La Sunga

Un joven descubriendo aún su identidad sexual aprovecha la ausencia de sus padres y su hermana para vestirse de modo muy “especial”. La llegada de un hombre, amigo de los padres, precipita los acontecimientos.

Yo no recuerdo desde cuando lo supe, pero siempre me gustaron los varones, y si bien no me identificaba del todo con la idea de ser homosexual, mucho no podía hacer porque era mi realidad.

Por otra parte, aunque yo trataba de disimularlo se me notaba. Nadie decía nada pero de alguna forma supongo que ya lo sabían.

Ya tenía 17 años, y era virgen. No tenía amigos gays y no sabía cómo manejarlo, así que me la pasaba pajeándome. Me encantaba vestirme con ropa la provocativa y como todavía era jovencito, todo lo puesto me quedaba bastante bien.

Yo aprovechaba cuando no había nadie en mi casa, para probarme también ropa de mi hermana ya que no me animaba mucho a comprarme lencería y ropa erótica. Lo único que si había adquirido complacido era una sunga, tejida al crochet. Me excitaba, me transformaba.

Una noche estaba en mi casa solo. Mis padres y mi hermana se habían ido a la costa y yo me había quedado porque tenía un examen que rendir. Noche de fiesta para mí, la casa sola, me metí en el dormitorio de mi hermana y me puse la emblemática sunga y una remera transparente, blancas ambas. Estaba también probando un pantalón de ella de una tela suave cuando suena el timbre de la calle. Me sobresalté, pero no podía ser nadie de la familia.

Me puse un saco que me tapara la remera y me asomé a la mirilla a ver quién era. Era un amigo de mi viejo, un poco más joven que él y debo decir que era mi fantasía máxima. Buen mozo, con un cuerpazo, muy viril, tenía una voz masculina. Yo siempre que venía a casa me ponía un poco nervioso, pero la careteaba como podía. De él no sabía mucho, era soltero y alguna vez había oído algo así como una sospecha por parte de mis padres acerca de su sexualidad, pero nada claro. A mí por otra parte me parecía increíble que fuera gay, me parecía muy hombre y en ese momento eso me parecía suficiente.

Cuestión que me saluda y yo, nervioso como estaba, le digo que mis viejos no estaban. Carlos ­ así se llamaba – me dijo que ya sabía, que sólo necesitaba un libro que se había dejado acá y que no podía esperar a que mis padres volvieran.

Yo no sabía qué hacer, pero no podía no dejarlo entrar porque era muy amigo de mis viejos. Pero estaba vestido bueno. Me acomodé bien el saco como para que no se viese la remera y el pantalón era un pantalón. No podía ser tan grave, a menos que uno lo mirara mucho. Le abrí la puerta y lo saludé. Yo, vestido así, dándole un beso a esa piel áspera ya sabía con qué me iba a pajear hoy. Carlos entró y se puso a buscar el libro. Afuera estaba por llover. Lo encontró y me dijo acá está. Se escucha un trueno y se larga una lluvia increíble. Vamos hasta la puerta pero realmente diluviaba.

Yo le digo que por qué no esperar un poco (no me quedaba más remedio). Él accede. -¿Te molesta si me hago un té? ­No, todo bien. Yo te lo hago.

De alguna manera me halagó que se quedara conmigo. Sentí que tenía algún interés, pero lo deseché eran cosas mías. Fuimos a la cocina y le empecé a hacer el té.

Yo estaba muy tenso, porque los pantalones que tenía me quedaban un poco marcados en el culo, y se apreciaba el relieve de la sunga y si bien no era nada del otro mundo cualquiera que me mirara iba a pensar que era puto. Por otra parte, tenía que estar sosteniéndome el saco para que no se me viera la remera que era definitivamente muy maricona.

Carlos se sentó y yo sentí que me observaba. Me habló de cualquier cosa pero yo no me atrevía a darle la espalda. Por otro lado, algo en mi interior se moría por hacerlo y de alguna manera, muy tontamente le coqueteaba. Él parecía saber que yo era gay y no parecía molestarle. Nos sentamos y estuvimos charlando. Era encantador, yo me estaba enamorando de él.

Me estuvo contando de un viaje que había hecho y yo lo escuchaba embelesado, me sentía absortamente “perdido”. En un momento dado se empezó a tocar el bulto, y yo no pude evitar de observar cómo se le iba marcando la gruesa poronga a través del ajustado pantalón Finalmente, afuera ya no llovía tanto y él amagó a irse.

Estaba acompañándolo a la puerta cuando me pregunta si me voy a quedar ahí. Yo digo que sí y entonces me pregunta si no quiero ir a su casa a ver una película que tenía. Yo dudé un poco pero él insistía. Le dije entonces que bueno, que esperara que me cambiara. Me estaba yendo a hacerlo cuando me agarra del brazo apretándome un poquito y me dice ­No te cambies, así estás bien te queda bien lo que tenés puesto. Yo casi me desmayo porque esas palabras eran extrañas. Salimos a la calle, yo con mi pantaloncito calzado en el orto paramos un taxi y nos fuimos a su casa.

En el taxi comentó en algún momento acerca de lo lindo que era mi pantalón e incluso me agarró la pierna con la excusa de estar intrigado con la tela. Yo estaba más que turbado, pero trataba de disimular. Deslicé algún comentario desfavorable hacia mi atuendo y él no me dejó seguir ­No, no digas eso que te queda muy bien este pantalón, no seas tonto. Me callé mientras él me seguía palpando, recorriendo el relieve de la sunga.

Llegamos a su casa, que era un departamento bonito. Soltero, con guita, el tipo no se privaba de nada. Nos sentamos en el living, puso la película pero seguimos charlando un rato. Tenía muchos sillones, pero igual se sentó al lado mío.

Yo estaba muy excitado y no sabía cómo disimular mi bultito. El pantalón era de una tela levemente traslúcida. Por otra parte no soltaba mi saco, aterrorizado de que me viera la remera.

Carlos me pidió entonces, mientras rebobinaba la película, si no le alcanzaba un vaso de la cocina. Yo fui, y cuando vuelvo, él me mira venir y me recorrió con la mirada. ­De verdad que tienes un lindo culo- yo me puse colorado, dije alguna estupidez y traté de esquivarlo. ­Pero sácate ese saco. Hace calor acá. Yo intenté responder que no, que estaba bien, pero él insistía. Se paró y suavemente me descubrió un hombro. Ahí estaba yo, con un tipo 20 años mayor, muy amigo de mi viejo, con un pantaloncito metido en el orto, la sunga y un remerita completamente transparente. Él murmuró algo, y me dijo que si tenía una remera tan linda no valía la pena esconderla. Me sacó el saco y me miró. Me acarició, tocando el pecho a través de la remera. Me dijo que no tuviera vergüenza, que no había de que avergonzarse yo no sabía qué hacer. Estaba colorado, caliente. Y me puse a hacer pucheros como un bebé. Él sonrió y me abrazó. Me hundí en su pecho. El tenía una camisa abierta y un pecho velludo, amplio.

Apoyé mi cabeza ahí y me quedé, mientras él me acariciaba. Nos sentamos y volvió a atraerme hacia sí. Yo lo abracé, sin entender lo que me pasaba. No me atrevía a mirarlo a los ojos. Pero él me levantó la cabeza y me besó en los labios, despacio. Yo estaba como en un sueño. Sentía sus brazos a mi alrededor, su olor, la piel áspera de su rostro y me dejé besar, hechizado. Él suavemente me acariciaba sin dejar de besarme. Se recostó y me hizo sentar a horcajadas sobre él, mirándonos. Me siguió besando mientras me acariciaba la espalda, la cola. Insistía con sus dedos en la sunga a través del pantalón y la seguía, de arriba a abajo. Suavemente me levantó la remera y me empezó a besar los pezones. Yo sentía ese hombre entre mi cuerpo y sólo me empezaba a retorcer, el culo se me movía.

Carlos me desabrochó el pantalón y se desabrochó el suyo. Nos paramos y nos sacamos los pantalones volviendo a la misma posición, yo sobre él. Me excitó muchísimo ver que él también llevaba una sunga, pero negra, que apenas contenía su impresionante bulto y un manojo de pelos que se escapaban por la trama abierta del tejido.

Me empezó a acariciar a través de la sunga, frotando su bulto contra mi culo. Yo estaba caliente, rojo, me sentía mimado, no podía creerlo. Se recostó más y agarró un pote que había cerca. Me corrió despacio la sunga y empezó a frotar una crema por el culo, metiéndome un dedo, luego el otro, yo iba enloqueciendo de a poco. Era la primera vez que me metían algo, no lo podía creer.

Él no dejaba de decirme que era muy lindo, que le encantaba y me movía el culo, como marcándome un movimiento. Siguió frotándome con la poronga, cada vez más. Despacio, me fue acomodando en el ángulo adecuado y siguió acariciándome.

Yo lo sentía moverse debajo de mí pero inexperto como era no atinaba a hacer nada. Entonces sentí su glande caliente, gordo y durito calzado en mi culo. Me miró a los ojos y me dijo: qué lindo sos. Yo no sabía qué hacer, pero me moría por seguir sintiendo eso en el culo, no lo podía creer. Él, muy despacio, me empujaba hacia abajo y me iba entrando esa pija, muy despacio, con mucho cuidado. Yo sentía dolor y ese calor e instintivamente iba por más, seguía bajando, quería más. Él me movía el culo y yo sentí esa cosa, cada vez más adentro.

Me empezó a hacer subir y bajar, y cada vez que bajaba me empujaba un poquito más, más adentro. Yo lo agarraba del pecho, de ese pecho velludo, el tirado debajo de mí, la camisa abierta, su mirada dulce y viril, sus bigotes. Empecé a gemir, despacio y él sonreía. Me seguía diciendo bien, muy bien, qué lindo, qué lindo y me acariciaba y yo agarrado a él y bajé del todo mi culo y sentí su tronco adentro, caliente, palpitante y le vi la cara de placer y me envalentoné y empecé a subir y bajar, en cuclillas, cada vez más rápido, sintiendo toda esa poronga en mi culo, sintiéndome tan suyo. Él me decía seguí bebé, seguí y yo me entusiasmaba, él me guiaba, sus manos grandes me movían enseñándome como un verdadero maestro, aprendí a tener una pija en el orto, a disfrutarla.

Despacio, me empezó a agitar cada vez mas, y sentí el calor que sube y me sentaba cada vez más fuerte y me restregaba contra ese pene cada vez más desesperado, arañándole el pecho, sintiéndome muy loco, muy bien, muy puto y queriendo más. Él me empezó a apurar, me agarraba más fuerte, me agitaba, me seguía empujando hasta que me vino eso, ese orgasmo feroz que me subío desde el orto y él acabó conmigo a borbotones, acompañandome y me empujó contra su cuerpo y me abrazó, y me quedé con su verga en el culo sintiendo la lechita tibia y entre sus brazos, apoyado sobre él mientras me abrazaba y me decía lo lindo que era y lo bien que lo había hecho.

Su sonrisa era amplia, muy gratificado. Me sentí tan pleno, tan feliz.

(Raul Edgardo Naidich)

Mi encuentro con un admirador

Queridos lectores, ahora les voy a platicar lo que sucedió cuando me encontré con un lector de mis relatos, estuvo muy ardiente la cosa, continúen leyendo y lo verán.

En una ocasión. Estando revisando mis correos, recibí uno de alguien que solamente se identificaba como “admirador” y era para concertar una cita conmigo, me pedía que llevara algo de ropa femenina ya que él iba a estar vestido así, obviamente, por la curiosidad me atreví a responderle y asistí a la cita, nos encontramos cerca de mi casa y nos fuimos a un motel cercano, en el trayecto, empezamos a platicar de las preferencias sexuales y resulta que le gusta hacer el amor con hombres, darles ricas mamadas, penetrarlos y gozar con ellos como si estuviera con mujeres, como soy bisexual, nada de eso me asusta, lo que sí me intrigó bastante era que no se dejaría coger, si acaso le podría meter los dedos, de todos modos iba con la mentalidad de pasarla muy rico en la cama.

Cuando llegamos al motel, pagamos mitad y mitad de la tarifa y entramos a la habitación, en cuanto cerró la puerta, me besó muy rico y me tocó levemente las nalgas, cuando se apartó me dijo:
– Ve a cambiarte mientras yo hago lo mismo, dame solo 10 minutos y estaré listo – finalizó dándome una suave nalgada.
– Claro – asentí y tomé mi maleta para vestirme de nena en el baño.

Al momento en que salí con mis medias negras, liguero, una malla que casi no dejaba nada a la imaginación, mi tanga, todo de color negro y mi peluca, pude ver que estaba vestido con pantimedias, tanga y sostén blancos, se acercó a mí y me empezó a besar, primero muy tiernamente, poco a poco los besos se tornaron más ardientes, sus manos iniciaron un recorrido por todo mi cuerpo hasta llegar a mis nalgas, me las acarició y las apretó como para ver si estaba firmes, mientras su lengua recorría todo el interior de mi boca.

– Estás deliciosa – dijo muy quedo en mi oído – estoy seguro de que vamos a gozar mucho juntos.
– Tú también estás muy rico – respondí mientras le tocaba el bulto que estaba creciendo en su entrepierna.
Él mide 1.80, blanco, cabello entrecano (debe tener unos 55 años), complexión media, algo de pancita pero eso no me importó, verga gruesa pero pequeña (14 cms. Aprox.), varonil y muy educado.

Después de fajar rico de pie por unos minutos, me comentó:
– Vamos a la cama, quiero ver que tal eres para mamar verga.
– Soy experta mamando – dije asumiendo que yo era la mujer – ya verás lo que te toca gozar.
Lo acosté en la cama boca arriba y él se terminó de acomodar para que pudiera iniciar mi trabajo bucal, se me quedó mirando a los ojos mientras yo empezaba a bajar su pantimedia y tanga, en cuanto su verga saltó apuntando hacia mí, la tome muy suavemente y comencé por lamer todo el tronco de arriba hacia abajo, de un lado para el otro, mientras escuchaba su respiración agitada.

Mi trabajo apenas comenzaba, con las manos trataba de que me la metiera en la boca pero no estaba dispuesta a hacerlo aún, continué lamiendo hasta llegar a la parte baja de los testículos, en ese instante emitió unos gemidos que me hicieron saber que estaba en el camino correcto, seguí bajando hasta que encontré el espacio entre sus peludos huevos y el culo y lamí muy apresuradamente, los gemidos aumentaron de intensidad hasta que me retiró diciendo:
– ¡Para, para! que me voy a venir si sigues haciendo eso.
Como respuesta subí lentamente para meterme nuevamente su verga en la boca, sus gemidos aumentaron se intensidad hasta que me dijo con voz entrecortada por la excitación:
– Ya mi amor, ahora sí quiero metértela toda.
Le respondí con ansias:
– Métemela rico papito, ¿cómo quieres que me ponga?
Sin decir nada, me tomó de la mano y me acostó boca abajo en la cama, me abrió las piernas, se puso un condón lubricado roció de lubricante mi culo, se recostó encima de mí y, abriéndome las nalgas, se dispuso a meterme esa gruesa arma que tiene, para facilitar le penetración, me abrí las nalgas con ambas manos y apuntó directo a mi anillo anal, la palpitante cabeza de su grueso pene encontró de inmediato la entrada a mi culo, empujó suavemente hasta que entró, mi excitación era mayúscula, así que le pedí:
– Métemela de golpe y hasta el fondo.
Obedeciendo a mi petición, la clavó bruscamente hasta llenarme todo el culo de su ardiente carne, sentí un dolor agudo pero no se detuvo, moví mi trasero para que disfrutara a tope de la cogida que me estaba comenzando a dar, levanté un poco mi cadera porque quería que estuviera lo más profundo posible dentro de mí, así seguimos mientras me acariciaba por todos lados, en cierto momento, me pidió:
– Ahora ponte de perrito mi vida.
Le obedecí silenciosamente y se aferró a mi trasero para clavarla fuertemente, en el momento en que sintió que estaba en la entrada de mi culo, metió la punta y me la dejó ir de un solo golpe, cuando lo sentí adentro, apreté el culo para que lo gozara mucho, sus embestidas aumentaron de frecuencia, me hizo gemir de placer porque me estaba dando una cogida fabulosa, así estuvo unos minutos cuando me anunció que se venía, no pudo contenerse más y se vació dentro de mi ano, seguí apretando el esfínter hasta que las contracciones de su pene cesaron.

Después de que se repuso, lo besé tiernamente en la boca mientras acariciaba su flácido pene. Me prometió que nos volveríamos a ver para repetir la deliciosa sesión sexual que acabábamos de tener, se vistió y se despidió de mí con un apasionado beso.

La siguiente vez que estuve con Toño es tema para otro relato, el cual lo publicaré pronto, saludos amables lectores.

Anoche Dormí Ensartada

Anoche estaba caliente, pero mi mujer no estaba de humor. Me puse un par de colaless ajustadas, para mantener todo bien escondido, unas calzas plateadas, sobre ellas otro colaless al tono, para que se marque bien mi colita, una mini violeta con un corazón de strass, unas medias cortitas con brillos, un soutien bien rellenito con unas tetitas de silicona, y una polera lila algo ajustada. Me acosté así, sin taparme, disfrutando de la sensación, pero no estaba conforme.

Pasó un rato y al no poder dormir, mi cabeza imaginaba mil situaciones, finalmente decidí colocarme mis elementos de BDSM, los hice yo misma, unas muñequeras, tobilleras y collar de perrita, todo rosa. Me até ambos tobillos, por supuesto con un cordoncito rosa al tono, y con otros cordones las muñecas al collar, dejando que mis manos queden libres pero no podía llegar a tocarme, para evitar tentaciones masturbatorias.

Mi mujer leía a mi lado, y me miraba, soltando algún comentario, pero más interesada en su libro que en mi calentura de putita, está acostumbrada a mis repentinas excentricidades.
Otro rato cavilando y disfrutando la situación, se me ocurrió si sería capaz de aguantar un plug metido en la cola toda la noche. Dicho y hecho, me lo introduje hasta el fondo, previa lubricación, me acomodé toda la ropa, las colaless resultan geniales para evitar que el intruso pueda escapar de su cavidad.
El intruso no es demasiado grande, mediano digamos, tiene esa forma clásica de cono, con un estrechamiento en su base, para mantenerlo en su sitio, pero a mi hace rato que se me suele escapar…, y una forma de T al final para que no se pierda en la oscuridad, es el tamaño adecuado, lo siento pero no molesta, está simplemente ocupando su sitio, en ocasiones lo he usado durante una mañana o algunas horas, inclusive en salidas al exterior, y llega un momento que se vuelve parte de mi, hasta el punto que si pasa un tiempo y no lo siento, lo extraño.
Volví a atarme, y así quedé acostada, probando de a ratos distintas posiciones, sintiéndome invadida, estuve casi hasta el amanecer probando distintas ataduras y posiciones, siempre acostado en la cama, mi mujer dormía plácidamente a mi lado, eso le agregó un toque de complicación al juego, debí moverme muy lentamente y sin el menor ruido para no despertarla.
En un momento se me ocurrió como se sentiría mamar un pene en esa situación, dicho y hecho, como no tenía uno de carne disponible en ese momento, tomé uno de silicona, de un tamaño apetecible y me lo introduje en la boca, siempre sin hacer ruido ni movimientos bruscos, lo lamí un rato por todos sus rincones y finalmente decidí dejarlo en mi boca clavado, como chupete de bebe, lo introduje hasta la mitad, donde me permitía respirar sin problemas y lo até, cordoncito rosa de por medio, a mi cabeza, de forma que no pudiera salirse ni mi boca expulsarlo si me dormía, me volví a inmovilizar, me causo una gran excitación el sentirme ocupada por la boca y la cola a la vez, creo que un par de veces casi llego al orgasmo, pero mi voluntad es fuerte y pude contenerme, para poder seguir disfrutando el mayor tiempo posible, pero el esfuerzo me estaba cansando. Finalmente, ya amaneciendo, me dormí así, con mis juguetes clavados.
Cuando desperté me sentí radiante de alegría por haber cumplido mi meta, y decidí para festejarlo terminar con otro de mis amigos, con la misma forma pero de mayor tamaño.
Era algo tarde, mi mujer ya no estaba en la cama, así que sin problemas, subí la pollerita, me bajé las calzas y las bombachitas, liberé a mi amigo mediano, mi agujero como que le dió un besito de despedida, me volví a lubricar a conciencia y lentamente, disfrutándolo introduje la bestia.
Como estaba bien dilatada entró sin mayor problema, pero al rato se hizo notar, mi colita no aceptaba este intruso, y las tangas no eran suficiente para mantenerlo a raya, asì que tuve que atarme unos cordoncitos, siempre rigurosamente rosados, para mantener en su sitio al rebelde y demostrarle a mi ano quien manda.
Nuevamente me até, esta vez a la cama, porque la tentación de tocarme era muy fuerte, estuve como una hora así, hasta que decidí levantarme y vestirme, obviamente no permití que el intruso huyera, anduve casi toda la mañana con el molestando y entorpeciendo mi andar, y finalmente lo liberé de su encierro, me di una ducha medio fría para evitar tentaciones onanistas y me vestí reputita, estaba encantada de sentir mi cola bien abierta, algo ardorosa, esta vez me puse una bikini que no se metiera mucho en la rayita, ya que estaba bastante sensible.
Besos a todas y todos donde más les guste.

Una rica venida

Como lo he contando en mis relatos anteriores mi fascinación por sentirme una hembra de verdad ha ido en aumento cada día.

En esta ocasión les contaré mi encuentro con mi “nuevo” amante llamado Jorge.

Jorge se ha convertido en mi más entusiasta confidente, a él le cuento mis deseos y fantasías, gusta de escucharme atentamente y me anima a realizar todo aquello que me gustaría experimentar.

En una ocasión que platicábamos en el chat y de cuándo nos volveríamos a ver para pasar un rato agradable, él me preguntó: ¿Y ahora… qué se te ocurre hacer? A lo que le respondí, bueno, mira… siempre hemos hablado de lo que me gustaría hacer, pero… ¿y tú? ¿acaso tú no tienes fantasías que quisieras hacer realidad?

Supongo que lo tomé de sorpresa o no se imaginó que le preguntara algo así, por lo que, dudando un momento, me dijo: sí, claro… tengo fantasías y deseos que quisiera cumplir.
Pues dime, le repliqué… siempre hablamos de lo que quiero yo, pero nunca de lo que quieres tú, así que, dime cuál es o cuáles son tus fantasías…

Me dijo: Una de ellas es imaginarme estar dormido y que llegas tú y me despiertas con una rica y deliciosa mamada. Quisiera sentir tus labios pintados de putita en la punta de mi verga y me hagas gozar hasta que me pueda venir en tu deliciosa boca.

Le respondí con una sonrisa y agregué: A mi me gustaría cumplir tu fantasía.

Acordamos vernos tres días después en su departamento, estando en él me transformé en la nenita que me gusta ser y, además, me pulí para maquillarme de manera sexy y coqueta a lo que Jorge agradeció brindándome un silbido de admiración. “Qué rica te ves, mi amor” exclamó.

Bueno, ya que me tienes aquí a tu disposición hagamos realidad tu fantasía, así que… ve a tu recámara a acostarte que en seguida voy.

Con risas y miradas de deseo que nos dirigiamos los dos él se encaminó a su recámara, mientras que yo me miraba en un espejo y me repintaba los labios. Dejé pasar unos cinco minutos y me dirigí a su recámara.

Abrí despacio la perilla de la puerta y pude ver que Jorge se encontraba recostado en la cama casi desnudo, solo se había dejado los calzoncillos. Al verlo ahí, caminé despacio tratando de no hacer ruido con los tacones que traía puestos, el percibió mi cercanía y no pudo evitar sonreír.

Me acerqué a su oido y le dije: quedamos que ibas a estar dormido. Ambos sonreímos y fingió estar profundamente dormido.

Me recosté a su lado y acaricié su verga por encima de sus calzoncillos, él se movió un poco para que pudiera quitarle esa prenda. Al verlo desnudo completamente no pude evitar sentirme cachonda y ver cómo su verga se iba erectando al sentir que mis manos la acariciaban. Jorge no pudo evitar abrir los ojos y decirme: ¿sabes? me gustaría ver cómo tus labios pintados chupan la punta de mi verga. Le dije, pues no tienes por qué tenerlos cerrados, si quieres mirar simplemente hazlo y le sonreí.

Me dediqué a acariciar su verga, me encantaba sentir en mi mano la dureza de su miembro que poco a poco iba creciendo y poniéndose más duro. Al ver que su virilidad había crecido lo suficiente me puse más ardiente y, sin dudarlo, le estampé el primer beso en la puntita de su verga y le dejé completamente marcado la huella de mis labios. “Chiquita… exclamó, me gustaría tomar una foto de este momento”. Hazlo si quieres, también a mi me gustaría tener un recuerdo de estos momentos. Tomó su celular y tomó dos o tres fotografías.

Al sentirme fotografiada y observada por él, provocó que me sintiera más cachonda e imaginarme ser una de esas chicas que aparecen en las películas porno y que disfrutan del sexo sin ninguna limitación, sentir esa sensación me causó un enorme deseo de ser una putita.

Jorge lo advirtió y me dijo: “amor, te siento tan caliente y tan puta que sé que ardes por mamarme la verga y hacerme gozar” “¿verdad que sí?”

Sí, mi amor.. le respondí y enseguida engullí esa enorme verga que Jorge me ofrecía.

Empecé a chupar su miembro con tanta desesperación que Jorge me contuvo diciéndome: “con calma, chiquita.. con calma… tenemos tiempo para eso y mucho más”.

Tenía razón, en mi desesperación por mamar su verga de esa manera le iba a ocasionar que se viniera rápido y que nos perdieramos del placer que ambos buscábamos. Yo deseaba acariciar y mamar su rico miembro y mantenerlo durante mucho tiempo lo más erecto antes de que se viniera, y lo que él deseaba era sentir mis labios y mi boca en su virilidad y hacerlo gozar el mayor tiempo posible.

Así que me dediqué a besar, acariciar, lamer, chupar y mamar ese rico miembro masculino que tenía a mi disposición. Saberme observada por Jorge y sintiéndome cada vez más hembra estaba disfrutando como loca esos instantes, escuchar gemir a mi amante me provocaba esa sensación de sentime una hembra que estaba haciendo muy bien su labor de hacer gozar a su hombre.

Como Jorge sabía mi deseo de escuchar que me digan que soy una putita y que eso me pone a mil, empezó a decirme: “Así putita, así… mmmm.. que rico mama la verga chiquita… ahhhhh… realmente sabes cómo hacer gozar a tu macho… sigue.. sigue asi.. ahhhh… eres mi putita”.

Por alguna razón que desconozco el sentirme así y que me digan así me pone más y más cachonda, por lo que seguí mamando y chupando su miembro viril mientras le pedía que siguiera diciendome lo puta que me sentía en ese momento.

“Sí, sí… te encanta sentirte puta, te pones tan ardiente y tan cachonda que te gusta disfrutar que te diga lo puta que eres… y sí amor.. sí… realmente te pones una puta y la manera en que me mamas la verga es tan rico y delicioso que serías capaz de hacer gozar a cualquier hombre… así, amor.. así… mmmmmm… chupas bien rico la cabeza de mi verga que parece que eres experta en dar estas mamadas… ahhhhhh…. siiiii..!!”

Ahhhhh… mmmm… sentir la verga de Jorge dentro de mi boca y succionando con mayor fuerza su rico miembro me hacía disfrutar cada instante, sentirme hembra y bien candente era justamente lo que deseaba. No pude evitar acomodarme enfrente de él y, parando las nalgas, seguí disfrutando de su verga que estaba a punto de estallar. Al verme en esa posición Jorge me dijo: “Ahhhhh… chiquita, que nalgotas tienes… mmmmmm… te ves tan rica y tan puta que quiero cogerte así”.

Le respondí: ya habrá tiempo amor… ahora solo quiero hacerte disfrutar de una rica mamada y que te vengas en mi boca… estoy desesperada por saborear tu rica leche y saber que hice una gran labor dándote la mamada que querías recibir.

“Sí, sí… me dijo… tienes razón… quiero derramarme en tu boca y que te tragues toda mi leche… y que al momento de explotar decirte que eres una deliciosa y rica putita… mmmmmm….”

Al saber que me iba a derramar su leche en mi boca apresuré el movimiento de mi mano sobre su verga, mientras que mis labios seguían besando y succionando la punta de su miembro que estaba por estallar.

“Ya viene… ya viene”… alcanzó a decir cuando de repente pude sentir cómo su miembro se agitaba en mi mano y su cuerpo se arqueaba, abrí mi boca y recibí la primera eyaculación… ahhhhhhh… así, así… justo como lo quería… su verga empezó a derramar la leche y mi lengua acariciaba su puntita para que sintiera mayor satisfacción… Justo en ese momento pensé en lo puta que me convertía al mamar de esa manera ese rica verga y sentirme dispuesta a hacer gozar a cualquier hombre que quisiera hacerme sentir una hembra.

Jorge no deja de decir… así puta.. así… mmmmm… realmente sabes cómo mamar y hacer gozar a un hombre… ahhhh… eres puta.. muy putaaaa..!!

Mi mano recibió una buena cantidad de semen que logré sacarle a mi amante, al ver cómo su miembro seguía fluyendo de esa rica delicia, no pude evitar pensar que había hecho un gran trabajo y que, sin lugar a dudas, logré que mi amante disfrutara de esos instantes y, por supuesto, de mi satisfacción de sentirme una vez más la hembra que me gusta ser.

Espero que les haya gustado el relato y ojalá se hayan imaginado lo que yo sentí… hasta pronto.

ph1cto4666

ph2cto4666

ph3cto4666

Mi experiencia con dos machos

Después de tiempo de no escribir les relataré la primera vez que estuve con dos machos al mismo tiempo, fue una de mis mejores experiencias que he tenido.

Desde hace tiempo conozco a un chico por internet al cual le platico mis encuentros que he tenido con mi novia cuando me visto de hembra. Le llamaré para este relato Adán.

Adán es un chico muy atento que sabe escuchar y también es muy perceptivo que descubre cuando tengo esos deseos de conversar sintiéndome nenita.

En alguna ocasión Adán me preguntó que si esos deseos que tengo con mi novia sería capaz de realizarlos con un hombre, a lo cual le respondí que sí, que me gustaría experimentar el contacto con un macho y poder descubrir que tan hembra me puedo convertir estando frente a un macho de verdad. Le comenté también que a la fecha no había conocido a alguien que quisiera hacer realidad conmigo esa fantasía.

Durante un tiempo Adán y yo seguíamos manteníamos la comunicación y cada vez que coincidíamos en el internet Adán me preguntaba que si ya había conocido al hombre con el cual pudiera comportarme como la hembra que me gusta ser.

La respuesta era la misma. “No, mi querido Adán, todavía no llega el indicado”. A lo cual el respondía: “Ay mi querida Renata, tú tan ardiente y fogosa que te pones cuando te sientes hembra que cualquier hombre te complacería en lo que tú le pidieras”.

¿Tú crees, Adán que habrá alguien que quiera hacerme sentir una hembra de verdad? – le contestaba yo.

“Ya lo creo que sí”… decía Adán, “por lo que me cuentas que sientes cuando estás con tu novia y te hace sentir una hembra yo creo que estando con un hombre sentirás mayor sensación, solo es cosa que te decidas y consigas a un hombre”.
Pues mientras no aparezca el indicado, seguiré esperando ese momento. Es que de solo imaginarme estar vestida de hembra junto a un hombre de verdad, ya te imaginarás el deseo que me provoca poder acariciarlo y comportarme como una hembra para complacerlo en todo lo que me pida.

“Ay, amiga Renata, de verte con esas ganas y ese deseo que tienes de estar frente a un hombre y complacerlo en lo que te pida me dan ganas de…”

¿De…? Le pregunté, con un tono sensual… ¿de qué mi querido Adán? Supongo que mi amigo no sabía cómo decirlo o estaba nervioso, el caso es que le volví a preguntar pero ahora con un tono de voz más sugestivo. Anda, amigo… siempre nos hemos tenido confianza y ahora quisiera que me dijeras de qué ganas tienes.

Después de una pausa el respondió: “Pues mira, Renata… he seguido con atención tus relatos y también las veces que platicamos por el internet y la verdad poco a poco me has provocado ese deseo de querer estar con alguien como tú”.

¿De verdad mi querido Adán? Le respondí. ¡Claro que sí! Contestó efusivamente.
“Tenemos tiempo de conocernos y nunca antes me habías dicho algo al respecto, ahora por qué te has animado a pedirme algo así”. Le sonreí…

A lo que él, ya animado dijo: “Desde hace tiempo me he imaginado estar contigo a solas, que te vistas de hembra para mí y que te sientas una nenita cachonda dispuesta a complacer a tu macho”.
Respondí a su comentario con algo que le había dicho muchas veces. “Recuerda que te he comentado que la sensación que me provoca vestirme de hembra, al sentir las prendas femeninas en mi cuerpo me produce una sensación deliciosa y me dan ganas de lucirlas frente a alguien porque me siento una hembra en celo dispuesta a todo”.

“Sí, amor… me contestó, me lo has dicho muchas veces, pero ahora más que nunca quisiera que lo hicieras para mí, que te conviertas en mi novia y me regales una noche de pasión”.

“Es la primera vez que me dices –mi amor- le contesté y créeme que también a mí me gustaría hacerlo para ti”.

Entonces… preguntó en un tono más animado, ¿te gustaría ser mi novia y tener un encuentro íntimo?
Le contesté que sí, que sí me gustaría que mientras más pronto mejor, para no perder el entusiasmo que nos causaba el querer experimentar.

“¿Cuándo y dónde nos veríamos? me gustaría que sea en un lugar adecuado dónde puedas sentirte a gusto y vestirte con calma y lucir bella para mí”, preguntó Adán.
Pues sí, ese sería el problema sería cuestión de buscar el lugar más apropiado. Le respondí…

“Oye, amor… te diré algo que no te había comentado y espero que no te molesté” dijo Adán.
¿Qué pasó?… le dije.

“Mira, todo lo que hemos platicado se lo he comentado a un amigo mío que en algunas ocasiones me ha pedido que te presente con él, ya que no conoce a nadie con tus deseos y fantasías” dijo Adán en tono serio. “Pero éste amigo tiene un departamento que me pudiera prestar para hacer realidad nuestro encuentro”…
Le contesté que para mí no habría problema y que me gustaría conocer también a su amigo.
“Bueno, contestó… le diré que me preste el departamento y luego te lo presento”

-Está bien, Adán. ¿Qué te parece si nos vemos este fin de semana?
-Me parece bien, creo que con mi amigo no tendré inconveniente.

Durante el transcurso de la semana no pude evitar sentirme nerviosa con la proximidad de mi encuentro con Adán. Elegí de mi repertorio de prendas sexys que tengo un conjunto combinado de colores negro y rojo. Llegado el día acordado metí en una maleta todo lo necesario para vestirme y maquillarme de hembra, quería darle una buena impresión a mi “nuevo” novio y darle una tarde inolvidable.

Llegué a la dirección que me había dado Adán, era un conjunto de departamentos en un lugar céntrico de la ciudad y que no tuve problemas para llegar.
Al llegar al departamento del amigo de Adán, tomé el suficiente aire y toqué el timbre. Me recibió mi “nuevo” novio Adán con una sonrisa y me pidió que pasara.

El departamento no era muy grande, pero lo bastante iluminado y acogedor para pasar un buen rato.

Le pedí que me indicara dónde se encontraba el baño para poder iniciar la transformación, a lo cual me dijo: “No te preocupes, puedes disponer de esa habitación que es la de mi amigo y así podrás vestirte con calma y disponer del tiempo que sea necesario”.

-Gracias, le respondí… dame unos minutos y enseguida estoy contigo.

Me dirigió una sonrisa y caminó hacia la sala.

Después de veinte minutos y ya vestida y maquillada como toda una hembra, salí de la habitación y caminando con mis zapatillas sensualmente, me dirigí donde estaba Adán. Al verme me dijo: “En verdad que luces muy atractiva te ves muy bien con esa ropita que elegiste para esta ocasión”.
-¿Te gusta? Le pregunté…

Sí, amor… me respondí… luces tal cual te imaginaba…

Se acercó a mí y tomándome de la cintura me atrajo hacia él… acerqué mis labios recién pintados a los suyos y nos dimos nuestro primer beso.
A partir de ese momento me sentí realmente transformada… vestida de hembra y con un hombre de verdad a solas me dejé llevar por las sensaciones del momento.

Realmente es tan excitante tener las prendas femeninas puestas y más si hay alguien que te las aprecia y te hace sentir bien. Adán me abrazó y me dijo: “Anda nenita… quiero que te conviertas en esa hembra apasionada que dices ser cuando estás vestida así y sé mi amante ardiente”.

-mmmmm, sí mi amor… a partir de este momento seré tuya… quiero que me trates como si fuera tu hembra; cerré los ojos y me acerqué para darle otro beso… él me tomó de los hombros y giró mi cuerpo… al darle la espalda y sentir su cuerpo muy cerca del mío pude apreciar su erección que tenía en ese momento, me atrajo hacia él y empezó a besarme el cuello y a acariciar mis senos.

“Ahhhh… chiquita… que rico hueles y tienes unas lindas tetas que haces lucir muy bien con ese corset que te pusiste”… mmmmmmm… dijo Adán.

En ese momento, nos sobresaltamos porque sonó el timbre de la casa y Adán dijo: “déjame ver quién es”.

Me sentí nerviosa y un poco asustada pero al ver regresar pronto a Adán me tranquilicé.

Me dijo: – es mi amigo el que me prestó el departamento, dice que vino por algo que se le olvidó y enseguida se va”.

-Claro, por mí no hay problema, y si quieres me puedes presentar con él, le respondí…
-Me parece bien, deja lo hago pasar…

Al entrar el amigo de Adán y presentármelo le sonreí y le agradecí el que nos haya prestado su departamento. –No, no es nada… me contestó. Cuando gusten está a su disposición.

Le sonreí y le dije… ¿Por qué no nos acompañas un momento? Así de esta manera me sentiré acompañada por dos atentos caballeros.

-Bueno, respondió… sólo un momento y después me retiro. Me sonrió…

Le devolví la sonrisa y le guiñé un ojo.

Adán se dio cuenta de esa situación y dijo: Mi amigo tenía muchos deseos de conocerte, y creo que se quedó impresionado de verte.

Jorge, como se llama su amigo, respondió: “es que no me imaginaba que alguien así luciera espectacular con esas prendas”, “la verdad luces muy femenina”.

Le agradecí el cumplido y le dije: ¿Por qué no nos acompañas más tiempo? Es tu departamento y tú eres el anfitrión.

Le dirigió una mirada a Adán y contestó: No sé si le parezca a Adán… a mí sí me gustaría quedarme”.

-¡Claro que te puedes quedar Jorge!- faltaba más… creo que a Renata le gustará estar en compañía de dos hombres.

Asentí con gusto y comenzamos a platicar de nuestras emociones en ese momento.
Les dije que no esperaba encontrarme en esa situación pero que también había sido un deseo oculto que tenía de tiempo atrás… poder hacer el amor con dos hombres a la vez.

-Veo que nos estamos entendiendo, dijo Jorge… por lo que me ha comentado Adán te conviertes en una hembra fogosa y ardiente cuando estás excitada.

-Sí, le respondí… y con dos machos como ustedes creo que será una experiencia inolvidable.

¿Te sientes excitada Renata? Me preguntó Jorge.

Le contesté con un simple “sí”.

¿Quieres sentirte amada por dos machos que te quieren coger al mismo tiempo?

Le respondí también con un “sí”.

Los amigos se miraron y al mismo tiempo se acercaron y empezaron a acariciarme.
Mientras besaba a Adán en los labios podía sentir los labios de Jorge acercarse a mis senos, me acariciaba los pezones y me los oprimía.

No pude evitar el deseo de acariciar sus vergas por encima de sus pantalones y me percaté que éstas estaban erectas, las froté por encima de los pantalones y les dije: chicos… ¿me permitirían darles unas pequeñas mamadas a sus vergas para conocerlas?

Al mismo tiempo los dos machos bajaron el zipper de sus pantalones y sacaron sus vergas que estaban bien erectas… tomé la verga de cada uno de ellos y les dije… vengan, vamos al sillón… quiero empezar por darles una buena mamada…

Los conduje al sillón grande de la sala… y después de sentarlos… me arrodillé enfrente de ellos… empecé por mamar la verga de Adán, mi “nuevo” novio, mientras acariciaba la verga de Jorge…

“Así, así… mmmmm… que rico mamas Renata… realmente te vuelves una puta cuando te pones ardiente”…
Adán sabía que me gusta que me digan palabras que me excitan y le dijo a Jorge que también lo hiciera.

¿A sí? Exclamó Jorge… pues veamos qué tan puta se pone si la decimos palabras ardientes…

A partir de ese momento tanto Adán como Jorge no dejaban de exclamar las palabras que me excitan y que poco a poco me convierten en una hembra en celo…

-Anda nenita… sigue mamando… lames tan rico la verga que pareciera que te la quieres comer…
Después de mamar la verga de Adán… seguí con la de Jorge… y empecé por darle ricas chupadas a esa cabeza de su verga que estaba brillosa por los jugos que empezaba a emanar… mmmm… le dije… que rica verga tienes… pasé mi lengua por toda su verga, desde los testículos hasta esa rica cabeza que seguía fluyendo líquido seminal…
Ahora nos toca a nosotros darte una rica cogida… queremos que goces como la puta que eres y que sientas el deseo de pedir más y más…

Se levantaron del sillón y Adán me dijo: sigue mamando la verga de Jorge… mientras te exploro ese culito que está ansioso de recibir una verga hasta el fondo…

Me levanté sin soltar la verga de Jorge y, mientras me inclinaba para seguirle mamando la verga, pude sentir a Adán colocarse detrás de mí y sentir cómo frotaba su verga en mis nalgas…
Las levanté lo más que pude para ofrecerle a Adán la mejor vista de cómo me sentía tan puta parando las nalgas esperando recibir una buena verga…
Me sentía en las nubes al tener en mi boca la rica verga de Jorge que no dejaba de emanar deliciosos fluidos seminales y por atrás percibía los intentos de Adán de querer meter su verga en mi culito… abrí las piernas mientras que él me agarraba de las nalgas y trataba de abrirlas… me sentía más ardiente y cachonda que no quería que ese momento terminara.

Por fin Adán me introdujo su verga… y con una pequeña exclamación asentí que me gustaba… ahhhhh.. asi.. asi… cógeme así amor… apenas podía hablar teniendo la verga de Jorge entre mis labios… mmmmm…
Mira, amigo… dijo Jorge… tenías razón de lo que me decías de Renata… mientras más cachonda se pone más puta se ve y se siente… ¿Te sientes puta Renata? me preguntó… a lo que respondí mamando con más fuerza su verga y lamiendo sus testículos… ahhhhhhh… reaccionó… sí, sí, sí… sigue así putita… ¡me estás dando la mejor mamada que me hayan dado y casi estoy a punto de reventar..! le dije espera… que falta lo mejor… y le volví a guiñar el ojo.

Mientras hacía esto, Adán continuaba dándome embestidas con su verga… podía sentir el golpeteo de sus testículos llegando a mis nalgas… se escuchaba cómo entraba y salía su verga de mi culo ya dilatado y que me hacían gemir como loca…

Después de unos momentos les dije: ahora es el turno que cambiemos de posición… giré de manera que ahora mis nalgas se las ofrecía a Jorge mientras que tomaba con mis dos manos la verga de Adán que estaba completamente erecta y bien dura y que me había dejado el culo bien abierto por lo que al recibir la verga de Jorge ésta no tuvo problemas en introducirse hasta el fondo… de un solo golpe me hizo levantar más las nalgas al mismo tiempo que me introducía la verga de Adán en mi boca… mmmmmm… así.. asi… tienen unas ricas vergas que me están haciendo gemir como puta… ahhhh… asi.. más.. así… quiero más…
Quien ha estado en esta misma situación que yo sabrá la excitación que se siente… primeramente sentirse hembra con la ropita puesta y tener, al mismo tiempo, dos vergas de dos machos buscando meterse en el primer agujero que encuentren… mmmmmm… en esa situación me encontraba yo… mamando la verga de Adán y sintiendo la verga de Jorge en mi culo… ahhhhhmm asi.. asi… es algo realmente rico para disfrutar… mmmmmmmm
Yo no podía ver las reacciones de Adán y Jorge… solo escuchaba las chupadas que le daba a la rica verga de Adán y el sonido de la verga de Jorge entrando y saliendo de mi culo… mmmmmm… y en ocasiones escuchaba las voces de ellos diciendo que rica puta nos estamos cogiendo…

Escuchar eso me hacía sentir realmente bien cachonda, deseaba en todo momento que ellos me sintieran como una hembra lo más puta y complaciente, que solo quería satisfacerlos plenamente…
Seguimos así hasta que Adán me pidió que me recostará en el sillón, me dijo que uno de mis sueños era sentir la verga teniendo las piernas al aire y bien separadas…

Le dije que sí… que era algo que siempre había deseado y que si él me lo pedía claro que lo haría…
Me recosté en el sillón y me coloqué boca arriba, Adán se acercó y se colocó encima de mí… tomó mis piernas y las separó levantándolas al aire… enseguida acercó su verga a la entrada de mi orificio y empezó a introducirle su verga en esa posición… Jorge acercó su verga a mi boca y me la ofreció a la que con gusto le pasaba mi lengua deslizándola de abajo hacia arriba… estar recostada de esa manera recibiendo una fabulosa cogida mientras chupaba la verga de Jorge hizo que mis senos se sintieran más grandes y más deseosos… Jorge se dio cuenta que mis pezones estaban rígidos y empezó a acariciármelos… mmmmmmm… Así mi vida, así… le dije… me haces disfrutar riquísimo… mmmmmm…
Estaba disfrutando como loca de esos instantes, en cada embestida y en cada mamada que daba más puta me sentía… empecé a acariciarme mi verga pero con la intención de retardar la eyaculación que sentía y que estaba por llegar… quería seguir complaciendo a mis machos hasta que ellos pudieran desfogar toda su carga que tenían… ardía en deseos de sentir la leche de Adán en mi culo y la leche caliente de Jorge en mi boca… en ese momento me sentía plena y dichosa de que dos machos me estuvieran dando la cogida que tanto anhelaba… mmmmm… asi.. asi… me siento tan puta que no quiero que terminen nunca…!!
Sentirme hembra y amada por estos dos machos me hicieron disfrutar a lo máximo cada uno de los instantes que estuve con ellos… empecé a gemir sensualmente en cada embestida de la verga de Adán que sentí cuando su cuerpo se arqueaba y dejaba escapar chorros de leche dentro de mi culo que me hicieron mamar con más fuerza la verga de Jorge que no pudo evitar venirse en mi boca con una gran explosión… ahhhhhhh… abrí la boca para recibir toda su leche y pude escuchar sus gemidos de placer mientras su verga no dejaba de emanar… al ver esto, Adán sacó la verga de mi culo y me dijo: Anda putita mía… sácame la leche que todavía tengo para ti… le succioné la cabeza de su enorme falo y pude saborear algunas gotas de su leche que todavía tenía almacenada en sus testículos… mmmmmm… así, putita mía… así…

Quedamos satisfechos de esta primera sesión y nos quedamos sentados en el sillón totalmente exhaustos… después de un descanso continuamos… pero eso se los platicaré en el siguiente relato…

DOBLEMENTE PENETRADO

Esta experiencia a sido de las más ricas y placenteras que he vivido, en días pasados después de haber terminado mi trabajo decidí darme un rico baño , claro esperando a que el ultimo de mis empleados abandonara la oficina ya que anhelaba una noche de fiesta y puro placer.
Llame a uno de mis amigos (amantes) para invitarlo a salir pero jamás lo encontré, marque a dos mas y ninguno podía acompañarme así que decidí hacer mi propia fiesta, para lo cual inicie con un rico baño al ritmo de la calurosa música de Bob Marley, me prepare una copa de mi bebida favorita ( Whisky, Black Label ) saque mis exquisitos dildos, de los cuales les agrego una foto, mientras me duchaba me metía en mi excitado ano uno de mis dildos favoritos un inflable el cual me hace gritar de placer cada vez que lo meto y saco con mucho vigor y rapidez. Intente meterme 2 al mismo tiempo pero no pude me dolió mucho, pero sin duda es uno de los dolores más ricos que he tenido, termine de bañarme ya con mi culo súper dilatado y pidiendo más verga, me salí de la ducha a servirme otra copa pero cuál fue mi sorpresa se termino el Whisky, así que decidí ir a comprar mas muy cerca de mi oficina pero no lo haría vestida de niña ya que en esta tienda me conocen muy bien, pero si decidí meterme uno de mis dildos ponerme una tanga ajustada que presionara el dildo en mi culo y un bra discreto, me puse jeans y una playera gruesa para que no se distinguiera el bra y así fui a la tienda a comprar más bebida.
Al salir del edificio donde esta mi oficina el guardia de seguridad me pregunto si ya me retiraba, a lo cual respondí que no que iba a la tienda por cigarrillos y que trabajaría hasta tarde ya que tenía demasiado trabajo….. Me dijo esta está bien señor.
El caminar dos cuadras para llegar a la tienda me hizo excitarme al máximo ya que el dildo se movía dentro de mí y yo solo apretaba las pierna y el culo de placer me detuve en más de cuatro ocasiones para relajarme un poco y continuar con mi camino, de regreso a mi oficina el guardia de seguridad me dijo señor tenía algo que comentarle pero la verdad lo olvide, yo le dije si te acuerdas… me hablas a la oficina Ok.
Ya en la oficina saque el dildo de mi cola y decidí vestirme de nena y subir al techo del edificio vestido así, ya con unos tragos encima y súper excitado me da por hacer locuras y así lo hice, me subí mi copa y un dildo para metérmelo ya estando en el techo del edificio.
La sensación de las alturas el alcohol y la excitación me hicieron tomar la decisión de quitarme toda la ropa solo me quede en tanga, tacones y brasier y así caminar por todo el techo y entre los tanque de agua meterme el dildo que llevaba, permanecí casi 2 horas caminando y jugando con mi verga artificial hasta que decidí bajar por otra copa, el edificio se encontraba completamente vacío , pero no escatime en asegúrame de no encontrarme a alguien en el camino ya que iba vestida de niña, afortunadamente no hubo problema en mi recorrido hasta mi oficina , me prepare otra copa y puse música para bailar me cambie de atuendo y ahora me metí un dildo de diamante, del cual también les agrego unas fotos y así baile baile y baile hasta ya entrada la noche y decidí hacer lo que deje pendiente en la ducha ( meterme 2 dildos ) amarre uno de mis dildos a la base de una de las mesas de trabajo que tengo en mi oficina me puse en cuatro y me ensarte el primero de mis dildos,… yo para ese momento ya gritaba de placer solo quería sentir los 2 dildos en mi culo, lubrique mi segundo dildo y con violencia lo metí encima del otro dildo que ya tenía dentro…. Grite AHHHHHHHH!!!!!!!!!!!!! Que rico placer… no lo podía creer tenía dos dildos en mi culo, solo me dedique a gemir como perra en celo.
Cuando en ese momento tocaron a la puerta de la oficina….TOC TOC y yo en cuatro patas bien ensartado por mis dildos y con música a todo volumen y de nuevo TOC TOC solo grite VOYYY…!!!!! Me levante y me asomé por la mirilla de la puerta vi que era el guardia de seguridad con otra persona y pregunte, Que deseaban el guardia respondió que me habían estado marcando y que no conteste (claro yo estaba en el techo) el guardia me dijo que venía con su supervisor para saber si todo estaba bien ya que por más de 2hrs. Intentaron llamarme y no contestaba que si podían pasar les pedí unos minutos mientras recogía el desastre que tenía en mi oficina, recogí todo y lo avente a un bote grande que uso para planos y papeles me desmaquille lo más rápido posible y me puse mi ropa de hombre, los nervios me mataban me arme de valor y abrí la puerta ya solo estaba el supervisor, me digo ….se encuentra bien señor…. Si le conteste…. puedo pasar yo con el pendiente de que se fuera a dar cuenta de mi orgía que había organizado, le dije que si….. El reviso que todo estuviera en la oficina y se detuvo exactamente en la mesa de trabajo donde había puesto mi dildo……..El bajo la mirada y lo vio volteo a verme y con una sonrisa misteriosa me dijo……… Esta acompañado? Mi culo y mi corazón me latían con gran fuerza me quede mudo no supe que decir…el supervisor un señor como de 60 años alto pelo canoso se acerco a mí y me dijo existen 2 posibilidades la primera que usted este acompañado y no me quiere decir a lo que está en su derecho y la segunda es que usted sea gay a lo que también esta en su derecho y no tengo porque juzgarlo pero si está acompañado solo quiero cerciorarme que su acompañante se encuentre bien!!!!! La puede llamar????? Me quede frió sin saber que decirle…….. Lo que paso después se los platicare PRÓXIMAMENTE.
Les agrego fotos de esta primera parte de mi experiencia, besos a todos mis lectores y seguidores. OPINEN DE MIS FOTOS Y RELATO….. BESOSSS……..

Fatima, la primera vez

Ya estaba cansado de estudiar, los exámenes preuniversitarios me habían consumido las últimas 3 semanas y mi verga ya quería salir de su estado de reposo. La tarde era calurosa por lo que estudiaba en bóxers sin camiseta. Me conecté a una página donde se anuncian travestis; debo deciros que me encantan las chicas con un gran falo, un buen par de tetas y de piel morena….Me dedique a agrandar las imágenes de las que mostraban su pollón en erección ó tan solo morcillón como decimos aquí en España. De pronto ocupando toda la pantalla de mi ordenador apareció ella, una diosa de ébano, preciosa de cara, estilizada, de caderas dibujadas, un culo algo prominente pero no exagerado, grandes senos con unos pezones marcados y erectos y un falo grueso y largo, en semi erección, colgante, de manera que era visible entre sus piernas en las fotos en que posaba de nalgas semi flexionada. Que hermosa y que calentura me estaba produciendo. Vi su móvil de contacto, tarifas y que estaba en mi ciudad por lo que no me lo pensé dos veces y la llame, aunque me produce cierto recelo que se graben mi móvil pero no admitía “ocultas”.
Su timbre de voz aun no era del todo femenino si bien se me antojo un acento cálido y amigable:
“Si? Quien sois? Estáis hablando con Fátima”
Al principio me temblaba todo incluidas las palabras, pero al rato consiguió que me sintiera tan cómodo que quedamos para tener sexo esa tarde, en su piso.
Después de ducharme e higienizarme bien salí con mi auto en dirección al anhelado sexo. Llegue a su portal, llame al interfono y sin mediar palabra se escuchó la el eléctrico zumbido de apertura de la puerta. Al llegar a su piso y tocar el timbre apareció ella con una gran sonrisa “hola mi cielo, no te demoraste nada” y a modo de saludo me dio un beso en los labios.
“Hola Fátima” le dije devolviéndole el beso
Vestía conjunto de lencería de encaje blanco, resaltando su oscura piel. A través de las copas de seda del sujetador se transparentaban sus negros pezones y el tanga blanco apenas contenía su falo. Se le marcaba todo el glande con su surco de la corona.
“Wow que guapa eres. Escultural y divina” exclamé sin rubor ni miedo a parecer frio y pedante. Pague religiosamente lo estipulado se giró y enfatizó:
“Sígueme”
Caminaba delante mío y yo admiraba ese culo prieto, con unas nalgas que pedían ser manoseadas, mordidas, cacheteadas…Se estiró de lado en la cama y acariciándose un pecho al unísono que se mojaba sensualmente los labios paseándose la lengua por encima dijo “y mi chico no se me va a mostrar?” tardé dos segundos en quedar en bóxers, entonces ella se sentó en la cama frente a mí y mordisqueo mi verga por encima de la tela. Noté que mi erección era progresiva y se me escurrió la polla por la apertura del bóxer, succionó mi glande un segundo y paró para acabar de desnudarme. Se puso de pi e frente a mí y aproveche para acariciar esos pechos, ella se liberó del sostén y entonces pude mordisquear esas oscuras cerezas.
“Que gusto me estás dando…sigue así, comete mis pezones cielo” Estiraba el cuello hacia atrás a la par que sus gemidos eran cada vez más altos y la respiración más entrecortada.
Acaricié su verga por encima del tanga y la noté gruesa y dura, crecía progresivamente, pensé que la debía liberar, introduje mi mano en el tanga, le acaricie todo el miembro suavemente de arriba abajo y el falo respondía hinchándose e hinchándose. Le empecé a bajar el tanga y al agacharme para acabar esa operación quedo ante mí su gran tesoro, una polla negra con un glande más claro, como una seta, bien delimitado por un profundo surco. Resistirme fue imposible y le bese todo el mástil por los 2 lados salivándolo con mis labios para pasados 2 minutos pasar la lengua por ese glande bien henchido y lamer el orificio haciendo círculos con mi lengua.
“Chúpamela toda, por favor, me tienes a mil nene, cómete a papito” No me lo tuvo que repetir, pero esos 18 cm me atragantaban a cada empujón que ella daba, pero lo estábamos disfrutando y no me importaba. Mientras engullía ese mástil le acariciaba ambas nalgas trayéndola más hacia mí; en eso me coge por los pelos separándome un palmo de mi golosina y volteándose me indica que me coma ese culo que tan bien había acariciado. De cuatro en el borde de la cama y yo arrodillado en el suelo tenía ante mí a la diosa del sexo. Se separaba ella misma las nalgas y su ano se contraía solo, pedía ser besado, lamido, comido. A la par podía ver su tiesa verga a través de los muslos y me quede atónito ante esa “foto” mientras le acariciaba los grandes testículos que poseía. Tan bien depilada y suave toda ella que la lengua patinaba sola, la pusiese en las nalgas, en los huevos ó en su ano.
Mi pene a punto de estallar pedía dedicación para él, por lo que comencé a masturbarme y súbitamente note el precum recorriendo mi interior fálico “no puedo más Fátima, me voy a correr, no pueeeedo!!!!” Me incorporé y derrame toda mi leche sobre su culo y espalda, el contraste con su piel hacía que mi semen fuera más blanco aún. Me unté la polla con mi propio semen y ella enseguida intuyó mis intenciones
“No mi cielo, no puedes enterrarme tu néctar …nos debemos proteger. Que rápido te has venido, pero la tarifa es hasta aquí príncipe. Si quieres más paga más”.
Ese comentario me volvió al mundo real, le iba a pedir que me dejara mamársela y beberme su corrida pero opté por vestirme y con un “chao hasta pronto” dejé el piso, satisfecho pero con ganas de más.

El sueño de Renata

(Un sueño hecho realidad)

Como ya lo he contado en otros relatos tengo una novia que me complace en todo lo que le pido. En esta ocasión le pedí que hiciera realidad un sueño que siempre he tenido.

Acordamos ir de compras a una tienda especializada en lencería femenina, claro está que, sin que la dependiente lo supiera, la ropita que escogieramos sería para mi.

Nos comportamos como una pareja normal y veíamos los catálogos de lencería fina y le decía a mi novia que este y aquél modelito se le vería bien… ella se daba cuenta que lo que le señalaba era lo que quería para mi.

Después de elegir varias prendas que las describiré a detalle acudimos a su casa para que me vistiera como una completa hembra.

Compramos un conjunto de lencería sexy de color blanco que consta de un brassiere, medias con encaje de silicón, una tanga y un liguero… la idea era de vestirme como una enfermera sexy.

Cuando estuve vestida con la lencería, mi novia empezó a maquillarme, para esto ya tenía previamente las zapatillas que me iba a poner, así como las pestañas y el maquillaje.

Cuando terminó de maquillarme me dijo: mmmmmm mi amor… te ves realmente sexy… le dirigí una sonrisa de satisfacción cuando pude verme al espejo y comprobar que había hecho una excelente obra… me sentía fascinada con la transformación e inmediatamente empecé a caminar sensualmente por toda la habitación.

El sueño se estaba haciendo realidad… en ese momento me sentí tan hembra que le dije a mi novia… mi amor… ¿te gustaría cogerme como si fuera una rica y cachonda putita??… ¡¡claro que sí!! fue su respuesta.

Me acerqué con cadencia hacia mi novia caminando como modelo de pasarela a lo que ella replicó: “que rico te mueves chiquita mía… realmente pareces una hembra de verdad”. Seguí caminando de esa forma y le tomé la mano y la conduje a la recámara… le pedí que me abrazara por la espalda y que me tocara mis senos… mmmmm… que delicia sentí.. el contacto de sus manos en mis pequeños senos y sentir en mi espalda sus grandes pechos me hicieron estremecer..! ahhhh… exclamé… así, amor.. así… poco a poco empecé a sentir esa excitación que me provocaba estar ahí a su disposición… sabía que todo lo que le pidiera a mi novia lo haría realidad… me empezó a besar los hombros y el cuello a lo que mi cuerpo reaccionó y la respiración aumentaba de ritmo. Ella sabe que cuando me tiene así lo que deseo en ese momento es que me diga al oído las palabras más ardientes y cachondas que me gusta escuchar. Ahhhhh… me gusta cuando sus manos me acarician las nalgas y su boca se acerca a mi oído y me dice: “anda mi putita… sé que estás esperando una buena cogida”… “quiero que te prendas como te gusta hacerlo y que sientas el deseo de ser la putita que siempre has soñado ser”… Escuchar a mi novia decirme eso me pone loca y empiezo a contraer mi cuerpo y una especie de nerviosismo sacude todo mi ser. Mi novia sabe qué es lo que deseo en ese momento y empieza a acariciarme las piernas y las nalgas… me conduce a la orilla de la cama y me inclina en ella… no dja de decirme lo bien que me veo vestida con esa lencería y que no quiere que me la quite… que así desea darme una buena cogida con el arnés que ya tiene preparado… mmmmmmm… mi mente vuela y deseo fervientemente que esa verga de plástico sea una verga de verdad… mmmmmm…. “Anda puta, me dice mi novia… quiero que te inclines y levantes las nalgas y me digas que quieres que te coja por el culo con mi verga”… le digo, sí mi amor… pero antes… colocate el arnés y dejame darle una rica mamada… que quiero transformarme en la puta que siempre he querido ser… anda… ¿si?… Cuando veo su sonrisa sé que tanto ella como yo es lo que estamos esperando… y que ambos nos ponemos bien calientes y que nadie nos detendrá en todo lo que queremos hacer.
El arnés que tenemos a nuestra disposición es de buen tamaño… y es lo más natural que pudimos conseguir… (aunque mi sueño es mamar una verga de verdad)… cierro los ojos y así inclinada en la orilla de la cama y viendo de frente a mi novia le empiezo a mamar la verga con ardiente pasión.
“Así puta, así… siente que mi verga es de verdad y que es lo que siempre has querido… asi.. mmmm… que rico mamas chiquita mía, anda.. así.. como toda una puta que eres… ahhhh”…
Me sentía tan cachonda vestida así y mamando la verga de mi novia que estuve a punto de decirle… “Ay amor… me siento tan puta que deseo mamar la verga de un hombre y recibir toda su leche en mi boca”.
Claro que no se lo dije, pero en mi pensamiento esta fija la idea de querer algún día mamar una rica verga de un hombre que me quiera complacer y que le correspondería dandole una deliciosa mamada vestida de puta y que, si desea, darme una cogida por el culo… estoy segura que le brindaría lo mejor de mí y dejarlo satisfecho.
Seguí mamando la verga de mi novia hasta que me dijo: “Ya amor, ahora quiero que te voltees y me des ese rico duraznito que lo quiero coger”.
Giré de tal manera que le ofrecí la mejor vista que pude darle… le mostré mis nalgas y le dije: “Sí, amor… cogeme ya… quiero que tu verga se introduzca en mi culito y me hagas vibrar de deseo y pasión”.
Se acercó con el arnés y, sin quitarme la tanga, empezó a jugar con la puntita de la verga en la entrada de mi culito… mmmmm… al mismo tiempo que me decía: “Así.. asi chiquita mía.. te ves tan puta parando el culo que quisiera tener verga de verdad y llenarte el culo con mi leche”… Estaba a punto de gritarle que me cogiera ya cuando sentí el primer contacto en mi interior… ahhhhhh.. exclamé… mmmmmm… despacio amor… asi.. asi… ahhhh… está entrando tu verga en mi culito… ahhhhh…
Me tomó de las nalgas y empezó a abrirlas, al mismo tiempo empecé a girar como tratando que la verga se metiera como si fuera un taladro y sentí que llegó hasta lo más profundo de mi ser cuando sentí su cuerpo pegado al mío. Le decía a mi novia… “asi amor.. así… que rico coges… ahhhh.. asi… hazme tu puta.. hazme gritar de placer… me siento tan perra y tan caliente que no quiero que saques la verga de mi culo.. ahhhhh… mmmmmmm
Mientras gemía de placer mi novia no se cansaba de alabar mi manera de entregarme… y de decirme que me veía y me sentía como una hembra de verdad y que los gemidos que lanzaba eran propios de una puta que está gozando de una buena cogida. Después de tenerme como perra en celo cogiendome por el culo le pedí a mi novia me cogiera pero ahora recostada en la cama y que me dejara levantar las piernas encima de sus hombros para sentirme que realmente soy una hembra dispuesta a complacer a su macho y que me haga sentir lo que siempre he deseado…

Pasamos ese día una tarde maravillosa, yo convertida en una real hembra y mi novia complaciendo todos mis deseos hasta convertir mi sueño en realidad.

El crucero

… bueno anteriormente les conte que Bill trabajaba en un crucero, no voy a contar mucho detalle de este para mantener en anonimato el trabajo de él, sólo les contare que se va por el atlántico, llega al caribe y luego por el mediterraneo…
hasta q despues de mucho le acepte acompañar en un viaje como el era de la tripulación no tuvo problema en conseguirme todo gratis, no tenia un mal cargo en el crucero pero tenia cierta influencia, bueno me fui a buenos aires con Bill donde me compro lenceria sexy maquillaje ropa y zapatos yo quede fascinada con esos regalos, luego abordamos y zarpamos… les resumire un poco esos dias fueron muy bueno yo tenia mi cuarto donde nadie me conocia ni nada asi que depile completa (todo el cuerpo) y tomaba baños de sol me sentia una reina pero todo discreto, bueno la cosa es q obviamente Bill me vistaba la cuarto, lo haciamos y lo pasabamos bien, pero esta historia no va exactamente por ahí, Bill tenía un amigo en la tripulación que me lo presentó, se llamaba Jairo era cubano y tenia como 55 años, la cosa es que compartimos en el bar varias noches y Bill al parecer le contaba todo a él… algunos días no veía a Bill pq estaba muy ocupado pero noeran mas de 2, otras veces me topaba con Jairo hasta que un día el fue a cuarto, lo deje pasar y me dijo “queria conversar contigo un momento, Bill es mi amigo y es casado igual q yo” yo respondi “si, lo se…” Jairo me dijo “mira chico yo se q eres la putita de Bill y me gustaria cogerte”… yo me sorprendi no supe q decir, pero de solo saber que tendria un pene en mis manos me excitaba, siguio un breve silencio y me dijo “no he estado hace un mes con una novia” mmmm me excito eso saber lo caliente q estaba y me deseaba… yo le dije “y tu has probado chicas especiales como yo?” el dijo “claro, me encantan, son mejores q las mujeres”… entonces respondi “pero Bill sabra, no se…”
jairo me respondio “Bill no sabra nada sera nuestro secreto… vamos yo se quieres putita” me empezo acariciar el muslo besar la oreja, yo estaba excitada y el se dio cuenta… me dijo “viste q quieres, eres goloza” “espera” respondi yo “debo vestirme para la ocasión”, jairo muy sonriente dijo “pero claro mi amor”, yo cori la baño a maquillarme ponerme las ligas y medias, zapatos y corset, sali del baño y le dije “Jairo mira lo que te tengo” y le msotre mi culo el me dijo “mamita yo te tengo una delciia para aqui” y me mostro manoseando su entrepierna, cuando se acerco senti su miembro muy erecto lo comence a tocar y me di cuenta que era muy grande y me asuto eso por lo menos 25cm y medio grueso yo no queria probar de miedo asi q me aleje un poco y me dijo “q pasa mi amor?” …yo dije “es q me da miedo es muy grande, me va a doler” Jairo dijo “mamita sere uave y aparte no quieres probar uno asi?” y me lo puso en mi rostro asi que no resisti ver ese miembro moreno duro grande firme y erecto y comence a mamarlo y a masturbarlo, lo chupe por partes era muy grande estuve mucho rato era una delicia queria q sse fuera con sexo oral para q no me la metiera, pero jairo dijo “ya putita rica ponte en cuatro patas quiero cogerte rico” me puse mucho lubricante me masajee el ano y comenzamos a probar.. al segundo dije “ay Jairo me duele, ay para, ayyy uuuu Jairo” el dijo “calla puta estas deliciosa, estas apretadisima” a mi me dolia mucho, entro al final era muy grande pero me senti tan puta q me encantaba asi que de ahi le dije “Jairo… dale parteme el culo amor soy muy puta y quiero q me hagas sentir asi”… el dijo “lo sabia cariño” me lo metio y saco mucho rato y fuerte mis nalgas sonaron todo el tiempo hasta q senti que se fue y gritabay gemia y dijo”a q buena estas mami, eres la mejor”… luego acabamo, descansamos a mi me gsuto mucho tanto asi q mientras el dormia a mi lado yo jugaba con su miembro y comence a hacerle oral se desperto erecto y me dijo “que puta mas viciosa eres, me encantas, quieres tragrate la lechecita?” le dije “no, me gusta” el respondio “entonces en la carita te la hecho” yo acepte y senti esa leche espesa y calientita en mi rostro, la cual probe un poco para excitarlo… el se levanto y me dijo “debo irme, gracias por ser tan puta, este es nuestro secreto”… me fui al baño me duche y me csote y no podia creer lo que paso…

mi inicio… me encanto

desde mucho tiempo tenia las ganas de sentir a un hombre cerca, sus labios, cuerpo y miembro junto a mi cuerpo y sentirme deseada…todo comenzo cuando tenia 17 años, siempre iba a comprara al mismo lugar en el barrio y atendia un señor de cierta edad, el me conocia desde pequeño, pero llegada mi adolescencia comenzo a tratarme un tanto distinto, debo mencionar q no tengo cuerpo de chico, soy lampiño caderon, buen trasero, piel blanca, facciones finas. el comenzaba pregntarme cosa extrañas como si tenia polola si me masturbaba y que tan segudio, cosas que yo nunca respondia y solo me reia y me iba del lugar… pasado meses mi mamá me tuvo que dejar encargado ya que ella debia salir y el era conocido, por lo que le ayude a atender el bazar detrs de la vitrina, conversamos harto, el pasaba constantemente detras mio ya que era estecha la pasada, eso me puso nervioso/a pero me excitaba un poco,el al parecer lo noto en mis pantalones cortos, me miro se puso detras me acaricio el culo y me dijo “estay rico” yo nervioso conteste solo “gracias”, se alejo y comenzo a manosearse y me pregunto “te gusta esto, quieres probar” si el leyera mis pensamiento sabria q era lo q siempre quice probar y lo excitada q estaba hasta me palpitaba el ano… yo no dije nada el solo cero el negocio pasamos hacia su casa, me comenzo a besar completo yo le respondia, me beso y acaricio todo…nos sacamos la ropa y se detuvo en mi culo, lo lamio, mordisqueo acaricio y me dijo “lo tenis rico, mamita” yo con eso me calente mucho q me tratara como siempre quice, me metio unos dedos en el culo y me encanto se sentia exquisto ese ardor suave y placentero que nunca antes senti, gemia suave y despacio, luego me dije “ya mi amor, chupamelo” y lo hice, me fascino esa senasación de calor y dureza en mi boca lo hice suave como un helado y luego ya muy excitado mas fuerte el me tomo la cabeza para guir el ritmo, estuve un buen rato haciendoselo gemia mucho, hasta q se detuvo y me pregunto “te gustaria ser mi putita” y yo dije “si” me rei mientras lo pajiaba, se paro de la cama y me trajo unas prendas femeninas de su esposa, me puse la lenceria y zapatos y le gusto mucho y me djo “te veis rica, ahora te voy a hacer mi putita” y me puso a lo perrito me puso saliba en el ano y empezo suave con un dedo luego dos y tres yo a esa altura queria solo probar, hasta q derrepente senti algo distinto q comenzo a entrar, me dolio un poco pero me fascinaba era exquisto gemi fuerte, me lo dejo adentro un rato y comenzo a moverse lento y me gustaba hasta seguimos asi hasta que el acabo y me dijo “eres mejor que mi esposa” yo ese día me fui despues de eso, durante esa semana lo hicmos todos los dia unas dos veces, me encanto esa experiencia…