engañe a mi esposa con un transexual

Es una historia real que aun me imagino y me exito, jamas pense que lo hiciera y fue demasiado excitante y erotico.

Soy un hombre casado de 29 años soy mexicano, llevo 4 años casado y feliz aun no tengo hijos pero digamos que soy muy caliente y me gusta mucho el sexo. En toda mi vida jamas me habia metido con un hombre y no me siento atraido por ellos y he visto hombres desnudos y no se me para para nada ni siento ganas de algo ni nada en absoluto pero debo confesarles que cuando tenía 11 años me vestia de mujer y me masturbaba metiendome cosas por el culo antes de tener mi primer experencia con una mujer. Despues lo deje de hacer.

Bueno, una vez que inicie mi vida sexual siempre fue con mujeres y debo decir que es muy delicioso. Me enamore de mi esposa actual y me case y todo muy bien pero nos distanciamos un poco porque empezo a trabajar mucho y tal vez eso me distrajo un poco ( no es justificacion por supuesto) y bueno fue demasiada tentacion.

Resulta que un domingo estabamos en la casa de la amilia de mi esposa y mis cuñadas tienen amistades de todo tipo desde prostitutas hasta gays y travestis y aceptan eso en su casa, de hecho ya habia visto travestis y tenian poca feminidad en cuanto a su fisico y por supuesto jamas me fije en ellos. Ese dia despues de comer llegaron unas amigas de mi cuñada mayor que yo conocia ya de vista pero habia alguien más, alina, una morena alta, con un cuerpazo, culo hermoso, piernas torneadas y muy bonitas, excelentes tetas bien paraditas, cabello largo teñido de rojo, ojos oscuros y bien redondos, brazos delgados, labios muy bonitos, era un color de piel moreno espectacular, me llamo mucho la atencion no podia quitarle los ojos de encima y “ella” lo notó , me daban ganas de ir al baño a masturbarme jeje.

Nos pusimos a platicar todos y en una oportunidad que tuve a la cual mi esposa comenzó a platicar con mi suegra y se dispersaron las otras conversaciones me puse a platicar con alina y le coquetie muy discretamente, ella tambien lo hizo.
Al final a la hora de despedirnos me dio un beso en la mejilla y me dio la mano, tenía un papel oculto y me lo paso para que no se dieran cuenta, no lo vi hasta legar a casa y a escondidas. Venía escrito su direccion y sus telefonos con un mensaje que decia que estaba muy guapo y que le habia gustado mucho, que le hablará para seguir “conociendonos”, estaba exitado y sorprendido pero me cruzo por la mente que tal vez era transexual porque su tono de voz era muy poco grave pero podia pasar por voz de mujer, y por las amistades de mis cuñadas, estaba en ese limite, pero estaba tan hermosa, no podia dejar de pensar en ella aunque existia esa duda.

No me importo más y le hable por telefono celular y planeamos vernos en su casa un dia que mi esposa debia trabajar todo el día y yo arregle en mi trabajo salir unas horas antes. Llegue a su casa y ella estaba usando un vestido negro muy hermoso, me saludo me hizo pasar y al cerrar la puerta nos abrazamos y nos besamos por un largo rato, olia delicioso, ya la tenia muy parada, me paso a su cuarto y nos acariciamos y seguiamos besandonos, me desvistio y me agarro el pene y me empezó a hacer el sexo oral, me estuvo chupando todo mi paquete, ella seguia vestida, fue riquisimo estaba muy pero muy caliente ella lo sabía hacer muy bien que estuve a punto de eyacular y la hice que se detuviera, se levanto y yo la empeze a acariciar y al desvestirla le vi el paquete y ya la tenía parada ella tambien, me detuve un poco, si me impacto un poco que estaba con alguien con genitales masculinos, ella me dijo: que pasa? no te ha gustado? soy mujer con algo extra, no te preocupes; y bueno la verdad me estaba gustando mucho y verle el pene tan grande y delicioso me exito más y recorde cuando yo me vestia de mujer y complementaba mi exitacion.

La acaricié todita, l bese por todos lados, le chupe las tetas preciosas con su pezon negro delicioso, le bese las nalgas y todo su culo, le hice el sexo oral, estaba super exitado, la acoste en la cama y se puso de perrito, le bese otro rato su culo y en lo que me puse el condon saco lubriante y me puso mucho, se volvio a poner de perrito y se la meti lentamente, su culo dilató y la embesti un poco mas fuerte,bsentia riquisimo apretaba delicioso pero se rompio el condon, era de esos extre delgados pero seguia cojiendola, me detuvo y se la saque, ella no tenia condones y ese era el unico que traia, jamas me habia pasado, me dijo: confia en mi y yo confio en ti yo jamas lo habia hecho sin condon, esta sera la primera vez; esta bien yo conteste. le dije que yo no habia tenido relaciones sexuales riesgosas en mi pasado. Continuamos, me volvia a lubricar el pene y se la meti otra vez , sentia aún más rico, despues se sento en mi y solo veia como se le agitaba el pene y se lo jalaba, la puse de ladito y le daba y daba y ela loca de placer y eyaculo, yo segui la puse boca arriba, le dije que un rato mas terminaba, ya estaba a punto, a besaba mientras se la metia en su culo y enseguida descargue todo mi semen adentro de ella, fue un orgasmo muy intenso, me dejo vacio, me acoste a su lado y la bese un poco mas hasta que ella fue al baño a limpiarse el culo. fue increiblemente placentero, despues me ducho y me volvio a hacer el sexo oral, me hizo llegar otra vez, nos acostamos desnudos otro rato y yo le hice sexo oral y la volvi a penetrar en la posicion de misionero y despues de espaldas, le di mas de mi leche, uuuf fue mucho placer.

Me la segui cojiendo despues pero tuve que dejar eso tengo miedo que lo sepan, ella se hizo escort y ya no la he vuelto a ver, nunca pense que me gustaría un hombre tanto, ahora a escondidas veo porno trans y me masturbo cuando estoy solo en casa con eso aunque sigo disfrutando el sexo con mi esposa.

El portero se me folla

Cuando había bajado 3 plantas, me topé en un tramo con el portero, un hombre bastante obeso, calvo y maloliente, un tío que daba asco nada más verlo

—-Capítulo 1—-
Era primavera y mi joven cuerpo estaba lleno de sensaciones hasta ahora desconocidas, algunas veces, notaba como mi rajita necesitaba ser rascada con cierta frecuencia y en aquel entonces, no sabía que aquello era masturbarse, así que yo pasaba muchas horas “ráscandome” todo lo que podía.
Mis padres, trabajaban los dos fuera de casa, mi padre, no llegaba hasta la noche y mi madre, lo hacía por la tarde, aunque algunas veces, llegaba también bastante tarde, casi a la hora de la cena, con lo cual aquella situación era envidiada por mis amigas, al disfrutar de una libertad que ellas no podían.

Una tarde, me llamó mi madre, diciéndome que llegaría bastante tarde, es más, no llegaría a tiempo para cenar. Eso me alegró mucho, todo el día para mí sola, ya que era verano, había sacado buenas notas y me podía permitir gandulear como se me diera la gana, así que me dispuse bajar a la piscina de mi comunidad en un día que iba a ser todo para mí, sin que me regañara nadie, sin oir a nadie, sin que nadie me mandara esta o cual cosa, en fin, un día sin padres, qué más se puede pedir?

Mi bikini era minúsculo, el pequeño tanga amarillo, tapaba mas bien poco y encima al mojarse transparentaba el incipiente vello púbico y el sujetador apena tapaba mis ya hermosas aureolas, con unos pitones que se me ponían al mojarme que era algo exagerado para mi edad y, para colmo me estaba pequeño, pero no importaba, precisamente la “gracia” de aquel bikini, era esa, que me estaba muy pequeño. Muy lasciva era yo para mi edad! Acabé de arreglarme poniéndome un (como no) diminuto pareo y cepillándome profusamente mi larga cabellera castaña y lisa que me daban un aspecto mojigato en contraste con la vuluptuosidad de mi cuerpo de adolescente.

Bajé los escalones andando, pasaba de coger el ascensor, además, había probabilidad de encontrarme saliendo o entrando de su casa con aquel chico que me gustaba horrores y que no me hacía ni caso, pero, cuando había bajado 3 plantas, me topé en un tramo con el portero, un hombre bastante obeso, calvo y maloliente, un tío que daba asco nada más verlo. Siempre vestía casi igual, una camisa que no se sabía si era gris o beige, abierta a la altura del ombligo, porque ya no le cerraba y de los botones de arriba salían unos pelos canosos largos que daba grima nada más verlo, los pantalones le caían y cuando se agachaba asomaba sus calzoncillos que en su día habrían sido blancos. Usaba de esas sandalias horteras de las de viejo de toda la vida y su calva estaba provista de algún poco pelo, canoamarillento. Un tío guarro, descuidado, que ocupaba toda la escalera y al pasar yo, se quedó quieto para que aposta le rozara al bajar.

Antonio (que así se llamaba) apoyó la espalda contra la pared, como queriendo meterse en ella para dejarme paso y yo me puse de espaldas a él para bajar encontrando la mejor manera, ya que peligraba quedarnos encasquillados, tal situación era algo embarazosa. Pasé como mejor pude, de espaldas a él, sin embargo, sentí al pasar un leve roce sobre mi culo redondo y prieto. El me preguntó por mis padres y le dije que llegarían tarde los dos, presumiendo de lo libre que estaba ese día. Al pasar, noté que el cuerpo de Antonio se tensaba y se apretaba contra mi culo y, para mi sorpresa, noté unos dedos gordos y torpes meterse por dentro del tanga, no, sin cierta agilidad. Me quedé sin respiración y llena de extrañeza, como había osado hacer una cosa así aquel tio? Bueno, tenía fama de viejo verde, la verdad que nos miraba mucho a todas las chicas del edificio, pero llegar a eso, nunca me lo imaginé, es más, de haberlo pensado me habrìa dado un asco horroroso. El hombre tenía el dedo en la puerta de mi rajita que ya estaba comenzando a palpiar, le pregunté con un susurro que qué hacía y por toda respuesta encontré que me metía el dedo un poquitín, yo, en vez de quitarme que es lo que mi cabeza me dictaba, abrí mucho las piernas, al tiempo que susurraba que era virgen y podría hacerme daño. Por toda respuesta pasaba el dedo a lo largo y ancho de mi coñito propiciándome un largo y profundo orgasmo conteniendo el jadeo, no sea que alguien me escuchara y podría morirme de la verguenza. Antonio, con la mano que le quedaba libre, y, al ver que yo no me quitaba, me tocaba una teta por fuera del bikini primero y metiendo la mano después, cuando me la pellizcó me caí de culo. Aquello era demasiado, un tío que olía a demonio, asqueroso, de lo peor, me estaba metiendo un dedo en el coño descaradamente al tiempo que me pellizcaba una teta y notaba un bulto cada vez más gordo en mi culo y de pronto, me soltó deseándome un buen día.

Me fuí a la piscina llena de angustia, de miedo y sobre todo una cachondez para mí entonces desconocida, teniendo que meterme en el agua varias veces para meterme el dedo, recordando cada movimiento que me hacía Antonio para imitarlo y tratar de buscar aquel gustillo, que, sin embargo, me daba más al recordarlo que con lo que me estaba haciendo yo misma.

Ya no podía más, iba a subir a mi casa a masturbarme tranquilamente, aquello era demasiado, hacía un calor de muerte y eso hacía que me calentara más, así que mejor en casita, con el aire acondicionado y tranquila. Allí estaría a mi libre albedrío. Mi pensamiento era subir en el ascensor, aunque nunca lo hacía, porque así llegaría antes porque me faltaba tiempo, pero, justo cuando se cerraba, una mano volvió a abrirlo, era Antonio que me miraba con sus ojos ahuevados y con cara de salido. Nada más andar el ascensor, lo paró y se avalanzó contra mí apoyándome contra una de las paredes, me metió la lengua en la boca y habría vomitado si no hubiese sentido otra vez aquellos ágiles dedos trasteandome mi conejito palpitante, en vez de eso, jadeaba en su boca como una puta cualquiera y me entregaba a aquella sucia caricia que a mí me sabía a gloria. Sin soltarme pulsó el botón del último piso, que era la portería para ello tenía que introducir una llave, lo que hizo con la mano que le quedaba libre despegando entonces su boca de la mía.

Estaba babeando, jadeando y rojo de la tensión, no todos los días un tipo así tiene una chica así de ofrecida. Dió al botón y subimos, yo sabía que quería estar a solas conmigo, yo me decía dile que no quieres, pero no abría la boca, me quedé en silencio, tan solo mordiéndome el labio inferior del gusto que sentía con el leve roce de aquel dedo gordo tan magnífico, desde luego, no era igual que cuando me lo hacía yo, tan torpe que era aún. Volvió a besarme y toquetearme las tetas, el tío sudaba como un pollo y gemía como un cerdo, intentando ponerme la polla entre las piernas, pero no podía, ya que la barriga le caía casi hasta las piernas. Llegamos a la última planta, la que nadie tenía acceso, a rastras me sacó de la cabina del ascensor, todo muy nervioso e inquieto, se sacó la polla y me llevó hasta allí con la mano. Era una polla gorda, apenas morcillona, no se le llegaba a poner del todo dura, con unos huevos muy gordos que le caían que a mí se me figuraba los de un burro, tocarlo era asqueroso, pero me daba tanto gusto con la mano que seguí, obedeciendo y le toqué y nada más notar el tacto de mi pequeña mano, tuve entre ellas una polla inmensa y gorda y me aterré. Yo ya no estaba excitada, tenía miedo y quería irme pero no me lo permitió, me dijo que ahora no podía que estaba por venir lo mejor, que no tuviera miedo, que iba a acariciarme como nunca me lo habían hecho y así era, porque a mí nadie me había acariciado antes.

Sin soltarme abrió la puerta de su casa y entramos mientras seguía besándome con una lengua llena de babas repugnante. Tenía que tragar mucha saliva de aquel tío que yo trataba sin éxito de escupir, pero como me daba más se me acumulaba en mi boca, aquello no me gustaba, estaba llena de contradiciones, que me tocara el coño me gustaba, tocarle la polla y que me besara, no, pero continué haciendo ambas cosas apretando además mucho las piernas para sentirle un poco más. Fuimos al sofá, la casa estaba muy desordenada, llena de ropa sucia por el suelo y olía a pocilga pero a mí me daba igual, yo estaba en la gloria y casi desnuda casi sin darme cuenta, porque me había desatado el sujetador y bajado el tanga hasta las rodillas casi sin darme cuenta, probablemente lo vendría haciendo ya por el camino a casa, el caso es que yo ni lo noté. Mis piernas apretujaban su dedo que yo quería sentir no sabía de que manera, pero aquello me estaba sabiendo a poco, me daba tanta verguenza estar con el portero así que me puse a llorar, me daban náuseas su boca y su polla, y antes de pensarlo, me ví tumbada en el sofá con las piernas abiertas sin el tanga ya, entregada, ofrecida, muy puta, muy salida, del sujetador abierto, salían mis grandes tetas cuyos pezones Antonio mamaba con ganas, sin dejar que me enfriara. Se bajó del todo los pantalones y los calzoncillos, me daba tanto asco que volví la cara para no mirar, pero el tío me cogió por la cabeza obligándome a mamarle la polla.

Lo que sentí cuando me la enchufó no puedo ni relatarlo, casi me atraganta, esa polla olía a pis un montón, me daban arcadas pero me obligó a mamársela y, dado que el muy cerdo, no dejaba de tocarme el coñito, seguí , todo menos que parara, lo que ocurría era que a mi entender el muy cabrón estaba llegando demasiado lejos. Con una mano traté de apartarle de mi cara, pero fué imposible, aquella mole humana se había hecho con mi cara y mi boca. Para que le succionara mejor, me cogía la mano para levantarle la gran barriga y aún bajo esta quedaba un buen trozo de polla gruesa y asquerosa que yo me tenía que meter porque no paraba de decirme, entera… “métetela entera en la boca, anda preciosa, que yo te estoy haciendo muy feliz, hazme tú también a mí, cariño” yo no quería, intentaba apartarle, pero era imposible, en vez de apartarse, se ponía mas cachondo mi portero. Se me corrió en la boca, yo ya no podía más y sobre su barriga lo escupí como pude de tanta repugnancia que me entró, creí que se enfadaría, pero lejos de eso, me puso la cara sobre lo que escupí y me obligó a lamerlo, lo hice entre sollozos y me obligó otra vez a meterme la polla en mi boca que además de a pis, sabía a semen asqueroso. Lamí sin dejar de lloriquear, y, al poco noté que se le ponía dura de nuevo. Mientras yo hacía eso, el tío se quitó la camisa y debajo llevaba una de esas camisetas de aro que llevan los viejos ya amarillenta del uso que no se quitó. El olor a sudor ya era insoportable y yo ya no podía más, eso me superaba y para mí había sido suficiente, por lo visto, para él, no.

Tiró de mis piernas y me las subío a la altura de sus hombros, volvió a subirse la barriga para que yo por mi coño notara su glande rozarme. Al sentirlo, no pude más y me hice pipi sobre él. El tío gemía como un cerdo y seguía frotándome y frotándome, me daba asco, pero me corría una y otra vez sobre aquella meada y gorda polla, se retiró un poco y apuntando hacia mí me propinó una meada él tambien que, lejos de asquearme, me dio mucho gustirrinín que me diera sobre mi vulva caliente. Todo eso era demasiado, yo no podía imaginarme que el sexo fuera tan guarro y tan raro, pero allí estaba con las piernas bien abiertas para un tío que no se follarían ni las putas, ofrecida y abandonada, yo me desconocía.

“Vas a follar conmigo, mi pequeña… vas a ver como Antonio, te mete esta polla dentro de tu ser y sentirás el mayor de los placeres que tendrás en tu vida” Me tensé del miedo “follar, no, por favor, que yo no lo he hecho nunca! Sigamos con las caricias, lo que quieras, pero no me metas la polla, que me va a doler, por favor, no” El contesto: “precisamente voy a follarte porque no lo has hecho nunca y ahora vas a saber lo que es consolarse de veras, o crees que no te veo como inutilmente lo intentas con el dedito en tu habitacion? Te veo por la azotea del bloque de enfrente cada día y, créeme, he soñado con este momento cada tarde”

Me puse a gimotear pero él hizo caso omiso, volvió a acariciarme con el glande y volví a sentirme mojada hasta las rodillas del gusto, ya no sabía si me orinaba o me corría pero un dolor de pronto paralizó aquel frenesí. Antonio estaba tumbado sobre mí, su barriga me presionaba y pesaba como un mueble, su polla estaba dentro y era precisamente lo que me hacía daño. El estaba quieto y susurró que me tranquilizara, que aquello pasaba pronto, y , así fué, lentamente, comenzó un metesaca que, aunque al principio era algo molesto, luego me hizo perder el norte. Su polla entraba y salía cada vez más rápido y fuerte, sus huevos hacían ruido contra mi culo en cada embestida que se me hacía insostenible, jamás había sentido tanto gusto en mi cuerpo. Toda yo temblaba, gemía y abría más las piernas, quería sentirla toda, quería más, yo misma me sorprendí pidiendo eso, más.
Seguía el bombeo atroz, aquel hombre estaba lleno de potencia, me daba mucho gusto y sentía vértigo del placer, y , cuando me sobrevino uno de los miles de orgasmos que me hizo sentir, noté su polla que palpitaba siguiendo a continuación un mar de leche que inundaba mi cuerpecito delgado.

Se tiró encima mía como un plomo, aún jadeoso y con los ojos en blanco, babeaba y tenía la boca entreabierta, me lamió toda pero yo lejos de darme asco ya, estaba siendo suya del todo.
Me sacó la polla, bajó mi cabeza y yo la acabé de limpiar. “Ya no hace falta que me lave, me la has dejado muy limpita ya, anda, ponte esa ropilla que llevas y vete antes que nadie te vea que bajas de aquí, y ya sabes, cuando quieras, ven a verme”

Me puse el tanga rápidamente, estaba llena de leche que me caía piernas abajo cada vez que me movía, llena de babas del muy cerdo y olía casi tan mal como él, claro, si había retozado como una zorra entre sus brazos, como iba a estar? pues como él echa una guarra. Sentí mucha verguenza, asco de mi misma, como pude perder mi virginidad con un gordo de 60 años que no se lavaba? me había vuelto loca o que? Abrí la puerta de mi casa y llorando abrí la ducha donde me pasé horas, pero ya era tarde para mí, me había convertido en una adolescente con una experiencia muy fuerte y, aquello sin duda traería sus consecuencias

—-Capítulo 2—-
En la soledad de mi habitación, recordaba el revolcón con Antonio. Realmente era repugnante tener aquel oso encima de mí, sudoroso, partiéndome en dos trozos de aquella manera tan brutal, pero mi rajita de tan solo recordarlo, se mojaba por momentos, qué me estaba pasando? A mí aquello no me gustaba, me repetía a mí misma, no estaba bien y no se debería repetir, pero cuando me ponía mi nuevo tanga diminuto, no podía dejar de pensar en la tarde en la que perdí el virgo en manos de aquel obseso hará ya para 3 semanas.
Desde entonces, me volví más solitaria, aprovechando cada momento para masturbarme, me metía toda clase de objetos para consolarme y acallar mi sed de ser follada, cualquier cosa antes que aquello, algo tendría que servirme, no? pero no, nada me dejaba tan satisfecha como aquella cosota grandota que invadia mi intimidad mas absoluta.

Desde aquel día, no había vuelto a bajar a la piscina por no encontrarme con Antonio el portero al que evitaba. Trataba de salir a la calle cuando él no estuviera de servicio para no encontrármelo, pero hoy bajaría a la piscina a darme un chapuzón y el portero, como si no estuviera, pero estaba, en su habitáculo de portero, poniendo el correo en los buzones, distraido. Intenté pasar sin que me viera, aunque inconscientemente, deseaba que lo hiciera. Quizas por ello, ese día no me puse el pareo, solo llevaba mi tanguita, pero estaba tan caliente esos días que habría ido desnuda. En mi mente calenturienta, me imaginaba sin ropa por las calles y todos los desconocidos se me follaban sin piedad, ese estado había propiciado Antonio en mí.

“Espera” oí tras de mí, era su voz ronca y aguardentosa, no había duda, que querría? que verguenza sentí al notarme húmeda con sólo hablarme! me paré en seco y tan pegado a mí que podía sentir su polla en estado de erección absoluto, metió con descaro un dedo por el tanga. “Uhmmm, te siento húmeda, pequeña, es porque echas de menos a tu portero amigo? Te veo cada tarde meterte cosas en este agujerito e incluso has llorado de deseo, vente luego arriba, a mi casa, anda, que vamos a jugar. Ya sabes que yo juego fuerte” Le regalé un chorreón de líquido viscoso en su mano, me lo dió a lamer y cerrando los ojos de caliente, lo chupé. Me soltó y corriendo me fuí a la piscina.

No pude dejar de pensar en el episodio anterior sin que me mojara toda, sencillamente o me estaba volviendo loca o era una viciosa asquerosa, demasiado para mi edad, no imaginé que la vida estaba llena de aquellas cosas, no me apetecía nada ir con mis amigas, hablar de chicos e ir a las discotecas, a mí lo que me apetecía en realidad, si me oía a mí misma, era revolcarme con el portero y follar con él a todas horas, aquello me había gustado de veras, aunque no quisiera reconocerlo.
Mi madre intuyó que algo ocurría, yo no podía comer, estaba muy nerviosa, deseando salir corriendo a casa de Antonio, yo ya no podía màs.
“mami, voy a tomar el postre con las chicas”(refiriéndome a mis amigas) “Bien, hija, pero antes come, si no, no te vas” así que como pude engullí el puré de verdura y un poco de pescado, para que mi madre me dejara libre por fín.

Vestida con un leve vestidito de tirantes y gran escote de alegres estampados y unas sandalitas cómodas. Debajo, llevaba un tanga blanco y como no necesitaba sujetador, nunca lo usaba. A través del telefonillo interior avisé a Antonio que subía para que me viniera a buscar al ascensor, ya que para subir a la portería necesitaba de una llave. Le esperé en la planta baja nerviosa y, en cuanto se abrió la puerta y me metí en él, comenzó a besuquearme con aquella lengua gorda y viscosa con la que jugueteaba con mi propia lengua sin ningun tipo de pudor. Le ofrecí mi conchita con las piernas bien abiertas, él se tuvo que agachar un poco, por el tamaño de su barriga para con la polla poder resfregarme y, aún con el pantalón puesto, podía sentira vigorosa moverse encima de mí.

Me cogió en brazos, yo con mis piernas le rodeaba su gran cintura buscando aquel contacto tan ansiado y no parábamos de jugar con nuestras lenguas. De esa guisa entramos en su casa. Nada más entrar, me llevó al dormitorio. la cama estaba desecha, las sábanas amarillentas pero a mí nada me importaba, se me había ido la cabeza con la calentura. Antonio tiró de mi vestido hacia abajo, y, me echó a un lado el tanga, descubriendo una conchita hinchada de ganas de ser saciada y no se hizo esperar, noté su lengua gorda y babosa abrirse paso entre las paredes de mi coño, yo me retorcía del placer y gemía despavorida, estaba al borde de correrme cuando de pronto paró. Busqué con mis propias manos aquella polla que tanto ansiaba y no podía ni abrir la cremallera de su pantalón, él mismo me tuvo que ayudar. Respiraba entrecortadamente, estaba rojo y me sonreía “vaya, la nena hoy no dice no, verdad? la nena quiere que su amiguito le de su regalito” decía esto tocándose la polla de forma vulgar. Por fín la ví, tiesa, desafiante, toda para mí y sin dilación me la metí en la boca y mamé de forma golosa. Los dedos del hombre buscaban mi coñito hambriento y yo me abrí aún más si cabe, de piernas.
Esa era yo, una adolescente llena de vida y esta la tenía ante mí. Eso y no otra cosa era lo que yo quería, estaba salida perdida, para aquel tío yo no era una niña, como mis padres aún me veían, él me trataba como una mujer y me daba lo que sólo una mujer puede recibir.

Se tumbó en la cama y me hizo ponerle mi coñito en la boca, de esta forma yo podría comerle la polla cuanto me diese la gana. Me encantaba sentir aquel bocado tan magnífico dentro de mi pequeña boquita. El me decía que se la mojara entera, pero como no me cabía en la boca, tenía que hacer filigranas para poder ensalivarla por todo lo largo y ancho. Mientras mi coño lo tenía abierto completamente con las manos y su lengua me entraba y salía como si me estuviera follando. Yo estaba por las nubes y me corrí en su boca varias veces, pero cuando noté que su polla comenzaba a palpitar, Antonio me levantó de encima suyo y me colocó a mí bocarriba, abriéndome bien las piernas que yo a mi vez levantaba para facilitar más el contacto.
Llevantó su barriga que puso encima de la mía y la noté, noté su polla caliente y babosa de mi boca, la notaba resfregarme en la puerta de mi conchita y aquel contacto me hacía vibrar de emoción y gusto. Lloré, estaba avergonzada de lo que estaba haciendo, pero a la vez me estaba corriendo viva, los orgasmos se me escapaban uno tras otro de mi joven y aún inexperto coño. Antonio tenía los ojos en blanco, la boca entreabierta y pensé que iba a desmayarse, de pronto… de pronto todo me daba vueltas, los ojos se me voltearon y me sentí morir, por fin! por fin me la había metido! pero que gusto sentía al tener aquel trozo de carne que me llenaba entera y me llegaba hasta la cintura! No quería que ese momento se acabara jamás y grité…”OH, QUE GANAS QUE TENIA” Entonces comenzó el vaivén y ya me quedé prácticamente traspuesta. El no paraba de follarme, yo como ida entre jadeos susurraba, “más, más, dame más, por favor, más, no pares, no pares, dame más” y notaba que su polla iba y venía mas duro y fuerte. Nunca soñé que esa sensación existiera, eso era lo que iba buscando, follar como es debido, y, aún fué mucho mejor que la primera vez, que me pareció mucho más suave en relacíon a aquellos empujones infernales.

Pudo pasar más de una hora o un día entero, yo perdí la noción del tiempo y me quedé vacía cuando de pronto me la sacó. Me puse a llorar, no quería que me la sacara aún, Antonio como adivinando mis pensamientos me dijo “tranquila, aún no hemos empezado siquiera, que yo esta tarde no trabajo y podemos jugar cuanto quieras” Me dió media vuelta y me puso a cuatro patas en el borde de la cama. Mis tetas colgaban como campanas y, él desde atrás me las pellizcaba muy fuerte, casi haciéndome daño. Se situó tras de mí , de pié en el suelo y de pronto volví a notar su polla en la puerta de mi raja llena de flujos vaginales. Me agarré a la almohada que olía a rancio de no lavarla, pero para mí era como una balsa en un río revuelto, ya que si no me agarraba me caía con aquellos vaivenes que muy pronto volví a sentir. Cuando me metió la polla de nuevo, me sentí plena, así es como debía estar, cuando me la sacaba estaba vacía, y yo no quería estar vacía , queria que me llenara con aquel tronco maravilloso que saciaba todas mis ansias.

Me folló durante un buen rato, al tiempo que un dedo ensalivado se abría paso en mi culo. Hice ademán de quitarme, pero él me atrajo más hacia sí. “No te dolerá, tranquilita, porque hoy te irás de aquí hecha una mujer” Su promesa me hizo sentir mas cachonda y le entregué otro orgasmo más, el diez mil, por lo menos, yo había perdido ya la cuenta. Me sacó la polla de mi coño y noté el glande en mi culito, al tiempo que sus dedos ágiles, me abrian el coño y me seguían masturbando sin parar. Su polla grande se abrió paso de un sólo golpe en mi culo. Grité, me dolió muchísimo y lloraba de dolor, aunque mi coño salvajemente masturbado mitigaba gran parte de la tortura.
“Mejor así, nena, toda de golpe, porque ahora ya no te va a doler nada, ahora será un placer maravilloso” y así fué. Primero despacito, suave, movía su polla con sabios movimientos, luego mas aprisa. Sus dedos seguían masturbando mi coñito travieso y mi culo se moría de gusto con los apretones de su polla con movimientos cada vez más rápidos salvajes.
En una embestida brutal, sentí que el viejo me llenaba el culo de leche, me bombeaba como si me taladrase entre jadeos, tembloroso, me pellizcaba las tetas y el coño intermitentemente y me corrí casi a la vez con él.

Me sacó la polla del culo y caí de bruces contra la cama, cansada y dolorida, pero feliz, saciada y plena, pero él no acabó ahí, me metió la polla en la boca y pude comprobar que aún la tenía dura como el acero. Se tumbó en la cama y me obligó a sentarme encima de aquel falo inmenso siendo yo ahora la que le follaría. Estaba cansada, me sentía una muñeca rota, quería descansar y se lo dije “Tú has venido a ser satisfecha y no te irás sin saber con quien juegas, ya te dije, que apuesto fuerte” Sin saber por qué aquellas palabras me pusieron cachondísima y moví el culo buscando mi propio placer, buscando aquella polla que me entraba toda y casi podía sentir que me saldría por la boca.
Le cabalgué durante un buen rato y cuando estuve a punto de correrme otra vez, me sentí llena de leche de nuevo, esta vez en mi rajita. Caí sobre él que no paraba de besarme y de decirme “eres una diosa, maravillosa… nena… que rica estás” y de esta manera me quedé dulcemente dormida entre los brazos de mi portero.

—-Capítulo 3—-
Adiós mamá.
Despido a mi madre con esa voz aflautá de que me dotó la naturaleza y espero aún conservar durante unos pocos años más. Como si fuera una muchacha inocente y primerizamente vírgen, pero no se llegan a inmaginar mis papás las últimas experiencias que he tenido con ese hombre tan gordo, feo y desagradable que se ocupa del servicio de portería del edificio. Mamá me dice adiós con el gesto y esa encantadora sonrisa que he heredado de ella y que igualmente le muestro despidiéndola. Si supiera que en menos de lo que un semáforo se pone en verde esos conocidos labios van a estar masturbando una polla, y es más, no la polla de un príncipe azul o uno de los esbeltos, educados y simpáticos compañeros de clase que en ocasiones ha tenido la ocasión de “admirar” mi mamaíta cuando por una u otra cosa se ha cruzado con alguno de ellos.

Sino la polla del maldito portero, ese asqueroso Antonio que no rinde honor a tan clásico nombre que han hostentado desde profetas de la salvación, reyes, príncipes, científicos, actores, cantantes famosos… pero no, el Antonio con que me trato es un hombre pasados ya de trozo los 50 y a punto de sobrepasar la sucia, fea y maloliente línea de los 60.
Sin dudarlo un momento y aún con el pijama puesto salgo de casa y me acerco al ascensor. Antonio me ha dado una copia de la llave necesaria para activar en el ascensor el acceso a su piso, para que así cuando lo desee yo, sin necesidad de llamarle ni pedirle nada, y aún con la opción de darle una dulce y adolescente sorpresa, hacerle una visita.

Cuando llego a su puerta la llamo y sé que él sabe que soy yo pues practicamente nadie tiene acceso a esa puerta excepto el presidente de la comunidad, y este lo último que hará es dignarse a hacerle una visita. Nada más abrir me le lanzo a los brazos y lo morreo. Su lengua gorda y rasposa y su mal olor han terminado por agradarme porque es precisamente ese mal olor el que activa en mi cerebro mis receptores sexuales, que han aprendido a que poco después de sentir ese hediondo estímulo, mis partes sexuales van a sentir otro bastante más placentero estímulo, no desde el punto de vista ético de la tal que nos enseñan en la escuela, sino todo lo contrario. Sexo, perversión, suciedad, polla gorda, morena y sucia que se mete en mi primerizo chocho dando de si mis paredes vaginales para albergar a ese falo gordo y duro cual si fuera de un verdadero fauno.
< qué pasa perra, vienes a buscar a tu longaniza ¿quieres que te folle? – sí va, vamos a la cama. < no…hoy vamos a hacer otra cosa. Manolo me toma de la mano y nos movemos hacia el lavabo. ¿Qué diablos querrá? Me saca y se saca toda la ropa y sin esperar a que me pida nada me arrodillo ante él y le como la polla. Una grande polla que me duele tragar al máximo lo que puedo pero es eso mismo lo que quiero sentir, como le cuesta de entrar aún cuando él empuja y tomándome de la nuca me hace sufrir. < hoy te voy a enseñar una cosa nueva. Sacándome su polla de la boca le inquiero a qué se refiere. – a qué… cabrón. Con rudeza me toma de la mano y me levanta, me mete en la ducha y da el agua que de inmediato cae sobre mi. – aaaaaaaaaaah, está fría!!!!!! Trato de salir de la gélida cascada pero él me pega una leche que dejándome petrificada por su reacción me hace insensible a esa helada agua que me cae encima. – pero qué… < tranquila, espérate que ahora se calentará. Aunque le cueste sin duda el agua se termina calentando y eso lo agradece mi tensa piel que se empezaba a cuartear por la violenta sensación. Cuando ha adquirido una temperatura adecuada yo misma me regalo bajo su influjo para de alguna manera hacerme olvidar la violenta sensación pasada. Manolo también se mete en la ducha y me ordena que me agache. – sí claro, cielo, ahora te la como. Estoy mirando fijamente su polla a 10 centímetros de mis labios pensando en alguna inspiración original con que amenizar esta mamada cuando de esta empieza a salir un chorro de orín que me da en toda la cara. – eeeeeeh, uhmmmmppmps. Trato de apartarme y levantarme pero otra Leche me indica que esa no es la vía a seguir. -PLAS- – ¿Pero qué haces!!! < ¡estate quieta! – pero pero. < estate quieta… no quiero lamentarlo. El ardiente miedo que sube desde mis pies hasta llegando a mi cabeza me indica que lo mejor será obedecer a sus órdenes. – vale, haré lo que me digas. < arrodíllate. Me pongo de rodillas ya esperando lo que está por venir, pero no tengo remedio. Antonio pesa como 3 veces lo que peso yo y oponerme a cualquiera que sea de sus propósitos es más que absurdo y peligroso. Se me empieza a mear en la cara, yo cierro los ojos y siento como ese caliente líquido impregna todo mi rostro como el agua de la ducha que pasa a mezclárse con él. < así me gusta pequeña, como si fuera un helado de nata, está rico verdad… Yo no tengo intención a responderle nada, lo que me está haciendo es asqueroso y puede estar seguro que nunca más va a recibir la visita de su tierna vecinita que tantos recreos le ha propiciado. Entre ellos permitirle ser mi primer hombre, algo que aunque pueda parecer una estupidez, todas las hembras le damos un gran valor. No va a tirarse el resto de la tarde meando, esto es algo que se acaba, por lo que paciente espero que se le termine el suministro de orín. Pero de pronto me da un fuerte pellizco el moflete. < abre la boca. – no. Niego ladeándola sin abrirla. Me pellizca de nuevo el moflete pero esta vez con mucha más fuerza, seguro que me quedará la marca unos días. – Aaaaaaaaaaaaaaaah. Junto al mismo grito dejo la boca abierta dando paso al orín a que me llene la boca. Es por supuesto asqueroso y no sé como le puede haber dado a mi querido Antonio por hacerme una cosa así, pero de esta se va a acordar, voy a complicarle la vida mientras siga viviendo en este edificio y puede estar seguro que mi maligna mente le devolverá con alevosía este mal “trago”. Afortunadamente el orín no da para mucho más y en unos pocos chorros más dejo de sentir esa tibia fuente duchar mi cara. Cuando ha terminado me levanto y con el teléfono de la ducha aún soltando agua caliente me aclaro tanto la cara como todo mi cuerpo. Antonio se acerca a mi y extrañamente pretende besarme. – no. Pero me toma con rudeza la mano y temiéndome otra de sus represalias le termino concediendo en beso. Nos besamos cariñosamente bajo el agua que aún cae encima de nosotros y yo tengo verdaderas dudas de qué diablos está pasando y si me atreveré a hacer nunca más el amor con él, después de lo que me ha hecho. Antonio, peró, parece convenzidísimo de ello pues su comportamiento no dista en absoluto del que tiene habitualmente y me ha hecha tanto amar los embistes de su polla. Cierra el grifo de la ducha y ambos nos secamos un poco con un par de toallas. No parece haber perdido su mandatoria encima de mi y cuando me ve lista me vuelve a tomar de la mano y nos vamos a la habitación. Me tumba en la cama y. – ¿qué pretendes hacer? < follarte. – ¡después de mearte en mi cara! ni hablar! ahí te pudras. Le respondo furiosa, trato de levantarme pero un inesperado empujón vuelve a tenderme ante él, en medio de la cama. – ¿qué pretendes hacer, violarme? < nadie te va a violar pequeña, vamos a follar. Se estira encima de mi y me besa. En el fondo no estoy tan histérica como parece intento dar a parecer y sin mucho a temer asimilo su beso con la misma boca abierta con que suelo hacerlo. Al cabo de unos momentos e intentando yo, olvidar tan penosa experiencia le pregunto. – ¿por qué lo has hecho? Antonio se me separa y se sienta a mi lado. < no temas, ya lo verás…. Me toma del rostro y acercándose a mi con el mismo cariño con el que lo haría un príncipe azul después de salvar de las garras del dragón a su amada me vuelve a dar un beso. Yo me pierdo en él porque aunque temblando de la asquerosa experiencia de la ducha, Antonio fue el 1er hombre en besarme y no conozco de momento a nadie que lo haga mejor. Su beso va haciendo progresiones como es habitual hasta que empieza a bajar por mi cuello, empieza a sorber mis pezones. Yo no ceso de preguntarle. – pero por qué, por qué.. uhmmm. Él no me da respuesta alguna y prosigue su camino duchando con su lengua esa piel que hace un rato estaba impregnando con su repugnante orín. Termina sorbiéndome la almeja. Cuando me oigo a mi misma gemir, doy por olvidada la cabronada de la ducha, voy a hacer el amor con Antonio por mucho que me pese. Le tomo la cabeza para apretarla contra mi vagina, le hace falta un buen rato para elevar mi excitación al grado habitual pero termina consiguiéndolo hasta que llega el momento que me incorporo, le tomo la verga y meto en mi boca ese miembro maldito que hace apenas media hora se me estaba meando. Ni yo misma doy crédito al habitual sabor de su polla que siento en mi boca cuando ni hace un rato la estaba maldiciento y prometiendo que nunca más iba a ser adorada. Al mismo hombre a que bajo su tortura a los pies de la ducha prometía odio eterno y nunca más dirijirle la palabra, pero ahora le estoy comiendo la polla con la misma pasión que lo hice el primer día, la primera polla de mi vida. Cuando me veo satisfecha me incorporo de nuevo y con una angelical y receptiva actitud me tiendo ante él. – házmelo. Él se me sube encima y mientras me apunta el pene en la vagina nos besamos con pasión. Me es difícil precisarlo con lo desequilibrado que tengo el humor después de las vivencias pasadas pero da la sensación que nunca había estado tan mojada, porque su polla entra practicamente de golpe y sin ninguna sensación dolorosa. Me entrego a su follar, mis gemidos rompen practicamente los cristales de las ventanas pues nunca, ni la 1era vez, habían sido tan fuertes las sensaciones. Ahora mismo no hay esa habitual mezcla de placer y dolor sino que todo es exclusivamente placer. Toda su polla al entrar y salir de dentro de mi no hace más que maravillas. Si pudiera me escaparía de casa y me vendría a vivir con este hombre, pero mis papás terminarían descubriendo que su hija perdida vive en el mismo edificio, por lo que de momento tendré que contentarme con hacerle eventuales visitas. Hasta que cumpla los dieciocho, entonces haré lo que me salga de las narices. —-Capítulo 4—- Paloma sale del ascensor y nadie sabría viéndola de qué piso procede. Si de la planta baja procediendo de la calle o quien sabe de qué piso. La cruda verdad es que procede del ático, el apartado que pertenece al portero y al cual sólo él tiene acceso ¿pero como habrá obtenido Paloma la llave para subir a ese piso? que es tan sólo poseída por el mismo portero y eventualmente por algún administrador de la comunidad que no es por supuesto esta mozuela. Nadie lo sabría aventurar con seguridad de saber la certeza de que la muchacha procede de dicho ático y mucho menos aventurar la actividad sexual que ha mantenido la moza precisamente en estas últimas dos horas, en que tras abandonar su madre su domicilio para irse al trabajo, la mozuela se ha dirigido con la llave pertinente al ático para tener un contacto sexual con ese gordo, sucio, viejo y maloliente portero con el cual por cierto ya ha mantenido bastantes más de una docena de encuentros sexuales. Paloma fue desflorada casi por sorpresa hace unas semanas después de un inevitable encuentro con el portero en un tramo de las escaleras en que él le aplicó un sibilino estímulo sexual en su entrepierna, que rato después la invito a visitar al portero a su propio piso, haciendo por primera vez el amor con el ideológico “padre” del príncipe azul con que siempre había soñado. A menudo había tenido la muchacha sueños sobre cómo sería su primer amor, como un joven guerrero a lomos de un blanco corcel. Heredero de un gran reino y amado y adorado por todas las mozuelas de la villa, y con un padre rey y posesor de todo lo que el horizonte puede abarcar con la mirara y de lo cual una día sería reina. Y alguna similitud con su sueño ha tenido su muestra real: el príncipe azul no era este en concreto sino su ideológico padre (el rey/el portero de la comunidad) las pertenencias que heredaría con la boda no serían los horizontes que desde la almena pudiese divisar con la mirada, sino absolutamente nada, simplemente saberse amada por quien se ocupa de mantener la escalera limpia, las luces funcionando, en fin, algo diferente a la labor de impartir justicia entre sus súbditos y paz y libertad a su reino. Y no fue amada Paloma en una blanca y real alcoba sino que fue primeramente sobada a medio tramo de las escaleras y después follada en el sucio y maloliente piso del portero. Pero a quien le importa todo esto, los sueños siempre quedan en sueños y Paloma se ve realmente satisfecha después de haber follado durante dos horas con su pseudo-príncipe. De nuevo regresa a su casa la muchacha y después de follar tanto rato quizá puede hacer algo de provecho como estudiar u hablar con una amiga por teléfono. Una cosa es segura y es que el portero tiene el resto de la tarde libre quien sabe a qué despreciables y malolientes ocupaciones dedicarla. Antonio, el portero, se ve satisfecho por supuesto de haber establecido relación amatoria con la chica del tercero. Por lo general tienden a calentarle los cojones las diferentes muchachas de la comunidad y por fin ha podido follarse una. Un deseo utópico sería follárselas todas, una por cada día de la semana, y haber sido de todas ellas su primer amante. El primer amante de Paloma del tercero, el primer de Lucía del cuarto, el primer del Jazmín del quinto, o el primer de Johana del segundo. Pero Lucía es incluso quizá un poco demasiado pequeña para ser amada; aún no llega ni a los diez años. Para Jazmín, sería una gran aventura pero no sería por supuesto la primera de la bella universitaria que acumula amantes en sus recuerdos como acumula muescas en la empuñadura del revolver un viejo pistolero del lejano oeste. Pero sí quizá podría serlo para Johana, la muchacha del segundo que tendrá aproximadamente la edad de Paloma, quizá uno o dos menos. Y que tiene un similar espíritu explorador de la vida como lo tiene su vecina que por cierto podría mantener durante toda su vida. Johana vive en el segundo y mantiene cierta amistad con sus vecinas al igual que todas ellas, entre ellas. Pero no sabe por supuesto que su vecina del tercero ha sido follada varias veces por el portero de su misma residencia. No tiene este portero para Johana el carácter repulsivo que lo tenía en su día para Paloma y que fue cambiado, después de haber sido amada por él, a un lado opuesto de su escala de valores personales. De tenerlo como una sucia boñiga de heces que se ocupa del orden de la escalera, a tenerlo como su amante secreto, aquel que la inició en el arte del amor aún de una manera un poco sucia, hubiéndosele meado encima unas cuantas veces ya. Pero hubiendo conocido con ello unos que quizá hubieran permanecido desconocidos placeres para el resto de su vida como hubieran sido estes cuya aplicación, como su inicial seducción, fue aplicada a la fuerza. A Johana tanto le da, el portero. Es el señor que se encarga de la escalera y apenas se detuvo nunca a valorar su nivel como hombre como de tantos hombres que rodean su vida; padres, profesores, familiares, tenderos. Aún no ha llegado Johana a esa edad en que empiezas a catalogar a cada hombre según su belleza y de momento sólo adora la muchacha a sus ídolos musicales. Pero para Antonio, el portero, eso es diferente. Johana es una tierna muchacha seguro tan virgen como lo fue en su día Paloma y ve el hombre que realmente habría una posibilidad de poseerla. Amar una muchacha es como domar un caballo; cuando has domado uno ya le tienes pillado el ritmo al proceso y más o menos ya tienes unas señas para domar al siguiente que no se te hace tan difícil. Amar a Johana sería para Antonio como domar a un segundo caballo. Con la experiencia de Paloma ha conocido este con cercanía los sentires de las muchachas, sus maneras de pensar, de moverse, de desear cosas, de obtenerlas. Y Johana es una casi igual de joven moza que por supuesto guarda grandes parecidos internos y externos con su vecina del tercero. Hay varias posibilidades, piensa Antonio, de seducir a Johana y poder rasgar con ella otra muesca en su revolver. Después de la follada con Paloma el portero se toma un descanso y con un té ante él empieza a debatir las posibilidades conquistatorias de “la del segundo” Ahora mismo esta se encuentra sola, su madre con la que vive sola, se ha ido a trabajar para volver como es común al tarde a la hora en que llega la mayoría de vecinos también regresando del trabajo. Podría hacerle una visita, una seductora visita a Johana. Decidido a ello y después de su descanso, Antonio toma un par de cosas de un cajón y resuelto se dirige al piso de Johana. Al poco de llamar al timbre aparece esta ante su puerta. – hola señor Antonio, mi madre no está en casa, dígame. < hola guapa, estoy localizando las diferentes goteras que tiene el edificio para arreglarlas. ¿Podría entrar un momento para hacer una revisión? – no tenemos ninguna gotera, que yo sepa. < no bueno, no es exactamente localizar las goteras sino localizar la posibilidad de que estas surjan. Déjame echar una ojeada. – sí claro, pase. Cede paso la muchacha apartándose a un lado y da paso al portero de su comunidad. Antonio se dirige a donde está situado el balcón con la vecina siguiéndolo. Cuando llega a este, mira al techo como aquel que intenta localizar una inexistente gotera y se saca una correa y una pelota de goma del bolsillo. Johana observa con atención los manejos del portero y por supuesto que no comprende en absoluto el uso a que irán destinados esa correa y esa pelota. Eso serán cosas de grandes, piensa la muchacha, por lo que no le da importancia. A lo que sí da la pertinente importancia es a cuando el portero salta sobre ella y sin darle ni un segundo a reaccionar le introduce la pelota en la boca e inmediatamente la amordaza con la correa atada alrededor de su cabeza, enmudeciéndola hasta que le crea pertinente. Johana intenta fugarse del asalto pero los fuertes brazos del portero, acostumbrados a barrer la escalera a diario, sujetan fuertemente sus débiles brazos impidiéndole oponer toda resistencia a ese amordazamiento que le dará, como tendrá ocasión de comprobar después, el poder de hacerle lo que quiera durante el resto de la tarde. La muchacha intenta aún oponer cierta resistencia pero subyugada a una fuerza superior es arrastrada hasta su misma habitación y cerrada la puerta después de introducirse ambos. Johana mueve la cabeza de un lado a otro violentamente e intenta emitir algún sonido, pero la pelota en la boca impide toda emisión de socorro e incluso pedir, preguntar, por qué se le está haciendo eso. < ¡Mantente quieta! Clama Antonio con ira. Tal clamor consigue cierto resultado y Johana abandona todo intento de fuga. Mirándole a los ojos casi llorando la muchacha inquiere al portero qué demonios se supone que está haciendo. < tranquila, no pasará nada. Susurra este. Es más que utópico tratar de calmar a nadie en esta situación pero para la joven vecina no queda otra opción que, aceptar la invitación del portero a sentarse en su cama. Una vez sentados Antonio toma a la muchacha de un costado y la mira a los ojos. < no te preocupes, no va a pasar nada malo. Ella sin embargo vuelve a mover la cabeza de un lado a otro con violencia y trata sin éxito de emitir algún sonido. < tranquila… tranquila… Clama de nuevo el portero ayudando ahora su petición abrazando con pausa a la chica. Este la abraza y le acaricia la cabeza con calma con lo que consigue detener la histeria de esta. < no pasará nada… Vuelve a decirle mirándole los ojos. Esta vez Johana no tiene la violenta reacción de antes pero se sigue sintiendo a “saltar y morder” El portero se acerca a su rostro y con pausa empieza a dedicarle varios besos. -muac- -muac- -muac- -muac- Johana cierra los ojos no dando crédito a lo que está sucediendo. Está siendo víctima de una violación, de una de esas violaciones que son anunciadas por la televisión. Ahora ella y por quien menos se lo esperaba, el portero de su comunidad, está siendo víctima de un forzamiento sexual porque se supone que de eso se tratará, dentro de un rato terminará siendo follada por el macho terminando con ello su infancia de una forma brutal. Johana vuelve a ladear la cabeza de un lado a otro pidiendo clemencia, comunicando en gestos: ¡vete, déjame, váyase! Su provisional amante determina que hará falta un poco más de convencimiento para que la muchacha acepte la situación. Apartándose de nuevo pero sin retirar la mano de su hombro Antonio vuelve a hablar a su vecina con toda la suavidad que puede. < Johana, cielo, no va a pasar nada, no te follaré ni violaré ni nada de eso. Sólo nos daremos besos, como amigos. Abogando a lo prometido Antonio se vuelve a acercar al rostro de la muchacha y reinicia su pausado besuqueo. < no va a pasar nada -muac- nada -muac- nada -muac- sólo nos querremos. Las irresolubles ansias de huida de la chica parecen haber cesado totalmente. Visto está que no hay ninguna posibilidad y lo único que puede plantearse es vivirlo de la mejor manera. Por lo que haciéndose a la inevitable situación Johana cierra los ojos y siente los besos que se desplazan alrededor de su rostro. Las manos de su pretendiente tampoco han quedado quietas y ahora acarician con ternura su cintura. La muchacha siente unos cálidos besos que se desplazan alrededor de su rostro y unas tiernas manos que le acarician la cintura, por un momento le gustaría tener libre la boca para poder asumir esos besos pero no descubre ninguna forma de decirlo amordazada como está. El besuqueo de su adorador prosigue con una perturbadora calidez, así como las diferentes caricias que siente alrededor de su cuerpo ninguna de ellas aplicada con rudeza ni vulgaridad sino precisamente como siempre había soñado que se lo haría su verdadero amor. Cuando el rostro del portero desciende a besarle el cuello Johana no puede hacer más que dejar que su cuerpo haga la que le pide la naturaleza y abrazándolo por su ancha espalda da por fin permiso a su secuestrador para darle el cariño como lo considere oportuno. El rostro del portero va besando el cuello de la muchacha a la vez que desciende, desabotonando varios de ellos de la camisa y dando los primeros signos de que más abajo hay un par de tiernos bultos coronados por unos rosados y primerizos pezones. El portero libera los pechitos de su pequeño sosten y empieza a sorberlos consiguiendo que la muchacha no cierre los ojos por miedo o temor, sino para sentir más intensos esos primeros besos de hombre que están recibiendo sus pechos. La mano derecha de la muchacha peca de revelar la dignidad que toda hembra está acostumbrada a ocultar y tomando la cabeza del varón la acaricia agradeciéndole el gracioso trato que le está dedicando. Sintiendo la caricia de la mano de la muchacha en su cabeza Antonio se da cuenta que la tiene en el bote. Se incorpora y desamorzadando la moza y lanzando la pelota de goma que a la fuerza le introdujo, al suelo, da por fin un primer beso a la chica con total consentimiento de esta. Johana tiene dificultades para abrazar el ancho tronco de su portero pero aún así lo hace lo mejor que puede con el poco cariño que hasta el momento ha aprendido a dar. La relación de ambos vecinos toma las habituales etapas que les suele tomar a una pareja de enamorados; primero se desnudan, él le come el sexo, ella hace lo mismo un rato después hasta que en un arrebato de pasión y valentía él le introduce el miembro en el orificio vaginal por muy virgen que sea este. Cuando al cabo de ese rato de adoraciones y caricias el pene se le introduce, sabe ella que el esperado momento por fin ha llegado, por fin ha conocido de quien se trataba el príncipe azul en que tanto soñó…. y tan cerca que lo tenía……….. tan cerca………… La cintura del portero salta encabritada encima de las abiertas piernas de la muchacha. – aaaaaah aaaaaah aaaaaah aaaaaah aaaaaah aaaaaah. Es tan grande, y dura, y le ha hecho tanto daño al entrar, pero ahora le gustaría tenerla para siempre más dentro de si. La muchacha espera no tener que compartir a su amante con nadie.. y quien querría coger con este hombre viejo, sucio, gordo y maloliente…

El hermoso Dogo Argentino

La mascota de una amiga se convierte en mi amante perfecto y donador de semen…

Mi fascinación hacia los perros es algo indescriptible, quizás mis narraciones describan mucho de ello, pero lo que siento o vivo con el sexo animal al follar con un can es más allá de lo explicable con palabras… Claro, no puede una revolcarse con cuanto ‘cuatro-patas’ se encuentre y guste, jaja, pero si se tiene una buena oportunidad hay que tomarla, disfrutarla!! Mi última experiencia con el perro del taller fue genial, mas no había podido volver a llevarme a mi amante a casa ya que era difícil encontrarlo sólo debido a la zona donde se encuentra. Cargaba muchas ganas de ser montadita, imaginaba y pensaba en los otros chuchos que me habían hecho suya y eso me ponía a mil, evocando candentes recuerdos…. Así que me urgía ser la hembra de un perro prontito, y como la vida es generosa conmigo, ese chance llegó!!

Visité a una amiga a quien tenía tiempo que no veía. Pero al llegar a su casa mi sorpresa fue mayúscula, había comprado un perro Dogo Argentino que era una preciosidad, un animal imponente, de color blanquecino, bello, divino…. Me quedé impactada, hasta las pulsaciones se me pusieron a millón al observar ese macho tan espectacular. Dentro de la charla con mi amiga, busqué hacer hincapié en que me hablase de su nueva mascota, así que me contó que era un buen perro guardián y compañero, obediente, manso, etc. Hasta que ‘bingooo’, jajaja, me dijo que debía irse de viaje en unos días y le preocupaba dejar al perrazo sólo, que buscaba quién pudiese cuidarlo, alimentarlo, mientras retornaba. Internamente me decía a mí misma: ‘Diosss, que suerte tengo’, por lo que le propuse a mi buena amiga hacerme cargo de su mascota mientras estaba ella ausente. Luego de un rato de plática, tomar té y galletitas me despedí quedando en que me avisaba antes de irse para dejarme las llaves y las instrucciones respectivas.

Así pasaron los días hasta que me llamó mi amiga para decirme que se iba al día siguiente de viaje. Por ello, me fui rauda hasta su lar donde me dejó la guarda y custodia de sus cosas, mascotota incluida, y cosillas que debía hacer en su hogar!! Mi alegría y emoción eran supremas, me brillaban los ojitos, jajaja. Un vez ida mi amiguita, pues empecé mis visitas frecuentes a su casa y a ganarme la confianza y cariño del animalote. Lo acariciaba, alimentaba, le hablaba tiernamente…. En eso estuve como 3 días hasta que decidí avanzar un poco más!! Luego de alimentarlo, lo dejé entrar a casa, fuimos a la sala-comedor y entonces lo acaricié siendo esta vez más generosa en mis toques, jaja. Llegué hasta su funda con cuidado mientras estaba acostado panza arriba, se la froté tantito que la punta de su pene asomó ligeramente, lo cual me hizo relamerme de ganitas. Decidí también darle a probar mis esencias femeninas, aclaro que ese día en particular fui vestidita de faldita y franelilla y, cual putita, sin nada debajitoooo, jajaja. Por ello, pasé mis manitas por mi siempre húmeda rajita y mi anito acaramelado, dándole luego a probar al Dogo de aquel elixir de mi cuerpo. Su legua rugosa lamió con ánimos aquellos fluidos ante lo cual las cosquillas y la excitación en mí fueron inmediatas y ricas. Así estuve dándole a probar mis juguitos hasta que traje su gran cabezota hasta el medio de mis piernas, su hocico mojadito me producía escalofríos y entonces sus lengüeteos empezaron a recorrer desde mi culo hasta mi botoncito, logrando estremecerme de manera majestuosa:

-Aaahhhh nene, mmmm… así, sigue, dale placer a mami, qué ricoooo!! – Y pum, un orgasmo de esos que ciegan me sobrevino regio.

Quise seguir pero preferí esperar al día siguiente para arriesgarme más con mi nuevo ‘chico pulgoso’…. Aunque me moría de ganas, me fui a mi casita encendida, teniendo esa noche un sesión de sexo desenfrenado con mi maridito amado. Y llegó el nuevo amanecer!! Desayuné, me vestí de la misma forma que ayer y ya lanzada, llegué al hogar de mi precioso Dogo con los pezones bien duritos que se remarcaban en la camiseta, y ni cuento como iba mi cuevita, mmm, empapaditaaa!! Alimenté al perro, jugué con él un buen rato y entramos despues bajo techo. Me senté en el sillón principal, prodigando al chucho mi mejor repertorio de caricias sobre aquel cuerpazo fuerte que poseía mi adorado tormento. Bobita y enamorada, me desnudé por completo, manoseaba al portentoso perrazo ya con mucho morbo, con deseos de ser suya, de entregarme a él, era mi delirio….

-Mmmm, amor, qué fuertote y lindo eres, me encantas!! Me tienes malita, sabes? Eres todo un galán grandulón hermoso!! -Le hablaba mientras chorreaban por mis muslos líquidos vaginales, rozaba mis pechos contra su ser, le daba besos hasta que busqué magrearme con mi boquita y su hocico…. Era tan exquisito sentir sus besos que me dejaba hurgar por su gran lengua, me dejaba lamer toda mi carita en señal de agrado, uuyyyy!! Unté mis tetas con mi acuosidad íntima y el muy ricote me obsequió lameduras fantásticas, uaoooo…. También me rocié muslos, nalgas, pies, de mis fuídos y aquello era navegar en el mar del goce máximo, me sentía tan pero tan bien que pude explotar en un nuevo orgasmo pronto. Ya muy alocadita, busqué frotar la verga oculta de mi nene lindo, ante ello, el instinto dejó salir aquel palo rojizo y venudito que miraba extasiadita. Lo tomé con la otra manita y ya ambas manos lo pajeaban, lo que provocó en él una acabada que traté de dirigir a mi humanidad lo más que pude. El fuertote se alejó para limpiar su ‘cosota’, yo lo observaba cual fiera queriendo estar allí en esa labor, pero sé que hay que tener cuidado y paciencia. Ya más calmado el chucho, me aproximé para continuar provocándolo y dándole cariñitos, él se retorcía, gemía, se notaba que estábamos muy conectados. Me puse de espaldas y apreté mis posaderas contra su verga, luego las movía hacia su bocaza…. Ipso facto, el Dogo se paró y buscó montarme, me puse en 4 patas para recibirlo animadita, su peso y su pene me hicieron estremecer de nuevo, la punta de su falo buscaba entrar por donde fuese en mí, me daba picotadas deliciosas, jaja. Lo guié cual experta que ya soy con una de mis manos y ‘pa’ dentroooo’, ummmmm:

-Aaagghh, aayy, amor, siii…. dale a mamita duuuro, vamos, cógeme papito ricooooo, tu vergota está regia, gruesaaa, aagghh, agghhhh….

Me penetraba rapidito una y otra vez, sentía los chorros de leche inundarme, aquello estaba siendo una mega cogida sin par!! Sus patas se aferraban afanosas a mí, me daba y daba leña y yo gritaba, me divertía con lujuria extrema, tuve cadenas de orgasmos, uuuuuyyyy!! Se bajó, yo caminé apenas con fuerzas así, en cuatro patas, me volvió a montar, me ensartó él solito esta vez, volvió a penetrarme deliciosamente pero esta vez duró más, esta vez metió su bola para abotonar a su hembra que, enajenada de placer, lo disfrutaba mucho…. Abotonada ya, me quedé reposadita hasta sentir una nueva acabada mía y las constantes expulsiones de semen de aquel trozo de carne trabado en mis entrañas!! me tuvo así varios minutos, me dominaba y eso me gustaba demasiado, era una perra sumisa ante su semental. Ya luego, se despegó de mí imponente, como diciendo ‘te poseí y me perteneces’. Yo, con los ojitos entrecerrados le sonreía con picardía. me acosté a su lado, seguí manoseando a mi galanzote…. Pues el muy bandido volvió a reclamar a su consorte ante lo cual, yo obediente, pues lo recibí en correcta posición para que me volviese a poseer. Ese animal era una bestia increíble, me cogió como quiso, muchas veces, me movía por la sala, cocina, y el bicho pa’ encima…. Nunca otro perro me folló como aquel!! Yo estaba en el clímax del deleite, innumerables acabadas tuvimos mi amante y yo…. En ciertos momentos, cuando me desmontaba, le chupaba el gustoso pene, lo hacía por unos segundos y ya el musculado cuadrúpedo me volvía a exigir auparse sobre mí. Fueron cogida tras cogida, le mamaba la verga y así transcurrieron horas…. Me dolían las piernas, rodillas, bracitos, jajaja, pero el disfrute superior de ser tantas veces fornicada me hacían aguantar con firmeza las embestidas del perro:

-Vamos mi amor, aagghh, aagghh…. eres lo mejor que me ha pasadoo, qué aguante, qué divino eres…. aagghh, aaggghhhh, uuuyy, uuyyyy!! Cómo montas a tu perra, ah? Eso es, dame todo tu ímpetu, arráncame espasmos, orgasmo…. aggghhh, aayyyy…. mi macho adorado, seré tuya siempreeeee!!

Busqué ser penetrada sentada en sillones, en las camas, en las escalinatas…. En toda forma ese fornido y vigoroso bárbaro me poseía…. Ya desfallecía ese día, hasta que el gran y enorme can buscó salir de la casa. Allí aproveché ducharme e irme. Pero por supuesto, al día siguiente y otros 5 más seguidos fui a visitarlo y entregarme todita a mi ‘novio’ nuevo…. Era algo fuera de serie ese Dogo, cómo me montaba y me hacía su perra a gusto, yo en mi vida había acabado tantas y tantas veces como con él. le di mi anito, me lo enterró haciéndome gritar y llorar casi todas las veces…. Logró empalarme de tal forma, que me abotonó un par de veces por el culo:

-Ayyyy noooo, aaghhhh…. eres un locooo, aaghhhh, me rompes el trasero pero me gusta demasiadoooo, aaaayyy, aayyyy…. mi ano te ama, yo te amoooo, soy toda tuyaa, aaayyyy, auuuu, auuuuu….. aúllo para ti, soy de tu pertenencia, soy tu zorra mi vidaaa, aagghh, aagghhh, cómo puedes ser tan magnífico? Auuu, auuuuu…. eres mi dueño y señor, aaayyyyy, ayyyy….

Mi anito roto sentía la gloria de ser complacido terriblemente bien, jajaja, apretaba aquella verga perruna como para hacerle sentir que me gustaba y lo deseaba, que me daba un gusto único y maravilloso. Así pasaron esos días de sexo total, entrega, sorpresa, lujuria, chupadas y placer. Hasta el arribo de mi amiga a la ciudad, dando por finalizada mi hyper fusión con aquel ejemplar que, más adelante, volvería a tenerme como su meretriz !!

MI HERMANITA ROMY

HISTORIAS VIVIDAS CON MI HERMANITA

Cuando tenia 14 años pensaba en sexo todo el dia y me masturbaba a cada momento… un dia vi a mi hermanita romy de 8 años
bañandose totalmente desnuda, alli me di cuenta porque mis familiares le desian cucharita… romy era una niña delgada como
de 1 metro 30cm pero tenia algo que llamaba mucho la atencion..era muy quebradita y tenia un tracero mas grande de lo normal para su edad
por eso le decian cucharita de cariño..(yo creo que todos mis tios y mis primos la llamaban asi, pero en el fondo estaban
pensando en ver una potra en unos años)

Desde entonces me empece a interezar por ella, esperaba que todos salieran para jugar con ella
le enseñe a besar poco a poco le fue gustando, siempre venia a mi cuarto para besarnos a escondidas, yo aprovechaba para acariciarle su
esas curvas y ese culito paradito que tanto llamaban la atencion. con el tiempo iba avanzando y mientras la besaba trataba de meterle el
dedo a su conchita, pero le dolia y poco a poco se fue alejando de mi, hasta q me di cuenta de que era muy miedosa y se ponia super sumisa cuando
alguien la gritaba o la amenazaba con pegarle… yo supongo que era porque mi padre le gritaba y le pegaba porque era travieza
y seguro estaba medio traumada..como les dije ella ya no queria acercarce mas ami…

Yo dia tras dia me masturbaba viendola jugar
cuando caminaba con sus licras o esas pantalonetas señidas a su figura moviendo ese culazo que tenia, toda quebradita, como pidiendo
que alguien la coja ya…un dia que todos nos dejaron solos ella se puso a jugar en el cuarto de mi madre, estaba con una mifaldita
de esas que les ponen las mamas para que se vean como una muñequita,con sus medias blanquitas y sus zapatitos negros, ella sabia que
yo le tenia muchas ganas y no se me acercaba y siempre trataba de irse con mis padres.. pero esta vez la dejaron y yo estaba tan arrecho o exitado
que se me ocurrio un plan, empece a hacer ruidos raros , a tirar cosas para asustarla y ella no pudo resistir el miedo

Tuvo que venir a mi cuarto y me dijo que estaba asustada que algo malo pasaba en la casa.. entonces yo le repondi con mucho miedo
espero que no sea el maldito asesino que se mete a las casas, esos momentos le hice escuchar una cancion que a ella le daba mucho miedo..
y le dije- no hagas bulla que con esa cancion derrepente se marcha. pero ella cada vez se asustaba mas con la cancion y
con lo que le contaba del maldito asesino… entonces le dije espera voy a ver si esta alli o ya se fue y la deje en mi cuarto
casi llorando en silencio… sali unos segundos y regrese corriendo como si estubiera aterrorizado y le dije a romy- no hagas bulla que nos va a oir y vamos
a escondernos en el otro cuarto..romy queria gritar de terror y desesperacion pero el miedo a no ser descubierta la hacia soportar..
me la lleve corriendo y simulando estar completamente desesperado y asustado al cuarto mas lejano de la casa, cerre la puerta, la meti en la cama
nos cubrimos con unas sabanas y le dije con voz de muchisimo susto- romy aqui nos vamos a esconder pero no hagas nada de bulla o vendra a
matarnos a los dos… mientras ella dificilmente soportaba el terror yo estaba sumamente cachondo, estabamos echados de costado
yo detras de ella y sentia esa cinturita encorbada hacia atraz que terminaba en ese levantadito, llenito muy bien formado,perfecto
trasero caliente

Estabamos totalmente cubiertos con las sabanas y yo tenia el pene como una roca..mientras le susurraba al oido
que no hiciera el menor ruido porque nos descubriria yo le empece a bajar su calzonsito, separe esas nalgas calientes que harian
enloquecer a muchos si las vieran…y le empece a frotar mi pene por su anito,,, no soporte mas y le dije ya no hagas nada de bulla que se
esta acercando ella respiraba muy agitada de miedo y yo estaba apunto de lograr el maximo placer… en ese momento empuje con fuerza mi pija dura
sobre ese anito y de golpe le clave la mitad de mi pene….

Vi que queria gritar de miedo y de dolor…y le dije callate mierda porque esta apunto de entrar el maldito asesino!!!
y nos va a matar!!! ella aterrorizada cerro sus ojos llenos de lagrimas , cerro los dientes con fuerza y yo empece a meter y sacar mi fierro caliente de ese hermoso culo canela claro
lo metia y lo sacaba a placer mientras sentia como ella pujaba de dolor, mi pene que es grueso ingresaba por ese culito caliente sin problemas, ya le habia abierto
el ano, ya no aguante mas la agarre de su cinturita de abispa y la presione contra mi pene hasta llenarla de semen..ella me susurraba al oido lloriqueando y pujando ya nooo…
luego de eso se la saque la abrace y le dije gracias por ser tan valiente y soportar el miedo y lo que habia pasado era por el miedo que yo tenia
igual que ella…

Ella me abrazo sollozando de traquilidad y me dijo con cariño gracias hermanito por cuidarme ya no hay que dejar la
puerta abierta…yo tambien le agradecia en mi mente.. mi romy me habia dado algo por lo que muchos hombres moririan de envidia..
comenten si les gusto esta gran experiencia que tube con mi querida hermanita romy…

Desde el funeral

Luego de perder a su esposa un hombre descubrirá a su hija.

Abrí la puerta, prendí las luces y atravesé el vestíbulo con la cabeza gacha, me quite el abrigo y lo tiré en el sofá, mis manos reposaron un rato sobre el respaldo como para tomar fuerzas, inspiré hondo y me decidí a subir las escaleras para acabar de una vez por todas con lo que sería uno de los momentos más difíciles de mi vida. A través del corredor iba pensando como se lo diría a mi padre, desde que mamá había enfermado de cáncer él no comía, no dormía, no trabajaba, y desde que los médicos le dijeron que no había cura no dejaba de beber. Estaba acabado, el hermoso hombre que había sido, apuesto y galán, mi héroe y mi máxima aspiración era ahora un ser derrotado por el dolor y el alcohol.
Suspiré… estaba frente a la puerta de entrada con la mano en el picaporte, lo giré y el cuadro que se abrió ante mí fue devastador, no pude evitar que las lagrimas corrieran por mis mejillas, mi padre estaba sentado en el piso con una botella de licor en una mano, recostado por el borde de la cama descansando su cabeza sobre la foto de mamá. Me miró y trató de incorporarse pero le fue imposible, quiso engancharse por la manta para impulsarse y volvió a resbalar, mi llanto era cada vez más fluido y me hinqué de rodillas al lado de mi padre, lo miré entre las cortinas de lágrimas y lo abracé.

-Se fue cierto?
-Si papá… lo siento tanto!- sollocé.
Me sentía tan impotente con 28 años y al frente del equipo de oncología del hospital no había podido hacer nada más que paliar el dolor de mi madre mientras moría. Lloraba por ella y por mí, por su dolor y el mío. Pero sobre todas las cosas lloraba por el dolor de mi padre, por su soledad y por la devoción con que la había amado. Porque ahora se quedaría solo y sumido en la nada del silencio más absoluto.
Decidí que no podía permitirlo, ya había perdido a mi madre, no podía permitirme perder a mi padre.

Mi tía Toña se encargó de contratar un servicio de catering para aquellos que se quedaban con nosotros durante el velatorio, y me ayudó con los papeles que debía arreglar, todo fue muy rápido gracias a la ayuda de la familia, si hubiese tenido que hacerlo sola no imagino qué hubiera sucedido. El funeral fue precioso, las amigas de mi madre dos de ellas cantantes corales prepararon hermosas canciones para acompañarnos, se fijaron muy bien de seleccionar las preferidas de mamá, además al ser mi madre tan querida en la ciudad no faltaron las ofrendas florares y las tarjetas de consolación. Mi padre permanecía indiferente, más sobrio que nunca, desde que se enteró de la muerte de su compañera, no había bebido una sola gota.
-La voy a despedir como se merece hijita- me dijo.
Yo pensé que su gesto era alentador y que no volvería a beber, dentro de mi dolor me sentí esperanzada.
Pero al volver del cementerio de “La esperanza”, mi padre se encerró en su cuarto y no quiso salir a comer ni a atender a las visitas que traían sus condolencias durante los siguientes dos días. Estaba preocupada, como médica sabía que necesitaba tiempo pero también alimentos, y como hija sentía su dolor y sabía que lo estaba ahogando en licor.
Después de esos tensos dos días mi padre salió de la habitación de mamá y tuvimos una pequeña charla en la que él me prometió no beber más y volver a trabajar en sus negocios. No cumplió.
Intente contratar una señora para que cuidara de él pero la echó a los tres días arrojándole una botella de Vodka. Casi terminamos en un juicio, una vez más debí hacerme cargo.
Todo se complicaba, casi no dormía pensando en él y en cómo ayudarlo a salir de la depresión. Así que llame a Val, mi mejor amiga para consultarle…

-No se Ing, no me parece una buena idea… tu padre esta jodido y tu ya tienes bastante…
– Pero sigue siendo mi padre no? No puedo abandonarlo ahora
-Si solo fuera por una temporada quizás funcionaria, pero recuerda que los tíos así crean dependencias y tú tienes tu vida
– de qué vida me hablas? Esto es una mierda si dejo que se me vaya mi padre también! Solo quería tener tu apoyo en esto.
-que va tía, sabes que siempre cuentas conmigo, pero sigo pensando lo mismo…
-que cosa
-que tu padre necesita alguien que se lo folle no una hija-enfermera, jajajja
– que te jodas Val!! Siempre con las mismas chorradas, voy a cortar
-Vale pero no te enojes solo era una broma, ya sabes que con ese papurri que te cargas hasta yo le haría el favor jajajaj

Colgué, estaba muy enojada con Valeria, siempre me decía cosas relacionadas con el sexo. No se tomaba nada enserio por mucho tiempo y yo era todo lo contrario, quizás por eso éramos mejores amigas. Sabía muy bien que estaba mojando bragas por mi padre desde que lo conoció en mi cumpleaños 18 y a decir verdad por esas fechas hasta yo las mojaba por él, pero eso pasó y yo me limité a ser hija, ahora también debería ser nursery por un tiempo hasta que el mejorara. Si mejoraba…
Me mudé a fines de julio, los días eran preciosos y mi padre recibió la noticia con mucha alegría, era su única hija y ahora estaba de vuelta en su casa.
Dejó de tomar casi por tres semanas. Yo me ocupaba de todo lo que podía y contraté una chica por horas para el resto. Volvía tarde del hospital y a veces debía salir corriendo por alguna emergencia. En esas ocasiones el me acercaba con el auto y si no tenia para mucho me esperaba e íbamos a algún lugar a pasear. Yo estaba en la gloria, me daba cuenta de que mi presencia le beneficiaba y a mí él me alegraba muchísimo, cuando no bebía era un hombre apuesto y agradable, caballero y atento.
Por esos días fue que caí en la cuenta de que algo diferente me estaba pasando, me volví a sentir como la adolescente de 18 años que espiaba a su padre en los momentos más inesperados.

Una mañana en que creí que el dormía baje a buscar un café para llevarlo al dormitorio, no presté atención en que mi bata estaba abierta, no le di importancia. Tampoco llevaba las gafas ni el cabello recogido al contrario lucia revuelto. Mientras preparaba el café sentí que alguien entraba a la cocina, me sobresalté y me di la vuelta, mi padre abrió los ojos como despertándose y caí en la cuenta de que por primera vez su mirada hacia mí era extraña, como no me decía nada y solo me contemplaba atiné a cerrar mi bata roja y él se despertó de su contemplación.
-papa?
-ehh, hola hija, buenos días es que creo que estoy un poco dormido aun, como amaneciste?
-bien- sonreí- gracias, ya me voy
– sí, claro- articuló

Desde ese día comenzaron mis sesiones diurnas y nocturnas, todas dedicadas a mi padre, debía morder la almohada para no gritar su nombre cuando llegaban los orgasmos. El también cambió conmigo, se volvió más atento si cabe, y comenzó a decirme cosas muy galantes. Aun así, no dejaba de llorar a mi madre y de vez en cuando volvía a beber. Esos momentos eran los peores, debía llevarlo hasta su cuarto, desvestirlo y meterlo en la cama. A sus cuarenta y ocho años mi padre era un hombre muy sexy por lo que yo trataba de hacerlo rápido para ir a mi cuarto.

En una de esas ocasiones, cuando ya me levantaba después de ponerlo en la cama no sin dificultad porque es muy musculoso y alto, noté que estaba dormido y tuve deseos de acariciar su cuerpo para saber cómo se sentía tocar a un hombre tan viril. Acaricié su cara, recorrí su mentón rasposo con dos días de barba y descendí por su cuello hasta tocar su pecho, allí acaricia su suave bello aun sin canas, descendí hasta el estómago y noté que su respiración se aceleraba al igual que la mía, quité mis manos asustada de lo que estaba haciendo y corrí a mi cuarto. Me masturbé como nunca y recorrí mi piel con la misma mano con la que había tocado a mi padre. Me dormí llena de culpa y dolor.

A los seis meses de vivir así, comencé a salir con un doctor del hospital, muy atractivo. Nuestros encuentros eran fugaces y no pasaban de los toqueteos en la guardia y un par de besos. Habíamos arreglado para encontrarnos fuera del hospital, yo planeaba permitirle que de una vez por todas apagara todo el fuego que llevaba contenido, a cambio le entregaría mi virginidad. Si! Aun era virgen, como creen que se llega a Jefa de oncología de un hospital si te dedicas a las juergas y el sexo? Siempre mis metas estuvieron antes que el placer.
José pasaría a buscarme a las ocho y me llevaría a cenar, después ya veríamos… ese era el plan. A mi padre no le agradó mucho la idea pero me animó diciendo que nunca salía y que disfrutara de mi juventud, le pedí que no bebiera y el sonrió. Yo lucía un precioso vestido para la ocasión, era rojo de tirantes y se ceñía a mi cuerpo perfectamente, no era muy corto ya que siempre me gustaron a media pierna, pero a cambio tenía un escote muy interesante que me llegaba hasta la mitad de la espalda, de modo que no me puse bra. Mi padre nos despidió, en la puerta lo noté extraño, un poco cortado con José, quien lo saludó con un apretón de manos corto y rápido.

La cena fue exquisita, José no sacaba la vista de mi escote y mis labios, y a mí me gustaba sentirme tan deseada. Luego de salir del restaurant caminamos por la plaza y contemplamos la fuente en plan de enamorados. Al subir a su coche el ya no aguantó más y me besó, yo le correspondí sacándome las gafas para profundizar el beso. El me miró y me dijo que tenía unos hermosos ojos azules, yo lo volví a besar y me estrechó aun más, abrí mi boca y el deslizó su lengua para entrelazarla con la mía, eso fue como un latigazo para mi cerebro, comenzó a bajar un tirante de mi vestido y a recorrer el trayecto que iba desde mi cuello hasta uno de mis pezones para engullirlo voraz. Yo gemía y acariciaba sus cabellos y su espalda, el de vez en cuando me propinaba pequeños mordisquitos. Deslicé una mano por su paquete, estaba bastante duro, el metió su mano entre mis muslos y yo abrí las piernas para recibir su masaje
-mmmm…si José que bien lo haces…
-me tienes loco Ingrid, quiero follarte ya!
– espérate un poquito vamos a tu casa y te prometo que la pasaremos bien mmmm
-Interrumpiendo su masaje, dejándome a medias y con un fugaz beso en los labios, arrancó su coche y comenzó a conducir hacia su departamento.
Yo no estaba muy segura de querer hacerlo con José pero de lo que si estaba segura era de que si no me quitaba todo el deseo acumulado explotaría.
Casi llegando al departamento sonó mi celular, no iba a atender pero era mi padre así que lo hice.

-si papá? Sucede algo?
-ya te folló?- su voz sonaba quebrada, al parecer estaba ebrio
-qué dices? No entiendo
– si ya te la metió ese bastardo!
-papá estas ebrio, voy a colgar…
Antes de colgar sentí un ruido seco y ya no se oyó nada mas… me asusté muchísimo y le dije a José que debía marcharme, él se enfureció
-siempre es igual ese viejo está loco y tu vas a enloquecer con él
– ese viejo es mi padre, imbécil, y te guste o no, no puedo cambiarlo! Pegué el portazo y corrí por la calle para parar un taxi. El taxista no atinó a decir nada, seguramente advirtió mis lágrimas y se llamó a silencio.

Al abrir la puerta de casa, corrí hasta la habitación de mi padre, el estaba en el mismo lugar donde lo encontré cuando le di la noticia de la muerte de mi madre, pero no había botella de licor en sus manos ni el portarretratos de mamá.
Me arrodillé…
-papá estás bien?
-mi padre me miró y pude notar que aunque había bebido no se encontraba ebrio sino mas bien confundido
-qué haces aquí?
-me preocupe por el ruido en el teléfono
-ah eso, solo boté uno de los adornos horribles que había en la repisa, nunca me gusto…- mi padre me contemplaba recorriendo cada parte de mi cuerpo- sobre la llamada… perdona no se en que estaba pensando, ya eres adulta…
-no te disculpes papá…
– estaba pensando que quizás lo mejor será que vuelvas a tu casa, yo creo que es una buena idea…
Me puse a llorar, no por el sino por mí, porque no quería dejarlo, porque lo deseaba como hombre y me odiaba por hacerlo, por lo que estábamos sintiendo.
-ya…vale… no quieres que esté aquí contigo…
Mi padre me tomó ambas mejillas con las manos…

– No mi vida, no es eso…
– No he podido ayudarte sigues bebiendo soy una inútil- sollozé
– No mi vida, tú me has ayudado mucho, ya no bebo por lo que antes bebía, pero por este motivo necesitas irte, volver a tu vida…
Advertí cierto enigma en sus palabras pero no me quería dar por vencida.
-dime papito, en que puedo ayudarte, dime cómo y lo haré no importa lo que sea, necesito saber qué sucede
Una lágrima rodó por la mejilla derecha de mi padre y presionando mi rostro con sus dos manos acercó sus labios a los míos depositando un pequeño y corto beso.
-Yo me estremecí, todas las fibras de mi cuerpo se tensaron, quería más…
-No lo entenderías mi niña, y yo no quiero perder a mi hija, ya perdí a mi esposa.

Se hizo la luz y para mí se abrió el cielo… mi padre sentía lo mismo que yo! Me acerque a él y acerque mis labios a su oído izquierdo. Susurré
– Y si te dijera que tu hija siente lo mismo? Y si te dijera que ella tampoco quiere perder el padre pero lo necesita de otra forma…?
– Mi niña…- susurró mi padre.
Recorrí la corta distancia hasta sus labios y lo besé, el estaba atónito, profundicé el beso y mordí su labio inferior. Se despertó de la sorpresa y me estrechó entre sus brazos, abrí la boca y me recorrió con su lengua. Desesperada abrí su camisa y acaricié ese pecho que tan perdida me traía, el me ayudó y le arranqué la camisa en dos movimientos. El hizo lo propio con mi vestido del que me deshice levantando los brazos.
-No sabes cuánto he soñado esto papá…
-y yo mi niña, y yo- susurraba mi padre, se detuvo y me miró a los ojos, pude ver su deseo abrasándolo, pero fue un caballero y me preguntó- Estás segura de esto?
-estoy segura de que te amo y en cuanto a lo otro espero que seas un buen profesor…
-quieres decir…
-que serás el primero… y el último

Mi padre volvió a besarme y comenzó a bajar por mi cuello lamió mis pezones y prestó atención a cada uno, mordiéndolos y chupándolos hasta que me hizo tener un orgasmo con solo metérselos en su boca. Yo me refregaba contra el deseosa de que me poseyera, pero él se tomaba su tiempo. Bajé mis manos hasta su pantalón y le desabroché el cinto y la cremallera, en unos segundos se deshizo de la prenda y cuando volvió a mi descendió hasta mi cueva, yo sabía lo que intentaba pero nunca había recibido ese tipo de caricias, no sabía que esperar. Corrió mi tanguita blanca y abrió mis labios, yo temblaba al sentir su tacto.
-mi niña, que hermoso coñito tienes
-es tuyo papiii- gemia- haz con él lo que quie….ahhhhhhhh
Mi padre había atrapado mi clítoris con su lengua y lo tenía preso. Es cierto eso que dicen de ver todos los colores. Yo no podía pensar en nada solo sentir, presionaba con mi mano suavemente su cabeza para que me diera más y mas placer.
-ssiiii papitooo, asiii, damee mas, dame mass, siii
-nenita que rica estás, de quien es la nenita?
– tuya papiii, no pares por favor, no pares, aaahhhhh

Mi padre lamia mi chochito cada vez más rápido y cuando me acercaba se detenía para alargar las sensaciones, en uno de esos aceleres todo estalló, explotaron dentro de mi cerebro miles de fuegos artificiales y me quede como muerta. Mi padre subió hasta mis pechos y siguió besándolos y lamiéndolos.
Cuando volví en mi, acaricié su pelo y lo besé sintiendo mi propio sabor. Lo acosté en la cama y bajé hasta su miembro
-querida… no tienes que hacerlo
-lo quiero… enséñame -le dije
Mi padre me mostró mediante algunas instrucciones como comenzar a mamar su miembro, encontré exquisito ver como disfrutaba esta caricia, como su cara se transformaba a causa del placer.
-mmmmmmmmmmmmhhhh sigue así nenita ahhhhh sigue asi no paresss
– papi lo estoy haciendo bien?- susurraba yo
-uhhhhhffff muy pero muy bien…

De pronto sentí que su pene volvía a crecer y él me aparto poniéndome boca arriba sobre las sabanas y besándome.
-Ingrid… lo voy a hacer, de acuerdo?
Yo no contesté, solo me reí y lo besé. Sentí me mi padre hacía fuerzas para entrar en mí y aunque asustada me sentí dichosa, por fin tendría a mi padre adentro. Ya no necesitaría mis dedos, el me daría placer.
-mmmmmm, pa… duele
– si chiquita, es que estás apretadita, lo haré más despacio…
-no! Hazlo de una solo vez, quiero sentir como me abro para tí…
-mi padre me beso en los labios y mordió uno de mis pezones mientras empujaba de una sola vez.
-Yo sentí como si hubiesen rasgado una tela, sufrí unos segundos y después me abracé a él para que continuara aunque aun me dolía.

Comenzó a moverse muy despacio, pero cuando escucho mis primeros gemidos aceleró el ritmo.
-mmmmsi, si asi mmmm, papí te siento tan adentrooo
-estoy adentro mi nenita, uuhhhggg siii
-aahhhh papí mas rápido, ayyyy siento algooo
-shhh todavía no mi niña aun hay mas…
Mi padre jugaba conmigo, me llevaba al borde del precipicio y me hacia volver…
-aayyyy papiiii, ya vieneee mas rápido mas mas ra-pi-doooo
-ahhhh uhgggg siiii arggggghhh siii vamos mi niña, vamos
Mi padre aceleraba una y otra vez, hasta que sentí que tenía el tercer o cuarto orgasmo de la noche.
Mi padre sacó su miembro y yo lo agarré con las pocas fuerzas que tenia, lo masturbé y lo metí en mi boca imitando el vaivén copulatorio…
-donde lo quieres mi niña…

Mi padre aceleraba sus embestidas y yo sentía que no aguantaría mucho, lo saqué de mi boca y le dije que donde él quisiera, así que el aceleró sus movimientos y descargó su leche en mi boca, yo me esforcé por no dejar caer nada aunque un poco cayó sobre mis pechos y lo levanté coqueta con mi dedo para luego chuparlo con mis labios.
-arrrhhhhhgggg ssiii arrgghhh que bien!!- rugía papá
Caímos rendidos los dos,, abrazados y satisfechos, era el inicio de algo que cada vez sería mejor.
Me levanté a la mitad de la noche a tomar una ducha y volví a la cama, me dolía un poco pero solo eso, un poco. Al otro día cuando abrí los ojos lo encontré succionando uno de mis pezones, con una de sus manos perdida entre mis muslos acariciándolos…
-mmmm, veo que no perdemos el tiempo eh?…
-sabes nenita? Tu madre jamás me dejó correrme en su boca, gracias…
-mmmm, y que mas no quiso hacer mamá? Hay que recuperar el tiempo perdido…
Mi padre se sorprendió…
-Pues nunca quiso que la viera con otro hombre o hacerlo de a tres, y esas cosas. Oye no te lo estoy pidiendo eh?
-jajaja, ya se… bueno quizás podríamos conversarlo… Nos besamos y amamos una vez más. Lo que vino después… vino después.

Espero que les haya gustado mi relato, acepto críticas constructivas ya que me gustaria mejorar mi estilo. Cariños. Magary

CON MI PADRE Y CONSECUENCIAS INESPERADAS

Hola a todos. Mi nombre es María José y tengo 19 años. Soy una mujer muy atractiva, así me lo han dicho todos los hombres que me han pisado y … mi propio padre. Tengo el cabello largo y liso de color castaño oscuro, los ojos color marrón, mi piel es morena y tengo un bonito rostro. No es por ser presumida, pero reconozco lo que Dios me entregó. Mido 1 metro 60, y tengo un cuerpo muy bien formado.

Bueno, lo que contaré a continuación ocurrió hace 2 meses exactamente, recién había cumplido mis 19 añitos. Yo iba saliendo en la tarde a juntarme con una amiga, porque pretendíamos ir a una plaza, donde han colocado unas máquinas para hacer ejercicio, y llegan muchos hombres guapos. Entonces queríamos ir a pasearnos por ahí, por si acaso salía “algo interesante”, Uds. entienden JAJAJA.

Bueno, entonces me vestí muy, pero muy provocativa, con una minifaldita que apenas me cubría mi culito, una tanga “hilo dental”, unas sandalias muy fáciles de sacar y un peto que dejaba ver mi ombligo y el aro que me puse ahí. Bueno, me puse agarrador, pero no me puse pantys, porque esa tarde hacía mucho calor. Entonces, tomé mi cartera y me disponía a salir, cuando entra mi padre a mi cuarto y me dice: -Vas saliendo hija. Yo le respondí: -Sí papito y no sé a qué hora llegue.
Él me dijo: -Ahhh ok.

En eso, él fingió estar triste y preocupado, y yo le creí, y le pregunté: -¿Qué le pasa papito? ¿Tiene algún problema?
Y en eso me dijo: -Sí mi niña, tengo problemas con tu madre.
Yo le pregunté: -¿Qué problemas? ¿Algo que te pueda ayudar?
Y en eso noté un gran brillo en sus ojos y su rostro le cambió, y dejó de fingir que estaba triste y mostró cara de deseo. Entonces me respondió: -Claro que me puedes ayudar hija, y viéndote vestida así, yo también te puedo ayudar a ti.
La verdad, yo no entendí nada de lo que me dijo, y le volví a preguntar: -Pero ¿Qué problema tienes?
Y en eso él me dijo: -Problemas sexuales.

Yo quedé sin palabras, nunca pensé que me diría eso sin ningún tipo de rodeo. Y luego me preguntó: -¿Sabes hace cuánto no tengo nada con tu madre?
Yo, aún asombrada, le respondí: -No sé.
Y él me dijo: -3 meses … es mucho ¿Verdad?
Yo, como no soy nada de inocente y ya conozco muy bien el tema, le respondí: -Sí, es demasiado tiempo ¿Y por qué?
Él me respondió: -Porque ya no es lo mismo de antes.

Y luego me dijo algo que me dejó helada: -Entonces, como ya no tengo nada con tu madre, pensé: ya no tengo esposa … pero tengo una hija.
Y yo quedé muy asombrada, y él se dio cuenta y me dijo: -Qué te sorprende, total, tú ya eres una mujer … y estás deliciosa.
En eso, tomé mi cartera e intenté irme, pero él me tomó de un brazo y no me permitió salir. Entonces, cerró la puerta de mi cuarto con su llave y se encerró conmigo. Se acercó a mí y me dijo: -No tengas miedo mi amor, nada te va a pasar, solo disfrutemos este momento.

Entonces tomó mi cabeza por atrás y acercó mis labios a los suyos e intentó besarme, pero yo me resistí.
Él me dijo: -Pero mi niña, no tengas miedo … te gustará.
Entonces nuevamente intentó besarme, pero yo le volví a negar mis labios, diciéndole:
– No papito, no puedo.

Pero a él no le importó mi negativa e intentó besarme nuevamente, con más fuerza y decisión. Pero yo lo volví a rechazar.
Entonces, él se enfadó mucho, porque, en realidad, su hija lo estaba desobedeciendo, entonces él aplicó su derecho de padre y me dio dos bofetones muy fuertes:
PAFFF ….. ¡Ayyyy!
PAAAFFF …. ¡Aaaayyy!
Yo me puse a llorar SNIFF SNIFF. Y él me dijo en tono firme:
– ¡Qué te has creído … yo soy tu padre y me debes obediencia!
Y después, mirándome de pie a cabeza, mientras yo lloraba con la cabeza agacha y con mi mano en una mejilla, me dijo: – Mírate cómo estás vestida … ¿Qué pensabas hacer en la calle? Eres una descarada sabías.

Y luego me dijo: – Tú quieres que yo piense que estás triste y asustada JAJAJA …. yo sé que te gusta esto y sé … lo que tú eres.
En eso, me tomó mi cabecita por atrás, enredando sus dedos en mis cabellos y tirándomelos levemente, acercó mis labios a los suyos y me besó apasionadamente como nunca antes me habían besado. Mientras él me besaba libidinosamente y enredaba su lengua en la mía, yo no creía lo que estaba pasando, y pensaba que no podía hacer eso. A pesar de que debo confesar que, como hombre, me gusta mucho mi padre. Así que, en el fondo, yo también quería que él me follara … pero de todos modos estaba asustadita.

Él me besaba mucho los labios y pasaba su lengua por mis dos mejillas mmmmmmmm. Después, se detuvo un momento y me dijo: -Me encantas niña, y esta tarde serás mía. Entonces, nuevamente empezó a pasar su lengua por mis mejillas, me lamió el cuello y mis labios. Yo, en realidad, quería una buena follada, pues esa era el motivo por el que íbamos a salir con mi amiga, pero tenía mis temores si lo hacía con mi padre. Así que, todavía no me entregaba por completo y le decía tímidamente a mi padre: -No papito, por favor … no puedo.
Pero él no me escuchaba y seguía adelante. Luego, metió su mano por debajo de mi peto y rompió mi agarrador y empezó a tocarme las tetas con movimientos muy excitantes para mí mmmmmmmmm. Hasta que rompió mi peto y dejo mis tetitas al aire. Yo estaba muy sorprendida y algo asustadita por la violencia que estaba teniendo al romper mis prendas. Entonces, tomó una de mis tetas y empezó a chupar mis pezones y a morderlos muy fuerte. A mí me dolía un poco, así que gemía silenciosamente ayyyyyy mmmmmm. Luego de que dejó de lamer y morder mis pezones, metió su mano por debajo de mi minifalda y empezó a tocar mi culito y, en eso, notó que estaba usando una tanguita muy delgadita y, en ese momento, mi padre supo la hija que tenía JAJAJAJA. Y me dijo: -Que sorpresa, mira nada más lo que usa la niña: un hilo dental.
Yo me puse coloradita y agaché la cabeza.

Luego me dijo: -Parece que mi niña … es una putita.
Y yo más me ruboricé. Pero … no le pude discutir nada. Luego, me siguió diciendo cosas fuertes.
-¿A dónde ibas vestida así putita?
Yo le respondí con algo de vergüenza: -Iba con una amiga … a la plaza de las máquinas.
Y me preguntó: -¿Y qué ibas a hacer a esa placita vestidita así?
Yo le dije, con más vergüenza aún: -Es que … a esta hora van unos hombres a hacer gimnasia.
Y él me dijo en tono más burlón: -Buscabas una polla ¿Verdad? … ¿Verdad putita?
Yo le dije, ya con menos vergüenza: -Sí, iba por si acaso salía algo.
Y mi padre me dijo: -No tendrás necesidad zorra, yo te voy a dejar bien satisfecha.

En eso, me bajó la mini y me sacó las sandalias, me dejó solo con mi tanguita. Él estaba con un short deportivo y una polera, así que se desvistió rápidamente, se sacó el short, las zapatillas, los calcetines, la polera y el calzón … y pude ver su enorme miembro al aire libre. Noté que estaba muy erecto, enorme y venoso mmmmmmmm … y en ese momento, se me quitó todo el miedo, la vergüenza y me sentí deseosa. Entonces, ya desnudos, el me volvió a besar apasionadamente, dándome cachetadas en las nalgas PAFF PAFF. Mis manos, inevitablemente, empezaron a acariciar su pecho velludo y empezaron luego a bajar, hasta llegar a su anhelada polla. Mientras él me besaba, yo empecé a frotarla, hasta que él me dijo: -Yo sé lo que quieres puta … así que arrodíllate.

Yo como una hija muy obediente, me hinqué en el suelo, tomé con mi mano su miembro y GLUPP. Me lo metí en mi boquita. Era muy grande, así que no cupo todo, pero con lo que quedó afuera, lo seguía frotando de arriba, abajo, arriba, abajo GLUPP- GLUPP, GLUPP-GLUPP, GLUPP-GLUPP. Mi padre gemía de placer y me decía: – Ahhhhhh ahhhhhhhh sigueeeee ahhhh chupa chupaaaaa ahhhhh zorra ahhhhh putaaaa ahhhhhhh te gusta verdad ahhhhhhh estas acostumbradaa ahhhhhhhhhhh te gusta zorraaaaaa.

Yo cada vez lo hacía con más ganas GLUPP-GLUPP mmmmmmm era delicioso tener en mis labios la polla de mi padre, la polla que me hizo a mí misma JAJAJA mmmmmmm mmmmm fue muy excitante. Hasta que llegó el momento esperado. Noté que su polla empezó a vibrar mucho y mi padre a gemir más rapidamente, entonces noté que el volcán estaba a punto de hacer erupción. Saqué su polla de mi boca, empecé a frotarla con más fuerza y rapidez, mientras esperaba arrodillada y con mi boquita abierta. Fue entonces cuando mi padre empezó a gemir muy fuerte y rápido y exclamó muy fuerte: – ¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhh toma zorraaaaaaa ahhhhhhhhhhh!

Me llenó la boca de su esperma cálida y abundante. Tuvo dos grandes descargas en mi boca, me la dejó llenita de leche espesa. Luego, mi padre vio que mi boca estaba abierta y llena de su esperma y me dijo: – ¡Trágatela!
Y yo GLUUUPPP. Me la tragué todita mmmmmmmmmm la encontré deliciosa. Sentir en mi estómago algo abundante, que se movía mucho mmmmmmmmm fue realmente delicioso. Después de eso, noté que la polla de mi padre no había perdido su erección, entonces la volví a tomar y me la metí de nuevo a la boca, sin que él me lo pidiera GLUPP-GLUPP, GLUPP-GLUPP. Mi padre me decía, mientras yo se la chupaba: – Vaya, en verdad te gusta esto putita ahhhhhhhh mmmmmm ahhhhhhh.
Luego, logré endurecerle nuevamente su polla y comenzó a vibrar con más intensidad que antes, entonces mi padre me tomó de los cabellos y me puso de pie y me dijo: – Ya está bueno zorra, ahora ven acá.

Y tomada de los cabellos me hizo caminar y me llevó a mi cama. Entonces, me lanzó con mucha violencia y me dejó acostada de espaldas, mirando hacia arriba. Entonces, mi padre, se lanzó encima mío y se volvió loco. Empezó a besarme por todos lados, a lamerme, a morderme los pesones mmmmmmmmmm ayyyyyy mmmmmmmmmm. Estaba actuando como un salvaje, pero … a mí me gustaba JAJAJA. Me decía cosas en el oído, cosas muy fuertes: – Te gusta esto, verdad zorra. Eres una descarada sabías. No eres más que un puta.
Yo solo gemía y afirmaba lo que él me decía: – Ayyyyy mmmmmmmm sí papito mmmmm mmmmmm sí, eso soy.

Entonces, llegó el momento más doloroso en un comienzo. Mi padre dejó de besarme, bajó sus manos, hasta mi culito, rompió mi tanga y la tiró a un lado; luego, tomó mis dos piernas y me las abrió con mucha fuerza; luego, tomó su polla, que estaba más erecta que antes y lista para atacar, la acercó a mi vagina y … Ahhhhhhhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhhhhhhhh ayyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy mmmmmmmmmmmmmmm. Me penetró como nunca lo habían hecho, me la clavó hasta el fondo de mi concha, y empezó a bombearme con mucha rapidez y fuerza PAFF PAFF PAFF PAFF PAFF. Yo escuchaba como chocaban sus huevos contra mis nalgas, mientras gemía de dolor y placer mmmmmmm mmmmmm ahhhhhhhhhh ayyyyy. Bueno, la verdad es que yo ya no era para nada virgen, pero jamás me habían metido una polla tan enorme y con tanta fuerza, por eso me dolía. Mientras me bombeaba, mi padre me seguía insultando, pero me gustaba: -Te gusta verdad puta ahhhhhhhhhhhh te gusta que te la metan ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh descarada ahhhhhhhhhh mmmmmm zorraaaaa.
Yo también gemía mucho mmmmmmmmmm mmmmm síiii síi papito mmmmmmmm.

En ese momento que sentía la polla de mi padre en mi vagina, solo veía estrellas, me encantaba sentirla adentro, que entraba, salía, entraba, salía mmmmmmmmmmm. Y pensaba que así él me hizo a mí mmmmmmmmm eso más me excitaba. Esa tarde, yo me había afeitado mi vagina y toda esa región, y mi papito, como se dio cuenta, me decía: – Así que la muy putita se afeita la concha ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh mmmmmmm te preparas para recibir pollas zorra ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh mmmmmmm ahhhhhhhhhhhhh.
Hasta que, mi padre abrió aún más mis piernas, metió más a fondo su polla y ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh me llenó el vientre de leche. Cuando yo sentía cómo me llenaba, solo gemía de placer mmmmmmmmmmmm mmmmmmmmm ayyyyy que ricoooo mmmmmmmmmmmmm.
Mi padre me decía gimiendo: – Tomaaaa zorraaaa mmmmmmmmmm ahhhhhhhhhhhhh.

Luego, mi padre sacó su miembro de mi vagina, se puso de pie, muy aliviado, muy descargado. Él realmente necesitaba sexo y yo lo complací. Entonces, se vistió y me dejó tirada en la cama. Pero antes de irse me dijo: – Nada de esto a tu madre ¿Escuchaste?
Yo le respondí: – Sí papito, nada.
Luego me dijo: – Ahora, si quieres, puedes ir a exhibirte a la plaza como lo que eres … o hacer lo que se te dé la gana.
En eso, salió de mi cuarto y me dejó ahí, sintiendo cómo nadaban en mi interior.

Lo peor fue que mi padre nunca ocupó condón, y yo ese día no tenía ni pastillas ni dinero para comprarlas después. Entonces … pasó lo que tenía que pasar. Siento que algo nuevo crece en mi interior, algo que me origina ciertas molestias. Ahora, ya transcurridos 2 meses, lo siento crecer cada vez más, aceptando de muy buena manera las consecuencias de esa tarde. Para un matrimonio prácticamente quebrado, entre mi padre y mi madre, creo que un nieto les vendría muy bien ¿No les parece?

Mi primera vez con coco

este relato es la primera ves q lo ise con mi perrito coco es 100% real espero les guste trate de relatarlo lo mejor posible espero sus comentarios no sean tan duros conmigo por fis………

Hola soy pamela tengo 21 soy de México,

Estoy por acá de nuevo ya he enviado dos relatos antes y otros q no publicaron espero este si, bueno esta ocasión les contare como me inicie en la zoofilia algo muy rico por cierto, bueno les cuento algo de mi soy bisexual hace 2 años tengo pareja estoy a punto de casarme el año q viene con mi novia todo muy lindo por eso no he tenido sexo con hombres y ya m hace falta pero no puedo engañar ami pareja

Antes de conocer ami novia yo ya leía relatos eróticos de zoo e incesto q son mis favoritos pero nunca pensé en hacer zoo esta hace poco ya q por mi relación con mi novia tuve q vivir sola con apoyo de uno de mis hermanos casi tengo un año viviendo sola y hace poco me regalaron un perrito de un poco mas de un año un labrador q le puse coco al principio era una lata no lo podía dejar dentro de la casa por que m tiraba todo así q lo amarre en el patio, hace unos meses conocí por chat una hermosa mujer q m aconseja y pasamos horas platicando por msn de todo tema esta q salió lo de la zoofilia ella igual le encanta comenzamos a platicar de esto casi un mes esta q una noche me gano la calentura y le propuse intentar con mi perrito fui por el mientras le escribía q hacia primero como ya m abia masturbado le di mi mano a oler m chupo mis dedos

Después le abrí mis piernas ayyyy q rico m comia toda ya ni podía escribirle ami amiga m abandone en el placer q coco m daba esta q me dio 2 deliciosos orgasmos me puse a contarle ami amiga q había paso y q había sentido y ella m dijo q le mamara la verga lo pensé poquito pero por mi calentura me gano lo ice lo puse en mi sillón ya la tenia un poco afuerita lo masturbe muy rico estaba caliente mojado y soltaba chorritos de su presemen esta q se la saque toda se m iso agua la boca jijijij hace mucho q chupaba una verga por su tamaño no m entro toda en la boca pero ice lo mejor q pude estuve mamándosela como unos 10 o 15 min creo y se vino en mi boca casi ahogándome ya había leído q daban mucha leche pero no creí q tanta termine y le conté ami amiga q ice ella me dijo q lo dejara montarme pero me dio miedo por su tamaño asi q no lo ise pasaron varios días m ponía muy caliente lo q avía echo y lo mejor q lo Sacaba con mi novia cuando cogíamos, una noche q me puse a platicar con mi amiga volvimos asacar el tema de cómo se la mame a mi perro m moje muchísimo y m propuso hacerlo de nuevo no lo dude fui por el y repetí los mismo pasos m lamio mi vagina lo masturbe y se la mame pero ya no era suficiente para mí

Mi vagina m lo pedía ya un año sin q m metieran una verga así q pese ami miedo m acomode para poder escribirle ami amiga como m cogía mi perrito le puse unas calcetas en sus patas para q no m arañara y m, puse en 4 con medio cuerpo en la silla de mi compu poniendo el teclado ami alcance para según yo escribirle ami amiga cosa q no pude ya se imaginan por q llame a mi perrito y me lamio mi vagina y mi colita mmmmmmmm m comía delicioso m saco un orgasmo pero no se montaba el tonto esta q entendió pero m daba unas embestidas salvajes y me picaba mi colita y mi vagina no saben cómo m ponía eso esta q pude tomar su verga y auch la puse en mi vaginita y m la metio todita dio un grito de dolor y gusto m dedique sentir lo mas rico del mundo me sentía llena la metía tan rápido cada ves se ponía mas dura y ancha su verga m daba oleadas de placer q no avia sentido antes mi amiga m preguntaba q pasaba no podía responder llego un momento en el q tuve un multiorgasmo q ay dios se m nublo la vista estaba toda sudada gemía y jadiaba mucho esta q viene lo malo de la historia lo mas doloroso de mi vida su bola comenzó a empujar tratando de meterla la verdad no savia q hacer estaba agotada esta q dio un empujón salvaje q m movió a mi y a la silla juntos y ay m al metió fue un dolor super fuerte llore y quise sacármelo no pude trate de relajarme pero no podía el dolor era mucho el se quedo quieto encima de mi llenándome de leche eso m dio alivio pasaron como unos 20 min creo los mas largos de mi vida esta q sentí mas delgada su verga se bajo y jalo yo igual y se m salió no podía creer q m avía metido su vergota roja gruesísima les juro q no lo creía yo m senté como pude no podía cerrar mis piernas mi vagina abiertísima y m salía mucha leche de mi perro

Trate de contarle a mi amiga lo q paso q por cierto m espero todo ese tiempo en el msn ya mi vagina me ardía mucho despedí a mi amiga y m meti abañar m dolía mucho cuando trataba de lavar mi vagina, dure casi 15 días adolorida con mi vagina hinchada era un martirio trabajar asi casi lloraba del dolor mi pareja m se dio cuenta aun q no m creyó q fuera una infección lo volví a hacer casi a un mes después ya no me dolio mucho fue mas placer y me he vuelto una adicta ala zoo mi perrito ya me obedece en todo y lo mejor q en una ocasión cogiendo con mi pareja fue tanta mi calentura q le dije q quería q mi perrito m cogiera eso lo dejo la para la próxima solo les adelanto q somos felices los 3 en mi cama mmmmmmm un besito bye de su amiga pamela.

la mejor siesta del mundo

Tengo 20 años, soy rubia con ojos verdes, alta. Con una talla 90, 60, 90.Y esta es mi historia lesbica:

Era un domingo por la tarde, verano muy caluroso. Compartia el piso con una compañera de la universidad muy guapa y con un cuerpo alucinante.Estabamos acostumbradas a estar desnudar por la casa, pues eramos amigas y no teniamos que esconder nuestro cuerpo.
Yo le dije que me iba a dormir una siesta que estaba cansada. Ella no dijo nada, me miro y sonrio.

Estaba en mi cama, completamente desnuda a causa del calor cuando de repente, escuche abrirse la puerta. Era mi compañera de piso, y yo para ver lo que hacia me hice la dormida, y abri las piernas. Hubo silencio por un momento, y la escuche gemir. No se porque pero me puso super cachonda.Note que se sentaba en mi cama, pero no sabia hacia donde se dirigia.
Senti su respiracion en mi vagina, y tambien senti como me iva corriendo poco a poco. Me beso la vagina y me miro. No pude mas y abri los ojos, ella me sonrio y me dijo:
-No puedes creer cuanto tiempo llevo esperando este momento, verte aqui desnuda y toda corridita, y tan cerca de tu coño para poder chuparlo. No sabes cuantas veces me he masturbado viendote por la casa desnuda con tus perfectas tetas. Ven aqui, que te voy a enseñar como se hace un buen sexo oral.
No sabia que decir, me empeze a poner cachonda con todo lo que me decia, y ella me abrio las piernas y empezo a chupar gustosamente. Yo gemia cada vez mas fuerte y gritaba:
-!Si preciosa, chupamelo todo! Uff sigue asi que despues me toca a mi. ¡¡Venga sigue!!

Ella gemia y me empezo a acariciar con sus manos mi sexo y me empezo a meter un dedo lentamente hasta que fue aumentando mientras me corria entera.
Despues me dijo que hiciesemos un 69, y me levante y la acoste a ella,puse mi coño en su boca mientras yo le lamia el suyo que sabia tan rico. Despues de estar minutos comiendonos nuestros coñitos mojados. Me sente encima suya y me empeze a mover sensualemente, ella me cogio mis tetas y empezo a tocarme los pezones.Las dos gemiamos y gritabamos. Ella me levanto y me llevo a la cocina, me puso a cuatro patas en la encimera y me empezo a chupar todo. Como disfrute…Despues yo se lo hize a ella, y acabamos haciendo una tijera que duro 10 minutos, despues de eso dormimos una siesta las dos juntas, super calientes.

A partir de ese dia, siempre dormimos siesta, desnudas y repitiendo la historia de ese dia.

Mi sucia familia

Como me convertí en voyeur?. Aqui va mi historia con solo 14 años de edad.

Hola a todos.
Por la situación comprometida de mi relato cambié los nombres de todos los involucrados.
Soy Lester de 29, pero esto me sucedió más o menos entre los 14 y 16 años. En aquel entonces, no sabía que era voyeurismo, y ahora tengo ese vicio o fetiche. Pero ésta es la historia de cómo nació en mi ese vicio.

Mi padre es Vinicio, cuando yo tenía 11 años, el se casó de nuevo con mi actual madrastra, Samantha, pero ella ya tenía también una hija de 15 años llamada Karina, debo decir que mi madrastra era una señora muy bien parecida, alta y con bonito cuerpo, y que decir de Karina mi hermanastra parecida a su mamá, mis primeras pajas me las hice pensando en ella, en el colegio siempre tuvo novios y pretendientes por cientos.

Bueno.. a la historia. En ese momento vivíamos en una casa que fue de mis abuelos paternos, es una casa antigua de madera, donde desde mi habitación podía subirme a lo que aquí le decimos “tapanco”, que es la parte arriba del cielo falso de la casa, donde están las conexiones eléctricas y otras cosas. Para mi fue mi mejor aliado para poder fisgonear a todos. Yo ya con 14 y Karina con casi los 19.

Tanto mi padre como mi madrastra trabajan hasta tarde, en el orden, primero llegó yo a la casa y luego Karina. Unos días antes oí hablar a Karina contándole a su mamá que tenía un nuevo instructor de deportes y que estaba hecho un “mango” de lo bueno que estaba. En ese momento solo estaban ellas dos platicando.
Cierto día, cuando yo estaba en casa, oí ruidos en la sala, al parecer Karina había llegado, pero tenía compañía, vine yo y me subí al tapanco, escuché que Karina llegó a mi habitación para saber si yo estaba allí, luego gritó llamándome y yo no contesté para que creyera que no estaba en casa.

Arriba en el tapanco, me fui ubicando en la sala, pude ver como Karina y el supuesto profesor empezaron a besarse, los besos se oían hasta donde yo estaba, de pronto fue ella quien tomó la iniciativa primero, y apretó los cojones del profesor, quien al soltar la boca de mi hermanastra le dijo: -estamos solos?-, ella respondió –si profe, no está mi hermanito y mis padres regresan tarde-, asi que siguieron dándose de lo bueno. Ya más tranquilo el profe apretó las tetas, que las tenía más que buenas Karina, luego le quitó la blusa dejándola en sostén, y fue ella quien a continuación se lo quitó, el profe estoy seguro se quedó sorprendido de la belleza de esas tetas juveniles, el profesor nuevo, luego supe, era de origen humilde, por lo que estoy seguro que se estaba sacando la lotería cogiéndose ese día a Karina.

El tipo apenas vio las tetas y las comenzó a mamar succionando los pezones exquisitos de ella. Se pasaba de una teta a otra. Karina frotaba la verga del profesor sobre el pantalón y se notaba que ya estaba lista para salir, se formó un bulto enorme en el pants deportivo del profe. Ella se fue poniendo de rodillas en el suelo y el sentado en el sofá. Karina le bajó el cierre del pantalón y luego lo bajó a los muslos y apareció un falo enorme y grueso, mi hermanastra lo empezó a chupar con frenesí, lo lamía, lo mamaba, estaba excitada con tremendo tronco en su boca. El profesor luego era ahora quien gemía tremendamente, tomaba a Karina del cabello y lo jalaba hacia su verga como queriendo que se la tragara toda. La escena era tan fuerte que allá arriba yo tenía una de mis primeras erecciones completas, me salía un líquido transparente por mi pene que mojaba mis pantalones.

Luego de comerse la vergota del profesor, mi irreconocible hermanastra se quitó rápidamente su short y su braga, era la primera vez que le miraba su coñito, tenía un triangulo de vellos púbicos adornando su vulva. Ella llevaba hasta el momento toda la iniciativa, parecía que Karina era la que se estaba cogiendo al profesor. Lo acostó y luego se subió encima y le puso su rajita en los labios. El profesor comenzó a mamar el coño que tenía encima y se aferró de los muslos de ella para que sus lengüetazos fueran más intensos y profundos. Mi hermanastra gemía y cuando estaba ya muy caliente, comenzó a animar al profesor –asi profe!, como me la come!, ayy que rico, asii!!-

La lengua del profesor parecía salirse de su boca y tener vida propia, los chupones que él le daba podía oírlos hasta allá arriba, de repente ella gritó –profe!! Profe!!-, y se contorsionó sobre él. En ese momento yo no comprendía que le sucedía, tiempo más tarde comprendí que era un orgasmo. El profe al oírla gritar y gemir, quitó la boca y le metió dos dedos en su raja y comenzó a pajearla, fue una escena increíble.

Karina luego, se fue acomodando siempre encima del profesor, pero ahora no era sobre su boca, sino sobre su larga verga, él se acomodó sentado en el sofá y ella encima se la metió en su cuquita y comenzó a cabalgarlo, el tipo no podía detener a Karina que parecía una jinete sobre su gran falo. Al rato los gemidos se entrelazaban entre ambos y solo fueron callados cuando comenzaron a besarse con lengua como salvajes.

Yo para ese momento tenía mojado mi pantalón. Desde donde estaba ubicado en el techo, podía ver el enorme falo del profe que entraba y salía de la raja caliente de mi hermanastra, que tenía buena elasticidad para devorarse semejante tamaño de verga. Por si fuera poco el tipo se puso a mamarle las tetas tanto que parecía morderlas y uno de los dedos de él se metieron por atrás en el culo de Karina. Los dos se movían como lombrices sobre el sofá, ella empezó a gritar de nueva cuenta, corriéndose de nuevo, el profesor a los pocos segundos también se quejaba, -puedo terminar adentro?, puedo terminar adentro?- le decía a ella fuera de control a punto de correrse. –Sii profe! Echémela adentro!!- y él comenzó a quejarse como si hubiera levantado algo pesado. Karina aún se movió un rato sobre la verga, el profe se dejó ir hacia atrás en el sofá, solo la tenía tomada de la cintura.

Poco a poco dejaron de moverse, ella descanso un rato sobre el hombro del profe. Luego le dio un piquito en los labios y se desmontó de la verga que lucía a la mitad de su tamaño anterior. Yo tenía el pantalón como si me hubiera hecho pipí.

-Mi hermanastra es una puta!- Me decía yo por dentro. Allí empezó mi vicio de voyeurismo, lo gocé como nunca y quería repetirlo. Como dije, me gustó tanto que comencé a abrir agujeros en el techo sobre cada ambiente de la casa, los tapaba con plastilina del mismo color, para que no hubiera sospecha, eso funcionó bien. Veía a mi hermana y a mi madrastra bañarse frecuentemente, mientras yo me masturbaba, incluso las vi haciendo sus necesidades en el inodoro. Pero lo mejor faltaba aún.

Mi padre estaría ausente por unos días por unos negocios de la empresa donde él laboraba. Mi hermanastra una semana antes, ya había metido a su habitación al profe de deportes y en su cama, esa vez follaron casi con la luz apagada y no fue posible ver nada, solamente los escuché gemir.

Yo notaba esos días algo raro en mi madrastra, la veía nerviosa, al principio pensé que era el viaje de mi padre, pero en uno de mis espionajes, la oi hablar con su hija Karina, ella le decía algo relacionado al profesor de deportes, -él vendrá y tu lo atenderás, vas a ver que es un lindo ejemplar!-, mi madrastra algo nerviosa, -ay no sé, y si alguien se entera, por ejemplo Lester podría vernos!-. Karina agregó –de Lester no te preocupes, yo lo mantendré lejos de la casa!-.

Lejos a mi?, de qué?, eran mis preguntas en ese momento, no entendía. Pero para facilitar el asunto ese día de su plan, le dije a mi madrastra que me iría a dormir a la casa de uno de mis amigos que vivía en la misma calle. Por supuesto que ella aceptó rápidamente. Salí y entré por la parte de atrás en donde la casa tiene un patio pequeño, me subí rápido, en las rendijas pude ver a mi madrastra, pero no a Karina, ella estaba vestida como si fuera a una fiesta, un vestido negro corto que apretaba todas sus carnes y le hacía lucir ese tremendo trasero que tiene. Esperé casi dos horas, ya estaba yo un poco desesperado. En eso oigo que tocan el timbre, me fui gateando hasta donde está el living, era el profesor nuevo, quien salió a abrir fue Samantha mi madrastra. Algo dijeron que no alcancé a oir, pero los ví llegar al living y ella lo sentó en un sofá.

Samantha le ofreció que tomar un poco de soda, cuando ella le daba la espalda, yo veía que el profesor le miraba el culo. Al llevarle la soda, ella se sentó a su lado muy pegada a él. Luego de algunos minutos charlando trivialidades, el profesor no dejaba de verle el bonito par de tetas que tenía mi madrastra y que el vestido ofrecía una buena vista, luego él ya tomó más confianza, le preguntó porque estaba vestida asi. Ella le dijo que se estaba probando un vestido cuando él llegó y aprovechaba para preguntarle si le gustaba como le quedaba, Samantha se puso de pie y casi modeló para el profe. El se la comía con la vista, como dije antes mi madrastra estaba muy buena aún.

-señora ud está preciosa!- le dijo cínicamente el profe ya envalentonado.
-ay profe, ud lo dice solo para agradarme- contestó ella
-créame que no señora, usted es muy linda, su esposo debe de cuidarla todo el tiempo, si no se la roban- dijo él algo cursi.
-Tan lindo que es el profesor, le cuento que mi esposo no está en casa, anda de viaje, y tampoco está mi otro hijo, se fue a dormir con un amigo- dijo Samantha.
Creo que eso encendió al profe, ahora lo vi más interesado y le dijo que se sentara de nuevo junto a él. Samantha lo hizo. –Y Karina tardará más tiempo?- le preguntó muy interesado el profe.

-La verdad es que ella se fue al centro comercial con sus amigas y vendrá tarde y yo no quería estar solita- dijo Samantha con palabras lentas y provocativas; el profe que no era idiota, lo entendió a la perfección y se abalanzó sobre mi madrastra y comenzaron a besarse como animales en celo, él rápido le metía la mano debajo de su vestido y le tocaba su raja sobre su braga, ella le iba zafando los botones de la camisa, la ropa empezó a caer en el suelo, camisa, pantalón, zapatos, luego ella se fue quitando el vestido frente al profe, quedó con una linda lencería negra, comenzaron a besarse de nuevo y el profe quedo sobre Samantha en el sofá, le bajó sin quitarle el sostén y le mamó las tetas que aún tenía muy buenas, una mano de él se metía entre sus bragas y por la forma que la movía podría decir que le metía uno o dos dedos en su raja pajeandoselos duramente, mi madrastra gemía cada vez más.

Como dije, mi madrastra gemía como condenada, yo allá arriba era testigo de la infidelidad de la esposa de mi padre. Al rato cambiaron de posiciones, ella en cuatro y el sentado sobre el sofá, comenzó a darle un probadita al duro falo que tenia ya el profe, lo metía y lo mamaba dentro de su boca sin usar las manos. El profe metía la mano entre sus piernas y dentro de su braga, seguía insertándole los dedos en la raja a Samantha. Todo lo hacían ardorosamente, gimiendo como si fueran novios.

No tardó ella en subirse sobre la verga del profe que seguía sentado en el sofá, yo podía ver claramente las nalgas de mi madrastra subir y bajar sobre el enorme pedazo de carne de él. El ritmo era tremendo, ella aceleraba los sentones de su trasero sobre la verga, mientras el tomaba con las manos sus grandes tetas y las mamaba. Ahora solo se oían los quejidos de placer de ella, luego vi que se detuvo y empezó a gritar mientras daba secos movimientos sobre él. Samantha estaba corriéndose. Yo ya tenía mi veguita en mis manos y comenzaba a darme una rica masturbación allá arriba.

Luego sin perder mucho tiempo, el profe la quitó de encima y le indicó que se pusiera en cuatro con las rodillas sobre el sofá con el culo para afuera. El de pie, tomando su verga con la mano se la introdujo en su raja de nuevo y tomándola por las nalgas se la empezó a coger con fuerza, diciéndole cosas como –que rico coño tienes, pero tu marido no te coge bien como yo!-, -coge putita eso querías, coger conmigo, asi que mueve tu culo!- No sé como mi madrastra aceptaba esas frases humillantes, pero parecía como si eso la excitara más, ya que movía su trasero para estar más ensartada en la verga del profe.

El profe le daba duras embestidas a ella y emitía tantos gemidos y gritos a veces que no puedo precisar si se corrió dentro de la raja de Samantha durante esa posición perruna. Por último la acostó boca arriba en el sofá grande y subiéndose encima de ella y entre sus piernas la penetro por enésima vez, ella lo encerró entre sus piernas y quedaron pegados sus cuerpos el uno con el otro, el movía su cintura con fuerza y cada vez que la clavaba ella gemía o suspiraba profundo. Luego él entro en una seguidilla de movimientos rápidos de su verga entrando y saliendo de su raja, aunque no lo podía ver, era obvio por el movimiento de caderas que le daba. Los gemidos de Samantha aumentaron y comenzó a gritar –Assi papi, assi, assii!!, no pares no pares!!!- de pronto el comenzó a bufar como un toro, los movimientos cambiaron a lentos pero profundos. Ambos comenzaron a detenerse entre gemidos. Gritaron juntos varios segundos. Se quedaron otros segundos quietos, él aún encima de ella, sus cuerpos se relajaron allí tendidos.

El se levantó mientras mi madrastra quedó agotada con las piernas abiertas, un hilito de semen salía por su raja ahora colorada por tanta fricción.

Luego de ese momento en el cual volví a mojarme en los pantalones y no se diga el número de pajas que me hice posteriormente recordando esa escena, el dilema era decirle a mi padre lo que había visto, no quería que mi padre fuera un cornudo y que se burlaran de él asi, mi padre trabajaba mucho. La decisión no me dejó dormir las tres noches siguientes, es más durante ese tiempo, no quería ni tener comunicación con mi madrastra.

Al cuarto día de eso, mi madrastra había salido, yo tomé valor y me encaminé a la habitación de mi padre, finalmente le confesaría la infidelidad de Samantha, cuando estuve a un metro de la puerta oí gemidos provenientes de la habitación, la televisión estaba prendida a alto volumen, pensé que mi madrastra había regresado, pero recordé que no tenía planes de regresar a casa ese día, puse más atención y los gemidos me parecieron conocidos a pesar del ruido de la Tv. Me regresé a mi habitación, me subí al tapanco y arrastrándome me fui hacia la habitación de mi padre. Con la luz de la Tv y de la mesa de noche, pude ver a mi padre en la posición del misionero follando a toda máquina a mi hermanastra Karina, ella estaba aferrada de él con sus piernas y brazos, él le daba pistonazos duros y secos que la hacían gemir estruendosamente.
-Asi papi!! Asi!!, dámela, ayy así!!- gritaba Karina debajo del cuerpo de papá.
De pronto se oyeron dos escandalosos gritos de ambos que llegaban al climax juntos. El mismo pecado tenía mi padre que mi madrastra!.

Para terminar, asi me volví voyeur, mi casa era casa de lujuria. Ahora yo ya adulto, me encanta ver sexo en vivo a escondidas y me encantan los lugares de la red que promueven esos videos, me fascina!!.

EMPESE POR MI CUÑADA Y TERMINE DENDTRO DE MI CUÑADO

SIENDO AMANTE DE MI CUÑADA, TERMINE CALENTANDOME CON SU MARIDO,AHORA NO SE CUAL COJE MEJOR.

Mi nombre es diego, profe de gym, al igual que mi esposa, tengo 35 años, el sexo ocupa gran parte de nuestras vidas,yo tengo un fisico atletico, y un porte de regular a grande, paola mi mujer tiene una cola perfecta y unos pechitos medianos y redonditos,

vivimos a las afueras de buenos aires en una quinta q posee una pequeña pileta, en epocas estivales viene muy segudo mi cuñadita de 24 añitos, una morena simpatica y provocadora que tiene un enorme y pulposo traseo,que mas de una vez me sacaron los mejores polvos con mi mujer penzando que hera ella (carla), que a su vez esta casada con juan,un delicadito hombre de oficina de 28 años.bueno ya hise las presentaciones.

esto empeso hase un año atras,con mi cuñada en casa pasando unos dias de verano,y luego de una noche a full con mi esposa, que es por demas gritona cuando hacemos el amor,nos levantamos a desayunar,y luego ella se iria al gimnacio donde daba clases,unos minutos despues se levanto carla y preguntando como havia dormido, me contesto que apenas la haviamos dejado dormir por los gritos de su hermana,dijo bromeando, y agrego que no cuenten moneda delante de los pobres,yo rapidamente tome la posta y le pregunte si su marido ya no la hacia gritar,tambien en tono de broma, a lo que me contesto casi con lagrima en los ojos que ya ni la tocaba,y acia mas de un mes que no tenian relaciones,ya con lagrimas en los ojos,entonces aproveche para abrazarla y que me contara sus problemas ,que yo como hombre a lo mejor sabria lo que le pasaba a su marido,mientras ella me contabano se que cosa, yo aprovechaba y le acariciaba el pelo,las mejillas y los hombros,hasta que estubo devil y a punto.entoces con pequeños besos me fui acercando a sus labios para terminar en un gran beso apasionado,ella reacciono y me quiso separar,diciendome que estaba casado con su hermana,pero no lo dude y comense a besar su cuello y bajar con mi mano a su mojada vagina, entoces rompi toda resistencia y la tenia a mi merced,lleve su mano a mi pija totalmente erecta y comence a desnudarla,la di buelta y apollando su cara en la mesa comense a penetrarla sin preambulos,apretaba sus senos y me la cojia como un salvaje,ella llego a dos orgasmos seguidos, yo tomando un poco de manteca de la mesa se lo unte en su cola y en el oido le dije,ahora vas a gritar como tu hermana,y comense a penetrarla por ese pequeño ahujerito, primero despacio y luego con brutalidad, arrancandole gritoas de dolor y placer, y otro gran orgasmo, no aguante mas y me corri todo en ese tan deceado culo.

luego de unos dias de culpavilidad de su parte volvimos a tener sexo cada vez mas salvage y se volvia cada vez mas puta y se prestaba a todo tipo de juegos cada vez mas morvosos.
entoses me empeso a contar su intimidad.y nos divertiamos haciendole victima a mi pobre cuñado,empese a decirle que cuando le chupara la pija le empiese a meter un dedo en el culo, cosa que le empeso a gustar,(a el),luego que empiese con los besos negros,me contaba que le exitaba sobremanera ponerlo en cuatro y morderle sus cachetes y darle palmadas en la cola,luego la convenci que compre un gran consolador,que lo use ella y luego se lo aga chupar, ella respondia siempre a mi sujerencias y le agregava siempre algo llamandolo mi putita trolo etc, siempre nos calentabamos y temonabamos cojiendo a full.

una noche mi esposa me dijo que irian con carla a una despedida de soltera de una prima,que la acerque a su depto y las espere junto a juan, y me dije a mi mismo, ahora me lo cojo a el tambie, y asi fue que llego el savado a la noche, luego de las bienvenidas y las despedidas acordes, me quede solo con juancito,luego de compartir unas cervezas comensamos a hablar de mujeres,y comence a inventarle una hitoria de un alumno del gimnacio que estaba caliente conmigo,capte rapidamente su atencion y a modo de secreto le confese que siempre tuve la fantacia de que un hombre me chupe la pija,yo saviendo su intimidad me adelante y tambien a modo de screto le pregunte si tuvo alguna fantacia con un hombre.a lo que me contesto que alguna vez tuvo una que hera practicarle sexo oral a otro hombre,,me acerque a su oido y tomandole la mano lo lleve a mi bulto y le dije ,si guardas el secreto podemos llevarlas dos a la realidad,como no reacciono mal, me pare y sacando mi pija se la aserque a su boca, la miro un instante y comenso a deborarmela.me la comio hasta los huevos,lo levante le quite la remera y los pantalones lo di buelta y comense a chuparle el culito mientras se retorcia de placer,cuando estubo bien lubricado comense a penetralo,me pedia que pare que le dolia pero yo no aflojaba y le seguia dando duro .le pregunte si queria que se la saque y el me pidio que no que la queria mas adentro y mas duro, mietras yo le decia que ahora el hera mi putita y yo su macho, y el me decia si mi amor soy tu hembra,tu perra y que me amaba,hatsta que le acabe todo adentro,se la saque y muy prolijo le la limpio con la boca,y hasta que nuestras mujeres llegaron no se la pude sacar de su golosa boquita de putito.

ahora guardamos un secreto de a tres, yo me cojo a paola,mi mujer,que le gusta mas la pia que el chocolate,me cojo a carlita, que es una ninfomana,y me cojo a juancito que es mi putito asumido,no se cuanto voy a durar asi cojiendo con los tres, pero que es un placer es un placer, ahora ya le estoy echando un opjo a mi suegra a ver si es tan puta como sus hijas.
el relato es verdadero espero que le hayan gustado
DIEGO