MIRIAN Y MARIANA I

Soy Mirian, tengo 35 años, una linda familia que se compone de mis dos hijos, un hombre de 10 años (Gonzalo) y una mujercita de 14 (Mariana) y mi marido Carlos de 37. Vivimos comodamente en una casa de clase media. Mi marido trabaja en una empresa en donde se producen equipos de construcción. Normalmente, trabaja en turnos. Mi vida se reparte, en el quehacer propio de una dueña de casa, atenderlos a todos y llevar a los niños al colegio. Mi marido gusta de salir con algunos amigos de pesca, para lo cual salen el día Viernes y regresan el Domingo por la tarde. A veces con algún pez, otras con las manos vacías. Es su hobbie. Para ello lleva a Gonzalo, para que se entretenga persiguiendo los pajarillos o contando los peces. En alguna ocasión lo he acompañado, pero me di cuenta que es una cosa más para hombres que para mujeres, por lo que opté por quedarme en casa la mayor parte de las veces que fueron a pescar.

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LA CHICA DE LA PANADERIA

Como era de costumbre, al salir de las clases del Instituto, compraba el pan en una panadería de allí cerca. En ella habían tres personas trabajando: La dueña, su hija y su hijo. La dueña era de unos 45 años, robusta y con buen carácter (algo corriente ya que quería sacar adelante su negocio). El hijo, de unos 26, era más bien descuidado y no estaba muy convencido con el trabajo que desempeñaba. Y la hija, una preciosa muchacha de 18 años, se esforzaba por mantener la clientela que iba a su local a comprar.

Yo empecé a ir a esa panadería ya que me pillaba de camino a casa y de paso para alegrar un poco a mi vista. Poco a poco, y debido a mis numerosas visitas, fui conociendo a la familia. La tienda era más bien pequeña, pero contaba con un amplio sótano que hacía las funciones de almacén. Lo deduje en un principio, ya que la muchacha bajaba numerosas veces a reponer el pan que vendía.

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EL CAMPAMENTO

Esto sucedió cuanto yo tenía 14 años, (ahora tengo 15).

Yo tenía una novia de 16, wow, era la envidia de mis amigos, aunque no había mucha diferencia, ella era de mi misma estatura (1.65), y claro, ella era muy hermosa: Era una morenita bien formada, cabello negro sedoso, unos ojos cafés, con unos senos de tamaño medio (normales en su edad), unas piernas bien formadas y un culo bien grande. En conclusión una modelo, era la envidia de toda la secundaria, porque ella ya iba en primero de preparatoria. Y bueno, pues yo no estoy tan mal, no estoy muy guapo, pero tengo mi pegue entre las chicas: Tengo cabello y ojos cafés y soy delgado. Eramos el uno para el otro.

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MI AMIGA VERONICA

Escuchaba música en mi casa solo. No había nadie porque todos estaban en una fiesta y yo no quise ir. Puse un CD de Sepultura, pues sabía que a mi vecina, la más buena de todas, le gustaba. Yo tengo un Stereo de 2500W, así que creo que se oía perfecto en su casa. Alguien tocó a la puerta muy recio. Fuí y era ella: Mi estupenda vecina.

Vestía una diminuta falda y una blusita blanca que dejaba ver su estómago, liso sin grasa alguna. Era toda una escultura. Senos pequeños, pero firmes, piernas como las columnas del Partenón, nalgas prominetes, exhuberantes; Ojos de una negrura en la que te perdías, labios carnosos y húmedos. Ella preguntó por mi hermana, le dije que no estaba, que yo estaba solo. Ví en su cara el resplandor de la lujuria contenida en su cuerpo. Ví como se estremeció de pensar que podríamos hacer cosas ricas en mi casa. Me dijo que si la dejaba pasar a mi cuarto a escuchar música, le dije que sí.

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ISABELLA

Tenía yo catorce años en aquel entonces y estudiaba en uno de esos colegios para niños de clase alta en un puerto del Pacífico mexicano (Acapulco), cosa que no me gustaba del todo, porque los profesores eran bastante estrictos con los alumnos.

Ahora bien, lo bueno del asunto era que en el colegio, había unas chiquillas sumamente hermosas. Algunas de ellas provenían de aristocráticas familias extranjeras, residentes en el país. Otras, en cambio, eran hijas de personas que cumplían labores diplomáticas en los consulados del puerto, o bien, hijas de magnates, hoteleros, inversionistas, políticos y profesionales destacados. El ambiente escolar, según recuerdo, era agradable. Aunque a veces, como sucede en muchos colegios, se volvía un tanto tedioso y aburrido, para mi gusto de adolescente.

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AL SALIR DE CLASE

Es una historia de mis amigas, una se llama Denise y la otra Itzel, yo soy Cristofer. Bueno, Un día saliendo de la escuela fuimos a casa de Denise, ella es una chica preciosa de pelo negro, piel blanca bronceada, ojos color miel, labios carnosos, unas tetas grandes y duras y pezones obscuros, un culo bien parado y una vagina con vellos negros, pero que se antoja chuparla; Ella tiene 15 años y por otro lado Itzel que también es muy bonita es de pelo negro, boca grande y sensual, morena clara, tiene unas nalgas chicas, pero bien formadas y de pecho tiene poco, pero con unos pezones muy grandes que regularmente se le transparentan en su blusa, ella con unas ganas de sexo inigualables parece que solo nació para el sexo.

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A toda velocidad

A Iris, con cariño.

Hace dos años tuve la experiencia erótica más sensacional de mi vida, experiencia que nunca olvidaré. Por singular que parezca, este maravilloso encuentro sucedió casi por casualidad. Entonces nos encontrábamos en casa de Ignacio a quien mi marido conocía desde la infancia y nunca dejaba de visitar cada vez que viajábamos a Manzanillo. En una de las reuniones que Ignacio nos organizó para darnos la bienvenida conocí a un muchacho que de inmediato cautivó la atención con su charla ágil, aderezada por finos ademanes y gestos que le devolvían a su rostro una expresión alegre y picaresca. Sus ojos brillaban al narrar sus anécdotas salpicadas de ingenio y humor, deambulando entre la gracia y la solemnidad con la impresionante seguridad de quienes han recorrido mundo. Hablaba lo mismo de las galerías de arte en Milán donde exhibía sus fotografías que de la comida en los mercados mexicanos.

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LA UNICA MANERA DE DISFRUTAR UN TRABAJO

Esto me sucedió ya en mi tierra natal (Venezuela ) cuando tenía 16 años y estaba todavía en el colegio. Un día una profesora mandó a un grupo de trabajo a investigar sobre Andres Bello y entonces decidimos hacer el trabajo en mi casa.

Una de las personas que estaba haciendo el trabajo conmigo era una chica llamada Carolina, el día que nos teníamos que reunir, Carolina me dijo que no podía ir a su casa porque tenía problemas con su papá y él de seguro no la iba a dejar salir, así que me pidió que fuera directamente a mi casa y que esperara por los demás. Yo, por supuesto, acepté. Al llegar a mi casa vi que no estaban mis padres y yo le dije que me iba a bañar porque estaba sudado de la clase de educación física y le dije que tomara lo que quisiera de la nevera, luego entré al baño y por alguna razón dejé la puerta sin seguro (para ver sí tenía suerte y ella decidía entrar). Yo me estaba bañando y de repente escuché la puerta y me dije a mi mismo: “Al fín!”, ella entonces se bajó la falda, se quitó la pantaleta y al ver, me dí cuenta que lo que hizo fué sentarse en el excusado, yo me quedé observándola, completamente excitado, entonces ella preguntó: “¿Me estás observando? ¿No es así?”. Yo en forma de burla le dije: “¿Qué crees?”. Entonces ella se paró y tiró su ropa a la puerta del baño, fué hacia allá y la trancó con seguro, se dirigió hacia la bañera y me abrazó y me besó por un buen rato. De repente yo la agarré y la levanté sobre sobre mi estómago y mientras iba bajándola, mi pene iba metiéndosele más y más, cuando ella ya no podía más, pegó un grito como de una gata en celo “¡¡¡Ahhhhhhhhhh!!!”. Entonces la empecé a bajar y a subir como si me estuviera restregando una esponja, en un momento dado eyaculé dentro de ella y pegué un gemido así como cuando uno hace ejercicios y ya no puede más “Uuuuuhhhhhhhhhhhh!.

La bajé y le empecé a agarrar todo el cuerpo y a masajearlo como gelatina y mientras más le tocaba el culo y esa cuca ella iba gritando más y más, de repente será por la excitacion mutua, ella me dijo exactamente así: “¡Párteme el culo!”, yo sin pensarlo la volteé bruscamente y le empecé a dar durísimo como una locomotora, mientras yo le iba haciendo eso ella iba metiéndose el dedo en la conchita para masturbarse, luego de que los dos pegamos un grito largo y lento, yo me paré y ella se volteó y me empezó a chupar a willie, mientras yo me masturbaba, entonces, como siempre, saqué una broma y le dije: “¡Willie todavía está aburrido!”. Entonces ella empezó a chuparlo y a agitarlo más y más rápido, le manché toda esa cara de leche, pero se le quitó rápidamente por el agua. Además de que se la empezó a lamer, después de un rato en esta guerra de titanes, salimos y nos vestimos. Cuando llegaron los demás, todavía teníamos el pelo mojado y todos sospecharon lo que había sucedido, por suerte todos eran amigos de siempre y más bien me ayudaron para que ella y yo quedaramos en el mismo grupo de investigación.

Ternura

“Hacer El Amor”, estas tres palabras se suponen que deben definir todas las sensaciones por las que acaba de pasar mi cuerpo y mi mente, pero no es suficiente, ha sido, demasiado profundo, demasiado intenso, demasiado…

Echo de menos una de esas palabras orientales que saben captar la profundidad de los sentimientos en toda su extensión asociándolo con una imagen. Llevábamos preparándonos para este momento semanas, nos habíamos acariciado, besado y tocado nuestros cuerpos, había derramado mi semen en sus labios, sus pechos, sus manos, había descubierto el sabor de los líquidos que fluían de su vagina, pero todavía no la había penetrado. Queríamos que cuando sucediera fuera una cosa espontánea, sin prisas, natural, supimos esperar y después nos alegramos de ello.

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EL TORO Y YO

Esta historia es una historial real.

Me encontraba en mi primer año de estudios profesionales, como toda mujer nueva, tenía mi grupo de estudio, un par de amigas con las que andabamos juntas mucho rato, comentábamos de todo, incluso de hombres, nuestro preferido era Carlos, le decíamos el Toro, porque parecía un Toro con su pecho amplio y su fuertes brazos, era un chico un par de años de estudio más avanzado que nosotras.

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