Buenas amigas (I parte)

Tal vez fuera la manera en que ella me sonreia cuando las dos decorabamos aquella casa de munyecas.Siempre sonyamos que Marta y yo viviriamos en una como esa a tamanyo real , claro esta .-Yoli,viviremos juntas,verdad?-Me decia Marta siempre que sentiamos que nuestra relacion amistosa peligraba.Yo era incapaz , en aquellos tiempos, de imaginarme mi vida sin aquellas tardes en las que Marta y yo haciamos tantas y tantas travesuras.Por eso fui incapaz de sobreponerme cuando el padre de Marta murio y ella y su madre tuvieron que mudarse a otra ciudad para vivir con los abuelos maternos de Marta.Tuve muchos amigos y amigas, pero nunca serian lo mismo.Creo que mi adolescencia fue de lo mas normal. Siempre estuve rodeada de gente que me queria y que se preocupaba por mi.Mi primer novio,a los 16 anyos , era atractivo,divertido,simpatico y un trozo de pan.Todavia no se porque lo deje , el caso es que no sentia que lo amara.Despues de el, no senti la necesidad de volver a estar! mas chicos.Ni siquiera sexualmente.Lo unico que se es que mi vida no reclamaba relacionarse con ellos.Seguramente encontraria la respuesta a esto unos anyos mas tarde de acabar la universidad,cuando casualmente me volvi a encontrar con Marta.Fue una tarde en uno de esos grande almacenes en los que sabes que hay de todo pero no sabes donde esta.Yo estaba en una de esas colas en las que hay un cartel que pone”Caja Rapida” y en las que siempre hay alguien discutiendo con la cajera acerca de si tiene o no tiene mas de diez articulos.El caso es que senti una voz que decia mi nombre y yo me gire para ver quien era.No me parecio ver a nadie conocido por donde me parecia que habia venido la voz, por eso volvi a girarme direccion a la cola.Volvi a sentir aquella voz con mi nombre y apellido y al girarme, vi una chica alta y con el pelo cortito que me estaba sonriendo y que venia con los brazos abiertos.Me quede un poco parada cuando vi que no era capaz de reconocer quien era,pero mas parada me quede cuando me di cuenta rea! lmente quien era.Era Marta.Nos fundimos en un largo abrazo.Las dos estabamos riendo con lagrimas en los ojos.Empezamos a preguntarnos compulsivamente que que habia sido de nuestras vida,que que tal nos iba y que que tal nos habia ido,etc…El caso es que salimos del centro comercial lo mas rapido posible y nos dirigimos a la cafeteria mas proxima.Estuvimos charlando extensamente.Ella me dijo que estaba divorciada, pero que no habia tenido hijos y que por lo tanto no le estaba traumatizando la separacion.Habia vuelto a la ciudad para dejar su vida pasada, que aunque no le habia traumatizado tampoco le hacia feliz recordarla.Tan entusiamadas estabamos las dos que nos fuimos a mi apartamento para ponernos mas comodas.Lo malo fue que por el camino,ninguna habia venido en coche, empezo a lloviznear y cuando nos quisimos dar cuenta nos estaba cayendo un tormentazo de ordago.Entramos corriendo a la porteria y alli, empapadas hasta los huesos,empezamos a reirnos.Cuando entramos en mi apartamento le dije que se pusi! era comoda y se esperara un minuto para que yo fuera a por ropa seca para las dos.Fui a al dormitorio y cogi unas braguitas y un par de pijamas.Sali al comedor,donde ella estaba, y me quede de piedra cuando la vi acabandose de desvestir.Estaba completamente desnuda.Marta podia presumir de tener ademas de una cara bonita, un cuerpo que volveria loco a cualquier hombre.No pude evitar fijarme en que tenia totalmente rasurado el bello pubico.Cuando ella vio que me quedaba parada al verla desnuda me dijo que si no habia visto antes una mujer desnuda,a lo que yo respondi con una sonrisa de tonta.Le di la ropa y ella se la puso.Mientras ella se vestia yo no pude evitar mirarle sus caderas y sus pechos respingones.Creo que ella se dio cuenta porque cuando me dispuse irme a mi habitacion para vestirme ella me dijo con un tono ironico que no si iba a tener ella la ocasion de ver un cuerpo bonito totalmente desnudo.Yo me puse roja y muy nerviosa.Me quede parada.Ella se me acerco y me dijo que que me pasaba.Que porq! ue me ponia nerviosa solo por estar desnuda.Estaba mas nerviosa que cuando yo y mi unico novio lo habiamos hecho el amor,poco antes de que yo le dejara.Entonces fuen cuando ella empezo a desabrocharme los botones de la blusa muy lentamente.Estaba tan arrimada a mi que notaba alinto en mi cara.No sabia como interpretar lo que estaba pasando,pero el caso es no me resisti.Una vez que me hubo desabrochado la blusa me acabo de quitar y se agacho para quitarme la faldita.Despues se puso se pie y me miro a los ojos…..

(CONTINUARA)

La lluvia

Es interesante y algo incómodo contar una experiencia que tuve en la selva paraguaya. Me resulta raro escribirlo, y además después de un año me parece un sueño.

Era en enero y habíamos ido con mi novio y sus padres a recorrer las Cataratas del Iguazú y decidimos visitar Paraguay. Cuando ibamos por un camino de tierra, en medio del monte, se desató una lluvia torrencial. Por alguna razón el papá de mi novio perdió el control de la camioneta en que viajamos, chocó contra un árbol y sin control terminó en una charca de agua. Por suerte ninguno resultó herido y a duras penas pudimos salir del vehículo.

Decidimos caminar por el camino bajo la lluvia hasta que a los pocos metros vimos un sendero que conducía a una casa humilde. Al llegar nos atendió un señor de unos 50 años y su hija. El señor se ofreció llevarnos en su camioneta, pero no entrábamos todo y como el pueblo quedaba a unos 20 km y llovía decidimos después de una larga discusión, que yo me quedara y al dia siguiente ellos regresarían con el auxilio. Al partir noté que la Julia (ese era el nombre de la hija del dueño de la casa) estaba mirándome en forma insistente, pero en seguida me sonrío y me ofreció caletarme agua y así poder darme una ducha y me ofreció una remera y una braguitas secas que podía usar para dormir. Julia era una hermosa morena, con piel oscura, ojos marrones, nariz pequeña y recta y labios carnosos, era alta (1,74 m) y tenía dos hermosos pechos, era algo rellena. Al terminar el baño, toamos un caldo caliente con pan casero y decidimos ir a dormir. Como estaba lloviendo y tenía algo de miedo por los truenos le insinue si no podiamos dormir juntas.

Al acostarnos ella se sacó su vestido y quedó con una bragas altas blancas y así se acostó…Al rato sentí como se acercaba a mi espalda y como lentamente su mano se posaba en mi cintura, lentamente me acariciaba y yo estaba por reaccionar pero, no se si por curiosidad (nunca antes había estado con una mujer) o porque sentía cierta atracción por ella, pór su piel oscura su cuerpo carnoso o si fue todo junto, lo cierto es que dejé que ella continuara. Sus mano subieron por debajo de la remera hasta mis senos y en forma muy hábil y con mucha suavidad me fue exitando y mis pezones se endurecieron, su suavidad me exitaba y logró que deseara besarla. Lentamente me di vuelta y busqué sus labios; lentamente mis manos buscaron sus senos, los acaicié y los besé, se los mordisque ella reaccionaba a is caricias y se puso de rodillas me sacó la braguita y hundió su cabeza entre mis piernas; me besaba, me succionaba el clítoris y apretaba y afloja sus labios contra mi sexo, fue tal la s! esación que llegué al orgasmo, recuerdo que la traje hacia mí y la abracé permitiendo que mis tetas se undieran en las suyas. Así quedamos dormidas.

Cuando desperté sentí las voces de mi novo y de sus padres, nos fuimos me despedí con un fuerte beso de Julia y todavía añoro esa noche…

Adicta a ser lesbiana

tengo 14 años, pero para mi primera experiencia yo tenia 13, resulta que tuve una pijamada en la casa de una amiga, cuyo nombre es liliana, bueno cuestion que ella me estuvo echando miraditas durante toda la fiesta pero yo ni en cuenta, al otro dia, decidimos bañarnos, pero como estabamos apuradas tuvimos que hacerlo las dos juntas. nos desnudamos y nos empezamos a bañar, ella a proposito se pasaba el jabon por la cuca y luego me lo daba para uqe yo me limpiara tmb pero a mi me daba asco, de repente ella me agarro de las nalgas, me jalo y me dio un super beso, y me puso de a 100, de ahi me empezo a pasar la mano por mi rajita y me empezo a masturbar por lo que tuve un orgasmo seguido de otros 5. luego nos pusimos en posicion como si ella me estuviera cojiendo, y se siente super rico. luego ella se sento en mi cara y le empeze a lamer su clitoris dandole vueltas con mi lengua y yo solo sentia como me caian sus jugos en mi cara que sabian deliciosos, luego nos terminamo! s de bañar, y nos dimos un profundo beso. Luego les voy a contar nuestra experiencia con su novio.

bye si les gusto mi experiencia no duden en escribirme al icq nro 63110973

Ana

Hola, soy Cachi y os quiero contar la experiencia que tuve hace dos semanas con mi sobrina.

Yo tengo 38 años y soy la tía de Ana, que tiene 12 años.

Pues bien, hace dos semanas estaba hablando con ella. Ana es muy menudita para su edad. Apenas despuntan sus pechitos y su sexo no tiene aún vello púbico. Estábamos hablando de chicos. Ella me decía cómo aún no tengo novio. Yo le comenté que no había encontrado al hombre de mi vida. La conversación derivó hacia el sexo. Ella me preguntaba acerca de cosas que no sabía. Le pregunté si sabía lo que era masturbarse y me contestó que en el colegio había hablado alguna vez de eso con sus compañeras, pero que nunca lo había hecho.

Yo le dije que era algo muy normal y que si sentía la necesidad era una forma de descubrir su cuerpo.

Ella me dijo que no sabía como se hacía.

Le dije que si quería yo le podía enseñar. Le dije que se relajara, mientras con mis manos le acariciaba el vientre.

Vi que se estaba relajando y me aventuré cada vez más hacia abajo sin rozarle el sexo.

Noté que ella estaba a gusto y ya sin complejos deslicé una mano sobre su sexo por encima del pantalón que llevaba. Fui masajeándola y noté que ella acompasaba sus movimientos de pelvis con los de mi mano, así que introduje una de mis manos por debajo de sus pantalones y por debajo de sus braguitas hasta notar su rajita, mientras mi otra mano se deslizaba por debajo de su blusa hasta acojer uno de sus incipientes pechos.

Noté como su pezoncito se iba poniendo duro. Sus ojos estaban cerrados y su boca sonreía de placer.

Con la otra mano notaba que se estaba poniendo húmeda. La verdad es que yo también me estaba poniendo cachonda.

Para satisfacerme pegue mi cuerpo al suyo y empecé a frotar mi entrepierna contra su vientre. Aunque yo estaba aún vestida el frotamiento me causaba un agradabilísimo placer.

Dirigí una de sus manos hacia uno de mis pechos que, aunque pequeños (no soy muy tetona) se estaban poniendo muy duritos.

Entre los masajes de mi mano contra su clítoris y mi propio frotamientro contra su vientre, se escapó un gemido de la boca de Ana que me puso a mil.

Casi con agresividad le despojé de su ropita y yo de la mía y me puse a cabalgarla con pasión. Mientras me frotaba con su cuerpo no pude evitar introducirle un dedito en su vagina. Al encontrarme con la resistencia de su virginidad, fuera de mí, apreté con insistencia y ella lanzó un grititio de dolor. Sin embargo, yo no cejé en mi empeño y aumenté el ritmo de su masturbación. Así que ella comenzó a gemir con más fuerza.

Yo noté que mi clímax estaba a punto de volverme loca y cuando las dos llegamos al orgasmo la besé profundamente. Ella me respondió perfectamente a mi beso y se corrió dulcemente.

Esto pasó hace dos semanas, pero creo que volveré a darle clases particulares a mi sobrina Ana.

Un beso muy fuerte de la tía Cachi.

En la Universidad

Un día del mes pasado estaba yo en la universidad -estudio periodismo- y en la clase de taller nos pusieron a investigar sobre el lesbianismo. Hacer entrevistas, encuestas, buscar estadísticas,etc. Entonces mi amiga Rocío me dijo: -Yamile, ¿hacemos el trabajo juntas?; a lo que respondí afirmativamente.
Bueno, hicimos las investigaciones del caso, hablamos con chicas lesbis sobre el tema y ya íbamos a terminar el trabajo cuando Rocío me sugirió que viéramos una película sobre lesbianas. Yo quedé sorprendida porque nunca había visto de esas películas y tampoco había tenido relaciones con nadie, n i siquiera con mi novio, con el que estoy desde los 14 años -ahora tengo 17- pero dije: -Será por el estudio. Listo. Entonces quedamos en vernos al día siguiente en el slón de video de la U (como era sábado, no lo prestaron fácilmente)a las 10 de la mañana.
Al otro día, yo llegué a la U a eso de las 9:50 y mientras esperaba a Rocío me fumé un cigarro. Yo iba bien arreglada pues Carlos, mi novio, pasaría a las 12:30 por mí para ir a almorzar. Tenía una blusita escotada que dejaba enseñar un poco mis pechos y una minifalda bastante sobria pero que, de todos modos, mostraba mis doradas piernas pues no me gusta casi usar medias.
Faltando tres para las 10 llegó Rocío. Iba con una camiseta ombliguera y se notaba que no llevaba sujetador, además tenía una super mini y tampoco llevaba medias. Nos saludamos de beso en la mejilla y fuimos directo al salón -ella había conseguido la película-. Ya en el salón, comenzamos a ver “eso” que para mí era totalmente nuevo y ademas perturbador. Estábamos sentadas en sillas contíguas y al pasar cinco minutos yo estaba concentrada en la película cuando sentí la mano de mi amiga que se posaba en mi rodilla derecha; sentí un pequeño escalofrío pero pensé que era impresión mía y no más. Pero vaya mi sorpresa cuando al contrario de lo que yo esperaba, Rocío no quitó su mano sino que comenaó a subirla por mi muslo. En ese instante pensé en insultarla y salir corriendo, pero algo dentro de mí no me dejo hacerlo. La miré sorprendida y con algo de recelo, pero sin decirle nada,y ella al mirarme medijo: -Tranquila,Yamile, no te va a pasar nada.
Luego, su mano siguió subiendo por mi muslo y yo me empecé a calentar; su mano subió más y llegó a mi entrepierna; me acarició un momento por encima de mis panties y al sentir que yo ya estaba mojadita, subió hasta el caucho de mi panty y se introdujo entre este y mi estómago. Después comenzó a b ajar y me estaba excitando super hasta que llegó a mi cuevita, que fue cuando sentí como si me pasara la corriente. Entonces metió un dedo en mi cuquita y un gemido salió de lo más profundo de mi ser -de buenas y no había nadie por ahí cerca-.
En ese momento, Rocío se me acercó al oído y, besándomelo, me dijo: -Yami, estoy enamorada de tí desde el primer momento que te ví. Quiero hacerlo contigo y tu coñito me dice que tú también lo deseas. No sé por qué no salí corriendo, como supuestamente lo hubiera debido hacer; en vez de ello, mis labios se aproximaron a los de ella y nos dimos un majestuoso beso en el que dejamos que nuestras lenguas se internaran en lo más profundo de las bocas y, a medida que nos excitábamos, nos íbamos desnudando la una a la otra.
Al quedar totalmente desnudas, ella me recostó en una silla y me empezó a besar los labios, el cuello, las orejas,los senos y allí me mordisqueaba sensualmente los pezones yo me excitaba super. Luego bajo por mi estómago y llegó a mi monte de Venus que estaba totalmente mojajo; se agachó un poco más y su maravillosa lengua se introdujo en mi vagina haciendome sentir como nunca, ni siquiera como cuando me masturbaba en mi cuarto.
Luego me metió un dedo y otro y otro y otro, hasta que los sacó todos, empuño la mano y me introdujo toda aquella carne por mi rajita. Por supuesto, ya me había venido como dos veces más. Yo me movía atrás y adelante y sentía un placer que !ay!.
De pronto, ella se paró y sacó de su maleta un consolador con dos puntas; me miró y dijo: -esto sí te va a poner a mil, mi amor. Me dijo que me diera la vuelta y lo hice, me agaché un poco y de repente sentí uno de los dedos de Rocío que entraba por mi ano.Luego ella me metió las dos puntas del aparatejo aquél; una por el culo y otra por el coño. Me los movió varias veces simulando una cogida y de pronto me dijo: – Querida, hazlo sola un momento. Se apartó y empezó a masturbarse sobre el escritorio que había allí. La miré y eso me excitó aún más: me corrí como dos veces. Me saqué las dos puntas y, como si fuera una zombie, caminé hacia ella. Me hinqué un poco y comencé a chuparle su preciosa cucota; jugué un poco con sus labios y le introduje la lengua; ante esto -además de todo lo que me había hecho, me hizo sentir su deliciosa corrida, me empapó con sus flujos y me hizo calentar otra vez; entonces, mientras le metía una punta por el coño, yo me metía un dedito en mi chochito.
Después ella giró y le metí dos de mis dedos en el culo, a lo que siguió la metida de las dos puntas igual que ella lo hiciera conmigo; y mientras tanto yo gozaba como loca chupándole las tetas y metiéndome dos dedos por mi raja. Nos vinimos al tiempo y nos fundimos en un novelesco beso.
Luego nos vestimos (ella se puso mi panty y yo el de ella), sacamos la película -que nunca vimos- de la casetera y salimos de la U. Nos fumamos un cigarro entre las dos, mientras esperábamos a Carlos, y al llegar éste nos despedimos con un besito en la mejilla.
En el trabajo nos fue muy bien, pero lo mejor fue haber conocido el sexo con ella. Lo hemos hechos tres veces más -que ya les contaré- y me siento feliz,felíz……..

Deborah

Quiero contarles una historia que me sucedió hace algunos días y que en realidad me dejo perpleja por lo insólito. Espero que sirva para que vuestro morbo sea exaltado.
Te quería contar mi primera experiencia con una mujer. No se como quedara, pero tratare de ser lo mas clara posible.
Esto me sucedió poco tiempo atrás, cuando tenia 15 años. Cursaba por esa época mis estudios en un colegio de niñas. Nada hacia presagiar que mi yo interno me dijera que mis gustos estaban dirigidos hacia personas de mí mismo sexo. Tenia mis amigos, como toda niña de mi edad, pero ninguno me atraía como para pensar que me enamoraría de alguno de ellos.
Varias de mis amigas, tenían sus novios, pero a mi no me quitaba el sueño tenerlo.
Esto, no sé si por que estaba demasiado ocupada en mis estudios o simplemente no me había dado cuenta de ello.
La verdad es que, con tanto estudio a veces me daba por salir a caminar otras veces me iba a casa y escuchaba música o bien me iba al cine a ver alguna película en alguno de los cines locales.
Cierto día, caminaba por el centro de la ciudad, y me di a mirar la cartelera de un cine. La película parecía interesante. Compre mi entrada e ingrese. Aun no comenzaba. Las luces estaban encendidas por lo que me di a buscar una butaca para ver cómodamente.
Al rato las luces se apagaron. Primeramente empezaron a mostrar comerciales.
En la fila en que me encontraba, no había nadie más. Hacia adelante había por lo menos tres filas y hacia atrás otras tantas que estaban desocupadas.
Ya estaba por comenzar la película cuando se sentó una señora en la misma fila en que yo me encontraba. Se sentó un asiento mas allá de donde yo estaba. Y puso unos paquetes entre ella y yo. Después de un rato cambio los paquetes de lugar y se sentó a mi lado. Yo no le di importancia hasta que empezó a poner su brazo donde yo tenia apoyado el mío. Molestaba en ese pequeño espacio tener las dos el brazo puestos el de ella y el mío. La miraba de reojo por si sacaba su brazo, pero ella como si nada. Incluso me dirigió su mirada y se sonrío.
Yo estaba muy molesta así que la mire con seriedad. Justo tenia que ubicarse a mi lado, si más allá tenia bastante espacio para sentarse.
Con lo que me estaba sucediendo, casi ni me estaba preocupando mucho de la trama de la película.
Trate de prestarle atención a la película, cuando sentí que esta señora acercaba mas su brazo al mío. Ya estaba a punto de pararme y cambiarme de lugar cuando sentí que su mano se acercaba a mi rodilla. Me miro y volvió a sonreír. En realidad en ese momento, me sentí cohibida. No sabia como reaccionar.
Ella tendría unos treinta años o quizás 25 no la podía distinguir mucho por la oscuridad. Acerco mas su mano a mi rodilla y yo trate de alejarme hacia el lado opuesto de ella, pero ella se acerco mas a mí.
Ya luego, mirándome, acerco su mano sin mas y la coloco sobre mi rodilla. Yo estaba tiritando de temor. Suavemente empezó a subir mi falda y tomo mi rodilla desnuda. Empezó a acariciarla muy suavemente. Su mano se dirigió hacia el interior de mi muslo. Sentía su mano caliente. La deslizaba muy despacio hacia mi entrepierna. Yo estaba muy asustada y no había nadie a quien recurrir que se encontrara cerca.
Estaba temerosa pero tampoco tan, tan asustada. Quería ver hasta donde llegaba la audacia de esta mujer para tocarme tan impunemente.
Me miro y me sonrió nuevamente. Ahora paso su mano por detrás y rodeó mis hombros. Al tomarme por el hombro contrario a ella, hizo que me acercara a ella, y con su otra mano, tomo nuevamente mi rodilla y empezó a subir mi falda.
Acariciaba suavemente mi muslo y su mano llegaba ya a mi entrepierna. Yo me estaba empezando a sentir excitada ante semejantes tocaciones. Su mano llega finalmente a posarse sobre mi gatito por encima del calzón.
Empezó a acariciarlo. Sus dedos expertos, sabían como hacerlo.
Yo miraba la película o trataba de mirarla, pero esas tocaciones lo hacían imposible.
De pronto su mano subió y se metió por entre el elástico de mi calzón y mi estomago.
Sentí su mano acercarse a la entrada de mi vagina. Revolvía mi matita de pelillos pubicos y acercaba su dedo medio a la entrada de mi vagina. Abrió mis labios vaginales y lógicamente se entero de mi humedad. Me miro y sonrío. Acerco su cara a mi oído y me dijo: ¡Acércate mas acá, mi amor!
No sé si me tenia hipnotizada o que, pero le obedecí y me acerque hacia ella.
Su mano rápidamente toma firmemente posesión de mi chochito. Su dedo medio acariciaba dulcemente la entrada de mi vagina e ingresaba suavemente hacia el interior. Los jugos de mi vagina hacían que su dedo entrara con mas suavidad. Me sentía transportada hacia otro mundo. Sus caricias me estaban haciendo cerrar mis ojos y apretar mis dientes para no exclamar ningún grito de placer.
Su otra mano bajo de mi hombro y se acerco hacia los botones de mi blusa. Los desabrocho y acerco su mano a mi seno izquierdo, sentía mi pezón duro, excitado. Mi pecho estaba totalmente excitado, mi corazón estaba acelerado al máximo, por todo ello echaba mi cabeza hacia atrás y me sentía transportada a las más deliciosas sensaciones.
¡Levántate un poco! Me pidió esta extraña. Lo hice y al instante esta mujer, empezó a bajar mis calzones, luego los sacó de mis piernas y quede cubierta sin nada mas que mi falda.
Abría las piernas para que su mano acariciara mas profundamente en mi vagina. Ya sus dedos llegaban a mi culito. Aprovechando que estaba totalmente mojada su dedo se dio a entrar por allí. Sentía como ingresaba sin mucho dolor.
La extraña no resistiendo mas, se hinco entre mis piernas y se dio a lamer mi coño. Su lengua era ardiente. Lamía como una experta. Me recorría entre mi vagina y mi ano. Puso mis piernas sobre sus hombros, lo que le dio mayor visión de mi coñito y culito.
¡Ooooohhhh. que manera de hacerlo…mmmmmhhhhh…..esta tan riiiicoooo…!
¡Lameme mas adentro! Le rogaba calladamente, para no despertar sospechas entre los demas alli en el cine. Ella no se hacia de rogar y metia casi toda su lengua dentro de mi vagina. Chupaba mis juguitos con sumo deleite. Se los devoraba.
¡Ahhhhhhggg. Lame… lame… lamelo….. mas…. mas….. tomalo.. tomalo…. ya llega… tómalo… chúpamelo mas fuerte…. aaaggggghhhhh…….. uuuuuhhhhmmmmm!
Y quede totalmente exhausta, con mi gatito totalmente excitado y mojado.
Luego la extraña, arreglo mi vestido, se ordena ella, se levanto y salió del cine. Espere unos instantes, y salí también de alli para encontrarme con ella, pero había desaparecido.
Y además se había llevado mis calzones. Así que tuve que marchar sin ellos.

Lesbos

¿Mi primera vez?, ¡ja!, recuerdo que era una niña y tenia una amiga en la escuela, su nombre era Andrea,de larga cabellera castaña y ojos bien azules.

Nuestros cuerpos estaban madurando rapidamente, y decidimos compararlos.

Nos encerramos en la buhardilla de su casa aprovechando que mí papito estaba fuera trabajando.La luz del soleado día se colaba por el techo y una fresca brizna me hacía cosquillas en los pies.

Lo primero que hicimos fué formar un “nido” donde echarnos,juntamos cobijas,colchones,y varias almohadas,hasta formar un gran montón al que cubrimos con una gran sabana.ERa muy comodo y suave.Saltamos sobre el montículo varias veces ,estando en eso me caí echada y pude ver el calzoncito de Andrea. Rosadito con un lacito muy coqueto al medio,ella se dió cuenta y muy alegre comenzó a quitarse la ropa para mostrarme más,su brassiere ,lo recuerdo muy lindo y con tirantes.Sus copas estaban ya bastante grandes.

Me desvistió delicadamente como si fuera su muñeca,estaba ahí sin blusa ni falda mí ropa interior la compro papá, simple y blanca,sin encajes ni lacitos, me dio pena pero ella se rió,me dijó que lucía graciosa con esos calcetines de Mickey Mouse.Ella estaba descalza y tenía un centimetro de costura en la mano.

Su busto era al menos un centimetro mas grande que el mío,lo mismo sus caderas. Pero mi culito estaba mas levantado,nos abrazamos en el nido ,muy fuerte, y nos dimos tiernos besitos,estaba excitada al verla por primera vez sin ropa, creo. Andrea me dijó que una vez había visto unas fotos de chicas mayores haciendose cariñitos y me propusó enseñarme.Yo acepté entusiasta.Se quito el sujetador dejando al descubierto sus jugosos pechitos,se echo y me pidio acercarme a lamerlos.Me gusto mucho.Luego comence a mamarle rodeando sus pezoncitos con mi boca caliente.Como le gustaba eso.Ella pusó mi extensa trenza negra a un lado.

Entónces con mi espalda expuesta,me quitó mi brassiere,me puso abajo, y comenzó a acariciarme, me puso duritas las tetas.Mi excitación creció cuando sus manos llegaron a mi calzón.Traviesamente sus dedos me calentaban más y más

De repente quedé desnuda con mi coñito al aire.No había terminado de sorprenderme cuando Andrea comenzó a chuparme la “rajita” como si fuera un mango, su lenguita se movía rapido por mi vagina,y con sus labios carnosos succionaba y succionaba.Me abrazé al placer y me corrí por primera vez en mi vida.

Después, ella se echo y se sacó el calzón,yo estaba temblorosa al tener ese tierno cuerpito para mí,que curioseaba con mis ojos y mis manos, comence a lamerla tal como ella me había mostrado,tomando su dulce nectar de amor, mientras mis manos acariciaban su muy jovén pubis.Su adorable “cuevita” se fué humedeciendo hasta que un feroz grito de placer salió de la boca de Andrea.

Ese día lo hicimos varias veces hasta que llego mí papá.Fué lindo,realmente lindo.

Mi vecinita

Hola, me llamo Mariana y estoy en cuarto año de liceo. Me considero lesbiana desde la escuela, cuando descubrí que me gustaba mucho ver a mis compañeras desnudas en las duchas. La historia que les voy a contar sucedió hace ya unos meses. Mi vecina tiene una hija de 12 años, que de vez en cuando duerme en mi casa. Una noche de sábado, llegué de un baile como a las 4 de la mañana y la encontré en mi cama. Prendí la luz, la desperté y le pedí que se fuera a su cama, pero cuando se levantó, vi que llevaba puesto un short blanco muy apretado, lo cual me excitó.

En ese momento la invité a quedarse en mi cuarto y ella aceptó. Despacio, cerré la puerta y las cortinas de las ventanas y le dije que íbamos a jugar un ratito. Le tapé los ojos con un pañuelo y le dije que tenia que adivinar lo que iba a tocar. En ese momento me saqué la falda y la braga, tomé su mano y comencé a pasarla sobre mi vagina suavemente, luego por mi ano, mis senos y finalmente comencé a lamerle la mano. Ella, en ese momento, se quitó el pañuelo. Yo me asusté, pensando que correría a contárselo a mis padres, pero en vez de eso ella también se desnudó.

Comencé a tocarle su perfecto cuerpecito; todavía no había desarrollado sus senos pero su culo era de maravilla. La acosté en la cama, le abrí las piernas y comencé a pasar mi lengua por sus piernas y vagina. Ella hacía unos movimientos y sonidos extraños pero cuando le pregunté si le gustaba ella dijo que sí aunque quería hacer algo más. Yo le dije que hiciera lo que quisiera con mi cuerpo. Tomó mis senos y comenzó a lamerlos y morderlos, luego me pidió que me acostara boca arriba, colocó su vagina sobre mi cara y su boca sobre mi vagina. Al mismo tiempo comenzamos a chupar y a lamer. Luego de un rato le coloqué la braga en forma de bikini -yo hice lo mismo con la mía- y nos acostamos-. Pasamos como media hora tocándonos antes de dormirnos. Después de esa noche, tenemos la costumbre de bañarnos juntas y de vez un cuando tenemos relaciones.

EL AUTOBUS DE LAS 7:30

En la entrada en el autobús provincial que la llevaba a su pueblo, tras una dura semana de estudio, Sandra se sorprendió al notar los dedos de aquella señora que se había sentado a su lado explorando sus piernas.

Nada hacía pensar que la mujer, de unos treinta y seis años, morena y de muy buen ver, aunque un poco pasada de peso, pudiera mostrar interés por otras mujeres, pero el roce, aparentemente casual, de sus dedos con sus muslos lo dejaba bien claro.

La primera reacción de Sandra fue la de levantarse precipitadamente del asiento y buscar otro desocupado, pero el autobús estaba hasta los topes, incluso había gente de pie en algunos sitios.

La mujer había elegido bien el lugar donde sentarse, pues sus asientos quedaban casi completamente ocultos al final del autobús. Miró desesperada, pero estaba claro que no había otro lugar donde sentarse. Pensó entonces que no tenía por qué tolerar esto, miró a la mujer directamente a los ojos, estaba ya a punto de llamarle algo bastante fuerte, cuando las manos de ella llegaron a sus bragas. Dio un respingo, en ese momento supo que no se atrevería a reprocharle nada. Sentía vergüenza, y no quería quedar en evidencia.

La mujer la miró, en sus ojos brillaba el deseo. Sus dedos así lo demostraban, pues sin rodeos le masajeaban la vulva con delicadeza aunque con insistencia. Sus labios estaban húmedos. Seguro que la excitaban las chichas de diecinueve años como ella.

– Por favor…

Fue casi un susurro, pero Sandra no se atrevía a dirigirle la palabra en voz alta. De repente, se sentía pudorosa y tímida, solamente quería escapar de allí, negar lo que estaba pasando. Rogando porque la mujer la dejase en paz, miró por la ventana, fingiendo que no pasaba nada, aunque cerraba sus piernas lo más que podía, de poco servía, pues la mano estaba bien enterrada en su entrepierna, y sus dedos frotaban una y otra vez su clítoris a través de las bragas.

Algo sucedió mientras Sandra pensaba de forma frenética cómo librarse de aquella situación. Su vulva, independientemente de todo lo demás, comenzó a hincharse, como siempre que empezaba a marturbarse. ¿Acaso no apreciaba la diferencia de tacto, aquellos dedos diferentes a los suyos? ¿Por qué respondía entonces?.

Pensó que quizás fuera por el nerviosismo por lo que respondía así, pero un suave calor se insinuaba ya en su bajo vientre. Ella no era lesbiana, de eso estaba completamente segura. ¿Que sucedía entonces?.

Miró furtivamente a la mujer. La muy zorra parecía completamente ajena a todo lo que su mano hacía, mirando hacia otro lado, aparentemente aburrida del viaje. Pero sus dedos seguían el ritmo que habían iniciado hacía un par de minutos. ¿Tan poco tiempo?, parecía una eternidad.

La sensación de calor empezó a hacerse más fuerte, ya no podía negarlo: estaba excitándose, y de una forma que nunca antes había experimentado. Desesperada trató de moverse, pero sus piernas solo se abrieron un poco más. Espantada se dio cuenta de que las tenía completamente separadas, de que aquella mano insidiosa obraba con total libertad. Pensó una y mil formas de acabar con aquello, pero no se le ocurría ninguna que le permitiera librarse sin llamar la atención. Miró a su alrededor. La mayoría dormitaba, el resto no miraba ni remotamente en su dirección, solo rostros aburridos. Miró de nuevo por el cristal: carretera vacía. Pero las sensaciones que ella estaba experimentando distaban mucho del aburrimiento.

Entonces comprendió que no haría nada, que solamente esperaría a que ella acabase de tocarla para poder olvidarlo todo. Tan solo restaba una media hora de viaje, todo pasaría pronto.

Siguió pues mirando por el cristal, haciéndose la aburrida como todos los demás, y dejó que aquellos dedos de fuego siguieran frotando sus bragas, mojadas ya por sus propios fluidos.

Pasaron los minutos, y Sandra empezó a mover la vulva adelante y atrás, muy suavemente. Pensó que su reacción era automática, involuntaria, pero en su interior sabía que lo hacía queriendo. Por un momento se quedó parada, horrorizada pensando que realmente estaba empezando a gustarle aquella situación, que le gustaría correrse bajo la masturbación a la que la sometía la mujer. Pero ese momento de horror pronto pasó, su excitación era demasiado intensa. Nada importaba, solo seguir sintiendo los dedos en su gruta mojada. Siguió moviendo su cintura. La mujer la miró por un breve instante. Una fugaz sonrisa de comprensión aleteó en sus labios, luego volvió a hacerse la desinteresada, aunque la intensidad y rapidez de los movimientos de su mano aumentó.

Sandra pasó de una reacción inicial de rechazo a una aceptación y atrevimiento total. Su fantasía empezó a desbordarse, se imaginó en su cama con ella, mientras esos dedos se movían sobre su coño desnudo. Eso le dio una idea, ¿porqué no?. Paseó la mirada alrededor rápidamente. Nada había cambiado. Y sin pararse a pensarlo llevó sus manos a su cintura, levantó un poco su falda y tiró hacia abajo de sus bragas, las tenía ahora en sus rodillas, rápidamente se las bajó hasta los tobillos acabando por quitárselas del todo. Las introdujo rápidamente en su bolso y se sentó. Nadie se había percatado de lo que había hecho.

Nadie excepto la mujer, por supuesto, que aparentemente sorprendida se había quedado quieta desde que empezó a sobarla, contemplando de reojo la operación.

Sandra abrió las piernas, invitando a la mujer a proseguir el juego. No se hizo esperar, esos dedos ahora conocidos empezaron a hurgar en su interior, mojándose a medida que la frotación continuaba.

Emitió un suspiro inaudible, empezando a moverse de nuevo. Aquello era el delirio. Nunca había imaginado que pudiera ocurrir algo así, pero ahora no quería que acabase nunca. Se movía cada vez más rápido, como aquellos deditos juguetones, que pasaron a moverse de forma circular, rápidamente, con los movimientos exactos que la propia Sandra utilizaba para llegar al éxtasis cuando se masturbaba en su habitación.

El orgasmo no se hizo esperar, llegó en lentas oleadas de placer intenso, húmedo y caliente al mismo tiempo. Empezó a temblar de gusto. Muy pronto iba a derramarse sobre aquella mano y aquello la ponía tan cachonda que apenas podía controlarse. Mordiéndose los labios hasta casi hacerse sangre para no gritar de placer, apretando entre sus puños su minifalda, se corrió como nunca en su vida lo había hecho, experimentando un placer más allá de todo pensamiento racional. Sintió el orgasmo empezando en su coño y expandiéndose por todo su cuerpo. Otro gemido involuntario que no pudo impedir escapó de su garganta en el momento en que pequeños chorritos de flujo vaginal escapaban de los labios vaginales, dejando pringosos aquellos dedos que se movían fuerte y velozmente sobre su jugosa fruta. Casi perdió el conocimiento por el intenso placer.

Poco a poco se fue relajando, los dedos aflojaron su presión, hasta separarse definitivamente de ella. Entre suspiros, pudo ver como la mujer limpiaba sus dedos en un minúsculo pañuelo, y como se relamía los labios ante lo que había provocado en el joven cuerpo.

Se miraron, ahora tranquilas, una mirada de comprensión, de agradecimiento mutuo. Sandra supo entonces lo que tenía que hacer. Sacó de su bolso una pequeña agenda, anotó su número de teléfono y su nombre en una hoja en blanco, la arrancó y la tendió a la mujer. Esta la tomó en silencio, miró lo que Sandra había escrito y la guardó en su propio bolso. Sonrió y apretó la mano de la chica entre la suya, la que momentos antes había proporcionado tanto placer.

Sandra supo que en aquel instante una nueva vida comenzaba para ella. Jamás tendría que volver a imaginar cosas. De ahora en adelante, las viviría.

La madre de mi amiga

Al terminar las clases me fui a Punta del Este, a la casa de mi mejor amiga a pasar dos meses. En la casa estaba, además de mi amiga, su madre, una mujer de 32 años en excelente forma -es profesora de educación física-. Cuando íbamos a la playa yo me sentía un poco avergonzada de que ellas vieran mi cuerpo, ya que no era tan perfecto como el de ellas dos. Por ese motivo yo acostumbraba a quedarme en la piscina de la casa mientras ellas iban a la playa.

Una tarde llegó la madre de Victoria -mi amiga- y dijo que llegaría más tarde ya que había ido al médico. Yo no pude evitar, en el momento en que ella me hablaba, observar sus pezones erectos transluciéndose en su maya blanca y mojada. Ella lo notó pero se hizo la distraída. En ese momento me preguntó si no quería que me hiciera un tratamiento para limpiarme la piel del cuerpo, a lo que yo contesté afirmativamente.

Me acostó boca abajo y comenzó a hacerme masajes, primero por el cuello y lentamente sus manos fueron bajando por mi espalda. Yo sentía un gran placer pero de repente me sorprendí al notar sus manos bajo mi malla acariciando mis nalgas. Yo le pregunté qué hacía y ella me respondió que en las nalgas también había piel. En ese momento, avergonzada por creer que había reaccionado mal le pedí que continuara.

Sus manos continuaron acariciando mis nalgas; incluso ya me estaba dando placer cuando sentí sus manos en mi vagina por un instante. En ese momento ella me dijo que me desnudara, ya que la malla le dificultaba el trabajo. Yo le obedecí y me desnudé. Al hacerlo ella notó la erección de mis pezones y se sonrió. Me acosté pero esta vez con las piernas separadas para que -según ella- me realizara el tratamiento en la parte interna de las piernas. Comenzó a pasarme jugo de frutas por las piernas y lentamente comenzó a lamerlo. De las piernas pasó a mi vagina y luego a mi culo. Luego me dio vuelta y se metió uno de mis senos en su boca. Yo no reaccionaba, no entendía lo que pasaba. Ella me dijo que fuera a su cuarto y la esperara.

A los 5 minutos llegó al cuarto con el uniforme de mi amiga y unas ligas rojas. Me pidió que metiera mis manos debajo de su pollera; yo lo hice y en ese momento tomé el control. Yo estaba medio enojada y quería hacerle todo lo que ella me había hecho. Le arranqué la bombacha y las ligas, dejando su perfecto culo redondo al aire. Comencé a lamerlo, una y otra vez, le abrí las nalgas y pasé una y otra vez mi lengua. Luego le abrí las piernas y comencé a lamer su vagina, al tiempo en que ella se sacó la camisa y el corpiño.

Luego de quedar completamente desnuda al igual que yo me sugirió la idea de imitar una relación heterosexual y yo acepté. Tomó un pene de plástico con una especie de cinturón y me lo colocó. Después se acostó boca abajo y me pidió que se lo metiera en el culo. Yo lo hice, al principio no sentía nada pero ella gemía y me pedía que lo moviera. Al darse cuenta de mi inexperiencia, se colocó el cinturón con el pene, me abrió las piernas y me clavó el pene de plástico en el culo. Lo hacía una y otra vez, al mismo tiempo que con una mano me acariciaba la vagina y con la otra los senos. Yo tenía ambas manos en sus nalgas, con ellas hacía fuerza para que el pene entrara más.

Todo esto duró como una hora y media. Nos cambiamos el cinturón cuatro veces, pero esto no termina acá. Yo no podía creer lo que había hecho, estaba confundida pero realmente me había gustado. La experiencia con la madre de mi amiga me dejó una duda: cómo se tiene una relación homosexual. La madre no me contesto mi pregunta, me dijo que ella no sabía. Llegó la noche y no me podía dormir pensando en ello. Yo dormía en el mismo cuarto que mi amiga Victoria y casi sin pensarlo se me ocurrió una idea. La desperté y le ofrecí Coca Cola -la cual contenía pastillas para dormir disueltas-. Ella se la tomó toda y a los 10 minutos cayó en un profundo sueño. Aprovechando la situación, la desnudé y comencé a lamerle todo el cuerpo, luego puse mi vagina sobre sus labios y me empecé a mover para recrear la situación. Su culo era igual al de su madre, por eso me lo chupé todo, una y otra vez, lo mismo hice con sus tetas. Para terminar hice lo que me causó más placer, la besé en la boca, lamí todo su interior, chupé su lengua y labios. Al terminar la vestí y me fui hacia mi cama.