DE PIADOSA CATÓLICA A AMANTE LUJURIOSA DE MI YERNO

HOLA, ME LLAMO REGINA. TENGO 52 AÑOS, SOY TRIGUEÑA Y VOLUPTUOSA. MI CULO ES DESCOMUNAL, TENGO 145 CMS DE CADERA. MIS NALGAS SON GORDÍSIMAS Y SUPER VOLUMINOSAS. HASTA HACE 5 AÑOS MI CULO ERA VIRGEN.
YO ME CRIÉ EN UN HOGAR SUPER CONSERVADOR Y SUPER CATÓLICO. CASI ME HAGO MONJA, PERO CUANDO TENÍA 2 AÑOS COMO NOVICIA MIS PADRES ME SACARON Y ME CASARON A LA FUERZA. PRÁCTIMENTE ME VENDIERON AL QUE HOY ES MI ESPOSO Y PADRE DE MIS DOS HIJAS. NO ES FÁCIL PARA MÍ RELATAR ESTO PERO LO VOY A HACER PARA DESAHOGARME PORQUE NI AUN ME HE ATREVIDO A CONTÁRSELO AL PARROCO EN SECRETO DE CONFESIÓN.
EL HOMBRE QUE ME “OBLIGA” A SER SUYA CADA VEZ QUE QUIERE ES GIOVANI, MI YERNO DE 38 AÑOZ DE EDAD. ÉL ES ALTO Y BIEN MUSCULOSO, ATRACTIVO Y EXTRAORDINARIO EN LA CAMA.
TODO INICIÓ EN UNA SEMANA SANTA QUE DE SANTA NO TUVO NADA. MI ESPOSO DECIDIÓ VIAJAR AL PUEBLO DONDE VIVE MI SUEGRA. YO NO PUDE IR PORQUE ESTABA COMPROMETIDA CON LOS ACTOS DE LA SEMANA SANTA DE LA PARROQUIA DEL BARRIO. MI HIJA SE FUE CON SU HIJO Y MI YERNO SE QUEDÓ SUPUESTAMENTE PARA CORREGIR VARIOS TRABAJOS DE SUS ALUMNOS DE LA UNIVERSIDAD. MI HIJA, POR TANTO, ME PIDIÓ QUE LO ATENDIERA EN TODO. VIVIMOS EN LA MISMA CASA Y NUESTRA CONVIVENCIA SIEMPRE HABÍA SIDO BUENA Y MUY CERCANA, PERO NUNCA TAN CERCANA COMO AHORA.
DESPUÉS QUE SE FUERON, EL SÁBADO ANTES DEL DOMINGO DE RAMOS, EN LAS HORAS DE LA TARDE EMPEZÓ LA “VIOLACIÓN” SISTEMÁTICA MÍA. RECUERDO QUE ESTABA EN LA COCINA SOLA LAVANDO LA LOZA CUANDO SENTÍ QUE GIOVANI CERRÓ LA PUERTA DE LA CASA. YO SEGUÍ HACIENDO EL OFICIO SIN PERCATARME QUE MI YERNO HABÍA ENTRADO TOTALMENTE DESNUDO A LA COCINA PARA VIOLARME. DE REPENTE SENTÍ CUANDO ÉL ME ABRAZÓ DE ESPALDAS. SU ENORME Y GORDO PENE ME LO RECOSTÓ EN MI CULO. INTENTÉ QUITARLO PERO NO PUDE.
ÉL ESTABA DECIDIDO A HACERME SUYA A CUALQUIER COSTO. ALLÍ MISMO ME ROMPIÓ EL VESTIDO, Y QUEDÉ CON UNA CAMISILLA Y LA ENAGUA, CLARO DEBAJO TENÍA MI BRASIER Y MI PANTI SEÑORERO. YO NO SABÍA QUÉ HACER NI QUÉ DECIR. ESTABA EN SHOCK Y ME QUEDÉ TOTALMENTE PETRIFICADA SIN DEFENDERME NI LUCHAR.
ÉL APROVECHÓ MI ESTADO PARA DECIRME ALGO QUE NUNCA VOY A OLVIDAR.
G: SABES ALGO SUEGRITA, LLEVO AÑOS ESPERANDO ESTE MOMENTO. TE HE DESEADO COGER DESDE QUE TE VÍ POR PRIMERA VEZ Y HOY TE VOY A DEMOSTRAR QUE COMO YO TE DESEO NINGÚN OTRO HOMBRE EN EL MUNDO NI MI SUEGRO TE HA DESEADO JAMÁS.
EN ESE MOMENTO ME QUITÓ LA CAMISILLA Y LUEGO LA ENAGUA. DESPUÉS ME CONDUJO DE LA MANO A MI CUARTO Y ALLÍ PROCEDIÓ A DESABROCHARME EL BRASIER, Y LUEGO ME QUITÓ EL PANTI. QUIERO ACLARARLES AQUÍ QUE HASTA ESE MOMENTO DE MI VIDA NUNCA NADIE, NI SIQUIERA MI ESPOSO ME HABÍA VISTO DESNUDA NI ME HABÍA DESNUDADO. EL SEXO CON MI ESPOSO FUE SUPER CONSERVADOR. YO ME LEVANTO LA BATA DE DORMIR HASTA LA CINTURA DEBAJO DE LA SÁBANA, ÉL HACE LO MISMO, LUEGO YO CON MIS PIERNAS ESTIRADAS HACIA ABAJO Y ALGO ABIERTAS LO RECIBÍA ENCIMA DE MÍ. YO TOMO SU PENE Y LO UBICO EN MI VULVA Y ÉL PROCEDE A PENETRARME HASTA QUE TERMINA EN CUESTIÓN DE DOS O TRES MINUTOS. ASÍ FUE SIEMPRE. EL PLACER SEXUAL SEGÚN ME HABÍAN ENSEÑADO ERA PROHIBIDO Y PECADO PARA UNA MUJER DECENTE. SÓLO LAS PROSTITUTAS LO HACÍAN POR PLACER.
COMO JAMÁS ME HABÍA DEPILADO LA VULVA, ÉSTA SE ENCONTRBA BIEN PELUDA. MI YERNO ME ACOSTÓ EN LA CAMA E INICIÓ LA “VIOLACIÓN” BESÁNDOME EN LA BOCA POR VARIOS MINUTOS; LUEGO, EMPEZÓ A BESARME EL CUELLO Y A CHUPÁRMELO. FUE MUY EXTRAÑO PARA MÍ EL SENTIR AQUEL COSQUILLEO SUPER AGRADABLE. YO CERRÉ MIS OJOS PARA EVITAR SEGUIR SINTIENDO ESA SENCACIÓN TAN PLACENTERA, PERO FUE INÚTIL. POR EL CONTRARIO, EL PLACER AUMENTÓ HASTA EL PUNTO QUE MI VULVA POR PRIMERA VEZ EN MI VIDA EMPEZÓ A LUBRICAR Y A MOJARSE BASTANTE.
SIN EMBARGO, EN EL MOMENTO EN QUE MI YERNO BAJO PARA BESARME LOS SENOS, EL PLACER SOBREPASÓ LOS LÍMITES DE AGUANTE Y EMPEZÉ A RETORCERME INVOLUNTARIAMENTE. LA LUCHA FUE FEROZ. MI MENTE ODIABA EL MOMENTO Y PELEABA PARA NO SEGUIR SINTIENDO ESO, Y MI CUERPO ESTABA ENTREGÁNDOSE TODO A ESE PLACER Y SIN DESEOS DE QUE TERMINARA.
DESPUÉS, MI YERNO SE DETUVO Y ME MIRÓ A LOS OJOS Y ME DIJO:
G: REGINA, VOY A HACERTE ALGO QUE DE SEGURO JAMÁS HAS EXPERIMENTADO Y QUE TE GUSTARÁ TANTO QUE NO VAS A QUERER QUE TERMINE.
ENTONCES ÉL PROCEDIÓ A ABRIRME LAS PIERNAS DE PAR EN PAR COMO SI YO FUERA A PARIR. MI ENORME Y BIEN PELUDA VULVA QUEDÓ TOTALMENTE EXPUESTA Y ABIERTA ANTE ÉL.
G: TIENES EL CHOCHO MÁS GRANDE, GORDO Y PELUDO QUE HAYA VISTO EN MI VIDA. Y HE VISTO MUCHÍSIMOS. PERO ESTE ENORME CHOCHO QUE TÚ TIENES ESTA FUERA DE CONCURSO. ES EL MÁS PELUDO DE TODOS. TIENES EL CLÍTORIS BIEN GRANDE Y LOS LABIOS DE TU CHOCHO SON BIEN GRANDES. UFF! QUE DE BUENAS QUE SOY YO.
INICIÓ BESÁNDOME EL BELLO PÚBICO DESDE ARRIBA HASTA ABAJO PERO MUY LENTAMENTE. YO SENTÍ QUE IBA A ESTALLARME LA CABEZA POR EL GRAN PLACER QUE EXPERIMENTÉ. TAN FUERTE FUE EL PLACER QUE MIS ARQUEADAS FUERON BIEN GRANDES Y EMPEZÉ A GEMIR PLACENTERA Y DESCONTROLADAMENTE. HASTA QUE GIOVANI ME EMPEZÓ A CHUPAR EL CLÍTORIS. LOS 47 AÑOS QUE TENÍA EN ESE ENTONCES SIN SENTIR UN ORGASMO (NO TENÍA NI IDEA DE QUE LO QUE SENTÍ EN ESE MOMENTO SE LLAMABA ASÍ, NI TAMPOCO MIS CASTOS OÍDOS HABÍAN ESCUCHADO ESA PALABRA) LLEGARÓN A SU FIN CUANDO ME VINE, ME CORRÍ A CHORROS EN LA BOCA DE MI YERNO.
YO LO TOMÉ CON MIS MANOS, QUE HABÍAN PERMANECIDO QUIETAS HASTA ESE MOMENTO, Y LO EMPUJÉ HACIA MI VULVA PARA QUE NI PARARA NI SE QUITARA DE ALLÍ. LAS CORRIDAS QUE ME HIZO SENTIR FUERON INCONTABLES Y MARAVILLOSAS. ME SENTÍA EN MI MENTE BIEN SUCIA, PECADORA, UNA PERRA, UNA ZORRA, UNA PUTA. PERO EN MI CUERPO ME SENTÍA, POR PRIMERA VEZ EN MI VIDA, ORGULLOSA DE HABER NACIDO MUJER, DESEOSA DE SEGUIR Y DE QUE NUNCA TERMINARA MI YERNO.
EN ESE MOMENTO, ÉL SE DETUVO Y ME VOLTEÓ BOCA ABAJO. ALLÍ ÉL EMPEZÓ A BESARME TODA LA ESPALDA HASTA QUE LLEGÓ A MI ENORME CULO. MIS NALGAS LLENAS DE CELULITIS PERO DURAS QUEDARON DESPLEGADAS ANTE ÉL. CREÍ QUE NI ME LAS TOCARÍA, PERO ÉL NO SÓLO EMPEZÓ A TOCÁRMELAS SINO TAMBIÉN A CHUPÁRMELAS, LAMÉRMELAS Y BESÁRMELAS CON GRAN LUJURIA Y PASIÓN DESENFRENADA. EN ESE ENTONCES SENTÍ QUE EL DESEO DE MI YERNO POR MI ENORME CULO ERA MAYOR QUE EL QUE SENTÍA POR MI PELUDA Y GORDA VULVA. FUE MARAVILLOSO SENTIR SU LENGUA LAMIENDOME LAS NALGAS CENTÍMETRO A CENTÍMETRO. EN UN INSTANTE ME EMPEZÓ A MOVER DE TAL FORMA QUE SUPE QUE DESEABA PONERME EN CUATRO, ASÍ QUE YO BIEN SUMISA LO HICE.
ME METIÓ LA LENGUA DENTRO DE MIS NALGAS Y FORZADAMENTE ME LAMIÓ POR PRIMERA VEZ MI VIRGEN ANO. YO GRITÉ DE TAL FORMA QUE ÉL ME HABLÓ ASÍ:
G: ¿TE GUSTÓ? DIME LA VERDAD, POR FAVOR.
R: SÍ. ME GUSTÓ. PERO NO QUIERO QUE SIGAS, YA NO CONTINUES, POR FAVOR. DÉJALO HASTA AQUÍ. TE PROMETO QUE NO LE DIRÉ A NADIE SOBRE ESTO.
G: NO, MI AMOR. TE LO JURO QUE NO PUEDO COMPLACERTE CON ESO. SI NO TE POSEO AHORA ME MORIRÉ. ESTO ES ALGO DE VIDA O MUERTE. ESTOY AGONIZANDO DE HAMBRE Y SED DE TI REGINA. POR ESO VOY A SEGUIR HASTA EL FINAL. Y SI DESPUÉS DE TODO ESTO QUIERES REVELARLO A LA FAMILIA Y METERME PRESO POR VIOLARTE, HAZLO. NO ME IMPORTA IR A LA CÁRCEL CON TAL DE CONSEGUIR LO QUE POR AÑOS HE ESTADO DESEANDO HACERTE.
ALLÍ REALIZÓ UNA LAMIDA DE MI ANO SUMAMENTE SUCIA Y DEPRAVADA, PERO INTENSAMENTE PLACENTERA. ÉL ENTERRÓ SU CARA ENTRE MIS GORDAS NALGAS Y CON SU LENGUA Y LABIOS ME CHUPÓ EL ANO MAGISTRALMENTE. YO GRITABA DE PLACER Y ME ESTREMECÍA CON VIGOR.
LUEGO DE ALGUNOS MINUTOS SE DETUVO Y SE ME ACERCÓ POR LA RETAGUARDIA PARA COLOCARSE EN POSICIÓN DE PENETRACIÓN. UBICÓ SU ENORME PENE EN LA BIEN HÚMEDA RAJA DE MI PELUDA Y GORDA VULVA. YO NO HABÍA SENTIDO ALGO ASÍ CON EL PENE DE MI ESPOSO PUESTO QUE ÉSTE ES BIEN PEQUEÑO EN COMPARACIÓN CON EL DE MI YERNO. DESPUÉS DE 5 AÑOS DE SER “VIOLADA” CASI 5 VECES SEMANALMENTE POR MI YERNO HE LLEGADO A CALCULAR QUE SU PENE MIDE UNOS 23CMS Y EL DE MI ESPOSO SÓLO 11 CMS. EL DE MI YERNO ES DE 3 A 4 VECES MÁS GORDO QUE EL DE MI ESPOSO Y EL COITO O POLVO CON MI YERNO DURA ENTRE 45 A 60 MINUTOS Y EL COITO CON MI ESPOSO NO PASA DE 3 MINUTICOS.
DE UN SOLO ENVIÓN LO CLAVÓ, METIÓ, EMPUJÓ CON TODAS SUS FUERZAS DENTRO DE MI VULVA. MI VAGINA LO RECIBIÓ ACOGEDORAMENTE DENTRO DE ELLA. NO ME DOLIÓ A PESAR DEL GRAN TAMAÑO DEL PENE. POR EL CONTRARIO, EL GUSTO Y PLACER FUERON BIEN FUERTES. MI GRITO FUE ENSORDECEDOR Y EL DE MI YERNO TAMBIÉN. ÉL INICIÓ LOS IMPULSOS CON TRANQUILIDAD SACÁNDOME SÓLO UNOS 2 o 3 CMS Y LUEGO ME LO HUNDÍA HASTA EL TOPE RESTREGÁNDOME SUS DOS TESTÍCULOS O COMO SI TAMBIÉN ME LOS QUISIERA METER. A LOS 5 0 6 MINUTOS DE ESO SENTÍ EL PLACER SUMO CUANDO ME CORRÍ BESTIALMENTE GIMIENDO Y DICIÉNDOLE A MI YERNO:
R: ASÍ, ASÍ, MÁS RÁPIDO, MÁS DURO, VAMOS, VAMOS, AHÍ, AHÍ, AHÍ, SÍ, SÍ, SÍ, SÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍ…..
ÉL NO SE DETUVO POR MI ORGASMO. TODO LO CONTRARIO, ACELERÓ EL PASO PARA QUE YO ME VOLVIERA A VENIR RÁPIDO. Y ASÍ FUE. EL SEGUNDO ORGASMO FUE COMO A LOS TRES MINUTOS DEL PRIMERO.
ÉL SE MANTUVO DETRÁS DE MÍ COMO POR 30 MINUTOS HACIÉNDOME SUYA. ENTONCES ME SACÓ TODO SU PENE Y ME PUSO BOCA ARRIBA. ALLÍ ME ELEVÓ LAS PIERNAS POR PRIMERA VEZ EN MI VIDA Y LAS UBICÓ EN SUS HOMBROS. MI GORDA Y PELUDA VULVA ESTABA TOTALMENTE DILATADA Y EMPAPADA AL IGUAL QUE MIS PIERNAS. YO LE PEDÍ ALGO REALMENTE NUEVO PARA MÍ:
R: GIOVA, POR FA, MÉTEMELA DE NUEVO TODITA Y HAZMELO BIEN DURO QUE ME GUSTÓ MUCHO CUANDO ME LO HICISTE ASÍ AHORITA.
G: ESTÁ BIEN MI AMOR.
YO TOMÉ CON MI MANO DERECHA ESA ENORME FUENTE DE PALCER LLAMADA PENE Y LO PUSE EN MI PERFORADA Y HUECUDA VULVA Y ÉL ME LO METIÓ NUEVAMENTE TODITO. SUS GRANDES HUEVOS ME GOLPEARON EL GRAN CULO QUE TENGO CON SUMA FUERZA. ALLÍ ÉL ME COMPLACIÓ COGIÉNDOME COMO SE LO PEDÍ. LOS ORGASMOS NO SE HICIERON ESPERAR. ME VENÍA UNA Y OTRA VEZ. TODOS LOS ORGASMOS QUE ESTABAN REPRESADOS DENTRO DE MÍ DURANTE LOS 47 AÑOS DE VIDA QUE TENÍA EN ESE ENTONCES EMPEZARON A SALIR SIN CONTROL UNO TRAS OTRO.
DE REPENTE GIOVA SE DETUVO Y ME MIRÓ DIRECTAMENTE A LOS OJOS Y ME HABLÓ DICIENDO:
G: REGINA, YA ME VOY A VENIR. ASÍ QUE PREPÁRATE QUE VOY A DESCARGAR DENTRO DE TI TODA LA LECHE QUE POR TANTOS AÑOS HE MANTENIDO DENTRO DE MÍ.
EN ESE INSTANTE YO MIRÉ EL RELOG QUE TENGO EN MI CUARTO Y YA HABÍA PASADO MÁS DE UNA HORA DESDE QUE GIOVANI ME EMPEZÓ A PENETRAR.
ÉL SIGUIÓ CON GRAN PASIÓN HASTA QUE LITERALMENTE ESTALLÓ DENTRO DE MI VAGINA, INUNDÁNDOLA POR COMPLETO CON UNA SUPER DESCARGA DE SU ESPESO Y CALIENTE SEMEN. ÉL GRITABA Y GEMÍA COMO LOCO. YO LO RECIBÍ DENTRO DE MÍ CON GRAN PLACER. NUNCA HABÍA SENTIDO EL SEMEN DE MI ESPOSO, PERO EL DE MI YERNO SÍ QUE LO SENTÍ Y LO DISFRUTÉ. MI YERNO CAYÓ AGOTADO ENCIMA DE MÍ, ME SOLTÓ LAS PIERNAS Y YO LO ABRACÉ FUERTEMENTE. POR VARIOS MINUTOS NOS QUEDAMOS ASÍ. ENTONCES ÉL SE LEVANTÓ Y ME SACÓ SU PENE YA FLÁCIDO Y LECHOSO. MI VULVA QUE TENÍA UN ORIFICIO BASTANTE GRANDE EMPEZÓ A BOTAR TODA ESA ENORME CANTIDAD DE SEMEN. MIS NALGAS QUEDARON EMPAPADAS DE ESE SEMEN. LA SÁBANA TAMBIÉN SE HUMEDECIÓ. NOS FUIMOS PARA EL BAÑO Y NOS LIMPIAMOS EN SILENCIO. CUANDO SALIMOS DEL BAÑO NOS CAMBIAMOS Y YO LE HABLÉ ASÍ:
R: GIOVANI, QUIERO PEDIRTE QUE POR NADA DEL MUNDO LE DIGAS A NADIE ESTO QUE PASÓ AQUÍ. ME GUSTÓ MUCHO LO QUE ME HICISTE SENTIR, REALMENTE FUE MUY PLACENTERO, PERO YO SOY UNA MUJER DECENTE, CATÓLICA Y CONSERVADORA; ADEMÁS, ESTOY CASADA Y TÚ ERES MI YERNO, Y SERÍA MUY VERGONZOSO PARA MÍ QUE ALGUIEN SE LLEGASE A ENTERAR DE ESTO. ASÍ QUE POR FAVOR, MANTENLO EN SECRETO, PORQUE YO DE MI PARTE NO LE DIRÉ A NADIE QUE BUENO, QUE TÚ ME EMPEZASTE A VIOLAR Y QUE AL FINAL YO TAMBIÉN FUÍ PARTICIPE DE ESTE ADULTERIO. MEJOR DICHO QUE TAMBIÉN LO DISFRUTÉ. ¿SÍ?, ¿POR FA?
G: REGINA, SÓLO TE PUEDO DECIR QUE LO QUE HICE LO HICE POR DESESPERO, PORQUE EN REALIDAD DESEABA HACERTE MÍA CON DESESPERACIÓN. ESTO ERA ALGO QUE YA NO PODÍA SEGUIR CONTROLANDO. ASÍ QUE TE PIDO QUE ME PERDONES. NO QUERÍA HACERTE DAÑO, NI MALTRATARTE. Y BUENO YO TE PROMETO QUE JAMÁS NADIE SE ENTERARÁ QUE HICIMOS EL AMOR O QUE TUVIMOS EL MÁS EXTRAORDINARIO SEXO DEL MUNDO.
R: BUENO EN REALIDAD NO ME MALTRATASTE. A PESAR DE TENER EL…, MEJOR NO SIGO.
G: YA QUE ESTAMOS HABLANDO EN CONFIANZA DIME TODO YA QUE ESTO DE AQUÍ NO SALDRÁ.
R: ESTÁ BIEN. A PESAR DE QUE TIENES EL PENE BIEN ENORME NO ME MALTRATASTE LA VULVA.
G: ¿NO TE DOLIÓ ENTONCES?
R: NO PARA NADA.
G: ENTONCES, ¿TENGO EL PENE MÁS GRANDE QUE MI SUEGRO?
YO LE SONREÍ COMO APENANADA Y LE ASENTÍ CON LA CABEZA.
G: SENTÍ CUANDO TE VENÍAS. ¿ESO FUE REAL?
R: CLARO QUE SÍ. TE JURO POR LO MÁS SAGRADO QUE YO JAMÁS HABÍA EXPERIMENTADO ALGO ASÍ. AL PRINCIPIO NO TE NIEGO QUE ME SENTÍ SUCIA Y COMO UNA…, PUTA. PERO LUEGO ME DEJÉ LLEVAR POR TI Y POR EL PLACER QUE ME ESTABAS PROVOCANDO POR PRIMERA VEZ EN MI VIDA.
YO SEGUÍ RELATÁNDOLE MI HISTORIA SEXUAL CON MI ESPOSO PUNTO POR PUNTO Y ÉL ME EXPRESABA LO ORGULLOSO QUE SE SENTÍA AL SABER QUE ÉL HABÍA SIDO EL PRIMERO EN HACERME VERDADERAMENTE MUJER EN LA INTIMIDAD.
DESPUÉS DE VARIOS MINUTOS ASÍ, ÉL ME PROPUSO ALGO:
G: REGI, YA QUE ESTAMOS SOLOS AQUÍ EN LA CASA ME GUSTARÍA PROPONERTE QUE SIGUIERAMOS HACIENDOLO TODA LA SEMANA. ¿TÚ QUÉ DICES?
R: DEBES ESTAR LOCO. TÚ SABES QUE ESTO PASÓ FUE POR QUE TÚ ME OBLIGASTE. ADEMÁS, ES SEMANA SANTA Y YO SOY UNA DE LAS ORGANIZADORAS DE LOS EVENTOS EN LA PARROQUIA. YO NO VOY A IR A LA PARROQUIA SIENDO UNA ADÚLTERA EMPEDERNIDA.
G: ES DECIR QUE ME VA A TOCAR VIOLARTE TODA LA SEMANA YA QUE TÚ NO ME DEJAS MÁS OPCIONES. ¿ESO ES LO QUE QUIERES? ACASO ¿NO TE GUSTARÍA SEGUIR TENIENDO LOS ORGASMOS QUE SOLO YO TE HE HECHO SENTIR?
R: BUENO, NO ES ESO. ES QUE NO DESEO LUCHAR CON MI CONSCIENCIA. TE PUEDES IMAGINAR CUANDO YO ESTÉ EN LOS ACTOS DE LA PARROQUIA Y RECUERDE TODO LO SUCIO Y PECAMINOSO QUE HICIMOS AQUÍ. VOY A SENTIR QUE TODOS ME ESTAN MIRANDO, AUNQUE NO SEA ASÍ.
G: PERO YO TODAVÍA TE DESEO CON DESESPERACIÓN. ¿TÚ A MÍ NO?
R: SÍ, YO TAMBIÉN QUIERO SEGUIR CONTIGO HACIÉNDOLO SIEMPRE. PERO, Y SI NOS DESCUBREN. LO MEJOR ES QUE ESTO NO VUELVA A PASAR.
YO DE TONTA LE DÍ LA ESPALDA PARA SALIR DEL CUARTO Y FUE CUANDO ÉL ME VOLVIÓ A TOMAR CON SUS FUERTES BRAZOS. ME DIJO LO SIGUIENTE:
G: MI AMOR, NO PUEDO DEJARTE IR. EN REALIDAD TE VOY A CONFESAR ALGO QUE HE MANTENIDO OCULTO POR AÑOS. YO ESTOY PERDIDAMENTE ENAMORADÍSIMO DE TI. SIEMPRE LO HE ESTADO. TE AMO CON LOCURA, CON LUJURIA, CON DESENFRENO, SIN LÍMITES. SI YO ME CASÉ CON TU HIJA FUE PARA PODER ESTAR CERCA DE TI. POR AMOR ÚNICAMENTE A TI. YO NO PUEDO VIVIR SIN TI. ACASO NO LO SENTISTE CUANDO TE HACÍA EL AMOR, CUANDO TE POSEÍA EN CARNE VIVA.
R: GIOVA NO. TÚ NO PUEDES ESTAR ENAMORADO DE MI. ESO ES PECADO.
Y: NO ESTO ES AMOR, AMOR PURO, DEL BUENO, DEL QUE SE SIENTE SÓLO UNA VEZ EN LA VIDA. Y YO LO SIENTO SÓLO POR TI.
ENTONCES ÉL ME VOLTEÓ Y ME MIRÓ DIRECTAMENTE A LOS OJOS. Y SIN PALABRAS, SÓLO CON SU MIRADA ME DIJO QUE ME AMABA. YO LO VÍ EN SUS OJOS. FUE ALGO BASTANTE TIERNO. Y ALLÍ ME BESÓ EN LA BOCA. TODO MI CUERPO LO SINTIÓ. YO NO PUDE SEGUIR RESISTIÉNDOME MÁS Y VOLVÍ A CAER OTRA VEZ EN SUS BRAZOS PARA NUNCA MÁS VOLVER A SALIR DE ALLÍ.
GIOVANI ME VOLVIÓ A DESNUDAR Y A DESNUDARSE ÉL. LUEGO SE ACOSTÓ BOCA ARRIBA Y ME SEÑALO PARA QUE YO ME SUBIERA ENCIMA DE ÉL Y ME INTRODUJERA TODO SU ENORME PENE UNA VEZ MÁS DENTRO DE MI ENORME VULVA. Y ASÍ LO HICE. EL PLACER FUE INTENSO. POR PRIMERA VEZ EN MI VIDA EMPEZÉ A CABALGAR ENCIMA DE ÉL. EL PLACER SE APODERÓ DE MÍ A TAL PUNTO QUE MIS GRITOS DE PLACER FUERON DESCARADOS Y SUCIOS. NO ERA YO, ERA OTRA MUJER TOTALMENTE DISTINTA. DE LA DAMA CATÓLICA, DECENTE, PULCRA Y DEFENSORA DE LOS MATRIMONIOS NO QUEDABA NADA.
ASÍ ESTUVE YO ENCIMA DE ÉL CORRIÉNDOME EN MULTIPLES OCASIONES HASTA QUE SENTÍ QUE MI YERNO ME APRETÓ LAS ENORMES NALGAS EN SEÑAL DE QUE DESCARGARÍA NUEVAMENTE TODO SU SEMÉN DENTRO DE MÍ. Y ASÍ FUE. UNA VEZ MÁS ÉL INUNDÓ TODA MI VAGINA CON SU SECRECIÓN. YO ME TIRÉ ENCIMA DE SU PECHO Y ALLÍ ABRAZADOS NOS BESAMOS POR VARIOS MINUTOS.
DESPUÉS YO LEVANTÉ Y ME FUI A LIMPIAR AL BAÑO. ÉL ENTRÓ DESPUÉS PERO ESTA VEZ ÉL ME ABRAZÓ Y ME BESÓ ALLÍ DEBAJO DE LA DUCHA. AL POCO RATO VOLVÍ A SENTIR QUE TUVO OTRA ERECCIÓN Y LO HICIMOS NUEVAMENTE, PERO ESTA VÉZ FUE EN EL BAÑO Y DE PIES. FUE INCREIBLE.
UNA VEZ TERMINAMOS. SALIMOS Y NOS CAMBIAMOS. VÍ LA HORA Y LE DIJE A MI YERNO QUE ME IBA PARA LA PARROQUIA A UNA REUNIÓN PARA ULTIMAR LOS DETALLES DEL DOMINGO DE RAMOS. ÉL ME DIJO QUE ESTABA BIEN, PERO QUE CUANDO VOLVIERA ÉL ME HARÍA SUYA NUEVAMENTE.
YO LE SONREÍ Y ME FUI. ME SENTÍ EXTRAÑA, NERVIOSA Y DISTRAIDA EN LA REUNIÓN CON EL CURA PÁRROCO Y LAS OTRAS DAMAS DEL BARRIO. MI VULVA AUN ESTABA EXPULSANDO SEMEN DE MI YERNO Y MI PANTI SE HABÍA EMPAPADO POR COMPLETO. COMO SI ME HUBIERA ORINADO. LO ÚNICO QUE PENSABA ERA EN VOLVER PARA HACER EL AMOR CON MI YERNO DE NUEVO.
CUANDO POR FIN TERMINÓ ESA REUNIÓN SALÍ APRESURADAMENTE DE ALLÍ. ME TOQUÉ LA FALDA NEGRA QUE LLEVABA Y EFECTIVAMENTE ÉSTA SE ENCONTRABA MOJADA. AL LLEGAR A CASA, MI YERNO ME ABRAZÓ Y DE UNA ME DESNUDÓ. YO LE DIJE QUE LO DESEABA Y QUE QUERÍA QUE ME LO HICERA ALLÍ DE PIE FRENTE A LA PUERTA DE ENTRADA. Y PUF. MI YERNO ME VOLVIÓ A COGER SIN NINGÍN TIPO DE REPAROS HASTA QUEDAR SACIADOS LOS DOS DE NUESTRA LUJURIA ADULTERA.
NOS SENTAMOS EN EL SOFÁ DE LA SALA. Y FUE ALLÍ DONDE MI YERNO ME PROPUSO LO MÁS SUCIO, INDECENTE, IMPÚDICO, OBSCENO, INMORAL E INDECOROSO QUE YO HAYA ESCUCHADO EN MI VIDA, PERO QUE AL FINAL, DESPUÉS DE EXPERIMENTARLO, RESULTARÍA SER LO MÁS SUBLIME, DELICIOSO, GLORIOSO, EXTRAORDINARIO, MARAVILLOSO, ESTUPENDO, FENOMENAL, FANTÁSTICO, EXQUISITO Y SUPER ADICTIVO DEL MUNDO, EL SEXO ANAL.
AL PRINCIPIO NO QUERÍA PERO CÓMO NEGÁRMELE AL HOMBRE QUE ME ESTABA HACIÉNDO LA MUJER MÁS DICHOSA DEL MUNDO. ÉL ME LLEVÓ AL BAÑO Y ME DIJO QUE PARA QUE FUERA LIMPIO YO DEBERÍA DEFECAR PRIMERO. Y ASÍ LO HICE, EVACUÉ TODO LO QUE PUDE. POSTERIORMENTE, ÉL ENTRÓ AL BAÑO CON UNA PEQUEÑA MANGUERA QUE CONECTÓ AL LAVAMANOS. ACTO SEGUIDO, ME DIJO QUE ME INCLINARA HACIA DELANTE PARA ÉL PODER TRABAJAR EN MI ENORME CULO SUPER GORDO. DE ESTA FORMA LO HICE, DEJANDO TODO MI ENORME TRASERO ENFRENTE DE SU CARA. ÉL LO MOVIÓ EN DIRECCIÓN DEL RETRETE Y ME UNTÓ EN EL ANO UN ACETE QUE HABÍA TRAIDO DE SU CUARTO, Y TAMBIÉN LE UNTÓ A LA MANGUERITA. LUEGO ME LA METIÓ POR EL ANO CASI COMO 5 CMS Y ABRIÓ EL GRIFO DEL LAVAMANOS. DE ESTE MODO EMPEZÉ A SENTIR COMO MI RECTO SE LLENÓ DE AGUA PARA LIMPIARLO DE RESTOS DE EXCREMENTO. CUANDO SINTIÓ SACÁRMELO LO HIZO CON MI TRASERO INCLINADO HACIA EL RETRETE PARA QUE EL AGUA SUCIA DE MI ESTIÉRCOL CAYERA EN ÉL. ASÍ LO HIZO VARIAS VECES HASTA QUE EL AGUA SALIÓ LIMPIA.
DESPUÉS NOS FUIMOS PARA MI CUARTO Y ALLÍ ME PUSO BOCA ARRIBA. Y ME DIJO:
G: MI AMOR. TE VA A DOLER AHORA QUE EMPIEZE A HACERTE EL AMOR POR TU ANO. ES QUE ES TU PRIMERA VEZ. QUIZAS DERRAMES ALGO DE SANGRE. Y ESO ES PORQUE TU ANO ES VIRGEN Y YA NO ERES UNA NIÑA. PERO TE RUEGO QUE NO ME APARTES PORQUE VOY A HACÉRTELO CON TODO EL AMOR DEL MUNDO Y CON SUMO CUIDADO. SI SIENTES LLORAR DE DOLOR HAZLO. ADEMÁS DEBES TENER EN CUENTA QUE MI PENE ES BASTANTE GORDO Y ESO ES UN TOQUE EXTRA QUE DE SEGURO PROVOCARÁ QUE TE DUELA MUCHO MÁS DE LO NORMAL. PERO TÚ ESTATE TRANQUILA, QUE YO VOY A PROCURAR QUE TE DUELA LO MENOS POSIBLE. ME VOY A CUBRIR EL PENE CON ABUNDANTE ACEITE PARA QUE TE ENTRE LO MÁS SUAVE POSIBLE Y TAMBIÉN TE UNTARÉ EL ANO POR DENTRO Y POR FUERA PARA MAYOR FACILIDAD.
R: LO VOY A HACER PARA COMPLACERTE, YA QUE TÚ ME HAZ COMPLACIDO EN TODO LO QUE TE HE PEDIDO.
G: VOY PRIMERO A EMPEZAR METIÉNDOTE UNO DE MIS DEDOS POR EL ANO PARA INTENTAR DILATÁRTELO, LUEGO TE METERÉ DOS Y POR ÉLTIMO TRES. TODOS MIS DEDOS ESTARÁN BIEN LUBRICADOS. CUANDO TE LOS SAQUE TE METERÉ MI PENE.
R: BUENO, GIOVA. TÚ ERES EL QUE SABE Y EL QUE QUIERE HACÉRMELO. SOY TODA TUYA. EMPIEZA.
MI YERNO EMPEZÓ Y MI ANO EMPEZÓ A ARDERME ALGO. CUANDO POR FIN ME SACÓ LOS TRES DEDOS, SE ACOMODÓ Y ME METIÓ SU ENORME Y GORDO PENE DENTRO DE MI VULVA PARA LUBRICAR SU PENE CON MIS LÍQUIDOS. ME COGIÓ HASTA HACERME VENIR A CHORROS Y PARA QUITARME UN POCO EL NERVIOSISMO QUE ME MATABA. UNA VÉZ TERMINÉ ÉL ME SACÓ ESE ENORME TRONCO DE CARNE BIEN MOJADO CON MIS SECRECIONES VAGINALES Y ORGÁSMICAS Y ME UBICÓ SU GORDO GLANDE EN MI ANO ACEITADO.
ALLÍ, CON SUMO CUIDADO INICIÓ LA PENETRACIÓN EMPUJÁNDO SU GLANDE. YO SENTÍ CÓMO, A PESAR DE ESTAR DILATADO MI ANO, SU GLANDE ME ABRIÓ EL ANO POR COMPLETO. ME ARDÍA BASTANTE, PERO AL MISMO TIEMPO AL VER EL ROSTRO DE SATISFACCIÓN DE MI YERNO ME GUSTABA. ENTONCES HICE ALGO TOTALMENTE LOCO Y DESQUICIADO. LE HICE SEÑAS A MI YERNO PARA QUE SE INCLINARA HACIA MI PARA HABLARLE ALGO AL OIDO. ÉL ASÍ LO HIZO. Y YO LE HABLÉ ASÍ:
R: PAPI, SÉ QUE ME DESEAS PENETRAR POR MI CULO CON MÁS GANAS QUE CUANDO ME COGISTE POR LA VULVA. ¿NO ES CIERTO? DIME LA VERDAD. LO SENTÍ CUANDO ME CHUPASTE EL ANO POR PRIMERA VEZ. ME LO CHUPASTE CON MÁS INTENSIDAD QUE CUANDO ME CHUPASTE LA VULVA.
G: EH…, BUENO, LA VERDAD ES QUE TÚ TIENES RAZÓN. ES QUE TÚ TIENES EL CULO SUMAMENTE GIGANTESCO. YO HE VISTO CÓMO LOS HOMBRES EN LA CALLE TE LO VEN Y TE LO CODICIAN A PESAR DE QUE TÚ VISTES BASTANTE RECATADA, Y ESO ME DA RABIA. TU ENORME CULO FUE LO PRIMERO QUE ME GUSTÓ DE TI, ESA ES LA VERDAD.
R: O SEA QUE TÚ HAS QUERIDO ROMPÉRMELO POR MUCHO TIEMPO. ¿POR QUÉ NO ME LO ROMPES AHORA? VAMOS, PAPI. YO TE DOY EL PERMISO PARA QUE SACIES ESA HAMBRE LUJURIOSA Y ESA SED PECAMINOSA QUE TE ESTÁ MATANDO DE REVENTARME MI ENORME Y GORDÍSIMO CULO. ES TODO TUYO. SATISFÁCETE. HAZME SENTIR CUÁNTO ME DESEAS. NO TENGAS MIEDO. DATE ESE GUSTO. TE LO MERECES, TE LO HAS GANADO.
G: ¿ESTÁS SEGURA, MI AMOR? MIRA QUE TE PUEDO REVENTAR TODO EL ANO Y SACARTE BASTANTE SANGRE Y MAÑANA QUIZÁS NO VAYAS A PODER LEVANTARTE PARA IR A LA MISA DEL DOMINGO DE RAMOS. TE PUEDO HACER LLORAR DE DOLOR.
R: SÉ QUE ESTO ES UNA LOCURA, PERO ACASO ¿TÚ NO QUIERES HACÉRMELO ASÍ? VAMOS, RÓMPEME, MI AMOR, SOY TODITA TUYA. MI ENORME CULO ES TODO TUYO. EMPIEZA YA Y NO PARES AUNQUE YO LLORE, GRITE DE DOLOR O TE PIDA QUE TE DETENGAS.
G: ESTÁ BIEN MI AMOR, AQUÍ VOY, PREPÁRATE.
MI YERNO DE UN SOLO ENVIÓN ME INCRUSTÓ SUS 23 CMS SUPER GORDOS DENTRO DE MI ESTRECHO Y VIRGEN ANO. YO GRITÉ BASTANTE DURO DE DOLOR. PERO ÉL NO LE IMPORTÓ E HIZO LO QUE YO LE PEDÍ. ENTONCES COMENZÓ A METÉRMELO Y SACÁRMELO TODITO, DESDE EL GLANDE HASTE EL PEGUE. CON SUMA VIOLENCIA. SUS EMBESTIDAS ERAN MÁS SALVAJES QUE CUANDO ME COGIÓ POR LA VULVA LA PRIMERA VEZ EN LA POSICIÓN DEL MISIONERO. EL ARDOR ERA INSOPORTABLE, PERO ME GUSTABA SENTIR ESA DOLOROSA SENSACIÓN. MI YERNO GRITABA MI NOMBRE MIENTRÁS ME COGÍA BESTIALMENTE POR EL CULO. YO NO ME PERTENECÍA. MIS GRITOS DE DOLOR ERAN CADA VEZ MÁS FUERTES. DE PRONTO SENTÍ ALGO CALIENTE SALIENDO DE MI ANO. ERA MI SANGRE. GIOVANI ME HABÍA ROTO EL ANO. LA SANGRE CORRÍA POR MI CULO Y MANCHÓ LA SÁBANA. PERO NO ME IMPORTÓ. LO ÚNICO QUE ME IMPORTABA ERA QUE MI YERNO SE DIERA GUSTO CONMIGO, Y SÓLO CONMIGO. YO YA SABÍA QUE DESPUÉS DE ESTO NO HABÍA MARCHA ATRÁS. TENDRÍA QUE SER MUJER DE MI YERNO POR SIEMPRE SIN IMPORTAR NADA DE LO QUE SUCEDIERA SI NOS ATRAPABAN. ESE SEXO ANAL FUE BASTANTE DEPREVADO, SÁDICO POR PARTE DE ÉL Y MASOQUISTA POR PARTE MÍA.
DESPUÉS DE UNOS TREINTA MINUTOS ÉL ME VOLTEÓ PARA QUE YO QUEDARA EN CUATRO SIN SACÁRMELA. LUEGO PROSIGUIÓ CON SUS SALVAJES IMPULSOS. LES JURO QUE SENTIR TODO ESE DOLOR MIENTRÁS ÉL SE GOZABA MI CULO, ME GUSTÓ COMPLETAMENTE, TANTO QUE ME VOLVÍ SUPER ADICTA AL SEXO ANAL CON MI YERNO. A TAL PUNTO QUE DE DIEZ VECES QUE HACEMOS EL AMOR 7 VECES SON SEXO ANAL SALVAJE Y VIOLENTO.
MI YERNO INFORTUNADAMENTE NO PUDO SEGUIR POR MÁS TIEMPO Y TERMINÓ CORRIÉNDOSE DENTRO DE MI RECTO. ME LO SACÓ Y ME TOMÓ UNA FOTO CON SU CELULAR PARA QUE PUDIERA VER LO REVENTADO QUE ME HABÍA QUEDADO EL CULO, MI ANO QUE YA NO ERA PARA NADA VIRGEN.
DESPUÉS DE ESTO LO HICIMOS TODA LA SEMANA. Y CLARO YO ASISTÍ CUMPLIDAMENTE A TODAS LAS MISAS DE SEMANA SANTA DE LA PARROQUIA. EN LA IGLESIA CATÓLICA SIGO SIENDO TODA UNA BEATA, UNA PIADOSA MUJER CATÓLICA, EJEMPLO DE FIDELIDAD EN EL MATRIMONIO Y FERVOROSA DEFENSORA DE LA SUMISIÓN DE LA MUJER EN EL HOGAR Y LA CASTIDAD, DECORO, DECENCIA, PUREZA SEXUAL DE LA MUJER CATÓLICA. PERO EN LA CAMA CON MI YERNO, QUIEN AHORA ES MI MARIDO, MI HOMBRE, MI AMANTE, SOY UNA LOBA COMPLETA, UNA PERRA SUCIA Y DEPRAVADA, LUJURIOSA Y ARRECHA, AMANTE Y ADICTA DE SU PENE. NO HE VUELTO A ESTAR NI A DORMIR CON MI ESPOSO. LA EXCUSA ES QUE YA LA MENOPAUSIA ME LLEGÓ Y MI VIDA SEXUAL CON ÉL TERMINÓ, QUE YA NO TENGO POR ESE MOTIVO DESEOS ÍNTIMOS. POR LO CUAL AHORA DUERMO EN UN CUARTO APARTE, EN DONDE CASI TODAS LAS NOCHES HAGO EL AMOR CON MI GIOVANI, MI YERNO AMADO. ESPERO Y NO ME JUZGUEN MAL POR LO QUE HE HECHO, PERO UNA MUJER CUANDO CONOCE A UN HOMBRE COMO ESTOS TIENE QUE HACER LO QUE SEA POR ÉL. LO AMO CON LOCURA Y JAMÁS LO VOY A DEJAR. GRACIAS POR LEER MI RELATO. TODO LO QUE HE DICHO AQUÍ ES REAL. NO HAY NADA EXAGERADO. TODO ES VERDADERO. CHAO

Dulce Posesion

Las piernitas flacas, las manos cruzadas a la altura de su bajo y vientre
y solo mirando el piso; tipica villerita…. Habia quedado a cargo de la tía al morir sus padres y esta que mas de una vez se acostó conmigo me la ofreció por un buen precio…el único encanto que tenia era su virginidad. Tratala bien me pidió su tutora y ex-amante; fuimos a la pieza y la senté al borde de la cama acariciando su huesudo cuerpito al tiempo que le decía palabras de tranquilidad buscando besarla pero ella me negaba sus labios y solo aceptaba unos pocos besuqueos. La recosté y empece a desvestirle mientras mi lengua saboreo sus incipientes tetitas bajando mas allá del ombligo teniendo que separar sus manitos que cubrían en una inútil resistencia su inmaculada conchita. Lamí sus muslos internos y llegue a sus labios vaginales con el olorcito a jabón de tocador barato como su perfume y comencé a chuparla…al cabo de unos minutos gimió retorciéndose y eso me enloqueció de sobremanera poniendo mayor dulzura en la practica del sexo oral. Entrelazamos los dedos y cuando sus labios vaginales se hincharon chorreando flujo a granel decidí empezar a subir; cuando mi pene llego a la altura de su ardiente vagina se mordió el indice implorando que no lo hiciera. Entre de una haciéndola gemir y retorcerse mientras lloraba y yo bombeaba buscando meter mi lengua en su boca la cual me fue negada. Me dedique a coger y agradecerle el honor de ser el primer hombre en ella, le acabe en la pancita y quedo en posición fetal semi tapada con las sabanas mientras me limpie y retire después de saludar a su tía pagando el “contrato”. Después de un par de meses me conecte por llamado de su nueva “mama” e intrigado fui al café donde nos encontrábamos. “quiere verte” la mire con curiosidad y ella agrego “fuiste su primer hombre y la trataste bien; dale no la desprecies” Volvimos a encontrarnos y pese a su decisión de verme aun seguía tímida. La acaricie y busque su boca que encontré mas generosa que antes hasta llegar a besos de lengua que nos ahogaban, seguía flaquita y dulce, cogimos con pasión y mas sueltos, ella arqueo su cuerpo ofreciéndome la vagina para que la lamiera y cuando le pregunte quien le enseño a hacer eso me contesto que se le ocurrió en las pajas que se hacia pensando en mi. Chupe con devoción las tetitas y de a poco le fui abriendo la cola. Empezamos a tener varios y repetidos encuentros hasta que en una oportunidad me detuve a mirarla mientras se vestía; estaba realmente muy buena, sus tetas tenían un tamaño ideal; sensuales y de un tamaño que permitía libarlas con dulce placer, la cola había crecido en una forma increíble en tamaño redondez y dureza. Cualquier hombre soñaba con ese cuerpo, en el living le toque el culo a su tia y esta me reto diciendo que si quería que ella la odiara dado el metejon que tenia conmigo.Venia para mi amante el cumpleaños que mas celebra una mujer y le pregunte que quería: que amanezcamos juntos dijo sin pudor alguno- como marido y mujer agrego suplicando. Tenia una casa standar en un barrio bajo super tranquilo y las mude ahí sacándolas de la villa haciendo un testamento para ambas sin que lo supieran. Ese día lleve sandwich tortas y bebida para los tres mas un montón de ropa para ambas de las cuales ella eligió para andar en la casa una bata roja de seda corta la cual uso sin nada en su parte superior y yo me servia a gusto de sus pechos en cualquier momento. a la madrugada nos fuimos a dormir y nos amamos como locos; hizo arcadas cuando me chupo el culo y me tomo el semen por primera vez. Rato después me levante a orinar y al volver cuando levante las sabanas vi con otros ojos su fabuloso cuerpo, era menor a mis nietas y tenia mas lomo que hijas y nueras y era mía….mía. Me acosté y tomándola del hombro la gire para dormirnos abrazados, estaba calentita dura y sus sabrosas tetitas quedaron contra mi pecho y mi mano se poso en su cola. Cuando cerré los ojos escuche su vocecita suplicando que la cogiera de nuevo; no hay mejor potenciador que la calentura en si y como pude imprudentemente le acabe adentro durmiéndonos después.

Cogiendo con mi Suegra…

Estando sin ver a mi novia por 2 años… tuve que buscar consuelo y desahogo… y quien mejor que su mama. Así todo queda en familia…

Hola el relato que les voy a contar es real, por lo tanto voy a utilizar nombres falsos.
Diremos que yo me llamo Alberto y tengo 24 años, yo tuve una relación con una chica llamada Luisa, la cual tiene una madre que cuando yo la conocí, que fue hace 6 años… era una señora gordita. La cual no llamaba mi atención en lo más mínimo.

Yo dure con Luisa 6 años de noviazgo, en el cual hace 2 años su mama comenzó a consumir productos dietéticos y a hacer mucho ejercicio… ella adelgazo y comenzó a tornear su cuerpo. Me di cuenta del cambio y no niego que comencé a mirarla con ojos de deseo, sobre todo cuando regresaba de hacer ejercicio, se veía… ¡¡¡súper sexi!!!
Yo no podía dejar de mirarla y no dejaba de fantasear con ella, pues era una de esas mujeres maduras, elegantes y con buen cuerpo…
Ella es una mujer morena, cabello negro y lacio, alta, cara elegante, buenas tetas, pero lo que más llamaba mi atención era su culo. Ella es una mujer con caderas anchas y culo parado y redondo… ella se parece algo a la actriz mexicana “Isaura Espinoza” de hecho, en una ocasión le comente a mi novia el parecido de su mama con dicha actriz y me dio la razón.
Mi relación con Luisa iba bien, pero cuando llevábamos 5 años de noviazgo, ella se fue a estudiar a la capital y por obvias razones se iría a vivir allá.
Ella se fue, pero todas las noches después de ir a la universidad pasaba a casa de su Mama para hablar por teléfono con mi novia… pues aprovechaba que ella todos los días le hablaba.
Gloria… que es el nombre de mi suegra, es madre soltera, solo tubo a Luisa y vive sola.

Todas las noches que yo pasaba, mi suegra me esperaba para hablar con mi novia por teléfono y después me invitaba a cenar. Después le hacía un poco de compañía y como a las 11 de la noche me iba a mi casa. Pues vivimos en el mismo edificio, solo que en diferente piso.

Pero para no hacerla más de emoción, lo sexual comenzó una ocasión que ella me pidió de favor que si podía pasar a checar un apagador de luz, yo le dije que sí y pase ese mismo día a las 4 de la tarde, pase antes de irme a la escuela. Pero justo cuando estaba haciendo eso…
Ella me dijo: Me voy a meter a bañar rápido… ahorita salgo.
Yo le respondí: Ok
Y se metió a bañar, yo seguí con lo que estaba haciendo y minutos después salió del baño envuelta en una toalla y con el cabello mojado… se acercó a mí y yo pude ver sus tetas apretadas por la toalla… se veía muy sexy…
Y me pregunto: ¿Cómo vas?
Yo respondí: Bien… ya casi termino…

Entonces respondió: Que bien… entonces me voy a arreglar. Se dio la vuelta y se fue a su cuarto a arreglar… yo mire su trasero en lo que ella se dirigía hacia su cuarto, era enorme y estaba muy ajustado a la toalla, se marcaban sus redondas nalgas cuando caminaba, yo moría de ganas de acercarme a ella y quitarle la toalla… pero solo la mire. Pero enfrente de ella había un espejo y se dio cuenta que cuando camino, yo deje de trabajar y la mire mientras ella caminaba… cuando la vi a los ojos por el espejo, solo desvió la mirada.

Yo era prácticamente de la familia, pues llevaba más de 5 años de relación con su hija, mi suegra me pedía mil favores y yo la apoyaba en todo lo que ella me pedía…

En otra ocasión, una noche me pidió que si el fin de semana la podía acompañar a hacer unos pagos en el banco, pero como eran muchos pagos los que haría, pues me dijo que si le podía ayudar.
Yo le dije que sí y quedamos que el sábado yo pasaría por ella a su casa a las 9 de la mañana.
El sábado pase por ella como habíamos quedado, cuando llegue… toque el timbre, pero no me abrió, estuve tocando durante un rato… y después de un rato me abrió… salió envuelta en una toalla… pero a diferencia de la ves anterior… esta era más pequeña.
Y me dijo: Perdón, pero me estaba bañando…
Entre y la salude, le di un beso en la mejilla y le dije: Ok, no se preocupe.
Ella me dijo: Pero tú tienes llaves de la casa… ¿no?
Yo le respondí: Si… (Yo tenía llaves de su casa, por que como les dije, ellos me pedían favores y luego no estaban, así que cuando eso pasaba yo entraba a su casa con las llaves)
Entonces me dijo: Pues hubieras entrado… por mí no hay problema…
Entonces le dije: Pues si… ahora para la otra…
Y me dijo: Pues… bueno, me voy a arreglar… y de fue a su cuarto.
Cuando se dio la vuelta mire su culo y no estaba cubierto, pues la toalla no lo tapaba… al darme cuenta de eso, me fui atrás de ella… mirando su culo al desnudo.
Ella se dio cuenta y me pregunto un poco sorprendida: ¿Qué paso?
Y le respondí un poco titubeante: Es que… voy al baño… (Pues el baño está enfrente de su cuarto)
Ella me dijo: Ah… Ok. Y se metió a su cuarto.

Hicimos todo lo que teníamos que hacer y terminamos como a la 1 de la tarde y ella me invito a comer… para ser honesto mi suegra se veía espectacular, traía puesto un vestido como de imitación de seda que se veía… ¡¡¡Deliciosa!!! Su culo parado y sus tetas redondas.
Terminamos de comer y me dijo que si podía acompañarla a SEARS a comprar unas cosas… el chiste es que me pase todo el sábado con ella, pues a su casa regresamos como a las 8 de la noche… justamente para hablar por teléfono con Luisa.

Después de hablar con mi novia, nos pusimos a ver un rato la TV y en ese momento…
Me dijo: Tengo un dolor en la espalda… creo que dormí mal.
Yo le dije: ¿Quiere que le dé un masaje?
Ella respondió: ¿En Serio…?

Yo dije: Si…
Entonces me dijo: Bueno…
Así que me senté detrás de ella y ella se sentó en la orilla del sillón de la sala, ósea… yo abrí mis piernas y se sentó enfrente de mí… y comencé a masajear su espalda.
Comencé por los hombros y poco a poco fui bajando mis manos por toda su espada… ella gemía y se retorcía, parecía que le gustaba.
Cuando de repente ella se reclino para enfrente… yo puse mis manos sobre sus costillas, debajo de sus axilas… cuando hice eso, ella se echó para atrás y se recargo en mi pecho, yo me comencé a calentar pues después hiso su cabeza a un lado y dejo su cuello enfrente de mi cara.

Y dejándome llevar por mi calentura… puse mis labios sobre su cuello y comencé a besarlo, ella solo cerro los ojos y lo disfruto… al ver que su reacción fue esa, yo inmediatamente puse mis manos sobre sus grandes tetas y comencé a acariciarlas… ella me dejo durante un buen rato yo siento que fue como 5 minutos… sus tetas eran muy firmes, comencé a sentir como sus pezones comenzaron a ponerse duros… entonces los apreté y ella se dejó, no hizo nada.
El problema fue cuando baje mi mano por su abdomen y toque su vagina… cuando hice eso… inmediatamente se quitó y me dijo: ¡¡No Beto!!! ¡¡¡Esto, está mal!!!
Yo me sorprendí y le dije: Si… perdóneme…
Ella me dijo: No sé qué me paso, pero esto no debió de haber pasado…
Yo le dije: Si… tiene razón.
Entonces se fue a su cuarto y solo me dijo: Buenas noches.
No sabía que hacer pues estaba excitado pero también me sentía apenado, me quede como 15 minutos viendo un rato la TV en su casa y después me levante y me fui a mi casa.
Y cuando iba cerrando la puerta, ella salió y me dijo: Perdóname… no es que no me haya gustado, pero no está bien que tú y yo hagamos ese tipo de cosas… pues eres el novio de mi hija…
Yo le dije: Al contrario… perdóneme usted a mí.
Y ella me dijo: Entiendo cómo te sientes, por qué estamos igual… los dos estamos muy necesitados y la carne es débil… y de esto que paso nadie se tiene que enterar.
Yo le dije: Si… está bien.
Entonces me despedí de beso y me fui.

Pero en toda la noche no pude sacarla de mi cabeza, así que como a las 2 de la madrugada y sin pensarlo mucho fui a su casa.
Y como yo traía llaves, abrí la puerta con mucho cuidado y entre a la casa, me fui directamente a su cuarto, abrí la puerta y lo primero que hice fue quitarme toda la ropa y después me metí a su cama.
Ella despertó inmediatamente, prendió una lámpara de su tocador…
Y me dijo: ¿¿Qué haces aquí??
Yo respondí: Nada… y me acerque a besar su cuello, pues sabía que a ella eso la volvía loca.
Entonces me dijo: No puedes estar aquí… pero no hiso nada por quitarme de encima de ella.
Entonces le pregunte: ¿¿No?? ¿¿Esta segura??
Y en ese momento levante su camisón de dormir, acaricie sus piernas y puse mi mano sobre su calzón intentando bajarlo… inmediatamente ella dijo: ¡¡No!! No hagas eso… pero no hiso ningún movimiento para impedirlo.

Yo le susurre al oído: Nada más tantito… ¿¿Sí?? La verdad es que la deseo… estoy muy caliente.
Entonces dijo: ¡¡Ahí dios…!! ¿Por qué me haces esto…?
Y me miro a los ojos y me dijo: Si no fueras el novio de mi hija… otra cosa seria…
Yo la mire a los ojos y le dije: Nada más tantito… nadie se va a enterar…
Entonces me dijo: Bueno, pero no me vallas a coger, ¿¿Eh??
Yo le dije: No… solo déjeme acariciarla…
Entonces dejo que le quitara su calzón, cuando lo quite completamente.
La acaricie y le metí mis dedos en su vagina durante un rato y ella gemía en voz baja…
Y comencé a besar sus tetas sobre su camisón
Después me acerque a ella y bese su cuello.
Ella solo me decía: Mira que cosas me haces hacer… y gemía…
Yo acerque mi pene a su vagina y ella me decía en voz baja: No… está mal que tú y yo cojamos…
Yo solo le dije: Nada más tantito… ¿Sí? Me muero de ganas…

Ella me dijo: No… esto está mal… entonces la bese en la boca y cuando ella contesto mi beso, yo puse mis manos en su trasero con la intención de que abriera sus piernas y lo hiso… cuando abrió las piernas, deslice mi pene por su vagina que estaba súper mojada y la penetre.
Ella gimió y dijo: ¡¡¡Ay… no mames!!! Te dije que no…
Yo le dije: Nada más tantito… ¿¿Si?? y comencé a moverme…
Ella me respondió: Ahhh… pero, nadie se puede enterar de esto… ¿¿Ehh??
Yo le respondí: Nadie… Y seguí cogiéndola…

En ese momento ella perdió toda la timidez y el temor y abrió completamente sus piernas y me comenzó a besar con mucha pasión. Se notaba que era una mujer que tenía mucho tiempo desatendida.
Se quitó toda su ropa y quedo completamente desnuda, entonces yo comencé a besar sus grandes tetas, tenía unos pezones grandes y muy suaves, ella me dijo: Que rico, hazlo… pero no dejes de cogerme…
Yo le dije: Ok…
Entonces ella dijo: ¡¡¡Esto es lo que tanto necesitaba!!!
Yo seguí cogiéndola con todas mis fuerzas… y ella gemía como una perra en celo… nunca había escuchado a ninguna mujer gemir de esa manera y tan fuerte.
Me decía: ¡¡¡Ay… si!!!! Así… ¡¡Déjate Venir!! ¡¡¡Dame con todo!!
Yo me calenté tanto que comencé a tratarla como una puta, agarraba sus tetas, las mordía, tocaba todo su cuerpo con mis manos y ella se escurría por mis manos mientras y gemía al sentir mi pene.

Después levante sus piernas y las puse sobre mis hombros, eso hiso que mi penetración fuera hasta el fondo de su vagina y cuando lo hice ella dijo: ¡¡Ay… no mames!! ¡¡Esto me encanta!!
Yo la cogía con todas mis fuerzas y ella gemía y gemía… casi gritaba, aparte me di cuenta que es una mujer que le gustaba decir groserías cuando cogía.
Me sorprendió y me prendió mucho, pues en todo el tiempo que llevaba de conocerla nunca la había escuchado decir ni una grosería, de hecho era una señora muy educada… pero en ese momento no paraba de decirlas.
Y me eso me excito mucho… pues que ella se portara de esa manera y me hacía sentir que no me estaba cogiendo a mi suegra.
Después le dije: Le quiero dar por atrás…
Ella me pregunto: ¿¿Por el culo???
Yo le respondí: No… por la vagina, pero quiero tener su culo enfrente…
Y me pregunto: ¿¿Para qué??
Le conteste: pues… me gusta mucho su culo…
Entonces se voltio, se puso en 4 y me puso su enorme culo enfrente de mi… yo lo mire, lo toque…
Y le dije: ¡¡Ayyy..!! Que buen culo tiene suegrita…
Ella volteo su cara, me miro y me dijo: Ahorita no soy tu suegrita…
Yo le pregunté: ¿¿Ahh… no?? ¿¿Entonces?? Y le metí mi pene por su vagina y la comencé a coger de perrito… ella gemía y apretaba y mordía su almohada…
Y después me dijo:¡¡¡Soy tu PUTA!!! Así que trátame como eso… como tu PUTA.
Yo la seguí cogiendo… no podía creer lo loca y puta que era mi suegra, se ve que le encantaba que la cogieran y tenía mucho tiempo que no la cogían… agarre su culo con mis manos y la cogí con todas mis fuerzas.

Ella comenzó a gritar y me dijo: ¡¡Ay… no mames!! ¡¡Que chingon me estas cogiendo cabron!!!
Yo no le dije nada, solo seguí cogiéndola y poniendo mi pene hasta el fondo de su vagina, después de tanta calentura que sentía por cogerla, la comencé a agarrar a nalgadas.
A ella le gustaba, pues gritaba cada que la golpeaba
Y después me dijo: Más fuerte… ¡¡¡Pégame más fuerte cabron!!!
Y yo lo hice, le pegaba con todas mis fuerzas y ella gritaba muy fuerte cada que le pegaba.

Después me dijo algo que jamás espere que me dijera, dijo: ¡¡Quiero que me cojas por el culo!!
Era algo que yo nunca había hecho, pero no lo dude, saque mi pene y lo puse en su culo.
Mi pene se deslizo fácilmente por su culo, se ve que anteriormente ya le habían dado por ahí… después ella abrió el cajón de un buró que tiene alado de su cama, saco un dildo y lo puso adentro de su vagina… Ella se masturbaba mientras yo le daba por el culo.

Pocos minutos después me dijo: ¡¡Me voy a correr!!
Y comenzó a gritar muy fuerte… yo la seguía cogiendo por el culo y ella se masturbaba súper rápido…
Después que ella termino, dejo de masturbarse y me dijo: ¡¡Quiero que me llenes mi conchita con tu leche!!
Entonces saque mi pene de su culo y lo puse en su vagina, comencé a cogerla y ella gemía cuando la cogía…
Y poco después termine adentro de su vagina… y ella sintió porque cuando eyacule…
Ella dijo: ¡¡¡Ay… no mames!!! ¡¡Que rico!!
Después saque mi pene y me acosté enzima de ella…
Ella suspiro y me dijo:¡¡Qué bueno estuvo esto!!
Yo dije: Si… Ya tenía muchas ganas de hacer esto…
Me pregunto: ¿De cogerme?
Yo le respondí: Si… está bien buena…
Y ella me dijo: Lo tenemos que repetir, ¿¿Ehh??
Yo le dije: ¡¡Claro!!!

Después ella y yo platicamos que nadie se podía enterar de esto, pero ella y yo seguimos cogiendo durante mucho tiempo, mi novia nunca se enteró, pero después ella y yo terminamos… Pero yo seguí viendo a su Mama en otros lugares… íbamos a hoteles, la llevaba a mi casa cuando no estaban mis papas… ella y yo nos convertimos en amantes, pues solamente nos veíamos para coger. Pues ella es una fiera en la cama… el día de hoy la sigo viendo de vez en cuando, pero solo es para eso…

Papa + Iara (Hija) – Mama

Cada vez que escucho gemir a mama, no puedo evitar mojarme e imaginarte desnudo y bien adentro mió.

Mi habitación queda justo al lado de la de mis padres. Y cada noche podía escuchar contra mi pared, como se golpeaba su cama y lo fuerte que gemía mi mama.
Avecés terminaba con toda la ropa interior mojada de solo imaginar esa situación y a mi papa completamente desnudo.
Cada vez que vuelve el silencio, salgo rápido al pasillo, disimulando que voy a la cocina y puedo ver como sale el todo traspirado, con el bóxer ajustado y marcándole bien sus cosas.
Los días viernes me gusta quedarme con algún pantalón y la parte de arriba del bikini. Siempre digo que es por el calor; pero en realidad me quedo así esperando a que mi papa llegue de jugar al fútbol con sus amigos.
Siempre viene a bañarse a casa y llega vestido con los colores de su equipo aunque muchas veces sin su remera. Y yo aprovecho esa situación para abrazarlo y poder sentir su cuerpo caliente junto al mió.

Durante este verano mi mama se fue al interior a visitar parientes y yo no quería ir y mi papa no podía porque tenia que trabajar. Así que ella se fue por 15 días.
Después de que ella viajo; yo aproveche y excusándome en el calor comencé a estar en con todo el bikini dentro de la casa.
Cuando papa llegaba de trabajar le decía que se quede en bóxer y sin remera, así no tenia tanto calor. El solo se ponía sus pantalones cortos y sin nada arriba. Dejándome disfrutar, viéndolo sin sus remeras puestas.
Cada noche, después de comer, le hacia masajes y refregaba mi cuerpo a su espalda. Y me excitaba mucho tener su piel caliente junto a la mía. Aunque el no decía nada, solo se quedaba un rato y después se iba.
Una noche en medio del oscuro, el creyó que estaba dormida y me levante sin hacer ruidos y en medio del oscuro me acerque a la puerta entreabierta de su habitación y pude ver como se masturbaba. Estaba necesitando una mujer y yo no podía resistirme.
días después, mi mama llamo por teléfono. Diciendo que se quedaría un mes, ya que se había enfermado un familiar y ella lo cuidaría.

Ese día me puse el bikini mas chiquito que tenia y me quede esperando a que papa llegara de jugar al fútbol con sus amigos.
Cuando el llego, lo abrase muy fuerte y me resfrege en su transpiración. Le di un beso en el cuello, uno en el pecho y otro en su tetilla. Le dije que estaba contenta de verlo. El sorprendido, no dijo nada.
Le dije que me iba a bañar primera, porque me ensucio toda con su transpiración. Me saque todo, entre a la bañadera y deje la puerta abierta.
Después de un ratito, escuche su voz, y me decía si podía pasar a hacer pis, a lo que le respondí que si. Mientras me bañaba, veía como se reflejaba su silueta en la cortina de la bañera y vi como sacaba sus cosas completamente duras y empezaba a orinar. Tenia muchos deseos, pero no me animaba a abrir la cortina. Solo deslice mis dedos entre mis piernas e intente calmarme.
Luego de salir y de que el se bañara, cenamos sin pronunciar palabra y nos fuimos a dormir cada uno en su habitación.
En medio de la madrugada, me levante a la cocina a tomar algo. Tenia mi ropa interior, pero decidí no ponerme el corpiño. Cuando llegue comencé a prender las luces y hacer ruidos fuertes. Cuando escuche que se abrió la puerta de mi papa. me quede de espalda al pasillo y solo tomaba gaseosa.

Escuche sus pasos atrás mió y no dije nada, ni el tampoco. Sentí una presión en la cola, entonces puse la cola dura y la hice para atrás, como si se la estuviera entregando. Me agarro de un brazo y me dio vuelta y pude ver que estaba desnudo y con todo bien duro. Empezó a chuparme los pezones y a meterme los dedos entre las piernas. Después, me agarro mis manos e hizo que lo empezara a masturbar, mientras me metía su lengua en mi boca. Cuando se le empezó a mojar toda la cabeza de su miembro, solamente baje y comencé a limpiárselo con mi lengua. El me levanto con fuerza y me puso boca arriba en la mesa de la cocina. Me arranco la ropa interior e hizo que abriera bien grandes mis piernas. enredándolas alrededor de el. Y sin perder tiempo se la agarro y me la metió con fuerza hasta el fondo haciendo que empiece a gemir cada vez mas fuerte. Solo sentía su fuerza y sus movimientos mientras entraba y salía. Tenia su cuerpo transpirado encima mió y sus cosas bien adentro; mientras estaba por explotar del placer.

De repente saca todo su miembro de adentro mió y pone mis piernas en sus hombros. Y otra vez con fuerza me la metió hasta el fondo, pero esta vez en la cola. Haciéndome gemir bien fuerte. Después de romperme toda la cola; el empieza a gemir bien fuerte y a cargarme toda la cola con lo que tenia guardado para mi.

Después de terminar me besa y me refriega todo su miembro en la cara. Nos bañamos juntos y nos fuimos a dormir a mi cama. Finalmente podía tenerlo todo para mi y me gustaba mucho chupársela cada vez que llegaba del trabajo y dormir sintiendo sus cosas en mi cola. Pero cuando llego mi mama se corto todo. Aunque ahora solo ando en polleras y sin ropa interior porque a mi papa le gusta meterse entre mis piernas cada vez que mi mama de descuida.

Convertí a mi esposa en puta y espera un hijo de otro

Logré que mi esposa gradualmente no solo aceptara sino que deseara quedar preñada, embarazada, de otro hombre. Tanto deseaba mi esposa quedar embarazada de otro hombre que estuvo dispuesta a aceptar las consecuencias de llevar en su vientre un hijo de otro y después tener y criar a su hijo.

HISTORIA VERDADERA DE CÓMO CONVERTI A MI ESPOSA EN UNA PUTA Y SE EMBARAZO DE OTRO HOMBRE

Hola me llamo Luis y debo confesar que me costó mucho trabajo decidirme a escribir esta historia de cómo gradualmente convertí a mi esposa en una puta y como este proceso culminó en hacer realidad una fantasía: que a mi esposa la preñara, embarazara otro. Esta es una historia verdadera que inició dos años después de casados y que como les mencioné logré que mi esposa gradualmente no solo aceptara sino que deseara quedar preñada, embarazada, de otro hombre. Es la historia de cómo mi esposa estuvo obsesionada con que otro hombre se la cogiera “a pelo” y se viniera dentro de su vagina. Tanto deseaba mi esposa quedar embarazada de otro hombre que estuvo dispuesta a aceptar las consecuencias de llevar en su vientre un hijo de otro y después tener y criar a su hijo.

Debo dejar muy claro que todo, todo lo que mi esposa y yo hicimos fue con el consentimiento y pleno conocimiento de lo que ambos hacíamos.
Que equivocados están quienes creen que convencer a tu esposa que se la coja otro hombre y además, que deje que la embarace es cosa de un día para otro,. Coger con otro u otra estando casados es algo totalmente diferente a que tu esposa voluntariamente acepte tener cambios serios temporales en su cuerpo durante el embarazo y un cambio permanente en su vida como esposa y madre y la tuya como esposo.

Mi esposa y yo tenemos una relación de mucho tiempo, nos conocemos desde hace muchos años, nos hicimos novios en la secundaria y nos casamos muy jóvenes. Mi esposa Alma es de muy buen ver, no es flaca como se acostumbra hoy, tiene un cuerpo que llama la atención, sus pechos son pequeños, nunca se ha querido operar, tiene unas nalgas y piernas que despiertan el apetito sexual y más cuando se pone faldas cortas. Su culo se le antoja a muchos. De cara muy bonita, muy blanca, de pelo castaño y ojos cafés. No porque sea mi esposa pero en la secundaria y hasta ahora llama la atención a donde vamos y si se viste un poco provocativa ….. más aún. Y curiosamente nunca le ha gustado rasurarse su panochita lo que la hace ver más cachonda. Cuestión de gustos.

Muy pronto después de casados, mientras cogíamos iniciaron las fantasías, fantaseábamos con que ella permitiera que otros hombres la vieran desnuda, ella sabía cuanto me encendía y calentaba esa fantasía, mientras se la metía y la penetraba una y otra vez, le preguntaba si se había dado cuenta como la veían otros hombres durante el día, si pensaba como se imaginaban esos hombres cómo se vería desnuda, y si ella creía que se les antojaría cogerla, ella se calentaba y yo más aún, le preguntaba si no le gustaría que la vieran desnuda, que supieran lo buena y caliente que era además de bonita y sexy.

Esto la prendía, hacía que se mojara y escurriera y yo se lo decía una y otra vez, cuantas veces hacíamos el amor. Hasta que un día sin saber como reaccionaría mientras cogíamos, le sugerí que porque no intentábamos convertir nuestra fantasía en una realidad; al principio me dijo que estaba loco, que como me atrevía a proponerle algo así, que una cosa era que lo platicáramos entre nosotros y otra que fuera real. No insistí ese día, volvía a tocar el tema tres días después diciéndole lo mucho que me calentaría a mi, que me haría desearla más, que nadie la tocaría solo la observarían y que ese sería nuestro secreto. Después de insistir una y otra vez, finalmente accedió a hacer la prueba y muy pronto después hicimos un viaje y le sugerí y aceptó que sería muy fácil si ella se pusiera un “baby doll” transparente y pidiéramos “room service” al cuarto del hotel, de esta manera podría dejar que la viera casi desnuda un desconocido sin consecuencias; yo permanecería en el baño y dejaría la puerta semiabierta para poder ver.

Cuando tocó el encargado de servicio a cuartos era un joven que no daba crédito a lo que veía, Alma frente a él con un “babt doll” rosa, de faldita corta, diminuto calzón, los pechos sostenidos por una telita muy delgada transparente que permitían ver sus erectos pezones, mientras el joven acomodaba el servicio mi esposa se las agenciaba para pasearse frente a él y como yo le había pedido, simuló que se le caía algo y se agachó a recogerlo dándole la espalda, toda la redondez de sus nalguitas quedó al descubierto para que el mesero la viera. Estoy seguro que en ese momento el joven solo pensaba en lo mucho que gozaría cogerse a mi esposa. También debe haber pensado que clase de puta tenía enfrente. Funcionó y después de que salió del cuarto, mi esposa y yo cogimos como locos, ella estaba que ardía, su vagina escurría, no había duda que a ambos nos había calentado la experiencia, mientras la cogía y se la metía una y otra vez le preguntaba si le había gustado portarse como una zorra, ella me contestaba una y otra vez que primero había estado nerviosa pero que después cuando sintió como se mojaba frente a ese extraño, solo pensaba en que le metieran una verga una y otra vez. Cogimos como nunca.

Este juego se repitió por dos años, cada vez le agregábamos algo extra, ya no era solo el “baby doll” transparente, ahora fue una bata larga que además de ser trasparente dejaba abierta al frente exponiendo a la vista su panochita sin rasurar, el contraste del blanco nieve transparente de la bata y el negro de su vello púbico calentaba a cualquiera. Una y otra vez después de exhibirse cogíamos como locos, poco a poco se estaba convirtiendo sin darse cuenta en una puta, cada día ponía menos resistencia a las novedades, había nacido en ella y crecía un deseo que se convertiría en adicción a enseñar. Era ya sin saberlo, una “exhibicionista”, se había convertido en una puta que gozaba cuando la veían y se calentaba con que otros la vieran y a mi me ponía al rojo vivo. Una vez se puso un “baby doll” tan corto y tan abierto arriba que dejaba ambos pechos prácticamente a la vista, y lo poco que se tapaban, se transparentaba. Abajo, era tan corto que la faldita ni media nalga le tapaba y en consecuencia dejaba todo su bosque negro al frente al descubierto. No dejaba nada a la imaginación. El cambio en ella había sido fenomenal, fue ella quien sugirió que compráramos ese “outfit” en una sex shop. No cabe duda la zorrita sin darse cuenta era ya una puta.

Ahora cuando cogíamos ya fantaseábamos no solo con que la vieran desnuda, ahora le gustaba que le preguntará que era ella y me contestaba una y otra vez. Una puta, soy putísima, me gusta ser puta, tu puta, me gusta que me vean, me gusta imaginarme desnuda frente a varios hombres con sus vergas de fuera paradas, me decía.
Ya para entonces los dos necesitábamos más, queríamos probar algo nuevo y estuvimos de acuerdo en que en nuestro próximo viaje haría los arreglos para que un masajista viniera a nuestro cuarto a darle un masaje y si ella no objetaba, el terapista continuaría su masaje en partes de su cuerpo cada vez más y más intimas hasta donde ella quisiera. El día llegó, hice los arreglos necesarios con un masajista que me recomendó el conserje del hotel, hablé con el masajista un joven musculoso de buen ver y fijamos las condiciones y la hora a la que vendría al cuarto del hotel. Estaba entusiasmado, insistió en preguntar si yo estaba de acuerdo. Dije que claro.

Mi esposa y yo decidimos que lo más apropiado sería que se pusiera un tipo bikini de dos piezas. El masajista llegó con su camilla, ella se acostó y yo hice como que leía una revista, pusimos música tranquila en el radio del cuarto, mi esposa se acostó boca abajo y él, Pablo, así se llamaba el masajista empezó poco a poco a correr sus manos sobre el blanco cuerpo de mi esposa, la espalda, las piernas, el cuello, la cintura sin darme cuenta en qué momento, Pablo bajó la mano la puso ligeramente por abajo del calzón de mi esposa en sus nalgas, ella no objetó, lo que es más, pude observar como se ella se movía ligeramente con placer. Era una señal, la señal que Pablo necesitaba para ir más allá, más profundo.

Mi esposa había aceptado que además de que alguien la viera desnuda, ahora, aceptaba que un extraño la tocara, la manoseara. Lo que empezó con una discreta caricia en las nalgas se convirtió en un frenético cachondeo de piernas, cintura, cuello, Pablo despojó a mi esposa del calzón de su bikini, la volteó y cuando la tuvo a la vista boca arriba la despojó del brassiere dejándola por primera vez totalmente desnuda frente a un extraño. Mi esposa no ponía objeción, de vez en cuando me volteaba a ver como buscando mi aprobación y yo cada vez le sonreía como diciéndole: sigue vas muy bien y claro cada vez me paraba más mi verga, Pablo la tenía a su merced, hacía lo que quería y ella no ponía objeción, las manos de Pablo acariciaban todo el cuerpo desnudo de Alma, puso su mano en su monte de Venus, jugueteó con su negro vello, con esa confianza Pablo se bajó los pantalones y su tanga y sacó su verga, un singular miembro, grande y grueso y lo acercó a la boca de mi esposa, ella al principio se resistió, Pablo insistía acercándola a sus labios carmesí hasta que ella accedió primero a besar la punta de la verga de Pablo y luego la metió tímidamente en su boca, segundos después Pablo aprovechó que Alma había consentido y la metía y sacaba de su boca, Pablo tuvo que parar dos veces para explicarle a mi esposa como debía mamársela, debo mencionar que en todo el tiempo de casados nunca había aceptado mamar mi verga, era virgen en la boca, entonces ella no pudiendo más explotó y dijo lo que yo había esperado siempre, primero casi imperceptible dijo aayyy… aayyyyy… mmmmm…. Que rico….. cógeme por favor, conforme se calentaba subió el tono de voz y gimiendo, practicamante a gritos suplicaba: cógeme le decía una y otra vez, estoy escurriendo, ya no puedo más, te necesito dentro de mí, por favor, no me dejes así, cógeme, quiero verga, méteme tu verga, hazme tu puta, por favor. Cógeme pero ponte un condón le pidió. Este fue el inicio de una nueva vida. No cabe duda. Había nacido una PUTA.

Continuamos con nuestras experiencias sexuales, ya no recuerdo cuantos hoteles visitamos aunque los masajistas eran esporádicos, el libido en mis esposa iba en aumento.
Justo después del nacimiento de nuestro segundo hijo, ahora ya estábamos en el quinto año de nuestro matrimonio, una noche de sexo le pregunté si consideraría que otro hombre la cogiera sin condón y se viniera dentro de ella. La sola mención de la idea no solo le molestó, se ofendió y dejó de hablarme por varios días, pedí disculpas una y otra vez aún cuando en el fondo siempre supe que su enojo y resistencia era precisamente una reacción para ocultar lo que ella realmente quería o deseaba. Hicimos las paces, y volvimos a la normalidad, vida, sexo, exhibicionismo una y otra vez hasta que me volví a animar y encontrando el momento propicio le volví a preguntar si habría alguna posibilidad de que permitiera que otro hombre la cogiera sin condón y se viniera dentro de ella. Su reacción no fue como la primera vez, me dijo que lo pensaría y me daría su respuesta en unos días.

Fueron los días más largos de mi vida, no me atrevía a tocar el tema otra vez por miedo a cual sería su reacción. Hasta que una noche en la cama me abrazó y besó y me dijo: “y esa idea loca que tuviste cómo la quisieras llevar a cabo?”

Después de mucho platicar decidimos hacerlo. La pregunta era cómo y con quien. Acordamos que debería ser con alguien desconocido, de preferencia fuera de la ciudad o de la zona donde vivimos, y lo más importante si iba a permitir que la cogieran sin condón, cómo podíamos garantizarnos que no quedara embarazada y más importante aún, si era un desconocido cómo asegurarnos de no correr el riesgo de que la persona fuera VIH positivo. Pasaron los días y no encontrábamos la solución a los dos “peros” de nuestra aventura. Conforme pasaban los días nuestra inquietud, nuestros deseos crecían, no hablábamos más que de este tema, y mientras más lo platicábamos más se nos antojaba.

Aún sin encontrar la respuesta a nuestras inquietudes una noche salimos a festejar el cumpleaños de su prima Luisa, fuimos a cenar y terminamos en un bar en la zona Rosa, ella, Alma iba muy sexy, se había puesto una de esas faldas cortas que dejan al descubierto la mayor parte de sus bien contorneadas piernas y muslos, no llevaba medias y solo un panty que en la parte de atrás se metía entre sus dos redondas y tersas nalgas, otra vez, su vello púbico la hacía ver más sexy al hacerse presente detrás de esa tela trasparente de su minúsculo calzón. Una blusa con amplio escote al frente permitía apreciar sus pechos que aunque pequeños, firmes y de singular contorno. Al calor de las copas y mientras bailábamos y le subía la falda y acariciaba sus nalguitas, la besé y le dije: zorrita ya no puedo más, no duermo pensando cómo y quien te puede coger sin condón, si realmente me quieres y estás dispuesta a hacer lo que sea por mí, en vez de buscar el cómo no, buscamos el como si, ella no me entendió y me dijo, estás borracho o me estás tomando el pelo, no te entiendo y yo le contesté, no nena no estoy borracho ni bromeando, ¿porqué en vez de pensar cómo no te embarazas? porque no pensamos cómo lo hacemos para que te embaraces.

Ella se detuvo, paró en seco y me dijo. Me estás proponiendo que me cojan para que me embarace de otro hombre, quieres que me preñe otro que no seas tú, quieres que lleve en mi vientre el hijo de otro hombre, sabes lo que me estás pidiendo? Soportarías ver como me crece la panza sabiendo que el hijo que llevo dentro no es tuyo? Estás loco? Por un momento no dije nada pero segundos después, que parecieron una eternidad, no se de donde saqué fuerzas que le contesté SI, si eso te estoy pidiendo…. Hubo un silencio sepulcral por unos instantes que me parecieron minutos, Alma me abrazó muy fuerte, juntó sus labios a los míos y sin yo poder creer lo que oía me dijo…. Si eso quieres eso hacemos, te doy gusto en lo que quieras…. Te quiero, llévame a la casa, cógeme, estoy muy caliente, me muero de ganas de tener tu verga dentro de mi. Hazme tu puta vámonos… Te podrás imaginar como cogimos llegando a la casa.
Sin decirle a mi esposa y habiendo calculado su periodo de ovulación, organicé un viaje de una semana a la Riviera Maya a un lugar y hotel que me habían recomendado unos amigos muy reventados. Dos semanas antes del viaje me las agencié para no tener sexo con mi esposa. Quería que llegara ardiendo a la Riviera Maya, y más aún, se me había metido en la cabeza que si ya había aceptado que se la cogieran sin condón, quería estar seguro que si la embarazaran, el que la embarazara fuera otro y no yo.
El tema del SIDA no volvió a salir a relucir en nuestras conversaciones y menos cuando hablamos del viaje. A mi me vino a la mente en varias ocasiones y no se si con toda intención o no, lo borraba de mis pensamientos y pensaba en otra cosa.

Para hacer una historia larga, corta llegamos al Hotel en la Riviera Maya, un lugar con unos jardines y alberca espectacular. La primera vez que bajamos a la alberca mi esposa llamó la atención, como lo habíamos planeado, por lo miniatura de su bikini que poco dejaba a la imaginación, habíamos acordado que ella coquetearía con los hombres solos que hubiera. Cual sería nuestra sorpresa que alredor de la alberca estaba un grupo de cinco extranjeros, nos las agenciamos para ocupar unos camastros al lado de ellos. Hablaban en francés, mi esposa se quitó una pequeña blusa dejando al descubierto el top de su bikini que dejaba a la vista más de la mitad de sus senos. Se acostó boca abajo y desamarró el top, el espectáculo era increíble por lo diminuto del calzón de su bikini dejaba ver toda la redondez de sus nalgas, y sin el top, parecía que estuviera totalmente desnuda boca abajo. Dos de los franceses no le quitaban los ojos de encima y entre ellos comentaban algo, supongo yo que era sobre mi esposa. De repente ella hizo un movimiento inesperado para mi, se volteó y como si hubiera sido accidental, dejó al descubierto sus desnudos pechos, con lentitud estiró la mano en búsqueda de su top, y con toda intención para que los franceses que ahora la observaban sin disimulo. tardó en encontrarlo.
Ese era el momento que estaba esperando, me levanté y le murmuré algo a mi esposa en el oido: “Ahorita vengo voy por unas bebidas al bar te dejo en buenas manos, aprovecha ahora que tienes su atención y seguramente están calientes por ti.

Mi esposa me dijo que después que me fui y estuve fuera de su vista dos de ellos se acercaron a ella y en muy mal español iniciaron conversación con ella, mi esposa había llevado francés en la secundaria y aunque no podía conversar, si entendía muchas palabras, o por lo menos creyó entender. Uno de ellos puso su mano sobre su muslo y como ella no objetó, el otro hizo lo mismo. La muy puta de mi esposa no perdió tiempo y tomó la mano de uno de ellos y la llevó hasta su panochita, el mensaje era claro, prácticamente les decía tómenme, mi esposa metió su mano a su bolsa de playa y sacó la llave del cuarto y sonriendo la entregó a uno de ellos y le dijo “dix heures” a las diez.

Esa noche bajamos a cenar en la palapa del hotel, nuevamente mi esposa vestía por demás provocativa, una faldita corta medio trasparente, sin ropa interior. Nuestros amigos estaban en una mesa en la esquina, solo pude observar como los que daban el frente le sonreían maliciosamente y uno de ellos levantó la llave discretamente y se la mostró a mi esposa a lo lejos.
Cenamos y un poco antes de las 10:00 mi esposa me explicó que era el momento que habíamos estado esperando, ella se levantó de la mesa haciéndose notar y volteando a verlos, les sonrió y se alejó hacia nuestra cabaña que estaba en la parte de atrás de la palapa. Como lo habíamos acordado yo me pasé a una mesa del bar con un puro, como diciendo tómense su tiempo que yo voy a fumar mi puro y me toma tiempo.

Vi como primero dos de ellos y luego otro se levantaron de la mesa, el último en levantarse le entregó un celular a uno de los que se quedó sentados. Estoy seguro que era para que les avisara de mis movimientos.
Alma me contó que poco después de que entró al cuarto oyó como metían la llave en la cerradura y tal como lo había anticipado, entraron los tres franceses, ella les sonrió y ellos se avalanzaron sobre ella, uno besándola, el otro metiendo la mano debajo de su falda y el tercero cogía sus pechos y los besaba, la despojaron del vestido y como lo habían anticipado, debajo del vestido solo había desnudez total. Me platica Alma como se besaron, la cachondearon, le metía uno y luego otro un dedo, dos dedos en su vagina, por primera vez su virgen culo estaba siendo penetrado por los dedos de unos extraños ella solo oía como por momentos le hablaban en francés, luego le decían palabras en inglés, francés y en muy mal español. Pute, whore, puta, de todo le decían, magnífica, belle, desnudos todos se turnaban para que mi esposa les mamara la verga, ella no podía más, me dijo que nunca había sentido tantas ganas de que la cogieran, parecía como que flotaba me dijo después. El que hablaba un poco de español y le decía: estás rica, buena, muy buena eres puta caliente cuando le acercó su pene a la entrada de su vagina mi esposa que tenía los ojos entrecerrados, los abrió y claramente pudo ver como éste hombrón con una verga mucho más grande que la mía iniciaba su penetración sin condón, en eso me contó, me vino a la mente como un relámpago que estaba ovulando, que precisamente esa semana eran mis días más fértiles… me contó que se le salió decir muy fuerte: “Luis hijo de puta, cabrón lo planeaste sabiendo que éstos eran mis días fértiles…., estoy ovulando…. todo junto, la verga del francés en la puerta de mi sexo, saber que habías planeado los días, todo eso hizo que me excitara más me dijo ella, me cogieron uno primero y otro y otro después me contó, primero en mi vagina y luego en mi ano, me dolió mucho cuando me penetraron por el culo, pero estaba yo tan caliente me dijo que una y otra vez se movía siguiendo el ritmo de sus embates. Me continuo contando, Una y otra vez les decía, así, así cójanme, y sin pensarlo, empecé a gritar: si, soy una puta cójanme, embarácenme, quiero que me preñen, vénganse dentro de mi, quiero su leche, mucha leche, quiero tener un hijo de alguno de ustedes, soy una puta, quiero que hagan que me crezca la panza.

Me contó: Uno primero y otro después y otro más me llenaron de su líquido blanco espeso, uno de ellos me dijo: yo creo que tenía mucho tiempo sin venirse porque sentí como me echaba lo que yo supuse eran litros de su semen. Mientras más pensaba yo en que me estaban cogiendo sin condón y viniéndose dentro de mi, más me excitaba me contó Alma, una y otra vez suplicaba: así, así fuerte, cójanme. Vente dentro de mi soy una puta, putísima, soy su puta hagan de mi lo que quieran…. Hubo un momento en que tenía tres vergas dentro de mi, una en mi vagina, el otro me tenía ensartada por el culo mientras yo mamaba al tercero. Cuando me las sacaron estaba yo exhausta me dijo: “fue hasta ese momento que me vino a la mente que me habían cogido tres hombres que yo no conocía, eran extranjeros y aunque de buen ver, no sabía nada de ellos, me helé, me dijo mi esposa, me puse fria de miedo solo de pensar que alguno de ellos fuera positivo del sida”.

De las seis noches que pasamos en el hotel cuatro noches estuvieron los franceses en el cuarto cogiéndose a mi esposa, no hubo uno de los cinco que no se la cogiera y todos sin condón.
El último día de nuestra estancia mi esposa me dijo si no notaba algo raro en uno de los franceses, le comenté que no y me dijo, fíjate bien, camina de manera muy delicada, ya son dos veces que se separa de sus amigos y camina muy misterioso atrás del bar. Una vez más cuando se paró y caminó hacia atrás del bar yo me levanté y caminé hacia el lado contrario desde donde podía ver la parte de atrás del bar. Para mi sorpresa pude observar como el francés, un negro de extraordinaria altura y muy musculoso, besaba a uno de los empleados del bar, una y otra vez, se besaban y movían las manos uno en el cuerpo del otro. Era evidente, era homosexual.

Regresé y con miedo le pregunté a mi esposa si se la había cogido el francés negro y se había venido dentro de ella, Para mi asombro, y sin saber qué decirle, me contestó que si, que curiosamente había sido uno de los que más veces se había venido dentro de ella. No pude emitir palabra alguna y preferí callar.
Una vez de regreso en casa no volvimos a tocar el tema por unos días, hasta que poco a poco empezamos a comentar las experiencias del viaje.
No había día que pasara sin que recordara yo al negro francés besando al empleado del bar del hotel. Me entraron dudas sobre si había sido buena idea la experiencia de mi esposa con el negro homosexual.

Pasaron los días y aunque tratábamos de no hablar mucho del tema yo estoy seguro que en la mente de mi esposa el fantasma de si había quedado embarazada siempre estaba presente. Por lo menos yo si pensaba cada día en esa posibilidad, que consecuencias tendría nuestra calentura. Lo cierto era que lo hecho, hecho estaba y nada podíamos hacer ahora. Habíamos jugado con fuego sabiendo cuales podían ser las consecuencias.
Llegó el día que tanto habíamos esperado y a la vez temido o deseado, Alma me dijo una mañana que tenía ya más de una semana de retraso, muy raro en ella porque siempre había sido muy puntual en su regla.

Corrimos a la farmacia y compramos uno de esos kits de prueba del embarazo. Y ………. Alma estaba embarazada, la había preñado uno de los cinco franceses, cuál no sabemos. Mi esposa está en su quinto mes de embarazo y todas las pruebas que le han hecho han salido bien.. Los dos estamos contentos de tener otro hijo…

Madura y putita me convertí

A los 46 descubrí que en el sexo aún me faltaban cosas por conocer.

Hola a todos. No estuve muy segura de escribir hasta hace poco, ya que es muy personal el relato y no tengo mucha costumbre de escribir relatos también. Los nombres son cambiados.

Tengo 48, pero cuando todo esto sucedió recién había cumplido 46, tenía seis meses de haber enviudado. Con mi esposo Clementino, habíamos tenido un matrimonio de 23 años, nunca supe lo de serle infiel a mi marido en ese tiempo y yo siempre crei también que él me habia sido fiel, hasta que en el funeral se apareció una mujer jóven y un supuesto hijo de Clementino, de 7 años, eso fue muy duro para mi. Más tarde comprobé que era cierto y que varias personas, que se dicen amigos, sabían de esa relación extramarital.

En mi caso, a pesar de mis 46 años en ese momento, mis carnes aún tienen cierta dureza de antaño, mis senos no son lo firme que eran antes, pero aún mantienen sus buenas formas, mis ponpas son ahora anchas, pero siguen siendo duras y mis curvas muestran mi madurez y mis dos partos. Mis hijos ya no viven en el hogar, uno ya está casado. Asi que mi vida solitaria inició. Como mi vida giró entorno a mi marido, no tengo muchos amigos hombres, no tenía la costumbre de frecuentar discotecas, fiestas o grupos de amigas, mi soledad empezó a hacer estragos en mi. Mis amigas me recomendaban buscarme un amante que al menos saciara mis necesidades sexuales, pero yo estaba en una total depresión por todo lo sucedido con mi esposo y con su hijo fuera de matrimonio.

Pasaron largos casi seis meses. De pronto estaba viendo una película en la TV, era de noche, hace unas dos horas se habían marchado algunas amistades que me habían llegado a visitar, en eso sonó el timbre. Me envolví con una bata, yo suelo dormir en camisón y con un bikini puesto, sin sujetadores, y salí a abrir. Era un viejo amigo de Clementino, de nombre Raúl, un tipo fornido de unos 38 años, que cuando visitaba a mi esposo se ponían ebrios, algunas veces en la casa y otras en la calle, pero cuando estaba asi le gustaba decirme indirectas o simplemente tirarme piropos acerca de mi cuerpo, aun delante de mi marido, quien por los traguitos le aguantaba esos descaros. Raúl era el típico hombre mujeriego, divorciado dos veces y parrandero sin remedio.

Raúl me dio el pésame por Clementino y pasó adelante. Me dijo que no había podido acompañarme por cuestiones de trabajo y que por cuestiones de trabajo estaría una temporada en la ciudad. Raúl era un cretino en cuestiones amorosas, pero en su trabajo era uno de los mejores, y la compañía donde labora iba a abrir una sucursal en ésta ciudad y él estaba comisionado para lograr esa apertura.

Raúl se sentó conmigo en el sofa de la sala y conversamos amablemente. Pero yo notaba que él miraba frecuentemente mis piernas, lo cual me ponía incomoda. Recuerdo que más de una vez, estando ebrio, Raúl me había insinuado que me acostara con él y serle infiel a mi esposo con él, pero la más reciente era hace unos tres años.

Estuvimos charlando sobre el funeral y se me salieron algunas lagrimas, Raúl las quitó con sus dedos en mi rostro, eso fue muy sensual, luego me abrazó, lejos de sentir su abrazo como una muestra de apoyo la sentí como algo más parecido a un sentimiento sexual. Sus manos acariciaban deliciosamente mi espalda dentro del camisón y me estrujaba los senos contra su pecho.

Sus manos en mi espalda empezaron a frotarme la piel de forma maliciosa. Me dijo al oído que era una mujer muy fuerte y que era.. muy bella aún, -yo sé que te sientes sola, ..y yo estoy aquí para que no te sientas sola..yo te puedo hacer sentir bien-. Traté de soltarme, pero él me tenía bien sujetada. Una de sus fuertes manos bajò por mi espalda y masajeó mi cadera, luego hizo lo propio con la parte alta de mi nalga. Insistí en soltarme, pero el me apaciguó –no te resistas preciosa, yo se que necesitas desahogarte con alguien y yo estoy aquí- me dijo Raúl en un tono más insinuante.

Por fin me soltó. –Que te pasa Raúl?- le dije, -mi marido, era tu amigo, estaría muy molesto por lo que me dices!-.

-Tu marido Clementino, estaría muy de acuerdo en que yo y no cualquier otro hombre, te recordara que eres una mujer aún deseable-, me dijo viéndome a los ojos y luego una de sus manos la puso en mi muslo y casi me sujetó, luego comenzó a subirla. Yo me puse de pie y le dije que se fuera de la casa. El se puso lentamente de pie y fue caminando hacia la puerta, yo me fui detrás. A un metro de la puerta, se viró y me sujetó de los brazos y me prensó contra la pared. Su ávida boca comenzó a besarme la parte baja del cuello, sus labios besaban y chupaban todo, yo me resistía, pero su volumen era mayor, se pasó a mis orejas y mientras sus labios tomaban mi lóbulo de la oreja su lengua se metía en su interior. Quise librarme usando la fuerza, pero él era fornido, tenía mayor fuerza que yo.

Con una de sus manos abrió mi bata y desgarró mi camisón, yo empecé a dar de gritos, mientras el me tomaba los senos con sus gruesos labios, los chupaba y los mamaba a placer incluyendo mis pezones. –No, no, por favor Raúl!- le pedía yo, pero el seguía en su afán. De nuevo con una mano arrancó mi bikini, que era de una tela fina. Luego, me soltó y tomándome de las piernas bajó a mi sexo y abriéndome las piernas comenzó a darme sexo oral, yo gritaba y le jalaba el cabello para que me soltara, y luego me quedé petrificada por lo mojada que yo ya estaba, pude haberme soltado en ese momento, porque su atención se centraba en mi raja, pero contra la razón, todo lo que sucedía me tenía excitada, yo le decía que parara, pero yo ya no hacía mucho esfuerzo en quitarlo de entre mis piernas, tal vez si necesitaba a un hombre después de todo.

Ahora sin oposición, Raúl pasaba su lengua sobre mi mojada vulva como si estuviera lamiendo una paleta de dulce. Usaba sus manos para abrir mi raja como pétalos de flor y ahora pudo meter bien su lengua entre mis labios vaginales y repetía su lamida, solo que ahora lo hacía con más deseo y lujuria, pude sentir su lengua ahora más profunda en mi raja. Yo seguía por inercia, repitiéndole que se detuviera, cuando en el fondo estaba disfrutando como se comía todo mi coñito. Era tanta la excitación que yo me sentía mareada y estaba mojando mi raja abundantemente de fluidos vaginales, las fuerzas me faltaban para seguir manteniéndome de pie, asi que me sujeté de la cabeza de Raúl que estaba entre mis piernas. El estuvo tomándose todo lo que salía de mi raja y lo hacía con una serie de sonidos bucales, como si se tratase del platillo más exquisito.

Pasaron los minutos, yo allí recibiendo sexo oral de pie (nunca me lo había hecho asi), más tarde Raúl me levanta en peso y ahora quedé con los muslos abiertos sobre sus hombros sin tocar el suelo y su rostro metido entre mis piernas comiéndome mi raja abierta a placer. Nunca me había puesto asi, me parecía que las cosas en la casa daban vueltas, me faltaba el aire y comencé a respirar con problemas, lo que sucedía era que estaba sintiendo a un brutal orgasmo causado por la boca y labios de Raúl, sentí que mis jugos vaginales bajaban abundantemente por mi vagina y Raúl se bebía todo lo que podía. –Ohh dios que placer!! pensé. Ya me faltaba algo como eso. Hace unos diez y tantos años que mi esposo no me daba una chupada como esa, ya ni me acordaba de todo ese placer.

Vino Raúl y apartándose de mi raja, me cargó en sus brazos y me preguntó donde estaba mi recamara, le señalé con un brazo y me llevó hasta alli, me dejó en la cama semidesnuda mientras el se desvestía. Frente a mi quedó en cueros. No había visto un hombre desnudo que no fuera mi marido en más de 23 años. Luego subiéndose en la cama, se acostó y me pidió que se la mamara, me quedé viéndole el nabo, era grande y gordo, apenas podía tomarlo completo con una mano, aunque yo tengo manos pequeñas, pero su verga era mucho más grande que la de mi finado esposo.

La empecé a mamar con largos chupones en el glande, eso le gustó. Traté de hacerlo lo mejor que podía, recordando mis mejores años. Le di varias lamidas a lo largo de su tronco, succionándolo frecuentemente, hasta llegar a sus huevos. –Lame mis huevos preciosa- me dijo Raúl ordenándomelo. Le lamí sus bolas peludas, no me gustó porque algunos pelos me quedaban en los labios o en la lengua, pero Raúl estaba extasiado. –Ohh que rico me lo haces!- me decía él. Después me metí la mitad de su verga y comencé a mamárselo, sacándolo y metiéndolo en mi boca con velocidad, como si mi boca fuera una raja; Raúl se excitó tanto que tomándome la cabeza comenzó a cogerme la boca, metía y sacaba su verga con fuerza, haciendo un ruido como una vagina mojada. Yo sentía que su gorda carne se metía hasta mis amígdalas, me sentía ahogar, a pesar de eso me gustaba.

Al rato, sin mediar palabra me sacó la verga y me tumbó en la cama no sin antes arrancarme la poca ropa que me quedaba en el cuerpo y luego colocándose entre mis piernas me penetró con su gorda verga. Increíblemente a mis 46 años, me dolió un poco la inserción de su verga en mi cuca, no sé si sería tanto tiempo de no usarla o usarla poco, al parecer se había secado o estrechado mi panochita. Pero eso no impidió que entre bombeos Raúl la terminara metiendo toda en mi vagina. Luego me cogió con fuerza que aumentaba cada vez más, cada arremetida me sacaba un gemido y un quejido de placer, yo lo abrazaba contra mi cuerpo, queriendo fundirme con él. Raúl estaba tan desenfrenado, que en ocasiones se aferraba a la cabecera de la cama y me embestía como un toro, metiéndome toda su carne dura.

A la vez él exclamaba frases cortas como: -Que rico lo tienes!-, -te quiero partir la cuca!-, -Hace tiempo que te llevaba ganas, que te quería coger!-, -Que buena estas, se ve que tu marido no te cogía bien!-. Todo eso que me decía me hacía hervir la sangre. No tardé en correrme y en regalarle otra tanda de mis jugos vaginales con otro rico orgasmo, gemí y yo mismo lo abracé con las piernas por los costados para que me metiera hasta el último centímetro de su verga. –Ohh Raúl, dame, dame, que rico!- En los últimos 10 años mi marido solo logró sacarme un orgasmo por cada relación sexual, ahora estaba gozando el segundo apenas comenzando.

Luego al rato de estarme bombeando, Raúl me la sacó y se puso boca arriba, pajeandose la verga empalmada, era obvio que quería que me subiera encima de su larga y dura carne, puse una pierna de cada lado de su cuerpo y tomando con una mano el tronco de su verga me la llevé a mi raja, Raúl hizo un movimiento de caderas hacia arriba y me la clavó, yo hice el resto sentándome sobre su verga, con esto me la metió hasta el fondo, yo grité, ahora fue de placer, sentí como su enorme falo se hundió en mi ser. Tomándome él por las nalgas comenzó a rellenarme la raja de verga. Luego me dijo que lo cabalgara, no entendí muy bien eso, pero me empecé a mover sobre su verga como si yo fuera un jinete. El pegaba de gemidos, eso me gustó, darle a él también placer. La cama rechinaba como nunca lo había hecho, su verga me llegaba a lugares de mi vagina que nunca había tocado.

No pude resistir de nuevo la llegada de una nueva venida, esta vez yo misma me lo provoqué moviéndome encima de su verga, noté que los dos nos venimos con segundos de diferencia. Hubo quejidos y gritos, sentí su semen caliente en mi vagina dilatada y varias gotas de sudor adornaban nuestras frentes. Que cansancio más rico.

Me metí al tocador y me lavé la vagina en el videe, no la había visto tan dilatada como esa noche, además una gran cantidad de semen de Raúl salió por mi panocha. También tenía la conciencia sucia, a pesar de la infidelidad de Clementino, no podía creer que lo estaba haciendo con uno de sus mejores amigos a escasos tres meses de su deceso.

Nos quedamos descansando en la cama, nos metimos debajo de las sabanas aún desnudos. Raúl me confesó que siempre yo le había gustado y que cuando supo lo de Clementino, lo lamentó mucho, pero sabía que tenía una oportunidad de hacer realidad su deseo. Me dijo que yo había sido siempre su amor platónico y que nunca me lo había dicho sin tener unos tragos de más.

Le pregunté si había cenado, me dijo que no, asi que me puse la bata sin nada abajo y me fui a la cocina a hacerle algo. El se quedó en la cama. Le llevé la cena a la cama, creo que en fondo se lo merecía, por el placer que me había dado. Me había hecho sentir joven de nuevo. Después de cenar, volvimos a las caricias y me hizo el amor de nuevo, ahora me cogió al estilo perruno y de pie (por primera vez estuve ensartada con un hombre de pie, abrazándolo con las piernas y subiendo y bajando por su palo), agréguenle otros dos orgasmos.

Cuando me estaba cogiendo en la posición canina, me preguntó si yo cogía por el culo, le dije que mi marido nunca le había gustado por alli, -ahora lo vas a probar- me dijo Raúl. –Donde tiene cremita?- me preguntó. Yo le señalé una mesa, el tomó un tarro de crema para manos y se embadurnó su erecta y gorda verga, luego hizo lo mismo con mi orificio. Yo tenía miedo que me lastimara.

Me la fue metiendo poco a poco, mientras me la deslizaba en mi orto, me fue diciendo lo que tenía que hacer, me dijo que me relajara, que no hiciera fuerzas, que no gritara mucho, por fin después de varios minutos de lucha, me la tenía insertada en mi recto. Me dolió un poco, pero no le dije nada, el comenzó a pajearme su verga en mi culo abierto. Increíblemente, del dolor pasé al placer rápidamente. Más tarde, sus embestidas eran similares como cuando me cogía por la raja, lo oí gemir estruendosamente y venirse en mi recto, sentí como su esperma caliente se derramaba en mi culo. Debo decir que no alcancé el orgasmo esa primera vez, pero si gocé por unos minutos su verga en mi orto.

Asi empezó mi vida sexual después de los 46, siendo viuda. Es fácil imaginar que Raúl se volvió mi amante en los dos meses que duró su estancia por aquí. Me hizo sentir deseada y amada. A pesar de que yo sabía que era un mujeriego y que tendría sin duda otra u otras mujeres en otro lado.

Luego de Raúl vinieron más hombres, algunos jóvenes como Julio Rafael, que trabajaba en una empresa que distribuye productos para el hogar, que inclusive me propuso matrimonio a los cuatro meses de estar conmigo, pero eso ya no era para mi. Eso lo partió y se fue de mi vida como llegó.

Los días jueves, yo frecuentaba un bar para solteros. Alli también liguè con varios hombres, que me llevaban a un motel o a sus apartamentos, incluso llegué a tener un encuentro con dos hombres a la vez, eso fue sexo en exceso.

Pero, lo que quiero también escribir algún día, es cuando tuve un encuentro sexual con mi yerno, esposo de mi única hija, eso fue una tarde que por cuestiones de trabajo él estaba en la ciudad y me visitó, tomamos un botella de vino que el llevaba como cortesía, y terminamos fornicando en la sala de estar, fue increíblemente rico. Esto se ha repetido varias veces más, creo que somos almas gemelas en la cama. Ese sería mi segundo relato posteriormente. Ahora soy una puta desenfrenada.

Carlos, mi Padrastro

Un padrastro pervertido, una niña curiosa, la mesa estaba servida…

Mi nombre es Dora, actualmente tengo 25 años, vivo en una costa, de un bello estado mexicano, recuerdo mi infancia como algo que me hizo despertar a la vida de una manera muy especial y les contare porque.

Mi madre quedo embarazada de mi a los 15 años, siempre fue una chica muy guarra, e irresponsable de mi, su pequeña hija, venimos de una familia acomodada, con una bella casa tipo colonial, con amplios jardines y todo tipo de comodidades que se puedan imaginar, mi abuela murió después de quedar viuda de mi abuelo a los 56 años, mi madre como hija única se convirtió en la heredera universal de todo.

Cuando yo contaba con 18 años, ya la había visto con una gran cantidad de “novios”

Los cuales se quedaban a dormir en su recamara que por cierto estaba junto a la mía, una noche unos ruidos extraños me despertaron de madrugada, eran unos golpes en la pared y unos quejidos profundos que venían del otro lado de la pared, me levante y me dirigí a la recamara de mi madre, la puerta estaba semiabierta y la luz apagada, solo una tenue luz de luna se colaba por la ventana, lo que vi. Me dejo una honda impresión en mi infantil memoria, allí estaba mi madre trepada sobre un hombre de enorme estatura, de cabello y bigote negro con un cuerpo muy musculoso, tomaba a mi madre como una pluma y la levantaba sin ningún esfuerzo, ella se quejaba y sollozaba, pero no veía que quisiera escapar de su tormento según mi pensamiento

¿Quién era ese hombre que la maltrataba?

Y porque, aunque se quejaba, parecía disfrutar con su verdugo.

En eso estaban mis pensamientos cuado de repente escuche su voz como trueno:

¡La niña!

Mi madre se desprendió de aquel hombre y corrió hacia mí para cerrar la puerta, claro que al salirse de aquel apasionado abrazo, pude distinguir algo entre las piernas del hombre, algo que me hizo fijar la vista, era un pedazo de carne como un pepino enorme que brillaba como con luz propia.

¿Qué quieres aquí? –me grito mi madre enojada

Lárgate a tu cuarto, no vez que estoy con Carlos.

¿Quién es Carlos? –le pregunte-

El va ser tu padre.

Sus palabras retumbaron en mi cerebro, mi madre nunca me había comentado que tenia planes de casarse, bueno nunca me comentaba nada, para ella era como una carga, y no se molestaba en fingir, que mi presencia la molestaba.

Me tomo de la mano y me llevo a mi cama, claro que no pude pegar los ojos, de la impresión de ver aquello y por la noticia de mi nuevo padre, como pude me dormí, al día siguiente cuando baje a desayunar, para irme al colegio, los volví a sorprender en acción, pero ahora de manera diferente, vi a mi madre de rodillas delante de Carlos quien la tenia tomada de la cabeza con ambas manos con un movimiento de vaivén, su enorme torso velludo se agitaba como queriendo explotar mientras unos extraños gemidos escapaban de su boca, tenia los ojos cerrados y al parecer estaba disfrutando al máximo su mamada mañanera, el estaba sentado en el desayundor y solo vestía unos calzoncillos de color negro, mi madre tenia puesto un vestido azul, con su delantal blanco, al verme Carlos parada en el pasillo, le dijo algo a mi mami en el oído y ella se levanto de mala gana, vi de nuevo aquella cosa extraña, era como un dedo pero mas grande y gordo con la punta mas ancha como forma de hongo, el se la guardo en su calzoncillo, pero aquello le hacia una extraña protuberancia que la hacia mas llamativa a mis ojos, como pudo se tapo con el mantel, pero yo no le quitaba la vista de encima, quería, deseaba ver aquello que supuse mi mama le daba besitos.

¡Buenos días! –me saludo Carlos sonriendo, era muy atractivo, tenia los dientes muy blancos, sus ojos eran color almendra con unas pestañas espesas, sus cejas eran negrísimas al igual que su cabello, sus brazos eran enormes, parecían como de gorila por lo velludo, así lo veía yo en mi infantil inocencia.

Buenos días –respondí con timidez

¿Como te llamas?

Dora –le respondí, sin atreverme a verlo a los ojos, sintiendo mi corazón en la garganta,

-Eres una niña muy bonita, me parece que mas que tu madre-

Carlos –exclamo mi madre- no la chifles, que después se lo va a creer y no va a ver quien la aguante…

Pues es verdad, es muy bonita y cuando este mas grande va a traer a mas de diez babeando por ella

¿Te puedo dar un beso pequeña?

Despacio me acerque a el, quien con una mano me tomo de la cintura y me acerco a el, mi madre estaba de espaldas a nosotros, así que no vio que Carlos con una mano me acaricio el culo levemente, me dio un beso en la mejilla pero muy cerca de mi boquita, aquello me puso mas nerviosa, aunque no he de negar que ese primer encuentro con Carlos me provoco mucha alegría, que un adulto se tomara la molestia de hablarme y además darme un beso, era lo máximo para mi- metió una mano debajo de mi faldita de cuadros acariciando mis pequeñas nalguitas, sentir sus enormes manos rasposas provoco que la piel se me erizara, un sobresalto hizo que me separara de el.

Siéntate a desayunar “hijita” –me hablo mi madre sacándome de mis pensamientos, me sorprendió que me llamara hijita, y además que desayunara conmigo pues nunca se levantaba temprano, siempre era la sirvienta quien me atendía en la mañana, bueno todo el día, ya mi madre tenia una agitada “vida social”, pero ahí estábamos los tres como una familia “normal”

Como pude tome mi desayuno, esa situación nueva para mi me tenia desconcertada y quería salirme corriendo a tomar mi transporte a al colegio.

Al correr de los días mi madre me contó, que había conocido a Carlos en un taller mecánico, que el era el dueño, que tenia 30 años, soltero y que se había encariñado con el, por eso lo había invitado a casa, no se si por esa nueva situación en mi casa mi madre empezó a cambiar su trato hacia mi, ya no era tan enojona, me preguntaba como había estado mi día en el colegio y cosas así por el estilo.

Con Carlos las cosas eran igual, era un amor en su trato hacia mi, me cargaba en sus hombros cuando salíamos a pasear, me compraba dulces, regalos y siempre me tenia abrazada en el cine, yo ponía mi manita en su pierna y la sentía dura como roca, entre escena y escena le dirigía miradas a su bragueta abultada, mi madre estaba orgullosa de haber atrapado a semejante ejemplar masculino, lo presumía con sus amigas como un trofeo, organizaba carnes asadas en el jardín cuando era verano, para nadar en la alberca y Carlos lucia su anatomía con ajustados trajes de baños que marcaban su paquete, para envidia de las amigas de mi madre, todas se metían al agua para estar jugando y entre juego y juego tratar de manosear a Carlos, quien se dejaba querer, mi madre se hacia la que no veía, pero a mi me daba no se que, ver que las mujeres se abalanzaban hacia Carlos como para comérselo vivo, aun con la presencia de sus novios o esposos, las muy putarraas, recuerdo que un día de esos, cuando ya casi todos se estaban marchando, mi madre salio a despedir a unas amistades, Carlos me llamo a meterme al agua, ya que en casi todo el día no me había metido a la alberca, me lance al agua y el me atrapo con sus fuertes brazos, claro que yo sabia nadar, pero sentirme apoyada en su poderoso pecho, hacia latir mi corazoncito a mil por hora, me pegue a su cuerpo como una calcamonia, mis brazos no podían abarcar su espalda tan enorme, de pronto sentí en mis piernas algo duro y enorme, metí una mano al agua para saber que era eso tan duro, mi mano sintió un bulto en el cuerpo de Carlos, baje la vista pero la visión no era muy buena, como ya estaba anocheciendo, Carlos solo sonreía divertido, de pronto la luz interior de la alberca se encendió me imagino que fue mi madre desde el interior de la casa.

¿Sabes nadar? –me pregunto Carlos

Claro-

Vamos a hacer una competencia a ver quien aguanta mas la respiración debajo del agua, ¿te late? – pregunto con una de sus hermosas sonrisas

Bueno-

Primero yo –dijo el, metiendo al agua, como estábamos en una parte no muy profunda del agua, no teníamos necesidad de estar flotando, pero el agua me llegaba al cuello, vi. Su cuerpo como hincado, frente a mí, cuando de pronto sentí sus manos que me tomaban de mis piernas abriéndolas, y una mano acariciando mi conejito por arriba de mi traje de baño, sentí un dedo como queriendo meterse en mi cuquita, claro que cerré las piernas inmediatamente asustada, salio Carlos del agua y me dijo, es tu turno, vi. Sus manos haciendo un movimiento extraño en el agua, pero no le di importancia, me sumergí en el agua y quede frente a el, lo que vi. me dejo sin habla, el muy atrevido se había sacado su pene y lo balanceaba frente a mis ojitos, era enorme y muy grueso, estaba a unos centímetros de mi cara, el movimiento del agua le daba vida propia, no pude resistir mas la curiosidad y lo tome con mi manita, lo palpe a todo lo largo y ancho de su tronco, gruesas venas alrededor parecían latir, vi que en la base salían dos bolas llenas de pelos, los tome con ambas manos y me parecieron muy suaves pero pesados, claro que no era el primer pene que veía en mi vida, ya había visto a mis primitos desnudos y sus penecitos diminutos, pero ver una verga en completa erección, frente a mi, no tenia comparación, así que estuve palpando ese pene enorme que me tenia fuera de si, cuando la falta de aire me obligo a salir del agua.

¡Te gane! –exclamo Carlos- y como toda competencia debe tener un premio, quiero mi premio

¿Y cual es el premio? –pregunte

Un beso…

Me acerque a el para darle un beso en la mejilla, pero el me tomo de mi cabeza y me acerco a su boca, metió su lengua dentro de mi boquita como explorándola, me tenia suspendida en el agua, me tomo de la cintura y acercándome a el me restregó su pene mi cuerpo, sus manos acariciaban mis nalguitas encima de mi calzoncito esa acción me dejo en blanco, ya que casi me explota mi corazón, sentí que desfallecía en sus brazos y para no caer abrí las piernas y las puse alrededor de su cintura quedando mi conejito arriba de su verga, casi sentí que me podía levantar con su pene.

Tramposo –le dije- eso no es un beso,

Como pude me solté de su abrazo, Salí del agua y me fui corriendo a mi cuarto, no estaba enojada con el, me gusto, pero sentí que no era bueno, que el, que era el novio de mi madre, estuviera besándome como si yo fuera mi mamy, sentía mi cuquita palpitar debajo de mi traje de baño, me asome por mi ventana y vi. A mi madre y a Carlos en un apasionado abrazo en la alberca vi. que mi madre se balanceaba en el agua abrazada de Carlos, estaban fuera de este mundo, entregados a sus placeres, sin reparar en que una pequeña los estuviera observando, mi madre gemía como la puta que era, pidiendo mas verga, sentí una punzada en mi pecho como algo que se rompía, ahora se que eran celos, celos de mi madre que tenia a Carlos para ella sola, mis ojos se llenaron de lagrimas, me tumbe en mi cama boca abajo y llore de rabia e impotencia, en mi mente infantil quería a Carlos para mi sola, quería su atención, su cariño y además, tener su cuerpo para mi solita, que me tuviera abrazada, que me besara, que me hiciera lo mismo que a mi madre, yo se que una nena no puede tener esos pensamientos, pero en mi eran algo normal, nunca en mi vida alguien se había preocupado por mi, hasta que llego Carlos a nuestras vidas supe lo que era que te dirigieran una sonrisa o un abrazo, aunque ahora se que Carlos no sentía un amor de padre por mi, pero no me importaba lo quería par mi sola, y nada me iba a detener, a partir de ese día Carlos aprovechaba cualquier oportunidad para tocarme el culo, mis piernitas o mi pechito y yo me dejaba manosear gustosa de que un hombre tan guapo, me asediara, los fines de semana el acostumbraba a andar por la casa vestido únicamente en shorts deportivos, sin camisa, y por lo que veían mis ojos, sin ropa interior, porque veía como se le balanceaba su verga cuando caminaba, mostrando orgulloso su cuerpo que sabia despertaba la lujuria de mi madre y de su pequeña hijastra, cuando se sentaba en la sala, yo aprovechaba para sentarme junto a el y disimuladamente acariciar su muslo velludo con mi brazo, claro que el se daba cuenta y se recargaba en el sillón para mostrarme su verga disimuladamente por un lado de la pierna del short, ahí estaba su verga dormida colgando como llamándome, pero yo no me atrevía a tanto, de pronto el tomaba mi mano y la metía por adentro de su ropa, sin que mi madre se diera cuenta, yo se la acariciaba nerviosa pero excitada de tener en mi mano tremenda verga, palpitando en mi manita, sentía mi boca seca, pero no la soltaba

Bésala –me suplicaba Carlos, con la voz ronca por la excitación.

Yo la soltaba asustada y corría a mi cuarto.

Solo escuchaba la risa de Carlos a mis espaldas

No me atrevía a dar ese paso, ese paso definitivo que me quemaba por dentro y me robaba el sueño, aunque dentro de mi lo deseaba con locura, no me atrevía, cuando me cruzaba con Carlos en la casa, se acariciaba su paquete con lasciva y me mandaba un beso, provocando que me ruborizara, de repente se metía al baño a miar y no cerraba la puerta, sabiendo que yo lo observaba escondida detrás, se la acariciaba lentamente extendiéndola hacia arriba como si se la quisiera arrancar, yo tragaba saliva de la emoción, lo veía salir de la ducha envuelto con una diminuta toalla enrollada en la cintura, con su verga levantando la toalla como queriendo salirse, entraba a su alcoba y parándose ante el espejo se ponía loción en su pecho velludo, esparciéndola lentamente, sin prisa, sacaba una truza blanca de su closet y se la ponía

despacio, acomodándose la verga de lado, para que yo viera como la acariciaba, después se ponía un pantalón de mezclilla, pero no se lo abrochaba, dejándome ver su paquete por fuera, cuando se colocaba el cinto hacia un esfuerzo por subir el cierre de su bragueta, yo seguía todo ese procedimiento desde mi lugar, y sabia que el estaba consiente que era observado, era excitante esa complicidad que se había creado entre los dos.

¿Quieres pasar? –me preguntaba con una sonrisa.

Pero yo bajaba corriendo con el corazón en la boca, a sentarme a desayunar, cuando lo veía bajando las escaleras mi mirada se dirigía automáticamente a su entrepierna, al sentarse junto a mi, tomaba mi mano y la colocaba en su pene, yo retiraba la mano asustada de que mi mama nos viera, el solo sonreía divertido, escuchar el claxon de mi transporte era una salvación para mi, para salir corriendo de ese lugar tan peligroso pero a la vez tan excitante, tremenda lucha se libraba en mi interior de niña, por un lado quería experimentar lo que mi madre hacia con el, en su alcoba matrimonial y por el otro lado mi conciencia me decía que eso era malo, que desear a mi padrastro no era nada bueno, pero la humedad que sentía en mi conejito, esa comezón en mi pequeña rajadita me obligaba a no escuchar mi consciencia.

Un día al llegar a casa no estaba mi madre, solo Carlos me recibió, vestía un pequeño short deportivo de algodón, como siempre sin nada abajo, ese prominente bulto era la causa de la revolución en mi interior, sentí que no podía mas, no podía esperar mas, ese día pasarían cosas, cosas que me harían ver a Carlos con otros ojos.

Subí a mi recamara y me cambie de ropa, me puse un diminuto short rosa, que dejaba ver mis nalguitas redondas muy ricas, una pequeña blusita de tirantitos también rosa, que marcaba mis pequeños pezones, recogí mi cabello en una coleta con un listón rojo, fui a la alcoba de mi madre y tome un poco de su perfume, quería estar bonita para Carlos, para lo que fuera a pasar.. Baje a la sala, ahí estaba Carlos acostado en un sillón,

El bulto del short se le notaba a punto de reventar, me acerque como una gatita mimosa, y me senté en el suelo a un lado de el, inmediatamente sentí su mano acariciándome la mejilla y el cuello, cerré los ojos disfrutando la caricia, de pronto sentí su mano en mis pechitos por debajo de mi blusita, el primer paso estaba dado ahora era mi turno…que me perdone mi madre pero quien la manda meter un hombre a nuestra casa y mas estando así de buenote….

Las manos de Carlos acariciaban mis pechitos suavemente, yo tenia mis ojitos cerrados, disfrutando la caricia de sus enormes manos, cuando lo voltee a ver, tenia sus ojos cerrados con una ligera sonrisa en sus labios, mientras con la otra mano se acariciaba su enorme paquete, alce una mano y puse mi manita debajo de su mano, entre su verga y su mano quedo mi manita atrapada, estaba durísima, palpitaba a mi suave tacto, sin abrir los ojos me dijo que le quitara el short, que aprisionaba su vergota, tome la prenda por el elástico y lo jale hacia abajo, tarea muy difícil ya que su verga estaba muy erecta, formando una gran carpa, Carlos divertido por mi esfuerzo, levanto su trasero y con una mano jalo el short, su verga salto como un resorte y casi me golpea la cara, seguí quitándole el short, lo quería ver completamente desnudo, claro que no era la primera vez que lo veía en cueros, pero esta vez era diferente, estaba a mi alcance, era para mi solita, acaricie sus piernas velludas, eran duras y enormes como de futbolista, sus muslos gruesos parecían dos troncos los cuales aventaban sus enormes huevos hacia fuera, por lo cual su verga se proyectaba mas hacia arriba de lo normal, acaricie su abdomen, tenia algo de pancita, que le daba un aire mas sensual, su torso completamente forrado de vello remataba en un cuello grueso como de toro, sus brazos membrudos y llenos de venas, a causa del trabajo físico de mecánico, me subí a sus piernas y abriendo mis piernitas me monte como si fuera un corcel, frente a mi quedo ese objeto de placer, debía medir como unos 19 o 20 cms de largo y era muy grueso, una extraña curvatura lo inclinaba hacia la izquierda, gruesas venas lo rodeaban, su glande no estaba completamente expuesto, gruesas gotas de liquido pre-seminal lubricaban la punta de su pene, lo tome con ambas manos y no era capaz de abarcarlo en su totalidad, acerque mi nariz a la punta, su fuerte aroma me llego al cerebro, lo acariciaba con deleite y con golosa lentitud, Carlos solo se retorcía acostado en el sillón sin abrir los ojos.

“Bésame preciosa”-me tomo de la cintura y me acerco a su cara, recostándome en su pecho velludo, el sentir el contacto de su piel ardiente con mis pezoncitos provocaron que se me pusieran como piedritas, yo le daba pequeños besitos en los labios, su espeso bigote me picaba mi nariz, pero el tomo mi cuello con una mano e introdujo su rasposa lengua en mi boquita hasta mi garganta, abrí los ojos sorprendida por su acción tan cachonda, -“chupame la lengua” tome su lengua con mi boca y se la succione suavemente, después me pidió que metiera mi lengua en su boca y me la estuvo succionando largo rato, provocando que mi rajita se humedeciera con palpitaciones que retumbaban en mi cabeza, me bajo mi blusita de tirantes poniendo al descubierto mis pequeños pezones de un color rosita claro, se los metió a la boca chupándomelos, yo solo me retorcía en sus brazos, estire mi mano y alcance su verga que no había perdido fuerza, al contrario, abundante liquido pre-seminal escurría por su grueso tronco, haciéndola mas apetecible, el se dio cuenta de mi deseo y me pregunto:

¿Le quieres dar un besito? -El tono ronco de su voz hizo que me sonrojara, y una tímida risita salio de mi boca, como aprobando su petición.

Como estaba acostado en el sillón de tres plazas, se sentó a

lo largo poniendo una pierna a lo largo y la otra pierna flexionada apoyando el pie en el suelo, yo me semi-recoste en el espacio que quedaba libre y tomando la verga de Carlos con ambas manos la acariciaba tímidamente, arrancándole gemidos de placer

“Chupala mamita”

Saque mi lengüita y la acerque a la punta, le di una ligera lamida, su liquido pre-seminal formo una baba espesa de su verga a mi boca, con un dedo la separe de su pene y me la metí a mi boca para probarlo, era tibio y tenia un sabor a saladito, que no me desagrado, olía a un perfume mas fuerte de los que yo estaba acostumbrada, acerque mi boca y le di un beso, en un movimiento involuntario Carlos se retorció de placer, pero no habría los ojos, solo estiro su mano y jalo la piel que cubría su pene, poniendo al descubierto su glande rosado con forma de hongo “métetelo a la boquita”, me pidió de nuevo, “pero no me a caber, es enorme” –le respondí- “solo la puntita, bebe, chupala como su fuera una paleta”, procedí a engullir ese capullo de carne caliente, extendí mi boca al máximo y metí un trozo de carne masculina, solo destinada a mi madre, pero que en ese momento era su pequeña hija de 8 años, quien satisfacía los requerimientos de su hombre, en un movimiento masturbatorio levantaba su pelvis hacia arriba y hacia abajo, follandome por la boca, su miembro me llegaba a la garganta, pero no retrocedí un momento, no me iba a echar para atrás, si era lo que mas deseaba desde que vi su verga en la alberca.

La tomaba del tronco y la trataba de acostar hacia su ombligo, pero rebotaba hacia mi rostro balanceándose de un lado a otro, me entretenía jugando con su verga, repitiendo esa acción tan excitante, me la introduje a la boca de nuevo chupandola con frenesí, leves quejidos invadieron la sala, un delicioso olor a sexo incestuoso entraba por mi nariz y me llegaba a mi cerebro aniquilando cualquier pensamiento moral, solo éramos una hembra y un macho, me tomo de ambas orejas y me jalaba mas hacia su miembro para hacer mas profunda la mamada, abundante saliva brotaba de mi boca, resbalaba por su tronco y se depositaba en su pubis, “chupame los huevos”, baje a sus testículos peludos y los metí en mi boca uno a uno dándole ligeras chupadas, de pronto se puso de pie,”chupamela parado eso me calienta aun mas, ver a una mamita mamando su primer verga es maravilloso”, se puso de pie a un lado del sillón y me pidió que me arrodillara, pero por mi corta estatura no alcanzaba a meterme su verga completamente,solo la cabeza, así que me cargo en sus brazos y me sentó en una esquina del sillón, después el se acerco a mi y colocando una de sus rodilla en el descansa brazo del sillón y el otro pie en el piso formando un 4, apoyo una mano en el respaldo del sillón coloco la otra en mi cabeza y me penetro de nuevo por la boca, follandome como si fuera una vaina, lo tome por la cintura para que no me ahogara de verga, porque sus movimientos de cadera eran muy fuertes y contundentes, mi pequeño cuerpo era completamente ocultado por su enorme anatomía masculina, tomo mis manos y las puso en sus redondas nalgas y las acaricie lentamente, estaban peluditas, inclino su cabeza hacia atrás y solo se oía su respirar agitado, en verdad que lo estaba disfrutando, me estaba follando fuerte por mi pequeña boquita, sus huevos se balanceaban de un lado a otro rozándome la barbilla, mis ojos parecían querer salírseme del tremendo esfuerzo de atragantarme de su enorme verga.

-huffff- huuuuufffffff- que buena eres mamando verga, de verdad- me decía con voz muy agitada -Hhhhhaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhaaaaaaaaaa

Hhhhhhhhoooooooooooooooooooommmmmmmmmmmmmoooooooo

En la habitación solo se escuchaba el chupeteo de mi boca hacia su miembro

“chop, chop”, que delicia tener semejante pedazo de verga para mi solita, el la sacaba de mi boca y se escuchaba un sonido como al descorchar una botella por la succión que aplicaba a su verga, la retiraba y me veía fijamente a mis ojos, yo lo miraba suplicante pidiéndole mas verga, ahora era yo quien lo buscaba y el solo sonreía orgulloso

¿Quieres mas verga, preciosa?”

Si-

¿Si, que?

“Quiero mas verga”

“dime; quiero más verga papacito….”

“Dame mas verga papacito”

“Aquí esta nenita, toma mi verga, chupala, que es toda tuya princesa”

Me daba ligeros golpecitos en mis mejillas con su garrote, yo estaba súper mojadita,

la tome con ambas manos y la dirigí a mi boca sedienta, arrancándole gemidos de placer al macho….

-Hhhuuuuuufffffffffffff, que riiiiccccooooooohhoooooouuuuummmmmmm

Exprímeme el garrote que lo traigo hasta el tope de leche para ti mi pequeña putita

Así, asiiiiiiiiiiiiiiiihhiiiiiiiiiiiiii chupa, chupa, ya mero siguuuueeeeehhhheeeee hufffff!

Saco mi chupón de carne de mi boca y se empezó a masturba en mi cara “saca tu lengüita preciosa” “ya mero viene tu llleeeeeeeeeeeeeeeccccchhhhitaaaa hhhhhhaaaaaa”

¿Cuál lechita? -pensaba- en eso estaban mis inocentes pensamientos cuando de pronto gruesas gotas de un liquido blanquecino salieron disparados de la punta de su verga con tanta potencia que un enorme chorro de semen me tapo un ojo, de tan potente y espeso, los demás chorros fueron a dar a mi cara y cabello, conté casi nueve disparos de leche abundante, solo los últimos dos se depositaron en mi lengua, los probé y su sustancia y sabor hicieron que se me enloquecer mis 5 sentidos, usando su verga como cuchara los recogió de mi rostro y me los metía en la boca, así estuvo juntando sus mocos y metiéndolos a mi boquita, todavía me pidió que se la exprimiera bien “sácale hasta la ultima gota de leche, mi vida”

Con ambas manos tome ese garrote, y lo fui exprimiendo hasta la punta, sacando una gruesa gota de semen, lo tome directo del envase y lo engullí golosa,

“que linda niña, tan obediente, desde hoy serás mi nena consentida”

¿Qué te salio de la verga? –pregunte intrigada y con el semen escurriendo por mi barbilla

“es semen, con esa lechita se forman los niños”

¿Voy a tener un niño? –pregunte asustada-

“No preciosa, necesitas que esa lechita te entre aquí”

Me contesto poniendo su mano en mi rajita, que estaba muy mojada de la excitación la cual formaba una mancha sobre mi diminuto short.

“pero no te preocupes, solo eres una bebe, cuando seas mayor y tengas novio, puede ser…

“Pero yo quiero que tu seas mi novio”, -le dije mirándolo a los ojos-

¡Pero yo soy tu padre!, respondió Carlos divertido, pero con cierto orgullo en su voz,

No me importa, quiero que estés siempre conmigo, y mamarte la verga cuando tu quieras…

“Mira pequeña, podemos ser novios, siempre y cuando tu mami no se entere de lo nuestro, debemos tener cuidado de que no se de cuenta, solo así podremos ser “noviecitos”

¿Y cuando seamos novios, me vas a meter tu lechita en mi cuquita…?

“ya somos novios” ¿no?

– – Si – -le respondí sonriendo con coquetería, aun con el sabor de su semen en mis labios

“Solo déjame tomar un respiro y horita te hago ver el cielo y las estrellas sin ser de noche je je je, pero para eso debes darme una chupadita, para que se despierte nuestro amiguito” –señalando su verga flácida, que colgaba de manera graciosa, aun en ese estado tenia un tamaño respetable, me acerque de nuevo a su polla y la tome con mi boquita, ahora si me cabía la mitad y ya no estaba tan dura, estaba tibia y suavecita, retire su piel que cubría su cabeza y le di unos buenos chupetones, que maravillosa es la juventud masculina, en unos cuantos momentos sentí de nuevo enderezarse la verga de Carlos, llenándome de nuevo el espacio bucal con su portentoso tamaño, “espera nena, tengo que preparar el camino”, me acostó en el sillón, quitándome el diminuto short rosa, después tomo mi calzoncito y colocándoselo en la nariz, aspiro su aroma “mmmmmhhhhhhhh hueles rico preciosura, a banquete de reyes” y en verdad que se iba a dar un banquetazo con mi cuerpo virginal, coloco su cabeza entre mis piernitas e introdujo su lengua rasposa en mi rajita dándole pequeñas lamidas, eso me tenia con los ojos en blanco, no quería que se detuviera, lo tome de los cabellos y hundí mas su cabeza entre mis piernas, el entendió mi movimiento y metió la punta de su dedo en mi pequeña rajita, salte de la impresión, pero no retrocedió en su caricia, me estaba dedeando y con su lengua acariciaba mi diminuto clítoris, que estaba duro como piedra, “hhhhhhhhhhhhhhooooooooooooooo” “no pareeeeeeeeeeeeeeeesssssssssss hooo”

Meteme todo el dedo, quiero sentirte entroooooo ohhhhhhhhhhhhmmmmmhhh

-“no reina, el dedo no, mejor esto”-señalándome su vergota

– – – – “te voy ha hacer mujercita”– – – –

Se levanto, masajeando su enorme espada de batalla, que estaba durísima y gorda, desafiando la gravedad.

“esto te va a doler un poco, pero siempre pasa esto la primera vez, pasado la primera parte, me vas a pedir verga a mi o a cualquier macho”

-No Carlos, yo solo quiero estar contigo – exclame-

Aun no acababa de decir esto, cuando ya tenia la punta de su polla, justo a la entrada de mi rajita, separando mis labios vaginales con su tremenda herramienta, no pude evitar soltar un grito de dolor, por la desigual cúpula, yo una pequeña nenita y el un hombre de treintaytantos follandose a una pequeña,

¡hhhhhhhhhhhhaaaaaaarggggggggggg! –exclame-

¡No Carlos, no sigas! –detente por favooooooooooorrrrrrrrrrrhhhhhhhrrr

-noquiieeeeeeeerooooooooooooooohhoooooggggggggg!—

Era demasiado tarde, ya tenía la cabeza adentro de mi cuevita, en un violento movimiento de cadera, empujo el resto hasta sentir sus huevotes en mis nalguitas, sentí que la vista se me nublaba, todo empezó a girar a mí alrededor, caí en un desfallecimiento, no supe de mí.

Cuando recobre el sentido, nada había cambiado, estaba atravesada por la verga de mi padrastro, quien no había dejado de follarme, pero el dolor estaba desapareciendo por lo dilatada que ya estaba, el comprendió y empezó a follarme mas rápido, acariciando mis pezones, sus embates hacían rechinar el sillón, poco a poco fue tomando velocidad, ya la sacaba a la mitad y la volvía a meter hasta el fondo, sacándome quejidos que eran de dolor y placer al mismo tiempo, hasta que el dolor desapareció por completo, poniendo al descubierto nuevas sensaciones de las que nunca creí imaginar, cuando sacaba su polla sentía un vació extraño en mi vientre y yo misma me empujaba hacia el, para hacer mas profunda la penetración, mis labios vaginales se proyectaban hacia fuera rodeando su verga como un estrecho anillo, por lo distendida que estaba, así estuvimos follando un buen rato, hasta que sentí que me tomo de mis piernas, las levanto colocándolas en su pecho, metió un dedito de mi pie en su boca succionándolo suavemente una corriente eléctrica recorrió mi espalda agitándome sin control, el tomo mas velocidad en sus embestidas.

“hhhhhhhhhhhhhhhaaaaaaaaaaaaaaa chiquita que rica estas, tan apretadita”

“hooooo cielos, no quiero terminar nuuuuuunnnnncccaaaaaaaaahhhhh”

Te estoy follando perrita tal como lo querias, gozaaaaaaaallllllaaaaaaaaahhaaa

Sus palabras me calentaron tanto que sentí una erupción en mi interior…

¡Carlos! –Exclame- siento que hago pipiiiiiii-

“no bebe, es tu primer orgasmo, no te detengas, báñame la verga de tu néctar preciosa

¡Sentí una deliciosa explosión que me transporto lejos de ahí…al paraíso!

Mis contracciones, apretaban su verga deliciosamente…lo que provoco que no pudiera detener más su eyaculacion

“yo también ya me vengooooooooooohhoooooooooooooo……-

Toma pequeña zorra, te llenooo de leche..eeeeeeeeeeeeeehhhhh

Su verga descargo su potencia masculina en mi pequeña vagina, retacandome de atole tibio y espesote. Sus palpitaciones las sentí en mi pecho, de tan profundo que me llenaba, se desplomo encima de mí, bañado en sudor, pero con una amplia sonrisa de satisfacción…

– – ¿Te gusto?- –

—Fue m-a-r-a-v-i-l-l-o-s-o—conteste con un hilo de voz, aturdida por la gran cogida de la que había sido objeto.

Su verga resbalo de mi interior, extrayendo sangre y semen mezclados en una sustancia extraña, Carlos me limpio con un pedazo de papel higiénico húmedo, me puso una pomada anestésica para el dolor, me vistió y me llevo cargada a mi camita, me acostó y me abrigo muy bien, cerré mis ojos satisfecha pero muy cansada, no pensé que hacer el amor agotara tanto…deposito un suave beso en mis labios y se marcho a su recamara…

Una ardiente relación nació a partir de ese día, Carlos se metía a mi recamara a altas horas de la noche, cuando mi madre dormía, me despertaba con su verga erecta metiéndomela en la boca, me follaba como loco, llenando al tope mi vagina de leche, y se marchaba satisfecho de poderse coger a la madre e hija, esto no era de todos los días, pues también tenia que cumplir con mi madre, para no despertar sospechas. Pero esperaba sus visitas nocturnas con ansiedad. Aprovechábamos cualquier ocasión para entregarnos al placer del incesto, días después estreno mi culito, para pertenecerle por completo, a veces era yo quien me metía cuando el se duchaba y tomando su verga en mi boca le daba sus buenas mamadas hasta que me llenaba la boca de mocos y me iba corriendo a desayunar, ya con mi estomago semi-lleno de leche.

Nuestra relación incestuosa duro el tiempo que mi madre quiso, su hambre de sexo la llevo a ponerle los cuernos a Carlos, con quien nuca se caso, conoció un policía rubio, guapísimo, igual de bien dotado que Carlos, me di cuenta por lo gorda que se veía su bragueta, pero con Luís, que era el nuevo juguete sexual de mi madre, no hubo química para que naciera algo entre los dos, me imagino que el me veía como una niña, a pesar de que puse todo de mi parte para seducirlo, dejando que viera mi cuquita depilada, usando faldas mas cortitas y sin calzones, pero Luís ni enterado, pensé que todos los hombres eran igual de calientes, afortunadamente no es así, ni hablar, pero yo me daba mis buenas escapadas al taller de Carlos y follabamos toda la tarde, fuimos amantes y hoy que ya soy mayor, estamos juntos, la diferencia de edades es notoria, pero sigue conservando ese vigor sexual, tan salvaje, que no tengo necesidad de buscar mas sexo que el que el me proporciona.

Fin.

Anal a la doctora

voy a contar como me cogi por el culo a mi prima la doctora.

Paso el pasado 26 de febrero.

mi prima se llama anabel, tiene 29 años, es de piel blanca, se pinta el pelo de rubio, casi no tiene nalgas pero esta bien tetona y es doctora. Yo tengo 19 años y hace mucho que me la queria coger, creo que desde que yo tenia unos 8 años fantaseaba con ella. En una ocasion de reunion familiar salio el comentario de sexo cuando los primos mayores estabamos echando desmadre y alcohol, y ella dijo que si alguna vez teniamos alguna infeccion, la fueramos a ver.

Una vez decidi inventar algo y la fui a ver a su casa sabiendo que su esposo estaba trabajando, le dije que sospechaba que me habian contagiado algo y que necesitaba que me revisara el pene. Se puso unos guantes de latex, saco una libreta y me dijo que me acostara en el sillon y sacara mi miembro. Mi plan era que cuando ella me estuviera revisando tuviera una ereccion a ver si se le antojaba y me proponia algo, ya que a veces la habia notado muy coqueta conmigo. Tal vez fue por los nervios, pero no lograba tener la ereccion de inmediato, sino hasta que empezo a tocarme el pene.

En cuanto senti sus dedos en mi verga se me paro de golpe, ella se sonrio y me dijo tranquilo, que yo nomas estoy trabajando y se volvio a sonreir. Me reviso de un lado y de otro y me dijo no, no tienes nada raro, pero como quiera te voy a recetar unas pastillas de quetoconazol. Y mientras decia esto no soltaba mi verga, yo cerre los ojos y me sonrei, estuvo masajenadola unos 5 segundos y la solto, yo le dije no la sueltes! como estaba sentada a mi lado en el mismo sillon, le puse mi mano en su pierna izquierda y se la empece a acariciar, ella se quedo callada durante un rato, pero luego me empezo a masturbar.

Me dijo te gusta? y yo le dije que si, me dijo esperame aqui. Yo le obedeci y cuando regreso ya no traia los guantes y venia destapando un condon, me lo puso con la boca y me estuvo dando unas cuantas mamadas, luego me dijo que me levantara, ella se acosto, se levanto la falda, se safo la tanga y levanto las piernas. Ahi fue donde al fin pude ver su hermosa panochita, solo con un poco de vello y ya bien mojadita. Yo me abalance sobre ella y se lo clave por su puchita, pero ella me dijo esperate! esperate! yo quiero que me lo metas aqui, se lo saco y lo apunto a su ano, le dije ¿quieres que te coja por el culo? y ella dijo si, cogeme por el ano.

Mientras me la cogia ella se estaba masturbando, no se cuantas veces termino, pero supongo que por los gemidos que daba fueron dos veces, yo solamente una vez por desgracia. Cuando terminamos me dijo que en su consultorio era mas emocionante, que alla a veces iban otros dos chavos, uno de 22 y uno de 16 y que igual se lo hacian por atras, pues solo su esposo se lo hace por adelante. Quedamos en que nadie de la familia se iba a enterar y que si yo cumplia mi promesa, ella me seguiria cumpliendo a mi. Me dijo que fuera cuando quisiera a su consultorio, asi que seguire cogiendome a mi prima por el ano y seguire escribiendo.

Con mi hija en el centro comercial

Para celebrar que acaba de cumplir los dieciocho añitos, me llevo a mi hija de compras al centro comercial

A veces vamos de compras con mamá, pero hoy hemos decidido ir nosotros solos, porque sabemos muy bien que haremos algo más que mirar blusitas y faldas. Hoy vamos a follar en el centro comercial. Te he dicho que te vistieras de la forma que a mi me gusta y tu, mi niñita puta, me has hecho caso, como siempre.

Se te ve guapísima con tu faldita a cuadros, cortita, ligera y tu blusita que deja el ombligo al descubierto, es tan evidente que no llevas nada debajo que tus pezones marcan la tela como dos garbanzos. Lo que no es tan evidente, pero yo lo sé, es que tampoco llevas nada debajo de la falda, y lo sé porque antes de entrar en el coche te he mandado que la levantases para comprobarlo. Verte ahí, en medio de la calle, con tu falda levantada y enseñando el coñito depilado a todo el que pasaba ha sido suficiente para ponerme la polla tiesa al momento, las ganas de follarte ahí mismo han sido increíbles, tanto es así que cuando hemos entrado en el coche me he sacado la polla y te he pedido que me la chuparas, lo haces tan bien, me das un gusto tremendo, me ha costado concentrarme en la conducción mientras notaba tu boca, tu lengua, repasando la cabeza y deslizando arriba y abajo, bien húmeda, a punto he estado un par de veces de llenarte la boca de leche, pero me he aguantado porque se que correrme en tu coño o en tu culo va a ser mucho mejor.

Cuando hemos llegado al centro comercial, he aparcado en el parking exterior, así en el camino hasta la entrada he podido meter la mano debajo de tu falda y devolverte el placer que me has dado en el coche. Se que te ha gustado, te costaba andar con mi mano entre tus piernas, jugando con tu clítoris, te notaba vibrar de placer y eso ha hecho que paremos un par de veces a besarnos. Me gusta como me besas y por eso te devuelvo los besos con la misma pasión, las lenguas jugando y mis labios chupando los tuyos, estirándolos, tus labios devolviéndome el chupeteo, tan delicioso que mi mano ha ido más lejos, metiendo un dedo, dos dedos dentro de tu coño, doblándolos y moviéndolos rápido, notando como te ponías más y más caliente, más y más mojada. Cuando te he notado al borde del orgasmo, he parado y hemos entrado en el centro comercial. Nuestra entrada ha sido espectacular, tus pezones duros como piedras parecía que iban a reventar la tela de la blusa, mi polla se nota claramente en el bulto de mi pantalón, tus muslos están brillantes de los jugos que rezuman de tu coño, vamos de la mano y por tu forma de andar, con los muslos juntos y el paso incierto, pareces recién follada. Pero no es así, más bien al contrario: estás a punto de ser follada.

Lo bueno de ir de compras a estas horas es que la mayoría de clientes son mujeres, así nos evitamos que algún pesado nos siga como una mosca que va a tu miel. Ha sido excitante ir de una tienda a otra, te he hecho buscar cosas en los estantes inferiores, de forma que todo el culo te quedaba al aire al agacharte, sin poder evitarlo te he manoseado cada vez que lo has hecho, debía gustarte porque has tardado más de lo necesario en levantarte. En las escaleras mecánicas te he dicho que abrieses las piernas y tu obediente las has abierto tanto como has podido, había gente detrás y han tenido una preciosa vista, por si acaso te he levantado un poco la falda para que no tuviesen dudas de que mi putita va desnuda debajo de su faldita, en el ascensor de cristal también te la he levantado y, además, te he metido los dedos, estabas empapada y un par de personas han mirado desde abajo, cuando te lo he dicho al oído he notado que te ponías muy caliente y es que, hija mía, eres muy puta y te encanta que el mundo lo sepa.

Por fin hemos llegado a la tienda en la que pienso follarte. Sin entretenernos mucho, hemos buscado la falda más corta que hay, una que es casi un cinturón, y hemos entrado en el probador. Es un poco estrecho, lo que nos obliga a estar bastante juntos, mejor para nuestros propósitos. Te has quitado la falda que llevabas y te has puesto la que hemos cogido, escandalosa, te deja todo al aire, se te ven las nalgas y, en cuanto te mueves, tu rajita que da expuesta, una delicia, tanto que no he podido evitar tocarla otra vez, caliente, mojada, un roce en el clítoris y abres las piernas, pones un pie sobre el taburete dejando el interior de tu coño expuesto, pongo saliva en mis dedos y lo froto, más saliva, sabe delicioso, no puedo aguantar más y me saco la polla del pantalón, tiesa, enhiesta, te miro a los ojos mientras froto la cabeza contar tu clítoris y tus labios y puedo ver en ellos esa mirada de puta, de perra que se muere por tener lo que más le gusta en este mundo, la polla de su padre dentro de su coño.

Te sujeto por las caderas y empujo, lento pero firme, con decisión, entrando suavemente y deslizando cada centímetro de mi polla en tu interior, notando como se abre a mi paso, el placer es intensísimo y tu cara me dice que tu notas lo mismo, la tengo completamente metida y aún empujo un poco más, hincándome bien adentro. Me detengo un momento que aprovechamos para besarnos, estas empezando a gemir en mi boca, tu culo se mueve, nervioso, indicando que no puedes más, que necesitas que te empiece a follar en serio. Y lo hago. Saco la polla, despacio, hasta que sólo tienes la cabeza dentro, y doy un empujón, para meterla de un golpe, jadeas. Repito la operación, sacándola un poco más rápido, otro empujón, esta vez un poco más fuerte, otro jadeo mas intenso. muevo las caderas, un par de veces hacia los lados, haciendo hueco y empiezo a meterla y sacarla, mas lento y suave al principio, aumentando progresivamente el ritmo y la fuerza de los empujones a medida que tus jadeos se van convirtiendo en gemidos, estoy seguro que que nos están oyendo al otro lado de la cortina, aunque no me importa aprovecho la excusa para volverte a besar y acelero las embestidas, ahora te estoy follando en el aire, abrazados, sujetando tu culo y con tus piernas enlazadas detrás del mío, tienes tantas ganas de tener mi polla hincada que las aprietas y tengo que hacer fuerza para deslizar la polla hacia afuera pero eso ayuda a que entre cada vez con más fuerza, hasta el fondo, me encanta como suena la polla entrando y los huevos golpeando. Mis dedos rozan el agujerito de tu culo, uno de ellos lo frota suavemente, hace rato que esta empapado con tus jugos por lo que, con una leve presión se desliza dentro, lo meto hondo y lo muevo, puedo notar la polla a través de la pared del coño, la presiono de forma que roce aún más tu interior al entrar y salir y eso hace que no puedas contener el primer orgasmo, que viene salvaje, al galope, te beso para ahogar tus gritos mientras noto los espasmos de placer en tu cuerpo, los movimientos descontrolados de una perrita en celo que se corre de gusto.

Saco la polla mientras te recuperas, ronroneando. La tengo hinchada, venosa, tan tiesa que parece más gorda que nunca, me pregunto si te cabrá en el culo ya que he decidido metértela por ahí también, se que te encanta y sonrío al recordar las veces que, en casa, has tomado tu desayuno sentada sobre ella, meneando el culo mientras la tenias completamente dentro, hasta que la sacábamos para que pudieras tomarte tu lechita. Si, decididamente te cabrá en el culo.

El probador es estrecho y al ponerte de espaldas a mi e inclinarte llegas a tocar la cortina con la cara, ésta se abre lo suficiente para que si alguien se fija pueda verte mientras tu padre te da por el culo, es una situación muy morbosa y no me entretengo mucho. Deslizo un par de veces la polla ente tus labios, empapándola, añado un poco de saliva en tu culo, pongo la punta contra el agujero y aprieto. La cabeza entra rápido, te sobresaltas al notarla, y te imagino abriendo al boca cuando notas todo el mango deslizándose adentro, hasta quedar los huevos pegados al coño. Te doy un pellizco en el culo, me encanta como lo meneas al hacer eso, es como si me ordeñases la polla con él. Otro pellizco, una nalgada y empiezo a follártelo, despacio al principio pero subiendo el ritmo, añado algún pellizco más cuando noto que empiezas a jadear de nuevo, me inclino sobre ti y alcanzo con mi mano tu clítoris, le pongo un dedo a dada lado y masajeo, rápido, en círculos. Noto que te vas a correr de nuevo y decido dejarme ir contigo, en cuanto siento tus contracciones me corro, echando largos chorros dentro de ti, llenándote el culo de leche.

Nos arreglamos lo justo y salimos del probador, tu todavía con la falda indecente que, por supuesto, vamos a comprar. El dependiente de la tienda no se lo puede creer cuando retira la etiqueta de la prenda, esta viendo tu coño recién follado y mi leche corriendo por tus piernas y mientras volvemos al coche son varios los que se vuelven a mirarnos. En el camino de vuelta a casa me la chupas otra vez, limpiándola de los restos de leche y jugos, yo conduzco con una mano, acariciándote, jugando con tu clítoris hasta que te veo doblarte en el tercer orgasmo. Cuando lleguemos a casa, te voy a volver a follar, querida hija.

A los 12 años y Travestido

Lo que sucedió durante el tiempo que compartí mi cuarto con un primo lejano de 15 años de edad.

Un primo lejano de 15 años de edad descubrió que yo me vestía con la ropa vieja que había dejado mi hermana cuando se fue de la casa. Me prometió que no le diría a nadie que me vió vestido de mujer, pero con la condición que me vistiera como niña solamente para él.

Yo acepte el trato. En la noche cuando ya estuvimos solos en la habitación que compartiamos temporalmente me puse la ropa de niña. Me vestía nervioso por que sentía como si su mirada me debilitara y hacía que mis piernas temblaran.

Le dije: “Ya está”.

“Todavía te falta algo”, me contestó. Tomó unas calcetas del cajón y rellenó el brassier que me había puesto para simular senos.

“Ahora si pareces una mujercita”, me dijo casi susurrando. Yo le sonreí con nerviosismo. Él me veía de pies a cabeza y poco a poco el miedo que yo sentía se fue convirtiendo en una sensación que no puedo describir, una sensación tan intensa de erotismo que me provocaba escalofrios por momentos.

Me agarró y me dirigió a la cama, en seguida yo me negué. “Sshh, tranquilo que no pasa nada”, me dijo.

Se sentó en la cama donde él dormía e hizo que yo me acostará a lo largo. Yo estaba extaciado y dejé que me manejara a su antojo. Comenzó a tocarme por sobre la ropa. A esa edad yo era totalmente lampiño, mis piernas y nalgas habian tomado, a mi criterio, una forma femenina que se pronunciaba por mi cuerpo delgado de piel blanca. Mi primo en cambio, era de piel menos clara que la mia y de cuerpo de tendencia atlética. A pesar de tener solamente 15 años se notaba que sería un hombre muy guapo.

Sus manos incansables recorrían desde mi espalda hasta mis rodillas como si me quisieran devorar. “Ya no, ya fue suficiente primo”, le dije.

“Si no quieres que le diga a todos los muchachos de la colonia lo que ví, vas a comportarte como toda una mujercita”, me dijo.

Yo solamente acentí con la cabeza y deje salir un suspiro de lo más profundo. En ese momento comprendí que no había marcha atrás y que yo estaba sometido a mi primo desde el instante en que acepté nuestro acuerdo.

Mi primo se levantó a apagar la luz dejando solamente una pequeña lámpara que manteníamos sobre el gavetero. “No te levantes”, me dijo en voz baja.

Se acomodó en el centro de la cama y me acostó sobre sus piernas para tocar mis nalgas. El vestido que me había puesto era de una sola pieza color blanco, como los que usan algunas colegialas, se abotonaba en el pecho y la falda me llegaba hasta las rodillas. Me había puesto unas calcetas largas color blanco. El brassier era de un tono de rosado, pero la tanga era color negra con un estilo que parecía encaje. Todo me quedaba casi perfecto como si fuera para mi talla.

Subió la falda y comenzó a acariciar las nalgas y muslos. “Que trasero tienes… Si pareces toda una señorita”, me dijo.

Mi respiración estaba agitada pero fuí relajándome poco a poco y a disfrutar de la sensación de erotismo que se volvía más intensa a cada segundo. Sacó sus piernas de debajo de mi y se acomodó a mi lado. Acercó su boca a mi oido y me dijo: “Te vas a vestir así siempre que yo te diga… Oístes?”. Yo solamente pude hacer un gesto de resignación.

Levantó la cadera y yo ví cuando se bajó la ropa interior hasta las rodillas dejando al descubierto su verga ya un poco dura. No pude esconder mi admiración, era la primera verga que veía.

Mi pene era demasiado pequeño a comparación de la verga de mi primo, que no era tán grande como la de un hombre adulto, pero que para mí en ese momento me parecía impresionante. Hizo que me acostara con la cara sobre la almohada y él se acostó casi encima de mí con su pecho sobre mi espalda.

Pasó el brazo debajo de mi cuello y agarró mi hombro izquierdo, su boca terminó posandose cerca de la oreja en ese mismo lado. “Tú quieres ser niña verdad… yo te voy a tratar como a una niña”, me dijo. Con la otra mano me subió frenéticamente el vestido hasta el estómago y en seguida comenzó a masturbar su verga con la mano. Yo intentaba ver que era lo que sucedía de nuestra cintura para abajo pero no lograba ver nada.

De pronto mi primo empezó a frotar la verga contra mi trasero mientras su mano exploraba mis nalgas y caderas, se masturbaba contra mí y su respiración se volvía agitada por instantes, constántemente acomodaba de nuevo la verga sobre los muslos o entre mis nalgas y continuaba.

Se me hacía muy dificil ver su verga en esa posición. La tomé con la mano, y para mi sorpresa, se habia vuelto más grande y más gruesa de como la había visto al principio.

“Te gusta?”, preguntó mi primo. Yo solamente pude contestarle con un suspiro de asombro. “Agarrala y no la sueltes”, me dijo.

Yo la apreté con la mano e instintivamente empecé a masturbarla, mi primo se separó de mí y se apoyo sobre sus rodillas y piernas como flexionándose.

Empezó a mover su verga mientras yo la tenía en mi mano. “Apretala… no dejes que se te salga de la mano”, me dijo y seguimos así por un rato. De repente me apartó la mano y se colocó rapidamente de rodillas con mi trasero entre sus piernas mientras se masturbaba, “Ahhh”, decía mi primo dando unos suaves gemidos. Un chorro de leche cayó en mi espalda y terminó de descargar encima de mis nalgas suspirando profundamente.

“Ahhh… mi niña, que linda sos”, me dijo besando mi nuca.

Despues me dijo: “Amor ahora sos mi novia, pero nadie lo va a saber… oístes?”

El día siguiente mi primo se dedicó a visitar a sus amigos expertos en pornografía para conocer más juegos sexuales que pudiera probar conmigo.

Cuando llegó la hora de irse a acostar me dirigí al cuarto para ponerme mi ropa para dormir, mi primo entró al cuarto y me dijo: “Ahora te pones esta faldita… ya regreso… voy al baño” y me mostró una falda de tela bien corta con paletones que estaba en el cajón.

A regañadientes comencé a vestirme, pero de nuevo el morbo me venció y pense que debía arreglarme diferente esta vez. Me puse otra tanga que había en el cajón también de color negro pero era de tela lisa. Para rellenar el brassier use unas medias, ahora las tetas falsas parecían más naturales. Pero no encontré una blusa que me hiciera lucir sensual como yo quería. Para compensar esto me puse unas nylon que me llegaban hasta un poco abajo del trasero. Estaba terminando de vestirme cuando mi primo entró de nuevo al cuarto, cerró la puerta y puso el seguro. Yo sentí un escalofrío y a continuación un calor que me recorrió el cuerpo completo.

Mi primo me observaba maravillado. “Que linda te has puesto”, me dijo. Yo en este punto, ya no era para mi primo un muchacho sino una chica que además tenía que hacer todo lo que el deseara. Se deshizo de su ropa velozmente.

Se sentó enmedio de la cama y me llamó con un ademán. Me dirigí a la cama. “Sube, te quiero ver más de cerca”, me dijo. Subí a la cama y me puse de rodillas. “Que linda”, dijo mi primo y me agarró de la mano jalándome hacía él.

Hizo que una vez más me acostara boca abajo pero a lo largo de la cama, él se quedó sentado para tocarme todo el cuerpo con ambas manos. Levantó la falda para descubrime el trasero y abrió mis piernas, sentí que sus dedos exploraban entre mis nalgas por encima de la tanga muy cerca del ano.

Me asusté y quice levantarme. Mi primo me obligó a permanecer acostado. “No hagas ruido, o sino nos van a descubrir”, me dijo.

“Ya no me toques primo”, le dije.

“Si no te dejas le voy a contar a tus amigos que te gusta sentirte como una mujercita”, me contestó con tono intimidante.

De repente apartó a un lado la tanga dejando al descubierto mi ano, era limpio y rosado. Me abrió un poco más las piernas para verlo mejor. “Mmm”, se limitó a decir. Una sensación de erotismo y temor mezclados llenaba mi pecho y mi respiración se aceleraba. Mi primo besaba mis nalgas y pasaba sus dedos entre ellas. Sentí un estimulo en mi ano que nunca había sentido e involuntariamente comencé a dejar salir suspiros pequeños.

De pronto puso la punta de un dedo en la entrada de mi ano e intentó empujarlo hacía adentro. El dedo no pudo violar mi ano virgen, pero me provocó un dolor horrible. No pude contener el gemido de dolor y asustado le aparte las manos e intente levantarme hasta que pude. “Shhh”, dijo mi primo que rapidamente se incorporó y se dirigió a la puerta. “Te van a oir”, me regañó.

“Ya no primo, me voy a dormir”, le dije caminando hacía mi cama.

Él se quedó pegado a la puerta, tratando de escuchar los que pudieran ser los pasos de mi madre. Pero nadie había alcanzado a oir mi quejido por la distancia que separaba a las habitaciones. Despues de unos minutos mi primo dejó de vigilar y se dirigió hacia mí.

Yo no me había quitado la ropa aún y solamente me había quedado sentado en la orilla de mi cama, asustado y un poco avergonzado.

Mi primo se sentó a mi lado y me dijo: “disculpame, no era mi intención que te doliera… es la primera vez que hago algo así y no sabía que te iba a doler”. “Ya me quiero acostar primo, mañana en la noche me vistó de mujer otra vez… pero ahorita solo quiero dormirme”.

“No preciosa… ven”, me dijo jalándome hacía su cama, yo me negaba pero él tenía más fuerza que yo. De mala gana me volví a acostar en su cama y él volvió a subirme la falda. Me acariciaba suavemente esperando que yo me relajara. Pasó un rato y apartó nuevamente la tanga. “No!, me va a doler”, dije yo. “Ya verás que no”, me dijo. Acercó su boca a mi ano y dejó caer una gran cantidad de saliva encima. Yo suspiré. A continuación pasó sus dedos entre mis nalgas estimulando mi ano. Una vez más el erotismo me dominó y permití que él continuara hasta donde quisiera. Siguío manoseandome y besandome sin que yo pusiera resistencia.

Él intentó meter un dedo untado de saliva en mi ano. Pudo entrar con relativa facilidad pero no avanzó mucho. Le dije: “Me duele, ya no hagas eso por favor primo”. Me contestó: “Ya sé que podemos hacer para que sientas rico”. Se puso de rodillas y me hizo ponerme en cuatro sobre la cama. Se dirigió a mi parte de atrás y agarró las nalgas con ambas manos.

Yo seguía sus órdenes sin rezongar y a cada paso me sentía más como una chica que jugueteaba con su hombre. Dejó caer más saliva entre mis nalgas y de repente yo sentí su lengua explorando mi ano.

No pude contener un gemido, pero que esta vez no era de dolor, sino causado por el estimulo que la lengua de mi primo hacía en mi ano virgen. Paraba aún más el trasero por reflejó para continuar sintiendo ese estimulo, dejaba salir suspiros profundos y mi corazon latía cada vez con más fuerza.

Lo siguiente que mi primo hizo fué tratar de introducir la punta de su lengua en mi ano, pero lo cerrado de mis nalgas se lo impedía. Puso la mano en mi espalda y me empujó hacía abajo, yo terminé con la cara sobre la cama apoyándome con los codos y rodillas. “Para bien las nalgas y abre más las piernas”, me dijo.

Entonces prosiguió con su cometido que era violar mi ano. El estimulo que me provocó al estar en esa postura fué aún más íntenso y me costó mucho trabajo intentar no hacer ruido que nos delatara. Mientras su lengua abría mi ano yo no podía evitar decir repetidamente: “Ahhh”, en voz baja mientras apretaba fuertemente la sábana entre ambas manos. Mi primo se limitaba a decir de vez en cuando: “Mmm… que rico este culito mi niña”, apretando continuamente mis nalgas y frotando todas las partes de mi cuerpo que sus manos podían alcanzar.

Se detuvo y yo me levanté para ponerme de rodillas. Acercó su cara a la mía y me besó en los labios, de una manera muy suave y tierna, a lo que yo no me opuse en ningún momento. No dejaba de besarme y yo intentaba seguirle el ritmo, casi como si estuvieramos enamorados. Mi primo había logrado su objetivo, en ese punto yo estaba embriagado de erotismo y sometido a sus deseos. Ya no volvería a rehusarme a lo que mi primo me pidiera hacer, sin importar lo que fuera.

“Te gusta lo que te hago mi niña?”, me preguntó.

Yo acentí con la cabeza tratando de demostrarle con la expresión de mi rostro que aceptaba mi papel de mujer en su juego.

Se levantó y fué a apagar la luz, dejando encendida solamente la pequeña lámpara del gavetero. Yo no podía dejar de comtemplar su verga que ya estaba asombrosamente grande y rígida. Estiré el cuerpo en la cama desestresando los músculos cansados por la postura en la que había estado. Me acomodé la tanga en su lugar por que ya me incomodaba e hice lo mismo con el resto de mi vestuario.

Despues de asegurarse de que no andava nadie cerca de la puerta regresó a la cama y se acomodó a mi lado, sin pensarlo recoste mi cabeza en su brazo a lo que él respondió abrazandome tiernamente.

Me daba timidos y nerviosos besos en los labios que yo intentaba responder demostrandole que me gustaban. Yo no dejaba de respirar profundamente. El estallido de dolor que había sentido hace rato había quedado en el olvido por que no volví a pensar en eso en todo el resto de la noche.

Tomé la verga de mi primo y la apreté con la mano, él suspiró. Al ver su reacción continué masajeando esa verga que me resultaba fascinante. No tenía el tamaño de la de un hombre adulto, pero para mí era la verga más grande que había tocado y la primera. Él abrió mis piernas y metió su mano entre ellas. Mi pequeño pene no mostraba ningún indicio de erección pero me causaba un estimulo muy placentero que mi primo lo masajeara por encima de la tanga.

El cuerpo de mi primo tenía muy escaso vello, su verga lucía limpia y con un tono de piel muy claro debido a su edad. Comencé a explorar el cuerpo de mi primo con las palmas de las manos, examinando detenidamente con el tacto de los dedos las partes que me parecían más interesantes. Por primera vez lo tocaba mientras mi pecho se estremecía con una descarga de sensualidad. A diferencia de mí, él era más alto y fornido, no tanto por la diferencia de edad entre nosotros, sino por su tendencia atlética que se notaba en lo definido de sus jóvenes músculos. Mientras que yo a los 12 años de edad bien podría haber pasado por una niña si hubiese tenido cabello más largo y me vistiera con ropa de mujer, en la calle nadie hubiera notado la diferencia.

-“Quiero que seas mi mujer”.

A estas alturas el contrato de silencio que mi primo había convertido en chantaje ya carecía de importancia para mí. Lo único que se me cruzó por la mente fué la verguenza y humillación que me causaría si él les contara a los muchachos de la colonia lo que yo había aceptado hacer. “Que esto quede solo entre nosotros… si?”, le dije casi suplicando.

-“Claro mi amor… Pero todavía nos falta que hacer algo más… Pero no debemos hacer ruido”

Hizo que me acostara boca abajo y apartó la tanga a un lado, sus dedos nuevamente exploraban entre mis nalgas buscando el ano. Tomó la tanga y me la bajó hasta quitarmela, para lo que yo le ayudé acomedidamente. Dejó la tanga tirada en la cama, abrió mis nalgas con ambas manos y dejó caer una gran cantidad de saliva encima del ano.

Introdujo su dedo sin que mi ano opusiera resistencia e intentó que entrara todavía más profundo, mi respiración se agitaba. Por reflejo intenté apartar su mano al percibir el cuerpo extraño, pero él no desistió de su cometido. Nunca hubiera imaginado el estimulo tán placentero que sentiría al tener el dedo de mi primo atravesando mi ano. Yo trataba de contener los gemidos mientras él repetidamente lo sacaba hasta dejar dentro solamente la punta y luego volvía a empujarlo hacía adentro lentamente.

Volví la mirada hacía atras para ver lo que sucedía. Mi primo se apretaba la verga con la otra mano, me quedé viendo detenidamente.

-“Te gusta?”.

-“Ahhja”.

Se acercó, tomó mi mano y la puso sobre su pene para que yo lo masturbara. “Te la voy a meter en tu culito”, me dijo casi al oido.

-“No creo que pueda entrar en mi hoyito… es muy grande”.

-“Si entra mi amor… y vas a sentir más rico que con el dedito y la lengua”.

-“Pero tratame con cariño… por que yo no creo que se pueda meter”.

-“Por que no te voy a tratar con amor… si eres una niña tan linda… Ahora te voy a hacer mi mujer”.

-“Ahhja”.

Hizo que me acostara sobre el costado derecho y él se acomodó de la misma forma detrás de mi. Sus manos me guiaban y yo obedecía adoptando la posición que me indicaran.

Doblé las rodillas y mi trasero quedó más fácil de alcanzar para él. En un rápido movimiento untó su verga con mucha saliva y con más saliva mi ano. Agarro mi pierna y la subió sobre la suya dejando expuesto mi ano. Yo hacía un esfuerzo por conservar la postura y evitar que mi brazo me doliera por soportar el peso de mi propio cuerpo. El guió su verga a la entrada del ano usando los dedos. “No vayas a hacer ruido”, me dijo.

Sentí la cabeza de su verga intentando abrirse paso a través de mi ano, con otro rápido movimiento él volvió a lubricar con saliva y continuó. Yo apoyaba la cara en la cama y mi primo jalaba mi cintura hacía él para acelerar la penetración. De repente su verga habia pasado la entrada de mi ano y se dirigía más profundo, yo experimente un instante de dolor que quedó ignorado por la emoción que me causaba tener a mi primo haciendome su mujer. Con movimientos torpes debido a nuestra inexperiencia continuamos experimentando nuestra primera penetración. Su verga no pudo entrar más y solamente introdujo una porción un poco menor que la longitud de su dedo, pero suficiente para violar mi ano virgen.

Mi respiración estaba muy agitada y la de mi primo aún peor. A pesar de sus movimientos torpes que me causaban malestar por instantes, mi primo se comportaba firme y decidido en lo que estaba haciendo. Lo que hizo a continuación fue empujar hacía dentro y hacía afuera la porción de su verga que habia logrado penetrar lo que me causó una sensación muy placentera y erótica. Me dijo: “Quiero que hagamos el amor todas las noches… oístes preciosa”.

Reprimir los gemidos para mantener el silencio era casi imposible. Mi primo sacó de golpe la verga de mi ano e hizo que me acostara a lo largo de la cama con la cara contra la almohada. Subió encima de mí y comenzó a deslizar su verga entre mis nalgas que ofrecían poca fricción por la abundante saliva que las lubricaba. Se masturbó apretando su verga entre ambas nalgas con todo el peso de su cuerpo. “Que nalgas mas ricas tienes”, me decía.

Me quitó la almohada y la colocó debajo de mí para que alzara mi trasero. Al poco tiempo mi primo eyaculó y el chorro de leche terminó en mi espalda. El seguía frotando su verga con fuerza mientras intentaba calmar su respiración sumamente exaltada. Tomó un poco de leche con sus dedos y la escurrió en mi trasero. Me dijo: “Ahora sos mía… y quiero que seas mía todas las noches”. Ambos nos limpiamos con una camisa suya. Yo me cambié de ropa y me dormí muy rápido por que ya era bastante tarde.

Al día siguiente, mi primo continuó recopilando fantasias sexuales provenientes de la pornografía que le facilitaban sus amigos de la colonia. Incluso me llevó un librito de historias pornograficas donde aparecían solamente parejas heterosexuales, para que yo tuviera una idea de cuales cosas probariamos hacer durante la noche. Su emoción me parecía infantil, pero al mismo tiempo a mí me llenaba el pecho una sensación de anticipación por lo que sucedería despues de la hora de irse a acostar.

Llegada la noche, todo transcurria normal en la casa y yo continuaba con mi rutina sin experimentar la ansiedad de hace unos días, me sentía aliviado. Subí de prisa al cuarto al terminar todas mis labores como hijo de la casa e intercambié una timida mirada con mi primo que se sorprendió al verme subir tán rápido.

Igual que la noche anterior, me puse las medias y noté que se habian rasgado un poco debido a mi propia torpeza en la cama. Me arreglé el brassier, elegí otra tanga del cajón, esta vez de un tono de rosado que me quedaba un poco más grande. Ya que a mi primo le había encantado, me puse la falda cortita de paletones.

Todavía no terminaba de vestirme cuando mi primo entró a la habitación y cerró la puerta con seguro. Nos mirabamos con una sonrisa nerviosa en nuestros rostros mientras yo terminaba de acomodarme la ropa. Él se deshizo de toda su ropa en un instante.

Él caminó hacía mí y me abrazo desde atras, sus labios se posaron en mi cuello muy cerca de mi oreja. Una corriente cargada de erotismo, curiosidad y calor recorría todo mi cuerpo y al pasar por mi pecho lo hacía latir con mucha fuerza. Yo me separé de él y subí a la cama, me acomodé hasta el fondo apoyándome en rodillas y codos y agarrando la orilla del colchón con ambas manos. Paré mi trasero y abrí las piernas invitándolo a que volviera a estimular mi ano con su lengua, cosa que había estado esperando todo el día.

Mi primo se afanaba por provocarme el mayor placer, más que la noche anterior. Separaba mis nalgas para que su lengua llegara más profundo y lamía frenéticamente mi ano. Yo estaba extaciado y se me hacía dificil no caer rendido. Por momentos olvidaba que habían otras personas en la casa que podían descubrirnos si haciamos demasiado ruido. Él se detenía y me susurraba: “Shhh… sientes bien rico verdad preciosa?”. Me terminó de quitar la tanga y la tiró a un lado.

“La voy a meter”, me dijo. Yo volví la cara para ver su verga, ya había crecido mucho y estaba muy rígida. Durante unos segundos sentí temor de esa verga que para mí parecía enorme.

Me acosté sobre el costado como él me había enseñado la noche anterior, pero pronto él me indicó que debía acostarme sobre mi pecho y abrir las piernas. Mi primo estaba sobre mí tocándome todo el cuerpo y sus labios recorrían mi cuello y espalda saltando de un punto a otro. Desabrochó la falda y me la quitó, quedándome solamente con las nylon y el brassier relleno.

Agarró las dos almohadas y las colocó debajó de mi para que doblara la cintura y levantara mi trasero. “Para bien el culito mi amor”, me dijo y a continuación tomó mi cintura con una mano y con la otra guió su verga hacía mi ano.

Intentó penetrar pero evitó causarme dolor, aún faltaba más lubricación. Con un movimiento rápido llevó su boca a mi trasero y escurrió una increible cantidad de saliva entre las nalgas que luego dirigió al ano usando su dedo. Yo me sentía un poco nervioso y permanecía atento a la escena.

Esta vez su verga se abrió paso con mucha facilidad. La empujó decidido a penetrar más profundo que la noche pasada. Yo trataba de ahogar un pujido en mis labios pero no pude contener un “Ahhh… Ahhh… Ah”, al sentir su verga penetrándome. La ansiedad se mezclaba con la erótica sensación que me provocaba el acto sexual. “Despacio”, le decía. Mi ano apretaba esa verga que avanzaba cada vez más adentro y de repente cedió por completo. Me sentí completamente sometido a mi primo.

Mi primo jalaba y empujaba su verga apoyando las manos en mi cintura y moviendo la suya ritmicamente. Yo tenía la impresión que en ese momento le pertenecía, que le había entregado algo que no se lo podía dar de otra forma que no fuera teniendo sexo con él. Él ya no era mi primo, ahora era dueño de mí,y nadie debía saberlo nunca. En seguida supe que desde ese día en adelante tendría que darle mi ano y tener su verga dentro de mí todas las noches. Yo respiraba profundamente y dejaba salir gemidos discretos. Mi primo no se detenía y respiraba exaltado.

Su verga ya se movia con facilidad hacía afuera y hacía dentro de mí. Mi primo incrementaba la intensidad de sus movimientos y por momentos la base de la cama hacía mucho ruido, él calmaba su agitación y dejaba caer más saliva en mi ano para seguir cogiéndolo. Me decía: “Que rica estas… este culito es todo mío”. Yo me limitaba a decir “Ahhja”. “Te gusta que yo te haya desvirgado?”, “Ohhh… Ouuhhh… Ohhh”.

Despues mi primo sacó su verga y la masturbó frenéticamente, eyaculó mientras daba un fuerte suspiro dirigiendo el chorro de leche a mis nalgas. Todavía exaltado cayó sobre mí y sus labios besaron erráticamente mi espalda y cuello. “Que rico me hicistes acabar mi amor” me dijo y su boca se posó cerca de mi oreja. “Sos toda una mujer… y yo soy tu hombre”, me dijo y al poco rato nos levantamos para limpiarnos y componer la habitación. Una sensación placentera y agotadora permanecío en mí aún despues de acostarme en mi propia cama, en ningún momento pasó por mi mente la idea de considerar lo que habiamos hecho como algo malo.

El día siguiente aproveche que no había nadie en la casa durante la tarde y saqué toda la ropa del cajón para lavarla, por que por el tiempo que había estado guardada tenía un olor raro. Yo tenía el plan de llevarla de nuevo al cuarto y esperar que se secara ahí por completo para que nadie se diera cuenta, pero sabiendo que nadie llegaría a la casa durante varias horas decidí ponerla a secar al sol, colgué todo y en menos de dos horas ya estaba completamente seco y con un agradable aroma a limpio. Llevé toda la ropa arriba y la coloqué ordenadamente dentro del cajón, cosa que no hacía ni con mi propia ropa.

la sensación de anticipación me invadía nuevamente al pasar las horas, decidí desde temprano que esa noche solamente me pondría la tanga, el brassier y el par de medias. En este punto yo no dudaba que llegada la hora de dormir me quedaría con mi primo a tener relaciones sexuales.

Algo que me sorprende hasta la fecha es que yo no pensaba en la relación con mi primo en términos de sexo homosexual, yo me había entregado a él considerandome a mi mismo como mujer, y él nunca insinuó siquiera que yo fuera gay o que la relación que manteniamos fuera gay. Cuando estábamos solos y satisfacía sus fantasias en mí siempre me trató como si estuviera convencido de que yo era una señorita y no un muchacho. Hasta pasado mucho tiempo después consideré todos esos aspectos y hasta entonces lo analicé con detenimiento.

Esa noche muchas cosas fueron diferentes, la hora de acostarse se retrasó mucho por que parecia como si todos en la casa tenían cosas pendientes que hacer. Subimos al cuarto con mi primo y esperamos hasta que todas las luces de la casa estuvieran apagadas, mi primo vigilaba desde la puerta. Cuando ya hubo silencio en la casa yo me cambié a mi ya habitual vestuario para la noche mientras mi primo seguía pendiente de los ruidos que venían de afuera de la habitación.

Se acercó a mí que esperaba sentado en la orilla de la cama. Me mostró que había conseguido preservativos y pronto me explicó para que eran. “Así te va entrar más fácil mi amor… y vas a sentir más rico”, me dijo. Y hubo otro cambio, mi primo decidió que esa noche no estariamos en la cama para evitar hacer ruido, estiramos las sábanas y colchas en el suelo de la habitación y tiramos todas las almohadas. Probé la cama improvisada que habiamos preparado y no me pareció incómoda.

Mi primo se acostó a mi lado y comenzó a besarme en los labios, la noche anterior no me había besado en la boca. Sus besos timidos y cariñosos me estimularon de sobremanera y por momentos saboreaba sus labios. El aroma de su cuerpo me atraía más a él, a pesar de que era mayor que yo su sudor no tenía un olor desagrable. Ver su cuerpo totalmente desnudo me causaba una excitación y un estimulo erótico que me hacía desear el momento de entregar mi cuerpo a sus deseos. Para él fué una sorpresa que yo hubiera lavado la ropa y le gustó el aroma que tenía, acarició los pechos falsos y su boca recorrió las nalgas y muslos intensificando mi excitación. Entendió que esa noche me dejaría penetrar sin mayores preámbulos. Apagó la luz y tomó un paquete de preservativo.

Me puso en cuatro patas y yo acomodé las piernas para que no me dolieran las rodillas. Se colocó arrodillado detras de mí y se dispuso a ponerse el preservativo, yo observaba lo que sucedía ahí atrás y mi respiración se volvía profunda. “Me vas a dar el culito mi amor?”, “Si”, respondí de inmediato. “Paralo… Mmm que rico tu cuerpo princesa”. Yo movía mi trasero lo más sensualmente que podía invitándolo a cogerme por el ano. Su saliva escurrió entre mis nalgas, él agarrandose de una dirigió su verga hacía mi interior usando la otra mano.

Yo estaba en cuatro patas y apreté el improvisado colchón con las manos mientras mi primo seguía empujando su miembro que ahora se deslizaba y alcanzaba una mayor profundidad. “Ahhh… Ahhh…. Mmmm… Ahhh”, me quejaba. Mi primo agarró mis hombros y me jaló haciendo que la verga entrara aún más en mí. Lo que me provocó un pujido que se me hizo muy dificil reprimir.

Él se quedó quieto por un momento. Yo pensaba que mis brazos no soportarían tanto estress. “Me gusta como lo haces”, dijo mi primo. Yo me iba acostumbrando a estar penetrado y lo que fué incomodo al principio se convirtió en una sensación placentera de entrega total. Sin sacar su verga también se puso en cuatro y su pecho quedó encima de la parte alta de mi espalda y su boca se posó en mi cuello muy cerca de la oreja. Comenzó a mover su cadera ritmicamente y a cogerme con mucha intensidad. Yo le comunicaba con timidos gemidos y pujidos lo que me estaba haciendo sentir y el me respondía moviendo más rápida o más lentamente su verga. Así estuvimos mucho tiempo, pero yo disfrutaba cada movimiento suyo y cada segundo que me entregaba a él. Sin quererlo mi cuerpo se movía al mismo ritmo en el que se deslizaba su verga a través de mi ano.

Él seguía respirando agitado y dándome suaves besos en los hombros y cuello. De vez en cuando pasaba saliva hasta mi ano con los dedos para mantenerlo lubricado. De repente volvió a incorporarse de rodillas detras de mi y con ambas manos jalando mis caderas, mis brazos cedieron y caí para quedar apoyado con los codos flexionados y mi trasero alzado para que mi primo lo siguiera cogiendo todo el tiempo que él quisiera.

De repente el ritmo de sus movimientos, que hasta el momento habían sido cortos pero decididos, se volvió más violento y empujaba su verga con intensas acometidas, por un momento sentí un poco de dolor. Sus manos jalaban con fuerza mi cadera. lanzó un profundo suspiro como no lo había hecho hasta esa vez y sentí como pulsaba su verga dentro de mí. Cuando recuperó el aliento sacó su miembro y se quitó el preservativo repleto de leche. Yo me acosté boca abajo agotado y sudando.

Levantamos todo del suelo y arreglamos las camas y cada quien se dispuso a dormir, pero no sin antes darnos muchos besos cariñosos en los labios. Me cambié y me puse un short de tela fresca para dormir, mi primo también usaba short para dormir por el calor que hacía.

Me desperté asustado por el movimiento cuando mi primo se metió en mi cama, era de madrugada y el cuarto estaba en total oscuridad.

– “Qué pasa primo”, le dije confundido.

– “Shhh… Ahora somos marido y mujer”.

– “Uhh”.

– “Quiero estar contigo ahorita”.

– “Pero ya lo hicimos”.

– “Te deseo… Quiero hacerte mia otra vez”. Me tomó la mano y la llevo hasta su verga, en efecto estaba muy dura.

-“Mmmm, te voy a coger ahorita”. Dijo mientras me quitaba el short y me obligaba a acostarme boca abajo. Acomodé la cara en mi almohada, la agarré con una mano mientras me apoyaba con la otra.

-“Espera… me tengo que poner el preservativo”. Yo hice un suspiro de resignación y me quedé esperando que él me penetrara por segunda vez esa noche.

Tomo mi pierna y la dobló para dejar al descubierto el ano. En seguida se acostó encima de mí y lubricó con saliva. Intentó penetrar y lubricó repetidamente, estaba muy impaciente por tener sexo anal conmigo. fue incomodo al principio pero poco a poco mi ano ya con un poco de experiencia cedía y empecé a disfrutar la estimulación. Su boca se topaba contra mi hombro y cuello. “Mmm… Mmmm… Ahhh… Te amo preciosa”.

Se comportaba ansioso y muy exaltado. Despues nos levantamos y cambiamos de posición. Repetimos la escena que habiamos realizamos más temprano pero esta vez conmigo en cuatro patas enmedio de la cama y agarrando con ambas manos la orilla del colchón. Yo daba quejidos y gemidos y él seguía cogiendome jalando de mi cintura fuertemente hacía él. De repente sacó la verga. “Ahora sin preservativo”, dijo y escurrió saliva en mi ano expuesto. Volvió a meterla y continuó embistiendo con la misma fuerza. Yo no podía contener más los gemidos, pero si alguién escuchaba sería un desastre.

De repente mi primo se paró con los pies en la cama y apoyándose con las manos en mis hombros. Se agachó hasta que llegó a mi trasero. Recibí una brusca penetración y lo único que podía hacer es contener los gemidos de dolor. “Ohhh… Ohhh… No…”. Siguió empujando su verga y moviendo la cadera freneticamente, yo estaba siendo sodomizado sin compasión.

Yo no intenté detenerlo, quería tener esa verga dentro de mí. Yo le había entregado mi trasero a mi primo y ahora debía tolerar su incansable lujuria. Fué entonces cuando sentí que me había penetrado más profundamente. Los minutos pasaban y mi primo no parecía cansarse. Yo seguía gimiendo: “Ohhh Ooouhhh Ahhh”, y dando quejidos por momentos. Pero la sensación de ser cogido por un hombre me resultaba demasiado placentera, a pesar de que la penetración que estaba recibiendo se volvía dolorosa por momentos, yo quería que esa verga siguiera cogiendo mi ano, y no dejé de cooperar

El peso de mi primo casi me hizo caer rendido, pero cuando creí que no soportaría más tiempo en esa postura mi primo tomó fuertemente mi cintura con ambas manos y exhaló tán fuerte que casi deja salir un grito. Su pene latía dentro de mí y parecía que iba a estallar. Liberó una enorme descarga de leche y no sacó su verga hasta estar seguro de haber dejado hasta la última gota dentro de mí. Yo intentaba recuperar el aliento, estaba agotado.

FIN.