Mi primer macho

Soy caribeño, costeño, nuestros países son un crisol de razas y yo también, hace poco cumplí 18 años, soy mulato, 1.75 unos 50 kg, tengo buen cuerpo que conservo delgado, como casi todos los mulatos aquí, cuerpo lampiño, pelo largo ensortijado y negro azabache. Mis ojos grandes y muy negros con grandes pestañas, mis labios muy rojos y sensualmente gruesos, en general no estoy nada mal. Estoy pendiente de vestirme a la moda, algo atrevido, pues casi todo lo atrevido me gusta. Me considero metrosexual, atraigo a chicas y hombres y me gusta flirtear. Mi experiencia sexual ha sido una sabrosa mamada que dio un lolito en el colegio este año que además para mi sorpresa disfruté viendo como él gozaba y frecuentes pajas frente a mi computadora viendo paginas porno que me han mostrado un abanico de posibilidades para disfrutar del sexo.

Hace unos meses cuando estaba todavía en el colegio conocí a un hombre por medio del chat de unos 26 años. Durante un tiempo nos comunicamos por el chat, primero solo por el teclado, luego por voz. Me encanto su voz tan grave y varonil y por fin venciendo mi natural desconfianza usamos las cámaras y nos vimos por primera vez. El es guapísimo, moreno claro, ojos verdes y cabello negro ondulado corto, mas alto y pesado que yo con un cuerpo muy bien trabajado, muy macho él. Cuando él me vio le gusté mucho, me dijo que tenia una cara de niño travieso y que si me atrevería a hacer travesuras con él. Yo le contesté flirteando que dependía que travesura me proponía. Se entusiasmo y me mostró su torso maciso y pidió que me quitara la camisa para verme. Me alabó mucho mi cuerpo y lo lindo que le parecía. Me pidió mi numero de movil y venciendo mi resistencia se lo di.

Desde ese dia y a cualquier hora me llamaba para enamorarme, decirme cosas calientes de mi y lo que sentia por mi. De noche me llamaba para decirme lo solo que estaba y que queria estar conmigo. Varias veces me dijó que me iba a chupar mi culito y meterme su lenguita y otras cosas asi que me excitaron mucho. Era la primera vez que alguien me hacia una propuesta directa tan fuerte y me excitó. Varias veces le dijé que no era pasivo pero que él me excitaba tanto que no me importaba tener su pedazo de verga dentro de mí si eso era lo que él queria de mi. Muchas veces me hablaba tan caliente por teléfono de lo que queria hacerme que me corría pidiéndole que me cogiera como él quisiera. Jamas me hubiera imaginado consintiendo esto, pero él tenia una forma especial de excitarme que no sabia como resisistir.

Un dia me pidió que comprara unas pastillas en la farmacia y me las tomara a diario, me mandó ejercicios para desarrollar mas mis nalgas y pecho, suavizar mis piernas y brazos y yo le hice caso, pues queria conocerlo, caerle bien y complacer sus fantasias eroticas que me excitaban mucho. Me recomendó un gel para untarme en mis pezones que se me pusieron muy sensibles y mas grandes, lo que me provocaba acariciarmelos y sentir como se me ponian duros de excitacion mientras el me veia en la web cam y me decia que me los chuparia delicioso. Cada dia sentia mas y mas el deseo de mamarle la verga de verdad y de que me cogiera, era tanto que él me ponderaba mi nuevo desarrollo corporal. Total me fue convenciendo de muy pronto conocernos, vernos, y por supuesto accepté que él seria el activo del encuentro y prometió que a cambio me llevaria a cumbres desconocidas de placer.

Una noche por fin vino a mi casa, a eso de las 2 de la mañana, mi madre y hermana ya estaban mas que dormidas, yo tenia miedo de que nos vieran juntos, rapidamente lo metí en mi cuarto, tranqué la puerta y sin mediar casi palabras, me abazó y besó, senti una atraccion hacia el enorme, incontenible, él se bajó el cierre del pantalón, sacó su verga que a pesar de la poca luz parecía de unos 19 o 20 cm. y me pidió que se la mamara, como tantas veces me la habia ofrecido por chat y movil, y yo se la habia mamado virtualmente haciendonos correr a los dos.

No pude soportar la emocion de por fin ver su semejante bello rabo colgando semi erecto esperandome, yo sabia lo que él queria, lo que mas le gustaba de mis mamadas virtuales, así que me arrodillé y me lo metí de golpe en la boca, se lo saboreé, me supo divino, a macho, a hombre y me gusto mucho de una vez. Su glande destilaba abundante precum que yo regaba por su capullo, saboreaba y chupaba con gusto mientras el gemia y suspiraba feliz, felicitandome por lo bien que se lo hacia. Yo se lo chupé, mamé y lamí como si de eso dependiera mi vida. No demoramos mucho, estabamos tan excitados los dos, mientras yo lo chupaba, me masturbaba tambien. mientras él me acaricaba la cabeza y la nuca felicitandome en voz baja por lo bien que se lo hacia. En poco tiempo noté que mi hombre se correría, así que saqué de mi boca ese falo delicioso y ví con alegria como él se corrió abundantemente, dejando caer su cremoso néctar en el suelo, yo acabé casi al mismo tiempo y dejé caer mi jugo sobre el suyo.

Luego de esa mamada tan “corta” quede más prendado, él se marchó despues de dame un buen beso y yo feliz probé nuestros nectares saboreandomelos y diciendome que la proxima vez me lo tomaria directo de su biberon. No sentia sueño, pues estaba muy excitado, al rato él me llamó al cel y me dijo que pasaría por mi al día siguiente temprano y que me daría todo lo que no me pudo dar esa noche. Yo estaba tan excitado, que acepté y me dormí feliz soñando con él.

Al dia siguiente me corté los vellos pubicos dejandomelos como los modelos porno de las peliculas, me depilé mis testiculos, asegure que mi perineo y colita quedaban sin un pelito y me puse crema humectante por todo mi cuerpo hasta sentirlo suave y lustroso, tambien me puse el perfume mas dulce que encontré, me puse una tanga blanca de encaje que me compré esa misma tarde, era hilo dental y sentir la tirita apretando entre mis nalgas, separandomelas y pegada a mi raja me dió mucho morbo y excitación, ademas sentia que me paraba mas la cola que le ofreceria a este macho de mis sueños. Por delante la tela me recogió mis bolitas dentro de mi pelvis y me desaparecio practicamente mi pequeño pene. Luego me puse un mini short de playa blanco y una franelita azul celeste corta, sin mangas, escotada en v, ceñida a mi cuerpo destacando mis pechitos carnosos con sus pezoncitos paraditos y duritos, dejando mi cinturita a la vista, sandalias playeras, unas argollitas doradas en las orejas, brazalete y anillos terminaron mi atuendo. Me maquillé suavemente, puse brillo en los labios, aceite en el pelo para darle brillo, todo para verme bien juvenil, atractivo y sentirme bien sexy para conquistar a este macho buenisimo que ya me entusiasmaba mucho.

Efectivamente temprano la noche siguiente pasó por mi en su auto ultimo modelo. Yo estaba esperandolo en una calle no muy transitada cerca de mi casa, posando muy sexi. Varios autos con hombres solos pasaron mas de una vez viendome, silbandome, invitandome a conocerlos. Yo los ignoraba, pero me hacian sentirme feliz y bien deseado. Por fin paso él, me abrio la puerta y me subí a su lado, tenia vidrios polarizados, me abrazó y besó. Yo tambien hice lo mismo, pues estaba contento de que hubiera vuelto a buscarme. -Estas de 15 chamo, me dijo lamiendose los labios mientras me detallaba el cuerpo vestido asi como él queria verme. El tambien estaba de short, se le notaban sus piernas morenas fuertes y velludas, su playera ceñida dejada relucir sus pectorales bien desarollados y sus brazos de acero. El bulto duro de su entrepierna era impresionante. Yo tambien me relamí de prensar que iba a disfrutar de ese manjar otra vez. El se mantuvo con su brazo alrededor de mi cintura y yo pegado a su cuerpo le acariciaba el paquete que pronto él me montaria para hacerme suyo. El me llevó a un motel en las afueras de la ciudad. En este lugar aparcas el coche en un garaje presionas un botón y se baja la puerta tipo cochera. Pagas una cantidad en billetes la cual se hace todo a través de una ranura, luego se abre una puerta de madera que conduce a una habitación con cama matrimonial, TV, bar, espejos, etc. Todo muy confidencial y nadie sabe con quien entras ni quien eres.

Yo estaba nervioso y emocionado pues sabia que aquel hombre estaba dispuesto a cojerme a como diera lugar y yo estaba ilusionado de ser suyo. Seria la primera vez que me dejaria cojer. Antes de todo nos fuimos a duchar, el me desvistió e hizo comentarios lascivos sobre mi cuerpo mientras me lo acariciaba quitandome las poquitas prendas de vestir. Cuando me vio en tanga me pidio que le diera la vuelta para admirar mis nalgas al aire y me silbó acariciandomelas y agarrandomelas, diciendome que culito mas lindo tenia y que me lo partiria en dos como una fruta madura. Me pidió que fuera yo el que me bajara el tanga, yo lo complací feliz y le ofrecí mi culito abriendome sus cachetes para que me viera mi huequito virgen rosadito. Era la primera vez que me desnudaba para alguien. El me veia desnudo, se relamia y no dejó de alabarme mis atributos: mi cola bien parada, redonda, durita, mi cinturita estrecha, mis piernas bien torneadas y lampiñas, mi espalda en v y mis pechitos bien carnositos. Me dijo que me disfrutaria como él queria y que yo gozaria con él como nunca me lo hubiera imaginado y hoy me lo demostraria todo. Me enjabonó bien mi culo diciendome que lo tenia muy suave, tierno, y lampiño como a él le apetecian. Me metió varias veces sus dedos bien jabonosos en mi tunel, dejandomelo super limpio y algo estirado a su gusto, punteandomelo despues con su verga y haciendome desear tenerla metida en mi. Yo me sentia divino que un machote como él me tratara asi con tanta intimidad y le correspondí, tambien enjabonandole todo su cuerpo fibroso, musculoso y duro. El tenia su verga y sus bolas duras como una roca, yo después de enjuagarselas muy bien, me arrodille frente a él y me dispuse a darles un tratamiento intensivo con mi boca.

Mientras le chupaba ese falo buenisimo, el me agarraba por la cabeza haciendo presión y guiandome la boca como para que no le dejara ni un solo centimetro sin mamar. Me fascinó chuparselo otra vez. Ahora con toda la luz se lo pude admirar en todo su esplendor. Me excitaba y disfrutaba como loco lamerselo, mordisquearle las huevas grandes bien puestas con fuerte aroma a sexo macho. Me encantó ver su cara de placer y hacerlo gemir. En fin nunca me imagine que yo estaria complaciendo a un hombre sintiendo tanta excitacion yo tambien, pues mi verga estaba a millon, destilaba precum como él y me la pajeaba tambien. El tambien disfrutaba viendo como yo se la mamaba y me masturbaba a la vez. El me acariciaba la cabeza, mi cara, mis hombros y mis tetillas que se me pusieron duras y bien paraditas. Ademas me decia cosas bien morbosas de mi y del trabajo que le hacia, motivandome mas y mas a seguir complaciendolo. Cuando me comenzo a decir que yo era su putico bien rico, casi me corrí de la emoción. Su tronco era duro venoso y delicioso para lamer y chupar, ademas de enorme y grueso. Su glande era un hongo grande rosado que brotaba solo de su envoltorio rezumante rico presemen que yo lamia y mamaba como nené hambriento de leche. Las huevas me las metia en la boca y chupaba queriendo de una vez comerme su rico y espeso contenido. De vez en cuando él agarraba su instrumento y me golpeaba o acariciaba la cara, el cuello y el pecho con el. Era increible sentirlo asi conmigo, tan duro, excitado, dicendome cosas morbosas sobre mi y lo que queria hacerme, yo le confirmaba todos sus deseos y pedia que pronto me desvirgara y me hiciera suyo.

Acto seguido me levantó de golpe y me dió un beso profundo, sentí que me faltaba el aire, me puso tan excitado que sin decir nada entendí que ya era hora que él iba a darme la ración que tanto esperaba de él. Se sentó en el piso de la ducha con las piernas ligeramente dobladas y separadas, yo hice lo mismo pero mirando hacia él y nos besámos largo rato. Sus besos intensos me cautivaron una vez mas y yo se los devolvia con pasion desbordada. Cada vez mas y mas deseaba complacerlo, deseaba que me cogiera, que me hiciera suyo, que yo lo complaceria en todo que él quisiera y como él quisiera. El notó como sus besos y caricias me iban conquistando, derritiendo cualquier resistencia que hubiera tenido a dejarme hacer lo que él quisiera. Yo lo deseaba ya locamente y el sintió que habia llegado el momento de desvirgarme, pues ademas todo el tiempo me acariciaba las nalgas, el culo y me metia sus dedos que yo le ensalivaba para lubricarme y abrirme bien mi huequito para poder meterme su tranca deseosa ya de entrar.

De repente me tomó por las caderas me levantó y me dejó caer sobre ese rabo tan duro. Yo gemí divino de sentirlo queriendo cogerme. Sentí su cabeza de verga en mi ano tratando de abrirse paso, yo le supliqué que fuera con cuidado, que era virgen, que no podía meterme todo ese mastil de fierro de una vez, pero el no hacia caso de mis ruegos e insistia penetrarme como fuera, tal era lo que yo le provocaba y excitaba en ese momento. De pronto sentí que me levantó y me dejó caer sobre su verga, ya esta vez si me entró, chillé, me dolió el culo, me desvirgó, pero era tanto el frenesí que me colmaba que yo no podía parar de acomodarme y tratar de sentirlo mas y mas dentro de mi. El me decía que solo era la cabeza de su verga que me habia metido, lo decía para tranquilizarme, pero en realidad el ya me tenia bien enganchado en esa verga gruesa y grande y yo estaba disfrutando de ella como él me habia prometido. Yo subia y bajaba mi cuerpo sobre su estaca, clavandomela toda y gimiendo de placer con cada clavada, mientras él me besaba la boca y me soltaba palabras de aprobacion que yo deseaba y me hacia sentir muy bien. Ya me paso el susto, el temor, ahora solo disfrutaba que me cogiera, ya era suyo y haria todo por complacerlo.

Luego me dijo:
-Vamos a la habitación nené, que te quiero coger en la cama, yo asentí y le contesté
-Siii papito, pero antes apagame el aire acondicionado que estoy mojado y me da frío.

Nos secamos los dos el uno al otro. Mientras me arreglaba el cabello, el salió del baño, apagó el aire y al entrar yo al cuarto lo encontré acostado en la cama acariciando su verga esperandome. Yo lo vi asi tan macho que no me pude resistir, me abalancé sobre él y comencé a acariciarle esa piernas musculosas velludas locamente, comencé a chuparle sus bolas grandotas llenas de ese delicioso nectar y su verga otra vez mojadita de presemen delicioso que me trague goloso, y él depues de disfrutarme unos minutos y sin dejar que yo dijera nada mas, de repente me tiró en la cama bocarriba. El se arrodillo entre mis piernas abiertas, me las levantó, las coloco sobre sus hombros dejando mi desvirgado ano al aire y libre para que entrara una vez mas ese monstruo de verga. Le dije que no, que no podía aguantarlo otra vez, pero nuevamente me la metió, esta vez sin piedad, facilmente y de un solo empujón estaba dentro de mi. Que riiico papiiii, siiii cogeme diviiinooo de nuevo, me salio espontaneamente al sentirme poseido una vez mas por mi macho.

Sentí que me moría, que me faltaba la respiracion, pero más que dolor lo que sentía era un placer indescriptible. Ese hombre me cogia y me daba placer como yo nunca me imagine era posible. Ademas yo estaba con una erección tremenda. Me decía cosas como: Gimes divino chamo, tienes cara de estar gozando como lo putito que eres. Esto era lo que me pedías por teléfono así que aguanta tu ración de verga carajito, te voy a dar guevo hasta que te quepa todo y acabe yo, ya sabes que lo haré porque eres un mulatito para palo y tienes un culito muy respingon que me provoca que jode chamo. Siiii papppiiiii cogemeee durooo, metemeee looo toodiitooo pappiiii le conteste feliz y excitadisimo, viendo en los espejos como se movia y me lo metia y sacaba como le daba la gana, mi huequito se acomodaba a su piston de acero y lo complacia totalmente.

Estuvo casi 1 hora cojiendome en todas las posiciones, disfrutando los dos al maximo, yo hacia todo lo que el queria y le gustaba verme y sentirme, metiendomela, ensartandomela, moviendome con ella dentro de mi haciendolo disfrutarme y disfrutando yo tambien como el putito que seguia diciendome que yo era. Ya me crei ser putito, pues para no haber tenido expreriencia previa me movia como poseso y le daba todo lo que me pedía con gran gusto. Por ultimo me puso en 4 patas y me culió diciendome que nunca nadie lo había provocado tanto como yo hasta ese día, yo le dije que me correría si seguía culiandome así tan divino, y me contestó que eso queria él, que yo me corriese tambien cuando me cogia, para que yo aprendiera a disfrutar al maximo de mi macho que era él.

Cada vez aumentaba la velocidad de su cogida, jadeaba y sudaba mas diciendome lo rico y apretadito que era mi culito, yo lo veia en el espejo de la pared y no podia creer que ese era yo en cuatro patas dejandome coger por ese padrote y disfrutandolo increiblemente. Sentí su guebo mas caliente, mas grande, mas duro, mas acelerado dentro de mi tunel de amor y eso me indicó que estaba apunto de correrse, -oh si correte ahora, le dije, -quiero tu leche caliente en mi boca, -te la voy a dar todita mi amor y entonces sentí como me sacó el pene, me dejó un vacio, se quitó el preservativo, me voltió y descargó toda su leche en mi boca sedienta de él, mientras yo me masturbaba y me corrí como nunca. Cayo encima de mi me abrazó y besó enloquecido de pasion. Yo tambien lo bese y abrace, feliz de sentirlo jadeante montado sobre mi. Me agarró mis pechitos, me los apretó con sus dedos como si fuera a sacarme leche y me chupó las tetillas haciendome gemir de placer diciendome mas cosas lascivas, dandome a entender que yo era suyo ya y que me deseaba tener siempre asi, a su disposicion. No me soltó hasta que le prometí todo lo que me pidió, entonces me ordenó que le lavara su verga, botara el condon, me aseara y me vistiera, mientras él tambien se vestia.

Salimos de alli con un hambre atroz y me propuso ir a cenar con él en el malecon, por supuesto asentí y pronto estabamos entrando a un restaurant muy acogedor y desconocido para mi. Cuando mis ojos se acostumbraron a la oscuridad noté que estabamos en una mesita para dos rodeados de otras parejitas como nosotros cenando de lo mas enamorados. El mesonero, un chico muy guapo, se nos acerco y mi hombre pidio champan para celebrar. Bebimos y cenamos delicioso acariciandonos y diciendonos palabras muy romanticas. El quiso seguir la fiesta conmigo y yo feliz. Fuimos a una disco gay a bailar y pronto agarramos otra calentura pues él bailaba muy pegado a mi y yo disfrutaba de su verga dura en mi vientre o mis nalgas segun bailabamos. Era mi primera vez bailando con un hombre y me dejé llevar por él como quiso hasta que me propuso ir a su casa a pasar la noche con él y asentí feliz de volver a tener la oportunidad de dejarme coger por él.

Llegamos a su departamento, encendio la luz suave, puso musica romantica y me invito a pasar solo a su habitacion a prepararme para la noche. No sabia que esperar, pero alli estaba lo que el queria de mi, acomodado en su cama matrimonial. Rapidamente me desvestí quedandome solo en tanga y me puse la batica y sandalias transparentes con que deseaba verme. Me vi en el espejo y no podia creer lo lindo que me veia, me excitó de verme asi. Me perfumé y salí al encuentro de mi macho hecho todo un hembrito.

Estas espectacular nené, me dijo admirado, eres un mulatico muy sexi, me di la vuelta y posé para él de espaldas. ven sientate en la piernas de tu papi y le obedecí, feliz de sentarme sobre ese palo duro que me volvia loco. Me abrazó y besó tiernamente mientras yo me acomodé su verga entre mis nalgas y asi pasamos largo rato exstasiados juntos. ¿te gusta asi, ser mi nené? sii papiii me gustaaa, me siento diviiinoo, tuyooo, le conteste agitadisimo atiplando mi voz. sabes, continuó, quiero que seas mi parejita asi aqui todo el tiempo, dime que si. Siii papiii siii quiero ser tu nené siempre, le conteste y nos besamos apasionadamente.

Ven vamos a nuestra cama, a estrenarla, la compré hoy para nosotros. Ohh pappiiii que riiicooo! y levantandome con sus brazos poderosos me llevo a la cama, me puso boca arriba, yo abri mis piernas y el se recostó entre ellas y pude sentir su verga dura contra mi tanga. Me puso una almohaba debajo de las nalgas levantandome mis caderas, abrí mas mis piernas y las enrollé en su espalda y el moviendo mi tanga a un lado puso su instrumento de placer en la entrada de mi cuevita de amor. Yo agarré sus caderas y presionando hacia mi, me lo clavé. Que rico mi amor, me dijo feliz al sentir mi apretado esfinter rodeando su verga y entrando hasta el fondo de mi ser.

Fue la cogida mas espectacular de la noche, nos moviamos los dos aumentando las sensaciones de placer de cada uno hasta llegar al orgasmo delirante. Yo me estremecí de pasion y lujuria de repente y sentí mi esfinter apretar con todas mis ganas mientas comence a eyacular dentro de mi tanga y él a la vez descargaba su fenomenal dosis de leche dentro de mi, refrescando mi tunel ardiente de deseo y placer sexual. Nos besamos apasionadamente y quedamos dormidos asi juntos, él sobre mi y dentro de mi.

Varia veces en la noche se despertaba, se ponia duro otra vez y me cogia divino hasta volver a eyacular y llenarme mas y mas de su nectar de amor. Mi huequito estaba desbordado de su abundante leche y amanecí totalmente pegajoso de semen con él abrazado de mi. Cuando mi macho despertó me llevo a la ducha con él y juntos nos bañamos y aseamos, ya sintiendome su pareja. Lavé muy bien su sexo y él se ocupó de lavarme a mi dejandomelo bien limpio para volver a metermelo cuando él quisiese. Me dió ropita limpia muy sexi, tanga, minishorts y top. Me puse las sandalias y sali moviendo mi colita hacia la cocina con él abrazandome y acariciandome mis nalgas. Los dos nos fuimos a desayunar, aprendí rapidamente lo que le gustaba y se lo preparé. Metí toda nuestra ropa y la ropa de cama a la lavadora mientras él veia las noticias en la tele y me preguntaba si queria ir a la playa ese dia.

Por supuesto mi amor adonde tu quieras llevarme y asi salimos a la playa. Pero no fue una playa cualquiera, alli conocí a otros chicos como yo que serian mis nuevos amiguitos y compartiriamos las intimidades de nuestros machos que jugaban domino y tomaban cerveza mientras nosotros les preparabamos un suculento almuerzo de pescados y mariscos para mantenerlos bien activos con nosotros. Cuando les conté que solo habia sido anoche que él me habia desvirgado, todos se emocionaron y relataron como fue su primera vez. La mayoria habia sido con otro hombre y varios habian tenido varios novios antes del actual. Pero yo era el mas jovencito e inexperto y todos me contaron nuevas formas de complacer a mi hombre y como gozarlo yo mas a él, que fui poniendo poco a poco en practica para felicidad de ambos y evitar la rutina.

Todos me recomendaron seguir con las pastillas que él me habia dado y el gel para el pecho para mantenerme en forma. Tambien me recomendaron la depilacion permanente con laser y si me hacia falta, liposuccion en la cintura y vientre. En fin ese dia salí aprendido en el arte de conservarme como queria verme mi macho y convencido que eso era lo que yo deseaba. Intercambiamos numeros de cel para vernos durante la semana, hacer mercado juntos, tomar cafe, ir al gym, salir a los centros comerciales, cines de matinée y demas placeres de chicos con macho fijo y con derecho a todo.

He tratado de acortar la historia pues hemos hecho mucho mas. Actualmente llevamos una relación linda de pareja, vivo con él, lo cuido y él me mima, me culea cuando él quiere y yo le pido que me de mi ración de verga que es casi a diario.

Locura en la discoteca

Anoche salí con unos amigos a una disco gay. Tenía tiempo sin ir a
bailar y dudé un rato de salir a la pista entre tanto animal
caliente. Pero ya mis amigos bailaban, la música y el ambiente hacen
su efecto y pronto me lanzo a bailar con furia. Oh si que placer
estar allí rodeado de cuerpos sudorosos, calientes, pulsantes, chicos
divinos todos. No pasarían tres minutos cuando este teen bien guapo
se me acerca y lo siento bailar cerquísimo de mí, nuestros cuerpos se
tocan a cada momento. Es él que me busca y me soba con su cuerpazo.
Volteo a verlo y no puedo creer lo caliente que esta. Me mira muy
seductoramente, deseándome. Me siento divino, deseado por un joven
teen, mi máxima debilidad. Yo le devuelvo la mirada y le sonrío,
lamiéndome los labios involuntariamente.

Seguimos bailando como diez minutos mas, acercándonos mas y mas y
bailando mas y mas caliente. Este chamo se las trae, como se mueve,
buscándome. De repente siento una leve presión en mi cadera,
sincroniza sus movimientos con los míos, siento que se me pega con su
cadera, pone su mano en mi cintura y yo en la de él. El chico es duro
de cuerpo, pero suave de piel. Tiene un olor sumamente erótico,
salvaje. Lo miro de arriba a abajo y noto su verga erecta bien
dibujada en sus jeanes apretados al cuerpo. El se da cuenta de mi
mirada fuerte y se pone de frente a bailar pegándome su bulto a mi
cuerpo. Le sonrío seductoramente, me guiña el ojo y también se lame
los labios. Oh, me provoca comérmelos ahí no más.

Entonces siento como su mano baja de mi cintura a mis nalgas, me las
acaricia sensualmente y comienza a tocármelas por abajo
descaradamente. Que rico me lo hace. Yo me dejo sobar por esta
criatura. Una corriente de placer erótico me invade todo el cuerpo.
Mi pene se erecta también y él me lo siente. Acerca los labios, me
besa y pegamos nuestros cuerpos. Se amoldan perfectamente, puedo
sentir su verga dura contra la mía. Sus pectorales bien definidos
rozan los míos excitándome mas. me mete la lengua bien adentro de mi
boca y se la busco con la mía, las dos lenguas luchan por control del
beso. Seguimos bailando fuertemente. Me sigue acariciando el culo,
mientras su otra mano acaricia mi bulto suavemente y de repente
siento una vibración, me esta bajando el cierre del jean. Que
atrevido el chico y en plena pista. Pero el ambiente es oscuro, las
luces giran, la música me seduce y dejo que siga, pues me siento
sumamente deseado por este machito.

Me estremezco cuando siento su mano entrar a mi jean y comienza a
sobarme el bulto sobre el boxer. Echa su cabeza para atrás, nos
miramos a los ojos llenos de deseo y su mano entra al boxer por la
raja. Siento su mano suave acariciándome las piernas, el pubis, me
soba los testículos cargados de semen, tengo tiempo sin descargarlos.
Bajo mi mano de su cintura, la meto dentro de su pantalón y slip de
seda y comienzo a acariciar sus nalgas suaves musculosas. El solo me
sonríe y se deja tocar. Su mano agarra mi verga y lanzo un suave
suspiro. Te gusta verdad, me dice dulcemente, son sus primeras
palabras, yo solo asiento con la cabeza, él se me acerca y me vuelve
a besar, yo suavemente le meto la lengua en su boca. El me sigue
acariciando la verga mientras seguimos bailando cuerpo a cuerpo. Su
mano sigue allí acariciándome el pene erecto. Me encanta su arrojo,
no me importa que nos vean. Yo un hombre mayor dejándome seducir
por este jovencito lampiño.

Pasan los minutos, nuestros cuerpos sudorosos siguen bailando
acompasados y su mano sigue sobándome la verga suavemente,
es una rica masturbación que me hace y yo sigo sobándole el culo,
acariciándole su raja lampiña mojada de sudor, tocándole su huequito.
Paso a besar su cuello y de repente capturo el olor sensual de su
perfume detrás de la oreja. Me pone increíblemente cachondo, estamos
cerca de la pared de la disco y allí en un espejo nos veo bailando
eróticamente pegados acariciando nuestras intimidades, las miradas
perdidas en el espacio, disfrutando un momento increíble de deseo
que nos arropa.

Echo mi cabeza para atrás, lanzo un fuerte gemido y comienzo a
eyacular en su mano dentro de mis boxers. El me sigue jalando la
verga ordeñándome la leche suavemente y me mira a los ojos con una
cara de total felicidad. Volvemos a besar apasionadamente y entonces
retira sus labios, se los relame y saca su mano de mi jean. Puedo ver
mi leche cremosa cubriendo sus dedos, seguimos bailando sensualmente.
El me sonríe y comienza a lamerse los dedos uno por uno, los hilos de
esperma tendidos entre sus dedos y recogiéndolos con su lengua. No
puedo creer lo que estoy viendo ante mi en plena pista.

De repente me toma con su otra mano y me lleva a los divanes en el
salón contiguo. Se sienta y me jala sobre el y comenzamos un morreo
increíble, seductor. Los besos, caricias, lamidas se suceden sin
parar. estoy super excitado de nuevo. En eso me da un empujón, se
mete la mano en el bolsillo, saca un bolígrafo agarra mi mano y
comienza a escribir. Me mira, se sonríe, me lanza un beso con sus
labios sensuales, se levanta y sale del local.

Después de ver su silueta juvenil desaparecer en la oscuridad,
escudriño mi mano en la tenue luz y allí descubro su nombre, Tomy, y
debajo su teléfono. En ese momento me pudiera haber desmayado de la
energía generada y felicidad vividas tan intensamente con este chamo.
Fue la mejor noche en mucho tiempo que espero sea el comienzo de la
aventura de mi vida.

Te ayudo con la Tesis y me pagas en especies

Mi Nombre es Fernando, tengo 25 años y les contaré mi historia con mi Amigo Albert de 27 años…

Yo me gradué de Informático y durante la carrera conocí un chico (Albert) por el cual me volví loco! El no era espectacularmente bello pero si era bonito y su personalidad me encantaba! Podría decir que me llevaba bien con el porq yo hacia todo lo posible por agradarle ya que me gustaba mucho!

Luego de yo haber hecho y presentado mi tesis de grado, Albert me pide ayuda con su trabajo de grado, yo le dije que esta bien, que lo podía ayudar pero siempre y cuando el se quedara en mi casa y entre los 2 hiciermos el trabajo. El accedió pero me comentó que tenía que decirle a su esposa que no iba a ir esa noche a su casa! Ya que vive con su esposa y su hijo. La esposa no tuvo mas remedio que aceptar ya que era de suma importancia que el terminara el trabajo de grado.

Llegamos a mi habitacion que es donde tengo la PC y le digo a Albert que si quería le prestaba un Short para que se sintiera mas cómodo! El accedió y se puso el short que le presté! Tiene unas piernas muy bonitas ya que habia sido instructor de Gym de clases de TRX… Luego de ambos ya estar cómodos el no estaba tan interesado en hacer la tesis sino en ver TV. Resulta que el se pone a pasar los canales y descubre que en mi paquete de directv se encuentra el canal Venus.

Luego de un rato de ver la escena sexual que estaban dando a el se le comienza a parar y empieza a tocarse y yo al verlo comence a ponerme duro tambien… (Hasta este momento el no sabe q soy gay, soy muy serio) El me dijo que si yo tenia algun problema en que si el se masturbaba y yo le dije que no! Y el se saco su guevo y comenzo a masturbarse, a decir verdad su pene no era grande! Era entre 14 o 15 cm delgada! Pero con el morbo que me daba eso no me importaba.

Luego de unos 5 min de estar masturbandose yo decido unirme y saco mi guevo y comienzo a masturbarme, el al ver mi guevo que mi de 18cm y algo grueso se sorprende y me dice que lo tengo grande pero nada nos detuvo y cada uno se masturbo y acabo, nos limpiamos y comenzamos con la tesis! Al dia siguiente el se fue a su casa y el lunes entrego lo que hicimos de la tesis!

Me llamó al poco rato de que lo corrigieran y me dijo que todo quedó perfecto que como podría pagarme a lo que yo respondí: Llegate a mi casa y me das 300bs y me dijo que esta bien que no habia problema, que igual queria ir a mi casa porque queria ver porno de nuevo.

Llega a mi casa al cabo de 1 hr a lo que yo le volvi a ofrecer un short para estar mas comodo y accedio, se coloco el short y comenzo a ver porno en el canal venus… Me vuelve a preguntar si podia pajearse a lo cual le dije q si, pero esta vez comenzamos a pajearnos al mismo tiempo, luego de haber pasado unos 3 min no me aguante y me le sente cerca y tome su guevo con mi mano derecha, a lo que dice: Que haces? Y yo le respondo, yo te la hago y tu me la haces si va? Asi es mejor… Y el responde: Nunca he agarrado otro guevo que no sea el mio y le dije que se relajara que no se iba a morir por eso…

Comenzo agarrandolo con pena pero al rato me empezo a pajear con tranquilidad, al rato de estar masturbandonos el se acuesta y yo sigo pajeandolo y aprovechando esa oportunidad comencé a mamarselo a lo que no respondió negativamente por lo cual seguí, comencé a notar que le gustaba y se lo hacia con mas ganas, cuando de repente me agarra por los hombros y hace que me acueste, el se arrodilla cerca de mi cara y me pone a mamar en esa posicion. Mientras estaba asi me agarra el guevo y comienza a pajearme, luego de un rato haciendo eso, el se agacha y sin darme cuenta de repente estabamos haciendo un 69 y yo estaba demasiado excitado.

Luego de unos 10 min haciendo el 69 el me pregunta que si tengo condones, le digo que si, a lo que me pregunta, quieres que te coja? Y le dije que si, busque el condon, se lo di y se lo puso. Pone mis piernas en sus hombros y comenzo a metermelo rapidamente por la excitacion que ambos teniamos, me dolió un poco porque siempre en mis relaciones he sido activo, pero el morbo que le tenia me hizo dejarmelo hacer por el, me dolio durante los primeros 10 segs luego comence a disfrutarlo como nunca pense que iba a disfrutar algo asi. Los 2 sudabamos y gemiamos de placer, en eso noto que su cara estaba tan cerca de mi que aproveche de darle unos besos, no se nego a darmelos… Luego de unos 15 min dandome, me dice: ya me vengo y mi nivel de excitacion era tan grande que el acabo y yo me masturbe por 10 segs y acabe tambien…

Ambos quedamos muy sudados y mi cama quedo con mucho olor a sexo, en eso me dice que no lo vaya a decir a nadie de lo ocurrido a lo que yo le respondi, no hay problema! El secreto esta a salvo. Y adicional a eso me dice que le gusto mucho y le gustaria repetir y yo le dije: cuando tu quieras yo quiero…

Luego de haber terminado me dice, toma los 300bs que me pediste por lo de la tesis, a lo que yo respondi, tranquilo guardalos, que ya con esto me pagaste! Se vistió y antes de irse le pedí que me diera un beso, me lo dio y se fue…

Me cogio el futbolista con fuerza

Me llamo franco y tengo 20 años. Mi relato es verídico y sucedió hace dos años cuando tenía 18. Vivo con mis padres y a pesar de tener 18 años, luego de su último viaje, decidieron jamás volver a dejarme solo. Había ofrecido una gran fiesta donde algunas cosas se salieron de control, pero nada grave. Por ese motivo es que esta vez me dejaron con un matrimonio amigo de ellos que tienen dos hijos. Yo no estaba muy de acuerdo pero no tenía opción.
Mis padres me dejaron en la casa de ellos y se fueron, estarían fuera unos 5 días.
Yo ya conocía a la familia, no mucho, porque nos veíamos en algún cumpleaños o festejos. Tenían una hija, Camila, de 15 años y un hijo, Leandro, de 19 años, aunque parecía un poco más grande de lo que aparentaba, tal vez unos 21 años, pues era más alto que yo, cuerpo atlético (jugaba al fútbol), manos y pies grandes, morocho, de ojos verdes. Los dos eran buena onda, pero Leandro, parecía no notar mi presencia.
La madre me dijo que dejara mis cosas en el cuarto de Leandro que ahí me iba a quedar. Mire a Leandro y este no expresó ningún tipo de gesto.
Llegada la noche, los dos nos alistamos y él se acostó en su cama y yo en un colchón que su madre había preparado para mí. Empezó a charlar conmigo y como a las dos horas, Después de conocernos un poco mejor y reírnos, nos quedamos dormidos.
Al otro día me levante como a las 9 am, no puedo dormir mucho cuando no duermo en mi casa, así que baje a desayunar y estaba la amiga de mi madre desayunando con el esposo y me invitaron a sentarme. Entre bocados, ella me contó que esa noche que era viernes, tenían una fiesta de casamiento e iban a asistir y me preguntaron si no me molestaba quedarme solo. Les dije que no tenía ningún problema y que vería alguna película, que no se preocuparan por mí. La madre me sonrió y me dijo que Camila iría con ellos y que Leandro volvería de la práctica alrededor de las 21 hs. seguramente directo a bañarse como hacia siempre. Le sonreí y termine mi desayuno. Ellos se fueron a trabajar y yo subí a bañarme y luego salí a dar unas vueltas. Volví a eso de las 17 y no había nadie en la casa, me tumbe en mi colchón y me quede un rato hasta que sentí que llegaron los dueños de casa. Baje y salude y me quede un rato con ellos y luego llego Camila y se empezaron a alistar para la fiesta. A eso de las 20 los tres subieron al auto y se fueron y yo me quede solo en la casa, fui al cuarto de Leandro y me instale en su computadora, para entretenerme un rato. No me di cuenta que había pasado el tiempo cuando Leandro entro en la habitación. Estaba vestido con su equipo de futbol transpirado y el pelo húmedo. Me levante de la silla y quede frente a él y le dije que me disculpara por usar su computadora pero todos se habían ido y estaba un poco aburrido. Me miro fijo y me dijo que no había problema y luego me pregunto: “Así que ya se fueron todos?” Y me quede en silencio mirándolo. Se empezó a acercar lentamente hacia mí y me empujo un poco fuerte y caí en su cama, boca arriba y con los brazos tendidos, intente incorporarme pero el ya había saltado a la cama quedando encima mío, agarro mis manos con las suyas y empezó a besarme el cuello fuertemente. Sentí como refregaba su cuerpo contra el mío mientras me besaba y podía sentir su verga que ya estaba dura refregándomela. Soltó mis manos para masajearme las nalgas y se sentía muy bien, podía sentir el olor de su transpiración que no era muy fuerte y eso me excitaba mas, como nunca antes había estado. Puse mis manos bajo su camiseta de futbol y acaricie su fuerte y escultural pecho. Me senté en la cama y el quedo de rodillas sobre la cama frente a mí, quedando su verga a la altura de mi cara. Tomo mi cabeza con sus dos grandes manos y la llevo hacia su short y me dijo que oliera profundo, lo hice y sentí todo el aroma de su verga entrando en mí y no pude evitar soltar un gemido. Se bajó un poquito el short, dejando salir apenas un poco de su bello púbico y me pidió que repitiera la secuencia. Era un aroma exquisito y notaba como su verga se ponía más dura. No había notado que tenía un gran bulto, muy grande. Se bajó el short sacando su pija hacia afuera y ahí la pude ver entera, era enorme y estaba muy dura. Tenía el color, el olor y el tamaño ideal. La tomo con su mano apretándola y con la otra mano tomo mi cabeza desde la parte de atrás y la llevo hasta ella metiéndola toda en mi boca. Apenas podía con ella, pero instintivamente mi lengua empezó a recorrer todo su tronco y enseguida escuche un suspiro de satisfacción de parte de él. Con sus dos manos en mi cabeza la llevaba de adelante a atrás rápidamente y sus gemidos iban aumentando, siguió así hasta que con todas sus fuertes llevo mi cabeza contra el al máximo. Mi nariz estaba en su vello púbico y el mentón en sus huevos y su verga llegaba hasta mi garganta. Me mantuvo ahí unos 10 segundos y me soltó junto a un gemido extremo. Me beso en la boca y me dijo que me diera vuelta, yo obedecí. Puso sus manos en mi culo y lo acaricio fuertemente. Bajo mi pantalón y mi bóxer suavemente y me lo quito. Luego siguió tocando y manoseando mis nalgas en forma circular y coloco una mano en cada nalga bien fuerte y las abrió lo más que pudo. Lo siguiente que recuerdo fue una sensación muy excitante en mi ano, era húmedo y blandito, luego me di cuenta que estaba pasando su lengua por alrededor de mi ano, eso me excitaba cada vez más y después sentí su lengua entrar en mi ano, y comenzó a hacerlo fuerte, parecía como si me estuviera cogiendo con su lengua. Ya no podía estar más excitado así que deje salir cada gemido que me provocaba. Después de unos momentos se detuvo y me pidió que se lo hiciera yo a él. Accedí sin problemas y él se intercambió conmigo de lugar, y quedo boca abajo. Puse mi cara sobre su short y lo olí, luego despacito comenzó a bajarle y su bóxer negro. Tenía el culo más perfecto de todos, el tamaño era hermoso, redondito, lampiño y muy durito. Puse mi cara entre sus nalgas y comenzó a lamerlo como si fuera un helado. Sentí su sabor en mi boca al mismo tiempo que sus gemidos. A medida que iba lamiendo acariciaba sus nalgas con las manos, ese culo era hermoso. Luego de un rato me pidió que me detuviera y que volviera a chupar su verga, así que la tome con mis dos manos y me la metí en la boca. Parecía que estaba a punto de explotar de lo excitado que estaba. Me puso en cuatro en la cama y volvió con su lengua a mi ano. Lo lamia fuertemente recorriéndolo en círculos y mezclaba penetrarlo con su lengua, me existe tanto que se me dilato bastante. Me dijo: “estas abierto, voy a entrar” y yo le dije: ” si, cógeme”. Tomo su verga con la mano y la golpeó contra mi culo, de a poco la empezó a meter suavemente y yo sentía un placer extremo. A medida que su verga dura iba penetrando mi ano empezó a aumentar la velocidad y cada vez más. Mis gemidos aumentaban también, tanto que pasaron de ser gemidos a ser gritos. El me decía que lo excitaba mucho que gritara así. No pude sostenerme más y quede acostado boca abajo en la cama con el adentro mío. Me rodeo el pecho y el cuello con sus brazos y apoyo el pecho en mi espalda y hacía fuerza para mantenerme abajo y su verga entraba y salía de culo. Me metió la verga hasta el fondo con toda su fuerza y los dos gemimos de placer al mismo tiempo. Le empecé a decir que me cogiera repetidas veces y más se apuraba. Volvió a metérmela toda hasta el fondo y no pude evitar venirme, y ensuciar su cama, y mientras me venía gemía y gritaba como nunca antes en mi vida. El siguió cogiéndome y al ver que me acabe se ecxitó tanto que me grito: “voy a acabarme adentro tuyo, voy a dejarte toda la leche ahí” y me tomo con fuerza de los pelos y me levanto hacia él y con el brazo opuesto rodeo mi cuello y me repetía en el oído: “voy a dejarte toda mi leche adentro, bien calentita” y lo hizo, largo toda su leche adentro de mi culo y sentí como un abundante liquido calentito entraba en mí y como sus gritos aumentaban. Luego de que el acabo nos desplomamos desnudos en su cama y me abrazo y dijo “me encanto, eres genial en esto” pero yo sé que fue el quien estuvo genial. No voy a olvidar jamás esa noche. Fue la mejor y más excitante de mi vida.

Amor en la sierra

Mi familia toda su vida ha vivido en la Sierra de Sinaloa, México, en los buenos tiempos criábamos ganado y sembrábamos de temporal, pero llegó el momento que la vida se puso dura para todos, aun para los de la ciudad, así que nos tuvimos que convertir en Narco Agricultores, es decir sembramos la Marihuana y Amapola, para poder subsistir, desde pequeños nuestro padre nos llevaba a lo alto de la Sierra, en lugares inaccesibles, para la Policía y los soldados, de al forma que para llegar teníamos que viajar a lomo de mula o caballo 7 horas, hasta donde estaba el sembradío, y de ahí no nos bajamos hasta que la hierba ya estaba lista para cortarse, y esto llevaba de 3 a 5 meses, los cuales vivíamos aislados, sin ver más caras que la de los coyotes y animales de la región. Pero llegó la desgracia a nuestras vidas, un día cayeron los Soldados al sembradío y mi padre murió en el enfrentamiento dejándonos en la orfandad. Siendo nosotros 6 hermanos, mi hermano un año mayor y yo tuvimos que hacernos cargo de los compromisos de siembra para los narcos, pues de otra manera la pasaríamos mal. Mi hermano siempre fue más temerario que yo, de hecho yo detestaba esa forma de vida, pero había que hacerle frente, así que ya que tuvimos todos los implementos listos (armas, semilla, un yunque y provisiones) nos despedimos de la familia, para no verla en varios meses, llegamos al lugar, donde sólo había una pequeña cabaña con solo 3 paredes, sin puerta y ventanas grandes para sofocar los tremendos calores que hacen en mi tierra, así que ahí permanecimos, los primeros 2 meses nos dedicamos a la ardua labor de preparar la tierra, sembrarla y cuidar las matas y el sembradío de día y de noche, todo transcurría normal, mi hermano y yo nos llevábamos muy bien, un día en la noche tratando de matar el tiempo empezamos a hablar de mujeres y de la falta que nos hacia un buen acto sexual, empezamos a hablar de senos, panochas y de lo buenas que están las mujeres en los pueblos serranos, y sin querer empezamos a excitarnos, así que mi hermano me propuso que nos masturbáramos, a lo que acepté, empezamos cada quien con los ojos cerrados a masturbarnos, hasta que eyaculamos, así lo empezamos a hacer cada noche antes de dormirnos, hasta que un día mi hermano me propuso que yo lo masturbara a él y él a mí, que para sentir otra mano diferente-según me dijo- así que acepté- quién primero me dijo Miguel (así se llama mi hermano)- tú primero me dijo- con ciertas reservas y algo cohibido le dije – bueno hay que desnudarnos- nos desnudamos, y al quitarse el calzón pude notar que la tranca de mi hermano se encontraba erecta y palpitante, a lo que me sorprendió, pero no dije nada, era evidente que le excitaba la idea, se tendió en el catre, y con su mástil al aire se dispuso a que lo masturbara, algo sacado de onda tomé su verga, que al sentir mi mano se puso más tensa, lo cual le resaltaba las venas de su tolete, empecé con mi mano a masturbarlo, apenas había empezado cuando tuvo una eyaculación muy abundante, vaya- le dije- estabas urgido- no me contestó, se concretó a acostarme en el catre y a hacer que se me levantara, pues yo no tenía erección, con su mano tomó mi verga y suavemente empezó un rítmico movimiento, hasta que me hizo venir, todo esto en silencio, terminé, me limpié y apagamos el quinqué sin comentar nada, en mi mente fluían mil cosas, pero me había excitado el haberlo hecho, al siguiente día no comentamos nada, en la noche mi hermano me dijo: – Qué te pareció lo de anoche- bien le dije- esquivando la mirada- y a ti- más o menos me contestó, como que una mano no es suficiente, pero ni modo, ¿lo hacemos nuevamente?- me lo dijo con una mirada tan intensa y penetrante que no pude negarme- Pero esta vez yo empiezo y lo vamos hacer de manera diferente- Me quedé con un signo de interrogación en el rostro- Tú déjame ser, no te preocupes me dijo, y se puso frente a mí, sin dejar de mirarme empezó a desabrocharme la camisa y por cada botón acariciaba mi pecho, yo empecé a sentir un calorcito desde mi vientre hasta las bolsas de mis testículos, y mi verga empezó a reaccionar, hasta formar un bulto visible, él lo miró y sólo sonrió, de repente se acercó a mi pecho desnudo y empezó a besarlo, dejando en el abismo de la excitación, no hice nada por detenerlo, con sus manos empezó a desabrochar mi cinto y mi pantalón, mi verga cabeceaba dentro de mi jeans, quitó los botones y lo bajó hasta las rodillas, me sentó y lo quitó, luego empezó a besar la parte interna de mis muslos, gemí de placer, quitó los calzones y mi verga quedó al aire, parecía tener vida propia pues no dejaba de saltar, él la tomó de la base, y con la otra mano acarició mis testículos, me mordí los labios de placer, de repente sentí lo increíble, algo caliente en la punta de mi pene, era su boca que empezaba darle pequeñas chupaditas a la cabeza y luego empezó a recorrerla, con su lengua, hasta que la introdujo totalmente en mi verga, dándome una mamada riquísima, con sus manos empezó a recorrer todo mi cuerpo, mi calentura estaba al limite, de repente y sin que lo esperara, pasó sus dedos por mi ano, pegué un grito de placer y sorpresa, él siguió con su trabajo, su dedo empezó a explorar mi ano, de repente sentí una sustancia aceitosa en mi ano, mi hermano tenía una botella de aceite de oliva y estaba lubricando mi culo, entendí lo que quería hacer y dudé un momento pero al final el placer me venció, siguió mamando mi verga y con su dedo empezó a metérmelo en el culo, la sensación era lo máximo, sincronizadamente me lo mamaba y me bombeaba el culo, no pude resistir mucho y me vine, él se comió todo mi semen ante mis admirados ojos. Hecho esto se incorporo y me dijo:- necesito darme un baño ¿y tú? También-respondi- nos fuimos a bañar al río, nos desnudamos y empezamos a bañarnos, se acercó a mí por detrás y pude sentir su verga palpitante y gruesa en medio de mis nalgas, y a pesar de ser nueva la sensación de un pene entre mis nalgas era excitante, pasó su mano por enfrente y acarició mi verga, la cual respondió nuevamente, esta vez empezó a besar mi nuca, haciéndome estremecer, me tomó de la mano y me llevó hasta donde estaban nuestras ropas, nos tendimos en el suelo y casi al mismo tiempo nos lanzamos a nuestras bocas, besándonos lujuriosamente, era hora de pagar el placer proporcionado, y me tendí sobre su verga, la cual pude sentir en todo su esplendor en mi boca, de repente me puso en posición del 69 y también empezó a mamarme la verga, intercalando entre el pene los testículos y mi ojo del culo, con voz ronca me dijo: – Quiero que seas mi mujer- esa frase me hizo estremecer, asentí con la cabeza- él entonces me puso en cuatro patas y empezó por detrás a acariciarme mis nalgas, a lamer mi culo, con su lengua me la empujaba a manera de pequeño pene, logrando que mi esfínter se dilatara en gran manera, de tal manera que lo sentía muy hinchado, de repente puso en mi entrada su grande y gorda verga, con un primer impulso sentí como separaba los pliegues de mi ano, empezó a empujar batallando unos momentos hasta que mi puerta se abrió a aquel visitante cilíndrico, del siguiente empujón metió la cabeza y una parte más, sentí un ardor que me recorría y me saqué, él inmediatamente me tomó por las nalgas fuertemente y arremetió nuevamente, de una sola estocada me la metió a la mitad, grité de dolor, se quedó inmóvil unos segundos, dejando que mi culo se acostumbrara a su dimensión y luego sentí sus huevos chocar con mis nalgas, y empezó a bombearme, el dolor empezó a desaparecer, y a transformarse en un calor que me llenaba, sus movimientos eran suaves, podía sentir la dimensión de aquella rica verga cómo me penetraba, Miguel seguía bombeando, -¡ah! ¡ qué rico aprietas, mejor que cualquier mujer del mundo!- esta frase dicha cuando lo tenía dentro, me excitó sobremanera, y tuve una erección grande, así que pasé mi mano a mi verga y empecé a masturbarme mientras Miguel me bombeaba, creo que mi excitación era mayúscula, pues sentía como mi culo trataba de sacar la verga de Miguel, él aceleró el ritmo, y eso fue suficiente para que yo me viniera en grandes chorros, segundos después sentí el esperma de mi hermano inundarme las entrañas, de tal forma, que cuando Miguel sacó su verga, sentí como salió de mi culo y se escurrí entre mis piernas, no me importaba nada más, se acercó a mí y me dijo, ésta es nuestra noche de bodas, yo me reí y le dije- creo que sí, disfrutémosla, creo que estoy loco pero me encantó lo que me hiciste. Nos metimos al bañar nuevamente, sin dejar en todo momento de acariciarnos, como unos recién casados de verdad, nos acostamos y apagamos la luz de la cabañita, Miguel se durmió rápido, yo me quedé a pensar sobre esta nueva situación, y el por qué de mi comportamiento homosexual, sólo pude darme cuenta que es una tendencia que traía desde la infancia, la cual había mi mente tratado de ocultar, y en la soledad de esos parajes había salido para no esconderse más, y lo más importante que tenía quien me hiciera feliz. Así estuve hasta casi el amanecer recordando lo vivido, volteé ver a Miguel y dormía desnudo, la luz de la luna se reflejaba en su cuerpo musculoso, mis ojos se posaron en esa verga tan dulce y grande que me había desvirgado unas horas atrás, la cogí con sumo cariño y la empecé a mamar, despacio, metiéndomela en la boca, a lo que empezó a reaccionar, a tomar turgencia, hasta llegar a su dimensión en la cual ya no cabe en mi boca, Miguel ya despierto se sonrió dulcemente, agarré la botella del improvisado lubricante, y en la penumbra empecé con una mano a lubricarme el culo, sin descuidar a mi amante y su erección, sin más me monté arriba de él mientras nos besábamos con mi mano acomodé su rica verga en mi culo, y poco a poco fui sentándome en ella, ya el dolor era soportable, y recargado en su pecho, con mi culo ensartado y al aire solo me concreté a mover mi cintura, sintiendo cómo era atravesado, con movimiento circulares y hacia enfrente y hacia atrás yo sólito me clavaba, administrando mi placer, tuve un orgasmo sin haber eyaculado, aumenté la rapidez de mis movimientos, mi amante se retorcía de placer emitiendo pequeños gruñidos, sentí su leche derramarse bien profundo, lo abracé y nos volvimos a quedar dormidos.

Hoy deseamos que se llegue el tiempo de siembra, para poder estar solos allá arriba en la sierra, me siento mal con mi madre, pero ella no lo sabe ni lo sospecha, ojalá nunca lo sepa pues sería un golpe muy duro, pero no me arrepiento, Miguel me hizo encontrarme conmigo mismo.

FIN

Comentarios escribirme.

NOTA: Esta es una Historia ficticia, pero si eres de Sinaloa, escríbeme y podríamos hacer una historia juntos.

Agustín

Hacía ya tiempo que mantenía una complicada vida sexual, tal vez demasiado, a veces yo mismo me hacía un lío. Por un lado estaba Julia, mi novia. Es una chica normal y corriente, tirando a bonita pero nada espectacular. La quiero muchísimo pero nuestras relaciones sexuales se han vuelto algo monótonas con el tiempo. Entonces conocí a Amparo, la señora Amparo. Mayor, de unos cuarenta y pocos, divorciada, entrada en carnes y viciosa como pocas. Nuestros encuentros son verdaderamente apasionados y siempre, hasta el momento, encontramos algo nuevo para hacer, sólo nos faltaba el trío. Algunas de las cosas que aprendemos con Amparo las aplico luego con Julia, lo que ha hecho reverdecer de nuevo nuestra relación. Por supuesto, no renuncio a mi cuarentona preferida, en especial por su culo.

De hecho, ese fue uno de los desencadenantes de todo aquello. Mi novia se niega en redondo a dejarse dar, después de probarlo una vez, en cambio Amparo me lo pide a menudo. Me encanta enterrar mi polla en la ancha vagina de la madura, pero gozo muchísimo más cuando la sodomizo. Resulta excitante ver mi nabo desapareciendo en el angosto túnel mientras la perra se retuerce como una serpiente. Con las semanas, fui desarrollando una fijación por los culos, incluso por el mío. Me gustaba meterme cosas, besar el de Amparo y que ella me besara el mío, disfrutaba al máximo cuando la cuarentona metía sus dedos en mi esfínter mientras la follaba… Aquí entró Tin.

Lo busqué sin conocerle en los contactos para gays, recibí y escribí a varios, entre los que estaba él. Respondía a mi petición casi demasiado bien: joven, rubio (aunque teñido), amanerado y con carita aniñada, una maricona perfecta. Establecimos una breve pero intensa relación por el mail hasta que, tras cambiarnos algunas fotos, calientes a más no poder, quedamos para conocernos en persona. Realmente satisfacía todas mis expectativas, tal vez algo más bajito de lo que lo deduje por las fotos, pero eso aún me gustaba más. Fuimos a un pub de ambiente a echar un trago y charlar un poco. Ya allí, desquiciados los dos, comenzamos a montar el numerito. Era mi primera experiencia homosexual desde mi infancia, con un primo. Sin embargo, ya en nuestra primera hora habíamos ido más lejos que en aquel escarceo de niños. Nos miramos apenas un momento y comprendimos lo que queríamos. Tin me tomó de la mano y me llevó a los baños. Eran enormes, rodeados de monitores en los que daban películas gay y abarrotados de tíos, casi como en el mismo local. Buscamos un servicio vacío y, en cuanto una pareja salió de uno de ellos nos metimos.

El hermoso Tin acercó su cabeza a la mía y me dio el primer beso de hombre que recibí. Estaba tan excitado que ni siquiera lo pensé. Mi lengua respondió a la suya y nos fundimos en una morreada larguísima. Nos besamos por todas partes, nos metimos mano y en un periquete ya estábamos con los pantalones abajo. Totalmente salido, me agaché hasta la altura de su tranca que, sin más, me tragué tanto como pude. Chupé siguiendo sus ritmos, que me marcaba moviendo mi cabeza con sus ágiles manos. En nada ya lamía, chupaba y sorbía como si no fuese nuevo para mi. Tin gemía como una zorra y me exigió que le metiese un dedo. Obediente, enterré el pulgar en su oscuro esfínter. Mientras mamaba ávidamente mi primera y salada polla, tocaba con el dedo algo poco consistente en el culo de mi nuevo amante. Aquello aún me excito más y comencé a darle duro y sorbiendo su glande como un poseso. -¡Me vengo, dámelo, dámelo mi amor…!- chilló Tin segundos antes de terminar en un gran chillido. Casi me atraganto cuando el chorro de semen invadió mi boca, parte de él me cayó por la comisura de los labios y, un poco llegué a tragarlo. El resto, se lo di a mi amigo al levantarme y encontrarme con sus labios entreabiertos. Él sí lo devoró ansiosamente, para morrearnos nuevamente al terminar. Calientes a reventar, Tin me ofreció su redondo y prieto culo allí mismo, pasándose mi nabo por su gloriosa raja y punteando su ojete con él.

No era aquella mi idea acerca de la desvirgación con un chico, pero la calentura pudo más que la razón y terminé empujando adentro. Tin soltó un gritito más de sorpresa que de dolor cuando mi glande se abrió paso por el ano. Lentamente, seguí avanzando en mi invasión hasta chocar con sus nalgas. Paré un momento y, al poco, comencé a embolarlo muy despacio. El muchacho se deshacía de placer entre gemidos mientras le susurraba a su oído lo bueno que sentía su pozo. Me ponía a cien dar por el culo a mi amante en ese lugar, escuchando a la pareja de al lado, a los que deambulaban por el enorme servicio… No existía en ese momento más placer que el que Tin me daba y el que, creo, le daba yo. Cuanto más gemía mi amante, más ganas tenía yo de probar aquello, de sentir como el joven potrillo rompía mi culo con su hermosa espada. -Tin, mi amor, júrame que me follarás-, le dije sosteniendo su morcillona polla sin dejar de joderle. Sabía que él era pasivo, pero también que se comprometió a satisfacerme en uno de sus mails, mi culito ardía casi tanto como el suyo con sólo ver su cara de goce supremo. De pronto, mis músculos se tensaron y las piernas empezaron a flaquear, me iba a correr por primera vez dentro de un hombre. Agarrando su pelvis, él apoyado ya en la pared, me lo clavé a fondo y sentí como se vaciaban mis huevos en su caliente túnel del amor. Al terminar, nos quedamos un rato mudos los dos, mientras se bajaba mi pene dentro de su agujero. Un montón de sentimientos contradictorios se apoderaron de mi, entre la culpa y la tranquilidad más profunda. Por suerte, Tin lo resolvió con otro apasionado beso que me hizo ver las estrellas. Luego, con una sonrisa, señaló mi tranca sucia y la limpió con papel higiénico. Ese día terminamos allí, ya que al día siguiente se trabajaba, sólo nos entretuvimos tomando unas copas más antes de irnos, pero nuestra toma de contacto había sido genial.

A la tarde siguiente a eso de las cuatro, tras salir de la oficina y comer algo, me marché directamente a casa de Amparo. Jodimos como animales durante un buen rato, hasta que, como a menudo, terminé comiéndole el coño a la madura. Ella tenía la costumbre de sentarse apoyada en la cabecera de su cama y, abriendo sus patas, exhibía su ancha y profunda vagina. Entonces, mi tarea era chupar su clítoris como si de una pollita se tratase, y en eso pensaba yo mientras le rozaba sus labios mayores con mi barbilla. Recordaba a Tin, su caliente polla serpenteando en mi boca, su semen explotando en ella… De repente, inconscientemente, me metí un dedo en el culo, nada extraño, pero luego fueron dos y empecé a gemir como mi amigo el día anterior. Amparo me tomó por la cabeza y preguntó -¿Me estás diciendo algo, Marco?-. No se me ocurrió más que contarle la verdad. Nos echamos los dos sobre la almohada y comencé a contarle lo que pasó la noche anterior y sus orígenes. Ella empezaba a masturbarse mientras yo hacía lo propio con mi culo, pronto la temperatura volvió a subir en el cuarto de la gordita.

Sin más, me echó de espaldas sobre la cama, abrió mis nalgas y comenzó a chupar mi ojete como una loca. A los pocos minutos se ayudaba con los dedos, entrando y saliendo de mi cuevecita, cada vez más ansiosa. Cada vez quería más, deseaba que me empalasen ya de una vez, quería algo más gordo en mi trasero, a poder ser el nabo de Tin…

-¡Llámale!-, dijo la dueña de la casa cesando su penetración.

-Pero que dices, te has vuelto loca. Apenas le conozco y, además hoy no habíamos quedado-

-Vamos, tonto. ¿Apenas le conoces y ayer te lo follastes? Además, hoy es viernes y no tienes que ir a dormir a tu casa-.

-Sí, pero eso no significa que…-

Ni siquiera me dejó continuar. Me acercó su teléfono inalámbrico y mi cartera. Torpemente, busqué su número de teléfono que, por suerte me dio el día anterior, y llamé. El teléfono sonó apenas un par de veces. Una mujer, sin duda su madre, se puso al aparato. -Buenas tardes, ¿Está Agustín?, soy Marco-. pregunté de forma inocente. -Un momento, por favor, ahora le aviso-. Pasaron unos segundos que Amparo aprovechó para poner el altavoz externo del teléfono y acercarse más a mi, acariciando mi nabo. De pronto, Tin se puso al otro lado.

-Hola, Marco. ¿Qué tal estás?-

-Muy bien, pero te echo en falta, aunque sólo haya pasado un día-.

-Yo también. Llevo desde ayer pensando en ti -, su voz sonaba cada vez más afeminada, a sabiendas de que a mí me volvía loco. -Ayer me partiste el culo, ¿Lo sabías?-

Amparo me miró riendo por lo bajo, -Vamos, no eras virgen- contesté.

-No, eso es cierto, mi amor, pero mi anito vuelve a suspirar por tu polla-.

-Si la quieres te la daré de nuevo. ¿Porqué no vienes aquí?-

-Aquí, ¿Dónde?-

Le di la dirección de Amparo, que él ya conocía por mis confesiones en los mails.

-¿Así que no estás sólo?-, preguntó con un deje de abatimiento.

-Sólo sé que quiero que vengas, quiero follar tu culo, y quiero que hoy me folles tu el mío-.

Amparo ya me miraba cada vez más caliente. La conversación se ponía al rojo por momentos, aún sabiendo que mi madura amante estaba conmigo. Al fin, accedió a venir cómo creo que ya tenía pensado desde el comienzo, pero advirtiendo de que traería una sorpresa. Amparo y yo apenas conseguimos esperarles. Estuvimos a punto de follar de nuevo, pero la cuarentona, sabiamente, me recomendó que lo guardase para luego. No pasaron más de veinte minutos, cuando el timbre anunció la llegada de Tin. Mi gordita amante me ordenó que fuese a abrir.

Enfundado en un grueso batín me abrí la puerta del rellano y me llevé la sorpresa de la tarde. Tin no estaba sólo. A su lado, sonriente, estaba una joven de su edad, 21 ó 22 años, más gorda y alta que Amparo, pero de piel fina y cara hermosa. Sin tiempo para reaccionar, el guapo chico me la presentó como Carolina, su hermana. Ella era la que había respondido al teléfono. Tras un par de besos en la mejilla, Tin me volvió a enchufar su boca igual que la noche anterior. -Ha venido a vernos, lo sabe todo-, me dijo con la más pasmosa de las naturalidades. Por supuesto yo no pensaba objetar nada al respecto… De pronto, ya en el comedor, salió a nuestro encuentro la dueña de la casa, apenas vestida. Se quedó de piedra al ver a la monumental jaca acompañando a mi amante “masculino”. Saludó pícaramente a Tin, pero abrió unos ojos como platos al presentarle a Carolina. Preparó cuatro combinados y nos sentamos en la mesita del comedor, los dos chicos en el sofá y ellas en dos sillones frente a nosotros. Después de un rato de charla, durante la cual Carolina apenas dijo algo, en la que habíamos pasado enseguida a hablar de sexo y más sexo, la joven se destapó. -¿Cuando vais a empezar chicos?-, preguntó secamente. -Sí, queremos veros-, añadió Amparo.

Por toda respuesta, Tin se levantó y empezó a desnudarse, exhibiendo enseguida su cuerpo sin apenas pelo. Su pene ya se encontraba en semierección, no como el mío que ya se encontraba listo para la jodienda. También yo me despojé del batín, arrojándolo al suelo y nos fundimos de pie en un cálido abrazo. Nuestras manos buscaban el culo del otro, nos acariciábamos la espalda, besábamos nuestros cuellos… Enseguida la tranca de Tin se encontraba como la mía. Vi que las dos mujeres se acomodaban mejor en sus sillones, pero sin hacer nada más por el momento. Mi amante rubio teñido se tumbó en el sofá con su polla apuntando al techo. Me disponía ya a chupársela, arrodillado sobre la alfombra, cuando Tin me dijo que quería un sesenta y nueve. Me puse sobre él y me llevé su polla a la boca, acercando la mía a la suya. Me di cuenta de que Tin comía sólo mi glande, exagerando los movimientos a lo largo del nabo para que las dos mujeres pudieran verlo bien. Le imité y nos dedicamos a ofrecer a las dos gorditas el más caliente de los espectáculos gay. Pronto acercaron los sillones para vernos mejor y Amparo, más lanzada, se empezó a manosear por debajo de su ropita. Poco tardó Carolina en unirse a la juerga. Apenas empecé a besar el culo de mi joven amante, cuando se puso en pie y dejó caer su falda para volver a sentarse. Sus dedos se perdían por entre las grandes bragas que ocultaban su pocito, sin duda chorreante.

Amparo, ya sentada sobre la mesita, me alargó un negro y enorme consolador vaginal, mientras la hermana de Tin se sentaba a su lado, ya despojada de sus bragas. Unté mis dedos en un tarro de vaselina y comencé a darle al rubito. Uno, dos y hasta tres dedos desaparecieron en el dilatado esfínter al ritmo de sus gemidos, que ponían a las gordas a mil. Con sus caras cada vez más cerca del culo del guapo macho, no se perdieron detalle de la metida. Apreté suavemente el consolador hacia el abierto ano y, sencillamente, desapareció. Se lo tragó sin apenas pestañear, entre obscenos comentarios de las dos damas. Me arrodillé en la cálida alfombra con la pichulina erecta de Tin ante mí. No lo dudé ni un instante y me tragué aquella maravilla. Carolina tenía ya su cara pegada a la pelvis de mi gimoteante amigo, al que follaba y chupaba como un loco. Mi querida Amparo se apoyó en mi espalda y besaba mi cuello como podía al tiempo que me susurraba toda clase de obscenidades. De pronto, sentí sus dedos metiéndose en mi culito, hurgando dentro de él. Me volvía loco tener algo en mi esfínter. Vi sorprendido que Carolina besaba las tetillas de Tin sin dejar de manosearse su conchita. El pobre chico ya no aguantaba más. -¡Me corro, me corrooo…!-, chilló. Saqué su polla de mi boca y le hice una rápida paja bajo la mirada expectante de las dos gordas que aplaudieron a rabiar cuando explotó la polla en un chorro de leche. El semen saltó hasta dar un poco en la cara de Carolina, cayendo el resto sobre el lampiño vientre de Tin. Al terminar, limpié la tranca de mi amante con esmero hasta que le quedó limpia y fláccida. Con mucho cuidado, le retiré el consolador de su culo y lo besé echándome encima suyo.

Las dos gordas nos acariciaban recordándonos lo maricones que éramos. Me incorporé y lo dejé a él todavía sentado en el sofá. -¿La quieres, mi amor?-, le pregunté enseñándole mi tiesa herramienta. El guapo macho, abrió sus piernas y me metí entre ellas, tanteando su abierto pozo con la punta de la polla. Sin más, empujé y quedó ensartado por mi nabo. Tin se relamía los labios mostrando su satisfacción de forma evidente. Le di unas largas emboladas que nos arrancaban jadeos de gozo mientras las gorditas nos seguían acariciando. Notaba aún unos dedos jugando con mi esfínter, dándome un placer indescriptible. Súbitamente, la madura anfitriona los retiró. Me giré para protestar, pero todo lo que llegué a ver fue el negro consolador que le metiese a mi amigo poco antes. Creí que me partían en dos. Carolina ayudó a la madura a metérmelo, yo gemía y empecé a llorar cuando sentí que la bola final me llegaba a las nalgas. Estaba totalmente traspasado y apenas podía moverme, mi erección dentro de Tin había bajado un poco, pero pronto me amoldé al monstruo que invadía mi trasero. El intenso dolor fue cediendo mientras Tin me animaba a seguir, siendo sustituido por un profundo y agradable calorcillo en mi recto. Volví a culear, follando al guapísimo efebo, sintiendo el placer más grande que recordaba. Carolina puso su cara ante la mía y nos morreamos lascivamente. Nuestras salivas caían sobre el pecho del enculado que daba grititos cada vez que le llegaba al fondo. Entre las sensaciones de mi ano y las de mi polla, no tardé en correrme más de cinco minutos, llenando al joven con mi espesa y caliente leche. Rendido y sudoroso, caí sobre Tin que me recibió con el más cálido de los besos, poco después, Amparo retiraba el consolador que me follaba dejando en mi un gran vacío.

Continuará.

P.d.: Si os ha gustado este relato, hacédmelo saber. También me gustaría que me propusiéseis personajes, situaciones, o cualquier cosa que se os ocurra.

Academia de prostitución gay

CONVOCATORIA PARA EL PROXIMO EXAMEN DE ADMISION

La “Academia de Prostitución Gay” anuncia que están abiertas las inscripciones para su próximo examen de admisión.

Requisitos para postular:

Tener entre 18 y 25 años. Gustar mucho del sexo. Tener un buen físico. Ser muy ambicioso.

Programas ofrecidos: Programa de Activos: Con énfasis en cursos y talleres donde se enseñan las mejores técnicas para follar, dar placer con la verga y dominar sexualmente. Programa de Pasivos: con énfasis en cursos y talleres donde se enseñaran las mejores técnicas para ser follado, dar placer con la boca y el culo y ser sometido sexualmente.

Los estudiantes de ambos programas recibirán cursos sobre tipos de clientes; relaciones entre sexo, dinero y poder; técnicas de control de orgasmos y como promocionar y vender sus cuerpos en el mercado de la prostitución y la pornografía.

Proyección a Futuro. Todos los graduados saldrán con un puesto de trabajo asegurado en Burdeles o Agencias de países del primer mundo, pues como parte de la “XXX” Adult Network Inc., una poderosa corporación internacional dedicada al negocio del entretenimiento para adultos, la Academia de Prostitución Gay se encuentra en una posición privilegiada para ofrecer a sus alumnos todas las visas y permisos necesarios para trabajar en los mercados más competitivos.

Duración de los estudios Tres meses a tiempo completo (internado).

Los interesados pueden escribir a la Academia solicitando un folleto con información detallada.

Primer Capitulo -¡Muévanse cabrones! – gritó el Doberman. ¡Los quiero a todos en pelotas en menos de un minuto!

Quinientos hombres se desvestían metiendo atolondradamente su ropa y sus pertenencias en el saco de yute que le habían dado a cada uno. Miguel nunca había visto a tantos hombres desnudos juntos. Habían llegado, como él, de todos los rincones de América latina para someterse al examen de ingreso de la ‘Academia de Prostitución Gay’. Algunos habían viajado hasta quince días desde países y ciudades lejanos para poder llegar a tiempo. Muy pocos habían tenido la posibilidad de darse un baño o afeitarse antes de presentarse temprano esa mañana. Miguel no pudo evitar inhalar profundamente y sentirse embriagado. Olía a hombre, a animal, a una mezcla de sudor, con semen, con esmegma, con orina. Olía a sexo. A sexo de hombre.

Un argentino rubio y de ojos celestes se bajaba los pantalones. ¡Ese culo está como para reventarlo!, pensó Miguel. Un cubano parecidísimo a Ricky Martin que se sacaba los zapatos a su lado, le sonrió como si le hubiese leído el pensamiento. ¡Y esa boca está como para que me dé la mamada del siglo!, se dijo Miguel mientras le devolvía la sonrisa. Un poco más allá un indio boliviano se rascaba las pelotas. ¡Qué tales cojones! ¡Parecen de toro! Miguel sintió que la verga se le ponía dura. No era el único. La visión de tanta verga y tanto culo había puesto cachondos a la mayoría. Un mulato puertorriqueño se la sobaba descaradamente. ¡Joder! ¿Esa verga es de hombre o de caballo?, se preguntó asombrado Miguel.

¡Apúrense, carajo! Volvió a gritar el Doberman-. ¡No parecen putos sino señoritas!

Miguel terminó de meter su ropa en el saco y le hizo un nudo. Miró a su alrededor. ¡Qué tal manada de machos espléndidos! Se dijo a sí mismo. ¡Mercancía de primera para el negocio del sexo!.

Pronto todos estuvieron completamente desnudos. Todos menos el Doberman y sus asistentes. El Doberman vestía completamente de cuero negro. Llevaba la casaca abierta mostrando el musculoso pecho cubierto de vello y los pantalones ajustado marcando un descomunal paquete. Los asistentes solo llevaban unos pequeños taparrabos triangulares que casi no les podían cubrirlos cojones y las enormes vergas.

¡Activos a la izquierda y pasivos a la derecha! – gritó el Doberman. Los postulantes se desplazaron desordenadamente por todo el recinto. Miguel se abrió paso por entre los cuerpos desnudos moviéndose hacia la izquierda.

Había un gran nerviosismo en el ambiente. Todos, sabían que el cupo era sólo para cincuenta activos y cincuenta pasivos y se observaban unos a otros tratando de medir sus posibilidades. Algunos hacían ejercicios para marcar mejor los músculos de sus cuerpos.

El Doberman iba de postulante en postulante. Huele como un animal, pensó Miguel cuando se le acercó. Sintió que sus, manos le jalaban los hombros hacia atrás. Uno de los asistentes le dibujó el número 34 sobre el pecho con un marcador de tinta indeleble. Otro de los asistentes se llevó el saco de yute con sus pertenencias. ¡El siguiente!- gritó el Doberman.

Dos cuerpos enormes se plantaron ante él. Eran dos hermanos gemelos, idénticos como dos gotas de agua. Tenían unas musculaturas espectaculares. Los pectorales, bíceps, tríceps, abdominales, glúteos, muslos y pantorrillas se les marcaban de manera formidable con cada uno de los movimientos que hacían. Tenían las espaldas muy anchas y las caderas estrechas. Las piernas parecían columnas capaces de sostener edificios enteros. Miguel calculó que debían medir alrededor de un metro noventa. El vello que les cubría las piernas y el pecho era tan negro y abundante que el Doberman tuvo que dibujarles los números en las espaldas. Tenían la piel trigueña y los ojos verdes. La expresión de los rostros era tosca, incluso agresiva. Hablaban con un fuerte acento caribeño entre ellos y mientras lo hacían se tocaban y acariciaban el uno al otro con la mayor naturalidad.

Tenían un par de vergas espectaculares, enormes, idénticas. Aun estando flácidas se veían inmensas, largas, gruesas, con unas cabezas brillantes y poderosas. Los cojones también colgaban de manera descomunal, creando un conjunto que era todo un alarde de poder y de belleza. Y además en partida doble.

Miguel estaba hipnotizado con la imagen. No les podía sacar los ojos de encima. Los gemelos se percataron de la de la manera en que estaban siendo observados y comenzaron a mirar a Miguel ellos también. Uno le dijo algo al oído al otro. Miguel notó que le miraban el culo. Se sintió incomodo y buscó instintivamente algo con qué cubrirse. No lo encontró. Decidió alejarse de ellos. Caminó hacia el fondo del salón. Los gemelos seguían mirándole el culo.

¡Número 34! – gritó un asistente desde la puerta. A Miguel se le heló la sangre. Era su turno. Se arregló el cabello y se humedeció los labios con la lengua. ¡Numero 34! – volvieron a llamarlo. ¡Voy! – contestó.

Salió corriendo. El asistente lo guió por un largo pasadizo que desembocó en un enorme hall. En una de las paredes, enmarcada por una imponente estructura, había una gran puerta de acero. Miguel sintió escalofríos. Sabía que al otro lado de esa puerta estaba reunido el jurado que lo evaluaría.

Espera acá- le dijo el asistente mientras desaparecía por una puerta lateral.

Miguel dio una nerviosa mirada alrededor. En dos de las paredes había inscripciones hechas en relieve sobre el concreto. Una decía: “Juventud + Belleza + Profesionalismo + Técnica = ÉXITO”. Y la otra “La prostitución es un trabajo no un delito”.

Vamos. Te están esperando – le oyó decir al asistente.

A Miguel se le hizo un nudo en el estómago. Respiró hondo y vio cómo se abrían las dos hojas de la imponente puerta.

El espacio que apareció ante él estaba completamente oscuro. Mientras avanzaba, guiado por el asistente, Miguel sintió como sus pies se hundían en una suave alfombra. Alguien chasqueó los dedos de una mano y un reflector se encendió. El cuerpo de Miguel se iluminó con la potente luz. El asistente se retiró dejándolo completamente solo. Miguel hizo un esfuerzo por tratar de ver algo pero no pudo, el reflector lo cegaba completamente

Abre más las piernas y cruza los brazos tras la espalda – le escuchó decir a una voz grave, Miguel hizo lo que le ordenaban.

Levanta un poco más el mentón. Queremos ver bien tu cara.

Era la misma voz. Una voz que parecía acostumbrada a dar ordenes y a ser obedecida inmediatamente.

Miguel levantó el mentón como le ordenaban. Siguieron unos minutos en completo silencio. Miguel sintió que varios pares de ojos evaluaban cuidadosamente cada uno de sus atributos.

¡Medidas! – ordenó la misma voz.

Inmediatamente dos asistentes corrieron hacia Miguel. Llevaban una cinta para medir.

Estatura: “Un metro con ochenta centímetros”. – dijo uno de los asistentes. Espaldas: “Sesenta centímetros” – dijo el primero. Brazos: ‘Treinta y siete centímetros”. Muslos: “Cincuenta y seis”.

Miguel escuchó como alguien ingresaba sus datos en una computadora. Le sorprendió que no dejasen un solo lugar de su cuerpo sin medir: el pecho, el cuello, las caderas, las palmas de las manos, la longitud de los dedos, los tobillos, los empeines, las orejas… De pronto sintió que uno de los asistentes le ponía la mano entre las piernas cogiéndole los cojones.

Tamaño de los testículos: “B-1″ – dijo el asistente.

Luego los frotó por un par de segundos y agregó:

Textura: “A-3″.

Inmediatamente después el otro asistente le cogió la verga y lo comenzó a masturbar. A Miguel se le paró casi instantáneamente.

Capacidad de reacción del pene al estímulo táctil: “A-3″ dijo el asistente.

Luego le presionó la verga con la mano.

Grado de dureza: “A – 4″.

El primer asistente le puso un dedo en el glande y empujó hacia abajo. La verga de Miguel volvió a levantarse.

Angulo de erección: “A- 3″ – dijo el otro asistente. Miguel vio como colocaban un extremo de la cinta en la base de su verga y medían cuidadosamente el largo que tenía hasta la cabeza del glande.

Longitud de pene: “Dieciséis centímetros y medio”.

De pronto Miguel sintió que se hacía un silencio absoluto en la sala. Los dos asistentes Quedaron paralizados, mirándose el uno al otro sin saber qué hacer. La tensión se podría haber cortado con un cuchillo.

¡No califica! – dijo de manera autoritaria la voz grave con acento alemán. ¿Có… cómo? ¿Por qué? – tartamudeó Miguel.

Se requiere un mínimo de dieciocho centímetros de longitud de pene para ser aceptado en el Programa de Activos – dijo otra de las voces del jurado.

Miguel estaba completamente aturdido ¡Tenía que haber un error! ¡No podía ser que fuese rechazado sólo por el tamaño de su verga!.

Que pase el próximo- dijo una tercera voz.

Los dos asistentes lo empujaron hacia la puerta. Miguel vio cómo todo se oscurecía nuevamente a su alrededor.

¡Un momento! – dijo la voz con acento alemán.

Inmediatamente los asistentes se detuvieron.

Colóquenlo nuevamente bajo el reflector.

Los asistentes retrocedieron y colocaron a Miguel nuevamente en el centro de la sala. Su cuerpo se volvió a iluminar. Miguel oyó que los miembros del jurado susurraban entre ellos. Parecía que estaban discutiendo. Pasaron varios segundos que a Miguel le parecieron una eternidad.

Date la vuelta- dijo la voz con acento alemán. ¿La vuelta? – dudó Miguel. Sí. Muéstranos el culo.

Lentamente Miguel se dio la vuelta mostrando el culo. Se levantó un murmullo de admiración. Miguel escuchó el sonido de un cuerpo que se levantaba arrastrando una silla. Yo mismo lo voy a medir.- dijo la misma voz. ¡Es Sven! ¡Viene para acá! – le dijo uno de los asistentes al otro. Ambos se retiraron atemorizados.

Miguel pudo sentir como esa presencia imponente se desplazaba hacia él. Pudo sentir el respeto que infundía en los demás. Pudo sentir la seguridad con la que caminaba. Pudo sentir su olor. El olor que emanaba de esa piel. Sven en el campo de visión de Miguel y el reflector lo iluminó a él también. Por un segundo se miraron fijamente el uno al otro. Miguel se quedó sin habla. Lo que tenía delante era un hombre extremadamente apuesto y elegante. Un hombre de tal distinción como sólo los había visto en el cine o la televisión. Uno de esos hombres que aparecían piloteando sus propios yates, aviones o automóviles deportivos. Uno de esos hombres que se bronceaban en las más hermosas playas del Caribe, cenaban en los restaurantes más exclusivos y jugaban golf en los lugares más exóticos del plantea. Debía tener unos treinta y cinco años y una estatura de un metro ochenta y seis. Era esbelto y se movía pausadamente, con los lentos y elegantes movimientos de un felino. Llevaba un traje finísimo, un diseño exclusivo hecho especialmente para calzar perfectamente en su bien proporcionado cuerpo. Miguel observó la corbata de seda, el reloj de platino, los zapatos, el cinturón, la camisa y calculó que hubiese necesitado de su salario de tres años en el almacén donde había trabajado hasta hace poco para poder comprar lo que ese hombre llevaba puesto. Era rubio; y bajo esas doradas cejas unos penetrantes ojos azules, fríos como el acero, lo miraban fijamente. Miguel no pudo resistir la fuerza de esa mirada y bajó los ojos. Al hacerlo pudo notar que la mano derecha de Sven estaba cubierta por un guante de cuero negro. Sven caminó lentamente alrededor de Miguel, como una fiera cercando a su presa. De pronto Miguel sintió que las enormes manos de Sven se posaban sobre sus nalgas. Se le aflojaron las piernas y un escalofrío le subió por la columna. Sven deslizó las manos suavemente siguiendo las prominentes curvas de su culo y Miguel pudo sentir, simultáneamente, la tersura de la palma de la mano izquierda y la aspereza del guante negro con el que se cubría la mano derecha.

No calificas para el programa de activos – le susurro Sven al oído. Pero dadas las excepcionales características de este culo, el jurado de “La Academia” estaría dispuesto a considerarte para el programa de los pasivos. ¿Aceptas?.

Miguel no supo que decir. Nunca se había imaginado como un puto pasivo. Más aún, nunca nadie se lo había follado. ¿Y si no le gustaba? Pero tampoco tenía muchas alternativas. Ya no le quedaba dinero, se había gastado todos sus ahorros en viajar hasta la Academia. Sólo le quedaban dos alternativas. Aceptar postular al programa de pasivos o salir a mendigar por las calles de la cuidad.

Acepto – dijo. Bien – dijo sonriendo Sven.

Miguel sintió que la mano izquierda de Sven dejaba de acariciarle el culo y se posaba sobre sus labios.

Abre la boca – le dijo.

Miguel lo hizo y sintió como Sven introducía un par de sus dedos y le revisaba las muelas y los dientes. Al verse examinado como si fuese un animal se puso muy cachondo. La verga se le volvió a parar. Sven lo notó y sonrió. Miguel le lamió los dedos.

Estado de la cavidad bucal: “A-1″ – dijo Sven.

Alguien volvió a teclear en la computadora.

Sven sacó los dedos de la boca de Miguel y los frotó en su mentón y en sus mejillas para limpiarlos de saliva. A Miguel la verga, se le puso aún más dura. Sven le volvió, a poner la mano en el culo y la deslizó hasta la misma raja. Buscó con uno de sus dedos hasta que encontró el orificio. Presionó un poco tratando de penetrarlo.

Grado de estrechez del orificio anal: “A- 1″ – dijo nuevamente.

Empujó el dedo un poco más adentro. Miguel dio un respingo. La verga le saltó como un resorte. Sven volvió a sonreír.

Capacidad de reacción del pene ante estímulo anal: “A-1″.

Sven metió el dedo un poco más. Miguel sintió que todas las venas y arterias de su cuerpo bombeaban sangre hacia su verga. Sven se la rodeó con la mano enguantada y la presionó ligeramente.

Grado de dureza del pene ante el estímulo anal: “A-1″. Volvió a decir Sven.

Los asistentes lanzaron un silbido de admiración.

¡Silencio! – rugió Sven.

Se hizo un silencio absoluto. Sven le puso el dedo índice de la mano enguantada sobre el glande. Miguel sintió la textura del cuero y la presión del dedo de Sven empujándole la verga hacia abajo y, al mismo tiempo, el dedo que tenía metido en el orificio del culo girando a ciento ochenta grados. De pronto Sven retiró los dos dedos al mismo tiempo y la verga de Miguel saltó, estrellándose durísima contra su propio vientre.

Angulo de erección del pene ante el estímulo anal: “A-1″. Dijo Sven.

La verga de Miguel estaba goteando líquido preseminal. Sven chasqueó los dedos e inmediatamente un asistente se acercó con una pequeña toalla. Le limpió cuidadosamente el glande.

Has dado una buena Prueba de Presencia – dijo Sven. Vamos a ver ahora como te va con la Entrevista Personal.

Miguel respiró hondo y trató de relajarse. Sven volvió a caminar alrededor suyo recorriéndolo con la mirada.

Ahora quiero que te imagines que eres un puto que está trabajando en un burdel de una gran ciudad – le dijo. Quiero que tu manera de caminar y tus movimientos le digan a todos esos potenciales clientes que están examinando la mercancía, que eres un puto pasivo y que estas hambriento por tener una verga en el culo.

Miguel se quedó paralizado. Nunca antes había hecho eso.

¡Muévete! ¡Quiero ver como te vendes!.

Lentamente Miguel comenzó a caminar. El reflector lo siguió.

Así no convences a nadie – le dijo Sven. Tú tienes que ser el primero en sentir que necesitas un macho que te folle. Solo cuando tú lo sientas vas a lograr que tus clientes también lo sientan. Se le acercó nuevamente y le metió la mano en la raja del culo. Tienes que poner toda tu concentración aquí, le dijo. ¡Vamos demuéstrame que eres una perra!.

De pronto Miguel notó que la mirada de Sven estaba cargada de deseo. Lo turbó el sentirse deseado por un hombre tan apuesto y poderoso. Pero al mismo tiempo se dio cuenta que al ser deseado de esa manera él también adquiría algo de poder sobre Sven.

Le gustó esa sensación y quiso provocarlo aún más. Quiso que Sven no pudiese resistir la tentación de montárselo en ese mismo instante y lugar. Comenzó a caminar lentamente dejando que sus nalgas se moviesen rítmica y provocativamente. Se acarició el vientre con una y el culo con la otra. Miró a Sven directamente a los ojos y se pasó la lengua por los labios. Se le acercó un poco más y esta vez fue Miguel quien caminó alrededor de Sven. Pudo sentir su respiración entrecortada y el gran control que estaba ejerciendo sobre su cuerpo para no saltarle encima como un macho en celo. Miguel sonrió. Estaba disfrutando con el poder que empezaba a sentir. Se llevó un dedo a la boca y lo introdujo en ella, lo humedeció con la lengua y luego se acarició las tetillas con él. Sven frotó con nerviosismo la palma de su mano izquierda sobre el puño enguantado de su mano derecha. Miguel cerró los ojos y trató de imaginar como se sentiría la verga de Sven rompiéndole el culo. Se inclinó y se buscó el orificio con el dedo todavía húmedo de saliva. Poco a poco lo comenzó a meter. Le gustó lo que sintió. Se metió otro dedo. Le dolió pero no le importó pues más placer le daba el saber que Sven lo miraba ardiendo de deseo. Miguel también estaba ardiendo de deseo. Nunca antes se había sentido así. Necesitaba desesperadamente sentir la verga de Sven rompiéndole el culo. Se metió un tercer dedo y lanzó un grito de dolor. Se imaginó que sus dedos eran la verga de Sven. Empezó a moverlos rítmicamente y se sintió como una perra de verdad. Comenzó a gemir. Aceleró los movimientos y sus gritos de dolor se mezclaron con sus gemidos de placer. Estaba desesperado por saber cómo se sentiría al ser follado por una verga de verdad. Trató de meterse un cuarto dedo.

¡Basta! – bramó Sven.

Estaba cubierto de sudor y respiraba agitadamente. Sacó un pañuelo de su bolsillo y se lo pasó por el rostro. Miguel se sacó lentamente la mano del culo y enderezó el cuerpo. Escuchó el sonido de los otros miembros del jurado acomodándose en sus asientos. Sven respiró hondamente.

Es suficiente – dijo ya más calmado.

Miguel sintió que algunos de los asistentes se llevaban las manos a los paquetes tratando de acomodar sus erecciones. Sven lo miró directamente a los ojos. Había recuperado el control y su mirada, fría y calculadora, era el reflejo del poder que volvía a emanar de todo su cuerpo. Miguel trató de sostenerle la mirada pero no pudo. Bajó los ojos con sumisión pero inmediatamente sintió que la mano enguantada de Sven lo cogía del mentón y le levantaba la cabeza obligando a mirarlo nuevamente a los ojos.

¡El numero 34 ha sido aceptado!- dijo en voz alta Sven. ¡A partir de este momento es un alumno más de la Academia de Prostitución Gay!.

Miguel escuchó murmullos de aprobación alrededor suyo.

¡Prepárenlo para la Fiesta del Bautizo! – ordenó Sven.

Miguel sintió que varios brazos lo levantaban en vilo y lo sacaban de la habitación. Mientras lo guiaban hacia los camerinos se preguntó cómo sería la Fiesta de Bautizo. ¿Habría sexo? Si serás huevón, se contestó a sí mismo. Claro que tiene que haber sexo, acabas de ser aceptado en una Academia para putos donde absolutamente todo tiene que ver con el sexo. Entró a los camerinos. Allí se empezaban a reunir los afortunados que ya habían sido aceptados. Algunos se duchaban. Otros se afeitaban. Otros simplemente conversaban relajadamente. De pronto Miguel palideció. Acababa de notar el descomunal tamaño que tenían muchas de las vergas de los muchachos que lo rodeaban. ¿Y si alguno de ellos intentaba follarselo en la Fiesta de Bautizo?. Miguel recordó el dolor que había sentido solo por tener tres dedos metidos en el culo. Esas vergazas podrían partirme en dos, pensó.

Una hora más tarde Miguel y todos los demás muchachos estaban reunidos en el “Salón de las Orgías”. De pronto se elevó un murmullo general. Miguel volteó a ver lo que sucedía. Era Sven que entraba seguido por el Doberman y un séquito de varios hombres también jóvenes y bien parecidos. Eran los profesores de la Academia. Les abrieron paso respetuosamente. El grupo cruzó el salón y subió a un estrado que dominaba todo el recinto. Sven volteó hacia la manada de hombres desnudos, que los observaban desde abajo. Hizo un gesto con el brazo y se hizo un silencio general. Cien pares de ojos se clavaron en él. Sven chasqueó los dedos de su mano izquierda y la intensidad de las luces disminuyó hasta convertirse en una semipenumbra.

¡Que comience la Fiesta del Bautizo! – gritó el Doberman.

En un primer momento se hizo un silencio cargado de tensión. Sólo se escuchaba la respiración agitada de cien hombres inmóviles. Luego, una música muy suave comenzó a sonar por los altoparlantes. El ambiente se relajó y algunos de los muchachos se movieron en sus sitios. Lentamente los cuerpos empezaron a buscarse entre sí. Estiraban las manos, se palpaban, se susurraban palabras al oído. Tímidamente al principio; con mayor atrevimiento pasaban los segundos. De pronto Miguel vio que un muchacho de Costa Rica se ponía de rodillas y enterraba su cara en una verga chilena. Unos débiles gemidos empezaron a llegar desde varios lugares del recinto. Unos metros más allá, un muchacho peruano se tendió en el piso cuan largo era, levantó el culo y lo comenzó a mover provocativamente invitando a que se lo follen. El dominicano que estaba a su lado lo cubrió inmediatamente. Ambos cuerpos se acoplaron y empezaron a moverse rítmicamente.

La mayoría de los muchachos del Programa de Activos se comenzó a desplazar por el salón en busca de los pasivos que más le gustaban. A Miguel le comenzaron a sudar las manos.

– ¿ Por qué tan nervioso? – le susurro al oído una voz con acento uruguayo.

Miguel volteó y se encontró con un muchacho blanco, muy guapo y de cuerpo fibroso y esbelto.

Es que nunca antes me han follado – le confesó Miguel mordiéndose el labio.

El uruguayo lo cogió suavemente por la cintura y lo atrajo hacia sí besándolo dulcemente en los labios.

No te preocupes – le dijo. Todo va a salir bien.

Miguel le miró la verga. Felizmente no medía más de veinte centímetros. El uruguayo lo volvió a besar pero esta vez metiéndole la lengua en la boca y explorando cada uno de sus rincones. A Miguel le gustó su sabor. Las manos del uruguayo bajaron un poco y le acariciaron las nalgas.

Tienes el mejor culo que he visto en mi vida- le susurró al oído.

Miguel dejó que sus manos gozasen acariciándole las nalgas. La verga del uruguayo se puso como un fierro al rojo vivo. Su respiración se aceleró. Está listo para follarme, pensó Miguel. Es mejor que lo hagamos de una vez. Suavemente se fue deslizando hasta el suelo. Se colocó en cuatro patas como había visto que hacían la mayoría de los pasivos de su alrededor.

Así no – le dijo el uruguayo -. Así follan los animales. Yo quiero follar como los seres humanos, cara a cara.

Lo ayudó a girar y a recostarse sobre su espalda. Miguel le sonrió. Dos hoyuelos de le dibujaron en las mejillas.

Qué bonito eres – le dijo el uruguayo. Pareces un ángel.

Se volvieron a besar. A su lado un mestizo mexicano se estaba follando a un blanquito venezolano. Habían colocado una vasija con crema lubricante cerca de ellos. El uruguayo estiró el brazo y sacó un poco. Se untó la verga con ella. Luego, suavemente, le levantó las piernas a Miguel y las puso sobre sus hombros. Miguel sintió que la cabeza de la verga del uruguayo buscaba el orificio de su culo.

Relájate le dijo volviéndolo a besar. Piensa que lo voy a hacer con mucho cariño.

Miguel cerró los ojos y trató de relajarse. El uruguayo empujó un poco su verga y la cabeza se enterró un par de centímetros en el ano de Miguel.

Avísame si te duele – le dijo.

Miguel asintió con la cabeza. Había sentido un pequeño dolor pero era soportable. Con sumo cuidado el uruguayo metió su verga un centímetro más.

Vamos a dejarla un momento así para que te vayas acostumbrando poco a poco- le dijo.

Miguel le sonrió con agradecimiento. Cerró los ojos y el uruguayo se inclinó sobre él para besarlo. De pronto Miguel sintió que el uruguayo salía disparado por los aires. Abrió los ojos y vio que caía sobre el mexicano y el venezolano que estaban follando al lado, convirtiendo sus cuerpos en una masa amorfa de brazos, piernas y torsos. Escuchó gritos de dolor y el crujido de algunos huesos. Un pie enorme pateó la vasija con crema lubricante que salió volando y cayó sobre los tres magullados cuerpos. Dos inmensas sombras cubrieron el cuerpo de Miguel. Eran los gemelos caribeños. El uruguayo se incorporó dispuesto a devolver el ataque pero al ver el tamaño de los gemelos y la actitud amenazadora con que lo miraban retrocedió asustado.

Miguel sintió que las manazas de uno de los gemelos lo levantaban en vilo y le daban la vuelta. El otro le abrió las piernas y le alzó las caderas. De pronto había quedado nuevamente en cuatro patas, apoyado sobre las manos y las rodillas; con el culo en el aire. Uno de los gemelos le metió la nariz en el culo y aspiró profundamente. El otro gemelo también metió la cara. Unas manos enormes le separaron las nalgas y una lengua húmeda y caliente le lamió la raja del culo de abajo hacia arriba. El otro gemelo se inclinó y también le metió la lengua. Las mejillas de los dos gemelos presionaron con fuerza entre las nalgas de Miguel raspándolas con la aspereza de las barbas que les comenzaban a crecer nuevamente. Por un momento Miguel sintió como las dos lenguas buscaban abrirse paso simultáneamente hasta el orificio de su culo. El roce de las ásperas mejillas de los gemelos se hizo aún más tosco. Miguel sintió un violento forcejeo. Uno de los gemelos había puesto la palma de su mano sobre la cara de su hermano y la apartaba con fuerza para poder gozar él solo del culo de Miguel. El otro gemelo le dio un empujón y le gritó algo que parecía ser un insulto. El primer gemelo le dio una bofetada. Su hermano le contestó con una patada que lo hizo trastabillar. En menos de un segundo los dos gemelos se estaban trenzando a golpes. Miguel quedó atrapado entre sus piernas. Estaba aterrado. Se cubrió el rostro tratando de protegerse. Uno de los gemelos encajó un puñetazo en medio de la cara de su hermano. El otro reaccionó dándole un rodillazo en los genitales que lo dobló en dos.

Los muchachos que los rodeaban se apartaron haciendo un circulo alrededor de ellos. Las otras parejas dejaron de follar y se acercaron a ver qué estaba sucediendo. En un momento todos los presentes se habían agrupado alrededor de ellos. Varios asistentes se acercaron con la intención de separarlos.

¡No los separen! – gritó una voz autoritaria.

Los asistentes quedaron paralizados. Era Sven.

Es normal que dos machos se peleen por una hembra – agregó mirando directamente a Miguel.

Miguel supo lo que decía Sven era cierto. Los dos hermanos estaban peleando como animales para decidir cuál de los dos se lo follaría primero. Sintió que la verga se le ponía durísima. De pronto uno de los gemelos saltó como un tigre sobre el otro y le metió un cabezazo en el pecho. Los dos rodaron por el piso. Uno de ellos tenía un ojo morado y al otro le sangraba la nariz. El del ojo morado logró encaramarse sobre su hermano dándole un golpe salvaje en el rostro. Le rompió el labio. Miguel sintió que varias gotas de sangre le salpicaban en el torso y en la cara. El gemelo que recibió el golpe cayó al suelo inconsciente. Al ver que había ganado la pelea, su hermano levantó los poderosos brazos en señal de triunfo y lanzó un aullido salvaje. Miguel se estremeció. No parecía un ser humano sino una bestia.

El gemelo volteó a ver a Miguel. Le clavó la mirada y con la respiración todavía agitada por la pelea empezó a avanzar hacia él. Conforme lo hacía la verga se le iba endureciendo, cuanto más se acercaba más le crecía. Todo el grupo seguía atentamente cada uno de sus movimientos. El silencio era absoluto. El gemelo siguió avanzando hasta que estuvo a pocos centímetros de Miguel. Miguel pudo ver con toda claridad como unas venas hinchadas le surcaban la verga haciéndola latir como si fuese un animal vivo. Era una de las vergas más grandes que había visto en su vida y sabía que cuando se la metiera lo iba a partir en dos de dolor. Pero eso ya no le importaba. El gemelo se había ganado el privilegio de ser el primero en romperle el culo y eso lo había puesto muy cachondo. Miguel quería entregarse a él. Quería hacerle saber que aceptaba ser su premio por la fiereza con que había peleado. ¡Quería darle placer! Se incorporó lentamente y sin dejar de caminar en cuatro patas se volteó ofreciéndole el culo.

El gemelo sonrió. Se acercó aun más, le separó las nalgas con las dos manos y escupió directamente sobre su orificio. Miguel sintió que la saliva le resbalaba por la raja, le humedecía los testículos y caía al piso. El gemelo le lanzó otro escupitazo. Miguel sabía que lo estaba haciendo para lubricarlo. Sintió que la verga se le ponía tan dura que por un momento le pareció que la iba a dar. El gemelo colocó la cabeza de su verga directamente sobre el orificio del culo de Miguel. Lo cogió de las caderas con ambas manos. Miguel respiró hondo. El gemelo tomó impulso y con un solo movimiento arremetió salvajemente enterrándole de golpe sus veintisiete centímetros de verga. Su grito de placer se confundió con el alarido de dolor de Miguel. Por unos instantes el dolor fue tan fuerte que Miguel perdió completamente la percepción de cualquier otra cosa que no fuese esa verga que lo perforaba como un taladro. La vista se le nubló, los oídos se le taparon, el olfato se le obstruyó y lo único que pudo sentir fue ese dolor que lo atravesaba como una locomotora pasándole por encima.

Fue por eso que no notó que su aullido había despertado al gemelo que estaba inconsciente. Miraba la escena desde el piso, en posición fetal, con la verga completamente encogida entre las piernas, aceptando su derrota. Al notar que su hermano había recobrado el conocimiento, el gemelo que se estaba follando a Miguel detuvo sus embestidas.

Acércate – le dijo.

Su hermano lo ignoró y siguió tendido en el suelo. El gemelo que estaba follando a Miguel le volvió a hablar suavizando el tono de su voz.

Ven a follártelo conmigo.

Su hermano lo siguió ignorando. El gemelo ganador insistió. Su voz se hizo más cariñosa.

Por favor – le dijo.

Le hizo un gesto para que se acercara. Lentamente el gemelo caído se incorporó. Su hermano le sonrió para animarlo. El gemelo perdedor caminó hacia ellos. Miguel sintió que el gemelo que se lo estaba follando lo cogía violentamente del pelo y le levantaba la cabeza y poniéndola a la altura de la verga de su hermano.

¡Mámasela! – le ordenó.

Miguel abrió la boca. El otro gemelo avanzó un paso y se la metió. Como todavía estaba flácida pudo tragársela casi completa, pero a los pocos segundos le creció y Miguel sintió que se ahogaba. Tuvo que sacar más de la mitad para tomar aire. El gemelo ganador comenzó a arremeter contra su culo nuevamente. Miguel sintió las dos enormes vergas de los hermanos follándoselo al mismo tiempo. El dolor lo atravesaba pero la sensación de estar siendo usado de esa manera lo puso cachondísimo. Comenzó a mover el culo y la boca tratando de darles la mayor cantidad de placer posible.

¿Quién crees que se vendrá primero? – preguntó Sven.

De pronto Miguel se dio cuenta que nadie se había movido de su sitio desde que comenzó la pelea entre los gemelos.

Yo creo que la perra – le contestó el Doberman.

Todos los nuevos estudiantes, los asistentes y los profesores habían estado allí, observándolos sin perder detalle durante todos esos minutos.

Yo creo que el gemelo que le está dando por la boca – dijo uno de los profesores.

La mayoría de los muchachos mostraban unas descomunales erecciones y algunos se masturbaban descaradamente.

No -, dijo Sven. Yo creo que el que le está dando por el culo.

A los asistentes también se les habían armado las vergas formándoles unos enormes paquetes que sus minúsculos taparrabos trataban inútilmente de contener.

¿Apostamos?- preguntó Sven.

¡Apostemos! – le contestaron los otros dos.

Los dos gemelos aceleraron sus embestidas. Miguel se comenzó a mover frenéticamente. Sabía que se iba a venir en cualquier momento. Los dos gemelos le enterraban las vergas sin misericordia. El gemelo que se lo follaba por la boca lo cogió de las orejas y arremetió con más fuerza. Miguel trataba de tornar aire desesperadamente entre embestida y embestida. El otro gemelo lo cogió de la cintura y le enterró la verga hasta la base misma de los cojones. El dolor hizo que los ojos de Miguel se llenasen de lagrimas.

Vamos perra – dijo el Doberman -. ¡Vente de una vez!

Los tres cuerpos se movían frenéticamente, completamente cubiertos de sudor.

¡Vamos gemelo! ¡Llénale la boca de leche! – gritó el profesor.

Miguel sintió que sus cojones se preparaban para eyacular cuando escuchó un grito animal y sintió que le llenaban el culo con chorro tras chorro de semen. El otro gemelo también lanzó un alarido que remeció la sala y le llenó la boca con un liquido espeso y salado que no paraba de salir. Miguel lo tragaba tan rápido como le era posible pero la enorme verga disparaba más y más rápido. Retiró la boca y los chorros de leche del gemelo se estrellaron contra su rostro cubriéndolo casi por completo. Miguel sintió que un estremecimiento le subía por las piernas y de pronto él también eyaculó disparando varios chorros de leche blanca y espesa.

¡ Gané! – le escuchó decir a Sven.

¡ Perra de mierda ! – dijo el Doberman.

Los dos gemelos colapsaron sobre la espalda de Miguel. Luego, poco a poco, se incorporaron dejándolo tendido en el suelo. Se abrazaron y caminaron hacia una de las esquinas del salón. Se sentaron juntos, apoyándose en la pared. Se hablaban con cariño, se acariciaban, se lamían las heridas el uno al otro. Se besaron en los labios, con ternura al principio, con verdadera pasión después. Se habían olvidado de Miguel, del uruguayo, de Sven y de todos los demás.

Miguel estaba casi inconsciente, con un dolor que le atravesaba el cuerpo de lado a lado. Yacía sobre un charco de su propio semen. El grupo que se había formado alrededor suyo se estaba disolviendo. Intentó levantarse pero sintió que unos brazos muy fuertes lo empujaban nuevamente contra el suelo. Un negro panameño con un cuerpo muy musculoso lo cubrió.

Es mi turno – le dijo mientras le buscaba el orificio del culo con una verga dura y caliente.

Miguel trató de resistirse pero no pudo. El negro era más fuerte y a él ya no le quedaban fuerzas. Volteó y notó que se había formado una larga cola tras él. Estaban esperando para follarselo.

Se lo follaron durante horas. Miguel nunca supo cuántos fueron porque el dolor le hizo perder el conocimiento varias veces. Pero por la cantidad de esperma que le quedó saliendo del orificio culo cubriéndole las nalgas, los testículos, los muslos, la espalda y formando un enorme charco bajo su cuerpo, sabía que habían sido muchos.

Algunos se lo follaron con ternura, otros a lo bestia. Algunos con torpeza, otros con gran maestría. Algunos le susurraban largas frases, otros sólo emitían gemidos. La variedad de vergas que lo penetraron esa noche fue enorme; vergas de todos los tamaños, formas y colores. Vergas que lo único que tenían en común era el haber experimentado el enorme placer que el culo de Miguel les proporcionó.

Mientras lo muchachos se divertían, Sven y el resto de los profesores se paseaban por el salón observando sus juegos sexuales. En ningún momento trataron de tocarlo o de intimidar con ellos. Simplemente se limitaron a comentar, casual y despreocupadamente, las habilidades sexuales o características físicas de sus nuevos estudiantes.

Lo que los nuevos alumnos de la “Academia de Prostitución Gay” todavía no sabían, es que para Sven y para el resto de profesores, la verdadera diversión, recién comenzaría al día siguiente.

chocolate en barra

Deseaba con todas mis ganas poder llevar acabo una de mis fantasias con mi mejor amigo Rommel y su vendedor chepe, pero no tuve la suerte tan grande ya que mi amigo Rommel no asistió a trabajar por razones dudables, para mi buena suerte me toco ir con su vendedor chepe y hacer el recorrido mas largo, durante la mañana todo fue algo tranquilo, empezamos muy bien y tuvimos la suerte de empezar la colonia lejana temprano, para esto ya chepe me había insinuado que tenia unas ganas de orinar que no podía con ellas y llegando a la colonia en lo mas solo apago el camión y bajo a orinar, parecía que ningún alma pasaba por ahí pues estaba escueta la calle además de que se había ahorillado , ya asi no estorbar, como broma le dije a chepe que le tomaría una foto con mi celular y el muy en su papel se puso en una pose con semejante bulto al aire esperando la foto, no lo hice esperar y se la tome, luego me pregunto que si me gustaba su verga y le dije que y me invito a que se la tocara, me baje y le dije que podrían descubrirnos, pero no me hizo caso y me la arrimo a las manos y me pidió que se la agarra, se la agarre y sin vergüenza me arrodille ante el y me la meti a la boca saboreando semental bulto de carne igual a una barra de chocolate, se la empece a mamar una y otra vez y sus jadeos se hicieron notar, al igual que sus palabras como (sigue putita,yo se que te gusta, por eso te pedi, para que me la mamaras como a ti te encanta )y cosas asi, al cabo de 10 minutos escuche que se aproximaba un auto por detrás del camión, ese era Rommel y segui mamandole la verga a chepe, cuando llego ,llego sonriendo y aplaudiendo nuestra faena, saco su verga poniéndola en frente a mi y me pidió que se la mamara a el ya que estaba muy entretenido, deje la de chepe y agarre la de Rommel y empece un vaivén que lo hacia estremecerse, para esto chepe me desabrocho el pantalón y me bajo la tanga ,me ensalivo mi culo y posiciono su barra en mi orificio, poco a poquito fue introduciendo semental bulto en mi culo para luego empezar su vaivén ,durante mas de 30 minutos me estuvo dando verga chepe hasta que Rommel pidió su turno, entonces cambiaron de lugar y fueron otros 40 minutos de verga en mi culo para que chepe y Rommel se vinieran en mi culo y quedar lleno de leche calientita, al terminar nos vestimos y apareció el jefe del sindicato aplaudiendo y ovacionando lo ocurrido, me dijo que me iba a llevar a otra ruta y que dejaría a Rommel en su ruta con chepe, le di las gracias a chepe y Rommel por la barra de chocolate que me dieron a desayunar y me subi al auto con el jefe, ya arriba dejamos que se fueran y mi jefe saco la barra de carne de su entrepierna y pensé otra barra de chocolate sabor vainilla….pero esa es otra historia!!!!!

Borracho perdi mi virginidad anal

Todo paso un 15 de septiembre en un pueblito muy querido, yo tenia en ese entonces 19 años ya habia probado el alcohol varias veces yo soy gay de closet nadie de mi familia y amigos sospechan de mi bueno ese 15 de septiembre tome con un grupo de amigos hasta quedar super borrachos con decirles que no llegue a casa adormir me quede a dormir a casa de mi mejor amigo el que me contaba todas sus aventuras con las mujeres por que eso si es un borracho y enamorado empedernido de las mujeres claro era todo un don juan a pesar de que no es nada galan.
Bueno ahi quede en su cuarto tenia dos camas pero en la cama de a lado se duerme un hermano mayor que ese dia por ser quince podria llegar o no pero para no fallarle me que junto con mi amigo, esa noche habia llovido mucho como ya es costumbre todos los quinde de septiembre y bueno me quite toda la ropa y me quede en boxer por que soy muy penoso de dormir desnudo ademas que no estaba en mi casa y bueno me quede dormido casi en seguida pero no se cuanto tiempo ya habia dormido cuando me despierta las manos de mi amigo tratando de bajarme el boxer yo no sabia que hacer pues pense a lo pronto que era una broma por que bromeabamios mucho aunque eramos confidentes nunca le contaria mi defecto y bueno solo me movi y le di la espanda para que viera el que senti lo que queria hacer como rechazandolo y bueno ya no me puede dormir el estar pensando que podria pasar mi cabeza me daba vueltas y que empieza de nuevo y esta ves lo deje me bajo bien el boxer y empeso a tocarme todo mi miembro y mu ano a mi por los nervios no se me paro asi que el penso que yo estaba dormido y siguio no tardo nada cuendo senti su cuerpo pegado al mio y su miembro ya erecto rozando mis nalgas yo senti que me caia una cubeta de agua fria y bueno yo solo no me movi y en eso que empieza a empujar asi nomas conta mu culo virgen y yo solo me deje hacer lo que queria y bueno senti su verga ya en la entrada cuando me la deja ir yo solo puje y me deje cojer ahi el se dio cuenta que yo ya estaba despierto y bueno me sigio cojiendo por un rato hasta que jimio y termino dentro de mi me la saco me sibio el boxer y no dijimos nada por mucho tiempo hasta que nos pusimos la siguiente borrachera y ahi platicamos de que? Y que cren lo hicimos de nuevo? Bueno esa es otra historia espero comentarios y les cuento

Entregando Mi Cuerpo Para Pasar Matematicas (Gay)

Hola, mi nombres es Felipe y pues decidí entrar a este sitio a contar lo que me sucedió hace apenas 1 día (08/09/2012)

Estoy en décimo grado y la cosa es que no soy muy bueno en la asignatura de matemáticas lo cual siempre me hace ir a recuperar a ultima hora con trabajos o cosas así pero este año fue distinto pues entre a un colegio donde solo se califican evaluaciones escritas y donde los trabajos escritos son solo pre-requisitos sin importancia por lo que si no paso mis respectivos exámenes perderé el año ya que también voy perdiendo español e ingles…

Todo comenzó por la mañana cuando fui a hablar con mi profesor de matemáticas para ver si podía dejarme trabajos o cosas así a lo que respondió con un NO rotundo y me dio el discurso de que yo sabia que las políticas del colegio solo le permitían calificar examenes escritos y no ensayos o cosas así…

Sin poder conseguir que cediera a mis suplicas le pregunte que entonces que hacia? a lo que me respondió que si yo quería me podía dar unas clases a la ultima hora de clases ya que todos estaríamos libres debido a una izada de bandera (en Colombia la izada de bandera es un especie de reunión de todo el colegio en el patio con bailes y demostraciones culturales)

El día transcurrió normalmente hasta la ultima hora, llegue a la sala de profesores y estaba el sentado esperandome. apenas llegue me sente a su lado y empezamos a “trabajar” me dio unas explicaciones y me dio unos ejercicios pero sinceramente no pude entenderle y me quedo grande lo que me hizo tomar la desicion de a los 15 minutos decirle que no habia entendido nada y que me ayudara…

Me miro y bromeo con que las matemáticas no eran lo mio… su actitud empezó a cambiar poco a poco, ya no era serio e inaccesible, ahora era bromista y risueño y de repente me pregunto en tono serio que yo que estaba dispuesto a hacer para pasar la materia (lo primero que pensé fue que quería dinero) a lo que le respondí que le daría lo que quisiera

que sorpresa me lleve cuando cambio su mirada y puso su mano en mi entre pierna preguntando que si yo era virgen. quede frió y le pregunte asustado y enojado que pensaba que quería dinero a lo que me respondió que el dinero no era suficiente motivo para el…

Quede en silencio como 20 segundos pero decidí acceder y le dije que quería de mi. su mirada se torno excitada y deseosa, me vio todo el cuerpo y me dijo que me volteara, me voltee y me dijo que tenia un lindo trasero. apenado le respondí gracias. me pregunto que si podía cogerlo a lo que respondí que si solo con la cabeza.

Empezó a masajearme y rápidamente deslizo sus manos por mis caderas para tocar mi pene por encima, empece a sentir que me gustaba y después de 10 minutos de manoseos y demás decidí soltar mi interior curioso. me senté en sus piernas y le dije que si después de esto me ayudaría a pasar en tono sensual y provocativo.

Me siguió tocando y me dijo que tendría que ganarme esa nota, seguidamente deslizo su mano entre mi pantalón, al parecer solo le gustaba tocar mi trasero por lo que note al instante que era activo, le dije que si le gustaba, que nunca había sido penetrado pero que por pasar su materia seria todo suyo

Algo que me impacto pero me gusto y excito a la vez fue que me dijera que le gustaba que me comportara así tal cual era, una zorrita regalada en busca de beneficios a cambio de placer a lo que respondí moviendo mi trasero en su bulto

Dijo que ya no aguantaba mas y que deseaba que se lo chupara un rato, me arrodille enfrente de su escritorio, desabroche su pantalón e introduje su masculinidad dentro de mi boca, pude notar que tanto morbo lo tenia super mojado, podía sentir ese sabor saladito y mojado en la punta del pene y algo que me excitaba mucho es que me tratara de zorrita y puta barata.

me decía cosas como “así pasaras toda tu vida putita” o “dame placer por la nota zorrita” yo estaba super excitado y decidí decirle que lo queria tener adentro (una mala idea) por lo que me contesto con mas cosas sucias como “me salio golosa la zorrita”

Saco y uso un lubricante de su maleta en mi ano y su miembro y sin dilatar ni nada lo introdujo de un tope, grite de dolor a lo que respondió diciendo “no dije que te gustaría pero ahora eres mi perra y si deseas pasar matemáticas tendrás que aguantar y disfrutaras” poco a poco ese dolor se fue convirtiendo en placer, como a los 15 minutos note que estaba cómodo y opte p0or dejar que se sentara y cabalgar yo sólito para ganar esa nota.

Después de casi 50 minutos de penetración y morbo sin avisar ni nada se vino dentro de mi ano algo que en ese momento me provoco mucha excitación y le dije que la hubiera preferido en la boca.

Me limpie y lo limpie en símbolo de sumisión y entrega y le pregunte si le había gustado a lo que me respondió que como estudiante era malo pero como puta era una diosa

asumí que le había gustado por lo que procedí a salir pues ya casi era hora de salir y todo el mundo volvería a los salones por las maletas pero me sorprendí cuando lo escuche decir en tono picaresco “ya pasaste mi primer examen pero recuerda que en este colegio son 3 cada bimestre osea que me debes 2 sesiones mas por el resto del bimestre y si te gusta otras 3 por el próximo ademas me gustaria que usaras ropa de chica”

me sorprendí pero esa idea atravesó mi cabeza profundamente y creo que desbloqueo un ser interno dentro de mi Sonreí y le respondí que el ya sabia que lo mio no eran las matemáticas pero que a la próxima lo hiciera con mas suavidad y que si queria que me vistiera de niña tendría que comprarme las cosas…

Y esta ha sido mi historia… el día de ayer fui una zorra que vendió su cuerpo por beneficios propios… y siento que me ha gustado, espero con ansias el próximo examen para pagar como se debe o depronto lo busque y pague anticipadamente jejeje bye ;)

NOTA: aclaro que soy serio y discreto en la normalidad pero esta experiencia me demostró que en la intimidad soy toda una zorra y con esa idea que aporto mi maestro espero poder vestirme de niña en la intimidad alguna vez