Hice realidad la fantasia de mi esposo y me encanto

Esto sucedió hace 6 meses y me animo a compartirlo con ustedes por que gracias a mi esposo y sus calientes ideas he vivido muy lindas experiencias sexuales como esta que les contare.

Tengo 5 años de feliz matrimonio, en la cama no me puedo quejar, hacemos de todo mi marido y yo, sin embargo hablar de un tercer participante era algo hasta hace poco dificil de contemplar. Desde hace 2 años para aca mi esposo venia insistiendo en hacer un trio HMH, la verdad no me gustaba la idea, sin embargo el queria hacer realidad su fantasia, verme coger con otro, el morbo de estar con dos vergas a la vez, eso me empezo a llamar la atención, solo que no encontrabamos al candidato en particular ya que por donde vivimos son algo recatados y la mayoria de los conocidos que si tenian el perfil estaban casados y no queriamos meternos en problemos con terceras personas…

En fin, logramos contactar y hacer amistad con un compañero del trabajo de mi esposo que ovbiamente no estaba casado …mas bien divorciado, lo tratamos y vimos que era el del ferfil, a los 3 o 4 meses de tratarlo en reuniones sociales o cuando coincidiamos en lugares, etc.

Ya estaba platicado con mi esposo y yo, a la proxima oportunidad seria, para esto mi esposo le deberia hacer la propuesta a el para que no lo tomara por sorpresa, y asi fue, un sabado temprano (6 pm) nos pusimos de acuerdo, le dije que lo llamara y que le dijera que hariamos una reunión, una carne asada (así se acostumbra por el norte de México), el plan era tambien grabar una situación que a mi esposo le daba morbo, era que yo recibiera a alguien en la casa vestida super sexy, sin bra, y sin tanga, solo con una blusa o top y una falda corta, para ello me vesti de esa manera, el preparo la camara en un lugar estrategico, cuando toco a la puerta el amigo yo me dispuse a abrir y encendi la camara, mi marido estaba terminando de arreglarse, asi que mientras bajaba yo lo recibi, claro que el se dio cuenta como estaba yo vestida, sin ser vulgar me dijo varios halagos de lo bien que me veia, yo me fui por una cerveza que le ofreci y cuando le di la espalda quedo grabado como me miraba, con mucha calentura, era evidente que el mensaje estaba enviado…el sabia lo que mi esposo y yo queriamos hacer ese dia.

A los minutos bajo mi esposo y seguimos con la reunion, en una ocasión que estabamos platicando se me callo una servilleta al piso, me incline y les mostre mi par de tetas y eso les agradaba, sobre todo al invitado… en otra ocasión al estar sentada frente a el en mini falda abri mis piernas haciendome la despistada y el invitado no perdia tiempo hechandose “un taco de ojo” con la vista que tenia se dio cuenta que no llevaba ropa interior (todo esto mi esposo me pidio que lo hiciera para calentar mas al invitado, y si que daba resultados), ya después de comer seguimos mas relajados con la bebida, inevitablemente llegamos al tema del sexo, que si que extrañaba el de estar casado, y compartiamos experiencias, posiciones sexuales mas cahcondas, etc… la cosa se empezo a poner mas hot cuando mi marido nos dice “por que no hacemos un juego para divertirnos los 3” (dijo la palabra magica: “tres” ) jeje para esto yo estaba un poco mojada. Vamos a hacer un juego de retos con el Twist (este juego trata de que uno se coloca en un tablero en el piso y conforme pase el turno de cada quien debe mover manos y pies según las instrucciones que le tocan, de tal forma que llega un momento en que todos quedan enredados (tu brazo por debajo de la pierna de alguien, tu cara frente a unas nalgas y cosas por el estilo), el que perdiera el equilibrio al no poderse mantener en X posición cumpliria un reto.

Adivinen quien perdio primero, pues yo, para esto y como si ya supieramos a que ibamos el reto fue quitarse una prenda, claro que como no traia ropa interior pues me quite la blusa, ayudada por el alcohol que ya hacia efecto, al principio me daba un poco de pena pero al seguir jugando y con la calentura del momento me empezo a gustar.

Después perdieron mi marido y su amigo, prácticamente estaban en ropa interior, solo en boxers…pude darme cuenta como se les marcaba a los 2 un tremendo bulto, señal que estaban excitados.

Yo seguia con mis tetas al aire, acordamos que el primero que quedara desnudo deberia hacer lo que los otros 2 ordenaran por el resto de la noche, se dio el acuerdo y mi esposo fue el primero en quedar desnudo, con su verga razurada (que me encanta por cierto) apuntando hacia arriba, reimos y ahora la cosa estaba entre su amigo y yo, el se quedo fuera del juego porque ya era entre 2, acordamos que el que ganara seria el rey o reyna, de tal forma que perderia el que quedara desnudo y el ganador se le daria la atención que quisiera.

Seguia el juego y habia ocasiones donde el amigo tocaba descaradamente mis nalgas y rosaba con su antebrazo mis tetas…yo veia como seguia excitandose por el momento, mi esposo sentado a lado se empezo a tocar su verga y en eso que pierde el equilibrio el amigo, termino por desnudarse y yo seria la ganadora, pude notar que su verga era tambien de buen tamaño, solo que mas morena que la de mi marido, en eso me dice mi esposo “ahora si te toca a ti terminar de desnudarte para darte tu premio”, me despoje de mi falda y el amigo miraba mi concha razurada, mis labios mojaditos, empezo primero mi esposo a besarme el cuello, las tetas, yo le empece a masturbar con mis 2 manos, el amigo solo observaba con una cara de pervertido que no podia con ella.

En eso mi marido se aparta de mi y se va por una bebida y le dice a su amigo “sigues tu, mantenla igual o mas caliente de lo que ya esta”, me estaba entregando a otro para hacer su fantasia realidad, algo totalmente nuevo, excitante.

El amigo un poco timido se acerco y me dijo “te gusta que te hagan el sexo oral?”.. claro le dije, por que no?… y me recoste en la alfombra mientras que el se clababa en mi concha con su lengua y dedos… mi marido era solo un espectador, jalandosela un poco veia con lujuria como yo disfrutaba con otro del sexo.

Empece a escurrir mis jugos por la excitación, le dije por que no te paras y yo te la mamo junto con mi esposo, acerque las 2 vergas y me las empece a meter a la boca al mismo tiempo, era imposible que cupieran las 2 a la vez, pero las agarraba una con cada mano y las lamia y llenaba de saliba para que sintieran mas rico…en sus caras se veia como disfrutaban mi trabajito.

Lo que siguió fue ponerle un condon a su amigo y empezarme a penetrar yo boca arriba con las piernas en mi cabeza y el taladraba poco a poco mi concha inundada ya de jugos vaginales mi esposo se acerco y me puso su verga para mamarsela. Era muy caliente sentir una verga de otro penetrarme y la de mi marido, 2 a la vez, me gustaba, me sentia como poseida, no me interesaba ya en ese momento el pudor que antes pense que me frenaria a hacer algo asi.

Cambiamos de posición, ahora mi marido en el piso, yo lo cabalgaba mientras le mamaba la verga a su amigo. Mi esposo y su amigo estuvieron como 1 hora cogiendome de forma alternada, a veces de perrito, de frente, espaldas, sentada, etc. Algunas posiciones, creo que tuve 3 orgasmos en todo ese tiempo, mi marido fue el primero en venirse, me hecho su semen en mis nalgas, después siguió el amigo y me los hecho en mis tetas, terminamos los 3 tirados, nos fumamos un cigarro como de celebración y comentamos de lo vivido. El amigo decia que era su primera vez que participaba en un trio, pues ya somos 3 les dijimos, por que mi esposo y yo tambien somos primerizos, jejeje reimos y quedamos en el acuerdo de volver a hacer algo similar en otra ocasión.

La verdad que esperamos que el amigo regrese de su viaje en estos dias para organizar otra reunion, mi esposo quedo encantado y yo ni se diga, la verdad que este tipo de experiencias nos han ayudado a reforzar nuestra relacion ya que la confianza entre ambos sigue firme, espero les haya gustado. Cualquier comentario lo pueden hacer a juanangel801025@hotmail.com

Masturbacion nocturna…

Hola cariño,te contare lo que sucedio anoche en mi habitacion…

Me fui acostar ,pero no tenia con que jugar, recorde que tenia una botella de plastico duro,asi que la saque le unte lubricante y me aplique un poco en mi clit. ,no me entraba la maldita botella,pero me la meti de una mientras me tocaba…

Comence a mojarme mas,como la botella no era tan larga como la de vidrio no pude hacer lo de la pared(colocar mi culo contra la pared y en medio la botella,ejerciendo presion para metermela).

Pero hice algo mejor; al lado de la puerta de mi habitacion,esta un buro, un mueble pequeño de 2 cajones que va al lado de la cama…

Como sabia irian a buscarme para preguntarme por la tarta que el perro se comio,(deje una tarta en el patio y el perro se la comio,no dije nada para que no nos regañaran)

Me fui a sentar ahi a oir que decian mientras me masturbaba,oia a mi mama, a mi papa y a mi hermana, en otro momento tanto ruido me hubiese cortado el rollo

pero iba tan salida, que segui masturbandome,cuando estaba apunto de correrme…me levante.

Y fui a la came me sente en la esquina con un pie sobre la cama el otro en el suelo y moviendome con un va y ven, primero lento, luego rapido,corte cuando estaba apunto de correrme y me recoste sobre la cama.

Comenze a meter y sacar la botella y salive y puse la saliva en mis dedos pero de mi boca al coño se cae la saliva y comence a imaginar que era tu semen,asi que de nuevo comence a llamarte,primero por tu nombre,luego te decia ven cariño,comeme el coño,si eres bueno te puedo preparar un postre…comeme papi vamos, al decir eso como siempre, entre gemidos y con voz entre cortada me ponia aun mas caliente.

Luego volvi a ponerme saliva en el coño y comence a decir,llename de tu saliva,quiero sentirme muuuuuy humeda…luego me dio sed…pero no podia parar,ya iba demasiado caliente para ir por agua,asi que segui hablando,sabes que cariño ahora quiero que me des de beber tu saliva…

Y entre saliva y saliva mi coño se humedecia,asi que podia meter mas la botella y bommmmm termine corriendome,entre espamos,gemidos y sudor,termine tan cansada, que me quede asi,con la botella dentro,hasta que mi vagina empezo a contraerse y la expulso.

Me dio calor y seguia sudando,baje a ducharme,mi madre me miraba raro pense habia dejado lubricante en mi boca o saliva en mi cuello o nose…pero no dijo nada y me meti a bañar…

En el baño volvi a tocarme recordando lo que minutos antes habia hecho y…me corri de nuevo,aunque esta vez fue mas rapido y lo disfrute menos porque en el baño no puedo hablarte cariño,no debo ,si mis padres me escuchan pensaran ya estoy mas loca,si es que se puede…

Masturbando a los gorilas

Hola. Soy aficionado a sexosintabues desde hace un tiempo aunque nunca me había atrevido a escribir, por lo que les regalo mi primer relato.

Después de meses de preparaciones finalmente obtuve los permisos del gobierno de Uganda para ir las montañas donde aun se encuentra una de las pocas colonias de gorilas de montaña y emprendí el ascenso a aquellas montañas que se convertirian en mi segundo hogar por varios meses y me instale en el campamento base cerca de los Volcanes de Virunga.

Al correr del tiempo empezaron los acercamientos con los machos , el trato de este con las hembras y las crías, de igual modo logro incorporarse al grupo que había seleccionado para mi estudio, eran en total ocho hembras, doce crías y dos machos jóvenes , dos hembras jóvenes y el macho, el gran lomo plateado (es el nombre que recibe el gran macho que encabeza una familia o grupo de gorilas, y se deba a que el pelo del lomo si vuelve cano o blanquecino al llegar a la edad madura sexual), de nombre, “Monstruo” nombre que había recibido de un investigador anterior que tuvo que dejar el lugar, quien sabe por que motivos. Todo pasaba de forma regula, y esperada, al cabo de 5 meses, en el mes de julio, moni, noto que la mayoría de las crías estaban a punto de llegar a la pubertad con lo cual las hembra estaba comenzando su celo casi de forma sincronizada, por lo tanto, “Monstruo” tenía la laboriosa tarea de ahuyentar a otros machos que pretendían robar algunas o todas sus hembras. Esto dejaba a los jóvenes gorilas con muchas “ganas” de tener relaciones sexuales con hembras ya que “Monstruo” era muy fuerte y eficiente en su tarea de espantarlos. Esta situación dejo la puerta abierta para esta historia, como verán ahora…..

Cierta tarde, me encontraba observando a Monstruo teniendo sexo con una de sus hembras favoritas, Martha , cuando me di cuenta que estaba excitado. Sin percatarme, empecé a masturbarme sobre el short, y de repente tenía mi pene afuera y estaba dándome tremenda paja, mientras veía a Monstruo darle una tremenda cogida a Martha con su grandísimo pene (estimo que debía medir unos 25 cm de largo y un casi tan grueso como muñeca). La tenía en posición de perrito en cuatro patas y se veía que Monstruo gozaba mucho con cada embate que le daba a Martha con su pene. En medio de esta visión, me quite el short y mis interiores, y quede desnudo de la cintura para abajo, solo con mis medias y botas. Puse la ropa en el piso, haciendo un montón para apoyarme, y continué mi masturbación mientras me mecía suavemente simulando un coito imaginario mientras me pajeaba fuertemente.

Mientras me masturbaba con semejante escena, de repente me di cuenta que uno de los machos jóvenes, Edward, estaba parado a mi lado y miraba como me masturbaba. Se notaba también que estaba excitado al ver a Monstruo cogiéndose a la hembra Martha. A pesar de que no tengo inclinaciones homosexuales, no pude resistir ver que Edward también tenía un pene bastante grande, de unos 20 ms aunque no tan grueso, lo cual añadía mayor excitación a mi masturbación. Mientras tanto, el gorila joven me observaba fijamente para ver que estaba haciendo. Yo no pude contenerme y acerqué a él con mucho cuidado, arrodillandome a su lado, y con mi mano tome su pene lentamente y empecé a masturbarlo muy suavemente. Al principio, el joven gorila se quedo muy sorprendido, pero sin alejarse ni tampoco hizo ningún movimiento de rechazo a mi mano, que se encontraba bastante húmeda por la lubricación de mis propios líquidos seminales. Poco a poco, empecé a incrementar el ritmo de la masturbación, y el joven gorila pareció entender ya que tomo su mano y la coloco sobre la mía para incrementarlo aun más. Sin darme cuenta, me quito la mano y tomo directamente la iniciativa para masturbarse con frenesí, mientras continuaba mirando a Monstruo cogiéndose a la hembra Martha. Mientras, yo me había movido para arrodillarme frente al joven gorila, y contemplaba su masturbación mientras me pajeaba también yo. Después de un par de minutos, Edward eyaculo salvajemente, y un gran chorro de su leche caliente cayó sobre mis piernas y pecho, a la vez que emitía ruidos de placer por haber eyaculado. Esto llamo la atención de Monstruo que ya había terminado de cogerse a Martha, y estaba limpiándose el pene que se empezaba a poner flácido. En dos brincos, se coloco al lado del joven gorila, que asustado por que creía que Monstruo lo iba a golpear para alejarlo de la hembra, se alejo caminando de espaldas para evitar una confrontación.

Yo estaba sorprendido con la rapidez del macho Monstruo, mientras que continuada arrodillado. Me encontré a mi mismo de repente arrodillado frente al macho gigante con su pene medio flácido, mientras que este me miraba extrañado y a la vez intrigado. En ese momento no pude resistir a la tentación de tocar su pene, y empecé a hacer lo mismo que había hecho al joven gorila: masturbarlo lentamente. En esta ocasión, obtuve la misma reacción del gorila, que de inmediato se sentó en el piso como si entendiera de que se trataba todo, y se dedico a disfrutar en unas hojas que hacían una especie de cama. Rápidamente su pene creció de tamaño, y pude apreciar que era mucho más grande de lo que pensaba, llegando a unos 30 ms y con unos 6 ms de circunferencia. De cerca, se apreciaba un largo y grueso pene en su punta, mostrándose rojo y venoso, saliendo desde su funda de piel cubierta de pelos. No sé porque, pero me incline aun mas y acerque mi boca hacia su pene para pasarle la lengua la punta. El gorila no pareció molestarse así que continué un poco más, y me metí la gran cabeza en mi boca como si fuera un caramelo y pude sentir el sabor y el olor de su semen, un líquido viscoso, junto con los jugos de la hembra. Era muy fuerte y un poco salado, pero no me dio asco, y seguí probando aquello. Nunca había mamado un pene, aunque por instinto sabía cómo hacerlo.

El gorila movido por la curiosidad imagino, se quedo muy tranquilo y empezó a moverse como si quisiera cogerse mi boca con su pene. Yo abrí mi boca lo más que pude, y empecé a recibir su gran pene en mi boca, mientras que con mi mano derecha lo masturbaba lentamente y con mi mano izquierda me jalaba también mi pene en medio de una tremenda excitación. En cuestión de minutos, sentí descargaba un chorro de semen en mi boca, fue tan sorpresivo que no pude evitar tragarlo casi todo ante el miedo de ahogarme, entonces el simio me soltó, para caer suavemente en las hojas y apoyar su espalda contra un gran tronco de árbol medio caído que hacía las veces de una silla muy cómoda. Ante mi sorpresa, cuando el gorila se sentó, vi que su pene seguí aun completamente erecto, como si no hubiera eyaculado, pero totalmente lubricado por su semen y mi propia saliva. Como estaba desnudo, tome un poco de mis propios fluidos con mi mano, y me los unte en mi culo para lubricarlo, y sin pensarlo dos veces, me levante con cuidado y me senté en cuclillas sobre el gran gorila mientras que tomaba su enorme pene con una mano, y lo guiaba a mi culo. Ya les había dicho antes que no soy homosexual, aunque ocasionalmente me gusta gozar de un pequeño consolador mientras me masturbo, o que mi novia me meta un par de dedos mientras cogemos. Sin embargo, nunca había tenido en mi culo un aparato del tamaño del pene de Monstruo. El gorila estaba descansando con los ojos cerrados después de haber eyaculado, de manera que no se percato de lo que estaba pasando, hasta que sintió mi mano en su pene, y ya yo me estaba sentando en el mismo. Sentí algo caliente, muy grande en mi esfínter, pero sin dudarlo, me senté de un solo golpe hasta que metí la mitad. Aunque me dolió un poco, estaba tan lubricado que amortiguo el dolor. . El gorila se dio cuenta de lo que pasaba, pero no entendía así que se quedo quieto ante el placer que le estaba proporcionando. Probablemente nunca había sentido algo tan estrecho como mi culo, porque su cara parecía iluminada y sus ojos negros se agrandaron para mostrar su asombro. Yo aproveche para mirarlo a los ojos, y con una media sonrisa dibujada en mis labios, pensé para mi mismo: seguro que nunca te habías cogido algo parecido, verdad? Aprovecha y dame duro Monstruo…

De repente, volví a la realidad, y sentí un dolor espantoso. El gorila había movido sus caderas hacia arriba, y me había mandado el resto de su pene hasta el fondo. Les juro que era el dolor era insoportable, como ariete de hierro caliente llenando mi culo, un ariete hecho de venas y sangre. Quise gritar pero me contuve para evitar que el gorila se asustara y me hiciera algún daño. De repente, se empezó a mover dentro de mí, con un mete-saca desde abajo al tiempo que me agarro con sus enormes manos peludas por la cintura, como si supiera que este era el movimiento que debía hacer, y me empezó a sacudir como un muñeco de trapo. Mis 104 kilos no eran nada para ese enorme animal de más de 300 Kg, con una fuerza inmensa. El gorila estaba follándome sin piedad, y sin darme cuenta yo me empecé a apretar contra él, buscando que me lo metiera cada vez más adentro. No sé cómo, introduje mi mano entre mis piernas y conseguí tocar la polla que me follaba; parecía increíble que una cosa tan grande cupiera en un espacio tan pequeño. Tocar con mis dedos aquella masa de carne sedosa y férrea me lleno de un sentimiento de satisfacción que nunca había experimentado. Pueden creerme que tenía mi ano tan sensible que era capaz de sentir el glande dentro de mi culo, como se restregaba aquel capullo dentro de mí, y como me raspaba deliciosamente cada vena, cada pliegue de su rabo?

El gorila siguió moviendo arriba y abajo con sus manos, mientras con sus caderas seguía el ritmo, y me metía y sacaba su enorme polla de mi culo que a estas alturas estaba completamente dilatado y lubricado por la mezcla de mis jugos y los del gorila. De repente, entre mis jadeos y resoplidos del gorila, este me agarro fuertemente hacia abajo para meterme su polla hasta el fondo, hinchándose de forma tal que pensé que iba a explotar dentro de mí y sentí dentro de una explosión liquida, un torrente de fuego que me quemaba y me llenaba de leche mis entrañas. El gorila no me soltó, y permaneció por unos instantes empalándome hasta el tope, con su polla bien adentro de mi culo, disfrutando de los últimos momentos de su orgasmo. En ese momento, yo me corrí también, aunque ni siquiera me había tocado el pene durante todo este tiempo, pero la excitación era tal que me vine solo, soltando un chorro de leche en la panza del animal, el cual me agarro lentamente para levantarme y colocarme en el piso a su lado sin siquiera levantarse de la cama de hojas en que estuvo sentado durante toda la cogida. Cuando se retiro, note como varios chorros de semen resbalaban por mis muslos, sin duda su corrida había sido tan abundante y mi culo estaba tan dilatado por la tremenda follada que su leche escapaba de mi agujero. Al quedar a su lado, mire al gorila a los ojos, y note que el muy pícaro tenía una sonrisa dibujada en su boca, como burlándose de mi. Sentí una mezcla de pena y risa, por la vulgar situación en la que me había metido, pero estaba tan satisfecho que no le hizo caso a la vergüenza… mas bien, al verme allí al lado del gorila con su pene medio flácido, y lleno de jugos y restos de mis heces, me dije a mi mismo: total, si nadie me ha visto, porque no gozar tranquilo. En eso, sentí la mano del gorila en mi nuca, como acercándome a su pene, y sin pensarlo ni puse resistencia mientras me acercaba con la boca abierta a su polla para saborear los restos de semen mezclados con los sabores de mi propio culo que impregnaban su miembro. Saboree su creciente pene como un chico obediente, hasta que comenzó a crecer de nuevo en mi boca, aunque esta vez no tan duro y grande como antes, tal vez producto de tres eyaculaciones en menos de 15 minutos, y aunque sin duda se notaba cansado, el condenado gorila quería que se la siguiera mamando!

Mientras estaba arrodillado en cuatro patas mamándole el rabo al gorila, sentí nuevamente algo caliente en mi culo! Me voltee para ver que era, y me di cuenta que era el gorila joven, Edward, quien sin duda se había quedado cerca después de que Monstruo lo alejara, y había disfrutando todo el show que habíamos dado. Todavía excitado por la masturbación que le había hecho, y tal vez tranquilizado al ver que Monstruo estaba muy calmado, y sin ánimos de pelear, el joven gorila se había arrodillado tras de mí y apretaba su verga peluda contra mis nalgas, buscando cogerme como si fuera una hembra gorila. Como Monstruo seguía con las ojos cerrados, aproveche para coger la polla de Edward con mi mano, y la guie suavemente a mi culo; apenas sintió que había algo que cedía ante su enorme pene, el gorila dio un solo empujón, y me ensarto su polla hasta el final, a lo cual yo no tuve otra reacción que recular hacia atrás para empalarme aun mas con un suspiro de placer y dolor. Como tenía el culo tan lleno de leche de Monstruo, aunque me dolió un poco, no tuvo dificultad en entrar. Una vez adentro hasta el fondo, el joven Gorila se empezó a mover salvajemente como lo hacen instintivamente con las hembras, lo cual yo aproveche para inclinar hacia delante y volver a meter la polla de Monstruo en mi boca, y así evitar que se despertara y viera al joven gorila cogiéndome, sino que al menos me viera mamándole la polla y se quedara tranquilo. Así fue, cuando los resoplidos del joven gorila al cogerme, lo despertaron, se movió un poco pero yo le agarre la polla fuertemente con mi mano, mientras me la chupaba como una chupeta, lo cual lo calmo. No sé si le dio risa ver al otro gorila cogiéndome, porque escuche unos ruidos raros que nunca antes les había escuchado en mis observaciones, pero pareciera que estuviera gozando, mientras le hacía gestos al joven gorila para que continuara como aupándolo.

En ese momento, el joven gorila gimió fuertemente mientras me agarraba por la cintura y explotaba dentro de mí con igual fuerza que Monstruo, y me lleno de leche los intestinos. Parece que estaban sincronizados porque casi el mismo tiempo, sentí otra vez la leche cliente de la polla en mi boca, pero esta vez la abrí un poco para dejar que escurriera por los lados, y cayera sobre la barra de carne caliente que estaba saboreando. Sin esperar mucho, el joven gorila se separo de mi, y salió corriendo, asustando cuando Monstruo emitió un fuerte sonido, pero por la eyaculación que estaba teniendo otra vez. Allí estaba yo con el culo abierto y chorreando leche de nuevo, mientras terminaba de limpiar los restos de semen del pene de Monstruo. Les juro que nunca me había sentido tan satisfecho, aunque ya lo había dicho antes, pero esta vez me sentía en el cielo. Al terminar de limpiar la última gota de semen del pene de Monstruo, este se paro violentamente y salió corriendo para meterse en la selva…sin mirar atrás un momento.

Allí quede tendido en las hojas por varios minutos hasta que me vestí y salí caminando al campamento…..

los hechos son totalmente ficticios, producto de un sueño humedo zoofilico super exitante.

Si tienen comentarios no lo duden. Les daré respuesta.

Espero les haya gustado este que es el primero de una serie de relatos que haré llegar a ustedes. Me despido.

Las Nalgas de mi hermana

ya pasaron 16 años y todavia me acuerdo cuando mi hermanita tenia 11 años yo 17, ella es blanca, nalgona, y bonito cuerpo, ya ahora tiene 27 y yo 33, pero en ese entonces en una ocacion que la mire quitarse sus ropas delante de mi, pude comprobar que sus tetitas en un futuro iban a hacer grandes y mamables, yo voltte para otro lado mientras se cambiaba, pero con mucha normalidad me dijo, que si le pasaba su pantalon que estaba colgado, fui lo baje y se lo di, y ella sin calzon ni nada, pero no me causo morbo, en ese entonces yo la miraba normal, pero a los 2 años mas 13 años ya sus tetas no eran de 11 años ya estaban mas grandecitas porque la mire desvestirse en el baño yo bañandome y ella esperando su turno, y cuando sali yo en truzas pues me las puse para que no viera mi miembro que se paró cuando la vi que se desvestia, y ella se metio pero se le olvido el jabon y con naturalidad abrio la cortina y me dijo, oye pasame el jabon, ya estaba peluda pero no le dio pena que yo la viera encuerada,

pero yo ya tenia 19 y aun virgen, cuando salio del baño envuelta en la toalla se metio a mi cuarto para que le destapara un frasco que no podia abri,r yo estaba casi sin dada pues me gustaba usar bikini para hombre, y se me notaba mi “bulto” a medio parar, mientras que trataba de abrir su frasco que por cierto estaba duro ella tenia sus ojos puestos en mi bulto y comence a calentarme porque sentia su mirada hacia mi sexo, ya cuando le destapé el frasco me dijo, ¿oye porque te pones ropa de mujer? esta muy chiquita, y no alcanza a cubrir tu,, tu.. se trabo, no sabia como decirle al miembro masculino ,,mi verga? ohh! no se de donde salio mi palabra que despues me arrepenti opss mi sexo quisiste decir digo,, quise decir,, ya estaba como ella trabado jeje, si dijo ella, ¿te gusta ponerte esa ropa ¿donde lo compraste? me gusta , – los compro en la waltmart, yo ya estaba caliente como una brasa, y le dije, mira no son chiquitos se pueden estirar, y me agarre ambos lados del bikini y los subi mas arriba, y obvio mi bulto se vio mas grande y quedando mis testiculos casi al descubierto, y ella lanzo un gemidito y se tapo la boca -me gustan regalame uno para medirmelo, fui a mi closet y le regale uno color azul, yo pense que se iba a ir a su cuarto a medirselo, volteo dandome la espalda y dejo caer la toalla y pude verle sus nalgotas ya bien desarrolladas, despues se volteo hacia mi cubriendo su busto con ambas manos, mira, ¿como se me ve me? dijo, yo me quede de una pieza al verla de frente y con aquel minusculo bikini que casi se le salian los bellos pubicos, ya mi verga no podia esconderse dentro de mi bikini y asomo la punta por el lado izquierdo, ella ya notaba mi miembro que estaba bien parado pero no se iba a su cuarto, y me dijo, ya se te “salio” le dije ¿que se me salio? jadeando de ecxitacion, tu ,, tu desa pues como le llamas? ohh le digo pirulin. -¿pirulin? que no me dijiste que se llamaba verga? aah! si. asi se llama, pero no le quitaba los hojos de encima yo ya estaba muy ecxitado, y de repente hice que saliera todo mi miembro por un lado del bikini para que lo viera a placer, lo que dijo escapo de sus labios fue un ohhh!!! que grande esta!!!! lo puedo tocar? yo estaba al maximo, y volteando para arriba le dije. ASLO!! si quieres,

Y comenzo a tomarlo entre sus 2 manos y comenzo a darle una masajeada como disfrutando del momento, con una agarrandome los huevos y la otra garrandome la punta, la tome de los hombros para que se inclinara y me dijo,, ¿que haces? inclinate le conteste,-¿ para que?- vamos tu inclinate. ya incada le agarre la nuca para que su boca quedara en la punta de mi pene, habre tu boquita hermanita, ¿para que? me contesto. anda tu abrela, le empece a meter la punta por sus labios, yo pense que no iba a querer chuparla. pero no fue asi,, le estaba gustando, senti que su lengua tocaba mi parte de abajo de mi pene y comenzo a meterselo mas, a medio miembro no pudo aguantar y se la saco ahhhh!! casi me ahogaba! le puse los huevos en sus ojos y bajaba y subia de ritmo en su cara, ya ella estaba al descubierto ya no se cubria el busto y mire que sus tetas estaban coloraditas y duras se las agarre y comence a mamarselas ahhhhhhhhh!! que bien se siente me dijo, yo estaba a punto de venirme pero me contube de un tiron le rompi el bikini que hacia escasos minutos le habia regalado que haces me dijo quiero comerme tu puchita y la puse arriba de mi cama acostada boca abajo me puse sus piernas al hombro y comense a mamarle si rajita ahhhhhh ahhhh ahhhhhhhhhh!!!! gemia a gritos mi hermanita no paresssss!!! no paresssssss!!!!siguee sigueeee!!! me decia, me pare y la levante su cadera en mi boca y la impulse a que me agarrara la verga con la mano derecha al mismo tiempo que me comia su panocha, ella me apretaba la verga con mucha fuerza, ya no aguante mas lubrique la punta con saliva y se la deje en su entrada y poco a poco fui metiendosela, pero me encontre con una dificultad, empesaba a dolerme y a ella tambien, ayy ayyy!! me duele, pero yo estaba que ya acababa, y de un golpe se la meti hasta el fondo y los 2 lanzamos un grito de dolor ahhhhhhhhhhyyy!!! Y ME VINE A CHORROSSS, AAAAAAAAAAHH QUE DELICIA!!! dure como 20 segundos eyaculando dentro de su cuerpo,aaaaaaaaahh aaaaaaaaah!!!! nos quedamos quietos cuando paso la” tormenta”, duramos como 2 minutos jadeando, se la fui sacando poco a poco y mire sangre por los lados de su puchita, queeee hizeeee!! pense, ella se levanto secandose la sangre y comenzo a vestirse con la toalla y salio y se metio a su cuarto. yo estaba asustado pensando si viene mi mama y la ve asi se va adar cuenta, fui a su cuarto aguantandome la pena y le dije que me disculpara que no volveria a pasar no me dijo nada de eso, lo unico que me dijo, “no vallas a decirle a mi mama nada” eso es lo que yo le iba a decir.

esa fue la primera y ultima vez que lo hisimos,

ahora

ya somos unos adultos ella tiene 2 niños y yo 3 pero fue una experiencia maravillosa ni con mi mujer que era virgen tambien no logre llegar al orgasmo como lo hize con mi hernanita,,,,

super ñoño 2 (recargado)

El juego con mi primita mejora, no es apto para los que se dan de puros

Ya era muy tarde y la escena es muy sencilla, mi prima la mas pequeña dormida se quedo dormida primero del cansancio, de tanto saltar, mi prima mas grandecita se durmio despues de tanto machacarme la pija, las cargue al cuarto de visitas para que duerman ahi.

A la mañana siguiente me desperte yo por los ruidos de la casa, mi madre estaba abajo cocinando y se oian golpes de ollas

Yo seguia medio dormido pero ella abrio la puerta de mi cuarto

-Agustin deje hecho el almuerzo, tu tia ya mismo viene por las nenas, se va a encargar de cuidarlas

-Bueeno madre, y la abuela?

-Esta mejor

Cerro la puerta y se fue

Eran como las 8 de la mañana y yo no podia dar ni un paso, pero fui a ver a mis primitas

Las dos dormian muy tranquilas y en plena observacion la mas pequeña se desperto

Gracielita tu mami ya mismo viene a verlas, ella salio de la cama y se me acerco, por mi falta de practica no sabia que queria pero me iba a dar los buenos dias

me agache a ella y me dio un beso en la mejilla tocando mi barba que ya tenia 4 dias

-Buenos dias reina – le dije- vamos a desayunar

Le hice el desayuno y todo ese tramite, mi otra primita no se despertaba aun, entonces llego mi tia, por supuesto yo estaba vestido muy racional

Para acortar esta parte mi tia se llevo a su hija y dejo a mi otra prima porque seguia dormida y ella tenia mucha prisa, acordamos que yo la iba a cuidar y la pasaba dejando cuando me fuera a hacer mis cosas

Ni bien se fue mi tia, mi primita estaba atras mio ya despierta

-Te despertaste?!, la tia te iba a llevar

Me dijo que estaba haciendose la dormida hasta que se fuera, no pregunte porque

-Bueno mira princesa me voy a duchar, te hago un batido de fruta con un sorbete hasta eso y luego nos vamos donde la tia vale?

Ella se quedo en mi cuarto viendo tele mientras comia el cereal y yo me duchaba, deje la puerta pero veia como ella trataba inutilmente de espiarme en el baño, excito mucho eso!

Cuando sabia que salia de la ducha volvio a la cama y yo sali en truza y con la toalla encima, ella no estaba en el cuarto y fui a buscarla

estaba en la comoda de mi madre poniendose sus maquillajes, exactamente el labial

-que haces? – le dije sorprendiendola

salto del susto

-que linda estas -le dije pero no toques esto o la tia se va a enojar

yo estaba sentado en la cama, prendi la tele de mis padres y ella subio a la cama, muy coqueta se acerco con su boca llena de labial y me dio un beso dejandome la huella en la cara por la espalda

-que rico! – dame otro

y asi me dejo la cara con bocas de labial

-que pasa super bombon!!? – le dije acostandola en la cama y haciendole cosquillas, alistate para llevarte con tu tia

-noooo no quiero ir- decia riendose – tengo sueeeeeño

-en el juego terminamos yo al frente de ella, los dos acostados y yo abrazandola, ella con su batita de muñecos y yo en truza

su mirada se desvio a mi paquete, acerque mas mi cadera a ella

-quieres dormir un rato “super bombon?

vi una mirada traviesa en su cara

– a ver dormamos!!, la verdad yo tambien tenia mucho sueño, por los menos quince minutos mas queria cerrar los ojos, pero tenia una ereccion descomunal

la abrace y me le pegue un poco mas, con mis manos le agarre su traserito

ella subio su pierna encima mio, asi que mi bulto estaba pegada ya a ella

aproveche y con un dedo por atras le puse el dedo en su cuquita masajeandole, yo tenia los ojos cerrados pero sentia que ella se movia, bajaba la cabeza para verme el paquete y no sabia donde poner las manos hasta que una la puso en mi truza

luego ya tenia las dos manos encima mio, yo pense lo precoz que era, me acariciaba como la noche anterior, senti que queria bajarme la truza asi que me hice un poco atras para que se le haga mas facil

-te gusta? – le dije

-si

sentia mi mano mojada debajo de ella

-dale un besito – le dije- y me beso en la punta….me sentia en la gloria!

-otro – le dije casi rogando y asi lo hizo

para hacerlo mas divertido tome el labial que se habia puesto y se lo puse en los labios

-dale un besito – le dije y me dejo la huella de su boquita en mi palo

no dejo un espacio sin labial y ella se divertia sellandome con su boca todo el cuerpo

yo era un bestia con las bolas recargadas de leche listo para lanzarla

-dame otro besito – le dije y me beso en el glande

-tomalo como chupetito

se metio mi glande y lo apretaba con su paladar, me tenia gimiendo

-ay siiii!!!!- queria meterlo mas porque solo chupandome el glande me tenia a un borde de venirme

-mira super bonboncito- yo soy tu malteada y este es tu sorbete vale?

entro un poco mas en su boca pero no era ni la mitad, se notaba que hacia esfuerzo y lo sacaba enseguida chupando como una aspiradora, lo repitio algunas veces pero por lo torpe de sus movimientos lo unico q hacia era ponerme mas duro

-vamos a dormir super bombon

puse mi salchichon erecto entre sus muslos y le dije que lo aplaste, porque soy una bestia pero no tanto y no queria ni podia penetrarla

se salia por atras de ella y empece a serrucharla sintiendo su rajita mojada

su respiracion se agitaba y en su mirada se notaba que le gustaba

-te gusta?

-si

a mi me encantaba!, senti como ella tambien empezaba a moverse porque yo lo hacia muy despacio, asi que empece a moverme mas rapido

la aprete a mi

-super bombon que rico, aprieta mas!!!!

los dos sudabamos y yo le daba besitos

-ay ay- decia ella – me hago pipi

le puse crema porque no queria irritarla con mis movimientos salvajes

y empece a serrucharle mas, yo tenia los ojos cerrados y respiraba por la boca un poco encorvado para estar frente a ella, entonces me beso en la boca metiendome la lengua y me vine

ella dio unos gemidos muy timidos con su primer orgasmo

nos quedamos en esa posicion un rato y cuando se repuso le dije que me de un beso en cada tetilla

arregle todo en el cuarto de mis padres y nos fuimos al mio para vestirme y llevarla donde la tia

ella seguia tocandome el paquete, queria verme en ereccion

yo ya estaba duro de nuevo pero solo le deje darme 3 chupetazos como premio y que el juego quede entre nosotros

super ñoño

esto que hice con mis primitas es un poco fuerte asi que estan advertidos a los q se dan de muy suceptibles

Resulta que soy uno de los primos con mayor edad, en ese entonces tenía 26 años y muy poco convivía con mis primos primero porque la mayoría eran mujeres, vivian en otras ciudades y porque no llegaban ni a los 10, así que no teníamos mucho que compartir.

Pero un día que la abuela estaba hospitalizada, mis tías y mi padre se turnaban para ir a cuidarla, el esposo de una trabajaba en otra ciudad y volvía de vez en cuando y la otra era madre soltera…

Asi sucedio un dia que ni fue planificado pero cuando tienen que pasar las cosa tienen que suceder, aun asi se fortalecieron los lazos entre primos ;)

Pues la abuela empeoraba y todos sus hijos decidieron ir a verla talvez como despedida asi que a mi me toco el trabajo de cuidar a mis dos primitas

Les di de cenar, les puse a ver una peli y conversamos un rato para intimar mas, cuando estabamos viendo tele en el cuarto de mis padres cada una estaba a cada lado, me habia peleado con mi novia porque no le gusto la idea de cuidar niños que le habia propuesto y arruinado otros planes…pero no viene al caso que la mande a volar

La pelicula ya se habia acabado asi que me puse a zapear la tele como despedida para ponerlas a dormir pues segun se veia la estadia en el hospital iba para largo, salio una pelicula de personas reales con dibujos animados por ahi y me dijeron que la deje ahi pues les llamo la atencion, era una chica muy sexy que ahora se que se llama “holli” y salian otros dibujos pero la pelicula subia de tono y era muy rara mezclada con gente real, en eso la rubia se movia sobre un hombre y estaban a punto de tener sexo asi que cambie el canal

mis primas me gritaron a la par que no cambie el canal- se notaban muy curiosas, asi que les dije que era suficiente que debian dormir

reclamaron que les deje ver y yo tambien queria ver jaja asi que lo puse de nuevo, supongo que por no tener sexo me calente y estaba excitado, me empalme y mi paquete estaba mas grande bajo el pantalon que llevaba

cambie de nuevo y les dije que eso no era pelicula para ellas y se reian

les dije que ya vayan a dormir y empezaron a saltar en la cama pues no querian, empezaron a gritarme “super ñoño” lo cual era muy gracioso para mi, asi que se armo todo un juego, ellas gritaban y yo las trataba de agarrar para llevarlas a sus camas

nos reimos mucho y de pronto las tenia a las dos debajo mio, yo con las piernas abiertas sentado encima les decia que ya no salten mas, sudabamos mucho y ya cuando se quedaron quietas y yo encima me decian que no querian dormir que juguemos un rato mas, mientras lo decian una estiro mi pantalon que era de los q se usan para deportes con elastico y lo estiro tanto que dejo ver mi calzoncillo, luego de eso siguieron riendo

bueno juguemos!

cada una era una superheroe y yo “super ñoño”

se pusieron algo como capa y yo igual una sabana en el cuello el bbd que tenia y por supuesto me quite el pantalon para quedar en ropa interior como todo un super heroe y porque seguia caliente

asi que saltaban en la cama y yo tenia que agarrarlas parecia un gallo pisando gallinas porque cuando podia las tenia debajo mio

tenia a una de mis primitas debajo mio, ella estaba muy agitada

te gane “super lady” – le dije

noooo- gritaba ella y se reia

mi otra primita me tenia del cuello con fuerzas inutiles

estaba excitadisimo y se notaba debajo de mi calzoncillo, era una situacion bizarra que nunca la habia pensado

mi primita que estaba debajo mio me tocaba los muslos y vio mi paquetote que en calzoncillo blanco se veia mas grande aun

me puso las manitos ahi y pregunto que era eso

-el secreto de mis superpoderes – le conteste

ella lo estrujo y yo simule dolor -aaaaah noooooo “super lady” y me hice para atras dejandome caer

“super bonbon” reia y entre las dos empezaron a toquetearme mi miembro

-aaaaaaaaa nooooo me estan ganando…basta – y me incorpore de nuevo para someterlas otra vez

ya encima de las dos mis paquete saltaba frente a ellas

porque salta?- dijo una

-esta recobrando fuerza!

y lo aplastaban, me acoste boca arriba y ellas aprovecharon

“super bonbon” me tenia de una mano para “inmovilizarme” y “super lady” se disponia a destruime por completo obviamente atacando mi miembro “el centro de mi fuerza”

lo machucaba y yo gritaba y gemia, “super bonbon” tambien jugaba con mi paquete

pueden morderlo tmb pero despacito y como yo les mordia el estomago ellas tambien lo hicieron con mi paquete, no lo mordian duro ni les entraba todo sino de a poco

-niñas ganaron! pero no dejaban de tocarmelo

-quieren seguir jugando con “super ñoño”?, son unas montoneras!

me baje el calzoncillo dejando mi estaca que estaba mas grande de lo usual

-ahora si ataquen si pueden!

sus ojos se abrieron como sus bocas, puse sus manitos en mi palo para que lo agarren, lo movian con miedo viendo como mi glande aparecia y se perdia y yo mojaba sus manos con mis liquidos preseminales

-muerdelo “super bonbon” para que ganes la batalla

no sabia como morderlo y lo hizo de lado, cuando lo hizo lo saboreo, senti su lengua

aaaa grite

-muerdelo “super lady” pero por aca…. se metio mi glande a la boca y trato de morderlo pero lo meti mas alla sintiendo la parte de arriba de su boca, se lo saque y fue un chupeton natural

-chupa “super bonbon” por la salvacion del planeta

lo chupo desde el glande, no entraba mas

aaaaaaaa siiii aaaaaaaaaa uffffffffff yo no paraba de gemir, estaban ganando

les mostre como chupar y masturbarme a la par

hasta que una de las dos ya no soltaba mi glande, succionaba y succionaba y parecia que me lo iba a arrancar, puse rigido y le solte toda mi leche

lo disfrute mucho y la noche era joven aun, esa noche seguimos jugando hasta que cayeron exhaustas

hasta hoy eso quedo entre nosotros pues los hechos del hospital dieron la pauta para dejarlo por alto y era yo y segun mi familia “junto a mi novia” quien se encargaria de ellas los siguientes dos dias que contare luego

Mi fetiche son los penes grandes

Hola a todos, soy casada y fui infiel por primera vez debido a mi fetiche desde niña, los penes grandes.

Mi historia es muy comprometedora porque soy casada, asi que este relato no tendrá más nombres que mi amante, al que le llamaré Valentin.

Mi fetiche desde adolescente han sido los penes grandes, siempre desde adolescente me han llamado la atención y me ponen sumamente caliente el solo verlos. A mis enamorados y novios siempre primero, antes de follar les mamaba la verga para verselas erectas y ver su tamaño, si eran pequeñas solo les sacaba la leche a pura mamada y alli los dejaba, si tenían grandes vergas dejaba que me la metieran en mis dos orificios intimos, o sea que antes de casarme no era virgen de nada.

Más tarde conoci a mi futuro esposo, del cual me enamoré perdidamente y aunque su pene es tipo promedio, me casé con él y llevaba cinco maravillosos años de casada y de serle fiel hasta en los sueños. Mi marido colecciona revistas porno y no me importaba, ya que puedo ver las tremendas pollas de los modelos varoniles que alli hay, y me sirven para masturbarme con un dildo grande que guardó desde mi adolescencia.

Fue mi marido quien metió a otro hombre a la casa. Cierto él día me dijo que se había encontrado a un amigo de su juventud, era el hijo de la criada de la casa de sus padres, a quien le decían “caballo”, su nombre era Valentin, con quien mi marido jugaba desde pequeño, asi que le guardaba cierto aprecio, él andaba buscando trabajo y mi marido lo había invitado para que fuera nuestro empleado. Mi familia y la de mi marido pues son bastante solventes economicamente y tenemos una casa algo grande con piscina y todo. Asi que el se encargará de la limpieza de la piscina, en limpiar el jardin, pintar, de todo! dijo mi marido.

Ahora dejenme describirme un poco, soy blanca, no soy delgada, nunca lo he sido, pero tampoco soy gorda, soy llenita y tengo senos grandes y lo mejor es mi trasero con dos nalgas respingonas y paradas, no soy alta, apenas 1.68 mt, mi cara es bonita y redondita.

Valentin era un hombre de unos 30 años, alto 1.85 metros, delgado pero con musculos, su rostro tiene lineas de expresión muy marcadas, tanto que aparenta mucho más edad que la que tiene. Es moreno y habla el castellano con dificultad.

Un día que él estaba sacando la basura de la piscina, tenía puesto un short que le quedaba muy apretado, fue allí cuando me quedé soprendida del enorme paquete que se le dibujaba y que guardaba en ese short, mi fetiche volvió a renacer en mi, me imagine semejante verga erecta, que tamaño tendría.

La supuesta enorme verga de Valentin se me volvió una obsesión, yo quería versela en vivo, hice un plan, Valentin se daba una ducha después de limpiar la piscina, asi que retiré todas las toallas del baño. Asi que cuando el terminó de bañarse y al no ver toallas, me pegó un grito, -Señora, me puede traer una toalla, por favor?- (el no me llamaba por mi nombre solo me decía “señora”), yo tomé una y entre al baño, hice a un lado la cortina para darsela y .. ¡qué tremenda verga!, me dije, estaba flácida y aún asi era mucho más grande que la de mi marido. Valentin al ver que yo me le quedé viendo a su nabo, se quiso tapar, pero yo ya se la había visto bien.

Después de eso, mi obsesión creció. Yo quería poseer esa verga, pero estaba casada y enamorada de mi esposo todavía. Asi que no hice nada. Todo sucedió al azar.

Ese fin de semana, mi esposo viajaría, quería ver como iba la apertura de una agencia de la empresa familiar que el dirige. Me quedé solita con Valentín. El morbo me mataba en la primera noche, estaba sola y Valentín estaba en su habitación, me imaginaba entrar desnuda y que él me hiciera suya con su tremenda verga. Me mojaba pensar en eso. Saqué mi dildo de un cajón, me bajé mis bragas y me puse a pasarmelo sobre mi raja caliente, me imaginé que el dildo era el nabo de Valentin, me lo llevé a los labios y lo chupé con deseos, luego lo metí entre mi labios vaginales y lo inserté en mi vagina.

Cerré los ojos mientras lo movia en mi interior. Estaba tan absorta en mi masturbación, gimiendo, que no oí que Valentín me llamaba (eso contado por él) al no oir contestación, Valentín abrió la puerta y me vio alli con las piernas abiertas sobre la cama, metiendome el consolador y moviendolo en el interior de mi raja. En eso abri los ojos, ya él estaba adentro, estaba paralizado viendome y no sabía que decir. Yo que estaba muy caliente vi la oportunidad, le dije que se acercara, el lo hizo lento, lo acerqué y le bajé los pantaloncillos con los que dormía, frente a mi se desenrollo su verga flácida aún. La tomé y la metí a mi ansiosa boca.

Le comencé a dar una buena mamada de verga, aún flácida me costó meter el glande en mi boca, que es pequeña, le succione su glande varias veces, luego le lamí el largo de su verga, la cual se fue poniendo cada vez más dura y grande, luego la levanté para chuparle sus cojones, eso terminó de poner la verga bien parada, por fin pude ver el tamaño real, si era una vergota, mi mano apenas podía tomar la tercera parte de su dura carne.

-Caballo por favor quíta la calentura de mi raja, cógeme!- le dije, (yo nunca lo llamaba por su apodo). Pero al ver su vergota fue lo primero que se ocurrió.

Valentín se subió a la cama yo lo esperaba con las piernas abiertas, mostrando mi raja sedienta de verga, pero de su verga. La restregó contra mi pepa varias veces y por fin su glande se deslizó entre mi raja y pafff! La dejó ir adentro, Yo pataleé, gemí, grité de placer, por fin me estaba clavando la verga con la cual yo fantaseaba en las ultimas semanas, sentí mi vagina llenarse de su cosota, Valentín llegó a lugares en mi vagina que nadie en mi vida había llegado, y todavía no la tenía completa. El se movió en el clásico mete-saca, cuando intentó meterla hasta el cabo, sentí que mi vagina ya no daba más, que su verga topaba con algo adentro de mi utero. Pero la sensación era muy placentera.

-Asi mi caballito, toda, toda, la quiero toda adentro!- le gritaba yo. Valentín estaba excitadisimo, que creo que gemía más que yo cuando entramos a un rico ritmo de la follada.

-Que buena está señora, que rica tiene la panocha!- me decía él mientras cada vaiven me levantaba de la cama. Yo lo enrollé con mis piernas para que me metiera hasta el último centimetro de su verga. No tardé en venirme en un suculento orgasmo.

-Ayy si, ayy si mi caballito, asi!- grité y me vine en gritos desgarradores. El no dejaba de taladrarme la vagina con su enorme instrumento. De pronto lo oí quejarse más fuerte y sentí en mi vagina un chorro de leche caliente que me inundaba, él estaba corriéndose dentro de mi. Valentín me echó una gran cantidad de esperma, pero su musculo sexual siguió duro como la madera. Yo aproveche para voltearlo y ahora quedar sobre el, lo hicimos tan bien que su verga nunca salió de mi raja.

Me puse a cabalgarle su enorme verga, yo estaba encantada y excitada por tener adentro semejante carne. Era la verga más grande que había entrado en mi cuerpo y quería exprimirla y que se metiera en todos los lados posibles de mi vagina.

Lo tomé de las manos y se la puse en mi tetas, quería que me las acariciara y que apretara los pezones hinchados que yo tenía en ese momento Valentín tenía una cara desarticulada por la pasión que yo le ponía a mi movimientos pelvicos , tenía adentro todas sus pulgadas de verga, solo sus cojones se frotaban contra mis labios vaginales. Yo gemí como desquiciada y de nuevo llegué al climax, lo cabalgué con más intensidad para hacer más grande mi orgasmo, y lo conseguí,

-Caballo que cogida me estas dando!!- le grité mientras por mi vagina bajaba una gran cantidad de jugos íntimos.

El se sentó un poco para que sus labios tomaran mis pezones y los mamó a placer mientras yo me corría como una bestia. Más tarde me tomó las nalgas con sus grandes manos me las apretó y ahora fue el quien movia su pelvis para metermela bien adentro, llegó el momento en que el levantaba su vientre con fuerza, tanto que se levantaba de la cama y su verga me llegaba hasta el estomago, al menos allí la sentía. En minutos volví a tener la sensación de venirme de nuevo, y él daba muestras de quererse correr también.

Los dos llegamos casi juntos a nuestro nuevo orgasmo. Me abrazó fuerte mientras su verga pegaba latigazos dentro de mi vagina, esparciendo su semen en mi interior. Uf que excelente polvo!.

Nos quedamos abrazados de lado un rato. Luego el reaccionó y me dijo que se sentía mal porque yo era la mujer de su amo. Yo lo calmé un poco diciéndole que no tuviera preocupación que yo tenía la culpa.

Al siguiente día, Valentín no quería ni darme la cara. Pero yo había pasado una noche inolvidable, había dormido como un angel, me dolía la cuca por haberla hecho tragar tan enorme verga, pero estaba satisfecha.

En la noche, nuevamente me puse caliente, la lujuria me embargó, no pude evitarlo. Me quité las bragas, me dejé solo un blusón flojo sin nada abajo, me fui a su habitación, abri y me puse de frente a él, Valentín estaba acostado viendo TV, me quité el blusón y le dije que quería pasar la noche con él.

-Es que usted señora es la mujer de mi amo- me dijo

-O es que no te gusto?- le dije para contrariarlo.

-Si me gusta mucho señora, pero..-

-Pero nada..si te sientes mejor, no me lo hagas en la panocha- le dije astutamente.

-Entonces por donde señora?- me preguntó

-Hazmelo por atrás, por mi culito, o no te gusta mi colita- diciendole eso y me voltie para que me viera mis buenas nalgas. Vi como Valentín tragó saliva.

No lo dejé hablar más, me subí a la cama, luego sobre él y le puse mi vulva en su rostro. El comenzó a chuparme la raja y el culito como nadie lo había hecho. Ya excitado me sujetó de los muslos y metió la punta de su lengua en mi vagina y en mi culo varias veces como si estuviera follándomelas. Me vine sobre su boca y el se tomó todo, ya que no dejó de chupar y lamer mi partes intimas.

Luego me colocó abajo, levantó mis piernas y las abrió y poniendome su glande en mi ano me la metió, ayyy grité yo cuando sentí como su verga se introducía en mi recto, le grité que se fuera despacio, lo hizo pero aún asi me sacó varios quejidos de dolor mientras su enorme verga entraba en mi culo y me amoldaba. Después de varios minutos luchando por fin Valentín me la tenía casi toda metida. Mientras se puso a culearme, me chupaba los dedos de los pies, cosa que me puso mucho más cachonda.

-Te gusta mi culito Caballito?- le decía yo al borde del climax.

-Me gusta su culito señora, me gusta mucho- me decía Valentín.

Valentín me siguió clavando por el culo los siguientes quince o veinte minutos, me hizo correrme con su verga metida. Fue un orgasmo brutal. El se corrió dentro de mi culito y me lo dejó abierto como un tubo de dos pulgadas.

-Ahora por delante!- le dije a Valentín.

Ahora no le importó que yo fuera la mujer de su amo, él estaba excitado, se subió sobre mi y me penetró sin misericordia la raja, me folló de lo lindo, me sacó dos veces los jugos y yo le saqué dos veces lechita caliente. La última me echó sobre mis tetas. Fue una noche increible, estabamos cansadisimos, sudados, nos dormimos abrazados. Yo pasé con él toda la noche, durante la cual él se despertaba me abrazaba de ladito y me penetraba con su enorme musculo y me hacía gemir casi dormida. No se cuantas veces me cogió durante toda la noche, su pene se volvió una parte de mi esa noche y amanecimos llenos de leche en las piernas y en las sabanas, de la suya y de la mía.

Los días siguientes me di cuenta que había despertado la bestia que estaba dentro de Valentín, ya que el quería cogerme a todas horas. Mi marido trabaja y no estaba de día. Aveces yo estaba en la cocina preparando el almuerzo o bien haciendo otras cosas y el entraba sin ser notado, me levantaba la falda y me hacía a un lado la braguita y me la metía bein adentro, me hacía gemir de placer y luego de estarme cogiendo se venía dentro de mi raja, luego se iba dejándome goteando de su leche, en otras me enrollaba a su cuerpo y me follaba de pie y yo enrollada en su cintura, se movía metiendo su vergota o me levantaba para dejarme caer y ensartarmela toda. Me daba tremendas cogidas, pero ya eran demasiadas, dos o tres veces al día, y corriamos el riegos de que fueramos encontrados por mi marido, los vecinos o alguna otra persona como la mucama.

Se lo dije a Valentín, vino él y renunció de su trabajo, a mi marido le dio tristeza que se fuera, consiguió trabajo en otro lado y ahora nos vemos una vez a la semana, pero fuera de la casa, me da unas cogidas monumentales por mis dos hoyitos, que me deja agotada por varios días.

Yo amo a mi marido, no quiero separarme de él, y no es por su dinero, yo tengo el mio. Pero amo también las vergas grandes y me vuelve loca sentirla dentro de mi, tengo ese vicio.

Una delicia el SCAT

Hola, soy Paty y tengo un relato.

El viernes pasado vino a verme una amiga para ayudarle con sus problemas en su matrimonio, ya que su esposo la engañaba con varias mujeres y mi amiga deseaba un consejo de mi parte. La invité a tomar un tequila para relajarnos y después de varios empezamos a mirarnos. Le dije que no entendía como su esposo la engañaba, ya que era hermosa, y le toqué sus mejillas, después el cuello y bajé mi mano hasta su pecho, que es grande, nos miramos y nos fuimos acercando poco a poco hasta que no pudimos evitar besarnos. Fue maravilloso para las dos, ya que era su primera vez con otra mujer, y yo le dije “no te preocupes yo te enseñaré todo del sexo, hasta lo más profundo y extremo”.

Ella dijo “todo, todo lo que sepas del sexo, quiero ser una gran puta, quiero cojer con todos y todo, por favor hazme lo que quieras mi amor”.

Después de algunos días de cojer sólo entre las dos, la llevé a un bar donde yo tenía amigos, invité a nuestra mesa a tres tipos negros, altos y muy fornidos, les dije que mi amiga quería sentir lo bueno de la vida, y fuimos al departamento de uno de ellos. Ahí estaba lleno de pornografía, revistas, películas y objetos. Mis amigos se sacaron sus enormes vergas y le dieron una tremenda cojida a mi amiga, ella lo disfrutó muchísimo.

Otro día fuimos con un amigo que tenía un perro gran danés y estaba bien educado para las chicas. Entre mi amigo y yo le abrimos las piernas a mi amiga y el perro empezó a lamerle el coño, ella gritaba de placer. Se puso en cuatro y le ayudamos al perro para que le metiera la verga por el coño primero, después por el culo, y finalmente le mamó la verga hasta sacarle la leche. Mi amiga me dijo que disfrutaba mucho sus nuevas experiencias y quería saber si yo tanía más secretos.

Nos fuimos a mi departamento y nos desnudamos, nos abrazamos, nos besamos. Le dije vamos al baño que tengo algo para ti. Se sentó en sanitario y yo le dije “ahora vas a sentir la mejor lluvia dorada, relajate”, y empecé a orinarla, las tetas, la cara y todo sobre su cuerpo, me decía que rico, más, más mi amor, soy una cerda puta”, después me di la vuelta y le puse el culo en su cara, le dije meteme la lengua en el culo, y así lo hizo, no pude contenerme y empecé a cagar, abrió la boca y recibió mi enorme trozo de mierda, nuevamente me di la vuelta y la besé, compartimos la mierda y le dije ahora quiero la tuya. Me acosté y puso su culo sobre mi cara, abrí la boca y se cagó en mí. Nos batimos completamente en mierda y tuvimos varios orgasmos. Fue maravilloso. Ahora quiere más y con más personas. Lo vamos a planear.

Problema resuelto (madre-hijo)

Una madre ‘cura’ a su hijo de un antiguo trauma. El problema queda solucionado

Muchos traumas tienen su comienzo en la adolescencia. Es la época en cuando la opinión que los demás tienen de ti empieza a ser importante.

Alberto era un chaval de 14 años, delgadito y desgarbado, como casi todos los de esa edad. Como dicen algunos, ya le salía ese bigotillo primaveral. Le encantaba el fútbol. No jugaba mal. Por eso su madre lo animó a que se apuntara al equipo de fútbol del instituto. Lo aceptaron en periodo de pruebas.

El primer día de entrenamiento, fue con el resto de sus compañeros al vestuario, a cambiarse. Como hacían los demás, pero con cierta vergüenza aún, se desnudó.

Las burlas, las risas de los chicos. Jamás las iba a olvidar. Recogió su ropa y no volvió.

A su madre le dijo que no lo habían aceptado. Ella lo consoló y le dijo que había otros equipos. Pero Alberto ya no quiso intentarlo.

No se podía quitar de la cabeza lo que le dijeron ese día.

Siguió creciendo. Se hizo más retraído. Su madre pensó que serían cosas de la adolescencia, que ya cambiaría.

Salía muy poco con sus escasos amigos. Éstos se fueron echando novias, pero Alberto no. Las chicas lo atraían mucho, pero no se atrevía a tratar de intimar con ninguna. Y cuando alguna se interesaba por él, ya que no era un chico mal parecido, no ponía de su parte. Las chicas al final desistían.

Su madre, la persona que más lo quería en el mundo se dio cuenta de que su hijo no era feliz. Notaba que había algo que lo atormentaba, que lo afligía. Muchas veces trató de hablar con él. Trató de que él le contara que le pasaba. Pero Alberto siempre le decía que no era nada.

Empezó la universidad. Nuevas perspectivas. Nuevos amigos. Pero fuera lo que fuese lo que le pasaba, seguía ahí. Clavado en lo más profundo de su alma.

Muchas noches, acostado en su cama, en la oscuridad, Alberto se masturbaba. Deseaba tanto estar con una mujer. Pero con 24 años y sin ninguna experiencia con el sexo opuesto, lo veía difícil. No podría soportar que una mujer se riera de él. Desde los 14 años, desde que salió corriendo de aquel maldito vestuario, su cuerpo le daba vergüenza.

Un día pensó que una profesional, una prostituta, quizás fuese la solución. Suponía que ellas habrían visto de todo, que estarían acostumbradas a todo. Así que buscó en el periódico y concertó una cita con una.

Se armó de valor y fue a la dirección indicada. Le abrió la puerta una guapa chica. Sobre los 30 años. Buen cuerpo. Lo hizo pasar al un saloncito y lo invitó a una copa. Alberto sólo se tomó un refresco.

La chica se sentó a su lado y le puso la mano en la rodilla, sonriendo. Fue subiendo la mano lentamente hasta llegar a la entrepierna. Acarició la zona. La polla de Alberto por primera vez se ponía dura gracias a las caricias de una mujer.

-Ummm, veo que algo se alegara. ¿Te gusto?

-Sí…

-¿Me quieres follar?

-Sí.

-Son 100 euros. Por adelantado.

Alberto le dio el dinero y la chica se lo guardó en un bolsillo. Luego lo cogió de la mano y lo llevó a un dormitorio. Se quitó la blusa. No llevaba sujetador. Tenía dos lindas tetas. Alberto las miraba con deseo. Su polla le dolía, encerrado en sus pantalones.

-Desnúdate, guapo. A ver que tienes para mí.

Las manos le temblaban cuando se desabrochó los pantalones. Las faldas de su camisa le quedaban por delante, tapando su paquete. Se bajó los calzoncillos. De entre sus piernas cayó su polla, apareciendo de repente ante la chica.

Nunca olvidaría la cara que puso ella al verle la polla.

-Joder…Pero…¿Qué es eso? Ni loco me vas a meter esa monstruosidad en el coño. Ni loco.

De repente Alberto se vio otra vez en aquel vestuario. Vio a los chicos señalándolo, riéndose. Y le pareció oír las palabras que le gritaban “Trípode!!! Elefante”.

Se subió los pantalones y salió corriendo mientras se abrochaba. Las lagrimas caían por sus mejillas.

Ni siquiera oyó como la chica le decía que esperase, que le devolvería el dinero. Siguió corriendo hasta que el cansancio lo obligó a parar.

Jamás estaría con una mujer. Era un monstruo.

Volvió a su casa. Pasó por delante de su madre sin apenas decirle nada y se encerró en su cuarto. Ella se dio cuenta de algo no iba bien. Se acercó al cuarto de su hijo. Lo oyó llorar detrás de la puerta.

-Alberto, mi vida..¿Estás bien?

Entre sollozos le dijo que sí. Que lo dejara.

Ella siempre había sabido que a su hijo le pasaba algo. Algo que nunca le había contado. Muchas veces había intentado hablar con él, pero siempre le decía que no le pasaba nada. Que estaban bien.

Esta vez la cosa parecía seria. Estaba de verdad preocupada.

-Déjame entrar.

-No!, por favor. Vete. Déjame en paz.

-Alberto Figueroa. Ábreme la puerta ahora mismo.

Aún tenía autoridad sobre él. Oyó como se acercaba a la puerta y como quitaba la llave. Ella abrió la puerta y entró. Alberto había vuelto a la cama. Estaba sentado, cabizbajo. Se sentó a su lado.

-¿Qué te pasa, tesoro?

-Nada mamá. No es nada.

-¿Es por una mujer?

La miró. Su madre vio sus llorosos ojos.

-No, mamá. No es por ninguna mujer.

Maria, la madre, sintió un escalofrío. Quizás era por…

-¿Es por un….hombre?

-Joder, mama. No

-Si eres gay no me importa, Alberto. Siempre serás mi hijo.

-No soy gay.

-¿Entonces qué es?

-NADA! – le gritó.

Ella se sobresaltó, pero no se rindió.

-Soy tu madre. Te conozco. Sé que hay algo que te aflige desde hace mucho tiempo. Algo que no has querido contarme nunca. Ya es hora Alberto. Déjame ayudarte, mi vida.

Alberto ya no pudo más. Se derrumbó sobre su madre, abrazándola con fuerza.

-Mamá! Soy..soy un monstruo!

María se asustó. Temió que su niño hubiese hecho alguna locura.

-No..no eres ningún monstruo..cariño…eres muy bueno.

-Nunca haré el amor con una mujer, mamá. Soy..soy deforme.

Ella no entendía nada.

-Por el amor de dios, Alberto. Explícate de una vez.

Él cogió aire. Casi no podía hablar.

-Mi..mi…pene…es…deforme

Al fin ella lo comprendía todo. Ahora comprendía lo que su hijo debía de estar pasando. Para un hombre esa parte de su cuerpo era muy importante.

-Iremos al médico. Ya verás como tiene arreglo…

-¿Es que no lo entiendes? No tiene arreglo..es…es…es muy grande.

María se quedó muda, asombrada. La tensión que tenía, de repente estalló y no pudo evitar reírse. Alberto la miró. Su madre también se reía de él. Rompió de nuevo a llorar.

-¿También tú? ¿También te ríes tú?

-Oh, mi vida, perdona, perdona. No era mi intención reírme de ti. Pero es que generalmente los hombres se quejan de que sus penes son pequeños, no grandes. Al decirme que era deforme pensé otra cosa. Lo siento. No me reí de ti.

Alberto se calmó un poco. El abrazo de su madre lo reconfortaba.

-¿Es eso lo que te ha tenido triste todos estos años?

-Sí..desde que lo chicos se rieron de mi..¿Recuerdas?

A María se le encendió una luz.

-El equipo de fútbol. Por eso lo dejaste.

-Sí. Se rieron de mi en el vestuario. Me sentí tan mal..No pude volver.

-Mi niño..cuanto habrás sufrido.

Lo besó con ternura en la frente.

-Pero no será para tanto…Ya verás como si encontrarás a alguna mujer. A muchas seguro que le gustan…ya sabes…grandes.

Trataba de calmarlo.

-No..sé que no. Hoy he ido…con una prostituta.

-Oh..Alberto..¿Por qué?

-Pensé que con una…profesional podría. Que dejaría de ser virgen. Pero…

-¿Que pasó?

-Cuando me vio…Me dijo que…que no le iba a meter esa..monstruosidad.

-Joder…Alberto..lo siento…Seguro que…

-No..Mamá…No…siempre seré virgen. Nunca estaré con una mujer. Nunca.

Lo abrazó con fuerza. Tenía que ayudarlo. Su hijo sufría demasiado. Y….la curiosidad empezó a picarle.

-¿Tan grande es?

-Sí.

-Seguro que habrá muchas mujeres a las que no les importe, Alberto. Seguro.

-No..no..

-¿Confías en mi?

-Sí.

-Pues..déjame ver tu pene. Ya verás como no es para tanto.

La miró con la boca abierta. Es verdad que confiaba en ella. Pero enseñarle su cosa…

-Me da vergüenza, mamá.

-Lo sé. No creas que a mi no me da cosa pedírtelo. Pero así verás que no pasa nada. Que eres un chico normal.

María notó la lucha interna que se libraba en su hijo.

-No pasa nada, Alberto. No tengas vergüenza de mi.

-Está bien..pero…por favor…no…no te rías de mi.

-Pero. tesoro. Jamás me reiría de ti. Y menos por esto que tan preocupado te tiene.

Alberto se moría de vergüenza, pero confiaba en su madre, en su opinión. Así que se levantó y se desabrochó el pantalón, dejándolo caer a sus pies. Se sentó otra vez en la cama. La blusa quedó sobre sus muslos.

-Bien…los calzoncillos también.

Se los bajó, levantando un poco el culo de la cama. María lo miraba con ternura. Sabía que aquello debía ser muy difícil para él.

Alberto apartó las faldas de la camisa y sacó de entre sus piernas su pene. Estaba fláccido.

Si a María la pinchan en ese momento, no sangra. Ante ella había un enorme pene en reposo. Así ya era más grande que el de su marido. Su corazón le empezó a latir. Lo miraba asombrada.

-Bueno…sí…no es pequeño, no….

-¿Ves? Jamás ninguna mujer querrá acostarse conmigo.

-No digas eso. Seguro que sí.

Tenía que verla dura. Necesitaba ver aquello en todo su esplendor.

-¿Funciona?

-¿Qué? – no la había entendido.

-Quiero decir que si…ya sabes…se pone..erecta.

-Ah… sí..sí.- contestó, poniéndose rojo.

-Pues para estar seguros tendría que verla.

-Joder, mami.

-Alberto…los..penes cambian mucho al ponerse erectos. Los hay que en reposo son chiquitos y luego crecen mucho. Y los hay que en reposo con…grandes y luego apenas crecen. Hay que saber si este es tu caso o no.

María le soltó una sarta de mentiras. Lo que ella deseaba era ver aquella polla dura.

-No sé si podré.

-Inténtalo. Haz como si yo no estuviera.

Sin mirarla, Alberto llevó una mano a su polla y empezó a tocarla, a apretarla. Pero nada. No se le ponía dura. Estaba muy cortado.

-No funciona, mami.

Alberto vio como la mano de su madre se acercaba y se posó sobre la suya.

Se miraron a los ojos.

-Deja a mami….

Alberto quitó su mano. Sintió la cálida mano de su madre sobre su polla. La acarició a lo largo con las yemas de los dedos…Tenía las uñas pintadas de rojo.

La sangre empezó a fluir, a llenar la polla, a endurecerla. Se empezó a levantar. Crecía, crecía. María casi no podía respirar. Ante ella tenía la polla más grande que había visto en su vida, incluyendo las películas porno. Era enorme, gruesa, venosa. La intentó abarcar con su mano, pero no pudo.

La polla que agarraba en su mano medía por lo menos 30 centímetros, si no más. Estaba caliente. La sentía palpitar. Sin darse cuenta, empezó a mover la mano. Lentamente, arriba y abajo. Arriba..abajo. Sin apartar la vista del pollón de su hijo.

Alberto miraba la mano de su madre, agarrando su polla, moviéndose arriba y abajo. Su madre le estaba haciendo una paja. Una lenta y sensual paja. No pudo evitar gemir.

Cuando oyó a Alberto gemir, María se dio cuenta de lo que estaba haciendo. Le estaba haciendo una paja a su hijo. Se quedó congelada, pero no soltó la polla. Aquello no estaba bien.

Lo miró a los ojos. Él tenía una expresión anhelante. Su niño lo necesitaba. Necesitaba que una mujer le diera placer. Tenía que saber que no era un monstruo. Y ella estaba allí para cuidarlo. Era su madre. Lo quería.

-¿Quieres que…siga?

-Sí..por favor..sigue…

María volvió a mover su mano. Ahora plenamente consciente de lo que hacía. Apretando, frotando. Fue consciente de su propio estado. Los pezones le dolían de lo duro que los tenía. Y su coño era un lago de flujos.

-Agggg

-¿Te gusta?

-Sí…mucho mami…

Esa enorme polla le llenaría el coño, la partiría en dos. La quería dentro de ella.

Alberto no aguantó mucho más. La excitación era demasiada. Empezó a gemir con más intensidad y a tener pequeños espasmos. La polla palpitó con más fuerza y estalló.

Un primer y espeso chorro salió disparado y cayó sobre su camisa. El resto salía con menos fuerza y caían sobre su polla, sobre la mano de su madre, y bajaban a lo largo del enorme instrumento, hasta su pubis, hasta sus huevos.

Cuando acabó su intenso orgasmo, María apretó la polla desde la base hasta la punta y obtuvo más semen que cayó sobre su mano.

-Espera un segundo.

Se levantó y fue al baño. Se lavó las manos y volvió con una toalla para limpiar a su hijo.

-Alberto…esto..que te he hecho ha sido…para que pierdas el miedo a las mujeres. Ya ves que no todas se ríen.

-Gracias mamá…ha sido…maravilloso.

El coño le latía. Aunque estaba un poco floja, la polla de Alberto seguía siendo enorme.

-Bueno, ahora tienes que buscarte a una que quiera estar contigo.

-¿De verdad crees que habrá mujeres que querrán acostarse conmigo?

-Claro que sí. A muchas mujeres les gustan las pollas grandes. Muchas estarán encantadas de que te acuestes con ellas.

Alberto se dio cuenta de que había utilizado la palabra polla.

-¿Tú lo harías?¿Te acostarías conmigo?

“Claro que me acostaría contigo. Tengo el coño en carne viva. Quiero me claves esa enorme polla y me partas en dos”

-Soy tu madre..Eso no estaría bien

-Pero…¿Y si no fueras mi madre? ¿Lo harías?

-Sí.

-¿No tendrías miedo de que te hiciera daño?

-Eres un chico muy dulce. Confiaría en que lo harías con cuidado.

-Mami…yo – no la miraba. Miraba al suelo – necesito saber que..que puedo…ya sabes…estar dentro de una mujer.

-Lo sé, tesoro. Lo sé. Ya verás como encuentras a la mujer adecuada.

-Si no estoy seguro no creo que puede buscarla, mami..Tengo que estar seguro. ¿Me..me dejas probar contigo?

Su coño tuvo un espasmo y expulsó más flujos.

-Pero cariño…no podemos hacer el amor. Soy tu madre.

-Lo sé…Sólo para ver si puedo. Lo dejamos enseguida. Sólo para…para estar seguro.

-No sé….

“Claro que lo sabes. Lo deseas. Deseas esa polla ya”.

-Por favor mami, por favor…

-Está bien. Pero sólo me penetras y luego sales. Para que compruebes que puedes.

La cara de Alberto se iluminó. La abrazó y la besó en las mejillas.

-Gracias mami, gracias… ¿Y…cómo lo hacemos?

-Me acostaré en la cama y te pones encima de mí.

María vestía un traje de andar por casa, que le llegaba a las rodillas. Se metió las manos por debajo y se quitó las empapadas bragas. Después se acostó boca arriba en el centro de la cama. El vestido lo tenía a medio muslo.

-Colócate entre mis piernas… Bien…así.

Alberto se apoyó en sus manos, poniéndose encima de su madre, pero sin tocarla. Ella llevó una mano a su polla, ya dura del todo nuevamente, y con la otra se subió el vestido.

-Acércate un poco más.

La punta de la polla rozó sus labios vaginales. Casi se corre. Estaba muy cachonda, pero no quería que él lo notase. Puso la enorme polla en la entrada de su vagina.

-Ahora empuja con cuidado. Tu polla es muy grande y tienes que tratar a la mujer con mucho cuidado.

Se le empezó a meter. María notaba claramente como entraba. Como la enorme polla separaba las paredes de su vagina, distendiéndola como nunca, excepto cuando lo tuvo a él. El placer que sentía era enorme. Tenía ganas de gritar, pero no lo hizo.

-Así…despacito, con cuidado…¿Ves? Estás dentro de una mujer…mi niño.

Alberto también sentía un enorme placer. La vagina era caliente, suave, y apretada. Sentía como abrazaba a su polla. Siguió metiéndosela lentamente hasta que hizo tope. No le cabía más. Fuera quedaron 3 centímetros.

Sintió que la vagina de su madre se movía. Fueron como varios espasmos, varias pulsaciones. Si hubiese tenido experiencia, habría sabido que su madre se estaba corriendo.

Cuando María notó que la enorme polla de su hijo hacía tope con el fondo de su coño, estalló en un fuerte orgasmo que trató de disimular. Aguantó la respiración, se mordió el labio inferior…miró a un lado. Fueron largos segundos de intenso placer. Después dejó escapar el aire lentamente.

Cuando miró a Alberto, éste lloraba.

-¿Qué te pasa mi amor?

-Mami… estoy dentro de ti…Dentro de una mujer…Puedo..puedo hacerlo

-Claro que puedes…ya te lo dije.

-¿Te duele?

-No…no me duele. Has sido muy delicado. Pero ahora…salte…lo..prometiste.

“No me la quites, por favor…déjala dentro…fóllame…fóllame..”

-Sólo un poco más, mami..sólo un poco más…por favor..sólo un poco más.

-Sólo un poco..sólo un poco.

Alberto se dejó caer sobre su madre. Su cabeza sobre su hombro.

-Tu..vagina es tan cálida…Siento mucho placer.

Lentamente, se empezó a mover…Sacó un poco la polla y la volvió a meter..

“Me está follando…mi niño me está follando con su enorme polla”

-Para..Alberto…esto no puede ser..para….ummmmm

-Un poco..más.

Se movió más rápido, sacándole más la polla, metiéndosela más a fondo, hasta el tope. Y oyó gemir a su madre. Gemía mientras él…él se la follaba.

-Mami….aggggg

-Oh..mi niño…..me vas…a…agggggggg

María ya no pudo más. Nunca había sentido un placer así. Lo rodeó con sus brazos.

-Alberto..fóllame….más….fóllame…párteme en dos con esa enorme polla tuya…follaméeeee

Arreció con las embestidas. Su madre le pedía que se la follara, y é lo hizo. Se miraron a los ojos. Los de su madre tenían un brillo especial. La miró como a una mujer. La mujer con la que por primera vez follaba. Con la que por primera vez hacía el amor.

Acercó su boca a la de ella y la besó. Su primer beso. Sintió escalofríos cuando su madre abrió la boca y sus lenguas se encontraron.

María se corrió otra vez, pero esta vez no lo disimuló. Esta vez se convulsionó sobre la cama, separando la espalda del colchón. Esta vez gritó su placer.

-Aggggggggg mi amor..me corrroooooooo fóllame asíiiiiii.

Los fuertes espasmos del inmenso orgasmo llevaron también a Alberto a la cima del placer. Sintió como llegaba, apareciendo desde lo más profundo de su alma, subiendo, subiendo, hasta estallar en su polla, que lanzó en el fondo del coño materno su caliente carga. El calor del semen de su hijo hizo que María tuviese un tercer orgasmo cuando el anterior aún no había acabado.

Los dos cuerpos quedan tensos de placer hasta que quedaron desmadejados sobre la cama. Alberto sobre su madre. Ella acariciando su cabello.

Cuando él se levantó con cuidado y le sacó poco a poco la aún dura polla, María sintió como si le arrancaran algo suyo.

Quedaron un rato abrazados.

-Gracias mami.

-De nada, tesoro…pero..esto no puede volver a pasar.

-¿Por qué no?

-Por que no está bien.

Alberto no dijo nada. Sólo la besó en la mejilla.

María lo intentó. Puso todo su empeño, pero no se podía quitar de la cabeza la sensación de aquella enorme polla taladrando su coño. La deseaba. La necesitaba.

Alberto tampoco podía dejar de pensar en su madre. En el placer que le había dado. Deseaba volver a hacerle el amor. Pero ella tenía razón. Era su madre. Eso era incesto. Lo que había pasado fue maravilloso, pero sólo sería una vez.

Ese día trataron de seguir como si nada hubiese pasado, pero de vez en cuando sus miradas se cruzaban. A sus mentes volvía todo. Por la noche, casa uno en su cama, no conseguía conciliar el sueño.

Cuando su marido empezó a roncar, María estuvo a punto de levantarse e ir a buscar a su hijo. Pero fue fuerte. Aguantó la tentación. Estaba muy muy cachonda, pero aguantó.

El día siguiente fue horrible para los dos. Tenían que actuar como si nada hubiese pasado. Ambos deseaban que volviera a suceder, pero la idea del tabú los frenaba. La noche fue igual de horrible. María se masturbó una y otra vez mientras su esposo roncaba a su lado. Se masturbó recordando como su hijo la follaba con aquella hermosa y enorme polla.

Por la mañana, Alberto se despertó, como siempre, empalmado. Pero esta vez era distinta. Esta vez sabía que no lejos de allí estaba su madre, una mujer. Deseaba estar con ella. Al diablo el tabú.

Sabía que su padre ya se habría ido. Que estaban ellos solos.

María se había despertado. A pesar de haberse masturbado esa noche varias veces, seguía muy excitada. Se tocó el coño y chorreaba. Se pasó un dedo por la rajita y suspiró.

En ese momento se abrió la puerta de su cuarto. En el umbral de la puerta estaba su hijo. Desnudo. Su inmensa polla penduleaba entre sus piernas. Su peso hacía imposible que permaneciera perpendicular al suelo.

-Mami..no puedo más.

-Mi yo…ni yo..Alberto…

Se quitó la sábana que la cubría. Sólo vestía un camisón, sin bragas. Abrió sus piernas. Los ojos de Alberto se clavaron en su peludo y negro coño. Era la primera vez que lo veía.

-Ven…fóllame. Fóllame…Méteme otra vez ese pollón…No he dejado de pensar en ti desde el otro día.

Se acercó a la cama de su madre, se subió, se puso como el otro día. Como la otra vez, ella guió la polla hasta la entrada.

-Ahora..Fóllame

Se la clavó y los dos se corrieron en el acto, gimiendo de placer, convulsionándose el uno sobre el otro. Los ojos cerrados, apretados. Y el placer estallando en su cuerpos como miles de explosiones.

-Agggggggggg Alberto….agggggggggg

-Mami… te quiero..ummmmmmm

Cuando la polla dejó de expulsar su cálido néctar contra el fondo de la vagina de su madre, Alberto empezó a moverse, iniciando un lenta follada.

-Mi niño…me vas..a..matar de ..placer…dios…mío….agggggggg

Metió una mando debajo del camisón y la llevo a las tetas de su madre, acariciándolas por primera vez. Las apretó, las sobó. Y la besó, en los labios, en la boca. Sin dejar de follarla, de taladrarla con su polla.

María no dejaba de gemir. Sentía su coño lleno de polla, rebosando semen. Empezó a tener pequeños orgasmos, un detrás de otro. Nunca había gozado tanto en su vida. Y era su hijo quien le daba ese placer. Su hijo y su enorme polla.

El segundo orgasmo de Alberto volvió a llenar la vagina materna de caliente y abundante semen, que se mezcló con el anterior y los jugos de su madre.

Estuvieron luego abrazados durante mucho tiempo, acariciándose con ternura.

-Esto es un locura, Alberto.

-¿Te arrepientes?

-No…jamás.

Se hicieron amantes. Todos los días se amaban, varias veces. Alberto tenía muchos años que recuperar y María estaba encantada de ayudarlo. Siempre estaba dispuesta para él, para su polla.

Muchas veces estaba al la cocina, fregando los platos o preparando la comida, cuando Alberto se ponía detrás de ella y la acariciaba. Cogía sus tetas, pellizcaba sus pezones mientras besaba su cuello. En su culo sentía la dureza de la polla que la tenía enamorada.

Alberto le subía el vestido, le bajaba las bragas y la follaba, agarrando sus caderas, matándola de gozo. Los dos terminaban en un maravilloso orgasmo que dejaba el coño de María rebosante de cálido semen. Luego él le subía las bragas, le bajaba el vestido y ella seguía con lo que estuviera haciendo.

Una tarde estaban en el sofá del salón, ambos desnudos. Se besaban y acariciaban. Una mano de su madre tenía cogida su polla con fuerza, y le hacía una lenta paja. Una mano de él hacía lo propio en el coño de su madre.

La hizo correr con sus dedos, que se llenaron de los jugos de ella. Se miró. Estaban brillantes. Sintió curiosidad y se olió los dedos. Ella lo vio.

-Cochino.

-Ummm hueles muy bien.

Se llevó los dedos a la boca

-Y sabes mejor

-Quita, quita, cochino.

Ella estaba asombrada de lo que él había hecho. Nunca nadie le había dicho que su coño sabía bien. A ella su olor no le gustaba mucho. A su marido, desde luego tampoco. Pero su hijo decía que sabía bien.

-Mami…

-¿Qué mi vida?

-Te voy a comer el coño.

-Oh no, mi amor…eso es…

-¿Es qué?

-Es..sucio.

-Nada tuyo es sucio. Deseo hacerlo.

Se apoyó sobre ella, haciéndola acostar en el sofá. Lentamente fue bajando por su cuerpo, lamiendo y besando, hasta llegar al lugar del que había salido al mundo.

-No mi vida..no tienes que..Aggggggggggggggg

María sintió el lametón que él le dio. Sintió el placer recorrer su espina dorsal. Y luego, la lengua lamiendo sus labios, su clítoris.

-Aggggggg que…rico….aggggggggggg

Con delicadez y dulzura Alberto lamió y chupó el coñito de su madre. María llevó sus manos a la cabeza de él y la apretó contra ella, como para impedir que escapara. Pero Alberto no tenía intención de escapar. Siguió lamiendo, chupando, oyendo gemir a su madre.

El placer que María sentía gracias a esa lengua era muy distinto al placer que le daba la polla, pero igual de maravilloso. Empezó a mecer las caderas. Notó que un arrollador orgasmo se aproximaba. No quería mojar a su niño.

-Me ..voy a correr….qui..quítate..aggggg quítate….aggggggggggg

Alberto no se quitó. Chupó con más ganas y atrapó el inflamado clítoris de su madre entre sus labios y la sintió estallar en su boca. Su cara se llenó del flujo materno. Se bebió todo lo que le entró en la boca con placer, mientras el cuerpo de su madre brincaba sobre el sofá.

Cuando ella dejó de correrse, se subió sobre ella y le clavó la polla en el coño, iniciando una profunda follada, que terminó con un nuevo orgasmo de su madre cuando le llenó el coño de hirviente semen.

-¿Te ha gustado, mami?

-Tesoro….casi me matas de placer…eres…maravilloso.

-Tu coño está riquísimo.

-¿De veras?

-Ummm, sí.

A la mañana siguiente, María se despertó temprano. Su marido aún dormía. Recordó el placer que Alberto le había dado con su boca. Tenía que corresponderlo. Le iba a hacer su primera mamada. Primera mamada para él, y para ella.

Esperó a que su marido se fuera a trabajar y se fue al cuarto de Alberto. Aún dormía. Se acercó a su cama y le quitó con cuidado la sábana. Estaba desnudo. Su polla reposaba entre sus piernas, floja, pero enorme. La empezó a acariciar, comprobando con alegría que se despertaba, creciendo, creciendo.

En poco tiempo estaba dura, enorme. Él se despertó.

-Hola mami…

-Hola mi amor. Me gustó mucho que me comieras el coño.

-Y a mí.

-Ahora te voy a chupar la polla.

Sintió que la polla se ponía aún más dura.

-Siéntate la borde de la cama.

Ella se arrodilló entre las piernas. La polla estaba vertical gracias a que la tenía agarrado con las manos. Se acercó y se acarició la cara con ella. La sensación le encantó. Era suave y cálida.

Alberto miraba como su madre se pasaba su polla por la cara, y como luego le pasaba la lengua por todo el tronco, desde los huevos al capullo. Lo lamió y lo chupó.

Era imposible que aquella polla le entrase en la boca. Sólo consiguió meterse la punta y un poco más. Tenía que abrir mucho la boca para que pudiese entrar.

Usaba la lengua para lamer y con las dos manos, más abajo, la pajeaba. Miraba a Alberto a los ojos, que con cara de placer vio como parte de su polla entraba y salía de la caliente boca de su madre.

-Ummmmm mami…que..rico…sigue.

-¿Lo hago bien? ¿Mami te come bien la polla?

-Agggg..muy bien…no pares…no pares.

No paró. Lo empezó a hacer más deprisa. Sabía lo que deseaba. Deseba que le llenase la boca de su semen. Se lo tragaría como él se había tragado sus flujos.

-¿Te correrás en la boca de mami? ¿Le darás a mami toda tu lechita?

Aquello fue la gota que colmó el vaso. La polla empezó a temblar. María se la metió en la boca justo cuando el primer chorro golpeaba su paladar. Cerró los ojos para sentir como su boca se llenaba de aquel viscoso líquido. Caliente. Salado y algo amargo.

Empezó a tragarlo, pero no lo hacía con suficiente rapidez y parte salía de sus labios y bajaba por la polla. Fueron como diez disparos, diez latigazos de placer que atravesaron el cuerpo de Alberto.

Con la polla en la boca, María abrió los ojos. Él la miraba con cara de felicidad. Tragó lo que tenía en la boca.

-¿Te ha gustado que mami te chupara la polla?

-Ha sido…uf…que placer.

Se acercó a ella y la besó en la boca. Notó un sabor extraño. Su propio sabor. No le importó.

A María también le había gustado. Y la había calentado.

-¿Le comes el coño a mami?

Las mamadas y las comidas de coño fueron añadidas a su repertorio sexual. Por las mañanas ella iba a su cuarto y se arrodillaba en el suelo, delante de su cama. El se sentaba y admiraba como su madre le comía la polla.

Le encantaba cuando ella no usaba las manos. Las ponía en sus muslos y sólo usaba la boca y la lengua. Subía y bajaba la cabeza hasta donde podía, mirándole a los ojos. Generalmente no se podía tragar toda la corrida, y parte escurría a lo largo de la polla. Luego la limpiaba con la lengua. A veces si que conseguía que no se escapase ni una gota. Después siempre le decía que era el mejor desayuno.

Alberto se hizo más abierto. Empezó a salir más, a hacer nuevos amigos.

El día que su madre esperaba y temía, llegó. Alberto parecía exultante. Lleno de alegría le dijo que se había acostado con otra mujer.

María estaba muy feliz, aunque en el fondo sentía un poco de celos. Le dijo que se alegraba mucho por él. Los dos, abrazados, lloraron de alegría.

-Todo es por ti, mama. Todo es por ti.

Después de esa mujer, vinieron muchas más. Se corrió la voz de lo bien dotado y lo buen amante que era Alberto. Las mujeres lo buscaban. Y él se dejaba encontrar.

Pero nunca abandonó a su madre. Seguían haciendo el amor. Menos que antes, pero con igual intensidad. Su niño ya era un hombre feliz. María era feliz.

Una tarde, Alberto llegó de la calle. Traía algo en la mano.

-Mami, ven. Quiero enseñarte una cosa.

La llevó al salón. Encendió la tele y el reproductor de DVD. Lo que tenía en la mano era un disco. Un DVD que puso en el aparato.

-¿Qué es? ¿Una película?

-Sí.

Se sentaron juntos. La película empezó. El título la sorprendió “El trípode”.

-¿Es una peli porno?

-Sí.

Empezaron los títulos de crédito. Por las imágenes no parecía una película barata, sin cuidada.

María se quedó petrificada cuando en la pantalla apareció Alberto, besándose con una espectacular rubia.

-Es mi primera película, mamá. Tengo un suculento contrato para 5 más.

Ella no podía decir nada. Tenía los ojos fijos en la pantalla, en donde la chica se había arrodillado y le estaba chupando la polla a su hijo. Y vaya manera de mamar. Se metía más de media polla en la boca.

-Joder..¿Cómo le cabe?

-Jajaja. Tienen mucha experiencia.

Después de la espectacular mamada vista de todos los ángulos posible, Alberto se follaba a la chica en varias posturas. Primeros planos del coño de la chica abierto y la polla entrando y saliendo.

Alberto se había sacado la polla y su madre la acariciaba mientras miraba la película.

-¿Estás cachonda?

-Compruébalo.

El coño de María era un lago. Lejos de sentir celos por ver a su hijo follándose a otra mujer, sentía morbo, placer.

La chica estaba a 4 patas en el suelo mientras Alberto martilleaba su coño con fuerza.

-Mira ahora, mami

En la pantalla, Alberto sacaba la polla del coño y la acercaba al culito de la chica.

-NO! – gritó María

-Sí!

Con los ojos abiertos como platos miró como la superpolla de Alberto se colaba centímetro a centímetro en el culo de la rubia. Se la clavó toda y empezó una furiosa enculada.

-¿No…no le dolía?

-La actriz me dijo luego que los orgasmos no los fingió. Que se corrió varias veces.

En la pantalla Alberto le follaba el culo a la chica en varias posturas, con primeros planos de la acción.

-Y ahora el gran final. Mira.

Alberto sacaba su pollón del culito de la rubia, se levantaba y ella se arrodillaba delante de él, cogía la polla y la pajeaba hasta que recibía en la cara la abundante corrida de él, sin dejar de sonreír. Después se pasaba la polla por la cara y la dejaba bien limpia.

-Wow! Mi niño…la dejaste bien guapa.

Durante toda la escena no había dejado de masturbarlo. Lo había llevado al borde del orgasmo.

-Mami..me voy a ummm..correr…

-Hazlo como con ella. Córrete en mi cara.

María rápidamente se arrodilló y Alberto se levantó, poniendo la polla delante de su cara. La movió con la mano un par de veces y se corrió, llenando la carita de su madre con su cálida semilla. María, con los ojos cerrados y una sonrisa en los labios sentía el calor que caía a chorros sobre ella.

Como en la escena, se pasó la polla por la cara. En la tele, Alberto le comía el coño a una preciosa morena.

Siguieron viendo la película. Fueron seis tórridas escenas, en las que su niño se follaba a seis mujeres. A todas las follaba. A todas les daba por el culito, y al final, se corría en sus caras.

-¿Qué te ha parecido?

-Uf…tengo el coño licuado….Fóllame ya!

No dejó de besarla, de acariciarla mientras la penetraba. María se corría una y otra vez. Quería a su hijo. Lo amaba. Y estaba enamorada de su polla. De esa enorme polla que golpeaba contra el fondo de su coño.

una tradicion de familia

nunka me habia atrevido antes a contar esta historia, pero una amiga me animo, asi ke creo k es momento de dar a conocer una hermosa “tradicion” de familia

Me llamo Daniela, y en el momento de escribir esto, tengo 21 años, un marido genial, y una preciosa niña de nombre Estela. Mi historia, la historia que ha sido mi vida, comenzó a los 12 años, en mi lugar natal, mi pueblo del alma.

No voy a perder tiempo en detalles insulsos contando como era el pueblo y todo eso. Es un pueblo de los de siempre, y punto. Mi padre, como trabajaba en la ciudad, bastante lejos, nos tenía que dejar solas a Mamá y a mí, y siempre estábamos la una para la otra, pero a veces, yo no tenía ni eso, ya que Mamá solía cuidar los animales de unos vecinos cuando éstos iban de viaje, y me tenía que conformar con estas con las amigas. A los 12 años, Mamá era todo mi mundo. Papá también estaba ahí claro, pero solo como figura de autoridad, nada más. Mamá lo era todo para mí, era mi vida, y sin que lo supiera, cambió el curso de la mía, para siempre.

Hasta donde alcanza mi memoria, ocurrió una tarde algo gris y fría, en que me encontré totalmente sola, a mediados de Mayo. Mis amigas se habían ido de escapada, Papá estaba trabajando, y Mamá tenía de nuevo que cuidar a los animales de los vecinos. No me molestó al principio porqué tenía la casa para mí sola, pero luego aquella soledad me pesó, y tuve la idea de ir a ver a Mamá a la casa de los vecinos, para que me dejara jugar con los perros que tenían, y que me conocían de siempre. No tardé mucho en llegar, y encontré a Mamá echando forraje para que el pony que tenían, Rondador, comiera a gusto. Ya había cabalgado un par de veces sobre él y me encantaba. Estaba a punto de llamarla para que me viera, cuando frené mi voz, al ver como Mamá comenzaba a desvestirse, mirando a todos lados. Me quedé junto a la esquina donde estaba, y por alguna razón que aún no comprendo, me puse a observar la escena. Al poco tiempo, Mamá estaba completamente desnuda, y se acercó a Rondador con sigilo y delicadeza. Comenzó a acariciarlo como siempre, pero se fue agachando hasta casi quedar bajo él.

Sus caricias duraron bastante, y para cuando Mamá estuvo agachada del todo, Rondador estaba totalmente erecto, que aquel mástil negro asomando por entre sus patas. Mamá se metió lo que pudo en la boca, chupándola con la misma pasión que le ponía yo a los chupa-chups. Aquello me parecía increíble, estaba con los ojos abiertos como platos, y no notaba una incipiente humedad entre mis piernas debido al asombro que sentía. Con las manos lo masajeaba mientras su lengua iba en todas direcciones, saboreándolo todo como una loca. Luego se mojó un par de dedos y se los guió hacia su propia entrepierna. Yo no conseguía entender que se proponía, hasta que lo vi con mis propios ojos: cuando se dejó de restregar, se agachó de cintura para arriba, quedando con las piernas rectas y el espinazo doblado, apoyándose en una de las vigas de madera que sostenía el establo.

Rondador se subió sobre su espalda, y tras intentos fallidos, vi como aquella masa enorme entraba dentro de Mamá. Ella gritó de dolor, pero allí estaba, siendo penetrada por aquel pony.

Ni siquiera le entraba toda. Luego, Rondador comenzó a empujar dentro de ella, una y otra vez, sin piedad. Desde donde estaba podía oír los gemidos de Mamá, y bien que gemía de placer. Decidí salir de mi escondrijo, me acerqué un poco quedando oculta por un montón de heno, y seguí mirando. Tenía mejor vista incluso, y bien que vi: Mamá seguía jadeando, con una cara que demostrada sin lugar a dudas que lo estaba disfrutando. Tras empujes y gritos varios, Rondador llenó a Mamá de él, y como si fuera agua arrojada de un cubo, un montón de líquido salió del interior de mi Mamá, desparramándose sobre el suelo. Mamá permaneció allí, inmóvil, y pensé que sería debió al dolor, pero me equivoqué: sólo dejó pasar el tiempo, para que Rondador volviera a montarla otras dos veces, en las que el agujerito de Mamá quedó tan abierto que casi podía distinguirse desde donde yo estaba.

No podía creer lo que acababan de ver mis ojos, y pensé que debía ser producto de una fantasía infantil desquiciada, pero luego, salí de mi error. Mamá llamó a Rexus y a Spike, los dos perros, que eran rottweiler y pastor alemán respectivamente. Los dos fueron hacia ella como siempre, lanzándose para jugar con ella, pero ella se puso a cuatro patas alrededor de Rexus y comenzó a hacerle lo mismo que a Rondador. No tardó en despuntar una gran “cosa roja” de entre sus piernas, que Mamá también se lanzó a chupar durante un buen tiempo. Spike, por su parte, como si fuese algo natural, buscó la entrepierna de Mamá y comenzó a lamerla de arriba abajo, mientras ella disfrutaba a juzgar por los grandes gemidos que profería.

Cuando se cansó de chupar se puso como ellos y dejó que Rexus la montara como si de una vulgar perra se tratase. Éste comenzó a moverse con rapidez frenética, mientras Mamá ya estaba de nuevo con aquella expresión de placer que me dejaba atónita. ¿Tanto la apasionaba aquello? Los pechos de Mamá iban de un lado a otro mientras Rexus la montaba, penetrándola con una prisa demencial.

Finalmente Rexus se paró y Mamá lanzó un grito de dolor. No comprendí porqué hasta que vi que aquella “cosa roja” se había hinchado dentro de ella y una gran bola se había formado en su base. Rexus comenzó a lamerla como lo había hecho antes Spike, mientras que Spike daba vueltas como nervioso. Mamá lo atrajo hacia él y lo abrazó, pero él se zafó e intentó montarla también. Ella se lo quitó de encima para facilitar la postura y también él la montó, moviéndose tanto o más fuerte aún que Rexus. Estuve contemplando aquello durante mucho rato, quizá una hora, viendo como aquellos dos perros con los que yo solía jugar se tiraban a Mamá como si fuese una auténtica perra salvaje. Como colofón final diré que ella volvió a hacerlo con Rondador las dos últimas veces, dejándose, en la segunda vez, que aquel mostrenco de carne le entrase por su culo, entre gritos de dolor y placer simultáneos.

Cuando Mamá se marchó y me quedé sola, sentí un intenso calor entre mis muslos y en mi pecho, un sofoco del que me libré haciéndome la primera y sensacional masturbación de mí vida, imaginando que era poseída incansablemente como lo fue Mamá. Cuando volví a casa, media hora después de aquella, ella hizo como si nada hubiera pasado, y yo no lo mencioné. Mi vida fue radicalmente distinta después de aquello, muy distinta.

Durante los años siguientes, espiar a Mamá se convirtió en una costumbre, y siempre yo terminada mojada del todo entre mis piernas. Conformé fui creciendo, entré en esa etapa en que los chicos pasan de ser lo que más odias, a ser que lo que más deseas. Tuve algún novio que otro, pero no fue hasta que cumplí los 17 que conocí a mi actual marido, un hombre que supo hacerme gozar de verdad, pero al que nunca pude contarle mi experiencia de infancia. Lo cierto es que en innumerables ocasiones, cuando estábamos en pleno éxtasis sexual, a mi mente venían aquellas imágenes y conseguía más orgasmos de que cualquier otra forma. Yo le decía que era debido a que era un gran amante, y él se lo creía. Y es que los hombres pecan de vanidosos que es increíble…

A los 18 años, cinco años y algo más de haber visto aquello por primera vez, comencé nuevos estudios, y en mi mente se abrió una profunda duda cuando, en clase de naturales, escuché dos palabras que sentenciaron mi destino: “herencia genética”. Si los hijos somos la suma de los rasgos de nuestros padres, ¿podía yo ser como Mamá, y hacer lo mismo que ella?, ¿nací con esa cualidad? La duda fue como un virus, que lentamente fue infestando mi cabeza de deseos que nunca antes había tenido. Incluso Javier, mi entonces novio y luego marido, me encontraba rara, pero no era capaz de decírselo. Yo solo deseaba volver al pueblo por verano y comprobar si mi duda era correcta. Se convirtió en algo más importante que en comer y beber.

Mi espera terminó al final de la temporada escolar, y volví ilusionada con Mamá y Papá, y les presenté a Javier, que entonces no lo conocían. Los cuatro estuvimos muy bien, pero mi mente ardía en deseos, y tenía que consumarlos como fuera. A los diez días de estar allí, lo conseguí: los vecinos volvieron a irse, y hacía tan buen día que Mamá no tenía ganas de ir a trabajar. Le dije que fuera a la playa con Papá y Javier y que yo me ocuparía, que la había visto haciendo ese trabajo tanto tiempo que yo ya sabía hacerlo con los ojos cerrados. Mamá tuvo sus dudas, pero accedió. En cuanto los vi bajar por el camino hacia la playa, corrí a casa, me quité la ropa interior y fui rauda hacia el establo. A pesar de los años Rondador aun estaba en forma. Durante un tiempo hice el trabajo como Mamá hacía, procurando guardas las apariencias, por si acaso. Luego, cuando terminé, fui al establo y cerré las puertas. Me acerqué a aquel pony y lentamente posé mis manos sobre él para excitarlo. Estaba decidida a no dejar pasar aquella oportunidad de vivir algo que llevaba viendo tantos años.

Mis caricias hicieron su efecto y Rondador se puso erecto, y descubrí que aún conservaba su abultada hombría igual de larga y dura que antaño. Comencé a chupar aquella enormidad, encontrándome con que sabía algo más dulzón que la de un hombre. Dulce y jugosa, aquello era mejor que los chupa-chups, mucho mejor. La mojé con mi saliva todo lo que quise, y recordando lo que Mamá hizo, empecé a mojarme yo también. Tuve suerte de hacerlo, cuando me agaché y Rondador se subió a mi grupa.

Un dolor indescriptible, aterrador, salvaje, me atravesó de lado a lado cuando consiguió penetrarme con aquella maravilla. Una riada de sensaciones me inundaron en el preciso momento en que me perforó: miedo, dolor, angustia, pasión, locura, lujuria, goce, perversión, deseo, placer…Todas esas emociones y muchas más me llenaron cuando Rondador me inculcó hasta el fondo con su hombría animal. Luego comenzó a moverse, con tanta fuerza que hasta me dolía, pero me empezaba a gustar aquello. Sentía que incluso llegaba hasta al fondo de mi feminidad, lo llenaba del todo, sin dejar centímetro hueco de mi sexo palpitante. Apreté los dientes y lo dejé hacer, mientras me sentí en éxtasis, un éxtasis que si no se vive, no puede saberse lo que es, ni describirlo tampoco. Lo único que sabía es que por fin me estaban montando, después de años deseándolo, de pasión inconfesable, de secreto reprimido por una perversa lujuria. Mi cuerpo entero temblaba ante sus acometidas, y un caliente chorro me inundó al gozar Rondador dentro de mí, chorro del que casi todo se derramó de mi interior al suelo por lo enorme que era. Me sentí postrada, humillada, dolorida y satisfecha a la vez, algo que ningún hombre había conseguido hacerme sentir jamás. Deseaba repetirlo.

Me quedé allí, y Rondador volvió a perforarme. Con la experiencia ya ganada, esta vez moví algo las caderas y alcancé tremendos orgasmos en aquella maravilla de sexo animal. Mi sexo, ya acolchado a su tamaño, lo recibió casi sin esfuerzo, dejando que entrase todo de nuevo, sin que doliera. Me acometió con la misma fuerza, sin bajar un ápice su empuje, mientras mi mente estaba sumida en el placer más absoluto. En mi perversión, había dejado un espejo en el suelo, al que miré y vi como aquello me entraba, dejando algo fuera por el tamaño (suerte hubo de no romper el cristal). Ver mi sexo perforado así hizo que me tocase los pechos y el clítoris, para prolongar mis orgasmos, que durante tanto tiempo deseé experimentar. Volvió a inundarme con otro chorro caliente que casi me reventó por dentro. Me sentí partida en dos, como al ser desvirgada por primera vez. Y en cierto modo, esto era desvirgarme de nuevo.

Mis deseos y ganas no quedaron refrendadas por aquellos dos magníficos polvos con Rondador, sino que llamé a Rexus y Spike, que todavía vivían, y comencé a jugar con ellos durante un rato, recuperando algo las fuerzas. Me centré en Rexus, porqué quería que él fuera el primero. Le excité tal y como aprendí, consiguiendo ponerle erecto con facilidad para ser mi primera vez con ellos dos. Me abrí de piernas para que me lamieran, y prácticamente me derretí cuando sentí el primer lametón de aquella lengua respingona en mi sexo aun mojado. Me lamió con fricción, consiguiendo recorrerme el sexo sin parar. Me sentí fundirme mientras me dejaba hacer.

Me di cuenta de que iba a tener otro orgasmo, pero en lugar de tenerlo, me puse a cuatro patas, y un Rexus magnífico y sexual me montó y poseyó como solo un perro sabe hacerlo. Me perforó con rapidez, mientras me degustaba con sus acometidas caninas, dejando que mi placer fuera aumentando como una bola de nieve cayendo por la montaña. Que gusto me sentí siendo follada por aquel amigo de la infancia. No hay palabras. Solo el placer, puro y salvaje, de sentirme puta, obscena, indecente, amante animal, y mujer realizada. Mi éxtasis alcanzó el punto crítico cuando a Rexus se le formó la bola, y me dolió muchísimo, al tiempo que ambos lo gozamos. Me tuvo penetrada unos dolorosos y memorables minutos, esperando poder sacarla de mí. Al retirarse, volví a chorrear de su leche, pero no tanta. Sin perder tiempo me dejé poseer por Spike, no sin antes darle una soberana chupada que casi me deja sin fuerzas. Mucho más violento que Rexus, Spike me hizo un daño tremendo, pero el placer recibido fue tan intenso que lancé un ronco y prolongado grito cuando le sentí llenarme de su leche, con su bola dentro de mí.

Cuando pude levantarme e irme de allí, un dolor intenso, agudo y mortificante me recorrió todo el cuerpo. Estaba agotada de tanto amor que mis animales queridos me habían dado, y que recibí esplendorosamente, sin remordimientos de conciencia. Al llegar me duché para limpiarme y relajarme. No pude evitar masturbarme al recordar cuanto me habían follado durante aquella tarde. Cuando Papá, Mamá y Javier volvieron de la playa, me encontraron echada en el sofá, durmiendo. Según me dijo Papá luego, Mamá se limitó a sentarme junto a mí y acariciarme el pelo, como cuando era niña, diciéndoles a ellos que yo parecía un ángel, y que estaba muy feliz por mí, por tener a Javier. Al saberlo, esperé a la noche para hablar con ella, una vez estuvimos solas.

-Papá me contó lo que dijiste de mí al verme dormida.

-Javier es un gran hombre. No veo la hora en que os caséis. Dios mío-dijo comenzando a emocionarse-, mi niña ya es una mujer.

La abracé con ternura y Mamá lloró. Aunque dudé de contárselo, sabía que si no era ahora, jamás podría hacerlo, y no quería callármelo.

-Mamá, tengo que contarte algo. Quiero que sepas que soy feliz, muy feliz.

-Lo sé mi niña. Javier…

-No es por Javier. Bueno, aparte. Esta tarde he sido más feliz que nunca. Y todo gracias a ti. Quiero darte las gracias.

-¿De que hablas Daniela? No te entiendo.

-Mamá-dije con dificultad-. Te vi cuando yo tenía 12 años. Te vi con Rondador, y con Rexus y Spike. Vi lo que hiciste con ellos.

Mamá torció el gesto sobremanera. La expresión pura del terror se quedó en su cara. Intenté calmarla, pero fue imposible.

-¡¡Dios mío!!, ¿me viste?, ¿me viste así?. Lo siento, lo siento-sollozó-…

-No te preocupes Mamá-dije alegre queriendo frenar su angustia-. Ahora todo está bien, de verdad. Todo va bien. He pasado la mejor tarde de mi vida, y todo gracias a ti. Te quiero Mamá, te quiero mucho.

Mamá puso un gesto de sorpresa al comprender lo que yo quería decir. Luego torció el rostro en señal de resignación, dejándome intrigada.

-Otra vez no-se dijo en voz alta-. No puede haber pasado de nuevo…

-¿De que me hablas Mamá-pregunté perpleja-?.

-De algo que no quería que se repitiera. Ahora sé porqué tu abuela quiso que lo intentara evitar a toda costa…¿Qué vamos a hacer?.

-¡¡Un momento-exclamé-!!. ¿Qué quieres decir?.

-Yo tenía 11 años cuando descubrí a tú abuela como tú me descubriste a mí, solo que yo tardé solo tres años en hacerlo, y llevo desde entonces haciéndolo. Es algo que he intentado evitar, pero el deseo es más fuerte que yo. No puedo controlarme cuando los veo. Me tiene obsesionada. Sé que es enfermizo, pero no puedo pararme.

Fui yo entonces quien puso cara de sorpresa. Mi propia abuela descubierta por mi madre, y mi madre descubierta por mí. Una tradición familiar de mujeres amantes de los animales, en el sentido literal de la palabra(y hubo generaciones anteriores a nosotras tres, pero eso tardó mucho en saberse). Con el tiempo, Mamá y yo fuimos a dúo para dejarnos hacer por nuestros amantes furtivos, muchas veces cogidas de la mano, unidas como madre e hija, como cómplices silenciosas.

No tardé en casarme con Javier, que al igual que Papá, nunca supo de mi pasión secreta, aunque un par de veces jugué con la insinuación de hacerlo(para descubrir que él tampoco se quedaba atrás en las perversiones, al decirme que no le importaría verme haciéndolo). Más tarde compré un perro para casa, un husky de nombre Salteador, por motivos obvios(los gritos que me arranca no tienen desperdicio), y cuando Estela nació y llegó a nuestras vidas, fue la culminación de nuestros sueños. Es una niña preciosa, por la que Javier yo nos desvivimos en arrumacos y caricias. Es todo un encanto de niña, y no veo la hora en que se haga mayor y siga los pasos de su madre, como yo seguí los de la mía…