La niña del parque

Antes de todo he de deciros que este es una historia inventada, nada de lo que se dice en ella es real y, de serlo, sería por pura coincidencia.

El pasado verano, mi hermana me rogó que me hiciera cargo de su hijo pequeño, durante las tardes, pues tenía que trabajar de 4 a 10 de la noche. Nunca había quedado al cargo de Carlitos, pero era mi sobrino preferido y no podía negarme.

Cada tarde del mes de agosto bajaba al parque que está junto a la casa de mi hermana y pasaba la tarde cuidando que no se hiciera daño.

Desde mi divorcio he tenido relaciones con muchas mujeres y, ahora, estaba libre esperando las ansiadas vacaciones.

Una tarde, mientras mi sobrino se balanceaba en el columpio, una pequeña lolita se puso frente a el, yo estaba detrás del niño y me fije en ella. Era como de 12 o 13 años, cara muy bonita blusa azul y falda de flores que volaba al rededor de sus piernas. Sus piernas, eran largas y parecían suaves.

«Hola, de dije, apártate un poco si no quieras que te lastime el niño.»

Ella se quitó de allí y se sentó junto a mi en el banco del parque, cuando baje a Carlitos del columpio.

«No vienes aquí a menudo» la interrogué al darme cuenta que no se marchaba. «No, vivo al otro lado del barrio, hoy he venido aquí con mis amigas, pero me he enfadado con ellas y las he dejado.»

Mientras me hablaba se había acercado a mi y jugaba con el niño. Yo pude apreciar lo perfecto de su boca y lo bien que olí. Mi polla se puso a cien. Tenía desde hacía tiempo ganas de tirarme a una de estas lolitas. Ella siguió jugando y contándome cosas de su familia.( Divorciados, el padre no iba por casa, la madre trabajaba en otra ciudad durante el verano…) ella, Conchi, estaba sola con sus abuelos que cuidaban de ella. Me contó que lo viejitos eran mayores y la dejaban hacer lo que quería desde las 3 hasta las 9 de la noche.

Volvimos al columpio y ella se sentó en el que quedaba libre junto al niño. Yo me fui paseando hasta que quedé frente a ella. Sus piernas se elevaban al cielo, dejando ver unas braguitas grandes y blancas. Mi polla no aguantaba mas. Tenía que follarme a esta lolita de 13 años.

«¿Quieres tomar un refresco?» le pregunté cuando nadie estaba ceca. Accedió y me la lleve a casa de mi hermana. Mientras subíamos en el ascensor respiré honda para tomar el olor de niña que comienza a explotar.

Dejamos a Carlitos jugando en su habitación y me la llevé al salón. Le di una Coca y continué preguntándole cosas que no me interesaban nada , pero me permitían dejarla hablar u observarla. Medía su buen metro 60, tenía piernas largas y morenas, tetitas apuntando bajo su ropita y una boca que parecía hecha para chupar pollas. Decidí que, como eran las 5 podría hacérmela esa tarde. La invité a otra Coca y vertí en ella unas gotas de cierto afrodisiaco que utilice en otras de mi aventuras.

«¿Has tenido novio?» le pregunté cuando levábamos un rato bebiendo. «No, aún no, pero me gustaría tenerlo» «Quieres que yo lo sea?». Ella se hecho a reír, prueba que el afrodisiaco hacía efecto. «Si» me contestó. Yo me di cuenta que tenía el camino abierto hacia su coñito.

Me senté mas cerca de ella y le pasé el brazo por los hombros. Lo primero que hice fue acercar mi boca a la suya y besarla, primero suavemente y después con mi lengua abrí su boca y se la metí dentro. Ella me chupaba la lengua con ganas. Mi polla estaba apunto de estallar.

«Espera, me pondré mas cómodo». Pase a la habitación y me desnudé, dejandome solo unos pantalones de deporte que tenía mi hermana de su ex-marido.

Regresé al salón y me senté junto a Conchi. La bese de nuevo e hice que su cabeza descansara sobre mi polla. Ella me miro y se sentó erguida, Yo me quité los pantalones y mi polla saltó sola. «¡Chupamela!, las novias hacen esto». Ella bajó su cabeza y se trago parte de mi herramienta. La observé desde lo alto y me di cuenta que estaba haciendo realidad una de mis fantasía. Una niña de 13 años me la estaba chupando.

Seguí haciéndolo y le dije que no se quitara si quería saborear algo muy dulce. Ella me hizo caso y, cuando me corrí, se trago todo mi semen. Se levanto a mirarme y un hilo de Lefa, le salía de entre los labios.

La desnude en un momento y se quedó allí después. Sus tetitas eran pequeñas y tenía los pezones erguidos. Su cadera era preciosa y dibujaba un corazón sus piernas, sus piernas eran largas morenas y delgadas.

Comencé a acariciarla el coñito directamente, con mis dedos busqué su clítoris y comencé a masajearselo. Ella, al ratito, separó ligeramente sus piernas, para dejarme tocarla a mi gusto. Acaricié su clítoris y me di cuenta que se estaba descontrolando, al momento se orinó en mis manos.

No es algo que me guste y ella estaba roja por haberlo hecho. «Perdoname, me he puesto muy nerviosa». Me di cuenta que la tenía en mis manos. «Por hoy basta ya, peor mañana te quiero aquí a las 4 y cinco de la tarde. Ya me pensaré que hago sobre esto que has hecho». Conchita lloró un poco y la consolé, quedamos para el día siguiente.

Capítulo 2.

Eran las 7 de la tarde y me dediqué a limpiar la casa, me senté ante el TV para recordarme lo que había sucedido. Ella estaba en mis manos, tenía 13 años, sus padres estaban lejos para vigilarla, estaba en el momento justo de comenzar a sentir sus hormonas. Me la follaría y lo seguiría haciendo mucho tiempo. Tracé un plan, instalé mi cámara de Vídeo en un rincón de la habitación de invitados y me propuse esperar que pasaría al día siguiente.

Conchita llegó a las 4 y cinco, como le había dicho. Yo la esperaba en bañador, con mi polla a punto de salirse por el elástico.

«Veo que has venido, ¿Te gustó lo de ayer?». Me dijo entre cortada que si pero que estaba arrepentida por lo que hizo sobre mi mano. «No te preocupes yo lo he olvidado».

La tome de la mano y la lleve al dormitorio. Me sentó en la cama y la puse frente a mi. Llevaba una camisita blanca con una especie de camiseta que hacía las veces de sujetador. Se las quité las dos cosas y quedó frente a mi con su faldita de flores y desnuda de medio cuerpo para arriba. Acerqué mis labios a sus pezones y comencé a chupárselos. Ella gimió de placer, le gustaba.

Lentamente le fui bajando su faldita y sus bragas, hasta dejarla desnuda por completo. Me levanté y me senté en una silla. ¡Ven! y la senté frente a mi, con las piernas separadas, dejando su coñito sin un solo pelo frente a mi polla.

Lentamente comencé a pasarsela sobre su rajita, que respondió lubrificandose. Ciando me pareció que estaba suficientemente lubricada comencé a metérsela. Lo cierto es que mi polla era mucho par ese pequeño coñito, pero no se escaparía sin tenerla toda dentro. Durante esa tarde y las dos siguiente, me dediqué a hacerla mas flexible la entrada de su coño. La quinta tarde, la tumbe en la cama y se la metía entera mirando como sus ojos se dilataban a la misma velocidad que lo hacía su coño.

La cabalgue endiabladamente, la follé con ganas durante dos horas, después de correrme dentro de ella a los dos minutos de entrar por primera vez, pues no pude soportar mas tiempo sereno con mi polla hundida en ese coñito ex-virgen de 13 años.

Esa tarde, cuando se marchaba, le enseñé la cinta que había grabado en la cámara. «Si dices algo, esta cinta te enviará a un correccional. Te quiero aquí mañana a la misma hora».

La tarde siguiente regreso, y la otra y todas hasta el 30 de septiembre. Me la follé por delante y por detrás. Su coño y su culito se abrían ahora cuando separaba sus piernas. Era una folladora nata, le gustaba que se la metiera. Eso me dio una idea. La haría una putilla folladora que trabajase para mi. pero eso es otra historia. Continuará.

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