Mis juegos desde niño

Jugando con mi primo fui iniciado poco a poco en una relacion de incesto y gay al mismo tiempo y que ha marcado mi vida

Naci en un pueblo chico donde la inmensa mayoria de las personas se conocen. Ahi mismo o en los alrededores nacieron nuestros tatarabuelos, bisabuelos, abuelos, nuestros padres, y nosotros, que en nuestra juventud emigramos en busca de mejores horizontes.

En mi pueblo habia de todo: hombres, mujeres, ricos, pobres, feos, guapos, altos, chaparros, rubios, morenos, españolizados, afrancesados y mexicanos, jovenes y viejos, niños y niñas, escuela primaria, secundaria y comercial, mercado, cantinas, dos cines, la presidencia municipal, la plaza y el templo, el juez de paz, los vagos, los borrachos, las prostitutas, los jotos y los pervertidores de menores. No habia ninguna diferencia con ningun otro pueblo.

Desde que recuerdo, a mi me gustaba mucho jugar con niñas, quiza seria a que en mi familia, en mi casa, de mi edad yo era el unico «hombrecito», (ademas de un primo un poco mas grande que yo que por ser mayor tenia sus propios amigos y se excluia de jugar conmigo) entre varias primas y amiguitas hijas de vecinos con quienes jugabamos a la mama y al papa. Obviamente yo era el papa, aunque ahora pienso que hubiera deseado ser la mama.

Yo (Orlando) tendria alrededor de 4 o y 5 años y mi primo (Hector) seguramente 12 o 13 años porque en ese entonces recuerdo que el ya tenia pelitos coronando la raiz del tronco de su verga.

Los papas de Hector y mi madre (madre soltera) por razones de cierta enfermedad incurable de mi abuela (que a la postre murio) tuvieron necesidad de llevarla durante varias semanas a tratamiento a una gran ciudad muy lejana de mi pueblo, por lo que nosotros, Hector y yo, quedamos al cuidado de la otra tia, mama de mis primas.

Por ser los unicos hombrecitos, teniamos la obligacion de hacer los mandados y lo que en casa se ofreciera ademas de que, siguiendo la costumbre de la responsabilidad familiar, deberiamos cumplir con ciertas actividades domesticas.

Una de nuestras responsabilidades era barrer diariamente el patio de nuestras casas: la casa donde yo vivia con mi madre y mi abuela asi como la casa de mi primo donde el vivia con sus padres (que por razon del viaje buscando el alivio de mi abuela, ambas casas habian quedado transitoriamente solas y bajo el resguardo de la tia que nos cuidaba).

Una mañana que fuimos a cumplir nuestra responsabilidad de barrer el patio de la casa de mi primo, a este le ocurrio la necesidad de ir al WC. No se por que motivo lo segui y entre inocentemente con el al reservado.

Obviamente, se bajo los pantalones y el calzon por lo que pude observar que tenia una verga con muchos pelos, que para mi edad, y quizas en comparacion inmediata con la mia, se me hizo descomunal.

Mi primo Hector, sentado en la tasa se la empezo a tocar y en un momento la tenia bien dura: recuerdo que era larga, perfectamente recta, mas gruesa en el tronco que en la cabeza.

Me pidio que se la tocara, lo cual hice sin ningun recato. Repentinamente el acerco mi cabeza a su duro miembro y me la introdujo en mi boca por lo que empece a mamar, al principio con cierto miedo y asco, despues ya no. Mi primo Hector me dijo:

¿Quieres que te culee?

¿Que es eso?, – le pregunte, ya que aunque lo imaginaba, yo no sabia.

Es lo que le hacen los hombres a las mujeres por la panocha, pero como tu no tienes panocha porque no eras mujer, sino que eres joto, a ti te la puedo meter por tu culito.

Pero seguro que me dolera y me puede salir sangre.

No te va a doler, al contrario, te gustara ¿aceptas?.

No espero a que yo dijera que si, cuando mi primo me volteo y me puso en 4 pies en el piso del WC.

Recuerdo que me ensalivo my bien mi hoyito y me acerco su lanza que, en medio de un fuerte dolor que me hizo llorar, me empezo a entrar poco a poco hasta que senti que la tenia totalmente dentro, ya que senti sus pelos pegando en mis nalguitas que a partir de ese momento ya no eran virgenes.

Mi primo dejo de empujar porque ya no podia hacerlo mas y se dejo de mover, seguramente para que yo me acostumbrara a tener su leño dentro. Ahora, por mi experiencia, pienso que mi primo debio haber tenido un miembro de aproximadamente 15 cms. de larga. Cuando el llego a ser hombre le midio 22 cms. y muy gorda.

Cuando deje de llorar porque el dolor de la primer penetrada ceso, mi primo empezo un sabroso mete y saca que me hizo trasladarme a otro mundo. Empece a gozar por esa parte que se llama culo y que todos tenemos por atras.

De repente senti que algo caliente me inundaba mi interior. Pense que mi primo me estaba orinando dentro, porque le dije:

Oriname mucho, Hector. Oriname mas adentro.

No son orines, Orlando, son mecos.

¡Que es eso!

Es la leche con que se hacen los niños.

Me zafe inmediatamente de su verga con que me tenia ensartado pensando en que yo podia quedar embarazado (como mi tia), y tener un hijo. Hector me dijo:

¿Que te pasa, por que te sacas?

¡Por que voy a quedar embarazado!. Y de terror empece a llorar.

Los hombres no se embarazan, solo las mujeres. No llores.

¿De veras?

¿Cuando has visto a un hombre embarazado?

Nunca.

No tengas miedo. Te puedo culiar mas, si quieres.

En eso me di cuenta que su verga estaba llena de sangre y pude ver que a lo largo de mi pierna me corria un delgado hilillo de sangre. Volvi a llorar. Sin embargo, mi primo Hector me consolo. Estoy seguro que el tambien se asusto y me dijo que me iba a curar, y que no dijera a nadie lo que habiamos hecho.

Me llevo para su recamara para curarme: me quito toda la ropa, me acosto de espaldas de manera que subiera mis piernas y con mis manos pudiera abrir mi culito de niño de 5 años recien desvirgado. Me dijo:

No tienes nada, es solo una pequeña cortada que ya no te sangra.

Y me empezo a curar con una pomada que aun existe en las farmacias y que por cierto se llama «Pomada de la Campana». Descubrimos que con esta medicina me lubricaba muy bien mi culito porque sus dedos me entraban perfectamente. Me dijo mi primo Hector:

¿Quieres, Orlando, que te vuelva a culiar?

Era lo que yo queria. La curada con pomada de la campana y sus dedos en mi culito me hicieron desear ardientemente ser culiado de nuevo.

¡¡¡Siiiii!!!, metemelo de nuevo, pero por favor despacito, que no me vaya a doler.

Ya no te va a doler, porque ya te rompi, ni te va a salir sangre, porque ya te cure.

Y asi como estaba me volvio a meter su verga hasta el fondo.

Recuerdo que me ardia un tanto y me dolia un poco, pero me sentia muy feliz al estar siendo poseido por mi culito por mi primo Hector.

Fue la segunda vez que me lo metio esa mañana. Segunda vez que lo disfrute mas que la primera, y el inicio de una satisfactoria relacion que duro mas de 15 años.

Luego te platico lo que paso aquella navidad cuando yo tenia 12 años, Hector de aproximadamente 19 y me poseyo en su casa y otro primo (Felipe) de 20 años que discretamente nos siguio nos encontro en el acto…. Desde entonces me encanta tener sexo con mas de uno al mismo tiempo.

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