Embarazada y tirandose a su cuñada

Amparo le acariciaba la espalda y los pelos a mi novia, y Eva le acariciaba los pechos con una mano

Esta historia ocurrió hace un par de años, yo tenía una novia que se llamaba Eva, era rubia, de pelo lacio con mechas castañas, piel clara, estatura media, grandes senos, y un culo respingón.

Un día, su cuñada, la mujer de su hermano, la llamó por teléfono pues estaba muy deprimida por el embarazo de cinco meses que tenía. La cuñada se llamaba Amparo, y a los pocos días, después de comer, vino a visitarnos a nuestra casa alquilada que teníamos, al abrir la puerta, vimos su barriga, sobresalía del traje, la cara algo hinchada, los labios más gordos y los ojos más brillantes, era morena, y un poco más alta que mi novia. Nos sentamos en el salón, nos dijo que su marido estaba trabajando y que estaba aburrida y que venía de visita.

Yo les dije que me iba a acostar un poco en el cuarto, que estaba cansado, y Eva se puso a hacer café. Di unas cuantas de vueltas en la cama, pero no logré dormirme, así que a los quince minutos o por ahí, me levanté nuevamente, y cuando fui a abrir la puerta del salón que estaba entreabierta, oí que se estaban contando cosas intimas, así que me quedé allí escuchando mientras las veía tomar café. Amparo, le decía a Eva, que su hermano no le daba mimos, que ella estaba muy necesitada, y que además, desde que se enteró de que estaba embarazada, nada de sexo, Eva le preguntó el por qué, y le respondió que su marido Juan no quería hacerle daño al niño, entonces Eva le dijo que eso era una tontería de su hermano, y Amparo asintió.

Eva cambió de tema, y le dijo a su cuñada que le enseñase la barriga, Amparo se levantó la falda y se pudo ver la faja que contenía su barriga, Eva puso cara de decepción, y la cuñada rápidamente se quitó la faja, se veía la gran barriga y las bragas enormes. Amparo se sentó y Eva puso su mano en el vientre, acariciándolo durante un rato, le agradaba, su mano llegaba desde el limite de sus bragas hasta el ombligo. Amparo tenía la mirada perdida, hasta que regresó y le dijo a Eva que le sentaban muy bien los masajes.

Eva le dijo que estaba muy cambiada, y la cuñada le dijo que su cuerpo había cambiado por completo, a la vez que se desabrochaba los botones del traje, Eva puso cara de vergüenza, pero Amparo terminó de quitarse el vestido, para después pasar a desabrocharse el enorme sujetador, descubriéndose las dos notables tetas, los pezones eran inmensos, con un brillo especial. Al ver a Amparo así, Eva le dijo que si le dejaba tocar, y le respondió con la cabeza que sí, puso su mano sobre uno de los pechos, rozando el pezón con los dedos, los cuales se endurecían, Eva le dijo que tenían un tacto suave y terso, y a continuación apartó sus dedos de los pechos. Después, Amparo le dijo que le iba a enseñar otros cambios, se puso de pié, se cogió las bragas y se deshizo de ellas, se puso enfrente de mi novia, y le enseño su coñito que aparecía al final de su barriga, el bello aparecía poco tupido.

La cuñada le dijo que tocase, y ella estiró su mano y acarició su pubis con timidez, Amparo le cogió la mano y la obligó a tocar sin miedo. Tras esto, Amparo se sentó, sin ponerse las bragas, con las piernas abiertas, con la barriga y con los dos grandes pechos al aire, Eva miraba su entrepierna, la piel que rodeaba la vagina estaba oscura e hinchada, los labios eran dos colchones. Al rato, Eva extendió su mano y acarició la raja, diciéndole que había que ver como se le había puesto, Amparo le dijo que había crecido, mientras habría más las piernas, la mano de Eva no se podía separar de la cuñada, Amparo comenzó a respirar fuerte, su cara no era precisamente de estar sufriendo, y Eva se puso a acariciarla a conciencia, besó la barriga, e incluso sus besos acabaron en unos lametones que recorrían todo su vientre, con la otra mano acariciaba uno de sus pechos.

Seguidamente, deslizó poco a poco sus labios por el vientre, hasta encontrar los pechos, tomó sus pezones entre sus labios y entre sus dedos, Amparo se iba reclinando sobre el sofá, hasta terminar totalmente tumbada. Eva se quitó la camiseta y el sujetador, mostrando sus pechos blancos rematados con unos diminutos pezones marrones oscuros.

A continuación, Eva se puso entre las piernas de su cuñada, la raja estaba delante de ella, y se puso a restregar sus pechos en la barriga de Amparo, jugaban con el ombligo, luego empezó a jugar con sus pechos en su clítoris y en su raja, deslizaba sus senos entre sus piernas, por toda la extensión, la vagina de Amparo apenas se lubricaba. Después, Eva se quitó los pantalones y las bragas, quedándose también desnuda, su coñito estaba empapado.

Entonces, volvió a meter la cabeza en la entrepierna, y con su boca, tras pasar por el monte de venus, empezó a lamer la rajita, le abrió las piernas, sus labios estaban hinchados, el clítoris estaba respingón, Eva lo cogió con sus labios, lo apretó, y lo lamió con la punta de la lengua, Amparo daba suaves meneos de cadera, gemía de placer. Eva separó los labios con sus dedos y se puso a lamer toda su raja, de un lado a otro, de arriba abajo. Amparo le acariciaba la espalda y los pelos a mi novia, y Eva le acariciaba los pechos con una mano, y con la otra se introducía un dedo en su propio coño húmedo. Finalmente, Amparo abrió sus piernas todo lo que pudo, y comenzó a impulsar su coño contra la cara de Eva, la cual le separó los labios lo que pudo, continuando lamiendo su raja, moviendo la cabeza al ritmo que Amparo le ponía, hasta que ella consiguió reventar en un orgasmo sonoro.

Tras esto, Eva se incorporó y ambas se sentaron en el sofá, se hizo un momento de silencio, en ese momento ambas se dieron cuenta de lo que habían hecho, la vergüenza se apoderó de ellas, hasta que Eva, la cual aun estaba muy caliente, cogió del brazo a Amparo, y la tumbó en el suelo sobre la alfombra con cuidado, y posteriormente, Eva se tumbó sobre ella, se abrazaron, uniendo sus senos, después, Eva metió una pierna entre las suyas, la rodilla se clavó en el coñito de Amparo, e igualmente la de ella sobre el coño de Eva, seguidamente, comenzaron a acariciárselos, a mover las piernas, las manos de Amparo estaban clavadas en el culo de Eva, y viceversa, sus pechos se rozaban, sus pezones jugaban.

A continuación, Eva se tumbó en el suelo, en dirección contraria a Amparo, abrió las piernas, y unieron sus rajas, la humedad de una y otra se mezclaban, Eva estaba boca arriba algo levantada, mientras Amparo estaba tumbada de lado, era Eva la que aproximaba los coños, sintiendo ambas el calor de la otra, restregándose sus rajas, Eva movía sus caderas en sentido circular, las dos se estaban follando, se daban placer mutuo.

Amparo estaba excitadísima, cada vez respiraba más aceleradamente, Eva estaba a punto de correrse, colocó su mano entre las dos rajas, y empezó a acariciarse su coñito, y el de Amparo a la vez, hasta que a Eva no le hizo falta mucho toqueteo para empezar a correrse, mientras lo hacia, se metió un dedo en la vagina y con la mano se movía a través de la raja de Amparo. Tras terminar de correrse Eva, miró a su cuñada, esta se movía entera, sobre todo su barriga embarazada y sus tetas, entonces Eva le introdujo el mismo dedo que se había metido ella en la raja de su cuñada, lo hizo suavemente, hasta que el dedo estuvo introducido totalmente, entonces comenzó a moverlo de arriba abajo, abriendo el agujero, para tras un rato así, empezar a penetrarla con el dedo, hundiéndose dentro, hasta que Amparo comenzó a correrse de nuevo, lanzando gemidos, su dedo permaneció hundido hasta que se descargó totalmente.

Tras esto se tumbaron, se besaron y se abrazaron, hasta que Eva se levantó, ayudó a Amparo a ponerse a cuatro patas, dejando caer su embarazada barriga y sus ubres, Eva se puso detrás de rodillas, la agarró de la cintura y comenzó a darle puntazos, como si un tío estuviera follando, su pubis tropezaba con el trasero de Amparo.

Seguidamente, Eva extendió los brazos, cogiéndole sus senos, apretándoselos, a la vez que le decía que le gustaría tener un pene ahora. Continuaba dándole puntazos, después le metió un par de dedos en la vagina, a la vez que continuaba con los vaivenes, simulaba que se la estaba follando, así estuvo un rato, hasta que ambas quedaron extasiadas.

Al final se levantaron y se fueron al aseo, antes yo había vuelto al dormitorio, y minutos después volví al salón, y actuaron como si no hubiera pasado nada.

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