No puede ser! (Parte 1)

Recuerdo que era una tarde de sábado, tanto mis hijas Julieta y Atziry como mi sobrino Daniel se terminaban de arreglar para irse de fiesta a la boda de Beatriz amiga de Julieta, una chica de confianza en nuestra familia, mi hija Julieta llevaba un vestido negro el cual no era muy largo y hacia notar sus bonitas piernas, Atziry por su parte se había puesto un vestido descubierto de los hombros color rojo, a pesar de sus 16 años ella tiene unos senos grandes que podían notarse en aquel sensual vestido, Israel sólo llevaba un traje sastre que lo hacía verse muy elegante.
Esa tarde yo no pude asistir a la fiesta ya que tuve trabajo en la oficina y seguramente me quedaría hasta el día siguiente, por lo tanto el trio de bellos jóvenes salieron a una diversión segura.
Habían pasado cerca de dos horas, yo me encontraba en la oficina y Daniel me marco al celular para avisarme que él se regresaría al departamento con su novia aprovechando que nadie iba a estar, a pesar de la relación incestuosa que mantengo con el no tuve ningún problema y me despedí. La junta en la oficina se había cancelado debido a que los clientes no se presentaron, a si que tuve que retirarme a casa, sabiendo que mi sobrino se encontraba en una rica cogida con su novia Yareni, media hora después me encontraba abriendo la puerta del departamento, entre sin hacer ningún ruido, pero los gemidos de aquella linda chica se escuchaban demasiado excitantes, me despertaron una calentura que tuve que acabar inmediatamente, me fui a mi habitación e increíblemente aquellos gemidos seguían constantes, tomé mi consolador me recosté en la cama y ayudándome de aquellos sonidos comencé a jugar con mi cuerpo, acariciándome, frotando mis senos, metiendo el dildo a mi boca imaginándome el pene de mi sobrino mientras probaba mis jugos, lo cual hizo que a mi mente se vinieran aquellas escenas de la semana anterior en la ducha.
El agua caía recorriendo nuestros cuerpos, – oh si Dany, que rico me lames el ano – estaba excitadísima recibiendo la lengua de mi sobrino, – que rico sabe tía – contestaba cuando podía detenerse a respirar.
Se levanto y comenzó a besar mis senos mientras el agua recorría cada centímetro de mi piel, coloco su pene cerca de la entrada de mi vagina, subió mi pierna izquierda a su cintura y de un solo empujón se metió en mí, -Aaah, dame más, no pares – insistía tras cada embestida que el me daba, buscaba mi boca con deseo y frotábamos nuestras lenguas mientras nos fundíamos en beso lleno de lujuria, – Es riquísimo coger contigo, eres increíble recibiendo mi pito- me decía para aumentar la cachondez del momento.
Saco su pene de mi interior, pero ya no lo volvió a meter en mi vagina, me volteo bruscamente dejando mi cara, y mis senos recargados en la pared, paso su pene entre mis nalgas y posteriormente de una manera muy suave lo introdujo en mi ano, al sentirse completamente dentro pego mi espalda a su pecho y apretando mis senos empezó el mete y saca, el sexo anal se ha vuelto costumbre en nosotros, yo gemía sabiendo que el hijo de mi hermana poseía mi cuerpo como el quisiera, estuvimos en esa posición cerca de 20 minutos, sus mano izquierda frotaba mi clítoris pero el movimiento se detuvo justo al sentir sus espasmos de aquella caliente eyaculación en mi ano, esa vez yo contuve mi orgasmo y él lo noto, se hinco inmediatamente frente a mi, y pego mi vagina a su rostro para que con su rica lengua, me hiciera una mamada descomunal, ahora si mi orgasmo había sido imparable.
Cerca de veinticinco minutos estuve masturbándome recordando esa maravillosa cogida cuando mi orgasmo ocasionado por ese consolador me hizo estallar, en el departamento no se escuchaba ningún tipo de ruido, limpie mi cuerpo, pero a los 15 minutos nuevamente aquellos sonidos calientes invadían aquel sitio, sonreí al saber que no había molestado a mi sobrino. Tomé mi celular para llamar a Julieta y saber como estaban ella y Atziry,
-Bueno- se escuchaba música de fondo
-Hola hija, ¿Cómo te la estas pasando?-
-Bien mamá, la boda esta súper divertida-
-Me parece perfecto, cuídame a tu hermanita- le dije en tono amable
-Ella y Dany se regresaron al departamento mamá, como hace 3 horas, Atziry se sentía mal y mi primo insistió en llevarla-
-Ok hija, muchas gracias- el mundo se congelaba en ese momento, no era posible que…
Salí de mi habitación, los gemidos en ese momento se hicieron más intensos, me paré frente al cuarto de él y me dispuse abrir la puerta, pero mi impresión fue mayor al notar que aquellos sonidos no venían de ese cuarto, sino el de mi hija menor, llegue hasta ahí, y sin alocarme agarré la llave que tengo de repuesto, abrí la puerta y ¡oh sorpresa!

Acerca del autor
Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *