Mi maestra de mate

Hola me llamo Jessica y tengo 15 años. Esto que voy a contarles sucedio hace un año.

Estaba yo en segundo de secundaria y tenia muchos pretendientes porque he de comentarles que era la unica mujer con senos completamente desarrollados. Un dia que me sentia muy triste porque habia reprobado matematicas, fui a reclamarle a la maestra porque habia no me habia calificado una parte.

Ese dia habia un partido de voley y todos estaban centrados en la cancha. que esta bastante retirada de los demas salones y como ella no es aficionada a ese deporte me puse a buscarla en los salones.

Cuando la encontre me di cuente de que se etaba masturbando, porque oia gemidos y ruidos de un vibrador, asi que pense que si la cachaba en una escena indecorosa no tendria mas remedio que obedecerme o la delataria.

Entonces entre y me la encontre totalmente desnuda encima de la mesa, que tenia una superficie de cristal y le dije:

-Con que esa es la razon de que nunca vaya a ningun partido, se la pasa masturbando.

-Por favor no me delates, hare lo que tu quieras.

No se porque pero verla desnuda me puso bastante caliente y sin darme cuenta le conteste:

-Quitame la ropa.

-Lo sabia, sabia que no eras totalmente heterosexual, varias veces me he fijado que te le quedas viendo a Maria.

Entonces se me acerco y empezo a quitarme la ropa mientras yo manoseaba sus enormes tetas, entonces me quito las bragas y empezo a acarisiar mi raja, entonces como estaba super caliente le agarre su cabeza e hize que me lamiera mi coño, mientras con un dedo me penetraba mi ano.

Entonces dieron el timbre que indicaba que solo quedaban veinte minutos de receso asi que mi maestra se apresuro y me puso el vibrador en el clitoris mientras me lamia el culo. Me hizo llegar al espasmo y lanze un grito de placer.

Como quedaba poco tiempo chupo todo mi jugo sin desperdiciar ni una gota, y se puso la ropa al tiempo en que yo me ponia la mia y cuando iba de salida me dijo:

-Si tienes otra duda vuelveme a ver aqui mismo cuando haya otro partido.

En este año ella es mi asesora y como se imaginaran me hice bastante curiosa y la visito siempre que puedo.

Pero eso es otra historia…

Mi cuñada

Hola, mi nombre es cristina y tengo 18 añitos, me considero muy hermosa, soy de piel trigueña, cabello castaño, cuerpo hermoso, etcetera, etcetera, y debo confesar que me atrae mas el sexo femenino que el masculino, pienso que las mujeres somos mucho mas tiernas y los hombres son un poco rudos.

Bueno, mi historia empieza cuando conoci a la novia de mi hermano Alonso llamada Karen, me gusto desde el primer da en que la conoci, eran sexy y tan buena que los pensamientos mas impuros se me pasaron por la mente. Aunque no habia tenido relaciones sexuales con ninguna mujer, si habia mirado algunos videos de lesbi porno, y me parecian de maravilla y me moria de ganas por probar una mujer, sin importar su edad.

Una tarde mi hermano, me llevo a cine con su novia que por cierto cada dia me gustaba mas y mas y queria demostrarselo , definitibamente me estaba volviendo loca, y ella ni se daba cuenta. Para esto yo me hice muy amiga de ella, sonreiamos, le decia que es preciosa, etc… bueno, ya estando en el cine me toco sentarme al lado de ella, las dos estabamos en minifalda y cuando mi novio se descuidaba yo le tocaba sus piernas y le quedaba mirando fija y deseosamente, entonces fue el instante en que ella se dio cuenta de que me gustaba un resto, y se sorprendio, y luego en el intermedio de la pelicula mi hermano se fue a comprar comida, entonces nos quedamos y fue entonces en donde explote y le dije que ella me gustaba muchisimo, y me dijo que yo estaba loca , y yo le conteste que era por ella, entonces me sonrio con una mirada muy sexy, con lo cual sellamos con un beso muy rico y profundo, creo que duro un interminable minuto, en donde ella me dijo que le encanto y yo le dije que cuando regresara mi hermano fueramos a terminar lo que empezo al baño, y ella me respondio afirmativamente, por lo cual me senti muy feliz. Cuando regreso mi hermano despues de un instante fuimos al baño, y con paso apresurado fui detras de ella tocandole ese precioso culo… y cuando cerramos la puerta del baño nos besamos desesperadas, y susurrando le dije que le haria lo que me pidiera y ella me dijo que le besara el culo sin descansar, por lo cual yo accedi rapidamente le levante su minifaldita y le bese sus nalgas redondas, y le abri a lenguetazos su precioso ano, y se lo comi con toda mi alma, luego procedi a comerme esa rica cuquita, por lo cual ella gritaba de pasion, y luego hicimos el sesenta y nueve y tambien me comio el culo y la cuca.

Por ultimo nos dimos un beso profundo y lo prometimos hacerlo al dia siguiente, y hasta que nos aburrieramos, aunque todavia no me aburro y ya han pasado veinte dias y mi hermano no se ha dado ni cuenta.
Siempre recordare a Karen como la primer mujer que me hizo muy feliz….

Soy lesbiana!

En honor a la verdad,yo nunca crei ser bisexual;tenia un concepto del lesbianismo muy equivocado, hasta que conoci a Aracely.

Soy actriz y cantante,justamente cuando termine de grabar una telenovela, celebramos haciendo una gran fiesta,justamente fue ahi donde conoci a Aracely que tambien es actriz de television. Comensamos a platicar y me comento que acababa de llegar de Guadalajara y no tenia donde hospedarse yo le dije que si queria ir a quedarse en mi casa ya que es muy grande y vivo sola y desde hace tiempo buscaba a alguien para compartir la casa,ella acepto encantada. Ella es muy hermosa: alta, delgada, blanca, ancha de caderas y con senos medianos, con el cabello bien cuidado, rojizo abajo de los hombros,muy sensual en su vestir y con una voz dulce y femenina. Un sabado por la tarde nos pusimos a oir musica y a tomar unas copas;al calor de estas empezamos a tenernos mas confianza,me conto que habia llegado de Guadalajara tras una decepcion amorosa.

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Mi amiga Julia y yo

Estabamos estudiando mi amiga Julia y yo, que me llamo Lourdes, aunque me dicen Lulu. Era sábado por la tarde y estabamos solas en su casa, estudiando para el examen del lunes, pues sus padres se habían ido a pasar el fin de semana a la sierra. LLevábamos no se cuantas horas en su habitación, dale que te pego a libros y apuntes. En un momento dado, estaba tan concentrada que no me di cuenta que mi amiga cogió una cuerda que tenía en el cajón de la mesa y empezó a atarme los tobillos, me sobresalté y le dije: ¿Qué estas haciendo Julia? ¿No lo ves?, te ato los pies – me respondió -, anda, déjame también. ¿Y por que lo haces? Nada, estaba aburrida de tanto estudiar, vi la cuerda del cajón, y me dije, voy a atar a Lulu, anda, déjate. Sólo será un momento. Confía en mi. Bueno – le dije confiadamente. Y terminó de atarme los tobillos. ¿Muy fuerte? – Preguntó. No, así está bien. Pon las manos a la espalda.

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Inesperado

Laura llegó, como todos los días, unos minutos antes de las cinco al edificio donde otras chicas de su instituto entrenaban haciendo voleibol. El vestuario de las chicas tenía una puerta trasera que no se usaba desde hacía años y cuya cerradura había desaparecido, así que poniendo el ojo allí, Laura podía ver cómo ellas se desnudaban, se duchaban y se vestían sin que ellas lo supieran. Como siempre, a las cinco, las chicas, sudorosas empezaron a entrar en el vestuario. Ya el hecho de verlas con sus uniformes mojados por el sudor, sus caras encendidas y sus pechos poco o mucho abultados bajo las ceñidas camisetas la excitaba mucho, pero cuando se desnudaban, aquel lugar se convertía en un festín de carne joven: pechos, nalgas, caderas, vientres y piernas sobre los que el tiempo aún no hacía estragos. Laura, muy excitada, metió su mano derecha en sus braguitas y, tras notar que estaba mojada, empezó a juguetear pasándose el dedo medio por encima de la vagina y, a veces, rozando el clítoris, jugando con su ensortijado vello.

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EL REGRESO II

La verdad es que Gabriela había perdido la tranquilidad. Ella siempre tan centrada, con una experiencia de la vida corta, pero densa. Ella tan segura de sus recursos sobradamente comprobados. Ella, toda juventud exuberante y hermosa, y como si eso fuera poco, ella consejera psicológica, vencedora de la timidez en todos sus aspectos, refugio y apoyo de cuanta mujer se sentía disminuida en sus respuestas. Ella para quien los hombres representaban un recurso útil para sus felicidades circunstanciales, con la espantosa excepción de Antonio, su amante, cuya existencia le molestaba profundamente, porque no lo tenía asido a su cuerpo sino a su mente.

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EL REGRESO I

Erica entró en el estudio y en un comienzo Gabriela no supo quien era. No era posible reconocer en esa mujer hermosamente vestida, inteligentemente maquillada, con una figura esbelta perturbadora, subida en esos tacones de vértigo, a su compañera de estudios de tres años atrás, que siempre estaba metida en unos jeans raídos, sobre los que colgaban una suerte de túnicas descoloridas. Bajo esa indumentaria siempre fue imposible reconocer o imaginar forma alguna de cuerpo femenino.

En el recuerdo, no era solamente su figura la que le evocaba insignificancia y pasividad, sino su forma de ser. Retraída, abúlica, casi siempre bostezando, sin compañero o pretendiente conocido, apartada de fiestas y reuniones, ni siquiera era buena estudiante y no fue nunca motivo o centro de alguna alusión de ningún tipo por parte del resto del grupo. Gabriela había sido siempre su única amiga, amistad que había decaído primero y desaparecido después, porque su consulta profesional no le dejaba tiempo para amistad ninguna. Si su aspecto actual le sorprendió, lo que ella le narrara, luego de haberse reconocido adecuadamente, la dejó alelada.

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MI MEJOR AMIGA

Salí yo del colegio y me tocó ir estudiar en la universidad en otra ciudad, buscando un apartamento encontré uno de una pelada, ella se llamaba Andrea. Vivíamos las dos solas y en poco tiempo nos volvimos las mejores amigas, ella me contaba todo lo que hacía lo cual era muy interesante ya que es una mujer muy hermosa, senos grandes, cola hermosa, cara perfecta y un cuerpo armonioso, envidiable para cualquier mujer. Una vez me contó que había hecho el amor con dos hombres a la vez, ella era de aquellas personas alegres, nos contábamos todo, ya la confianza era absoluta, tanto que andábamos en la casa con ropa interior o desnudas, ahí empezó todo. Su cuerpo era muy bello, andaba con unos finos encajes que hacían ver de ella una mujer muy sensual y aquella envidia que sentía por ella se empezó e convertir en deseo claro, yo también tengo un muy buen cuerpo y siempre nos mirábamos raro.

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CORINNE

Me llamo María, soy una mujer de veinticuatro años, morena, tengo mi trabajo y apenas sé cocinar. Mi vida era muy rutinaria, por supuesto sin caer en la mojigatería, hasta que descubrí a gozar con mi cuerpo.

Todo empezó hace unos meses, cuando se quedó libre un piso en mi bloque por encima del mío. Lo ocupó una preciosa francesa de nombre Corinne. Desde la primera vez que nos vimos creo que nos caímos simpáticas. Recuerdo que fué una tarde de verano, venía de trabajar y coincidimos en el rellano del portal mientras recogíamos nuestra respectiva correspondencia. Nos saludamos haciendo las precisas presentaciones y me ofrecí para cualquier cosa que necesitara. Corinne tiene tan sólo diecinueve años, mide alrededor de un metro setenta centímetros. Sus ojos son enormes y de un azul ultramar electrizante, rodeados de unas pestañas largas, suaves y claras. El pelo rubio, largo hasta la cintura, flexible, sano, rebelde, brillante y con delicadas onditas que le confieren un aspecto de niña traviesa.

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LA TERAPIA

Nada de lo que me sucedió fue inesperado, es más, estuve aguardándolo desde que por primera vez tuve sesión de terapia con ella. Si me preguntan que me llevó hasta su consultorio, podría decirles que solamente la necesidad de ver cosas de mi vida en forma más clara, sabiendo que sin la palabra de alguien neutral nunca lo lograría. Así llegué a pedir un turno con la doctora Clara Arguello, porque una compañera de facultad de mi hermano se atendía con ella y me había comentado que era una de las mejores analistas que había en ese momento. Llegué a las ocho menos cinco de la noche y a las ocho en punto me hizo pasar a su consultorio. Me encontré con una morena de ojos pardos, de un metro setenta más o menos, cabello color azabache y un físico realmente muy bien proporcionado. En cuanto la vi pense que si Mateo (mi pareja de aquellos dias) la pudiera ver, se moriría de placer, porque era casi casi su ideal de mujer. Se sentó detrás de su escritorio y me ubiqué en un sillón muy mullido de cuero, frente a ella. Hablamos de las cosas típicas de la primera sesión: Como se conformaba mi familia, si estaba en pareja, cuantos años tenía y brevemente que me había llevado hasta allí. Después de los consabidos y religiosos cincuenta minutos de sesión, nos levantamos y me fui, no sin antes despedirme hasta el viernes de la misma semana, a la misma hora.

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