Orgia Animal

Perros, caballo, hombre, todos pasaron por ella

Este hecho pasó hace dos primaveras, yo tenía una amiga del colegio, Esperanza, a la cual tras pasar al instituto ambos nos separamos, pues cada uno eligió uno.

Pero tras no tener contacto, una noche coincidimos en un bar, estuvimos hablando un largo rato, y quedamos para el otro día, para tomar café. Con esta chica fue con la que emprendí mis primeros pasos sexuales, pues nos divertíamos frecuentemente haciendo de médicos, ella me acariciaba el pene jugando y experimentando nuevas sensaciones y yo magreaba su coñito.

Al otro día, nos sentamos en una cafetería, ella llevaba una minifalda mostrando sus hermosas y largas piernas, una blusa blanca con bastante pocos botones cerrados, era castaña, sus labios eran carnosos, era mona, sus pechos eran redondos, con unos pezones que se clavaban en la camisa, el culo era amplio, quizás lo peor de ella.

Empezamos a hablar de los estudios, de la familia, de nuestras vidas, hasta que ella empezó a hablar sobre sus andanzas sexuales, de sus novios, de que tomaba la píldora por si las moscas, eso me dejó pensativo, tenía que tener bastante sexo seguramente.

Después dimos un paseo, mientras hablábamos, hasta que llegamos a la puerta de su chalet, uno de los más grande de Huelva, me dijo que sus padres no estaban que se fueron a Cádiz que pasara, el chalet era muy grande, una gran casa, un porche muy grande, y por detrás tenía bastante terreno, incluso un establo, estaba cerrado con un alto muro para que no pudiera haber mirones.

En ese momento se nos abalanzaron dos doberman, que ella empezó a acariciar, me dijo que se llamaban el macho Rocky y la hembra Ilinea, nos sentamos en el porche, con los dos perros alrededor, y tras un poco de charla, nos miramos, y empezamos a besarnos, para seguidamente pasar a tocarnos nuestros cuerpos, amasaba sus senos, los cuales estaban duritos, ella me acariciaba el torso, a continuación empezamos a quitarnos la ropa, los animales se quedaron a dos metros mirando fijamente, quedamos ambos desnudos, nos quitamos rápidamente toda la ropa, estábamos sentados en el porche, en un sofá de madera.

Al momento, ella se dejó caer, quedó tumbada en el sofá, y me dijo que me comiese el postre, me quedé sorprendido, pero me agaché, y empecé a darle lametones de arriba abajo, lo chupaba con desesperación, incluso le abría el culo con mis manos, y hacia llegar mi lengua hasta allí, se volvía loca, gemía de placer. Tras estar muy mojada, se incorporó, después se agachó y empezó a chuparme mi polla, se la tragaba con desesperación, estaba muy caliente.

Tras un rato así, ella levantó la cabeza, miró a Rocky, el perro, y le hizo un gesto, Esperanza se puso en el suelo a cuatro patas, y el doberman se montó inmediatamente sobre ella, para seguidamente meterle su tranca, ella me miró y me dijo en voz baja, que me tranquilizase, que siempre lo hacíamos así, a la vez le dijo algo a Ilinea, la perra, y ella se vino hacia donde yo estaba, y ella empezó a chupármela, sacaba esa enorme lengua y recorría todo mi pene, mientras Esperanza seguía siendo penetrada, se veía la tranca del perro salir y entrar de su coñito, Ilinea me la lamía, y Rocky ensartaba sin parar a ella.

Esperanza seguía gimiendo, hasta que no pudo más, y tuvo su primer orgasmo, gritaba descomunalmente, tras esto el perro se desprendió de su coñito, y se quedó a unos metros expectante, a mí me la seguía chupando la perra, hasta que pasados unos minutos, me levanté, y aprovechando que Esperanza aun estaba a cuatro patas, me puse a su espalda, y se la coloqué en la entrada de la abierta vagina, y a continuación la penetré, entró fácilmente, y salía igualmente, estaba muy mojada esa cavidad.

Mientras yo la penetraba, Ilinea, la perra, se vino hacia mí, y continuó chupándome los testículos, momentos después, Esperanza llamó a Rocky, lo puso delante de ella, y mientras yo me la follaba, ella le agarró la tranca al perro y se la empezó a chupar, yo veía eso y la metía más y más, como enloquecido, la perra no dejaba de chuparme los testículos y el culo, y el perro disfrutaba mientras su dueña se la comía, ella estaba descontrolada, tenía un orgasmo tras otro, hasta que yo igualmente vacié mi semen en su vagina, tras un pequeño rato, se la saqué, y allí se veía todo su coñito chorreante, e inmediatamente, los perros se lanzaron sobre Esperanza, disputándose quien chupaba primero, lamían el coñito como fieras, hasta dejárselo limpio, seguidamente quedamos tirados, y fuimos a dentro a asearnos.

Estuvimos toda la tarde allí, hasta que pasadas unas horas, y tras enseñarme la casa, me dijo que me iba a enseñar la parcela, los perros alrededor, estuvimos viéndola, nos tocábamos nuestras partes, ella me metía la mano en el pantalón y agarraba mi polla, eso me calentaba, yo se la introducía a ella y le tocaba su excitado coñito, hasta que finalizamos la visita en el establo.

Allí había un caballo, y sorprendentemente, tras ver a Esperanza, le empezó a crecer la tranca, se notaba que ya le había hecho cosas, ella me dijo que el problema de Tritón, así se llamaba el caballo, era que la tenía muy grande, y que no le entraba en el coñito, ya lo intentó y no se podía, por lo que solo podía masturbarlo, y que a veces lo hacía. Seguidamente se acercó al caballo, le agarró la tranca con ambas manos, y empezó a frotarlo, mientras ella lo hacia me dijo que la fuera desnudando, me acerqué y le quité la minifalda, después las braguitas, seguidamente la blusa, y finalmente el sujetador.

Estaba totalmente desnuda masturbando a Tritón, se pasaba la tranca por los pechos, por el coñito, ella era una maestra, atendía magistralmente a su caballo, después empezó a chuparle la tranca, pasaba su lengua por todas partes, manoseaba el enorme miembro, lo pajeaba celerósamente, a continuación, ella puso su boca en la punta, y empezó a succionar, se metía lo que le cabía, que por cierto era poco, pero el caballo lo agradecía, hasta que Tritón empezó a relinchar, y a tener unos espasmos terribles, ella muy caliente aceleraba con sus manos y boca, hasta que el caballo soltó un baño de leche, mojó toda su cara, después bajó el miembro a su cuerpo, y continuó soltando leche, estaba empapada de semen del caballo, ella se reía de felicidad, soltó la tranca de Tritón, y llamó a los perros, se tumbó, y los doberman empezaron a lamerla, pasaban la lengua por todo su cuerpo, la dejaron limpia, sin restos.

Tras esto me dijo que si me había gustado la escena, le dije que sí, y me replicó diciéndome que estaba muy caliente, que a que esperaba para follármela, se volvió a poner a cuatro patas, me quité los pantalones, y se la metí por la vagina, pero tras unos cuantos envites, me la sacó ella de allí, me miró sonriente, y se la metió por su culo, ella gritó de placer, le quería destrozar más aun el ya maltrecho culo, me encantaba, ella disfrutaba, yo estaba en éxtasis total, estaba ensartada, y gemía de placer, con su mano me agarraba el culo, para que se la metiese más adentro, le estaba rompiendo el culo, y me moría de placer.

A continuación, Esperanza llamó a los perros, y me dijo que dejara un poco a Rocky, me quité de su culo, y dejé que el perro penetrara el ano de ella, seguidamente agarró a Ilinea, me dijo que fuera hacia ella, cogió mi verga, y la introdujo en la perra, estaba follándome a su perrita, Ilinea bramaba con mi polla dentro, estaba muy apretada, hasta que el perro se corrió dentro del culo de Esperanza, quedándose el hinchado miembro dentro, sin poder sacarlo, ella me dijo que intentara sacársela, sabedora de que eso era casi imposible, se la saqué a Ilinea, y me fui hacia Esperanza.

Intenté separar al perro pero no era posible, había que esperar que se desinflase, así que me puse delante de ella, y le hice tragarse mi polla, ella descontrolaba, con la tranca de Rocky dentro, no dejaba de tener orgasmos, me chupaba la polla sin parar, hasta que el perro se soltó, entonces agarré la cabeza de mi amiga, y empecé a follarme su boca, cada vez más rápido, entraba hasta el fondo, hasta que me corrí, le llené la boca de leche, la cual caía por lo costados.

Terminamos tirados en la paja, complacidos y contentos, dormimos y al otro día me fui a mi casa, había sido una experiencia espectacular

VAgabundos al ataque

Se dejó acariciar la cabeza que era donde le estaba pasando la mano, y verificando que no había nadie observando, le tomé la funda de su pija, guauuuuu , que gorda y apetecible se percibía

La sorpresa que me llevé el otro día, fue tan grande y placentera, como se los voy a contar en este momento.

Estaba de compras en un supermercado, y de pronto al estar frente al departamento de frutas y legumbres, vi en una estantería, una zanahoria tan grande y roja, y además, con la forma de la pija de mi novio consentido Blacky, que no pude más que recordar en ese momento, las cogidotas que me da mi niño hermoso, y no pudiendo contenerme, y sin importar el lugar donde estaba, solté un suspiro de añoranza tan fuerte, que el empleado que estaba atendiendo, se sorprendió tanto que me pregunto si me pasaba algo, que si estaba yo bien, y reponiéndome casi de manera inmediata, le miré y contesté que sí, que estaba yo bien y no pasaba nada.

Pero no era cierto, no estaba bien, me sentía con unas ganas inmensas de ser follada en ese momento, que se me mojó mi pantys y sentí cómo un hilillo de cremita, corría hacia debajo de mi muslo derecho.

Yo estaba tan caliente en ese momento nada más de recordar la herramienta de mi Blacky, que apresuradamente terminé de escoger la fruta y demás mercancía que necesitaba, y me fui a la caja, a pagar los mandados, para irme a mi casa a buscar la consolación de mi bebecito lindo y caliente que tengo en casa, siempre esperando por mí, para complacerme.

Mientras esperaba en la fila de la caja para pagar, volteé hacia la calle y alcancé a ver a unos perros que andaban fuera, perros vagabundos, de la calle y sin dueño. Eran cinco perros de razas indefinidas, o como dijéramos por acá, perros criollos.

Al salir del supermercado, me fui a mi camioneta que tenía estacionada un poco lejos de la entrada del supermercado, y como llevaba entre los mandados salchichas, chorizo y otros productos de carne fría, con los que consiento a mi Blacky, ellos, que estaban a la espera de ver qué podían recibir de quien fuera, un poco de comida, se acercaron a mí olisqueando las bolsas de los mandados, y no pude resistir la tentación, de invitarles un poco de lo que llevaba y saqué un poco de chorizo, y se los aventé para que comieran.

Raudos y hambrientos, devoraron todo de inmediato, y comenzaron a gemir, pidiendo un poco más.

Yo, amante de los perros, y cuando digo amante de los perros, es porque lo soy en toda la extensión de la palabra. Me puse en cuclillas para verlos comer de la porción de jamón que les estaba dando en esta nueva ocasión, les cambié el sabor de chorizo, a jamón. Pues como les decía, estando de cuclillas observándolos comer, alcancé a ver a uno de ellos, que tenía la funda bien gruesa, y pensé que tal vez así como estaba la funda, era porque guardaba algo bien rico y sabroso dentro.

Algo tan rico y sabroso, que no me aguante las ganas de tocarlo, y mirando para todos lados, para que no fuera alguien a estar mirándome, lo llamé y le di más jamón y mientras él engullía yo lo comencé a acariciar, y él, agradecido por la ocasional comida que les estaba proporcionando, se dejó acariciar la cabeza que era donde le estaba pasando la mano, y verificando que no había nadie observando, le tomé la funda de su pija, guauuuuu , que gorda y apetecible se percibía. El perro se emocionó también al igual que yo por la caricia inesperada, y empezó a saltarme para lamerme la cara, mientras los otros tres, se sumaban a nosotros en la demostración de agradecimiento.

Esto fue la gota que derramó el vaso de mis bajas pasiones perrunas. Llegando una oleada de placer, quise investigar hasta dónde eran capaces de demostrar su agradecimiento, y sacando más chorizo de la bolsa de los mandados, los aventé hacia el interior del camper de mi camioneta, y ellos saltaron al interior para alcanzar la comida. Bajé la tapa del camper, y cerré la manigueta, y me fui a iniciar una aventura con ellos, donde fuera, donde se pudiera estar cómodos y sin que nos fueran a ver, porque pensé en darme un gran festín con aquellos vagabundos que me acababa de encontrar.

Así, empecé a manejar, dando vueltas por la ciudad, pensando dónde, dónde podré llevar a estos bebés para regalarme con ellos y que me hagan suya.

De pronto, me alcanzó un automóvil negro, y me dio un gusto enorme, pues se trataba de una amistad que tenía mucho no veía. Alejandro, que así se llama mi amigo, es veterinario, y me saludó y nos detuvimos para saludarnos. Que grata sorpresa, por lo que les voy a contar a continuación.

Alejandro, me empezó a platicar que, acababa de regresar a la ciudad, y que traía un plan de negocios, relacionado claro, con su profesión, me platicó que había comprado una granja a dos horas de la ciudad, y que precisamente andaba buscando alguien conocido para que le hiciera el favor de pasarse cuatro días en la granja para que se la cuidara, porque tenía que ir a otra ciudad por más animales.

Ándale, me dijo, anímate a cuidarme mi granjita. A lo que yo le cuestioné sobre qué tipo de animales tenía en la dichosa granja, y sorpresa la mía cuando me dijo que estaba iniciando el negocio de compra venta de perros finos, de raza Dálmata.

Ya se imaginarán lo que sintió mi pepita golosa cuando oí semejante frase. PERROS DALMATA. Mhnnnn, no pude menos que saborearme. Y haciéndome la remilgosa me negué un poquitín, para que no fuera a sospechar nada, y al fin, acepté.

Nos pusimos de acuerdo, a partir de cuando tenía que irme a la granja, y Alejandro me dijo que tenía que ser de inmediato, porque estaba ya de salida.

Me dio las llaves y la ubicación exacta del lugar y con un beso en la mejilla, nos despedimos. En ese momento me acordé de los amiguitos que traía en la camioneta y corrí hacia ellos a la parte trasera y les dije: Lo siento cariñitos, pero tengo algo que hacer, así es que, les voy a dar el aventón hasta las afueras de la ciudad porque me voy de cuidadora de granja. Comencé a manejar y salí de la ciudad, y tomé el camino que me llevaría a la granja de mi amigo. Ya había transcurrido como una hora de camino y empecé a notar que no había casas por los alrededores, ni una sola, si que estaba solitario todo aquello, sólo había el sendero de tierra y pasto para ganado. Al dar la vuelta en una curva, alcancé a ver a la distancia una granja, con las mismas características que había recibido de referencia.

Me detuve un momento para admirar el lugar, y calculé aproximadamente una media hora aún de camino. Abrí la puerta del camper, para dejar salir a mis amiguitos vagabundos y darles más comida. Saltaron de gusto al ver que había más chorizo y jamón para ellos, pero el más grande como ya había comido bastante a la salida del supermercado, ya estaba lleno y no hizo caso a la comida, así es que me empezó a demostrar su agradecimiento brincando alrededor mío.

En ese momento recordé el por qué los había rescatado, y me dije, bueno, una pajita que te haga, no te vendrá muy mal que digamos, ¿verdad amiguito? Lo llamé y se acercó a mí que ya estaba sentada en el pasto junto al camino, acariciándole la cabeza, fui pasando mi mano por el lomo, el pecho para finalmente irme hacia su vientre y por fin, alcancé su funda, y le empecé a hacer una pajita bien suavecita, mi panochita, para ese momento, ya empezaba a rezumar cremita, y él vagabundo cabron, olió que estaba yo calientita y empujándome con sus dos patas delanteras, en el pecho, me hizo caer de espaldas, esto, me causó un poco de risa al ver la inteligencia del animal aquel, y me deje llevar por los sentimientos encontrados humano-perro.

Y abrí mi blusa para que lamiera mis pechos, debo aclarar que no llevaba brassier, son contadas las ocasiones que lo uso, así es que rápido encontró mis tetitas y empezó a lamerme, mhnnn , que delicia, qué lengua tan rica tenía aquel perro vagabundo, cerré los ojos y me dejé llevar.

Pero de pronto, mientras disfrutaba las lamidas de tetas que me daba el perro, también empecé a sentir entre mis muslos otra lengua, y otra, y otra. Levanté la cabeza para ver qué pasaba, y sorpresa, los cuatro perros estaban sobre mi cuerpo, lamiéndome por donde cayera la lengua de cada uno de ellos.

Me incliné un poco para levantarme la falda y dejarlos que lamieran a gusto, pero ya mi cuquita estaba empapada, así es que, de plano, me quité mi calzón, y me abandoné a aquel cuarteto de perros vagabundos, Humnnn, que delicioso lamían mi cuerpo, de pronto.

Sentí sobre mi cabeza algo peludo, abrí los ojos, y vi con beneplácito la verga del perro más grande, me estaba lamiendo las tetas, y me estaba ofreciendo la verga para que le diera algo yo también, claro, no me hice de rogar y tomé su funda jalándola hacia atrás para que le saliera su pedazo de verga roja y brillante, salió algo así como quince centímetros, pero ya chorreando liquido con el que me estaba bañando la cara, lo tomé con delicadeza, como sé que les gusta a los perros sean tomados, y me di el atracón de la tarde con una buena mamada, él se dejaba hacer, creo ya lo había hecho en alguna ocasión con algún humano, porque se adaptaba a la perfección, yo engullía todo aquel manjar de verga en mi boca ansiosa, mhngnn, glubg, que rico, que sabor, pedazo de verga tienes cabron, le decía en mi calentura de hembra en celo.

Entre mis piernas, sentí a uno de los otros perros, que me quería coger, pero tomándome de la pierna, a lo que compasivamente, tuve que soltar momentáneamente a mi perro vagabundo calentón, y dándome la vuelta me puse en posición de perra dispuesta a recibir a su macho, pensando que, sería el que estaba en la pierna quien me daría verga, pero no fue así, pues el perro al que estaba mamándole su vergón, de una tarascada, lo alejo de mí, y él fue el que me montó.

Guauuuuuu, me hizo aullar el perro vagabundo con la estocada que me dio, de un solo empujón, atinó a mi cosita del placer, desesperadamente empujaba hacia delante mientras con las patas delanteras, me jalaba para poder meterla más y más. Yo por supuesto que no me negaba, me dejé meter todo lo que él quisiera hasta donde él quisiera, mientras él quisiera.

Pero no demoró mucho aquello, porque a lo mejor tenía mucho tiempo sin coger, y no tardó mucho en venirse, tan rápido, que no tuve tiempo de venirme, pero apretando fuerte mis nalgas, no lo dejé que la sacara, y llamé a otro de los perros vagabundos, y mientras estaba ensartada por aquel gandul, le empecé a mamar la verga a ese perro sucio y callejero, al igual que el otro, no tardó mucho en venirse, llenándome la boca de su leche abundante y caliente.

En el paroxismo de la mamada afloje mis nalguitas, y el otro perro se salió, dejándome toda empapada de leche. Auchhh, cabron, avísame. Pero no bien me sacó la verga, cuando otro de los vagabundos ya me estaba lamiendo mi cuquita llena de jugos del otro perro y al igual que el otro, sin avisar, se subió a mis caderas y empezó a buscar con su puntita la entrada de mi cuca.

Mhnnn, síiiiii, dame, dame tú también, dame perrito bonito, eso así, busca la entradita mi niño, Ayyyyy, no, no tan duro mi amor, ayyyy, espera, no te desesperes, que no me voy a ir, ahhhhh, así, ya entró, ahora sí, dale a esta perra cachonda lo que está necesitando.

Y empezó el clásico vaivén de cópula, con una velocidad vertiginosa, hasta que terminó, y como era más pequeño de verga que el otro, se sacó enseguida, pero rápidamente llegó el tercero. Este también me ensartó al igual que el primero, a la primera estocada, yo ya estaba bien empapada de leche, y no hubo ningún problema en recibirlo.

Me entregué como buena hembra enamorada de su macho, y lo dejé que se moviera de manera complaciente. Mhnnn, que rico se movia este también, casi tan rápido como el segundo, y de tamaño no andaba tan alejado, tenía algo así como dieciocho o veinte centímetros de largo, después de la bola, y con este si, cuando sentí que empujó fuerte para ensartarme su bola, me abrí lo más que pude, y cuando sentí aquella exquisitez de verga en mi interior, entonces si, apreté tan fuerte como pude mis nalguitas, para que se quedara abotonado conmigo.

Guauuuu, que culiadota tan rica me ha dado aquel perro vagabundo. Este, se quedó pegado conmigo como 15 minutos mientras yo moría de gustito y placer estando ensartadita y alcanzando mis otros dos buenos orgasmos.

Mientras tanto, los otros tres perros callejeros se limitaban a olisquear alrededor de nosotros mientras estábamos ensartados. Oliendo por todos lados y lengüeteando mi cuerpo, por donde cayera la lengua, no les importaba a ellos, y a mí, menos, tanto así, que aproveche la proximidad del perro primero, que como dije antes, era quien tenía la verga más grande y gruesa de los cuatro. Y llamándolo lo empecé a acariciar, y quise ver si aún había batería, y claro que hubo. Le empezó a salir su verga gruesa y roja, y rápidamente lo jalé de la cadera y lo acerqué a mi boca, para que mientras el cuarto perro me tenía ensartada, yo le mamara al vagabundo mayor, su verga exquisita.

Aquello fue tan rico reconfortante, que cuando me sacó la verga el cuarto perro vagabundo, me desplomé sobre el pasto en aquel campo solitario, y ellos en agradecimiento se aglutinaron para lamerme la cuquita que tenía empapada de los juguitos de todos.

Me levanté, y sentí algo de remordimiento en dejarlos en aquel paraje solitario y tan lejos de donde los había encontrado. Así es que me dije, los llevaré a la granja y después le digo a mi amigo que llegaron solos. Además, aún no sé cómo serán aquellos y si van a querer lo que yo quiero. Me decidí y los invité a que subieran nuevamente a la camioneta, dándoles otra ración más voluminosa de comida, claro esta que en agradecimiento por la culeadota que me acababan de proporcionar aquellos perros vagabundos.

Me acomodé la ropa y me dirigí hacia la granja…

Pero esa es otra historia un poco más larga, y prefiero enviarla en otro relato, por el momento me despido enviándoles un saludo, a todos los amantes de la literatura zoofílica

Caballo Penetrador

La dueña del caballo disfruta de él

Esto que os voy a relatar sucedió hace algunos años, un fin de semana fuimos a la finca de una amiga nuestra, un grupo de amigos, estuvimos haciendo de todo, pues en el campo había variedad, caballos, cerdos, vacas, …, e incluso un lago.

La dueña de la finca era Mónica, morena, de complexión mediana, un poco rellenita, pero con un cuerpo que te atraía, con pechos grandes, en resumen sin ser una chica espectacular, si te daba bastante morbo, y yo me sentía atraído por ella, así que cuando nos fuimos todos a nuestros cuartos, y quedaron dormidos, me dirigí hacia la habitación de ella, llegué y golpeé la puerta y no contestó, así que la abrí, entonces pude ver que no se encontraba allí.

Salí de la casa, y me dirigí al establo, donde había luz, miré por la ventana, y allí estaba Mónica, estaba acompañada de un caballo alto, negro, peludo, fornido y nervioso, al cual estaba acariciando en el lomo. De repente, Mónica se agachó un poco por la parte trasera del animal, y sin preámbulos, se fue directamente al miembro del animal, estaba flácido, pero ella le retiró hacia atrás de un tirón la piel, el caballo nerviosamente retrocedió un poco, pero ella lo calmó acariciándolo un poco.

Cuando se pacificó, Mónica se llevo el miembro a la boca, y lo embutió en ella, el caballo reaccionó, y su aparato comenzó a endurecerse con cada movimiento de los labios, con cada lamida, con cada chupada, llegando incluso el tamaño que alcanzó a dificultar la tarea de la chica. Seguidamente, Mónica se desnudó por completo, y con su mano, masturbándolo, mantuvo el nivel de la verga de la bestia.

Tras un rato así, ella tomó al animal por las bridas, y lo ató a una pequeña columna, cerca de la paja, se sentó en ella, y tomó de nuevo en sus manos el instrumento del caballo, masajeándolo y manteniendo la erección. En este punto, lo acercó a su rostro y trató de hundirlo completamente en su boca, pero su cavidad bucal por mucho que se esforzó, apenas poco menos de la mitad de la verga pudo alojar en su boca, por lo que continuó con la succión, los chupeteos y las lamidas, el animal se ponía intranquilo, daba pasos hacia atrás y adelante, tenía su miembro tieso, inmenso. Mónica cogió el miembro con las dos manos, y continuó mamándolo, a continuación, ella se refregó el miembro del animal sobre sus pechos y su rostro.

Tras esto, Mónica cogió unos pequeños paquetes de miel, de los que se les echan a las tostadas, los abrió, y lentamente derramó un poco sobre sus pechos, el animal percibió el olor, alzo las orejas y volvió la mirada hacia el lugar de donde provenía. El caballo acercó el hocico a pocos centímetros del pecho y olfateo todo el contorno unos segundos, luego la enorme lengua lamió la miel, sus senos se tensaron, sus pezones se alzaron y vigorizaron al sentir la lengua, pasados unos segundos, la miel se terminó y el animal cesó.

Mónica tomó la miel restante y la vació por casi todo su cuerpo, el cual estaba viscoso, el animal volvió a sentir el olor y se acercó a la hembra. El caballo continuó dándole lengüetazos, Mónica gozaba de la lengua tendida en la paja. Al rato, la chica se puso a gatas, mostrando su trasero al animal, lleno de miel, el animal comenzó a lamer la miel, Mónica sentía un gran placer, la lengua recorría desde su clítoris hasta su ano. Pasado esto, ella estaba deseosa de ser penetrada, entonces, cogió una caja de madera alta, la colocó bajo el animal, y a continuación se metió boca arriba entre el estrecho espacio que quedaba. Seguidamente, dificultosamente fue llevando el miembro del caballo hasta le entrada de la vagina, y el aparato gigante, hinchado al máximo, se fue introduciendo, produciéndole un dolor intenso, pero Mónica retuvo el grito que su garganta quería soltar y soportó el primer impacto de la bestia en sus entrañas.

Una vez que el miembro la había perforado en toda su capacidad, la chica comenzó a moverse frenéticamente y con golpes de cadera hacía que el grueso instrumento entrara y saliera de su vagina.

Así estuvieron un rato, hasta que ella notó que el caballo estaba a punto de eyacular, entonces se quitó el aparato que tenía incrustado, apartó la caja y se arrodilló de nuevo bajo el miembro erguido y lo embutió en su boca, casi desencajando sus mandíbulas, en ese momento la bestia descargó todo su líquido, su boca no tenía la suficiente capacidad para contener semejante volumen de esperma y este cayó sobre sus senos, su abdomen y sus muslos.

Yo me dirigí a mi habitación, me masturbé pensando en lo vivido, e intenté dormir, cosa que no pude de pensar en la experiencia.

La venganza de unas amigas despechadas

¿Nunca habéis pensado en lo injusta que es la vida por causa de otras personas despiadada, que tratan a los demás como si fueran basura y solamente son felices con el sufrimiento ajeno?

Me desperté aturdida, los ruidos y los insultos por fin habían cesado. No tenía certeza de la hora que podía ser pero las luces el alba empezaron a clarear aquel mugriento y fétido suelo. Me moví pensando que así conseguiría que aquella pesadilla desapareciera “el único problema es que era real” y yo estaba allí tirada. Los pensamientos aparecían como flases luminosos en mi cabeza, que desagradable sentir que me estaba volviendo loca.

Los recuerdos se volvían borrosos ¿qué sucedió realmente? ¿por qué estaba allí en aquella situación? y sobre todo… ¿me lo merecía?, bueno esa última pregunta creo que tiene muchas respuestas.

Un intenso dolor me contrajo el vientre, el frío me hacía tiritar bajo la áspera manta, con un esfuerzo titánico para mi maltratado cuerpo conseguí incorporarme un poco, tenía las ropas destrozadas. Desde el suelo mire alrededor y una lágrima se resbalo por la mejilla, procuré recogerla con la lengua sedienta, en un intentando de quitarme el asqueroso sabor amargo y salado que me llena la boca.

Arrastrándome llegué hasta una viga que usé de soporte para levantarme, la manta cayó al suelo, las piernas me temblaban me encogí apoyando el hombro contra la madera apulgarada, para no caerme. Sobre los muslos se habían formado coagulos en tonos amarillentos y granate oscuro.

Me incorporé intentando mantener mi porte arrogante mientras caminaba arrastrando los pies hasta llegar al portón, desde allí se podía ver la cabaña del abuelo de mí ¿amiga? Clara. En esos instantes se me vino el mundo encima, tendría que tragarme todo mi orgullo y presentarme de esa guisa en la cabaña, de todas formas ¿qué otra cosa podía hacer?, además tanto ella como su familia me habían tratado siempre bien, sin tener demasiado en cuenta mis defectos.

Al dar el primer paso bajo el cielo encapotado unos ladridos no muy lejanos me amedrentaron, retornando mi mente en pocos segundos al preciso momento en que venimos a este maldito lugar subidas en el Land Rover, con la música a todo volumen y riéndonos. De aquello posiblemente no distaban más de 12 horas, pero a mi se me antojase una eternidad.

ANOCHECER DEL DÍA ANTERIOR

Yo sabía que ella no era una buena persona, de todas formas y por muy extraño que parezca, toda mi vida la había defendido. Pensaba que algún día encontraría a la persona adecuada que la hiciera asentar la cabeza “pero eso no ocurrió”. Siempre había sido la típica niña malcriada cargada de prejuicios, que discriminaba sin motivo alguno a los demás para mofarse de ellos y sentirse superior.

Eso es lo que pensaba mientras conducía el todo terreno camino de la granja de mi abuelo, con la sonrisa más hipócrita del mundo dibujada en los labios disimulando un dolor que me partía el alma. Las palabras risueñas de Rosa se mezclaban en mi mente con las lágrimas que hacía sólo una semana derramé junto a mi novio, a tan sólo quince días de nuestra boda.

En todo el pueblo nadie la había conocido pareja formal pero, a la muy zorra le encantaba poner a prueba a los hombres comprometidos con otras chicas… guapa, alta con un cuerpazo de infarto y una dulce cara de niña inocente, los seducía, los excitaba, incluso los acosaba hasta que conseguía follar con ellos.

Si ella le echaba el ojo a alguien, no había duda alguna que tarde o temprano acabaría con él entre sus piernas.

Roberto (mi novio) la había pretendido durante muchísimos años, sin conseguir llamar su atención. Para ella sólo era otro “paleto” más de los que trabajaban en la fábrica de muebles de su tío.

La primera vez que se fijó en él fue, cuando tras volver yo con mi plaza de médica de familia del ambulatorio provincial, me pidió de salir delante de toda la pandilla. Yo había estado enamorada en silencio de ese chico desde que éramos pequeños, pero por suerte o desgracia no soy guapa, ni siquiera atractiva y de mi cuerpo la única cualidad que se podía destacar era la fuerza y robustez, que por herencia familiar tenía.

Esa misma noche estuvo todo el rato rozándose como una gata en celo, pero Roberto ya hastiado de sus caprichos pasó de ella por completo.

Durante nuestros dos años de noviazgo Rosa no había parado de hostigarlo, entre medias de otros lances esporádicos que tuvo con el marido de Lucía y el amigo de Pilar, que prometía llegar a ser una relación formal, hasta que ella se encaprichó de él y todo se fue al traste.

En vista de los desaires que mi novio le hacía y sabiendo que por las buenas no podría conseguirlo, decidió prepararle una encerrona. Con el engaño de una reunión con el jefe, consiguió quedarse a solas con él en los sótanos de almacenaje de la fábrica después de que cerrasen al medio día. Lo chantajeó diciéndole que si no se la follaba lo denunciaría por acoso e intento de violación, conseguiría que su influyente tío lo despidiera y… ya se encargaría ella personalmente de que en el pueblo no volviera a encontrar trabajo. Además del disgusto que para su respetable familia supondría.

Roberto con tal de evitar el escándalo que no dudaba armaría aquella pija consentida, acabó abdicando. Se lo hizo de las formas que ella le pidió aunque le costó mantenerse empalmado, después apareció en nuestro apartamento para contármelo todo y que cortásemos nuestra relación antes de la boda, aunque yo no estaba dispuesta a consentirlo… ya buscaría otro modo de solucionarlo.

Una risa estridente y desagradable me despertó de aquellos pensamientos:

– Clara al final te vas a llevar a Roberto, con lo buen mozo que es y lo bien que folla – saltó riéndose.

– Si, no lo sabes tú bien Rosa. Creo que es el mejor hombre de todo el pueblo – contesté, haciéndome la ingenua a su comentario.

– Bien, me gusta que así sea Clara, pero esta noche es tú despedida de soltera así que como sólo vamos chicas, mejor olvidarnos de los hombres.

– Tienes toda la razón querida amiga, tienes toda la razón – reí despreocupada, aparcando el coche.

Nos dirigimos cogidas del brazo hasta la casa, en el interior ya había luces pues había dado una copia de las llaves a las demás invitadas. Al entrar a Rosa se le cambió el semblante, allí como resto de asistentes estaban: Lucía, Pilar, Eva, Tere, Loli y su enemiga más acérrima Sofía (a la que había convertido en madre soltera, tras conseguir que su prometido la dejara estando embarazada de 4 meses), todas ellas habían probado en sus carnes el dolor de verse traicionadas por sus parejas a causa de ella.

– Pero, ¡qué broma es esta! – exclamó Rosa mirándome a los ojos.

– Nada querida amiga, es la fiesta de mi despedida de soltera, ya sabes… la semana que viene que caso.

Ella se puso algo nerviosa, no le gustaba el cariz que estaba tomando la noche, muchísimo menos allí, a cinco kilómetros de la casa más cercana y rodeada de las mujeres a las que ella había disfrutado haciendo sufrir.

– Clara, por favor ¿puedes llevarme a mi casa?

– No, Rosa, ahora empieza lo bueno – contesté tranquilamente.

– Bien llamaré a mi padre para que me recoja, no pienso quedarme en esta chabola junto a todas estas piojosas, muertas de hambre.

Sus palabras sólo conseguían agitar más a las ya enfadadas hembras que nos habíamos reunido. Sacó de su carísimo bolso el móvil, pero antes de que lograra marcar le arreé un guantazo con el dorso de la mano, que trazando un semicírculo en el aire estalló contra su mejilla, pillándola por sorpresa y provocando que el teléfono cayera al suelo, en la otra punta de la habitación.

– ¿Qué haces? – preguntó frotándose la cara intentando calmar el dolor.

– Hoy no vas a llamar a nadie Rosa.

Ella se puso a la defensiva, soltando bravuconadas:

– Maldita sea, sois todas un puñado de brujas mal folladas, dejadme ir o de lo contrario os arrepentiréis. No me extraña que todos y cada uno de vuestros hombres me prefirieran a mi, ¿no os contaron con detalle lo que disfrutamos juntos?.

Hizo una pausa y mirándome fijamente y con una maliciosa sonrisa en los labios (jugándose su última carta), a la espera de que mi reacción fuera echarla del lugar y poder alejarse de allí cuanto antes, declaró:

– Si Clara incluso el tuyo… aunque tuve que chupársela varias veces, es medio marica – escupía las palabras con los labios fruncidos – pero al final conseguí que se corriera tanto por mi coño como por mi culo.

Yo ni me inmuté, la muy tonta pensaba que no tenía conocimiento de que se había tirado a Roberto. Haciendo gala de una gran pasividad y control de la situación, torcí un poco la cabeza con la ceja alzada y subiendo los hombros en signo de que todo aquello me era indiferente:

– Será que no le gustas Rosa, conmigo lo hace estupendamente y durante horas – respondí muy calmada mientras que las demás se mofaron rodeándola.

Ella empujando a unas y a otras intentó abrirse hueco hasta la salida, pero la cogí por la parte alta del brazo tirando de ella. Comprendiendo que no tenía escapatoria, se resistió con todas sus fuerza, pero las otras mujeres con aspecto amenazador ya la habían sitiado tirando de su pelo para que no huyera.

Trastabilló perdiendo el equilibrio, lo que aproveché para sentarme en una silla cercana y acoplarla boca abajo sobre mis rodillas. Ella pataleó en el aire notando como le subieron la falda, rompiéndole las bragas de un tirón. Unas manos sobre la espalda impedían que se levantara y otras le sujetaban fuertemente los brazos cruzados por detrás inmovilizaron su torso, lanzaba insultos tratando de zafarse.

Pero estoy segura que lo que colmó de vergüenza fue cuando, instalada como quise con la grupa sobreelevada en mitad de mis muslos comencé a propinarle azotes, como si fuera una niña. Todo su amor propio quedo por los suelos ante la idea de recibir delante de todas aquellas mujeres, a las que ella trataba con menosprecio, tan tremenda azotaína sin poder soltarse y sometida por completo.

Yo la fustigaba con todas mis fuerzas, la mano me punzaban dolorida por la furia con que caía sobre su blanca piel, cuando se movía la palma flagelaba los muslos tensos produciéndole más daño. Tras unos minutos aflojó un poco el cuerpo, pero deseaba que sintiera todos y cada uno de los golpes, que no se relajara, así que pase a castigarle en el ano y el orificio del sexo.

Me repugno al notar que se abrían hambrientos, pasando alternativamente de los gritos a los gemidos, mis sentidos se revelaron contra la sensación de estar proporcionándole placer. Proseguí con rabia, deseaba romperla y me apliqué al máximo con redoblada sequedad, hasta que estalló en sollozos. Ese fue el momento en que todas las presentes gritaron de satisfacción y yo dejé de pegarle.

No se que notaría ella, pero sentí que su vientre se convulsionó sobre mis muslo, el irritado clítoris se le inflamó, sus labios vaginales se ahuecaron y su coño se licuó desde lo más hondo de su ser, con las nalgas totalmente abiertas, ardiendo con un tono escarlata del que sobresalían los blanco verdugones de mis dedos.

No niego que aquello me sorprendió, acerqué mi mano a su raja y pude meter de una sola vez los cuatro dedos, todas rieron y ella sintió su humillante derrota, salí y entré varias veces, mas por curiosidad que por cualquier otro motivo, mientras que se retorcía sobre mis piernas, hasta que los aparte y me limpié sobre su culo. Hacía tiempo que las demás la habían soltado, pero ella a esas alturas había asumido su posición, me levanté de golpe y perdió el equilibrio cayendo de rodillas ante nosotras, acercó su boca a mi mano y me la besó, la retiré llena de asco:

– Pero que puta eres, incluso pegándote te has corrido – ella bajó la cabeza hasta que su frente tocó el suelo, metiéndola entre las palmas de las manos, llorando acongojada – no creas que te vas a ir tan tranquila, antes voy a limpiarte de todo el semen que le robaste a nuestros hombres.

Miré a las demás:

– Vamos, ahora tenemos que hacer lo que habíamos planeado.

Ella se estremeció ¿qué diablos teníamos pensado?, antes de que pudiera moverse de la posición fetal en que se encontraba, la obligaron a llevar los brazos atrás atándole las muñecas junto a los tobillos, como a un cochino al que van a colgar para ser degollado. No fue fácil, intentaba arañar y su boca mordía en el vacío buscando inútilmente alcanzar alguno de los brazos que la retenían. Entre todas la subieron sobre la baja mesa rústica que presidía el salón, dejándola sobre ella echa un ovillo con el dorso y una mejilla apoyados en la madera. Yo salí al coche regresando con mi maletín de médico y una bolsa en la mano.

– ¿Qué vais ha hacerme?, por favor no me hagáis más daño os lo suplico.

Aparté su pelo de la cara y chasqueé la lengua sobre el paladar:

– Lo siento pero ya estamos cansadas de tus juegos y no pensamos tolerarlos más.

Caminé hasta situarme detrás de ella, en la posición que tenía no lograba verme, sólo escuchó abrí el maletín, rasgar bolsas y como colocaba objetos pesados al lado de sus piernas. Varias tijeras empezaron a romper su ropa dejándole al desnudo toda la parte trasera del cuerpo. Sobre su piel caliente y sudada el metal frío resbalaba, a unos lados y otros:

– Por favor, abridle un poco voy a empezar.

Varias manos sujetaron sus posaderas y muslos, ella aulló buscando un poco de piedad entre nosotras, más ninguna deseaba dársela. Dio un respingo al notar como un delgado y flexible tubo empezaba a entrar en por su sexo. Separaron más sus nalgas tirando fuerte, hasta que tuvo la impresión de que el ano iba a desgarrarse por sí solo, entonces introduje poco a poco la punta de otra cánula seguida de una manguera muy larga, recorrí con ella un buen trozo del intestino. Las dos se sepultaron en sus entrañas, abrí el obturador y comenzó a deslizarse dentro de ella el líquido frío de la lavativa, dos chorros inexorables se iba colando en su interior, inflamándole el vientre que poco a poco se volvía más abultado y pesado, puse una mano debajo comprobando su tensión, aun podía continuar por lo menos un litro más, antes de que se le aplastase contra sus muslos.

Cuando estuve satisfecha saqué poco a poco ambos tubos. Seguramente sentiría unas tremendas ganas de expulsarlo, porque incluso un ligero hilito transparente se le escapó por el interior de los muslos. Cogí dos tapones diseñados precisamente para ello y se los apliqué obturando sus salidas e impidiendo que se derramara.

Con muchísimo cuidado corté las ligaduras que la mantenían en esa postura, la levantamos. Estaba consternada y aturdida, llevada por las axilas nos encaminamos hasta el edificio de la cuadra a tan solo cincuenta metros de la vivienda principal. Ella caminaba dificultosamente, posiblemente por el peso. Al llegar allí la tumbamos en el suelo, había perdido un poco el sentido y se dejó hacer.

– Cuando te extraiga los tapones saldrá de ti toda tu podredumbre, te quedarás bien limpia de la simiente de nuestros hombres y de tu propia mierda – le dije de pie a su lado – pero por la boca no puedo limpiarte, así que tendrás el sabor de nosotras en tu garganta.

Ella extrañada miró, como yo me abría de piernas quedando mis tobillos a ambos lados de su cabeza y apartando las bragas a un lado me meé encima suya, abrió la boca para protestar, pero sólo se escuchó un gorgojea antes de que apartara la cara a un lado. Intentó levantarse pero las demás le pisaron brazos y piernas. Una por una nos meamos encima suya, hasta que quedó totalmente rociada, la noche era bastante fría y de su cuerpo salía el vapor del orín caliente que le habíamos vertido. Retiré los objetos que sellaban sus entradas.

– Ponte en cuclillas – increpé.

Perdió el equilibrio por el desacostumbrado peso del vientre que comenzó a expulsar, sobre todo por el ano, aunque también por la vagina, todo el líquido que la hinchaba dejando un gran charco parduzco a sus pies.

Sin duda ahora estás más limpia como mujer y podemos empezar a tratarte como la perra que eres en realidad:

– ¡¡Que!! – exclamó ella.

– Lo que has oído ¿no te gusta serlo?, ¿no te gusta tratar a los demás como animales?… Pues bien a las perras se la follan los perros, así que eso haremos ahora.

Sofía trajo el inmenso mastín que tenía mi abuelo para las cacerías, atado de una fuerte cadena. El animal tiraba de ella, estaba desmadrado y costaba trabajo retenerlo, por lo que tres de nosotras tuvimos que ayudarla (tal vez esa mañana me había pasado con la dosis de estimulante sexual para perros que había diluido en el agua… no sé), pero el caso es que estaba completamente encelado.

Rosa instintivamente dio un paso atrás y corrió semidesnuda como estaba hacia la salida, Pilar le puso la zancadilla antes de que llegase a la puerta cayendo a cuatro patas, el perro al verlo y guiado del fuerte olor que desprendía se le abalanzó sobre la espalda. Tenía la verga totalmente fuera y se movía desbocado buscando un orificio para meterla, que no tardó en encontrar montándola salvajemente. El animal bajo los efectos del fármaco sólo buscaba saciarse mientras le babeaba el pelo.

– ¡Socorrooooo! – gritaba – esta bestia me está taladrando, quitadla, quitadla.

Las uñas caninas se le clavaron en la espalda, tiramos de la cadena para impedir que la bestia le mordiera también en el cuello mientras copulaba, en los ojos de Rosa se podía leer el miedo, que sumado al dolor le distorsionaba el rostro en un gesto grotesco.

– No se puede quitar ahora perra estúpida… si lo hacemos te arrastrará todo el útero fuera, no tienes más remedio que soportarlo.

El mastín la folló una y otra vez, ella deliraba entre gemidos angustiosos y lágrimas. Un poco de sangre le corría de los muslos al suelo, apretó los puños hasta que los nudillos se le pusieron blancos, luego arañó la mugrienta superficie, las uñas se le quebraron.

Aquello se desmadró, el perro continuó montándola 15 minutos más, hasta que satisfecho la soltó bajándose de su espalda, un tremendo chorro blancuzco salió disparado hacia afuera. Ya más tranquilo conseguimos retirarlo y llevarlo a la perrera dejándolo encerrado. Rosa había quedado en un estado deplorable, cogí una recia manta de caballo y se la tiré encima, cubriéndole el cuerpo.

– Bien señoras, la despedida de soltera ha terminado, podemos volver a nuestras casas.

Ninguna estábamos orgullosas de aquello, se nos había escapado de las manos, pero en el fondo pasó lo que tenía que pasar y todas lo sabíamos. Con el pie moví un poco el cuerpo que lleno de espasmos se arrugaba ante nosotras.

– Cuando quieras estaré en la casa, allí tengo todo lo necesario para hacer curas, podrás lavarte y ponerte algo de ropa limpia, ¿me has entendido?

Sin decir palabra movió la cabeza, aunque no estaba segura de que estuviera consciente. En silencio abandonamos el cobertizo y sin despedirse, cada una marchó a su hogar.

No pegué ojo en toda la noche, por eso no me costó mucho sentir los débiles golpes en la entrada. Sin darme excesiva prisa baje a abrir, durante unos segundos que parecieron eternos nuestras miradas se cruzaron en el umbral de la puerta sin mediar palabra. A pesar de estar en tan anémicas condiciones, me mantuve dura e inflexible, sus piernas flaquearon sin poder mantenerla más y se postró de rodillas con su cabeza dejada caer en mis muslos:

– Por favor Clara, ayúdame – estaba suplicante.

Me retiré para que pudiera sortear la entrada. Lo hizo a gatas porque posiblemente de otra forma no podía caminar, pasó al interior de la vivienda donde la asistí de sus heridas, ambas en sepulcral silencio.

MI PERRO MAX

CUANDO TENIA 6 AÑOS DE EDAD TODO ERA DE COLOR DE ROSA ERA HIJO UNICO Y POR LO TANTO CONSENTIDO. UN DIA DE TANTOS AL IR A LA ESCUELA VI ALGO QUE ME LLAMO MUCHO LA ATENCION UNA JAURIA DE PERROS QUE SE ENCIMABAN UNOS CON OTROS AL PRINCIPIO PENSE QUE ESTABAN JUGANDO PERO, ME DI CUENTA QUE CUANDO SE BAJABA EL DE ATRAS ALGO MUY GRANDE LE COLGABA DE SU BARRIGA, ME LLAMO MUCHO LA ATENCION SU COLOR ROJO Y SU GRAN TAMAÑO ENTRE A LA ESCUELA PERO QUEDE MUY PENSATIVO POR LO QUE HABIA VISTO.
AL SALIR DE LA ESCUELA LO PRIMERO QUE VINO A MI MENTE FUE BUSCAR A ESOS PERROS QUE HABIA VISTO EN LA MAÑANA BUSQUE Y BUSQUE Y PARA MI DESGRACIA NO LOS ENCONTRE. ASI PASARON VARIOS DIAS Y DEBES EN CUANDO APARECIA EN MI MENTE AQUELLA IMAGINEN DE ESE PENE DEL PERRO. AL RECORDARLO ME DABA UN FUERTE ESCALOFRIO Y SENTIA UNA AGRADABLE SENSACION ENTRE MIS PIERNAS NO SABIA QUE ME PASABA.

LLEGO EL FIN DE SEMANA, ERA SABADO ME LEVANTE TARDE Y PROCEDI A ASOMARME A LA VENTANA Y CUAL FUE MI SORPRESA AHI ESTABAN LOS PERROS FRENTE A MI CASA, ME VESTI A TODA PRISA Y SALI AL PATIO DESDE AHI LOS PODRIA VER MEJOR LOS PERROS SEGUIAN JUGANDO IGUAL QUE CUANDO LOS VI LA ULTIMA VEZ EL MAS GRANDE SE MONTABA AL MAS PEQUEÑO YHACIAN COMO QUE LE QUERIA METER SU PENE POR ATRAS ESO ME EXITABA MUCHO PERO MAS CUANDO SE BAJABA Y SE LE VEIA SU PENE GRANDISIMO NO PODIA QUITAR MI VISTA DE ESE PENE SOLO ME AGARRABA MI PEQUEÑO PENE Y ME LO FROTABA SENTIA UN PLACER INDESCRIPTIBLE. NUNCA OLVIDARIA ESE DIA.

FALTABA POCO PARA MI CUMPLEAÑOS Y MIS PADRES ME PREGUNTARON QUE QUERIA DE REGALO SIN PENSARLO LE DIJE QUE QUERIA UN PERRO MI MADRE SE OPUSO DE INMEDIATO PERO MI PADRE QUE SIEMPRE ME CONSENTIA ,CONVENCIO A MI MADRE Y FUIMOS DE COMPRAS YO BUSCABA UN PERRO QUE SE PARECIERA AL QUE HABIA VISTO UN PERRO NEGRO CON MANCHAS BLANCAS, PERO NO LO ENCONTRE MI PADRE YA CANSADO ME DIJO QUE ESCOGIERA ALGO DE ESA TIENDA DE ANIMALES Y QUE SI NO YA NO ME LO COMPRARIA. BUSQUE ENTRO LO QUE HABIA PERO SOLO HABIA PEQUEÑOS PERROS FRENCH POODOL, CHIHUAHUAS,ETC ME HABIA DADO POR VENCIDO CUANDO AL FONDO DE LAS JAULAS NO ME HABIA DADO CUENTA QUE HABIA UN PERRO CHATO Y SIN COLA ERA UN BOXER COMO DE UN AÑO DE EDAD YA ESTABA ALGO GRANDE PERO ERA LO UNICO QUE HABIA Y ESE FUE EL QUE PEDI.
DEBO DECIRLES QUE SON MUY JUGUETONES,TIERNOS Y MUY POSESIVOS CON SUS AMOS Y DESDE UN PRINCIPIO NOS HICIMOS BUENOS AMIGOS TODO EL DIA NOS LA PASABAMOS JUGANDO EN EL JARDIN ME SEGUIA A TODAS PARTES E INCLUSO EMPESO A DORMIR EN MI RECAMARA OBVIO, SIN QUE MI MADRE SE DIERA CUENTA. AL PRINCIPIO A MI MADRE COMO QUE NO LE CAI MUY BIEN EL PERRO AL QUE LE PUSE POR NOMBRE MAX, PERO DESPUES ME DI CUENTA QUE HASTA LO ACARICIBA Y JUGABA CON EL ESO ME DIO MUCHO GUSTO PERO NO ENTENDIA EL PORQUE DE ESE CAMBIO PENSABA QUE COMO SE QUEDABA TODO EL DIA CON EL YA QUE YO IBA A LA ESCUELA Y MI PADRE A TRABAJAR, PUES, SE HABIAN ENCARIÑADO CON MAX.

PERO NO ESA NO ERA LA VERDADERA RAZON.

UN DIA MARTES DESPUES DE IR A LA ESCUELA, POR CUESTIONES DE MI MAESTRA NOS PERMITIO SALIR ANTES YA QUE TENIA UN PROBLEMA FAMILIAR ASI QUE ME FUI A MI CASA YA QUE ESTABA CERCAS ENTRE Y ABRI CON MI LLAVE ME PARECIO EXTRAÑO QUE NO UBIERA RUIDO EN LA CASA Y QUE MI PERRO NO UBIERA SALIDO A RECIBIRME COMO TODOS LOS DIAS, BUSQUE EN TODO EL PRIMER PISO Y NO ENCONTRE NADA SEGUI BUSCANDO Y SUBI AL SEGUNDO PISO FUI A MI RECAMARA Y NADA SEGUI AL DE MIS PADRES Y EMPECE A ESCUCHAR UNOS GEMIDOS QUE LLAMARON MI ATENCION ME ACERQUE SIJILOSAMENTE LA PUERTA ESTABA ENTRE ABIERTA Y AL VER ENTRE ELLA CUAL FUE MI SORPRESA VI AMI PERRO MAX ARRIBA DE MI MADRE COMO CUANDO HABIA VISTO A ESOS PERROS JUGANDO, AL BAJARSE MI PERRO MAX LE COLGABA DE SU BARRIGA UNA ENORME PENE, MI MADRE LE RECLAMABA QUE YA LO QUERIA ADENTRO,?????? YO NO ENTENDIA NADA SOLO SEGUIA OBSERVANDO Y CUAL FUE MI SORPRESA QUE EN UNA DE TANTAS , MAX EMPESO COMO LOCO A PENETRAR A MI MADRE YA QUE SE MOVIA COMO LOCO ATRAS DE ELLA Y MI MADRE SOLO DECIA , ASI ASIIIIII MAS MAASSSS POR UN RATO SE QUEDARON QUIETOS MI PERRO MAX SE BAJO DE ELLA , PERO, ESTA VEZ QUEDO PEGADO COLA CON COLA NO ENTENDIA NADA PERO MI MADRE LO ESTABA DISFRUTANDO AL MAXIMO SE VEIA EN SU CARA UNA SONRISA DE FELICIDAD COMO NUNCA LO HABIA VISTO, NO ME HABIA DADO CUENTA QUE YO ME HABIA EXITADO MUCHO AL VER TODO ESO Y AL ESTARME AGARRANDO MI PEQUEÑO PENE ESTABA MUY MOJADO. PERMANECI ASI SOLO MIRANDO Y LO QUE VEIA ME ESTABA GUSTANDO DEMACIADO QUE SENTIRIA MI MADRE AL HACER ESTO AL SER PENETRADA POR MI PERRO MAX DURARON 20 MINUTOS SOLO SE ESCUCHABA LOS GEMIDOS DE PLACER DE MI MADRE PERO MAS CUANDO SE SEPARARON SOLO SE ESCUCHO COMO UN CHASQUIDO Y CUAL FUE MI SORPRESA AL VER EL PENE DE MAX ERA ENORME MAS GRANDE QUE EL DEL PERRO QUE HABIA VISTO CON ANTERIORIDAD Y ESAS BOLAS QUE TENIA AL FINAL DEL PENE ME DI CUENTA QUE MI ANO SE CONTRAIA RAPIDAMENTE, NO ENTENDIA, PERO SENTIA UN GRAN PLACER AL AGARRARMELO Y TRATAR DE METER UN DEDO Y MAS CUANDO LO PUDE METER. VOLVI A LA REALIDAD CUANDO ESCUCHE RUIDOS CORRI AL PRIMER PISO Y EMPECE A GRITAR LLAMANDO A MI MADRE Y A MI PERRO MAX.

PASARON LOS DIAS Y AHORA ENTENDIA EL CAMBIO RADICAL DE MI MADRE ASIA MI PERRO DE ODIARLO A AMARLO PERO YO NO PODIA QUITARME DE LA CABEZA LO QUE HABIA VISTO NO UNA SINO VARIAS VECES NO SE PORQUE PERO CADA VEZ QUE VEIA A MI PERRO MAX, MI VISTA SE DIRIGIA A SU PENE Y ME LE QUEDABA VIENDO UN RATO Y SURGUIA EN MI CABEZA UNA PREGUNTA . QUE SE SENTIRIA TENER ESE PENE ADENTRO ? REALMENTE SE SENTIRIA UN GRAN PLACER COMO LO SENTIA MI MADRE?

ME PUSE A PENSAR COMO HACERLE PARA PODER AGARRARLE SU PENE A MI PERRO SIN QUE MI MADRE LO NOTARA, Y LLEGO SOLITA LA RESPUESTA, MI MADRE ME DIJO QUE YA ERA HORA DE BAÑAR A MAX, LE DIJE QUE SI PERO QUE LO BAÑARIA EN EL BAÑO DE NOSOTROS Y NO EN EL JARDIN COMO MI MADRE ME SUJIRIO. ME DIJO QUE ESTABA BIEN. LO QUE REALMENTE QUERIA ES QUE NADIE ME VIERA YA TENIA MI PLAN TRASADO.
LO LLEVE AL BAÑO DE ARRIBA Y CERRE MUY BIEN PARA QUE NADIE PUDIERA ENTRAR Y INTERRUMPIRNOS, ABRI LA LLAVE DE LA REGADERA PARA QUE LA BAÑERA SE LLENARA DE AGUA MIENTRA ESO PASABA NO DEJABA DE MIRAR EL PENE DE MI MAX ESTABA SENTADO SOLO MIRANDOME, AHI PUDE VERLE COMO LE SALIA UNA PUNTA ROJA ME HACERQUE Y EMPECE A ACARICIARLO LENTAMENTE EL ME EMPEZO A LAMER LA CARA COSA QUE APROVECHE PARA ACERCARME MAS Y POCO A POCO ACERQUE MI MANO A SU PENE AL TOCARLO SENTI U FUERTE ESCALOFRIO EN TODO MI SER, NO DEJE DE TOCARLO LO TENIA MUY GRANDE SE LO AGARRE FUERTE Y MAX EMPESABA COMO A AGUIJONEAR MI MANO COMO QUERIENDOSE COJER A UNA PERRA O A MI MADRE NO LO SOLTE Y PUDE VER AL FIN DE CERCAS SU ENORME PENE NO LO PODIA CREER MI ANO EMPESO A CONTRAERSE RAPIDAMENTE . LO SOLTE Y MAX SE SENTO Y EMPESO A LAMERSELO NO LO PENSE MAS, ME QUITE MI PANTALON Y ME PUSE EN CUATRO COMO HABIA VISTO HACERLO A MI MADRE Y MAX SABIENDO YA ESTO SE ME MONTO AL PRINCIPIO ME DOLIA CADA AGUIJONASO QUE ME DABA PERO LA CALENTURA ME HIZO OLVIDAR TODO, TRATABA PERO NO LE ATINABA ME FUI COLOCANDO DE TAL MANERA QUE PUDIERA ATINARLE Y EN UNA DE ESAS SENTI COMO ENTRO LA PUNTITA Y COMO LOCO YA NO ME SOLTO SE EMPEZO A MOVER DE UNA MANERA SALVAJE Y SENTI COMO ENTRABA TODA Y MAS AL FINAL SUS BOLAS ME DOLIA MUCHO ME QUEDE QUIETO SOLO QUERIA SENTIR ESE PENE DENTRO DE MI ASI ESTUBIMOS UN BUEN RATO TODO ESTABA MARAVILOSO REALMENTE LO ESTABA GOZANDO AHORA ENTENDIA A MI MADRE PORQUE LO HACIA Y CON TANTA FRECUENCIA DESPUES DE UN RATO EMPESO MI PERRO A TRATAR DE SAFARSE YO NO QUERIA QUE TERMINARA QUERIA QUE FUESE ETERNO, SOLO SENTI ALGO CALIENTE EN MIS ENTRAÑAS MI PERRO SE HABIA VACIADO DENTRO DE MI,Y DESPUES SOLO SE DESPEGO DE MI ME DOLIO Y SOLO PEGUE UN PEQUEÑO GRITO VOLTIE A VER A MAX Y PUDE VER SU PENE ENORME YO ESTABA ADOLORIDO PERO REALMENTE NO ME IMPORTO SOLO PENSABA QUE DE AHORA EN ADELANTE LO HARIA MAS SEGUIDO COMO MI MADRE HASTA QUE ,,BUENO FUI SORPRENDIDO POR MI MADRE PERO ESA SERA OTRA HISTORIA.

INICIANDO A BOB

Hola amigas y amigos, ya hemos leído muchos relatos de cómo nos iniciamos, pero hasta ahora no he leído algo de cómo han o hemos iniciado a un perrito.
Bueno les empezare contando que ya hace un año un amigo compro un cachorrito de raza Braco de Weimaraner en ese entonces tenia un mes o mes y medio de edad, estaba recién destetado, cuando mi amigo me lo enseño me enamore de el, porque era muy tierno estaba divino, sus ojos eran azules el color de su pelaje era color arena, una preciosidad de cachorro, me acuerdo que le suplique a mi amigo que me lo prestara y me dejara criarlo porque el pobrecito todavía buscaba calor maternal, en fin tanto le insistí que termino por aceptar.
me lo lleve a mi casa y se lo enseñe a mi familia, ellos se emocionaron al verlo, pero les dije tranquilos no se encariñen con el porque solo me lo prestaron por poco tiempo, me preguntaron que como se llamaba y se me ocurrió el nombre de bob, no se porque se me vino a la mente ese nombre pero así se le quedo el nombre, le compre una mamila y lechita para alimentarlo en las noches, me lo acostaba junto a mi en mi cama, diario dormía conmigo me lo recostaba en mi pecho para dormirlo, un día que estaba recién salida de bañarme, me seque y me recosté sin ropa, pero como el perrito estaba chillando, lo abrase y me acosté con el en mi pecho, acariciándolo con mucha ternura, así estuvimos un buen rato hasta que me gano el sueño y lo que me hizo despertar fue la sensación en mis pezones de que alguien me los estaba mamando, al principio soñaba que un amigo me los estaba chupando, pero al despertar cual fue mi sorpresa que el que me estaba haciendo sentir rico era mi cachorro, lo deje un ratito seguir con su nueva teta, aunque pues no me salía nada de lechita jeje, pero lo deje porque eso me había gustado, ya después le di su mamila con lechita y se quedo dormidito.
Así fueron pasando los días y el perrito fue creciendo rápido, lo alimentaba, lo bañaba, jugaba mucho con el, lo besaba, etc. cuando el perro cumplió tres meses de edad ya me llamaba la atención su pequeña cosita, se lo acariciaba, se lo besaba y el se iba acostumbrando a ese tipo de caricias, y también ha dormir conmigo estando yo desnuda, y me lo ponía siempre encima de mi pecho y el siempre me lengüeteaba mis senos, eso se volvió costumbre, cuando cumplió los 4 meses ya lo masturbaba y le sacaba su pequeña cosita y se lo chupaba despacito, a el le agradaba porque hasta se abría de patas, esa edad fue la primera señal del inicio a el amor, aunque estaba todavía muy pequeñito, todavía era un bebe, pero así empecé a prepararlo.
Cuando cumplió 5 meses ya sabia que cuando yo salía del baño o estaba desnuda y lo llamaba era porque lo iba hacer disfrutar de unas ricas chupa ditas y que también me lo ponía ya entre mis piernas para que se fuera acostumbrando al calor y suavidad de mi vagina, déjenme aclararles que lo enseñe a que cuando me viera vestida el tenia que estar quieto y así lo adiestre, yo ansiaba locamente que el creciera mas rápido para enseñarle mas cosas sexualmente hablando.
Cuando cumplió 6 meses de edad, mis familiares ya no lo aguantaban porque era muy inquieto, hiperactivo, rompía y mordisqueaba cosas, además de que el espacio para el perro era muy reducido y el necesitaba mas espacio para jugar, mi amigo que siempre me preguntaba por su perro y lo visitaba con mucha frecuencia también se dio cuenta de la situación y problemas que estaba causando bob y me dijo que seria mejor que ya se lo llevara, eso me puso triste, porque siempre que lo iba a visitar lo sacábamos juntos a pasear y siempre lo regresábamos a casa, pero esa ocasión lo llevaríamos a pasear pero sin regreso, lo que me consolaba es que mi amigo tenia un departamento que solo el ocupaba en ocasiones, y era ahí en donde lo íbamos a llevar, en fin lo prepare y mi familia se despidió de el con mucha tristeza pero era lo mejor para el y también para mi, porque ahí seria donde llevaría a cabo mi romance total con bob.
Llegamos al departamento y lo soltamos, y bob andaba feliz recorriendo todos los cuartos, le puse su alimento y agua, y mi amigo me dijo que fuéramos a buscar una casita para bob, porque bob se quedaría en el patio ya que dentro del departamento podría romper cosas y pues en primer lugar era su perro y su departamento así que no tuve objeción, fuimos al centro de la ciudad a buscar lo necesario para bob, porque el depa de mi amigo esta alejado de la ciudad, y ya que compramos las cosas también de paso compramos algo para comer y tomar unos tragos, regresamos al depa bien cargados de cosas y le instalamos su casita a bob en el patio y acomodamos las demás cosas como su traste para comer y su balde para tomar líquidos, luego llamamos a bob y lo sacamos al patio para que se familiarizara con su nueva vivienda, jugamos con el, y nos tomamos unas cervezas y entre cervezas y juegos nos empezamos a abrazar y a besar y mi amigo me dijo, que tal si le enseñamos a bob a hacer el amor ya va siendo hora que aprenda que opinas me dijo, y como si todavía esta muy chico de edad, todavía ni se le para muy bien le dije, no tontita lo vamos a hacer tu y yo y el que vea y vaya aprendiendo, que no sabes que de la vista nace el amor, bueno me parece bien, pues hagámoslo y empezaron las caricias y besos con mucho frenesí, nos fuimos quitando la ropa al grado que la llama de l a pasión se encendía hasta quedar completamente desnudos, el me besos desde los pies a la cabeza, pero cuando paso por mis muslos fue riquísimo ya que se paso de inmediato a mis labios vaginales y me dio tremenda chupadas a mi clítoris hasta arrancarme dos orgasmos seguidos, luego para corresponder a sus caricias también yo me baje a su pene y le hice un rico sexo oral, luego el me dijo hagamos el 69 y así nos pusimos en la posición del 69 y seguimos disfrutando y degustando de nuestros sexos, mmmmmmm que maravilla era sentir como el me chupaba cada vez que yo me venia, hasta que me dijo ya amor ya es hora de coger acuéstate, y me acosté en un tapete que habíamos tendido para lo que sabíamos que íbamos hacer, bob ya estaba muy inquieto nos rondaba por todos lados y mi amigo lo llamo y puso su hocico en mi panocha para que me la lamiera y bob así lo hizo eso fue aun mas rico de sentir esa lengua recorrer hasta donde mas no podía en la cavidad de mi vagina, eso me retorcía de placer, ya ya tranquilo le dijo mi amigo a bob, que ya es hora de coger a nuestra perra y me voltio boca abajo y me dijo ahora para el culo que te voy a dar adentro, y agarro su gran verga, me separo los labios vaginales y me lo clavo en mi panochita dándome primero con suavidad y después con mucha fuerza, eso a mi me gustaba sentir cada empujón que me daba, y así me estuvo cogiendo un rato hasta que me dijo ahora va por el culo, afloja amor y se chupo un dedo y me los metió por el ano hasta que me lo suaviso, después me puso su pene en el ano y me lo froto hasta que me empezó a meter la cabezita poco a poco hasta introducirla toda y empezar con el mete y saca.
Bob al ver esa imagen se inquieto mucho y no paraba de ladrar como si quisiera participar el también mi amigo al verlo inquieto se rio y me dijo pobrecito ya quiere coger también como vez, pues hay que darle chance a ver si ya puede le dije, ok pero primero déjame terminar si y luego sigue bob me dijo, y después de un rato dándome tremendas arremetidas me hecho toda su lechita en mi culo, luego me la saco y llamo a bob, lo puso a oler mi ano y el muy travieso me lamio la lechita que me salía de mi culo, mientras que mi amigo le hacia una paja al perro para que le saliera su pene, bob empezó a moverse y con me lo monto y con su mano dirigió su pene a mi vagina y lo masturbo hasta sacarle casi todo su pene y metérmelo en mi conchita, pero como bob era todavía muy chico de edad la verdad no se le paraba mucho y pues terminamos sin nada de acción, así que mejor lo dejamos para otra ocasión.
Ese dia fue solo eso con mi amigo y bob, después conforme iban pasando los meses y bob creciendo yo lo masturbaba y se lo chupaba casi a diario ha y también siempre me lo montaba y ponía su pene en mi vagina y a veces en mi culo para que bob me cogiera, pero siempre era desalentador porque bob no lograba llegar a su madures todavía y pues solo se le ponía duro por unos instantes y de inmediato se le ponía flácido, a los 10 meses de edad ya echaba liquido subliminal ósea semen que yo degustaba como loca y ya dilataba un poco mas cogiendo, aunque todavía no llegaba a abotonar que era lo que yo quería que me hiciera bob, pero nada, lo que si es que lo masturbaba se lo ponía duro, lo acostaba y me le montaba y así lo disfrutaba en lo que el llegue a su edad suficiente para que me abotone, eso lo estoy esperando con ansias locas.
Y cuando eso sea ya les contare como estuvo la abotonada, mientras a coger con otros perros, me despido espero no los haya aburrido con mi platica, besos, bye.
atentamente
YURIKO

Tremenda vergüenza

Desde hace bastante tiempo he tenido deseos de escribir relatos relativos a mi vida sexual y no me decidía pues no estaba segura de hacerlo cronológicamente o por orden de grado de morbosidad o perversión y también por temor a que pierda privacidad.
La cosa es que comenzare:
Estuve casada hasta los 25 años, dure cuatro y lo que ahora contare, ocurrió en verano de 1989 a medio año de mi separación.
Un día me presente al Juzgado de Policía Local en mi comuna, había sido citada por una infracción del transito. Al llegar ya había mucha gente y seguro eran conductores de taxis y locomoción colectiva, era bien sabido que a ese recinto siempre citaban a tal sector. Se acerco joven acomodador muy atentó ofreciendo ayudar indicándome donde podía estacionar y durante las maniobras de estacionar siempre estubo al lado de la ventanilla percatandome que su interés era más el de observar mis piernas pues andaba yo con una falda corta, al fin me dejo de punta frente al lugar donde estaban todos los citados que no se perdían los movimiento de mi humilde y económico vehículo (una citroneta AX). Conocedores de vehículos y de que forma se abren las puertas delanteras del AX muy expectantes los note esperando a que me bajara de él.
Un poquito más de lo normal, abrí mis piernas lo que hizo subir un tanto mi falda, entonces me baje y además estudiosamente se me cayeron las llaves y doble mis rodillas inclinando de lado a recogerlas para una vez más exhibí muslos y calzones.
Los piropos, comentarios y dichos referentes a mi, mis piernas y ropa interior aumentaron más la sensación de agrado y excitación que me había provocado las miradas lujuriosas que me dio el acomodador. Por un buen momento todos se me acercaban, me miraban y hablaban haciéndome preguntas porque estaba allí, ni supe a quién le dije: los pacos me habían parteado por no respetar disco pare.
Me indicaron en que ventanilla debía presentar el parte policial y donde debía esperar a que me llamarán. Ahí había entre todos otras dos mujeres que me miraban despectivamente y como molestas pude escuchar murmullos a cerca de mi vestimenta.
De pronto cuando ya estaba cansada y me dolían los pies de tanto estar parada y no haber allí donde sentarse a descansar, quise ir a la citroneta a esperar y pedí al que más me conversaba (tenía pinta de ser infractor no del tránsito sino quizás de que cosas sexuales) que me avisara si me llamaban. Iba caminando hacia el vehículo sintiendo las miradas cuando asustada di como un brinco al sentir repentinamente en un muslo algo húmedo y frío que me toco. Al ver hacia tras, me di cuenta que era un perro salido no supe de donde intentaba meter su hocico entre mis piernas como oliendo allí. De inmediato reaccioné,regañe y tire puntapiés para correrlo pero no paran e insistía en su empeño y pronto se paró en dos patas abran ando mi cadera por un lado y yo sin poder separarlo gritaba pidiendo ayuda. Me puse muy colorada de vergüenza y acalorada por los forcejeos e intentos de arrancar de eso.
La vergüenza fue más grande aún cuando comenzó con rapidez y energía con movimientos de estar copulando con una perra. Los silbidos risas burlas y cosas que decían me daban rabia e impotencia
– Agachase Mijita, póngase en cuatro y el negrito se calmará. (Pastor alemán negro)
– Ricura, anda en celo??
– Los perros cachan a las hembras que andan calientes!
– yo tengo grande la pichula, quiere quedar pegada conmigo!!
A una de las mujeres le escuche:
– Llamen al guardias a!!
– Si señor guardia, venga a sacarles los calzones pa q se la culée rico – grito otro.
Al fin el grandote Rubio conversador y mal a ajestado logro sacármelo y me ayudo a caminar tomando mi brazo hasta mi vehículo al que no quería entrar pero mejor era salir rápido de ahí y me las arreglé para ingresar con las piernas bien juntas y no era que no quisiera provocar calentura si no que por vergüenza de que vieran empapados mis calzones.

Al salir de allí, todavía escuche:
Súbelo, llévatelo pa la casa pa que te haga gozar como loca, puta caliente!!!
Por bastante rato el perro corría tras mi vehículo y apenada por el, se veía desesperado corriendo con la lengua afuera. Que lenta era mi citrola pero al fin lo perdí y llegue a la casa sin pagar el parte.

YA ES MI NECESIDAD NERON

COMO LES CONTE QUE MIENTRAS ESCRIBIA LA AVENTURA QUE TUVE EN BUENOS AIRES EN FEBRERO, ME CALENTE MUCHISIMO, Y MI AMADO NERON QUE ESTABA EN CELO PARECIO DARSE CUENTA DE MI CALENTURA PORQUE MIENTRAS TEMINABA DE ESCRIBIR NERON METIO SU HOCICO ENTRE MIS PIERNAS Y ME LAMIA LA VAGINA Y EL CULITO HACIENDOME DELIRAR DE PLACER, CUANDO TERMINE DE ESCRIBIR ME QUITE LA ROPA Y ME ECHE SOBRE LA ALFOMBRA CON LAS PIERNAS BIEN ABIERTAS CON EL AMOHADON DEBAJO DE LA COLA Y ACACIANDO A NERON LO PUSE ENTRE MIS PIERNAS , NERON YA SABIA Y PRONTO ACERCO SU HOCICO A MIS TETAS LAMIENDOLAS MIENTRAS ME APOYABA SU VERGA EN LA VAGINA, ESTIRANDO MI MANO SE LA TOME BUSQUE LA BOLA QUE SALE AL FINAL Y APRETANDO DETRAS ACOMPAÑE SUS MOVIMIENTOS METIENDOME LA VERGA BIEN ADENTRO Y CUANDO SENTI QUE SU BOLA EMPEZABA A HINCHARSE DENTRO MIO SUPE QUE NOS HABIAMOS ABOTONADO, ES ALGO INCREIBLE COMO BOMBEA HACIENDOME DELIRAR DE PLACER LLENANDOME LA VAGINA DE SU SEMEN PROVOCANDOME UN ORGASMO TRAS OTRO, CUANDO ESTA EN CELO Y SE ABOTONA ES CAPAZ DE ESTAR MAS DE UNA HORA BOMBEANDO Y ACABANDO, TOTALMENTE AGOTADA ME QUEDE QUIETA DISFRUTANDO SU COGIDA HASTA QUE SE AQUIETO Y SE SALIO DE ADENTRO MIO, LO BESE Y CASI SIN FUERZA ME FUI A DAR UNA DUCHA PORQUE CHORREABA SU JUGO Y EL MIO POR MIS PIERNAS, DEPUES DE UNA CENA LIVIANA PARA REPONERME ME FUI A DORMIR PERO NERON QUE SEGUIA EN CELOS SE SUBIO A LA CAMA Y APROVECHANDO QUE ESTABA DESNUDA, EN REALIDAD ME QUEDE DESNUDA A PROPOSITOCON LA ESPERANZA QUE NERON SIGUIERA CALIENTE PORQUE ME MORIA DE GANAS DE SENTIR SU PIJA EN MI CULITO, ACARICIANDOLO LE TOME LA PIJA QUE YA ESTABA CASI TODA AFUERA Y METIENDOME DEBAJO SUYO LA BESE Y LA CHUPE UN POCO TRATANDO DE NO LASTIMARLO CON MIS DIENTES Y CUANDO VI QUE ESTABA MUY CALIENTE ME PUSE EN EL BORDE DE LA CAMA CON LAS PIERNAS Y EL CULITO BIEN ABIERTONERON ACERCANDOSE POR DETRAS MIO ME CHUPO LA VAGINA Y EL CULITO PARA DESPUES SALTAR SOBRE MI COMO SI YO FUERA SU PERRA, ESTIRANDO MI BRAZO HACIA ATRAS BUSQUE TOMARLE LA PIJA POR DETRAS DE LA BOLA Y ABRIENDO MI CULITO LO QUE MAS PUDE, LA CABEZA DE LA PIJA ENTRO CON FACILIDAD, APROVECHANDO QUE NERON COMENZO A BOMBEAR Y SUJETANDOLE LA PIJA DETRAS DE LA BOLA EMPUJE METIENDOLA TODA, APENAS LA SOLTE SENTI QUE LA BOLA COMENZABA A HINCHARSE MI CULITO SE ABRIA PARA QUEDARME ABOTONADA A MI MERON, COMO LA VEZ ANTERIOR ESTUVO MAS DE UNA HORA BOMBEANDO Y NO PARABA MAS DE LLENARME EL CULITO DE SU JUGO, ES INCREIBLE LA CANTIDAD DE LECHE QUE LANZA CUANDO SE ABOTONA, ESTA VEZ CUANDO SE SALIO DE MI CULITO ME QUEDE ASI CON SU LECHE EN MI CULITO Y MIS PIERNAS CHORREADAS Y ME QUEDE DORMIDA LLENA DE PLACER
SU CALENTURA LE DURO CASI TRES DIAS EN LOS QUE ME ENTREGUE A MI NERON TOTALMENTE.
SI ALGUIEN QUE TIENE FANTASIAS DE ZOO CON UN PERRO, ESCRIBANME QUE LE PUEDO ACONSEJAR PARA QUE SEA UN MOMENTO DE GOCE Y PLACER QUE JAMAS IMAGINARON

me lamio mi pucha mi perro

Después de las agasajadas en el cine y cogidas que me daba con mi novio, ahora ya lo hacíamos donde pudiéramos, me hice muy caliente y todo el tiempo cuando estaba sola en casa buscaba con que masturbarme, con el mango de los cepillos de cabello, con desodorantes con mis dedos, hasta que una ves que me encontraba sola en casa empecé a jugar con mi perro un pastor alemán, le acariciaba su lomo y vi que se le salía la punta de su pene, y eso me calentó, empecé a pasarle mi mano desde su cabeza y su lomo hasta llegar a su pene lo tome en mi mano y empecé a mover su capuchón de arriba hacia abajo y hasta sentir que se ponía duro y una bola al final de su verga lo estuve masturbando y el perro hacia movimientos al aire de estar copulando, ya sentía mi cara caliente y mi puchita húmeda decidí bajarme mi short y mis pantaletas y arrime su cabeza a mi entrepierna a lo que reacciono rápidamente lamiendo mi pucha, sentí su lengua grande y rasposa pasar por mis labios vaginales como tres o cuatro veces y un escalofrió sentí recorrer mi cuerpo, el perro se dio media vuelta y yo quería mas por lo que lo tome de su cabeza y paso lo mismo, por lo que decidí bajar a la cocina y tome un lata de leche dulce y embarre mi pucha desde el clítoris hasta dentro de mi pucha atraje al perro otra vez y volví a tomar su cabeza con una mano y con la otra abrí mis labios vaginales el perro al oler la leche dulce me lamio desde el clítoris hasta el culo aaaahhhhhhhhh mmmmmm que cosa tan mas deliciosa sentía de nuevo su lengua pasar por mi clítoris y sentía como se metía en mi pucha pasando por mi culo era tan rápido que me hizo que la primera venida fueran en menos de un minuto eran un chorro como si me estuviera orinando, me puse mas leche y duro mas lamiendo por lo que en menos de tres minutos ya me había mojado otras dos veces es increíble que nadie me haya hecho gozar desde esa vez, después de mis mojadas segui acaricando su verga hasta que lo hice que eyaculara su semen caliente en mis manos y lo embarre en mis tetas.

los tres perros de mi amiga Sandra

Hola a todos, primeramente me presento nuevamente mi nombre es Mónica, tengo 28 años, como habrán leído en mis anteriores relatos soy muy caliente y más cuando se trata de lo prohibido.
Bueno pues les relato que me paso unas semana después de mi encuentro con un perro de la calle, un viernes por la tarde me encontraba ya a punto de llegar a mi departamento cuando me encontré a Sandra una amiga con la cual he compartido algunas cosas en cuanto al sexo, y al verme se alegró mucho y me dijo que iba en ese momento a mi casa para pedirme un favor, le dije que me acompañara a mi departamento mientras me decía de que se trataba ese favor, ya en camino me pidió que cuidara de sus tres mascotas ya que tenía que salir a ver a su madre en Veracruz que se encontraba un poco mal, me dijo que sabía que no tenía yo espacio pero que no me preocupara por eso ya que solo quería que les diera de comer y se podía quedarme una noche en su casa para que vieran que había alguien en su casa.
Llegamos al departamento y me dijo que había pensado al respecto, le respondí que estaba bien que yo los cuidaría y que se fuera sin preocupación, le invite algo de tomar pero me dijo que tenía prisa ya que salía en dos horas a Veracruz y que no tenía mucho tiempo, me dio las llaves de su casa y añadió que la comida de sus mascotas se encontraba en una gaveta debajo del fregadero, se despido de mi dándome un beso en la boca y salió a prisa, no me dejo decir nada, solo salió a la carrera.
Ya había transcurrido un poco más de media hora cuando sonó mi teléfono y corrí a contestarlo me dijo que ya estaba en la terminal que la llevaría a Veracruz y que no me olvidara de cuidar a sus perros, le respondí que de ninguna manera se me olvidaría y que se fuera sin preocupación a ver su mamá, colgué el teléfono y como no era tan tarde decidí ir a su casa ese viernes y quedarme en ella, prepare algo de ropa y salí con rumbo a su casa; al llegar a su casa y entrar en el jardín de esta, los perros de Sandra comenzaron a ladrar y hacer un poco de escándalo, pero ya estando cerca de ellos me reconocieron y se calmaron, me sentía un poco rara de estar en esa casa sin nadie más que los tres perros con migo, me acerqué al refrigerador para ver que había dejado de comida mi amiga pero no había mucho, así que decidí salir a la tienda y comprar algo para cenar, uno de los perros de Sandra lo veía un poco inquieto y decidí salir con él, a la tienda que no se encontraba muy lejos de la casa, le puse su correa y lo saque, como es un perro Akita pues es un poco obediente siempre y cuando no se encuentre una perra encelo cerca de él, al estar ya de regreso a la casa salió un hombre con una perra que al parecer estaba en celo por lo que se puso medio loco y se quería ir con ella, vi cómo se salió de su forro su verga, esto hizo que me encendiera un poco al ver tan rica verga, lo jale y me fui con el hasta la casa, al llegar el perro de nombre shogun no dejaba de estar loco e inquieto, yo ya estaba un poco prendida de ver como antes tenía su verga, pero trate de no hacer caso y ponerme a cenar, después de eso me fui a la computadora y comencé a navegar en internet llegando a una página de relatos los cuales comencé a leer y me volvió con más intensidad la calentura, en esos momentos decidí ponerme mi pijama que tenía en mi maleta, me fui hasta el cuarto de Sandra donde había dejado mi maleta y saque una pequeña bata con la que duerno que es algo corta dejando ver mis nalgas casi al ras de la tela, ya estaba súper excitada en esos momentos y decidí que era ya hora de dar rienda suelta a mis instintos animales, me quite la tanga que traía puesta y salí hasta el patio que fue en donde había dejado a los tres perros de mi amiga, los llame y en el acto entraron a la casa, comencé a acariciarlos y shogun que era el que había estado más inquieto se encontraba ya calmado mientras los otros dos sansón y Goliat se encontraban rondándome como si presintieran algo, ya mi pucha estaba mojada y el primero en olérmela y pasar su lengua fue Goliat, abrí mis piernas y deje que me pasara su lengua y sentir esa ricura áspera deslizándose por mi pucha, en esos momentos mis ganas de tener sexo se habían ya apoderado de mí y no deseaba otra cosa más que sentir la verga de esos tres perros dentro de mi pucha y gozarlas muy rico esa noche, al sentir rozar su lengua en mi pucha comencé a abrir con mis manos mis labios vaginales, para sentir esa rica lengua dándome las más ricas sensaciones, y comencé a pensar y a la vez a decir en voz alta ¡¡¡dale papito chúpame la pucha…..¡¡¡¡¡haaaa…….¡¡¡¡Ufffff. Que rico dame placer con tu lengua,¡¡¡¡haaaaaaaaa, no imagine nunca poder decirle algo así a un perro, pero mis ganas por tener un rico encuentro sexual con esos tres machos era mayor, Sansón mientras me olfateaba mis nalgas y yo me sentía en la gloria, mientras Shogun veía como los otros dos perros me pasaban sus lenguas por mis dos hoyitos, mi pucha estaba que ardía no podía creer como me hacía disfrutar el tener a un perro pegado a mi pucha y el otro a mi culo, yo estaba nublada de verdad por tan rico y glorioso momento, en un momento atine a ponerme de rodillas, y Shogun sin previo aviso se acercó a mi pasando su lengua por mi pucha y casi al instante montándome, los otros dos Goliat y Sansón le ladraban en forma de reclamo y sin hacerles caso, Shogun comenzó a moverse tratando de dar con mi pucha, lo que no conseguía hasta que lo dirigí con mi mano al sentir que entraba su verga esto hizo que me pusiera como loca y le comenzara a decir a Shogun, ¡¡¡¡¡¡cógeme, cógeme que soy tu perra, esta pucha y este culo son tuyos papito quiero que seas mi macho méteme tu vergota hasta el fondo, con sus patas de adelante me tenía bien sujeta por la cintura, esta sensación de tenerlo encima con su pelo rozando mis nalgas me excitaban a un más, cuando ya me tenia bien ensartada por mi pucha solte una exclamación de ¡¡¡¡haaaaa ¡¡¡¡uffff, el muy cabron no dejaba de meterme y sacar cada vez mas fuerte y violento su rica verga de mi pucha y mi dolor se convirtion en goce total, empece a sentir como tenia mi primer orgasmo y como una perra en celo me estuvo cogiendo casi por unos diez minutos, yo le comence a decir ¡¡¡¡ donde estuviste papi en todo este tiempo, cogeme métemela hasta el fondo rompeme la pucha a vergasos, quiero toda tu verga amor, haceme tu perra cogeme mas la quiero toda a dentro, no te vengas todavia amor, me hizo saltar y me produjo un dolor agudo como si me ubiera roto mi pucha, para mi fue señal inequivoca de que me cababa de abotonar, mis rodillas ya me ardían casi igual o un poco menos de lo que me ardia mi pucha, hasta habia perdido la cuenta de todos los orgasmos que habia tenido, era una rica sensación sentior esa presión de la entrada de mi pucha pero por dios pero que rico notaba esa verga adueñarse de cada sentimetro de mis pligues vaginales que tiene mi pucha, y esta ya no tenia lugar, ya que se estaba dilatando mas de lo que yo creria, Shogun aminoro el ritomo, y se quedo queito en un instante y sentí como un liquido caliente que me quemaba todo mi interior, el cabroncito me estaba llenando de leche mi interio y yo como toda una puta gritaba ¡¡¡¡¡¡haaaaaaaaaaaaaa que rico me estas partiendo papito que rico me cojes dame verga amor, llename mi pucha de leche amor la quiero toda en mi interior ¡¡¡¡haaaaaaaaaaaa, y tuve unos tres orgasmos mas casi seguidos seguidos, mis piernas para esos momentos ya me flaqueaban y queria caerme al suelo, pero no se de donde saque mas fuerzas y como pude segui en cuatro hasta que de repente Shogun cruzo una de sus patas y se bajo de mis nalgas y en ese momento quedamos pegados muy ricamante abotonados culo con culo; hasta ese momento no me había acordado de los otros dos perros que esperaban ansiosos por su perra.
Fue es esos momentos que se comenzo a ajalar de mi Shogun y sentioa como daba los jalones y mi pucha se estiraba como si me quisiera arrancar mi utero con ovarios y todo pero a pesar del dolor mi pucha seguíamos viniendonos ambos esto era una locura, cuando por fin escuche el ploffff, y Shogun se salió de mi pucha seguido por un chorro de leche caliente que me caía del interior y de lo mas profundo de mi pucha, esto era lo máximo todavía seguía teniendo esas sensación de tenerlo adentro, quise pasarem la mano por mi puhca pero Sanson el rottweiler no dejo que ni siquiera me pudiera parar, fue cuando comense como me lanzaba algunos piquetitos en mis nalgas queriendome dar en mi pucha que aun seguian destilando la lechita tan rica de Shogun y como pude por que ya no sentía las peirnas soporte el peso de este nuevo amante ensima de mi, toda la lechita continuaba callendo en el suelo de la sala y Sanson no dejaba de querer meterme ese rico pedaso de carne en i pucha, mientras yo queria limpiarle la verga a Shogun que vi que se estaba limpiando con su propia lengua, yo queria saber a que sabia el sabor de la leche de ese amante pero Sanson no me dejaba ni mover ya que a cualquier moviemiento el me gruñia y yo como buena perra me deje dominar por mi macho en turno, yo a pesar de la cogida de Shogun seguia caliente y a hora con Sanson encima de mi recibiendo una nueva monta de mi segundo amaente me sentia la mas dichosa de las perras, no supe en esos momentos a que hora me metio su verga Sanson pero comense a sentir el vaiven de la copula de Sanson y su rica verga ya aprisionada en mi pucha, Shogun me había dejado exhausta de verdad y con la pucha llena de leche, sentia su verga hermosa dadome tanto placer, que me comence a relamer los labios.
Y exclame ¡¡¡¡ qué rica verga tienes papito como me dejaras mi pucha que ya esta muy caliente por recibir tu lechita mi amor…..
a pesar de lo cansada que estaba le decia a Sanson anda amor ¡¡¡¡¡ veni y rómpeme otra vez la pucha haceme gozar quiero tu verga dentro de mi, hame tu perra quiero sentir como te vienes en mi interior amor, Que dolor juro por dios que me partió cuando de un solo golpe me quiso meter su boton, me metió la verga con tanta violencia y de un solo golpe que no atine a nada, quise zafarme pero el me pego un par de gruñidos, y se agarraba muy fuerte a mi cintura, que luego de unos 5 minutos, calculo yo, que sanson ya me estaba taladrando muy rico empecé a sentir esa rica electricidad de mi primer orgasmo, y el dolor disminuyo rápidamente, mientras Sanson no dejaba de meter su verga en mi con una fuerza que me impresiono y fue cuando yo empecé a gritarle.
¡¡¡¡¡ haaaaa que rico, uffff me estas dejando mi pucha bien grande amor dame mas verga dame mas, no te detengas…………
Espero y les guste esta parte de mi relato y cuando pueda les cuento como me dejo mi culo Goliat. Hasta pronto