Violada por dos amigos de mi marido

Hace cinco años que estoy casada con mi Guillermo.

El tiene 30, yo 25, y hemos estado siempre muy unidos disfrutando de sus logros comerciales, que han permitido terminar nuestra casa con algunos agregados, como pileta de natación, gimnasio, sauna, y lo mas reciente la salita de juegos con mesa de pool, el verdadero hobby de Guille.

Todo bien, salvo que se vino con unos cuantos amigos a la inauguración de su sala de juegos. La pasaron muy bien después del asado toda la tarde jugando al pool. Yo pensé que todo terminaba allí, pero equivocada estaba ya que organizo una reunión para el sábado pasado.

Me comenzó a molestar la idea de que eso se repitiera y pasara a ser moneda corriente, ya que el entusiasmo de Guille, era tal que me pidió que les preparara refrigerios y atendiera a sus amigos, procurando que no les faltara bebidas frescas y algo para picar. Sabiendo que Guille es celoso, quise romper su costumbre de invitar a los amigos, vistiéndome de una manera bastante provocativa.
Ayudada de mi buen físico, aquellas prendas eran ideales para atraer las miradas masculinas. Axial que desde temprano visite varias veces la salita, llevando cositas frescas pero calentando el ambiente, evidentemente los ojos de los amigos de Guille, me perforaban la piel bien expuesta. Pero Guille ni se inmutaba, tal era el embobamiento que tenia con su mesa de pool.
Se quedarían allí por la noche, y hasta prepararon cuchetas para dormir.

Las horas pasaron, estuve mirando TV, y cuando la noche ya entraba, decidí irme a mi cuarto. Los hombres seguían en la salita de juego. El ruido a los golpes de taco y bolas se sentía constantemente. Me prepare para darme una ducha, tirada en la cama me quede dormida mirando una película aburrida que ya había visto.

Pero algo sucedió.

Ellos tomaron mas de la cuenta, sucediendo lo que es común, Guille se puso ebrio, con el resultado de siempre, le vino sueño y se tiro en una de las cuchetas que había previsto para sus amigos. Yo ni me entere, en mi dormitorio, durmiendo despatarrada tirada en la amplia cama, semi desnuda como para ir a la ducha.

Y que pasó?

Que los amigos de Guille se fueron, menos dos. Que cerraron la puerta a los que se fueron, comprobaron que mi marido dormía profundamente, subieron a nuestro dormitorio para encontrarse con el espectáculo que daba yo, con aquella posición, mostrando mis nalgas desnudas.

Sentí unas manos separando mis piernas en la penumbra, ya que apagaron el televisor, mas pensé en Guillermo y lo deje actuar alegrándome de que se dignara a darme un poquito de fiesta.
Aquel gesto de abrirme las piernas, fue facilitado por mi maniobra de abrirme de para en par, lo que permitió recibir de lleno en mi rajita una boca hambrienta de sexo.

El impacto fue formidable, agradable y prometedor. Lleve mis manos para tomar la cabeza de Guille?.. pero aquel pelo rizado no era el de mi marido.
Al instante que recibía la sorpresa de comprobar que el que lamia mi concha no era mi marido, recibí un empello sobre mi torso, de quien aprisionaba mi cuerpo con firmeza.

Tranqui, Yami, soy Roberto, ?.. y Lucio, que te vamos a dar lo que anduviste buscando.
– Nooo, dije?.. pero su boca aprisiono la mía?. Y la otra boca me hacia perder la razón y la lógica.

Entre besuqueos y manoseos sobre mis pechos, Roberto me contó que Guille dormía la mona, que ellos estaban solos y que estaban muy locos por lo que había yo provocado esa tarde.
Me afloje sin resistencia, porque yo también había sentido que mi provocación hacia ellos tenía como correlato una sensación de ganas de cogermelos.

Moví mi pelvis demostrándole a Lucio que mis planes eran de colaboración total. Separe mis ropas para que me tuvieran desnuda y respondí con besos y algunas caricias hacia Roberto.

Mi calentura aumentaba rápidamente, tanto que no bien desprendió su pantalón aquel amigo, manote un hermoso aparato. Roberto me ofrecía su verga, mientras terminaba de quitarse su ropa?..

Y yo le succionaba el aparato tan entusiasmada que el debía retirarlo por instante para no dejarse correr tan rápidamente.
-Que bien la chupas zorrita?.. que rico, que rico?.
– A mi también me la va a chupar? Pregunto Lucio, acercando su verga.

Nada dije, la tome con cariño y me la lleve a la boca, inclinando mi cuerpo sobre el.
Roberto fue hacia atrás, y pensé que tomaría ahora el, el lugar de su amigo?. Pero fue su enorme aparato el que sentí entrar en mi rajita, expuesta, caliente y ofrecida.

Sentí estupor porque era la primera vez que engañaba mi marido, pero el goce de tener aquel pedazo dentro me evito entrar en divagues filosóficos, para si entrar en divagues de contorneos sexuales.

Llegue ahogada por el miembro que tenia en la boca, a jadear una tremenda acabada con el aparato de Roberto, el que me la metía hasta los huevos y la sacaba casi toda otra vez para ensartarme todita?.

Me giraron, me pusieron en cuatro, haciéndome probar una y otra las vergas en la boca, mientras uno me ensartaba desde atrás.
Que manera de coger que tenían esos hombrecitos !!!
Fácilmente estuvieron metiéndomela más de una hora seguida. Yo perdí todo sentido y me preste a ponerme en todas los poses que ellos pretendieron de mi.

Hasta me sorprendi a mi misma cuando me preguntaron si la quería en la colita?. Y yo respondí ?.. si que quiero.
Se fueron a la madrugada. Yo quede exhausta, feliz pero con sentimientos encontrados.
Me sorprendí despertarme con Guillermo a mi lado. Me levante para darme la ducha, rogando que no se diera cuenta de la fiesta que me habían dado sus amigos.

Esa semana fue de inquietud, pero al parecer mi marido no se percato de nada, porque me comunico que el sábado volvían sus amigos a otra jornada de pool.
Fue cuando reaccione y le conté a Guille que sus amigos me habían gozado el sábado anterior en su propia cama.
Me miro, sonrío, y soltó su mejor frase: No me vas a correr con eso, lo haces para molestarme, mas no vas a impedir que vengan, pues, los conozco muy bien.

Mi ansiedad fue en aumento, mas no bien llegaron ellos, cruzamos algunas palabras y comprendí que todo estaba en orden.
Todo en orden, en cuanto a Guillermo, mas me comunicaron que todo seguiría en orden si yo no levantaba la perdiz, ni delataba nada.

Ellos serian solo tres ese sábado, y los tres irían a mi cama?. Luego de dejar bien dormido a mí marido.
– No, tres no, dije.
– Si, Mauricio es un chico joven al que lo vamos a hacer debutar.

Un novato, pensé, puede llegar a ser divertido.
Esa noche, temprano aun?. Lucio sonriendo me dijo? Arriba mi niña, espéranos arriba que te vamos a llenar de regalitos para que surja esa potra que tenés escondida.
Subí, me prepare, perfumadita, bien sexi para recibir al novato.
Subieron los tres, comenzando ellos a dar una lección a su joven amigo, mostrándole lo que me hacían, para que el chico luego lo hiciera.
Me sentí tremendamente puta, sirviendo de madama para el debut de Mauricio, gozando lo que los tres me hacían.
Tuve algo de miedo, ya que Mauri, estaba muy bien armado, a pesar de su joven edad. Pero eso no fue nada comparada a la sorpresa que me dio, cuando me comenzó a coger, porque cogia, cogia y cogia sin parar a pesar de sacarme orgasmo tras orgasmo.

Fue tal la paliza que me dio, que quede floja, tremendamente floja, para cuando me hicieron la tripleta; Montada en Mauricio, Roberto metió su aparto en mi colita, mientras yo chupeteaba por enésima vez la verga de Lucio.
Roberto y Lucio acabaron por última vez, pero Mauricio necesito de toda mi imaginación para moverme y moverme para hacerlo estallar.

Hoy día es una rutina, las visitas periódicas de los amigos de Guille. Ese trío de amigos vienen a jugar al pool casi todos los sábados.
El que me visita entre semana, al medio día, es el joven Mauricio, que viene a tomar clases de pool femenino haciendo sentirme una reina indecente en sus brazos inagotables, tacada tras tacada.

Patricia la colegiala que hace pajas por dinero

PATRICIA HACE PAJAS POR DINERO (CONTADO POR ELLA)

Hoy ha sido un día muy lucrativo para mí. He hecho una buena recaudacion, aunque lo mío me ha costado. Pero las cuentas no se equivocan: 12 pajas x 10 euros cada una = 120 euros. Ya tengo dinero para esas botas tan chulas que venden en el Corte Inglés de mi barrio. Bueno, para las botas y para algún caprichito más.

Os estaréis preguntando cómo termina una ganando dinero de esta forma. Y es que era joven, necesitaba dinero… Jejeje.

Hablando ya en serio, esto surgió en el colegio, en esas edades en las que los niños empiezan a tontear con las niñas, cuando las palmaditas en el trasero empiezan a convertirse en rutina, los pechos empiezan a crecernos a nosotras y los más lanzados consiguen algún beso o algún magreo mientras se juega a las “tinieblas”. Supongo que también es durante esta época cuando los chicos comienzan a sentir ese morboso interés por la ropa interior femenina. De modo que no era difícil que al darme la vuelta en el pupitre y mirar al compañero de atrás le pillara frecuentemente intentando ver qué braguitas llevaba aquel día.

Y es que, como ya muchos sabrán, la ropa es muy traidora para con nosotras y, cuando nos sentamos, dejan ver más de lo que deberían. Un día, un poco enfadada, le dije en tono jocoso:

– Si quieres mirar, paga.

La respuesta me dejó alucinada, pues nunca pensé que tuviera tanto poder oculto.

– Cuánto?

Obviamente le mandé a la mierda, pero más tarde, aquel mismo día por la tarde, estuve pensando acerca de ello y llegué a una conclusión: dinero fácil. Al día siguiente, tras un par de regateos, llegamos a un acuerdo: por la mísera cantidad de dos euros, le enseñaría las bragas en exclusiva. Cuando sonó el timbre del recreo, el chaval no cabía en sí de nervios, excitación o qué se yo. Nos retrasamos con excusas ante nuestros amigos y entonces, seguros de estar solos, fuimos a los baños. Una vez allí, levanté mi faldita tableada, idéntica a la de todas mis compañeras (por desgracia, en mi colegio era obligatorio el uniforme) y Juanmi, que así se llamaba el chico en cuestión, estuvo cerca de cinco minutos mirando cada centímetro de mis partes bajas. Lo cierto es que aquella mañana, a pesar de que tenía planeado aceptar la oferta, no había caído en ponerme alguna de mis mejores braguitas, de modo que eran unas de las más vulgares: blancas y bordadas. Pero a él pareció no importarle.

Aquello se repitió durante varios días. Al cabo de un par de semanas, ya casi le había enseñado todo mi repertorio de ropa interior, pero me sorprendió ver que me había traído unas bragas de su hermana. Quería que me las pusiera el día siguiente. No me negué. Luego me trajo un tanga (casualmente, fue el primero que me puse) y también acepté. Recuerdo el tiempo que estuvo con la mirada fija en mis nalgas. También trajo algunas braguitas más atrevidas, con transparencias, que dejaban intuir la sombra de mi vello púbico. Al principio le devolvía las prendas limpias, pero con el paso del tiempo, me pidió que no las lavara. Volví a aceptar. Un día, todo avergonzado, me dijo que no iba a traerme más braguitas de su hermana, pues le había pillado. Gracias a dios, no le dijo nada de lo nuestro, sólo que las cogía. Y entonces se trajo a un amigo.

A mí no me hizo gracia que fuera contando aquello, pues era un secreto (más bien secreto a voces, porque aquello se fue extendiendo rápidamente después de aceptar que estuvieran los dos), pero era el doble de dinero por hacer lo mismo.

Su amigo era más lanzado y tenía mucha labia. Yo además estaba en pleno crecimiento y mis caderas se iban ensanchando y mis pechos iban creciendo. No era la que más tetas tenía de la clase (Marisa gastaba ya una 90!), pero no estaba mal provista. Y ese fue el siguiente paso, enseñar las tetas. Los primeros días sólo en sujetador, pero luego me convencieron con un pequeño plus. Yo, poco a poco, iba reuniendo un dinerito cada vez más importante, que me daba para todos mis caprichitos, sobre todo en cuestión de ropa. Algo que siempre me negué a enseñar, fue el coño. Me ponía tangas semitransparentes o muy ajustados (ya míos, por supuesto), pero nunca lo enseñé. Ahí estaba el límite. Pero mis tetas las conocían ya sobradamente todos los de la clase, e incluso alguno de otras.

Intentaron convencerme para que me dejara magrear los pechos, pero me negué a aquello. Entonces me hicieron una oferta irrechazable: diez euros por tocarles yo a ellos. Y así es como he llegado hasta aquí. Llevo casi un mes haciendo pajas, pero hoy ha sido un día especialmente lucrativo, como ya he dicho antes. Se ve que estaban más salidos que de costumbre.
Para empezar, sin siquiera haber empezado las clases, ya he hecho la primera paja del día. En la urbanización donde vivo, también está la casa de algunos compañeros de clase. Pues uno de ellos, el Juanmi, ya me estaba esperando en la puerta de mi casa para acompañarme “al colegio”.

Me ha llevado a su garaje y allí se ha sacado la polla con una espléndida erección mañanera.

– Me he levantado empalmado, pensando en ti. Y pensé que qué mejor que si fueras tú misma quien me bajara el empalme.

Sonreí ante tal afirmación y procedí a comenzar mi trabajo. Paseé mi mano por el tronco suavemente, terminando haciéndole cosquillas en el glande con las uñas. Un poco de líquido seminal ya asomaba por la punta y aproveché para usarlo de lubricante, si bien fue poco y tuve que recurrir a la saliva. Escupí en mi mano y empapé bien su pene. Mi mano derecha subía y bajaba vertiginosamente por toda la longitud de su polla mientras con la izquierda me sujetaba a su culo. En menos de cinco minutos de paja intensa, comenzó a escupir semen como una manguera. Casi todo fue a parar al suelo, aunque un poco goteó sobre la falda de mi uniforme. Me limpié con tranquilidad, me lavé las manos y nos fuimos al colegio.

Ya en clase, cayeron otras tres pajas más. En cada cambio de profesor, se turnaban para ponerse en el pupitre a mi lado. Ni bien pasaban cinco minutos en los que el profesor empezaba a soltar un aburrido rollo, el que estuviera a mi lado tomaba mi mano y la situaba en su paquete. Yo metía la mano dentro y comenzaba a acariciarlo. Cuando estaba ya erecta, les bajaba la cremallera y sacaba su polla bajo el pupitre, comenzando a pajearles a ritmo lento, suavemente. Incluso si daba la casualidad de que el profesor nos preguntara algo a él o a mí, yo continuaba masturbándole, disimulando en lo posible. Alrededor de diez minutos tardó cada uno, para terminar en una corrida que salpicaba el suelo, la mesa y mi mano, que quedaba completamente impregnada de leche.

Al final de las tres clases, un gran charco de esperma, cúmulo de los tres chicos, yacía bajo el pupitre.

En el recreo, me fui directamente a uno de los extremos del patio, donde hay como una especie de muro, cerca de las vallas y los árboles proyectan su sombra. Cuando llegué, ya me estaban esperando dos chicos de un curso superior. Nos sentamos en el suelo, uno a cada lado y yo en el medio, se sacaron las pollas, y los empecé a pajear a la vez. Ambos aprovechaban y cada uno era dueño de uno de mis pechos, los cuales manoseaban y apretaban a placer, pero por encima de la ropa. Esta era de las pocas veces que masturbaba a dos chicos a la vez. Requiere práctica, pero es mucho más excitante. Sentir resbalar las manos mojadas de saliva sobre dos miembros al mismo tiempo, las respiraciones agitadas de los dos, y además el ruido característico del recreo. Cuando su orgasmos estaban ya cerca (lo notaba porque empezaban a agarrarme con fuerza los pechos), tuve cuidado de donde se corrían, pues ya una vez me pusieron perdida mientras se la hacía a dos chicos a la vez, en aquella misma posición, pero la experiencia me evita volver a pasar por esos tragos. No obstante, las manos sí me las dejaron bastante pringosas, por lo que procedí a limpiármelas con un kleenex. Me pagaron y se marcharon. Apenas pasaron cinco segundos cuando llegó otro.

Juanmi es otro habitual. Es repetidor y de un curso superior y posee la polla más grande que nunca he visto. Lleva mucho tiempo intentando convencerme para que también haga mamadas, pero yo me niego continuamente. Siempre me dice algo mientras estoy a lo mío.

No sé cómo consigo mantenerle a raya, la verdad, porque tiene mucha autoridad en todo el colegio.

– Bueno, te has decidido ya? Por fin vas a chupármela?

Fue lo primero que me dijo, al tiempo que posaba una mano en mi pecho derecho y la otra se aferraba a mi culo. Le respondí que no y se rió.

– Siempre igual! Bueno, pues ponte a lo tuyo, que sólo quedan diez minutos de recreo.

Se quedó apoyado sobre las verjas, semisentado, y yo me puse de rodillas delante de él. Su inmensa polla emergió morcillona delante de mí. Apenas cuatro caricias fueron suficientes para endurecerla lo suficiente como para que las venas se marcaran por todo el tronco. Dejé caer mi saliva sobre su capullo y él intentó acercarme la verga a la boca. Le miré a los ojos y el soltó una carcajada.

– Tranquila preciosa, era broma!

A otros ya les había dejado a medias por pasarse de la raya, pero con él era distinto. No podía hacerlo, no me sentía capaz. A pesar de ello, y como nunca llegaba a pasarse demasiado, yo seguí con lo mío. Volví a echar saliva sobre su miembro y la extendí con la mano derecha. Di unos rápidos zarpazos para endurecer un poco más su instrumento y empecé con los movimientos lentos pero duros, agarrando firmemente la verga, subía y bajaba, arrastrando la piel del glande, que cubría y mostraba alternativamente todo su capullo enrojecido. Tras esto, mi mano izquierda también entró en juego, tocando sus huevos delicadamente pero con firmeza.

Como no teníamos mucho tiempo, pues el recreo llegaría a su fin en poco tiempo, decidí comenzar con el plato fuerte. Coloqué las dos manos sobre su polla y empecé a pajearle a dos manos. Giraba hacia los lados las manos al mismo tiempo que subían y bajaban, y en algunos momentos, situaba la palma de la mano sobre el glande, rodeándolo por completo y rozándolo. Esto les volvía particularmente locos. Cercano ya a eyacular, me aparté del medio y desde su izquierda continué con la paja. Gruesos y largos chorros de esperma comenzaron a brotar de su increíble miembro para ir a parar al suelo. En ese momento tocaba el timbre para volver a clase.

Las dos últimas clases del día transcurrieron sin novedad alguna. La líbido (o el bolsillo) parecía más calmada. Además, eso me venía bien para descansar la muñeca, porque hay que ver los músculos que estoy echando en los brazos, jejeje.

En la hora de la siesta tenía concertadas otras tres pajillas más. A uno de ellos ya lo conocía, pero los otros dos eran colegas suyos. Habíamos quedado en su casa, que estaba vacía a aquellas horas.

Antes de tocarles, primero quisieron que les mostrara las tetas. Si aún no estaban empalmados, se pusieron rápidamente en posición de firmes. Había que verlos, se les caía la baba prácticamente.

Me pidieron que les pajeara con las tetas al aire. No era lo normal, pero no me importó hacerlo. Para ello, me desprendí de la camiseta y del sujetador. Me senté al lado del que estaba sólo en uno de los sofás y comencé a desabrocharle los pantalones. La erección era evidente y su polla saltó para saludar nada más verse liberada y yo, que soy muy educada, le di la mano gustosamente para corresponder el saludo. Sus ojos permanecían clavados en mis tetas mientras mi mano se deslizaba lentamente por su verga. Tomé una de sus manos y la situé en mi teta izquierda, donde se mantuvo quieta, agarrada durante unos instantes. El chaval alucinaba. De pronto, me agarró firmemente y vació sus huevos en mi mano. Me limpié la mano pringada de semen y me acerqué al siguiente.

Él mismo se la había sacado ya. Su verga temblaba de la propia excitación. Sus manos, esta vez sin invitación de ningún tipo, fueron directos a mis tetas, las cuales empezó a tocar con lujuria. Entre tanto, yo esparcía saliva (voy a tener que hacerme con un bote de crema, que si no me voy a deshidratar, jeje) por su miembro. Con este no tuve escrúpulos y empecé a ritmo fuerte y terminé a ritmo fuerte, con las dos manos, igual que con Juanmi, apretando con fuerza y de forma rápida. Ni siquiera pasaron cinco minutos y ya estaba corriéndose como un poseso. Cuando me giré, vi que el de antes volvía a tenerla dura. Al parecer, en mi postura, mis bragas también habían quedado a la vista, y él solito comenzó a machacársela. Me fui hacia el último, que era el dueño de la casa y al que yo ya conocía de clase. Decidí jugar un poco, pues me sobraba aún un poco de tiempo, y me senté de espaldas encima de él, de forma que su verga quedaba justo debajo de mi culo. Y al tiempo que miraba al primero con carita viciosa, empecé a mover mi trasero de forma circular, restregándome sobre el miembro del chico.

Podía notarla durísima bajo mi pequeño culito. Me retiré un instante, el justo para darme la vuelta y bajarle los pantalones, dejando su verga al aire, tiesa como un mástil, y volví a repetir lo mismo de antes. La faldita tableada cubrió su miembro, que quedó más cerca de un conejito que nunca en su vida y repetí el acto de frotamiento con mi culo. Noté una extraña sensación de excitación mientras sentía su polla húmeda rozarse con mis muslos y mis nalgas a través de las finas braguitas, pero cuando mejor me lo estaba pasando, sucedió algo inesperado por mí: empezó a correrse.

Aunque me retiré apresuradamente, le dio tiempo a soltar tres chorros, uno que me pringó la parte de atrás de las bragas, dejándome el culo empapado, otro que manchó la falda del uniforme por dentro y otro que fue a parar a mi muslo izquierdo, por el cual estuvo goteando un buen rato. Me limpié y me quité las bragas mojadas de semen y me marché bastante enfadada por lo sucedido, aunque lo cierto es que la culpa fue mía.

Cuando llegué a casa, aparte de ponerme unas braguitas y una falda limpias, me lavé a conciencia para no dejar ni rastro de semen. Cogí mi cartera y me fui a clases de inglés. Para llegar a la academia, cojo el autobús y, normalmente suelo coincidir con otro chico de mi colegio que va a la misma academia. Hoy también hemos coincidido y cuando ha ido a sentarse en los asientos del final, he comprendido que tenía otro trabajito. Allí atrás, nadie podía ver cómo mi mano le pajeaba lentamente. Se corrió poco antes de nuestra parada, y dejó el regalito en el respaldo del asiento.
Cuando volvía ya de clases de inglés, me he encontrado con otro compañero, el cual me ha pedido que le acompañara a casa para hacerle también a él una paja. La verdad es que ya estaba un poco cansada, pero he aceptado. En su casa estaba su hermano, pero se encontraba hablando por teléfono desde su cuarto, por lo que no nos molestaría en un buen rato. Pasamos directamente a su cuarto y, tras ponerse cómodo, yo comencé a tocarle la verga. Quería acabar cuanto antes, así que me esforcé en exprimirle bien, pero no había manera.

Yo ya estaba cansada de un día tan ajetreado (no es lo normal que haga tantas pajas, pero ha surgido así…) y lo único que quería era que se corriese de una vez. Él estaba sentado al filo de la cama y yo a su lado.

– Acércate, quiero sentir tu aliento en mi polla.

Me soltó de pronto. No sé por qué lo hice, debí haberme olido el pastel, pero no, estaba demasiado cansada como para pensar fríamente. Así que me puse de rodillas en la alfombra y acerqué mi cara a su miembro para que sintiera mi aliento sobre su verga, pero la que sentí fui yo, sentí los disparos de esperma sobre mi cara. Ni siquiera me moví; me quedé paralizada. Una eyaculación me llegó hasta el pelo y se deslizaba por mi frente. En el hoyuelo de mi ojo derecho, se acumulaba otro cuajarón de esperma. De igual forma, según iba goteando hacia abajo, se acumulaba bajo mi nariz, encima del labio superior. Y mi suéter azul marino recibió el resto de la corrida. Ninguno de los dos dijo una palabra y nos mantuvimos así durante cinco largos minutos en los que él único movimiento que hizo él fue el de guardarse la polla. Reaccioné de pronto cuando se abrió la puerta de la habitación. Como una exhalación, metí la cabeza debajo de la cama, como si estuviera buscando algo.

– Mario, que mamá dice que…

Se calló de golpe. Traté de imaginarme mi postura desde la puerta de la habitación. Con el culo en pompa, medio metida bajo la cama. Era casi seguro que el hermano pequeño de Mario estaba recibiendo una interesante panorámica no sólo de mi culo, sino también de mis braguitas.

– Qué estáis haciendo?

– Nada, cotilla! Está buscando un boli que se le ha caído bajo la cama. Qué querías?

– Que mamá dice que no viene a cenar.

– Vale, pues largo!

Cuando oí cerrarse la puerta, salí de debajo. Me limpié con una camiseta lo mejor que pude, sin decir una sola palabra. Me dio el doble de lo acordado, por lo que seguí callada. Simplemente cogí el dinero y me fui. De camino a casa, sólo he pensado en las botas que me voy a comprar mañana mismo y, con lo que sobre, seguramente me pase por Victoria’s Secret a comprar alguna braguita bonita, que hace tiempo que no renuevo mi ropa interior.

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MI PRIMERA VEZ CON MI PROFESOR (POR TODOS LADOS)

hola me llamo elizbeth, tengo 24 años y estudio la lic contador publico mi primera vez fue a los 13 años y fue con mi orientador de la secundaria, el tenia 23 años empezo al inicio de 2do grado, entro un nuevo orientador a la escuela, a pezar de mi corta edad ya tenia unos senos grandes y bien formados, unas nalgas paradas y redondas, una cintura delgada gracias a mi complexion, una cara linda unas pestañas grandes y mi piel es apiñonada, asi que los chicos me seguian pero como me gustaba jugar en vez de tener novio, se apostaban haber quien me convensia. asi que menos le hacia caso, no habia tenido mucha experiencia en besos y esas cosas hasta que….

Un dia se pelearon por mi dos niños de mi salon, el orientador llego a separalos y nos llevo a los tres detenidos a orientacion, cuando estaba hablando jonathan (asi se llama el orientador) con otro orientador alcanze aescuchar que comento:
“no se que le ven, es una niña insignificante”

Eso me dio en mi orgullo, despues del castigo y todo eso, se lo comente ami amiga la cual se rio de mi y ocaciono que me enfadara asi que le dije “que le haria tragar sus palabras, que haria que se fijara en mi” ella aposto aque no lo lograria. asi que la apuesta empezo.

Al otro dia me puse una playera entallada y encima la chamarra de la escuela, para que no se dieran cuenta que nollevaba el uniforme completo, mi falda me la subi a 5 dedos de la rodilla. y como era costumbre un maestro me envio a orientacion, ya ahi me quite la chamarra y deje ver mi enorme busto con mi playera entallada, el frio del aire acondicionado hicieron que mis pezones se pusieran rigidos los cual fue imposible que jonathan no los volteara a ver, cuando se dio cuenta que yo lo veia de como me miraba solo me regaño por no llevar el uniforme y me pidio que me pusiera la chamarra. me levante para ponermela y fingi un dolor en el vientre lo cual jonathan no tuvo remedio que cargarme para llevarme a enfermeria, como mi falda era corta toco mis muslos bajo mis nalgas y se puso rojo aunque fingi no darme cuenta, rodie su cuello con mis manos y rumbo a la enfermeria le di un beso, el correspondio metiendo su lengua en mi boca, me acerco asu cuerpo y de un sobresalto me retiro, me bajo y me envio ami salon.

Al otro dia me fui a las canchas de futbol ya que no entre a una clase, me reportaron y el tuvo que buscarme, las canchas estan retiradas de los salones y hasta arriba hay como una colina donde te tapan muchos arboles, el me vio y se sento junto ami, me pregunto porque lo hacia y para salir del problema lepregunte porque habia correspondido a mi beso,el dijo que estaba loca y que no lo volviera hacer, yo lo miraba fijamente pues sus palabras me dolian, asi que pedi disculpas y se escapo una lagrima pero era de coraje pues no lograria que se fijara en mi. le dije que estaba enamorada de el, asi que me abrazo y empezo a besarme sus manos pasaron de mi cintura a mis senos los cuales los apretaba con fuerza y yo me estremecia poco a poco metio su mano bajo mi blusa y al roce de ella en mi pezon tuve una sencasion riquisima que me asusto asi que sali corriendo.

Todo el dia no deje de penzar en el, en realidad me estaba enamorando, pero primero era mi apuesta, asi que tenia que conseguir la prueba para mi amiga. al otro dia hiba a buscarlo pero el me fue a buscar ami, y me pidio que hablaramos le dije que si pero que si podia ser el sabado porque mi mama me estaba esperando (ese dia era viernes) nos citamos y el dije a mi amiga que fuera para que viera que era cierto, yo llegue al lugar de la cita la idea nada mas era que me viera mi amiga pues me asustaba salir con el, pero cuando lo vi ahi con una flor para mi me subi a su cohe y nos fuimos (estaba segura de que me enamore) llegamos a su casa, rentaba un cuarto pues sus papas vivian en toluca. pence lo peor y queria irme pero el me empezo a besar metia su lengua en mi boca probacando que me exitara, me abrazaba fuertemente, sus manos empezaron acariciar mis senos, hieron que mis pezones se endurecieran, levanto mi blusa e hizo a un lado el brasier, chupo mis pezones suavemente haciendo que mi respiracion se acelerara ¡oh por dios, me exito solo de recoradar!

Me llevo a la cama sin dejar de chupar mis pezones, yo estba llorando, lamio mis lagrimas y dijo que no temiera que sabia que era virgen pero que se moria de ganas de hacerme suya, puso su pene en mi mano (no se ni cuando lo saco) y me dijo “mira como me tienes” era realmete enorme y estaba grueso, el guio mi mano para acariciar su pene, luego dejo que lo hieciera sola, el volvio a mis senos, luego se dirijio a mi vagina, lenato mi falda quito mi pantaleta y empezo chuparla hacia que gimera metia su lengua dentro de mi, nunca habia sentido algo asi y me encantaba, la chupaba con tal intensidad que sentia que se la queria comer, con una de sus manos pellizcaba mi pezon logrando una sencasion de que me orinaba en su boca me levanto de la cama y me puso de rodillas, metio su enorme pene a mi boca haciendo movimientos de entra y sal y gemia en placer.

Luego me lavanto y dijo que me pentraria, yo le dije que no, porque era muy niña, me cargo con fuerza abriendo mis piernas y sujetandome de las nalgas, donde mi vagina quedo a la altura de su pene, yo pense que me hiba a penetrar de todos modos, (aunque uso otra maña),llevo mis piernas asu cuello donde lo abrace con ellas para no caerme, me deslizo quedando yo boca abajo sujetandome el de la cintura y yo de sus rodillas, ahora mi vagina quedaba cerca de su boca asi que empezo achuparle nuevamente, era la misma sensacion pero con mas fuerza era mas delicioso asi no se cuantsos orgasmos tube, mis piernas perdian fuerza asi que resbale mis manos estaban en el suelo y yo en la misma postura el jalo mis piernas hacia arriba y pence que volveria a chupar mi vagina pero al llegar a su pene jalo con mas fuerza haciendome estallar en un grito de dolor y placer, me habia penetrado aunque no tolmente,me recargo en la cama y empezo amover su pene dentro de mi, yo gritaba que se detuviera, pero el sabia que en realidad deceaba mas, agarro mis senos y los apreto al mismo tiempo que enterro todo su miembro dentro mi, empeze a mover las caderas, no se como lo hacia que el jadeaba de placer, me decia que estab riquisima y que mi vagina estaba estrecha que se lo apretaba rico, mientras me decia eso yo mas me movia, aunque el dolor que sentia me facinaba sentir su pene en mi, el se inclino a chupar mis pezones y yo tenia un orgasmo tras otro, sentia desgarrarme por dentro y que me partiria en dos, asi que aprete mi vagina para detener esa sensacion, pero hizo que mi vagina le hieciera como mordidas a su pene haciendolo estallar en un climax y ami con el.

Se quedo recostado en mi pecho sin sacar su pene de mi, despues de unos minutos recobre fuerza y empece a mover mis caderas y besarlo el sonrio y dijo que los hombres eran mas lentos para recuperase, pero senti como su pene hiba creciendo dentro de mi, al darse cuenta el me siguio besando y volvi hacer suya, repetimos 3 veces mas en el resto del dia.

Como ya era de noche me llevo ami casa (a unas cuadras), estaba lloviendo, me despedi con un beso y el dije que lo amaba, el dijo que tambien ami pero que era una locura, me dijo que me habia penetrado sin condon y que eso podia tener consecuencias, yo minimice las cosas como toda adolecente y puse mi mano en su pene provocandolo de nuevo y lo jale hacia el asiento trasero del coche, nos exitamos nuevamente, sin quitarnos la ropa solo con su pene fuera del pantalon y haciendo au lado mis pantaletas me pentraba mientras nos besabamos con intensa pasion, me voltie dandole la espalda porque me pegaba en el techo del carro con el sube baja, asi que optamos por la posicion de perrito, seguimos asi pero realmente era incomodo en el coche, en ese entra y sale de su pene en mi vagina con tanta fuerza debido al deceo de nuestros cuerpos y con el poco espacio en el carro, su pene tomo otra direccion, penetro mi culo, grite con fuerza pr el dolor, el sentia venirse en mi culo pues la nueva experiencia lo exito, hizo un entra y sal en mi culo como si fuera mi vagina aunque me dolia me acople al movimiento de su pene, sus dedos empezaron a darme placer en mi vagina mientrs su pene lo hacie en mi culo, fue grandioso. volvimos aestallar en un climax orgasmico.

Al terminar y recuperar poco de fuerza y la respiracion, me prometio cuidarme y dijo que estaria conmigo pasara lo que pasara (se referia asi quedaba enmarazada), pero que no estaba arrepentido que iria a la carcel con gusto por haberse metido con una menor de edad, porque habria valido la pena. me beso tiernamente mis labios y me fui a mi casa.

quieren saber que paso despues?
se los contare otro dia
solo les puedo adelantar que repetimos y con nuevas experiencias

Inicie a dos amiguitas de mi hija

Hola chicos y chicas, soy Adonai, tengo 41 años, me mantengo bien fisicamente y he de contarles como me tiré a dos de las amiguitas de mi hija, a una yo la inicié y aunque la otra ya había sido cogida por su novio, yo le enseñé otras cositas.

Hola de nuevo a todos. Esto sucedió entre 2009 y 2010.

Soy viudo desde los 36 años, no me he vuelto a casar, tengo dos hijos. Mi hija normalmente lleva compañeritas a la casa, que tienen su misma edad (entre 15 y 16 años). Y este relato es sobre el sexo que tuve con ellas. Voy a cambiar nombres por razones obvias.

Kim, una linda chiquilla de 15, morena clara, dos lindas tetitas aún conservadas intactas, cabello castaño, rostro bonito, su chochito virgen, pero la nena es de fuego, no se como se mantenía virgen todavía.

Yo ya tengo muchos años y experiencia en el sexo opuesto, se cuando una chica esta interesada, y asi era Kim, sus lindos ojitos cafés me decían todo. Yo en casa soy muy dado a compartir con mi hija y las amigas de mi hija, asi que veiamos peliculas juntos, ibamos al parque, tomabamos helado y yo sentía que Kim le gustaba mi compañía. Cierta noche viendo una pelicula en mi habitación, que tiene una cama tipo King, nos dió la noche, mi hija ya estaba dormitando, en eso Kim que estaba en pijama, se me arrimó y se acostó sobre mi hombro, yo la empecé a acariciar el cabello, luego la espalda, la espalda baja, metí mi mano por debajo de su camisa de pijama y acaricie su espalda, ella volteo a verme y vi en sus ojos que estaba muy excitada por todas mis caricias. Yo sentí la oportunidad esa noche. Asi que desperté a mi hija para que se fuera a dormir y le dije que Kim llegaría al rato solo terminaría de ver la peli, ella se fue bostezando y cerró la puerta.

Las caricias a Kim siguieron, seguí acariciando su espalda baja y mis dedos rozaban su braguita rosada, ella correspondió metiendo su mano entre los botones de mi camisa y me acariciaba el pecho. Mi verga empezaba a crecer en mi ropa interior, meti mi mano entre su braguita y acaricie sus nalguitas, eran gorditas con la piel muy tersa, se las apreté con mucho deseo. Kim quitó un par de botones de mi camisa y me dió algunos besitos inocentes en el pecho. Yo estaba muy caliente y sabía que ese toqueteo podía durar mucho tiempo, y yo me moría de ganas de conocer su cuerpecito. Le tomé la manita que tenía en mi pecho y la metí dentro de mis calzoncillos, para que me tocara la verga, quería ver su reacción, puso una carita de asombro, pero de mucha curiosidad, comenzó a acariciarme mi dura carne con sus deditos pequeños.

Le volví a tomar su manita para que me envolviera con ella la verga, apenas cabía en su mano, luego le enseñé como acariciarmela jalándomela, me bajé los calzoncillos para que ella la viera bien. Yo ya estaba como leon en jaula, deslicé mis dedos entre sus nalgas y llegué a su chochito, metí un dedo entre sus labios vaginales y caray!! la nena estaba bien lubricadita, muy mojadita. Cuando acaricie su cuquita ella gimió y cerró sus ojitos, pero no puso resistencia.

Asi seguimos unos minutos, ella chaqueteandome la verga y yo acariciando su chochito por atras.
-Kim, bésame la verga preciosa- le pedi

Ella puso sus tiernos labios sobre mi erección y empezó a darle besitos encima, usaba también su lenguita como lamiendo un largo caramelo, su inexperiencia me terminó por excitar mucho más. Dejé que ella misma experimentara con mi verga, a los pocos minutos la metía en su boquita y la chupaba como queriendo succionar algo dentro de ella. Mis dedos en sus pliegues vaginales estaban empapados del lubricante que salía de su chochito.

-Ahora me toca a mi besarte su cosita!- le dije dulcemente, ella entendio y dejó de chupar mi verga. La acosté y le fui quitando su pijama, cuando quedó en braguita, cerró sus piernitas como impidiendome sacar su ropita interior, entonces empecé con tomar uno de sus lindos piecitos, y comencé a besar y chupar cada parte, en especial sus pequeñisimos deditos, nunca pensé lo delicioso que era chupar las falanges del pie de una pequeña chica, eso hizo que la erección de mi verga llegara a su máximo. A ella pareció gustarle porque pegaba ciertos grititos de pasión, me gustó tanto eso que tomé el otro piecito y repetí el tratamiento. Todo eso ablandó a Kim, y luego me dejó extraer su calzoncito, lo saqué y por primera vez pude ver su tierno chochito casi sin pelitos púbicos, al parecer ella ya se depilaba.

Inicié besando su entrepierna, sus muslos, con bastantes besos y chupaditas, pasé sobre su chochito y mis besos cayeron en su vientre de niña, lamí su piel, los imperceptibles vellos púbicos que tenía y fui bajando a su cuquita, ella gritó y me jaló los cabellos cuando mi lengua húmeda y caliente tocó su coñito, la punta de mi lengua abrió en dos sus labios vaginales y siguió la rayita entre ambos, bajé y volví a subir moviendo la lengua como si fuera un perro. Kim se movía en la cama como queriendo levantarse, pero era la excitación. Poco a poco le fui levantando las piernas para dejar más descubierta su parte íntima. Mi boca se posó sobre su chochito acaparándolo todo, la punta de mi lengua buscó su pequeñito clitoris, cuando lo lamí repetidamente, ella gimió fuertemente, tensó sus musculos y se corrió en mi boca.

Yo ya estaba goteando de la verga, asi que dejé de chuparsela y me fui montando sobre ella a la vez que levantaba y abría sus piernitas. Tomé mi verga con una mano y le restregué mi glande sobre su cuquita, ella cerró sus ojitos, sabía lo que vendría irremediablemente. La puse en la entrada de su vagina y fui empujando lentamente, Kim se quejó y siguió quejandose por un rato, mientras mi verga iba abriendo su chochito, rompí todo lo que había alli dentro, y seguí empujando hasta que mi verga entró a la mitad de su largo. Ella se quejaba y abriendo sus ojitos me vió con amor. Eso me hizo seguir y empezar a embestirla con lentos bombeos. Mi verga entraba y salía de su tierno chochito, pude ver un pequeño hilito de sangre.

Cada minuto yo la bombeaba más rapido y fuerte, pronto ella me abrazó del cuello y comenzó a gimotear, de ese modo, pude meter el resto de mi verga en su cuquita. Por un momento pensé que mi verga no entraría en su estrecho hoyito, pero ya estaba dentro y la empecé a culear rico. La besé en la boca, le mamé sus tetitas mientras la cogía para hacerla gozar, y pronto ella alcanzó otro orgasmo. Yo aún no lograba el mio.

Para yo descansar un poco, ya estaba un poco agotado. La puse de ladito y yo atras, levantando una de sus piernitas, la penetré en esa posición. Sus corridas, sus lubricantes y mi semen de preeyaculación lograban que mi verga entrara con un poco de más facilidad en su chochito, la voltee lo que pude y tuve sus tetitas a mi alcancé para seguir mamándoselas. Kim no tardó en correrse de nuevo, yo aceleré fuerte y sentí como mi semen estaba por salir asi que le saqué mi verga y eyaculé entre sus nalgas, fue una buena cantidad de esperma. Luego nos quedamos un rato en la misma posición, yo diciendole cosas lindas, para no escandalizarla. -Qué linda estuviste!-, -ahora eres una bella mujercita!-, cosas como esas.

Nos besamos otros minutos más y luego le dije que se fuera a la habitación de mi hija, donde dormía, porque mi hija podría despertarse y buscarla. Kim se puso su ropita de dormir y dándome un besito en los labios se despidió. En las sabanas aún quedaban algunas gotitas de sangre, como resultado de su desfloración.

La otra amiguita de mi hija era Carolina, de 16, ella era más despierta sexualmente que Kim, no era ya virgen, pero solo tenía relaciones con su novio. Ella también sentía atracción por mi y yo le regalaba cositas para agradarla. Ella se dejaba que yo la abrazara, que la apretara y ponerla en mis piernas. Cierta vez que la fui a dejar a su casa, que está a unos quince minutos de donde vivo, después de pasar un fin de semana con mi hija, cuando ibamos a llegar a su casa,me dijo que me estacionara antes, yo seguí su indicación, apagué el motor y empezamos a charlar, yo sabía que ella había hecho eso para algo más que charlar, asi que fui acercándome a ella hasta que la logré besar, ella dijo que eso era malo, porque tenia novio, entonces la tomé del brazo la acerqué y nos fundimos en otro beso, solo que este si fue largo en duración y de lenguita, ella colaboraba mucho.

Luego siguieron más besos, mis manos se metieron debajo de su blusa y tocaron sus bonitas tetitas, levanté su blusa y luego su sosten y comencé a mamar sus senos, ella me acariciaba los cabellos mientras yo me comía sus bonitas carnes puntiagudas. Esa noche le dejé coloradas sus tetitas de tanto mamarlas, pero no tuvimos sexo, solamente le toqué su chochito sobre su braguita, pero aún sin penetración la chiquilla estoy seguro que tuvo un orgasmo.

Aunque no hubo penetración esa primera vez, dejé preparado todo para cuando ella llegara a quedarse con mi hija, y no pasó mucho tiempo para eso.

FIN PARTE I

Me manosearon rumbo a mi trabajo

Hola me llamo Isabel tengo 20 años, no soy muy dada a escribir este tipo de experiencias, pero después de lo que pasó, y de haber leído algunas experiencias de mujeres que vivieron algo similar, me anime a contar mi experiencia.

Mi madre y yo somos del Estado de Sinaloa, hace dos años que vinimos a vivir a México para que yo pudiera estudiar la carrera en la UNAM, trabajo en un despacho jurídico como secretaria cerca del metro San Lázaro, ya que solo somos mi mamá y yo, pues tengo que ayudarle con algunos gastos de la casa.

Un día jueves al término de mi turno, nos avisaron a las tres secretarias del despacho que el viernes debíamos llegar a las 8:00 am porque iba a haber reunión de accionistas y que debíamos llevar uniforme de formalidad, este uniforme consta de un saco negro con blusa blanca, una falda negra y unas zapatillas negras; cuando uso este uniforme me pongo una licra porque la falda me queda demasiado corta, apenas me cubre 13 cm desde donde terminan los glúteos y comienzan los muslos, entonces me queda muy corta y comprarla por fuera, de la tela en que la requieren es muy cara, entonces no tengo opción mas que usarla. Al salir de mis clases me dirigí al gimnasio pensando si había lavado mi ropa interior entre ella incluída la licra. Al llegar a mi casa llegue tan cansada que solo preparé mi uniforme y no me preocupe por nada más.

Al otro día me levante a las 5:00 am en punto porque vivo hasta Tecámac, ya que si me levanto mas tarde corro el riesgo de llegar tarde por el trafico que se carga además del transporte que esta muy concurrido ya a esa hora, y busque mi ropa interior, mi sorpresa fue que no había lavado nada ni mi licra y lo único que tenía limpio era una tanga, y pues no tenía opción, me puse el uniforme sin nada mas que la tanga debajo, en ese momento entra mi madre y me pregunto que llevaba debajo de la falda por lo corta, como no le conteste me alzo la falda y me vio la tanga y me dijo,- piensas ir asi al trabajo, vas a ir enseñando las nalgas mija porque esa falda no se te pega nada, toda se te acampana,- pues es lo único que tengo, le contesté, mi madre que trabaja arreglando vestidos, me dijo que trataríamos de comprar tela para hacerme una falda, sacó su metro de su bolsa y me midió y me dijo,- mides 1.72 de altura, 59 de cintura, y 118 cadera, huy!!!!!! mija, si que se van a echar una buen taco, que paradas tienes las nalgas, por eso se te acampana la falda oye, y que piernotas chulas y gruesas, te pareces a tus primas de Guasave, vete en taxi porque en el metro vas a ir enseñando.- Le conteste que no tenía suficiente dinero para el taxi y le pedí un préstamo para el taxi y me dijo que hoy le pagaban unos vestidos que arregló y que no tenía de momento, y pues me tuve que ir en el camión.

Eran las 6:55 am cuando llegué al metro Indios Verdes y vi la fila de los boletos llenísima, tuve que pedirle a alguien que me sacara mis boletos, era un señor chaparrito, como de 1.57 y de unos 50 años de edad, iba bien vestido y pues se me ocurrió pedirle el favor, primero me vío de pies a cabeza y después accedió. Bajando al andén había mas gente de lo habitual ya que era quincena, y el vagón de las mujeres estaba aún muy adelante y yo ya no quería perder mas tiempo y me metí en el tercer vagón de los últimos, y a fuerzas y empujones llegue hasta el rincón de la otra puerta donde hay una escalera al final del vagón, me puse mi mochila en el pecho para meter una pluma que tenía en el cabello y al iniciar movimiento el metro se me cayó en el orificio de la escalera y me volteé para sacarla, al ver que no podía sacarla me volteé de frente hacia la escalera para poder sacarla, la gente terminó de acomodarse dejándome atrapada en ese rincón con mi mochila en mi pecho, no podía ver nada hacia mi izquierda ni hacia atrás y a mi derecha estaba un hombre muy gordo y mas alto que yo.

A los pocos minutos de haber iniciado el metro su marcha, comenzó a detenerse y algunas lámparas se apagaron, quedamos en penumbra cuando de repente siento una mano que me estaba acariciando la piernas por atrás y me dio mucho coraje porque no sabía quien era el pervertido que me venía metiendo mano, y así en penumbra reanudó su marcha el metro y el tipo seguía acariciando mis piernas, en la siguiente estación entró mas gente y quedé mas atrapada hacia la escalera y abrí un poco mis piernas para conservar el equilibrio, se prendieron las luces y el tipo no retiraba su mano, comenzaba a subir un poco mas su mano ya que le era fácil meterla por lo acampanado de la falda, y en ese momento me acordé de lo que me dijo mi madre de mis nalgas, me dio un poco de morbo pensar que venía imaginando el tipo este, y por lógica , aunque no me agradaba lo que me estaba pasando, me estaba acariciando mis partes erógenas, era cuestión de tiempo y mi vagina comenzó a humedecerse, sus caricias eran suaves y continuas y yo trataba de contener mi respiración que comenzaba a agitarse, mi rostro lo sentí caliente y como soy blanca me puse roja, lo bueno que nadie me veía, el continuaba acariciando mis piernas hasta que llego a mi entrepierna donde empieza la raya de mi culo, se percato de que no llevaba nada mas que una tanga, con un dedo me recorrió mi raya hasta llegar arriba y se dio cuenta de lo paradito que lo tengo y extendió su mano y la deslizó suavemente recorriéndome todo el culo, yo ya estaba muy caliente, puso su mano en mi entrepierna haciéndome caricias en donde se me juntan mis piernas y la raya de mis nalgas, eso me hizo mojarme aún mas, y con el movimiento me puso su mano en mi vagina, me hizo a un lado la tanga con su dedo y me hacia circulitos recorriéndome toda la vagina, en ese momento sentí que otra mano me acariciaba las piernas y las nalgas, por la morbosidad de calentar a alguien algún día con mi cuerpo, me gusta depilarme mi vagina, así que se dio gusto con el contacto directo con mi piel, al darse cuenta de que ya estaba lubricada, metió dos dedos en mi vagina, lo que me hizo estremecerme y me hizo parar un poco las nalgas, sus movimientos eran suaves y continuos y la otra mano seguía acariciándome las nalgas y las piernas, me estaban llevando a un punto donde ya sentía que venía, y a los pocos minutos me ví forzada a morder mi mochila porque ya me iba a venir, ya no pude soportar mas y me vine como nunca, ni masturbándome me había venido así, mientras me venía las caricias continuaban, y se empezaba a escuchar gente que pedía permiso para bajar, pues ya íbamos a llegar a Balderas y ahí baja mucha gente, al ver eso se retiraron las dos manos y yo trate de voltear para ver quien era el pervertido que me venía tocando y no pude distinguir, no descartaba que habían sido los chicos de atrás pero no estaba segura. Me bajé rápido del vagón cuando de repente me agarra alguien la mano y me la dejó pegajosa y húmeda, al voltear era el señor que me sacó los boletos y me lanzó una sonrisa pues bien sabe que me hizo venirme, nunca en la mente me pasó que podría ser él, pues ni lo veía.

Al final del día me fui pensativa a casa, y al llegar a mi casa, me desvestí y me acosté en mi cama, abrí mis piernas y me ví mi vagina un rato, me paré y fui a mi espejo y me ví mi cuerpo, mis nalgas, mis tetas, mis piernas y me acordé de la manoseada propinada y así de pie comencé a sobarme mi vagina, y volví a tener un orgasmo delicioso.

Desde ese momento, cuando me piden ese uniforme, me voy en taxi, pero me gusta ver que el chofer acomode su espejo para verme mis piernas y al llegar a mi destino, alzo y abro un poco mis piernas para que me vea mi entrepierna, me excita ver su mirada morbosa. En el trabajo me encanta ver como me le antojo a los Licenciados cuando me agacho a poner los papeles en su escritorio y a veces noto que tienen sus penes erectos dentro de su pantalón. En el baño de mujeres hay un corredor largo que hasta el final tiene un espejo grande, mis compañeras de trabajo no saben que detrás es una habitación donde los accionistas se reúnen para hablar de dinero y ponerse a tomar después de haber terminado nuestro turno y aprovecho para ir al baño con mi compañera, como en el baño no hay espejo grande, pues nos maquillamos en el espejo grande, espero a que mi compañera se vaya y hago como que no se nada y aprovecho para alzarme la falda y poner posiciones como en las revistas eróticas para verme el culo en tanga y las piernas, los Licenciados ni sospechan que se lo de su habitación, cosa que me excita, pero lo que me excita es que los Licenciados me estan viendo el culo detrás del espejo y les provoco mas ganas de comerme, lo sé porque una vez al final del turno sorprendí a uno de los accionistas, un hombre medio gordo, alto y feo masturbándose con el cierre del pantalón abierto y no se percató que ya lo había visto, toqué su puerta y rápido aparto su mano del pantalón y cubrió su pene bajándose un poco el saco, su pene era cabezón y grueso, así que hice me di a la tarea de calentarlo mas, cerré la puerta y le pedí permiso para retirar su taza de café que aún no se terminada y fingí que se cayó accidentalmente, le pedí que se apartara del escritorio para poder levantarla y de reojo vi como su pene salía de su pantalón completamente erecto, trataba de agacharme lo mas posible con las piernas rectas para que me viera bien las piernas y un poco del culo y yo creo que ya no aguanto mas y me dijo.- señorita, tiene usted un insecto en la pierna.- sabía que era un pretexto para verme mas y le dije que me daba mucho asco y que me lo quitara, me volteé y me alzé completamente la falda dejando al descubierto mi culo en frente del Licenciado y me pidió que me agachara levemente, él me paseaba su pene diciéndome que el insecto estaba caminando, en verdad estaba cabezón me lo movía por todo el culo y también me paseaba por la raya hasta llegar a lo cerrado de mis piernas, vio que en su taza había algo de café y me dijo que me echaría un poco de café para que el no tocara al insecto ni me fuera a tocar a mi, con su pene apoyado en la parte media de mi raya me dijo.- señorita, podría usted con sus manos abrir un poco sus glúteos y no se mueva por favor, – y sentí algo caliente que me lubricaba y me dice,- listo señorita, puede retirarse, vaya al baño a lavarse, y le pedí a mi amiga que me acompañara al baño y como se que en esa oficina esta la entrada a la habitación del espejo, ya en el espejo le explique a mi amiga que viera la crema que usaba para que no rosarme con la tanga, me alze la falda y le me agarro las nalgas y me dijo que no conocía ese tipo de crema, yo sabía que el licenciado nos estaba viendo y sabia que se estaba masturbando de nuevo al ver como mi amiga me agarraba el culo y sacaba su semen.

Desde ese entonces, ya no soy tan seriecita en el trabajo y disfruto un poco mas de mi cuerpo de mujer…

nena de 13 años ¿Quien se aprovecho de quien?

Ella.- hola, usted debe ser jorge, mi mama fue a hacer unos tramites con mis hermanitos mas chicos y mis otros hermanos están en la escuela. Yo me quede porque no me sentía bien y así podía atenderlo ya que no quedaba nadie en casa.

En el barrio donde vivo hay una mujer muy, pero muy atorranta o mejor dicho le gusta más la verga que comer. Tiene 7 hijos que van desde los 5 años hasta los 20, todos ellos de diferentes padres. En mi juventud le dedique varias pajas en su honor, si bien no era la gran cosa tenia un lindo cuerpo y es muy bonita de cara. Por comentarios de personas que se la han cogido me decían que era una bestia en la cama, pero en ese entonces era demasiado tímido como para decirle algo además de la diferencia de edad que teníamos pensé que no me iba a dar bola.

Una ves me llama para que le revise la PC dado que sabe que me dedico a eso, realmente fui con la idea de hacer mi trabajo y poder cobrar en especias, o sea echarle un buen polvo como paga por mi trabajo y así poder cumplir mi fantasía de chico, pero la cosa no salio como esperaba sino que mejor.

Arregle para ir a su casa 2 días después de su llamado, no tenia nada que hacer pero como todo técnico me quería hacer rogar un poco. Como habíamos acordado llegue puntual a su casa el día y hora indicada, golpee la puerta y me atiende una de sus hijas con una remerita holgada y una pollerita escocesa de nombre Mariela según me dijo, quede medio.

• Ella.- hola, usted debe ser jorge, mi mama fue a hacer unos tramites con mis hermanitos mas chicos y mis otros hermanos están en la escuela. Yo me quede porque no me sentía bien y así podía atenderlo ya que no quedaba nadie en casa.

• Yo.- no te preocupes y hace tus cosas yo voy a estar en la PC viendo que puedo hacer para arreglarla cualquier cosa te llamo si necesito algo.

Quede medio desilusionado y con una calentura importante dado que no iba a poder cobrar mi trabajo como tenia planeado, pero buen lo cobraría en otro momento.

Empecé a revisar la PC en cuestión y la nena no se despegaba ni un segundo de mi lado, es mas estaba sobre mí apoyando sus incipientes pechitos en mi espalda, cabe destacar que no eran la gran cosa pero estaban mas que bien para sus 13 añitos, al menos eso pude sentir con su apoyada.

Como dije antes ella no se quedaba quieta y se frotaba en mi espalda, eso sumado a la calentura acumulada de años por cogerme a su mama, hizo que mi amigo reaccionara y me resultara incomodo para trabajar porque me dolía de lo apretado que estaba.

Le pedí permiso de pasar al baño, me moje la cara y trate de bajar la calentura, pensé que no podía ser tan HDP de querer cogerme una nena de esa edad y menos por una calentura que tenia por su madre.

Termine mi trabajo lo antes posible para que no me volviera la calentura dado que ella seguía en lo mismo, se apoyaba en mi espalda con sus tetitas y se movía. Una ves terminado pregunte.

• Yo.- tenes alguna duda, o consulta que me quieras hacer?.

• Ella.- si tengo varias, si no se ofende.

• Yo.- las que quieras, no hay problemas.

Me disponía a pararme para dejarle mi lugar y sentarme en una silla contigua cuando ella me dijo.

• Ella.- por favor quédese sentado así me siento en sus piernas, así llego mejor al teclado, siempre tengo que poner almohadones parra llegar.

Sin darme tiempo a responder ya la tenia sentada en mis piernas, cosa que me resultaba medianamente incomodo por toda la situación anterior. Tuve que pensar en cualquier cosa como para que mi amigo no reaccione. Apenas se sentó acomodo su pollerita y empezó a preguntar cosas.

Lo primero fue si ya funcionaba el MSN, decía que lo usaba para hablar con el novio que como estudiaba en otro colegio no lo veía en la semana, recordé mi infancia y a esa edad era un pelotudo importante todavía jugaba con autitos y ni pensaba en mujeres, si bien me gustaban no me animaba a decirles nada, además, para sacarles un beso en la boca podíamos estar largo tiempo y ni hablar de de coger era algo impensado por ende nos matábamos a pajas. Hoy días sigo con mis pajas pero por placer ya que me encanta.

Volviendo al tema, como dije la nena no se quedaba quieta y sentir como se frotaba ese culito en mi verga fue demasiado y reacciono mi amigo. Rogaba que ella no se diera cuenta como para no pasar un mal rato.

Le pregunte por su novio y me dijo que hacia varios meses que salían, que se veían poco y por tal motivo usaban MSN para comunicarse. También me dijo que el le insistía con que quería verla desnuda por cam, pero que ella no quería dado que siempre hay gente dando vueltas por su casa.

La verdad quede con la boca abierta ante tal confesión, le dije que no debería hacer esas cosas que todavía era muy chica a lo que ella me dijo:

• Ella.- lo que pasa es que ya lo hicimos muchas veces pero el es muy calenton y no se aguanta hasta e fin de semana.

• Yo.- que hicieron muchas veces? Pregunte ingenuo

• Ella.- COGIMOS!!!!!!

Mi cara de asombro fue tal que ella se empezó a reír, diciendo que era normal que todos sus amigos y amigas lo hacían. Mierda pensé!!!!! A esa edad todos cogen ahora?????, tan desactualizado estoy?

• Ella.- lo que pasa es que si bien me gusta no quedo satisfecha, la tiene muy chiquita y no me alcanza, con todos los que estuve de mi edad la tienen chiquita.

• Yo.- como el no fue el primero?

• Ella.- no que va, ni el primero ni el ultimo.

Esta nena salio tan puta como la madre y también le gusta mas la verga que comer, luego me comento que el primero fue un primo suyo de 14 años y que ella tenia para ese entonces 10, que al principio le dolió pero después le gusto mucho. Con el lo hizo varias veces pero después se puso de novio y dejo de darle bola.

No podía salir de mi asombro de cómo esta nena podía ser tan puta. Mientras me contaba estas cosas no paraba de mover el culito en círculos, mi verga estaba a full tenia una lucha interna una parte de mi quería arrancarle la pollera y mandársela a guardar y la otra me decía que no podía aprovecharme de esa situación.

• Ella.- lo que pasa es que mis amigos aparte de tenerla chiquita terminan muy rápido y me quedo muy caliente.

• Yo.- mira, estas no son cosas de las que debas hablar conmigo, tenes que hacerlo con tus amigas o tu mamá.

• Ella.- pero parece que no te molesta, hace rato que siento tu verga en mi colita, me dijo zarandeando el culo a mas no poder.

Ya había dejado el usted de lado para tutearme.

• Yo.- discúlpame me tengo que ir.

• Ella.- espera!!!, te hago una ultima pregunta, me podes decir paginas porno en Internet para poder ver cuando estoy sola.

• Yo.- WTF????? Nena vos estas loca? Como me vas a preguntar eso?

• Ella.- es que vi, algunas que me pasa mi novio o amigas, pero quiero alguna pag gratis.

• Ella.- dale porque no las miramos juntos? Mi mamá, tiene para un par de horas más.

• Yo.- estas loca!!! No me podes pedir eso!!!.

• Ella.- dale ahora decime que no te gusta lo que te hago?

• Yo.- si me encanta, pero vos sos una nena, te llevo más de 20 años.

• Ella.- ya lo se, hace mucho que estoy esperando una oportunidad como esta y no se me va a escapar, siempre quise que me coja un tipo grande, pero como me ven chiquita se asustan y no se animan.

• Yo.- Mari, sos muy linda pero sos muy chica para mi, si fueras mas grande ni lo dudaría, además si llega tu mama nos mataría a los dos.

• Ella.- por eso no te preocupes, ya te dije que tiene para un par de horas, aparte deje la llave puesta con una sola vuelta para que si llega tenga que golpear la puerta. Dale pone la pag de video, me dijo mientas bajaba su manito para agarrarme la verga por sobre el pantalón.

• Yo.- no, esto es una locura!!!!!!

• Ella.- todo lo que quieras pero tu pija no dice lo mismo, esta durísima me dijo mientras se mordía los labios.

Quede mudo, no podía hablar, mi calentura pudo mas que la coherencia baje mi mano para tocarle esa conchita que me estaba volviendo loco y me encontré con que no tenia bombacha.

• Yo.- nena no tenes bombacha!!!

• Ella.- con una sonrisa, picara me dijo así es, tenia todo planeado, sabia que venias y que si me hacia que me sentía mal, mi mama me iba a dejar en casa, cuando mi mama me dijo que te iba a llamar para cambiar el día le dije que si me dejaba quedarme que me sentía mal y de paso te atendía para que arregles la PC.

Ya te dije, hace tiempo que quiero coger con alguien grande y no iba a perder la oportunidad de hacerlo con vos.

Lo de la pollerita y estar sin bombacha lo hago siempre que viene mi novio, cuando todos se van a dormir hacemos que miramos la tele, me siento arriba de el y disimulamos si escuchamos algún ruido, mientras me tiene ensartada.

Demás esta decir que la madre es del tipo de persona que tiene hijos y los dejan que se críen solos, y así le salen, si esta es así, ni quiero pensar las hermanas mas grandes.

La puse de pie, le estaba por sacar la pollera para poder ver y comerme esa conchita como dios manda y me paro en seco.

• Ella.- no eso lo dejamos para otro día con mas tiempo

• Yo.- otro día?

• Ella.- espero que muchos mas

Se agacho, me desabotono el pantalón saco a mi amigo afuera y le dio unos lengüetazos mmmmmmmmm que rica verga tenes, mucho más grande que la de mi novio, amigos y primo, por fin una pija como yo quería.

Tampoco voy a inventar como hacen muchos la mía es normalita 16 x 5, pero hasta ahora nadie se quejo.

• Ella.- sacándose mi verga de la boca unos segundos, dijo dale pone unos videos

Ya sin poder de decisión, la calentura era más fuerte, puse una página de videos que veo siempre.

• Yo.- de cuales queres ver?

• Ella.- los que mas te gusten

La verdad que ni me fije puse el primero que vi en pantalla, mucha importancia no le di, solo quería ver como esa boquita me comía la verga sin poder tragársela entera porque no le entraba. No podía entender como sabia chuparla tan bien a esa edad, pero no tenia importancia en ese momento

Habían pasado no más de 5 min. y le dije…

• Yo.- para nena, que me vas a hacer acabar y te la quiero poner en esa conchita divina que tenes sin un pelito.

• Ella.- si, me la depilo porque a mi novio le gusta así

La doy vuelta para que me de la espalda y le digo dale, siéntate en mi verga y enterratela toda.

• Ella.- siiiiiii, estoy echa un charco de mojada, no aguanto mas las ganas.

La deje que ella manejara la penetración para no lastimarla, porque si bien tiene muchas cogidas según me dijo mi verga era mucho más grande de lo que acostumbraba.

Se fue sentando de a poco sobre mi mástil y cada ves que bajaba se metía un poco más hasta que la tuvo toda adentro

• Ella.- por fin una pija como la gente, hace tiempo que quería algo así, decía mientras empezaba con el sube y baja.

• Yo.- dale bebe, es toda para vos y la vas a tener las veces que quieras, respondí mientras había metido mis manos bajo su remera para apretar esos ricos pezoncitos que me habían vuelto loco un rato atrás.

Siiiiiiii, que rico que es cojerrrrrrr, gracias primo por hacerme descubrir este mundo!!!

A cada segundo que pasaba su ritmo era más frenético y yo estaba en las nubes con esa conchita que me apretaba la verga como un guante, nunca había probado algo tan rico como eso.

Habrían pasado 10 min., el video ya había pasado a segundo plano, ninguno de los dos le daba importancia. Paro un segundo y sin sacarse mi verga de la concha se dio vuelta para poder besarme a lo que aproveche para poder ver y chuparte esos insipientes pechitos que eran un bocato di cardinale.

Yo no iba a aguantar mucho mas para inundarla de leche, se lo dije y respondió….

• Ella.- aguanta un poquito mas que ya acabo y lo hacemos juntos

Tuve que hacer una fuerza sobrehumana y pensar en otra cosa para aguantar, unos min. mas tarde me abraza con todas sus fuerzas y se escucha un sonoro ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, sentí como su conchita me presionaba la verga se estremecía toda ella y caía desvanecida en mis brazos, no aguante mas y la inunde de leche, fueron varios lechazos la presione hacia abajo como si quisiera que le saliera por la boca.

Pasaron unos momentos nos recompusimos un poco y dijo.

• Ella.- fue el mejor polvo de mi vida, espero que haya muchos mas como este

• Yo.- ni lo dudes, cuando quieras solo tenes que pedirlo, solo tenemos que tener cuidado de que nadie se entere, porque tu mamá me mata y caigo preso seguro.

• Ella.- no te hagas drama, no se va a enterar nadie

Fuimos al baño a acomodarnos la ropa, lavarnos un poco y volver a la PC hasta que volviera la mamá. Saco la llave de la puerta como para que nadie sospeche, y nos quedamos charlando de cosas de Internet hasta que llego la mamá con sus hermanitos.

Entraron saludaron, me pregunto si me trato bien la nena, y respondí de lo mejor es una anfitriona excelente, mientras ella me sonreía picaramente.

• La mamá.- anda a cambiarle la ropa a tus hermanos así arreglo con el señor del pago por el trabajo.

• La mamá.- cuanto te debo por el trabajo

• Yo.- es X cantidad de pesos

• La mamá.- mira en este momento no tengo como para pagarte, podemos arreglar de otra manera, dijo mordiéndose los labios

Yo pensé de tal palo tal astilla y no iba a desaprovechar la oportunidad de mi vida de cojerme a la mujer que le dedique tantas pajas en mi juventud, total ella no sabia que su “NENA” ya me había pagado con creces.

• La mamá.- dale te espero mañana tipo 11 de la noche cuando estén todos los chicos durmiendo, te aseguro que vas a quedar mas que satisfecho con el pago. Me despidió con un pico en la boca diciendo esto es un pequeño adelanto y cerro la puerta.

Espero que les haya gustado el relato, y pido disculpas por lo extenso, pero sentí que si no lo hacia así no se iba a entender del todo bien.

Espero sus comentarios, pero no me vengan con cosas raras como le falta argumento y otras tonterías que leí en comentarios de otros relatos esto es un relato erótico de algo que me pasó y no un libro de Jorge Luis Borges.

En cuanto pueda y tenga tiempo, seguiré con la historia de cómo me fue con la madre y como siguió el tema con la “NENA”

También los invito a los que quieran tanto mujeres como hombres a que me agreguen al MSN por si tienen ganas de charlar de este u otros temas.

Ahora les dejo una inquietud: quien se aprovecho de quien? Yo de una nena de 13 añitos o la nena de mi que vio la oportunidad de cumplir su fantasía?.

Besos a todos.

la niña de la tribu recuay

ella era una niña muy hermosa y tenia un lindo cuerpito

Hola mi nombre es Javier tengo 26 años, soy de Lima la capital de Perú, soy profesor, como profesor me propusieron enseñar en un pueblito de la selva de Perú

Yo nunca supe que a donde iría seria a una tribu, donde se vive distinto a la ciudad, nunca me imagine que al aceptar ese trabajo yo iba a hacer muchas cosas e iba a aprender mucho. Bueno así llegue a la calida ciudad de Iquitos, la verdad nunca había conocido la selva me quede impresionado, encantado de la ciudad, pero lo mas bonito allí son las mujeres, la verdad hace mucho calor pasa los 39º c de calor, por momento quería sacarme toda la ropa

Me conocí toda la ciudad de Iquitos fue muy linda la ciudad, siempre escuche decir que las mujeres de la selva son muy calientes, bueno eso siempre escuche, después de conocer toda la ciudad tuve que hablar obre el trabajo y para lo que iba y hacia donde iba, me presentaron a un hombre llamado José quien era el guía y el que me iba a llevar a la tribu, lo primero que hice fue preguntarle cuan lejos estaba la tribu y me dijo que estaba a 5 días de la ciudad en lancha y como 10 horas caminando selva adentro, me dijo que era como que selva virgen que muy pocos habían llegado allá y que era muy lindo vivir allá, no pregunte nada mas y solo espere el día del viaje, José antes del viaje me dijo que en esa tribu había un jefe, muchos hombres, mujeres y niños (as), pero que cuando llegáramos a la tribu no me asustara del recibimiento que las mujeres me iban a dar, ya que son ellas las que nos reciben, yo no supe por que me lo dijo hasta el día del viaje.

Así fue que viajamos, llegamos, caminamos selva adentro, hasta llegar a la tribu cuando íbamos llegando José me dijo que esperara un rato que el seria el primero que entrara a la tribu y así fue, al rato escuche sonar una especie de tambor el cual me quede escuchando y preguntándome que pasara allí dentro, al rato vi muchas mujeres mayores totalmente desnudas ponerse en frente de la maloca de la tribu, se acercaron corriendo hacia mi y comenzaron a sacarme la ropa que llevaba puesto, quede totalmente desnudo, me moría de vergüenza, quede como Adán, dejándome totalmente calato entraron a la maloca, al poco rato salio José, que estaba también desnudo y me dijo, “vamos entremos”

El me dijo no temas yo te enseñare todo, cuando entre a la maloca vi en frente un anciano todo desnudo muy grande, alto y muy robusto, vi que aquel anciano tenia una pinga (pene), enorme, nunca había visto una pinga de ese tamaño y sus huevos también eran enormes, José me dijo acércate él es el jefe de la tribu, mire a los costados y vi que todo el mundo estaba desnudo, a la derecha las niñas y los niños entre 8 y 13 años, a la izquierda los hombres jóvenes y adultos todos con sus mujeres y sus hijos los mas pequeños, se me acerco el jefe de la tribu e inclino su cabeza como venia (saludo), de bienvenida y todos en ese momento comenzaron a gritar y decían cosas en sus dialecto, José me dijo que todos me daban de esa manera la bienvenida en ese mismo momento el jefe hizo una señal y vi que una de sus mujeres trajo a una niña de 8 años mas o menos, José me dijo que la niña seria quien me enseñara y llevara a todas partes, me dijo también que ella dormirá conmigo en la choza donde dormiría yo, no la vi muy bien por que estaba emocionado e impactado por todos lo que allí pasaba, llego la hora en que tenia que conocer la choza donde dormiría y tenia que seguir a la niña, mientras la seguía podía ver ese culito desnudito y muy lindo, sentía asco de mi mismo pero ese culito me gustaba y sentía tanto que miraba ese culito lindo se me paraba la pinga no sabia como disimularlo solo me tapaba con la mano hasta que llegamos a la choza y vi una hamaca (en la tribu eso es la cama), me senté en ella rápidamente para que la niña no se diera cuanta de que mi pinga estaba erecta, ella se paseaba por la choza y ahí tanto que pasaba por mi delante pude ver su hermosa coconita (vagina), muy hermosa se veía todo de arriba abajo por que por ser niña la tenia peladita no había pelitos que estorbaran la hermosa vista que daba, su coconita se veía angelical, tierna yo sentía que mi pinga estaba por explotar estaba en toda su erección la sentía muy dura no sabia que hacer

Seguí así hasta que llego José quien me vino a decir muchas cosas sobre la tribu, del cual no me había dicho nada antes que viajáramos, me dijo que la niña que me dieron debía hacer muchas cosas, limpiar la choza, servir mi comida y muchas cosas del la choza, pero ahí no quedaba la cosa tal fue mi asombro cuando José me dijo que ella podía también mamarme la pinga, que yo podía hacer muchas cosas con ella en la hamaca (tocar, lamer, besarle la coconita el culito etc.),

Lo único que no podía hacer con ella era penetrar mi pinga por su coconita, que eso solo lo hacia el jefe de la tribu en una ceremonia especial, cuando ella tenga mas edad me dijo también que por las noches las nativas que han quedado solteras, por que sus maridos murieron que iban a venir a la choza para que yo me las cachara, no saben como me alegro esa noticia, ya quería que llegara la noche para que vengan las nativas ya que estaba arrecho de tanto ver esas hermosas coconitas de muchas niñitas, termino de decirme esas cosas y se fue dela choza a sus choza, al irse José me quede pensando en todo lo que me dijo sobre las nativas y en especial sobre lo que me dijo de la niña, no lo podía creer el solo hecho de pensar que esa niña de tan solo 8 años me podía chupar la pinga y yo poderle lamer su coconita me hacia sentir sucio, pero a la vez me excitaba, así paso unos minutos la niña se acerco a mi y me tomo de las manos me llevo hacia fuera y me llevaba al rio para que no bañáramos, otra vez yo estaba atrás de ella viendo ese culito lindo que se manejaba la niña, llegamos al rio donde había una balsa donde nos podíamos bañar, tenia la pinga erecta me tire rápido al agua para que la niña no viera mi erección, la niña hizo algo en ese momento que me dejo casi en shock viéndome en el agua se puso al borde de la balsa y se puso a orinar dejándome ver esa hermosa coconita, podía ver sus labiecitos chiquitos que dibujaban una rayita “wow”

Me quede helado, perplejo que hermoso panorama nunca vi una coconita de esa forma ni mucho menos de una niña solo quede mirando como salía la orina de esa rayita termino y siguió así, ella sabia que yo la miraba, me hice el loco y subí a la balsa, mi pinga seguía erecta no podía disimularlo ella se acerco y cogió mi pinga, no me dijo nada, ni yo tampoco, al poco rato la niña me estaba haciendo una rica paja, pelaba de arriba abajo el prepucio de mi pinga que rico se sentía eso, desde de hacer eso me soltó la pinga y comenzó a agárrame lo huevos llenos de pelos, me los tocaba y los miraba de una manera que no lo puedo explicar, al rato lo soltó nos bañamos y nos fuimos a la choza, ya mas noche vino José otra vez a la choza pero esta vez con la niña que le dieron como guía, me vino a avisar que el jefe de la tribu me invitaba al siguiente día en la mañana a ir a la maloca donde donde todos se reunían, mientras me decía lo que me esperaba en la mañana del día siguiente hizo algo que me dejo mudo cogió a la niña que le dieron como guía la puso de rodillas e hizo que mientras hablábamos ella le chupara la pinga le pregunte ¿Qué haces?, me respondió tranquilo, ellas están para esto, mas bien tu también has lo mismo con ella apuntándome a la niña que me dieron como guía, la llame y sin que le dijera nada mas, ella se arrodillo y comenzó a dame una buena mamada de pinga, José se vino en la boca de la niña y la levanto y me dijo estaré afuera, yo seguía con esa ricura de boca que tenia la niña hasta que termine, salir en busca de José a quien encontré desando la coconita de sus niña, me quede mirando no le dije nada y me hice el loco, el al terminar me llamo para hablar con el mando a la niña adentro de la choza, allí le pregunte ¿no te da miedo o pena hacer eso con la niña?, el me respondió otra vez no loco ellas están para eso, mañana veras que hacen los padres con sus niñas o con sus niños, no le dije nada me quede callado pensando, terminamos de hablar se despidió y me fui a la hamaca para dormir, me subí a la hamaca la niña al verme en la hamaca ella también se subió a la hamaca, sentí su cuerpecito a mi costado, mi cuerpo de hombre lleno de vellos, caliente y lleno del morbo de saber que podía hacer con ella lo que quería menos penetrarla, la frotaba toda la espalda hasta llegar a esas hermosas y suaves nalguitas segui así hasta que decidí tocar su anito, lo hice con un poco de temor pero ella no decía nada y vaya que ricura su anito, era calientito y suave, podía sentirlo cerradito con esos plieguecitos calientitos, lleve mi dedo a la nariz ¡wow¡, que rico ese olor que esa niña tenia, viendo que la niña se dejaba tocar el ano sin ninguna negación, decidí tocar su coconita, al tocar su coconita, podía sentir la sensación de flemita caliente, esa niña estaba excitada, no resistí mas y decidí poner a la niña boca abajo quedando en la pose 69

Mientras ella me chupaba la pinga yo le chupaba esa cliente coconita y delicioso manjar, yo la olía, la lengüeteaba y ponía el dedo a la entrada de su coconita, la sentía calientita y saladita, olia a carne fresca de res sin lavar, el solo hecho de pensar en que estoy haciendo eso, me arrecho mucho y me vine en su boca, tomo toda mi leche y la puse en su posición normal y nos quedamos bien dormiditos.

Continuara.

Mi pequeña Valeria (historia de amor y sexo)

He leído algunos relatos eróticos y lo que quiero contarles ahora es posiblemente una historia de amor. No me importa lo que lleguen a pensar, espero que les guste.

Soy Marcelo, ahora de 38 años, pero esto sucedió cuando tenía 33 años. Era viudo hacía tres años, tengo una hija de 13 años, soy de buena complexión física, siempre me ha gustado el deporte. Soy empresario y debo decir que tengo suerte con los negocios, que me ha dado una vida solvente económicamente hablando.

La historia comienza cuando mi hija me presenta a una nueva amiga del colegio, esta niña se llama Valeria, una muñequita de años igual que mi hija, cabello castaño claro, tez blanca, ojos verdes, una carita de angelito triste, con senos casi imperceptibles todavía y nalguitas bien paraditas. Desde el momento que la ví me atrajo.

Debo advertir que nunca había sentido una atracción por niñas en mi vida, mis novias siempre fueron casi de mi edad. Pero Valeria me dio un flechazo en el corazón, fue una atracción sin razón, aun no me lo explico bien. Ella al inicio ni por enterada del sentimiento que me despertó. Valeria llegaba a mi casa los fines de semana invitada por mi hija, eran muy buenas amigas. Casi siempre llegaba los viernes por la noche y se marchaba el domingo por la mañana. Yo intentaba por todos los medios de mezclarme en sus actividades, charlar con ella, de pasarla con ellas todo el tiempo posible. Poco a poco me fui ganando su confianza. La atracción iba en aumento, a veces en mi habitación me ponía a pensar si no tenía algún desajuste emocional por la pérdida de mi esposa. La atracción rápidamente se convirtió en obsesión.

Debo confesar que, en varias ocasiones cuando Valeria se bañaba, yo esperaba impaciente que terminara y entraba para ver si había dejado su ropita interior, varias veces asi ocurrió y tomaba su braguita y la olía en el lugar donde acomodaba su cuquita. Luego me arrepentía de lo que había hecho.

De noche normalmente veíamos tv juntos en mi habitación, debido a que yo tenía el televisor más grande con Direct tv; mi hija y Valeria se ponían cómodas con sus ropas de dormir. Yo no dejaba de observar a Valeria, con un vestido de dormir flojo, y sus braguitas casi perceptibles, sus piecitos blancos con sus tobillos rosados, todo en ella me volvía loco. Mi pene se endurecía por esta chiquilla de 13 años.

En muchas ocasiones ellas se dormían viendo la Tv. En una ocasión yo estaba en medio de ellas, Valeria se quedó a mi lado en posición fetal, voltee a ver a mi hija y estaba completamente dormida al igual que su amiga. Le levanté el vestidito a Valeria para verle sus jóvenes muslos y su calzoncito blanco, mi pene se erectó como muchos años no lo hacía. Con mucho cuidado le acaricié los muslitos con una mano, luego se la pasé también por encima de sus braguitas. Valeria no sintió nada. Varias veces me retiraba al baño para masturbarme. Luego las pasaba cargadas a la cama de la habitación de mi hija.

Lo anterior sucedió varias veces y cada vez iba en aumento mi deseo y obsesión por Valeria. Ahora ya no solo le acariciaba sus muslos y su colita, sino que metía mi mano por su vestido de dormir y le acariciaba sus pequeños senos, no cabe duda que de alguna forma ella lo sentía, ya que a veces se movía en la cama. Asi también con el tiempo, Valeria y yo comenzamos a tener una linda amistad, le gustaba platicar conmigo y contarme de sus cosas.

Los manoseos que le hacía por las noches iban en aumento. Claro que para esto pasaron varios meses. Una de esas noches, llevé a mi hija dormida a su habitación y me quedé solo con Valeria, le acaricie sus muslos y al llegar a su braguita le metí los dedos adentro, por fin toque su coñito, casi no tenia pelitos, jugué un poco con sus rayita y con los pliegues de su cuquita, ella instintivamente cerro sus piernitas y mi mano quedó entre ellas, como mis dedos estaban atrapados entre sus muslos y contra su coñito, los empecé a sobar contra su rayita, en pocos minutos sentí una pequeña humedad que bajaba de su cuquita. Eso me puso muy caliente, tuve que sacarme el pene de mi ropa interior porque me estaba doliendo la presión dentro de ellos. Con cuidado le levante su vestido de dormir hasta que quedaron destapados sus pechitos, los acaricie suavemente y sin reparar me fui hacia ellos y los chupé colocando sus pezoncitos entre mis labios, luego con la punta de mi lengua los recorrí por toda su circunferencia. Valeria se movió contorsionándose en la cama, tuve miedo que se despertara, entonces le compuse su ropita y la llevé a dormir.

Era desesperante esperar dos o tres semanas, para volver a ver a Valeria. Quería sentir su tersa piel y ver su carita que hacia que me temblaran las piernas.

En la siguiente noche, luego de tocarle su panochita y besarle sus senos, me fui a dejarla a la habitación de mi hija, luego regresé a masturbarme en la cama, me la estaba jalando cuando de repente tocan la puerta de mi cuarto. Me oculté el pene parado dentro de mis calzoncillos y bajo las sabanas. –Adelante!- dije con voz grave. Era Valeria!, iba descalza y sin decir palabra alguna se metió en mi cama y se acostó a mi par. Me quedé pensando si a ella le había gustado todo lo que le hacía. Tenia que intentarlo para saber!.

Esperé unos minutos, no sé por qué. Levanté las sabanas de su cuerpito, luego con la punta de mi lengua le recorrí nuevamente sus tersos muslitos, los chupetee como si fueran dulces, luego baje hasta sus pantorillas haciéndole lo mismo, finalmente le tomé un piecito y me lo llevé a la boca. Con la punta de la lengua le lamí sus deditos rosados, por adelante y por atrás, luego los chupé uno por uno, tomé su otro pie y repetí la operación, vi que Valeria levantó su espalda y que me miraba de reojo, yo estaba muy feliz, ella estaba despierta y degustaba lo que le hacía. Además estaba muy excitado para ese momento.

Luego de devorarle los pies, volví a regresar lamiéndola de nuevo, seguí hasta que mi nariz llegó a su panochita, la olí sobre sus braguitas. Lamí sus braguitas cabalmente sobre donde estaba la rayita de su cuquita. La respiración de Valeria aumentó un poco la niña se estaba excitando, posiblemente la primera vez en su vida. Pero quien más excitado estaba era yo.

Con delicadeza le empecé a sacar sus calzoncitos, los saqué por sus tobillos. Su panochita era perfecta, tal y como me la había imaginado en mis sueños. Con un vello púbico escaso de color castaño claro casi imperceptible. Los pliegues de su vaginita eran coloraditos, su vientre era planito. No pude aguantarme mucho tiempo observándola, y me dirigí hacia su cosita, lamí desde su ombligo hacia su panochita, ella instintivamente había cerrado sus piernitas, besándole sus muslos, con un poco de fuerza se las volví a abrir, para luego ingresar con mis labios y lengua y chupar sus pliegues vaginales. Valeria por primera vez gimió con una perrita cuando sintió lo caliente de mi lengua posarse en su rayita. Volvió a intentar cerrar sus piernas, pero yo ya estaba preparado y le tenía la cabeza entre ellas, por lo que no pudo hacerlo.

Seguí chupando todo lo que encontraba entre sus piernas, degusté el sabor de su piel lozana, luego con mis manos suavemente abrí los pliegues de su vaginita y le inserté mi lengua en su interior, busque su pequeño clítoris y con la punta de la lengua lo estimulé varias veces. Valeria movía su traserito y su espalda contra la cama, estaba gozando de este sexo oral, yo veía que se mordía los labios para no gemir y delatar que estaba despierta.

Subí hasta su senos y con cuidado le saqué su vestido de dormir, Valeria quedó completamente desnuda!, como en mis sueños. Me detuve para admirarla. Era bella, era virginal, era fantástica!.

Mamé sus senitos, casi los engulló totalmente, mis succiones sobre ellos eran fuertes, yo estaba muy caliente, ya no me importaba si abría totalmente sus ojitos. Le chupe sus pezones, ella se contorsionó, seguí ahora bajando por su vientre para volver a llegar a su panochita, volví a abrir los pliegues de su vagina y ahora con mucha más pasión y fuerza le mame su coñito con lenguetazos largos y secos.

Valeria instintivamente tomó con sus manitas mis cabellos, flexionó sus rodillas, de modo que su vaginita se abrió en par en par ofreciéndome su frutita completa para seguirla mamando. Valeria ya gemía y jadeaba sin parar, la estaba gozando!. Seguí mamando su panochita hasta que oí y sentí que tuvo un lindo orgasmo que recibí en mi boca. Con la lengua probé una parte de su néctar vaginal. Era amarguito rico. Luego de su orgasmo, Valeria se quedó completamente quieta, estaba cansada. La tapé con las sabanas y me coloqué a su par, los dos desnudos. Era suficiente por hoy pensé. Más tarde le coloque su calzoncitos y su vestidito y la cargue de regreso a su camita. Antes de dejarla en la cama de la habitación de mi hija le di un beso en los labios. De regreso me volé una masturbación monumental.

A los quince días, que sentí como un año. Valeria volvió a llegar a la casa. Esa misma noche le di otra ración de sexo oral, a diferencia de la anterior tuvo dos orgasmos deliciosos. Durante el día siguiente, ella quería estar conmigo todo el tiempo, me abrazaba y me dirigía una mirada coqueta y alegre. Mi hija se molestó por un momento, ya que Valeria prefería estar conmigo que con ella.

La noche siguiente, unos clientes de mi empresa me invitaron a cenar, durante la cual tomamos licor, yo veía el reloj y ya era tarde, yo quería estar en casa para ver a Valeria. Para mi desgracia, llegaron otras personas clientes de mi empresa y esto se alargó. Cuando llegué a la casa eran las 11:00, ya todo estaba en silencio, fui al cuarto de mi hija y allí estaba Valeria durmiendo. Maldije mi suerte. Me fui resignado a mi habitación, estuve viendo televisión durante un rato y ya casi me estaba durmiendo. Cuando de repente que tocan a mi puerta!, me levanté como un rayo y abrí, allí estaba Valeria con su carita de ángel.

-Te estuve esperando!- me dijo con mucho sueño.

-Perdón linda, es que estuve con unos clientes- contesté y me adelanté a decir:

-Pasa adelante!- Valeria se acomodó en la cama, yo me acomodé a su par.

Por el efecto del licor que normalmente desinhibe a las personas, la abracé y busque sus labios y la besé tiernamente, ella no sabia que hacer con mis labios sobre los suyos, primero intentó rechazarme, pero casi de inmediato trató de hacer lo que yo le hacía, de forma torpe sin experiencia. A continuación le metí la lengua y busque la de ella, ella hizo lo mismo y las puntas se encontraron y friccionaron por un buen rato. Le quité su vestidito de dormir, no opuso resistencia, le busque su senitos y los mamé delicadamente, ella ronroneaba pura gatita. A continuación hice lo mismo con sus braguitas, las quité. Y le busqué su vaginita para mamarla, pero ahora le sujete sus muslos de la entrepierna con las manos, para abrirla a mi antojo. Le di una chupada de campeonato, con chupones profundos y largos. Valeria jadeaba con cada chupón que recibía en su cuquita.

Si no hubiera sido por el licor ingerido, creo que no me hubiera animado a hacerle lo que a continuación narraré. Después de devorarme su coñito y sacarle un rico orgasmo. Me saqué mis calzones y con el pene en su máxima expresión, le tomé sus delgados tobillos uno con cada mano y le abri sus piernitas, su panochita estaba brillante por la saliva que yo le había depositado encima, le coloqué mi pene entre sus pliegues y lo friccioné contra su rayita, ella quiso zafarse gimiendo, pero la pasión que me invadía no dejó que lo hiciera. Presioné con mi peso el pene contra su vaginita, mi glande abrió sus pliegues por primera vez y empezó a entrar en su coñito. Valeria gritó y dijo que no!, yo seguí adelante penetrándola, mi glande ya estaba adentro, hubo un poco de sangrado, era su himen que se había roto. –Me duele, me duele!!- me decía Valeria. Yo segui deslizando mi pene hacia dentro de su lindo huequito, además trataba de calmarla diciéndole que ya se le pasaría. Seguí empujando mi pene hasta que la mayor parte estaba adentro de su panochita. En ese momento me di cuenta que le estaba haciendo el amor a mi amada, a mi chiquilla, a mi nena. Ya no me importó nada, seguí cogiendola con movimientos lentos de cadera. Valeria se iba calmando poco a poco.

Mientras me la cogia, me agachaba para besarle los labios, ella correspondía. Luego bajaba a sus senos para chupárselos otra vez. Su coñito era super estrecho como me habia imaginado antes. Seguí ensartándola con movimientos hacia dentro y hacia fuera de su coñito de forma lenta para que se acostumbrara a tenerla adentro; Valeria tuvo cerrados sus ojitos casi todo el tiempo que la follaba. De repente, me clava sus uñitas en los costados, era un rico orgasmo que la invadía, más tarde tuvo otro similar. Sus primeros orgasmos causados por el pene de un hombre.

Varios minutos después, ya no pude aguantar mi venida y saqué mi pene de su vagina y le eché varios chorritos de semen sobre ella, los cuales cayeron en su vientre y sus senos. Nos quedamos dormidos después de vestirnos.

Al otro día me di cuenta que Valeria caminaba con dificultada, le pregunté sobre esto cuando mi hija no estaba presente, ella me dijo que le dolía mucho su cuquita y que aún le salía sangre. Me la llevé al baño, se bajó sus calzones y me enseñó su coñito, era cierto, un hilito de sangre emanaba de su vagina. Me asusté mucho, no sabia que hacer, ló único que hice fue limpiarle la sangre con unos pañuelos desechables.

Este fue el principio de mi desgracia!!

Estando en mi oficina, llegó la policía, tenia una orden de captura contra mi por violación. Alli empezó mi calvario. Estuve en prisión un par de días, hasta que mi abogado consiguió una medida sustitutiva. Recibí una demanda de los padres de Valeria, todo esto se corrió peor que el fuego, mis amigos me censuraron y me abandonaron, casi pierdo mi negocio. Mi hija no quería saber nada de mi y aconsejada se fue con unos parientes. Para todos ellos yo era un monstruo!.

Tuve que cambiar de domicilio a otra ciudad. Trasladé también el negocio. Tenía una restricción de no estar a menos de 50 metros de Valeria, so pena de volver a prisión.

Yo me moría por ver a Valeria y explicarle. Pero no tuve la menor oportunidad, ni siquiera estuvo en las audiencias.

Pasaron dos años de esta pesadilla, fui recuperando poco a poco a mi hija. Mi negocio volvió a prosperar. Aun con todo lo sucedido, tenía la esperanza de intentar comunicarme con Valeria. Lo conseguí a través de una notita que le envié, diciéndole que no creyera lo que decían de mi, que yo lo había hecho por amor, que la amaba, que era lo más lindo que me había pasado en mi vida.

Seis meses más tarde, sonó mi móvil, no podía creerlo era Valeria, hablaba desde el móvil de una compañera. Me preguntó si lo que había pasado era que yo me habia aprovechado de ella.

-No linda, no creas lo que te han dicho, tu y yo lo vivimos, te amo mucho. Eres lo más lindo que me pasó- le contesté casi llorando.

-A mi me dicen que me violaste!-

-No Valeria, no lo creas por favor- -Si esto te ha traído desgracias, perdóname por favor por fijarme en ti, pero no pienses que me aproveché de ti-. contesté

-Tengo que colgar! Adios!- y Valeria colgó

Meses después intenté volver a comunicarme con ella, lo lograba casi cada dos o tres semanas, casi siempre terminábamos llorando cada vez que charlábamos por teléfono. Una de esas veces me preguntó:

-Me amas aún?-

-Más que a mi propia vida, te amo Valeria- pero creo que no vamos a poder estar juntos nunca más-.

Pasaron otras semanas, una de esas llamadas:

-Cómo estas?, espero que bien!- le dije, luego con una voz firme me dijo:

-Estoy saliendo con alguien!- me quedé callado, tragué un poco de saliva antes de contestar, (para ese entonces, Valeria debía tener casi 17 años).

-Me alegro por ti!- me costo decirle.

-El es hijo de unos amigos de mis padres!- agregó

-Qué te ame, que te quiera y te haga feliz es lo más importante!- le contesté. Hubo un silencio.

-Tengo que colgar!- dijo y terminó la llamada.

Lloré amargamente en mi oficina ese y varios días más, pero sabia que no podría ser feliz conmigo bajo las condiciones que se había suscitado, y menos con su violador. Me propuse ya no volverla a llamar o contactar, que siguiera la vida de cada uno.

Me dispuse a viajar bastante, como un remedio para divagar la mente.

En uno de esos viajes, duré fuera como cuatro meses.

Llegué a la oficina pero los recuerdos me invadieron otra vez. Mi conflicto interno era si lo que había hecho era o no deplorable, si le había hecho un daño irreversible a la pequeña y amada Valeria. Eso me mataba.

En la siguiente semana, estaba otra vez con papeleos para irme a Europa a ver una casa que me ofrecían. No sabía nada de Valeria desde unos seis meses atras. Y asi estaba bien.

En eso, mi secretaria abre la puerta y anuncia que alguien quiere verme.

-No quiero recibir a nadie-, le dije, cerró la puerta y se retiró.

En eso que tocan la puerta, abro la misma y allí frente a mi estaba Valeria!!.

Ya era todo una señorita, bella como siempre, su carita estaba cambiada, era mucho más alta, su cuerpo estaba más desarrollado, tenía un lindo busto y unas piernas blancas bien preciosas, lo digo porque llevaba el uniforme del colegio.

Nos abrazamos, lloramos allí abrazados en forma inconsolable. Ya calmados nos sentamos en un sofá que estaba dentro de la oficina. Nos contamos todo lo que sucedió y lo que pasamos. Yo le pedía perdón por todo y Valeria me decía que la culpa había sido de ella por haberles contado a sus padres de su sangrado. Pero había una pregunta que faltaba por hacer:

-Y tu novio?- pregunté, ella me vio directo a los ojos,

-No tengo novio, el que te conté lo corté al otro día que habíamos hablado- me dijo.

Me acerqué y le di un beso profundo. Ella correspondió.

Valeria debía tener en ese momento 18 años. Nos vimos a los ojos y me dijo,

-Quieres hacerme el amor otra vez?-, ya no hubo más palabras.

Nos abrazamos y nos besamos apasionadamente, luego cada quien desvestía al otro, hasta que quedamos completamente desnudos en la oficina, la acosté sobre mi escritorio después de tirar todo lo que estaba encima. Le abrí sus muslos y le mamé, chupé y lamí su vagina ahora más cubierta con pelitos pubicos, ella se retorcía y me pedía que no la dejara de mamar. Su vagina era más desarrollada, más larga, abrí sus pliegues de la vagina como hace casi cinco años, y le pase la lengua por toda su panochita, me comí su clítoris con los labios varias veces, ella gemía y dentro de sus balbuceos me decía que me amaba, que siempre había sido mía, que su cuerpo me pertenecía solo a mi. Yo le devoraba casi literalmente su coñito lleno de sus flujos vaginales.

Yo quería que el mundo se acabara en ese momento, ya no quería saber más. Valeria ya había tenido dos orgasmos allí acostada y el producto de ellos lo saboreaba con mi lengua. Valeria jadeo, gimió y pataleó con cada venida.

Después de darle esa buena mamada de coño, subí a chuparle sus lindos senos ahora de mayor tamaño, unas lindas montañas blancas con preciosos pezones rosados. Metí sus pezones en mi boca y los apreté y lamí con fuerza.

Mientras eso sucedía me acomodé entre sus piernas, ella acostada en el escritorio con su trasero en la orilla y yo parado frente a ella. Puse mi pene erguido al máximo, en la entrada de su vagina, la penetré lentamente, mientras ella intentaba abrazarse a mí gimiendo. Me dijo que había soñado este encuentro por muchas noches. La seguí empujando, hasta que mi pene se deslizó entre sus húmedas paredes vaginales y en unos instantes estuvo hasta lo más profundo de su coñito.

Nos movimos rítmicamente por varios minutos gozando a plenitud del sexo. Los dos gemimos, jadeamos, nos decíamos palabras de amor, nos besamos, la penetraba sin cesar. Hasta que estuve por venirme, quise desprenderme de su vagina, pero ella no quiso. –Quiero que termines dentro de mi!-, me dijo. Le solté un chorro de semen caliente en el interior de su vagina, Valeria también llegó a un orgasmo y nuestros líquidos se entremezclaron dentro de su coñito. A pesar de estar cansados queríamos más.

Sin perder tiempo la llevé al sofá y le pedí que se sentara sobre mi pene frente a mi, con las piernas abiertas. Lo hizo se subió en mi y se incrustó mi pene hasta el fondo de su lubricada vagina, sus senos me quedaron cerca de la boca por lo que aproveché a mamarlos de nuevo mientras ella daba cintura, moviéndose frenéticamente sobre mi pene. Cogimos rico, mientras nos besábamos en todos lados. Estuvimos varios minutos asi, amándonos!, luego aceleramos el ritmo, yo la tomaba por las nalgas y la follaba duro y profundo. Ella mordía mis hombros y mi cuello, el clímax estaba por llegar, yo quería que llegáramos juntos, así que aumenté el ritmo y ella me siguió, entre jadeos y convulsiones tuvimos un orgasmo brutal juntos. Espasmos eléctricos nos invadieron, soltamos nuestros líquidos sexuales y nos quedamos abrazados hasta que echamos la última gota. Aun desnudos en el sofá, platicamos varios minutos, el tiempo no se sentía estando con ella. Finalmente juramos que nos volveríamos a ver.

Y asi fue, nos hemos visto en secreto varias veces y siempre terminamos haciendo el amor. Hace como dos semanas le pedí que fuera mi esposa y aceptó. Como lo tomaran los demás, no lo sé aún, de hecho no me importa.

FIN.

MARATON SEXUAL EN QUERETARO MEXICO

Aquella noche sentía la cama inmensa, fría, ya eran casi las 10, no tenía mas alternativas que dormir, las calles me resultaban hostiles y los ladridos de los perros de dos patas me intimidaban.

El único lugar seguro, las cuatro paredes de ese pequeño cuarto y el ruido de una programación ensordecedora. Sólo había una pequeña luz, una llamada que no llegaba haciendo mas larga la agonía.

La angustia y la desesperación me arrojaron fuera del cuarto, quizá la señal del teléfono no era buena. Al salir observé a un intruso en mis planes, un hombre de treinta años, tez clara, pelo negro corto, encogido por el frío y mandando mensajes de su celular, -que atrevimiento, estaba sentado en el lugar que yo quería para esperar a que pasara el tiempo-.

De momento no supe que hacer, el ahora me veía, y yo me veía a mi misma con un suéter y pantalón, no traía mi disfraz, la pintura se había borrado de mi rostro, el pelo en desorden sujetado con un broche, el frío encogía mis hombros y mi rostro se fruncía de frustración porque no recibía la llamada.

Pensé en regresar al cuarto, di unos pasos sin sentido y terminé derrotándome ante un sillón gris. No recuerdo quien habló primero, posiblemente él hombre de tez blanca, yo al principio no deseaba hablar, aunque lo necesitaba, ya eran dos días sin comunicarme con nadie. La plática fluyó, de educación pasamos a política, de política a clima y así sucesivamente. Estábamos ahí sentados a dos metros de distancia, porque no había nada mejor que hacer.

Superado el trauma del disfraz, no me importaba como me veía, al principio él no me interesaba, yo no intentaba gustarle, no lo quería seducir, -lo tenía todo muy claro-. Así que retomé la plática, pasaron las horas, los jóvenes subían y bajaban, parejas se paseaban, perfumados abandonaban sus cuartos y la plática continuaba, le ocultaba información no trataba de ser honesta con él, pero las cuentas no cuadraron y me descubrió, evidenció la falta de información, y entonces lo vi, no había cuidado mi camino a él, siempre evado a los hombres, les dijo palabras incoherentes, trato de que me vean excéntrica y corran, pero ahora me había mostrado como realmente soy.

No puse la barrera, no sentí amenaza, me sentí segura, y mientras pensaba la plática continuaba, entre enfrentamiento de ideas y pocas coincidencias, lo que me retenía era la soberbia, demostrarle que yo tenía más elementos que él para argumentar mis afirmaciones. Entre la acalorada plática y el frío pensé en despedirme, mis manos congelados tomaron el teléfono que estaba en el descanso, seguro lo vio, porque en eso llegó la propuesta. Vamos a un bar a tomar algo-.

No lo dude y dije sí, quería salir, caminar con tranquilidad por las oscuras calles, le dije que me diera cinco minutos, entre y me puse un pantalón, mis zapatos, una blusa y una chamarra, retoqué el maquillaje, solté mi pelo, tome mi bolsa y salí. No vi su reacción, -de hecho poco lo veía, el era quien me veía-, lo percibía soberbio e irónico incluso.

Salimos del hotel, caminamos por las calles conservando la distancia, tirititando de frío me sobresalté al ver como un portal servía a decenas de pordioseros para pasar la noche. Continuamos el rumbo, ya estaban cerrando los lugares, uno por fin nos aceptó, tenía frió, así que pedí un tequila, él, Ans, pidió lo mismo aun cuando observé que lo le gustaba, la plática continuó, la música me molestaba, la chava cantaba mal, se acerco un niño e insistió en que me comprara una, yo le dije que no y metí las manos en la chamarra, la compro, la coloco de mi lado y dijo haz lo que quieras con ella, yo te la regalo.

Observé riesgo, pero a fin de cuentas era solo una rosa, no me comprometía a nada con él, yo pagaría mi consumo. Me platicó su vida, de sus padres y todo lo que hacía, una señora se aproximó, varios ramos de rosas se posaban en sus manos y la suplica se repitió, me pidió escoger un ramo, vi los colores y escogí el que para mí, menos me comprometía. Me divertía evidenciando el poco efecto que causaban en mí las rosas, pero tenía miedo de abrir mi puerta.

El tiempo de cerrar el negocio llegó, relativamente nos corrieron, con tres tequilas encima nos levantamos, el insistió en pagar la cuenta, yo bastante práctica pensé en el uso que podría darle a ese dinero, Así nos pusimos a caminar cuando la fatalidad me llegó, caía a un hoyo y él, -me sujetó al vuelo, me tomó de la cintura y me beso-, (fue un beso que evidenciaba que era un hombre desesperado por besar, por sentirse amado, como una especie de aspiradora que quiere succionar todo y me toca el ser).

Regresamos caminando, mi dijo que si me podía abrazar, le dije que sí, tenía frió y de esa forma me tapaba el aire, pero me agradaba sentir sus brazos sujetando mi cuerpo.

No permití que me volviera a besar, pero lo dejaba que me abrazará para no perder el cobijo, llegamos al hotel, pedí mi llave, me acompañó a la habitación, uno frente al otro continuábamos hablando, el no se iba y yo no daba paso atrás, me hizo voltear a ver al encargado de la recepción para que viera una estupidez y volvió a besarme ahora en otra tónica, me quité. El busco mis ojos y me dijo, que no me vas a invitar a tu habitación?. En ese momento me confundí, reí, Ja, ja, ja, unos rosas, tres tequilas, dos besos, una caminata y 5 horas de charla valían una cogida. Pero lo deje entrar al cuarto.

La piedra en el zapato

Al día siguiente antes de salir del cuarto el hombre seductor me hizo una invitación a desayunar en el restaurante del hotel, desde que la vi, empecé a planear como podría vengarme de la noche anterior, A¿Pero cómo? debía pensarlo, yo no cuesto tan barata, me doy a valer. Acudí al desayuno, mas nada hablamos, su compañera de cuarto estaba presente, mi altivez era soberbia, intercambiaba sonreía y mis ojos brillaban, él a lo único que hizo alusión fue a que Rosa se iba esa misma tarde, abandonaría el cuarto a las 12. Y bueno me pidio que le hiciéramos como Rosa y él, compartir la habitación para economizar en mis gastos, usaría la misma cama que dejaría ella.

Me enfadó Rosa y lo mostré, él hombre sensual pago mi desayuno, insistieron en esperarme para que tomara mis cosas, les dije que no y que se fueran, Rosa me dijo que si nos veíamos para comer juntos, que nos buscáramos a la salida y les dije sí. Lo único que quería era recobrar lo que había perdido, mi espacio, mi libertad. La conferencia estaba bastante aburrida, así que la imaginación empezó a volar, tome la decisión de vengarme.

Sin decirle nada fui al hotel, recogí mis cosas y las cambie a su cuarto, regrese a las conferencias y se dieron las dos, la hora de la comida, ya no sabia que hacer, empezaban las dudas, pero ya estaban ahí parados junto a la puerta esperándome, -como me escapo-, pero sobre todo como me escapo de ella. Caminamos al comedero que yo ya tenía identificado, fue una comida fatal, Rosa es una ignorante total-

En la comida ya fui menos soberbia con Rosa, estaba en la mesa de al lado el camarógrafo quien por cierto le desagradaba mucho a él, Intercambiaba palabras con él.. Nuevamente pago mi consumo, recogimos las constancias. Como todo un caballero que es nos compró unos helados y caminamos al hotel, ahí fue cuando se acercó a mi y me preguntó que había pensado, – mis cosas están en tu habitación-. Fin de la plática, Rosa ya estaba de nuevo cerca de nosotros.

Rosa recogió sus pertenencias, yo me recosté un rato, me tape con la gabardina, él estaba parado en el arco de la puerta y ahí se quedó, se acercaban las cuatro y sugerí que Rosa se llevara de una vez sus cosas para que ya no anduviera dando vueltas y aprovechara la presencia de un hombre, Ans le ayudara.

Nuevamente no los acompañé, me desagradaba que me vieran caminando con Rosa, la soberbia me ganaba, era ella una naquita, sola me sentía mejor. Ans también la dejó, pudo darse cuenta que la rechazaba. La busqué en el Teatro y me despedí de ella. Transcurrió la fatal y última conferencia, el dolor de cabeza se apoderó de mí. Terminó la sesión, nuevamente la puerta, ahí estaba, ahora solo, como mi irrenunciable camino, tenía dolor de cabeza. Caminamos al hotel, intercambiamos pocas palabras, trataba de disculparse por Rosa, por él, por todo, creo que pensaba que yo le iba a salir con una tontería.

Cuando el Congreso terminó

Llegamos al cuarto, (6:00) se abalanzó sobre mí, los besos, las manos, (-y bueno para eso estaba ahí-), bajo mi pantalón, bajó mi tanga, bajo su pantalón y me penetró, sentí su pene muy grueso muy grueso que me llenaba toda pero le dije que no, sin condón nada y me dolía la cabeza. Salió, mientras tanto me recosté y rocié perfume en la habitación. Regreso mas rápido de lo que esperaba, aun vestida intentaba dormir.

Pensé que podría dominarlo, pero no fue así. Nuevamente estaba sobre mí (6:10), me despojó de la ropa, se despojo él y me penetró con verga, el sobre mí, a cierta distancia, observando con cierta soberbia, yo cerraba los ojos para sentirlo adentro, me preguntaba si me gustaba, si quería más, el olor a condón me despertaba. Terminé emitiendo algunos gritos y así eyaculo, retiró el condón y se recostó sobre la cama, me preguntó porque no había sentido un orgasmo, y le respondí que la cabeza, me dio la pastilla que me llevaba y nos recostamos un rato, a él no le incomodaba la desnudez de su cuerpo, a mi tampoco, pero tenía frío así que me vestí nuevamente.

Paso un tiempo (7:00) ya tenía más control de la situación, lo empecé a seducir e inmediatamente se precipitó, trate de hacer una pausa, le dije que habría que grabarlo, pero me dijo que lo hablábamos en un ratito, todo siguió, movió mi cuerpo con tal sutileza que recostados en la cama y dándole la espalda nuevamente sentí como su verga estaba dentro de mí, no lo podía ver pero disfrutaba mucho.

La eyaculación no tardó más, mordía mis labios para evitar que gritara mucho. Sin palabras volvió a recostarse. Retome el tema de la grabación, me pregunto por mi cámara, le dije que con la suya, no hubo respuesta. Me vestí y salí fuera de la habitación, me empezaba a frustrar que no tenía grabación, el único que estaba obteniendo algo era él.

Salió de la habitación hablamos un rato y volvimos a entrar (8:00), lo intentaríamos, apenas cerró la puerta bajo mi pantalón, bajó el suyo, me cargo y encajó su miembro erecto en mi concha, que se contrajo ante la sorpresa, me subía y bajaba, me dijo -déjate llevar, no tengas miedo–. Cuando volví a ser conciente estaba nuevamente en la cama a la orilla y el me penetraba suave e intenso con su miembro grueso, intercalando ritmos y haciéndome perder la noción del espacio. Eyaculo en mi vagina, pero dentro de su condón.

El cansancio nos hacía presas, dormitamos un rato, nuevamente me vestí, caminaba por la habitación, el sol ya había desaparecido, la luz natural se fugaba y ahora como diablos iba a grabar. Despertó (9:00) y me cargo entre sus brazos, me dijo que ya no pensara tanto, y cuestionó sobre el motivo de la grabación, le di mis razones, pero no valieron, cuando menos acorde parada a un lado de la cama un una pierna arriba y entreabierta estaba nuevamente dentro de mí su pene, tocaba mis pechos, acariciaba mi cuerpo y yo sólo recibía su fuerza, lo empezaba a percibir como todo un Don Juan con mucha experiencia en los asuntos amatorios.

Primero subí una pierna, después otra y finalmente eyaculo, solo que ahora se retiró el condón y se vino sobre la piel de mi espalda. Sentí su leche caliente.

Insistí en la grabación, pero ya con más rabia, se molestó, me molesté medité las cosas y lo invité a salir. Nos sentamos en una cafetería hablamos de mí, de él, del trabajo, el frío nos hacía presas, un niño se acercó a ofrecernos rosas, él me compro una, aunque creo que lo hizo mas bien porque nos dejarán en paz todos los niños y personas que vendían flores.

En todo el camino de regreso me la pasé tocándolo, acorralándolo en los rincones, haciéndolo correr, quería excitarlo en exceso para que me dijera sí a todo, llegamos al cuarto del hotel (11:00), yo tome la revancha, me abalance sobre él, pero no le gusto, cambio los roles y volvió a asumir el papel de seductor, lo acariciaba, no me resignaba a que las cosas fueran así.

Me cargaba, me pasaba de una cama a otra, y otra vez la seducción, las labios se deslizaban por mis entrepiernas, sin llegar a mi pubis, su lengua jugueteaba con mi clítoris, sus dedos se sumergían en mi concha, mi ano era suavemente acariciado, su verga se metía por momentos dentro de mí y yo excitada a la locura, mi estimulo hasta el cansancio, me rogaba que me viniera y mi cuerpo se desasía por su pene. Se puso el condón, me penetro a la orilla de la cama, sentía como chocaba contra mi cuerpo. Se vino mientras me decía hagámoslo juntos.

Se tiró a un lado y me preguntó que pasaba, le repetí lo de la grabación, pero ahora sí se encrespó, me dijo un rotundo no, me enoje, discutimos ligeramente, (12:20) nos cogimos con rabia, como en una especie de demostración de poder, me tiro a la cama y me la metió otra ves, arriba de mí, observándome con soberbia, controlando la follada. En medio del placer eyaculó dentro de mí en su condón.

Se tiro sobre la cama quería dormir (2:00), me desnudé, lo empecé a acariciar, la erección estaba presente, recorría mi cuerpo con su pene grueso, lo pasaba entre mis pechos, lo pasaba cerca de mi boca mientras yo estaba recostada, le pregunte si quería que se lo mamara, calladamente me dijo que sí, lo hice, pero creo que no le gustó que tomara la iniciativa, después empezó a jugar con mi clítoris, su lengua acariciaba mis labios, sus dedos penetraban todo espacio posible, la excitación ahora si estaba presente, le pedí que me dejara montarlo, lo intenté pero su pene se doblo, se quejó, me tire a un lado y todo terminó.

Pero la hombría no lo dejó quebrar, apenas pudo reanudó el ritual, me dijo me voy a venir y le pedí que lo hiciera sobre mí, su rostro se descomponía, se retiró el condón lo más rápido que pudo y dejó fluir su semen. Grandes cantidades de leche bañaron mi piel, se tumbó en la cama y no pudo más. Dijo no puedo más, acaso crees que no me canso-.

Las suaves caricias me despertaron (8:00), me buscaba, tocaba mi piel, recorría mi piel con su lengua, separó mis piernas, el sueño me vencía, su lengua recorría nuevamente el camino, mi vagina lubricaba, su pene estaba erecto, sin besos, sin caricias de mi parte, su pene se introdujo dentro de mí, mi cuerpo de lado, con una pierna arriba recibía toda su fuerza, el olor a condón invadía el mensaje y la suplica nuevamente -vente conmigo-, -lo voy a hacer-, -vamos-.

Bruscamente se levantó de la cama, y se metió a bañar, me vestí, acomodé las camas, espere que saliera de bañar, le pedí que lo hiciéramos una vez más, no quiso y me pidió que me arreglara para bajar a desayunar, guarde silencio, hice todo sigilosamente, me cambie, trate de provocarlo mientras me vestía pero nada paso, estaba decidido. Bajamos a comer, salimos a hacer unas compras, caminamos por las calles pensando en que teníamos poco tiempo para regresar a recoger las cosas.

Cinco minutos para la salida

Me preguntó (11:20) A¿qué te llevas de mí?, nada, le dije nada, lo que quería no me lo diste, A¿pero qué te compro-, A¿qué quieres?-, con que me recordarás, -con nada, esto termina hoy-, compramos cada uno y regresamos al hotel, investigué salidas y subimos por las maletas.

Al entrar al cuarto me miró y me dijo, -sabes si te vas a llevar algo de mí- mientras me bajaba el pantalón, -te vas a llevar esto-, mientras que sentía como su verga erecta, llenaba todos mis huecos, sus brazos sujetaban mis nalgas y subían y bajaban al ritmo de su cuerpo, me tiro a la cama, me sujetaba suavemente mientras que su verga entraba y salía con gran fuerza. Se vino en un condón, dentro de mi cuerpo.

Comprendimos que entonces todo había terminado. Vestimos, arregle mi maquillaje, acomodé mi pelo y salimos fuera, el cargaba todas las cosas, yo solo me encargaba de las rosas y mis pertenencias mas pequeñas, pagó el cuarto del hotel y la cuenta del restaurante, salimos, paro un taxi y lo abordamos, el taxista hablaba mal de las mujeres a mi eso no me importaba. Ya era sábado (12:00).

Llegamos a la Terminal, bajó todas las maletas y pago el taxi, el taxista me gritó a lo lejos, -señorita, se le olvida su ramo-, -que va a pensar su novio-, todos nos voltearon a ver, me dio un poco de pena, solo tome el ramo que él me había dado y me metí al edificio. Él espero a que yo arreglara lo mío, que escogiera salida que comprara el boleto, después fue él, casualmente no había salidas sino hasta después de que yo me fuera, en fin. Esperamos en la misma sala, me pidió precaución, que cuidará los detalles, que buscará estrategias para no delatarme.

La hora se acercaba, lo vi triste, no quería que me fuera, cinco minutos para mi salida, -adiós-, recuérdame, -claro te recordaré-, A¿pero me llamarás?, Subió mis cosas al autobús me beso intensamente no volví la mirada más a él.

Aun no salía el autobús cuando recibí su primer mensaje, A¿Qué te llevas de mi? Intercambie algunos mensajes con él mientras que salía su autobús, mas ninguna de mis respuestas le complacían, era como si me estuviera forzando a decirle que lo quería.

Y ahí quedó una historia que destapa mas dudas que respuestas. Me lo cogí y cada vez que él me escribía era para decirme que se siente solo, que me quisiera junto a él, y lo escucho, lo percibo, quisiera ayudarle a sentirse mejor.

Escribanme:

Conchita Cachonda

En el autobus con un desconocido

Volvia a casa en el autobus, me empece a calentar, el chico de detras se dio cuenta y….

Despues de una noche de marcha regresaba a casa en el autobus, en el que no iba mucha gente. Me sente en la parte de atras, y detras de mi, pero en el otro lado del pasillo, habia ya un chico de unos 25 años sentado que me miro de arriba abajo al montarme. Yo iba con unos pantalones jeans muy ajustados que marcaban un poco mi rajita y un top sin nada debajo.

Al arrancar el autobus con las vibraciones y el movimiento el pantalon me rozaba cada vez mas y se me metia por la rajita. Me empece a excitar y a humedecer poco a poco, notando como el pantalon me apretaba el clitoris. Disfrutaba con los movimientos, pero queria sentir mas, asi que disimuladamente comence a mover mis caderas despacito en circulos para frotarme mas contra el pantalon. Los pezones empezaron a ponerseme duritos y ya se me marcaban en el top. Mi excitacion iba en aumento, y no pude reprimir bajar una mano a mi entrepierna y tocarme por encima del jean, que estaba humedo tambien, haciendo movimientos circulares con dos deditos. Los acompañaba moviendo las caderas de atras alante, y con los frenazos del autobus y la vibracion del motor cada vez estaba mas y mas caliente.

De repente oi el sonido de una cremallera bajarse, me gire un poco y vi que el chico que estaba sentado al otro lado me estaba mirando. ¡Se habia dado cuenta de lo que estaba haciendo! Y vi su brazo moverse despacio, seguro que se habia sacado la polla y se estaba tocando. Yo seguia muy excitada y no podia parar, asi que mirandolo a ratos de reojo segui tocandome. El debio darse por aludido, porque se levanto y se sento en el asiento justo al lado mio. Lo mire y vi como tenia una ereccion debajo del pantalon, ya con la cremallera abierta. Sin casi mirarme puso su mano en mi entrepierna y paso su dedo por mi raja, entre los labios de mi vagina, pero por encima de mi jean, arriba y abajo. Esto me puso aun mas caliente y yo puse mi mano sobre su polla, acariciandola en circulos sobre su boxer. Mientras con la otra desabroche el boton y la cremallera de mi pantalon, momento que el aprovecho para meter su mano y acariciarme por encima de mis braguitas, empapadas ya. Saque de la prision del boxer su rabo y empece a acariciarlo, subiendo y bajando mi mano por el, despacito. Levante el culito y con una mano me baje hasta las rodillas los pantalones. El retiro mis braguitas a un lado y con un dedo acaricio mi clitoris en circulos, llevandolo a ratos a mi rajita para mojarse bien y volver a mi clitoris. Me volvia loca, aumentando el ritmo cada vez.

Le dije susurrando que me metiera los dedos, que me moria por sentirlos dentro, pero el me respondio que para eso tendria que mamarle la polla. Lo mire y sin dudarlo empece a doblarme para lamer su polla, desde la base a la puntita. Pase mi lengua por toda ella varias veces, luego puse mis labios alrededor del capullo y lo succione despacito. El seguia sin meterme los dedos, asi que despacio empece a clavarme su polla en la boca, presionandola con los labios y la lengua, hasta la mitad, y vuelta a subir, y asi cada vez me clavaba unpoco mas, y cuando me lleg hasta el fondo de la gargante el empezo a meterme un dedito, despacito y hasta la mitad, igualq ue habia hecho yo. Movi mis caderas para que me entrase mas, y entonces el me metio dos dedos hasta el fondo, de golpe, a la vez que movio su cadera y me clavo hasta los huevos su polla en la boca. Me pillo por sorpresa, pero empece a mamarsela cada vez mas deprisa, y el me metia los dedos cada vez mas deprisa.

Me dijo que me apartara y que me levantase un poco sobre el asiento. Lo hice, y el se sento en mi asiento, justo debao de mi. Con su mano puso su rabo ya muy duro y erecto a la entrada de mi coñito muy mojado, subio su cadera de un golpe y me lo metio entero hasta el fondo. No pude reprimir un pequeño gemido, pero nadie nos escucho, ya solo estabamos el conductor y nosotros dos. Volvio a bajar, pero como no habia nadia, me quite, me di la vuelta para estar de cara a el y volvi a clavarme en su pollon, cabalgandolo cada vez unpoco mas deprisa. El subio mi top hasta dejarlo por encima de mis tetas y me las chupo mientras le montaba. Las agarraba fuerte con sus manos, me pellizcaba los pezones y me mordia tambien, poniendome mas caliente si cabe. Poco a poco bajo un dedo a mi culito y me lo metio, follandome con el el culo. Cuando me corri me dijo que me pusiera de espaldas a le ora vez, asi lo hice, y esta vez coloco su rabo a la entrada de ano. De nuevo hizo lo mismo de antes y de un solo empujon me lo metio entero. Me dolio bastante, pero me gusto mucho tambien. Empezo a follarme con un ritmo frenetico hasta que se corrio dentro de mi. Cuando termino, se aparto a un lado, se limpio la polla con un pañuelo de papel que saco y que luego me dio para limpiarme yo. Se arreglo la ropa y volvio a su asiento.

Dos paradas despues se bajo, pero antes de bajar oi como el conductor del autobus lo llamaba, charlaban un par de frases y se bajo. No he vuelto a verlo. Cuando me toco bajar a mi, en la ultima parada, al pasar por al lado del conductor me dijo, sin abrir las puertas, que ya que habia disfrutado tanto de su conduccion, que podria recompensarlo. Me fije y vi como tenia una ereccion tremenda. Le dije que no sabia de que me hablaba, y entonces el señalo el espejo retrovisor. ¡Lo habia visto todo!

Le dije que que se pensaba de mi, y el me dijo que el chico le habia dicho que no me conocia de nada y que era una guarrilla facil, asi que se la iba a mamar alli mismo o me follaria por todos mis agujeros. Intente salir del autobus, pero el conductor no abria las puertas, se levanto, sacando su polla tiesa, y me paso la mano por la entrepierna, por encima del jean, como antes habia hecho el chico desconocido. La verdad es que eso me excito, pero no queria mamarsela a ese hombre de unos 40 años no muy agraciado fisicamente. Me agarro y me toco fuerte y apretandome mucho la vagina por encima del pantalon, me hacia daño, pero me excitaba mas. De golpe me hizo agachar y me dijo “chupamela”. Decidi hacerle una mamada y salir de alli cuanto antes. Me la clavaba hasta el fondo, presionandola con la lengua, y en verdad que tardo muy poco en correrse dentro de mi boca, lo que me dio mucho asco.

Al final abrio las puertas y me dejo ir, no sin antes decirme que era una putita muy complaciente, y que esperaba verme de nuevo en el autobus. Volvi a coger el autobus con ese conductor, y cada vez me miraba con ojos lascivos, pero nunca mas ha vuelto a tocarme.

Evita