza y apretando los labios.
Se corrió enseguida dejando unos buenos chorros de leche sobre el banco.
“Mmmm…¡vaya corrida!” Mi admiración no encontró respuesta.
Le pasé un pañuelo de papel, con otro limpié el banco y los puse juntos con el que envolvía el condón. He estado en lugares repletos de condones y papeles en el suelo y, francamente, me parece una guarrada. Por eso siempre intento no dejar suciedad, mucho menos en un lugar público.
Se limpió y le pedí el pañuelo sucio. Se subió los pantalones y como si estuviera algo avergonzado se despidió balbuceando no entendí demasiado bien qué.
“No tienes por qué sentirte mal, esto era lo que querías y esto es lo que has conseguido. Placer y eso no es malo. Que disfrutes de las vacaciones ”. Fue mi despedida mientras entraba en la escalera para bajar.
Me quedé un poco más sentado allí, satisfecho y disfrutando del lugar, en el que ahora me podía concentrar más que cuando había llegado.

Mi regarrote Navideño

Después de darnos el abrazo y acostar el niño en el pesebre cenamos el tradicional pavo, el puré de papa y la sopa fría con piña y mayonesa en fin lo de una cena de clase media, me salí cuando todos se disponían a irse a dormir le dije a mi familia que iría al antro, tome mi abrigo negro y una bufanda y me salí en medio de la espesa niebla solo que al pasar por el bar de la Beta, entre a felicitarle, estaba con otras tres travestis y dos parroquianos que tomaban su cerveza, brinde con ellos con una copa que la beta nos invito, me iba a retirar para seguir mi camino cuando uno de los dos me llamo, fui a ver si se le ofrecía un cerveza mas, pero no el me tomo la mano se presento conmigo y me invito a sentarme con el. Su audacia me dio confianza, y me senté me pidió una fría y brindamos por la navidad que estaba comenzando, me comento que era de un estado lejano, y que manejaba un tráiler, pero se le descompuso el día anterior, y se había quedado varado, y extrañaba a su familia, que estaba lejos, ya había charlado con ellos por el cel, pero seguía sintiéndose triste, le dije que no que olvidara eso que estaba ahí para ayudarlo, le ofrecía mi amistad y esperaba que de algo le sirviera, así comentando una y otra anécdota se fue el tiempo, cuando me di cuenta el reloj marcaba las tres de la mañana, intente despedirme para ir al antro a ver si lijaba algo, tenia ganas esa noche de probar mi pasividad y el tipo parecía que no le interesaba el sexo gay me hablaba de sus mujeres y esas cosas, me despedí y el me dijo -espera te acompaño, así dos estamos mas seguros- pago la cuenta y nos salimos, me encamine hacia un antro gay y ya dentro el no se intimido nos sentamos llegamos justo antes de que terminara la loca de hacer su numero, así que vimos dos rolas se sentó junto a mi, pidió una cubeta de cervezas y las pago comenzamos a tomar, me pare y fui al baño había mirado a un chavo a todas margaritas y esperaba se me hiciera aunque sea pegarle un mamada, pero no se pudo el baño estaba lleno así que orine y me salí el también lo hizo, volví a mi lugar, con mi recién amigo, me senté junto a el como estaba y el me abrazo y me pego a su pecho, con sus dedos jugueteo mi oído y yo me sonreí puse mi mano en su pierna izquierda y no digo nada así que me atreví a deslizarla con rumbo a su bragueta y el levanto la rodilla como apurándome mi mano llegue y tropezó con algo inflamado que estaba cargado hacia el dado izquierdo, lo toque encima del pantalón y sentí como si palpitara eso me calentó mas, como vi que el no se molestaba, empecé a tocar su miembro ya erecto, el gozaba mis caricias, se arrimo a mi oído y mordiéndomelo me dijo, -me la mamas, si- le respondí que si que fuésemos al baño y se la mamaria, por toda respuesta me invito a pararme y salimos pero con rumbo a la calle, me llevo a su hotel aviso en la administración que nos quedaríamos los dos, entramos una vez en el cuarto se quito la camisa mostrándome un pecho fuerte y velludo y me atrajo hacia el yo me deje llevar y con mis manos busque su pene erecto el busco mis labios y nos fundimos en un súper beso, fue el primer beso que me pegue con un macho había sido activo pero nunca había besado a nadie y menos en la boca, y el hasta le lengua me metió y yo lo acepte, después continuaron mas y mas besos, no se cuantos pero los disfrute al máximo el no solo beso mis labios si no también mi cara, y mi cuello debo confesar que al sentir esos labios en mi cuello me hizo vibrar y fue ahí cuando me abandone a el sin importarme ya nada, ni lo grande de su pene ni lo grueso, solo deseaba disfrutarlo y ser de el me fue quitando la ropa lo mismo que yo hice tantas veces con las novias con las cuales tuve sexo, hoy por primera vez lo sentía con una persona igual que yo físicamente, y la verdad era muy placentero para mi, vencí el miedo de ser de alguien, así entre besos y caricias me fue guiando hacia su pene que estaba erecto, lo metí en mi boca donde casi no cabía pero abrí mis labios lo mas que pude y logre meterlo dentro de mi pequeña boca, lo mame el me pidió no usara los dientes ya que lo lastimaba, trate de evitar mis dientes y empecé a usar la lengua el sabor salado y a orín pronto lo vencí y me deleite con ese gran pene, el mientras tanto hacia caras de placer y sus gruesos dedos, entraban en mi ano lastimándolo pero dándole un gran placer al mismo tiempo, sin que el me lo pidiera me baje a sus testículos los cuales estaban cubiertos por grandes pelos, y los lamí como si fuese un can, eso lo hizo gemir de placer, y me volteo poniéndome en cuatro como se dice de perrito, y entonces cuando yo pensaba que me iba a enterrar esa gran verga, no lo hizo , no arrimo su boca y metió su lengua muchas veces en mi ano, lamiéndolo y haciéndome gemir ya que sentí un placer que no conocía, ensalivo mi anillo y después me enterró su gran falo de un solo golpe haciéndome gritar de dolor, pero el me tomo fuertemente para que no me zafara del gozoso suplicio que estaba viviendo el se mantenía quieto yo sentía que me estaba partiendo en dos, pero poco a poco mi recto fue cediendo, y trasformo el dolor en placer y fue cuando mi amante comenzó a moverse lentamente y cada momento sentía que entraba mas y mas hasta que sentí como si algo muy adentro se rompiera también pero no me importo y me comencé a mover, primero hacia arriba y hacia abajo después como haciendo círculos, y en un arranque de calor mi ano se comenzó a apretar y aflojar como si tuviese espasmos yo sentí algo de temor era algo que no había vivido, pero al escuchar la voz de mi hombre llena de placer ya no me importo y goce lo que me estaba pasando de repente sentí como si algo arrojara mi intestino era algo caliente pensé que me había puesto mal del estomago y sentí pena, tenia la seguridad que había realizado una porquería en el pene de mi macho, el solo gozo ese espasmo de mi improvisado útero o algo así para el, y fue cuando una voz ronca salió de su interior y haciendo sonidos como un animal herido exploto dentro de mi, sentí algo muy caliente que caía en mi interior a la vez que mi pene que no estaba erecto dejaba salir los acumulados espermas de ese día, lentamente rodamos a la cama quedando de lado el detrás mío con su verga en mi interior así solito salió de mi yo tome papel pensando en lo que yo imaginaba un grave accidente y le envolví su flácido miembro, coloque papel en mi lastimado ano, y sentí que escurría algo de mi interior lo que me hizo levantarme y e ir al baño sentía pena, me senté en la taza y puje algo cayo, el vino detrás mío y encucliyandose frente a mi me dijo y entonces vi el papel con que había envuelto su pene lleno de sangre, me levante algo preocupado y vi en la taza sangre y liquido lechoso blanco y espeso, no, no era lo que había imaginado me metí a la regadera y vi como el agua al pasar por mi cola se teñía de sangre, claro me habían desvirgado y me sentí feliz el también entro a la regadera y nos bañamos, ahí me volví a empinar cuando vi su miembro listo para otro festín ahora yo lo deseaba y el hundió nuevamente su miembro en mi colita que se le ofrecía y esta vez tardo mas que la primera vez y yo goce como una loca esa segunda cogida, deseaba que terminara en mi boca deseaba probar ese semen lo sentí mi hombre pero el no lo hizo, termino dentro de mi dejando su carga en mi interior, después sin secarnos nos acostamos abrazados no se en que momento me dormí, solo nos volvió a la realidad su celular que sonaba con insistencia el respondía y dijo que en una hora estaría con ellos, nos bañamos y fue cuando me informo que se marcharía que el tráiler estaba listo, me pidió mi numero de celular y dándome muchos besos los cuales acepte se despidió de mi agradeciéndome el regalo de mi virginidad dado a el salimos juntos del hotel la mañana estaba ya entrada entonces me dije que tenia que encontrar una excusa para que no me llamaran la atención, las calles estaban vacías poca gente iba y venia la mayoría aun tomadas por la celebración de la noche buena, yo con tristeza lo vi abordar un taxi el me dijo adiós con un ademan cuando el automóvil se marcho meta mis manos en la bolsas de mi abrigo y sentí algo que yo no había dejado lo saque y vi que eran unos billetes, fue cuando me sentí mal, yo lo había hecho por gusto no por necesidad, sonó mi cel. Y al responder escuche su voz que me decía sonreí y ya mas feliz me encamine a casa, tenia la cola adolorida pero estaba muy feliz.
Leodobar.