Bariloche ardiente

Hace 3 meses que llegué de Bariloche y siento la necesidad de contar la experiencia mas excitante de mis 17 años… Voy al colegio Inmaculada Concepción de Belgrano, es un colegio donde sólo se ven chicas, no hay un solo hombre en el cole excepto Ramón, el portero de 62 años.
Mis compañeras y yo esperábamos ansiosas el viaje de egresadas a Bariloche, aunque en un principio no lo íbamos a hacer porque tuvimos muchos problemas con la Sra. María del Carmen (nuestra directora). El 25 de Agosto llegó haciéndose rogar mucho. A ninguna de nosotras se nos pasaban rápido los días previos. Ansiábamos estar todas juntas como estos 5 años pero sin las limitaciones del colegio. Sabíamos que allá podíamos juntarnos con otros colegios de varones, que era lo que todas ansiábamos…

La noche anterior al viaje dormí poco pensando en las fiestas que podíamos organizar en las habitaciones, sabia que era el mejor momento para conocer y practicar el sexo, quería perder mi virginidad… Sabia que no me iba a costar mucho, soy una linda mina de 1.65, morocha, pelo lacio y unos ojazos verdes que mas de una compañera hoy día seguirá envidiándome, pero por si fuera poco me sentí siempre orgullosa de mis pechos, eran bastante grandes para una chica de mi edad y siempre me excitaba mirarlos en la ducha… además era bastante delgada, aunque no es como años atrás que por la manía del peso llegué a caer en la anorexia, ahora no me hago drama por nada…

A las 17:00 horas tomamos el micro de Sanso que nos llevaría al lugar de nuestros sueños adolescentes.

Fui la primera en subir y me topé en la escalera con uno de los coordinadores que iba en nuestro grupo… se llamaba Gabriel y era un hermoso ejemplar de unos 22 o 23 años, rubio, ojos marrones y un bulto que me distraía la mirada cada vez que le hablaba al grupo…

No deje de pensar en el un solo momento, hasta llegué a tocarme por la entrepierna cuando todas mis compañeras dormían. Estaba demasiado excitada.

La primer parada que tuvimos, en la Pampa, la aproveche para tratar de conocer a Gabriel. Bajé del micro, tome mi camperita y cuando entré al boliche ese para comer algo, la mesa en donde estaba Gabi tenia un banco libre en la cabecera. Me quité la campera, y me senté al su lado. Estaba junto con el chofer del micro y una de nuestras profesoras, pero eso no impidió que mi enorme necesidad de comenzar algo con él estallara.

– ¿Que tal la estas pasando?
– ¿Eh?
– ¿Te digo que como la estas pasando?
– …bien, medio cansado.
– ¿No dormiste bien estas horas ?
– Mas o menos.
– Pero con todas nosotras la vas a pasar bárbaro
– Si… puede ser… Disculpame pero voy al baño a mojarme la cara, tengo mucho sueño y tengo que aguantar varias horas más…

En ese momento supe que el tipo era solo un cuerpo que me excitaba. No tenía nada de onda y me parece que tampoco mucho cerebro, no parecía estar muy interesado por las mujeres, pero aun así no parecía trolo ni nada de eso, era alguien muy callado y tímido…

Al subir al micro lo comente con mis amigas, ellas me aseguraron que una vez en el hotel lo iban a domesticar, no supe bien a que se referían pero llegado el momento me di cuenta muy bien de lo que se traían entre manos. En unas cuantas horas mas llegamos al hotel. Era casi de noche, y aunque había otro colegio de Córdoba subiendo las valijas con chicos muy interesantes, todas nosotras pensábamos como hacer que Gabriel se avivara, ya que era muy ingenuo.

Una vez en la habitación, todas nosotras comenzamos a pensar que no seria mala idea traerlo a la habitación y sodomizarlo, en otras palabras, si el no quería cojernos, nosotras lo violaríamos.

Una de las chicas, Analia, lo hizo subir dándole como excusa que no sabíamos como prender la calefacción.

Gabriel subió a los pocos minutos y Analia cerro la puerta con llave al pasar tras el a la habitación.

Gabriel nos saludo en general, prácticamente sin mirarnos las caras, nosotras tres nos levantamos de las camas y comenzamos a acercarnos a el. Lo tome por la cintura y comencé a verle fijamente a los ojos, el pobre me miraba intrigado y me dice: -¿Que querés?- mis amigas estallaron en una carcajada mientras comencé a bajar mi mano hacia su enorme pedazo, lo acosté bruscamente sobre mi cama y mientras que Florencia le sacaba las zapatillas, Analia le quitaba la camisa yo me encargue de la excitante experiencia de quitarle los jeans negros que traía puestos. Gabriel no decía una palabra, parecía que en aquel momento se dio cuenta de que nosotras estabamos muy calientes y queríamos que nos rompa el culo. En un momento dijo: -Chicas, puedo tener problemas por esto…- nos dimos cuenta que si habría la boca era para decir boludeces, le dijimos que si se callaba nadie iba a saber nada. De ahí Gabriel quedo con su hermoso nabo al aire, no era muy largo pero suficientemente grueso, a mi me dio miedo, era virgen y tenia miedo que me doliera, pero como mis otras compañeras lo habían hecho no tenían ninguna temor.

Comenzamos a quitarnos la ropa y vimos como Gabriel se empezó a estimular, su pija comenzó a pararse por entre sus huevos y las venas circundantes sobresalían de su enorme trozo, Analia tenia unos senos muy grandes y Gabriel no podía quitarle la mirada, lo excitaba mucho.

Florencia se encargo de agarrarle el pedazo y metérselo dentro su vagina, mientras que nosotras dos estabamos tan excitadas que no resistimos ver esa situación y estar esperando, así que comencé a tocar a Analia, ella empezó a besarme los pechos y yo no pude resistirme de meterme la mano por atrás, metí mi mano por entre sus nalgas y comencé a masajearle el ojete, ella gozaba y no dejaba de chuparme mis erectos pezones. Parecía que esa situación estimulaba mucho a Flo y Gabi, que gemían y no paraban un minuto de cojer…

Yo decidí acostarme con Analia en la cama restante y adoptamos la posición favorita de mi amiga, chupándonos mutuamente nuestras vaginas.

Alcanzamos el clímax pronto. Me estimulaba tener el culo de mi amiga pegado a mi rostro. Nos contorneábamos de forma continua y mecánica al igual que Gabriel, que ya no estaba en la misma posición que antes, ahora Gabi estaba montando a Flo de forma salvaje, parecía un perro. Le entraba por atrás con una velocidad y fuerza sorprendente, yo le pedí que siguiera conmigo antes que acabara. El acepto mientras que Analia seguía masturbándose con Florencia.

Cuando me puse en cuatro el no perdió un momento para intentar penetrarme. La primera vez no pudo, hacia mucha fuerza pero no entraba (y no teníamos vaselina). Yo comenzaba a sentir mucho dolor. Probo una segunda vez de forma mas fuerte y yo estalle en un alarido de dolor, su pija era tan gruesa que no me entraba. Yo nunca lo había hecho y Gabriel parecía un animal frenético con ganas de acabar con alguna de nosotras. Yo me incorpore muy dolorida pasándole el turno a Analia.

Me marche al baño a lavarme con agua fría, estaba muy dolorida y sangraba de forma preocupante. Permanecí dentro por casi 30 min. hasta que el dolor ceso y abrí la puerta observando que mis amigas estaban solas, Gabriel ya se había marchado. Continuaban las 2 desnudas y dormidas, una encima prácticamente de la otra. El piso continuaba manchado de mi sangre y yo que era la que menos agotada estaba tuve que vestirme y limpiar ese lugar.

Mis amigas fueron a bailar, aunque estaban agotadas después de la cabalgata con el coordinador. Pero yo me mantuve en la habitación preocupada por el hecho de que no me haya podido penetrar. Comencé a tocarme y a introducirme los dedos de la mano dentro de mi vagina. Tenia que acostumbrarme y perder el miedo al dolor. Al principio con el dedo índice no tuve molestia alguna, es que la pija de Gabriel era mucho mas grande un dedo índice… era como un palo de amasar. Comencé a buscar en la habitación instrumentos de tamaño mayor, encontré una botella de Sprite (de las chiquitas), y probé introducir su cuello en mi acalorada vagina. Tuve que hacer un poco de presión porque no entro directamente, pero, aunque causando un leve dolor, logre hacer que entrara. Me causo un placer muy grande… pero una vez que la sacaba y la ponía, la sacaba y la ponía, note que mi excitación pedía algo de mayor tamaño. Quite la botella, notando que no estaba llena de Sprite sino de flujos vaginales y un poco de sangre que quedaba todavía de aquella mala experiencia con Gabi hace unas horas. Aproximadamente a las 4 de la mañana llegue a quedar agotada y luego de varios orgasmos continuos (calculo que en total habrán sido 10 o 15). Quede dormida con una botella familiar de Coca Cola en mi entrepierna.

Al otro día salimos a una excursión, creo que fue el Cerro Otto o el Tronador, en realidad no recuerdo bien, ya que esos 7 días los pase con la palabra sexo en mi mente las 24 hs del día. Quería volver a hacerlo con Gabriel. Soñaba con su erecto nabo entre mis labios (cualquiera de los 2 pares posibles), pero me daba vergüenza pedírselo después de la frustración que le produje la noche anterior.

En el viaje de vuelta al hotel Analia me dijo que en el boliche había unos chicos que habían ido por Río que estaban muy buenos, así que pense que podía tener mi 2da oportunidad, y al ser con chicos mas de mi edad no tendría problemas de desgarramiento.

Esa noche fui con una mini plateada, un top blanco (para que resalte con la luz negra del boliche) y una camperita, ya que el frío era muy grande pero la nieve se derretía sobre mi cuerpo ya que irradiaba una calor increíble.

Estaba excitada como nunca lo estuve en mi vida.

Al llegar a Feet Up, me encontré con el grupo de chicos que Analia me había comentado, estaban muy buenos, y no deje pasar un minuto que me arrime a uno que se llamaba Fernando. Era morocho de pelo largo y negro, tenia ojos claros, y era increíblemente atractivo. Le dije si quería venir conmigo a la pista, el me sonrió y me tomo de la cintura llevándome, yo estaba muy entusiasmada y comencé a moverme muy sensualmente. Meneaba mi cintura de una forma increíble, y como mi mini era muy cortita no tardo en subírseme un poco mas. Mi bombachita blanca comenzó a quedar a la vista de Fer, y el me tomo por la cintura y comenzó a tocar mis nalgas. Yo sabia que era el momento indicado.

Le comencé a hacer gestos muy claros de que quería que vayamos al baño. El no tardo en darse cuenta y me saco de la pista. Le dije que si íbamos a ir al baño, pero el me dijo con mucha convicción que seria mucho mejor en la habitación de su hotel. Ya sabia que esta vez seria solo el y yo, no habría que compartir ni esperar…

Llegamos al hotel de Río y al entrar a su habitación me arrojo sobre su cama.

Comenzó a sacarse la ropa y yo la mía… Descubrí que tenia un físico muy trabajado y cuando quito su calzoncillos vi asombrada que esa pija era la mas larga que había visto, no era tan ancha como la de Gabriel, pero mediría fácil unos 30 cm., no pude resistirme a comenzar a chupársela aun con mi ropa interior puesta, pero el me detuvo y me dijo que primero me la quite toda…

Yo me desvestí apresuradamente. Mientras deje mis senos precipitar se sobre el peludo de Fernando comencé a masajearselo hasta que llego a estar muy duro y ahí fue cuando comencé a chuparlo.

Fernando se curvaba de placer, bombeaba con su pija dentro de mi boca en forma mecánica y llegamos a tener el primer orgasmo muy pronto, yo recibí por primera vez en mi vida tanta cantidad de semen en mi boca, me atragante y hasta tuve arcadas. Fernando se suponía algo y me pregunto si era virgen, yo asentí…, eso lo excito aun mas y me dijo que me acostara boca arriba, yo acepte rápidamente y pense que quizás el dolor de aquella noche fue solo la posición que adopte, ahora estaba mas entusiasmada y no dude en abrirme de piernas y dejar el enorme trozo de aquel pibe deslizarse hacia adentro de mi vagina. Fernando empezó a ponérmela de a poco para no hacerme doler (aquel gesto fue muy maduro por parte de el), pero una vez que la metió estuvo sacudiéndomela por mas de 15 min. Extrañamente no acababa. Para ayudarle comencé a meterle mis dedos en el culo. Aunque no me agradaban los culos peludos no pare hasta meterle el índice bien dentro del ojete. En ese momento mientras el empezó a chuparme los senos, y mis pezones estaban a punto de estallar, llego el éxtasis y los 2 tuvimos un orgasmo espectacular (creo que ese momento fue el mas placentero de mi vida). Seguí masajeandole su culo con mi mano derecha, mientras que con la otra le acariciada los huevos. Fer no dudo en dejar mis senos por un minuto y dedicarle mas tiempo a mis pezones.

Los besaba, los chupaba… su lengua humedecía mas y mas mis pechos. Era el momento mas espectacular de mi vida, hasta que escuchamos que golpearon la puerta de su habitación. El no quería abrir, estaba a punto de llegar otro orgasmo. Yo quería que siguiese enterrando su pija cada vez mas adentro de mi concha, pero los golpes en la puerta era mas fuertes. Tuvo que dejar de cojerme por unos segundos para abrir la puerta, era Analia y Juan Carlos (amigo de Fernando), mi amiga se sorprendió al verme, pero al entrar a la habitación ninguno de los dos aguanto para ponerse en bolas y comenzar a cojerse como nosotros dos. Fernando volvió hacia mi pero esta vez quiso optar por la posición en la que me hizo poner Gabriel. Me puse rápidamente en cuatro y Fernando ensarto su pija en mi orto de una, sin ningún problema. Yo me corvaba del placer. Sentía que su pija llegaba hasta mi estomago, era enorme, parecía un motor, no paraba nunca. Pero cuando me tomo con sus manos el culo, y me tocaba alrededor de por donde se incrustaba su trozo, me acariciaba y quería abrirme mas todavía para meterme no se que, en ese preciso momento acabo, y yo llegue al éxtasis absoluto… Pero cuando levante la mirada, note que tenia un par de huevos arriba de mi cabeza, de los cuales surgía una pija tan o mas ancha que la de Gabi. Era Juan Carlos que estaba dándole a Analia y me daba su espalda.

No parecía acabarse mi excitación y le dije a Fernando que hiciéramos cambio.

El acepto y Juan Carlos se dio vuelta hacia mi pegándome con su pedazo, en el medio de mi boca. Estuve tentada a chupársela, pero como Analia ya había hecho ese trabajo fuimos directamente a hacer el 69, que ninguna había practicado todavía. Nos acostamos en el piso (los colchones estaban todos mojados), cuando empezó a chuparme la concha yo quise hacer lo propio con su pene, pero note angustiosamente que no me entraba en la boca, era MUY ancho, era mas de lo que nunca me hubiese imaginado. Pero a falta de eso no dude en lamérselo y dejárselo cubierto de mi saliva. Le daba piquitos en su hermosa y redondeada cabeza, y esta vez no fue como antes que me trague el semen de Fer, Juan Carlos me dejo todo el rostro empapado de su leche. No me importo, yo solo seguí jugando con su aparato. Le dije que paremos un poco, el se enojo preguntándome porque tan pronto, pero yo le dije que me había asombrado la dimensión de su pija y quería experimentar que se sentía dentro de mi vagina, el sonrío y me dio vuelta sobre el frío piso de mosaico y me abrió de piernas muy ampliamente, como sabiendo que sino no iba a entrar. Apunto muy precisamente y emboco su impresionante pene en mi concha, pero había entrado solo hasta la mitad. El pujaba y pujaba, pero el dolor comenzaba a aparecer.

Me pregunto si tenia vaselina, pero nosotras no teníamos nada de eso… En la necesidad tomo el aerosol de la crema de afeitar y lleno mi concha de esa espuma blanca, pero no se detenía, la quería incrustar a toda costa. Al final entre medio de la crema pudo por fin meterla. Esa segunda vez entro bien derecha y sin ningún obstáculo…

Una vez que sentí ese enorme trozo dentro de mi ser, comencé a tener la serie mas prolongada y consecutiva de orgasmos de ahí hasta el día de hoy. Era algo sensacional. Meneaba su instrumento muy rítmicamente dentro de mi vagina empapada de semen.

Nuestro placer era increíble. En un momento se acostó sobre mi y sin dejar de penetrarme mas profundo cada minuto comenzó a besarme. Su lengua llegaba hasta lo mas profundo de mi garganta. Tenia unos labios carnosos y grandes, me encantaba como me besaba, comenzó a chuparme la puntita de la nariz y luego su lengua bajo por todo mi rostro, se deslizo por mi cuello y pronto llego a mis redondeados y enormes senos. Comenzó a masajearlos y a apretar mis pezones, como si quisiera que estén mas erectos y duros de lo que los tenia. Los apretaba cada vez mas mientras que los besaba… Analia ya había acabado y estaba recostada sobre un rincón de la habitación. Fernando comenzó a mirarnos y nos pidió que nos pusiéramos en la cama para que vuelva a chuparle la pija.

Yo me sorprendí. Nunca pense que lo hiciera con mas de un chico, pero Fernando me había caido (y cojido) bien y me gustaría volvérsela a chupar mientras que su amigo continuaba dejando aquella increíble pija dentro de mi cuerpo adolescente.

Eso hicimos, yo me senté sobre Juan Carlos y Fernando metió su alargada pija entre mis labios y comenzó a bombear semen en mi garganta. Esta vez lo tragaba sin problemas, pero al chupársela sentía que algo no iba bien abajo, Juan Carlos no puedo embocármela directamente de nuevo, y tuve que levantarme un poco. Como no le avise a Fernando le pegue un tirón bastante doloroso y en medio del dolor volvió a eyacular. Yo ya estaba exhausta de tanto digerir semen. Y para colmo Juan Carlos seguía sin poder incrustarme su pene… Al ver que yo no me levantaba de nuevo, comenzó a pujar y pujar… no entraba… Seguía haciendo fuerza sin buenos resultados para los dos, yo le pedí que siguiera, que insista sin crema.

Aunque en un momento volví a sentir aquel éxtasis total, era Juan Carlos que me había penetrado de nuevo. Procedimos de esa forma durante 20 minutos mas.

Lastima que Analia seguía dormida, se estaba perdiendo la fiesta del siglo.

Esa misma noche la repetimos durante los 5 días restantes, pero con variantes diferentes, como el sadomasoquismo y técnicas desconocidas aun por nosotros mismos. Recuerdo que el 3er día Fernando me ato a su cama durante toda la noche y estuvo rotando junto con su amigo cada 40 min. para dármela por delante o por detrás… Ese día fue realmente sensacional, aunque el día siguiente traje a Florencia y nos masturbamos mutuamente ya que estaba muy dolorida de aquella noche como para volver a hacerlo…

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