Carlos, mi Padrastro

Un padrastro pervertido, una niña curiosa, la mesa estaba servida…

Mi nombre es Dora, actualmente tengo 25 años, vivo en una costa, de un bello estado mexicano, recuerdo mi infancia como algo que me hizo despertar a la vida de una manera muy especial y les contare porque.

Mi madre quedo embarazada de mi a los 15 años, siempre fue una chica muy guarra, e irresponsable de mi, su pequeña hija, venimos de una familia acomodada, con una bella casa tipo colonial, con amplios jardines y todo tipo de comodidades que se puedan imaginar, mi abuela murió después de quedar viuda de mi abuelo a los 56 años, mi madre como hija única se convirtió en la heredera universal de todo.

Cuando yo contaba con 18 años, ya la había visto con una gran cantidad de “novios”

Los cuales se quedaban a dormir en su recamara que por cierto estaba junto a la mía, una noche unos ruidos extraños me despertaron de madrugada, eran unos golpes en la pared y unos quejidos profundos que venían del otro lado de la pared, me levante y me dirigí a la recamara de mi madre, la puerta estaba semiabierta y la luz apagada, solo una tenue luz de luna se colaba por la ventana, lo que vi. Me dejo una honda impresión en mi infantil memoria, allí estaba mi madre trepada sobre un hombre de enorme estatura, de cabello y bigote negro con un cuerpo muy musculoso, tomaba a mi madre como una pluma y la levantaba sin ningún esfuerzo, ella se quejaba y sollozaba, pero no veía que quisiera escapar de su tormento según mi pensamiento

¿Quién era ese hombre que la maltrataba?

Y porque, aunque se quejaba, parecía disfrutar con su verdugo.

En eso estaban mis pensamientos cuado de repente escuche su voz como trueno:

¡La niña!

Mi madre se desprendió de aquel hombre y corrió hacia mí para cerrar la puerta, claro que al salirse de aquel apasionado abrazo, pude distinguir algo entre las piernas del hombre, algo que me hizo fijar la vista, era un pedazo de carne como un pepino enorme que brillaba como con luz propia.

¿Qué quieres aquí? –me grito mi madre enojada

Lárgate a tu cuarto, no vez que estoy con Carlos.

¿Quién es Carlos? –le pregunte-

El va ser tu padre.

Sus palabras retumbaron en mi cerebro, mi madre nunca me había comentado que tenia planes de casarse, bueno nunca me comentaba nada, para ella era como una carga, y no se molestaba en fingir, que mi presencia la molestaba.

Me tomo de la mano y me llevo a mi cama, claro que no pude pegar los ojos, de la impresión de ver aquello y por la noticia de mi nuevo padre, como pude me dormí, al día siguiente cuando baje a desayunar, para irme al colegio, los volví a sorprender en acción, pero ahora de manera diferente, vi a mi madre de rodillas delante de Carlos quien la tenia tomada de la cabeza con ambas manos con un movimiento de vaivén, su enorme torso velludo se agitaba como queriendo explotar mientras unos extraños gemidos escapaban de su boca, tenia los ojos cerrados y al parecer estaba disfrutando al máximo su mamada mañanera, el estaba sentado en el desayundor y solo vestía unos calzoncillos de color negro, mi madre tenia puesto un vestido azul, con su delantal blanco, al verme Carlos parada en el pasillo, le dijo algo a mi mami en el oído y ella se levanto de mala gana, vi de nuevo aquella cosa extraña, era como un dedo pero mas grande y gordo con la punta mas ancha como forma de hongo, el se la guardo en su calzoncillo, pero aquello le hacia una extraña protuberancia que la hacia mas llamativa a mis ojos, como pudo se tapo con el mantel, pero yo no le quitaba la vista de encima, quería, deseaba ver aquello que supuse mi mama le daba besitos.

¡Buenos días! –me saludo Carlos sonriendo, era muy atractivo, tenia los dientes muy blancos, sus ojos eran color almendra con unas pestañas espesas, sus cejas eran negrísimas al igual que su cabello, sus brazos eran enormes, parecían como de gorila por lo velludo, así lo veía yo en mi infantil inocencia.

Buenos días –respondí con timidez

¿Como te llamas?

Dora –le respondí, sin atreverme a verlo a los ojos, sintiendo mi corazón en la garganta,

-Eres una niña muy bonita, me parece que mas que tu madre-

Carlos –exclamo mi madre- no la chifles, que después se lo va a creer y no va a ver quien la aguante…

Pues es verdad, es muy bonita y cuando este mas grande va a traer a mas de diez babeando por ella

¿Te puedo dar un beso pequeña?

Despacio me acerque a el, quien con una mano me tomo de la cintura y me acerco a el, mi madre estaba de espaldas a nosotros, así que no vio que Carlos con una mano me acaricio el culo levemente, me dio un beso en la mejilla pero muy cerca de mi boquita, aquello me puso mas nerviosa, aunque no he de negar que ese primer encuentro con Carlos me provoco mucha alegría, que un adulto se tomara la molestia de hablarme y además darme un beso, era lo máximo para mi- metió una mano debajo de mi faldita de cuadros acariciando mis pequeñas nalguitas, sentir sus enormes manos rasposas provoco que la piel se me erizara, un sobresalto hizo que me separara de el.

Siéntate a desayunar “hijita” –me hablo mi madre sacándome de mis pensamientos, me sorprendió que me llamara hijita, y además que desayunara conmigo pues nunca se levantaba temprano, siempre era la sirvienta quien me atendía en la mañana, bueno todo el día, ya mi madre tenia una agitada “vida social”, pero ahí estábamos los tres como una familia “normal”

Como pude tome mi desayuno, esa situación nueva para mi me tenia desconcertada y quería salirme corriendo a tomar mi transporte a al colegio.

Al correr de los días mi madre me contó, que había conocido a Carlos en un taller mecánico, que el era el dueño, que tenia 30 años, soltero y que se había encariñado con el, por eso lo había invitado a casa, no se si por esa nueva situación en mi casa mi madre empezó a cambiar su trato hacia mi, ya no era tan enojona, me preguntaba como había estado mi día en el colegio y cosas así por el estilo.

Con Carlos las cosas eran igual, era un amor en su trato hacia mi, me cargaba en sus hombros cuando salíamos a pasear, me compraba dulces, regalos y siempre me tenia abrazada en el cine, yo ponía mi manita en su pierna y la sentía dura como roca, entre escena y escena le dirigía miradas a su bragueta abultada, mi madre estaba orgullosa de haber atrapado a semejante ejemplar masculino, lo presumía con sus amigas como un trofeo, organizaba carnes asadas en el jardín cuando era verano, para nadar en la alberca y Carlos lucia su anatomía con ajustados trajes de baños que marcaban su paquete, para envidia de las amigas de mi madre, todas se metían al agua para estar jugando y entre juego y juego tratar de manosear a Carlos, quien se dejaba querer, mi madre se hacia la que no veía, pero a mi me daba no se que, ver que las mujeres se abalanzaban hacia Carlos como para comérselo vivo, aun con la presencia de sus novios o esposos, las muy putarraas, recuerdo que un día de esos, cuando ya casi todos se estaban marchando, mi madre salio a despedir a unas amistades, Carlos me llamo a meterme al agua, ya que en casi todo el día no me había metido a la alberca, me lance al agua y el me atrapo con sus fuertes brazos, claro que yo sabia nadar, pero sentirme apoyada en su poderoso pecho, hacia latir mi corazoncito a mil por hora, me pegue a su cuerpo como una calcamonia, mis brazos no podían abarcar su espalda tan enorme, de pronto sentí en mis piernas algo duro y enorme, metí una mano al agua para saber que era eso tan duro, mi mano sintió un bulto en el cuerpo de Carlos, baje la vista pero la visión no era muy buena, como ya estaba anocheciendo, Carlos solo sonreía divertido, de pronto la luz interior de la alberca se encendió me imagino que fue mi madre desde el interior de la casa.

¿Sabes nadar? –me pregunto Carlos

Claro-

Vamos a hacer una competencia a ver quien aguanta mas la respiración debajo del agua, ¿te late? – pregunto con una de sus hermosas sonrisas

Bueno-

Primero yo –dijo el, metiendo al agua, como estábamos en una parte no muy profunda del agua, no teníamos necesidad de estar flotando, pero el agua me llegaba al cuello, vi. Su cuerpo como hincado, frente a mí, cuando de pronto sentí sus manos que me tomaban de mis piernas abriéndolas, y una mano acariciando mi conejito por arriba de mi traje de baño, sentí un dedo como queriendo meterse en mi cuquita, claro que cerré las piernas inmediatamente asustada, salio Carlos del agua y me dijo, es tu turno, vi. Sus manos haciendo un movimiento extraño en el agua, pero no le di importancia, me sumergí en el agua y quede frente a el, lo que vi. me dejo sin habla, el muy atrevido se había sacado su pene y lo balanceaba frente a mis ojitos, era enorme y muy grueso, estaba a unos centímetros de mi cara, el movimiento del agua le daba vida propia, no pude resistir mas la curiosidad y lo tome con mi manita, lo palpe a todo lo largo y ancho de su tronco, gruesas venas alrededor parecían latir, vi que en la base salían dos bolas llenas de pelos, los tome con ambas manos y me parecieron muy suaves pero pesados, claro que no era el primer pene que veía en mi vida, ya había visto a mis primitos desnudos y sus penecitos diminutos, pero ver una verga en completa erección, frente a mi, no tenia comparación, así que estuve palpando ese pene enorme que me tenia fuera de si, cuando la falta de aire me obligo a salir del agua.

¡Te gane! –exclamo Carlos- y como toda competencia debe tener un premio, quiero mi premio

¿Y cual es el premio? –pregunte

Un beso…

Me acerque a el para darle un beso en la mejilla, pero el me tomo de mi cabeza y me acerco a su boca, metió su lengua dentro de mi boquita como explorándola, me tenia suspendida en el agua, me tomo de la cintura y acercándome a el me restregó su pene mi cuerpo, sus manos acariciaban mis nalguitas encima de mi calzoncito esa acción me dejo en blanco, ya que casi me explota mi corazón, sentí que desfallecía en sus brazos y para no caer abrí las piernas y las puse alrededor de su cintura quedando mi conejito arriba de su verga, casi sentí que me podía levantar con su pene.

Tramposo –le dije- eso no es un beso,

Como pude me solté de su abrazo, Salí del agua y me fui corriendo a mi cuarto, no estaba enojada con el, me gusto, pero sentí que no era bueno, que el, que era el novio de mi madre, estuviera besándome como si yo fuera mi mamy, sentía mi cuquita palpitar debajo de mi traje de baño, me asome por mi ventana y vi. A mi madre y a Carlos en un apasionado abrazo en la alberca vi. que mi madre se balanceaba en el agua abrazada de Carlos, estaban fuera de este mundo, entregados a sus placeres, sin reparar en que una pequeña los estuviera observando, mi madre gemía como la puta que era, pidiendo mas verga, sentí una punzada en mi pecho como algo que se rompía, ahora se que eran celos, celos de mi madre que tenia a Carlos para ella sola, mis ojos se llenaron de lagrimas, me tumbe en mi cama boca abajo y llore de rabia e impotencia, en mi mente infantil quería a Carlos para mi sola, quería su atención, su cariño y además, tener su cuerpo para mi solita, que me tuviera abrazada, que me besara, que me hiciera lo mismo que a mi madre, yo se que una nena no puede tener esos pensamientos, pero en mi eran algo normal, nunca en mi vida alguien se había preocupado por mi, hasta que llego Carlos a nuestras vidas supe lo que era que te dirigieran una sonrisa o un abrazo, aunque ahora se que Carlos no sentía un amor de padre por mi, pero no me importaba lo quería par mi sola, y nada me iba a detener, a partir de ese día Carlos aprovechaba cualquier oportunidad para tocarme el culo, mis piernitas o mi pechito y yo me dejaba manosear gustosa de que un hombre tan guapo, me asediara, los fines de semana el acostumbraba a andar por la casa vestido únicamente en shorts deportivos, sin camisa, y por lo que veían mis ojos, sin ropa interior, porque veía como se le balanceaba su verga cuando caminaba, mostrando orgulloso su cuerpo que sabia despertaba la lujuria de mi madre y de su pequeña hijastra, cuando se sentaba en la sala, yo aprovechaba para sentarme junto a el y disimuladamente acariciar su muslo velludo con mi brazo, claro que el se daba cuenta y se recargaba en el sillón para mostrarme su verga disimuladamente por un lado de la pierna del short, ahí estaba su verga dormida colgando como llamándome, pero yo no me atrevía a tanto, de pronto el tomaba mi mano y la metía por adentro de su ropa, sin que mi madre se diera cuenta, yo se la acariciaba nerviosa pero excitada de tener en mi mano tremenda verga, palpitando en mi manita, sentía mi boca seca, pero no la soltaba

Bésala –me suplicaba Carlos, con la voz ronca por la excitación.

Yo la soltaba asustada y corría a mi cuarto.

Solo escuchaba la risa de Carlos a mis espaldas

No me atrevía a dar ese paso, ese paso definitivo que me quemaba por dentro y me robaba el sueño, aunque dentro de mi lo deseaba con locura, no me atrevía, cuando me cruzaba con Carlos en la casa, se acariciaba su paquete con lasciva y me mandaba un beso, provocando que me ruborizara, de repente se metía al baño a miar y no cerraba la puerta, sabiendo que yo lo observaba escondida detrás, se la acariciaba lentamente extendiéndola hacia arriba como si se la quisiera arrancar, yo tragaba saliva de la emoción, lo veía salir de la ducha envuelto con una diminuta toalla enrollada en la cintura, con su verga levantando la toalla como queriendo salirse, entraba a su alcoba y parándose ante el espejo se ponía loción en su pecho velludo, esparciéndola lentamente, sin prisa, sacaba una truza blanca de su closet y se la ponía

despacio, acomodándose la verga de lado, para que yo viera como la acariciaba, después se ponía un pantalón de mezclilla, pero no se lo abrochaba, dejándome ver su paquete por fuera, cuando se colocaba el cinto hacia un esfuerzo por subir el cierre de su bragueta, yo seguía todo ese procedimiento desde mi lugar, y sabia que el estaba consiente que era observado, era excitante esa complicidad que se había creado entre los dos.

¿Quieres pasar? –me preguntaba con una sonrisa.

Pero yo bajaba corriendo con el corazón en la boca, a sentarme a desayunar, cuando lo veía bajando las escaleras mi mirada se dirigía automáticamente a su entrepierna, al sentarse junto a mi, tomaba mi mano y la colocaba en su pene, yo retiraba la mano asustada de que mi mama nos viera, el solo sonreía divertido, escuchar el claxon de mi transporte era una salvación para mi, para salir corriendo de ese lugar tan peligroso pero a la vez tan excitante, tremenda lucha se libraba en mi interior de niña, por un lado quería experimentar lo que mi madre hacia con el, en su alcoba matrimonial y por el otro lado mi conciencia me decía que eso era malo, que desear a mi padrastro no era nada bueno, pero la humedad que sentía en mi conejito, esa comezón en mi pequeña rajadita me obligaba a no escuchar mi consciencia.

Un día al llegar a casa no estaba mi madre, solo Carlos me recibió, vestía un pequeño short deportivo de algodón, como siempre sin nada abajo, ese prominente bulto era la causa de la revolución en mi interior, sentí que no podía mas, no podía esperar mas, ese día pasarían cosas, cosas que me harían ver a Carlos con otros ojos.

Subí a mi recamara y me cambie de ropa, me puse un diminuto short rosa, que dejaba ver mis nalguitas redondas muy ricas, una pequeña blusita de tirantitos también rosa, que marcaba mis pequeños pezones, recogí mi cabello en una coleta con un listón rojo, fui a la alcoba de mi madre y tome un poco de su perfume, quería estar bonita para Carlos, para lo que fuera a pasar.. Baje a la sala, ahí estaba Carlos acostado en un sillón,

El bulto del short se le notaba a punto de reventar, me acerque como una gatita mimosa, y me senté en el suelo a un lado de el, inmediatamente sentí su mano acariciándome la mejilla y el cuello, cerré los ojos disfrutando la caricia, de pronto sentí su mano en mis pechitos por debajo de mi blusita, el primer paso estaba dado ahora era mi turno…que me perdone mi madre pero quien la manda meter un hombre a nuestra casa y mas estando así de buenote….

Las manos de Carlos acariciaban mis pechitos suavemente, yo tenia mis ojitos cerrados, disfrutando la caricia de sus enormes manos, cuando lo voltee a ver, tenia sus ojos cerrados con una ligera sonrisa en sus labios, mientras con la otra mano se acariciaba su enorme paquete, alce una mano y puse mi manita debajo de su mano, entre su verga y su mano quedo mi manita atrapada, estaba durísima, palpitaba a mi suave tacto, sin abrir los ojos me dijo que le quitara el short, que aprisionaba su vergota, tome la prenda por el elástico y lo jale hacia abajo, tarea muy difícil ya que su verga estaba muy erecta, formando una gran carpa, Carlos divertido por mi esfuerzo, levanto su trasero y con una mano jalo el short, su verga salto como un resorte y casi me golpea la cara, seguí quitándole el short, lo quería ver completamente desnudo, claro que no era la primera vez que lo veía en cueros, pero esta vez era diferente, estaba a mi alcance, era para mi solita, acaricie sus piernas velludas, eran duras y enormes como de futbolista, sus muslos gruesos parecían dos troncos los cuales aventaban sus enormes huevos hacia fuera, por lo cual su verga se proyectaba mas hacia arriba de lo normal, acaricie su abdomen, tenia algo de pancita, que le daba un aire mas sensual, su torso completamente forrado de vello remataba en un cuello grueso como de toro, sus brazos membrudos y llenos de venas, a causa del trabajo físico de mecánico, me subí a sus piernas y abriendo mis piernitas me monte como si fuera un corcel, frente a mi quedo ese objeto de placer, debía medir como unos 19 o 20 cms de largo y era muy grueso, una extraña curvatura lo inclinaba hacia la izquierda, gruesas venas lo rodeaban, su glande no estaba completamente expuesto, gruesas gotas de liquido pre-seminal lubricaban la punta de su pene, lo tome con ambas manos y no era capaz de abarcarlo en su totalidad, acerque mi nariz a la punta, su fuerte aroma me llego al cerebro, lo acariciaba con deleite y con golosa lentitud, Carlos solo se retorcía acostado en el sillón sin abrir los ojos.

“Bésame preciosa”-me tomo de la cintura y me acerco a su cara, recostándome en su pecho velludo, el sentir el contacto de su piel ardiente con mis pezoncitos provocaron que se me pusieran como piedritas, yo le daba pequeños besitos en los labios, su espeso bigote me picaba mi nariz, pero el tomo mi cuello con una mano e introdujo su rasposa lengua en mi boquita hasta mi garganta, abrí los ojos sorprendida por su acción tan cachonda, -“chupame la lengua” tome su lengua con mi boca y se la succione suavemente, después me pidió que metiera mi lengua en su boca y me la estuvo succionando largo rato, provocando que mi rajita se humedeciera con palpitaciones que retumbaban en mi cabeza, me bajo mi blusita de tirantes poniendo al descubierto mis pequeños pezones de un color rosita claro, se los metió a la boca chupándomelos, yo solo me retorcía en sus brazos, estire mi mano y alcance su verga que no había perdido fuerza, al contrario, abundante liquido pre-seminal escurría por su grueso tronco, haciéndola mas apetecible, el se dio cuenta de mi deseo y me pregunto:

¿Le quieres dar un besito? -El tono ronco de su voz hizo que me sonrojara, y una tímida risita salio de mi boca, como aprobando su petición.

Como estaba acostado en el sillón de tres plazas, se sentó a

lo largo poniendo una pierna a lo largo y la otra pierna flexionada apoyando el pie en el suelo, yo me semi-recoste en el espacio que quedaba libre y tomando la verga de Carlos con ambas manos la acariciaba tímidamente, arrancándole gemidos de placer

“Chupala mamita”

Saque mi lengüita y la acerque a la punta, le di una ligera lamida, su liquido pre-seminal formo una baba espesa de su verga a mi boca, con un dedo la separe de su pene y me la metí a mi boca para probarlo, era tibio y tenia un sabor a saladito, que no me desagrado, olía a un perfume mas fuerte de los que yo estaba acostumbrada, acerque mi boca y le di un beso, en un movimiento involuntario Carlos se retorció de placer, pero no habría los ojos, solo estiro su mano y jalo la piel que cubría su pene, poniendo al descubierto su glande rosado con forma de hongo “métetelo a la boquita”, me pidió de nuevo, “pero no me a caber, es enorme” –le respondí- “solo la puntita, bebe, chupala como su fuera una paleta”, procedí a engullir ese capullo de carne caliente, extendí mi boca al máximo y metí un trozo de carne masculina, solo destinada a mi madre, pero que en ese momento era su pequeña hija de 8 años, quien satisfacía los requerimientos de su hombre, en un movimiento masturbatorio levantaba su pelvis hacia arriba y hacia abajo, follandome por la boca, su miembro me llegaba a la garganta, pero no retrocedí un momento, no me iba a echar para atrás, si era lo que mas deseaba desde que vi su verga en la alberca.

La tomaba del tronco y la trataba de acostar hacia su ombligo, pero rebotaba hacia mi rostro balanceándose de un lado a otro, me entretenía jugando con su verga, repitiendo esa acción tan excitante, me la introduje a la boca de nuevo chupandola con frenesí, leves quejidos invadieron la sala, un delicioso olor a sexo incestuoso entraba por mi nariz y me llegaba a mi cerebro aniquilando cualquier pensamiento moral, solo éramos una hembra y un macho, me tomo de ambas orejas y me jalaba mas hacia su miembro para hacer mas profunda la mamada, abundante saliva brotaba de mi boca, resbalaba por su tronco y se depositaba en su pubis, “chupame los huevos”, baje a sus testículos peludos y los metí en mi boca uno a uno dándole ligeras chupadas, de pronto se puso de pie,”chupamela parado eso me calienta aun mas, ver a una mamita mamando su primer verga es maravilloso”, se puso de pie a un lado del sillón y me pidió que me arrodillara, pero por mi corta estatura no alcanzaba a meterme su verga completamente,solo la cabeza, así que me cargo en sus brazos y me sentó en una esquina del sillón, después el se acerco a mi y colocando una de sus rodilla en el descansa brazo del sillón y el otro pie en el piso formando un 4, apoyo una mano en el respaldo del sillón coloco la otra en mi cabeza y me penetro de nuevo por la boca, follandome como si fuera una vaina, lo tome por la cintura para que no me ahogara de verga, porque sus movimientos de cadera eran muy fuertes y contundentes, mi pequeño cuerpo era completamente ocultado por su enorme anatomía masculina, tomo mis manos y las puso en sus redondas nalgas y las acaricie lentamente, estaban peluditas, inclino su cabeza hacia atrás y solo se oía su respirar agitado, en verdad que lo estaba disfrutando, me estaba follando fuerte por mi pequeña boquita, sus huevos se balanceaban de un lado a otro rozándome la barbilla, mis ojos parecían querer salírseme del tremendo esfuerzo de atragantarme de su enorme verga.

-huffff- huuuuufffffff- que buena eres mamando verga, de verdad- me decía con voz muy agitada -Hhhhhaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhaaaaaaaaaa

Hhhhhhhhoooooooooooooooooooommmmmmmmmmmmmoooooooo

En la habitación solo se escuchaba el chupeteo de mi boca hacia su miembro

“chop, chop”, que delicia tener semejante pedazo de verga para mi solita, el la sacaba de mi boca y se escuchaba un sonido como al descorchar una botella por la succión que aplicaba a su verga, la retiraba y me veía fijamente a mis ojos, yo lo miraba suplicante pidiéndole mas verga, ahora era yo quien lo buscaba y el solo sonreía orgulloso

¿Quieres mas verga, preciosa?”

Si-

¿Si, que?

“Quiero mas verga”

“dime; quiero más verga papacito….”

“Dame mas verga papacito”

“Aquí esta nenita, toma mi verga, chupala, que es toda tuya princesa”

Me daba ligeros golpecitos en mis mejillas con su garrote, yo estaba súper mojadita,

la tome con ambas manos y la dirigí a mi boca sedienta, arrancándole gemidos de placer al macho….

-Hhhuuuuuufffffffffffff, que riiiiccccooooooohhoooooouuuuummmmmmm

Exprímeme el garrote que lo traigo hasta el tope de leche para ti mi pequeña putita

Así, asiiiiiiiiiiiiiiiihhiiiiiiiiiiiiii chupa, chupa, ya mero siguuuueeeeehhhheeeee hufffff!

Saco mi chupón de carne de mi boca y se empezó a masturba en mi cara “saca tu lengüita preciosa” “ya mero viene tu llleeeeeeeeeeeeeeeccccchhhhitaaaa hhhhhhaaaaaa”

¿Cuál lechita? -pensaba- en eso estaban mis inocentes pensamientos cuando de pronto gruesas gotas de un liquido blanquecino salieron disparados de la punta de su verga con tanta potencia que un enorme chorro de semen me tapo un ojo, de tan potente y espeso, los demás chorros fueron a dar a mi cara y cabello, conté casi nueve disparos de leche abundante, solo los últimos dos se depositaron en mi lengua, los probé y su sustancia y sabor hicieron que se me enloquecer mis 5 sentidos, usando su verga como cuchara los recogió de mi rostro y me los metía en la boca, así estuvo juntando sus mocos y metiéndolos a mi boquita, todavía me pidió que se la exprimiera bien “sácale hasta la ultima gota de leche, mi vida”

Con ambas manos tome ese garrote, y lo fui exprimiendo hasta la punta, sacando una gruesa gota de semen, lo tome directo del envase y lo engullí golosa,

“que linda niña, tan obediente, desde hoy serás mi nena consentida”

¿Qué te salio de la verga? –pregunte intrigada y con el semen escurriendo por mi barbilla

“es semen, con esa lechita se forman los niños”

¿Voy a tener un niño? –pregunte asustada-

“No preciosa, necesitas que esa lechita te entre aquí”

Me contesto poniendo su mano en mi rajita, que estaba muy mojada de la excitación la cual formaba una mancha sobre mi diminuto short.

“pero no te preocupes, solo eres una bebe, cuando seas mayor y tengas novio, puede ser…

“Pero yo quiero que tu seas mi novio”, -le dije mirándolo a los ojos-

¡Pero yo soy tu padre!, respondió Carlos divertido, pero con cierto orgullo en su voz,

No me importa, quiero que estés siempre conmigo, y mamarte la verga cuando tu quieras…

“Mira pequeña, podemos ser novios, siempre y cuando tu mami no se entere de lo nuestro, debemos tener cuidado de que no se de cuenta, solo así podremos ser “noviecitos”

¿Y cuando seamos novios, me vas a meter tu lechita en mi cuquita…?

“ya somos novios” ¿no?

– – Si – -le respondí sonriendo con coquetería, aun con el sabor de su semen en mis labios

“Solo déjame tomar un respiro y horita te hago ver el cielo y las estrellas sin ser de noche je je je, pero para eso debes darme una chupadita, para que se despierte nuestro amiguito” –señalando su verga flácida, que colgaba de manera graciosa, aun en ese estado tenia un tamaño respetable, me acerque de nuevo a su polla y la tome con mi boquita, ahora si me cabía la mitad y ya no estaba tan dura, estaba tibia y suavecita, retire su piel que cubría su cabeza y le di unos buenos chupetones, que maravillosa es la juventud masculina, en unos cuantos momentos sentí de nuevo enderezarse la verga de Carlos, llenándome de nuevo el espacio bucal con su portentoso tamaño, “espera nena, tengo que preparar el camino”, me acostó en el sillón, quitándome el diminuto short rosa, después tomo mi calzoncito y colocándoselo en la nariz, aspiro su aroma “mmmmmhhhhhhhh hueles rico preciosura, a banquete de reyes” y en verdad que se iba a dar un banquetazo con mi cuerpo virginal, coloco su cabeza entre mis piernitas e introdujo su lengua rasposa en mi rajita dándole pequeñas lamidas, eso me tenia con los ojos en blanco, no quería que se detuviera, lo tome de los cabellos y hundí mas su cabeza entre mis piernas, el entendió mi movimiento y metió la punta de su dedo en mi pequeña rajita, salte de la impresión, pero no retrocedió en su caricia, me estaba dedeando y con su lengua acariciaba mi diminuto clítoris, que estaba duro como piedra, “hhhhhhhhhhhhhhooooooooooooooo” “no pareeeeeeeeeeeeeeeesssssssssss hooo”

Meteme todo el dedo, quiero sentirte entroooooo ohhhhhhhhhhhhmmmmmhhh

-“no reina, el dedo no, mejor esto”-señalándome su vergota

– – – – “te voy ha hacer mujercita”– – – –

Se levanto, masajeando su enorme espada de batalla, que estaba durísima y gorda, desafiando la gravedad.

“esto te va a doler un poco, pero siempre pasa esto la primera vez, pasado la primera parte, me vas a pedir verga a mi o a cualquier macho”

-No Carlos, yo solo quiero estar contigo – exclame-

Aun no acababa de decir esto, cuando ya tenia la punta de su polla, justo a la entrada de mi rajita, separando mis labios vaginales con su tremenda herramienta, no pude evitar soltar un grito de dolor, por la desigual cúpula, yo una pequeña nenita y el un hombre de treintaytantos follandose a una pequeña,

¡hhhhhhhhhhhhaaaaaaarggggggggggg! –exclame-

¡No Carlos, no sigas! –detente por favooooooooooorrrrrrrrrrrhhhhhhhrrr

-noquiieeeeeeeerooooooooooooooohhoooooggggggggg!—

Era demasiado tarde, ya tenía la cabeza adentro de mi cuevita, en un violento movimiento de cadera, empujo el resto hasta sentir sus huevotes en mis nalguitas, sentí que la vista se me nublaba, todo empezó a girar a mí alrededor, caí en un desfallecimiento, no supe de mí.

Cuando recobre el sentido, nada había cambiado, estaba atravesada por la verga de mi padrastro, quien no había dejado de follarme, pero el dolor estaba desapareciendo por lo dilatada que ya estaba, el comprendió y empezó a follarme mas rápido, acariciando mis pezones, sus embates hacían rechinar el sillón, poco a poco fue tomando velocidad, ya la sacaba a la mitad y la volvía a meter hasta el fondo, sacándome quejidos que eran de dolor y placer al mismo tiempo, hasta que el dolor desapareció por completo, poniendo al descubierto nuevas sensaciones de las que nunca creí imaginar, cuando sacaba su polla sentía un vació extraño en mi vientre y yo misma me empujaba hacia el, para hacer mas profunda la penetración, mis labios vaginales se proyectaban hacia fuera rodeando su verga como un estrecho anillo, por lo distendida que estaba, así estuvimos follando un buen rato, hasta que sentí que me tomo de mis piernas, las levanto colocándolas en su pecho, metió un dedito de mi pie en su boca succionándolo suavemente una corriente eléctrica recorrió mi espalda agitándome sin control, el tomo mas velocidad en sus embestidas.

“hhhhhhhhhhhhhhhaaaaaaaaaaaaaaa chiquita que rica estas, tan apretadita”

“hooooo cielos, no quiero terminar nuuuuuunnnnncccaaaaaaaaahhhhh”

Te estoy follando perrita tal como lo querias, gozaaaaaaaallllllaaaaaaaaahhaaa

Sus palabras me calentaron tanto que sentí una erupción en mi interior…

¡Carlos! –Exclame- siento que hago pipiiiiiii-

“no bebe, es tu primer orgasmo, no te detengas, báñame la verga de tu néctar preciosa

¡Sentí una deliciosa explosión que me transporto lejos de ahí…al paraíso!

Mis contracciones, apretaban su verga deliciosamente…lo que provoco que no pudiera detener más su eyaculacion

“yo también ya me vengooooooooooohhoooooooooooooo……-

Toma pequeña zorra, te llenooo de leche..eeeeeeeeeeeeeehhhhh

Su verga descargo su potencia masculina en mi pequeña vagina, retacandome de atole tibio y espesote. Sus palpitaciones las sentí en mi pecho, de tan profundo que me llenaba, se desplomo encima de mí, bañado en sudor, pero con una amplia sonrisa de satisfacción…

– – ¿Te gusto?- –

—Fue m-a-r-a-v-i-l-l-o-s-o—conteste con un hilo de voz, aturdida por la gran cogida de la que había sido objeto.

Su verga resbalo de mi interior, extrayendo sangre y semen mezclados en una sustancia extraña, Carlos me limpio con un pedazo de papel higiénico húmedo, me puso una pomada anestésica para el dolor, me vistió y me llevo cargada a mi camita, me acostó y me abrigo muy bien, cerré mis ojos satisfecha pero muy cansada, no pensé que hacer el amor agotara tanto…deposito un suave beso en mis labios y se marcho a su recamara…

Una ardiente relación nació a partir de ese día, Carlos se metía a mi recamara a altas horas de la noche, cuando mi madre dormía, me despertaba con su verga erecta metiéndomela en la boca, me follaba como loco, llenando al tope mi vagina de leche, y se marchaba satisfecho de poderse coger a la madre e hija, esto no era de todos los días, pues también tenia que cumplir con mi madre, para no despertar sospechas. Pero esperaba sus visitas nocturnas con ansiedad. Aprovechábamos cualquier ocasión para entregarnos al placer del incesto, días después estreno mi culito, para pertenecerle por completo, a veces era yo quien me metía cuando el se duchaba y tomando su verga en mi boca le daba sus buenas mamadas hasta que me llenaba la boca de mocos y me iba corriendo a desayunar, ya con mi estomago semi-lleno de leche.

Nuestra relación incestuosa duro el tiempo que mi madre quiso, su hambre de sexo la llevo a ponerle los cuernos a Carlos, con quien nuca se caso, conoció un policía rubio, guapísimo, igual de bien dotado que Carlos, me di cuenta por lo gorda que se veía su bragueta, pero con Luís, que era el nuevo juguete sexual de mi madre, no hubo química para que naciera algo entre los dos, me imagino que el me veía como una niña, a pesar de que puse todo de mi parte para seducirlo, dejando que viera mi cuquita depilada, usando faldas mas cortitas y sin calzones, pero Luís ni enterado, pensé que todos los hombres eran igual de calientes, afortunadamente no es así, ni hablar, pero yo me daba mis buenas escapadas al taller de Carlos y follabamos toda la tarde, fuimos amantes y hoy que ya soy mayor, estamos juntos, la diferencia de edades es notoria, pero sigue conservando ese vigor sexual, tan salvaje, que no tengo necesidad de buscar mas sexo que el que el me proporciona.

Fin.

Anal a la doctora

voy a contar como me cogi por el culo a mi prima la doctora.

Paso el pasado 26 de febrero.

mi prima se llama anabel, tiene 29 años, es de piel blanca, se pinta el pelo de rubio, casi no tiene nalgas pero esta bien tetona y es doctora. Yo tengo 19 años y hace mucho que me la queria coger, creo que desde que yo tenia unos 8 años fantaseaba con ella. En una ocasion de reunion familiar salio el comentario de sexo cuando los primos mayores estabamos echando desmadre y alcohol, y ella dijo que si alguna vez teniamos alguna infeccion, la fueramos a ver.

Una vez decidi inventar algo y la fui a ver a su casa sabiendo que su esposo estaba trabajando, le dije que sospechaba que me habian contagiado algo y que necesitaba que me revisara el pene. Se puso unos guantes de latex, saco una libreta y me dijo que me acostara en el sillon y sacara mi miembro. Mi plan era que cuando ella me estuviera revisando tuviera una ereccion a ver si se le antojaba y me proponia algo, ya que a veces la habia notado muy coqueta conmigo. Tal vez fue por los nervios, pero no lograba tener la ereccion de inmediato, sino hasta que empezo a tocarme el pene.

En cuanto senti sus dedos en mi verga se me paro de golpe, ella se sonrio y me dijo tranquilo, que yo nomas estoy trabajando y se volvio a sonreir. Me reviso de un lado y de otro y me dijo no, no tienes nada raro, pero como quiera te voy a recetar unas pastillas de quetoconazol. Y mientras decia esto no soltaba mi verga, yo cerre los ojos y me sonrei, estuvo masajenadola unos 5 segundos y la solto, yo le dije no la sueltes! como estaba sentada a mi lado en el mismo sillon, le puse mi mano en su pierna izquierda y se la empece a acariciar, ella se quedo callada durante un rato, pero luego me empezo a masturbar.

Me dijo te gusta? y yo le dije que si, me dijo esperame aqui. Yo le obedeci y cuando regreso ya no traia los guantes y venia destapando un condon, me lo puso con la boca y me estuvo dando unas cuantas mamadas, luego me dijo que me levantara, ella se acosto, se levanto la falda, se safo la tanga y levanto las piernas. Ahi fue donde al fin pude ver su hermosa panochita, solo con un poco de vello y ya bien mojadita. Yo me abalance sobre ella y se lo clave por su puchita, pero ella me dijo esperate! esperate! yo quiero que me lo metas aqui, se lo saco y lo apunto a su ano, le dije ¿quieres que te coja por el culo? y ella dijo si, cogeme por el ano.

Mientras me la cogia ella se estaba masturbando, no se cuantas veces termino, pero supongo que por los gemidos que daba fueron dos veces, yo solamente una vez por desgracia. Cuando terminamos me dijo que en su consultorio era mas emocionante, que alla a veces iban otros dos chavos, uno de 22 y uno de 16 y que igual se lo hacian por atras, pues solo su esposo se lo hace por adelante. Quedamos en que nadie de la familia se iba a enterar y que si yo cumplia mi promesa, ella me seguiria cumpliendo a mi. Me dijo que fuera cuando quisiera a su consultorio, asi que seguire cogiendome a mi prima por el ano y seguire escribiendo.

Con mi hija en el centro comercial

Para celebrar que acaba de cumplir los dieciocho añitos, me llevo a mi hija de compras al centro comercial

A veces vamos de compras con mamá, pero hoy hemos decidido ir nosotros solos, porque sabemos muy bien que haremos algo más que mirar blusitas y faldas. Hoy vamos a follar en el centro comercial. Te he dicho que te vistieras de la forma que a mi me gusta y tu, mi niñita puta, me has hecho caso, como siempre.

Se te ve guapísima con tu faldita a cuadros, cortita, ligera y tu blusita que deja el ombligo al descubierto, es tan evidente que no llevas nada debajo que tus pezones marcan la tela como dos garbanzos. Lo que no es tan evidente, pero yo lo sé, es que tampoco llevas nada debajo de la falda, y lo sé porque antes de entrar en el coche te he mandado que la levantases para comprobarlo. Verte ahí, en medio de la calle, con tu falda levantada y enseñando el coñito depilado a todo el que pasaba ha sido suficiente para ponerme la polla tiesa al momento, las ganas de follarte ahí mismo han sido increíbles, tanto es así que cuando hemos entrado en el coche me he sacado la polla y te he pedido que me la chuparas, lo haces tan bien, me das un gusto tremendo, me ha costado concentrarme en la conducción mientras notaba tu boca, tu lengua, repasando la cabeza y deslizando arriba y abajo, bien húmeda, a punto he estado un par de veces de llenarte la boca de leche, pero me he aguantado porque se que correrme en tu coño o en tu culo va a ser mucho mejor.

Cuando hemos llegado al centro comercial, he aparcado en el parking exterior, así en el camino hasta la entrada he podido meter la mano debajo de tu falda y devolverte el placer que me has dado en el coche. Se que te ha gustado, te costaba andar con mi mano entre tus piernas, jugando con tu clítoris, te notaba vibrar de placer y eso ha hecho que paremos un par de veces a besarnos. Me gusta como me besas y por eso te devuelvo los besos con la misma pasión, las lenguas jugando y mis labios chupando los tuyos, estirándolos, tus labios devolviéndome el chupeteo, tan delicioso que mi mano ha ido más lejos, metiendo un dedo, dos dedos dentro de tu coño, doblándolos y moviéndolos rápido, notando como te ponías más y más caliente, más y más mojada. Cuando te he notado al borde del orgasmo, he parado y hemos entrado en el centro comercial. Nuestra entrada ha sido espectacular, tus pezones duros como piedras parecía que iban a reventar la tela de la blusa, mi polla se nota claramente en el bulto de mi pantalón, tus muslos están brillantes de los jugos que rezuman de tu coño, vamos de la mano y por tu forma de andar, con los muslos juntos y el paso incierto, pareces recién follada. Pero no es así, más bien al contrario: estás a punto de ser follada.

Lo bueno de ir de compras a estas horas es que la mayoría de clientes son mujeres, así nos evitamos que algún pesado nos siga como una mosca que va a tu miel. Ha sido excitante ir de una tienda a otra, te he hecho buscar cosas en los estantes inferiores, de forma que todo el culo te quedaba al aire al agacharte, sin poder evitarlo te he manoseado cada vez que lo has hecho, debía gustarte porque has tardado más de lo necesario en levantarte. En las escaleras mecánicas te he dicho que abrieses las piernas y tu obediente las has abierto tanto como has podido, había gente detrás y han tenido una preciosa vista, por si acaso te he levantado un poco la falda para que no tuviesen dudas de que mi putita va desnuda debajo de su faldita, en el ascensor de cristal también te la he levantado y, además, te he metido los dedos, estabas empapada y un par de personas han mirado desde abajo, cuando te lo he dicho al oído he notado que te ponías muy caliente y es que, hija mía, eres muy puta y te encanta que el mundo lo sepa.

Por fin hemos llegado a la tienda en la que pienso follarte. Sin entretenernos mucho, hemos buscado la falda más corta que hay, una que es casi un cinturón, y hemos entrado en el probador. Es un poco estrecho, lo que nos obliga a estar bastante juntos, mejor para nuestros propósitos. Te has quitado la falda que llevabas y te has puesto la que hemos cogido, escandalosa, te deja todo al aire, se te ven las nalgas y, en cuanto te mueves, tu rajita que da expuesta, una delicia, tanto que no he podido evitar tocarla otra vez, caliente, mojada, un roce en el clítoris y abres las piernas, pones un pie sobre el taburete dejando el interior de tu coño expuesto, pongo saliva en mis dedos y lo froto, más saliva, sabe delicioso, no puedo aguantar más y me saco la polla del pantalón, tiesa, enhiesta, te miro a los ojos mientras froto la cabeza contar tu clítoris y tus labios y puedo ver en ellos esa mirada de puta, de perra que se muere por tener lo que más le gusta en este mundo, la polla de su padre dentro de su coño.

Te sujeto por las caderas y empujo, lento pero firme, con decisión, entrando suavemente y deslizando cada centímetro de mi polla en tu interior, notando como se abre a mi paso, el placer es intensísimo y tu cara me dice que tu notas lo mismo, la tengo completamente metida y aún empujo un poco más, hincándome bien adentro. Me detengo un momento que aprovechamos para besarnos, estas empezando a gemir en mi boca, tu culo se mueve, nervioso, indicando que no puedes más, que necesitas que te empiece a follar en serio. Y lo hago. Saco la polla, despacio, hasta que sólo tienes la cabeza dentro, y doy un empujón, para meterla de un golpe, jadeas. Repito la operación, sacándola un poco más rápido, otro empujón, esta vez un poco más fuerte, otro jadeo mas intenso. muevo las caderas, un par de veces hacia los lados, haciendo hueco y empiezo a meterla y sacarla, mas lento y suave al principio, aumentando progresivamente el ritmo y la fuerza de los empujones a medida que tus jadeos se van convirtiendo en gemidos, estoy seguro que que nos están oyendo al otro lado de la cortina, aunque no me importa aprovecho la excusa para volverte a besar y acelero las embestidas, ahora te estoy follando en el aire, abrazados, sujetando tu culo y con tus piernas enlazadas detrás del mío, tienes tantas ganas de tener mi polla hincada que las aprietas y tengo que hacer fuerza para deslizar la polla hacia afuera pero eso ayuda a que entre cada vez con más fuerza, hasta el fondo, me encanta como suena la polla entrando y los huevos golpeando. Mis dedos rozan el agujerito de tu culo, uno de ellos lo frota suavemente, hace rato que esta empapado con tus jugos por lo que, con una leve presión se desliza dentro, lo meto hondo y lo muevo, puedo notar la polla a través de la pared del coño, la presiono de forma que roce aún más tu interior al entrar y salir y eso hace que no puedas contener el primer orgasmo, que viene salvaje, al galope, te beso para ahogar tus gritos mientras noto los espasmos de placer en tu cuerpo, los movimientos descontrolados de una perrita en celo que se corre de gusto.

Saco la polla mientras te recuperas, ronroneando. La tengo hinchada, venosa, tan tiesa que parece más gorda que nunca, me pregunto si te cabrá en el culo ya que he decidido metértela por ahí también, se que te encanta y sonrío al recordar las veces que, en casa, has tomado tu desayuno sentada sobre ella, meneando el culo mientras la tenias completamente dentro, hasta que la sacábamos para que pudieras tomarte tu lechita. Si, decididamente te cabrá en el culo.

El probador es estrecho y al ponerte de espaldas a mi e inclinarte llegas a tocar la cortina con la cara, ésta se abre lo suficiente para que si alguien se fija pueda verte mientras tu padre te da por el culo, es una situación muy morbosa y no me entretengo mucho. Deslizo un par de veces la polla ente tus labios, empapándola, añado un poco de saliva en tu culo, pongo la punta contra el agujero y aprieto. La cabeza entra rápido, te sobresaltas al notarla, y te imagino abriendo al boca cuando notas todo el mango deslizándose adentro, hasta quedar los huevos pegados al coño. Te doy un pellizco en el culo, me encanta como lo meneas al hacer eso, es como si me ordeñases la polla con él. Otro pellizco, una nalgada y empiezo a follártelo, despacio al principio pero subiendo el ritmo, añado algún pellizco más cuando noto que empiezas a jadear de nuevo, me inclino sobre ti y alcanzo con mi mano tu clítoris, le pongo un dedo a dada lado y masajeo, rápido, en círculos. Noto que te vas a correr de nuevo y decido dejarme ir contigo, en cuanto siento tus contracciones me corro, echando largos chorros dentro de ti, llenándote el culo de leche.

Nos arreglamos lo justo y salimos del probador, tu todavía con la falda indecente que, por supuesto, vamos a comprar. El dependiente de la tienda no se lo puede creer cuando retira la etiqueta de la prenda, esta viendo tu coño recién follado y mi leche corriendo por tus piernas y mientras volvemos al coche son varios los que se vuelven a mirarnos. En el camino de vuelta a casa me la chupas otra vez, limpiándola de los restos de leche y jugos, yo conduzco con una mano, acariciándote, jugando con tu clítoris hasta que te veo doblarte en el tercer orgasmo. Cuando lleguemos a casa, te voy a volver a follar, querida hija.

A los 12 años y Travestido

Lo que sucedió durante el tiempo que compartí mi cuarto con un primo lejano de 15 años de edad.

Un primo lejano de 15 años de edad descubrió que yo me vestía con la ropa vieja que había dejado mi hermana cuando se fue de la casa. Me prometió que no le diría a nadie que me vió vestido de mujer, pero con la condición que me vistiera como niña solamente para él.

Yo acepte el trato. En la noche cuando ya estuvimos solos en la habitación que compartiamos temporalmente me puse la ropa de niña. Me vestía nervioso por que sentía como si su mirada me debilitara y hacía que mis piernas temblaran.

Le dije: “Ya está”.

“Todavía te falta algo”, me contestó. Tomó unas calcetas del cajón y rellenó el brassier que me había puesto para simular senos.

“Ahora si pareces una mujercita”, me dijo casi susurrando. Yo le sonreí con nerviosismo. Él me veía de pies a cabeza y poco a poco el miedo que yo sentía se fue convirtiendo en una sensación que no puedo describir, una sensación tan intensa de erotismo que me provocaba escalofrios por momentos.

Me agarró y me dirigió a la cama, en seguida yo me negué. “Sshh, tranquilo que no pasa nada”, me dijo.

Se sentó en la cama donde él dormía e hizo que yo me acostará a lo largo. Yo estaba extaciado y dejé que me manejara a su antojo. Comenzó a tocarme por sobre la ropa. A esa edad yo era totalmente lampiño, mis piernas y nalgas habian tomado, a mi criterio, una forma femenina que se pronunciaba por mi cuerpo delgado de piel blanca. Mi primo en cambio, era de piel menos clara que la mia y de cuerpo de tendencia atlética. A pesar de tener solamente 15 años se notaba que sería un hombre muy guapo.

Sus manos incansables recorrían desde mi espalda hasta mis rodillas como si me quisieran devorar. “Ya no, ya fue suficiente primo”, le dije.

“Si no quieres que le diga a todos los muchachos de la colonia lo que ví, vas a comportarte como toda una mujercita”, me dijo.

Yo solamente acentí con la cabeza y deje salir un suspiro de lo más profundo. En ese momento comprendí que no había marcha atrás y que yo estaba sometido a mi primo desde el instante en que acepté nuestro acuerdo.

Mi primo se levantó a apagar la luz dejando solamente una pequeña lámpara que manteníamos sobre el gavetero. “No te levantes”, me dijo en voz baja.

Se acomodó en el centro de la cama y me acostó sobre sus piernas para tocar mis nalgas. El vestido que me había puesto era de una sola pieza color blanco, como los que usan algunas colegialas, se abotonaba en el pecho y la falda me llegaba hasta las rodillas. Me había puesto unas calcetas largas color blanco. El brassier era de un tono de rosado, pero la tanga era color negra con un estilo que parecía encaje. Todo me quedaba casi perfecto como si fuera para mi talla.

Subió la falda y comenzó a acariciar las nalgas y muslos. “Que trasero tienes… Si pareces toda una señorita”, me dijo.

Mi respiración estaba agitada pero fuí relajándome poco a poco y a disfrutar de la sensación de erotismo que se volvía más intensa a cada segundo. Sacó sus piernas de debajo de mi y se acomodó a mi lado. Acercó su boca a mi oido y me dijo: “Te vas a vestir así siempre que yo te diga… Oístes?”. Yo solamente pude hacer un gesto de resignación.

Levantó la cadera y yo ví cuando se bajó la ropa interior hasta las rodillas dejando al descubierto su verga ya un poco dura. No pude esconder mi admiración, era la primera verga que veía.

Mi pene era demasiado pequeño a comparación de la verga de mi primo, que no era tán grande como la de un hombre adulto, pero que para mí en ese momento me parecía impresionante. Hizo que me acostara con la cara sobre la almohada y él se acostó casi encima de mí con su pecho sobre mi espalda.

Pasó el brazo debajo de mi cuello y agarró mi hombro izquierdo, su boca terminó posandose cerca de la oreja en ese mismo lado. “Tú quieres ser niña verdad… yo te voy a tratar como a una niña”, me dijo. Con la otra mano me subió frenéticamente el vestido hasta el estómago y en seguida comenzó a masturbar su verga con la mano. Yo intentaba ver que era lo que sucedía de nuestra cintura para abajo pero no lograba ver nada.

De pronto mi primo empezó a frotar la verga contra mi trasero mientras su mano exploraba mis nalgas y caderas, se masturbaba contra mí y su respiración se volvía agitada por instantes, constántemente acomodaba de nuevo la verga sobre los muslos o entre mis nalgas y continuaba.

Se me hacía muy dificil ver su verga en esa posición. La tomé con la mano, y para mi sorpresa, se habia vuelto más grande y más gruesa de como la había visto al principio.

“Te gusta?”, preguntó mi primo. Yo solamente pude contestarle con un suspiro de asombro. “Agarrala y no la sueltes”, me dijo.

Yo la apreté con la mano e instintivamente empecé a masturbarla, mi primo se separó de mí y se apoyo sobre sus rodillas y piernas como flexionándose.

Empezó a mover su verga mientras yo la tenía en mi mano. “Apretala… no dejes que se te salga de la mano”, me dijo y seguimos así por un rato. De repente me apartó la mano y se colocó rapidamente de rodillas con mi trasero entre sus piernas mientras se masturbaba, “Ahhh”, decía mi primo dando unos suaves gemidos. Un chorro de leche cayó en mi espalda y terminó de descargar encima de mis nalgas suspirando profundamente.

“Ahhh… mi niña, que linda sos”, me dijo besando mi nuca.

Despues me dijo: “Amor ahora sos mi novia, pero nadie lo va a saber… oístes?”

El día siguiente mi primo se dedicó a visitar a sus amigos expertos en pornografía para conocer más juegos sexuales que pudiera probar conmigo.

Cuando llegó la hora de irse a acostar me dirigí al cuarto para ponerme mi ropa para dormir, mi primo entró al cuarto y me dijo: “Ahora te pones esta faldita… ya regreso… voy al baño” y me mostró una falda de tela bien corta con paletones que estaba en el cajón.

A regañadientes comencé a vestirme, pero de nuevo el morbo me venció y pense que debía arreglarme diferente esta vez. Me puse otra tanga que había en el cajón también de color negro pero era de tela lisa. Para rellenar el brassier use unas medias, ahora las tetas falsas parecían más naturales. Pero no encontré una blusa que me hiciera lucir sensual como yo quería. Para compensar esto me puse unas nylon que me llegaban hasta un poco abajo del trasero. Estaba terminando de vestirme cuando mi primo entró de nuevo al cuarto, cerró la puerta y puso el seguro. Yo sentí un escalofrío y a continuación un calor que me recorrió el cuerpo completo.

Mi primo me observaba maravillado. “Que linda te has puesto”, me dijo. Yo en este punto, ya no era para mi primo un muchacho sino una chica que además tenía que hacer todo lo que el deseara. Se deshizo de su ropa velozmente.

Se sentó enmedio de la cama y me llamó con un ademán. Me dirigí a la cama. “Sube, te quiero ver más de cerca”, me dijo. Subí a la cama y me puse de rodillas. “Que linda”, dijo mi primo y me agarró de la mano jalándome hacía él.

Hizo que una vez más me acostara boca abajo pero a lo largo de la cama, él se quedó sentado para tocarme todo el cuerpo con ambas manos. Levantó la falda para descubrime el trasero y abrió mis piernas, sentí que sus dedos exploraban entre mis nalgas por encima de la tanga muy cerca del ano.

Me asusté y quice levantarme. Mi primo me obligó a permanecer acostado. “No hagas ruido, o sino nos van a descubrir”, me dijo.

“Ya no me toques primo”, le dije.

“Si no te dejas le voy a contar a tus amigos que te gusta sentirte como una mujercita”, me contestó con tono intimidante.

De repente apartó a un lado la tanga dejando al descubierto mi ano, era limpio y rosado. Me abrió un poco más las piernas para verlo mejor. “Mmm”, se limitó a decir. Una sensación de erotismo y temor mezclados llenaba mi pecho y mi respiración se aceleraba. Mi primo besaba mis nalgas y pasaba sus dedos entre ellas. Sentí un estimulo en mi ano que nunca había sentido e involuntariamente comencé a dejar salir suspiros pequeños.

De pronto puso la punta de un dedo en la entrada de mi ano e intentó empujarlo hacía adentro. El dedo no pudo violar mi ano virgen, pero me provocó un dolor horrible. No pude contener el gemido de dolor y asustado le aparte las manos e intente levantarme hasta que pude. “Shhh”, dijo mi primo que rapidamente se incorporó y se dirigió a la puerta. “Te van a oir”, me regañó.

“Ya no primo, me voy a dormir”, le dije caminando hacía mi cama.

Él se quedó pegado a la puerta, tratando de escuchar los que pudieran ser los pasos de mi madre. Pero nadie había alcanzado a oir mi quejido por la distancia que separaba a las habitaciones. Despues de unos minutos mi primo dejó de vigilar y se dirigió hacia mí.

Yo no me había quitado la ropa aún y solamente me había quedado sentado en la orilla de mi cama, asustado y un poco avergonzado.

Mi primo se sentó a mi lado y me dijo: “disculpame, no era mi intención que te doliera… es la primera vez que hago algo así y no sabía que te iba a doler”. “Ya me quiero acostar primo, mañana en la noche me vistó de mujer otra vez… pero ahorita solo quiero dormirme”.

“No preciosa… ven”, me dijo jalándome hacía su cama, yo me negaba pero él tenía más fuerza que yo. De mala gana me volví a acostar en su cama y él volvió a subirme la falda. Me acariciaba suavemente esperando que yo me relajara. Pasó un rato y apartó nuevamente la tanga. “No!, me va a doler”, dije yo. “Ya verás que no”, me dijo. Acercó su boca a mi ano y dejó caer una gran cantidad de saliva encima. Yo suspiré. A continuación pasó sus dedos entre mis nalgas estimulando mi ano. Una vez más el erotismo me dominó y permití que él continuara hasta donde quisiera. Siguío manoseandome y besandome sin que yo pusiera resistencia.

Él intentó meter un dedo untado de saliva en mi ano. Pudo entrar con relativa facilidad pero no avanzó mucho. Le dije: “Me duele, ya no hagas eso por favor primo”. Me contestó: “Ya sé que podemos hacer para que sientas rico”. Se puso de rodillas y me hizo ponerme en cuatro sobre la cama. Se dirigió a mi parte de atrás y agarró las nalgas con ambas manos.

Yo seguía sus órdenes sin rezongar y a cada paso me sentía más como una chica que jugueteaba con su hombre. Dejó caer más saliva entre mis nalgas y de repente yo sentí su lengua explorando mi ano.

No pude contener un gemido, pero que esta vez no era de dolor, sino causado por el estimulo que la lengua de mi primo hacía en mi ano virgen. Paraba aún más el trasero por reflejó para continuar sintiendo ese estimulo, dejaba salir suspiros profundos y mi corazon latía cada vez con más fuerza.

Lo siguiente que mi primo hizo fué tratar de introducir la punta de su lengua en mi ano, pero lo cerrado de mis nalgas se lo impedía. Puso la mano en mi espalda y me empujó hacía abajo, yo terminé con la cara sobre la cama apoyándome con los codos y rodillas. “Para bien las nalgas y abre más las piernas”, me dijo.

Entonces prosiguió con su cometido que era violar mi ano. El estimulo que me provocó al estar en esa postura fué aún más íntenso y me costó mucho trabajo intentar no hacer ruido que nos delatara. Mientras su lengua abría mi ano yo no podía evitar decir repetidamente: “Ahhh”, en voz baja mientras apretaba fuertemente la sábana entre ambas manos. Mi primo se limitaba a decir de vez en cuando: “Mmm… que rico este culito mi niña”, apretando continuamente mis nalgas y frotando todas las partes de mi cuerpo que sus manos podían alcanzar.

Se detuvo y yo me levanté para ponerme de rodillas. Acercó su cara a la mía y me besó en los labios, de una manera muy suave y tierna, a lo que yo no me opuse en ningún momento. No dejaba de besarme y yo intentaba seguirle el ritmo, casi como si estuvieramos enamorados. Mi primo había logrado su objetivo, en ese punto yo estaba embriagado de erotismo y sometido a sus deseos. Ya no volvería a rehusarme a lo que mi primo me pidiera hacer, sin importar lo que fuera.

“Te gusta lo que te hago mi niña?”, me preguntó.

Yo acentí con la cabeza tratando de demostrarle con la expresión de mi rostro que aceptaba mi papel de mujer en su juego.

Se levantó y fué a apagar la luz, dejando encendida solamente la pequeña lámpara del gavetero. Yo no podía dejar de comtemplar su verga que ya estaba asombrosamente grande y rígida. Estiré el cuerpo en la cama desestresando los músculos cansados por la postura en la que había estado. Me acomodé la tanga en su lugar por que ya me incomodaba e hice lo mismo con el resto de mi vestuario.

Despues de asegurarse de que no andava nadie cerca de la puerta regresó a la cama y se acomodó a mi lado, sin pensarlo recoste mi cabeza en su brazo a lo que él respondió abrazandome tiernamente.

Me daba timidos y nerviosos besos en los labios que yo intentaba responder demostrandole que me gustaban. Yo no dejaba de respirar profundamente. El estallido de dolor que había sentido hace rato había quedado en el olvido por que no volví a pensar en eso en todo el resto de la noche.

Tomé la verga de mi primo y la apreté con la mano, él suspiró. Al ver su reacción continué masajeando esa verga que me resultaba fascinante. No tenía el tamaño de la de un hombre adulto, pero para mí era la verga más grande que había tocado y la primera. Él abrió mis piernas y metió su mano entre ellas. Mi pequeño pene no mostraba ningún indicio de erección pero me causaba un estimulo muy placentero que mi primo lo masajeara por encima de la tanga.

El cuerpo de mi primo tenía muy escaso vello, su verga lucía limpia y con un tono de piel muy claro debido a su edad. Comencé a explorar el cuerpo de mi primo con las palmas de las manos, examinando detenidamente con el tacto de los dedos las partes que me parecían más interesantes. Por primera vez lo tocaba mientras mi pecho se estremecía con una descarga de sensualidad. A diferencia de mí, él era más alto y fornido, no tanto por la diferencia de edad entre nosotros, sino por su tendencia atlética que se notaba en lo definido de sus jóvenes músculos. Mientras que yo a los 12 años de edad bien podría haber pasado por una niña si hubiese tenido cabello más largo y me vistiera con ropa de mujer, en la calle nadie hubiera notado la diferencia.

-“Quiero que seas mi mujer”.

A estas alturas el contrato de silencio que mi primo había convertido en chantaje ya carecía de importancia para mí. Lo único que se me cruzó por la mente fué la verguenza y humillación que me causaría si él les contara a los muchachos de la colonia lo que yo había aceptado hacer. “Que esto quede solo entre nosotros… si?”, le dije casi suplicando.

-“Claro mi amor… Pero todavía nos falta que hacer algo más… Pero no debemos hacer ruido”

Hizo que me acostara boca abajo y apartó la tanga a un lado, sus dedos nuevamente exploraban entre mis nalgas buscando el ano. Tomó la tanga y me la bajó hasta quitarmela, para lo que yo le ayudé acomedidamente. Dejó la tanga tirada en la cama, abrió mis nalgas con ambas manos y dejó caer una gran cantidad de saliva encima del ano.

Introdujo su dedo sin que mi ano opusiera resistencia e intentó que entrara todavía más profundo, mi respiración se agitaba. Por reflejo intenté apartar su mano al percibir el cuerpo extraño, pero él no desistió de su cometido. Nunca hubiera imaginado el estimulo tán placentero que sentiría al tener el dedo de mi primo atravesando mi ano. Yo trataba de contener los gemidos mientras él repetidamente lo sacaba hasta dejar dentro solamente la punta y luego volvía a empujarlo hacía adentro lentamente.

Volví la mirada hacía atras para ver lo que sucedía. Mi primo se apretaba la verga con la otra mano, me quedé viendo detenidamente.

-“Te gusta?”.

-“Ahhja”.

Se acercó, tomó mi mano y la puso sobre su pene para que yo lo masturbara. “Te la voy a meter en tu culito”, me dijo casi al oido.

-“No creo que pueda entrar en mi hoyito… es muy grande”.

-“Si entra mi amor… y vas a sentir más rico que con el dedito y la lengua”.

-“Pero tratame con cariño… por que yo no creo que se pueda meter”.

-“Por que no te voy a tratar con amor… si eres una niña tan linda… Ahora te voy a hacer mi mujer”.

-“Ahhja”.

Hizo que me acostara sobre el costado derecho y él se acomodó de la misma forma detrás de mi. Sus manos me guiaban y yo obedecía adoptando la posición que me indicaran.

Doblé las rodillas y mi trasero quedó más fácil de alcanzar para él. En un rápido movimiento untó su verga con mucha saliva y con más saliva mi ano. Agarro mi pierna y la subió sobre la suya dejando expuesto mi ano. Yo hacía un esfuerzo por conservar la postura y evitar que mi brazo me doliera por soportar el peso de mi propio cuerpo. El guió su verga a la entrada del ano usando los dedos. “No vayas a hacer ruido”, me dijo.

Sentí la cabeza de su verga intentando abrirse paso a través de mi ano, con otro rápido movimiento él volvió a lubricar con saliva y continuó. Yo apoyaba la cara en la cama y mi primo jalaba mi cintura hacía él para acelerar la penetración. De repente su verga habia pasado la entrada de mi ano y se dirigía más profundo, yo experimente un instante de dolor que quedó ignorado por la emoción que me causaba tener a mi primo haciendome su mujer. Con movimientos torpes debido a nuestra inexperiencia continuamos experimentando nuestra primera penetración. Su verga no pudo entrar más y solamente introdujo una porción un poco menor que la longitud de su dedo, pero suficiente para violar mi ano virgen.

Mi respiración estaba muy agitada y la de mi primo aún peor. A pesar de sus movimientos torpes que me causaban malestar por instantes, mi primo se comportaba firme y decidido en lo que estaba haciendo. Lo que hizo a continuación fue empujar hacía dentro y hacía afuera la porción de su verga que habia logrado penetrar lo que me causó una sensación muy placentera y erótica. Me dijo: “Quiero que hagamos el amor todas las noches… oístes preciosa”.

Reprimir los gemidos para mantener el silencio era casi imposible. Mi primo sacó de golpe la verga de mi ano e hizo que me acostara a lo largo de la cama con la cara contra la almohada. Subió encima de mí y comenzó a deslizar su verga entre mis nalgas que ofrecían poca fricción por la abundante saliva que las lubricaba. Se masturbó apretando su verga entre ambas nalgas con todo el peso de su cuerpo. “Que nalgas mas ricas tienes”, me decía.

Me quitó la almohada y la colocó debajo de mí para que alzara mi trasero. Al poco tiempo mi primo eyaculó y el chorro de leche terminó en mi espalda. El seguía frotando su verga con fuerza mientras intentaba calmar su respiración sumamente exaltada. Tomó un poco de leche con sus dedos y la escurrió en mi trasero. Me dijo: “Ahora sos mía… y quiero que seas mía todas las noches”. Ambos nos limpiamos con una camisa suya. Yo me cambié de ropa y me dormí muy rápido por que ya era bastante tarde.

Al día siguiente, mi primo continuó recopilando fantasias sexuales provenientes de la pornografía que le facilitaban sus amigos de la colonia. Incluso me llevó un librito de historias pornograficas donde aparecían solamente parejas heterosexuales, para que yo tuviera una idea de cuales cosas probariamos hacer durante la noche. Su emoción me parecía infantil, pero al mismo tiempo a mí me llenaba el pecho una sensación de anticipación por lo que sucedería despues de la hora de irse a acostar.

Llegada la noche, todo transcurria normal en la casa y yo continuaba con mi rutina sin experimentar la ansiedad de hace unos días, me sentía aliviado. Subí de prisa al cuarto al terminar todas mis labores como hijo de la casa e intercambié una timida mirada con mi primo que se sorprendió al verme subir tán rápido.

Igual que la noche anterior, me puse las medias y noté que se habian rasgado un poco debido a mi propia torpeza en la cama. Me arreglé el brassier, elegí otra tanga del cajón, esta vez de un tono de rosado que me quedaba un poco más grande. Ya que a mi primo le había encantado, me puse la falda cortita de paletones.

Todavía no terminaba de vestirme cuando mi primo entró a la habitación y cerró la puerta con seguro. Nos mirabamos con una sonrisa nerviosa en nuestros rostros mientras yo terminaba de acomodarme la ropa. Él se deshizo de toda su ropa en un instante.

Él caminó hacía mí y me abrazo desde atras, sus labios se posaron en mi cuello muy cerca de mi oreja. Una corriente cargada de erotismo, curiosidad y calor recorría todo mi cuerpo y al pasar por mi pecho lo hacía latir con mucha fuerza. Yo me separé de él y subí a la cama, me acomodé hasta el fondo apoyándome en rodillas y codos y agarrando la orilla del colchón con ambas manos. Paré mi trasero y abrí las piernas invitándolo a que volviera a estimular mi ano con su lengua, cosa que había estado esperando todo el día.

Mi primo se afanaba por provocarme el mayor placer, más que la noche anterior. Separaba mis nalgas para que su lengua llegara más profundo y lamía frenéticamente mi ano. Yo estaba extaciado y se me hacía dificil no caer rendido. Por momentos olvidaba que habían otras personas en la casa que podían descubrirnos si haciamos demasiado ruido. Él se detenía y me susurraba: “Shhh… sientes bien rico verdad preciosa?”. Me terminó de quitar la tanga y la tiró a un lado.

“La voy a meter”, me dijo. Yo volví la cara para ver su verga, ya había crecido mucho y estaba muy rígida. Durante unos segundos sentí temor de esa verga que para mí parecía enorme.

Me acosté sobre el costado como él me había enseñado la noche anterior, pero pronto él me indicó que debía acostarme sobre mi pecho y abrir las piernas. Mi primo estaba sobre mí tocándome todo el cuerpo y sus labios recorrían mi cuello y espalda saltando de un punto a otro. Desabrochó la falda y me la quitó, quedándome solamente con las nylon y el brassier relleno.

Agarró las dos almohadas y las colocó debajó de mi para que doblara la cintura y levantara mi trasero. “Para bien el culito mi amor”, me dijo y a continuación tomó mi cintura con una mano y con la otra guió su verga hacía mi ano.

Intentó penetrar pero evitó causarme dolor, aún faltaba más lubricación. Con un movimiento rápido llevó su boca a mi trasero y escurrió una increible cantidad de saliva entre las nalgas que luego dirigió al ano usando su dedo. Yo me sentía un poco nervioso y permanecía atento a la escena.

Esta vez su verga se abrió paso con mucha facilidad. La empujó decidido a penetrar más profundo que la noche pasada. Yo trataba de ahogar un pujido en mis labios pero no pude contener un “Ahhh… Ahhh… Ah”, al sentir su verga penetrándome. La ansiedad se mezclaba con la erótica sensación que me provocaba el acto sexual. “Despacio”, le decía. Mi ano apretaba esa verga que avanzaba cada vez más adentro y de repente cedió por completo. Me sentí completamente sometido a mi primo.

Mi primo jalaba y empujaba su verga apoyando las manos en mi cintura y moviendo la suya ritmicamente. Yo tenía la impresión que en ese momento le pertenecía, que le había entregado algo que no se lo podía dar de otra forma que no fuera teniendo sexo con él. Él ya no era mi primo, ahora era dueño de mí,y nadie debía saberlo nunca. En seguida supe que desde ese día en adelante tendría que darle mi ano y tener su verga dentro de mí todas las noches. Yo respiraba profundamente y dejaba salir gemidos discretos. Mi primo no se detenía y respiraba exaltado.

Su verga ya se movia con facilidad hacía afuera y hacía dentro de mí. Mi primo incrementaba la intensidad de sus movimientos y por momentos la base de la cama hacía mucho ruido, él calmaba su agitación y dejaba caer más saliva en mi ano para seguir cogiéndolo. Me decía: “Que rica estas… este culito es todo mío”. Yo me limitaba a decir “Ahhja”. “Te gusta que yo te haya desvirgado?”, “Ohhh… Ouuhhh… Ohhh”.

Despues mi primo sacó su verga y la masturbó frenéticamente, eyaculó mientras daba un fuerte suspiro dirigiendo el chorro de leche a mis nalgas. Todavía exaltado cayó sobre mí y sus labios besaron erráticamente mi espalda y cuello. “Que rico me hicistes acabar mi amor” me dijo y su boca se posó cerca de mi oreja. “Sos toda una mujer… y yo soy tu hombre”, me dijo y al poco rato nos levantamos para limpiarnos y componer la habitación. Una sensación placentera y agotadora permanecío en mí aún despues de acostarme en mi propia cama, en ningún momento pasó por mi mente la idea de considerar lo que habiamos hecho como algo malo.

El día siguiente aproveche que no había nadie en la casa durante la tarde y saqué toda la ropa del cajón para lavarla, por que por el tiempo que había estado guardada tenía un olor raro. Yo tenía el plan de llevarla de nuevo al cuarto y esperar que se secara ahí por completo para que nadie se diera cuenta, pero sabiendo que nadie llegaría a la casa durante varias horas decidí ponerla a secar al sol, colgué todo y en menos de dos horas ya estaba completamente seco y con un agradable aroma a limpio. Llevé toda la ropa arriba y la coloqué ordenadamente dentro del cajón, cosa que no hacía ni con mi propia ropa.

la sensación de anticipación me invadía nuevamente al pasar las horas, decidí desde temprano que esa noche solamente me pondría la tanga, el brassier y el par de medias. En este punto yo no dudaba que llegada la hora de dormir me quedaría con mi primo a tener relaciones sexuales.

Algo que me sorprende hasta la fecha es que yo no pensaba en la relación con mi primo en términos de sexo homosexual, yo me había entregado a él considerandome a mi mismo como mujer, y él nunca insinuó siquiera que yo fuera gay o que la relación que manteniamos fuera gay. Cuando estábamos solos y satisfacía sus fantasias en mí siempre me trató como si estuviera convencido de que yo era una señorita y no un muchacho. Hasta pasado mucho tiempo después consideré todos esos aspectos y hasta entonces lo analicé con detenimiento.

Esa noche muchas cosas fueron diferentes, la hora de acostarse se retrasó mucho por que parecia como si todos en la casa tenían cosas pendientes que hacer. Subimos al cuarto con mi primo y esperamos hasta que todas las luces de la casa estuvieran apagadas, mi primo vigilaba desde la puerta. Cuando ya hubo silencio en la casa yo me cambié a mi ya habitual vestuario para la noche mientras mi primo seguía pendiente de los ruidos que venían de afuera de la habitación.

Se acercó a mí que esperaba sentado en la orilla de la cama. Me mostró que había conseguido preservativos y pronto me explicó para que eran. “Así te va entrar más fácil mi amor… y vas a sentir más rico”, me dijo. Y hubo otro cambio, mi primo decidió que esa noche no estariamos en la cama para evitar hacer ruido, estiramos las sábanas y colchas en el suelo de la habitación y tiramos todas las almohadas. Probé la cama improvisada que habiamos preparado y no me pareció incómoda.

Mi primo se acostó a mi lado y comenzó a besarme en los labios, la noche anterior no me había besado en la boca. Sus besos timidos y cariñosos me estimularon de sobremanera y por momentos saboreaba sus labios. El aroma de su cuerpo me atraía más a él, a pesar de que era mayor que yo su sudor no tenía un olor desagrable. Ver su cuerpo totalmente desnudo me causaba una excitación y un estimulo erótico que me hacía desear el momento de entregar mi cuerpo a sus deseos. Para él fué una sorpresa que yo hubiera lavado la ropa y le gustó el aroma que tenía, acarició los pechos falsos y su boca recorrió las nalgas y muslos intensificando mi excitación. Entendió que esa noche me dejaría penetrar sin mayores preámbulos. Apagó la luz y tomó un paquete de preservativo.

Me puso en cuatro patas y yo acomodé las piernas para que no me dolieran las rodillas. Se colocó arrodillado detras de mí y se dispuso a ponerse el preservativo, yo observaba lo que sucedía ahí atrás y mi respiración se volvía profunda. “Me vas a dar el culito mi amor?”, “Si”, respondí de inmediato. “Paralo… Mmm que rico tu cuerpo princesa”. Yo movía mi trasero lo más sensualmente que podía invitándolo a cogerme por el ano. Su saliva escurrió entre mis nalgas, él agarrandose de una dirigió su verga hacía mi interior usando la otra mano.

Yo estaba en cuatro patas y apreté el improvisado colchón con las manos mientras mi primo seguía empujando su miembro que ahora se deslizaba y alcanzaba una mayor profundidad. “Ahhh… Ahhh…. Mmmm… Ahhh”, me quejaba. Mi primo agarró mis hombros y me jaló haciendo que la verga entrara aún más en mí. Lo que me provocó un pujido que se me hizo muy dificil reprimir.

Él se quedó quieto por un momento. Yo pensaba que mis brazos no soportarían tanto estress. “Me gusta como lo haces”, dijo mi primo. Yo me iba acostumbrando a estar penetrado y lo que fué incomodo al principio se convirtió en una sensación placentera de entrega total. Sin sacar su verga también se puso en cuatro y su pecho quedó encima de la parte alta de mi espalda y su boca se posó en mi cuello muy cerca de la oreja. Comenzó a mover su cadera ritmicamente y a cogerme con mucha intensidad. Yo le comunicaba con timidos gemidos y pujidos lo que me estaba haciendo sentir y el me respondía moviendo más rápida o más lentamente su verga. Así estuvimos mucho tiempo, pero yo disfrutaba cada movimiento suyo y cada segundo que me entregaba a él. Sin quererlo mi cuerpo se movía al mismo ritmo en el que se deslizaba su verga a través de mi ano.

Él seguía respirando agitado y dándome suaves besos en los hombros y cuello. De vez en cuando pasaba saliva hasta mi ano con los dedos para mantenerlo lubricado. De repente volvió a incorporarse de rodillas detras de mi y con ambas manos jalando mis caderas, mis brazos cedieron y caí para quedar apoyado con los codos flexionados y mi trasero alzado para que mi primo lo siguiera cogiendo todo el tiempo que él quisiera.

De repente el ritmo de sus movimientos, que hasta el momento habían sido cortos pero decididos, se volvió más violento y empujaba su verga con intensas acometidas, por un momento sentí un poco de dolor. Sus manos jalaban con fuerza mi cadera. lanzó un profundo suspiro como no lo había hecho hasta esa vez y sentí como pulsaba su verga dentro de mí. Cuando recuperó el aliento sacó su miembro y se quitó el preservativo repleto de leche. Yo me acosté boca abajo agotado y sudando.

Levantamos todo del suelo y arreglamos las camas y cada quien se dispuso a dormir, pero no sin antes darnos muchos besos cariñosos en los labios. Me cambié y me puse un short de tela fresca para dormir, mi primo también usaba short para dormir por el calor que hacía.

Me desperté asustado por el movimiento cuando mi primo se metió en mi cama, era de madrugada y el cuarto estaba en total oscuridad.

– “Qué pasa primo”, le dije confundido.

– “Shhh… Ahora somos marido y mujer”.

– “Uhh”.

– “Quiero estar contigo ahorita”.

– “Pero ya lo hicimos”.

– “Te deseo… Quiero hacerte mia otra vez”. Me tomó la mano y la llevo hasta su verga, en efecto estaba muy dura.

-“Mmmm, te voy a coger ahorita”. Dijo mientras me quitaba el short y me obligaba a acostarme boca abajo. Acomodé la cara en mi almohada, la agarré con una mano mientras me apoyaba con la otra.

-“Espera… me tengo que poner el preservativo”. Yo hice un suspiro de resignación y me quedé esperando que él me penetrara por segunda vez esa noche.

Tomo mi pierna y la dobló para dejar al descubierto el ano. En seguida se acostó encima de mí y lubricó con saliva. Intentó penetrar y lubricó repetidamente, estaba muy impaciente por tener sexo anal conmigo. fue incomodo al principio pero poco a poco mi ano ya con un poco de experiencia cedía y empecé a disfrutar la estimulación. Su boca se topaba contra mi hombro y cuello. “Mmm… Mmmm… Ahhh… Te amo preciosa”.

Se comportaba ansioso y muy exaltado. Despues nos levantamos y cambiamos de posición. Repetimos la escena que habiamos realizamos más temprano pero esta vez conmigo en cuatro patas enmedio de la cama y agarrando con ambas manos la orilla del colchón. Yo daba quejidos y gemidos y él seguía cogiendome jalando de mi cintura fuertemente hacía él. De repente sacó la verga. “Ahora sin preservativo”, dijo y escurrió saliva en mi ano expuesto. Volvió a meterla y continuó embistiendo con la misma fuerza. Yo no podía contener más los gemidos, pero si alguién escuchaba sería un desastre.

De repente mi primo se paró con los pies en la cama y apoyándose con las manos en mis hombros. Se agachó hasta que llegó a mi trasero. Recibí una brusca penetración y lo único que podía hacer es contener los gemidos de dolor. “Ohhh… Ohhh… No…”. Siguió empujando su verga y moviendo la cadera freneticamente, yo estaba siendo sodomizado sin compasión.

Yo no intenté detenerlo, quería tener esa verga dentro de mí. Yo le había entregado mi trasero a mi primo y ahora debía tolerar su incansable lujuria. Fué entonces cuando sentí que me había penetrado más profundamente. Los minutos pasaban y mi primo no parecía cansarse. Yo seguía gimiendo: “Ohhh Ooouhhh Ahhh”, y dando quejidos por momentos. Pero la sensación de ser cogido por un hombre me resultaba demasiado placentera, a pesar de que la penetración que estaba recibiendo se volvía dolorosa por momentos, yo quería que esa verga siguiera cogiendo mi ano, y no dejé de cooperar

El peso de mi primo casi me hizo caer rendido, pero cuando creí que no soportaría más tiempo en esa postura mi primo tomó fuertemente mi cintura con ambas manos y exhaló tán fuerte que casi deja salir un grito. Su pene latía dentro de mí y parecía que iba a estallar. Liberó una enorme descarga de leche y no sacó su verga hasta estar seguro de haber dejado hasta la última gota dentro de mí. Yo intentaba recuperar el aliento, estaba agotado.

FIN.

Mi tía Lucia

Les contare cuando mi tía Lucia me pillo masturbándome con sus bragas y tacones.

Quiero contarles con una buena cantidad de detalles este fetiche que he ido desarrollando a lo largo de los años porque espero que así como me caliento escribiendo esto, se calienten al leerlo.

Este fetiche de oler bragas usadas y tacones usados empezó cuando estaba en la casa de una amiga y tenia tirada una braga, mientras no se daba cuenta yo me la iba metiendo en el bolsillo y cuando llegue a casa la oli, tenia el aroma a ella, tenia el aroma a mujer que rodeaba toda su concha y cabe decir que me di unas buenas pajas con esas bragas. Ahora bien, con oler tacones usados es por el mismo fetiche que tengo, me encantan los pies, olerlos, acariciarlos, lamerlos, masajearlos uff es una sensacion incomparable y pues los tacones tienen el aroma que a mi tanto me gusta, igualmente, aroma a mujer.

Yo vivo en casa de mis padres y la casa adjunta es la de mis tías, se puede decir que es una misma casa pero vivimos cada quien por cuenta propia. Tengo 3 tias, Mónica que tiene 52 años, la mediana, Lucia de 49 años (de la que les voy a contar el relato) y la menor Andrea de 47 años. Monica es alta, pelo negro, buen cuerpo, delgada, atletica, tetona, buen culo, piernuda y lindos pies. Lucia es alta tambien, pelo castaño, muy buen cuerpo, mas culona que tetona, muy piernuda y bellos pies. Andrea tiene las tetas mas hermosas que he visto, es alta igual que sus hermanas, pelo castaño, culona no tan tetona y unos pies de infarto.

Una tarde en la que mis tres tias habian salido logicamente habian dejado la casa sola y por esa razon me habia pedido que le cuidara las plantas y que le diera de comer a un perico que ella tenia. No vi la razon por la que negarle el favor entonces llegue hice lo que me pidio y me quede curiosiando entre toda la casa nada mas porque estaba aburrido pero se me vino a la mente registrar la ropa de mis tias, la ropa interior precisamente y los tacones de aguja por supuesto.

Fui a cada cuarto y entre a un paraiso, habian tangas, bragas, bragas de encaje, de todo tipo y los tacones eran una maravilla, tacones abiertos, cerrados, de plataforma, de aguja, altos, bajos, yo me encontre con el paraiso. Primero fui al cuarto de Andre, tenia una tanga azul, roja y unas bragas negras usadas que olian a su aroma mmm, meti mi nariz hasta el fondo y no tuve mas remedio que masturbarme, se sentia olor a orin, a fluidos, a su concha y esa mezcla, es la mezcla que hace un especial aroma que a mi tanto me atrae. Pase a lamer el hilo del culo, lo chupe con todas las ganas y masajeaba con mi lengua la parte donde siempre estaba su conchita tan rica, no pude controlarme, me desenfrene oliendo tacones de aguja tambien, agarre unos negros con aguja muy fina y olian a sus lindos pies, olian a una noche de baile, olian a su uso constante donde sus pies imprimian el olor haciendo un aroma tan exitante que no se puede resistir.

Me pase oliendo y lamiendo durante unas dos horas talvez, y ese fue el problema, que no senti la nocion del tiempo y derrepente, me recuerdo que estaba echandome una paja deliciosa oliendo unos tacones de Lucia, unos tacones de aguja azules y unos parecidos solo que en color cafe, uff tenian el mejor olor del mundo, sin duda alguna la que mejor olor tenia era Lucia, mientras me pasaba una tanga muy usada por mi boca y con la otra mano me echaba la paja con una tanga de Monica, total, estaba apunto de correrme y entro Lucia, al cuarto, ella habia regresado temprano de donde habia ido y grito mi nombre al entrar sorprendida al entrar al cuarto y yo ya no tenia control para parar, segui masturbandome pese a que ella estaba ahi parada preguntandome que demonios hacia hasta que deje caer una increible cantidad de leche en el tacon derecho azul, ufff la mejor para de mi vida hasta ahorita.

Entre tantas sensaciones, de sorpresa, confusion, exitacion, miedo, solo le mire fijamente a los ojos a Lucia y ella me pregunto: ¿Que crees que estas haciendo con mi ropa y zapatos?

Quiero una explicacion inmediatamente aunque sea cual sea no te vas a salir ganando de este lio tremendo. No me dio tiempo de subirme el boxer ni el pantalon por lo que decidi explicarle el bolas, con mi polla llena de leche y todavia empalmada por la situacion que estaba sucediendo, mientras le explicaba mi aficion y mi descontrol al ver tan irresistibles tacones y tangas que decidi oler su aroma de mujer y mientras le explicaba solamente para endulzar su oido porque yo sabia que estaba muy enojada, pude notar que se metio dos dedos a la concha, mientras se masajeaba y hacia cara de seria, yo le contaba y sabia que estaba tocandose pero yo no le dije nada por miedo de que me respondiera todavía peor.

Me dijo: ponte el boxer y ven a la sala cuando limpies todo este desastre. Asi lo hice y me dirigi hacia la sala, ahi estaba ella muy pensativa acerca de la escena que acababa de ver, me dijo: no me opongo a la masturbacion, te tengo que ser honesta si te quiero corregir, yo tambien me masturbo pero hay que encontrar el placer en el sexo. Mientras me explicaba se me empalmo otra vez y 19cm no son faciles de esconder, por eso me dijo: Vaya que despues de una paja no se te duerme lo que tienes. Ya con un tono mas tranquilo. Perdon tia Lucia pero al hablar de esto pues esa es la reaccion. le dije y le solte una sonrisa como para romper el hielo. Me dijo: ¿Y porque te gusta oler los pies? ¿Que le encuentras de exitante? No solo los huelo, los lamo, los chupo, los beso, los acaricio, los masajeo, me encantan demasiado y le encuentro cada detalle exitante, le dije. Ven acercate, me dijo un poco mas seria. Huele mis pies. Al oir esas palabras lo primero que paso es que se me puso dura hasta el tope y a medida que los olia, que olia ese aroma directamente ya no del tacon, ahora era contacto directo no me resisti a darle unos besos y a meter mi boca en el dedo gordo, me los quito y me regaño diciendo: Bueno tampoco te dije que te pasaras de oler, solo te queria dar tu gustito porque se que no eres un chico con vicios y te portas bien y pues espero que este incidente no vuelva ocurrir porque no sere tan condesentiente la proxima vez, asi que espero que no haya proxima vez.

No tenga pena Tia Lucia, aunque no le puedo prometer que no lo seguire haciendo, es demasiado delicioso para mi, dije con autoridad aclarando las cosas. Bueno, es cierto, solo hazlo con discreción. Me despedi y me fui disculpandome una vez mas y asi fue como me respondio y me dio seguimiento a un sin fin de fantasias que pues puede que en otra ocasion cuente: No tengas pena, ahora ya se quien me va a dar un masaje de pies cuando este cansada.

Solto una risa que la encontre muy morbosa y solo le respondi, asi va a ser, cuando quiera tia. Me despedi y pues esa vez fue el principio de muchos goces con los pies de mi tia Lucia que al tanto pensar en ellos, me provoca una paja jeje. Espero que les haya gustado y bienvenidos sean los comentarios y votaciones.

Mi esposa y yo en brasil

De como empeze entregando a mi esposa

Si en el momento que estaba en la iglesia casándome con Mónica me hubiesen contado que 5 años después dos tipos estarían rompiéndole el culo delante mío, seguramente no me hubiese casado.

Con Mónica estuvimos de novios 6 años antes de formalizar,y desde el primer momento fuimos muy fogosos en materia de sexo donde no nos privamos de nada ya que ha ambos nos encanta coger. Ella es una mujer hermosa de 34 años, alta y muy bien proporcionada, con un pelo lacio de color castaño hasta la mitad de su espalda, con pechos medianos y una cola realmente hermosa, bien parada y nalgosa;

Siempre me dejaba loco verla cuando hacíamos el amor, me gustaba observar sus gestos y su cara de placer cuando llegaba a su clímax, me da mucho placer verla comprarse lencería y que se las pruebe delante mío, realmente estoy muy enamorado de ella. Nuestros orígenes de pareja liberal comienza con la observación de películas porno y fotos caseras en Internet, me encantaba ver las esposas de otros hombres exhibiéndose por la red y me excitaba muchísimo verlas siendo entregadas por sus maridos. En una de mis ya diarias observaciones virtuales me excito sobremanera la imagen de una esposa que estaba en cuatro patas, con corpiño, tanga, portaligas y botas negras siendo penetrada por atrás por un tipo mientras su esposo miraba que tuve que empezar a tocarme, mientras me masturbaba me imagine en esa foto la cara de mi mujer y acabe en forma impresionante; desde ese momento cualquier foto me la imaginaba con el rostro de Mónica y tenia unos orgasmos únicos, día a día deseaba mas que la penetraran en mi presencia para que yo pudiera ver todo y además participar en su orgía, el inconveniente que se presentaba a fututo para llevar adelante mi fantasía seria si ella estaría dispuesta a participar, razón por la cual empecé lentamente a comentarles con respecto a mis fantasías;

En un primer momento me trato de demente degenerado pidiéndome por favor que no tocásemos mas el tema y que solicite la baja del servicio de Internet, con el paso del tiempo le daba gracia y me decía que no se animaría, luego ya tenia curiosidad y me empezó a hacer preguntas acerca de cómo seria la fiesta, en donde, a que hora ,etc ,etc, hasta que un buen día luego de que habíamos cogido en forma muy caliente me dijo que estaba dispuesta a cumplir con mi fantasía y que además ella ya había creado las suyas propias.

Me contó que luego de mi propuesta empezó a fantasear con que le gustaría a ella, y me confeso que quería entregarse y ser sumisa obediente no ante otro hombre en mi presencia, sino que quería que sean dos, que la tratasen como una verdadera puta y que yo solo me limitase a mirar y pajearme si así lo deseaba, cosa a la que acepte en forma instantánea; me encargo a mi que consiga quienes iban a ser esas personas que no tendrían que ser conocidas nuestras ni de nuestra ciudad, mientras que ella se iba a encargar de comprarse ropa y mostrármelas a ver si me gustaban.

A partir de ese momento vivíamos en una excitación casi permanente , corría el mes de julio y yo había decidido que nuestra reunión la llevaríamos adelante en brasil en el mes de enero, lugar donde íbamos a vacacionar desde hacia algunos años atrás y donde siempre parábamos en una ciudad con poca gente pero muy cerca de otras playas donde existía mucho movimiento, para eso ella no solo había empezado a ir al gym para “sentirse linda” como ella mismo me dijo, sino que también se había comprado una infinidad de conjuntos de lencería de distintas formas y colores demostrando un gran entusiasmo en la preparación.

La verdad es que la búsqueda de quienes participarían con nosotros no resulto nada sencilla, no sabia por donde empezar ya que deseábamos encontrar gente discreta y respetuosa que entendiese nuestras fantasías y no cualquier desubicado que tomase todo como una locura, así que para variar acudí nuevamente a Internet a buscar candidatos para que se cogiesen a mi esposa en mi presencia ¡¡¡

Mi búsqueda comenzó por encontrar parejas liberales de la zona donde íbamos a pasar nuestras vacaciones cosa que por suerte no demore demasiado, había muchas y de todo tipo, de esta manera empecé a chatear y conocer a todo tipo de personas y a interiorizarme mas en el tema, hasta que un buen día conocí de esta manera a un compatriota residente en brasil que sin saberlo en ese momento llegaba para cambiarnos la vida para siempre. Su nombre era Carlos y tenia 42 años, hacia 12 años vivía en brasil, estaba casado y era swingers con su esposa desde 6 años atrás, desde el 1er día por Chat tuvimos muy buenas charlas, prácticamente hablábamos todos los días ya que coincidíamos en los horarios de trabajo. Lentamente le fui contando sobre nuestros gustos y lo que deseábamos hacer con moni, a lo cual siempre me contestaba que había dado con la persona indicada, ya que tenia mucha experiencia en el tema y además contaba con muchos amigos que andaban en lo mismo, además siempre me mandaba fotos de sus fiestas y eran muy excitantes, a todo esto mi esposa cada vez estaba mas puta, con un físico muy bien logrado en el gym y comprándose todo tipo de ropa sexy que se ponía de noche cuando fantaseábamos nuestra orgía ya casi consumada;

Luego de las fiestas de fin de año, para el día 3 de enero partimos hacia brasil, habíamos alquilado una pequeña cabaña con vista al mar que ya habíamos ocupado años anteriores, ya tenia decidido que Carlos iba a iniciarnos en el mundo de las parejas liberales razón por la cual apenas llegábamos me iba a comunicar con el para ultimar los detalles que restaban, cosa que hice a los dos días de haber llegado. Quedamos que nos encontraríamos en una bar que es conocido en la ciudad donde parábamos a la tarde aprovechando que Mónica me aviso que iba a dormir una siesta. Encontrarme con el fue como encontrarse con un amigo de toda la vida, ya que al haber hablado todos los días desde hacia un tiempo atrás nos daba una gran confianza y muchos temas en común, Carlos es un tipo alto, flaco, tostado y con bigotes, de muy buen hablar, estuvimos tomando cerveza, hablando y riéndonos como 2 hs, debiendo confesar que me cayo muy bien ya que no encontré a una persona desesperada por el sexo. Al momento de empezar a hablar sobre nuestras fantasías me pregunto si teníamos decidido con mi esposa a llevarlas adelante con el, a lo cual conteste que si, que estábamos seguros. Ante mi respuesta Carlos se rió y dijo que me preparara, que a mi esposa la iban a coger en serio y sin ningún miramiento, que ya tenia listo un amigo de confianza para ir con el a hacerla sentir la mas puta de todas, luego en broma me dijo que le recomiende a Mónica que coma liviano porque iba a tener mucha acción, nos despedimos y quedamos que al otro día a las 11 de la noche iban a ir a la cabaña que habíamos alquilado. Volví a la cabaña como mareado de calentura, Mónica todavía estaba en cama por lo que aproveche para hacerle el amor en forma casi violenta llenándola enterita de leche, luego de haber gozado los dos estando acostados fumando un cigarrillo le dije que faltaba muy poco para hacer su sueño realidad, a lo que ella con sorpresa me contesto –bueno mi amor, pero tenes que ayudarme a elegir la ropita para mi fiestita- acto seguido procedimos a elegir un conjunto de ropa interior negro con portaligas y botas altas del mismo color, cuando la vi así vestida pensé que nunca había visto anteriormente una mujer tan sexy en mi vida, razón por la cual cogimos toda la noche como 2 adolescentes en celo.

El día siguiente lo vivimos con gran ansiedad y también con nerviosismo, salimos a la playa y a comprar unas botellas de champaña, cada rato consultaba mi reloj queriendo apurar las agujas para que llegue el gran momento que esperábamos y fantaseábamos hacia mucho tiempo, ella una hora antes ya se había cambiado con la ropa que habíamos elegido mientras ya vaciábamos la 1er botella de champaña. Media hora antes de lo pactado tocaron el timbre de la puerta, creo que en ese momento a ambos se nos paro el corazón por algunos instantes, luego nos miramos fijamente a los ojos y sonreímos cómplicemente, me pare y me fui a abrir la puerta: allí estaba Carlos elegantemente vestido con su amigo, un hombre mucho mas joven que el y también mas fornido, este se llamaba Paulo y era un hombre muy pinton, al momento de presentarles a mi esposa casi la desvisten con la mirada sin ningún disimulo, creo que en ese momento sentí una especie de celos en todo mi cuerpo pero mi excitación lo superaba por mucho. Nos sentamos en los sillones que hacían de living de la casa, mi mujer y Carlos en un sillón largo, Paulo y yo en dos sillones individuales, la charla derivo a temas banales mientras tomábamos más alcohol. Carlos no desaprovechaba oportunidad para alabar a Mónica cosa que a ella la hacia sentir muy a gusto y risueña soltándose cada vez mas

Luego el casi sin mirarme directamente me ordeno que buscase otra botella de la heladera a lo que obedecí inmediatamente, había una actitud dominante de Carlos que en vez de molestarme mas excitaba, cuando regrese moni estaba en el regazo de el besándose en la boca en forma salvaje mientras Paulo estaba poniendo música, el cuadro me sorprendió pero me di cuenta que ya no había marcha atrás, lo que habíamos soñado se estaba por fin haciendo realidad. Luego Paulo se sentó en el mismo sillón dejando a Mónica en el medio, ambos empezaron a tocarle por todos lados mientras ella se dedicaba a gemir como loca presa de una calentura como yo nunca había visto, el espectáculo que estaba viendo era fantástico por más que yo solo observaba, en realidad era como que se habían olvidado de mi presencia hasta que Carlos acordándose de mi me dijo:

-te gusta lo que ves?

– Si- respondí

-entonces pídenos que sigamos tocando tu esposa- dijo el,

-sigan tocándola- pedí,

-por favor se pide- me contesto,

-por favor, sigan tocando a mi esposa- fueron mis sumisas palabras.

Luego pidieron a Mónica que se parara y se sacara el vestido puesto que querían verla semidesnuda, mi esposa se levanto y se lo quito muy sensualmente quedando solamente en ropa interior, portaligas y botas negras (el conjunto que yo había elegido, je,je), la hicieron desfilar para ellos comentando acerca de lo bien que lo pasarían con el gran cuerpo de mi mujer, Carlos la sentó y arrodillado frente a ella comenzó a chuparle la concha muy suavemente, introduciéndole toda su lengua en la vagina mientras que Paulo poniéndose al lado de la boca de Mónica saco a relucir una pija de gran tamaño, mas por lo larga que por lo ancha que ella rápidamente se la llevo a la boca y la empezó a chupar, cosa que pudo hacer por poco tiempo ya que la hábil lengua de Carlos en su clítoris la hizo acabar a los gritos violentamente por primera vez.

Luego el se paro, se desvistió y fue a sentarse en el sillón enfrentado al que estaban Mónica y Paulo, cuando vi su pija semi parada no lo podía creer, era demasiado grande, tanto a lo largo como a lo ancho, al ver mi sorpresa en mi rostro Carlos se rió burlonamente y me pregunto:- viste lo que tengo para la puta de tu esposa?, empezó a sobarla y su herramienta iba creciendo cada vez mas, a todo esto ella le daba una esplendida visión de su cola arrollidada en el piso haciéndole sexo oral a Paulo quien la acariciaba su cabello, Carlos dirigiéndose a mi mujer le ordeno que gatee hasta el para chuparle la pija a lo cual Mónica obedeció sin chistar, ver a mi esposa gateando por el piso chupando pijas fue demasiado para mi y tuve que empezar a tocarme sin parar, a ella se la veía como feliz, metiéndose esa gran verga todo lo que podía en la boca, la besaba y lamía como una verdadera loca, Paulo se arrodillo atrás de ella y empezó a pegarle nalgadas con la mano abierta dejándole el culo rojo por las cachetadas, después le abrió bien las piernas, le corrió la tanguita y se la metió entera hasta el fondo levantando un grito de placer por parte de mi esposa, a su vez Carlos le pegaba por los cachetes con su mazo de carne dura.

Ella acabo nuevamente en un tremendo orgasmo mientras Paulo le acababa en su vagina, a su vez Carlos le acabo todo en la boca y en la cara manchándola totalmente de leche. Los tres quedaron fundidos en sus lugares riéndose de cómo habían acabado, nuevamente me sentí como de mas en la escena, ella se paro y se fue a asear mientras los 3 hombres quedamos ingiriendo nuestras bebidas en el living, Carlos sobándose su mástil me dijo: – que linda esposa tenes Horacio, cuando vuelva me la voy a coger por toda la casa para que veas y te pajees- cuando mi señora volvió haciendo ruidos con sus botas en el piso, Paulo le pidió que le chupe la pija de nuevo , lo que ella obedeció contenta y riendo sin dudar, luego el le pidió que le chupe el culo a lo que moni tampoco se negó, pasando su lengua de sus huevos a su culo muy lentamente, Carlos que solo había observado la paro y se la llevo a la cama de la habitación, le saco la tanga, se subió arriba de ella y en la pose del misionero la penetro con su pija totalmente erecta ,lo que hizo que moni abriera sus ojos en forma desorbitada sintiendo el poderoso instrumento de Carlos por mas de media hora, en ese ínterin el se la cogio como se le vino la gana, en forma lenta, despacio ,violenta , la hizo montar su pija y se la metió con ella en cuatro patas, le hizo decir que ella era la mas puta del mundo y que yo un cornudo y puto haciéndola acabar dos veces mas en forma seguida, cuando el acabo le regó el culo con su esperma quedando ambos tendidos boca abajo con el sobre sus espaldas. Nos quedamos los cuatro sobre la cama fumando unos cigarrillos y descorchando una nueva botella mientras comentábamos lo bien que lo estábamos pasando en nuestra orgía, a lo que Carlos acoto que la pasaríamos mejor cuando se la metiesen por el culo a mi señora, ella riéndose nerviosamente dijo que si le metían esas pijas por su cola la iban a matar ya que era demasiado grandes, a lo que el dijo que yo lo decidiría:

-que decís Horacio, se la metemos por el culo?

-por mi no hay problemas-conteste, los gritos de mi mujer cuando el se la metió enterita por el culo fueron terribles, mezcla de dolor y de placer, fueron tantos que hasta me preocupe que vengan los encargados del complejo a preguntar que pasaba, después también se la cogio Paulo de parada por el culo en el baño, se la metió hasta cansarse llenándole de leche en lo mas profundo de sus instentinos dejándole su orificio totalmente rojo y abierto. Habíamos pasado toda la noche envueltos en sexo, afuera ya empezaba a amanecer, Mónica estaba exhausta pero feliz, había tenido como siete orgasmos y se había sentido muy puta y humillada por dos hombres que no le tuvieron ningún tipo de contemplaciones, el problema era que tanto Carlos como Paulo tenían las pijas duras queriendo seguir la fiesta un rato mas, pero al encontrarse ella tan cansada quedaron en que solo le chuparía la pija a los dos hasta hacerles acabar en su boca, ambos se recostaron contra el respaldo de la cama mientras que ella en cuatro patas iba con sus labios de pija a pija, en eso Carlos me mira y me dice :- veni a ayudarla a tu señora que ella sola no puede- ante tal orden quede dudando que iba a hacer, pero viendo el cuadro general de la situación acerque mi boca a su pija y me metí la cabeza en la boca, empezando a chuparla como podía, Carlos dirigiéndose a Paulo le dijo riéndose:- ella es muy puta y el un puto cornudo, que pic-nic nos podemos hacer con ellos¡¡¡- mientras le chupaba su mástil mire a Mónica que estaba al lado mió también chupando pija, ella me miro y se rió como pudo haciéndome un ojito consintiendo lo que estaba haciendo, el otro también me acerco su verga por lo que chupaba alternadamente a cada uno, mi esposa a todo esto, todavía con las botas puestas se masturbaba frenéticamente llegando a un nuevo orgasmo, mientras que ellos se acercaron a ella y acabaron los dos juntos en su boca, ordenándole Carlos que tomase lo que pudiese. Al momento de despedirse ellos me agradecieron por la gran noche que habíamos vivido, nos abrazamos y Carlos me dijo que estaban a nuestra disposición para cuando quisiéramos, inclusive quería traerle a su esposa para sumarla a nuestra cama.

Cuando ellos se fueron Mónica como con algo de vergüenza me dijo- te amo- me pregunto si yo no estaba disgustado con ella por como la habíamos pasado, a lo que conteste que no, que estaba muy orgulloso de que pudo cumplir con sus fantasías y de que yo haya podido estar presente, ella me agradeció y me dijo que realmente la había pasado de maravillas sintiéndose totalmente desinhibida, le conté que me había sentido de igual forma inclusive no sabia que era bisexual hasta ese momento, quedamos de acuerdo en que quizás haríamos otra reunión con nuestros nuevos amigo, nos abrazamos y dormimos muy enamorados, todavía nos quedaban 20 dias en brasil… (ESTE RELATO ES TOTALMENTE VERIDICO).-

Como follarse a la almohada

Los recursos sexuales en aquellos tiempos de la represión sexual

Como follarse a la almohada

En mis largos días de viajes por todas las tierras de España desarrollando mis labores comerciales; alojado en aunque confortables hoteles de cuatro estrellas, fríos de sentimientos, ya que dormir en un hotel por muy lujoso que sea, hacerlo sin dama, resulta triste y desolador. A los hoteles se va a follar, y una vez bien follado, a dormir.

Y como el hambre, (en este caso hambre sexual), agudiza el ingenio; cansado de tanta “paja” monótona, una noche abrazado a la almohada, pensando en mil aventuras amorosas, de súbito me vino una idea luminosa: ¡Coño! Y porque no me follo a la almohada de la que estoy abrazado.

La idea me sedujo. Debo aclarar, que, la cama era de matrimonio, por lo que la almohada era de la dimensión adecuada: más o menos de la talla de una mujer de un metro sesenta centímetros. Una almohada de cama individual no sirve para follarla, ya que no se puede maniobrar de forma que sea más real la follada. Me explico.

Primero; la almohada no debe ser ni muy dura ni muy blanda, porque si es muy blanda, el agujero que hay que hacer “para meterla” no resulta lo suficiente compacto para “sentirla dentro”; y si es muy dura, no se puede hacer bien el “coñito artificial”.

Una vez dado con la almohada ideal, se maniobra de la siguiente forma: En uno de los cuatro picos que tiene toda almohada, el dedo pulgar de una mano, introducirlo hasta lo más profundo que se pueda, de tal modo, que el pico se haya invertido, es decir: que en vez de pico, lo que hay hora es “un coñito”. ¡Bien!

Colocar la almohada entre las piernas, de modo que la polla se introduzca en ese orificio, con las piernas hacer presión a la almohada de modo que “el pijo” quede bien aprisionado. La otra parte de la almohada, ya hemos dicho que es de 1,60 cm por lo que queda justamente a la altura de tu cara; así puedes abrazarla, besarla, y cuando venga el orgasmo, hasta morderla.

Una vez la almohada debajo, bien abrazada, sólo queda follarla con los movimientos clásicos de, mete y saca. Puedo asegurar, que me he follado bastantes almohadas y me han dado un gusto terrible. Además son tan agradecidas, que una vez folladas no te piden nada.

Mi primera vez con Dogo!!

Hola a todos los que me leen, este es mi primer relato en esta página, tenia otros en otra página, pero esta cerro sin avisar a nadie, y todos los relatos se perdieron, así que volveré a redactarlo para compartirlo con ustedes y espero que sea de su agrado.

Empezare por presentarme y describirme, por obvias razones no diré mi verdadera nombre, ni donde vivo, eso se los dejo a la imaginación, lo que si les puedo decir es como soy físicamente, soy una chica normal, nada fuera del otro mundo, completamente común, alta, mido 1.74, de complexión delgada, cabello castaño ondulado hasta la cintura, y pechos ni grandes ni chicos, pero eso si bien paraditos, caderas anchas y un culito respingon.Y les voy a contar mi primera experiencia en el mundo zoofilico.

Todo empezó un verano en el que tuve que cuidar del perro de mi mejor amiga, se llamaba Roque y era un Dogo, todavía no era muy grande y cada vez que te descuidabas lo tenias enganchado a ti intentando follarte y a mi me daba mucho asco pero le debía muchos favores y tuve que quedarme con el perro. Esa misma noche la pasamos muy tranquilos porque estaba triste. A la mañana siguiente cuando me desperté me lo encontré en la cocina lamiéndose su pene y no pude evitar mirar como se lo lamía y una cosa por mi ardía, sería la curiosidad de tener ese miembro dentro mío???

Después de comer me relaje un poco en el sofá y el perro se acostó delante mío y volvió a sacar su pene y no podía apartar la vista de aquello, hacia tiempo que no follaba y el deseo de que me dieran me ardía. Me quede d0rmida y cuando desperté me lo encontré encima del sofá mirándome, yo no sabia que hacer, intente bajarlo pero hacía mucha fuerza y otra vez saco su miembro, como incitándome al pecado quería que Dogo me hiciera suya como una vulgar perra. Una vez llegado la noche, comencé a cumplir mi fantasía.

Me quite toda la ropa y llame a Dogo, mientras yo me frotaba mi vagina le frotaba su pene despacio para que tardara más en venirse, me unte mermelada y me la unte en mis grandes tetas y Dogo empezó a chuparmelas, yo estaba súper caliente, su lengua aceleraba mi sangre. Dogo tenia todo su miembro fuera, para ser un perro la tenia grandota, estábamos en el suelo disfrutando de nuestro placer mutuo cuando Dogo decidió que ya era hora de hacerme suya se me abalanzó sobre mi dejándome debajo de el mirando hacia arriba y empezó a moverse como un loco, al principio no me la metía, yo estaba un poco asustada, no me lo podía quitarle encima, estaba salivando mas y en unos de mis movimientos para escapar de esa casi violación me la consiguió meter por la vagina, me la clavo hasta el fondo, al principio seguía intentando que me soltara pero luego deseaba que siguiera, estaba como loca, me sentía su perra no paraba de decirle cosas como: “follame como la perra que soy!!! Dame que me gusta, Cojeme Dogo Cojeme que soy una Perra!!!.

El que tuviera su miembro adentro d mi me ponía mas cachonda, mientras el me cojia yo me retorcía los pezones. Cuando estaba a punto de venirme se le salio y yo sin dudarlo me di media vuelta para que me la metiera por el culo a lo que el entendió a la perfección. Ahora si que me sentía una perra, a los pocos segundos nos corrimos a la vez y nos quedamos recostados en el sofa y Dogo mientras tanto me lamia mi vagina.

No quiero decir con todo esto que solo me gustan los perros, también me gustan los hombres, pero el estar con un perro es un placer aparte.Lo que si puedo decirles es que el sexo con un perro es algo que se disfruta y que también es algo que siempre lo tendrás en secreto, por eso utilizamos este medio para contactar con personas con gustos similares, y finalmente es decisión de cada una.

Una Obseción con los taxistas

Siempre hay un motivo para tomar taxi, así empieza mi obsesión con los taxistas, resulta que soy un persona de 32 años y siempre me gusta desplazarme en taxi, cada que tomo uno puede ser una excitante historia.

Aquí cuento una de las muchas anécdotas, que me han pasado con estos machos de verdad:

Recuerdo, cierta vez , tenía que desplazar desde mi sitio de trabajo hasta mi casa, coji el primer taxi que apareció en la avenida, una vez dentro del automóvil, me fije que era un joven de aproximadamente 30 años con cara de niño, alto y una hermosa sonrisa que hasta ahora no he logrado olvidar, empecé a entablar conversación con él ( sentí una atracción grande), conversamos de todo un poco, me conto que tenía una esposa y dos hermosas niñas, yo no quería que acabara tan rápido el trayecto, no sabía qué hacer, le pedí por favor que me diera el número de su celular, porque necesitaba con frecuencia ser desplazado por un taxi, a lo que el accedió. Pasaron los días y mi taxista me seguía haciendo servicio de llevarme a mi casa, cada día mi conversación era más subida de tono, pero el siempre trataba de esquivarme, hasta que un día no puede mas y le dije que era gay y sentía algo muy fuerte por él . Al escuchar eso el me miro muy sonrientemente, y me dijo que no entraba a este tipo de situaciones, pero saben eso a mí no me importo y seguía insistiendo me había enamorado de este macho.

Cierto día mientras me transportaba, le quede contemplado como siempre y sentí cierta tristeza en su rostro, con mucha sutileza le pregunte que le pasaba, a lo que el respondió que tenia con problemas en su hogar y que su mujer cada día le reclamaba que llevase más dinero a la casa. Bueno yo ni sonso ni peresozo le invite a mi casa a tomar unos tragos y hablar más tranquilamente a lo que el accedió con la promesa, de que no iba tratar de hacer nada, no me quedo otra que aceptar. Una vez sentado con unos tragos (yo un ron y él una cerveza) empezamos a conversar, el me conto casi toda su vida, allí fue donde empecé a conocer a la maravillosa persona que era, también me llamo la atención que la relación con su mujer se había vuelto monótona y todo se reducía a costumbres y a los hijos, como supongo se han de convertir todos los matrimonios una vez que pasan los años.

Esa noche le prometí ayudar económicamente subiendo la tarifa del servicio de taxi a lo que el agradeció. Y así siguió nuestra historia había días que no necesitaba ser transportado pero igual lo llamaba , necesita verlo, siempre trataba de insinuar que me gustaba; cierto día llego a mi casa más temprano de lo acordado, bueno lo hice pasar para que me esperara mientras terminaba de arreglarme, dentro de la casa el me busco y me dijo: “Que por todo la ayuda que le había brindado” quería retribuir teniendo relaciones conmigo, bueno al principio me choco porque me sentía que solo era interés por mi dinero, pero bueno me trague mi orgullo, y acepte, acordamos que esa noche le esperaría en mi casa.

Llegada la noche, llego muy puntual a la cita, yo estaba nervioso, el hombre de quien me había enamorado iba ser mío. Al principio el me pidió un poco de paciencia ya que nunca antes había tenido relaciones sexuales con ningún hombre, yo solo atine a reírme. Bueno una vez en el rin de las cuatro perillas, le comencé a desnudarle, cada centímetro de su cuerpo era una maravilla, era como lo había pensado, grandes músculos que me excitaban, le empecé a besar por todo el cuerpo, muchos de mis besos me esquivaba, no me importaba, el hecho de tenerlo en mi cama era suficiente, una vez que llegue a su polla la empecé a succionar a chupárselo con a nadie lo había hecho, quería impresionarlo, pero saben no logre que tuviera erección, debo reconocer que era todo un macho y que buscaba a una mujer, no me importo, y seguí con la caricias por su cuerpo le hacía masajes, sentía que estaba bien estresado, el se sentía con un niño entre mis brazos, esa noche todo nuestro actos solo redujeron a besos y caricias, pero no me importo, después de aquel día, algo había cambiado entre él y yo. Sentí que se había vuelto más cariñoso y me contaba todo lo que le pasaba. ¡Era una tierna relación, no importaba tener sexo tan solo era suficiente saber que estaba bien! , Así pasaron los días, semanas y meses, sentía que cada día nos pertenecíamos más y más, ahora ya no esquivaba mis besos.

Cierto día por consejo de una amiga travesti, me disfrace de mujer, me veía bonita, nunca lo había hecho y espere a mi hombre, cuando entro a la casa me vio y vi en sus ojos cierto brillo, le comencé a bailar, hacer movimientos sensuales, y vi como mi hombre se deslumbraba ante mi encantos. No pudo más me agarro muy fuerte y me empezó a besar como nunca nadie lo había hecho. Yo bajé la mano a su entrepierna y la noté ya bastante dura, desabroché su pantalón y metiendo la mano en sus calzoncillos empecé a masturbarle. La tenía gruesa y suavecita, con unos testículos que eran arrugaditos y parecían bolas de cañón. Empecé a lamerle el capullo y a masturbarlo de nuevo, y después empecé con una deliciosa mamada que mi taxista disfrutó como un loco, comenzó el juego del metí y saca en mi boca, como si me estuviera follando, nunca antes los había visto tan excitado. Hasta que no pudo más y exploto dentro de mi boca, yo agarre todo su líquido y me la trague, el muy sorprendido me pregunto ¿que haces?, y yo respondí: es un acto de amor, ahora eres parte de mí. Posteriormente el me conto, que a su mujer le daba asco tener sexo oral.

Cuando pensé que todo había acabado, mi taxista me levantó la cabeza y me dijo que quería follarme. Empezó a pasarme la verga por todo el culito, una y otra vez, metiendo la puntita por mi húmedo trasero, y me preguntaba si me gustaba. Yo le decía que sí y que necesitaba que me la metiera. Luego guiándose con la mano puso la punta de su pene sobre mi huequito y así comenzó, la presión al entrar, un poco de dolor aunque no mucho, y poco fue entrando. Una vez la tuvo dentro, la saco casi por entero y me preguntó si me gustaba sentir su verga en mi culo, le dije que sí, y entonces me la clavó de golpe en el culo de nuevo hasta el fondo, di un pequeño grito que él ignoró y empezó a follarme el culito acelerando la marcha cada vez más. Sus testículos rebotaban y golpeaban sin compasión mis nalgas duritas y redondas. Hasta que por fin se corrió con un par de fuertes envestidas que me dejaron el culo dolorido, al escucharle y sentir que se corría me corrí yo también casi a la par, y quedamos los dos tirados sobre la cama.

De allí en adelante, yo le entrego la pasión y el amor que mi taxista no encuentra en casa, no saben lo rico que es sentir a un macho de verdad dormir contigo, y ahora si estoy seguro que el también me quiere.

Mas detalle por favor escriban al correo lamolinera2009@hotmail.com

mi alumna Daniela

Mi alumna Daniela me la cogi

Soy profesor de una institución particular donde hay alumnos de secundaria y de bachillerato como verán tengo contacto con muchas niñas quiero aclarar que no ando en busca de estas niñas simple mente ellas se enamoran de uno y jamás e estado con niñas de secundaria me espero a que sean de bachiller bueno pero aclarado este punto les contare este relato que será uno de varios que pienso contarles.

Daniela era una niña que entro cuando apenas iniciaba el primer grado de secundaria la trataba igual que todas las demás, pero tengo por costumbre responder a cualquier pregunta para disipar las dudas así que esta niña en especial me tomo cierto aprecio el cual no le tome mucha importancia, puesto que era muy chica, pasaron los meses y los años y Daniela seguía frecuentándome en mi oficina, que estaba separa de todas las aulas. Y aún así no lo veía como mujer por qué no tenía nada de atributos llamativos. Pasaron para todo esto tres largos años en los que simplemente se me acercaba me veía y de vez en cuando se me restregaba como queriendo que yo me fijara en ella, sin embargo no la veía como mujer hasta que entro a bachillerato.

Cuando entro a bachillerato tenía unos senos enormes que no sé de donde le salieron. Eran espectaculares era bonita con sus chapitas rosas pero como nunca me fijaba en ella ahora la veía hermosa increíblemente hermosa tenía un culito pequeño no tenía mucha nalga, pero si un cuerpo muy bien formado, no le faltaba nada.

Como siempre subía a verme y darme un beso en la mejilla, solamente que en esta ocasión me dijo que sentía una bolita rara en su seno y que no sabía que era y que su mama no le había hecho mucho caso a lo que yo le dije vuélvele a decir, y si no te hace caso dile a tu abuela que se llevaba muy bien con ella o sino a tu hermana, en caso de que no te digan nada me vuelves a preguntar si mi amor le dije, pensando en que ella notara que se lo decía con mucho cariño.

Al día siguiente nuevamente muy de mañana se acerco a mí y me dijo quiero verlo para que me revise mi bolita ya que en mi casa no me dijeron nada, ¿a qué hora puedo subir? para eso y sin darme cuenta ya tenía la verga más dura que un pedazo de madera de roble y ya con ese pensamiento le conteste, a la hora que no haya nadie subes que no te vean para que no interrumpan y no te llamen la atención ¿te parece? Muy alegre me contesto siiiiiiiiiiii

Muy bien te espero, como cada día en los recesos me encontraba en mi oficina que tiene vista a toda la escuela pero está en el segundo nivel así que no suben a cualquier hora, esperaba ansioso el momento en verla entrar y no paso mucho tiempo para que viera que agachada para que nadie la viera entro Daniela, tratando de mantener la calma para no ser tan obvio le pregunte – qué era lo sentía y que como era lo que tenia, eso lo hice ya que en caso de equivocarme no tendría problemas en la escuela.

Ella me dijo al mismo tiempo que me señalaba su seno que tenía una bolita a lo que le indique la manera correcta de palparse ella sonriente me dijo así mientras se sacaba un enorme seno blanco, divino con un pezón pequeñito y una aureola rosadita no, no, no, era sensual algo que no puedo describir por que se veía una muñequita una diosa, tomando mi mano se la acerco a su seno y me dijo aquí siéntala, yo temblaba mi verga erecta me dolía de tan dura que estaba , sin embargo me contenía sabiendo que no era el momento de hacerle algo debía de preparar el camino.

Por lo que no paso de esa caricia, y tocaron la hora de clase y se retiro de la misma forma en que entro, al día siguiente paso lo mismo solamente que ahora yo fui quien tomo la iniciativa, sin decirle nada la tome de frente y le metí la mano por debajo del uniforme encontrándome con su sostén primero la acaricie por encima y de inmediato pude sentir como sus senos se pusieron duros, aproveche el momento para meter toda la mano por debajo de su brasiere acariciando se precioso seno, me detuve un momento para ver su reacción y no dijo nada. Por lo que continúe acariciando su pezón, ya no me acordaba de la supuesta bolita ya que ahora tenía otros pensamientos que llevaría a cabo muy pronto.

De nueva cuenta tocaron y se retiro no sin antes darme el beso en la mejilla que ahora me pareció duraba mas, la deseaba tanto que esperaba con ansia verla entrar y como un milagro entro de nuevo, ya no decía nada lo primero que hacía era meter la mano en su seno y acariciarla sin decir palabra alguna solamente la acariciaba. Tocaban y se retiraba; así pasaron como tres semanas, imagínense que aguante, mi verga para ese entonces me dolía con solo pensar en ella; hasta que llego el día esperado, en un receso de esos que llegaba me dijo mañana vengo a verlo de una vez le doy su beso a lo que yo asistí con la cabeza al mismo tiempo que le decía, entonces acaricio una vez más este seno tan bonito. Ella sonrió y me dio un beso en la mejilla y le apreté suavemente su pezón y sin decir más me dio un beso en la boca al que yo respondí de inmediato, por primera vez sentía sus labios rojos muy bien delineado saboreo su lengua y me bebí su saliva que emanaba hacia mi boca y me dijo mañana vengo a verte a partir de ahí me empezó a tutear si estaba sola conmigo delante de los demás me hablaba de usted.

Al siguiente día ya iba a cada receso y en cada uno me daba a probar sus labios pero ahora quería probar las mieles de sus senos así que sin querer esperar más le subí su blusa y le baje el sostén y por primera vez le mame los pezones con suavidad y al mismo tiempo con lujuria, ella me decía que siempre me había querido desde que estaba en la secundaria yo simple mente me dedique a mamarle las chichis y no conteste , así durante todos los recesos Daniela se subía conmigo para darme a probar sus labios y sus senos. Hasta que un me dijo que por qué no salíamos juntos le dije que si pero que no podían vernos juntos cerca de la escuela así que deberíamos buscar un lugar lejano además de que le llevaba 20 años de edad y que que pensarían de ella, a lo que dijo que no le importaba que se sentiría orgullosa de andar conmigo, por mi parte también porque se siente bien que te vean con una jovencita y yo como viejo pues nada que dijeran lo que quisieran, pero tenía otro problema soy casado claro que Dany sabia de ello y me decía que no le importaba nada, más que estar conmigo eso me tranquilizaba además de que me daba gusto que aún así quisiera andar conmigo.

Sin embargo para mí eso ya no era suficiente, sus caricias, sus besos y sus senos eran ricos pero tenía algo más que quería disfrutar y ser el primero; porque era una virgencita ya que nunca había tenido novio y lo sé por que como les decía, estuvo conmigo durante toda la secundaria y jamás la vi con alguien. Así que ahora tocaba el turno poder cogérmela, así que lo primero que hice en nuestra primer cita fue acariciarla como siempre y empezar acariciar sus piernas por encima de su pantalón y a decirle que la deseaba mucho, su respuesta era comerme a besos así que decidí meterle la mano por debajo del pantalón a lo que ella se retorció como fiera diciéndome que no que no era el momento y que además tenia miedo.

Sin decirle nada me acomodo en el asiento del coche ya que estábamos en una zona alejada y con buena vista por si se acercaba la patrulla ya que por ese lugar solamente van parejitas coge lonas y si nos veían nadie le importaba, al contrario me excitaba que vieran que una chica joven me la estaba cogiendo. Pero volviendo al punto, ella al verme un poco serio me dijo tengo miedo yo le dije con una sonrisa y con mucho cariño no amor no temas que nada te pasara y te tratare con cariño, se sonrió y me dio un beso lo que significaba que tenía su consentimiento por lo que me ti mi mano por debajo de su pantalón sintiendo la suavidad de sus bellos púbicos la suavidad de su vagina tibia y llena de jugos que podía jugar, entrecerró los ojos y suspiraba diciéndome nuevamente que me amaba, empecé a meter mi dedo en su panocha y pude corroborar que realmente era virgen aunque aparente mente no tenía dudas al sentirla, pude verificar que realmente ese culito sentía por primera ves las caricias de un hombre y que pronto me podría coger.

En ese día por supuesto no me la cogí ya que siempre tengo por estilo decirles que lo piensen bien, que no quiero que mañana se arrepientan y digan que yo tuve la culpa y mucho menos que el amor que sientan se convierta en odio, que analicen que soy muy viejo y que ella era joven así que le dije mañana me dices ya que es viernes y si aún así me amas el sábado nos vamos todo el día y te entregas a mi amor, claro que se lo dije con mucho amor además de que realmente la quería mucho y la deseaba mas nunca pensé dejar a mi familia por ella ni por nadie.

Paso el viernes y a primera hora subió a verme le mame los senos y claro le metí mano en esa rajada virginal que muy pronto me comería, la acaricie por sus labios vaginales para darle placer y se marcho quedándome con ese rico olor a su vagina que era mmmmmmmmm delicioso. Pero ya se acercaba el día sábado y ella me dijo que nos veríamos a las 10 am. En cierto lugar por cierto lejano a la escuela y a su casa a si como de la mía.

Pues bien al fin sábado no puede dormir toda la noche pensando que hoy me cogeré a Daniela mi Daniela; cerca de las 9.30 salgo de la casa y paso al lugar donde quedamos de vernos y hooo ya estaba ahí con un pantalón pegado y una blusa de color como naranja que combinaba con el pantalón que traía. Se subió al coche nos dimos un beso tierno y nos enfilamos a nuestro destino que era un motel llamado Venus, sugestivo verdad como ya se termino el espacio para escribir tengo que terminar de contarles en el próximo relato así que por favor estén pendientes y escríbanme si les gusto.

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Como recordaran en el relato anterior me quede en el motel en el que Daniela perdería su virginidad, Dany es mi alumna y yo soy su profesor.

Después de encontrarnos el lugar señalado Daniela se subió al coche y de inmediato nos dimos un beso de lengua y nos bebimos nuestra saliva, con solo eso me verga se me paro al máximo y mis manos se dirigieron de inmediato a la entrepierna donde me esperaba una hermosa pantaletita que se marcaba atreves del pantalón, por lo que metí la mano para verificar tan hermoso tesoro, únicamente tapaba la entrada de la vagina virginal, únicamente le pase mis dedos empapándome con sus jugos que prometían una tarde de placer, rápidamente llegamos al motel Venus y en el estacionamiento nos comimos a besos para después meternos a la habitación. Trate de no perder la calma ya que mi intención era tomarle fotos desde el primer día y un video donde se viera como me la cogía, así que me contuve y empecé a besarla sabuesito muy lentamente empecé por sus labios carnosos, bese su cuello y solamente respiraba agitada, profundo y entrecortado, luego me dirigí al inicio de sus senos y ahí me detuve le dije que le tomaría muchas fotos para que jamás se le olvidara como sería su primera vez, me sonrió y me dijo que si que tomara las que quisiera, así que de inmediato me puse manos a la obra, le saque un senos ya si le tome varias fotos y mientras lo metía a mi boca y se lo mamaba le saque muchas más. Le quite la blusa suave y sin prisa mientas fotografiaba cada parte de su cuerpo y por supuesto mamaba, chupaba cada poro de sus enormes globos de sus senos. Me tome el tiempo necesario para que el deseo en ella fuera de locura, de tal forma que con sus manos se agarraba la chichi y lo ponía en mi boca como si fuera su bebe, yo lo disfrutaba después me dedique a darle besos su vientre plano virginal de una niña adorable, quite, le fui bajando el pantalón y la deje únicamente con esa pantaletita que desde que la vi la había notado, era pequeñita, con un diminuto hilo que se le metía en ese precioso culo, nononononono, cuando vi su vagina necesitan mucha imaginación, para medio acercarse a lo que le hice, le pase mi lengua por sus pliegues vaginal y pude saborear esos jugos que emanaban agrandes cantidades, le chupe todo y me bebía cada gota de sus líquidos que me sabían a gloria le dedique mucho tiempo mientras que por supuesto sacaba mis fotos, le dedique mas e una hora a esa parte de su cuerpo que a mí me pareció un minuto, hasta que llego el momento en que ella me dijo papi hazme tuya ¡siiii! Cosa que le dije si mi amor solo espero a que sientas que te quiero y que se te quite el miedo, a lo que me respondió ya no tengo miedo, quiero sentirme tu mujer, si amor me acerque a ella ya desnudo creerán que ni supe cómo me desnude, pero me pare frente a ella y le puse mi verga junto a su cara y le dije mételo a tu boca amor y chúpalo no se lo dije dos beses lo tomo entre sus manos y lo chupo, lo lamio lo beso y se lo pasaba por su cara mientras repetía te amo papito, te amo.

La recosté suave y le puse la punta de mi verga en la entrada de su vagina empapada, y se la empecé a meter, justo ahí le saque muchas más fotos y se arqueo por el dolor diciéndome mmmmmmmmmmm, duele papi, no le conteste ya que tenía en la boca su seno, la bese en los labios y se la empuje a lo que ella dio en leve grito, le pregunte amor quieres que te lo saque ella respondió enredándome sus piernas en mi espalda ya no lo pensé mas y me tire a matar mas fuete y sentí como si rompiera una ramita al romper su virginidad.

Me espero un momento para que ella se adaptara a mi verga en su interior, y le empecé a coger suave sin prisa ya la tenía empalmada así que nada ni nadie podía impedir que me la siguiera cogiendo. La cogí y la cogí hasta que empezó a quejarse como una gatita, me besaba con locura y yo le respondía con el mismo fuego, hasta que exploto y me araño fuertemente mientras gemía el primer orgasmo de su vida el primero de muchos que tendría a mi lado, así que no quise quedar mal y le inunde la vagina de mi leche sentía que eran chorros los que me salían mientras le decía te estoy llenando amor, siente como te estoy llenando de semen amor, quiero decirles que muy rara es la ocasión en que me las cojo dos bese pero esta no sería esa ocasión le tome verías fotos con la panocha empapada de semen y sangre y de nueva cuenta mi verga se levanto y no la hice esperar se la volví a meter, le levante las piernas por encima de mi hombro y me la culie , en esta ocasión esperaba tardarme mucho mas y así lo hice ella no se izo esperar y me dio otro suculento orgasmo que inundo mis guevos se sentía riquísimo porque ella me decía que por fin era mi mujer que jamás dejaría de amarme y que no le importaba que fuera mi amante. Eso me sobre excitaba y aproveche para decirle que quería metérselo por el culo a lo que ella contesto que hiciera lo que quisiera, que para eso era mi mujer con mucha suerte y muchas ganas en el primer piquete le enterré la mitad de mi verga en ese hermoso culo simplemente me dijo papiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii me duele y le seguí culiando mientras que con mis dedos jugaba su clítoris nuevamente me regalo una chorreada de su muy rica concha mientras que yo le tomaba unas fotos con mi verga en su culo, no la quise llenar de nuevo ya que no era el momento se la saque de un solo jalos de entre las nalgas asiendo un sonido shoc mmmmmmm, la voltee y abriéndole las nalgas le saque otra fotografía, viendo aquel orificio agrandado y con sangre, la bese y le mame los senos nueva mente, mientras que ella me pedía que se lo mamara mas fuerte, yo encantado la mame y la chupe y de nueva cuenta me pidió que la mordiera y que le hiciera un chupetón, lleno de lujuria le mordí los pezones medianamente fuerte y me dijo mas fuerte papi y las mordí como quise hasta hacerle los pezones grande la llene de chupetones, no le deje un centímetro de piel sin mis marcas hasta el cuello le chupe y con su cabellera larga se los cubría.

Nos fuimos al jacuzzi y ahí nos besamos nos amamos me prometió ser mi amante siempre que yo quisiera que sería mi mujer, a mi me excita que me digan que serán mis putas y le dije si quería serlo por un momento se sintió rara, pero después me dijo que sí, que sería mi puta siempre.

Se subió en mi y ahí entre el agua y jabón se lo volvió a meter esta vez le volví a chupar la vagina con la misma fuerza que los senos, y decidí sacarla del agua y mamárselo más a gusto regalándome un delicioso orgasmo en mi boca que me supo a gloria se lo bebí y después le lleve un poco a su boca se lo metí y me la cogí hasta que me verga me empezó a doler fue entonces que se los volví a echar se la saque y le pedí que me lo mamara suave para que me limpiare el semen y sus flujos; apartir de esa fecha Daniela se convirtió en mi amante y mi puta Nos vestimos y la fui a dejar al mismo lugar en que la recogí

Más adelante les contare de la beses que me la cogí en la escuela

Si es que les gusto.

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