Y yo no estaba dormida…

En verdad éramos pobres. Cuando era pequeña dormía con mi mama, soltera, en una pequeña habitación de una humilde casa de un barrio de obreros fabriles. Por esos años mama debía tener 27 o 28 años, supe cuando fui más grande que yo era la consecuencia de una de las tantas ocasiones en que ella se había bajado la bombacha para dejarse clavar por un hombre urgido de hembra.
Así había sido. Ella caliente y sumisa se había dejado llenar de leche y la habían dejado panzona.
¿Quién? Cuando se lo pregunte ella tardo en responderme y bajando la vista solo dijo.:
– Alguno… en esos días me descargaban muchos adentro…
Pero cuando me lo dijo no me extraño. Desde pequeña era habitual oír o ver a mi madre empalada aullando por la rudeza de una poronga bombeándola duramente.
Así era.. Desde que tengo recuerdos sucedía. Primero no sabía de qué se trataba, Luego solo eran palabras curiosas, después empecé a entender y algún día supe de qué se trataba porque a mí me hacían lo mismo.
Dormíamos con mama en la misma cama, excepto cuando a mami la venían a “visitar” entonces ella me decía:
– Dolo el señor que vino no tiene donde ir a dormir, entonces vamos a dejarlo dormir en casa. Duerme en tu cuna y él duerme conmigo ¿Si?
Yo no decía nada y dejaba que mami me llevara a la vieja cuna que estaba en un rincón de la habitación.
Veía que ellos se besaban, que el hombre la toqueteaba a los pocos minutos impaciente y habitualmente instigada por el hombre ella venia y miraba si yo estaba dormida.
Nunca lo estaba, pero ella creía que lo estaba.
Yo veía entonces, como el tipo se garchaba a mi mama, como ella se la chupaba, como le perforaban la cola, como le hacían tragar la leche Como la trataban de putona, veía las manos de esos hombres nalgueándola mientras ella bufaba y gritaba antes los pijazos despiadados.
Dos o tres veces por semana se repetían estas noches, con varios hombres diferentes. Se la cogían bien, y cuando se hartaban de clavársela se iban y la dejaban enlechada y abierta por cada agujero.
Con el tiempo también supe que también se la culeaban en los vestuarios de la fábrica donde trabajaba, en otras casas y hasta en la cabina de los camiones que iban a retirar la carga en la fábrica.
Cierta noche de invierno, recuerdo que hacía mucho frio, mama estaba más alterada que de costumbre. Me dio de comer temprano y mientras comía me dijo que esa noche iba a venir un amigo al que ella quería mucho, que tenían mucho que hablar pidiéndome que me durmiera rápido.
Me llevo a la cuna y me acostó y me arropo. Pocos minutos después de dejarme en la habitación golpearon a la puerta.
Sentí a mi madre correr hacia la puerta y unos murmullos. La puerta se cerró y escuche a mama decirle al amigo recién llegado.
-Shhh. Recién acosté a la nena. Tenemos que esperar que se duerma.
– Ji ji Miguel eres terrible. Ya sacaste la pija a tomar aire.
Una voz masculina y autoritaria ordeno a mi madre
– Gorda puta! Chúpame bien la verga. Pénemela dura así te cago culeando como te mereces.
Desde la cama escuchaba lo que ocurría en ese cuartito de la entrada que conformaba la cocina y una especie de living.
Durante algunos minutos no hubieron más diálogos solo se escuchaban algunos jadeos y murmullos.
Luego algunos movimientos y mi mama le dijo al hombre.
-Ya la nena se debe haber dormido. Voy a ver.
– Si putona. Que se duerma o te garcho aunque vea. Tarde o temprano va a saber que te cogen todos.
Mama entro al cuarto, llegue a distinguir que en su cara había cierto liquido viscoso que un día supe que era esperma.
Mama me miro y salió al encuentro con el hombre.
-Ya se durmió, le dijo. -¿Te tomas unos vinos y vamos a la cama?
-Si… servime y anda a lavarte el orto porque te lo voy a abrir como el portón de la fábrica.
-Escuche ruido de una botella y vasos y mama que respondía.
– Ya me lo lave a la tarde. ¿Te crees que no sé qué un macho como vos le rompe la cola a las chicas fáciles?
El hombre debió terminar su vino y luego de algunos ruidos y grititos lo vi entrar en el cuarto desnudo nalgueando a mi mama que le paraba el gordo culo y se reía.
El tipo se santo en la cama y mi mama se arrodillo a sus pies y se metió toda la pija en su boca.
Su cabeza, era llevada por las manos masculinas como una marioneta. Ella dejo de chuparle la pija para comenzar a ser literalmente cogida por la boca, Miguel le hacía tragar toda la pija posible mientras la puteaba.
Mi madre, como ocurría siempre, enceguecida por la dureza de esa verga se olvidó de mí y en momentos la habitación se llenó de gritos y palabras soeces.
De los pelos el hombre la levanto y la lengüeteo por toda la cara, terminando con la lengua dentro de su boca, luego como a una pluma la dio vuelta y le alzo la pollera, le dio un par de nalgadas y le bajo la bombacha.
– Abrí las patas gorda culo roto, te voy a dejar la concha como una palangana.
Mama abrió sus piernas y el tipo se le monto encima y empezó a bombearla, mama gritaba y pedía que no se la coja tan fuerte porque tenía la pija muy grande.
Por supuesto el tipo no le hizo ningún caso, por el contrario, se la mandaba a guardar hasta el fondo de su útero.
Luego de varios minutos el tipo se la saco y le acabo unos chorros de leche en la panza a mi mama que jadeaba agitada.
Se acostaron en la cama uno junto al otro a recuperar fuerzas y Miguel pregunto a mi mama.
– Decime María. ¿te han cogido mucho por el culo?
-Si. respondió mi madre. –Mucho.
– ¿Quién te lo rompió por primera vez?
– Mi primo…
– ¿Y te dejaste enseguida?
– Me obligo diciéndome que si no me dejaba le iba a contar a todos que me meaba en la cama.
– Jajajja. ¿Te meabas en la cama?
-Algunas veces. Y mi primo lo sabia porque cuando venía a pasar algunos días a casa dormía conmigo.
-¿En la misma cama?
-Si
– ¿Y nunca habían hecho nada hasta que te hizo el culo?
-Yo le había chupado el pito muchas veces y el me manoseaba y me había dado por la concha 3 veces.
-Ahhhh. Entonces solo te faltaba entregarle el orto.
-Si
-¿Te dio duro?
-Mucho… me hizo llorar mucho y me dolió 2 días.
-Uffff que gorda puta eres. Ya de chica eras fácil. A ver ponete en 4 patas que te voy a hacer acordar de tu primito.
-Mi mama se puso como miguel le ordeno y en unos segundos mi mama lanzo un alarido de dolor. Y cayó acostada boca abajo en la cama. El tipo le había clavado su gran pija de una sola estocada.
Así, arriba de ella aplastándola con su corpachón la empezó a bombear a mami por su cola. Arrancándole gritos y llantos.
Veía a mi mama mordiendo la almohada y al tipo diciéndole
-Ves gorda culona… Esto te pasa por ser puta. Así le rompo el ojete a las putonas tragaleche como tú. Te voy a hacer cagar blanco gorda de mierda. Toma, toma, toma
Mama trataba de acompañarlo en la culeada pero Miguel no se lo permitía, le perforaba el culo sin piedad.
La estuvo bombeando por el traste un rato muy largo hasta que se le quedo arriba bufando
Mama solo dijo.
-Como me llenaste el culo Miguelito.
-¿Así te lo lleno tu primo…?
Mama hizo un silencio y le dijo con evidente vergüenza.
-El me hizo cagar a pijazos esa vez.
-¿Te cagaste?
-Si me saco la caca en la cama, por eso mi mama me dio una paliza y yo le tuve que contar la verdad.
-¿Le dijiste que tu primo te había abierto el chiquito?
-Si. Mi madre reprendió a mi primo pero el engaño a mi madre diciéndole que yo se lo había pedido y ella me dio otra paliza por puta y perdono a mi primo.
Esa noche, luego de esa confesión de mama, Miguel se cogió dos veces a mama le hizo tragar más leche y se despidió.
Mama se acostó así como estaba a dormir porque en unas horas debía ir a trabajar a la fábrica.
Yo sin entender que había pasado me fui durmiendo y soñé con un primo que jugaba a los juegos raros que conto mama.

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