La joven locutora

Hola, mi nombre es Alejandro, y esta historia que contaré a continuación me sucedió hace una semana. Desde hace dos meses comencé a trabajar en una FM de mi ciudad, hago un programa muy bueno que tiene audiencia y no me puedo quejar. De a poco fui conociendo los demás locutores que integraban el staff de la radio, más o menos, los que estaban en una franja horaria después de mi programa, pero por una cosa u otra, no podía conocer a una locutora en especial, Geraldine. Mi programa va en el horario de 13 a 15 hs, y el de ella de 19:30 a 21:30; su voz desde un primer momento me cautivó, y moría de ganas de conocerla en persona, pero como les mencioné antes en ese horario, diariamente tenía un compromiso impostergable. Como no soy de escuchar los demás programas, no me había dado por enterado que ella tenía otro programa los sábados, hasta que un buen día, haciendo zaping con el remoto del minicomponente, escuché su voz; y me di cuenta que esta era mi oportunidad.


Me ingenié toda una historia con tal de tener que ir a la radio el día sábado en el horario del programa, cuando llegué a la radio, “buscando unos CD´s de MP3 que había olvidado” ella atendió la puerta, cuando la ví quedé loco y mis ganas de tener una aventura con ella, crecieron aún más. Era hermosa por donde la vieras, buenos pechos, culo bien formado, todo, todo, todo, lo que ella tenía era precioso.
Entramos al estudio y me di a conocer, y oh casualidad, abiertamente me dijo que moría por conocerme. Hablamos muy amenamente y nos conocimos completamente, después de terminado su programa, la invité a cenar. Ella aceptó. En la cena continuamos conociéndonos aún más, y lo bueno que rescato es que no tenía novio y su edad era de 19 años, SOLO 19, pensé que era mucho mayor, como de unos 24; pero tenía 19, eso sí, para mi era mayor, pero por un año, de todos modos no me importó mucho, yo sólo quería hacerlo con ella.
En muchas otras opportunidades salimos a cenar y demás, pero un día fuimos juntos a una discoteca, era el crimen perfecto, tomamos mucho y ambos nos pusimos alegres. Bailamos toda la noche y de vez en cuando, ella me tocaba la verga o yo le tocaba la concha; tanto así que en poco tiempo ambos quedamos exitadicimos y sedientos de una cogida. Seguimos bailando, besandonos y tocandonos, y sobre todo tomando. Llegada las 07 de la mañana, nuestra exitación era tan grande que no aguantamos más y decidimos ir a gozar de buen sexo, subimos al auto y nos dirijimos a un motel a pocas cuadras de la disco. Mientras ibamos en el auto, ella se inclinó sobre mis piernas y bajó el cierre del pantalón y comenzó a chuparmela con ganas, con mi mano derecha tomé su cabeza y la apreté contra mi verga para que se la tragase toda. antes de llegar le pedí que se detuviera solo un momento, hasta que entraramos, y así lo hizo.
Una vez dentro de la habitación, nos desnudamos en cuestión de segundos, y ella me dijo algo que me exitó aún más: SOY VIRGEN, no lo podía creer, era virgen, de todos modos eso ayudo a que mi verga se pusiera aún más dura y de una pequeña corrida, la tome por la cintura, la dejé caer sobre la cama y comencé a chupar su pequeña conchita, bien afeitada. Sus gritos eran incontenibles, a cada segundo pedía más y más; yo enterré mi cabeza en mi concha y mi lengua dentro de ella; no tardó en llegar a su punto máximo de exitación y arqueandose sobre la cama, tuvo su primer orgasmo, tan grande y placentero fue, que todos sus líquidos inundaron mi boca. Después de eso fue mi turno, ella me hizo subir a la cama, acostarme boca arriba y de un solo movimiento continuó con lo que había comenzado en el automovil. Sabía muy bien como chupar una verga, tanto que me hizo sentir los primeros líquidos se escaparon de la lubricada punta de mi verga. Tomando el control de la situación, le pedí que dejara de chuparmela y que se pusiera el cuatro patas para hacerselo por el culo, sin problemas accedió y abrió su firme culo, para que toda mi verga entrara sin problemas, fue sensacional, sus gemidos y alaridos, eran incontrolables y fuertes, gritaba y se movía de placer y eso también me exitaba aún más a mí. Estuvimos así durante un largo tiempo, yo quería que ella lo disfrutara a un 100 ; hasta que entre jadeos y suspiros me pidió que le penetrara su concha, por supuesto accedí y automáticamente cambiamos las posiciones. volteada sobre la cama, con sus piernas bien abiertas; esperaba ansiosa la penetración de mi pija que moría por acabar dentro de esa jugosa concha. Penetrarla no fue dificil, ya que sus jugos ayudaron a deslizar mi pija dentro, volvió a gritar, esta vez de dolor, pero poco a poco se fue acostumbrando y mi movimiento se apoderó de su cuerpo, sin duda sus gritos de placer aumentaban conforme más adentro la penetraba, por eso decidí besarla para que evitar t!
antos ruidos, el placer y el gozo por parte de ambos crecía y crecía; el momento de acabar estaba muy cerca, mi cuerpo no respondía de sus actos, al igual que el de ella, la exitación estaba al límite, ella volvía a contraerse, metiendo y apretando mi pija bien adentro de su concha, yo empujé aún más mi verga dentro; un torrente de semen invadió su concha, al momento que sus líquidos volvieron a salir, nos quedamos así unos minutos.
Ambos acabamos juntos, y nuestros líquidos brotaban de su concha, yo no quise dejar que escapara ninguno, me deslizé por su sudado cuerpo hasta su mojada concha y chupé todos esos jugos; posterior a eso, nos besamos y compartimos los líquidos. Abrazados terminamos exaustos sobre la cama. Minutos después, fuimos y tomamos un baño juntos. Salimos y fuimos a desayunar.
En este momento, ambos estamos trabajando en un programa nocturno que comenzamos hace dos días, ella no sabe que estoy escribiendo esto, porque sino me mataría, pero bueno. Estamos sólos y de vez en cuando nos gusta juguetear sobre la mesa del estudio y toquetearnos mientras estamos en el aire.

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