Embarazada pervertida y que no deja el tabaco

Paré en de la esquina, aparcando la moto sobre la acera para dejarla junto a la misma puerta, como solía hacer de costumbre. Salía del gym y era viernes, el día en que varios compañeros de éste y otros conocidos y amigos quedan para jugar un partido de fútbol en el campo que les presta el IES del barrio para ello. Al terminar tienen por costumbre pasarse por el bar de Pedro, que queda tan sólo a un par de manzanas de allí. Suelo pasar por él en esas reuniones para verlos y charlar un rato echándonos unas risas. Sobre todo cuando vienen acompañados de féminas de buen ver. Se trata de un grupo heterogéneo, compuesto por varones de distintas edades de los cuales continuamente entran unos y salen otros, y las parejas de algunos de ellos, salvo un núcleo irreductible formado por siete u ocho asiduos desde hace años, con lo cual de vez en cuando ves alguna tía nueva acompañándolos.

Decidí entrar a saludarlos y pasar un rato con ellos. Nada más entrar en la carpa que cubre la terraza el invierno vino a saludarme una nube de tabaco ciertamente densa para lo que se supone es un espacio abierto en el que se puede fumar. Es lo que más me fastidia de estos lugares, pero es el precio a pagar por estas reuniones que suelen ser bastante divertidas. Pasé ante las mesas luciendo palmito y dejándome ver. Es la recompensa que tiene castigarse en el gimnasio y con la dieta. Resulta realmente reconfortante y te sube la autoestima enormemente ver cómo te siguen y aprecian las miradas de ellas. Saludé y seguí hasta el local propiamente dicho para acercarme a la barra y tras hacer lo propio con Pedro, el conocido que lo regenta, pedirme una cerveza.

-¿Cómo se presenta el finde, Maiquel? –me preguntó después de devolverme el saludo, mientras me servía.

-De pena. Nada a la vista.

-¡Buah! No sé de qué te vale castigarte tanto en el gimnasio, si luego follas menos que los Roper.

-¡Ey! Que follo más en un mes más que tú en un año y con mejores pibas.

-Ya. Y más caras.

-Anda, vete a la mierda.

Rió divertido. Todo era en plan coña.

Reparé en ella por primera vez entonces. Era una morenaza realmente impresionante. Muy guapa. Llevaba el pelo recogido en un moño y sus chispeantes ojos oscuros replicaban la alegría de su sonrisa. Sus tetas, que ya de por sí debían ser grandes y con el embarazo se veían ensalzadas hasta lo delirante, reclamaban tan imperiosamente la atención como una mascletá explotada a las cuatro de la madrugada de un día normal entre semana. Llevaba el escote expresamente más abierto de lo normal para lucirlas sin cortarse un pelo, ataviada con un vestido de fina tela negra, bastante ajustado a pesar de su estado, con algunos botones desabrochados por arriba y otros tantos por abajo. Sus muslos también se veían, hasta la altura que se mostraban, soberbios.

-Joder… cómo está la preñada, ¿no?

-Ya ves.

-¿Quién es?

-Es la chavala de Javi.

-¿De Javi?

Asintió con la cabeza Pedro mientras secaba unos vasos recién lavados con un paño.

-No sabía nada.

-Lleva con ella ya tiempo. Casi un año.

-Coño…

Javi era compañero de gym. Se me hacía extraño no haber sabido antes que andaba saliendo con un pibón semejante.

-¿Es suyo el paquete?

-Sí.

-Te cagas… A estas alturas.

No era tan mayor el chaval. No conocía su edad exacta, pero debía andar por los veintisiete o veintiocho años, seguro no llegaba a los treinta. Ella por su parte, se veía ya bien entrada en ésta, notablemente mayor que él.

-Creo que ha sido buscado.

-No jodas…

-¿Te parece que a esa leona se le puede hacer un bombo sin que ella quiera y o busque?

La verdad era que estaba tremendísima. Su ya bastante abultada barriga –no soy un experto en el tema, pero calculé que debía estar de cinco o seis meses- no le impedía resultar atractiva y excitante. En realidad, incluso podría decirse que aumentaba el morbo que despertaba.

Me sentó como una patada en el vientre verla encenderse un primer cigarrillo –que yo le viera-. Ese detalle puede hacer odiosa a la tía más buena. Javi se inclinó para darle fuego y ella, tras aspirar para encenderlo, se apoyó sobre el respaldo de su silla, sin perder la postura erguida de su torso, y expulsó larga y pausadamente una densa y nube de nicotínico humo. Sentí un acceso de rabia y odio en ese momento.

-Pues es bastante cerda la tía, ¿no? Fumando en su estado…

-Y bebiendo. Ya lleva dos gin-tónics.

No parecía causarle tanta indignación a Pedro.

-¿Y lo ves normal?

-Tío, que tengo un bar. Si me pongo exquisito me quedo sin clientes y a ver de qué como. Ella sabrá lo que hace.

-El problema es que está jodiendo al niño, no sólo a ella.

-Lo va a joder igual. No se puede hacer nada y si le dices algo lo único que puedes conseguir es que se moleste y crear mal rollo encima.

-Ya…

Al cabo de un rato estaba con el grupo en la mesa. En contra de mi voluntad -¿seguro?-, profundamente fascinado con aquella zorra. Esa fascinación que en nosotros ejercen algunas cosas que repudiamos con todas nuestras fuerzas, pero que no podemos dejar de mirar (escuchar, tocar… lo que proceda en cada caso, según la naturaleza del objeto de nuestra atracción). Amor y odio, me quema cuando lo miro, pero no puedo dejar de hacerlo… Supongo que sabréis de lo que hablo, todos hemos experimentado cosas así.

De allí nos fuimos a casa de Miguel, otro de los integrantes del grupo de futboleros de viernes. Algunos dijeron de salir a dar una vuelta, idea que fue secundada por varios. Sugirió aquél pasar antes por su piso para cambiarse y a la gente le pareció bien, pues así aprovechaban las chicas para retocarse y tal. Yo, por supuesto, estuve entre los que se apuntaron, siguiendo a aquella fascinante fémina cual roedor o infante a inefable flautista de Hamelín. Así, tras despedirnos del resto, salimos para allá, dejando yo la moto aparcada junto al bar.

Ya allí, otras personas se unieron al grupo, estás ya desconocidas para mí. Se sirvieron algunas copas de un par de botellas de whisky y ginebra que Miguel tenía en casa, retrasándose la salida entre risas y buen rollo. Al cabo de un rato, una muy densa nube de humo se había hecho dueña del salón de la vivienda, estancia en la que estábamos. Realmente llegué a sentirme agobiado por éste. Observaba a la morenaza. A ella parecía no afectarle. Seguía charlando, riendo y fumando con total naturalidad.

-¿No hay demasiado humo para una embarazada?

Se escucharon risas de algunos de los allí presentes, sin que yo por mi parte acabase de entender cuál era la gracia que encontraban en lo que había preguntado. Ella también encontró divertidas mis palabras.

-A Miryam le encanta el humo del tabaco–me respondió Javi-. Lleva fumando desde que era una lolita.

-Desde los trece años exactamente –apostilló ella con una sonrisa.

-Antes consigues que Satanás se constipe en el Infierno, que ella deje de fumar.

Como para sellar la afirmación de su novio, dio una profunda calada a su cigarrillo y, mirándome a los ojos, exhaló profundamente desde sus pulmones de fumadora empedernida lanzándome, cual dragón que escupe fuego por la boca, una lengua de humo a la cara que rodeó y sumergió ésta y mi cabeza entera en ella. Volvió a sonreír a continuación.

¡Aquella mujer era un demonio! Su gesto me enervó y puso a mil. Lo encontré supersexy y provocador. No obstante, conseguí –creo- que no se hiciera demasiado evidente mi excitación.

-Relájate, cariño. El humo del tabaco es bueno.

Se hicieron algunas rayas sobre la mesita baja que había en el salón. Me sorprendió ver que ella no se apuntaba a esnifar ninguna, pero evité hacer más preguntas. No quería llegar a resultar molesto. Y además las chicas entraban y salían constantemente del aseo entre sus retoques, con lo cual también existía la posibilidad de que se hubiera metido alguna en el aseo u otra habitación con alguien.

Ella le ponía ojitos a otro chico del grupo. Un rubiales de ojos claros muy guaperas, más joven incluso que Javi, como de veintidós o veintitrés primaveras, no más). En la comparación con la edad de ella contextualizo ese “incluso”. No parecía el tipo de hombre en que una mujer de la de ella pudiera fijarse normalmente, pero era evidente que ésta lo hacía. Es decir, para quien se encontrase en situación de observar la escena con claridad. Para aquellas alturas, los procedentes del bar de Pedro, en su mayoría, llevaban ya varias copas encima y se mostraban algo achispados. Javi entre ellos. No se enteraba de nada. Ella por su parte parecía sobria, pero por la mía estaba convencido de que era sólo en apariencia. Su poderosa personalidad sujetaba firme el timón incluso en tales circunstancias, no permitiéndose perder el control ni siquiera bajo los efectos del alcohol.

Javi se fue al poco. Tenía cosas que hacer por la mañana y había decido acompañar al grupo para tomarse la última, pero ante el retraso en salir de casa de Miguel acabó optando por irse a dormir ya. Miryam sin embargo decidió quedarse con nosotros, con notable alegría para los varones que él tampoco pareció notar, o al menos no ubicó en el verdadero contexto en que se ubicaba. También otros fueron saliendo para esperarnos en el pub al que habíamos decidido acercarnos.

Al poco de largarse y siendo ya bastantes personas menos en la casa, Miryan ya se retozaba en el sofá sin tapujos con el rubiales, que le metía la lengua hasta la garganta al tiempo que le sobaba las tetas con ansia a la vista de todos. Sentí un acceso de celos y envidia que amenazaban convertirse en puro odio.

Se tiraron así un rato largo, sin separar sus labios mientras los demás continuaban charlando y metiéndose rayas. Los separaron al cabo de éste y, sin desasirse de su abrazo, recostada sobre el pecho del chaval, alargó ella la mano para tomar el paquete de Marlboro y el mechero de la mesita, momento en el cual su picarona mirada volvió a encontrarse con la mía.

-Te has quedado conmigo, ¿eh? –comentó socarrona al tiempo que encendía otro cigarrillo.

Me sorprendió un tanto su desparpajo, dejándome sin respuesta instantánea. Le agarró entonces él una teta sobre la tela del vestido, mirándome también.

-Está buena, ¿eh? –me preguntó mientras ella expulsaba el humo de sus pulmones.

-Tremendísima –no me quedaron más cojones que admitir, provocando con ello la risa de ellos y la de algunos más de los presentes.

-Gracias, hombre. Me siento halagada.

“Seguro, mala puta” –pensé-. “Como si no lo escucharas continuamente decir”.

-Te ha puesto cachondo verla fumar y que te echara el humo a la cara, ¿eh?

Nuevas risas.

-Sí… bastante.

Se enderezó ella entonces para, inclinándose hacia mí, hacerlo de nuevo.

-¿Te pongo cachondo sólo por fumar o también por hacerlo estando embarazada? –preguntó con una perversa sonrisa.

Debió quedarme una cara de pasmo rayana en el gesto de estupidez, que provocó de nuevo su risa, echándose de nuevo hacia atrás en el sofá para partirse la caja. También los demás rieron.

-Relájate, hombre. Disfruta de la visión de mis tetas y viéndome fumar.

La otra chica que se sentaba a su lado en una silla, se inclinó hacia ella cuando dejó de reír para, tras dar una calada ella misma al su propio cigarrillo, lanzarle el humo a la cara, gesto ante el cual ella respondió aspirando profundamente para inhalar la mayor cantidad de éste posible. Claramente le encantaba provocar.

No acabaron de encontrar aquello divertido otros de los presentes, especialmente las chicas. Quizá hasta ese momento habían tomado la cosa como algún tipo de broma de mal gusto, pensando que más valía la pena seguirla que cortar el rollo. Total, como había entendido Pedro en el bar, nada se podía hacer ni se ganaba con hacerle sentir la indignación que inspiraba. No lo sé, el caso que hubo quien pareció no sentirse cómodo ya con aquello y varias personas más salieron de la casa para dirigirse ya al pub, quedando allí tan sólo seis de los que originalmente estábamos, las dos chicas (Miryam y la otra fumadora perversa) y cuatro varones, además de Miguel y su chica, que andaban por ahí cambiándose y haciendo cosas todavía.

Le echó varias veces más el humo a la cara, reaccionando ella de la misma manera riendo ambas en algunas de éstas. De vez en cuando me miraba mientras daba otra calada y expiraba ella misma. ¡Resultaba arrebatadora cuando lo hacía elevando la mirada hacia el techo, deleitándose en la sensación que el humo dejaba en su garganta al pasar por ella camino del exterior!

-Anda, pregúntame.

-Que te pregunte… ¿qué?

-Por mi vicio, ¿por qué va a ser?. Estás rumiándolo desde hace rato.

La miré pensativo por un momento.

-Está bien: ¿no te importa perjudicar al niño fumando?

-No.

Fue una respuesta directa, sincera. Sin más explicaciones. Buscaba la provocación, disfrutaba en ella como Lucifer entre las llamas del Averno.

-¿Has pensado alguna vez en dejarlo por él?

-Ni por un instante.

¡Aquella mujer me llevaba al límite de la excitación con su perversidad!

-En realidad fumo más ahora que antes. Siempre he fumado mucho, desde los trece años, como te dije, pero mucho más durante mis dos embarazos.

Quedé estupefacto. Y ella lo sabía. Era precisamente el efecto que pretendía. No dejaba de fumar mientras hablábamos, por supuesto. Ni tampoco la otra, que seguía expulsando una y otra vez el humo en dirección a su cara ante el evidente agrado de ella.

-¿Puedo preguntar por qué?

-Claro que puedes.

Hice un gesto quedando en espera.

-¿Por qué?

-Por varios motivos. Por ejemplo, porque ahora tengo que fumar por dos.

-El hijo de puta que lleva dentro se queda la mitad de la nicotina para él.

Provocó el comentario las risas de las dos mujeres además de la del comentarista. También los otros dos rieron. Quizá no tan divertidos, pero en cualquier caso no desagradados.

Había ya bastante alcohol en el organismo de todos los que allí estábamos, ahora también en el mío. Los efectos comenzaban a dejarse notar, el tema a írsenos de las manos –al menos eso hubiera pensado con mi criterio anterior a esa noche-.

-¿Permites que hablen así de tu hijo?

-¡Ey! –protestó el rubiales graciosamente-, que yo no he dicho nada malo del crío. He dicho que su madre es una puta, pero de él nada. Y además no he dicho ninguna mentira. Miryan es el mayor putón que vas a encontrar al oeste de Rumanía.

Ahora sí reímos todos con ganas, incluido yo.

-¿Qué pasa con el este? –entré en la guasa.

-¿Qué se yo? Cualquiera sabe al este del oeste.

Risas.

-Y también es verdad lo de que es un gorrón –añadió ella-. En parte es culpa suya que fume más, por quitarme parte de la nicotina que le meto al cuerpo.

-¡Ja, ja, ja! –reí ya más cómodo y desinhibido en el tema.

-Dicen que fumando durante el embarazo aumentas el riesgo de que tus hijos salgan fumadores también.

-Precisamente es lo que me gustaría. Quiero que mis hijos sean empedernidos fumadores como la zorra de su madre.

El alcohol… ¿Sería capaz de decir esas cosas si no fuera bebida? ¿Realmente lo estaba demasiado? ¿En verdad era el motivo por el cual las decía?… Ya me daba igual. Encontraba todo aquello terriblemente excitante. Creo que no había estado tan excitado en mi vida, y entraba ya en la perversión explayándome en ella.

-Dijiste que habían más motivos. Dime otro.

Entornó un tanto los ojos para mirarme con un brillo provocador.

-¿Te digo el principal? El que más me motiva para seguir fumando estando embarazada y aun aumentar el número de cigarrillos diarios…

-Estoy deseando saberlo.

-¡Para joder al bastardo!

De nuevo consiguió sorprenderme, aunque ya no escandalizarme, ni mucho menos indignarme.

-Me excita saber que al fumar estoy enviando nicotina a su organismo. Ser una mala madre, una auténtica hija de puta… ¡me pone supercachonda!

-Uff…

¿El alcohol?

-¿Tan zorra eres?

Sonrió. Luego dio una nueva calada antes de recostarse sobre el torso del rubiales y exhalar sin dejar de mirarme.

-Te está poniendo cachondo la conversación, ¿eh? –me preguntó él.

-¡Ya ves! –respondí yo superexcitado.

Rieron de nuevo.

-Si lo que quiere es nicotina el cabroncete –entró de nuevo en la conversación la otra chica-, habrá que dársela.

Dando una calada a su cigarrillo, se inclinó acto seguido sobre su amiga para lanzar el humo contra su barriga, riendo ambas muy divertidas la ocurrencia. Llegaron un momento después las risas de ellos.

-¿Te gusta?

Risas.

-¿Cómo se dice? Tienes que aprender a dar las gracias.

Se desabrochó entonces algunos botones centrales de su vestido para abrirlo y mostrar su bombo.

-Vamos, echadle más humo, que lo está deseando.

No se cortaron, poniéndose los cinco a reír mientras lo hacían. También rieron Miguel y su novia un par de veces que salieron al salón. Eran los únicos que conocía de los que quedábamos y muy por encima, de haber coincidido algunas veces con ellos en el bar. Desde luego, ni me habría podido imaginar hasta esa noche que llevaban tanta perversión dentro. Tampoco ellos creo que se hubieran atrevido a mostrármela de no ser, de nuevo, por los cubatas que llevaban en el cuerpo.

-¿Quieres ver que de verdad te va a poner cachondo? –me provocó enigmáticamente el chaval.

-Por supuesto –le respondí si contarme un pelo.

-Despatárrate –casi podría decirse que le ordenó a la diosa preñada, de la forma más directa, ordinaria y soez. Ella por su parte, obedeció sin rechistar ni cortarse un pelo, desabrochando los botones que le quedaban hacia abajo en la falda del vestido para a continuación abrir completamente las piernas con una sonrisa digna de la mayor de las putas de Babilonia. Evidentemente, no llevaba bragas, apareciendo su divino potorro totalmente expuesto a nuestras miradas.

-De todo esto ni una palabra a Javi, ¿eh?

Se llevó él entonces el cigarrillo a los labios para dar una profunda calada. Acto seguido, se inclinó sobre ella para colocar la boquilla contra el orificio de su coño y meterla allí.

-Vamos, pequeño bastardo… disfruta del tabaco.

¡Realmente fue algo increíble, delirante, ver cómo aquella vagina se contraía y dilataba para hacer como que fumaba! No hubiera sabido decir si realmente estaba inhalando el humo por el coño, pero el efecto era como si así fuera, sin dejar ella de sonreír en ningún momento.

Estuve tentado de excusarme para ir al aseo a pajearme como un loco, pero hubiera resultado demasiado evidente que ese era el verdadero motivo para ir allí. Y además seguía ocupado por los anfitriones.

-Oye, nosotros ya casi estamos –informó al cabo de unos minutos Eva, la novia de Miguel, saliendo al salón-. Si tenéis que hacer algo antes de salir, que sea ya.

-Claro –aceptó el chaval. Obviamente, sabían ambos de qué hablaban-. Vamos, que nos hemos distraído con tanta guasa –conminó a la morenaza.

Se levantaron ambos entonces para, cogidos de la mano, dirigirse a unos de los dormitorios. Los siguientes quince minutos los pasamos excitándonos con los suspiros y gemidos que, acompañados del sonido de la cama al crujir y al chocar contra la pared, llegaban hasta nosotros perfectamente audibles.

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Una vez en el pub la cosa cambió un tercio. El rubiales, una vez desahogado su apetito sexual, se distanció un tanto de Miryam para centrarse en sus colegas y el ritmo de idas y venias al WC que mantenían. Al cabo de una media hora se evidenciaba ya bastante enzarpado y con claras muestras de continuar la noche por otros derroteros bien distintos a los que había seguido hasta entonces. Ella por su parte, delataba cierto fastidio en su mirada y actitud, especialmente en el momento en que los chavales comenzaron un acercamiento a unas chicas de su edad que andaban por allí también. Los celos hacían mella en ella ahora, pero se esforzaba en mantenerse tranquila y lo disimulaba bastante bien. Sin embargo, no debía haber quedado ella tan saciada como él tras su revolcón. Emitía claras señales de hembra en celo que busca aparearse y, no estando ya el macho elegido por la labor, su fastidio y frustración se hacían evidentes.

Poco a poco se le fue pasando, volviendo su interés a la conversación conmigo, único de los varones del grupo medianamente sobrio y que, a su vez, emitía señales por su parte en sintonía con aquellas. El instinto de la hembra supo captarlas perfectamente, llegando un momento en que charlábamos en la barra los dos solos ante sendos gin-tónics.

-Ha sido superexcitante lo que ha pasado en casa de Miguel.

Rió ligeramente.

-Te he puesto cachondo, ¿eh?

-¡Ni te imaginas!

Volvió a reír. Su risa resultaba muy agradable y sensual, como todo en ella.

-Me gusta jugar.

-Ya lo he visto.

Ahora sólo sonrió, desviando la mirada hacia abajo y a un lado.

-¿Está Javi al corriente de tus “aficiones”?

-Claro. Es decir… no sabe que le pongo los cuernos. Está al tanto de mis fetiches y perversiones, pero no sabe que me lo monto con otros tíos.

Asentí con la cabeza mientras me llevaba el vaso a los labios.

-Espero que siga siendo así –añadió en un tono más serio.

Me cogió por sorpresa aquello, aunque no hubiera debido. No se salía de los esperable una llamada de atención como aquella, pero después de lo compartido me había ubicado en un nivel al que ella evidenció no haber llegado todavía, en el cual la confianza se da por supuesta.

-No te preocupes. Por mí no sabrá nada.

Me miró ahora con un gesto de gracioso cinismo acusador.

-¡¿Qué?! Nos conocemos sólo del gimnasio. No somos amigos ni nada de eso.

Abrió la boca ella con fingida expresión de sorpresa. No pretendía dar a entender ésta, era sólo parte del juego.

-¿Ah, no? –jugó a mostrar cierta “indignación”. Y si lo fuerais, ¿qué? ¿Me delatarías?

Ahora fui yo el que rió ligeramente.

-No. Creo que tampoco.

Me miró con malicia.

-Chico malo… A un lado la fidelidad debida a un amigo, al otro un par de tetas. ¿Qué pesa más en la balanza?

Reí de nuevo, como quien juega al gato y el ratón intentando no dejarse arrinconar.

-Desde luego, tus tetas deben pesar mucho.

Provocó mi salida su hilaridad, acompañándola yo en sus carcajadas. Dicen que para conquistar a una mujer hay que hacerla reír. Marchaba bien la cosa.

-Sabes manejarte en la esgrima oral.

-No te creas. Me lo has puesto a huevo.

Nuevas risas. Después se hizo uno de esos momentos de silencio, en los cuales la conversación no sabe por dónde continuar.

-¿Por qué lo haces?

Me miró risueña, sin saber muy bien qué contestar.

-¿No cumple Javi en la cama? –bromeé.

-Oh, por favor… -mostró ella cierto divertido fastidio.

-¿Qué?

-Los hombres creéis que todo en la sexualidad femenina gira en torno a vosotros. Incluso cuando os ponemos los cuernos creéis ser los responsables. Lo entendéis como una especie de castigo al macho falto de la hombría necesaria para tener a su mujer satisfecha.

-¿Y no es así?

-No tiene nada que ver. ¿Tú necesitas que tu mujer no cumpla en la cama para tirarte a una tía buena que se te ponga a tiro?

-No –reconocí, pese a no estar en ese momento emparejado. Hablaba conceptualizando, se entendía.

Pues lo mismo ocurre con nosotras. Si aparece un tío que nos ponga lo suficiente y se presenta la ocasión, seréis cornudos por más que os esforcéis en cumplir como machos y tener satisfecha a vuestra chica (* saludos para una comentarista de la página de la cual leí una explicación muy similar. Me acordé inmediatamente al escucharla en boca de Miryam).

-Y eso es lo que ocurre contigo, ¿no?

-Sí –respondió con naturalidad al tiempo que llevaba el vaso de tubo hasta su boca para dar un sorbo.

-Javi está muy bueno, pero Sergio aun lo está más. Es más joven, rubio, tiene los ojos azules… a mí me basta. Y además me aporta cosas distintas en la cama.

La miré intrigado.

– ¿Qué cosas?

-Son distintos. Ni mejor ni peor el uno que el otro en ese sentido. Simplemente distintos. Javi es más dominante, enérgico… eso me pone. Sergio en cambio es más dulce y atento. Eso también me pone.

Debí mostrar cierta sorpresa en mi expresión.

-No te dejes engañar por esas formas de macarrilla de barrio. Es pura fachada. Javi sabe excitar a una mujer y hacerla correrse a través de la fuerza y potencia viril que irradia. Sergio lo consigue mostrándose pendiente de ti, esforzándose por encontrar la forma de satisfacerte más plenamente. Es un verdadero encanto. Seguramente sea debido a su edad. Dicen que los chavales sienten fascinación por las MILFs…

>>¡Odio esa palabra! –estalló graciosamente al apercibirse del gesto en mi cara-. La uso para que entiendas a qué me refiero, pero atrévete a hacerlo tú para definirme ¡y te saco los ojos!

-¡Vale, vale…! –acepté con comicidad.

-En fin, dicen que se sienten fascinados por nosotras y, cuando consiguen ligarse una, se desviven por satisfacerla, pues perciben como todo un reconocimiento a su hombría conseguirlo con una mujer hecha y derecha, no sólo con las crías de su edad.

-Joder, vaya tratado de psicología sexual me has soltado.

Reprendió con una enérgica palmada en mi pecho mi comentario.

-¡Eh, no te pases!

Reí y ella se mostró graciosamente enfurruñada. Luego nos miramos y sonreímos.

-¿Es suyo el paquete? –pregunté dirigiendo la mía a su bombo.

-Creo que sí –respondió con gracia y reímos de nuevo.

Era un sí. El niño era suyo.

-¿Y no le molesta a él que fumes y todo eso?

-No. Al menos, no lo parece. Aunque no creo que sigamos juntos para cuando haya nacido… ¡Ya has visto como soy! –me reprendió de nuevo sin enfado real al ver mi expresión de sorpresa-. ¿Crees que puede durar mucho más sin enterarse? Y además, tampoco le veo a él madera de padre ni de marido. Al menos no por ahora. Aún le queda que vivir, no está maduro para involucrarse en una relación como esa.

-¿Y qué vas a hacer entonces? ¿Criar al niño tú sola?

Se encogió de hombros mostrando indiferencia.

-Ya veremos. Igual lo doy en adopción, o se lo endoso a mis padres… ya lo pensaré.

Volví a mirarla extrañado.

-No has oído hablar de mí, ¿verdad?

Negué con la cabeza.

-Bueno, hay mucha gente que sí. Soy hija de …. ……… …….. ….., el constructor que construyó la Autovía … …………, y también el hotel …. y ……………. Es bastante conocido.

La miré apreciativamente.

-Sí, eso es. Mucho dinero. Tengo ya una hija y la crío sin problemas económicos. Soy la oveja negra de la familia. Mi padre constituyó un fondo invirtiendo en renta fija, y un usufructo sobre éste.

>>Usufructo es el derecho al uso y disfrute de una cosa –me aclaró al notar mi extrañeza ante la palabra-, cuya propiedad pertenece a otra persona. La posesión pertenece al usufructuario, al que no se le puede arrebatar mientras dure el usufructo. También le pertenecen los frutos y rentas que produzca la cosa, puede alquilarla… El dueño puede venderla, pero quien la compre reconoce el derecho del usufructuario, que no desaparece con la venta o donación.

-Entiendo.

-Mi padre lo pensó para arreglarme la vida evitando que pueda dilapidar lo que me deje. El capital del fondo pertenece a mi hija, yo no puedo disponer de él, pero ella tampoco podrá hacerlo hasta que yo muera, y hasta entonces seré usufructuaria. Es decir, las rentas (tres mil euros mensuales) serán mías hasta que fallezca, y tras ello pasarán a mi hija, junto a la plena disposición del capital. De esa forma mi padre me aseguró una pensión suficiente de por vida y la herencia de su nieta.

-Muy inteligente.

-Claro. Por eso se hizo rico. En fin, lo que quería decir es que ya tengo una hija y que también podría asumir sin problemas la crianza de otro hijo incluso sin pareja, pero no sé si me apetece demasiado. Quedarme preñada de Javi y dejar seguir el embarazo fue cosa de morbo, pero no creo que me haga demasiada gracia tener otro crío en casa.

Dio otro sorbo y nuevamente se hizo uno de esos silencios de transición.

-Bebes mucho para tu estado, ¿no?

Sonrió.

-¿Quieres volver a eso?

Yo también lo hice.

-¿Por qué no?

-Está bien. No soy una alcohólica, pero me gusta pillar mis ciegos de vez en cuando.

-Y es evidente que el embarazo tampoco te supone problema para eso.

-En absoluto.

Reímos.

-Hay veces que con pillar el puntillo va bien, pero en otras te apetece pillar una borrachera monumental, de esas en que, si no acabas en el wáter echando la pota.

Risas.

-Y esta noche es una de esas ocasiones.

-Por supuesto.

Más risas.

-¿Y qué opinan tus amantes de eso? –pregunté con malicia-.

-Una embarazada con un ciego como un piano también tiene su morbo –respondió ella con ésta también.

Sonrió enigmática.

-¿Por qué lo preguntas? –continuó desviando de nuevo la mirada a un lado y hacia abajo, sin perder esa sonrisa-. ¿Te dará asco morrearte conmigo cuando haya echado hasta la primera papilla?

Consiguió cogerme por sorpresa otra vez. Debió resultar cómica la expresión en mi cara.

-¡Oh, vamos!… Ambos sabemos que esta noche acabaremos en la cama.

Mayor sorpresa todavía. ¡Aquella mujer era increíble!

-Estás muy segura de ti misma, ¿no?

-Llevas toda la noche mirándome las tetas. Estás a cinco minutos de conversación de echarme los trastos, lo sabes.

-¿Y si no lo hiciera? –quise hacerme un tanto el difícil yo con una sonrisa. Mera pose, formaba parte del flirteo.

-Oh, bueno… entonces te los echaría yo a ti. O mejor, me echaría sobre ti para comerte la boca, y tú no me harías la cobra. También lo sabemos ambos perfectamente.

Risas.

-Creí que te gustaban los jovencitos.

-Me gustan los jovencitos.

-¿Y los tíos de tu edad?

-En absoluto.

Me sorprendió de nuevo. Había esperado otra respuesta.

-¿En qué edad pones el límite?

Se encogió de hombros.

-De vez en cuando me enrollo con alguno alrededor de los treinta, pero lo ideal es que no pasen de los veinticinco.

-Joder… ¿Entonces? Yo ya paso bien los cuarenta.

-Lo tuyo no tiene que ver con la atracción física, también lo sabes. Estás muy bueno y todo eso, pero no eres mi tipo. Para mí eres demasiado pureta.

-Vaya… -protesté y reímos de nuevo, intentando disimular yo que el comentario había tocado fibra sensible.

-No hagas preguntas cuya respuesta te pueda incomodar –se defendió ella con adorable desparpajo-. Yo suelo ser sincera. Sólo miento cuando tengo algo que ganar con ello.

-Ya veo… ¿Y qué es lo que has encontrado en este cuarentón pues para que desees acabar esta noche en la cama con él?

-Ya lo sabes. Me gusta provocar. Me excita hacerlo. Y esta noche me he pasado diez pueblos provocándote. Me he puesto a mil haciéndolo. Ahora mismo tengo el coño tan baboso y encharcado, que casi siento sus paredes deslizar entre ellas al caminar. Alguien tiene que poner solución a eso, y visto que ello no parece entrar en los planes de Sergio esta noche…

-Total, que soy el segundo plato.

-Algo así –reconoció con su irresistible sonrisa.

Debiera haberme sentido ofendido en mi amor propio con aquello, pero no fue así. Aquella mujer era demasiado excitante, demasiado fascinante.

Alargué el brazo para cogerle una teta con la mano. Sin tapujos ya, con esta ladeada para mejor apreciar el tacto de su pezón contra mi palma. Llevaba provocándome con éstos desde que salimos de casa de Miguel. Se había cambiado de ropa allí, poniéndose un vestidito de hilo con falda a media pierna y escotado, blanco y con estampado de flores coloradas. Algo más bien primaveral, pasaría frío con él en la calle, pero salió con un abrigo y ahora estábamos a cubierto y cálidos. Manías de mujeres. Son coquetas. Se lo había prestado Eva, la chica de Miguel. Al estar ésta algo rellenita y tener Miryam esos tetones, entraba bien en él a pesar de su barriga y le favorecía bastante.

Estaba duro como una piedra. Era como si se hubiera colocado un dedal de metal, de esos que se usan para coser, cubriéndolo. De tener punta, casi hubiera podido taladrar mi mano para asomar por el dorso.

-Me he cambiado de vestido por ti –afirmó mirándome con una sonrisa de complicidad.

-¿Sí?…

-Sí. La tela vaquera es más basta, no marca tan perfectamente los pezones. Quería provocarte, que vieras perfectamente cómo los tengo por tu “culpa”.

-¿Por qué no nos dejamos pues de rituales de cortejo y llamamos un taxi que nos lleve a mi casa para que me folles?

¡¡TOMA YAAAA!! ¡Mm-merengue, merengue!

-Me parece un plan de puta madre. Pero antes, otro gin-tónic. Quiero verte bien borracha, como has prometido acabarías hoy.

Rió adorablemente mis palabras.

*****************************************************************

Nos morreamos con vicio y ganas en el ascensor mientras éste nos llevaba hasta su planta, la séptima del edificio. Algo podríamos apasionado hasta lo que podríamos llamar ya directamente cerdo, con nuestras babas escando incontenibles de las bocas para derramarse por las barbillas y resbalar cuello abajo. Yo aprovechaba para sobarle con avaricia sus enormes tetas, llegando a liberar una de ellas de la prisión de su escote para devorarla como un león a punto de perecer de hambre pueda devorar una gacela. Ella se limitó a gemir de placer. Ni siquiera nos preocupamos por vigilar cuándo llegábamos al piso de destino y se abría la puerta. De haber habido alguien allí, nos hubiera pillado de lleno. Claro, que tampoco era muy probable que así sucediera a las 2:30 de la mañana.

Le sobé el culo y dedeé después levantándole la falda mientras abría la puerta, agarrándole las tetas a continuación abrazándola por la espalda. Me importaba una mierda el riesgo de que a alguien se le ocurriera asomarse a la mirilla. Ella simplemente reía.

Una vez accedimos a la vivienda y tras cerrar la puerta, nos dirigimos directamente al dormitorio entre ronroneos amorosos del tipo, llegando allá ya con las dos tetas fuera del vestido ella. Ya allí, se separó un momento para dejar el bolso y que yo pudiera hacer lo propio con su abrigo y resto de cosas que llevaba en mi brazo. Fue entonces cuando descubrí la foto en la mesita de noche, en la cual aparecían ambos posando abrazados y muy acaramelados. Me dio cierto bajón en ese momento, apercibiéndose ella perfectamente de la situación.

-¿Te corta la foto?

-Algo… -reconocí. Aunque no fuera un amigo propiamente dicho, cierta empatía masculina me llevaba a sentirme incómodo.

-¿Prefieres que la quitemos?

-Quizá estaría mejor.

-Pues te vas a quedar con las ganas –me sorprendió de nuevo.

Sonrió con un brillo diabólico en los ojos.

-Soy una chica mala, cariño. El morbo mueve mi alma.

¡Uff…! ¡¡Cómo me ponía aquella zorra del demonio!! Era pura provocación.

La derribé sobre la cama de un empujón. Nada suave. En realidad, algo bastante violento, sobre todo en su estado, suficiente para ser denunciado hoy día por violencia de género si hubiera sido su deseo hacerlo. Ella respondió con un grito divertido mientras caía de espaldas sobre aquélla.

Bajándome los pantalones ya con cierta urgencia, la penetré de una sola embestida, sin ningún tipo de flotituras ni preámbulos. Ella gimió de puro gusto. Era como había asegurado en el pub: estaba encharcada. Ya en el ascensor, al dedearla, había tenido oportunidad de comprobarlo, pero era ahora, cuando mi polla, mucho más gruesa que cualquier dedo, era la que invadía su gruta de placer y no aquél, cuando me apercibía de la real magnitud de su marea íntima.

El rabo entraba y salía de allí sin apenas rozar, más completamente rubricado que el eje del rotor de un helicóptero. La embestía con furia y ganas, explayándome en la contemplación de su expresión de éxtasis total y la de sus tetones agitándose violentamente al ritmo de aquéllas. También su barriga se movía, claro. Más de lo que debe resultar aconsejable para una embarazada con toda seguridad, pero ella no emitía queja ni petición de prudencia alguna al respecto.

En un momento dado me pidió que parase. Pensé que sería para pedirme que fuera más suave, pero no.

-Cambiemos de postura. Tienes que metérmela por el culo ahora. La tienes más pequeña que Sergio y Javi, y además estoy encharcada. Apenas la siento.

>>Tranquilo, no te lo tomes muy a pecho –quiso consolarme al apercibirse de mi expresión-. No tienes un rabo pequeño. Está bastante bien, pero es que el de Javi es enorme, y el de Sergio no le queda muy atrás tampoco. Tengo el coño habituado a esos bates de béisbol. Cualquier cosa que no sea superdotación no me llena, y menos con este charco que tengo dentro.

Asentí comprensivo, levantándome para permitir que ella se colocara en posición. Aprovechó para hacerlo mirando hacia la cabecera (antes había estado transversal a ésta), permitiéndome así arrodillarme tras ella sobre la cama y estar más cómo que antes, inclinado sobre su cuerpo desde fuera. También se colocó el almohadón de bajo el vientre.

-Vamos… de un solo golpe. ¡Reviéntame el culo! Quiero que me lo dejes como un bebedero de patos, dolorido para una semana.

¡Me sacaba de quicio! Pura enervación. De un único empellón, le di lo que pedía metiéndosela hasta el fondo. Ella respondió con un alarido de dolor que seguro debió despertar a los vecinos, pero no pidió piedad. Al contrario, siguió incitándome y provocándome para que le diera más duro.

-¡¡¡MÁS!!!… ¡¡¡MÁS!!!… ¡¡¡MÁS!!!…

Estaba a punto de perder definitivamente el control. ¿Qué coño era lo que quería? ¿Realmente no tenía límite?

-¡Dame más fuerte, cabrón! ¿Es que no puedes más? Tú no eres un hombre, eres una mierda. ¡¡MARICÓN!!

Le daba cada vez más fuerte, provocando que de vez en cuando su cabeza se estampase contra la cabecera de mimbre, pero seguía sin ser suficiente para ella. Verdaderamente tenía miedo de llegar a provocarle un aborto de seguir arreciando en mis acometidas. En una de éstas, sus brazos vinieron a fallar haciéndole perder el control, y cayó de bruces dando con su cara en la cabecera y provocando que cayéramos sobre su vientre colocado sobre la almohada, soportando éste el peso de los dos.

-¡¿Estás bien?! –me alarmé.

-¡Calla y sigue! –me cortó haciendo fuerza con sus brazos hacia arriba para forzarme a recuperar la posición perdida con la caída.

-¡Vamos, vamos…!

¡¿Estaba loca?! ¿Era una demente con quien había ido a dar?

-¡¡Vamos!! –volvió a apremiarme.

No es tu hijo –intuía perfectamente mis dudas y temores-. No te importa lo que pueda ocurrirle.

No era solo eso. ¿Qué había de ella? Se supone que una mujer embarazada resulta muy vulnerable. También podría dañarla a ella, incluso matarla, ¿no?

-¡Vamos!

¡Definitivamente decidí mandarlo todo a la mierda! Que fuera lo que Dios quisiera.

Comencé a embestirla con empellones realmente brutales, mucho más violento que lo que había estado haciendo hasta ese momento. Se supone que una mujer en su estado sabe hasta dónde puede llegar. Quizá las creemos erróneamente más frágiles de lo que realmente resultan. Quise agarrarme a eso.

-¡¡¡SÍ!!!… ¡¡¡SÍ!!!… ¡¡¡ASÍ!!! ¡¡Sácame al bastardo por la boca!!

Ya era pura ira y rabia lo que me provocaba. Realmente la embestía con toda la fuerza de que era capaz y el deseo perverso de provocarle un aborto espontáneo.

-¡¡¡ASÍ!!!… ¡¡¡ASÍ!!!… ¡¡¡MÁS!!!… ¡¡¡MÁS!!!… Ya te he dicho que no sé qué hacer con este mierda que llevo en la barriga. ¡¡Dame con todas tus fuerzas!! Me importa una mierda perderlo.

Fue fantástico. Nunca en mi vida me había corrido con tantas ganas. Aquella zorra me proporcionó el mayor y más apoteósico orgasmo de que hubiera conocido. Después entendí que mis reflexiones debían resultar acertadas. No son tan vulnerables las preñadas como creemos. Ella lo sabía y jugaba con eso. Me provocaba insultándome y sacaba de quicio sabiendo que la sangre no llegaría al río. Era así. ¿No?…

-No has parado en toda la noche –observé, que no recriminé, cuando alargó la mano para tomar paquete y mechero y, recostada sobre mi pecho en el lecho, llevarse otro Marlboro a los labios. ¿Cuántos cigarros de has fumado?

-No sé –respondió sonriente-… el paquete que llevaba estaba casi entero. Lo que le quedase, lo que falta de éste y los que me han dado.

Reí entre dientes.

-Qué vicio.

Apoyó su cara sobre mi torso, mirando hacia los pies de la cama.

-¿Te molesta el humo?

-Sí.

No había necesidad de mentir para no molestar. Ya habíamos superado ese nivel. Supe que sonrió sin necesidad de verla.

-¿Por qué?

-No soy fumador.

-¿Nunca lo has sido?

-No.

Se irguió un tanto apoyándose con un codo sobre mi pecho. Tras dar una profunda calada, me lanzó largamente el humo contra la cara. ¡La adoraba cuando hacía eso! Conseguía hacerme hervir la sangre.

Rió divertida, acercando su mano a mi rostro para llevar el cigarrillo a mis labios.

-Vamos –me incitó al ver que no accedía a la invitación-. Lo estás deseando.

-En absoluto.

Nueva calada. Nuevamente el humo lanzado contra mi cara.

-El tabaco es bueno. Fumar es algo maravilloso. Lo adoro… Pronto tú también serás fumador empedernido.

-¿Por qué piensas esa chorrada? Soy un chico deportista. Odio el tabaco.

Rió deliciosamente.

-Lo odiabas –respondió acercándome de nuevo el cigarrillo a los labios-. Te fascino… te he cautivado total y absolutamente.

Sonrisa.

-No sólo me gusta fumar. También me excita y pone muy cachonda atraer a la gente al tabaco y hacerla caer en sus garras.

Humo contra mi cara. La boquilla del cigarrillo apoyada en mis labios.

-Te fascina verme fumar. No has visto nada más sexy, sensual… tan turbador en tu vida.

Sonrisa.

-Vamos… ¡fuma!

Entreabrí la boca para aceptar la invitación. Recordaba el humo deslizándose por mi garganta con una sensación desagradable, de mis tiempos en la edad del pavo, cuando todo se prueba y experimenta. No me gustó entonces. Había pasado mucho tiempo. Fue muy distinto. Me encantó. Una experiencia sensorial extraordinariamente placentera. Exhalé deleitándome en la sensación producida por el tabaco combustionado al salir de mi organismo.

Su risa era equiparable a la de una diosa. Pura música del agua cantarina del arrollo al discurrir por el bosque.

Acercó de nuevo el cigarrillo a mis labios. Sonrisa, brillo de triunfo en sus ojos…

-Bienvenido al mundo del vicio.

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A pesar de lo que pueda parecer, ésta es una historia real. Realmente no fui yo el protagonista de ella, sino tan sólo uno de los testigos, pero me excitó tantísimo y la he revivido en mi imaginación en primera persona tantas veces, que casi es como si así hubiera ocurrido, y así, como vive en mi mente, he decido compartirla. Está algo novelada ciertamente, como no puede ser de otra manera. Yo no asistí a todas las escenas ni estuve presente en todas las conversaciones (en la de dormitorio por ejemplo no estuve presente), e incluso aquellas en que sí estuve no fue de principio a fin (alguna vez me ausenté momentáneamente para esnifar ir al aseo o similar) y me distraje de ellas por momentos (para esnifar una raya, interactuar con otros asistentes…). He tenido por ello que tirar de creatividad pues para completarlas, pero en todo caso ha sido respetando lo más fielmente posible lo que el auténtico protagonista me contó, que no incluyó palabra por palabra todas sus conversaciones, claro está.

Esta historia me excitó muchísimo, llevándome al descubrimiento del denominado en inglés smoking fetish y la fascinación morbosa por las embarazadas putorras. Posiblemente continúe narración, pero las siguientes entregas ya serán relatos de fantasía.

Un saludo.

Estrenando el ojete de mi novia

Somos Javi y Elena, nuestros cuerpos son delgados y ambos tenemos el pelo moreno, estamos de buen ver, mi esposa utiliza una talla 85 de pecho y tiene un culo precioso, llevamos muchos años juntos y nos gusta contar nuestras experiencias, esta se produjo hace más de doce años.

Era sábado, por la tarde acudimos a la boda de unos amigos, yo vestía traje negro y camisa verde, Elena que por entonces era mi novia, llevaba un vestido rojo de volantes y zapatos con tacones, estaba preciosa la verdad.

Era ya de noche cuando la discoteca de la boda cerró, la mayoría de los invitados seguimos con la celebración por los bares de la zona de fiesta acabando en otra discoteca.

A las 6 de la mañana nos desalojaron del local, nosotros fuimos hacia casa de los padres de mi novia, Elena caminaba descalza, yo llevaba sus zapatos en una mano y con la otra mano le agarraba de la cintura.

El camino se nos hizo eterno pero por fin llegamos, abrimos la puerta y entramos en el portal, nos sentamos en las escaleras de la entreplanta, allí comenzamos a besarnos, la mano de Elena empezó a rozar mi pene por encima del pantalón, mientras la mía intentaba hacerse un hueco entre sus piernas.

La situación se calentaba por momentos, Elena ya sentía mis dedos dentro de su coño, movió su cuerpo para estar más cómoda y abrió un poco más sus piernas.

Con mi otra mano deslicé los tirantes del vestido y le baje un poco el sujetador, sus tetas salieron a la luz, le empecé a chupar los pezones, mi lengua recorría sus pequeñas tetas.

Ella echaba la cabeza para atrás, las manos apoyadas en el suelo evitaban que su cuerpo cayera, sus piernas ya estaban abiertas del todo, mis dedos no dejaban de masturbarla lentamente y su teta era engullida por mi boca.

– Espera- dijo suavemente.

Se levantó del rellano, bajo un escalón y se puso de pie delante de mí.

Con mis manos levanté su vestido, mi lengua empezó a saborear sus fluidos por encima de su tanga.

Ella sujetó su vestido a la altura de la cintura, mis dedos empezaron a penetrarla lentamente, mi lengua seguía trabajando, la intensidad de los movimientos aumentaban poco a poco.

Agarré con mis dientes su tanga negro, tiré con fuerza y se lo deslicé un poco, con mis manos se lo bajé hasta los pies, ella me ayudó a quitárselo del todo levantando las piernas, lo lancé y quedó tirado en el suelo a un lado del rellano.

Tenía mi lengua metida en el agujero de su chocho, mi saliva se mezclaba con sus líquidos vaginales, ella me agarraba del pelo, me apretaba fuertemente contra sí, sus gemidos eran suaves.

– No pares, sigue, quiero que me folles- decía ella mirando al techo.

Elena estaba tan cachonda que pude meter el tercer dedo en su coño, mi ritmo era fuerte y rápido, ella me ayudaba frotándose el clítoris con intensidad.

Con el dedo índice de mi otra mano inicie las caricias alrededor de su ano, de vez en cuando se lo introducía un poco, hasta donde podía, al principio casi nada, pero la insistencia tuvo su premio, por fin conseguí metérselo hasta el fondo.

Ella se quejó, sin duda le dolía, era la primera vez, su culo era virgen, nunca había sido penetrado por nada, y aunque intenté tener mucho cuidado, sus gemidos dejaron paso a gritos de dolor.

No sé por qué, pero me puse más cachondo todavía, mis manos se follaban a Elena como si no hubiera un mañana, sus fluidos empaparon mi mano y su cuerpo empezaba a estremecerse.

– Me corro, joder, dale, dale, me corro- decía con su voz entrecortada

– Sigue, sigue no pares ahora, eso es – seguía exclamando Elena

No aguantó ni un minuto, había llegado al orgasmo, saque mis dedos totalmente empapados, se los acerqué a la boca, Elena los chupó uno a uno, después los introdujo en mi boca y yo hice lo mismo.

Ahora era mi turno, ella puso sus rodillas en el suelo, me desabrochó el botón y la cremallera del pantalón, mis pantalones cayeron al suelo, me saco la polla del calzoncillo y se la metió en su boca.

Se la comía casi entera, una y otra vez, yo estaba gozando, de repente sonó un portazo y unos pasos caminando por las escaleras, nos asustamos, yo me subí los pantalones y me abrochaba la cremallera como podía mientras bajaba las escaleras corriendo, mi novia, que descendía por delante de mí, se había guardado las tetas y se colocaba los tirantes en sus hombros, salimos del portal y nos escondimos entre los coches, jadeábamos sin parar por la carrera.

Vimos salir a la vecina del primero, tras un par de minutos, volvimos a entrar al portal, nuestro corazón latía intensamente todavía por el susto.

Mientras yo llamaba al ascensor, Elena subió a las escaleras a recoger su tanga, que con las prisas se lo había dejado en el rellano, seguro que la vecina lo había visto.

Nos metimos en el ascensor, pulsamos el número tres, las puertas se cerraron y el ascensor empezó a subir, yo tenía los calzoncillos subidos a medias y el pantalón sujeto solo por la cremallera, así que me la bajé, mi polla no estaba tiesa, el susto me había disminuido la erección, pero ahí estaba Elena, me miro, se rió de la situación, cogió mi pene con la mano, me dio el tanga que tenía en la otra mano y se puso de cuclillas, su lengua empezó a lamer la punta de mi cola.

No tardé nada en empalmarme de nuevo, ella seguía lamiendo mi pene, mientras que con la otra mano apretaba con suavidad mis huevos, las puertas del ascensor se abrieron… para mi sorpresa, Elena extendió su brazo y apretó el botón del 1, las puertas se cerraron y descendimos.

Ella seguía, se metió mi polla en la boca, empezó a mamarla, que bien lo hacía, yo estaba excitadísimo, entre el trabajo que me estaba haciendo y el miedo a que alguien nos pillara cuando se abrían las puertas, la adrenalina estaba por las nubes.

Llegamos al 1 y esta vez fui yo quien pulso el 4, ella estaba centrada en su mamada, metía y sacaba mi polla de su boca, mientras con su mano me acariciaba desde los huevos hasta mi culo.

Se notaba que ella estaba igual de cachonda que yo, seguía con su mamada, el ascensor había llegado a su destino, Elena presiono el número 3 mientras que mi polla seguía metida en su boca.

Llegamos al tercero, llevaba los zapatos de ella en una mano y en la otra su tanga negro, caminamos hasta la puerta, allí me quite mis zapatos para no hacer ruido al entrar, Elena los cogió, abrió la puerta con mucho sigilo, nos metimos dentro y cerró con mucho cuidado para no hacer ruido.

Avanzamos por el largo pasillo, sus padres dormían en la primera habitación, nosotros teníamos que llegar a la del fondo, esa era la de mi novia.

Sin hacer ruido entramos por fin a la habitación, dimos la luz y nos encerramos, dejamos los zapatos en el suelo, Elena se subió a la cama, ella estaba apoyada en sus manos y sus rodillas, se había subido el vestido y dejaba ver su coño y su culo desnudo.

Entendí la invitación, me desnudé, acerqué mi polla a su coño todavía húmedo y empecé a frotar la punta desde su chocho hasta su culo, tras varias pasadas, penetre su vagina, inicie un mete-saca lento, para poco a poco ir subiendo las revoluciones.

Al cabo del rato, con mi polla totalmente empapada, se la saqué, puse la punta contra su ano y presione suavemente.

Mi pene rebotaba una y otra vez, no podía atravesarla, Elena volteó su cabeza hacia atrás para verme, volvió a mirar hacia la pared, con su mano derecha agarró su culo y lo estiro abriéndolo un poco, yo hice lo mismo con mi mano, y volví a probar.

Presioné lentamente varias veces, por fin pude introducirle la punta, Elena dio un pequeño grito de dolor, con delicadeza fui poco a poco empujando, cada vez la tenía más adentro, era la primera vez para los dos, su culo era virgen y yo nunca la había metido por ese agujero.

Conseguí metérsela del todo, nos quedamos varios segundos sin movernos, una sensación grandiosa recorría mi cuerpo, que gustazo, yo no dejaba de mirar como su culo había engullido totalmente mi cola.

Inicie con pequeños movimientos, sentía la presión en mi pene, la excitación iba a mayores, me lleve a la boca el tanga que tenía en la mano y lo mordí, puse mis manos en su cintura y la agarre con fuerza, las penetraciones eran cada vez más fuertes.

Al cabo de un rato, subí mis manos y cogí a Elena por los hombros, ya me la estaba follando por el culo a todo trapo, mis huevos estaban a punto de estallar, cinco seis, siete, no sé cuántas embestidas me dio para darle antes de notar como los chorros de semen salían y se alojaban dentro de su culo, la impresión de gozo fue extrema.

Todavía le di algunas sacudidas más antes de sacar mi polla, me levanté a coger unos pañuelos de la mesilla, con uno limpie el esperma que salía de su culo y con otro limpie mi chorra, Elena se giró, levanto su cuerpo, con su lengua me dio unos lengüetazos en la punta del pene y me beso tiernamente.

Fue una experiencia brutal, increíble, el que lo ha probado lo sabe, y el que no… no sabe lo que se pierde.

Me follo a la asistenta social de mi madre

Cuando sonó el timbre no me imaginaba que pudiera ser la asistenta que venía a ayudar a mi madre en las tareas domésticas.
Además cuando abrí la puerta, me pareció una bendita casualidad. Nos conocíamos del colegio de los niños. Nunca habíamos tenido una conversación “insinuanente”, pero sí que habíamos mantenido la mirada con un cierto brillo en los ojos. Ella estaba casada y no quería meterme en complicaciones añadidas.

Era alta, tirando a delgada, muy atractiva, sensual, con unas piernas largas y muy proporcionada .Me gustaba.

-Hombre, que casualidad ! No te han avisado que ésta semana mi madre está fuera ?… La pregunté mientras entraba en casa y la saludaba con dos besos mientras cerraba la puerta por inercia.

– No! vaya faena, hay una persona menos en la oficina y están liados… Bueno, no pasa nada, así tengo dos horas para mí y además tengo un tirón en el cuello que me molesta y puedo descansar. Se mantuvo en silencio y cambiando el tono de voz me preguntó. – bueno, antes de irme, ¿puedes darme un vaso de algo fresco? He venido rápido y tengo calor! me dijo mientras se pasaba la mano por el cuello y el hombro dolorido.

-Ven! la dije cogiéndola ligeramente por la cintura, mientras íbamos a la cocina. Estaba claro que conocía la casa por su trabajo porque cogió un vaso del armario y se sirvió agua.

-No prefieres una cerveza bien fría? y con un cierto desparpajo le solté… -si tienes dos horas libres, aprovéchalas y hasta te puedo dar un masaje para aliviarte tu dolor de cuello!!! Y sin dejar que contestara empezé a hablar del colegio, de las actividades de nuestros hijos, etc mientras abría la nevera y la daba una cerveza.
-Vaso ó botella? la pregunte mirando a sus ojos… y tras un silencio meditado y manteniendo la mirada me dijo: -prefiero botella, gracias!
Estuvimos hablando unos minutos, yo apoyado en el fregadero y ella enfrente, en la encimera y cada vez que bebía me miraba fijamente con un toque morboso. Y , de repente, sin darle más importancia me suelta: – Y que pasa con ese masaje que me has prometido?
-Ahora mismo!! Pensaba que no podrías… le decía mientras iba al baño a buscar un aceite corporal que tenía de “otros masajes”.

La cogí de la cintura, la giré para que me diera la espalda y que apoyara sus manos en la encimera. tenía claro que debía actuar de una manera normal, educada y dejado bien claro que las riendas , desde ese momento, las iba a llevar yo… ó eso creía.

Empecé a calentarle la zona “afectada” y como no podía bajar mucho por la chaquetilla de su ropa de trabajo la pedí que se soltara un botón para ampliar la zona de masaje. Cuando consideré que ya era el momento la dije que era la hora del aceite… mientras con una mano en su ombligo y otra en su cuello la hacia sacar un poco más su culo. En ese momento, nuestros cuerpos se juntaron y tuvo que notar mi erección.

– Uff, qué frio ! dijo cuando tire un buen chorro de aceite por su cuello sin preocuparme mucho de que se escurriera por su espalda… empecé a masajear la parte izquierda de su espalda con una mano durante unos minutos y ella se contorneaba siguiendo el movimiento de mis manos y rozándome a sabiendas.
Seguí con las dos manos por la zona alta de su espalda. Era suave y no sólo por el aceite, se notaba fibrosa y con un pasado deportivo.

En un momento determinado y mientras seguíamos hablando de su dolor y bromeando sobre la la espalda de las mujeres… la pedí perdón para soltarla otro botón,estuve segundos tocando la zona que separaba sus pechos… no muy grandes, pero duros.

-Me dijo: -si me echas más aceite me va ha llegar al pantalón! entre quejosa y picante.

_ O apoyas la cabeza en la encimera ó tendremos que buscar un sitio más plano !!! … la contesté.

Creo que ya no aguantó más, se dio la vuelta y a unos centímetros de mi boca me dijó: -Tú que prefieres?.

Más que besarnos, nos comimos la boca. Ella tenía mi culo agarrado con sus manos y me atraía hacia sí y yo seguía con mis manos en su cuello y la masajeaba suavemente. Trataba de sacarme la camiseta para llegar acariciar mi espalda y mis manos ahora apretaban fuertemente sus muslos de arriba abajo, por delante y por detrás, hasta apretar sus glúteos.Pura lujuria.

Con decisión, la dí la vuelta y mientras seguíamos besando, desabroché por completo su chaquetilla y metí mis manos por debajo del top elástico que llevaba en lugar de sujetador.Se notaba que estada disfrutando y con su culo trataba de encajarse en mí.

-Tenemos que seguir con el masaje! Dije y la cogí de la mano y la llevé a mi cuarto.Ella me pidió que esperara un momento se fue por el pasillo y volvió con una toalla. -Para no manchar tu cama! dijo con una carga de lujuria y responsabilidad en su trabajo.

Nos besamos nuevamente mientras la quitaba la chaqueta y el top.La tumbé en la cama boca abajo y la pedí que se relajara.
Ahora sí que puse un buen chorro de aceite en su espalda y la dí un masaje “profesional” mientras de vez en cuando la pasaba la lengua por la espalda.Ella se arqueaba y soplaba como respuesta a mis caricias.

Sin dar más importancia, la pedí que me ayudara a quitarla el pantalón, levanto la pelvis, levantó los pies y los pantalones volaron cerca del armario. Llevaba un tanguita precioso que no me molestaba por ahora

Allí estaba … deseosa … entregada.La dije que se dejara hacer, que se relajara y que no iba a pasar nada que ella no quisiera… pero que el “profesional” era yo. Empecé desde los tobillos, con presión y por toda sus piernas, una a una, mientras que con la otra mano también acariciaba su espalda.

En un momento, me puse de rodillas entre sus piernas y separándolas un poco, acariciaba la parte interna de sus muslos.Ella subía un poco su culo pero yo seguía calentándola y acariciando cada vez más cerca de su sexo.

Separé aún más sus muslos y eche un buen chorro de aceite al final de su espalda y volví al masaje para hacer que deseara que la tocara.Ahora sí que me dediqué a sus glúteos, apretándolos con fuerza y tirando con cada movimiento de la tira de su tanga que se clavaba en su sexo y la excitaba cada vez más.

La pasé la lengua por el centro de su espalda, desde el culo hasta el cuello y al llegar arriba la pregunté si estaba bien y sólo asintió con la cabeza.

Volví a la zona alta de sus muslos y sus glúteos, fuerte, suave y con los dedos gordos iba marcando el camino hacia su vagina, pero sin prisa…cada vez más cerca… primero con los dos dedos a la vez y ahora con movimientos alternos… tocando sus labios mayores y notando su humedad. Ella soplaba y respiraba y acompañaba mis movimientos con los de su pelvis hasta que por fin mis pulgares entraban y salían de su sexo…húmedo, cálido.Yo estaba disfrutando notando su placer.
Cuando noté que sus jadeos se aceleraban, comencé a pasar mis pulgares a lo largo de su vagina, separando sus labios y llegando muy poco a poco a su clítoris y la zona perianal y así estuve un buen rato, subiendo y bajando, ya no hacia falta aceite porque estaba tan mojada que era suficiente con su humedad.

Adrede volví a acariciar sus glúteos y ella me cogió las manos y me las llevó a su sexo, quería más y la dije que iba a hacer que se corriera, que iba tener el orgasmo más fuerte y más largo de su vida pero que sería cuando yo quisiera…La di la vuelta y sin quitarla el tanga acaricie con fuerza todas las ramificaciones nerviosas de su clítoris, la zona interna de sus muslos. Ella movía la cabeza de un lado a otro y ya no respiraba …jadeaba.

Me dedique un momento a masajear sus pechos…tenía los pezones erguidos. Ahora si que la quité el tanga, levantando sus piernas y apoyándolas a ambos lados de mi cabeza.Las acaricié un momento y la dije… ahora te puedes correr!
Besé sus pechos, lamí sus pezones y bajé con mi lengua suavemente hasta su vagina…notaba su respiración y eso me guiaba…la cogí por los glúteos y la levanté hacia mí hasta que tuve su sexo en mi boca… chupaba…mordía su clítoris y metía y sacaba la lengua de su vagina todo lo profundo que podía… no pudo más… me agarró de la cabeza apretando contra su sexo y se contorsionaba… mientras repetía… me corro, me corro, me estoy corriendo… jodeeer … sigue, sigue…

Estuvo así unos segundos, me seguía apretando contra su sexo y cada vez que yo movía la lengua, ella tenía un espasmo…al final la deje caer a la cama, abrió los ojos, alzó los brazos y me pidió un beso.Estuvimos unos minutos abrazados , en silencio, mientras ella recuperaba la respiración…
-Te tienes que ir! la tuve que decir para que volviera a la realidad.

Buscó su ropa y mientras se vestía me comentaba que estaba sudada y que olía a mí.

La acompañé a la puerta y antes de abrir nos besamos y muy suave junto a su oído la dije… -cuando llegues a casa dúchate … pero siempre vas a oler a mí!

Antes de cerrar la puerta, la recordé que tenía que volver pasado mañana y que quedaban “muchos trabajos pendientes”.

Si me pedís que os siga contando lo haré… un beso y buenas noches

Se la chupo a tres compañeros de clase

Hola babys, como ya saben me llamo Keyla, para los que quieran saber mas de mi les dejo mi TWITTER: @LaSobrinaHot ahí pueden seguirme, soy una chica no muy alta mido 1.60 metros de estatura, tengo unas bubis promedio (34B) ni muy grandes ni muy pequeñas, pero eso si, tengo una colita muy muy rica, paradita y anchita, eso es lo que siempre me han dicho.

Hoy les contare una pequeña experiencia que tuve con unos chicos de la prepa en donde iba, y digo pequeña porque fue muy rápida, ya que fue en la hora de receso, fue un día lunes, yo como toda la semana (lunes a jueves) llevo uniforme, calceta larga arriba de la rodilla color blanca, falda color azul marino y camisa de botones color blanca y debajo un brasier rosita y un cachetero del mismo color, la falda era un poco larga pero yo siempre me la doblaba de la parte de la cintura pues para que esta se hiciera mas chica…

Estábamos una clase antes de salir al receso, yo como siempre me gusta sentarme adelante, pues me gusta de vez en cuando mostrar mis calzoncitos o mis piernas a los profesores jejeje…el profe salió del salón a contestar una llamada, atrás de mi estaban tres compañeros de mi salón (Antonio, Gustavo y Roberto), ellos saben perfectamente la clase de putita que soy, Gustavo se me acercó por atrás y me dijo al oído.

*Gustavo: Que onda Key, hay que divertirnos ahorita en el receso, o te vas a rajar…

*Yo: ora! No! Estás loco jejeje…

*Gustavo: Anda di que si, mira que Antonio y Robert están ansiosos, ¿Nos vas a dejar así?

* Yo: Haber Gus, neta no puedo we, ando en mis días y así no se puede ya sabes…

*Gustavo: No que va, ni hablar chula, ni modos, quedaremos con las ganas jejeje…

En eso Gus se quito y se fue a donde están los demás, yo la verdad si andaba en mis días, no lo había dicho para evadirlos o cosa por el estilo, el profe entro al salón de clases y nos dejo salir 10 minutos antes al receso, yo iba para el baño cuando de nuevo me vuelve a alcanzar Gus…

*Gustavo: Key! Key! Espérame…

*Yo: Que pasó Gus, voy al baño…

*Gustavo: Hable de nuevo con aquellos y están tercos que quieren, me dijeron que si te animas a hacernos un oral a los tres en el baño de hombres…

*Yo: No mames Gus, como les voy a estar chupando aquí en la escuela, están locos, quítate voy al baño…

Yo me metí al baño de mujeres, y en mi cabeza iba revoloteando esa propuesta que me había echo Gus, para ser sincera me calentó un poco la idea de mamarles la polla en el baño de hombres, así que me decidí a que si me volvían a proponer lo mismo aceptaría, Salí del baño, yo creí que iban a estará fuera esperándome pero no fue así, me seguí caminando cuando escucho un grito…

*Keylaaa!!!…

Yo voltee y ahí estaban de nuevo esos cabrones, fui a donde estaban ellos…

*Yo: Que onda chamacos, ¿Quién me hablo?

*Roberto: Pues nosotros chiquita, quien mas jajaja…

*Antonio: Entonces que pues Keyla, con lo que te dijo Gus…

*Yo: ¿Enserio quiere aquí en al baño?…

*Gustavo: Pues si, pero te haces del rogar…

*Yo: No we, no me hago del rogar, pero pues ando en mis días…

*Antonio: Key pues solo nos haces oral y ya, ¿Cuál es el pedo?…

*Yo: mmmm… Ok va! Pero solo oral sale, nada de querer metérmela, Antonio metete con Gus, Robert aquí quédate echándome aguas, cuando yo me meta te metes y cierras la puerta…

*Roberto: Eso mamita, si te gusta no se que le haces de pedo jajaja…

Como fue, Robert se quedo afuera echándome aguas de que no me fueran a ver cuando entrara al baño, entre con Gus y Antonio, ya adentro enseguida se metió Robert, ya estando los cuatro adentro Antonio se quito su suéter y lo puse en el piso para yo poder ponerme de rodillas en el…

*Gustavo: Ahora si perrita, nos la vas a mamar a los tres… te vas a llenar de leche perrita…

Yo ya de rodillas solo los miraba a los tres a los ojos, mordiendo mi labio pues ya me habían calentado, mientras ellos se desabrochaban su pantalón para sacar su polla, de pronto Roberto me toma del pelo dándome un fuerte jalón…

*Roberto: Oralee perra!! Que esperas para mamar jajaja…

Me decía mientras me metía su verga en mi boca, los demás solo comenzaron a reír mientras ellos mismos se masturbaban mirando como la chupaba a Robert, Gus agarro mi mano derecha e hizo que le agarrara su polla para empezarlo a masturbar, Antonio no se quedo atrás y agarro mi otra mano para igual poner su polla en ella y masturbarlo, era riquísimo lo que estábamos haciendo…

Roberto me tenia bien agarrada de mi cabeza al mismo tiempo que me follaba mi boca, yo sentía que me ahogaba, mientras con mis manos les masturbaba la verga a de Gus y Anto…

*Gustavo: Ya Robert, ahora voy yo quítate…

*Roberto: Espera espera wey, que esta putita la mama delicioso… Ve nada mas como la mama la perrita, ve toda esa saliva que saca de su asicó de perra

*Antonio: No mames ya Robert vamos nosotros, ya casi termina el receso…

Uf yo estaba súper caliente, pero a la vez trataba de controlarme pues lo ultimo que quería era tener un orgasmo estando en mis días, enseguida cambiaron de lugar, Antonio tomo el lugar de Roberto y viceversa, comencé a chuparle la polla a Anto, era deliciosa, estaba grande y bien parada, saque su verga un momento de mi boca y me escupí saliva en mis dos manos para así seguir masturbando aquellas ricas pollas que tenia en mis manos…

*Antonio: No mames que rico Keyla! La mamas delicioso!! Sigue así mamita vamos! Métetela hasta el fondo…

*Roberto: Si es toda una zorrita esta puta, ni creas que te vas a salvar de una cogida por los tres putita…

Yo solo los miraba pues mi boca estaba muy ocupada mamando y mamando como para decir palabras…

*Gustavo: Ya voy yo no mamen, también quiero que me la chupe a mi…

*Antonio: Cálmate cálmate! Si no te la mama ahorita ya te la mamara en otra ocasión wey…

Antonio comenzó a follarme cada vez más y más rápido la boca, cuando de pronto sentí un enorme chorro de semen dentro de mi boca que me llego hasta la garganta…

*Antonio: Oh Dios!! Que rico, sigue mamando zorrita vamos exprímeme bien la verga… ooh!!

Se había vaciado todo dentro de mi, su leche estaba deliciosa, pues tenia ese saborcito dulce que me encanta, así que no dude en tragarme toda, en cuanto me trague el semen Roberto enseguida se apodero de mi cabeza y comenzó a follarme la boca…

*Roberto: Vamos puta ahora exprímeme a mi perrita…

Yo como buena putita que soy no puse ningún pero, así que comencé a mamarle ese gran pedazo de carne, le hacia garganta profunda, yo ya me había olvidado por completo de Gustavo, pues yo estaba concentrada en la polla de Anto… en ese momento sonó la campana que da aviso el fin del receso, yo enseguida me Saque la polla de Anto de mi boca…

*Yo: Ya ya, ya termino el receso ya vámonos…

*Roberto: No mames Keyla, espérate, ve como me tienes, has que me corra anda…

*Yo: Que no!! Ya me quiero ir, ya termino el receso…

*Antonio: Ya ya, no sean pelinches ya nos las mamo, ya vámonos…

*Roberto: A si verdad wey, tu como si le echaste tu semen por eso no reclamas…

*Gustavo: Ya que tanto la hacen de pedo, siquiera a ustedes si se las mamo, no que yo me quede con las ganas, ya vámonos…

En cuanto Gus dijo eso, me sentí un tanto culpable, pues no le había chupado su polla, yo me pare y me fui al lavamanos a enjuagarme la cara, pues la tenia llena de mi saliva por tanto mamar, una vez listos, primero salió Roberto del baño…

*Roberto: Ya salte Key rápido no hay nadie afuera…

Yo rápidamente me Salí del baño y me fui disimuladamente al salón de clases, a los pocos minutos llego Gus, Anto y Robert, la clase ya había comenzado, en mi mente seguía recordando que a Gus no le había podido chupar la polla, Gus se sentaba alado de mi, y disimuladamente le pase un papelito sin que los demás se dieran cuenta:

*Papelito: Lo siento papi, no me dio tiempo, pero te prometo algo, en cuanto me termine de bajar te daré una sorpresita muy rica… besos…

Gustavo me voltio a ver con una sonrisa de oreja a oreja, yo solo le guiñe el ojo…

Embarazadas por Simios, todo por la ciencia!

Hola a todos los lectores y lectoras de esta página, he regresado después de una larga ausencia; esta es otra más de mis fantasías. Con mucha imaginación en lo sexual no sé si sana o no, pero a veces me asusta las cosas con las que fantaseo por eso no lo podría compartir con mi familia o amigos, creerían que estoy loca o poseída y por eso uso esta página para dar rienda suelta a mi imaginación sin mucho conflicto. Esta historia bien podría titularse “Preñadas Por La Ciencia” o “Los Monitos Sementales”. ¿Ustedes creen que sean normales mis gustos y fantasías?

Mi nombre es Gracie (Glam), resido en un hermoso país de Latinoamérica. Actualmente tengo veinticuatro años y soy veterinaria. La historia que les voy a contar me ocurrió haciendo un experimento de procreación hibrida entre especies, esto fue hace apenas dos años.

Soy una chica intelectual y juiciosa. Soy de cabello negro, largo y lacio, el color de mi piel es moreno claro, con ojos verde oscuro, mido 1,65, soy delgada y mi pecho no es muy grande apenas uso brassier talla 34B tengo 66 cm de cintura y cerca de 91 de cintura, me gusta tener mi vagina completamente depilada, creo que así se ve más atractiva. Desde que era pequeñita mi afición ha sido el estudio y aprender cada vez más sobre la naturaleza y los animales, que son lo que más quiero en el mundo.

Trabajo en los “Laboratorios Quimera” que son laboratorios de investigaciones biogenéticas en los que se realizan estudios e investigaciones relacionadas con la hibridación para mejorar la calidad de vida de las personas y los animales, además de algunos experimentos confidenciales y secretos para algunas empresas extranjeras.

En este lugar hay varias salas de experimentación, quirófanos, y obviamente jaulas y hábitats artificiales con animales. Yo soy parte del ”Estudio de convivencia social entre especies hibridas y especies progenitoras” que en palabras normales no es otra cosa que ver como conviven los híbridos con las especies de las que descienden, por ejemplo, tigrones y Ligres, con tigres y leones, Mulas y burdéganos, con caballos y burros, etcétera. O por lo menos me contrataron para formar parte de ese estudio.

Parte de mis funciones era atender medicamente a los animales, hacerles revisiones periódicas y curarlos cuando se lastimaran, poco a poco me fueron reduciendo el trabajo, al grado que llego un momento en que únicamente me encargaba de un grupo de siete simios, tres chimpancés, un macho y dos hembras; y cuatro bonobos, tres machos y una hembra, la única superviviente de los ataques de las hembras chimpancés. También había que llenar algunos formatos que mi superior, el Doctor Rodríguez me había entregado con la intención de registrar la evaluación y evolución diaria de la salud de los simios.

El Chimpancé estaba excitado todo el día. Me llamó la atención que no paraba de auto-estimularse, por no decir masturbarse, cuando estaba confinado en su celda y cuando estaba cerca de las hembras siempre intentaba copular, aunque en ocasiones era rechazado por estas e intentaba acercarse a la hembra monobo, lo que provocaba ataques de las hembras chimpancé, si estas no estaban ocupadas copulando con los machos monobos. El chimpancé lo intentaba aproximadamente 6 o 7 veces al día, eso sí, la cópula duraba solo unos minutos. Por otro lado los monobos eran mucho más activos pareciera que su día se iba en comer, dormir y fornicar, ya fuera que lo intentaran con la hembra de su especie o con las chimpancés. Tiempo después el Doctor Rodríguez me dio una serie de cometidos, como eran cuidar al chimpancé, darle de comer y lavarlo. Aunque al principio me pareció extraño, pues como medico veterinaria que soy, pensé que ese tipo de cosas podría hacerlo cualquier encargado, y no era trabajo para una médico como yo, sin embargo mi sueño siempre fue hacer una especialidad en primatología, por lo que nunca me queje.

El equipo de trabajo del proyecto en el que estaba asignada estaba formado por varias personas pero principalmente por 4 personas de mayor importancia, arriba de todos estaba el doctor Rodríguez, un médico cubano que se rumoraba había estado trabajando como genetista en la antigua Unión Soviética, por lo que muchos lo consideraban una eminencia. Además de él estaba una etóloga llamada Lexi (Belle), encargada principal de observar estudiar y analizar el comportamiento de nuestros siete simios. También en el equipo contamos con Madison (Ivy), la bioquímica encargada de estudios más profundos o específicos acerca de la salud de los simios, y por ultimo estaba yo, que como ya comente me encargaba del estado de salud general, higiene e incluso alimentación de la pandilla, así llamábamos al grupo de simios.

Cuando me ocupe personalmente del chimpancé macho por orden o sugerencia del Doctor Rodríguez, al principio el Chimpancé se portaba muy bien, dejaba que le diera su ración diaria de alimento, que lo lavara siendo muy obediente. Todo era muy tranquilo hasta que empezó el experimento real. El Doctor Rodríguez dijo que si me encontraba preparada para el siguiente paso, me llamo a su consultorio y me dijo:

-Dra. Glam, Gracie…- me dijo con cierta familiaridad forzada -es momento de pasar a la siguiente etapa del estudio, como sabes los “Laboratorios Quimera” además de hacer investigaciones para el beneficio de la humanidad, también tenemos muchos otros proyectos pagados por empresas privadas y gobiernos internacionales para sus fines propios.

– si lo sé- dije algo nerviosa- yo no tengo ningún problema con los fines o los intereses de los clientes, soy científica mi principal interés es generar conocimiento…-dije sin saber realmente que decir.

-Bueno mira- continuo el Dr. Rodríguez.- se que a ti te gustaría realizar estudios sobre el comportamiento de primates relacionados con humanos, y más aun ganar un premio por tu investigación. Lo que sabes de este estudio en el que estas participando es que estamos tratando de crear híbridos de Pan Troglodytes o chimpancé y Pan Paniscus o bonobo, lo cual hemos logrado con relativo éxito, si no hubiera sido por la agresividad de las chimpancés hembras que asesinaron a las monobos hembras cuando estuvieron preñadas del Chimpancé macho, en cambio las chimpancé hembras ya han dado a luz a varios “bonopances” que han sido donados a diferentes zoológicos para su estudio su relación con especies puras. ¿Cierto?

-Si así es…

-Excelente, recordaras también que yo en mi juventud estuve trabajando en la Rusia soviética, bajo el régimen comunista, lo que tal vez no sepas es el tipo de proyectos en los que estuve involucrado, durante mucho tiempo se ha creído que solo es un mito urbano, o propaganda inventada por los estadounidenses para desacreditar a la URSS, me refiero al extendido rumor de que en Rusia se estaba tratando de crear un ejército de súper-hombres-mono, con la fuerza de un simio y la inteligencia suficientemente humana para entender y obedecer órdenes y comunicarse con humanos, algo habrás escuchado de eso.

-bueno yo…- no sabía que decir algo había escuchado, pero nada concreto.- creía que era algún tipo de broma o propaganda como dice usted…

-… nada de rumores o propaganda, es totalmente cierto, Basándonos en las investigaciones del Doctor Ilya Ivanovich Ivanov, logramos hacer muchos avances primero inseminamos simios hembras con semen humano, lo que no tuvo mucho éxito, por otro lado cuando intentamos lo opuesto tuvimos excelentes resultados, sin embargo nuestro propio gobierno nos obligo a detener los experimentos y sacrificar los productos, porque EUA se estaba acerando mucho y podía denunciarnos ante la ONU. Por mi parte yo guarde en mi memoria todo los datos que pude, y ahora irónicamente los estados unidos son los que quieren que investiguemos como crear un hibrido simio-humano para fines bélicos, que sea fuerte y resistente como para soportar cualquier clase de clima, agresivo para entrar en batalla sin temor alguno, pero lo suficientemente dócil y obediente como para seguir ordenes. Como tú sabes existe una profunda proximidad en similitud entre al ADN del Homo Sapiens y el de los Pan Troglodytes y Pan Paniscus, prácticamente entre el 96% y 99%, por lo que la idea es aparear hembras humanas con simios machos, y como fue obvio que los bonobos resultaron más fértiles, lo más indicado seria que fueran los bonobos machos quienes preñen a las mujeres.

-¡¡¿Cómo?!!- Dije sorprendida y asustada. -¿Es parecido a cuando mezclan un caballo y una burra cuyo resultado sale una mula, verdad?- pregunte aun sabiendo la respuesta, pues la sorpresa no me dejaba pensar claramente.

-Exacto- dijo el Dr. Rodríguez -La posibilidad de engendrar es de 99.99%, -aseguro él- Quiero que tengas sexo con uno de los bonobos dejándote fecundar de él, por lo que veo en tú fisonomía estas en los días fértiles, que dices, ¿Aceptas o No?

-Acepto- dije sin duda alguna. Aunque seguía sorprendida, no sé si acepte por morbosidad sexual o curiosidad científica.

-Perfecto contigo ya tenemos a la tercera candidata

-¿Tercera…? ¿Quienes…?

-Lexi y Madison también aceptaron, entenderás que este es un experimento bastante controversial y no podemos arriesgarnos a traer a cualquier tipo de persona, por esa razón tenemos que usar al personal disponible, además la mayoría de los que trabajamos aquí somos personas de digamos mente abierta.

Yo me limite a sonreír.

Entonces el Dr. Rodríguez nos reunió y nos explico que tendríamos que estar desnudas cuando conviviéramos con los simios machos. Y así lo hicimos, estábamos las tres desnudas cuando estábamos con los animalitos. Para ser sincera el solo hecho de verme desnuda junto con esas otras dos hermosas mujeres.

Lexi (Belle) la etóloga era una joven pelirroja aproximadamente de mi edad, con el cabello largo y un poco rizado, de piel blanca casi pálida, y un gran número de pecas sobre su espalda y hombros, sus ojos son de un hermoso color avellana un café muy claro, es más pequeña que yo ella mide 1,60 su pecho es más chico aunque con mejor forma ella usa talla 32C en su brassier, sus aureolas son mas chicas, pero eso hace que sus pezones se vean más grandes y erectos, mide 61 cm de cintura y 83 de cadera, ella como pueden ver tiene un cuerpo más pequeño que yo, además tiene un lindo mechón de vello púbico sobre su coño, no muy bien recortado; eso sumado a su linda sonrisa y su carita de niña inocente hace que se ve casi como una adolescente si no fuera porque la conocía desde antes pensaría que es una chica de instituto.

Madison (Ivy) por otro lado es la bioquímica, es una rubia de aproximadamente 27 o 28 años, de nacionalidad estadounidense, habla con marcado acento gringo, aunque entiende perfectamente el español y otros idiomas, no por nada es la segunda al mando después del Dr. Rodríguez. A ella le gusta llevar el cabello recogido en un chongo, pero cuando lo lleva suelto llega casi a su cintura. Ella tiene unos hermosos ojos azules, tiene la piel blanca bronceada. Tiene los pechos más grandes de las tres, ya que usa copa 32D incluso creo que DD, 55 cm de cintura y 82 cm de cadera. A pesar de ser la de mayor edad y rango, y de mejores proporciones, también es la más pequeña de las tres ya que solo mide 1.50 m. ella también tiene vello púbico pero a diferencia de Lexi lo lleva perfectamente recortado en un pequeño triangulo rubio oscuro a unos centímetros de su vulva. Se veía magnifica cuando se queda completamente desnuda, aunque creo que las tres juntas debíamos vernos gloriosas, como un grupo de chicas de lujo.

Nuestros deberes ahora incluían convivir casi todo el tiempo con los simios, no solo para auscultarlos, obtener muestras, observarlas o analizarlos; ahora también teníamos que bañarlos, alimentarlos, y para hacerlo teníamos que estar desnudas bajo las batas de laboratorio.

En una ocasión cuando estábamos bañando a los tres bonobos note que el animal del que me estaba encargando yo, cogió mi mano con sutileza y poco a poco la fue llevando por debajo de su vientre hasta que para mi sorpresa, me encontré con su pene parado debido a unas a las sustancias que les agregábamos en el alimento ¡Quería que le masturbara! No sé que me paso por la mente porque empecé a mover mis dedos sobre aquel pedacito de tronco, hasta que se convirtió en un enorme mazo de carne más grande que cualquier pene humano que hubiera visto antes estaba sonrojada, sentía como mi vagina comenzaba a mojarse. Comencé a sentirme la puta más puta del mundo. Levante la vista y note que mis otras dos compañeras estaban en situaciones parecidas. Las tres estábamos masturbando sin recato a los tres monos, Madison tomo cierta iniciativa y sin dudarlo introdujo la verga enorme de su “paciente” en su boca para chuparla, entonces Lexi y yo que la veíamos fascinadas la imitamos, y metimos loas penes que teníamos en la mano a nuestras bocas, chupamos con mucho cuidado, aunque poco a poco fuimos acelerando el ritmo, hasta que los tres simios explotaron en nuestras bocas casi al mismo tiempo, sin embargo en esa ocasión no llegamos a mas. Eso estaba reservado para otra ocasión.

Esta situación se daba con más frecuencia y los monos eran cada vez más osados, pues no solo nos hacían masturbarlos como esa primera vez, ellos también empezaron a explorar nuestros cuerpos acariciándolos sobre la tela de las batas de laboratorio y no tardaron en descubrir que debajo de las batas no llevábamos ropa alguna, metían como podían los dedos entre los espacios que quedan entre los botones; de eso a encontrar la forma de desabotonar la bata paso menos tiempo aun. Así nuestros monitos tuvieron acceso completo a nuestros cuerpos. Eso permitió que los simios pudieran jugar acariciando nuestros pechos, lo hacían con fascinación, con la curiosidad que podría hacerlo un niño, pero definitivamente con la intención de un adulto; entonces al sentir lo suaves que son nuestros pezones, que estaban totalmente erectos y las aureolas inflamadas por sentir el trato que nos daban las ásperas y grandes manos de los monobos, los simios se metieron a la boca nuestros pechos, probablemente imitando al mono de Madison, pues de reojo vi que él fue el primero que chupar sus enormes pechos, tal vez imitándola a ella, pues segundos antes ella misma tomo uno de sus pechos y lo estiró hasta llevárselo a la boca chupando su propio pezón para mostrarle a su pareja como hacerlo, comportamiento que no tardo en imitar y aprender el inteligente monito. Y al igual que él los que estaban con Lexi y conmigo, empezaron a chupar nuestros pezones, con sus húmedas lenguas, la sensación era distinta que con un hombre, pues aunque es suave la usaban con más fuerza, y se sentía un poco más áspera. Con este tratamiento que nos daban los monos, como era de esperarse nos éxito a tal grado que mas que excitación parecíamos estar a punto de hervir, las tres nos pusimos a 1000, y evidentemente los bonobos lo percibieron en el aire, por el olor de nuestros sexos, pues los tres empezaron a oler a su alrededor, y dirigieron su nariz, o tal vez su nariz los dirigió a ellos hacia abajo al olor que emanaba de entre nuestras piernas, imperceptible para la mayoría de los humanos, sin embargo muy atractivo para otras especies. Fue entonces cuando sentimos las lenguas de nuestros simios hurgando y explorando con curiosidad, fueron introduciendo además de sus lenguas sus dedos para juguetear, y sentir. Tal vez tratando de decidir si nuestras vaginas, sin vello, o por lo menos sin tanto vello como las de las hembras, se podían usar igual, tal vez aun no estaban seguros de si estas “simias sin vello” estarían igual de dispuestas que las hembras que ellos habían conocido. Y cuando nosotras estábamos a punto de dirigirles el pene dentro de nuestros cuerpos el Dr. Rodríguez, que estaba viendo todo detrás del cristal de observación, encendió una sirena nos espantó, y a los pobres monitos los hizo huir a sus jaulas despavoridos. Las tres quedamos resoplando, tentó por la excitación como por la sorpresa que nos genero el ruido, aunque más por la excitación que un teníamos. Después el Dr. Rodríguez nos explico que lo hizo porque estábamos a punto de permitir que nos penetraran, y que no tenia caso hacerlo si no estábamos las tres en nuestros días fértiles, solo desperdiciaríamos el semen de los simios, en afán de la satisfacción de sexual propia; honestamente esta idea nos hizo sentir alas tres como verdaderas putas-ninfómanas, que buscan satisfacerse a de cualquier forma, estuvimos a punto de dejar que los monos nos cogieran sin importar si nos preñaban o no, cuando el objetivo era evidentemente quedar preñadas. También nos explico que la razón de estar las tres desnudas no solo era excitar a los monos, sino que al estar conviviendo las tres, por un sistema de competencia biológico, nuestros ciclos fértiles se sincronizarían de forma que las tres reglaríamos al mismo tiempo y por tanto nuestros días de fertilidad serian básicamente los mismos. Increíblemente así sucedió en menos de dos meses, mi ciclo se fue retrasando, mientras que el de Lexi se adelanto, ambas estábamos alcanzando al cuerpo de Madison, que es el más maduro de los tres.

Cuando la sincronización sucedió casia a la perfección, y las tres estábamos en nuestros días fértiles, el Dr. Rodríguez nos comunicó que el experimento se llevaría a cabo en esos días. Entraríamos las tres desnudas al hábitat de los simios, y el liberaría a los bonobos, ellos evidentemente ya están más que acostumbrados a nosotras. A si lo hicimos entramos desnudas al hábitat de los simios, el que simula una pequeña pradera de pasto verde con tres arboles, cuerdas y varios juegos de jardín para niños, que ellos disfrutan mucho, sin embargo ahora disfrutarían de algo mas, nuestros cuerpos dispuestos a recibirlos. Al entrar las tres estábamos tan excitadas que nuestros coños ya estaban húmedos. Y cuando oímos a los bonobos corriendo por el túnel de metal que conecta las jaulas con el hábitat de juegos, nuestros corazones se aceleraron de la emoción. Las tres sonreímos cuando vimos a los tres monobos entrar corriendo casi desesperados por la pequeña puerta.

Cada uno se dirigió hacia una de nosotras, aunque creo que los tres corrieron originalmente a madison, pero cuando uno llego, los otros dos nos eligieron a Lexi y a mí. El que llego conmigo estaba totalmente emocionado y con su largo brazo lleno de pelos, me agarró de la cintura mientras me acariciaba las nalgas, yo por la mezcla de miedo y excitación intentaba zafarme del mono, pero este me agarraba con mucha fuerza. De repente, me cogió con las dos manos por la cintura y me llevó contra él sintiendo su hocico entre mis nalgas, oliéndome profundamente una y otra vez. Mientras tanto a Lexi estaba en una situación similar pero con su simio oliendo su sexo de frente, incluso podía ver como esa pequeña pelirroja empujaba la cabeza del mono sobre su sexo. Mientras tanto Madison ya se había recostado sobre el pasto y su simio no solo olía la entrepierna de ella, sino que usaba su lengua para probar y saborear el sexo de Madison.

El mono que estaba conmigo acercó su cabecita para ver bien lo que había entre mis piernas y por la atracción del olor de mi sexo húmedo comenzó a lamerlo, dando lametones como si chupara un tarro de mermelada, su lengua se introducía entre mis labios vaginales, causándome un cosquilleo del que hubiera deseado no sentir, no por molesto, sino por inconveniente, cogí al chimpancé de los pelos de la cabeza y me sorprendía a mí misma diciéndole: “¡Cómetelo todo! ¡Mono cabroncete! ¡Hijo de tú putísima madre! Sigue, máaaass” así mi monito lindo. El bonobo me lamía y me ponía calentísima, al momento comenzó a introducir su dedo dentro de mi sexo, como queriendo sacar miel de una colmena, lo metía, lo olía y lo chupaba. Así estuvo un rato hasta que ya sin poderlo aguantar más, comencé a correrme ante la mirada sorprendida de ese hermoso monito.

Con mis compañeras la situación era un poco diferente ya que el mono de Madison había comenzado a penetrarla con gran salvajismo y ella estaba gritando como loca, sus gemidos casi parecían berridos mezclados con aullidos, Estando ella de espaldas al piso con sus piernas aferrando al simio que la penetraba y son sus manos arrancaba pasto como queriendo sostenerse de algo firme mientras era perforada, mientras en su rostro se dibujaba un rictus combinado de dolor y placer que se fundían en el gesto de su rostro. Lexi por otro lado era tocada por el simio que la tenia que se había concentrado en sus pechos y los lamia con su lengua mientras Lexi acariciaba con sus manos la enorme verga del monobo, y sin ningún ápice de asco la metió a su boca dejando al mono de espaldas mientras ella a 4 patas le hacia una mamada de campeonato con sus labios y recorría el enorme falo con su lengua desde la base de los testículos hasta la punta, y de regreso hasta meterse una de las bolas peludas del mono a la boca. Los monos tienen una fuerza increíble y aunque hubiéramos querido soltarnos de sus brazos nunca lo hubiéramos logrado… pero evidentemente no queríamos soltarnos.

Yo por mi parte ya estaba en cuatro patas con mi mono oliéndome y penetrándome con el dedo mi ya empapado sexo. Cuando de repente sentí en mis nalgas y en mi sexo la sensación de su vientre peludo, intentando penetrarme con su miembro viril y lo logro de una sola estocada, este era un trozo de carne duro y suave, ligeramente húmedo y mucho más grande que cualquier miembro humano que hubiera sentido antes. Encontrándome emocionada, me agarró con mucha fuerza taladrándome a una velocidad sorprendente, de mis labios bucales solo salían frases entre cortadas como: “siiiiii, más, aaahhh, que fuerte me das mi macho” y de repente empecé a decir con algo de esfuerzo “préñame hijo de puta, sigue, que macho, aaaaahhh”. Mi monito lindo siguió penetrándome con fuerza mientras me asía de las caderas para penetrarme más profundo y poco después sentí su pecho y barriga sobre mi espalda pues se inclino para tomar mis tetas y juguetear con ellas mientras me penetraba al poco tiempo en esa posición escuche un sonido de felicidad del bonobo que eyaculó su esperma fértil dentro de mi útero con el fin de fecundar mis óvulos en mi periodo más fértil. Mientras tanto sumando la excitación que me provocaba el ser cogida por pun simio en el hábitat, con la idea de quedar preñada de él y el placer que me produjo con su miembro, yo me desplome poca abajo mientras mi amante descansaba sobre mis espalda jugueteando con mi cabellera.

Mientras el monito y yo descansábamos pude ver que Lexi estaba cabalgando sobre su pareja que estaba acostado de espaldas en el suelo del hábitat mientras ella subía y bajaba como pistón incrustada en el enorme falo del bonobo, ella hacia una inconfundible expresión de placer mientras el mono la penetraba, Lexi se agarraba el cabello pelirrojo mientras era taladrada, mientras el monito juguetón acariciaba sus pezones y trataba de arquearse para lamerlos, el simio había tomado ya ritmo y acompañaba los movimientos de Lexi con sus caderas, mientras ella hacia movimientos circulares para estimular su clítoris, al levantar sus brazos para agarrar su cabello Lexi hacia que sus pechos se alzaran por lo que se veían más hermosos. Ella también estaba gritando de gusto, sus gritos eran mucho más abiertos, y de vez en vez decía cosas como: “aaaahh así mi monito, que bueno eres… aaaahhh” y continuaba mientras se lamia los labios “eso mi semental aahh préñame hazlo mono cabrón, aaaahhh hazme una barriga como a las otras dos putas” y linduras de ese tipo, en ese momento mientras ella estaba diciendo eso, como si el mono la entendiera, la tomo de su cintura y la apretó contra su cuerpo, como para profundizar la penetración, y el monito hizo un sonido similar al que hizo el mío de felicidad, lo que fue una prueba inequívoca de que también había eyaculado en el interior de su útero, por lo que seguramente el potente esperma del bonobo alcanzaría su ovulo en los días más fértiles de Lexi y lograría implantarse en su matriz como seguramente lo pasaría en la mía.

Mientras tanto Madison estaba acostada sobre la hierba mientras su mono seguía penetrándola como lo había visto hacia un momento, pero esta vez me sorprendió ver que no solo ella rodeaba con las piernas al simio para facilitar la salvaje penetración de la que era objeto, ahora Madison besaba el rostro de sus monito semental como si de una persona se tratara y el monito le correspondía besando su cara y cuello, probablemente a esta perra le había tocado el monito más inteligente pensaba yo, llego un momento en que ella lo tomaba de la cara y le decía cosas casi al oído mientras sollozaba de gusto, el monito se dejaba dirigir mientras le agarraba la cabeza, de la cara de madison a su cuello y a sus pechos, incluso llegaba momentos en que Madison buscaba desesperadamente los labios del su pareja y se besaban de forma apasionada. Y al igual que con nostras dos, su simio empezó a hacer sonidos agudos, como de felicidad y a agitarse hasta que se desplomo sobre ella. En ese momento supe que también él había eyaculado su fértil semen dentro de Madison y pronto alcanzaría su ovulo que quedaría implantado en su fértil útero.

Cuando estaba yo observando a las otras recostada boca abajo, y ellas también descansaban observándonos unas alas otras, mi monito me tomo por la cintura y con su fuerza simiesca me dio la vuelta quedando acostada de espaldas sobre la hierba, entonces separo mis piernas y volvió a meter su miembro teniendo esta vez mejor puntería. Lo sentí en mi sexo, aunque sólo me penetraba ligeramente, comenzó a agitarse, aprecié una fugaz pero profunda penetración que me causó turbación y un poco de dolor, me sentía ya súper excitada, poco a poco el mono empezaba a moverse como loco, en mi mente solo pensaba en que pudiera quedar preñad, al momento lo hizo, encontrándome tendida en el piso.

Me cogió de la mano y me arrastró hasta luna estructura que simula un tranco talado como una mesa que había en el hábitat. Me hizo un gesto autoritario indicándome que me tumbara sobre la mesa, lo obedecí, tumbándome de cara al techo de cristal porque la verdad es que puso una expresión de fiera que no me atreví a contradecirle. No puedo explicarles lo excitante que fue sentir su dedo jugando con mi pezón, mirando sus ojitos negros que expresaban su lujuria simiesca. Luego sentí su mano fuerte en mis tetas, amasándolas. Me encantó cuando comenzó a darme lametones en los senos con aquella lengua larga, húmeda y áspera, lamía con todo lo largo de la lengua una y otra vez. La verdad es que aquellas caricias de mono me estaban poniendo cachondísima.

Mientras tanto Madison abrazaba besaba y acariciaba a su mono, mientras Lexi había empezado a hacer un 69 con su mono mientras ella a cuatro patas le mamaba la verga, el mono separaba su nalgas estando entre sus piernas para lamer su vagina, y meter sus dedos en ella. Estas situaciones hacia que nos viéramos como verdaderas putas cogiendo en el campo. y de repente al vernos a nosotros en el tronco-mesa los otros dos monos imitaron al mío y las llevaron al mismo lugar quedando las tres tumbadas sobre esa estructura podía escuchar sus respiraciones, sentir el calor de sus cuerpos, y si movía un poco la cabeza, podía ver sus caras que también miraban curiosas a las demás, seguramente desde la venta superior el Dr. Rodríguez tenía una vista excelsa de la situación, y de nostras recostadas sobre el tronco, nuestros cabellos de colores distintos mezclándose en el centro, y los monos entre nuestras piernas, lamiendo nuestros coños húmedos de sexo.

Entonces los bonobos colocaron de nuevo sus penes entre nuestras piernas y comenzaron a presionar contra nosotras. Como pudieron nos levantaron pasando sus brazos por nuestras espaldas mientras éramos penetradas por ellos, la sincronía fue increíble los tres lo hicieron al mismo tiempo, de un salto se dieron la vuelta y se sentaron en el tronco quedando de espaldas unos a otros, pero eso permitió que pediremos vernos unas las otras pues nosotras quedamos de frente entre nosotras. En esa posición fuimos penetradas largo rato, mientras cómo podíamos acariciábamos y nos aferrábamos a las espaldas peludas de nuestros hermosos simios. Momentos después sentimos descargar en nuestros interiores el néctar fértil de los monobos, mientras nosotras terminamos de corrernos por el placer que nos había producido la copula. Quedamos así tendidas y nuestros amantes sementales a nuestros lados.

Justo cuando estábamos recuperándonos sonó la sirena que el Dr. Rodríguez usaba para que los bonobos regresaran a las jaulas por el pasadizo de metal. Instantes después nos sorprendió escuchar el sonido de que algún simio estaba recorriendo el túnel y por la pequeña puerta apareció César, el único chimpancé macho que había en el grupo. Eso nos asusto un poco a las tres, pues como todas sabíamos si los bonobos son llamados “los monos del amor” por sus conductas pacifistas amorosas y sexuales, los chimpancés podrían ser “los monos de la guerra” por ser destructivos violentos y belicosos, así que temíamos que César se pusiera agresivo con nostras estando desnudas, tan cansadas y tan vulnerables.

El chimpancé se acerco a nosotras lentamente, caminando apoyándose en sus nudillos mientras avanzaba, era más grande y fornido que los bonobos con la piel de la cara blanca en lugar de negra como los otros. El simio estaba excitado pero tranquilo de una forma increíble, se acerco a Lexi primero y tomándola del brazo empezó a acariciar sus pechos, y a explorar su sexo oliéndolo, y seguramente percibiendo en el olor de los bonobos, después se acerco a Madison y repitió la operación tentando sus tetas enormes y explorando su sexo con su dedo sacándolo empapado oliéndolo y saboreándolo; y por último se acerco a mí y con mucha fuerza introdujo su dedo en mi vulva inflamada mientras exprimía mis pechos y al sacar su dedo lo olio y probo; seguramente percibía el olor de los bonobos mezclado con los nuestros, eso pareció enfadarlo porque empezó a gritar y golpear el suelo de pasto del hábitat, parecía enfurecido por darse cuenta de que los bonobos nos habían fecundado antes que él. El chimpancé me tomo del brazo y me jalo hasta donde estaba Madison observando, después se dirigió con Lexi y también la acerco a nosotras. Estábamos las tres denudas arrodilladas en el piso, vulnerables, a los pies de César el gran chimpancé macho, éste estaba completamente excitado y como nostras aunque cansadas también estábamos excitadas tanto por los orgasmos que nos regalaron los bonobos como por la situación de estar ahora con un chimpancé, las tres fijamos nuestras miradas en el enorme pene de César y gateando como hembras en celo nos acercamos modosas y sometidas a César y relamiéndonos los labios empezamos a chupárselo; Madison en medio de nostras, se ocupo del glande rojo y palpitante, mientras Lexi y yo lamiamos y recorríamos con nuestras lenguas el falo del chimpancé enorme y lleno de venas, Madison demostró ser una chica de garganta profunda pues llego un momento en que se metía casi todo el miembro del chimpancé en garganta, dejándolo aun más húmedo que nosotros con su lengua, apenas se notaban sus arcadas o sus gestos de asco o dolor en su cara. Como Madison se encargaba magistralmente de la verga del chimpancé, Lexi y yo nos encargamos de sus testículos velludos pero suaves y más grandes que los de los humanos. Entonces César nos tomó por la cintura a cada una y nos coloco una sobre la otra y así empezó a penetrarnos una a la vez, primero a Madison que estaba sobre nostras, pues era la más pequeña y ligera de las tres, luego embestía a Lexi que se encontraba en el centro del sándwich de mujeres yo podía sentir como embestía a las otras dos pues con cada embestida cimbraba la torre de cuerpos que formábamos. Y por último estaba yo en la base, sentía sus penetraciones fuertes y violentas mientras escuchaba sus chillidos agudos, señal inequívoca del placer que sentía al hacernos suyas. Mientras me penetraba a mí pude sentir como estaba a punto de terminar y eyacular, pero sorpresivamente saco su pene y lo volvió a introducir dentro de Madison que estaba en la cima sobre nostras. César no tardo en eyacular dentro de ella, sin embargo con su pulgar y su índice apretó la base de su pene para detener la eyaculación, e introdujo su pene dentro de Lexi y soltó otros chorros de su fértil semen, y volvió a presionar la base de su pene para evitar la salida de su semen, y entonces fue mi turno de recibir su semen en mi interior, sintiendo como llegaba ese caliente y viscoso semen, su pene era tan grande que casi creo que lo dejo directamente en mi útero. En cuanto César termino de eyacular en mi interior, saco su miembro de mi vagina que ya estaba prácticamente flácido, y sorpresivamente empezó a orinar sobre nostras tres, era un fuerte chorro de orina el que nos llegaba cayendo sobre nuestros cuerpos y escurriendo de una a la otra, la orina recorría nuestros cuerpos llegando a nuestras caras incluso un poco cayó en nuestras bocas e inevitablemente la probamos era demasiado amarga, pero al fin y al cabo estábamos tan calientes que no importaba. La sensación fue indescriptible y hablando después con Lexi y Madison me di cuenta que ellas también sentían lo mismo, nos sentíamos como las más grandes golfas del mundo, las mejores putas para los mejores simios. Unas sucias cualquieras zoofilias, pero sin dejar de pensar que todo era en favor de la ciencia, y beneficio de la investigación.

Cuando todo termino y sonó la campana que usaba para que los chimpancés regresaran y César entro por la pequeña entrada para regresar a su jaula. Entonces el Dr. Rodríguez abrió la puerta del hábitat para que saliéramos. Después de habernos lavado nuestros sudores mezclados con la orina de César que teníamos en nuestros cuerpos el Dr. Rodríguez nos explico que parte del estudio era saber que especie era más fértil y él pensaba que los monos más fértiles son los bonobos así que muy probablemente quedaríamos preñadas de los bonobos. También nos explico que había estado trabajando con César enseñándole posiciones sexuales variadas en especial con tres mujeres, sobre todo haciéndolo ver películas pornográficas de orgias de varias mujeres con un solo hombre, y haciéndolo practicar con maniquís y muñecas hinchables. Esto porque al ser el único chimpancé macho debía aprender a eyacular dentro de las tres al mismo tiempo que los bonobos pues como saben la fecundación es cuestión de tiempo. Según él debía tratar de darle igual oportunidad a ambas especies en la primera coyunda, por eso hizo que copuláramos con los bonobos y con el chimpancé la misa tarde.

Después de esa experiencia tuvimos unos días más de fertilización, de pasión animal con ambas especies, unas veces con alguno de los bonobos y otras con César el chimpancé; a veces las tres juntas y en ocasiones separadas. Cuando se acabaron las sesiones luego las extrañamos, el Doctor Rodríguez nos hizo pruebas de embarazo, efectivamente habíamos desafiado a la ciencia, estábamos preñadas, teníamos en nuestros vientres tres bebés híbridos mono/humano, aunque no estábamos seguras de quienes eran los padres, si los bonobos o el chimpancé eso no lo sabríamos hasta que nacieran nuestros hijos para poder hacerles pruebas de ADN.

A los 8 meses tuvimos a nuestros hijos, fue entonces cuando pudimos hacer pruebas para saber la identidad de los padres, si eran mezcla de chimpancé y humano o bonobo y humano; las pruebas fueron concluyentes los tres eran hijos de César, aun contra los pronósticos del Dr. Rodríguez de que los bonobos eran más fértiles que los chimpancés, sin embargo probablemente la combatividad de los chimpancés se manifieste incluso a nivel celular y eso provoco que su esperma llegar primero a nuestros óvulos fecundándolos. Los tres bebés eran velluditos como su padre y los ojitos como los de sus mamis, nuestros nenes eran todos velluditos, era una nueva raza entre humano y animal, su apariencia era la de bebés normales pero con rasgos de mono. Bueno desde ese día soy feliz y de vez en cuando tengo relaciones con mi novio el Chimpancé, la investigación fue un éxito, pero nos ofrecieron dinero para que calláramos y no publicáramos la experiencia, gracias por leer mi historia, un beso en la mejilla y un abrazo tierno.

Sé que todo lo que conté es totalmente irreal, fantasioso y fantástico, pero como dije en un principio es una de mis fantasías. Pero Quisiera saber si alguien tiene fantasías así O si el relato les gustó aunque fuera tan fantástico. Quisiera saber si a alguien le gustaría una segunda parte, o si tienen algún comentario mi correo es:

kyrie_eleison_69@hotmail.es

O también pueden contactarme por mi Facebook: Lore Rica Zoo

Follando a mi hermana una independentista catalana e incestuosa

Os adelanto un poco de la historia del incesto con mi hermana catalana, que me la he follado varias veces ya….

Tengo un culo de goma.

Aunque en realidad no es un culo, sino un coño y no es de goma si no de silicona, me costo casi 150 euros.

Lo he utilizado pocas veces y es que tengo que estar muy caliente para satisfacerme con él porque tengo todo un ritual para utilizarlo, aparte está el hecho de que como tengo una polla más gruesa de lo normal me cuesta un poco meterla y algunas veces me hago daño.

El culo de goma es básicamente el trasero de una mujer visto desde atrás, sin el orificio del ano y con una vagina con los labios muy marcados.

Me hubiese encantado comprarme una muñeca de silicona, las hay preciosas y no son tan caras como uno piensa, sin embargo el miedo a que la mujer de la limpieza (61 años) que visita mi casa cada dos semanas la viese me echa bastante para atrás.

El culo de goma lo tengo escondido en un baúl con candado, en un pequeño cuarto que utilizar como trastero.

Vivo en en pueblo cerca de Badajoz en un piso de 100 metros cuadrados, estoy divorciado desde hace un año, mi afición a la silicona con forma de mujer empezó justo dos meses después de divorciarme.

Y es que en la empresa en la que trabajo, hay 25 mujeres y solo tres hombres en plantilla.

El que no ha tenido una mujer como Jefa, no puede darse una idea del morbazo que puede llegar a darte este hecho.

Mientras estaba casado, mi apetito sexual estaba totalmente cubierto, cada dos días como máximo cumplia con Sonia mi Ex-mujer.

Desde novios le encantaba follar conmigo, y es que la mayoría de los hombres pensamos que el tamaño importa, algo que no voy discutir, sin embargo lo que hace gozar de verdad a una hembra es el grosor de tu polla.

Si la tienes pequeña independientemente de su grueso, se saldrá más veces en según que posiciones y eso es una molestia cuando estás en plena faena, para ellas y para nosotros.

Aunque me gustaba que Sonia me chupase la polla, no lo hacía casi nunca, la excusa que ponía era que se podía hacer daño en la boca, porque tenía que abrirla más de lo normal.

Nuestro divorcio fue por culpa de la directora de mi empresa, con la cual tuve que ir en dos ocasiones a la central en Madrid y quedarme durante dos semanas en un hotel.

No seais mal pensados, nunca me folle a Nuria, una atractiva divorciada de 49 años con dos hijas y no fue por falta de ganas por mi parte, si no porque en ningún momento se dio una ocasión que fuese favorable.

Y es que Sonia era muy celosa, y se pensaba que me la follaba en Madrid, así que sus celos me devolvieron a la soltería.

En mis primeras semanas como divorciado me fui de discotecas para darme cuenta de que en muy pocos años había cambiado ostensiblemente la forma de buscar pareja y que en estos ambientes un tipo con 35 años equivale prácticamente a un hombre de la tercera edad.

Me apunté a varias web de citas online, pero las tres mujeres con las que quede estaban enamoradas del amor, por lo tanto buscaban un príncipe azul, y yo no he sido nunca especialmente romántico.

También pensé en recurrir a la prostitución, pero cuando uno ha ido a un prostíbulo de Madrid o de Barcelona, se espera algo mucho más serio que lo que se ve en una casa de citas de carretera en Extremadura.

Ahora que he mencionado Barcelona, os diré que nací allí y me vine a vivir aquí a Extremadura cuando me case con Sonia.

Allí dejé a mis Padres y a mi hermana, mis padres son de Córdoba y mi hermana al igual que yo nació en Barcelona.

Mi hermana acaba de cumplir 25 años hace muy poco, por cierto, me parece que no os he dicho que me llamo Carles, si igual que Carlos pero con una “E” en vez de una “O”, que es la versión catalana del nombre.

Laia no ha tenido demasiados trabajos, y los pocos que ha tenido no le han durado mucho más de una semana.

Es antisistema y también en independentista, en casa de mis padres estaba prohibido hablar de política, porque Laia siempre acababa insultando y llamando “Fachas” a los que no eran independentistas como ella, caso de mis padres y de mi mismo.

Mi padre estuvo siempre muy bien relacionado con la Policía Autonómica y gracias a ello fue avisado de que mi hermana estaba empezando a ser muy vista en las quemas de banderas francesas y españolas.

Su amigo de la policía le comento que solo era cuestion de tiempo que su hija fuese detenida, de hecho tenían fotografías de mi hermana quemando libros de la Constitución Española y banderas a cara descubierta.

Así que le aconsejaron a mi padre que mi hermana desapareciera por un tiempo de los ambientes secesionistas, mejor aún si abandonaba durante un tiempo por prudencia la comunidad autónoma en la que vivía.

Mis padres lo primero que hicieron fue pensar en mi como es lógico,me hubiera podido negar si estuviese casado, pero no era el caso.

Cuando llegó mi hermana a Extremadura, hacía tiempo que me había masturbado ya pensando en todas y cada una de mis compañeras de trabajo, ese era mi nivel de fogosidad.

Pero cuando estaba especialmente excitado, situaba el culo de goma encima de la mesa, me llenaba la polla de lubricante con base de agua y la metia pensando en Anna, mi compañera de trabajo.

Anna, me recordaba a Bridget Jones en sus tiempos más redondos, en los que había acumulado más peso, su cara y su trasero eran lo que más me atraía de ella.

Su cara era una mezcla de inocencia y picardía, o por lo menos era lo que me hacía sentir a mi.

Y era de esas personas que cada dos por tres tienen un problema con el ordenador, por lo que siendo yo el informático de la empresa, hizo que acabáramos conociéndonos muy bien.

Cuando estaba con ella en su despacho me calentaba sobremanera y cuando llegaba a casa tenía que recurrir al culo de goma, el cual dejaba desbordado de leche.

Cerraba los ojos y pensaba en el culo de Anna, y así empezaba mi mete y saca en la mesa.

No me atrevía a quedar con ella, aunque la notaba receptiva, primero por miedo a una posible negativa y segundo por el famoso refrán:

-“donde tengas la olla, no metas la polla” .

Así que yo vivía feliz en mi conformista e imaginario mundo de sexo hecho de silicona, hasta que apareció mi hermana.

Mi abuelo tenía la teoría, que yo siempre he considerado una verdad absoluta, de que una mujer con muchas tetas, tendrá poco culo y viceversa.

Para ser claros, en una mujer no podías disfrutar nunca a la vez de un poderoso culo y unas pechos generosos, o era una cosa o la otra, por ello el hombre debía renunciar a una cosa o a la otra.

Mi hermana era del grupo en el que la naturaleza le había hecho crecer mas las tetas y con lo delgada que estaba parecía estar operada.

Cuando llego a casa me hice a la idea de que mis sesiones de pajas se habían acabado hasta que no se fuese, y que me tendría que masturbar en mi triste lavabo.

La habitación en la que iba a estar mi hermana, tenía su propio cuarto de baño por lo que no necesitaria salir de su habitación para hacer sus necesidades o ducharse.

Mis padres prácticamente la habían obligado a quitarse las rastas y a vestir un poco mejor, acostumbrado a las pintas que tenía cuando visitaba a mis padres en Navidad, su look ahora era algo más moderado.

Para “celebrar” que había venido esa primera noche fuimos a cenar a uno de los dos únicos restaurantes del pueblo.

En esa toma de contacto, me di cuenta de lo radicalizada que estaba en prácticamente todos los aspectos de sus vida.

Para comer mi hermana pidió una ensalada y yo una tabla de embutidos.

Cuando trajeron los platos, miro el mio indignada y dijo:

Carles, has pensado en lo mucho que sufren los animales para que tu tengas ese plato encima de la mesa.

Laia, soy un hombre y los hombres no podemos hacer más de una cosa a la vez, no tengo posibilidades de pensar y comer a la vez -. Le conteste yo jocosamente.

Parece que consideras gracioso el sufrimiento ajeno, Carles.

Laia, recuerdo que hace dos años te encantaban los Doner Kebab.

Carles, eso es el pasado, ahora soy vegana.

Laia, disfruta de tu comida y respeta que yo no sea vegetariano.

La conversación me puso de muy mala leche, no volvimos a hablar hasta que llegamos a casa.

Le pedí por favor a mi hermana que fuese más comprensiva con los que no piensan como ella, que deseaba mucho que disfrutara de su estancia aquí conmigo, y que la echaba de menos más de lo que ella pensaba.

Me miró con una sincera sonrisa para darme un beso en la mejilla y me deseó buenas noches.

Al otro dia en el trabajo mientras desayunaba con Anna en el comedor de la empresa, salió en la conversación que había venido mi hermana a vivir un tiempo conmigo y que era vegana.

A Anna se alegró y me propuso que fuésemos a su casa a que nos cocinará en plan vegano, ya que durante un tiempo tuvo que hacer una dieta estrictamente vegetariana y había aprendido mucho sobre el tema.

Al final quedamos en que traería la comida a mi casa y cenariamos el viernes por la noche con mi hermana.

Y llegó el viernes, la casa de Anna está a unos 300 metros de la mia, asi que a las 8 de la noche me llamó para que pasase por su casa a recoger la comida.

Cuando abrió la puerta, me lleve una grata sorpresa viendo lo mucho que se había arreglado para una simple comida casera, ni siquiera en las comidas de empresa la había visto tan atractiva, aunque lo que mas me gusto fue cuando la seguí por el pasillo hasta la cocina.

Se había puesto unos pantalones de licra que le marcaban mucho el trasero, ese culo con el que me habia pajeado imaginandolo más de 100 veces,

Pero la guinda del pastel fue cuando se agacho sin doblar las rodillas par recoger unas bolsas con botellas del suelo de la cocina, tuve una panorámica de sus deseados glúteos que casi me hacen perder los estribos.

Por unos segundos pasó por mi cabeza, abalanzarme sobre ella, romperle los pantalones y follarmela en el suelo de la cocina.

Sin embargo, lo único que tenía era una erección que me tape con una de las bolsas que debíamos llevarnos.

De camino a mi casa, me puse a andar a su lado, ya que si me hubiese puesto detrás, mi polla no hubiese dejado de estar dura, y la verdad es que me dolía bastante porque los pantalones no eran demasiado holgados.

Cuando llegue a casa hice las presentaciones, mi hermana se había puesto una andrajosa camiseta en la que se veía una estelada y en la que se leía en inglés: Nuevo estado en Europa, o algo parecido.

Anna que durante el trayecto entre su casa y la mía se veía muy animada y alegre, había cambiado al ver a mi hermana, y ahora la percibia algo menos risueña.

A pesar de lo muy carnívoro que siempre he sido, debo admitir que la comida estaba muy buena, Anna es una cocinera excelente.

Fue una cena en la que hablamos sobre todo de trabajo, creo que Laia se vio algo desplazada, aunque Anna intentaba que no quedará excluida de la conversación preguntándole sobre su vida.

El conflicto llegó cuando después de los postres, empezamos a beber, Anna había comprado una bebida alcohólica africana llamada Amarula, que entraba muy bien con unos hielos, ya que era como un Baileys muy suave, y era esa suavidad dulzona la que te daba la engañosa sensación de que no se te subía a la cabeza.

Cuando ya llevábamos 2 botellas de Amarula e íbamos para la tercera, se me ocurrio la estupida idea de poner la televisión para buscar algún programa en el cual hiciesen música, tipo MTV.

En eso que Anna me comento que nos habíamos quedado sin hielo, y nos fuimos los dos a buscar hielo a la cocina.

Cuando volvimos, mi hermana había cambiado el canal y estaba viendo el canal internacional de Cataluña.

En el estaba hablando el actual presidente de la comunidad autónoma donde nací, el mismo que tiene un peinado de fregona.

Pusimos el hielo encima de la mesa y le pedí por favor a Laia, que cambiase el canal ya que Anna no entendía el catalán.

Pues debería aprenderlo, es cultura-. soltó mi hermana sin cortarse un pelo.

Anna se lo pensó un poco y nos dijo que estaba cansada, que se volvía a casa, que había sido un placer estar con nosotros.

Anna es una persona que huye siempre que puede de las situaciones conflictivas.

No te preocupes, Anna, ya me voy yo a dormir, parece que los catalanes y su lengua ,te molestamos.

Anna cogió su chaqueta y se preparó para salir de mi casa y contesto a Laia:

Laia, creo que fue vuestro “Muy Honorable” Pujol, el que decía que hasta la tercera generación nacida en Cataluña, no eras catalana, y si mal no recuerdo tus padres son Andaluces, eso ¿En que te convierte?.

Antes de que Laia pudiese contestar, salió por la puerta.

Ahora ya sabía que las dos eran como perros y gatos, nunca se llevarian bien.

Yo le dije que a mi hermana muy enfadado que ya hablariamos, y salí disparado detrás de Anna.

Cuando la encontré 50 metros más adelante, me pidió disculpas y me dijo que no pudo reprimir contestar a mi hermana.

Y pidiéndole que me guardase el secreto, le explique el porque mi hermana estaba aquí conmigo.

Anna me preguntó cuál era mi posición en estos tema.

Anna, creo que a falta de uno, se tendrían que hacer dos referendums, uno para preguntarles a todos los españoles, sobre si deseaban cambiar la constitución para permitir la independencia de las comunidades autónomas y si salía un Si, modificarla y preguntarle a todas las comunidades si se quieren separar o No, eso sería lo más democrático, todo lo demás son ilegalidades y estupideces.
Carles, tienes toda la razón, pero dejemos el tema, no nos lleva a ningún lugar, por cierto ¿Quieres tomar un café o alguna copa más de Amarula?.

De alguna manera, me sentía obligadoa estar con ella, mi hermana se había comportado groseramente con ella, así que asentí y entré en su casa,

Nos sentamos en el sofá y Anna puso la radio, una emisora en la que ponian musica de los 80.

Anna, nunca hubiese dicho que cocinaras tan bien la comida vegana, hoy he disfrutado, pese a ser carnívoro.
Carles, cuando deje de salir con mi novio, tambien deje de fumar, la pequeña depresión o grande según se vea que tuve y el no fumar, me hicieron coger bastante peso y la nutricionista que visite me aconsejo, que cuando estuviese deprimida o estresada optara por comida vegetariana.
Anna, no te imagino deprimida.
Pues lo he estado, Carles.

Estuvimos unos minutos mirándonos y esperando a que el otro hablara o hiciese algo.

Opte por romper el silencio.

Estoy muy bien, aquí en Extremadura, pero para ser sincero, me siento muy solo, no he conectado con nadie aquí.

La pregunta que me hizo Anna, me dejó descolocado, es más tuve que asimilar, porque no creía que me la estuviese haciendo.

Carles, ¿cuánto hace que no follas?.

Me quedé planchado, porque no sabía si era una invitación o una pregunta.

Desde que me divorcie, Anna.

Nunca hubiese pensado que llevases tanto tiempo, Carles.

Y tu cuanto llevas sin hacerlo, Anna.

Más o menos, el mismo tiempo que tú, Carles.

Mientras me miraba a los ojos, sentí su mano en mi entrepierna y enseguida note como me bajaba la cremallera y liberaba mi polla.

Mi polla empezó a crecer, pero debido a lo mucho que habíamos bebido no terminaba de estar a plena potencia.

Anna lo noto y me bajó los pantalones, me miro a los ojos y me pregunto.

Carles, ¿Crees que has conectado conmigo?.

No conteste, y ella bajó la cabeza y comenzó a hacerme la mamada de mi vida y yo me deje hacer.

En cuanto, note la humedad de su boca en mi glande, mi polla empezó a aumentar su tamaño, no dejó ni un solo milímetro de mi pene sin ser lamido y mientras me acariciaba los testículos, cuando terminaba de comerse el tronco de la polla, volvía a la cabeza de mi polla y la chupaba con fuerza.

Se puso cómoda, yo empeze a pensar que dejaría de chuparmela porque ya estaba a tope y le molestaria metersela en la boca, y se sentaria encima de mi o me diría que me pusiese encima de ella y me la follase,

Pero, no, después de 5 minutos estaba a punto de correrme y con la mano hice el ademán de que se quitara que me iba a correr.

Cual fue mi sorpresa cuando ignoró la señal y cuando notó que empezaba a salir semen, empezó a tragarlo sin ningún tipo de problema, cuando pensé que no me quedaba nada dentro pegó un último chupetón, que me hizo salir un poco más, la sensación era como si yo fuese una piscina y me estuviera vaciando y cada gota que se perdía te produjese un placer más fuerte que el anterior.

Se levantó y me miró a los ojos.

¿Crees que todavia estas solo, Carles?.

No me atrevía a contestar después de lo que había pasado, y menos aún no estando sobrio y con los pantalones bajados.

Será mejor que te vayas a casa, esto es un pueblo y si te viesen salir de mi casa sin haberte visto entrar mañana por la mañana , lo minimo que me llamarian las cotorras del barrio es Puta y mis padres viven a 500 metros, Carles.

Me gustaría mucho que te quedaras, pero es lo que hay, mandame un Whatsapp en cuanto te despiertes.

Anonadado por todo lo que había sucedido y cuando me di cuenta estaba en la puerta del pasillo a la calle de la casa de Anna dándonos un buen beso con lengua.

Cuando me acosté en mi cama eran alrededor de las tres de la mañana, me costaba mucho dormirme, no acababa de olvidarme de la extraordinaria mamada de Anna, pero seguía pensando en su culo.

Acabe llegando a la conclusión de que con una paja no tendría suficiente para calmarme y poder dormirme, asi que decidi ir a buscar mi culo de goma.

Salí en calzoncillos por el pasillo, estaba muy empalmado pensando en Anna y en lo que iba a hacer ahora.

Pase por delante de la habitación de mi hermana, que está al lado del cuarto trastero, la puerta de mi hermana estaba abierta de par en par, pero debido a la oscuridad no pude verla.

Entre en el trastero y abrí la caja con la llave del candado, haciendo el menor ruido posible, tuve la precaución de meter el culo de goma en una bolsa del Carrefour, no fuese a ser que mi hermana me pillase en el pasillo con semejante cosa en las manos.

Llegue a mi habitación sin problemas, embadurne de lubricante a mi polla y en la mesa del escritorio puse el culo de Goma, me folle en mi imaginación a Anna y su apetecible culo.

Aunque no tenía mucha leche, debido a que Anna me había ordeñado la la polla antes y se había bebido casi todo mi semen, tenia que limpiar el culo de goma antes de guardarlo.

Con Laia por la casa no me atrevía a dejarlo en algun cajon y correr el riesgo de que lo viese, de pequeña a Laia le gustaba mucho registrar las habitaciones.

Fui al lavabo del pasillo, encendí la luz y haciendo el mínimo ruido limpie el culo de goma, cuando acabe lo metí en la bolsa del Carrefour.

Antes de apagar la luz del lavabo, eche una mirada a la habitación de mi hermana, que con la luz que salía del lavabo se veía en penumbra.

Me pareció ver que se había destapado y que dormía desnuda, pero no lo podría asegurar.

Fui al trastero y guarde en el cajón el culo de goma.

No tarde mucho en dormirme, me levanté a las 3 de la tarde con mucha sed y un principio de dolor de cabeza, que afortunadamente no se parecía en nada a una resaca, asi que comi algo y me tomé un par de aspirinas, por si acaso.

Estaba cansado, aunque no tenia mas sueño, asi que decidi tomarme un Red Bull y ducharme.

No había visto a Laia, me preguntaba qué habría comido este mediodía, mire en su habitación, la puerta de su lavabo estaba cerrada, seguramente se estaba duchando, así que aproveché para ir al del pasillo.

Cerré la puerta con el pestillo y me quite la ropa, aproveche para echar una meada, no me gusta soltar la meadilla mientras me ducho, lo veo anti-higienico.

Mientras me la sacudía, se me empezo a poner morcillona, recordando la boca de Anna y lo bien que me había comido la polla.

Aprovecharía la ducha para masturbarme, asi que con mis alrededor de 16 centímetros me dispuse a entrar en la bañera para ducharme.

La sorpresa fue de campeonato, tanto para mi hermana como para mi, cuando abrí la mampara de la ducha, mientras estaba dándose un baño se había quedado dormida escuchando música en la bañera.

Para imaginarse la situación, mi hermana tan relajada que se había quedado dormida y se despierta con una gruesa polla en plena erección a menos de 15 centímetros de su cara.

Nunca había visto a mi hermana con los ojos tan abiertos, tampoco la había visto nunca mirandome el pene con tanto detenimiento.

Cuando me recupere del susto, intente taparme la polla con las manos, gesto más bien estúpido, ya que no conseguí tapar nada.

Menuda trempera tienes, Carles-. exclamó mi hermana entre sorprendida y sarcástica.

Laia, que haces en este lavabo, tienes uno en tu habitación.

Es que me apetecía un buen baño relajante y mi lavabo solo tiene ducha,Carles.

Pensé en una toalla para taparme la polla, así que cogí la que tenía preparada mi hermana para secarse.

Sabes, hermano mío, que necesitare la toalla para secarme.

Y diciendo esto se levantó de la bañera, fue inevitable que le mirara los pechos a mi hermana, parecía extraño que una chica delgada como ella tuviese tanto pecho y aun mas extraño es que fuese sin operación, los pezones no eran excesivamente grandes y se adivinaban firmes, mojados como estaban se veían muy deseables, tanto como para que cualquier hombre hundiese su cara entre ellos.

Me di cuenta de que llevaba demasiado tiempo mirándole las tetas a mi hermana, en el momento que soltó sin ningún atisbo de vergüenza:

Son de tu agrado, hermanito.

Y se empezo a reir.

Saco una pierna de la bañera y me aparte, en el mismo momento que me alejaba de ella para que pudiese salir, me quito la toalla.

Carles, parece que la trempera no baja, ¿Crees que con agua fría conseguirás algo?.

Comenzó a secarse el pelo con la toalla y a mi se me fueron los ojos al matojo de pelo que tenía entre las piernas, Laia no tenía depilado el coño, aunque tenía un atractivo triángulo, eso sí se percibía muy espeso y revuelto.

Para que no me pillara mirando como hizo, cuando le mire las tetas sin querer, deje de observar, recogí mi ropa y me fui a mi habitación, no sin antes decir que me iba, a lo que contestó mi hermana con un escueto:

Como quieras, hermano.

Ya en mi habitación, cuando iba a vestirme con la puerta cerrada, note como me pulsaba la polla, es como si tuvieses el corazón en ella, me daba la sensación de que con cada pulsación mi pene se movia, asi que lo mire para cerciorarme de que era más una imaginación mía que una realidad.

Aunque puestos a ser sinceros, la erección no había bajado ni un ápice, seguía mi polla dura como una piedra y no estaba pensando en Anna.

Sin llamar a la puerta entra mi hermana en mi habitación, su única vestimenta son unas zapatillas de ir por casa.

Se queda al lado de la puerta y dice con todo el descaro del mundo:

Carles, parece que la españolita es una calienta-pollas, me gustaria saber que no te dejo hacer ayer, eso sigue sin bajar.- me dijo señalando mi pene, con una sonrisa de triunfo, como las de nuestra infancia cuando sabía que me iba a ganar a algún juego.

Laia, por favor sal de mi habitación, no es correcto que los dos estemos desnudos, somos hermanos.

Sabes, Carles, en el piso en el que estábamos de Okupas,mis amigas y yolos sábados y los domingos eran días nudistas, solo nos vestiamos para salir a la calle.

Pero esta es mi casa.- Le conteste.

En una familia sana, ir desnudo no debería ser problema, Hermanito ¿Tienes algo que esconder?.

Vete de mi habitación, Laia, Por favor.- le conteste muy enfadado, lo peor de todo es que mientras lo decía notaba la pulsión cada vez más fuerte en mi polla.

Hermanito, te vas a echar a perder con estos cabrones españoles. – Espetó indignada dándose la vuelta.

Deja de insultar y mira tu Dni, en ese momento sabrás a qué país perteneces, Laia.

Mi hermana cerró de un portazo, me la había quitado de encima, pero mi polla no dejaba de estar empalmada, estaba empezando a preocuparme.

De forma repentina, escuche un fuerte golpe en la habitación de mi hermana y un chillido de mi hermana, al momento escuche a Laia pidiendo ayuda.

La puerta estaba cerrada, yo seguía desnudo, pensaba que le habría pegado un golpe a la estantería de los libros y se le habría caído encima.

La sorpresa fue mayúscula cuando vi la estantería y los libros por los suelos, sin embargo, mi hermana no estaba debajo de la estantería, si no encima de la cama.

Y encima de la cama estaba también mi culo de goma y el lubricante, Laia estaba en la misma posición que el culo de goma, la diferencia entre el real y el de mi hermana, es que mi hermana tenia un poco de vello cerca de los labios de la vagina, que tenia el culo un poco más cerrado, y sobre todo que tenía un ano.

Me di cuenta de que cuando cerré el baúl por la noche no le puse el candado y mi hermana descubrió mi secreto.

Venga, hermanito, elige uno de los dos.

Laia, estas loca somos hermanos.

Carles, no diré nada, es más ni siquiera te voy a mirar, piensa que soy tu españolita.

Sabía que me arrepentiría después, pero tenía la polla tan dura y desde hacia tanto rato, que me daba igual.

Así que me acerque a la cama, agarre a mi hermana de las caderas y se la introduje toda dentro de una sola vez.

Ahhhhhh, hermanito, me estas haciendo mucho daño, sacamela, Ahhhhhhh.- exclamó mi hermana quejandose.

Yo iba a empezar a bombear y me asuste, me quede parado, cuando noto en mi polla que mi hermana empieza a reírse y a mover sus caderas hacia delante y atrás.

Era imposible que con el coño tan mojado, le hiciese daño, se estaba cachondeando de mi, asi que la cogi con mas fuerza, y empecé a dar embestidas brutales.

Asi me gusta hermanito, ahora ya no tengo tantas ganas de irme a Barcelona, creo que aquí nos lo pasaremos bien, AHHHHHHHHHHHHHHH.

Cada vez que mi pelvis chocaba con su culo, se escuchaba una palmada, me entró tanto ímpetu que la cogí del pelo de forma algo violenta.

Ella en vez de quejarse, arqueo la espalda para ofrecerme mejor su culo y dejarse coger el pelo y dijo con voz profunda.

Ohhhhhh, si, dejate llevar, hermanito, revienta a tu hermana por dentro con ese trabuco.

Sabía que en dos golpes de cadera más me correria, pero para ser sinceros no quería terminar tan pronto, estaba disfrutando con este polvo como nunca había disfrutado con una mujer, nunca había pensado en el incesto y ahora no quería dejar de cometerlo.

Antes de correrme, saqué mi polla y le di la vuelta a mi hermana, quería ver su cara cuando me corriese dentro de ella.

Hermanito, ahora no podrás pensar en otra mientras me follas, venga dale a tu hermana lo que se merece, Ahhhhhhhhhhh.

La bese en los labios y en el cuello, ella abrió sus piernas, me metí entre ellas, y Laia las levanto y me cogió del culo.

La introduje de golpe como en la vez anterior.

Carles, me gusta tu polla, me siento llena, me siento estrecha, Ayyyyyyyyy.

Le gustaba el sexo duro, cuanto más fuerte bombeaba, mas gemía ella.

Me fije en sus pechos y en cómo se movían cada vez que la embestía era casi hipnótico.

Baje mi cara y bese sus pechos.

Laia empezó a bufar y a cerrar los ojos, quitó las manos de mi espalda y las bajó hasta mi trasero, después se empezó a acariciar los pezones y me miró a los ojos.

No te asustes, me voy.

A continuación se puso blanca como la leche y cerró los ojos, pensando que era una broma, le di 6 embestidas más y solté toda la leche que mi cuerpo le pudo dar.

Me tumbe a su lado y le pellizque un pezón con fuerza, me comenze a preocupar cuando vi que no reaccionaba, aunque respiraba, tenía el cuerpo laxo, flojo.

Unos 15 segundos más tarde, abrió los ojos, se incorporó como si no hubiese pasado nada, me dio un beso con lengua y me cogió la polla con fuerza.

Hermanito, ¿estás preparado para otro polvo con la hermana que mas quieres?.

Laia, ¿qué coño te ha pasado?.

Carles, cuando tengo un orgasmo lo suficientemente intenso, me produce lo que los franceses llaman “La Petite Mort” (La pequeña Muerte), al principio me asustaba, pero ahora me dejo llevar, porque hasta que te desvaneces es tan potente el placer que no deseas que finalice y ya has visto cómo acaba.

Reconozco que estaba tan agotado que no pude follarme a mi hermana en todo lo que resto de tarde.

Esa misma tarde serían las 6 de la tarde cuando Anna me mandó un Whatsapp par quedar en unas horas y salir de copas al pueblo de al lado.

La llame a escondidas en el lavabo, para decirle que mejor que quedasemos el Domingo, ya que estaba agotado (Esto era verdad) y que debido a lo mucho que había bebido tenía una buena resaca.

Quedamos para salir el domingo por la mañana, para dar una vuelta por los alrededores, sin mi hermana claro está.

Pero esa noche, la noche del sábado la dedicaría a conocer más en “profundidad” a mi hermana.

A las nueve de la noche pedimos unas pizzas, y aunque nos las podíamos haber comido en el mismo cartón de la pizza, le dije a mi hermana que utilizaramos platos y cubiertos.

Esa noche llevaba puesta ropa que había dejado mi Ex-mujer olvidada, un vestido azul a media pierna con los hombros descubiertos, y a petición mía llevaba braguitas, algo que como buena antisistema que se precie no le gustaba demasiado.

Cuando terminamos de comer, le dije que como buena mujer debía lavar los platos y ella se negó.

La cogí del cuello y la lleve a la cocina, y a regañadientes empezó a lavar los platos.

Carles, eres un machista de mierda, tambien los puedes lavar tu, que has comido con ellos.

Calla, guarra independentista y haz algo útil.

Se dio la vuelta para darme una bofetada, pero le pare la mano a tiempo, le cogí el vestido por los hombros y se lo rompi.

No llevaba sujetador, sus dos grandes pechos esperaban ser manoseados con salvajismo.

Le agarre la teta izquierda con las dos manos y empeze a besarla, aunque me apetecía morderla.

Baje mi mano a sus bragas y se las rompí con tanta fuerza que le deje marcas en la piel.

Tenía la polla palpitando otra vez de lo dura que estaba, le meti dos dedos en el coño a mi hermana, me encantaba el tacto casi áspero de su vello púbico, Mi Ex-Mujer siempre estaba bien depiladita.

Tenía el coño muy mojado, la muy viciosa se estaba poniendo muy cachonda con la actuación que habíamos montado.

Yo tenía otros planes, que no había acordado previamente con ella, así que la puse de espaldas y me quite toda la ropa.

La hice agacharse encima del pollete de la cocina, y volví a meter mis dedos en su vagina, aunque esta vez tres.

Mis manos chorreaban de sus flujos, Mi hermana pensaba que me le meteria toda mi polla de golpe cuando noto que apretaba su espalda con una mano contra el pollete de la cocina para que no se moviera.

Con la otra mano, cogí la aceitera y le eche una buena cantidad de aceite en el esfínter de Laia y despues le eche a mi polla.

Y meti un dedo en su culo.

Carles, eso no, soy virgen de ahi y me vas a hacer daño- dijo casi llorando.

Le metí un segundo dedo, y esta vez se estaba intentando liberar, le asustaba que le follase el culo y eso me ponía aun mas cachondo.

Carles, eres un cabron-. esta vez las lágrimas eran reales, estaba aterrada por el hecho de que le iba a reventar el culo.

Moví los tres dedos y los saque, puse mi gruesa polla delante del orificio de su culo, preparado para entrar por donde hasta ahora nadie había entrado antes.

Carles, nooooooooooooooooooo.

Un segundo más tarde, tenía toda mi polla dentro de su coño y la había liberado.

No quería forzar a mi hermana, aunque se lo mereciese, esperaría a que me permitiese encularla alguna vez.

Empujo hacia atrás y se sacó la polla del coño, se sentó en el pollete de la cocina y me beso con lengua con una rabia, que me pareció que me iba a morder.

Notaba las lágrimas que habían corrido por sus mejillas y su sabor salado, me cogio del culo, y se metio la polla en su mojado coño.

Notaba el frío mármol de la cocina cuando pegaba la embestida hacia delante, seguí bombeando durante casi 5 minutos hasta que note que se desvanecía.

Todo su cuerpo se aflojaba, no tardé ni tres segundos en correrme, deje dentro de mi hermana mi polla, hasta que se recuperó.

Esa noche tuvo dos desvanecimientos más, pero esta vez en la cama, y en diferentes posiciones.

Esa misma semana mi hermana me regaló una paja a la cubana, me encanto llenarle su cara y su cuello de lefa calentita.

Después de dos meses he conseguido desvirgar el culo de mi independentista hermana, con su permiso, claro está.

También he conseguido follarme a Anna, por todos sus agujeros, de hecho estoy saliendo a escondidas de mi hermana con ella.

Pero todo eso son otras historias.

La fiesta de navidad se desmadró

Vamos Marianella, ya es hora de regresar.

Junte mis cosas, termine de despedirme de los que aun quedaban en la casa de mi suegra, donde pasamos la noche buena, y tambaleante subí al auto….. había bebido demasiado.

Mientras viajábamos, despacio, porque Rafael también había empinado sus buenas copas, repase la fiesta y sobre todo, lo zarpados que habían estado Rolo y Tito, los primos jóvenes de mi marido. Zarpados ellos y alegre yo, que los seguí en sus chistes y en bailes eróticos e insinuantes….. fue de lo poco alegre y divertido que hubo.

¿Teníamos transmisión de pensamientos ahora?

Che, Marianella, me redivertí con la joda que hicieron con Rolo y Tito, no solamente los recalentastes a ellos, yo también estuve varias veces al palo. Estuvo buenisimo….

….Bueno, yo solo les segui el tren, y la verdad que me agrado hacerlo porque son zarpaditos pero respetuosos, medio que insinuaban paro no iban a fondo….

Te gustaría ir a fondo?

Me gustaria, pero ni creo que se animen, y tampoco creo que te gustaría mucho…..

…. No lo creas, recuerda lo que pienso sobre eso, y que si no has tenido “fiestitas” es porque son anticuada de pensamiento.

…. No lo soy, pero, creo que seria difícil que se diera realmente….

… Eso lo veremos, entonces……

¿??? Que habrá querido insinuar ¿? Seguramente que esta caliente y vamos a tener sexo, y el va a fantasear con que yo gozo con el y terceros. Me encanta que juguemos con las manos y los consola mientras hacemos el amor…..

Llegamos, y mi sorpresa fue excitante al ver a Rolo y Tito, en la puerta del garage.

Evidententemente se habían venido antes a propósito, y esto lo deben haber planeado, aunque, debo dominar mi exitacion, pensando que algo puede suceder y demostrar naturalidad y que no estoy en el estado que estoy…. Que estoy ingenua y no caliente.

Ingenua de que quisiera que pasara lo que mi pensamiento pide, y caliente con que suceda eso que mi marido viene fantaseando y promentiendo, mas aun si es con ese par de bomboncitos.

Baje, haciendome la sorprendida, pero sorprendida fui, cuanto me levantaron entre los tres y mi marido, dandome un beso me dijo….. ha llegado el momento querida.

Lo miré, como queriendo disimular mi facil entrega, pero ya sentia las manos de uno de los chicos en mi entrepierna, y tenia la espalda al descubierto, señal que me desvestian.

No hubo prolegómeno, previa, precalentamiento ni nada de eso que se suele estilar.

Unos bestias, pero, me gusto que fuera asi, para no tener que pensar en nada anticuado.

Ni bien entramos, mejor dicho me entraron, fueron directamente al dormitorio. Cuando alli estabamos, yo estaba prácticamente desnuda, pues me quitaron todo en el camino.

Se que entramos al cuarto, yo puesta boca abajo, recostado el cuello en el hombro de mi Rafael, la cabeza de uno de los chicos inclinada sosteniendome la cintura pero mordisqueando mis pezones, y lo mas enloquecedor era que el otro habia separado mis piernas, una sobre cada hombro y me comia la rajita de una manera fantastica.

Puesta tal como venia en la cama, por los dos primeros, el que me volvia loca siguió con su tarea, lo que me dejo apoyada solo sobre mis brazos y cara.

Ya estaba furiosamente caliente, cuando alguien me tomo la cabeza y me dio el primer chirlo con su verga dura, que pronto en mi boca, supe fácilmente que era la de mi marido, por tamaño, textura y sabor.

Hubo un recambio en poco tiempo, y recibi una puntiaguda y larga polla, a la que mamé con esmero, creyendo sin dudas que era la de Tito, porque habia notado que tenia una larga polla, cuando bailabamos.

Mi marido suplanto al de la parte trasera, justo cuando estaba yo gimiendo mi primer orgasmo.

Pronto vino Rolo a cambiar con Tito, y supe que era el que la tenia mas grande de los tres, y yo no lo habia notado.

Mi Rafa, me puso definitivamente en cuatro, y me la mando guardar.

Pero solo fue para dejarle el lugar a Tito, que me sobo las nalgas, me acaricio todo el cuerpo con sus manos y me hundio su larga y puntiaguda polla. Senti, que por primera vez, estaba siendo cogida por otro que no fuera mi marido, pero era un gusto de ambos.

Asi como estaba, fui girada, y me lami mis jugos en la verga de Tito, y algo inesperadamente agradable sucedió. En ese cambio de posición, fue la polla de Rolo la que me abria la conchita al maximo, y me producia un cosquilleo ardiente de las mil putas maravillas.

Me saque la pija de Tito de la boca, y dije al aire…… ahhhyy me gusta, me gusta…… cosa que Rafa, asintió, diciendo…… metesela a fondo, que esta mujercita se merece que la recojamos a full.

Las embestidas de Rolo, eran energicas, ardientes e impetuosas, lo que sumado al tamaño de su verga, me producian un placer difícilmente explicable.

Tal fue mi exitacion, que pase al ataque.

Lo tumbe en la cama y me lo monte sin miramientos. Prontito su vergota era cabalgada por mi concha abierta.

Me produjo rubor ver como mi marido me exitaba a mas, y me incline sobre su pija dura, para darle una mamada de agradecimiento.

Eso inclinación fue aprovechada por Tito, que se subio a la cama, y arrodillado entre las piernas de Rolo, buscaba mi agujerito trasero.

Debi ayudarlo para que encontrara posición. Y el fue tomado posición de ataque.

Me abrace a Rafael, vibrando, balbuceando, diciendole suciedades, tales como, mira como me cojo a las dos juntas, mira que puta me estás haciendo….. y mas.

Cuando Rolo me metio su pija, fue desvastador….. porque entre el placer, la emocion, mi mareo y calentura, hicieron que comenzara un orgasmo imparable.

Pronto Rolo, abandono la contienda, acabandose con jadeos sonoros. Se fue a la ducha.

Su lugar lo tomo mi Rafael, que me la metio sin dificultades- Se reia gozoso al imprimir el mismo ritmo de perreo que Tito, que no aflojaba en sus ensartadas desde abajo.

Me esmere en acompañar sus movimientos, y con ello logre que se acabara aparatosamente.

Tambien se fue a la ducha.

Aproveche la cama, me tiré en ella, y le pedi a mi marido que me cogiera abrazandome.

Asi lo hizo, y ya no se si yo acababa o no porque no habia parado aun de tener orgasmos.

Cuando los chicos salieron de la ducha, entramos nosotros. Alli debajo de la ducha, nos besamos y nos dijimos cosas que nunca nos habiamos dicho.

Estabamos felices.

Pero no termino alli la cosa.

El me dijo, que aun faltaba algo.

Mas aun? Le dije….

Ve al dormitorio, que uno de ellos te esta espeando, yo ire luego con el refrigerio.

Entre vacilante al dormitorio, y en la penumbra llegue a la cama.

Pronto supe que estaba Tito. Tan solo dijo, sorteamos los turnos y te tengo primero.

Me recosto en la cama, abrio mis piernas arroyando mis rodillas hasta poner mis piernas sobre sus hombros, mi descargo su furia. Me envainó su larga polla en mi abierta y caliente concha, que no paraba de gozar.

Asi le respondi con mis movimientos, y deje que su cuerpo se pegara al mio para sentirlo extallar en mil suspiros. Se fue y en la despedida, beso cada uno de mis pezones.

Tal lo suponia, inmediatamente entro Rolo.

Que tal, dijo….. mientras apoyaba su cuerpo junto al mio.

Me regalo unas caricias gentiles, a las que agradeci, manoseando su pijota, que respondio poniendose durita. No tarde en mejorar su virilidad, dandole una buena mamada, que solo supendi, cuando el dijo, basta…. Porque te quiero coger.

Me bajo una pierna de la cama, para hacerlo desde atrás, mientras yo tenia una rodilla clavada en la cama. Era tal el campo que le dejaba para sus embestidas, que temi que con su ímpetu me hiciera romper el respaldo de la cama.

Se me una mujer caliente, y solo por eso no me sorprendi, que aquello me estuviera produciendo otro orgasmo….. y asi fué. Pense que el tambien llegaría, pero se detuvo como para intentar hacerme la colita. No es buena idea, le dije… porque la tienes muy grande. El no se que fue lo que murmuro, pero no escucho mi sugerencia, y busco mi cuevita. Mamasita…… que locura. Pueden creer que pudo metermela en pocos embiones. Yo no lo podía creer, pero estaba sucediendo, y hasta lamente que el se retirara salpicando su esperma por el piso, rumbo al baño.

Espere a mi marido, quien demoro un poquito pero entro con una bandeja, con dos whisquesitos. Volvimos a reir juntos. Nos abrazamos, besamos, y saboreamos nuestras bebidas entre lamidas.

Le pedi que me cogiera despacito, y asi lo hizo, para placer de ambos.

Lo senti caliente, completo, tan completo como me habian dejado a mi, y se puso a mil, diciendo como me habia cogido, y escuchando que yo le respondía que era un placer.

Cuando lo quise reanimar, me senti floja….. me quede dormida.

Sin lugar a dudas, la mejor navidad de mi vida.

LOS UNIVERSITARIOS Y SU COMIDA CON MI INGREDIENTE SECRETO

Un profesor universitario gay descubre un fetiche entre el semen y la comida. El confiesa algunos actos que ha cometido a escondidas de sus alumnos y profesores y habrá que ponerse en sus zapatos para lograr entender su morbo. Peligro: No apto para mentes débiles, ¡Nivel de perversión alto!

Hola, me presento. Trabajo en una universidad en la Licenciatura en Deporte y Cultura Física. Esto sucedió por primera vez un 11 de diciembre del 2010 y fue el comienzo de un fetiche muy grande que deseo compartir con ustedes. Como ustedes saben, se han hecho muchos estudios en los últimos años investigando las propiedades del semen y en los cuales se han descubierto gran cantidad y variedad de nutrientes buenos para nuestra salud y nuestro bienestar físico y emocional.

EL PRIMER CASO

Es normal que los alumnos que van a egresar de la licenciatura hagan prácticas profesionales antes de salir o durante la carrera en sí. En una ocasión tuve a 11 hermosos estudiantes hombres universitarios a mi cargo, exquisitos y de gran gusto verlos entrenar. Todos ellos rondaban entre los 21 y los 24 años, sólo uno tenía 25 y ya era padre de familia (lo que me encantaba aún más).

A pesar de ser mis alumnos eran como mis amigos, aunque yo más que amigos los veía como carne fresca y sabrosa la cual no podía desperdiciar y a veces salíamos juntos y platicábamos, lejos de una relación alumno-profesor, nada sexual, si no como amigos para crearles confianza.

Un día, cité a mis practicantes, los cuales ya me tenían confianza y aprecio, (soy muy querido en la universidad) para que vinieran a mi casa a revisarles sus informes de prácticas finales, no era la primera vez que les pedía que vinieran, y siempre que iban comían en mi casa, nos llevábamos muy bien. Pero esa vez habría algo de especial en su alimento, algo que esos pendejos disfrutarían sin darse cuenta de lo que se iban a alimentar.

Llegó el día y me puse a preparar la comida con mi objetivo siempre en mente: alimentar a mis queridos alumnos con mi comida y agregarles mi ingrediente especial de macho. Darles su biberón que desde hace mucho tiempo habían dejado de tomar, pero que era bueno para su bienestar físico y emocional, y para que crecieran fuertes mis condenados muchachos.

Había pensado en hacerles una botana sencilla para el partido el cual habíamos quedado de ver después de revisarles sus informes, pero creí que iban a tener mucha hambre pues ese día que terminaban sus prácticas iban a estar muy ocupados y cansados y no habrían comido bien, así que hice un poco de sopa con una receta medio extraña, no sé de qué país provenía, sólo tenía anotados los ingredientes y los pasos para hacerla.

Contenía especias e ingredientes especiales que de igual manera me serviría mejor para camuflar el esperma, unas quesadillas también les haría (esas irían sin nada de lefa) y unos flanes como postre elaborados también con mi exquisito manjar masculino. Empecé haciendo los flanes para el postre, dividí los ingredientes, puse el azúcar, el agua, el crémor tártaro y a la hora de hacer la mezcla de los ingredientes, bajé el cierre de mis vaqueros, me quité el cinturón y comencé a masturbarme encima de la crema, la leche condensada, los huevos y la vainilla.

Tardé unos minutos mientras pensaba en ese postre que comerían mis amados alumnos hasta que eyaculé directamente sobre la mezcla, ¡se veía genial!, fue una gran corrida por la excitación, noté que se me había caído un vello púbico sobre la cubierta de la mezcla así que lo quité con el dedo y después escupí con grandeza sobre la misma. (A veces cuando eyaculo guardo con una cuchara en pequeños frascos de cristal el semen y los meto dentro de un refrigerador para cualquier posible uso posterior. Otras veces suelo echarle a la comida directamente mi semen fresco y reciente).

Saqué un recipiente de cristal que tenía guardado en el refrigerador con la cantidad de 13 corridas recientes en los últimos días (como 16 cucharadas de dulce y aromático semen), abrí la tapa y olí el frasco ¡Era un olor sensacional! ¡Olía a presencia y poder de hombre! Cerré la tapa y lo dejé escondido detrás de un estante en la cocina esperando a que tuviera una temperatura normal y se derritiera un poco su consistencia para poder diluirlo más fácilmente.

Muy contento me puse a hacer la sopa, no era nada difícil esa receta, pero si un poquito laboriosa y más para 11 personas, pero adecuada con el fin de poder disimular el sabor mientras lo que los flanes terminaban de hornearse. Ya cuando el esperma en el recipiente que había guardado en el estante estaba como recién eyaculado, eché todo el frasco lentamente mientras veía mi semen caer en medio de la cazuela de la sopa (13 corridas en una cazuela enorme de sopa para 11 personas), tuve una gran erección, pero traté de comportarme y entonces comencé a mezclar, mezclar y mezclar muchísimas veces, tanto así que terminé con el brazo cansado.

Fue entonces que llegaron en grupo mis adorables y sexys alumnos, algunos muy guapos, de buenas piernas, trasero, brazos y pecho. Estaban para comérselos. Venían de asistir por último día a sus prácticas en una unidad deportiva y del gimnasio. Estaban cansados y hambrientos. Habían pasado 5 horas en ejercicio y no habían tenido la oportunidad de comer bien, además que se habían esperado a venir a mi casa para hacerlo viendo el partido. Conversé un poco y les revisé sus informes, cuando terminé ellos se quedaron a ver el fútbol en la sala dándome la plena oportunidad de terminar y pulir mi pervertido y lujurioso plan.

Tuve la sensación de que debía meterle más, aprovechando también que ya me había puesto caliente, así que me arriesgué, me llevé el recipiente y una cuchara al baño y me masturbé pensando en mis muchachos, cuando salió mi semen lo recogí con la cuchara y lo metí al frasco. Entonces regresé y no había nadie en la cocina, sólo escuchaba los gritos de mis alumnos en la sala emocionados disfrutando del partido, saqué el frasco y con la cuchara agregué el semen que había sacado hace unos momentos con tanta adrenalina, directo a la cazuela de sopa, fue una llena cucharada y media de semen fresco lo que arrojé dentro y volví a mezclar y mezclar.

Luego noté que en el frasco habían quedado como unos mililitros de semen embarrado en el fondo y a los lados del cristal. Corte en flan que ya estaba listo en 11 piezas iguales y proseguí con una cuchara y con cuidado, sin que nadie me observara (cosa que no creía posible, puesto que todos esos cabrones estaban muy entretenidos con el fútbol), para untar los restos de semen embarrado del frasco y ponerlos a cada uno de los flanes que había hecho dándoles como una especie de capa, esparciendo con mucha cautela con una cuchara (casi como cincelando una escultura) el semen por las paredes del flan y por arriba.

Me puse a hacer las quesadillas y probé una cucharada de sopa y un pequeño cuadro de flan que sobró para saber cómo me había quedado. La verdad es que me sorprendí, no sé si por la excitación o mi paladar, pero el semen estaba perfectamente camuflado, tanto de vista como de sabor, y lo mejor es que sabía rico, diferente, un poquito raro, pero muy sabroso.

Salí a la sala y les avisé a los muchachos que la comida ya estaba, unos se fueron a sentar en el comedor viendo en el televisor el fútbol mientras otros se quedaron en la sala igual viendo el partido. Tenía cervezas y refresco, los saqué y los puse para que se sirvieran. Agarré un plato para cada uno y les serví la sopa, ellos se sirvieron refresco y entonces fue cuando el primero de mis alumnos se llevó una cucharada a la boca.

¡Madre mía! ¡Tuve una sensación espléndida en mis genitales! Luego pude ver a otro probando su primera cucharada ¡Ah, que delicia!, y luego al tercero, ¡Dios! y así sucesivamente hasta que los 11 machos probaron su primera cucharada, mi pecho me palpitaba a todo lo que daba.

Les serví sus quesadillas mientras veía como todos esos malditos cabrones sexys estaban comiéndose la sopa de semen con tanto gusto. Uno de ellos mencionó “¡Caramba profe, está buena la sopa, se ve que usted sabe cocinar” !, y otro también dijo mirando su plato “Nunca había probado esta receta, no me es familiar, pero está buena”. Yo emocionado y algo nervioso, con el nivel de éxtasis en alto sólo les respondí con una sonrisa y mirándoles a los ojos: “Muchas gracias, es un placer para mí, lo hago con mucho gusto”.

Así otros comenzaron a decir “Sí prof, está muy rica” e incluso otro que me mató el alma expresó “Me encanta, creo que voy a pedir otro plato más al acabar”, mi verga estaba que explotaba. Aunque si alcancé a ver que a dos o tres que no les gustó mucho debido a la expresión de su mirada y que se le quedaron viendo al plato, quizás por el sabor un poco “raro” ni yo sé cómo puedo definirlo, pero no dijeron nada y siguieron tragándose mi semen los imbéciles.

Después siguieron viendo el partido y yo me senté en una parte del comedor comiendo quesadillas desde un ángulo que me permitía observarlos a todos perfectamente, aunque hambre casi no tenía, me senté fingiendo que veía el futbol mientras repasaba con la mirada a cada uno de mis excitantes alumnos una y otra vez mientras saboreaban y deglutían su sopa mezclada con mi esperma.

Tuve que taparme con el saco que llevaba la erección que se me estaba dando. Observaba con morbo y lujuria como bajaba la cucharada vacía a su plato, como se desaparecía de repente entre la comida, como volvía a subir llena de líquido y sopa y como regresaba entrando directamente a sus bocas escurriendo gotas por sus labios para lo cual se relamían. La gran mayoría ya se había acabado su platillo, su porción de eyaculación, dejando los platos totalmente vacíos.

Fue entonces cuando el alumno que anteriormente había dicho que pediría más lo hizo. “Profesor, me da más, por favor, si no es tanta molestia… y una quesadilla más también, por favor”. Unos voltearon fugazmente y siguieron viendo el partido, yo sumamente gustoso le serví más y lo veía de reojo mientras se lo comía todo.

Por un momento tenía que sensación de que me faltaba algo, pensé que había acabado todo, pero me acordé de los flanes, de ninguna manera iba a permitir que se me olvidara dárselos. ¡Aún había néctar testicular con cuales alimentar a esos pendejos! Cuando todos terminaron les repartí los flanes.
Nuevamente volvieron a comentar “Gracias profe, que amable”, “Es usted muy buena persona profe, por eso lo queremos”, otro interrumpió y dijo “Claro, cuente con nosotros para lo que sea, ahora y después de graduarnos” y entonces otro hizo un chiste “Si es que te logras graduar wey”, así todos rieron y estuvieron echando bromas.

Atentamente observé como comían sus flanes lentamente, no se habían percatado de mi semen en su sopa aunque estuvo casi cerca y esperaba que tampoco se dieran cuenta con los flanes, y dicho y hecho, ninguno hizo un comentario negativo, y esta vez estoy seguro que a todos les encantó puesto que hicieron muecas de delicia mientras lo comían, incluso hasta lo devoraban, verlos saboreando, me daba un paro cardiaco cada vez que se relamían los labios, como lengüeteaban su postre seminal, al igual que en la sopa, hasta relamían la cuchara como malditos perros hambrientos. Pidieron más, pero yo ya no tenía lamentablemente.

Al final del partido mi equipo metió un gol y yo y varios de mis invitamos gritamos “¡GOOOOOOL!” aunque mi grito fue más una mezcla entre la excitación que acababa de fulminar en mí y el partido en sí, siendo más fuerte el primero. Entonces mis alumnos me abrazaron y me dieron unas palmaditas de alegría. Yo había dado uno de los mayores golazos de mi vida en ese entonces, si no es el que el mayor gol: ¡Alimentar con mis eyaculaciones a 11 jóvenes hombres sexys juntos al mismo tiempo, mientras que los malditos cabrones disfrutaban de ello!

Lo que más me encantó fue ver al pobre padre de familia de 25 años comiéndose mis corridas. No sé, pero me da morbo el hecho que de darles semen camuflado a los padres de familia en sus alimentos. Al final del día, todos me dieron las gracias nuevamente y se fueron a sus casas cansados, pero muy contentos. Había sido un día maravilloso para mí. Inolvidable, hasta el más mínimo detalle quedó guardado en mi memoria.

DESPUÉS

6 años después organicé una reunión con ellos con bastante anticipación para recordar los viejos tiempos, ya que por diferentes razones no habíamos podido vernos o salir y de platicar, lamentablemente sólo pudieron venir 5, pero con eso me bastó, ya todos eran grandes, tenían esposa e hijos, sólo uno no, y en la reunión les volví a preparar mi sopa especial, aunque con menos semen, solo con 6 corridas aproximadamente (una para cada uno aproximadamente, 5 guardadas y una reciente) revueltas en su sopa como en los aquellos adorables tiempos y platicábamos de nuestras vidas mientras sus gargantas deglutían mi esperma frente a mí. ¡Una experiencia extraordinaria! ¡Otro GOLAZO! (Autogol para ellos) ¡Que nostalgia!

OTROS CASOS SIMILARES

He seguido haciendo actos similares con otros alumnos y otros hombres (amigos, conocidos, mis cuñados, primos, otros profesores, sobrinos, compañeros, etc.). Sólo se lo doy sólo a hombres, por supuesto, nunca a mujeres, sólo hombres guapos, buenotes, sexys, atractivos. Hombres que han llegado a comer en mi casa o les he llevado un poco de comida en la que he tenido la oportunidad de mezclarles mis jugos sexuales. Suman 83 hombres diferentes hasta la fecha que se han tragado mis ricas eyaculaciones. A veces se repiten los hombres a los cuales alimento con mi leche, por lo que ya perdí la cuenta en total de las veces precisas que cada hombre se ha tragado mis jugos testiculares sin darse cuenta.

A un cuñado que tengo, le he servido mi néctar testicular reciente en su comida, mientras sus hijos y su esposa comían al lado de él, sé que él lo ha disfrutado por los gestos y comentarios expresados. Incluso mi hijo se tragó mi corrida una vez, por desgracia, no era mi intención, había hecho yo un pastel cremoso de kiwi con semen y lo iba a probar yo para asegurarme de que no se notara el sabor y de ser así preparar más y llevárselos a los oficinistas de la facultad.

Pero llegó mi hijo con su esposa y ella lo vio, se lo iba a comer ella, pero dijo que mejor no por la dieta, entonces mi hijo lo agarró y se lo comió frente a mí. Dijo que le había gustado, que quizás le faltaba un poco más de azúcar y entre broma, que estaba perfecto para no dar diabetes con tanto dulce, supongo que le supo algo salado o agrío y por eso hizo tal sugerencia.

Después si modifiqué un poco mi receta y les llevé a los coordinadores y secretarios sus pastelillos con mi lefa camuflada en un día de festejo escolar. También a veces me gusta llevarles chocolate liquido o malteadas en el cuál mezclo varias de mis corridas y los he visto a varios mis amigos del trabajo y alumnos comerse y beberse mis eyaculaciones en sus líquidos o alimentos varias veces mientras lo disfrutan como perras bien portadas. Como debe de ser.

Por ejemplo, en los licuados de otros profesores de deportes que nunca deben faltar para sus entrenamientos en el gimnasio, a veces me encargan que se los prepare ya que también trabajo vendiendo productos energizantes para el ejercicio y utilizo de pretexto cuando están ocupados entrenando u otra cosa para decirles “¿Ya tomaron su malteada? Voy por una, ¿quieren que les prepare una?” a lo que ellos me dicen “Sí, porfa”, y entonces se los preparo mezclando mi delicioso, nutritivo y energizante semen para el cuidado de sus sexys músculos y metabolismo en general. Pero tampoco es diario para que no se vea extraña la situación. He untando también mi semen en sus ensaladas cremosas o a veces en tortas con la cuchara embarrando de esperma el pan, el cual se combina perfecto con la o crema.

En ocasiones por alguna razón los otros docentes, coordinadores u oficinistas generales con los cuales me llevo muy bien también están muy ocupados en sus cubículos revisando proyectos o atendiendo a personas y cuando salgo para comer me piden de favor que les encargue o les traiga algo. Comúnmente llevo un frasco diminuto de cristal conmigo y una pequeña cuchara en mi maleta, por cualquier cosa, lo que me permite entrar en acción en determinadas ocasiones.

En el trabajo siempre agrego semen fresco, nunca llevo el frasco lleno. Me voy al baño, me masturbo, y con la cuchara echo el esperma al recipiente y después voy a echarlo en alguna comida que me hayan encargado. A veces no es posible echarle todo el semen, pero si una parte. Aun así, es disfrutable y menos riesgoso de que se den cuenta. O echando desde el frasco de cristal el semen en el café de la oficina y puedo verlos cuando usan la cafetera a través de la puerta de cristal de mi cubículo. Soy testigo en primera fila de como engullen sus comidas con mi lefa después de haberles observado los huevos y las nalgas al entrenar.

Me gustaría escribir de manera detallada todas las demás anécdotas similares que he hecho, pero ya será en otra ocasión. Algunos si me llegan a comentar que la comida sabe medio extraña, no de mal gusto, “diferente”, aunque rico. Tengo mucho cuidado siempre. Mis últimos años han sido una maravilla desde que descubrí mi mayor fetiche. Afortunadamente esos cursos de gastronomía que curse cuando era adolescente y de joven me han ayudado de mucho. Jamás pensé que me servirían para tanto.

Los mirones se unen a la orgía

Aunque nos pillase un poco lejos de casa, solía ir con mis amigos a un parque bastante grande que había cruzando el río donde ya dejaba de haber ciudad y comenzaba a haber campo y bosque. Éramos cuatro los que nos juntábamos, Ernesto el alto, Raúl el gordo (Aunque en verdad estaba rellenito ná más), Dani el moreno y finalmente yo mismo. Todos nosotros entre los catorce y los quinces y mas vírgenes que el aceite de oliva. Para un grupito de colegas tan inseparables eso del sexo era algo que entre nosotros estaba a la orden el día, tanto que hasta nos pajeábamos todos en grupo, pero cada uno con la suya, que conste.

Tanto tiento juntos y tanta confianza entre nosotros nos permitía estar todo el rato hablando de sexo al no tener que reprimirnos a la hora de hablar de lo primero que se nos pasase por la cabeza, aunque solo fuese una cosa, sexo. Pero últimamente andábamos mas salidos que de costumbre y la razón era por que habíamos descubierto una zona del parque, ese parque al que siempre íbamos, en que las parejas se ponían a follar. Nosotros habíamos estado con la mosca pegada a la oreja desde que Dani nos hubiese contado aquel rumor que había oído de su hermano mayor, pero no había sido hasta varios meses después en que nos atreviésemos a ir a explorar. El sitio en cuestión se encontraba en la zona mas apartada del parque, junto al río, en donde no había ni calzadas, ni columpios, ni zonas ajardinadas, ni nada de nada. Solo árboles y arbustos, pero tantos que se hacía el sitio perfecto para estar relativamente a escondidas. Era un domingo por la mañana algo temprano, así que en seguida dimos con una pareja que se lo montaban de pié contra un árbol. Se veía por la ropa y la edad que habían pasado la noche de juerga y acaban el final de la fiesta con un buen polvo. Nada mas mirarnos los uno a los otros tras un arbusto, estábamos ya todos apretando pantalón por delante. Nos Miramos y nos entró la risa tonta, pero la aguantamos en silencio y volvimos inmediatamente otra vez la vista a la pareja, aquella pareja en la que el chico empotraba a la chica contra el árbol. A medidas que contemplábamos la escena nuestra calentura se incrementaba y de frotarnos el paquete pasábamos a pajearnos dentro del pantalón hasta que ya uno de nosotros era el primero que no aguantaba mas, se la sacaba y se la comenzaba a cascar abiertamente junto a los demás, momento en el que entonces los otros tres le seguía y al final acabábamos encogidos en nuestro escondite, con los pantalones por los tobillos y dándole fuerte a la zambomba hasta que uno por uno íbamos regando el arbusto con nuestro semen. Aquella primera vez no se quedó en la última. Siempre íbamos a ver si teníamos suerte y pillábamos a alguna pareja haciéndolo como buenos voyeur que éramos ya. Para nosotros era muchísimo mejor que las películas pornos con lo que nos enviciamos a aquello, sobre todo las primeras semanas en las que íbamos incluso aunque fuese imposible que hubiese alguna pareja por que hiciese demasiado frío o por que fuese una hora rara.

Andábamos en el parque, jugando al futbol en donde siempre, hasta que nos hartamos y nos juntamos para decidir que otra cosa podíamos hacer por que todavía teníamos otra hora antes de que nos tuviésemos que ir cada uno a su casa. Hacía una semana que no íbamos al picadero del parque por lo que uno de nosotros, Raúl precisamente, fue el que propuso de ir. Ante la posibilidad de ver a una pareja follando y hacernos una buena paja aprobamos la propuesta de inmediato. Los cuatro nos pusimos andando hacia la arboleda del extremo solitario del parque por nuestro propio atajo. A medida que ya nos íbamos adentrábamos en la zona andábamos con cuidado de hacer el menor ruido posible, encorvados para que no fuésemos muy visibles y atentos a nuestro entorno. De no muy lejos vino el ruido masculino de un jadeo de fuerza que se repetía contra mas nos acercábamos. Estábamos hecho un escuadrón de espionaje, andando sigilosamente los cuatro juntos entre los árboles y la maleza hasta que vimos a la pareja tras unos arbustos altos desde donde el espectáculo no solo se veía bien. Yo me coloqué entre Raúl y Dani, sintiendo la mano de este último apoyándoseme en el hombro. No era la típica pareja de veintañeros. Él debía tener unos treinta y algo, pero ella en cambio estaría por los treinta y tenía un cuerpo espectacular, unas tetas gordas con unos pezones grandes que se sacudían estando ella de rodilla mientras se la chupaba al hombre que la llevaba adelante y atrás por la cabeza con bastante energía. Incluso se la podía oír atragantar. Los dos estaban completamente desnudo aunque conservando el calzado siendo la primera pareja que veíamos que se habían desnudados prácticamente del todo. Veíamos perfectamente como el culo del hombre se apretaba y como su polla entraba y salía de la boca de la chica a su voluntad. La polla me apretaba pesada en los calzoncillos y fui yo en esa ocasión el primero en bajarse la cremallera para sacársela. Intentaba sincronizar mi paja a los del movimiento de él cuando uno de nosotros, no se quién, tuvo que pisar una rama, de las gordas, que crujió bien fuerte. La pareja paró de repente y el tío giró la cabeza en nuestra dirección.

-¡¿Quién cojones hay ahí?! – Preguntó, pero no era la primera vez que estaban apunto de pillarnos y nos quedamos quietos en completo silencio, preparados para salir pitando si se acercaba. En cambio el hombre no se movió, ni tan siquiera parecía mosqueado – ¡¿Hola?! ¡Si quieres mirarnos adelante que no nos importa, pero si te apetece apuntarte puedes hacerlo! – Boquiabiertos, nos miramos al escucharlo sin que ninguno se atreviese a decir o hacer nada. Haciendo girar a la chica de espalda a donde el suponía que andábamos escondidos, la hizo poner a cuatro patas y para nosotros comenzó a abrirle el coño con las manos, metiéndole los dedos y ocasionalmente la polla – ¡¿Ves?! ¡Mira que chochete te estás perdiendo! ¡Únetenos y sal a follártelo! – Estaba asustado, y también muy excitado con la provocación e invitación de aquel hombre, y sabía que no era el único por que mis amigos continuaban con cara susto pero tan empalmados como yo.

-*¿Qué hacemos? ¿Vamos?* – Dijo bajito Ernesto a los otro.

-*No se… ¿Os atrevéis?* – Pregunté atacado mirando de vez en cuando a aquel coño que se prestaba a nosotros, algo realmente tentador para un adolescente virgen.

-*Si,… vamos, vamos – Dijo decidido Raúl sin quitar ojo de cómo ahora el tío la penetraba de lado para que los viésemos.

Podía haber sido un trampa del hombre para que saliésemos del escondite para rompernos la cara o cualquier otra cosa por el estilo pero ante la posibilidad de follar por primera vez fuimos saliendo uno por uno tras del arbusto como polillas hacia la luz. El hombre al vernos a los cuatro se extrañó, parando e invitándonos a acercarnos mas cuando se le pasó la sorpresa. La chica también giró la cabeza para vernos sin llegar a decir nada.

-Valla tela ¿Erais cuatro? ¿Pero cuantos años tenéis vosotros? – Nos preguntó él. Cada uno dijo su edad, subiéndonos un par de años para parecer mas adultos aunque estaba claro que para el hombre no dejábamos de ser unos púberes aun así – ¿Habéis follado alguna vez?

-Yo casi una vez – Le respondió Raúl intentándose hacer el guay.

-Ya bueno… – Respondió riéndose por la tontería que había dicho este y haciendo luego como si no lo hubiese oído – ¿Quién quiere ser el primero en sentir un coño de verdad? Veamos ¡Tú! Acércate – Dijo señalándome.

Llevándome con él de rodillas al suelo, frente al culo en pompa de la chica, me hizo acercarme mas a ella. Bajé mis pantalones todo lo que pude, con torpeza por el ataque de nervios que estaba padeciendo, y mi polla quedo apuntando tiesa hacia el coño rosado de la mujer. Echándome sobre ella un poco, froté con fuerza mi polla contra su coño, sintiendo como mi capullo se rozaba contra sus labios menores que se encontraban húmedos. Bajando la mano ella, se encargó de que mi polla encontrara el agujero correcto al primer golpe que di. Una oleada de placer salió de allí donde mi polla iba entrando en su vagina, aumentando el goce contra mas la penetraba, algo que no duró mucho por que mi polla no muy grande aún. Mis caderas se pusieron en movimiento, haciendo respirar agitada a la chica con mi novel miembro. Llamando el hombre a mis amigos, lo cuales contemplaban viciosos, lo fue situando uno a cada lado y al cuarto frente a ella. Dani, que era precisamente el que se había puesto delante, se contrajo de gusto al sentir como la mujer chupaba su miembro e iba moviendo la cabeza lentamente. Quedándose con una mano para aguantarse, agarró ahora la polla de Ernesto al que se puso a masturbarlo. El pobre de Raúl nos miraba desamparado mientras se masturbaba viéndonos caminando entre Dani y Ernesto con angustia. Explotando de la excitación, se pegó a Dani y acercando su rabo a la boca de la mujer esta pasó a chupar la de él, turnándose las pollas de ambos. Las caras de mis amigos eran de absoluto placer, como debía ser la mía, mirando atentamente a lo que le hacían como si todavía no nos lo creyésemos. Entre los cuatro formábamos un cuarteto musical de jadeos. Escuchándosele mas alto que a los demás, Ernesto gemía casi tan rápido como iba la mano de la chica sobre su polla.

-¿Te vas a correr ya? – Le preguntó el hombre a Ernesto que asintió sin aliento para hablar – Vente aquí donde tu amigo y hazlo dentro, sin miedo – Le dijo haciéndome a un lado para que Ernesto ocupase mi lugar.

Entre las piernas de ella, volvió a surgir su mano para agarrar la de Ernesto y colocarla bien. Mi amigo la penetró de una sola vez, follándola sin moverse mucho hasta que al minuto le fue entrando una serie de espasmos con los que se estaba corriendo en el coño de aquella mujer. Todos no perdimos ojo del momento, mirando a nuestro colega sufriendo su orgasmo con la cara contraída menos la boca que la tenía abierta. Nos habían hablado ya del condón, de las ETS y demás, pero la tontería de la edad no nos dejaba pensar en nada de eso y ahora que sabía que podía correrme dentro de aquel coño aguardaba ansioso a que Ernesto se apartase para volver con lo que había dejado. Y así lo hice, en cuando mi amigo sacó su polla con un sonido pringoso, aun con algo de semen en la punta, me coloqué tras ella y la penetré sin ayuda. Tal vez por la corrida de Ernesto, o por lo que se había excitado en aquel tiempo, la vagina de la chica estaba mucho mas húmeda, mas resbaladiza, e incluso mas caliente. Bombeando todavía mas rápido que cuando había estado antes, mis caderas comenzaron a hacer ruido al chocar con su culo, ganándome las miradas furtivas de mis amigos. Me había puesto infinitamente mas cachondo con aquella pausa y habiendo regresado con tantas ganas ya sentía que no me quedaba mucho por correrme y al igual que con Ernesto mi respiración iba a toda máquina.

Sin saber por qué exactamente podíamos corrernos dentro sin miedo, si es que tomaba anticonceptiva o qué, yo en aquel preciso momento, a punto de correrme, hubiese continuado aunque me hubiese dicho aquel hombre que la podría dejar embarazada, y en toda mi ignorancia, pasotismo y libido (Que en un chaval de quince en su primera vez es mucha) la penetré tan fuerte como me permitieron las piernas antes de reventar en aquel coño increíble. El alarido que pegué fue monumental, notando como el cuerpo se me calentaba de enorme placer y como la polla se me sacudía contra las paredes de la vagina, sumando a la reciente corrida de mi amigo la mía propia que se estarían mezclando en lo profundo del coño.

-Yo también voy a correrme ya mismo – Dijo Raúl viniendo a mi lado sin dejar de pajearse.

La saqué, toda mojada, y me eché a un lado para dejarle ahora a Raul meterla. Apenas en cinco segundo ya se encontraba penetrándola rápidamente, muy rápidamente, de rodilla con una pierna y apoyado con el pié con la otra. Sus huevos se agitaban como un saco lleno de piedras, haciendo ruido al chocar entre las piernas de la mujer. Mientras que Dani no quitaba ojo de cómo se la chupaban, Ernesto y yo nos paseábamos alrededor todavía empalmados y nos habíamos puesto a masturbarnos otra vez.

-Me… coo…rro,… ya – Jadeo con voz ronca Raúl, desplomándose adelante ya viniéndose aunque sin dejar de moverse hasta que ya le dolía.

-¡Quita, rápido! – Le pidió Dani, rodeando deprisa a la mujer para ponerse detrás en donde hizo un lado a Raúl y la fue a penetrar.

Con solo la punta metida, Dani la embistió hasta empujarla adelante. Repitiendo la operación, volvió a embestir y se puso a contraerse. Sus jadeos se intensificaron primero y fueron bajando después. Al retirarse su polla estaba llena de fluidos de ella pero también de nuestro semen, el cual surgió por su coño y resbaló por entre sus muslos al incorporarse de rodillas. Dani se dejó caer de culo en el suelo en donde fue recuperando el aliento junto a Raúl. El hombre se fue a agacharse frente a su esposa a la que la tomó por la barbilla para que la levantase hacia él y poderla besar. Sus lenguas asomaban entre sus labios, chasqueando sus salivas y en cierto modo eso nos ponía mucho estando junto a ellos como si nada. Ernesto y yo aumentamos nuestras pajas sin dejar de mirarlos. Daniel y Raúl nos miraban desde el suelo, todavía empalmados, y se nos unieron con lo de pajearse poco a poco.

-Estos chavales te han llenado bien ¿Eh? – Le dijo él a ella, refiriéndose a la mezcla de nuestras corridas que no dejaba de salir lentamente por su coño. Ella simplemente la miró sin llegar a responderle.

El hombre la tomó para colocarla tumbada boca arriba en el suelo y después se tumbó encima de ella y se cogió la polla para penetrarla. Era increíble lo obediente que se mostraba la chica que se arqueó hacia arriba al sentir que la penetraban con aquel miembro que era mucho mas grande y mas peludo que los nuestros. Estirando los brazos, la mujer agarró las pollas que tenía mas cerca a cada lado que era la de Raúl y la mía. Nos acercamos, sentándonos de rodillas, para que le fuese mas fácil masturbarnos. Teniéndolo cerca, ella abrió la boca con la lengua afuera en un gesto a Ernesto para que se la metiese en la boca y mi amigo no perdió ocasión, inclinando abajo su polla y hundiéndosela entre sus labios que se la saborearon con gran gusto.

Manteniendo una buena coordinación, Raúl y yo éramos pajeados con fuerza y rapidez. Sabía que si seguía así, sin que pudiese controlar yo el movimiento, me acabaría corriendo mas rápido que antes incluso. Enfrente de mí, al otro lado de la mujer y el hombre que la embestía agarrada por las caderas, Raúl se me adelanto y entre los dedos de la mujer se corrió agitado. Su semen fue cayendo en parte del costado y los pechos. El hombre se quedó mirando como se iba corriendo Raúl sin parar de follar y debió de gustarse aquello por que le sonrió a este satisfecho. Pocos segundos después escuchamos a Ernesto metiendo su polla sin volverla a sacar en la boca de la chica y su cara contraída fue un aviso evidente de que se estaba corriendo, aunque casi al mismo tiempo que él, yo también me puse a correrme sobre la chica sin que ella parase de pajearme hasta el final. Con la cabeza medio ida, sentí a Dani caer de rodillas a mi lado que se había estado pajeando todo el tiempo y ahora se disponía a correrse en donde Raúl y yo lo habíamos hecho. Un salpicazo de semen, bien abundante para ser la segunda corrida, calló entre los pechos de la mujer. Entre los tres habíamos puesto perdida a la chica, que jadeaba mas que nunca como si el sentir su cuerpo salpicado de nuestro semen la hubiese puesto muy cachonda.

-Ah… ¡Ah!… ¡Aaah!… ¡Aaah!… – Iba jadeando cada vez mas alto el hombre que se había puesto a penetrarla tan fuerte que el semen sobre la chica iba resbalando por los costado – Me corrooo… ¡¡Aaaaah!!

A bastante distancia se le tuvo que escuchar al hombre gemir, embistiendo sin ritmo a la chica cuando ya debía estar corriéndose dentro. Permaneció quieto, con la polla aun dentro, durante un rato. Nosotros lo mirábamos atentos aunque ya ninguno conservaba erección alguno, tal vez un poco Raúl. La saco el hombre despacio y se puso en pié. Los demás nos levantamos también y ayudamos a la mujer a levantar también. Llegándole por lo menos hasta pasada la mitad de la cara interior del muslo, un reguero de semen le comenzó a caer al poco de ponerse en pié. El semen del hombro se identificaba claramente del nuestro que era muco menos blanquecino y espeso. Tomando ella su bolso, el cual estaba tirado a un lado de un árbol junto a toda la ropa de ambos, sacó un paquete de pañuelitos por empezar y tomando por lo menos tres se limpió la entrepierna. Luego tomó otro y fue uno por uno limpiándonos servicial nuestras pollas ya flácidas. Cuando acabó, se la limpió al hombre que la beso. Mientras, nosotros nos subimos y cerramos los pantalones, mas calmados y felices que nunca. Estábamos por irnos ya, dejándolos allí a los dos besándose pero al vernos él nos llamó.

-¡Vosotros! Si alguna vez nos volvéis a encontrar y queréis repetir ya sabéis – Nos dijo sin separarse de ella.

Todos asentimos con la cabeza agradecidos antes de continuar alejándonos. En cuando salimos de la arboleda, derechitos a la salida del parque, estallamos a comentar lo ocurrido. Fue una lástima pero jamás volvimos a encontrarnos con aquella pareja y no fue por intentos. Aunque nos vinos bien por que a los días cada uno fue quejándose de escozor en nuestras partes sirviéndonos aquello de escarmiento, se suponía. En…FIN.

Relato editado y publicado por Pedivertido

Aunque nos pillase un poco lejos de casa, solía ir con mis amigos a un parque bastante grande que había cruzando el río donde ya dejaba de haber ciudad y comenzaba a haber campo y bosque. Éramos cuatro los que nos juntábamos, Ernesto el alto, Raúl el gordo (Aunque en verdad estaba rellenito ná más), Dani el moreno y finalmente yo mismo. Todos nosotros entre los catorce y los quinces y mas vírgenes que el aceite de oliva. Para un grupito de colegas tan inseparables eso del sexo era algo que entre nosotros estaba a la orden el día, tanto que hasta nos pajeábamos todos en grupo, pero cada uno con la suya, que conste.

Tanto tiento juntos y tanta confianza entre nosotros nos permitía estar todo el rato hablando de sexo al no tener que reprimirnos a la hora de hablar de lo primero que se nos pasase por la cabeza, aunque solo fuese una cosa, sexo. Pero últimamente andábamos mas salidos que de costumbre y la razón era por que habíamos descubierto una zona del parque, ese parque al que siempre íbamos, en que las parejas se ponían a follar. Nosotros habíamos estado con la mosca pegada a la oreja desde que Dani nos hubiese contado aquel rumor que había oído de su hermano mayor, pero no había sido hasta varios meses después en que nos atreviésemos a ir a explorar. El sitio en cuestión se encontraba en la zona mas apartada del parque, junto al río, en donde no había ni calzadas, ni columpios, ni zonas ajardinadas, ni nada de nada. Solo árboles y arbustos, pero tantos que se hacía el sitio perfecto para estar relativamente a escondidas. Era un domingo por la mañana algo temprano, así que en seguida dimos con una pareja que se lo montaban de pié contra un árbol. Se veía por la ropa y la edad que habían pasado la noche de juerga y acaban el final de la fiesta con un buen polvo. Nada mas mirarnos los uno a los otros tras un arbusto, estábamos ya todos apretando pantalón por delante. Nos Miramos y nos entró la risa tonta, pero la aguantamos en silencio y volvimos inmediatamente otra vez la vista a la pareja, aquella pareja en la que el chico empotraba a la chica contra el árbol. A medidas que contemplábamos la escena nuestra calentura se incrementaba y de frotarnos el paquete pasábamos a pajearnos dentro del pantalón hasta que ya uno de nosotros era el primero que no aguantaba mas, se la sacaba y se la comenzaba a cascar abiertamente junto a los demás, momento en el que entonces los otros tres le seguía y al final acabábamos encogidos en nuestro escondite, con los pantalones por los tobillos y dándole fuerte a la zambomba hasta que uno por uno íbamos regando el arbusto con nuestro semen. Aquella primera vez no se quedó en la última. Siempre íbamos a ver si teníamos suerte y pillábamos a alguna pareja haciéndolo como buenos voyeur que éramos ya. Para nosotros era muchísimo mejor que las películas pornos con lo que nos enviciamos a aquello, sobre todo las primeras semanas en las que íbamos incluso aunque fuese imposible que hubiese alguna pareja por que hiciese demasiado frío o por que fuese una hora rara.

Andábamos en el parque, jugando al futbol en donde siempre, hasta que nos hartamos y nos juntamos para decidir que otra cosa podíamos hacer por que todavía teníamos otra hora antes de que nos tuviésemos que ir cada uno a su casa. Hacía una semana que no íbamos al picadero del parque por lo que uno de nosotros, Raúl precisamente, fue el que propuso de ir. Ante la posibilidad de ver a una pareja follando y hacernos una buena paja aprobamos la propuesta de inmediato. Los cuatro nos pusimos andando hacia la arboleda del extremo solitario del parque por nuestro propio atajo. A medida que ya nos íbamos adentrábamos en la zona andábamos con cuidado de hacer el menor ruido posible, encorvados para que no fuésemos muy visibles y atentos a nuestro entorno. De no muy lejos vino el ruido masculino de un jadeo de fuerza que se repetía contra mas nos acercábamos. Estábamos hecho un escuadrón de espionaje, andando sigilosamente los cuatro juntos entre los árboles y la maleza hasta que vimos a la pareja tras unos arbustos altos desde donde el espectáculo no solo se veía bien. Yo me coloqué entre Raúl y Dani, sintiendo la mano de este último apoyándoseme en el hombro. No era la típica pareja de veintañeros. Él debía tener unos treinta y algo, pero ella en cambio estaría por los treinta y tenía un cuerpo espectacular, unas tetas gordas con unos pezones grandes que se sacudían estando ella de rodilla mientras se la chupaba al hombre que la llevaba adelante y atrás por la cabeza con bastante energía. Incluso se la podía oír atragantar. Los dos estaban completamente desnudo aunque conservando el calzado siendo la primera pareja que veíamos que se habían desnudados prácticamente del todo. Veíamos perfectamente como el culo del hombre se apretaba y como su polla entraba y salía de la boca de la chica a su voluntad. La polla me apretaba pesada en los calzoncillos y fui yo en esa ocasión el primero en bajarse la cremallera para sacársela. Intentaba sincronizar mi paja a los del movimiento de él cuando uno de nosotros, no se quién, tuvo que pisar una rama, de las gordas, que crujió bien fuerte. La pareja paró de repente y el tío giró la cabeza en nuestra dirección.

-¡¿Quién cojones hay ahí?! – Preguntó, pero no era la primera vez que estaban apunto de pillarnos y nos quedamos quietos en completo silencio, preparados para salir pitando si se acercaba. En cambio el hombre no se movió, ni tan siquiera parecía mosqueado – ¡¿Hola?! ¡Si quieres mirarnos adelante que no nos importa, pero si te apetece apuntarte puedes hacerlo! – Boquiabiertos, nos miramos al escucharlo sin que ninguno se atreviese a decir o hacer nada. Haciendo girar a la chica de espalda a donde el suponía que andábamos escondidos, la hizo poner a cuatro patas y para nosotros comenzó a abrirle el coño con las manos, metiéndole los dedos y ocasionalmente la polla – ¡¿Ves?! ¡Mira que chochete te estás perdiendo! ¡Únetenos y sal a follártelo! – Estaba asustado, y también muy excitado con la provocación e invitación de aquel hombre, y sabía que no era el único por que mis amigos continuaban con cara susto pero tan empalmados como yo.

-*¿Qué hacemos? ¿Vamos?* – Dijo bajito Ernesto a los otro.

-*No se… ¿Os atrevéis?* – Pregunté atacado mirando de vez en cuando a aquel coño que se prestaba a nosotros, algo realmente tentador para un adolescente virgen.

-*Si,… vamos, vamos – Dijo decidido Raúl sin quitar ojo de cómo ahora el tío la penetraba de lado para que los viésemos.

Podía haber sido un trampa del hombre para que saliésemos del escondite para rompernos la cara o cualquier otra cosa por el estilo pero ante la posibilidad de follar por primera vez fuimos saliendo uno por uno tras del arbusto como polillas hacia la luz. El hombre al vernos a los cuatro se extrañó, parando e invitándonos a acercarnos mas cuando se le pasó la sorpresa. La chica también giró la cabeza para vernos sin llegar a decir nada.

-Valla tela ¿Erais cuatro? ¿Pero cuantos años tenéis vosotros? – Nos preguntó él. Cada uno dijo su edad, subiéndonos un par de años para parecer mas adultos aunque estaba claro que para el hombre no dejábamos de ser unos púberes aun así – ¿Habéis follado alguna vez?

-Yo casi una vez – Le respondió Raúl intentándose hacer el guay.

-Ya bueno… – Respondió riéndose por la tontería que había dicho este y haciendo luego como si no lo hubiese oído – ¿Quién quiere ser el primero en sentir un coño de verdad? Veamos ¡Tú! Acércate – Dijo señalándome.

Llevándome con él de rodillas al suelo, frente al culo en pompa de la chica, me hizo acercarme más a ella. Bajé mis pantalones todo lo que pude, con torpeza por el ataque de nervios que estaba padeciendo, y mi polla quedó apuntando tiesa hacia el coño rosado de la mujer. Echándome sobre ella un poco, froté con fuerza mi polla contra su coño, sintiendo como mi capullo se rozaba contra sus labios menores que se encontraban húmedos. Bajando la mano ella, se encargó de que mi polla encontrara el agujero correcto al primer golpe que di. Una oleada de placer salió de allí donde mi polla iba entrando en su vagina, aumentando el goce contra mas la penetraba, algo que no duró mucho por que mi polla no era muy grande aún. Mis caderas se pusieron en movimiento, haciendo respirar agitada a la chica con mi novel miembro. Llamando el hombre a mis amigos, lo cuales contemplaban viciosos, lo fue situando uno a cada lado y al cuarto frente a ella. Dani, que era precisamente el que se había puesto delante, se contrajo de gusto al sentir como la mujer chupaba su miembro e iba moviendo la cabeza lentamente. Quedándose con una mano para aguantarse, agarró ahora la polla de Ernesto al que se puso a masturbarlo. El pobre de Raúl nos miraba desamparado mientras se masturbaba viéndonos caminando entre Dani y Ernesto con angustia. Explotando de la excitación, se pegó a Dani y acercando su rabo a la boca de la mujer esta pasó a chupar la de él, turnándose las pollas de ambos. Las caras de mis amigos eran de absoluto placer, como debía ser la mía, mirando atentamente a lo que le hacían como si todavía no nos lo creyésemos. Entre los cuatro formábamos un cuarteto musical de jadeos y escuchándosele mas alto que a los demás a Ernesto que gemía casi tan rápido como iba la mano de la chica sobre su polla.

-¿Te vas a correr ya? – Le preguntó el hombre a Ernesto que asintió sin aliento para hablar – Vente aquí donde tu amigo y hazlo dentro, sin miedo – Le dijo haciéndome a un lado para que Ernesto ocupase mi lugar.

Entre las piernas de ella, volvió a surgir su mano para agarrar la de Ernesto y colocarla bien. Mi amigo la penetró de una sola vez, follándola sin moverse mucho hasta que al minuto le fue entrando una serie de espasmos con los que se estaba corriendo en el coño de aquella mujer. Todos no perdimos ojo del momento, mirando a nuestro colega sufriendo su orgasmo con la cara contraída menos la boca que la tenía abierta. Nos habían hablado ya del condón, de las ETS y demás, pero la tontería de la edad no nos dejaba pensar en nada de eso y ahora que sabía que podía correrme dentro de aquel coño aguardaba ansioso a que Ernesto se apartase para volver con lo que había dejado. Y así lo hice, en cuando mi amigo sacó su polla con un sonido pringoso, aun con algo de semen en la punta, me coloqué tras ella y la penetré sin ayuda. Tal vez por la corrida de Ernesto, o por lo que se había excitado en aquel tiempo, la vagina de la chica estaba mucho mas húmeda, mas resbaladiza, e incluso mas caliente. Bombeando todavía mas rápido que cuando había estado antes, mis caderas comenzaron a hacer ruido al chocar con su culo, ganándome las miradas furtivas de mis amigos. Me había puesto infinitamente mas cachondo con aquella pausa y habiendo regresado con tantas ganas ya sentía que no me quedaba mucho por correrme y al igual que con Ernesto mi respiración iba a toda máquina.

Sin saber por qué exactamente podíamos corrernos dentro sin miedo, si es que tomaba anticonceptiva o qué, yo en aquel preciso momento, a punto de correrme, hubiese continuado aunque me hubiese dicho aquel hombre que la podría dejar embarazada, y en toda mi ignorancia, pasotismo y libido (Que en un chaval de quince en su primera vez es mucha) la penetré tan fuerte como me permitieron las piernas antes de reventar en aquel coño increíble. El alarido que pegué fue monumental, notando como el cuerpo se me calentaba de enorme placer y como la polla se me sacudía contra las paredes de la vagina, sumando a la reciente corrida de mi amigo la mía propia que se estarían mezclando en lo profundo del coño.

-Yo también voy a correrme ya mismo – Dijo Raúl viniendo a mi lado sin dejar de pajearse.

La saqué, toda mojada, y me eché a un lado para dejarle ahora a Raul meterla. Apenas en cinco segundo ya se encontraba penetrándola rápidamente, muy rápidamente, de rodilla con una pierna y apoyado con el pié con la otra. Sus huevos se agitaban como un saco lleno de piedras, haciendo ruido al chocar entre las piernas de la mujer. Mientras que Dani no quitaba ojo de cómo se la chupaban, Ernesto y yo nos paseábamos alrededor todavía empalmados y nos habíamos puesto a masturbarnos otra vez.

-Me… coo…rro,… ya – Jadeo con voz ronca Raúl, desplomándose adelante ya viniéndose aunque sin dejar de moverse hasta que ya le dolía.

-¡Quita, rápido! – Le pidió Dani, rodeando deprisa a la mujer para ponerse detrás en donde hizo un lado a Raúl y la fue a penetrar.

Con solo la punta metida, Dani la embistió hasta empujarla adelante. Repitiendo la operación, volvió a embestir y se puso a contraerse. Sus jadeos se intensificaron primero y fueron bajando después. Al retirarse su polla estaba llena de fluidos de ella pero también de nuestro semen, el cual surgió por su coño y resbaló por entre sus muslos al incorporarse de rodillas. Dani se dejó caer de culo en el suelo en donde fue recuperando el aliento junto a Raúl. El hombre se fue a agacharse frente a su esposa a la que la tomó por la barbilla para que la levantase hacia él y poderla besar. Sus lenguas asomaban entre sus labios, chasqueando sus salivas y en cierto modo eso nos ponía mucho estando junto a ellos como si nada. Ernesto y yo aumentamos nuestras pajas sin dejar de mirarlos. Daniel y Raúl nos miraban desde el suelo, todavía empalmados, y se nos unieron con lo de pajearse poco a poco.

-Estos chavales te han llenado bien ¿Eh? – Le dijo él a ella, refiriéndose a la mezcla de nuestras corridas que no dejaba de salir lentamente por su coño. Ella simplemente la miró sin llegar a responderle.

El hombre la tomó para colocarla tumbada boca arriba en el suelo y después se tumbó encima de ella y se cogió la polla para penetrarla. Era increíble lo obediente que se mostraba la chica que se arqueó hacia arriba al sentir que la penetraban con aquel miembro que era mucho mas grande y mas peludo que los nuestros. Estirando los brazos, la mujer agarró las pollas que tenía mas cerca a cada lado que era la de Raúl y la mía. Nos acercamos, sentándonos de rodillas, para que le fuese mas fácil masturbarnos. Teniéndolo cerca, ella abrió la boca con la lengua afuera en un gesto a Ernesto para que se la metiese en la boca y mi amigo no perdió ocasión, inclinando abajo su polla y hundiéndosela entre sus labios que se la saborearon con gran gusto.

Manteniendo una buena coordinación, Raúl y yo éramos pajeados con fuerza y rapidez. Sabía que si seguía así, sin que pudiese controlar yo el movimiento, me acabaría corriendo mas rápido que antes incluso. Enfrente de mí, al otro lado de la mujer y el hombre que la embestía agarrada por las caderas, Raúl se me adelanto y entre los dedos de la mujer se corrió agitado. Su semen fue cayendo en parte del costado y los pechos. El hombre se quedó mirando como se iba corriendo Raúl sin parar de follar y debió de gustarse aquello por que le sonrió a este satisfecho. Pocos segundos después escuchamos a Ernesto metiendo su polla sin volverla a sacar en la boca de la chica y su cara contraída fue un aviso evidente de que se estaba corriendo, aunque casi al mismo tiempo que él, yo también me puse a correrme sobre la chica sin que ella parase de pajearme hasta el final. Con la cabeza medio ida, sentí a Dani caer de rodillas a mi lado que se había estado pajeando todo el tiempo y ahora se disponía a correrse en donde Raúl y yo lo habíamos hecho. Un salpicazo de semen, bien abundante para ser la segunda corrida, calló entre los pechos de la mujer. Entre los tres habíamos puesto perdida a la chica, que jadeaba mas que nunca como si el sentir su cuerpo salpicado de nuestro semen la hubiese puesto muy cachonda.

-Ah… ¡Ah!… ¡Aaah!… ¡Aaah!… – Iba jadeando cada vez mas alto el hombre que se había puesto a penetrarla tan fuerte que el semen sobre la chica iba resbalando por los costado – Me corrooo… ¡¡Aaaaah!!

A bastante distancia se le tuvo que escuchar al hombre gemir, embistiendo sin ritmo a la chica cuando ya debía estar corriéndose dentro. Permaneció quieto, con la polla aun dentro, durante un rato. Nosotros lo mirábamos atentos aunque ya ninguno conservaba erección alguno, tal vez un poco Raúl. La saco el hombre despacio y se puso en pié. Los demás nos levantamos también y ayudamos a la mujer a levantar también. Llegándole por lo menos hasta pasada la mitad de la cara interior del muslo, un reguero de semen le comenzó a caer al poco de ponerse en pié. El semen del hombro se identificaba claramente del nuestro que era muco menos blanquecino y espeso. Tomando ella su bolso, el cual estaba tirado a un lado de un árbol junto a toda la ropa de ambos, sacó un paquete de pañuelitos por empezar y tomando por lo menos tres se limpió la entrepierna. Luego tomó otro y fue uno por uno limpiándonos servicial nuestras pollas ya flácidas. Cuando acabó, se la limpió al hombre que la beso. Mientras, nosotros nos subimos y cerramos los pantalones, mas calmados y felices que nunca. Estábamos por irnos ya, dejándolos allí a los dos besándose pero al vernos él nos llamó.

-¡Vosotros! Si alguna vez nos volvéis a encontrar y queréis repetir ya sabéis – Nos dijo sin separarse de ella.

Todos asentimos con la cabeza agradecidos antes de continuar alejándonos. En cuando salimos de la arboleda, derechitos a la salida del parque, estallamos a comentar lo ocurrido. Fue una lástima pero jamás volvimos a encontrarnos con aquella pareja y no fue por intentos. Aunque nos vinos bien por que a los días cada uno fue quejándose de escozor en nuestras partes sirviéndonos aquello de escarmiento, se suponía. FIN.

Lactancia muy morbosa

Hace un mes más o menos, acudí junto con una amiga de trabajo a ver a otra compañera nuestra que había sido madre y estaba de baja de maternidad. Habían pasado dos meses desde que diera a luz, y fuimos hacerle la visita de cortesía.

Cuando llegamos, era un viernes por la tarde, estaba sola, pues su marido trabajaba. Nos recibió muy contenta, y tras darle unos obsequios que le llevamos como ropita para el bebé, nos sentamos a charlar en el sofá del comedor.

– Cómo va la nueva vida de mami? – preguntaba Paqui, una mujer de unos 45 años, rubia con el pelo rizada y muy alegre, siempre optimista que era muy amigable y el alma de la fiesta. La verdad es que me llevaba muy bien con ella.

– Pues adaptándome… – comenzaba a explicar Sofía, la risueña madre. Debía tener unos 36 años, era morena con el pelo largo, que llevaba recogido en una cola, y estaba esplendida. Me llamó especialmente la atención su pecho, que había aumentado considerablemente de tamaño, y rápidamente deduje que sería debido a que le habría subido la leche para amamantar a su hijo.

– Y eso? – replicó Paqui señalando un artefacto que Sofía tenía en la mano

– Es un saca leche, procuro ir sacándome porque produzco bastante y así le puede dar mi marido si yo tengo que salir o si estoy muy cansada por la noche. Pero no sé qué pasa que no funciona, creo que se rompió ayer.

– A ver, déjame si yo puedo – dijo Paqui levantándose del sofá y sentándose la lado de Sofía. Comenzó a manipular el aparato saca-leche, intentando ver cómo funcionaba primero y dónde podía estar el fallo, hasta que lo acercó al pecho de Sofía y lo acopló por encima de la camisa – Vamos a probarlo – le dijo.

Entonces reparó en que yo estaba delante, y girandose hacia mí espetó:

– Será mejor que tú salgas un momento al balcón, que necesitamos algo de intimidad aquí – dijo medio riendo

– No hace falta – contestó Sofía, queriendo quitar importancia al asunto – llevo ya tantas semanas dando de mamar a mi hijo en todas partes, que ya me he acostumbrado a llevar los pechos al aire.

Y dicho eso, Sofía de desabrochó dos botones de la camisa, de la cuál brotó un precioso pecho, hinchado y con un pezón bien grande y rosado. Por un lado me supo mal que se pudieran sentir incómodas, pero al mismo tiempo un ligero sentimiento de excitación recorrió mi piel.

Entre las dos acoplaron el saca-leche al pecho de Sofía e intentaron manipularlo para que hiciera su trabajo y comenzara a salir la leche, pero tras varios intentos infructuosos no consiguieron nada. Al retirar el aparato, un pequeño rio de leche salió del pezón de Sofía y se escurrió hacia abajo.

– Cuidado que te manchas – dijo Paqui, mientras llevaba rápidamente un dedo horizontalmente al pecho de Sofía para detener la gota que resbalaba antes de que llegara a la falda y la manchase.

Sofía sacó un pequeño pañuelo y se secó el pecho, mientras que Paqui retiraba el dedo húmedo de su leche y lo miraba curiosa. Para sorpresa de todos, sacó la lengua y relamió su dedo llevandose a la boca los restos de leche de su amiga y saboreandola después.

– Hmmm, pues no sabe mal – se limitó a decir. Sofía y yo, tras un instante de perplejidad comenzamos a reír, conociendo el carácter desenfadado de Paqui. – Qué pasa? Una es curiosa jaja – se unió a nuestras risas.

Con los movimientos de la risa, a Sofía le brotó otro hilo de leche de su pecho.

– Fíjate, te vuelve a chorrear, si es que los tienes llenos – dijo Paqui mirando el hinchado pecho de su amiga – No te duelen?

– Un poco – dijo Sofía que se sorprendió al ver como Paqui tomaba su pecho y en su mano y lo apretaba ligeramente. Más leche brotó de su pecho, está vez con un chorro mucho más abundante. Inconscientemente, ante ese chorro de leche, Paqui se agachó y metió el pecho de su amiga en su boca, como queriendo detener toda la leche que había hecho salir al tocar y apretar el pecho de su amiga. Sofía se quedó inmóvil sin saber qué decir, al igual que yo.

Paqui dio un par de succiones y se separó.

– Hmmmm, quieres que te vaciemos nosotros los pechos un poco? – preguntó con voz traviesa

– Jajaja, estás loca – dijo Sofía

– Dar de mamar es algo natural, no me vengas con remilgos ahora – le contestó Paqui

– Como queráis, pero solo un poco, eh? – aceptó finalmente Sofía

– Ven, ayúdame – me indicó Paqui, mientras me hacia un gesto para que me acercara, al tiempo que Sofía se desabrochaba un poca más la camisa y descubría el otro pecho.

Mientras ella estaba sentada, nosotros nos pusimos de rodillas, uno a cada lado, uno en cada pecho. Lo primero que hice fue introducir aquel gran pezón en mi boca. Aunque había chupado muchos pechos a lo largo de mi vida, nunca había mamado uno, siendo adulto me refiero, con lo que no sabía muy bien qué tenía que hacer, aunque pensé que mi instinto me ayudaría, al fin y al cabo somos mamíferos por naturaleza.

Pero no tuve que esforzarme mucho, al chupar aquel pecho, un reguero de leche comenzó a invadir mi boca. Era una leche líquida, tibia, algo dulzona y no dudé en comenzar a tragármela toda. Empecé a mamar. Cada vez introducía más de aquel pecho en mi boca, mientras oia los chupeteos de Paqui a mi lado. En un momento dado, tomé su pecho con mi mano para apretarlo un poco y para tener algo más de apoyo en la postura que estaba. No sé exactamente cuantos minutos llevábamos, pero yo empezaba a perder el control por instantes y chupaba con bastante lascivia. En algunos momentos que mi boca se llenaba un hilo de leche se escurría por mis labios.

Paré un instante para recobrar el aliento y pude ver como Paqui también se detenía.

– Esta rica, eh? – dijo sonriendo

Miré a Sofía que tenía una cara de vicio impresionante, con los ojos medio cerrados y las mejillas sonrojadas. Al devolver la vista a Paqui, vi que ella también estaba mamando con vicio, relamiendo su pezón, retorciéndolo con la lengua, succionando fuerte le pecho e introduciéndose todo lo que le cabía en su boca. Restos de leche resbalaban por su barbilla. Sin pensármelo, volví al trabajo, y comencé de nuevo a mamar aquel regalo del cielo en forma de pecho.

Finalmente Sofía nos hizo salir de nuestro trance mamador, con unas convulsiones y gemidos que nos pillaron por sorpresa.

– Nena, te has corrido? – preguntó Paqui entre carcajadas y muy sorprendida

– Uf, es que aún no me he recuperado del parto, y no puedo tener relaciones todavía, por lo que estoy muy sensible. Así que si, me habéis hecho llegar – explicó entre sofocos.

– No te creas, yo también me he excitado, es la primera vez que hago esto, estoy mojada y todo – confeso Paqui – y tú, cómo estás? – me preguntó, y posando una mano en mi rodilla para abrirme de piernas

– Pues ya lo ves – dije agachando la mirada para comprobar como de abultado tenía el paquete, pues llevaba empalmado desde hacía rato

– Uf madre mía – dijo Paqui, mirando como se marcaba mi pene tieso en el pantalón – eso tiene que dolerte. Sácatela que vamos a probar ahora otro tipo de leche

Hipnotizado por su comentario, me puse de pie, pero fue la propia Paqui la que apresuradamente comenzó a desabrochar mi cinturón, luego pantalón, bajó la cremallera y bajó con un movimiento algo brusco mi pantalón y boxer a la vez, haciendo que mi polla saliese disparada y botase delante de sus caras. Paqui estaba todavía de rodillas delante de mi, y Sofía seguía sentada en el sofá. Mi polla entiesa quedaba a un par de palmos de sus caras, y ambas tenían su vista fijada en mi pene, examinando su forma y tamaño.

Vaya, menuda polla gastas, no? Desde luego engañas, con lo pasmadito que pareces en la oficina y me sales con este trozo de carne – dijo Paqui con un descaro que hizo reír a Sofía. Paqui, alzó su mano y cogió mi pene, y lo sacudió unas cuantas veces, notando su dureza y apretándolo un poco.

Dicho eso, acercó su boca a mi empalme y recorrió con su lengua toda su largura, para acto seguido, al llegar a la punta y lamerla un poco, introducirse todo mi pene en su boca. Noté la humedad de su boca empapando mi sexo y como quedaba prisionera entre su lengua y músculos bucales, fue una sensación muy agradable. Entonces comenzó una mamada muy placentera, introduciéndose más de la mitad en su boca. Tras unos instantes paró y se la sacó de la boca.

– Tienes una buena polla, durita y gordita, como a mí me gusta. Si hay algo que me fascina de una buena polla es que llene la boca. Ten prueba esto – dijo dirigiendo mi polla hacia Sofía

– No, no puedo, que estoy casada ya lo sabes – replicó

– Que casada, ni que tonterias, dale una chupadita, que esto de aquí no sale, y una oportunidad así no se tiene cada día – dijo muy convencida Paqui, de tal forma que Sofía, simplemente se inclinó un poco hacia mí, y haciendo caso de su amiga, con una mano agarró mi polla y se la introdujo en la boca. Sofía chupaba con más dificultad. Debía tener la boca más pequeña porque no llegaba introducirse la mitad de mi polla en su boca. Succionaba con más ansiedad o nerviosismo, supongo que porque sabía que lo que hacía no estaba bien, chupársela a un compañero de trabajo en el salón de su casa. Pero al mismo tiempo era tan morbosa y excitante la situación que en el fondo le apetecía y no había podido negarse más.

Mientras Sofía me la chupaba, Paqui manoseaba mis huevos con una sonrisa en la boca y alternaba su mirada viendo como su amiga me la mamaba. Tras unos instantes, Sofía se la sacó y le cedió de nuevo el turno a Paqui, que cogiéndome fuertemente por las caderas trató de metérsela entera, y casi lo consigue. Luego siguió chupando más suave y sacándosela ocasionalmente para relamerla con la lengua a lo largo.

Se alternaron un par de veces más, chupando cada una a su estilo hasta que comencé a gemir, pues mi orgasmo estaba próximo.

– Te voy a vaciar los huevos, pero luego me toca a mí que estoy mojadísima, ok? – Dijo preguntándome

– Claro que si – atiné a decir con los ojos en blanco a punto de venirme

Paqui se introdujo de nuevo mi polla en su boca y mamó con fuerza, ritmo e intensidad, estaba claro que iba a por todas, a por el premio de mi orgasmo. Y vaya si lo consiguió. A ese ritmo no tardé en comenzar a eyacular. La avisé, pero ella no paró, y mi leche comenzó a llenar su boca. Chupó hasta que mi orgasmo hubo terminado, y entonces se separó.

– Se ha corrido en tu boca? – preguntó sorprendida Sofía.

Paqui abrió la boca como contestación, mostrándole que toda mi corrida estaba sobre su lengua y en general llenando su boca.

– Qué loca estas – dijo Sofía riendo, pero Paqui volvió a cerrar su boca y con un sonoro chasquido se tragó todo mi semen de una vez

– Hmmm… – dijo Paqui relamiéndose – ya puedo decir que me he tomando la leche de los dos en una sola merienda jajaja

– Te lo has tragado? Serás viciosa! – dijo Sofía entre exclamaciones

– Toda la leche es calcio, y a mí me hace falta reforzar los huesos! – contestó Paqui con sorna y aún tuvo tiempo de volver a relamerme la polla para dejarla limpia.

– Me toca! – dijo poniéndose de pie, subiendo su falda y deslizando sus bragas para finalizar sentándose en el sofá de nuevo. Abriéndome las piernas, mi miró y me invitó a lamerle el sexo con un tentador: enséñame que sabe hacer tu lengua!

Me situé entre sus piernas, y rodeándolas con mis brazos por debajo, comencé a besar la cara interna de sus muslos. Paqui ya jadeaba y se retorcía en el sofá, cuando mi lengua encontró su sexo. Primero lo recorrí de abajo hacia arriba, abriendo los labios exteriores con mi lengua. En una nueva pasada, mi lengua ya rozó los labios interiores y se mojó con su humedad, la cual saboreé. En la tercera pasada, saqué más la lengua y lo relamí completamente, llegando a su clítoris y empapando su sexo con mi saliva.

Tenía el sexo con el vello bastante recortado y arreglado. Era realmente apetitoso y jugoso. Mientras le comía su sexo con voracidad, ella jugaba con mi pelo, ya que sus manos acariciaban nerviosas mi cabeza.

En un momento dado, Sofía que nos miraba desde hacia un rato, debío calentarse bastante. Si realmente llevaba varios meses sin sexo, ver como yo lamía de aquella forma el coño de Paqui y como ella se retorcia de placer debió ponerla bastante caliente. El caso es que en un momento determinado se deslizó desde el sofá y se agachó buscando mi pene que comenzó a manosear. Como no hacia mucho que me había corrido estaba medio morcillón, pero no erecto.

Así estuvimos un rato. Paqui gemia muy excitada, contorsionandose en el sofá, mientras yo estaba disfrutando de aquel suculento sexo femenino cuyo sabor y aroma embriagaba mis sentidos. Trataba de sacar al máximo mi lengua para lograr introducirla en su vagina, como si quisiera penetrarla y luego movía allí dentro mi lengua de forma muy golosa. Alternaba esos movimientos con otros lamiendo todo su sexo y con succiones a su clitoris. Paqui no tardó mucho más en correrse, y con un gran gemido final, se quedó traspuesta en el sofá con una gran sonrisa de placer.

– Dios, que bien lo has hecho, me ha encantado! – me felicitó Paqui, al tiempo que me incorporaba. Realmente me había excitado hacerle sexo oral a Paqui, y entre eso y la paja que me había estado haciendo Sofía mi pene estaba medio erecto de nuevo.

Sofía, que seguía de rodillas a mi lado, miraba mi pene fijamente. De pronto me preguntó:

– Crees que podrías correrte de nuevo?

– Supongo que si, vuelvo a estar algo excitado – respondí

– Es que con mi marido no hacemos mucho sexo oral, porque a él no le gusta demasiado, y ahora que he visto a Paqui como se bebia tu leche me ha dado curiosidad la verdad.

– Pues adelante – le dije

Así fué como Sofía se entregó a una dulce mamada. Sujeto con sus manitas el grueso pene y comenzó a chuparlo y lamerlo, lo cuál era muy placentero. En un momento determinado, me masturbé unos instantes para acelerar el orgasmo, y cuando ya estaba por venir, le devolví el testigo de mi pene para que siguiera la mamada. No tardé en descargarme en su boca, y aunque con dificultades, algo de tos y un poco atragantada por que no esperaba recibir tanto semen en su boca, pudo tragar la mayoría.

– Uf, que raro es el sabor, pero me ha gustado, menudo morbo – comentaba Sofía bastante animada al haber descubierto algo nuevo en su vida sexual

– Claro niña – le decía Paqui – lo que no mata, engorda, y la leche es muy sana y tiene muchas vitaminas! – con lo que todos estallamos de risa ante el desparpajo de Paqui.

Lo bueno fué que Paqui y yo estuvimos tonteando en la oficina durante un tiempo. Especialmente los viernes en el descanso para comer, nos soliamos esconder en algún despacho y los primeros escarceos de sexo oral dieron paso a encuentros sexuales desenfrenados entre carpetas y grapadoras, con el siempre presente morbo de que nos pillara alguien. Y es que ya lo dicen, que los niños siempre traen un pan bajo el brazo. En este caso para mí el pan, fue puro sexo.