Mi tutora del internado

Nunca pense que la estancia en un internado para chicas me la pasaria en las rodillas de mi tutora.

Empezare por explicar que me crie en una familia tradicional con una madre y un padre, aunque este viajaba mucho, ya que tenia un buen puesto en un banco que no interesa el nombre, por lo que poco tiempo pasaba en casa y que decir del poco caso que me hacia, ya no solo por sus escasas visitas a casa sino que como todo hombre machista, lo que el queria era un niño, pero el destino hizo que me tuviese a mi, una niña algo timida y con muchos problemas interiores que con el tiempo iria resolviendo.

Cuando tenia 14 me quede huerfana de madre, asi que mi padre tenia que decidir o llevarme con el de viaje y realizar una vida no muy conveniente para una niña, o la otra alternativa era ir a vivir con mi abuela paterna, que era igual de arisca que su hijo o la peor de todas ir a un colegio interno en Londres; al final eligio la ultima, ya que parecia la que mas me convendria a futuro, eso penso mi padre en ese momento, aunque no sabia lo que realmente experimentaria en aquel lugar y las consecuencias que acarrearia. Ya de ante mano me advirtio que en aquel colegio las cosas eran muy diferentes a las de aqui, y que alli impartian castigos corporales, lo cual me ayudarian en mi desarrollo como persona y a convertirme en una persona responsable.

Recuerdo que a estas indicaciones de mi padre no les preste mucha atencion, ya que pensaba que a mi no me ocurriria nada de eso, ya que yo en el colegio era una chica que sacaba buenas notas y nunca habia tenido problemas con nadie y mucho menos con ningun profesor, asi que no hice mucho caso y me fui a Londres con intenciones de pasar alli los proximos cuatro años de mi vida recluida en una vieja mansion con todo chicas repipis y viejas profesoras crueles y amargadas por tener que educar a niñas que las aborrecian. Cual fue mi sorpresa que al llegar alli con mi padre, a las puertas de tenebrosa mansion, me encontre con unas instalaciones totalmente modernas y no solo con chicas sino que tambien habia chicos. Entonces la cosa fue tomando otro color y ya no estaba tan asustada de tener que pasar alli el resto de mi adolescencia. La directora salio a recibirnos, una mujer de 45 años, alta, rubia, toda ella muy estirada con aires y maneras tipicas inglesas y un acento español muy forzado que daba algo de espanto escucharla. Despues de varias horas recorriendo el colegio, me di cuenta de que no era para tanto y sobre todo cuando mi padre se fue y la directora me llevo a mi habitacion. Alli estaba esperando una mujer de unos 30 años aproximadamente, vestida con un traje gris y una camisa negra con los botones del cuello y los dos que le seguian abiertos, el pelo negro y corto y unos rasgos que no parecian tipicos de esa zona, y efectivamente era descendiente de italianos, y debido a su gran trayectoria como profesora de idiomas, sabia hablar perfectamente español, asi que nos entendiamos de maravilla. Bien, yo cuando llegue a mi habitacion no sabia exactamente lo que estaba haciendo esa mujer alli, pero acabe sabiendolo muy bien. Era mi tutora, se llamaba Helen. Todos los alumnos teniamos un tutor asignado, pero no por clases como en España, sino que te asignaban uno durante todo el tiempo que fueses a estar internada. Y yo por suerte estuve cuatro años bajo su tutela.

Al principio, lo pase un poco mal, porque no conocia a nadie aunque el idioma no era un empedimento, ya que desde muy pequeñita mis padres insistieron en que aprendiese idiomas, y al final acabe por saber cuatro idiomas, que progresivamente mi tutora iria ampliando. Pero despues de un tiempo, conoci a Eric y a Alan, dos chicos ingleses que se convertirian en mis mejores amigos. Con ellos pase muy buenos ratos y me fueron introduciendo en el mundo de las gamberradas y malos habitos.

La primera vez que me lleve una azotaina, fue por su culpa. Teniamos que ir a clase de preparacion fisica, una clase terriblemente aburrida, donde lo unico que haciamos era correr durante 20 minutos y despuess una serie de estiramientos con la finalidad de conocer nuestros musculos y todas esos conocimientos, y de vez en cuando teniamos una serie de ejercicios como saltar el potro o andar por la barra de equilibrio. Como mis amigos y yo eramos un poco rebeldes, decidimos que no vendria mal un poco de diversion asi que Eric y yo antes de empezar la clase, cuando no habia nadie, sacamos un par de tuercas y tornillos al potro de saltos, donde tambien se imparten algunas zurras a alumnos desobedientes. Lo que no sabiamos es que la primera persona que iba a saltar el potro aquel dia era la misma profesora, cuando vimos que iba a ser ella, los tres nos quedamos blancos y asustados aunque tambien ansiosos por ver la espectacular caida que tendria lugar, y en efecto asi fue, la Miss Smith , con un chandal azul y una camiseta blanca sin mangas se propino un tremendo batacazo contra el suelo mientras intentaba como podia agarrarse a una de las patas mientras caia. La risotada que salio de nuestras tres bocas se hizo eco por todo el gimnasio, lo cual delato nuestro crimen y fuimos llevados cada uno a nuestros respectivos tutores para que tomaran las medidas oportunas por lo sucedido. Era la primera vez que iba a ser azotada y sentia mucho miedo y temor. Helen, me miro con una mirada penetrante y muy autoritaria; estabamos en su despacho; y nada mas irse la profesora Smith me pego un bofeton en toda la cara que me tiro al suelo, solte una lagrima y le dije que no habia sido yo, que simplemente me habia reido pero que no tenia nada que ver, pero ella empezo a decirme que no tenia vergüenza, que ademas de ser una malcriada era una mentirosa y que recibiria el doble por intentar engañarla.

Me levanto del suelo de un tiron y me cogio por la oreja y me llevo hasta una puerta que estaba en la pared de detras de su escritorio, saco la llave de su bolsillo y la abrio, estaba todo oscuro, pero cuando cerro la puerta con llave y encendio la luz vi una especie de sala destinada a zurrar culos a alumnos. Alli habia una silla de madera escualida, un sofa de cuero negro muy confortable sin brazos y otros con, y una vitrinas llenas de varas, cinturones, paletas, y demas artilujios, tambien habia un potro como el que estaba en el gimnasio.

Me dijo: – Como es tu primera vez, no sere muy severa contigo, pero eso no significa que no te vaya a doler, asi que ahora bajate los pantalones.

Llevaba un mini short negro para clases de preparacion fisica, que timidamente me baje, y ella en una me agarro por mi brazo y muy suavemente me puso sobre sus rodillas. Estaba muerta de miedo, no sabia como era aquello, nunca habia estado en esa postura, y yo creo que ella se dio cuenta, porque me dijo: – tranquila pequeña, esto te vendra bien y nadie se ha muerto por una zurra.

La verdad es que sus palabras no me tranquilizaron pero me senti como una niña pequeña que iba a ser corregida por la travesura que habia hecho, y lo acepte como tal, un castigo por algo que habia hecho mal.

Me bajo las braguitas blancas que llevaba hasta los tobillos y despues me las quito y se las metio en el bolsillo derecho de su chaqueta. No sabia por que habia hecho eso, pero despues lo comprenderia. Empezo con el primer azote, que cayo sobre mi culito blanco y virgen , no fue muy fuerte, pero de todas formas se me escapo un quejido,: ayyy, ayyyy, ayyy…….pero ya cuando llevaba mas de diez la intensidad empezo a subir, y el dolor tambien, por lo que no pude evitar abrir mas las piernas y dejar ver gran parte de mi, y lo que no comprendia era que lo que me estaba haciendo me estaba gustando mucho, y me invadia una sensacion de placer y dolor muy dificil de explicar, fue entonces cuando ella se dio cuanta de que me estaba poniendo humeda, entonces me empezo a pegar cada vez mas fuerte, cada azote que me daba me dolia mas y no podia parar de gritar : ayyy, por favor para,zzzaaasss, ayyyyyy, zzzassssss,ayyyyyyy no lo volvere a hacer, pero Helen seguia calentandome el trasero. Cuando llego a 50 paro y me dijo: – esto si que te va a gustar, pequeña mia.

Me cogio el brazo izquierdo y me lo agarro muy fuerte contra mi espalda, y con los dedos de su mano derecha se introdujo en mi vagina, la verdad es que mi coño se lo estaba piendo, no le costo nada, a pesar de que yo era virgen. Despues los saco y con su dedo pulgar me lo metio por el culo, nunca habia sentido nada igual. Me dijo:

-Como te muevas o grites, te pegare hasta que no puedas sentarte, ¡¡ahora abre las piernas!!

Asi que me quede totalmente quieta y abri mas las piernas, como me habia dicho. Estaba en esa postura tan humillante, sobre las rodillas de mi tutora y totalmente humeda, y lo mejor es que me gustaba sentirme asi, sumisa y bajo el control de una mujer que me doblaba la edad, y que tenia todo poder sobre mi. Empezo a meter y sacarme el dedo muy suavemente y poco a poco lo fue haciendo mas rapido y con fuerza, queria gritar y retorcerme pero no por el dolor , sino por el placer que me producia su dedo al entrar y salir por mi ano, pero no me pude contener y solte un pequeño quejido:

ahhhh,

al ver que ella no le importo, segui gimiedo, pero con mas ganas:

aaahhh, aaaahhh, aaaaahhh,

parece que a ella le gustaba que me quejara, porque me metio dos o tres dedos, que habia rozado por los labios y habia tocado mi clitoris, eso me hizo aumentar mi exitacion aun mas, y depues de que castigara mi ano de esa manera logre un orgasmo increible, como nunca, era una sensacion muy extraña, me convulsionaba sobre sus piernas sin poder moverme, y me corri tanto que moje sus pantalon.

Te ha gustado, verdad. Bien, pues vete a tu cuarto y despues de la cena esperame desnuda y boca a bajo sobre tu cama, que seguire el castigo por mentirme ¡¡¡vamos!!!

Me recompuse como pude de aquella situacion, me vesti y sali corriendo. Llegue a mi habitacion y lo primero que hice fue pegarme una buena ducha, despues me fui al resto de mis clases.

Cuando llego la hora de la cena, la vi en el comedor sentada con el resto de profesores, apenas la mire y ella me devolvio la mirada con un gesto inequivoco y amenazante de lo que me esperaria esa noche, no le importo que alguien se diese cuenta, y alguna de mis compañeras ya me dijo en tono burlon: ¡¡ parece que te vas a ir con el culo caliente esta noche a la cama!! Era muy normal la aplicacion de castigo corporales durante la noche, porque durante la cena informaban a los tutores de las hazañas de sus alumnos que habian hecho durante el dia, y era una forma segura de encontrar a los alumnos, cada uno en su habitacion.

Los nervios me comian por dentro, tenia miedo de que me volviese a pegar, era todo muy confuso, pero tambien queria a volver a sentirme como una niña pequeña sobre sus rodillas.

Despues de media hora en mi habitacion desnuda y boca abajo, abrio la puerta que estaba cerrada con llave, y aparecio mi tutora con una cara muy sadica:

muy bien, mi nena, ¡¡pensaba que te habrias olvidado!!

De repente se saco el cinturon que llevaba puesto:

Esta es la segunda parte del castigo, por intentarme engañar esta mañana, pero ahora vas a contarlos en voz alta:

Zaassss

Ayyyyyy, uno

Zaaasssssss

Ayyyyyyy, dos

Zaaasssss

Ayyyyy, tres……..

Zasssss

Ayyyyyyyy, por favor, por favor,,,,,,paraaaa

Asi hasta que conte 25, el castigo se me hizo eterno porque no sabia cuantos me iba a pegar.

Me hizo incorporarme y sentarme en la cama, yo lloraba desconsoladamente, entonces se sento y me abrazo muy fuerte contra su pecho:

Espero que no vuelvas a intentar engañarme o sino sere muy dura contigo y no me compadecere de ti, las travesuras al fin y al cabo son propias de la edad, pero que me faltes al respeto no lo consiento y menos a ti, ¿esta claro?

Si, Helen.

Despues de esa vez, nunca se me ocurrio volver a mentirle, pero no por eso, no deje de darle motivos para que me castigase en su cuarto “especial”, incluso a veces me portaba mal para a proposito para ponerme voluntariamente sobre sus rodillas.

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