SERVICIOS NOCTURNOS

Hola, me llamo Gabriela, tengo 18 años y vivo en Argentina. Mido 1.74 metros, ojos verdes, pelo enrulado y color negro, y aunque esté mal que lo diga tengo un cuerpo bastante bueno. Mi familia está compuesta por mi mamá, mi papá, mi hermana, y mi hermano Lucas quien es con el que sucedió esto. Lucas tiene 21 años, y desde hacía varios años yo notaba que él tenía cierto interés en mi. Cuando yo tenía 14 años, o sea hace cuatro años, vivíamos en una casa de dos piezas, por lo tanto Lucas y yo teníamos que compartir pieza.
Una noche, como todas las noches, yo me fuí a acostar como a las 11 de la noche, ya que al otro día tenía que levantarme temprano para ir a la escuela. Esa noche hacía bastante calor (mediados de la primavera) y yo dormía destapada sólo con mi pijama. Había pasado una hora desde que me había acostado y no me podía dormir, seguía dando vueltas en la cama. Escuché que Lucas se acercaba a la pieza y no le presté atención, trataba de dormirme. Me pareció raro que Lucas no había prendido la luz, pero no le di importancia. Luego de unos segundos sentí que algo me tocaba el culo, giré rápido y esperé. Pasaron algunos segundos y de nuevo sentí que me tocaban el muslo. Entonces llevé mi mano rapidamente hasta ahí y sentí la mano de alguien, que no la sacaba. Empecé a pelliscarla hasta que la sacó. Después oí los ruidos de la cama de Lucas cuando se acostaba. Esa noche no pasó más nada. Al día siguiente no nos hablamos y apenas nos miramos. Yo no le conté a nadie porque me daba vergüenza.
Y eso pasaba una vez cada dos semanas más o menos. Él esperaba un rato después de que yo me acostaba y luego iba y me trataba de tocar, pero siempre estaba despierta para evitarlo. Después de un tiempo cambió su estrategia, no se como lo hacía pero se despertaba a la madrugada (entre las 2 y las 4) y me sorprendía dormida.
Aveces me despertaba con su mano en mis pechos, o sobre mi concha, o sobre mi culo, o en mis muslos, o dándome besos en el cuello. No importase que fuere yo lo sacaba y pasábamos varios días sin hablarnos. Una noche, yo ya tenía 15 años, estaba teniendo un sueño erótico. Era la primera vez que soñaba algo así y lo estaba disfrutando mucho. En un momento me desperté y sentí una mano acariciándome la concha. Estuve a punto de sacarlo pero la sensación que sentía me gustaba. Habré estado así durante varios segundos hasta que decidí sacarlo. Después de eso pasó un rato largo y no podía dormirme pensando en lo que había pasado. Puse mi mano en mi concha y empecé a acariciármela como lo había hecho Lucas. Descubrí que acariciarme el clítoris daba una sensación muy linda. Después de un rato así llegué a lo que más tarde supe que era un orgasmo. Mi hermano me había enseñado a masturbarme. Desde ese día me masturbaba seguido y aveces dejaba que Lucas me tocara un poco antes de sacarlo.
Cuando ya tenía 16 años nos mudamos a otra casa más grande, ahora ya tenía mi propia pieza y Lucas la suya. Lucas ya no me tocaba más pero yo seguía masturbándome como antes. Pero depués de un tiempo sin que Lucas me tocara empecé como a extrañar esa sensación.
Este año pasó lo más importante. Yo tenía 17 años y faltaba poco para que cumpla los 18. Estaba en vacaciones de verano y hacía un calor insoportable. Yo dormía sólo en bombacha tapada con la sábana. En medio de la noche me despertó el ruido de la puerta al abrirse. Con la luz de la luna que entraba por la ventana entreabierta vi que era Lucas. Cerré los ojos y me quedé quieta esperando haber que pasaba. Sentí que su mano se posó muy suavemente en mi muslo, y un escalofrío recorrió mi cuerpo. Luego metió su mano bajo la sábana y llegó hasta mi concha. Muy despacio empezó a meter sus dedos bajo la bombacha y empezó a acariciarme con la llema de sus dedos. La sensación que sentía era diferente a todo lo que había sentido antes. Su mano entró más y encontró mi clítoris, con el cual se puso a jugar. Cuando llegó mi orgasmo no me pude contener y levanté un poco las caderas mientras emitía un pequeño gemido. Después de eso dejó su mano quieta durante unos segundos y luego la sacó y se fué de mi pieza. Ese había
sido mi mejor orgasmo. Después de esa noche Lucas visitaba mi pieza una o dos veces por semana y me masturbaba. Él sabía que yo estaba despierta mientras lo hacía, y yo sabía que él lo sabía, pero nunca hablábamos, y al otro día era todo normal. Al principio nos evitábamos las miradas pero luego de un mes ya era algo normal.
Hace un mes decidí «agradecerle» por sus «servicios nocturnos» y tomé yo la iniciativa. Esa noche fuí hasta su pieza a las 4 de la madrugada, me asomé por la puerta y vi que Lucas estaba dormido boca arriba, destapado y sólo en calzoncillos. Entré sin hacer nada de ruido y me arrodillé al lado de su cama. Su pija no estaba erecta así que supuse que estaba dormido. Con mucho cuidado bajé el calzoncillo y dejé al descubierto si pija. Mientras que con una mano sostenía el calzocillo con la otra inspeccionaba su pene. Acerqué mi boca y me metí si pija no erecta en mi boca y empecé a jugar con ella. Casi de inmediato se puso dura y fué entonces que Lucas puso su mano en mi nuca y empezó a gemir. Empecé a tratar de igualar los movimientos que había visto hacer a una tipa en una película porno que había visto. Después de un rato de estar así sentí su chorro de leche un mi garganta. Eso me sorprendió y me hizo retroceder, pero recordé que la tipa de la película se tragaba la leche y yo también lo hice hasta que no
quedó nada. Cuando terminé me paré para irme pero cuando estaba a punto de salir Lucas me dijo que espere. Me preguntó si eso lo íbamos a repetir y yo le dije que no sabía.
A la noche siguente Lucas entró en mi pieza y me masturbó como siemrpe, pero antes de irse me dijo al oído que mañana me tocaba a mi. Yo no sabía si volver o no. Al final me dicidí por volver, también me había exitado chupársela, y además era justo ya que él me había dado muchas noches de placer. Esa noche a las 4 fuí a su pieza en donde él ya me esperaba desnudo y despierto. Cuando yo me disponía a arrodillarme Lucas me paró y me dijo que se acostara un momento al ladi suyo porque tenía que decirme algo. Me acosté y me dijo al oído que esto que estábamos haciendo no lo podía saber nadie, también me preguntó si se lo había dicho a alguien y yo le dije que no. Ni bien terminó de hablar empezó a acariciarme las tetas en forma circular; yo me quedé quieta porque me gustaba esa sensación. Luego bajó su mano y comenzó a masturbarme mientras nos dábamos un beso apacionado. Se puso arriba mío y con su mano introdujo muy despacio su pija en mi vagina. Sentía un poco de dolor a medida que entraba más y más y menos mal
que me estaba besando cuando rompió mi himen porque calló un grito apagado que hice. Comenzó a bombear muy despacio y el dolor se empezó a transformar en placer. Después de un rato de estar así llegamos al orgasmo al mismo tiempo. Fue una sensación hermosa sentir su chorro de leche dentro mío. Nos quedamos quietos besándonos y disfrutando del momento. Después se hizo a un lado y me dió las gracias y me dijo que ya me fuera a dormir y que pasara por el baño para limpiarme.
Desde ese día, casi todas las noches, nos visitamos, una vez cada uno. Cuando él me visita siempre me masturba y cuando yo lo visito los masturbo o hacemos el amor, o nos masturbamos mutuamente haciendo el 69. Esta noche le toca a Lucas visitarme y ya no puedo aguantar más, escribir esto me exitó bastante, me parece que me voy a masturbar antes de que él venga…..

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