LA MAMA DE MI AMIGO

Esto sucedió hace más o menos 1 año atrás, tengo 26 años y estudio en la universidad y tenía que hacer un tarbajo de investigación. Así que con mi amigo y compañero Javier decidimos estudiar en su casa, allí solo estaba su madre que es una dama de unos 54 años, viuda. Javier es el menor de 4 hermanos, yo soy de provincia así que vivo en una pensión cerca de la facultad.

Esa noche nos amanecimos estudiando, la Señora se portó muy bien, nos traía, cosas para comer, bebidas, galletas, etc. La señora no me quitaba los ojos de encima y cada vez que entraba a la habitación no dejaba de observarme. Después de terminar de estudiar volví a clases, mi amigo Javier no asistió a clases ya que tenía que viajar fuera de la ciudad. Al salir de de la facultad estaba la Señora esperándome, la saludé gentílmente y me dijo que necesitaba mi ayuda, ya que Javier no se encontraba en casa. “Claro” le dije, y me subí a su coche.

Llegamos a la casa y me sirvió un trago Gin con ginger ale y limón. Me dijo que era apuesto, luego me dijo que la esperara que volvía de inmediato. Me senté en el living, cuando volvió casi me caigo de espaldas. Venía con una falda corta color rojo, tacos de igual color, medias negras y arriba una blusa blanca transparente (debo agregar que la Señora se conserva bastante bien). La verdad quedé impresionado, me pregunto que si me parecía que se veia bien, “Claro” -le dije- “Se ve bonita”, luego dijo “Te gusta??”, no le respondí. Se me acercó y me abrazó, sentí su perfume y la besé en la boca… Mientras ella se apretaba contra mí sentía sus senos grandes, lentamente me sacó la camisa. Mientras besaba mi pecho yo le acariciaba las tetas, le abrí la bluza y comencé a lamerlas, eran enormes y blancas, las acariciaba, le pasaba la lengua por los pezones y comezaron a endurecerse. Ella gemía y lamía mi pecho, le saqué completamente la blusa y la di vueltas, quedó de pie, apoyada en un pequeño mueble. Me agaché y levanté su falda, llevaba porta ligas negro y calzones chiquitos metidos en su culo. Mi exitación comenzaba a subir. Lentamente le bajé los calzones, luego comecé a acariciarle su culo blanco, mi lengua le recorría completamente las nalgas, los muslos… De abajo hacia arriba y viceversa. Se tendió en el sillón y separé sus piernas, me arrodillé y comencé a lamer su conchita, era casi pelada con pocos bellos, los cuales eran de color claro… Lamía con pasión, ella gemía y gemía, mi lengua buscaba su clítoris; Me puse de pie y saqué mis pantalones, ella me tomó el pene que estaba duro, lo comenzó a masajear con sus manos, se lo llevó a la boca y se lo tragó completo, veía como desaparecía y luego volvía a salir, era toda una experta. Al cabo de un rato me dijo que me sentara en el sillón, ella se subió a caballo, la penetré, mi pene desapareció en su concha… Ella gemía, subía y bajaba, yo le acariciaba las tetas y las chupaba, hasta que no aguanté más y exploté en un orgasmo. Ella me clavó sus uñas en la espalda y quedó rendida abrazada a mí.

Al cabo de un rato me dijo “Ve a asearte, te espero en mi habitación”. Me lavé bien y cuando entré a su cuarto ella estaba desnuda tendida en la cama, me dijo “Acércate”, luego me tendió boca abajo y dijo “Te voy hacer un masaje”. Con una crema y sus manos comenzó por mis hombros y espalda, me relajé bastente. Luego siguió con su lengua por toda mi espalda, mis piernas… Glúteos y así por largo rato. Se detenía en mi culo y me ponía crema y la verdad es que esta sensación me estaba gustando. Seguía lamiéndo la espalda despacio con su lengua humeda, luego bajó hasta mi culo y sentí como su lengua bastante húmeda me acariciaba mi ano. Me volvió loco sentir eso era la primera vez, su lengua me penetraba despacio, mi pene estaba duro como roca. Ella con las manos lo acariciaba y con su lengua me lamía el culo, dijo “Ya estás listo” y sacó del velador una crema y me dijo “Quiero que me culees por detrás” se tendió y me pasó la crema, comencé a echarle con los dedos, al rato mis dedos la penetraban lentament. Puso un cojín debajo y levantó sus nalgas, lentamente la penetré, gritó al principio luego más y más, hasta que ya lo tenía todo dentro. Comencé a moverme lentamente primero, luego al ritmo… Ella se quejaba, gemía de placer mientras mis manos le estrujaban las enormes tetas, hasta que ya no pude más y solté tonelada de semen caliente en su culo. Ella dió un gran grito y quedó rendida… Luego se duchó y desde ese día cada vez que Javier sale fuera de la ciudad ella me busca en la facultad… Para hacerle algun trabajito en casa.

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