Mi Jefa

Esta historia que voy a relatar está basada en un hecho real. Soy enfermero, como sabeis la inmensa mayoría de mi profesión está compuesta por mujeres, y por ello la mayor parte de los mandos son asimismo mujeres. A lo largo de mis 15 años de carrera profesional he tenido diferentes jefas, me acuerdo de mis primeras supervisoras cuando era estudiante, o puedo recordar perfectamente el escote del pijama de una compañera rubia que dejaba ver, al no llevar nunca sujetador sus pechos, pequeños pero apetecibles, al agacharse para hacer las camas de las habitaciones en mis años de preparación.

En más de una ocasión me ha tocado compartir turno y jornada de trabajo con compañeras que estaban pero que muy apetecibles: Inma, María Antonia, Paquita, Pilar, Encarna, María, Montse… Han sido tantas que no puedo hacer memoria. Me hubiera encantado tener alguna aventura con cualquiera de ellas, ya que estoy convencido de que debían montárselo de maravilla. Más de una vez he soñado con que Inma me hacía una mamada de campeonato en la soledad del control de enfermería, hasta llegar a beberse todo mi semen. No puedo contar las veces que me he masturbado pensando en las grandes tetas de Encarna, ¡vaya tetas! grandes, redondas, soñando en chuparlas y llenarlas de leche. O follarme a María, que generalmente lleva ropa interior de color que destaca en la blancura del uniforme, sobre la camilla de la sala de exploraciones. Como podeis ver me mato a pajas pensando en mis compañeras, incluso he llegado a hacerlo en el propio hospital con alguna de ellas a escasos metros de distancia.

Por necesidades del servicio hemos tenido que acudir a cursos de reciclaje fuera de nuestra ciudad y siempre suele ir una representación del mismo. Con todos los gastos pagados nos desplazamos a estas reuniones de trabajo que generalmente suelen hacerse en lujosos hoteles -las empresas no escatiman gastos- y las comidas suelen ser copiosas y normalmente regadas con buenos caldos. Nunca pasó nada destacable, como mucho una sesión de “amor propio” en la soledad de mi habitación, pensando en lo que sabeis o viendo alguna película X por la televisión. Hasta que una vez la reunión de marras tuvo lugar en Cáceres en un hotel pequeño pero confortable, las sesiones de trabajo fueron como siempre: técnicas y poco amenas, es decir aburridas, después de cenar me retiré pronto a mi habitación para descansar puesto que al día siguiente tenía que presentar una serie de datos estadísticos muy concretos y quería estar bien despierto por la mañana para no cometer ningún error. Me desnudé y me di una ducha para relajarme y dormir bien, ya me había secado y estaba sentado en la cama y llevaba puesto solo un albornoz de esos que suele haber en los hoteles cuando llamaron a la puerta de mi habitación.

Yo no esperaba a nadie, y menos a esas horas, pero abrí la puerta, me sorprendió encontrarme al otro lado con mi jefa, una mujer morena de unos 45 años, de corta estatura y un buen par de pechos para ser sincero. Me dijo que quería hablar conmigo sobre el tema de los datos estadísticos que debía exponer al día siguiente. Visto el tema le dejé pasar dejándole ver la carpeta con mis folios bien preparados, se sentó en un sillón de la habitación cruzando descaradamente las piernas enfundadas en medias de seda negras. Empezó a hacerme observaciones profesionales acerca de los famosos datos, yo me fijaba más en sus enormes pechos que en lo que me decía. Creo que debió darse cuenta ya que pronto cambió la modulación de su voz pasando a ser más melosa e incluso amable. Yo aún seguía con mi albornoz puesto y poco a poco me estaba excitando viendo bambolearse sus pechos a cada movimiento, con lo que mi polla estaba aumentando de tamaño a cada minuto que pasaba, llegando a ser evidente incluso a través del albornoz. Tenía que pasar, ella se dió cuenta del bulto que tenía en la entrepierna, y casi sin dejarme decir nada, me dijo poniéndose de pié: “Te veo preocupado y algo nervioso por la presentación de mañana” yo le contesté que no, y acto seguido acercándose aún más a mi me dijo: “voy a darte algo para esos nervios”. Me deshizo el nudo del albornoz y lo abrió dejando al decubierto mi aparato totalmente armado, aún puedo ver como le brillaron los ojos antes de acariciarlo suavemente con su mano derecha mientras se agachaba para empezar a chupármelo como una auténtica fiera. Yo le agarré del cabello, aproximándola a mi a cada bombeo, metiéndole toda mi polla en la boca.

Me estaba poniendo a cien, pero no quería dejar pasar la oportunidad de ver esos maravillosos pechos, por lo que empecé a desabrocharle la blusa, dejó de comérmela para ponerse de pié, para quitarse ceremoniosamente el sujetador. ¡Dios mío! sin sujetador aún eran más enormes, con unos pezones oscuros y duros, muy duros, no podía abarcar un pecho con la mano, empecé a chuparle un pezón y podía escuchar como gemía de gusto mientras le mordisqueaba. Yo estaba cada vez más cachondo me lo estaba montando con mi jefa y aún no habías como aquel que dice empezado. De pronto me apartó la cabeza de entre sus pechos y volvió a comerme la polla, la tenía durísima y el glande estaba casi morado, me la trabajaba como si fuera una profesional. Se paró y me dijo: “Vas a correrte para mi, y como yo quiera”, que podía decirle, es mi jefa, órdenes son órdenes. “Quiero toda la leche en mi boca” volviendo a comérsela, bombeándomela mientras me acariciaba bestialmente los huevos, mi polla entraba y salía de su boca, me la lamía, me la mordía suavemente, me la meneaba, yo estaba a punto, muy a punto.

Yo estaba a punto de correrme, y se lo dije, entonces aún me lo hizo mejor, hasta que empezó a salir mi semen a borbotones de mi polla llenándole la boca, escurriéndole por la comisura de los labios, tragándose el resto. Fue genial, me corrí como hacía tiempo que no lo hacía, en la boca de ella, que se levantó, momento que aproveché para ver esos pechos magníficos, se puso la blusa sin sujetador, recogió su bolso y se despidió diciéndome: “Ahora descansa que mañana tienes que trabajar”, anduvo hasta la puerta y se fue. Me costó conciliar el sueño, pensando en lo que había pasado, pero al final caí.

Al día siguiente yo estaba en el atril de los ponentes y ella sentada entre el público, cuando se cruzaron nuestras miradas me pareció ver como se acariciaba los pechos, tal vez también ella recordaba lo sucedido en mi habitación, ya os contaré más en otra ocasión si es que continúa mi buena “relación” con mi jefa.

DE PELICULA DE CINE

Os voy a relatar una experiencia que me ha pasado recientemente, en primer lugar os dire que soy un chico de 37 años,vivo en Barcelona, casado y con hijos, hara como un par de meses que me estoy aficionando a leer los relatos eroticos que pillo por la red y la verdad es que me caliento bastante tanto si son hetero como bisex como sado como homosexuales yo hasta la fecha me he considerado heterosexual por lo que me he quedado bastante extrañado de mis calenturas con relatos no heteros.

La historia que os voy a contar me paso hace 2 semanas, decidí que tenía que probar algo diferente en el sexo por lo que habia comenzado a poner anuncios en contactos buscando una mujer para practicar solo sexo, en vista que nadie respondia puse otra tanda buscando parejas a ver si habia mas suerte, tampoco la hubo, por lo que finalmente decidi ir a un cine porno a ver si encontraba alguna mujer o pareja, despues de varias vueltas por la calle (nunca habia entrado en un cine porno y la verdad me daba mucho corte entrar) decidi entrar una vez comenzada la sesion, cuando entré el acomodador me pregunto donde queria sentarme y le dije que en el centro el cine estaba en oscuridad total y no se veia por donde pisabas me coloque en uan hilera que no habia nadie una vez sentado miré a mi alrededor y mi vi que habia poca gente y la poca gente que habia eran hombres (mi gozo en un pozo),me dispuse a ver la pelicula y conforme avanzaba me empece a excitar con lo que acabe sacandome la polla para tocarmela ya que con la oscuridad que habia no se veia practicamente lo que estaba haciendo, tan excitado estaba que no me di ni cuenta que a dos butacas de mi se habia sentado un chico

Y en el otro lado una mujer que debia rozar los 50 mas o menos comenze a mirar a la mujer que a pesar de que fisicamente no era muy agraciada en mi excitación poco me importaba ella me miro tambien y se acercó hasta colocarse a mi lado, sin decir palabra me cogio la polla y empezo a tocarla suavemente con una mano mientras con la otra me masajeaba los huevos, creia que me moria de placer y solo me estaban tocando al momento empezó un vaiven de su mano de sube y baja y note que la mano que me masajeaba los huevos era mas grande que la que me manoseaba la polla, es cuando me di cuenta que el chico se habia situado en la butaca de al lado y era él el que me masajeaba los huevos,no lo hice ascos y con mi mano comencé a tocar el pubis de la mujer mientras con la otra comence sobar la polla del chico, al momento el chico que tenia un polla enorme me apartó la mano de su polla y dijo que se iba a correr sacando un servilleta o pañuelo que llevaba y corriendose en él, la verdad que la vista de él corriendose me puso mas cachondo aun, la mujer seguia meneandomela cuando al momento note que se corría por los espasmos que hacia, hecho lo cual se aparto de mi yéndose a otra fila de butacas y dejandome a medias, por lo que tuve que terminar yo mismo y corriendome en un pañuelo que llevaba.

La madre de mi amiga

Al terminar las clases me fui a Punta del Este, a la casa de mi mejor amiga a pasar dos meses. En la casa estaba, además de mi amiga, su madre, una mujer de 32 años en excelente forma -es profesora de educación física-. Cuando íbamos a la playa yo me sentía un poco avergonzada de que ellas vieran mi cuerpo, ya que no era tan perfecto como el de ellas dos. Por ese motivo yo acostumbraba a quedarme en la piscina de la casa mientras ellas iban a la playa.

Una tarde llegó la madre de Victoria -mi amiga- y dijo que llegaría más tarde ya que había ido al médico. Yo no pude evitar, en el momento en que ella me hablaba, observar sus pezones erectos transluciéndose en su maya blanca y mojada. Ella lo notó pero se hizo la distraída. En ese momento me preguntó si no quería que me hiciera un tratamiento para limpiarme la piel del cuerpo, a lo que yo contesté afirmativamente.

Me acostó boca abajo y comenzó a hacerme masajes, primero por el cuello y lentamente sus manos fueron bajando por mi espalda. Yo sentía un gran placer pero de repente me sorprendí al notar sus manos bajo mi malla acariciando mis nalgas. Yo le pregunté qué hacía y ella me respondió que en las nalgas también había piel. En ese momento, avergonzada por creer que había reaccionado mal le pedí que continuara.

Sus manos continuaron acariciando mis nalgas; incluso ya me estaba dando placer cuando sentí sus manos en mi vagina por un instante. En ese momento ella me dijo que me desnudara, ya que la malla le dificultaba el trabajo. Yo le obedecí y me desnudé. Al hacerlo ella notó la erección de mis pezones y se sonrió. Me acosté pero esta vez con las piernas separadas para que -según ella- me realizara el tratamiento en la parte interna de las piernas. Comenzó a pasarme jugo de frutas por las piernas y lentamente comenzó a lamerlo. De las piernas pasó a mi vagina y luego a mi culo. Luego me dio vuelta y se metió uno de mis senos en su boca. Yo no reaccionaba, no entendía lo que pasaba. Ella me dijo que fuera a su cuarto y la esperara.

A los 5 minutos llegó al cuarto con el uniforme de mi amiga y unas ligas rojas. Me pidió que metiera mis manos debajo de su pollera; yo lo hice y en ese momento tomé el control. Yo estaba medio enojada y quería hacerle todo lo que ella me había hecho. Le arranqué la bombacha y las ligas, dejando su perfecto culo redondo al aire. Comencé a lamerlo, una y otra vez, le abrí las nalgas y pasé una y otra vez mi lengua. Luego le abrí las piernas y comencé a lamer su vagina, al tiempo en que ella se sacó la camisa y el corpiño.

Luego de quedar completamente desnuda al igual que yo me sugirió la idea de imitar una relación heterosexual y yo acepté. Tomó un pene de plástico con una especie de cinturón y me lo colocó. Después se acostó boca abajo y me pidió que se lo metiera en el culo. Yo lo hice, al principio no sentía nada pero ella gemía y me pedía que lo moviera. Al darse cuenta de mi inexperiencia, se colocó el cinturón con el pene, me abrió las piernas y me clavó el pene de plástico en el culo. Lo hacía una y otra vez, al mismo tiempo que con una mano me acariciaba la vagina y con la otra los senos. Yo tenía ambas manos en sus nalgas, con ellas hacía fuerza para que el pene entrara más.

Todo esto duró como una hora y media. Nos cambiamos el cinturón cuatro veces, pero esto no termina acá. Yo no podía creer lo que había hecho, estaba confundida pero realmente me había gustado. La experiencia con la madre de mi amiga me dejó una duda: cómo se tiene una relación homosexual. La madre no me contesto mi pregunta, me dijo que ella no sabía. Llegó la noche y no me podía dormir pensando en ello. Yo dormía en el mismo cuarto que mi amiga Victoria y casi sin pensarlo se me ocurrió una idea. La desperté y le ofrecí Coca Cola -la cual contenía pastillas para dormir disueltas-. Ella se la tomó toda y a los 10 minutos cayó en un profundo sueño. Aprovechando la situación, la desnudé y comencé a lamerle todo el cuerpo, luego puse mi vagina sobre sus labios y me empecé a mover para recrear la situación. Su culo era igual al de su madre, por eso me lo chupé todo, una y otra vez, lo mismo hice con sus tetas. Para terminar hice lo que me causó más placer, la besé en la boca, lamí todo su interior, chupé su lengua y labios. Al terminar la vestí y me fui hacia mi cama.

Fiesta íntima

Hola aquí estoy nuevamente, vengo a contarles mi última fiesta, creo que fue una fiesta bastante íntima, vamos a los hechos, bueno se que ustedes ya me conocen y saben que mi nombre es María Esther, resulta que hace unas semanas atrás mis amigas estaban planeando hacer una fiesta en casa de una amiga a quien llamaremos Carolina, la cosa que se iniciaron los preparativos a fin de llevarla a cabo a mi me tocó la grata sorpresa de proporcionar la música para la fiesta, cosa que yo acepté encantada, reuní varios compacts y algunas grabaciones de música que había realizado anteriormente y las aporté a la fiesta.

Ese día en que se realizaría la fiesta yo estaba muy exitada, principalmente por el hecho de que nos reuniríamos una serie de amigas que hacía mucho tiempo que no nos veíamos y para mi eso resultaba muy agradable, el poder departir un momento con tantas amigas. Llegué a las 8 hrs a la casa de Carolina con motivo de dejar preparada toda la música que escucharíamos esa noche, cuando llegue solo estaba Carolina y dos amigas más, era muy temprano y los invitados llegarían tipo 11 horas, bueno resulta que puse la música a fin de probar como se escuchaba y está se escuchó en forma casi perfecta, yo quedé muy contenta con ese hecho, mientras tanto el resto de mis amigas estaban en la cocina preparando las cosas que servirían esa noche, cuando de pronto siento un silbido de aprobación , resulta que Carolina me había felicitado por la música, diciéndome sabes María Esther la música está sensacional y se me van solo los pies al escuchar tú música, que bueno le respondí yo ,en esos momentos estaba tocando una música de Christina Aguilera y Carolina me abrazó e inició unos pasos de baile conmigo, ven me dijo bailar así e inició unos movimientos muy sensuales llevando sus manos a sus hombros y moviendo su cintura rítmicamente.

Llegando a mi lugar y sosteniéndome por mi cintura hizo que mi cuerpo siguiera su ritmo , ella movía sus piernas y en uno de esos movimientos sus piernas se metieron bajo mi vestido, rozando con gran suavidad mi vagina, sus muslos tocaron los míos y sentí un gran placer, posteriormente ella me tocó con sus manos mis nalgas y me atrajo hacia su cuerpo sintiendo yo el roce de sus senos sobre mi vestido y su cálido aliento muy próximo a mis labios, ella en esos momentos hizo un giro sobre sus pies y hasta allí llegó nuestro baile por que en esos momentos escuchamos que la llamaban de la cocina , lugar donde ella se encaminó muy rápidamente quedando yo sola en el living de su departamento.

Ahora que hago pensé para mi, voy a ir al dormitorio a ver un poco de televisión y así lo hice, cuando llegué a su dormitorio este estaba con sus persianas abajo y estaba casi completamente a obscuras, lo primero que hago es prender la luz del velador y después me dirigí a abrir las cortinas, estaba haciendo eso cuando de pronto miro el departamento del edificio de al frente y en eso veo una mujer que estaba sobre su cama completamente desnuda y con un aparato en sus manos que de pronto se perdía entre sus piernas, me quedé observándola unos cinco minutos antes de ir a la cocina y contarles a mis amigas Carola, le dije, ven a ver lo del departamento enfrente a tú dormitorio,Elizabeth y Andrea junto a Carolina partieron raudámente a mirar lo que sucedía , una vez que llegaron a mirar Carolina dijo esa es la Claudia, una vecina, que también vendrá a la fiesta, Andrea acotó se estará preparando para esta noche y todas nos reímos, Elizabeth transformó su rostro y éste se puso muy serio al observar como aquella mujer se introducía en su vagina aquel consolador y sus manos tocaban su ano, en eso aquella mujer se levanta de su cama y pudimos apreciar que a su lado había otra persona, yo dije es un hombre, Andrea también dijo lo mismo y Carolina dijo, no creo que sea un hombre, como estás tan segura acotó Elizabeth, por que yo la conosco dijo Carolina y en eso vemos una niña de unos 23 o 25 años que se levanta y también estaba desnuda, era ella su amiga o novia no lo sabíamos, pero que se veía bonita eso sí, se veía muy linda desde donde estabamos nosotras, ella era rubia con unos senos muy parados y con bastante vellos en su zona vaginal , era muy delgada o quizás era sugestión mía, pero se veía muy flaquita y su colita muy parada, en eso Carolina dice ella vá a ser mi invitada muy especial de esta noche rodeando con sus brazos la cintura de Andrea que estaba a su lado.

Era ya la hora de la llegada de nuestras invitadas, habían ya llegado tres niñas que eran María Pía, Cecilia, y Francisca a eso habría que sumarle a la vecina con su amiga y dos niñas más que recién ingresaban al departamento, eramos en total 11 mujeres las que tendríamos la fiesta. Esta fiesta por llamarla intima se inició a las 11 de la noche la música estaba muy buena, no por que yo haya sido la elegída para eso, si no que en realidad estaba muy buena al igual que la comida y entremeses que nos sirvieron sin mencionar los tragos y picadillos , en realidad estaba todo muy bueno. En eso observo a Carolina conversar con la vecina que estuvimos espiando y en eso yo me acerco y Carolina dice Claudia te presento a mi amiga María Esther, yo le dije hola como estás y en eso ella me acerca su mejilla para que la salude de beso y eso hice, le dí un beso en su mejilla y ella justo en ese momento corrió su cara y le di un beso en sus labios, ella solo me sonrío y después me dijo ven te quiero presentar a mi amiga Julia, fuimos donde ella y Julia andaba de minifalda color negra con medias de color blanco al igual que la camisa que andaba trayendo puesta, Claudia nos presentó y Julia acercó sus labios a los míos y después me dijo hola, tú eres María Esther yo le respondí si soy yo y ella me dijo quería conocerte había escuchado mucho de ti anteriormente, entonces yo le acoté me imagino que habrás escuchado cosas buenas y Julia me sonrío, en esos momentos alguien había bajado el tono de las luces y estaba todo como en semi penumbras, entonces Julia me dijo que linda música, quieres bailar a lo que yo le respondí por supuesto que quiero bailar, entonces ella coge mis manos y nos dirigimos al centro del living a bailar, ella me abrazó en forma inmediata y yo olía su rico perfume que emanaba de su cuello, ella acercó su mejilla a la mía y yo ya sentía el calor de esta, yo también le acerqué mi mejilla y ellas se unieron, también podía sentir el roce de sus senos juntos a los míos y su pierna tratando de introducirse en mi entrepiernas, en eso miro hacia el lado y estaban casi todas bailando.

Carolina bailaba con Claudia, Andrea lo hacía con Elizabeth, María Pía con Francisca y las otras bailaban de a tres y se tocaban sus traseros y sus senos, Carolina en esos momentos estaba besando en la boca a Claudia quien tenía sus manos perdidas bajo el vestido de Carolina, yo por mi parte acerqué mis labios a los de Julia y ella me respondió con un beso muy apasionado y nuestras lenguas se unieron en un beso pero muy sensual, las manos de Julia no estaban quietas , ellas tocaban mis senos y abrían mi vestido por la parte superior, yo sentía en esos momentos como mis flujos vaginales me humedecían completamente y mis pezones estaban ya siendo tocados por las manos de Julia , yo mis manos las llevé justo a las nalgas de Julia le subí de a poco su falda y ya tenía su colita en mis manos, en eso miro a Carolina y ella ya estaba casi desnuda bailando con Claudia quien le pasaba sus manos por la vagina de Carolina y esta también hacía igual cosa con la vagina de Claudia, más allá las otras estaban desnudas tocándose y besándose, Julia en esos momentos me dijo vamos al dormitorio y yo respondí vamos y juntas fuimos al dormitorio, ella se apoyó al costado de la cama matrimonial de Carolina y se bajó la falda, se sacó sus medias y calzón blanco, dejando ante mis ojos todo su velludo sexo, sus vellos eran de color negro y muy abundantes, luego se quitó el sostén y quedaron al aire sus dos senos muy bonitos, ella de pronto se me acercó y me besó mi cuello, mis manos se fueron directo a sus senos junto con mi boca, los mamé y succioné como hacía mucho tiempo que no succionaba unos senitos tan lindos y duros, sus pezones yacían en mi boca , ella terminó de desnudarme y me tiró sobre la cama abriendo con sus manos mi vagina y tocando con ellas mis labios vaginales, corrió hacia un lado mis vellos vaginales e introdujo su lengua en ella, sentí como su lengua besaba mi clítoris y después llegaba a mi ano y se introducía en el.

Yo le pedí en esos momentos que hiciéramos un 69 y ella muy prestamente abrió sus piernas y me puso su sexo en mi cara. Yo le introduje mi lengua en aquel sexo que estaba muy húmedo y le succioné varias veces su clítoris, ella se quejaba y murmuraba algo que yo no logré entender, pero ya mis dedos se introducían en su ano al igual como ella lo hacía en el mío, más rápido me dijo de pronto, después volvió a repetir lo mismo agregando me voy , me voy, voy a acabar me dijo, yo le oprimí más fuerte sus senos y mi lengua no dejaba su clítoris tranquilo, en eso ella hace un movimiento y queda sobre mi mirándome con sus ojos verdes y acercando nuevamente sus labios a los míos, pero esta vez con su lengua completamente afuera se une a mi lengua que la esperaba con sus propios jugos vaginales y nos volvimos a besar mientras tanto el resto del grupo llegó a la pieza donde estabamos las dos y les diré que todas se acostaron en la misma cama donde estabamos Julia y yo, sentía como unos senos se paseaban por mi estomago y como un grupo de manos recorrían mis senos y mi vagina era presa de unas seis lenguas, ellas me besaban y tocaban por todas mis partes, mis muslos eran besado una y otra vez, en eso escucho la voz de Carolina que le dice a Andrea dale vuelta y ella me giró mi cuerpo, quedando mi cabeza en la vagina de Claudia, y en esos momentos siento como todas las lenguas se quisieran introducir en mi ano, yo solo atiné a succionar la vagina de Claudia que estaba terriblemente húmeda y expedía un olor a sexo increíble, y en esos momentos siento como mi ano empieza a recibir un vibrador , yo lo que hice fue elevar mis caderas y siento como aquel aparato llega hasta el fondo de mi ano, no sin antes sentir como las lenguas de mis amigas me besaban y succionaban mi vagina, creo que hacía mucho tiempo que no sentía ese cúmulo de sensaciones, ser besada y succionada por todos lados más un tremendo vibrador introducido hasta el fondo de mi ano, era creo yo más de lo que cualquier mujer quisiera sentir en un momento como ese, estaba yo en un séptimo cielo, habría tenido quizás seis o siete orgasmos y en realidad ya había perdido la cuenta de las veces que me hicieron correrme completamente, posteriormente el vibrador me lo sacaron de mi ano y me lo metieron en mi vagina colocándose Carolina por el otro extremo del vibrador e introduciéndoselo en su vagina y con cada movimiento que ella hacía sentía como el vibrador me llegaba más y más adentro, por lo que opté hacer lo mismo con ella me movía y agitaba como una verdadera loca y sentía todas las manos acariciar mis senos y mi espalda sentía los senos de ellas rozándose una y otra vez más los labios de Claudia y Julia buscando los míos, creo que realmente fue increíble aquella fiesta íntima, gocé como nunca lo había echo en mi vida.

Amigas

Todo sucedio el verano pasado.Los padres de mi amiga Ana habian viajado y ella me invito a que me quede 2 dias en su casa.Yo accedi instantaneamente ya que era una de mis mejores amigas y mis padres tambien opinaron lo mismo.Llegue a su casa el lunes por la noche y aqui es donde empieza todo.Yo estaba leyendo una revista en el cuarto de Ana cuando de pronto veo algo asomarse por un cajon.Era una coleccion de revistas porno muy fuertes.Las agarré para hojearlas y poco a poco me fui calentando hasta que baje mi mano a mi coñito que ya estaba mojado y empeze a meterme un dedo.De pronto vi que Ana habia regresado de bañarse y que estaba totalmente desnuda en la puerta del cuarto metiendose un dedo tambien.Yo no sabia que decir pero ella fue directo a su armario y saco 10 consoladores gigantescos mientras me decia.-Ya veras como nos divertimos esta noche.Para esos momentos yo ya estaba super cachonda y estaba dispuesta a hacer cualquier cosa.Ella me echo en la cama y empezo a desnudarme y a besarme mientras me quiAl dia siguiente en la mañana yo sali a comprar un poco de comida para el desayuno y cuando volvi me abrio Ana pero otra vez estaba desnuda y me dijo que la siguiera a la sala.Yo sabia que queria mas sexo asi que la esgui pero me sorprendi al ver en la sala a Juan y a Pedro (dos de mis amigos) desnudos con sus tremendas y hermosas pollas al aire y haciendose una paja mientras veian un video en la tv.Al ver el video me sorprendi al ver que eramos yo y Ana la noche pasada.Ana me dijo que ella tenia esa costumbre de grabar sus encuentros sexuales y que ponia camaras de video en todas partes siempre que tenia sexo para poner sus videos en su pagina de internet.

Ana se fue del cuarto un momento y yo me quede con ellos dos.En un momento me desvistieron y empezaron a acariciarme y besarme, especialmente en los senos y el coño.Entonces Juan no aguanto mas y me metio de un solo golpe su enorme polla por el culo.Y grite de dolor pero pronto fui callada por la verga de Pedro que entraba por mi boca.Al principio me dolia el culo pero despues empece a disfrutarlo.Despues de un rato note una oleada de placer por todo mi cuerpo y tuve 2 orgasmos descomunales.Pero todavia queria mas asi que chupe la polla de Pedro freneticamente hasta que el me lleno toda la boca de su deliciosa leche que yo rapidamente me tome.Justo despues de Pedro,Juanse corrio en mi culo con una fuerza tremenda.Los tres estabamos cansados y nos sentamos en el sillon.Entonces llego Ana con un pene de correas puesto.Yo ya sabia que iba a hacer asi que fui a su lado y abri mis piernas.Ana me metio el pene por el coño mientras nos besabamos en la boca.Entonces notamos las dos como Pedro le comia la polla a Juana cuatro patas,el obedecio inmediatamente y Ana le metio el pene por el culo.Entonces yo vi la polla de Juan que era un mucho mas grande que la de Pedro y decidi que tenia que probarla en mi boca asi que me puse debajo de el que seguia montado por Ana y me comi toda su polla.Juan tampoco se quedo atras y le metio su polla por el culo a Ana.Los cuatro estabamos disfrutando asi cuando Ana se corrio y decidimos que era mejor corrernos juntos asi que los cuatro tuvimos una corrida fenomenal.Pero no nos soltamos y seguimos en esa posicion por lo menos 3 orgasmos mas.El resto del dia paso normal solo que todos estabamos desnudos y con un consolador en el culo o en el coño.En la noche que era mi ultima noche ellos me habian preparado una despedida especial.Hicieron un concurso de quien me metia la cosa mas grande por el coño.Ahi si que goze,me metieron botellas, el control remoto de la TV, un sanwdich que Ana se comio mientras todavia estaba en mi coño.un microfono,un plumero,una lata de gaseosa,3 libros pequeños

Una aventura casual

Por cuestiones de trabajo tuve que reunirme con un joven Ingeniero de una operadora petrolera de mi País, para discutir un contrato de trabajo con la empresa que represento. Hice la cita por teléfono, así que no lo conocía, y cuando llegue a su oficina su secretaria me informo que en esos instantes estaba ausente, pero había dejado instrucciones de hacerme pasar y esperarlo hasta que retornara, unos 10 minutos aproximadamente. Tratando de distraer la mente y el ocio mirando a mi alrededor y sobre su escritorio, entre un cúmulo de papeles observé una revista gay que me llamo la atencion por el chico de la portada, la tomé y me puse a ojearla, sobre todo a leer una informacion acerca de las dilataciones anales con cremas especiales. En ese momento entro de sorpresa el Ing. y me sorprendio con la revista en la mano, la cual traté de inmediato colocar en el escritorio, pero me dijo muy amablemente que la podía seguir observando, al tiempo que me ofrecía su mano y se presentaba, a al cual correspondí presentándome también y anunciándole de inmediato el objeto de mi visita a su oficina. El parecio hacer caso omiso a mi exposicion y en tono distraído me pregunto muy amablemente si me gustaba la revista, a lo cual le respondí a secas que sí, ya que me sentía un poco nervioso y cortado por la situacion. Me pregunto sobre que tema específico estaba leyendo en ese momento, ya que me había notado muy interesado en la lectura, y le respondí, que sobre las dilataciones anales con cremas especiales. De pronto me pregunto también a secas; ?eres GAY?, a lo que le respondí también a secas que no, que yo me consideraba un bisexual, y entonces me dijo que también él lo era, que vivía solo y que si lo deseaba al finalizar la reunion me invitaba a su apartamento a tomarnos un trago y conversar un poco, ya que yo le había caído muy bien, y así, aprovechando el momento, me mostraría otras revistas y unos juguetes eroticos que había traído recientemente de Miami, incluso me comento que había traído varias de esas cremas especiales, lo que comenzaba a despertarme el deseo y el pene se me comenzaba a poner duro, pero tenía que ser muy discreto. Convenimos en ello al término de la reunion, que duro aproximadamente una hora y media y se llevo a cabo dentro de los parámetros normales de una reunion de trabajo. Al terminar nos fuimos de inmediato para su apartamento, en un pequeño edificio, bastante cerca de su oficina, muy comodo y amplio, con tres habitaciones, de las cuales una utilizaba como estudio privado y allí nos reunimos. Ya para ese momento nos tuteábamos de Carlos y Roberto. Sirvio dos trago, y me dijo que me pusiera comodo mientras me traía unas revistas y unas fotos de chicos desnudos, así como los juguetes y otros accesorios que había traído recientemente de Miami. Me senté en una comoda poltrona a saborear mi trago y observar la hermosa biblioteca que había en aquella habitacion, y cuan grande fue mi sorpresa, al verlo salir del cuarto cubierto solo por un fina pantaletica negra de encajes que dejaban salir por los lados partes de sus testículo y marcarse muy abultadamente el gran miembro que tenía entre sus piernas, aún es estado flácido. Se acerco a mí y me pregunto: ?te gusto?. Asombrado le conteste que si, y entonces me entrego dos revistas porno, y unas cuantas fotografías de chicos desnudos, todos bellísimos y con unos penes enormes que me hacían agua la boca. Me pregunto si me gustaban los chicos, presionándose fuertemente el pene por encima de la pantaleta y colocándose muy cerca de mi, me dijo: ?te gusta?, yo le dije: ¡claro! Y entonces me tomo la mano para que se lo palpase por encima de la suave y fina tela de la pantaleta, lo cual me causo un poco de extrañeza al sentírselo tan duro a pesar de tenerlo aún flácido y opté por meter mis manos dentro de su pantaleta para acariciarle las nalgas y pude notar que había un correaje muy estrecho debajo de la diminuta vestimenta y casi incrustado dentro de sus nalgas, lo cual me obligo a bajársela casi bruscamente y ver como de ella emergía un enorme pene pero de látex, idéntico a uno original y muy tentador, tal vez de unos 20 o más centímetros, incluso con una vena brotada que lo atravesaba a todo lo largo dándole un aspecto verdaderamente real. Cuando lo estuve delante de mis ojos, me volvio a preguntar: ?te provoca tocarlo?, no le respondí, le terminé de bajar la pantaleta y luego lo agarré por las nalgas y lo acerque a mi cara y comencé a besárselo y lamerle su rico y hermoso pene falso, el cual era frío y muerto, sin sabor ni calor, sin esas palpitaciones tan ricas de un pene cuando crece en la boca y va soltando pequeña gotas de fluido preseminal que lo hacen a uno sentir el sabor del sexo y disfrutar ese placer tan grande de tener algo vivo en la boca. Ya mi pene estaba también erecto y el separándose un poco de mí, me comento que su gran problema en la vida ha sido el tamaño de su pene, lo cual le ha impedido tener novia, casarse e incluso disfrutar de una relacion sexual con alguna chica, y lo que lo ha llevado a la homosexualidad y mas luego a la bisexualidad cuando algunos amigos le han creado un poco de confianza en si mismo y lo han hecho participar en relaciones sexuales con otros chicos. De pronto mientras me hablaba, me pidio que le desabrochara el minúsculo arnés que sujetaba el falso pene a su pubis y al retirarle pude observar que el mismo era hueco y que dentro de él estaba insertado su diminuto pene ya totalmente erecto y que alcanzaba a lo sumo unos seis centímetros y no mas de dos y medios de diámetro. Se veía a pesar de su diminuto tamaño muy atractivo y apetitoso ya que aunque no es circunciso tenía el glande totalmente descubierto y lucía un color rojo brillante y emanaba un olor divino, lo cual me motivo a metérmelo de inmediato en la boca incluyendo sus testículos, que también son diminutos y ambos entraron muy comodamente y los chupé deliciosamente, luego solté sus testículos y me aferré a su penecito -aunque el mío también es pequeñito, pero por lo menos alcanza unos 1o centímetros de largo por unos tres de grosor- chupándoselo muy fuertemente mientras le metía mis dedos en su ano el cual el mismo se había lubricado con una de las cremas que después les cuento, y mi lengua lo masajeaba como un remolino interno dentro de mi boca, hasta que sentí una fuerte presion de su pubis contra mi cara y lo apreté duro por la nalgas y le profundicé los dos dedos que le tenía penetrado en su ano, y sentí como dos chorritos de semen muy caliente y de sabor ácido golpeaban contra el cielo de la boca , los cuales saboree bastante antes de tragarlos como es mi costumbre y así poder disfrutar del rico sabor del semen, algo que de verdad me gusta demasiado, y el de él, tenía un toque acididto riquísimo. Mi pene estaba que se reventaba y él estaba ya muy excitado y se arrodillo delante de mí, me bajo los pantalones y se metio mi pene también completico en su boca, mientras me decía: que rico, también lo tienes pequeñito, y me presionaba por la nalgas jugando con mi ano que palpitaba a cada paso de sus dedos bastante lubricados con una de esas cremas excitantes. Mi excitacion era tan grande que no pude resistirme en su boca y a los pocos minutos le eyaculé abundantemente, viendo como su rostro demostraba una alegría extrema al sentir golpear mis chorros de semen contra su garganta, semen que con su lengua llevo por todo lo largo de mi pene, paso por sus labios dejando incluso escurrir algunas gotas que cayeron sobre su pecho y finalmente tragarlo totalmente, incluso aún con mi pene dentro de su boca. El se sentía feliz y así me lo manifesto, pero me dijo que quería disfrutar aún mucho más conmigo, para lo cual contaba con muchos juguetes deliciosos que nos iban a dar mucho placer a los dos, a lo que yo le respondí que no perdiéramos tiempo, y comenzo a sacar de un pequeño bolso una larga cuerda con una docena de bolitas atadas a intervalos de uno a dos centímetros, me pidio que me reclinara sobre el espaldar de la poltrona con la piernas abiertas, y sentí como sus dedos lubricaban mi ano con una rica crema caliente que me excitaba a millon y luego comencé a sentir como iba introduciendo en mi ano cada una de las bolitas, hasta tenerlas todas dentro, y luego disfrutar del inmenso placer que me produjo el sentir como el con una de sus manos contraía mis nalgas y con la otra jalaba la cuerda dejando salir las bolitas una a una, en medio de gritos de placer que arrancaba de mi garganta, mientras mi ano disfrutaba de una nueva experiencia fabulosa, la cual no paro allí, ya que Roberto al terminar de sacar la ultima bolita, se coloco nuevamente el pene de látex y lubricándolo abundantemente me penetro tan divinamente que lo sentí también como una experiencia nueva y sobre todo cuando sentí como aquel pene vibraba dentro de mí y me hacía temblar del placer, el cual aumento cuando el decidio que diera la vuelta y me acostara boca arriba y me penetro como una mujer y sentí como aquel gran y falso pene se me incrusto en el intestino tan deliciosamente que le pedí casi a gritos que me lo empujara lo más fuerte que pudiera hacerlo, pero él me dijo que tenía algo más excitante y extrajo de su bolso un descomunal pene también de látex de color marron claro, circunciso y con gruesas venas a todo lo largo, tal vez de unos 35 cms, al cual lo llama Rey Neptuno, se lo coloco al igual que el otro, lo lubrico abundantemente, coloco bastante crema caliente en mi ano y me melo fue introduciendo así en la posicion en que estaba acostado tan divinamente, que yo sentía como mi esfínter se iba desgarrando y una mezcla increíble de dolor y placer inmenso me invadía, pero deseaba aquello dentro de mi, y milímetro a milímetro fui sintiendo aquel pene que de haber sido real, el placer, hubiese sido mayor. Cuando lo tuve todo metido dentro de mi ser, yo casi no podía respirar, sudaba copiosamente, me dolía no solo el ano, sino también los intestinos, pero mi excitacion era enorme y estaba dispuesto a todo, quería más y más y así se lo gritaba a Roberto quién también estaba muy excitado y me lo empujaba con fuerza aún a pesar de que sentía un dolor inmenso. A veces pienso que algún día puedo llegar hasta morir haciendo el amor, pero moriría feliz, sobre todo si el que me tiene en su poder es uno de esos super machos enormemente dotado, que son mi mayor pasion y me derriten. Roberto se movía intensamente y mi ano me dolía más y más, pero el deseo de placer no desaparecía y quería sentirlo moviéndose fuertemente dentro de mi, hasta que el dolor se fuera atenuando. Después de varios minutos, el dolor comenzaba a ser soportable y el verdadero placer anal me invadía. Roberto había puesto a vibrar el pene para mi mayor satisfaccion lo que me estimulaba aún más mi placer y lo más rico que ocurrio y que desconocía totalmente, fue la capacidad de eyaculacion que tenía aquel falso pene. Al cabo de un buen rato de darme bien duro por mi inflamado culito, sentí como varios chorros de un líquido caliente invadían mis intestinos y casi me hacían llegar al orgasmo, aún con mi pene flácido. Roberto me volvio a manifestar que se sentía feliz y me pidio que me colocara yo la protesis, lo cual hice introduciendo mi pene flácido dentro de vacío tubo que conformaba el gran pene Rey Neptuno, ajusté bien el correaje entre mis nalgas y tan pronto como Roberto se puso en posicion de cuatro patas, con el ano dilatado y super lubricado se lo enterré hasta la pata en dos embestidas, mientras aquel hombre gritaba del dolor y el placer, la misma mezcla que minutos antes me había invadido, y se aferraba contra mi pubis buscando que no se perdiese ni un milímetro de aquel Rey Neptuno, que ya a mi me había hecho escuchar el sonido de las estrellas y ahora le tenía los ojos claros a Roberto, quien sollozaba, gruñía y gritaba que lo castigara duro, que deseaba sentirse mío, muy mío y se aferraba al espaldar de la butaca. Cuando se lo saqué, después de haber logrado el falso orgasmo, me impresiono los dilatado que se veía su ano, logicamente, que el mío también estuvo así y no pude evitar el pensar en el pene del amigo de Daniel, que espero muy pronto tener atrapado en mis nalgas para gloria de él y placer mío. Ambos nos sentíamos contentos, satisfechos, pero también sentíamos una gran falsedad en todo, por lo cual nos dimos un baño, nos relajamos, tomamos varios tragos viendo una película xxx Gay e hicimos el amor al natural. El me penetro con su diminuto pene, después de habérselo chupado casi hasta llevarlo al orgasmo, y a pesar de que casi no lo sentía en el ano, la presencia de su cuerpo sobre el mío, sus caricias y sus besos, lograron hacerme sentir un placer desconocido por mí. Lo penetré después de haberme dado una rica mamada, en la cual me lo lubrico tan bien con su saliva que de tan solo medio presionar en su ano se lo empujé hasta las bolas y logré llevarlo al orgasmo que no pudo alcanzar cuando me tenía penetrado, derramando sobre su pubis algunas gotas de semen, las cuales lamí con mi lengua, para saborear una vez más el rico sabor de su semen. Quedamos de reunirnos otra vez, pero con la participacion de una chica amiga mía, ya que deseo que Roberto, tenga por primera vez una relacion sexual con una mujer, no importando el tamaño de su pene, ya que para eso yo preparé a mi amiga y se que ella seguro comprenderá y aceptará mi proposicion ya que la conozco muy bien e intimo demasiado con ella. Hasta la proxima.

AVENTURA GAY EN AMSTERDAM

Amsterdam, día lluvioso y plomizo, paseo por la Reguliersbreestraat. En un edificio pintado de amarillo un rotulo anuncia un cine porno con dos salas. Me detengo a mirar los escaparates de la sex-shop que ocupa la planta baja del local, la publicidad del cine explica que una sala es exclusivamente homo y la otra hetero y que la entrada da derecho a entrar en las dos salas durante todo el día. Hace frío, entro en el local Compro un “popper” y pido una entrada. El empleado me indica quelas salas están en el piso alto.
Subo las escaleras, soy bisexual, pero me atrae mas el porno gay. Una cortina aterciopelada, pesada y de color oscuro pero indefinido da acceso al cine. Es pequeño, apenas veinte butacas.
>Se percibe un olor extraño, mezcla de ambientador y aromas humanos. La vista se va acostumbrando a la oscuridad, solo se distinguen tres figuras ocupando localidades. Los asientos de ven viejos y desvencijados, ocupo el primero que encuentro.
La película acaba de comenzar, todavía pueden verse los últimos títulos de crédito sobre un fondo sonoro insistentemente machacón. Miro a mi alrededor inspeccionando donde me he metido y junto a la pantalla descubro una puerta sin señalizar con una cortina aparentemente idéntica a la de la entrada, por la que entran y salen constantemente figuras que deambulan por la sala. Me gana la curiosidad, dejo mi asiento y me dirijo hacia allí. Al apartar la cortina vislumbro una habitación bastante grande débilmente iluminada con luces azuladas, de esas que producen fluorescencias en algunos tejidos, y que por todo mobiliario tiene una fila de bancos adosados a la pared en prácticamente todo el perímetro de la sala.
En uno de estos bancos uno esta mamando dos pollas simultáneamente ante el regocijo de un unos cuantos mirones que se la cascan afanosamente. En otro rincón un mocetón de pelo largo esta enculando sin compasión a otro que con los pantalones bajados esta de pie apoyándose con las manos en un banco ocupado por un tercero que le besa profundamente la boca con la verga al aire totalmente erecta.
Parece que estoy en un cuarto oscuro en toda regla, pero decido volver a la sala para ponerme a tono con la película.
En la pantalla dos negros enormes y asombrosamente bellos forcejean sobre una cama, como si se tratara de un combate de lucha grecorromana. Son como gemelos, absolutamente iguales, y están prácticamente desnudos excepto por sendos minúsculos taparrabos rojos, mas vistosos que púdicos, que destacan sobre sus pieles brillantes, sudorosas, como de ébano barnizado. Sus hombres, sus brazos, sus nalgas, sus caderas se mueven en la pantalla en uno de los espectáculos mas eróticamente excitantes que recuerde haber visto.
En un momento dado, uno de ellos desliza sus dedos por el cordoncillo que sujeta el taparrabos a la altura de la cadera. Las ataduras ceden y el taparrabos salta impulsado por el pedazo de carne que todavía permanece oculto al espectador. Queda completamente desnudo de espaldas y entre sus muslos musculosos y por debajo de sus nalgas de estatua, podemos entrever un impresionante par de cojones morenos que revolotean como badajos de una campana enloquecida.
El otro, situado frente a la cámara, sucumbe a la visión y la boca entreabierta permite adivinar en que está pensando. Mantiene la mirada fija en la parte baja del vientre del compañero, en esa picha que todavía no vemos, pero que intuimos salvaje y sorprendente.
¡Como me excitan esos negros!. La impaciencia me corta la respiración….. Espero el espectáculo de sus pollas con un fervor que raya en la angustia.
Me cuesta verdaderos esfuerzos no sacármela y hacerme una paja en el acto, pero quiero hacer durar el momento. Me acaricio el paquete sobre el pantalón y me imagino en la palma de mi mano el peso de esas soberbias pelotas, calientes, húmedas y el tacto, a través de su envoltorio velludo y erizado como piel de gallina, de los dos frutos que hay en su interior, duros, redondos, jugosos, enloquecedores y pletóricos de leche con que llenarse la boca.
Me muevo al ritmo de la cadencia repetitiva de la banda sonora y mi culo se abre pensando en tener dentro lo que todavía no han visto mis ojos.
En eso alguien se sienta a mi lado, lo miro, me mira y sonríe provocativamente. Supongo que percibe mi mal disimulada calentura, y abre sus piernas hasta que su rodilla toca la mía. Es un invitación evidente y mi mano se posa sobre su muslo.
La tela del pantalón, suave y blanda, -en estos casos se agradece que no usen tejanos- se presta de un modo fantástico a las caricias y a la investigación. No necesito explorar mucho para encontrar bajo mis dedos lo que esperaba : Una porra de carne enorme y tensa, dócil y retraída que vibra bajo el roce. La estimulo recorriéndola con la yema del dedo desde la punta hasta la base.
En la pantalla, por fin el negro ha mostrado su secreto : una auténtica columna, larga, recia, morena, brillante -como lacada- que parece dotada de vida propia. Yo comienzo a masturbarme obnubilado y atraído por la visión de la pantalla, mientras continuo acariciando a mi compañero accidental.
Un primer plano de la fenomenal tranca permite percibir la grieta húmeda y púrpura que el atraviesa el glande y de la que rezuma el líquido del deseo. Por un momento imagino su tacto, su elasticidad y su sabor en mi lengua.
Continua el aparentemente inocente juego de amigos hasta que en un revolcón, el otro también pierde su taparrabos. ¡Uauh !, son idénticos hasta en la picha. Sus estacas, ambas magnificas, se empalman haciendo gala de una salud y una energía formidables.
He encontrado la cremallera de la bragueta de mi vecino, y él se presta gustoso, arqueando la espalda para facilitar mis maniobras. Le he sacado la polla y me aferro a ella con ardor. El miembro se desliza dócil y un poco viscoso, y su contacto me inflama todavía más. Tengo ganas de apretar fuerte y de masturbarle brutalmente. Quiero que su polla quede todo lo desnuda que sea posible, quiero destaparla hasta arriba del todo, donde están los pelos del pubis , hasta que no distinga el placer del dolor, apartar el envoltorio que la cubre para tensarla, para hinchar el glande y estirarlo.
A continuación, vuelvo a cubrir el miembro hasta cerrarlo herméticamente. Sostengo el prepucio apretado con fuerza. Se podría hacer un nudo y envolver para regalo esa picha tan dura que está a punto de reventar, como si fuera un enorme plátano maduro enfundado en su piel.
No dejo salir su capullo, que pugna por escapar, la fuerte presión que ejerzo se lo impide. Tiro hacia delante y la tensión se transmite hasta sus huevos. Gime de nuevo, pero no protesta. ¡Le gusta!. Voy a soltar lastre, pero lenta, muy lentamente, milímetro a milímetro. Dejo salir al caracol sale de su concha lo más despacio posible, controlo la situación de manera absoluta. Poco a poco suavizo la presión, el glande consigue abrirse paso a través de mis dedos dilatando el orificio que aprieto con firmeza. Nace a camara lenta en mi mano extasiada. La cabeza está a punto de salir, dura, redonda, resbaladiza y la piel continua retrocediendo.
Ante nuestros ojos, los negros de han acoplado en un 69 perfecto, simétrico hasta el último detalle. Los planos de pollas entrando y saliendo de una boca, culos esculturales y torsos perfectos de suceden, pero es imposible saber en cada momento de quien son. En eso cambian de postura, uno de ellos se coloca a cuatro patas mientras el otro lleva a cabo un concupiscente reconocimiento del terreno.
Con una rodilla a cada lado recorre el culo con su miembro demencial, todavía brillante y húmedo de saliva, apoyándose alternativamente sobre uno u otro lado para dirigir mejor el ariete. Se queda un momento inmóvil antes del ataque final con la punta de la colosal estaca entre las nalgas del compañero y se la clava hasta los cojones de un solo golpe. El otro grita de placer y responde a la envestida irguiendo aun más si cabe el asta que aparece tiesa entre sus muslos.
En mis manos el nabo de mi reciente amigo continua avanzando a un ritmo regular. Ahora aprieto con dos dedos la base del glande que aparece como el as de picas sobre la palma de mi mano. El contacto de la polla y la visión de lo que ocurre en la pantalla me inflama, es como una película en tres dimensiones.
>Los negrazos están follando como animales en celo en medio de gritos y gemidos, mientras mis dedos descienden una vez más hasta su pubis. Su polla esta nuevamente desnuda, incandescente y mojada a causa del largo magreo que la ha calentado.
Observo con mirada escrutadora y atención febril los largos vaivenes del follador e intento calcular por la distancia que se separa de su amante en el máximo del retroceso sin salirse de él, las dimensiones del miembro que ensarta aquel culo -como mínimo 24 cm-. El otro goza como una yegua en celo alzando la cabeza a cada envestida, cerrando los ojos y mordiéndose los labios, mientras su picha se agita violentamente erecta y desafiante sin necesidad de tocarla.
Daría lo que fuera porque ese semental negro me partiera en dos metiéndomela por el culo. En mi interior todo se mueve, tengo el culo abierto, la boca babeante y mi polla apunto de estallar.
>Mi pareja acaba de impregnar mi mano frenética, que no cesa de recorrer su mango con violencia, de taparlo y destaparlo, con una pasta densa y caliente que me vuelve loco, y con ella le embadurno la
>picha, los cojones y el pubis mientras se contrae con convulsiones casi tetanicas, Una vez relajado, se inclina sobre mi y acoge mi polla en su boca, jugueteando con su lengua y sus labios sobre mi capullo terso y húmedo por el deseo. Soy consciente de que no aguantaré demasiado.
Los negros siguen jodiendo con una cadencia regular y firme y con movimientos cada vez más precisos. La polla del enculado se ha vuelto completamente loca; Nadie la toca, pero ella sola, como si tuviera vida propia, marca el ritmo puntual y fabuloso de cada embolada . De repente el negro se queda inmóvil, ensartado hasta el fondo en la verga que le perfora las entrañas, con la cabeza echada hacia atrás y la mirada perdida en el vacío, y expulsa un generoso chorro de liquido
>viscoso.
Siento un gran asombro al ver salir aquel jugo blanco de una hermosa polla esculpida en mármol negro, sin tocarla para nada y por el sólo efecto de una impresionante cabalgada como la que había nos habían ofrecido. ¡Y que abundancia de leche!
Noto que voy a correrme e intento retirar mi polla de su boca, pero me lo impide. Lleno su boca con cuatro o cinco descargas del semen que llenaba mis huevos, de las que no desperdicia ni una gota, y continua chupando hasta que mi verga pierde la rigidez.
El otro se levanta me da un beso en la boca y desaparece de mi lado, estoy agotado de tantas emociones.
Después de unos minutos de descanso, abro la botella del “popper” e inhalo profundamente su contenido. Me levanto y me dirijo al cuarto
oscuro……………

Desperté en el bus

Empezare diciendo que soy un hombre casado que siempre me ha gustado las mujeres y siguen siendo los seres más bonitos de la tierra, aún habiendo teniendo la experiencia que seguidamente os paso a contar.
Hace cuestión de tres meses por motivos de trabajo me trasladaron a una Ciudad del sur de la Península Ibérica donde alquilé un piso en el casco antiguo de dicha ciudad. Hace aproximadamente un mes, estaba esperando el autobús urbano que es el medio de transporte que utilizo para desplazarme a mi trabajo, y como casi siempre había cantidad de gente, cuando llegó nos fuimos introduciendo en él, de manera que al final quede colocado en la parte de atrás del todo y conforme iba haciendo paradas entraban más personas hasta que quedé casi pegado al cristal trasero del bus. Ya no cambiamos más cuando de pronto observé como un hombre se colocaba detrás de mí y al hacerlo note como resfregó su paquete por mi trasero, yo no le di importancia al principio al hecho y ni me inmute, pero a continuación se pegó a mí colocando su miembro en mi trasero. Me entró un calor por todo mi cuerpo que me dejo paralizado. El tío tenia su miembro justo en el lugar que yo tenia el orificio de mi ano y poco a poco empezó a darme algunos pequeños empujones. Aquello nunca lo había sentido antes y no sé si porque me causaba morbo y me gustaba o por vergüenza, el caso es que lo dejé hacer. Sentí como el miembro de aquel hombre le iba creciendo, de pronto sentí como su mano me agarraba por la pierna a la altura de la ingle y me pegaba hacia él sobando con su pene todo mi culo. Al cabo de un rato ya no solo no quería retirarme de aquel enorme pene, sino que yo mismo me apretaba y me movía para sentir toda su largura. De pronto note una mirada del que estaba a mi lado y dándome vergüenza baje mi mano para retirar la del hombre que me estaba dando tanto gusto, pero mi amante me agarró la mano y me la dirigió hacia atrás colocándola en su polla apretándola y moviéndola. Aquello era una locura, perdí la cabeza, ya no me importaba las miradas del que estaba al lado mío que se había dado cuenta de todo y me miraba burlonamente, agarraba aquella enorme tranca y la movía como podía, la tenia durisima. Llego el final de mi trayecto y tuve que soltarla y como si no hubiese pasado nada le dije al que estaba a mi lado que me dejara pasar hacia la puerta de salida. Me bajé y me dirigí en dirección a mi casa caminando y mirando hacia atrás recordando el momento tan agradable que había pasado, cuando de pronto vi que el que habia estado a mi lado en el autobús y mi amante se habían bajado y estaban hablando. Me asuste y anduve un poco más rápido, mire hacia atrás y vi como los dos me seguían, continué andando y conforme lo hacia empezaron a venirme a la cabeza imágenes de los momentos anteriores, me estaba calentando, y sin saber como, mis pasos se fueron haciendo más lentos. Miraba de vez en cuando hacia atrás y comprobaba que seguían detrás. Mi imaginación empezó a volar, seria maravilloso sentir como me comían los dos tíos.
Al llegar a mi portal donde tengo mi piso, ya me había decidido, lo haría con los dos. Abrí la puerta, espere a que los dos estuviesen a mi altura y les heche una mirada picaresca y descarada, entré sin dejar que la puerta se cerrara del todo y los dos me siguieron. Subimos al ascensor y los dos hombres se miraron, se sonrieron y el que me había estado sobando, hacercandose me dijo.
Te he puesto caliente, no?. Te gusta mi polla
Acercándose un poco mas me agarro por la cintura y buscó mi boca para darme un beso.
Yo lo rodeé con mis brazos por el cuello y ofreciéndole mi boca rompimos los dos en un beso apasionado de mete y saca de lenguas mientras el otro se saco su polla e hizo que se la agarrara. A todo esto el ascensor llegó al ultimo piso donde vivo pero como sé que es el único habitado de los cuatro seguí con el morreo, no perdiendo el tiempo, allí mismo en el ascensor, nos fuimos desnudando el uno al otro con rapidez hasta que quedamos completamente en cueros. De pronto llamaron al ascensor y tuvimos que salir deprisa pues la puerta se cerraba y así desnudos con nuestras ropas en las manos corrimos por el pasillo hasta llegar a mi casa.
Mis amantes se llamaban uno Juan y el de las miradas burlonas Antonio. Juan era fuerte, y muy curtido, con manos callosas, parecía un leñador, mientras que Antonio era guapo, algo más bajo pero muy masculino, tenia porte de intelectual.
Tendidos en la alfombra Antonio me besaba y mordía el cuello y deslizando su lengua llegó a uno de mis pezones donde se detuvo chupándolo y mordiéndolo, cosa que me hizo sentir como una corriente eléctrica que iba por toda la columna vertebral hasta llegar a mi ano, mientras tanto Juan acerco su polla y me la ofreció. Vi como el nabo que antes había estado sobando mi culo era perfecto, recto, con todo el capullo fuera, algo más oscuro que su piel y enorme, mucho más grande y gordo que el mío, que es de los normales, lo agarré con suavidad y lo bese, después pasé mi lengua por toda su largura y finalmente introduje aquella polla en mi boca sorprendiéndome la sensación de suavidad de la piel del pene, lo lamí y chupé con locura durante bastante rato, pudiendo conseguir meterme en la boca sólo la mitad pues como ya dije antes era enorme aquella polla.
Mi piso tenia unos balcones que daban a un pequeño patio de luz común para todos los pisos. Normalmente las cortinas estaban echadas, pero esta vez por descuido de la mujer de la limpieza no las había corrido y nosotros con el entusiasmo tampoco lo habíamos hecho, observé a Antonio que de rodillas se masturbaba mirando hacia el balcón y cual fue mi sorpresa que pude ver que en el piso de enfrente estaba una mujer estupenda de unos treinta años que observándonos a los tres, se había puesto cachonda y se estaba tocando sus pechos y coño. Aquella situación tan morbosa me puso a cien, me incorporé un poco y comencé a besar y a pajear delante de la mujer a Antonio, después me ofrecieron sus pollas los dos a la vez y yo me las comía como del mejor manjar se tratara. Me tendí denuevo en la alfombra y Antonio subió mis piernas ofreciéndosele mi culo como una fruta fresca, creí flotar cuando Antonio pasó su lengua por mi agujero y con sus manos me lo habría para que entrara más su lengua, yo me retorcía y jadeaba de placer hasta que tuve que gritar rogándoles que me follaran con sus pollas.
Juan me preguntó que si me habían follado antes, respondiéndole yo que era la primera vez que estaba con uno de mí mismo sexo, delante de la mujer que se había puesto completamente en cueros y se metía sus dedos en su coño, me puse a cuatro patas, agarré la polla de Juan y me la metí en la boca y por detrás Antonio me lubrico escupiéndome en el culo y después introdujo su polla poco a poco hasta que sentí el tope de sus huevos en la entrada de mi ano. Al principio no fue muy agradable la cosa, pero cuando lo hubo metido unas diez o quince veces mi culo se fue agrandando de manera que al cabo de un rato su polla me entraba y salía estupendamente. Con aquel nabo en mi culo y el otro en mi boca, me retorcía de gusto, aquello era una locura de placeres.
Cuando creí que mi agujero estaba ya lo bastante grande para que la polla que tenia en la boca pudiese entrar, le pedí a Juan que me follase con su polla, me coloque encima de él, me agarró por los cachetes del culo para abrir mi agujero, agarre su polla y apunte para seguidamente dejarme caer poco a poco hasta la mitad, después empece con el sube y baja entrando y saliendo su tranca de mi culo, yo jadeaba de gusto y Juan intentaba metérmela entera. Juan estaba enloquecido, entonces me la saco, me coloco a cuatro patas, me abrí con mis manos el culo y sin mas de un empujón me metió la mitad de su polla. La sensación de ver como mi culo se abría, y esta vez sin dolor fue maravillosa, yo quería su polla dentro de mí y entonces di un empujón y entro entera. Al ver Juan que yo mismo me la metía entera, esto le hizo enloquecer mas y empezó a culearme con todas sus fuerzas.
Sacaba entero su miembro para luego meterlo fuerte de un golpe hasta los huevos.
Tenia el culo totalmente taladrado, quemaba de lo caliente que estaba, hasta que de pronto seti dentro de mí su leche que me llenaba y actuaba como un bálsamo y mientras le dába los últimos culazos y yo me corrí tambien.
Después Antonio me agarró por la cabeza y me metió su polla en mi boca, me apretaba mi cabeza contra su polla y me folló literalmente hasta la garganta terminando en un río de semen en mi boca que sin pensármelo me lo tragué todo.
Nos quedamos los tres tendidos en la alfombra completamente rendidos observando como la mujer se daba sus últimos placeres.
Así fue mi primera y única experiencia homosexual, que desde luego como tenga otra oportunidad, lo probare otra vez. Por supuesto con mucha discreción.

EL SOCORRISTA

Yo estaba excitadísimo. Oscar, mi compañero de clase, mi admirado y guapísimo Oscar había accedido a acompañarme a la piscina ese sábado. El era un gran nadador, y con esa disculpa yo insistía en invitarle a la piscina de mi club, para que me diera algunas instrucciones y mejorar así mi estilo, aunque -en realidad- yo sólo deseaba verle en bañador. En el colegio, cuando hacíamos deporte, estábamos demasiado vestidos y nunca había clase de natación. Imaginaba ese cuerpo dentro de un diminuto slip de baño y me ponía a cien… Y ya ni te cuento cómo me ponía cuando me imaginaba mi cuerpo pegado al suyo…uhmm… Yo, rubio de ojos azules, bronceado y sin vello, delgado pero marcado, un cuerpo adolescente en plena evolución, y Oscar, algo más alto que yo, moreno, anchas espaldas y fuertes brazos y piernas de deportista, un tiarrón, vamos, aunque aún fuera un crío como yo. Yo estaba deseando atraerle a mi terreno porque sabía que el vestuario de mi piscina es diáfano, sin cabinas, y eso me permitiría observarle disimuladamente. Cuando entramos en el vestuario, Oscar no se inmutó, y -dejando la bolsa sobre uno de los bancos de listones de madera que había contra la pared como único mobiliario- sacó su toalla y su bañador y comenzó a desnudarse de inmediato. Yo le imité sin decir palabra, pero sólo de pensar en que al fin estabamos los dos allí me empecé a empalmar, así que me quité el pantalón y dejé la camisa para que ocultara la evidencia. Oscar se había quitado ya toda la ropa menos el calzoncillo y al verme así se sonrió: -Te voy a ganar… -me dijo con cierta ironía. Yo le sonreí y continué quitándome el calzoncillo y poniéndome el bañador, mientras él hacía lo propio quedándose completamente desnudo. Yo no quería mirarle abiertamente, aunque podría haberlo hecho porque estaba de costado, pero me daba corte el cariz que estaba tomando mi erección, que de seguro se iba a notar bajo el bañador. Sin embargo no pude resistir echar un vistazo fugaz a su trasero, para vislumbrar un culito blanco, duro y apretado que casi me hace desmayarme… Para cuando terminé de guardar la ropa y sacar la toalla ya me había serenado bastante, así que pude quitarme la camisa del todo y ambos salimos al exterior. Nos dirigimos a la piscina, y le señalaba yo todas las instalaciones del complejo mientras andábamos, para que lo fuera conociendo, y así yo podía recrearme en la visión de su cuerpo bajo el sol sin que él lo notara. Estaba realmente bien, bajo su cabeza perfecta y su fuerte cuello un cuerpo musculado sin exageración, pectorales marcados, vientre plano y duro como un buen nadador, piel tersa, bronceada y brillante sin nada de vello y una armonía al andar que le hacía parecer un ángel. Al llegar a la piscina pensé que debía impresionarle y llamar su atención de algún modo y pensé que nada como un salto desde el trampolín. -Fíjate, Oscar. A ver si tú haces algo así -le dije mientras subía a la más alta de las plataformas-. Yo era un buen saltador. Y estaba acostumbrado a fijarme durante los entrenamientos en los saltos de los compañeros. Veía sus músculos estilizados tensarse y el cuerpo evolucionar en el aire, y eso me excitaba muchísimo. Esperaba que a Oscar le pasaría lo mismo. Estaba en lo alto de la plataforma cuando escuché un silbato. Miré hacia el lugar del que provenía y ví a un tipo que me hacía gestos de que bajara de allí. Oscar me miraba entre asombrado y divertido, y yo pasé del tipo del silbato. Ejecuté un salto perfecto mientras escuchaba un nuevo toque de silbato. Al salir a flote vi en el borde de la piscina a Oscar aplaudiendo y riendo, y a su lado al tipo del silbato, señalándome con el dedo. -Oye, chaval, está prohibido tirarse desde el trampolín, ¿No lo sabes? -me dijo. Estaba enfadado y me miraba fijamente. Entonces reparé en él. No me había dado cuenta de que era un socorrista de la piscina al que no conocía. Y era guapísimo… Tendría unos 23 años, pelo rubio corto y unos ojos frios y azules que destacaban en su rostro anguloso y bronceado. Su cuerpo estaba cincelado en el gimnasio, con una musculatura perfecta y potente y un diminuto bañador azul aguantaba un aparatoso bulto que llamaba poderosamente la atención. Me di cuenta de que me estaba poniendo colorado, y agradecí estar dentro del agua porque me estaba empezando una erección. -Pues… no, no lo sabía -balbucí, intentando no mirarle al paquete-. -Pues que sea la última vez, te lo advierto -dijo, amenazador, y se dio la vuelta sin esperar mi reacción. Mientras se alejaba me quedé hipnotizado por su cuerpo, esa espalda ancha y tersa, esas piernas musculosas y -sobre todo- esas nalgas duras, apretadas, que se contoneaban bajo el nailon del slip… Me despertó Oscar reanudando su aplauso. -Bravo, Nacho, tio… ¡qué salto! No sabía que eras tan bueno. Al mirarle y ver su expresión de admiración recordé para qué estábamos allí. Me encantó ver en sus ojos esa mezcla de sorpresa y envidia… ¿Le estaría conquistando? -¡Vamos, ven a nadar! -le dije-. En el acto, con un grácil salto, se tiró de cabeza a la piscina y desapareció bajo el agua. Cuando estaba esperando verle emerger cerca de mí, sentí unas manos que tiraban de mis pies hacia abajo, y me hundí en el agua de inmediato. Allá abajo estaba el muy guasón mirándome, y hasta se reía. Cuando se impulsaba hacia arriba para ganar la superficie alargué la mano para sujetarle, pero solo logré asirme a su slip. Tiré de él y se lo bajé hasta las rodillas, dejando al aire sus preciosas nalgas blancas. De inmediato detuvo su ascensión y se volvió hacia mí sorprendido, y mientras trataba de mantenerme alejado con una de sus piernas tiró con fuerza del bañador para subírselo. Pero al hacerlo no pudo evitar mostrarme de frente una visión celestial: su sexo. Bajo una pelambrera oscura que se agitaba bajo el agua se mantenían bien firmes sus huevos mientras una polla de buen tamaño se bamboleaba en libertad. La visión duró solo unos instantes, pero al asomarme al exterior pude ver la expresión de su cara y estaba colorado, aunque con una sonrisa entre pícara y avergonzada. -Te vas a enterar… -amenazó, mientras nadaba hacia mí a grandes brazadas y yo trataba de huir entre risas. Por supuesto me alcanzó, y nos enzarzamos en una batalla acuática magnífica. Tan pronto me hundía él como le daba yo una ahogadilla, entre risas y manotazos al agua, pero sobre todo era maravilloso comprobar que estaba agarrándole por todos lados, le sujetaba por la espalda, le cogía de un muslo, me abrazaba a él, le hundía, o le arrastraba al fondo conmigo si él me hundía a mí. Y el hacía lo mismo, me sujetaba, me hundía, me inmovilizaba, y al hacerlo me tocaba, me rozaba el culo, el pecho, la polla… En un momento dado llegué a sujetarle por la espalda tan fuerte que no se podía mover y yo apretaba mi polla contra sus nalgas, al tiempo que notaba una erección súbita y fortísima. Pero no me solté. El se dio cuenta, seguro, porque trataba de separar su culo de mí, y cuando lo logró me miró sorprendido, jadeante y sonrojado. Yo estaba muy excitado, esperando que se acercara a mí para continuar el juego, y absolutamente decidido a pasar a la verdadera acción. En cuanto se acercara le metería la mano por debajo del bañador… y a ver qué pasaba. En eso sonó de nuevo un pitido que me devolvió a la realidad. Allí delante, en el borde de la piscina se encontraba el socorrista, en jarras, mirándome insolente y haciéndome un gesto para que saliera. -Tu, fuera, ¡Sal ahora mismo! -ordenó-. No están permitidos esos juegos en la piscina. -Pero, ¿Por qué? -balbucí mientras salía por la escalerilla. -Por seguridad. Deberías saberlo. ¡Vamos! Me cogió del brazo y me acompañó sin violencia pero con firmeza hacia los vestuarios, ante la mirada atónita de Oscar desde el agua. -A ti se te ha acabado el baño por hoy, chaval. A ver si aprendes a cumplir las normas. Me puse rojo de rabia. Si antes me gustaba este hombre, ahora le odiaba por haberme estropeado la tarde; me hubiera gustado pegarle, pero lógicamente era más fuerte que yo… Por el camino, me dijo que me cambiara y me fuera y que la próxima vez fuera más obediente con las normas. Su tono era entre chulesco y paternalista y me enervaba oirle. Así que cuando llegamos al vestuario y me repitió que me vistiera me encaré a él y le dije en el tono más chulo que pude: -Tengo derecho a ducharme para quitarme el cloro antes de vestirme. Por toda respuesta esbozó media sonrisa despectiva y se dio la vuelta, alejándose. No pude evitar volver a quedarme hipnotizado con su culo, moviéndose armónicamente bajo el slip azul. Me metí en la ducha y disfruté de ella mientras recordaba el buen rato pasado con Oscar. Me enjaboné y hasta llegué a empalmarme pensándolo. Tanto que el pasar el jabón por encima del bañador me excitaba enormemente. De pronto, al darme la vuelta, me encontré al socorrista apoyado en el quicio de la puerta y mirándome fijamente. Las duchas no tienen cortina, y no podía ocultarme. Me pareció el colmo de la cara dura, pero él no se inmutó, siguió mirándome con su media sonrisa burlona. Tampoco me urgió para que acabara pronto; simplemente, me contemplaba. Al momento pensé que sería una buena venganza reirme de él, hacerle pagar por su chulería. Hice como si no estuviera allí y seguí enjabonándome, pero muy despacio, voluptuosamente, hinchando mis músculos al pasar la pastilla de jabón por ellos, acariciándolos hasta formar espuma y extendiendo esta por todo mi cuerpo. Le di la espalda totalmente mientras enjabonaba mis nalgas por encima y por debajo del bañador. Sentía su mirada a mi espalda, taladrándome. Y al mismo tiempo me puse muy caliente, tuve una erección tremenda y mi polla empujaba el bañador queriendo traspasarlo. Yo la enjabonaba de espaldas al mirón, le imaginaba rogando porque me diera la vuelta, y cuando me pareció que ya había recibido bastante castigo, me volví y quedé frente a él, mirándole retador y acariciándome la polla por encima del bañador, hundiendo mis dedos entre una nube de espuma. Su expresión era un poema. Los ojos fijos en mi, la boca entreabierta y la respiración entrecortada. Me sonreí yo ahora, disfrutando del momento, y decidí mejorar la escena. Volví a darle la espalda y me puse bajo el chorro de agua, aclarandome el jabón de todo el cuerpo, y cuando me pareció el momento… me bajé el bañador, despacio, arrastrándolo ante su vista sobre mis nalgas y dejándolo caer hasta el suelo, mientras con mis manos acariciaba mi culo para eliminar los restos del jabón. Ahora sí, liberada mi polla saltó hacia adelante como un resorte y mis huevos se beneficiaron del efecto relajante del agua caliente. Cuando hube acariciado un rato mi culo, comencé a pasar mi mano por entre los dos cachetes, entreabriéndolos suavemente para dejar correr el agua hasta mi ano, mientras me amasaba los huevos y dejaba que la polla recibiera la lluvia cosquilleante sobre el glande, totalmente descapullado e hinchado. Entonces me volví y miré de frente al socorrista. Su mirada se fijó de inmediato en mi polla y sus ojos se abrieron un poco más. Me di cuenta de que se había empalmado y su polla asomaba por el extremo superior del bañador, hasta tocar su ombligo. El, mientras tanto, se acariciaba los testículos con una mano. Yo estaba cada vez más excitado, mis pezones se habían puesto como piedras y comencé a masturbarme sin dejar de mirarle. Entonces se decidió y dio el primer paso… y otro y otro. Se acercó hasta mí mirándome a los ojos. Ya no era una mirada burlona, sino decidida, resuelta. Se metió despacio en la ducha y me acorraló en una esquina empujándome en el pecho con una mano, mientras el agua caía sobre su cabeza, pecho y espalda. La mano con la que acariciaba sus huevos agarró ahora los mios con firmeza, como queriendo comprobar su dureza. Aguanté la respiración sin dejar de mirarle. Con la otra mano agarró mi mandíbula y entreabrió mi boca. Yo estaba inmovilizado. Acercó su cara y sentí su lengua entrar en mi boca, traspasar la barrera de los dientes, restregarse contra mi lengua y hundirse en el paladar mientras se agitaba como si tuviera vida propia. Cerré los ojos. Creí que me iba a desmayar. Nunca me habían besado así, y en un instante me sentí entregado, vencido, rendido ante ese hombre. Estaba temblando de pronto como un flan, y sólo pude echarle las manos al cuello y apretarle más contra mí, despertar a mi lengua y hacerla trabajar, frotarse, luchar con la suya… Me sentía como un poseso, sin poder dejar de besarle. El se apretó contra mí y sentí sus pezones clavándose contra mi pecho, la dureza petrea de su polla contra la mía. Bajé mis manos por su espalda sintiendo cada músculo y llegué hasta el borde de su bañador. Las metí allí dentro y acaricié sus nalgas, suaves y duras como mármol. Luego las llevé hacia adelante y pellizqué sus pezones, acaricié su pecho agitado, las dejé bajar hasta el ombligo, y más aun, hasta que las coloqué sobre su polla y sus huevos. Allí emepecé un masaje por encima del bañador para acabar metiendo la mano por dentro y notando su piel, su vello, el calor de sus huevos y la tersura de su glande. Estaba deseando agacharme y besarle todo aquello. Se separó un poco y cerró el grifo murmurando: -Estás temblando, te vas a helar. No me atreví a a decir nada, y le dejé que me tomara de la mano y me sacara de la ducha. Una vez fuera me llevó hasta el banco y tomando mi toalla comenzó a secarme la cara, el pelo, la espalda, el pecho, despacio, mirándome a los ojos. Veía sus brazos moverse, sus músculos tensarse bajo el brillo y las gotas de agua y pensaba que deseaba a ese hombre, y que no me podía resistir a su acción, a su iniciativa, no era capaz de detenerle, frenarle o dirigirle. Estaba totalmente entregado… El se arrodilló ante mí y me secó los pies y las piernas, y finalmente, el culo y la polla, pasando la toalla por debajo de los huevos con suavidad. Yo le veía arrodillado ante mí en esa actitud y veía tensarse su polla bajo su slip, la veía debatirse y deseaba quitarselo y liberarla. Pero cuando lo intentaba él no me dejaba agacharme a hacerlo. Finalmente, apartó la toalla y me dio la vuelta, obligándome suavemente a inclinarme sobre el banco. De ese modo, quedé arrodillado en el suelo, con las piernas abiertas, el pecho y los brazos a lo largo del banco, con la cabeza acostada sobre mis manos. Entonces él empezó a pasar su lengua por todo mi cuerpo, desde el cuello, bajando por la espalda hasta mi culo, resbalando por las nalgas y llegando hasta mis pies, así repetidamente, y yo notaba como mi piel se humedecía y se erizaba. Hasta que desvió su lengua y la pasó directamente por entre mis nalgas, hasta los huevos… y sentí que se encogían y -al tiempo- mi polla se estiraba, agitándose en el aire. Y con sus manos me abrió las nalgas y pasó su lengua por mi raja despacio, llenándome de saliva, hasta detenerse en mi ano, donde su lengua se entretuvo durante una eternidad de tiempo, ensalivándome y calentándome el agujero, dilatándolo y volviéndome loco de deseo… hasta que se hundió dentro de mí y me hizo gemir de placer. Su lengua se abrió paso dentro de mi cuerpo y yo no me resistí, al contrario, deseé que me penetrara con fuerza. Embestía con su boca y yo notaba su nariz entre mis nalgas, mientras su lengua se alargaba cuanto era posible y me llenaba el culo de saliva. Mientras tanto, su mano empezó a trabajarme los huevos, acariciándome con las uñas y poniéndome aun mas caliente. Yo sólo podía gemir y agarrarme al banco con fuerza para aguantar las embestidas de su boca contra mi culo, hasta que al fin se detuvo y me dio la vuelta, tumbándome de espaldas sobre el banco. Abrió mis piernas y separó mis pies a ambos lados del banco, mientras me acariciaba los muslos y yo veía mi polla agitada, tiesa, a punto de estallar. Se colocó a mi lado, con su cara muy cerca de mi vientre, y tomó mis huevos entre sus dedos, jugando con ellos, masajeándolos. Yo quería masturbarme pero él me lo impedía apartando mis manos cada vez que yo me acercaba. En eso, sacó su lengua y la pasó por mi polla, desde abajo hasta el glande, llenádomela de saliva… y yo estuve a punto de gritar. Apretó mis huevos y detuvo así la vibración de mi polla que se agitaba como el mastil de un barco a la deriva. Y acto seguido aplicó su boca a mi glande y empezó a chuparme la polla, la abrazó con sus labios, la absorbió despacio, ensalivándola, tragándola, hasta engullirla entera y hacerme sentir el cosquilleo de su barbilla en mi vientre y la presión de su paladar en el glande. Yo sólo acertaba a gemir y a pasar mi mano por su nuca, acariciándole, ayudándole y animándole a metérsela más y más adentro, acompañándole en sus movimientos de arriba abajo, a punto ya de correrme como nunca en mi vida. De pronto, me pareció oir un ruido y abrí los ojos. Allí, de pie junto a la puerta, con los ojos muy abiertos, estaba Oscar observando la escena en silencio. Debía llevar algún rato mirando porque estaba muy concentrado en la actividad del socorrista y -además- estaba sensiblemente empalmado, y con su mano se acariciaba sobre el bañador de un modo casi inconsciente. Yo no tenía fuerzas para hacer nada más que lo que estaba haciendo, es decir, dejarme hacer… por lo que no reaccioné de ningún modo, salvo porque -de pronto- me resultó muy excitante que nos estuvieran mirando, y que fuera precisamente Oscar el que nos espiara era aún más excitante todavía. Seguía concentrado en la actividad del socorrista, en la mamada que me estaba haciendo, en el orgasmo que me iba a provocar, cuando noté que uno de sus dedos se abría paso entre mis nalgas y me masajeaba el agujero del culo. Crecieron mis gemidos y dejé que mi ano se abriera para recibir la caricia. Entonces empezó a formar círculos con la yema de su dedo en mi ano, resbalando con la humedad que presentaba, dilatándolo. Yo me estaba volviendo loco y mi polla crecía por momentos, cuando de pronto empezó a introducirme el dedo, despacio, pero firmemente, en el culo. Sentí que me penetraba una fuerza nueva y comencé a sudar y a jadear como un poseso. Enseguida sentí sus dientes en mi polla, arañandome suavemente, a punto de provocarme un orgasmo brutal. Y entonces empezó a mover su dedo dentro de mí adentro y afuera, despacio, suavemente, y creí morirme. Abrí los ojos y me encontré la cara de Oscar mirando boquiabierto y acariciándose por encima del bañador. Entonces hundí mi polla más en la boca del socorrista, le empujé por la nuca contra mi vientre… mi rabo explotó y me corrí con un grito. La cara de Oscar fue de susto y yo noté que mi esperma se espandía por dentro de la boca del socorrista, mientras él agitaba su dedo dentro de mí, me apretaba los huevos y se tragaba mi polla con más fuerza,acelerando el ritmo de vaivén. Finalmente, la soltó y la dejó en libertad para que pudiera eyacular sus últimos chorros de esperma que me llenaron el pecho, la cara y hasta el suelo entre espasmos y convulsiones de placer, mientras mi socorrista tragaba la leche que llenaba su boca y lamía la que resbalaba sobre mi piel.

Fin de la Primera Parte.

Fin de semana con mi prima Sofía

Cuando tenia 20 años, llego una visita inesperada a mi casa el fin de semana, era mi prima Sofía. Tenia buen tiempo que no la veía, pero se había convertido en todo un cuero la condenada para sus 17 años.
Fue invitada por mis padres, ellos querían que fuéramos a divertirnos al club, ellos por cuestiones de trabajo tendrían que salir el fin de semana fuera de la ciudad, me la encargaron mucho.

Era casi mediodía de aquel sábado cuando Sofía entro a mi cuarto, voy a arreglar mis cosas y a cambiarme, me dijo, salimos en hora y media, al salir de mi cuarto no cerro la puerta así que la vi alejarse moviendo su bien formado trasero hacia su cuarto y esto me alboroto y me entro una idea bastante morbosa.

Me quite los tenis y camine hacia su cuarto, las puertas de mi casa son de tipo antiguo, con lo cual las chapas de las puertas parecen ventanas cuando uno se asoma por ellas, me plante de rodillas y comencé a mirar y lo primero que vi fue a mi prima Sofía quitándose su blusa, que lindas tetitas tenia, mi miembro comenzó a reaccionar con aquella visión, sus encantadores
pechitos se mostraban tentadores bajo su coqueto sostén. Sus areolas rosadas y perfectas sobresalían por encima del encaje y sus pezones se le notaban muy marcados como deseando romper la tela.

Después empezó a quitarse la falda, con movimientos de cadera como si fuera una bailadora de strep steas , traía puestas unas tangitas blancas, con lo cual me dejo ver su triángulo a través de ellas, se le notaba su conejito inchado, sus nalgas son perfectas, redondas y paraditas, empezó a quitarse su tanguita, agachándose, con lo que me permitió ver su coñito, es
de un color rosadito cubierto por su bello rizado, fino y de un color castaño.

Después se quito lo único que le quedaba, su bracier, con lo que pude ver por primera vez su cuerpo completamente desnuda, que belleza, camino hacia donde se encontraba el baño, creí que se metería a bañar o algo así, pero regreso con una toalla la cual la dejo caer sobre la cama, entonces se agacho para sacar algo de su maleta, cuando hizo esto, me dejo ver todo de
nuevo, yo ya no aguante las ganas y me saque mi miembro y comencé a movérmelo.

Sofía se sentó sobre la toalla y separo un poco sus piernitas, creí que se masturbaría con algún objeto que saco de su maleta, pero no, me quede con las ganas de verla masturbándose, porque lo que tenia en su mano era un bote de crema para afeitar, el cual lo comenzó a agitar, con lo que pude ver como se movían sus pachitos y un tiempo después, se comenzó a untar la
crema por todo su bello púbico.

Después de dejar trabajar la espuma, tomo el rastrillo y con mucho cuidado comenzó a depilarse el excedente de bello, levantando y separando mas una de sus piernas primero después la otra, luego que termino, se dispuso a limpiarse con la toalla, una vez que termino, pude ver que se dejo solo una barrita de ese bello castaño encima de su abertura vaginal.
Tomo un espejo de mano y comenzó a verse, se reviso por los lados de sus labios y separo estos mismos para verse su hoyito, claro que yo también se lo vi, cuando hacia esto, no perdió tiempo y aprovecho para meterse un rato uno de sus deditos.

De repente paro y se comenzó a cambiar, se puso una tangita muy coqueta que apenas le cubría el escaso bello que se había dejado y su bracier, cuando se disponía a ponerse lo demás, salí disparado hacia mi habitación, ya en mi cuarto, baje mi shotrs y comencé a masturbarme frenéticamente ya que me sentía demasiado excitado, mi miembro lo tenia duro y muy caliente, cerré
mis ojos y me imagine a mi prima masturbándose, cuando de repente, se abrió la puerta de mi cuarto y entro Sofía con una videocamara en mano.

Que estas haciendo, me dijo, te estas masturbando verdad, no creas que no me di cuenta que me estuviste espiando mientras me cambiaba y me depilaba, me puse de todos colore yo, eso me lo vas a pagar, harás todo lo que yo diga o te acusare con mis tíos.

OK, haré lo que tu digas, acepte lo que me pidió, que quieres que haga, le dije, por lo pronto quiero que te desnudes completamente y te sigas moviendo tu pito, quiero verte y grabarte como te lo haces, ordeno. Esa parte del trato me empezó a gustarme, me levante y me desnude mientras ella no perdía detalle con su vídeo, me senté en el borde de mi cama y comencé a
moverme mi pito, de pronto Sofía dejo su cámara en cima de un mueble y la dejo funcionando, se me acerco, me quito mi mano y ella cogió mi miembro y comenzó a movérmelo lentamente, que bien se sentía, me bajaba todo lo que cubre mi miembro y dejaba a descubierto la cabeza, de la cual ya le salían unos hilitos de lubricante la cuales me la desparramaba ella con sus deditos por toda la cabeza.

Al poco rato, me lo soltó y me dijo que siguiera yo, a lo que le hice caso, pero le pedí que se desnudara ella también, que quería verle sus hermosas tetitas, me hizo caso o era lo que ya tenia en mente, empezó a quitarse su sudadera, después su braciere y comenzó a tocarse sus pezones los cuales se le pusieron duros inmediatamente, se les contrajeron sus areolas y sus
pechitos se les pusieron mas duros, lo se porque se los toque, dejo de tocarse por un rato para desnudarse por completo.
Ya estando desnuda por completa, se hincó en medio de mis piernas, me dijo que quería verlo mas de cerca y que me corriera, para ese entonces, nuestra respiración la teníamos muy agitada, yo deseaba poder poseerla, tenerla entre mis brazos y poder acabar dentro de ella.

Total que seguí moviéndomela, mientras ella seguía haciendo lo suyo, tocándose sus pechos y metiéndose uno de sus dedos en su hoyito, lo tenia muy húmedo y acariciándose su clítoris el cual lo tenia bien paradito y duro.

Me vengo, le grite, me vengo y de un golpe me quito mi mano y metiéndose de un golpe mi miembro en su boca, empezó a chupármelo, que gran mamada me dio, le tome su cabeza y la empuje contra mi vientre para que se pudiera comer todo mi pito y empece a moverme dentro de ella, cerré mis ojos y me recosté en la cama. Ella tomaba mi miembro con su mano, me lo movía, me lo chupaba, pasaba su lengua por todos lados, que rico se sentía.

Viéndome acostado, ella soltó mi miembro, se subió a la cama y se monto encima de mi cara con sus piernas abiertas, quieres que te lo chupe yo también, le dije, si lo deseo y comete a pasar mi lengua por su vagina, le chupe su clítoris, le mordía sus labios y se los separe para meter mi lengua en su pequeño orificio virginal, mientras ella tomo de nuevo mi miembro y siguió con su tremenda chupada, ya no podíamos mas, me venine dentro de su boca y comenzó a comerce toda mi lechita, movía mi miembro con una mano hasta que me saco hasta la ultima gota, ella también se corrió.

Descansamos un rato y nos dimos un beso, ese fin de semana fue unos de los que jamas olvidare, después de esto, hicimos el amor por todas partes de la casa, pero ya les contare mas adelante.