PERDER LA VIRGINIDAD CON MI PROFESOR

Mi nombre es Sol tengo 26 años y aunque a muchos le cueste creerlo hasta hace poco conservaba mi virginidad intacta, (entendiendo que a los tiempo que corren la virginidad no se basa solamente en tener o no conservado el himen si no, que se considera virgen a aquella persona que aún no ha tenido su primera experiencia sexual de ningún tipo)
Todo ocurrió aquella tarde noche cuando me volví a reencontrar con él. Aquel profesor de informática que conocí a los 15 años, en el 2001 luego tuve que cambiarme de escuela y dejarla para trabajar. Después de 8 años decidí terminar con los 3 años de secundaria que me faltaba. En el momento en que nos anunciaron que tendríamos un profesor nuevo, ya que el anterior tuvo que renunciar por problemas de salud, entonces fue cuando después de 10 años volví a verlo, allí estaba yo en el patio de la escuela preocupada con mis cosas cuando escuche que alguien me decía
– ¡Hola Sol! – levante la vista a y vi a un hombre que se acercaba hacia mí, por las cosas que había pasado desconfiaba de los hombre, le restó importancia, entonces me vuelve a preguntar
– ¿Vos te llamas Sol? – Me miraba y sonreía
– Sí, pero no me acuerdo de usted – le dije,
Había algo en sus ojos claros que me resultaban familiares, sabía que lo conocía, viví en tantos lugares que no recordaba con exactitud en dónde; a primera vista algo en el me daba tranquilidad… ¿pero por qué?
– Perdón no me acuerdo su nombre – le dije mientras me reía de los nervios
– Soy juan, ¿te acordas en la otra escuela de Lanús?, era tu profesor.
(Fue en ese momento en que mi rostro se ilumino, y recordé aquellos días cuando tenía 15 años. Fue mi primera ilusión, lo amaba, inventaba escusas, tareas, para frecuentarlo. Hasta que un día, fui a sala de profesores para verlo, y lo encontré abrazando a mi profesora de literatura
– ¡ Hola Sol!, me dice la profesora.
Me quede casi sin poder hablar, sentía un nudo en la garganta.
– Vine… a preguntarle sobre el libro que tengo que comprar – le dije excusándome en el momento
– Anda muy bien ella en informática, es inteligente – me dijo el, en ese entonces
– ¡Ha…! no me dijiste que lo tenías a Juan como profesor – me dijo – Él es mi novio
En ese momento sentí, que el mundo se me derrumbó mil trocitos, intente olvidarlo y no pude. Al poco tiempo decidí cambiarme de escuela.)
– ¿Qué casualidad el destino – dije
– Si, voy a reemplazar al profesor anterior.
Los meses siguientes transcurrieron, poco a poco íbamos hablando de todos esos 10 años que estuvimos sin vernos. El año termino, los meses se fueron volando, y por mi parte logre cursar los 2 años, ya había pasado a 5º el último año de la secundaria de adultos.
En un acto escolar, me sentía intranquila, una sensación rara. Me doy vuelta y noto su mirada sobre mí, fue solo un momento cuando pude ver algo especial en sus ojos claros; a partir de aquel día sentía que en el aula me miraba distinto. Poco a poco su ternura, el modo con el que me hablaba fue conquistando mi corazón desconfiado.
Aquel viernes al salir de la escuela, me sorprendió la tormenta, intente correr bajo la lluvia, sin embargo a las 4 cuadras las calles estaban desbordas, no sabía qué hacer, me pare bajo un techito a esperar que pare la tormenta.
– ¡Vamos, vamos! – Escuche a lo lejos, miro hacia un costado y allí estaba Juan, dentro de su auto
– No, gracias, está bien, voy a esperar que pare un poco.
– Se hace de noche y es peligroso – respondió – Te llevo en el auto
– Igual, ya estoy empapada. No quiero causarle problemas
Tenía razón, los día de tormentas las calles están bacías, por otra parte; hacía tiempo que deje de quererlo como amigo no podía explicar como pero cuando me hablaba mi cuerpo se estremecía, el me dio confianza, me cuidaba y me hacía sentir que ya era bastante adulta para seguir siendo virgen, quería dejar de ser niña, y entregarme a mi primera vez. Accedo a su petición me subo a su auto, lo que nunca imagine es que luego de unas cuadras más desvió las calles que le había indicado.
– No es por acá, tenías que doblar en la cuadra anterior – le die
– Si ya se… es que se me ocurrió en que si querías ir a tomar un café con migo.
– Ah… no se…
– Quédate tranquila ya me conoces de chiquita, no te voy a hacer daño
– Mmm… bueno – lo que aún no sabía, por falta de experiencias con los hombres, es que cuando ellos te invitan un café es porque quieren algo más.
Llegamos a su casa, y aunque parezca mentira, intente bajar d su auto, pise el barro y me caí en el agua sucia. Estaba echa un desastre. El, todo un caballero me ayudo, me llevo hacia adentro, y luego dijo
– ¡Como estas!, lo mejor sería que te des una ducha caliente para que no te enfermes.
– No… no, está bien
– ¡Que desconfiada que sos, ni que fuera un sátiro ¡ – me dijo en forma burlona – Para que te sientas más cómoda voy a comprar algo para el café y vuelvo, te dejo acá un pantalón deportivo y una remera así te cambias –
Cuando el regreso yo había terminado de bañarme, preparé café, y nos sentamos a seguir hablando de la vida
– Me parece que llames a tu casa para hablar con tu novio así no se preocupa-
– No, gracias
– Mira que a mí no me molesta – dijo Juan
– No tengo novio, hace un me fui a alquilar un departamento, vivo sola
– Ah, qué bien, yo también vivo solo.
Nos quedamos callados por un momento y luego continúa
– ¿Cuántos novios tuviste?
Me quede en silencio y casi con vergüenza le dije,
– no tuve novios- y me reía de los nervios
– Pero una chica tan linda como vos, me vas a decir que no tuviste novios
Me quede callada, lo mire y baje la mirada.
– ¿no me digas que sos, de esas que tiene un touch and gout, no parecías que fueras así?
Me levante a lavar mi taza para esquivar sus preguntas que me estaban poniendo nerviosa, y no dije nada; Juan se da vuelta me mira lleno de ternura, me sonríe, se levanta, deja su taza en la pileta de lavar, y continua
– Sos muy bonita…
Me sonroje, y sonreí por lo bajo, él se acerca me mira fijo; y sentí que mi pecho iba a estallar, no podía hablar, me ponía nerviosa.
– Gracias – le pude decir
Él se acerca más y más, por mi parte, de los nervios y de no saber cómo reaccionar retrocedía dos o tres paso para atrás hasta que la pared de la cocina me impidió seguir.
– ¿decime alguna vez estuviste así de seca con un hombre?, me abraza con una mano por la cintura, y se inclina para besarme
– No… para – le digo
– Perdón mi atrevimiento, creí que vos…
– Parezco una tonta, pero no se besar, nunca bese a ningún hombre; vos sos el único en que puedo confiar.
Me sonríe lleno de dulzura, mientras que con una mano acariciaba mi pelo; cierro los ojos y siento su respiración. En ese instante sus labios besaron los míos, estaba nerviosa, pero igualmente me entregue a sus besos. Conforme tomaba confianza con él, sus besos se volvían más intensos y más apasionados; me tomo con sus brazos y apretó mi cuerpo contra el suyo. Yo, no tenía puesta mi ropa interior, ya que se habían mojado con agua sucia, pude sentir en mi pelvis que un bulto duro se apoyaba con fuerza.
Me alejo un poquito, lo miro a los ojos sin saber qué hacer, y él me dice
– Tus besos me vuelven loco, mira como me dejaste –
No me anime a mirarlo mucho, pero intuía que estaba excitado, y que ese bulto que sentía era su pene erecto; Me dio vergüenza, era la primera vez que me pasaba algo así
– Quédate tranquila, no pasa nada – decía Juan intentando tranquilizarme –
– La verdad, me da vergüenza decírtelo pero…
– Si ya se, sos virgen ¿no?- me interrumpió
– Sí… con tu dulzura y cariño, siento que sos el hombre ideal, quisiera que te lleves mi virginidad-
Se acerca despacito, del mismo modo en que se acercó a besarme, me mira a los ojos, y responde
– No sabes cuánto tiempo quise tenerte así en mi casa –
Mi cuerpo temblaba aún más de los nervios, me habían dicho tantas cosas de la primera vez, del dolor que se sentía. Aunque por alguna razón, desde aquella tarde de reencuentro sentí que Juan era el hombre que espere toda mi vida.
Me abrazo de una forma tan paternal, como conteniendo mis miedos,
– Te amo Juan, fuiste mi primer amor, yo te amé en secreto – le respondí
– Si, ya lo sabía, pero en aquel entonces eras una adolecente tenías 15 años, entendes, yo era tu profesor. Me mirabas con tus ojitos lleno de amor, como lo volviste a hacer hace tiempo.
Nos besamos apasionadamente, y me fue conduciendo hasta su dormitorio, estaba a un paso de ser mujer, de tener mi primera experiencia sexual.
Entramos y la habitación que estaba casi en penumbras, solo un pequeño velador en un rincón. Juan cerró la puerta tras de mí, se acerca me mira a los ojos y me dice:
– Tranquila, yo te voy a cuidar – se acerca despacio y posa sus labios en mi boca-
Sus besos son tranquilos dulces, sin apuro, y al mismo tiempo apasionado. Sus manos vuelven nuevamente hacia mi cintura, me abraza, y lentamente apoya su cuerpo contra el mío, me abraza por la cola y aprieta mi pelvis contra la suya, mientras que los besos se van intensificando, su lengua juega en mi boca a modo de respuesta de una penetración deseada.
Me sentía segura, por alguna razón él no me inspiraba temor, deje que metiera sus manos bajo la remera, me acaricio la piel, eso hacia estremecerme, mi vagina se tornaba más y más húmeda ya que podía sentir como su pene iba poniéndose mas erecto sobre mi pelvis. Con sus manos agarraba mis senos, sus dedos recorría mi pezones a medida que estos se volvían tiesos como dos timbres. Era una combinación de cosas que encendían el deseo en mí, me gustaba, me causaba placer, deseaba que continúe; esas ganas de gemir de tanto placer, y así me deje llevas por sus besos sus caricias, lo que Juan provocaba en mí, comencé a gemir, a suspirar mientras mi corazón enloquecía
El detiene sus besos, se aparta, me mira y comienza a quitarme la remera. Dejando al descubierto mis dos enormes tetas. A pesar de todo el placer eso me daba vergüenza.
Me mira, sonríe, y acaricia mi pelo
– Sos más bonita de lo que imaginaba-
Me entrego nuevamente a sus besos, cierro los ojos y de apoco comienzo a sentir sus labios que bajan por mi cuello lentamente, por mi pecho agitado, y lleva su boca a mi pezón duro, mientras que su lengua juega con mi pezón. Mis manos temblaban de nervios, mi profesor me las toma y pide que desabroche su camisa, tenía miedo de quedar mal en mi primera vez, y comencé a repetir lo que él hacia; así que desabrocho los botones a medida que voy besando su pecho, al llegar al último botón note la cabeza de su pene húmedo que sobre salía por la bragueta de su pantalón.
Me incorporo lo miro, él se quita el pantalón y deja ver sus pene de unos 18 centímetros., toma nuevamente mis manos y las coloca sobre su miembro. Fue allí cuando pensé que mi orificio vaginal virgen era muy pequeño, y que sin dudas al penetrarme me dolería, retrocedí casi por instinto
– No tengas miedo- dijo – voy a ser cuidadoso con vos.
Con sus manos sobre las mías, la fricciono de la base del pene hasta el glande, las soltó y yo seguí su ritmo. Entre tanto su mano se mete por la cintura de mi pantalón, sus caricias elevan mi calentura, al sentir la forma como sus dedos recorren mi pelvis bien depilada, mi clítoris latía a medida que el flujo vaginal la lubricaba. Me quito el pantalón y nos acostamos completamente desnudos sobre su cama. Nos besamos y su boca fue descendiendo hasta apoyar sus labio sobre mi pelvis, me pidió que habrá las piernas Me abrió gentilmente los labios vaginales y empezó a pasar su lengua, era muy hábil, me hacía desearlo, me lamía despacio los labios y se hundía dentro de mi cavidad, se acercaba a mi clítoris haciéndome cosquillas y yo solo podía gemir, al borde del paroxismo. Cuando finalmente empezó a chuparlo sentí que el calor se extendía desde mi sexo hacia todo mi cuerpo, la cabeza se me nublaba con cada pasada que hacía con su lengua. Sentía que toda la sangre iba a mi cabeza, que el mundo me daba vueltas, que el cuerpo no me aguantaba y mientras me salía de mí misma gritaba sin cesar, bañándolo con mis flujos. El orgasmo es fabuloso y me deja sin aliento. y su lengua fue primero en busca de mi clítoris, que al igual que su pene, mi clítoris estaba tieso y también levemente hinchadito, fue tan rico, tanto placer que a medida que bajaba me hacía gemir más y más fuerte, estaba enloquecida, con la punta de sus lengua recorría mis labios mayores y menores desde arriba hacia abajo.
– Aaah ah ah, mmm que rico, seguí papito – le decía, en ese instante repitió con sus dedos lo que había hecho con su lengua, descendió sus dedos por mi vagina y suavemente acaricio mi himen.
Paro lo que estaba haciendo, me beso, y poco apoco comencé a sentir como el me penetraba con su dedo, acariciaba mi clítoris y volvía a penetrarme
– Ah! Despacito – le dije
El tiene el control de mi cuerpo, tan marcado como lo tiene de su clase. Es imperturbable y avanza suave pero firme.
– Te amo, quiero que seas mía, ser yo quien entre por primera vez en tu cuerpo- me dice al oido.
. No puedo más de tanta calentura- le dije- pero hazlo despacio, suavecito.
Me miro a los ojos, nos besábamos mientras cada uno acariciaba el cuerpo del otro. En ese instante, apoyo la cabeza de su pene sobre mi clítoris, cerré los ojos y deje llevarme por el placer que me provocaba, despacito acariciaba mi vagina con su pene duro, bajo por los labios mayores, con su glande recorría de arriba a bajo mis labios menores, y poco a poco comencé a sentir una leve presión en las puertas de mi vagina, su verga se abre paso dentro de mí, la punta está caliente y entra lentamente. Siento como se amolda cada centímetro, cada vena, como la dimensión de ese trozo de carne se incrusta dentro mío, como introduciendo su pene por el orificio de mi vagina, con mis piernas bien abiertas fui sintiendo su dureza, calor y dolor dentro mío
– ¡hay!, quítala por favor – le dije, y mi miedos se intensificaron
-glub, glub, glub- solo esto se escuchaba cada vez que su pene salía de mi conducto vaginal y mi gemido lastimero cuando su verga chocaba con mis nalgas
-uhmmmmmmmmmmmm, uffffffff-
-así princesita mía, así te gusta no- me decía
-sí, pero más despacio por favor- mientras me aferraba a la sabanas de su cama
El por su parte, retiro su pene que ya tenía la mitad dentro de mi vagina, me beso, me acaricio y me dijo
– Es solo un ratito, relájate-
– Despacio por favor que me duele-
– -ya está, relájate princesa-
– -oh dios, como duele-
– -que la tienes apretada-
– -ay, ay, ay, es que la tienes muy gruesa, me duele-
– -te estoy destrozando la vagina
– -destrózala pero trátame suavemente, acuérdate que es mi primera vez
Fue despacito y volvió a penetrarme, yo apreté mis puños, deje caer mis lágrimas. Él se fue inclinando más encima de mi cuerpo a medida que iba introduciendo su pene, me abraza y toma mis manos, pude sentir sus testículos apoyados entre la entrada de m vagina y mi orificio anal, sentía por dentro todo su pene abriendo camino en el cuello de mi útero. Lentamente lo iba moviendo de adentro hacia afuera. Era una mezcla de dolor y al mismo tiempo placer, de repente sentí una punción aguda.
Cuando Juan retira por completo su pene, lo veo con sangre, al igual que mi vagina casi, como cuando estoy menstruando, me mira me regala su sonrisa y vuelve a cogerme. Poco a poco los dolores pasan y comienzo a disfrutar del sexo, comencé a gemir más y más
– Juan, aceme el amor a tu modo, ya no tengas piedad de mí, decime palabras obscenas , aquellas que te morías por gritarme
El acata mis órdenes mis gemidos, y comienza a penetrarme con más intensidad. Se detiene quita su pene de mi vagina, separa del lado de la cama y me pide
– Beni, quiero que saborees mi banana, que la pruebes, está llena de lechita y es toda para vos
Me acercó, me siento en el borde de la cama, y pone su pene frente a mi cara
– Quiero que me lo chupes – me toma por la nuca
Abro mi boca y dejo entrar su pene, al principio no sabía bien como, pero luego con mi lengua comencé a acariciar la los bordes del glande como el hiso con mi clítoris. Tenía un sabor medio amargo, conforme me metía su pene más en mi boca me daban algo de arcadas, baje mi lengua a lo largo del tronco de su pene, bese sus testículos vuelvo a chupar la cabeza y a metérmelo en la boca, repito esta acción más ya más rápido mientras él me va indicando como hacerlo. Luego quita su pene y me dice
– ¿Sabes a que le tengo ganas?
– No, ¿a qué? – le digo
– A tu culito virgen, cuando te veía en los actos, o con esa calcita ajustada me preguntaba, no puede ser que tenga semejante culo, y tetas enormes , siendo que me contaron que eras virgen,
– Pero… eso duele mas
– En la primera vez nomas, luego es todo placer – , no estaba segura; sin embargo juan logra convencerme
Me doy vuelta, me arrodillo en la cama casi con miedo y siento como introduce su dedo con lubricante intimo dentro de mi ano, de apoco introduce dos dedos y eso duele un poco, mientras que me toma por un hombro y me dice
– Qué lindo, me pones loco, me excitas, que bien te portas, déjame que te rompa tu culito-
Le digo que sí, y comenzó a penetrarme por el ano, me re dolía, el dolor era casi parecido al de perder la virginidad de la vagina, como si estuviera constipada. Juan me tomas por las caderas y me atrae hacia el para que la penetración sea profunda, yendo más y más rápido-
– -Por lo que más quieras termina que me duele- le decía
– Ya se acerca ricura- él estaba enloquecido con mi culo
– snif, ten piedad, snif, snif- lloraba yo por el dolor –
Y siguió con un mete y saca que me causaba un fuerte dolor, cuando lo saco pensé que ya se iba a venir, pero era porque quería retener un rato más, luego me lo volvió a ensartar, ya no resistía, me dolió mucho. De repente comienzo a sentir más y más placer, una energía que me desbordaba, mi ano se había dilatado, el con su lechita caliente fue lubricándolo
– Si profe, enséñame a coger bien, aceme sentir placer – le gritaba, mientras que los gemidos en él y los míos eran más y más fuertes. Llegamos juntos a nuestro clímax, mis primeros orgasmos.
– Le pedí que quería por adelante, Juan acaricio mis tetas y me dio vuelta y comenzó a chuparme los pezones
– En mi morbo cerré mis piernas con fuerza apretando esa masa que se estaba moviendo dentro de mí y sentí un gran placer. creo que esto es lo que más le agrada a los hombres de las vírgenes ya que inconscientemente apretaba con mis músculos vaginales. Una vez me digieron que los los hombres sienten más placer con una virgen ya que su vagina es estrecha, y a ellos les le provoca un gran orgasmo.
Me excitaba verlo así traspirado moviéndose sobre mí, de repente quito su pene, me agarro de los pelos y acercó mi cara hacia su pubis, dio su último grito de placer, pude sentir su leche calentita sobre mi boca y mentón. Me pide que abriera la boca, mientras que tenía apretando su pene con la otra mano, hasta dio un último grito más y siento como mi boca se llena de semen.
Se acerca me acaricia, igual me dio un poco de asco y lo escupo.
Los dos quedamos exhaustos abrazados en la cama, me mira y me dice
– ¿sabes cuantas veces rogaba que no te pusieras de novia, así nadie se llevaba mi tesoro?
Lo miro extrañado y continua-
– Como yo hoy sabia de la tormenta, busque una excusa para demorarte mas
– Yo creía que eran ideas mía, lo de tus miradas- le respondía
– Sol, te vine siguiendo con el auto y no te diste cuenta, los hombres somos intuitivos, y sabía que vos también quería que te hiciera el amor.
El fin de semana pasó, en el aula al salir al recreo me rozaba disimuladamente. cada tanto nos dábamos una escapadita para cumplir nuestras fantasías.
Nunca imagine que con juan perdería mi virginidad a los 26 años; y el nunca imagino que a los 39 volvería a tener la oportunidad de desflorar a una mujer, y mucho menos que esta haya sido y sea su alumna.

Acerca del autor
Comentarios
  • Muy bueno tu relato! Lo considero romantico. A mi me sucedio algo parecido y con la misma diferencia de edad con mi prof de la universidad. Me identifico con esta historia! Gracias por compartirla

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