linda criolla perra culiona ccs

Les cuento lo que paso hace 2 semanas atras .

En casa solo y desidi divagar por el parque sali a trotar . Cuando iva de camino a casa ya era tarde como las 8 de la noche . Y mire que por la cuadra del apto habia una linda perra ccriolla . Y estaba rodiada por 5 perros que la querian montar . Me puse a verla y balla que linda vulva grande he inchada tenia . Entre al appto y normal me duche y me acoste . Como a las 2 de la manana mire que nadie estaba despierto y mis ganas y el morbo por esa perra ya me invadian demasiado .

Mi pene lubricando full y mi cerebro ya a rebentar . Sali cuidadosamente a la platabando y mi sorpresa la perra estaba aun por la cuadra . Baje los pisos y sali . Mire pa todos lados y todo el mundo encerrado durmiendo . Sali a la calle y la llame . Al principio no se acerco pero al 4 llamado ella vino . Moviendo la cola . Yo sin pensarlo tres veces la meti hacia adentro y cerre la puerta . La tome del cuello y la gui hacia arriba a la platabanda . Alli sin mas perder tiempo le acarisie el loco y comense a bajar hasta su colo y su vulva balla que caliente es . Segui asi y ella se quedaba quietesita diosss ese vulva caliente y muyyy hinchada comense a tocarla y a masajearla a lo que la perra comenso a ajitarse y jadiar asia atras hasta que le metio un dedo diosss que rico lo caliente humedo y lubricado que esta mi pene se hincho mas y comense a botar mas lubricante . Asi que comense a dediar a la perra ella hacia como cuando estan tirando con un perro igualito. Bueno no aguante mas .me tome la verga con la mano derecha mientras con la izquierda le eche saliva a su vulva .

Y restresgue todo mi lubricante por la cabeza de mi guevo. Y le eche un poco de saliba . Ke abri un poco los labios de su vulva y le encabe la cabeza de mi pene . Diosss que caliente . Le hice mas presion y plo comenso a entrar la perra frenetica comenso a culiar como si fuera un perro y se lo fue metiendo todo centimetro a centimetro . Dios si culea rapido yo me quede quiero y la perra sacaba la lengua agitada la tome de su cintura y comense a bombearle duro el sonido de mis testiculos golpiando su vulva y sus pequenos chilliditos pllas plas plas plas estube bombeando como 26 minutos hasta que la perra comenso a tener su orgasmo aprentando mi pene y succionandolo aciadentro diossss que ricooo todos sus jugos empapaton mis testiculos y lo entrepierna . Fua cuando la tome mas duro y bombe mas rapido y con mas fuerza . Plas plas plas plas plas no alcanse a llegar a los 6 minutos . Plupp plopp plopp ploppp toda mi leche caliente en su intrerior derramandose por el borde de su vulva caque mi pene y comenso a escurrir toda mi leche diosss que ricoo. Fue .

Apenas lo saque ella mobiendo su colo euforica comenso a lamerse su vulva y a lamer mi pene y a comerse mi leche con sus jugos que calleron al piso hasta dejarme el guevo limpio y el piso tambien . Estubo lamiendose como 10 minutos su vulva y sacandose mi leche . Hasta que la baje otra vez asia la calle y ella no se queria ir asi que la balle. A la fuerza la saque. Cerre la puerta . Subi a mi piso me eche un duchaso y me fui a dormir . Eso paso con esa rica criolla .

Mi hermana y el burro atado al arbol

Yo flipé con aquella situación, mi hermana y el burro quedaban de lado con respecto a donde yo me encontraba sentado, así es que tenía una magnífica perspectiva del perfil del animal, y mi hermana arrodillada bajo su vientre, agarrándole la pinga con las dos manos, mientras intentaba hacerle una mamada

Era la mañana de mi decimosexto cumpleaños. Me despertó la brisa del amanecer, ya que en la casa de mis abuelos hacía mucho calor en verano, y no quedaba más remedio que dormir con las ventanas abiertas. Aun permanecían en mi mente imágenes del sueño que había estado teniendo. Un sueño erótico, que había provocado una enorme erección. Había soñado con mi hermana otra vez…era el tercero en lo que llevábamos de mes, pero no lo había comentado con nadie, y mucho menos con mi hermana, la cual había sido protagonista de mis numerosas pajas nocturnas.

Seguí tendido sobre la cama durante unos minutos, sintiéndome demasiado perezoso como para levantarme y cerrar la ventana. Podía ver el bulto de mi pene erecto bajo la fina tela de mis calzoncillos de Batman, y algunos pelillos negros (como la pelusilla de la piel de un melocotón) salían del elástico del calzoncillo hasta llegar a mi ombligo. Pasé las yemas de mis dedos por mi torso, notando como mis pezones se erizaban por el mero roce. Seguí la línea central de mi abdomen hacia abajo, hasta llegar al elástico del calzoncillo, donde paré momentáneamente arqueando mi cintura hacia arriba, hasta notar el contacto de mi bulto contra la palma de mi mano. Ejerciendo presión sobre la dureza de mi falo, noté una ola de placer recorrer todo mi cuerpo… y cerré los ojos para saborear el momento.

Oí ruidos en el piso de abajo. Provenían de la cocina. Eran mis abuelos, seguramente ya estarían desayunando para después prepararse para ir al campo, como cada mañana, cuando uno de los vecinos viniese a recogerlos en su coche. Miré el despertador de la mesilla de noche, eran la 07.30 AM. Decidí vestirme, y bajar a acompañarles mientras desayunaban. Mi hermana y yo ya éramos más mayores, y pasábamos mucho tiempo fuera con nuestros amigos del pueblo, y cuando salíamos de fiesta, volvíamos bastante tarde. Así es que, pasaban días sin ver a nuestros abuelos, aunque a ellos parecía no importarles mucho, mi abuela nos decía muchas veces que era normal querer disfrutar de las vacaciones todo lo que pudiéramos, que era cosa de la juventud. A mi me gustaba pasar tiempo con mis abuelos, y que me contaran cosas de cuando ellos eran jóvenes, me parecía muy interesante.

Mi hermana por otro lado, estaba mucho más atenta a los chicos del barrio, y los que no eran del barrio. Ya era mayor de edad, y (no es por ser mi hermana) se había puesto como un bombón. Tenía un cuerpazo, y ella lo sabía, así es que no dudaba ni un segundo en utilizar sus encantos, para su propio beneficio, cuando surgía la ocasión. Y yo encantado, porque con el paso de los años, aún seguíamos muy unidos. Mi hermana siempre me llevaba con ella, haciéndome testigo de cada una de sus experiencias (seguro que a más de uno de los pavos del barrio le molestaba que yo estuviera siempre pegado a ella como una sombra), pero mi hermana lo dejaba bastante claro: “o viene mi hermano conmigo, o nada!”… la de veces que la había oído usar aquella frase, y los tíos bajar la cabeza con cara de resignación, ya que sabían que si querían mojar el churro, yo tendría que estar presente jejeje!. Con el paso del tiempo, había llegado a la conclusión de que mi hermana era una exhibicionista nata, y que le encantaba que la vieran desnuda, incluso ser follada a plena luz del día, mientras su hermanito del alma, o cualquiera que pasase por los alrededores, la miraba y disfrutaba del espectáculo…lo cual me había convertido en un voyeur de primera (la de veces que me había masturbado viendo como cualquier maromo del pueblo sobaba, besaba, y follaba a mi hermana en algún descampado. E incluso había llegado a verla a ella mirándome fijamente mientras yo me corría, y al reaccionar sorprendido, ella me dedicaba una amplia sonrisa por encima del hombro de su amante, mientras éste, sin poner atención a lo que yo estaba haciendo, seguía penetrando el chochito encharcado de mi hermana hasta aplastar sus pelotas contra la entrada de aquella acogedora cueva).

Al llegar a la cocina, mis abuelos me saludaron dándome los buenos días. “Felicidades mi niño”, me dijo mi abuela mientras me agarraba de los hombros y me daba un cariñoso beso en la mejilla. “Felicidades por qué?”, respondí yo como el que no sabe de que va la cosa. “Como que por qué?”, dijo mi abuelo poniendo un puño sobre la mesa mientras sonreía, “Pues que ya eres casi un hombre huevón!. Míralo…si ya tiene pelillos en los huevos jajaja”, le dijo a mi abuela señalando con el dedo a los pelillos que salían del elástico de mis calzoncillos y subían hasta mi ombligo, mientras se reía a carcajadas. Yo había bajado con un pantalón corto, bajo de cadera, en chanclas y sin camiseta, dejando mi torso juvenil al descubierto, lo cual me hizo sentir consciente de mi semi-desnudez. Así es que, rojo como un tomate, salí a toda prisa de la cocina a ponerme una camiseta a mi cuarto, mientras seguía oyendo a lo lejos las risotadas de mi abuelo. Al bajar de nuevo, con una camiseta puesta, mi abuela me dijo: “tú no le hagas caso a tu abuelo, mi cielo, que ya está viejo y chochea”. Mi abuelo dejó de reírse al instante, poniendo una expresión seria en la cara. Yo me senté a la mesa, a su lado, y me serví un gran tazón de cereales con leche, mientras aún sentía el calor de mis mejillas, por aquella embarazosa situación. Mi abuela le sirvió un café a mi abuelo, y sirviéndose ella otro, se sentó a la mesa justo en frente de mí. “Que vais a hacer hoy Oscar?, vais a celebrar tu cumpleaños con vuestros amigos?”, preguntó mi abuela mientras sorbía el café de la taza que tenía en las manos. “Pues la verdad es que aún no lo sé”, dije yo mirando al tazón de cereales, “la verdad es que preferiría pasar un día tranquilo y relajado, pero Marta ya me dijo anoche que lo tenía todo organizado.

Seguramente iremos a bañarnos y pasar el día en la piscina de alguna de sus amigas”, seguí contándole a mi abuela. “Bueno…espero que, hagáis lo que hagáis, tú no te tomes ningún cubata de esos. Tu hermana puede hacer lo que quiera, que ya es mayorcita, pero tú no le hagas caso que tiene la cabeza loca”, dijo mi abuela advirtiéndome con un dedo. Yo me volví a poner rojo de la vergüenza, y tan solo me limité a agachar la cabeza. “Deja al chaval…que haga lo que quiera. Y luego me criticas a mí de que lo avergüenzo a cada rato!”, le dijo mi abuelo a mi abuela levantando un poco la voz, y girando su cabeza hacía donde yo estaba sentado, siguió diciendo: “tú haz lo que te venga en gana, que para eso es tu cumpleaños hoy…y si puedes liarte con alguna de las amigas de tu hermana, métele mano y aprovéchate!”. Al ver que yo volvía a agachar la cabeza, mi abuelo me dio un manotón en la espalda y empezó a reírse de nuevo. Mi abuela, se levantó toda indignada y salió de la cocina gruñendo: “Hay que ver…que hombre este!!”.

A los cinco minutos, oí el claxon de un coche en la calle, y a mi abuela desde la entrada de la casa mientras preparaba unas bolsas: “Espabila Antonio, que ya está aquí el vecino…que luego se cabrea si lo hacemos esperar”. Mi abuelo dejó la taza del café en la mesa, y levantándose de la silla me dijo: “Dile a tu hermana que recoja esto un poco cuando se levante”. “No te preocupes abuelo, que recogeremos antes de irnos”, dije yo mientras seguía comiendo mis cereales. Y cerrando la puerta de la entrada, oí a mi abuela decir: “Hasta la noche cielo…que lo paséis bien!”. Yo me terminé los cereales, y me puse a lavar los cacharros del fregadero, cuando mi hermana apareció bostezando por la puerta de la cocina. “Buenos días”, me dijo medio dormida. “Buenos días”, respondí yo girando la cabeza, mientras fregaba mi tazón. Mi hermana había bajado a la cocina descalza, con unos pantaloncitos diminutos de color rojo, tan ajustados que hubiera sido mas decente no llevar nada, ya que se incrustaban en la raja de su chochete, marcando una gruesa pezuña de camello entre sus piernas. Y una camiseta blanca de tirantes que revelaba, sin lugar a dudas, el hecho de que mi hermana no llevaba sujetador debajo, ya que la hinchazón de sus aureolas se marcaba bajo la fina tela de algodón como un par de galletas María Fontaneda. Yo seguí lavando mi tazón disimuladamente para evitar mirarla con descaro, aunque si mis abuelos hubieran estado allí, no se habría atrevido a bajar así a la cocina…mi abuela siempre estaba pendiente de esos detalles (no fuese a darle malas ideas a su marido, el cual se habría imaginado muchas veces, estoy seguro de ello, dándole el biberón a la niña jejeje). “Que pronto te levantas hoy”, le dije a mi hermana mientras echaba un vistazo al reloj de la cocina que marcaba las 08.00 AM en punto. “Si…aquí no hay quién duerma con el ruido que hacéis por la mañana”, dijo mi hermana bostezando mientras se sentaba a la mesa y se servía unos cereales con leche. “Quieres un café para espabilarte?”, le dije yo mientras me secaba las manos con un trapo de cocina, “la abuela lo acaba de hacer”, continué diciendo mientras la miraba más detenidamente. Me gustaba verla recién levantada, sin maquillar, despeinada, mientras se movía lenta y perezosamente como una gatita remolona. “Si, por favor”, me dijo sin apenas abrir los ojos. Yo me eché a reír: “pero mira que eres dormilona, jaja!”. Mi hermana no respondió, solo se puso a dar vueltas a los cereales con la cuchara inconscientemente. Mientras le servía el café le dije: “el abuelo me ha pedido que recojamos un poco antes de irnos”.

Ella levantó una ceja, y me miró, mientras masticaba los cereales. “Bueno, mas bien me ha pedido que te dijera que recogieras tú un poco cuando te levantaras”, seguí diciendo yo mientras le acercaba la taza. Mi hermana soltó la cuchara y empezó a bufar: “ya estamos otra vez, y a ti por qué no te dice nada?. Seguro porque tú eres un machito, y limpiar la casa es cosa de mujeres. Mira que es machista…claro, y si quiere, me pondré de rodillas y le haré una mamada mientras ve el partido en la tele”, protestó mi hermana cruzándose de brazos. “No hables así del abuelo. Bastante tiene con aguantarnos aquí cada verano”, dije yo mirándola seriamente. “Si claro…como que no lo habrá pensado más de una vez”, continuó mi hermana con cierta terquedad. Yo sabía que mi hermana tenía razón, de hecho me había dado cuenta de los comentarios que hacía mi abuelo cuando veía a mi hermana vestida para salir de fiesta, y últimamente discutía con ella bastante, porque le habían llegado rumores de lo que hacía su nietecita por los campos del pueblo. Obviamente, mi hermana y yo lo habíamos negado todo, pero había sido suficiente como para dejar a mi abuelo con la mosca detrás de la oreja. “No seas exagerada. A mi no me dice nada porque está más que acostumbrado a verme recoger mi cuarto desde que soy pequeño, mientras el tuyo está siempre hecho un desastre. Además, si fueras un poco más discreta y no te fueras con cualquiera, no se habría enterado de lo que haces por ahí”, dije yo mirándola a la cara. Mi hermana levantó una mano para protestar, pero yo la corté rápidamente diciendo: “Que parece que siempre vas con el chichi ardiendo!”. Mi hermana abrió la boca, pero empezó a reírse a carcajadas…y yo la imité. Estuvimos riéndonos en la cocina durante un buen rato!.

Tras recoger la casa miré de nuevo al reloj de la cocina, eran casi las 10.00 AM. Habíamos terminado bastante rápido, y aún teníamos todo el día por delante para celebrar mi cumpleaños. “Entonces, cuál es el plan?”, pregunté a mi hermana mientras me cambiaba de ropa en mi cuarto. “Ya te dije ayer que es una sorpresa…pero ponte ropa cómoda, que vamos a la casa de campo de mi amiga Maite. Y me dijo que a sus padres no les importa que usemos la piscina, así es que no te olvides de ponerte el bañador y meter una toalla de playa en la mochila”, respondió mi hermana, desde su cuarto, mientras ella se cambiaba de ropa. Salimos de la casa de mis abuelos, y nos pusimos de camino a la casa de campo de la amiga de mi hermana. Mi hermana me explicó que estaba al otro lado del pueblo, pasando el viejo molino de aceite. Iríamos caminando, pero que su amiga Maite le había prometido que convencería a su padre para que nos trajera en coche a la vuelta. Estuvimos caminando como una media hora cuando llegamos a las afueras del pueblo, donde podía verse la entrada al viejo molino de aceite. No nos habíamos cruzado con mucha gente, supongo que a aquellas horas, la mayoría estaría trabajando. Pasado el molino, nos metimos por unos caminos de arena que pasaban por unas huertas y terminaban metiéndose entre los primeros campos de olivos. Yo no podía ver ninguna casa desde donde estábamos, pero mi hermana me aseguró que al tratarse de una casa de campo, estaba medio escondida

Llegamos a una gran huerta, donde habían tres grandes almendros en un extremo, y un burro gris pastando a la sombra de los arboles, atado con un cuerda a uno de ellos. Al acercarnos, a mi hermana le dieron ganas de orinar (como era de costumbre cuando salíamos a pasear por el campo), pero quería asegurarse de que no había nadie cerca, ya que le extrañó ver a un burro atado allí solo, en mitad del campo. Estuvimos mirando un rato, para ver si veíamos al dueño del burro, pero no vinos a nadie por los alrededores. Así es que quedándose más tranquila, mi hermana se bajó los pantaloncitos cortos y las braguitas que llevaba puestas, se puso en cuclillas y comenzó a orinar soltando un gran chorro de orina en la arena que quedaba entre sus pies. Al verla, a mi me dieron ganas de orinar también, así es que me puse detrás de uno de los árboles, me bajé la cremallera de los pantalones cortos que llevaba, y sacándome la chorra fuera, empecé a soltar mi gran meada, directamente contra el tronco de aquel árbol. Mientras meaba, oí a mi hermana hacer ruido y lanzar unas piedrecitas, mientras decía: “Shhh…fuera burro…aquí no…sale!”. Terminé de orinar, y me dispuse a salir de detrás de aquel árbol con curiosidad por saber que era lo que estaba armando aquel alboroto, mientras me guardaba mi aparato y me subía la cremallera. Al asomarme, me di cuenta de que el burro se había acercado a mi hermana, lo suficiente como para asustarla, pero la cuerda que lo ataba a uno de los arboles impedía que el burro siguiera acercándose.

Tan solo levantaba el hocico intentando oler lo que mi hermana estaba haciendo. Mi hermana se había movido un poco, pero seguía agachada echando un buen chorro de orina, lo cual me permitió ver su coño totalmente pelado y recién afeitado, mientras los gruesos labios de su vagina se entre abrían dejando salir aquel chorro de liquido dorado. Al verme, mi hermana me dijo: “no te quedes ahí parado como un bobo…tira de la cuerda y lleva al burro hacia el otro lado”. Yo me empecé a reír por la situación tan ridícula. Pero a mi hermana no parecía hacerle gracia: “venga tío…llévatelo para allá por favor, que no voy a poder mear a gusto!”. Yo me acerqué al burro, el cual empezó a relinchar al verme, pero seguí acercándome hasta tocarle el hocico con la mano, lo cual pareció calmarlo un poco. Entonces agarré el trozo de cuerda que tenia atado alrededor de su cuello, y empecé a dirigirlo hacia el otro lado le los arboles, mientras le acariciaba el lomo diciendo: “buen chico, buen chico”. Pero el burro se resistía, y seguía mirando a mi hermana, con el hocico hacia arriba, como oliendo el perfume de su meada. Yo empecé a reírme de nuevo, “eso es que piensa que eres una burra y desde aquí huele la humedad de tu coñito, jajaja”, le dije a mi hermana mientras seguía acariciando el lomo del burro, “no seas idiota, y llévate a ese burro de aquí”, respondió mi hermana medio cabreada mientras terminaba de mear y se subía de nuevo las bragas y el pantalón corto que llevaba puesto. “Pero mira que eres miedica”, le dije a mi hermana mientras seguía agarrando la cuerda que ataba al burro a los arboles. “Ven, acércate, y acarícialo…verás que mansito es!”, continué yo diciendo. “Si claro…para que me muerda. Mira que gracioso!”, dijo mi hermana desde cierta distancia. “Jajaja…tú si que eres burra…que no muerde…jajaja”, respondí yo mientras acariciaba al burro por debajo del hocico con las dos manos para que mi hermana viera que no hacía nada.

Mi hermana se quedó mirándome un buen rato, como dudando, mientras yo acariciaba la cabeza del burro, el cual me miraba con su grandes y amables ojos negros, mientras masticaba hierba. Mi hermana se fue acercando lentamente, mientras el burro permanecía allí parado, a la sombra de los arboles. Pero al alargar la mano para tocarle la punta del hocico, el burro movió bruscamente la cabeza y empezó a relinchar. Mi hermana casi se cae del susto, y yo empecé a reírme a carcajadas. “Venga…acércate boba, que lo tengo yo sujeto de la cuerda”, le dije a mi hermana entre risas, la cual me miraba con ojos de desconfianza. Finalmente, se acercó lo suficiente, y empezó a acariciarle el hocico al burro. El animal fue cogiendo confianza, y dejó de moverse, con lo que mi hermana se fue relajando un poco. “Ves?…que te dije?…es mansito”, decía yo a mi hermana mientras acariciaba el lomo del animal. Mi hermana sonrió. Entonces el burro bajó el hocico, y al subirlo, lo paró frente a la entrepierna de mi hermana, abriendo sus grandes fosas nasales para absorber toda la esencia. Mi hermana se retiró del burro de un brinco, pero el burro la siguió y volvió a pegar su hocico a la entrepierna de mi hermana mientras la olía como si fuera un perro. Yo empecé a reírme de nuevo, porque me hacía gracia ver como aquel burro pegaba su hocico al chochito recién meado de mi hermana. De repente vi como la pinga del burro se ponía tiesa, y el burro pegaba más su hocico al coñito de mi hermana dando pequeños empujones con la cabeza. “Mira como se le ha puesto al burro de tiesa…eso es que le gustas, jajaja”, le decía yo a mi hermana apuntando con el dedo mientras me reía. Mi hermana parecía no haberse dado cuenta del tremendo trozo de carne que tenía el burro entre las patas. Pero dando un par de brincos más se retiró lo suficiente del burro como para que este no pudiese seguir acercándose, ya que la cuerda se lo impedía. Y al ver lo tiesa que se le había puesto la verga al burro, mi hermana se echó las dos manos a la boca: “Ahhh…por dios, que cosa más grande tiene este burro tan pequeño, no?”, dijo mi hermana sorprendida, mientras observaba la tranca del animal.

El burro tenía la polla negra, larga como el brazo de un hombre, muy gruesa en la base (coronada con un par de testículos del tamaño de pelotas de tenis), pero se volvía mas estrecha con forme se acercaba a la punta, de la cual sobre salía un capullo rosado y babeante. Se movía arriba y abajo como si tuviera vida propia, y fuera independiente del resto del cuerpo del animal (me recordaba a la trompa de un elefante, pero rígida por completo, jejeje). Mi hermana no dejaba de mirarla, era como si estuviera hipnotizada por aquel trabuco negro. De repente observé como mi hermana se sonrojaba y sonreía mirando la polla del burro. “Uy…nunca pensé que algo tuviera un pene tan grande. Desde luego nunca había visto una igual!, dijo mi hermana pasándose un brazo por la cintura y observando como la verga del burro seguía moviéndose. “Mira…te está saludando, jajaja!”, dije yo entre risas. Mi hermana se acercó un poco más par verla de cerca, pero el burro relinchó un poco, lo cual hizo que mi hermana retrocediese. Yo seguía riéndome viendo aquella escena, la cual me resultaba divertidísima. Pero empecé a notar como la entrepierna del pantalón corto de mi hermana se humedecía, y empezaban a marcarse sus enormes pezones bajo la tela de la camiseta ajustada que llevaba puesta. Mi hermana, parecía inconsciente de aquello, pero colocando ambas manos entre sus piernas, se empezaba a frotar el chochito moviendo su culito hacia atrás y hacía adelante, lentamente, mientras se agachaba a mirar más de cerca la pinga del burro. Yo no podía dar crédito, mi hermana se estaba excitando, en mitad del campo, mirando la tranca de un burro, jejeje!

Aquello provocó que una idea un tanto retorcida pasara por mi cabeza, “A que no te atreves a tocársela al burro?”, le pregunté a mi hermana entre risas para que pensara que estaba bromeando, pero por dentro me moría de ganas de ver hasta donde sería capaz de llegar. Mi hermana me miró, frunciendo el entre cejo, con una expresión de extrañez en su cara, pero sonriendo al mismo tiempo, mientras sus manos seguían pegadas a su entrepierna, y ella permanecía inclinada hacia adelante mirando la polla tiesa del animal. Se quedó pensando un momento, y luego me preguntó: “y… qué me darías tú a cambio si lo hago?”. Yo estaba dispuesto a seguirle el juego, y tras pensarlo durante un par de minutos, terminé diciendo: “Si le agarras la polla al burro con la mano…te daré la mitad de mi paga de esta semana!”. Mi hermana me miró y empezó a reírse, “si claro…como si se pudiera hacer mucho con 500 pesetas, jajaja!”. Yo me sentí ofendido por aquel comentario, ya que lo único que me recordaba es que a ella le daban una paga mayor que a mí. “Vale, tú lo has querido…lo haremos más interesante. Te daré la mitad de mi paga durante un mes…”, a mi hermana se le elevaron las dos cejas y me miró con cara de interés, “pero…tendrás que hacerle una paja al burro, y dejar que se corra en tu mano. Que dices a eso?, jejeje”, le dije a mi hermana con cara de satisfacción por mi diabólico plan, seguro de que no se atrevería a llegar a tanto. Mi hermana volvió a mirarme frunciendo el entre cejo, y me lanzó una mirada como diciendo: “Ve soltando la pasta!”. Entonces, y para mi sorpresa, mi hermana alargó uno de sus brazos, y metiendo la mano bajo la barriga del burro, la abrió y le agarró la verga, rodeando el tronco (por la parte más estrecha, la que precedía a la curva de su capullo rosado y babeante) con sus dedos. El burro empezó a relinchar un poco, pero no se movía del sitio, era como si se dejara hacer. Yo miraba la escena con la boca abierta, sorprendido de que mi hermana se hubiera atrevido a hacer tal cosa, mientras mi hermana se ponía en cuclillas debajo del burro y empezaba a masajear aquel enorme trozo de carne con las dos manos.

La situación era sub-realista, mi hermana en cuclillas, con la entrepierna del pantalón empapada por la excitación del momento, agarrando el falo a un burro atado de un árbol en mitad del campo, mientras yo no perdía detalle, y notaba como mi pene crecía debajo de mis pantalones, centímetro a centímetro. Mi hermana estuvo un buen rato cascándosela al burro, mientras este había dejado de relinchar hacía ya rato y permanecía inmóvil masticando hierba. Mi hermana por otro lado parecía haberse cansado de la postura, y se arrodilló debajo del burro sobre la hierba que crecía entre los arboles. Era increíble observar a mi hermana agarrando aquel trozo de carne negra con las dos manos, era como si estuviese gozando de cada minuto, mientras sus ojos lo miraban con fascinación, como si apreciaran cada detalle de aquel pollón: la textura de su piel, el cambio de pigmentación entre el tronco y el capullo rosado, las venas que se marcaban a lo largo del tronco de aquel falo, la dureza y rigidez del trabuco que tenía entre las manos. Hasta que de repente, mi hermana cerró los ojos, y abriendo su boquita, se metió todo lo que pudo dentro, mientras que el movimiento de sus manos adquiría velocidad. Yo flipé con aquella situación, mi hermana y el burro quedaban de lado con respecto a donde yo me encontraba sentado, así es que tenía una magnífica perspectiva del perfil del animal, y mi hermana arrodillada bajo su vientre, agarrándole la pinga con las dos manos, mientras intentaba hacerle una mamada (en este punto he de decir que sus esfuerzos eran en vano, ya que por mucho que mi hermana intentó abrir su boquita, tan sólo consiguió meterse la punta del capullo de aquella monstruosidad). Yo notaba como la excitación subía por mis piernas hasta la base de mi pene. Y sin pensármelo dos veces, me bajé los pantalones hasta los tobillos, y allí sentado contra el tronco de aquel almendro, comencé a hacer una monumental paja mientras miraba a mi hermana en plena acción. Pasaron varios minutos hasta que mi hermana se percató de mi casi completa desnudez, sentado sobre la hierba, cascándome la polla como si no hubiese un mañana. Pero cual fue mi sorpresa cuando mi hermana simplemente me miró directamente a los ojos, nunca la había visto mirarme con aquellos ojos, la expresión en su cara era seria, pero su mirada indicaba puro deseo. Mientras seguía masturbando el enorme falo del burro con una mano, y lamía la punta de su capullo con la lengua de vez en cuando, con la otra consiguió bajarse los pantaloncitos cortos y las braguitas hasta las rodillas. Y subiendo su camiseta lo suficiente como para dejar sus turgentes melones al aire, giró su cuerpo un poco, apuntando su gran culo hacia donde yo estaba sentado. Desde allí, podía ver la perfecta forma de corazón de sus firmes nalgas, mientras seguía arrodillada sobre la hierba con el culo en pompa, y la doble hamburguesa que formaban los labios rasurados de su húmedo y caliente coño. La vista era impresionante, mi polla palpitaba como nunca antes lo había hecho.

Pero cuando mi hermana agarró, con la mano que tenía libre, una de sus nalgas, y separándola hizo que se abrieran los pliegues de su coño, ofreciéndome el dulce néctar del cual ya goteaba, creí que me moría!
Era como un sueño, mi hermana estaba que se derretía de la excitación en mitad del campo, y el único tío que había disponible por allí cerca era yo!. Me quité toda la ropa con la velocidad de un rayo, y polla en ristre me dirigí hacia donde estaba mi hermana mamándosela al burro. Al poner mis manos sobre su culo, mi hermana se estremeció, e inclinó su torso hacia delante, ofreciéndome su coño de manera sumisa, mientras una mano seguía agarrada a la tranca del animal. Yo empecé a acariciarle los glúteos, no sabía por donde empezar con aquel pedazo de hembra. Aún no me podía creer que mi hermana estuviera dispuesta a dejarse follar por un niñato como yo, cuando por su chumino habían pasado las pollas y lechadas de decenas de hombres, algunos de los cuales me impresionaron hasta a mí. Pero reaccioné rápidamente, recordándome a mi mismo que esta era una oportunidad única, no sólo tenía a una tía buenísima a mis pies, deseosa de que me aprovechara de ella, pero además sería la perfecta ocasión para perder mi virginidad, y quién mejor que mi hermana, la cuál había sido la protagonista de mis más húmedos sueños.

Así es que recordé alguna de las escenas de las tantas películas y revistas pornográficas que había tenido el placer de ver desde mi adolescencia, y con una confianza y seguridad que no eran propias de mí, me incliné detrás de mi hermana, y abriéndole los cachetes del culo con ambas manos, comencé a comerle aquel coño chorreante con delicadeza y ternura. Su sabor era inexplicable…una combinación de azúcar y especias, como la salsa agridulce del restaurante chino al que mis padres solían llevarnos cada domingo. Yo relamía cada milímetro de aquella gruta con mi lengua, como un naufrago sediento, mientras que con una mano le agarré una de sus grandes tetas, y empecé a jugar con su pezón (como había visto hacer a Ron Jeremy en infinidad de películas), yo estaba gozando como un enano con una piruleta comiéndome aquel chuminaco. Pero de repente, mi hermana soltó la tranca del burro, y dándose la vuelta, me miró seriamente y me dijo: “déjate de mariconadas y métemela ya…que no tenemos todo el día!”. Aquello me dejó de piedra, quería que mi primera vez fuera de forma dulce y tierna, pero supongo que mi hermana no era la persona indicada para tanto romanticismo. Decidí pensar con la punta de la polla a partir de ese momento, y dejarme llevar por mis instintos más primitivos, mi hermana era una ramera, y por lo visto le gustaba que la trataran como tal. Así es que me coloque de rodillas detrás de su gran culo, apunté mi rabo hacia la entrada de su chocho, y de una sola embestida se la metí hasta los huevos…empecé a follármela a lo bestia, agarrándola fuerte de las caderas. Mi hermana gemía como una autentica perra, mientras seguía mamándole la punta del capullo al burro. Yo se la metía y se la sacaba con rabia, su coño desprendía calor como una estufa en invierno, pero ella movía su culo hacía atrás con cada embestida, y de vez en cuando conseguía decir: “Siiiiiiiiiiiiii……asiiiiiiiii hermanitooooooooooo…aprieta, mas fuerteeeeeeeeeeee”. Yo me sentía como un potro desbocado…violento y excitado al mismo tiempo, como nunca antes había sentido. Decidí inclinarme sobre su espalda, mientras seguía penetrándola frenéticamente. Y logrando alcanzar sus enormes tetazas con ambas manos, empecé a tirar y a retorcerle los pezones con los dedos. Al hacer aquello, mi hermana empezó a contorsionar su cuerpo, mientras seguía cascándosela al burro con mas fuerza…era obvio que estaba teniendo un gran orgasmo.

Al sentir como su coño se iba derritiendo sobre mi polla, contrayendo los músculos internos de su vagina a su alrededor, yo solté sus tetas y volví a agarrarla de la caderas aumentando la velocidad de la penetración. Aquello era una locura, yo me sentía como un animal salvaje, y mi único objetivo era inundarle el coño de lefa sin importarme las consecuencias. No hizo falta mucho más esfuerzo, porque con aquel pensamiento en mente, le di una ultima embestida, asegurándome de agarrarla fuerte para que no moviera su culo y mi polla se saliera…y con un fuerte bufido, descargué toda mi leche dentro de su coño. Justo entonces, el burro empezó a relinchar de nuevo, y casi instantáneamente, chorro tras chorro de leche blanquecina y espesa comenzó a brotar de la punta de aquella manguera viviente. Fue una pasada…regó la cara y las tetas de mi hermana, como jamás antes había visto en ninguna película porno!!

Mi hermana y yo nos tumbamos un rato sobre la hierba para descansar un poco. Pasados unos minutos, mi hermana sacó la toalla de playa que llevaba en su mochila y se limpió lo mejor que pudo. Por suerte, también llevaba una camiseta de repuesto en la mochila para emergencias…quién lo hubiera dicho, eh?, jejeje!.

Tras vestirnos, seguimos nuestro camino hacia la casa de la amiga de mi hermana dejando al burro atrás pastando, contento, como si nada hubiese pasado. Los dos íbamos en silencio, era obvió que ninguno sabíamos que decir. Yo tenía la mirada pegada al camino, y era incapaz de levantarla para mirar a mi hermana a la cara, cuando empezamos a oír música y voces a lo lejos (nos estábamos acercando a la casa de la amiga de mi hermana). Entonces mi hermana me paró en mitad del camino, y mirándome fijamente a lo ojos me dijo: “No hace falta que te diga que lo que ha pasado hoy, ha de quedar entre nosotros verdad?”. Yo sólo me limité a negar con la cabeza sin decir ni una sola palabra. “Lo que ha pasado, ha sido el resultado de un calentón, y no debes darle mayor importancia, entendido?”. Yo volví a afirmar con un movimiento de cabeza sin decir nada. “Bueno, ahora vayamos a la fiesta y disfrutemos de tu cumpleaños”, dijo mi hermana con una sonrisa, re-anudando el paso hacia la casa de su amiga. “Por cierto, cual iba a ser mi sorpresa?”, pregunté yo curiosamente, “Maite me insinuó que sería capaz de hacerte una mamada, como regalo de cumpleaños, si se emborrachaba. Y te puedo prometer que hay calimocho de sobra, jijiji”, respondió mi hermana entre risitas, “Así es que si la ves que se te insinúa, intenta actuar sorprendido, de acuerdo?”, continuó diciendo mi hermana mientras entrábamos al jardín de la casa de su amiga. Yo tan sólo sonreí, pero no dije nada…aunque para mis adentros pensé que aquel iba a ser el mejor cumpleaños de mi vida!!.

FIN

la primera vez que le di el culo a un perro

hola soy yo perritahot de nuevo, esta vez les relatare como fue mi primra vez con un perro llamado Junior…

Esta historia fue en allá por los 90s si mas no recuerdo, yo tenía 15 años y tenía un perro husky siberiano en casa de mis padres el cual lo criaron desde chico

Cuando creció empecé a notar como se le salía su verga rojiza del capullo el nunca había estado con una perra así que por curiosidad una noche que estaba solo en el patio de mi casa lo empecé a acariciar yo andaba muy caliente y la verdad me dio mucho morbo ver como se le salía su verga y empecé a tocársela, el no reaccionaba ni nada yo más caliente le seguí haciendo una paja le empezó a salir su liquidito y me dieron ganas de lamer esa daga roja probé su hombría perruna y me gusto pero el no hacia por quererme montar, pasaron los días, meses y años el nunca me intento penetrar a lo mas que llegaba era sacar su pene de su funda y darle mamadas y después intentar clavármelo e l ano pero cuando atentaba eso se le ponía flácida y no podía meterla e mi ano virgen, en una ocasión fui de visita con unos tíos a zacatecas llegando allá me lleve una grata sorpresa ellos tenían un husky mas grande que el mío con un ojo azul y el otro café muy hermoso parecía un lobo

Yo me emocione y pensé que mis vacaciones no seria tan aburridas como lo suponía, así pues me propuse a estar mas tiempo con el perro lo tenían en la azotea y solo cuando e daban de comer subían así que yo me ofrecí a llevarle el alimento, las primeras veces solo le daba de comer y me estaba un rato par a que me fuera conociendo, y así jugar con el pero el muy ladino n quería ni me pelaba, en un de esas lo acorrale y quise agarrar su pene pero el malvado me tiro una mordida, me saco un poco de sangre de la mano, y pues opte mejor por ya no buscarlo pensé que no seria prudente, así pasaron los días y mis tíos se cambiaron de casa a una mas grande con un patio enorme en el cual tenían como una especie de taller con carros viejos destartalados, una vez llego m tío con una perrita husky y Jr. (asi se llamaba el perro, se emociono el nunca había estado con una perra y pues sucedió lo que tenia ke pasar el perrito se fue con la perrita y se cogieron cariño y estaba celoso pero a a vez excitado viendo como se a cogía y me imaginaba que era yo la perrita tuve que disimular pues había gente la perrita duro todo un fin de semana en casa de mis tíos para que el macho la preñara

Llego el lunes por la tarde el dueño de la perra y pues se la llevo dejando a jr muy triste se le notaba la tristeza se la pasaba acostado y no quería jugar ni comer, días después empecé a buscarlo a acariciarlo ya jugar el tenia otra actitud hacia mi persona era as dócil una vez que no había nadie en casa yo estaba “jugando” a los carritos (la cual era a excusa para estar cerca de JR por si llegara alguien de sorpresa y me cacharan con el) esa vez estaba el bajo e uno de los carros yo llegue con el y lo acaricie traía puesto solo un short y sake mi vergita por un lado y e la olio y e dio unas la miditas me éxito mucho pero ala vez me dio miedo, acto seguido empecé a acariciar su pene el solo me gruño y se levanto rápido se puso detrás de mi (yo estaba incado) y me tomo de la cintura queriéndome montar yo me quede paralizado no sabía que hacer así que lo deje, yo aun traía mi ropa puesta el aventaba chisguetes de su semen olía riquísimo a perro en brama y su olor se mezclaba con el aroma a aceite de carro er algo que me tenia alucinado me empine mas y sentía sus piquetes en mi piernas y parte de mi nalga me lleno de semen me que pensando en dejarme coger era lo que yo había buscado con mi otro perro pero el nunca lo quiso es mas ni siquiera lo intento así que me decidí pero no seria en ese lugar ya que alguien podría entrar y verme, yo no sabia mucho de zoo y no sabia cuanto dura un perro cogiendo y mas si te anuda, le levante y escurría su semen en ms piernas me limpie con un dedo y lo metí a mi boca, me salí del lugar voltie y el venia atrás de mi con a lengua de fuera bien excitado yo me subí el short y me lo metí en medio de las nalgas me sentía bien puta y e movía la cola el venia atrasito mío me arañaba con sus garras queriéndome empinar, les puedo decir que esa raza de peros es muy tranquila muy serena y asta elegante en el acto de copular no se desesperan como otros caninos, así me lo lleve al ultimo cuarto que estaba hasta el fondo de la casa el cual tenia un baño y un closet grandísimos me metí y el detrás mío le cerré a la puerta me inque y lo empecé a acariciar le di un beso y e metió toda su lengua en mi boca me prendió ese gesto con sus patas me decía que me empinara nos metimos al baño y me baje el short con todo y calzón quede con mi culito expuesto a la intemperie el me empezó a dar unas lamidas deliciosas en el ano y en los testículos yo lo trate de masturbar pero e me gruño, no quería que le tocara su pene, después el solito se me trepo y empezó con el acto de copular yo estaba muy nervioso pensando que seria la primera vez que me cogerían x el culo es algo indescriptible se momento sentí su varita así muy finita queriendo meterse en mi esfínter y sentía su puntiaguda en las nalgas tenia todo el culo mojado x su semen y lleno de pelos de mi amante perruno

En una de esas me acomode con la cadera y que me da la primer estocada, me dolió pero sentí rico me empine mas para que me la siguiera metiendo el me culiaba de una manera muy tierna y elegante nada desesperado y sentía muy rico parecía que me trataba con amor yo bien caliente empecé a masturbarme pues mi verga me lo pedía a gritos así estuve hasta que sentí una presión muy grande en mi ano y unas ganas de cagar horribles el dejo e moverse y se quedó quietecito solo jadeaba en mi nuca yo n recuerdo cuantas veces me vine pro si fueron muchas de pronto sentí un tirón y me dolió muchísimo de hay me salió un mar del ano mucho semen perruno con excrementó rápido me senté e la tasa y ha deposite todo me ardía el ano mi JR se lamia su cosota era mucho muy grande mas grande que a de mi perro de casa yo lo veía mientras descargaba todo lo que me deposito en la taza del baño y no podía creer como m había metió semejante cosota así se estuvo buen rato en el baño lamiéndose hasta que se le bajo y el solo empezó a querer salir de lugar me repuse y fui a abrirle la puerta

El salió y justo en eso escucho que se abre el portón de la entrada era mis tíos que habían llegado volví al baño a limpiarme y recoger un lo que había dejado me llamo mi tía y le dije que estaba en el baño, recogí todo y salí como si nada solo con algunos rasguños me dijo mi tía que era lo que me haba pasado le dije que jugando con el JR, que ni cuenta me había dado así quede todo lo que restaba del día con el olor de mi JR impregnado me la pase en el baño pues me salía muchos como coágulos con sangre me asuste pero no dije nada, esa fue la primera de muchas ocasiones que goce de la verga del JR…

El hermoso Dogo Argentino

La mascota de una amiga se convierte en mi amante perfecto y donador de semen…

Mi fascinación hacia los perros es algo indescriptible, quizás mis narraciones describan mucho de ello, pero lo que siento o vivo con el sexo animal al follar con un can es más allá de lo explicable con palabras… Claro, no puede una revolcarse con cuanto ‘cuatro-patas’ se encuentre y guste, jaja, pero si se tiene una buena oportunidad hay que tomarla, disfrutarla!! Mi última experiencia con el perro del taller fue genial, mas no había podido volver a llevarme a mi amante a casa ya que era difícil encontrarlo sólo debido a la zona donde se encuentra. Cargaba muchas ganas de ser montadita, imaginaba y pensaba en los otros chuchos que me habían hecho suya y eso me ponía a mil, evocando candentes recuerdos…. Así que me urgía ser la hembra de un perro prontito, y como la vida es generosa conmigo, ese chance llegó!!

Visité a una amiga a quien tenía tiempo que no veía. Pero al llegar a su casa mi sorpresa fue mayúscula, había comprado un perro Dogo Argentino que era una preciosidad, un animal imponente, de color blanquecino, bello, divino…. Me quedé impactada, hasta las pulsaciones se me pusieron a millón al observar ese macho tan espectacular. Dentro de la charla con mi amiga, busqué hacer hincapié en que me hablase de su nueva mascota, así que me contó que era un buen perro guardián y compañero, obediente, manso, etc. Hasta que ‘bingooo’, jajaja, me dijo que debía irse de viaje en unos días y le preocupaba dejar al perrazo sólo, que buscaba quién pudiese cuidarlo, alimentarlo, mientras retornaba. Internamente me decía a mí misma: ‘Diosss, que suerte tengo’, por lo que le propuse a mi buena amiga hacerme cargo de su mascota mientras estaba ella ausente. Luego de un rato de plática, tomar té y galletitas me despedí quedando en que me avisaba antes de irse para dejarme las llaves y las instrucciones respectivas.

Así pasaron los días hasta que me llamó mi amiga para decirme que se iba al día siguiente de viaje. Por ello, me fui rauda hasta su lar donde me dejó la guarda y custodia de sus cosas, mascotota incluida, y cosillas que debía hacer en su hogar!! Mi alegría y emoción eran supremas, me brillaban los ojitos, jajaja. Un vez ida mi amiguita, pues empecé mis visitas frecuentes a su casa y a ganarme la confianza y cariño del animalote. Lo acariciaba, alimentaba, le hablaba tiernamente…. En eso estuve como 3 días hasta que decidí avanzar un poco más!! Luego de alimentarlo, lo dejé entrar a casa, fuimos a la sala-comedor y entonces lo acaricié siendo esta vez más generosa en mis toques, jaja. Llegué hasta su funda con cuidado mientras estaba acostado panza arriba, se la froté tantito que la punta de su pene asomó ligeramente, lo cual me hizo relamerme de ganitas. Decidí también darle a probar mis esencias femeninas, aclaro que ese día en particular fui vestidita de faldita y franelilla y, cual putita, sin nada debajitoooo, jajaja. Por ello, pasé mis manitas por mi siempre húmeda rajita y mi anito acaramelado, dándole luego a probar al Dogo de aquel elixir de mi cuerpo. Su legua rugosa lamió con ánimos aquellos fluidos ante lo cual las cosquillas y la excitación en mí fueron inmediatas y ricas. Así estuve dándole a probar mis juguitos hasta que traje su gran cabezota hasta el medio de mis piernas, su hocico mojadito me producía escalofríos y entonces sus lengüeteos empezaron a recorrer desde mi culo hasta mi botoncito, logrando estremecerme de manera majestuosa:

-Aaahhhh nene, mmmm… así, sigue, dale placer a mami, qué ricoooo!! – Y pum, un orgasmo de esos que ciegan me sobrevino regio.

Quise seguir pero preferí esperar al día siguiente para arriesgarme más con mi nuevo ‘chico pulgoso’…. Aunque me moría de ganas, me fui a mi casita encendida, teniendo esa noche un sesión de sexo desenfrenado con mi maridito amado. Y llegó el nuevo amanecer!! Desayuné, me vestí de la misma forma que ayer y ya lanzada, llegué al hogar de mi precioso Dogo con los pezones bien duritos que se remarcaban en la camiseta, y ni cuento como iba mi cuevita, mmm, empapaditaaa!! Alimenté al perro, jugué con él un buen rato y entramos despues bajo techo. Me senté en el sillón principal, prodigando al chucho mi mejor repertorio de caricias sobre aquel cuerpazo fuerte que poseía mi adorado tormento. Bobita y enamorada, me desnudé por completo, manoseaba al portentoso perrazo ya con mucho morbo, con deseos de ser suya, de entregarme a él, era mi delirio….

-Mmmm, amor, qué fuertote y lindo eres, me encantas!! Me tienes malita, sabes? Eres todo un galán grandulón hermoso!! -Le hablaba mientras chorreaban por mis muslos líquidos vaginales, rozaba mis pechos contra su ser, le daba besos hasta que busqué magrearme con mi boquita y su hocico…. Era tan exquisito sentir sus besos que me dejaba hurgar por su gran lengua, me dejaba lamer toda mi carita en señal de agrado, uuyyyy!! Unté mis tetas con mi acuosidad íntima y el muy ricote me obsequió lameduras fantásticas, uaoooo…. También me rocié muslos, nalgas, pies, de mis fuídos y aquello era navegar en el mar del goce máximo, me sentía tan pero tan bien que pude explotar en un nuevo orgasmo pronto. Ya muy alocadita, busqué frotar la verga oculta de mi nene lindo, ante ello, el instinto dejó salir aquel palo rojizo y venudito que miraba extasiadita. Lo tomé con la otra manita y ya ambas manos lo pajeaban, lo que provocó en él una acabada que traté de dirigir a mi humanidad lo más que pude. El fuertote se alejó para limpiar su ‘cosota’, yo lo observaba cual fiera queriendo estar allí en esa labor, pero sé que hay que tener cuidado y paciencia. Ya más calmado el chucho, me aproximé para continuar provocándolo y dándole cariñitos, él se retorcía, gemía, se notaba que estábamos muy conectados. Me puse de espaldas y apreté mis posaderas contra su verga, luego las movía hacia su bocaza…. Ipso facto, el Dogo se paró y buscó montarme, me puse en 4 patas para recibirlo animadita, su peso y su pene me hicieron estremecer de nuevo, la punta de su falo buscaba entrar por donde fuese en mí, me daba picotadas deliciosas, jaja. Lo guié cual experta que ya soy con una de mis manos y ‘pa’ dentroooo’, ummmmm:

-Aaagghh, aayy, amor, siii…. dale a mamita duuuro, vamos, cógeme papito ricooooo, tu vergota está regia, gruesaaa, aagghh, agghhhh….

Me penetraba rapidito una y otra vez, sentía los chorros de leche inundarme, aquello estaba siendo una mega cogida sin par!! Sus patas se aferraban afanosas a mí, me daba y daba leña y yo gritaba, me divertía con lujuria extrema, tuve cadenas de orgasmos, uuuuuyyyy!! Se bajó, yo caminé apenas con fuerzas así, en cuatro patas, me volvió a montar, me ensartó él solito esta vez, volvió a penetrarme deliciosamente pero esta vez duró más, esta vez metió su bola para abotonar a su hembra que, enajenada de placer, lo disfrutaba mucho…. Abotonada ya, me quedé reposadita hasta sentir una nueva acabada mía y las constantes expulsiones de semen de aquel trozo de carne trabado en mis entrañas!! me tuvo así varios minutos, me dominaba y eso me gustaba demasiado, era una perra sumisa ante su semental. Ya luego, se despegó de mí imponente, como diciendo ‘te poseí y me perteneces’. Yo, con los ojitos entrecerrados le sonreía con picardía. me acosté a su lado, seguí manoseando a mi galanzote…. Pues el muy bandido volvió a reclamar a su consorte ante lo cual, yo obediente, pues lo recibí en correcta posición para que me volviese a poseer. Ese animal era una bestia increíble, me cogió como quiso, muchas veces, me movía por la sala, cocina, y el bicho pa’ encima…. Nunca otro perro me folló como aquel!! Yo estaba en el clímax del deleite, innumerables acabadas tuvimos mi amante y yo…. En ciertos momentos, cuando me desmontaba, le chupaba el gustoso pene, lo hacía por unos segundos y ya el musculado cuadrúpedo me volvía a exigir auparse sobre mí. Fueron cogida tras cogida, le mamaba la verga y así transcurrieron horas…. Me dolían las piernas, rodillas, bracitos, jajaja, pero el disfrute superior de ser tantas veces fornicada me hacían aguantar con firmeza las embestidas del perro:

-Vamos mi amor, aagghh, aagghh…. eres lo mejor que me ha pasadoo, qué aguante, qué divino eres…. aagghh, aaggghhhh, uuuyy, uuyyyy!! Cómo montas a tu perra, ah? Eso es, dame todo tu ímpetu, arráncame espasmos, orgasmo…. aggghhh, aayyyy…. mi macho adorado, seré tuya siempreeeee!!

Busqué ser penetrada sentada en sillones, en las camas, en las escalinatas…. En toda forma ese fornido y vigoroso bárbaro me poseía…. Ya desfallecía ese día, hasta que el gran y enorme can buscó salir de la casa. Allí aproveché ducharme e irme. Pero por supuesto, al día siguiente y otros 5 más seguidos fui a visitarlo y entregarme todita a mi ‘novio’ nuevo…. Era algo fuera de serie ese Dogo, cómo me montaba y me hacía su perra a gusto, yo en mi vida había acabado tantas y tantas veces como con él. le di mi anito, me lo enterró haciéndome gritar y llorar casi todas las veces…. Logró empalarme de tal forma, que me abotonó un par de veces por el culo:

-Ayyyy noooo, aaghhhh…. eres un locooo, aaghhhh, me rompes el trasero pero me gusta demasiadoooo, aaaayyy, aayyyy…. mi ano te ama, yo te amoooo, soy toda tuyaa, aaayyyy, auuuu, auuuuu….. aúllo para ti, soy de tu pertenencia, soy tu zorra mi vidaaa, aagghh, aagghhh, cómo puedes ser tan magnífico? Auuu, auuuuu…. eres mi dueño y señor, aaayyyyy, ayyyy….

Mi anito roto sentía la gloria de ser complacido terriblemente bien, jajaja, apretaba aquella verga perruna como para hacerle sentir que me gustaba y lo deseaba, que me daba un gusto único y maravilloso. Así pasaron esos días de sexo total, entrega, sorpresa, lujuria, chupadas y placer. Hasta el arribo de mi amiga a la ciudad, dando por finalizada mi hyper fusión con aquel ejemplar que, más adelante, volvería a tenerme como su meretriz !!

Mi primera vez con coco

este relato es la primera ves q lo ise con mi perrito coco es 100% real espero les guste trate de relatarlo lo mejor posible espero sus comentarios no sean tan duros conmigo por fis………

Hola soy pamela tengo 21 soy de México,

Estoy por acá de nuevo ya he enviado dos relatos antes y otros q no publicaron espero este si, bueno esta ocasión les contare como me inicie en la zoofilia algo muy rico por cierto, bueno les cuento algo de mi soy bisexual hace 2 años tengo pareja estoy a punto de casarme el año q viene con mi novia todo muy lindo por eso no he tenido sexo con hombres y ya m hace falta pero no puedo engañar ami pareja

Antes de conocer ami novia yo ya leía relatos eróticos de zoo e incesto q son mis favoritos pero nunca pensé en hacer zoo esta hace poco ya q por mi relación con mi novia tuve q vivir sola con apoyo de uno de mis hermanos casi tengo un año viviendo sola y hace poco me regalaron un perrito de un poco mas de un año un labrador q le puse coco al principio era una lata no lo podía dejar dentro de la casa por que m tiraba todo así q lo amarre en el patio, hace unos meses conocí por chat una hermosa mujer q m aconseja y pasamos horas platicando por msn de todo tema esta q salió lo de la zoofilia ella igual le encanta comenzamos a platicar de esto casi un mes esta q una noche me gano la calentura y le propuse intentar con mi perrito fui por el mientras le escribía q hacia primero como ya m abia masturbado le di mi mano a oler m chupo mis dedos

Después le abrí mis piernas ayyyy q rico m comia toda ya ni podía escribirle ami amiga m abandone en el placer q coco m daba esta q me dio 2 deliciosos orgasmos me puse a contarle ami amiga q había paso y q había sentido y ella m dijo q le mamara la verga lo pensé poquito pero por mi calentura me gano lo ice lo puse en mi sillón ya la tenia un poco afuerita lo masturbe muy rico estaba caliente mojado y soltaba chorritos de su presemen esta q se la saque toda se m iso agua la boca jijijij hace mucho q chupaba una verga por su tamaño no m entro toda en la boca pero ice lo mejor q pude estuve mamándosela como unos 10 o 15 min creo y se vino en mi boca casi ahogándome ya había leído q daban mucha leche pero no creí q tanta termine y le conté ami amiga q ice ella me dijo q lo dejara montarme pero me dio miedo por su tamaño asi q no lo ise pasaron varios días m ponía muy caliente lo q avía echo y lo mejor q lo Sacaba con mi novia cuando cogíamos, una noche q me puse a platicar con mi amiga volvimos asacar el tema de cómo se la mame a mi perro m moje muchísimo y m propuso hacerlo de nuevo no lo dude fui por el y repetí los mismo pasos m lamio mi vagina lo masturbe y se la mame pero ya no era suficiente para mí

Mi vagina m lo pedía ya un año sin q m metieran una verga así q pese ami miedo m acomode para poder escribirle ami amiga como m cogía mi perrito le puse unas calcetas en sus patas para q no m arañara y m, puse en 4 con medio cuerpo en la silla de mi compu poniendo el teclado ami alcance para según yo escribirle ami amiga cosa q no pude ya se imaginan por q llame a mi perrito y me lamio mi vagina y mi colita mmmmmmmm m comía delicioso m saco un orgasmo pero no se montaba el tonto esta q entendió pero m daba unas embestidas salvajes y me picaba mi colita y mi vagina no saben cómo m ponía eso esta q pude tomar su verga y auch la puse en mi vaginita y m la metio todita dio un grito de dolor y gusto m dedique sentir lo mas rico del mundo me sentía llena la metía tan rápido cada ves se ponía mas dura y ancha su verga m daba oleadas de placer q no avia sentido antes mi amiga m preguntaba q pasaba no podía responder llego un momento en el q tuve un multiorgasmo q ay dios se m nublo la vista estaba toda sudada gemía y jadiaba mucho esta q viene lo malo de la historia lo mas doloroso de mi vida su bola comenzó a empujar tratando de meterla la verdad no savia q hacer estaba agotada esta q dio un empujón salvaje q m movió a mi y a la silla juntos y ay m al metió fue un dolor super fuerte llore y quise sacármelo no pude trate de relajarme pero no podía el dolor era mucho el se quedo quieto encima de mi llenándome de leche eso m dio alivio pasaron como unos 20 min creo los mas largos de mi vida esta q sentí mas delgada su verga se bajo y jalo yo igual y se m salió no podía creer q m avía metido su vergota roja gruesísima les juro q no lo creía yo m senté como pude no podía cerrar mis piernas mi vagina abiertísima y m salía mucha leche de mi perro

Trate de contarle a mi amiga lo q paso q por cierto m espero todo ese tiempo en el msn ya mi vagina me ardía mucho despedí a mi amiga y m meti abañar m dolía mucho cuando trataba de lavar mi vagina, dure casi 15 días adolorida con mi vagina hinchada era un martirio trabajar asi casi lloraba del dolor mi pareja m se dio cuenta aun q no m creyó q fuera una infección lo volví a hacer casi a un mes después ya no me dolio mucho fue mas placer y me he vuelto una adicta ala zoo mi perrito ya me obedece en todo y lo mejor q en una ocasión cogiendo con mi pareja fue tanta mi calentura q le dije q quería q mi perrito m cogiera eso lo dejo la para la próxima solo les adelanto q somos felices los 3 en mi cama mmmmmmm un besito bye de su amiga pamela.

Inocentes 12 con lucas y rex

Hola me llamo Ana y despues de muchas dudas me he decidido a contar una experiencia q tuve con una amiga siendo tan solo una niña de 12 añitos de aquella mediria 1,50 y era delgadita morena y esbelta.

Yo vivia en un pequeño pueblo de un monte gallego de apena 10 vecinos con mis padres. Teniamos dos perros para que cuidaran la casa, Un dogo llamado Lucas, y un Pastor aleman llamado Rex. El dogo tenia 3 años y ya tenia un tamaño considerable pues me llegada a mi mas arriba de la cintura,Rex era un pastor aleman de tamaño normal.

Un dia mis padres tuvieron que ir a Lugo a casa de mi abuela, y yo me quedaba sola en casa para atender a los perros. Llame a Carla para no estar sola y se vino a pasar el fin de semana ella era mas o menos de mi altura y un poquito mas pesada q yo ,pero no gorda. Esa noche estuvimos hablando de lo monos que son los perritos cuando son cachorros y que estaria muy bien tener unos, entonces con toda la inocencia empezamos a hablar de cómo tenian cachorros los perros y se nos ocurrio que por que no teniamos nosotras los cachorros..

Dormimos juntas y admiramos nuestro jóvenes cuerpos con pequeños senos y un pubis con algo de pelusilla. A la mañana siguiente nos levantamos decididas a ser mamas, estabamos tan emocionadas que ni nos duchamos, nos pusimos una minifalda y fuimos a por Lucas y Rex .Amarramos a los perros y marchamos para el monte raudas. Llegamos a una zona del monte poco transitada y que era el entorno ideal para lo que queriamos hacer. Lo hablamos y quedamos en que yo seria mama con Lucas y Carla con Rex. Soltamos a los perros. Yo de la emocion me empecé a hacer pis, Coji me quite ya la braguita, la minifalda y la camiseta, sujetador no llevaba, mis senos tampoco eran grandes. Me agache y comence a hacer pis, Lucas se acerco y olio mi pis, como marcando el territorio se acerco de lado a mi y al rozarme perdi el equilibrio, con las mismas levanto la pata y hizo pis sobre el mio, al caer quede sentada de culo sobre las piedritas del camino y cuando lucas meo me echo un buen chorro de pis sobre mi aun virgen coñito, y mi barriga. Mi amiga se apresuro a desnudarse tambien y llamo a rex, se puso a mear y me dijo que queria que Rex tambien marcara su territorio, entonces rex olioel pis de carla y cuando ella acabo se puso a mear, Carla se apresuro y coloco su coñito el la trayectoria del pis de rex y no fue tanto como lucas a mi pero tambien la meo.

Nos fuimos a la orilla de un prodo y nos pusimos a cuatro patas igual que las perras entonces ellos se pusieron nerviosos y comenzaron a montarnos, rex fue fino y atino pronto en el coñito virgen de carla la cual grito de dolor al principio, Lucas al ser mas grande le costaba mas, pero yo levante un poco mi culo y me la metio de una estocada hasta el fondo, haciendo que gritara de la brutalidad con la que habia sido desvirgada. Ahí estabamos dos buenas amigas esperando ser madres de unos preciosos cachorros.Al principio notaba como entraba y salía el pene de Lucas, de repente siento decir a carla, ¡esto esta creciendo¡ entonces yo tambien empeze a notar como a lucas tambien le crecia.

Carla grito y dijo que lo tenia muy adentro y q le estaba creciendo algo muy grande dentro, entonces fue cuando lucas pego un empujon muy fuerte y me ensarto la bola que cada vez inchaba mas, entre dolor y placer estuvimos pegadas con nuestros machos, carla pronto estuvo ci¡ulo con culo con rex. Cuando lucas se dio la vuenta quede colgando de el, era un dolor terrible, pero solo pensar en los cachorritos, me hacia ver que esto valia la pena, Estuvimos unos 20 min pegadas, yo 3 aprox mas que carla, cuando rex se despego de ella, pude ver el tamaño de su pene y no m pude creer que mi amiga hubiera tenido eso dentro, Rex le limpio su coñito y ella se acerco a duras penas a ver como estaba mi coño, me decia q estaba muy abierto, entonces Lucas se separo y cayo parte de su semen pos mis piernas, cuando vi su aparato quede impresionada pues era mayor que el de Rex. Lucas tambien me limpio, y yo decidi que tenia que limpiarle a el como buena hembra, entonces se la chupe quitandole todos los restos de semen q le pudieran quedar.

No tuvimos los cachorros pero tiempo despues repetimos juntas en el mismo sitio.

Cogiendo con mi perra mientras mis padres trabajan!

Soy Hombre mexicano ahorita de 18 años de edad, pero en ese entonces solo contaba con 13 y fue mi primera experiencia zoofilica que ni por mi mente pasaba esa palabra , con la cual perdi mi virginidad… hasta el dia en que me la robaron =(

Todo paso un dia comun y corriente, de esos dias en los cuales llegas de la escuela y ni tareas hay, dia soleado y tus papas se encuentran trabajando, tus hermanos en talleres y te encuentras solo esperando a que llegue el siguiente dia, ese dia como no tenia nada que hacer decidi subir un rato a jugar con mi perra (con la cual me ahorro a decir el nombre por miedo a que alguien que me conozca lo lea, al igual que mi nombre) entonces mientras jugaba yo ya sabia que ella estaba en celo, era su segundo y se los dejábamos pasar porque nunca encontrabamos el indicado para ella, y esque era como de la familia la queriamos demasiado, ella es una perra grande (no se su raza) estaba cruzada, tenia patas muy grandes de pelo corto y osico largo… entonces me encontraba jugando con ella entre la madera y cartones que hay arriba de mi casa le aventaba la clasica bola y ella me la regresaba, de tanto jugar termine cansado y me sente por un momento en pleno sol y mi perra se sento a un lado de mi apoyando su cabeza entre mis piernas de manera que le tapaba el sol, en eso vi su vulva que estaba demasiado inchada a lo que por una extraña rason decidi tocar, solo para ver que se sentia (en esos tiempos recuerdo que hasta 5 masturbaciones por dia me hacia) y en cuando empeze a tocar mi pene empezo a crecer y ponerse demasiado erecro, tanto que me dolia el cierre del pantalon cuando rozaba con mi pene.

Me gusto demasiado esa sensaciones en mi cuerpo a lo que decidi meterla a la casa para que los vecinos no vieran o algo por el estilo, ya adentro la encerre en mi baño porque tenia mucho calor y me meti abañar junto con ella, la cual en cuando me baje mi trusa (en ese tiempo no usaba boxer) y ps mi pene media de 10 a 12 cm me lo empezo a lamber a lo cual de imediato me saque ps pense que me lo podria morder, y la tumbe con las patas hacia arriba y le empese a acariciar por encima de su panochita sin metrle el dedo porque sentia un tipo de asco , y con el temor y todo trate de olvidarme de eso y solo la bañe muy bien y yo tmb me bañe y me meti a ver la tele y a ella la deje que anduviera por la casa, pasaron como 2 horas de eso y mi perra es muy juguetona y se subio a la cama conmigo para lo cual la baje porque suelta mucho pelo, pero se volvio a subir y ps como no estaban mis papas dije naa ps antes de que lleguen cambio las sabanas y nos dispusimos a jugar, como yo duermo en trusar y en ese momento estaba en trusa cuando la abrazaba a la perra o me hechaba las patas ensima de una u otra manera rosaba mi pene entre su pelos, la perra parada era un poco mas grande que yo como por 10 cm en realidad estaba grande! entonces ya con esos rosoncitos decidi juguetear con ellas pero ahora yo la abrazaba intencionarlmente y le tiraba piquetes pero con la trusa puesta a lo cual me gustaba demasiado, era tanta mi calentura que decidi bajarme la trusa para que me lambiera el pene pero le ponia mi mano para que no me fuera a morder al paso de un tiempo mi perra no queria pero me mordia para que jugara y encuerado me puse a jugar con mi pene saltando por todos lados pues lo traia parade, me asegure de ponerle seguro a la puerta de mi cuarto para que yo estubiera mas seguro de que nadie entrara.

ya jugueteando en una de esas la agarro fuerte y la tiro de nuevo de espaldas con las patas arriba, de verdad que du pañocha era muy grande, con mucho asco y todo me aserque un poco a olerle (sabe porque lo hice) y ps ya ahi me decidi a meterle un dedo (la calentura es cabrona) y cabe destacar que nunca habia tenido sexo de ninguna manera, una vez adentro de su vulva mi dedo estaba todo humedo y la perra estaba demasiado quieta y a mi me empezaban a dar una serie como de sensaciones friolentas, como temblorsitos en todo el cuerpo, mi pene ya tenia el maximo de ereccion y sentia que iba a acabar ps uno de chamaquito eso es todo lo que quiere eyacular, ps sin mas preambulos me dispuse a penetrarla, me fui muy lento por temor a que me fuera a morder, pero ya muy cercas le meti la puntita (no tengo circuncicion) y la perra abria sus ojos muy grandes! y cada empujonsito los abria mas, ya como unos 6 cm ya sentia que estaba dentro pero tenia ganas de que mis huevos tocaran el ano de la perra me faltaba un tramo todavia, pero habia una especie de anillo demasiado estrecho que no me permitia hacerlo, me enfade
y un poco enojado con la perra porque pense que ella estaba apretando para que no se lo pudiera meter, me fui corriendo al cuarto de mi mama, agarre una crema rosita de mi mama, regrese al cuarto, tumbe de nuevo a la perra la abri de patas le hecho un chingo de crema y otro chingo en mi pene y de un putazo hasta le tronco se le fue, la perra rapido se saco y em quiso morder la mano, pero me le saque.

la perra estaba lamiendo su panocha y yo con un chingo de ganas de cogermela, empeze de nuevo a acariciarle el lomo, y la volvi a poner de espaldas ahora fui mas lento a la hora de penetrarla, por fin estaba lo mas adentro que mi pene me permitia y empeze con el mete y saca por unos 5 minutos senti que me venia pero me pare, este momento era demasiado para mi y no queria que se terminara tan pronto, espere un par de minutos, mi pene no bajaba de su tamaño y aun estaba dentro de la vagina de mi perra, me puse de una manera horizontal por ensima de la perra y sin parar muy duro empese a bomberla , al minuto empece a sentir la sensacion de que me iba a venir, saque mi pene y me segui martubando y los heche todos entre sus tetitas gorditas, la limpie con rollo para que no manchara la cama y mi pene como al minuto se volvio a parar, y seria repetirles lo mismo el caso que esa vez me la heche 5 veces de las 4 a las 6 de la tarde.
mi mente quedaba traumada y ahora cada que llegaba de las clases era de llegar a casa, meter la perra al cuarto y cogermela las veces que me plazca, y lo mejor que no solo era cunado estaba en celo, si no que podia todas la veces del mundo posible, en una semana ya la habia penetrado mas de 20 veces. demasiado rico todas esas pentraciones las cuales llevo en mi corazon y mente, (la primera vez nunca se olvida) a los 16 años, me robaron mi perrita, como le sdigo era muy bonita y pues los vecinos vieron que una camioneta ganadera la subio en la parte de atras y se la llevaron =(

gracias a dios a los 3 meses me entere que mi primo tenia una perra boxer, lo cual sera otra historia que les contare despues

gracias por su atencion y hasta luego, usuarios zoofilicos!

Mi primera vez con Dogo!!

Hola a todos los que me leen, este es mi primer relato en esta página, tenia otros en otra página, pero esta cerro sin avisar a nadie, y todos los relatos se perdieron, así que volveré a redactarlo para compartirlo con ustedes y espero que sea de su agrado.

Empezare por presentarme y describirme, por obvias razones no diré mi verdadera nombre, ni donde vivo, eso se los dejo a la imaginación, lo que si les puedo decir es como soy físicamente, soy una chica normal, nada fuera del otro mundo, completamente común, alta, mido 1.74, de complexión delgada, cabello castaño ondulado hasta la cintura, y pechos ni grandes ni chicos, pero eso si bien paraditos, caderas anchas y un culito respingon.Y les voy a contar mi primera experiencia en el mundo zoofilico.

Todo empezó un verano en el que tuve que cuidar del perro de mi mejor amiga, se llamaba Roque y era un Dogo, todavía no era muy grande y cada vez que te descuidabas lo tenias enganchado a ti intentando follarte y a mi me daba mucho asco pero le debía muchos favores y tuve que quedarme con el perro. Esa misma noche la pasamos muy tranquilos porque estaba triste. A la mañana siguiente cuando me desperté me lo encontré en la cocina lamiéndose su pene y no pude evitar mirar como se lo lamía y una cosa por mi ardía, sería la curiosidad de tener ese miembro dentro mío???

Después de comer me relaje un poco en el sofá y el perro se acostó delante mío y volvió a sacar su pene y no podía apartar la vista de aquello, hacia tiempo que no follaba y el deseo de que me dieran me ardía. Me quede d0rmida y cuando desperté me lo encontré encima del sofá mirándome, yo no sabia que hacer, intente bajarlo pero hacía mucha fuerza y otra vez saco su miembro, como incitándome al pecado quería que Dogo me hiciera suya como una vulgar perra. Una vez llegado la noche, comencé a cumplir mi fantasía.

Me quite toda la ropa y llame a Dogo, mientras yo me frotaba mi vagina le frotaba su pene despacio para que tardara más en venirse, me unte mermelada y me la unte en mis grandes tetas y Dogo empezó a chuparmelas, yo estaba súper caliente, su lengua aceleraba mi sangre. Dogo tenia todo su miembro fuera, para ser un perro la tenia grandota, estábamos en el suelo disfrutando de nuestro placer mutuo cuando Dogo decidió que ya era hora de hacerme suya se me abalanzó sobre mi dejándome debajo de el mirando hacia arriba y empezó a moverse como un loco, al principio no me la metía, yo estaba un poco asustada, no me lo podía quitarle encima, estaba salivando mas y en unos de mis movimientos para escapar de esa casi violación me la consiguió meter por la vagina, me la clavo hasta el fondo, al principio seguía intentando que me soltara pero luego deseaba que siguiera, estaba como loca, me sentía su perra no paraba de decirle cosas como: “follame como la perra que soy!!! Dame que me gusta, Cojeme Dogo Cojeme que soy una Perra!!!.

El que tuviera su miembro adentro d mi me ponía mas cachonda, mientras el me cojia yo me retorcía los pezones. Cuando estaba a punto de venirme se le salio y yo sin dudarlo me di media vuelta para que me la metiera por el culo a lo que el entendió a la perfección. Ahora si que me sentía una perra, a los pocos segundos nos corrimos a la vez y nos quedamos recostados en el sofa y Dogo mientras tanto me lamia mi vagina.

No quiero decir con todo esto que solo me gustan los perros, también me gustan los hombres, pero el estar con un perro es un placer aparte.Lo que si puedo decirles es que el sexo con un perro es algo que se disfruta y que también es algo que siempre lo tendrás en secreto, por eso utilizamos este medio para contactar con personas con gustos similares, y finalmente es decisión de cada una.

Masturbando a los gorilas

Hola. Soy aficionado a sexosintabues desde hace un tiempo aunque nunca me había atrevido a escribir, por lo que les regalo mi primer relato.

Después de meses de preparaciones finalmente obtuve los permisos del gobierno de Uganda para ir las montañas donde aun se encuentra una de las pocas colonias de gorilas de montaña y emprendí el ascenso a aquellas montañas que se convertirian en mi segundo hogar por varios meses y me instale en el campamento base cerca de los Volcanes de Virunga.

Al correr del tiempo empezaron los acercamientos con los machos , el trato de este con las hembras y las crías, de igual modo logro incorporarse al grupo que había seleccionado para mi estudio, eran en total ocho hembras, doce crías y dos machos jóvenes , dos hembras jóvenes y el macho, el gran lomo plateado (es el nombre que recibe el gran macho que encabeza una familia o grupo de gorilas, y se deba a que el pelo del lomo si vuelve cano o blanquecino al llegar a la edad madura sexual), de nombre, “Monstruo” nombre que había recibido de un investigador anterior que tuvo que dejar el lugar, quien sabe por que motivos. Todo pasaba de forma regula, y esperada, al cabo de 5 meses, en el mes de julio, moni, noto que la mayoría de las crías estaban a punto de llegar a la pubertad con lo cual las hembra estaba comenzando su celo casi de forma sincronizada, por lo tanto, “Monstruo” tenía la laboriosa tarea de ahuyentar a otros machos que pretendían robar algunas o todas sus hembras. Esto dejaba a los jóvenes gorilas con muchas “ganas” de tener relaciones sexuales con hembras ya que “Monstruo” era muy fuerte y eficiente en su tarea de espantarlos. Esta situación dejo la puerta abierta para esta historia, como verán ahora…..

Cierta tarde, me encontraba observando a Monstruo teniendo sexo con una de sus hembras favoritas, Martha , cuando me di cuenta que estaba excitado. Sin percatarme, empecé a masturbarme sobre el short, y de repente tenía mi pene afuera y estaba dándome tremenda paja, mientras veía a Monstruo darle una tremenda cogida a Martha con su grandísimo pene (estimo que debía medir unos 25 cm de largo y un casi tan grueso como muñeca). La tenía en posición de perrito en cuatro patas y se veía que Monstruo gozaba mucho con cada embate que le daba a Martha con su pene. En medio de esta visión, me quite el short y mis interiores, y quede desnudo de la cintura para abajo, solo con mis medias y botas. Puse la ropa en el piso, haciendo un montón para apoyarme, y continué mi masturbación mientras me mecía suavemente simulando un coito imaginario mientras me pajeaba fuertemente.

Mientras me masturbaba con semejante escena, de repente me di cuenta que uno de los machos jóvenes, Edward, estaba parado a mi lado y miraba como me masturbaba. Se notaba también que estaba excitado al ver a Monstruo cogiéndose a la hembra Martha. A pesar de que no tengo inclinaciones homosexuales, no pude resistir ver que Edward también tenía un pene bastante grande, de unos 20 ms aunque no tan grueso, lo cual añadía mayor excitación a mi masturbación. Mientras tanto, el gorila joven me observaba fijamente para ver que estaba haciendo. Yo no pude contenerme y acerqué a él con mucho cuidado, arrodillandome a su lado, y con mi mano tome su pene lentamente y empecé a masturbarlo muy suavemente. Al principio, el joven gorila se quedo muy sorprendido, pero sin alejarse ni tampoco hizo ningún movimiento de rechazo a mi mano, que se encontraba bastante húmeda por la lubricación de mis propios líquidos seminales. Poco a poco, empecé a incrementar el ritmo de la masturbación, y el joven gorila pareció entender ya que tomo su mano y la coloco sobre la mía para incrementarlo aun más. Sin darme cuenta, me quito la mano y tomo directamente la iniciativa para masturbarse con frenesí, mientras continuaba mirando a Monstruo cogiéndose a la hembra Martha. Mientras, yo me había movido para arrodillarme frente al joven gorila, y contemplaba su masturbación mientras me pajeaba también yo. Después de un par de minutos, Edward eyaculo salvajemente, y un gran chorro de su leche caliente cayó sobre mis piernas y pecho, a la vez que emitía ruidos de placer por haber eyaculado. Esto llamo la atención de Monstruo que ya había terminado de cogerse a Martha, y estaba limpiándose el pene que se empezaba a poner flácido. En dos brincos, se coloco al lado del joven gorila, que asustado por que creía que Monstruo lo iba a golpear para alejarlo de la hembra, se alejo caminando de espaldas para evitar una confrontación.

Yo estaba sorprendido con la rapidez del macho Monstruo, mientras que continuada arrodillado. Me encontré a mi mismo de repente arrodillado frente al macho gigante con su pene medio flácido, mientras que este me miraba extrañado y a la vez intrigado. En ese momento no pude resistir a la tentación de tocar su pene, y empecé a hacer lo mismo que había hecho al joven gorila: masturbarlo lentamente. En esta ocasión, obtuve la misma reacción del gorila, que de inmediato se sentó en el piso como si entendiera de que se trataba todo, y se dedico a disfrutar en unas hojas que hacían una especie de cama. Rápidamente su pene creció de tamaño, y pude apreciar que era mucho más grande de lo que pensaba, llegando a unos 30 ms y con unos 6 ms de circunferencia. De cerca, se apreciaba un largo y grueso pene en su punta, mostrándose rojo y venoso, saliendo desde su funda de piel cubierta de pelos. No sé porque, pero me incline aun mas y acerque mi boca hacia su pene para pasarle la lengua la punta. El gorila no pareció molestarse así que continué un poco más, y me metí la gran cabeza en mi boca como si fuera un caramelo y pude sentir el sabor y el olor de su semen, un líquido viscoso, junto con los jugos de la hembra. Era muy fuerte y un poco salado, pero no me dio asco, y seguí probando aquello. Nunca había mamado un pene, aunque por instinto sabía cómo hacerlo.

El gorila movido por la curiosidad imagino, se quedo muy tranquilo y empezó a moverse como si quisiera cogerse mi boca con su pene. Yo abrí mi boca lo más que pude, y empecé a recibir su gran pene en mi boca, mientras que con mi mano derecha lo masturbaba lentamente y con mi mano izquierda me jalaba también mi pene en medio de una tremenda excitación. En cuestión de minutos, sentí descargaba un chorro de semen en mi boca, fue tan sorpresivo que no pude evitar tragarlo casi todo ante el miedo de ahogarme, entonces el simio me soltó, para caer suavemente en las hojas y apoyar su espalda contra un gran tronco de árbol medio caído que hacía las veces de una silla muy cómoda. Ante mi sorpresa, cuando el gorila se sentó, vi que su pene seguí aun completamente erecto, como si no hubiera eyaculado, pero totalmente lubricado por su semen y mi propia saliva. Como estaba desnudo, tome un poco de mis propios fluidos con mi mano, y me los unte en mi culo para lubricarlo, y sin pensarlo dos veces, me levante con cuidado y me senté en cuclillas sobre el gran gorila mientras que tomaba su enorme pene con una mano, y lo guiaba a mi culo. Ya les había dicho antes que no soy homosexual, aunque ocasionalmente me gusta gozar de un pequeño consolador mientras me masturbo, o que mi novia me meta un par de dedos mientras cogemos. Sin embargo, nunca había tenido en mi culo un aparato del tamaño del pene de Monstruo. El gorila estaba descansando con los ojos cerrados después de haber eyaculado, de manera que no se percato de lo que estaba pasando, hasta que sintió mi mano en su pene, y ya yo me estaba sentando en el mismo. Sentí algo caliente, muy grande en mi esfínter, pero sin dudarlo, me senté de un solo golpe hasta que metí la mitad. Aunque me dolió un poco, estaba tan lubricado que amortiguo el dolor. . El gorila se dio cuenta de lo que pasaba, pero no entendía así que se quedo quieto ante el placer que le estaba proporcionando. Probablemente nunca había sentido algo tan estrecho como mi culo, porque su cara parecía iluminada y sus ojos negros se agrandaron para mostrar su asombro. Yo aproveche para mirarlo a los ojos, y con una media sonrisa dibujada en mis labios, pensé para mi mismo: seguro que nunca te habías cogido algo parecido, verdad? Aprovecha y dame duro Monstruo…

De repente, volví a la realidad, y sentí un dolor espantoso. El gorila había movido sus caderas hacia arriba, y me había mandado el resto de su pene hasta el fondo. Les juro que era el dolor era insoportable, como ariete de hierro caliente llenando mi culo, un ariete hecho de venas y sangre. Quise gritar pero me contuve para evitar que el gorila se asustara y me hiciera algún daño. De repente, se empezó a mover dentro de mí, con un mete-saca desde abajo al tiempo que me agarro con sus enormes manos peludas por la cintura, como si supiera que este era el movimiento que debía hacer, y me empezó a sacudir como un muñeco de trapo. Mis 104 kilos no eran nada para ese enorme animal de más de 300 Kg, con una fuerza inmensa. El gorila estaba follándome sin piedad, y sin darme cuenta yo me empecé a apretar contra él, buscando que me lo metiera cada vez más adentro. No sé cómo, introduje mi mano entre mis piernas y conseguí tocar la polla que me follaba; parecía increíble que una cosa tan grande cupiera en un espacio tan pequeño. Tocar con mis dedos aquella masa de carne sedosa y férrea me lleno de un sentimiento de satisfacción que nunca había experimentado. Pueden creerme que tenía mi ano tan sensible que era capaz de sentir el glande dentro de mi culo, como se restregaba aquel capullo dentro de mí, y como me raspaba deliciosamente cada vena, cada pliegue de su rabo?

El gorila siguió moviendo arriba y abajo con sus manos, mientras con sus caderas seguía el ritmo, y me metía y sacaba su enorme polla de mi culo que a estas alturas estaba completamente dilatado y lubricado por la mezcla de mis jugos y los del gorila. De repente, entre mis jadeos y resoplidos del gorila, este me agarro fuertemente hacia abajo para meterme su polla hasta el fondo, hinchándose de forma tal que pensé que iba a explotar dentro de mí y sentí dentro de una explosión liquida, un torrente de fuego que me quemaba y me llenaba de leche mis entrañas. El gorila no me soltó, y permaneció por unos instantes empalándome hasta el tope, con su polla bien adentro de mi culo, disfrutando de los últimos momentos de su orgasmo. En ese momento, yo me corrí también, aunque ni siquiera me había tocado el pene durante todo este tiempo, pero la excitación era tal que me vine solo, soltando un chorro de leche en la panza del animal, el cual me agarro lentamente para levantarme y colocarme en el piso a su lado sin siquiera levantarse de la cama de hojas en que estuvo sentado durante toda la cogida. Cuando se retiro, note como varios chorros de semen resbalaban por mis muslos, sin duda su corrida había sido tan abundante y mi culo estaba tan dilatado por la tremenda follada que su leche escapaba de mi agujero. Al quedar a su lado, mire al gorila a los ojos, y note que el muy pícaro tenía una sonrisa dibujada en su boca, como burlándose de mi. Sentí una mezcla de pena y risa, por la vulgar situación en la que me había metido, pero estaba tan satisfecho que no le hizo caso a la vergüenza… mas bien, al verme allí al lado del gorila con su pene medio flácido, y lleno de jugos y restos de mis heces, me dije a mi mismo: total, si nadie me ha visto, porque no gozar tranquilo. En eso, sentí la mano del gorila en mi nuca, como acercándome a su pene, y sin pensarlo ni puse resistencia mientras me acercaba con la boca abierta a su polla para saborear los restos de semen mezclados con los sabores de mi propio culo que impregnaban su miembro. Saboree su creciente pene como un chico obediente, hasta que comenzó a crecer de nuevo en mi boca, aunque esta vez no tan duro y grande como antes, tal vez producto de tres eyaculaciones en menos de 15 minutos, y aunque sin duda se notaba cansado, el condenado gorila quería que se la siguiera mamando!

Mientras estaba arrodillado en cuatro patas mamándole el rabo al gorila, sentí nuevamente algo caliente en mi culo! Me voltee para ver que era, y me di cuenta que era el gorila joven, Edward, quien sin duda se había quedado cerca después de que Monstruo lo alejara, y había disfrutando todo el show que habíamos dado. Todavía excitado por la masturbación que le había hecho, y tal vez tranquilizado al ver que Monstruo estaba muy calmado, y sin ánimos de pelear, el joven gorila se había arrodillado tras de mí y apretaba su verga peluda contra mis nalgas, buscando cogerme como si fuera una hembra gorila. Como Monstruo seguía con las ojos cerrados, aproveche para coger la polla de Edward con mi mano, y la guie suavemente a mi culo; apenas sintió que había algo que cedía ante su enorme pene, el gorila dio un solo empujón, y me ensarto su polla hasta el final, a lo cual yo no tuve otra reacción que recular hacia atrás para empalarme aun mas con un suspiro de placer y dolor. Como tenía el culo tan lleno de leche de Monstruo, aunque me dolió un poco, no tuvo dificultad en entrar. Una vez adentro hasta el fondo, el joven Gorila se empezó a mover salvajemente como lo hacen instintivamente con las hembras, lo cual yo aproveche para inclinar hacia delante y volver a meter la polla de Monstruo en mi boca, y así evitar que se despertara y viera al joven gorila cogiéndome, sino que al menos me viera mamándole la polla y se quedara tranquilo. Así fue, cuando los resoplidos del joven gorila al cogerme, lo despertaron, se movió un poco pero yo le agarre la polla fuertemente con mi mano, mientras me la chupaba como una chupeta, lo cual lo calmo. No sé si le dio risa ver al otro gorila cogiéndome, porque escuche unos ruidos raros que nunca antes les había escuchado en mis observaciones, pero pareciera que estuviera gozando, mientras le hacía gestos al joven gorila para que continuara como aupándolo.

En ese momento, el joven gorila gimió fuertemente mientras me agarraba por la cintura y explotaba dentro de mí con igual fuerza que Monstruo, y me lleno de leche los intestinos. Parece que estaban sincronizados porque casi el mismo tiempo, sentí otra vez la leche cliente de la polla en mi boca, pero esta vez la abrí un poco para dejar que escurriera por los lados, y cayera sobre la barra de carne caliente que estaba saboreando. Sin esperar mucho, el joven gorila se separo de mi, y salió corriendo, asustando cuando Monstruo emitió un fuerte sonido, pero por la eyaculación que estaba teniendo otra vez. Allí estaba yo con el culo abierto y chorreando leche de nuevo, mientras terminaba de limpiar los restos de semen del pene de Monstruo. Les juro que nunca me había sentido tan satisfecho, aunque ya lo había dicho antes, pero esta vez me sentía en el cielo. Al terminar de limpiar la última gota de semen del pene de Monstruo, este se paro violentamente y salió corriendo para meterse en la selva…sin mirar atrás un momento.

Allí quede tendido en las hojas por varios minutos hasta que me vestí y salí caminando al campamento…..

los hechos son totalmente ficticios, producto de un sueño humedo zoofilico super exitante.

Si tienen comentarios no lo duden. Les daré respuesta.

Espero les haya gustado este que es el primero de una serie de relatos que haré llegar a ustedes. Me despido.

una tradicion de familia

nunka me habia atrevido antes a contar esta historia, pero una amiga me animo, asi ke creo k es momento de dar a conocer una hermosa “tradicion” de familia

Me llamo Daniela, y en el momento de escribir esto, tengo 21 años, un marido genial, y una preciosa niña de nombre Estela. Mi historia, la historia que ha sido mi vida, comenzó a los 12 años, en mi lugar natal, mi pueblo del alma.

No voy a perder tiempo en detalles insulsos contando como era el pueblo y todo eso. Es un pueblo de los de siempre, y punto. Mi padre, como trabajaba en la ciudad, bastante lejos, nos tenía que dejar solas a Mamá y a mí, y siempre estábamos la una para la otra, pero a veces, yo no tenía ni eso, ya que Mamá solía cuidar los animales de unos vecinos cuando éstos iban de viaje, y me tenía que conformar con estas con las amigas. A los 12 años, Mamá era todo mi mundo. Papá también estaba ahí claro, pero solo como figura de autoridad, nada más. Mamá lo era todo para mí, era mi vida, y sin que lo supiera, cambió el curso de la mía, para siempre.

Hasta donde alcanza mi memoria, ocurrió una tarde algo gris y fría, en que me encontré totalmente sola, a mediados de Mayo. Mis amigas se habían ido de escapada, Papá estaba trabajando, y Mamá tenía de nuevo que cuidar a los animales de los vecinos. No me molestó al principio porqué tenía la casa para mí sola, pero luego aquella soledad me pesó, y tuve la idea de ir a ver a Mamá a la casa de los vecinos, para que me dejara jugar con los perros que tenían, y que me conocían de siempre. No tardé mucho en llegar, y encontré a Mamá echando forraje para que el pony que tenían, Rondador, comiera a gusto. Ya había cabalgado un par de veces sobre él y me encantaba. Estaba a punto de llamarla para que me viera, cuando frené mi voz, al ver como Mamá comenzaba a desvestirse, mirando a todos lados. Me quedé junto a la esquina donde estaba, y por alguna razón que aún no comprendo, me puse a observar la escena. Al poco tiempo, Mamá estaba completamente desnuda, y se acercó a Rondador con sigilo y delicadeza. Comenzó a acariciarlo como siempre, pero se fue agachando hasta casi quedar bajo él.

Sus caricias duraron bastante, y para cuando Mamá estuvo agachada del todo, Rondador estaba totalmente erecto, que aquel mástil negro asomando por entre sus patas. Mamá se metió lo que pudo en la boca, chupándola con la misma pasión que le ponía yo a los chupa-chups. Aquello me parecía increíble, estaba con los ojos abiertos como platos, y no notaba una incipiente humedad entre mis piernas debido al asombro que sentía. Con las manos lo masajeaba mientras su lengua iba en todas direcciones, saboreándolo todo como una loca. Luego se mojó un par de dedos y se los guió hacia su propia entrepierna. Yo no conseguía entender que se proponía, hasta que lo vi con mis propios ojos: cuando se dejó de restregar, se agachó de cintura para arriba, quedando con las piernas rectas y el espinazo doblado, apoyándose en una de las vigas de madera que sostenía el establo.

Rondador se subió sobre su espalda, y tras intentos fallidos, vi como aquella masa enorme entraba dentro de Mamá. Ella gritó de dolor, pero allí estaba, siendo penetrada por aquel pony.

Ni siquiera le entraba toda. Luego, Rondador comenzó a empujar dentro de ella, una y otra vez, sin piedad. Desde donde estaba podía oír los gemidos de Mamá, y bien que gemía de placer. Decidí salir de mi escondrijo, me acerqué un poco quedando oculta por un montón de heno, y seguí mirando. Tenía mejor vista incluso, y bien que vi: Mamá seguía jadeando, con una cara que demostrada sin lugar a dudas que lo estaba disfrutando. Tras empujes y gritos varios, Rondador llenó a Mamá de él, y como si fuera agua arrojada de un cubo, un montón de líquido salió del interior de mi Mamá, desparramándose sobre el suelo. Mamá permaneció allí, inmóvil, y pensé que sería debió al dolor, pero me equivoqué: sólo dejó pasar el tiempo, para que Rondador volviera a montarla otras dos veces, en las que el agujerito de Mamá quedó tan abierto que casi podía distinguirse desde donde yo estaba.

No podía creer lo que acababan de ver mis ojos, y pensé que debía ser producto de una fantasía infantil desquiciada, pero luego, salí de mi error. Mamá llamó a Rexus y a Spike, los dos perros, que eran rottweiler y pastor alemán respectivamente. Los dos fueron hacia ella como siempre, lanzándose para jugar con ella, pero ella se puso a cuatro patas alrededor de Rexus y comenzó a hacerle lo mismo que a Rondador. No tardó en despuntar una gran “cosa roja” de entre sus piernas, que Mamá también se lanzó a chupar durante un buen tiempo. Spike, por su parte, como si fuese algo natural, buscó la entrepierna de Mamá y comenzó a lamerla de arriba abajo, mientras ella disfrutaba a juzgar por los grandes gemidos que profería.

Cuando se cansó de chupar se puso como ellos y dejó que Rexus la montara como si de una vulgar perra se tratase. Éste comenzó a moverse con rapidez frenética, mientras Mamá ya estaba de nuevo con aquella expresión de placer que me dejaba atónita. ¿Tanto la apasionaba aquello? Los pechos de Mamá iban de un lado a otro mientras Rexus la montaba, penetrándola con una prisa demencial.

Finalmente Rexus se paró y Mamá lanzó un grito de dolor. No comprendí porqué hasta que vi que aquella “cosa roja” se había hinchado dentro de ella y una gran bola se había formado en su base. Rexus comenzó a lamerla como lo había hecho antes Spike, mientras que Spike daba vueltas como nervioso. Mamá lo atrajo hacia él y lo abrazó, pero él se zafó e intentó montarla también. Ella se lo quitó de encima para facilitar la postura y también él la montó, moviéndose tanto o más fuerte aún que Rexus. Estuve contemplando aquello durante mucho rato, quizá una hora, viendo como aquellos dos perros con los que yo solía jugar se tiraban a Mamá como si fuese una auténtica perra salvaje. Como colofón final diré que ella volvió a hacerlo con Rondador las dos últimas veces, dejándose, en la segunda vez, que aquel mostrenco de carne le entrase por su culo, entre gritos de dolor y placer simultáneos.

Cuando Mamá se marchó y me quedé sola, sentí un intenso calor entre mis muslos y en mi pecho, un sofoco del que me libré haciéndome la primera y sensacional masturbación de mí vida, imaginando que era poseída incansablemente como lo fue Mamá. Cuando volví a casa, media hora después de aquella, ella hizo como si nada hubiera pasado, y yo no lo mencioné. Mi vida fue radicalmente distinta después de aquello, muy distinta.

Durante los años siguientes, espiar a Mamá se convirtió en una costumbre, y siempre yo terminada mojada del todo entre mis piernas. Conformé fui creciendo, entré en esa etapa en que los chicos pasan de ser lo que más odias, a ser que lo que más deseas. Tuve algún novio que otro, pero no fue hasta que cumplí los 17 que conocí a mi actual marido, un hombre que supo hacerme gozar de verdad, pero al que nunca pude contarle mi experiencia de infancia. Lo cierto es que en innumerables ocasiones, cuando estábamos en pleno éxtasis sexual, a mi mente venían aquellas imágenes y conseguía más orgasmos de que cualquier otra forma. Yo le decía que era debido a que era un gran amante, y él se lo creía. Y es que los hombres pecan de vanidosos que es increíble…

A los 18 años, cinco años y algo más de haber visto aquello por primera vez, comencé nuevos estudios, y en mi mente se abrió una profunda duda cuando, en clase de naturales, escuché dos palabras que sentenciaron mi destino: “herencia genética”. Si los hijos somos la suma de los rasgos de nuestros padres, ¿podía yo ser como Mamá, y hacer lo mismo que ella?, ¿nací con esa cualidad? La duda fue como un virus, que lentamente fue infestando mi cabeza de deseos que nunca antes había tenido. Incluso Javier, mi entonces novio y luego marido, me encontraba rara, pero no era capaz de decírselo. Yo solo deseaba volver al pueblo por verano y comprobar si mi duda era correcta. Se convirtió en algo más importante que en comer y beber.

Mi espera terminó al final de la temporada escolar, y volví ilusionada con Mamá y Papá, y les presenté a Javier, que entonces no lo conocían. Los cuatro estuvimos muy bien, pero mi mente ardía en deseos, y tenía que consumarlos como fuera. A los diez días de estar allí, lo conseguí: los vecinos volvieron a irse, y hacía tan buen día que Mamá no tenía ganas de ir a trabajar. Le dije que fuera a la playa con Papá y Javier y que yo me ocuparía, que la había visto haciendo ese trabajo tanto tiempo que yo ya sabía hacerlo con los ojos cerrados. Mamá tuvo sus dudas, pero accedió. En cuanto los vi bajar por el camino hacia la playa, corrí a casa, me quité la ropa interior y fui rauda hacia el establo. A pesar de los años Rondador aun estaba en forma. Durante un tiempo hice el trabajo como Mamá hacía, procurando guardas las apariencias, por si acaso. Luego, cuando terminé, fui al establo y cerré las puertas. Me acerqué a aquel pony y lentamente posé mis manos sobre él para excitarlo. Estaba decidida a no dejar pasar aquella oportunidad de vivir algo que llevaba viendo tantos años.

Mis caricias hicieron su efecto y Rondador se puso erecto, y descubrí que aún conservaba su abultada hombría igual de larga y dura que antaño. Comencé a chupar aquella enormidad, encontrándome con que sabía algo más dulzón que la de un hombre. Dulce y jugosa, aquello era mejor que los chupa-chups, mucho mejor. La mojé con mi saliva todo lo que quise, y recordando lo que Mamá hizo, empecé a mojarme yo también. Tuve suerte de hacerlo, cuando me agaché y Rondador se subió a mi grupa.

Un dolor indescriptible, aterrador, salvaje, me atravesó de lado a lado cuando consiguió penetrarme con aquella maravilla. Una riada de sensaciones me inundaron en el preciso momento en que me perforó: miedo, dolor, angustia, pasión, locura, lujuria, goce, perversión, deseo, placer…Todas esas emociones y muchas más me llenaron cuando Rondador me inculcó hasta el fondo con su hombría animal. Luego comenzó a moverse, con tanta fuerza que hasta me dolía, pero me empezaba a gustar aquello. Sentía que incluso llegaba hasta al fondo de mi feminidad, lo llenaba del todo, sin dejar centímetro hueco de mi sexo palpitante. Apreté los dientes y lo dejé hacer, mientras me sentí en éxtasis, un éxtasis que si no se vive, no puede saberse lo que es, ni describirlo tampoco. Lo único que sabía es que por fin me estaban montando, después de años deseándolo, de pasión inconfesable, de secreto reprimido por una perversa lujuria. Mi cuerpo entero temblaba ante sus acometidas, y un caliente chorro me inundó al gozar Rondador dentro de mí, chorro del que casi todo se derramó de mi interior al suelo por lo enorme que era. Me sentí postrada, humillada, dolorida y satisfecha a la vez, algo que ningún hombre había conseguido hacerme sentir jamás. Deseaba repetirlo.

Me quedé allí, y Rondador volvió a perforarme. Con la experiencia ya ganada, esta vez moví algo las caderas y alcancé tremendos orgasmos en aquella maravilla de sexo animal. Mi sexo, ya acolchado a su tamaño, lo recibió casi sin esfuerzo, dejando que entrase todo de nuevo, sin que doliera. Me acometió con la misma fuerza, sin bajar un ápice su empuje, mientras mi mente estaba sumida en el placer más absoluto. En mi perversión, había dejado un espejo en el suelo, al que miré y vi como aquello me entraba, dejando algo fuera por el tamaño (suerte hubo de no romper el cristal). Ver mi sexo perforado así hizo que me tocase los pechos y el clítoris, para prolongar mis orgasmos, que durante tanto tiempo deseé experimentar. Volvió a inundarme con otro chorro caliente que casi me reventó por dentro. Me sentí partida en dos, como al ser desvirgada por primera vez. Y en cierto modo, esto era desvirgarme de nuevo.

Mis deseos y ganas no quedaron refrendadas por aquellos dos magníficos polvos con Rondador, sino que llamé a Rexus y Spike, que todavía vivían, y comencé a jugar con ellos durante un rato, recuperando algo las fuerzas. Me centré en Rexus, porqué quería que él fuera el primero. Le excité tal y como aprendí, consiguiendo ponerle erecto con facilidad para ser mi primera vez con ellos dos. Me abrí de piernas para que me lamieran, y prácticamente me derretí cuando sentí el primer lametón de aquella lengua respingona en mi sexo aun mojado. Me lamió con fricción, consiguiendo recorrerme el sexo sin parar. Me sentí fundirme mientras me dejaba hacer.

Me di cuenta de que iba a tener otro orgasmo, pero en lugar de tenerlo, me puse a cuatro patas, y un Rexus magnífico y sexual me montó y poseyó como solo un perro sabe hacerlo. Me perforó con rapidez, mientras me degustaba con sus acometidas caninas, dejando que mi placer fuera aumentando como una bola de nieve cayendo por la montaña. Que gusto me sentí siendo follada por aquel amigo de la infancia. No hay palabras. Solo el placer, puro y salvaje, de sentirme puta, obscena, indecente, amante animal, y mujer realizada. Mi éxtasis alcanzó el punto crítico cuando a Rexus se le formó la bola, y me dolió muchísimo, al tiempo que ambos lo gozamos. Me tuvo penetrada unos dolorosos y memorables minutos, esperando poder sacarla de mí. Al retirarse, volví a chorrear de su leche, pero no tanta. Sin perder tiempo me dejé poseer por Spike, no sin antes darle una soberana chupada que casi me deja sin fuerzas. Mucho más violento que Rexus, Spike me hizo un daño tremendo, pero el placer recibido fue tan intenso que lancé un ronco y prolongado grito cuando le sentí llenarme de su leche, con su bola dentro de mí.

Cuando pude levantarme e irme de allí, un dolor intenso, agudo y mortificante me recorrió todo el cuerpo. Estaba agotada de tanto amor que mis animales queridos me habían dado, y que recibí esplendorosamente, sin remordimientos de conciencia. Al llegar me duché para limpiarme y relajarme. No pude evitar masturbarme al recordar cuanto me habían follado durante aquella tarde. Cuando Papá, Mamá y Javier volvieron de la playa, me encontraron echada en el sofá, durmiendo. Según me dijo Papá luego, Mamá se limitó a sentarme junto a mí y acariciarme el pelo, como cuando era niña, diciéndoles a ellos que yo parecía un ángel, y que estaba muy feliz por mí, por tener a Javier. Al saberlo, esperé a la noche para hablar con ella, una vez estuvimos solas.

-Papá me contó lo que dijiste de mí al verme dormida.

-Javier es un gran hombre. No veo la hora en que os caséis. Dios mío-dijo comenzando a emocionarse-, mi niña ya es una mujer.

La abracé con ternura y Mamá lloró. Aunque dudé de contárselo, sabía que si no era ahora, jamás podría hacerlo, y no quería callármelo.

-Mamá, tengo que contarte algo. Quiero que sepas que soy feliz, muy feliz.

-Lo sé mi niña. Javier…

-No es por Javier. Bueno, aparte. Esta tarde he sido más feliz que nunca. Y todo gracias a ti. Quiero darte las gracias.

-¿De que hablas Daniela? No te entiendo.

-Mamá-dije con dificultad-. Te vi cuando yo tenía 12 años. Te vi con Rondador, y con Rexus y Spike. Vi lo que hiciste con ellos.

Mamá torció el gesto sobremanera. La expresión pura del terror se quedó en su cara. Intenté calmarla, pero fue imposible.

-¡¡Dios mío!!, ¿me viste?, ¿me viste así?. Lo siento, lo siento-sollozó-…

-No te preocupes Mamá-dije alegre queriendo frenar su angustia-. Ahora todo está bien, de verdad. Todo va bien. He pasado la mejor tarde de mi vida, y todo gracias a ti. Te quiero Mamá, te quiero mucho.

Mamá puso un gesto de sorpresa al comprender lo que yo quería decir. Luego torció el rostro en señal de resignación, dejándome intrigada.

-Otra vez no-se dijo en voz alta-. No puede haber pasado de nuevo…

-¿De que me hablas Mamá-pregunté perpleja-?.

-De algo que no quería que se repitiera. Ahora sé porqué tu abuela quiso que lo intentara evitar a toda costa…¿Qué vamos a hacer?.

-¡¡Un momento-exclamé-!!. ¿Qué quieres decir?.

-Yo tenía 11 años cuando descubrí a tú abuela como tú me descubriste a mí, solo que yo tardé solo tres años en hacerlo, y llevo desde entonces haciéndolo. Es algo que he intentado evitar, pero el deseo es más fuerte que yo. No puedo controlarme cuando los veo. Me tiene obsesionada. Sé que es enfermizo, pero no puedo pararme.

Fui yo entonces quien puso cara de sorpresa. Mi propia abuela descubierta por mi madre, y mi madre descubierta por mí. Una tradición familiar de mujeres amantes de los animales, en el sentido literal de la palabra(y hubo generaciones anteriores a nosotras tres, pero eso tardó mucho en saberse). Con el tiempo, Mamá y yo fuimos a dúo para dejarnos hacer por nuestros amantes furtivos, muchas veces cogidas de la mano, unidas como madre e hija, como cómplices silenciosas.

No tardé en casarme con Javier, que al igual que Papá, nunca supo de mi pasión secreta, aunque un par de veces jugué con la insinuación de hacerlo(para descubrir que él tampoco se quedaba atrás en las perversiones, al decirme que no le importaría verme haciéndolo). Más tarde compré un perro para casa, un husky de nombre Salteador, por motivos obvios(los gritos que me arranca no tienen desperdicio), y cuando Estela nació y llegó a nuestras vidas, fue la culminación de nuestros sueños. Es una niña preciosa, por la que Javier yo nos desvivimos en arrumacos y caricias. Es todo un encanto de niña, y no veo la hora en que se haga mayor y siga los pasos de su madre, como yo seguí los de la mía…