Mi empleada putita, madura y infiel

La historia comienza cuando decidí comenzar por instalar un negocio con la finalidad de abrir un nuevo rubro dentro de mis actividades, para atender dicho local necesite contratar a una persona teniendo que realizar una búsqueda bastante apurado por la proximidad en comenzar la atención al público, es así como contrato a Sandra, una mujer de 36 años casada y con un hijo de 10 años, quien poseía un gran culo y unas tetas pequeñas, ella parecía ser una persona tranquila, introvertida y a quien pondría a prueba unos meses para ver su desempeño
Debido a que por temas de negocios era poco lo que estaba en mi local se me ocurrió poner cámaras de seguridad ocultas que me permitieran ver las actitudes de Sandra y llevar un control sobre el dinero que ingresaba, una mañana de lunes procedí a mirar lo que había sucedido el día anterior en mi local, grande fue mi sorpresa cuando veo que llega la Sra Sandra a mi local pero esta vez venia con un hombre bastante menor que ella que debía tener más o menos mi edad (27), luego entrar cerraron la puerta y comenzaron a besarse mientras el recorría la espalda y el tremendo culo de ella con sus manos, vi como la despojaba de sus ropas dejándola totalmente desnuda y procediendo a penetrarla rápidamente sin ninguna caricia ni nada, para luego meter y sacar por 5 minutos y acabar, mientras veía toda esta escena mi pene se había puesto muy duro y pedía salir de mi pantalón calentura la cual debí calmar con una paja en el instante.
Durante días dio vueltas en mi cabeza las imágenes de toda la situación que vi por las cámaras, cada vez que estaba con ella pensaba como esta señora que se veía tan tranquila y tímida podía engañar así a su marido con un tipo 10 años menor, hasta que un día tome valentía y decidí intentar tener algún tipo de satisfacción de la situación, mal que mal ocuparon mi negocio como motel, así que debía proceder al cobro por la “habitación”.
Fue así como un día cuando ya estábamos por cerrar, abrí en el computador del local una carta tal como esta que tenia escrito una nota hacia ella donde le decía todo lo que vi, que lo tenía grabado y que necesitaba que ella se portara de buena forma conmigo para guardarle el secreto, cuando volví ella estaba algo nerviosa y su rostro bastante rojo, sin mirarme a los ojos me dijo “disculpe jefe por lo que hice, la verdad mi marido está bastante viejo y enfermo, y todos tenemos necesidades , usted me entiende…” ella me quedo mirando a los ojos en ese momento, yo le respondí que la entendía pero que no era algo que debía hacer en mi negocio” intentando parecer algo enojado, fue en ese momento que sucedió una acción que me dejo helado unos segundos, ella se fue hasta una silla, se puso de rodillas sobre ella dándome la espalda, bajo su pantalón y su calzón dejando su culo abierto y desnudo justo frente a mi diciéndome “jefe, he notado como mira mi culo de reojo, tómelo es suyo”, luego de ese par de segundos me acerque a ella rosando mi pene aun en el pantalón por su culo, tomando sus tetas y diciéndole al oído “muy bien putita, te voy a enseñar como gozar y no solo que te la metan por 5 minutos y se corran, quiero hacerte gemir como una perra en celo”, mis palabras la calentaron tanto que gimió y estiro su culo bien hacia atrás para sentir mi palo duro como era masajeado por ese par de cachetes grandes y esponjosos.

Me retire un poco de ella y procedí a meter mi cabeza entre medio de su culo estirando mi lengua y pasándola desde su concha que ya estaba demasiado mojada y su culo que no estaba tan apretado como pensaba, lamí una y otra vez sintiendo como se retorcía de placer, sintiendo como gemía y decía que nunca se la habían chupado así.
Después de un buen rato de lamer sus dos hambrientos orificios, fui subiendo lentamente besando su espalda y tomándola para que se levantara, ahora le tocaba a ella darme placer a mí, bajo mi pantalón y saco mi pene duro en todo su esplendor, lo tomo con su mano derecha estiro la piel del pene hacia atrás y procedió a darle un beso en toda el glande para luego ir introduciéndolo dentro de su boca hasta el fondo, me dio una mamada de campeonato que hacía que mis piernas temblaran un poco de tanto placer, sin duda era toda una experta con su boca, la tomaba desde la nuca y le culeaba su boca muy fuerte, eso le volvía loca comportándose como toda una puta caliente.
Ya se la quería meter, así que la puse a lo perrito y le deje entrar todo mi pene de una vez en su concha caliente, ella dio un gran gemido mientras la tomaba fuertemente de las caderas, se lo metía una y otra vez haciéndola gemir y balbucear palabras calientes, estaba enardecido cueleando ese enorme culo, dándole palmadas mientras ella me pedía que le pegara mas, yo mientras le decía “putita, te gusta? Eres una perra, una puta caliente, te voy a culear todas las veces que quiera perra, que diría tu hijo si te viera como te la meto, putita”, todas estas palabras no hacían otra cosa que calentarla aun mas haciendo que ella ayudara al ritmo de la culeada echando su culo para atrás ante cada embestida mía sonando de manera muy fuerte ante cada metida, luego de un buen rato así ella empezó a convulsionar y decirme que estaba por acabar que le diera muy duro, acabo entre muchos gemidos y aprisionando mi pene con su concha extremadamente mojada.
Le dije que se arrodillara que ahora le tocaba a su boca, se agacho y se la metí hasta la garganta mientras ella me la chupaba a buen ritmo para acabar, después de unos minutos ya quería llenarla de leche, así que la saque y le lance toda la leche en su cara cayendo mucho en su boca la cual saboreo como si de un manjar se tratara para luego tragársela.
Le di una palmada en su enorme culo y le dije que estuviese preparada que todos los días le regalaría de mi rica leche para que degustara, ella quedo contenta con conservar su trabajo pero también porque ya tenía alguien que se la culeara como debe ser.

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