Primera experiencia anal de una universitaria

Os voy a contar la historia de la desvirgación anal a una chica universitaria veinteañera.

Como cada mañana cogí el coche y de forma automática me dispuse a ir al trabajo, sin prestar mucha atención a lo que hacía. Somnoliento arranque y me puse en camino. Poco a poco me iba despejando, avanzando sin prestar mucha atención a lo que hacía. En una de las rotondas por las que pasaba con lentitud, de repente un coche me envistió y choco con el mío. Una vez pude rehacerme del susto inicial, Salí del coche de muy mal humor, mire los daños que me había causado. La verdad es que no eran muchos, había sido más el ruido que las nueces, en fin que se le va hacer. Miré en dirección al otro coche y me dirigí hacia él para que me diera sus datos. La chica que lo conducía era muy joven tendría unos veintitantos, era una chica muy atractiva, estaba muy nerviosa, apenas podía hablar con un poco de coherencia. Al verla tan nerviosa intenté tranquilizarla diciendo que no había sido nada y que dando parte al seguro asunto resuelto. Pero esto lejos de tranquilizarla la puso aun más nerviosa, provocando su llanto. Me quedé un poco desconcertado ante su reacción. Cuando se rehízo un poco me explico que no había pagado el seguro por un despiste y que en ese momento no tenía asegurado su coche. Le dije que aparcáramos y tomando un café le encontraríamos una solución y que estuviera tranquila. Cuando nos dirigíamos a la cafetería más cercana pude observar mejor a la chica. La verdad es que era un autentico bombón, con la minifalda y esa camiseta ajustada que llevaba dejaba poco margen a la imaginación. Recreando mi mirada pude contemplar el cuerpo fantástico y lleno de curvas que tenia la chica. Un culo macizo y rotundo, así como unos pechos de lo más voluminosos y voluptuosos, una melena castaña enmarcada en un rostro de los que provocan lujuria con solo mirarlo.

Bueno que se le va hacer, pensé, podía haber sido mucho peor, si hubiera sido un niñato o una de esas personas que nunca tienen la culpa de nada. Entre sorbos de café quede con ella en que daría el parte sin contrario y que pondría que me había encontrado así el coche, pero eso sí, que dejara de llorar y me invitara al café. Una sonrisa apareció en su rostro y me agradeció muchísimo como me había portado con ella. Así que me dispuse a despedirme de la chica y a seguir mi camino. Me levanté y me encontré un poco mareado. Leonor que así se llamaba la chica, me dijo que así no podía ir al trabajo que nos acercáramos a su piso hasta que se me pasara un poco el mareo. Porque no, pensé, por que llegará un poco tarde al trabajo no iba a pasar nada así que acepte su invitación. Cuando llegamos a su piso que estaba al lado de donde habíamos tenido el percance pude comprobar que era el típico piso de estudiante. Se lo comente y explico que estaba en lo cierto que ya le quedaba muy poquito para acabar administración y gestión de empresas. La chica era un encanto y muy divertida. No puede evitar mirarla con deseo cuando ella no se daba cuenta. No me hice ninguna ilusión pues con mis 41 años aunque me conservaba muy bien jugábamos en dos ligas distintas.

Así que después de un rato divertido con la chica le agradecí el té que me había tomado y me dispuse a marcharme. Le había caído muy bien a Leonor y me dijo que si pasaba algo si me tomaba el día que hacía tiempo que no se reía tanto y le venía muy bien. Me conto que había cortado con su novio hacia poco que desde entonces andaba algo deprimida, que me invitaba a comer si me quedaba y que era una excelente cocinera. Yo la verdad es que no tenía problemas por tomarme el día libre, desde que me divorcie tenía que dar muy pocas explicaciones cosa que agradecía infinitamente así que acepte su invitación. La comida fue muy agradable y risueña, en los cafés se fue acercando a mí y no pude resistir y la bese. Al ver que no oponía ninguna resistencia me fui creciendo en la intensidad de mi beso, mientras mis manos se deslizaban a sus pechos acariciándolos con suavidad. ¡Qué hermosura de pechos! Los pezones se pusieron erectos nada mas rozarlos, y entre suaves gemidos, mi mano fue descendiendo lentamente. Ella comenzó a acariciarme el pene por encima del pantalón, aumentando así me erección. Por medio de las caricias pudo comprobar la dimensión de mi polla que es bastante generosa, cosa que agradezco infinitamente a la naturaleza. Mi mano se coló por debajo de su falda y subió lentamente hasta su tanga, estaba muy mojado así que lo retiré para un lado y comencé a jugar con su clítoris, sus jadeos iban en aumento así como su deseo. Abrió la cremallera de mi pantalón y dejo escapar mi polla. La miro con deseo, pasando la lengua por sus labios, cogí su cabeza y la dirigí hacia mi polla. Se la trago de un golpe y comenzó a chuparla con autentico vicio, mientras yo le metía los dedos en su mojado coño, frotando con fuerza su punto g y su clítoris a la vez. Con mi mano agarre su pelo y le metí la polla profundamente en su garganta, esto lejos de no gustarle, la encendió aun más. Mientras dirigía su cabeza con fuerza en un sube y baja interminable, con mi otra mano me follaba su coño y su culo a la vez de forma salvaje, utilizando todos los trucos que sabía que eran muchos. Comenzamos a desnudarnos y me pidió que continuáramos en su cama. Ya en se cama ella se subió a mi polla y se la clavo muy lentamente. Disfrutaba de cada centímetro de polla que le metía. Quiero que te pongas muy puta, le dije. Soy tu puta, tu zorrita, Me contesto mientras movía sus caderas en circulo, clavándose todo lo que podía de mis 19 cm de ancho pene. La cogí de las caderas y comencé a follármela con fuerza, ella comenzó a jadear y gozar. Me tienes llena cabrón, rómpeme el coño, soy tu puta, a cada frase que decía me iba poniendo más cachondo y morboso. Le hice que se masturbara el clítoris mientras me la follaba, a los pocos segundos arranque su primer orgasmo, sus gritos y jadeos aumentaron, apenas podía hablar. Seguí follándomela así, no la dejé rehacerse de su orgasmo. Amasando sus tetas y estirando sus pezones, azotando con palmadas su culo. Ella encadenó uno orgasmo tras otro, mi polla ardía avisándome que no podía aguantar infinitamente.

Morboso perdido le pedí que se la metiera en el culo de una forma muy autoritaria, esto pareció desconcertarla un poco pero lo hizo. Puso la punta de mi polla en su culo, estaba muy mojada de los jugos de su coño y muy lentamente se fui abriendo su ano. Cuando mi glande entró sentí como su flexible ano se ajustaba a él y poco apoco fue metiéndola. Cada centímetro de polla que le introducía era una deliciosa tortura para mi, cosa que ella, pareció excitarla cada vez más. Así que cuando la tenía a medias, de un golpe, se la introdujo parando cuando tuvo toda la polla ajustada en su culo. Yo comencé acariciar su clítoris y le pedí que ella también lo hiciera y metiera sus dedos en su coño. Comenzó follándose su coño de forma frenética, metiendo dos dedos mientras mi polla disfrutaba de su culo. la excitación fue subiendo otra vez pero mucho más salvaje, comenzó a bombearme la polla con su culo, al principio muy lentamente, pero su ritmo subía muy rápidamente. Yo le decía que me encantaba abrirle el culo y ella apenas podía responder entre jadeos y gemidos. Cuando comenzó a tener un orgasmo bestial y descontrolado, me deje llevar, corriéndome copiosamente en su culo. A cada golpe de ardiente semen que introducía en su culo, su respuesta era un aumento de sus gritos y jadeos , apretando aun más mi polla con su culo. Extenuados nos recuperamos en la cama, ella me confesó que era virgen por el culo y que jamás hubiera pensado que se podía disfrutar tanto. Desde entonces somos amigos con derechos, con muchos derechos.

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