Pareja follando en el jardín mientras los espían

La fiesta de la boda tuvo lugar en una vieja hacienda acondicionada como hotel de gran lujo en nuestra ciudad. Por ser muy cara a pesar de ser muy hermosa casi no tiene huéspedes. La hacienda es una construcción del siglo XVII con muchos pasillos largos y hermosos jardines muy aislados.

La boda no tuvo nada de extraordinario. Fue una boda de la alta sociedad de nuestra comunidad donde las mujeres vestíamos trajes de noche y los hombres smoking. Mi esposo vestía un smoking negro. Yo utilicé un vestido negro largo con abertura en mi pierna izquierda casi hasta la mitad de mi muslo y un escote en V. Complementaba mi atuendo con diminutas pantaletas y unos zapatos de raso negro con tacón de aguja. Durante la fiesta bailamos, cenamos y bebimos tratando de disfrutar un poco el pesado ambiente de las fiestas de alta sociedad. Mi esposo cada vez que podía me tocaba y acariciaba la pierna por debajo de la mesa llegando incluso a frotarme la entrepierna sobre la tela de mis diminutas pantaletas. Saber que estábamos con otras parejas en la mesa y que mi esposo me estaba acariciando íntimamente me encendió y a él también. En un momento dado yo estaba totalmente húmeda y él tenía una enorme erección que se le notaba y sentía debajo de la tela del pantalón.

Cerca de las dos de la mañana y como hacía mucho calor en el salón mi esposo y yo decidimos salir a tomar un poco de aire fresco. Le pedí a mi esposo que camináramos un rato por los pasillos y jardines del hotel. El hotel al parecer estaba vacío ya que no se notaba la presencia de huéspedes por donde caminábamos. Durante el paseo nos íbamos besando y tocando de tal manera que ambos seguíamos muy excitados. Caminamos y caminamos durante un buen ratos hasta que sin darnos cuenta ya nos habíamos alejado bastante del salón de la fiesta. Mi esposo me iba frotando su dedo contra mi clítoris mientras que yo le iba frotando su pene con mi mano. Como la pasión nos quemaba tratamos de buscar alguna habitación que estuviera abierta pero sin ninguna suerte. Como los pasillos estaban tan solos y tan tenuemente iluminados decidimos buscar un lugar apartado para hacer el amor.

Nos encaminamos hacia un pequeño jardín rodeado por las paredes de las habitaciones, pero al irnos acercando escuchamos unas ruidos bajos como voces. Mi esposo me dijo que guardara silencio y silenciosamente nos acercamos al acceso que daba a ese jardín. Estaba un poco oscuro por lo que no nos fue fácil detectar quienes eran pero después de un breve momento pudimos notar que se trataba de un joven matrimonio que habíamos visto también en la fiesta de la boda. Por lo que pudimos observar él trataba de acariciar íntimamente a su esposa pero ella se resistía un poco. Desde el lugar donde ellos estaban podían ver hacia un punto donde hay una escalera que comunicaba la planta baja con la planta alta en donde estábamos nosotros pero no se habían dado cuenta de nuestra presencia. Mi esposo me guiñó el ojo y silenciosamente nos retiramos unos pasos hacia atrás, me dijo que camináramos nuevamente hacia el jardín haciendo un poco de ruido. Su plan era que nos colocáramos en un costado de la escalera donde nos podían observar pero como buscando que nadie nos viera. Hacer esto con público por primera vez ( al menos consientes de que alguien nos miraría ) me dio un poco de pena pero también me excitó y la verdad no me hice del rogar. Tratando de que tuvieran una buena vista nos comenzamos a besar y a tocar de manera muy apasionada.

Mi esposo me descubrió los senos y los comenzó a chupar y masajear. Mientras él hacía esto pude observar de reojo como la pareja se había quedado estática tratando de ocultarse un poco detrás de los arbustos. Como del jardín no había otra forma de salir que por el pasillo donde estábamos no podían retirarse sin que nos diéramos cuenta. Ambos se quedaron quietos mirándonos. Mi esposo subió mi vestido hasta mostrar mis diminutas pantaletas y sin decirme nada me las quitó moviéndose un poco de tal modo que pudieron ver los vellos de la entrepierna. Esto al parecer los calentó ya que la otra pareja comenzaron inmediatamente a besarse mientras él le metía la mano debajo de su vestido. A pesar de todo no dejaron de mirarnos.

Yo estaba tan caliente por lo que mi marido me estaba haciendo que me arrodillé y comencé a chuparle el pene y a besarle los testículos. Mientras hacíamos esto mi marido me comentó que la otra pareja comenzó a desinhibirse y se colocaron en la posición de “perrito”, le subió el vestido y le quitó su tanga penetrándola sin dejar de mirarnos. Como no quería perderme el espectáculo me detuve y le pedí que me penetrara por detrás también. Esta posición me encanta y disfrutaba de la penetrada mientras discretamente miraba hacia donde estaba la pareja. Ambas parejas estuvimos dándonos el espectáculo durante un buen rato. Mi marido recorría mis senos con sus manos y mi espalda con sus besos mientras me seguía penetrando. Mis senos estaban totalmente duros y mis jugos escurrían fuera de mi vagina de lo excitada que estaba. La otra mujer ya no nos miraba pero se veía que también estaba disfrutando enormemente de la cogida que le estaban dando. A los pocos minutos mi esposo y yo terminamos casi juntos. Fue un placer sentir su semen muy caliente en mis entrañas. Estábamos exhaustos y sudorosos pero felices por la travesura que habíamos hecho. El esposo de la otra pareja también pudimos observar cómo se agitaba como claro indicio de que estaba terminando dentro de su esposa. A los pocos minutos sacó su pene de ella. Ella le dijo algo y él continuó con su dedo supongo frotándole el clítoris o penetrándola . Ella comenzó a moverse más rápidamente, clavó su cara en el verde césped y de momento aflojó totalmente su cuerpo quedándose así durante un rato mientras su marido se sentaba sobre el piso mostrando su herramienta flácida.

Después de descansar por unos momentos nos arreglamos nuestras ropas volteamos a todos lados como tratando de que nadie nos viera y nos encaminamos hacia las escaleras para subir al segundo nivel. Mi marido tomó mis pantaletas y al subir por las escaleras las dejó caer al piso de forma que ambos miraran lo que estábamos haciendo. Mientras estábamos arriba descansando un poco y haciendo tiempo para que la otra pareja saliera de sus refugio escuchamos una risas muy tenues y picaras y oímos como se alejaban sigilosamente. A los cinco minutos bajamos también para dirigirnos hacia la fiesta y al bajar las escaleras vimos que en el lugar donde mi marido había dejado mis pantaletas estaban la tanga de la otra mujer. Los muy canijos de nuestros maridos habían intercambiado nuestras pantaletas en nuestras narices.

Saber que otro hombre tenia mi ropa interior me apenaba un poco y me hacía sentir un tanto culpable pero también extrañamente excitada.

Regresamos a la fiesta donde ya los invitados habían comenzado a retirarse. Pasamos al lado de la mesa donde estaba la joven pareja que habíamos visto y ella apenada bajo su vista mientras que él cambiaba su mirada hacia otro lado haciéndose los disimulados igual que nosotros. Posteriormente les comentaremos de una bonita amistad que hemos iniciado con esta pareja compartiendo nuestro gusto por el exhibicionismo discreto.

Como esposa latina que soy no permití que mi marido se quedara con las pantaletas de la otra señora y antes de salir de la fiesta que ya había terminado se las quité a mi marido y las dejé debajo de una mesa. Quien sabe qué se habrán imaginado los meseros cuando comenzaron a limpiar todo y seguramente las hayan encontrado.

mostrándole la verga mi suegra

Le mostré la verga a mi suegra, les contaré una de las anécdotas más caliente que tenido a lo largo de una larga vida de pervertido sexual.

Yo tengo alrededor de 25 años de casado y soy una persona que al igual que muchos de ustedes, vive en un estado de calentura constante, y cualquier situación me provoca un pensamiento erótico o sexual el cual no puedo contener o al menos tener una fantasía cachonda. Pues bueno les contaré como en una ocasión le mostré la verga a mi suegrita y resultó algo extremadamente caliente.

Hace alrededor de 8 años mi mujer, mi suegra y yo tuvimos que ir a la cd. de Monterrey a la graduación de un cuñado que se especializaba en una rama de la medicina, la invitación no contemplaba un sitio para hospedarse, por lo que decidimos que al llegar a Monterrey lo primero que haríamos sería encontrar un hotel cerca de donde se llevaría a cabo el festejo, cosa que resultó por demás imposible ya que en esos días la ciudad albergaba a una gran cantidad de visitantes por un evento a nivel nacional e internacional, así que iniciamos nuestra peregrinar por cuanto hotel encontráramos para ver si existían cuartos disponibles, ya entrada la noche por fin encontramos una habitación con dos camas y decidió mi mujer que era mejor esa opción que seguir buscando ya entrada la noche.

Así que nos dirigimos a nuestra habitación, muy cómoda y reconfortarle por cierto, les comento que mi suegra hoy en día es una mujer de aproximadamente 70 años, por lo que para ese entonces ya era una mujer grande de edad, ella es viuda desde hace unos 20 años y nunca se volvió a casar ni siquiera a tener una relación con otro hombre ya que ella es una mujer muy discreta, les comento que de joven fue muy hermosa y con un cuerpo muy bien proporcionado y pese a su edad en aquel entonces sus enormes tetas y gran culo le hacían ver como una mujer interesante.

Al llegar a nuestra habitación decidieron que ella tomaría una cama y nosotros la otra ya que según a insistencia mía le había comentado a mi mujer que durmiera con ella, cosa que ella no aceptó y decidió dormir sola, como ya era tarde y teníamos hambre sería mejor cenar algo ligero y dormir para esperar le largo día que se vendría, sin embargo no quiso bajar a cenar prefiriendo darse un baño, nosotros bajamos a cenar y regresamos con algunos alimentos para ella, mientras los comía pude observar sus enormes pezones que abultaban su improvisada bata de dormir, un blusa blanca y larga semitransparente, parecía que ella no tenía inconveniente que se notara su silueta y los enormes botones que sobresalían, mi mujer quizás lo noto pero no dijo nada y se metió a bañar, mientras yo platicaba animadamente con ella y sin despegar la mirada de sus enormes tetas y cuando pasaba frente a mi intentaba ver su entrepierna y nalgas que se dibujaban perfectamente en la blusa, mi verga empezó a abultarse al ver tan ricas tetas, les comento que mi mujer las tiene redondas y no muy grandes, pero mi suegrita hacía gala de unas enormes tetazas con el pezón parado obscuro y grande además de un poco caído señal de la edad pero sin duda se veían pesadas y robustas, llego mi turno para entrar al baño, me bañé y salí con un short sin calzones y con la toalla en los hombros, ella observaba el televisor acostada cómodamente en su cama y mi mujer ya estaba cobijada y tapada hasta el rostro, cuando me metí entre las sabanas observe que mi mujer se había puesto una sudadera, unos pants y debajo de ellos calzones lo que sería imposible hacer algo con ella, recordé las tetas de mi suegrita y disimulé para ir de nueva cuenta al baño intentando notara mi bulto de la entre pierna, mientras lo hacía me comentó que si quería podía cambiar el canal de la televisión y le contesté que solo la vería un rato mientras me llegaba el sueño, yo sé que ella tiene problemas para conciliarlo, y se recostó de lado volteando hacia la pared y dándome la espalda me dijo, buenas noches, y se acomodó entre las almohadas , yo quedé al lado del pasillo y mi mujer al lado de la otra pared ya con el sueño muy profundo, yo inicie agarrándome la verga por encima del short,

Ya estaba muy dura y empezaba a salirme los primeros líquidos seminales por lo caliente de estar a solo un par de metros de mi suegrita y la verga a todo lo que daba, como estaba solo tapado por una sábana blanca decidí descubrirme y sacar la verga del short, entonces apague el televisor y la obscuridad cubrió el cuarto, sin embargo por la parte del baño entraba una línea de luz que iluminaba parte de mis pies y las piernas cubiertas de mi mujer y podía notar que la silueta de mi mano agarrando la verga se veía lo bastante claro, así estuve sobándome la verga decidí quitarme el short y cubrirme un poco con la toalla, pero continuaba sobando me verga que estaba al cien y yo por supuesto decidido a sacarme la leche y arrojarla en la toalla, en eso estaba cuando mi suegra giró un poco y acomodó la almohada para poner su rostro enfrente al mío, yo fingí que no me daba cuenta y seguí sobando mi verga descubriéndola totalmente, agarraba mis huevos y los apretaba para que sobresaliera mi verga de mis manos y quedara sola y dura, de reojo miraba como su respiración estaba agitada y tenía los ojos semi cerrados, al no escuchar algún ruido o reclamo continúe acariciándome , jalándome la verga y con la luz tenue pegando en mis piernas estaba a punto de estallar cuando ella realizó un sonido con la garganta para pasar saliva y un profundo suspiro, no cabía duda que estaba observándome y no hacia ningún movimiento por evitarlo, sentí un poco de temor de sacarme la leche y que ella lo observara, en mi interior pensaba que ya era bastante y que al día siguiente tendría que verla a los ojos, así que deje descansar un poco mi verga y subí las manos por encima de mi cabeza dejando solo la toalla en mis piernas y la verga grande pero no tan dura descubierta,

Así estuve por unos minutos cuando de pronto me suegra se endereza y se pone enfrente de mi a tan solo escaso un metro sentada en el borde de la cama, por mi cabeza pasaron muchas cosas, si se había molestado y despertaría a mi mujer, si me diría algo, yo ya no pude o no quise taparme y me quedé estático inclusive sentí como mi verga disminuía de tamaño, ella hizo un esfuerzo para ponerse de pie y lentamente lo hizo, limpiando su cara frente a mí, entre su cama y la nuestra y caminó hacia el baño encendió la luz y esta iluminó la gran parte de mi cuerpo desnudo, de nueva cuenta como encendida por un flujo de energía que corría por mi columna y salía de entre mis huevos y el culo empezó a endurecer mi verga, cerró la puerta sin hacer ruido y escuche claramente el enorme chorro de orines que salía, se escuchaba como chocaba con gran fuerza con el agua del escusado y poco a poco disminuía hasta llegar a escuchar unas cuantas gotas, una pausa y se abre la puerta la luz ilumina de nuevo mi cuerpo, mi verga y yo conteniendo la respiración con los ojos entrecerrados y la boca un poco abierta fingiendo un placentero sueño, ella no apaga la luz y da un paso hacia adelante, yo ya no cabía dentro de mí, la adrenalina me haría cometer un error, estuvo alrededor de un minuto observando mi verga inclusive se hizo a un lado para dejar pasar la luz, mi verga palpitaba y la moví con un impulso salido desde mi culo, ella regreso al baño apagó la luz y se acostó de nuevo dándome la espalda y tapándose la cabeza con una almohada.

Deje que pasara una hora aproximadamente me acomodé la toalla y me dirigí al baño pero antes voltee hacia donde estaba su maleta la tomé la metí al baño la abrí con mucho cuidado hasta que dentro de una bolsita encontré sus pantaletas y su brasier saqué los calzones y los olí mientras me sacaba la leche oliendo esa rica humedad proveniente de en medio de su calzón arrojé una cantidad de leche en el lavabo y la última gota de leche la unté en medio de ese calzón húmedo, regresé todo a su lugar me puse el short me metí entre la sabanas y dormí profundamente, por la mañana cuando tuve mi primer contacto visual con ella estaba charlando con mi mujer y en ese momento escuché que le dijo-Yo dormí como si no hubiera dormido en varios días , muy a gusto y sin despertarme para nada, con esa frase entendí que SEGÚN ELLA NO HABÍA VISTO NADA, espero les guste este relato.

me gusta que morboseen a mi novia

Me excita que los hombres vean y morboseen a mi novia, me facina!!!
Hola a todos, este es mi primer relato.

Tengo 28 años al igual que mi novia, llevamos mas de 2 años, ella es muy bustona, no muy delgada, pero esta rica, tiene bonitas piernas, es muy guapa, tiene una boca riquisima. es muy reservada en su forma de bestir, asi que cuando se pone algo corto y o con escote me prendo mucho…

hace como 1 mes me dio una gran sorpresa, salimos a un bar, ella iba normal, de pantalon de mezclilla y una blusa normal, se veia muy guapa.
(al bar al que ibamos no era nada elegante ni serio, era regetonero de bebidas preparadas d litro, donde la gente va de lo mas causal de ropa)

total a unas cuadras antes de llegar al bar me pedio que me metiera por 2 o 3 callesitas hasta que me dijo, estacionate aqui, era una calle medio transitada pero con muy poca luz.

agarro una bolsa de plastico que tenia en el asiento de atras, saco una faldita bastante corta, y una blusa…

se desvistio a mi lado, se quedo en ropa interior muuuy sexy porcierto…

y se empezo a cambiar de ropa ahi en el carro, se puso un poco nerviosa porq pasaron varias personas, teniamos las luces apagadas para no llamar la atención y ella medio se tapaba si sentia que la estaban viendo, la verdad al ver como se desbestia se me emezo a poner dura, cuando se la termino de quitar estaba rebentando el pantalon… que rica se veia en ropa interior…

y q les puedo decir cuando se puso la faldita y su blustia ! los senos casi se le salian de lo escotada k estaba, cuando entramos al bar todos se le quedaban viendo, traia unos taconsotes negros con gris.

agarramos una mesita pedimos tragos, platicamos cosas sin importancia un rato, nos tomamos el trago, y empezo una cancion q le gusta, se paro frente a mi y me empezo a bailar asi toda sexy, me tomaba de mis manos para q le agarrara su cintura y lo q pudiera…
se me sento en la piernas y se me movia encima, muchos hombres la voleaban a ver y aprovechan cuando se daba una vuelta para k se le levantara su falta, traia unos cacheteritos muuy sexys, cuando se sentaba en mis piernas se le levantaba de los lados y se le alcanzaba a ver un poco de su nalga y la abrazaba y ella estaba encantada de fajar en publico, cabe mencionar q no estaba lleno, habian como 30 personas en total…
la calentura ya no podia aguantar, asi q pedi la cuenta para irnos, tomo los cigarros y se los metio entre los senos… se robo todas las miradas…
nos fuimos a un motel, en el camino se subio la falta para k la viera y me le empezo a agarrar, en un semaforo se inco en su asiento y se agacho a hacer como si me la estuviera chupando solo para k los chavos del carro de al lado la vieran por atras…

llegamos al motel me bailo un rato, me quito la ropa, se la quite a ella y que rica se veia, yo ya no aguantaba, me iba a venir de tanta adrenalina !!!!!!!

la tenia toda depilada, me la comi un buen rato hasta q se vino en boca, tengo que confesar q no aguante mucho tiempo… jejeje

en fin esta es mi primer historia…

ange872@hotmail.com

Vestuario masculino y empleadas de limpieza

Todas las mañanas acudía a un pequeño gimnasio de barrio. A veces mas temprano, y otras mas tarde, dependiendo de el tiempo que tuviera.

A base de ir, me fui percatando de la hora a la que las limpiadoras entraban en el vestuario masculino, que era aproximadamente entre las 13:00 y las 14:00, horas en las que el gimnasio tenía menos afluencia de socios.

Asi que urdí mi plan, para poder mostrarme en pelotas ante la chica que limpiaba con total impunidad.

Una vez que tenía controlada la hora de limpieza, me dispuse a ello.

Me metí en el vestuario masculino un poco antes de que llegase la limpiadora, y una vez allí me quité el chandal y me entretuve disimulando con mis cosas. Llegó la hora y la chica entró sin preguntar. El vestuario era muy amplio y cuando entró pudo ver perfectamente como yo en calzoncillos manipulaba mi bolsa frente a una taquilla. No quería que me encontrase desnudo nada mas entrar porque podría marcharse.
Ella no dijo nada, ni siquiera saludó. Simplemente me miró de reojo y se dirigió hacia el cuarto donde guardaban los utensilios de limpieza. Sacó sus bártulos y se fue hacia la zona de las duchas y lavabos. Yo fingí que no la había visto.

Entonces pensé, “esta es la mia”, me despojé de mis calzoncillos quedando totalmente en pelotas, y me dirigí hacia la zona de los lavabos con una mini toalla al hombro.

Mi excitación era total, y me encantaba sentir el peligro de que la chica me sorprendiese totalmente desnudo, lo que se reflejaba ligeramente en mi polla.

Me dirigí hacia los lavabos sin cruzarme con la limpiadora y disimulé como si estuviese haciendo algo, pero una vez allí, apareció la chica pasando la fregona por una zona próxima a donde yo estaba desde la que podía verme perfectamente.

Cuando dirigió la mirada hacia mi soltó una carcajada forzada, creo que con la intención de que yo me cortase, pero lógicamente no lo consiguió. Tambien puede que su risa fuese para que yo me enterase de que me había visto, o para hacerse notar que se encontraba allí por si yo no me hubiese dado cuenta, aunque esto creo que los dos lo conocíamos. En El caso es que yo había conseguido que me viera, y además no había ningún problema pues estaba en todo mi derecho de andar en pelotas por un vestuario maculino. En todo caso podría ser yo el que me indignase con la dirección del gimnasio por meter una mujer en el vestuario en horas a las que que estaba el gimnasio abierto.

Entonces me dirigí hacia la zona de urinarios desde donde ella podía verme perfectamente y con la toalla en la nuca sujetándola con ambas manos a los lados, me puse a mear en uno de los urinarios de la pared y lo suficientemente separado para que se me viese bien. Mear así, sin sujetármela y con la empleada por alli, fue una sensación muy placentera.

Ahora ya no había dudas, había quedado claro que a mi no me importaba que me viese desnudo la limpiadora y que a ella tampoco le disgustaba la situación, pues de lo contrario se habría marchado y habría vuelto cuando me viera salir.

Antes de seguir describiré un poco a la chica. Era una mulata de entre veintimuchos o treinta y pocos, alta, grandota pero sin llegar a ser gorda, de grandes pechos y con una sonrisa blanca y cara simpática

Me fui otra vez hasta mi bolsa de deporte, saqué un cepillo de dientes y el champú y me dirigí otra vez hacia los lavabos, siempre con la toalla en el hombro.
Al llegar se encontraba en la entrada de los labavos fregando, entonces dije: “Ay, lo siento, quería pasar…”

Ella me contestó: “Pasa, pasa no te preocupes. Además como vas descalzo no se marca el suelo, ja, ja”

Yo: “Bueno, si no te importa que pise” y pasé de puntillas por la parte que había fregado. Me daba la impresión de que al andar de puntillas mi polla sobresalía aún mas, además para entonces ya se me veía casi medio empalmado.
Ella soltó otra pequeña risa y siguió con lo suyo.

Empecé a cepillarme los dientes mientras ella fregoteaba a unos metros de mi. La chica se movía tranquilamente haciendo su trabajo y pasaba casi todo el tiempo girada de frente hacia mi. Yo la miraba disimuladamente a través del espejo y fueron varias veces las que la pillé mirándome y se sonreía o mas bien casi se reía, no se si lo hacía por vergüenza, nerviosismo, excitación o si le hacía gracia la situación, pero esto me desconcertaba un poco y tambien me hacía sentir un poco de corte.

Terminé de cepillarme los dientes y me di una ducha rápida para meterme a la sauna. Una vez dentro de la ducha tuve que evitar tocarme pues de lo contrario me habría empalmado irremediablemente.

Salí de la ducha y me encontré con la chica de frente una vez mas, y una vez ella me miró sin disimulo, se sonrió alegremente y siguió a lo suyo.

Pasé por donde tenía la bolsa de deporte, dejé el cepillo y me metí en la sauna. Desde dentro podía ver parte del vestuario a través de la pequeña ventana. Entonces la vi pasar en dirección a la puerta de salida del vestuario y pensé que esto se acababa y que ya se marchaba, pero no era esa su intención. Pasados un par de minutos volví a verla pasar con otra compañera suya que habría avisado, no se si para que disfrutara del espectáculo, para intentar que me cortara o para no estar ella sola en esa situación. Esta era una chica española que había visto otras veces por el gimnasio haciendo tambien labores de limpieza.

La otra chica era mas bajita, pequeña y delgada. Desde la sauna las escuché reirse y pude ver como la mulata señaló hacia la sauna indicándole a su compañera donde me encontraba e hizo un gesto con las manos haciendo referencia a mi polla, la otra miró y ambas se rieron.
La situación me sobrepasó un poco y no sabía que hacer ahora me daba vergüenza salir, pero tampoco me quedaba otra opción. La toalla que había cogido a propósito era tan pequeña que ni siquiera me rodeba la cintura y despues de la exhibición que le había regalado a su compañera fingiendo naturalidad, ahora no podía echarme atras pues habría dejado al descubierto la índole sexual de mi desnudez anterior.

Estaba empapado de sudor y con el calor de la sauna mi polla había crecido un poco mas, pero no podía retrasarlo mas, así que sin pensarlo, salí de la sauna y me dirigí directamente hacia las duchas.
Al llegar allí, la chica nueva estaba limpiando los espejos de los lavabos. Me miró de arriba a abajo, sin disimulo ninguno y dijo sonriendo:Hola.

Yo sentí vergüenza y contesté. Tanta naturalidad me abrumaba, seguía con lo suyo pero no se cortaba en absoluto en mirarme casi con descaro. La otra chica estaba detrás limpiando otra zona. Ahora la situación era muy distinta al ser dos las mujeres vestidas.
Antes de que me metiera a duchar la nueva chica me dijo: “Tengo que limpiar por aqui, si te molesta me salgo y espero a que termines, pero como me ha dicho mi compañera que no te importaba…”
Estaba claro que la pregunta iba con segundas y que me estaba dando con mi propia medicina, pero esto era positivo porque significaba aceptación por su parte.

Contesté: No, da igual, por mi no te preocupes.

Estaba claro para que había venido. Y ahora yo no me iba a dejar ganar.

Entonces entré en la ducha super excitado, notaba que mi polla crecia mas y mas. No sabía que hacer. Pensé en hacerme una paja, pero quizá iba a ser peor porque si no me corria iba a tener que salir empalmado del todo. Finalmente me decidí a salir ,estaba bastante empalmado y aunque no al 100%, no quería que me viesen así, al menos por ahora.

Salí deprisa de las duchas con el empalme casi total, y me dirigí de nuevo hacia la sauna. Por suerte las chicas en ese momento se encontraban en una zona desde la que era prácticamente imposible que me viesen.
Me metí en la sauna y una vez alli, podía controlar a través del cristal sus movimientos y sin embargo desde fuera hacia dentro es mas dificil observar el interior,asi que me hice la paja que tanto necesitaba y además con esto conseguia que mi empalme se bajara.

Me corrí salvajemente. Ahora tenía que salir de nuevo, algo que me cortaba bastante, pues despues de correrse la excitación desciende, deja paso al pudor y con ello aumenta la necesidad de taparse. Aun asi, saqué fuerzas de flaqueza y me obligué a mi mismo a salir de nuevo en pelotas ante las chicas.
Por otra parte, despues de la corrida tenía un tiempo hasta volver a empalmarme y además el tamaño de la polla es superior al que se encuentra normalmente en estado de flaccidez.

Sali de la sauna y me dirigí a las duchas de nuevo. Esta vez si que me encontré con las chicas, con las dos, que me miraron, se miraron y se sonrieron por no decir que se aguantaron la risa, aunque creo no porque sospecharan que me había hecho una paja dentro.

Entré en una de las duchas, me lavé y tardé poco en salir. Me dirigí hacia mi taquilla, y que casualidad que las chicas ya andaban tambien por esa zona.
Saqué mi bolsa y empezé a terminar de secarme, dejé la toalla y me puse a sacar mi ropa sin ninguna prisa. Entonces la chica mas bajita se dirigió a mi y me preguntó: “¿Tu haces bastantes pesas verdad?” Se notaba que estaba buscando sacar algún tema de conversación.

Yo le respondí: “Bueno, vengo tres o cuatro veces a la semana”

Ahora la situación había cambiado, hablar directamente con ella iniciando la conversación abría una puerta extra que hasta ahora no se había tocado. Yo en pelotas, ella vestida con su uniforme de trabajo, y su compañera a unos metros de nosotros realizando sus labores de limpieza.
Esto me cortaba bastante, pero a la vez me excitaba muchísimo mas que los anteriores encuentros en teoria fortuítos. Aunque me avergonzaba la situción, la excitación era aun mayor, y me propuse seguir con el juego, asi que retrasé todo lo que pude lo de vestirme y continué en pelotas delante de la chica y charlando con ella.

Ella: “Pues se nota que entrenas duro, porque tienes un cuerpo estupendo” “Es el típico cuerpo que nos encanta a las mujeres… ja, ja”

Yo: “Ja, ja, gracias por el cumplido, me alegro que te guste”

Ella: “No, en serio, no es un cumplido. Estás perfecto, como nos gusta a casi todas las tias, fuerte, pero no en plan culturista” “A veces los tios os pasais, parece que no veis el final y perdeis el atractivo para las mujeres, pero en tu caso has dado con el punto justo…ja, ja.”

Yo: “Bueno, yo tambien lo pienso asi. Hay que estar atlético, pero sin que se pierda la armonía”

Ella: “Eso, eso, a eso me refiero, y ¡Vaya si lo has conseguido!”

A todo esto yo seguía en pelotas intentando alargar todo lo posible mi exhibición ante la limpiadora, y ella estaba dispuesta a seguir dándome conversación como si fuese lo mas natural del mundo que un tio desnudo hablase con una chica de la limpieza vestida con su uniforme.

Llegó un momento en el que estaba totalmente seco, y yo ya no sabía que buscar en mi bolsa ni en mi taquilla, ni excusa alguna para no empezar a vestirme. Entonces ella contribuyó a mi exhibición y continuó haciéndome preguntas.

Ella: ” ¿Sabes? Lo que me ha sorprendido de tu físico, es que además de estar fuerte de arriba, tambien tienes la pierna fuerte y bien trabajada”

Yo: “Claro, es que eso es la base de un cuerpo atlético” “Es un error muy común, pero queda fatal ver a un tio fuerte pero con la pierna descompensada”

Ella: “Ya, eso es lo que le digo a mi novio” “Que no se curre tanto lo de arriba, y que lo iguale un poco con la pata, ja, ja”

Entonces ella se acercó un poco mas y me miró las piernas mas de cerca.

Yo: Pues si, tienes toda la razón, la pierna es casi lo mas importante y en general la gente la descuida bastante.

Como era ella la que había abierto la puerta, me puse completamente de frente, y tensé mis músculos de la pierna para apoyar nuestra teoria.
Lógicamente al mostrar mi musculatura de las piernas, tambien quedaban totalmente al descubierto y mas facilmente visibles mi polla y huevos.

La chica me siguió el juego y halagó, mi musculatura.
Mientras tanto con todo este jueguecito, la polla me iba creciendo por momentos y ya empezaba a notarse un tamaño que superaba el normal en flaccidez.

Se hizo un silencio, ella me sonrió y dijo: “Vaya, parece que hay una tercera pierna que tambien está creciendo, ja,ja”

Ahora si que sentí vergüenza de verdad, pero no me quedaba otra opción que continuar con el juego.

Lo cierto es que ella me facilitaba bastante las cosas comportándose tan abiertamente. Por supuesto que se notaba un trasfondo sexual en todo esto, pero la chica sabía disimularlo y hacerme sentir tranquilo dentro de lo que cabía para la situación.

Yo tambien intenté restarle importancia y dije: “Ja, ja, Si, bueno supongo que es normal”

Ella: “Por supuesto que es de lo mas normal, eres un tio, no te apures por mi. Me gusta que la gente sea asi de natural”

Para entonces mi empalme había crecido hasta un 75%, y me encontraba en una mezcla entre vergüenza y excitación pero con ganas de seguir en pelotas para ella.

Entonces dijo algo que me dejó de piedra: “¿Te importa que llame a mi compañera? Estaba deseando verte asi.”

Yo: “Hombre pues si, me gusta ser natural pero esto ya se pasa un poco de naturalidad. Además tengo que vestirme para irme”

Ella: “No espera. No quiero parecer demasiado atrevida, pero todo esto me está encantando, y bueno… eeehm! Si quieres te echo una mano para que no te vayas asi”

Aunque en realidad estaba esperando que esto sucediera, me quedé pasmado y solo acerté a decir “Pero…. aqui” dando a entender que cualquiera podría entrar en el vestuario y sorprendernos.

Estaba claro que ella lo interpretó como una aceptación por mi parte, se acercó a mi sonriendo, me cogió de la mano y me llevó a el cuarto de los rayos uva, que estaba a unos pocos metros de nosotros. La sensación de ser conducido de la mano en pelotas por la chica vestida con su uniforme de limpieza me pareció super excitante y para cuando llegamos, ya estaba al máximo de empalmado que se puede estar.
Nada mas entrar, así de pie como estaba, me colocó con la espalda apoyada en la máquina, ligeramente recostado y sin dudarlo un segundo me cogió la polla con decisión y empezó a movérmela.
Dejó la puerta un poco abierta de manera que yo quedaba detrás, no se me veía desde fuera y ella podía vigilar por si venía alguien mientras me hacía una paja antológica y con la otra mano me tocaba todo el cuerpo.

De repente su compañera la llamó y ella abrió un poco mas la puerta y contestó, “estoy aqui”, mientras le hacía un gesto con la mano para que viniera. A mi me molestó un poco que no me preguntase ni me pidiera permiso, pero en esas circunstancias no dije nada. Al llegar su compañera soltó una exclamación con carcajada “Joder, al final lo has conseguido ehhh!! Ja, ja”, y sin preguntar se metió en el pequeño cuartito, y comenzó a tocarme.
Tenían mucha confianza entre ellas y daba la impresión de que no era la primera que hacían algo semejante.

La mulata dijo: “A ver: déjame” y su compañera apartó las manos dejando que la otra inmediatamente se agarrase a mi polla y siguiera con la masturbación. La mulata era si cabe, mas cachonda que su amiga y se esforzaba con mi polla mientras se mordía el labio inferior.
Entonces su compañera saco de no se donde un bote de aceite y me echó un buen chorro que embadurnó mi polla completamente. Para mi fue como un soplo de aire fresco, pues ahora las manos de la chica mulata se deslizaban sin impedimento alguno de arriba a abajo por mi pene. Mientras tanto, con la otra mano me acariciaba el culo, lo que provocaba una sensación de desnudo total.

Yo no pregunté y empecé a tocarlas por encima de la ropa. Las toqué las tetas y el culete, mientras que ellas no se oponían en absoluto, ni me censuraron para nada mi actuación.

Las chicas se reían mientras deseosas se disputaban a cada poco tiempo, a quien le tocaba tener la polla entre las manos, y se notaba que estaban disfrutando de lo lindo.

Las dos eran muy sexuales y calientes, pero era la mulata la que tenía mas querencia a tocar mi culo en todas las ocasiones, cuando su compañera tenía mi polla en la mano, y tambien cuando ella misma me pajeaba.

Llegó el momento en el que ya no pude mas y las avisé, “me voy a correr”. Se miraron, rieron y la pequeña dijo: “Lo ves: si es que es todo un caballero, ja, ja.”

Exploté en uno de los mejores orgasmos de mi vida, mientras en ese momento era la mulata la que manejaba mi polla. La eyaculación cayó casi en su totalidad en el suelo y tambien en buena parte sobre mi vientre, mientras la chica seguía moviéndome la piel cuidadosamente y cada vez mas despacio.

Cuando notó que mi polla empezaba a aflojar entre su mano, se detuvo y dijo: “Bueno, pues yo creo que ya está, ja, ja” y me soltó mientras se acercaba y me dio un beso muy suave en los labios.
Con el beso, creo que mi polla creció otra vez, aunque lógicamente sin llegar a la erección total.

La jovencita miró por la rendija de la puerta como asegurándose de que no habia nadie y dijo: “Anda, ve a ducharte, que de esto ya nos encargamos nosotras” y me dio una palmadita cariñosa en el culo.

Despues de correrme, la sensación de desnudo era mucho mayor que antes, y se acompañaba además con un sentimiento de vergüenza. Tenía que caminar completamente en pelotas, y recién corrido hasta las duchas, algo que a la jovencita parecía encantarle. Estaba claro que a parte de calentorra, tenía una tendencia de dominante que no había imaginado y le excitaba ese ligero jueguecito con un toque se sometimiento. Por otra parte a mi tambien me excitaba que ella correctamente vestida me enviase a limpiarme, es mas, me hubiese gustado que me llevara de la mano como hizo cuando me condujo hasta el cuartito en el que me pajearon.

Avergonzado y excitado, me fuí hasta la ducha y me lavé los restos de mi corrida que habían quedado sobre mi vientre.
Tardé poco y empapado salí de la ducha y sin nada con lo que cubrirme me dirigí hacia mi taquilla. Al llegar, las chicas se encontraban por alli, despues de haber limpiado mi corrida del cuarto de los rayos UVA.

Cuando estaba llegando, la pequeña dijo: “ay! ven, anda que te doy algo para que te seques” y me cubrió con una toalla por los hombros, mientras ella con otra me ayudaba a secarme el cuerpo. Entretanto, su compañera fregaba por la zona de la entrada para poder avisar si venía alguien.

Ahí, me quedó mas claro todavía que la chica era una dómina en toda regla.

Se preocupó de secarme a fondo metiendo bien sus manos y la toalla entre mis huevos y mi culo, y con una palmadita en el culo me dijo: “Bueno, ya está” Mientras esbozaba una sonrisa de satisfacción y empecé a vestirme.

Entonces le dije: “Bueno que, ¿Repetiremos?” Y ella contestó “No lo dudes”.
Yo: “Ya, pero podríamos equilibrar un poco la balanza ¿no?” Dándole a entender que la próxima vez ella se quitara algo de ropa tambien.
Ella: “Ahhh no! Eso no. Repetir, si quieres repetimos, pero yo no me puedo despelotar aquí, este es mi trabajo y es el vestuario de hombres” “Además, cada uno tiene su rol en esto. Yo estoy limpiando y tu eres el que te tienes que duchar despues de haber hecho deporte” ” Si quieres, yo andaré por aquí sobre las 13:00 todos los días” “Tu solo muéstrate como hoy y te prometo alguna sorpresa mas…..”

CONTINUARA.

Mi sucia familia

Como me convertí en voyeur?. Aqui va mi historia con solo 14 años de edad.

Hola a todos.
Por la situación comprometida de mi relato cambié los nombres de todos los involucrados.
Soy Lester de 29, pero esto me sucedió más o menos entre los 14 y 16 años. En aquel entonces, no sabía que era voyeurismo, y ahora tengo ese vicio o fetiche. Pero ésta es la historia de cómo nació en mi ese vicio.

Mi padre es Vinicio, cuando yo tenía 11 años, el se casó de nuevo con mi actual madrastra, Samantha, pero ella ya tenía también una hija de 15 años llamada Karina, debo decir que mi madrastra era una señora muy bien parecida, alta y con bonito cuerpo, y que decir de Karina mi hermanastra parecida a su mamá, mis primeras pajas me las hice pensando en ella, en el colegio siempre tuvo novios y pretendientes por cientos.

Bueno.. a la historia. En ese momento vivíamos en una casa que fue de mis abuelos paternos, es una casa antigua de madera, donde desde mi habitación podía subirme a lo que aquí le decimos “tapanco”, que es la parte arriba del cielo falso de la casa, donde están las conexiones eléctricas y otras cosas. Para mi fue mi mejor aliado para poder fisgonear a todos. Yo ya con 14 y Karina con casi los 19.

Tanto mi padre como mi madrastra trabajan hasta tarde, en el orden, primero llegó yo a la casa y luego Karina. Unos días antes oí hablar a Karina contándole a su mamá que tenía un nuevo instructor de deportes y que estaba hecho un “mango” de lo bueno que estaba. En ese momento solo estaban ellas dos platicando.
Cierto día, cuando yo estaba en casa, oí ruidos en la sala, al parecer Karina había llegado, pero tenía compañía, vine yo y me subí al tapanco, escuché que Karina llegó a mi habitación para saber si yo estaba allí, luego gritó llamándome y yo no contesté para que creyera que no estaba en casa.

Arriba en el tapanco, me fui ubicando en la sala, pude ver como Karina y el supuesto profesor empezaron a besarse, los besos se oían hasta donde yo estaba, de pronto fue ella quien tomó la iniciativa primero, y apretó los cojones del profesor, quien al soltar la boca de mi hermanastra le dijo: -estamos solos?-, ella respondió –si profe, no está mi hermanito y mis padres regresan tarde-, asi que siguieron dándose de lo bueno. Ya más tranquilo el profe apretó las tetas, que las tenía más que buenas Karina, luego le quitó la blusa dejándola en sostén, y fue ella quien a continuación se lo quitó, el profe estoy seguro se quedó sorprendido de la belleza de esas tetas juveniles, el profesor nuevo, luego supe, era de origen humilde, por lo que estoy seguro que se estaba sacando la lotería cogiéndose ese día a Karina.

El tipo apenas vio las tetas y las comenzó a mamar succionando los pezones exquisitos de ella. Se pasaba de una teta a otra. Karina frotaba la verga del profesor sobre el pantalón y se notaba que ya estaba lista para salir, se formó un bulto enorme en el pants deportivo del profe. Ella se fue poniendo de rodillas en el suelo y el sentado en el sofá. Karina le bajó el cierre del pantalón y luego lo bajó a los muslos y apareció un falo enorme y grueso, mi hermanastra lo empezó a chupar con frenesí, lo lamía, lo mamaba, estaba excitada con tremendo tronco en su boca. El profesor luego era ahora quien gemía tremendamente, tomaba a Karina del cabello y lo jalaba hacia su verga como queriendo que se la tragara toda. La escena era tan fuerte que allá arriba yo tenía una de mis primeras erecciones completas, me salía un líquido transparente por mi pene que mojaba mis pantalones.

Luego de comerse la vergota del profesor, mi irreconocible hermanastra se quitó rápidamente su short y su braga, era la primera vez que le miraba su coñito, tenía un triangulo de vellos púbicos adornando su vulva. Ella llevaba hasta el momento toda la iniciativa, parecía que Karina era la que se estaba cogiendo al profesor. Lo acostó y luego se subió encima y le puso su rajita en los labios. El profesor comenzó a mamar el coño que tenía encima y se aferró de los muslos de ella para que sus lengüetazos fueran más intensos y profundos. Mi hermanastra gemía y cuando estaba ya muy caliente, comenzó a animar al profesor –asi profe!, como me la come!, ayy que rico, asii!!-

La lengua del profesor parecía salirse de su boca y tener vida propia, los chupones que él le daba podía oírlos hasta allá arriba, de repente ella gritó –profe!! Profe!!-, y se contorsionó sobre él. En ese momento yo no comprendía que le sucedía, tiempo más tarde comprendí que era un orgasmo. El profe al oírla gritar y gemir, quitó la boca y le metió dos dedos en su raja y comenzó a pajearla, fue una escena increíble.

Karina luego, se fue acomodando siempre encima del profesor, pero ahora no era sobre su boca, sino sobre su larga verga, él se acomodó sentado en el sofá y ella encima se la metió en su cuquita y comenzó a cabalgarlo, el tipo no podía detener a Karina que parecía una jinete sobre su gran falo. Al rato los gemidos se entrelazaban entre ambos y solo fueron callados cuando comenzaron a besarse con lengua como salvajes.

Yo para ese momento tenía mojado mi pantalón. Desde donde estaba ubicado en el techo, podía ver el enorme falo del profe que entraba y salía de la raja caliente de mi hermanastra, que tenía buena elasticidad para devorarse semejante tamaño de verga. Por si fuera poco el tipo se puso a mamarle las tetas tanto que parecía morderlas y uno de los dedos de él se metieron por atrás en el culo de Karina. Los dos se movían como lombrices sobre el sofá, ella empezó a gritar de nueva cuenta, corriéndose de nuevo, el profesor a los pocos segundos también se quejaba, -puedo terminar adentro?, puedo terminar adentro?- le decía a ella fuera de control a punto de correrse. –Sii profe! Echémela adentro!!- y él comenzó a quejarse como si hubiera levantado algo pesado. Karina aún se movió un rato sobre la verga, el profe se dejó ir hacia atrás en el sofá, solo la tenía tomada de la cintura.

Poco a poco dejaron de moverse, ella descanso un rato sobre el hombro del profe. Luego le dio un piquito en los labios y se desmontó de la verga que lucía a la mitad de su tamaño anterior. Yo tenía el pantalón como si me hubiera hecho pipí.

-Mi hermanastra es una puta!- Me decía yo por dentro. Allí empezó mi vicio de voyeurismo, lo gocé como nunca y quería repetirlo. Como dije, me gustó tanto que comencé a abrir agujeros en el techo sobre cada ambiente de la casa, los tapaba con plastilina del mismo color, para que no hubiera sospecha, eso funcionó bien. Veía a mi hermana y a mi madrastra bañarse frecuentemente, mientras yo me masturbaba, incluso las vi haciendo sus necesidades en el inodoro. Pero lo mejor faltaba aún.

Mi padre estaría ausente por unos días por unos negocios de la empresa donde él laboraba. Mi hermanastra una semana antes, ya había metido a su habitación al profe de deportes y en su cama, esa vez follaron casi con la luz apagada y no fue posible ver nada, solamente los escuché gemir.

Yo notaba esos días algo raro en mi madrastra, la veía nerviosa, al principio pensé que era el viaje de mi padre, pero en uno de mis espionajes, la oi hablar con su hija Karina, ella le decía algo relacionado al profesor de deportes, -él vendrá y tu lo atenderás, vas a ver que es un lindo ejemplar!-, mi madrastra algo nerviosa, -ay no sé, y si alguien se entera, por ejemplo Lester podría vernos!-. Karina agregó –de Lester no te preocupes, yo lo mantendré lejos de la casa!-.

Lejos a mi?, de qué?, eran mis preguntas en ese momento, no entendía. Pero para facilitar el asunto ese día de su plan, le dije a mi madrastra que me iría a dormir a la casa de uno de mis amigos que vivía en la misma calle. Por supuesto que ella aceptó rápidamente. Salí y entré por la parte de atrás en donde la casa tiene un patio pequeño, me subí rápido, en las rendijas pude ver a mi madrastra, pero no a Karina, ella estaba vestida como si fuera a una fiesta, un vestido negro corto que apretaba todas sus carnes y le hacía lucir ese tremendo trasero que tiene. Esperé casi dos horas, ya estaba yo un poco desesperado. En eso oigo que tocan el timbre, me fui gateando hasta donde está el living, era el profesor nuevo, quien salió a abrir fue Samantha mi madrastra. Algo dijeron que no alcancé a oir, pero los ví llegar al living y ella lo sentó en un sofá.

Samantha le ofreció que tomar un poco de soda, cuando ella le daba la espalda, yo veía que el profesor le miraba el culo. Al llevarle la soda, ella se sentó a su lado muy pegada a él. Luego de algunos minutos charlando trivialidades, el profesor no dejaba de verle el bonito par de tetas que tenía mi madrastra y que el vestido ofrecía una buena vista, luego él ya tomó más confianza, le preguntó porque estaba vestida asi. Ella le dijo que se estaba probando un vestido cuando él llegó y aprovechaba para preguntarle si le gustaba como le quedaba, Samantha se puso de pie y casi modeló para el profe. El se la comía con la vista, como dije antes mi madrastra estaba muy buena aún.

-señora ud está preciosa!- le dijo cínicamente el profe ya envalentonado.
-ay profe, ud lo dice solo para agradarme- contestó ella
-créame que no señora, usted es muy linda, su esposo debe de cuidarla todo el tiempo, si no se la roban- dijo él algo cursi.
-Tan lindo que es el profesor, le cuento que mi esposo no está en casa, anda de viaje, y tampoco está mi otro hijo, se fue a dormir con un amigo- dijo Samantha.
Creo que eso encendió al profe, ahora lo vi más interesado y le dijo que se sentara de nuevo junto a él. Samantha lo hizo. –Y Karina tardará más tiempo?- le preguntó muy interesado el profe.

-La verdad es que ella se fue al centro comercial con sus amigas y vendrá tarde y yo no quería estar solita- dijo Samantha con palabras lentas y provocativas; el profe que no era idiota, lo entendió a la perfección y se abalanzó sobre mi madrastra y comenzaron a besarse como animales en celo, él rápido le metía la mano debajo de su vestido y le tocaba su raja sobre su braga, ella le iba zafando los botones de la camisa, la ropa empezó a caer en el suelo, camisa, pantalón, zapatos, luego ella se fue quitando el vestido frente al profe, quedó con una linda lencería negra, comenzaron a besarse de nuevo y el profe quedo sobre Samantha en el sofá, le bajó sin quitarle el sostén y le mamó las tetas que aún tenía muy buenas, una mano de él se metía entre sus bragas y por la forma que la movía podría decir que le metía uno o dos dedos en su raja pajeandoselos duramente, mi madrastra gemía cada vez más.

Como dije, mi madrastra gemía como condenada, yo allá arriba era testigo de la infidelidad de la esposa de mi padre. Al rato cambiaron de posiciones, ella en cuatro y el sentado sobre el sofá, comenzó a darle un probadita al duro falo que tenia ya el profe, lo metía y lo mamaba dentro de su boca sin usar las manos. El profe metía la mano entre sus piernas y dentro de su braga, seguía insertándole los dedos en la raja a Samantha. Todo lo hacían ardorosamente, gimiendo como si fueran novios.

No tardó ella en subirse sobre la verga del profe que seguía sentado en el sofá, yo podía ver claramente las nalgas de mi madrastra subir y bajar sobre el enorme pedazo de carne de él. El ritmo era tremendo, ella aceleraba los sentones de su trasero sobre la verga, mientras el tomaba con las manos sus grandes tetas y las mamaba. Ahora solo se oían los quejidos de placer de ella, luego vi que se detuvo y empezó a gritar mientras daba secos movimientos sobre él. Samantha estaba corriéndose. Yo ya tenía mi veguita en mis manos y comenzaba a darme una rica masturbación allá arriba.

Luego sin perder mucho tiempo, el profe la quitó de encima y le indicó que se pusiera en cuatro con las rodillas sobre el sofá con el culo para afuera. El de pie, tomando su verga con la mano se la introdujo en su raja de nuevo y tomándola por las nalgas se la empezó a coger con fuerza, diciéndole cosas como –que rico coño tienes, pero tu marido no te coge bien como yo!-, -coge putita eso querías, coger conmigo, asi que mueve tu culo!- No sé como mi madrastra aceptaba esas frases humillantes, pero parecía como si eso la excitara más, ya que movía su trasero para estar más ensartada en la verga del profe.

El profe le daba duras embestidas a ella y emitía tantos gemidos y gritos a veces que no puedo precisar si se corrió dentro de la raja de Samantha durante esa posición perruna. Por último la acostó boca arriba en el sofá grande y subiéndose encima de ella y entre sus piernas la penetro por enésima vez, ella lo encerró entre sus piernas y quedaron pegados sus cuerpos el uno con el otro, el movía su cintura con fuerza y cada vez que la clavaba ella gemía o suspiraba profundo. Luego él entro en una seguidilla de movimientos rápidos de su verga entrando y saliendo de su raja, aunque no lo podía ver, era obvio por el movimiento de caderas que le daba. Los gemidos de Samantha aumentaron y comenzó a gritar –Assi papi, assi, assii!!, no pares no pares!!!- de pronto el comenzó a bufar como un toro, los movimientos cambiaron a lentos pero profundos. Ambos comenzaron a detenerse entre gemidos. Gritaron juntos varios segundos. Se quedaron otros segundos quietos, él aún encima de ella, sus cuerpos se relajaron allí tendidos.

El se levantó mientras mi madrastra quedó agotada con las piernas abiertas, un hilito de semen salía por su raja ahora colorada por tanta fricción.

Luego de ese momento en el cual volví a mojarme en los pantalones y no se diga el número de pajas que me hice posteriormente recordando esa escena, el dilema era decirle a mi padre lo que había visto, no quería que mi padre fuera un cornudo y que se burlaran de él asi, mi padre trabajaba mucho. La decisión no me dejó dormir las tres noches siguientes, es más durante ese tiempo, no quería ni tener comunicación con mi madrastra.

Al cuarto día de eso, mi madrastra había salido, yo tomé valor y me encaminé a la habitación de mi padre, finalmente le confesaría la infidelidad de Samantha, cuando estuve a un metro de la puerta oí gemidos provenientes de la habitación, la televisión estaba prendida a alto volumen, pensé que mi madrastra había regresado, pero recordé que no tenía planes de regresar a casa ese día, puse más atención y los gemidos me parecieron conocidos a pesar del ruido de la Tv. Me regresé a mi habitación, me subí al tapanco y arrastrándome me fui hacia la habitación de mi padre. Con la luz de la Tv y de la mesa de noche, pude ver a mi padre en la posición del misionero follando a toda máquina a mi hermanastra Karina, ella estaba aferrada de él con sus piernas y brazos, él le daba pistonazos duros y secos que la hacían gemir estruendosamente.
-Asi papi!! Asi!!, dámela, ayy así!!- gritaba Karina debajo del cuerpo de papá.
De pronto se oyeron dos escandalosos gritos de ambos que llegaban al climax juntos. El mismo pecado tenía mi padre que mi madrastra!.

Para terminar, asi me volví voyeur, mi casa era casa de lujuria. Ahora yo ya adulto, me encanta ver sexo en vivo a escondidas y me encantan los lugares de la red que promueven esos videos, me fascina!!.

Mi mujer disfruta calentando machos

Mi mujer disfruta calentando machos, y les muestra partes de su cuerpo para que se masturben contemplándola…

Por si no leyeron mi relato anterior, les recuerdo que estoy casado con Pilar. Se trata de una rubia hermosa, muy sexy y provocativa, con una boca alucinante de labios carnosos. Mide 1.75mts, con un cuerpo firme para sus 35 años muy bien llevados, piernas largas perfectamente modeladas por los deportes, que rematan en una cola empinada y acentuada por su estrecha cintura.

Hace unos años corregimos el detalle de su busto pequeño con implantes de siliconas que le sientan maravillosamente y me han dado grandes satisfacciones, ya que su excelente tamaño le brinda la posibilidad de practicarme una fenomenales turcas…

No hace falta que se lo pida especialmente, todo lo contrario, me conoce tanto y se transformó en una hembra tan abierta sexualmente que le encanta poder dar placer con algo que, hasta hace poco, la acomplejaba.

Somos una pareja voyeur-exhibicionista que en los momentos de mayor calentura exteriorizamos todo lo que soñamos, y en vez de sofocar nuestros deseos para no contradecir los padrones de convivencia social incorporamos fantasías que funcionan como afrodisíaco.

Fue así que una calurosa tarde de verano tuvimos la oportunidad de transformar una de ellas en realidad. Mi esposa estaba especialmente inquieta y propuso tomar sol en la piscina de casa, pese a que no la utilizábamos desde que una obra en construcción vecina arruinó la intimidad de nuestro solarium.

A Pilar le encanta tener la piel bronceada pero también provocar a los hombres, y para ello me deslumbró con un atuendo casi escandaloso: top y micro-short muy ajustados que apenas alcanzaban a cubrir un micro bikini blanco traído de Brasil.

Nos acomodamos en las reposeras y al poco rato, como era de esperar, del edificio de departamentos en construcción contiguo comenzaron a asomarse las cabezas curiosas de los obreros.

Debo reconocer que la situación me descolocó un poco, una mezcla de sensaciones me invadía. Por un lado el fastidio de no poder disfrutar del descanso en mi propia casa, y por otro la excitación de saber que mi mujer era fisgoneada por algún viejo verde o un joven con el sexo afiebrado que se regodearía con su figura.

Quizás no había prestado demasiada atención o porque fingió indiferencia, la cuestión parecía no incomodarla demasiado, más bien todo lo contrario, se mostraba especialmente cariñosa y hasta se inclinó sobre mí para regalarme largos besos de lengua mientras erguía su precioso culo hacia nuestros vecinos que comenzaron con los primeros susurros y hasta algún silbido de admiración.

Como en un pacto tácito no acordado, al poco rato le comuniqué que me retiraría a dormir la siesta, sabiendo que la dejaría totalmente expuesta a miradas indiscretas y poniendo a prueba su habilidad para exhibirse sin pudores. Nuestro cuarto se encuentra en la planta superior y posee un amplio ventanal al jardín, por lo que pude acomodarme tras las cortinas para curiosear con morbosa atención sus movimientos al borde de la piscina.

Lo que siguió fue un espectáculo digno de una película erótica. Pilar, desentendida de quien la pudiera estar espiando, se comenzó a untar el cuerpo con crema bronceadora. Lo hacía todo muy lentamente, con movimientos perfectamente calculados, deteniéndose especialmente en la parte alta de sus muslos y masajeando con insistencia el nacimiento de sus pechos rotundos, que iban quedando brillosos por la humectación.

No pude evitar bajar la mano y tantear mi bulto que ya había adquirido un tamaño considerable, como cada vez que mi mujercita se exhibe tan puta. El short tan pequeño se le metía en la zanja, entre los cachetes de la cola, y dejaba al descubierto la mitad de su culo rollizo y firme. El top, excesivamente justo, aprisionaba sus tetas que se marcaban perfectamente sobre la fina tela.

Los muchachos de la construcción ni habrán soñado poder disfrutar de semejante espectáculo!. Una rubia de cuerpo escultural, senos grandes, cola redonda y piernas firmes que los provocaba con toda su carga de sensualidad.

Pasado un rato subió a la habitación; al verla venir disimuladamente me acosté y fingí dormir, aunque en realidad estaba totalmente cachondo imaginando hasta donde sería capaz de llegar con su osadía.

Pilar se acomodó a mi lado, fue directamente a buscar mi verga inflamada y, sin mediar palabra me empezó a hacer una mamada como solo ella sabe. Succionaba mi pene con pasión, ayudándose con la mano que imprimía un movimiento de vaivén, mojándolo completo con su saliva y mirándome a los ojos de manera lujuriosa.

A esa altura deliraba de tensión, ya me encontraba a punto de estallar cuando se detuvo para comentarme, con el glande de mi poronga todavía apoyado en su labio inferior:

-“¿¡No te imaginas lo que acabo de ver!?”

Su tono de voz delataba la actitud de quien tiene la necesidad de confesar de inmediato algo morboso…

-“¿Qué?”

-“Varios de los obreros que me espían desde el edificio vecino se pasan la mano por la entrepierna y hacen señas para que me siga quitando la ropa!”

-“¿¡En serio!?- no lo podía creer, la excitación me aceleró el corazón aún más.- ¿y vos qué hiciste?”

-“¡Nada! ¿Qué quieres que haga? Me vine para acá y listo. Están como locos, parece que nunca vieron una mujer en short y remera!”

-“Es que el short y el top que tienes puesto, querida, resucitan a un muerto! ¿Te animás a sacártelos y quedar en malla, directamente?”

Nos miramos a los ojos y sonreímos. Un silencio cómplice inundó la habitación.

– “Si, no hay problema. Al fin y al cabo es nuestra casa, a mi me excita un poco esa idea, aparte no creo que haya nada de malo en eso…

– “Pues no, yo pienso que no estaría mal”.

-“Tu crees?”

-“Claro, si te gusta tomar sol me parece lo más normal del mundo que lo hagas en traje de baño, mi amor…”

Mientras hablábamos de eso le sobaba las nalgas y ella me continuaba acariciando el pene. Entonces reclamó:

-“Chupame las tetas, que vuelo de calentura”

-“Vení, yegua, que me enloqueces”

-“Oye, ¿de verdad crees que no estaría mal si bajo a la piscina y quedo en tanga?

– “Me encantaría! porque cuando vuelvas a subir estarás mas caliente y te podré seguir mamando estas tetas”.

-“ Tal vez tengas razón”

-“Es mas, si vas y les ofreces un pequeño show no estaría mal, te puedes tardar unos cinco minutos si quieres, o a lo sumo diez, pero con la condición que cuando vuelvas me cuentes, te dejes mamar y que agarre tus nalgas”.

– “Mi puerquito, estás loco!”.

– “Tal vez, pero deseo que te animes así terminas de calentarte y dejo que me montes como a ti te gusta”.

– “No se…”

– “Dale, decídete que ya sabes lo que te espera”.

-“Bueno, está bien”.

Seguimos excitándonos, rozándonos con cariño, para después comenzar a alterar la forma de besar y dar paso a juegos de lengua con manifiesta malicia. Simultáneamente me masajeaba el miembro que respondió en forma inmediata, y cuando lo volvió a poner como ella quería pasó a chuparlo, deslizando su lengua por la cabeza de mi palo, haciéndome delirar con tamaña habilidad.

Me terminé sacando el calzoncillo y la camiseta, para quedar completamente desnudo. Ella retiró su top, se quitó el corpiño, y atrajo mi cara de manera enérgica para hundirla entre sus melones. Los comencé acariciando con suavidad, pero la tentación era irresistible…

-“Dejame mamarte las tetas antes que te vayas”. Entonces se acercó, e inclinándose dejó que le de un beso a su pezón izquierdo, lo metí entre mis labios un segundo y le indiqué:

-“Ahora, el otro”.

Se volvió a inclinar y apuntó con el otro pecho a mi boca, lo besé y me entretuve un segundo succionando su pezón erecto con avidez. Ella suspiraba feliz, y se la notaba demasiado caliente, antes de irse se acercó y me dijo:

– “Bueno, me tardo diez minutos y luego vengo”.

Esperé un rato tendido en la cama, y cuando calculé que ya debería estar en el solarium nuevamente, me acerqué a la ventana. Mi pija dio un respingo! Se la veía maravillosa tendida en la reposera, ya despojada del short y el top, apenas cubierta con su minúscula tanga blanca que contrastaba sobre la tersa piel bronceada.

Se puso de pie e inició un paseo despreocupado alrededor de la piscina, procurando ser observada desde todos los ángulos. La adiviné súper ansiosa y excitada, quizás con un poco de miedo, mostrándose casi desnuda frente a machos deseosos porque en el fondo sabe que esto nos provoca e incentiva.

Yo miraba sin saber que hacer. Con una mezcla de excitación, celos y morbo, lo único que sabia es que se me había parado la poronga. Verla tan resuelta y desprejuiciada me hace hervir la sangre, intento contenerme pero es inútil: me masturbo con desesperación intentando aliviar mi calentura contenida. Cada tanto se agacha de manera casual y enseña su cola deliciosa, totalmente expuesta para realzar la minúscula marca del bikini.

¿Que estará sintiendo Pilar, al saberse tan deseada?. Habrá reparado en alguno de ellos?. Será capaz de sostener este juego voluptuoso? Se sumerge en el agua, y cuando por fin sale parece una diosa que corta el aliento. Los pequeños triángulos de su corpiño cubren muy pobremente sus pechos generosos que pugnan por escaparse. La tela humedecida de la tanga blanca deja translucir sus pezones y marca cada detalle de los labios de su vulva completamente depilada.

Ahora si, decidida a explotar al máximo su lado exhibicionista se tira boca abajo en la reposera, y como si no alcanzara con el espectáculo que brinda se entretiene acomodando la tanga hilo dental, que atrás es solo una mínima porción de lycra que desaparece entre sus nalgas. Quiebra la cintura y empina su adorable culo para masajearse en alevosa provocación los cachetes, la miro sin poder creer a lo que es capaz de llegar…su pose resulta una invitación explícita a penetrarla.

Parece descabellado, pero la situación me resulta sumamente excitante: mi mujer se muestra sin pudores y despierta los ratones más perversos en los hombres que la vigilan. Me toco pensando que voy a gozar de ese cuerpo, pero también me estimula imaginar que la podría compartir con alguien más…

Así pasaron varios minutos, y no fue sino hasta mucho después cuando oigo los pasos de Pilar. Llega, cierra la puerta, se mete a la cama y me dice:

-“¡Ay amor, me alteraron completamente esos cuarenta minutos abajo, ojalá se pudiera repetir! mira, tócame”.

Bajo la mano y avanzo dentro de su tanga, siento la firmeza de su vientre y toco su empapada vagina con los gruesos labios inflamados de placer, meto dos o tres dedos en esa rica cueva para encontrarme con el regalo de su humedad viscosa…

–“Estás deliciosa!, dime que pasó?”

_”En un momento dirigí la vista al edificio y me llamó la atención un muchacho fornido acomodado en un balcón, el más joven de los obreros había sacado la verga del pantalón y se pajeaba viéndome en tanga” no pudiendo contener la emoción agregó:

-“¡No sabes lo grande que la tiene!”

Me senté en la cama con la poronga palpitante y ensayé una fingida escena de celos:

-“¡Ah, bueno, lo que falta ahora es que te lo quieras follar para aliviar su sufrimiento!”

-“No seas desubicado! ¿No te da lastima, pobre, el masturbándose mientras me tienes acá dispuesta para lo que necesites?” tomó mi miembro y mientras lo meneaba me dijo al oído:

-“¿Y, quién es el pajero ahora?”

Continuó agarrando mi verga que estaba grande y gruesa. Empezó a bajar y subir mientras con la otra mano me tocaba los huevos. Estaba súper mojado, noté como brotaba el líquido transparente que lubricaba el miembro y humedecía su mano.

Me gustan sus caricias, me gusta verla con el traje de baño que la hace más sexy todavía y sentir su mano que excita mis puntos sensibles con sabiduría, llega hasta el límite exacto donde no tengo retorno, y cuando estoy a punto de acabar desacelera el ritmo y posterga el momento del éxtasis.

Su cara demuestra la fascinación de tenerme a su disposición. Se mueve rápido y de pronto la tengo subida a horcajadas sobre mí. Aparta solo un poco la bombachita de su tanga y acomoda la bulbosa cabeza de mi verga entre sus piernas. Me rodea con sus brazos, y mientras me besa el cuello poco a poco se sienta sobre mi sexo que la recibe erguido. Deslizo los breteles del corpiño y hundo la cara entre sus pechos, mientras la boca atrapa sus pezones. Mis manos se apoderan de su cuerpo, comienzan por la estrecha cintura, acarician sus hermosísimas y redondas caderas y van bajando hasta encontrar su trasero. Puedo sentir la tensión de sus glúteos, los aprieto con ansias y eso la hace estremecer, arrancándole gemidos de placer,

Hago y deshago a mi antojo pero Pilar acelera el ritmo, y mientras me cabalga con más fuerza ordena:

-“Quiero toda tu pija, métemela hasta el fondo ahora, que no doy más de la calentura!!!”

Escucharla así era lo que me faltaba para terminar…

-“Partime turro, que no aguanto mas!!!” Y no era un susurro suave, era casi un grito.

Su concha está mojadísima, mi pija se desliza a su interior sin ningún esfuerzo, el mete – saca es fabuloso mientras mis manos atenazan su cintura y mi lengua se deleita con sus pezones. Siento tensarse el cuerpo de esta hembra fabulosa…los labios de su vagina apretándose alrededor de mi pija, mueve el cuerpo en círculos clavando sus cuidadas y puntiagudas uñas en mi espalda, y cuando presiente que voy a terminar se deja llevar por un demoledor orgasmo que la llena por completo. Mi pija inunda hasta el último rincón de sus entrañas con largos y gruesos chorros de leche que ella recibe con placer, mientras nos unimos en un nuevo y ardiente beso, con nuestras lenguas jugando inquietas en el interior de mi boca…

Nuestros movimientos se detuvieron y permanecemos abrazados con Pilar montada en mi verga por buen rato, hasta que poco a poco esta pierde rigidez. La saco, ya menos dura, y ella golosamente la agarra y se la lleva a la boca para lamer los restos que chorrean de mi pija

Agotados, nos estiramos a descansar, pero vuelve a tomar la iniciativa:

-“¿Te parece dormir un rato así te recuperas y me vuelves a llenar la concha de leche?”.

-“Y la boca?”

-“La boca, por supuesto… mmhh que rico!, te voy a mamar hasta dejarte seco”

-“Y ese culo de puta que me encanta…”

-“Y la colita también, degenerado”.

Se levanta sonriendo, camina rumbo al baño moviendo libidinosamente las nalgas… Nos lavamos y secamos mutuamente y volvemos al dormitorio, exhaustos pero satisfechos por haber transformado en realidad otra fantasía…

Si les gustó el relato y tienen algo que decirnos, espero sus comentarios en nuestra dirección de correo.

USUARIO: marital

CORREO: mrt2919@gmail.com

Me sobaron toda en el bus

Ese domingo decidí ir a un pueblo vecino, estaban de festividades, me vestí deportivamente como lo hago los fines de semana, un pantalón de algodón licrado color azul, que se ajusta completamente a mi cuerpo y una camiseta (Remera que tapa mi trasero y mi frente porque se me marcan mucho), la camiseta me hago un nudo lateral así que se sube un poco pero no deja ver nada

Me fui al punto donde regularmente cojo el bus para ir a ese pueblo, el bus venia bastante lleno así que me toco de pie en la parte central, pero a medida que el bus recorría las calles antes de salir de la ciudad se llenaba mas y nos teníamos que apretujar unos contra otros.

Así fue que de un momento a otro ya no había forma de moverse en el bus, en ese momento sentí que alguien se me apretaba por detrás y se sentía su verga como si la llevara a fuera del pantalón así que como pude mire de reojo y realmente no la llevaba afuera pero como que iba sin calzoncillos y con un pantalón ancho por eso se sentía toda su verga, se me erizo la piel y se me pararon los pezones, pero cuando moví mi cuerpo para tratar de ver atrás sin querer roce con mi concha el hombro del señor que iba sentado y el interpreto mal ese movimiento porque disimuladamente puso su mano en el hombro como para rascarse y realmente se vio a las claras que su intención era tocar mi concha, quede en un sándwich sin poder moverme, con un hombre por detrás que sobaba mis nalgas con su verga y otro por delante que pasaba su mano por mi concha.

Quería bajarme pero me dio miedo quedar sola en medio de la carretera y que se bajaran estos señores también y me violararan, además yo iba en la mitad del bus salir de ahí era casi imposible. Quería pedir ayuda pero me daba como pena, estaba en con esos pensamientos, pero con las sobadas del señor de adelante me excite, así que me hice la que no sentía nada y los deje hacer.

Decir que no sentía nada es una mentira, excitadísima como estaba me di cuenta que el señor que estaba parado a mi lado quería como agarrarme los senos, el llevaba una mochila colgada en su hombro y hacia ademan como para correrla como si quisiera que no se la robaran, pero en realidad extendía los dedos y rozaba mi brazo y se apretaba mas a mi lado como queriendo alargar los dedos y llegar a mis senos, con lo excitada que estaba decidí ayudarle y levante el brazo para agarrarme de la barra superior del bus y no de los espaldares del asiento y me gire un poco, y efectivamente el señor se deleito sobando disimuladamente primero mis pezones y después descaradamente me los agarraba y los apretaba.

Al tener los brazos levantados no se como hizo el señor que estaba detrás mío, pero cuando sentí fue deslizar su verga entre la lycra y mis nalgas el se quedo quieto como esperando a ver mi reacción pero yo también me quede quieta sintiendo ese trozo de carne entre mis nalgas, sobra decir que yo uso tanga seda dental, así que el roce era total, el movimiento del bus hacia que me la sobara de lomas rico, sentía su punta rozar mi ano y con los dedos del señor del asiento casi metidos e en mi raja con lycra y todo yo estaba a punto de explotar, me dio un pánico que me enfrió, el miedo a gemir y que me arrestaran por perversión, por que a las claras se notaba que yo me estaba dejando hacer y que tuviera alguna enfermedad el señor que estaba atrás.

Sin embargo pienso que solo fueron unos segundos porque la calentura volvió a mi cuerpo, así que me empine un poco y me doble un poco y pregunte inocentemente que por donde íbamos, el señor sentado me respondió que en el kilometro quince que todavía falta, la verga del señor de atrás quedo entre mis piernas y la sentía rozar mis muslos y mi raja, me percate que se veía toda mi nalga del lado que llevaba amarrada la camiseta así que solté el nudo por si alguien estaba mirando, cuando el señor que estaba sentado volvió a meter la mano debió llevarse una sorpresota al sentir la verga del otro, porque retiro la mano como asustado, pero después de unos segundos volvió a meterla y cogió la punta de la verga del otro la metió entre mi tanga y la raja y la empujaba para que se me entrara y huy que delicia la que sentí

No me había dado cuenta que el señor que estaba a mi lado como que también quería sobar ya que se habían girado y sobaba su verga por encima de mi muslo, de pronto por mi lado sentí una verga que me rozaba el pubis el señor que tocaba el seno se había sacado la verga y me la sobaba, solté mi mano izquierda del asiento y me dispuse a sobar la verga del señor del al lado, que sorpresa, me parecía increíble una verga tan grande y continúe acariciándola y pensando en lo que estaba agarrando no era real, eso me puso a mil sentía que se me iba la respiración, al señor del al lado no se le ponía totalmente dura y pensaba, eso tan grande si se pondrá duro, seguí sobándosela hasta que sentía los chorros de leche correr por mi pubis y por mi vagina.

Nos quedamos así un buen rato con el sobe que producía sus vergas ya casi flácidas y el movimiento del bus, ellos se guardaron su herramienta y como a los cinco minutos llegamos al pueblo, cuando me baje note que como que todo el mundo me miraba, además se notaba lo mojada de mi camiseta en la parte de abajo, así que me refugie en una tienda, al salir encontré al señor que iba sentado y el que iba a mi lado esperándome. Me dijeron putica no nos dejas así, me agarraron del brazo y me condujeron a un hotel. La verdad es que yo quería probar eso que había tenido en la mano por eso no proteste.

Entre los dos me hicieron de todo y por primera vez probé algo tan grande

Mi novio me exhibía!

Este relato es real, y les voy a contar como mi novio me exhibía sin pudor ante amigos y extraños.

A mi esto me volvía loca y me poní a mil y seguía el juego muy gustozamente.

Ya de pequeña, cuando contaba 11 años hasta los 13, solía tocarme y masturbarme tumbada en mi cama para mi vecino Juan de 45 años mas o menos, q se masturbaba su enorme polla mientras me miraba por la ventana de su cuarto de baño, q daba justo frente al ventanal de mi habitación. Yo me le daba toda, me abría totalmente de piernas y le mostraba todo mi sexo, sabiendo q el me veía y yo q el me veía a mi, y perfectamente; y ahí comenzaba yo a explorame, abriéndome para q no perdiese detalle, penetrandome con los dedos como invitándolo a meter su enorme polla en mi virginal chochito, y terminar con un intenso orgasmo sólo para él… entregarme así, sabiéndo q no pueden tocarme me pone a mil.

Nos mudamos de país y ya mi habitación no daba para ninguna ventana. Después de algunos noviecitos, me tocó un mecánico de motos, pero de los pijos, a mi me ponía a mil el muchacho y la verdad q estaba bastante bien, ah, yo tampoco estoy nada mal, la verdad q mas bien soy un mujeron, mido 1,71, peso 61 kilos, rubia, y unas medidas de vertigo, como practico tenis tengo unas piernas y un culo de acero.

En aquella época tenía 19 años, ahora tengo 23. Dspués de conocernos bien en todos los planos, teníamos un sexo divino, y lo prácticabamos bastante, cada vez mas. A él le encantaba q yo usara minifalda o falda, vestido, quería exhibir lo q era suyo, y vaya si lo era, me entregaba TODA a mi guapo mecánico.

Un día me llamó para q lo acompañara a un viaje algo largo en busca de una moto de un cliente, iríamos con la grua, y me pidió q me pusiese la minifalda pareo, porq con esa cuando me agacho, se abre y se me ve casi todo, uuffff, mi chocho ya se había encendido, acepté advirtiéndole q despues no se quejara. Pasó a buscarme en jeep con el enganche para las motos. Nada mas enfilar la autopista me dijo q me quitara la falda y me hizo quitarme las bargas, yo lo obedecía a su total antojo sobre mí. Me dijo q me recostasa sobre la puerta y me abriera de piernas hacía él, así lo hice, me ordenó q me tocará para él, y así fui haciéndome una rica paja un buen tramo del camino corriéndome como una loca algunas veces, mientras algun q otro coche notaba q hacíamos algo, ya q yo iba totalmente abierta a él,a el q se le acurriera mirar por la ventanilla del lado de él se encontraba con mi chocho en primera vista.

Así lo hicieron unos obreros q se ve iban a alguna obra, y nos pillaron desde lo alto del camión, no dejaron de quitarnos los ojos un buen rato, despues se adelantaron metiendose en una gasolinera con cafeteria, y para allá los siguió mi novio. Nos bajamos en la cafetria, yo con la mini y sin bragas, caminamos hacia la barra donde estaban sentandose los obreros, mi novio me ofreció la alta butaca al lado de uno de ellos,q no me quitaban los ojos de encima desde q me vieron bajarme del jeep y claro, nada mas levantar la pierna para escalar aquella butaca se me vió buena parte del chocho, bien depiladito y bien escaso de pelo ya q soy rubia.

A los tres les sentí estallar la polla debajo de los pantolones, eran dos señores como de 50 años y un chico como de 25, y mientras me sentaba toqué la de mi novio q estaba a punto de reventar, yo noté q me empapaba, me acomodé como pude y pedimos unas cervezas nosotros, ellos pidieron bocadillos y jugos. Estaban q no me perdian detalle de mis piernas, yo hacía mi papel de niña sometida, q aceptaba sin rechistar, pero q se le notaba mogollón lo putón verberenero q era, porq así soy yo, y si estoy salida soy peligrosa, mi novio de pié se giró hacia mi dando la espalda al señor q tenía a su derecha, yo seguía con los obreros a mi izquierda taladrandome la falda para poder ver otra vez mi chocho, y ahí fue mi novio a facilitarles el camino, como sin querer empezó a abrirme la falda, dejó totalmente al descubierto mi sexo y me abrió suavente un poco las piernas y empezó a rebuscar en mi chocho, uno hasta se levantó y se apoyó en la barra para ver mejor y mi novio me giró un poco para q viese mejor.

Yo tenía pánico, me sentía indefensa ante tanto macho salido, pero estaba demasiado excitada, no cabía duda, me gustaba pajearme a q me pajearan mientras otros miraban, me enloquecía. Nos terminamos las cervezas y nos fuimos, yo pasé antes por el baño, para refrescarme un poco. Durante el resto del camino yo le hice una mamadita a mi machote, tragandome todito su semen q para eso lo creó para mi.

Al llegar al destino era un taller lleno de machos, y nos teníamos q llevar dos motos, pues mi novio me hace subir al remolque dandole así un bonito espéctaculo a los señores alli presentes, yo con inocencia pasaba cuerdas por aqui y por alla, pero sabiendo claramente q ya la mayoría me habían visto el chocho. Al terminar arrancamos rumbo al taller, todo el camino de vuelta pajas van y vienen, pero con ganas de ser penetrada y él de romperme. Llegamos a su apartamento, me abrió de piernas y me dijo q me tocara, mientras él jugaba con la punta de su polla en el centro de mi chocho, me dió la vuelta y me puso de cuatro patas, lubricó con mi chocho su polla y lubricó mi ano… mientras me decía q estaba riquisima, q era toda de el, y q ninguno de esos tenía la suerte de tener un culito así, q me iba a taladrar con su pollón mi culo de putita… yo le pedía q me cogiera ya, q si q era una puta y q por tanto me cogieje como a tal, q me la metiera hasta el fondo por mi culo puto, pero antes buscó mi chochito y me regaló un rico orgasmo, para acto seguido buscar mi otra cueva y clavarmela hasta el alma, mis lamentos eran una mezcla de dolor y placer, mientras le pedía q se vaciara en mi culo, no aguantó mucho, estaba muy caliente por el día vivido, pero se corrió rico dentro de mi ano.

Otras veces ibamos a un parque alejado, y buscamos presas para nuestro espectáculo, otras veces en el metro, en el cine… Como disfrutamos de nuestra sexulidad. Si les gusta el relato ya les contaré algunas mas.

Mis amigos y yo desnudamos a mi mujer

Mi esposa Grace es muy recatada, a pesar de que posee una belleza y una sensualidad que son sus principales atributos físicos, por lo que comúnmente mucha gente supone que debe ser una mujer fogosa, caliente y muy sexual… pero es todo lo contrario.

Su atractivo salta a la vista: es morena, de larga y rizada cabellera, con un par de senos impresionantes, por su tamaño y su firmeza. Tiene además unos ojos enormes y unos labios maravillosos, sin contar la textura de su piel de durazno. Es un bombón de mujer en una palabra.

A todos mis amigos se les antoja; algunos me lo han dicho y otros lo disimulan, pero muy mal. Aunque yo le he insistido que me gustaría compartirla, ella no hace caso, pues piensa muy diferente respecto al sexo.

El caso es que una noche de viernes estábamos en casa tomando unas cervezas y platicando. Hacía calor y ella estaba de buen humor. En la tarde habíamos ido a comer a un restaurant de cortes finos. Allí se había tomado 4 copas de Bacanora, una especie de mezcal muy fuerte que se produce en esta región de México (el estado de Sonora).

Como a las 8 de la noche Grace ya estaba bastante pasada de copas, cuando llegaron a la casa, casi al mismo tiempo, Luis y María, un matrimonio que vivía a dos casas de la nuestra, y Armando, un viejo amigo de la universidad que de vez en cuando pasaba por nuestra calle y llegaba a saludar.

Armando era un solterón de 38 años y yo sabía que le encantaba contemplar a mi mujer, aunque nunca me había hecho algún comentario. Luis, en cambio, era un cuarentón casado y con tendencias swinger, como las mías, que ya nos había confesado su interés por tener un intercambio con nosotros. Mi esposa siempre se negaba, pero Luis le caía bien.

Estuvimos una media hora conversando y bebiendo cerveza, cuando de pronto María recibió una llamada en su celular y tuvo que salir de emergencia a atender un asunto de su trabajo, pues ella era doctora.

Luis, Armando y yo nos quedamos en la reunión. Grace se estaba cayendo de sueño en el sillón, a mi lado, así que le sugerí que mejor se fuera a su recámara a dormir. Se levantó, se despidió de los dos visitantes y se fue.

Como una hora después fui al baño de nuestra recámara y la vi tendida en la cama, ya con su pijama puesta, una especie de camiseta color naranja, de delgados tirantes y algo vaporosa, que le llega arriba de las rodillas.

Nosotros seguimos en la reunión animadamente, cuando de pronto Grace apareció en la sala, saludando y diciendo que iba por un vaso de agua a la cocina. Se miraba espectacular en su sexy camiseta de dormir. Al pasar frente a nosotros los tres pudimos apreciar bajo su vestido la tanga negra que llevaba, y al volver con el vaso de agua vimos sus pezones bien erguidos y marcados sobre la delgada tela. Luis y Armando estaban complacidos con el panorama, así que la invitaron a quedarse un rato más en la sala, a lo que ella accedió. Se sentó junto a mí y entonces Luis le acercó una cerveza, la cual Grace aceptó y la cambió por su agua, aunque seguía bastante ebria.

Seguimos la conversación, pero unos minutos después Grace se quedó profundamente dormida, recargada en un extremo del sillón. Yo la acomodé a lo largo del mueble y me senté enfrente, junto a mis dos amigos, y entonces nuestra conversación se centró en lo sensual que se miraba Grace en esa posición.

Armando me preguntó si no tenía una cámara digital para tomarle unas fotos. Les dije que sí, me levanté por ella y entonces Luis, que llevaba su celular con cámara, me comentó que él iba a tomarle unas fotos mientras yo regresaba. Los dos estaban excitados, se les notaba mucho.

Volví y empecé a tomar las fotos. Entones Armando se paró junto a Grace y me dijo: “espera… mejor así”, y le levantó la camiseta un poco, descubriendo todos sus muslos. Luis agregó que le tocaba el turno a él y fue a levantarle la pijama otro poco, dejando entrever esta vez el inicio de su tanga negra.

Le pedí a Armando que mejor le quitara la camiseta de una vez, lo cual lo puso a mil. Le fue subiendo la camiseta, dejo al descubierto la tanga, se siguió hasta arriba hasta donde empezaban sus grandes senos. Allí fue cuando Luis pidió terminar el trabajo, tomando en sus manos la camiseta, la cual se la fue levantando hasta sacársela por el cuello y dejar a Grace semidesnuda, con sus senos a la vista de todos.

Yo seguí con las fotos. Les pregunté que si quién quería sacarle la tanga, para tomar la foto respectiva. Armando, que estaba más cerca, se apuntó y de inmediato le empezó a bajar la tanga, dejando ver su espléndida panocha, que entonces llevaba rasurada a los lados con el área central tupida con un vello público muy sugerente.

Los tres estábamos ya muy excitados. Le tomé varias fotos desnuda como estaba, desde varios ángulos. Armando sugirió entonces que le tomara unas con él besándole su panocha y su cuerpo. Me pidió permiso, lo mismo que Luis, quien propuso besarle los pezones y la boca.

Así lo hicieron y poco a poco la situación se puso más caliente. De plano Armando me dijo que quería darle una mamada, sobre todo al ver que Luis no dejaba de lamerle los senos a Grace, quien solamente se movía un poco pero sin despertar.

Al decirle que sí, Armando se desnudó como pudo, se acomodó entre las piernas de Grace y comenzó a lamerle el clítoris, mientras que con una mano se masturbaba. Luis lo imitó de inmediato y siguió chupándole los pechos a Grace.

También yo empecé a masturbarme, mientras que trataba de tomar todas las fotos posibles de aquel momento. Pensaba en lo que vendría enseguida y esa posibilidad me excitaba demasiado, pero no estaba muy seguro de permitirla. En eso estaba cuando Armando comenzó a subir su boca por el ombligo de Grace, llegando hasta sus senos, lo que hizo que Luis se hiciera a un lado, dejándolo hacer su tarea. Armando estaba demasiado excitado, se acomodó entre las piernas de Grace para tratar de penetrarla, mientras le chupaba las tetas, se las apretaba con una mano y con la otra trataba de acomodar su verga en la entrada de la panocha de mi esposa.

Luis y yo estábamos embelesados mirando la escena. Grace sólo se movía levemente, pues estaba embriagada por completo. Armando estaba a punto de penetrar a Grace cuando ya no pudo controlar más su excitación y se reventó de placer, echando sus chorros de semen sobre el vientre de mi mujer, mientras gritaba y le restregaba el pene sobre los muslos.

Luis y yo también acabamos en nuestras manos, mirando la escena. Luego limpié a Grace con una toalla. Armando no logró penetrarla, solamente la embarró en su vientre y sobre sus muslos. Después de eso, ya todos vestidos, conversamos un rato más sobre esa experiencia.

Armando se sintió un tanto apenado con lo que intentó hacer. Luis y yo lo apoyamos y a los dos les comenté que no había problema, que así se quedaba todo. Grace nunca se enteró de lo sucedido.

Precisamente este 15 de abril mis amigos y yo conseguimos publicar algunas de esas fotos en un sitio de Internet para voyeurs, justamente al cumplirse una semana de esa noche tan excitante.

La historia es real. Pueden compartir comentarios a: xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

Las braguitas de mi vecinita

Cierto dia al asomarme a la ventana vi que sobre las cuerdas de mi tendedor habia haciendo equilibrios una braguita.

Mi piso es de esos que tienen un pequeño patio interior que sirve para dar luz a las habitaciones interiores, aunque principalmente se usa para tender la ropa.

En el piso de encima vive un matrimonio con dos hijas, una de 16 años y otra de 19 a las que habitualmente oigo discutir o poner la musica a tope.

Cierto dia al asomarme a la ventana vi que sobre las cuerdas de mi tendedor habia haciendo equilibrios una braguita.

Tras mirar hacia arriba para ver si habia alguien a quien se le hubiera caido y no ver a nadie la recoji. Eran unas braguitas amarillas y rosas que desprendian un morboso olor a jabon y cuerpo femenino que me puso a mil, por lo que sin poderlo resistir me vi acariciando mi miembro con frenesi con la mano derecha mientras con la iquierda sujetaba junto a mi cara las braguitas, llegando a uno de los mayores orgasmos que he tenido.

Dos dias despues me cruce en la escalera con la vecinita de 19 años. Es una chica morena, delgadita, con unos pechos que, desafiando a la ley de la gravedaD, te apuntan cual armas cargadas y un culillo que invita a ser acariciado. Ni decir tiene que siempre que nos juntamos en el portal la dejo pasar, no por mi caballerosidad, sino por subir tres pisos admirando esa obra de arte. Ese dia yo bajaba y ella subia, por lo que tragando saliva al ver como me apuntaban sus pechos, le comente que habia recogido unas braguitas de mi tendedor y que podia pasar a buscarlas cuando quisiera. Me contesto con una mirada maliciosa que si no me importaba podia guardarlas y que bajaria a por ellas. Como la idea de tenerlas en mis manos me encendia le dije que no habia problema, que con gusto se las guardaria hasta que bajase.

Unos dias despues, durante los que goce con las braguitas, sono el timbre de mi puerta y al abrirla me encontre a mi vecinita vestida con un pequeño top y unos pantaloncillos de esos ajustados que usan las chicas para estar por casa y que no dejan lugar a la imaginacion. Me sonrio y me dijo que bajaba a buscar sus braguitas si aun las tenia. Yo la invite a pasar diciendole que por supuesto las guardaba y que esperase que iba a buscarlas. Al ver a la vecinita con esa ropilla y tener sus braguillas en la mano no pude evitar tener una ereccion que debio ser muy perceptible para ella, porque al volver a la habitacion donde esperaba,mirandome hacia abajo, me pregunto si lamentaba que fuera a buscarlas. Sorprendido por la pregunta y con mi miembro luchando por salir de mis pantalones, todavia no se como, surgio un reto de mis labios: “porque no me las cambias por las que llevas?”

Aun estaba sorprendido de que mis labios hubieran formulado esa pregunta cuando ella me respondio “vale” y en un rapido movimiento se quito el mini pantalon y dos segundos mas tarde me ponia en la mano izquierda un pequeñisimo tanga rojo mientras tomaba de mi mano derecha las braguitas, se las colocaba y tras ponerse el pantaloncillo salia a la carrera de mi casa.

Es increible como unos segundos pueden quedar tan grabados en mi memoria. Recuerdo como se deslizo el pantaloncillo por sus firmes caderas dejando a la vista un tanga rojo con una florecilla negra en el centro. Como este se deslizo con igual suavidad por sus piernas y quedo ante mi incredula vista un precioso sexo femenino con el vello recortado de forma que solo quedaba un triangulo sobre su abertura. Esos segundos jamas se borraran de mi mente, se repiten a camara lenta disfrutando cada imagen. Asi pues me encontre con el tanga en la mano, las imagenes en mi retina y un miembro en busca de libertad y sucedio lo inevitable, me dirigi al cuarto de baño con mi aparato ya libre de ataduras en la mano derecha y el tanga en la izquierda. He olvidado mencionar que mi baño tiene una ventana que da al mismo patio de los tendedores, patio al que casualmente tambien da el baño de los vecinos estando las ventanas una en cada lado de una ficticia ele, por lo que desde su ventana al estar en el piso superior se puede ver lo que sucede tras la mia en el caso de estar las ventanas abiertas.

Antes de la aparicion de mi vecinita estaba haciendo limpieza en casa, por lo que tenia las ventanas abiertas de toda la casa para que corriera el aire. En mi ebullicion llegue al baño sin dejar de realizar movimientos con mi mano derecha mientras con la izquierda sujetaba el tanga, y no me percate de la ventana, sino que prosegui con mis movimientos mientras mi mente seguia recordando los segundos anteriores, el pantaloncito, el vello pubico,sus labios, el tanga. Cuando por fin mi cuerpo exploto la extenuacion me hizo echar la cabeza hacia atras y mis ojos se fijaron en la ventana de la vecinita, y mas concretamente en sus ojos que me observaban con una sonrisa picara.

Al ver que me percataba me sonrio, se despidio con la mano y desaparecio.

A partir de ese momento me dedique a mirar a su ventana siempre que entraba al baño deseando verla alli esperando, pero no sucedio.

A la semana sin haber sabido nada de ella, al asomarme a la ventana descubri una nuevas braguitas colgando de mi tendedor. Eran blancas, casi transparentes y un mensaje enganchado con un alfiler:

” te gustaria hacer otro intercambio?