DE PUTAS CON MI HIJA…. POR UNA NOTA

Penes, tetas, culos, semen y fluidos por todos lados

Hola me recuerdan??? Soy Dona, anteriormente les había hablado sobre mis experiencias sexuales con mi hija de 19 años, hoy les voy a relatar lo que hicimos juntas con sus profesores.
Mi hija no es muy brillante en los estudios, eso para mí no es ningún problema, una tarde llegó del colegio llorando, me contó que sus profesores de física y química no le ayudarían a pasar de curso.

Fue así que decidimos ir a visitarlos al siguiente día a la salida del colegio, debíamos seducirlos así que nos esmeramos en nuestro aspecto, mi hija me rasuró la vagina cuidadosamente, claro sin dejar de chupármela de vez en cuando, para no mentirles tuvimos un rico rato de sexo oral.
Mi hija se puso su uniforme de mini muy corta, bajo esta tenía un hilo rojo de encaje, su blusa casi transparente que dejaban ver su brazier de copa, se hizo dos moños en su cabello y estaba lista.

Por mi parte utilicé una falda hasta la rodilla, con un liguero abajo que sostenía mis medias nylon, decidí no llevar interior para sentirme más sexi, mis senos se separaban por dos correas de algodón a manera de sostén pero sin copas, a este lo cubría una blusa gruesa para disimular.
Ya listas y dispuestas fuimos directo al colegio, mi hija ya había pedido audiencia con ellos, nos estaban esperando, los saludamos cariñosamente y ellos nos lo permitieron, después de hablar un rato decidimos ir los cuatro a un motel.

Nos subimos al auto de uno de los maestros, mi hija se sentó adelante, era evidente la lujuria que sentía el profe, especialmente cuando ella abrió las piernas, yo miraba desde atrás como él extendía su mano directo a sus piernas, pero ella sin descaro la movió rápida y fuertemente hasta su boca y chupó sus dedos como si se tratara del mismo pene, giró un poco y sacó uno de sus senos se su brazier, no era necesario sacarse la blusa ya que era transparente y el lujurioso lo podía ver sin dificultad, fue obvio cuando su órgano creció y
Entonces mi hija bajó hasta él, lo sacó y lo lamió suavemente, se separó de él y metió su propio dedo en su vagina, ya estaba muy caliente.
El profe solo la veía e intentaba manejar con cuidado, con una mano porque la otra la tenía en su pene masturbándose.

Por mi parte no estaba nada tranquila tampoco, mi acompañante había metido ya su mano bajo mi falda y al notar que no tenía nada puesto utilizaba sus dedos para acariciar mi vagina y para que pueda hacerlo mejor, me acosté con las piernas abiertas hacia él, por lo que tenía una vista perfecta de mi parte más erótica.
Así llegamos al motel, ya en el cuarto todos juntos dimos rienda suelta al gozo llevamos a los hombres a la cama, los recostamos y paradas frente a ellos nos besamos y acariciamos, mi hija encarnaba a una colegiala muy zorra y yo a la experta prostituta, mi nena me quitó la blusa y mis senos erectos se veían decorados con las correas negras yo le quité la falda y jugué con su hilo y su ano, hicimos la 69 y ellos no podían más del placer que sentían al vernos follar.

Nuestros admiradores habían sacado sus penes fuera de sus pantalones por el orificio del cierre, eso nos gustó tanto que dejamos de tocarnos y los succionamos fuertemente.
El ambiente del motel y todo lo que nos proponía era mágico y no podíamos desaprovecharlas tomé la crema que estaba en el buró y la puse en mi trasero invitando a cualquiera allí presente a lamerlo, que rico fue sentir tres bocas chupándome el ano.

Uno de los chicos quiso penetrarme pero no se lo permití aun, quería jugar más, me levanté y encendí la cámara para observar en la gran pantalla como teníamos sexo, ninguno de los cuatro teníamos ya ropa, tomé con mis manos los dos penes mientras con mi boca besaba la vulva de mi hija, ella tenía ya mucho placer y me empujo sentándose en mi boca e invitando a los hombres a que me penetren al mismo tiempo, así lo hicieron, uno me lo metió por la vagina y el otro por el ano.
A esas alturas todos perdimos la decencia, escuché decir a uno de ellos “te voy a romper el culo puta”
Ya podrán imaginar el placer que yo sentía pero quería que mi hija sienta lo mismo, cambiamos de lugar y me separé por completo para observar mejor como la cogían, mientras miraba me metía uno de los juguetes que ofrecía el lugar.

Decidí apagar la cámara para proyectar en la gran pantalla una de las películas porno que allí habían, la puse con volumen muy alto y fue delicioso culiar así, viendo orgias igual a la que estábamos haciendo, vaginas, penes, mamadas, metidas, semen y fluidos vaginales por todo el lugar…. Mmmmm que placer!!!!
Uno de los hombres se apartó para traer una botella de licor, la derramó sobre nuestras vaginas y se pusieron a lamer como perros, nosotras hicimos lo mismo con sus vergas.
Nos sirvieron vino en unas copas pero antes de dárnoslo se lo pusieron en la punta de su pene, mientas nosotras uníamos nuestras vaginas y las frotábamos como unas locas, ellos se pajeaban hasta botar sus chorros de leche en las copas, solo entonces nos las entregaron, con vino y leche.

Para nosotras no hubo problema, mi hija se la derramó en su vagina mientras yo chupaba y saboreaba, yo en cambio se la pasé directo de mi boca a la suya.
Los hombres estaban exhaustos pero mi hija y yo aun deseábamos más, ella se recostó en el pecho de uno, con la vagina muy cerca de su boca, yo metí uno de los vibradores por su culo y ella con una mano se metió otro en la vagina, mientras con la otra mano se masturbaba riquísimo.

Luego de un rato de auto placer, se corrió como nunca, llenando de líquido la cara del profe, él lo saboreó y continuó lamiéndole su cosita a mi hija.
Yo que era la última, fui hasta la tina, me recosté y me metí el vibrador mientas veía en la pantalla del baño como cuatro hombres follaban a una chica… fue ahí donde me corrí.

Un viaje de egresados con final feliz

Unos muchachos de viaje de fin de curso tienen la noche de su vida cuando una de las chicas del instituto y su profesora entran en su habitacion.

Estabamos en nuestro viaje de egresados en Bariloche. Eramos un colegio de varones, por lo cual nuestra unica meta, para aquel viaje, era trabar amistad con alumnas de algun colegio de señoritas. Transcurria el mes de agosto, pleno invierno en el sur, y el hotel estaba repleto de estudiantes. Cuando llegamos, nos fijamos en la cartilla y de los 10 grupos que habia alojados en el hotel uno solo era exclusivamente de mujeres. Se trataba del Colegio Virgen Niña de la ciudad de Cordoba. Nosotros eramos del Comercial Faustino Sarmiento de Fiorito. Nos acomodaron en tres habitaciones ubicadas en el tercer piso, a razon de cinco por habitacion.

Bailabamos en una pata cuando vimos que las chicas del Virgen Niña ocupaban las otras cuatro habitaciones del piso. El viaje de egresados es un punto de inflexion en la vida de cualquier adolescente, sea hombre o mujer. Los grupos generalmente van acompañados por adultos. Nosotros por ser todos varones, habiamos conseguido que ningun padre o profesor se “pegara” en el viaje, mientras que, el grupo de las chicas, supimos enseguida que estaban acompañadas por las profesoras de musica y biologia.

La idea de que dos “vejestorios” cuidaran a las chicas nos parecia totalmente desalentadora, ya que, era el impedimento natural para que entablaramos un relacion rapida con ellas y en consecuencia, pudieramos lograr algo de accion.

Mayor fue nuestra sorpresa, cuando a la hora del almuerzo, donde todos los egresados comparten el mismo comedor, vimos que las profesoras del Virgen Niña, no eran, como suponiamos, un par de gruesas ancianas sino que se trataba de dos jovenes que no superaban los 25 años de edad.

Mara, asi se llamaba la profe de musica, era una morocha de aproximadamente un metro sesenta de estatura, con el cabello largo lacio, delgada pero con las formas bien dibujadas. Tenia escaso busto y el culito era redondo pero pequeño. Lorena, en cambio, profe de biologia, era rubia, de la misma estatura que Mara, pero con grandes tetas y un culo bien parado y firme. Mara era muy bonita de cara, pero Lorena tenia cara de “atorranta” segun catalogo Sergio, uno de mis compañeros de habitacion.

El trato con las chicas, de entrada, disto mucho de lo que hubiesemos querido. Venian de un colegio de monjas, eran extremadamente puritanas y la cosa con ellas no pasaba de un par de boludeces circunstanciales, pero que no daban pie para nada emotivo. Tal era la cosa que al segundo dia no les dimos mas bola y nos dedicamos a hacer la nuestra: ir a bailar, emborracharnos, fumarnos algun porro y cagarnos de risa de todo y de todos.

Cada noches, desde nuestra llegada, habiamos ido a bailar, por lo que nunca dormimos mas de dos o tres horas cada veinticuatro. Yo y mis compañeros, Sergio, Martin, Felipe y Trabuco, estabamos destruidos, por lo que la ultima noche (al dia siguiente a la mañana regresabamos) decidimos quedarnos en el hotel. Felipe habia conseguido dos porritos de dudosa calidad, y esa noche el hotel quedaria virtualmente vacio pues todos los grupos asistirian a una fiesta de despedida. En el hotel habia una calefaccion muy fuerte por lo que estabamos todos tirados en la cama en calzoncillos. Trabuco habia bajado hasta el bar a buscar algunas bebidas. En eso golpearon a la puerta.

-Esta abierto- grito Sergio convencido de que era Trabuco. Volvieron a golpear. -¡Entra che!- dijo Martin esta vez. La puerta se abrio lentamente y todos, los cuatro miramos hacia ella. -Permiso – exclamo una vocecita femenina, que nos paralizo la respiracion a todos.

En calzoncillos, como estabamos, vimos aparecer a una de las chicas de la habitacion contigua a la nuestra. Era Bettina, una petisa culona, con el cabello lleno de rulos recogido en una cola de caballo, descalza y vestida solo con una tanga blanca y un camison transparente minifalda, que dejaba traslucir dos enormes tetas y unos pezones del tamaño de un alfil de ajedrez. Cerro la puerta y se paro frente a las cinco camas.

-¿Alguien tiene un “pucho” para convidarme? – dijo estirando la boca en una sonrisa medio forzada. -Si, claro- respondio Felipe y le dio un Marlboro.

Nos conto que todo su grupo se habia ido a la fiesta pero que ella se habia quedado durmiendo porque estaba cansada. Que pensaba dormir hasta el otro dia pero que nuestras risas la habian despertado; que se desvelo y que necesitaba fumarse un cigarrillo para volver a conciliar el sueño.

Mientras contaba todo eso estuvo sentada en la cama de Felipe, que no paraba de mirarle las tetas que parecian querer escaparse de su camison. Me di cuenta que Felipe estaba teniendo una ereccion y que mientras, le habia empezado a tocar una teta. Bettina lo miro fijo y no dijo nada. Continuo hablando y fue como que hubieramos recibido una señal de aprobacion. Rapidamente Felipe la acosto, le quito el camison y comenzo a chuparle las tetas. Con Sergio y Martin nos miramos y ya estabamos todos al palo. Sergio que parecia el mas tranquilo, le hizo una seña a Martin y este le quito la tanguita, mientras Felipe no paraba de mamarse las tetas. Bettina, a todo esto se habia entregado totalmente y jadeaba con los ojos cerrados y la cabeza tirada hacia atras. Lentamente, Martin le abrio las piernas y se dio a chuparle la concha que estaba perfectamente depilada. Era una almejita pequeña, brillante y de un rosado reluciente. Sergio, mientras, se ubico sobre la cabecera de la cama y comenzo a acariciarle el cabello a Bettina, que abrio los ojos. En ese momento le coloco la cabeza de la pija sobre los labios. Ella, sin dudarlo, dejo entrar en su boca la cabeza de aquella enorme verga y comenzo a chupar con fruicion. Martin se coloco de rodillas entre las piernas de Bettina y la penetro sin contemplaciones sujetandole las piernas bien abiertas. Sergio se coloco a caballito sobre el busto de ella y la cogia por la boca, mientras Bettina nos pajeaba a Felipe y a mi simultaneamente. La mano de Bettina era diminuta y sus dedos eran delgados, lo que aumentaba nuestra excitacion. “Te vamos a acabar en la cara” susurro Felipe y se estremecio del polvo que se echo. Casi como en una coordinacion perfecta, Martin le llenaba la concha de leche, Sergio se la metia en la boca hasta hacerle hacer una arcada y le vaciaba todo en la garganta y yo lance varios chorros que quedaron en el cabello de Bettina y en los lados de su boca junto a los Felipe.

-Quiero que me cojan mas, mucho mas, quiero mas leche, quiero que me bañen en leche.- dijo mientras se contorsionaba y arremetia contra la pija de Martin.

Enseguida, y luego que Martin le quitara el pedazo de la concha, Bettina limpio con su lengua todas las pijas tragandose todos los restos de semen que quedaban.

En una cama quedamos sentados Martin, Felipe y yo, en ese orden y en la cama de enfrente quedo Sergio tumbado boca arriba. Sin perder tiempo, Bettina se agacho y comenzo a mamar a Sergio. Nosotros tres permanecimos contemplando el hermoso culo y la concha de Bettina de la cual bajaba la leche de Martin y los jugos de ella como un torrente blanquecino que se deslizaba por las piernas. El culo de Bettina era casi perfecto. Las nalgas bien paradas y redondas lucian una piel exageradamente tersa y sin vello. Eran tan pulposas, que aun agachada como estaba, casi no se dejaba ver el orificio anal. Bettina chupaba la verga de Sergio con desesperacion para que esta recobrara vida y yo no pude resistir la tentacion de observar el agujerito que se escondia dentro de las terribles nalgas. Abri despacio y aparecio un orificio coloradito bien cerrado. Apoye mi cara alli, en la raja, y busque el pocito con la punta de la lengua y comence a lamerlo. Me di cuenta que Bettina reculaba buscando que mi lengua se abriera paso. No obstante la cantidad de saliva que le puse, el esfinter no cedia. Es como que costaba hasta meter la lengua. Asi y todo ella disfrutaba de la chupadita de orto que le estaba dando. Mire a mi lado y Martin estaba tumbado en la cama tratando de encender un porro, en cambio Felipe estaba de pie, observando el trabajito que hacia en el culito de Bettina y con la pija parada al mango. La cabeza estaba morada, a punto de estallar y por el flanco que yo veia, una vena enorme se abria paso. No era un miembro muy largo, pero si bastante grueso. Se me paso por la mente que Felipe iba a acabar ahi encima mio, por lo que me aparte y le dije “es todo tuyo”, señalando el culito. La tomo de las caderas y Bettina se arrodillo sobre el borde de la cama sin dejar de mamar a Sergio que ya habia recuperado la ereccion y gozaba como un niño. Luego apoyo la pija en la concha y la penetro. La petisa gimio de placer y Sergio aprovecho para lubricar bien la cabeza de la verga. Despues de dos o tres embestidas la saco, la apoyo sobre el ano de Bettina y empujo con decision. Vi como se dilataba el esfinter para dar paso a semejante cabeza y como Bettina instintivamente empujo hacia atras incrustandose hasta las bolas.

“Ayyyyy, hijo de puta” grito. Rapidamente hizo un intento de zafar de aquel pijazo, pero yo la tome con fuerza de las caderas y Felipe pudo empezar el pone y saca. Al principio bien despacio pero acelerando el ritmo con cada embestida.

-Dame la leche, puto, damela toda- gemia y orgasmaba como una perra, mientras Sergio le llenaba la boca de leche en un polvazo impresionante y Felipe se vaciaba en su culo. Yo estaba al palo esperando mi turno y cuando Felipe se aparto me ubique detras y se la puse en la concha. Bettina comenzo a gozar como no lo habia hecho en toda la noche. Ante cada embestida de mi verga el culo dilatado de Bettina se abria y expulsaba la leche que recien le habian vaciado.

Sergio, que aun permanecia tumbado despues de la feroz mamada, se incorporo levemente y comenzo a besar a Bettina en la boca. Estaba como un obseso. Parecia querer devorarle los labios, mientras yo le arremetia una y otra vez por la conchita. Bettina tuvo al menos tres orgasmos seguidos y lloraba de placer cuando sintio toda mi leche caliente inundandole la vagina. De pronto se abrio la puerta de la habitacion de golpe y alcanzamos a oir a Trabuco que decia: “venga señora, pase y vea que aqui no esta.” Hubo un silencio que se parecio al mismisimo fin del mundo cuando vimos que junto a Trabuco estaba parada la profesora de musica que acompañaba al grupo de Bettina.

-¡Oh Dios mio! …pero ¿que es esto?- grito tomandose la cabeza y empalideciendo como un papel. Nadie dijo nada, pero Trabuco, tuvo la precaucion de cerrar la puerta y pasarle llave. El panorama, para aquellos ojos puritanos de la profesora era aterrador. En una cama Martin, totalmente desnudo consumia el porro por la mitad, volaba en otro mundo e inundaba el ambiente con el olor caracteristico de la yerba; Felipe, en la que venia a ser la cama del medio de las cinco, estaba sentado y grotescamente trataba de taparse los genitales y en la cama del fondo, junto a la ventana quedamos, yo, sentado, con la pija casi parada, Bettina recien cogida, con restos de semen en su rostro, cabellos y tetas, temblando todavia del placer de la cogida y Sergio tumbado boca abajo mas muerto que vivo.

Trabuco tampoco podia creer lo que estaba viendo, pero instintivamente abrazo a Mara, la profesora.

-Voy a llamar a la policia” dijo la mujer con decision, buscando la puerta. -No vas a llamar nada, ¡puta reprimida!- reacciono Bettina casi sin voz, -cojanla a ella tambien, porque si no, nos manda en cana a todos- ordeno inmediatamente pasando la mirada sobre cada uno de nosotros.

Trabuco en un movimiento certero acosto a Mara en la que venia a ser la segunda cama, que estaba libre, y le tapo la boca con su mano para que no fuera a gritar.

-Si te portas bien, no te pasa nada, solo tendras que cumplir una prueba de hermandad para que te lleves este secreto a la tumba- le dijo Trabuco con dureza.

Todos nos reimos, porque Trabuco era mas bueno que Lassie e incapaz de matar una mosca. Se ve que habia estado mirando peliculas ultimamente. Sergio reacciono y se acerco a Mara que habia quedado muda. Primero le quito las botas y luego el jean. La profesora estaba realmente asustada al punto de no ofrecer la menor resistencia. Tenia unas piernas bastante delgadas pero bien torneadas que terminaban en finos tobillos y pies pequeños. Aquella noche usaba una tanguita blanca que lucia una rosa bordada sobre el pubis. Tenia el vientre chato y estando asi boca arriba, resaltaban los huesos de la cadera. Trabuco le quito la mano de la boca y Mara siguio muda. En su mirada habia algo de incredulidad por lo que estaba pasando pero a la vez no era la mirada de una mujer que cree que lo que va a suceder sera grave. Sergio permanecio a los pies de la cama y Felipe y yo nos sentamos a derecha e izquierda de Mara respectivamente. Todos estabamos desnudos menos Trabuco.

-¿Que me van a hacer?- pregunto la profe. -Uno de nosotros te va a coger- replico Sergio tocandose la pija. -¡No, por favor!.pidanme otra cosa pero cogerme no, ¡soy virgen!.tengo novio, ¡por favor!- rogo mientras sus ojos se humedecieron y comenzo a llorar. -Entonces nos mamas todos- resolvio Trabuco quitandose el pantalon y el boxer.

De pronto, vimos que Martin se incorporaba con el mambo propio del porro que se habia fumado solo. Estaba desnudo y su pija reducida a la minima expresion. Como pudo se arrodillo a los pies de la cama y comenzo a tocar los pies de Mara, que todavia estaban cubiertos por las medias blancas de lana. Nos miramos extrañados por lo que estaba por intentar Martin.

-Esto a veces funciona- dijo como el que esta seguro de lo que hace. Quito ambas medias y exclamo: “¡Guau! Que hermosos piecesitos”. En verdad eran muy bellos. Los dedos eran pequeños y parejos; las uñas estaban perfectamente arregladas y pintadas de color rojo carmesi. La piel era muy blanca y se veia muy suave. Martin paso las manos por los empeines y luego toco las plantas y rodeo los talones. “Son como los pies de un bebe” concluyo mirando a cada uno de nosotros. Mara lo observaba como quien mira a un demente, cuando Martin se acerco y comenzo a besarle los pies, lentamente. Recorrio con sus labios cada palmo de ellos hasta que empezo a lamerlos. En ese instante la cara de Mara se transfiguro. Cerro sus ojos y comenzo a jadear. Nadie entendia nada, ni siquiera Bettina, que ya recuperada, acariciaba y pajeaba la enorme pija de Trabuco. De lamerlos paso a recorrer los espacios entre los dedos con la lengua y enseguida a succionarle cada uno de los diez dedos, alternativamente. Mara no paraba de jadear y ella misma se levanto el buzo azul que decia “Egresadas 2000″, para tocarse las tetas, que eran tan pequeñas, que no requerian sosten.

Martin le estaba proporcionando un placer que ella jamas habia imaginado que llegaria a sentir en esa parte del cuerpo. Chupaba y chupaba. Mara se estremecia de placer y por los movimientos convulsivos del vientre nos dimos cuenta que habia experimentado un largo orgasmo. Bettina, rapidamente se coloco a horcajadas sobre el rostro de la profe y esta de manera automatica se apodero de su clitoris, tomandola de la cadera para acercarse la conchita de Bettina a su boca. Mientras, la petisa, se lanzo a mamarlo a Trabuco de un modo desesperado. Queria chuparsela toda , pero la verga de Trabuco era tan grande que no pasaba mas que la cabeza. Asi y todo Bettina la sujetaba con firmeza con su pequeña mano y a la vez que succionaba lo pajeaba con vehemencia. Mara no paraba de acabar. Era un polvo tras otro junto a Bettina.

-Sigan ustedes” dijo Martin que no conseguia revivir su miembro. Sin perdida de tiempo, Felipe le quito a Mara la tanguita, que a esta altura de los acontecimientos estaba empapada de una sustancia viscosa y amarillenta y procedio a elevarle las piernas. Lo que quedo al descubierto es la concha mas hermosa que vi en mi vida. El vello estaba cuidadosamente depilado, formando un diminuto triangulo en el pubis. Los labios brillaban por la miel que los cubria y estaban entreabiertos. Sergio, Felipe y yo, de manera alternada, le dimos una feroz chupada de concha. A todo esto, Trabuco le acabo en la boca a Bettina, que le dejo el lugar para que Mara continuara chupando aquella pijaza que despues de haber vaciado, aun seguia igual de dura. En menos de un minuto Trabuco volvio a acabar, esta vez en la boca de Mara que rehuso tragarse el polvo y desbordo por sus labios. Mara no podia gozar mas de lo que estaba gozando. Mantenia los ojos cerrados y el cuerpo relajado. Aceptaba todo lo que se le proponia.

-¿Quien se la quiere coger?- pregunto Trabuco. Nos miramos y el unico que tenia la verga bien parada era Felipe, que se acosto boca arriba para que Mara se pusiera a caballo. En la cama de al lado Bettina mamaba a Martin, procurando que tuviera una ereccion. Entre Trabuco y yo ayudamos a Mara a subir. Trabuco la besaba y le mordia los labios mientras con Sergio le abriamos bien las piernas para la penetracion. Pensar en el momento que se avecinaba hizo que la pija se me pusiera como un garrote. Felipe acomodo la punta del miembro en la conchita y deslizo a Mara hacia abajo, que parecio despertarse. Abrio los ojos, tiro la cabeza hacia atras y se mordio la boca en un gesto de dolor. La estaca de Felipe habia hecho su trabajo. Ya no era virgen: un pequeño hilito de sangre corria por los testiculos de Felipe que la atrajo hacia si y comenzo a bombearla. Mara parecia una amazona cabalgando sobre el lomo de un corcel; empezo a gozar con el dolor de aquella cogida, mientras Felipe le mordia los pezones a pedido suyo y la sujetaba contra su boca. Trabuco, que ya estaba listo para el tercer polvo, se acomodo detras de Mara con un pie sobre la cama y el otro en el piso. Felipe intuyendo lo que se venia, paro el ritmo y Trabuco luego de salivar en el culito de Mara apoyo la cabeza de su enorme verga en el ano y presiono con tal justeza que la cabeza se perdio dentro del culo instantaneamente.

-¡Nooooo..por favor!.¡noooooo!” gimio la profe, al tiempo que Felipe retomaba el ritmo y Trabuco se la ponia hasta los huevos. Una vez que se acostumbro a los dos pedazos comenzo a gozar nuevamente y tuvo dos orgasmos. Trabuco acabo enseguida y me cedio el lugar. El ano de Mara estaba tan dilatado que acepto mi pija como si fuera un caramelo. Dos orgasmos mas y el polvazo de Felipe, la dejaron casi desvanecida. Yo continue bombeando en aquel culito delicioso hasta que acabe toda la leche dentro de ella. En la cama de Martin, este habia conseguido echarse un polvo en la boca de Bettina, mientras Sergio la cogia por el culo. Nadie podia con su cuerpo. Todos, exclusivamente, quedamos exhaustos despues de aquella maraton de sexo. Ya estaba amaneciendo y en pocas horas mas volviamos a Buenos Aires.

Tres horas despues, mientras esperabamos en el lobby del hotel a que viniera el omnibus a buscarnos, vimos a Mara y a Bettina hablando y riendo en una mesa del bar. Nos miraron como si nunca nos hubieran visto. Parecian contentas y reian.

Orgia con mi esposa embarazada

Como una reunion de tres parejas acaba en una fenomenal orgia.

Hacia tiempo que teniamos ganas de vernos para cenar. Elegimos mi casa sin ningun motivo en particular. Llevabamos cuatro o cinco meses con la idea de reunirnos y celebrar el feliz embarazo de mi esposa.

Somos tres parejas que nos vemos muy frecuentemente para tomar copas, pero aquella noche todo se desmadro.

Mi esposa se llama Yolanda, es una belleza pero un poco gordita (ahora mucho mas). Yo me llamo Antonio y soy algunos años mayor que mi mujer, me considero un tipo normal, con cierto atractivo, pero normal.

Manolo y Luisa, son dos personas muy normales, ella un poco estrecha, tambien esta embarazada pero aun no se le nota nada porque esta de dos meses escasos.

Eva y Jose, son igualmente dos personas corrientes. Ella es un poco bajita, pero atractiva y muy dicharachera. Da cierto morbo.

La cena fue muy bien, y despues nos sentamos para tomar unas copas. Eva se ausento, pero yo no me percate de ello. Asi que me levante por que me estaba meando. Abri el servicio sin darme cuenta que la luz estaba encendida.

Cuando abri la puerta vi a Eva sentada en el inodoro. Se quedo un poco cortada y fui salir de nuevo cuando me pidio que no me fuera.

Entre en el servicio, me acerque a ella y esta me acaricio el paquete por encima del pantalon. Sin pedirle permiso me agache y le pedi que empezara a mear. Queria tocarle el coño mientras sentaba se meado en mis manos.

Fue orgasmico. Crei que iba a correr. Cuando acabe me enjuague las manos y sali intentando disimilar, para que no pareciera que venia del servicio.

Durante las copas Eva me miraba de manera lasciva.

A medida que tomabamos copas ibamos acercandonos mas a nuestras parejas y los besos cada vez eran mas humedos.

El estado de mi mujer, embarazada de seis meses, me excitaba de manera extraordinaria. Entre charla y copas, las manos se iban para zonas cada vez mas calientes. Asi y casi sin darme cuenta le saque uno de los grandes pechos a mi mujer. Esta ni se dio cuenta, pero mi amigo Manolo y Jose si se percataron, y se acercaron para ayudarme a sobarla.

Yolanda, recatada hasta entonces, se dejaba tocar por tres tios.

Mientras Eva y Luisa, un poco perpleja y bastante caliente, se arrimaron para tocar algo que no conociera.

Asi Luisa, empezo a acariciarme el culo y la base de los huevos. Jose seguia con las tetas de mi mujer y Manolo empezaba a acariciar el coño de Eva.

Aquello ya no habia quien lo parara.

Entre roces y tocamientos fuimos desnudandonos. Al aire quedaron tres buenas pollas. Jose era el que la tenia mas gorda, Manolo quizas la tuviera algo mas larga. La mia era intermedia. Ideal para anos virgenes.

Las mejores tetas de la reunion eran las de mi mujer, al menos hasta que pasen dos meses. Tambien tenia el mejor coño. Algo peludo, pero grandes labios. Eva, tenia un culo muy bueno, el mejor quizas.Luisa estaba bastante delgada y mi personalmente me gustan mas gorditas.

Cuando ya estaba todo desbocado y sin control vi como mi mujer se sentaba y se follaba a Jose. Era la segunda polla que mi mujer se metia en su coño en toda su vida. Estaba muy caliente. Para animarla, para darle mi aprobacion me acerque a ella y le comi la boca como hacia tiempo no lo haciamos.

Jose y Luisa hacian un perfecto sesenta y nueve, donde ambos tragaban todos los jugos que emanaban sus cuerpos.

Eva, me estaba esperando tocandose el coño. Aquel que coño que senti mear sobre mi mano, ahora iba a ser comido por mi.

Estaba delicioso, aun sabia a meado. Esquisito.

Estaba yo tumbado, comiendome el coño de Eva, cuando siento que mi polla se hunde en un coño. Saque la cabeza para ver que ocurria y pude comprabar como Luisa me estaba follando. Estaba delgada, pero follaba de manera exagerada.

Fue entonces cuando vi que mi mujer estaba siendo follada por mis dos mejores amigos. Aquello era superexcitante.

En vista de aquello me acerque a ella para ofrecerle mi polla. Me la mamo durante unos minutos, pero la tuve que dejar. Tenia dos hembras para mi a las que atender. Puse de rodillas y de espaldas a mi a Eva. Empece a comerle el ano con fuerza, pero con deliquadeza. Cuando pense que ya estaba bien lubricado apunte con mi polla y se la fui metiendo hasta que la base de mis huevos toparon con su culo. Desde entonces empezo un vaiven continuo. Luisa, mientras se acariciaba el coño e intentaba besarme el ano.

Pasado un buen rato, Luisa reclamo para si un par de pollas. Queria ser penetrada por dos pollas a la misma vez. Asi, me tumbe en la alfombra para recibir un coño que emanaba flujo por todas sus paredes.

Jose tambien se acerco para tras un buena comida de culo penetrar, no sin hacerle cierto daño en el ano de Luisa.

Manolo, mientras, follaba a Eva con mi mujer sobre su boca, sentada.

Nos quedamos todos perplejos cuando, de buenas a primera, Yolanda con toda su barriga grande y sensual se levanta, abre sus piernas y empieza a mearse sobre Manolo.

Aquello iba a ser algo que todos terminariamos practicando: la lluvia dorada.

Por ultimo Eva, tambien recibiria su sesion de doble penetracion sin su marido. Ya estabamos todos muy calientes y dispuestos a descargar nuestras pollas en las bocas que decidieramos. Eva recibiria todo mi esperma; Yolanda el de Manolo; y Jose el de Luisa. Eva mamaba con frenesi, hasta que consiguio que me descargara una gran cantidad de leche. Eva sin cortarse se trago mas de la mitad cuando me cogio por el cuello y me comio la boca. Me tuve que tragar la otra mitad de mi propio esperma.

Mi esposa, con esto de que estaba embarazada, cambio sus labios por su coño y dejo que se corriera dentro.

Luisa dejo escapar toda la lefa de Jose.

Posteriormente hubo una gran sesion de lluvia dorada, donde todos recibiamos de todos y todos dabamos a todos. Que lujuria.

Desde entonces y hasta la fecha nos hemos visto mucha mas y siempre hemos acabado follando todo lo que se movia.

¡Ah! Mi mujer tuvo un crio precioso. Por cierto, que Eva tambien esta embarazada, asi que la proxima que me la folle me corro dentro de su coño.

REGADERAS MIXTAS

El corazón me palpita con fuerza, como siempre que vengo a este lugar. Creo estarme volviendo adicta, aunque la calentura puede más que yo. Es que este sitio es lo más morboso que he presenciado. Me quito la pollera delante de varios hombres.

Soy la única mujer en los vestidores, por lo mismo tengo que aguantarme. Supero mi temor y logro quitarme mi bombachita.

Los tipos están sentados, mirándome descaradamente, recorriendo mi cuerpo con los ojos. Esto es lo malo de ser joven; siempre llamas la atención. Pero para esto vine, y estoy feliz. Me agrada que me vean desnuda. Siempre había soñado con estar en un lugar como este, y hasta ahora puedo hacerlo. Por eso me siento tan nerviosa. Ya he estado aquí dos veces antes, pero el miedo no se me quita. Por fuera, el local es como cualquiera; discreto, limpio y pintado de color azul. Por dentro es otro mundo. No tengo idea a quién se le ocurrió un negocio como este, pero es lo más morboso y caliente del mundo. Dentro de una enorme galera hay colocadas muchas regaderas, sin muros ni cortinas que las dividan.

Hombres y mujeres se bañan juntos, con nada de ropa, y esto es lo que hace al espectáculo llamativo. Siempre hay gente aquí, a todas horas, es un éxito. El lugar tiene varios pisos y diferentes tipos de baños; turcos, vapores, regaderas, una alberca, no sé, no conozco todo por completo. Cierro mi casillero y salgo rumbo a las regaderas. Esto no es como una playa nudista, nada que ver, no prenden tanto como estos baños. Ver cuerpos mojados, enjabonados, desnudos, sudorosos, es la imagen perfecta del cielo voyeurista. La gente viene aquí a ser observada y a mirar. Nada esconde los cuerpos de las miradas intrusas. Yo vengo porque me gusta que me vean desnuda. Tengo un bonito cuerpo, y eso de que solo lo vea mi novio pues no va conmigo. Me gusta compartirlo, alegrarle el día a algún señor, regalarle un bello panorama.

Camino por el pasillo luciendo orgullosa mi par de tetas que se balancean de un lado a otro, retadoras. De inmediato veo la espalda de dos chicas que caminan cuidadosamente, tomadas de la mano. Son jóvenes, igual que yo, y seguramente es la primera vez que están aquí, por su actitud. Aún no me han visto, pero yo disfruto el espectáculo: dos pares de nalgas bien formadas, temblando de excitación al enfrentarse a lo desconocido. Me encanta esa mezcla de ingenuidad y temor que proyectan. Llego por detrás de una de ellas, que respinga al sentirme.

-No tengan miedo-, les digo. Voltean, y lo primero que hacen es mirar mi cuerpo. De inmediato se sonrojan. Estoy acostumbrada a esto. Siempre he tenido el mejor cuerpo de entre todas mis amigas.

-Ustedes pasen y disfruten del espectáculo. No hagan caso de los patanes. Recuerden que hay mucha seguridad aquí, y que no va a pasar nada que ustedes no quieran que pase. No me responden, tal vez por miedo, tal vez por precaución, y de inmediato se van. Sé que más adelante me las voy a volver a encontrar. Llego a las regaderas y mi corazón palpita como un tambor, parece que tengo taquicardia, pero solo son los nervios. El vapor lo nubla todo, y de inmediato cubre mi cuerpo con gotitas de agua. Todo el ambiente es fresco, agradable para bañarse. Sigo hasta mi lugar de costumbre, al centro, para que todos tengan oportunidad de verme. Además que el panorama desde ese sitio es el mejor.

Al llegar noto que a mi derecha hay dos hombres de color, bastante altos, como de un metro con ochenta centímetros. Ambos tienen pollas enormes, a pesar de tenerlas flácidas. En medio de ellos hay una jovencita de unos 18 o 19 años, no más. Tiene un cuerpo bonito. Leva el pubis completamente depilado. Mide cerca de un metro con cincuenta centímetros, así que en verdad se ve pequeña al lado de esos dos negrazos. Es rubia y delgada, con apariencia frágil. También se ve temerosa. Yo lo estaría. Se bañan dirigiéndose miradas indiscretas. Los ojos de ella van de un lado a otro, de una polla a la otra. No puede apartar sus ojos de esos penes morcillosos. Supongo que nunca ha de haber tenido uno de esos dentro, aunque creo que después de hoy eso va a cambiar. Lo apuesto.

Se enjabona con fuerza la vagina, aunque yo sé que está tratando de calmar su lujuria. Ellos no se quedan atrás, pues al estar lavándose sus respectivas pollas comienzan a ponerse erectas. Mi corazón brinca de nuevo. En verdad me pone estar mirándolos. Tienen dos buenas trancas. La chica comienza a temblar de excitación. Ellos le sonríen y agarran sus penes, mostrándoselos, la invitan a que los toque. Ella no sabe qué hacer. En verdad me gusta su cuerpo, sus piernas carnosas, su breve cintura, ese par de tetas coronadas con unos pezones color rosa. Pero lo más hermoso es su apariencia casi infantil, con el cabello pegado al rostro por la humedad. Sonríe tímidamente.

Entonces la veo dar un paso hacía el negro de su izquierda, metiéndose bajo el mismo chorro de agua de su regadera. Lleva ambas manos juntas, sobre el pecho, como si tuviera frío. El hombre la recibe con amabilidad y decide no tocarla. Después de unos segundos bajo el agua ella pega su cuerpo al de él, muy cerca, entregándose. No logro ver su rostro, pero sé que está luchando por no sentirse apenada. Entonces el hombre la rodea con uno de sus brazos, cariñosamente pero con firmeza. Es cuando el otro negro, ya con el pene erecto, se acerca por detrás a ella, que solo voltea a mirarlo con ojos de aprobación. Eso es lo que ella estaba buscando, ahora ya lo tiene. Sé que el asunto se va a poner muy bien cuando ambos empiezan a tocarla, uno acariciándole la vagina y el otro las tetas.

Mientras ella toma el pene de ambos y empieza a recorrerlos de arriba abajo, poniéndolos duros, dejándose besar por los dos hombres que la rodean. Esa es la magia de este lugar. Me doy media vuelta, no pienso seguir mirando, no quiero que se ponga incómoda y arruinarle el momento. Así que decido caminar hacia otras partes, ya que no conozco el establecimiento en su totalidad. Mientras camino un viejo gordo y calvo me dice ¡mamita, estás como quieres! agarrando con malicia una de mis nalgas. Lo único que hago es voltearme y sacarle la lengua, sin detenerme. Los hombres de ese tipo no me gustan. Al pasar por el dintel de una de las tantas puertas, entro a un cuarto de Baño Turco, de esos que no producen vapor, lleno de hombres, unos diez calculo yo. Todos, que segundos antes estaban platicando, se quedan callados al verme. Si yo fuera alguno de ellos también lo hubiera hecho al verme.

No hay hombre que se resista a mi cintura tan pequeña y a mi vientre plano coronado con un piercing en el ombligo. Me siento orgullosa de causar ese efecto en los hombres. Cuando para mi mala suerte se me cae del dedo un anillo de oro que me había dado mi madre el día que cumplí quince años. Nadie se da cuenta porque el ruido de las regaderas es demasiado fuerte, ahogando el sonido de mi anillo al chocar contra el suelo. Yo me doy cuenta porque lo siento resbalar de mi dedo. Y lo veo rodar debajo de unas bancas que están amontonadas en una orilla de la habitación. Entonces me agacho para intentar recuperarlo. Pongo ambas rodillas en el piso y me inclino hacia delante, recargándome en mis antebrazos, metiendo mi cabeza debajo de las bancas. Todo está muy oscuro. De pronto me acuerdo que estoy desnuda, y que detrás de mí hay diez hombres igualmente sin ropa, seguramente mirándome las nalgas que, por la posición en que me encuentro, han de estar abiertas de par en par, permitiéndoles ver no solo mi chocho afeitado, sino también mi pequeño recto.

Y yo aquí, indefensa, tentando a ciegas en la oscuridad intentando recuperar mi anillo, dándoles un espectáculo a todos ellos que difícilmente olvidarán, ya que me estoy tardando en encontrarlo, y cuando más intento meterme bajo las bancas, más abro mis nalgas, enseñándoles lo mejor de mi intimidad. Siento sus pares de ojos fijos en mi trasero, clavados, intentando meterse en mí. Y lo único que puedo hacer es enseñarles más. De pronto siento el anillo bajo mi mano, lo agarro rápidamente y me pongo de pie de un brinco. Entonces los hombres, que segundo antes habían estado en silencio, explotan en chiflidos y aplausos. Todos tienen la polla a punto de reventar. Estaba segura que les había gustado lo que les enseñé. Así que solo atino a hacer una reverencia, agradeciendo como lo hacen los artistas sobre el escenario.

Luego doy media vuelta y abandono la habitación, regalándoles por última vez el espectáculo de mi redondo y carnoso trasero. Sigo caminando y entonces paso por un lugar en donde, al parecer, hay puras mujeres; todas desnudas igual que yo. No sé que pasa el día de hoy en este sitio, pero parece que la gente ha decidido separarse por sexos. Así no es nada divertido estar aquí. Algunas llevan el chocho peludo, otras no tanto. La mayoría de ellas son jóvenes, tal vez un poco más grandes que yo, y actúan como si ya se conocieran de antes, igual que compañeras de colegio. Seguramente sí lo son.

-Una vez, por accidente, le vi la polla a José, el capitán del equipo decía una de ellas, emocionada, mientras las otras la escuchaban atentas.

-¿Y es grande? ¡Cuéntanos!

-La verdad no pude ver si era grande, la llevaba flácida. Pero lo que sí noté es que la tiene muy gorda. Parecía una pequeña trompa de elefante.

-¡Que rico! ¡Papacito! dijeron todas casi al mismo tiempo. Mirándolas detenidamente, las mujeres parecen miembros del equipo de animadoras. Sus cuerpos son delgados y musculosamente femeninos. Algunas, aunque llevan el chocho peludo, lo tienen perfectamente recortado en triangulo. ¡Cuánto darían muchos por estar viendo lo que tengo delante de mis ojos! Pero nadie se anima. Lo único que se necesita es atravesar aquella puerta y ya están dentro, disfrutando del paisaje. Mirando todas esas nalgas de porristas, con sus tetas grandes y firmes, hablando de pollas, con la vagina húmeda, reafirmo que los hombres son unos idiotas ¿Por qué no hay ninguno por aquí, disfrutando de esto?

-Deberíamos invitarlo a venir a las regaderas mixtas, de esa manera saldríamos de dudas. ¿O creen que no le gustaría estar en medio de todas nosotras? Si le enseñamos nuestros culos, seguro se le para. A menos que fuera maricón. Todas echaron a reír. A mí eso de ver mujeres sin ropa me aburre, así que voy a seguir caminando, seguro encuentro algo más interesante. Ya empiezo a sentir el chocho un poco pegajoso. Esto es normal cuando hay tanto vapor en el ambiente. Lo bueno es que lo llevo depilado, porque si no me sentiría bastante incómoda. Una vez una amiga me dijo que eso de llevarlo sin un solo pelo es para las niñas pequeñas, que yo ya estaba algo grandecita para eso. Yo le respondí que de esta manera no me lleno de malos olores, y que cuando voy a alguna playa nudista puedo presumir con libertad el piercing que llevo en el clítoris. No soy nada egoísta con mi cuerpo. Ella no estuvo de acuerdo, pero eso no me importa.

Mas adelante me topo con un grupo de cuatro personas, dos hombres y dos mujeres, ¡por fin un poco de normalidad! Antes de avanzar me fijo muy bien en ellos. Las chicas platican con ellos, cómodas a pesar de estar desnudas. No son delgadas, pero tampoco gordas. Más bien se podría decir que están carnosas, como les gustan a ellos. Una es más joven que la otra, por varios años. Igual pasa con los hombres. La mujer más joven se parece a la mayor, como si tuvieran algún parentesco. Debo reconocer que ambas son atractivas y tienen lo suyo muy bien puesto. Los hombres tampoco se quedan atrás; ambos son bastante guapos y tienen cuerpos bien formados, llevan el cabello corto y entre las piernas les cuelga un buen trozo de polla. Las mujeres los miran con diversión y complicidad, todos parecen estarse divirtiendo. Cualquiera diría que son familia.

-La verdad… la de mi papá es la más grande de todas. He visto la de los señores que también andan por aquí, y ninguna se le parece. La de él es gorda y muy bonita.

-Ay hija, en lo que te andas fijando-, la reprendió la señora. Ambas mujeres, madre e hija, llevan el chocho depilado. Parece que eso está de moda entre la mayoría de las chicas que frecuentan este lugar. Ambas se ven muy lindas. Además, tienen unas piernas carnosas y firmes que las hacen lucir muy apetitosas.

-Pero la de tu hermano tampoco se queda atrás, él también tiene lo suyo-, dijo la mujer.

-Es cierto, pero prefiero la de mi papi- replicó la jovencita, acercándose de inmediato al señor, abrazándolo, rozándole con la piel el pedazo de polla colgante, parándose de puntas para poder rodearlo por el cuello. El señor se limitó a darle una ligera nalgada en el trasero, haciendo que temblara ese impresionante par de nalgas de su hija.

-Yo también te quiero muñequita- dijo el hombre. A mí me gustaría llevarme así de bien con mi familia, tener tanta confianza en el ámbito de lo sexual, poder salir juntos y venir a un lugar como este, compartir nuestra intimidad. Pero creo que no se puede tener todo en la vida. Mientras tanto, la señora se limitaba a mirar cómo el señor, su marido, abrazaba a su hija, disfrutando del potente chorro de agua que escapaba de la regadera para bañarle todo el cuerpo. Por su parte, el jovencito tenía puesta su mirada en mí. Yo lo noté, pero me hacía la tonta, acercándome poco a poco a ellos, intentando escuchar un poco más de sus palabras, disfrutar de su compañía, aunque fuera solo un rato.

-¡Mira mamá, la polla de mi hermano se está poniendo grande! Yo de inmediato giré el rostro, disimuladamente. ¡Vaya si el chico tenía una buena tranca! De inmediato supe que estaba así por mí. La señora, en un afán de esconder la erección de su hijo, se acercó a él con una esponja de baño en la mano y se la tapó, simulando estar lavándosela. A decir verdad, más parecía que le estaba haciendo una paja que cubriéndolo. Lo cierto es que los dos lo estaban disfrutando.

-¡Ay mamá, no seas aprovechada!- dijo la jovencita sin apartar la vista de la polla de su hermano. -¿Por qué tú sí puedes agarrarle la polla a mi hermano y yo no puedo agarrar la de mi papá?

-Si quieres, hazlo- le contestó la señora en forma despreocupada. De inmediato la jovencita se puso de espaldas a su padre, para no apartar la vista de su hermano, y con la mano derecha comenzó a acariciar la carnosa y morcillona polla del señor. A pesar de que ese pene estaba flácido, era bastante impresionante ver cómo se balanceaba de un lado a otro, y mucho más impactante ver cómo casi no le cabía en la mano a esa jovencita tan hermosa.

-¿Te gusta?- le preguntó el señor a su hija. Ella asintió con la cabeza. Espero que algún día te consigas a un novio que la tenga igual de grande, para que a la princesita de papá la tengan siempre llena de polla. Es lo que se merece una niña tan bonita y con un culo tan redondo como el tuyo.

-Gracias papi, por eso te quiero. Solo que no creo que algo de este tamaño entre en un agujerito tan pequeño como el mío. Mi mamá es una campeona por poder comérselo completo. La jovencita apenas le llega al pecho a su padre. Él es alto, bastante fuerte, y ella de figura delicada, una muñeca. La imagen de ambos juntos, desnudos, es bastante cachonda.

-Mamá es muy afortunada al poder acostarse todas las noches después de haber cenado una tranca como la tuya, papi- dijo ella sin dejar de acariciarle la polla, que poco a poco iba despertando. Yo ya no podía disimular mirarlos, ahora los veía de frente, a los cuatro, con absoluto descaro. Estoy muy interesada en ver toda la extensión que puede alcanzar esa polla anormalmente grande. Ya poco me importa lo que ellos me puedan decir. En unos segundos estuvo totalmente parada, yo no lo podía creer. ¡Era tan grande como el brazo de un bebé! No pude evitar un sonido de admiración.

De inmediato el señor se fijó en mí. Primero se asustó ya que no me había notado antes, pero después de verme de arriba abajo, me sonrió con mirada lujuriosa. Yo me sonrojé de inmediato. Con cada segundo que pasaba yo mas quería tener en mis manos eso que le estaba creciendo entre las piernas. La jovencita estaba demasiada entretenida jugando con la polla como para darse cuenta de lo caliente que estoy.

-¿Te gusta?- escuché decir a una voz muy cerca de mi oído. Era la esposa del señor que, al darse cuenta de mi interés, se había acercado a mí. ?Si quieres, puedes tocarla. Es totalmente real. Yo me encontraba completamente desconcertada con la invitación. Aunque al parecer el señor sabía exactamente lo que la señora me acababa de decir, ya que me sonreía de manera amistosa, invitándome a caminar hacia él. Claro que no por eso dejaba de acariciar el redondo culo de su hija. Sentí como la mano de la señora me empujaba suavemente hacia delante. No pude evitar avanzar con paso trémulo. Me sentía como una intrusa en medio de esta familia. Lo único que me hacía sentir mejor es que todos andábamos igualmente desnudos, ocultos ligeramente por una delgada capa de vapor.

-No tengas miedo nenita. No te va a pasar nada- me decía el señor. El hombre ha de tener más de cuarenta años, luce bastante maduro. Se conserva en excelente forma. Es alto y tiene el pecho lleno de vellos, igual que los hombres que a mí me gustan. Cuando me encuentro a su alcance me toma de la mano con firmeza y de inmediato me hace sentir segura. Yo no pude evitar pegar mi cuerpo al suyo, abrazarlo con temor.

-¿Quieres tocarlo?- me pregunta el señor sacudiéndose la polla con una mano, delante de mí. Yo digo que sí con la cabeza. Confieso que he visto muchas pollas en mi vida; algunas más grandes que otras. La más grande que había visto hasta ahora era la de mi novio, que es del tamaño de mis dos puños colocados uno encima del otro, y aún así se asoma su cabeza por encima de ellos. Pero esta, la del señor, es en verdad enorme. Son como tres puños y medio, y tan gorda que apenas puedo tocarme la punta de los dedos al rodearla con ellos. Es increíble lo mojada que me he puesto con solo tocarla.

-¡Es monstruosa!- digo entre sollozos.

-…Pero te va a gustar- dice la señora con una sonrisa en la boca.

-¡Papi, yo estaba jugando con ella!- dijo su hija con tono molesto.

-Tú me tienes todos los días, muñeca. Deja que ella también se divierta un poco. Recuerda que no debes ser envidiosa. A mí ya nada me importaba. Solo quería seguir estrujando aquel enorme pedazo de carne morena; recorrerlo con mis manos, sentir su firmeza, no soltarlo nunca. Casi sin darme cuenta comencé a apretar mis piernas. Sentía mi culito fruncirse ante la incertidumbre y mi chocho mojarse como nunca antes. Me estoy poniendo tan caliente que creo voy a perder el control.

-¿Cuántos años tienes, nenita?- me preguntó el señor.

-Veinticuatro.

-¿Y ya habías visto una así de grande? Supuse que no. Disfrútalo todo lo posible- Me dijo mientras comenzaba a acariciarme las nalgas. Sus manos son tan grandes que con una sola de ellas me puede agarrar una nalga por completo. Sus dedos son tan grandes y gordos que me estremezco al pensar que pudiera introducir alguno en mi culito.

-Hoy es el cumpleaños de mi esposo, nenita- dijo la señora. Lo hemos traído aquí para tratar de darle un regalo muy especial. Creo que nos estamos acercando a eso que buscábamos. ¿Tú qué crees?

-Yo… ¿Puedo chuparla?

-Claro.

-Yo también quiero chuparla mamá- dijo la chica dando unos brinquitos.

-Está bien… las dos pueden hacerlo- dijo la señora. Entonces, como becerros, nos pusimos a mamar esa tremenda polla. Es tan grande, que si la señora hubiera querido unirse a nosotros para chuparla, no nos hubiera estorbado.

-¡Mira mujer, tengo a dos lindas jovencitas chupándome la tranca! ¿No te da celos?

-Claro que no. ¡Feliz cumpleaños! Mientras, el jovencito andaba feliz mirándome el culo. Como yo me encontraba inclinada hacia delante, era fácil para él vérmelo todo. Cuando me percaté de esto, hasta abrí un poco más las piernas, para que pudiera disfrutar mejor de la vista que le proporcionaba con mis dos agujeritos. Después, mientras tenía la tremenda tranca del señor entre mis labios, y me daban ganas de morderla, de comérmela completa, me di cuenta que la muchachita a mi lado estaba sintiendo lo mismo. Mirándola un poco mejor, yo creo que ha de tener apenas unos dieciocho años. La envidio; tan joven y ya tiene entre las manos un espécimen de polla como pocos en el mundo.

Aunque para ser sinceros, yo tengo mejor cuerpo. Seguía con el pene entre los labios cuando el señor me rozó el culo con uno de sus dedos. Sabía que no se iba a quedar con las ganas de acariciármelo. Entonces me preguntó:

-¿Quieres sentirla adentro?-, refiriéndose a su polla.

Yo, sinceramente, me sorprendí.

-¿Y su familia? ¿No le importa que nos vean?

-Al contrario. A mi esposa le gusta mirar mientras me follo a jovencitas como tú. En cuanto a mis hijos, es tiempo de que empiecen a conocer sobre los placeres del amor ¿y qué mejor manera que viendo a su padre en acción? La idea de ser atravesada por ese enorme trozo de carne, en presencia de público, me excitaba. Ya les he dicho que soy fanática de exhibirme. Así que solo tome su tranca entre mis manos y, alzándome sobre la punta de mis pies, me introduje la gorda cabeza de su polla en la vagina.

-¡Mira mamá! ¡Eso no puede ser! ¿Vas a permitir que papá se folle a otra mujer? La señora se limitó a tomar la mano de su hija y decirle que se callara con un gesto. Ella no despegaba sus ojos de mí. En cuanto al hijo; había comenzado a cascársela delante de todos, con descaro. El señor me tomó de la cadera y me levantó, introduciendo un poco más su polla. ¡Vaya si la sentía enorme!

-No intentes metértela toda, niña. Es casi imposible la primera vez. A mí me llevó varios meses lograrlo-. Me dijo la señora. Voy a tratar de seguir su consejo. El señor comenzó a balancearse de atrás hacia delante, entrando y saliendo de mi pequeño chocho, con delicadeza. Rápidamente supe que estaba en presencia de un experto que sabe cómo follarse a una mujer. Yo me sentía en las nubes. Que te la metan es muy lindo; pero que te miren cuando te lo están haciendo es mucho mejor.

-Ya tienes un pedazo así de grande adentro-, me dijo la jovencita bastante sorprendida. Lentamente comencé a tomar confianza y a moverme con más ritmo. Parecía que mi cadera era una batidora y mi chocho un aparato para exprimir polla.

-¡Mira cómo me está haciendo, mujer!

-Vaya que esta muchachita se sabe mover. Aunque no podía verlo, sabía que no me estaba entrando completa su polla; mis nalgas aún no llegaban a chocar contra su estómago, a pesar de que yo ya la tenía hasta el fondo de mí. Claro que, sin importar esto, los dos estábamos disfrutándolo mucho. La hija del señor ya hasta se había sentado en el suelo para mirar mejor cómo me penetraban.

-Enséñale papi. Enséñale cómo se debe follar a una zorra como ella. El jovencito no decía nada, aunque cada vez se la cascaba con más fuerza. Era evidente que él también se la estaba pasando bomba. Estuvimos así un rato, en medio de las regaderas que soltaban agua caliente, observados por la mirada atenta de nuestro público, hasta que el señor dijo:

-Quiero correrme en tu boca. Que te comas toda mi lechita. Yo le dije que sí con la cabeza. Estaba tan caliente, gozando tanto, que ya me había corrido varias veces. Tal ves esta follada no sea nada fuera de lo extraordinario, pero lo morboso de estarlo haciendo delante de la familia de un hombre que apenas conozco me tiene a punto de ebullición. Esta situación es el sueño de todo buen exhibicionista. Después de otros minutos el señor sacó su polla de dentro de mí e hizo que me arrodillara delante de él, acercándome su tranca a la boca. Rápidamente la jovencita se acercó a nosotros y puso su rostro junto al mío.

-Yo también quiero, papá-, dijo sacando la lengua, preparándose a recibirlo.

-Está bien, muñequita. La señora también se acercó a nosotros, solo que ella agarró la polla de su marido y comenzó a meneársela, ayudándole para terminar encima de nosotras. El señor estaba que no cabía dentro de sí por tanto placer. Entonces el jovencito se acercó también a nosotros, con la polla entre sus manos, dispuesto a también descargarse sobre nosotras. No tengo ni que decir que él fue el primero en correrse. Lo hizo soltando un chorro caliente que pegó directo en mi boca, con tanta fuerza que casi me atraganto. Y desde luego que no perdió la oportunidad de echarle un poco al rostro de su hermana. Después se corrió el señor siguiendo la misma rutina. Cuando ellos terminaron, la jovencita se llevó la polla de su padre a la boca, succionándola, para tratar de sacarle un poco más de su lechita. Yo hice lo mismo con la polla del muchacho que, a decir por su rostro, me lo estaba agradeciendo mucho.

-Feliz cumpleaños, papá-, dijo la señora mientras le daba un tremendo beso en la boca. Yo quiero tener una familia igual cuando me case, se ve que son todos muy felices.

-Muchas gracias mujer. Eres la mejor de todas-, le contestó mientras le apretaba sus nalgas. * * *

Después de que nos bañamos todos juntos y nos divertimos un rato bromeando me despedí de ellos. Yo ya tenía lo que vine a buscar así que dirigí mis pasos hacia los vestidores. Ya en ese lugar, mientras me vestía, volví a toparme con las dos chicas miedosas que vi al llegar. Ya bajo la luz de las lámparas y sin tanto vapor en el ambiente me percaté que ambas no debían pasa de los diecinueve.

-¿Cómo les fue?- pregunté de la manera más amable que pude.

-¡Sensacional!

-¡Este sitio es increíble! ¡Hubieras visto cómo nos follaron todos esos hombres! Yo hasta perdí la cuenta de cuantas pollas me metieron en el chocho. Sin pensar mucho, supe que se estaban refieriendo a los señores del Baño Turco, a los que dejé calientes al enseñarles mi culo. Me sentí orgullosa de mis alcances exhibicionistas.

-Es más… pensamos regresar la próxima semana.

-Que bien. Espero que nos volvamos a ver- les dije. Me puse mis pantalones blancos apretados, un top color rosa, mis sandalias y me despedí de ellas dándoles dos besos en el cachete. Al salir del establecimiento me doy cuenta de algo: siempre es gratificante venir a pasar una tarde a las Regaderas Mixtas.

Por un puñado de negros…

Bueno, empezare presentandome, me llamo Ana, tengo 39 años y estoy casada. Nuestro matrimonio va bien, no me puedo quejar, hemos tenido nuestros escarceos en el mundo liberal, pero siempre con otra chica, ya que a mi tambien me gusta acostarme con chicas, pero nunca con otro chico. Desde hace ya varios años tenia como fantasia sexual acostarme con un chico negro, y se lo dije a mi marido, que por cierto no le sentó nada bien. De vez en cuando se lo repetía y nada siempre mala cara por su parte.

A finales de Agosto, y ya que mi cumpleaños se acercaba, y como la noche anterior hicimos un trio con otra chica, se lo volví a decir a mi marido, que seria para mi un gran regalo de cumpleaños, pero nada mala cara de nuevo. Pasó mi cumpleaños a los pocos días se lo dije de nuevo “hay que ver que no me has regalado lo que queria”, mala cara de nuevo, portazo y se fue.

Unos días antes del puente del 12 de octubre, me dice que ha alquilado para el fin de semana, pues el lunes era fiesta también, una casita en la sierra, y que nos iriamos a pasar el finde alli. A mi me parecio muy bien, la verdad era que se me apetecia.

LLegó el viernes y salimos a eso de las 4 de la tarde, llegamos pasadas las 17:30. Nos bajamos del coche nos dirigimos a la casa que era preciosa, me abrio la puerta y me dijo que pasara, entre y cual fue mi sorpresa al enconrarme a 6 chicos negros alli, me volvi a mirar a mi marido, que irigiendose a los seis chicos le dijo es toda vuestra, yo me voy, fui a decirle que no se fuera, cuando uno de los chicosme cogio en brazos y me llevó a una habitacion con una cama redonda enorme, siguiendole los demas chicos.

Sin mediar palabra me desnudaron, y ellos también. En mi vida había visto unas pollas tan enormes, era verdaderamente impresionante, Uno de ellos empezó a comerme el coño mientras los demas me ponian sus pollas en la cara y en la boca. Estaba tan caliente que no dure nada, me corri como una loca en la boca del chico. Cuando quise darme cuenta me habian atado de pies y manos con unas esposas a unos barrotes que habia en lo que digamos eran los pies y la cabecera de la cama redonda. Alli estaba, atada, abierta de piernas, con el coño empapado y a espensas de esos seis chicos negros.

Sin pensarlo dos veces uno de ellos me metio su enorme polla de un solo golpe, chille de dolor, pero no se inmutó. Siguio follandome como un poseso, mientras los demas me hacian que se la mamara uno por uno. Despues de largo rato folladome, perdi la cuenta de las veces que me corri, la saco y me la metio en la boca, mientras otro ocupaba su sitio follandome tambien. Descargo toda su leche en mi boca. Asi estuvieron hasta que el sexto me follo y descargó su lefa en mi boca.

Estaba rendida, no podia mas, no se las veces que me corri, y claro tambien estaba dolorida, pues no se cortaban un pello en meterme de un solo golpe esos pollones inmesos en mi coño. Pero cual fue mi sorpresa cuando el primero que me follo, volvia a follarme de nuevo, les suplique que por favor me dejaran dscansar un rato, y que ademas me dolia mi coño, ni caso, seguia follandome, esta vez un poco mas pausadamente y dandome que su dedo en mi clitoris. Asi volvieron a pasar los seis por mi coño, me corria una y otra vez, tuve numerosos espasmos, me orine varias veces de placer, estaba medio inconsciente en una nube de placer, pero me dolia el coño, y los pechos de los numerosos mordisquitos y chupetones que me dieron el todo el pecho y sobre todo en los pezones. Cuando el ultimo se corrio en mi boca no podia ni hablar, nada mas que gemia, casi no me di cuenta, pero todos salieron de la habitación dejandome sola. Las piernas me temblaban como todo mi cuerpo y me volvi a orinar, no me pude aguantar, o mejor dicho paso sin que yo quisiera, mientras me orinaba tuve varios espasmos mas. Luego me relaje y me dormi.

No se el tiempo que me llevè durmiendo, ya que me desperte cuando de estaban poniendo boca abajo en la cama, volviero a encadenarme con otras esposas esta vez mas largas y me dijeron que me pusiera a cuatro patas. Lo hice, la piernas aun me temblaban, y empezaron a follarme la boca, unan tras otra me iban metiendo en mi boca esos pedazos de pollones hasta mi garganta, me daban carcadas, se me caia la baba y las lagrimas, de pronto siento que me dan algo liquido en mi culito, a mi siempre me ha gustado del anal pero uffff aquello. Entonces empezaron a follarme el culo, me dolia muchisimo, pero a la vez me gustaba. Asi follaron mi culo los seis, corriendose todos dentro de mi. Literalmente me partieron en dos, estaba destrozada, rota. Me dolia mi culo y mi boca de tanto pollon como habia recibido, cuando terminaron otra vez se fueron, yo me derrumbe en la cama, las lagrimas salian de mis ojos de tanto dolo y de tanto placer a la vez. Oí como uno de ellos entro en la habitación, pero no tuve ni fuerza para mirarlo, senti como se ponia detras mia, y me daba en mi culo totalmente dilatado una crema, que la verdad me alivio muchismo el dolor. Con ese alivio volvi a dormirme.

Ya era el sabado por la mañana cuando me desperte al oir entrar a uno que me desato y me dio una bandeja con abundante comida, cafe y zumo de naranja. Comi, y mas o menos pasada media hora de haber comido, entraron de nuevo los seis. Esta vez me ataron las manos a mi espalda, uno de ellos se tumbon en la cama y me dijo que se la mamara, cuando estaba totalmente empalmado me dijo que lo montara, su pollon era un espectaculo que cosa mas grande y mas bonita. Me puse encima de el poniendo su capullo en la entrada de mi coño. Entonces el me dijo dejate caer a peso hasta mis huevos, asi lo hice y se me pusieron los ojos en blanco, me atrajo hacia el y me empezo a besar, entonces otro por atras me volvio a echar lubricante en el culo y me lo volvio a partir, aquella doble penetracion hizo que me corriera varias veces a pesar del dolor, los dos se corrieron dentro de mi, cuando terminaron otros dos cogieron el relevo y asi sucesivamente.

Se llevaron follandome casi sin parar hasta el lunes al mediodia, yo los veia como tomabab viagra y reconstituyente para asi durar mas.

Cuando mi marido fue a recogerme el lunes por la tarde, estaba en la cama, desnuda, hecha un ovillo, era una piltrafa humana. Solo me dejaron levantarme de la cama para ir al cuarto de baño de vez en cuando, pues los esfinteres de mi culo ya os podeis imaginar como me lo dejaron. Cuando mi marido vio mi culo me dijo “te han dado bien ehhhh”. Al levantarme casi no podia andar y lo hacia totalmente abierta de piernas, era para verlo. Solo me vestin con una bata ya que ibamos de puerta a puerta.

Cuando llegamos a casa mi marido me pregunto que si me habia gustado, le dije que si que muchisimo, pero que me habian destrozado, le dije Juan, me han roto totalmente. Entonces el me dijo que como habia sido la puta de seis negros, que ahora iba a ser la suya . Le suplique que por favor no, que mañana, pero no me hizo caso, me follo como nunca lo habia hecho, y tengo que deciros la verdad, aun rota como estaba, me volvi a correr varias veces mas.

Espero que os haya gustado, y una cosa, todo lo que he contado es totalmente cierto. Despues me comento

Pura y casta hasta el matrimonio

Virginia, mi novia, es muy guapa y sexy. Es de esas chicas que por donde pasan, dejan huella. Todo el mundo se la queda mirando cuando se cruza con ella. Y sigue mirándola cuando se ha cruzado. Una cara muy bonita, de ojos color marrón, casi negros, llenos de ternura y con un gran brillo. Mide metro setenta, un cuerpo muy bien proporcionado, con un buen pecho, una cintura espectacular, un culo sobresaliente. Su manera de andar enloquece, como su forma de mirar. Sólo tenía un problema. Para mí, un gran problema: ¡quería llegar virgen al matrimonio! Me dejó muy claro que ella no era de esa clase de mujeres que van a la cama con el primer novio que se pillan y que creía que muchas parejas se rompían porque se hartaban de sexo antes del matrimonio. Yo creía que era una tontería. Pero tanto la amaba, y la amo, que estuve de acuerdo y renuncié al sexo con ella. Y así estuvimos tan felices.

Yo veía en Virginia a la personificación de la fidelidad, la honradez, la candidez… Siempre ha sido muy atenta, cariñosa y amorosa conmigo. A menudo renovábamos el pacto de no tener ninguna relación sexual hasta nuestra noche de bodas porque para ella era muy importante que nuestra relación fuera sincera y se basara en el amor y el respeto y no en el sexo. A mí me costaba mucho no poder ni siquiera tocarla y tenerme que conformar con algún que otro beso y algún que otro abrazo. En más de una noche tuve que autoconsolarme y era en esos momentos que recordaba y veía con nitidez a mi novia convertida en una explosiva bomba sexual aunque sólo era una fantasía, pues la imagen real de Virginia es un símbolo de ingenuidad y castidad. Casi no podíamos ser más felices y pronto empezamos a pensar en fijar una fecha próxima para nuestro matrimonio.

Virginia mantenía realmente nuestro pacto y no permitía que se le acercara ningún hombre si le veía con segundas intenciones. Eso le costaba mucho esfuerzo porque es una chica muy caliente y con grandes deseos sexuales. Cuando andaba por la calle, recibía miradas de admiración y deseo. Si ella se daba cuenta u oía algún piropo, no hacía ningún caso y bajaba la vista. De todas formas, en esos casos se excitaba tanto que no podía esperar a masturbarse. Pero lo más importante era cumplir la promesa que nos hicimos y así sentirse bien consigo misma. Y la cumplió.

Hasta que este miércoles 30 de diciembre fue a trabajar que parecía un bombón. Debajo de un abrigo oscuro escondía una blusa blanca de encaje y faldita corta de pliegues colorada encima de unas medias negras semitrasparentes. Unas bonitas trencitas y los zapatos con un imponente tacón le daban un toque entre niña inocente y mujer fatal. Aunque ya estaban acostumbrados a que fuera muy atractiva, al llegar a la oficina, los compañeros la saludaron efusivamente: – ¡Virginita, que guapa que nos vienes hoy! ¡Que suerte que tiene tu novio contigo!- así como la consabida frase: -¡Que no me entere yo que este culo pasa hambre!- Les miró muy seria, casi enfadada. Ella pensaba que hambre, lo que se dice hambre, su culito pasaba mucho. Pero lo importante para ella era yo y mantener su promesa.

Cuando mi novia se sentó, Jose, que no le sacaba los ojos de encima y tenía su mesa situada en una posición privilegiada, pudo ver las ligas que sujetaban las medias de Virginia y se quedó sin respiración. Ella se dio cuenta y se estiró la falda para abajo, tarea imposible por lo cortita que era. Le quedó mirando como riñéndole y él apartó la vista avergonzado. Al cabo de un rato, Virginia se levantó para archivar unos documentos. Pedro tuvo la suerte que la chica tuvo que agacharse un poquito y le pudo ver casi todas la nalgas. Se preguntó, con su mente calenturienta, si es que no usaba braguitas o que llevaba tanga. Nunca lo descubriría. Ya sabían que con Virginia no había nada que hacer porque en más de una ocasión había contado que quería llegar virgen al matrimonio y que ni con su novio mantenía relaciones sexuales. Y desde siempre cualquier intento de acercamiento de cualquiera de los hombres del curro era abortado por la rigidez y seriedad de la chica, por otro lado tan simpática y amable con todo el mundo. Ya era mala suerte que la única mujer del despacho fuera tan casta e inaccesible! Por lo menos podían alegrar la vista con ella y, luego, pensar en su sexy compañera mientras hacían el amor con su esposa o se la cascaban en el baño.

Toda esa mañana, la oficina entera estaba pendiente de Virginia. Mientras Fran estudiaba el escote de su compañera intentando adivinar un poco del inicio de su pecho o de qué color eran los sostenes, Ramón, cada vez que la chica pasaba por su lado, imaginaba lo atractivo que sería su culo, tapado ahora sólo por esas breves falditas de colegiala. Y el Sr. Jonás aspiraba hasta el fondo todo el olor que podía de la joven cuando se le acercaba con cualquier excusa. Mi Virginita se daba cuenta y, la verdad, toda esa situación le calentaba y casi no podía más. Pero no era una chica débil y nunca caería en el error y fallarme, a mí, a su novio querido.

Así fue pasando la mañana. Aun estando en pleno invierno, no habría hecho falta la calefacción en la oficina ya que el calor humano, aunque reprimido, era suficiente para mantener la temperatura. Cuando entró el Sr. Martí, vio a sus empleados como embobados y empezó a mandarles trabajar y a no distraerse y les amenazó, a grito pelado, que echaría a más de uno si no empezaban a rendir más y a ser más productivos, que ya estaba harto de holgazanes e inútiles. Su tono cambió al ver a mi novia y, muy amablemente, le mandó un cumplido: – ¡A ver si aprendéis de Virginia! Ella sí que trabaja y se está ganando el sueldo. Gracias, Virginia, por ser tan buena empleada. ¡La mejor!– y se la quedó mirando como pasmado. Ella le sonrió brevemente y siguió con su trabajo. Todos en la oficina se dieron cuenta que su jefe se moría de ganas de camelarse a la chica, pero también sabían que esa era una misión imposible. Al cabo de un rato, el Sr. Martí se fue por la misma puerta en que había entrado.

Al llegar la hora de comer, las dos, Roque dijo de salir al bar de la esquina, en que hacían unas tapas riquísimas, e invitó a Virginia a ir con ellos. Pero ella se excusó porque tenía mucho trabajo pendiente y se había traído algo de comida de casa. En realidad, la chica tenía otros planes, aparte de comer. Toda la mañana había estado muy excitada y ya no podía aguantar más. Cuando se quedó totalmente sola, vio que era la ocasión de desahogarse un poco. Sus compañeros, que seguro que estaban hablando de ella y de lo buena que estaba y que lástima que fuera tan puritana y blablablá, no volverían hasta dentro de una hora, por lo menos. Se levantó la faldita y apartó un poco el hilillo del tanga. Tomó uno de los plátanos que había traído para el postre ya que era su fruta favorita, y lo acercó a su coñito, totalmente húmedo. Empezó un masaje que, en unos segundos, terminó en una explosión de suspiros. Se bajó el tanga, se lo quitó y lo dejo en la silla. Era una obra de arte de la lencería, blanco con encajes, muy transparente y, ahora, muy húmedo. Enseguida, cogió otro plátano y subió encima de su mesa. Cogió el primer plátano rebosante de flujo y se lo fue acercando a su culito mientras ya tenía la otra pieza insertada en la vagina. A cuatro patas, un plátano por delante y otro por detrás, parecía una bonita gatita en celo. Una sinfonía de ayes y uyes llenó la oficina vacía cuando llegó al segundo orgasmo. Los plátanos parecía que tenían vida propia y no cesaban de entrar y salir. Con los ojos cerrados, se imaginaba a sus compañeros haciéndole el amor, rojos de deseo y pasión, y enseguida tuvo el tercer orgasmo.

– ¡Sigue, sigue, cielo, no pares ahora, que estás divina!

¡Era la voz de Germán! Virginia abrió los ojos y vió que su compañero tenía los dos plátanos cogidos y no cesaba de penetrarla con ellos en unos movimientos de vaivén sin fin. Aún con la sorpresa y todo, la chica no pudo evitar tener un cuarto orgasmo ante Germán. Entonces se rehízo, apartó los plátanos y, avergonzada, se bajó tanto como pudo los pliegues de su faldita para cubrir su sexo. Bajo de la mesa y dijo ruborizada:

– ¿Pero, qué haces aquí, Germán? ¡Se supone que estabas comiendo!

– Bueno, se supone que tú también estabas comiendo, ¿no? De hecho, tu sí que comías, realmente… ¡dos plátanos, jejejeje! ¿Están buenos? Jajajaja!

– ¡Déjate de risitas! ¡Podías haber avisado! ¡Estoy avergonzada!

– No debes avergonzarte. ¡Estabas muy atractiva en esa posición de perrita hambrienta!

– ¡Ya está bien! ¡Lo peor es que ahora lo vas a contar a todos!

– ¡No, eso, no! ¡No debes preocuparte! Nunca te he dicho, Virginita, que me gustas. La verdad es que te quiero desde la primera vez que te vi entrar por esa puerta. Y ahora que te he visto en acción… la verdad ¡eres un diez!

– ¡Gracias, Germán! Te lo agradezco.

– Pero, tú también debes hacerme un favor. Si de verdad me agradeces mi silencio, ¡demuéstramelo!

– ¿Cómo?

– ¡Mira como estoy! ¡El espectáculo me ha puesto a cien! – Germán se bajó los pantalones y Virginia vio que realmente su paquete no cabía en los calzoncillos, muy húmedos.

– ¡Por favor, Germán, súbete los pantalones! ¡Eres un hombre casado!

– No metas a mi mujer en eso. ¡Mira, toma! – se sacó su pene completamente erecto e hizo que Virginia lo tomara con su mano. Ella la apartó decidida ante lo cual, Germán le espetó: – Tu misma, pero ya veo que no quieres ser mi amiga. Pues yo no seré tu amigo. ¡Voy ahora mismo a contarlo todo a mis compañeros!

– ¡No, eso no, por favor, Germán!

– ¡Pues, hazme una buena paja!

Virginia, resignada, cogió con la mano la verga de Germán y empezó a masajearla. Primero suavemente, luego con fuerza. Aunque parecía imposible, la polla se hizo todavía más larga y gruesa. Alguna gotita empezó a asomar por la punta ante lo que el chico dijo: – ¡Uy, cuidado, que vamos a manchar el suelo! ¡Por favor, procura con la lengua que no se derrame en absoluto!

La chica hizo por replicar pero vio que era una tarea imposible y le lamió la punta del nabo para secarlo. Pero enseguida otra gota hizo su aparición. Y otra. Y otra. No daba abasto con la lengua y empezó a chupar la polla con los labios.

– ¡Vamos, termina ya, cabrón!

– Oye, debes tratarme bien, que soy tu amigo!

– ¡Un amigo no hace eso a una buena chica como yo!

– ¡Espera, Virginia, deja que tome los plátanos!

– ¿Ahora te entró hambre?

– ¡No, no son para mí! – y entonces Germán introdujo los plátanos en la vulva y en el culito de Virginia. Ella quiso quejarse pero empezó a gemir de gusto.

– ¡Que cabrón que eres! ¡Qué bien que mueves los plátanos, hmmm!

– ¡Toma, toma y toma! ¡Come y calla, Virginita, que con la boca llena no es de buena educación hablar!

Virginia tuvo su quinto orgasmo y ante la pasión de la chica, Germán no aguantó más y tuvo el suyo en su boca. ¡La verdad es que su semen estaba muy rico! Había deseado tanto comer una polla! Aún con los plátanos penetrándola, Germán la levantó y le dio un beso en la boca y le dijo que tranquila, que iba a cumplir su parte del acuerdo y no contaría a nadie lo que vio.

En ese momento, un aplauso irrumpió en la oficina y vieron como sus compañeros sonreían admirados por el espectáculo. Mi Virginita se quitó los dos plátanos y, muy avergonzada, corrió a ponerse el tanga.

– ¡Germán, te felicitamos! ¡Qué suerte has tenido que este bombón te la haya comido! – dijo Roque- ¡Y a ti también, Virginia, te felicitamos. ¡Qué bien tragas, y que buena estás!

– ¡Por favor, vamos a dejarlo! – suplicó la chica – ¡Sobre todo, que no se entere el jefe, por favor!

– ¡Pues claro que no, hija! ¿Por quién nos has tomado? – contestó el Sr. Jonás- No somos unos chivatos. ¡El Sr. Martí nunca va a saberlo! ¡Te iba a despedir solamente enterarse! Nosotros te queremos. ¡Yo, por lo menos, como a una hija!

– ¡Gracias, Sr. Jonás! Siempre le vi como a un gran compañero.

– Lo sé, lo sé, hija. Pero bueno… ¡supongo que vas a agradecer nuestro silencio! – dijo el Sr, Jonás.

– ¡Sí, sí, claro, os lo agradezco mucho, amigos! – contestó la chica, intentando arreglarse los pliegues de la faldita.

– Quiero decir, ejem, ejem, que no sólo nos lo agradecerás de palabra ¿no, hija?

– Claro, Virginia, tu agradecimiento será sincero, ¿no? – intervino Roque.

– ¡Totalmente sincero, amigos! ¡Quiero mantener el lugar de trabajo!– dijo Virginia.

– ¡Pues, mira, demuéstralo! – dijo el Sr. Jonás – Me gusta mucho como hueles. ¡Me encantaría que te acercarás y pudiera olerte tu cuello, sin tenerlo que hacer a escondidas!

– ¡Ningún problema, Sr. Jonás! – dijo la chica acercando su cuello al hombre que ya aspiraba con los ojos cerrados el aroma de su perfume mezclado con su buen olor natural.

– Bueno, también tendrás que cumplir un deseo mío. – dijo, pícaro, Jose – Antes, por la mañana, vi sin querer que usabas una bonitas ligas pera sostenerte las medias. Me gustaría volverlas a ver.

– De acuerdo, si eso compra tu silencio ante el jefe. – Y Virginia levantó un poquito su falda para mostrar las ligas negras de encaje. La admiración se adueñó de las caras de todos los presentes.

– ¡Que bonitos muslos, hmmm! – exclamó Fran – Virginita, yo te pido un favor muy sencillo. Antes intentaba adivinar como son los sostenes que llevas. Si me los muestras, no diré nada al jefe de lo que vi antes con Germán.

– Pues mira atentamente si eso hace que no digas nada al Sr. Martí – contestó Virginia y mostró una tira blanca inmaculada. Luego, ante la cara de deseo de sus compañeros, se desabrocho un poco más la blusa, y descubrió un fabuloso escote en un sostén de encaje.

– Virginia, tu sostén es fabuloso. – dijo admirado Pedro- Pero antes me preguntaba si usabas o no braguitas y de qué color eran. Ahora ya vi que usas un diminuto tanga blanco, pero, si quieres que no te descubra ante el jefe, me gustaría volverlo a ver.

– ¿Qué puedo hacer? ¡Estoy en vuestras manos! – contestó, rendida, Virginia y se subió un poquito más la falda hasta que descubrió el tanga blanco que cubría su húmedo sexo. La chica estaba avergonzada pero la situación la calentaba al saber todos los ojos puestas en sus bellezas.

– ¡Ahora es la mía! – dijo Ramón! – Desde que te vi que suspiro imaginándome tus nalgas. Por favor, muéstramelas y mi boca quedará sellada ante el jefe. Virginia, sabiendo que no podía oponerse, se puso de espaldas a todos y se levantó ligeramente la falda. Aunque sus rotundas nalgas casi lo cubrían por entero, se podía adivinar la obra de arte que conformaba el bonito tanga. Los espectadores no pudieron evitar aplaudir entusiasmados. Ella, como agradecimiento a los aplausos, contorneó ligeramente su culito. Eso volvió a despertar la aclamación de los presentes. Enseguida, con timidez, se volvió a bajar la faldita.

– ¡Eres una chica muy guapa! – dijo admirado Roque – Mira, Virginia, antes te invité a ir con nosotros a comer al bar. Pero tú no pudiste venir por exceso de trabajo. Creo que debes comer algo, que debes estar hambrienta.

– Sí, algo de hambre tengo, es cierto. Todavía no comí.

– ¿Te apetece volver a comer algo de plátano? ¡Antes vi que lo tragas muy bien! – dijo Roque acercando los dos plátanos a la entrepierna ya mojada de la joven. Ella intentó resistirse, pero le vencía el deseo. Él le apartó un poco las braguitas y con un movimiento circular, apuntó los extremos de las dos piezas en su vulva y, apenas sin forzar, las introduzco juntas hasta mitad. Eso arrancó un suspiro excitado de placer. El Sr. Jonás se acercó de nuevo a oler el cuello de la joven y empezó a besarlo y a lamerlo. Jose empezó a acariciar las ligas de las medias con pasión. Pedro, enamorado del tanguita, lo cogió suavemente y lo fue bajando hasta quitárselo completamente; lo besó y lamió y lo guardó en su bolsillo. Y entonces tomó uno de los plátanos y ayudó a Roque en su introducción, ahora prácticamente completamente los dos dentro de la vagina. Ramón, un apasionado del culo de mi Virginia, se puso tras suyo, le subió la faldita y le empezó a besar y a mordisquear sus bonitas nalgas. Enseguida la chica empezó a gemir y a tener espasmos de placer. Los plátanos rezumaban el abundante líquido provocado por su nuevo orgasmo. Pedro lamió el fabuloso jugo y dijo – ¡Estos plátanos están riquísimos!

Roque cogió los plátanos y, dándoselos Ramón, le dijo: – Toma, Ramón, mira que no tenga hambre también tu amado culito de Virginia. – Ella, asintió tímidamente con la cabeza, como pidiendo que sí por favor, y Ramón empezó a introducir un plátano en el agujerito posterior de la chica. Para facilitar la penetración frutal, la puso en pompa encima de la mesa y el plátano entró con suavidad. Cuando quiso introducir el segundo, vio que no parecía posible y entonces Pedro lo introduzco en la vagina, muy jugosa, y se lo devolvió a su compañero para que hiciera el segundo intento de introducción anal. El plátano, ya bien lubricado, entró perfectamente hasta casi la mitad. El Sr. Jonás seguía oliendo y besando el cuello de la chica hasta que se atrevió a besarla en la boca. ¡Su sabor era a ambrosía! Fran terminó de desabrochar la blusa de la joven y empezó a acariciar y a besar su amado sostén. Introduzco rápidamente una mano para tocar su pecho y luego la otra. Le quitó la pieza de lencería i admiró sus tetas tan lindas. Enseguida acercó su boca y empezó a mamarlas apasionadamente. Jose ahora lamía los muslos de mi Virginita y le fue bajando las medias hasta quitárselas. También, tras olerlas y besarlas, se las guardó en el bolsillo. Pedro se puso encima de la mesa bajo la chica i quitándose un mísil del pantalón la empezó a penetrar ahora suavemente, ahora salvajemente. La vagina estaba muy prieta a causa de la fruta que comía por el ano. Pero el placer era inmenso y Virginia explotó en otro orgasmo y bañó a Pedro con su eyaculación vaginal, así como a Jose que le acariciaba los muslos. La chica estaba desnuda, sólo con su faldita plisada en la cintura, encima de la mesa y amada por todos sus compañeros de la oficina. Ramón, que estaba muy excitado, quitó un plátano del ano de la chica y con su pene erecto le penetró en un momento el agujerito y empezó a moverse rítmicamente. Germán, que ya volvía a tener su miembro tieso, ocupó el sitio de Pedro y penetró vaginalmente a mi Virginita. Ella le miró con agradecimiento y le regaló una sonrisa. José acercó su lengua al clítoris de la chica y empezó a succionarlo y a lamerlo. Virginia gritó de placer y tuvo un estruendoso orgasmo. El Sr. Jonás, se sacó de la bragueta su miembro hinchado y lo acercó a la boca de la chica. Ella, con cara pícara como riñendo al hombre de más edad de la oficina, empezó a succionarlo con fruición. Mientras tanto, Fran puso su miembro viril entre las tetas de Virginia haciéndose un extraordinario masaje. Roque, ya a cien, quitó el plátano del ano de la mujer y pidió a Ramón que le hiciera un poco de sitio. El segundo pene entró en el culito y la joven tuvo un orgasmo fantástico. Entonces, Jose se quitó su pene del pantalón, y empezó a restregar-lo por los muslos de la chica. El Sr Jonás, al verla tan caliente y feliz, con un gran gemido evacuó su leche en la garganta de Virginia. Al unísono, Germán eyaculó en la vagina en gran cantidad. Fran disfrutó al máximo de la cubana y ducho las tetas i el cuello con su semen. Pedro, se sacó el tanguita del bolsillo, lo besó, envolvió su pene con él y penetró la vagina de la chica mientras Germán, ya saciado, masajeaba su clítoris. Roque y Ramón explotaron simultáneamente en el culo de mi Viginia y ella, al notar la leche caliente en sus entrañas, tuvo el mayor orgasmo del día. En ésas que Jose eyaculó entre los muslos de la chica. Pedro, de nuevo duchado por los jugos vaginales, ya no pudo más y llenó el chochito con su semen con un grito de vencedor.

Todos abrazaron juntos a Virginia, la besaron y agradecieron lo cariñosa y sumisa que había estado con ellos y le aseguraron que nunca le dirían nada al jefe. Que no se preocupara.

En esas que se oyó un vozarrón que interrumpió la tierna escena: – ¡Efectivamente, no me diréis nada! No hace falta, porque lo he estado viendo todo. Virginia, como puedes pensar, no puedo tener una puta trabajando en mi empresa. Así pues, ¡estás despedida! Y no sólo eso, sino que lo primero que haré será decírselo a tu novio. ¡No quiero que el pobre infeliz se case engañado con una chica como tú!

– ¡No, por favor! ¡No le diga nada a mi novio! ¡Por lo que más quiera!

– Por lo que más quiera, hmmm, bueno… si te pones así… Lo que más quiero, después de verte en acción, ¡está claro lo que es!

– Sí, Sr. Martí, le daré lo que más quiera, ¡pero no le diga nada a mi novio!

– Ven, ven, hija… me parece que vamos a tener un acuerdo… y vosotros, ¡a trabajar, pandilla de vagos! ¡Y sin mirar, que Virginita y yo trabajaremos un buen rato hasta cumplir nuestro acuerdo! Y, si la cosa funciona, quizá, ni te despida. Una chica como tú puede ser muy útil a mi empresa! Ven, ven, a ver… súbete un poquito más la faldita… hmmm… ¡Venga, todos a trabajar! ¡Vagos! ¡Y tú, tambien, Virginita, ven, ven, a trabajar… hmmm!

Con mi novio… y su hermano

Bueno voy a empezar por presentarme, mi nombre es Olivia y tengo 21 años actualmente estoy en pareja con David de 25 que tiene un hermano menor Eloy de 22.
Conocí a David hace unos años por medio de Eloy quien era compañero mio de secundaria y de grandes aventuras, que no vienen al caso. Con David nunca tubimos complicaciones encuanto al sexo, siempre fuimos muy libres y provamos muchas cosas, jamas lo habiamos experimentado con otra persona, es decir un trio u orgia en nuestros 4 años de relacion, hasta ese dia.
Ese dia llego a casa de David donde vive con Eloy y sus padres, estos para esta fecha se habian ido de viaje para celebrar sus 25 años juntos por lo que la casa quedo a cargo de mi novio y su hermano menor. El dia estaba horrible por lo que David decidio quedarnos acurrucados en su habitacion mirando alguna pelicula cursi, le habia preguntado a David a donde estaba su hermano y me respondio que estaba con un mujer en su habitacion, que estaba en la planta baja de la casa,así que nos acostamos y pusimos una pelicula que encontramos en la televisión “The nootebook” era su nombre,no me sorprendio ver a mi novio dormido a mitad de la pelicula,tenia ganas de tomar algo así que sali de la cama asi como estaba,con una remera corta y bragas,y me dirigi libremente hacia la planta baja donde se encontraba la cocina, luego de tomar una soda no pude evitar pasar por la habitacion de Eloy,su puerta estaba entre abierta y podia verlo sentado frente a su portatil, el estaba mirando pornografia
-No te complacieron?-dije burlona desde la puerta el se dio vuelta rapidamente y guardo su pija en su boxer
-No te enseñaron a tocar?-me mira y recorre todo mi cuerpo con su mirada
-Una foto dura más-el se levanta y se acerca a mi
-Para qué una foto si puedo tenerte aquí-sonrie acercandome a el mientras baja su mano desde mi espalda a mi culo-Te vez sexy, me provocas
-Juegas con fuego-dije gimiendo
-Quiero quemarme-me besa respondo ante el beso y mis manos comiensan a recorrer todo su cuerpo hasta llegar a sus boxer, el gime en mi boca cuando tomo su pija y comienzo a masturbarlo, mete su mano debajo de mi remera sin sosten y pellizca cada uno de mis pechos haciendome gemir
me dirije a la cama entre besos y caricias”soliamos divertirnos” dice en mi oido,baja dejando rastros de besos y mordidas hasta mis pechos, yo me retuerzo de placer,sigue bajando hasta que llega a mi concha, comienza a comerla,un placer me inunda en esa sona y comienzo a gemir y suspirar como loca,aguantando las ganas de gritar muchas groserias, el inserta un dedo y luego dos, hace un movimiento de “mete y saca” que se va haciendo mas rapido pero quiero mas, quiero que el entre en mi”por favor” logro decir,el sonrie y asiente, el acerca su pija a mi boca para que la chupe y asi poder libricarla un poco, cuando esta bien lubricada baja a mi concha y entra despacio hasta la mitad, luego entra de golpe proporcionandome un gran placer, hace diferentes ritmos, hasta que siento que no doy mas “Voy a correrme”digo gimiendo “Vamos nena correte para mi,como en los viejos tiempos” dice aumentando el ritmo de sus embestidas, una dos tres veces mas y llego a un orgasmo alucinante, el sale de mi “Ponte en cuatro” dice autoritario yo obedezco, me doy vuelta y me pongo en cuatro “Apuesto que mi hermano ya te rompio el culo cierto?” pregunta haciendo circulos en mi ano “Claro que lo hice” responde David desde la puerta,Eloy y yo nos miramos confusos “Se estan divirtiendo sin mi?” los tres sonreimos, David se acerca a mi mientras se baja el boxer y pone su pija en mi boca, comienzo a chupar cuando siento un dedo entrar en mi ano,luego otro Eloy hace un exelente trabajo en mi ano mientras que David toca mis pechos,Eloy decide cogerme por el culo, entra de una fuerte enbestida haciendome gritar “Eso es perra”dice sonriendo lo que me exita mucho mas se mueve rapido en mi culo,mientras que yo chupo la pija de mi novio”Para para”dice David, Eloy para “Quiero cogerla por la concha,Olivia montame y tu Eloy le das por el culo” Eloy sale de mi culo y David se posiciona debajo mio, lo monto entrando su pija hasta el fondo,me agacho intentando darle mas comodidad a Eloy y siento las dos pijas dentro mio, un sin fin de placer dos pijas separadas por una fina pared,moviendose una al compas de la otra,”Voy acabar”Anuncia Eloy “Yo tambien”dice David, ambos aumentan el ritmo de las embestidas y en pocos minutos me llenan el culo y la concha de leche. Caigo rendida en los brazos de mi novio al tener semejante orgasmo, “Vamos a dormir” me besa David mientras me levanta en sus brazos”Quiza podemos repetirlo otro dia”dice Eloy guiñando un ojo “Quiza” decimos David y yo

entre tres es mejor 2

Hola a tod@s.Hoy le vengo a contar como fue que mi marido le ofrecio mi culito a su primo….
Despues d nuestro primer encuentro nos organizamos y kedamos d vernos en casa ahora solo los tres para k que no hubiera interupciones..
Llegaron juntos del trabajo ya era tard…yo encantada m puse lo mas sexy posible, un vestido negro corto, con un escote genial, una tanga de encaje negra y un braciere transparente, con unos takones muy altos.
Deje k se dieran un baño y se pusieran comodos, yo en la sala mientras esperaba prepare algo de beber…ya listos comensamos con un baile y toqueteo disfrutaba sus caricias por todo mi cuerpo, cada vez m subia mas la calentura,, ya deceaba cada vez mas sentir sus vergas en mi.
Asi k puse manos a la obra, mientras bailaba entre los dos le di la espalda a mi marido para que desabrochara mi vestido mientras yo comensaba a desnudar a su primo,, quitandole la camisa y despues quitandole el pantalon,, sacando su ya dura verga mientras el masajeaba por ensima mis senos..mi marido besandom las nalgas como loco pasaba su lengua de arriba a bajo…me di la vuelta pegue las nalgas a la verga del primo y las restrege contra el, mientras besaba mi cuello y acariciaba mis senos mi marido bn entretenido lamiendo mi sexo saboreando mi humeda vagina.
De repente senti las manos d mi marido en mi trasero y me habria las nalgas, el primo apuntando su verga en mi culito comenso a abrirce paso por mi apretado orificio, senti un poco de dolor pero no m importaba ya que entre las lamidas de mi esposo en mi sexo y sentir como entraba esa gran verga en mi, mi temperarura aumentaba cada vez mas, teniendola toda a dentro comenso a bombearme de una forma frenetica haciendom enloqueser de placer…le pedi a mi marido que se perara y me diera su verga en la boca para disfrutarla, me incline y comence a mamarcela mientras el primo seguia embistiendome. Sentir esas dos vergas solo para mi fue enloquesedor….estabamos tan exitados que no m aguantamos mucho y explotamos los tres en un orgasmo monumental.
Apenas comensaba la noche y faltaba mucho placer por tener…. ya que eso no termino ahi,,, pronto les contare en que termino esa excelente noche.

entre tres es mejor

Hola mi nombre es Natasha Tengo 26 años d tes morena clara, cabello negro, d pechos medianos pero bn formados,y unas nalguitas paraditas aah y soy casada.Este es mi primer relato espero y les guste.
Un dia mientras disfrutabamos del sexo mi marido y yo se nos ocurrio invitar a un tercero pero no sabiamos a quien…un dia despues d una reunion en casa con una amiga y su primo al ver que la situacion se puso algo caliente, lo supimos..el que tenia que ser el tercero en nuestra cama tendria que ser su primo…despues d tanto planear como decircelo llego el dia…otra reunion como tantas, bebimos,jugamos y terminamos en calzones los cuantro, cuando ya nos disponiamos a entregarnos al placer cada quien con su pareja..mi marido m hizo una seña y supe que se hacercaba la hora…su primo y el desaparecieron unos minutos yo trataba de que mi amig que sospechara nada…mi esposo m llamo a la abitacion, le dije a mi amiga que no tardaba…entre y mi sorpresa fue verlos con sus vergas d fuera esperandom…mi marido m dijo:-ya le dije, ahora ponte a mamar..yo lo dude por un segundo, pero me hagache muy emocionada las tome cada una en una mano y las empece a mamar como loca…saboreando cada sentimetro de ellas queriendo exprimirlas en ese instante, recorde que nos estaban esperando y no me quedo de otra mas que aguantarme…me pare y sali rapidament hacia la sala dejandolos solos…casi d tras d mi venian ellos…mi amiga pregunto que pasaba le contest que nada, que no se preocupara tonterias de hombres.
Tomamos unas copas mas hasta ver que mi amiga se quedo dormida d tan borracha que estaba… nos quedamos viendo entre los tres y le dijimos al primo que se asegurara que no despertaria y que despues nos alcanzara en la cama.
Subimos mi marido y yo..comensabos a besarnos y a tocarnos…al mirar hacia la puerta el primo estaba ahi parado observando como mi marido me comia mi coñito, le hice señas d que se pasara y cerrara la puerta, el muy obedient lo hizo, se acercó a mi y lo bese.,mientras que con mi mano jugaba con su tremenda verga que estaba ya bn dura. Mi esposo se percato de esa accion y me dijo ahora mamasela que quiero vert..y como buena esposa lo obedeci..para ese entonces estaba yo mas que caliente ansiando sentir ya esas vergas dentro de mi.
Me puse a cuatro y le dije a mi marido que como su primo era el invitado de honor tenia que ser el primero…mientras yo se la mamaba a mi esposo, senti como la exquisita verga del primo hiba entrando hasta lo mas profundo de mi,, dandom unas envestidsas fenomenales,, moviendome a su ritmo tan frenetico sentia mi primer orgasmo llegar…ah siii, maaas aahh..decia sin dejar d mamarle la verga a mi sposo.
Ya no aguanto mas y se vino en mi boca..aun asi no se le bajo para nada, le dijo al primo ahora dejam disfrutar de esa conchita ahora a mi, el primo la saco y m la dio a mamar…mientras cabalgaba a mi marido…masajeando mis pechos con sus manos,el primo disfrutaba de la tremenda mamada que le estaba dando… llegando a si a mi segundo orgasmo en el cual terminaron viniendose.
Quedamos recostados y exsaustos..pero eso aun no terminaba.
cuando disponiamos a tener un segundo encuentro para que los dos disfrutaran de mi culito.. escuchamos que mi amiga subia las escaleras…el primo como pudo salio corriendo y entro al baño.
Ese dia ya no pudimos terminar, asi que lo dejamos para otro dia…eso si, ahora sin invitar a nadie… solo nosotros tres.
Ya les contare como fue nuestro segundo encuentro, espero les halla gustado, bsos bn calientes ;)

Camas de masaje

Aquella tarde salí del trabajo muy cansado y con ganas de relajarme por lo que decidí acudir a un barecito cercano, beber un par de rones y porque no, ir a un spa.
Acudí a un spa que ya había visitado en ocasiones anteriores, cerca a la glorieta de insurgentes, una zona centrica en la ciudad de México. Llegué cerca de las nueve de la noche y justo cuando caminando por las escaleras en el tercer piso, se fue la luz quedando el edificio en completa obscuridad. A punto estuve de dar media vuelta y regresar, pero faltaban solo unos pasos para la puerta marcada con el 302. Toqué la puerta y me abrió una chica bastante corpulenta, digamos que lo que se conoce como gordibuena, sin embargo, logré escuchar carcajadas de chicas dentro del departamento y al saludar a quien me dijo llamarse Roxana, percibí un ligero aliento a alcohol.
Adentro sentadas en el sillón de recepción se encontraba Katya, a quien ya conocía y otra chica morena llamada Julia, quien cumplia años y por esa situación la festejaban con una botellta de tequila.
Me uní a la celebración a la luz de las velas y me tomé un tequila directo. La decisión de con quien pasar a la sala de masaje fue difícil pero me decidí por Roxana, ya que a pesar de estar un poco pasada de peso, tenía perfectamente marcada su silueta femenina, una cara agradable y un par de enormes tetas que me encantaron.
Ya dentro de la sala el cotorreo seguía pues nos instalamos en la sala contigua a la recepción por lo que las risas continuaban y Roxana a veces sentía que se distraía por estar en la plática con sus compañeras, sin embargo, yo también estaba en el ambiente y ya me había atravezado otro tequila en honor a la festejada mientras el aceite resbalaba en mi espalda, nalgas y piernas como conducto las manos de mi masajista.
Al voltearme para recibri el masaje pro la parte frontal, Roxana se quitó su batita que le cubría dejando al descubierto la inmensidad de tetas con unas aureolas enormes y unos pezones riquisimos y que decir de su entrepierna, bastante velludita como a mi me gusta. Mi pene se encontraba ya bien erecto por las sensaciones del masaje y la divina figura de mujer ante mi.
Roxana salió un momento por otro tequla para mi y para ella, alcancé a escuchar susurros y unas risas pícaras, regresó mi chica con la botella en la mano, los dos caballitos y tras de ella Katya y Julia cada quien con una cerveza en la mano. De momento intenté taparme pero Katya me dijo- calmate mi rey, como si nunca nos hubieramos visto encuerados- – o como si nunca hubieramos visto un pito parado-, lo cual ocasionó risas.
Julia comentó al momento que se sentaba en una silla, -sabes una cosa-queremos cotorrearla bien y bonito, así que te proponemos que mientras Roxana y Katya te den un masaje y si quieren luego cojan, me dejen ver, ya que nunca he visto coger a nadie más que no sea yo y tengo muchas ganas de verlo, aunque no lo creas.
Pues no se diga más, Katya se desvistió y comenzó a restregarme sus tetas blancas sobre mi cara al tiempo que Roxana me hacía una rica felación con un condón de sabor. Julia miraba gustosa la escena y comenzó a apretar sus piernas lentamente mientras su mano buscaba su seno.
Nos salimos de la sala de masaje y en los sillones de la recepción atendí a Katya al momento en que Roxana terminaba masturbándose sentada en un pequeño reposet.
Finalmente Julia me pidió que cuando me fuera a venir lo hiciera en sus tetas, situación que por poco no logro hacer ya que apenas me salí de Katya jalé el condón y descargué toda mi leche en los pequeños y festejados senos de la cumpleañera.