Mi Tia Loli, Yo y Popi nos fuimos a dormir

Despues de cenar y recoger la mesa, nos pusimos comodas en el salón y tomamos un cafetito, mientras recordabamos lo que habíamos hecho aquella tarde de sexo y lujuria.

Las dos solo llevabamos unas bragas limpias, a mi Tia Loli los pechos se le ladeaban por el peso, estabamos recostadas en los sillones y con las piernas abiertas y relajadas.

Lisa ¿estas muy cansada?

Un poco, pero muy satisfecha y relajada.

Pues yo me lo he pasado muy bien y me he corrido toda.

El que se ha corrido como un loco ha sido Popi, pobrecito le hemos sacado hasta la última gota.

No sufras cariño, el se repone muy rapido.

No me hubiera creido nunca, que hubiera podido llegar tan lejos en el sexo.

UY! hija si supieras lo que he llegado hacer yo a solas con el.

Yo con aquella coversación me estaba mojando de nuevo, y mi Tia Loli ponia una cara de cachonda sabiendo que si seguia contandome aquellas intimidades yo me iria calentando y volveriamos a empezar nuestra relación inconfesable.

¿ Has hecho cosas más guarras? Loli.

Por supuesto reina, pero yo las llamaria satisfactorias y deseadas.

O sea que te lo has follado a fondo.

Si, me ha llenado todos mis agujeros y me los chorreado de leche.

Mi Tia Loli sin parar de contarme como y por donde se la había follado, se ladeo las bragas y empezo a jugar con sus pelos negros y brillantes por el flujo que estaba soltando su coño, yo mientras la escuchaba le miraba la entrepierna con descaro y deseo de comerselo en profundidad.

Cariño, me parece que nos estamos poniendo en forma, ¿Porque no nos vamos a la cama?

Yo sin contestarle, me levante y cogiendole la mano mojada de flujo, la incite que me siguiera hasta la alcoba, Loli acepto seguirme mientras me tocaba el culo por encima de las bragas, hundiendo su mano entre mis nalgas.

Cuando llegamos a la cama, antes de tumabarnos nos miramos una a la otra con deseo, mientras nos bajamos las bragas una a la otra, cuando las tuve en mi manos las mire y despues olerlas profundamente, empece a lamer el flujo pegajoso.

Loli me sonrio he hizo lo propio con las mias, y con la otra mano busco mi chocho abierto y hambriento, yo me deje tocar y gemi al sentirme penetrada por sus dedos hasta el fondo, yo le meti el brazo entre sus piernas y mi mano buscó su culo.

Sin dejar de tocarnos, nos dejamos caer sobre la cama sin dejar de masturbarnos y urgar nuestras intimidades, tiramos las bragas al suelo y nuestros labios se buscarón, iniciando una morreada profunda y nuestras lenguas empezarón una danza lujuriosa y humeda por nuestras salivas, el sonido de la danza penetrante me volvio loca y cachonda a tope.

Loli dejo de besarme y levantando sus brazos, dejo a mi vista sus pezones erectos y oscuros, y me ofrecio sus axilas para que las lamiera con deleite, ya que era uno de sus puntos erogenos que lo noté por sus gemidos y sus movimientos.

De sus axilas pase a sus pezones y mi lengua empezo a darles vueltas mientras sus pezones se endurecian más y más y mis labios se los chupo como si fueran unos pequeños penes erectos.

De pronto Loli se quedo rigida, cuando le llego un orgasmo enorme soltando un chorro de flujo espeso y pegajoso que le bajo por sus opulentos muslos, mientras se apretaba su chocho con sus manos, cuando acabo de escurrirse se quedo quieta y traspuesta sobre la cama, yo me quede a su lado esperando que se recuperara de su extasis.

Lisa me has matado cariño, ufffff hacía mucho tiempo que no había tenido un orgasmo parecido ha sido fantastico.

¿Te hecho disfrutar de verdad? Loli.

La lamida ha sido profunda y maravillosa, date la vuelta cariño que voy hacer que te venga uno a ti.

Que guarra eres, como sabes mi punto debil.

Me coloque con los pechos sobre la cama con las piernas abiertas, quedando a su merced para que me diera el gusto que yo estaba deseando, me abrio las nalgas con suavidad y su dedo indice empezo a rozarme mi ano peludito y arrugadito, yo al sentirlo abri aún más mis piernas para ofrecerle mi culo totalmente, poco a poco su dedo me sodomizando hasta dentro del todo, mientras su lengua lo lamia mientras entraba y salia cada vez más rapido, mientras yo no paraba de gemir.

De pronto Loli cambio el dedo por la lengua la cual penetro totalmente, mientras yo me masturbaba con una mano entre mis pelos vagianles, la otra me excitaba mis pezones erectos y arrugados.

Lisa ¿te gusta?

Mucho no pares por favor sigue dandome.

Cariño estas muy dilatada ¿ quieres una sopresa?

Haz lo que te de la gana, pero dame gusto, quiero mearme sin parar.

POPI ven cariño, que Lisa te necesita.

Yo me quede pasmada pensando con lo que se avecinaba, estaba entre el miedo y el deseo, Popi salto encima de la cama y Loli le dejo sitio para que me oliera, el lo hacía con deseo y su lengua empezo a lamer sin parar, Loli aprovecho su deseo y empezo a pajearle hasta sacarsela fuera totalmente, dejo que sin parar de lamerme le follara su boca con aquella pija que chorreaba sus labios, de pronto su lengua rasposa revento mi culo, y ayudado por Loli busco la entrada de mi culo con su verga mojada, su capullo inflamado coronó mi esfinter y con la ayuda de mi engrase natural, me la metio hasta los huevos y empezo una monta desenfrenada, yo gemia y llegue a gritar pidiendo más y más, me gustaba ser su perra.

De pronto mi ano me ardido de dolor, cuando el me embolo y quedo pegado a mi, sus patas temblaban al estar casi en el aire al estar abotonado a mi culo, Loli le ayudo a pasar la pata y nuestros culos quedarón pegados, mientras gozabamos hasta el extasis, esto duro bastante rato, hasta que de pronto se aflojo y la saco de mi interior.

Yo salte de la cama como un resorte y corri al lavabo a soltar lo que tenia dentro, una vez satisfecha mi necesidad, me duche con Loli, una vez aseadas volvimos a la cama y paso lo que paso.

Gozos y sombras de Verena

Violada en su infancia, finalmente encuentra y mata al hombre, yendo a parar a una cárcel en la que se convierte en favorita de la patrona del pabellón

Verena se dirigía a la parada de omnibus para volver a su casa desde el colegio, cuando vio que en la misma dirección se detenía un automóvil y desde la ventanilla la saludaba la conocida cara de Claudio, el mejor amigo de sus padres desde antes que ella naciera.
Contenta, se dirigió al vehículo y saludó con un beso en la mejilla a ese amigo a quien le decía tío, recibiendo alborozada la invitación a subir para que la aproximara a su casa. La cordialidad y gentileza de Claudio, tratándola como a una señorita y no una nena, interesándose en sus estudios en ese ultimo grado y cuáles eran sus proyectos para la secundaria, la alegraron y contándole locuaz su intención de hacerlo en una escuela técnica para tener una salida laboral antes de la Universidad, no tomó en cuenta el desvió que él hacia del camino habitual y cuando se lo hizo notar, Claudio le dijo que quería mostrarle la nueva casa que había alquilado.

Efectivamente, minutos después se detenía ante un hermoso chalet a cuya cochera entró el auto y bajándose, la invitó a acompañarlo; a pesar de lo desolado del barrio, los amplios ambientes y la todavía dispersa distribución de los muebles le gustaron y alegre recorrió los diversos cuartos de la casa, para terminar en el living donde Claudio se derrumbó en un sillón para indicarle que lo hiciera junto a él.
A pesar de su doce años, Verena era precoz en todo, desde la inteligencia que le permitía cursar a esa edad el séptimo grado hasta en lo físico, ya que cerca del metro cincuenta, su cuerpo delgado había comenzado a mostrar redondeces adolescentes y, aunque minimamente, sus tetitas se hacían evidentes a través de la ropa, también sentía cosquilleos y picores que la desconcertaban en el bajo vientre y una sudoración tan exagerada que su madre había tenido que prestarle remeras y desodorante; ella no lo ignoraba y por los síntomas sabía que su menarca estaba próxima e inspeccionaba curiosa su entrepierna para buscar rastros de esa vellosidad que ya alguna de sus amigas mostraban jactanciosas en el baño de la escuela.
Orgullosa de esa apariencia, se preocupaba en acentuarla por su forma de peinarse, la elección de prendas ajustadas que resaltaran ese busto incipiente y la sólida redondez de sus ancas, así como destacaba la hondura de sus ojos verdes con leves sombras de maquillaje y un sutil labial destacando la naciente morbidez de los labios.

Todo aquello no había pasado inadvertido a Claudio quien la codiciaba de manera enfermiza desde sus primeros años y ahora estaba dispuesto a convertir en su esclava sexual a aquella criatura que ni siquiera era mujer; conociendo lo creída y pizpireta que era, él le pasó cariñosamente un brazo sobre los hombros para atraerla junto a sí, al tiempo que alababa su crecimiento e intencionadamente le preguntó cuantos pretendientes tenía en la escuela y aunque sí, era cierto, los chicos parecían empeñados en agasajarla, en un arranque de falsa modestia, le dijo que desgraciadamente nadie se fijaba en ella.
Claudio se dio cuenta de que ese coqueteo le venía de perilla a sus intenciones y ya sin ambages, dejó que la otra mano se asentara exigente sobre el bultito del pecho; súbitamente, como un golpe revelador, Verena supo.

Adolorida pero sobre todo asustada porque su inteligencia le hacía prever un triste futuro y tal como se lo exigiera Claudio, justificó esa media hora de retraso diciéndole a su madre que había pasado por lo de una compañera por una tarea; sin embargo, la inquietud por lo que pasara la atormentó durante toda la tarde y esa noche, mientras cenaban, atropelladamente, les constó confusamente como Claudio había abusado de ella.

Para su sorpresa, no solo sus padres y su hermano menor tomaron a risa su relato, sino que el padre le reprochó severamente por poner en duda la honestidad de un hombre como Claudio que la viera nacer y hasta la cuidara cuando ellos salían de noche; apabullada por esa mezcla de reto con burla de su familia, se encerró confundida en su cuarto y repasando en detalle lo sucedido, encontró que si bien era cierto que no existiera en Claudio deseo alguno de lastimarla y lo que le hiciera había estado impregnado de ternura, no era menos cierto que en el futuro ya no se conformaría con eso y que, para su desconcierto, en su cuerpo se manifestaran más agudamente aquellos picores, calores y cosquilleos y que había experimentado un placer desconocido para ella.

Pasaron los días y aunque Claudio concurrió a su casa, siguió tratándola con el mismo cariño acostumbrado y hasta escuchó a sus padres comentarle el relato suyo y juntos desestimaron jocosamente a acusación de la chiquilina justamente, como eso, las fantasías de una niña en su confusa conversión en mujer; convencida que no debía jamás volver a hablarlo con ellos, se encerró en un mutismo que a sus padres les pareció propio de la desorientación de su edad y de esa forma transcurrieron dos meses.

Y así, fue transcurriendo el tiempo en el que ella fue creciendo y desarrollándose como mujer; un poco más alta que el promedio, tenía una figura espigada en la cual resaltaba el volumen pleno de unas tetas macizas y unas nalgas contundentes, en parte naturales y en gran medida gracias al manoseo y traqueteo al que Claudio la sometía no menos de dos veces por semana.

Afortunadamente, cuando tenía diecisiete, regresó su hermano mayor, aquel que siete años atrás viajara a Buenos Aires, tanto para estudiar agronomía y veterinaria como para tomar distancia de esos padres que parecían resumir esa paternidad a darle casa y comida pero desentendiéndose de sus metas y ideales.
Encontrando que la situación no había cambiado en absoluto e indignado por la actitud asumida con respecto a Verena, quien volcara en él lo angustioso de esos años de sometimiento, decidió buscar dentro de la provincia donde instalar un proyecto de granja ictícola y junto a su mujer, llevó con ellos a la jovencita para que encontraría refugio a su dolor por tanta humillación.
Preocupado porque esas relaciones que, aun consentidas mansamente fueran obligadas y el maltrato pudieran haber afectado la psique de Verena, se preocupo en llevarla dos veces por semana a una psicóloga de la ciudad y de esa manera, la cerril muchachita comenzó a conocer un mundo distinto de relaciones.

De la mano de la mujer, unos diez o doce años mayor que ella, fue relajándose y por primera vez alguien escuchó con verídica crudeza todos y cada uno de los detalles de la vilezas que Claudio cometiera durante esos años; conscientemente, Verena ignoraba que el homosexualismo es tan frecuente en las mujeres como en los hombres y que, aunque la abstinencia se les hace más llevadera, por su sensibilidad y sed afectiva se ven inclinadas a tener relaciones fuertemente emotivas con otras, siendo muy natural que finalmente se desplacen al plano de lo sexual, especialmente en casos como el suyo, donde por tratarse de un abuso a tan temprana edad, se encuentran lastimadas y vulnerables emocionalmente, desarrollando una aversión con respecto a todo lo masculino.

Consecuentemente, en sus confesiones volcaba todo el resentimiento hacia Claudio y la amargura de su inocencia perdida, cosa que era aprovechada por Olivia para alimentar esos sentimientos y con sus modales afectuosos y su voz seductoramente educada, iba condicionándola para lograr su objetivo, cosa que consiguió porque la mente fértil de la muchacha que por primera vez tenía en quien volcar su necesidad de cariño y comprensión, respondió acumulando en su mente y cuerpo un secreto deseo tan hondo hacia la mujer que, cierta tarde, incapaz ya de refrenar sus impulsos, sentada junto a la psicóloga, extendió una mano para sujetarle la barbilla y dejar que sus labios buscaran con dulzura la mórbida boca.
Fue un instante mágico, nunca había imaginado que besar a otra mujer y particularmente a Olivia, le fuera tan placentero y dejando escapar el aire cálido de su pecho, continuó con los tenues roces de los labios a los que la psicóloga respondió gratamente sorprendida de la misma forma y así, sin siquiera tocarse ni pronunciar palabra, se sumieron en un ralentado intercambio de besos, mezclando sus alientos y dejando sólo a los labios prodigarse en exquisitos contactos de sutil levedad.

Olivia no iba a ser tan cruel de dejar tomar la iniciativa a la inexperta jovencita y revolviéndose en el sillón, la arrastró consigo para emprender una alucinante sesión de besos y caricias con las cuales iba despojándola con voluptuosidad intencionalidad de su poca ropa, ya que en la chacra, aquella solía vestir solo prácticos pantaloncitos, remeras cortas y borceguíes por las alimañas; en su afán, Verena colaboró ahora sí con vehemencia a la vez que se desvivía por sacarle a ella lo que llevaba y pronto, ambas lucían su esplendida desnudez con la excepción del calzado.
Aunque desfogaba su homosexualidad con pacientes femeninas y el lesbianismo era ya un hábito para ella, por primera vez en su vida, el vértigo mareaba a la psicóloga y en su vientre, en lenta maceración, bullía el ardor de un caldero. Con un hondo suspiro de angustia, se tendió junto a la muchacha para restregar su cuerpo joven contra el suyo; las dos se agitaban suavemente y manos y bocas se multiplicaron, tocando, acariciando, rasguñando, lamiendo y rozando con los labios las pieles pero sin concretar nada, sin ni siquiera llegar a aproximarse a los lugares secretos que derrumbarían, inevitablemente, las barreras del goce contenido.

Brazos y piernas se retorcían, enlazaban, anudaban y desanudaban, pero había un algo mágico entre ellas, un fluido cósmico que las atraía y rechazaba al mismo tiempo, que las unía y separaba magnéticamente; las pieles cobraban reflejos de barniz y las tetas bamboleaban pendulares en una suave levitación que sólo servía para demostrar lo excelso de su belleza. Olivia paladeaba con su lengua la piel, hundía los dedos entre los muslos vírgenes y rozaba el abismo de las canaletas pélvicas, fatales y palpitantes.

Los cuerpos manifestaban la expansión del deseo, convertido en el acezar de dos seres que se necesitan, que se mimetizan en el éxtasis del amor. El húmedo vello del pubis de Verena, fragante de ásperos e íntimos aromas permitía avizorar como el sexo palpitaba pulsante con un movimiento casi siniestro, buscando ávidamente llenar el vacío que lo habitaba.
Olivia descendió y a ese contacto, circularon por su sangre los humores del universo y correteó sobre la espalda de la joven dividida por el ondulante canal que se hacía más profundo y oscuro al llegar a los glúteos. Verena sentía que sus glándulas enviaban órdenes secretas al cuerpo y las mucosas del útero buscaban a través de la vagina los labios ardorosos de la vulva, rezumando en fragantes fluidos.

Las manos de Olivia habían subido hacia la nuca, acariciándola con dedos sabios mientras la boca besaba tiernamente la carne trémula y Verena tuvo que sofocar el grito histérico que inundaba su garganta, crispada por un loco deseo. El sufrimiento de la espera cambio de signo y se diluyó en placer, gozo y tortura simultáneos al tiempo que acariciaba el cuerpo incitante que ondulaba el frenesí. Exaltada, acompañaba cada movimiento fascinada, gemía de angustia y los copiaba, los repetía como una sombra sólida de ese deseo hecho carne y prolifera la abundancia de sus caricias, cubriéndola con su saliva, abrazada a sus muslos y trazando sobre la piel blanquecina las rojas estrías de las uñas.

Sollozando, las dos mujeres se retorcían y sus besos eran cada vez más ardientes hasta que, voluptuosamente, unidas en un bramido como síntesis trémula del goce y cuando creían estar alcanzando las más altas cumbres del placer y la satisfacción plena, el deseo y la pasión reaparecieron en la sangre con una intensidad formidable. Y volvieron reanudar todo hasta saciarse en el límite de sus fuerzas y los cuerpos ardían con mayor fogosidad, con una avidez que nada ni nadie podría colmar ni saciar.

Las pieles se fundían y accedían al otro cuerpo sin dejar de ser ellas mismas. Los cuerpos estaban unidos por una única y salvaje energía que los recorría en un proceso incesante que, a medida en que abría nuevas zonas desconocidas, se apresuraba a dejar atrás para acceder a la incertidumbre de otra nueva. El contacto de sus cuerpos las dejaba presas del vértigo, besaban las pieles cubiertas de sudor y sus carnes se convertían en una esponja ávida de goce. Locamente enronquecidas, de sus labios resecos por la fiebre pasional, surgían súplicas obscenas invocando cópulas admirables mientras los cuerpos brillantes y las lenguas morbosas se enredaban en una lucha estéril en la que cada una pretendía vencer y ser vencida simultáneamente.
Sin una decisión explícita, las mujeres decidieron dar fin a la impaciente y dulce espera; Olivia tomó entre sus manos el rostro abotagado por la conmoción de la jovencita y acariciando los cortos cabellos, depositó tenuemente sus labios sobre la frente de la joven. Apenas rozando con la piel interior de los labios entreabiertos, descendió hasta los ojos y allí enjugó las lágrimas que la joven no podía contener. Luego bajó por las mejillas y tocó, apenas, los labios jadeantes de la joven que, ante ese contacto se estremeció como si alguna arma terrible la hubiera hendido.

La imperiosa lengua tremolante de Olivia penetró el húmedo antro buscando con fiereza de combatiente a la replegada de Verena que, primero esquivó los embates de la invasora para luego reponerse y atacar con dura voracidad de ayuno; tomando a Olivia por la nuca, desunió las bocas chorreantes de saliva y empeñó la lengua en una batalla feroz en la que prescindieron de todo contacto de los labios.
Atacándose como dos serpientes, sostuvieron un singular combate que las sumió durante largos minutos en un vehemente goce en el que los sentimientos eran salvajes, primitivos y elementales. Las dos jadeaban temblando como azogadas, ahogándose en el intercambio de salivas y se afanaban en la tarea de lamer y chupar las lenguas como si fueran penes, obnubiladas por las inéditas sensaciones que eso les provocaba.

Finalmente, la lengua de Olivia se desprendió de esa mareante tarea y comenzó a recorrer el cuello de la muchacha mientras los labios chupaban tenuemente y los dientes mordisqueaban la tersa piel; descendió a las trémulas laderas de las tetas, ya cubiertas de un intenso rubor y aguda, la lengua se apoderó del agitado seno en círculos morosos que, finalmente, la llevaron a adueñarse del pezón, lamiéndolo primero con irritante lentitud y cuando la joven se arqueaba envarada por la angustia, lo envolvió entre los labios para chuparlo fieramente.
Estremecida por el deseo y sumida en roncos gemidos, Verena extendió sus manos parta asirse a las colgantes y turgentes tetas de Olivia, acariciando y estrujándolas con rudeza mientras sus piernas se agitaban convulsivamente como si buscaran alivio al ardiente fuego que sentía brotar del vértice. Devenida en una medusa golosa, la boca recorrió pertinaz cada uno de los pliegues del abdomen, lamiendo y sorbiendo como una ventosa la piel. Se detuvo por un momento en el ombligo y se paseó por la delicada comba del vientre hasta tomar contacto con el vellón del sexo, totalmente empapado.

Olivia se acomodó invertida para tomarla por los muslos, separando y encogiendo sus piernas, comenzando a besar suavemente las ingles, acercándose con cruel lentitud al ahora chorreante sexo de la muchacha que, arqueada y tensa, esperaba ansiosamente sentir en su cuerpo aquel contacto desconocido que ahora deseaba. Acezando fuertemente abrió los ojos y, como amplificados, vio a cada lado de su cabeza los fuertes muslos y las hermosas nalgas ejercieron tal atracción que comenzó a besarlas, lamerlas y chuparlas casi con devoción. Olivia separó con dos dedos los labios de la vulva y la lengua se apresuró a instalarse sobre las rosadas carnes para después envolverlas entre los tiránicos labios, estregándolas rudamente.
Verena se sacudía espasmódicamente hamacando su pelvis como apurando el momento de la penetración. La lengua de Olivia avanzó vibrante y penetró los pliegues internos, bajó hasta la entrada a la vagina, la excitó y alzándole las nalgas con las manos engarfiadas se deslizó por las cálidas mucosas sintiendo la febril temperatura y finalmente, se instalo en la fruncida apertura del culo.

Las entrañas de Verena parecían disolverse en estallidos de placer casi agónico y no pudiendo resistir por más tiempo el influjo, hundió su boca en la concha palpitante de la psicóloga, chupando y lamiendo con voracidad, sorbiendo con fruición los jugos íntimos de quien había vuelto a concentrarse en esa fuente de placer inagotable que el rosado manojito triangular de carnosa piel le proponía. Las manos de ambas se aferraban a las nalgas y los cuerpos formaban una ondulante masa que se agitaba acompasadamente al ritmo de su vehemencia.

La vehemencia de la posesión mutua les había hecho soslayar la potencia de sus eyaculaciones y seguían debatiéndose a la búsqueda de ese algo más, esa sensación inédita y presentida que las satisficiera. Sin dejar de chupar la concha de la jovencita, Olivia metió suavemente dos dedos en la vagina. Dedos que, expertos, entraban y salían, buscaban, hurgaban, rascaban y acariciaban en todas direcciones dentro de la sensibilizada cavidad hasta encontrar en la cara anterior y casi junto a la apertura de la entrada, esa callosidad áspera a la que estimuló, sintiendo como a ese contacto incrementaba su volumen. El goce era tan intenso que Verena, para sofocar los gritos que se agolpaban en su garganta, hundió con desesperación su boca en la concha de la mujer, restregando contra ella sus labios y lengua.

Esta parecía haber perdido el control y penetró profundamente esa vagina acostumbrada a los desmanes de la poderosa verga de Claudio y cuando los músculos se dilataron cediendo complacientes, con mucha suavidad inició un vaivén, adelante y atrás, atrás y adelante en una alucinante danza que llevó a Verena a emitir sonoros gritos de satisfacción reclamándole por más y la intensidad del placer la llevó a clavar, rugiendo como un animal, los dientes en la pierna de la mujer, sintiendo como dentro suyo crecían unas tremendas ganas de orinar y una mano gigante tiraba dolorosamente de todos sus músculos hasta que, de pronto, se desplomó exánime, como fulminada.

Luego de esa encantadora tarde en compañía de Olivia, Verena recuperó en parte su tranquilidad y recibió alborozada esa relación con la psicóloga que le era diametralmente opuesta a la que se viera obligada a sostener con Claudio, sin saber que el destino le tenía preparada una trampa que modificaría totalmente su futuro como mujer.

Paralela y rápidamente, se habituó a esa vida semi agreste a cuarenta y siete kilómetros de la ciudad en que instalaran los piletones donde criar surubies, pacús, dorados y sábalos que, al tener peso comercial, eran gratamente recibidos por los comerciantes a causa de la creciente escasez en los ríos; la selva que rodeaba el lugar, los obligaba a adoptar cambios en su vestimenta y costumbre, como las de utilizar borceguíes altos para evitar mordeduras de alimañas como arañas o serpientes y el uso imprescindible del cuchillo de monte a la cintura.
Casi tres años después y ya inmersa en esa maravillosa conjunción de sentimientos con satisfacción sexual que hallaba en Olivia, metida de lleno en aquel trabajo que estaba cambiando su vida, Verena había ido a la ciudad a comprar unas herramientas en el almacén de ramos generales, cuando al salir del mismo cargando una caja, tropezó con Claudio y sintiendo toda la descarga de su odio invadiéndola, sacó el cuchillo y como lo hiciera ya tantas veces con otras alimañas, lo hundió en la entrepierna del hombre.

Afortunadamente para este y por pocos centímetros, la cuchillada no interesó la femoral, pero de todas maneras, ella fue detenida y juzgada, con lo que seis meses después ingresaba al penal; cuando Verena hizo su entrada al pabellón, se sintió blanco de todas las miradas de las demás reclusas quienes parecían desvestirla con sus ojos y recordando el consejo de su abogada, sobre que el lesbianismo era una de las cargas que formaban parte de la pena y que para su bien, se aviniera a lo que le impusieran si quería un transcurrir tranquilo, sin hacer evidente su nerviosismo, eligió un camastro que creía desocupado pero fue rápidamente desalojada por una mujer que la condujo del brazo hacia otro al tiempo que le decía que ahí, quien mandaba y elegía donde dormir era ella. Y que ella era Lucy, la patrona del pabellón, por lo que a partir de ese momento Verena sería la elegida para ser su enamorada personal, atendiéndola en todo cuanto ella quisiera, con especial dedicación en lo sexual
Conduciéndola cariñosamente con una mano sobre el hombro, la llevó a la otra punta del pabellón donde funcionaba el comedor y haciéndola sentar a su lado, fue haciéndole conocer mientras comían las normas de convivencia establecidas entre las reclusas, tranquilizándola en cuanto al acoso de las demás que, al ser ella su favorita, la dejarían en paz.

Después de la cena y cuando descansaba tendida en su cama, se apagaron las luces salvo una pobre lamparita que oficiaba de luz nochera. Sorprendida por la súbita oscuridad, se desvistió para colocarse una larga remera que solía usar como camisón. Tendida en la penumbra pensaba en cuándo la mujer la haría suya y esta no la hizo esperar; corporizándose junto a la cama, le dijo que se corriera y acostándose de lado junto a ella, acercó su cara para darle un inesperado y suavísimo beso que apenas rozó sus labios.
Lucy era una mujer de cuerpo elegante, alto, con pechos no muy grandes y un culo espectacular; luego de ese prólogo y en tanto palpaba sus nalgas amorosamente, profundizó sin violencia el beso estremeciendo a Verena por la hondura del deseo que transmitía.
Todavía con el pecho conmovido, permitió sin resistirse que la mujer fuera subiéndole lentamente la remera para dejar sus tetas a la vista y, con extrema delicadeza, la acomodó boca arriba. Después de liberarla de la trusa, que no se limitó a quitarla sino que la llevo a su rostro para olerla hondamente e inclinándose entre sus piernas que ella abriera instintivamente, pasarle por la concha la prenda arrugada, no sólo para limpiarla sino también para excitarla y ante sus mimosas quejas, multiplicó el frotar para luego meter dos dedos envueltos en el rasposo genero del refuerzo.

Paralizada, Verena dejaba que los acontecimientos sucedieran sin oponerse, como siempre lo había hecho. Totalmente desnuda, se sentía tan inerme y expuesta que sólo podía aguardar la actitud que tomaría la mujer, la que, terminada esa “caricia” de comprobación de su entrega, con una hábil contorsión se desembarazó de la holgada camisa, mostrándose en toda su espectacular desnudez; la solidez de su cuerpo superaba lo imaginado por la muchacha y, si bien en proporción menor a las de ella, sus carnes se mostraban contundentes, no sólo por el tamaño sino por lo perfecto. Lo que la asombró fue la ausencia total de vello, otorgándole a su piel un aspecto limpio y pulido, casi de marmórea tersura.
Lucy, tal el nombre la patrona, estaba fascinada por el espectáculo sublime que la desnudez juvenil que Verena le proporcionaba. Con los ojos obsesivamente fijos en la masa de gelatinoso temblor que eran las tetas, sus dedos, finos y sensitivos, fueron deslizándose sobre la delicada piel, estableciendo una corriente estática que pasaba de la una a la otra, haciendo que la de Verena se erizara y estremeciera en tics espasmódicos imposibles de reprimir.

Mientras las yemas de los dedos recorrían obsesivamente cada rincón del cuerpo, Verena estallaba en explosivos raccontos de su relación con Olivia cuyo recuerdo asestó una dentellada de pasión a su vientre. Ahora era cuando la experiencia se hacía carne en su cuerpo y, aun sin ella proponérselo, este respondía con las sensaciones exacerbadas. La caricia de Lucy era exasperante, lenta y leve, como si varias mariposas curiosamente inquietas se deslizaran morosas por los mínimos intersticios y oquedades de la piel.
En la medida en que los dedos se escurrían hacia las piernas y jugueteaban con sus tobillos y empeines, un fuerte cosquilleo que se había instalado en los riñones arqueaba su columna y por ella subía picante hacia la nuca, instalando un cielo de luces multicolores en su mente y diminutas explosiones de placer fluían hacia el pecho para invadir finalmente al sexo de una angustiosa sensación de espera.

Como una sacerdotisa del vicio, la mujer convocaba con sus pases a los más oscuros demonios que yacían escondidos en lo profundo de sus entrañas. Las uñas cortas y afiladas, habían reemplazado a la suavidad de las yemas y como perversos cuchillos rascaban tenuemente la piel en espirales de hipnótico sometimiento. Subieron a lo largo de las piernas, contorneándolas en infinitos surcos de placer y cuando llegaron al vértice que las unía, estas se abrieron como dos alas para comenzar a agitarse en suave e insistente reclamo instintivo pero las uñas, eludiendo todo contacto con el sexo, subieron por las canaletas de las ingles, ya pletóricas de sudor y se entretuvieron en la oquedad profunda del ombligo.

Finalmente, escalaron empeñosas por las laderas de las tetas rascando sañudamente la superficie de las aureolas y se clavaron en los endurecidos pezones. Con los ojos dilatados por la ansiedad y con un ronco estertor surgiendo desde el pecho hacia los labios, súbitamente resecos y afiebrados, vio como Lucy se montaba ahorcajada sobre ella y hundiendo las manos entre los cortos mechones de su cabello humedecido por la transpiración, aferraba fuertemente su cabeza para aproximar la suya a recorrer en menudos y ardientes besos todo su rostro.
Los labios rozaron apenas los suyos que se abrían estremecidos y trémulos. La punta de la lengua, ávida y traviesa se agitó tremolante, mojando con su saliva el interior de los labios y finalmente la boca toda envolvió angurrienta a la suya, empeñándose en una succión desesperada que la hizo abrazar fuertemente por el cuello a la patrona, sumándose a la lid que la boca le estaba reclamando. Las lenguas se enzarzaron en un singular combate en el cual, chorreantes de espesa saliva confundían sus alientos y se mordían recíprocamente en medio de agudos gemidos histéricos.

Verena era consciente de que desde los otros camastros las demás reclusas estaban pendientes del accionar de la patrona con esa joven de carnes firmes y frescas; excitada por ese insólito auditorio, se dejó llevar por Lucy y comprometió el mejor esfuerzo por complacer y ser satisfecha. La mujer se dio cuenta como todo su cuerpo se relajaba y se le entregaba dócilmente. Su boca se despegó con renuencia de los grandes labios táctiles y recorrió en suaves chupones pequeños la gelatinosa textura de las grandes tetas, empeñándose en provocarle redondos hematomas sobre la superficie que coronaba a las aureolas en tanto que su mano sobaba concienzudamente al otro seno y tomando entre sus dedos al pezón, comenzó a apretarlo en dura fricción que paulatinamente aumento en intensidad, convirtiéndolo en verdadero retorcimiento.

Otra vez el dolor volvió a constituirse en fuente de placer para Verena, quien sintió en el mismo fondo de la matriz el reclamo atávico del puro goce y aferrando la cabeza entre sus manos, la apretó contra su pecho mientras le suplicaba que no cesara y que incrementara lo que hacía. Lucy parecía haber perdido el control y con un fervor digno de mejor causa, mientras clavaba fieramente las uñas sobre la mama, mordisqueó rudamente la que tenía entre los labios.
Con la cabeza clavada en las sábanas y el cuello tensado a punto de estallar, Verena sacudía con desesperación la pelvis en vana cogida mientras clavaba sus uñas en la espalda de la patrona y por la intensidad de sus broncos gemidos, aquella comprendió que estaba alcanzado el orgasmo. Abandonando sus tetas, hundió la cabeza en la entrepierna que se sacudía convulsivamente para acceder a los suculentos labios de la concha inflamada y pulposa. Los labios y la lengua penetraron entre los oscurecidos pliegues, esforzándose con denuedo en lamer y chupar al pequeño manojo de carne en su interior, mordisqueando enardecidamente al endurecido clítoris al tiempo que con su dedo pulgar lo estimulaba desde el Monte de Venus.
Verena sentía como sus jugos internos irrigaban la vagina desde el útero y los labios de la vulva segregaban los humores que la mojarían placenteramente; perdido todo recato, le exigía roncamente a la mujer que la llevara a la cúspide del goce, haciéndola acabar. Entonces, dos largos dedos se introdujeron en la encharcada vagina y se extendieron sobre el rugoso interior, rascando, hurgando en las espesas mucosas a la búsqueda del punto que ella, como mujer, sabía disparaba las sensaciones más espléndidas de goce.

Cuando la sensibilidad de sus yemas detectó la pequeña callosidad, la excitaron lentamente y comprobando que a su estímulo se inflamaba adquiriendo volumen, multiplicando los gemidos y las convulsiones ventrales en la joven, se dedicó con esmero a restregarla hasta sentir como ella se relajaba y entre sus dedos escurrían las mucosas que parecían haberse licuado en cálidos jugos; mientras con el dedo pulgar castigaba al clítoris, la boca bajó hacia la apertura dilatada de la vagina y hundió su lengua en el oscuro ámbito, sorbiendo con fruición la generosa marea que rezumaba. El pulgar de la otra mano, dispersando esos líquidos, masajeó suavemente la negra y fruncida entrada al culo. Dilatándola con ternura, fue introduciéndose con lentitud entre los esfínteres que fueron cediendo complacientes y comenzó un entrar y salir que fue incrementándose en la misma medida en que el calor intenso del orgasmo la iba cubriendo de transpiración.

Ante sus jadeos, ayer y retorcimientos desesperados, Lucy fue introduciendo dos dedos a la vagina encharcada, ejecutando un corto movimiento copulatorio y de a poco, fue añadiendo los otros al tiempo que los empujaba hacia dentro cada vez un poco más; aunque Olivia se lo hiciera antes, aun la asombraban dos cosas, la una era la elasticidad de sus músculos que se distendían sin dolor ante el ensanchamiento brutal y la otra, era que eso no sólo no le provocaba sufrimiento alguno sino que la introducía a un placer nuevo y distinto; advertida de su complacencia, Lucy fue plegando bajo la palma a meñique y pulgar y formando una cuña con los cinco dedos, logró que paulatinamente, superara el obstáculo de los nudillos que hicieron rechinar los dientes a Verena y cuando estuvo dentro, la mujer lo cerró en un puño que movió como un pequeño ariete socavando el canal vaginal y después de unos momentos en que ella expresaba su satisfacción en medio de rugidos, gemidos y fogosos corcoveos, abrió los dedos como un abanico para realizar un movimiento circular de la muñeca, lo que enardeció a Verena y en medio de sus gritos desesperados de que la condujera a la satisfacción total, alternó esos giros con la acción del puño.

La joven había alcanzado largamente su orgasmo y percibía que en las otras camas se producía una extraña migración de oscuras siluetas, seguramente en busca de sus amantes mientras desde la dulce relajación corporal, disfrutaba de la febril actividad de la mujer con una enorme sonrisa de satisfacción y acariciando su negra cabellera, la incitó a proseguir sometiéndola a tan excelso disfrute en medio de un torrente de involuntarias frases amorosas.
Jadeando violentamente por el esfuerzo, esta se había derrumbado sobre su concha, obnubilada por las últimas contracciones explosivas de su eyaculación en tanto que Verena volvía a sentir como desde el fondo de las entrañas se encendían los fogones del deseo y una lava ardiente la invadía. Enceguecida por el despertar de una salvaje necesidad sexual tras tantos meses de abstinencia total desde que fuera detenida, se incorporó y tomando a la desmadejada Lucy entre sus brazos, la acostó en el centro del camastro.

Poniéndose invertida sobre ella, comenzó a besarla con lujuria en la boca, introduciendo su lengua voraz cargada de saliva mientras sus manos sobaban y estrujaban a conciencia las hermosas tetas de la patrona, la que volviendo a recobrar la conciencia, la abrazó con desesperación y ambas se trabaron en una dulce contienda amorosa.
El tiempo se había detenido. Todo parecía suspendido; moviéndose en ralentti, los dedos acariciaban y estrujaban las carnes con insólita ternura y los labios famélicos se extasiaban en la succión del beso o de los pechos. Ambas semejaban estar contagiadas por idéntica inquietud apremiante, sus cuerpos tan disímiles vibraban al unísono y acoplándose con justeza se complementaban, se fusionaban buscando con denuedo la miscibilidad de sus jugos, sus salivas, sus sudores y sus pieles.
Arrullándose mutuamente en ronroneantes e indescifrables susurros, ondulaban y rodaban sobre el camastro, ora arriba, ora debajo. Como si un mandato silencioso las compeliera, se deslizaron simultáneamente a lo largo de los vientres y las bocas se extasiaron en el sometimiento de las soberbias e inflamadas, abultadas y mojadas conchas; Lucy, lamiendo y sorbiendo la vulva de Verena y esta, deslumbrada por la de la mujer, que se dilataba en una especie de latido siniestro, ansiando conocer el sabor de quien sería de ahora en más su ama.
Recorrió morosamente los labios casi ennegrecidos por la acumulación de sangre que les daba tumefacción, cubriéndolos de incontables besos y luego, la delicada punta aguzada de su lengua se deslizó entre ellos, humedeciéndolos aun más y solazándose en la succión de los rosados pliegues interiores que emergían entre ellos. El sabor y el aroma de los jugos femeninos parecían enajenarla y, separando los labios con los dedos, hundió su boca en el óvalo deslizando la lengua repetidamente sobre la tersa superficie.

Atrapando entre sus labios los arrepollados pliegues, fue macerándolos en lenta succión para concentrarse más tarde en el clítoris que se alzaba desafiante y que fue adquiriendo volumen en la medida que ella lo ceñía entre sus labios, mordisqueándolo con cierta saña hasta hacerle adquirir el tamaño de un dedo meñique.
Tomándolo entre los dedos, lo estrujó en fiera masturbación al tiempo que sus uñas se sumaban al suplicio de los dientes, provocando que su nueva amante, enloquecida de placer, hiciera lo propio con el suyo para iniciar una simultaneidad de crueldades recíprocas en las cuales se castigaban y torturaban mutuamente de manera aberrante, perversa, desenfrenada y brutal.
Rugiendo como posesas, se penetraban violentamente con los dedos y allí dentro, arañaban y herían a la otra en procura del placer propio. Los dientes mordisqueaban pliegues y clítoris al tiempo que las manos sumaron dedos a las penetraciones, conforme los músculos vaginales cedían mansamente para que, en forma ahusada, los cuatro se deslizaran dentro de sus vaginas.
Desenfrenadamente fuera de control y en demoníaca porfía, parecían querer devorarse una a la otra, chupándose vorazmente en medio de bramidos de placer y palabras cariñosas. Desorbitadas, introdujeron dos dedos en los culos y así, en medio de la infernal hordalía de una doble cópula, alcanzaron simultáneamente el orgasmo y se desplomaron exhaustas, trémulas y agotadas, sumidas en la roja inconsciencia de la satisfacción total.

Después de un largo rato, con los sentidos todavía embotados por la bruma casi corpórea que inundaba su mente y mientras en su cabeza se entremezclaban las imágenes recientes con las de Olivia, Verena presintió de una manera animal e instintiva la delicada caricia que la boca provocaba en la corva de sus piernas encogidas y como respondiendo a algún misterioso llamado, un colosal cosquilleo se instalaba en su bajo vientre. Los labios se escurrían ligeros por la tersa piel de los muslos interiores y otra vez recreaban la alquimia simbiótica que las había conducido a los más altos niveles del placer. Con los ojos aun cerrados y acezando quedamente, comprobó como desde el fondo de la vagina crecía una sublime y fascinante exaltación que generaba el fermento irrefrenable del deseo.

La boca de Lucy se posesionó del sexo entreabriendo los labios con sus dedos, dejando expuesto el manojo de pliegues que lentamente fue refrescando y excitando con la punta vibrátil de la carnosa lengua. Recuperada totalmente la consciencia, y con la lengua humedeciendo sus labios, Verena comenzó a sobar y estrujar entre los dedos sus propios pechos, rascando la superficie de las aureolas y clavando las uñas en los pezones mientras los retorcía sin piedad.
La mujer maceraba codiciosa entre sus labios y dientes al clítoris, estirándolo de una manera inusitada y provocando en ella roncos bramidos de satisfacción. Tremolante, la lengua transitó hacia abajo, se entretuvo por un momento en el pequeño pero altamente sensibilizado agujero del meato y luego fustigó las crestas que festoneaban como un umbral carnoso el ingreso a la ardiente caverna. Tal vez motivados por los generosos líquidos o los efluvios aromáticos del canal, los labios chuparon como una ventosa insaciable el agujero y la lengua frenética se introdujo en la umbría hondura recogiendo golosa los humores que manaban lentamente.

Con las manos aferrando el borde del lecho, Verena clavaba la cabeza en él mientras la sacudía a los lados, hundiendo el filo de los dientes en los labios resecos, sintiendo que los músculos del cuello estallarían por la fuerte tensión, dedicó esa entrega final de su sexualidad a la mujer como un homenaje al amor que sintiera por Olivia, de quien nunca pudiera despedirse.
De alguna manera ignorada por ella, Lucy se había hecho de un consolador y ahora, luego de deslizarlo a lo largo de la concha inflamada para humedecerlo, restregando rudamente al clítoris con la cabeza y en medio de su exaltada ondulación, lenta y morosamente, fue penetrándola. El tamaño no la disgustó y sus músculos vaginales se dilataron para recibir al invasor, ciñéndolo después como si fueran un apretado guante carneo sin importarle las laceraciones y excoriaciones que su ríspida superficie le ocasionaban.

Sin dejar de chuparle el clítoris, Lucy se ocupó porque la verga la penetrara hasta sentirla golpear contra el cuello uterino. Una vez allí y mientras le otorgaba un lento vaivén, la fue moviendo en forma circular, variando el ángulo de la penetración y rozando con la testa hasta el último rincón de la vagina. Finalmente, adquirió un ritmo que encegueció a Verena quien, a la par de mover sus piernas con aleteos espasmódicos, exhalaba quejumbrosos bramidos acariciando la cabeza de la patrona mientras le rogaba para que intensificara la profundidad de la penetración y le hiciera alcanzar un nuevo orgasmo.

Después de la increíble penetración de la mano, su cuerpo era un maremagnum de sensaciones encontradas. Por un lado la prepotencia y la crudeza de la penetración la contraían, crispándola y por el otro, el mismo dolor le provocaba tanto placer que superaba largamente el sufrimiento, sumergiéndola a un mar de dulces explosiones que escurrían entre sus carnes y con ganchudas garras parecían querer separar los músculos del esqueleto para entregarlos al volcán ígneo de sus entrañas.
Cuando sentía en su nuca, riñones y vejiga que estaba por llegar al clímax, Lucy retiró la gruesa verga de su concha y ya se erguía para recriminárselo indignada, cuando ella la apoyó sobre los esfínteres del culo y, lenta pero sin dudarlo, la introdujo tan suavemente que parecía no moverse. El dolor puso un estallido blanco en su cabeza junto al alarido espantoso de su pecho y, nuevamente, descubrió que junto al sufrimiento más terrible llegaba el más maravilloso de los placeres.
Superados los esfínteres, el falo provocaba escándalos de placer allí por donde inauguraba el camino. Alienada por el disfrute, Verena encogió las piernas y tomándolas entre sus manos llevó las rodillas casi hasta los hombros, facilitando la intrusión al culo y en medio de poderosos rugidos, alcanzó uno de los orgasmos más satisfactorios de su vida. Mientras su vientre se estremecía en convulsivos espasmos y contracciones vaginales, el fluir de sus humores inundó la boca sedienta de Lucy.

Cuando aun su llanto del dolor-placer la conmovía y el hipar de los sollozos la ahogaba, la mujer se colocó entre sus piernas, cruzándolas hábilmente con las suyas para establecer un íntimo contacto de los sexos; dilatando al sexo con los dedos, consiguieron un chasqueante restregar y así, debatiéndose estrechamente, empujaron sus cuerpos uno contra el otro hasta que volvieron a sumirse en el tiovivo del placer mientras miríadas de luces multicolores deslumbraban su entendimiento. Durante un largo rato y ya sin violentas penetraciones, sino entregando lo mejor que cada una tenía para dar, complementando el roce brutal de los inflamados pliegues con excelsas manipulaciones a clítoris y culos, se prodigaron en un goce que, lentamente las fue sumiendo en la irrealidad del agotamiento total.

Una gordita rica en el gym

Esa mujer me enseñó algo nuevo, sensaciones nuevas, placeres nuevos, me enseñó que el cuerpo de una mujer gordita es hermoso, muy rico, sabroso.

Mi novio me dejó por un esqueleto andante..!!

Una relación de más de 3 años, se terminó, sólo por unos kilos de más. Entonces era mentira que mi novio, Aarón de 30 años, me amaba con todas las fuerzas de su ser.

Siempre fuí llenita, no sé como conseguí novio, si la gran mayoría de los hombres se fija en las flaquitas, Aarón tenía como un año cortejandome, nos conocemos desde la secundaria, pero jamás nos habiamos dirigido la palabra hasta años después. Empezamos como amigos, él se me declaró tiempo después a lo cuál me negué, pensando que tal vez jugaba conmimgo, pero durante nuestra amistad fué súper atento y caballeroso, tierno, dedicado, entre muchisimas otras cualidades que toda mujer desea en un hombre; fué así como poco a poco empezó a conquistarme, hasta que por fin le dí el sí que desde meses atrás él esperaba,

Nuestra relación fué muy hermosa dentro de lo que cabe, saliamos a pasear cada fin de semana, a veces solos, otras veces con nuestro grupo de amigos, muchos decían que eramos la pareja perfecta. De hecho con él fué mi “primera vez” fué algo hermoso, con rosas y velas, muy muy romantico. Había muchisima confianza, él a veces salía solo con sus amigos, yo a veces sola con mis amigas, había respeto mutuo, confianza absoluta. Mi familia estaba encantada con él, supo ganarsela, a pesar que al principio mi padre estaba muy celoso de él y no le dirigia la palabra. Y yo a su mamá le caí muy bien, me decía que era como la hija que nunca tuvo y le hubiera gustado tener, a su papá no lo conocí, ya que él murió cuando Aaron tenía 2 años.

Nuestras familias se cayeron muy bien también, incluso este último año nuevo la pasamos todos juntos, su madre, mis padres, mis hermanos y sus hermanos.

Pero de un tiempo a la fecha empecé a notar a Aarón más distante, distraido, ya no era cariñoso como siempre lo habia sido, ya no queria que salieramos, no sabía el porqué, yo le preguntaba y él me decía que todo estaba bien.

Hasta que el día que llegó nuestro aniversario de novios, lo invité a nuestro antro favorito, Aaron me dijo que no fueramos, que lo dejaramos para otro día, porque tenía que aventajar trabajo que llevo de la oficina a su casa. Yo me molesté un poco, porque siempre tratamos de festejarlo el mero día, pero pues ya nada podía hacer. Aarón se fué a su casa y yo me encerré en mi cuarto, a facebookear un poco jejejeje.

Online me encontré a una amiga de la infancia, llamada Iris, me dijo que tenía ganas de salir, que fueramos a algún lado, yo no tenia muchas ganas, pero ella me insistió tanto, que ya no pude negarme,

Ella pasó por mí a las 2 horas, yo ya estaba lista, me subí al carro y me dijo.. ¿Vamos al Bar-rio? Tengo muchas ganas de ir.
Sii vamos ahi le respondí, me encanta ese lugar, y presisamente le dije a Aarón que fuéramos ahi, pero debe trabajar y no pudo.

Después de un rato llegamos, El ambiente estaba chidisimo, como casi siempre está. Pero para mi desgracia, en la primera mesa que vi, miré algo que pareció ser como una cubetada de agua helada en mi espalda. Era mi novio Aarón, con otra vieja!! El mundo se me vino encima al ver esa imagen que nunca podré olvidar, Aarón besando apasionadamente a una mujer delgadisima, con un lindo cuerpo lo admito, un cuerpo que sólo en imaginación he tenido, Le acariciaba las piernas, la cintura y la espalda, ella lo tenía abrazado del cuello.

Iris me tomó de la mano y me dijo que nos fueramos de ahí, yo estaba furiosa y triste a la vez, le dije que no me iría hasta decirle unas cuantas cosas a ese poco hombre.. Me dirigí a la mesa donde estaba, tomé un vaso que estaba ahi, le vacié el contenido (que ni me fijé que era) a Aarón en la cabeza, él se paró enojado, pero al ver que fuí yo, se quedo como estatua.

Aaa Ana Gaby ¿Qqq qué hacess aa quíi? Me preguntó tartamudeando el muy estúpido.

Sé me hizo un nudo en la garganta, las lágrimas inundaron más mi rostro, no pude responderle nada, sólo lo miré y le dí una bofetada lo más fuerte que pude, me dí la media vuelta y me salí corriendo, Iris salió tras de mí. Llegamos a su carro, ella me abrazó muy fuertemente y yo a ella y me solté aún más a llorar.

Un momento después llegó Aarón..

Aarón: Ana Gaby porfavor escuchame, no son las cosas como tú las piensas.
Yo: ¿Y cómo sabes que es lo que pienso? Una imagen dice más que mil palabras y yo ya vi lo suficiente como para darme cuenta que no me amas como me dijiste.
Aarón: Yo te amo corazón, enserio, vamos a hablar.
Yo: No quiero hablar más contigo, no quiero volver a verte jamás, lo nuestro aquí se termina.
Aarón: No mi amor por favor, no puedes terminarme así.
Yo: Si, claro que puedo y ya dije mi última palabra.

Aarón se hincó y se sujetaba de mis piernas, pidiendome no terminar, diciendome que ella sólo fué un pasatiempo, que no la quiere.

Yo: Que haces?? Parate, asi te quedes ahi no te voy a perdonar.
Aarón: Esque necesito que me perdones, tu eres mi vida, No quiero que terminemos.
Yo: Pues eso hubieras pensado antes de faltarme, ahora es muy tarde.

En eso sale esa mujer de entre 2 carros y le dijo a Aarón que se parara, que no tenía que hacer eso por cosas que él ha hecho. Aarón le dijo que se callara y se largara, yo le dije que no, que no se fuera, que la dejara hablar. Ella no tiene nada que hablar, dijo Aarón.

Ella me dijo lo siguente:
Hola Ana Gabriela, yo soy Soraya, tú no me conoces tal vez, o nunca me tomaste importacia, yo soy secretaria en la misma oficina donde trabaja Aarón, ahi nos conocimos él y yo, y algunas veces te ví cuando ibas a recogerloY lo nuestro, simplemente se díó, desde hace un año y algo de meses. Yo acepté andar con él porque me dijo que ya estaba por dejarte, nunca lo hizo, y yo me acostumbre a eso.
Para no hacerte el cuento largo, te diré que él me quiere a mi. ¿Vez este cuerpazo que tengo? (dijo dandose una vuelta completa) Aarón me dijo que esto si es de una verdadera mujer, no como la cerdita que tenía de novia. Tantas veces me hizo el amor tan rico, al terminar de hacerlo, chuleaba mi cuerpo y se burlaba del tuyo y yo me burlaba con él.

Aarón le decía que se callara, pero ella lo ignoraba.

Y ella siguió.. ¿Recuerdas el año pasado cuando te dijo que por asuntos de trabajo tenía que ir a Acapulco? Pues el asunto de trabajo fuí yo, y no fuimos a Acapulco, nos pasamos hasta Cancún, esos 4 días que fueron maravillosos, mientras tu lo hacias trabajando, él estaba divirtiendose conmigo. ¿Recuerdas el panda de peluche gigante que te regaló en su aniversario pasado? Pues yo lo elegí para que te regalara, fuimos a la tienda de regalos y él me pidió escogerlo, xq no tenia cabeza para hacerlo. También recuerdas el hermoso ramo de flores que llegó en tu cumpleaños? Pues yo fuí a la florería a elegirlo para tí y perdir que lo enviaran a tu casa, ya que él estaba en una junta y no podía hacerlo personalmente. “Para mi hermosa y amada Ana Gaby” decía la tarjeta ¿Recuerdas?

Vamonos Iris, ya no quiero escuchar más de este par. Hasta nunca Aarón. Le dije mientras me subí al carro junto con mi amiga.

Te llevaré a tu casa y me quedare contigo amiga, me dijo Iris, le dije que no, que no queria ir a casa, que me llevara a un bar a tomarme una copa por que en realidad la necesitaba, ella no queria hacerme caso, pero le dije que si no me llevaba ella, me bajaba del carro y me iria yo sola, ella no quizo dejarme sola, asi que me llevo y me cuidó. Pedi un caballito de tequila, que me lo pasé como agua, otro, otro, otro y otro, Perdí la cuenta. Iris me decia llorando que ya estaba muy mal, que no queria verme asi. Al cabo de unas horas, yo ya borracha, ella me llevo a la casa. Mi madre se asustó porque Iris me llevaba casi cargada, ya entre las 2 me ayudaron a ir a mi cuarto, me cambiaron la ropa por un pijama y me acomodaron en la cama. Mi mamá e Iris estaban sentadas junto a mi. Mi mamá preguntaba que porque había llegado asi, Iris no decía nada, y yo le dije a Iris que le contara a mi mamá lo patán que salió su yerno consentido, yo apenas y podia hablar un poco, minutos después me quedé dormida.

A la mañana desperté algo tarde, ya ni fui a trabajar, Tenía un asco terrible, un dolor de cabeza insoportable. Mi amiga Iris acostada en unos cobertores tirados en el piso, aún dormía, Recordé lo sucedido y me puse a llorar. Ella despertó por mis sollozos, me abrazaba, me acariciaba el cabello.

Duré varias semanas inundada en la más profunda depresión. Me la pasaba encerrada en casa, apenas y comia y bañaba. Me corrieron del trabajo por mi inasistencia. La vida no significaba mucho para mi. Iris, mi hermosa amiga, casi hermana, iba a visitarme cada 2 o 3 días, me trataba de dar ánimos, pero nada funcionaba.

Hasta que un día, llegó mi mamá, me habló duro. Me dijo que yo ahi, muriendome de tristeza, mientras que Aarón, paseaba feliz de la vida con otra mujer. Empecé a llorar más con ese comentario. Mi mamá me abrazo, me dijo que la vida es hermosa, que hay que vivirla, que no ganaria nada asi como estaba, que Aaron estaba feliz, que no estaba mal como yo, que entonces por que tenía que estar mal yo por él. Que no era nada justo. Que lo que viví no era fácil, pero que ya había pasado y tenía que superarlo, que tenía que reintegrarme a la vida, que seguramente no olvidaría lo que pasó, pero que tratara de enterrarlo en el pasado. Que me diera tiempo para mi sóla, que me olvidara de compromisos, que me divirtiera, que viviera nuevamente, y ya llegado el momento llegará el hombre indicado para mi.

Te amo mi amor, y me duele mucho que estés asi; dijo mi madre; me abrazó, me dió un beso en la frente y salió de mi cuarto.

Mi mamá tiene razón; pensé. Por mas que llore no solucionare nada. Por culpa de Aaron perdí hasta mi trabajo, pero no voy a perder la vida. Me dormí pensando en todo lo que mi mamá me dijo.

Me desperté algo temprano, apenas estaba amaneciendo, todos en casa aún dormían, me miré en el espejo, estaba muy ojerosa, mal peinada, muy muy descuidada. Y me dije a mi misma frente a ese espejo. Hoy empieza mi nueva vida.. Adiós pasado, adiós Aarón. Me dí un largo baño de agua tibia-fresca, hace mucho que no lo hacia así. Me puse un vestido pegadito al cuerpo, color rosa, no muy escotado, de largo hasta las rodillas, tela de algodón, muy fresquito y cómodo para estos días de calor. Unas sandalias rosas también. Planché mi cabello, que es largo, un poco más de media espalda, me maquillé y vualá!!! El espejo reflejaba a otra mujer.

Bajé al comedor, era la hora del desayuno para entonces. Iba en el descanso de los escalones y grité: BUENOS DÍAS FAMILIA!! LA NUEVA ANA GABY HA LLEGADO.. Y CON MUCHA HAMBRE. Mis hermanos y mis padres se quedaron con la boca abierta, sin decir una palabra, no lo podían creer. Rápidamente se pararon y me abrazaron y besaron, mi papá me tomó de la mano y me dijo que estaba muy contento de tener a su princesita en el comedor nuevamente y me pidió sentarme junto a él y así lo hice.

Era un sábado, lo recuerdo muy bien. Terminé de desayunar, y me dirigí a casa de Iris, quería que viera a la mujer nueva en la que me había convertido. Ella al igual que mi familia se emocionó mucho y me abrazaba a cada momento. Le comenté que ahora tenia que buscar un nuevo trabajo, para reanudar mi vida laboral también. Iris me dijo que presisamente sabía de un trabajo en un despacho contable, que el Lunes fueramos a ver que onda, que ella me acompañaba antes de irse a trabajar.

Llegó el Lunes, y puntualmente pasó por mi temprano, llegamos al despacho a la hora de entrada. Ella me espero en la recepción mientras yo pasé a la entrevista, entre mi papeleria vieron mi curriculum, me dijeron que era excelente, que tenia un buen historial laboral y buena antigüedad en cada trabajo. Me dijo una de quienes me entrevistaron, que esperara un momento y salió. Regreso y me dijo que llamó a mis trabajos y le dieron excelentes referencias de mi, pero que en último trabajo, además de las excelentes referencias le dijeron que me despidieron por inasistencias. Ya le expliqué que fué porque me enferme de depresión, pero que ya estaba bien y eso no me afectaba más. Me dijeron lo que dicen en la mayoria de los trabajos “nosotros te llamamos” tomaremos en cuanta tu papelería. De ahí me fuí a casa, invite a desayunar a Iris, lo hicimos y ella se fué por que más tarde tenía que ir a su trabajo. Como a las 4pm llamaron por teléfono, contesté yo, preguntaron por mi, ya dije que era yo, me dijeron que había sido seleccionada para el empleo, que si podía presentarme a trabajar a partir de mañana a las 8am, les dijé que si, que puntualmente estaría ahi y colgué.

El primer día de trabajo estuvo excelente, todos fueron muy amables y pacientes conmigo. Me adapté muy rápido y sobre todo estaba muy agusto. Tenia una semana ya de haber iniciado a laborar. Me sentía agusto. Muy satisfecha.

Bueno, ya salí de mi depresión, ya estoy trabajando. Me estoy convirtiendo en otra mujer en todos los sentidos ¿qué más me faltará? Ahh ya sé, necesito adelgazar, voy a demostrarle a todos que si puedo hacerlo. Le planteé la idea a mi mamá, me dijo que no era necesario, que yo era una mujer hermosa tal como soy, pero le dije que queria hacer un cambio completo en mi, que ya adelgazando me cambiaaria mi look. Mi mami me dijo que si estaba convencida que ella me apoyaria, mi amiga Iris tan incondicional lo hizo también. Visité a una nutrióloga, me platicó muchisimas cosas, unas las sabia, otras no, me dió una dieta personalizada, con cosas que eran de mi agrado, pero me dijo que la combinara con ejercicio. Siempre he sido muy perezosa para eso, pero ni pex, tenía que continuar haciendo cosas buenas por mi vida. Me dijo que a unas cuadras de ahi estaba un gimnasio, por si me llegaba a interesar la idea, le dije que si, porque seguro en mi casa no haria ejercicio. Saliendo del consultorio me dirigi a ese gimnasio, pedí informes, los cuales la recepcionista me los dio amablemente. Me dijo que tenian aparatos y clases de zumba, que presisamente estaba una clase, que si gustaba podía mirarla para ver si me agradaba, acepté y me pasó.

Me senté a mirar la clase, la verdad que la maestra se mueve muy bien, las alumnas ni se diga, parecia más bien una coreografía. De repente miré a una mujer llenita, gordita asi como yo, woow que bien se movia, tenía mucha condición. A diferencia mía, ella tenia sus cositas muy bien acomodadas, su pants pegadito al cuerpo hacia notar sus lindas piernas y sus pompas muy paraditas, el busto paradito también, y el escote de su blusa no dejaba mucho a la imaginación. Con los pasos de la zumba pues ese par de tetas subía y bajaba, toingg toingg toingg. Mmmm que rico par, han de estar muy suavecitas, como para perderme ahi. pensé.. Que!!? Cómo puedo estar pensando eso?? A mi me gustan los hombres, no las mujeres.

Pero no podía dejar de mirarla, era una mujer alta, creo que la más alta de todas en esa clase. un pelo rojo (obvio por los tintes) y con su ropa pegadita y escotazo, se veía riquisima. Creo que no pude despistar bien que la miraba, ya que ella empezó a mirarme también. Estaba a mediación de salón, pero poco a poco se fué haciendo hacia enfrente, hasta quedar presisamente frente a mi, bailando, contoneandose, moviendose muy bien, movia las nalguitas, subia mucho las piernas, giraba, se agachaba, permitiendome ver a todo su explandor esas sabrosas nalgas, la tanga se le transparentaba desde su pants blanco y el sudor la hacia notar más. Estaba embobada con ella. Pero de repente me venía a la mente que yo era heterosexual y agachaba la mirada, luego pensaba en lo bien que estaba esa mujer y la miraba nuevamente, total, de mirarla no iba a pasar. Había unos pasos que tenían que agacharse y tocar el piso sin doblar las rodillas, asuuuu que rico se asomó ese par de tetas, el pronunciado escote de esa mujer, y la posición dejaban esa maravilla a mi completa vista, a un escaso metro de distancia.. Ayy Dios, que ideas tan locas me pasaban por la cabeza.

Me salí del salón de zumba, al cerrar la puerta, miré nuevamente hacia adentro, esa mujer me miraba también, me fuí de ahi directamente a la recepción, le dije a la chava que si me quedaria, pagué la inscripción y el mes, pero tenía que iniciar al día siguiente ya que esa clase era la última antes de cerrar. Me dijo que podía ir en cualquier horario, que la clase de zumba es cada 2 horas, que de todas formas ahi habia 2 instructores que me apoyarian.

Al día siguiente inicié la dieta, gracias a mi mami que me preparó lo que la nutriologa indicó, desayuné lo indicado, ahora como tenía que comer cosas distintas, le pedí a mi mamá que me pusiera lonche y así lo hizo. Antes de irme a trabajar, preparé ropa para el gimnasio, lo guardé en mi mochila y me fuí.

El día se me hizo algo largo, ya quería ir al gym para mirar a esa mujer nuevamente, si esque la veia, ya que yo llegaría más temprano que cuando me fuí a inscribir. Terminó mi día laboral y me dirigí al gym, llegué con la recepcionista, ella me presentó con los instructores y la maestra de zumba, me dijeron que podía entrar primero a la clase y si quería podia seguir después con los aparatos, a lo cual acepté, asi que entré al vestidor de mujeres a cambiarme porque la clase empezaría en 10 minutos más. Me cambié y me fuí al salón, miré para todos lados, pero no vi a esa mujer. Terminó la clase, me dirigí a los aparatos, el instructor me fué indicando que hacer y como hacerlo. Terminó la rutina, me dijo el instructor que si queria podía entrar al baño de vapor (o sauna) estar unos minutos ahí, asi lo hice. La verdad que rico me cayó, jamás había entrado a uno de esos. Terminando me dí un baño en las regaderas de ahi mismo, me cambié, me peiné, guardé mis cosas en la mochila y me digné a irme. Casi al llegar a la puerta de salida, me tope a esa mujer, pero ahora con un conjunto de pants negro, escotado y pegadito como ayer, que guapisima y antojable se veía. Ella me miró, también la miré, nos cruzamos, ella para entrar, yo para salir, nos seguimos con la mirada, pero ninguna dirigió la palabra. Así pasó una semana, sólo nos topabamos casi a mi salida y a la llegada de ella, cruzabamos miradas, y ya algunas sonrisas, hasta algunos roces de brazos, pero no nos dirigiamos aún la palabra.

Como dije, así pasó una semana, hasta que tuve la cita con la nutriologa, así que ese día llegaría más tarde que los demás días. La nutriologa me midió y pesó, me dijo que me felicitaba, que había bajado 4 kilos en esta primer semana :D que emoción me dió, me dijo que vamos muy bien, que siguiera asi. Terminó la consulta y me dirigí al gym. Ya era algo tarde, me fui rápido para alcanzar la siguiente clase de zumba. Llegué directo al vestidos y que voy viendo a esa mujer nuevamente, sólo en ropa interior, se estaba cambiando también, pero en el área de locker, sin ninguna pena. Ella vió que llegué, sólo sonrió, se volteó y continuó alistandose. No podia dejar de mirarla, pero había gente ahi dentro, tenía que tratar de disimular. Ella se agacho para ponerse el shorcito microscopico practicamente, pero se empino de una manera que sus nalguitas wwooow mmm que ricas se veian, se puso el short y de ahi se quitó el brasierre, asuu que descarada, sin pena alguna, pero eso me gustó, por fin pude conocer ese par que veía el día de la inscripción, rapidamente se puso un top, de ahi otra blusita, se sujetó el pelo con una pinza, cerró su locker y ya iba de salida, pero antes de salir, se paró junto a mi, me miró y se salió.

Me terminé de cambiar, guardé mis cosas y me dirigí al salón, ella ya estaba ahi, sentada aún, me fuí a acomodar casi hasta atrás, sólo la miraba, despistadamente según yo. Cuando la maestra indicó que empezariamos la clase, que todas se fueran acomodando, esta mujer se acomodó adelante de mi.. Me puse nerviosa, pero siendo sincera me gustaba la idea de tererla ahi, tan cerquita. Hicimos la rutina del zumba, yo aún torpemente ya que a pesar de la semana aún no me aprendia bien los pasos a seguir. Que rico se movia esa mujer, su movimiento de cadera mmm, era la primera vez que sentía algo asi provocado por una mujer. Había pasos en que teniamos que agacharnos, ella movia ese culito, yo la veia y me provocaba algo, algo que no habia sentido nunca, pero me gustaba.

Terminó la clase, algunas compañeras se fueron directamente a bañar, otras se fueron al sauna, y algunas otras pocas, entre ellas, esa mujer y yo, nos fuimos a los aparatos. Poco a poco el gym se estaba quedando solo, se acercaba la hora para que cerraran. Esa mujer y yo en los aparatos, cada quien en su rollo, pero cruzando las miradas, ella hacia el uso de los aparatos muy sensualmente, o seguramente era mi idea, paraba más las bubis, o levantaba la pompa, según lo que fuera. Terminé la rutina de los aparatos, me dirigí al baño-vestidor-sauna, para ahora para casi finalizar mi día meterme al vapor. Entrando yo, iba de salida la última compañera que quedaba..

Hasta mañana Ana Gaby. Me dijo.
Hasta mañana Julia. Le respondí.

Me quité la ropa, me envolví en la toalla y me metí al sauna. Estaba solita. No sabía si esa mujer entraría o no. Luego escuché unos pasos, seguramente era ella, ví como poco a poco se abrió la puerta del sauna y esa mujer fué entrando.Me vió y se quedó parada junto a la puerta, esperando a que por si sóla se cerrara. Ella me miró nuevamente, yo la miré, pero luego me sentí como intimidada y agaché un poco la mirada. Se acercó, me miró y se sentó junto a mi. Estuvimos unos minutos así, sentadas una junto a la otra, Yo leyendo una revista, esa mujer escuchando música con sus audifonos.

Pero de repente se paró, se puso frente de mí, volteé a mirarla, ella me miraba también, sonrió picaramente, tomó la toalla de arriba de sus tetas, la desanudó y la toalla cayó al piso, dejando su cuerpo enteramente desnudo frente a mi, yo me quedé boquiabierta, la miré de pies a cabeza, estaba impactada con ese bello cuerpo gordito. Quizé decir algo, pero apenas, nerviosamente, salió la letra E de mi boca (le iba a decir “eres hermosa”), ella con su dedo indice tapó mi boca para que yo no dijera nada; se agachó, se acercó poco a poco a mi cara, a mi boca, y me besó en los labios. Yo le respondí ese beso, nerviosa y torpemente ya que jamás había besado a una mujer. su boca era chiquita, sus labios delgados, suaves, era un beso muy rico, y muy diferente a lo que había probado antes.

Luego esa mujer tomó mis manos y las diriguió a sus sabrosas tetas, me daba pena primero y las quité, ella volvió a tomarlas y se acarició con ellas, como ilustrandome de como hacerlo. Empecé a sobarlas, despacito, sintiendo sus pezoncitos medianos y rosaditos en mis palmas,

Después me empezó a besar el cuello, sentí muchas cosquillitas, pero me gustaba, luego sus manos desanudaron mi toalla, quedaron mis tetas libres también. Esa mujer se hincó frente a mi, mientras yo seguía sentada, empezó a sobar mis tetas, las masajeaba, giraba rico los pezones, los estiraba, era algo rico, me gustaba mucho. Después empezó a lamer la teta izquierda, jugaba con la punta de su lengua y mi pezón mintras apretaba la otra, mmmm que rico es eso, cómo nunca antes lo había probado??

Ella jugaba con mis tetas, una y otra, otra y una. Luego dejó de chuparlas, me miró, se puso en pie nuevamente y acercó sus ricas tetas a mi cara. Yo las tomé con mis manos y empecé a hacerle lo mismo que ella hizo conmmigo, pasaba la punta por sus pezones, alternaba entre ellos, chupaba como bebé mmmmm, a pesar de nuestros cuerpos sudados por el ejercicio, el sabor de su piel era muy rico. Masajeaba y chupaba, ella gemía despacito.

Se alejó un poco de mi, hasta sacar ese par de mi boca. Luego se volvió a hincar, besó mi pecho, luego jugó un poquito con mis tetas, bajó por mi pancita (lo cual me dió mucha pena ya que mis llantitas no son nada atractivas) llegó hasta una de mis piernas, la acariciaba con sus dedos, subía y bajaba, era un masajito rico, luego empezó a pasarles la lengua, una pierna, otra pierna, regresaba a la primera, luego a la segunda mmmmm que rico. Luego abrió mis piernas, mi puchita estaba con 2 días de haberse depilado, y esa mujer, empezó a recorrer mi cuevita con su dedo medio, tocó un poco el clítoris, recorría mis labiecitos, de arriba abajo, luego intrudució si acaso la puntita del dedo por mi entrada vaginal, luego, me miró, puso el dedo con el que habia recorrido mi intimidad, a la altura de mi boca, ella se acercó poco a poco, y llegó un momento en que el dedo quedó entre nuestros labios, ella empezó a lamerlo y yo hice lo mismo; era algo rico sentir topar su lengua con la mia a pesar de ese dedito estorboso pero mojado de mi jejejeje, era rico lamer mis juguitos desde otro dedo, asi estuvimos un momento, hasta que mi juguito se secó, ella quitó el dedo y nos empezamos a besar muy rico, un beso de esos que dicen de “buzo”, me encantaba su boca chiquita, su lengua cálida juguetear con la mía mmmmm.

Luego dejó de besarme, se bajó nuevamente, me abrió las piernas y empezó a hacerme un sexo oral muy rico, succionaba mis labios vaginales, era una sensación deliciosa, pasaba la lengua suave y lentamente de mi entrada vaginal a mi clítoris, asuu que rico mmm, empezó a subir el ritmo de esa mamadita rica, yo gemía de placer, hace mucho que mi cuerpo no lo recibía, luego esta mujer me metió los dedos, no sé si serian 2 o 3, pero sentí apretado, me molestó un poco, pero casi enseguida la molestia se me olvidó por completo, me metió los dedos hasta yo sentir sus nudillos en mi piel, era algo rico, lo hacia despacito, suave, sentia como resbalaban de lo húmeda que yo estaba, a la vez que me introducia rico esos dedos, empezó a chupar mi clítoris, lo succionaba, le pasaba la lengua, lo apretaba con sus labios ahhh que rico, esa mezcla era sensacional mmmmm si si si, lo recuerdo como si fuera ahoritita mismo; yo no podía más, empezaba a “arquearme” de placer, esa mujer no paraba, seguía con el vaivén de sus dedos dentro de mí, con su lengua mamandome rico el clítoris, sentía que iba a explotar; mmmm ahh mmm mm ahhh uuhh eran los únicos sonidos que salían de mi boca, al escuchar esto, esa mujer empezó a acelerar el ritmo, empezó a mete y saca sus dedos, mete duro y dale saca mete saca ahhh si si que sabroso me estimulaba, la neta eh, también chupaba mas rápido, ya no pude más por el placer, sólo levanté un poco mis nalguitas y me vine bien cabrón, junto con un suspiro de alivio y exitación, le salpiqué bien rico la cara a esa mujer, y ella empezó a limpiarme pero ya suavecito, con su sabrosa lengua, yo no aguantaba mucho los roses ya que mi partecita rica estaba ultrasensible, terminó de limpiarme, se paró, me paré frente a ella, nos miramos fijamente, sólo se sonrió, se dió la media vuelta, ella ya se iba, pero yo no la dejé, la tomé del brazo, la jale hacia mi, la abracé, que rico era la sensación de sus tetas sudadas y suaves, con las mías, que rico es el contacto de 2 cuerpos femeninos totalmente desnudos y excitados, al tenerla asi conmigo, sólo la besé, nos besamos muy apasionadamente, hasta volver a avivar la llama de placer en nuestros cuerpos.

En esta ocación la giré y la senté en la banca del sauna, el vapor estaba fuerte, apenas y nos veiamos, la recosté en la banca, abrí sus piernas y wooow que cosita tan rica tenía ante mis ojos, era carnosita, su piel oscura, sin vellito alguno, era la primera vez que veía una panochita, y obvio, la primera vez que me iba a comer una, estaba nerviosa, pero mi excitación podía más, me acerqué poco a poco, y pasé la lengua nerviosamente desde su clítoris hasta la entrada de su conchita, y de la entrada regresé al clítoris, creo que a esa mujer le gustaba, porque gemía suavecito, empecé a tratar de comerle como ella lo hizo conmigo, novatamente, pero lo intentaba, sentía como se empezaba a humeder más ahi.
El cuerpo de una mujer es rico!!! ¿Porqué no lo habré probado antes?, pero bueno, ya lo estaba probando y me encantaba, concentré mi lengua en la entrada de esa pucha rica, como tratandola de penetrar con ella, y con mi dedo medio, empecé a dedearla, suavecito, mi dedo deslizaba muy rico debido a sus juguitos, empecé a mover mi dedo arriba a abajo, como frotando, esa mujer gemia, y se arqueba un poco, le gustaba lo que le hacía, luego empecé a hacer movimientos circulares, como el sentido de las manecillas del reloj, ella lo gozaba. Siendo sincera, me cansé con la lengua jejejeje, así que me dispuse a meterle 2 dedos, mientras que con la otra mano no dejaba de dedearla, empecé a estimularle más y más, sentir esa cueva húmeda me prendió más, asi que le dí más duro, más rico, esa mujer estaba disfrutando al máximo, mis 2 dedos entraban y salian mientras el otro no dejaba de tocarle rico el clítoris. Luego empecé entre mis movimientos, como hacer presión, no sé si me explico, pero sin dejar de dedear por dentro y por fuera, quize como “tocar el punto g y el clítoris a la vez, pero por dentro, algo enredoso de explicar, pero ella empezó a gemir y gemir, a moverse, sólo escuchaba el mmm ahh mmm sii, se movia mucho, pero luego empezó el ahh ahh ahhh AHH AHH más fuerte, y yo empecé a hacerselo fuerte también, así estuve hasta que sentí como que su cosita apretó mis dedos y luego muchisimo flujo… Ya había terminado, terminó muy rico, abundante y calientito. Al igual que ella lo hizo conmigo, yo empezé a beber sus jugos, a dejarla limpiecita, no había que desperdiciar ni una gota de ese tremendo manjar.

Esa mujer se levantó, tomó su toalla del piso, me envolvió con ella y la sujetó alrededor de mi pecho, yo hice lo mismo con mi toalla, se la enredé en el cuerpo y la sujeté para que no se le cayera. Se me acercó más, me miraba, me sonreía, yo le respondía de igual manera, por último me acarició el pelo 3 veces, me tomó la cara con ambas manos, se me acercó y me dió un último beso apasionado, de ahí, se dió la media vuelta y se fué. Yo me quedé ahí un momento más, pensando en lo que había pasado, estaba como en shock, pero la verdad, me había gustado muchisimo.

Al día siguiente, yo llegué en mi horario habitual, saliendo del trabajo, hice mis ejercicios, entré al sauna, de rato me fuí, pero volví a toparme a esa mujer en la entrada, sólo cruzamos mirada y sonrisa y cada quien siguió su camino. Asi siguieron los demás días.

Que rico fué eso, y ya quiero que pase de nuevo, espero ansiosa mañana mi cita con la nutríologa para llegar más tarde, para a ver si nos quedamos sólas como la semana pasada, en el sauna, y después de una sesión de sexo rico, envolverla ya en su propia toalla.

Esa mujer me enseñó algo nuevo, sensaciones nuevas, placeres nuevos, me enseñó que el cuerpo de una mujer gordita es hermoso, muy rico, sabroso. Esa mujer guapisima, esa mujer con la cual no eh cruzado palabra alguna, más que los gemidos de ese día en el sauna, esa mujer que, aún no sé ni su nombre, esa mujer que bauticé asi, “ESA MUJER”.

Así fue como la claridad del día llegó a mi vida

Había sido un verano largo y aburrido. Hacía mucho tiempo que mis contactos con la gente de mi edad habían sido reducidos a simples formalidades. Las vacaciones llegaban a su fin, pero a diferencia de la mayoría de la gente de mi edad, eso era motivo de alegría. Ese año empezaba el bachiller y comenzaba a vislumbrar mi futuro. Mi vida estaba tan vacía que eso era lo único que me emocionaba.

Al llegar a clase, vi muchas caras nuevas, pero solo una persona me llamó la atención. Se llamaba Clara.

Por ese momento yo ni siquiera sabía que me atraian las mujeres, pero Clara tenía una especie de luz a su alrededor que me hacía confiar en ella. Pero no fui yo la que me acerqué a ella. Fue ella la que vino a mi, porque me veía muy sola.

Poco a poco, comenzamos a intimar. Yo le conté que desde la muerte de mi padre se había encerrado en mi misma y no tenía amigos, ella me contó que sus padres eran muy conservadores y que tenía que hacerlo a escondidas con su ex-novio.

Un día, sin querer, toqué uno de sus pechos y, tras descubrir que me había gustado, comencé a obsesionarme
con el ella. Me masturbaba pensando en ella, aunque siempre me reprimía y me decía a mi misma que eso no
estaba bien. Yo me ponía muy nerviosa cuando ella estaba delante y aprovechaba la mínima oportunidad para
estar cerca de ella y oler el dulce aroma de su cabello.

Una noche, nos quedamos a dormir en mi casa. Yo estaba muy triste, porque pensaba que jamás podría tener la más mínima oportunidad con ella. Ella se dio cuenta de mi estado de ánimo y me abrazó amistosamente.

De pronto, me sentí mucho mejor. El contacto de sus enormes pechos contra los míos, aunque llevaramos ropa, fue tan excitante que me mojé de una manera brutal. No pude soportarlo más y le dije que me gustaba mucho. Ella me miró largamente y sin mediar palabra, me besó en la boca.

Luego, empecé a besarla por todo el cuerpo. Comencé por el cuello, tras lo que le quité la camisa del pijama y le besé la parte de los pechos que no cubría su sujetador. Luego le quité su sostén de la talla 100 y empecé a mordisquearle los pezones, mientras ella se relamía de placer y emitía unos pequeños chillidos orgásmicos.

Poco a poco, empezamos a desnudarnos. Al principio, ella tocaba mi vagina tímidamente, pero luego me metío los dedos apasionadamente y más tarde aún, comenzó a besarme en los labios vaginales. Nos pusimos en forma de 69, pero nuestra pasión nos impidió acabar la postura y pasamos a la tijera. Al principio ambas teníamos poco práctica, pero tras un rato, se convirtió en un increible placer.

Al final, exausta, Clara se durmió abrazada a mi, pero yo no podía dormir. No quería perderme ni un instante en el que pudiera contemplar su inmensa belleza.

HERMOSO FIN DE SEMANA

ESTO ES REAL, PASO ASI, ASI COMO LES COMENTO

Habíamos planeado pasar un fin de semana en la playa para compartir un rato y contarnos tantas cosas vividas seis años solo de vivencias por internet sin saber como éramos de carne y hueso así que rentamos una cabaña en sucre a orilla de la playa una ves que llegamos allá ordenamos todo nuestro equipaje dentro de la habitaciones y nos cambiamos para estar mas cómodas.

El viaje había sido agotador así que nos sentamos en unas tumbonas y tomamos una botella de vino y dos copas mientras veíamos el sol bajar lentamente y esconderse en la inmensidad del mar, el cielo poco a poco comenzó a tornarse varipinto era un atardecer hermoso que invadía todo mi ser y a la ves iba entristeciendo mi ser haciendo correr unas lagrimas por mis mejillas tu me observabas silenciosamente comencé a decirte que me sentía un pájaro en una jaula que mis lagrimas eran por haber perdido tanto tiempo de las cosas hermosas de la vida como un simple atardecer, q la vida se me esta llendo de las manos sin haber hecho las cosas mas simple y no lograr alcanzar tantos sueños por siempre darle prioridad a las necesidades de los seres que quiero poniéndolos siempre de primer labor y prioridad a mi vida y mis necesidades y que el mundo entero se ha aprovechado comportándose de forma egoísta xq jamás se ha detenido en pensar en mi y que es lo que siento mis palabras cada ves se escuchaban entrecortada porque el llanto las ahogaba permitiendo a mala penas dejarlas salir hasta que solté el llanto como una niña con muchos temores necesidades de cariño afecto de ser querida valorada por lo que es mi llanto era un lamento lleno de profunda tristeza una soledad abrumadora y una inmensa necesidad de afecto.

Te acercaste sin decirme nada tomaste mi cara entre tus manos y con tus pulgares secaste mis lagrimas diciéndome no llores mas, aquí estoy yo para entenderte aunque a veces he sido egoísta pensando en satisfacerme a mi misma pasando por alto tus necesidades tus principio queriendo cambiarte y tienes razón no es así, mis lagrimas seguían corriendo por mis mejillas era un llanto silencioso de un corazón hecho mil pedazo y con muchísimas cicatrices aun sin sanar un corazón lleno de mucho sufrimiento, extendí mis brazo en tu cuello y llore en tu pecho como una niña me dijiste cálmate ya no llores mas vale y disfruta este momento disfrútalo como nunca lo haz hecho.

Me calme necesitaba llorar sacar ese dolor me aparte de ti y antes de hacerlo te di un beso en la mejilla y te dije gracias por estar me voltee y me dirigí a donde estaba el vino serví las dos copas y te lleve la tuya brindamos por nuestra amistad tome la botella y te dije vamos a sentarnos a orilla de la playa así nos fuimos el agua mojaba nuestros pies mientras entre un trago y otro nos contábamos todas nuestras vivencias.

El cielo estaba totalmente rojizo y lo poco que quedaba del sol parecía oro fundiéndose en el agua te me acercaste y me pusiste la mano sobre el hombro y comenzaste acariciarme al principio no me molesto xq me estaba relajando liberando tensión lo vi como un masaje, luego poco a poco comenzaste a bajarla por toda la espalda y te dije no sigas; sabes como pienso, pero no me hiciste el mínimo caso mas bien hiciste todo lo contrario te colocaste detrás de mi y ahora eran las dos manos me envolvían todo mi espalda y tu respiración la tenia en mi cuello. hice a levantarme pero lo impediste diciéndome disfruta el momento déjate llevar, sin mediar palabra besaste muy despacio mi cuello eran pequeños besos que me hacían temblar, estremecían mi ser erizaban mi piel, tus suaves manos apretaban delicadamente mis senos por encima del traje de baño no se xq pero no puse resistencia tal vez misma necesidad de ser querida me hizo reaccionar o sus palabras que me dejara llevar por el momento y así fue cerré mis ojos y me dispuse a disfrutar sentí como mis pezones traicioneros disfrutaban y respondían a esas manos como si las conocieran, ya estabas frente a mi y comenzaste a rozar mejillas con mejillas y a besar mi cara mi mente se desconecto no respondía, mi cuerpo a lo que ella decía tus labios rozaron los míos lentamente fuiste bajando mi cuerpo a la arena hasta estar completamente extendida sobre ella y tu encima de mi besando cada centímetro de mi cuerpo como para no olvidar mi silueta de tu mente.

Al momento de querer besar con pasión mi boca si puse mis manos, mas luego fui cediendo hasta que nuestras bocas se unieron hasta ser una sola, nuestras lenguas jugaban en un ir y venir entregándonos a una pasión desbordante.

El deseo, la lujuria y la pasión se apodero de nuestros cuerpos y nuestras manos comenzaron a explorar cada centímetro de nuestros cuerpos, entre caricias tiernas al punto de ser poseídas una por la otra.

Tus mano bajo a mi clítoris y comenzaste a hacer pequeños círculos sobre el y mis caderas respondían a ese son acelerando en mi la respiración y a emitir pequeños gemidos mis manos estaban en mis senos proporcionándole masajes y excitándome mas hasta que te dije por favor hazme tuya, anda no me tortures mas poséeme hazlo, así que abriste mis piernas bajaste a ella y con tu lengua comenzaste a lamer de afuera hacia dentro produciendo gran excitación en mi. metiste tu lengua en ella que estaba llena de mis fluidos, entraba y salía cada embestida me excitaba mas si asíiiiiiiiii dios no pares sigue me vuelves loca anda no pares hazme tuya dios así.

con una mano mía mientras tu metías y sacabas tu lengua excitaba mi clítoris con movimiento circulares suaves y envolvente si así dios mmmmmmm así no pares sigue anda sentía que mis piernas no respondía estaban como paralizada me vengo dios si siiiiiiii anda no te detengas todos mis músculos del abdomen estaban contraídos mi cuerpo temblaba completo no respondía sentí como un gran rio de mis fluidos bajaba regalándome una gran tranquilidad y paz tomaste todos mis fluidos sin desperdiciar nada y los compartiste conmigo en un gran beso te acostaste a mi lado luego nos terminamos de tomar el vino vimos el sol ocultarse completamente y llegar la noche hasta que nos levantamos y nos fuimos muy lentamente camino a la casa.

Preparamos de cenar comimos algo y luego tomamos una ducha y nos acostamos a dormir estábamos muy cansadas y nos quedamos profundamente dormidas.

Como mi costumbre me levante con los primeros rayos del sol me cepille hice café y lo tome en la terraza luego me fume un cigarro mientras veía las olas de la playa desaparecer en la orilla mientras la brisa marina acariciaba mi cara. luego entre nuevamente y me dirigí a la habitación estabas profundamente dormida tu cabello estaba todo alborotado sobre la almohada parecías un bebe mientras dormías, así q me coloque a tu lado, tu cabello olía bien, comencé a tocarlo pero tu inmóvil así q comencé a tocar tu cuello estabas acostada de lado en posición fetal, con mis dedos recorrí tu cuerpo y te empezaste a mover bese tus parpados muy suavemente no se si fingías estar dormida y seguí besándote no respondías a ellos pero se que te estaba gustando xq tu piel lo decía baje mi mano a tus entrepierna y como costumbre tuya dormir sin ropa interior me di cuenta que estabas lubricada. así que introduje mi dedo en tu cuca y comencé a dar masajes en tu clítoris. cambiaste de posición abriste tus pierna para permitir que mi mano se moviera con mas soltura y comenzaste a gemir muy sutilmente dándome cuenta que estabas despierta. así que introduje mi dedo en la vagina me dijiste si anda hazlo no te detengas. si me gusta anda así que lo metía y sacaba muy despacio y me dijiste mas rápido anda si por dios mas si dios méteme otro mas rápido así que sis darte tiempo lo hice y los movimiento de entrada y salida eran mas rápido tu cuerpo se contorsionaba del placer me pedias a gritos mas y mas presión que te hiciera daño y tus deseos eran ordenes para mi, así que introduje un tercero sin decir nada y sentía como hacías presión con tus manos en las sabanas te gustaba lo estabas disfrutando si ahhhhh si así dame duro hazme tuya por dios no te detengas tus fluidos los sentía entre mis dedos, así que baje a ella y con mi lengua en tu clítoris comencé a jugar con e,l mientras mis dedos entraban y salinas de ella chupe tu clítoris hasta dejarlo rojos casi sangrante pero nada de eso te molestaba te causaba mas y mas placer pedias agrito que te diera mas placer parecías una loca desesperada si ufffff ahhhhhhh si anda mas rápido me vengo ya no tenia casi fuerza te dije y me dijiste ni se te ocurra parar estoy por venirme anda hazlo mas rápido mas profundo hunde tus dedos dentro de mi y tu lengua que no deje de lamer mi clítoris si ahhhh así dios que riiiiicooooo si ahhhh ahhhh uffff siiiiiiii anda dios sentí en mi boca como tus fluidos llegaron como un volcán se esparcieron en toda mi cara mi lengua la pase por toda ella recorriéndola por entero luego subí hasta tu cara y aun seguías con los ojos cerrados tratando de recupera tus fuerzas te bese y te dije buenos días dormilona me dijiste gracias por despertarme de esta manera nos bañamos y salimos a preparar desayuno como unas desesperadas comimos teníamos muchísima hambre luego nos preparamos y salimos a dar una vuelta a orilla de la playa y hablar de todo un poco

Regresamos de nuestro paseo y nos dispusimos a preparar algo de comer algo rápido xq el paseo nos había dado mucha hambre.
Mientras preparábamos la cena nos sentamos a ver algo de televisión abrimos una botella de vino y comenzamos a tomar lo que menos hicimos fue ver o prestar atención a lo que estaban transmitiendo xq nos dedicamos fue a conversar de todo un poco y así acabamos una botella mientras la cena estaba lista y nos dirigimos a la cocina a comer abrimos otra botella y servimos las copas para acompañar nuestra cena.

Comimos y comenzamos a recoger todo para dejar impecable la cocina ya que la mañana siguiente temprano teníamos que regresar a nuestras casas. una ves lista la cocina nos fuimos a sentar en el sofá llevando nuestras copas y la botella.

había algo de tristeza en el ambiente xq ese fin estaba por llegar a termino y cada quien tomaría d nuevo sus rutinas diarias, me acosté en el sofá con mi cabeza apoyada en tus piernas cosa que tu no dejaste pasar por alto comenzaste a acariciar mi rostro con tus dedos luego metiste los dedos en la copa de vino y mojaste mis labios yo chupe tu dedo sin dejar perder una gota de esa bebida embriagadora.

Luego bajaste a mis senos y los bañaste de este y comentase a lamerlos y morderlo muy despacio y eso me comenzaba a excitar, los masajeabas con extrema dulzura y luego hiciste algo que me enloqueció los comenzaste a chupar poniendo mis pezones tan erecto de producir dolor pero mas era el placer que te dije sigue anda hazlo.

Mientras yo baje mi mano a mi entrepierna y por encima de mi traje de baño comencé a estimular mi clítoris, eso me causaba estremecimiento en todo mi cuerpo, mi vulva estaba totalmente húmeda deseando ser poseída, así que te dije hazme tuya, penétrame con tu lengua, sin mas ni mas bajaste a ella quitaste sutilmente mi traje de baño y luego te acostaste en el sofá con tu cara en mis entre piernas colocaste una de mis piernas en el espaldar del sofá para tener mas facilidad para darme placer comenzaste a lamer de arriba abajo mi clítoris y hacías movimientos circulares con ellas te decía siiiiiiiii así anda sigue no pares ahhhhhhhh dios que ricooooooooo dios comenzaste a mamarlo ufffffffff dios así mmmmmmm no te detengas sigues y sin decirme nada metiste tus dedos en mi cuca du un solo golpe y eso produjo un corrientazo en mi que me sentía en el cielo mmmmmmm siiiiii asii ahhhhhh dios no pares y tus movimiento de entrada y salida de mi acompañado del ritmo cadencioso de mis caderas pedían mas así que empujaba tu cabeza contra mi haciendo presión en mi cuca aumentando mi deseos mi excitación me preguntabas te gusta y entre diente te decía me encanta siga así ahhhhh si por dios no pares ahhhhh dios anda mas rápido me vengo si asiiiiii mmmmm no pares sentías unos grandes espasmos sentía mi cuerpo casi paralizado si ahhh ufffff mi cuerpo quedo estáticos mis fluidos calientes los sentía bajar por mi y tu lengua recorrer mi cuca me quede por un rato sin hacer ningún movimiento subiste lentamente besando mi cuerpo y terminaste en mi boca con un gran beso lleno de mucha pasión. y lujuria.

Tomamos un sorbo de vino y te sentaste a mi lado me levante y me senté encima de ti y comencé a besarte el cuello tu rostro tu boca y tu respondía a cada uno de mis caricias mis manos recorrían tu hermosa silueta, lentamente fui bajando de ti y me dispuse en el piso frente a tu cuca, te colocaste de manera que ella quedara frente a mi, coloque mis brazos por tus piernas mientras que con mi lengua recorría toda tu cuca y comencé a introducirla muy despacio dentro de ella luego sentí como con tus manos ejercías presión para tenerla toda dentro de ti uffff me tienes loca anda sigue no pares anda dios siiiiiiii ahhhhhh mmmmmmssssss si siiiiiii anda baje una de mis manos de tus muslo y te metí dos dedos en tu cuca, mientras que con mi boca chupaba tu clítoris eso te tenia caliente y pidiendo mas, me lo decía tu expresión, tus ojos brillosos y tus gemidos que eran mas y mas alto siiiiiiiiiiii ahhhhhhhh no pare anda hazlo sigue mas rápido no te detengas,,,,,,,,,, dios me vuelves loca sigue siiiiiiiiiii mmmmmmm dios,

así que mientras hacia presión con mi boca en tu clítoris mis dedos entraban y salían produciendo una embestida bestial sentía que te volvías locas la contracción de tus entre piernas me indicaban que estabas por llegar al clímax y acelere mas los movimientos y llegarte a un orgasmo como nunca, fue una explosión barbará xq tus fluidos salieron acompañados de tu orina bañando toda mi cara y tu gemido fue tan grande que termino con unahhhhhhhhhh que lentamente fue apagándose quedando extenuada son fuerza en el sofá te quedaste inmóvil me levante te bese dulcemente.

me dirigí a la mesa serví dos copas y me prendí un cigarrillo te lleve tu copa y brindamos por tan maravilloso momento seguimos largo rato sentadas la una al lado de la otra degustando el vino y viéndonos con gran picardía y sonriendo. así estuvimos por un rato hasta terminar el vino nos fuimos a la ducha nos bañamos y nos acostamos la una al lado de la otra nos quedamos dormidas abrazadas hasta la mañana siguiente.

Como de costumbre me levante temprano y me asome a la puerta sentía tristeza y alegría por haber compartido con mi amiga y tristeza xq volvía a mi realidad le lleve el café a la cama la levante con un beso comenzamos a preparar el equipaje lo colocamos en la maleta del carro nos despedimos con un gran beso un abrazo que parecía interminable y cerramos la puerta de la cabaña nuestra cómplice de nuestro fin de semana nos alejamos muy despacio dejando atrás esa casita ese hermoso paisaje y nuestra historia vivida en nuestros rostros corrían dos lagrimas pero nos vimos a la cara y nuestros labios dibujaban una gran sonrisa y al unisonó dijimos gracias por todo .así emprendimos nuestro regreso a nuestro mundo a nuestra realidad

FIN

la mejor siesta del mundo

Tengo 20 años, soy rubia con ojos verdes, alta. Con una talla 90, 60, 90.Y esta es mi historia lesbica:

Era un domingo por la tarde, verano muy caluroso. Compartia el piso con una compañera de la universidad muy guapa y con un cuerpo alucinante.Estabamos acostumbradas a estar desnudar por la casa, pues eramos amigas y no teniamos que esconder nuestro cuerpo.
Yo le dije que me iba a dormir una siesta que estaba cansada. Ella no dijo nada, me miro y sonrio.

Estaba en mi cama, completamente desnuda a causa del calor cuando de repente, escuche abrirse la puerta. Era mi compañera de piso, y yo para ver lo que hacia me hice la dormida, y abri las piernas. Hubo silencio por un momento, y la escuche gemir. No se porque pero me puso super cachonda.Note que se sentaba en mi cama, pero no sabia hacia donde se dirigia.
Senti su respiracion en mi vagina, y tambien senti como me iva corriendo poco a poco. Me beso la vagina y me miro. No pude mas y abri los ojos, ella me sonrio y me dijo:
-No puedes creer cuanto tiempo llevo esperando este momento, verte aqui desnuda y toda corridita, y tan cerca de tu coño para poder chuparlo. No sabes cuantas veces me he masturbado viendote por la casa desnuda con tus perfectas tetas. Ven aqui, que te voy a enseñar como se hace un buen sexo oral.
No sabia que decir, me empeze a poner cachonda con todo lo que me decia, y ella me abrio las piernas y empezo a chupar gustosamente. Yo gemia cada vez mas fuerte y gritaba:
-!Si preciosa, chupamelo todo! Uff sigue asi que despues me toca a mi. ¡¡Venga sigue!!

Ella gemia y me empezo a acariciar con sus manos mi sexo y me empezo a meter un dedo lentamente hasta que fue aumentando mientras me corria entera.
Despues me dijo que hiciesemos un 69, y me levante y la acoste a ella,puse mi coño en su boca mientras yo le lamia el suyo que sabia tan rico. Despues de estar minutos comiendonos nuestros coñitos mojados. Me sente encima suya y me empeze a mover sensualemente, ella me cogio mis tetas y empezo a tocarme los pezones.Las dos gemiamos y gritabamos. Ella me levanto y me llevo a la cocina, me puso a cuatro patas en la encimera y me empezo a chupar todo. Como disfrute…Despues yo se lo hize a ella, y acabamos haciendo una tijera que duro 10 minutos, despues de eso dormimos una siesta las dos juntas, super calientes.

A partir de ese dia, siempre dormimos siesta, desnudas y repitiendo la historia de ese dia.

La Doctora Pervertida

Camila se enamora perdidamente de su Gincologa lo que no sabe es que por su amor la hara pasar por todo tipo de humillaciones sexuales para complacerla

Despues de 5 minutos en frente del espejo, aun trataba de reconocer a la persona en frente de el, si un par de años atrás me hubieran dicho que este seria mi aspecto justo ahora, no hubiera creido ni media palabra, llorosa, desaliñada, con el maquillaje corrido gracias a lagrimas negras de mujer engañada, los labios temblando despavoridos y mis manos tratando de arrancar inútilmente el concreto del piso

– ¡AAAAHHHH! – grite como loca sentada en frente del espejo, asegurandome de recordar esta imagen por siempre, para después empezar a golpear con locura y decepcion el suelo con la cara externa de mis manos, una y otra, una y otra vez, hasta que el dolor de las magulladoras fuese mas fuerte que el dolor de mi corazon.

Pero ¿Cuál es la razon de tanto llanto? Es lo que se preguntaran, muchos pensaran que no puede ser mas que el de un amor perdido, el despecho y decepcion de haber sido engañada, si…asi es, asi fue, he sido engañada, pero no se decepcionen de mi por caer en lo que piensan que es una historia cliché, porque realmente no solo me han roto el corazon, lo que nunca me dolio fue que a quien amara me engañara con muchas mas, siempre lo supe y lo acepte, lo que rompió no fue la clasica historia de la pareja romantica, lo que destrozo fue mi vida en todo el sentido de la palabra, se encargó detalle por detalle de que yo misma acabara con mi vida en todos los aspectos que una mujer exitosa como lo fui, podia tener.

Porque la desaliñada mujer de enfrente no fue cualquier cosa, no siempre fue esto, no…de hecho era todo lo contrario, yo era la pulcra imagen de una mujer modelo, hacia apenas un par de años atrás yo era una mujer profesional, con un post grado en Boston, Massachusetts. Joven 22 años, bonita, ojos verdes, piel blanca pero con un ligero bronceo, delgada y de 1.64 de estatura, lindas facciones en pocas palabras una niña buena y de apariencia dulce, de buena familia, la tipica niña de estrato 10 que papi y mami habian traido al mundo para llenarla de comodidades, acostumbrada a vivir en los mejores sitios y entre la mejor gente, era estupida…lo reconozco, no habia vivido nada del otro mundo, siempre fui aburrida y destinada a estar atada al esposo que conoci cuando tenia 18, Jhon fue el muchacho del cual crei estar enamorada por ser el modelo de hombre que cualquiera quisiera tener, buen hijo, buen yerno, buen esposo, buen amigo, buen hermano, mal amante.

En esa epoca no lo sabia, solo habia estado con él, cosa de la cual me arrepentiria el resto de mi vida por confesarlo de la forma mas normal a quien me enamoraria enteramente después. Pero empecemos desde el principio…mi nombre es Camila y estaba casada con Jhon, un buen hombre de 25 años, no teniamos ni el año de matrimonio cuando mi vida dio un giro, pero antes de ello, todo era lo que podia considerarse normal, educada, con buen trabajo, buen sueldo, un esposo con el cual tiraba una vez a la semana, buena familia y demas, respetada por todos sus amigos, en definitiva algo muy aburrido comparado con lo que estaria a punto de pasarme esa tarde.

Le habia dicho a Jhon que debia ir al Ginecologo, debido a un procedimiento de rutina, como toda mujer debe hacerlo, pero cual fue mi sorpresa que al entrar a mi usual clinica para la cita, me tope con la noticia que mi Dr habia renunciado gracias a una mejor oferta, en poco tiempo el lugar tuvo que apañarselas para conseguir a alguien mas, entonces ya no iria al Ginecologo, sino donde una Ginecologa, realmente no tuve problemas en proceder como siempre, entrando al consultorio de la Dra nueva.

Si me hubieran dicho que después de esta tarde y que la decision que tomaria justamente hoy serian la cruz que cargaria, seguro hubiera retrocedido bueno…¿en verdad lo hubiera hecho? creo que me obsesione tanto, que aun sabiendo el daño que me causaria, me hubiera tirado a ojo cerrado con tal de conocerla.

Pero bien, no puedo mencionarla tanto sin describir la impresión que me dio cuando abri la puerta y en frente de mi encontre al ser mas hermoso que la tierra halla dado a luz, por un momento abri la boca quedando sin palabras, trate de disimular mi asombro ante la mujer que estaba en frente, como describirla sin que mi corazon lata…esa persona de 1.80 de estatura, delgada, blanca como el marfil, de cabellos castaños chocolate largos y unos ojos azules como el cielo, era mi nueva Ginecologa. Tan… era la personificación de la feminidad y frialdad

-¿Camila cierto? – me dirige la palabra por fin con una frialdad unica, con indiferencia y un poco de hastio, se pone en pie y me invita a pasar casi obligadamente

-si – contesto caminando con demasiada timidez, como lo fui en esa epoca, antes que ella me cambiara a su completo gusto, ustedes diran…¿Qué hace una mujer casada y sexualmente definida, nerviosa por otra mujer? La respuesta no puede ser otra que quizas no estaba tan definida, pero por otro lado nunca antes habia sentido algo asi por una persona siquiera, jamas…se que suena extraño, es probable que piensen que se trato de simple asombro, pero no…yo sabia que esto que nació en mi corazon aquella tarde, fue mucho mas que eso, me habia enamorado, si total y perdidamente, ella me imprimó de tal forma que parece ridiculo después de menos de 5 minutos de conocerla, pero si estuvieran en mis zapatos me creerian, si la hubieran visto o si tuviesen la oportunidad de hacerlo creerian lo que les digo. Se que es estupido comparar la belleza de un hombre con la de una mujer, se que es absurdo en algunos casos, pero inevitablemente el fisico de Jhon que no estaba nada mal por cierto, siendo el atletico y atractivo, al lado de ella quedaba como un hombre corriente, alguien del montón.

-empieza a desvestirte – me ordena señalandome una camilla

Fui tan estupida y tan tonta que no solo le hice caso en esta petición, sino en muchas mas, ya se iran enterando. Pero ahora solo estaba nerviosa por tener que desvestirme en frente del amor de mi vida a pesar de ser mujer, me causaba demasiado morbo y extrañez, creo que mi inocencia de esa epoca hizo que lo notara. Me puse una simple bata mientras su mirada se clavó con descaro sobre mi, me acomode en la camilla y abri mis piernas, poniendolas sobre unos soportes que las mantenian totalmente separadas y dejando toda mi intimidad destapadaa estas alturas esa mirada y tener que desnudarme en frente de ella me habia excitado, respiraba profundo y entonces ella se acerca mientras mantiene una sonrisa en sus labios, casi libidinosa, como si fuese un viejo verde atrapado en el cuerpo de una modelo.

Se puso unos guantes de latex y se ubicó entre mis piernas, sentandose en una pequeña silla giratoria, especialmente para este tipo de procedimientos, se imaginaran que tan solo era un examen rutinario, de esos cortos en donde solo tantean un poco. Yo pense que haria simplemente algo asi, pero el solo pensamiento que esa mujer estuviera aquí, hace que mi cuerpo se traicione y si ya estaba excitada, ahora mi feminidad estaba completamente mojada, prácticamente enjabonada y lista para lo que viniera, intentaba ocultarlo, pero era imposible…porque sus dedos empezaron a tantear con calma, abriendo los labios con cuidado, trataba de contenerme…no paso mucho tiempo cuando me di cuenta que ella estaba excitandome a proposito, puesto que me estaba tocando justo en el clítoris, note como sus dedos se resbalan solos en la humeda vagina que estaba dilatada, no era tonta como para no saber lo que era un masaje sexual, estaba ansiosa para que me ensartara su mano si eso queria, pero de repente con mucho afan, se quita los guantes que estaban totalmente mojados por donde van los dedos, entonces me percato que busca tocarme directamente, por fin alzo un poco mi cabeza y siento como clavo sin cuidado un par de dedos sin descuidar el exterior. Bombeaba y masajeaba mi clítoris con ahinco, lo hizo por un buen tiempo, clavando dedo por dedo, no tenia que decirle donde me gustaba, ella lo descubria o simplemente lo sabria, de un momento a otro, senti un fuerte empujon para darme cuenta que su puño completo entró destrozandome entre dolor y placer, mi vagina se contrajo por la tremenda invasión y el espasmo de dolor que me produció semejante golpe repentino, mordi mis labios con tal fuerza, puesto que jamas pense que un puño cupiese dentro de una vagina, me parecia algo extremeo, pero aun no terminaba, me percate también que estaba presionando fuerte hacia arriba desde dentro, me estaba matando de placer, no entendia como en tan solo un empujon logro hacer que me corriera de inmediato, seguro tenia la mano empapada de mis jugos hasta la muñeca, enjabonada porque entraba y salia luchando por cabar mas a fondo, mientras yo apretaba y dilataba y asi recibir menos daño, los chasquidos por los roces dentro era lo unico que escuchaba ademas de su respiración y mis gemidos

-a…aaaaaahhhhh – me estaba haciendo algo de daño intente acomodarme mejor, pero continuo con ese mismo movimiento que me lastimaba, tuve que arquear mi espalda por un momento porque sentia la fuerza de su puño desgarrarme placenteramente por dentro, incluso senti como hizo contacto con mi útero en un golpeteo que me dolio y encantó, era el limite a menos que quisiera partirme por dentro. en tan solo 10 minutos, un tiempo que me parecia absurdo comparando lo mucho que tardaba mi esposo en hacerme sentir asi o de plano no me hacia sentir. Me hizo tener 3 orgasmos, uno tras otro, provocados por sus multiples roces, tanto vaginal como externos. Después de todo, tanto dolor en un principio tenia su recompensa, yo estaba acostumbrada a que mi esposo llegara y siempre me dejaba empezada, pensando que ojala podria resistir mas minutos, pero no…ahora de repente todo se reducia a que no importaba cuantas veces acabara, ella seguia torturandome placenteramente

Aunque reprimi mis gemidos, fue evidente el lenguaje de mi cuerpo, yo simplemente estaba temblorosa y después que saco su mano entera, dejandome un hueco que escurria liquidos por doquier me acurruque en mi misma asimilando lo que una esposa ejemplar como habia sido ha acabado de hacer, engañe a mi esposo…pero no me importaba aunque intentaba hacerlo, no me salia el remordimiento por mas que pensaba en él.

ya luego se pone justo en frente mio, con una sonrisa burlona y casi ofensiva me miraba con pena por mi, no pena de vergüenza, sino de superioridad, como si yo fuese cualquier cosa, esa era su expresión, entonces alzo su mano mojada a la altura de su rostro y después de olerla con morbo mirandoe directo a la cara, con la punta de su indice probo la sustancia de mi cuerpo como saboreando una victoria.

Me habia dado los mejores orgasmos de mi vida y encima era la persona mas hermosa que he conocido, me ha encantado, quiero repetirlo, en pocos minutos me imagine una vida con ella, asumiendo el hecho que me tomara de esta forma, estoy segura que puede ser de todo menos aburrida, como serlo…si me ha tomado a mi, su paciente sin estar segura de mi sexualidad.

-no eres virgen – menciona con su misma encantadora expresión, entre mezclada con ¿decepcion? Estaba embelesada observandole, totalmente feliz por haber sido tomada por la persona de quien me he enamorado, segura de que talvez si hizo esto, tenia alguna intencion conmigo, pero su siguiente respuesta me ofendio – y sabes a prostituta – finaliza

-¡oiga! – me sente de golpe en la camilla e intente abofetearla por lo cerca que estaba, su respuesta realmente me ofendio, no esperaba que después de comerme tuviera el descaro de decirme asi, después de entregarle mi cuerpo e ilusionarme aunque no lo supiera no tuve reparo en hacerme de respetar. Error. Lo que diria después de esto, seria mi sentencia, si la hubiera conocido, habria pensado en una mejor respuesta, pero como podria saber yo que este tema le obsesionaría de tal forma, que hoy en dia, pienso que me odia simplemente por ello – ¿Qué esperaba? Soy una mujer casada – dije cabando mi tumba a lo que ella, toma mi brazo con fuerza antes siquiera de rozarla y lo pega contra la pared junto conmigo, acercandose lo suficiente para controlar mis movimientos

-¿Qué clase de mujer casada engaña a su marido con alguien que apenas conoce? – pregunta certeramente dejando escazos milímetros separandonos, estupidamente me sonrojo con su cercania, se imaginaran que si es hermosa de lejos, pues mortalmente cerca, era insoportablemente bella, divina…- solo una prostituta

-pero yo

-ya lose, la has pasado bien ¿no es asi? Como no, siendo una chiquilla aburrida sin gracia, te he dado la mejor tarde, si gustas puedes repetirla, pero te costara– sonrie soltandome por fin – puedes irte

-¿solo eso? – pregunte tan extrañada, ella se sienta sobre su escritorio, mientras con un pañuelo limpiaba su mano, en su rostro habia una clara expresión de asco, hoy en dia se que lo hizo a proposito, pero en ese momento su gesto me dolió en el alma, no sabria porque esa extraña causaba un efecto nocivamente placentero en mi

-si quieres volver a verme, te doy una semana para que regreses, lo que te pondre, no sera facil, mejor piensa si estas preparada para cambiar– asegura con su misma elegancia, acomodando unos papeles en frente suyo – ahora largo

***

Fácilmente podria haber dado la vuelta y huir de ese lugar, pero no me sentia preocupada, ni asqueada por engañr a Jhon, de hecho…en mi corazon habia nacido la curiosidad, las ganas de volver a ser tomada y tener el placer de conocerla, queria saber mucho mas de ella.

Pueden llamarme estupida y masoquista, no me ofendo con la verdad, desde ese dia me di cuenta que me agrado mucho todo lo que me hizo sentir por su belleza y su forma de tratarme, ahora entendia porque nunca ame a Jhon de esta forma si es que lo habia amado, porque cuando lo comparo con esto, simplemente me parece un sentimiento vacio¿yo como podria amar a alguien sin carácter? a un tipo que tenia una actitud aun mas pasiva que yo ¿podrian imaginarse como eramos de imbeciles? Una pareja de tarados, me di cuenta que yo necesitaba a alguien fuerte y con decision, a alguien que me enseñara a doblegarme y sodomizarme, y ese alguien ya lo conoci.

Yo solo podia amar a quien me hacia respetarle y temerle, empece a amarla en secreto, tan disimuladamente que incluso cuando me toco tirar con mi esposo, intente bloquear mis pensamientos sobre ella, fue difícil, pero no imposible, el mal trabajo de Jhon en estos asuntos ayudaba mucho a pensar que alguien tan soso, jamas podria compararsele a ella.

El aburrimiento de mi vida me llevo a considerar en menos de dos dias, regresar a los brazos de esa Dra, le invente a Jhon que necesitaba recoger los resultados de los examenes, por ello aproveche para regresar, pero en esta ocacion, no iria como antes, me habia decidido a ir algo mas atractiva, mas guapa y porque no, mas destapada, cepille mi cabello, utilice mis mejores maquillajes, ropa y perfume favorito, quien me conociera y encontrara diria que saldria con mi marido, pero ni siquiera para él, me tomaba esta molestia, realmente no era la mujer mas vanidosa, hasta que la conocí a ella, su obsecion por mi apariencia me llevaria a cambiar mis aspectos aun mas, pero ya sabran porque.

El dia de mi cita iba demasiado hermosa, bueno, eso pensaba yo, que no habria forma de ser mas bella.

cuando entre al consultorio, la encuentro de nuevo, igual de indiferente y mal mirada como siempre, nuevamente la chispa de la pasion regresa a mi, deseando que me trate de esa forma, como hacia unos dos dias atrás.

-veo que no me equivoque contigo – menciona y como pocas veces lo hizo para mi, sonrio de buena forma, sin burlas ni miradas penosas, se levanta con satisfacción al mirar como estoy tan diferente de la vez anterior – sabria que no renunciarias a algo mas emocionante – alza una mano y toma mi rostro con poca delicadeza, pero algo es algo

-¿Qué tengo que hacer para estar con ud? – que pregunta mas estupida, me le estaba entregando en bandeja de plata

-date vuelta – dice con frialdad y antes que yo misma obedeciera, ella con fuerza me giro e inclino en su escritorio, quedando con toda mi parte trasera a su disposición, sentí sus manos tomarme de la cintura y pegarseme por detrás y como su boca queda justo en mi oido – las prostitutas como tu, no tienen derecho a mirarme a la cara

_¡AH! – me dio una fuerte palmada en mi espalda baja para después, bajarme el pantalón ajustado con todo y bragas, de forma violenta sin dejar de respirar con degeneración en mi oido

-conozco a las de tu tipo, creen ser muy heterosexuales y decentes, pero realmente…una vez que prueban lo que te mostre la vez anterior, no dejan de pensar en ello

-yo…-intente hablar con resistencia pero enseguida me callo con uno de sus movimientos, note como encima de su escritorio tomo un frasco de alguna sustancia viscosa, la embarro entre sus dedos con morbo, una vez terminado me tomo de los cabellos y pego mi rostro a la superficie sosteniendome fuerte de la nuca y con horror siento como sus humedos dedos ahora intentan clavarse no por donde lo hicieron la vez anterior, sino por detrás, por ese lugar que nunca antes habia usado para este tipo de cosas, cuando su primer dedo entra de forma violenta me hizo pegar un salto de dolor-¡AH! – me queje, pero de inmediato me silencia pegandome mas contra el escritorio

-apuesto a que tu esposo jamas te toco por aquí – rie con burla continuando con sus movimientos detrás de mi.

Preferi no contradecirle mas, dejarme hacer y tratar de disfrutar un poco, pero no encontraba el lado puesto que cada que se movia mas me dolia el doble, incluso parecia hacerlo con rapidez para demorar mi tortura, sabiendo que doleria mas, sabia que me partia los pliegues sin ningun tipo de cuidado, abria la entrada de mi ano con brutalidad, ahora sus fuertes empujones me decian que esto apenas empezaba, mis lagrimas se asoman de dolor, muerdo mis labios y aprieto el borde del escritorio mientras me presiona mas la nuca, haciendo que mi cabeza no pueda levantarse ni mirar la monstruosidad que me hace, he de imaginar que el mirar de tenerme totalmente sodomizada y doblegada era la gracia del asunto.

-me duele – empece a quejarme por fin, puesto que incluso sospechaba que sangraba, era demasiado, seguro hasta su muñeca estaba dentro porque sentia llenos los intestinos

-ahora entiendes porque tu marido no te coge bien, si te estoy dando por donde le gusta que le den a él – habia ofendido a mi esposo de una forma realmente humillante – ha de ser un completo pendejo al permitir que alguien mas sea quien te enseñe lo que es que te tomen por detrás – rie descaradamente, chocando su delicioso aliento contra mi oido.

Habian pasado minutos extraordinariamente lentos, y lo que pense que nunca llegaria, sucedia, empece a sentir algo agradable. pronto esos movimientos rozaban con una zona cerca de mi vagina, como si después de tanto dolor, hubiera encontrado los nervios que desatan el placer, confundiendome, puesto que no sabia que sensación me dominaba, pero basto con otros minutos de intensidad sobre mi, para que no resistiera e irremediablemente llegara a la cima.

-si me ensucio juro que te arrepientes – me advierte, para cuando iba a sacar su mano, por suerte no fue asi, me habia asegurado de no comer mucho en estos dias y aunque los resultados me favorecen en este sentido, igualmente me sirvio para halagarle

Ahora estaba exhausta y como no, si me dejo completamente agotada y adolorida, no podia sentarme del todo – ahora que has dado este paso, sabras que no puedes retroceder – me quede exausta mirandole un rato la espalda alejarse, yendo a lo que parecia el baño, seguro a limpiarse un poco, si lo hizo el otro dia, ahora la razon era obvia.

Mientras regresaba yo estaba totalmente complacida, entusiasmada, dispuesta a lo que fuera con tal de seguir frecuentandola, cuando llegué dijo que no se equivoco conmigo, estaba contenta gracias a mi llegada. Encima me ha dado a conocer cosas sumamente placenteras, a pesar que me costó un gran dolor hacia un rato, asi como ella me ha hecho disfrutar, quiero hacer lo mismo con ella, quiero hacerla sentir igual, apenas escuche como del baño salia la alta y de belleza noble mujer, me puse en pie sin importar que apenas podia cerrar mis piernas.

Camine apresuradamente los pocos pasos que nos separan, y de un solo intento abracé su torso con decision, alce mis rostro y enfoque los frios azules que me miraban extrañada y sin imutarse a devolverme el abrazo, entonces me decidí a exigir tambien mi parte.

Entonces me puse lo suficientemente de puntas para alcanzar sus labios, estampando los mios sobre los suyos de un solo golpe, fue algo medio desesperado, por un momento estuvo inerte ante mi caricia, pero pronto me tomo fuerte de la nuca y me beso con ganas, violenta y decididamente, ambas caimos sobre la silla de su escritorio, estaba encima de ella, aproveche mi parcial altura para tomar mas decidamente sus labios, su lengua se enterro con ahinco en mi garganta, por un momento pense que lo cerdo de su beso haria que su lengua toque la campana de mi cavidad bucal.

Su aliento…como describirlo, sencillamente agradable, demasiado, adictivo, estaba segura ahora que era una mujer vanidosa, preparada para cualquier ocacion, tan segura que su higiene debe ser extricta, era un sabor mentolado mezclado con lo que debe ser el sabor natural de su saliva, la cual se escapaba y embarraba las comisuras de nuestros labios, era el mejor beso de mi vida, jamas lo habia hecho con tanta pasion, tanto deseo de que el aire nunca se acabe, pero ambas lo necesitamos para vivir, aproveche entonces al separarme, para besar otras partes suyas.

Encontrando un cuello apetitoso y blanco, suave y con un aroma a vainilla, me enterre mis labios y nariz en el, dispuesta a probar mas de ella, pero enseguida me detiene, jalandome fuerte de los pelos de mi cabeza

– adonde crees que te diriges prostituta – me dice con una mirada de reclamo – si quieres besarme, hazlo en otra parte – con brusquedad apunto mi mirada hacia el cierre de sus jeans

– nunca lo he hecho – dije medio asustada pero a la vez curiosa de mirarla

– aprende a lamer entonces – tan fuerte como antes, me empuja hacia el piso, quedando de rodillas en el y con la cabeza entre sus piernas, sin refutar mas, porque no queria perder mi oportunidad puse mis manos en su entrepierna y desabroche el boton y baje el cierre con lentitud, ella me colabora un poco bajando sus pantalones lo suficiente dejándome mirar la hermosura de su intimidad, totalmente depilada y rosada, se veiia realmente apetitosa, me acerque lo suficiente y aproveche para mirar su rostro convenciéndome que por esos ojos que me miran con placer, podria hacer lo que me pidiera, entonces aun con su mano maniobrando desde mi nuca, enterre mi boca alli, la abri tanto como pude y probe el sabor que desprendia esa cavidad, lami sus labios, aprete entre mis labios su clítoris.

Podia escuchar su respiración, comprendi que no lo hacia tan mal a pesar de jamas haber hecho sexo oral a nadie, ni a mi marido siquiera, era mi primera vez con la intimidad de una persona en la boca y de remate mujer.

-mirame a la cara, siempre debes hacerlo, cada vez que me comas no dejes de mirarme a la cara, no sabes como me pone eso, sucia – termina de hablar y apunto mis ojos verdes a los suyos, podia notar la intensidad de su mirada, como mordia sus labios, era importante hacerlo, asi entenderia que le causaba mas placer y en donde tocarla mejor.

Después de minutos de lamerle entera la vagina, meter y pasar mi lengua por todos los rincones de esa hermosa intimidad, sentia como se contraia, como resopla, su respiración se acelera, entonces entierra mas mi cara entre sus piernas con su mano y noto como mi boca o prácticamente mi rostro se encharca por su intenso orgasmo. Apreto la silla con su otra mano y suelta un gemido algo reprimido, lo entiendo…hay gente detrás de esa puerta.

Se separo y siento la humedad en toda mi cara, la esencia de esa mujer se embarro sobre mi rostro, tenia toda la boca llena de sus jugos y mis mejillas y nariz mojadas, dejando que pequeñas gotas lleguen a mi cuello.

-¿ahora puedo estar contigo? – pregunte mas emocionada, e intentando abrazarle, pero me detuvo en el acto con una risilla de esas que aprendi a conocer

-¿Quién te crees? Que por comerme el coño ya seras la mujer de esta belleza – rie con suma franqueza – mirate…es mas que obvio que no eres de mi gusto

-pero…-intente reclamar y me observe

-eres tan delgada que pareces anorexica, que me dices de tu pelo, de que color es? Castaño? Negro? Definelo…tiñelo de rubio – me ordena al tiempo que lo acaricia con morbo – me gusta sentir lo que toco, aumenta el tamaño de tu busto, entra al gimnasio y quema la poca grasa que tienes – me da una palmada en el trasero – empieza a tomar proteinas, hormonas…quiero apretar la carne de tu culo pronto, pero no quier verte por aquí, hasta que aumentes siquiera 6 kilos. No estaria mal que uses ropa mas juvenil y ceñida al cuerpo, me gustan las putas que muestren lo que tienen, asi podre presumirlas como el trofeo que son, si quieres estar conmigo, debes ser el modelo de mi mujer ideal, ahora no eres mas que una zorrilla con ganas de follar – rie y ciertamente, se le salió todo el vocabulario que no le conocia, quien diria que de esos labios rosados y tiernamente carnosos saldrian tantas groserias, pero que mas da. Me encanta su rostro

– de acuerdo – asentia estupidamente, si supiera que era solo el principio

– no me gustan las mojigatas, mira porno, toma licor, empieza a fumar, masturbate todos los dias, clavate lo que se te antoje guarra con tal que permanezcas excitada, no me gustan las estrechas, le seras infiela tu esposo, te follaras a quien yo te diga, tienes que prepararte porque Cuando regreses aquí, lo haras en dos meses, te doy ese tiempo para que arregles tu cuerpo y tu armario, quiero que entres como lo que eres, mi zorra – pellizca una de mis mejillas

– si, lo que tu digas…- estaba segura de cumplirle

-Angélica – termina de hablar – asi me llamo

Me di la vuelta mientras asentia lo que decia, tomando nota de todo lo que debia hacer, iba a tomar un pañuelo…Angelica, que hermoso nombre, mi Angelica. Estaba concentrada en ello hasta que de un manoton me tiro el pañuelo

-otra cosa, no te limpies – con ambas manos me tomo del rostro y esparcia la humedad hasta mi cuello, para luego bajar a mis pechos y apretarlos, embarrandolos con su esencia, pense que tanta caricia por mis pezones erectos encimando la humedad, era prueba de que ibamos a follar, pero me equivoque, pronto se detuvo y me miro con burla – largo, no te quiero antes de dos meses, pero si te pasas un dia, olvidate de mi

Me acomode la ropa encima, sin siquiera limipar un poco, en esos momentos no entendia porque Angelica me ordenaba que hiciera eso, tiempo después de tanto comerle el coño y demas, descubrí que le excitaba saber que regresaba a mi casa, a la cama de mi marido, sucia y embarrada de saliva y fluidos suyos.

continuara

si quieren saber como contina, comenten

Mi vecina del octavo

Sabia que esa noche iba a tener el mejor sexo de mi vida, pero no imaginaba con quien…

Hola, me llamo Lucia, tengo 28 años y este es mi primer relato. Conoci esta pagina hace unos meses y desde entonces siempre he pensado en contaros algo que me sucedio durante los apagones del verano pasado.

Yo habia discutido con mi marido por una tonteria y, ademas, en parte habia sido culpa mia, asi que decidi darle una sorpresita: Me compre un modelito muy sexy de ropa interior, me puse ligas con encaje y me arregle por la mañana, antes de ir al trabajo: Llevaba una blusa de seda rosa y una falda estrecha que me llegaba algo mas arriba de las rodillas. Y es que en el mundo de la publicidad, que es mi profesion, la imagen es muy importante, por eso mismo me habia alisado el pelo.

Habia visto ese corte a Rachel, en la serie Friendo, y como todo el mundo me decia que soy muy parecida a ella, fui a la peluqueria y me lo hice. Podia decirse que estaba muy contenta con el resultado. Me sentia sensual, femenina y tremendamente guapa, dispuesta a hacer disfrutar a mi recien estrenado marido. El siempre me dice que le pone cuando voy de ejecutiva cachonda.

Cuando sali del trabajo, entre en el coche, puse el manos libres y le llame. Eran las doce de la noche, yo habia salido muy tarde de trabajar porque era viernes y estabamos cerrando las ultimas campañas, algo que pasaba todos los fines de semana, sobre todo en verano cuando parte de la plantilla esta de vacaciones. Le dije que me tenia que quedar toda la noche trabajando porque queria presentarme por sorpresa y pasar una noche de sexo desenfrenado.

Tuvimos una conversacion al mismo tiempo apasionada, obscena y sensual que hizo que me recorrieran escalofrios por el cuerpo y que el encaje de mis braguitas se humedeciera, empapandome las ingles. Mi respiracion era agitada y no veia el momento de cruzar la puerta de casa para que me lo hiciera en la mesa del salon. El sexo telefonico siempre me ha excitado mucho y si no hubiera sido porque queria llegar a casa lo antes posible, hubiera abierto las piernas sobre el volante y me hubiera masturbado hasta que me hubiera quedado afonica de gemir.

Una vecina mia entro junto a mi: Era mi vecina de abajo, del octavo. Vivimos en una torre de apartamentos no muy centrica, la verdad, pero donde todo es moderno y aseptico. Esa era mi vecinita lesbiana, ¿como se llamaba? Lluvia, uno de esos nombres que se pusieron de moda en los 80. Antes vivia con una chica, pero hacia un par de meses que se habia ido. A veces la veia desde mi terraza, a Lluvia, tumbada en topless en una hamaca, con sus pezoncitos duros apuntando hacia mi. Vaya, me estaba poniendo cachondisima, necesitaba sexo ya.

Entramos en el ascensor, un habitaculo realmente enorme, de dos metros de lado. Una de esas cosas absurdas de los edificios modernos. Ella debia de venir de tomar unas copas, porque llevaba una minifalda de esas muy, muy cortas, con volantes, que se pusieron de moda hace un par de años, de color blanco; llevaba tambien una camiseta de tirantes por la que se transparentaban sus pechos. Aunque se que somos de la misma edad, yo parecia mucho mayor. Que recuerdos, cuando yo podia salir los fines de semana vestida como una adolescente y no tenia que achicharrarme con aquellas medias… que esperaba poder quitarme pronto.

Inicie una conversacion de ascensor porque nos quedaban ocho largos pisos:

– Hola

– Hola, ¿vienes de trabajar a estar horas?

– Si, ojala pudiera salir, pero este trabajo me absorbe – ella se rio.

– Por eso yo prefiero los masajes – era masajista, y de pronto me la imagine pasando sus manos por cuerpos semidesnudos. Estaba muy caliente. – nadie va a darse un masaje a las once de la noche.

Al llegar al septimo, el ascensor hizo un ruido raro y se paro: No te preocupes, calma, Lucia…

– Oh, Dios, ¿que ha pasado?

– Tranquila, tiene frenos y cierres de seguridad, se votaron en junta el invierno pasado – la tranquilice – Mierda, me he dejado el movil en la oficina…

– A mi no me mires, ni siquiera tengo – hippy estupida, no tener un movil hoy en dia…

– ¿Te esperan en tu casa?

– No, vivo sola.

– A mi no me esperan hasta mañana. – en nuestro bloque casi todo el mundo estaba de vacaciones, y los que no eran parejas con niños y un par de oficinas ya cerradas. – Si nadie sale esta noche y coge el ascensor, hasta mañana no nos van a sacar, porque tiene ese estupido cierre de seguridad. – le explique para que se hiciera a la idea.

– Pero no puede caerse, ¿verdad?

– No

– Entonces me da igual – “Claro” pense “como tu no tienes a nadie esperando para follarte…” Se sento en el suelo y yo hice lo mismo.

La excitacion, el calor y el aburrimiento hicieron que mi mente divagara: Que guapa y voluptuosa era mi vecina, con esos pechos tan grandes y esas caderas. Ademas, su melena pelirroja, rizada, y sus ojos verdes la hacian muy especial a la vista. Estaba tan caliente… La mire fijamente sin importarme lo que pensara. Desde mi perspectiva veia el interior de uno de sus muslos y la falda era tan corta que podia entrever su sexo, esa chica no llevaba braguitas y eso me excito mucho mas que toda la conversacion telefonica con mi marido. Una vez mas me contuve para no meterme la mano bajo la falda para acariciarme… El ascensor hizo otro ruido raro y se movio. Lluvia dio un respingo y se acerco a mi, agarrandome un brazo.

– Lo siento – dijo, pero a mi el contacto de sus manos largas y finas me hizo estremecer. Mi excitacion aumentaba y no tenia nada ni nadie con que satisfacerme. Notaba las braguitas tan mojadas… Mis jugos se escapaban en tales cantidades que pense que pronto gotearian sobre el suelo. Para mi sorpresa, Lluvia acerco su rostro a mi oido y susurro – Por favor, tapate el liguero con la falda, porque lo veo desde aqui y me pone a cien – su aliento en el cuello me gustaba, asi que cerre los ojos y deje que siguiera hablando – ¿Sabes que te pareces a Rachel, de Friends, con esa ropa tan elegante y esa melena lisa? Cada vez que miro el liguero mi chochito – lo dijo con esas palabras y me hizo enloquecer – se empapa y siento deseos de quitartelo con los dientes – Gemi, extasiada de placer.

Entonces ella se puso a cuatro patas como una gatita morbosa de labios gruesos y mojados de saliva y me beso muy cerca de la boca – Hace dos meses que Irene se fue y estoy tan sola… No tengo a nadie que me haga el amor, y yo lo deseo tanto… ¿A que nunca has estado con una chica? – me pregunto, apoyandose sobre mis rodillas de tal forma que atrapaba sin remedio. El calor que su sexo irradiaba traspasaba la falda y mi blusa, asi que yo lo notaba en el ombligo.

– No… – musite con voz ronca. Entonces se levanto la falda y me mostro sus vellos pubicos rojos como el fuego pero tan depilados que solo quedaba una rayita fina. Yo nunca habia visto uno tan depilado y la toque para sentir su suavidad. Incluso la fina linea de pelillos era suave. Ella aparto mi mano y metio la suya. Empezo a masturbarse alli, sobre mi, mientras yo la veia arquearse hacia atras y jadear. Su dedito se movia freneticamente por sus humedos labios vaginales, acariciaban y movian su clitoris y en un par de momentos se introdujeron en su vagina, que era como un tunel estrecho y resbaladizo. Yo necesitaba sentirlo asi, por eso empece a acariciarme por encima de las braguitas empapadas. Fue Lluvia quien se encargo de bajarmelas, al tiempo que me abria de piernas, abriendose ella aun mas. La veia a ella jadeando sobre mi y me veia a mi misma en el espejo, colorada y despeinada.

Me acaricie con la palma de la mano, como me gusta hacerlo cuando estoy sola, mientras Lluvia, con la otra mano, me penetraba hondamente, con mucha intensidad, hasta que tuvo tres dedos dentro de mi chochito rubio y cubierto de pelo. Nos corrimos a la vez, gimiendo a gritos.

– Oh, cariño, sigue, asi, por favor… Cuanto lo echaba de menos, tocame… Voy a correrme…

– Correte conmigo, por favor, ¡ah, Dios!, un poco mas, ya casi esta, ya llego… – Ella respiro entre relajada y aliviada, pero yo deseaba mas, mucho mas.

Me abalance sobre ella besandola el cuello y las orejas, mientras ella me agarraba del pelo. Nos desnudamos, desparramando la ropa por el ascensor, pero ella insistio en que me dejara puestas las medias con el liguero. Su cuerpo, semejante al de alguna diosa del placer, se mostro ante mi en todo su esplendor. Nuestros besos eran tan fuertes que casi nos mordiamos los labios, mientras yo le abria las piernas de golpe para meter un dedo, por primera vez, en el sexo de otra chica. El de Lluvia era calido y humedo, acogedor para mis deditos. Su humedad me empapaba la mano. Me la lleve a la boca. Su flujo era tan dulce que desee con todas mis fuerzas beber sus nectares.

Nos colocamos en un 69 comodamente, y entonces agradeci que el ascensor fuera tan grande como el recibidor de mi casa. Nunca habia visto el sexo de una chica de cerca. Era precioso, como una flor abierta especialmente para mi, sus cuatro labios tan tiernos. Recorri sus pelitos con la lengua y luego la bese en los labios como si la besara en la boca. Ella se estremecio. Empece a lamer su clitoris y a meter la lengua por todas partes, deseosa de probarlo todo… Cuando ella hizo lo mismo tuve un orgasmo inmediatamente, pero me prepare para tener otro, porque ella no parecia dispuesta a parar. Sorbio mis jugos con delicia mientras me lamia y chupaba con sus labios gruesos y sensuales.

Metio y saco rapidamente un dedo, y cuando lo tuvo mojado de flujo, empezo a introducirlo suavemente en mi culito hasta que tuvo dos dedos dentro. Eso me volvio totalmente loca y tuve otro orgasmo tan fuerte que le di un pequeño mordisco con el que ella grito de placer y dolor. Yo no era tan buena con la lengua, asi que me empujo contra el suelo boca arriba, y utilizo mis pechos y mis pezones erectos para masturbarse, mientras yo misma me acariciaba, anhelando con todo mi corazon otro orgasmo.

– Oh, vamos, meteme dos dedos mientras te tocas… se que te estas tocando… Mas fuerte, asi…

– Ah… ya estoy, ya, ya, YA… – nunca me habia corrido tantas veces seguidas – ¡Follame! – grite, fuera de mi – ¡hazmelo! Hazme el amor.

Unimos nuestros sexos palpitantes dos veces mas. Cuando se acercaba el amanecer, alli afuera, Lluvia me deleito poniendose a cuatro patas y dejando que me masturbara restregandome contra su culito duro… El riesgo de que algun vecino accionara de nuevo el ascensor, que se habia parado como medida de seguridad, y nos encontrara desnudas, empapadas en sudor y jadeando, hizo que el ultimo orgasmo fuera brutal. Despues nos vestimos y esperamos en silencio hasta que abrio un bombero al que un vecino habia llamado, viendo que no sabia accionar de nuevo el ascensor.

El ambiente estaba tan cargado de sexo y del olor de nuestros fluidos que al bombero se le dilataron las pupilas y entre sus piernas empezo a levantarse algo que prometia ser grande. Con esta nueva excitacion corri a mi casa para, esta vez si, que mi marido me follara.

Desde entonces, al menos una vez al mes bajo a pedirle algo a mi querida vecinita Lluvia, para disfrutar de todos los juguetitos sexuales que tiene en su armario y, sabiendo que mi marido esta a pocos metros, alcanzo orgasmos sin limite (hasta el sexo con mi marido ha mejorado sustancialmente).

En los primeros dias de sol se ha vuelto a tumbar en topless y yo la he visto mientras tendia mi modelito de encaje, solo que esta vez ella ha querido dedicarme un magnifico espectaculo, metiendo su manita descaradamente bajo el tanga del biquini.

Desde hace un par de meses tiene una novia bajita, morena, muy guapa, aunque sigue viendose conmigo. El otro dia me ofrecio hacer un trio y yo, fuera de control, acepte. Pero esa es una historia que os contare otro dia.

TODO EMPEZO POR UNA INYECCION

Hola, ma llamo Ana, tengo 35 años, casada y feliz con mi sexualidad.

Hace tiempo tuve un problema de salud, me sentia un tanto decaida y triste, no me apetecia nada, ni trabajar, ni estar con amigos, ni mi pareja…ni sexo.

Una amiga me recomendo asistir a la consulta de una doctora, me dijo que ella habia pasado por algo igual y que la doctora Ana Maria ( asi se llamaba) la habia tratado muy bien y le habia solucionado el problema. Fue mi amiga Ines la que me concerto la entrevista,prevista para un lunes a primera hora de la tarde.

Acudi puntualmente, a las 4 de la tarde. Tuve que esperar poco, unos 5 minutos, enseguida una enfermera muy atenta me indico que la doctora me atendia. Pase a un despacho muy soleado, amplio, con una decoracion moderna, llena de tonos otoñales, muy calidos. La doctora Ana Maria es una mujer de unos 50 años, delgada, muy femenina, pèlo castaño, sin maquillar y ojos claros, de un color indefinido. Me pregunto que sintomas tenia y le conte cual era mi situacion. Me hizo multitud de preguntas y me pidio que me hiciera unos analisis, para comprovar que no habia nada de anormal. Pasados unos dias regrese con el resultado de los analisis, estos estaban bien. La doctora me dijo que no habia ningiun problema, y que posiblemente estaba en una situacion de pre-depresion y un cierto habatimiento.

Me receto unas inyecciones, 12 en concreto, y me aconsejo que me las pusiera una ATS que habitualmente colaboraba con ella, ya que tenian unos efectos secundarios o reacciones que era importante controlar.Me dirigi a la farmacia y compre los inyectables, luego en casa, lame a la ATS para concretar el dia y la hora para pincharme. Quedamos para el dia siguiente, a las 5 de la tarde, me dijo que era importante que cada dia me las pusiera mas o menos a la misma hora y que tenia que ponerme una cada dia, sin saltarme un solo dia.

Acudi a la hora convenida, con los inyectables, llevaba un vestido un poco corto, con estampados azulados, zapatos con un poco de tacon. LLame a la puerta y habrio una señora de unos 60 años, bien conservada, morena de ojos azules, con una sonrisa que dejaba ver una boca grande y blancos dientes, su voz era dulce, aunque tenia un cierto tono de autoridad, me dijo ” Buenas tardes…eres Ana, verdad?”. Si, respondi yo con una voz un tanto nerviosa e insegura, la verdad, no me gusta que me pinchen, me da un cierto miedo. “Me llamo Luisa, pasa, acompañame”..fue su siguiente frase, yo la segi a traves de un pasillo de una casa antigua y de decoracion pasada de moda. Entramos en una pequeña habitacion, toda blanca, a la izquierda habia una camilla metalica de color blanco desgastado. Tambien habia un pequeño biombo que servia de vestidor. Al otro lado un mueble de madera blanca, viejo y desgastado,alargado con un espejo y al fondo un armario estrecho y alto de cristal, donde se podia ver las jeringuillas, y otros enseres propios de la profesion.

“Traes los inyectables” me dijo..”Si”, respondi yo con una voz cada vez mas nerviosa. Los cogio y empezo a preparar la inyeccion, no queria mirar para no ponerme mas nerviosa, pero oia el ruido que hacia las ampollas y los utensilios…Se giro hacia mi, en la mano llevaba un pequeña bandejita metalica con la jeringuilla, el algodon y el acohol,,”Ven, ponte aqui..” me dijo, indicandome un lateral de la camilla. Me acerque y vi la aguja de la inyeccion, me parecio enorme¡¡¡¡ ” Subete el vestido, bien arriba..”. Ahora su voz era mas autoritaria..obedeci y me levanta el vestido por encima de mis braguitas blancas..”Inclinate hacia delante, sobre la camilla..”..me dijo, mientras con una mano sobre mi espalda me indicaba lo que debia de hacer..quede tumbada sobre la camilla en un angulo recto, de cintura hacia arriba estaba sobre la camilla, con las manos cruzadas sobre mi cara y los puños cerrados por los nervios y el miedo al pinchazo..de cintura hacia abajo mis piernas estaban rectas, y mi culo, todavia cubierto por las braguitas en “pompa”. La Sra Luisa dejo la bandejita a mi lado, a la altura de mi cara, de manera que podia ver aquella aguja, lo que me ponia mas nerviosa…senti como sus dedos se posaban sobre mis braguitas, y tiraban suavemente hacia abajo, dejando mis nalgas al descubierto.

Acaricio una de mis nalgas mientras me decia que me relajase, lo que no consiguio, pues cada vez estaba mas nerviosa y mas tensa. Enseguida note el frio algodon empapado en alcohol sobre mis nalgas y me estremeci..”Tranquila, relajate…”..le oi decir, mientras un cachete caia sobre mi culo..luego la eternidad, …. pellizco un poco mi nalga derecha y note un terrible pinchazo..jemi..”tranquila, tranquila..ya esta..” me dijo, mientras segia introduciendo lentamente la aguja en mi culo..cerre los puños con fuerza mientras los ojos se me humedecian de dolor…luego note como un liquido espeso penetraba y todavia me dolia mas, casi hasta paralizarme la pierna. ” El liquido es espeso y duele bastante, pero si te relajas ira mejor….” casi no oia lo que me decia, solo desebaba que terminase de una vez.”Ya falta poco…asi, tranquila..eso es..” Palabras que me parecian lejanas. “Ya esta…ahora estate quieta”..Retiro la aguja de mi nalga y me dio un pequeño masaje, luego me pregunto si notaba alguna sensacion extraña, como sofocos, enrojecimiuento, aumento de la temperatura, etc..Yo le respondi que me sentia un poco sofocada, ella me respondio que era normal,una reaccion a la inyeccion. ” Ahora te tocare abajo para ver como estas reaccionando. Relajate y no te preocupes”, me dijo.

Bajo un poco mas mis braguitas y deslizo sus dedos entre mis piernas, hasta llegar a mi sexo, con suavidad recorrio mi sexo, acariciando mis labios humedos, arriba y abajo, casi de forma imperceptible, luedo, muy suavemente los separo y deslizo su dedo hasta llegar a mi clitoris. Yo estaba totalmente empapada, “estas muy humeda, es normal, no te preocupes…ahora relajate..separa un poco mas las piernas..” La obedeci y note como su dedo acariciaba suavemente mi clitoris, de arriba a abajo, luego en pequeños circulos…luego con otro dedo…yo me movia sin ser consciente de ello y empece a jadear…sus dedos recorrian mi sexo y se introducian en mi vaguina mojada, ritmicamente entraban y salian, jugaban con mi clitoris, lo presionaban o lo acariciaban suavemente o con fuerza….Me estaba volviendo loca, cada vez jadeba mas fuerte y queria que no parase nunca.”Muy bien…ahora vamos a ver como esta el culito…” me dijo, mientras bajaba mis bragas hasta las rodillas ” separa mas las piernas y pon el culo mas alto..”, la obedeci y levante mas el culo, para que quedase mas abierto.

Ella separo con sus dedos mis nalgas “Ahora tranquila, te pongo un poco de vaselina para lubrificar..” mientras su dedo acariciaba mi ano con una crema fria, me estremeci..”Tranquila, relajate..”…Su dedo hacia masajes circulares sobre mi ano…y de pronto note como empezaba a penetrarme..opuse resistencia, aprentando el culo, pero no sirvio de nada, al estar lubrificado su dedo se fue introduciendo sin obstaculos…jemi entre dolor, placer y la novedad de que me lo hicieran por el culo, yo era virgen por esa zona…” Relajate…”y un fuerte cachete cayo sobre mi nalga..me estremeci por el dolor y la Sra Luisa aprovecho para introducirme todo el dedo en culo..lo senti hasta el fondo y aprete las nalgas..otro cachete en la otra nalga y luego otro..mientras su voz, esta vez dando ordenes, seca y contundente..”Venga, abrete bien..asi..bien abierta..relajate..”.

El dedo empezo a moverse adentro y hacia fuera, primero despacio, luego mas deprisa, y los cachetes seguian cayendo sobre mis nalgas, cada vez con mas fuerza, oia el “splaasss”como retumbaba en la habitacion, a cada cachete yo me estremecia y ella me penetraba mas profundamente.Retiro el dedo y me dijo..”Quitate las bragas y ponte de rodillas sobre la camilla”. Yo obedeci, estaba de cuclillas sobre la camilla, con las piernas separadas y el culo en alto. La Sra Luisa separo mis nalgas con los dedos y de nuevo me puso vaselina, mientras me decia ” Ahora te introducire un vibrador hasta el fondo…relajate y ponte bien”. Un fuerte cachete cayo sobre mi nalga mientras la punta del vibrador penetraba mi ano, luego otro cachete y el vibrador entro por completo..senti como si me abrieran..empezo a moverlo ritmicamente, cada vez mas deprisa y con mas fuerza..” Te gusta eh..asi abrete bien..te gusta por el culo, eh guarra?..abrete asi…”Los cachetes eran continuos y el vibrador cada vez penetraba mas profundamente…jemia y me movia…hasta que solte un grito, el vibrador quedo clavado en lo mas profundo de mi culo, me corria como una loca, no podia para de jemir…

Luisa me cogia de las nalgas para que no me moviera mientras el vibrador se clavava en lo mas profundo…mas cachetes ….quede tendida sobre la camilla, empapada de sudor y de mis propios flujos.”Ya esta…ponte las bragas, ya hemos terminado”

“Ha ido bien?”, me pregunto..”Si”, respondi yo, vergonzosa y confusa. Cuando ya estaba vestida y habia pagado por ponerme la inyeccion, justo cuando estabamos en la puerta de la casa, la Sra Luisa me dijo ” Subete el vestido”. Yo obedeci, sin decir nada. “Date la vuelta”. Asi lo ice, dejando mi culo cubierto por mis bragas a su vista. “Bajate las bragas hasta las rodillas, inclinate hacia delanta”. me ordeno, Obedeci sin rechistar..”Tienes las nalgas rojas…te gustan las zurras, verdad?”..Si, respondi yo..”Bien..” Las quieres fuertes o muy fuertes” me dijo..Tituvee, “fuertes”, dije…” Esta bien”..Y varios cachetes muy fuertes cayeron sobre mis nalgas….luego su mano volvio a deslizarse entre mis piernas y acaricio de nuevo mi coño….ESTABA EMPAPDA ¡¡¡¡ Aquello me excitaba. “Subete las bragas”.Obedeci. “Hasta mañana”.

Cuando llegue a casa me mire las nalgas…estaban rojas como un tomate…

Me costo dormir…pero al dia siguiente me excvitaba solo con pensar que me tenia que poner otra inyeccion, aunque desconocia lo que me esperaba.

mi vecina Elena y yo

Mi nombre es Susy, tengo 41 años y estoy separada desde hace dos. En los ultimos tiempos he pasado por algunos momentos dificiles y consecuencia de mi estado animico, he establecido una relacion de amistad mas estrecha con mi vecina, Elena, a la que conozco desde hace unos seis años.

Ella siempre ha tenido una inestabilidad emocional con muchos altibajos, provocada por distintos problemas, siendo habitual en su dieta alimenticia diaria los ansioliticos y el prozac.

Elena tiene 35 años, es una mujer muy alta, con un peso adecuado a su estatura, sus pechos son hermosos, redondos, tiene unos ojos celestes muy bonitos y transparentes, que destacan enormemente tras los cristales de sus lentes. Es madre de dos niños y siempre se queja de que su marido no la valora y que nunca le ha hecho sentir un orgasmo, por lo que ella solo siente placer cuando se autosatisface.

Yo, por el contrario, soy una mujer muy pequeñita, mi peso tambien esta adecuado a mi estatura, tengo una figura bien moldeada y formada, con culito y tetas acordes a ella, en realidad, para ser sincera, me conservo bastante bien para mi edad y haber sido madre de una preciosa hija.

Tengo un amigo especial, mi amante, desde hace mas de un año, que me ha descubierto un mundo diferente de la sexualidad, ha despertado en mi, muchos sentidos que estaban latentes y me llena de satisfaccion y placer los momentos que compartimos juntos. (de nuestras relaciones os hablare en otro relato).

Todo ocurrio un domingo lluvioso, triste y aburrido, me encontraba tumbada en el sofa haciendo zapping, pues no me apetecia arreglarme ni salir, el mal tiempo, contribuia a que las calles estuviesen desiertas y no se oyesen ruidos exteriores, por ello, me quede muy sorprendida cuando oi sonar el timbre de la casa, ya que no esperaba a nadie y no se me ocurria quien podria venir a visitarme en ese momento. Me levante con desgano a abrir la puerta y me encontre a mi vecina Elena llorando desconsoladamente, la hice pasar, preguntandole incesantemente que es lo que le ocurria, pero ella no era capaz de articular palabras coherentes y lloraba sin parar.

La acompañe hasta el sofa y me dirigi a la cocina para prepararle una tila, que poco a poco se bebio y la fue calmando. Me sente a su lado cogiendole las manos, tranquilizandola y cuando por fin empezo a hablar entre suspiros, referia que se sentia muy mal, que se sentia fea, gorda, nada deseable ni sexy y que estaba muy muy cansada de todo…..

Me acerque mas a ella y le acaricia el rostro, quitandole los cabellos de la cara y le di un beso en la mejilla, a la vez que empece a susurrarle al oido, que es una mujer muy bella, muy alta, con buen cuerpo, simpatica, cariñosa y realmente deseable. A continuacion le quite las gafas y seque sus lagrimas, volviendo a besarla varias veces mas, y sin darme ni siquiera cuenta, le rodee el cuello con mis brazos mientras seguia diciendole palabras hermosas y reconfortantes al oido, y asi poco a poco, me sorprendo porque ella me va acariciando la espalda hasta llegar a mi cintura, por cuestion de comodidad, me siento encima de ella a horcajadas y sigo susurrandole que es una mujer realmente excitante, capaz de seducir a cualquier persona, de producir y de recibir mucho placer……. de repente, noto un cambio muy brusco en su respiracion, que parece algo entrecortada, le acaricio con mis manos el rostro y paso mis dedos por sus labios, al instante, ella chupa mi dedo avidamente, por lo que continuo jugando con todos ellos durante un gran rato, hasta que decido unir mis labios a los suyos y ella me besa desesperadamente y gimiendo de placer. Vuelvo a susurrarle lentamente y ella empieza a retorcerse.

Bajo mis manos hasta el inicio de su camisa y empiezo a desabrocharle los botones muy despacio, hasta sobar una y otra vez sus pechos por encima del sujetador, ella evade continuamente mi mirada, pero no se resiste…

Me siento muy caliente y con ganas de sexo, pero me contengo de inmediato, la cojo de la mano y le pido que me acompañe al dormitorio, explicandole que le voy a dar un buen masaje que le va a ayudar a liberar todas sus tensiones, ella accede deseosa.

Le pido que se tumbe bocaabajo en la cama desnuda de cintura para arriba, a continuacion me siento sobre su cintura, la embadurno de crema y empiezo a masajearla durante largo rato, ella repite muchas veces, que se siente realmente bien, yo le sigo hablando despacio y le digo que tiene una piel suave y perfecta, muy lentamente voy bajando mis manos hasta llegar al inicio del culo, quitandole los pantalones del chandal, voy metiendo mis manitas por debajo de sus braguitas, me siento totalmente homeda y ardiente, ella comienza nuevamente, a mostrar una respiracion entrecortada y la noto muy agitada, pero no habla nada, solo se deja hacer, le pido que se relaje, que no este tensa, empiezo a bajarle las braguitas y deslizo mi dedito suavemente por su rajita que desciende facilmente con la crema, una y otra vez, hasta que ella comienza a jadear, me tumbo a su lado y le beso en los labios, diciendole que me esta haciendo sentir muchos deseos, ella me mira por fin, pero con una mirada languida y tranquila, que parece que no ve……

Esta vez es ella quien busca mi boca y me besa apasionadamente, con su lengua, descubriendo todas las cavidades de mi boca, su beso me deja casi sin aliento, empiezo a desnudarme y me tumbo totalmente desnuda sobre ella, que se ha puesto bocarriba, acariciandonos y besandonos calidamente, aprieto sus pechos entre mis manos y mordisqueo incesantemente sus pezones que estan durisimos, sus gemidos son constantes y escandalosos, se retuerce de placer, voy bajando por su cuerpo y frotando a la vez mis tetas por su vientre, me detengo pausadamente en su ombligo con mi lengua, mientras mis manos siguen pellizcando sus pezones, ella no puede mas y pone con fuerzas ambas manos sobre mi culo, pidiendome que la folle.

Estoy chorreando, caliente y deseosa, consigo con esfuerzo deshacerme de sus fuertes manos y me pierdo en su coñito, rosita, ardiente de deseos, humedo y caliente hasta mas no poder, con un olor a sexo distinto, ya que nunca antes habia probado el sabor de otra mujer, separo con mis dedos sus labios y paso incesantemente mi lengua por sus labios externos e internos, lamo mil veces su clitoris mientras yo tambien gimo de placer y satisfaccion, ella se deshace en un gemido infernal y todo su cuerpo se estremece hasta quedar exhausta. A continuacion, acerco nuevamente mi boca hasta la de ella y ambas compartimos su sabor, nos miramos y su cara muestra agradecimiento, descubrimiento y mucho mas deseo…..

Empieza a coger mis tetas con sus enormes manos y a mordisquear mis pezones, cuando estan totalmente duros, comienzo a frotarselos nuevamente por el clitoris, le digo entre suspiros que me tiene totalmente caliente, como una perra en celo, que la deseo locamente y ella vuelve a gemir, introduzco primero un dedo en su chochito, luego otro, mientras sigo chupando su pipita que esta mas que estimulada y ella me pide que me tumbe sobre ella, empezamos a frotar nuestros sexos de forma compulsiva, mientras me como sus tetas y las espachurro con mis manos, ella me acaricia la espalda y me aprieta el culo con las dos manos fuertemente. Siento como el calor me embarga y mis movimientos pelvicos se van acelarando paulatinamente, hasta conseguir ambas un orgasmo increible.

Nos tumbamos una junto a la otra con nuestras cabezas reposando sobre la almohada, mientras nos acariciamos y besamos, me explica sus sentimientos, como por primera vez en su vida ha sentido placer compartido con otra persona, como se ha excitado y lo bien que se siente, yo la escucho y sigo acariciandola y le pido que se ponga a cuatro patas, como una perrita….. empiezo a besarle el culito, darle bocaitos en sus cachitas, le chorreo de saliva su rajita y empiezo a chuparla lentamente hasta llegar al ano, meto mi lengua en el y luego un dedito que hago girar dentro de ella, Elena se muerde los labios, le doy palmadas en las nalgas y de repente….. empieza a gritar que quiere mas, me levanto de la cama, cojo un juguete en forma de pene que me regalo mi amante y lo voy introduciendo en su culo poco a poco, ella se contonea, tan grande, sus tetas colgando, me piden que se las chupe, asi que me tumbo debajo de ella bocarriba, mientras sigo con el juguete en su culo, se pone como loca, grita y gime sin parar una y otra vez hasta conseguir nuevamente el extasis, cuando se recupera le pido que me coma el coñito que estoy muy caliente a lo que accede de buena gana y lo hace realmente bien, acariciando mi pubis

Y mis ingles a la vez que me chupetea todo mi chochito por dentro y por fuera, mi clitoris esta hinchado por sus lametones, cuando ya no puedo mas pongo mis manos sobre su cabeza, atrayendola hacia mi, como queriendo hundirla dentro de mis entrañas, hasta conseguir un nuevo orgasmo que me deja extasiada.

De pronto suena el telefono, es el marido de Elena que pregunta por ella, se lo paso, hablan unos minutos, ella se ducha en un momento, se viste rapidamente, me da las gracias y yo la acompaño hasta la puerta.

A partir de esa tarde lluviosa de domingo, hemos mantenido muchas charlas sobre sexo y hemos compartido momentos muy satisfactorios de placer, yo le he sugerido que ha de probar con un hombre y vera como tambien es capaz de sentir, y que para que se sienta segura estare presente y participare, ese hombre, como podreis imaginar, sin duda alguna, es mi amante, al que deseo siempre, proporcionarle el mismo placer que el me proporciona a mi.

Espero que os haya gustado como a mi, gracias.