La pareja perfecta

Buenas. Este relato lo cuento porque me fue bien con la experiencia. Es real. Tengo 28 años, doy clases de ciencias naturales en un instituto de Barcelona y soy bisexual, pero de los de verdad: me gustan por igual los chicos que las chicas; hay temporadas en que prefiero estar con ellos y otras épocas con ellas. A veces, como en esta ocasión que nos ocupa, ambas cosas. Lo único que pido es que sean jovencitos entre 15 y 18 años. En una de las aulas tengo una parejita (chico y chica) que da morbo sólo con verlos juntos. Ella es mulata, con labios carnosos, una dentadura preciosa, ojos marrón claro, pelo castaño oscuro, pecho pequeño (que es lo que me vuelve loco), un culo redondo perfecto y sobre 1,55 de altura. Riquísima de verdad! Se llama Sandra. Él es Néstor. No es mulato, pero sí de piel y pelo morenos. Sus ojos negros muy vivos, la boca muy bonita y el mejor culo que he visto en mi vida. Y lo digo en serio, he visto muchos. Cuando viene a clase con un pantalón tipp chandal, que se le mete por la rajita marcando todo, es mortal; no puedo dejar de mirarle. ellos se saben guapos y sensuales, por eso a veces, en los descansos, se dedican a besarse y acariciarse, bailan pegados, rozando sus cuerpos… Un día llegaba yo a clase y los vi en esa situación. Les miré moviendo la cabeza y les dije: “Chicos, que no somos de piedra!” Rieron sonrojados (a ella no se le notó je je) y entraron en clase de la mano. Encima se sientan en la primera fila, juntos. Sandra traía una falda corta y un top ajustado, que marcaba sus pezones sin sujetador. Bajo la falda, unas braguitas azules. Eso es una tortura que debería estar prohibida. Ambos se dieron cuenta de cómo les miraba, alternativamente, durante toda la clase. Me puse cardiaco, cómo no! Cuando acabó la clase, que era la última de la tarde, los demás salieron y ellos dos se hicieron los remolones. Les pregunté si pensaban quedarse ahí hasta mañana. Respondió Néstor, diciendo que necesitaba hacerme una consulta importante. Recogí mis cosas y me dirigí a la puerta, pidiéndoles que me acompañaran a mi despacho. Aclararé que yo soy también el jefe de estudios y el chico delegado de clase, por lo que no me extrañó nada que quisiera hablar conmigo. Entramos en la sala y yo me senté. Ellos no. Pregunté qué era eso tan importante y, sin dudar, me soltó: “Te gusta mi novia, verdad?” Miré a la chica, luego a él y respondí muy serio y seguro: “A decir verdad, me gustáis ambos, y mucho. Me encantaría comeros el culo y el sexo a los dos, metérsela a ella, metértela a ti y demás formas de gozar con dos maravillas como vosotros”. Él no se esperaba tanta claridad, pero yo no me esperaba su proposición: “Pues estoy dispuesto a probar con un tío, sólo por ver como se folla a mi chica hasta que se nuera de placer. Siempre podré aprender algo para luego hacérselo yo”. No vacilé un segundo, me puse en pie, cogí a cada uno por el hombro y salimos de allí pitando. Subimos a mi coche y nos fuimos a mi casa. Una vez allí, me permití el lujo de llevarlos al baño. Abrí el agua, los desnudé poco a poco, se metieron en la bañera y los duché como si de niños se tratara. Eso me puso a cien, pero resistí. Les pedí que se besaran como ellos saben y lo hicieron. Él se puso cachondo y ella se agachó para comerse esa preciosa cosita erecta. Pero no se lo permití. Les sequé bien, frotando todo lo que pude, la cogí a ella en brazos y me la llevé a mi cuarto, con su gran cama. Besé suavente sus labios, le pedí que esperara un poco ahí y regresé al baño. Allí estaba él, todavía excitado, por toda la situación. Besé su mejilla, luego sus párpados. Temblaba como una vara, nunca había estado con alguien de su sexo. respiraba muy profundo, jadeando casi. Acaricié su pecho y le mordí un poco los pezones, arañé ligeramente sus costados, bajé a los muslos y acaricié primero por fuera y luego por dentro. Mordí sus rodillas. Una gota traicionera salió de su polla. Se la chupé (primero la gota y luego la polla) y no lo aguantó, de modo que se corrió casi sin haber hecho nada todavía. Mi boca se llenó de aquella leche jugosa y rica. Chupé hasta dejarla seca. De ese modo, conseguí que después me durara más en la cama. Y ahí volvimos los dos, junto a nuestra niña. Reconoció habernos vigilado, viendo la mamada hasta que el chaval se corrió. Luego se fue a la cama a masturbarse. Y en eso estaba cuando entramos. Como un relámpago, el chico se tumbó sobre ella y le comió el coñito. Yo me acosté junto a ellos y comencé a comerme las tetitas de esa joya de niña. Estaba gozando la condenada, cuando me apartó la cara de su cuerpo, tiró de mí ropa y me quitó la camiseta como pudo, por la postura que tenía. Yo me desnudé completamente y me acerqué de nuevo a su puecho, pero no quiso, sino que cogió mi rabo, tiró un poco para que me acercara y empezó a comerlo. Maravilloso, la verdad. Para estar en igualdad de condiciones con Néstor, me corrí en la boca de la niña. Se tragó todo sin rechistar, luego (y fue lo que más me encendió) retiró la cara de su coñito y se morreó con el chico. La leche resbalaba por sus comisuras. Aquello era para morirse. Traté de hacer descansar a mi verga, mientras me dispuse a comerle el culo al chico. Él giró a Sandra e hizo lo mismo con ella. Le metí la lengua tanto como pude. Ese virginal agujero palpitaba de placer, pidiendo dedos. Y eso hice, metiéndole primero uno, luego dos, luego tres… hasta cuatro dedos le entraron, no sin antes darle crema, a partir del segundo. Me empamé de nuevo y él lo mismo. Entonces le pedí que se la metiera a la niña, cosa que hizo sin dudar, así, por detrás, ensartando el culito moreno que pedía a gritos una estaca. Yo me coloqué bien y me enculé al chico, que ni se quejó. Después de varios embites uno y otro, decidí probar algo nuevo. El recién desvirgado culo de Néstor merecía algo mejor. Se la saqué y le dije que sacara él la suya. Entonces, lo giré y ya boca arriba le abrí las piernas, levantándoselas bien. Le dije a ella que se pusiera frente a él (yo me puse a un lado) y que le metiera los dedos que pudiera. El niño estaba muy excitado y su culo se abrió como un mejillón al calor. La pequeña mano de la niña entró completamente en el coño del chico, que gemía de palcer como un loco. No estaba emplamado, pero si se estaba yendo sin poder evitarlo. Entonces, tras las primeras gotas, tiré de la mano de la niña y empujé la mía, colocándome de forma que me pudiera meterme la polla en la boca. Ella se puso a chupáemela a mí, pero traté de no excitarme demasiado, pues me faltaba follarme su coñito húmedo de excitación y de varios orgasmos. La posturá era esa: yo le meti la mano al chico, mientras le comía la polla, que sí se puso medianamente dura. Cuando no aguantó más, se corrió en mi boca, por segunda vez. Quedó extenuado. Pero no quise que parara su gozo, así que coloqué a la chica sobre su pecho, para que le comiera las tetas primero y el chochito después, mientras yo la izaba y se la clavaba en el culo. Minutos después, alcanzando ella otro orgasmo, la cogí por la cintura, la tumbé en la cama junto al chico y se la metí por el coñito. El chico le tocó las tetitas un poco y luego se incorporó para besarla en la boca apasionadamente. Cuando alcancé el climax, me retire, limpié un poco la polla con la sábana para que no le diera asco al chico y se la metí en la boca. Era lo que faltaba para rematar la faena de ese trío genial. No lo pensó, empezó a mamar como si ya supiera de antes (y nunca lo había hecho, eso lo sé con certeza), hasta que me corrí en su preciosa boquita. Luego le besé en los labios, chupando mi semen. Nos morreamos un ratito, mientras la niña se la chupaba a él y se metía casi su mano entera por el chochete y los dedos de la otra por el ano. Cuando el semen desapareció, cogí a la niña y le hice lo mismo que estaba haciendo ella, pero con mis dedos. El chico se morreaba con ella mientras tanto. Un último orgasmo de la chica fue el colofón del acto; no sin dejar de lamer todos sus jugos entre los dos machos que se había echado al cinto. Nos duchamos por separado, descansamos un poco juntos tumbados en la cama sin hacer nada, merandamos (casi cenamos) algo y se fueron tan contentos. Al día siguiente nos vimos en clase como si no hubiera pasado nada. Claro, que después de las clases la cosa se repitió. Somos un trío, pero es como si fuera una pareja perfecta. Gracias.

Lo que empezo como una broma…

Saludos a todos. Esta es una historia en dos partes, con 4 meses de diferencia entre ellas.
Tengo 17 años, soy gay y resido en una urbanizacion de Madrid.Nos llevamos todos los vecinos de los chales muy bien y siemrpe nos ayudamos unos a otros. Explico esto para que se comprenda mejor lo que voy a contar.
A mi siempre me han dado morbo los chicos con algun brazo o pierna escayolados, pero nunca estuve con ninguno… hasta que paso lo que voy a relatar:
Parte primera. Un dia, saliendo de casa, me encontre con un chico de 13 años que vive cerca de mi. Venia en el coche con su madre y acababan de vendarle (no escayorarle) un brazo una pierna. El brazo hasta mas arriba del codo, casi estirado y la pierna cerca de la ingle. Se habia caido de un arbol de su jardin, haciendo una pequeña cabaña. Vaya golpe se debio llevar! El caso es que me acerque para ver si necesitaba que le ayudara a entrar en casa o algo. Bueno si, que me gusta mucho el niñito. Es rubio con el pelito largo, ojos azules o verdes, dependiendo de la luz, fino y algo alto para su edad, con labios carnosos (me estoy ponendo cachondo solo de pensar en el!!). Pues eso, que me acerque y ofreci mi ayuda. Su madre me dijo que si podia ayudara al chico a llegar hasta la casa, mientras ella descargaba unas compras. Yo encantado, claro. Se apoyo en mi hombro con la mano buena y lo eleve unpoco para que pudiera andar. Abri la puerta con la llave que me dio la señora y entramos. Le pregunte donde queria quedarse y señalo con la cabeza hacia la escalera, para subir a su cuarto. Como pudimos, llegamos. Se tumbo en la cama extasiado y al levantar la cabeza para darme las gracias (cosa que hizo) se dio cuenta de como le miraba al paquete. Llevaba un pantaloncito corto, popr culpa de la escayola de la pierna. Me miro fijamente y me dijo: Que? Porque me miras asi? Todo el mundo sabe que soy gay aqui y el se puso colorado porque sabia porque le miraba, como no. Le dije en un arranque que nunca me lo habia hecho con alguien escayolado. Me quito la ilusion, diciendome que primeramente el no estaba escayolado, sino vendado y que ademas le gustaban las chicas no los chicos. Que estaba muy agradecido pero no me lo iba a pagar con su cuerpo. Me fui avergonzado y decepcionado.
Pasaron los dias y por lo visto el doctor no veia mejora, por lo que decidio ponerle finalmente escayolas. La primera parte de su excusa ya no servia. Ahora era momento para intentar que cambiara de opinion en lo otro. Pero como? Pues mi madre se encargo de ponerme en bandeja la ocasiopn. Una tarde, tenian que ir mi madre y la suya a una reunion en otro chalet para ver cazuelas o no se que de cocina. Mi madre me “obligo” a quedarme con el herido, por si necesitaba algo, pues no podia hacer casi nada por si mismo. Bueno, sus necesidades si, claro. Yo solo debia llevarle al baño. Digo que me obligo porque aunque yo lo deseaba, me daba corte despues de aquella aclaracion de macho que el niño me hizo. Yo me negue pero ella insistio. Acepte. Allí estabamos los dos solos en su cuarto, viendo la tele. De pronto, comenzo a quejarse: ay ay ay ay!!!! Me asusto. Yo no se nada de medicina, natuiralmente. pero solo le picaba la espalda en un punto donde no alcanzaba a rascarse. Su pierna estirada no le dejaba estar sentado, por lo que cambio su posicion de echado boca arriba por la de echado boca abajo. Empece a rascarle y me esxcite muchisimo. Ese culito redondo casi a medio cubrir por el pantalon de deporte que llevaba. Me lance de nuevo y mientras bajaba mi mano hacia la cintura le dije: Ahora si estas escayolado. Hablamos de lo otro? De que? Me pregunto. De que no te gustan los chicos. Pues no, dijo muy serio, me gustan las chicas. Y has estado con muchas? pregunte. Con ninguna, respondio. Y con chicos? le dije. Se puso nervioso y trato de girarse, pero no le deje. Contesto tembloroso: Pues no. Le dije: No te creo; dime que no te has hecho una paja con algun amiguito. Lo hacemos todos, que lo sepas. Reconocio que eso si lo habia hecho bastantes veces, pero que no tenia nada que ver con ser maricon. Me molesto la palabra y le puse las manos en el culo, acariciandolo y apretandolo, subiendo los dedos hacia los costados (se le puso la piel de gallina). Yo tampoco soy maricon, soy homosexual. Y si has hecho algo asi, por ahi se empieza. Le ayude a girarse y se puso colorado, estaba empalmado. Y se le notba un buen rabo para su edad. Que, te ha gustado que te cogiera el culo? Con la cabeza dijo si. Quieres que nos hagamos una paja de amigos? Yo a ti y tu a mi. Dijo un “vale” algo apgado, pero sus ojos decian “VALEEEEE”. Baje su pequeño pantalon (estaba sin camiseta, pues la casa es caliente)y alli aparecio aquel cacharito precioso y jugoso ya con algunas gotitas fuera. Lo pajeé un poco y se puso duro de verdad. Me desnude y me tumbe junto a el. Me cogio mi polla que estaba a punto de explotar desde hacia rato y comenzo a menearla. Yo me moria solo por estar con aquel muñeco. Me calente tanto que me levante, fui al baño y cogi una de las cremas que vi. Regrese y me puse la crema en el ano. Luego me sente sobre el niño y me meti su polla hasta el fondo. Se corrio dentro de mi y yo en su pecho. Le dio algo de asco. Fui al baño, cogi papel higienico y le limpie. Luego me fui a limpiar yo. Cuando volvi a su lado le pregunte si le habia gustado y me dijo que hubiera preferido esgrenarse con una chica. Pues vale (pienso yo) pero se corrio y aquello estuvo duro ahsta el final. O no?

Segunda parte. Pasaron los meses y le quitaron las escayolas. Un buen dia me dice que va acumplir 14 años y que me invita a su fiesta, como a muchos mas niños del barrio. Acepte, por supuesto. Cuando acabo la fiesta, todos empezamos a irnos, Pero se acerco a mi y me dijo que yo no podia irme asi. Asi… como? pregunte. Asi, sin venir a ver mi nuevo DVD. Tengo una peli de accion muy buena, te quedas? Acepte. En vista de eso, sus padres y los mios se fueron a mi casa a jugar a los dados, que les encanta. Subimos al cuarto y puso la peli… de accion? Y una m… Era porno. Tios y tias, pero porno. No dije nada y me quede a verla. En la primera escena de sexo, el va y se baja el pantalon para empezar a menearsela. Y eso? pregunte. No quieres hacerte una paja de amigos? me dijo con mirada picara. Vale, respondi. Me quite la ropa, el tambien, y empece a menearmela. Me puso la mano en mi polla y empezo a pajearme. Yo hice lo mismo. De pronto, se tumbo boca abajo y me pidio que le rascara como aquel dia. Como?, le dije. Como al final. Le entendi muy bien. Le cogi el trasero (esta vez desnudito) y se lo acaricie, se lo aprete, se lo rasque, se lo bese, se lo lami, se lo mordi. Se lo abri y le meti la lengua, luego le roce con un dedo. Gemia como si llorara y le pregunte si sentia incomodo, que si queria que parara. Ni se te ocurraaaaaa!!!!, grito. Entonces comprendi que lo que queria era probar lo que habiamos hecho aquel dia, pero al reves. Fui al baño, cogi la crema y la deje sobre la mesita de noche. Le meti la lengua de nuevo; un dedo poco a poco; dos dedos; tres dedos. aquello se abria como si lo hubiera hecho cientos de veces. Le palpitaba el agujero y temblaba el niño. Cuando ya no pude mas, le unte crema, me unte yo en el rabo y se lo meti de golpe, sin dificultad. Gemia como un poseido. Le estaba gustando mucho. Entonces, como queria verle la cara… y hacer algo mas, se la saque, lo gire, le puse las piernas sobre mis honmbros y se la meti de nuevo. Empece a masturbarle, pero no se le subia del placer que estaba sintiendo al ser follado. Lo deje. Pero empece a acaricierle el pecho, el ombligo, donde le metia el dedo, le rascaba el interior de los muslos y consegui que se le levantara. Menee un poco esa cosa tan linda, pero no queria que se fuera. Mala suerte, de pronto empezo a convulsionarse y con el polvo que le estaba echando se corrio como un bendito. Yo acabe dentro de el. Me sali y me eche sobre el, besandonos apasionadamente. Con un beso asi y la enculada que soporto, que no me diga otra vez que no es maricon. Cogi el telefono y llame a mi casa. Se puso mi padre, al que pregunte si les quedaba mucho. Me pregunto porque. Porque queremos jugar en el ordenador, pero es un juego largo con muchas pistas y no quiero que me cortes a media paritda, le dije. No hijo no, jugar lo que querais y sobre las diez venis a cenar. Bieeeen!!!! Eran todavia las ocho y media. Le dije a mi amigo que nos lavaramos un poco y asi lo hicimos. Volvimos al cuarto y nos echamos en la cama, juntitos, besandonos suavente en la boca y mirandonos a los ojos. Esa situacion hizo reaccionar a nuestros sexos jovenes e incansables. Nos pusimos como motos de nuevo. Faltaba lo mejor: Una buena mamada. Empece yo, porque el ni sabia ni se animaba. Se lo comi suavemente y se moria de gusto. Luego me puse en plan 69 y el con su excitacion se animo a chupar. Casi no sabia, pero copiaba lo que yo le hacia y acabo haciendolo bien. Antes de correrme, me retire y me aguante. Yo queria ver su cara mientras me llenaba la boca de leche. Asi lo hice, mame y mordi, aprete con los labios y pajee su polla, hasta que se vacio en mi boca. Chupe mas para aprovechar todo, como si quisiera exprimirlo. Cuando ya no pudo mas, me golpeo en la cabeza, se moria. Entonces me tumbe, le cogi por la nuca y le lleve la cara a mi polla. Se la metio en la boca y comenzo a chupar. Yo hacia los movimientos de estar follando y lellegaba hasta el fondo. Se atragantaba. La saque un poco, pero segui moviendome suavemente, hasta que ya no pude aguantar mas. Tragó hasta la ultima gota tambien. Y le agrado el sabor. Nos besamos de nuevo y nos abrazamos diciendo: te quiero los dos.
Nos duchamos juntos y cuando acabamos ya eran casi las diez. Fuimos a cenar y pedimos que se quedar a dormir en mi casa. Aceptaron y se fueron todos a una discoteca del centro. Volvimos a follarnos unos al otro, acabando en las bocas, sellando con semen (como si fuera sangre) nuestro amor.
Ahora somos novios y cada vez probamos cosas nuevas, pero no complicadas ni peligrosas. Cosas que vemos en las pelis de porno-gay que alquilamos en el cine-bank, donde nadie te controla.
Somos muy felices, poruqe no solo es sexo, sino que vamkos al cine, merendamos, jugamos con los ordenadores y de todo. Somos novios.
Gracias.

la madre de la niña

La señora le habia pedido cita a mi secretaria hacia un par de semanas, la verdad es que le habia estado dando largas pero al final no tuve mas cojones que darle hora, no tuve claro lo que queria aquella señora que estaba delante de mi hasta que comenzo a hablar largo y tendido, su hija Carmen habia nacido con un don natural, una voz prodigiosa y ella que queria a su hija mas que a nada en el mundo habia centrado todos sus esfuerzos en educarla para ser una estrella de la cancion. Lo vi claro, Doña Maria Dolores era la tipica mama de artista, una especie a la que tengo alergia, morena, un pelin rellena y de piel lisa, pelo negro recogido en moño, ojos como el carbon maquillados en verde y una delantera desproporcionada con respecto al resto de su cuerpo que ella lucia con un escote bajo mostrando un interminable y sugerente canal.

Su familia era originaria de una localidad manchega donde trabaje y mantengo negocios y era la encargada de estos (a la que me folle y me sigo follando) la que le recomendo me visitara.

Le conte que el mundo de la cancion, y concretamente el de la copla, no es precisamente mi negocio, pero ella insitio en que yo debia de tener muchos contactos y que estaba dispuesta a lo que fuera si yo le ayudaba, el lo que fuera lo pronuncio mirandome fijamente a los ojos.

-Se que usted vive solo, si me lo permite ire a verle el proximo sabado y le cocinare como nadie lo ha hecho, ya vera como le hago cambiar de opinion-

Yo acepte resignado, el caso es que la señora se habia autoinvitado a cenar y la situacion no me hacia mucha gracia, ni tampoco me hacia gracia tener que ayudar en la promocion de otro joven talento de la cancion española, genero que detesto con toda mi alma.

La señora se presento el sabado a las seis de la tarde en mi casa con un monton de bolsas, me saludo y se metio en la cocina diciendome:

-Usted siga a lo suyo y no se preocupe por mi que para las nueve sirvo la cena, ya vera usted como le gusta.

Entre en mi despacho puse algo de musica y me entretuve con internet hasta las ocho de la tarde en que me meti en la ducha, el olor al guiso invadia toda la casa y la verdad es que levantaba el apetito. Al terminar la ducha cuando recogia las cosas, solo cubierto por una toalla, la señora entro sin llamar en el baño y me dijo:

-No se preocupe usted que ya lo recojo yo todo cuando me duche- y dicho esto comenzo a desnudarse delante de mis narices, abrio su bata y se quedo en bragas y sujetador, su cuerpo dentro de su ligera obesidad era proporcionado salvo las tetas, las tetas eran increibles, ella notando mi mirada me solto:

-Ya las tenia asi de grandes con catorce años, a mi hija le pasa lo mismo, pero no se crea usted que las tengo caidas, mire- y se solto el sujetador dejando al aire su increible par de tetas, morenas como su piel, con la rosa del pezon gigantesca, marron oscura, el pezon sobresaliente como la punta de un cigarro Cohiba y, efectivamente, no tan caidas como el peso de las mismas y la edad de la señora harian suponer.

Viendo que yo no tomaba ningun tipo de iniciativa tomo mi mano y dirigiendola a su teta derecha me dijo:

-Vea lo duras que las tengo¡ toque¡ toque¡

La cabrona sabia lo que tenia, realmente eran unas tetas llenas y maravillosas al tacto, las palpe mientras sonreia y se metia en la ducha:

-Si ayuda a mi hija las tendra cada vez que usted quiera- me dijo desde dentro de la ducha mientras abria el grifo.

Me vesti, el olor del guiso invadia la casa, la mesa estaba puesta, la señora Maria Dolores salio del baño, arreglada con un vestido sexy y escotado, repintada, perfumada y radiante, me invito a sentarme y se sento frente a mi:

-Ya vera el guiso, es de criadillas (testiculos) de toro, me las trae mi cuñado el ganadero, autenticas, sus efectos son maravillosos en los hombres, yo le voy a tutear si me lo permite y me gustaria que me llamara Lola.

-Por supuesto

-Relajate y disfruta de la cena Carlos, mi marido sabe que llegare bien tarde, que la reunion de esta noche es muy importante para nuestra hija, prueba este vino del pueblo, es viejo, tiene mas de veinte años.

Durante la cena no paro de hablar de las excelencias de su hija Carmen, de su magnifica voz, del dinero invertido en su formacion artistica y de la necesidad de un padrino:

-Porque en esto del artisteo esta visto y comprobado que si la niña no tiene un buen padrino no llegamos a ningun lado-

-Es cierto pero yo lo unico que puedo hacer es hablar con algunos amigos productores y gente de discograficas que conozco a ver si le interesa a alguno-

-Y te parece poco, ademas ya veras cuando conozcas a mi niña, si el sabado no tienes nada que hacer la traigo a cenar, ya veras que pedazo de artista y de mujer

-Bueno…como quieras Lola

-Pos ahora vamos a disfrutar de la cena y de lo que haga falta, que con lo que me has dicho me has hecho muy feliz.

El vino, el guiso, el postre y la animada charla de Lola que hablaba por los codos, de su pueblo, de su niña, de lo bueno que era su Juan que la apoyaba en todo lo que hacia por su niña, de la suerte de conocer a un hombre de mundo como yo; hicieron que la sobremesa se extendiera hasta la medianoche. Lola quiso retirar la mesa pero yo me negue:

-Ya lo hara mañana la chica que viene a ayudar en la casa

Puse musica y me sente en el sofa mientras Lola servia un par de copas, se sento junto a mi:

-Que te ha perecido lo que has visto en la ducha?

-Estupendo- conteste

-Pos aqui las tienes para que las disfrutes- y dicho esto bajo las tiras del vestido y sus tremendas tetas aparecieron en todo su esplendor, Lola se acerco a mi y me puso una de ellas en la boca, acepte el ofrecimiento y comence a chuparlas con deleite, lamiendole el pezon y haciendo circulitos con mi lengua sobre el, era una teta sabrosisima.

-Mmmmmmmmmmm¡ si supieras hay veces que me corro solo tocandome los pechos.

Yo continuaba lamiendo y chupando, Lola se desnudaba y me desnudaba, yo seguia acariciando y chupando sus tetas.

-Vamos a la cama Carlos.

Se tumbo boca arriba en la cama, mi polla estaba bien dura, volver a mis tiempos de lactante con unas tetas de esa categoria me puso a cien.

-Ponte sobre mi y metela entre mis pechos que te voy a hacer la mejor cubana de tu vida

Obedeci como un corderito, de rodillas sobre ella puse mi polla en el inmenso canal que delimitaba sus tetas y vi como mis quince centimetros su perdian entre la frondosa carne mamaria de Lola, asomando su cabeza timidamente al otro lado donde la lengua de Lola la esperaba, de vez en cuando Lola soltaba la presa atrapada entre sus tetas (mi polla) y resfregaba sus pezones en la punta.

La practica y maestria de Lola con la modalidad cubana de la paja era innegable, me daba un gustazo de muerte.

-Follame bien las tetas Carlos, que me estoy mojando viva, sigue, dale fuerte, follamelas, llenamelas de leche de hombre¡

Era la primera vez que cabalgaba sobre las tetas de una mujer como si de una follada se tratara y me estaba gustando muchisimo, ver la cara de gusto de Lola magreandose las tetas y amasandolas para recibir y masajear mi polla me ponia a tope, se las cogia por los pezones y se los estiraba a la vez que apretaba una contra otra para aprisionar mi polla con fuerza.

-Ay¡ que gusto me da esto, estoy para correrme, follamelas bien, llenamelas de leche que me estoy viniendo, bañalas con leche caliente¡ si¡ si¡ mmmmmmmmmmmmmm¡

Apresure el ritmo y cuando estaba a punto Lola abrio sus tetas, cogio mi polla, comenzo a pajearla con energia mientras rozaba sus pezones en mi capullo, llevaba una semana de abstinencia y la leche broto a chorros, en su cara y en sus tetas, Lola seguia pajeandola y lamiendo la punta brillante con su lengua mientras que se untaba la leche por los pezones y las tetas con cara de viciosa.

-Me gusta, no la tienes grande pero hay que ver la leche que sueltas, se ve que ese par de pelotas oscuras que tienes estan en buena forma.

Yo estaba temblando de gusto, me tumbe a su lado y cerre los ojos, ella se levanto y se fue al baño a limpiarse la corrida, al rato note su presencia, con un paño humedecido estaba limpiando mi polla amorosamente a la vez que la lamia y chupaba.

Se puso junto a mi y me ofrecio de nuevo sus tetas, comence a chuparlas y lamerlas de nuevo, estaban duras como piedras, con los pezones hinflados y enhiestos, podia haberme quedado chupandolos toda la noche, ella me pajeaba sabiamente notando que se iba poniendo dura poco a poco y gimiendo de gusto cuando sentia mi boca y mi lengua en sus pezones:

-Que te parece el trabajito que te he hecho?

-Mmmmmmmmmmmm¡ muy bueno, tienes unas tetas riquisimas

-Siiii¡ chupalas todas¡ mama¡ mamame entera¡

Me empeñaba en mamar aquellas tetas sublimes que Lola me ofrecia y urgaba en su coño, frotaba su clitoris con la yema de mi dedo y metia dos de dos en su coño sin dificultad, no llevaba diez minutos en esta faena cuando Lola abrio sus piernas, comenzo a gemir con fuerza. los juguitos inundaron su coño y mis dedos, se estaba corriendo, mi dedo rozaba su abultado clitoris deslizandose con facilidad:

-Muerdeme el pezon¡ muerdelo que me corro viva¡

Le hice caso.

-Mas fuerte¡ cometelo¡ muerde¡ siiiiiiiiii¡ siiiiiiiiiiiiiii¡ cometelas todas¡ siiiiiiiiiiiii¡

Increible, los pezones parecian que se le iban a salir de gordos e hinchados, aceptaban mis mordiscos casi al limite, el nectar de su coño llegaba hasta las rodillas por la parte interna de sus muslos, parecia un grifo abierto.

-Uffffffffffffff¡ ya sabes que mujer es la que tienes esta noche, sabes tocar donde tienes que hacerlo, ahora te voy a cabalgar como tu te mereces.

Puso unos cojines sobre mi espalda y se subio sobre mi, mi polla entro sin dificultad en su coño, deslizandose hasta las pelotas, sentia la humedad de su cueva bañando mi pubis y mis pelotas, sus omnipresentes tetas a la altura de mi cara, con sus pezones oscuros desafiantes pidiendo ser lamidos, chupados y mordidos, ella comenzo un suave trote mientras yo apretaba sus nalgas, amasaba sus tetas y las ofrecia a mis labios.

-Me la tienes bien clavada, asi, yo soy la que te folla, venga mamon, sacame la leche de las tetas, mama¡ mama¡ siiiii¡ asi¡ clavamela entera¡ dime puta¡ soy tu puta¡ siiiiiiiii¡

-Mi puta me da teta¡

-Siiiiiiiiiiiiiiii¡

-El coño de mi puta aprieta mi polla…..me estas follando zorra¡

-Siiiiiiiiiiiii¡ soy una puta¡ si me follas¡ clavala¡ clavala¡ mama¡ mamon¡ mamon¡ follas a tu puta Lola

-Si que eres puta, eres Lola la puta que me da de mamar¡

-Siiiiiii¡ insultame¡ follame¡

-Zorra¡ clavatela bien dentro¡

-Me la clavo¡ ayyyyyyy¡ ayyyyyyyyyy¡

-Toma polla

-Dame polla. dale polla a tu puta¡ muerdeme¡ follame¡

-Me gusta follarte zorra y chupar tus tetas me vuelve loco

-Me estoy corriendo en tu polla

-Si correte, clavatela bien hondo zorra

-Siiiiiiiiiiii¡ ve voy¡ que gustooooooooo¡- me arrebato las tetas y con sus manos las subio para chuparselas y morderselas ella sola.

-Me tienes mojada como una perra, haz conmigo lo que quiera, usame. follame como una puta¡

La amantisima madre de la joven artista y feliz esposa habia destapado la caja de Pandora, iba desbocada y loca de lujuria, me descabalgo y desafiante su puso en cuatro:

-A que esperas? Rompeme el culo, se que te gusta¡

Mi polla brillaba de los jugos de Lola pero mas aun brillaba la angosta entrada trasera que me ofrecia, humedecida y lubricada por el nectar de su coño.

-Clavamela ya mamon¡

La tenia justo en la entrada y su culo comenzaba a abrirse ante el empuje de la cabeza de mi polla, su invitacion, su provocacion, desato el acontecimiento, empujando sin ceder se la fui metiendo lentamente, sin parar ni ceder un milimetro, sintiendo como su culo se dilataba y abria, aprisionando mi polla hasta que mis pelotas toparon con la entrada de su coño

-Me arde el culo cabron¡ me lo estas follando¡ folla a tu zorra¡ llenale el agujero de leche¡

-Me gusta follar tu culo de zorra¡

Le bombeaba polla en el culo sin piedad, sacandola hasta la mitad para volversela a encajar de un golpe mientras ella se sobaba las tetas y se las chupaba, su culo lubricado se adaptaba a mi tambien lubricada polla como un guante, presionandola lo justo para que me diera todo el gusto del mundo, ella se retorcia de gusto:

-Asi¡ siiiiiiiiii¡ clavala bien duro¡ ya estoy¡ ya estoy¡ dame tu leche cabron¡ ahhhhhh¡ mmmmmmmm¡ damela toda¡ dame leche¡

La saque casi entera para clavarsela de nuevo de una sola embestida, sentia los chorros de leche brotar de la punta de mi polla.

-Me arde el culo¡ me arde¡ te estas corriendo¡ ahhhhhhhhhh¡

Segui culeandola por pura inercia, sintiendo como mi polla disminuia de tamaño hasta salirse del apretado culo de Lola, con el agujero dilatado y rebozando leche se dio la vuelta y me dio su boca, nos besamos apasionadamente y nos quedamos abrazados. Esa noche dormi con las tetas de Lola como almohada y sus pezones de chupete, dormi feliz.

Paso el fin de semana, tras algunas llamadas consegui audiciones para su hija y se desperto el interes de un conocido productor discografico, la cosa estaba saliendo bastante bien, realmente la chica era un portento y el interes de los productores era autentico, cuando llame a Lola para comunicarselo rebosaba de alegria:

-Esto hay que celebrarlo Carlos, el sabado te hago de cenar y me llevo a la niña para que la conozcas.

Lo que ocurrio ese sabado fue bastante suculento, os lo contare en la siguiente entrega.

Tengo un hobbie muy particular

Tengo un hobbie muy particular, yo soy particular, excéntrico, raro. Hace unos meses construí un cuarto similar a los de interrogatorio policiales, tiene hasta un espejo falso, cámaras por todos lados y micrófonos. Económicamente estoy salvado, tengo mucha guita, y esto es en parte lo que me permite realizar mi hobbie. Necesitaba un lugar donde trabajar, nunca lo había hecho en mi vida, el campo de mi viejo luego de su muerte continuaba dando muchas ganancias, pero he estudiado, y mucho. Empecé en una empresa de publicidad por el contacto que tenemos con muchas modelos; al mes de trabajar allí, decidí que era tiempo de iniciar mi pasatiempo. Contraté a un par de profesionales para que secuestren a compañeras de trabajo y también a alguna modelo. Mi idea, mi hobbie, es mirar. Mirar mientras otras personas también contratadas por mí, hacen todo lo que yo les pido que practiquen con las secuestradas. Al principio lo hacia solo para vengarme ya que solo secuestraba compañeras de laburo como ya dije que estaban buenísimas pero que eran muy antipáticas…no me daban bola, pero luego me expandí, asiáticas, adolescentes, etc… todo a su tiempo.
Así fue como la primera vez contraté a unos pibes de la villa para que rápidamente metieran en un auto a Camila, la gerenta de marketing, y la trasladaran hasta el cuarto oscuro, como yo lo sigo llamando.
Terminé ese día, viernes, y entusiasmado conduje por la ruta 3 hasta el Km. 55. Entre a mi propiedad, y luego de bajar dos escaleras abrí una puerta que me separaba del famoso cuarto. Al entrar a través del espejo falso, se veía la habitación, con una cama, nada mas…
A un lado sentada, despierta estaba Camila, la gerenta. Tal como lo habían prometido los nada baratos secuestradores. Ahí, acurrucada, temblando estaba mi jefa, muy joven de 23 años, yo podía verla pero ella a mí no. En estos tiempos tecnológicos, cada vez mas hay jefes mucho mas jóvenes que antes…pero bueh.
Prendí el micrófono y mi voz distorsionada le dijo que encontraría comida debajo de la cama, y asi fue como con temor comió algo. Le dije después que se quede tranquila que mañana se le aclararía todo y que trate de dormir.
Yo contaba con un sillón muy cómodo en el cual me quede dormido esperando el próximo día.
Eran las 9.15 de la mañana cuando desperté, ella todavía dormía, con su cuerpo espectacular de hacer deportes, tenia la ropa del trabajo. Creo que tuvo un solo novio en toda su vida, y que no era virgen pero que no disfrutaba mucho del sexo.
A las once llegó otro tipo contratado por mí de origen africano. Elegí a este tipo de hombre por el físico que tienen y por el tamaño de su…
-Primero quiero que la desnudes, pégale si es necesario, y mostrame toda su conchita de cerca, pensá que solo puedo ver desde este lado de la habitación- le dije, se llamaba Carlos y ya estaba en ropa interior- después sin dudar metésela con fuerza mirá que no cogió mucho, y yo quiero ver que sufra, usala todo lo que quieras, ok?-
-ok- me respondió.
Le abrí la puerta y me senté en mi cómodo sillón a observar.
Camila seguía durmiendo, el negro le puso la enorme verga en la cara, lo cual hizo que se despertara de golpe yéndose hacia el otro lado. Vi la cara de terror que tenía. Se levantó de la cama, y quiso abrir la puerta, el negro la agarró desde atrás, le pegó una cachetada, haciendo que se calmara un momento.
Le empezó a sacar la ropa, con mucha resistencia de parte de ella, que se negaba a ser violada, habia hecho el amor pero lo máximo que tuvo adentro suyo fueron apenas 17cm, y ésta era ancha y peluda, muy fea para ella. El negro tomaba su culo todo el tiempo o le ponia un par de dedos entre las piernas, cuando hacia esto Camila daba grititos y no de placer.
La acostó en la cama, le arranco el corpiño con la boca, y poniéndosele arriba le empezó a chupar las tetas como solo los negros saben hacer.
Camila estaba entregada a la voluntad del tipo que estaba muy caliente y muy bien pago. Cuando se canso de lamerle todo el cuerpo en contra de su voluntad, se dispuso a sacarle la bombachita blanca que todavía conservaba.
Se opuso totalmente a eso, violenta como nunca la habia visto luchaba por mantenerse intacta. Le volvio a pegar y se la bajo al fin. Pude verla completamente desnuda, con pocos pelos en el pubis, el negro se chupo un dedo, se lo hizo chupar a ella, y se lo empezo a pasar por la conchita. Le separó mas las piernas, y agarrandose la verga para que entrara bien, la acomodo en la entrada. La miro a los ojos y con un movimiento de caderas la penetro bien adentro. Camila dio un grito muy profundo que casi me parte al medio. Estaba siendo bien cogida.
El negro se reía y respiraba muy cerca de su nariz y boca.
La estuvo bombeando lento, rapido, lento, bastante tiempo, mientras ella tenia los ojos cerrados y gritaba, algo que me hizo continuar pajeandome con toda el alma.
Ella sabia que no podia escapar, tenia que esperar a que el negro terminara lo que estaba haciendo, parecia que el dolor se le olvidara por momentos, pero volvia con cada movimiento penetrante.
Lloraba cada mas vez más, lo unico que podia hacer era abrir mas las piernas si el negro la dejaba ya que la tomaba por el culo y no le permitia moverse.
El negro empezo a hacer movimientos cadas vez mas cortos, señal de que estaba eyaculando adentro de ella. Debio haber sido insoportable para ella esos momentos ya que apretaba los ojos como nunca antes, pero yo estaba satisfecho.
El negro se la saco, y Camila, mi jefa, seguía con las piernas abiertas, él la ayudó a cerrarlas y le dio un beso en la frente. Yo también acabe justo a tiempo, y vi como le chorreaba semen de adentro de la conchita. Estaba exhausta por lo que se veía. Siguió llorando desnuda como estaba.
Pensó que todo habia terminado, pero no; el negro, ya repuesto la agarro con mas fuerza, le levanto las piernas y pudiendo ver todo su culito y le metió lentamente, era imposible mas rápido ya que nunca había sido abierto. El grito que pego Camila, fue impresionante, tenia abiertos los ojos, y se notaba que le dolia mucho, para colmo tenia ganas de cagar, lo cual hizo que se duplicara el dolor. Nada detuvo al hombre que ya habia conseguido meter la mitad de su negra, larga, ancha, y fea (para Camila) verga. Si antes habia llorado ahora directamente no se puede comparar lo que le estaba pasando, el culo y la conchita le transpiraban, por un lado mejor ya que le ayudaban dilatar el orto, pero igual seguía siendo dolorosísimo. El negro no la dejaba escapar de ahí, no quería seguir siendo penetrada, y menos por el culo, el cual ella había siempre negado a su novio. Otra vez el negro le descargo toda su furia blanca bien adentro, aunque parezca lo contrario el semen hizo que después del acto le doliera menos el culo.
Después Camila se quedo acostada con la conchita y el culito violentamente violados y manoseados llenos de semen de ese horrible tipo al cual ella no conocía.
Le pagué al tipo, lo despedí, y llame a los secuestradores para que se la llevasen y la dejaran por ahí.
-A la próxima la voy a violar yo, y será una de 15- dije.

Marina en el remis

Este relato transcurre en un viaje en mi remis.
Regresaba de vuelta de un viaje y como siempre que estoy por esa zona regreso por la calle Moreno,los que son de Bs.As.sabran que se trata de una zona llamada roja,muchas chicas ofrecen alli sus encantos a los clientes circunstanciales o no.
En este caso soy un habitue de una chica en especial,que me ratonea permanentemente,me conoce ratonero y sabe como tratarme,hace varios años que nos conocemos y siempre tratamos de tener una relacion distinta.
Ayer pasaba por alli,y en la misma esquina de siempre estaba ella Marina,radiante y sexy,con un body calado que dejaba traslucir sus pechos no muy grandes pero duros y firmes,no pensaba para porque llevaba apuro pero en este caso ella me hizo detener,lo hago y sin dudar ella se dirige a mi puerta trasera ,como si fuera una pasajera,hola Hugo hoy estoy muy caliente,demos una vuelta,me dijo ante mi asombro.Pongo en marcha el auto e inmediatamente noto su calentura que era real,abrio sus piernas y comenzo a tocar su conchita,sus dedos jugaban con su clitoris y yo como podia miraba hacia atras y no sabia que hacer.De pronto desprendio su body de la parte baja,quedando su pubis totalmente descubierto,mi primera reaccion fue tirarme de cabeza y chuparle esos labios calientes y hermosos,pero yo manejaba y fue imposible.No habiamos andado mucho,cuando un semaforo nos detiene,justo a nuestro par se detiene una moto de gran cilindrada y con dos ocupantes jovenes y segun ella misma,estaban buenisimos.De inmediato comenzo con su juego de seduccion,acerco su pecho casi totalmente transparente a la ventanilla de su lado,mostrando ese espectaculo maravillosos a esos chicos,en principio estos quedaron sorprendidos pero luego al ver la descion de Marina de seguir mostrando su calentura,no sabian como meter sus cabezas por la ventanilla,ni que decir cuando vieron su conchita abierta y palpitando una supuesta penetracion.Ella termino bajando su body de la parte derecha y les mostro un pecho ,su pezon estaba firme y parado como una pijita de bebe.
Sin poder contenerse mas uno de ellos ,le dijo que haces mamita,nos vas a hacer matar con la moto,ella sin dudar que contesto ,PAREN Y SUBAN CONMIGO,inmediata reaccion de los chicos que detuvieron la moto y haciendome señas ,me hicieron detener.Sin pensarlo subieron uno de cada lado de ella y alli comenzo el desenfreno,Marina ya descontrolada me dijo,chofer por favor pare debajo de la autopista,ese lugar que usabamos para relizar nuestras fantasias y generalmente por falta de tiempo solo cabia una chupada de pija hasta acabar.
Interprete lo que queria y en pocos minutos llegue a destino.Es un lugar muy oscuro debajo de la autopista 25 de Mayo,cuando miro para atras Marina ya tenia en su boca la pija de Adrian y Daniel chupandole la concha por el otro lado,yo dado vuelta en mi asiento miraba con desesperacion lo que siempre queria ,ver como se la cojian de a dos,Daniel rapidamente despues de dejarle la conchita bien lubricada con su boca esta intentando ponersela,pero Marina pego un qrito de dolor y desesperacion,la verga de Daniel era demasiado gruesa y larga y en principio la sorprendio,de inmediato reacciono y ayudo a que Daniel la penetrara hasta el fondo,los saltos de Marina sobre la pija eran alucinantes ,queria y estaba siendo cojida por dos pendejos de 17 y 18 años,Adrian ya habia acabado en su boca,y trataba por todos los medios de acomodarse de tal manera de poder introducirle tambien su respetable pija en el culito de Marina,yo por supuesto haciendome la paja miraba alucinado esta doble penetracion.Ella colaboro mucho para que Adrian se la ponga en su culo,y alli comenzo una cabalgata alocada,con gritos de dolor y placer recibia esas dos tremendas vergas por sus agujeros,le sobro tiempo a Marina para mirarme y rogarme que le introdujera mi pija en su boca,segundos tarde en poner a la altura de su boca mi pija para que ella se la introdujera,sobandola primero y tragandosela despues hasta la garganta,debo decir que mi verga es bastante respetable tambien y ella no podia mas,con mi pija en su boca,la de Adrian en su culo y Daniel en la conchita,parecia atragantarse por querer gritar su goce y que yo le acabara en la boca.Fue tanta la excitacion lograda que en cinco minutos de diferencia los cuatro acabamos ,todos dentro de ella,que a su vez ,luego me conto,habia tenido 7 orgasmos.Terminamos cambiando todos nuestros roles y Marina no podia mas,termino pidiendo por favor NO PUEDO MAS ,NO ME COJAN MAS,DEJENME DESCANSAR!!!
Este relato continuara….
Si algun macho bien pijudo quiere tener una experiencia similar con Marina,o bien una caliente mujer quiere que la lleve en el remis para tratar de conseguir algo parecido.Por supuesto deberan ser de Buenos Aires…Escribanme..

Clases de Algebra

Mi nombre es Ismael y esta historia si es completamente verídica, y ocurrió mas o menos en Octubre del 2001 en México. Todo comenzó cuando mi sobrina 4 años menor que yo (yo tenía 21 y ella 17) junto con su familia se mudó a mi ciudad, por lo que tuvo que cambiar de escuela. El Nombre de mi sobrina es Verónica y no era muy buena que digamos en cuestiones escolares. A mitad de semestre tuvieron sus papás que recurrir a mí para enseñarle algebra ya que estudio el último semestre de mi carrera. Yo acepté un poco molesto por que la niña no me caía nada bien, ya que de mas pequeños no nos soportabamos.
Cabe mencionar que mi sobrina mide 1.65 mts., es de piel blanca, cabello negro, ojos grandes, una carita hermosa, y unos labios deliciosos, y que decir de su cuerpo, esta precioso a cada centímetro.
Todo empezó normal, yo le explicaba y ella hacía que entendía, estas sesiones las llevabamos acabo en mi recamara donde tengo mi PC y esta aislado de las otras recamaras, así transcurrieron varios días hasta que un día al final de la sesión ella solto a llorar por que decía que reprobaría, yo en mi afán de consolarla la abrazé y le puse mi mano en su pierna, lo cual ella no protesto y fué ahí cuando me nació algo por ella, una atracción mas de tipo sexual. Ese día llevaba una blusa sin mangas pegada, un pantalón como de ceda que se le pegaba todo por lo tanto su figura era formidable, y así seguí tocándola poco a poco, cuando ella se dió cuenta yo ya tenía mi boca en su oreja, ambos nos paramos de nuestros asientos y nos comenzamos a besar.
Cuando comenzé a meter mis manos en sus nalgas ella protestó diciéndo que era virgen, y con las mañas aprendidas le dije que no pasaba nada, me la pasé sobandola por enfrente y por atrás sin recato. Protestó igual cuando le bajé el pantalón y le daba pena enseñar sus pantaletas, pero cuando me las mostró wow, era hermosa, tenía unas nalgas paraditas, blanquitas, apapachables. No perdí la oportunidad de acariciarle y besarle las pompas, mientras ella estaba paralizada y gimiendo. Decidí ir por todo, cerré la puerta de mi recamara puse el radio para que nadie escuchara nada y me abalanzé sobre ella en mi cama, la besaba de arriba a abajo, toda, le quite las pantaletas y enfile a pancho a su entradita, estaba muy mojadita, pero muy cerrada aún, sin importarme lo comenzé a meter ella me miraba a los ojos apretandome la espalda con los dedos hasta que me sentí totalmente dentro de ella, esperando a que ella dijera algo, pero de repente comenzó a moverse demasiado rico, mejor que mi novia, me agarro completamente desprevenido, nos besabamos, nos acariciabamos, hasta que sentí que me corría tuve que sacarlo rapido por temor a embarazarla y fuera de ella comenzó a acariciarme hasta correrme. Nos paramos y nos vestimos muy rápido, platicamos del tema y decidimos mantener una relación en secreto.

soy la mujercita de mi padrastro

Me he decidido a contar este relato , ya que he visto esta pagina y veo como las otras personas narran sus historias sin miedo , he vivido con miedo toda mi vida desde que mi mama y yo nos mudamos con david mi padrastro , despues de mami divorciarse de mi papa.
Tengo 13 años de edad, desde los 10 vivo en la casa de david , el esposo de mi mama, soy una jovencita bien bonita, soy rubia, blanca, pelo lazio, ojos color verde, delgada , alta, bonito cuerpo y apenas me estan saliendo los pelitos del pubis y mis senos ya estan saliendo.
Esto que les voy a narrar me esta sucediendo desde que nos mudamos con david, yo notaba que el aunque siempre me ha tratado bien , me miraba con mucha lujuria, a veces me decia cosas que no entendia , ya que en ese entonces solo contaba con 10 años, pero despues me di cuenta que las cosas que me decia eran de sexo, me decia cuando estabamos solos, como esta mi putita linda, un dia me dijo ,sabes angie que cuando tu crezcas vas a ser mia, eso no lo entendia, tambien me pasaba las manos por mi pelo, por las piernas, hasta me daba nalgaditas, pero yo entendia que eran muestras de afecto.
Un dia , tenia como seis meses viviendo con el, mi mami estaba trabajando y yo regrese temprano a casa de la escuela y lo encontre en la casa, me extraño , ya que no acostumbraba a llegar a esa hora, le pregunte que hacia tan temprano en casa , me dijo que se sentia mal de la barriga y por eso llego temprano, despues de un rato yo estaba viendo la tv en mi habitacion y me llamo ….Angie ven aca, fui rapidamente y estaba desnudo en la cama solo tapado por la sabana, me dijo que si le pasaba la mano por su barriga , a lo mejor se le quitaba el dolor, yo accedi, un poco extraña , pero lo hice, me tomo mis manos y suavemente me la ponia sobre su estomago, notaba como su pene crecia , me asuste un poco, pero el me decia sigue que me estoy mejorando,de repente se volteo y saco de la mesita de noche un unguento, y me me lo echo en las manos y me dijo siguelo frotando por la barriga , bueno lo hice, seguia su miembro creciendo mas y mas, hasta que se destapo la sabana y me dijo que le dolia un poco su pene, me dijo que si habia visto uno , le dije que no, me pregunto que si le molestaba , me quede callada, entonces me puso unguento en mis manos, las dos, y me las tomo y me las puso sobre su pene, me moria del miedo, pero el me decia que si yo le hacia eso el iba a comprarme el nintendo y la bicicleta que yo queria, dentro de mis nervios me senti bien con la noticia.
Me enseñaba a masturbarlo a medida que se acariciaba las tetillas, se contorsionaba de placer, yo seguia mi agitacion de manos, mientras pensaba mas en mis futuros regalos, despues de un rato de vaivenes con la mano, tiro toda su leche en la sabana, me lleno las manos , hasta en mi pelo, el sollosaba de placer, a pesar de tener 40 años el luce muy bien, tiene algo de canas y hace muchos ejercicios, osea que es bien esbelto.
Despues me dijo que lo hice muy bien, y que si yo seguia haciendo eso el me iba a llanar de regalos, pero solo habia una cosa , que no podia decircelo ni a mi papa ni a mami, le dije que esta bien ,solo le pregunte que era toda esa cosa blanca como leche que el echo, me dijo que eso fue la muestra del amor que el siente hacia mi.,me recalco que ese iba a ser nuestro secreto.
Pasaron varios dias y la seccion de masajes se repitio, solo que alprincipio cuando me llamo al cuarto , me dijo que me quitara las braguitas que se veian sucias de pipi, le dije que no estaban sucias, me pidio que me las quitara delante de el, para el verlas, me las quite me quede en falda, las tomo nervioso con las manos y las olio, me dijo que en verdad estaban limpias , que la perdonara, solo que el no queria que su niña andara con las braguitas sucias, le dije que gracias , que me las devolviera, me dijo que no, las iba a guardar, que me compraria mas, note que cuando las olia se le ponia dura su palo, me dijo que lo masajeara, lo hice y tuvo otro chorreo de leche, despues me pidio que le enseñara mi peluchito, le dije que me daba verguenza, me dijo que era entre el y yo, me dijo que solo un poco para el ver si yo tenia una segregacion de algo, no recuerdo , que les estaba saliendo a las niñas de mi edad, que habia visto esa enfermedad en unas revistas medicas, al principio le crei, me acerque a la cama , me dijo que le tenga confianza que no me iba a hacer daño, me abri un poco las piernas , se acerco , con las manos temblorosas, me dijo abrete mas, empezo a acariciar mis labios vaginales, nadie me los habia tocado , me pregunto , le dije que no, me dijo soy el primero y solo yo los puedo tocar, soy el que te puede examinar esa rajita me dijo, seguia entretenido jugando con mis labios y mi clitoris, sentia algo de cosquilleo y me dijo que para ver bien si habia algo malo ahi, tenia que probarlo, se acerco y me saborio mis partecitas , la saboriaba , la olia, parecia que disfrutaba de un rico dulce o un helado, eso me gusto , no sabia si era bueno o malo lo que el hacia , pero me gustaba, hasta que muy exitado se despego de mi osito como le decia y se masturbo como un loco, creia que me iba a hacer daño , ya que me decia cosas feas, disque si te agarro con esto te rompo, mami te lo meteria ahora coño, dame mas gusto maldita y esas cosas, cuando boto su leche, se repuso y me pidio perdon , me dijo que eso el lo decia pero era de placer que yo le causo, que lo perdonara, bueno le dije esta bien.
Paso el tiempo seguiamos jugando a las masturbaditas, hasta que una noche hace un año, mami se habia ido a un curso a miami, el me pidio que durmiera con el , ya que no se acostumbraba a dormir solo, me lo pidio de una forma tan convincente que accedi, nos acostamos , me dijo que esta noche yo tenia que sustituir a mi mama, le dije que eso seria imposible ya que con mami el tiene penetracion , me dijo que no , que a veces a mami el se lo mete por el ano cuando ella tenia la regla, no entendi bien, pero me convencio,me metio al baño de su cuarto y me desnudo dandome muchos besos por todo el cuerpo, me gustaba lo que hacia , me sentia bien putita, el me lavo mis pates intimas, me decia que se iba a comer todo eso, me seco con la toalla y me cargo en sus brazos y me acosto en la cama, diciendome que el me iba a hacer lo mismo que hiso con mami el dia que se caso con ella, esto me excito mucho, estaba un poco nerviosa, se acosto al lado mio, me besaba el cuello con su lengua jugaba con mis teticas apenas me recien brotaban los pezoncitos, me decia cosas lindas, te amo, eres mi muñeca, te adoro, me besaba el ombligo, metia su lengua dentro, me volteo de espaldas, acariciaba mis nalgas, me las mordia, me lamio los dedos de los pies, las pantorrillas, las rodillas, entonces emoezo a lamerme mi ano, metia la lengua dentro, eso me hacia sentir bien, despues me voltio de nuevo, yo parecia su marionete , su juguete, me besaba el pubis, ya en ese entonces tenia unos pelitos rubios, me decia esos son mis pelitos, los lamia, los besaba , hasta que introdujo su lengua en mi vagina, la tenia bien dura, me abrio las piernas de tal forma que me dolia de lo estericadas que estaban, seguia comiendose mi vagina como loco, gemia de placer, hasta que me dijo llego el momento, se puso un condom y se me acerco, me lo fue metiendo poco a poco y me dolio mucho, hasta que se acostumbro mi culito a ese pedazo de carne tan grande que tiene david,cuando lo metia con sus dedos me hacia cosquillas en mi vagina, la ensalibaba y eso me hizo tener mi primer orgasmo, me decia acariciate las teticas con saliva, me hacia que tocara su miembro entrando y saliendo por mi ano, yo no lo podia creer, hasta que me dio unos sacudiones y saco su miembro , se quito el condon y me dijo ahora metetelo en la boca rapido puta del coño… me lo puso en la boca , casi no me cabia , hasta que me echo de nuevo toda su leche en todo el cuerpo, me dijo que de ahora en adelante yo soy la otra mujer de el, que nunca se lo diga a su mami que ella sufriria mucho y nos podria separar, me dijo que el me queria mucho, pero como su mujer, desde entonces , cuando tenemos la oportunidad gozamos mucho, todavia no me lo ha metido por mi vagina , ya que el dice que eso sera cuando yo desarrolle mas mi cuerpo, mientras tanto disfrutamos de esa forma, que no esta mal, asi fue que me converti en la putita de mi padrastro. Esta historia es verdadera, lo juro, el lo sabe y me dio permiso a publicarla, ojala y mami nunca se entere, no quiero que sufra, lo hago por ella, el me dice que por lo unico que esta con mami , es por mi….

LAS ANDANZAS DE Wanda 2 – Mi amigo Tony

Tony me llamó esa tarde desde el celular, diciéndome que tenía que pedirme un favor. Mientras me duchaba para sacarme el aceite solar del cuerpo y el olor de mi propia excitación, pensé en pedirle en compensación de ese “favor”, alguno para aliviar mi frustración, ya que me sentía extrañamente defraudada por el portero de mi edificio, que se había marchado cuando las cosas se ponían más interesantes. Cerré los ojos bajo la lluvia tibia e imaginé los largos y hábiles dedos de Tony recorriendo mi cuerpo, lamiéndome, y acaricié mis pechos, mi sensible clítoris, pensando en que pronto iban a tener recompensa. Sólo imaginar la verga gruesa y dura de mi querido amigo latiendo dentro de mí mientras su leche caliente me llenaba las entrañas, sentí mi propia lluvia tibia persistente, bañar mi conchita ansiosa. Después de todo, Tony nunca me había defraudado.
Calculando que tardaría en llegar unos quince minutos más si recién salía del trabajo, salí de la ducha sin secarme y caminé desnuda por mi departamento, dejando que el aire secara mi piel. Al irse evaporando el agua, el cosquilleo parecía recorrer mi cuerpo como los dedos de un amante imaginario, y decidí esperarlo como estaba, para evitar preámbulos. Por lo general, ni él ni yo necesitábamos gran cosa para excitarnos y darnos una maratónica sesión de sexo.
El olor limpio del jabón ascendía de mi piel, y pensé que pronto el almizcle excitante de nuestros cuerpos al unirse llenaría la habitación, y me sentía tan ansiosa que tuve que hacer un esfuerzo para no empezar sin él.
Tocó el timbre y me asomé por la mirilla para no darle un susto a alguien que no fuera él en caso de que hubiera subido acompañado, pero estaba solo, con su traje de ejecutivo sin una sola arruga y la cara de siempre, entre plácida y sexy. Abrí la puerta adornada con sólo una sonrisa y vi sus ojos recorrerme sin perderse detalle, mientras yo agarraba su mano libre (en la otra llevaba el maletín), y lo hacía pasar rápidamente al interior. Cerré y me apoyé contra la puerta mientras su maletín de trabajo negro caía al suelo y él se apretaba contra mi invadiendo mi boca con su lengua áspera, sin decir una sola palabra, y sus manos apretaban mis nalgas para empujarme más contra él y sentir su pene crecer en las proporciones enormes que tanto placer me daban. Mi boca no parecía alcanzar para la exploración ansiosa de su lengua, hasta que tuvo que dejarla para mordisquear y lamer mi cuello y mis manos empezaban a desabotonarle la camisa sin quitarle siquiera el saco del traje. Cuando su boca ansiosa llegó a mis pechos, lo escuché murmurar contra mis pezones erguidos:
-Hola, hermosas, no saben cuánto las extrañé.
Me sonreí y sentí su sonrisa crecer en torno a mis pezones enrojecidos, antes de que empezara a chuparlos con fuerza, alternativamente. Camisa y saco fueron a parar al suelo mientras yo empezaba a desabrochar el cinturón y gemía en voz alta cuando sus dedos encontraron mi vulva mojada y caliente y sondearon su interior con la suavidad torturante que me auguraba que el placer duraría horas.
Sin poder soportar la espera, sin desabrocharle la bragueta metí mi mano exploradora dentro del pantalón y el slip, y su vara gruesa y nervuda pareció saltar al contacto de mi mano, mientras la apretaba suavemente para darle la bienvenida. Con una rapidez digna de Superman, Tony soltó mi culo y con una sola mano se desabrochó los pantalones y los dejó caer con todo y bóxer hasta la alfombra, liberando su pija como de mármol caliente de su confinamiento.
Casi lo arranqué de la teta que mordía para poder arrodillarme frente a él.
-Ahora me toca saludar a mí- dije, y abrí la boca para meterme esa punta gruesa y morada y saludarla como Dios manda. Su sabor inigualable y su longitud me hicieron agradecer tener un mejor amigo tan bien dotado como Tony. Él guió los movimientos de mi boca enredando las manos en mi pelo y gruñendo de placer, mientras con una mano yo continuaba el trabajo que él había empezado en mi concha mojada, y cuando sentí sus huevos tan duros que anunciaban su inminente eyaculación, apreté suavemente la base de su grueso pene (mi mano no alcanzaba a abarcarlo) para detener la descarga y lo lamí de arriba abajo con suavidad para tranquilizarlo, como un helado delicioso de carne y sangre caliente. Lo miré de reojo, y tenía sus ojos azules clavados en mí, con esa sonrisa lujuriosa que hizo que me mojara más.
-Así que la nena tiene ganas de jugar, ¿eh?- me dijo mientras se inclinaba a levantarme y me agarraba en brazos. Con el culo al aire y las rodillas aprisionadas por su brazo, sentí la miel de mi conchita escurrirse por la ranura rosada hasta el agujerito fruncido de mi culo y derramarse en el suelo, dejando un rastro de gotas nítidas hasta el sofá donde él me dejó. Parado a mi lado, con su verga llena de mi saliva y de sus propios líquidos que revelaban cuán excitado estaba, podía ver su miembro latir salvajemente mientras parecía querer clavársele en el vientre marcado por los abdominales. Nunca se la había visto tan dura y tan gruesa, y me lamí ansiosamente los restos de su sabor en los labios, mientras alargaba la mano para tomarla. Pero Tony me detuvo antes de llegar a mi objetivo, y se arrodilló en la alfombra a mi lado para mirarme a los ojos. Su mano acarició mis mejillas, mi boca mojada (desde donde intenté atraparlo para chupar algo de él, cualquier cosa, sin resultado), mi garganta donde las venas parecían a punto de estallar de excitación, y ascendieron lentamente la elevación redondeada de mis pechos coronados por los pezones mojados de su saliva, grandes como dedales y esperando algo más que esa caricia como una pluma. Su mano no se detuvo ahí, sino que bajó por mis costillas y mi vientre, se detuvo un instante en la cavidad sudorosa de mi ombligo y después, con lentitud agonizante, bajaron hasta mi concha y abrí las piernas para que su mano enorme se alojara ahí, mojándose con mis jugos calientes.
-Mojada- dijo, y se inclinó para meterme la lengua en la boca hasta donde llegaba, en un duelo caliente en donde los dos ganábamos. Intenté acercarlo más con las manos, pero él me las detuvo, hasta que el único contacto entre nosotros era su boca juguetona y ardiente y su mano moviéndose con suavidad a lo largo de mi rajita anhelante. Se separó apenas para mirarme a los ojos-. Dulce- agregó, y bajó hasta el pecho que tenía más cerca para dibujar su contorno con la punta danzante de su lengua. Mi pezón estaba tan duro que dolía, pero él apenas lo rozó, rodeándolo sin metérselo en la boca.
-Tonyyyyy- lloriqueé, pero uno de sus dedos en mi concha se separó de los demás para empezar a abrirse paso dentro de mi resbaladiza vagina, y levanté las caderas para que llegara lo más hondo que pudiera; sólo los nudillos impidieron que se metieran más.
-Ahh, que puta más caliente creé- sonrió, y sacó su mano de mi sexo, tomándome de las rodillas para levantarme las piernas. Se sentó en el lugar vacío, y sentía la parte baja de mis muslos acariciar mis pezones como piedras mientras él me sostenía las rodillas y observaba mis dos agujeritos mostrarse ante él en esa posición tan vulnerable. Los sentí latir de anticipación, mientras veía los ojos de Tony, rodeados de sus espesas pestañas, recorrerlos con avidez.
-La concha más dulce y más caliente de Buenos Aires- dijo, y se agachó para besarla con fuerza, chupando mi clítoris hasta hacerlo doler… Empecé a gemir en voz alta y sentí cómo sonreía, encantado con mi respuesta-. Me pasaría horas comiendo estos caramelitos- agregó, metiendo los dedos en cada uno de ellos. Abierta y mojada como nunca antes, sentí sus dedos tocarse a través de la delgada pared que separaba mis dos orificios, y empecé a mover las caderas en un frenético compás, mientras me agarraba las tetas y pellizcaba mis pezones ardientes gimiendo como una posesa.
Tony subió una rodilla al sofá y con la punta gruesa de su verga acarició a lo largo mi rajita, deteniéndose un segundo de más en la entrada de mi vagina y en la de mi ano. Me miró a los ojos un segundo.
-¿Dónde la querés primero, mi amor?
-Donde sea, pero que sea hasta el fondo. Por favor, donde sea…
Su vara gruesa y venosa se abrió paso lentamente en mi vagina, más por el placer de verme retorcerme por la lentitud con que lo hacía más que por no estar lubricada con mis propios jugos: sentía que iba a deshidratarme si me mojaba más. En esa posición, entró mucho más hondo que otras veces, y lo hizo hasta que sus testículos hicieron tope con mi culo. Se quedó así un instante, respirando con mucha dificultad pero manteniendo el control. Yo sabía que él podía estar así durante horas si se lo proponía, pero yo no estaba para juegos esa tarde.
-Movete, hijo de puta, necesito que te muevas…
-¿Cómo, mi amor? ¿Así?- dijo, y se retiró con la misma lentitud con la que había entrado, pero rotando las caderas de tal manera que una marea de eléctricas sensaciones se derramó desde mi vagina hasta la punta de los pies. Su pulgar, ancho y rugoso, se abrió paso por mi ano hasta el nudillo. Yo parecía una gata histérica, gimiendo por la excitación-. ¿O así?- dijo, y con una ferocidad inigualable, empezó su mete y saca brutal, que agrandaba la entrada de mi concha por los movimientos adicionales que le imprimía. Soltó mis rodillas y se inclinó hacia delante, quitando una de mis manos de mis pechos para reemplazarla con la suya. Su otra mano estaba muy ocupada estimulando mi culo.
-Las tetas más hermosas y más duras del mundo… me gusta cómo se mueven, sueltas y gigantes mientras te cojo por la concha… Ya te voy a coger también estas ricas tetas, mi amor, como si fueran una concha gigante… ¿Te gustaría que te coja las tetas con mi pija, Wanda? ¿Hasta dejarte en carne viva?
-Sí, sí…
-Y voy a derramar mi leche en esa boquita caliente hasta que se te salga por las orejas, mi amor… Te voy a coger por todos tus agujeros…
-¿Ahora? ¿Ahora, Tony?
-No hasta que te haga acabar, mi putita preferida…
Yo casi no podía sentir más que esa gruesa verga rascando el interior de mi cuerpo y mi clítoris que parecía a punto de estallar, y me entregué a las sensaciones como si fuera la primera vez. Habré gritado en el orgasmo, porque él metió tres dedos mojados por mi tibia miel en la boca para acallar mis gritos, y yo los relamí encantada, gozando enormemente. Sin embargo, a pesar de que mi orgasmo latía en torno a su pija enorme, Tony todavía no se había derramado.
-Ahora por ese precioso culito- dijo con la respiración entrecortada, mientras el sudor abrillantaba los músculos de su pecho y veía su piel temblar por el esfuerzo. Se ayudó con la mano para presionar la entrada de mi ano hasta abrirla lo suficiente para que entrara su enorme aparato. Yo me sentía llena hasta el tope y no podía dejar de gemir.
-Tan apretado… tan apretado…- dijo Tony, y empezó a moverse lentamente-. A veces en la oficina, me imagino que entrás y bajo esas minifaldas que me vuelven loco, me mostrás este culo tan hermoso para que me lo coja… Después estoy tan duro que no puedo levantarme.
-Voy a tener que hacerte una visita- musité como pude, pensando en esa enorme mesa de su oficina, donde habíamos pasado ratos fantásticos. Desnuda ante sus ojos, sentía mi vagina mojarse de nuevo ante esos pensamientos, y él sonrió al darse cuenta.
-Cada vez que me acuerdo de tu cuerpo, Wanda, me hago una paja en tu nombre. Todavía no sé cómo puedo trabajar o pensar en algo más que tu concha, mi amor.
Yo sabía que él salía y se acostaba con otras mujeres, con cualquiera que se le ponía a tiro, pero por un rato era divertido pensar que lo decía en serio. Especialmente cuando tenía su gruesa pija partiéndome en dos y lo sentía perder el control. Cerró los ojos con fuerza, tratando de evitar la eyaculación un instante más, pero apretando las paredes de mi culo, se lo hice imposible. Enrojecido y sudoroso por el esfuerzo, sacó su verga de mi ano, dilatado al máximo, y se inclinó con su lanza mojada y enrojecida hasta descansar en el valle de mis pechos. Juntó mis tetas con fuerza, pellizcando los pezones, para atrapar entre ellas su pija y moverse en un compás desesperado. Cuando la descarga era inevitable, se subió sobre mí y metió la punta de color bermellón en mi boca, donde empecé a chupar con fuerza mientras estimulaba mi clítoris y lo acompañaba en su orgasmo. Su leche, espesa y salada, llenó mi boca interminablemente, y me la tragué toda sin dejar de gemir. Él me acariciaba los pechos con las dos manos, tratando de atrapar mis pezones entre los dedos abiertos mientras me amasaba las tetas y me decía cuánto le gustaba la manera en que lo mamaba.
Después, mientras yo regresaba lentamente de mi último orgasmo, lo sentí abrazarme por atrás en el estrecho sofá y rodear mis pechos con sus manos enormes. Me besó en la nuca a través del pelo enredado.
-Hola, Wanda- me dijo, y yo me reí.
-Hola, Tony, tanto tiempo.
-Me gusta que me recibas de esta forma después de un día de trabajo. Mi puta personal y mi mejor amiga todo en una.
-Mmmmm… Algo me dice que ahora viene la parte en donde me ibas a pedir un favor, ¿no?
-Bueno, sí, y es porque ya se va a hacer tarde- me respondió, y me giré para mirarlo. Con el índice y el pulgar atrapó uno de mis pezones y lo retorció suavemente, mientras miles de flechas de sensaciones atravesaban mi cuerpo-. Ya sabés que van a ascenderme en la oficina.
-Sí, me lo dijiste.
-Bueno, es casi seguro, pero mi jefe de departamento… bueno, creo que recordás al señor Souza, va a darme el ascenso si primero convenzo al gerente de región…
-No entiendo, ¿qué querés decirme?
-El ascenso es casi seguro, pero necesito convencer primero a uno de mis jefes máximos, un tal José Barcas. Ya mostré de lo que soy capaz en el trabajo, pero esta mañana me insinuó que el puesto es mío si yo le mostraba generosamente… las… bondades de Buenos Aires e invitaba a un par de amigas cariñosas para cenar con él.
-¿Querés que yo…?
-No. Ya conseguí una mujer para el señor Barcas, pero me preguntaba si querrías ir conmigo. Como hace mucho que no te veo, tenía pensado llevarte a casa y festejar mi ascenso con mi mejor amiga.
No me miró a los ojos, y me pregunté qué se traería entre manos (aparte de mis pechos, que no soltaba), pero accedí a una cena gratis y a una noche más de sexo con el mejor amante que había tenido.
Pero de costumbre, como todo lo que concernía a Tony, las cosas no eran tan sencillas como parecían.

CONTINUARÁ.

LAS ANDANZAS DE Wanda 1 – El portero

Mi nombre es Wanda, tengo 24 años y vivo en una de las ciudades más locas del mundo, Buenos Aires. Me vine a la ciudad hace tres años desde un pueblo pequeño, y no puedo sino decir que fue una de las mejores decisiones que tomé. En mi pueblo, nunca hubiera podido disfrutar tanto de las experiencias gozosas de las que disfruto aquí. Tengo amigos, conozco gente todo el tiempo y especialmente disfruto de poder explorar mis propios límites. Este es el relato de alguna de mis experiencias, que espero disfruten.
Tal vez la más frustrante de todas me sucedió con el portero del edificio, un hombre llamado Juan, de unos sesenta años y casi calvo, con una incipiente barriga y las manos más inquietas del Oeste. No era un tipo malo, aunque a veces lo veía tratar de meter mano con alguna de las otras chicas que vivían en el mismo edificio, y, por supuesto, tocarme a mí cada vez que podía. Creo que a su edad aprovechaba cualquier oportunidad para ligar alguna satisfacción, por mínima que fuera.
La mayor parte del tiempo me daba pena el pobre viejo, con sus ojos como botones de gris plomizo recorrerme todo el cuerpo como si fuera una mano. La verdad, en ocasiones me daban ganas de mostrarle como al pasar una teta para que tuviera una alegría y se sonriera por las mañanas pensando que había logrado una gran hazaña. Asumía que ya nadie le daba la suficiente atención como para tener algún polvito de vez en cuando, ya que su mujer había muerto mucho antes de que yo me mudara allí y no lo veía más que espiando a las jovencitas que salían del colegio cercano.
No fue sino hasta que con sus leves roces que en ocasiones regalaba “casualmente” para mí (al apretar un botón del ascensor y pasar sobre mis pechos, al acercarse demasiado tras de mí y tocarme “sin querer” el culo), no se me había pasado por la mente el hecho de que pudiera llevarme a la cama a ese anciano. Pero después de haberme enterado por una vecina chismosa que su hijo y sus dos nietos iban a vivir a Estados Unidos y a dejarlo solo, me dio tanta pena que me decidí a darle una grata sorpresa. Y es que, en serio, de vez en cuando tengo un espíritu generoso.
Ya no lo veía sonreír cuando me saludaba por las mañanas, y más de una vez me quedé quieta esperando que me manoseara “sin querer” en el ascensor, pero eso no ocurría. Parecía adelgazar cada vez más, y aunque no era un hombre tan mayor que no se le escapara alguna mano por alguna de las chicas más jóvenes, parecía envejecer rápidamente. Y como panacea para que recuperar su juventud, me ofrecí en sacrificio en el altar de la lujuria.
Quería que pareciera que él me seducía, para aumentar su autoestima, pero el viejillo, Juan, no se daba por enterado. Yo sé que lo que más llama la atención de mí son mis tetas, ya que tengo un 107 de talla de sujetador, una cintura diminuta que las resalta aún más y un culo que mantengo a base de ejercicio físico de una manera envidiable. No soy muy alta, pero trato de vestirme elegantemente y mi debilidad son los tacones que me hacen parecer una modelo. Mi cabello pelirrojo y mis ojos verdes contribuyen a que parezca una versión más bajita de Jessica Rabbitt, aunque la verdad es que soy simplemente una secretaria temporal. Pero ya más de una vez había visto a Juan comerme con los ojos, así que sabía que tenía un público dispuesto.
La primera vez que lo intenté sutilmente, fue justamente en el ascensor. Mi mejor amigo, Tony, me había dejado abajo en el vestíbulo después de festejar su nuevo ascenso en la empresa, y al ver que Juan estaba en la entrada, a pesar de las altas horas de la madrugada, pensé que no había mejor momento que el presente. En cualquier otra circunstancia, hubiera invitado a Tony a subir a mi departamento y festejar su ascenso como es debido, pero ya la idea de ser una alegría para el viejo había ocupado desde hacía días mi mente, por lo que me dispuse a poner manos a la obra. Me despedí de Tony dejándolo con la lengua afuera y una mano dentro de mi escote apretando mi pecho desnudo, por lo que me miró extrañado apenas atinando a darme las buenas noches, y caminé hacia donde Juan, detrás del escritorio, me veía llegar, fingiendo un caminar como de ebria. Esa noche me había puesto un vestidito rojo que tal vez no midiera ni veinte centímetros en total, anudado con finas tiras en la espalda y una abertura a un lado que revelaba que yo no me molestaba demasiado en usar ropa interior, y el frío de la madrugada hacía hormiguear mis pezones, por lo que supe que se marcaban muy duros contra la tela. Cuando me acerqué detrás del escritorio y vi que el vejete no sacaba los ojos de mis pechos, supe que tenía toda su atención. Lo saludé con voz de ebria y me tambaleé un poco hacia delante, recostándome sobre el escritorio de Juan y brindándole una increíble panorámica de mis tetas, donde faltaban apenas dos milímetros para empezar a revelar los pezones duros de excitación y de frío. La perspectiva de seducir al viejecillo me había empezado a calentar y sentía que mi dulce conejito se empezaba a lubricarse esperando que él pudiera llenarme.
-Hola, Juan… me olvidé mis llaves, ¿no podría ayudarme a entrar?- le dije, sonriendo, y el viejo apenas pudo balbucir una respuesta mientras se comía mis tetas enormes con los ojos y se levantaba con las llaves maestras en la mano. En el ascensor, todavía fingiendo estar un poquito borracha, me recosté sobre él y le sonreí con mis labios perfectamente pintados, mientras fingía no notar que un pecho se escapaba por el amplio escote para ir a apretarse justamente contra el pecho de él, que no podía quitarle la vista de encima. El pezón rosado, erguido y duro, contrastaba enormemente con su camisa blanca de algodón, y me moví un poco contra él, gozando del roce áspero de la tela contra la delicada punta. Lo vi tragar saliva y después mojarse los labios con la lengua, como deseando acariciar con su humedad el impúdico pezón que parecía buscar a gritos un poco de atención, y casi grité de triunfo cuando sentí la mano del viejo apretarme el trasero, como buscando la línea que marcara que usaba ropa interior… sin encontrarla. Casi podía sentir que su pene empezaba a endurecerse, deseando de todo corazón que no necesitáramos usar un viagra llegado el caso, y mi entrepierna empezaba a calentarse tibiamente, con esa señal inconfundible de que pronto tendría una buena recompensa. Pero el viejo, apartando la mano de mi culo, me miró a los ojos y me dijo, tartamudeando:
-Seño… señorita Wanda… creo que tiene que acomodarse la ropa.
Casi me voy de culo en el ascensor, que tenía que subir al octavo y último piso del viejo edificio de apartamentos, cuando él dijo eso. Fingí no comprender.
-¿La ropa? Juan, ¿es que la tengo mal puesta? ¿Por qué no me ayuda?
Rocé de nuevo con mi pezón duro como una piedra el pecho huesudo del viejo, y casi como si le doliera, la mano de él se levantó, tomó el escote que bajaba, y rozando la carne tibia y tersa de mi pecho, el pezón rosado y duro… lo cubrió. Antes de darme cuenta de nada, él me había abierto la puerta de mi apartamento, la había cerrado conmigo adentro y se había dio por el pasillo para bajar a su puesto por las escaleras, dejándome más caliente de lo que pensaba y con unas ganas enormes de ser llenada. Creo que fue en ese mismo momento cuando decidí que ese tipo no iba a ganarme, y que si yo quería que estuviera en mi cama, ahí iba a estar antes del fin de semana.
Al día siguiente, sábado, no tenía que trabajar en la empresa donde estaba como suplente, por lo que decidí aprovechar el sol y broncearme un poco. Para evitar que se me notaran las marcas de un molesto bikini, solía tomar el sol desnuda en el balcón de mi departamento, que da a la parte de atrás y que es relativamente seguro, ya que no había otro edificio tan alto en ese barrio tranquilo y mi balcón era el último del edificio. Mientras el sol calentaba mi piel, recordé que esa mañana Juan iba a ir a revisar unos ciertos problemas que tenía con el portero eléctrico, por lo que no me sorprendí de escuchar el timbre. Me puse una camisa transparente con flores que tapaban lo más básico y fui a abrir. Juan me saludó sofocado, con los ojos que no le alcanzaban para verme toda al mismo tiempo y adivinar cómo sería lo que no se podía ver, y sin darle importancia, le señalé todo lo que necesitaba para arreglar el aparato. Entonces, como al pasar, le pregunté si podía hacerme un favor, y cuando él me dijo que sí, sin separar los ojos de mis pechos, le pedí que me pusiera crema solar en la espalda para que yo pudiera tomar el sol sin quemarme. Casi se le salen los ojos de las órbitas, pero asintió con la cabeza mientas imaginaba qué clase de bikini usaría yo. Pero no iba a decepcionarlo.
Me saqué la camisa transparente con lentitud, para que al viejo no le diera un ataque al corazón, dejándome desnuda en medio de la habitación y lo vi desorbitar los ojos al recorrer sin perderse detalle mis pechos, mi estómago y mi conchita, perfectamente depilada con apenas una pelusilla que cubriera mi centro del placer. Ninguna marca de bikini se veía, por lo que él adivinó que me gustaba tomar el sol desnuda, y con alegría vi su paquete empezar a endurecerse bajo su pantalón gris. Me di la vuelta, me incliné para acomodar una parte de la toalla en el balcón diminuto que se había arrugado (dándole al mismo tiempo una panorámica impresionante de mi culo y mi vagina desnuda, apuntándolo, como retándolo a hacerse cargo), y me tendí boca abajo sobre la toalla, separando un poco las piernas y mirándolo sobre el hombro.
-¿Y bien, Juan? ¿No va a ponerme la crema?
No dijo una sola palabra, pero lo sentí arrodillarse junto a mí con la respiración entrecortada. Sus manos empezaron castamente sobre mis hombros, mi espalda, y como me incorporé un poco para que llegara mejor, sus dedos rozaron los costados de mis pechos, pero sin llegar a los pezones, que estaban erguidos como dedales; se saltearon mi culo para ir a pasear por mis piernas. Cada vez lo hacía más lentamente, como si tratara de que no se acabara nunca, y al llegar a los muslos, abrí un poco más las piernas para que viera al completo mi vagina rosada a la luz caliente del sol. Mirando hacia él, sin verlo realmente, le pregunté, fingiendo que estaba casi dormida:
-¿No le falta algo importante, Juan? No quisiera quemarme el trasero.
Sus manos recorrieron mis nalgas casi con miedo, pero después, como si tuvieran vida propia, lo masajearon con fuerza, amasando la carne con las dos manos. A medida que más sentía que el viejo se calentaba, más se acercaban sus manos a mi rajita, pero sin terminar de llegar nunca. Caliente por el sol y los masajes, llevé las dos manos hacia atrás y abrí mis glúteos, sabiendo perfectamente que sus ojos no se despegarían del agujero fruncido de mi ano y de mi vagina caliente y mojada.
-Falta aquí- le dije, y casi gemí de placer cuando sentí sus dedos huesudos recorrer esa piel delicada, tantear los orificios y después su lengua hundirse en mis agujeros…
-Ahhh, qué gusto… Juan, no pare…
El viejo sabía qué hacer, a pesar de que era lento… me di vuelta lentamente, y sus manos en seguida se fueron a mis tetas, que apuntaban con dureza hacia el cielo y fueron a calentarse dentro de su boca mojada con una rapidez sorprendente. Entonces sí empezó a hablar.
-Ah, puta, sabía que estas tetazas eran así de ricas… Siempre te las quise comer, son como melones, ahhh… qué pezones tan duros… que conchita tan mojada, puta, ¿te gusta calentarme, no?…
Su mano fue directo a mi clítoris, masajeándolo con maestría y haciéndolo erguirse entre la humedad resbalosa de mi excitación, y abrí las piernas por completo bajo la luz del sol mientras sentía hundirse en mí dos dedos y podía ver la cabeza del viejo moverse sobre mis tetas como si no fuera a cansarse nunca… el chupetear de su boca sobre mis pezones erguidos y duros, el tirón de su succión, los dedos entrando y saliendo de mi vagina mojada… ahhh, sentía al viejo como un complemento de mi placer, como si fuera yo misma con unos guantes de lija acariciando mi cuerpo caliente…
Levanté las manos por sobre la cabeza, haciendo que mis tetas se levantaran todavía más dentro de su boca hirviente, y levanté las rodillas para que esa mano y los rayos del sol me acariciaran… Cerré los ojos, gozando y gimiendo bajito, como una gata mimosa que encontrara un buen plato de leche…
-Te gusta que te meta los dedos, ¿no, puta tetona?… Todos esos tipos que te meten las manos no te alcanzan, tenés hambre de hombre duro… esta conchita mojada tiene hambre de una pija bien dura, ¿no, señorita Tetas? ¿O preferís que te la meta por el culo?
Levanté las caderas como pidiendo más de esos dedos que no me alcanzaban, y mientras él se inclinaba hacia mi conejito sediento, empecé a pellizcar mis pezones con fuerza, masajeando mis pechos para hacerlos sentir el placer que pronto iba a gozar mi concha…
-Pero qué conchita más caliente, te la voy a comer toda- dijo Juan, metiendo tres dedos y con la otra mano empujando lentamente por el orificio apretado de mi culo. Solamente esperaba que pudiera satisfacerme; a esas alturas estaba más que caliente. Bajé una mano para acariciar su paquete, descubriendo con esperanza que estaba bastante duro… él apretó mi mano contra su pene endurecido, y empezó a abrir el cierre de sus pantalones.
-¿Querés chupar una buena pija, puta? ¿Querés tragarte una buena verga, señora Tetas Gigantes?
-Sí, sí…- pedí sedienta, pero él se detuvo de pronto, embelesado con la visión de sus propios dedos entrar y salir de mi vagina. Resbalosos por mis jugos, parecían no alcanzar para satisfacerme, hasta que él entró un tercer dedo, que raspó mis paredes interiores con una mezcla de placer y rugoso dolor.
-Qué concha tan jugosa… nunca había visto una concha tan buena, tetona. ¿Querés que te chupe esa conchita brillante?
A esas alturas yo quería cualquier cosa que me satisfaciera, pero de preferencia que fuera una verga bien dura. El anciano no parecía conocer alguna posición más satisfactoria como el 69, por ejemplo, para tratar de darme más gusto, pero cuando sentí su lengua resbalar por mi rosada perla y al mismo tiempo sus dedos entrar y salir rápidamente, levanté de nuevo las caderas buscando más de esa exquisita tortura. Apreté mis pechos con fuerza, tirando de mis pezones doloridos de tan excitados y duros como los tenía, y el sol golpeó mis ojos cerrados y acarició mi piel entera tan caliente como la lengua que me lamía. Quería sentir una pija dura llenarme hasta el fondo, la sensación ardiente de la leche derramarse en mi cuerpo como un bautismo, quería ser cogida con fuerza, para poder sentirlo días enteros después, que me desgarrara, que me doliera como si fuera la primera vez…
Mi orgasmo fue suave en comparación con otros, pero me llenó con los colores rojos y la electricidad de mis poros que me hicieron casi gritar en voz alta. Con las piernas bien abiertas y mis propias manos rodeando lánguidamente mis tetas enrojecidas, no sé si me recuperé segundos u horas después, con la sensación de la cabeza sudorosa de Juan en mi vientre. Aún sin sentirme del todo satisfecha, empecé a incorporarme y busqué las manos del hombre para llevarla de nuevo a mis pechos, que tanto lo fascinaban, pero él, como despertando de un largo sueño, levantó sus ojos hacia mí, sacó las manos de mis tetas desnudas y todavía duras de excitación, y se incorporó tambaleante. No podía creerlo cuando se levantó a duras penas y vi que el paquete que se había endurecido en mi mano hacía unos instantes estaba evidentemente desinflado y una mancha mojada en su pantalón revelaba que no había podido aguantar siquiera para derramarse dentro de mi concha sedienta o de mi boca…
-Señorita Wanda…- dijo el Juan de siempre, mientras retrocedía. Yo casi no podía creer que él quisiera irse cuando recién estábamos empezando.
-No, señorita Tetas, Juan. Soy tu señorita Tetas. ¿Dónde vas?
-Tengo que irme.
-No vas a dejarme así, ¿no? A medio coger… Vení acá, te voy a dar una buena chupada para poder jugar los dos- prometí, levantándome y haciendo que mis pechos quedaran a la altura de sus ojos. Él no podía sacarme la vista de encima, pero tampoco paraba de retroceder-. Juan, ¿no querés meterme esa pija de una vez?
El viejo casi se cae de bruces al chocar de espaldas con el sofá.
-Señorita Te… Wanda, de verdad tengo que irme. Tiene un cuerpo fabuloso, pero yo… bueno, yo no puedo…
-Eso podemos arreglarlo.
-No ahora.
Antes de poder agarrarlo, el tipo se había ido por la puerta. Desnuda y caliente, me quedé mirando como estúpida la puerta cerrada; nunca jamás me había pasado algo así. Sentía un hormigueo intenso de frustración en mis pezones, y mi conchita chorreaba mojando mis muslos, pero ahí estaba yo, sola y a medio acabar en mi departamento…
Pensando en que debía sacar de una vez los juguetes que Tony me había regalado en una ocasión (un vibrador de veinte centímetros y alguno más pequeño) o llamar al vecino de al lado, un universitario de provincias que varias veces había pasado por casa a buscar café o azúcar y nunca se perdía detalle de mi casa, sonó el teléfono.
La voz de Tony me sorprendió, como si lo hubiera conjurado con el pensamiento. Mientras le respondía, sonreí y me acaricié mi desvalida conchita, pensando que después de todo no estaba todo perdido. Tony iba a llegar a casa y me iba a vengar de esa frustración enorme.

CONTINUARÁ

Mi Maestra de Karate

¿Que tal? Esta ocasión les contare, lo sucedido no hace mas de dos semanas. Resulta que se me dio por inscribirme a unas clases de karate,aqui en México es un deporte muy popular y ademas sirve para mejorar mi condición física.

Resulta que llego al gimnasio dende tomaría mis clases y de pronto veo entrar a Angela, una amiga de hace ya algunos años atrás, lr pregunte “Vienes a tomar clases también?” ella sonrio de una manera un poco ironica y respondio a mi pregunta “No, yo soy la instructora”, así pues transcurrio la clase durante una hora.

Hace unos dias, se me hizo un poco tarde por lo que no llegue a mi clase (por cierto es la ultima del día)pero pase al gimnasio para justificar mi inasistencia. Me lleve una gran sorpresa al encontrar a Angela entrenando sola algunos movimientos, eso no es lo sorprendente, sino que lo estaba hacciendo tan solo con un top y un short del mismo material, ambos estaban completamente mojados por el sudor resultado del ejercicio. Yo tome asiento y me dispuse a contemplar el entrenamiento, percatandome de que por debajo del top lucian un par de pezones totalmente erectos y se veian deliciosos, y bajando un poco mas la vista me encontre con un coñito igual de cachondo y humedo. Mientras contemplaba ese espectaculo, Angie, se dio cuenta de que la observaba, se dio la vuelta y camino hasta donde yo me encontraba, no pude evitar seguir viendo su cuerpo escultural y deliciosamente cubierto de sudor. “¡Hola!” Exclamo y despues pregunto “¿Por qué no veniste a clase hoy?”, yo un poco nervioso respondí “Tenía un poco de tarea de la universidad y pues…?” “No importa” interrumpio, ella notó la manera en que yo la había estado mirando y en tono de broma peguntó “¿A caso te gusto?” no me dio tiempo de contestar pues ella se arrodillo frente a mi y me dijo “porque tu si me gustas y mucho” tal situación provoco que dabajo de mi pants (pantalon deportivo)comenzará a erectarce mi verga, ella se dió cuenta de inmediato, se retiró, pense que todo había terminado ahí, pero no fue así, caminó a la entrada, y la cerro con llave por dentro, con una sonrisa picara y erotica me dijo “así nadie nos va a interrumpir”, yo seguia sentado en la silla, se colocó nuevamente frente a mi arrodillada y puso su mano sobre el bulto que se formaba bajo mi pants, lo apretaba un poco y despues se monto sobre mi, comenzó a besarme y a mover de manera ritmica sus caderas, por las caracteristicas de la ropo que ambos traimos puesta, yo podia sentor su coño y ella mi verga, sin decir nada, me despojó de mi playera y mi pants, saco mis calzones y comenzó a besarme la verga, despacio desde la punta hasta la raiz, despues la metió en su boca y rodeandola con ella dio inicio una mamada deliciosa ¡AGGGGGGGGGGGGGHHHHHH! fue la exclamación que me provocó, estuvó así varios minutos, no se cuantos pero fueron maravillosos, se detuvo, y dijo con voz entrecortada por la exitación “Ahora te toca a ti hacerme gozar, cupame mi raja que esta que arde”. Cambiamos de lugar y yo le quité su short y sus pequeños calzooncitos de un solo movimiento, separé sus piernas y comense a besarla en la hingle y poco a pocollegue a su cueva intima, caliente y humeda, deseosa de ser penetrada, mi lengua recurria toda esa cavidad y sobre todo su clitoris, “MMMMMMMMMM; AAGGGGGGHHHHHHH; MAAAAAAAAAAAAAS;OHHHHHHHHHHH; NO TE DETENGAAAAAS” era lo unico que escuchaba de mi maestra de Karate, ella se sepero de mi y se quito el top, ahora ambos estabamos completamente desnudos, se recosto sobre la alfombra, haciendo gala de su flexibilidad y elasticidad separó el compas de sus piernas de manera increible, lo que me permitia apreciar aun mejor ese coño que se apreciaba riquisimo, me dispuse a comermelo nuevamente, pero ella me detuvo diciendo “NOOO, ES HORA DE QUE ME METAS LA VERGA, QUIERO TENERLA ADENTRO DE UNA VES POR TODAS” En la pocision en la que ya se encontraba, me puse entre sus piernas colocando la punta de mi palo en la entrada de su cueva y comence a recorrerla sin introducirla, “NO HAGAS ESO Y METELA YAAA! accediendo a su petición de un solo golpe introduje mi palo que para entonces ya estaba bastante hinchado y grueso, la sorpresa fue mayor cuendo me di cuenta de que ese coño estaba demasiado estrecho ¡Era virgen! “¡AAAAYYYYYY! ¡ME DUEELEEE! PERO NO PARES SIGUE” exclamo, comenzo el mete y saca y el placer de sentir como las paredes estrechas de su vagina apretaban mi verga era indescriptible, ella por su parte seguia gimiendo y casi gritando con cada embestida que le daba con mi tolete, sin sacarselo nos dimos vuelta y ella quedo montada sobre mi, y comenzó a cabalgarme, “MMMMMMMMMMM! AAHHHHHHHH!OOHHHHH” era lo unico que atinaba a decir ella, le pedi que pararamos un momento para cambiar de pocisón, ahora le pedí que se colocara a gatas, volvi a penetrarla esta vez fue mas sencillo pues su coñito estaba completamente lubricado, así que comenzó de nuevo “la batalla”, hasta que tuvo un orgasmo, todo su cuerpo se estremecio, y las contracciones de su vagina provocaron que yo tambien me vaciara dentro de ella, “AAAHHHHHHHHHHHHHH! exclamamos los dos casí al mismo tiempo, la tome por la cintura y segui metiendo y sacando mi tolete de su coño, estabamos sudando aun mas que en la clase, me separe y saque mi miembro lubricado y lo introduje por su culo, ella grito de dolor, lo meti aun más y cuando estaba todo adentro, deje de moverme, poco a poco dejo de quejarse y me pidio que siguiera, asi lo hice hasta que ella tuvo un nuevo orgasmo. AH! eso fue riquisimo, regresé a la silla donde todo comenzó y me pidio que dejara que me la mamara nuevamente, no pude negarme, así lo hizo hasta que un chorro de caliente semen invadió su boca.

A partir de ese día de vez en cuando la clase de karate se prolonga un poco mas de lo normal. Claro que solamente para ella y yo.