Mi papa me pedía que lo sobara

Hola bueno esta historia es mas que real aunque tendré que cambiar algunos detalles entre ellos los nombres pero esto es totalmente real

Ahora soy una mujer de 28 años y esto sucedió cuando tenía aproximadamente 5 o 6 años en mi casa vivíamos dos hermanas mayores que yo la mas grande tenía en ese entonces 15 y la otra 12 todo empezó cuando en una ocacion mi hermana mayor tuvo que ser hospitalizada y operada por lo que mi mama se quedo con ella en el hospital ese día recuerdo bien que llovía muy fuerte regresamos a casa mi hermana y yo con mi papa había truenos y le fui a decir a papa si podía dormir con el ya que me daba miedo me dijo que si.

Obviamente que por ser la chica yo era la preferida d papa además d q era muy empalagosa con el , me acosté a dormir y no se en que momento me desperté ya que sentía una presión en mi mano y me la movían abrí los ojos pero estaba muy obscuro solo sentía que tenía algo muy grande en mi mano y la mano de papa sobre la mía se movía rápido( ahora se que se estaba masturbando con mi manita) jale mi mano pero me dijo muy quedito shhh shhh duérmete mi niña y yo le dije q pasa papi que es esto el no decía nada solo escuchaba su respiración muy rápida volví a dormir. Al otro dia yo me sentia muy rara y me fui a dormir con mi hermana pero al despertar sucedía lo mismo pero esta vez tenía la tv encendida por lo que al abrir los ojos lo vi desnudo frente a mi y yo con su gran verga en mis manos el estaba con los ojos cerrados realmente se veía exitado se mordía los labios y yo solo m quede callada viendo como se movía la verga de arriba para abajo hasta que vi que salió algo blanco en ese momento papa abrió los ojos y me dijo shhh shhh cierra tus ojitos agarro un klinex y se limpio.

Esto ya no paso mas hasta que un día papa me llevo a comprar las cosas de la casa y le dije papi me compras un biberón y me dijo que si y yo jugaba con el y con las muñecas que era la mama, o que yo era bb, aveces ahí tomaba leche en la noche y recuerdo como se reía papa de las cosas que hacia. Entonces un día en la noche yo dormía y volví a despertar con la misma sensación de tener la cerca de mi papito en mi pequeña mano abrí los ojos y lo vi como hacia un vaivén con su mano encima d la mía y enseguida me dejo la mano entonces me dijo mi amor quieres leche en ti bibi y le dije que si entonces cierra tus ojitos y no los abras eh? Si papi le dije al poco rato sentí el biberón en la boca , la abrí y sentí algo diferente que no era el biberón abro los ojos y le digo espantada que es eso papi? Y me dijo tu bibi amor y me la enseño cierra tus ojitos y no los abras apago la luz y me vivió a meter su verga yo no quería se sentía feo pero me decía si si mi amor chupa chupala que esta bien rica yo la chupaba y la chupaba y me preguntaba si estaba rica y la verdad es que si me gustaba pero sentía raro después me hizo que la agarrara con mi mano y la mamaba era muy gorda y larga, me la quito yo creo que se vino pero no en mi.

Esto quedo ahí no lo volvió a hacer hasta que yo era mas grande ya tenía 9 años cuando papa se callo de una escalera y se pego en los testículos y en la verga , así q estuvo en casa de incapacidad y justo fue cuando estábamos de vacaciones mi hermana mayor ya trabajaba y mi hermana la mas chica y yo nos íbamos a quedar a casa de una tía pero mi hermana ya se había ido y en una semana iría yo pero justo en esos días mi papa se callo y mama también trabajaba así que me tuve que quedar yo a cuidarlo le servia de comer y le ayudaba con sus medicinas y todo estaba bien pero yo creo que ese día amaneció caliente o no se que pero me empezó a decir que le dolía mucho y que le pusiera una pomada , la verdad me molesto mucho porque yo no quería tocale la verga se que no me podía hacer nada ya que no se podía ni levantar , así que de mala gana se la puse y mal puesta se tapo con una sabana y como a los cinco min me llamo para que le quitara la dichosa pomada porque le ardía , se la limpie apenas le tocaba pero lo hacia de mala gana y creo que lastimaba así que se agarro la verga ya estaba bien parada y le dije hay papa!!!! Y solo se sonrió la verdad la tenía bien grande y me dijo que se la agarrara bien con una mano y con la otra lo limpiara, así q después m dijo q mejor se lo sobara ya sabrán como !!!

Así que el me enseño como hacer ese vaivén puso una toallita y ahí termino pero yo no vi cuando termino, así empezó todo a cada rato me hacia que le “sobara” hasta que ya no me desagradaba del todo sentía como se ponía duro en mis manos y así pasaron los días la primera vez yo le platique a mi mama lo q m había pedido mi papa pero no le dije que se había venido ya q no sabia que era eso y mi mama dijo hay si hija pobrecito de tu papa se debe de sentir muy mal así que como no lo tomo a mal pues yo seguía haciendo lo que mi papa me pedía. Un día me dijo hay mijita me duele mucho ven por favor y dame una sobada y aliviame si? Por favor y fui como todos los días ya eran varias veces al día pero no siempre terminaba y ese día me dijo que si le daba un besito haber si se le curaba mas rápido le dije que no y me dijo andame mi niña q solo tu me curas me agache y le di un beso rápido y me pedía otro y otro hasta que ala siguiente vez me dijo que serrara mis ojos y que abriera mi boca q confiara en el le hice caso y se la empece a mamar solo se quejaba y gruñía me quite y le dije te estoy lastimando papi hay no mi niña me estas curando y me empujo la cabeza y volví a meter su tranca en mi boca y seguí mamando supongo qe lo hacia mal pero el estaba fascinado me quito la cabeza me hizo menearla con la mano puso una toallita y termino después de unos días se pudo levantar porfin y en una ocacion me había salido de bañar estaba con la toalla envuelta cuando entro al cuarto con la verga bien parada y me dijo mira ven creo q me duele un poco y de lo mas normal le dije si pa ahorita te voy a sobar como siempre y me dijo oye mi amor porque no me pones de tu pomadita yo no entendía a q se refería el y le dije si pa ahorita déjame cambiar si y me dijo mira se sentó en mi cama y me dijo cuando me sobas hijita no sientes cosquillitas aquí y me toco mi conchita encima de la toalla y le dije porque papa y me dijo sientes o no ? Q no te has sentido como mojadita?

Y le dije no se no me he dado cuenta entonces me dijo mira sobame y le dije si pero deja me cambio si ya un poco molesta no hija sobame ya ahorita se acostó y empeze a sobarlo( masturbarlo) enseguida en metí su mano debajo d la toalla m espante y le dije no agas eso!!! Y me jalo y me dijo ven q no t voy hacer nada malo y me toco mi concha y me dijo hay mija si te mojas yo no entendía así q me agarro mi mano e hizo q me tocara y efectivamente estaba mojada y me dijo ese es una buena pomadita y le dije q como q pomada papa? Si amor si me regalas un poco de esto me voy a curar rápido así como cuando me das besitos , así y como papi ? Como la quito para ponertela? Mira enserio quieres q papi se cure si papi pues mira en lugar de sobarla con tu manita me la vas a sobar con esto tocándome mi conchita muy húmeda le dije ok! Me dijo mira me voy a acostar y tu te subes en mi y luego papi ahorita vas aver . Se acostó me subí en el y empezó a tallar su verga en mi clítoris el se movía y yo empeze a sentir buen rico empeze a gemir me estaba volvindo loca ahhh ahhh ahhh mijita me estas curando sigue así mi niña q vas a soltar mas pomadita para papi mmmm ahh yo no podía mas y me dijo te gusta y yo le decía que si quería mas sentía rico pero quería mas hasta que empece a gritar estaba teniendo un orgasmo el primero y curando a papa me quite y el seguía masturbandose hasta que termino ahí si lo vi c omo salían chorros de algo blanco q callo en su pecho desnudo papa estaba bien de cuerpo me dio un beso de poquito n los labios que lo hacia seguido y me dijo gracias amor vas a ver que papa se va a curar pronto sobre todo con esa pomadita que tienes aquí y me toco mi conchita todavía mojada me limpio se limpio el y me pregunto que había sentido y le dije q no sabia q sentí bonito pero fue muy extraño no hubo penetración, pero la verdad me hubiera encantado tener esa verga dentro de mi ,papa falleció dos años después en un accidente d carro y en algunas ocaciones mas nos masturbamos y se la mamaba y solo una vez el me la mamo pero que rico.

Este es mi relato espero q les guste no se lo había contado a nadie. No se si estoy enferma por pensar así pero no lo puedo evitar ahora entiendo porque mi mama estaba tan feliz ahí ya que muchas veces la vi encima de mi papa coge y coge

Vestuario masculino y empleadas de limpieza

Todas las mañanas acudía a un pequeño gimnasio de barrio. A veces mas temprano, y otras mas tarde, dependiendo de el tiempo que tuviera.

A base de ir, me fui percatando de la hora a la que las limpiadoras entraban en el vestuario masculino, que era aproximadamente entre las 13:00 y las 14:00, horas en las que el gimnasio tenía menos afluencia de socios.

Asi que urdí mi plan, para poder mostrarme en pelotas ante la chica que limpiaba con total impunidad.

Una vez que tenía controlada la hora de limpieza, me dispuse a ello.

Me metí en el vestuario masculino un poco antes de que llegase la limpiadora, y una vez allí me quité el chandal y me entretuve disimulando con mis cosas. Llegó la hora y la chica entró sin preguntar. El vestuario era muy amplio y cuando entró pudo ver perfectamente como yo en calzoncillos manipulaba mi bolsa frente a una taquilla. No quería que me encontrase desnudo nada mas entrar porque podría marcharse.
Ella no dijo nada, ni siquiera saludó. Simplemente me miró de reojo y se dirigió hacia el cuarto donde guardaban los utensilios de limpieza. Sacó sus bártulos y se fue hacia la zona de las duchas y lavabos. Yo fingí que no la había visto.

Entonces pensé, “esta es la mia”, me despojé de mis calzoncillos quedando totalmente en pelotas, y me dirigí hacia la zona de los lavabos con una mini toalla al hombro.

Mi excitación era total, y me encantaba sentir el peligro de que la chica me sorprendiese totalmente desnudo, lo que se reflejaba ligeramente en mi polla.

Me dirigí hacia los lavabos sin cruzarme con la limpiadora y disimulé como si estuviese haciendo algo, pero una vez allí, apareció la chica pasando la fregona por una zona próxima a donde yo estaba desde la que podía verme perfectamente.

Cuando dirigió la mirada hacia mi soltó una carcajada forzada, creo que con la intención de que yo me cortase, pero lógicamente no lo consiguió. Tambien puede que su risa fuese para que yo me enterase de que me había visto, o para hacerse notar que se encontraba allí por si yo no me hubiese dado cuenta, aunque esto creo que los dos lo conocíamos. En El caso es que yo había conseguido que me viera, y además no había ningún problema pues estaba en todo mi derecho de andar en pelotas por un vestuario maculino. En todo caso podría ser yo el que me indignase con la dirección del gimnasio por meter una mujer en el vestuario en horas a las que que estaba el gimnasio abierto.

Entonces me dirigí hacia la zona de urinarios desde donde ella podía verme perfectamente y con la toalla en la nuca sujetándola con ambas manos a los lados, me puse a mear en uno de los urinarios de la pared y lo suficientemente separado para que se me viese bien. Mear así, sin sujetármela y con la empleada por alli, fue una sensación muy placentera.

Ahora ya no había dudas, había quedado claro que a mi no me importaba que me viese desnudo la limpiadora y que a ella tampoco le disgustaba la situación, pues de lo contrario se habría marchado y habría vuelto cuando me viera salir.

Antes de seguir describiré un poco a la chica. Era una mulata de entre veintimuchos o treinta y pocos, alta, grandota pero sin llegar a ser gorda, de grandes pechos y con una sonrisa blanca y cara simpática

Me fui otra vez hasta mi bolsa de deporte, saqué un cepillo de dientes y el champú y me dirigí otra vez hacia los lavabos, siempre con la toalla en el hombro.
Al llegar se encontraba en la entrada de los labavos fregando, entonces dije: “Ay, lo siento, quería pasar…”

Ella me contestó: “Pasa, pasa no te preocupes. Además como vas descalzo no se marca el suelo, ja, ja”

Yo: “Bueno, si no te importa que pise” y pasé de puntillas por la parte que había fregado. Me daba la impresión de que al andar de puntillas mi polla sobresalía aún mas, además para entonces ya se me veía casi medio empalmado.
Ella soltó otra pequeña risa y siguió con lo suyo.

Empecé a cepillarme los dientes mientras ella fregoteaba a unos metros de mi. La chica se movía tranquilamente haciendo su trabajo y pasaba casi todo el tiempo girada de frente hacia mi. Yo la miraba disimuladamente a través del espejo y fueron varias veces las que la pillé mirándome y se sonreía o mas bien casi se reía, no se si lo hacía por vergüenza, nerviosismo, excitación o si le hacía gracia la situación, pero esto me desconcertaba un poco y tambien me hacía sentir un poco de corte.

Terminé de cepillarme los dientes y me di una ducha rápida para meterme a la sauna. Una vez dentro de la ducha tuve que evitar tocarme pues de lo contrario me habría empalmado irremediablemente.

Salí de la ducha y me encontré con la chica de frente una vez mas, y una vez ella me miró sin disimulo, se sonrió alegremente y siguió a lo suyo.

Pasé por donde tenía la bolsa de deporte, dejé el cepillo y me metí en la sauna. Desde dentro podía ver parte del vestuario a través de la pequeña ventana. Entonces la vi pasar en dirección a la puerta de salida del vestuario y pensé que esto se acababa y que ya se marchaba, pero no era esa su intención. Pasados un par de minutos volví a verla pasar con otra compañera suya que habría avisado, no se si para que disfrutara del espectáculo, para intentar que me cortara o para no estar ella sola en esa situación. Esta era una chica española que había visto otras veces por el gimnasio haciendo tambien labores de limpieza.

La otra chica era mas bajita, pequeña y delgada. Desde la sauna las escuché reirse y pude ver como la mulata señaló hacia la sauna indicándole a su compañera donde me encontraba e hizo un gesto con las manos haciendo referencia a mi polla, la otra miró y ambas se rieron.
La situación me sobrepasó un poco y no sabía que hacer ahora me daba vergüenza salir, pero tampoco me quedaba otra opción. La toalla que había cogido a propósito era tan pequeña que ni siquiera me rodeba la cintura y despues de la exhibición que le había regalado a su compañera fingiendo naturalidad, ahora no podía echarme atras pues habría dejado al descubierto la índole sexual de mi desnudez anterior.

Estaba empapado de sudor y con el calor de la sauna mi polla había crecido un poco mas, pero no podía retrasarlo mas, así que sin pensarlo, salí de la sauna y me dirigí directamente hacia las duchas.
Al llegar allí, la chica nueva estaba limpiando los espejos de los lavabos. Me miró de arriba a abajo, sin disimulo ninguno y dijo sonriendo:Hola.

Yo sentí vergüenza y contesté. Tanta naturalidad me abrumaba, seguía con lo suyo pero no se cortaba en absoluto en mirarme casi con descaro. La otra chica estaba detrás limpiando otra zona. Ahora la situación era muy distinta al ser dos las mujeres vestidas.
Antes de que me metiera a duchar la nueva chica me dijo: “Tengo que limpiar por aqui, si te molesta me salgo y espero a que termines, pero como me ha dicho mi compañera que no te importaba…”
Estaba claro que la pregunta iba con segundas y que me estaba dando con mi propia medicina, pero esto era positivo porque significaba aceptación por su parte.

Contesté: No, da igual, por mi no te preocupes.

Estaba claro para que había venido. Y ahora yo no me iba a dejar ganar.

Entonces entré en la ducha super excitado, notaba que mi polla crecia mas y mas. No sabía que hacer. Pensé en hacerme una paja, pero quizá iba a ser peor porque si no me corria iba a tener que salir empalmado del todo. Finalmente me decidí a salir ,estaba bastante empalmado y aunque no al 100%, no quería que me viesen así, al menos por ahora.

Salí deprisa de las duchas con el empalme casi total, y me dirigí de nuevo hacia la sauna. Por suerte las chicas en ese momento se encontraban en una zona desde la que era prácticamente imposible que me viesen.
Me metí en la sauna y una vez alli, podía controlar a través del cristal sus movimientos y sin embargo desde fuera hacia dentro es mas dificil observar el interior,asi que me hice la paja que tanto necesitaba y además con esto conseguia que mi empalme se bajara.

Me corrí salvajemente. Ahora tenía que salir de nuevo, algo que me cortaba bastante, pues despues de correrse la excitación desciende, deja paso al pudor y con ello aumenta la necesidad de taparse. Aun asi, saqué fuerzas de flaqueza y me obligué a mi mismo a salir de nuevo en pelotas ante las chicas.
Por otra parte, despues de la corrida tenía un tiempo hasta volver a empalmarme y además el tamaño de la polla es superior al que se encuentra normalmente en estado de flaccidez.

Sali de la sauna y me dirigí a las duchas de nuevo. Esta vez si que me encontré con las chicas, con las dos, que me miraron, se miraron y se sonrieron por no decir que se aguantaron la risa, aunque creo no porque sospecharan que me había hecho una paja dentro.

Entré en una de las duchas, me lavé y tardé poco en salir. Me dirigí hacia mi taquilla, y que casualidad que las chicas ya andaban tambien por esa zona.
Saqué mi bolsa y empezé a terminar de secarme, dejé la toalla y me puse a sacar mi ropa sin ninguna prisa. Entonces la chica mas bajita se dirigió a mi y me preguntó: “¿Tu haces bastantes pesas verdad?” Se notaba que estaba buscando sacar algún tema de conversación.

Yo le respondí: “Bueno, vengo tres o cuatro veces a la semana”

Ahora la situación había cambiado, hablar directamente con ella iniciando la conversación abría una puerta extra que hasta ahora no se había tocado. Yo en pelotas, ella vestida con su uniforme de trabajo, y su compañera a unos metros de nosotros realizando sus labores de limpieza.
Esto me cortaba bastante, pero a la vez me excitaba muchísimo mas que los anteriores encuentros en teoria fortuítos. Aunque me avergonzaba la situción, la excitación era aun mayor, y me propuse seguir con el juego, asi que retrasé todo lo que pude lo de vestirme y continué en pelotas delante de la chica y charlando con ella.

Ella: “Pues se nota que entrenas duro, porque tienes un cuerpo estupendo” “Es el típico cuerpo que nos encanta a las mujeres… ja, ja”

Yo: “Ja, ja, gracias por el cumplido, me alegro que te guste”

Ella: “No, en serio, no es un cumplido. Estás perfecto, como nos gusta a casi todas las tias, fuerte, pero no en plan culturista” “A veces los tios os pasais, parece que no veis el final y perdeis el atractivo para las mujeres, pero en tu caso has dado con el punto justo…ja, ja.”

Yo: “Bueno, yo tambien lo pienso asi. Hay que estar atlético, pero sin que se pierda la armonía”

Ella: “Eso, eso, a eso me refiero, y ¡Vaya si lo has conseguido!”

A todo esto yo seguía en pelotas intentando alargar todo lo posible mi exhibición ante la limpiadora, y ella estaba dispuesta a seguir dándome conversación como si fuese lo mas natural del mundo que un tio desnudo hablase con una chica de la limpieza vestida con su uniforme.

Llegó un momento en el que estaba totalmente seco, y yo ya no sabía que buscar en mi bolsa ni en mi taquilla, ni excusa alguna para no empezar a vestirme. Entonces ella contribuyó a mi exhibición y continuó haciéndome preguntas.

Ella: ” ¿Sabes? Lo que me ha sorprendido de tu físico, es que además de estar fuerte de arriba, tambien tienes la pierna fuerte y bien trabajada”

Yo: “Claro, es que eso es la base de un cuerpo atlético” “Es un error muy común, pero queda fatal ver a un tio fuerte pero con la pierna descompensada”

Ella: “Ya, eso es lo que le digo a mi novio” “Que no se curre tanto lo de arriba, y que lo iguale un poco con la pata, ja, ja”

Entonces ella se acercó un poco mas y me miró las piernas mas de cerca.

Yo: Pues si, tienes toda la razón, la pierna es casi lo mas importante y en general la gente la descuida bastante.

Como era ella la que había abierto la puerta, me puse completamente de frente, y tensé mis músculos de la pierna para apoyar nuestra teoria.
Lógicamente al mostrar mi musculatura de las piernas, tambien quedaban totalmente al descubierto y mas facilmente visibles mi polla y huevos.

La chica me siguió el juego y halagó, mi musculatura.
Mientras tanto con todo este jueguecito, la polla me iba creciendo por momentos y ya empezaba a notarse un tamaño que superaba el normal en flaccidez.

Se hizo un silencio, ella me sonrió y dijo: “Vaya, parece que hay una tercera pierna que tambien está creciendo, ja,ja”

Ahora si que sentí vergüenza de verdad, pero no me quedaba otra opción que continuar con el juego.

Lo cierto es que ella me facilitaba bastante las cosas comportándose tan abiertamente. Por supuesto que se notaba un trasfondo sexual en todo esto, pero la chica sabía disimularlo y hacerme sentir tranquilo dentro de lo que cabía para la situación.

Yo tambien intenté restarle importancia y dije: “Ja, ja, Si, bueno supongo que es normal”

Ella: “Por supuesto que es de lo mas normal, eres un tio, no te apures por mi. Me gusta que la gente sea asi de natural”

Para entonces mi empalme había crecido hasta un 75%, y me encontraba en una mezcla entre vergüenza y excitación pero con ganas de seguir en pelotas para ella.

Entonces dijo algo que me dejó de piedra: “¿Te importa que llame a mi compañera? Estaba deseando verte asi.”

Yo: “Hombre pues si, me gusta ser natural pero esto ya se pasa un poco de naturalidad. Además tengo que vestirme para irme”

Ella: “No espera. No quiero parecer demasiado atrevida, pero todo esto me está encantando, y bueno… eeehm! Si quieres te echo una mano para que no te vayas asi”

Aunque en realidad estaba esperando que esto sucediera, me quedé pasmado y solo acerté a decir “Pero…. aqui” dando a entender que cualquiera podría entrar en el vestuario y sorprendernos.

Estaba claro que ella lo interpretó como una aceptación por mi parte, se acercó a mi sonriendo, me cogió de la mano y me llevó a el cuarto de los rayos uva, que estaba a unos pocos metros de nosotros. La sensación de ser conducido de la mano en pelotas por la chica vestida con su uniforme de limpieza me pareció super excitante y para cuando llegamos, ya estaba al máximo de empalmado que se puede estar.
Nada mas entrar, así de pie como estaba, me colocó con la espalda apoyada en la máquina, ligeramente recostado y sin dudarlo un segundo me cogió la polla con decisión y empezó a movérmela.
Dejó la puerta un poco abierta de manera que yo quedaba detrás, no se me veía desde fuera y ella podía vigilar por si venía alguien mientras me hacía una paja antológica y con la otra mano me tocaba todo el cuerpo.

De repente su compañera la llamó y ella abrió un poco mas la puerta y contestó, “estoy aqui”, mientras le hacía un gesto con la mano para que viniera. A mi me molestó un poco que no me preguntase ni me pidiera permiso, pero en esas circunstancias no dije nada. Al llegar su compañera soltó una exclamación con carcajada “Joder, al final lo has conseguido ehhh!! Ja, ja”, y sin preguntar se metió en el pequeño cuartito, y comenzó a tocarme.
Tenían mucha confianza entre ellas y daba la impresión de que no era la primera que hacían algo semejante.

La mulata dijo: “A ver: déjame” y su compañera apartó las manos dejando que la otra inmediatamente se agarrase a mi polla y siguiera con la masturbación. La mulata era si cabe, mas cachonda que su amiga y se esforzaba con mi polla mientras se mordía el labio inferior.
Entonces su compañera saco de no se donde un bote de aceite y me echó un buen chorro que embadurnó mi polla completamente. Para mi fue como un soplo de aire fresco, pues ahora las manos de la chica mulata se deslizaban sin impedimento alguno de arriba a abajo por mi pene. Mientras tanto, con la otra mano me acariciaba el culo, lo que provocaba una sensación de desnudo total.

Yo no pregunté y empecé a tocarlas por encima de la ropa. Las toqué las tetas y el culete, mientras que ellas no se oponían en absoluto, ni me censuraron para nada mi actuación.

Las chicas se reían mientras deseosas se disputaban a cada poco tiempo, a quien le tocaba tener la polla entre las manos, y se notaba que estaban disfrutando de lo lindo.

Las dos eran muy sexuales y calientes, pero era la mulata la que tenía mas querencia a tocar mi culo en todas las ocasiones, cuando su compañera tenía mi polla en la mano, y tambien cuando ella misma me pajeaba.

Llegó el momento en el que ya no pude mas y las avisé, “me voy a correr”. Se miraron, rieron y la pequeña dijo: “Lo ves: si es que es todo un caballero, ja, ja.”

Exploté en uno de los mejores orgasmos de mi vida, mientras en ese momento era la mulata la que manejaba mi polla. La eyaculación cayó casi en su totalidad en el suelo y tambien en buena parte sobre mi vientre, mientras la chica seguía moviéndome la piel cuidadosamente y cada vez mas despacio.

Cuando notó que mi polla empezaba a aflojar entre su mano, se detuvo y dijo: “Bueno, pues yo creo que ya está, ja, ja” y me soltó mientras se acercaba y me dio un beso muy suave en los labios.
Con el beso, creo que mi polla creció otra vez, aunque lógicamente sin llegar a la erección total.

La jovencita miró por la rendija de la puerta como asegurándose de que no habia nadie y dijo: “Anda, ve a ducharte, que de esto ya nos encargamos nosotras” y me dio una palmadita cariñosa en el culo.

Despues de correrme, la sensación de desnudo era mucho mayor que antes, y se acompañaba además con un sentimiento de vergüenza. Tenía que caminar completamente en pelotas, y recién corrido hasta las duchas, algo que a la jovencita parecía encantarle. Estaba claro que a parte de calentorra, tenía una tendencia de dominante que no había imaginado y le excitaba ese ligero jueguecito con un toque se sometimiento. Por otra parte a mi tambien me excitaba que ella correctamente vestida me enviase a limpiarme, es mas, me hubiese gustado que me llevara de la mano como hizo cuando me condujo hasta el cuartito en el que me pajearon.

Avergonzado y excitado, me fuí hasta la ducha y me lavé los restos de mi corrida que habían quedado sobre mi vientre.
Tardé poco y empapado salí de la ducha y sin nada con lo que cubrirme me dirigí hacia mi taquilla. Al llegar, las chicas se encontraban por alli, despues de haber limpiado mi corrida del cuarto de los rayos UVA.

Cuando estaba llegando, la pequeña dijo: “ay! ven, anda que te doy algo para que te seques” y me cubrió con una toalla por los hombros, mientras ella con otra me ayudaba a secarme el cuerpo. Entretanto, su compañera fregaba por la zona de la entrada para poder avisar si venía alguien.

Ahí, me quedó mas claro todavía que la chica era una dómina en toda regla.

Se preocupó de secarme a fondo metiendo bien sus manos y la toalla entre mis huevos y mi culo, y con una palmadita en el culo me dijo: “Bueno, ya está” Mientras esbozaba una sonrisa de satisfacción y empecé a vestirme.

Entonces le dije: “Bueno que, ¿Repetiremos?” Y ella contestó “No lo dudes”.
Yo: “Ya, pero podríamos equilibrar un poco la balanza ¿no?” Dándole a entender que la próxima vez ella se quitara algo de ropa tambien.
Ella: “Ahhh no! Eso no. Repetir, si quieres repetimos, pero yo no me puedo despelotar aquí, este es mi trabajo y es el vestuario de hombres” “Además, cada uno tiene su rol en esto. Yo estoy limpiando y tu eres el que te tienes que duchar despues de haber hecho deporte” ” Si quieres, yo andaré por aquí sobre las 13:00 todos los días” “Tu solo muéstrate como hoy y te prometo alguna sorpresa mas…..”

CONTINUARA.

En el Regazo de mi Hijo

Relato encontrado en la red, quiero compartirlo con todos debido al alto grado de exitación que me dio al leerlo.

Sobre el regazo de mi hijo.

Estábamos en la playa, yo estaba alistando mis cosas para meterlas en el coche, mi hijo estaba tomando las últimas olas con su tabla de surf y mi marido apareció entonces con un refrigerador enorme en sus brazos. -¿Qué es eso que tienes ahí?, le pregunte

-“No vas a creer lo mucho que he pescado ahora cariño”, sonriendo me dijo: – “Cada pez que atrapaba traía tras de si otro pez aun mas grande, tuve incluso que tirar algunos al océano porque no había más espacio en el refrigerador”.

-Vaya le dije, este debe de haber sido tu mejor viaje. Continúe la conversación mientras veía como mi hijo se caía de la tabla de surf a causa de una ola. – ¿Yo solo quiero saber cómo piensas conseguir que todo quepa en el coche, recuerdas como venimos de llenos verdad?

El me dijo: -No te preocupes tanto estoy seguro que podemos hacer que encaje si amontonamos algunas cosas. Su mente todavía estaba en el barco y se dio cuenta de que el espacio podía ser un problema

Yo y mi marido empezamos a limpiar las cosas y ordenar todo para meterlo en el coche, el coche es un sedan pequeño de cinco puertas, de alguna manera todo el pescado, la ropa, una hielera extra que compro mi marido en la playa y otras cosas más, quedaron debidamente acomodadas dentro del coche, claro está que con cierta dificultad, la playa nos queda alrededor de 2horas de camino, generalmente viajamos por la mañana y nos vamos tarde, de esa forma podemos maximizar el tiempo de sol que tenemos en la playa.

Íbamos apretados y la tabla de mi hijo fue algo que empeoro las cosas, los asientos de atrás tuvieron que plegarse para poder llevar la tabla, la tabla se metió en posición vertical, con la cola tocando el tablero y la punta tocando el baúl, alrededor de la tabla iba el equipo de pesca de mi marido, los paraguas, toallas y todas las cosas que uno puede utilizar en la playa.

Cuando metíamos en el coche yo no dije nada respecto al espacio, ya que se molestaría Eric, mi marido, pero yo sabía que únicamente quedaría dos asientos para utilizar, el del conductor y el del pasajero. Intentó muchas cosas pero sin resultado, cuando ya me estaba hartando de ver que solo quedaban dos espacios, mi marido llamó a nuestro hijo:

– Hijo ven, ayúdame a acomodar las ultimas cosas y siéntate en el asiento del conductor, déjame ver cuánto espacio queda.

-Está bien papá. Dijo el de mala gana, reacomodando la tabla de surf para que pudiera tener más espacio de abrir sus piernas. Después de un momento de silencio y sin ninguna intención de dejar nada en la playa por fin me dijo:

– Cariño, porque no te vas de regreso a casa en el regazo de David, no te importa verdad hijo?

Mi hijo no dijo nada por no incomodar a su padre, aunque yo podía ver su incomodidad, así que al final le dijo: -Ho si claro, no hay problema.

-Cariño, en realidad lo dices en serio, sería muy incomodo para mí y para David que yo fuera sentada en su regazo todo el camino a casa.

-“Es solo un viaje de dos horas, vamos a estar en casa antes de que lo sepas”.

Podía ver en su rostro una expresión de suplica, -Esta bien, lo haré pero me deberás una!. Me metí en el coche y me senté en el regazo de mi hijo, mientras que Eric cerró la puerta, por la tabla de surf mi hijo yo solo podía verle la cara a mi esposo.

-“Listo” dijo él y arranco el coche, ese “Listo” era en un tono de afirmación más que el de una pregunta.

– Hijo te sientes bien ahí abajo

-“Si mamá”

-Está bien, solo dime si quieres que me acomode para redistribuir mi peso.

-“Esta bien mamá”

Eric y yo fuimos novios en la universidad, yo la termine después que el, ya que me dejo embarazada a los 18 años, actualmente tengo 38 años y creo que estoy en buena forma, mido 172 y peso 130 libras, hago ejercicio, tengo el pelo castaño un poco corto. Yo siempre he sido muy coqueta siempre respetando a mi marido claro, pero tengo que decir que me gusta calentar a los hombres, llevo faldas cortas, vestidos de una sola pieza, pantalones ajustados en fin.. yo sé lo que les gusta a los hombres y me agrada darles un espectáculo de mis piernas o mi culo.

Aquel día yo llevaba un vestido amarillo que me llegaba arriba de las rodillas, en la playa me puse un bikini color naranja, la parte superior de mi bikini quedaba debidamente ajustados a mis pechos pequeños y la parte inferior consistía en un pequeño triangulo que en la parte delantera hacía que se me viera un pequeño bulto de mis labios vaginales, en la parte de atrás había un triangulo más grande que cubría las tres cuartas partes de mi culo redondo y apretado.

Al irnos de la playa me puse mi vestido amarillo sobre el bikini y pensaba en lo incomodo que era llevar un vestido corto y estar sentada encima de mi hijo. Aunque Después de todo , ¿por qué un chico de 18 años quisiera penetrar a su madre de 38 mientras está sentada en su regazo en un viaje de 2 horas? Como he dicho, yo soy bastante coqueta, así que pensé en pasar un rato divertido y hacer sentir incomodo a mi hijo.

Las piernas de mi hijo iban bastante juntas mientras que las mías iban un poco más separadas y alrededor de las de él. Mi hijo únicamente vestía un bañador, uno de esos floreados, todavía estaba un poco húmedo y arriba vestía una camiseta, intentaba no tocarme y mantener un poco la distancia.

-Owww me queje. Mientras hacía mi cuerpo para adelante hasta que pude llegar e mis pies.

-“Estas bien cariño?”. Pregunto mi marido sin saber lo que estaba pasando

-Estoy bien, solo es un calambre, voy a estar bien. Fingiendo que tenía un calambre en la pantorrilla me la acariciaba mientras movía mis caderas en el regazo de mi hijo.

Mi hijo dijo tembloroso: “Necesitas algo mamá”, pude notar su voz con un poco de nerviosismo

-NO, le conteste, solo necesito frotarme un poco la pantorrilla, es que esta posición te resulta incomoda? Sabía que él estaba bastante incomodo y que seguramente me estaba odiando por hacer aquello.

El me dijo “No, está bien, no quiero que te duela nada”

Yo le dije – Bueno si quieres que no tenga dolor, hay algo que puedes hacer por mi. Al frotarme la pantorrilla pude sentir un bulto distinto entre mis piernas, mi continuo roce hizo que mi vestido se levantara ya que era muy corto de manera que mis muslos quedaron desnudos y mi ropa bikini y mis nalgas quedaron presionadas con el bañador de tela delgada de mi hijo, podía notar que su pene estaba semi erecto. Vi que mi hijo se puso un poco incomodo y una de sus manos empezó a jugar con la tabla de surf como para distraerse.

El respondió a mi pregunta “Por supuesto, cualquier cosa que necesites mamá.” su voz sonaba MUY nerviosa y al final puso sus manos sobre sus muslos pero sin tocarme.

-Sabés ya que estas en esa posición, no te gustaría darme un masaje en la espalda, es que estoy bastante tensa.
Mi hijo sabía que si hacía cualquier tipo de contacto físico causaría una erección completa y bastante dura de su pene. “No sé si puedo mamá, es que estamos bastante apegados aquí”

– Por favor, dije yo haciendo un puchero de niña mientras me volteaba para verle a la cara
Su padre que nos estaba escuchando dijo: “David, no hagas que tu madre te ruegue, necesita un masaje, así que frota su espalda!”

– “Si es lo que quieres”

– “Tu madre lo está pasando mal ya tiene suficiente con ir sentada en tu regazo, es tu trabajo hacer que se sienta cómoda, así que has lo que te pide, has entendido?”

“Sí, claro”

“Bueno, ahora has lo te dijo tu madre”

“Está bien”

-Gracias David te lo agradezco, le dije mientras presionaba mis caderas contra él.

David se acerco y puso sus manos en mi espalda baja después de unos minutos me volví hacia él y le dije: – Esto no está bien, ayúdame con esto y entonces será mejor. Sabiendo que mi esposo no podía ver nada, entonces tome las manos de mi hijo y las lleve por todo mi cuerpo hasta llegar al último botón de la parte frontal de mi vestido. Mi hijo no supo que hacer, literalmente se congelo mientras yo podía sentir su cercanía cerca de mis muslos interiores seguramente el podía sentir el calor de mis piernas.

-Vamos David, necesito tu ayuda con esto

– “David!”, grito su padre, “No quiero volverlo a repetir otra vez, Haz lo que te dice tu madre”

– “Estás seguro de que es lo que quieres, papá?”

– “No seas negligente hijo, quiero que hagas lo que tengas que hacer para que tu madre se siente bien, has entendido?”.

– “Está bien, papá”, y mi hijo empezó a desabrocharme lentamente el vestido veraniego.

Respire hondo al sentir el aire acondicionado soplando en mi piel desnuda y ver que mi vestido se retiraba lentamente dejando ver mis piernas bronceadas y mi abdomen plano. Cuando mi hijo llego al último botón le dije:

“Déjame ayudarte con este”, y con las manos en la parte superior desabroche lentamente el último botón.
Ahora podía sentir la tela delgada y un poco húmeda del bañador de mi hijo, el aire acondicionado y la humedad solo hizo que me erizara y que ese zona se sintiera un poco más caliente.

Mi hijo actuaba como si nada, creo que se sentía bastante incomodo pero era un niño bastante ingenuo así que él no sabía lo que le esperaba, si nunca había tenido pensamientos sexuales conmigo, ahora estaba recuperando el tiempo perdido… o por lo menos su polla desde luego que sí.

-Mucho mejor le dije, y moví mis hombros para que el vestido se deslizara hasta el regazo de mi hijo, luego tire de él hacía abajo para que finalmente lo metiera entre mis piernas y callera en el piso del coche.

Viajamos así como unos 10 minutos mi hijo masajeándome mi espalda y en ocasiones yo le pedía que lo hiciera más fuerte o más suave en diferentes partes de la espalda.

-Más arriba le dije y él me masajeo la parte superior pero encontró un obstáculo, la cinta de mi bikini, así que le dije

-Espera que esto no se siente tan bien, me quite lentamente el nudo del bikini, sin quitármelo completamente.

-Ahora vuelve a intentarlo

Después de unos momentos le seguía dando instrucciones, más a la derecha, más la izquierda, más, más, más, hasta que las puntas de los dedos se la mano izquierda se movieron alrededor de mi cuerpo y tocaron la parte lateral de un seno, en este momento la parte posterior de mi bikini casi había caído.

– Ahora mueve la otra mano a la derecha, más, más, más. Continué de la misma manera hasta que ambas manos de mi hijo casi me tocaban los pechos, pero aún no se atrevía a nada más. – mmmmm le dije…

Mi esposo al escuchar mi gemido dijo –“Como lo está haciendo cariño?”.

Yo le dije provocando a mi hijo: -NO puedo mentir, no es el mejor masaje que me han dado, creo que es un poco tímido ya que soy su madre”

– “Eso es cierto David?, no hay nada malo en ser tímido, pero tu madre necesita tu ayuda justo ahora”

– “supongo” respondió nuestro hijo

-“Hijo, si tu madre quiere un masaje más fuerte, eso es lo que tienes que hacer”

-“Estas seguro papá?”

-“No me obligues a decírtelo otra vez David”

-“Está bien” dijo él. Finalmente, el comenzó a masajear a los lados de mis senos de nuevo, yo me apoye más a él poniendo mis manos en el tablero y empujando hacia atrás de manera que sus manos quedarán en mi pecho o mejor dicho, sobre mi delgado bikini.

-Mmmmm…. mucho mejor

Mi esposo interrumpió: – “Cariño, nunca me dijiste si querías ir venir a la fiesta de verano de mi empresa”

-ohh, mmm si claro que iremos, le gemí yo, mientras mi hijo masajeaba mis pechos. Mi hijo estaba jugando con mis pezones cuando mi esposo continuo: -“Es en el centro del nuevo club, ellos traerán buena comida y un montón de bebidas y tal vez podamos bailar un poco en la pista de baile”

– Más abajo, hijo

-“¿Qué dijiste?”

-Nada Eric estaba pensando acerca de cuánto tiempo ha pasado desde que me sacaste a bailar. Mientras decía esto las manos de mi hijo bajaban por mi estomago caliente

-Tú sabes cómo me gusta mover mis caderas, cuando termine esta frase arque mi espalda y moví las caderas en el regazo de mi hijo, ayudándome de mis manos sobre mis caderas menee el culo como si fuera una bailarina de stripper bailando sobre algún hombre, solo que ese hombre era mi hijo.

Mi hijo no reaccionaba pero de algún modo no le disgustaba que su madre le hiciera eso, y lo duro de su polla me lo confirmaba, después de todo yo era una mujer con un cuerpo atractivo fuera o no fuera su madre.
Luego mi marido dijo -“Así que, ¿Qué piensas sobre la fiesta?”

– Déjame pensarlo un poco más, bajando un poco más la voz le pregunte a mi hijo: -Como se siente?

– “Muy bien mamá”

– Quieres que me detenga?

– “NO mamá”

-Yo tampoco. Baje mis manos hasta los pequeños nudos de la parte inferior de mi bikini, luego los desate lentamente y luego tire de él, eso dejo mi coñito mojado al aire frío. -Ohhhh… Susurre mientras mi coño caliente se ponía en contacto con el aire frío.

Podía escuchar la voz de mi marido hablando mientras la mano de David buscaba lentamente mi rajita mojada, luego por fin llegó, toco el coñito depilado de su mami y su mano se deslizó de lo mojado que estaba mi coño, lo que me hizo gemir en cada toque de su mano.

-“Debería haberme cambiado” le escuche al fin a mi marido luego de estar tonta de tanta excitación

-Que has dicho Eric?

-“Debería haberme puesto los pantalones secos al salir de la playa, todavía estoy mojado”

– YO también estoy mojada cariño. Dije mientras mi voz se apagaba

-“Estas demasiado húmeda?”

-Sí, estoy MUY mojada

-“Te molesta eso David, tener a tu madre húmeda en tu regazo”

Mi hijo estaba tan absorto jugando con mi coño que le costó contestar, pero por fin dijo:

-“No papá no me molesta, de hecho tenerla encima y mojada se siente agradable, solo que ojala estuviera más mojada para sentir mucho más tibio”.

Mientras decía un dedo se deslizó en medio de mis labios mientras mi coño seguía goteando.

-Mmmmm… gemí de nuevo mientras puse la cabeza sobre el hombro de mi hijo.

Mi hijo subió otra mano pasando por mi abdomen y llego hasta un seno, mientras tenía enterrada una mano en medio de mis piernas la otra ahora me masajeaba un pecho.

YO apenas podía pensar con claridad, mientras el dedo de mi hijo que subía y bajaba por mi coño por fin descansaba sobre mi clítoris. El Toco mi clítoris y lo empujo en un primer momento y luego lo hizo rodar entre sus dedos, yo mientras tanto hacia movimientos circulares de mi culo desnudo sobre el regazo de mi hijo, perdí la noción de la realidad empecé a tocar los mulsos de mi hijo, luego mis pechos y luego mis piernas. No podía soportarlo más.

-Me vengo…. empecé a jadear

-“Que has dicho cariño, no puedo escucharte por la radio”

-“Me estoy corriendo” Dije sin pensar siquiera en lo que estaba diciendo

-“¿Qué?” dijo mi marido

-Me corro…….mmmmmmmmm

Casi grite mientras que mi marido apago la música, mi cuerpo se estremeció cuando los dedos de mi hijo entraron en mi vagina hinchada, yo soy de las mujeres que segregan mucho liquido cuando se corren así que los dedos de mi hijo como mi coño, la parte interior de mis muslos y el bañador de mi hijo estaban empapados de mis flujos.

– “Que dijiste cariño”

– Nada Eric, que mañana empezare a correr de nuevo… dije mareada por el placer

-“Esta bien cariño, me parece una buena idea.” Dijo ajeno al orgasmo que me había hecho llevar nuestro.

-No puedo esperar para que (me) corra de nuevo dije, mientras me recostaba sobre mi hijo, con el corazón
palpitante y con mi chocho contrayéndose de un tipo de orgasmo totalmente nuevo para mi

-“Que tal estas David, haces que tu madre se sienta cómoda?”

-“No lo sé, como te sientes mamá”. El muy cabrón estaba bromeando…

-Por dios, respondí, Estarías muy orgulloso del buen trabajo de nuestro hijo, me está cuidando bien.

-“Eso está muy bien hijo, que cuides a tu madre, continua haciéndolo”

-“Por supuesto papá voy a llegar hasta el final”

-“Sabes” dijo mi marido, mientras golpeaba la tabla de mi hijo con los nudillo, “Esta tabla es mucho más grande que la anterior”.

-Sabes hijo, respondí yo, tu padre tiene razón es bastante larga, mientras decía esto, tenía las manos en medio de mis piernas acariciando la polla de mi hijo sobre su bañador.

-“No sé cómo le das mantenimiento a esta cosa y cómo puedes montar sobre ella” dijo su padre

-“Bueno” respondió mi hijo, “Por lo general se mantienen en su estuche, así que lo primero que tienes que hacer es desenvolverla” Mientras dijo esto yo jale los remaches de su bañador liberando su larga y tiesa polla. Con mi bikini en el piso podía sentir su polla caliente en medio de mis muslos por lo que abría y cerraba mis piernas para darle placer a mi hijo, mientras tanto mi hijo seguía hablando. –“Entonces tú necesitas papá, tratar muy bien a la tabla, yo la froto con cera cada vez que la uso.” Y mientras decía eso yo frotaba su larga polla con mi mano.

Su padre continuo: “Además parece muy dura, como si fuera hecha de madera, tu última tabla que no estaba hecha de plástico o fibra de vidrio?”

-“Si claro papá, esta, es toda de madera”

-“Hay que frotar durante toda la madera suavemente”. Mientras decía eso yo pasaba la polla de mi hijo sobre mi coño lleno de flujos mientras susurraba de placer…

-“Tienes que abrir bien las piernas para conseguir una buena postura”, entonces mi hijo abrió mis piernas, “Luego debes de encontrar una apertura agradable papá”, ahora su pene estaba sobre mi palpitante y mojado coño, “Y luego, lo demás es muy fácil” Y me senté en la polla de mi hijo sin aliento mientras él me penetraba. “Y luego cuando encuentras una buena ola, la montas durante todo el recorrido, no piensas en nada más papá, solo en montarla y disfrutar del momento.” Su polla se deslizaba lentamente sobre mi coño centímetro a centímetro, cuando estuvo todo dentro, hice una pausa para sentirme llena de la polla de mi hijo y sentir esa sensación de tener un buen trozo de carne dentro de la vagina.

-“Me imagino que no todos podrían manejar una tabla tan grande”. Dijo mi marido mientras meneaba la cabeza como inspeccionando la tabla

-“Tienes razón” Dijo mi hijo, temiendo que su padre metiera la cabeza por la pequeña hendidura, aunque eso sería imposible claro, ya que necesitaba perder el control del vehículo.

Por fin yo dije, -para manejar una de esas tienes que practicar mucho, y mientras decía eso movía mis caderas de forma circular sintiendo cada centímetro de mi hijo dentro de mí.

-Yo creo que podría manejar una tabla tan grande. Dije

-“Claro que sí,” dijo Eric, mi marido, con un tono un tanto burlón.

-Hey le dije yo, yo podría montar esa pieza de madera durante todo el día si tuviera que hacerlo. Dije mientras me incline y puse mis manos sobre el tablero y luego comencé a moverme arriba y abajo sobre la polla de mi hijo a unos 75 cm de mi marido.

-“Que crees David” dijo él.

-“Crees que tu madre pueda montar algo así”

-“mm Yo, esto, mmm, yo creo que sí papá, podría hacerlo perfectamente”

Cada vez sentía más cerca clímax de mi hijo, deje de moverme de arriba abajo para continuar restregando mi culo en su regazo con su polla metida en mi coño goteante y mojado, mientras él me tocaba las piernas y los pechos.
“Unnngnhhh…” Un suave gemido vino de la boca de mi hijo, signo de que se acercaba su climax
Sintiéndo que estaba cerca el orgasmo de mi hijo dije algo divertido para culminar el acto.

-Hijo, quisieras venir conmigo mañana a correr, -quisieras correrte, susurre después, mientras me retorcía sobre la polla de mi hijo tan duro como podía.

-“Ho si claro mamá, quiero correr…me contigo”

-Como hijo, irás solo o te corres conmigo? Dije yo burlonamente

-“Quiero Correr-me contigo mamá”

-Seguro que no sentirás pena de correr-te junto a tu madre hijo

“No..” el estaba seguramente de durar hasta el último segundo, “Me correré cuando quieras mamá”

Por fin mi marido dijo: -“De que están hablando?”

-David me dijo que quiere correr con su madre

-“Sí papá quiero correr con mamá”

-“A donde irán a correr” dijo mi marido totalmente ajeno a que en cualquier momento nuestro hijo me llenaría de
semen.

-Siempre y cuando corramos juntos no hay problema donde vayamos, le dije yo, Verdad hijo?

-“Claro mamá!” dijo mientras su polla exploto con una gran cantidad de leche que me lleno por completo el coño, tuve que detenerme en el tablero de la contracción de la ingle de mi hijo.

-Me gusta cuando nos corremos juntos le dije al fin… mi voz era temblorosa y apagada, mi coño apretó alrededor de su polla mientras me venía con él. Mi coño palpitaba con cada ráfaga de leche que escapó de su polla, moví mis caderas por unos minutos más para sacarle a mi hijo hasta la última gota de leche. Mis jugos vaginales y el semen de mi hijo empezaron a salir combinados de mi coño.

-“Tienen hambre” dijo mi marido

-Me siento muy llena ahora, le dije

-“Estoy bastante cansado papá”, mejor otro día

Después de la tremenda corrida me puse de nuevo mi vestido pero sin ropa interior, teniendo cuidado de mantener el pene de mi hijo dentro de mi hasta que llegáramos a casa.

-“Deberíamos hacer esto más seguido” Dijo mi marido, la voz de mi marido se sentía bastante lejana.

-Estoy de acuerdo le dije, y a ti David, que tal te pareció?

-“Muy bien mamá, podría hacerlo todos los días”

Me deje caer sobre el regazo de mi hijo, mientras él me agarro un pecho mientras con la otra mano seguía tocando mi coño haciéndome correr por última vez, ya muy cerca de casa

Cuando llegamos a casa después de bajar las cosas, estaba en la cocina con mis muslos pegajosos y mi coño mojado y lubricado de semen. Luego mi marido me dijo que tenía algo en la pierna, yo me vi y era un poco de leche de mi hijo, yo simplemente lo tome y me lo esparcí por la pierna, le dije

-Es un poco de crema bronceadora.

El portero se me folla

Cuando había bajado 3 plantas, me topé en un tramo con el portero, un hombre bastante obeso, calvo y maloliente, un tío que daba asco nada más verlo

—-Capítulo 1—-
Era primavera y mi joven cuerpo estaba lleno de sensaciones hasta ahora desconocidas, algunas veces, notaba como mi rajita necesitaba ser rascada con cierta frecuencia y en aquel entonces, no sabía que aquello era masturbarse, así que yo pasaba muchas horas “ráscandome” todo lo que podía.
Mis padres, trabajaban los dos fuera de casa, mi padre, no llegaba hasta la noche y mi madre, lo hacía por la tarde, aunque algunas veces, llegaba también bastante tarde, casi a la hora de la cena, con lo cual aquella situación era envidiada por mis amigas, al disfrutar de una libertad que ellas no podían.

Una tarde, me llamó mi madre, diciéndome que llegaría bastante tarde, es más, no llegaría a tiempo para cenar. Eso me alegró mucho, todo el día para mí sola, ya que era verano, había sacado buenas notas y me podía permitir gandulear como se me diera la gana, así que me dispuse bajar a la piscina de mi comunidad en un día que iba a ser todo para mí, sin que me regañara nadie, sin oir a nadie, sin que nadie me mandara esta o cual cosa, en fin, un día sin padres, qué más se puede pedir?

Mi bikini era minúsculo, el pequeño tanga amarillo, tapaba mas bien poco y encima al mojarse transparentaba el incipiente vello púbico y el sujetador apena tapaba mis ya hermosas aureolas, con unos pitones que se me ponían al mojarme que era algo exagerado para mi edad y, para colmo me estaba pequeño, pero no importaba, precisamente la “gracia” de aquel bikini, era esa, que me estaba muy pequeño. Muy lasciva era yo para mi edad! Acabé de arreglarme poniéndome un (como no) diminuto pareo y cepillándome profusamente mi larga cabellera castaña y lisa que me daban un aspecto mojigato en contraste con la vuluptuosidad de mi cuerpo de adolescente.

Bajé los escalones andando, pasaba de coger el ascensor, además, había probabilidad de encontrarme saliendo o entrando de su casa con aquel chico que me gustaba horrores y que no me hacía ni caso, pero, cuando había bajado 3 plantas, me topé en un tramo con el portero, un hombre bastante obeso, calvo y maloliente, un tío que daba asco nada más verlo. Siempre vestía casi igual, una camisa que no se sabía si era gris o beige, abierta a la altura del ombligo, porque ya no le cerraba y de los botones de arriba salían unos pelos canosos largos que daba grima nada más verlo, los pantalones le caían y cuando se agachaba asomaba sus calzoncillos que en su día habrían sido blancos. Usaba de esas sandalias horteras de las de viejo de toda la vida y su calva estaba provista de algún poco pelo, canoamarillento. Un tío guarro, descuidado, que ocupaba toda la escalera y al pasar yo, se quedó quieto para que aposta le rozara al bajar.

Antonio (que así se llamaba) apoyó la espalda contra la pared, como queriendo meterse en ella para dejarme paso y yo me puse de espaldas a él para bajar encontrando la mejor manera, ya que peligraba quedarnos encasquillados, tal situación era algo embarazosa. Pasé como mejor pude, de espaldas a él, sin embargo, sentí al pasar un leve roce sobre mi culo redondo y prieto. El me preguntó por mis padres y le dije que llegarían tarde los dos, presumiendo de lo libre que estaba ese día. Al pasar, noté que el cuerpo de Antonio se tensaba y se apretaba contra mi culo y, para mi sorpresa, noté unos dedos gordos y torpes meterse por dentro del tanga, no, sin cierta agilidad. Me quedé sin respiración y llena de extrañeza, como había osado hacer una cosa así aquel tio? Bueno, tenía fama de viejo verde, la verdad que nos miraba mucho a todas las chicas del edificio, pero llegar a eso, nunca me lo imaginé, es más, de haberlo pensado me habrìa dado un asco horroroso. El hombre tenía el dedo en la puerta de mi rajita que ya estaba comenzando a palpiar, le pregunté con un susurro que qué hacía y por toda respuesta encontré que me metía el dedo un poquitín, yo, en vez de quitarme que es lo que mi cabeza me dictaba, abrí mucho las piernas, al tiempo que susurraba que era virgen y podría hacerme daño. Por toda respuesta pasaba el dedo a lo largo y ancho de mi coñito propiciándome un largo y profundo orgasmo conteniendo el jadeo, no sea que alguien me escuchara y podría morirme de la verguenza. Antonio, con la mano que le quedaba libre, y, al ver que yo no me quitaba, me tocaba una teta por fuera del bikini primero y metiendo la mano después, cuando me la pellizcó me caí de culo. Aquello era demasiado, un tío que olía a demonio, asqueroso, de lo peor, me estaba metiendo un dedo en el coño descaradamente al tiempo que me pellizcaba una teta y notaba un bulto cada vez más gordo en mi culo y de pronto, me soltó deseándome un buen día.

Me fuí a la piscina llena de angustia, de miedo y sobre todo una cachondez para mí entonces desconocida, teniendo que meterme en el agua varias veces para meterme el dedo, recordando cada movimiento que me hacía Antonio para imitarlo y tratar de buscar aquel gustillo, que, sin embargo, me daba más al recordarlo que con lo que me estaba haciendo yo misma.

Ya no podía más, iba a subir a mi casa a masturbarme tranquilamente, aquello era demasiado, hacía un calor de muerte y eso hacía que me calentara más, así que mejor en casita, con el aire acondicionado y tranquila. Allí estaría a mi libre albedrío. Mi pensamiento era subir en el ascensor, aunque nunca lo hacía, porque así llegaría antes porque me faltaba tiempo, pero, justo cuando se cerraba, una mano volvió a abrirlo, era Antonio que me miraba con sus ojos ahuevados y con cara de salido. Nada más andar el ascensor, lo paró y se avalanzó contra mí apoyándome contra una de las paredes, me metió la lengua en la boca y habría vomitado si no hubiese sentido otra vez aquellos ágiles dedos trasteandome mi conejito palpitante, en vez de eso, jadeaba en su boca como una puta cualquiera y me entregaba a aquella sucia caricia que a mí me sabía a gloria. Sin soltarme pulsó el botón del último piso, que era la portería para ello tenía que introducir una llave, lo que hizo con la mano que le quedaba libre despegando entonces su boca de la mía.

Estaba babeando, jadeando y rojo de la tensión, no todos los días un tipo así tiene una chica así de ofrecida. Dió al botón y subimos, yo sabía que quería estar a solas conmigo, yo me decía dile que no quieres, pero no abría la boca, me quedé en silencio, tan solo mordiéndome el labio inferior del gusto que sentía con el leve roce de aquel dedo gordo tan magnífico, desde luego, no era igual que cuando me lo hacía yo, tan torpe que era aún. Volvió a besarme y toquetearme las tetas, el tío sudaba como un pollo y gemía como un cerdo, intentando ponerme la polla entre las piernas, pero no podía, ya que la barriga le caía casi hasta las piernas. Llegamos a la última planta, la que nadie tenía acceso, a rastras me sacó de la cabina del ascensor, todo muy nervioso e inquieto, se sacó la polla y me llevó hasta allí con la mano. Era una polla gorda, apenas morcillona, no se le llegaba a poner del todo dura, con unos huevos muy gordos que le caían que a mí se me figuraba los de un burro, tocarlo era asqueroso, pero me daba tanto gusto con la mano que seguí, obedeciendo y le toqué y nada más notar el tacto de mi pequeña mano, tuve entre ellas una polla inmensa y gorda y me aterré. Yo ya no estaba excitada, tenía miedo y quería irme pero no me lo permitió, me dijo que ahora no podía que estaba por venir lo mejor, que no tuviera miedo, que iba a acariciarme como nunca me lo habían hecho y así era, porque a mí nadie me había acariciado antes.

Sin soltarme abrió la puerta de su casa y entramos mientras seguía besándome con una lengua llena de babas repugnante. Tenía que tragar mucha saliva de aquel tío que yo trataba sin éxito de escupir, pero como me daba más se me acumulaba en mi boca, aquello no me gustaba, estaba llena de contradiciones, que me tocara el coño me gustaba, tocarle la polla y que me besara, no, pero continué haciendo ambas cosas apretando además mucho las piernas para sentirle un poco más. Fuimos al sofá, la casa estaba muy desordenada, llena de ropa sucia por el suelo y olía a pocilga pero a mí me daba igual, yo estaba en la gloria y casi desnuda casi sin darme cuenta, porque me había desatado el sujetador y bajado el tanga hasta las rodillas casi sin darme cuenta, probablemente lo vendría haciendo ya por el camino a casa, el caso es que yo ni lo noté. Mis piernas apretujaban su dedo que yo quería sentir no sabía de que manera, pero aquello me estaba sabiendo a poco, me daba tanta verguenza estar con el portero así que me puse a llorar, me daban náuseas su boca y su polla, y antes de pensarlo, me ví tumbada en el sofá con las piernas abiertas sin el tanga ya, entregada, ofrecida, muy puta, muy salida, del sujetador abierto, salían mis grandes tetas cuyos pezones Antonio mamaba con ganas, sin dejar que me enfriara. Se bajó del todo los pantalones y los calzoncillos, me daba tanto asco que volví la cara para no mirar, pero el tío me cogió por la cabeza obligándome a mamarle la polla.

Lo que sentí cuando me la enchufó no puedo ni relatarlo, casi me atraganta, esa polla olía a pis un montón, me daban arcadas pero me obligó a mamársela y, dado que el muy cerdo, no dejaba de tocarme el coñito, seguí , todo menos que parara, lo que ocurría era que a mi entender el muy cabrón estaba llegando demasiado lejos. Con una mano traté de apartarle de mi cara, pero fué imposible, aquella mole humana se había hecho con mi cara y mi boca. Para que le succionara mejor, me cogía la mano para levantarle la gran barriga y aún bajo esta quedaba un buen trozo de polla gruesa y asquerosa que yo me tenía que meter porque no paraba de decirme, entera… “métetela entera en la boca, anda preciosa, que yo te estoy haciendo muy feliz, hazme tú también a mí, cariño” yo no quería, intentaba apartarle, pero era imposible, en vez de apartarse, se ponía mas cachondo mi portero. Se me corrió en la boca, yo ya no podía más y sobre su barriga lo escupí como pude de tanta repugnancia que me entró, creí que se enfadaría, pero lejos de eso, me puso la cara sobre lo que escupí y me obligó a lamerlo, lo hice entre sollozos y me obligó otra vez a meterme la polla en mi boca que además de a pis, sabía a semen asqueroso. Lamí sin dejar de lloriquear, y, al poco noté que se le ponía dura de nuevo. Mientras yo hacía eso, el tío se quitó la camisa y debajo llevaba una de esas camisetas de aro que llevan los viejos ya amarillenta del uso que no se quitó. El olor a sudor ya era insoportable y yo ya no podía más, eso me superaba y para mí había sido suficiente, por lo visto, para él, no.

Tiró de mis piernas y me las subío a la altura de sus hombros, volvió a subirse la barriga para que yo por mi coño notara su glande rozarme. Al sentirlo, no pude más y me hice pipi sobre él. El tío gemía como un cerdo y seguía frotándome y frotándome, me daba asco, pero me corría una y otra vez sobre aquella meada y gorda polla, se retiró un poco y apuntando hacia mí me propinó una meada él tambien que, lejos de asquearme, me dio mucho gustirrinín que me diera sobre mi vulva caliente. Todo eso era demasiado, yo no podía imaginarme que el sexo fuera tan guarro y tan raro, pero allí estaba con las piernas bien abiertas para un tío que no se follarían ni las putas, ofrecida y abandonada, yo me desconocía.

“Vas a follar conmigo, mi pequeña… vas a ver como Antonio, te mete esta polla dentro de tu ser y sentirás el mayor de los placeres que tendrás en tu vida” Me tensé del miedo “follar, no, por favor, que yo no lo he hecho nunca! Sigamos con las caricias, lo que quieras, pero no me metas la polla, que me va a doler, por favor, no” El contesto: “precisamente voy a follarte porque no lo has hecho nunca y ahora vas a saber lo que es consolarse de veras, o crees que no te veo como inutilmente lo intentas con el dedito en tu habitacion? Te veo por la azotea del bloque de enfrente cada día y, créeme, he soñado con este momento cada tarde”

Me puse a gimotear pero él hizo caso omiso, volvió a acariciarme con el glande y volví a sentirme mojada hasta las rodillas del gusto, ya no sabía si me orinaba o me corría pero un dolor de pronto paralizó aquel frenesí. Antonio estaba tumbado sobre mí, su barriga me presionaba y pesaba como un mueble, su polla estaba dentro y era precisamente lo que me hacía daño. El estaba quieto y susurró que me tranquilizara, que aquello pasaba pronto, y , así fué, lentamente, comenzó un metesaca que, aunque al principio era algo molesto, luego me hizo perder el norte. Su polla entraba y salía cada vez más rápido y fuerte, sus huevos hacían ruido contra mi culo en cada embestida que se me hacía insostenible, jamás había sentido tanto gusto en mi cuerpo. Toda yo temblaba, gemía y abría más las piernas, quería sentirla toda, quería más, yo misma me sorprendí pidiendo eso, más.
Seguía el bombeo atroz, aquel hombre estaba lleno de potencia, me daba mucho gusto y sentía vértigo del placer, y , cuando me sobrevino uno de los miles de orgasmos que me hizo sentir, noté su polla que palpitaba siguiendo a continuación un mar de leche que inundaba mi cuerpecito delgado.

Se tiró encima mía como un plomo, aún jadeoso y con los ojos en blanco, babeaba y tenía la boca entreabierta, me lamió toda pero yo lejos de darme asco ya, estaba siendo suya del todo.
Me sacó la polla, bajó mi cabeza y yo la acabé de limpiar. “Ya no hace falta que me lave, me la has dejado muy limpita ya, anda, ponte esa ropilla que llevas y vete antes que nadie te vea que bajas de aquí, y ya sabes, cuando quieras, ven a verme”

Me puse el tanga rápidamente, estaba llena de leche que me caía piernas abajo cada vez que me movía, llena de babas del muy cerdo y olía casi tan mal como él, claro, si había retozado como una zorra entre sus brazos, como iba a estar? pues como él echa una guarra. Sentí mucha verguenza, asco de mi misma, como pude perder mi virginidad con un gordo de 60 años que no se lavaba? me había vuelto loca o que? Abrí la puerta de mi casa y llorando abrí la ducha donde me pasé horas, pero ya era tarde para mí, me había convertido en una adolescente con una experiencia muy fuerte y, aquello sin duda traería sus consecuencias

—-Capítulo 2—-
En la soledad de mi habitación, recordaba el revolcón con Antonio. Realmente era repugnante tener aquel oso encima de mí, sudoroso, partiéndome en dos trozos de aquella manera tan brutal, pero mi rajita de tan solo recordarlo, se mojaba por momentos, qué me estaba pasando? A mí aquello no me gustaba, me repetía a mí misma, no estaba bien y no se debería repetir, pero cuando me ponía mi nuevo tanga diminuto, no podía dejar de pensar en la tarde en la que perdí el virgo en manos de aquel obseso hará ya para 3 semanas.
Desde entonces, me volví más solitaria, aprovechando cada momento para masturbarme, me metía toda clase de objetos para consolarme y acallar mi sed de ser follada, cualquier cosa antes que aquello, algo tendría que servirme, no? pero no, nada me dejaba tan satisfecha como aquella cosota grandota que invadia mi intimidad mas absoluta.

Desde aquel día, no había vuelto a bajar a la piscina por no encontrarme con Antonio el portero al que evitaba. Trataba de salir a la calle cuando él no estuviera de servicio para no encontrármelo, pero hoy bajaría a la piscina a darme un chapuzón y el portero, como si no estuviera, pero estaba, en su habitáculo de portero, poniendo el correo en los buzones, distraido. Intenté pasar sin que me viera, aunque inconscientemente, deseaba que lo hiciera. Quizas por ello, ese día no me puse el pareo, solo llevaba mi tanguita, pero estaba tan caliente esos días que habría ido desnuda. En mi mente calenturienta, me imaginaba sin ropa por las calles y todos los desconocidos se me follaban sin piedad, ese estado había propiciado Antonio en mí.

“Espera” oí tras de mí, era su voz ronca y aguardentosa, no había duda, que querría? que verguenza sentí al notarme húmeda con sólo hablarme! me paré en seco y tan pegado a mí que podía sentir su polla en estado de erección absoluto, metió con descaro un dedo por el tanga. “Uhmmm, te siento húmeda, pequeña, es porque echas de menos a tu portero amigo? Te veo cada tarde meterte cosas en este agujerito e incluso has llorado de deseo, vente luego arriba, a mi casa, anda, que vamos a jugar. Ya sabes que yo juego fuerte” Le regalé un chorreón de líquido viscoso en su mano, me lo dió a lamer y cerrando los ojos de caliente, lo chupé. Me soltó y corriendo me fuí a la piscina.

No pude dejar de pensar en el episodio anterior sin que me mojara toda, sencillamente o me estaba volviendo loca o era una viciosa asquerosa, demasiado para mi edad, no imaginé que la vida estaba llena de aquellas cosas, no me apetecía nada ir con mis amigas, hablar de chicos e ir a las discotecas, a mí lo que me apetecía en realidad, si me oía a mí misma, era revolcarme con el portero y follar con él a todas horas, aquello me había gustado de veras, aunque no quisiera reconocerlo.
Mi madre intuyó que algo ocurría, yo no podía comer, estaba muy nerviosa, deseando salir corriendo a casa de Antonio, yo ya no podía màs.
“mami, voy a tomar el postre con las chicas”(refiriéndome a mis amigas) “Bien, hija, pero antes come, si no, no te vas” así que como pude engullí el puré de verdura y un poco de pescado, para que mi madre me dejara libre por fín.

Vestida con un leve vestidito de tirantes y gran escote de alegres estampados y unas sandalitas cómodas. Debajo, llevaba un tanga blanco y como no necesitaba sujetador, nunca lo usaba. A través del telefonillo interior avisé a Antonio que subía para que me viniera a buscar al ascensor, ya que para subir a la portería necesitaba de una llave. Le esperé en la planta baja nerviosa y, en cuanto se abrió la puerta y me metí en él, comenzó a besuquearme con aquella lengua gorda y viscosa con la que jugueteaba con mi propia lengua sin ningun tipo de pudor. Le ofrecí mi conchita con las piernas bien abiertas, él se tuvo que agachar un poco, por el tamaño de su barriga para con la polla poder resfregarme y, aún con el pantalón puesto, podía sentira vigorosa moverse encima de mí.

Me cogió en brazos, yo con mis piernas le rodeaba su gran cintura buscando aquel contacto tan ansiado y no parábamos de jugar con nuestras lenguas. De esa guisa entramos en su casa. Nada más entrar, me llevó al dormitorio. la cama estaba desecha, las sábanas amarillentas pero a mí nada me importaba, se me había ido la cabeza con la calentura. Antonio tiró de mi vestido hacia abajo, y, me echó a un lado el tanga, descubriendo una conchita hinchada de ganas de ser saciada y no se hizo esperar, noté su lengua gorda y babosa abrirse paso entre las paredes de mi coño, yo me retorcía del placer y gemía despavorida, estaba al borde de correrme cuando de pronto paró. Busqué con mis propias manos aquella polla que tanto ansiaba y no podía ni abrir la cremallera de su pantalón, él mismo me tuvo que ayudar. Respiraba entrecortadamente, estaba rojo y me sonreía “vaya, la nena hoy no dice no, verdad? la nena quiere que su amiguito le de su regalito” decía esto tocándose la polla de forma vulgar. Por fín la ví, tiesa, desafiante, toda para mí y sin dilación me la metí en la boca y mamé de forma golosa. Los dedos del hombre buscaban mi coñito hambriento y yo me abrí aún más si cabe, de piernas.
Esa era yo, una adolescente llena de vida y esta la tenía ante mí. Eso y no otra cosa era lo que yo quería, estaba salida perdida, para aquel tío yo no era una niña, como mis padres aún me veían, él me trataba como una mujer y me daba lo que sólo una mujer puede recibir.

Se tumbó en la cama y me hizo ponerle mi coñito en la boca, de esta forma yo podría comerle la polla cuanto me diese la gana. Me encantaba sentir aquel bocado tan magnífico dentro de mi pequeña boquita. El me decía que se la mojara entera, pero como no me cabía en la boca, tenía que hacer filigranas para poder ensalivarla por todo lo largo y ancho. Mientras mi coño lo tenía abierto completamente con las manos y su lengua me entraba y salía como si me estuviera follando. Yo estaba por las nubes y me corrí en su boca varias veces, pero cuando noté que su polla comenzaba a palpitar, Antonio me levantó de encima suyo y me colocó a mí bocarriba, abriéndome bien las piernas que yo a mi vez levantaba para facilitar más el contacto.
Llevantó su barriga que puso encima de la mía y la noté, noté su polla caliente y babosa de mi boca, la notaba resfregarme en la puerta de mi conchita y aquel contacto me hacía vibrar de emoción y gusto. Lloré, estaba avergonzada de lo que estaba haciendo, pero a la vez me estaba corriendo viva, los orgasmos se me escapaban uno tras otro de mi joven y aún inexperto coño. Antonio tenía los ojos en blanco, la boca entreabierta y pensé que iba a desmayarse, de pronto… de pronto todo me daba vueltas, los ojos se me voltearon y me sentí morir, por fin! por fin me la había metido! pero que gusto sentía al tener aquel trozo de carne que me llenaba entera y me llegaba hasta la cintura! No quería que ese momento se acabara jamás y grité…”OH, QUE GANAS QUE TENIA” Entonces comenzó el vaivén y ya me quedé prácticamente traspuesta. El no paraba de follarme, yo como ida entre jadeos susurraba, “más, más, dame más, por favor, más, no pares, no pares, dame más” y notaba que su polla iba y venía mas duro y fuerte. Nunca soñé que esa sensación existiera, eso era lo que iba buscando, follar como es debido, y, aún fué mucho mejor que la primera vez, que me pareció mucho más suave en relacíon a aquellos empujones infernales.

Pudo pasar más de una hora o un día entero, yo perdí la noción del tiempo y me quedé vacía cuando de pronto me la sacó. Me puse a llorar, no quería que me la sacara aún, Antonio como adivinando mis pensamientos me dijo “tranquila, aún no hemos empezado siquiera, que yo esta tarde no trabajo y podemos jugar cuanto quieras” Me dió media vuelta y me puso a cuatro patas en el borde de la cama. Mis tetas colgaban como campanas y, él desde atrás me las pellizcaba muy fuerte, casi haciéndome daño. Se situó tras de mí , de pié en el suelo y de pronto volví a notar su polla en la puerta de mi raja llena de flujos vaginales. Me agarré a la almohada que olía a rancio de no lavarla, pero para mí era como una balsa en un río revuelto, ya que si no me agarraba me caía con aquellos vaivenes que muy pronto volví a sentir. Cuando me metió la polla de nuevo, me sentí plena, así es como debía estar, cuando me la sacaba estaba vacía, y yo no quería estar vacía , queria que me llenara con aquel tronco maravilloso que saciaba todas mis ansias.

Me folló durante un buen rato, al tiempo que un dedo ensalivado se abría paso en mi culo. Hice ademán de quitarme, pero él me atrajo más hacia sí. “No te dolerá, tranquilita, porque hoy te irás de aquí hecha una mujer” Su promesa me hizo sentir mas cachonda y le entregué otro orgasmo más, el diez mil, por lo menos, yo había perdido ya la cuenta. Me sacó la polla de mi coño y noté el glande en mi culito, al tiempo que sus dedos ágiles, me abrian el coño y me seguían masturbando sin parar. Su polla grande se abrió paso de un sólo golpe en mi culo. Grité, me dolió muchísimo y lloraba de dolor, aunque mi coño salvajemente masturbado mitigaba gran parte de la tortura.
“Mejor así, nena, toda de golpe, porque ahora ya no te va a doler nada, ahora será un placer maravilloso” y así fué. Primero despacito, suave, movía su polla con sabios movimientos, luego mas aprisa. Sus dedos seguían masturbando mi coñito travieso y mi culo se moría de gusto con los apretones de su polla con movimientos cada vez más rápidos salvajes.
En una embestida brutal, sentí que el viejo me llenaba el culo de leche, me bombeaba como si me taladrase entre jadeos, tembloroso, me pellizcaba las tetas y el coño intermitentemente y me corrí casi a la vez con él.

Me sacó la polla del culo y caí de bruces contra la cama, cansada y dolorida, pero feliz, saciada y plena, pero él no acabó ahí, me metió la polla en la boca y pude comprobar que aún la tenía dura como el acero. Se tumbó en la cama y me obligó a sentarme encima de aquel falo inmenso siendo yo ahora la que le follaría. Estaba cansada, me sentía una muñeca rota, quería descansar y se lo dije “Tú has venido a ser satisfecha y no te irás sin saber con quien juegas, ya te dije, que apuesto fuerte” Sin saber por qué aquellas palabras me pusieron cachondísima y moví el culo buscando mi propio placer, buscando aquella polla que me entraba toda y casi podía sentir que me saldría por la boca.
Le cabalgué durante un buen rato y cuando estuve a punto de correrme otra vez, me sentí llena de leche de nuevo, esta vez en mi rajita. Caí sobre él que no paraba de besarme y de decirme “eres una diosa, maravillosa… nena… que rica estás” y de esta manera me quedé dulcemente dormida entre los brazos de mi portero.

—-Capítulo 3—-
Adiós mamá.
Despido a mi madre con esa voz aflautá de que me dotó la naturaleza y espero aún conservar durante unos pocos años más. Como si fuera una muchacha inocente y primerizamente vírgen, pero no se llegan a inmaginar mis papás las últimas experiencias que he tenido con ese hombre tan gordo, feo y desagradable que se ocupa del servicio de portería del edificio. Mamá me dice adiós con el gesto y esa encantadora sonrisa que he heredado de ella y que igualmente le muestro despidiéndola. Si supiera que en menos de lo que un semáforo se pone en verde esos conocidos labios van a estar masturbando una polla, y es más, no la polla de un príncipe azul o uno de los esbeltos, educados y simpáticos compañeros de clase que en ocasiones ha tenido la ocasión de “admirar” mi mamaíta cuando por una u otra cosa se ha cruzado con alguno de ellos.

Sino la polla del maldito portero, ese asqueroso Antonio que no rinde honor a tan clásico nombre que han hostentado desde profetas de la salvación, reyes, príncipes, científicos, actores, cantantes famosos… pero no, el Antonio con que me trato es un hombre pasados ya de trozo los 50 y a punto de sobrepasar la sucia, fea y maloliente línea de los 60.
Sin dudarlo un momento y aún con el pijama puesto salgo de casa y me acerco al ascensor. Antonio me ha dado una copia de la llave necesaria para activar en el ascensor el acceso a su piso, para que así cuando lo desee yo, sin necesidad de llamarle ni pedirle nada, y aún con la opción de darle una dulce y adolescente sorpresa, hacerle una visita.

Cuando llego a su puerta la llamo y sé que él sabe que soy yo pues practicamente nadie tiene acceso a esa puerta excepto el presidente de la comunidad, y este lo último que hará es dignarse a hacerle una visita. Nada más abrir me le lanzo a los brazos y lo morreo. Su lengua gorda y rasposa y su mal olor han terminado por agradarme porque es precisamente ese mal olor el que activa en mi cerebro mis receptores sexuales, que han aprendido a que poco después de sentir ese hediondo estímulo, mis partes sexuales van a sentir otro bastante más placentero estímulo, no desde el punto de vista ético de la tal que nos enseñan en la escuela, sino todo lo contrario. Sexo, perversión, suciedad, polla gorda, morena y sucia que se mete en mi primerizo chocho dando de si mis paredes vaginales para albergar a ese falo gordo y duro cual si fuera de un verdadero fauno.
< qué pasa perra, vienes a buscar a tu longaniza ¿quieres que te folle? – sí va, vamos a la cama. < no…hoy vamos a hacer otra cosa. Manolo me toma de la mano y nos movemos hacia el lavabo. ¿Qué diablos querrá? Me saca y se saca toda la ropa y sin esperar a que me pida nada me arrodillo ante él y le como la polla. Una grande polla que me duele tragar al máximo lo que puedo pero es eso mismo lo que quiero sentir, como le cuesta de entrar aún cuando él empuja y tomándome de la nuca me hace sufrir. < hoy te voy a enseñar una cosa nueva. Sacándome su polla de la boca le inquiero a qué se refiere. – a qué… cabrón. Con rudeza me toma de la mano y me levanta, me mete en la ducha y da el agua que de inmediato cae sobre mi. – aaaaaaaaaaah, está fría!!!!!! Trato de salir de la gélida cascada pero él me pega una leche que dejándome petrificada por su reacción me hace insensible a esa helada agua que me cae encima. – pero qué… < tranquila, espérate que ahora se calentará. Aunque le cueste sin duda el agua se termina calentando y eso lo agradece mi tensa piel que se empezaba a cuartear por la violenta sensación. Cuando ha adquirido una temperatura adecuada yo misma me regalo bajo su influjo para de alguna manera hacerme olvidar la violenta sensación pasada. Manolo también se mete en la ducha y me ordena que me agache. – sí claro, cielo, ahora te la como. Estoy mirando fijamente su polla a 10 centímetros de mis labios pensando en alguna inspiración original con que amenizar esta mamada cuando de esta empieza a salir un chorro de orín que me da en toda la cara. – eeeeeeh, uhmmmmppmps. Trato de apartarme y levantarme pero otra Leche me indica que esa no es la vía a seguir. -PLAS- – ¿Pero qué haces!!! < ¡estate quieta! – pero pero. < estate quieta… no quiero lamentarlo. El ardiente miedo que sube desde mis pies hasta llegando a mi cabeza me indica que lo mejor será obedecer a sus órdenes. – vale, haré lo que me digas. < arrodíllate. Me pongo de rodillas ya esperando lo que está por venir, pero no tengo remedio. Antonio pesa como 3 veces lo que peso yo y oponerme a cualquiera que sea de sus propósitos es más que absurdo y peligroso. Se me empieza a mear en la cara, yo cierro los ojos y siento como ese caliente líquido impregna todo mi rostro como el agua de la ducha que pasa a mezclárse con él. < así me gusta pequeña, como si fuera un helado de nata, está rico verdad… Yo no tengo intención a responderle nada, lo que me está haciendo es asqueroso y puede estar seguro que nunca más va a recibir la visita de su tierna vecinita que tantos recreos le ha propiciado. Entre ellos permitirle ser mi primer hombre, algo que aunque pueda parecer una estupidez, todas las hembras le damos un gran valor. No va a tirarse el resto de la tarde meando, esto es algo que se acaba, por lo que paciente espero que se le termine el suministro de orín. Pero de pronto me da un fuerte pellizco el moflete. < abre la boca. – no. Niego ladeándola sin abrirla. Me pellizca de nuevo el moflete pero esta vez con mucha más fuerza, seguro que me quedará la marca unos días. – Aaaaaaaaaaaaaaaah. Junto al mismo grito dejo la boca abierta dando paso al orín a que me llene la boca. Es por supuesto asqueroso y no sé como le puede haber dado a mi querido Antonio por hacerme una cosa así, pero de esta se va a acordar, voy a complicarle la vida mientras siga viviendo en este edificio y puede estar seguro que mi maligna mente le devolverá con alevosía este mal “trago”. Afortunadamente el orín no da para mucho más y en unos pocos chorros más dejo de sentir esa tibia fuente duchar mi cara. Cuando ha terminado me levanto y con el teléfono de la ducha aún soltando agua caliente me aclaro tanto la cara como todo mi cuerpo. Antonio se acerca a mi y extrañamente pretende besarme. – no. Pero me toma con rudeza la mano y temiéndome otra de sus represalias le termino concediendo en beso. Nos besamos cariñosamente bajo el agua que aún cae encima de nosotros y yo tengo verdaderas dudas de qué diablos está pasando y si me atreveré a hacer nunca más el amor con él, después de lo que me ha hecho. Antonio, peró, parece convenzidísimo de ello pues su comportamiento no dista en absoluto del que tiene habitualmente y me ha hecha tanto amar los embistes de su polla. Cierra el grifo de la ducha y ambos nos secamos un poco con un par de toallas. No parece haber perdido su mandatoria encima de mi y cuando me ve lista me vuelve a tomar de la mano y nos vamos a la habitación. Me tumba en la cama y. – ¿qué pretendes hacer? < follarte. – ¡después de mearte en mi cara! ni hablar! ahí te pudras. Le respondo furiosa, trato de levantarme pero un inesperado empujón vuelve a tenderme ante él, en medio de la cama. – ¿qué pretendes hacer, violarme? < nadie te va a violar pequeña, vamos a follar. Se estira encima de mi y me besa. En el fondo no estoy tan histérica como parece intento dar a parecer y sin mucho a temer asimilo su beso con la misma boca abierta con que suelo hacerlo. Al cabo de unos momentos e intentando yo, olvidar tan penosa experiencia le pregunto. – ¿por qué lo has hecho? Antonio se me separa y se sienta a mi lado. < no temas, ya lo verás…. Me toma del rostro y acercándose a mi con el mismo cariño con el que lo haría un príncipe azul después de salvar de las garras del dragón a su amada me vuelve a dar un beso. Yo me pierdo en él porque aunque temblando de la asquerosa experiencia de la ducha, Antonio fue el 1er hombre en besarme y no conozco de momento a nadie que lo haga mejor. Su beso va haciendo progresiones como es habitual hasta que empieza a bajar por mi cuello, empieza a sorber mis pezones. Yo no ceso de preguntarle. – pero por qué, por qué.. uhmmm. Él no me da respuesta alguna y prosigue su camino duchando con su lengua esa piel que hace un rato estaba impregnando con su repugnante orín. Termina sorbiéndome la almeja. Cuando me oigo a mi misma gemir, doy por olvidada la cabronada de la ducha, voy a hacer el amor con Antonio por mucho que me pese. Le tomo la cabeza para apretarla contra mi vagina, le hace falta un buen rato para elevar mi excitación al grado habitual pero termina consiguiéndolo hasta que llega el momento que me incorporo, le tomo la verga y meto en mi boca ese miembro maldito que hace apenas media hora se me estaba meando. Ni yo misma doy crédito al habitual sabor de su polla que siento en mi boca cuando ni hace un rato la estaba maldiciento y prometiendo que nunca más iba a ser adorada. Al mismo hombre a que bajo su tortura a los pies de la ducha prometía odio eterno y nunca más dirijirle la palabra, pero ahora le estoy comiendo la polla con la misma pasión que lo hice el primer día, la primera polla de mi vida. Cuando me veo satisfecha me incorporo de nuevo y con una angelical y receptiva actitud me tiendo ante él. – házmelo. Él se me sube encima y mientras me apunta el pene en la vagina nos besamos con pasión. Me es difícil precisarlo con lo desequilibrado que tengo el humor después de las vivencias pasadas pero da la sensación que nunca había estado tan mojada, porque su polla entra practicamente de golpe y sin ninguna sensación dolorosa. Me entrego a su follar, mis gemidos rompen practicamente los cristales de las ventanas pues nunca, ni la 1era vez, habían sido tan fuertes las sensaciones. Ahora mismo no hay esa habitual mezcla de placer y dolor sino que todo es exclusivamente placer. Toda su polla al entrar y salir de dentro de mi no hace más que maravillas. Si pudiera me escaparía de casa y me vendría a vivir con este hombre, pero mis papás terminarían descubriendo que su hija perdida vive en el mismo edificio, por lo que de momento tendré que contentarme con hacerle eventuales visitas. Hasta que cumpla los dieciocho, entonces haré lo que me salga de las narices. —-Capítulo 4—- Paloma sale del ascensor y nadie sabría viéndola de qué piso procede. Si de la planta baja procediendo de la calle o quien sabe de qué piso. La cruda verdad es que procede del ático, el apartado que pertenece al portero y al cual sólo él tiene acceso ¿pero como habrá obtenido Paloma la llave para subir a ese piso? que es tan sólo poseída por el mismo portero y eventualmente por algún administrador de la comunidad que no es por supuesto esta mozuela. Nadie lo sabría aventurar con seguridad de saber la certeza de que la muchacha procede de dicho ático y mucho menos aventurar la actividad sexual que ha mantenido la moza precisamente en estas últimas dos horas, en que tras abandonar su madre su domicilio para irse al trabajo, la mozuela se ha dirigido con la llave pertinente al ático para tener un contacto sexual con ese gordo, sucio, viejo y maloliente portero con el cual por cierto ya ha mantenido bastantes más de una docena de encuentros sexuales. Paloma fue desflorada casi por sorpresa hace unas semanas después de un inevitable encuentro con el portero en un tramo de las escaleras en que él le aplicó un sibilino estímulo sexual en su entrepierna, que rato después la invito a visitar al portero a su propio piso, haciendo por primera vez el amor con el ideológico “padre” del príncipe azul con que siempre había soñado. A menudo había tenido la muchacha sueños sobre cómo sería su primer amor, como un joven guerrero a lomos de un blanco corcel. Heredero de un gran reino y amado y adorado por todas las mozuelas de la villa, y con un padre rey y posesor de todo lo que el horizonte puede abarcar con la mirara y de lo cual una día sería reina. Y alguna similitud con su sueño ha tenido su muestra real: el príncipe azul no era este en concreto sino su ideológico padre (el rey/el portero de la comunidad) las pertenencias que heredaría con la boda no serían los horizontes que desde la almena pudiese divisar con la mirada, sino absolutamente nada, simplemente saberse amada por quien se ocupa de mantener la escalera limpia, las luces funcionando, en fin, algo diferente a la labor de impartir justicia entre sus súbditos y paz y libertad a su reino. Y no fue amada Paloma en una blanca y real alcoba sino que fue primeramente sobada a medio tramo de las escaleras y después follada en el sucio y maloliente piso del portero. Pero a quien le importa todo esto, los sueños siempre quedan en sueños y Paloma se ve realmente satisfecha después de haber follado durante dos horas con su pseudo-príncipe. De nuevo regresa a su casa la muchacha y después de follar tanto rato quizá puede hacer algo de provecho como estudiar u hablar con una amiga por teléfono. Una cosa es segura y es que el portero tiene el resto de la tarde libre quien sabe a qué despreciables y malolientes ocupaciones dedicarla. Antonio, el portero, se ve satisfecho por supuesto de haber establecido relación amatoria con la chica del tercero. Por lo general tienden a calentarle los cojones las diferentes muchachas de la comunidad y por fin ha podido follarse una. Un deseo utópico sería follárselas todas, una por cada día de la semana, y haber sido de todas ellas su primer amante. El primer amante de Paloma del tercero, el primer de Lucía del cuarto, el primer del Jazmín del quinto, o el primer de Johana del segundo. Pero Lucía es incluso quizá un poco demasiado pequeña para ser amada; aún no llega ni a los diez años. Para Jazmín, sería una gran aventura pero no sería por supuesto la primera de la bella universitaria que acumula amantes en sus recuerdos como acumula muescas en la empuñadura del revolver un viejo pistolero del lejano oeste. Pero sí quizá podría serlo para Johana, la muchacha del segundo que tendrá aproximadamente la edad de Paloma, quizá uno o dos menos. Y que tiene un similar espíritu explorador de la vida como lo tiene su vecina que por cierto podría mantener durante toda su vida. Johana vive en el segundo y mantiene cierta amistad con sus vecinas al igual que todas ellas, entre ellas. Pero no sabe por supuesto que su vecina del tercero ha sido follada varias veces por el portero de su misma residencia. No tiene este portero para Johana el carácter repulsivo que lo tenía en su día para Paloma y que fue cambiado, después de haber sido amada por él, a un lado opuesto de su escala de valores personales. De tenerlo como una sucia boñiga de heces que se ocupa del orden de la escalera, a tenerlo como su amante secreto, aquel que la inició en el arte del amor aún de una manera un poco sucia, hubiéndosele meado encima unas cuantas veces ya. Pero hubiendo conocido con ello unos que quizá hubieran permanecido desconocidos placeres para el resto de su vida como hubieran sido estes cuya aplicación, como su inicial seducción, fue aplicada a la fuerza. A Johana tanto le da, el portero. Es el señor que se encarga de la escalera y apenas se detuvo nunca a valorar su nivel como hombre como de tantos hombres que rodean su vida; padres, profesores, familiares, tenderos. Aún no ha llegado Johana a esa edad en que empiezas a catalogar a cada hombre según su belleza y de momento sólo adora la muchacha a sus ídolos musicales. Pero para Antonio, el portero, eso es diferente. Johana es una tierna muchacha seguro tan virgen como lo fue en su día Paloma y ve el hombre que realmente habría una posibilidad de poseerla. Amar una muchacha es como domar un caballo; cuando has domado uno ya le tienes pillado el ritmo al proceso y más o menos ya tienes unas señas para domar al siguiente que no se te hace tan difícil. Amar a Johana sería para Antonio como domar a un segundo caballo. Con la experiencia de Paloma ha conocido este con cercanía los sentires de las muchachas, sus maneras de pensar, de moverse, de desear cosas, de obtenerlas. Y Johana es una casi igual de joven moza que por supuesto guarda grandes parecidos internos y externos con su vecina del tercero. Hay varias posibilidades, piensa Antonio, de seducir a Johana y poder rasgar con ella otra muesca en su revolver. Después de la follada con Paloma el portero se toma un descanso y con un té ante él empieza a debatir las posibilidades conquistatorias de “la del segundo” Ahora mismo esta se encuentra sola, su madre con la que vive sola, se ha ido a trabajar para volver como es común al tarde a la hora en que llega la mayoría de vecinos también regresando del trabajo. Podría hacerle una visita, una seductora visita a Johana. Decidido a ello y después de su descanso, Antonio toma un par de cosas de un cajón y resuelto se dirige al piso de Johana. Al poco de llamar al timbre aparece esta ante su puerta. – hola señor Antonio, mi madre no está en casa, dígame. < hola guapa, estoy localizando las diferentes goteras que tiene el edificio para arreglarlas. ¿Podría entrar un momento para hacer una revisión? – no tenemos ninguna gotera, que yo sepa. < no bueno, no es exactamente localizar las goteras sino localizar la posibilidad de que estas surjan. Déjame echar una ojeada. – sí claro, pase. Cede paso la muchacha apartándose a un lado y da paso al portero de su comunidad. Antonio se dirige a donde está situado el balcón con la vecina siguiéndolo. Cuando llega a este, mira al techo como aquel que intenta localizar una inexistente gotera y se saca una correa y una pelota de goma del bolsillo. Johana observa con atención los manejos del portero y por supuesto que no comprende en absoluto el uso a que irán destinados esa correa y esa pelota. Eso serán cosas de grandes, piensa la muchacha, por lo que no le da importancia. A lo que sí da la pertinente importancia es a cuando el portero salta sobre ella y sin darle ni un segundo a reaccionar le introduce la pelota en la boca e inmediatamente la amordaza con la correa atada alrededor de su cabeza, enmudeciéndola hasta que le crea pertinente. Johana intenta fugarse del asalto pero los fuertes brazos del portero, acostumbrados a barrer la escalera a diario, sujetan fuertemente sus débiles brazos impidiéndole oponer toda resistencia a ese amordazamiento que le dará, como tendrá ocasión de comprobar después, el poder de hacerle lo que quiera durante el resto de la tarde. La muchacha intenta aún oponer cierta resistencia pero subyugada a una fuerza superior es arrastrada hasta su misma habitación y cerrada la puerta después de introducirse ambos. Johana mueve la cabeza de un lado a otro violentamente e intenta emitir algún sonido, pero la pelota en la boca impide toda emisión de socorro e incluso pedir, preguntar, por qué se le está haciendo eso. < ¡Mantente quieta! Clama Antonio con ira. Tal clamor consigue cierto resultado y Johana abandona todo intento de fuga. Mirándole a los ojos casi llorando la muchacha inquiere al portero qué demonios se supone que está haciendo. < tranquila, no pasará nada. Susurra este. Es más que utópico tratar de calmar a nadie en esta situación pero para la joven vecina no queda otra opción que, aceptar la invitación del portero a sentarse en su cama. Una vez sentados Antonio toma a la muchacha de un costado y la mira a los ojos. < no te preocupes, no va a pasar nada malo. Ella sin embargo vuelve a mover la cabeza de un lado a otro con violencia y trata sin éxito de emitir algún sonido. < tranquila… tranquila… Clama de nuevo el portero ayudando ahora su petición abrazando con pausa a la chica. Este la abraza y le acaricia la cabeza con calma con lo que consigue detener la histeria de esta. < no pasará nada… Vuelve a decirle mirándole los ojos. Esta vez Johana no tiene la violenta reacción de antes pero se sigue sintiendo a “saltar y morder” El portero se acerca a su rostro y con pausa empieza a dedicarle varios besos. -muac- -muac- -muac- -muac- Johana cierra los ojos no dando crédito a lo que está sucediendo. Está siendo víctima de una violación, de una de esas violaciones que son anunciadas por la televisión. Ahora ella y por quien menos se lo esperaba, el portero de su comunidad, está siendo víctima de un forzamiento sexual porque se supone que de eso se tratará, dentro de un rato terminará siendo follada por el macho terminando con ello su infancia de una forma brutal. Johana vuelve a ladear la cabeza de un lado a otro pidiendo clemencia, comunicando en gestos: ¡vete, déjame, váyase! Su provisional amante determina que hará falta un poco más de convencimiento para que la muchacha acepte la situación. Apartándose de nuevo pero sin retirar la mano de su hombro Antonio vuelve a hablar a su vecina con toda la suavidad que puede. < Johana, cielo, no va a pasar nada, no te follaré ni violaré ni nada de eso. Sólo nos daremos besos, como amigos. Abogando a lo prometido Antonio se vuelve a acercar al rostro de la muchacha y reinicia su pausado besuqueo. < no va a pasar nada -muac- nada -muac- nada -muac- sólo nos querremos. Las irresolubles ansias de huida de la chica parecen haber cesado totalmente. Visto está que no hay ninguna posibilidad y lo único que puede plantearse es vivirlo de la mejor manera. Por lo que haciéndose a la inevitable situación Johana cierra los ojos y siente los besos que se desplazan alrededor de su rostro. Las manos de su pretendiente tampoco han quedado quietas y ahora acarician con ternura su cintura. La muchacha siente unos cálidos besos que se desplazan alrededor de su rostro y unas tiernas manos que le acarician la cintura, por un momento le gustaría tener libre la boca para poder asumir esos besos pero no descubre ninguna forma de decirlo amordazada como está. El besuqueo de su adorador prosigue con una perturbadora calidez, así como las diferentes caricias que siente alrededor de su cuerpo ninguna de ellas aplicada con rudeza ni vulgaridad sino precisamente como siempre había soñado que se lo haría su verdadero amor. Cuando el rostro del portero desciende a besarle el cuello Johana no puede hacer más que dejar que su cuerpo haga la que le pide la naturaleza y abrazándolo por su ancha espalda da por fin permiso a su secuestrador para darle el cariño como lo considere oportuno. El rostro del portero va besando el cuello de la muchacha a la vez que desciende, desabotonando varios de ellos de la camisa y dando los primeros signos de que más abajo hay un par de tiernos bultos coronados por unos rosados y primerizos pezones. El portero libera los pechitos de su pequeño sosten y empieza a sorberlos consiguiendo que la muchacha no cierre los ojos por miedo o temor, sino para sentir más intensos esos primeros besos de hombre que están recibiendo sus pechos. La mano derecha de la muchacha peca de revelar la dignidad que toda hembra está acostumbrada a ocultar y tomando la cabeza del varón la acaricia agradeciéndole el gracioso trato que le está dedicando. Sintiendo la caricia de la mano de la muchacha en su cabeza Antonio se da cuenta que la tiene en el bote. Se incorpora y desamorzadando la moza y lanzando la pelota de goma que a la fuerza le introdujo, al suelo, da por fin un primer beso a la chica con total consentimiento de esta. Johana tiene dificultades para abrazar el ancho tronco de su portero pero aún así lo hace lo mejor que puede con el poco cariño que hasta el momento ha aprendido a dar. La relación de ambos vecinos toma las habituales etapas que les suele tomar a una pareja de enamorados; primero se desnudan, él le come el sexo, ella hace lo mismo un rato después hasta que en un arrebato de pasión y valentía él le introduce el miembro en el orificio vaginal por muy virgen que sea este. Cuando al cabo de ese rato de adoraciones y caricias el pene se le introduce, sabe ella que el esperado momento por fin ha llegado, por fin ha conocido de quien se trataba el príncipe azul en que tanto soñó…. y tan cerca que lo tenía……….. tan cerca………… La cintura del portero salta encabritada encima de las abiertas piernas de la muchacha. – aaaaaah aaaaaah aaaaaah aaaaaah aaaaaah aaaaaah. Es tan grande, y dura, y le ha hecho tanto daño al entrar, pero ahora le gustaría tenerla para siempre más dentro de si. La muchacha espera no tener que compartir a su amante con nadie.. y quien querría coger con este hombre viejo, sucio, gordo y maloliente…

Desde el funeral

Luego de perder a su esposa un hombre descubrirá a su hija.

Abrí la puerta, prendí las luces y atravesé el vestíbulo con la cabeza gacha, me quite el abrigo y lo tiré en el sofá, mis manos reposaron un rato sobre el respaldo como para tomar fuerzas, inspiré hondo y me decidí a subir las escaleras para acabar de una vez por todas con lo que sería uno de los momentos más difíciles de mi vida. A través del corredor iba pensando como se lo diría a mi padre, desde que mamá había enfermado de cáncer él no comía, no dormía, no trabajaba, y desde que los médicos le dijeron que no había cura no dejaba de beber. Estaba acabado, el hermoso hombre que había sido, apuesto y galán, mi héroe y mi máxima aspiración era ahora un ser derrotado por el dolor y el alcohol.
Suspiré… estaba frente a la puerta de entrada con la mano en el picaporte, lo giré y el cuadro que se abrió ante mí fue devastador, no pude evitar que las lagrimas corrieran por mis mejillas, mi padre estaba sentado en el piso con una botella de licor en una mano, recostado por el borde de la cama descansando su cabeza sobre la foto de mamá. Me miró y trató de incorporarse pero le fue imposible, quiso engancharse por la manta para impulsarse y volvió a resbalar, mi llanto era cada vez más fluido y me hinqué de rodillas al lado de mi padre, lo miré entre las cortinas de lágrimas y lo abracé.

-Se fue cierto?
-Si papá… lo siento tanto!- sollocé.
Me sentía tan impotente con 28 años y al frente del equipo de oncología del hospital no había podido hacer nada más que paliar el dolor de mi madre mientras moría. Lloraba por ella y por mí, por su dolor y el mío. Pero sobre todas las cosas lloraba por el dolor de mi padre, por su soledad y por la devoción con que la había amado. Porque ahora se quedaría solo y sumido en la nada del silencio más absoluto.
Decidí que no podía permitirlo, ya había perdido a mi madre, no podía permitirme perder a mi padre.

Mi tía Toña se encargó de contratar un servicio de catering para aquellos que se quedaban con nosotros durante el velatorio, y me ayudó con los papeles que debía arreglar, todo fue muy rápido gracias a la ayuda de la familia, si hubiese tenido que hacerlo sola no imagino qué hubiera sucedido. El funeral fue precioso, las amigas de mi madre dos de ellas cantantes corales prepararon hermosas canciones para acompañarnos, se fijaron muy bien de seleccionar las preferidas de mamá, además al ser mi madre tan querida en la ciudad no faltaron las ofrendas florares y las tarjetas de consolación. Mi padre permanecía indiferente, más sobrio que nunca, desde que se enteró de la muerte de su compañera, no había bebido una sola gota.
-La voy a despedir como se merece hijita- me dijo.
Yo pensé que su gesto era alentador y que no volvería a beber, dentro de mi dolor me sentí esperanzada.
Pero al volver del cementerio de “La esperanza”, mi padre se encerró en su cuarto y no quiso salir a comer ni a atender a las visitas que traían sus condolencias durante los siguientes dos días. Estaba preocupada, como médica sabía que necesitaba tiempo pero también alimentos, y como hija sentía su dolor y sabía que lo estaba ahogando en licor.
Después de esos tensos dos días mi padre salió de la habitación de mamá y tuvimos una pequeña charla en la que él me prometió no beber más y volver a trabajar en sus negocios. No cumplió.
Intente contratar una señora para que cuidara de él pero la echó a los tres días arrojándole una botella de Vodka. Casi terminamos en un juicio, una vez más debí hacerme cargo.
Todo se complicaba, casi no dormía pensando en él y en cómo ayudarlo a salir de la depresión. Así que llame a Val, mi mejor amiga para consultarle…

-No se Ing, no me parece una buena idea… tu padre esta jodido y tu ya tienes bastante…
– Pero sigue siendo mi padre no? No puedo abandonarlo ahora
-Si solo fuera por una temporada quizás funcionaria, pero recuerda que los tíos así crean dependencias y tú tienes tu vida
– de qué vida me hablas? Esto es una mierda si dejo que se me vaya mi padre también! Solo quería tener tu apoyo en esto.
-que va tía, sabes que siempre cuentas conmigo, pero sigo pensando lo mismo…
-que cosa
-que tu padre necesita alguien que se lo folle no una hija-enfermera, jajajja
– que te jodas Val!! Siempre con las mismas chorradas, voy a cortar
-Vale pero no te enojes solo era una broma, ya sabes que con ese papurri que te cargas hasta yo le haría el favor jajajaj

Colgué, estaba muy enojada con Valeria, siempre me decía cosas relacionadas con el sexo. No se tomaba nada enserio por mucho tiempo y yo era todo lo contrario, quizás por eso éramos mejores amigas. Sabía muy bien que estaba mojando bragas por mi padre desde que lo conoció en mi cumpleaños 18 y a decir verdad por esas fechas hasta yo las mojaba por él, pero eso pasó y yo me limité a ser hija, ahora también debería ser nursery por un tiempo hasta que el mejorara. Si mejoraba…
Me mudé a fines de julio, los días eran preciosos y mi padre recibió la noticia con mucha alegría, era su única hija y ahora estaba de vuelta en su casa.
Dejó de tomar casi por tres semanas. Yo me ocupaba de todo lo que podía y contraté una chica por horas para el resto. Volvía tarde del hospital y a veces debía salir corriendo por alguna emergencia. En esas ocasiones el me acercaba con el auto y si no tenia para mucho me esperaba e íbamos a algún lugar a pasear. Yo estaba en la gloria, me daba cuenta de que mi presencia le beneficiaba y a mí él me alegraba muchísimo, cuando no bebía era un hombre apuesto y agradable, caballero y atento.
Por esos días fue que caí en la cuenta de que algo diferente me estaba pasando, me volví a sentir como la adolescente de 18 años que espiaba a su padre en los momentos más inesperados.

Una mañana en que creí que el dormía baje a buscar un café para llevarlo al dormitorio, no presté atención en que mi bata estaba abierta, no le di importancia. Tampoco llevaba las gafas ni el cabello recogido al contrario lucia revuelto. Mientras preparaba el café sentí que alguien entraba a la cocina, me sobresalté y me di la vuelta, mi padre abrió los ojos como despertándose y caí en la cuenta de que por primera vez su mirada hacia mí era extraña, como no me decía nada y solo me contemplaba atiné a cerrar mi bata roja y él se despertó de su contemplación.
-papa?
-ehh, hola hija, buenos días es que creo que estoy un poco dormido aun, como amaneciste?
-bien- sonreí- gracias, ya me voy
– sí, claro- articuló

Desde ese día comenzaron mis sesiones diurnas y nocturnas, todas dedicadas a mi padre, debía morder la almohada para no gritar su nombre cuando llegaban los orgasmos. El también cambió conmigo, se volvió más atento si cabe, y comenzó a decirme cosas muy galantes. Aun así, no dejaba de llorar a mi madre y de vez en cuando volvía a beber. Esos momentos eran los peores, debía llevarlo hasta su cuarto, desvestirlo y meterlo en la cama. A sus cuarenta y ocho años mi padre era un hombre muy sexy por lo que yo trataba de hacerlo rápido para ir a mi cuarto.

En una de esas ocasiones, cuando ya me levantaba después de ponerlo en la cama no sin dificultad porque es muy musculoso y alto, noté que estaba dormido y tuve deseos de acariciar su cuerpo para saber cómo se sentía tocar a un hombre tan viril. Acaricié su cara, recorrí su mentón rasposo con dos días de barba y descendí por su cuello hasta tocar su pecho, allí acaricia su suave bello aun sin canas, descendí hasta el estómago y noté que su respiración se aceleraba al igual que la mía, quité mis manos asustada de lo que estaba haciendo y corrí a mi cuarto. Me masturbé como nunca y recorrí mi piel con la misma mano con la que había tocado a mi padre. Me dormí llena de culpa y dolor.

A los seis meses de vivir así, comencé a salir con un doctor del hospital, muy atractivo. Nuestros encuentros eran fugaces y no pasaban de los toqueteos en la guardia y un par de besos. Habíamos arreglado para encontrarnos fuera del hospital, yo planeaba permitirle que de una vez por todas apagara todo el fuego que llevaba contenido, a cambio le entregaría mi virginidad. Si! Aun era virgen, como creen que se llega a Jefa de oncología de un hospital si te dedicas a las juergas y el sexo? Siempre mis metas estuvieron antes que el placer.
José pasaría a buscarme a las ocho y me llevaría a cenar, después ya veríamos… ese era el plan. A mi padre no le agradó mucho la idea pero me animó diciendo que nunca salía y que disfrutara de mi juventud, le pedí que no bebiera y el sonrió. Yo lucía un precioso vestido para la ocasión, era rojo de tirantes y se ceñía a mi cuerpo perfectamente, no era muy corto ya que siempre me gustaron a media pierna, pero a cambio tenía un escote muy interesante que me llegaba hasta la mitad de la espalda, de modo que no me puse bra. Mi padre nos despidió, en la puerta lo noté extraño, un poco cortado con José, quien lo saludó con un apretón de manos corto y rápido.

La cena fue exquisita, José no sacaba la vista de mi escote y mis labios, y a mí me gustaba sentirme tan deseada. Luego de salir del restaurant caminamos por la plaza y contemplamos la fuente en plan de enamorados. Al subir a su coche el ya no aguantó más y me besó, yo le correspondí sacándome las gafas para profundizar el beso. El me miró y me dijo que tenía unos hermosos ojos azules, yo lo volví a besar y me estrechó aun más, abrí mi boca y el deslizó su lengua para entrelazarla con la mía, eso fue como un latigazo para mi cerebro, comenzó a bajar un tirante de mi vestido y a recorrer el trayecto que iba desde mi cuello hasta uno de mis pezones para engullirlo voraz. Yo gemía y acariciaba sus cabellos y su espalda, el de vez en cuando me propinaba pequeños mordisquitos. Deslicé una mano por su paquete, estaba bastante duro, el metió su mano entre mis muslos y yo abrí las piernas para recibir su masaje
-mmmm…si José que bien lo haces…
-me tienes loco Ingrid, quiero follarte ya!
– espérate un poquito vamos a tu casa y te prometo que la pasaremos bien mmmm
-Interrumpiendo su masaje, dejándome a medias y con un fugaz beso en los labios, arrancó su coche y comenzó a conducir hacia su departamento.
Yo no estaba muy segura de querer hacerlo con José pero de lo que si estaba segura era de que si no me quitaba todo el deseo acumulado explotaría.
Casi llegando al departamento sonó mi celular, no iba a atender pero era mi padre así que lo hice.

-si papá? Sucede algo?
-ya te folló?- su voz sonaba quebrada, al parecer estaba ebrio
-qué dices? No entiendo
– si ya te la metió ese bastardo!
-papá estas ebrio, voy a colgar…
Antes de colgar sentí un ruido seco y ya no se oyó nada mas… me asusté muchísimo y le dije a José que debía marcharme, él se enfureció
-siempre es igual ese viejo está loco y tu vas a enloquecer con él
– ese viejo es mi padre, imbécil, y te guste o no, no puedo cambiarlo! Pegué el portazo y corrí por la calle para parar un taxi. El taxista no atinó a decir nada, seguramente advirtió mis lágrimas y se llamó a silencio.

Al abrir la puerta de casa, corrí hasta la habitación de mi padre, el estaba en el mismo lugar donde lo encontré cuando le di la noticia de la muerte de mi madre, pero no había botella de licor en sus manos ni el portarretratos de mamá.
Me arrodillé…
-papá estás bien?
-mi padre me miró y pude notar que aunque había bebido no se encontraba ebrio sino mas bien confundido
-qué haces aquí?
-me preocupe por el ruido en el teléfono
-ah eso, solo boté uno de los adornos horribles que había en la repisa, nunca me gusto…- mi padre me contemplaba recorriendo cada parte de mi cuerpo- sobre la llamada… perdona no se en que estaba pensando, ya eres adulta…
-no te disculpes papá…
– estaba pensando que quizás lo mejor será que vuelvas a tu casa, yo creo que es una buena idea…
Me puse a llorar, no por el sino por mí, porque no quería dejarlo, porque lo deseaba como hombre y me odiaba por hacerlo, por lo que estábamos sintiendo.
-ya…vale… no quieres que esté aquí contigo…
Mi padre me tomó ambas mejillas con las manos…

– No mi vida, no es eso…
– No he podido ayudarte sigues bebiendo soy una inútil- sollozé
– No mi vida, tú me has ayudado mucho, ya no bebo por lo que antes bebía, pero por este motivo necesitas irte, volver a tu vida…
Advertí cierto enigma en sus palabras pero no me quería dar por vencida.
-dime papito, en que puedo ayudarte, dime cómo y lo haré no importa lo que sea, necesito saber qué sucede
Una lágrima rodó por la mejilla derecha de mi padre y presionando mi rostro con sus dos manos acercó sus labios a los míos depositando un pequeño y corto beso.
-Yo me estremecí, todas las fibras de mi cuerpo se tensaron, quería más…
-No lo entenderías mi niña, y yo no quiero perder a mi hija, ya perdí a mi esposa.

Se hizo la luz y para mí se abrió el cielo… mi padre sentía lo mismo que yo! Me acerque a él y acerque mis labios a su oído izquierdo. Susurré
– Y si te dijera que tu hija siente lo mismo? Y si te dijera que ella tampoco quiere perder el padre pero lo necesita de otra forma…?
– Mi niña…- susurró mi padre.
Recorrí la corta distancia hasta sus labios y lo besé, el estaba atónito, profundicé el beso y mordí su labio inferior. Se despertó de la sorpresa y me estrechó entre sus brazos, abrí la boca y me recorrió con su lengua. Desesperada abrí su camisa y acaricié ese pecho que tan perdida me traía, el me ayudó y le arranqué la camisa en dos movimientos. El hizo lo propio con mi vestido del que me deshice levantando los brazos.
-No sabes cuánto he soñado esto papá…
-y yo mi niña, y yo- susurraba mi padre, se detuvo y me miró a los ojos, pude ver su deseo abrasándolo, pero fue un caballero y me preguntó- Estás segura de esto?
-estoy segura de que te amo y en cuanto a lo otro espero que seas un buen profesor…
-quieres decir…
-que serás el primero… y el último

Mi padre volvió a besarme y comenzó a bajar por mi cuello lamió mis pezones y prestó atención a cada uno, mordiéndolos y chupándolos hasta que me hizo tener un orgasmo con solo metérselos en su boca. Yo me refregaba contra el deseosa de que me poseyera, pero él se tomaba su tiempo. Bajé mis manos hasta su pantalón y le desabroché el cinto y la cremallera, en unos segundos se deshizo de la prenda y cuando volvió a mi descendió hasta mi cueva, yo sabía lo que intentaba pero nunca había recibido ese tipo de caricias, no sabía que esperar. Corrió mi tanguita blanca y abrió mis labios, yo temblaba al sentir su tacto.
-mi niña, que hermoso coñito tienes
-es tuyo papiii- gemia- haz con él lo que quie….ahhhhhhhh
Mi padre había atrapado mi clítoris con su lengua y lo tenía preso. Es cierto eso que dicen de ver todos los colores. Yo no podía pensar en nada solo sentir, presionaba con mi mano suavemente su cabeza para que me diera más y mas placer.
-ssiiii papitooo, asiii, damee mas, dame mass, siii
-nenita que rica estás, de quien es la nenita?
– tuya papiii, no pares por favor, no pares, aaahhhhh

Mi padre lamia mi chochito cada vez más rápido y cuando me acercaba se detenía para alargar las sensaciones, en uno de esos aceleres todo estalló, explotaron dentro de mi cerebro miles de fuegos artificiales y me quede como muerta. Mi padre subió hasta mis pechos y siguió besándolos y lamiéndolos.
Cuando volví en mi, acaricié su pelo y lo besé sintiendo mi propio sabor. Lo acosté en la cama y bajé hasta su miembro
-querida… no tienes que hacerlo
-lo quiero… enséñame -le dije
Mi padre me mostró mediante algunas instrucciones como comenzar a mamar su miembro, encontré exquisito ver como disfrutaba esta caricia, como su cara se transformaba a causa del placer.
-mmmmmmmmmmmmhhhh sigue así nenita ahhhhh sigue asi no paresss
– papi lo estoy haciendo bien?- susurraba yo
-uhhhhhffff muy pero muy bien…

De pronto sentí que su pene volvía a crecer y él me aparto poniéndome boca arriba sobre las sabanas y besándome.
-Ingrid… lo voy a hacer, de acuerdo?
Yo no contesté, solo me reí y lo besé. Sentí me mi padre hacía fuerzas para entrar en mí y aunque asustada me sentí dichosa, por fin tendría a mi padre adentro. Ya no necesitaría mis dedos, el me daría placer.
-mmmmmm, pa… duele
– si chiquita, es que estás apretadita, lo haré más despacio…
-no! Hazlo de una solo vez, quiero sentir como me abro para tí…
-mi padre me beso en los labios y mordió uno de mis pezones mientras empujaba de una sola vez.
-Yo sentí como si hubiesen rasgado una tela, sufrí unos segundos y después me abracé a él para que continuara aunque aun me dolía.

Comenzó a moverse muy despacio, pero cuando escucho mis primeros gemidos aceleró el ritmo.
-mmmmsi, si asi mmmm, papí te siento tan adentrooo
-estoy adentro mi nenita, uuhhhggg siii
-aahhhh papí mas rápido, ayyyy siento algooo
-shhh todavía no mi niña aun hay mas…
Mi padre jugaba conmigo, me llevaba al borde del precipicio y me hacia volver…
-aayyyy papiiii, ya vieneee mas rápido mas mas ra-pi-doooo
-ahhhh uhgggg siiii arggggghhh siii vamos mi niña, vamos
Mi padre aceleraba una y otra vez, hasta que sentí que tenía el tercer o cuarto orgasmo de la noche.
Mi padre sacó su miembro y yo lo agarré con las pocas fuerzas que tenia, lo masturbé y lo metí en mi boca imitando el vaivén copulatorio…
-donde lo quieres mi niña…

Mi padre aceleraba sus embestidas y yo sentía que no aguantaría mucho, lo saqué de mi boca y le dije que donde él quisiera, así que el aceleró sus movimientos y descargó su leche en mi boca, yo me esforcé por no dejar caer nada aunque un poco cayó sobre mis pechos y lo levanté coqueta con mi dedo para luego chuparlo con mis labios.
-arrrhhhhhgggg ssiii arrgghhh que bien!!- rugía papá
Caímos rendidos los dos,, abrazados y satisfechos, era el inicio de algo que cada vez sería mejor.
Me levanté a la mitad de la noche a tomar una ducha y volví a la cama, me dolía un poco pero solo eso, un poco. Al otro día cuando abrí los ojos lo encontré succionando uno de mis pezones, con una de sus manos perdida entre mis muslos acariciándolos…
-mmmm, veo que no perdemos el tiempo eh?…
-sabes nenita? Tu madre jamás me dejó correrme en su boca, gracias…
-mmmm, y que mas no quiso hacer mamá? Hay que recuperar el tiempo perdido…
Mi padre se sorprendió…
-Pues nunca quiso que la viera con otro hombre o hacerlo de a tres, y esas cosas. Oye no te lo estoy pidiendo eh?
-jajaja, ya se… bueno quizás podríamos conversarlo… Nos besamos y amamos una vez más. Lo que vino después… vino después.

Espero que les haya gustado mi relato, acepto críticas constructivas ya que me gustaria mejorar mi estilo. Cariños. Magary

Mi hermano Aldo descubre mi secreto

Dos semanas después de que el viejo Fermín, así se llamaba el viejo dueño del campo donde vivíamos y que me desvirgo mi colita el día que cumplí 12 años, me follaba otra vez en su sala, mientras mami no estaba, creí ver que alguien espiaba.

Pero no le di importancia en ese momento ya que la calentura era más fuerte, el viejo siempre me follaba por mi culito, porque no me quería dejar premiada. Eso me decía siempre. Y como de costumbre después de follarme me mandaba a bañar. Al salir de la casa del viejo me dirigía para la casillita en donde vivíamos a buscar la ropa para cambiarme después del baño, entre en la casita como si nada, entre en la habitación que compartíamos con mis tres hermanos varones, creyendo estar sola y me acosté para masturbarme un ratito. Mientras frotaba mi almejita como loca, entro en la habitación Aldo, mi hermano mayo que tenía en ese tiempo unos 19 años. Me asuste mucho y quise salir rápido de la habitación pero este no me dejo, me agarro del brazo y me dijo.- Te vi con el viejo, en que mierda andas pendeja, vas a ver se lo voy a contar a papá……….. Puta……..

Llorando le suplicaba que no cuente nada, que lo hacía por la familia, que el viejo me follaba para que no nos echara de la casa, nos quedáramos en la calle y sin trabajo. Mi hermano me miro con cara de asco y me dijo.- Puta de mierda vas a hacer todo lo que yo te pida, con razón el viejo no te deja hacer nada y quiere que solo estudies no porque eres una niña, sino porque eres su puta y como la puta que sos me la vas a chupar y sin quejarte, entendiste. Asentí con la cabeza.

Aldo saco su polla y me dijo chupa puta, dale que te voy a hacer tragar toda mi leche… agarre su polla con mi mano y la puse en mi boca, mientras Aldo me decía.- Dale puta, dale… en eso me agarro de los pelos y comenzó a menearse mas y mas rápido, su polla entraba y salía de mi boca con mucha brutalidad, tanto así que por momentos me ahogaba. Lo único que podía hacer era chupar y llorar, ni el viejo era tan bruto. Pero Aldo estaba como loco, bombeaba y bombeaba más y más y cuando acabo casi me ahoga con su leche, pues su polla me llego hasta la garganta. Me empujo y caí sentada de cola en el piso de madera de la pequeña casita. Me miro y me dijo lávate bien y sácate toda la leche del viejo, porque hoy vas a tener que prepararte bien, no sabes la que te espera esta noche…. Puta….

Después de cenar, Aldo siempre daba una vuelta por la caballeriza en compañía de Jaime, mi otro hermano de 18 años. Pero esta vez me lo pidió a mí, que lo acompañe, Jaime y Rogelio de 16 años se quedaron y aprovecharon a descansar más temprano.
Mientras caminábamos a la caballeriza, Aldo con una varilla en la mano me levantaba mi faldita y pinchaba mis nalgas. Entramos en la caballeriza y Aldo preparo todo rápido para que pudieran trabajar al otro día sin complicaciones, monturas, lazos y todo lo necesario. Mientras yo sentada en una lata vieja de pintura, esperando mi castigo.

Al terminar, Aldo me ordeno que me quitara las bragas y la remerita, yo era bien chatita, no tenía nada de pechos, es mas ni siquiera menstruaba, a mis 12 años. Y bueno, obedecí, comenzó pellizcando mis pezones demasiado fuertes, tanto que me queje, y él me dijo.- Calladita putita, sino te va a ir peor, entendes. Te dejas follar por ese viejo y conmigo te quejas basura. Mira lo que te traje me dijo, y saco una zanahoria bastante grande y gorda.- Es la más grande que encontré y no es para que te la comas pendeja, es para que te la meta en el culo. Mis lágrimas comenzaron a correr por mi cara. Y pensar que papi no dejaba que mis hermanos me trataran mal. ¿Pero, qué podía hacer?

Aldo se sentó en la lata y me ordeno que me recostara sobre sus piernas boca abajo y así lo hice. Luego comenzó a meterme un dedo en mi ano si lubricar y me dolió mucho. Por suerte se dio cuenta entonces escupió mi raya y siguió metiéndome sus dedos en mi culito, cuando quiso meterme sus dedos en mi almejita, le grite que no que ahí no. Que el viejo nunca me metió nada, que era virgen y que solo me chupaba porque podía quedar embarazada. Por suerte se detuvo y mi almejita siguió virgen por un tiempo más. Pero Aldo estaba que explotaba, su polla pegada a mi barriga, estaba dura como piedra, abrió mi raya escupió varias veces y comenzó a penetrarme con la zanahoria. Despacio metía y sacaba la zanahoria, y así hasta que logro metérmela toda, esa zanahoria media unos 20cm y era gruesa, más gruesa que la polla del viejo y de Aldo. Metía y sacaba cada vez más rápido y más rápido tanto que me empezó de tal manera que me produjo un orgasmo intenso. Aldo me bajo de sus piernas y con la zanahoria en mi culo me ordeno que se la chupe. Baje su pantalón, saque su polla y me la metí en la boca, le mame hasta las bolas, estaba como loca y poseída. Ahora si disfrutaba de esa mamada, sobre todo sentada en el piso para que la zanahoria no se saliera. Aldo me tenia de los pelos entrando y saliendo su polla de mi boca, me sacudía con furia y eso comenzaba a gustarme y excitarme tanto que me produjo otro orgasmo.

Cuando acabo su leche parecía que me iba a salir por la nariz, de la cantidad que largo. Yo seguía en el piso con la zanahoria en mi culito y masturbándome. Aldo me levanto de pelo y me dijo que estaba perdonada por lo del viejo, que esto sería un secreto mientras el viejo no me desvirgue mi almejita. Que igual el seguiría jugando conmigo. Nos acomodamos la ropa, ate mi pelo mientras Aldo le daba la zanahoria a uno de los caballos y tranquilos, sin decir una palabra nos fuimos para la casa…. Espero que les allá gustado mi segundo relato. Tengo mucho más para contarles. Imagínense, de tan chiquita tan putita, como me dice mi hermano todavía!!!!!

Cogiendo con mi Suegra…

Estando sin ver a mi novia por 2 años… tuve que buscar consuelo y desahogo… y quien mejor que su mama. Así todo queda en familia…

Hola el relato que les voy a contar es real, por lo tanto voy a utilizar nombres falsos.
Diremos que yo me llamo Alberto y tengo 24 años, yo tuve una relación con una chica llamada Luisa, la cual tiene una madre que cuando yo la conocí, que fue hace 6 años… era una señora gordita. La cual no llamaba mi atención en lo más mínimo.

Yo dure con Luisa 6 años de noviazgo, en el cual hace 2 años su mama comenzó a consumir productos dietéticos y a hacer mucho ejercicio… ella adelgazo y comenzó a tornear su cuerpo. Me di cuenta del cambio y no niego que comencé a mirarla con ojos de deseo, sobre todo cuando regresaba de hacer ejercicio, se veía… ¡¡¡súper sexi!!!
Yo no podía dejar de mirarla y no dejaba de fantasear con ella, pues era una de esas mujeres maduras, elegantes y con buen cuerpo…
Ella es una mujer morena, cabello negro y lacio, alta, cara elegante, buenas tetas, pero lo que más llamaba mi atención era su culo. Ella es una mujer con caderas anchas y culo parado y redondo… ella se parece algo a la actriz mexicana “Isaura Espinoza” de hecho, en una ocasión le comente a mi novia el parecido de su mama con dicha actriz y me dio la razón.
Mi relación con Luisa iba bien, pero cuando llevábamos 5 años de noviazgo, ella se fue a estudiar a la capital y por obvias razones se iría a vivir allá.
Ella se fue, pero todas las noches después de ir a la universidad pasaba a casa de su Mama para hablar por teléfono con mi novia… pues aprovechaba que ella todos los días le hablaba.
Gloria… que es el nombre de mi suegra, es madre soltera, solo tubo a Luisa y vive sola.

Todas las noches que yo pasaba, mi suegra me esperaba para hablar con mi novia por teléfono y después me invitaba a cenar. Después le hacía un poco de compañía y como a las 11 de la noche me iba a mi casa. Pues vivimos en el mismo edificio, solo que en diferente piso.

Pero para no hacerla más de emoción, lo sexual comenzó una ocasión que ella me pidió de favor que si podía pasar a checar un apagador de luz, yo le dije que sí y pase ese mismo día a las 4 de la tarde, pase antes de irme a la escuela. Pero justo cuando estaba haciendo eso…
Ella me dijo: Me voy a meter a bañar rápido… ahorita salgo.
Yo le respondí: Ok
Y se metió a bañar, yo seguí con lo que estaba haciendo y minutos después salió del baño envuelta en una toalla y con el cabello mojado… se acercó a mí y yo pude ver sus tetas apretadas por la toalla… se veía muy sexy…
Y me pregunto: ¿Cómo vas?
Yo respondí: Bien… ya casi termino…

Entonces respondió: Que bien… entonces me voy a arreglar. Se dio la vuelta y se fue a su cuarto a arreglar… yo mire su trasero en lo que ella se dirigía hacia su cuarto, era enorme y estaba muy ajustado a la toalla, se marcaban sus redondas nalgas cuando caminaba, yo moría de ganas de acercarme a ella y quitarle la toalla… pero solo la mire. Pero enfrente de ella había un espejo y se dio cuenta que cuando camino, yo deje de trabajar y la mire mientras ella caminaba… cuando la vi a los ojos por el espejo, solo desvió la mirada.

Yo era prácticamente de la familia, pues llevaba más de 5 años de relación con su hija, mi suegra me pedía mil favores y yo la apoyaba en todo lo que ella me pedía…

En otra ocasión, una noche me pidió que si el fin de semana la podía acompañar a hacer unos pagos en el banco, pero como eran muchos pagos los que haría, pues me dijo que si le podía ayudar.
Yo le dije que sí y quedamos que el sábado yo pasaría por ella a su casa a las 9 de la mañana.
El sábado pase por ella como habíamos quedado, cuando llegue… toque el timbre, pero no me abrió, estuve tocando durante un rato… y después de un rato me abrió… salió envuelta en una toalla… pero a diferencia de la ves anterior… esta era más pequeña.
Y me dijo: Perdón, pero me estaba bañando…
Entre y la salude, le di un beso en la mejilla y le dije: Ok, no se preocupe.
Ella me dijo: Pero tú tienes llaves de la casa… ¿no?
Yo le respondí: Si… (Yo tenía llaves de su casa, por que como les dije, ellos me pedían favores y luego no estaban, así que cuando eso pasaba yo entraba a su casa con las llaves)
Entonces me dijo: Pues hubieras entrado… por mí no hay problema…
Entonces le dije: Pues si… ahora para la otra…
Y me dijo: Pues… bueno, me voy a arreglar… y de fue a su cuarto.
Cuando se dio la vuelta mire su culo y no estaba cubierto, pues la toalla no lo tapaba… al darme cuenta de eso, me fui atrás de ella… mirando su culo al desnudo.
Ella se dio cuenta y me pregunto un poco sorprendida: ¿Qué paso?
Y le respondí un poco titubeante: Es que… voy al baño… (Pues el baño está enfrente de su cuarto)
Ella me dijo: Ah… Ok. Y se metió a su cuarto.

Hicimos todo lo que teníamos que hacer y terminamos como a la 1 de la tarde y ella me invito a comer… para ser honesto mi suegra se veía espectacular, traía puesto un vestido como de imitación de seda que se veía… ¡¡¡Deliciosa!!! Su culo parado y sus tetas redondas.
Terminamos de comer y me dijo que si podía acompañarla a SEARS a comprar unas cosas… el chiste es que me pase todo el sábado con ella, pues a su casa regresamos como a las 8 de la noche… justamente para hablar por teléfono con Luisa.

Después de hablar con mi novia, nos pusimos a ver un rato la TV y en ese momento…
Me dijo: Tengo un dolor en la espalda… creo que dormí mal.
Yo le dije: ¿Quiere que le dé un masaje?
Ella respondió: ¿En Serio…?

Yo dije: Si…
Entonces me dijo: Bueno…
Así que me senté detrás de ella y ella se sentó en la orilla del sillón de la sala, ósea… yo abrí mis piernas y se sentó enfrente de mí… y comencé a masajear su espalda.
Comencé por los hombros y poco a poco fui bajando mis manos por toda su espada… ella gemía y se retorcía, parecía que le gustaba.
Cuando de repente ella se reclino para enfrente… yo puse mis manos sobre sus costillas, debajo de sus axilas… cuando hice eso, ella se echó para atrás y se recargo en mi pecho, yo me comencé a calentar pues después hiso su cabeza a un lado y dejo su cuello enfrente de mi cara.

Y dejándome llevar por mi calentura… puse mis labios sobre su cuello y comencé a besarlo, ella solo cerro los ojos y lo disfruto… al ver que su reacción fue esa, yo inmediatamente puse mis manos sobre sus grandes tetas y comencé a acariciarlas… ella me dejo durante un buen rato yo siento que fue como 5 minutos… sus tetas eran muy firmes, comencé a sentir como sus pezones comenzaron a ponerse duros… entonces los apreté y ella se dejó, no hizo nada.
El problema fue cuando baje mi mano por su abdomen y toque su vagina… cuando hice eso… inmediatamente se quitó y me dijo: ¡¡No Beto!!! ¡¡¡Esto, está mal!!!
Yo me sorprendí y le dije: Si… perdóneme…
Ella me dijo: No sé qué me paso, pero esto no debió de haber pasado…
Yo le dije: Si… tiene razón.
Entonces se fue a su cuarto y solo me dijo: Buenas noches.
No sabía que hacer pues estaba excitado pero también me sentía apenado, me quede como 15 minutos viendo un rato la TV en su casa y después me levante y me fui a mi casa.
Y cuando iba cerrando la puerta, ella salió y me dijo: Perdóname… no es que no me haya gustado, pero no está bien que tú y yo hagamos ese tipo de cosas… pues eres el novio de mi hija…
Yo le dije: Al contrario… perdóneme usted a mí.
Y ella me dijo: Entiendo cómo te sientes, por qué estamos igual… los dos estamos muy necesitados y la carne es débil… y de esto que paso nadie se tiene que enterar.
Yo le dije: Si… está bien.
Entonces me despedí de beso y me fui.

Pero en toda la noche no pude sacarla de mi cabeza, así que como a las 2 de la madrugada y sin pensarlo mucho fui a su casa.
Y como yo traía llaves, abrí la puerta con mucho cuidado y entre a la casa, me fui directamente a su cuarto, abrí la puerta y lo primero que hice fue quitarme toda la ropa y después me metí a su cama.
Ella despertó inmediatamente, prendió una lámpara de su tocador…
Y me dijo: ¿¿Qué haces aquí??
Yo respondí: Nada… y me acerque a besar su cuello, pues sabía que a ella eso la volvía loca.
Entonces me dijo: No puedes estar aquí… pero no hiso nada por quitarme de encima de ella.
Entonces le pregunte: ¿¿No?? ¿¿Esta segura??
Y en ese momento levante su camisón de dormir, acaricie sus piernas y puse mi mano sobre su calzón intentando bajarlo… inmediatamente ella dijo: ¡¡No!! No hagas eso… pero no hiso ningún movimiento para impedirlo.

Yo le susurre al oído: Nada más tantito… ¿¿Sí?? La verdad es que la deseo… estoy muy caliente.
Entonces dijo: ¡¡Ahí dios…!! ¿Por qué me haces esto…?
Y me miro a los ojos y me dijo: Si no fueras el novio de mi hija… otra cosa seria…
Yo la mire a los ojos y le dije: Nada más tantito… nadie se va a enterar…
Entonces me dijo: Bueno, pero no me vallas a coger, ¿¿Eh??
Yo le dije: No… solo déjeme acariciarla…
Entonces dejo que le quitara su calzón, cuando lo quite completamente.
La acaricie y le metí mis dedos en su vagina durante un rato y ella gemía en voz baja…
Y comencé a besar sus tetas sobre su camisón
Después me acerque a ella y bese su cuello.
Ella solo me decía: Mira que cosas me haces hacer… y gemía…
Yo acerque mi pene a su vagina y ella me decía en voz baja: No… está mal que tú y yo cojamos…
Yo solo le dije: Nada más tantito… ¿Sí? Me muero de ganas…

Ella me dijo: No… esto está mal… entonces la bese en la boca y cuando ella contesto mi beso, yo puse mis manos en su trasero con la intención de que abriera sus piernas y lo hiso… cuando abrió las piernas, deslice mi pene por su vagina que estaba súper mojada y la penetre.
Ella gimió y dijo: ¡¡¡Ay… no mames!!! Te dije que no…
Yo le dije: Nada más tantito… ¿¿Si?? y comencé a moverme…
Ella me respondió: Ahhh… pero, nadie se puede enterar de esto… ¿¿Ehh??
Yo le respondí: Nadie… Y seguí cogiéndola…

En ese momento ella perdió toda la timidez y el temor y abrió completamente sus piernas y me comenzó a besar con mucha pasión. Se notaba que era una mujer que tenía mucho tiempo desatendida.
Se quitó toda su ropa y quedo completamente desnuda, entonces yo comencé a besar sus grandes tetas, tenía unos pezones grandes y muy suaves, ella me dijo: Que rico, hazlo… pero no dejes de cogerme…
Yo le dije: Ok…
Entonces ella dijo: ¡¡¡Esto es lo que tanto necesitaba!!!
Yo seguí cogiéndola con todas mis fuerzas… y ella gemía como una perra en celo… nunca había escuchado a ninguna mujer gemir de esa manera y tan fuerte.
Me decía: ¡¡¡Ay… si!!!! Así… ¡¡Déjate Venir!! ¡¡¡Dame con todo!!
Yo me calenté tanto que comencé a tratarla como una puta, agarraba sus tetas, las mordía, tocaba todo su cuerpo con mis manos y ella se escurría por mis manos mientras y gemía al sentir mi pene.

Después levante sus piernas y las puse sobre mis hombros, eso hiso que mi penetración fuera hasta el fondo de su vagina y cuando lo hice ella dijo: ¡¡Ay… no mames!! ¡¡Esto me encanta!!
Yo la cogía con todas mis fuerzas y ella gemía y gemía… casi gritaba, aparte me di cuenta que es una mujer que le gustaba decir groserías cuando cogía.
Me sorprendió y me prendió mucho, pues en todo el tiempo que llevaba de conocerla nunca la había escuchado decir ni una grosería, de hecho era una señora muy educada… pero en ese momento no paraba de decirlas.
Y me eso me excito mucho… pues que ella se portara de esa manera y me hacía sentir que no me estaba cogiendo a mi suegra.
Después le dije: Le quiero dar por atrás…
Ella me pregunto: ¿¿Por el culo???
Yo le respondí: No… por la vagina, pero quiero tener su culo enfrente…
Y me pregunto: ¿¿Para qué??
Le conteste: pues… me gusta mucho su culo…
Entonces se voltio, se puso en 4 y me puso su enorme culo enfrente de mi… yo lo mire, lo toque…
Y le dije: ¡¡Ayyy..!! Que buen culo tiene suegrita…
Ella volteo su cara, me miro y me dijo: Ahorita no soy tu suegrita…
Yo le pregunté: ¿¿Ahh… no?? ¿¿Entonces?? Y le metí mi pene por su vagina y la comencé a coger de perrito… ella gemía y apretaba y mordía su almohada…
Y después me dijo:¡¡¡Soy tu PUTA!!! Así que trátame como eso… como tu PUTA.
Yo la seguí cogiendo… no podía creer lo loca y puta que era mi suegra, se ve que le encantaba que la cogieran y tenía mucho tiempo que no la cogían… agarre su culo con mis manos y la cogí con todas mis fuerzas.

Ella comenzó a gritar y me dijo: ¡¡Ay… no mames!! ¡¡Que chingon me estas cogiendo cabron!!!
Yo no le dije nada, solo seguí cogiéndola y poniendo mi pene hasta el fondo de su vagina, después de tanta calentura que sentía por cogerla, la comencé a agarrar a nalgadas.
A ella le gustaba, pues gritaba cada que la golpeaba
Y después me dijo: Más fuerte… ¡¡¡Pégame más fuerte cabron!!!
Y yo lo hice, le pegaba con todas mis fuerzas y ella gritaba muy fuerte cada que le pegaba.

Después me dijo algo que jamás espere que me dijera, dijo: ¡¡Quiero que me cojas por el culo!!
Era algo que yo nunca había hecho, pero no lo dude, saque mi pene y lo puse en su culo.
Mi pene se deslizo fácilmente por su culo, se ve que anteriormente ya le habían dado por ahí… después ella abrió el cajón de un buró que tiene alado de su cama, saco un dildo y lo puso adentro de su vagina… Ella se masturbaba mientras yo le daba por el culo.

Pocos minutos después me dijo: ¡¡Me voy a correr!!
Y comenzó a gritar muy fuerte… yo la seguía cogiendo por el culo y ella se masturbaba súper rápido…
Después que ella termino, dejo de masturbarse y me dijo: ¡¡Quiero que me llenes mi conchita con tu leche!!
Entonces saque mi pene de su culo y lo puse en su vagina, comencé a cogerla y ella gemía cuando la cogía…
Y poco después termine adentro de su vagina… y ella sintió porque cuando eyacule…
Ella dijo: ¡¡¡Ay… no mames!!! ¡¡Que rico!!
Después saque mi pene y me acosté enzima de ella…
Ella suspiro y me dijo:¡¡Qué bueno estuvo esto!!
Yo dije: Si… Ya tenía muchas ganas de hacer esto…
Me pregunto: ¿De cogerme?
Yo le respondí: Si… está bien buena…
Y ella me dijo: Lo tenemos que repetir, ¿¿Ehh??
Yo le dije: ¡¡Claro!!!

Después ella y yo platicamos que nadie se podía enterar de esto, pero ella y yo seguimos cogiendo durante mucho tiempo, mi novia nunca se enteró, pero después ella y yo terminamos… Pero yo seguí viendo a su Mama en otros lugares… íbamos a hoteles, la llevaba a mi casa cuando no estaban mis papas… ella y yo nos convertimos en amantes, pues solamente nos veíamos para coger. Pues ella es una fiera en la cama… el día de hoy la sigo viendo de vez en cuando, pero solo es para eso…

Con mi hija en el centro comercial

Para celebrar que acaba de cumplir los dieciocho añitos, me llevo a mi hija de compras al centro comercial

A veces vamos de compras con mamá, pero hoy hemos decidido ir nosotros solos, porque sabemos muy bien que haremos algo más que mirar blusitas y faldas. Hoy vamos a follar en el centro comercial. Te he dicho que te vistieras de la forma que a mi me gusta y tu, mi niñita puta, me has hecho caso, como siempre.

Se te ve guapísima con tu faldita a cuadros, cortita, ligera y tu blusita que deja el ombligo al descubierto, es tan evidente que no llevas nada debajo que tus pezones marcan la tela como dos garbanzos. Lo que no es tan evidente, pero yo lo sé, es que tampoco llevas nada debajo de la falda, y lo sé porque antes de entrar en el coche te he mandado que la levantases para comprobarlo. Verte ahí, en medio de la calle, con tu falda levantada y enseñando el coñito depilado a todo el que pasaba ha sido suficiente para ponerme la polla tiesa al momento, las ganas de follarte ahí mismo han sido increíbles, tanto es así que cuando hemos entrado en el coche me he sacado la polla y te he pedido que me la chuparas, lo haces tan bien, me das un gusto tremendo, me ha costado concentrarme en la conducción mientras notaba tu boca, tu lengua, repasando la cabeza y deslizando arriba y abajo, bien húmeda, a punto he estado un par de veces de llenarte la boca de leche, pero me he aguantado porque se que correrme en tu coño o en tu culo va a ser mucho mejor.

Cuando hemos llegado al centro comercial, he aparcado en el parking exterior, así en el camino hasta la entrada he podido meter la mano debajo de tu falda y devolverte el placer que me has dado en el coche. Se que te ha gustado, te costaba andar con mi mano entre tus piernas, jugando con tu clítoris, te notaba vibrar de placer y eso ha hecho que paremos un par de veces a besarnos. Me gusta como me besas y por eso te devuelvo los besos con la misma pasión, las lenguas jugando y mis labios chupando los tuyos, estirándolos, tus labios devolviéndome el chupeteo, tan delicioso que mi mano ha ido más lejos, metiendo un dedo, dos dedos dentro de tu coño, doblándolos y moviéndolos rápido, notando como te ponías más y más caliente, más y más mojada. Cuando te he notado al borde del orgasmo, he parado y hemos entrado en el centro comercial. Nuestra entrada ha sido espectacular, tus pezones duros como piedras parecía que iban a reventar la tela de la blusa, mi polla se nota claramente en el bulto de mi pantalón, tus muslos están brillantes de los jugos que rezuman de tu coño, vamos de la mano y por tu forma de andar, con los muslos juntos y el paso incierto, pareces recién follada. Pero no es así, más bien al contrario: estás a punto de ser follada.

Lo bueno de ir de compras a estas horas es que la mayoría de clientes son mujeres, así nos evitamos que algún pesado nos siga como una mosca que va a tu miel. Ha sido excitante ir de una tienda a otra, te he hecho buscar cosas en los estantes inferiores, de forma que todo el culo te quedaba al aire al agacharte, sin poder evitarlo te he manoseado cada vez que lo has hecho, debía gustarte porque has tardado más de lo necesario en levantarte. En las escaleras mecánicas te he dicho que abrieses las piernas y tu obediente las has abierto tanto como has podido, había gente detrás y han tenido una preciosa vista, por si acaso te he levantado un poco la falda para que no tuviesen dudas de que mi putita va desnuda debajo de su faldita, en el ascensor de cristal también te la he levantado y, además, te he metido los dedos, estabas empapada y un par de personas han mirado desde abajo, cuando te lo he dicho al oído he notado que te ponías muy caliente y es que, hija mía, eres muy puta y te encanta que el mundo lo sepa.

Por fin hemos llegado a la tienda en la que pienso follarte. Sin entretenernos mucho, hemos buscado la falda más corta que hay, una que es casi un cinturón, y hemos entrado en el probador. Es un poco estrecho, lo que nos obliga a estar bastante juntos, mejor para nuestros propósitos. Te has quitado la falda que llevabas y te has puesto la que hemos cogido, escandalosa, te deja todo al aire, se te ven las nalgas y, en cuanto te mueves, tu rajita que da expuesta, una delicia, tanto que no he podido evitar tocarla otra vez, caliente, mojada, un roce en el clítoris y abres las piernas, pones un pie sobre el taburete dejando el interior de tu coño expuesto, pongo saliva en mis dedos y lo froto, más saliva, sabe delicioso, no puedo aguantar más y me saco la polla del pantalón, tiesa, enhiesta, te miro a los ojos mientras froto la cabeza contar tu clítoris y tus labios y puedo ver en ellos esa mirada de puta, de perra que se muere por tener lo que más le gusta en este mundo, la polla de su padre dentro de su coño.

Te sujeto por las caderas y empujo, lento pero firme, con decisión, entrando suavemente y deslizando cada centímetro de mi polla en tu interior, notando como se abre a mi paso, el placer es intensísimo y tu cara me dice que tu notas lo mismo, la tengo completamente metida y aún empujo un poco más, hincándome bien adentro. Me detengo un momento que aprovechamos para besarnos, estas empezando a gemir en mi boca, tu culo se mueve, nervioso, indicando que no puedes más, que necesitas que te empiece a follar en serio. Y lo hago. Saco la polla, despacio, hasta que sólo tienes la cabeza dentro, y doy un empujón, para meterla de un golpe, jadeas. Repito la operación, sacándola un poco más rápido, otro empujón, esta vez un poco más fuerte, otro jadeo mas intenso. muevo las caderas, un par de veces hacia los lados, haciendo hueco y empiezo a meterla y sacarla, mas lento y suave al principio, aumentando progresivamente el ritmo y la fuerza de los empujones a medida que tus jadeos se van convirtiendo en gemidos, estoy seguro que que nos están oyendo al otro lado de la cortina, aunque no me importa aprovecho la excusa para volverte a besar y acelero las embestidas, ahora te estoy follando en el aire, abrazados, sujetando tu culo y con tus piernas enlazadas detrás del mío, tienes tantas ganas de tener mi polla hincada que las aprietas y tengo que hacer fuerza para deslizar la polla hacia afuera pero eso ayuda a que entre cada vez con más fuerza, hasta el fondo, me encanta como suena la polla entrando y los huevos golpeando. Mis dedos rozan el agujerito de tu culo, uno de ellos lo frota suavemente, hace rato que esta empapado con tus jugos por lo que, con una leve presión se desliza dentro, lo meto hondo y lo muevo, puedo notar la polla a través de la pared del coño, la presiono de forma que roce aún más tu interior al entrar y salir y eso hace que no puedas contener el primer orgasmo, que viene salvaje, al galope, te beso para ahogar tus gritos mientras noto los espasmos de placer en tu cuerpo, los movimientos descontrolados de una perrita en celo que se corre de gusto.

Saco la polla mientras te recuperas, ronroneando. La tengo hinchada, venosa, tan tiesa que parece más gorda que nunca, me pregunto si te cabrá en el culo ya que he decidido metértela por ahí también, se que te encanta y sonrío al recordar las veces que, en casa, has tomado tu desayuno sentada sobre ella, meneando el culo mientras la tenias completamente dentro, hasta que la sacábamos para que pudieras tomarte tu lechita. Si, decididamente te cabrá en el culo.

El probador es estrecho y al ponerte de espaldas a mi e inclinarte llegas a tocar la cortina con la cara, ésta se abre lo suficiente para que si alguien se fija pueda verte mientras tu padre te da por el culo, es una situación muy morbosa y no me entretengo mucho. Deslizo un par de veces la polla ente tus labios, empapándola, añado un poco de saliva en tu culo, pongo la punta contra el agujero y aprieto. La cabeza entra rápido, te sobresaltas al notarla, y te imagino abriendo al boca cuando notas todo el mango deslizándose adentro, hasta quedar los huevos pegados al coño. Te doy un pellizco en el culo, me encanta como lo meneas al hacer eso, es como si me ordeñases la polla con él. Otro pellizco, una nalgada y empiezo a follártelo, despacio al principio pero subiendo el ritmo, añado algún pellizco más cuando noto que empiezas a jadear de nuevo, me inclino sobre ti y alcanzo con mi mano tu clítoris, le pongo un dedo a dada lado y masajeo, rápido, en círculos. Noto que te vas a correr de nuevo y decido dejarme ir contigo, en cuanto siento tus contracciones me corro, echando largos chorros dentro de ti, llenándote el culo de leche.

Nos arreglamos lo justo y salimos del probador, tu todavía con la falda indecente que, por supuesto, vamos a comprar. El dependiente de la tienda no se lo puede creer cuando retira la etiqueta de la prenda, esta viendo tu coño recién follado y mi leche corriendo por tus piernas y mientras volvemos al coche son varios los que se vuelven a mirarnos. En el camino de vuelta a casa me la chupas otra vez, limpiándola de los restos de leche y jugos, yo conduzco con una mano, acariciándote, jugando con tu clítoris hasta que te veo doblarte en el tercer orgasmo. Cuando lleguemos a casa, te voy a volver a follar, querida hija.

Mi primera vez con Dogo!!

Hola a todos los que me leen, este es mi primer relato en esta página, tenia otros en otra página, pero esta cerro sin avisar a nadie, y todos los relatos se perdieron, así que volveré a redactarlo para compartirlo con ustedes y espero que sea de su agrado.

Empezare por presentarme y describirme, por obvias razones no diré mi verdadera nombre, ni donde vivo, eso se los dejo a la imaginación, lo que si les puedo decir es como soy físicamente, soy una chica normal, nada fuera del otro mundo, completamente común, alta, mido 1.74, de complexión delgada, cabello castaño ondulado hasta la cintura, y pechos ni grandes ni chicos, pero eso si bien paraditos, caderas anchas y un culito respingon.Y les voy a contar mi primera experiencia en el mundo zoofilico.

Todo empezó un verano en el que tuve que cuidar del perro de mi mejor amiga, se llamaba Roque y era un Dogo, todavía no era muy grande y cada vez que te descuidabas lo tenias enganchado a ti intentando follarte y a mi me daba mucho asco pero le debía muchos favores y tuve que quedarme con el perro. Esa misma noche la pasamos muy tranquilos porque estaba triste. A la mañana siguiente cuando me desperté me lo encontré en la cocina lamiéndose su pene y no pude evitar mirar como se lo lamía y una cosa por mi ardía, sería la curiosidad de tener ese miembro dentro mío???

Después de comer me relaje un poco en el sofá y el perro se acostó delante mío y volvió a sacar su pene y no podía apartar la vista de aquello, hacia tiempo que no follaba y el deseo de que me dieran me ardía. Me quede d0rmida y cuando desperté me lo encontré encima del sofá mirándome, yo no sabia que hacer, intente bajarlo pero hacía mucha fuerza y otra vez saco su miembro, como incitándome al pecado quería que Dogo me hiciera suya como una vulgar perra. Una vez llegado la noche, comencé a cumplir mi fantasía.

Me quite toda la ropa y llame a Dogo, mientras yo me frotaba mi vagina le frotaba su pene despacio para que tardara más en venirse, me unte mermelada y me la unte en mis grandes tetas y Dogo empezó a chuparmelas, yo estaba súper caliente, su lengua aceleraba mi sangre. Dogo tenia todo su miembro fuera, para ser un perro la tenia grandota, estábamos en el suelo disfrutando de nuestro placer mutuo cuando Dogo decidió que ya era hora de hacerme suya se me abalanzó sobre mi dejándome debajo de el mirando hacia arriba y empezó a moverse como un loco, al principio no me la metía, yo estaba un poco asustada, no me lo podía quitarle encima, estaba salivando mas y en unos de mis movimientos para escapar de esa casi violación me la consiguió meter por la vagina, me la clavo hasta el fondo, al principio seguía intentando que me soltara pero luego deseaba que siguiera, estaba como loca, me sentía su perra no paraba de decirle cosas como: “follame como la perra que soy!!! Dame que me gusta, Cojeme Dogo Cojeme que soy una Perra!!!.

El que tuviera su miembro adentro d mi me ponía mas cachonda, mientras el me cojia yo me retorcía los pezones. Cuando estaba a punto de venirme se le salio y yo sin dudarlo me di media vuelta para que me la metiera por el culo a lo que el entendió a la perfección. Ahora si que me sentía una perra, a los pocos segundos nos corrimos a la vez y nos quedamos recostados en el sofa y Dogo mientras tanto me lamia mi vagina.

No quiero decir con todo esto que solo me gustan los perros, también me gustan los hombres, pero el estar con un perro es un placer aparte.Lo que si puedo decirles es que el sexo con un perro es algo que se disfruta y que también es algo que siempre lo tendrás en secreto, por eso utilizamos este medio para contactar con personas con gustos similares, y finalmente es decisión de cada una.

Masturbacion nocturna…

Hola cariño,te contare lo que sucedio anoche en mi habitacion…

Me fui acostar ,pero no tenia con que jugar, recorde que tenia una botella de plastico duro,asi que la saque le unte lubricante y me aplique un poco en mi clit. ,no me entraba la maldita botella,pero me la meti de una mientras me tocaba…

Comence a mojarme mas,como la botella no era tan larga como la de vidrio no pude hacer lo de la pared(colocar mi culo contra la pared y en medio la botella,ejerciendo presion para metermela).

Pero hice algo mejor; al lado de la puerta de mi habitacion,esta un buro, un mueble pequeño de 2 cajones que va al lado de la cama…

Como sabia irian a buscarme para preguntarme por la tarta que el perro se comio,(deje una tarta en el patio y el perro se la comio,no dije nada para que no nos regañaran)

Me fui a sentar ahi a oir que decian mientras me masturbaba,oia a mi mama, a mi papa y a mi hermana, en otro momento tanto ruido me hubiese cortado el rollo

pero iba tan salida, que segui masturbandome,cuando estaba apunto de correrme…me levante.

Y fui a la came me sente en la esquina con un pie sobre la cama el otro en el suelo y moviendome con un va y ven, primero lento, luego rapido,corte cuando estaba apunto de correrme y me recoste sobre la cama.

Comenze a meter y sacar la botella y salive y puse la saliva en mis dedos pero de mi boca al coño se cae la saliva y comence a imaginar que era tu semen,asi que de nuevo comence a llamarte,primero por tu nombre,luego te decia ven cariño,comeme el coño,si eres bueno te puedo preparar un postre…comeme papi vamos, al decir eso como siempre, entre gemidos y con voz entre cortada me ponia aun mas caliente.

Luego volvi a ponerme saliva en el coño y comence a decir,llename de tu saliva,quiero sentirme muuuuuy humeda…luego me dio sed…pero no podia parar,ya iba demasiado caliente para ir por agua,asi que segui hablando,sabes que cariño ahora quiero que me des de beber tu saliva…

Y entre saliva y saliva mi coño se humedecia,asi que podia meter mas la botella y bommmmm termine corriendome,entre espamos,gemidos y sudor,termine tan cansada, que me quede asi,con la botella dentro,hasta que mi vagina empezo a contraerse y la expulso.

Me dio calor y seguia sudando,baje a ducharme,mi madre me miraba raro pense habia dejado lubricante en mi boca o saliva en mi cuello o nose…pero no dijo nada y me meti a bañar…

En el baño volvi a tocarme recordando lo que minutos antes habia hecho y…me corri de nuevo,aunque esta vez fue mas rapido y lo disfrute menos porque en el baño no puedo hablarte cariño,no debo ,si mis padres me escuchan pensaran ya estoy mas loca,si es que se puede…