Mi padre me llevo a hacerme hombre (de putas)

John es mi padre, y a decir verdad en el veo un modelo a seguir, un hombre exitoso, que gana mucho dinero, jefe de una compañía, se mantiene bien para sus cuarenta y tantos, tiene carácter fuerte, es imponente. Es un hombre muy machista, homofóbico, un hombre autoritario, que no acepta opiniones y que siempre termina teniendo la razón, y además por lo que se ahora, es putero y mujeriego. Por muy enojón que fuera a mí siempre me ha tratado con mucho cariño, creo que debe ser porque de los 4 hermanos soy el único hombre, tengo tres hermanas. A él siempre le ha preocupado mi vida sexual, el me aconsejo cuando comencé con la pubertad y todo aquello, siempre me dice que no me masturbe y que busque una mujer para tener placer. Me gustan las mujeres tanto como a él y fue gracias a él que conseguí acostarme con la primera.

Tengo 17 años y aun no he tenido novia, y como es de esperar a esa edad me masturbaba bastante, pasaba bastante tiempo viendo porno. Mi padre, me decía que me hacia mal, que él a mi edad estaba cansado de tanta vagina. Cuando me descubría viéndolo, miraba unos instantes la tv y me decía, en tono severo, que deje de masturbarme porque no me hacia bien y que me busque una chica para desahogar mis necesidades.

Lo que causo una verdadera ira en el fue un día que tuve una fiesta formal en la escuela, cuando me fue a buscar me pregunto si había me había ligado una chica. Al responderle que no, se puso a preguntarme si acaso era gay o que. Y dijo que me iba a llevar ahora mismo a un lugar para que se me pase la tontera. Paso un largo rato y yo sin saber dónde íbamos, pues estaba demasiado enfadado como para preguntarle.

Seguimos un largo rato en auto hasta que llegamos al club nocturno “Diosas”. Nos estacionamos y me dijo: Nicolás, te he traído aquí para que aprendas lo que es realmente una mujer y deje de matarte a pajas. Tengo miedo de que te desvíes de camino y te vuelvas mariposon. Por eso he decido a pagarte una puta para que te inicies sexualmente, como mi padre lo hizo conmigo y su padre a él, espero que con esto aprendas y veas lo bueno que es. A lo que yo respondí “Pero si yo soy menor de edad, no me dejaran entrar en uno de estos club, a lo que me respondió “No te preocupes, aquí ya me conocen y no me dirán nada. Y arréglate la corbata y métete la camisa dentro del pantalón, este club es caro, por lo que debes entrar presentable”. El se arreglo un poco la camisa y se bajo del auto.

Íbamos caminando y me dijo. “Espero que esté Violeta, tiene 19 años, unas tetitas grandes y duras y lo chupa como ninguna. Recuerda son solo putas tu eres quien manda y ellas hacen lo que tu pidas”
En ese momento confirme mis sospechas de que engañaba a mi madre con prostitutas, y además ahora yo sería su cómplice. Ahora me doy cuenta de cómo debe putear en sus “viajes de negocios”. Pero calme mis pensamientos, no quería decepcionarlo más así que no dije mas.

Entramos. Era una habitación no tan grande y elegante. Llena de sillones circulares junto a mesas con tubos, donde las bailarinas debían hacer sus bailes, los tubos y las mesas podían taparse con una cortina para que nadie viera lo que pasaba adentro. El lugar estaba plagado de chicas que parecían sacadas de una peli porno, poca ropa, tetas grandes, culos bien firmes. Nos sentamos uno de los sillones, frente a una mesa con dos tubos de baile, ahí llego una de las chicas a preguntarnos si queríamos algo de beber, y si le queríamos invitar un trago, pero mi padre dijo que no, y se paro y me dijo “vuelvo en un momento”, lo observe y era impresionante la cantidad de mujeres que saludaba y de paso les daba palmaditas en el culo o cosas así, pero se detuvo a hablar con una chica muy sensual que estaba en topless, hablaron unos segundos, señalo nuestro sillón y camino de vuelta a él.
Me dijo “acabo de arreglar algo que me agradecerás toda la vida”, al minuto llegaron a nosotros dos chicas muy ricas, que me pusieron caliente al instante, una era la chica en topless con la que mi papa había hablado, ninguna de las dos pasaba los 25 años. “Nicolás, te presento a Violeta y Julia. Esta de aquí es nueva no me las conozco, así que elige cual quieres, estoy seguro que con Violeta gozaras como nunca en tu vida, pero Julia puede sorprenderte”. Las observe bien, mientras pensaba en que como mi papa no iba a venirse con las putas si podía gozar esos cuerpos candentes de chicas jóvenes. Las dos chicas tenían los pechos grandes, obviamente eran operados, Violeta era rubia y llevaba un sensual peto negro que insinuaba sus curvas, Julia estaba en topless, era morena y tenía unos pezones grandes y negros, pero que se veían también muy ricos, además ambas chicas tenían unos culos tremendos y bien firmes. Como no hablaba, mi viejo dijo con tono autoritario “está bien, Julia tu te vienes conmigo, quiero probar carne nueva y violeta, has hombre a este niño”, luego las envió a comprar dos whiskys para nosotros y un trago a elección para cada una de ellas. Al llegar las chicas cerraron las cortinas del privado y se sentaron sobre mi y papa como él había dispuesto, nos pasaron el trago y comenzaron a moverse muy sensualmente. No me gustaba el whisky pero estaba nervioso y no quería decepcionar a mi padre, por lo que me lo tome de una. Violeta se quito el peto y se sentó sobre mí, y movió mis manos hacia sus pechos para que los amasara, pellizque sus pezones por varios minutos, mientras cambiaba de mano para tocarle el culo y la vagina, de reojo miraba a mi padre al lado que estaba disfrutando mucho, primero vi que Julia le desabonoto varios botones de la camisa, el ya tenía la polla, que era larga y gruesa, afuera muy erecta, al igual que yo y Julia se la tocaba al mismo tiempo que le refregaba sus ricos pechos en la cara, ahí se dio cuenta que lo estaba observando y me dijo “si lo quieres ordénale que te haga esto”, a lo que asentí para luego decirle a Violeta que quería que me haga lo que hacia. Entonces se dio vuelta, me desanudo la corbata completa, me abrió el cuello de la camisa para que me relajara bien y comenzó a frotar sus pechos en mi cara, dejándome morder, lamer y succionar sus pezones rojos duritos, luego bajo hasta besarme el cuello y al mismo tiempo me desabrocho el pantalón, sacando mi pene que estaba muy duro, en ese momento mi padre rio diciendo “ese es mi muchacho”. Paso un rato que seguimos con las chicas calentándonos hasta que mi papa dijo, “bueno, nos vamos. Chicas vayan por sus cosas”. El se para, se guarda la pija al tiempo que las chicas se van de privado. Cuando estamos los dos solos el me dice que me vista y me pregunta quetal, o le digo “espectacular” aun nervioso. Nos dirigimos a la puerta y mi viejo pasa a pagar algo, no entiendomuy bien como funciona eso, pero bueno después preguntare. Esperamos en la entrada y llegan las chicas abrigadas. En el auto vamos nosotros adeltante y ellas atrás. Llegamos a un hotel de los buenos y mi papa pide dos habitaciones.

“recuéstate y ponte cómodo” dijo violeta señalando la cama. No dejaba de pensar en que tenía que mandar. Me recosté, y ella se recostó sensualmente sobre mí, me desabotono la camisa y sentí como sus tetitas tocaban mi pecho desnudo, me comenzó a besar el pecho y siguió besándome hacia abajo, mi abdomen… hasta que me desabrocho el pantalón y los calzoncillos para dejar escapar a mi pene que estaba más erecto que nunca, y prosiguió a chupármelo. La sensación más rica de mi vida, pensaba que pensaría papa si me viera, creo que me felicitaría, no tarde en correrme en la boca de la puta. Me dijo que para la otra vez le avisara cuando estuviera a punto, pero como era la primera vez daba lo mismo. Luego me senté y demostrándole quien manda me lancé sobre ella para manosearle entera, amase sus pechos ricos, le di unas nalgadas que sonaron muy fuerte, le mordí los pezones hasta el punto que note que le causaba un poco de dolor, metí mi cabeza entre sus dos grandes pelotas anti estrés y le ordene moverlas. Luego la recosté bruscamente en la cama y le puse mi pene súper duro nuevamente entre sus pechos, menos mal que me eligió una bien tetona pensé, ella tomo sus pechos para apretar mi pene entre ellos y comencé a moverme, estaba muy caliente y casi me corro pero me detuve. Ella me dijo “eres igual de bruto que tu padre”, lo que me hizo sentir orgulloso, le dije que se saque la tanga, y accedió sin chistar. “Ahora te la voy a meter” a lo que ella respondió sacando un condón. Me dijo que me acostara de nuevo para ponérmelo, a lo que respondí que quería que me lo ponga con la boca. Una vez que tenía el condón puesto, la hice abrirse de piernas y se la metí de un golpe, que rico se sentía, ella gemía y se movía como lo que era, una puta, arriba y abajo mientras yo solo disfrutaba, como era obvio no tarde mucho en correrme, y quede exhausto, jadeando y con el corazón acelerado, sin duda había sido lo más placentero que había sentido en mi vida.
Me levante para vestirme, y me di cuenta de que entre la acción papa había abierto la puerta sin que me diera cuenta y me había estado observando quizás hace cuanto rato. Se notaba que también había estado pasándola bien, tenía los zapatos sin abrochar y la camisa abierta. Cuando lo vi me pregunto que como había estado, excelente le dije yo, luego le pregunto a Violeta “y… va a ser un semental como yo”, a lo que ella respondió “sin duda… es igual de bruto y machista que usted”, “ese es mi muchacho, aprende del mejor” respondió el.
Cuando salimos del local, y ya de vuelta en el auto, le agradecí por la noche que me había hecho pasar, le dije que no se comparaba con las pajas. El me felicito porque supe hacerlo bien, y porque ahora era un hombre de verdad. Me pidió que no le dijera a nadie lo que paso, pues no era bien visto, y podría traer problemas a su matrimonio. Yo le respondí que entendía que se tuviera que ir con las putas, y que cualquiera que pudiera pagar esas carnes jóvenes y esas tetitas ricas, y no lo hiciera era un mariposon. Al escuchar esto sonrió me dio unas palmadas en el hombro, “me siento orgulloso de ti” me dijo. Le pregunte que si se iba de putas muy seguido y me respondió que si, yo le dije que si podía acompañarlo siempre, y me dijo que obvio, que otra noche pronto nos íbamos a dar un gusto como ese de nuevo.

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