Los mirones se unen a la orgía

Aunque nos pillase un poco lejos de casa, solía ir con mis amigos a un parque bastante grande que había cruzando el río donde ya dejaba de haber ciudad y comenzaba a haber campo y bosque. Éramos cuatro los que nos juntábamos, Ernesto el alto, Raúl el gordo (Aunque en verdad estaba rellenito ná más), Dani el moreno y finalmente yo mismo. Todos nosotros entre los catorce y los quinces y mas vírgenes que el aceite de oliva. Para un grupito de colegas tan inseparables eso del sexo era algo que entre nosotros estaba a la orden el día, tanto que hasta nos pajeábamos todos en grupo, pero cada uno con la suya, que conste.

Tanto tiento juntos y tanta confianza entre nosotros nos permitía estar todo el rato hablando de sexo al no tener que reprimirnos a la hora de hablar de lo primero que se nos pasase por la cabeza, aunque solo fuese una cosa, sexo. Pero últimamente andábamos mas salidos que de costumbre y la razón era por que habíamos descubierto una zona del parque, ese parque al que siempre íbamos, en que las parejas se ponían a follar. Nosotros habíamos estado con la mosca pegada a la oreja desde que Dani nos hubiese contado aquel rumor que había oído de su hermano mayor, pero no había sido hasta varios meses después en que nos atreviésemos a ir a explorar. El sitio en cuestión se encontraba en la zona mas apartada del parque, junto al río, en donde no había ni calzadas, ni columpios, ni zonas ajardinadas, ni nada de nada. Solo árboles y arbustos, pero tantos que se hacía el sitio perfecto para estar relativamente a escondidas. Era un domingo por la mañana algo temprano, así que en seguida dimos con una pareja que se lo montaban de pié contra un árbol. Se veía por la ropa y la edad que habían pasado la noche de juerga y acaban el final de la fiesta con un buen polvo. Nada mas mirarnos los uno a los otros tras un arbusto, estábamos ya todos apretando pantalón por delante. Nos Miramos y nos entró la risa tonta, pero la aguantamos en silencio y volvimos inmediatamente otra vez la vista a la pareja, aquella pareja en la que el chico empotraba a la chica contra el árbol. A medidas que contemplábamos la escena nuestra calentura se incrementaba y de frotarnos el paquete pasábamos a pajearnos dentro del pantalón hasta que ya uno de nosotros era el primero que no aguantaba mas, se la sacaba y se la comenzaba a cascar abiertamente junto a los demás, momento en el que entonces los otros tres le seguía y al final acabábamos encogidos en nuestro escondite, con los pantalones por los tobillos y dándole fuerte a la zambomba hasta que uno por uno íbamos regando el arbusto con nuestro semen. Aquella primera vez no se quedó en la última. Siempre íbamos a ver si teníamos suerte y pillábamos a alguna pareja haciéndolo como buenos voyeur que éramos ya. Para nosotros era muchísimo mejor que las películas pornos con lo que nos enviciamos a aquello, sobre todo las primeras semanas en las que íbamos incluso aunque fuese imposible que hubiese alguna pareja por que hiciese demasiado frío o por que fuese una hora rara.

Andábamos en el parque, jugando al futbol en donde siempre, hasta que nos hartamos y nos juntamos para decidir que otra cosa podíamos hacer por que todavía teníamos otra hora antes de que nos tuviésemos que ir cada uno a su casa. Hacía una semana que no íbamos al picadero del parque por lo que uno de nosotros, Raúl precisamente, fue el que propuso de ir. Ante la posibilidad de ver a una pareja follando y hacernos una buena paja aprobamos la propuesta de inmediato. Los cuatro nos pusimos andando hacia la arboleda del extremo solitario del parque por nuestro propio atajo. A medida que ya nos íbamos adentrábamos en la zona andábamos con cuidado de hacer el menor ruido posible, encorvados para que no fuésemos muy visibles y atentos a nuestro entorno. De no muy lejos vino el ruido masculino de un jadeo de fuerza que se repetía contra mas nos acercábamos. Estábamos hecho un escuadrón de espionaje, andando sigilosamente los cuatro juntos entre los árboles y la maleza hasta que vimos a la pareja tras unos arbustos altos desde donde el espectáculo no solo se veía bien. Yo me coloqué entre Raúl y Dani, sintiendo la mano de este último apoyándoseme en el hombro. No era la típica pareja de veintañeros. Él debía tener unos treinta y algo, pero ella en cambio estaría por los treinta y tenía un cuerpo espectacular, unas tetas gordas con unos pezones grandes que se sacudían estando ella de rodilla mientras se la chupaba al hombre que la llevaba adelante y atrás por la cabeza con bastante energía. Incluso se la podía oír atragantar. Los dos estaban completamente desnudo aunque conservando el calzado siendo la primera pareja que veíamos que se habían desnudados prácticamente del todo. Veíamos perfectamente como el culo del hombre se apretaba y como su polla entraba y salía de la boca de la chica a su voluntad. La polla me apretaba pesada en los calzoncillos y fui yo en esa ocasión el primero en bajarse la cremallera para sacársela. Intentaba sincronizar mi paja a los del movimiento de él cuando uno de nosotros, no se quién, tuvo que pisar una rama, de las gordas, que crujió bien fuerte. La pareja paró de repente y el tío giró la cabeza en nuestra dirección.

-¡¿Quién cojones hay ahí?! – Preguntó, pero no era la primera vez que estaban apunto de pillarnos y nos quedamos quietos en completo silencio, preparados para salir pitando si se acercaba. En cambio el hombre no se movió, ni tan siquiera parecía mosqueado – ¡¿Hola?! ¡Si quieres mirarnos adelante que no nos importa, pero si te apetece apuntarte puedes hacerlo! – Boquiabiertos, nos miramos al escucharlo sin que ninguno se atreviese a decir o hacer nada. Haciendo girar a la chica de espalda a donde el suponía que andábamos escondidos, la hizo poner a cuatro patas y para nosotros comenzó a abrirle el coño con las manos, metiéndole los dedos y ocasionalmente la polla – ¡¿Ves?! ¡Mira que chochete te estás perdiendo! ¡Únetenos y sal a follártelo! – Estaba asustado, y también muy excitado con la provocación e invitación de aquel hombre, y sabía que no era el único por que mis amigos continuaban con cara susto pero tan empalmados como yo.

-*¿Qué hacemos? ¿Vamos?* – Dijo bajito Ernesto a los otro.

-*No se… ¿Os atrevéis?* – Pregunté atacado mirando de vez en cuando a aquel coño que se prestaba a nosotros, algo realmente tentador para un adolescente virgen.

-*Si,… vamos, vamos – Dijo decidido Raúl sin quitar ojo de cómo ahora el tío la penetraba de lado para que los viésemos.

Podía haber sido un trampa del hombre para que saliésemos del escondite para rompernos la cara o cualquier otra cosa por el estilo pero ante la posibilidad de follar por primera vez fuimos saliendo uno por uno tras del arbusto como polillas hacia la luz. El hombre al vernos a los cuatro se extrañó, parando e invitándonos a acercarnos mas cuando se le pasó la sorpresa. La chica también giró la cabeza para vernos sin llegar a decir nada.

-Valla tela ¿Erais cuatro? ¿Pero cuantos años tenéis vosotros? – Nos preguntó él. Cada uno dijo su edad, subiéndonos un par de años para parecer mas adultos aunque estaba claro que para el hombre no dejábamos de ser unos púberes aun así – ¿Habéis follado alguna vez?

-Yo casi una vez – Le respondió Raúl intentándose hacer el guay.

-Ya bueno… – Respondió riéndose por la tontería que había dicho este y haciendo luego como si no lo hubiese oído – ¿Quién quiere ser el primero en sentir un coño de verdad? Veamos ¡Tú! Acércate – Dijo señalándome.

Llevándome con él de rodillas al suelo, frente al culo en pompa de la chica, me hizo acercarme mas a ella. Bajé mis pantalones todo lo que pude, con torpeza por el ataque de nervios que estaba padeciendo, y mi polla quedo apuntando tiesa hacia el coño rosado de la mujer. Echándome sobre ella un poco, froté con fuerza mi polla contra su coño, sintiendo como mi capullo se rozaba contra sus labios menores que se encontraban húmedos. Bajando la mano ella, se encargó de que mi polla encontrara el agujero correcto al primer golpe que di. Una oleada de placer salió de allí donde mi polla iba entrando en su vagina, aumentando el goce contra mas la penetraba, algo que no duró mucho por que mi polla no muy grande aún. Mis caderas se pusieron en movimiento, haciendo respirar agitada a la chica con mi novel miembro. Llamando el hombre a mis amigos, lo cuales contemplaban viciosos, lo fue situando uno a cada lado y al cuarto frente a ella. Dani, que era precisamente el que se había puesto delante, se contrajo de gusto al sentir como la mujer chupaba su miembro e iba moviendo la cabeza lentamente. Quedándose con una mano para aguantarse, agarró ahora la polla de Ernesto al que se puso a masturbarlo. El pobre de Raúl nos miraba desamparado mientras se masturbaba viéndonos caminando entre Dani y Ernesto con angustia. Explotando de la excitación, se pegó a Dani y acercando su rabo a la boca de la mujer esta pasó a chupar la de él, turnándose las pollas de ambos. Las caras de mis amigos eran de absoluto placer, como debía ser la mía, mirando atentamente a lo que le hacían como si todavía no nos lo creyésemos. Entre los cuatro formábamos un cuarteto musical de jadeos. Escuchándosele mas alto que a los demás, Ernesto gemía casi tan rápido como iba la mano de la chica sobre su polla.

-¿Te vas a correr ya? – Le preguntó el hombre a Ernesto que asintió sin aliento para hablar – Vente aquí donde tu amigo y hazlo dentro, sin miedo – Le dijo haciéndome a un lado para que Ernesto ocupase mi lugar.

Entre las piernas de ella, volvió a surgir su mano para agarrar la de Ernesto y colocarla bien. Mi amigo la penetró de una sola vez, follándola sin moverse mucho hasta que al minuto le fue entrando una serie de espasmos con los que se estaba corriendo en el coño de aquella mujer. Todos no perdimos ojo del momento, mirando a nuestro colega sufriendo su orgasmo con la cara contraída menos la boca que la tenía abierta. Nos habían hablado ya del condón, de las ETS y demás, pero la tontería de la edad no nos dejaba pensar en nada de eso y ahora que sabía que podía correrme dentro de aquel coño aguardaba ansioso a que Ernesto se apartase para volver con lo que había dejado. Y así lo hice, en cuando mi amigo sacó su polla con un sonido pringoso, aun con algo de semen en la punta, me coloqué tras ella y la penetré sin ayuda. Tal vez por la corrida de Ernesto, o por lo que se había excitado en aquel tiempo, la vagina de la chica estaba mucho mas húmeda, mas resbaladiza, e incluso mas caliente. Bombeando todavía mas rápido que cuando había estado antes, mis caderas comenzaron a hacer ruido al chocar con su culo, ganándome las miradas furtivas de mis amigos. Me había puesto infinitamente mas cachondo con aquella pausa y habiendo regresado con tantas ganas ya sentía que no me quedaba mucho por correrme y al igual que con Ernesto mi respiración iba a toda máquina.

Sin saber por qué exactamente podíamos corrernos dentro sin miedo, si es que tomaba anticonceptiva o qué, yo en aquel preciso momento, a punto de correrme, hubiese continuado aunque me hubiese dicho aquel hombre que la podría dejar embarazada, y en toda mi ignorancia, pasotismo y libido (Que en un chaval de quince en su primera vez es mucha) la penetré tan fuerte como me permitieron las piernas antes de reventar en aquel coño increíble. El alarido que pegué fue monumental, notando como el cuerpo se me calentaba de enorme placer y como la polla se me sacudía contra las paredes de la vagina, sumando a la reciente corrida de mi amigo la mía propia que se estarían mezclando en lo profundo del coño.

-Yo también voy a correrme ya mismo – Dijo Raúl viniendo a mi lado sin dejar de pajearse.

La saqué, toda mojada, y me eché a un lado para dejarle ahora a Raul meterla. Apenas en cinco segundo ya se encontraba penetrándola rápidamente, muy rápidamente, de rodilla con una pierna y apoyado con el pié con la otra. Sus huevos se agitaban como un saco lleno de piedras, haciendo ruido al chocar entre las piernas de la mujer. Mientras que Dani no quitaba ojo de cómo se la chupaban, Ernesto y yo nos paseábamos alrededor todavía empalmados y nos habíamos puesto a masturbarnos otra vez.

-Me… coo…rro,… ya – Jadeo con voz ronca Raúl, desplomándose adelante ya viniéndose aunque sin dejar de moverse hasta que ya le dolía.

-¡Quita, rápido! – Le pidió Dani, rodeando deprisa a la mujer para ponerse detrás en donde hizo un lado a Raúl y la fue a penetrar.

Con solo la punta metida, Dani la embistió hasta empujarla adelante. Repitiendo la operación, volvió a embestir y se puso a contraerse. Sus jadeos se intensificaron primero y fueron bajando después. Al retirarse su polla estaba llena de fluidos de ella pero también de nuestro semen, el cual surgió por su coño y resbaló por entre sus muslos al incorporarse de rodillas. Dani se dejó caer de culo en el suelo en donde fue recuperando el aliento junto a Raúl. El hombre se fue a agacharse frente a su esposa a la que la tomó por la barbilla para que la levantase hacia él y poderla besar. Sus lenguas asomaban entre sus labios, chasqueando sus salivas y en cierto modo eso nos ponía mucho estando junto a ellos como si nada. Ernesto y yo aumentamos nuestras pajas sin dejar de mirarlos. Daniel y Raúl nos miraban desde el suelo, todavía empalmados, y se nos unieron con lo de pajearse poco a poco.

-Estos chavales te han llenado bien ¿Eh? – Le dijo él a ella, refiriéndose a la mezcla de nuestras corridas que no dejaba de salir lentamente por su coño. Ella simplemente la miró sin llegar a responderle.

El hombre la tomó para colocarla tumbada boca arriba en el suelo y después se tumbó encima de ella y se cogió la polla para penetrarla. Era increíble lo obediente que se mostraba la chica que se arqueó hacia arriba al sentir que la penetraban con aquel miembro que era mucho mas grande y mas peludo que los nuestros. Estirando los brazos, la mujer agarró las pollas que tenía mas cerca a cada lado que era la de Raúl y la mía. Nos acercamos, sentándonos de rodillas, para que le fuese mas fácil masturbarnos. Teniéndolo cerca, ella abrió la boca con la lengua afuera en un gesto a Ernesto para que se la metiese en la boca y mi amigo no perdió ocasión, inclinando abajo su polla y hundiéndosela entre sus labios que se la saborearon con gran gusto.

Manteniendo una buena coordinación, Raúl y yo éramos pajeados con fuerza y rapidez. Sabía que si seguía así, sin que pudiese controlar yo el movimiento, me acabaría corriendo mas rápido que antes incluso. Enfrente de mí, al otro lado de la mujer y el hombre que la embestía agarrada por las caderas, Raúl se me adelanto y entre los dedos de la mujer se corrió agitado. Su semen fue cayendo en parte del costado y los pechos. El hombre se quedó mirando como se iba corriendo Raúl sin parar de follar y debió de gustarse aquello por que le sonrió a este satisfecho. Pocos segundos después escuchamos a Ernesto metiendo su polla sin volverla a sacar en la boca de la chica y su cara contraída fue un aviso evidente de que se estaba corriendo, aunque casi al mismo tiempo que él, yo también me puse a correrme sobre la chica sin que ella parase de pajearme hasta el final. Con la cabeza medio ida, sentí a Dani caer de rodillas a mi lado que se había estado pajeando todo el tiempo y ahora se disponía a correrse en donde Raúl y yo lo habíamos hecho. Un salpicazo de semen, bien abundante para ser la segunda corrida, calló entre los pechos de la mujer. Entre los tres habíamos puesto perdida a la chica, que jadeaba mas que nunca como si el sentir su cuerpo salpicado de nuestro semen la hubiese puesto muy cachonda.

-Ah… ¡Ah!… ¡Aaah!… ¡Aaah!… – Iba jadeando cada vez mas alto el hombre que se había puesto a penetrarla tan fuerte que el semen sobre la chica iba resbalando por los costado – Me corrooo… ¡¡Aaaaah!!

A bastante distancia se le tuvo que escuchar al hombre gemir, embistiendo sin ritmo a la chica cuando ya debía estar corriéndose dentro. Permaneció quieto, con la polla aun dentro, durante un rato. Nosotros lo mirábamos atentos aunque ya ninguno conservaba erección alguno, tal vez un poco Raúl. La saco el hombre despacio y se puso en pié. Los demás nos levantamos también y ayudamos a la mujer a levantar también. Llegándole por lo menos hasta pasada la mitad de la cara interior del muslo, un reguero de semen le comenzó a caer al poco de ponerse en pié. El semen del hombro se identificaba claramente del nuestro que era muco menos blanquecino y espeso. Tomando ella su bolso, el cual estaba tirado a un lado de un árbol junto a toda la ropa de ambos, sacó un paquete de pañuelitos por empezar y tomando por lo menos tres se limpió la entrepierna. Luego tomó otro y fue uno por uno limpiándonos servicial nuestras pollas ya flácidas. Cuando acabó, se la limpió al hombre que la beso. Mientras, nosotros nos subimos y cerramos los pantalones, mas calmados y felices que nunca. Estábamos por irnos ya, dejándolos allí a los dos besándose pero al vernos él nos llamó.

-¡Vosotros! Si alguna vez nos volvéis a encontrar y queréis repetir ya sabéis – Nos dijo sin separarse de ella.

Todos asentimos con la cabeza agradecidos antes de continuar alejándonos. En cuando salimos de la arboleda, derechitos a la salida del parque, estallamos a comentar lo ocurrido. Fue una lástima pero jamás volvimos a encontrarnos con aquella pareja y no fue por intentos. Aunque nos vinos bien por que a los días cada uno fue quejándose de escozor en nuestras partes sirviéndonos aquello de escarmiento, se suponía. En…FIN.

Relato editado y publicado por Pedivertido

Aunque nos pillase un poco lejos de casa, solía ir con mis amigos a un parque bastante grande que había cruzando el río donde ya dejaba de haber ciudad y comenzaba a haber campo y bosque. Éramos cuatro los que nos juntábamos, Ernesto el alto, Raúl el gordo (Aunque en verdad estaba rellenito ná más), Dani el moreno y finalmente yo mismo. Todos nosotros entre los catorce y los quinces y mas vírgenes que el aceite de oliva. Para un grupito de colegas tan inseparables eso del sexo era algo que entre nosotros estaba a la orden el día, tanto que hasta nos pajeábamos todos en grupo, pero cada uno con la suya, que conste.

Tanto tiento juntos y tanta confianza entre nosotros nos permitía estar todo el rato hablando de sexo al no tener que reprimirnos a la hora de hablar de lo primero que se nos pasase por la cabeza, aunque solo fuese una cosa, sexo. Pero últimamente andábamos mas salidos que de costumbre y la razón era por que habíamos descubierto una zona del parque, ese parque al que siempre íbamos, en que las parejas se ponían a follar. Nosotros habíamos estado con la mosca pegada a la oreja desde que Dani nos hubiese contado aquel rumor que había oído de su hermano mayor, pero no había sido hasta varios meses después en que nos atreviésemos a ir a explorar. El sitio en cuestión se encontraba en la zona mas apartada del parque, junto al río, en donde no había ni calzadas, ni columpios, ni zonas ajardinadas, ni nada de nada. Solo árboles y arbustos, pero tantos que se hacía el sitio perfecto para estar relativamente a escondidas. Era un domingo por la mañana algo temprano, así que en seguida dimos con una pareja que se lo montaban de pié contra un árbol. Se veía por la ropa y la edad que habían pasado la noche de juerga y acaban el final de la fiesta con un buen polvo. Nada mas mirarnos los uno a los otros tras un arbusto, estábamos ya todos apretando pantalón por delante. Nos Miramos y nos entró la risa tonta, pero la aguantamos en silencio y volvimos inmediatamente otra vez la vista a la pareja, aquella pareja en la que el chico empotraba a la chica contra el árbol. A medidas que contemplábamos la escena nuestra calentura se incrementaba y de frotarnos el paquete pasábamos a pajearnos dentro del pantalón hasta que ya uno de nosotros era el primero que no aguantaba mas, se la sacaba y se la comenzaba a cascar abiertamente junto a los demás, momento en el que entonces los otros tres le seguía y al final acabábamos encogidos en nuestro escondite, con los pantalones por los tobillos y dándole fuerte a la zambomba hasta que uno por uno íbamos regando el arbusto con nuestro semen. Aquella primera vez no se quedó en la última. Siempre íbamos a ver si teníamos suerte y pillábamos a alguna pareja haciéndolo como buenos voyeur que éramos ya. Para nosotros era muchísimo mejor que las películas pornos con lo que nos enviciamos a aquello, sobre todo las primeras semanas en las que íbamos incluso aunque fuese imposible que hubiese alguna pareja por que hiciese demasiado frío o por que fuese una hora rara.

Andábamos en el parque, jugando al futbol en donde siempre, hasta que nos hartamos y nos juntamos para decidir que otra cosa podíamos hacer por que todavía teníamos otra hora antes de que nos tuviésemos que ir cada uno a su casa. Hacía una semana que no íbamos al picadero del parque por lo que uno de nosotros, Raúl precisamente, fue el que propuso de ir. Ante la posibilidad de ver a una pareja follando y hacernos una buena paja aprobamos la propuesta de inmediato. Los cuatro nos pusimos andando hacia la arboleda del extremo solitario del parque por nuestro propio atajo. A medida que ya nos íbamos adentrábamos en la zona andábamos con cuidado de hacer el menor ruido posible, encorvados para que no fuésemos muy visibles y atentos a nuestro entorno. De no muy lejos vino el ruido masculino de un jadeo de fuerza que se repetía contra mas nos acercábamos. Estábamos hecho un escuadrón de espionaje, andando sigilosamente los cuatro juntos entre los árboles y la maleza hasta que vimos a la pareja tras unos arbustos altos desde donde el espectáculo no solo se veía bien. Yo me coloqué entre Raúl y Dani, sintiendo la mano de este último apoyándoseme en el hombro. No era la típica pareja de veintañeros. Él debía tener unos treinta y algo, pero ella en cambio estaría por los treinta y tenía un cuerpo espectacular, unas tetas gordas con unos pezones grandes que se sacudían estando ella de rodilla mientras se la chupaba al hombre que la llevaba adelante y atrás por la cabeza con bastante energía. Incluso se la podía oír atragantar. Los dos estaban completamente desnudo aunque conservando el calzado siendo la primera pareja que veíamos que se habían desnudados prácticamente del todo. Veíamos perfectamente como el culo del hombre se apretaba y como su polla entraba y salía de la boca de la chica a su voluntad. La polla me apretaba pesada en los calzoncillos y fui yo en esa ocasión el primero en bajarse la cremallera para sacársela. Intentaba sincronizar mi paja a los del movimiento de él cuando uno de nosotros, no se quién, tuvo que pisar una rama, de las gordas, que crujió bien fuerte. La pareja paró de repente y el tío giró la cabeza en nuestra dirección.

-¡¿Quién cojones hay ahí?! – Preguntó, pero no era la primera vez que estaban apunto de pillarnos y nos quedamos quietos en completo silencio, preparados para salir pitando si se acercaba. En cambio el hombre no se movió, ni tan siquiera parecía mosqueado – ¡¿Hola?! ¡Si quieres mirarnos adelante que no nos importa, pero si te apetece apuntarte puedes hacerlo! – Boquiabiertos, nos miramos al escucharlo sin que ninguno se atreviese a decir o hacer nada. Haciendo girar a la chica de espalda a donde el suponía que andábamos escondidos, la hizo poner a cuatro patas y para nosotros comenzó a abrirle el coño con las manos, metiéndole los dedos y ocasionalmente la polla – ¡¿Ves?! ¡Mira que chochete te estás perdiendo! ¡Únetenos y sal a follártelo! – Estaba asustado, y también muy excitado con la provocación e invitación de aquel hombre, y sabía que no era el único por que mis amigos continuaban con cara susto pero tan empalmados como yo.

-*¿Qué hacemos? ¿Vamos?* – Dijo bajito Ernesto a los otro.

-*No se… ¿Os atrevéis?* – Pregunté atacado mirando de vez en cuando a aquel coño que se prestaba a nosotros, algo realmente tentador para un adolescente virgen.

-*Si,… vamos, vamos – Dijo decidido Raúl sin quitar ojo de cómo ahora el tío la penetraba de lado para que los viésemos.

Podía haber sido un trampa del hombre para que saliésemos del escondite para rompernos la cara o cualquier otra cosa por el estilo pero ante la posibilidad de follar por primera vez fuimos saliendo uno por uno tras del arbusto como polillas hacia la luz. El hombre al vernos a los cuatro se extrañó, parando e invitándonos a acercarnos mas cuando se le pasó la sorpresa. La chica también giró la cabeza para vernos sin llegar a decir nada.

-Valla tela ¿Erais cuatro? ¿Pero cuantos años tenéis vosotros? – Nos preguntó él. Cada uno dijo su edad, subiéndonos un par de años para parecer mas adultos aunque estaba claro que para el hombre no dejábamos de ser unos púberes aun así – ¿Habéis follado alguna vez?

-Yo casi una vez – Le respondió Raúl intentándose hacer el guay.

-Ya bueno… – Respondió riéndose por la tontería que había dicho este y haciendo luego como si no lo hubiese oído – ¿Quién quiere ser el primero en sentir un coño de verdad? Veamos ¡Tú! Acércate – Dijo señalándome.

Llevándome con él de rodillas al suelo, frente al culo en pompa de la chica, me hizo acercarme más a ella. Bajé mis pantalones todo lo que pude, con torpeza por el ataque de nervios que estaba padeciendo, y mi polla quedó apuntando tiesa hacia el coño rosado de la mujer. Echándome sobre ella un poco, froté con fuerza mi polla contra su coño, sintiendo como mi capullo se rozaba contra sus labios menores que se encontraban húmedos. Bajando la mano ella, se encargó de que mi polla encontrara el agujero correcto al primer golpe que di. Una oleada de placer salió de allí donde mi polla iba entrando en su vagina, aumentando el goce contra mas la penetraba, algo que no duró mucho por que mi polla no era muy grande aún. Mis caderas se pusieron en movimiento, haciendo respirar agitada a la chica con mi novel miembro. Llamando el hombre a mis amigos, lo cuales contemplaban viciosos, lo fue situando uno a cada lado y al cuarto frente a ella. Dani, que era precisamente el que se había puesto delante, se contrajo de gusto al sentir como la mujer chupaba su miembro e iba moviendo la cabeza lentamente. Quedándose con una mano para aguantarse, agarró ahora la polla de Ernesto al que se puso a masturbarlo. El pobre de Raúl nos miraba desamparado mientras se masturbaba viéndonos caminando entre Dani y Ernesto con angustia. Explotando de la excitación, se pegó a Dani y acercando su rabo a la boca de la mujer esta pasó a chupar la de él, turnándose las pollas de ambos. Las caras de mis amigos eran de absoluto placer, como debía ser la mía, mirando atentamente a lo que le hacían como si todavía no nos lo creyésemos. Entre los cuatro formábamos un cuarteto musical de jadeos y escuchándosele mas alto que a los demás a Ernesto que gemía casi tan rápido como iba la mano de la chica sobre su polla.

-¿Te vas a correr ya? – Le preguntó el hombre a Ernesto que asintió sin aliento para hablar – Vente aquí donde tu amigo y hazlo dentro, sin miedo – Le dijo haciéndome a un lado para que Ernesto ocupase mi lugar.

Entre las piernas de ella, volvió a surgir su mano para agarrar la de Ernesto y colocarla bien. Mi amigo la penetró de una sola vez, follándola sin moverse mucho hasta que al minuto le fue entrando una serie de espasmos con los que se estaba corriendo en el coño de aquella mujer. Todos no perdimos ojo del momento, mirando a nuestro colega sufriendo su orgasmo con la cara contraída menos la boca que la tenía abierta. Nos habían hablado ya del condón, de las ETS y demás, pero la tontería de la edad no nos dejaba pensar en nada de eso y ahora que sabía que podía correrme dentro de aquel coño aguardaba ansioso a que Ernesto se apartase para volver con lo que había dejado. Y así lo hice, en cuando mi amigo sacó su polla con un sonido pringoso, aun con algo de semen en la punta, me coloqué tras ella y la penetré sin ayuda. Tal vez por la corrida de Ernesto, o por lo que se había excitado en aquel tiempo, la vagina de la chica estaba mucho mas húmeda, mas resbaladiza, e incluso mas caliente. Bombeando todavía mas rápido que cuando había estado antes, mis caderas comenzaron a hacer ruido al chocar con su culo, ganándome las miradas furtivas de mis amigos. Me había puesto infinitamente mas cachondo con aquella pausa y habiendo regresado con tantas ganas ya sentía que no me quedaba mucho por correrme y al igual que con Ernesto mi respiración iba a toda máquina.

Sin saber por qué exactamente podíamos corrernos dentro sin miedo, si es que tomaba anticonceptiva o qué, yo en aquel preciso momento, a punto de correrme, hubiese continuado aunque me hubiese dicho aquel hombre que la podría dejar embarazada, y en toda mi ignorancia, pasotismo y libido (Que en un chaval de quince en su primera vez es mucha) la penetré tan fuerte como me permitieron las piernas antes de reventar en aquel coño increíble. El alarido que pegué fue monumental, notando como el cuerpo se me calentaba de enorme placer y como la polla se me sacudía contra las paredes de la vagina, sumando a la reciente corrida de mi amigo la mía propia que se estarían mezclando en lo profundo del coño.

-Yo también voy a correrme ya mismo – Dijo Raúl viniendo a mi lado sin dejar de pajearse.

La saqué, toda mojada, y me eché a un lado para dejarle ahora a Raul meterla. Apenas en cinco segundo ya se encontraba penetrándola rápidamente, muy rápidamente, de rodilla con una pierna y apoyado con el pié con la otra. Sus huevos se agitaban como un saco lleno de piedras, haciendo ruido al chocar entre las piernas de la mujer. Mientras que Dani no quitaba ojo de cómo se la chupaban, Ernesto y yo nos paseábamos alrededor todavía empalmados y nos habíamos puesto a masturbarnos otra vez.

-Me… coo…rro,… ya – Jadeo con voz ronca Raúl, desplomándose adelante ya viniéndose aunque sin dejar de moverse hasta que ya le dolía.

-¡Quita, rápido! – Le pidió Dani, rodeando deprisa a la mujer para ponerse detrás en donde hizo un lado a Raúl y la fue a penetrar.

Con solo la punta metida, Dani la embistió hasta empujarla adelante. Repitiendo la operación, volvió a embestir y se puso a contraerse. Sus jadeos se intensificaron primero y fueron bajando después. Al retirarse su polla estaba llena de fluidos de ella pero también de nuestro semen, el cual surgió por su coño y resbaló por entre sus muslos al incorporarse de rodillas. Dani se dejó caer de culo en el suelo en donde fue recuperando el aliento junto a Raúl. El hombre se fue a agacharse frente a su esposa a la que la tomó por la barbilla para que la levantase hacia él y poderla besar. Sus lenguas asomaban entre sus labios, chasqueando sus salivas y en cierto modo eso nos ponía mucho estando junto a ellos como si nada. Ernesto y yo aumentamos nuestras pajas sin dejar de mirarlos. Daniel y Raúl nos miraban desde el suelo, todavía empalmados, y se nos unieron con lo de pajearse poco a poco.

-Estos chavales te han llenado bien ¿Eh? – Le dijo él a ella, refiriéndose a la mezcla de nuestras corridas que no dejaba de salir lentamente por su coño. Ella simplemente la miró sin llegar a responderle.

El hombre la tomó para colocarla tumbada boca arriba en el suelo y después se tumbó encima de ella y se cogió la polla para penetrarla. Era increíble lo obediente que se mostraba la chica que se arqueó hacia arriba al sentir que la penetraban con aquel miembro que era mucho mas grande y mas peludo que los nuestros. Estirando los brazos, la mujer agarró las pollas que tenía mas cerca a cada lado que era la de Raúl y la mía. Nos acercamos, sentándonos de rodillas, para que le fuese mas fácil masturbarnos. Teniéndolo cerca, ella abrió la boca con la lengua afuera en un gesto a Ernesto para que se la metiese en la boca y mi amigo no perdió ocasión, inclinando abajo su polla y hundiéndosela entre sus labios que se la saborearon con gran gusto.

Manteniendo una buena coordinación, Raúl y yo éramos pajeados con fuerza y rapidez. Sabía que si seguía así, sin que pudiese controlar yo el movimiento, me acabaría corriendo mas rápido que antes incluso. Enfrente de mí, al otro lado de la mujer y el hombre que la embestía agarrada por las caderas, Raúl se me adelanto y entre los dedos de la mujer se corrió agitado. Su semen fue cayendo en parte del costado y los pechos. El hombre se quedó mirando como se iba corriendo Raúl sin parar de follar y debió de gustarse aquello por que le sonrió a este satisfecho. Pocos segundos después escuchamos a Ernesto metiendo su polla sin volverla a sacar en la boca de la chica y su cara contraída fue un aviso evidente de que se estaba corriendo, aunque casi al mismo tiempo que él, yo también me puse a correrme sobre la chica sin que ella parase de pajearme hasta el final. Con la cabeza medio ida, sentí a Dani caer de rodillas a mi lado que se había estado pajeando todo el tiempo y ahora se disponía a correrse en donde Raúl y yo lo habíamos hecho. Un salpicazo de semen, bien abundante para ser la segunda corrida, calló entre los pechos de la mujer. Entre los tres habíamos puesto perdida a la chica, que jadeaba mas que nunca como si el sentir su cuerpo salpicado de nuestro semen la hubiese puesto muy cachonda.

-Ah… ¡Ah!… ¡Aaah!… ¡Aaah!… – Iba jadeando cada vez mas alto el hombre que se había puesto a penetrarla tan fuerte que el semen sobre la chica iba resbalando por los costado – Me corrooo… ¡¡Aaaaah!!

A bastante distancia se le tuvo que escuchar al hombre gemir, embistiendo sin ritmo a la chica cuando ya debía estar corriéndose dentro. Permaneció quieto, con la polla aun dentro, durante un rato. Nosotros lo mirábamos atentos aunque ya ninguno conservaba erección alguno, tal vez un poco Raúl. La saco el hombre despacio y se puso en pié. Los demás nos levantamos también y ayudamos a la mujer a levantar también. Llegándole por lo menos hasta pasada la mitad de la cara interior del muslo, un reguero de semen le comenzó a caer al poco de ponerse en pié. El semen del hombro se identificaba claramente del nuestro que era muco menos blanquecino y espeso. Tomando ella su bolso, el cual estaba tirado a un lado de un árbol junto a toda la ropa de ambos, sacó un paquete de pañuelitos por empezar y tomando por lo menos tres se limpió la entrepierna. Luego tomó otro y fue uno por uno limpiándonos servicial nuestras pollas ya flácidas. Cuando acabó, se la limpió al hombre que la beso. Mientras, nosotros nos subimos y cerramos los pantalones, mas calmados y felices que nunca. Estábamos por irnos ya, dejándolos allí a los dos besándose pero al vernos él nos llamó.

-¡Vosotros! Si alguna vez nos volvéis a encontrar y queréis repetir ya sabéis – Nos dijo sin separarse de ella.

Todos asentimos con la cabeza agradecidos antes de continuar alejándonos. En cuando salimos de la arboleda, derechitos a la salida del parque, estallamos a comentar lo ocurrido. Fue una lástima pero jamás volvimos a encontrarnos con aquella pareja y no fue por intentos. Aunque nos vinos bien por que a los días cada uno fue quejándose de escozor en nuestras partes sirviéndonos aquello de escarmiento, se suponía. FIN.

En mi luna de miel el mirón me puso más cachonda

-“Que feo aun llueve cariño… no creo que podamos salir por ahora “, le sugerí a mi esposo.

-“Ya casi escampa… ya se acaba y podremos ir a la playa..”, me respondió Carlos con deseos de salir del hotel y pasar el rato de la tarde en las hermosas y espectaculares playas de San Andrés.

Nos encontrábamos con Carlos celebrando nuestra luna de miel desde hace tres días. El con 27 años de edad y yo con 23 años de edad, hacíamos nuestro sueño realidad y finalmente nos casamos y nos jurábamos amor eterno.

Carlos es de complexión mediana, cuerpo grueso por varios años antes de ejercicio, 1.65 m de estatura, ojos cafés, piel canela y calvo. Desde que lo conocí me fascino. Luego durante el tiempo que estuvimos en la Universidad tuvimos una relación difícil pero gracias a nuestros deseos de continuar con lo que nos habíamos prometidos, pudimos conservar nuestra relación. Ahora finalmente, desde hace 3 días, éramos esposos y teníamos muchos planes para el futuro.

-sintiéndome su esposa y con las ganas de compartir todo me dieron ganas de jugar un poco con Carlos ya que no podíamos aun salir y me atreví a decirle “Mi vida por que no mas bien esperamos a que deje de llover y mas bien me consientes….”, siendo sugestiva en mi hablar y mis movimientos soltándome el brassier de mi bikini y dejando mis tiernas y pequeñas tetas solo para sus ojos.

A pesar de que habíamos hecho el amor las pasadas tres noches quería romper con la rutina de tener sexo solo en la cama. Estábamos en la habitación del hotel en frente de las hermosas playas de esta paradisiaco lugar y eran las 11:30 am. Afuera una ligera lluvia echaba a perder los planes de bañarnos en la playa así que tuve la idea de hacerlo con Carlos de nuevo.

Los pasados tres días habían sido similares. Nos levantábamos tarde en la mañana, almorzábamos en el restaurante del hotel, luego en la tarde paseábamos por la Isla o salíamos a centros cercanos y en la noche cenábamos, caminábamos por la playa y luego regresábamos al hotel para pasar las siguientes horas abrazados en la cama con nuestros cuerpos desnudos haciendo el amor hasta ahí muy recatados algo de sexo oral y el arriba y luego yo abajo y así nada mas.

Estábamos recién casados y finalmente tendríamos la oportunidad de organizar nuestras vidas como lo habíamos deseado desde el principio. Y claro, nuestros cuerpos no tendrían ninguna limitante y nos entregaríamos el uno al otro.

No te que ha Carlos le había gustado que intentara excitarlo mas cuando nunca de novios había intentado salirme de mi papel de Novia tierna e inocente, por eso me quise aventurar a ver que podía yo generar en él, -“Ven cariño… ayúdame con la tanga…”, le pedí a Carlos acercándome al balcón de la suite sin darme cuenta pues iba de espalda cuando escuche que me decía –“Estas loca?”, me dijo Carlos al ver que me acercaba al balcón con mi torso desnudo exponiendo mis diminutos senos y luciendo esa delicada tanga de mi bikini, la verdad sentí un cosquilleo y me di cuenta que su reacción me excito más a mi a pesar de ver que él mas que reprocharme lo que quería era ver si era capaz de asomarme desnuda al balcón.

Nuestra suite era en los pisos elevados del Hotel y éste daba con vista hacia la playa, por lo cual pensé que no era fácil que alguien nos viera o de pasar no nos podría reconocer fácilmente, y su acción fue para mi como una orden ha acercarme al balcón y asomarme, di unos pasos cortos primero contoneándome en búsqueda de su deseo y al llegar a la baranda brevemente me asome y al ver turistas en la playa me alcanzo a dar miedo de que me vieran y muy disimuladamente me voltee hacia él para quedar de espaldas, en el balcón había una pequeña silla.

Con voz sensual hice mi petición -“Mi vida… bájame la tanga y regálame esa verga”, le pedí a mi esposo doblando mis rodillas sobre la silla y quedando en cuatro, posición que le gustaría a Carlos porque desde ahí podría ver mi colita y mi cosita que lo volvía loco; yo sabia que allí ya estaba él salido y muy excitado porque jamás me había escuchado pedirle algo así y menos referirme a su miembro como verga.

En las pasadas tres noches la rutina del sexo también había sido la misma. Carlos me preparaba acariciándome y tocándome, luego me desnudaba, jugaba con mi clítoris un rato y cuando yo ya estaba lubricada me penetraba y no me cambiaba de posición hasta que en lo profundo de mi vagina no reposara la primera carga de su esperma.

Durante el tiempo que fuimos novios, Carlos fascinado por mi trasero, siempre me lo acariciaba y hasta en algunas ocasiones me daba besitos en mi ano, pero jamás se atrevía a darme la vuelta o pedirme que lo dejará penetrarme por allí y no se cansaba de repetirme que mi colita era única.

Cuando estaba en la Universidad me di cuenta que mi cuerpo atraía miradas; Mi juvenil cuerpo reflejaba la dedicación a la gimnasia la cual practique cuando niña y después deje, Luego en la universidad complementaba mis estudios dedicando tiempo al gimnasio donde hacia ejercicios cardiovasculares y trataba de mantenerme en forma. Mis 1.63 m de estatura contrastaban con mi busto pequeño y mi colita redonda y paradita que atraían la atención de mis amigos y compañeros de estudio. A pesar de que mis senos eran muy pequeños, mi trasero era por supuesto de su interés y me molestaba mucho que miraran mi culo como un objeto sexual. Luego de terminar mis estudios, hace dos meses empecé a trabajar en una firma y allí mi jefe y el dueño de la compañía ya me acosaban pensando estúpidamente que algún día me llevarían a la cama. Era muy obvio su interés por tener mi trasero solo para sus vergas.

Mi fidelidad con Carlos seguía vigente y no estaba dispuesta a engañarlo y mucho menos ahora que estábamos casados, pues desde que lo conocí solo había estado con él, fue el primero y ahora sería el único. Voltee a mirar y vi como él se bajaba su pantaloneta dejando su verga lista.

Mis palabras generaban un efecto erótico y yo estaba suelta usando fraseos que jamás me había escucho pronunciar, –“Anoche te viniste muy rápido corazón… por eso quiero que me des duro Carlos.. quiero sentirte, quiero ver tu verga bien adentro de mi, dámela toda!!..”, le dije a mi esposo terminándome de acomodar sobre la silla; En ese instante llena de placer y deseo por ser penetrada y con la verga de Carlos acercándose a mi vagina por la espalda tuve una sensación que en medio de mi excitación me produjo una ansiedad y temor que nunca había sentido en mi vida, pues al volver la mirada hacia el frente me percate que en el balcón de la suite de al lado había un hombre joven que nos miraba, y que al ver que lo descubrí espiándonos se escondió entre la columna que separaba su balcón del nuestro.

Aun no se que paso, o porque no reaccione y le conté a Carlos lo que acababa de descubrir, pero estaba tan excitada y en mi mente solo estaba mi deseo de que Carlos me metiera su verga y me hiciera suya allí mismo, hicieron que por el contrario anhelara que nuestro mirón volviera a asomarse; -“Wow….. Todo los de tu oficina debe estar envidiándome en este momento, cuantos quisieran poder meter su lengüita en cualquiera de tus agujeritos ricos”, dijo Carlos al bajarme la tanga y dejar expuesta mi vagina, mis nalgas y mi ano solo para sus ojos y con su verga casi lista para penetrarme, nuestro mirón volvió a asomarse con miedo y deseo de gravar en su mente lo que ni el podía creer que estaba viendo, y por un instante mientras mi esposo me lamia mi vagina y mi ano oportunidad que no iba a perder, se cruzaron nuestras miradas y nos quedamos viendo por un instante a los ojos, instante en que tuve que emitir un gemido que me hizo convulsionar y temblar las piernas del placer que sentía, por un lado mi marido dándome placer y por el otro mi fiel testigo del placer que sentía y hacia que por primera vez pensara el en deseo de que me vieran desnuda sintiendo placer y comportándome como un guarra para los dos. -“..Y ese jefe tuyo daría cualquier cosa por tenerte así…”, agrego Carlos empezando a lamerme la vulva y jugar con mi clítoris, sin pensar en lo que estaba pasando a su lado.

Mientras la lluvia cesaba y el sol aparecía resplandeciente sobre la playa, disfrute al sentir como la verga de Carlos me penetraba, mi mirón no perdía detalle de cada horcajada, y como dando por cierto que al yo permitirle verme sintiendo placer, le daba permiso para que él también sintiera placer, mi mirón se saco su verga y comenzó a frotársela sin quitarme la mirada y se asomaba y se escondía para que Carlos no lo descubriera y se acabara nuestro juego de morbo y deseo, cuando Carlos acelero las penetraciones supe que ya estaría en el momento de llenarme con su leche, yo gemía con mas fuerza para que mi cómplice entendiera que ya estamos por llegar, “ siii… dame mas duro dame tu leche, quiero que me des tu leche” le decía yo a mi esposo pero mirando a los ojos a mi mirón a tal punto que este también termino y de manera descarada apunto su eyaculación hacia donde estábamos, no alcanzo a llegar obviamente, pero en mi propino que me sobresaltara como un acto reflejo, acto que disimule con mi orgasmo que se adelanto por el placer de lo que acababa de pasar, haciendo que Carlos también llegara, nuestro acto duro por casi media hora y me dio dos deliciosos orgasmos, sin que la sensación de placer se me quitara al ver el vidrio del balcón nuestro manchado por el semen de nuestro mirón aunque yo haya sido la única que lo disfruto.

En medio de nuestro placer y por la efervescencia del momento mi esposo mascullo con cierto recelo –“Yeymy amor… me vas a dejar esta noche ser el primero en disfrutar esta belleza?”, me pregunto Carlos retirándome su verga de mi vagina y pasando sus dedos por el hoyo de mi ano muy sutil mente. Y al ver que mi reacción no fue de rechazo sino de un leve espasmo continuo con mas valor -“tu Sabes bebe, cuantos hombres desearían tenerte así en esta posición, desnuda, con esos hermosos labios vaginales brotando de tu cuerpo como una deliciosa fruta lista para ser comida y ese sensacional trasero escondiendo tu mas preciado tesoro?… Sabes cuantos hombres desearían penetrar esta hermosura..?”, volvió a preguntarme Carlos mientras sus dedos acariciaban el hoyito de mi culo.

Durante los años de noviazgo Carlos siempre me acaricio el trasero como insinuando querer tener sexo anal pero nunca tome la decisión de permitir que su verga entrara dentro de mi culo; siempre me parecía muy doloroso que su verga entrara en mi estrecho ano solo para calmar el deseo sexual que le generaba ver mi parado y moldeado trasero. Me parecía una locura dejar que él me hundiera su verga en mi culo solo para saciar los celos que le causaba ver como los compañeros de mi oficina, mi jefe y mis amigos miraban mi trasero como un delicioso fruto prohibido y fetiche de placer, por eso el quería tener ese placer, inclusive se que mas de una vez alardeo en que ya lo había conquistado, y como era mi Novio y estábamos comprometidos jamás le hice saber que ya lo sabia.

-“No cariño…se que me miran deseando mi trasero, pero no.. no estoy lista para eso mi vida tenme paciencia y será tuyo”, le respondí mientras me ponía de pie, me colocaba mi brassier de nuevo, me acomodaba la tanga, me colocaba un pantalón corto de lycra que se moldeaba a mis piernas y con mi sombrero de sol, salíamos a la playa a disfrutar del resto del día.

Conociendo a una chica exhibicionista

Llevaba poco tiempo en la ciudad, aun no conseguía trabajo y no tenía dinero para salir, en las noches me gustaba salir al patio trasero
desde donde se divisaba la inmensidad del firmamento en todo su esplendor, hermosas estrellas con todo su fulgor me saludaban desde allí.

En algunas ocasiones me gustaba poner la escalera y subir a una pequeña plancha que había sobre el cuarto trasero junto al patio y desde allí observaba las casa vecinas que tenían ventanas hacia el patio esperando que apareciera alguna vecina cambiándose de ropa o mejor dicho, empelotándose. Pero nunca tenía buena suerte. y lo único que veía eran cortinas cerradas y a veces una sombra que pasaba rápido.

Me quedaba solo en la tarde y solo pensaba que llegara la noche para subir a dar una miradita. cierto día estaba allí atrás en el patio sentado junto a la mesa mirando una edición de una revista muy conocida de chicas desnudas donde salía una rubia muy exótica, que me ponía cachondo con su culito redondo y dorado.

Estaba haciéndome una rica paja, cuando escuché a alguien, era la vecina que estaba en el techo de enseguida revisando el tanque de reserva de agua una chica hermosa como de 18 años; me mande la mano a la pantaloneta y apreté mi pene y deje la revista abierta, le sonreí y ella correspondió, así que me apreté mas fuerte el pene y ella se lamió lo labios, tenía unos pequeñísimos shorts que remarcaban sus preciosas nalgas y se agacho dentro del tanque a lavarlo por dentro dejando su culo empinado y abierto que me provocaba estar justo detrás y penetrarla hasta el fondo.

Saqué mi pene y me empecé a masturbar, mientras le miraba el culo imaginándome dentro de ella, me seguí haciendo la paja mientras le miraba el culo y ella sabía que la miraba porque sacaba una mano para acomodarse el short. Yo estaba súper emocionado y me miré la verga, ¡Como la tenia de dura! era una gran inspiración esta chica y cuando levante de nuevo la mirada ella estaba mirándome, pero al verme quito la mirada y siguió lavando el tanque.

intenté llamar su atención para que mirara de nuevo pero parecía tímida y no me mostró su rostro pero si se paró en otro ángulo y volvió a acomodar su short y esta vez lo haló hacia un lado mostrándome su hermosa panochita….
UFFFF no me lo podía creer me comencé a masturbar con mucha más energía e inspiración, ella de vez en cuando miraba unos segundos pero luego de una leve sonrisa nerviosa quitaba la mirada… Me puso a mil y cuando empecé la recta final que ya estaba a punto de eyacular ahora si la chica se me quedó mirando se concentró en mi pene y me mostraba su cosita hermosa y deliciosa.
se lamia los labios se tocaba y ya al final me quedo mirando fijamente como sabiendo que yo ya estaba al punto exacto de explotar abrió la boca y suspiró luego se mordió los labios y salió disparado un enorme chorro de leche sobre la mesa y la revista y también cayó en mi pantaloneta, y mi mano toda llena de leche por encima, su sonrisa ya no fue tan inocente como la timidez que quería mostrar al principio. Miraba mi semen esparcido y parecía deleitarse, cuando de repente alguien la llamó y ella me sonrió mientras movía sus labios diciéndome:“chao”

En el metro con mi mujer

Somos un matrimonio de 40 años ambos, tenemos tres hijos y veinte años de casados. Nuestra vida como pareja ha sido como la de muchas, con altas y bajas en todos los aspectos. Laura es morena clara, de estatura regular, muy bonita, con un cuerpo perfectamente proporcionado y a pesar de la edad está muy bien cuidada, lo que más llama la atención de ella son sus piernas muy bien torneadas así como sus nalgas que son bien redonditas y bastante paradas y que independientemente de la ropa que use se antoja acariciarlas (por lo menos).

Ella es sumamente femenina, por lo general yo soy quien le escoge su ropa íntima, en lo que ambos siempre estamos de acuerdo, como por ejemplo: ligueros, prendas de encaje, transparentes, pantaletas que dejan al descubierto gran parte de sus nalgas, en fin el tipo de ropa que a cualquier hombre le encantaría ver en una mujer.

Nuestra vida íntima fue bastante normal hasta que queriendo ponerle algo de sal y pimienta empezamos a fantasear en la cama sobre los más diversos temas.

A mí me encanta que se vista de manera provocativa sin llegar a la vulgaridad en ningún momento. Cuando vamos en el coche me gusta subirle la falda hasta más de medio muslo por lo que muchos hombres se han dado un buen taco de ojo.

En algunas ocasiones cuando caminamos, hasta se han atrevido a decirle algún piropo relacionado con su liguero, prenda que muchas veces se delata ya sea por lo entallado del vestido o bien por la transparencia de la tela.

Nuestras fantasías generalmente eran sobre el hecho de que ella hiciera el amor con otro hombre, lo que derivó en cierto momento en que ella pensara que eso lo hacía yo para poder tener una excusa para estar con otras mujeres o bien porque no la amaba. Afortunadamente ambas cosas con el tiempo se fueron borrando, y empezaron a realizarse poco a poco nuestras fantasías.

Muchas veces habíamos comentado lo que ambos veíamos en el metro de la ciudad de México, donde sucedían cualquier cantidad de cosas. Un día ella aceptó ser el motivo de excitación de algunos hombres en el metro. Fue a mediodía cuando el metro se encuentra en horas pico, lo abordamos en la estación Insurgentes con dirección a Pantitlan, Laura llevaba un vestido blanco corto, con una abertura como la que tienen casi todos los vestidos en la parte baja de atrás, sólo que esta abertura era un poco mayor que el promedio, llevaba también zapatillas blancas y toda su ropa interior del mismo color incluyendo el liguero. El vagón no iba demasiado lleno en un principio y ella se colocó delante de un hombre como de unos cincuenta años a una distancia bastante prudente y yo enfrente de ella, ya para la estación Balderas había subido una buena cantidad de gente por lo que ella poco a poco fue quedando cada vez más cerca de aquel hombre y yo por mi parte me acercaba aún más a ella con la intención de que el contacto se produjera lo más pronto posible lo que sucedió antes de llegar a la siguiente estación, ella me indicó con un gesto que sus nalgas ya habían hecho contacto con el hombre que se encontraba detrás de ella. Él se notaba un poco nervioso dado que sabía que ella iba conmigo. Al saber que ya había contacto, me pegué más a Laura con lo que inevitablemente sus nalgas ya empezaban a presionar la herramienta de aquel hombre, en un momento dado, ella abrió lo ojos en una forma que inmediatamente comprendí que su posición en relación con él había empezado a surtir los efectos naturales en cualquier hombre, ella me confirmó que no sólo se le había parado la verga sino que también sentía cómo él mismo la movía como queriéndole dar unos golpesitos en las nalgas, esto me hizo que me calentara muchísimo, para completar el cuadro, el metro se detuvo en Isabel la Católica un buen rato y ahí estábamos, yo súper caliente acariciando discretamente el sexo de mi esposa sobre el vestido y un hombre completamente pegado a sus nalgas indicándole con los movimientos de su verga que lo tenía bien excitado. En eso estábamos cuando el metro reanudó la marcha, entonces empecé a ver que aquel hombre hacía discretos movimientos con su mano derecha más o menos en dirección donde estaban las nalgas de mi esposa, ella abrió nuevamente más los ojos cuando me dijo muy bajo: me está tocando con el dorso de su mano, a lo que sólo respondí con una sonrisa, en esos momentos la tomé de la cintura y discretamente le subí un poco el vestido, creo que en ese momento el hombre entendió que podía continuar sin ningún problema, debido a la abertura del vestido, pronto quedó franca la entrada a las partes íntimas de mi esposa por la parte posterior, en determinados momentos veía al hombre quien estaba súper excitado y como que no dando crédito que yo estuviera permitiendo que le metiera mano a mi esposa, ahora él ya había metido su mano por la abertura del vestido y dado que el fondo que llevaba también estaba abierto de esa parte, lo que encontró de inmediato fueron sus piernas ya directamente sobre su piel ya que había rebasado la parte que cubren las medias, y sólo unos centímetros más arriba su pantaleta que era de nylon con encaje en las orillas, muy probablemente se encontró también con el liguero porque su cara era de ir de sorpresa en sorpresa, después mi esposa me comentó que en esos momentos le estaba agarrando totalmente las nalgas con toda la mano y que efectivamente había notado el liguero metiendo de vez en cuando su mano por el tirante y también en ocasiones por las medias.

Lo que más me gustaba era que mi esposa estaba disfrutando de eso. Nuevamente el metro se volvió a detener ya no sé en qué estación y en ese momento noté que él quitó su mano de las nalgas de mi esposa para concentrarse en colocarle el tremendo bulto que ella sentía aún dentro de su pantalón exactamente en medio de sus nalgas, vi su mano a un lado de la cadera de mi esposa sujetándola y apretándola hacia él para que sintiera absolutamente toda su erección, yo facilité las cosas apretándome contra Laura y ahí estábamos los dos haciendo sentir a mi esposa dos vergas súper dispuestas a satisfacerla en todo lo que ella quisiera.

En esa posición nos fuimos el resto del trayecto y al llegar a la estación Balbuena, que es donde nos teníamos que bajar, le acomodé el vestido a Laura, y viendo él que íbamos a bajar, le dio un buen apretón de nalgas a mi esposa y se bajó en esa misma estación. Una vez fuera de ahí nos abordó y con mucha educación se presentó mencionando que estaba seguro que lo ocurrido no había pasado desapercibido por nosotros, y que era la primera vez que a él le pasaba algo semejante, que éramos una bonita pareja y que si ahí quedaba todo estaba muy bien pero que si más adelante podía contactar con nosotros le daría mucho gusto (claro cómo no iba a darle mucho gusto volver a agarrarle las nalgas a mi esposa y ponerle su verga y tal vez hasta llegársela a coger), me dio su tarjeta y quedamos de comunicarnos en posterior ocasión. Se despidió de mí con un fuerte apretón de manos y de mi esposa con un beso en la mano, que más bien creo hubiera querido dárselo en medio de las nalgas aunque fuera como la tuvo unos momentos antes: sobre su pantaleta.

Pareja follando en el jardín mientras los espían

La fiesta de la boda tuvo lugar en una vieja hacienda acondicionada como hotel de gran lujo en nuestra ciudad. Por ser muy cara a pesar de ser muy hermosa casi no tiene huéspedes. La hacienda es una construcción del siglo XVII con muchos pasillos largos y hermosos jardines muy aislados.

La boda no tuvo nada de extraordinario. Fue una boda de la alta sociedad de nuestra comunidad donde las mujeres vestíamos trajes de noche y los hombres smoking. Mi esposo vestía un smoking negro. Yo utilicé un vestido negro largo con abertura en mi pierna izquierda casi hasta la mitad de mi muslo y un escote en V. Complementaba mi atuendo con diminutas pantaletas y unos zapatos de raso negro con tacón de aguja. Durante la fiesta bailamos, cenamos y bebimos tratando de disfrutar un poco el pesado ambiente de las fiestas de alta sociedad. Mi esposo cada vez que podía me tocaba y acariciaba la pierna por debajo de la mesa llegando incluso a frotarme la entrepierna sobre la tela de mis diminutas pantaletas. Saber que estábamos con otras parejas en la mesa y que mi esposo me estaba acariciando íntimamente me encendió y a él también. En un momento dado yo estaba totalmente húmeda y él tenía una enorme erección que se le notaba y sentía debajo de la tela del pantalón.

Cerca de las dos de la mañana y como hacía mucho calor en el salón mi esposo y yo decidimos salir a tomar un poco de aire fresco. Le pedí a mi esposo que camináramos un rato por los pasillos y jardines del hotel. El hotel al parecer estaba vacío ya que no se notaba la presencia de huéspedes por donde caminábamos. Durante el paseo nos íbamos besando y tocando de tal manera que ambos seguíamos muy excitados. Caminamos y caminamos durante un buen ratos hasta que sin darnos cuenta ya nos habíamos alejado bastante del salón de la fiesta. Mi esposo me iba frotando su dedo contra mi clítoris mientras que yo le iba frotando su pene con mi mano. Como la pasión nos quemaba tratamos de buscar alguna habitación que estuviera abierta pero sin ninguna suerte. Como los pasillos estaban tan solos y tan tenuemente iluminados decidimos buscar un lugar apartado para hacer el amor.

Nos encaminamos hacia un pequeño jardín rodeado por las paredes de las habitaciones, pero al irnos acercando escuchamos unas ruidos bajos como voces. Mi esposo me dijo que guardara silencio y silenciosamente nos acercamos al acceso que daba a ese jardín. Estaba un poco oscuro por lo que no nos fue fácil detectar quienes eran pero después de un breve momento pudimos notar que se trataba de un joven matrimonio que habíamos visto también en la fiesta de la boda. Por lo que pudimos observar él trataba de acariciar íntimamente a su esposa pero ella se resistía un poco. Desde el lugar donde ellos estaban podían ver hacia un punto donde hay una escalera que comunicaba la planta baja con la planta alta en donde estábamos nosotros pero no se habían dado cuenta de nuestra presencia. Mi esposo me guiñó el ojo y silenciosamente nos retiramos unos pasos hacia atrás, me dijo que camináramos nuevamente hacia el jardín haciendo un poco de ruido. Su plan era que nos colocáramos en un costado de la escalera donde nos podían observar pero como buscando que nadie nos viera. Hacer esto con público por primera vez ( al menos consientes de que alguien nos miraría ) me dio un poco de pena pero también me excitó y la verdad no me hice del rogar. Tratando de que tuvieran una buena vista nos comenzamos a besar y a tocar de manera muy apasionada.

Mi esposo me descubrió los senos y los comenzó a chupar y masajear. Mientras él hacía esto pude observar de reojo como la pareja se había quedado estática tratando de ocultarse un poco detrás de los arbustos. Como del jardín no había otra forma de salir que por el pasillo donde estábamos no podían retirarse sin que nos diéramos cuenta. Ambos se quedaron quietos mirándonos. Mi esposo subió mi vestido hasta mostrar mis diminutas pantaletas y sin decirme nada me las quitó moviéndose un poco de tal modo que pudieron ver los vellos de la entrepierna. Esto al parecer los calentó ya que la otra pareja comenzaron inmediatamente a besarse mientras él le metía la mano debajo de su vestido. A pesar de todo no dejaron de mirarnos.

Yo estaba tan caliente por lo que mi marido me estaba haciendo que me arrodillé y comencé a chuparle el pene y a besarle los testículos. Mientras hacíamos esto mi marido me comentó que la otra pareja comenzó a desinhibirse y se colocaron en la posición de “perrito”, le subió el vestido y le quitó su tanga penetrándola sin dejar de mirarnos. Como no quería perderme el espectáculo me detuve y le pedí que me penetrara por detrás también. Esta posición me encanta y disfrutaba de la penetrada mientras discretamente miraba hacia donde estaba la pareja. Ambas parejas estuvimos dándonos el espectáculo durante un buen rato. Mi marido recorría mis senos con sus manos y mi espalda con sus besos mientras me seguía penetrando. Mis senos estaban totalmente duros y mis jugos escurrían fuera de mi vagina de lo excitada que estaba. La otra mujer ya no nos miraba pero se veía que también estaba disfrutando enormemente de la cogida que le estaban dando. A los pocos minutos mi esposo y yo terminamos casi juntos. Fue un placer sentir su semen muy caliente en mis entrañas. Estábamos exhaustos y sudorosos pero felices por la travesura que habíamos hecho. El esposo de la otra pareja también pudimos observar cómo se agitaba como claro indicio de que estaba terminando dentro de su esposa. A los pocos minutos sacó su pene de ella. Ella le dijo algo y él continuó con su dedo supongo frotándole el clítoris o penetrándola . Ella comenzó a moverse más rápidamente, clavó su cara en el verde césped y de momento aflojó totalmente su cuerpo quedándose así durante un rato mientras su marido se sentaba sobre el piso mostrando su herramienta flácida.

Después de descansar por unos momentos nos arreglamos nuestras ropas volteamos a todos lados como tratando de que nadie nos viera y nos encaminamos hacia las escaleras para subir al segundo nivel. Mi marido tomó mis pantaletas y al subir por las escaleras las dejó caer al piso de forma que ambos miraran lo que estábamos haciendo. Mientras estábamos arriba descansando un poco y haciendo tiempo para que la otra pareja saliera de sus refugio escuchamos una risas muy tenues y picaras y oímos como se alejaban sigilosamente. A los cinco minutos bajamos también para dirigirnos hacia la fiesta y al bajar las escaleras vimos que en el lugar donde mi marido había dejado mis pantaletas estaban la tanga de la otra mujer. Los muy canijos de nuestros maridos habían intercambiado nuestras pantaletas en nuestras narices.

Saber que otro hombre tenia mi ropa interior me apenaba un poco y me hacía sentir un tanto culpable pero también extrañamente excitada.

Regresamos a la fiesta donde ya los invitados habían comenzado a retirarse. Pasamos al lado de la mesa donde estaba la joven pareja que habíamos visto y ella apenada bajo su vista mientras que él cambiaba su mirada hacia otro lado haciéndose los disimulados igual que nosotros. Posteriormente les comentaremos de una bonita amistad que hemos iniciado con esta pareja compartiendo nuestro gusto por el exhibicionismo discreto.

Como esposa latina que soy no permití que mi marido se quedara con las pantaletas de la otra señora y antes de salir de la fiesta que ya había terminado se las quité a mi marido y las dejé debajo de una mesa. Quien sabe qué se habrán imaginado los meseros cuando comenzaron a limpiar todo y seguramente las hayan encontrado.

mostrándole la verga mi suegra

Le mostré la verga a mi suegra, les contaré una de las anécdotas más caliente que tenido a lo largo de una larga vida de pervertido sexual.

Yo tengo alrededor de 25 años de casado y soy una persona que al igual que muchos de ustedes, vive en un estado de calentura constante, y cualquier situación me provoca un pensamiento erótico o sexual el cual no puedo contener o al menos tener una fantasía cachonda. Pues bueno les contaré como en una ocasión le mostré la verga a mi suegrita y resultó algo extremadamente caliente.

Hace alrededor de 8 años mi mujer, mi suegra y yo tuvimos que ir a la cd. de Monterrey a la graduación de un cuñado que se especializaba en una rama de la medicina, la invitación no contemplaba un sitio para hospedarse, por lo que decidimos que al llegar a Monterrey lo primero que haríamos sería encontrar un hotel cerca de donde se llevaría a cabo el festejo, cosa que resultó por demás imposible ya que en esos días la ciudad albergaba a una gran cantidad de visitantes por un evento a nivel nacional e internacional, así que iniciamos nuestra peregrinar por cuanto hotel encontráramos para ver si existían cuartos disponibles, ya entrada la noche por fin encontramos una habitación con dos camas y decidió mi mujer que era mejor esa opción que seguir buscando ya entrada la noche.

Así que nos dirigimos a nuestra habitación, muy cómoda y reconfortarle por cierto, les comento que mi suegra hoy en día es una mujer de aproximadamente 70 años, por lo que para ese entonces ya era una mujer grande de edad, ella es viuda desde hace unos 20 años y nunca se volvió a casar ni siquiera a tener una relación con otro hombre ya que ella es una mujer muy discreta, les comento que de joven fue muy hermosa y con un cuerpo muy bien proporcionado y pese a su edad en aquel entonces sus enormes tetas y gran culo le hacían ver como una mujer interesante.

Al llegar a nuestra habitación decidieron que ella tomaría una cama y nosotros la otra ya que según a insistencia mía le había comentado a mi mujer que durmiera con ella, cosa que ella no aceptó y decidió dormir sola, como ya era tarde y teníamos hambre sería mejor cenar algo ligero y dormir para esperar le largo día que se vendría, sin embargo no quiso bajar a cenar prefiriendo darse un baño, nosotros bajamos a cenar y regresamos con algunos alimentos para ella, mientras los comía pude observar sus enormes pezones que abultaban su improvisada bata de dormir, un blusa blanca y larga semitransparente, parecía que ella no tenía inconveniente que se notara su silueta y los enormes botones que sobresalían, mi mujer quizás lo noto pero no dijo nada y se metió a bañar, mientras yo platicaba animadamente con ella y sin despegar la mirada de sus enormes tetas y cuando pasaba frente a mi intentaba ver su entrepierna y nalgas que se dibujaban perfectamente en la blusa, mi verga empezó a abultarse al ver tan ricas tetas, les comento que mi mujer las tiene redondas y no muy grandes, pero mi suegrita hacía gala de unas enormes tetazas con el pezón parado obscuro y grande además de un poco caído señal de la edad pero sin duda se veían pesadas y robustas, llego mi turno para entrar al baño, me bañé y salí con un short sin calzones y con la toalla en los hombros, ella observaba el televisor acostada cómodamente en su cama y mi mujer ya estaba cobijada y tapada hasta el rostro, cuando me metí entre las sabanas observe que mi mujer se había puesto una sudadera, unos pants y debajo de ellos calzones lo que sería imposible hacer algo con ella, recordé las tetas de mi suegrita y disimulé para ir de nueva cuenta al baño intentando notara mi bulto de la entre pierna, mientras lo hacía me comentó que si quería podía cambiar el canal de la televisión y le contesté que solo la vería un rato mientras me llegaba el sueño, yo sé que ella tiene problemas para conciliarlo, y se recostó de lado volteando hacia la pared y dándome la espalda me dijo, buenas noches, y se acomodó entre las almohadas , yo quedé al lado del pasillo y mi mujer al lado de la otra pared ya con el sueño muy profundo, yo inicie agarrándome la verga por encima del short,

Ya estaba muy dura y empezaba a salirme los primeros líquidos seminales por lo caliente de estar a solo un par de metros de mi suegrita y la verga a todo lo que daba, como estaba solo tapado por una sábana blanca decidí descubrirme y sacar la verga del short, entonces apague el televisor y la obscuridad cubrió el cuarto, sin embargo por la parte del baño entraba una línea de luz que iluminaba parte de mis pies y las piernas cubiertas de mi mujer y podía notar que la silueta de mi mano agarrando la verga se veía lo bastante claro, así estuve sobándome la verga decidí quitarme el short y cubrirme un poco con la toalla, pero continuaba sobando me verga que estaba al cien y yo por supuesto decidido a sacarme la leche y arrojarla en la toalla, en eso estaba cuando mi suegra giró un poco y acomodó la almohada para poner su rostro enfrente al mío, yo fingí que no me daba cuenta y seguí sobando mi verga descubriéndola totalmente, agarraba mis huevos y los apretaba para que sobresaliera mi verga de mis manos y quedara sola y dura, de reojo miraba como su respiración estaba agitada y tenía los ojos semi cerrados, al no escuchar algún ruido o reclamo continúe acariciándome , jalándome la verga y con la luz tenue pegando en mis piernas estaba a punto de estallar cuando ella realizó un sonido con la garganta para pasar saliva y un profundo suspiro, no cabía duda que estaba observándome y no hacia ningún movimiento por evitarlo, sentí un poco de temor de sacarme la leche y que ella lo observara, en mi interior pensaba que ya era bastante y que al día siguiente tendría que verla a los ojos, así que deje descansar un poco mi verga y subí las manos por encima de mi cabeza dejando solo la toalla en mis piernas y la verga grande pero no tan dura descubierta,

Así estuve por unos minutos cuando de pronto me suegra se endereza y se pone enfrente de mi a tan solo escaso un metro sentada en el borde de la cama, por mi cabeza pasaron muchas cosas, si se había molestado y despertaría a mi mujer, si me diría algo, yo ya no pude o no quise taparme y me quedé estático inclusive sentí como mi verga disminuía de tamaño, ella hizo un esfuerzo para ponerse de pie y lentamente lo hizo, limpiando su cara frente a mí, entre su cama y la nuestra y caminó hacia el baño encendió la luz y esta iluminó la gran parte de mi cuerpo desnudo, de nueva cuenta como encendida por un flujo de energía que corría por mi columna y salía de entre mis huevos y el culo empezó a endurecer mi verga, cerró la puerta sin hacer ruido y escuche claramente el enorme chorro de orines que salía, se escuchaba como chocaba con gran fuerza con el agua del escusado y poco a poco disminuía hasta llegar a escuchar unas cuantas gotas, una pausa y se abre la puerta la luz ilumina de nuevo mi cuerpo, mi verga y yo conteniendo la respiración con los ojos entrecerrados y la boca un poco abierta fingiendo un placentero sueño, ella no apaga la luz y da un paso hacia adelante, yo ya no cabía dentro de mí, la adrenalina me haría cometer un error, estuvo alrededor de un minuto observando mi verga inclusive se hizo a un lado para dejar pasar la luz, mi verga palpitaba y la moví con un impulso salido desde mi culo, ella regreso al baño apagó la luz y se acostó de nuevo dándome la espalda y tapándose la cabeza con una almohada.

Deje que pasara una hora aproximadamente me acomodé la toalla y me dirigí al baño pero antes voltee hacia donde estaba su maleta la tomé la metí al baño la abrí con mucho cuidado hasta que dentro de una bolsita encontré sus pantaletas y su brasier saqué los calzones y los olí mientras me sacaba la leche oliendo esa rica humedad proveniente de en medio de su calzón arrojé una cantidad de leche en el lavabo y la última gota de leche la unté en medio de ese calzón húmedo, regresé todo a su lugar me puse el short me metí entre la sabanas y dormí profundamente, por la mañana cuando tuve mi primer contacto visual con ella estaba charlando con mi mujer y en ese momento escuché que le dijo-Yo dormí como si no hubiera dormido en varios días , muy a gusto y sin despertarme para nada, con esa frase entendí que SEGÚN ELLA NO HABÍA VISTO NADA, espero les guste este relato.

me gusta que morboseen a mi novia

Me excita que los hombres vean y morboseen a mi novia, me facina!!!
Hola a todos, este es mi primer relato.

Tengo 28 años al igual que mi novia, llevamos mas de 2 años, ella es muy bustona, no muy delgada, pero esta rica, tiene bonitas piernas, es muy guapa, tiene una boca riquisima. es muy reservada en su forma de bestir, asi que cuando se pone algo corto y o con escote me prendo mucho…

hace como 1 mes me dio una gran sorpresa, salimos a un bar, ella iba normal, de pantalon de mezclilla y una blusa normal, se veia muy guapa.
(al bar al que ibamos no era nada elegante ni serio, era regetonero de bebidas preparadas d litro, donde la gente va de lo mas causal de ropa)

total a unas cuadras antes de llegar al bar me pedio que me metiera por 2 o 3 callesitas hasta que me dijo, estacionate aqui, era una calle medio transitada pero con muy poca luz.

agarro una bolsa de plastico que tenia en el asiento de atras, saco una faldita bastante corta, y una blusa…

se desvistio a mi lado, se quedo en ropa interior muuuy sexy porcierto…

y se empezo a cambiar de ropa ahi en el carro, se puso un poco nerviosa porq pasaron varias personas, teniamos las luces apagadas para no llamar la atención y ella medio se tapaba si sentia que la estaban viendo, la verdad al ver como se desbestia se me emezo a poner dura, cuando se la termino de quitar estaba rebentando el pantalon… que rica se veia en ropa interior…

y q les puedo decir cuando se puso la faldita y su blustia ! los senos casi se le salian de lo escotada k estaba, cuando entramos al bar todos se le quedaban viendo, traia unos taconsotes negros con gris.

agarramos una mesita pedimos tragos, platicamos cosas sin importancia un rato, nos tomamos el trago, y empezo una cancion q le gusta, se paro frente a mi y me empezo a bailar asi toda sexy, me tomaba de mis manos para q le agarrara su cintura y lo q pudiera…
se me sento en la piernas y se me movia encima, muchos hombres la voleaban a ver y aprovechan cuando se daba una vuelta para k se le levantara su falta, traia unos cacheteritos muuy sexys, cuando se sentaba en mis piernas se le levantaba de los lados y se le alcanzaba a ver un poco de su nalga y la abrazaba y ella estaba encantada de fajar en publico, cabe mencionar q no estaba lleno, habian como 30 personas en total…
la calentura ya no podia aguantar, asi q pedi la cuenta para irnos, tomo los cigarros y se los metio entre los senos… se robo todas las miradas…
nos fuimos a un motel, en el camino se subio la falta para k la viera y me le empezo a agarrar, en un semaforo se inco en su asiento y se agacho a hacer como si me la estuviera chupando solo para k los chavos del carro de al lado la vieran por atras…

llegamos al motel me bailo un rato, me quito la ropa, se la quite a ella y que rica se veia, yo ya no aguantaba, me iba a venir de tanta adrenalina !!!!!!!

la tenia toda depilada, me la comi un buen rato hasta q se vino en boca, tengo que confesar q no aguante mucho tiempo… jejeje

en fin esta es mi primer historia…

ange872@hotmail.com

Vestuario masculino y empleadas de limpieza

Todas las mañanas acudía a un pequeño gimnasio de barrio. A veces mas temprano, y otras mas tarde, dependiendo de el tiempo que tuviera.

A base de ir, me fui percatando de la hora a la que las limpiadoras entraban en el vestuario masculino, que era aproximadamente entre las 13:00 y las 14:00, horas en las que el gimnasio tenía menos afluencia de socios.

Asi que urdí mi plan, para poder mostrarme en pelotas ante la chica que limpiaba con total impunidad.

Una vez que tenía controlada la hora de limpieza, me dispuse a ello.

Me metí en el vestuario masculino un poco antes de que llegase la limpiadora, y una vez allí me quité el chandal y me entretuve disimulando con mis cosas. Llegó la hora y la chica entró sin preguntar. El vestuario era muy amplio y cuando entró pudo ver perfectamente como yo en calzoncillos manipulaba mi bolsa frente a una taquilla. No quería que me encontrase desnudo nada mas entrar porque podría marcharse.
Ella no dijo nada, ni siquiera saludó. Simplemente me miró de reojo y se dirigió hacia el cuarto donde guardaban los utensilios de limpieza. Sacó sus bártulos y se fue hacia la zona de las duchas y lavabos. Yo fingí que no la había visto.

Entonces pensé, “esta es la mia”, me despojé de mis calzoncillos quedando totalmente en pelotas, y me dirigí hacia la zona de los lavabos con una mini toalla al hombro.

Mi excitación era total, y me encantaba sentir el peligro de que la chica me sorprendiese totalmente desnudo, lo que se reflejaba ligeramente en mi polla.

Me dirigí hacia los lavabos sin cruzarme con la limpiadora y disimulé como si estuviese haciendo algo, pero una vez allí, apareció la chica pasando la fregona por una zona próxima a donde yo estaba desde la que podía verme perfectamente.

Cuando dirigió la mirada hacia mi soltó una carcajada forzada, creo que con la intención de que yo me cortase, pero lógicamente no lo consiguió. Tambien puede que su risa fuese para que yo me enterase de que me había visto, o para hacerse notar que se encontraba allí por si yo no me hubiese dado cuenta, aunque esto creo que los dos lo conocíamos. En El caso es que yo había conseguido que me viera, y además no había ningún problema pues estaba en todo mi derecho de andar en pelotas por un vestuario maculino. En todo caso podría ser yo el que me indignase con la dirección del gimnasio por meter una mujer en el vestuario en horas a las que que estaba el gimnasio abierto.

Entonces me dirigí hacia la zona de urinarios desde donde ella podía verme perfectamente y con la toalla en la nuca sujetándola con ambas manos a los lados, me puse a mear en uno de los urinarios de la pared y lo suficientemente separado para que se me viese bien. Mear así, sin sujetármela y con la empleada por alli, fue una sensación muy placentera.

Ahora ya no había dudas, había quedado claro que a mi no me importaba que me viese desnudo la limpiadora y que a ella tampoco le disgustaba la situación, pues de lo contrario se habría marchado y habría vuelto cuando me viera salir.

Antes de seguir describiré un poco a la chica. Era una mulata de entre veintimuchos o treinta y pocos, alta, grandota pero sin llegar a ser gorda, de grandes pechos y con una sonrisa blanca y cara simpática

Me fui otra vez hasta mi bolsa de deporte, saqué un cepillo de dientes y el champú y me dirigí otra vez hacia los lavabos, siempre con la toalla en el hombro.
Al llegar se encontraba en la entrada de los labavos fregando, entonces dije: “Ay, lo siento, quería pasar…”

Ella me contestó: “Pasa, pasa no te preocupes. Además como vas descalzo no se marca el suelo, ja, ja”

Yo: “Bueno, si no te importa que pise” y pasé de puntillas por la parte que había fregado. Me daba la impresión de que al andar de puntillas mi polla sobresalía aún mas, además para entonces ya se me veía casi medio empalmado.
Ella soltó otra pequeña risa y siguió con lo suyo.

Empecé a cepillarme los dientes mientras ella fregoteaba a unos metros de mi. La chica se movía tranquilamente haciendo su trabajo y pasaba casi todo el tiempo girada de frente hacia mi. Yo la miraba disimuladamente a través del espejo y fueron varias veces las que la pillé mirándome y se sonreía o mas bien casi se reía, no se si lo hacía por vergüenza, nerviosismo, excitación o si le hacía gracia la situación, pero esto me desconcertaba un poco y tambien me hacía sentir un poco de corte.

Terminé de cepillarme los dientes y me di una ducha rápida para meterme a la sauna. Una vez dentro de la ducha tuve que evitar tocarme pues de lo contrario me habría empalmado irremediablemente.

Salí de la ducha y me encontré con la chica de frente una vez mas, y una vez ella me miró sin disimulo, se sonrió alegremente y siguió a lo suyo.

Pasé por donde tenía la bolsa de deporte, dejé el cepillo y me metí en la sauna. Desde dentro podía ver parte del vestuario a través de la pequeña ventana. Entonces la vi pasar en dirección a la puerta de salida del vestuario y pensé que esto se acababa y que ya se marchaba, pero no era esa su intención. Pasados un par de minutos volví a verla pasar con otra compañera suya que habría avisado, no se si para que disfrutara del espectáculo, para intentar que me cortara o para no estar ella sola en esa situación. Esta era una chica española que había visto otras veces por el gimnasio haciendo tambien labores de limpieza.

La otra chica era mas bajita, pequeña y delgada. Desde la sauna las escuché reirse y pude ver como la mulata señaló hacia la sauna indicándole a su compañera donde me encontraba e hizo un gesto con las manos haciendo referencia a mi polla, la otra miró y ambas se rieron.
La situación me sobrepasó un poco y no sabía que hacer ahora me daba vergüenza salir, pero tampoco me quedaba otra opción. La toalla que había cogido a propósito era tan pequeña que ni siquiera me rodeba la cintura y despues de la exhibición que le había regalado a su compañera fingiendo naturalidad, ahora no podía echarme atras pues habría dejado al descubierto la índole sexual de mi desnudez anterior.

Estaba empapado de sudor y con el calor de la sauna mi polla había crecido un poco mas, pero no podía retrasarlo mas, así que sin pensarlo, salí de la sauna y me dirigí directamente hacia las duchas.
Al llegar allí, la chica nueva estaba limpiando los espejos de los lavabos. Me miró de arriba a abajo, sin disimulo ninguno y dijo sonriendo:Hola.

Yo sentí vergüenza y contesté. Tanta naturalidad me abrumaba, seguía con lo suyo pero no se cortaba en absoluto en mirarme casi con descaro. La otra chica estaba detrás limpiando otra zona. Ahora la situación era muy distinta al ser dos las mujeres vestidas.
Antes de que me metiera a duchar la nueva chica me dijo: “Tengo que limpiar por aqui, si te molesta me salgo y espero a que termines, pero como me ha dicho mi compañera que no te importaba…”
Estaba claro que la pregunta iba con segundas y que me estaba dando con mi propia medicina, pero esto era positivo porque significaba aceptación por su parte.

Contesté: No, da igual, por mi no te preocupes.

Estaba claro para que había venido. Y ahora yo no me iba a dejar ganar.

Entonces entré en la ducha super excitado, notaba que mi polla crecia mas y mas. No sabía que hacer. Pensé en hacerme una paja, pero quizá iba a ser peor porque si no me corria iba a tener que salir empalmado del todo. Finalmente me decidí a salir ,estaba bastante empalmado y aunque no al 100%, no quería que me viesen así, al menos por ahora.

Salí deprisa de las duchas con el empalme casi total, y me dirigí de nuevo hacia la sauna. Por suerte las chicas en ese momento se encontraban en una zona desde la que era prácticamente imposible que me viesen.
Me metí en la sauna y una vez alli, podía controlar a través del cristal sus movimientos y sin embargo desde fuera hacia dentro es mas dificil observar el interior,asi que me hice la paja que tanto necesitaba y además con esto conseguia que mi empalme se bajara.

Me corrí salvajemente. Ahora tenía que salir de nuevo, algo que me cortaba bastante, pues despues de correrse la excitación desciende, deja paso al pudor y con ello aumenta la necesidad de taparse. Aun asi, saqué fuerzas de flaqueza y me obligué a mi mismo a salir de nuevo en pelotas ante las chicas.
Por otra parte, despues de la corrida tenía un tiempo hasta volver a empalmarme y además el tamaño de la polla es superior al que se encuentra normalmente en estado de flaccidez.

Sali de la sauna y me dirigí a las duchas de nuevo. Esta vez si que me encontré con las chicas, con las dos, que me miraron, se miraron y se sonrieron por no decir que se aguantaron la risa, aunque creo no porque sospecharan que me había hecho una paja dentro.

Entré en una de las duchas, me lavé y tardé poco en salir. Me dirigí hacia mi taquilla, y que casualidad que las chicas ya andaban tambien por esa zona.
Saqué mi bolsa y empezé a terminar de secarme, dejé la toalla y me puse a sacar mi ropa sin ninguna prisa. Entonces la chica mas bajita se dirigió a mi y me preguntó: “¿Tu haces bastantes pesas verdad?” Se notaba que estaba buscando sacar algún tema de conversación.

Yo le respondí: “Bueno, vengo tres o cuatro veces a la semana”

Ahora la situación había cambiado, hablar directamente con ella iniciando la conversación abría una puerta extra que hasta ahora no se había tocado. Yo en pelotas, ella vestida con su uniforme de trabajo, y su compañera a unos metros de nosotros realizando sus labores de limpieza.
Esto me cortaba bastante, pero a la vez me excitaba muchísimo mas que los anteriores encuentros en teoria fortuítos. Aunque me avergonzaba la situción, la excitación era aun mayor, y me propuse seguir con el juego, asi que retrasé todo lo que pude lo de vestirme y continué en pelotas delante de la chica y charlando con ella.

Ella: “Pues se nota que entrenas duro, porque tienes un cuerpo estupendo” “Es el típico cuerpo que nos encanta a las mujeres… ja, ja”

Yo: “Ja, ja, gracias por el cumplido, me alegro que te guste”

Ella: “No, en serio, no es un cumplido. Estás perfecto, como nos gusta a casi todas las tias, fuerte, pero no en plan culturista” “A veces los tios os pasais, parece que no veis el final y perdeis el atractivo para las mujeres, pero en tu caso has dado con el punto justo…ja, ja.”

Yo: “Bueno, yo tambien lo pienso asi. Hay que estar atlético, pero sin que se pierda la armonía”

Ella: “Eso, eso, a eso me refiero, y ¡Vaya si lo has conseguido!”

A todo esto yo seguía en pelotas intentando alargar todo lo posible mi exhibición ante la limpiadora, y ella estaba dispuesta a seguir dándome conversación como si fuese lo mas natural del mundo que un tio desnudo hablase con una chica de la limpieza vestida con su uniforme.

Llegó un momento en el que estaba totalmente seco, y yo ya no sabía que buscar en mi bolsa ni en mi taquilla, ni excusa alguna para no empezar a vestirme. Entonces ella contribuyó a mi exhibición y continuó haciéndome preguntas.

Ella: ” ¿Sabes? Lo que me ha sorprendido de tu físico, es que además de estar fuerte de arriba, tambien tienes la pierna fuerte y bien trabajada”

Yo: “Claro, es que eso es la base de un cuerpo atlético” “Es un error muy común, pero queda fatal ver a un tio fuerte pero con la pierna descompensada”

Ella: “Ya, eso es lo que le digo a mi novio” “Que no se curre tanto lo de arriba, y que lo iguale un poco con la pata, ja, ja”

Entonces ella se acercó un poco mas y me miró las piernas mas de cerca.

Yo: Pues si, tienes toda la razón, la pierna es casi lo mas importante y en general la gente la descuida bastante.

Como era ella la que había abierto la puerta, me puse completamente de frente, y tensé mis músculos de la pierna para apoyar nuestra teoria.
Lógicamente al mostrar mi musculatura de las piernas, tambien quedaban totalmente al descubierto y mas facilmente visibles mi polla y huevos.

La chica me siguió el juego y halagó, mi musculatura.
Mientras tanto con todo este jueguecito, la polla me iba creciendo por momentos y ya empezaba a notarse un tamaño que superaba el normal en flaccidez.

Se hizo un silencio, ella me sonrió y dijo: “Vaya, parece que hay una tercera pierna que tambien está creciendo, ja,ja”

Ahora si que sentí vergüenza de verdad, pero no me quedaba otra opción que continuar con el juego.

Lo cierto es que ella me facilitaba bastante las cosas comportándose tan abiertamente. Por supuesto que se notaba un trasfondo sexual en todo esto, pero la chica sabía disimularlo y hacerme sentir tranquilo dentro de lo que cabía para la situación.

Yo tambien intenté restarle importancia y dije: “Ja, ja, Si, bueno supongo que es normal”

Ella: “Por supuesto que es de lo mas normal, eres un tio, no te apures por mi. Me gusta que la gente sea asi de natural”

Para entonces mi empalme había crecido hasta un 75%, y me encontraba en una mezcla entre vergüenza y excitación pero con ganas de seguir en pelotas para ella.

Entonces dijo algo que me dejó de piedra: “¿Te importa que llame a mi compañera? Estaba deseando verte asi.”

Yo: “Hombre pues si, me gusta ser natural pero esto ya se pasa un poco de naturalidad. Además tengo que vestirme para irme”

Ella: “No espera. No quiero parecer demasiado atrevida, pero todo esto me está encantando, y bueno… eeehm! Si quieres te echo una mano para que no te vayas asi”

Aunque en realidad estaba esperando que esto sucediera, me quedé pasmado y solo acerté a decir “Pero…. aqui” dando a entender que cualquiera podría entrar en el vestuario y sorprendernos.

Estaba claro que ella lo interpretó como una aceptación por mi parte, se acercó a mi sonriendo, me cogió de la mano y me llevó a el cuarto de los rayos uva, que estaba a unos pocos metros de nosotros. La sensación de ser conducido de la mano en pelotas por la chica vestida con su uniforme de limpieza me pareció super excitante y para cuando llegamos, ya estaba al máximo de empalmado que se puede estar.
Nada mas entrar, así de pie como estaba, me colocó con la espalda apoyada en la máquina, ligeramente recostado y sin dudarlo un segundo me cogió la polla con decisión y empezó a movérmela.
Dejó la puerta un poco abierta de manera que yo quedaba detrás, no se me veía desde fuera y ella podía vigilar por si venía alguien mientras me hacía una paja antológica y con la otra mano me tocaba todo el cuerpo.

De repente su compañera la llamó y ella abrió un poco mas la puerta y contestó, “estoy aqui”, mientras le hacía un gesto con la mano para que viniera. A mi me molestó un poco que no me preguntase ni me pidiera permiso, pero en esas circunstancias no dije nada. Al llegar su compañera soltó una exclamación con carcajada “Joder, al final lo has conseguido ehhh!! Ja, ja”, y sin preguntar se metió en el pequeño cuartito, y comenzó a tocarme.
Tenían mucha confianza entre ellas y daba la impresión de que no era la primera que hacían algo semejante.

La mulata dijo: “A ver: déjame” y su compañera apartó las manos dejando que la otra inmediatamente se agarrase a mi polla y siguiera con la masturbación. La mulata era si cabe, mas cachonda que su amiga y se esforzaba con mi polla mientras se mordía el labio inferior.
Entonces su compañera saco de no se donde un bote de aceite y me echó un buen chorro que embadurnó mi polla completamente. Para mi fue como un soplo de aire fresco, pues ahora las manos de la chica mulata se deslizaban sin impedimento alguno de arriba a abajo por mi pene. Mientras tanto, con la otra mano me acariciaba el culo, lo que provocaba una sensación de desnudo total.

Yo no pregunté y empecé a tocarlas por encima de la ropa. Las toqué las tetas y el culete, mientras que ellas no se oponían en absoluto, ni me censuraron para nada mi actuación.

Las chicas se reían mientras deseosas se disputaban a cada poco tiempo, a quien le tocaba tener la polla entre las manos, y se notaba que estaban disfrutando de lo lindo.

Las dos eran muy sexuales y calientes, pero era la mulata la que tenía mas querencia a tocar mi culo en todas las ocasiones, cuando su compañera tenía mi polla en la mano, y tambien cuando ella misma me pajeaba.

Llegó el momento en el que ya no pude mas y las avisé, “me voy a correr”. Se miraron, rieron y la pequeña dijo: “Lo ves: si es que es todo un caballero, ja, ja.”

Exploté en uno de los mejores orgasmos de mi vida, mientras en ese momento era la mulata la que manejaba mi polla. La eyaculación cayó casi en su totalidad en el suelo y tambien en buena parte sobre mi vientre, mientras la chica seguía moviéndome la piel cuidadosamente y cada vez mas despacio.

Cuando notó que mi polla empezaba a aflojar entre su mano, se detuvo y dijo: “Bueno, pues yo creo que ya está, ja, ja” y me soltó mientras se acercaba y me dio un beso muy suave en los labios.
Con el beso, creo que mi polla creció otra vez, aunque lógicamente sin llegar a la erección total.

La jovencita miró por la rendija de la puerta como asegurándose de que no habia nadie y dijo: “Anda, ve a ducharte, que de esto ya nos encargamos nosotras” y me dio una palmadita cariñosa en el culo.

Despues de correrme, la sensación de desnudo era mucho mayor que antes, y se acompañaba además con un sentimiento de vergüenza. Tenía que caminar completamente en pelotas, y recién corrido hasta las duchas, algo que a la jovencita parecía encantarle. Estaba claro que a parte de calentorra, tenía una tendencia de dominante que no había imaginado y le excitaba ese ligero jueguecito con un toque se sometimiento. Por otra parte a mi tambien me excitaba que ella correctamente vestida me enviase a limpiarme, es mas, me hubiese gustado que me llevara de la mano como hizo cuando me condujo hasta el cuartito en el que me pajearon.

Avergonzado y excitado, me fuí hasta la ducha y me lavé los restos de mi corrida que habían quedado sobre mi vientre.
Tardé poco y empapado salí de la ducha y sin nada con lo que cubrirme me dirigí hacia mi taquilla. Al llegar, las chicas se encontraban por alli, despues de haber limpiado mi corrida del cuarto de los rayos UVA.

Cuando estaba llegando, la pequeña dijo: “ay! ven, anda que te doy algo para que te seques” y me cubrió con una toalla por los hombros, mientras ella con otra me ayudaba a secarme el cuerpo. Entretanto, su compañera fregaba por la zona de la entrada para poder avisar si venía alguien.

Ahí, me quedó mas claro todavía que la chica era una dómina en toda regla.

Se preocupó de secarme a fondo metiendo bien sus manos y la toalla entre mis huevos y mi culo, y con una palmadita en el culo me dijo: “Bueno, ya está” Mientras esbozaba una sonrisa de satisfacción y empecé a vestirme.

Entonces le dije: “Bueno que, ¿Repetiremos?” Y ella contestó “No lo dudes”.
Yo: “Ya, pero podríamos equilibrar un poco la balanza ¿no?” Dándole a entender que la próxima vez ella se quitara algo de ropa tambien.
Ella: “Ahhh no! Eso no. Repetir, si quieres repetimos, pero yo no me puedo despelotar aquí, este es mi trabajo y es el vestuario de hombres” “Además, cada uno tiene su rol en esto. Yo estoy limpiando y tu eres el que te tienes que duchar despues de haber hecho deporte” ” Si quieres, yo andaré por aquí sobre las 13:00 todos los días” “Tu solo muéstrate como hoy y te prometo alguna sorpresa mas…..”

CONTINUARA.

Mi sucia familia

Como me convertí en voyeur?. Aqui va mi historia con solo 14 años de edad.

Hola a todos.
Por la situación comprometida de mi relato cambié los nombres de todos los involucrados.
Soy Lester de 29, pero esto me sucedió más o menos entre los 14 y 16 años. En aquel entonces, no sabía que era voyeurismo, y ahora tengo ese vicio o fetiche. Pero ésta es la historia de cómo nació en mi ese vicio.

Mi padre es Vinicio, cuando yo tenía 11 años, el se casó de nuevo con mi actual madrastra, Samantha, pero ella ya tenía también una hija de 15 años llamada Karina, debo decir que mi madrastra era una señora muy bien parecida, alta y con bonito cuerpo, y que decir de Karina mi hermanastra parecida a su mamá, mis primeras pajas me las hice pensando en ella, en el colegio siempre tuvo novios y pretendientes por cientos.

Bueno.. a la historia. En ese momento vivíamos en una casa que fue de mis abuelos paternos, es una casa antigua de madera, donde desde mi habitación podía subirme a lo que aquí le decimos “tapanco”, que es la parte arriba del cielo falso de la casa, donde están las conexiones eléctricas y otras cosas. Para mi fue mi mejor aliado para poder fisgonear a todos. Yo ya con 14 y Karina con casi los 19.

Tanto mi padre como mi madrastra trabajan hasta tarde, en el orden, primero llegó yo a la casa y luego Karina. Unos días antes oí hablar a Karina contándole a su mamá que tenía un nuevo instructor de deportes y que estaba hecho un “mango” de lo bueno que estaba. En ese momento solo estaban ellas dos platicando.
Cierto día, cuando yo estaba en casa, oí ruidos en la sala, al parecer Karina había llegado, pero tenía compañía, vine yo y me subí al tapanco, escuché que Karina llegó a mi habitación para saber si yo estaba allí, luego gritó llamándome y yo no contesté para que creyera que no estaba en casa.

Arriba en el tapanco, me fui ubicando en la sala, pude ver como Karina y el supuesto profesor empezaron a besarse, los besos se oían hasta donde yo estaba, de pronto fue ella quien tomó la iniciativa primero, y apretó los cojones del profesor, quien al soltar la boca de mi hermanastra le dijo: -estamos solos?-, ella respondió –si profe, no está mi hermanito y mis padres regresan tarde-, asi que siguieron dándose de lo bueno. Ya más tranquilo el profe apretó las tetas, que las tenía más que buenas Karina, luego le quitó la blusa dejándola en sostén, y fue ella quien a continuación se lo quitó, el profe estoy seguro se quedó sorprendido de la belleza de esas tetas juveniles, el profesor nuevo, luego supe, era de origen humilde, por lo que estoy seguro que se estaba sacando la lotería cogiéndose ese día a Karina.

El tipo apenas vio las tetas y las comenzó a mamar succionando los pezones exquisitos de ella. Se pasaba de una teta a otra. Karina frotaba la verga del profesor sobre el pantalón y se notaba que ya estaba lista para salir, se formó un bulto enorme en el pants deportivo del profe. Ella se fue poniendo de rodillas en el suelo y el sentado en el sofá. Karina le bajó el cierre del pantalón y luego lo bajó a los muslos y apareció un falo enorme y grueso, mi hermanastra lo empezó a chupar con frenesí, lo lamía, lo mamaba, estaba excitada con tremendo tronco en su boca. El profesor luego era ahora quien gemía tremendamente, tomaba a Karina del cabello y lo jalaba hacia su verga como queriendo que se la tragara toda. La escena era tan fuerte que allá arriba yo tenía una de mis primeras erecciones completas, me salía un líquido transparente por mi pene que mojaba mis pantalones.

Luego de comerse la vergota del profesor, mi irreconocible hermanastra se quitó rápidamente su short y su braga, era la primera vez que le miraba su coñito, tenía un triangulo de vellos púbicos adornando su vulva. Ella llevaba hasta el momento toda la iniciativa, parecía que Karina era la que se estaba cogiendo al profesor. Lo acostó y luego se subió encima y le puso su rajita en los labios. El profesor comenzó a mamar el coño que tenía encima y se aferró de los muslos de ella para que sus lengüetazos fueran más intensos y profundos. Mi hermanastra gemía y cuando estaba ya muy caliente, comenzó a animar al profesor –asi profe!, como me la come!, ayy que rico, asii!!-

La lengua del profesor parecía salirse de su boca y tener vida propia, los chupones que él le daba podía oírlos hasta allá arriba, de repente ella gritó –profe!! Profe!!-, y se contorsionó sobre él. En ese momento yo no comprendía que le sucedía, tiempo más tarde comprendí que era un orgasmo. El profe al oírla gritar y gemir, quitó la boca y le metió dos dedos en su raja y comenzó a pajearla, fue una escena increíble.

Karina luego, se fue acomodando siempre encima del profesor, pero ahora no era sobre su boca, sino sobre su larga verga, él se acomodó sentado en el sofá y ella encima se la metió en su cuquita y comenzó a cabalgarlo, el tipo no podía detener a Karina que parecía una jinete sobre su gran falo. Al rato los gemidos se entrelazaban entre ambos y solo fueron callados cuando comenzaron a besarse con lengua como salvajes.

Yo para ese momento tenía mojado mi pantalón. Desde donde estaba ubicado en el techo, podía ver el enorme falo del profe que entraba y salía de la raja caliente de mi hermanastra, que tenía buena elasticidad para devorarse semejante tamaño de verga. Por si fuera poco el tipo se puso a mamarle las tetas tanto que parecía morderlas y uno de los dedos de él se metieron por atrás en el culo de Karina. Los dos se movían como lombrices sobre el sofá, ella empezó a gritar de nueva cuenta, corriéndose de nuevo, el profesor a los pocos segundos también se quejaba, -puedo terminar adentro?, puedo terminar adentro?- le decía a ella fuera de control a punto de correrse. –Sii profe! Echémela adentro!!- y él comenzó a quejarse como si hubiera levantado algo pesado. Karina aún se movió un rato sobre la verga, el profe se dejó ir hacia atrás en el sofá, solo la tenía tomada de la cintura.

Poco a poco dejaron de moverse, ella descanso un rato sobre el hombro del profe. Luego le dio un piquito en los labios y se desmontó de la verga que lucía a la mitad de su tamaño anterior. Yo tenía el pantalón como si me hubiera hecho pipí.

-Mi hermanastra es una puta!- Me decía yo por dentro. Allí empezó mi vicio de voyeurismo, lo gocé como nunca y quería repetirlo. Como dije, me gustó tanto que comencé a abrir agujeros en el techo sobre cada ambiente de la casa, los tapaba con plastilina del mismo color, para que no hubiera sospecha, eso funcionó bien. Veía a mi hermana y a mi madrastra bañarse frecuentemente, mientras yo me masturbaba, incluso las vi haciendo sus necesidades en el inodoro. Pero lo mejor faltaba aún.

Mi padre estaría ausente por unos días por unos negocios de la empresa donde él laboraba. Mi hermanastra una semana antes, ya había metido a su habitación al profe de deportes y en su cama, esa vez follaron casi con la luz apagada y no fue posible ver nada, solamente los escuché gemir.

Yo notaba esos días algo raro en mi madrastra, la veía nerviosa, al principio pensé que era el viaje de mi padre, pero en uno de mis espionajes, la oi hablar con su hija Karina, ella le decía algo relacionado al profesor de deportes, -él vendrá y tu lo atenderás, vas a ver que es un lindo ejemplar!-, mi madrastra algo nerviosa, -ay no sé, y si alguien se entera, por ejemplo Lester podría vernos!-. Karina agregó –de Lester no te preocupes, yo lo mantendré lejos de la casa!-.

Lejos a mi?, de qué?, eran mis preguntas en ese momento, no entendía. Pero para facilitar el asunto ese día de su plan, le dije a mi madrastra que me iría a dormir a la casa de uno de mis amigos que vivía en la misma calle. Por supuesto que ella aceptó rápidamente. Salí y entré por la parte de atrás en donde la casa tiene un patio pequeño, me subí rápido, en las rendijas pude ver a mi madrastra, pero no a Karina, ella estaba vestida como si fuera a una fiesta, un vestido negro corto que apretaba todas sus carnes y le hacía lucir ese tremendo trasero que tiene. Esperé casi dos horas, ya estaba yo un poco desesperado. En eso oigo que tocan el timbre, me fui gateando hasta donde está el living, era el profesor nuevo, quien salió a abrir fue Samantha mi madrastra. Algo dijeron que no alcancé a oir, pero los ví llegar al living y ella lo sentó en un sofá.

Samantha le ofreció que tomar un poco de soda, cuando ella le daba la espalda, yo veía que el profesor le miraba el culo. Al llevarle la soda, ella se sentó a su lado muy pegada a él. Luego de algunos minutos charlando trivialidades, el profesor no dejaba de verle el bonito par de tetas que tenía mi madrastra y que el vestido ofrecía una buena vista, luego él ya tomó más confianza, le preguntó porque estaba vestida asi. Ella le dijo que se estaba probando un vestido cuando él llegó y aprovechaba para preguntarle si le gustaba como le quedaba, Samantha se puso de pie y casi modeló para el profe. El se la comía con la vista, como dije antes mi madrastra estaba muy buena aún.

-señora ud está preciosa!- le dijo cínicamente el profe ya envalentonado.
-ay profe, ud lo dice solo para agradarme- contestó ella
-créame que no señora, usted es muy linda, su esposo debe de cuidarla todo el tiempo, si no se la roban- dijo él algo cursi.
-Tan lindo que es el profesor, le cuento que mi esposo no está en casa, anda de viaje, y tampoco está mi otro hijo, se fue a dormir con un amigo- dijo Samantha.
Creo que eso encendió al profe, ahora lo vi más interesado y le dijo que se sentara de nuevo junto a él. Samantha lo hizo. –Y Karina tardará más tiempo?- le preguntó muy interesado el profe.

-La verdad es que ella se fue al centro comercial con sus amigas y vendrá tarde y yo no quería estar solita- dijo Samantha con palabras lentas y provocativas; el profe que no era idiota, lo entendió a la perfección y se abalanzó sobre mi madrastra y comenzaron a besarse como animales en celo, él rápido le metía la mano debajo de su vestido y le tocaba su raja sobre su braga, ella le iba zafando los botones de la camisa, la ropa empezó a caer en el suelo, camisa, pantalón, zapatos, luego ella se fue quitando el vestido frente al profe, quedó con una linda lencería negra, comenzaron a besarse de nuevo y el profe quedo sobre Samantha en el sofá, le bajó sin quitarle el sostén y le mamó las tetas que aún tenía muy buenas, una mano de él se metía entre sus bragas y por la forma que la movía podría decir que le metía uno o dos dedos en su raja pajeandoselos duramente, mi madrastra gemía cada vez más.

Como dije, mi madrastra gemía como condenada, yo allá arriba era testigo de la infidelidad de la esposa de mi padre. Al rato cambiaron de posiciones, ella en cuatro y el sentado sobre el sofá, comenzó a darle un probadita al duro falo que tenia ya el profe, lo metía y lo mamaba dentro de su boca sin usar las manos. El profe metía la mano entre sus piernas y dentro de su braga, seguía insertándole los dedos en la raja a Samantha. Todo lo hacían ardorosamente, gimiendo como si fueran novios.

No tardó ella en subirse sobre la verga del profe que seguía sentado en el sofá, yo podía ver claramente las nalgas de mi madrastra subir y bajar sobre el enorme pedazo de carne de él. El ritmo era tremendo, ella aceleraba los sentones de su trasero sobre la verga, mientras el tomaba con las manos sus grandes tetas y las mamaba. Ahora solo se oían los quejidos de placer de ella, luego vi que se detuvo y empezó a gritar mientras daba secos movimientos sobre él. Samantha estaba corriéndose. Yo ya tenía mi veguita en mis manos y comenzaba a darme una rica masturbación allá arriba.

Luego sin perder mucho tiempo, el profe la quitó de encima y le indicó que se pusiera en cuatro con las rodillas sobre el sofá con el culo para afuera. El de pie, tomando su verga con la mano se la introdujo en su raja de nuevo y tomándola por las nalgas se la empezó a coger con fuerza, diciéndole cosas como –que rico coño tienes, pero tu marido no te coge bien como yo!-, -coge putita eso querías, coger conmigo, asi que mueve tu culo!- No sé como mi madrastra aceptaba esas frases humillantes, pero parecía como si eso la excitara más, ya que movía su trasero para estar más ensartada en la verga del profe.

El profe le daba duras embestidas a ella y emitía tantos gemidos y gritos a veces que no puedo precisar si se corrió dentro de la raja de Samantha durante esa posición perruna. Por último la acostó boca arriba en el sofá grande y subiéndose encima de ella y entre sus piernas la penetro por enésima vez, ella lo encerró entre sus piernas y quedaron pegados sus cuerpos el uno con el otro, el movía su cintura con fuerza y cada vez que la clavaba ella gemía o suspiraba profundo. Luego él entro en una seguidilla de movimientos rápidos de su verga entrando y saliendo de su raja, aunque no lo podía ver, era obvio por el movimiento de caderas que le daba. Los gemidos de Samantha aumentaron y comenzó a gritar –Assi papi, assi, assii!!, no pares no pares!!!- de pronto el comenzó a bufar como un toro, los movimientos cambiaron a lentos pero profundos. Ambos comenzaron a detenerse entre gemidos. Gritaron juntos varios segundos. Se quedaron otros segundos quietos, él aún encima de ella, sus cuerpos se relajaron allí tendidos.

El se levantó mientras mi madrastra quedó agotada con las piernas abiertas, un hilito de semen salía por su raja ahora colorada por tanta fricción.

Luego de ese momento en el cual volví a mojarme en los pantalones y no se diga el número de pajas que me hice posteriormente recordando esa escena, el dilema era decirle a mi padre lo que había visto, no quería que mi padre fuera un cornudo y que se burlaran de él asi, mi padre trabajaba mucho. La decisión no me dejó dormir las tres noches siguientes, es más durante ese tiempo, no quería ni tener comunicación con mi madrastra.

Al cuarto día de eso, mi madrastra había salido, yo tomé valor y me encaminé a la habitación de mi padre, finalmente le confesaría la infidelidad de Samantha, cuando estuve a un metro de la puerta oí gemidos provenientes de la habitación, la televisión estaba prendida a alto volumen, pensé que mi madrastra había regresado, pero recordé que no tenía planes de regresar a casa ese día, puse más atención y los gemidos me parecieron conocidos a pesar del ruido de la Tv. Me regresé a mi habitación, me subí al tapanco y arrastrándome me fui hacia la habitación de mi padre. Con la luz de la Tv y de la mesa de noche, pude ver a mi padre en la posición del misionero follando a toda máquina a mi hermanastra Karina, ella estaba aferrada de él con sus piernas y brazos, él le daba pistonazos duros y secos que la hacían gemir estruendosamente.
-Asi papi!! Asi!!, dámela, ayy así!!- gritaba Karina debajo del cuerpo de papá.
De pronto se oyeron dos escandalosos gritos de ambos que llegaban al climax juntos. El mismo pecado tenía mi padre que mi madrastra!.

Para terminar, asi me volví voyeur, mi casa era casa de lujuria. Ahora yo ya adulto, me encanta ver sexo en vivo a escondidas y me encantan los lugares de la red que promueven esos videos, me fascina!!.

Mi mujer disfruta calentando machos

Mi mujer disfruta calentando machos, y les muestra partes de su cuerpo para que se masturben contemplándola…

Por si no leyeron mi relato anterior, les recuerdo que estoy casado con Pilar. Se trata de una rubia hermosa, muy sexy y provocativa, con una boca alucinante de labios carnosos. Mide 1.75mts, con un cuerpo firme para sus 35 años muy bien llevados, piernas largas perfectamente modeladas por los deportes, que rematan en una cola empinada y acentuada por su estrecha cintura.

Hace unos años corregimos el detalle de su busto pequeño con implantes de siliconas que le sientan maravillosamente y me han dado grandes satisfacciones, ya que su excelente tamaño le brinda la posibilidad de practicarme una fenomenales turcas…

No hace falta que se lo pida especialmente, todo lo contrario, me conoce tanto y se transformó en una hembra tan abierta sexualmente que le encanta poder dar placer con algo que, hasta hace poco, la acomplejaba.

Somos una pareja voyeur-exhibicionista que en los momentos de mayor calentura exteriorizamos todo lo que soñamos, y en vez de sofocar nuestros deseos para no contradecir los padrones de convivencia social incorporamos fantasías que funcionan como afrodisíaco.

Fue así que una calurosa tarde de verano tuvimos la oportunidad de transformar una de ellas en realidad. Mi esposa estaba especialmente inquieta y propuso tomar sol en la piscina de casa, pese a que no la utilizábamos desde que una obra en construcción vecina arruinó la intimidad de nuestro solarium.

A Pilar le encanta tener la piel bronceada pero también provocar a los hombres, y para ello me deslumbró con un atuendo casi escandaloso: top y micro-short muy ajustados que apenas alcanzaban a cubrir un micro bikini blanco traído de Brasil.

Nos acomodamos en las reposeras y al poco rato, como era de esperar, del edificio de departamentos en construcción contiguo comenzaron a asomarse las cabezas curiosas de los obreros.

Debo reconocer que la situación me descolocó un poco, una mezcla de sensaciones me invadía. Por un lado el fastidio de no poder disfrutar del descanso en mi propia casa, y por otro la excitación de saber que mi mujer era fisgoneada por algún viejo verde o un joven con el sexo afiebrado que se regodearía con su figura.

Quizás no había prestado demasiada atención o porque fingió indiferencia, la cuestión parecía no incomodarla demasiado, más bien todo lo contrario, se mostraba especialmente cariñosa y hasta se inclinó sobre mí para regalarme largos besos de lengua mientras erguía su precioso culo hacia nuestros vecinos que comenzaron con los primeros susurros y hasta algún silbido de admiración.

Como en un pacto tácito no acordado, al poco rato le comuniqué que me retiraría a dormir la siesta, sabiendo que la dejaría totalmente expuesta a miradas indiscretas y poniendo a prueba su habilidad para exhibirse sin pudores. Nuestro cuarto se encuentra en la planta superior y posee un amplio ventanal al jardín, por lo que pude acomodarme tras las cortinas para curiosear con morbosa atención sus movimientos al borde de la piscina.

Lo que siguió fue un espectáculo digno de una película erótica. Pilar, desentendida de quien la pudiera estar espiando, se comenzó a untar el cuerpo con crema bronceadora. Lo hacía todo muy lentamente, con movimientos perfectamente calculados, deteniéndose especialmente en la parte alta de sus muslos y masajeando con insistencia el nacimiento de sus pechos rotundos, que iban quedando brillosos por la humectación.

No pude evitar bajar la mano y tantear mi bulto que ya había adquirido un tamaño considerable, como cada vez que mi mujercita se exhibe tan puta. El short tan pequeño se le metía en la zanja, entre los cachetes de la cola, y dejaba al descubierto la mitad de su culo rollizo y firme. El top, excesivamente justo, aprisionaba sus tetas que se marcaban perfectamente sobre la fina tela.

Los muchachos de la construcción ni habrán soñado poder disfrutar de semejante espectáculo!. Una rubia de cuerpo escultural, senos grandes, cola redonda y piernas firmes que los provocaba con toda su carga de sensualidad.

Pasado un rato subió a la habitación; al verla venir disimuladamente me acosté y fingí dormir, aunque en realidad estaba totalmente cachondo imaginando hasta donde sería capaz de llegar con su osadía.

Pilar se acomodó a mi lado, fue directamente a buscar mi verga inflamada y, sin mediar palabra me empezó a hacer una mamada como solo ella sabe. Succionaba mi pene con pasión, ayudándose con la mano que imprimía un movimiento de vaivén, mojándolo completo con su saliva y mirándome a los ojos de manera lujuriosa.

A esa altura deliraba de tensión, ya me encontraba a punto de estallar cuando se detuvo para comentarme, con el glande de mi poronga todavía apoyado en su labio inferior:

-“¿¡No te imaginas lo que acabo de ver!?”

Su tono de voz delataba la actitud de quien tiene la necesidad de confesar de inmediato algo morboso…

-“¿Qué?”

-“Varios de los obreros que me espían desde el edificio vecino se pasan la mano por la entrepierna y hacen señas para que me siga quitando la ropa!”

-“¿¡En serio!?- no lo podía creer, la excitación me aceleró el corazón aún más.- ¿y vos qué hiciste?”

-“¡Nada! ¿Qué quieres que haga? Me vine para acá y listo. Están como locos, parece que nunca vieron una mujer en short y remera!”

-“Es que el short y el top que tienes puesto, querida, resucitan a un muerto! ¿Te animás a sacártelos y quedar en malla, directamente?”

Nos miramos a los ojos y sonreímos. Un silencio cómplice inundó la habitación.

– “Si, no hay problema. Al fin y al cabo es nuestra casa, a mi me excita un poco esa idea, aparte no creo que haya nada de malo en eso…

– “Pues no, yo pienso que no estaría mal”.

-“Tu crees?”

-“Claro, si te gusta tomar sol me parece lo más normal del mundo que lo hagas en traje de baño, mi amor…”

Mientras hablábamos de eso le sobaba las nalgas y ella me continuaba acariciando el pene. Entonces reclamó:

-“Chupame las tetas, que vuelo de calentura”

-“Vení, yegua, que me enloqueces”

-“Oye, ¿de verdad crees que no estaría mal si bajo a la piscina y quedo en tanga?

– “Me encantaría! porque cuando vuelvas a subir estarás mas caliente y te podré seguir mamando estas tetas”.

-“ Tal vez tengas razón”

-“Es mas, si vas y les ofreces un pequeño show no estaría mal, te puedes tardar unos cinco minutos si quieres, o a lo sumo diez, pero con la condición que cuando vuelvas me cuentes, te dejes mamar y que agarre tus nalgas”.

– “Mi puerquito, estás loco!”.

– “Tal vez, pero deseo que te animes así terminas de calentarte y dejo que me montes como a ti te gusta”.

– “No se…”

– “Dale, decídete que ya sabes lo que te espera”.

-“Bueno, está bien”.

Seguimos excitándonos, rozándonos con cariño, para después comenzar a alterar la forma de besar y dar paso a juegos de lengua con manifiesta malicia. Simultáneamente me masajeaba el miembro que respondió en forma inmediata, y cuando lo volvió a poner como ella quería pasó a chuparlo, deslizando su lengua por la cabeza de mi palo, haciéndome delirar con tamaña habilidad.

Me terminé sacando el calzoncillo y la camiseta, para quedar completamente desnudo. Ella retiró su top, se quitó el corpiño, y atrajo mi cara de manera enérgica para hundirla entre sus melones. Los comencé acariciando con suavidad, pero la tentación era irresistible…

-“Dejame mamarte las tetas antes que te vayas”. Entonces se acercó, e inclinándose dejó que le de un beso a su pezón izquierdo, lo metí entre mis labios un segundo y le indiqué:

-“Ahora, el otro”.

Se volvió a inclinar y apuntó con el otro pecho a mi boca, lo besé y me entretuve un segundo succionando su pezón erecto con avidez. Ella suspiraba feliz, y se la notaba demasiado caliente, antes de irse se acercó y me dijo:

– “Bueno, me tardo diez minutos y luego vengo”.

Esperé un rato tendido en la cama, y cuando calculé que ya debería estar en el solarium nuevamente, me acerqué a la ventana. Mi pija dio un respingo! Se la veía maravillosa tendida en la reposera, ya despojada del short y el top, apenas cubierta con su minúscula tanga blanca que contrastaba sobre la tersa piel bronceada.

Se puso de pie e inició un paseo despreocupado alrededor de la piscina, procurando ser observada desde todos los ángulos. La adiviné súper ansiosa y excitada, quizás con un poco de miedo, mostrándose casi desnuda frente a machos deseosos porque en el fondo sabe que esto nos provoca e incentiva.

Yo miraba sin saber que hacer. Con una mezcla de excitación, celos y morbo, lo único que sabia es que se me había parado la poronga. Verla tan resuelta y desprejuiciada me hace hervir la sangre, intento contenerme pero es inútil: me masturbo con desesperación intentando aliviar mi calentura contenida. Cada tanto se agacha de manera casual y enseña su cola deliciosa, totalmente expuesta para realzar la minúscula marca del bikini.

¿Que estará sintiendo Pilar, al saberse tan deseada?. Habrá reparado en alguno de ellos?. Será capaz de sostener este juego voluptuoso? Se sumerge en el agua, y cuando por fin sale parece una diosa que corta el aliento. Los pequeños triángulos de su corpiño cubren muy pobremente sus pechos generosos que pugnan por escaparse. La tela humedecida de la tanga blanca deja translucir sus pezones y marca cada detalle de los labios de su vulva completamente depilada.

Ahora si, decidida a explotar al máximo su lado exhibicionista se tira boca abajo en la reposera, y como si no alcanzara con el espectáculo que brinda se entretiene acomodando la tanga hilo dental, que atrás es solo una mínima porción de lycra que desaparece entre sus nalgas. Quiebra la cintura y empina su adorable culo para masajearse en alevosa provocación los cachetes, la miro sin poder creer a lo que es capaz de llegar…su pose resulta una invitación explícita a penetrarla.

Parece descabellado, pero la situación me resulta sumamente excitante: mi mujer se muestra sin pudores y despierta los ratones más perversos en los hombres que la vigilan. Me toco pensando que voy a gozar de ese cuerpo, pero también me estimula imaginar que la podría compartir con alguien más…

Así pasaron varios minutos, y no fue sino hasta mucho después cuando oigo los pasos de Pilar. Llega, cierra la puerta, se mete a la cama y me dice:

-“¡Ay amor, me alteraron completamente esos cuarenta minutos abajo, ojalá se pudiera repetir! mira, tócame”.

Bajo la mano y avanzo dentro de su tanga, siento la firmeza de su vientre y toco su empapada vagina con los gruesos labios inflamados de placer, meto dos o tres dedos en esa rica cueva para encontrarme con el regalo de su humedad viscosa…

–“Estás deliciosa!, dime que pasó?”

_”En un momento dirigí la vista al edificio y me llamó la atención un muchacho fornido acomodado en un balcón, el más joven de los obreros había sacado la verga del pantalón y se pajeaba viéndome en tanga” no pudiendo contener la emoción agregó:

-“¡No sabes lo grande que la tiene!”

Me senté en la cama con la poronga palpitante y ensayé una fingida escena de celos:

-“¡Ah, bueno, lo que falta ahora es que te lo quieras follar para aliviar su sufrimiento!”

-“No seas desubicado! ¿No te da lastima, pobre, el masturbándose mientras me tienes acá dispuesta para lo que necesites?” tomó mi miembro y mientras lo meneaba me dijo al oído:

-“¿Y, quién es el pajero ahora?”

Continuó agarrando mi verga que estaba grande y gruesa. Empezó a bajar y subir mientras con la otra mano me tocaba los huevos. Estaba súper mojado, noté como brotaba el líquido transparente que lubricaba el miembro y humedecía su mano.

Me gustan sus caricias, me gusta verla con el traje de baño que la hace más sexy todavía y sentir su mano que excita mis puntos sensibles con sabiduría, llega hasta el límite exacto donde no tengo retorno, y cuando estoy a punto de acabar desacelera el ritmo y posterga el momento del éxtasis.

Su cara demuestra la fascinación de tenerme a su disposición. Se mueve rápido y de pronto la tengo subida a horcajadas sobre mí. Aparta solo un poco la bombachita de su tanga y acomoda la bulbosa cabeza de mi verga entre sus piernas. Me rodea con sus brazos, y mientras me besa el cuello poco a poco se sienta sobre mi sexo que la recibe erguido. Deslizo los breteles del corpiño y hundo la cara entre sus pechos, mientras la boca atrapa sus pezones. Mis manos se apoderan de su cuerpo, comienzan por la estrecha cintura, acarician sus hermosísimas y redondas caderas y van bajando hasta encontrar su trasero. Puedo sentir la tensión de sus glúteos, los aprieto con ansias y eso la hace estremecer, arrancándole gemidos de placer,

Hago y deshago a mi antojo pero Pilar acelera el ritmo, y mientras me cabalga con más fuerza ordena:

-“Quiero toda tu pija, métemela hasta el fondo ahora, que no doy más de la calentura!!!”

Escucharla así era lo que me faltaba para terminar…

-“Partime turro, que no aguanto mas!!!” Y no era un susurro suave, era casi un grito.

Su concha está mojadísima, mi pija se desliza a su interior sin ningún esfuerzo, el mete – saca es fabuloso mientras mis manos atenazan su cintura y mi lengua se deleita con sus pezones. Siento tensarse el cuerpo de esta hembra fabulosa…los labios de su vagina apretándose alrededor de mi pija, mueve el cuerpo en círculos clavando sus cuidadas y puntiagudas uñas en mi espalda, y cuando presiente que voy a terminar se deja llevar por un demoledor orgasmo que la llena por completo. Mi pija inunda hasta el último rincón de sus entrañas con largos y gruesos chorros de leche que ella recibe con placer, mientras nos unimos en un nuevo y ardiente beso, con nuestras lenguas jugando inquietas en el interior de mi boca…

Nuestros movimientos se detuvieron y permanecemos abrazados con Pilar montada en mi verga por buen rato, hasta que poco a poco esta pierde rigidez. La saco, ya menos dura, y ella golosamente la agarra y se la lleva a la boca para lamer los restos que chorrean de mi pija

Agotados, nos estiramos a descansar, pero vuelve a tomar la iniciativa:

-“¿Te parece dormir un rato así te recuperas y me vuelves a llenar la concha de leche?”.

-“Y la boca?”

-“La boca, por supuesto… mmhh que rico!, te voy a mamar hasta dejarte seco”

-“Y ese culo de puta que me encanta…”

-“Y la colita también, degenerado”.

Se levanta sonriendo, camina rumbo al baño moviendo libidinosamente las nalgas… Nos lavamos y secamos mutuamente y volvemos al dormitorio, exhaustos pero satisfechos por haber transformado en realidad otra fantasía…

Si les gustó el relato y tienen algo que decirnos, espero sus comentarios en nuestra dirección de correo.

USUARIO: marital

CORREO: mrt2919@gmail.com