Dejandonos llevar

Habia tenido alguna que otra deliciosa experiencia bi con mujeres. y verdaderamente me encanta, soy un ama de casa de 50 años delgada con poco pecho, tengo actividad sexual normal con mi pareja.. pero siempre que puedo o tengo oportunidad mi morbosidad tiende a desear estar con una mujer…nadie de mis allegados, familiares o amigas saben de mi tendencia.. ocurrio que una dia estaba en casa de una amiga tomando café.. y hablando de las innumerables cosas de mujeres, ya os imaginais ropa cocina ,salidas etc… en un momento de la conversación, Maria , mi amiga me comento que iba a ir al ginecologo, para una revision normal.. pero que esta vez le iban a hacer una mamografia….le dije que no se preocupara…. le comente si habia observado ella algun bulto en su pecho. Y me dijo que no se atrevia ni a tocarse.. nos reimos las dos.. y no se porque se me ocurrio decirle que si queria que yo la tocase haber si encontraba algun bultito, y ella me dijo que si… Maria era dos años mas mayor que yo.. era mas gorda que yo tenia unos pechos normales, no pequeños como los mios bueno una mujer normalita.. , entonces se equito la camiseta que llevaba y el sujetador.. yo decidida, le empece a tocar desde las axilas al pecho.. lo hacia de forma suave, tampoco era una experta.. y empece a rodear el contorno de su pecho con mi mano, mi palma de la mano paso naturalmente por su pezon..varias veces.yo iba haciendoselo de forma lenta mi mente al poco tiempo estaba solamente en lo que hacia, pero al poco note como sus pezones se endurecian.. y me empeze a excitarme… su cara no demostraba ninguna sensación.. yo entonces palpe mas descaradamente su pezon ella cerro los ojos, y mis caricias en su pecho fueron mas morbosas que lo que correspondia a un reconocimiento .. la sentia temblar.. , cuando de pronto ella abrio los ojos y se aparto poniendose de nuevo su camiseta,, le dije que no habia encontrado nada… ella no me respondio.. el ambiente entre las dos estaba algo tenso, puse una escusa y me fui .. Estuvimos tres o cuatro dias que ni nos llamabamos por telefono.. decidi tomar la iniciativa y hacerlo yo.. cuando me cojio el telefono le pregunte si le pasaba algo .. ella me dijo que no.. , yo entonces le dije que si estaba molesta por lo del otro dia… y ella me dijo que no sabia que pensar.. estaba claro que estaba molesta o confundida. Le dije que era mejor que hablaramos y que cada una expresara lo que pensara en ese momento., le parecio bien.y me invito a tomar café ese mismo dia.. Acudi a su casa nos dimos dos sonoros besos en la mejilla y la ayude a preparar el café.. le dije que me dijera cual era su problema y me dijo que le parecio que el otro dia la estaba sobando en vez de tocando.. le dije que si. Pero que lo hice porque vi que sus pezones se ponian duros y que hay momentos en la que una mujer tambien tiene que disfrutar de momentos especiales.. le pregunte que si le disgusto y me dijo que no.. pero que no se hacia a la idea de dejarse acariciar por una mujer… , y que le habia dado muchas vueltas y que me reconocia que se habia sentido excitada.. yo le confese que tambien y que me habia dejado llevar…y que me gusto hacerlo.. ella abrio sus ojos de forma desmesurada como sorprendida.. y viendo su cara decidi seguir mira le dije yo me masturbo de vez en cuando y me toco entera.. tu no lo haces? Ella me dijo que el sexo con su marido era el normal dos veces a la semana y que le gustaba pero habia veces que no llegaba a correrse, por lo que tenia que recurrir a tocarse ella.. las dos estábamos muy desinhibidas entonces le dije quieres que siga con el otro pecho.. ella no dijo nada , yo le dije somos amigas y quiero seguir siendolo sin decirme nada se quito la camiseta y el sujetador, y yo empece a acariciarle suavemente su pecho al poco le pase la mano por su pezon.. note como se endurecia y le dije ves has reaccionado como cualquier mujer .. dejate llevar.. y empece un morboso y excitante masaje a su pecho le cojia el pezon y se lo estiraba ella suspiraba de vez en cuando.. entonces me acerque y le di besitos por el pecho suaves y acabe con el pezon en mi boca.. sabia muy bien.. me recree chupandoselo.. ella ya no reprimia sus suspiros .. le dije que fuéramos a un lugar mas tranquilo.. que le iba a dar mas caricias, estábamos en el comedor, se levanto y la segui, fuimos a su cuarto entonces me acerque y segui besandole los pechos estabamos las dos de pie mis besos fueron por su cuello y orejas..,le susurre que me acariciara ella tambien y me ayudo a quitarme mis jersey y sujetador.. mis pezones estaban duros ella me toco, me acarcicio en fin estuvimos largo tiempo tocandonos los pechos. Se acerco y me beso y chupo mis pezones.. estábamos las dos muy agitadas.. yo le quite su falda y me quite la mia, estabamos las dos en braguitas, ella llevaba unas braguitas y yo un tanga… me acerque a sus labios y deposite un suave beso en ellos.. ella me devolvia los besos hasta que le puse la lengua en su boca y la bese apasionadamente ella abrio su boca y nuestras lenguas jugaron.. estábamos de pie y yo baje besandole por el estomago y sus muslos. Oli su coño por encima y olia fuerte, eso acabo por excitarme todavía mas.. le baje las bragas y ella me ayudo que llegaran a sus pies. Entonces con sus bragas en mis manos las oli y aspire su olor estaban humedas manchadas de flujo y algo manchadas en la parte del culo.. ella estaba inmóvil.. después saque mi lengua y las lami.. no deje nada ella solo me miraba después con el sabor de liquidos y flujos la bese, ella correspondió y entonces le dije que me gustaba como olia.. la tumbe en la cama y le abri las piernas.. tenia abundante pelo lo fui apartando con la manos acarciandole toda su raja abri sus labios y note una humedad muy grande oli mis dedos y eso me excito todavía mas.. entonces acerque mi boca y desplace mi lengua por su raja por sus labios le meti la lengua bien y ella solo acerto a decir.. no puedo mas, y empezo a convulsionarse …se corrio al instante.. trague lo que pude y lami todo hasta que no quedo nada.. ella solo decia.. siiiiiiiiiiiii no pares porfavor…sabia a mujer sabia a sexo olia de forma fuerte me gustaba su olor y sabor.. yo estaba empapada por la excitación… entonces le dije que se diera la vuelta y se pusiera boca abajo cuando lo hubo hecho le separe las piernas y empece a tocarle despacio sus nalgas las bese, le di pequeños mordiscos hasta que mi lengua se paseo por su raja, le abri las nalgas y mi lengua aspiro su olor, estaba humedo sudado, olia de forma caracteristica, mi lengua empezo a tocarle el ano, a presionar a lamer.. yo estaba fuera de si.. ella no paraba de mover su cintura de arriba a a bajo.. le gustaba entonces le acaricie el coño con una mano mientras mi lengua jugaba con su culo.. le meti dos dedos en su coño y al poco ella se corrio de nuevo…mi mano estaba mojada de todos sus liquidos…. Entonces se dio la vuelta y le acerque mis dedos a su boca ella los lamio y chupo… hasta no dejar nada.. solo permanecia en mi mano su olor… yo estaba todavía con el tanga puesto… estaba encima de ella, me acariciaba la espalda y el culo apretaba mis nalgas .. me fue bajando el tanga yo ayude a quitarmelo, entonces se lo di..estaba mojado ella lo olio.. me confeso que era la primera vez que hacia eso… mi coño estaba desnudo encima del suyo.. mis pechos sobre los suyos ella con el tanga en su cara y yo frotandome contra su cuerpo.. empece a jadear y suspirar y me corri mis liquidos fueron a parar encima de su piernas y coño… me quede tumbada en la cama, a su lado ella se paso la mano por su entrepierna y chupaba su mano después empezo a besarme los pechos y bajo por mi estomago.. lamio toda mi corrida me abrio los labios y paso su lengua me chupo los muslos ..me estaba volviendo a excitar.. era demasiado.. estaba gozando.. entonces se entretuvo con mi clítoris mientras me metia dos dedos y me bombeaba con fuerza.. yo subia y bajaba mi cintura aprisionando su cara con mi mano hacia mi coño. Me restregaba contra su cara de forma casi violenta.. jadeaba fuerte y no tarde en correrme de nuevo en su boca. Muy fuerte e intenso.. tanto que se me escapo algo de pis… quise avisarle pero no pude.. ella seguia lamiendo y chupando.. cuando acabo me dijo que estaba disfrutando como una loca y que no sabia que supiera tan salado.. yo le sonrei y le dije que me disculpara que se me habia escapado un poco el pis.. ella solo me dijo…uhmmmm y nos reimos a continuacion nos besamos largamente saboreando nuestros labios, con ese sabor salado del pis.. y ese aroma a sexo tan fascinante y excitante. Entonces ella me dio la vuelta y dijo que queria saborear tambien mi culo como yo habia hecho con ella.. yo accedi gustosa. Ella me abrio las nalgas , me las separo y note su lengua paseandose desde mi coño a mi culo.. estaba toda mojada y sudada por las dos corridas anteriores.. entonces ella puso un dedo en mi augero y empezo a darme masajes y ha hacer circulos mientras su lengua me lamia alrededor empezo a apretar su dedo y notaba como se introducia, he de reconocer que eso me fascinaba y me gustaba…me deje llevar y ella me estuvo metiendo el dedo largo rato , luego note dos y y ella seguia lamiendo, levante el culo para que ella estuviera mas comoda.. sus dedos entraban en mi culo de forma rapida ella suspiraba y estaba excitadisima.. de pronto saco sus dedos se puso encima de mi y me dio a chupar los dedos mientras ella se frotaba su coño contra mi culo… apretaba con su peso mis nalgas jadeaba y no tardo en correrse. Entonces.. hizo algo que me sorprendio dejo escapar pis por mi culo , lo notaba caliente se deslizaba por mi culo y mi coño.. mientras ella se abrazaba fuertemente a mi…yo estaba sumamente a gusto… cuando acabo la ayude a recoger la cama.. y nos fuimos a la ducha.. nos enjabonamos la una a la otra nos metimos los dedos por el culo y el coño nos besamos y acabamos riendonos ..
De vez en cuando nos vemos y tenemos unas sesiones viciosas de sexo en la que las dos disfrutamos.. somos amantes de forma ocasional.. gozando sin tabues.. de nuestra sexualidad.. dejandonos llevar. Es la mejor forma de disfrutar.
Si alguna se siente identificada con estas cosas o quiere hacerme preguntas por inexperiencia en estos temas no dudes en ponerte en contacto conmigo hablaremos con intimidad de mujer a mujer sin tabues.. No lo dudeis.. porfavor solo mujeres.. gracias

Patricia la enfermera…

El recuerdo húmedo de aquel beso intenso e inesperado de la noche anterior habían dejado aturdidos los cinco sentidos de Noelia…cómo era posible llegar al límite de la lujuria de solo pensarlo,de solo recordarlo!
El día anterior había transcurrido igual que otros tantos en su rutina calma y gris,pero eso cambiaria bruscamente.
Noelia ingresaba al hospital,su tía,una anciana gruñona de setenta y pico de años,llevaba internada allí casi un mes y ella era su único familiar para cuidarla.Ese día como siempre la muchacha se vistió casi estructuradamente con su camisita de algodón perfectamente planchada,su falda y sus botas de caña larga,si bién su look era conservador dejaba entreveer un hermosa figura de mujer de 24 años y un tentador escote.Ese día llegó a las 19 hs y tendría una noche larga;al acercarse la hora de cambiar el suero,Noelia suspiró desganada,tendría que llamar a la caracúlica enfermera de turno que era siempre la misma de rostro agriado y oscuro;presionó el timbre y esperó…al cabo de unos diez minutos oyó venir por el pasillo a alguien,golpearon la puerta con dos golpes suaves y se oyo una voz decir “permiiisoooo” Noelia ya estaba de pie junto a la cama de su tía que roncaba profundamente,al mirar vió una hermosa joven vestida de enfermera que sonriéndole le dijo “hola buenas noches soy Patricia” Noelia le sonrió.La enfermera cambiaba el suero,mientras Noelia la miraba de pies a cabeza y no dejaba de sentirse atraída por esta joven.Era lógico ese deseo repentino? _”que diría mi tía? uff mejor ni lo pienso” se dijo Noelia a si misma.En un momento en el que la enfermera colocaba la medicación por suero,se cayó la bandeja con los recipientes y frascos,Noelia corrió a ayudarle al ver a Patricia abrumada,las dos quedaron frente a frente casi rozándose la cara y levantando del suelo lo que se habia caído,Noelia estaba muda y miraba fijo a los ojos a Patricia,la enfermera se reía y le dijo “ya tranquila que no ha pasado nada” Noelia la miró,Patricia rozó su mano y le dijo_”gracias hermosa por tu ayuda” Noelia suspiró,le había dicho “hermosa”….al cabo de unas horas Patricia volvió a la habitación,Noelia estaba dormida en un sofá y su tía estaba super dormida por la medicación,la enfermera llevo una manta y con ella cubrió a Noelia al tiempo que acarició su rostro. Noelia abrió los ojos y la miró fijo una vez más a los ojos,Patricia le sonrió al tiempo que le pregunto “quieres un café” y la muchacha asintió…las dos salieron de la habitación,cruzaron un corto pasillo y allí Patricia en una pequeña cocina le hizo un café,se quedaron charlando casi 15 minutos,en los cuales ambas miradas se cruzaban,cuando Noelia estaba por volver a la habitación de su tía,Patricia la tomo de un brazo y le dijo “eres hermosa niña” y Noelia quedó muda y tan cercana a Patricia que no supo que hacer.Patricia tomó su cara con ambas manos y la beso…solo fue eso! de alli Noelia se fue a cuidar a su tía…
Al siguiente día Noelia repitió la rutina de ir a cuidar a su tía pero Patricia no estaba,otra vez vió a la agria enfermera de oscuro rostro! pasaron dos o tres días y la muchacha no dejaba de recordar el beso con la joven enfermera.Una noche Patricia volvió,Noelia no supo disimular su emoción, esta vez la muchacha tomó la iniciativa y alrededor de las tres de la madrugada invitó a Patricia a tomar el café, ambas se encerraron en la cocina y comenzaron un juego de placer mutuo.Apenas al cerrar la puerta Noelia saltó sobre Patricia que se agitó de golpe.Se besaron de una manera desesperada,Noelia la desvestía apurada hasta dejar a la enfermera casi desnuda,era hermosa…Patricia era hermosa,blanca y suave,de pechos grandes y rosados pezones,de cintura y espalda pequeña,de cola curvada y redonda,Noelia se desvetía también y su cuerpo era armónico y hermoso, ambas se tocaban,se besaban y excitaban mutuamente.Patricia acostó a Noelia sobre una manta que colocó en el suelo,separó sus muslos y se quedó allí dándole un intenso sexo oral,la jovencita no lo podía creer,su placer estaba al máximo,cuando sintió que su piel se estremecía cada vez más se salió y tomó a Patricia de las manos y la recostó a ella en el suelo,y le hizo el mismo sexo oral.Luego se abrió de piernas y cabalgó encima de la hermosa enfermera,al punto de que ambas conchitas quedaron pegadas una de la otra y el movimiento vertiginoso de cabalgar las excitaba doblemente…Patricia gemía…Noelia gemía y llegaban juntas a un intenso orgasmo.Descansaron cinco minutos una al lado de la otra,y retomaron los besos otra vez; esta vez Noelia se colocó detrás de Patricia la tomo de la cintura y apoyo su conchita en la cola de la enfermera y comenzó a moverse,a ambas le excitaba ese juego,Patricia se puso en 4 patitas como una gatita en celo y Noelia comenzó a comerle la cola y la conchita con su lengua,luego la penetró desde atrás con dos de sus deditos y la hizo gemir y gritar de placer!Luego Patricia tomó a la muchacha de la mano la llevó hasta la mesada de la cocina la sento allí y le lamió la conchita que estaba empapada de una mielcita rica y transparente,jugaba subiía y bajaba desde los pezones hasta la conchita con su lengua…Noelia deliraba! hasta que ya la excitación era increíble, Patricia hundió dos deditos en la conchita rosada e hinchada de Noelia,la jovencita daba gemiditos suaves,Patricia enloqueció y casi la penetraba más y más como violándola..acabaron juntas otra vez cuando Patricia la penetró doblemente con sus dedos en la colita y la conchita y Noelia metió sus deditos en la conchita de la enfermera.Desde esa noche hubo muchas noches de placer y de encuentros furtivos.Una noche en la que me tocó estar internada en ese hospital las escuché coger desenfrenadamente,al rato Patricia vino a cambiar mi suero y no pude disimular mi calentura,Patricia sonreía y me dijo “vaya que son ruidosos los internados de la habitación de al lado” y reímos juntas porque no había más internados que yo.Cuando se me acercó le dije_” me siento un poco sola aquí,¿podrían hacerme compañía tú y tu amiga?” ella me dijo que sí que le diría a Noelia que viniera a platicar conmigo.A las tres en punto de la madrugada conocí el rostro de Noelia,era muy bella,charlamos un poco de todo hasta que entró a la habitación Patricia y cerró la puerta con llave…se besaron apasionadamente delante de mí,yo estaba en las nubes,la escena era muy erótica,casi de película pues eran muy bellas las dos y de hermosos cuerpos. Noelia luego se acercó a mi cama y me destapó,metió sus manos debajo de mi ropa y comenzó a tocarme al tiempo que Patricia me besaba,entre las dos me comieron las lolas y la conchita y fué una locura porque era doble placer sentir dos lenguitas en mi concha succionándome y sacándome hasta la vida.Cogimos las tres en el piso como perritas en celo,en un momento recuerdo haberme cogido la cola de Noelia y de Patricia a la vez, luego me toco a mí y así las tres nos dimos horas de placer, estuve internada casi dos semanas y fue puro sexo.Ahora que me han dado el alta cogemos las tres en mi departamento, hemos experimentado las cosas más osada que jamás habría imaginado!siempre o casi siempre los fines de semana me visitan las dos y nos sumergimos en un triángulo fantástico e intenso de placer.

mi cuñada me hizo que amara a las mujeres

mi nombre es dayrin le voy a contar la historia de mi gran amor

todo empeso cuando tenia 18 años que por razones personales me toco irme para la capital junto a mi hermano , pasar del tiempo estuvimos viviendo solos estudiando y trabajando, mi hermano en eso tenia 18 años y conoció a una chica muy linda de buen cuerpo el cual se hicieron novios y ella mi cuñada y mejor amiga compartíamos mucho estábamos en el mismo liceo vivíamos cerca compartíamos todo – ella y yo

un día mi hermano nos invito al cine el cual accedimos el iva muy galán tenia una camisa shores y una chaqueta mi cuñada llamada carla ella iva en shores igual ya que tenia lindas piernas y buen culito redondito un escote y bien sencilla femenina yo andaba en bermudas y una camina normal tipo skate mas feita pero me gusta mucho estar en el ambiente urbano, estábamos los 3 contentos hasta que mi hermano por una razón le toco irse por que lo llamaron de su trabajo y nos dejo juntas.

estábamos viendo la película de suspenso yo estaba impactada pero carla estaba tranquila y me decía que si tenia miedo la abrazara y yo con gusto lo hice pero de forma amistosa ya que yo no pensaba en mas nada pero en medio de la película empese a sentir un cosquilleo por el cuello, era carla pasándome su mano suavemente y suspirando me pare y le dije que te pasa y me dice nada y me pone la mano en la pierna y le digo estas rara y me dice jeje quieres que te diga algo muero por besarte , yo le dije que estas loca tienes problemas o que y me dice no es que últimamente he tenido unos sueños contigo y son algo eróticos jaja yo le dije estas loca de verdad, déjame ir al baño por que quiero lavarme la cara y olvidar esto tu eres novia de mi hermano.

al llegar al baño ella me siguió y me agarra una nalga y yo volteo ella se me queda mirando fijamente a los ojos y con deseos algo perversos a mi no me gustaban las mujeres así que tenia miedo, la empuje le dije de verdad carla estas loca y me dice últimamente he tenido sueños contigo nc si sera las hormonas o esque siento que soy lesbiana de verdad nc dame una oportunidad si quiero sacar este encierro que llevo por dentro que mejor que tu mi amiga de hace 3 años que compartimos mucho y si pasa lo que no quiero. quiero que seamos siendo buenas amigas en eso me agarra y me abraza frente a ella podía sentir su respiración a millón y en eso siento sus labios rosar con los míos de manera suave ricos me sentía en el cielo me empese a llevar por ella que me besaba desenfrenadamente y apasionadamente sentía un cosquilleo el cuerpo lo tenia caliente fue tanta mi excitación que la agarre por sus nalgas ricas redonditas y me la pegue mas a mi y sentía jugar su lengua con la mía de manera divina, ella me empujo para un baño cerro la puerta y empeso a besarme por el cuello desesperada mente respiraba a millón se sentía sus furor por mi, me volteo como una presa contra la pared y me abrió las piernas pero sin dejarme de pasar la lengua por mi cuello me tenia como su presa, su carnada y se agacha y me empiesa a besar y morder bien rico mis nalgas me volteo y por encima de mi cachetero me empeso a pasar lenguetazo por mi cuquita era algo rico se me volteaban los ojos de solo sentir la puntica de su lengua y gemía de pasión le aprisionaba la cabeza en mi cuca hasta que ella me dejo y se hecho a reír y me dice que rica la tienes pero eres muy cosquilluda y no quiero que nos descubran aquí y me dio un apasionado beso, hasta que nos bajaron de esa gloria divina dos mujeres adultas que empesaron a criticar y al parecer eran homofobicas dijeron palabras fuertes sobre nosotras que yo por miedo y temor deje a carla y me fui a ver la película

carla me siguió me dijo que olvidara eso esas mujeres no tenia por que arruinarnos ese momento tan rico que habíamos pasado y yo furiosa le dije carla no te niego que si me gusto pero solo fue ese momento y tu eres novia de mi hermano así que voy a entrar al cine, en eso ella se molesto y se fue y entre yo sola al cine fue tanto el dolor y la pasión al mismo tiempo que yo sentía que amaba y a la ves odiaba era una fuerte sensación, termine de ver la película y me fui para mi casa en el camino no podía dejar de pensar en lo que me había pasado era como un cuento de hadas diferencia que no tenia un príncipe si no una princesa por quien suspirar y soñar.

al llegar a mi casa me cambie me bañe me puse una blusa y unos shores cortos para lucir algo de piernas y cholas y la llame para charlar ya era tarde eran como las 7 de la noche el cual ella acepto y se acerco al estacionamiento del edificio y yo baje y ella algo molesta me saluda con la mano y le digo oye carla lo que paso hoy de verdad me hizo cambiar me dio un giro en la vida nunca pensé que iva a sentir algo de otro mundo contigo y mucho menos que por una tarde sienta que me allá enamorado de una fea que no deje de pensar en sus ojos trigueños sus labios rojos su sonrisa su cabello todo, ella se ríe burlosamente y me agarra y me abraza y me dice tu me gustas mucho y yo también siento lo mismo por ti, me agarro de la mano y me llevo corriendo para su casa y me dice mis papas esta noche no estarán por que van para un matrimonio de una amiga de ellos y ella vive en otro estado cerca de la capital así que tendremos la noche para las dos, no podía dejar de mirarla y ella coloca una película y se sienta en el sofá conmigo y coloco su mano en mi pierna, sentía como mi cuerpo se volvía a calentar mi vagina se ponía tiesa y sudorosa, mis pesones endurecían como un maní y poco a poco empeso a deslizar su mano sobre mi pierna me apretaba me sobaba hasta llegar a mi cuquita y me la empeso agarrar y yo empesaba a gemir de placer el cual ella me callo con un beso profundo e intenso en el cual jugábamos con nuestras lenguas nuestras salivas se enlazaban era rico, me muerde los labios y empiesa a bajar con su lengua por toda mi mejilla, llegando a mi cuello sentía la piel de gallina estaba volando en otro mundo con carla.

ella me empiesa a quitar la blusa y empiesa a besarme por el pecho y yo en otro mundo simplemente quería ser de ella, me empeso a besar por mis tetas luego fue bajando por todo mi cuerpo metiéndome la lenguita por mi ombligo y abriéndome las piernas me empeso a lamer toda la pierna hasta llegar a mis pies el cual ella mordía y chupaba con pasión desesperada, luego viene y me abraza y se me sienta en mis piernas me atrae mas hacia ella apretándome las nalgas y mordiéndome los labios sentía tanta desesperación que agarre y le quite la camisa y estaba sin sostén tenia unas tetas lindas de niña hermosa no espere mucho y enseguida me las lleve a la boca chupando, besando, mordiendo y lamiendo como una ternerita hambrienta. ella gemía de pasión sentía su cuerpo a millón sudar con el mio, sentía su vagina rozar con mi cuerpo, con miedo y timidez se la empese a tocar se sentía divina hasta mas pequeña que la mía, sentía a carla como una niña y yo una mujer mala violándola pero que le encantaba ser violada, se baja de mis piernas y se quita el shor y estaba en hilo y se voltea y me pone sus diminutas, redondas y ricas nalgas al frente mio y me dice todo esto es tuyo quiero que me hagas tuya devoramelo como una perra , eso me éxito mucho mas que no espere y empese a lamer y besar esas ricas nalguitas luego la agarre por la cintura estando de espalda y me la senté en mis piernas la empese a lamer por toda la espalda morderla y besarla por el cuello hasta la dominaba por el pelo que de un jalón la acosté sobre mi y la besaba con desesperación en esa boca deliciosa luego ella se para se baja el hilo, me para me quita mi cachetero y las dos desnudas completamente nos empesamos a besar de nuevo y apretándonos las nalgas fuimos caminando, carla como era flaca se me lanzo encima mio y me cruzo sus piernas y apretada a mi sin quererme soltar sentía su vagina caliente chocar conmigo y sus hermosos senos chocar contra los míos de forma acelerada me la lleve así cargada y llenándonos de besos llegamos a su habitación el cual la lance y la empese a besar por todo su cuerpo desde su cuello hasta sus piernas y cuando las abrí tuve al frente su hermosa vagina rosadita sentí tal emoción su olor, su calor que me vine y suspire de pasión y empese abrirle los labios con mis dedos veo a carla con los ojos cerrados y con la boca entre abierta no podía hechar para atrás así que empese a lamer esa rica vagina ella gemía y apretaba la sabana y gritaba de placer yo cada ves lamia y lamia con desesperación por que su liquido era dulce y no podía dejar de comérmela, tuve así un buen rato hasta que la voltie y le empese a lamer su culito rico y empese a meterle un dedo el cual ella lloraba y mordía la almohada de lujuria y pasión pero no podía dejar de hacerla mía y aumentaban las ganas de seguir chupándola hasta que pego un grito inmenso de placer el cual me asuste pensé que le había hecho daño y ella se voltea y me dice perra me hiciste tener un orgasmo y es lo mas rico que he sentido se acerco a mi y me empeso a lamer y besar por mis labios llenos de su liquido vaginal luego me tiro en la cama se monto encima de mi y empeso a besarme por todo el cuerpo he hizo lo mismo conmigo me lamo chupo acaricio mi vagina yo no podía dejar de gemir de tanto placer que también me hizo llegar al orgasmo, ella siguió lamiendo fue subiendo sentía su cuerpo caliente su aliento y su boca con olor y sabor de mi vagina y sellamos esa noche pasional con un largo beso y acostándonos abrazadas y entrelazadas de piernas dormimos nuestra primera noche de lesbianas.

con el pasar del tiempo ella es mi actual pareja mi hermano comprendió lo de nosotras y hemos vivido una y mil noches de sexo pasional, loco y desenfrenados, el cual logramos hacer fantasías de hacerlo en una playa en el liceo hasta en un crucero que poco a poco iré contando de nuestras noches y de como iniciamos a otra chica que también es nuestra pareja, vivimos un triangulo de amor inolvidable y aunque vivamos las 3 juntas y tengamos sexo las 3 somos bisexuales

Mi experiencia en el ascensor con mi vecina

Hoy te voy a contar una experiencia que tuve con una amiga que es lesbiana, algo que nunca pensé que iba a pasar. He de reconocer que algunas veces me había dado la sensación de que me miraba con un cierto deseo e interés, pero como ella nunca me había hecho la más mínima insinuación achaque mi impresión a haber oído esos rumores, y no le di ninguna importancia.

Ese día iba a salir de compras con mi amiga y estaba muy contenta porque, gracias al buen tiempo, podía volver a ponerme un vestido de primavera que me gustaba mucho, pero que me costaba horrores de abrochar ya que tenia un montón de odiosas trabillas en la espalda que eran muy difíciles de ajustar.

Dio la casualidad de que también estrenaba un coqueto sujetador calado con cierre por delante, realmente precioso, que me ayudaba a realzar todavía más mis ya de por sí grandes y firmes pechos; que siempre he pensado que eran la parte más atractiva de mi anatomía, dado que es en la que más se fijan todos los hombres que conozco.

Mi vecina iba con una corta minifalda, que le permitía lucir sus largas piernas; y un fino suéter, que lucia como de costumbre sin sujetador. Pues, en verdad, sus pequeños senos apenas necesitan nada que los mantenga firmes. Aún así en más de una ocasión le había aconsejado su uso, aunque sólo fuera para disimular los traviesos y puntiagudos dardos de carne que se marcaban claramente en la ceñida blusa, como queriendo atravesarla.

Les cuento todos estos detalles para que se hagan una idea de lo mal que lo pase cuando nada más arrancar el ascensor, en el que por suerte bajábamos las dos solas, noté que se me soltaba el cierre del sujetador. Así se lo dije a Paqui, y esta paró el ascensor de inmediato. Le comente que tendríamos que subir hasta mi casa a que me lo pusiera bien, pero ella me dijo que lo más seguro es que no hiciera falta llegar a esos extremos.

Después, soltándome el lazo del vestido con desenvoltura, se metió hábilmente debajo del mismo, para intentar arreglar la incomoda situación allí mismo.

Yo me sentí muy violenta, sobre todo cuando noté la insinuante presión de su rodilla en mi intimidad, bien instalada entre mis piernas separadas, pues mis braguitas eran muy finas y me hacían notar todos sus roces con demasiada intensidad. Pronto sentí su cálido aliento entre mis senos; y, aunque no vi ningún motivo para ello, noté cómo apretaba suavemente mis pechos, al mismo tiempo que conseguía cerrar de nuevo el sujetador.

Mientras Paqui salía de debajo de mi vestido pude notar claramente como se apoyaba, brevemente, en mi sensible entrepierna. La verdad es que no me enfadé lo más mínimo ante su osadía; al contrario, me sentí bastante excitada con la insólita experiencia.

Por eso me puse roja como un tomate y no me atreví a mirarla de nuevo a los ojos. Ni siquiera cuando, a los pocos instantes de arrancar, noté que se me volvía a soltar el sujetador. Al oírme maldecir se imagino lo que sucedía, volvió a parar el ascensor y, dedicándome una sonrisa de lo más turbadora, se introdujo de nuevo bajo mi vestido.

Esta vez Paqui palpo de manera rápida, pero claramente posesiva, toda mi intimidad por encima de las bragas, antes de llegar a mis pechos, que ya temblaban de excitación. Y, durante todo el tiempo que estuvo bajo el vestido, el continuo roce de su inquieta rodilla se hizo tan insidioso que termine por empapar las braguitas con mis dulces flujos.

Luego, al llegar a la altura de mis turgentes senos, abrió totalmente el sujetador, aunque no venia a cuento. Dedicó todo el tiempo que quiso a contemplarlos con detenimiento, mientras yo sentía su cálido aliento a escasos centímetros de mi piel mas sensible.

Después utilizo las dos manos para, con mucho tacto, y unas caricias tan suaves como enervantes, volver a introducir uno de los senos dentro de su copa. Como vio que yo no decía nada (aunque mi corazón latía a toda máquina y mi respiración era cada vez más agitada), al introducir mi otro seno en su copa correspondiente, me masajeó a fondo todo el pecho; amasándolo, y estrujándolo, de una forma realmente cariñosa y sensual.

En vista de mi pasividad aprovechó la estupenda ocasión que le brindaba para acariciar y jugar, dulcemente, con mi grueso pezón rosado; hasta que éste, agradecido, se endureció como una pequeña piedra entre las amorosas manos que lo cobijaban.

Una vez que Paqui hubo abrochado mi sujetador, no puso el menor disimulo en apoyar toda la palma de su mano en mi excitada entrepierna; llegando al extremo de deslizar uno de sus dedos a lo largo de mi húmeda rajita, antes de salir del vestido, con una sonrisa de oreja a oreja. Pues mientras salía sus dedos se deslizaban por encima de mis bragas, de un modo turbador, empapándose en el abundante fluido que encharcaba la prenda.

Después, ya con el ascensor en marcha, me miró fijamente a los ojos, y empezó a oler su mano como si se hubiera probado el mejor de los perfumes. Yo estaba tan cortada que no hacerte a reaccionar, ni siquiera cuando se me volvió a soltar el cierre del sujetador; pero se me debió de notar en la cara, pues ella, sin necesidad de consultarme, volvió a detener el ascensor. Esta vez, sin decirme ni una sola palabra, se fue directa al asunto.

Paqui sólo se detuvo unos breves instantes en juguetear con mis húmedas braguitas, haciendo que sus hábiles dedos con sólo unos movimientos separaran mis labios menores hasta provocar un indecente bostezo, antes de llegar de nuevo ante mis pechos.

En cuanto abrió el sujetador del todo, perdió sólo unos momentos en recrearse la vista con el abrupto paisaje, antes de empezar a masajear uno de mis senos con sus largos y hábiles dedos. Su boca, y su lengua, se encargaron de que el otro se convirtiera en un autentico volcán; y pense, al sentir sus maravillosos mordisquitos en mi pezón, que me iba a correr en cualquier momento.

Pero fue su otra mano, la que introdujo dentro de mis bragas, para explorar mi todavía virginal cueva, la principal culpable de que me corriera como nunca antes lo había hecho, mientras mordía mis manos para amortiguar los escandalosos jadeos que emitía.

Mi viciosa vecina no se conformó sólo con eso y, desentendiéndose de mis agradecidos pechos, bajó su cabeza hasta llegar a la altura de mi entrepierna.

Allí, después de bajar mis lindas braguitas hasta sacármelas por los tobillos, se dedicó a contemplar a su gusto mi encharcada intimidad, generosamente expuesta ahora que por fin podía separar mis piernas mucho más, como ella deseaba.

Pronto se entregó a una larga serie de succiones y lameteos que me hicieron alcanzar una increíble serie de orgasmos que, aún hoy, los recuerdo y me tiemblan las piernas.

Sobre todo el último que alcance dentro de aquel ascensor, en el que Paqui además de pellizcarme el abultado clítoris con una mano mientras saboreaba golosamente mi cueva, se las ingenió para introducir uno de los expertos dedos de su otra mano en mi estrecho orificio posterior; incrustándolo casi por completo en su interior antes de empezar a maniobrar hábilmente, consiguiendo arrancarme un autentico aullido de placer.

Quedé tan floja después de este violento orgasmo que me tuve que apoyar en mi amiga, debido a que mis débiles rodillas amenazaban con doblarse de un momento a otro.

Desde luego ese día no fuimos de compras, subimos a su casa y me enseño todo lo que una mujer puede enseñar a otra respecto a los secretos del amor. Desde entonces vivimos juntas, y no hay día que no riamos al recordar la cara que pusieron los ancianos vecinos que abrieron, aquella mañana, la puerta del ascensor, y vieron el aspecto que teníamos.

La conocí en la calle

YO una mujer de 30 años casada desde hace. 10, un tanto ninfomana, siempre soñaba con estar con una mujer,me imaginaba como seria besar, acariciar, a un personaje de tu mismo sexo pero no pasaba de imaginaciones. Mi historia comienza en el transporte público, una tarde de domingo en la ciudad de Bogotá hacia un lindo sol, yo llevaba un pantalón de Jean, una camisola blanca y unos tacones, me subo al bus y me siento al frente de una niña hermosa bronceada con sus ojos color miel, su cabello largo y lacio, me miraba demasiado, no quitaba sus ojos en los mios, de ves en cuando una sonrisa. Se dibujaba en sus labios, me puse nerviosa me preguntaba que edad tendría talvez 16 o quizá 19?? Era tan hermosa y a la vez tan joven su delgado cuerpo me hacía mojar imaginándome. Como le haría. El amor, me estremecía sus ojos, eran tan penetrantes, ella llego a su destino, alistó su cartera y cuando se levanto de su silla me miró y me dijo adiós, ohhh no lo podía creer, en segundos pensé en que hacer me levante y fui tras de ella, al bajarme del buscador, le dije hola ella se volteo so río y me dijo hola esperaba que hicieras eso, me transmites algo que no se que es…. Le dije:te invito un café ella acepto, fuimos a un cafecito que quedaba cerca me dijo estas nerviosa? Le respondí si algo en ti me atrae mucho, pero me atemoriza la idea. Que. Seas una niña, soltó la risa, que risa bella, me dice me llamo Paola tengo 17 años pronto cumpliré 18, venia de casa de mi madre, esta un poco enferma y quería visitarla, le pregunté no vives con tu mamá? ___ no decidí alejarme a los 15 y me fui a vivir a casa de.mis abuelos, mi madre decidió tener una pareja y creo que para que ella sea feliz es mejor no tenerme cerca. Me aterraba lo madura que la escuchaba. Pero cuentas de ti veo que eres casada…._ lo notaste x mi anillo verdad? Si y porque eres una mujer no se dimensiones 28 o 30 años….._ no te equivocas tengo 30. Esa tarde hablamos de todo hasta que le dije te invito a mi apartamento, estoy sola ya que mi esposo esta fuera de la ciudad, me agradaría. Mucho hacerte de cenar….. Salimos de allí, Dios que sexy es sus caderas, sus piernas, su cola, para mi era la mujer perfecta, tomamos un taxi y allí le dije como me gustaría darte un beso, espere una mala reacción para mi sorpresa ella sólo respondió apretando la mano, el trayecto duro 20 minutos de los cuales sólo nos limitamos a ver por la ventana sin cruzar palabra. Llegando abrí la puerta le dije. Sigue al cerrar. No soporte más me avalancha hacia ella y la bese, la arrinconado contra la pared ella me beso con desesperación introducía su suave lengua en mi boca y yo hacia lo mismo, baje mi mano a uno de sus senos, ella se estremeció y lanzó un gemido de placer, hizo lo mismo con mis senos, empezar a tocar sus piernas, en busca de su suave vagina con mi otra mano subí lentamente su falda, cuando llegue note que su panty estaba húmedo, en ese momento el mio quedo aun más húmedo, la abraze sin dejarla de besar la lleve a mi habitación larecoste en mi cama, le besaba sus ojos, su boca, subí su blusa, sin parar de besarle su ombligo, ella sólo. lanzaba suaves gemidos de placer ……._ mi señora. Hasme suya, ella. tocaba mi cabello con ternura, me arrodillado ante ella y quite su falda y su panty abrí sus piernas y me encuentro con una florecíta hermosa, rosada, recién depilada, ufffff la bese con amor al fin y al cabo era mi primera ves y no quería equivocarme,pase.mi lengua por su clitoris, ella gemía….._ ah ah mmmm mi señora. Que rico, yo lamía su orificio, volvía y subía a su capullo con mis manos acariciaba sus senos, ella.me.dice para para y lanza un gemido de placer ahhhhhhh y veo como su vagina suelta su lrgasmo dejándola llena, vuelvo y bajo y succión todo, me levanto quito mi Jean, mi blusa y mi panty, abro bien sus piernas y me subo en ella acomodando mi clitoris con el de ella, empiezo ha hacerle unos.movimientos mientras beso sus senos, ella besa los mios, mi clitoris se hincha al sentir el suyo mis movimientos son cada ves más fuentes y rápidos, hasta que.llega mi orgasmo ahhhhhhh que sensación tan indescriptible me tumbe sobre su pecho, ella acariciaba mi cabello, ….._mi señora ahora en adelante seré tu pequeña, y me tendrás aquí, se levantó abrió, is piernas y me lamió ufffff mi cuerpo empezó a tener contracciones de placer, ella fue más osada e introdujo su dedo en mi, me miraba y decía te gusta verdad??? Le respondió siii sus movimientos eran fuentes con agresividad, logre correré nuevamente,……… Agradecido mucho haberme bajado de aquel bus. Ahora Paola y yo somos una, nadie sospecha, le dí trabajo, y de ves en cuando nos escapamos la amoo es mi pequeña.

Mi secuestro III

Y, claro, luego me tuvo que tocar a mí. Ya conté en los relatos anteriores sobre el día que Marcela me había “secuestrado” y había hecho conmigo todo lo que quiso. Ahora había llegado el momento de mi venganza. Para no perder el efecto sorpresa, yo decidiría sin decirle cuando sería ella la víctima.

Por eso, dejé pasar más de dos semanas. Tuvimos sexo con la misma pasión de siempre, pero sin ningún tipo de dominación. Cada noche, ella esperaba el momento en que yo sacaría las cuerdas para atarla, pero yo le decía que eso pasaría en el momento más inesperado. Y así fue.

Un viernes habíamos salido a comer afuera con varias compañeras de la facultad.. Ninguna de ellas sospechaba de nuestra relación. Por eso, Marcela me miraba con una pequeña sonrisa mientras yo me quitaba el zapato y pasaba mi pie a lo largo de sus piernas y lo subía por debajo de su vestido casi hasta su entrepierna.

Estuvimos en un restaurant hasta cerca de la medianoche, cuando nos despedimos de nuestras amigas y nos dirigimos al estacionamiento. Marcela había dejado el auto en el subsuelo y al llegar era el único que estaba en el lugar. Era el momento de actuar. Ella se acercó para abrir el auto, y se sorprendió cuando le dije:

-Mmmm, me parece que no vas a poder manejar vos…

Me miró sin comprender, y luego puso una sonrisa enorme cuando vió en mis manos las cuerdas y un rollo de cinta para embalaje que yo había sacado de la cartera.

-Esto si que no me lo esperaba… ¡qué perversa que sos, bebé!

Resignada, se dió vuelta y cruzó sus manos tras la espalda, donde yo las amarré dando varias vueltas de cuerda hasta dejarla indefensa. Mientras ella, muy curiosa sobre su futuro, preguntaba cómo llegaríamos a casa, cómo haría yo para que nadie la viera en esa posición, apagué sus palabras con un largo beso en los labios

-No te preocupes, amor… nadie te va a ver.

Entregada, abrió la boca para que yo pudiera colocarle dentro un pequeño pañuelo, que aseguré con buen trozo de cinta. Abrí la puerta trasera del auto y la hice recostar sobre el asiento. Allí, amarré sus tobillos muy juntos dando varias vueltas alrededor, y la miré un momento. Se la veía tan dulce. Tan indefensa. Tan sexy con su elegante y corto vestido negro, al igual que sus medias y zapatos. Una mujer de 29 años con mucha clase, en manos de una chica de apenas 19. La cubrí con una sábana que había guardado en el baúl, y emprendimos la vuelta a casa.

El viaje fue muy divertido, al menos para mí. En cada semáforo que me detenía, pasaba la mano hacia atrás bajo la sábana, acariciándole los muslos y luego dándole alguna suave palmada, que ella respondía con algún MMMPPPHHH.

Finalmente llegamos al estacionamiento de casa. Le desaté los tobillos, le quité la mordaza y cubriéndola con mi saco para que no se vieran las ataduras que aseguraban sus manos, la llevé hasta el departamento. Toda la situación nos había puesto muy cachondas, y ni bien entramos a la habitación, la puse de frente a mi, le apoyé las manos sobre el culo y nos besamos como bestias.

Le desaté las manos por un momento, y le ordené que se desnudara completamente, cosa que ella hizo sin dudar, mirándome desafiante ante cada movimiento.

-Listo… ahora qué pensás hacer conmigo…

La hice acostar boca arriba sobre el colchón. Amarré sus muñecas tan fuerte como pude, y con otra cuerda las aseguré sobre su cabeza al respaldo de la cama. Quitándome los zapatos y las medias, me paré sobre la cama, y continué desnudándome lentamente sobre ella, mientras dibujaba con mi pie su cuerpo rozando apenas cada parte en un movimiento que la volvía loca de excitación. Sabiendo que ella tenía una particular debilidad por mis pies, lo acerqué a su boca Casi con desesperación comenzó a lamerlo y a succionar cada dedo. Yo sentía que estaba hirviendo por dentro, pero no quería apresurar el momento. Como para aumentar todavía más la excitación de ambas, bajé de la cama y abriendo sus piernas amarré cada tobillo a cada uno de los postes. Luego me acosté sobre mi cautiva y comencé a mover mi cuerpo, penetrando su boca con mi lengua y evitando tocar su sexo por más de dos segundos. Su desesperación aumentaba tanto como sus gemidos. En el momento en que no aguanté mas, me arrodillé ubicando mi pubis sobre su rostro, y tomándola del pelo la obligué a hacerme acabar. Su lengua se movía como una víbora dentro mío y no pasó más de un minuto hasta que sentí un fuerte escalofrío por todo mi cuerpo.

Con la respiración entrecortada, Marcela me suplicaba que la hiciera suya… que apagara ese incendio que tenía entre las piernas. Como respuesta, me limité a amordazarla, vendarle los ojos y disfrutar sádicamente de su sufrimiento. Nunca la había visto en ese estado… creo que realmente trataba con todas sus fuerzas de desatarse contorsionando todo su cuerpo, elevando las rodillas, moviendo los pies tanto como podía, retorciendo las muñecas bajo las fuertes cuerdas, gimiendo bajo su mordaza. Como para mantener su fuego, yo magreaba sus muslos, mordisqueaba sus pezones, pasaba mis manos, mis pies y mi lengua por todo su cuerpo, evitando sólo un lugar:

El lugar que ella tanto deseaba. Sólo cuando me apiadé de su sufrimiento, busqué vibrador ya habíamos utilizado y un juguete nuevo que yo había guardado para esta ocasión: un consolador doble ajustable a la cintura, de manera que ambas seríamos penetradas. Yo nuevamente me sentía al límite de mi excitación. Encendí el vibrador y lo hundí sólo un segundo dentro de su sexo totalmente húmedo. Como la venda de los ojos le evitaba conocer mis movimientos, cuando saqué el vibrador volvió a contorsionarse esperando más.

Por eso, muy lentamente como para no lastimarla (aunque en verdad no era demasiado grande) lo hundí dentro del agujero del culo, mientras ella gemía indefensa moviendo la cabeza de un lado a otro. Me coloqué el consolador doble, introduciendo una parte dentro de mi sexo y lo ajusté a mi cintura para dejar el otro falo de goma listo para penetrar a Marcela. El vibrador continuaba haciendo su trabajo dentro de su agujero negro, y los gemidos eran cada vez más fuertes, al igual que el movimiento de ascenso y descenso de sus caderas. Ella sin dudas no esperaba lo que venía. Por eso la mordaza apenas pudo controlar su grito cuando en sólo un movimiento me hundí dentro de ella, y comencé a moverme salvajemente de adelante hacia atrás, amasando sus pechos, sacando fuera toda la calentura que yo misma sentía al ser penetrada en cada movimiento por el falo que tenía dentro de mi propio sexo.

Fue un momento…. un momento inolvidable. Cada estocada sacaba a Marcela de quicio, la movía frenéticamente como una descarga eléctrica sobre su cuerpo.

Todo su cuerpo tensionado subía y bajaba. Sobre las últimas embestidas, recuerdo haber mirado sus muñecas atadas y puños totalmente cerrados, y en un segundo descubrir cómo se abrían, desvaneciéndose junto con ella.

Literalmente violé a Marcela y acabé desplomándome sobre ella, que yacía prácticamente desmayada.

Minutos después, quité los pañuelos que cubrían su boca y sus ojos, y la desaté. La ayudé a recuperarse a fuerza de mimos, masajes y besos. Ella me confesó que, pese a que en un momento me odió por todo lo que le hice, había disfrutado mucho en el papel de secuestrada. Tanto que, cuando yo me disponía a apagar la luz para dormir, me preguntó como lo más normal del mundo:

-¿Qué hacés?

-Voy a apagar la luz… ¿por?

Mostrando las cuerdas que aún estaban en la cama, respondió:

-Y… yo podría escaparme durante la noche.

Reímos juntas, y mientras ella, totalmente entregada, se acostaba boca abajo cruzando sus muñecas tras la espalda, yo amarré sus pies juntos, para luego hacer lo mismo con sus manos. Ahora sí, apagué la luz me recosté abrazándola, y nos entregamos ambas a un profundo y merecido descanso.

Mi secuestro II

Pasó cerca de una hora hasta que Marcela volvió. Yo seguía en la cama como ella me había dejado: atada de pies y manos, amordazada y con los ojos vendados. “Por fin” pensé, cuando escuché sus pasos en la habitación. Se acercó y me ayudó a sentarme en la cama, e hizo lo mismo a mi lado.

-¿Como la pasó mi chiquita… me extrañó? preguntó sarcásticamente, mientras me acariciaba las piernas.

-MMMMPPPPHHHH… – baulbucee bajo mi mordaza.

Ella me acarició un poquito más, y me quitó la venda de los ojos y la cinta que tapaba mi boca. Me besó muy dulcemente, mientras yo la miraba y no podía creer cuanto me calentaba toda esta situación. Pese a los 19 años con que contaba en aquel momento, yo siempre había sido una chica de personalidad fuerte. Ahora me sentía totalmente entregada a lo que Marcela quisiera hacer conmigo. Y, lo que era peor, me gustaba muchísimo estar en sus manos como lo estaba en aquel momento. Y eso mismo es lo que le dije a ella, cuando me preguntó cómo me había sentido al tener una relación así. Ella contestó:

-Bueno, me alegro que a vos también te haya gustado, porque a mi me gustan mucho esta clase de juegos… siempre y cuando no incluyan dolor intenso, tortura, ni nada que la otra parte no quiera.

Eso me tranquilizó, porque era un límite claro, que yo prefería no cruzar. Marcela me besó dulcemente en los labios, y con una sonrisa me dijo:

-Bueno mi amor, ahora voy a preparar algo de comer… vení… vamos a la mesa…

-Vas a desatarme?

-Mmmm… solamente los pies, chiquita… acordate que vos seguís siendo mi secuestrada. Yo me reí… este juego me gustaba cada vez más. Marcela me desató los tobillos, y con las manos atrás como la prisionera que yo era, fuí llevada de su mano hasta sentarme en la mesa del living. Al lado del living, había una bolsa enorme, que yo nunca había visto. Cuando le pregunté que era, ella sólo respondió:

-Ah, esa bolsa… ya vas a ver, es una sorpresa… son algunas cosas que salí a comprar esta mañana cuando salí.

Yo, por supuesto, me moría de ganas por saber qué había en esa bolsa.

El almuerzo fue divertido. Ella preparó todo, y me dió de comer en la boca, mientras yo seguía desnuda y con las manos atadas en la espalda. Entre cada bocado, metía sus dedos dentro de la boca, y yo me ocupaba de absorberlos y lamerlos. Y después de cada sorbo de agua, me besaba, explorando con su lengua cada parte de mi boca. Yo nuevamente estaba a punto de explotar, y esto era potenciado por la imposibilidad de mover mis manos.

Cuando terminamos, Marcela se puso de pie, y echó mi silla hacia atrás, alejándola de la mesa hasta dejarla casi en medio del living. Puso música lenta, y comenzó a desnudarse con movimientos muy lentos. Mientras esto sucedía, yo quise saber algo más sobre mi futuro:

-Y, mi amor, qué vas a hacer ahora conmigo.

No contestó, y siguió quitándose la ropa. Cuando por fin quedó solo con la ropa interior, -que sin dudas había comprado cuando me dejó sola-, casi se me corta la respiración. Llevaba un conjunto muy erótico, de dos piezas en negro con encajes, y medias negras. No era nada original, pero cuando cubrían ese cuerpo impactante (ella era mucho más alta que yo), yo ya comenzaba a sentir un cosquilleo en todo el cuerpo. Y me sentía más expuesta y caliente que nunca.

Marcela se acercó hacia mí, apoyó un pie sobre la silla donde me encontraba, y se quitó lentamente primero una media, y luego la otra.

Luego, se arrodilló ante mí, y comenzó a pasarme sus dedos por todo el cuerpo… haciendo círculos sobre mis pezones, rozando levemente mis labios… dibujando sobre mis entrepiernas… y pasando su palma suavemente sobre la pequeña cabellera de mi pubis… Pero siempre evitando el lugar de mi cuerpo que más necesitaba de sus caricias. Yo eché la cabeza hacia atrás, y ya comencé a gemir, retorciendo apenas mis manos bajo las ataduras. Ella se rió de mi situación, y dijo Uauu… chiquita, como estamos hoy… no te hagas muchas ilusiones de acabar rápido, mi vida… porque esto va a ser muy lento… y voy a hacer con vos todo lo que quiera…

Yo estaba con los ojos cerrados, y no podía contestar. Marcela se sentó de frente sobre mis piernas, y tomándome fuertemente del pelo, me estampó un largo y profundo beso, al tiempo que con su otra mano seguía acariciando suavemente mi cuerpo. Luego tomó las medias que se había quitado, y las hizo un bollo entre sus manos.

-Bueno, mi amor… ya sabés lo que tenés que hacer, ¿no?

Claro que lo sabía. Abrí mi boca, y ella insertó ambas medias dentro hasta llenarla por completo.

Marcela se incorporó, y fue hasta la bolsa que a mí tanto me inquietaba. Sacó de ella varios metros de cuerda y algunos pañuelos oscuros. Con uno de ellos terminó de amordazarme. Me ayudó a incorporarme, y me llevó hasta la otra punta del living, donde teníamos un enorme sillón, y una alfombra tipo persa a los pies.

Sobre ella fui depositada boca arriba. Marcela se arrodilló sobre mi, y comenzó a besarme por todo el cuerpo. Pasó su lengua por mi cuello, mordisqueó suavemente ambos pezones, y lamió mi ombligo durante varios minutos, como si fuera mi vagina. Yo gemía bajo mi mordaza y retorcía mis muñecas bajo las ataduras. Pero ella seguía con su perverso juego, lamiendo cada pulgada de mi cuerpo, pero evitando siempre mi sexo, que estaba ardiendo a chorros. Con voz carraspeante, me decía “Mmmm… qué caliente que estás, bebé…” Tomó otra cuerda, cruzó mis pies y los amarró fuertemente uno con otro. De esta manera, cuando me hizo arrodillar, yo tenía mis piernas abiertas y mi sexo expuesto, aún con los tobillos amarrados. Se colocó detrás mío y comezó a lamerme el cuello… a rozarme los pezones con ambas manos… a pasarme las uñas por la panza en un cosquilleo casi insoportable… a pasar su mano muy levemente por los pelos de mi pubis… a ponerme cada vez más caliente, tanto que recuerdo haberme puesto a llorar retorciéndome, mientras de mi boca sólo salían ahogados MMMMPPPPHHH… mmmmppphh.. Acompañaba cada movimiento con frases como: “mmm… mirá cómo te ponés… como me gusta verte sufrir tanto… no te da vergüenza ser tan putita… estar tan entregada… voy a hacer con vos todo lo que se me de la gana… y vas a disfrutar cuando yo quiera, bebé.” Y no mentía. Durante un largo rato hizo conmigo cuanto quiso. Me llevaba al borde del orgasmo, y justo en el momento en que yo sentía que estaban por llegar los espasmos, dejaba de tocarme y se masturbaba con un vibrador recostada delante de mis narices, gimiendo y disfrutando todo lo que yo no podía. Temblando y sudando desesperada, le rogaba con la mirada que me hiciera acabar de una vez.

Ella, con su sonrisa perversa, rozaba con su pie desnudo mis senos, mi torso, mi pubis, y lo alejaba inmediatamente cuando yo intentaba moverme hacia adelante. Yo la odiaba, la deseaba, y con las pocas fuerzas que me quedaban retorcía mis muñecas atadas. Cuando ya se dió cuenta que no aguantaba más, se colocó delante mío, me quitó la mordaza y tomádome del pelo fuertemente me besó, metiéndome la lengua hasta la garganta, mientras comenzó a recorrer con el vibrador encendido mi cuerpo. Lo movió alrededor de mis pechos, lo bajó hasta mi ombligo, y mirándome fijamente a los ojos mientras me asía fuertemente del pelo, lo hundió violentamente en mi interior, arrancándome un grito de placer que retumbó en todo el departamento.

Mi sexo vibraba, y continuó vibrando haciéndome sentir cosas que no había sentido en mi vida. Marcela me besó, me soltó, y yo caí de espaldas en la alfombra, semidesmayada. Sentí que me desataba los tobillos y las muñecas. Me colocó boca abajo y masajeó mi espalda y las plantas de mis pies, besándolos y lamiéndo cada dedo. Se recostó a mi lado y yo me abracé a ella como si fuera su hija. Cuando nos recuperamos, hablamos de todo lo que habíamos sentido. Le hice prometer que ella también se iba a dejar “secuestrar” por mí. Y lo hice, pero esa es otra historia.

Se ubicó frente a mi y comenzó a mordizquear mis pezones y a acariciar

Cuando yo tenía 14 años, me fui de vacaciones con mi tía y mi prima a una casa que ella había alquilado en la costa. Mi tía tenía por aquel entonces 35. Era una mujer alta y muy deportista, por lo que mantenía una cola muy bien formada y un físico super llamativo. Mi prima un año menos que yo.

Los primeros días fueron a pleno sol. Nos pasábamos el día en la pileta, jugando en el parque de día y jugando a las cartas por la noche. Mi tía era (y es) una mujer muy vital, y siempre estaba con nosotros en cuanto juego hubiera. Al cuarto o quinto día, una lluvia torrencial que duró varios días, y nos obligó a quedarnos dentro de la casa. Mi tía se pasaba el día leyendo, y mi prima y yo inventamos mil juegos. Estábamos en plena adolescencia, y si bien no jugábamos al doctor, siempre había un muy liviano juego sensual en cada uno de ellos.

Un día, estábamos jugando a las cartas con mi tía, y como para no hacerlo muy aburrido, yo propuse que incluyéramos prendas. Ambas aceptaron y comenzamos el juego.

Mi secuestro I

Al tiempo de estar con Marcela, sentía por ella una cosa muy rara.

Era una chica muy cariñosa, todo el tiempo me llamaba bebé y me daba muchas caricias, que a cualquier otra mujer yo no le hubiera permitido. Pero, no sé… me gustaba. Aunque yo quería negarlo, ella me atraía mucho. Tenía 29 años, una figura hermosa… era muy alta, buen cuerpo… muy llamativa… Y yo, con mis 19 años a cuestas y un físico pequeño, sentía que ella ejercía una especie de dominio sobre mí.

Nos habíamos conocido hacía varios meses en la facultad. Como ambas habíamos llegado a la ciudad en plan de estudios, decidimos compartir los gastos y alquilar juntas un departamento.

Todo ocurrió una noche. Habíamos estado bebiendo en casa y ya estábamos las dos un poco borrachas, semidesnudas y sentadas en unos almohadones en el piso. Como siempre, ella fue la que tomó las riendas. Comenzó a acariciarme el pelo y luego tomó mi cara y me dió un beso de aquellos. Era la primera vez que me ocurría algo así con una mujer. Primero me alejé, pero luego yo misma volví a besarla apasionadamente. No lo podía creer…¡estaba besando a una chica! Marcela me quitó casi con violencia la camiseta que llevaba puesta y comenzó a besarme salvajemente los pezones. Yo sólo cerré los ojos y me dejé hacer, casi gritando de calentura. Me arrancó las bragas y comenzó a lamerme el coño, mientras me decía cosas como “por fin sos mía… hacía mucho que estaba esperando este momento… ahora vas a saber lo que es gozar de verdad.”

Entre el mareo, yo sentía una excitación inmensa… la tomaba del pelo, y ella seguía pasando su lengua por mi sexo, de la manera en que sólo una mujer sabe hacerlo. Siguiendo a su estilo, me ordenaba cómo ubicarme, y luego de una 69 terminamos ambas exhaustas sobre el piso, acariciándonos con ternura.

Esa y varias noches más dormimos abrazadas, haciendo el amor sin parar. Ella me enseñó como y donde besarla… cuando hacerla llegar al orgasmo…

A los pocos días, un domingo por la mañana, estábamos en la cama después de una nuestras “noches de lujuria” . Yo estaba por levantarme, porque como todos los domingos iba comer a lo de mi tía. Marcela se incorporó en la cama y se arrodilló a mi lado. “No quiero que te vayas, asi que voy a secuestrarte”. Nos reímos juntas. Yo le pasé un pie por los pechos acariciándole con mis dedos los pezones y mirándola desafiante le respondí: “No creo que te animes”. Me tomó el pie y comenzó a besarlo y lamerlo, mientras me decía “Vos de acá no salís”. Riendo traté de incorporarme, pero ella se abalanzó sobre mí y comenzamos a luchar, siempre como un juego. Como era más grande, enseguida yo estuve boca abajo con ella sobre mis espaldas y sujetándome las manos. Indudablemente esto lo venía preparando, porque sacó un montón de cuerdas de abajo de la cama y con una de ellas me ató fuertemente las manos a la espalda. Yo me resistí, pero sin poder parar de reír. Era indudable que ese juego gustaba. Cuando ya estuve indefensa, me dió vuelta y me estampo un beso, metiéndome la lengua hasta la garganta.

-Ahora vas a ser mía todo el tiempo que yo quiera ¿querés?” me dijo con una sonrisa sádica.

Yo luche con mis atadura, y cuando comprendí que era imposible soltarme, decidí entregarme para disfrutar de lo que venía.

-Aunque no quiera, ya estoy en tus manos…¿qué vas a hacer conmigo?”

No me contestó. Tomó una de sus bragas que estaba en el suelo y me la metió en la boca, al tiempo que la aseguraba con un pañuelo, que también estaba bajo la cama. Luego se tomó un largo rato lamiendo y acariciando suavemente mis pies. Lentamente, amarró mis tobillos uno a cada uno de los parantes de la cama, dejándome las piernas totalmente abiertas y mi sexo expuesto a lo que ella quiera. Finalmente, me colocó una especie de correa en el cuello y la amarró con otra cuerda al respaldar de la cama. Ahora sí… yo no podía moverme y estaba a su entera disposición. Pero este juego me gustaba cada vez más, y sentía que mi coño chorreaba placer. Volvió a jugar con mis pies indefensos, primero besándomelos y luego haciéndome cosquillas en las plantas, mientras yo me movía desesperadamente de un lado a otro, ahogando mis gritos con la mordaza. Cuando tuve bastante, comenzó a besarme y morderme los pezones, pasó sus afiladas uñas por mi panza… por mis piernas. Y sólo después, se arrodillo entre mis piernas bien abiertas y comenzó a lamerme el coño…Daba con su lengua suaves golpes en mi clítoris, y con sus manos amasaba salvajemente mis tetas. Yo gemía y estaba a punto de tener el orgasmo más maravilloso de mi vida. Pero justo cuando estaba a punto de llegar…Marcela se detuvo. Se incorporó y se quedó observándome sádicamente, disfrutándome indefensa como estaba, tratando de gritar, llorando ahogadamente y retorciéndome de un lado a otro.

Cuando disfrutó de mi sufrimiento se arrodillo sobre mí y me quitó la mordaza. Le supliqué llorando que me hiciera acabar… le prometí que haría todo lo que ella quisiera, pero por favor… Me besó penetrando su lengua hasta mi garganta. “No vas a acabar vos sóla…vamos a acabar juntas”. Se colocó de espaldas a mí para hacer la 69, y puso su coño sobre mi boca. Desesperada como estaba, la lengua no me alcanzaba para lamerle todo el interior, que estaba inundado de jugos. Ella gritaba de placer, y comenzó a chuparme con violencia el coño, mientras me metía un dedo dentro del ano hasta hacerlo desaparecer por completo. Mis tobillos estaban doloridos, por la fuerza que hacía para zafarme de mis ataduras… pero era imposible. Ya sentía mis manos en la espalda totalmente entumecidas… pero no me importaba… Ambas gritábamos y lamíamos… yo casi llorando y ella como una guerrera. Hasta que acabamos juntas, entre espasmos desesperados.

Yo estaba casi desmayada… casi no podía abrir los ojos. Ella descansó un momento…y luego sin desatarme me besó en los labios y me acarició todo el cuerpo “¿Querés que te desate? Me sentía totalmente entregada.Casi sin voz, contesté “Hacé lo que vos quieras… me siento más tuya que nunca”.

Marcela se incorporó y comenzó a vestirse, mientras yo seguía atada e intentando recuperarme. Cuando estuvo vestida, volvió a la cama. Sin decir una palabra, me desató los tobillos. “Voy a salir un ratito…pero voy a dejarte atada, para que no te vayas” Me dijo con una sonrisa. “No me voy a ir… pero soy tuya…hacé lo que quieras.”

Sonrió y volvió a besarme acariciándome el pelo. “Como te quiero, mi bebé” me susurró al oído. Juntó mis pies, los besó y volvió a atarlos uno con otro fuertemente. Me quitó la correa que me unía al cabezal de la cama, me vendó los ojos, volvió a amordazarme, esta vez con una cinta autoadhesiva para embalajes, y escuché el sonido de sus tacos y la puerta del departamento que se cerraba. Así me quedé largo rato… atada e indefensa, esperando su regreso.

Cristina y su Amiga

NOTA: Los personajes y los hechos aquí relatados son purafantasía y en ningún caso son reales.

Cristina y Lucía se conocían desde que tenían 5 años.

Sus padres eran amigos y ellas, ahora a sus 19 añossalían juntas, estudiaban en la misma universidad y hacíanla misma carrera.

Iban al mismo gimnasio y en muchas ocasiones habíanestado desnudas en el vestuario duchándose juntas, tocándosey rozándose sin saber si eran casuales esos roces.

Ahora estaban de vacaciones, en casa de Cristina, aprovechando que noestaban sus padres, tumbadas en el sofá y a punto de ver en el vídeouna película porno que había traído Lucía.

No era la primera vez que veían una película porno, perosí la primera que la veían juntas.

Las dos eran ya mayorcitas,atractivas, y vestían mostrando sus cuerpos casi perfectos.

Lucíallevaba una minifalda realmente mini con zapatillas de deporte y un topque trasparentaba sus pezones, mientras que Cristinallevaba unos short ajustados con botas altas una camiseta y un sujetadorde esos nuevos que elevaban sus pechos.

Cuando Lucía puso en marcha el vídeo, la primera escenaque vio Cristina la dejo paralizada, allí estaba su mejor amigadesnuda con dos tíos en la cama y metiéndose en la boca unapolla que le parecio grandísima mientras el otro tíose la follaba por el culo.

Lucía la miro y al ver su carade asombro le dijo que no se preocupara que le iba a gustar la película.

Le explico que ella solía grabar muy a menudo sus folladas.

Y al parecer follaba bastante por la práctica que aparentaba enlasimágenes.

Conforme avanzaba la película Cristina se ponía cada vezmas caliente, las escenas eran realmente dignas de la mejor películaX, y su amiga era una experta actriz, por lo que no pudo evitar tocarsesus pechos y apretar sus piernas frotando sus muslos tratando de masturbarse.

Sus manos se introducían entre sus piernas y tocaban sus shortsque ya estaban mojados.

– Estás excitada, seguro que estas chorreando.

– dijo Lucía.

-?Tu que crees?, nunca había visto tu coño tande cerca.

– y te gusta, seguro que sí.

– Si realmente estás caliente,y creo que sí, yo podría ayudarte- respondio Lucía.

-?Como?- dijo Cristina con voz temblorosa.

Sin mediar palabra Lucía beso a Cristina.

Fue un besocon un ligero roce de labios, se miraron y Lucía volvio abesarla pero esta vez más fuerte.

Cristina se separo y ledijo que parara.

Era la primera vez que una chica la besaba, pero su excitacionera tal que le gusto y deseaba llegar a más, llevaba muchotiempo esperando ese momento, siempre había deseado a Lucíaen secreto y no iba a desperdiciar esta oportunidad:- Así no, si vas a besarme hazlo como debe ser.

Cristina acerco su boca a la de Lucía y le metiosu lengua dentro recorriendo con ella hasta el último rincon,mientras con la mano levantaba la minifalda y le acariciaba el coñoa través de las bragas.

Lucía le introdujo la mano por debajode la camiseta y desabrocho el sujetador dejando sus pechos libres,los agarro sobándolos para después levantando la camisetametérselos en la boca jugando su lengua con los pezones duros.

Cristinasuspiraba, que caliente se sentía, igual que cuando se masturbabapero mejor.

– ¡Desnúdame!, vamos date prisa.

– grito CristinaLucía le quito el short, no llevaba bragas, eso le gusto,el coño de su amiga aparecio ante ella en un primer plano,estaba rodeado de una ligera capa de pelo ahora mojado debido a su calenturay podía ver sus labios hinchados.

– Ahora te lo enseño – dijo CristinaCristina que seguía con sus botas puestas abrio sus piernaslevantándolas y Lucía pudo ver toda su raja mojada con suslabiosentreabiertos, los separo y pudo ver su clítoris excitado,metio su cabeza entre las piernas y la lengua en el coñotodo lo dentro que pudo, Cristina levanto sus caderas mientras empujabacon fuerza la cabeza de su amiga contra su sexo.

Lucía metioun dedo en el coño y comenzo a moverlo luego lo sacoy se lo dio a probar a Cristina que lo chupo con gusto.

-?Te gusta tu sabor eh?, zorra.

– Sí, pero ¡dámelo con tu boca!.

Y volvieron a besarse.

Esta vez con lujuria, saboreando Cristina elsabor de la boca de su amiga mezclado con sus flujos.

En la habitacionsolo se oían sus gemidos y suspiros mezclados con los quesalían de la película que seguía en la television.

Cristina debía corresponder a su amiga, así que levantandola mini falda tiro de sus bragas y se las arranco.

Le pidioque se diera la vuelta y separando con sus manos las nalgas de su amigadiviso el orificio del ano, lo único que le faltaba por ver.

– ¡Te voy a volver loca! – Dijo Cristina al mismo tiempo que metíasu lengua en el culo de su amiga que sentía como si la penetraran,y movía sus caderas al ritmo que marcaba la lengua de Cristina cadavez que entraba y salía.

– ?Te gusta mi culo, guarra?- preguntaba Lucía.

– Sí.

Sí.

ummmm gemía Cristina mientras lamíael orificio de su mejor amiga, tenía que darle placer, pensaba,era su amiga y debía entregarse a ella, la deseaba y queríaprobarlo todo.

Lucía pidio a su amiga que trajera de la cocina una botellade agua y un pepino lo más grande posible, le iba a enseñaralgo que le encantaría.

Lucía cogio el agua y bebioun sorbo.

Una vez que lo tuvo en la boca separo las piernas de Cristinay colocando su boca en el coño de su amiga escupio con fuerzael agua en su interior.

Cristina grito-¡¡¡Siiii.

!!! maldita zorra.

me matas eso es bestial¡¡¡sigue.

sigue.

mássss!!!.

– Te gusta, pues todavía no has probado por el culo.

-¡¡¡si hazlo!! por favor, me estoy corriendo, ¡hazlopor el culo!.

Volvieron a hacerlo por cada uno de sus agujeros.

– Y ahora te voy a follar- Dijo LucíaCogio el pepino que era bastante largo y se lo metio ensu coño, de forma que parecía un pene colgando, despuésse fue hacia Cristina que estaba tumbada con sus piernas abiertas y lointrodujo en su abertura, de forma que quedaron unidas, follando, movíansus caderas desesperadamente mientras se besaban, y se gritaban.

– ¡Zorra!, como follas, te voy a romper tu brecha.

-¡¡Calla sigue moviéndote.

y no me saques el dedodel culo!!- No lo haré, pero lo cambiaré para poder chuparlo.

-¡Que guarra eres Cristina! y yo sin saberlo.

– Pues anda que tu.

-si.

-te siento dentro voy

voy a explotar.

Se corrieron entre gritos de pasion junto con los gritos de latelevision.

Acabaron agotadas, sudando llenas de agua sobre el suelomojado y con sus piernas llenas de jugos mezclados con el agua que chorreaban.

ahora se conocían eran amigas de verdad, y volverían a repetirlo

Secreto lésbico III

Esta es la tercera parte de esta historia real y véridica. Una vez que Fabiola me mamó mis bien paradas tetas, y me transportó a los orgasmos mas profundos que jamás habia sentido, pensé que eso era todo lo que iba a experimentar esa inolvidable noche. pero que experiencias sexuales me esperaban mas adelante.

Nos tomamos unos tragos mas de vino, y como por arte de magia, todo el nerviosismo que sentía al principio, desapareció por completo. Me sentía una mujer sin inhibiciones, una mujer dispuesta a realizar todo lo que a mi mente viniera en ese momento. Ya para ese entonces la ropa que al principio usábamos estaba en el piso o regada por todos los muebles de la sala.

-Estaríamoos mas cómodos en tu propia cama-, me indicó Fabiola. -Como tu creas le contesté, vamos a mi recámara. Y tomándola de una mano, nos dirigimos directamente a mi recámara. Ese lugar donde mi esposo y yo, habíamos pasado momentos excitantes. Donde perdí la virginidad, tanto por delante, como por el ano. Ahí en ese mismo lugar y en esa misma cama iba a sentir mi chocha, ser mamada por otra boca, y mas que nada por una boca de mujer.

Tan pronto estuvimos ahí, Fabiola me recostó en la orilla de la cama, subiendo y abriendo mis piernas, poniendo éstas sobre sus hombros. Acercó sus carnosos labios cerca de mis abundantes pelos , y con solo sentir su aliento cerca de mi vagina, estuve a punto de venirme de nuevo.

Su lengua comenzó a juguetear al rededor de mi entrepierna, entreteniéndose en los largos y rizados pelos, que por esa zona abundan.

-Haaaaaaaa-, Alcanzé a decir, cuando sentí la punta de su lengua rozar los labios de mi vagina.

-Maaaas,maaas-, decía entre suspiros.

Y por fin sentí como su experta lengua comenzó a entrar y salir de mi rajita, que ya para esos momentos estaba completamente inundada de mis riquísimos jugos sexuales.

No sé con exactitud cuanto tiempo duro éste éxtasis en mí, pero de pronto, sentí algo que jamás había sentido con mi esposo. Sentí que algo me transportaba a otro mundo, sentí que explotaba sentí lo mas rico que una mujer puede sentir durante el acto sexual, y en ese momento sentí que mi rajita se abrío y dejo ecapar un río de líquidos calientes que inundaban la sensual boquita de mi querida Fabiola, la cual con mucho esfuerzo se tragaba, tratando de no dejar ni una gota de ése elixir divino.

Cansada y extenuada quedé en la cama, pero no estaba totalmente realizada, yo quería sentir una chocha de mujer entre mis labios, y tragarme esos jugos que momentos antes, Fabiola se había tragado.

-Ayúdame -, le dije.

_A que?- me contestó.

-Quiero devolverte el placer que me acabas de dar-, le contesté, -pero es mi primera vez y no se como, le dige.

-Ven-, me dijo.

Y poniéndose en la misma posición en la que yo estaba hacía apenas unos minutos, me dejó ver su bien rasurada rajita. Ni un solo pelo estorbaba esa magnífica vista que tenía delante de mi.

Al separar un poco los labios de su vagina pude ver su hinchado clítoris que se salía de su capuchón que lo cubría cuando no estaba exitado.

Comenzé a besar tal y como me lo había echo ella , apenas unos segundos antes, y comenzé a escuchar poco a poco sus gemidos, a sentir como se estremecía cada vez que mi lengua la penetraba y cada vez que tocaba su clítoris, y de pronto, sucedío lo que tanto esperaba y tanto quería, sus jugos comenzaron a fluir como un río desbordado, y yo como una bebita recíen nacida, mamaba todo ese manjar de dioses que escapaba de esa rajita.

No sé cuanto tiempo tardó ese momento, pero desde ese día ya no puedo vivir sin mi Fabiola. Cuando mi marido sale de viaje, mi Fabby viene a acompañarme para que yo no sienta miedo, y les juro que es lo más lindo del mundo.

Espero que les haya gustado éste relato. Si les exitó y se masturbaron, me doy por bien servida.

Un beso donde más les guste. Leydi.